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Etiquetas: [Cine]  [Novela]  
Fecha Publicación: 2021-09-07T13:41:00.001-05:00

Hacia finales de los años ochenta el anglo-norteamericano Terry Gilliam (1940), se había convertido en uno de los más importantes directores gracias a películas como Brazil (1985) y Las aventuras del barón Munchausen (1988). Fue entonces que decidió emprender un proyecto sumamente ambicioso: una película sobre Don Quijote de La Mancha (1616), la novela de Miguel de Cervantes. Gilliam no pudo realizar entonces esa película, pero retomó el proyecto diez años después, con Johnny Depp en uno de los papeles protagónicos; incluso llegó a filmar algunas escenas en España, aunque por diversos problemas no pudo concluir el proyecto. Tras otros intentos fallidos, por fin hace pocos años culminó El hombre que mató a Don Quijote (2018), una película que acababa de ser incorporada al catálogo de Netflix.

Ambientada en la actualidad, esta es una versión sumamente posmoderna del clásico literario. Toby Grummett (interpretado por Adam Driver) es un exitoso director de cine que se encuentra en España firmando una versión anodina de la novela de Cervantes. Y de casualidad se encuentra con un viejo zapatero que interpretó antes al Quijote (en uno de los primeros proyectos de Andy), quien parece haber enloquecido y cree realmente ser el personaje. Compadecido de su antiguo actor, Andy decide acompañar a este nuevo Quijote –una excelente interpretación del actor británico Jonathan Pryce– en sus andanzas, para protegerlo, convirtiéndose involuntariamente en su “escudero”; en Sancho, como lo llama el anciano. Así estos modernos Sancho y Quijote comienzan a recrear algunas de las numerosas aventuras de sus modelos literarios: la de los molinos de viento, la del caballo Clavileño, la de los odres de vino, etc.

Ficción dentro de la ficción, diversos planos de la realidad, el gusto por lo irónico y lo grotesco; todo en esta película parece "gillamnesco"; aunque muchas de esas cosas ya están en la novela de Cervantes. Y seguramente por eso la perseverancia del director en este proyecto, que le ha tomado casi 30 años. Entre los aciertos de Gilliam está el haber planteado las aventuras del Quijote en el contexto actual, pues la premisa del Quijote original era precisamente esa: un anciano que vive inmerso en un mundo del pasado y que ya no existe. Don Quijote cree ser un caballero andante de la Edad Media aunque él vive en los primeros años del siglo XVII. Gilliam simplemente agrega unos cuantos siglos al anacronismo del protagonista.

Hay que reconocer que la imaginación visual de Gilliam en El hombre que mató a Don Quijote no es tan original ni deslumbrante como en sus mejores películas: Brazil, Pescador de ilusiones (1991) y Doce monos (1995); pero eso se debe en parte al respeto del director hacia el texto cervantino. Tampoco resulta lograda la personalidad de Toby a pesar de los esfuerzos de Driver (uno de los mejores actores de su generación) por hacerlo verosímil. Por ello toda la trama en torno de este personaje (una reflexión sobre la industria cinematográfica y el poder del dinero), que es el eje central de la película, no pasa de ser un mero pretexto para recrear las aventuras del Quijote original.

El hombre que mató a Don Quijote dista mucho de estar entre las mejores películas de Gilliam, pero sí es una de las más vitales y frescas, y seguramente la disfrutarán más quienes compartimos su pasión por la obra de Cervantes.
Etiquetas: [Narrativa]  [Novela]  
Fecha Publicación: 2021-08-31T11:15:00.003-05:00

Cayendo en la tentación

En su más reciente novela, Y líbranos del mal (Barral, 2021), Santiago Roncagliolo aborda (aunque "en clave", cambiando los nombres) el polémico tema del Sodalicio de Vida Cristiana, la comunidad peruana perteneciente a la Iglesia Católica, cuestionada porque en ella se habrían realizado abusos psicológicos, físicos y sexuales a sus jóvenes integrantes. Como se sabe, el Sodalicio fue fundado en 1971 por Luis Fernando Figari, y es una comunidad de jóvenes que viven de una manera muy disciplinada –“mitad monjes, mitad soldados”– y bajo la atenta guía de líderes mayores de edad, entre ellos algunos sacerdotes.

