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Aquí, a la mitad de esta vida insuficiente, sigo siendo un completo ignorante. Lo que no quise aprender nunca, alza la voz y me destruye. Escupe la más endurecida de mis membranas como cualquier babosería. Sigo siendo un consumado necesitado. Me trague la pena de engañar para seguir aprendiendo. Todo lo escrito se vuelva contra mí y para mí. Publique tus vergüenzas, honré tus bondades. Fui un animal muy necio. Maldita belleza, tanta, y tan pocos huevos para tomarla. Acurrucarse es morir. Me pateaste el culo, las manos, los ojos… y pude ver mejor este horror de despertar sin reaccionar. De tanta pendejada me convertí en un pendejo. No me hice más fuerte, solo seguí caminando hasta aprender a descocer mis injertos. No me canse de joder. Les prendí fuego en la boca para que me dijeran alguna puta verdad. Nadie supo odiar tanto la necedad. El día es inútil si no te partes. Hacer nada y pensar, con el tiempo se vuelva más sano que solo amar. Siempre bajar, más que subir por esa bulla infernal que no te deja pasar. Mirar a los hombres besar la superficie de la hombrera mohosa, como reyes sin tierras, es solo obedecer. Lo que es solo mío, siempre debe cambiar. Es bueno reírse sin control hasta romper algo que valga la pena. Coger siempre lo propio en una derrota luchada. Mojar jugosas vaginas bajo la luna chorreante del invierno duro que rompe los huesos. Jugar al amor hasta despertar. No tener mucho dinero en el bolsillo. Caminar por el ojo de la calle hambrienta, sin dejar que un mal-nacido te ponga un arma en las manos para buscar la enajenación. Morder la soledad hasta la muerte para ser algo. Oler la mañana húmeda y gris. Hacerse el soberano cojudo y trabajar por dinero –del culo del cajero- cada fin de mes. Vivir el mismo día todos los días, hasta ser algo que opaque la muerte. Iniciar un incendio para orinarse por todos lados hasta salvarse. Sacar de la sombra distraída, un grano negro de maíz con un escrito encendido. Llorar oculto sin una lágrima de plomo. Todo el amor recibido es para que no oscurezca esta insania de ser yo. Terminar de pasar por este desierto de mentes incendiadas. Cualquiera me puede pegar, siempre me voy a levantar por más. No puedo ser tan cínico. Nunca quise ser como Dios, nunca supe que hacer con tanto, nunca quise mentir tanto, nunca me divertí tanto haciéndolo. Me voy a seguir riéndome de este capítulo. ¡Yo soy mi maldito escritor! Y tengo el poder de escupirte toda la sangre caliente en tu orgulloso rostro. Solo le temo a ser como tú. La disciplina que nunca aprendí, muele el alma. La empuja al abismo para que salte por ese natural descontrol. Felizmente soy un caballo drogado que solo sabe correr para sentir el golpe del viento. No entones conmigo. No pidas por mí. No alces la voz aquí. Soy algo que raspa. Yo soy la verga que se mete debajo de tu cama para que despierten tus pesadillas. Aquí no hay mucho que saber para enfrentarse a la estupidez. Solo hay que defenderse del quehacer con rabia para no aburrirse jamás.


Esa mañana nos despertamos con el ruido de un choque. Esa semana había sido muy callada. Yo caminaba y hablaba moviendo las manos para aprender mis líneas en los rincones solitarios de la casa. Ella elaboraba su informe de fin de año despejándose de todo elemento sobrante capaz de interrumpirla. La casa no estaba muy ordenada, teníamos mucho trabajo. A veces cruzamos palabras sobre cosas sin importancias para acompañarnos. Ella me daba mis pastillas. Sorbía de aquel vaso cristalino que brillaba en la oscuridad, luego dormíamos. Tenía la manía, esa manía de la limpieza; no limpio, reluciente, decía. Con los años me había adaptado. Ella había aprendido mis manías del desorden. Por eso la casa estaba como ella y como yo. Nos levantamos incompletamente, apenas moví las limpias cortinas para ver. Una señora de edad salía del auto chocado con las greñas alborotadas. Un hilo de sangre corría por el borde de su boca. El frío de la calle quería penetrar a este cuarto. En esa quietud, la señora logro abrir los ojos para mirarme, pero yo los cerré inmediatamente. Temblaban sus ojos y sus manos, en esa mañana humedecida y aplacada. La señora era ayudada por el generoso e infiel panadero bonachón y su colega espigado de nariz filuda. A nosotros todavía nos faltaban milenarias horas de sueño. Camila Casas Salaverry me miro viva, muerta, sana