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Ultimos post del blog LAS PIERNAS ABIERTAS Blog | ¿Quién me enlaza?
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Eyaculación femenina...(a pedido del público....)



Hola chicos, antes que nada farles las GRACIAS por visitar mi blog. Pensaba que no recibia muchas visitas pero ahora sé que no es así y que gente de paises como Arabia Saudita visitan este blog para pasar un momento de RELAX...
Eh recibido varias sugerencias por mail de pasarme a dominio propio, cosa que eh consultado a un amigo que sabde esos temas, y eh pensado hacerlo pero en un tiempo más, debido a los costos que tiene un servidor propio. Espero ustedes me puedan ayudar NO aportando dinero en efectivo, mí deseo es que el blog sea SIEMPRE GRATUITO, sino dandole CLIC a la publicidad de GOOGLE que se muestra al lado izquiero de mi blog. Un par de clic bastarán para colaborar conmigo y permitir siempre la gratuidad de este blog.
Gracias.
Su gatita.

Eyaculación femenina...



Masturbabicon femenina....hot...



Pene e himen



Eyaculación femenina



Vivçir para el sexo (deberia ser una ley)



A falta de hombres....








Que tal despertar








Un bocadillo





Hasta las lagrimas...full...



Desvirgue a mi sobrina de 16 años

Me llamo Royer .Soy un hombre normal, arriba de los 30, no soy muy atractivo ni tampoco feo, tengo sexo cada fin de semana y algunas entre semana, siento que tengo una vida sexual normal, aunque a veces soy mas caliente que mi esposa. me gustan la peliculas porno, sobre todo less, y últimamente teen y zoo. basicamente soy voyeur, ya que nunca le había sido infiel a mi esposa, a excepción de las películas que compraba a escondidas y asimismo veía. Cuando ya estaba muy caliente me hacia una paja y con eso podría estar tranquilo un día o dos. Pero esa semana no había habido oportunidad, ni películas, ni pajas, ni sexo ni nada. Habíamos tenido la visita de la hermana mayor de mi esposa, y de su hija, una nena de 16 años, Vivi.
Como les comente, soy una persona normal, padre normal, así que juego con mi hijo y mi hija y también con mi sobrina.
A Viví la trababa muy bien, la consentía y le daba regalos, la apapachaba como tio, pero ella siempre me trataba con cierta desconfianza, o al menos eso creía yo. Llegue a pensar incluso que era envidia lo que tenía porque no tenía papá como mi hija y no estaba acostumbrada al cariño que le brindaba.
Mi casa no es especialmente grande, y con la visita me via obligado a dormir solo en el mueble de la sala varias noches, pero la noche del sábado fue especial.
Vivi dormia en la cama de mi hija junto con ella, y el sabado en la mañana fui a despertarlas. Cuando entre, el espectáculo que vi me excito en el momento. Ahi estaba mi sobrina, con un camison solamente y sin bragas, dormía, al parecer, pero con sus piernitas abiertas, con lo cual se podia ver perfectamente su conchita, ligeramente humeda y su anito igual de atractivo, y sus labios de su juvenil boca semiaabiertos. Yo había visto peliculas de lolitas, pero nunca habia visto una nena tan joven en esa pose en la vida real. La imagen me calentó tanto que no supe cuanto tiempo me quede observando aquella bella conchita. cuando note que mi hija empezaba despertar opte por salir de alli y tocar la puerta para disimular que no habia estado alli.
Esa imagen se me quedo grabada todo el dia, de solo recordarla se me paraba la verga hasta que ya no cabia en el pantalon. Mi esposa se dio cuenta y me dijo que si me portaba bien talvez esa noche si tocaba.
Durante el dia vi a Vivi varias veces, pero procure no jugar con ella para evitar cualquier suspicacia. Ella me trato con un poco mas de desconfianza que de constumbre. Me hablaba como midiendo mi reaccion, pero yo trataba de evitarla.
Esa noche era la ultima que iban estar y yo pense que por fin al otro dia podria quedarme solo para desfogar todo lo que tenia dentro.
Esa noche nos acostamos todos despues de la cena, un poco después de las 10 pm, en el lugar que nos tocaba y yo dormite pensando en la escena que habia visto esa mañana.
