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Etiquetas: [abrazo]  [Amor]  [Beso]  [Comprender]  [Despedida]  [entender]  [jovenes]  [llanto]  [madurar]  [perdonar]  [Verano]  [Vida]  
Fecha Publicación: 2021-02-27T01:09:00.002-05:00


Recuerdo que era verano y el sol de la mañana hacía estragos en las fuerzas de todos los alumnos. La preuniversitaria Albert Einstein, tenía en su salón alrededor de 40 jovencitos. 

Recuerdo que las bancas no eran particularmente cómodas, eran las clásicas bancas universitarias hechas con madera, fierro y pernos, en una sola banca podrían entrar hasta 10 jóvenes, pero claro, incómodos. Recuerdo además que estábamos en carnavales y eso sólo significaba una cosa, agua, agua sorpresiva que podría encontrarte en forma de globos y baldes. Me llevaba bien con todos, no era especialmente bueno en ninguna materia, y sinceramente tampoco me esforzaba por ser el número uno de la clase, sólo las disfrutaba, así sin más. Hice grandes amigos allí y en general fue divertido.
Pero recuerdo un incidente, había una jovencita cuyo nombre no recuerdo, a la que yo simplemente le caía mal, hacía cualquier cosa para "ganarme", humillarme, molestarme y era bastante persistente. Yo intentaba no caer en sus provocaciones y siempre tener a mano un argumento listo. Además, intentaba no quedarme solo, ya que en esas oportunidades es cuando más molesta se volvía. Recuerdo que era bonita, era inteligente y se llevaba muy bien con su grupo de amigas y si no la conocías como yo, dirías que era una chica linda, pero claro volvía a verme y sentía como me detestaba desde el fondo de su ser.

Y sucedió que un día, me quedé solo en el aula; era la hora de salida y curiosamente todos se fueron muy rápido, sospechosamente rápido debo decir y luego me enteré que, fue premeditado. Cuando me dí cuenta, empecé a guardar mis cosas rápido y a salir del salón, entonces la encontré en la entrada del salón, me miró y en su mirada encontré ciertos toques de apuro y agitación. Supe que no sería agradable. Sacó de su bolsillo un plumón y lo próximo que recuerdo es estar forcejeando con ella por el plumón, cual puñal en película de sanguinarios asesinos, hicimos bastante ruido y me sorprendió que nadie llegase, caímos al suelo, rodamos, nos empujamos, siempre mirándonos y midiéndonos, ni una sola palabra.
Ella era rápida, pero yo era más fuerte y su resistencia ya empezaba a flaquear, pero seguía luchando, entonces ella cayó y yo me aparté, la vi derrotada y extendí mi mano para levantarla, sinceramente no tenía razones para odiarla y verla allí sentada en el suelo me hizo pensar que yo no estaba siendo precisamente un caballero, extendí mi mano. Ella tomó mi mano y se recargó para levantarse, luego con su otra mano, me sujetó con fuerza de la muñeca y tiró de mi, tuve que saltar para no caer encima y me golpee con unas bancas al hacerlo, eso si dolió. Me resentí y me aparte, entonces se puso en pie y otra vez comenzó a empujarme y ese fue mi error, me arrinconó y caímos a un pequeño espacio del salón que funcionaba como un almacén, ella sobre mi, forcejeamos en el suelo y debo decir que colmó mi paciencia, así que me puse rudo y me separé de ella, sujeté sus muñecas y le grité.

Recuerdo sus ojos al gritarle, no era rencor, ni menos odio, era tristeza y comenzó a llorar. Su actitud había cambiado por completo y yo estaba totalmente perplejo, nunca esperé esa reacción, la solté y me aparté, tomé el plumón del suelo por si estuviese intentando engañarme para abalanzarse sobre mi, tenía la plena seguridad de que era una trampa. Entonces alguien entró al salón y rápido llegó hasta donde estábamos los dos, era su amiga, me miró feo y se arrodilló hasta abrazarla, consolándola. Me miró con furia y me preguntó que le había hecho. Indignado le dije que yo era el agraviado, señalé las marcas de plumón en mi ropa y rostro, los golpes que había recibido y señalé que no entendía porque ella siempre era tan hostil conmigo y mientras seguía hablando, ella seguía llorando, entonces me dijo "Idiota! Tu le gustas! ¿No te das cuenta? " Y allí quedé, total y absolutamente petrificado. Nunca lo vi venir. 

