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(Dirigida por Bennett Miller – USA 2011)
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"Si perdemos, perdemos como hombres y
si ganamos, ganamos como hombres"
Freddy Ternero
Autor del Libro: ¡Si se puede! La conquista de un sueño
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El equipo de béisbol de los Oakland Athletics ha perdido su
último partido de la temporada. El gerente general Billy Beane (Brad Pitt) se
encuentra enfurecido. Lo peor de todo es que sus principales jugadores
referentes han decidido emigrar a otros equipos. Las noticias malas llegan
juntas puesto que el presidente de los Oakland ha decidido que el presupuesto
para la siguiente temporada va ser estrecho. ¿Cómo armar un equipo bueno y
contratar a jugadores que rindan tan bien como los que se han ido, si no hay
dinero?

Billy se da cuenta que sus cazadores de talentos no están
“bien enfocados”. Se le ocurre ir él mismo a hacer canjes de jugadores con otro
equipo. No le va bien pero conoce a un joven economista llamado Peter Brand
(Jonah Hill), el cual es un apasionado analista de jugadores. Billy conversa
dos veces con él, se sorprende y lo contrata para los Oakland. Peter es un tipo
que para seleccionar personal no tiene prejuicios ni se deja llevar por eso que
otros llaman defectos (como la edad, apariencia, personalidad, inestabilidad,
etc). Billy lo nombra subgerente. Ambos creen en el proyecto de armar un gran
equipo a partir de jugadores por los cuales otros no darían ni un centavo, pero
es que en tiempos de crisis económica, armar un buen equipo si es posible, al
menos el análisis del economista Peter así lo dice.

Las nuevas contrataciones que se introducen por iniciativa
de Peter y la aprobación de Billy no son del agrado de muchos en los Oakland
Athletics. Pero un Gerente conoce que dirigir adultos no es fácil entonces debe
tomar decisiones prácticas, no dejarse ganar por las emociones, ser prudente,
creer en el proyecto al 100%, adaptarse a las situaciones nuevas, que no hay
que juzgar a un nuevo elemento en su primer día de trabajo y por último sabe
que “todo lo que vale la pena en esta vida es increíblemente difícil pero hay
que hacerlo”.
Una de las mejores películas del 2011 con una gran actuación
de Brad Pitt y Jonah Hill.


OLLANTAYTAMBO
Una historia de amor en las alturas
(Escrita por David Cotos – Perú 2011)
Helena: Debemos terminar. Tú eres un hombre peligroso.
Antonio: ¿Peligroso?
Helena: Tú eres de los que aman pues.
Antonio: Es ¿Qué acaso tú no quieres ser amada?
Helena selló sus labios, lo miró con los ojos temblando, montó en su moto y se marchó.
La lluvia todavía caía en la Plaza Mayor de Quinti. Una vez más, su corazón lo habían roto. Ya no era una novedad. Desde que empezó su participación en las lides del amor había estado con exactamente 14 mujeres, ni una más ni una menos. Todas habían sido distintas: flacas, gordas, chatas, trinchudas, potonas, racas, morenas, blancas, rubias, chinas …. y la última había sido Helena, una tombita trigueña de labios gruesos, senos erectos y trasero duro.
Se habían conocido en aquellas madrugadas de trabajo de ambos en la Institución Financiera en la que laboraba Antonio. La función de la tombita (al igual que la de los tombos) era simple: cuidarles las espaldas a los funcionarios, entre ellos Antonio. Eso de darle tracatan a los números a las 3 a.m. no es divertido por el frío que te congela, sin embargo Antonio en sus ratos libres (y para no dormirse) se daba maña para conversar con los tombos que los cuidaban a él y a los otros encorbatados. Cuando la vio por primera vez a Helena, recorrió lentamente las líneas de aquel cuerpo de ella, maravilloso y colosal. Se acercó.
Antonio: Hola
Helena: ¿Tienes miedo?
Antonio: Miedo de ¿qué?
Helena: De esto.
Helena se llevó la mano izquierda a la cintura y colocó sus dedos en el revólver que tenía ahí. Hizo un gesto con la boca como llamándolo tonto pero al mismo tiempo le coqueteó.
Antonio: No, para nada.
Helena: Ja ja. Te mueres de miedo, cobarde.
Antonio: Que no. Te estoy diciendo.
Helena sacó el revólver y se lo puso a la altura de su pubis. Luego encogió el labio inferior izquierdo formando un corazón en la boca. Antonio miró hacia un costado, los encorbatados lo miraban, algunos con cara de curiosidad y otros de envidia. Tuvo que volver con ellos, Helena lo despidió con una sonrisa y abriendo sutilmente los labios como diciendo al aire: “cobarde”.
Antonio volvió a su rutina. Los encorbatados se quedaron callados y algunos se sonrieron. Sólo uno le dijo: “esta buena la tombita”.
Mientras caminaba por las calles mojadas de Quinti se le venían todos los recuerdos con Helena, quizá esa era la forma de olvidarla lo más pronto posible y enamorarse de nuevo de quien sabe quien. Al llegar a su departamento, se quitó toda la ropa de encima y puso en la lectora de cd una canción de Whitney Houston que decía “Siempre te amaré”. Mientras se bañaba recordó la primera vez que hizo el amor con Helena y se le detuvo la respiración por un momento.
Helena: Sigue, sigue!!!
Antonio: Espera.
Helena: ¿Qué haces?
Antonio comenzó a susurrar al oído de ella: “Mátame lentamente, disfrútame como te disfruto, siénteme como te siento. Quémame con harto fuego, siénteme como te siento. Destrózame, hazme picadillos pero siénteme como te siento”.
Helena puso cara de loca
Antonio: Es un poema de Raltes
Helena: No me importa de quien sea, tú sigue diciéndome esas cochinadas que son bien ricas. Sigue papi, sigue!
Antonio comenzó a armar su maleta marrón y una mochila de mano. Mientras caía el agua a su cabeza en la ducha tomo la decisión de viajar a Cuzco. Le habían hablado (los encorbatados) que ahí existía un hombre al que le llamaban “el internacional William”, era un brujo famoso porque vendía una pócima para “no enamorarse de nadie nunca jamás”. Llegaban de todo el mundo a comprarle su pócima toda clase de personas en busca de aquel elixir que les permitía llevar una vida aligerados de aquella cosa llamada “amor”. Antonio recordó que a los encorbatados siempre se les veía felices porque nunca se comprometían con ninguna mujer, sólo les interesaba el placer igual que a ellas.

Viajó a Lima por bus y luego fue al Aeropuerto para comprar su pasaje a la ciudad imperial. Formó su cola previa a entrar al avión, delante de él iba una flaquita de menor estatura que a cada rato volteaba y le sonreía. Antonio ponía su cara de idiota. Examinó la sala de embarque y vio que los amigos de la muchacha hablaban todos inglés y eran muy jóvenes, parecían jugar sentados en el suelo al yan kem po. Rato después, entraron al avión. Antonio pensó por un momento que le iba a tocar sentarse junto a ella por esas coincidencias de la vida. En efecto así ocurrió, el asiento del lado de la ventana vacío, el asiento del medio iba ella y él al costado o sea hacia el pasillo. Antes de hablar con ella, Antonio se fue al baño. Ahí se miro al espejo, arregló su cabello y luego se llevó una goma de mascar de menta a la boca.
Antonio: ¿De dónde eres?
Tracy: De Nueva Zelanda. ¿Tú eres de Cuzco?
Antonio: No, yo soy de Quinti, la ciudad donde todas las mujeres son bellas.
Tracy: Ja ja.
Antonio: No te rías, que es cierto y queda al Norte de Lima.
Tracy: Tengo que conocer ese lugar. Disculpa mi castellano.
Diciendo esto Tracy buscó en su bolso un diccionario español-inglés.
Antonio: No te preocupes.
Antonio examinó a Tracy, tenía un parecido a Bo Derek tremendo, la carita linda y esos ojitos curiosos. Su cuerpo era delgado pero contorneado. Se le notaba bien joven, como sus amigos, en efecto Tracy tenía sólo 18 años.
Antonio: Y ¿Por qué vas a Cuzco? ¿Para hacer turismo?
Tracy le mostró su polo, ahí decía un nombre en inglés que eran las siglas de una institución que llevaba europeos durante 3 meses a Cuzco para que vivan con familias cuzqueñas, era una especie de turismo vivencial.
Tracy: Eso si nosotros pagamos por todo, no creas que a nosotros nos pagan.
Antonio: Suena interesante.
Tracy y Antonio se la pasaron conversando todo el rato sobre el Perú y sobre Nueva Zelanda. El tiempo no dio para “conversaciones más profundas” pero si para que Antonio le recomendara que se diera ella su tiempo para ir al valle de Urubamba, que él lo había visitado hacia unos años y era un lugar muy hermoso. Llegaron a las 06:30 de la mañana a la ciudad imperial, se despidió de Tracy (y de Samantha y Sue, amigas que Tracy le presentó en el camino y con las que se tomaron fotos en el avión).
Buscó un taxi y le dio la dirección del Hostal que le habían recomendado los encorbatados que cumplía con las 3B: bueno, bonito y barato. Y para añadidura con hartas gringas, brasileñas, españolas y francesas.
Taxista: Oiga usted es de Lima ¿verdad?
Antonio: No, yo soy de Quinti.
El taxista puso cara de cojudo: En serio, y es cierto lo de las mujeres de ahí.
Antonio: Si, maestro.
Taxista: Y ¿Qué lo trae a esta preciosa tierra?
Antonio le mintió: Trabajo.
Taxista: Todos los del Norte vienen por lo mismo, no me llama la atención.
Antonio no pudo reprimir su curiosidad: Maestro una consulta ¿ha oído hablar del “internacional William”?
El taxista miró por su retrovisor, hizo un giro con el cuello hacia izquierda y derecha. Detuvo el automóvil. Se bajó, sacó la maleta de Antonio, abrió la puerta y le ordenó que se bajara. Antonio buscó que le diera explicaciones, pero el taxista con el ceño fruncido sólo se limitó a encender el auto y partir. A Antonio no le quedó otra que tomar un nuevo taxi e ir callado todo el camino, no quería arriesgarse a que lo dejaran tirado a medio camino de su destino otra vez.
El Hostal Embajador quedaba junto a una heladería que vendía esos postres deliciosos al estilo holandés. El sol ya había salido cuando se registró y le dieron la habitación 305.
Señorita Registradora: Señor ¿quiere un mate de coca para la altura?
Antonio: Si, por favor. Me encuentro muy cansado y me siento medio mareado.
Señorita Registradora: No se preocupe, yo ahorita doy la orden para que se lo lleven a su cuarto.
Antonio: Gracias Julia – así decía escrito en el pin que tenía en su blusa la señorita registradora.
La señorita registradora le ofreció una sonrisa de esas que te dejan embobado.
La mañana se la pasó echado en la cama, el mate le sirvió más para calmar la sensación de mareo y luego poder dormir por un par de horas. Al despertar, fue al baño y se mojó el rostro lleno de pelos por no haberse afeitado. Salió del cuarto, en el 307 se hospedaba un portugués que lo saludo cuando él pasó cerca. Antonio pensó para sus adentros que fácil que es ese idioma. El cielo azul era como para pintarlo en un cuadro, los techos diseñados para soportar las lluvias. Comió unos panes y un jugo de naranja mientras conversaba con unas chicas chilenas que hacían turismo desde hacia días en Cuzco.
Luego salio a recorrer la ciudad, el cielo se había puesto oscuro, en cualquier momento iba a llover. Volvió al hostal y buscó una casaca térmica con gorra incluida. En la puerta le cerró el paso Julia.
Julia: ¿Vas al centro?
Antonio: Si, voy a recorrer la ciudad un rato.
Julia: Mira, ya terminó mi turno y ….puedo ser tu guía. ¿quieres? – diciendo esto repitió la sonrisa tempranera.
Antonio puso su labio inferior encima del superior y luego le dijo que si.
Las verdaderas intenciones de Antonio eran no solamente pasearse por el centro si no indagar por el brujo. Se abstuvo de contarle sus propósitos.
Julia era una excelente guía, hablaba con pasión de Cuzco. Amaba su tierra y estaba orgullosa de que ese suelo haya sido la base del Imperio Incaico. Siempre sonreía de esa manera y a todo el mundo, realmente caía bien a cualquiera que la conociera. Para ella la vida consistía en ser feliz. Fueron a la Catedral, la piedra de los doce ángulos y el templo del Coricancha. La pasaron bien, Julia le tomó fotos con su celular a Antonio.
Antonio: Con tal que no las cuelgues en esa huevada del Facebook.
Julia: No te preocupes, es para mostrarles a mis amigas la foto de mi amigo de Brasil.
Antonio estrenó cara de tonto en práctica y le dijo: ¿Brasil?
Julia: A mi no me engañas con eso de que eres del Norte, tú eres brasileño papi.
Antonio puso ahora cara de asno: ¿papi? ¿brasileño? …. ¿papi?
Julia: Papito nos vemos más tarde ¿ya?. Ahorita tengo que ver a mi novio. Chau.
Julia le dio un beso en la mejilla izquierda y se fue corriendo en medio del frío cuzqueño.
El “brasileño” recordó las sabias palabras de su ídolo del cine Gregory Peck: “Las mujeres son raras”. Toda la razón Gregory.
Cenó en un restaurante junto con familias argentinas que colmaban de bote a bote el local. Por un momento pensó que se había equivocado de ciudad y se encontraba en la romántica ciudad de Buenos Aires, pero no, se encontraba en Cuzco. Lo que ocurría es que por esa época muchos argentinos visitaban la ciudad. Pidió un pepian de cuy, el cual venia acompañado con su papa sancochada y su arroz bien graneado. Lo devoró con harto placer. Al salir de regreso al Hostal, tomo un atajo por un pasaje que daba hacia la Plaza de Armas. Fue en ese momento que un hombre lo llamó.
Hombre: Señor acérquese.
Antonio vio que la galería parecía medio vacía, pero se acercó.
Hombre: Y ¿Por qué está usted aquí?
Antonio le dijo la misma mentira que le había dicho al taxista: Por trabajo.
Hombre: Ya veo que usted viene de Lima.
Antonio le siguió la corriente: Si, soy un limeño de pura cepa.
Hombre: ¿Le gustaría ver un espectáculo en vivo de costumbres incas?
Antonio pensó que eso estaba raro pero parece que el hombre lo había hipnotizado porque él aceptó ver el espectáculo. El hombre lo llevó a un stand de la galería y cerró la puerta.
Hombre: Siéntese, ¿Cómo me dijo que se llamaba?
Antonio: Me llamo Pedro (le mintió)
Hombre: Mucho gusto Pedro. Yo soy Willy.
Antonio recordó al “internacional William”.
Antonio vio que en la mesa habían una serie de huacos con forma de animales (desde cóndores hasta búhos). De pronto Willy hablaba en forma como cantada y soplaba cada uno de los huacos, cosa mágica salía el ruido idéntico que producía cada animal en la vida real. Eran increíbles esos huacos mágicos sonoros. Al rato Willy quiso venderle los huacos a Antonio, él no aceptó. Entonces Willy le ofreció unos cds con los ruidos de los huacos. Antonio tampoco aceptó y se puso de pie haciendo un gesto como de querer irse.
Willy: Y ¿por cuánto tiempo más te vas a quedar en Cuzco?
Antonio: Lo que dure el Proyecto, puede ser 3 meses o medio año.
Willy: Ok. Mira cuando quieras vuelve, por ahí que te animas a comprarme un huaquito, ojo que vienen con su sello que son copias para que no te hagan problemas allá en Lima.
Antonio: ….hmmm. Más bien quisiera hacerle una pregunta.
Willy: Dime.
Antonio: Conoce al “internacional William”.
Willy salió fuera de la galería, prácticamente lo empujó a Antonio, miró a un costado y a otro. Luego le hizo un gesto para que se quedara callado y que lo esperara. Antonio tenía la seguridad que este hombre lo iba a llevar con el brujo. Willy cerró las puertas del stand y de la galería. Con su mano le hizo una señal a Antonio para que lo siguiera. Llegaron al cruce de una calle con un restaurante judío y una pizzería italiana, ahí había un Toyota verde. Entraron y Willy lo puso a andar.
Willy: ¿Por qué quieres ver al “internacional William”?
Antonio: Quiero comprarle su pócima para “no enamorarse nunca jamás”.
Willy. ¿Por qué un tipo joven como tú quiere eso?
Antonio tenía el cabello blanco pero su rostro era joven y no común, por eso quizá lo confundían con cualquier nacionalidad.
Antonio: Estoy harto del amor. Enamorarse sólo trae decepción y sufrimiento. Yo quiero ser feliz.
Willy: El amor es lo más bello del mundo. Si quieres ser feliz debes amar.
Antonio: Yo ya no quiero amar.
Willy: Pues se ve en tus ojos que si. Mira Pedro, mi nombre real es Carlos, un gusto conocerte. Soy “Willy el vendedor de huacos”, también conocido como “el internacional William” en otros lares y como “La tía Lupe” en el periódico local para el que trabajo.
Antonio: ¿La tía Lupe? Eres ………..
Willy: Ja ja. No. Lo que ocurre es que yo escribo la sección de “Historias del corazón” con el sobrenombre de la tía Lupe.
Antonio: Ese tipo de secciones donde te mandan historias de amores y tú les das consejos.
Willy: Exacto. Sólo que hay un detalle, también las historias de amor las escribo yo.
Antonio: Pucha que eres un pendejo.
Willy: No, sólo quiero vivir. Tengo una familia que mantener.
Antonio cerró su boca, noto que Willy hablaba seriamente.
Willy: Veo que a ti te falta madurar bastante. Mejor regresa a Lima, si eres tan tonto para creer en pócimas mágicas para “no enamorarse”.
Antonio: O sea que esa es otra de tus pendejadas.
Willy: Sobrevivencia le llamaría yo. Mira Pedro, tú todavía no sabes lo que es tener una familia y que te falte el pan para tus hijos, el día que lo sepas ya te quiero ver.
Antonio: Ya que te has sincerado, yo también me sincero. En realidad me llamo Antonio y soy de Quinti, no de Lima.
Willy: Eso ya lo se.
Antonio: ¿Cómo lo sabes?
Willy hizo una sonrisa amplia.
Willy: ¿Dónde te estás hospedando?
Antonio: En el “Embajador”. ¿Por qué?
Willy: Seguro que ya conversaste con Julia ¿cierto?
Antonio: Si, más tarde nos íbamos a ver ….. aguanta ¿Cómo sabes que he conversado con ella?
Willy: Ahorita mismo recoge tus cosas y vente conmigo. Inventa alguna excusa y largate de ahí.
Antonio: ¿Por qué tendría que hacer eso? Dame una razón, una no más.
Willy: Viniste a Cuzco por una pócima mágica. Pues no te vas a ir con las manos vacías. Te vas a llevar algo mejor, la pócima del amor. ¿Qué dices?
Antonio se puso a deliberar con su cerebro. Mientras tanto Willy se había estacionado a una cuadra del “Embajador”.
Antonio: Algo me dice que no te haga caso. Por otro lado pienso que en verdad eres un brujo que sabe mucho y yo quiero aprender de la vida, quizá los encorbatados no me guiaron por el camino correcto.
Willy: ¿Los encorbatados? Ja ja ja. Que manera de llamar a esos pretenciosos. No me llames brujo, suena feo ese término, mejor llámame a partir de ahora Huayna Cápac.
Antonio: Ja ja. Ahora si que me das risa. Pensé que no tenias tu gracia pero eso de que te llamen el nombre de un inca si que es risible. Me has convencido Huayna.
En “El Embajador” lo esperaba en la puerta Julia sonriéndole. Antonio pasó por su lado y le puso la misma sonrisa, pero siguió de largo. Luego de un rato, Huayna condujo el auto hacia la esquina del Hostal y observó que Antonio parecía decirle algo a Julia, y esta ponía ojos de cabra arrecha.
Huayna: ¿Qué le dijiste?
Antonio: Poesía de Souza
Huayna: ¿Quién carajos es Souza?
Antonio: Nadie, es un poeta brasileño que me acabo de inventar y le he susurrado sus poemas de amor.
Huayna: Tú si que eres extraño. Acaso no sabes que recitar poemas es cursi para las mujeres.
Antonio: Será cursi pero si vieras como les fascina en las artes del amor.
Huayna: Tienes razón en eso pendejillo, mientras ven al hombre más ridículo como les gusta.
Antonio: Aja.
Huayna: Bueno “Souza” vámonos.
Antonio le mandó un beso volado a Julia. Ella lo remedó y en su corazón siempre guardó el recuerdo del poeta brasileño que alguna vez llego al Hostal.
Tomaron el camino que lleva hacia el valle del Urubamba, de noche el Cuzco se veía inclusive más espectacular alumbrado por la luna llena. Antonio contemplaba con mucha tranquilidad esas imágenes que iban llenando el casillero de recuerdos en su cerebro. Por su mente también pasaba como había confiado en un extraño, podía ser un pervertido o un maniático, se acordó del taxista que cuando le habló del “internacional William” lo bajó del vehículo en plena Avenida de la Cultura.
Antonio: Huayna te puedo hacer una pregunta.
Huayna: Dime
Antonio: ¿Has tenido problemas alguna vez con eso del “internacional William”?
Huayna se mantuvo callado por un breve lapso.
Huayna: Una vez un tipo alto y corpulento vino a mis instalaciones mágicas y quiso agredirme.
Antonio: ¿Por qué?
Huayna: No me daba un porque. Menos mal que apareció mi señora con una de mis nenas y al tipo se le ablando el corazón y se fue. Tiempo después me entere que la furia se debía no a “Willy el huaquero” ni a el “internacional William”, su violencia era porque pensaba que yo me había enterado una infidelidad suya y la había publicado en la sección de “Historias del Corazón”. No se ni como se enteró que yo era la tía Lupe, lo bueno es que nunca más supe de él.
Antonio repasó en su memoria al taxista, tenía la misma descripción (alto y corpulento) con la añadidura de un corte en la mano derecha que era bien notorio. Luego de aquel intercambio de palabras, el viaje se mantuvo en el más estricto silencio.
Huayna: Antonio despierta. Hemos llegado.
Antonio: Wow. Que lugar es este.
Huayna: ¡Ollantaytambo!
Antonio no podía creerlo, a unos metros de las espectaculares ruinas de Ollantaytambo habían construido un Lodge con el mismo nombre de las ruinas, lo habían puesto con unos focos luminosos y en letra corrida. Unos árboles inmensos acompañaban la entrada. Movió su nariz y percibió el olor del río Vilcanota. Antonio había llegado al Paraíso sin haber muerto.
Huayna tenía al costado de aquel Lodge, una especie de casita pintoresca (tal como se daría cuenta Antonio horas después al ver los colores de la fachada y el estilo de construcción suizo). Ahí contaba con tres cuartos, uno para dormir él con su señora, el otro para que durmieran sus dos nenas y uno último donde guardaba los huacos que vendía los días viernes y sábado. En este mismo lugar de Lunes a Jueves atendía de día a los desdichados que llegaban pidiendo su pócima para no enamorarse nunca jamás. Por las noches tomaba una silla, se acercaba a una laguna cercana al río Vilcanota y escribía las historias de amor de la tía Lupe. Con el dinero de estas tres actividades podía sobrevivir para pagar los apremios de la vida. Antonio se acostó en el sofá de la sala y se dispuso a dormir.

