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RAYUSCCA

RAYUSCCA

Por las alturas de Mashuayllo hay un pueblito que se llama Jatunpampa, que quiere decir pampa grande; por ese lugar hay un camino que conduce a Chinchipampa; aquel viene desde Chanti y pasa hasta Tucuma. Hace muchos años fue un sendero guijarroso, bordeado de espinos y abismos extravagantes con rumbo sinuoso, paso obligado para los habitantes del lugar. Desde sus crestas visibles y altas grietas se divisa las profundidades de la quebrada del río Huanchuy como una hilacha que después de estrellarse de peña en peña va a dar entre las turbias aguas del Mantaro.

El viento tibio más ágil deja oír por instantes el rumor del río y se eleva sutilmente hasta alcanzar lo más fragoso de la cordillera de las montañas, llevando consigo la niebla hasta coronarlos con nubecillas aisladas durante el día, tan afanoso cual sube y baja. Ya en las tardes las cumbres se tornan grises y el frío es intrépido, la niebla densa penetra hasta los rincones más escondidos de las casas y el suelo es húmedo que rápido levanta los mohos en las piezas y el óxido en los metales.

En las épocas de invierno serrano, el viento zumba y silba en el ichu; en turbiones cae el fuerte aguacero y los relámpagos iluminan intensos el horizonte. Cuando es más intensa la lluvia, la chispa eléctrica con eficacia llega a la tierra frecuente con estruendoso ruido, haciendo de la tempestad un ambiente lúgubre y funesto, obligando a los lugareños a esconderse en sus casas. Las noches se tornan lóbregas y las espesas nieblas envuelven todo, que no permite abarcar la mirada a un metro; todo se torna tenebroso; los granizos chancan musicalizando los tejados y las goteras monótonas de los aleros forman torrentes turbios formando aniegos en los desniveles del camino.

En el tramo del camino entre Jatunpampa y Chinchipampa, hay un lugar, ahora funesto, entre rocas enormes y arbustos del lugar. Hace algún tiempo atrás una joven pareja de casados, que tenían un pequeño hijo como de cuatro abriles; asentaron sus vidas en ese lugar; habían heredado una parcelita de terreno de sus ancestros, hicieron una casita pequeña debajo del camino. Era una casita solitaria, la única en el lugar construida con mucha esperanza; empezaron a cultivar sus tierras y a la par criar una vaquita, dos cabras y un carnero. Cada vez que bajaban al pueblito, en las tardes los veían volver casi entre dos luces, llevando al niño de la mano rumbo a su casita solitaria, dando venias atentas a quiénes se cruzaban en el camino; era una pareja muy misteriosa poco sociable.

En una de esas noches que dicen de los difuntos; las cumbres se encendían con los relámpagos, las nubes negras lloraban en turbiones y cada vez era más fuerte la lluvia. El tronar de los rayos era más intenso y continuo como si la artillería del cielo hubiera encendido el fuego de la guerra y cobrar vidas en venganza. El viento huracanado recogía el lúgubre aullido de los perros y se dilataba temblando entre los roncos rigores del cielo; todo parecía avizorar un funesto presagio. Los niños trémulos se aferraban a sus "cawitos" y los ancianos sentían caer el cielo – Nunca ha pasado esto -- decían mirándose tras la tenue luz de las velas – Es castigo de Dios por culpa de ese Leupucha que se metió con su prima no más -- murmuraban otros.

El “ataque” se hacía interminable cuando al dar la media noche, todo lentamente volvió a la calma, alejándose los truenos como un tropel de llamas sobre el cielo oscuro hasta dejar solo el sonido monótono de las goteras cercanas que herían los oídos. Todos quedaron dormidos como entumidos por el susto.

La mañana siguiente los pacíficos pobladores recibieron la alarmante noticia de un madrugador labriego; pálido y como fuera de si llegó al caserío, manifestando la tragedia de la pequeña familia que ya no es; el padre muerto, la madre muerta, el pequeño hijo muerto también, habían sido fulminados por un destructor rayo. De la pequeña casita quemada aún humeante; se levantaban negras las ruinas de los muros; había sido consumido por el fuego. Enterraron los restos calcinados de los pobres desdichados que vivían cual parias, y desde esa inolvidable tragedia bautizaron a ese tétrico lugar como Rayuscca – Lugar donde cayó el rayo.

Cuentan los pobladores de Jatunpampa, que cada vez que se producen similares tormentas, ven pasar en la noche por el camino con paso monótono, a una pareja de esposos llevando de la mano a un niño, en medio de la lluvia insaciada camino a Rayuscca, gimiendo cantos fúnebres en las noches de Todos los Santos…

Miguel Ángel Alarcón

Imagen: "Tormenta", óleo de Beatriz Colmenares.


POSTALES DE TAYACAJA III


Nota inicial. Las Postales (resúmenes del libro inédito Historia de Tayacaja) que se difunden en Saposaqta corresponden a la amistad y generosidad de Manuel Suárez y su sentimiento compartido por nuestra tierra.

Ricardo Palma y Tayacaja

El gran tradicionista Ricardo Palma tuvo presente a Tayacaja en sus tradiciones, artículos periodísticos y en varios de sus libros. Veamos:

En La zamacueca política (Periódico político, popular, joco-serio) correspondiente al año 1859 le dedica unas líneas a don Andrés Álvarez Calderón Senador por Tayacaja.

¡Vaya unos labios cerrados

y un voto abierto para el Gobierno!

¡Qué mudez tan elocuente!.

En el libro Semblanzas. Lima 1867 Palma se refiere a don Enrique Lara Diputado por Tayacaja:
Se calza muy bien el guante

y llega al sí natural:

para ser representante

esto es mas de lo esencial.

En el libro Supersticiones de los peruanos dice Ricardo Palma: “Sobre estas costumbres, en que andan mezcladas por igual las prácticas gentilicias y las cristianas, -dice el autor- que presenció lo siguiente en un pueblo (Pampas) de la provincia de TAYACAJA”.

“Una viuda, joven y hermosa, a los cinco días de muerto su marido fue llevada por sus parientes al río y obligada a bañarse desnuda en presencia de ellos. A esto llaman los indios purificación, y después de ella, la viuda queda expedita para contraer nuevo enlace. Complemento de la purificación es una orgía, en la que la mujer llega a pertenecer a tres hombres, de los que uno representa al Padre Eterno, y los otros dos a San Pedro y San José. Después de purificada así, es seguro que encontrará nuevo marido”.

ANALES DE LA INQUISICIÓN

En el capítulo correspondiente a La Segunda Inquisición Palma da cuenta del castigo que le impuso la Santa Inquisición al “presbítero don Eugenio Jaime que fue denunciado en Tayacaja, en 1802, por haber dicho que no incurría ni en pecado venial el que no asistía a la publicación de los edictos generales del Santo Oficio. Varios hay, después, delatados por el mismo delito”. El castigo en estos casos consistía en recibir azotes en paseo público.

De: Historia de Tayacaja (Inédito)
Carlos Zúñiga Segura


TURISMO EN TAYACAJA

La provincia de Tayacaja cuya capital es la ciudad de Pampas, es un territorio fuertemente accidentado, ubicado entre las cordilleras occidental y oriental de los Andes en la región central del país. El punto mas alto se encuentra en los cerros de Azapara con 4874 m. mientras que el más bajo, queda en el fondo del valle del río Mantaro con solo 911 m.s.n.m. de modo que el relieve máximo es de cerca de 4000 m. Esta gran diferencia de nivel determina una variedad de climas, desde el frígido propio de las altas montañas, hasta el templado de los valles andinos y el semitropical de ceja de selva.

Es en esta zona maravillosa que podemos encontrar lagunas, cataratas, cuevas, terrazas donde el hombre ha impregnado su conocimiento para convertirla en un destino turístico.

Desde la llegada a la ciudad de Pampas el viajero podrá apreciar lugares bellos como el Gran Parque Ecológico situado en el barrio de Chalampampa, el centro recreacional de Pillo, el mirador de la ciudad ubicada en el legendario cerro San Cristóbal, cataratas en Huachocolpa, Colcabamba y Acostambo, la Central Hidroeléctrica Santiago Antunez de Mayolo, conocida como la Central Hidroeléctrica del Mantaro, la obra mas grande de la ingeniería peruana, el Museo en Colcabamba, un hermoso puente colgante en Chiquiaq hecho por los lugareños de la zona.

Pintura rupestre en Quishuar, y zonas de restos pre-incas en Acostambo, Terrazas en Paltarumi, Artesanía en Huaribamba, y el distrito de Huachocolpa. guarda en su territorio recursos turísticos importantes para disfrutar del ecoturismo y del turismo de aventura donde se encuentra el bosque de Orquideas de Amaru, con las de cien variedades de estas bellas flores. Igualmente conocerá las danzas típicas, y todo el hermoso folklore de Tayacaja en su recorrido por esos lugares.

SAPOSAQTA te invita a visualizar el video que justamente nos trasladará a estos bellos parajes, tomado del documental “Tayacaja” realizado por la Municipalidad Provincial de Tayacaja.

Primera parte:


Segunda parte:


POSTALES DE TAYACAJA II


JOSE MARÍA ARGUEDAS EN PAMPAS

Un amor en Chalampampa

Los recuerdos de José María Arguedas en Pampas, capital de la provincia de Tayacaja, datan del año 1928. Tenía entonces 17 años y cursaba el tercero de secundaria en el Colegio Santa Isabel de Huancayo, en circunstancia en que su padre decide ejercer la profesión de abogado en Pampas. En la Parte II, Viajes, de Los ríos profundos, narra sus vivencias en esa ciudad. En un pasaje de matiz sentimental nos hace saber de la existencia de una joven alta, de ojos azules, a quien le brindaba serenatas interpretando huaynos que “jamás se habían oído en el pueblo”. La identidad de la joven merecedora de elogios y serenatas, que en calidad de primicia ofrecemos, sería María Jesús Olano de 25 años de edad y vivía en una tienda frente a la capilla María Auxiliadora del histórico barrio.

Artículos en Argentina

Esa preciso señalar que durante su estadía en Pampas, Arguedas se interesa vivamente por las fiestas y costumbres de la provincia conforme lo acreditan los artículos “El Layka” (Brujo) y “La fiesta de la cruz” (La cruz de Pampas) ambos publicados en el diario La Prensa de Buenos Aires (Argentina) en 1941 y 1943, respectivamente. Complementa esta apreciación la interpretación de la canción “Trilla de arvejas en Pampas”, grabada en el casete Arguedas canta y baila editado por el Centro de Folklore que lleva su nombre. Esta producción tiene una presentación cuya autoría corresponde al charanguista Jaime Guardia.

Un gran amigo de Arguedas

La relación de José María Arguedas con Pampas y toda la provincia fue a través del vínculo amical con el notable folklorista y estudioso de las tradiciones huancavelicanas don Sergio Quijada Jara nacido en el fundo Magdalena (Acostambo).

***


ANTONIO RAIMONDI EN COLCABAMBA

El sabio italiano Antonio Raimondi visitó Colcabamba el año 1866. Ofrecemos sus apreciaciones: “El pueblo de Colcabamba se halla situado en una quebrada que baja al río grande de Mayoc. Su temperamento es delicioso, pues no se siente ni frío ni calor. El pueblo es pequeño., Sus casas forman una callejuela con acequias. Tiene una plaza de regular tamaño que está adornada en su centro por un hermoso y añejo cedro. La iglesia está muy desmantelada, principalmente en su interior. Colcabamba no carece de recursos; si sus habitantes fueran algo más activos, podrán holgar en la abundancia, pues esta población cuenta con hermosos terrenos cultivables y con bastante agua. Esta corre por dos acequias y sólo se emplea para el regadío, porque tiene mal sabor por la cal y óxido de fierro en disolución que contiene, materias que va depositando y que originan una especie de tufo, semejante al de Huancavelica, que sirve como piedra de construcción. En esta agua, todas las materias que caen, como hojas, ramas, etc., se cubren en poco tiempo de incrustación calcárea. En Colcabamba se cultiva maíz, cebada, trigo, etc. También hay alfalfa, pero este forraje no es muy abundante”.

