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Etiquetas: [Actualidad]  
Fecha Publicación: 2013-04-14T22:53:00.001-05:00

Detesto las deificaciones. Aborrezco la conversión en santones de los que ayer avergonzaban a todos. Pero más abomino de aquellos que siguen, por inercia, buena voluntad o simple condescendencia, la tonadilla de santificar a quien ayer fue la cara más sombría de la política peruana. Armando Villanueva Del Campo ha muerto y con su muerte, supongo, ocurrirá lo que se decía a la muerte del Amauta Mariátegui: ante sus restos inmortales, hasta sus enemigos tendrán que elogiarlo. Pero lo cierto es que Villanueva tiene más cuentas que saldar con la historia y los historiadores (que no arruguen, por favor) de este país de lo que ahora muchos parecen no querer recordar (hay quien confunde la buena educación con amnesia histórica). Al igual que ocurrió con Menájem Beguín y Anwar el-Sadat, redomados terroristas antes de convertirse en jefes de Estado, hubo un momento de la historia en que esta ‘conciencia ética’ del APRA, este ‘gran político’ que hoy todos lloran poblaba las páginas policiales con el membrete de ‘peligroso terrorista’. Al igual que ocurrió con Sadat y Beguin, decía, Villanueva del Campo se transformó en un hombre de Estado y su prehistoria política se borró de la memoria de todos. ¿En qué momento ocurrió esto? Cuando la gente empieza a padecer de amnesia o pretende que otros la padezcan, entonces los políticos ganan y la historia se echa a perder. Pero nada de eso importa ahora. Él ha muerto y vendrá, inevitable, el ritual conocido de las panegíricos y los obituarios rimbombantes de nuestros políticos y periodistas. Competirán por quién dice o escribe el elogio más laudatorio de Armando Villanueva, el santón secular de nuestra política. Y es que si hay algo que hace el transcurso del tiempo es hacer olvidar la trayectoria completa de un hombre y solo recordamos (algunos no) la última imagen de él. La imagen que tienen todos los peruanos de ahora es la de un venerable anciano convertido en oráculo de su partido. La que tengo yo vívida en la retina de mi memoria es la del hombre que mandó golpear a un anciano en la puerta de su casa, Luis Alberto Sánchez, por criticar su forma de controlar el partido y oponerse a él a la muerte de Haya de la Torre (cómo no olvidar al maestro Sánchez aparecer ante cámaras de televisión con un enorme moretón en uno de sus ojos). ¿Cuál es el verdadero Villanueva del Campo? El que se reveló, tal cual fue, a la muerte de Haya de la Torre. Ese es el hombre que ha muerto y al que hoy recuerdo. Al que muchos olvidan. Requiescat in pace.


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Etiquetas: [Patrimonio]  
Fecha Publicación: 2013-04-12T22:51:00.002-05:00

Lima, abr. 12 (ANDINA). En lo que va del año, el Ministerio de Cultura ha logrado recuperar 155 bienes pertenecientes al patrimonio cultural de la Nación, los cuales estaban a punto de salir a diversos países del mundo.

Las acciones fueron ejecutadas a través de los módulos institucionales ubicados en puntos estratégicos de salida del país para el control del tráfico ilícito.

La Dirección General de Fiscalización y Control del Ministerio de Cultura cuenta con tres módulos permanentes por donde fluye el tráfico ilícito de bienes culturales: el Aeropuerto Internacional Jorge Chávez, la terminal central de correos de Serpost y el complejo fronterizo Santa Rosa en Tacna.

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En el módulo del Jorge Chávez se decomisaron 115 fósiles de diversas especies de amonites, bivalvos y dientes de tiburón, algunos en su estado natural y otros cortados y pulidos.

También, cinco fragmentos de cerámica arqueológica, siete muñecas y una falsa cabeza elaboradas con fragmentos de textiles arqueológicos originales.

Estos objetos fueron detectados dentro de los equipajes de turistas extranjeros con destino a diferentes ciudades del mundo.

En el módulo de Serpost se recuperaron tres muñecas y una falsa cabeza de confección moderna con agregados de fragmentos textiles prehispánicos del periodo Intermedio Tardío (1200-1438 d. C.), 11 monedas virreinales acuñadas en los siglos XVI y XVII, y una moneda de 8 reales de 1838, contenidos en diferentes envíos postales con destino a Inglaterra, República Dominicana, Canadá y Estados Unidos.

En el módulo del complejo fronterizo en Tacna se decomisó una muñeca confeccionada con textiles arqueológicos, un objeto lítico tallado en forma de concha marina (ofrenda) asociada a contextos funerarios vinculados al mundo religioso andino, una punta del periodo Lítico (14000-7000 a. C.) del área alto andina de Perú, y ocho fósiles de erizos.

Los objetos estaban contenidos en equipajes de pasajeros con destino a ciudades de Argentina, Chile y Brasil.

El impacto alcanzado por la implementación de estos módulos descentralizados del Ministerio de Cultura ha dado ya resultados positivos que se ven reflejados en la cantidad de bienes culturales recuperados, impidiendo su exportación ilícita.

Desde el 2008 a la fecha, se ha impedido que salgan del país 12,211 bienes pertenecientes al patrimonio cultural de la Nación.

Estos módulos posicionan a Perú como el primer país en el mundo que dispone de este tipo de herramientas para controlar y prevenir la salida ilícita de objetos culturales. Además, se cuenta con otros puntos de control en el territorio nacional.

Como complemento de estas acciones, Perú ha suscrito convenios multilaterales y bilaterales que garantizan el apoyo de autorizadas aduaneras y policiales en los principales destinos del tráfico ilícito.


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Fecha Publicación: 2013-04-11T19:14:00.002-05:00

La editorial Capitán Swing publica ‘La formación de la clase obrera en Inglaterra’, obra clave sobre la gestación de la conciencia de clase británica

Por J. Losa

Siglo y medio separa la sátira proletaria de Dickens del compromiso pop de Billy Bragg. Dos extremos de una fértil cultura de clase que se forjó a sí misma a base de hambre y alienación. Uno de los primeros en dar fe de esta génesis obrera fue el historiador Edward Palmer Thompson, quien, desafiando a la ortodoxia academicista de la época, supo detallar de qué modo el pueblo británico despertó del letargo. Lo hizo en el voluminoso ensayo (925 páginas) titulado "La formación de la clase obrera en Inglaterra", publicado hace casi 50 años y reeditado recientemente por Capitán Swing en nuestro país.

Se trata de un minucioso trabajo sobre la gestación de la conciencia de clase británica en la que Thompson cuenta la historia desde abajo, atendiendo al derrotado, poniendo la lupa sobre los parias amontonados en los telares y las fundiciones del extrarradio. Una aproximación audaz que, según Antoni Domènech, catedrático de Filosofía del Derecho y prologuista del libro, "supuso una reacción a la ideología de la Guerra Fría, que pretendía legitimar el capitalismo industrial negando lo que todos los testigos de la época confirmaban, a saber; que la revolución industrial había supuesto una catástrofe social". El desheredado consigue así alzar su voz, y lo hace a través de este extenso ensayo de Thompson, atento como pocos al día a día de la "common people", cotidianidad marcada por la penuria que terminó por confluir en una conciencia de clase. En palabras del historiador Josep Fontana, "el logro de Thompson consistió en analizar la historia del movimiento obrero no tanto en base a la historia económica o a las formas de organización, sino centrándose en las experiencias de la gente y en la existencia de unos elementos culturales compartidos".

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Rituales en el taller, baladas populares, peleas de perros, himnos metodistas y hasta fragmentos de libros de contabilidad de tejedores y agricultores, la profusión en detalles etnográficos de Thompson nos brinda una mirada omnicomprensiva de lo que pudo significar la irrupción de la mecanización en las industrias textiles y la producción en serie.

El libro es también una reacción a cierta degeneracion del marxismo y a la concepción posterior y más sofisticada que llevaron a cabo los estructuralistas franceses. Según Domènech, la obra de Thompson remarca de qué manera "la clase trabajadora se había formado en un proceso histórico muy complicado, en contra de lo que pensaba cierto marxismo barato que creía que la conciencia de clase va inmediatamente ligada al cambio de modo de producción".

Partiendo de un materialismo histórico no dogmático, el autor pone de relieve el potencial revolucionario de la clase trabajadora y es pionero a la hora de "rescatar" a la chusma de la "enorme condescendencia de la posteridad". Tal y como expresaba el autor en el prefacio de la primera edición: "Es posible que sus oficios artesanales y sus tradiciones estuviesen muriendo; es posible que su hostilidad hacia el nuevo industrialismo fuese retrógrada; es posible que sus ideales comunitarios fuesen fantasías; es posible que sus conspiraciones insurrecionales fuesen temerarias; pero ellos vivieron en aquellos tiempos de agudos cambios sociales y nosotros no. Sus aspiraciones eran válidas en términos de su propia experiencia y, si fueron víctimas de la historia, siguen siendo víctimas si se condenan sus propias vidas".

Ahora que muchos de aquellos derechos de la clase obrera se esfuman a base de reformas y decretos, ahora que vivimos sometidos a esa "austeridad expansiva" que pregonan los adalides del neoliberalismo, conviene más que nunca reivindicar el legado indiscutible que dejó La formación de la clase obrera en Inglaterra. En palabras del profesor Fontana: "Todo progreso global ha sido siempre el resultado de una lucha, de una conquista, ninguna ha venido por los avances de las tecnologías, ni por la ilustración de las clases dirigentes. En ese sentido recordar el nacimiento de esa tradición de lucha me parece que es absolutamente oportuno, solo que evidentemente esta va a ser una lucha distinta, entre otras cosas porque el enemigo aprende de cada derrota".


Publicado en Público.es, el 11/11/2012.


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Fecha Publicación: 2013-04-10T23:28:00.002-05:00

El historiador Michael Mendieta Pérez ha escrito un libro que no solo narra y explica el surgimiento del movimiento etnocacerista, sino que además está destinado a convertirse en un referente para el análisis político e histórico de nuestro tiempo presente. El suyo es, sin duda, un libro que dará para la polémica y el debate. Michael mendieta Pérez es Licenciado en Historia por la Universidad de San Marcos y Magíster en Ciencia Política por la Universidad Católica Se ha especializado en temas de historia, política y cultura. Actualmente se desempeña como docente en la Escuela Nacional de Bellas Artes del Perú, la Universidad de Ciencias y Humanidades (UCH) y las academias Aduni y César Vallejo. "Camisas Verdes en el Perú" es su primer libro.



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Etiquetas: [Historiadores]  
Fecha Publicación: 2013-04-10T08:43:00.001-05:00

Luego de mucho tiempo transcurrido vuelve a ser reeditada en nuestro idioma una obra fundamental de la historiografía mundial:"La formación de la clase obrera en Inglaterra", de Edward P. Thompson. Convertido en un clásico desde su publicación, el libro de Thompson está considerado por todos uno de los títulos fundamentales de la historia social y una de las contribuciones más sólidas al desarrollo de la ciencia histórica. Junto con los trabajos de Eric J. Hobsbawm, "La formación de..." reconstruye la historia social de la Revolución Industrial y la clase obrera. Pero si hay un aspecto a resaltar en este libro es el de su escritura. Magníficamente escrito, la prosa de Thompson ha llegado a ser considerada una de las mejores de su tiempo. Leyendo sus páginas uno podrá detectar la enorme influencia que tuvieron sus libros en muchos historiadores peruanos, como fue el caso del desaparecido Alberto Flores Galindo. Por eso hay que celebrar no solo su reedición, sino que haya llegado en el 50 aniversario de su publicación. Esta nueva edición trae un prólogo de Antoni Doménech y a manera de Prefacio el obituario que escribiera Hobsbawm a la muerte de Thompson, y que es el que reproducimos a continuación. Ojalá, pues, que ambos sucesos, el medio siglo de publicada "La formación de..." y la llegada de esta reedición a nuestras librerías motive un ciclo de conferencias en alguna de nuestras universidades (JMM).

