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Etiquetas: [abrazos]  [cafe]  [Cartas para Rafa]  [Junio]  [mediterraneo]  [memorias]  [mundo]  [playa]  [Rafa]  [Roma]  [topless]  [verano]  
Fecha Publicación: 2017-06-07T13:26:00.000-05:00
Al bajar del avión lo único que se me ocurrió pensar es: Al fin en casa, al fin mi idioma! Pero en los altavoces alguien habló en catalán y volví a perder la fe. Aun me quedaba un océano de por medio. El viaje había sido largo y él me esperaba con olor a tabaco en el andén. En ese momento él era toda mi casa.
  • Qué tal Roma? - Me dijo después de un largo abrazo. 
  • Lleno de romanos, repliqué intentando guiñarle el ojo sin quedar bizca por el sol. 

Caminamos rumbo al auto, sin mucha prisa. Me sentía tan feliz de estar de vuelta a su lado que moría por contarle todo lo que me había ocurrido frente a unas cervezas heladas. Era Junio  y el verano apenas si empezaba.

-Ahora te dejo en casa para que duermas bien, que debo trabajar, vale?
-No. Mejor llévame a la playa. Te espero allá hasta que vuelvas.


Una vez en la playa dormí tirada en la arena todo lo que pude. Era una ventaja poder dormir patisuelta sin miedo a que te roben las cosas en las narices. Me quité el sujetador y a nadie le importó. Eso era nuevo. Incluso en el Caribe cuando me quitaba el bikini, había alguien un tanto atarantado por el espectáculo. Aquí nada de nada, yo era una piedra mas, rodeada por agua y seca por dentro. Probar el agua, salada. No querer irme. Pensar por un momento que era el mar a donde yo pertenecía, no a ningún hombre ni territorio, son recuerdos difusos ahora. Quizá era mas joven y recorrer el mundo parecía posible con solo estirar la mano.

Fotos del atardecer, de la gente, de los perros en la playa. Un helado aquí y otra foto allá. Cuando él me sorprendió colocando la cámara  de regreso en la cartera, ya llevaba un buen rato fumando en un café frente a la playa.

El corazón me latía como loco cuando me miró directo a los ojos antes de atraerme en su abrazo, mojando toda su camisa con mi bikini colorido, totalmente empapado.

-Por qué no me avisaste que ya estabas aquí?- Le dije entre sorprendida y avergonzada, pensando que la intención real había sido darme el beso que nos debíamos desde antes del viaje.

-Porque gozaba la vista. Y el mar y el café, por supuesto- Diría después sonriendo, sin quitarme los brazos de la espalda.


Todo en ese momento pareció tan natural que pudo haber sido ese el inicio perfecto de la hermosa historia que necesitábamos ambos para seguir adelante. Pero el corazón no entiende de momentos y nosotros no sabíamos de traicionar nuestra amistad y menos a otras personas. 

Decirle adiós aquel verano es el recuerdo de uno de los abrazos mas largos y reconfortantes que he recibido.

-Me tomas una foto?- le dije en un mohín coqueto  para separarme de él en esa playa.
-Por supuesto, nena.

Y al separarnos mi silueta de sal se quedó mojada para siempre sobre su camisa gris.


Hoy suena: Soft Power-Arcade Fire






Etiquetas: [amante]  [cafe]  [corazón cansado]  [fiesta]  [fin de semana]  [frivolidad]  [pacientes]  [relaciones]  [soltera]  [treinta]  [viajes]  [vida moderna]  
Fecha Publicación: 2017-05-28T17:12:00.000-05:00
"Alguien que conozca todas tus mierdas y no te joda por eso. O mas bien que te joda, pero que te joda bien" Esa es la definición que él me da cuando le pregunto quien sería su amante ideal. Me río entonces, como no lo hacia hace días. Es refrescante poder discutir sobre sexo en voz alta. Llevo un par de semanas pensando que le he perdido la curiosidad a enfrentar  tener nuevas relaciones, cada vez que llego al asunto doy un largo rodeo y cambio de tema.

Tengo que reconocer que la vida se pone mejor cada día, tan mejor que espero con ansia que me despidan del trabajo para poder invertir todos mis ahorros en un viaje que dure un par de años por territorios desconocidos.
Luego pienso en la salud de mis padres y me deprime la idea de que no podría irme sabiendo que aun me necesitan.  Que no sabrían a quien llamar si algo malo sucede. A cierta edad si no haz hecho todo lo que se te vino en gana te terminan atando el amor por  los hijos o los padres  eternamente a casa; ante cualquiera de ellos tienes esa responsabilidad moral que te perseguirá en cualquier país del mundo cuando apoyes la cabeza en la almohada, a lo Cain moderno.

Y tengo que decir que la semana ya me dura menos días porque el fin de semana comienza ahora los jueves y se extiende en un evento celebratorio tras otro, que me hace perder la cuenta de las horas y los días, logrando que cada vez que despierte tarde para ir al trabajo un sábado  piense que Godzilla se ha sentado en mi espalda durante la madrugada y me ha defecado encima. Hacia el mediodía ya estoy completamente recuperada de la resaca y la mala noche prometiendo que nunca mas,  pero para media tarde repongo fuerzas, planeo salidas en medio de llamadas telefónicas y cafe resucitador.
Y tengo que decir, que ya no tengo 20 y que estoy viviendo la vida que debí darme en la universidad, cuando vivía una relación convencional con un futuro planeado para ser aún mas convencional.

Es rico no tener veinte, no tener los dilemas morales de entonces, mas bien tener otros. Dilemas de gente vieja. Y sentir que cuando estás muy lúcida te atacan los recuerdos de todas tus vidas pasadas. y sientes de pronto como si hubieras vivido 100 años y en mil casas distintas, amado y dejado a cientos de personas unas mas crueles que otras. Sientes el corazón viejo y cansado como de octogenario y pienso  en ese momento en mis pacientes cardiacos, si se sentirán a diario igual de cagados que yo a media semana, cuando tengo un montón de cafeína en el cuerpo y estoy suficientemente despierta para ver claro mi pasado y mi futuro y deprimirme por eso.

Y tengo que decir que esta es una racha por escribir solamente, que se me pasará pronto cuando pueda viajar de nuevo. O estar feliz de nuevo y no tenga tiempo de escribir lo que siento. Así que escribo como un ejercicio para no perder la conexión con mi lado de relatora y me quedo a medias como con los bocetos que salen de mi lápiz y que se quedan  así, sólo en bocetos. Debo parecer una caricatura de esa mujer que describía Chejov en La cigarra, excepto que yo no tengo marido ante quien comparar mi frivolidad que no conduce a nada. Nadie podría juzgarme por arruinarle la vida a nadie. Es una de las razones por las que no me casé (Ya ves, ya voy mil)

Y tienes razón Mike, el mejor sexo siempre es con tu mejor amigo, pero dónde rayos se consigue eso? Cómo se vuelve alguien tu mejor amigo?  Estando en las buenas y en las malas, prestándote dinero, dejando de juzgarte? Entonces veo pocas posibilidades de hacerme un nuevo mejor amigo.
Aplicaré a lo viejo y conocido. Y a aprender que no cualquiera se gana el título de amante ideal, había  que pasar por el filtro de soportarte con mierdas y todo antes.

Hoy sonando:  Woman of the Guetto- Marlena Shaw
Etiquetas: [blessed]  [canciones]  [deseo]  [die with simple]  [fantasías]  [french]  [invierno]  [juice]  [manos]  [music]  [noche]  [Saxo]  [smoke]  
Fecha Publicación: 2017-05-26T00:36:00.000-05:00
Me he quedado despierta esperando a decidirme, si me quedaba o me marchaba. Si en algún momento de la noche me vendría la furia de ir a buscar eso que deseo y encontrarlo en medio del humo, de una habitación llena en donde los rostros me sean todos desconocidos. Me he quedado despierta y a medio vestir para que el frío me quite todo brío y calentura, con el cabello mas alborotado que de costumbre, escribiendo de todo un poco, explorando de todo un poco, perdiéndome en la red como me perdería en una ciudad futurista de calles lluviosas, en la búsqueda de algo que sacie mi deseo, mientras la música ensordece todo, las voces, los avisos de peligro y las señales de ayuda.