Sebastián Verástegui es el ex miembro de esa comunidad cuya experiencia se cuenta en esta novela. Al inicio del relato lo vemos muchos años después de eso, radicado en Estados Unidos, con su esposa y su hijo Jimmy. Y es precisamente Jimmy el personaje narrador, quien –a partir de una visita a Lima para cuidar a su abuela paterna– irá descubriendo, poco a poco, todo el misterioso pasado de su padre, desde su violenta adolescencia hasta su paso por esa comunidad católica, en la que llegó a asumir cargos importantes.

Entre las personas que en Lima le brindan información a Jimmy están el padre Gaspar, profesor de Sebastián en el colegio Reina del Mundo y amigo de Gabriel Furiase, el fundador de la cuestionada comunidad. También Tony, quien fue vecino y compañero de las delincuenciales andanzas adolescentes de Sebastián; el psicólogo Luis Carlos Maeso, a quien Sebastián introdujo en la comunidad (y con quien mantuvo un complejo vínculo sentimental); y Marisa Vega, amiga y compañera de jornadas de caridad y religiosidad.

Así, con relatos fragmentarios y bastante irregulares, Roncagliolo construye la historia de Sebastián. Resultan especialmente interesantes las páginas dedicadas a las relaciones entre Gaspar y Furiase, entre Sebastián y Maeso, y en general sobre los entretelones de la comunidad. En el extremo opuesto está todo lo relacionado con Jimmy, un adolescente demasiado ingenuo y superficial para las dramáticas situaciones que nos tiene que presentar.

Y líbranos del mal pudo haber desarrollado interesantes exploraciones sobre la forma en que esos jóvenes fueron sometidos a experiencias extremas en cuanto a su fe, a su sexualidad, a su obediencia y sus relaciones familiares. Pero el autor ha caído en la tentación de usar un narrador "ingenuo": Jimmy, un adolescente que no ha vivido y que casi no entiende el dramatismo de las historias que le cuentan. De esta manera Roncagliolo evita las profundidades y complejidades psicológicas de Sebastián o cualquier otro de los personajes que pudo haber escogido como "narrador".

Lamentablemente el empleo de protagonistas "ingenuos" es una constante en la narrativa de Roncagliolo. Basta recordar a Félix Chacaltana, un tonto de capirote, el protagonista de las novelas Abril rojo (2006) y La pena máxima (2014), ambas también sobre temas serios y polémicos. Y como en esas novelas, en Y líbranos del mal se ha dado prioridad a los giros y las sorpresas de una trama más propia de un thriller de televisión que de una novela con pretensiones literarias.
Etiquetas: [Efemérides]  [Música]  
Fecha Publicación: 2021-07-23T11:09:00.001-05:00

 

Hace exactamente diez años murió la cantautora británica Amy Winehouse, sin lugar a dudas la más talentosa y prometedora de las últimas generaciones, y a nivel mundial. Su trágica muerte (debida a una intoxicación por excesivo consumo de alcohol) no sorprendió a nadie, pues a sus 27 años de edad ya llevaba mucho tiempo entrando y saliendo de clínicas para liberarse de sus adicciones; incluso su mayor éxito, la canción “Rehab” (2006), cuenta una de esas experiencias. Desde entonces la importancia y popularidad de Winehouse y su música no ha parado de crecer. A ello han contribuido además el muy exitoso documental Amy (2015, difundido a través de Netflix), que reunía material fílmico de diversos momentos de la vida de la cantante, y una gran gira mundial de su holograma, que se inició en 1919.

Amy nació el 14 de septiembre de 1983 en Londres, hija de un taxista y una farmacéutica. Cuentan que en su casa se escuchaban constantemente canciones de Frank Sinatra y a las grandes cantantes de jazz de mediados del siglo XX. Cantaba desde niña, y a los 13 años le regalaron una guitarra, con la que también comenzó a componer canciones muy influenciadas por el tipo de música que oía. A los 16 ya era la cantante principal de la National Youth Orchestra of Great Britain, que hacía covers de las grandes estrellas del jazz. Fue en esa época que firmó su primer contrato con una empresa discográfica; pero también a esa edad comenzaron sus serios problemas de depresión y de bulimia.