Por Eric J. Hobsbawm [1]

Es probable que E. P. Thompson, historiador, socialista, poeta, militante, orador, escritor –en su época- de la mejor prosa polémica de este siglo, hubiera deseado que se le recordara como lo primero. Y de hecho, cuando sus diversas campañas se hayan olvidado, La formación de la clase obrera en Inglaterra y varias de sus otras obras se seguirán leyendo con admiración y emoción.

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Como historiador y personaje público, Edward Thompson se elevó como un cohete. La formación de la clase obrera en Inglaterra, publicado en 1963 y escrito por un maestro de escuela para adultos virtualmente desconocido fuera de los estrechos círculos de la vieja y nueva izquierda intelectual, fue reconocido de inmediato como un clásico y se volvió en efecto el libro de historia de mayor influencia en las radicales décadas inglesas de los años sesenta y setenta. Y no solo entre los radicales. En el decenio de los ochenta, Thompson fue el historiador contemporáneo más ampliamente citado en el mundo, según el Arts and Humanities Citation Index, y uno de los doscientos cincuenta autores citados con mayor frecuencia de todos los tiempos. Cuando en la década de los ochenta Thompson se involucró en las campañas en favor del desarme nuclear, se elevó casi instantáneamente a una posición similar a la que ocupaba –en una época anterior del movimiento- Bertrand Russell. De no ser por el aislamiento de la izquierda marxista, el don de distinción que Thompson poseía se hubiera reconocido más amplia y rápidamente. En 1956 fue –junto con John Saville- dirigente principalísimo del Partido Comunista, del que era miembro fiel desde tiempo atrás, y el cual se opuso públicamente al estalinismo.

Las hadas madrinas que mecieron la cuna de Edward Thompson –si la metáfora se adecua al hijo de unos graves misioneros metodistas angloamericanos, liberales y antimperialistas de toda la vida- le llevaron muchos regalos: un intelecto poderoso aliado a la intuición de un poeta, elocuencia, gentileza, encanto, presencia, una voz maravillosa, una buena apariencia dramática que con los años encaneció y se volvió más áspera, y carisma o “calidad de estrella” a montones.

Lo único que las hadas le negaron a Thompson fue la capacidad de editarse a sí mismo –escribía invariablemente más de lo que era su intención- y la habilidad para planear su vida – a excepción de su matrimonio a temprana edad con su compañera y colega historiadora, Dorothy. Siguió un curso rodante e intuitivo, moviéndose con los vientos y las corrientes de la experiencia privada y política, o una combinación de ambas. Por lo tanto, el trabajo historiográfico de Thompson se vio interrumpido por su sensación de aislamiento, en tanto hombre de la izquierda, de las diversas “nuevas izquierdas” de los años sesenta y setenta, y además por sus años como militante antinuclear. Pasaba el tiempo y Thompson parecía suspender otra vez el curso enormemente prometedor de la investigación para seguir otra presa intelectual. Su obra sobre la historia social de la Inglaterra preindustrial, que a principios de la década de los setenta comenzó a transformar con algunas monografías profundas, produjo eventualmente el volumen Customs in Common (1991), que publicó la editorial Penguin en una edición rústica durante sus últimas semanas de vida. Su libro sobre William Blake –al que, junto con Vico, Marx y William Morris, Thompson consideraba entre sus antecesores- está por publicarse en un futuro cercano. [2]

Conforme Thompson se hizo viejo, las fronteras entre la historia general y la autobiografía se volvieron borrosas, de tal forma que a veces se sintió tentado a dejar a un lado sus investigaciones históricas para averiguar algún aspecto sobre la familia Thompson, pues él mismo sabía que estaba profundamente marcado por sus orígenes, no menos que por su relación en vida y póstuma con su hermano Frank, mayor que él, supuestamente más brillante y, ciertamente, más favorecido. Frank le precedió en el Partido Comunista y murió asesinado a los 21 años mientras trabajaba con el Consejo de Operaciones Especiales en la república búlgara, donde ganó un reconocimiento modesto como héroe del pueblo de Bulgaria. La tradición y la lealtad, dentro y fuera de la familia, fueron importantes para Edward Thompson.

Thompson escribía sobre historia o cualquier otra cosa al modo de un caballero rural inglés –no británico- de la izquierda radical. Este papel, aunque poco convincente, iba bien con la profundidad de su inmersión en la historia de su gente y su Constitución, y la pasión de su apego a los hombres y mujeres del pasado por los que tanto hizo, en su propia y magnífica frase, “para rescatar […] de la enorme condescendencia de la posteridad”.

La primera obra de gran aliento de Thompson fue su biografía sobre William Morris (1955, corregida en 1977). Sus publicaciones historiográficas más importantes después de La formación de la clase obrera en Inglaterra, publicadas principalmente en la década de los setenta, se ocuparon del siglo XVIII. Whigs and Hunters y Albion’s Fatal Tree (del que fue coautor) aparecieron como libros en una versión alemana, aligual que una antología de sus brillantes artículos, tan influyentes. Una antología más elaborada en inglés apareció bajo el título de Customs in Common. La influencia internacional de Thompson creció después de 1969, cuando se unió al consejo editorial de la revista Past and Present, y cuando empezó a participar en las Mesas Redondas internacionales sobre historia social organizadas –en gran parte a su alrededor- bajo los auspicios de la Maison des Sciences de l’Homme en París. En 1978 apareció su principal obra teórica, Miseria de la teoría, construida alrededor de críticas tanto al último Louis Althusser –entonces muy influyente- como a algunas tesis propuestas por Anderson y Narin en la New Left Review.

En la obra de Thompson se combinan pasión e intelecto, los dones del poeta, del narrador y del analista. Es el único historiador que he conocido que tenía no solo talento, inteligencia, erudición y el don de la escritura, sino la capacidad para producir algo cualitativamente diferente de lo que el resto de nosotros producíamos, aunque no se trata de medir con la misma vara. Llamémosle simplemente genio, en el sentido tradicional de la palabra. Ninguna de sus obras de madurez las pudo haber escrito otro. Por tal razón, sus admiradores le perdonaban muchas cosas, incluso sus cambiantes estados de ánimo, su relación poco clara con organizaciones y miembros de éstas, y una eventual cualidad atolondrada de su poderoso e imaginativo intelecto al incursionar en la teoría. Sus amigos le perdonaban todo.

En 1956, después de su ruptura con el Partido Comunista, Thompson permaneció esencialmente como un lobo solitario de la izquierda, y como alguien de quien emanaba algún consuelo debido a no llevar las insignias del establishment, algunas de las cuales le fueron negadas injustamente. Durante poco tiempo, Thompson dio clases en una universidad británica, pero después de eso vivió como un académico independiente, impartiendo clases ocasionales en universidades extranjeras, escribiendo historia, teoría, polémica política, por no mencionar la poesía y por lo menos una novela de ciencia ficción, The Sykaos Papers (1988). Y cuando no militaba, hacía jardinería en Worcestershire. Thompson falleció después de una prolongada enfermedad. Igualmente memorable como escritor que como hombre público y privado, dejó una huella profunda en todos los que le conocieron y en la mayoría de los que le leyeron.

Su muerte nos deja afligidos. No se puede calcular aún la pérdida para la vida intelectual, la historia y la izquierda británicas.

NOTAS:
[1] Tomado de Radical History Review, invierno de 1994. Traducción de Lligany Lomelí.
[2] Así fue, el libro se publicó a los pocos meses: Witness Against the Beast: William Blake and the Moral Law, Cambridge University Press, 1993. [N. del E.]


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Fecha Publicación: 2013-04-09T23:11:00.000-05:00

Breves, puntuales, impecables. En pocas palabras, bien hechos. No hay otro modo de calificar la serie de vídeos que Antonio Zapata viene produciendo para la serie “América Libre” y que ya va por su cuarta entrega (hasta ahora se han publicado los de Mateo Pumacahua, Túpac Amaru II, Francisco de Zela y Simón Bolívar). Con una duración no mayor de 5 ó 6 minutos, cada vídeo presenta el contexto, los personajes y las consecuencias del periodo que aborda. Secundado por un equipo de excelentes historiadores, “América Libre” es una perfecta muestra de que el uso de las nuevas tecnologías por parte de los historiadores puede brindar excelentes resultados. Ojalá y el ejemplo de Zapata sea replicado por otras universidades donde estudian, enseñan y trabajan historiadores. Faltan apenas ocho años para el Bicentenario, así que a darse prisa.



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Fecha Publicación: 2013-04-09T22:10:00.003-05:00

Por gentileza de la Dra. Carmen Arellano Hoffmann, de la Academia Nacional de la Historia, me acaba de llegar el último número (69) de su boletín electrónico “Noticias de la Academia”. En el mismo, como podrán apreciar, se da cuenta del caso del profesor Miguel Maticorena Estrada (quien, por cierto, es Miembro de Número, no Honorario, de esa institución) que esta semana nos tuvo a todos preocupados. Resulta saludable constatar que, en estas circunstancias, la Academia muestre interés y preocupación por uno de sus miembros; pero más reconfortante resulta comprobar que, de este modo, la institución que representa a todos los historiadores del país se mantiene activa. Bien por ella. Y por todos, claro.



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Fecha Publicación: 2013-04-09T11:56:00.001-05:00

Como muchos, pase del catolicismo más firme al agnosticismo cuando ingresé a la universidad. Y aunque leí bastante y conversé mucho, pase de este último al más fiero ateísmo no por las lecturas que hice en mis años universitarios sino por gente que cree que su fe es una forma de militancia política que está en el deber, ya no de compartir sino de imponer a los demás. Desde católicos hasta evangélicos, pasando por testigos de Jehová y mormones, me distancie de muchos de ellos (incluidos buenos amigos del colegio) cuando no pude soportar más cómo su fe había terminado por hacer de ellos personas completamente distintas, una caricatura de las que conocí en mi infancia. Gente, además, como este señor que cuando le faltan argumentos y razones esgrime el último que le queda: la amenaza del infierno, el fuego eterno. Su ridiculez y necedad llegan al punto de creer que todavía somos débiles mentales o niños sin juicio a los que puede atemorizar con la excomunión o una vida eterna de castigos. La estupidez de este señor, que poca honra le hace al cargo que desempeña para desgracia de la Iglesia que representa y lamento de los que pertenecen a ella; su estupidez, decía, no le permite entender que la suya hace mucho tiempo dejó de ser la defensa de una causa justa y cristiana (desde su punto de vista, por supuesto), para convertirse en una velada forma de activismo político, mal disimulado de manera bastante sinvergüenza y grosera con sus ropajes de Obispo. Si esta es la Iglesia del Señor y Cipriani su representante, doy gracias a la providencia de saberme ateo y haber criado a mi hijo en sus fundamentos. Aunque me espere el fuego eterno.