Estoy aquí, indecisa por partir hacia ti, perdida entre dominios y enlaces. Ansiosa por tenerte, con el chocolate derritiéndose en la boca, con mucha culpa y desasosiego, escribiendo y borrando lo que no se decirte en voz alta. Clamando por llamar a tu puerta, a tu vida,  a tu boca. Entrar por una ventana y quedarme en un rincón hasta que aceptes que soy la mano que sostiene la tuya, hasta tomarte, dejarme, dejarte…

Es un invierno crudo y todas las colillas de cigarros han hecho un pacto para mostrar la primera letra de tu nombre. Voy midiendo mi fuerza para irme o quedarme, escribiendo en papeles viejos todos tus alias, como una clave para saber si eres capricho, o si es realidad todo mi deseo. Y me decido por continuar en el piso con la música alta en los oídos, esperando que seas tu quien venga hacia mi, que te desprendas del techo que ya ha desaparecido del todo de mi fantasía como todo lo que ha dejado de ser importante en mi vida, que caigas  sobre mi como gota jugosa y cubras cada poro y cada grieta abierta. 

Ya no importa si estoy despierta o dormida, si estoy totalmente descubierta o vestida, mi decisión es tenerte antes que la noche acabe, llegando despeinado en medio de las luces ámbar  de una ciudad que se adormita. Y me hables, hables toda la noche hasta que no importe mucho si estás adentro o afuera, o si eres demasiado grande y yo aún demasiado chica, pero que me enseñes en una o varias noches lo que dicen todas esas canciones, que es lo que dice toda esa gente en las películas extranjeras, de que hablan las personas cuando hablan de amor, de donde viene la gente cuando sueña con huidas. A dónde se van todos cuando hablan de encontrarse a sí mismos y por qué es más rico estarse sin ropa bajo muchas mantas esperando a que vengas, a que te vengas, conmigo. Sólo conmigo.



Hoy suena French Kiwi Smile- Canggu.
Etiquetas: [derecha]  [dibujo]  [facial]  [hemisferio]  [huella]  [izquierda]  [simetria]  
Fecha Publicación: 2017-05-25T16:29:00.000-05:00
Me veo frente al espejo tratando de olvidar la voz chirriante de la maquilladora.

-Tiene una ceja mas alta que la otra- dice, alcanzándome el espejo. Es parte de su forma de mirar,  digamos, de su huella facial.

Me hace recordar a mi padre revisando mis dibujos, diciéndome que estaba mal esto y aquello, que el sombreado, que las lineas, que siempre me salían los rostros chuecos, pero que eso ya era inevitable. Era parte de mi huella al dibujar.

Salgo caminando de allí en medio de un día húmedo y gris, quizá el primero de todo el invierno. Hasta ayer ha sido verano, piernas desnudas, escotes pronunciados, cabello suelto, una media sonrisa.  Me pregunto si lo primero que se ve en mi es tal como en el espejo mi ceja elevándose con duda o mis dientes asomando en la sonrisa infantil que del lado izquierdo parece tímida y del derecho invita a jugar un poco.

No hay nada derecho en este mundo, mucho menos el camino que elegimos. Ni mi pecho derecho ni mi pie izquierdo están contentos con su tamaño extra. Se amoldan a la ropa y al calzado ajustado igual que yo y mis principios se tratan de adaptar al trabajo, a socializar con la gente, a tratar de decir lo políticamente correcto, aunque no pueda. Ni en la vida diaria, ni en el sexo. Mi lengua también tiene la asimetría de lo normado con lo sentido, por eso los besos raspan o son suaves y duelen tan parecido ya sea por ser muy profundos o por ser muy superficiales.

Al pasar frente a los espejos mi imagen se repite cientos de veces, mi lado diestro trata de engañar a diario al zurdo. Andar comportado y con bozales, ablandarme para que el estar a diario tan tensa y tan sola no me vuelva alguien fácil de quebrar a la primera. Y vaya que  en mi trabajo tendría razones para quebrarme en mil pedazos! Vaya que conozco razones por las cuales los días pueden ser mas oscuros y mas lluviosos que los que dicta el hombre del clima.

Y en las relaciones...Ay las relaciones! Mi lado derecho cerebral comandándolo todo y el izquierdo dejándose estar. Mi mano derecha que estrecha firme la suya y la izquierda que intenta acariciar cuando no me está viendo. Contenida si, tratando de equilibrar lo deseado con lo debido, podría apostar a que nadie se da cuenta que soy como un dibujo doblado en dos, en tres, en mil que solo toma forma real cuando se echa al aire y como un papel libre vuela, vuela hasta perderse.

Me miro directo a los ojos en los espejos de la calle. Olvido la astucia de mi ceja derecha elevada, olvido que después de una tarde en el salón de belleza debo ser el Ecce Hommo de alguna aprendiz de maquillador, me miro directo hacia adentro y todas las asimetrías se acomodan, a lo mejor sea yo la única que pueda amarme tal cual.
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Fecha Publicación: 2017-05-12T19:07:00.004-05:00

Veo la Tv recién puesta en la pared de la habitación y siento que de pronto me he convertido en una más de la panda de solteros irremediables y que por propio gusto, he llegado a conocer en mi vida. Sus habitaciones siempre son iguales, camas grandes comodísimas, con pantallas de TV enormes que abarcan media pared, alguna máquina de ejercicios cerca, mesas de noche con libros o no, los infaltables y modernísimos aparatos electrónicos en la cama, para conectarse a todas las redes sociales existentes y por supuesto, ropa colgada y perfectamente planchada, siempre por alguien mas.

He llegado a conocer a muchos solteros, como yo, que acondicionan la habitación con cortinas para que se oscurezca incluso a medio día y con luces localizadas para iluminar a distintas graduaciones en medio de la noche más oscura. Espejos cerca nunca sobran y bandejas para la comida. Todo lo que sea posible para no tener que salir de casa. He llegado a conocer gente con el frigobar dentro de la habitación, para no tener que caminar descalzo a medianoche. Personajes llenos de manías y rituales, que una pareja viene a romper temporalmente, por suerte.

 Con mi nueva pantalla me siento una más de esa legión de personas que te repite en medio de alguna conversación honesta, que a la gente "como nosotros" es mejor no quererla atar con matrimonios ni mucha convencionalidad.  Yo me he querido atar y por voluntad propia, me han dejado y he dejado y no hablo de las relaciones de pocos meses de conocidos, sino de esas supuestamente serias, con familia y cura incluidos. Las difíciles de romper, con anillos y maldiciones de por medio.

No es que mi intención haya sido volverme una solterona sin remedio. Tampoco que tenga mala suerte ( o si?) Pero en medio de la vida moderna y de poder conseguir por tu propia mano todo...Por qué debes acoplarte a las manías de otra persona que probablemente solo te quiere a medias? Que te tolera con tantas o más dudas que tu? Que sigue frecuentando las paginas sociales en busca de algo o alguien que le provea algo que tu ya dejaste de proveer? Ambos lindos para la foto, pero una relación eterna?? No way!!

Es una competencia injusta, eso de la experiencia versus la novedad. La novedad siempre gana, incluso mala. No se puede ser interesante toda la vida, hay un millón de mujeres diferentes a ti pululando en pos del hombre que tienes al lado. Deberías buscar una espada y cuidarlo como si fuera un tesoro? Después de estas ultimas décadas de acostumbrarnos a tener todo al alcance de la mano, de cambiar artefactos antes de los cinco años, la ropa tirarla antes de que cambie de color y los zapatos cambiarlos apenas pasaron de moda, pues las parejas no se vuelven la excepción. Si no me cuidas, debería cuidarte más yo?

Hay una línea genial de una de esas películas malas que una ve por error. Ambos protagonistas ya deben promediar los cuarenta años y acaban de tener su primer encuentro sexual, están abrazándose agotados en la típica pose cucharita, ; ella suspira y  una espera que dirá el típico Te amo,  pero no, ella solo dice sin entusiasmo: Estoy cansada de ser graciosa.  Y suena tan sincero!  Que el solo responde Yo también. Luego se quedan dormidos.