Fueron quizá segundos de silencio, eternos para mi, no sabía que sentir y aún ahora no lo sé, entonces la amiga ayudó a chica llorosa a incorporarse y salieron del aula. Ella no dijo ni una palabra, ni me miró, ni me insultó, nada, sólo se fueron y yo me quedé allí con una sensación extraña en el corazón y una pregunta en mi mente ¿Y si todo este tiempo siempre fui yo el villano? No volví a saber de ella, no volvió a clases en lo que quedaba del verano y su amiga, quien siguió asistiendo, siempre me evitó, no me dijo nada aunque intenté varias veces me dijera algo de ella. 

Yo le grité: "¿Por qué me odias tanto? ¿Que te he hecho? Dime"
Y ella en silencio respondió: "No era eso"

Hasta que el último día de clases, ella apareció. Se despidió de sus amigas y de todo el mundo, dijo que fue por problemas de salud que se tuvo que retirar, pero que volvió para despedirse, yo la miraba. Entonces la misma amiga me dijo que la espere a la salida en el último piso de la academia, que quería hablar conmigo. Me preguntó si la esperaría, le dije que si. Y esa misma tarde, a las 12:00 pm. la esperé como prometí y ella vino sola.

"¿Estás bien? –le dije.
"Lo siento mucho. Yo, todo este tiempo, todo lo que te dije y dije de ti. Perdóname" –respondió sin levantar la mirada.
"Te perdono. No te odio." –respondí inocente, porque realmente no la odiaba y ahora que creía entender mejor la situación pues, era imposible sentir rencor u odio hacía ella.

Entonces saltó hacia mi y me abrazó, pensé que iba a apuñalarme o algo, así que estaba entre emocionado y asustado, me abrazó fuerte y sentí su perdón, me relajé y le dije: "Seamos amigos!" Y escuché su risita, se separó y vi sus ojos, brillantes, marrón claro, era guapa y me puse nervioso, le sonreí. Me dio un beso en la mejilla que fue más largo de lo usual, cálido, diferente a un simple saludo y me dijo al oído "Adiós José". Y se fue, sonriendo, bajó las escaleras y la perdí de vista. Yo bajé despacio, procesando lo que acababa de pasar en mi vida, tocando mi mejilla donde un beso inusual había golpeado mi alma. 


Etiquetas: [Ahora]  [Bebe]  [Importante]  [Padres]  [Tiempo]  [Uno]  [Valioso]  
Fecha Publicación: 2021-02-20T17:38:00.002-05:00

 
Estaba molesto por una simple idea, nos habíamos levantado temprano para hacer el mercado por lo que estaba un poco más cansado, luego habíamos ido a la iglesia, cansados y finalmente a un mall a comprar lo que faltaba, decididamente no estaba de humor para varias cosas.
Lavaba los pañales de nuestra pequeña, que con tan sólo 6 meses de vida nos enseñaba que había que esforzarnos más para ser mejores que nuestros padres. Yo estaba en el cuarto posterior, de servicio, donde tenemos un espacio de lavandería, una gran ventana iluminaba ese cuartito pintado de un brillante naranja.Renegaba se lo que podía hacerse y no hacerse, de las actitudes de las demás personas a pesar de las mías.
 
Estaba absorto en mi pequeño mundo de rencor e incomodidad cuando de pronto un sonido agudo   pero constante como el zumbar de oído corto el silencio.Extrañado se acercó a la ventana, la calle, pacífica, domingo por la tarde garantiza una paz casi inusitada, adormilada sería más exacto. Y en el cielo unas delicadas líneas se iban dibujando, no pude verlas bien cuando el suave silbido se transformó en un retumbar como de mil olas estrellándose a la vez.
 
Toda la tierra lo sintió, todo su ser lo sintió y corrió.Su esposa ya sostenía a su hija en la sala, las abrazo mientras tras las enormes ventanas de su sala el cielo desaparecía. Lejos en la distancia, tocando los límites de la vista, un rayo de luz dejaba un rastro de humo mientras descendía de los cielos lentamente... Ya no había tronar, ni silbar, nada, ni un ave, ni una alarma, ni siquiera su propia respiración, nada, era como si el mundo entero estuviera en silencio.

Y de pronto se hizo la luz, quedaron ciegos en el acto, un momento. Un momento basto para comprender que ya no habrían más oportunidades para discutir, ya no habría más lucha diaria contra sus propios problemas.En la lejanía la luz se iba tornando en tonos rojos mientras los montes desaparecían, y en el aire como notas de polvo en algún remolino de viento, edificios, árboles, autos, vidas iban  danzando a su encuentro. Las lunas reventaron, se abrazaron cuando el aire los golpeó, cayeron de rodillas en ese mismo lugar, el rostro de su esposa en lágrimas no podía creer lo que veía, su bebé lloraba, aterrada ante el miedo ahora ensordecedor.