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Fecha Publicación: 2013-04-07T13:57:00.000-05:00

Conozco a Miguel Maticorena Estrada desde el primer día de clases en San Marcos porque, divina providencia, fue a él a quien me acerque a preguntarle dónde estaba el salón de clases que buscaba. Como es típico en él, antes de responder me fusiló a preguntas y luego me dijo donde tenía que ir. Desde entonces hemos alimentado una amistad de larguísimos años que, como las auténticas amistades que se precian de serlo, ha tenido buenos y malos momentos, altibajos, distanciamientos, rupturas, reconciliaciones y, sobre todo, un mutuo y sincero interés por saber cómo le va al otro. Un interés, por cierto, que he transmitido a mi esposa e hijo (no por nada fue testigo de mi matrimonio civil).

Hoy, el profesor Miguel Maticorena se encuentra postrado en una camilla (ni siquiera es una decente cama de hospital) en un pasadizo de la unidad de emergencias del Hospital Guillermo Almenara. El jueves pasado sufrió una caída en la calle y se rompió el fémur de la pierna derecha de un modo que tiene comprometida la cadera. La fractura en sí misma no era, no es, peligrosa, pero el transcurso de los días en espera de ser programado para la operación respectiva sí la convierte en riesgosa para su integridad.

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El viernes que lo fui a visitar acompañado de mi esposa y de Hugo La Rosa (uno de las decenas de jóvenes investigadores que se movilizaron para tratar de conseguir los donantes de sangre necesarios para la operación) lo encontré de buen humor. Con el mismo talante que lo ha hecho famoso entre sus alumnos y colegas. Apenas si me permitió preguntarle cómo se sentía y si necesitaba algo. Me interrumpió para darme indicaciones que debía transmitir a sus colaboradores. Cuando entró Hugo La Rosa y mi esposa, fue lo mismo. Hasta ese momento estaba en una cama en la sala destinada a los enfermos que esperan ser operados. Hoy, cuando escribo estas líneas, las cosas han cambiado radicalmente.

Una simpleza como la necesidad de un tomacorriente ha trastocado el panorama para el profesor Maticorena de una manera dramática.

El profesor Emérito de las universidades de San Marcos y Católica, miembro de varias academias de la historia, incluidas la nuestra, fue desplazado a una camilla en el pasadizo porque otro enfermo que necesitaba ser conectado a unos aparatos requería su lugar en la sala.

Esto no solo ha enturbiado el buen humor con el que sobrellevaba su situación el profesor, sino que además ha mellado su espíritu y su cuerpo. Ahora el dolor que no sentía o quería creer que no sentía, lo agobia. El estrés de cientos de personas pasando desaprensivamente le afecta. ¿Cuántos de los que pasan por su lado sabrán que el enfermo al que parece nadie importarle es, con toda seguridad, uno de los pocos sabios vivos que todavía nos quedan?

Ante este desgarrador panorama ¿Qué papel juega San Marcos? ¿Dónde están los responsables de la oficina de Trabajo Social de la Universidad, de la Facultad de Sociales? Por increíble que parezca, estas han brillado, hasta donde sé, por su ausencia. Por su notoria ausencia.

Porque llamar por teléfono para preguntar como está y desear que se reponga pronto, no es precisamente la ayuda que se necesita, mucho menos cumplir la función para la cual fue elegida. No se diga ya, tal vez, una soberana burla.

Todo lo que se ha podido hacer por el profesor Maticorena ha sido gracias al esfuerzo, como decía, de sus alumnos que se han movilizado como han podido y utilizado las redes sociales como han debido para hacer un llamado a todos los que puedan hacer algo por él (todo parece indicar que San Marcos no utiliza las redes sociales y que su página web apenas si es un tablón de anuncios soso y estéril, completamente inútil cuando uno de sus profesores más eminentes necesita ser socorrido). A ellos y a su sobrina, quien puso sobre aviso a todos. Sino fuera por ella, tal vez Maticorena habría sido un NN en las estadísticas del día jueves.

San Marcos y sus autoridades todavía están a tiempo de reivindicarse. Lo único que pedimos es, simplemente, que hagan su trabajo.

Se necesita urgentemente que la oficina de Trabajo Social haga las gestiones prontas y necesarias para que Miguel Maticorena sea trasladado a una habitación en donde pueda esperar tranquilamente la operación que (juro que no exagero) salve su vida. Porque cada instante, cada segundo que Maticorena pasa en ese pasadizo entre decenas de enfermos, cada cual con una tragedia propia a cuestas, pone en riesgo su vida. Lo digo yo, que perdí a mi madre y la vi agonizar en uno igual en el Hospital Rebagliatti. La indolencia de los que la atendían y la imposibilidad de que alguien haga algo por ella nos decidió a llevarla a su casa, a morir tranquilamente y entre los suyos en su propia cama.

¿Está esperando acaso San Marcos que suceda esto con Maticorena?

Quiero pensar que no.


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Fecha Publicación: 2013-04-04T16:38:00.000-05:00

Chachapoyas, abr. 04 (ANDINA). Una comitiva de especialistas inició la evaluación integral de la fortaleza de Kuélap, ubicada en la región Amazonas, a fin de verificar la presencia de daños estructurales que hayan podido generar las fuertes lluvias, informó hoy la Dirección Regional de Cultura (DRC).

José Trauco Ramos, titular de la DRC Amazonas, indicó que el equipo está integrado por un ingeniero civil y un arqueólogo de la Dirección de Arqueología del Ministerio de Cultura y un arqueólogo de la dependencia que él dirige.

“Los especialistas de Lima arribaron en la víspera a Chachapoyas, y lo que van hacer es una evaluación integral del monumento, y de todas las partes que han podido sufrir daños por las lluvias, como la muralla perimentral. Luego harán un informe para proceder a las acciones de restauración”, dijo a la Agencia Andina.

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El 12 de marzo último un área de 10 por 15 metros cuadrados de la muralla perimetral de la fortaleza de Kuélap, colapsó por efecto de las intensas lluvias.

“Lo que se ha desprendido son las piedras, después de la piedra hay un relleno, pero este no se ha desprendido. En marzo, como medida de prevención, realizamos trabajos de apuntalamiento que consistió en colocar maderas pegadas a la muralla, las cuales son reforzadas con maderas más gruesas desde el exterior”, refirió.

Recordó que desde inicios de marzo y ahora en abril las lluvias se han presentando muy intensas, por lo que los trabajos de apuntalamiento son claves en este tipo de situaciones.

"A más tardar el lunes veremos la evaluación realizada por los expertos y las acciones a realizar", apuntó.

Kuélap recibe al año un promedio de 30,000 visitantes y desde el últimos cinco años ha registrado un incremento de turistas en el orden del 30 por ciento, estimó.

La fortaleza de Kuélap está ubicada en la provincia de Luya, a 74 kilómetros (5 horas) al suroeste de la ciudad de Chachapoyas, capital del departamento de Amazonas.


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Fecha Publicación: 2013-04-03T16:40:00.000-05:00

Londres, 3 abr (EFE).- La sociedad actual en el Reino Unido se puede dividir en siete clases sociales atendiendo a criterios económicos, sociales y culturales, según un estudio divulgado hoy.

La investigación deja atrás la "obsoleta" clasificación en tres clases sociales tradicionales como la obrera, media y alta, que sólo representan en la actualidad al 39 % de la población.

Más de 161.000 personas participaron en la que ha sido la mayor encuesta de este tipo realizada en este país, dirigida por la BBC y cuyos resultados se publicaron hoy en la revista británica "Sociology Journal".

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El proyecto desechó los parámetros que tradicionalmente definían la clase -la ocupación, la renta y la educación- por considerarlos "demasiado simplistas" y se inclinó por otras tres dimensiones: la económica, la social y la cultural.

El capital económico comprende la renta, los ahorros y el valor de la vivienda, mientras que el social determina el número y el estatus de la gente que alguien conoce; por último, el capital cultural se entiende como la extensión y la naturaleza de las actividades y los intereses culturales.

De esta manera, el estudio dibujó un abanico de siete clases, cuyos extremos son la "elite", el grupo más privilegiado del país y alejado del resto de clases por su riqueza, y el "proletariado precario", el más desfavorecido y que representa a un 15 % de la población.

"Este trabajo nos demuestra que todavía hay una base y una cima, que en la cima todavía tenemos una elite de gente muy rica y en la base un grupo muy pobre, con muy poco compromiso cultural y social", señaló la profesora de sociología de la Universidad de Manchester y miembro de la investigación, Fiona Devine.

Para la experta, "es lo que hay en medio lo que es realmente interesante y emocionante", es decir, un área "muy borrosa" entre la clase trabajadora y la clase media tradicionales.

Este área se concreta en el estudio en cinco clases sociales, como la denominada "clase media establecida", que representa al 25 % de la población con altos niveles económicos, sociales y culturales.

Este grupo, el más numeroso y gregario del país, precede a la llamada "clase media técnica", un grupo nuevo y reducido que es próspero pero se distingue por su aislamiento social y por su apatía cultural.

Le siguen los "nuevos trabajadores acaudalados", una clase joven, social y culturalmente activa, con niveles medios de capital económico.

El siguiente grupo se identifica con la "clase trabajadora tradicional", que no destaca en ninguna dimensión pero que no se puede clasificar como desfavorecido porque el valor de sus hogares es razonablemente alto debido a la edad avanzada de sus componentes, con una media de 66 años.

Por último, se encuentran los denominados "trabajadores emergentes", una clase nueva, joven y urbana que es relativamente pobre pero tiene un alto capital social y cultural.

Los investigadores apuntan a que los "trabajadores acaudalados" y los "trabajadores emergentes" descienden de la clase trabajadora tradicional que se vio fragmentada por la desindustrialización, el desempleo masivo, la inmigración y la reestructuración del espacio urbano.

Fuente: LaInformación.com (3/4/2013)



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Fecha Publicación: 2013-04-01T14:45:00.002-05:00

A sus 84 años, Josep Fontana desgrana sin pelos en la lengua la situación actual, lanzando varias tesis que darán que pensar a muchos. Entre otras cosas, asegura que la crisis actual no se inició en 2008 como se suele comentar en diversos foros sino mucho antes, en la década de los 70.

Página 2 - Josep Fontana

Fuente: RTV.es

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Etiquetas: [Patrimonio]  
Fecha Publicación: 2013-03-31T19:25:00.000-05:00

Lima, mar. 31 (ANDINA). Una comitiva de especialistas viajará este martes a la fortaleza de Kuélap, ubicada en la región Amazonas, para evaluar los daños que han dejado las lluvias en dicho sitio arqueológico, informó el Ministerio de Cultura.

El grupo es experto en conservación de patrimonio cultural (un ingeniero/arqueológo y un arqueólogo/conservador).

Las precipitaciones ocasionaron el colapso (desprendimiento) de un área aproximada de 10 x 15 metros cuadrados de la muralla perimetral.

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Ante este hecho, la Dirección Regional de Cultura Amazonas lleva a cabo las labores de conservación preventiva para proteger otros sectores que podrían verse igualmente afectados.

El Ministerio de Cultura indicó que adoptó, a través de la dicha dirección regional, las medidas de mitigación para la conservación y protección del monumento.

Se realizará, además, la evaluación integral del sitio para verificar la presencia de otros daños estructurales que hayan podido generar las fuertes lluvias para tomar medidas de prevención y mitigación.

La fortaleza de Kuélap está ubicada en la provincia de Luya, a 74 kilómetros (5 horas) al suroeste de la ciudad de Chachapoyas, capital del departamento de Amazonas.


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Etiquetas: [Actualidad]  
Fecha Publicación: 2013-03-31T13:35:00.002-05:00

Historiadores y políticos consideran poco probable que La Haya atienda el reclamo boliviano.