Muchas veces después de las primeras citas y de por fin haber llegado al tema sexual, una solo quiere confesar que se cansó de intentar parecer graciosa o interesante- No lo nieguen, nadie va con cara de culo a una primera cita- Que el chiste no dura para siempre y que no me van a parecer trascendentales todas las charlas que se le ocurran al susodicho en cuestión.
A veces si, el hechizo se prolonga y las conversaciones se suceden unas a otras llegando a ser buenas tanto en el pre, el post como durante el mismo sexo (Si, si se puede hablar en medio del sexo si el no muere de ablandamiento) pero en la mayoría de veces esa intimidad de conversaciones buenas solo dura lo suficiente como para tener una charla honesta sobre que no quieres ver en la TV hoy y cuando quieres terminar esa relación que no va a ningún lado. Todas las conversaciones intermedias son dignas de olvidar, si no las relaciones no terminarían. Ni se tendrían parejas nuevas, no?

Las charlas de término siempre serán difíciles, incluso para los solteros empedernidos. Para los de las mil relaciones, peor si eres mujer en un país como este y debes cargar cierto estigma por haber roto varios compromisos. Así la relación lleve varias semanas de solo pasarse el pan con mantequilla y no decir una palabra o el sexo se haya vuelto de regular a malo y las conversaciones en común no tengan un ápice de gracia. El último acto de intimidad entre dos personas siempre llega con el rompimiento, como leí por ahí entonces, Herir a alguien se convierte en  un acto de involuntaria intimidad.


Etiquetas: [Charlas de cafe]  [desenlace]  [diagnostico]  [francés]  [medicina]  [trama]  
Fecha Publicación: 2017-05-10T19:48:00.001-05:00
Las comedias francesas tienen ese don, sabes? De hacerte pensar que pueda pasar lo que sea sin premeditación, sin que se siga por esa linea de argumento, historias alternas que no tienen por qué seguir un hilo preciso. Después de todo a veces nos cruzamos con historias que van paralelas a la nuestra y de las cuales nunca sabemos el fin.

En Medicina se intenta atrapar todos los hilos flojos en una historia y hacer que cuadren en un solo diagnóstico. Ningún síntoma ha sucedido al azar y por lo tanto ninguna información debiera descartarse, muchas veces eso no nos funciona. Es difícil hacer cuadrar todo, disparamos a diagnósticos raros, rimbombantes, diagnósticos que podrían ser El diagnóstico. Es mas fácil para un médico pensar en cebras cuando oye un galopar que pensar en un caballo. Nos atrapa más lo difícil, la rareza del diagnóstico rebuscado. Me pregunto si esa tendencia nos sigue también en el resto de nuestras vidas. Preferir mirar lo rebuscado a lo obvio, ser un poco paranoicos en todo, en las enfermedades propias, en las parejas, en las relaciones que se tejen alrededor nuestro. Poner en la vida ajena ojo de médico-investigador-cineasta-obsesivo en los detalles.

En la vida real, sin embargo, no todos los hilos sueltos tienen el destino de encajar en un mismo telar, ni nosotros la habilidad de tejerlo y hacer que combinen todos. A menudo, las personas como los síntomas raros de los pacientes, salen sobrando. Son flecos que se quedan sueltos alrededor de la historia principal y van a volar por el mundo buscando su propio camino. Son personajes que parecen sobrar de la historia y forman parte de ese paisaje desenfocado que ya no queremos ver.

Ahora por ejemplo, tomo un cafe con la ropa suelta y sin arreglarme. Me pregunto que historia tiene para contarme la pareja que calla en la mesa de al lado mirando la pantalla del celular. Qué ocurre en este momento con la gente que pasó cerca a mi vida y apenas la rozó un instante, sin llegar a formar parte de la historia principal. Habrán cambiado el peso o la sonrisa? Podría yo ahora vislumbrar siquiera qué peso real les otorgué para variar ciertas conductas y hechos que ocurrieron luego?

La vida me parece más una comedia de las francesas que un drama. Nadie se pregunta por los actores secundarios. De cuántas tramas habré sido yo solo el paisaje borroso? Para ser protagonista habría que escribir la propia historia, contarla en primera persona, amasarla  y soltarla ante ti hasta que entiendas, pero para eso hacen falta muchos cafes y otras tardes como esta.

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Etiquetas: [argentina]  [chat]  [confesiones]  [doble vida]  [genio]  [historia]  [intimidad]  [secretos]  [stalkear]  [trio]  
Fecha Publicación: 2017-04-28T11:06:00.000-05:00
El juego había empezado de forma muy simple, se llamaba: Cuéntame un secreto.
El acababa de abrir sus lineas al publico en general, para que le contaran algo "lo que sea". A ella le había fascinado la idea, empezó enviándole un video y rápidamente la respuesta le llego al buzón de correspondencia.
-Es por aqui. Por aquí dejás los secretos.
Sintió como si de un confesionario se tratase, siempre era liberador contar algo a un desconocido y mas si ese desconocido era famoso. Más aun, si ese famoso podía volver su historia un cuento y ese cuento, en algo trascendente.

El cursor titilaba ahora frente a ella, poniendo prisa a su intimidad.

-Stalkeo a mi ex novio- empezó. De inmediato un baño liberador le recorrió la espalda, como si se lo estuviera confesando a él mismo. Lo hago desde hace meses, siguió.

-Bien, es un secreto del tipo de los usuales. Tenés de los otros?
-De los otros?
-Si, de esos inconfesables.
-Si, claro. tengo muchos.
-A ver, dale, soy todo ojos.

Había un poco de adrenalina en esa charla, dejó el café aparte y reviso que nadie estuviera mirando hacia su cubículo. De inmediato comenzó a pensar en todas sus aventuras sexuales, en las fantasías prohibidas, en las citas a escondidas, en la gente anónima.

-Tengo una doble vida. Y me gusta.
-Me encanta, sigue.

No había pensado que le creería, si alguien la viera ahora, detrás de los espejuelos grandes y con el cabello hecho un lío, nadie le apostaría una doble vida. Además una doble vida sonaba como a pareja de James Bond, a espía encubierta y ella solo estaba llenando papeles. Rumas y rumas de papeles.

-Mi alter ego gusta del sexo con desconocidos.

Era una frase abiertamente provocadora. Acababa de revisar unas fotos suyas en Google, cabello crecido, barba abundante, mirada soñolienta. Tal como se lo había recetado el médico.

-Eso suena genial, es un gran secreto. Y tenés otro nombre? Ya sabes, como el de batalla.
-No soy puta.
-No, nena. No me refiero a eso. Yo tengo uno, para cuando lo hago con otras parejas.
-Mujeres?
-De todo.
-Ese es tu secreto...?
-Ojo por ojo...Me contás otro?
-Haremos un ping pong de secretos? Tienes un millón de seguidores y prefieres hablar conmigo?
-No todos saben contar secretos.

Tamborileó los dedos en el teclado. Le gustaba el tipo, pero le gustaba mas lo que escribía. Casi siempre caía con aquellos que sabían escribir, no tenía nada que ver con el rostro, pero ayudaba bastante. Y el acento, le fascinaba ese acento porteño, cuándo había sido la última vez que estuvo en Buenos Aires? Cinco, diez, años?

-Tenés fantasías sin resolver?
-Muchísimas. Sorbió un poco mas de café, se lo imaginó bebiendose de un trago todo el mate.
-Y son...?
-Las usuales, el trio, el intercambio...etc...
-Nunca hiciste un trio?
-Jamás. Una vez me lo ofrecieron en Argentina, precisamente.
-Mi primer trio fue en tu país, para la presentación de un libro.
-Vivimos existencias en espejo.
-Y si...Me cuentas otro?

Se tiró para atrás en la silla, de pronto lo inventado ya no era tan inventado. Las verdades se abrían paso entre un desfiladero de dudas y cavilaciones.

-No sé. Todos en los que pienso son sexuales.
-Y che, por algo son secretos. Te cuento de los míos ?
-Cuenta.

Su historia era cruenta y plagada de detalles y morbo, en el fondo sin embargo quedaba una estela de melancolía y soledad, si quizá eran existencias en espejo.

-Y te gusta mas hacerlo así? Preguntó ella
-Como así? No, solo es ...Diferente.

Su secreto superaba ampliamente los suyos.