Tras varios cambios de empresas discográficas, por fin en el 2003 publicó su primer álbum, Frank, titulado así en homenaje a Frank Sinatra. El disco fue un gran éxito en su país, y obtuvo las más elogiosas críticas: “Winehouse suena como si hubiera actuado miles de veces en clubes de jazz llenos de humo, así que es una sorpresa saber que solo tiene 19 años”, comentó un importante medio británico. Todas las canciones (escritas por la propia cantante) parecían contar experiencias muy personales de Amy, algo que se mantendría a lo largo de toda su breve carrera. Destacan temas como “Stronger than me” y “Take the box” que giran en torno a su ruptura con su pareja de entonces, siete años mayor que ella, como dice en un verso de una de esas canciones.

El siguiente álbum de Amy fue el legendario Back to black (2006), que mantenía las raíces musicales jazzísticas, pero también incorporaba muchos elementos de la música soul, lo que seguramente motiva su título. El disco consagró a Amy como una gran estrella internacional y una de las mejores voces de la música popular mundial. Un crítico de la revista Rolling Stone dijo que se trataba de “una maravilla poco probable, un disco desesperadamente triste y conmovedor, digno de entrar al Salón de la Fama del soul”. Entre las canciones figuraban la conocida “Rehab” y otras tan exitosas como “Back to black”, “You know I’m no good” y “Tears dry on their own”. Además, el disco le valió a Amy ganar, en una sola noche, cinco premios Grammy (el Oscar de la música popular), en categorías como “Mejor artista nueva”, “Mejor cantante femenina”, “Mejor canción” y “Mejor álbum”. No obstante, en el ya mencionado documental vemos a Amy en esa noche triunfal, después de recibir todos esos premios, confesarle a una amiga que se sentía muy triste.

El gran éxito empeoró todas las cosas para Amy: recayó en sus adicciones, en su bulimia, en su depresión, se divorció, etc. En general, su vida comenzó a derrumbarse, aunque aún tuvo algunos momentos brillantes, como su grabación de un dúo con Tony Bennet, un cantante al que ella admiraba. Finalmente Amy murió el 23 de julio del 2011, en su departamento de Londres, a los 27 años de edad. La misma edad a la que murieron genios como Janis Joplin, Jim Morrison, Kurt Cobain y Jimmy Hendrix.

Etiquetas: [Cine]  
Fecha Publicación: 2021-07-22T14:48:00.004-05:00


Basado en historias que giran en torno a crímenes y delincuentes, el film noir o “cine negro” tuvo su apogeo en el Hollywood de los años cuarenta y cincuenta, cuando las películas eran solamente en blanco y negro, y tuvo grandes éxitos como El halcón maltés (1941), Gilda (1946) o Casta de malditos (1955). Pero ¿es posible hacer hoy una película de este género? Acaso esa pregunta estuvo en la mente del director Steven Soderbergh (Atlanta, 1963) al rodar Ni un paso en falso (No sudden move, 2021), película ambientada en la ciudad de Detroit (Estados Unidos), en 1955, y que cuenta la historia de dos delincuentes de poca monta que se ven envueltos en una sangrienta intriga al más alto nivel.
Los protagonistas son el afroamericano Curt (interpretado eficientemente por Don Cheadle) y el italoamericano Ronald (Benicio del Toro). Ellos son reclutados por Doug (un irreconocible Brendan Fraser) para que formen parte del equipo que tomará de rehénes a toda una familia, para conseguir un importante y misterioso documento. Las cosas no salen del todo bien, Doug ordena que se ejecute a los rehenes y a Curt y a Ronald. Pero ambos se salvan, y a partir de ese momento empiezan una riesgosa escalada (llena de emboscadas, traiciones y asesinatos) buscando al jefe de Doug, después al jefe de este y así sucesivamente hasta llegar a un muy alto ejecutivo de la industria automotriz: Mr. Big, interpretado por un avejentado Matt Damon.