Por Jorge Moreno Matos

El 23 de marzo del 2011 –hace ya más de dos años– Evo Morales anunció que Bolivia pensaba demandar a Chile ante la Corte Internacional de Justicia de La Haya para obtener una salida soberana al mar. Desde entonces, no han cesado sus advertencias al respecto. A mediados del 2012, Morales tuvo que reconocer, sin embargo, que la empresa “no era tan sencilla y había que esperar”. La semana pasada, el mandatario puso fin a la espera y reveló que la demanda se presentará en los próximos días.

Aunque Bolivia ha manejado hasta ahora con mucha reserva el texto del documento, poco es lo que preocupa este en el vecino del sur. Analistas y políticos coinciden en señalar que este caso tiene muy poco futuro en La Haya. ¿Cuán sólida es la posición del país del Altiplano para recurrir a la justicia supranacional? ¿Qué dice el Tratado de 1904 que Bolivia pretende desconocer?

Más allá de la imposición

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Luego de perder el acceso al mar en la Guerra del Pacífico (1879-1883), Bolivia firmó en 1904 un tratado en el que acepta de manera definitiva los límites posteriores a la guerra. El documento confirmó la soberanía chilena sobre territorios que fueron bolivianos y que corresponden a una vasta extensión del desierto de Atacama, rico en recursos minerales. Hoy, Morales quiere modificar esa situación bajo el argumento de que el tratado es “injusto, impuesto e incumplido”.

¿Puede hacerlo? Según el senador socialista chileno Jaime Gazmuri, no. “Bolivia reclama que el tratado es injusto y puede que lo sea, pero tiene validez jurídica”, señala el legislador a este Diario.

En igual sentido se manifiesta el historiador y docente en la PUCP Daniel Parodi Revoredo: “Todos los tratados en los que una potencia superior le ha arrebatado territorios a una inferior son, por su naturaleza, injustos”, señala, pero aclara que eso no los invalida. “El argumento de la injusticia del Tratado de 1904 remite a que México también podría reclamar Texas y, por qué no, el Perú Arica y Tarapacá, porque el Tratado de 1929 también es injusto”, argumenta el historiador.

Sobre el hecho de que el tratado fue impuesto, el canciller chileno Alfredo Moreno ha aclarado que Chile en modo alguno ejerció algún tipo de coacción sobre Bolivia cuando se negoció, suscribió y ratificó el tratado. Un argumento que suscribe el jurista e historiador Carlos Ramos Núñez, profesor de Historia del Derecho en la Universidad Católica: “La posición de Bolivia en este caso, desde el punto de vista jurídico, es muy débil”, opina.

Y en el mutuo intercambio de acusaciones de esta semana en torno al incumplimiento del tratado, el vicepresidente boliviano Álvaro García Linera declaró que Chile lo hizo en 1934, cuando cerró sus puertos para el libre tránsito de los pertrechos que Bolivia compró durante la Guerra del Chaco con Paraguay; y también en 1952, en represalia cuando las autoridades bolivianas nacionalizaron minas de capital chileno.

Sin embargo, el mayor problema con el tratado para la pretensión boliviana de concurrir a La Haya es su propia existencia. Carlos Ramos Núñez es contundente en ese sentido: “La corte interviene en ausencia de tratados, no en este caso”, afirma. “Lo que normalmente hace la corte cuando existe un tratado entre los países beligerantes es abstenerse”, manifiesta Parodi.

Una jugada de alto riesgo

En conversación con El Comercio, el ex canciller boliviano Armando Loaiza, quien fue uno de los seis ex cancilleres y cinco ex presidentes que se reunieron con el presidente Evo Morales esta semana, para afinar la estrategia del documento por presentar en La Haya, sostuvo que la demanda no significaría un desconocimiento del Tratado de 1904. “Bolivia pretende demostrar que hay varios aspectos fundamentales del tratado que Chile ha incumplido”, explica. “Bolivia cree que puede demostrar que Chile en diversas declaraciones, tratados y acuerdos ha contraído una obligación exigible por el derecho internacional para entrar en una negociación directa, destinada a llegar a un acuerdo con Bolivia”.

Sin embargo, Loaiza es consciente de que el envite que juega Morales es peligroso. “Rara vez Bolivia ha buscado la revisión del Tratado de 1904. En 1921, en la Sociedad de Naciones, lo intentó y sufrió un revés diplomático. Eso ha llevado a que muchos opinen que el presidente Morales está haciendo una apuesta muy arriesgada con una demanda ante La Haya, porque eso supone que la demanda marítima puede quedar gravemente afectada en el futuro si sufre una derrota o si la corte no la admite”.

De similar opinión es el senador chileno Jaime Gazmuri, para quien la decisión del presidente Morales puede tener políticamente un efecto negativo: paralizar el diálogo entre los dos países mientras se resuelve la demanda. “Vamos a estar cuatro o cinco años en tribunales, e interrumpir el diálogo en espera de un dictamen judicial, en el cual creo que Bolivia tiene argumentos poco sólidos”, sentencia.

Más drástico es su colega, el diputado Jorge Tarud, al afirmar que “todos los abogados le han dicho [a Evo Morales] que Bolivia no tiene nada que hacer en La Haya”. Ramos Núñez también cree que el trasfondo de la demanda es otro. “Es un error de Bolivia, una falta de profesionalismo diplomático motivada por la necesidad de una legitimación interna por parte de Evo Morales ante la crisis política que tiene que enfrentar”. Una realidad que se hará evidente (o no) cuando se conozca el texto oficial de la demanda.

ENTREVISTA
DanierlParodi Revoredo
, Historiador
“Es un presidente del siglo XIX”

¿Por qué piensa que Bolivia está equivocada en su reclamo?

Porque el concepto de territorio y la definición de nacionalismo que está manejando son propios del siglo XIX. El concepto de soberanía que está manejando Evo Morales también es del siglo XIX.

¿A qué se refiere con eso?

Cuando lo escucho hablar, estoy escuchando a un presidente del siglo XIX defendiendo su terruño con las uñas, buscando ir hasta la máxima consecuencia dentro de un ideal nacionalista y romántico de defender la patria.

¿El nacionalismo boliviano es el problema?

Los nacionalismos del siglo XIX ya pasaron. Eso empuja a los países a integrarse, a establecer relaciones comerciales, a relacionar a las personas. El nacionalismo al que se aferra hoy Bolivia es otro tigre de papel.

¿Qué debería hacer Bolivia?

Lo que yo creo que Bolivia debería hacer es negociar más y reclamar menos, y para eso tiene que actualizar sus conceptos y mirar hacia la globalización.

¿Por qué?

Porque Bolivia necesita acceder al Océano Pacífico, pero no con soberanía absoluta, un concepto del siglo XIX. Lo que debe hacer es negociar zonas francas, que le den territorios tipo Boliviamar, donde tenga todas las facilidades como si tuviera soberanía pero sin soberanía. Chile ha manifestado estar dispuesto a concedérselo. Yo creo que ha planteado mal las cosas.

El caso de Laguna del Desierto

No solo en el fútbol, sino también en otras canchas Chile ha saboreado el sabor de la derrota. En el campo diplomático, el revés más serio que ha sufrido en los últimos tiempos es el que tuvo que ver con Laguna del Desierto, una zona de 530 km2 que disputaba con Argentina. Ubicada en la Cordillera de los Andes, a 3.000 kilómetros al sureste de Buenos Aires y 1.700 de Santiago de Chile, sus límites nunca fueron establecidos por ninguna de las dos nacientes repúblicas, lo que llevó a ambas a reclamarla como propia. Un fallo arbitral en 1995 le otorgó, finalmente, la zona a Argentina. Patricio Aylwin, gobernante chileno en aquel entonces, fue tildado de entreguista. “La historia me juzgará... y abrigo la esperanza de que me juzgue bien”, fue el comentario personal que realizó cuando comunicó al país que su gobierno acataría el fallo.

La controversia por el Silala

Otra disputa de Bolivia con Chile se refiere al Silala, unos bofedales en Potosí próximos a la frontera, y donde se han construido criaderos de truchas. Bolivia sostiene que Chile desvía el cauce del agua (desde hace más de cien años se transportan por un acueducto al norte para consumo humano) sin compensación alguna. Chile ha manifestado que está dispuesto a pagar un monto por ello, pero hasta ahora no ha habido acuerdo.

LAS CRIFRAS
400 km de litoral perdió Bolivia durante la Guerra del Pacífico, que se inició en 1879.
120.000 km2 es la superficie que perdió Bolivia en dicho conflicto. Este territorio ha resultado muy rico en minerales.
70% del comercio marítimo boliviano pasa en la actualidad por puertos chilenos.

LA FRASE
“Morales está haciendo política interna [...] él sabe que su demanda no tiene ningún destino: lo único que le interesa es la reelección”.
Jorge Tarud
Legislador chileno



Publicado en el diario El Comercio, de Lima, el 31 de marzo de 2013.


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Etiquetas: [Bicentenarios]  [Videos]  
Fecha Publicación: 2013-03-31T12:52:00.000-05:00

Una cosa que nunca he podido desentrañar, mucho menos dominar, es el lenguaje de la música. Imposibilitado como estoy para hacer una reseña musical o un crítica decente sobre una sinfonía o un vals, siento una enorme frustración por no saber presentar adecuadamente y como se merece la Obertura Patriótica "Bicentenario", compuesta por Antonio Sillau y Eduardo Torres, con el arreglo orquestal de Diego Vela. Una pieza que me ha entusiasmado sincera y verdaderamente. El programa de la misma es el siguiente: Introducción - Marcha de ingreso de San Martín a Lima - Junín - Elegía por el soldado caído - Canto a Ayacucho (Autor: Jose Bernardo Alcedo) - El pueblo en la Plaza Mayor - Himno a la Libertad. Disfrútenla, al igual que yo.



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Etiquetas: [Lecturas]  
Fecha Publicación: 2013-03-30T23:22:00.001-05:00

Me despertó el ruido de intensoscombates en las cercanías. Eran las ocho de la mañana [del 9-4-2003]. Me asomé al balcón para ver las explosiones dentro de los jardines del palacio, en la otra orilla del Tigris. Había llamaradas y súbitas nubes de humo negro se elevaban rápidamente desde los jardines y algunos de los palacios.Me zumbaban los oídos con el estruendo de las armasque estaban disparando, ametralladoras, tanques y cañones, y de las bombas que caían.

Sobre una ancha franja de arena que se extiende a lo largo de la ribera, a los pies del complejo palaciego, vi a varias docenas de soldados iraquíes de uniforme, algunos caminando y otros trotando. De pronto, todos echaron a correr rumbo a la carretera que discurre por la cima del terraplén de cemento en la orilla del río. Al correr formaron una larga línea desigual de unos 50 hombres moviéndose a distintas velocidades. Un par de ellos estaba en paños menores. Algunos nadaron en el río y treparon entre los juncos para traspasar una alambrada de seguridad que descendía por el terraplén desde los jardines de palacio hasta el agua.