-Lo hice una vez con una prima.
-Consentido?
-Si.
-Menor?
-No, mucho mayor. Yo era un crío.
-Yo también.
-Con una prima?
-No, era hombre.
-Menor que vos?
-Casi igual.
-No es un gran secreto, después de todo eh? Todos tenemos algo así una vez en la vida.
-No sé. El se enamoró creo.
-Que putada.

La gente se había ido de la oficina, de pronto un ambiente depresivo había caído sobre ella. Qué más se podía confesar? Casi nada de eso lo sabía su ex, su mejor amiga o su familia. Eran secretos para un cura o para un desconocido, pero no importaban, no admiraban, no rompían ningún esquema. Eran secretos simplones de una existencia simplona.

-He matado a un hombre.
-Cuándo?
-Hace 2 semanas.
-Lo conocías ?
-Si, era mi ex.
-Al que stalkeas??
-Si.
-...
-Te asusté?
-No sé. Creo que me lo esperaba.
-Por?
-Existencias en espejo, recuerdas?
-...
-Cómo te sentís?
-Escribirás sobre mí? Ya sabes, algún cuento.
- Te cuento un secreto? Creo que prefiero conocerte.


Etiquetas: [echar de menos]  [olvido]  [parejas]  [relaciones]  [rupturas]  [viernes]  
Fecha Publicación: 2017-04-07T22:31:00.001-05:00
Lo supo al momento de pagar en caja, ya no necesitaba pagar por aquellas dos lamparas de noche. De ahora en adelante ya solo necesitaría una. De pronto todo el espacio que antes ocupaban ambos se había convertido en uno solo. Ahora solo necesitaría un plato, una taza, habría mas espacio en el clóset. La vista desde su ventana se le antojaba más ancha ahora, vería el perfil de edificios que antes no le importaban. Sonrió ante la metáfora, quizá habría un tramo de vida que no se había permitido ver antes de él.
Salió al estacionamiento con estos pensamientos tristes encima. Su sombra se dibujaba por momentos larga y oscura en medio de todos los automóviles aparcados, coches tibios que aguardaban a sus dueños volver con bolsas de la compra para la semana, esperando al jefe de su clan. Eso significaba para él una familia, pensó con amargura, tener un clan para protegerse, un clan a quien guiar y contar historias, pero ella no había podido dárselo así que ahí estaban de nuevo ella y su bolsa con comida para uno, con una sola lámpara y con una sóla taza. Esa era la vida ahora.

Durante un tiempo había estado extrañándolo. Era un ejercicio matutino el imaginar donde dejaría la toalla mojada, de donde cogería los jeans, como buscaría sus zapatos. Luego despertaba, la cama estaba vacía, revuelta, nadie al lado, otra mañana sin él, demasiado pronto para acostumbrase solía decirse. Revisaba el móvil, aun no lo había eliminado, revisaba que hacia, mensajes antiguos, si cambiaba o no la foto, si la había llamado incluso por equivocación durante la madrugada. Una excusa para llamarlo de retorno. Hacía con obstinación todas esas cosas que el psiquiatra le había recomendado no hacer. Lo que intentaba a como de lugar era mantenerlo presente en su vida, que se había vuelto solo una rutina de angustia entre horarios de ida y venida; en algunos momentos pasar el dedo por alguna foto suya que hubiera sacado de los marcos era suficiente para darle un poco de calma. No quería olvidarlo, por qué debería hacerlo, si después de todo no deseaba a otra persona ocupando su lugar?

El olvido sin embargo empezó a darse de a pocos; cuando fantaseaba con él eran cada vez más frecuentes las veces que confundía su nombre con algún otro nombre corto. Al principio pensó que sería por el exceso de sueño por los antidepresivos, así que decidió dejar de tomarlos, era mejor poder mantener la fantasía y un poco de libido y mejor si era por él. A veces solo fantaseaba con su rostro debajo de las sábanas riéndose antes de tocarla, su cabello suave rozándola, a veces, partes de su cuerpo, la mayoría de veces su rostro dormido. Tenía varias fotos de él así, solo durmiendo, desde varios ángulos,  con filtros que iban del sepia al blanco y negro. Ese era su pasatiempo, tomarle fotos mientras se quedaba dormido, quizá si le hubiera dicho que le gustaba menos el sexo de lo que parecía, no le hubiera creído; decirle que prefería esos momentos de absoluto abandono, del sueño, del mismo sueño al que le huía ahora para no terminar olvidando su nombre.


Pasadas algunas semanas más, comenzó a dudar si lo bueno que habían vivido había sido real o había sido inventado. La distancia exalta las virtudes del amado, solía repetirse. Todos los trucos de la lógica y los libros de psicología, resaltaban con el tiempo los ampulosos defectos de su ex novio. Sacaban a la luz sus debilidades y defectos, hacían visibles todos esos días en que no hubo amor ni nada parecido entre ellos. En que el vacío fue rellenado a tientas por una sustancia viscosa mas parecida al miedo de quedarse solos. Su dedo repasó una vez mas la foto donde ambos sonreían a la cámara en una de sus primeras tardes felices. Había conservado esa foto entre las demás no por el rostro de él que ya conocía de memoria apenas cerraba los ojos, sino por esa aura de entrega absoluta que había en sus propios ojos abrazada por él. No volvería a tener esa confianza nunca por ningún hombre, se dijo, quizá eso era lo que mas extrañaba. Se contuvo una lágrima. No, reflexionó después, eso era solo obra del verano y el vino.


Fecha Publicación: 2017-04-04T00:13:00.004-05:00
No hay nada que pueda enmendar lo hecho.

Fue la última frase que pronunció Nanuk, frente al espejo mellado de múltiples corrosiones. Luego se alisó el cabello  grasoso y salió juntando la puerta con cuidadoso respeto, como si todavía ella pudiera despertar de un momento a otro a pedirle que se quede.

La madrugada era fresca. Justo a esa hora en que cantan todos los pájaros, como si fuera el primer día de la creación.
Le gustaba como lo decía ella, como le ponía un toque místico a las cosas más simples. Así había sido al inicio, cuando apenas se conocían y pensaba que sus ojos eran del color del caramelo y sus frases la apertura a mundos maravillosos. A medida que se fueron conociendo en cambio, cada vez le había irritado más y más ese tono de misticismo y de frases a medio terminar, le molestaban su voz, sus dudas, sus pasos en la madrugada, el sonido al abrir los blisters de pastillas analgésicas con dedos torpes.

-Para qué dolor? - preguntaba él.
- Para cualquiera, para el que venga. A mi la vida siempre me está doliendo.

Como podía decir eso en voz alta?
A veces tenía esas frases ridículas, se dijo, mientras encendía un cigarrillo. Había vuelto a fumar gracias a ella,  porque había tardes enteras sin nada que decirse, excepto fumar y esperar a que termine de llover, ella se tiraba con la ropa mojada sobre la cama tendida, mientras él, desnudo miraba al techo fumando sin parar ni decir palabra. Qué los seguía uniendo? Quizá el miedo a no quedarse solos en ese país tan grande y lleno de sombras de un pasado reciente.

La mañana empezó a aclarar rápidamente, todas las palomas se agolpaban ahora en los cables aun calientes de la madrugada. Parecían una gran familia murmurando penas. Todo en ese momento solo le sabía a pena. Ojalá  ella despertara para levantarse e irse. Quería volver a casa y dormir un rato más pero ya sin ella ahí. Sin ese cuerpo que le recordaba batallas en la que jamas habría un vencedor feliz. Sus cabellos en la almohada, sus cabellos en la bañera, en las toallas, en todos lados, bastaba buscarse en los bordes de la camisa y ahí podía encontrar uno de esos mechones rojizos. Quizá hasta lo hiciera a propósito, souvenirs para que no la olvide cuando se vaya. Para que nadie olvide que ella había estado ahí dandole un significado a todo.

Unos pasos mas hasta la estación de tren. Nubarrones se apartaban, rayos de sol  reflejándose tímidamente en el techo de las casas y en algunas ventanas cerradas. A dónde se marchaba el amor, cuando los días pasaban? Porque no podía ser siempre primavera y bocadillos dulces al amanecer? Quitarse las botas, caminar por el césped húmedo y volver a casa a una cama mullida donde los sueños fueran calmos? Ahora la extrañaba, dormir sobre su vientre blando y estriado, que murmuraba un eterno vacío. Su mano frágil acariciándole el cabello que ya había encanecido las sienes. Sus muslos moviéndose tibios desde otro mundo a medida que se quedaba dormido.