Las miró, y las abrazo, ya no habrían más sueños ni canciones, miró a su hija llorar y entendió por fin lo que es un Padre. Empezó a cantarle a su bebé mientras miraba su rostro. Se forzó a sonreírle con todo el alma y con todo su corazón, se forzó a no llorar a ser firme a ser un Papá poderoso y protector, tomó su manito, abrazó a su esposa y cantó:

"Susanita tiene un ratón...
Un ratón chiquitín...
Que come chocolate y turrón...
Y bolitas de anis...
Duerme cerca del radiador...
Con la almohada en los pieeeees...
Y sueña que es un gran campeón...
Jugando al ajedrez... "

Su hijita, de sólo 6 mesecitos de vida mirando a su papá ser un hombre, sonrió. Ella sonrió

- Vamos a estar bien bebé -le dijo mirando a su hijita.
- Vamos a estar bien amor -le dijo a su esposa.
 
Y las abrazo, las abrazo fuerte mientras seguía cantando para ellas.
Y aquella cálida luz los envolvió.
Y no pudo arrebatarles su instante.

-EL FIN-
Etiquetas: [chico bestia]  [Crear]  [poder]  [Vida]  
Fecha Publicación: 2021-02-19T17:55:00.003-05:00


Como el chico bestia, él tenía la habilidad de transformarse en cualquier animal o insecto, con el tiempo se dio cuenta que podía convertirse también en animales extintos, de pronto se vio convertido en gigantes dinosaurios, pequeño insectos, aves y animales marinos de todo tipo. Un día intentó convertirse en una jibia gigante, y sin querer se había convertido en un Kraken, entonces pensó que tal vez, también podría convertirse en otras figuras mitológicas, cíclopes y demás y para su sorpresa, pudo hacerlo.

Un día mientras estaba transformado en un simple hurón, pensó en volver a ser humano pero pensó ser alguien más y se transformó en otra persona, después de todo, cada uno era diferente en si y descubrió que incluso podía copiar la forma externa de cualquier ser, excepto robots claro, cualquier cosa que haya tenido vida él la podía copiar, pero mientras hacía todo esto, se dio cuenta que había algo en su interior, al transformarse según dijo, era como si el tomara un poco de ese poder en su interior para moldear su cuerpo y transformarlo, pero se preguntaba de donde venía este calor y que pasaría si simplemente lo dejara fluir todo.
Un día, luego de haber ayudado a muchas personas, se sentó en un pequeño puerto mirando el horizonte, cerró sus ojos y extendió las manos con las palmas abiertas. Se quedó allí escuchando el rumor de las olas y sintiendo la briza marina mientras el sol se ponía en la distancia, y entonces, lo dejó fluir todo.
Al principio no sintió mayor cambio, sólo una paz completamente inusual, así que tomó un poco de ese poder y lo dirigió a sus manos, las sintió cálidas y algo extrañas, como si un millón de cabellos brotaran de cada una de sus manos, luego tomó otro poco de ese mismo poder y lo dirigió a sus piernas que colgaban, sintió la brisa y luego una calidez familiar y entonces dejó que ese calor invadiera todo su cuerpo desde su centro, porque así lo describía él, desde su centro tomaba ese calor,  y lentamente como el mismo sol que se escondía en la distancia, ese calor lo fue llenando, desde el centro hasta el último de los cabellos en su cabeza y él se sentía crecer aunque realmente no estaba cambiando, se sentía de pronto como que aún no había empezado a soltar poder y decidió soltarlo todo,  dijo "se siente bien".
Yo estaba a su lado y lo vi, de pronto su cuerpo se había vuelto totalmente blanco, hasta sus cabellos, pero lo cierto era que brillaba y cada vez brillaba más y más, uno simplemente no podía mantener la mirada, su brillo iba en aumento y competía directamente con el sol poniente, entonces intentamos llamarlo o despertarlo, pero creo que él estaba más que despierto, pronto no sólo era luz sino calor y no podíamos estar cerca, pero no había llamas, su cuerpo había empezado a desprender una especie de polvo brillante que se elevaba con el viento, él sonreía y decía algo que ya no podíamos oír, el puerto donde estaba sentado crujía, así que nos retiramos a la orilla, pensamos que se rompería o estallaría en llamas pero nada pasaba sólo el calor y el brillo que aumentaban y el viento que levantaba esa especie de cenizas brillantes.
Entonces lo vimos, levantó un poco más las manos y comenzó a deshacerse en ese polvo brillante, siempre hacía el cielo, hasta que no quedó nada de él. El polvo brillante desapareció al mismo tiempo que el sol se puso y quedamos en oscuridad, atónitos y extrañamente cálidos, no había brisa tan sólo el rumor de las aguas moviendo los botes. Nuestro amigo ya no estaba pero al subir al puerto nos dimos cuenta que no habían marcas de quemaduras, sino que el puerto que era de madera tenía múltiples rajaduras y de estas brotaban ramitas y hojas por todo lado, como si la madera hubiera vuelto a la vida y reverdecido desde su mismo centro. Y quien subiera y viera todo esto, inexplicablemente decía "se siente bien".
Tiempo después al fin lo entendimos, el chico bestia no tenía el poder de transformarse en algo más, el chico bestia tenía el poder de la creación misma y al dejarlo fluir todo dentro de si, simplemente la devolvió.
Etiquetas: [esperar]  [promesa]  [Reloj]  [Tiempo]  
Fecha Publicación: 2021-02-19T17:16:00.002-05:00
 