Creo que eran alrededor de las 2 de la mañana cuando semidesperte, si medio desperte por que sentia la deliciosa sensacion de los labios de mujer en mi pene, principalmete en la cabeza. No abri los ojos, y me deje llevar... Pense que era mi esposa cumpliendo su promesa, pero de repente senti la sensacion que solo te pueden dar unos labios inexpertos, cuando ligeramente te muerden. Cai en la cuenta de que era Vivi. Me levante sorprendido y y ella me hizo la señal de silencio, con una mirada tan picara que no puedo describir...
Se me acerco lentamente y callo mi boca con un beso y me dijo- te vi esta mañana como me veias, y no me dejaste terminar mi pajita, asi que en este momento, me vas consentir tiíto.
Yo estaba a mil ya y no supe decir nada... Ella bajo con besos nuevamente hasta mi pene y lo siguio lamiendo y mamando como un bebe, cuando me mordia por accidente le enseñaba como hacerlo, así siguio hasta que ya no pude mas y me vine es su boca. Era su primera vez, pero parece que el sabor de mi leche le encanto, ya que siguió mamando hasta comerse toda mi leche. Eso nadie me lo habia hecho y me sentia en la gloria.
Ahora tu a mí - me dijo y se recosto en el sillon con sus piernitas abiertas a lo maximo, yo podia ver toda su conchita muy mojada, tanto que su juguitos escurrian como miel por su ano. yo cumpli su deseo y empece a lamer aquel coñito con toda la maestria que soy capaz. (sin arrogancia, pero me dicen que lo hago muy bien), lami su clitoris, que ya estaba durisimo, bese sus labios vaginales hasta que sus jugos llenaban toda mi cara, mi boca y mis manos. segui jugando con su ano, que pulsaba ya de deseo. le meti la lengua en el hasta donde pude. Mi sobrina tenia lo ojos cerrados de placer y se retorcia.
Yo tenia mi verga bien parada nuevamente y trate de metersela en su concha, pero ella se nego,
- no tio, no quiero por ahi, meteme tu verga en el anito-
-te va doler- le respondi
-no quiero tener problemas con mamá, ella me lleva al medico para que checar si tengo relaciones-
Claro que accedi a cogerla por el culo, no habia en ese momento algo que deseara mas. Asi que me sente y senti a ella encima de mi verga. Estaba tan caliente y tan humeda que no fue necesario usar lubricante. Mi verga entro hasta el fondo de sus intestinos con un liguero empujon y un ligero gemido de ella. ella empezo a menearse en mi verga mientras yo le acariaba sus diminutas tetas, sus piernas y estimulaba su clitoris. De repente nos deteniamos por que oiamos algun ruido, (podria ser su mama o mi esposa ) pero continuabamos casi enseguida. Ella estaba a punto de venirse y yo tambien. la puse en cuatro para darle con mas fuerza, lo que ella le encanto y nos venimos juntos. Fue necesario taparle la boca a Vivi, por que se vino tan fuerte que no pudo controlar sus gritos de placer.
Caimos rendidos, pero no nos dormimos, si asi lo haciamos podrian descubrir la travesura que habíamos hecho. Platicamos un rato, así descubri que ella habia encontrado casi por accidente mis videos porno, y que cada ves que venían a visitarnos los veía a escondidas, y que lo que mas deseaba era que yo la estrenara.
Me conto lo que le encantaba de la peliculas, (le excitaba mucho ver como cogian por el ano) y como se hacia sus pajitas. Como en alguna ocasion su madre la descubrio masturbandose y el regaño tan severo que le dio, y de los chequeos le hacia cada mes.
Ella se lenvanto y medio un beso apasionado, como solo una jovencita lo sabe dar y se fue a recostar, yo ya no dormi en toda la noche, disfrutando la sensacion que me habia dejado. Esa mañana de domingo las fui dejar a la terminal del camion que las llevaba a Puebla y Vivi me trato con la misma desconfianza aparente de siempre, pero cuando la vi a travez del cristal de camion supe lo que significaba....
No seria la ultima vez que nos veriamos.

Enviado por Royer.
(los envíos son totalmente anónimos, salvo que desees lo contrario con previo aviso)

Perdiendo la virginidad (nuevamente...otra chica, quiero decir...)



Nuestro deporte favorito....








Full sexo



Una de las mejores orgias que eh visto....



Perdiendo la virginidad y penetración en imen recien estrenado



Video Casero....por la colita...



Así papi...así....




Buen sexo, como nos gusta claro...