La vida se había pasado tan rápido y sin amar a nadie. Ella no despertaría ni hoy ni mañana para reclamarle nada, a lo lejos un tren de carga se acercaba lento y pesado, gris como todo en esa ciudad de amargura. Nanuk acomodó la mochila en el hombro, era tiempo de huir antes que lo venciera el miedo. Se restregó la barba, un cabello rojizo y ajeno salió volando para perderse entre los rieles viejos.
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Fecha Publicación: 2017-03-22T21:45:00.001-05:00
“ Que como te echo de menos no hay en el mundo un castigo…”

Escribo mientras veo los aviones pasar. La noche es clara y pequeñas estrellas hacen apenas guiños desde universos lejanos en donde mi rostro se pierde en un caleidoscopio lleno de sueños y miedos. 
Dicen que escribir abre y cauteriza las heridas, dame tiempo entonces, hasta que pueda escribir de nuevo. Mientras tanto hablaré de mi y de mis sensaciones, me sentaré quieta a escuchar la música nueva viendo la ciudad brillar a mis pies. 

Hay colillas de cigarros en mi balcón, también flores secas, pero nada de eso es causa de melancolía. La noche es perfecta, clara y sin frío. Abajo la gente pasa sin pensar en que yo existo y conmigo las dudas sobre el futuro, mi regocijo al desenterrar recuerdos, de viajes, de personas y besos. La gente pasa ignorándolo todo y a mi me gusta verlos así, sin rostro, caminando rápido hacia ningûn lado, sin nombre, sin ninguna historia para mi. Hoy es mi momento, no haré preguntas sobre los otros, el cómo, el por qué, ese tipo de interrogantes que hacemos los de mi profesión. Esta vez no me importará que pase con el resto, son mis cinco minutos de placer y con ellos, echarte de menos sin culpas, hablarte desde mi lugar de ensueño y dejarme llevar así, poco a poco hasta convertirme en nada.

“Mientras tanto buscarás
 alguien que te diga la verdad
de aqui a la eternidad,
de aqui a la eternidad..”

Las canciones se me pegan en la memoria y con ellas las historias que se tejieron la primera vez que las escuché. Quisiera estar puertas afuera y no volver a entrar a casa. Seguir caminando hasta hallar la verdad de todas las cosas, Qué cara fantasía! y mientras camino hablarte como todo este tiempo que no nos vimos, con un café en mano al atardecer o con una cerveza fría a media mañana y volvernos así, turistas de mundos alternos, sin parar de hablar, como todas las veces que de solo vernos fue un reencuentro en el hogar. 

Eso lo hace compartir el mismo sentido del humor, dirás. Mentira, replico yo, eso lo hace echarte de menos en medio de esta sensibilidad mía que vuelve la cercanía de cada Abril una bomba de tiempo.





Fecha Publicación: 2017-03-13T09:16:00.002-05:00
Hay Lunes cualquiera, en que amaneces sin tiempo para tomarte el cafe y no encuentras los zapatos perdidos bajo la cama.
Hay Lunes de los otros, de amanecer en amarga agonia, pensando que habrá pasado con el o ella, que habrá sido de su vida, preguntándote si ya amará a alguien mas o si ese alguien corresponde completamente a sus afectos?
Hay de esos Lunes cojudos, en que podrías volver a dormir porque sabes que el día, ni la semana, ni el mundo tienen noticias nuevas para darte. En que cierras las cortinas y deambulas buscando algo que te saque del tedio.
Y hay Lunes como estos, en que el cuerpo duele a pesar que la noche tuvo un sueño de 8 horas completas y aun así no fue suficiente, porque te falta algo o alguien que llene tu vida con conversaciones y sueños, peleas y risas. Cuando es mejor volver a dormir e imaginarse  muy lejos, con un viaje, una playa, una canción. Una petite mort en sus brazos.

Fecha Publicación: 2017-03-11T18:09:00.004-05:00
Yo no suelo fumar sola. Lo hago en contadas ocasiones. Socialmente, depende de que tan interesante es quien habla. Me recuerdo fumando uno tras otro una noche de lluvia en Republica Dominicana, hablando de padres muertos, de perros y de ex novias. Es increíble lo que te puede atrapar de un hombre para que te quedes a acompañarlo, porque luego de oír  frases como “Disculpe, no bailo bachata, vine con mi novia” y en seguida un susurro de "Salvame, de esto" te olvidas que fuiste porque querias bailar y en cambio te vas directo a la ronda de las grandes conversaciones, esas profundas acerca de estrellas y dibujos animados. Conversaciones que duran la madrugada entera y te terminas preguntado: Como pude pasar tanto tiempo sin hablarle?

Pero no siempre he fumado porque había un hombre al lado tratando de impresionarme, en realidad lo he hecho mucho mas en esos periodos en que me sentía miserable y sola, sin un plan ni una ruta de huida. Me recuerdo fumando sola a las afueras del jardín del lugar donde trabajaba- Si, sabia que en un hospital estaba prohibido hacerlo- pero cuando caia la tarde y nadie pasaba por allí, me sentaba en la vereda de aquel jardín trasero lleno de hierba crecida con vista solo a las piedras peladas que me separaban del mundo. Desde alli yo exhalaba mi miseria extrañando Lima, como si volver me fuera a devolver el corazón que había perdido. Como si al volver a esta ciudad la vida se hiciera de nuevo rápida y fuera tan fácil enamorarse, encontrarse, besarse!

Extraño los besos, quien no los extraña? Es la mejor parte del día cuando empieza una relación, no así en los últimos días de estas, cuando cada beso se transforma en un gesto rutinario, mezcla de educación y ternura.
Volví a Lima en busca de esos besos apasionados de las primeras citas, bueno, también por otras cosas algo mas prosaicas como el dinero. Parecía que aquí la vida seria fácil, volver a hablar en tus propios términos, solo con la gente que quieres y no tener que conceder, ni lidiar con las conversaciones estupidas sobre maternidad e hijos, que me proveían las enfermeras o mis colegas del trabajo. Conversaciones todas ellas, que terminaban en fondos de saco ciego, que me empujaban a caminar por las calles  de la ciudad hasta encontrar un bar pop donde poder beberme una cerveza y calmar  con los vapores del alcohol un poco de esa miseria del día, de la angustia de no saber que traerá el día siguiente o peor aun, de saber precisamente que ocurrirá la misma rutina que no sabe a nada.

Es casi el mismo desasosiego que enmarca mis días ahora. Que la ilusión se ha marchado y que Marzo ha caído con fuerza barriendo consigo las ultimas alegrías que traía el nuevo año.
Qué pasó con el buen humor que traje de Puerto Rico?  Qué pasó con la fe en que una no envejece con la edad sino con las ganas de darse por vencida? Aquí todo ha vuelto a esa tediosa normalidad de día lunes- el peor día del mundo- esa abrumadora falta de horizonte, porque la edad y el cansancio se nos vienen encima y con eso las deudas y los compromisos…pero, qué puedo hablar yo de compromisos? No he podido mantener ninguno. ¡Es tan difícil amar hoy en día! Es una tarea titánica de ir poniendo cimientos de confianza y que se los lleve el mar. No, no podría enamorarme de nuevo, ni en Lima, ni en ninguna otra parte.


Por eso cogí el cigarrillo hoy creo, porque me acorde de esa tarde de completa depresión a mitad de una guardia de domingo en el trabajo hace algunos años, en que vi mi vida caerse completamente al vacío. Que traían para mi estos logros? El dinero, la estabilidad? Eran nada, eran eslabones de una cadena de opresión que me asfixiaba más cada día. Se había acabado todo hedonismo, la comida me sabía mal, los días eran todos iguales. Cómo salir de eso? Aún no lo logro. Parcialmente escapo cuando me enamoro- o ilusiono, como prefiero llamarlo ahora- en ese momento vuelvo a tener alas y a querer bailar y emprender sueños que estaban enterrados y cuento toda mi vida,  porque comienzo a confiar nuevamente y sonrío y bailo!...Pero eso también se acaba... porque todo se acaba, siempre se acaba.