Imagen fotográfica: Teófilo Hinostroza, fotógrafo tayacajino (Colcabamba)

***

EDUCADORES Y VECINOS NOTABLES DE SALCABAMBA

El año 1895 se registra en Salcabamba la presencia de distinguidos educadores Isabel Belledonne, Carlos Prialé, María Gurmendi, Felipe Guerra, Guillermo Rebagliatti y Manuel Sarmiento, oriundos de Huancayo, Lima y Concepción, respectivamente.

Entre los vecinos notables Matías Arana, José Monge, Francisco Santibañez, Pío Serpa, Mariano Valdez, Claudio Herrera, y Federico Gálvez.

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HOMENAJE A “CHOYO” MONGE

El destacado profesional tayacajino Gustavo Córdova Valenzuela escribió hace tiempo un preciso y precioso texto en homenaje a “Choyo” Monge que debió salir en algún boletín que preparaba un grupo de pampinos. En mis continuas pesquisas documentales encontré una copia de este valioso testimonio de dos carillas y cuarto. Ofrezco el último fragmento:

“Choyo Monge, guitarrero insomne de los zapatos polvorientos. Bohemio impenitente de la chompa interminable, chalina al viento cantando libertad. Asoma al espacio y escucha el canto andino de tus hermanos en la quietud de la noche estrellada proclamando tu recuerdo”.

Nota. El nombre del inolvidable “Choyo” es Fernando Monge Palma (No Monge Arana como figura en el testimonio) por si alguien tiene el documento y quisiera difundirlo).

Carlos Zúñiga Segura
(De: Historia de Tayacaja (Inédito)


DANZAS DE TAYACAJA



Las danzas andinas son una parte muy importante de las ceremonias en las cuales se venera a la madre tierra. En las comunidades andinas las fiestas han conservado su significado ritual. Música y baile no solo representan la solidaridad del pueblo con su tierra, sino expresa también la unión de las comunidades andinas

Siendo la danza un producto de cultura, cada comunidad ha encontrado y desarrollado formas características de expresar esta relación, así, para los pueblos andinos, se dice que el factor mas importante que se destaca en su danza es el contacto pies-tierra. Este contacto que revive la relación del hombre con su medio y que se resuelve en la dedicación agrícola, lo que le permite concebir explicaciones, concepciones y mitos acerca de la fecundidad, la reproducción, la maternidad y el protectorado de la tierra.

En la danza andina esta voluntad se hace presente cada vez que el danzante la ejecuta y la decisión de actualizarla está siempre latente, porque representa la decisión colectiva, ya que, como todo ser, tiende a la exploración de su libertad.
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Imagen 1: "Trillay Huaylas" de César Yauri
Imagen 2: "Ronda de Ahuaycha" también de César Yauri

Veamos un video que recopila las danzas más importantes de la provincia tomado del documental “Tayacaja” con la producción, dirección y edición de Ricardo Eufracio Peña.



POSTALES DE TAYACAJA



Hace 150 años, en 1858 el sabio italiano Antonio Raimondi visita por primera vez la provincia de Tayacaja. Sus impresiones son: “El pueblo de Pampas es algo grande, sus casas están blanqueadas y los techos están cubiertos generalmente de tejas, sus calles empedradas tienen una angosta vereda y en muchas hay una pequeña acequia en el centro. Las mujeres llevan un gran sombrero de paño azul oscuro o negro forrado en su parte interior con paño rojo y cuando saludan, en vez de decir buenas tardes o noches dicen Ave María”.

***

El censo realizado el año 1876 en la ciudad de Pampas arroja los siguientes resultados: Blancos 979 hombres y 983 mujeres; indios 2,376 hombres y 2,523 ,mujeres; negros 13 hombres y 11 mujeres; mestizos 438 hombres y 488 mujeres; extranjeros 4 (italianos).

***

Iniciando el año 1900 en Pampas existían dos escuelas. El de varones tenía por preceptor a José Vega y el de mujeres a Rosa Bravo. Existía asimismo, un colegio particular con 25 alumnos a cargo de Pedro Padilla. En 1905 ya funcionan dos escuelas de varones y una de niñas. La municipalidad pagaba el alquiler de los locales a un costo de 4 soles mensuales. Una estaba dirigida por Víctor Zúñiga y su auxiliar Vidal Guerreros quienes ganaban treinta y diez soles, respectivamente.

***

En 1630 se reconoce a San Juan de Luicho o Luichuspata (ubicado a 22 kilómetros al Este de Pampas) como el más antiguo pueblo inca de la región. De su pasado milenario quedan muros, pasadizos, vestigios de canales de regadío, una pared alta y larga que al parecer es uno de los flancos de la iglesia que construyeron los indios yungas mitimaes aproximadamente el año 1,600.

Cuando un huayco destruye las bocatomas en 1686 el principal Luis Siniguaman decide vender encomendando a Pedro Martínez Gamarra a fin de que alzando vara de Real Justicia fuera a dar nueve pregones a San Cristóbal de Occoro y otros nueve pregones en otras tierras, siendo designado para ello J.Poñahuac Llamarcay indio pregonero, antecesor histórico de “ Lacha” Martínez, quien pregonaba los bandos en las calles de Pampas.

***

En julio de 1924 el Presbítero Domingo A. Verástegui encontrándose en Ahuaycha escuchó asombrado esta canción en quechua:

Mi madre me dio a luz
diciendo
mi hijo es lluvia y nube
para llorar como la primera
y andar como la segunda.

De: Historia de Tayacaja (Inédito) / Carlos Zúñiga Segura
Imagen: "El fotografo del parque" de la pintora alemana Christine Rosenthal


PRODUCCIÓN AGROPECUARIA EN TAYACAJA



Tayacaja es una provincia poseedora de climas variados lo que convierte sus pisos ecológicos en terrenos apropiados para la agricultura y para la ganadería. Esto se puede ver en estas tierras por la abundancia de la ganadería, la crianza de cerdos, la producción de truchas en piscigranjas, la crianza de animales menores como el cuy, la producción de miel de abeja, y la gran variedad de papas (300 especies).

Igualmente la producción del maíz de buena calidad, la producción de maca en zonas de baja temperatura, la producción de frutales, y plantas aromáticas, la producción de alcachofas y otros productos de gran demanda.

(imagen: "Arando" de Gladys Almadoz)

A continuación, extracto del documental “Tayacaja” dirigida y producida por Ricardo Eufracio Peña.




POEMA A PAMPAS

VALLE PAMPINO

Nativo valle de belleza prodigiosa,
tallado en el yunque de la meseta andina,
tan orgullosa como tu progenie pampina,
despiertas todos los días muy afanosa.


Reposa en tu seno cual agónica serpiente,
el legendario y eterno Río Tonto
como esperando el invierno para de pronto,
rehuir de su misterioso canto silente.


Enmudecen propios y extraños,
contemplando tan incomparable belleza,
que Divinas manos minió con destreza,
perennizándolo a través de los años.


Tus ígneas tardes de diáfano colorido,
tienden el nimbo terso de estreno,
buscando para dormir en el seno,
de tu oscura red de astros encendido.


Desde tus villorrios ricas tradiciones,
renacen entre voces y cantos;
santiagos y carnavales de saltos,
son tus renuentes diversiones.


Pampas, querida tierra mía
cuna de amores y noches sin final,
enarbolo tu nombre tan original
entre notas de canora melodía



Autor: Prof. Miguel Ángel Alarcón León
De: Cuentos Andinos y Poesías
Edit. Sept. 2008
Segundo Lugar en Concurso Provincial de Poesía de la Municipalidad de Tayacaja, año 2004

UBICACIÓN DE TAYACAJA






Pampas es la capital de la provincia de Tayacaja, se ubica en la margen derecha del río Opamayo, a 3,269 m.s.n.m. y tiene las siguientes coordenadas geográficas: Longitud: 74º 52’ 16’’ Oeste de Greenwich, Latitud: 12º 24’ 20’’ Sur.

Tayacaja tiene una superficie de 3370.6 Km2. De acuerdo al Censo del año 2005, Tayacaja tiene una población de 104,378 habitantes (INEI), y una densidad de 31 hab/km2. La distribución de habitantes por distrito es la siguiente:
Acostambo: 5072 hab.
Acraquia: 5061
Ahuaycha: 5939
Colcabamba: 21593
Daniel Hernández: 9745
Huachocolpa: 3761
Huaribamba: 7962
Ñahuinpuquio: 2599
Pampas (capital): 12269
Pazos: 7985
Quishuar: 1023
Salcabamba: 5415
Salcahuasi: 3811
San Marcos de Rocchac: 3101
Surcubamba: 5098
Tintay Puncu: 3944

El área de la provincia de Tayacaja es un territorio fuertemente accidentado que se encuentra entre las cordilleras Occidental y Oriental de los Andes, en la región central del país. El punto más alto del área se encuentra en los cerros de Azapara con 4,874 m. de altitud, mientras que el más bajo queda en el fondo del valle del río Mantaro, en la parte nororiental con solo 911 m.s.n.m.; de este modo el relieve máximo es de cerca de 4,000 m. Esta gran diferencia de nivel determina una variedad de climas, desde el frígido propio de las altas montañas, hasta el templado de los valles andinos y el semitropical de ceja de selva.

Gran parte de los poblados y comunidades de la provincia tienen acceso a tres pisos ecológicos (frío, templado y cálido), condicionando la variedad de la producción agrícola desde tubérculos andinos, cereales, leguminosas hasta plantaciones de frutales y caña de azúcar. Sin embargo, algunos poblados tienen control predominante sobre tierras frías donde las condiciones ecológicas sólo favorecen el pastoreo y en menor escala la agricultura, y otros sobre tierras templadas y/o cálidas, los cuales están más íntimamente asociados con la agricultura. Igual variedad presenta la ganadería. Crían auquénidos, ovinos, caprinos, porcinos, vacunos, équinos, cuyes y aves.

Pampas es una de las ciudades más importantes de la región central del país. Cuenta con hermosos atractivos como la Plaza principal, la iglesia San Pedro, el Parque Ecológico de Chalampampa, el Ovalo de Rumichaca, la Alameda Grau, el Mirador del Cerro San Cristóbal entre otros. Cada 21 de junio alberga a todas las autoridades y pobladores de Tayacaja para celebrar la fecha de su creación política.

Tayacaja cuenta con exquisitas riquezas turísticas, naturales y culturales que se refleja en los hermosos parajes que se encuentran en la provincia. Cuenta con 16 distritos con variados climas por su ubicación en distintos pisos ecológicos.

Son famosos los carnavales de Ahuaycha donde se danza el tipaki tipaki, los caminos del inca y la ciudadela de Ayaorcco en el distrito de Daniel Hernández, las verdes y hermosas campiñas en Acraquia, la Central Hidroeléctrica del Mantaro y la Represa de Tablachaca en Colcabamba, que además cuenta con hermosas cataratas y restos arqueológicos, o en el distrito de Pazos considerado como la cuna de las papas nativas, contando además con cuevas con pinturas rupestres formando un milenario circuito turístico.

Igualmente el distrito de Acostambo, tierra del escritor Sergio Quijada Jara, cuenta con las cataratas de Paccha, la cueva de Tambo Machay y rocas con restos de fósiles marinos. Destaca Salcahuasi por su variado paisaje de montañas y bellas colinas, y la riqueza de su folklor propio del lugar.

Casi todos los distritos de Tayacaja guardan restos arqueológicos de importancia como Quishuar, Ñahuinpuquio, San Marcos de Rocchac, Salcabamba, y Surcubamba. También se pueden apreciar hermosas lagunas como la de Huari en San Marcos de Rocchac, y la laguna de Ocllacocha en Huaribamba.

Y si se trata de belleza, está el distrito de Huachocolpa, el cual guarda en su territorio recursos turísticos importantes ligados al ecoturismo y al turismo de aventura, encontrándose en este distrito el Bosque Amaru, considerado el paraíso de las orquídeas. Uno de los distritos del nororiente de Tayacaja es Tintaypuncu, considerado la reserva ecológica de Huancavelica, famoso por sus hermosos parajes y bosques naturales, donde albergan animales en extinción como el oso de anteojos o la nutria.