La 69



Adiós a la Virginidad

Comenzaba el 2002 y yo estaba por los 25 años. Me sentía terriblemente mal, pues habiendo estado de novia con un muchacho maravilloso, el pata viajo al extranjero y se alejó definitivamente de mi lado y quedé más triste y sola que una ostra. Profesionalmente me iba mucho mejor, pues conseguí un trabajo bien remunerado en una provincia, lo cual me permitía a visitar a mis padres y hermanos, la mayoría de fines de semana. Mi vida transcurría aburrida y monótona siendo mi única distracción, el trabajo. La herida de amor, estaba cicatrizando rápidamente lo cual me hizo pensar que no estuve muy enamorada del ausente. Mi vida sexual, a pesar de mi edad y de mis notables atributos físicos, pasaba de algunos cuantos besos y manoseos, siempre por sobre la ropa a excepción de una sola vez, que mi ex se atrevió a meterme mano bajo el calzón y casi me hace perder la cabeza y “algo” más, pero supe controlar la situación a tiempo. Esa experiencia me sirvió para comprobar lo caliente y cachonda que yo era, pero aún así me contuve y seguí estando virgen sexualmente.
Sé que llamo mucho la atención de los hombres, pues cuando salgo a la calle, los muy arrechos no me quitan los ojos de encima y es que también debo reconocer, que mi modo de ser y vestir, me hace un bocadito muy apetecible. Mis gruesas y torneadas piernas, mis tremendos senos, mi estrecha cintura, mi poderoso y duro trasero, mi modo de caminar, mis ojos claros y mi sonrisa a flor de labios, mis faldas cortas y amplias, mis polos ceñidos que agrandan mis tetas, en conjunto, son armas que dejan bizco a cualquier varón que tenga “algo” vivo entre las piernas. No voy a decir que soy una coqueta, pues más bien me considero algo mojigata y muy “chapada” a la antigua. Lo que ocurre, es que desde pequeña me acostumbré a vestir faldas o vestidos ceñidos, que muchas veces me causaron problemas con el viento que fue cómplice de algunos suertudos que se encontraban cerca y al levantarme las faldas, me hacía mostrar toda la calidad de mis atributos a los mirones de ocasión. Pero en el fondo de mi conciencia, esos “accidentes” me ayudaban a incrementar mi autoestima al saberme sumamente atractiva al sexo opuesto. Yo necesitaba experimentar cosas más intensas con mi cuerpo y disfrutar de todo lo que sea sexo. Creo que si encuentro el hombre adecuado, puedo convertirme en una fiera salvaje en la cama y gozar plenamente de mi sexualidad.
Como cada fin de semana, vine a visitar a mis padres y de retorno, como siempre sucedía, me embarcaba en el bus toda aburrida y hasta cansada de solo pensar que tenía que trabajar otra semana más, sin otra distracción que el paisaje de la provincia. Tomé boleto en pasillo, pues no me gusta mucho viajar a la ventana. Fui una de las primeras personas en embarcarme. Como siempre, viajaba con una falda corta que dejaba ver mis rodillas y algo más de mis muslos, cuando se me subía por la postura sentada. Cuando el bus, estaba casi lleno, nadie ocupaba el asiento de mi lado, lo cual me alegró. Estaba el bus a punto de partir, cuando de pronto, sube un tipo alto, barba negra y cuidada, delgado, elegante y con una sonrisa de infarto. Se detuvo en el pasillo a chequear su boleto, luego se dirigió a mí y me dijo: Disculpe, esta usted sentada en mi asiento…Pues debe haber alguna equivocación –repliqué– pues estoy en el asiento correcto…Entonces llamemos al controlador, pues mi asiento es el del pasillo.
De inmediato lo detesté, pues efectivamente vino el controlador y tuve que correrme hacia el asiento de la ventana. Cuando me vendieron el boleto, cometieron el error. Comenzó el viaje y se notaba que mi compañero de asiento, estaba algo incómodo. Yo no le di ninguna importancia y sentí un arrebato de rabia hacia él, por lo del asiento. Como a la hora de iniciado el viaje, el tipo intentó hacerme conversación, pero yo no le contesté nada, con lo cual, optó por quedarse callado. Poco a poco, fui perdiendo la compostura y mi falda ya la tenía enrollada a mi cintura. El espectáculo debía ser de locura para mi vecino, pues no quitaba