A las 5 de la mañana el sol ya abrazaba el valle del Urubamba y en Ollantaytambo, Antonio abría las ventanas para contemplar el paisaje. Nunca en su vida había sentido tanta paz como en ese momento, definitivamente era feliz. Quizá el amor significaba primero amar tu patria, tu lugar de nacimiento, él ya empezaba a amar al Perú como nunca antes lo había hecho.
En el desayuno Huayna le presentó a su señora Esther y a sus hijas Carmen y Andrea. A todos se les veía felices. Antonio se sorprendía a cada instante.
Era domingo por lo que le dijeron a Antonio para que los acompañara a hacer compras al barrio de Pisac. Al llegar al lugar, las niñas y la señora de Huayna se separaron de los dos hombres y fueron en busca de la zona de textiles.
Antonio: ¿Qué es la felicidad?
Huayna: Amar.
Antonio: ¿Qué es amar?
Huayna: Compartir.
Antonio: No existe tal pócima del amor.
Huayna: Si existe y seguro quieres saber dónde
Antonio: ¡Claro!
Huayna: En cada uno. En ti. En mí. En él. En ella. En todos.
Antonio: ¿Por qué me tuviste que traer hasta acá para decirme todas estas cosas?
Huayna: Yo alguna vez fui como tú, un pendejillo que no quería asumir responsabilidades mucho menos compromisos. Dentro de mi mente los demás siempre tenían la culpa de todo. Un día conocí a Esther y decidí cambiar por amor. Justo por aquellos tiempos me interesé por la lectura y me enteré que Huayna Cápac fue el reorganizador del Imperio Incaico. Era un ejemplo admirable de gran fuerza de voluntad, valentía y don de liderazgo. Por otro lado en el amor aprendió de los errores de sus padres y trató de hacer lo mejor posible este aspecto para su vida y para la de sus hijos.
Antonio: Debido a eso te gusta que te llamen Huayna. Mira pues, que tal historia. Sí, había escuchado hablar de Huayna Cápac pero no tuve mucho interés.
Huayna: Hoy en día, los jóvenes no le dan importancia a la historia. Sin embargo si no aprendemos de las lecciones del pasado, estamos condenados a repetirlas en el presente y en el futuro.
Antonio: Tienes razón.
Huayna: Te propongo que te quedes este mes de Diciembre aquí en Urubamba, me comprometo a enseñarte algunos secretos de la vida. Te aseguro que pueden servirte de mucho, tú eres distinto a tanta otra gente que he conocido, te interesa ser mejor persona.
Antonio: Me gusta la idea. Este mes lo había destinado a vacacionar, pensaba pasarla en Lima pero las circunstancias hicieron que viniera aquí a Cuzco.
Huayna: Sabes ¿Qué es lo mejor de lo que te ha pasado?
Antonio: ¿Qué?
Huayna: Cuando las personas sienten que se encuentran hundidas en cualquier aspecto de su vida toman dos opciones: Reinventarse o hundirse más. Tú tomaste la primera opción, más allá de que tampoco fuera lo mejor. Eso de no querer enamorarse nunca jamás es muy tonto, déjaselo a los que se creen listos. Mira finalmente como terminan.
Antonio: ¿Cómo terminan?
Huayna: En unos años más lo sabrás.
La esposa de Huayna y sus hijas terminaron de hacer sus compras y se acercaron a los dos hombres. Luego de un almuerzo con cuy frito y chicha de jora pasaron la tarde contemplando el cielo azul y conversando sobre el turismo en la zona. Las niñas jugaron pelota un rato con el canoso Antonio mientras Huayna y Esther los observaban sentados y tomados de la mano.
El Lunes empezó el día con un olor a novedad. Al Lodge Ollantaytambo habían llegado unas familias griegas para pasar los días de navidad y año nuevo que se avecinaban en unas semanas. Antonio miró por su ventana a las griegas, las habían de todas las edades, se focalizó en las que tenían pinta de entre 20 y 30 años.
Huayna: ¿Qué estás haciendo?
Antonio: Mirando a las gringas.
Huayna: Has escuchado del “ama sua, ama llulla y ama quella”.
Antonio: Los incas decían “no robarás, no mentirás y no serás ocioso”.
Huayna: Doy por descontado que cumples con el ama sua.
Antonio: Claro señor.
Huayna: Lo del ama llulla …….
Antonio: Todos mentimos. Tú mientes.
Huayna: Entonces ¿Tú haces lo que hace todo el mundo?
Antonio: ……………
Huayna: ¡Lo mío no es mentira! Mentira es sacar ventaja del otro y hacerle daño. Lo de la pócima y lo del periódico es una forma de darles esperanza a los realmente decepcionados de la vida, ese no es tu caso porque tú si quieres salir adelante.
Antonio: Huayna realmente me dejas cojudo con tus palabras.
Huayna lo miraba a Antonio como si fuera el hijo que nunca tuvo.
Huayna: Tu lección de hoy es el ama quella o mejor dicho no ser ocioso, en vez de estar mirando a las blanconas mejor únete al taller de artesanías que dictan en el Lodge todas las mañanas. Puedes aprender a realizar tus propias cerámicas y venderlas a los turistas. Mira que vender se encuentra relacionado con el amor.
Antonio: ¿Cómo es eso?
Huayna: Sólo se puede vender lo que se conoce bien. Si realizas tu propia cerámica vas a tener mayor facilidad para venderla ya que la conoces bien, la amas, la quieres porque tú mismo la hiciste con tus propias manos.
Antonio: Tu filosofía me gusta.
Antonio entró con mucha curiosidad al Lodge, indagó por el lugar donde dictaban las clases de artesanía. Lo mandaron al fondo, había un cuarto pintado de marrón atravesando el patio. Mientras caminaba observaba a las griegas, en su mente iba diciendo “esta si, esta no”. La puerta se encontraba abierta, asomó su rostro y vio una mujer de unos 40 años elaborando un jarrón sobre una mesa.
Antonio: ¿Usted es la profesora?
Linda: Así es, me llamo Linda.
Antonio: Yo Antonio. Oiga su nombre le hace merecimiento a tanta belleza.
Linda: Gracias – sonrió y se puso roja.
Antonio: Usted no es peruana ¿verdad?
Linda: No.
Antonio: ¿De dónde es?
Linda: De Gales.
Antonio: Ohhh. Que interesante. ¿Lleva mucho tiempo en Perú?
Linda: Si, llegué aquí hace 15 años y me enamoré de este lugar, es bellísimo.
Antonio miro si tenía aro. Nada, los dedos limpios. Sin embargo, como se encontraba trabajando quizá se lo había sacado. Para no tener duda, bastaba un par de preguntas más.
Antonio: ¿Y cómo así se animó por venir al Perú?
Linda cambió la sonrisa por la seriedad.
Antonio: Perdón, creo que estoy muy preguntón hoy día.
Linda: No hay problema, vine para olvidar a un amor irlandés.
Antonio solo movió la cabeza de arriba hacia abajo y de abajo hacia arriba. Según él, la gringa se encontraba sola.
Antonio: ¿Y los alumnos?
Linda: Siempre están de paso, por ejemplo ayer y antesdeayer estuvieron unos jóvenes de Nueva Zelanda.
Antonio: Por ahí seguro vino una chica llamada Tracy.
Linda: Si ¿Cómo lo sabes?
Antonio: En el avión que me trajo la conocí a ella y sus amigas, les dije que vinieran a Urubamba.
Linda: Déjame verte bien. Ja ja ja.
Antonio: ¿Qué pasa? ¿He dicho algo gracioso?
Linda: Tracy me mostró su cámara con las fotos del canoso que habían conocido en el avión, con sus amigas, decían que eras un tipo exótico.
Antonio: ¿Exótico?
Linda: Así dijeron. Ji ji ji.
Antonio hizo una mueca de sonrisa pero no le gustó eso de exótico.
Aquella mañana Linda le enseño los principios básicos para realizar cerámicas. El aprendiz Antonio prometió estar muy temprano al otro día para seguir aprendiendo.
Antonio: ¿Qué es la pasión?
Huayna: Es egoísmo, quieres placer para ti pero te olvidas del otro, se puede convertir en una esclavitud. Muchos lo confunden con amor. Ahora me toca preguntar a mí.
Antonio: Ok.
Huayna: ¿Por qué encaneciste totalmente teniendo menos de 40 años?
Antonio: Me llamaba la atención que hasta ahora nadie me lo hubiera preguntado, en Quinti y en Lima es lo usual que me hagan esa pregunta ni bien me conocen. Todo ocurrió una madrugada que trabajaba con los encorbatados, justo ese día no vinieron los tombos a cuidarnos, un amigo que yo siempre lo vi como un tipo normal sacó una pistola y dijo que nos iba matar a todos. Tuve tanto miedo de morir que en cuestión de horas las raíces de todos mis cabellos se pusieron blancas.
Huayna: Asu que alucinante, no sabía que eso fuera posible ¿Y cómo terminó la historia?
Antonio: Tras contarnos por 3 horas – que resultaron infinitas – su miserable vida privada, se acercó, a la ventana, miró hacia el Océano Pacífico, se llevó el arma a la sien y se suicidó.
Huayna: Que triste. Pobre hombre.
Antonio: Pobres de nosotros que estuvimos en manos de ese loco todo ese tiempo. ¿Le tienes compasión?
Huayna: Claro que le tengo compasión. ¿Quién soy yo para juzgarlo?
Antonio: …………………..
Huayna: Cambiando de tema, ¿Qué tal te fue hoy?
Antonio: Bien, aprendí a realizar cerámicas de estilo moche.
Huayna: Y ¿Por qué pones cara de ahuevado?
Antonio: A ¿Qué te refieres?
Huayna: Miraste hacia arriba con ojos soñadores.
Antonio: Es que la profesora es guapa.
Huayna: Te refieres a Linda, si es muy guapa pero es mayor para ti.
Antonio: A mi no me importa la edad.
A la mañana siguiente Antonio observaba a Linda realizar unas cerámicas con grabados en alto relieve. La miraba y se imaginaba con ella haciendo la escena de la película “Ghost” cuando Patrick Swayze con Demi Moore se besaban y tocaban mientras realizaban una artesanía. Antonio se puso a tararear la canción de “Melodía Desencadenada”.
Linda: Antonio ¿Qué te pasa?
Antonio: Nada nada. Me distraje, perdón. Te propongo hacer el juego de las preguntas y respuestas sin opción a callar. Si o si se responde.
Linda: A ver lánzate.
Antonio: ¿Qué piensas de la mentira?
Linda: Me da asco. Te cuento un caso, un amigo peruano administrador viajó a los Estados Unidos y luego de un tiempo nos dijo aquí a los del Lodge que allá se encontraba de gerente de un restaurante. Nosotros le creímos. Al cabo de un tiempo, un danés que siempre se moviliza entre Cuzco y California nos contó que lo vio a Jhon (así se llamaba) como mozo en un restaurante de California. ¿Por qué nos tenía que mentir?
Antonio: Tenía vergüenza. Le faltaba personalidad. De esos hay muchos casos y no solamente Estados Unidos, se van a Europa y pasa lo mismo, envían cartas contando sus empleos rimbombantes y lo bien que les va. Pero ojo no son todos los casos, como en todo siempre hay excepciones a la regla. Ahora me toca a mi otra pregunta. ¿Cuál es la diferencia entre el amor y el sexo?
Linda: Fácil. En el amor se quiere con el alma. El sexo es algo instintivo. Muchos confunden el sexo con el amor. Por eso algunos inician una relación ya que los une el sexo y se separan, una vez que se hastían. Me toca. ¿Qué es el éxito?
Antonio: Tener carácter y fuerza de voluntad para lograr mis metas. A ver …. ¿Podemos los seres humanos contentar a todos?
Linda: Nunca vas a contentar a todos. Siempre te van atacar algunos y estos van a ser los más cercanos. Sabes ¿Por qué? Porque tienen envidia. Lo importante es no dejarse amedrentar y seguir siempre en línea recta.
Antonio: Interesante punto de vista.
Linda: ¿Qué es lo que más valoras de un libro?
Antonio: Que son como mis amigos, me enseñan tanto cada vez que estoy con ellos.
Linda: Me gusta esa analogía. ¿Por qué la gente no se casa hoy en día?
Antonio: Porque según ellos “todavía les falta vivir” pero realmente es porque no quieren asumir responsabilidades. Lo malo es que con el paso del tiempo la soledad te vuelve un amargado o una amargada.
Linda se quedó callada un rato como pensando.
Antonio: Me toca a mi ¿Qué es un práctico?
Linda: Un mentiroso consumado que vive de los placeres y el halago.
Antonio: Ja ja. ¿Qué es un idealista?
Linda: Un tonto.
Antonio: Ja ja. Que frontal.
Linda: …. pero ojo los idealistas son los que cambian el mundo.
Antonio: Pero hace un rato dijiste que eran unos tontos.
Linda: Tontos por ser soñar despiertos pero a la vez al ser soñador ven lo que los prácticos no ven enceguecidos por su vanidad, de igual manera hacen lo que los otros no hacen.
Antonio: Con pocas mujeres he hablado de cosas profundas.
Linda: Con pocos hombres he hablado igual que contigo.
Antonio y Linda echaron a reírse por buen rato, luego siguieron con la realización de los ceramios.
Cuando llegó el día Jueves, Antonio se puso al lado del “internacional William” para hacer las veces de Asistente y conocer a los tipos que venían por la poción mágica para “no enamorarse nunca jamás”. El primer tipo que llegó era un barbón como de 30 años con cara de abatido, bajó de una camioneta blanca y se dirigió hacia la puerta donde colgaba un cartel con una flecha que decía “aquí se encuentra William”. Huayna para interpretar al “internacional William” se ponía un poncho multicolores encima y cambiaba la voz (la hacia más ronca). Este primer tipo contaba que tenía un matrimonio tranquilo sin sobresaltos, un día le dijeron en el trabajo que lo trasladaban a la Selva, le dijo a su mujer para ir. Ella le dijo que por nada se iba a esa zona, para ella más importante era su trabajo en la Costa. Él se molestó y le dijo que ella no lo amaba. Ella no dijo nada. Se separaron. Con el tiempo ella ya estaba con otro hombre disfrutando de los placeres de la vida. Tras un tiempo en la Selva, había venido al Cuzco porque quería comprar esa pócima a como de lugar (las selváticas lo ponían loco pero no quería enamorarse) y además un favorcito más.
Internacional William: Aquí tengo la pócima. ¿Cuál es ese otro favor que desea usted?
Barbón: Me dijeron que usted también sabe preparar otras clases de perfumes.
Internacional William: Ya se lo que quiere.
Huayna buscó en unos cajones y luego sacó un frasco con una calcomanía que claramente decía “Atracción”.
Internacional William: Tome joven y sepa usarlo.
Barbón: Gracias, muchas gracias.
El barbón se fue feliz con sus pociones mágicas.
Más tarde llegó un tipo que quería la pócima mágica y otro favorcito. Antonio pensó que el tipo también quería ese perfume “Atracción”. Sin embargo, Huayna lo que hizo fue sentarse en el piso, sacarse su poncho, extenderlo sobre el piso, invitar al caballero a que se sentara frente a él, sacar una bolsita de su bolsillo con hojas de coca dentro. Luego tiro las hojas de coca al poncho y empezó a hacer una lectura de las mismas respecto a las preguntas que le iba haciendo el tipo. Preguntas como ¿quién le estaba traicionando en el trabajo?, ¿si su amante le era infiel y con quién?. El tipo se encontraba convencido que las hojas de coca decían la verdad. Antonio se sorprendía que Huayna siempre estuviera preparado para todas las eventualidades y requerimientos de los clientes que se acercaban a su negocio.
El tercer tipo que llegó tenía miedo al matrimonio porque sufría de pedos aberrantes. El “internacional William” le dio la pócima mágica y de regalo el perfume “AntiPedal”.
El último tipo en llegar tenía una pose medio amanerada y presumía de que venía de un pueblo donde los hombres eran unas máquinas de follar con sus mujeres. Que ahí no existía la infidelidad y otras mentiras más que ni Huayna ni Antonio le creyeron. Seguía presumiendo más y más cuando de pronto se desarmó y se puso a llorar. Huayna entendió los motivos reales de la venida de aquel hombre, buscó en un cajón un frasco en el que la calcomanía decía “Erectin”. El hombre se fue profundamente agradecido.
Al llegar la noche, el cielo se encontraba lleno de estrellas. Era digno de ser pintado aquella visión de los que estaban en Urubamba. Huayna fue a una laguna cercana al río, se sentó en un banco y empezó a escribir su “historia del corazón” para el día siguiente. Antonio lo siguió sin decir nada. La tía Lupe escribiéndose y respondiéndose a si misma. Quien lo diría.