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Yo no comprendía de qué huían los soldados. Luego vi que cuatro tanques grandes, de color caqui, americanos, se habían estacionado en lo alto del terraplén, a unos pocos cientos de metros de los soldados que corrían. Una nutrida andanada empezó a levantar polvo del terraplén y de la playa de arena que había debajo. Hubo más explosiones, y una columna de humo negro comenzó a ascender desde lo que parecían ser dos incendios de petróleo que ardía en la playa. Unos minutos después divisé apenas las figuras de varios hombres, soldados americanos, que disparaban acuclillados, al parecer, desde detrás de los tanques; no se distinguían bien. Ocurrían demasiadas cosas a la vez para asimilarlas todas. Al mirar por los prismáticos creí ver lo que en apariencia eran soldados iraquíes todavía en la playa, con la cabeza apenas visible por encima de los hoyos excavados en el suelo. Uno o dos parecían responder al fuego enemigo. Advertí por primera vez que toda la playa, sobre todo a lo largo de la orilla, estaba perforada por trincheras y fortificaciones.

Miré Abu Nawas abajo. Estaba desierta, a excepción de dos perros grandes que corrían juntos por la mitad de la calle. Minutos después vi a un iraquí, un tipo corpulento, vestido de paisano, que caminaba con cautela por mi lado de la calle, con un arma en la mano. Se cruzó con un hombre más mayor que transportaba varias bolsas en las manos, como si hubiera estado haciendo las compras de la mañana.Enese momento, un cámara y un reportero a los que identifiqué como alemanes salieron del Palestina y cruzaron la calle en dirección al río. Se aventuraron hasta una corta distancia en la banda de zona verde y empezaron a filmar la batalla. Vi que varios iraquíes se les acercaban, seguidos de un soldado con una pistola. Al converger sobre los dos periodistas estalló un furioso altercado. El soldado agarró la cámara y se lo llevó a tirones. Parecía intentar obligarle a que subiera a una camioneta conducida por otro soldado. El otro alemán, el reportero, trataba de detener al soldado. Hubo gritos coléricos y vi que el soldado apuntaba con su arma. Pensé que le iba a disparar al cámara. Los otros iraquíes se sumaron al tumulto. Era como si intentasen rescatar a los periodistas. Todos chillaban y se daban empujones. Por último, el soldado soltó a su presa, a regañadientes, y bajó el arma, y los iraquíes que habían ayudado a los alemanes les acompañaron hasta ponerlos a salvo en el hotel Palestina.

El ruido de la batalla pasó a ser un muro de sonido. Poseía una calidad sinfónica. Gran parte se componía de estruendos y estallidos—fuertes sacudidas de tanques y aviones, las ráfagas desgarradoras de los proyectiles—, pero también había un ruido rítmico, como si aporreasen mecánicamente un gran tambor de acero, y varias veces, un chirrido compacto. Subyacente, de vez en cuando, sonaba el ligero tableteo de fuego de armas automáticas. En varias ocasiones oí un crujido estrepitoso, como de palomitas de maíz metálicas que revientan, que se prolongaba y se volvía muy intenso; comprendí después que seguramente era la explosión de un depósito de armas. Era para mí un sonido nuevo, al igual que el chirrido, que resultó que procedía de los cañones de aviones A-10 Warthogs de vuelo bajo, que disparan 4.000 balas por minuto. También se oía el bramido de los cazas F-18 de vuelo bajo, o al menos sonaba igual que ellos. Estos aviones, que eran muy veloces y ruidosos, habían empezado a sobrevolar Bagdad hacía dos días, sustituyendo a los B-52 de las dos semanas anteriores, que volaban a gran altura. Una o dos veces arrojaron bombas o lanzaron misiles sobre los jardines del palacio y se alejaron.

Una súbita ráfaga de viento del sur elevó el humo de los incendios en la playa. La nube se fue extendiendo al cruzar el río en dirección al hotel, y en cuestión de unos minutos nos vimos envueltos en una cortina amarilla de niebla, polvo y humo. Era el comienzo de un nuevo turab, que singularmente había coincidido con la batalla en el palacio. La tormenta de polvo lo tapaba casi todo, pero la batalla prosiguió la mayor parte del día.

Hacia mediodía decidí abandonar mi atalaya en el balcón y bajar al Palestina para averiguar lo que estaba pasando. Los ascensores del Sheraton ya no funcionaban y tuve que bajar andando los 12 pisos hasta la calle. Había reporteros pululando por la entrada del Palestina. Supe que Muhamad al Sahaf había aparecido para dar una breve conferencia de prensa —la más breve hasta entonces— en la que había negado en redondo que hubiese tropas americanas en Bagdad.

—Son realmente enfermos mentales —había dicho—.Handicho que han entrado con 65 tanques en el corazón de la capital. Les informo de que esto dista muchísimo de ser cierto. Esta historia es sólo una muestra de su enfermedad mental. EnBagdad no han entrado en absoluto tropas americanas ni británicas.

Afirmó que los estaban rechazando y “exterminando”, y añadió expresivamente que se estaban “suicidando a las puertas de Bagdad”.

—Lesanimaremos a que se suiciden. Como ha dicho el presidente Sadam: “Dios les concederá que los entierren manos iraquíes”.

A 500 metros de los tanques

A menos de 500 metros de donde Sahaf hablaba había varios tanques Abrams americanos, pero este hecho no parecía importarle. Dio luego un pequeño sermón a los medios de comunicación sobre la necesidad de ser verídicos y exactos en su información de los sucesos, y señaló a periodistas, en especial de Al Yazira, por decir mentiras sobre lo que estaban presenciando. Al parecer, Al Yazira había transmitido noticias en directo de los combates desde su propio chalé en la ribera opuesta del Tigris, a unos centenares de metros río arriba del complejo palaciego. Antes de marcharse, Sahaf había dicho a todos los presentes:

—Tengan la seguridad de que Bagdad no corre ningún peligro; Bagdad es grande.

En los últimos días me habían intrigado cada vez más los móviles de Sahaf, el último alto funcionario iraquí que había sido visto desde la toma del aeropuerto, para hacer sus declaraciones asombrosas. Sólo pude llegar a la conclusión de que él creía que no éramos tan distintos, en definitiva, de los ciudadanos iraquíes, que habían perdido desde hacía tanto tiempo su capacidad de denunciar una mentira o de contradecir cualquier versión oficial. Tal vez Sahaf pensara que le creeríamos si hablaba con suficiente cordialidad y aparente convicción.

Organizaron un recorrido en autobús para la prensa. Me uní al grupo, intrigado por saber adónde nos llevarían que pudiese confirmar las increíbles aseveraciones de Sahaf. El autobús bajó la calle Sadún. (Desde la calle Sadún no se veía el río ni los tanques americanos al otro lado). Me chocó que aún hubiese coches en las calles y que estuviesen abiertos en la acera un par de quioscos de cigarrillos y golosinas.Ala hora de cruzar el Tigris, el conductor eludió el puente más próximo, el Yumhuriya, que atravesaba el río en un punto justo enfrente de los muros del palacio, y siguió hasta el segundo puente río arriba, el Sinak, en la carretera que pasaba por delante del Ministerio de Información. La ciudad estaba casi desierta, exceptuando a unos cuantos combatientes desperdigados en grupos de dos o tres, casi todos de paisano y con kefiyas a cuadros rojos y blancos envueltas como turbantes alrededor de la cabeza. Algunos, armados con lanzagranadas propulsados por cohetes y cargando otros proyectiles, cruzaban la calle rumbo al palacio presidencial. Nos hicieron la V de la victoria. El autobús siguió hasta tres manzanas más allá del Ministerio de Información, dio un giro a la derecha de unos doscientos metros, llegó a la estación central de autobuses, que estaba vacía, y emprendió el regreso. Unos soldados bloqueaban la calle que normalmente llevaba al hotel Al Rasheed. Corría el rumor de que los americanos se habían apoderado del hotel durante la noche. El trayecto terminó diez minutos después de haber empezado.

De nuevo en el Palestina, pregunté a uno de los funcionarios del ministerio aún accesible (muchos habían desaparecido desde la captura del aeropuerto) cuál había sido la finalidad del viaje en autobús. Me dijo que desmentir la afirmación de los americanos de que habían tomado el Ministerio de Información. Cuando le pregunté por el Al Rasheed, se limitó a mover la cabeza y fingió que no mehabía oído. Luego dijo, con entusiasmo, que el ministerio esperaba llevarnos a ver unsitio en los barrios del sureste donde los iraquíes habían matado a “cientos de americanos”.

—Hay cadáveres por todas partes —me dijo, jubiloso—. Ya les habríamos llevado allí si no fuera porque los americanos han dejado muchas bombas de dispersión. Es demasiado peligroso llevarles. Tenemos que retirarlas. En cuanto acabemos, le doy mi palabra de que verá lo que le estoy diciendo [...].

El ultimátum

Bagdad estaba insólitamente silenciosa aquella noche. Me quedé levantado hasta la madrugada en mi nueva y confortable habitación del Al Rasheed, escribiendo y poniendo al día mi correo electrónico. Antes de acostarse, hacia la una de la madrugada, Paul cubrió las ventanas de nuestras habitaciones con grandes X de cinta adhesiva y llenó de agua los bidones de plástico. A las 3.30 [20 de marzo de 2003], cuando se acercaba la hora límite fijada por el presidente Bush, lo único que se oía era el zumbido de algún que otro coche y unos perros ladrando. A las cinco, cansado y pensando que quizá el ataque no comenzaría aquella noche, me acosté para tratar de dormir. Cerca de una media hora después, cuando me estaba adormilando, oí un gran estruendo amortiguado. Mi cama se movió, como si hubiera habido un terremoto bastante lejos de allí. Luego creí oír un avión que volaba muy alto. Me levanté de un salto y llamé a Sabah y a Paul. Mientras lo hacía, hubo sonidos más fuertes y rápidos, de bombas o de fuego antiaéreo —no supe de qué—, seguidos de sirenas. Cuando aparecieron Paul y Sabah, sonaron más detonaciones. Unos coches pasaron a gran velocidad, unos hombres gritaron y al cabo de unos minutos se oyeron más explosiones, y luego, todo alrededor, comenzó el repiqueteo del fuego antiaéreo. Cayó otra bomba produciendo una explosión terrible y las baterías respondieron con más fuego. A las seis de la mañana despuntó el azul claro del alba y hubo un silencio sólo interrumpido por el canto de un único gallo, de pájaros piando y de un muecín que llamaba una y otra vez a la oración, “Allahu Akbar”. No hubo más explosiones.

Minutos más tarde, Paul recibió una llamada de su redactor jefe en Sidney advirtiéndole de que el Ministerio de Asuntos Exteriores australiano acababa de enviarle un mensaje de que teníamos que abandonar urgentemente el Al Rasheed, porque era “un objetivo muy importante”, y trasladarnos al Palestina, que era “seguro”.

Intentamos llamar a la habitación de John Burns para avisarle y después fuimos corriendo a llamar a su puerta. No contestó nadie. Tras recoger algunas de las cosas más indispensables —el teléfono vía satélite, el ordenador portátil, dinero y algo deropa—bajamos pitando al coche de Sabah. Dijimos a Muhamad, el chófer de Paul, que llevara en su coche el generador, el combustible y los bidones de agua. Paramos en la recepción para prevenir al recepcionista. Había a la vista muy pocos empleados del hotel, así como huéspedes. El recepcionista no parecía entender lo que le estábamos diciendo. Nohacía más que repetir como un tonto que su trabajo consistía en quedarse donde estaba, y que sus “jefes” se enfadarían si se iba. Nos indicó que en el hotel había un refugio donde estaría a salvo. Le dijimos que los americanos tenían bombas que destruían los búnkeres; allí no estaría protegido. Le aconsejamos que si oía aviones o sirenas, saliera al jardín. Asintió, no muy convencido. Nos preguntó por la cuenta. Exasperado, le dije que guardábamos nuestras habitaciones y que no era el momento de preocuparse por la cuenta. Salimos y recorrimos calles desiertas hasta el Palestina.