A continuación un video donde se describe en imágenes, la belleza de la provincia de Tayacaja.




Los datos del video en: http://es.youtube.com/watch?v=P18Zbsd6VsY

SAPOSAQTA: PRIMER AÑO


Hace un año nacio Saposaqta, apelativo tradicional de los nacidos en Pampas Tayacaja. Nuestro objetivo es difundir el arte, el conocimiento y la cultura de Tayacaja publicando diversos artículos, que –en un inicio- ya existían, y solo necesitábamos agruparlos en este blog. Luego fue surgiendo la necesidad de la creación propia, así como la investigación más acuciosa. Es así que en todo este año hemos podido mantener actualizado el blog.

Nuestro agradecimiento a todos los que colaboran con el blog y hacen posible la renovación constante de este espacio virtual, así como los que han sabido valorar este esfuerzo.

En este segundo año, esperamos profundizar en las investigaciones sobre temas poco conocidos de las diversas expresiones artísticas de Tayacaja. Asimismo presentaremos obras de la literatura tayacajina, tanto de sus representantes ya consagrados como de los que recién empiezan. Es por ello, que Saposaqta (es) será un medio para la difusión, y lo que buscamos es precisamente que la mayoría conozca más acerca de todo el acervo cultural de Tayacaja.

Hoy publicamos un resumen del artículo que presentamos el año pasado titulado: “El Sapo en la Cultura Andina”. Creemos que su lectura nos permitirá conocer aspectos importantes sobre este batracio muy común en Tayacaja.

EL SAPO EN LA CULTURA ANDINA

Visión y Función del Hamp’átu [Sapo] en la Cultura Indígena Andina: Una Lectura de Simbologías y Significados.

Al sapo en el ande, lingüísticamente los quechuas, denominan como hamp'atu (sapo), y éste es un batracio que goza de muy buena estimación, porque, en la visión de la cultura andina, tiene un significado simbólico, cuya lectura la podemos hacer a partir de seis aspectos:

Primero en el campo de la representación espacial, el sapo simboliza a la Pachamama (Madre Tierra). La madre tierra es simbólica y mitológicamente es representada por tres animales, el sapo, el lagarto y el puma.

Por lo tanto, la representación mitológica del sapo es de reproductor, por simbolizar a una de las deidades andinas de máxima potencialidad reproductiva como la tierra.

Existen testimonios que dan cuenta que el sapo vive dentro de la tierra y que solo salen cuando es tiempo de lluvias, para cuidar las chacras, porque es el espíritu de la misma Pachamama (Madre tierra).

Esta expresión que nos hace el runa indígena andino no es otra cosa que producto de la capacidad de observación de la conducta del batracio, y realmente tiene el sapo una capacidad de resistir un período de hibernación prolongado dentro de la tierra, para salir en temporadas propicias como cuando es tiempo de lluvias.

Por lo tanto, el sapo en los andes, es un símbolo de la tierra que participa activamente en los procesos de producción de los frutos de las chacras, es decir esta articulado al proceso de trabajo campesino a modo de un potencial hortelano, con la misión de cuidar el fruto que da la Pachamama (Madre Tierra). Por esta razón que el sapo es objeto de ofrendas rituales y representaciones en monumentos, como las halladas en algunas localidades o ciudades como Oruro en Bolivia, Pampas en Tayacaja (Huancavelica) Es también representado en los tejidos tradicionales como en Taquile.

Segundo: El sapo oníricamente representa “qollqi” (dinero), es decir, el runa que sueña con muchos sapos, es porque va ha tener dinero.

Si el sapo es representante de la Pachamama, la que alimenta a sus hijos runas con sus hierbas, sus frutos y su carne, con su agua y sus materiales, también en construcción de sus viviendas para el abrigo de sus hijos, es lógico pensar que toda riqueza para nuestro sustento viene de ella; también la plata y la suerte, especialmente en el negocio. Todos estos aspectos a las claras nos muestran que el sapo en la cultura andina es motivo de reverencia ritual y simboliza a la Pachamama como riqueza y bienestar económico.

Tercero: En la dimensión ritual, el sapo es uno de los inspiradores y motivadores rituales que se distribuye y se difunde a nivel latinoamericano, así por ejemplo, en el Santuario de la Virgen de Copacabana, en ese lugar en la festividad del 5 de Agosto, los peregrinos adquieren el sapo con fines benéficos, como tener bienes duraderos, plata o dinero, trabajo, el sapo es confeccionado de arcilla o de piedra envuelto con serpentina y por lo general es atado a un objeto pequeño de la figura votiva.

Cuarto: El sapo interviene a través de su actitud, como uno de los indicadores de la conducta del tiempo, es decir como un agente meteorológico, en la que los runas andinos se fijan con mucha atención para programar sus actividades y labores cotidianas en su chacra.

Por estas razones el sapo se presenta al runa andino como un agente sagrado inspirador de una fuerza simbólica y su eficacia ritual para la producción en los procesos de la economía andina.

Quinto: El sapo en el sistema médico indígena andino tiene presencia de dos formas: a.- Como medio negativo, porque es portadora de brujerías, por lo general lo usan para representar a la misma víctima. b.- Como medio benéfico o positivo, el sapo en el sistema de la medicina indígena andina, interviene como remedio en los procesos de terapia. Como se puede observar, el sapo es un medicamento, pues se le usa para frotaciones corporales. Estas frotaciones se le denomina como “limpia”, o “muda”, que tienen la función de ser profilácticos – ordenadores, y tienen la función de succionar la enfermedad.

Sexto: El sapo simbólicamente es integrante de la constelación de nubes oscuras de la astronomía de los indígenas andinos quechua hablantes contemporáneos. El éxito de los cultivos, y con ello la supervivencia de las comunidades indígenas andinas, depende de la interpretación correcta no solo de algunos indicios aparentes tales como el volumen de lluvias, temperatura y patrones eólicos, sino también de aquellos mensajes más sutiles trasmitidos día y noche por los cuerpos celestes. Por consiguiente los runas proyectan la figura y forma del hamp’atu [sapo] sobre las estrellas en el ordenamiento de estrellas en constelaciones.

Finalmente, un dato que alarma, durante mis últimos trabajos de campo, vengo recolectando información que sostiene, que el sapo esta desapareciendo. Esta información primero la hallé en Llalli, Melgar – Puno, luego en Santa Rosa, Melgar – Puno. Así también en las comunidades indígenas andinas de Yanaoca, Canas – Cusco. Ahora en las comunidades indígenas andinas de Pampas, Tayacaja – Huancavelica. Hallamos la misma información de la desaparición del sapo, en Huamanga – Ayacucho y finalmente en las comunidades indígenas del Pitumarca, Canchas – Cusco.

En Pampas provincia de Tayacaja en Huancavelica, lugar considerado zona ecológica del sapo y a la que la municipalidad le hizo incluso un monumento, allí también registramos que los sapos están desapareciendo, la razón nos dice una enfermera de Tayacaja, se debe a que se esta usando o se ha abusado de mucho componente agroquímico que afectó el organismo de los sapos. (Pampas, Tayacaja – Huancavelica 12 de Junio de 2006).

FUENTE: "Volveré" Revista Electrónica de la Universidad Arturo Prat de Chile. Nº 24 Marzo de 2007, Año IV.
AUTOR: Efraín Cáceres Chalco, Antropólogo y Comunicador Social
Versión Editada por SAPOSAQTA


Sergio Quijada - Recopilaciones

Dos audios inéditos, recopilados por Sergio Quijada en la década de los 60, de propiedad de la familia Quijada Jara, cedidos gentilmente para este blog.



MEMORIA DE UNA PASION


Existe un desconocimiento prejuicioso sobre la manera de ser del poblador andino, a quien generalmente se le considera parco, huidizo, melancólico, patéticamente triste. Sin embargo, el humor andino posee una especial e ingeniosa ironía, una enjundiosa manera de utilizar las palabras, de entregarles una intención juguetona, fundamentalmente cuando se habla en quechua, que es riquísimo en recursos metafóricos, en sugerencias y sobreentendidos.

Ejemplo de lo que afirmamos son los trabajos del gran estudioso de nuestra cultura popular Sergio Quijada Jara con sus adivinanzas e insultos en quechua, su trabajo Lenguaje del trago publicado en 1965. En 1944 entregó su fundamental libro Estampas Huancavelicanas, hermoso y vital compendio del espíritu de este pueblo, con sus fiestas, costumbres, leyendas. En 1955, La coca en las costumbres indígenas, reivindica la hoja sagrada.


Luego vino en 1958 su monumental trabajo Canciones del ganado y pastores, con prólogo del insigne americanista francés Paul Rivet, quien escribió emocionado “Estos 200 cantos en quechua, son una gran contribución al folclor, a la lingüística y al conocimiento del alma india. Dos años después, su libro Cantuta flor natural del Perú, exterioriza su gran amor por esta flor símbolo patrio, que cultivaba en su huerto familiar.

Artículo de Antonio Muñoz Monge en el diario La Primera del 15 de octubre del presente, con ocasión de inaugurarse una exposición fotográfica en su homenaje (del 15 al 30 de octubre en la galería Yachay de Independencia - Lima). Esta exposición reúne fotografías de su archivo personal y se presentan en formato ampliado. Esta es una oportunidad de conocer aspectos claves de su vida y obra. (Fin)


Sirley Ríos Acuña es historiadora del arte y curadora de la muestra. Ella escribió respecto a Quijada Jara lo siguiente: “Uno de los intelectuales más representativos del siglo XX en la sierra central del Perú fue don Sergio Quijada Jara, quién asumió la defensa y revaloración de la cultura popular andina a través del registro escrito, fotográfico y sonoro de las diferentes manifestaciones del patrimonio cultural material e inmaterial. Fue un incansable viajero y cronista de su época. Este ilustre abogado, asentado en la ciudad de Huancayo, dedicó su vida a investigar los diversos aspectos artísticos y culturales del ámbito rural y citadino, principalmente de Junín y Huancavelica, las zonas donde transcurrieron sus vivencias. Su aporte se encuentra en sus escritos donde recopiló las informaciones de los propios protagonistas y plasmó sus reflexiones teóricas en un momento en que no se valoraba la cultura popular andina. Esto lo hace merecedor de innumerables reconocimientos.”

La producción intelectual de Sergio Quijada se dio a conocer en libros, folletos y artículos periódisticos publicados en el Perú y el extranjero. La mayor parte de sus escritos estaban dedicados a las manifestaciones culturales consignadas por entonces dentro del folklore. Sus estudios sobre el folklore tuvieron acogida entre quienes defendían el indigenismo y en nacionalismo, y sentarían las bases para el desarrollo teórico y metodológico de esta disciplina (Sirley Ríos).


EL GALGO DE UYSUS


Saposaqta presenta esta vez una obra nueva en el género narrativo. Se trata de un cuento de Miguel Ángel Alarcón León (40). Él es pampino de nacimiento, profesor de Matemática y Física, graduado en la Universidad Nacional del Centro del Perú, y actualmente se desempeña como especialista en Educación de la Unidad de Gestión Educativa Local (UGEL) de Tayacaja. Alarcón publicó en 1986 un poemario titulado “Amor en primavera”. En setiembre de este año publicó su libro “Cuentos Andinos y Poesías”, del cuál extraemos “El galgo de Uysus” donde se aprecia su capacidad narrativa, la misma que describe la historia con un lenguaje sencillo y profundo en contenido.

EL GALGO DE UYSUS

De cualquier parte de Pampas, si elevas la mirada hacia el norte, observarás un alcor de singular performancia, parece un picacho, concluye en una puntita, y hasta alguna vez confundieron con un volcán; ese cerrito que a la distancia se ve, se llama Uysus. Por sus al rededores en las partes bajas bufandean lugares como Ccasapata, Qonchapallana, Pueblo Libre, etc.

