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Etiquetas: [América Latina]  [desarrollo]  [Fujimori]  [política peruana]  
Fecha Publicación: 2022-03-21T21:53:00.026-05:00

Para ser presidente de un país lo normal es prepararse satisfactoriamente en lo académico y destacar después en lo profesional, y ser además buen padre, vecino ejemplar y un ciudadano en general admirable (los dictadores no encajan en dicha descripción porque suelen llegar al poder mediante prácticas antidemocráticas y procedimientos nada santos).

Pedro Castillo Terrones (Imagen
De Presidencia de la República del Perú)

En el Perú, sin embargo, desde el 28 de julio de 2021 es presidente el profesor Pedro Castillo Terrones, un maestro que al parecer ejerció nada o muy poco como tal y prefirió dedicarse a la loable labor sindicalista, que en su caso alcanzó su punto de mayor "trascendencia" cuando lideró una huelga magisterial que paralizó las labores escolares de junio a septiembre de 2017, con unas reivindicaciones que iban de mejoras salariales hasta el pago de deudas sociales atrasadas, pero fundamentalmente la oposición a que los maestros sean evaluados en el marco de un programa de meritocracia en la carrera magisterial que el gobierno de entonces quiso implantar.

Precariedad del Gobierno parece normal en Perú 

Hoy, casi ocho meses después de que asumiera la presidencia Castillo Terrones, debido al gran apoyo electoral de quienes no querían nuevamente en la presidencia a un Fujimori, pero también por la ilusión que en miles de electores rurales de la costa, sierra y selva peruana suscitaba alguien algo "semejante" a ellos, tras sentirse olvidados por los gobiernos predecesores, el Perú sigue en el vaivén político que ha sido la norma desde que Keiko Fujimori perdió ante PPK la presidencia en las elecciones de 2016, con el añadido de que ya no solo es criticable la corrupción que campea en el poder sino también la incompetencia e improvisación evidente incluso en el propio presidente.

Controvertidas decisiones de Pedro Castillo


El presidente dijo hace poco en una entrevista a la cadena CNN no haber sido preparado ni para ser político ni para ser presidente, evidenciando una irresponsabilidad en la medida que nadie lo obligó a postular pero fundamentalmente porque la presidencia de un país no puede ser ejercida -a fin de ganar experiencia- antes de llegar a ella. Ello ha provocado varias crisis ministeriales, y la complicación de la solución de diversos conflictos sociales por designar a ministros sin la idoneidad necesaria para resolverlos en sectores claves como Transporte, Interior o Energía y Minas, a lo que cabe añadir la última designación del cuestionado ministro de Salud en momentos en que el Covid-19 sigue latente.

El Perú debe encontrar su camino 

Ojalá todo cambie o termine para que la normalidad social, económica y sanitaria sea efectiva en la medida del demostrado descenso de víctimas del Covid-19, la tormenta política arrecié y todos los peruanos trabajemos realmente por una gran sociedad y un país en la que quepan, incluso, extranjeros que vienen huyendo de la incompetencia de sus propios gobiernos. Más todavía tras cumplir el Perú 200 años de vida independiente y soberana, el pasado 28 de julio de 2021.

De lo contrario, la sociedad peruana podría complicarse con la prevalencia de la especie de círculo vicioso en la que se ha convertido su vida política por el constante cambio de presidentes mediante renuncias y vacancias que relega en el Parlamento y otras instancias gubernamentales la fiscalización pertinente y la emisión de normas en contra del aumento de la delincuencia (con los subsecuentes asesinatos por incluso simples robos de celulares, cobro de cupos a emergentes empresarios e incluso a motokarristas, ambulantes y prostitutas muchas veces dedicados a eso por no tener otra opción de supervivencia) y la corrupción que campea a sus anchas de muchas instituciones del Estado a lo largo y ancho del Perú sin que la Contraloría y la ciudadanía en general puedan hacer algo importante para impedirla o menguarla.


Fecha Publicación: 2021-06-18T21:43:00.057-05:00
El imponente y hermoso legado incaico de Machu Picchu.


Pensé que sentiría también algo de lo que el célebre poeta chileno, tras visionar la imponente construcción incaica al empezar mi primera visita a Machu Picchu; es decir, que fui partícipe de su construcción. De acuerdo a lo que relata este chileno universal en sus memorias Confieso que he vivido, donde menciona además que en ese viaje nació su poema "Alturas de Machu Picchu" sobre la mayor herencia arquitectónica incaica.


Aparente intrascendente montaña al iniciar la visita a Machu Picchu.



Ignoro en que momento de su visita llegó Neruda a dicha imaginaria conclusión; seguramente al final. Yo, tras mi primera vista de las ruinas solo segundos y metros después de traspasar la puerta de entrada al santuario, pensé que quizá venía exagerando un poco la humanidad la trascendencia de Machu Picchu; de forma atrevida y evidentemente errónea pues, conforme me adentraba en el mundo en torno a esta herencia peruana considerada justificadamente una de las Siete Maravillas del Mundo Modernoascendiéndola física e intelectualmente merced a las explicaciones del guía, dicha percepción rectificó.

El secreto de Machu Picchu

Camino y vivienda de la ciudadela inca.
Porque basta solo con saber que las hoy roídas piedras fueron laboriosamente trabajadas antes de colocarse como eslabones de las construcciones que en su conjunto constituye una de las mayores atracciones turísticas contemporáneas; que existe un sistema de drenaje de los andenes o espacios de las inmensas montañas preparadas para la agricultura, que bien podrían todavía utilizarse porque -entre otras cosas- siguen sin inundarse con las lluvias gracias al ingenioso y efectivo método de construcción empleado.

Que el sistema de traída de agua desde las montañas circundantes sigue tan efectivo hoy como hace más de 500 años, al igual que los caminos que se conservan como en los días que lo pisoteaban los hombres y mujeres grandes y pequeños que crecían, educaban y vivían en la pequeña ciudad de Machu Picchu; en momentos en los que el gran Imperio Inca se extendía hasta territorios del actual Panamá y Chile, de la mano de las hazañas de sus líderes sobre la base de esencialmente tres normas: no seas haragán, mentiroso ni ladrón.
Piedras hábilmente trabajadas previamente.


El otro legado de Machu Picchu y los incas


Todo lo cual revela que no existe otro secreto para el éxito y el reconocimiento eternos que el trabajo con un pertinente nivel de esfuerzo e ingenio. Que todo lo que el hombre realiza debe estar conforme con el entorno natural que no solo lo alberga, sino que además lo complementa. Y que los ciudadanos del Perú pueden llegar nuevamente a elevados niveles de organización y desarrollo social como ya lo hicieron sus antepasados, al igual que los territorios que antaño albergó a mayas y aztecas, a egipcios o persas, pasando por griegos y romanos.