Rato después, Antonio regresó a casa, cuando pasó por el Lodge “Ollantaytambo” escuchó una música que captó su atención. Se acercó a fisgonear, un chico del área de limpieza le dijo que los griegos habían hecho una fiesta y habían alborotado al Lodge, todos celebraban el cumpleaños de una chica que había cumplido 18 años. Eran varias personas y Antonio se metió entre todas, por su aspecto era uno más, hay que ver que por su tipo parecía uno más de cualquier raza o nacionalidad. No entendía nada del idioma griego, nadie hablaba ni en castellano ni en inglés. Se puso a mirarlos y a intentar descifrar su lenguaje no verbal. Fue en ese momento que el grupo musical (compuesto obviamente por puros griegos) toco su versión de “Moonlight Serenade” (sonaba como si se tratara de Carly Simon). Los griegos se pusieron romanticones y cada uno tomó a su pareja. No le dejaron si quiera una griega para Antonio. Se puso a contar sus pasos para largarse lo más pronto de ahí, en eso alguien le tocó el hombro. Volteó y no había nadie.
Antonio: Mierdilla eso me pasa por no beber – se dijo a si mismo.
Volvieron a tocar su hombro. Antonio percibió un olor a mujer, un olor rico de hembra en estado de gracia. En forma rápida agarró la mano y luego volteó, era Linda con un vestido guinda. Se le veía preciosa a aquella mujer de Gales.
Linda: Tan pronto te vas
Linda lo tomó fuerte de la mano, y puso la otra en su cintura. Se pusieron a bailar.
Antonio: Te estaba buscando.
Linda: Ja ja.
Antonio: En serio. ¿A poco no me crees?
Linda: Eres un mentiroso.
Antonio: Pero eso les gusta a ustedes las mujeres.
Linda: Ja ja. ¿Por qué siempre generalizas cuando hablas de las mujeres?
Antonio: Yo no generalizo. Es que en el mundo se ha producido una perdida total de los valores.
Linda: Ahora empiezas con la cháchara de la moral. Deberías en vez de ponerte a la defensiva, agradecerme por hacerte una crítica. Mira que lo hago porque quiero que mejores.
Sonó la versión griega de “L’amour” (la cantante puso la voz como misma Carla Bruni).
Antonio: Esta música no es para bailar.
Linda: Entonces ¿Para qué es?
Antonio: Para escuchar no más.
Linda: Pero yo quiero bailar, tú sigue no más o no quieres estar aquí conmigo.
Antonio: Sigamos bailando, no me importa lo que piensen los griegos ni los demás.
Linda: Por fin dijiste algo más inteligente. A mi también me fastidia los que hacen lo que todos hacen, lo peor es que muchas veces imitan lo malo.
Antonio: Exacto. Son patéticos.
Linda: Antonio cuéntame de ti, de tu familia.
Antonio: Soy el mayor de 5 hermanos. Mi papá fue el sostén de mi familia porque mi mamá murió de infarto cuando yo tenía 8 años.
Linda: Que terrible.
Antonio: Mi papá me daba de correazos cuando me portaba mal, creo que hizo bien porque así adquirí carácter.
Linda: ¿Tú crees?
Antonio: Si, me machacaba que yo era el mayor y debía dar el buen ejemplo a mis hermanos. Con el paso del tiempo los que dieron el ejemplo fueron mis hermanos menores. A todos les fue bien.
Linda: Hablas como si a ti te hubiera ido mal.
Antonio: Mi problema fueron las mujeres.
Linda: Ja ja. Ya me parecía raro que no las mencionaras. Para mí que la ausencia de la madre llevó a que cubrieras su presencia con cada mujer que conocieras.
Antonio: No creo. Para mi la culpa la tuvo una chibola cuando yo era quinceañero.
Ahora sonaba “Quelqu'un m'a dit” (también como si la voz de Carla Bruni se tratara).
Linda: Tú si que eres gracioso. ¿Qué te ocurrió con esa niña?
Antonio: Un gordo le dijo a esa niña que yo quería algo con ella y la muy cabrona me dijo textualmente “prefiero tierra antes que a ti”.
Linda: Ja ja. Y tú ¿te traumaste?
Antonio: ¿Qué crees? Adolescente con las hormonas alborotadas y que me digan eso.
Linda: Ja ja ja ja ja.
Antonio: Y luego.....
Linda: ¿Qué? ¿Hay más?
Antonio: Eso ya fue mi primera vez.
Linda: Cuenta, que me estoy divirtiendo. ¿Qué pasó?
Cambiaron el giro de la música y se pusieron ochenteros, arrancaron con “True” de Spandau Ballet, los griegos se pusieron acaramelados a bailar de nuevo, Antonio y Linda seguían agarrados de la mano.
Antonio: En Quinti tomamos leche de burra para tener buen estómago. El día de mi primera vez tome la leche pero fue la de burra negra, uno de mis hermanos por joder me había hecho el cambio.
Linda: ¿Cuál es la diferencia?
Antonio: La de burra negra te pone burro. Ya te imaginas como me fue esa noche con mi flaquita.
Linda: Ja ja ja ja.
Antonio: Pero eso no fue lo peor…… la verdad no se que hago contándote tanta intimidad mía.
Linda: Será quizá porque te inspiro confianza.
Antonio: Quien sabe, tal vez.
Linda: Bueno continúa que fue lo peor de tu primera vez.
Antonio: Ella estaba tan emocionada que me dijo que me detuviera un instante, luego se puso de rodillas y …..
Linda: y….
Antonio: …. se puso a elevar una oración para tener buen sexo.
Linda: Ja ja ja ja.
Antonio: Era una buena chica, muy creativa por cierto. Siempre que la recuerdo, se forma una sonrisa en mi rostro. Que pena que yo hubiera sido tan joven. Hoy ella ya es toda una ama de casa, responsable y tiene dos niñas bien hermosas.
Linda: ¿Qué crees que les faltó?
Antonio: Mucha mucha madurez. Las mujeres saben lo que quieren prontamente, en cambio nosotros los hombres nos demoramos en madurar.
Linda: Te cuento que algunos nunca llegan a madurar.
Antonio: Yo estoy haciendo todo lo posible por madurar.
La música cambio a “Kokomo” de los Beach Boys. Linda le propuso a Antonio salir a la terraza para observar el panorama de Urubamba. Adentro continuaba la música.
Antonio: Veo que yo me la paso hablando de mi y tú no hablas nada de ti.
Linda: ¿Tienes algún problema con eso?
Antonio: Si.
Linda: ¿Cuál?
Inesperadamente la música cambió a “Every little thing she does is magic” de The Police.
Antonio: He comprendido que busco reciprocidad.
Linda: Y ¿Qué ocurre si no la encuentras? Nosotros queremos que el mundo sea como nosotros deseáramos pero eso es sólo un ideal.
Antonio: Es cierto y me da coraje.
Linda: Que lindo sería que todos amaramos de la misma forma y recibamos lo mismo de nuestra pareja. Pisa tierra, lo que buscas es un imposible.
Antonio: ¿Por qué?
Linda: Porque la gente es como es.
Antonio: ¿No será que me dices todo eso para no hablar de ti?
Linda: ¿No será que no te gusta escuchar las verdades de la vida?
“Message in a bottle” invadió la pista de baile. Los griegos se movían al son de la banda.
Linda tomó de la mano a Antonio e hizo unos movimientos con las manos para que cambiara su rostro serio en ese instante.
Linda: Siempre quise bailar esta canción.
Antonio: Yo también.
Linda: No te creo.
Antonio: Ji ji mentira pero que bien se siente.
La noche siguió su curso, Antonio siguió hablando y hablando. Linda le escuchaba y sonreía. Ya cuando el sol comenzaba a hacer su aparición, los griegos tocaron “Right here waiting for you”. Antonio y Linda se pusieron a un costado de la pista de baile, el la tomó por la cintura y ella le puso los brazos alrededor del cuello. Él era ligeramente más alto que ella.
Antonio nunca había tenido “ningún encuentro cercano” con una extranjera, sus 14 mujeres de Quinti lo podían avalar. Linda no era de una belleza clásica, no tenía el aire de las argentinas ni la sensualidad de las brasileñas mucho menos el color de las francesas o la mirada soñadora de las italianas. Linda tenía algo que lo enloquecía (y no se trataba de poder conversar con ella como no lo había hecho con mujer alguna en su vida). Ese algo era su voz. Su castellano era dulce, era un enigma como había conseguido esa entonación en 15 años pero le fascinaba.
Por su parte, Linda consideraba a Antonio un niño lleno de sueños. Le faltaba mucho para ser hombre. En su natal Gales había sido prostituta, conocía todo acerca de los hombres, sabía tanto de ellos que inclusive podía presumir de conocer hasta a los hombres que todavía no existían. Si vino hasta la lejana Urubamba fue para olvidar a su “jefe” que la maltrataba. Vivió un tiempo en Londres, ahí le hablaron de lo maravilloso que era el Cuzco y la paz que se podía obtener en ese lugar al otro lado del Atlántico. Fue así como hizo el largo viaje, al llegar a Cuzco conoció a un bridgero con él que se acostó y vivió con él por un tiempo, él le enseñó a hablar español en una forma única (por lo cantada que sonaba la pronunciación), además la vinculó a las personas que trabajaban artesanías y así un día ella sintió que dominaba ese arte y se presentó en el Lodge Urubamba como una experta europea en el tema de vasijas moches, ella podía ser una buena profesora para aquellos que quisieran algo de turismo vivencial. Linda convenció a todos y así se quedó. Nadie sabía su pasado, lo peor que le podía ocurrir es que un viejo cliente viajara hasta el lejano Cuzco.
Linda: ¿En qué piensas?
Antonio: En las mujeres que toman anticonceptivos.
Linda: Ja ja ja. ¿Por qué rayos piensas en eso?
Antonio: Terminan hechas unas cerdas.
Linda: ¿Tú me ves hecha una cerda? – diciendo esto hizo un gesto con la boca y movió la nariz hacia ambos lados.
Antonio: Ja ja ja. Ahora tú me das risa.
Se besaron. Para Antonio fue algo mágico, increíble. Para Linda fue algo extraño, ese canoso le provocaba hacerlo suyo, se había encaprichado.
Linda: Enséñame lo que tú sabes – le dijo luego del beso.
Unos ojos habían visto el beso y lo que ocurrió posteriormente, o sea como se fueron al cuarto (habitación permanente) de Linda. Esos mismos ojos siguieron su camino.
Antonio se presentó en casa de Huayna hacia el mediodía del sábado.
Huayna: ¿Dónde estuviste? Ayer te quería dar unas lecciones importantes.
Antonio: Me fui a la Laguna de Huaypo. Te lo recomiendo, es algo inenarrable.
Huayna: Ya me imagino lo inenarrable.
Antonio: Es extraño ayer sentí por un momento que el reloj se detuvo a la misma hora y no avanzaba.
Huayna: ¿Qué más sentiste?
Antonio: En otro momento sentí que había nacido de nuevo.
Huayna: …..y ¿Con quién fuiste?
Antonio: …… con los griegos. ¿Por qué me haces tantas preguntas?
Huayna: Me preocupo por ti.
Antonio: Tranquilo, yo se lo que hago.
Los días de la semana siguiente Antonio cumplió varias veces con hacer la escena de Patric Swayze en Ghost, sólo que en vez de Demi Moore la tuvo a Linda. Si siempre había pensado que amar era difícil y ser amado peor, ahora todo resultaba mágico sin recitar poemas de escritores falsos. En cambio, Linda sólo disfrutaba esos momentos y punto.
Entre los dos armaron el árbol de navidad, lo adornaron con bolas multicolores y lo ubicaron en el hall principal del Lodge. A Antonio se le dio por leer todos los días en el periódico lo que decía su horóscopo. La sección se encontraba junto a “Historias del Corazón” de la tía Lupe. Que maravilla era que su signo zodiacal, le levantara la moral tantos días y además lo beneficiaba en el campo del amor. Definitivamente Linda era el amor de su vida.
Por esos días, Antonio aprendió lo que significa una venta con amor. Él que nunca había vendido ni un caramelo, era ahora un éxito en las ventas de ceramios. La pasaba bien con Linda todos los momentos que compartían. Prácticamente Antonio se alejó de Huayna y sus enseñanzas. Su maestra ahora era Linda.
La semana de Navidad, el Lodge Urubamba recibió nuevos visitantes, una delegación brasileña muy alegre que con su ritmo prácticamente opacaba a los griegos. Ahora si ya no cabía ni un alfiler en aquel lugar. El “internacional William” recibió justo por esos días varias visitas: un tipo que tenía complejo de mostrarse a las mujeres por unas huellas de cortes horribles que tenía en las piernas producto de un accidente en su adolescencia, otro tipo que nunca superó una decepción amorosa y había decidido tomar la poción para olvidarla a ella y a todas de paso, finalmente el extraño caso de un tipo con dejo inglés que acompañaba a los cariocas, este hombre sólo exigía que se le vendiera la pócima.
El día 23 Antonio enfermo del estómago, el “internacional William” tuvo que buscar uno de sus mágicos frascos para curarlo.
Huayna: ¿Qué carajos desayunaste en el Lodge?
Antonio: Nada fuera de lo normal. El mate que me sirvió Linda y mis panes con manjarblanco de colores.
Huayna pensó un rato y se fue, sin decir nada, del dormitorio de Antonio.
El día 24 por la noche unos niños jugaban con chispitas mariposa y otros haciendo estallar cohetones. Los peruanos, griegos y brasileños compartían una celebración mixta, habían unido la gastronomía de cada uno y las tres mesas unidas del patio principal del Lodge eran una invitación al éxtasis. Antonio buscaba a Linda y no la encontraba por ningún lado. Cosa rara, Huayna había desaparecido también. Esther, su esposa, le dijo a Antonio que no lo veía desde la mañana en que salio apresurado diciendo que se iba a la Plaza de Armas del Cuzco.
A la medianoche todos celebraban entre música, comida y felicidad. Antonio tomaba un vaso de cerveza con la mirada perdida. Una mujer desconocida (con vestido blanco y cabellera larga) se le acercó y se sentó a su costado.
Mujer: Hola, soy Lucía.
Antonio: ¿Qué tal? Antonio para servirte.
Lucía: Soy la dueña del Lodge.
Antonio: Oh, mucho gusto. ¿Eres de Perú?
Lucía: No, yo soy de Uruguay.
Antonio: Por tu acento deduje que no eras peruana. Que bueno que estén invirtiendo en el país.
Lucía: Nos gusta Urubamba.
Antonio: La verdad ¿A quién no?
Lucía: Je. ¿Tú eres el amigo de Linda?
Antonio: Si, ¿sabes dónde está?
Lucía: Esta mañana armó su equipaje y se fue. Pensé que te lo había dicho.
Los ojos de Antonio ni se pusieron vidriosos ni rojos ni nada, ya había llorado mucho por las mujeres en el pasado.
Antonio: Linda nunca me decía nada, sólo oía mis historias.
Lucía le escuchó, acto seguido tomó su cerveza de pico. También adquirió la mirada perdida de Antonio. Quienes pasaban los miraban y los juzgaban como un par de aburridos. La gente siempre juzgando.
Antonio: Sabes hoy también se fue Huayna.
Lucía: Y un irlandés que vino con los brasileños. Que raro que se vayan todos justo el día de navidad. ……Querrás decir Willy.
Antonio: Willy, William, Huayna, Carlos o cómo se llame realmente hoy también se esfumó. ¿Crees que haya alguna relación?
Lucía: Pues si. Ellos en el pasado fueron pareja, antes que él se casara con Esther.
Antonio: ¿Es una broma?
Lucía: No. Yo también un tiempo estuve con Willy.
Antonio se llevó las manos a la cabeza, como fastidiado. Lucía miró hacia arriba a la izquierda y recordó “quien sabe que”, luego tuvo un gesto expresivo de alegría.
Antonio: ¡Qué mundo!
Lucía: ¿Por qué?
Antonio: Recién me doy cuenta que yo fui más abierto con ese par, ellos nunca me contaron nada, sólo hablaban de lo que les interesaba. Bueno ya aprendí una lección: No confiar en nadie.
Lucía: Je je. Oye en mí si puedes confiar.
Ambos se miraron y sonrieron.
Antonio empezó una nueva historia de amor, pero fue la definitiva, en la noche de navidad.