Y me pregunto que habrá sido de las personas valientes que hacían que el amor funcionara? Todos aquellos que buscamos ilusión y luego la descartamos y volvemos a emprender otra como si fuera tan fácil!  Esos que como yo queremos amar demasiado…pero salimos corriendo al menor desperfecto, al menor rayo en el barnizado devolvemos el producto horrorizados de habernos ilusionado. Por momentos, los comprendo a todos, los perdono a todos, pero es mas importante saber
 Que pasara con nosotros? Con la gente como yo...?
Nos asfixiaremos dentro del humo de mas cigarrillos, a mitad de una fiesta cualquiera? Se nos romperá el corazón sin haberlo estrenado?

A veces fumo desesperadamente, pierdo toda confianza en que esto cambie. No le temo a a la muerte tanto como al tiempo que te cae a golpes y no perdona nada.

Fecha Publicación: 2017-03-08T14:25:00.001-05:00
Ahora hay tantos canales para gritar la verdad, sabes? O la que crees que es la verdad. No hablo de canales donde argumentar, sino en donde puedas gritar un rato, hacer conflicto, hacer mucha bulla, para sentir que hiciste algo. En la mayoría de casos temas sociales, temas de opinión publica, en otros para gritar de ti.
Hablo de gritar porque en este momento mi piel se siente erizada con todo lo que acontece, pero si me pongo a pensar, al hablar de mi bajo la voz. Hablo bajito, susurro. Me da vergüenza mostrar que he fallado, o que he intentado, o que las cosas no salen como una las planea. Cuando hablo de mi, suelo admitir mis fracasos mucho mas que mis victorias. Por eso hablo bajo. No así cuando me defiendo, cuando siento que me atacan, que me hacen sentir de nuevo que soy la voz disonante que debe ser callada, con un discurso mas fuerte, mas articulado quizá? Un discurso que aporrea con todas las frases clichés que hacen sentir mal a las mujeres. "No razonas", lo han escuchado antes? Es como cuando te gritan fea o gorda por la calle cuando no volteas. Viene a ser el piropo manido de una discusión que acaba de emerger entre dos personas primero como suave brisa, trayendo ya ruidos de ciclón. 

En la calle te pueden decir muchas cosas, una sabe como defenderse. O no? En todo caso sabe como salir sin ser atacada. Que atroz, verdad? Que una como persona de cierto nivel educativo tenga que estar cuidándose de no ser atacada, ya sea por algun hombre en la calle, en el taxi, en el hospital. Como te puede amedrentar un hombre si es mas grande que tu y entra a tu consultorio rural diciendo lisuras. O si no te las dice directamente y las propaga por ahí, sin nadie que pueda defenderte. Que miedo, pero mas que eso, que tristeza. 

A cuantas no nos ha pasado? Que nos griten algo, que nos toquen algo, que nos rocen algo...Y así, ir fingiendo que no pasa nada, porque lo peor es hacer escandalo. Una mujer no grita "jamas grita" me dice con cierto cuidado una amiga muy querida. Ella ha sido educada asi, habla de usted a su padre y tiene que servir el plato antes a su hermano. No es algo que le fatigue, es algo que interpreta como normal. Luego me dice, soy machista, lo se, pero así he sido criada.

Yo pienso. No hagas nada al respecto? Aunque que se puede hacer? Una vez mientras hablaba en la cama con alguien que nunca llegaría a ser mi pareja, me comento casi con admiración que siguiendo yo soltera y con esa poca formalidad para las relaciones, llevara tanto tiempo sin ser golpeada.

Luego añadió con sincera preocupación, que me cuidara, que no todos los hombres eran buenos, que los hay celosos, inseguros...En fin, que el hombre que se enamora pega.

A mi jamas me ha pegado, raro no? Viviendo en un país como este, teniendo la edad que tengo. Ni en la infancia. Nunca hice nada malo, mis padres no eran del tipo que necesita el golpe físico para que hagas lo que mandan. Sin embargo a medida que una va creciendo se halla con muchas historias de amigos golpeados, amiguitas siendo azotadas desde muy pequeñas como una forma usual de violencia. Ya para la universidad ni te inmutas si ves a alguien zamaqueando en alguna calle a su pareja. "Algo le habrá hecho!" dicen todos, para que meterse? Y luego ves ojos morados y te cuentan que en casa también hubo, antes de ti, o en personas allegadas. Y sientes miedo, de conocer a alguien y que ese alguien te ataque, o de que se harte de ti y comience a herir con esas palabras que una no sabe cuando parar. Una nunca sabe si eso que empieza como brisa suave terminara en un ciclon, es mejor huir, huir lejos. No formar cadenas de dependencia con nadie.

 El que te dice que no debes vestirte así, que no debes poner una foto asa, que no debes sonreír alla, o que no debes viajar tanto. Es mejor escapar y seguir escapando y me pregunto si ese no es un efecto colateral de todo la violencia que he visto y vivido. Si ese miedo que me tensa entera, dentro del auto o dentro de una habitación cerrada mientras se discute, es el miedo de que no pueda reaccionar rápido y a que alguien reaccione mal y se me venga con todo su odio, con toda esa furia que te culpa hasta por existir y respirar delante suyo... Porque ya sabes,  cualquiera podría ser el que pierde el control..."al que le haces perder el control"...


Nos dicen fuertes y es mentira, solo estamos a la defensiva en un mundo que ataca a diario, es triste vivir así, en otros lados podría ser diferente, te dicen que es diferente, te dicen quédate, pero siempre regresas, porque uno es de donde es y las cosas se empiezan a cambiar por casa.
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Fecha Publicación: 2017-02-06T15:03:00.000-05:00


Hoy mientras hablaba por teléfono y me despedía de Ahmed para siempre (si, Ahmed, como el príncipe, pero esa es otra historia) contemple el cuadro que está cerca del recibidor. Ese, el del bote encallado en la playa, con un fondo de tormenta con un cielo revuelto de nubes azules y negras. Recordé entonces esa tarde. Era mi primera tormenta en el trópico, el mar se había vuelto negro de pronto pero las aguas seguían siendo tibias y agradables. Me había bañado allí hasta que todos los turistas se fueron. No de cara al horizonte, sino metida hasta el mentón mirando hacia el viejo hotel de arquitectura rusa, donde se despeinaban violentamente las palmeras. En la arena se acababa de sentar un tipo a fumar un puro, yo lo vigilaba y le temía. Siempre era así, ya me había dicho Papa:  “No quites la vista de tu enemigo” y yo no lo hacia entonces, aunque me diera miedo su mirada.

El chofer llegó a interrumpir ese duelo de miradas, salí lentamente del mar que ya se estremecía con el viento de aquel temporal a tomar la toalla y el resto de mis cosas que el tipo me acercaba. Se acercaba la hora de irse y el estaba ahí por eso. Me miro con extrañeza antes de decir:

-Cúbrase señorita,  que se le está viendo un pezon.

Ahí perdí la fuerza. Me vi el bikini de marinerita y ahí estaban no uno, sino los dos morenos pezones saliendo por el escote, erectos, atacándolo todo.
Me cubrí lo mas que pude avergonzada. No volví a mirar a la orilla, pero podía sentir el humo del tabaco viniendo rápidamente a mis fosas nasales. Comencé a caminar junto al chofer empapada y con los ojos clavados en la arena. Ahora entendía porque el hombre del puro se había quedado vigilándome, porque la amabilidad de los americanos al ayudarme con las fotos en pose y el porque sus mujeres los jalaran del brazo. Yo debía resultarles ahora, una nativa mas mostrando los senos, queriendo una foto con ellos, un intercambio de palabras, de besos o de dinero.

La idea me avergonzaba, me pegué mas al chofer esperando que me protegiera. Era un hombre bajo de intensos ojos azules, rubio y con pecas por donde se le mirara. En mi país seria guapo pensé, pero aquí no me lo parecía. Rostro achatado, frente amplia, brazos bronceados debajo de la camiseta del club. Su estatura lo hacia verse rechoncho por la musculatura. Los hombres bajos no deberían hacer pesas, pensé, castigando a mi ex con esa afirmación. El también era un hombre bajo de espaldas corpulentas y brazos enormes. !Como lo evocaba yo en aquellos tiempos! En cada viaje y necesidad de traductor, cada vez que necesitaba alguien que me solucionara los temas que me aquejaran. Su labor de amante se confundía por entonces con la labor de papa. Una característica que seguiría buscando en los años venideros sin apenas darme cuenta.