Tengo un pequeño reloj especial, sólo necesito concentrarme un poquito para hallar su fiel tic, tac, tic, tac.
Es un reloj especial por que me lo dio mi amada, es un reloj especial por que marca el tiempo en reversa.
Me dice cuanto falta para volver y tenerla a ella y a nuestra hija en mis brazos. Y allí va de nuevo, tic, tac, tic, tac, pronto y más pronto de lo que imagino, mi paciencia y esfuerzo serán recompensadas.
Pero por ahora debo dejar que la paciencia tenga su obra completa en mi y esforzarme en aquello que fui mandado a hacer, no dar medio esfuerzo, ni siquiera el esfuerzo completo. Tengo que hacerlo como lo haría para el Rey y volver a afirmarme en su promesa, en que puedo vivir la vida que rescató.
Y así al acostarme, volveré a contar las horas hasta el amanecer, sólo que esta vez, las estaré abrazando.
Etiquetas: [ciudad]  [grande]  [gris]  [herrumbre]  [Lima]  
Fecha Publicación: 2021-02-19T17:13:00.000-05:00

Lima es una ciudad grande.
Y tiene la mala costumbre de hacer pequeña a su gente.
 
Hay cierta herrumbre que desciende como polvo sobre todo, apagando incluso los colores más vívidos y los sonidos más alegres. Las almas más brillantes se resisten, llevan lejos sus ojos, a los montes, a las aguas, a sus tierras, lejos, muy lejos, lejos de Lima la ciudad grande.
Pero el polvo desciende y se impregna, te acompaña tiñendo todo de un gris insano y es fácil, quizá demasiado fácil olvidarlo y seguir cargando aquella mancha.

Yo por otra parte, sólo soy un simple joven y esta ciudad intenta imponerse haciéndome más pequeño y más violento. Pero no lo permito. Permito que el Gran Creador, que si es Grande, sea Grande dentro de mi. Y entonces ésta ciudad, que cree ser grande, repentinamente se hace pequeña. 
Se hace cobarde.

Etiquetas: [brisa]  [fin]  [historia]  [recuerdo]  [tarde]  
Fecha Publicación: 2021-02-19T16:54:00.000-05:00

Caminó conmigo a todos lados, pacientemente me miraba mientras buscaba una promesa que no era para ella, pero continuó a mi lado.

Me pregunto si, en lo profundo de su ser, en alguna parte de su conciencia esperaba algo de mi parte. Quizá una mirada, una palabra, algo que le dijera lo que su corazón esperaba oir aquella tarde de agosto.

Me pregunto cuantas miradas eludí ese día, cuantas pequeñas ilusiones se desvanecieron en la fría brisa. ¿Hubiera sido diferente nuestra historia? ¿Habría tenido un final feliz, siquiera hubiera sido un sueño feliz? 

Sólo la última mirada, en el último momento eterno de esa tarde nos dijo lo precioso que fueron esos momentos y que, lamentablemente, eran el fin anticipado de una historia que nunca fue, de un recuerdo bonito que ahora queda grabada amargamente en la experiencia.

Tan sólo pude mirarla, dejé mis cosas en el suelo y tome su rostro entre mis manos, la miré como quien no quiere decir adiós y bese su frente, era todo lo que podía dar.

Y allí acabó todo.