(Dirigida por Nicolas Winding Refn – USA 2011)
“El hombre, por naturaleza, es crédulo,
incrédulo, tímido y temerario”
Blaise Pascal
El hombre de la casaca con dibujo en la espalda de un alacrán dedica su vida al oficio de Chofer (Ryan Gosling). No es un chofer cualquiera, es un tipo con un talento sin igual al volante, tanto así que puede ser el doble de los protagonistas de películas de persecución de autos, también hacerla del corredor de autos que desean los grandes empresarios e inclusive se da maña para realizar “trabajillos especiales” por las noches que incluyen una harta dosis de velocidad.
El chofer es un hombre solitario, de mirada muy triste, se le nota sereno y tranquilo, en cierta forma diera la impresión de tímido por lo callado que se muestra.
Es en esos trotes de la agitada vida que lleva, que entra y sale de su departamento, coincide siempre con la vecina del 408, una mujer llamada Irene (Carey Mulligan) que vive sola con su pequeño hijo Benicio (Kaden Leos) ya que su marido se encuentra en la cárcel. Un día, a la salida del supermercado, el chofer e Irene coinciden y él la ayuda cargando las bolsas del mercado. Van al 408, conversan, Irene también es dueña de una mirada triste, es en ese cara a cara que parece haber surgido una química entre ambos.

Cuando Irene lleva a arreglar su carro a un taller, descubre que uno de los mecánicos en el lugar es el chofer (al parecer también tiene una habilidad más a las ya conocidas). El jefe del taller, el Sr. Shannon (Bryan Cranston) se deshace en elogios cuando habla del chofer, Irene lo escucha sonriendo. De nuevo cruzan miradas, él le sonríe, ella se ríe de sus chistes tontos. Como van por la misma ruta, él la lleva en su carro a ella y a Benicio hacia el edificio donde viven, en el camino él les muestra un camino especial para sorprenderlos a ambos. Se detienen un rato en una laguna, el chofer se hace amigo del pequeño. Cuando llega la noche, el chofer e Irene inician de nuevo las sonrisas cómplices de una química inminente. Él se pone su casaca con el dibujo del alacrán y se despide. Los días pasan, él se hace un amigo frecuente de Irene y del niño, van a todos lados, juegan. Lo inevitable está por ocurrir, una noche cuando él conduce el auto, ella lo mira, hace un gesto con la boca de ternura, guía su mano izquierda (con su aro de casada) a la mano derecha de él y entrelaza sus dedos.

Hay una mirada alegre en el rostro del chofer que inesperadamente es borrada cuando Irene le comunica que su esposo va salir de prisión y va retornar en una semana con ella y su hijo. Pareciera que el chofer no había encontrado el cariño en ninguna mujer, antes de conocerla a ella. Se muestra apasionado por querer que no les pase nada malo a Irene y al niño, por lo cual busca conocer más acerca de la vida del esposo. Este será sólo el inicio del camino a su autodestrucción.

“Drive” es una película impactante de principio a fin, no te da tregua. La película se divide en dos partes: La primera parte que expone “con velocidad” el mundo en el que trabaja el chofer y “con tranquilidad” la relación con su vecina. La segunda parte es la más cruda, más apasionada, más violenta y finalmente más trágica ya que se fusionan los dos mundos, antes mencionados, lo cual desencadena que aparezca el “Lado B” del chofer, es decir de aquel tipo callado y tranquilo pasa a convertirse (por aquella admiración a Irene) en un tipo volcánico, frenético que no mide sus impulsos ni piensa sus actos.

Es la tercera vez en el año que comento una película de Gosling, una vez más satisfecho con su desempeño. El director de “Drive”, el danés Winding Refn, manifestó hace poco que Gosling es el tipo de actores que expresan mucho con la mirada y eso permite que el espectador se enganche con sus historias. Yo agregaría que también posee esa versatilidad necesaria para no encajonarse en un solo tipo de papeles y ofrecernos desde un tipo romántico hasta uno extremadamente práctico y violento. Lo mejor es que lo vemos en pantalla y le creemos su actuación. Esto habla de que es un buen intérprete.
Quiero agregar que la banda sonora de “Drive” es una delicia de música pop que parece remitirnos a aquellas canciones ochenteras que tanto nos fascinaron a aquellos que vivimos esa época. La canción “Un héroe real” de College feat Electric Youth que suena al finalizar la película nos deja pensando en la condición actual de algunos seres humanos que arrastrados por sus deseos son capaces de dar la espalda a todo y llevar a cabo acciones fuera de la moral y la ética.

(Dirigida por Terrence Malick – USA 2011)
“La única manera de ser feliz es amando. Si no amas, la vida se te pasará volando”.
Job era un hombre íntegro y fiel cumplidor de las enseñanzas de Dios. Por un tiempo el Señor lo sometió a diversas pruebas por las cuales perdió todas sus riquezas, perdió a toda su familia, y finalmente perdió la salud (enfermo de sarna maligna). Humanamente lo primero que hizo fue reclamar a Dios, todo lo que le había pasado siendo él un hombre temeroso de Dios, un hombre bueno que cumplía con los mandamientos, ¿Por qué justo a él le había caído la desgracia existiendo tantos pecadores que la pasaban bien gracias y gozaban de los placeres fugaces de la vida?. Job se comunica con Dios, reconoce que Él es el dueño de todo y que así como da, también quita. Busca tener la sabiduría necesaria para entender porque se le ha puesto estas pruebas en su vida. Luego de haber soportado todas las pruebas con mucha paciencia y de arrepentirse de quejarse de Dios, este último procede a restaurarle toda la prosperidad pasada (e inclusive la duplica).
La historia bíblica de Job es un excelente marco de referencia para hablar sobre la historia del Sr. O’Brien (Brad Pitt). Tenía un buen trabajo, una familia conformada por su esposa y tres hijos varones. Él pensaba que corregir a sus hijos cuando estos se apartaban de las enseñanzas de Dios era lo correcto, que ir a misa todos los domingos era cumplir con Dios, que enseñarles que “
si uno es bueno se aprovechan de uno” y que “
si quieres tener éxito no puedes ser demasiado bueno” es lo apropiado para que sepan que en la vida se van a topar con muchas personas malas. Lo único que se queja es que su esposa es débil con los niños, no es fuerte como él. De pronto un día en su trabajo, le dicen que se encuentra despedido aunque le ofrecen un puesto que nadie quiere. Él no entiende esta injusticia, si él siempre ha trabajado bien, ha llegado temprano, ha sido responsable. ¿Por qué a él?. Este es sólo el inicio de sus desgracias. Quien más va a sufrir y va increparle a su padre y a Dios todo lo que ocurre es el mayor de sus hijos Jack (Hunter McCracken). Cuando los años pasen llegará el arrepentimiento.
“El árbol de la vida” es una obra maestra conmovedora, acerca del amor, del perdón, de la verdad en oposición a la mentira, de la búsqueda de la sabiduría en vez de mantenerse en la ignorancia. Es un himno a la esperanza y a la confianza en un ser superior a nosotros (Dios). Y finalmente es un canto a la paz y a luchar para nunca darnos por vencidos frente al mal.
Las actuaciones de Brad Pitt y Hunter McCracken quedarán siempre en nuestras retinas. De igual forma la selecta música escogida para la película influye positivamente en las escenas claves.


(Dirigido por Woody Allen – USA 1977)
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Las relaciones de pareja son completamente irracionales, locas y absurdas. Pero supongo que insistimos con ellas porque la mayoría necesitamos que alguien nos ilumine.
Woody Allen
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Cuando Alvy Singer (Woody Allen) fue al cine de pequeño para ver “Blancanieves” no se enamoró de ella, se enamoró de la mujer equivocada: la bruja malvada. Esta experiencia lo marcaría de cara al futuro con las mujeres. También que eso de vivir debajo de la montaña rusa de Coney Island durante la Segunda Guerra Mundial no le pasa a todo el mundo. Alvy era de los niños que le gustaba analizar a todos, desde sus padres que siempre discutían hasta los niños cretinos del colegio, sin embargo su mayor análisis y curiosidad era por las niñas. Para experimentar esas “sensaciones que lo devoraban por dentro” se decidió por besar a las niñas. Por supuesto que lo castigaron muchas veces, igual él fue feliz.

Al paso de los años y tras no ser aceptado en el ejército por debilucho, se vuelve comediante y le comienza a ir relativamente bien. Es en esas circunstancias que jugando un partido de tenis con unos amigos conoce a la actriz y cantante Annie Hall (Diane Keaton). De inmediato ella manifiesta un interés por él. Annie viene de varias relaciones con cretinos y le parece que Alvy no es un tipo hipócrita. Por su parte Alvy en estos últimos años tuvo dos matrimonios fugaces pero igual sigue apostando por el amor.

Surge la amistad entre Annie y Alvy. Ambos se parecen en lo neuróticos y se diferencian en todo lo demás. Annie es una mujer extrovertida, de muchas amigas, de ir a fiestas, tiene una visión poética de la vida y le gusta hacer el amor con su cigarrillo. Alvy es un hombre introvertido, de pocos amigos, no le gustan las fiestas, tiene una visión pesimista de la vida y le gusta hacer el amor con un foco rojo alumbrando. Tanto conversar y salir, ella le declara su amor y le dice que lo ama, él le responde que no la ama ya que esa palabra es muy débil para lo que él siente por ella, para Alvy la palabra correcta es que la “amma” con doble m, ahí si que se expresa toda la intensidad de afecto que siente por ella.

Empiezan a vivir juntos y las diferencias cada vez son más marcadas, sólo el sexo constante parece unirlos. Un día Alvy la espía a Annie y descubre que ella tiene un romance con un profesor casado de su universidad. Empiezan discusiones constantes hasta que finalmente se termina la relación. Alvy busca entender el porque finalizó la relación, porque se enfrió. Siempre existen personas en este mundo y donde uno menos lo cree que te dan las respuestas o es que acaso siempre las tenemos dentro de nosotros y no queremos verlas.
“Annie Hall” es una película acerca de las relaciones de pareja, Allen borda los diálogos con mucha inteligencia. El amor que empieza con la pasión pero al no existir una igualdad de caracteres está condenado a morir. Allen tiene el acierto de mostrar el pasado, el presente y el futuro del personaje principal (Alvy) con el personaje femenino (Annie). Es en esta forma que nos hacemos una idea del mensaje “sobre el amor” que busca transmitirnos, es decir: “polos iguales se atraen”.
Les dejo el extracto de una escena en que Alvy, buscando respuestas, conversa con una pareja feliz sobre el tema del amor.
Alvy: Uds. parecen ser una pareja muy feliz. ¿Lo son?
Dama: Si.
Alvy: ¿Y por qué creen que sea así?
Dama: Humm…. Yo soy muy superficial y vacía, no tengo ninguna idea ni nada interesante que decir.
Caballero: Y yo soy exactamente igual.
Alvy: Entiendo. Vaya que interesante. ¿Así que lograron un buen resultado?
Caballero: Exacto.
Dama: Si. Así es.
Alvy: Bien… Felicidades. Gracias por hablar conmigo.


(Dirigida por Lars Von Trier – Dinamarca 2011)
Parte 1
JUSTINE
Justine me gusta cuando sonríes,
Se forman unos hoyitos en tus mejillas.
Verte feliz me hace feliz.
Que linda eres,
Perdón, miento, tú no eres linda,
Tu tipo de belleza no ha sido definida en este planeta.
Que ojos, que hermosos,
Sigue sonriendo, no pares,
Te perdono todo pero sigue sonriendo.
Me encantas, ¿Por qué miras al cielo?
Mírame a mi, sonrieme a mí.
Natural, que natural que eres,
Me gustas, hermosa más que hermosa
Tu piel, que piel …..
Tus manos, tus senos, tu pelo, tu …. Todo.
Me gustas.
Alto, detente, ¿qué pasa?
Por favor sigue sonriendo ¿Qué te pasa?
Detente.
Triste, cansada, ¿qué te pasa?
Me gustas feliz ¿Qué te ocurre?
¿A dónde vas? No huyas
¿Por qué miras al cielo?
Te has vuelto loca, si eso es lo que ha pasado
Loca, loca. No puede ser y a dónde fue tu sonrisa.
No llores, no me traiciones, no grites
No llores, prueba de nuevo mis besos
No llores
¿Por qué miras al cielo?
Parte 2
CLAIRE
Gris, el cielo esta gris
Claire bonito te ha quedado el cuarto
Sigue arreglándote el cabello tras tu oreja
Has eso, no te preocupes por el mañana, preocúpate por el presente
¿Qué te ocurre?
¿En quién piensas?
Tu hermana, Leo, yo, …. Melancholia
Olvida a Melancholia
Te lo pido por favor
Se fuerte, no seas como tu hermana Justine
Se fuerte
Te lo pido por favor
Tú también mirando el cielo
De día, de tarde
Olvida a Melancholia
¿Qué te ocurre?
¿En qué piensas?
Otra vez mirando el cielo
No puedes dormir
No puedes dormir
No puedes dormir
No puedes dormir
Melancholia, mírala, disfruta
Ya ves que no pasó nada
Perdón, perdón, perdón
Ya no estoy aquí
Sálvate
No llores
Respira
Escúchala a ella
Ve ahí ….a la cueva mágica
Fin…. del Mundo.
NOTA:
El presente post ha sido escrito a manera de poesía ya que la película Melancholia es toda una obra de arte que representa el fin de nuestros tiempos en una forma poética.