[...]

Una vez reinstalados en nuestro mísero cuartito del Palestina, mandé a Sabah que se fuese a su casa a ver a su familia, dejé que Paul organizara las cosas y sucumbí al sueño, agotado.Unpar de horas después, cuando Sabah volvió y vino a despertarme, le pregunté quétal estaba su familia. Leasomaron las lágrimas. (...) Mirando hacia arriba y hablando en voz baja, con su inglés imperfecto, dijo:

—Okay el bombardeo para Sadam, pero no para el pueblo iraquí. Una bomba..., todo terminado, adiós.

Alrededor de una semana antes, Sabah me había invitado a su casa por primera vez y me había presentado a su mujer y a numerosos parientes. Vivía en un barrio de clase trabajadora, pero en una de las casas más bonitas de la calle, pagada, me dijo, con el dinero que había ganado trabajando de chófer de la CNN durante la guerra del Golfo [...].

Patrick Dillon se había enterado de algún modo de que yo no me había ido de Bagdad, y vino a mi habitación cuando yo estaba durmiendo y me deslizó una nota por debajo de la puerta. Decía: “Jon. Albert Camus dijo: ‘A las cuatro de la mañana, todo el mundo está exactamente donde se supone que debe estar’. Me encanta que estés donde se supone que debes estar...”. Paul había localizado finalmente a John Burns, que resultó que no había oído nuestras llamadas por teléfono ni los golpes en su puerta, porque había trasnochado hasta después de amanecer, y, tras enviar un texto sobre el bombardeo, se había acostado con tapones en los oídos para no oír ningún ruido. Al parecer, él y Tyler se estaban trasladando al Palestina, como todos los demás. Para entonces, la advertencia respecto al hotel Al Rasheed había sido transmitida por otras fuentes, entre ellas el Pentágono, y difundida ampliamente. El aviso también concernía al hotel Mansur, que estaba al lado del Ministerio de Información y era un lugar poco seguro donde alojarse, pues el ministerio figuraba entre los objetivos prioritarios de los bombardeos. En un informe secreto destinado a los ejecutivos de los medios de comunicación americanos, el Pentágono había dicho a las organizaciones de noticias que seguían operando en Bagdad que recomendaran a sus corresponsales que evitasen el ministerio durante las 48 horas siguientes.

Hacia el mediodía volví en coche al Al Rasheed para recuperar parte de mis pertenencias. Una vez más, el hotel estaba desierto. Me di una ducha caliente e hice varias llamadas a mi familia, por teléfono ordinario y vía satélite, para comunicarles que me encontraba bien. Conecté con Internet en mi portátil, buscando noticias del mundo exterior, y supe que la finalidad de los ataques aéreos de aquella mañana temprano había sido “decapitar” al mando iraquí y que se habían efectuado contra uno de los refugios de Sadam, a las afueras de Bagdad. Periodistas y funcionarios americanos estaban ya conjeturando que Sadam podría haber muerto en estos bombardeos [...].

¿El ‘doble’ de Sadam?

Al entrar en el vestíbulo del Palestina y atravesar la avalancha de periodistas, escoltas, hombres del Mujabarat y escudos humanos que se agolpaban allí, vi a un corro de gente alrededor de un televisor. Me abrí paso y vi que estaban viendo a Sadam, que hablaba a la cámara en una borrosa imagen de vídeo. Por lo que pude colegir, estaba diciendo cosas que dejaban claro que el vídeo había sido filmado horas antes de aquel mismo día, después de los ataques, lo cual significaba que seguía vivo. Al alejarnos, pregunté a Sabah qué opinaba. No estaba seguro. Dijo que era posible que el hombre del vídeo no fuese Sadam, sino uno de sus supuestos dobles; dijo, dubitativo:

—Tenía las orejas más grandes, parecía más viejo y llevaba gafas. Quizá no fuera Sadam.

Desde nuestra habitación en el Palestina se divisaba el hotel más pequeño de Patrick, el Al Fanar, donde se alojaban los pacifistas de Kathy Kelly y gentes variopintas como Patrick Dillon. Paul y yo montamos guardia, pensando que el bombardeo se reanudaría por la noche. Desde nuestro balcón se veía una sección del río, varios de los puentes que lo cruzaban y parte del complejo palaciego en la otra orilla. A lo lejos divisábamos también la sede central del partido Baaz, el hotel Al Rasheed y los ministerios de Información y Asuntos Exteriores. Más allá veíamos la torre de telecomunicaciones Sadam [...].

El bombardeo empezó hacia las 18.30. De repente hubo tres grandes explosiones, justo al otro lado del río. Varios de los edificios del palacio y de los ministerios parecían tocados, pero después de las bolas de fuego iniciales no se veía mucho. Parecían arder los pisos inferiores del Ministerio de Urbanismo, una mole de color ocre, al borde del complejo palaciego, cerca del puente más próximo. Aquí y allá saltaban y brillaban las llamas, y columnas de humo oscuro ascendían hacia el cielo nocturno. Todos los grandes edificios simbólicos de la dictadura de Sadam aún se tenían en pie [...].

Miré desde el balcón a ver si divisaba a Patrick abajo, en su balcón del Al Fanar. No le vi a él, pero sí a otros huéspedes, pacifistas europeos o americanos, sentados en sus balcones. Uno de los pacifistas, encorvado en su asiento y atisbando fuera, había atado una bandera blanca, que colgaba lánguida de un mástil sobre la calle. Unas puertas más abajo, en la acera delante de la entrada de otro hotelito, los apartamentos turísticos Al Rabe, había cerca de una docena de iraquíes, sentados en sillas de jardín, como una familia que toma el aire fresco de la noche. Vi unos cuantos coches circulando, incluso algunos sobre los puentes. Ladraban unos perros y el río parecía tan en calma como una balsa de aceite, sin más que un resplandor de movimiento en su superficie.


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Fecha Publicación: 2013-03-30T22:34:00.000-05:00

En el siguiente vídeo, de la excelente iniciativa Aula Abierta de la Pontificia Universidad Católica del Perú, el historiador Pedro Guibovich analiza una serie de mitos sobre el periodo colonial.



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Fecha Publicación: 2013-03-30T22:30:00.001-05:00
Etiquetas: [La Tijera]  [Actualidad]  [Guerra del Pacífico]  
Fecha Publicación: 2013-03-24T22:34:00.000-05:00

Para esta académica, un dictamen no favorable para Chile puede significar una ganancia a largo plazo.

Por Cristina Cifuentes

Cuando quedan pocos meses para conocer el fallo de la Corte Internacional de Justicia sobre el diferendo marítimo entre Chile y Perú, la historiadora peruana Carmen McEvoy participó en el foro “Chile y Perú después de La Haya”, organizado por el Instituto de Investigación de Ciencias Sociales de la Universidad Diego Portales, para analizar las repercusiones y alcances de este litigio. En su libro Guerreros civilizadores. Política, sociedad y cultura en Chile durante la Guerra del Pacífico (1879-1883), la académica de la Universidad del Sur, Sewanee, en Estados Unidos, entregó una visión peruana del conflicto, pero basándose en fuentes chilenas. En conversación con La Tercera, analizó las consecuencias de la guerra hasta nuestros días.

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¿Cuáles son las lecciones aprendidas de la Guerra del Pacífico?

Una de las lecciones, probablemente la más fuerte, es que un conflicto no termina con la firma de la paz, sino que muchas veces las repercusiones, como es lo que está ocurriendo en el caso de Bolivia, perduran en el tiempo. Entonces, estas repercusiones pueden crear desequilibrios geopolíticos en la región. La lección es que si hay voluntad política, en el caso nuestro todas las fuerzas económicas, el empresariado tanto del lado chileno como del lado peruano está creando una plataforma económica y una red de relaciones que puede servir de base para un nuevo capítulo de las relaciones Perú-Chile. También se necesitan políticas culturales que, primero, nos permitan revisitar la historia de la Guerra del Pacífico en conjunto, en una especie de visión binacional de la guerra y, segundo, intercambios culturales que permitan que descubramos que somos más que estos vecinos que alguna vez fueron enemigos.

¿Por qué la Guerra del Pacífico sigue provocando tanta tensión, pese a que se desarrolló en el siglo XIX?

En el caso específico de Perú, es un reclamo más bien marítimo que puede ser un derivado de la Guerra del Pacífico, pero no tiene nada que ver. Perú entendió que había una frontera que no se había delimitado, y se llevó el caso a La Haya porque no se pudo resolver de manera bilateral. Pero en el caso de otras repercusiones que puede haber tenido la guerra, creo que es el tema de la violencia física y verbal que desató. Todavía nos movemos en el lenguaje de esa violencia verbal, que aflora cuando hay un problema fronterizo, cuando hay un partido de fútbol. Hay una agresividad de ambos lados que es la herencia de esa guerra.

¿Por qué se ha mantenido en el tiempo este discurso?

Porque creo que la potencia del discurso beligerante no ha sido desmontado. Quedas atrapado en el tiempo en un momentoen el que crees que se originaron todos tus problemas. Hay que poner la guerra en su debida perspectiva, que no sea nuestro referente. Este conflicto domina todo, porque fueron cinco años de guerra, incluidos tres años de ocupación, y un lenguaje bélico que, digamos, se manifestó en la prensa y en los púlpitos de las iglesias. Es tan potente que muchas veces se repite de manera inconsciente.

¿Cómo se puede traspasar esta buena vecindad hacia los pueblos?

Yo no sé si todos están hablando de la Guerra del Pacífico. Cada vez que existe un problema, como los grafiteros que pintaron en el Cusco, reaparece este lenguaje agresivo contra Chile. Lo que hay que hacer es convertir la guerra en historia. ¿Cómo desmontar un paradigma? Esa es la gran tarea. El tema de las relaciones económicas está funcionando, pero es el tema cultural el que no ha sido resuelto como debería.

¿Cómo ve las relaciones de ambos países una vez que se conozca el fallo de La Haya?

Tenemos que reconocer que el tránsito no será fácil y que el fallo, sea favorable a uno o al otro, va a producir patadas y rezagos de nacionalismo que van a aparecer y que vamos a tener que enfrentar. Debemos prepararnos para un escenario de protesta. Creo que la prensa debe jugar un papel fundamental de desdramatizar, porque acá nadie va a perder la vida. Para Perú será una especie de regalo simbólico, una recuperación simbólica. Para Chile, perder puede significar una ganancia en el largo plazo. Algo que probablemente la población no comprende es que el fallo de La Haya es una coyuntura que no va a cambiar la relación entre ambos países.


Publicado en La Tercera, de Chile, el domingo 24 de marzo de 2013.


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Etiquetas: [Crónica]  [Efemérides]  
Fecha Publicación: 2013-03-24T21:55:00.001-05:00

Una década después de la invasión que terminó con el derrocamiento de Sadam Hussein, el balance es poco favorable para Estados Unidos y sus aliados en aquella empresa bélica.

Por Jorge Moreno Matos

A las 3:35 de la madrugada (hora de Bagdad) del 20 de marzo de 2003, una lluvia de dos mil misiles Tomahawk caía sobre la capital iraquí. Un blanco especialmente importante era una pequeña granja al sur de la capital, en donde informes de inteligencia señalaban que se encontraba Saddam Hussein, en aquel entonces el todopoderoso jefe de Estado de Iraq. Era el principio de una guerra que apenas duró 20 días, pero que se prolongó durante más de siete años con una ocupación que dejó tantas heridas como resentimientos. Diez años después de aquella madrugada de sangre y fuego, ¿cómo quedó el país tras la caída de Saddam? ¿Qué futuro le aguarda a la frágil democracia iraquí surgida de una invasión militar?