Uysu, para los quechuas, es el codo que forma el mango de la chaquitaclla en su parte más alta. Los antiguos lo llamaron así, por tener el cerro la forma de codo; pero castellanizado lo llamaron Uysus; pareciera tocar el cielo. Por su singular forma se ve cual atalaya, del que se domina todo el valle y hasta se controla la imagen del majestuoso Yanapadre; en cuyas laderas reposa el ancestral e inolvidable Viñas. Los antiguos pobladores ocuparon las zonas más altas en su propósito de controlar sus ganados y siembras; de ese modo, también no eran vulnerables a las inundaciones y huaycos, además infranqueables para las épocas de guerra.

Al caer el imperio Wari en los albores del siglo XII D.C.; los Chancas entraron en apogeo; poblaron principalmente las regiones de Apurímac, Ayacucho y gran parte de Huancavelica. A diferencia de los waris que tuvieron ciudadelas; los Chancas vivieron en pequeñas comunidades proliferadas en las partes más altas de los lugares que estaban bajo su dominio; tenían dos jefes de comunidad, uno para la época de paz y otro para la guerra; tal es así que en su intento de querer expandir sus dominios hasta la región Cuzco, fueron derrotados en una cruenta batalla por los Quechuas; quienes al mando de Pachacútec sometieron todos los dominios Chancas, desapareciendo para siempre esta cultura en los epílogos del siglo XIII; cuando en el viejo mundo, La Santa Inquisición hacía de las suyas.

En Uysus existen vestigios de pobladores antiguos; hay ruinas de construcciones circulares de piedra y barro; tan igual que en Ayaorcco; cuevas donde sepultaban sus muertos en las partes inaccesibles, con restos humanos y de vasijas de barro; hasta un enorme molino de piedra; posiblemente de la Cultura Chanca. Los lugareños que tientan llegar a esos lares, hacen sus pagas para evitar los daños y rendir pleitesía al Apu, dios tutelar de la cultura andina. Al llegar los españoles, lo consideraron como dominio de los gentiles y para librar al gran Uysus del espíritu de los demonios, obligaron a muchos indios de la zona y a fuerza de sometimiento hicieron colocar una enorme cruz de madera en la misma cumbre como señal de aplastamiento, un dios sobre otro. Hasta hoy los pobladores de Hualhuayocc veneran cegados por la fe católica y levantan todos los años llevados por los quirmas a tan accidentado lugar como prueba de fe, valor y fortaleza.

Entre esos riscos cubiertos de espinos, charamuscas, tayas, cactus y abundante ichu que han cubierto casi por completo las ruinas; se chamuscan muchas historias y cuentos repletos de tetricidad y aventuras como la que sucedió hace algunas décadas atrás, cuando por entonces las cosechas de cebada, trigo y otros cereales se hacia mediante el pisoteo de baile, llamado Huaylas de trillar; hombres y mujeres de toda edad se reunían en las noches de luna y bailaban sobre el producto tendido en las pampas preparadas especialmente, llamadas “eras”; cantando los festivos jarawis y calentados por algún licorcito de la zona.

Era una de esas noches de plenilunio, el viento de la tarde otoñal había dejado límpido de nubes el cielo andino; en esa cumbre cubierta de frío serrano se habían apagado los trinos y encendido los grillos. A lo lejos se oían uno que otro alarido monótono traídos por alguna ligera ráfaga de viento viajero que se perdía en las crestas de los abismos del gran Uysus.

Todo estaba en calma, los jóvenes iniciaron con la faena de trillar la cebada del viejo Abraham; los varones provistos de palos curvos para golpear la cebada y las mujeres con unas horquetas para voltear la paja. El silenció se alejó del lugar por los cantos y jarawis propios de la costumbre ancestral, se formaron las rondas y todos a triscar. La noche estaba despierta en aquel pequeño lugar del planeta; el disco plateado de la luna se arrimaba hacia el cenit borrando cada vez más la pálida sombra de las montañas orientales. Los macctas seguían con su faena infatigable y las pasñas cantaban hasta ronquear sus gargantas que solo se remediaban con un trago de caña.

Era preciso un descanso, todos se pusieron a picchar su coquita, entre risas y chascarrillos; en un instante el silencio empezó a reinar, sin presagiar que a esa hora de la noche, cuando la luna ya se colgaba en lo más alto de la bóveda estrellada, se oyó de pronto por las crestas de Cullcusmoqo un silbido agudo y profundo que hizo resonar a los cerros con su eco; todos estremecidos empezaron a temblar por el extraño y horrible chiflo que por los oídos penetraba hasta sentirlo en la médula de los huesos; el aire empezó a zumbar y chocar estrépitamente contra el tejado de las casas y como en fracción de segundos desapareció. De pronto y ya más cercano se levantó un alarido tremendo que parecía un grito de dolor arrancado de las entrañas de la humanidad con horror, hasta formar los ecos lastimeros en las montañas. Los perros de las casas aledañas al camino saltaban en jaurías a destrozar al “viajero”, pero extrañamente volvían a sus casas gañendo como si pegados por una pedrada. El ambiente se tornó tétrico, nadie decía nada, sus cabellos estaban hirsutos de horror; en unos instantes todo pareció animarse, pero con un movimiento galvánico que imprime a la muerte contracciones que parodian a la vida y como si entre sueños se volviera a la calma; todos se miraron unos a otros – imataq chayqa- ¿Qué cosa es eso? – se decían; mezclando sus sentimientos entre asombro y horror observaban atónitos la entrada del camino que sigue a Cheqchecancha a pocos metros de la “era”, separado por una acequia.

Una vez calmado el ambiente, comenzó a oírse un acorde lejano de pisadas sigilosas que pudiera confundirse con el zumbido del aire; pero que cada vez se hizo más perceptible y apareció tras una sombra, una silueta casi inofensiva de un enorme perro galgo de color negro; sus largas orejas y colgantes era vistoso a la luz lunera; detuvo por un instante sus patas largas y continuó misteriosamente su camino después de echar una mirada brillosa. Teodomiro; el de la barba roja, se levantó como impulsado por un resorte, cogió su palo curvo y se fue tras el “animal” ante la mirada atónita y espantada de los trilladores.

En el recodo del camino ya estaba por alcanzar a la enorme “bestia” para golpearlo, cuando éste se detuvo; empezó a sentir temor el osado gañán; pero su miedo luchaba aún con su valentía de ebrio, se acercó más, pero, fue grande su horror al ver el rostro del “galgo”, sus blancos colmillos sobresalían de sus descarnadas mandíbulas, de las oscuras cavidades de los ojos de su calavera brillaba una extraña luz de fuego y tenía un olor nauseabundo. Sus nervios saltaron por una emoción tétrica, chocaron sus dientes, le asaltó un temblor corporal imposible de controlar, hasta sentir un frío profundo que caló sus huesos, con violencia latió su corazón y al zumbar agudamente sus oídos, cayó a tierra sin conocimiento y no vio más…

Al ver que Teodomiro no volvía, sus compañeros llenándose de valor fueron en su búsqueda y hallaron tirado en el camino sin conocimiento, pálido y botando espuma por la boca sumido en un delirio profundo. Le acudieron con los auxilios primeros, pero se recuperó de los delirios al cabo de unos días.

La noticia se supo en todo ese lugar; pues al día siguiente encontraron por el camino, muchos perros mordidos el cuello por enormes colmillos, desde entonces los lugareños temieron por los perros finos y es costumbre hasta ahora por ese lugar no criarlos. Si vas por Qasapata solo encontrarás en todas las casas, perros chuscos dedicados a la ovejería…

Autor: Prof. Miguel Ángel Alarcón León
De : Cuentos Andinos y Poesías
Edit. Septiembre del 2008

Imagen: "Isla de perros", óleo de Fernando Aceves Humana


FIESTAS DE ORIGEN HISPÁNICO


La primera parte del libro [de Sergio Quijada: "Estampas Huancavelicanas"] ofrece una reseña de las fiestas patronales de los puebbs de Huancavelica: las del Niño Callaocarpiño, del Niño Ojje, del Niño Perdido, de la Navidad, de San Sebastián, de la Semana Santa y de las cruces, celebradas en la misma capital; y del Señor de Acoria, Virgen de Lircay, Virgen de lzcuchaca, señor de Jechjamarca, etc. Lo que más llama la atención de estas descripciones es que se trata de cultos instituidos por los españoles, muchos de los cuales fueron reelaborados, adaptados, reinterpretados y refundidos por el pueblo andino; y, otras veces, simplemente yuxtapuestos.

El origen de estos cultos lo explica el pueblo mediante leyendas que difieren unas de otras. Según estas versiones, las fiestas, habrían sido promovidas no solamente por los sacerdotes sino también por los dueños de las minas, como el caso del Niño CaIlaocarpiño, junto con su negrito Jacobo Illanes o Puca uchucha, hizo que el cerro de Santa Bárbara y sus adyacentes brindasen las ingentes riquezas mineras que guardan en sus entrañas (p. 20). San Roque, el patrón de Castrovirreyna, está igualmente relacionado con la minería; según la leyenda, es dueño de una rica mina de oro (p.104). Algunas ceremonias como la adoración de los Reyes Magos o la del Niño Ojje, conservan todavía el antiguo libreto de su dramatización (que, muy bien, pudiera ser una reproducción de las Natividades de Juan de Encina o Gil Vicente), reescrito, claro está, una y otra vez, por los fieles. Lo mismo puede decirse de los villancicos, reinvenciones populares, desde su origen en la Europa medieval.

Entre este abundante material sobre fiestas religiosas, el interesado podrá encontrar, de paso, elementos para explicar la historia de la región. La adoración del Niño Perdido, por ejemplo, es una representación simbólica del problema racial y social del negro. Cuenta la tradición que este niño se habría desprendido de los brazos de la Virgen para dirigirse a una hacienda donde trabajaban esclavos de origen africano. La fiesta es, por eso, una exaltación étnica del negro, sobre todo, de sus bailes y canciones (pp. 41-43). La festividad de San Sebastián, la más celebrada en Huancavelica, no es más que la secular escenificación de la batalla de moros y cristianos, que se practica todavía en muchas lugares de México y Centroamérica. En esta danza los actores terminan, a veces, en una feroz pelea.

La fase más importante de todas estas celebraciones es, desde luego, la corrida de toros, que da lugar a una serie de ritos que duran dos y tres días (la recepción de los toros, el velakuy, el arreglo de las enjalmas y la corrida misma).

En algunos pueblos, como Caja Espíritu (Prov. de Acobamba), la epifanía de la Navidad está fuertemente penetrada por el espíritu nativo. Las competencias entre los conjuntos de bailarinas -el pascuachkuson, por ejemplo- no son sino una versión del atipanakuy prehispánico (p.1tK). En estas fiestas, además, es frecuente escuchar hayllis, en vez de villancicos (Cf. Heraclio Vivanco Allende, 17 villancicos quechuas del folklore peruano, Lima, s/f, pp. 54-57).

También aquí tiene una presencia relevante el negro que, por intermedio del conjunto de "los negritos" simula llegar de la costa, con su cargamento de vino y pisco. Su intervención destaca igualmente en la fiesta de Navidad de Acobamba. Un grupo de danzantes se disfraza de negro y actúa en forma jocosa y cómica. Lo que hace suponer que esta costumbre fue promovida por los comerciantes que ejercían el arrieraje entre la costa y la sierra o por las esclavos llevados a las minas (p. 117).

La fiesta es una reconstrucción histórica y social de las formas de trabajo, practicadas en la época colonial, donde están presentes "Los caporales" (que obviamente, personifican a los administradores del mismo nombre), "los chutos" (o sea, los campesinos) y los "negritos": Los mayordomos son, por cierto, los propietarios de las haciendas y de las minas (pp. 117-118).
La fiesta de las cruces es, evidentemente, de origen hispánico y católico. Sin embargo, en ella también puede verse la modificación que sufre la cultura dominante en contacto con la cultura subalterna. Los organizadores del culto (que, por lo general, son las familias más pudientes de la localidad) toman esta celebración como diversión y medio de obtener recursos económicos; en tanto que la masa campesina la asume con una veneración y "una abultada credulidad", según dice el autor, "con la seguridad de que ella representa el santo custodio de las buenas cosechas, la que calma las iras de las agentes de la naturaleza, la que defiende la salud y en la que el arriero deposita su confianza para que durante el viaje no tenga percances ni sea dura la fatiga; para que no le parta el rayo o no sea obstaculizado por los malos espíritus" (p. 62).