sus ojos de mis piernas en ningún instante. Yo aparentaba no darme cuenta y no hacía nada por acomodar mi falda. Creo que estaba mirando hasta mi pequeño calzón y hasta me imaginé que mi frondoso bosque púbico asomaba por la transparente tela. Cuando el bus se detuvo en uno de los caseríos de la ruta, mi vecino se bajó a “tomar” aire supongo y a acomodar un poco el bulto que se le notaba en la entrepierna del pantalón. Cuando retornó, me trajo una porción de “chochos” y cuando me la ofreció, simplemente no le acepté el obsequio. Se quedó cortado, pero tampoco pareció incomodarse. Se notaba que era un tipo de “experiencia” en muchas cosas de la vida. Yo me sentí un poco tonta, cuando lo vi comerse los chochos con una naturalidad apabullante. Cuando terminó su postre, se reacomodó en el asiento y su pierna izquierda entró en contacto con la derecha mía y sentí una descarga eléctrica que me quitó el hipo. Seguíamos viajando y el cansancio hizo que me durmiera. Cuando desperté, estaba con mi cabeza apoyada en su pecho y su brazo estaba por sobre mis hombros en una actitud protectora, que me gustó muchísimo y que me hizo sentir una paz increíble. No demostré haberme despertado y seguí así, tiernamente abrazada por un desconocido. Lógicamente continuaba mostrando gran parte de mis suculentas piernas, pero luego de unos minutos, mi vecino puso una casaca suya sobre ellas y las protegió de las miradas ajenas.
A las tres horas de viaje, sentí la necesidad de conversar con éste individuo, pero no encontraba un tema que me pareciera oportuno e interesante, así que comencé por lo más simple: ¿Primera vez que vas a la provincia? …. le pregunté. Efectivamente, así es. ¿Falta mucho para llegar? me contestó y preguntó a la vez.
Unas seis horas más. Llegaremos a eso de las 21.30 hrs.
Ah, que bien,… así disfrutaré mucho más de tu presencia. ¿Como te llamas? Marlene,… ¿y tú? Mi nombre es Víctor y voy a construir una obra para el Ministerio de Agricultura… ¿Eres ingeniero? Solamente cuando trabajo. Ahorita solamente soy un hombre que está realizando un viaje muy placentero por la suerte de tenerte como compañera. ¡Eres muy hermosa! A todas las chicas, les dirás lo mismo….
Seguramente, pero en esta ocasión… no miento.
¿Seguro?... me parece que eres de esos que muerden y dañan…Me gustaría morderte, pero no precisamente para hacerte daño…Entonces ¿para qué?....
Para saber que estoy despierto y que éste no es un sueño….
Eres un galanteador de historia. Yo no soy ninguna ingenua…La ingenuidad, es un estado del alma y no una condición física…No comprendí…Quiero decirte que todos podemos ser ingenuos a pesar de haber vivido cien años…Ah…
Poco a poco y casi sin darme cuenta, fui acercándome más y más a su lado y hasta sentía que su brazo estaba rozando mi seno izquierdo causándome una sensación extraña y placentera a la vez, pues mi pezón se había endurecido terriblemente y supongo que él se daba cuenta de tal suceso, pues no retiraba su mano de ahí y muy por el contrario, abría la palma como queriendo abarcar toda la dimensión de mi endurecida teta. Yo estaba tan concentrada en ese detalle que no me percaté que con la intención de acomodar su casaca sobre mi regazo, su mano derecha se había posado en mi desnuda pierna y se mantenía inmóvil, pero me transmitía un calor abrasador y me resistía a aceptar tanta audacia. Lo peor era que esa mano, estaba en la cara interior de mi muslo y a escasos centímetros de mi pubis. Me sentí desarmada ante tal situación. Él no parecía estar conciente de mis “sensaciones” íntimas y continuaba hablando de cosas y más cosas que yo, ni escuchaba por estar atenta al avance de su mano. El trajín de la ruta, jugaba en mi contra, pues en cada bache, la mano del intruso comenzó a acercarse a mi preciado tesoro y no sabía cómo contener eso, por no parecerle una colegiala tonta. Por esta parte del Perú, anochece temprano y ya estábamos a oscuras. Tuve el tino de mirar a mi entorno, y comprobé que todos los demás pasajeros estaban dormidos y algunos roncaban como chanchos de engorde. Eso me tranquilizó un poco, pero con la oscuridad, el intruso acercó su rostro al mío y mirándome a los ojos, no me besó; simplemente rozó sus frescos labios con los míos y ahí supe que estaba irremediablemente perdida.