(Dirigida por Ingmar Bergman – Suecia 1960)

(Dirigido por Ismael Rodríguez – México 1961)
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En el estado de Oaxaca, hay varios pueblos que a través del año celebran en homenaje a sus principales santos una serie de festividades que llaman “Las mayordomías”. Es el cura párroco del pueblo quien designa quién será el organizador y coordinador de estas fiestas escogiendo entre las personas de mayor solvencia moral y económica. Aquel en quien recae este honor se le llama: “Mayordomo”. Estas fiestas se componen de actos religiosos y profanos … misas … bailes ….y comida. Por cuenta del mayordomo corren todos los gastos de la fiesta, que son muchos pues todo el pueblo queda invitado. Para los elegidos, este honor significa un sacrificio pero, ese hombre importante disfruta el poder agasajar a sus hermanos de raza y consolidar sus afectos. Si bien es cierto que estas costumbres perjudican notablemente la economía de la masa indígena también lo es que, la mayordomía es uno de los escasos motivos por el que nuestros indios abandonan su legendaria tristeza y se sienten felices, durante los tres días que dura cada fiesta. Y ésta es la historia de Ánimas Trujano que quiso ser “Mayordomo” porque necesitaba sentirse: “El hombre importante”.
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La cinta se inicia cuando el último hijo de Ánimas Trujano (Toshiro Mifune) está por morirse, sin embargo él no se encuentra dispuesto a pedir limosnas para traer un doctor, su esposa Juana (Columba Domínguez) si tiene la disposición pero la muerte del pequeño los sorprende rápidamente. Aún les quedan 3 hijas y otro hijo varón por mantener. La vida es dura para Juana y sus cuatro hijos, trabajan de sol a sol, mientras que Ánimas se la pasa fiel a la bebida. En verdad, Ánimas parece acumular todos los defectos posibles: borracho, mantenido, flojo, jugador, apostador, bruto, ignorante que cree en la suerte y por eso todos lo engañan y se burlan de él. Tiene una imperfección más: es infiel con
la Catarina (Flor Silvestre), la cual es una mujer muy sensual que gusta de la variedad de hombres y del dinero que puede sacarles, entre otras habilidades “especiales”. Catarina tiene un apodo particular, le llaman “la que besa a los hombres”.

El día del velorio del hijo de Ánimas, el pueblo se entera que han elegido a Tadeo (Antonio Aguilar) para que sea el nuevo mayordomo. Ánimas que sueña con ser mayordomo se enfurece y empeora cuando ve que Catarina va a “regalarse” a los brazos de Tadeo. A esa mujer lo único que le importa es el dinero, si Ánimas quiere “jugar con ella”, sabe que tiene que pagar un precio y ella no cobra barato, es de las caras.

Juana es una mujer que lo ama a su marido, así con todos sus defectos. Ella sueña con poner una tienda, ahorrar dinero para que luego su esposo sea algún día mayordomo. Tiene también sueños de comprar tierras. Le inculca a su hija mayor que se interese por hombres que sepan trabajar la tierra, que la quieran y respeten, pero por sobre todo que no juzgue a su padre por su manera de ser. Ánimas le critica a Juana que ella le está enseñando a sus hijos a ser peones, no les está enseñando a mandar. Además mientras que ella los engríe, él les pega pero como afirma él “lo hace porque los quiere más”.
Un día la familia Trujano consiguen empleo en la empresa de un español. Todos se van a trabajar, de inmediato el patrón se da cuenta que Ánimas es una serie de “deficiencias”. Ánimas en su defensa dice: “no soy borracho, lo mío es purita insolación”. El patrón lo echa del trabajo, este sólo es el principio de una serie de eventos inesperados que le sobrevendrán en su vida.
Ánimas Trujano es una película que aborda el tema del machismo. Es complicado llevar un tema así a la pantalla grande, Pedro Infante o Jorge Negrete lo hubieran hecho a la perfección. Ya muertos, quien mejor que Toshiro Mifune, el gran actor japonés (con facciones universales) para interpretar al indígena Ánimas. Mifune nos entrega, como en tantas películas suyas, una actuación extraordinaria.
El director Ismael Rodríguez había visto las películas donde actuaba Mifune y quedó fascinado, él sería el “Ánimas Trujano” que buscaba. Se fue hasta Japón para convencerlo y Mifune aceptó alegremente (puso su clásica sonrisa y se aprendió todo sus textos). Hoy en día Mifune es considerado para algunos uno de los mejores actores de todos los tiempos en la historia del cine.
La película postularía al Oscar, siendo vencida solamente por un grande como Ingmar Bergman y su genial “Como en un espejo”.


(Dirigido por Akira Kurosawa – Japón 1951)
Un hombre realmente bueno puede parecer un idiota para el ojo de los demás
¡Aaaaaaaa…….! - grita un hombre. Todos los miembros del vagón de tercera que viajan tirados en el piso se despiertan. Se miran unos a otros. De pronto Kameda (Masayuki Mori) se inclina hacia delante. El tipo de su costado, Akama (Toshiro Mifune) hace lo mismo y prende un cigarrillo, le pregunta a Kameda a que se debe su grito. Él le responde que ha tenido una pesadilla. Sin embargo ese “sueño malo recurrente” es un trauma de la vida real. El pobre Kameda hacia un tiempo fue condenado a ser fusilado como criminal de guerra, cuando ya le tocaba su turno, se dieron cuenta de que se habían equivocado y lo indultaron. Se salvó el pellejo por poquito. Sin embargo esta experiencia provocó que fuera a una clínica a hacerse ver porque se sentía como loco por el trauma que tenía y le diagnosticaron la enfermedad de la “idiotez” conocida también como “demencia epiléptica”.

Akama lo escucha con atención a Kameda. Le parece un tipo extraño pero le cae bien, es más le hace reír por su particular manera de ser, ese carácter de hombre puro y simple como un niño, o sea la antípoda de Akama (hombre de mundo). Al entrar en confianza, Akama le cuenta sus desventuras por haberse enamorado de Taeko Nasu (Setsuko Hara), que en sus palabras es “una mujer que con solo mirarla disipa todas las penas”. Al llegar a la Estación de Hokkaido, caminan un rato y ven en un escaparate un retrato de Taeko, Akama le cuenta que la chica es ahora una “mujer de mala reputación”. Kameda ve el cuadro y le produce un gran dolor que le lleva a salir lágrimas. Akama quiere saber que le pasa, Kameda no le da una respuesta satisfactoria. Cada uno continua su camino por la vida, no sin antes Akama le da un consejo a Kameda: “El mundo está lleno de locos, ten cuidado”.

Kameda llega a la casa de un familiar suyo, el Sr. Ono (Takashi Shimura) quien vive con su esposa e hijas, una de ellas llamada Ayako (Yoshiko Kuga). De inmediato la familia lo percibe al joven como “muy ingenuo” y es objeto de burlas y risas. La única persona que se molesta con esta actitud de su entorno es Ayako, quien increpa a su hermana un día y le dice: “Te da risa porque no miente, porque es totalmente sincero”. Las personas amigas de la familia del Sr. Ono hasta le echan la culpa de sus problemas a Kameda, eso de que esté diciendo siempre la verdad es mal visto por ellos. Sólo un niño se compadece de Kameda y llora cuando lo maltratan al desdichado, ese pequeño sabe que están abusando de un buen hombre que no ha hecho daño a nadie.

Una tarde, Kameda conoce a la famosa Taeko. Él la observa totalmente admirado, ella le dice que no la mire así como si ella fuera un fantasma. Kameda le da a entender que esos ojos suyos los ha visto antes en algún lugar. Esos ojos que representan la soledad, el dolor, que si un día lloran no botan lágrimas botan sangre, esos ojos que han visto hombres usar su cuerpo y luego marcharse como si nada. Taeko siente algo dentro suyo cuando conoce a este Kameda, al cual todos le llaman idiota, para ella este hombre es más inteligente que el resto y además es un tipo que no la juzga. Es sorprendente que confió en ella en cuanto la conoció, eso lo hace digno de que ella confíe en él. Pero a su vez revela que es ingenuo.

Pasa un tiempo y a Taeko la está pidiendo en matrimonio un sujeto pusilánime llamado Kayama (Minoru Chiaki), ella invita a tal acontecimiento a Kameda. Esa noche ocurre algo inusitado cuando él llega a la casa de ella. Él la mira a los ojos profundamente y le dice que ya recordó donde había visto esos ojos. Todos los invitados curiosos se acercan. De pronto Kameda cuenta una historia que todos se quedan impactados. Es a partir de este momento que la vida de Taeko va cambiar intempestivamente (por las decisiones que toma) y va arrastrar a todos, incluido Kameda, hacia un final trágico.
“El Idiota” es una película que aborda la importancia de la honestidad y la bondad en un mundo donde cada día pareciera que hubiera una adoración por la mentira. Asimismo incluye más temas como: el respeto por las mujeres, no pensar en “el que dirán” y “ser uno mismo”, guiarse por la razón y no por la pasión, no considerarse inferior ante nadie y por último la importancia de saberse feliz por las acciones buenas que uno realiza.

La gran pregunta es ¿Dónde se encuentran los hombres buenos?. En todas partes pero en muy poca cantidad. Sería interesante realizar otra pregunta como: ¿Todavía existen hombres buenos?. Si, claro que los hay y esa es la apuesta positiva de Kurosawa, crisis han existido todos los tiempos, hoy que la falta de valores morales y ética es lo que más predomina, es el momento para que “los hombres buenos” y sus acciones resalten más. Por supuesto que hay que ser conscientes de que nunca van a faltar “los vivos” (pendencieros), pero ahí radica la inteligencia del “hombre bueno” para demostrar que tiene la sabiduría suficiente para hacerse respetar. Hay esperanza, repito hay esperanza, veamos por ejemplo que el personaje de Kameda en cierto momento hacia finales de la cinta logra distinguir mentiras tras haber sido engañado miles de veces.

Yendo al desarrollo del filme, se nota influencia de muchos directores para hacer esta cinta en particular. El talento de Kurosawa radica en tomar lo mejor de cada cineasta, de Fritz Lang toma ese aroma de suspenso de sus películas de cine negro de los años 40 (ojo con las escenas de Mifune en particular), de Manckiewickz toma esos diálogos de los personajes femeninos geniales, de Ford toma el uso de paisajes como un protagonista más de la cinta. Vale la pena añadir que hay escenas memorables como el baile de los enmascarados, el godzila gigante en forma de estatua que contempla la noche de esas danzas, la escena de la destrucción de jarrones (escena muy simbólica) y por supuesto la escena final de la película cuando Ayako entre lágrimas dice unas palabras memorables acerca del amor.
Quiero terminar estas líneas añadiendo pensamientos de grandes pensadores acerca de los hombres buenos, comenzando por Dostoievsky (creador de la novela “El idiota” en la cual se basó Kurosawa para hacer su película).
Fiódor Dostoievski
- Es mejor el hombre que confiesa francamente su ignorancia, que quien finge con hipocresía.
- Cuando reconozco a un hermano en mi prójimo, sólo entonces soy hombre.
- ¡Cuán bueno hace al hombre la dicha! Parece que uno quisiera dar su corazón, su alegría. ¡Y la alegría es contagiosa!
Confucio
- Cuando veas a un hombre bueno, trata de imitarlo; cuando veas a un hombre malo, examínate a ti mismo.
San Lucas
- El hombre bueno dice cosas buenas porque el bien está en su corazón.
Eurípides
- Cuando un hombre bueno está herido, todo el que se considere bueno debe sufrir con él.
Platón
- No existe hombre tan cobarde como para que el amor no pueda hacerlo valiente y transformarlo en héroe.
Aristóteles
- El hombre más poderoso es aquel que es totalmente dueño de sí mismo.
Albert Camus
- Todas las desgracias de los hombres provienen de no hablar claro.
Johann Wolfgang von Goethe
- Que el hombre sea noble, caritativo y bueno, puesto que sólo esto lo distingue de todos los otros seres.


Sugata Sanshirô
(Dirigida por Akira Kurosawa - Japón 1943)
Zoku Sugata Sanshirô
(Dirigida por Akira Kurosawa - Japón 1945)


Yojimbo
(Dirigido por Akira Kurosawa - Japón 1961)
Sanjuro
(Dirigido por Akira Kurosawa - Japón 1962)


(Dirigido por Akira Kurosawa – Japón 1957)
Un anciano sabio (Bokuzen Hidari) llega a un refugio que se encuentra ubicado en el despeñadero de un cerro. A este lugar va la gente y arroja la basura encima de esas chozas pensando que ahí nadie vive, al fin y al cabo se nota que es una inmundicia aquel lugar. Estas personas se equivocan porque en aquel sitio viven un grupo de delincuentes, ex–reos, borrachos, prostitutas, expertos y expertas en el “artificio de mentir”.
Para las personas de aquel refugio lo más importante es conseguir un pedazo de comida. Muchos de ellos se encuentran decepcionados de la vida, del amor, de las personas. Para ellos el sake es el néctar divino al que lo beben con pasión. Cuando el anciano comienza a departir con ellos enseñanzas acerca de la felicidad, lo ven con ojos raros, para ellos es un mentiroso que lo único que hace es “animar a gente que no tiene cura”. Sólo una prostituta (que alguna vez amó a un hombre) y un ex–actor (que se encuentra podrido por el alcohol) son los únicos que piensan que el anciano es sabio, decente, amable y que conoce muy bien a la gente.

En medio de ese mar de tristezas y donde el anciano es el único que sonríe, vive un raterillo Sutekishi (Toshiro Mifune) quien piensa que el anciano es un mentiroso más de los que acostumbran vivir ahí, sin embargo un día se “atreve” a escucharlo, se pone a reflexionar, piensa que él tiene derecho a ser feliz como el anciano. Sin embargo, nunca faltan aquellos que no quieren ver felices a otros. Las tragedias en un lugar así se encuentran prestas a aparecer.
Los Bajos Fondos es otra cinta hábil del gran maestro Akira Kurosawa. Básicamente es la historia de la madurez versus la inmadurez. La madurez la encontramos en el anciano y la inmadurez en todos los demás personajes y sus historias particulares. Hay escenas inolvidables como aquella en que los borrachos juegan a las fichas y se ponen a cantar una especie de rap (increíble escena tratándose de una película de 1957). Y claro los últimos 30 minutos de la película son lacerantes.
18 Lecciones del anciano para la juventud:
- En la vida siempre se van a tener altibajos. Puedes estar en la lona pero nunca debes perder el coraje.
- Uno vive por lo que ama.
- Los excesos que cometas ahora, siempre los pagarás en el futuro.
- Si lo intentas con fuerza puedes conseguir cualquier cosa.
- Hay que sentir compasión por el prójimo.
- El paraíso está en todas partes, descúbrelo por ti mismo.
- Ninguna mujer es lo bastante fuerte, necesita siempre de un hombre (y viceversa).
- Mira joven, el problema siempre son las mujeres. Yo he conocido muchas mujeres, tantas como los cabellos que he perdido. Sigue mi consejo: aléjate de las manipuladoras. Si amas a una chica buena, vete y llévatela contigo.
- Los muertos no hacen daño. Sólo lo hacen los vivos.
- Practica el don de saber escuchar a los demás.
- Hay personas que sólo son felices cuando lloran.
- Cada uno es como es.
- Continúa buscando y encontrarás lo mejor.
- Si quieres prosperar, es mejor que lo hagas en compañía que solo.
- No importa lo malo que sea un hombre, debe tener alguien a quien amar. Si nadie te ama, quiere decir que tus días están contados.
- Hay un momento para cada cosa.
- Quejarse no conduce a nada.
- Recuerda joven: No debes faltarle el respeto a nadie, porque no puedes saber quién es realmente o bajo que estrella nació. ¿Quién sabe si no ha nacido para trabajar por nosotros o por el mundo?