Este culto tiene un enorme arraigo en los países andinos, según lo registra el libro La cruz en América de Adán Quiroga. Respecto a esta misma devoción, Josafat Roel Pineda ha dejado valiosas transcripciones musicales de filiación netamente indígena. Hay un caso muy singular en que el mismo culto es practicado en dos fechas diferentes y por grupos sociales opuestas. Es la fiesta de la Virgen Purísima que se celebra en Pampas. La misma imagen es venerada por los indios en diciembre y en enero por los notables. En aquella prevalecen los ritos andinas. En ésta, se reproduce la tradición hispánica feudal. Carvallo-Neto habría podido encontrar aquí un rico material para su estudio sobre las relaciones de castas y clases sociales en el folklore.

El carnaval es otra de las grandes fiestas que se celebran en la sierra y que ha arraigado profundamente en el mundo andino. Hasta ahora, nadie ha estudiado la forma cómo esta antiquísima costumbre (de origen románico y pre-románico), introducida por las españoles durante la colonia, logró fundirse con las fiestas nativas. En muchos lugares del país, el carnaval está totalmente indigenizado, según puede verse en los estudios de Víctor Navarro del Águila, Chalena Vásquez y Abilio Vergara, dedicados al carnaval andahuaylino y ayacuchano, respectivamente. Quijada Jara se ocupa de esta fiesta en varias estampas.
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Manuel Baquerizo: Sergio Quijada Jara y la cultura popular andina.
Imagen 1: Óleo, Titulo: Fiesta patronal, Autor: Hercilia Ylarreta, 1994 / Imagen 2: Óleo, Título: Fiestas patronales, Autor: Vicente Alonso 2007 / Imagen 3: Óleo, Título: Retablo de Jesús, Autor: Alfredo Gramajo, 1930.


35 AÑOS DE LA HIDROELÉCTRICA DEL MANTARO


Ayer, 6 de octubre del 2008, se cumplieron 35 años de funcionamiento ininterrumpidos de la Central Hidroeléctrica "Santiago Antúnez de Mayolo", comúnmente conocida como la hidroeléctrica del Mantaro. Es por ello que nos permitimos reponer este artículo publicado anteriormente en el blog, el cual describe en forma clara y precisa aspectos esenciales sobre esta importante obra de la ingeniería peruana.

Central Hidroeléctirca del Mantaro

La Central Hidroeléctrica del Mantaro es la más grande e importante del país. Esta majestuosa obra está ubicada en el distrito de Colcabamba, provincia de Tayacaja. Representa aproximadamente el 40% de la energía del país y alimenta al 70% de la industria nacional que está concentrada en Lima. A continuación un breve, pero muy preciso artículo informativo acerca de la historia del Complejo Mantaro, compuesto por las centrales hidroeléctricas Santiago Antúnez de Mayolo y Restitución.

Por la década de los cuarenta, el sabio peruano Santiago Antúnez de Mayolo, inició sus investigaciones sobre el aprovechamiento de los recursos hídricos de la zona del Pongor en la sierra central del país.

En 1945, luego de intensa investigación, Antúnez de Mayolo presentó el estudio para la explotación hidroeléctrica de la llamada primera curva del río Mantaro, en la provincia de Tayacaja, Huancavelica.

Entre 1954 y 1961, se realizaron diversos estudios preliminares, a cargo de consultores de EE UU, Japón y la República Federal Alemana, quienes confirmaron el planteamiento de Antúnez de Mayolo.

Es así que en diciembre de 1961 se crea la Corporación de Energía Eléctrica del Mantaro (CORMAN), empresa pública encargada de desarrollar y explotar el potencial hidroeléctrico del río Mantaro.

La Corporación inicia sus funciones en 1963, realizando un estudio comparativo de las propuestas de diversas empresas internacionales. Como resultado, se resolvió iniciar negociaciones formales con el Gruppo GIE Impregilo de Italia, las que se llevaron a cabo entre marzo y junio de 1966.

El Contrato de suministro, construcción y financiamiento del Proyecto del Mantaro se firma el 1 de setiembre de 1966, comenzando a llegar los equipos para la construcción, entre enero y junio de 1967, con lo que se iniciaron las obras civiles.

Dichas obras deberían de comenzar por los trabajos que permitieran viabilizar el complejo en la zona. Un aspecto importante de estos trabajos, lo constituyó la construcción de nuevos caminos que permitieron transportar los materiales y equipos necesarios. Asimismo, la mejora de los caminos existentes, permitió que estos soporten el paso de material pesado requerido.

Se tuvieron que construir grandes campamentos en Mantacra, Villa Azul y Campo Armiño, con el objeto de albergar a los miles de trabajadores que laboraron en la obra. Estos campamentos llegaron a albergar hasta 10,000 personas entre trabajadores y familiares.

La primera etapa del Complejo Mantaro contempló la construcción de una represa en la Encañada de Vigapata, de donde partiría un túnel de 20 KM hasta Campo de Armiño, luego del cual una tubería de presión llevaría las aguas hasta el lugar donde se construiría una casa de máquinas para tres unidades de generación de 114 MW cada una. Esta etapa se inauguró el 6 de Octubre de 1973.



En la segunda etapa del proyecto se instalaron cuatro grupos generadores adicionales a los tres ya existentes y se aumentaron dos tuberías de presión, con lo que se logró alcanzar una potencia total de 798 MW. Esta etapa se inauguró el 1º de Mayo de 1979.

Cinco y medio años después, el 10 de Noviembre de 1984, se inauguró la tercera y última etapa del Proyecto Mantaro, consistente en la Central Hidroeléctrica Restitución. Esta etapa aprovecha las aguas turbinadas provenientes de la central Santiago Antúnez de Mayolo para generar, a través de esta segunda central ubicada en cascada, 210 MW adicionales, con los que se completan 1008 MW en todo el complejo.

Han pasado más de 36 años desde que se iniciaron las obras del Proyecto Mantaro y aunque las obras principales han concluido, se continúan realizando obras de afianzamiento hídrico en la cuenca del río Mantaro y otras obras de mejoramiento del sistema, con el fin de garantizar un buen servicio y llevar más energía eléctrica y con ella el progreso a los muchos pueblos del país.

Las obras del Proyecto Mantaro fueron realmente espectaculares por lo agreste de la geografía y el duro clima reinante en la zona. Más de una víctima cobró este proyecto en su realización y aún hoy, al recorrer las instalaciones del complejo, uno siente el estremecimiento propio de apreciar las grandes obras del género humano.



Ubicación y descripción

La Cuenca Hidrográfica del Mantaro está ubicada en la región central del país y abarca los departamentos de Pasco, Junin, Huancavelica y Ayacucho.

El río Mantaro se origina en el Lago Junín, el cual está regulado por la presa de Upamayo, el reservorio de regulación estacional más importante del país.

Ubicado a 4080 msnm, el Lago Junín tiene una capacidad total de 556 MMC y un volumen útil máximo regulable de 441 MMC.

Debido a la variación del caudal del río Mantaro entre las épocas de estiaje y de lluvias, se hace necesaria la construcción de obras de regulación con el objeto de minimizar el riesgo de escasez de agua y al mismo tiempo optimizar el uso de la capacidad instalada del complejo.

Los excedentes de agua durante las épocas de lluvia pueden ser almacenados y utilizados durante los meses de estiaje, entre mayo y octubre, para aumentar el caudal del río hasta el nivel requerido de 96 m3/seg, cubriendo así los déficits de agua para la generación de energía.

Fuente: Sitio Web de Electro Perú
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CHALAMPAMPA


CHALAN CHALAN CHALAMPAMPA

Sobre el origen del nombre del barrio de Chalampampa, existen versiones y rumores grandilocuentes. Tierra de artistas, poetas y pintores ¿Qué poemas, y donde están las pinturas? Yo no lo sé, digo: habrá que hacer algo para que brille la cultura.

El tayacajino Ciro Gálvez en su texto “Peruanismo Revolucionario” manifiesta: que Chalampampa es una mezcla de chalán que en castellano significa jinete, y pampa: llanura, o valle.

Al respecto, rescato y recreo los vientos de antaño, porque cuenta que hace tiempo, allá en un año sin fecha, habitaba en Pampas una familia que por tradición eran herreros, los Ruiz; familia que habitaba ese lugar en tiempos en que no habían avenidas ni muchas casas, la pampa era risueña y silenciosa, no había bulla como ahora, con decirles que hasta el aullido del perro podía tener eco y ser oído en todo el valle.

Cada día desde el este al oeste, desde el norte al sur, en todos los rincones del valle, los habitantes oían constantemente el golpeteo de los fierros del herrero, quien fabricaba desde azadones, picos, aldabas y herraduras para los potros que abundaban en aquel entonces. Siempre se oía ese ruido convertido hoy en pueblo, sonaba chalán – chalán – chalán … cuando el herrero golpeaba con su combo los fierros en medio del calor y el cansancio, en el afán de darle forma a sus inventos. Por la persistencia del ruido los oyentes de aquel entonces por humor o por molestia, la llamaron Chalampampa, indicando el lugar de donde provenía el famoso ruido chalán – chalán – chalán … y chalampampa.

Y ésta es otra versión misteriosa de los que solían hablar los ancianos y las abuelas, del barrio con puquial que con su agua fresca calmaba la sed por largas centurias.

Cuentan que una vez, un forastero de estrafalarias y sorprendentes vestiduras, caballero con poncho de vicuña, y sombrero de alas anchas o macora, con espuelas de plata en las botas, un día sombrío de invierno, cuando en toda la pampa, cantaban libertad los sapos en sus dominios, y el río Opamayo se estaba revelando por su silencio, el jinete misterioso solicitó los servicios de un herrero conocido, para que disponga los herrajes de su caballo, de color negro azabache como la sombra.

Cuentan que a partir de esa noche, cuando cabalgaba el jinete desconocido, se escuchaban por esos lugares, y en todo el valle, un ruido espantoso y tétrico; chalán – chalán – chalán . Y aquellos que lo vieron en las noches de luna llena, contaban asustados, como si hubieran escapado de la muerte, que cuando galopaba el jinete salían chispas candentes de las patas de su caballo negro, y del poncho de vicuña y macora del misterioso jinete, antorchas de fuego que iluminaban la noche.

Todos temían transitar durante la noche por estos lugares y aseguraban que se trataba de un misterioso condenado. Decían que cabalgaba arrojando candela y las noches lóbregas de velas y mecheros de aquella apacible zona, se volvieron espantosas.

Desde aquel entonces, los lugareños quedaron marcados y sentenciados con el maléfico ruido: chalán – chalán – chalán … del misterioso jinete condenado.

Cuando cesaron los sonidos años mas tarde, comentaban que el condenado ya había completado su penitencia.

Y así desapareció aquel forastero del otro mundo; pero su herencia vivirá para siempre, chalán – chalán – chalampampa.

FUENTE: “Historias, Mitos y Leyendas en Tayacaja”
AUTOR: Prof. JUAN TABOADA MENDEZ
Tayacaja, Marzo del 2006


PURUN HUAYTA


Jatun Pampa o Pampas, capital de la provincia de Tayajjasa o Tayacaja encierra un precioso drama amoroso ocurrido en tiempo de los españoles.

En la salida de esta ciudad rumbo a Huancayo, inmediatamente después del cementerio, se inicia una senda estrecha en la falda del cerro. Al borde del camino existían una casa y varios caserones que según versiones añejas construyeron los españoles para ejercer su dominación. Desde allí como de un atalaya podíase dominar toda la hermosa pampa que entonces se denominaba Jatun Pampa. Asimismo se podía observar la sección Obrajería que existía en las pampas de Quesera y Pamuri.

Relatan los mayores que por esas lugares vivía el capitán Lagos, jefe español que había quedado al frente de su guarnición, cuando pasaron hacia el Cusco por el Camino del Inca que atraviesa precisamente el valle de Pampas y que sube por la rinconada de Atocc.