y exhausta, porque yo no la dejaba de mirarla. Pero más allá de una respuesta tenías muchos síntomas. Parece que leía en sus ojos marrones la misma interpretación de mis negros ojos. Al fin y al cabo nosotros no fuimos gente buena en esta vida. Deja Camila, deja que pase, pensé por ella… solo éramos gente simple y silenciosa. Luego de prestar atención a la calle. Me observe. Solo tenía una trusa gastada, ella llevaba esa pequeña calzoneta celeste que translucía un poco esa piel bronceada y tibia. Se acercó a mí con sus suaves muslos algo desganada, y me cogió de la mano para caminar a la cama. Las sirenas dejaban de sonar regresándonos al reposo. Cerramos las ventanas entreabiertas para ocultarnos de esa mañana que filtraba su luz y su humedad en nuestros rincones, y nos volvimos a cubrir debajo del edredón. Nunca discutimos sobre el alto costo del gigante edredón café. Mire el techo, ella se abrazaba a mi pecho para dormir, daba algunas vueltas, para luego terminar arropándose al costado de mi hombro. Poco a poco retomábamos la mansa quietud. La muerte solo estuvo de paso, ahora se asentaba. Todo parecía limpio y algo desordenado en el cuarto. Casi, o cerca al sueño nos quedábamos de camino a la bondad de nuestro silencio. A nuestra solitaria y honda calma robada
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De pronto las ventanas se partieron, la humedad destrozó una a una las maderas del cuarto. El fétido olor como humedera, se acrecentaba debajo del suelo, entre las paredes roídas y negras por el gran incendio. El rostro de Camila se arrugó hasta desaparecer, antes me dijo con su antigua y dulce voz: No abras la puerta. Ella no debe estar aquí, hay que rezar por la señora, este no es su lugar...
¿Hasta cuando Ramiro?, pensó. Esa fría y húmeda mañana aparecía la vida y la muerta al mismo tiempo, como todos los días y Ramiro se volvío a hacer la misma e infeliz pregunta, con esa ira comúnmente contenida ¿hasta cuándo? cansado el mismo de decirse muchas cosas, se dijo así mismo: Ramiro Prietto Ordinola, es momento de dejarla ir. Mira bien tu cuarto… esta vacio, tu cama está sucia, y tú, tú, estas muy solo ¿por qué has dejado que te pase esto? A lo que el mismo se respondió luego de tres largos y dolorosos años: No Ramiro, ella no está muerta, el muerto eres tú, … Ramiro, hola, se dijo una vez más… a mi no me hubiese gustado verte así, sabes, creo que la señora que acaba de morir es como para tu vuelvas a vivir. Sécate las lágrimas, se dijo Ramiro una vez más, hasta que su boca se volvió a humedecer por ese nombre.
No sé si te diste cuenta, pero ayer cuando salímos, no había nadie en la calle
Parecíamos desaparecidos
Podíamos oler el frió, teníamos poca ropa
Nuestros ojos eran negros
Se encendieron en la neblina para mirar
No había niños corriendo, ni hojas en el viento
La muerte se había ido
Había poca luz, compartimos las extrañezas
El mar estaba quieto, el sol estaba debajo de toda el agua
Desasiendo al mundo
Desordenamos la luna en tu casa y salimos a caminar
En una calle adyacente, debajo del muelle, tenías algo en tus ojos
Musitamos secretos en tus rizos… abejas…
Mientras caminábamos atraídos por un silencio
Las langostas irrumpieron luminosas de camino
Se comieron a unos cuervos, y regresaron al oscuro cielo
Espero que tu sepas entender, o que algún día me lo expliques, creo que ese día desaparecimos.
Así mi voz golpeara tan duro sobre esta tierra hasta desaparecer,
Se me ocurre que siempre nos acompañara el frio,
Se me ocurre que no camino solo,
Se me ocurre que estas a punto de vencer tus malos recuerdos,
Creo haber visto un corpúsculo hacedor de luz en la otra orilla,
Algún día lo podremos coger fuerte de la mano para albergarnos de la oscuro pena.
Esto es para todo lo que más quiero,
A través del tiempo/Sin el desánimo/Con una ilusión,
Cuando caen las sombras, avanza...
Para que no se siga cayendo todo el amor,
Un corpúsculo hacedor, está siendo amparado entre personas que susurran con más amor,
Se quieren limpiar de nuestra maldad.
Todo lo que amo está siendo protegido detrás del miedo
¿Cómo un elemento tan certero nos puede guiar de regreso al camino?
Abriendo una puerta para dejar el sol en la casa.
No tiene nombre el que quiere juntar a todos nuestros días,
Cuando las alegrías gigantes susurran todos vamos a ser mejores,
Compartir el afecto forastero es parte de nuestra amistad,
Dejarse llevar.