(Dirigido por Akira Kurosawa – Japón 1970)
Una obra intensa y desgarradora
Dodes'ka-den
Una señora eleva sus oraciones a Buda para que su hijo se sane, es un milagro realmente lo que pide, pero la vida también está hecha de milagros dijo el poeta. Ese muchacho también eleva sus oraciones a Buda para que su mamá goce de buena salud, él la nota enferma. Bueno quien realmente está enfermo es él pero no se da cuenta de su enfermedad, sólo los demás lo saben. El muchacho se despide de su mamá porque tiene que trabajar turnos de 8 recorridos por la mañana y por la tarde en el tranvía “que él maneja”. Su madre sigue elevando oraciones mientras contempla el cuarto lleno de dibujos de tranvías (hechos por él) de todos los colores.
El muchacho “trabaja en un tranvía viejo”, pero que le va hacer, es lo que le ha tocado en esta vida. Igual es feliz haciendo su recorrido por aquel pueblo en el que vive. Hay un detalle que deben saber: Este tranvía solo existe en la imaginación del muchacho. Una vez que él lo hace arrancar a su “portentosa máquina móvil” repite una y otra vez “Dodeska-den, Dodeska-den, Dodeska-den …. shu shu shu …. Dodeska-den, Dodeska-den, …..”. Los niños del pueblo cuando lo ven le gritan “El loco del tranvía”. Él no les hace caso y sigue sus recorridos.
En el pueblo de aquel muchacho viven una serie de personajes que comparten su vida con él.
El hombre que ayuda a su prójimo
Existe un anciano que es tan buen hombre que al “loco del tranvía” no lo juzga, más bien es tolerante y le conversa sobre sus recorridos por la ciudad. También ayuda a los suicidas y a los depresivos a que encuentren la felicidad de la vida en sus sueños. Inclusive un día, un ratero quiere robarle su casa, él lo sorprende, le da su dinero sin chistar e inclusive lo motiva para que la próxima vez toque la puerta y él lo ayude económicamente.
El pordiosero y el niño que soñaban con tener una casa
Un pordiosero y su hijo viven en un carro antiguo, malogrado y sin llantas. Todos los días el pequeño busca sobras de comida en los restaurantes, luego vuelve a su hogar y comparte con su padre. El pordiosero sueña con tener una casa, la visualiza y le hace partícipe al niño de sus sueños. La vida es feliz para ambos, si no fuera porque un día comen un pescado malogrado que les provoca diarrea, el pordiosero logra sanarse pero el niño cada día se pone peor. Hay algo que todavía les queda a ambos: los sueños de esa casa de estilo europeo, rejas verdes y una piscina grande.
Los borrachos que intercambiaban a sus mujeres
Dos amigos trabajan con empeño durante el día y al llegar la noche se emborrachan con sake, luego cuando van donde sus mujeres, ellas los reprenden. Todos los días es lo mismo. La situación se modifica cuando se intercambian las mujeres “sin querer queriendo”, ahora son más felices a pesar de “estar uno con la mujer del otro” por las noches. Lo increíble es que ellas no se quejan. Uno de ellos llega a pensar que realmente “las mujeres son misteriosas”.
El hombre que era feliz con la mujer amargada
Un hombre con su bastón va feliz siempre a trabajar, su mujer siempre tiene una actitud descortés con todos. Nadie la soporta, pero existe alguien que la ama “a muerte”, ese es su esposo. Que a nadie se le ocurra hablar mal de ella, ni siquiera su mejor amigo.
La mujer que tenía hijos de todos
Coqueta como ella misma, se va por el sexto hijo y “quien sabe si alguno” es de su marido, según dicen las lenguas viperinas. Sin embargo él los ama a todos y afirma que si son sus hijos. Lo que digan en el pueblo le importa un rábano. Los niños le hacen preguntas y él les enseña lo que significa ser padre. (Nota: Esa escena es magistral).
La joven que trabajaba día y noche
Guapa, triste, melancólica, ella sólo trabaja y trabaja para mantener a su padre adoptivo que es un borracho. Arma flores día y noche. Su madre y su tía están en la ciudad por eso nadie le ayuda. Aprovechando el cansancio, un día el padre se aprovecha de ella. Lo que viene a continuación en los días y semanas posteriores merece verse.
El hombre serio
Un hombre camina por el pueblo, siempre se le ve solo. Nadie sabe el porque de tanta melancolía hasta el día que una mujer llega a su casa.
Las mujeres que contaban chismes
Por último, en el centro del pueblo, unas mujeres observan al “loco del tranvía” y chismean sobre él, también sobre el “orgulloso” pordiosero, sobre esos “libertinos” borrachos y sus mujeres, sobre que “ganas” le tienen al hombre serio por lo misterioso que es, sobre la “insoportable” mujer del hombre bueno del bastón, sobre la mujer “esa” que inclusive embarazada sigue coqueteando, y de la pobre chica que no duerme. En fin hablan de todo el mundo menos del anciano que ayuda al pueblo a ser mejores seres humanos, a él si lo respetan.
DODES’KA-DEN es una obra acerca de la vida en un pueblo pobrísimo donde todos tienen una historia, es un relato de la vida dura que sufren muchos seres humanos y que tantas veces no queremos ver por nuestro egoísmo. Kurosawa nos muestra la vida de ese lugar y nos la refriega en la cara para que reaccionemos y seamos más sensibles con nuestro prójimo, así como el sabio anciano de la película.


(Dirigido por Akira Kurosawa – Japón/USA 1990)
LLUEVE Y BRILLA EL SOL
Un niño sale de su casa, el sol brilla intensamente pero de pronto empieza a llover. Su mamá se acerca y le dice que entre a casa, no es recomendable transitar por el bosque ya que los zorros hacen sus ceremonias nupciales y no les gusta que los miren. Al niño le gana la curiosidad y se interna en el bosque. Pronto pagará por desobedecer a su madre.
Reflexión 1:
Obedece a tus padres, ellos tienen mayor sabiduría que tú, por algo ya han vivido más y tienen mayores experiencias.
EL HUERTO DE LOS DURAZNOS
A un chiquillo le gusta observar los muñecos imperiales de épocas japonesas pasadas, cuando va donde su hermana (y amigas) percibe que hay sólo 5. Según él dicho grupo siempre ha estado conformado por seis personas. Su hermana le dice que está con fiebre o quizá mal de cabeza. El chiquillo se va molesto pero de pronto ve una niña de rosado, él la empieza a seguir. La niña se interna en el bosque, el chiquillo también. Parece que ella se dirigiera a otro mundo en medio de la neblina de ese bosque. De pronto todo se hace verde, han llegado a un huerto de duraznos y se aparecen los muñecos imperiales en tamaño y formas reales y se ponen a conversar con el chiquillo acerca de los durazneros que fueron cortados un tiempo antes por la familia del chiquillo. Él se siente mal, llora, sólo quiero ser feliz y que esos muñecos también lo sean.
Reflexión 2:
Comparte tu felicidad, digan lo que digan los demás (en especial los amargados).
LA TORMENTA DE NIEVE
A unos escaladores de montañas les va mal en una subida por culpa de una tormenta de nieve, es más se le aparece visiones al líder del grupo. Un ser del más allá. Si se hubieran levantado temprano, todo hubiera sido distinto.
Reflexión 3:
Al que madruga, Dios lo ayuda.
EL TÚNEL
Un tipo camina y se acerca a un túnel oscuro, de pronto del interior sale un perro que ladra con desesperación en torno a él. Dicen que los perros anuncian la muerte y que ven las almas, así manifiestan los entendidos. El tipo mira al perro, no se asusta, sigue adelante, entra al túnel. Lo cruza tranquilamente. Cuando llega al final del túnel escucha un ruido detrás suyo, como que alguien lo siguiera, son unos pasos. Es un soldado muerto que estuvo a sus órdenes cuando él fue comandante en la guerra. El tipo le hace entender que ya murió y que descanse en paz. El soldado muerto desaparece. El tipo nuevamente reanuda su camino y esta vez escucha muchos pasos tras suyo, voltea y es todo un pelotón, el mismo que él tuvo a su cargo y en el que todos murieron. Una vez más vuelve a hacerlos reflexionar que ya murieron y retornen al lugar de donde vinieron. Esta vez ya es la definitiva para partir de ahí, al parecer ya no hay ruidos o ¿aparece uno nuevo?
Reflexión 4:
Vive una vida sin dañar a nadie y dormirás siempre en paz.
CUERVOS
A un joven le gusta las pinturas de Vincent Van Gogh, acude a un museo donde se exhibe toda esa belleza de cuadros del genial pintor holandés. Es en esas circunstancias que se le ocurre introducirse a uno de los cuadros para buscarlo al maestro. La gente le ayuda a encontrarlo pero le previenen que ha estado en un manicomio. Lo llega a encontrar y este le habla que el sol lo inspira siempre a concentrarse y pintar preciosas obras. El joven quiere profundizar más esa nueva amistad que quiere hacer con el famoso pintor pero “los cuadros” no se lo permiten.
Reflexión 5:
Si miras con cuidado, toda la naturaleza tiene su belleza.
EL FUJIYAMA EN ROJO
El Fujiyama se encuentra en erupción, las plantas nucleares han explotado, ha llegado el fin del mundo. Las radiaciones van a traer cáncer a los que sobrevivan, si los seres humanos hubieran “pensado” antes de haber “actuado” todo sería distinto.
Reflexión 6:
La estupidez humana es increíble.
EL DEMONIO LASTIMERO
Las bombas nucleares y los misiles han hecho de la tierra un desierto lleno de basura tóxica. Es a este lugar que llega un tipo que parece venido de otro mundo porque se ve normal, en este lugar lo que abundan son demonios de un cuerno y los más aventajados de dos y tres cuernos. Alguna vez todos fueron humanos pero las radiaciones los convirtieron en mutantes. El castigo para los seres humanos que arruinaron la tierra fue la inmortalidad, al nunca morir van a sufrir eternamente con los dolores por sus pecados.
Reflexión 7:
Amate a ti, ama a tu prójimo, ama a la vida, ama a tu mundo. El egoísmo no conduce a nada.
LA ALDEA DE LOS MOLINOS DE AGUA

Un turista llega a un lugar donde se respira una paz por todo lado, hay unos molinos de agua, los pájaros cantan, el río corre, los niños saludan y respetan a sus mayores, la gente se preocupa por las plantas, los ancianos son venerados, todo es natural, nadie pretende arruinar el medio ambiente. Todos tratan de vivir como vivían los hombres antes de “volverse egoístas y vanidosos y todo eso que trajo la modernidad”. En ese lugar saben que “mucha gente olvidó que ser humano es ser parte de la naturaleza” pero ellos no lo han olvidado, lo tienen siempre presente. Si respiras aire puro y bebes agua limpia, te alimentas de comida sana, vas a vivir muchos años. En ese lugar nadie se queja de amores no correspondidos, eso más bien es motivo de risas, para que sufrir por alguien si existen otras posibilidades para amar. Al turista le enseñan lo emocionante que significa vivir, que es bueno trabajar mucho y ser agradecidos. De esta manera al morir, nadie llora si no más bien es motivo de felicidad por esa persona que se va fusionar al mundo y a la naturaleza.
Reflexión 8:
Respeta los valores morales así como tu medio ambiente, ten en cuenta que es aquí donde vives y vivirán tus hijos.


(Dirigido por Akira Kurosawa – Japón 1980)
Incluso los 50 años que vive un hombre,
son cortos en comparación con la vida del mundo.
La vida no es más que un sueño, una visión, una ilusión.
La vida, una vez que se nos concede, no puede durar para siempre.
Nada se ha dado para la eternidad.
Es el siglo XVI y en Japón se desarrolla una guerra interna por el poder absoluto del territorio. Es en esas circunstancias que Shingen Takeda (Tatsuya Nakadai), Nobunaga Oda (Daisuke Ryu) e Ieyasu Tokugawa (Masayuki Yui) se disputan entre ellos cual es el mejor de entre los tres, en otras palabras, cual puede gobernar el Japón. Shingen va ganando en distintas batallas a Nobunaga e Ieyasu, su gran sueño es ocupar la ciudad de Kyoto para luego unificar la nación, acabar con los ríos de sangre y terminar con las injusticias. Sin embargo, un francotirador (contratado por sus rivales) le dispara y él queda mortalmente herido.

Nobukado (Tsutomu Yamazaki), hermano de Shingen, previendo que podía ocurrir alguna desgracia ha estado entrenando a un “doble” (los japoneses le llaman Kagemusha) para que suplante al Jefe en caso de que pase algo. Este doble es un raterillo confeso pero a la vez un asesino en serie, según se le acusa pero él niega esos cargos, sólo dice que roba monedas nada más. El Jefe Shingen antes de morir indica a sus principales consejeros que quiere regir por 3 años más los destinos del Clan Takeda por eso es importante que se mantenga en secreto su inminente muerte. Producido el fallecimiento, el “doble” hace su aparición como el Jefe Shingen (el parecido en físico y voz es increíble), sólo hay un detalle: se puede engañar a todos (inclusive a los enemigos y hasta a los niños) pero menos a las mujeres. Una trágica historia se empieza a escribir.
Kagemusha es una película donde Kurosawa en un momento nos muestra como debe comportarse un Jefe, a través de las enseñanzas que se le imparte al “doble”. Sin embargo en la última hora de la historia, le da un nuevo giro a la película (esa es la especialidad de Kurosawa, no necesariamente mostrarnos finales inesperados, sino más bien exhibir un final realista en base a las pasiones humanas que de un momento a otro pueden cambiar todo).
Las lecciones que se le dan al Jefe son:
- Debes comportarte como te indique la razón.
- Ser sincero con los miembros de tu equipo.
- No ser orgulloso, hay que ser discretos.
- Olvidar sentimientos personales, pensar en función del equipo.
- No actuar presumidamente, actuar con naturalidad.
- Un hombre astuto no debe mostrar demasiado su ingenio.
- Ser veloz como el viento, silencioso como el bosque, feroz como el fuego e inamovible como una montaña.


(Dirigido por Akira Kurosawa – Japón 1949)
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"Mifune poseía una clase de talento que no había encontrado anteriormente en el mundo del cine japonés. Consistía, sobre todo, de la velocidad con la que se expresaba así mismo; era sorprendente. El actor japonés promedio hubiera necesitado diez pies de película para lograr mostrar una impresión, un sentimiento; Mifune solo necesitaba tres. La rapidez de sus movimientos era tal que en una sola acción expresaba lo que le tomaba a los actores ordinarios tres movimientos para expresar. El proyectaba todo hacia delante de una forma directa y con gran determinación, poseía el más agudo sentido del timing que haya visto jamás en un actor japonés. Y, además de su rapidez, poseía una sorprendentemente fina sensibilidad".
Kurosawa hablando sobre Toshiro Mifune
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Es el año 1944, el mundo se encuentra en plena segunda guerra mundial y Kyoji Fujisaki (Toshiro Mifune) es el único doctor en un pueblo japonés. Los soldados heridos llegan y llegan, parece que no fuera a acabar nunca la entrada de tanto dolor. En esas circunstancias llega el oficial Nakata (Kenjiro Uemura) con un corte sangrante en el abdomen, Kyoji empieza a realizar la operación. No solamente fastidia la lluvia, también el calor hace lo mismo, el sudor inunda su rostro. Tras varios minutos de intervención, Kyoji quiere más comodidad y le dice al enfermero que le quite los guantes. Con las manos al descubierto sigue operando más rápidamente, sin embargo en un descuido se corta con uno de los tantos bisturís afilados que tiene en la mesa de instrumentos quirúrgicos. El enfermero le echa yodo y Kyoji sigue operando en contacto directo con la hemorragia del paciente.

Pasan unos días y Kyoji se entera que Nakata tenía la enfermedad de la Sífilis. Kyoji se mira el dedo, piensa, llama al enfermero para que le hagan unos análisis de sangre. Todo indica que él puede estar infectado. Pasan dos semanas y los exámenes confirman que está infectado. Kyoji era un buen tipo, había guardado su virginidad para la mujer que amaba, y ahora ¿qué iba hacer?. La tristeza lo invade, el cigarrillo lo consuela mientras mira una foto de antes de la guerra con su novia corriendo en la arena de una playa.

Han pasado dos años, es 1946, la guerra ha terminado.
La Clínica de los Fujisaki, atendida por papá Kyonosuke (Takashi Shimura) e hijo Kyoji, es un oasis en el mundo ya que ellos son gente de plata atendiendo a los más desafortunados con abnegación. Inclusive el más entusiasmado con sus semejantes es Kyoji. En aquella clínica se encuentra haciendo sus prácticas pre-profesionales una señorita de nombre Minegishi (Noriko Sengoku). Ella se caracteriza por ser chismosa, negativa, depresiva y tiene frases que espantan a la gente: “Los pobres lo tendrían todo más fácil si se murieran de una vez”, “Los hombres son unos egoístas”, “Todos los hombres son unos canallas”. Minegishi es la primera en correr la voz a todo el mundo que el Dr. Kyoji no quiere casarse con la señorita Misao (Miki Sanjo) que lo ama tanto.

Misao le había esperado 6 años por un matrimonio que ya no se va realizar. Kyoji no le da explicaciones, ella quiere saber porque ya no la ama, porque no es sincero y se lo dice. Ni su padre de Kyoji sabe lo que le pasa a su hijo, él no era así, él amaba a Misao. Sin embargo un día se entera, por boca de Minegishi que su hijo se está inyectando salvarsán (remedio para la sífilis). De inmediato va donde Kyoji y le requinta, lo repudia pensando que se había vuelto un pendejillo en la guerra. Kyoji mantiene la calma y le cuenta a su padre la verdad. El Dr. Kyonosuke le pide perdón por haber desconfiado: “Un padre también debe disculparse con su hijo”. Le aconseja que le cuenta la verdad a Misao, que ese tipo de secretos pueden volverlo loco a uno. Kyoji le dice que no le va contar porque se piensa que puede haber una cura pero esta puede tardar toda una vida, y sabe que Misao lo ama tanto que es capaz de esperar todo ese tiempo por él. Kyoji sólo quiere que Misao sea feliz, mejor que se aleje, él es un hombre y como todo hombre tiene deseos por una mujer, sólo besarla le contagiaría la enfermedad por la saliva. Kyoji no llora, grita su impotencia. Sin embargo hay alguien que lo comprende, que conoce su enfermedad y que está dispuesta a todo por ese hombre “santo” que dedica su tiempo a los desamparados. ¿Quién es esa mujer? ¿Qué ocurrirá ahora?

Una obra maestra de las tantas que nos ha entregado Akira Kurosawa. Su cine apela a ser sincero y directo, nada de hacerlo complejo o apelar a lo difícil. Con imágenes en primeros planos, con actores sensacionales (nuevamente la dupla Mifune-Shimura) y un guión parejo arma una historia que le puede ocurrir a cualquier ser humano. Nadie en el mundo está libre de por un descuido adquirir una enfermedad terrible. Por eso “protegerse” ayuda mucho y más ahora que tanta juventud quiere “tener mayor comodidad” y según ellos la “protección está de más”. Una película que debe verse.