El tipo podía hacer lo que quisiera conmigo. Su mano izquierda ya casi abarcaba completamente mi seno y la otra mano, estaba masajeando delicadamente mi muslo e inconscientemente separé las piernas para facilitar su acción, lo cual originó que muy pronto llegue a mi pequeñísimo calzón, el cual comencé a sentirlo húmedo por la excitación que me provocaba el intruso, con sus manos. Curiosamente esa mano se quedó quieta entre mis piernas, pero me infundía un calor y un sofoco sumamente extraño y nuevo para mí. Me sentía en las nubes y comencé a desear que el viaje nunca llegue a su fin. Estaba descontrolada y hasta agresiva con lo que venía experimentando por primera vez. Víctor comenzó a girar su mano sobre mi seno y eso fue el final de mi inútil resistencia. Sabía que estaba viviendo algo nuevo e inaudito y no me parecía sucio. Fui escurriendo mi cuerpo hacia delante del asiento, con lo cual la falda dejó de existir como obstáculo de las ardientes miradas y caricias de mi amigo. Me miró fijamente y ahora sí, se acercó y me dio un beso profundo, tierno, dulce, intenso, ardiente, cálido y arrollador que me dejó sin aliento y sin defensas. Ahí dejé ser parte pasiva y también respondí a tan ardiente beso. Metí mi lengua muy dentro de su boca y eso le agradó sobremanera, pues sentí “revivir” su mano en mi entrepierna y me acarició toda la vulva con su amplia palma y mis labios vaginales sintieron el impacto de tan agradable acción y reaccionaron velozmente humedeciéndome toda la zona con los primeros jugos que emanaban de mi caliente cueva y mojaron la mano de mi nuevo amigo. Yo siempre he sentido un poco de vergüenza por tener mi vello púbico tan abundante. Me parecía que no era estético, pero como ningún varón conocía esa parte de mi cuerpo, no tomé ninguna medida al respecto.
Víctor me estaba dando un masaje maravilloso por encima el calzón y llevaba su mano a través de todo mi canal desde el culo hasta el pubis. Era terriblemente excitante y erótico. Me estaba haciendo delirar con solamente tocarme la concha y una teta con sus hábiles manos. Yo me sentía desfallecer y desde muy dentro de mi candente anatomía, sentía unas ganas terribles de seguir y seguir con lo que estaba haciendo en el bus. De pronto Víctor me atrajo hacia sí y me reclinó un poco. Me levantó la pierna izquierda y la puso sobre las suyas. En esa posición, tenía más facilidad de tocar mis intimidades. Ahora se recreaba masajeándome las nalgas y el trasero. Como inexperta que soy, no puedo definir bien las sensaciones que tengo, pero como hembra, sé que estoy a punto de entregar mi virginidad de la manera más insospechada y sin preparar tal acontecimiento. Es algo espontáneo y maravilloso. Estoy cabalgando sobre una nube sin rumbo, pero no me preocupa el destino al cual llegue. Soy una torna sin compuerta. Mis jugos siguen saliendo al encuentro de las manos que me acarician. Recibo besos y más besos. Metidas de lengua hasta mi garganta. Dedos traviesos que recorren mi canal vaginal sin atreverse a ingresar al interior del templo. Quiero quemarme en esta hoguera que me quita hasta la respiración. He dejado el pasivismo y ahora toco, rasguño, muerdo, acaricio y busco dar placer en la misma proporción a como estoy recibiendo. Mi pierna sigue sobre las de Víctor y él sigue acariciándome el culo. Siento tanto placer y tantas sensaciones fabulosas, que creo que voy a reventar. Mi calzón, aún sigue en su sitio, pero ya no es estorbo alguno. De repente, Víctor reinicia sus caricias sobre mi frondoso bosque de vello púbico e intenta quitarme el calzón. Mete su mano abierta y plana sobre mi pubis y cuando se encuentra con mis vellos, exclama:Ohhhhh,… que maravilla. Me aloca una hembra con abundante vello en la concha, ¡como tú! Me dijo.