El lugar por donde se estacionó Lagos se llama PURWAY en la actualidad, pero ese nombre está adulterado, pues data a raíz del siguiente drama:

Existía en esos parajes una aclla o escogida a quien sus admiradores la llamaban PURUN HUAYTA o sea la flor mas fraganciosa y pura. Su corazón pertenecía desde la infancia al ágil y valiente KUSICHE, testigo de sus alegrías y penurias….

El capitán Lagos quería a todo trance interponerse en esos amoríos y burlarse de Purun Huayta procurando hacerla suya. Ella huía como tierna y delicada “taruca”, ligera y grácil como el viento, no permitiendo aceptar ni siquiera una mirada para conservar su alma blanca de fraganciosa flor silvestre.

Las artimañas que tejía el español no surtían efecto hasta que un día resolvió hacerla detener encerrándola en una de sus habitaciones para consumar su apasionado deseo. Pero, al menor descuido de su victimario se fugó la prisionera para, unos instantes después estar ya coronando las alturas de Colesniyocc al lado de su amado indio.

Lagos, loco de rabia montó a caballo y por datos de serviles pongos dio con la pareja por la zona de Sumaccpampa, que ahora se conoce con el nombre de Sumabamba. Y comenzó a chicotear y reventar en el cuerpo de Kusinche las duras riendas (correas de cuero). La lucha era desigual; el indio tratando de quitar la cuerda se balanceó en el aire y cayó de espaldas en el pedregoso camino mientras el caballo lo atropellaba despiadadamente.

Entre tanto Purun Huayta trataba de ganar la quebrada para ocultarse. El capitán, dejando exánime al indio a la vera del camino, siguió tras de su presa, llegando al cabo a dominarla y arrancar la promesa de vivir siempre a su lado.

Llegados luego a Purhuay y mientras Lagos ordenaba que desensíllenla caballo, la escurridiza india nuevamente desapareció sin que el despechado capitán pudiera explicarse. Y como no cedían sus pies para huir lejos por el desfallecimiento de su cuerpo, escogió una roca cercana y se arrojó sobre un monte de cactus espinoso. Así la encontraron pendiente de los brazos de un cactus.

A los dos días de esa tragedia hallaron el cadáver del fornido Kusiche en idéntica posición, con los brazos en alto como implorando venganza por el injusto martirio. De aquí también el nombre quechua legendario del cactus “awaccollay” que quiere decir, el patíbulo de los amantes.

A raíz de este drama, apareció en quechua, el siguiente canto lastimero:

Sumacc pampay yana puyo
Utccay utccay pakaikuway
Yanallaywan lluptirjusacc
Sumabambaywaylla ichu
Simichallanman sullaykamuy
Yanallaymin wañuchkanña
Sumacc pampay chiri wayra
Utccaymanña pukuykamuy
Yanallaywan lluptinaypacc

Traducción:
Negras nubes de Pampa Hermosa
Apresuraos a ocultarme
Para huir con mi amada
Cimbreantes pajonales de Sumabamba
Echad vuestro rocío a los labios
De mi negra que sedienta se muere
Aires fríos de Pampa Hermosa
Soplad, soplad con premura
Para que con mi amada escapar pueda.

Desde entonces Purhuay ha sido lugar tenebroso, al extremo que un solo viajero dudaba atravesar el camino, lo mismo que por esas gélidas pampas de Sumabamba donde creen muchos pobladores haber escuchado en altas horas de noches con estrellas, alaridos espantosos de varón torturado, y gritos y gemidos suplicantes de mujer joven desesperada por el dolor….
.......................
Narración de Sergio Quijada Lara, tomado del libro Literatura de Tayacaja de Carlos Zúñiga.
Imagen: "Sumaq Warmi", óleo del pintor huancavelicano Luis Quispe Leyva "Quispekani"


POESÍA QUECHUA ORAL


LA TRANSMISION DE LA VISION INDIA Y LA VISION MESTIZA EN LA POESIA QUECHUA ORAL

Tenemos aquí una apreciable colección de versos quechuas orales, recopilados por Carmela Morales Lazo y traducidas al español por José Oregón Morales, provenientes en gran parte de la sierra centro sur del país.

Estos cantos, transcritos unos de versiones orales, y otros creados o reelaborados por la misma recopiladora, muestran los cambios y modificaciones que vienen ocurriendo en la poesía quechua de los últimos tiempos. Desde luego, lo primero que sorprende en estas composiciones es la continuidad vital de expresión poética pre-hispánica y, al mismo tiempo, las transformaciones que se operan en el contenido, lenguaje, estilo, y en la misma función que originalmente cumplían. Se comprueba aquí como la canción quechua tiene una extraordinaria capacidad, se supervivencia mediante la adaptación, la metamorfosis y la modernización de su forma y espíritu.

La recopilación de Carmela Morales sin ser exhaustiva, tiene un enorme interés literario, cultural y social, porque nos permite estudiar las variaciones temáticas y estilísticas del discurso poético, el sentido de la evolución ideológica del mestizaje y el surgimiento de una nueva sensibilidad étnica.

La mayoría de estos cantos quechuas han sido recogidos en el distrito de Salcabamba y en la provincia de Tayacaja, departamento de Huancavelica.

Salcabamba es un poblado eminentemente agrícola y ganadero, aislada de las grandes ciudades. En este pueblo se conserva casi intactas muchas canciones, fiestas, costumbres y variados ritos agrarios y ganaderos tradicionales, como se ha podido ver en los recientes trabajos de Néstor Taipe.

Texto de Manuel J.Baquerizo
Universidad Nacional del Centro. Huancayo Perú



TIPAKI TIPAKI (versión en español)
Confrontación – Confrontación
Carnaval del distrito de Ahuaycha

En el morro de Ahuaycha una botella vacía
en el morro de Acraquia una botella vacía
¿con que cosa tuya vamos a confrontarnos?
¿con que cosa tuya vamos a preguntarnos?

Conmigo nomás nos confrontaremos,
conmigo nomás nos preguntaremos
en la plaza de Pampas nos preguntaremos
en las calles de Pampas nos confrontaremos

En la rinconada de Pillo hay un pez piedra
en el “Río Opa” hay un pez madre
¿de qué nomás estas llorando?
¿por cuánto estás sufriendo?

Como tú, yo también estoy llorando.
como tú, yo también estoy entristecido,
mi mala suerte mira mirando,
mi mala vida cuenta contando.


SEMBLANZA DE CARMELA MORALES LAZO

Nació en el distrito de Salcabamba (Tayacaja), el 16 de julio de 1934. Además de escritora es artista, compositora y estudiosa de nuestro folklore. En 1964 publica “Cuando canta la tierra”, recopilaciones de canciones populares de la Región Central del Perú. Directora de música y danzas en el elenco teatral del Instituto Superior Tecnológico Mariscal Cáceres de Huancayo, profesora de danzas en la Universidad Nacional del Centro y fundadora del Grupo de Arte Tuky en 1971. Ha publicado la obra teatral “Yaucupacuy” (Warma ccorccoy) en 1973.
Manuel Baquerizo dice de ella, “En la región de Huancayo y Tayacaja, la mas visible exponente de la canción mestiza, posiblemente sea Carmela Morales Lazo, cantante, bailarina, y autora de teatro”.

FUENTE: “Literatura de Tayacaja” (Carlos Zúñiga Segura)
Ediciones Capulí Lima 1995

TIPAKI TIPAKI


1. "Tipaki Tipaki / Confrontación-confrontación"

(carnaval del distrito de Ahuaycha)
Carmela Morales Lazo

Ahuaycha moccopi vacio botella
Acraquia moccopi vacio botella
imayquihuanmi tipanarikusun
imayquihuanmi tapunarikusun.

Ñoccallayhuancca tipanarikusun
ñoccallayhuancca tapunarikusun
Pampas plazapim tapunarikusun
Pampas callipim tipanarikusun.

Pillu cuchipi chocces challhuacha
opa mayupi maman challhuacha
imallamantam huaccallachkanki
jaykallamantam llakillachkanki

Ccam ccinam ñoccapas huaccallachkani
ccam ccina ñoccapas llakillachkani
mala suertiyta ccahua ccahuaykuspa
mala vidayta yupa yupaykuspay.

En el morro de Ahuaycha una botella vacía,
en el morro de Ahuaycha una botella vacía.
¿Con qué cosa tuya vamos a confrontarlos?
¿Con qué cosa tuya vamos a preguntarnos.

* De Canciones quechuas (Tayacaja, Perú, 1992, ms.), la recopilación y/o creación corresponden a Morales, la traducción a Oregón y la selección a M. Lienhard.
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Del artículo: Cinco canciones contemporáneas quechuas
Carmela Morales Lazo
Grupo de Arte "Tuky", Huancayo, Perú
José Víctor Obregón Morales
Colegio Santa Isabel, Huancayo Perú.
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Publicado en: Revista de crítica literaria latinoamericana. Año XIX, Nº 37. Lima, 1er semestre de 1993; pp. 125-130.
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Imagen: Cuadro del pintor tayacajino César Yauri "Ronda de Ahuaycha"


LA POESÍA ORAL


Sergio Quijada Jara, nació en Acostambo, distrito de Tayacaja en 1914, y fue el primer recopilador de la cultura popular y uno de los iniciadores de la literatura narrativa de la región central. Tuvo el gran acierto de mostrar el paisaje y el entorno social, a través del relato y el cuento; y de recuperar la tradición nativa del pueblo, mediante la compilación de cuentos, leyendas, canciones y la descripción de las costumbres del mundo andino.

El mejor trabajo de Sergio Quijada Jara es, sin duda, Canciones de ganado y pastores. Este libro fue editado en 1957, pero ya estaba concluido cuando se efectuó el Primer Congreso Internacional de Peruanistas, en 1951. En esa oportunidad, Quijada Jara conoció a Paul Rivet, lo mismo que a Jesús Lara, Jorge A. Lira, Morote Best y otros investigadores del folklore que asistieron al Congreso. Es allí donde adquirió verdadera noción de la importancia del trabajo que venía realizando. Y fue entonces también que comprometió a Paul Rivet para que le escribiera el prólogo del libro.

Canciones de ganado y pastores es el más extraordinario trabajo de transcripción y recopilación de la literatura oral que se haya ejecutado en el país. Tiene un valor inmenso, no sólo para los estudios folklóricos sino también para la lingüística, equiparable a los cancioneros de Alfonso Carrizo y Carlos Vega. Desde los señeros ensayos de Vienrich no se había vuelto a efectuar una obra de esta naturaleza. Únicamente instituciones, como el Centro Bartolomé de las Casas o el Instituto de Pastoral Andina del Cusco -que cuentan con equipos de investigadores y gozan de financiación económica- han podido emprender recopilaciones más sistemáticas y rigurosas. Canciones… es obra de una sola persona; y un documento folklórico de primera mano, que tiene el valor de permitir el conocimiento "del alma india" señala Paul Rivet (p. 11)

"En el transcurso de diez años - declara el autor - hemos ido recogiendo en forma paciente, de labios de los mismos paisanos" (p. 28). En el "reconocimiento" cita en forma genérica los nombres de todas las personas que le sirvieron de informantes. En su mayoría, las canciones pertenecen a la provincia de Tayacaja, particularmente a los distritos y anexos de Pampas, Salcabamba, Salqawasi, Huachocolpa, Ñahuimpuquio y Acostambo. Sólo una pequeña parte corresponde al valle del Mantaro.

El autor clasifica este material con un criterio taxonómico simple: canciones de animales (camélidos, vacunos, aves e insectos), canciones de plantas, canciones de amor y de dolor, y cantos de fiestas de Santiago. Estos últimos son generalmente de tono crítico y contestatario, si así puede decirse; léanse sino estos ejemplos:

Señora patrona, maytaq chukuchay
señora patrona, maytaq zapatuy,
orqopi paraptin purimullani
kichkata mituta sarukullaspay.
Patronay, patronay
miserable patrona
lechillayki niptiypas
misiypaqmi ninki
suerollayki niptiypas
allqoypaqmi ninki. (p. 174).