(Dirigida por Alfred Hitchcock – USA 1941)
…… a él las mujeres se le chorreaban
John Aysgarth (Gary Grant) es el tipo de hombre que le gusta a muchas mujeres, es un “hombre irresistible”. Es de aquellos a los que las mujeres “no le niegan nada”. Es de esos hombres que han tenido tantas mujeres en la vida, que una noche que no podía dormir en vez de contar ovejas, se puso a contar a sus ex saltando vallas, cuando iba aproximadamente por la número 73 recién concilió el sueño. John, o mejor dicho Johny (para llamarlo con cariño), ni bien hace su aparición en el lugar que sea y las mujeres se desparraman en torno a él para que les de siguiera un “poquito” de su tiempo. Todo parece irle bien, no trabaja, porque las mujeres se encargan de “aquello” llamado dinero para él.

Realmente Johny disfruta de la vida con tantas “tontitas” que se le regalan. En un viaje en tren conoce a una “chica buena”, en otras palabras una que no es del tipo de Johny, pero que tiene dinero. Ese aire melódico que tiene en su rostro Lina McLaidlaw (Joan Fontaine) hace que Johny busque conquistarla. Emplea la estrategia del “hombre importante para chica no recorrida”, la cual consiste en invitarla a salir, el mismo día cancelar la cita, luego desaparecer por un tiempo a sabiendas que la chica se muere por verlo, finalmente hacer la aparición de nuevo en la vida de ella, invitarla a salir, ponerle un apodo encantador (“mocosilla” suena bien), besarla y luego declarar que está enamorado de ella pero que tenía miedo de decirle y por eso desapareció. A Johny le resulta su estratagema, la ingenua Lina se ha comido el cuento. Es más le propone matrimonio y ella que “está en las nubes” acepta de inmediato.

Luego de la luna de miel, Lina descubre de porrazo todos los defectos de Johny: apostador, tramposo en los juegos, flojo, que tiene un amigo con el que juegan como si fueran dos niños en Primaria, mentiroso y para remate que le ha entrado la obsesión de leer libros sobre como asesinar personas para sacar ventaja de estas situaciones. Pronto Lina siente un infierno en su cabeza que aumenta día a día. El final de la película nos deja absorbidos, embebidos, extasiados, impresionados….. Alfred Hitchcock es un maestro de maestros en el arte del suspenso y en el de hablarnos que los seres humanos somos seres muy complejos y es conveniente vernos en un espejo (sus películas) para analizarnos.


(Dirigida por Francois Dupeyron – Francia 2003)
¿Cómo se las apaña usted para ser feliz?
- Sonreír es lo que nos hace felices

Moses (Pierre Boulanger) se encuentra por llegar a la fabulosa edad de 16 años. De pequeñito, su padre le regaló por su cumpleaños una alcancía con forma de un cerdito y le dijo claramente que “el dinero es para ahorrarse, no para gastarse”. Tras muchos años de mucha fuerza de voluntad y dejar de lado muchos “afanes inmediatos”, Moses ha decidido regalarse algo digno de su próxima edad. Rompe la alcancía, va a la única tienda de la calle, ahí el Sr. Ibrahim (Omar Sharif) le atiende y le cambia el sencillo por billetes en duro. Se arregla la camisa blanca, chequea a las prostitutas y se acerca a una morena bien bronceada. Esta no lo acepta. De pronto todas las “chicas” lo mandan a largar, su cara de mocoso como que no les llama la atención y además no creen que tenga el dinero suficiente para la “transacción”. Moses sigue intentando hasta que le liga la guapa y robusta Sylvie (Anne Suarez). Es su primera vez y se queda sin palabras “ante la salida de aquel torrente de pasión”, de un momento a otro se ha convertido en un nuevo hombre. Lo único que atina a realizar al volver a casa es echarse en cama y escuchar su música favorita: Rock and roll.
Por la noche y a ritmo de esa alegre música que es el rock and roll prepara la cena para él y su padre. Si bien la relación de ambos no es digamos perfecta, se tienen uno al otro para sobrellevar la dura vida que les ha tocado. A su padre lo abandonó su esposa y el trabajo que tiene apenas le da para sobrevivir con su hijo. El hombre es tan despistado que ni siquiera se da cuenta que ese día es el cumpleaños número 16 de su hijo, como dice él: “no ha nacido para ser padre”.

Desde su ventana, Moses, observa el ritmo de la vida de la calle. La gente caminando, la morena bronceada y Sylvie conversando con los parroquianos, la niña vecina bailando en el patio, los carros circulando y la tienda del Sr. Ibrahim. Este Señor tiene algo en su mirada, esos ojos de hombre bueno que se ven muy poco hoy en día. Moses piensa en el día que fue a comprar papel higiénico y el Sr. Ibrahim pareció leerle la mente. Comienza a ir más seguido a esa tienda y sigue sorprendiéndose al darse cuenta que este señor sabe todo acerca de él. Le hace preguntas sobre todo tipo de temas e Ibrahim siempre tiene una respuesta y un consejo. Como ve que el chico se encuentra desorientado y hasta medio raterito (se ha llevado alguna mercadería solapada en sus bolsillos alguna vez), el Sr. Ibrahim decide que es su deber guiar por el buen camino a aquel muchacho, si el padre no lo hace, alguien lo tiene que hacer. Además este chico Moses tiene potencial, es lo que piensa Ibrahim.
“El Sr. Ibrahim y las flores del Corán” es un filme que nos devuelve la fe en el mundo con una cara optimista, van a existir siempre problemas pero eso no significa que nos vamos a derrotar, si no más bien una oportunidad para seguir adelante y mostrar una mejor actitud inclusive. A continuación les dejo las 9 lecciones del Sr. Ibrahim
1. Sobre la felicidad:
“La Lentitud es la clave para ser feliz”
2. Sobre la alegría:
“Sonríe siempre”
“Habla con la sonrisa”
3. Sobre las mujeres:
“Es bueno empezar con expertas pero más tarde, cuando el amor te lo complique todo … apreciarás más a las novatas”.
“Los autos son como las mujeres, hay que ir lentamente”.
“A una mujer nunca mirarla como diciéndole: “Miren que apuesto soy”. A ellas tienes que mirarlas como diciéndoles: “Nunca antes había visto tanta belleza”.
4. Sobre la belleza:
“Donde quiera que mires, puedes encontrar belleza”
5. Sobre el aprendizaje:
“Si quieres aprender, puedes hacerlo con un libro pero ojo hablar con alguien ayuda mucho”.
6. Sobre el amor:
“Tu amor por otra persona es tuyo. Te pertenece a ti. Si la otra persona lo rechaza, sólo está perdiendo ese amor tuyo”.
“Lo que tú das, es tuyo para siempre”.
“Lo que tú guardas, se pierde para siempre”.
7. Sobre el trabajo:
“Trabaja duro toda la vida pero siempre con calma”.
“Nada de pretender romper récords”.
8. “Escucha”
9. “No tengas miedo”


(Dirigida por Amin Matalqa – Jordania 2007)
Érase una vez, hace mucho tiempo, un hombre al que llamaban Capitán Abu Raed
En el área de limpieza de un Aeropuerto de Ammán trabaja un hombre mayor con barba blanca, se llama Abu Raed (Nadim Sawalha). Es un tipo que los años le han permitido aprender varios idiomas, de tanto conocer extranjeros y también por su apasionante afición por la lectura de libros. Por las tardes-noches en que regresa a casa a descansar, lo primero que hace es saludar al cuadro de su difunta esposa, conversar con ella, tomar un té, contemplar la ciudad desde la azotea de su vivienda, leer algún libro y finalmente acostarse y dormir en paz.
Un día le preguntaron a Abu Raed porque trabajaba limpiando, siendo poseedor de tanta sabiduría y conocimientos. Él respondió con una frase: “Dicen que aquel que elige una vida humilde, encamina bien su corazón” y agregó “A veces pasan cosas en la vida que nos guían por otro camino”.
Como dice su frase, los cambios ocurren en cualquier momento. Una mañana que Abu revisa un tacho de basura encuentra una gorra de capitán de avión tirada dentro, está como nueva, la recoge y se la lleva puesta. Cuando llega a su barrio, un niño llamado Tareq (Udey Al-Qiddisi) se le acerca y comienza a hacerle un montón de preguntas. El niño alucina que Abu es un capitán y quiere saber todo acerca de los viajes en avión. Abu se ríe y le dice que él no es capitán, Tareq insiste porque quiere escuchar todas sus aventuras por el mundo, Abu vuelve a responder que no se confunda, él no es un capitán.

Por la mañana tocan el timbre de su casa y hay 4 niños junto con Tareq. Todos haciendo preguntas acerca de sus viajes. Abu niega ser capitán. Los niños se van tristes. De pronto, Abu sentado con un libro en su sala se pone a pensar y pensar, al rato con un saco oscuro azul y la gorra busca a los niños que juegan cerca un partido de fulbito. Todos se miran a la espera de que ocurra algo, de pronto Abu comienza a contar historias. Abu se convierte en un “narrador de cuentos” sobre viajes a los países más diversos del mundo. A los niños les fascina escuchar las historias a modo de cuentos que narra Abu. Sin embargo en medio de tanta alegría, hay un niño llamado Murad (Hussein Al-Sous) que observa desde lejos todo este festín por Abu y no le gusta tanta alegría cercana. Murad es un niño amargado, su padre borracho le pega a él, a su madre y a su hermano. En el fondo a Murad le gustaría ser un capitán de avión, por eso odia “gratuitamente” a Abu.

En busca de perjudicar a Abu, Murad les cuenta a los niños que en vez de capitán, es tan solo uno de “los de limpieza”. Ellos no le creen. Como el prestigio de Murad está en juego, roba un dinero a su padre para llevar a Tareq y dos niños más al Aeropuerto y que ellos con sus ojos comprueben que Abu es un “mentiroso que limpia de rodillas y como un perro en el Aeropuerto” (palabras textuales que utilizan luego de verlo).
Murad se pone contento con su “hazaña” de haber jodido a Abu. La vida pronto le muestra que “todo lo que uno hace, se paga en esta vida” y que “el cielo y el infierno se encuentran aquí, no arriba ni abajo”. A su vez, en medio de este infierno, Murad descubre que existen personas que creen que el mundo se puede cambiar para bien y que saben lo que es el perdón y que se juegan el pellejo por sus ideales, en otras palabras conoce al inigualable hombre que es Abu Raed. El inesperado final de la película nos llena de lágrimas.
Abu Raed es una cinta acerca de “saber perdonar” y “saber compartir”, en un mundo donde actualmente el egoísmo parece apoderarse de los seres humanos, la película de Amin Matalqa apuesta por exponer los valores de la piedad, la generosidad y sobre todo el amor por el prójimo en toda circunstancia y bajo todo miramiento.


(Dirigida por Glen Ficarra & John Requa – USA 2011)
Cuando encuentres a la indicada jamás te rindas
Los esposos Wieber, Cal (Steve Carell) y Emily (Julianne Moore), han salido a cenar a un restaurante. La velada transcurre tranquilamente, cuando de pronto Emily le dice a Cal que quiere el divorcio. Lo agarra frío al pobre hombre, de inmediato su rostro se va al suelo. Él cree haber hecho lo correcto durante toda su vida, se casó, tuvo hijos, compró una casa para compartir con su mujer pero ella se acostó con un compañero de trabajo, David (Kevin Bacon), y ahora quiere tomar otro camino.

Su único hijo varón, Robie (Jonah Bobo), es el que más sufre con la separación de los padres, es más piensa que el amor es un asco. En su trabajo Cal se pone a llorar en el baño y la gente piensa que tiene cáncer, cuando comunica lo de su divorcio, la gente se alegra. En medio de su depresión, a Cal se le da por ir a tomar licor a bares, discotecas. En estos antros “trabaja” Jacob (Ryan Gosling), un maestro de la seducción que busca de vez en cuando algún aprendiz para enseñarle sus técnicas. El inocente Cal, con sus ojos de hombre inocentón, se encuentra tomando un licor con cañita, realmente es el tipo indicado según la mente de Jacob para transformarlo, mejor dicho ayudarlo a redescubrir su hombría. Cal es convencido fácilmente ya que toma la propuesta de Jacob como una alternativa para salir de la rutina depresiva en la que se encuentra.

Las primeras indicaciones son que a la mujer se le respeta, uno se muestra misterioso, se les habla bonito, se demuestra que uno es estable y tiene buen trabajo. En el abordaje: primero se les invita un trago, segundo nunca se habla de uno mismo (sólo se habla de ellas) y por último se les invita a salir con uno. En el departamento: primero poner una canción sesentera, segundo invitar un trago, conversar y traer a colación la escena final de la película Dirty Dancing, decirles que uno puede hacer el gran paso de Patrick Swayze con la chica, luego las mujeres caen rendidas para hacer el amor.

Cal piensa que estas técnicas son una tremenda ridiculez, él sólo ha tenido una mujer en su vida, Emily, a la que conoció en Secundaria y con la que se casó. No ha estado con más mujeres que con ella. Nunca tuvo necesidad de mentir, ni decir cosas forzadas o mostrarse como quien no es. Si a Jacob le va bien con sus técnicas, bien por él. Cal es más de pensar que la fórmula con las mujeres es ser uno mismo y a partir de ahí empieza su éxito con ellas. Comienza con una y sigue y sigue hasta que un día su hijo Robie le dice que luche por recuperar a su madre. Eso de tener a los padres separados no lo soporta, además David no le cae en absoluto. Cal reflexiona en lo dicho por su hijo e intenta unir lo ya roto. ¿Le alcanzará con las buenas intenciones?

Desde hace unos años vengo siguiendo la carrera de Steve Carell y Ryan Gosling, ambos con suficiente talento y posibilidades como para conseguir un premio Oscar en el futuro. Mientras que Carell logra una participación notable en “Little Miss Sunshine”, Gosling hizo lo propio en la inclasificable “Half Nelson”. Notables películas nominadas a los premios de la academia, pero sin mayor difusión en nuestro país, una pena por los grandes mensajes que dan a la humanidad ambas películas (y esa es una de las características del tipo de películas que les gusta realizar a ambos actores). “Crazy, Stupid, Love” es una película que une a los dos actores, en un primer momento uno es el maestro del otro pero conforme avanza el filme, el aprendiz se transforma en el verdadero maestro. Carell es el líder de una familia que tiene el problema del divorcio a causa de un tema de infidelidad. Al romperse ese pacto de exclusividad afectiva y sexual, ambos son afectados, no se puede decir que solamente él es el afectado. Ella sufre porque su nueva pareja es un tipo de su trabajo al que ve todos los días y no está segura si va funcionar esa relación. Él en cambio se siente despechado y se le da por convertirse en un Don Juan de 44 años. La pregunta es si luego de una infidelidad, realmente se puede rehacer un matrimonio. Es difícil y motivos hay un montón. Mejor concentrémonos en como ser fieles. ¿Cómo ser fieles?: Primero la honestidad (no apostar a la mentira), decirse las cosas claras desde el principio, ser realistas, reconocer errores, no aparentar lo que no son, siempre ser creativos a la hora de la pasión, conversar bastante y por último ser flexibles (lo único cierto en esta vida es que todo va cambiar siempre, así que hay que acomodarse rápido).



(Dirigida por Paz Encina – Paraguay 2006)
El que tiene miedo se muere pronto
Ramón (Ramón del Río) y Cándida (Georgina Genes) caminan por el bosque. Es el inicio del día pero ya hace un calor tremendo. Caminan despacio como disfrutando cado paso que dan. Arman una hamaca entre dos árboles y empiezan a conversar. Tienen una gran preocupación: Su hijo. El muchacho se ha ido a la guerra y el más grande deseo de ambos es que vuelva. Ella lo ve difícil, él tiene esperanza y sabe que la esperanza es lo último que se pierde. Una perra ladra y ladra y los interrumpe en su charla, es la perra que les dejó como herencia su hijo antes de partir al campo de batalla. A Cándida le fastidia el ruido de la perra, Ramón no se fastidia porque sabe que es lo único que le queda de su hijo.
Conforme transcurre la mañana, ambos van trabajando en el campo y recordando la charla que sostuvieron, cada uno por su lado, con su hijo antes de que él parta hacia la guerra. El muchacho tenía miedo, mucho miedo de morir. Ramón le decía que la muerte tarde o temprano nos alcanza, Cándida presentía algo y le decía a su hijo que se escondiera, como lo hacían otros.
Al mediodía vuelven a la hamaca y conversan. Ellos dos se aman, son el uno para el otro, saben que la base de un matrimonio es la comunicación y que lo peor que te puede pasar en la vejez es que te dejen solo, triste y abandonado. Cándida descubre que la perra está enferma y le sugiere a Ramón que la lleve al veterinario, a él le extraña de pronto cuanto amor a la perra, ella que siempre se para quejando.
Es aquella tarde que no llega la lluvia, cuando nos enteramos que ha pasado con el hijo de Ramón y Cándida. Aún queda la noche y la conversación en la hamaca para que Ramón y Cándida se sinceren.
Primera cinta paraguaya que veo y que me atrapó por la belleza y naturalidad de los personajes y por ese color verde de su hábitat. El verde que es el color de la esperanza. La película se sostiene en esas voces de los dos personajes principales narrándonos un día en su vida. Uno quiere saber qué ha pasado con el hijo de ambos, esa es la intriga, si ha muerto o no. Una vez que la película nos dice que ha pasado, nos surge una nueva intriga ¿Qué van hacer ellos?