Un punto de apoyo para hacernos rabiar de felicidad,
Es lo que necesitamos en medio de tanta necedad,
Prende la luz y avanza, a veces no podemos ver nada,
Abrázame para que nada quede atrás,
prosigue haciendo el amor para vencer la furia,
Un corpúsculo hacedor, como una risa que saluda a todos,
Es lo que a veces necesitamos,
Una cura.
Para los que nada hacemos, es justa,
Porque yo podre ser mejor,
Si esa risa que viene en los días más extraño es nuestra,
Y nuestro el deber de aprender a estar juntos,
Para abrigarnos cuando la gente nos deje de amar,
Sin entumecer la sordera solitaria,
Porque yo estoy detrás enredándome con esa luz,
Que te sigue a unos kilómetros debajo de tus pies,
Porque con esa corpúsculo hacedor,
Yo también encontrare mi nombre.

Yo soy tu ángel negro, voltea a mirarme cuando te parezca, espero que algún día dudes un poco de tus desprecios. Ojala no te horrorices cuando te des cuenta que la voz que escondiste detrás la puerta, la creaste tu misma para defenderte del angustiante vacio. Quizá te gusta ser dominada por un ideal que fábricas debido a tu carácter dadivoso. Yo si estoy aquí, hediendo a carne humana por todos lados.
Quizá todo lo que crees que está mal, podría hacerte bien. Espero que algún día superes las voces de tus enseñanzas.
Quizá te hicieron creer que yo era el peor, por mi rostro vil, por mi color salvaje, por mi condición sobresaltada.
Quizá solo me estuve resguardando durando mucho tiempo para defenderme de los cuidadores, de bocas ensangrentadas, que hablaban de un bien superior. Quizá te hicieron creer que yo estoy comprometido con la más oscura de las causas. Pero el día de hoy. Yo, pido con las pocas agallas que me ayudaron a sobrevivir: ‘’ojala todo los radiantes habitantes de este tierra actúen con un poco de duda ante sus conocimientos’’.
No todos los días puede salir el sol, no todo pueden permanecer resplandeciente eternamente. Y que esta proposición, más que un ave de mal agüero, signifique solo una advertencia. No para disminuir el impacto del dolor, sino para resguardarnos en las cosas más bellas y admirables sin egoísmo. Hasta robarnos ese aliento que nos aleja de la muerte.
Probablemente solo necesito distraerme para guardar los mejores días. Quizá nunca me tocaste la piel oscura por temor a mi mirada cejuda por mi dolor hacia todo la fibra que se crispa en la superficie.
Yo soy tu ángel negro, quizá mi vuelo es rasante porque aprendí a desconfiar para seguir corriendo a esconderme de tus incomprensiones.
Quizá soy malo porque no me dejo abrazar a ese fuego que esconde tu falso ánimo.
Quizá ángeles y demonios solo dramatizan lo sorprendente y lo tragicómico de nuestras imperfecciones,
Quizá mi risa es negra porque no volteas a mirarme,
Quizá tus temores carecen de imaginación por falta de ganas,
Quizá nuestra buena voluntad este sujetada a tus misericordias,
Quizá solo te quiero matar porque no te dejas amar con descontrol,
Solo quiero ser parte de la raza humana una vez más,
Quizá eso espectacular que buscas, está rodando sus ejes dentro de ti, como una mezcla de lo simple y lo complejo, que interactúa, casi imperceptible, casi bello, casi eterno, casi muerto.


Doblando en la esquina empinada, al costado de la sombra, la acera se quebraba. Lo primero que salió de la penumbra fue tu rostro desnudo y blanco, como la luna en el oscuro cielo. Porque tu cabellera azabache, rizada, y larga seguía de noche. Tus curvas se acercaban a mí, hasta que me saludaste moviendo todo tu cuerpo con tus delgados labios escarlata. Lo primero que me enseñaste fue tu dedo delgado y ensangrentado y tus disculpas por llegar tarde. Te habías cortado con el cierre. Entramos a la tienda, te envolví el curita y cogimos un taxi para el centro de la ciudad. Inmediatamente no sentamos y esperamos a los poetas disparar sus acertijos. Cosa que demoro más de lo esperado. Conversamos con una botella de licor y unos piqueos de carne. Alzábamos la voz mientras hablábamos por la bulla de los pruebas de sonido. El local era una casa de comienzos del siglo 18, con dos salones medianos y uno angosto. Y un par de corredizos muy estrechos que poco a poco se iban abarrotando de nocheros. En el último salón de luz azul está montado un pequeño escenario, algunas animalitos del señor improvisan un blues. En las esquinas de las paredes, a una distancia media, alrededor de las tres salas, tenían fotografías de las principales ciudades latinoamericanas captadas en días barrocos, lúgubres y soleados. En el primer salón de luz amarilla estaba el bar, alguno que otro vampiro infantil lamiendo la noche con sus botellas y sus miradas