Filológicamente, lo más valioso del libro está en la trascripción de los cantos en su propia lengua. La cual es acompañada de la versión española, hecha por el autor, quien no siempre se ajusta fielmente a la materia: Quijada como Vienrich vacila muchas veces entre ofrecer una traducción puntual o una recreación que conserve, en lo posible, la calidad literaria de la canción. Desde el punto de vista documental, claro está, interesa más la primera; pero, artísticamente, preferimos la segunda. La muerte sorprendió al autor, cuando se encontraba revisando la traducción para unificarla bajo un solo criterio, con mirar a una nueva edición. Cabe ahora esperar que alguna entidad haga suyo el caro propósito de Quijada Jara de reeditar esta obra, hace tiempo agotada. Con toda seguridad, es la compilación más rica y apreciable de la literatura oral, transcrita y publicada a mediados de este siglo, tan importante como las Azucenas quechuas. No en vano, la aprovechan ampliamente los antólogos de poesía quechua, muchas veces sin reconocer su deuda con el autor. La utilizó Alejandro Romualdo, en Poesía aborigen y tradición popular (1984); Edmundo Bendezú, en Literatura quechua (1980), editada en la colección Ayacucho de Caracas; y Rodrigo Montoya et al; en La sangre de los cerros (1987), entre otros más.

Este libro muestra la preferencia de Quijada Jara por las canciones y los poemas quechuas. En cambio, dedicó menos espacio al relato oral. En Estampas huancavelicanas solamente registra siete cuentos. A diferencia de Pedro Monge, que se especializó en la recopilación de narraciones orales de la región (Cf. Cuentos populares de Jauja, 19), Quijada Jara eligió la poesía y la descripción de las fiestas y costumbres, en una suerte de tácita división del trabajo.

Fuente: Folklore: Bases teóricas y metodológicas.
Galdo Gutierrez, Virgilio; Morote Best, Efraín; García Miranda, Juan José; Flores Lizana, José Carlos; Mayorga Sánchez, Manuel; Sabogal Wiesse, José; Vergara Figueroa, Abilio; Baquerizo, Manuel; Gonzáles, Enrique.
Lima: Comité permanente de conceptualización del folklore - Universidad nacional San Cristóbal de Huamanga. UNSCH - Lluvia, 1991


LUCERO

Saposaqta, en su afán de difundir la narrativa tayacajina actual, presenta en esta oportunidad el cuento corto "Lucero" de Herman Canales, el cual forma parte del libro Pampas de leyenda, del mismo autor.


LUCERO

Buco, era un familiar muy cercano y amigo. Un personaje tranquilo, modesto, introvertido, criaba en su fundo “Valiana” una pequeña ganadería de vacunos criollos, y entre ellos destacaba un hermoso toro juguetón que lo había criado desde que nació, ya que la madre del becerro había muerto al tenerlo. Buco tuvo que conseguirse un biberón y alimentar a su mascota hasta que pudiera valerse por sí mismo; lo adiestró para que jugara con una capa y lo toreaba en la pampa arrancando los aplausos del público, que consistía en curiosos y amigos que se daban cita para ver como el émulo de Manolete hacía una serie de suertes con la capa. El torito era limpio y respondón, de color enteramente negro con una mancha blanca en la frente, por cuyo motivo le habían puesto de nombre “Lucero”. De buena alzada, de unos 300 kilos de peso y, según los entendidos, de muy buenos “pitones”. Todo el pueblo estaba enterado de las habilidades del animal como toro de lidia, y por esa razón ya era costumbre verlo en las improvisadas plazas de toros, pues los organizadores de las tardes taurinas lo alquilaban para amenizar los eventos taurófilos.

Cuando salía el animal al ruedo, se paseaba campante por toda la plaza sin que ningún aficionado a la tauromaquia se atreviera a torearlo; el toro desafiante embestía furiosamente a todo ser que se movía, provocando gritos de entusiasmo o de temor, en todo caso. El público asistente siempre estaba a la espera de que algún par de imprudentes se animaran a lucir sus dotes de “mataor” y fueran cogidos, para de esa manera comentar que “la corrida fue muy buena, pues hubo dos muertos”. Parece que antaño, la cantidad de difuntos en las corridas era garantía de la bondad de estos eventos. En cualquier caso, el animal regresaba vivito y coleando y sin sufrir rasguño donde su dueño. Las grandes tardes taurinas, que se organizaban en las fiestas de enero, eran precedidas por dos días de recepción de toros: el primer día en el barrio de Ccaruaturco, y al día siguiente en Chalanpampa, donde los “obligados” donaban un hermoso toro al Mayordomo de la Fiesta, y además de donar el toro, tenían que armar su kiosco donde ofrecían refrescos, chicha y cerveza a los amigos y allegados, y cabalgaban en briosos corceles de paso, enjaezados con elegantes arneses y pellón sampedrano, luciendo su vestimenta de chalanes que ostentaban muy orgullosos en esa única ocasión. Después de los dos días de recepción de toros, se programaba una tarde taurina, se improvisaba una plaza de toros cercada de vistosos palcos que cada familia mandaba construir y, con un programa especial en el que salían hasta veinte toros de “lidia”, tendenciosamente dedicados a las entidades públicas, principales autoridades y personalidades de la localidad. Estos toros eran bautizados con nombres muy pintorescos o estrambóticos, según las características del personaje, y muchas veces se aprovechaba esta costumbre para aludir en forma sutil y disimulada al “homenajeado”. Las divisas o enjalmas eran artísticamente confeccionadas y donadas por las principales damitas de la ciudad, así que los jóvenes que pretendían llamar la atención de la dama de sus sueños, tenían que quitar la divisa amarrada al lomo del toro; de esa manera demostraban su arrojo y valentía y guardaban la prenda como un trofeo de valor sentimental. Mayormente las corridas eran solo con personas aficionadas al toreo, ya que llevar a un torero profesional se hacía muy difícil.

Fue en una de las tantas del 20 de enero que los organizadores de la corrida de toros tomaron contacto con un personaje muy popular de la época, y a quien le pusieron el apodo de “Guaracha”, por su afición al popular baile. Este personaje, al emigrar a la capital en busca de nuevos horizontes y un futuro mejor, se aficionó a los toros, y formó con algunos compañeros una cuadrilla de novilleros que realizaban sus faenas en provincias. Tenían sus reglamentarios trajes de luces y, por supuesto, se habían convertido en auténticos profesionales del arte taurino. Pues bien, nuestro amigo “Guaracha” fue contratado para la gran corrida de toros en honor a la Virgen Purísima, Patrona de la ciudad de Pampas, y como no existen toros de lidia y había que salvar el espectáculo, “Guaracha” se contactó con Buco y le alquiló a su engreído “Lucero”, asegurándole al propietario que nada malo le ocurriría a su querida mascota. Llegado el momento de soltar al famoso toro, “Guaracha” le salió al encuentro vestido con traje de luces, empezó a torearlo y todos los pases que hizo le salieron magníficos; el público muy entusiastamente gritaba un ¡0lé! a cada pase que daba: Una vez que terminó la primera parte, o sea el primer tercio, mandó tocar con un músico la trompeta anunciando el segundo tercio. Salió luego premunido de sus banderillas y acribilló al pobre animal con tres pares, y todo el pueblo veía con admiración que la corrida era de verdad, por primera vez en su historia. Después de la faena de los banderillazos hizo tocar nuevamente la trompeta, para tomar la muleta y seguir con el tercio reglamentario, a lo que el noble animal respondió maravillosamente. Se arrodilló, hizo la “suerte de Procuna” y finalmente, en un arrebato de entusiasmo, pensando tal vez que se hallaba en una plaza de toros de España o por lo menos en Acho, le dio la estocada al animal matándolo en el acto y limpiamente. Hizo una faena completa, como para ganar el Escapulario de Oro de la Feria del Señor de los Milagros, cortando orejas, patas y rabo. Fue largamente ovacionado y cargado en hombros; mientras tanto, los amigos de Buco, al ver que el animal había sido sacrificado, fueron con la noticia donde el dueño del toro contándole minuciosamente todo el episodio y la muerte gloriosa de su fiel mascota.

Buco, al escuchar la noticia, montó en terrible cólera y se fue a buscar al torero para matarlo. “Ojo por ojo, diente por diente, vida por vida”, pero no logró cumplir su cometido, pues el Cordobés pampino había sido advertido que el dueño del animal lo buscaba no precisamente para felicitarlo por su magistral faena. Ante este peligro, “Guaracha” tuvo que huir por los arrabales para refugiarse en las alturas de Yarqakancha, de donde tomó un vehículo hasta llegar a Lima. La corrida de toros fue inolvidable para muchos, especialmente para Buco y Guaracha; el primero, que buscaba con furia homicida al asesino de su torito, y el segundo, por haberse consagrado en una inolvidable tarde taurina en Pampas.

Muchos años después, nos encontramos con “Guaracha” en su recreo-bar, al que había bautizado con el nombre de “Pampas”, y entre bromas y chascarrillos se nos ocurrió preguntarle por la memorable tarde taurina de la cual había sido protagonista, y él, evocando con aire nostálgico su pasada gloria, nos confesó que había procedido mal, pero lo emocionó tanto encontrar un magnífico ejemplar de toro de lidia, que se olvidó de las promesas y toreó hasta las últimas consecuencias. De tarde en tarde tenemos la oportunidad de alternar con el amigo “Guaracha” y recordar a Buco, a Pampas y a Lucero.

SERIE: ESCRITORES TAYACAJINOS
Del libro: “PAMPAS DE LEYENDA”
Autor: Hernán Canales


PARROQUIA DE SAN PEDRO DE PAMPAS TAYACAJA (segunda parte)

MANIFESTACIONES RELIGIOSAS

Templo de la jurisdicción parroquial
Con el paso de los siglos, se edificaron iglesias y “capillas” a imitación de los templos coloniales, nacieron fundamentalmente por exigencias del culto o como testimonio de fe. Ellos son muestra de la cristianización de sus gentes, del amor Jesucristo, a la Santísima Madre, la Virgen María, y a los santos.

En toda la jurisdicción parroquial, las capillas construidas posteriormente a la colonia superan las 120. Fueron construidas por los propios hacendados o por las autoridades y comuneros, que es el caso de la gran mayoría de las capillas edificadas.

Denominamos capillas a aquellas cuyos tejados, actualmente están cubiertos de calamina, de tejas de arcilla o de cemento, con muros habitualmente o mayoritariamente, de tapial o de adobe, recubiertos con yeso o cemento al menos en la parte frontal.

Las capillas poseen varias imágenes, según las advocaciones propias de cada comunidad. Siempre hay una cruz o varias, con diferentes advocaciones: Santa Cruz de Purhuay, Santa Cruz de Pamuri. Los comuneros construyeron la mesa del altar, unos pequeños retablos de yeso o cemento. Los cielos rasos y techumbres están cubiertos con carrizos y con yeso “quincha”. La gran mayoría de estas capillas carecen de bancas y campanas. La ornamentación y objetos de culto son escasos. Por el contrario, las cruces y las imágenes de la Virgen del Perpetuo Socorro son suficientes.

La arquitectura de estas capillas resulta, en la gran mayoría, la excepción de algunas del valle, rudimentaria, sencilla y elemental, al haber sido construidas por artesanos de la comunidad. El espacio interior, de casi todos, no supera los cien metros cuadrados, con una altura de 4 a 6 metros. Merecen destacarse por la proporción de la estructura arquitectónica, por los materiales empleados y por el buen acabado, las capillas de Ahuaycha, Acraquia, Purhuay, María Auxiliadora de Chalampampa, Daniel Hernández, Pampa Blanca, Atocc, Santa María, Allpahuasi, Santa Rosa, Pamuri y Dos de Mayo, ubicadas todas ellas en el valle de Pampas.


Vida Sacramental
No quiero concluir sin antes hablar de la vida sacramental puesto que en todo intento sobre la historia y vida de una parroquia, por mas sencilla que esta sea, se debe tratar el tema.

En el archivo de la parroquia de San Pedro de Pampas, se conservan los libros sacramentales desde inicios del siglo XVIII.