El bote estaba varado ahí, junto con otros veleros. Nadie saldría esa tarde. No había gente en la playa. Los conductores estaban metidos en sus coches viejos bebiendo café o fumando puros, recorrimos la playa defendiéndonos del viento. Mientras, el hombre bajo parloteaba, tratándome de usted y con un acento isleño, que me había tenido que buscar por toda la playa, que temía que anocheciera y que no me hallara, porque el viaje de regreso al pueblo es aun largo, que ya nadie se queda a pasar la noche en ese club ni hotel fantasma. Yo me cubría la cabeza con el pareo a modo de velo, asintiendo con desdén; no quería escuchar su cháchara. Para eso le estaba pagando, no? Para que me esperara, para que me encontrara, para que me llevara de vuelta al pueblo. Acaso no había quedado claro? 
“Solo calla y coopera” quería decirle y volví a recordar la voz de algún ex diciendo esa frase a mitad de alguna noche borrosa.

Mis ex por ese entonces eran historias que aparecían como blancos guijarros en una playa oscura, señalando el camino del que venia. Siempre había algo de ellos que reaparecía en pequeños detalles que me llevaban de un salto hacia el pasado. Una frase, una actitud o una torpeza. De cada nuevo hombre que conocía, solía pensar: Si eres suficientemente bueno, escribiré de ti en mi diario. Si eres en cambio suficientemente malo, me servirás de personaje para algún libro mas. Y es que por entonces escribía todo. Mis manos ni mi cuerpo cesaban de encontrar historias…Tiempos jóvenes aquellos!

Cuando pasamos frente al bote me mostró la cámara con una sonrisa de muchos dientes manchados. 
-Aun necesita fotos a lo marinera? 
Ya había olvidado que al llegar al club de yates le había preguntado si podíamos alquilar alguno para las fotos, pues yo había llevado especialmente mi bikini marinero para ese tipo de fotos en altamar. Esa tarde ni la siguiente saldría ninguna yate, así que podíamos fingir, haciendo fotos en la playa.
La idea me compuso el mal rato pasado.
Me acomodé el bikini, me arreglé el cabello e inventé una sonrisita coqueta para el primer flash.
-Señorita parece que estuviera en un velorio- reclamó el hombre.

No lo mande a la mierda, simple y llanamente porque era cierto. Los días de tormenta me ponían melancólica. Me pondrían la piel de gallina todos los años venideros. Esa soledad de la playa abandonada por el frío, el mar negro rodeándolo todo. Ningun lugar a donde huir, excepto quedarse en tierra esperando. Desolador, realmente.

Las siguientes fotos fueron mas fingidas, me cubrí con el blusón de seda blanca a modo de capa y el resultado visual había mejorado algo pero mi cara seguía siendo de desconsuelo.

-Finja un poco señorita, es usted la reina de esta playa. Ya Crea-se-lo!

Me dio mucha risa, las próximas fotos intentaban ser algo mas sensuales; una en el timón, otra en el yate. Un saltito en la orilla, una zambullida en el mar. Con el pelo suelto y con el pelo atado. Con cara de buena y con cara de mala. Esa sesión de fotos estaba calentando la tarde.

-Señorita, mejor la llevo para el pueblo o otra playa que todos los choferes la están mirando.

En efecto los choferes de los coches para turistas, los acomodadores de tumbonas, los mozos que recogían las copas debajo de los tapasoles cerrados y abandonados. Toda esa desolación de tormenta ahora  estaba llena de ojos que miraban, los saltitos, las poses, los cambios de posición del cabello.

“Chica mala, muy mala”.  Recordé ese susurro en mi oído derecho.

De camino de retorno al pueblo,  el cielo era color morado y los arboles se perfilaban negros y amenazantes. La próxima playa era mas alta y mas bonita, sin yates, sin gente. Sin tapasoles para turistas. Una ensenada de agua azul que se encrespaba al viento. El traje de baño goteaba sobre mi cuerpo que tiritaba en el asiento trasero sin ninguna toalla seca para cubrirse del frío.

-Odio este frío- grite, castañeteando los dientes. Odio esta isla!
- No diga eso que el mar se ofende! Ahora mismo es la mejor hora para nadar. El agua en el caribe se pone caliente.

Lo miré con desconfianza.

-Créame, que se lo que le digo. Si quiere protegerse del frío, quédese dentro del mar cuando llueve.

Paramos el auto. Unas fotos mas para ver como el mar se estrella en las rocas, como se desmelenan las palmeras, como cambia el sunset y se hace morado, lila, azulino. Una foto contra la palmera, otra en la arena, con pareo y sin pareo. Riendo contra el viento, amenazando al mar. Mil fotos mas.

-Es usted una reina de sensualidad señorita.
- No es cierto- Le refuté con un mohín.
- Es una sirena, la hija de Neptuno...

Su voz se perdió en el viento,  cuando di una rápida corrida hasta la playa. El pareo quedo atrás. Solo un salto dentro del mar caliente,  desatarse el sujetador, un trapo de bikini menos, liberar los pechos, liberar el alma...Ya que importa quien vea?  Uno mas. Vuelan libres las piernas, el agua cubre hasta el mentón, libera. Ninguna tela cubre lo que no nació para ser cubierto. El mar es un amante fiel ahora. El mar que conozco, que golpea y acaricia. 
Mientras, alguien me observa sentado desde la playa, la cámara sigue haciendo flash. Me pregunto: Vendrá?

Jugar con el agua salada, saltar en medio de las olas, adentrarse en el océano hasta que la tormenta sea noche. Nadar y nadar para que no me alcancen, para no tener que estar con la vista siempre fija en el enemigo. Para olvidarme que existe alguno. Me adentro hasta el horizonte, que ganas de no volver nunca mas. Los pezones se golpean en las olas, los pies chapotean, el cabello se enreda. La hija de Neptuno no quiere volver. Se abren todos los espondilus, huyen las estrellas marinas. Un cardumen de peces le ingresa  por el pubis y juguetea hasta perderse bien dentro. Hay magia en medio de las olas que se elevan fosforescentes. Se ha hecho de noche y el tiempo pasa. Podría morir ahí mismo, dejar que todo dolor pase.

Dos faros iluminan ahora desde la costa, hay que volver... Golpe de realidad y miedo...Donde estará mi ropa? Donde estará el chofer? Quien me cuidará ahora?


El carro de la policía está estacionado esperando. Una bocanada de tabaco sale por la ventana, sin ningun rostro visible. No hay mas nadie. Ni el chofer, ni mi cartera con el dinero, ni mi ropa. Una blusa blanca se desgarra amarrada contra una palmera. Todos los flash se han detenido.

Me cubro con las dos manos, unos pechos flojos y una ingle mojada. No hay con que pudor cubrirse la conciencia.

-Señorita, habla espanol?- Grita alguien desde la orilla y su voz se pierde en el viento.



Fecha Publicación: 2017-02-04T20:13:00.002-05:00
De todos los malos días, de las malas estaciones, de 11 anhos atrás, justo hoy tenia que volver a leer aquel relato de la princesa.

Que depresivos éramos entonces! El dijo, desde que te conozco llevo meses sin pensar en desaparecer. Eso sonaba hermoso entonces, algo que crispaba todo entendimiento. Me acerque a el con la atracción de un cuerpo blando sobre un cuchillo y dolió entonces, lo poco que duro, lo mucho que esperamos que ocurriera. Pero fue hermoso, lo acabo de recordar, porque éramos dos personas tan tristes entonces, que al estar tirados en cama se sentía menos la soledad. No he vuelto a sentirme sola nunca mas, ni a necesitar un cuerpo en mi cama nunca mas. No necesitaba completar la historia de otros, en estos anhos, ya había tenido suficiente con la mia.
Que tristes éramos entonces, pero ya no mas. La gente se llena de hijos y dan motivos para seguir luchando. Yo me llene de libros, de viajes, de zapatos. He ido llenando los vacíos que antes llenaba con historias sobre princesas suicidas en medio de océanos rosados. He dejado de escribir, de escribir-te. He dejado en el camino a volverme un adulto responsable tantas cosas, pero ahí están esas lineas para recordarnos que tristes y jóvenes éramos entonces.