La presencia de Damon da pie a una comparación con una de las más exitosas películas de Soderbergh, La gran estafa (Ocean 's Eleven, 2001), en la que también participa Damon, como un joven carterista. Ambas películas cuentan historias de delincuentes tratando de dar el gran golpe de sus vidas; pero mientras en La gran estafa priman el lujo y la luminosidad de los grandes casinos de Las Vegas de hoy, Ni un paso en falso se desarrolla en gran medida en interiores mal iluminados, incluyendo los ocasionales y precarios escondites de los protagonistas.

 Se trata sin lugar a dudas de proyectos fílmicos opuestos y complementarios: la espectacularidad y ligereza de LGE se ha convertido aquí en un peculiar realismo (por eso la aparentemente “mala” iluminación de los interiores, que a veces no deja distinguir bien los rostros de los actores); la alegre fraternidad de los personajes de la LGE se ha transformado aquí en una larga lista de prejuicios racistas y remcores) y hasta las relaciones de pareja (que en LGE dan como resultado un final feliz) aquí están siempre degradadas y acaban en las peores traiciones. Todos son corruptos, y al menor paso en falso acaban siendo víctimas de las personas en las que más confiaban.

Hablamos de un realismo “peculiar” porque hay también muchos elementos que remarcan el carácter ficcional de lo que estamos viendo, desde el uso de lentes “gran angulares” (que deforman bastante los extremos del encuadre), la caricaturización de algunos personajes o los excesivos giros de la trama. Más que una profundización en las emociones y la psicología de los protagonistas (como solía hacer el film noir), lo que vemos es un retrato social con énfasis en problemas como el racismo, la corrupción y el excesivo poder de las grandes empresas. No, no es posible hacer hoy un film noir como los de hace 70 años, pero Soderbergh demuestra con Ni un paso en falso, que rescatando algunas de las propuestas de este viejo género todavía se puede hacer películas interesantes.

Ni un paso en falso se puede ver en HBO Max.
Etiquetas: [Cine]  [Rankings]  
Fecha Publicación: 2021-04-24T18:09:00.001-05:00

Desde hace algunos años, la temática dominante entre las películas premiadas en la noche del Oscar es la inclusión social, el llamado “activismo”: la búsqueda de reconocimiento de los derechos y los logros de sectores marginados o postergados de la población de Estados Unidos y el mundo en general. Y en esta 93° edición hay un amplio contingente de este tipo de películas, entre ellas las nominadas a los premios más importantes: “Nomadland”, casi un testimonio de las dificultades que pasan los adultos mayores y en situación de pobreza en EE.UU.; “El sonido del metal”, enfocada en la comunidad de sordos; “Minari”, la historia de una familia de migrantes surcoreanos en la Norteamérica rural.

De todas ellas, destaca claramente “Nomadland”, la casi segura gran ganadora de esta edición de los Oscar. La película sigue a Fern (interpretada por Frances McDorman), una mujer mayor que, ante la muerte de su esposo, decide pasar el resto de su vida viajando por el oeste de Estados Unidos. Así, se integra a una curiosa comunidad de ancianos “nómadas”, que se desplazan constantemente de una ciudad a otra buscando trabajos eventuales, y esperando con resignación la llegada de la muerte. Un drama intenso, basado en historias de la vida real (incluso hay algunos personajes que se interpretan a sí mismos), y que la directora china estadounidense Chloé Zhao (Pekín, 1982) ha convertido en una película de excelente factura, una original combinación de documental y road movie. “Nomadland” ya ha obtenido numerosos premios, entre ellos el Globo de Oro y el BAFTA, y con toda seguridad se llevará el Oscar a “Mejor película”; y Zhao, el de “Mejor director”, convirtiéndose en la segunda mujer en recibirlo.