Realizamos la siguiente exposición sirviéndonos exclusivamente de aquellos conservados en los archivos de la parroquia de Pampas.

a.- Bautismo
Los libros parroquiales más cuidados junto con los de matrimonio, son los de bautismo, puesto que los sacerdotes fueron celosos a la hora de dejar constancia de sus actos.

Del análisis de estos, se aprecia que el número de bautismos aumentó con el transcurso del tiempo. Ciertamente existen años en que las cifras se disparan considerablemente con respecto a las anteriores en la misma década. La razón es muy sencilla: es por las misiones populares o por las salidas más frecuentes a recorrer las viceparróquias.

La administración se realizó fundamentalmente en los domingos, las fiestas populares y de grandes concentraciones. La edad de los bautizados osciló desde los pocos días de nacido hasta varios años. La administración normalmente fue masiva, excepto en los casos de emergencia que se realizó al instante y con las rúbricas mas elementales. Actuaron como ministros ordinarios los párrocos y en épocas de misiones, los misioneros, tanto obispos como sacerdotes.

b.- Confirmación
No existe un libro específico para anotar los confirmados hasta comienzos del siglo XX.

Administraron el sacramento de la confirmación los obispos de Ayacucho y de Huancavelica, monseñor Fidel Olivas Escudero, monseñor Alberto Dettman Aragón, Carlos María Jurgens Byrne, monseñor Florencio Coronado Romaní y monseñor William Dermott Molloy Mc Demon. También la administraron algunos sacerdotes delegados de los obispos.

La mayoría de los obispos confirmaron en la iglesia matriz de Pampas. A excepción de monseñor Florencio Coronado Romaní, quien confirmó en casi todas las viceparróquias.

Los sujetos receptores de este sacramento fueron desde los niños de pecho hasta los adultos. Desconocemos cual fue en cada momento la preparación próxima o remota para la recepción, aprovechando, eso si, la presencia del obispo en visita pastoral o misión popular.


Estado espiritual de las almas
Acerca del estado espiritual de la parroquia, no existe libro alguno que los describa. No obstante, hay algunas referencias tangenciales sobre la recepción del sacramento de la comunión y penitencia con ocasión de las misiones populares, así como existen algunas notas en los libros de actas de las asociaciones piadosas, por ejemplo, la cofradía de Nuestra Señora de las Nieves, organizaba el sacramento de la unción para los enfermos y los ancianos. También queda constancia documental como, a mediados del siglo XX, proliferaron las sectas protestantes.

En los últimos quince años la atención espiritual en la parroquia de Pampas ha ido ascendiendo poco a poco, cuyos frutos son ocho seminaristas mayores; uno de ellos recibió la ordenación sacerdotal en el año 2000; doce chicas en distintas congregaciones de vida contemplativa y activa; grupos juveniles y de adultos; un gran numero de acólitos, que son la cantera de las vocaciones sacerdotales, y recientemente se cuenta también con miembros voluntarios de Cáritas parroquial.

A pesar de todo, por lo agreste de la geografía y porque la mies de estas tierras es tan espesa, la atención espiritual no es suficiente, pues faltan segadores en el campo del Señor.

Artículo: “Parroquia San Pedro de Pampas Tayacaja”
De: Flores Flores, Roosvelt
En: “La evangelización en Huancavelica”
Autor: Polo Rubio, Juan (Ed, 2003)

Imágenes:
Iglesia San Pedro de Pampas
Capilla de Purhuay
Capilla María Auxiliadora de Chalampampa



LA PARROQUIA SAN PEDRO DE PAMPAS TAYACAJA (primera parte)

MARCO POLITICO DE LA PROVINCIA DE TAYACAJA
La provincia de Tayacaja se encuentra ubicada en la parte nororiental del departamento de Huancavelica, a 3,263 metros sobre el nivel del mar.

Tiene como límites el departamento de Junín por el norte y oeste; por el sur a la provincia de Huancavelica; por el este, a los departamentos de Junín y Ayacucho y la provincia de Churcampa.

Su capital es la ciudad de Pampas, un valle de 15 Km. de largo y 2 Km. de ancho, distante 69 Km. de Huancayo, 147 Km. de Huancavelica, y 379 Km. de la capital, Lima. Tiene una extensión superficial de 3,724.56 Km. La provincia, según el censo demográfico de 1993, cuenta con una población de 108,774 habitantes, y la ciudad de Pampas con 9,849 habitantes.

Rastreando las fuentes históricas, hemos encontrado en distintos documentos datos que confirman la presencia de Pampas Tayacaja, por las cuales podemos constatar que estas tierras forman una de las provincias más antiguas del Perú.

El primer dato está fechado el 18 de junio de 1594, donde figura Lázaro Yupa Inca Vacachi, indio latino (sic), como gobernador y cacique principal. Se mencionan, así mismo, a los indios antiguos y principales viejos, Simón Apo Vayani, Carlos Sullca Ynga Ruco y Andrés Chulupanqui. Rubríca el documento Alonso de Camoral, escribano de su Majestad. (1)

El segundo testimonio data del 4 de agosto de 1717 y contiene la petición de Diego Auquinibin, cacique y gobernador de los pueblos de Pampas y Colcabamba, para que se practique la medición de sus propiedades. Lleva la firma del licenciado don Diego de Torres y Zúñiga, cura y vicario de dicha doctrina, y de los testigos Tomás de Anaya Romero, Juan Bueno Périz Tinoco Arias y Francisco Solano Gomero. (2)

En tercer lugar, Cosme Bueno en su obra Descripción de los pueblos del Perú, publicada el año 1760, afirma que Pampas pertenece a Huanta. Y en el Almanaque y guía e forasteros escrito por Gregorio paredes en 1810, menciona ya a Tayacaja como perteneciente a la intendencia de Huancavelica. (3)

El origen de la palabra Tayacaja proviene de dos voces quechuas: TUYA que significa arbusto, de la familia de las sinanterásias, al que los indígenas dan el mismo empleo que al inciemso y CCACCA que significa abra, quebrada o cerro. Unidas estas dos voces TAYACCACCA vendría a significar quebrada de la tuya. (4)

Con la promulgación de las ordenanzas y la creación de las intendencias y partidos del virrey Agustín de Jáuregui, el 28 de enero de 1784, aparece Tayacaja dentro de la intendencia de Huancavelica, conformada por cinco curatos, equivalentes a distritos: Mayocc, Paucarbamba, Colcabamba, San Pedro de Pampas y Huaribamba.

En enero de 1825, Simón Bolivar da un decreto que anexa el departamento de Huancavelica al de Ayacucho, quedando Tayacaja incorporada a la prefectura de Huamanga. Permanece en esta condición hasta la promulgación del decreto supremo del 21 de junio de 1825, por el que se convoca a elección de representantes para el congreso general, que debía instalarse en 1826. Y este decreto supremo es la primera referencia histórica legal que ha servido para determinar al 21 de junio de 1825 como fecha de creación política de la provincia de Tayacaja.

LA PARROQUIA SAN PEDRO DE PAMPAS
La parroquia de San Pedro de Pampas (Tayacaja) es conocida desde los inicios del siglo XVIII. Esta parroquia y toda la zona formaron parte de la diócesis de Ayacucho hasta el año 1944.

En 1951, siete años mas tarde que el departamento de Huancavelica fuese elevado a la categoría de diócesis, el obispo redentorista Carlos María Jurgens Byrne, segundo obispo de Huancavelica, convocó a un sínodo diocesano, celebrado del 16 al 18 de noviembre en la iglesia catedral, donde dividió el territorio diocesano en una rectoría de cinco vicarías foráneas, quedando la vicaría foránea de Tayacaja con sede en Pampas, compuesta de siete parroquias: Santiago de Anco, Santiago Apóstol de Colcabamba, San Miguel Arcángel de Churcampa, Santa Ana de Huaribamba, San Francisco de Asís de Paucarbamba, Virgen del Rosario de Salcabamba y San Pedro de Surcubamba.

La fe de las tierras tayacajinas, sembrada desde el Cuzco, Ayacucho y Huancavelica, hunde sus raíces casi profundamente como los mismos comienzos de la evangelización del nuevo mundo.

Las Ordenes misioneras, - franciscanos, dominicos, jesuitas, redentoristas…- desde el primer momento de su asentamiento en Ayacucho y Huancavelica evangelizaron por estas tierras, como queda constancia en multitud de ocasiones por la iconografía de los templos coloniales. (7)

Se conservan los libros sacramentales desde la fundación de la parroquia: de defunción desde el año de 1735; de matrimonios desde 1784; y libros de distintas cofradías: San Pedro, patrón del pueblo, del año 1702; corpus Christi de 1705; Nuestra Señora de la Nieves de 1729; Nuestra Señora de la Concepción de 1745 y las Benditas Animas del Purgatorio de 1812.

Referencias bibliográficas
(1) Zúñiga Segura, C., Literatura de Tayacaja. (Lima, 1995) pág. 5
(2) Ibidem, pág. 6.
(3) Ráez, N., Monografía de la provincia de Huancavelica. (Huancayo, 1995) pág. 97
(4) Ibidem, pág 98.
(5) Revista mensual Expresion Municipal Nº 3 (Pampas, 1998) pág. 8
(6) Geografía del Perú, Libro Nº 24, Anuario geográfico departamento de Huancavelica, 1990.
(7) Polo Rubio, J.J., Lircay y Nuestra Señora del Carmen. En "Revista Limense", 3 (1998), págs. 372-373.

Artículo de Roosvelt Flores Flores
En: La evangelización en Huancavelica. Polo Rubio, Juan (Ed)
Zaragoza: Diócesis de Huancavelica - Gorfisa, 2003


POESIA EN TAYACAJA


A continuación una muestra de la poesía tayacajina, expresada en algunos de sus más representativos exponentes.

SERAFIN DELMAR
Reynaldo Bolaños Díaz es el verdadero nombre de Serafín Delmar, que nació el 6 de abril de 1901 en la Hacienda Colca (Tayacaja) y muere en Chile en 1980.Ha publicado: Los espejos envenenados (1926), El derecho de matar (1926), Radiogramas del Pacífico (1927), El hombre de estos años (1929), El año trágico (1933), Itinerario de un condenado (1940), La tierra es el hombre (1942), Sol, están destruyendo a tus hijos (1942), Los campesinos y otros condenados (1943), Tiempo de odio (1943).

Hermana
La luna se paseaba en tus ojos
frente a la media noche
de donde saltó la mañana
eras un pedazo
de cielo caído en el campo

en tus brazos azules agitaba
un pájaro su canto desnudo
que fresca vino la vaquera
a ordeñar una estrella que
se dormía hasta la madrugada

el sol lamiendo la hierba recién
despierta
en la acequia se estiró como un silbido

cuando fuimos corriendo por la
mañana con los dedos mojados de
escarcha
un niño pastaba el canto de los jilgueros.

JULIAN PETROVICK
Es hermano de Serafín Delmar y su nombre verdadero es Oscar Bolaños Díaz. Su lugar de nacimiento se afirma como ocurrido en Huancayo; sin embargo en la obra Cielo de Fiesta en Tayacaja, se afirma que nació en nuestra provincia de Tayacaja, según testimonio de un familiar cercano en el año de 1903 y su muerte se produce en Lima en 1978. Ha publicado libros: Cinema de Satán (1926), Naipe adverso (1929), La isla y los trabajos (1944), La paloma asustada (1966), Dirigió con su hermano y con Magda Portal las revistas Hélice, Iniciación, La voz de Sicaya.

El poema de las lejanías
Hermano, toma todos los poemas que quieras
presiento que mañana podré ofrecerte
el perfume de la tierra
en amapolas y en zorzales,
las espigas doradas entronarán canciones del campo.
Otras miradas perforarán los muros de la soledad
para jugar los naipes morados del destino.
he recuperado la alegría en los bosques
para hacer mis canciones,
no siento el olor de los geranios
y las flores de habas que perfuman la soledad
en cuyos anillos se sienten prisionero el viento de frutas.
El viento de frutas es el aliento de nuestro pueblo
por eso saqué mi pañuelo
a empaparlo en el viento.
Tengo el perfume de los campos y los bosques
para mis cantos
como los trigueros y los gorriones
van perfumando el