1. Los argumentos. Las razones del gobierno de Bush resultaron ser falsas

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“Saddam Hussein tiene armas de destrucción masiva”. “Iraq posee armas biológicas y químicas”. Durante semanas los que desencadenaron la guerra de Iraq trataron de convencer al mundo de la legalidad de un conflicto a todas luces ilegal. Usaron todos los foros y escenarios posibles sin resultado alguno. El entonces secretario de Estado de EE.UU., Colin Powell, llegó incluso a presentar ante el Consejo de Seguridad de la ONU las supuestas pruebas de sus acusaciones. Cuando cayó el régimen de Saddam, nunca aparecieron las armas que afirmaron que existían. Años después, Powell se arrepintió del papel de tonto útil que desempeñó en aquella ocasión. Fue el único.

2. El motivo. ¿Fue el petróleo el verdadero motivo de la guerra?

“Estoy entristecido por lo que supone reconocer lo que todo el mundo sabe: que el principal motivo de la guerra fue el petróleo”, afirmaba en sus “Memorias” Alan Greenspan, jefe de la Reserva Federal de EE.UU. durante 19 años. Sin embargo, para Norberto Barreto, profesor especializado en política estadounidense de la Universidad del Pacífico, ese razonamiento resulta reduccionista. Por encima del petróleo, con o sin Bush, EE.UU. de todos modos habría ido a la guerra. “El petróleo es importante, sí, pero la política estadounidense tiene un fuerte componente ideológico. Está la idea de imponer un orden americano al mundo”, explica. Es decir, con la guerra EE.UU. quiso reafirmar su papel de juez y policía del mundo.

3. Los responsables. Hasta hoy hay quienes piden que sean juzgados

George W. Bush, Tony Blair, Dick Cheney, Donald Rumsfeld, José María Aznar. Diez años después de lanzarse a la guerra, sus nombres han quedado desacreditados y para muchos son sinónimos de embuste y fraude. Aunque todos ellos insisten todavía en que tomaron la decisión correcta, han preferido desaparecer de la escena pública. Incluso, al igual como ocurre con Kissinger, hay quien afirma que George W. Bush no sale de su rancho en Texas ni da conferencias por el mundo, como lo hace el resto de ex presidentes estadounidenses, por temor a que le ocurra lo mismo que a Pinochet en Londres. Después de todo, fue él quien metió a EE.UU. en dos guerras y lo sumió en una grave crisis económica.

4. El papel de la ONU. Un serio revés para el derecho internacional

Las razones para ir o no a la guerra crearon una fractura en el seno de la Unión Europea y en la OTAN. En España y el Reino Unido, que secundaron a EE.UU., la opinión pública marchó en sentido totalmente opuesto al de sus respectivos gobiernos. En Latinoamérica, el rechazo a la guerra fue general. Pero fue la imagen de la ONU la que más resultó perjudicada. “En la última década, la ONU no ha tenido una actuación de contrapeso. Aquella vez, claudicó en su papel” al no insistir en negarle a EE.UU. la autorización para la guerra, señala César Puerta, profesor e historiador de San Marcos.

5. El costo de la guerra. El costo-beneficio del conflicto tuvo un saldo en rojo

Además de inútil e ilegal, la guerra de Iraq ha sido una de las empresas bélicas más caras de los últimos tiempos, sino la más cara. Un estudio del Instituto Watson de Estudios Internacionales de la Universidad de Brown, que firman 30 académicos y expertos, publicado esta semana, cifraba en 1.700 millones de dólares su costo. A esa exorbitante cifra hay que sumar los US$490.000 mlls. adicionales en gastos médicos y beneficios por discapacidad pagados a los veteranos de guerra. El estudio señala que, debido a las obligaciones pendientes e intereses, en los próximos años la cifra final será de 6.000 millones de dólares.

6. El costo humano. Más de 100.000 personas, sucumbieron en la guerra

Sin el menor atisbo de duda, la de Iraq fue una guerra de alto costo en vidas humanas. Otro informe dado a conocer esta semana estimaba entre 112.000 y 122.000 las víctimas civiles de la guerra, desde el primer día de la invasión hasta la fecha. Si a esa cifra le agregamos el de los combatientes de ambos bandos, el número asciende a 174.000 víctimas. El documento, preparado por el grupo Iraq Body Count (Iraq Recuento de Cadáveres, IBC), con sede en el Reino Unido, señala que en el caso de los civiles, la documentación es tan escasa –cuando no inexistente–, que es muy probable que sean más de los que creemos.

7. El expolio cultural. El patrimonio cultural iraquí fue un botín de guerra

Las imágenes más vergonzosas de una guerra que ya de por sí era una cuestionable fueron sin duda las de imponentes tanques protegiendo los pozos de petróleo, mientras el Museo Nacional de Bagdad era saqueado impunemente. Más de 10 mil piezas (entre ellas, miles de tablillas sumerias) del patrimonio cultural iraquí desaparecieron el 10 de abril del 2003. Igual suerte corrieron en los días siguientes cientos de yacimientos arqueológicos por todo el país. Hasta hoy siguen con paradero desconocido piezas de la cultura sumeria y mesopotámica, la cuna de la civilización.

8. El papel de la prensa. Fue la guerra con mayor cobertura mediática

Se han escrito cientos de libros e igualmente se han hecho innumerables películas, pero lo cierto es que la guerra de Iraq fue el primer gran conflicto que presenciamos desde la sala de nuestros hogares. La cobertura mediática que tuvo fue tan grande que se reportaba el curso de la misma al minuto, en tiempo real como se dice ahora. Más de 500 periodistas (que superaban largamente a los 159 de la primera guerra del Golfo) viajaron con las tropas que tomaron Bagdad y otros 2.500 se distribuyeron por todos los países involucrados en el conflicto. La tecnología móvil, que empezaba su andar, fue su gran aliada.

9. La vida cotidiana. Una década de violencia deja heridas profundas

Diez años después de la invasión y a casi dos de la retirada de las tropas estadounidenses, Iraq sigue sumergido en un espiral de violencia sin fin. Actualmente, Bagdad es la ciudad más peligrosa del país con un aproximado de 4 mil a 5 mil muertes violentas cada año. El informe arriba citado de la Universidad de Brown refiere también a que los traumas que el conflicto infligió al pueblo iraquí aún permanecen. Lo que resulta paradójico es que el conflicto contribuyó a que los grupos integristas islámicos se revitalizarán con el consecuente retroceso de todo atisbo de modernidad alcanzado en el país.

10. El futuro. La endeble democracia iraquí a prueba

Aunque la guerra puso fin al régimen de Saddam, un sanguinario dictador, lejos están los iraquíes de poder afirmar que sus vidas mejoraron con ello. Como explica Héctor Maldonado, profesor de Historia Política Contemporánea en San Marcos: “Iraq es tres países, el Kurdistán, la zona sunita y la zona chiita; y las tensiones étnicas entre estos, que Saddam supo mantener a raya, ahora impiden la estabilidad política deseada”. Además, el terrorismo, la corrupción y la falta de servicios básicos, como salud, por ejemplo, son el gran lastre de la guerra que impide hasta ahora que la democracia iraquí se consolide.

LA FRASE
“Ciertamente el gran legado histórico que va a dejar el señor Bush será el de la memoria de la guerra en Iraq”.
ERIC J. HOBSBAWM, Historiador británico

LA CIFRA
2 millones
de documentos revisó una comisión del Senado de EE.UU., antes de concluir que no existían vínculos entre Saddam Hussein y Al Qaeda.

53%
de los estadounidenses cree que la guerra de Iraq fue un error, según una encuesta de Gallup difundida esta semana.

LA RECONSTRUCCIÓN
La reconstrucción de Iraq costó 212.000 millones de dólares, pero hoy el país sigue estando en ruinas y con servicios básicos deficientes.

CRONOLOGÍA de una guerra que nadie quiso
11-9-2001
Un ataque con cuatro aviones secuestrados por comandos de la red terrorista de Al Qaeda le cuestan la vida a casi 3.000 personas en Estados Unidos.

1-10-2001
Estados Unidos ataca Afganistán, donde se cree que se ocultan las células terroristas de Al Qaeda protegidas por el gobierno de los talibanes.

29-1-2002
En su discurso sobre el Estado de la Unión, el presidente George W. Bush se refiere por primera vez a Irak, Irán y Corea del Norte como al ‘eje del mal’.

3-8-2002
Alemania manifiesta que no apoyará a EE.UU. en la ‘aventura’ de una guerra en Irak. Rusia y Francia también se niegan a apoyar la guerra.

12-9-2002
Ante las Naciones Unidas, Bush reafirma la determinación de Estados Unidos de actuar contra Irak y dice que si es necesario lo hará por su cuenta.

5-2-2003
El secretario de Estado norteamericano Colin Powell presenta ante la ONU las supuestas pruebas de que Irak posee armas de destrucción masiva.

15-2-2003
En una ola de rechazo y repudio a nivel mundial, millones de personas en las principales ciudades del mundo se manifiestan contra la guerra.

17-3-2003
En un discurso televisado, Bush le da un ultimátum a Saddam: si en 48 horas el líder iraquí y sus hijos no abandonan el país, EE.UU. atacará.

20-3-2003
Comienza la guerra sin un mandato de la ONU, con ataques aéreos dirigidos contra la capital iraquí. El 1 de mayo Bush declara el final de la guerra.



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Etiquetas: [Actualidad]  
Fecha Publicación: 2013-03-19T10:52:00.002-05:00

¿Qué pasó en la última semana de campaña? ¿Cómo se explica el apretado triunfo del NO sobre el ?



Vía Punto Edu

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Etiquetas: [Historiografía]  
Fecha Publicación: 2013-03-17T04:01:00.003-05:00

Por Pedro Salmerón Sanginés

1. Imagine usted que un médico reconocido en su gremio por sus publicaciones en, digamos, la lucha contra el cáncer —llamémoslo especialista A—, denuncia públicamente como charlatán a un médico aficionado que anuncia un novedoso tratamiento contra el cáncer de riñón. Los seguidores del médico aficionado reaccionan con agresiva virulencia. El médico aficionado responde con descalificaciones personales, asegurando que el especialista A obedece a los oscuros intereses de las farmacéuticas y del gobierno (y de oscuras conspiraciones), a lo que añade que la medicina que se enseña en las universidades, no sirve.

De inmediato tercia en la discusión uno de los cinco o diez especialistas en cáncer de riñón más connotados del país (el especialista B, que en varias ocasiones ha tenido diferencias públicas y notorias con el especialista A), quien demuestra que el tratamiento sugerido por el médico aficionado carece de bases científicas. Arrecia la virulencia de los seguidores del médico aficionado. Llega al especialista A una noticia anónima de que el médico aficionado fue expulsado de una escuela de medicina en una importante universidad de provincias, sin que puedan establecerse las razones de su expulsión. El especialista B explica que, si bien no hay unanimidades ni certezas en el tratamiento del cáncer, ni en la naturaleza de la enfermedad, sí hay acuerdos entre los especialistas sobre el método científico de su estudio y las posibilidades viables de su tratamiento. Arrecia la virulencia de los seguidores del médico aficionado.