Ahí desaparecieron todas mis preocupaciones y exploté en el primer orgasmo de mi vida. Quise gritar pero las circunstancias y el lugar donde nos encontrábamos me impidieron exteriorizar mi placer. Todo mi caudal, se depositó sobre la palma de la mano de Víctor que en esos momentos intentaba bajarme el calzón. Se sintió muy complacido por la ofrenda. Yo seguía en mis espasmos de lujuria y cuando conseguí calmarme, solamente fue para iniciar otra secuencia de sensaciones más intensas, pues Víctor había logrado meter su mano por debajo de mi polo y retirando mi brasier, estaba acariciándome las tetas desnudas y ávidas de ser masajeadas. Mientras tanto, la otra mano estaba hurgando en mi canal vaginal totalmente mojado y por primera vez, un hombre acariciaba mi sensible clítoris. ¡Fue alucinante! Víctor había logrado sacar mis tetas del polo y comenzó a chuparlas como ternero hambriento. Mis pezones agradecieron su osadía y se pusieron duros y grandes dentro de su boca. Yo parecía una muñeca rota. Todo era exquisito y sumamente grato, Con las chupadas a mis tetas y el sobajeo a mi clítoris, tuve el segundo orgasmo que me dejó toda desmadejada y hambrienta de algo más sólido y fuerte. Quería hacerme mujer sexualmente activa. Tímidamente bajé mi mano a la entrepierna de Víctor y le corrí el cierre del pantalón. El muy salvaje no usaba truza y tuve un sobresalto, cuando ante mis ojos apareció un tremendo “nabo” capaz de dejar bizca a una santa. Me quedé fría y asustada, pues era la primera vez que veía una verga y me pareció imposible poder recibir semejante tronco en mi inocente coño. Observé con mucha curiosidad tan hermosa verga y luego los inmensos huevos que la adornaban. Mientras tanto, Víctor seguía en su chupeteo a mis tetas y la incursión de sus dedos en mi jugosa y caliente cuca. Mi calzón desapareció de su lugar y fue a parar al respaldo del asiento delantero del bus, como un trofeo de guerra. Ya estaba prácticamente desnuda y más arrecha que una perra callejera, esperando solamente el momento decisivo. Mi temor fue aumentando, pues entre más la observaba y la agarraba, más crecía la verga que tenía en mis manos. Su cabezota era impresionante. Grande, roja y caliente como un cautil. Debía medir por lo menos unos 20 ó 22 cms. Y de grosor, ni hablar. No la podía abarcar con mi mano.
Víctor dejó de chuparme las tetas y suavemente llevó mi cabeza hacia su verga. Cuando entró en contacto con mis labios, sentí escalofríos. Víctor me dijo, que abra la boca y comience a mamarla. Casi no cabía en mi boca, pero luego le agarré gusto y me la mandé hasta la garganta.
¡Qué sensación tan deliciosa!
Era magnífico tener esta gruesa pinga en la boca. Seguí mamando y mamando tan hermoso mástil. Comencé a acariciarle los huevos y la verga se le encabritó como si fuese a reventar. Se puso durísima, como madera. Me asusté pero seguí en mi faena. Imagínense ustedes la imagen. Una joven e inexperta mujer, virgen, casi desnuda, sin calzón y con todo el culo al descubierto, mamándole la verga a su amante en un bus lleno de pasajeros… Yo me sentía en la gloria y mamé tan colosal “nabo” hasta que las mandíbulas me dolieron. Pero igual, seguía dándole al caramelo. A veces la verga se ponía durísima, otras se relajaba, pero el mayor tiempo, mantuvo su erección y prestancia al máximo. ¡Era preciosa¡. Hasta hoy, nadie me ha acariciado el culo tanto tiempo como en esta oportunidad. Hasta mi ano fue agasajado por los dedos expertos de mi amigo. Cuando estaba a punto de agotarme de tanto chupar la verga, Víctor me pidió que me acomode en el asiento de tal manera que pueda abrir las piernas y poner mi concha a su disposición. Me recliné hacia atrás, doblé mis rodillas y apoyé mis pies en el asiento, quedando con la concha casi al borde del asiento mismo. Él se arrodilló en el piso del bus y comenzó a chuparme el coño con una delicadeza y devoción inigualable. Mi abundante vello púbico, fue retirado a cada lado de mi hendidura y la lengua de mi amigo, me recorrió toda. Esa lengua parecía tener electricidad pues cada pasada por mis labios o por el clítoris, era para desmayarse. Mi ojete del culo, rosadito y estrecho, también conoció las diabluras de esa lengua y hasta me pareció que en cada caricia se abría para permitirle llegar mas adentro. Gocé como nunca y hasta perdí la cuenta de los orgasmos que experimenté con esas lengüeteadas.