Lima huele como una cloaca hoy, o será otra vez la sensibilidad a los olores de cuando las cosas se pintan feas? He gritado abran las ventanas, saquen la basura, limpien los banhos, entonces la gente me ha mirado desconcertada porque nadie olia lo que yo olia. Eso me sucede en estos estados de sensibilidad absoluta. El mundo se abre de piernas ante mi y no puedo contener la mueca de asco.

Así era el 2006 verdad? La época en que empezó todo, como es posible que siga aquí escribiendo, sufriendo y equivocándome de nuevo? No hay tantas ciudades a donde viajar y enterrar historias de amor? El mundo es ancho y ajeno, ni te imaginas. En ese tiempo el conocía Europa y Japon, yo apenas la carretera panamericana. Pero aun así el quería morir y yo quería quedarme. Siempre es la misma historia. Aferrarse a la esperanza de que aquí las cosas mejoren, en algún punto. Y cierro los ojos y el atardecer se vuelve sunset, el cielo color púrpura, el mar rosa. Quizá Lima sea la misma ciudad del primer cuento y la princesa siga en busca de su espada.

Fecha Publicación: 2017-02-04T19:52:00.002-05:00
http://fajperu.blogspot.pe/2006/10/de-cmo-describiste-perfectamente-la.html

Fecha Publicación: 2017-02-04T14:59:00.003-05:00
Ya recordé de que iba esto, lo del blog.
Recordé porque lo necesitaba cuando quería forzarme a llorar o a sentir, o a conectarme con mis yo desparramados en cada esquina de una mala conciencia.

Vuelvo aqui con la vergüenza de un yonqui arrepentido. A los viejos hábitos de amar, odiar y olvidar.
De pronto el cielo se cae a pedacitos, las nubes cubren la ciudad como algodón sucio y me recuerda los días tormentas. recuerdas eso? Lluvia en pleno verano, así se llamaba ese post. Cuantas lluvias habré visto yo a mitad del verano, mojándolo todo, sin dolor.
Hoy no llueve, ya no sabe llover en este rostro despintado. Nadie puede poner lagrimas ni sollozos, el guión esta hecho para una protagonista que madura sin escándalos lacrimógenos. Por que así es la madurez, no? Ya no se llora por nada, ni por nadie. Solo se queda con una ese dolor sordo que significa: Ya sabias que pasaría. Te consuelas con un abrazo de sabanas y almohadas. Te sigues abrazando fuerte en la ducha, en la cocina. Pasas los dedos entre el cabello, suavizas la amargura y te dices, vamos ya pasa...Cuantas veces hemos estado antes en este lugar conocido.

"Deja que pasemos sin miedo..."

De todas las canciones elegibles, esa era la que había escogido para el día que tuviera que partir. Había pensado tanto en ese momento, que no daba ni miedo. La vida y la muerte eran ahora dos caras de una galleta que se desayunaba a diario. No temo la muerte de los otros me solía decir, sino de quienes amo y bien sabes tu que la familia siempre se va primero.

Que duda cabe! Pensaba yo, cayendo en cuan ridiculo era vivir triste en la espera de lo inevitable.
Después de todo querida, en la muerte como en el desamor, no importa cuanto te prepares, con cuanta anticipación lo hagas, siempre cala duro, al fondo de la piel, donde el alma vive oculta entre los intersticios, tiritando dudas y suenhos. Ahí golpea y no cesa de doler hasta que olvidas.

Se logra olvidar, verdad? Les pregunto a todos, se logra olvidar siempre, verdad?
Les suplico a todos, se logra olvidar en algún momento, no?
El escenario esta vacío, todos se han ido, no hay quien pueda responder a mi sollozo.

Nada queda, excepto esperar a que pase, recordar esas viejas frases de: Quiero que me mientas, pero miénteme bien para que no duela. Recordando como se tiene que abrigar una sola cuando cae la noche y sobreviene el frío. Cuando llueve en verano y se oscurecen para siempre los días soleados.
Recordando como sobrevivir a los que se van antes de tiempo.

Me lees triste, lo se. Pero no es tan así, hoy me alegró  que me llamaran Laura, que se acordaran de ella, la que no sale vestida nunca. La que vive desnuda y ama con pasión desbocada. Me ha gustado eso, que no dijeran mi nombre sino mi alter ego, para recordarme quien es la persona detrás de las persianas bajas. La que mira y se sonroja buscando una historia sordida tras otra, una persona sordida tras otra.

Nada queda, nada. He plantado en terreno eriazo flores muy caras y ahora lloro por ellas, tonta de mi, esperando que no mueran.




Fecha Publicación: 2016-12-10T02:22:00.001-05:00
Insomnio.

Que se hace la madrugada en que te ibas a casar y te ataca un insomnio que no te permite conjugar ningun pensamiento? Yo no lo se, pero cada vez que he tenido dudas sobre algo lo he cogido...ooops, no malas palabras en este blog, verdad? Lo he tomado, siempre tomado el riesgo.

Me hago llamar Laura y desde hace 10 anos tengo este blog de inicio cinico y desordenado, que luego fue variando a hacerse cursi y deprimente- pienso yo. Fue cerrado tantas veces que ya ni recuerdo cual era el timeline original. Lo que si recuerdo son estas noches de insomnio en casa, la necesidad de tamborilear mis dedos en el teclado, la necesidad de ordenarlo todo mediante palabras y darle un poco de calma a lo que de hoy en adelante llamaremos pasión - y a la que otros entrañables llamaran LOCURA.

Como decía, hoy era el día de mi boda...Y si hubiéramos seguido en contacto tal vez también habrían recibido una virtual invitación, pero eso no ocurrirá. Me ha tomado 6 meses asumir que no pasara y que todos tenian razón: Es mejor así. Como se hace para cerrar una herida, solo con esa frase insípida: "Es mejor así?"
Lo que ha ocurrido en mi vida en cambio es otro de esos viajes cierra-círculos que me gustan tanto. Gente nueva, sabores nuevos, una persona renovada que devuelve el pasaporte para que se lo timbren en senal de conformidad...Senorita, pase, esta curada de ese mal de amores, puede volver a su país original y retomar el rumbo como mejor le venga en gana, aquí a nadie le importara lo suficiente.

En lugar de un psicologo, nos hemos entregado -la tal Laura y yo- a incontables días de reuniones con amigos, de traguitos de todos los colores, de música en vivo, de cigarrillos sabor a mora...Laura y yo hemos dejado el cafe porque nos mantenia demasiado activadas, pero aun asi, heme aquí con el insomnio de siempre, volandome de un tajo toda la buena ortografía para escribir tal como se me viene a la mente todo.

Soy medico, lo sabia no? Llevo una vida dividida entre mi racionalidad, mi sensibilidad y mis malditas pasiones ( quedamos en que así le diríamos ) Esa continua división que tenia como objetivo moderarme, ordenarme y ser perfectamente rentable en cada aspecto por separado, se ha venido abajo  con los anos. Ya no puedo separar mi perfil profesional, de la loca melomana, ni de la fanática de las fotografías, menos de las cosas que dibujo y desdibujo, le he puesto empenho a ser medico, una maestría, diplomados aquí y en el extranjero, mas estudios, mas libros. Tápate esa cabeza, tápate esas ideas, tápate el cuerpo...Bahhh, uno es quien es y según la persona que me toque conocer, empiezo a mostrarme primero por el lado que mas le acomode...Luego viene el zafarrancho, la complejidad. La nerd a la que le gusta bailar hasta destrozar los zapatos...Pero como, no que eras una intelectual de remate? La cinica que solo quiere relaciones cortas y luego abraza, besa, se apasiona ...pero como! No eras tu la de las relaciones sin complicaciones? La golosa de la comida que se esfuerza cada anho por alguna bikini mas corto. Todas las contradicciones entre la consumista y la socialista. La sensibilidad, la brusquedad, las ganas de quedarse y las ganas de salir corriendo. No es una confesión, ya no es un secreto para nadie.

Esta noche Laura se casara con ella misma...La que escribe, con la que cura/o mata, la que publica fotos de lenguas y dientes. La que no quiere hablar y habla. Vamos a fusionarnos todas y que se vayan a la mierda los buenos modales.