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El especialista A somete uno de los escritos del médico aficionado (justamente el denunciado por el especialista B) a la opinión de otros especialistas, los que ese día encontró en las redes sociales. Las respuestas son unánimes en la condena del texto de quien los demás llaman también, charlatán o embaucador. Sin embargo, en las redes sociales la respuesta pasa inadvertida y se sigue considerando al médico aficionado como un notable científico, un innovador, un crítico genial… aunque nadie de testimonio ninguno de curación efectiva mediante su tratamiento. Un corolario lógico que sigue la argumentación del médico aficionado: la medicina que se enseña en las universidades, no funciona, o responde a oscuros intereses.

2. Pues bien, bajemos la explicación a la historiografía. Un académico formado en la principal universidad pública del país (un servidor de ustedes) denunció como falsificador a un historiador aficionado en distintos foros y en particular en este espacio.

Un ejemplo de las respuestas del historiador no académico y de sus seguidores, pueden leerse ahí mismo, pero no es ese el tema, sino la tardía respuesta dada a un comentario de Alfredo Ávila, quien el 19 de enero escribió en tuiter:

“Gracias a @salme_villista me enteré de la existencia de Enrique Sada Sandoval ¡Quedé horrorizado con sus sandeces!” Sandeces, en efecto. Ávila aludía a este texto del señor Sada Sandoval en Milenio.

La respuesta a la que aludo llegó el 6 de marzo, de la cuenta tuitera de “Carolina Sada”: “Vergüenza dan las sandeces de Pedro Salmerón y más que usted avala.”

Fue entonces que decidí hacer una rápida encuesta entre los historiadores de mis redes sociales, a los que envié el artículo de Sada con una pregunta: “¿qué opina de esto, colega?” La unanimidad es abrumadora. Ni una respuesta suave con el señor Sada Sandoval. Sin embargo, las previsibles respuestas que darán sus seguidores y las respuestas a un segundo sondeo que haré con este texto, me permitirán reflexionar sobre las preguntas: ¿Por qué a numerosos lectores interesados en historia les tiene absolutamente sin cuidado lo que hacen y lo que opinan los historiadores profesionales?, ¿Qué hemos hecho los profesionales para conseguir ese desdén? Es decir, ¿tiene sentido la profesión u oficio de historiar?

Publicado en "El Presente del Pasado", el 17 de marzo de 2013.


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Etiquetas: [Museos y Exposiciones]  
Fecha Publicación: 2013-03-16T23:52:00.001-05:00

El Proyecto para modernizar institución emblemática demandará una inversión de 126 millones de nuevos soles. Sala Paracas y moderna infraestructura recuperarán flujo de visitantes en Pueblo Libre.

Por César Chaman

En Facebook, el sitio oficial del Museo Nacional de Arqueología, Antropología e Historia del Perú (MNAAHP) tenía hasta ayer 2,999 seguidores, muy poco en comparación con los 51,600 del Grupo 5 y casi nada frente al millón 573 mil de la pegajosa teleserie que por estos días acapara la atención del público a las 8:00 de la noche.

Si bien cultura, cumbia y telenovelas no constituyen magnitudes comparables –y aun cuando una avalancha de pulgares levantados no implica preferencia exclusiva–, los datos de las redes sociales son una señal de la tendencia en el consumo de intangibles. E indican también que se necesita estrategias sólidas para “viralizar” el conocimiento.

Al timón del museo desde el año pasado, la antropóloga Carmen Teresa Carrasco Cavero entiende la importancia de acercar la cultura a la gente. Por ello, desde la dirección del MNAAHP, le otorga su pleno respaldo a iniciativas como “El museo abre de noche”, los talleres de verano para escolares, las celebraciones de corte tradicional y las conferencias de difusión a cargo de profesionales en historia, artes y humanidades. Al menos en Pueblo Libre –el distrito sede–, su institución ya es referente de cultura con entretenimiento.

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“En el mundo globalizado, los conceptos de información cambian continuamente”, comenta la directora. “Entonces, los museos tienen que ser instituciones vivas y transmitir la historia; ya no son repositorios pasivos de colecciones y muestras, sino que están obligados a contar historias, transmitir mensajes”.

En el mismo sentido en que se transforman las bibliotecas y los archivos generales en todo el planeta, los museos ahora tienen que cantar, jugar y bailar. “Y obviamente, nuestro museo también está en esa ruta de cambio, sobre todo cualitativo”.

Lo que se dice “nueva”, la licenciada Carrasco Cavero no lo es en este museo. Su primer trabajo profesional lo realizó precisamente aquí, treinta años atrás. “Empecé con el doctor Luis Lumbreras, quien impulsó un proceso de reestructuración total de la institución. En esa época, yo era simplemente una obrera: hicimos los inventarios y trabajamos duro en el centro de documentación y la biblioteca”.

Tras acopiar experiencia valiosa a su paso por la dirección del Instituto Nacional de Cultura filial Ayacucho y la jefatura del Archivo General de la Nación, el destino la trajo de regreso al MNAAHP. “He tenido la suerte de volver a mi alma máter, después de tanto tiempo, y en una época muy importante, en que el presidente Ollanta Humala quiere darle un cambio total”.

REMODELACIÓN INTEGRAL

Este interés por modernizar el museo se traduce en proyectos y también en presupuestos. La emblemática Sala Paracas, por ejemplo, cerrada por inhabitable tras el terremoto del 15 de agosto de 2007, volverá a abrir sus puertas en los próximos meses, cuando culmine su remodelación integral. Para ello se cuenta con una partida de 1.2 millones de nuevos soles, que son invertidos con cuidado absoluto.

El desafío para este museo es triple: exhibir ante el mundo la arqueología, la antropología y la historia de un país riquísimo en estas dimensiones no es cosa de juego. Sobre todo porque el período a mostrar abarca alrededor de 10,000 años, desde Luricocha y los primeros peruanos hasta la etapa republicana, pasando por Caral, las culturas preíncas y el Tahuantinsuyo. Nada menos.

Otro importante proyecto de la dirección es la construcción de un nuevo pabellón especializado, en un área ya reservada en la parte posterior del histórico Palacio de la Magdalena.

“Vamos a construir un edificio de cuatro pisos donde funcionarán los talleres de cerámica, los laboratorios para pruebas químicas y los talleres de restauración. Allí tendremos también depósitos nuevos para nuestras colecciones”.

Para ejecutarse en un plazo de dos años, la habilitación de las renovadas instalaciones demandará una inversión aproximada de 126 millones de nuevos soles. El desembolso respectivo tiene el visto bueno de las autoridades del Ministerio de Cultura y del Gobierno central, agrega la directora.

“Mire usted, nuestro museo es el más importante del país, cuenta con las colecciones más valiosas y el patrimonio más vasto, y, sin embargo, la actual infraestructura física hace mucho que dejó de ser la adecuada”, ratifica la antropóloga, para recalcar la urgencia de la inversión.

En el puesto que ocupó alguna vez el sabio Julio C. Tello, la licenciada Carrasco Cavero reconoce que las visitas al MNAAHP se han encogido. Con el cierre de la Sala Paracas, la afluencia de visitantes se redujo de manera notable y en 2012 el flujo fue de 2,000 personas por mes, en promedio.

Sin embargo, las esperanzas están cifradas en los proyectos de remodelación: la directora y su equipo se proponen duplicar las visitas una vez que reabran la Sala Paracas y triplicarlas con las nuevas instalaciones.

En cualquier caso, la expectativa no va por el lado de los ingresos económicos. “En realidad, este es el museo del pueblo –manifiesta Teresa Carrasco–. ¿Sabe por qué? En Lima hay museos privados muy bonitos, elegantes, pero cobran un montón. Acá, los estudiantes pagan un sol para entrar. Y mucha veces, cuando llegan delegaciones escolares de los conos, ni siquiera les cobramos”.

“Este museo debe continuar al servicio de la gente”, plantea la directora, al detallar las actividades nocturnas gratuitas que se programan para el último viernes de cada mes. “Vienen niños con padres, madres, tías y abuelitos. Y no solo para ver el museo, sino que también junto a ello hacemos presentaciones artísticas y charlas didácticas”.

Al cierre de febrero, por ejemplo, el museo celebró el carnaval andino con todas las de la ley. “Invitamos a un elenco de la Universidad Católica y con una presentación lindísima hizo recordar al público que, antes de la llegada de los españoles, el carnaval peruano era el puqllay, es decir, la preparación de la tierra para la siembra”.

“Usted sabrá que en nuestro mundo andino todo se hacía celebrando: nacía un niño, bailaban; alguien se cortaba el pelo, había fiesta; hacían surcos en la tierra, cantaban. Entonces, el carnaval fue hermoso en nuestro museo; y en lugar de hacer el ‘sacha cuchuy’ o ‘cortamonte’, regalamos una plantita a cada asistente, con el mensaje de que hay que sembrar y reforestar para cuidar el planeta”.

PATRONATO URGENTE

En este momento no existe un patronato que trabaje por nuestro museo, alerta la antropóloga, en un comentario que no pretende señalar responsabilidades. “Una organización así, a la que vamos a llamar ‘Amigos del Museo’, es fundamental para desarrollar esta labor. Por ahora, todos los investigadores y los antiguos directores, entre ellos el doctor Lumbreras, mi maestro, colaboran de manera directa o indirecta con el museo; pero falta ayuda no solo intelectual, sino también económica”.

“Lamentablemente, la cultura siempre es mirada como una especie de adorno, y no como una oportunidad de desarrollo –opina–. El día en que entendamos que la cultura es lo que nos identifica como peruanos, comprenderemos también que la historia, el legado de los primeros peruanos y la cultura en general son un eje de cambio social”.





* Publicado en el suplemento Variedades, del diario El Peruano, N° 314, el 8 de marzo de 2013.


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Etiquetas: [De qué trata su libro]  [Videos]  
Fecha Publicación: 2013-03-16T23:30:00.000-05:00

El profesor y politólogo de la PUCP, Eduardo Dargent, nos habla de su reciente publicación: "El estado en el Perú. Una agenda de investigación" (Lima: Fondo Editorial de la PUCP, 2013). El libro busca, como explica su autor, facilitar al investigador el estudio del Estado en el Perú. En su primera sección se discuten algunos conceptos básicos, para luego identificar cinco temas que enmarquen estas investigaciones.



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Etiquetas: [Patrimonio]  
Fecha Publicación: 2013-03-16T23:13:00.001-05:00

Trujillo, mar. 16 (ANDINA). La Dirección Regional de Cultura de La Libertad, en coordinación con la municipalidad provincial de Guadalupe, inició los trabajos de delimitación y colocación de 17 hitos en el sector “A” del complejo arqueológico Farfán.

La decisión se adoptó para contrarrestar las constantes invasiones de terreno que se producen en el lugar.

Según el Ministerio de Cultura, miembros de la comunidad campesina de Jequetepeque y el Comité Camino a la Bocana, liderados por Aldo Montoya Balarezo y Segundo Zamora Velásquez, respectivamente, intentaron por la fuerza detener la delimitación.

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“Incluso amenazaron a la asesora legal y arqueóloga de la Dirección Regional de Cultura de La Libertad”, subraya.

Gracias a la presencia de los comisarios de Guadalupe y Ciudad de Dios, y de diez agentes de la Policía Nacional, se cumplió con la colocación de los hitos y se han tomado las acciones legales correspondientes contra los invasores.

Los trabajos de delimitación finalizarán la próxima semana, concluye el Ministerio de Cultura.



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