Dos han sido los grandes temas mundiales en el año pasado: la pandemia y el racismo. La muerte del afroamericano George Floyd (en el mes de mayo, en Minneapolis), víctima de abusos policiales, desencadenó una serie de multitudinarias protestas en EE.UU. y puso en primer plano mundial al movimiento Black Live Matters. En esta edición del Oscar hay numerosas películas que abordan directamente esta problemática: “Judas y el Mesías negro”, “La madre del blues”, “Una noche en Miami”, “El juicio de los 7 de Chicago”. De todas ellas, la que podría dar una sorpresa es “Judas…”, que cuenta la historia de Fred Hampton (1948-1969), el joven líder de las Panteras Negras, la organización nacionalista afroamericana que a finales de los años sesenta fue considerada por el FBI como “la mayor amenaza interna para la seguridad del país”.

La película nos muestra a un carismático Hampton –interpretado por el británico Daniel Kaluuya– quien trabaja para reunir a todas las fuerzas que entonces estaban buscando la reivindicación de la comunidad afroamericana; una especie de Mesías, que se preocupaba especialmente por la alimentación y la salud de niños y los más pobres. Pero esta historia es contada desde la perspectiva de Bill O’Neal (interpretado por el actor y rapero Keith Stanfield), un cercano colaborador de Hampton, que en realidad era un infiltrado en el movimiento; el Judas que traiciona a su líder proporcionando toda la información para que lo encuentren y asesinen. Un crimen que hoy los expertos consideran que fue organizado por el propio FBI. “Judas y el Mesías negro” podría ser la gran sorpresa de la noche del domingo, como lo fue “Luz de luna” en 2016; y Kaluuya es el casi seguro ganador del Oscar a “Mejor actor de reparto”.

Otro tema de gran actualidad es la lucha contra el machismo y por la igualdad entre hombres y mujeres. En este caso, la película más representativa es “Hermosa venganza” (Promising young woman), que cuenta la historia de Cassie (interpretada por Carey Mulligan) una joven y prometedora estudiante de medicina que, tras un incidente de abuso sexual, lo abandona todo para dedicar su vida a vengarse de cierto tipo de hombres. La directora, la debutante Emerald Fennell, le da a película dinamismo, efectividad y una fuerte dosis de humor negro. Acaso demasiado efectismo y humor negro, porque “Hermosa venganza” ha generado fuertes polémicas entre los críticos y entre las propias feministas. Está nominada a nada menos que cinco premios importantes (“Mejor película”, “Mejor director”, “Mejor actriz”, etc.) así que de todas maneras será una de las protagonistas de la noche del Oscar.

Hay otras dos películas que parecen seguras ganadoras. Como “Mejor película de animación”, se debe imponer “Soul”, la nueva obra de los estudios Pixar, que tiene una temática adulta: un músico de jazz que, tras morir en un accidente, tiene la oportunidad de volver a vivir, cambiando radicalmente sus prioridades personales. Un canto a la vida, como también lo es –de una manera bastante más oscura– la película danesa “Druk” (Otra ronda), que postula a “Mejor película internacional”, dirigida por Thomas Vinterberg –el fundador del legendario grupo Dogma 95– y protagonizada brillantemente por Mads Mikkelsen.

Etiquetas: [Cine]  [Rankings]  
Fecha Publicación: 2021-04-22T19:51:00.002-05:00


Este domingo se realizará la ceremonia de entrega de los Premios Oscar, los más importantes de la cinematografía mundial, otorgados por la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de Hollywood. En esta su 93° edición, el Oscar volverá al Teatro Dolby de Los Ángeles, y hasta contará con la tradicional alfombra roja, estrellas invitadas y espectadores, aunque en número limitado. Preparándonos para tan trascendental noche, hemos revisado casi todas las películas llamadas a ser las protagonistas de esta premiación. A continuación presentamos la primera parte de nuestras impresiones sobre el conjunto de las películas nominadas, y reseñamos algunas de ellas.

Cine y teatro

No es necesario recordar que este ha sido un año muy difícil para todos, obviamente también para la industria cinematográfica. Muchos grandes proyectos han sido postergados, y algunas películas llamadas a ser grandes éxitos de taquilla apenas pudieron presentarse en unos pocos cines. Una de las posibles consecuencias de ello es el predominio de películas adaptadas de obras teatrales, que son proyectos no muy ambiciosos, con pocos actores y locaciones. Entre estas adaptaciones del teatro destacan claramente “El padre”, “La madre del blues” y “Una noche en Miami”.