Después de mucho rato, Víctor se enderezó y me besó furiosa y apasionadamente. En su boca pude sentir todo el aroma y sabor de mi propio sexo. Ahí comprendí cuán maravilloso es el amor carnal. Mientras tanto, seguían los masajes a mi trasero. Yo estaba esperando el momento de la penetración que no llegaba y eso me tenía loca. Después de varias chupadas a mis tetas, Víctor me dio vuelta y me puso de espaldas hacia él, un poco de costado. La verga seguía como poste de alumbrado público. Se bajó los pantalones hasta las rodillas, se puso de costado hacia mí y pegó mi voluminoso trasero a su verga. Nuevamente me atacó el miedo. Sabía que no podría recibir dentro de mí, tanto nervio. Sentía las palpitaciones de su descomunal herramienta en los cachetes de mi culito, exactamente en el canal que separa las nalgas. Estuvo así, sobajeandola un buen rato. Luego la puso entre mis piernas, y se pegó a mí como si se hubiese fundido conmigo. Mis tetas eran amasadas con furia y la cabezota de la verga aparecía por entre mis piernas en cada movimiento de vaivén que hacía con su cuerpo. Nunca podré saber el tiempo que estuvimos así, pero si puedo asegurar que cuando la verga comenzó a friccionar mi clítoris, tuve tantos orgasmos y descargas de jugos que creí que me quedaría vacía. Ese grueso tronco me recorrió a su gusto y me dejó extenuada. En un momento dado, que yo flexioné mi cuerpo para arquear un poco mas el trasero, la cabeza de la verga quedó exactamente en la entrada de mi esfínter anal y tuve un intenso orgasmo y sentí deseos de recibirla por tan estrecha vía.
A estas alturas del camino, yo estaba lista para recibir cualquier verga en mi candente concha y se lo dije así. También le pedí que tuviera cuidado, pues era mi primera vez. Con esa noticia conseguí que la verga se pusiera más gorda y grande, pero ya estaba decidido; sería para mí. Víctor me abrazó fuertemente, me dio un beso en el cuello y su verga fue iniciando la exploración final de mi canal vaginal. Eso me desesperó y busqué de facilitar el final. La cabezota comenzó a darme deliciosos golpecitos en la entrada, hasta que comenzó su ingreso. Pensé que me iba a partir y me pegué más a su cuerpo. Sentí que la verga abría mis labios vaginales y seguía su camino hacia mis entrañas. No sabría reconocer entre el dolor y placer que experimenté en esos instantes, pero mi destino estaba marcado. Comencé a mover mi trasero en círculos y de pronto, una bomba estalló en mi interior. Aahhhhhhhh, la verga había superado mi virginidad y avanzaba más y más en mi interior. Parecía que nunca iba a terminar de entrar, pero después de algunos movimientos pélvicos, conseguí alojar tan descomunal monstruo íntegramente en mi sexo. Todo perdió sentido a mi alrededor. No tenía conciencia de otra cosa que no sea lo que tenía incrustado en mi coño. Todo era placer y gozo. Era una sensación incomparable. Estaba llena de verga y me sentía en la cúspide de mi existencia. Estaba tan cachonda que no sentí ningún dolor al perder mi virginidad y mantuve encerrado en mi interior ese rico “nabo”, como una hora, en que me culeo tan profunda e intensamente que sólo deseaba que siguiera penetrando en mi interior sin descanso alguno, hasta que tuvimos que recomponer nuestras ropas apresuradamente, pues el bus había llegado al terminal. Un poco de sangre y otro mayor de jugos íntimos, habían manchado el asiento.
Lógicamente que tuve que bajar sin calzón pues el que traía puesto, estaba en el bolsillo de la casaca de mi adorado desvirgador. Recogimos apresuradamente nuestro poco equipaje y tomados de la mano nos dirigimos al hotel más lujoso del lugar a continuar gozando de nuestros cuerpos y donde espero sacarle, por fin, la leche a tan descomunal y adorable verga… Pero eso se los cuento después...

Autora: Marlene

Pene VS el Himen ¿qúién ganará?



Qué tal mamadasa



Perdiendo la virginidad



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