(Dirigida por Joseph Mankiewickz – USA 1954)
Me miró lo que dura un latido de corazón. Supe que la recordaría por el resto de mi vida.
Es el funeral de María Vargas (Ava Gardner) y alrededor de su lápida abundan más los hombres que las mujeres. Fueron hombres que la conocieron, que la amaron, que tuvieron ese placer de intercambiar miradas, charlas y quizá algo más con ella o quizá nada.
Entre ellos se encuentra Harry Dawes (Humphrey Bogart), escritor, director de cine, y filósofo en potencia (tiene frases que lo distinguen: “La vida, a veces, se comporta como si hubieras visto demasiadas películas malas”, “Un guión debe tener sentido. La vida no”). Fue el autor de que la gran María fuera la actriz estrella de Hollywood a lo largo de 3 exitosos largometrajes. Todos los hombres la desearon. Él fue sólo su amigo y confidente.
También ha asistido Oscar Muldoon (Edmond O’Brien), el hombre de relaciones públicas de la productora cinematográfica donde trabajaba Harry. Oscar era un tipo adulón de los ricos que solamente pensaba en su bienestar, por eso cuando conoció a María vio en ella una mina para explotar (por la cantidad de dinero que ellos iban a obtener por la participación de ella en sus películas).
No podía faltar el Conde Vicenzo Torlato-Favrini (Rossano Brazzi), el único hombre que la amó en esta vida (el príncipe azul de las historias de amor).
La pregunta que nos hacemos es: ¿Por qué todos estos hombres hablan de ella en el funeral como si se tratara de una mujer que no amaba a nadie pero que cuando se enamoró, murió?
“La Condensa Descalza” es una de las mejores películas del director Joseph Mankiewickz. El filme nos lleva de la mano para contarnos la historia de una mujer en la voz de cada hombre que fue impactado por ella. Nos engancha de principio a fin, ojo con el inesperado final. Es un homenaje al romance, a los cuentos para niños ya que María se creía la Cenicienta (odiaba los zapatos ya que amaba tener los pies bien puestos en la tierra).

El personaje de María tiene tantos misterios, que uno también se enamora de ella. Uno quiere conocer todo de ella, estamos atados a su historia, no queremos despegarnos ni quitarle los ojos, nos envuelve y nos hipnotiza, el único que no tiene venda en los ojos es Harry y él nos va dando avisos durante la cinta de quien es en realidad María y los peligros que entraña su a veces actitud infantil. Es que María es de las mujeres a las que les dices “A” y ellas te dan la contra y hacen “B”. Con ella había que andar con cuidado por más que a veces ella se mostraba como una mujer tierna y hasta virginal, no te podías dejar engañar. Ella realmente era capaz de amar ¿o no?
Aplausos para Mankiewickz, que fue un genio para hablar de las mujeres en el cine y desmenuzar su comportamiento hasta el más mínimo detalle.


(Dirigida por Blake Edwards – USA 1961)
Había una vez una muchacha muy encantadora y muy asustadiza que vivía solamente acompañada por un gato sin nombre.
Es de madrugada y Holly Golightly (Audrey Hepburn) baja de un taxi, justo lo hace en frente de la Joyería Tiffany. A Holly las joyas le importan un bledo, excepto los diamantes. Por eso a esas horas de la mañana disfruta observando las piedras preciosas que se exhiben tras la vidriera. Eso le reporta un placer superior al que le brindan todos esos hombres que le pagan $ 50 dólares por “ir al tocador”. Ella le llama canallas a esos hombres, en total ese mes la “han invitado a cenar” un total de 27 canallas.
Holly piensa que si se casa con un millonario, la vida se le va arreglar. Tiene un departamento donde vive con un gato sucio, viejo, celoso y al que no le ha puesto nombre (lo hará el día que consiga un marido, según ella). Es una muchacha muy desordenada y triste como la canción “Moon River” que suele cantar en la soledad que embarga su vida. Puede tener un millón de amigos pero ninguno es su amigo en realidad. Para ganarse la vida, además de canallas, se gana $ 100 dólares semanales por visitar los jueves a un viejo solitario que purga condena en una cárcel.
Una mañana, llega a su edificio el joven escritor Paul Varjak (George Peppard). Él tiene algo en común con Holly, también es un pobre diablo que se gana la vida con una canalla que lo mantiene por $ 300 dólares por “sesión de felicidad”. En el pasado Paul escribió un libro de cuentos caracterizados por ser agresivos, sensibles e intensos. Sin embargo, luego dejó de escribir más por dejarse seducir por lo fácil.
Los caminos de Holly y Paul se cruzan. Ella con sus sueños de criar caballos en México con su hermano. Él con sus sueños de escribir una novela sensible y seria como él. Ella piensa que si Paul tuviera dinero, se casaría con él al instante. Paul piensa que Holly es una chica que no puede ayudar a nadie, ni siquiera a si misma, sin embargo él si puede ayudarla porque eso le haría sentir bien. Realmente en ese intercambio de amigos, Paul se está enamorando de ella, sin embargo es consciente que ella es una cobarde para amar por eso le interesa tanto la protección que le pueda brindar el dinero.
El día que Paul descubre el pasado que Holly no le había contado acerca de ella, persiste en seguir ayudándola. En verdad la ama, la cuestión es si ella será capaz de amarlo.
Audrey Hepburn no es dueña de un físico espectacular, ese que le gusta tanto a Hollywood, pero ni lo necesita, ello sólo requiere ser ella misma para hechizarnos con su personalidad. Inolvidable película romántica con una banda sonora increíble de Henry Mancini.


(Dirigida por Robert Bresson – Francia 1950)
Los justos sólo pueden ser juzgados por Dios
A un pueblo apartado del mundo, llega un cura (Claude Laydu) muy joven. Es la primera parroquia que le otorgan, para él es todo un reto el que se le presenta. Hay que indicar un detalle, él goza de mala salud pero no se lo cuenta a nadie. Cuando le preguntan por su aspecto todo ojeroso y sudoroso, él dice que lo que tiene es problemas de un estómago caprichoso. Debido a su enfermedad, él ha suprimido el consumo de carne y verdura, suplantando estas comidas con pan mojado en vino. El cura sufre mucho con esos dolores en la boca del estómago que siempre lo aquejan, es un tipo al que se le nota el dolor inmediatamente ya que tiene ojos de hombre bueno, de hombre fiel. Es un idealista, sin espíritu práctico en absoluto, es de los que piensan que hay que hacer algo por el mundo, en un pueblo así se puede hacer mucho, sólo necesita que las autoridades le den una mano. Diariamente apunta en un cuaderno todas sus ideas y los sucesos que le ocurren.
El joven sacerdote comienza a darse cuenta en los primero días lo complicado de su delicada labor cuando un tipo se le acerca a solicitarle que se celebre el funeral de su esposa pero quiere pagar una suma irrisoria. Acude a un cura viejo (Andre Guibert) y experimentado de un pueblo vecino y este le dice que es muy joven (un niño metido en el cuerpo de un hombre) y egoísta, que todavía le faltan años para comprender que los 3 aspectos básicos que deben cumplir los sacerdotes son el respeto, la obediencia y el orden. Él sólo busca unas palabras de compasión, de ternura pero no recibe eso, sólo reproches por su juventud. Por su mente pasa que hubiera pasado en su vida si en vez de la ordenación hubiera preferido “el amor de una mujer”.

Ya de regreso en su pueblo, es objeto de burla por un grupo de niñas que asisten a las clases de catecismo. Él anota en su diario que la muchacha líder de ese grupo de chicas se llama Seraphita (Martine Lemaire). También anota que existe una señorita (Nicole Maurey) que asiste a misa diariamente (es la única que va). Lo que ocurre con ella es que es la institutriz y amante del Conde del pueblo (Jean Riveyre). El cura sabe lo que ocurre, pero mantiene silencio, más bien le pide apoyo al Conde para los proyectos de ayuda al prójimo que tiene en mente. El Conde lo escucha y le responde que aprueba sus ideas pero condena su aplicación porque la población de aquel lugar tiene mal espíritu.
En el fondo lo que dice el Conde es muy cierto, la población odia que el “nuevo sacerdote” sea un hombre bueno, es más, le comienzan a llegar cartas anónimas donde le dicen “¡Váyase!”, la hija del Conde (Nicole Ladmiral) lo insulta, la esposa del Conde (Marie-Monique Arkell) lo desprecia, unas mujeres corren el rumor (obviamente falso) que él es un borracho, otras personas dicen que el cura tiene “malos hábitos”. El pueblo lo juzga por ser bueno, por ser honesto, odian su simplicidad y sencillez. Todo lo que él habla, lo tergiversan. En el colmo de males, hasta le echan veneno al agua que él solicita cuando pretende evangelizar en aquel lugar. Ese día es salvado por la niña Seraphite y esta le cuenta lo que hacen en el pueblo con él.
¿De qué me acusan?
- De ser como es.

La gente es tan perversa, que maquinan entre todos para hundirlo al cura y que este se vaya pronto. La salud del cura empeora, pero él tiene fe tanto en que su salud va mejorar como que esas personas van a cambiar y deponer esa actitud hostil. Acude a un doctor (Balpetre) de un pueblo cercano y este le dice que él pertenece a una raza particular: “la que aguanta”. En otras palabras, a esa raza de hombres que hacen frente a la vida, a pesar de tantas dificultades. Le da unas indicaciones para su alimentación (hasta ese momento desastrosa). Luego de un tiempo el cura empieza a mejorar de salud y le pone otra vez ganas a realizar obras en ese lugar. Nada lo va parar ni detener. Sin embargo, lo encuentran muerto al doctor, cosa rara dicen que se ha suicidado pero no han dado tiempo para investigaciones. Otra cosa extraña, la mujer del Conde, que al parecer se había puesto del lado del cura, también aparece muerta y también dicen que se ha suicidado. El pueblo le echa la culpa al cura de las muertes. Y ¿ahora qué ira a pasar?
Estremecedora, impactante, demoledora cinta de Robert Bresson que muestra la realidad humana en forma descarnada.


(Dirigida por Robert Mulligan – USA 1962)
Una obra maestra que debe ser vista por hijos con sus padres
El mundo nunca es tan fresco y maravilloso
tan reconfortante y aterrador
tan bueno y malo
como cuando es percibido a través de los ojos de un niño.

Son inicios de los años 30 y en el sureño pueblo de Maycomb pareciera que los días duraran más de 24 horas. Como no hay dinero en la población, ellos prefieren invertir su tiempo en trabajar y por las noches en charlar. Contándose historias el tiempo parece detenerse. Este disfrute no solamente es para adultos, es también para los niños que juegan sin miedo en este paraíso en el que viven. La niña Scout Finch(Mary Badham) y su hermano Jem Finch (Phillip Alford) le cuentan a un niño foraneo, Dill Harris(John Megna), que existe un hombre muy malvado que vive en una casa cercana y que tiene un hijo llamado Boo que se encuentra encadenado a una cama. Por las noches Boo se libra de sus cadenas y recorre el pueblo. Dicen que mide casi dos metros, se alimenta de ardillas y gatos, tiene una cicatriz en el rostro, los dientes podridos, los ojos saltones y babea casi todo el tiempo. Dill no les cree a los hermanos Finch su historia de ese gigante. La tía de Dill le dice que es cierto lo que hablan esos niños.

Los hermanos Finch tienen una imaginación muy activa. Scout es una niña que se caracteriza por decir lo que piensa y siente, esto a veces le trae problemas pero es una niña sincera. Su hermano Jem es bien curioso y se muestra muy valiente siempre delante de su hermana quien lógicamente lo admira. Para ambos Boo Radley es una leyenda que ellos mantienen viva a todo aquel que ose preguntarles, es más llevan a su nuevo compañero de aventuras, Dill, tanto de día como de noche cerca de la casa de Boo para espiarlo. Nunca logran su objetivo de verlo de cerca. Pero bueno es una aventura el estar cerca de esa casa habitada por el gigante.

Un día corriendo y jugando por la plaza principal del pueblo en busca de murciélagos, se enteran que su papá, el viudo Atticus Finch (Gregory Peck), se encuentra en el Palacio de Justicia. Él es un abogado respetable, de aquellos que representan la honestidad y la decencia. Los niños entran a los tribunales para curiosear. Su papá ni bien se da cuenta los envía de vuelta a casa.
Ha terminado la etapa de vacaciones y llega la hora de ir al colegio. Los hermanos Finch adoran la idea de ir al Colegio, les fascina la idea de estudiar y jugar con sus compañeros de carpeta. Scout tiene problemas los primeros días del colegio, se la pasa diciendo la verdad a sus compañeros, la profesora le reprende. Se pelea con niños a los que se les ocurre hablar mal de su padre. Atticus conversa con su hija
Atticus: Si solo aprendieras algo sencillo, Scout, te llevarías mucho mejor con toda clase de gente. Nunca se entiende realmente a una persona hasta que consideras las cosas desde su punto de vista.
Scout: ¿Señor?
Atticus: Hasta que te calzas sus zapatos y caminas con ellos.
Lo que ocurre con Atticus es que le han dado la defensa de Tom Robinson (Brock Peters), un hombre al que el Sr. Bob Ewell (James Anderson) acusa de haber violado a su hija Mayella (Collin Wilcox). Atticus cree en la inocencia de su defendido, todas las pruebas lo indican así. Sin embargo hay algo contra lo que no puede luchar: la ignorancia. En Maycomb creen que las personas de raza blanca no se pueden relacionar con las personas de raza negra, es como un código de vida. Creen más posible que una persona de raza negra haya violado a una de raza blanca que lo afirmado por Tom: que fue
la Srta. Mayella quien se le abalanzo para seducirlo pero que él logro huir. No entiende porque luego ella apareció con golpes por todo el cuerpo y afirmando que había sido violada por él. Nadie le cree. Sólo creen en él, su familia de raza negra y un hombre de raza blanca llamado Atticus Finch.

Atticus busca evitar contarles a sus pequeños las cosas desagradables de este mundo, pero es consciente que es un imposible y que tarde o temprano se van a enterar que además del paraíso en que viven, también existe un infierno. Y que este infierno es provocado por los mismos seres humanos. En efecto, más temprano que tarde los hermanos Finch conocerán como existe una gran maldad en el mundo y tendrán que sufrirla pero a la vez descubrirán que también existen personas buenas en el mundo y esa es la gran sorpresa de la película, la que emociona, la que hace llorar, la que hace que esta sea una obra maestra

“Matar a un ruiseñor” es una película que bien podría ser un poema al amor, a la pureza, a la sinceridad y finalmente a compartir. Es una invitación a seguir creyendo en las personas, no todos son malos, hay que tener esperanzas en la bondad de aquellos que creen en la justicia. No serán muchos pero existen. No es un idealismo decir que existen padres ejemplares como Atticus. Hombres a los que la injusticia les duele, que ver condenado a un inocente hiere sus células todas. “Matar a un ruiseñor” es un título que hace referencia a quebrar la inocencia, es un abrir los ojos a aquellos que todavía no saben lo dura que es la vida.
Cada personaje tiene un significado en la historia

Los hermanos Finch encarnan a la pureza, a la vida vista sin miedos ni prejuicios. Sin televisión ni videojuegos, tienen tiempo para jugar al aire libre y escuchar y valorar las enseñanzas de su padre Atticus. Hoy en día, parece que la tecnología hubiera separado a los niños de su familia, entonces los golpes y la maldad que posteriormente van a encontrar en su camino por la vida les va doler durísimo, no tanto así si hubieran valorado los consejos de sus padres. Los hermanos Finch también son sinceros, por ello su curiosidad acerca del gigante Boo, ellos realmente lo que buscan no es el gigante, ellos buscan la verdad acerca de él. En palabras de Edgar Allan Poe: “El terror nos atrae porque deseamos saber la realidad por sobre las apariencias a las que nos hemos condenado a trabajar. Deseamos saber alguna especie de verdad trascendente… alguna visión de la vida”. Que bello es esto de buscar la verdad, que terrible cuando muchos adultos evaden a la verdad porque temen sufrir mucho dolor. Se olvidan de lo que significa vivir.

El personaje de Atticus representa al hombre (padre) que contiene lo mejor de todos nosotros. Refleja confianza, altruismo, bondad, sabiduría, tolerancia con todas las personas. Cleophus Thomas, Procurador de Alabama a finales de la década de los 90, resumió magistralmente lo que significa el personaje de “Matar a un Ruiseñor” de la siguiente forma: “Atticus no tiene pares, pero todos son sus pares. Él nos enseña lo que significa no tener pares. Si uno no tiene pares, si uno realmente es tan importante, maravilloso y brillante como uno piensa que es … entonces el mundo es su par, todo él. Uno puede tratar con todo el mundo, de toda clase, color, tamaño”.
Quiero terminar este post con un homenaje a Gregory Peck y las frases y enseñanzas que nos dejó con su vida y con esta película en particular:
- El lema de mi vida fue actuar con: Equidad, coraje, perseverancia y amor.
- Ser padre: no significa ser siempre indulgente pero si siempre justo.
- Me gusta cuando W. Churchill dijo que: “No rehuséis ningún sacrificio ni os enojéis por ninguna dificultad, no busquéis ganancia sórdida, no temáis a ningún enemigo …. todo estará bien”.
- Los padres debemos ser una luz que brille en el firmamento de los hijos.
- En la vida podemos seguir, si creemos en la gente.
- Uno tiene que rodearse de gente que nos guíe en la dirección correcta como nuestros padres hicieron con nosotros.
- Hay que formar un carácter fuerte en nuestros hijos.
- No hay que ser ni tan apasionados ni tan desordenados.
- La gran cualidad de una persona debería ser “Saber escuchar a tu prójimo”.
- La gente tiene que ser una misma, no una copia de otros.