“El padre” (The father) nos muestra a un anciano con principios de demencia senil, y todos los problemas domésticos que le genera a su hija, con quien vive en un departamentio en Londres. Pero el director, el francés Florian Zeller (autor también de la obra teatral original) más que contarnos la historia lo que quiere es hacernos sentir todo el desconcierto y la angustia que vive el anciano protagonista, interpretado magistralmente por el reconocido Anthony Hopkins, en una de las mejores performances de toda su trayectoria (por la que ha sido nominado al Oscar). También está nominada al Oscar la actriz Olivia Coleman, que interpreta a la hija, quien tiene que elegir entre vivir su vida o dedicarse a cuidar a su padre. Un excelente e intenso drama, y una brillante y original adaptación cinematográfica. Probablemente es la mejor película del año, y debería ganar todos los premios a los que está nominada. Lamentablemente no tiene una temática “inclusiva” (como prefiere la Academia) y eso seguramente le impedirá ser la triunfadora de la noche.

“La madre del blues” está basada en la obra “Ma Rainey's Black Bottom” (1982), del dramaturgo norteamericano August Wilson (1945-2005), dos veces ganador del Premio Pulitzer. Las acciones nos remontan a los turbulentos años veinte del siglo pasado, a las sesiones de grabación de uno de los primeros discos de blues, de la cantante Ma Rainey (1882-1939) y su grupo. La cantante y los músicos son todos afroamericanos y muy pobres; pero los ejecutivos y técnicos de la disquera son blancos, lo que produce numerosos choques y enfrentamientos raciales. Aunque el director George C. Wolfe se muestra demasiado respetuoso con el texto original, los excelentes diálogos y los dramáticos enfrentamientos entre personajes permiten el lucimiento de los dos protagonistas: Viola Davis (Ma Rainney) y el recientemente fallecido Chadwick Boseman (Levee, el trompetista de la banda). Ambos son casi seguros ganadores de los premios a actores protagónicos.

Streaming y posmodernidad

Uno de los grandes fenómenos que ha traído este año de pandemia es la consolidación del streaming como vehículo de difusión de las nuevas producciones cinematográficas. Hasta el año pasado la Academia se negaba a premiar a películas que solo se hayan visto por este medio, pero el confinamiento ha obligado a superar ese obstáculo. Pero como todos sabemos, el medio de alguna manera siempre influye en las formas, y las películas hechas para el streaming tienen, por lo general, ciertas características especiales, casi todas relacionadas con la llamada estética posmoderna: dinamismo, colorido, autorreferencialidad, vínculos con la cultura de masas, etc. Una muestra de ello son películas como “Mank”, “El sonido del metal” y “El juicio de los siete de Chicago”.

“Mank” es la mejor muestra de este tipo de películas. Dirigida por David Fincher (Denver, 1962), uno de los grandes cineastas de la actualidad, nos cuenta la historia detrás de la escritura del guion de “El ciudadano Kane” (1941), una de las obras clave de la historia de la cinematografía. Para ello se centra en la figura de Herman Mankiewicz (1897-1953), un gran guionista (aunque casi olvidado), además de un humorista y amigo personal de las más importantes personalidades de entonces; entre ellos el magnate William Randolph Hearst, en cuya vida está inspirada “El ciudadano Kane”.

“Mank” nos muestra no solo la escandalosa y excesiva vida de Mankiewicz, interpretado eficientemente por el británico Gary Oldman (nominado al Oscar por esta actuación), sino también cómo funcionaban la industria cinematográfica y hasta la política de entonces. Y lo hace apelando a todos los recursos “formales” de esa época, desde la fotografía en blanco y negro hasta el sonido y la musicalización. Un pastiche en toda la línea, y de muy alta calidad; por eso ha merecido diez nominaciones al Oscar, más que ninguna otra película este año. No obstante, está bastante lejos de ser una obra maestra, así que el próximo domingo seguramente se llevará solo dos o tres premios técnicos.