andróginas. Tenía techos altos y una repisa enorme surtida de los tradicionales licores, con acabados rústicos. En el salón medio, no había luz, era alumbrado por la luz de los salones adyacentes. Tú estabas en medio, sentada en una pequeña silla de madera con esa leyenda de tu mirada, entre tu belleza y tu distracción. Te hice una broma, nos reímos y me sacaste tu lengua juguetona para picarme. En cuestión de minutos te podía morder la boca. Un segundo de distracción y tenia tu miel derramada en mis labios, batiendo nuestras serpientes. Los poetas comenzaron a ser convocados por el altavoz, por un ser liliputiense, cejudo y con voz temblorosa. Era una selección variopinta de raros especímenes. Galápagos con lentes antiguos, erizos, góticos, barbudos, resentidos y escamosos. Salamandras afeminadas con gorros y chaquetas despintadas. Me preguntaste de forma viperina y déspota por la chica con la que salgo hace un mes. De donde era, en que trabaja, como así, se le ocurrió salir conmigo, porque tenía baja autoestima. Luego te pregunte por tu pareja, y antes de empezar a joderte, vi tu rostro desencantado. No eras feliz, pero lo querías. Quizá tenías problemas por tu carácter, pero a veces la felicidad raya en lo innecesario, si te sabes acomodar bien, un acompañamiento circunstancial y cierta compatibilidad hacen todo más digerible. El primer poeta escupió formulas, leyes, sombras negras de su pasado insustancial. Decía: en una playa de Miami se encontraría junto a su abano y a su apatía. El segundo poeta de mejor voz y entonación, dibujo mejores espacios, con la naturalidad de un avestruz intelectual y anacrónico. Ligero y bello, con más sentido que lucidez. El tercer poeta, era más bien afiebrado, incongruente, iletrado y radiante en su prosa. Pienso que cualquier ovíparo lucybell o mamífero Hardcore con algo de sentido común, gracia y estilo, se soplaba a toda el público. Con un poema improvisado y una entonación mejor teatralizada los hubiesen hecho a todos: agua, carbón, y polvo. Tus cejas negras son líneas que me llevan a tus cabellos o que me llevan a tus ojos negros cubiertos de sombras negras, tus muecas disforzadas, tu forma desnuda de dormir, tu forma de vestir en las mañanas con el laberinto de tus rizos, tu piel descubierta, tu forma estilizada y desgastada de caminar, tu silbido nocturno, tu forma desatada de besar. Es inevitable dejar de pensarlo cuando te miro y conversamos. No… mejor no me mires así te advertí divirtiendome. Nos reímos porque antes de irnos una pequeña poetisa con peinado apache, brinco al palco. Primero cogió con sus dos pequeñas y chuecas manos sus pergaminos. Y grazno el inicio con una voz tenue. Luego termino sus palabras casi rompiéndose en aullidos. No importa lo que dijo, si no como lo dijo. Pero algo de lo que dijo me causo más que zozobra, arcadas: ‘’el hombre no puede estar solo, el nunca podrá estar solo, se reventaría como…Dimos por terminado el festival, nos tomamos las ultimas cervezas y huimos a la calle. Caminamos unas cuadras. Hacia frio, te cubrió con mi chaqueta y te abrace para andar. Nos abrigamos más cuando tomamos el bus y nos metimos en su panza caliente. Luego de unas cuadras bajamos a buscar tu casa y mientras nos alejamos de la avenida, dejamos también las luces y los ruidos de los carros y los locales nocheros para adentrarnos en la oscuridad de sus calles angostas y altas de edificios antiguos. Me enseñaste un pequeño animal que vive cerca de tu nueva casa. Yo te cogí de la cintura y tú seguiste hablando de sus ojos. No estabas resignada a portarte bien, así, no nos habían criado. Posiblemente no hubiese pasado nada y todo hubiese seguido como antes, pero la música siempre se tiene que destemplar para que suene mejor. Cada cosa debe tener su momento en la noche. Viste al igual que yo, a unas cuadras de tu casa, un estrecho con un barandal y una sombra adecuada. Caminabas junto a mí, y movías de forma solidaria tus labios para hablar. Sabíamos lo que teníamos que hacer. Apenas alcé tu blusa por la cintura para sobar un poco de tu piel con mis dedos, mientras caminábamos. Antes de dejarte en casa de tu enamorado, a unas cuadras cerca a un edificio antiguo, te acerque a mí, mirandote a los ojos, y te apreté los labios para despedirme. Los músculos de nuestros labios guardan un poder cuando se juntan y se rompen en la noche. Primero somos toscos y luego giramos la cabeza para ser intensos y prolongados hasta quedarnos prendados de las manos, con nuestra piel abierta. Me gusta como mueves tu ancha y jugosa lengua para dar un beso. Recuerdo cada corpúsculo de ti. Tu circulación empalmada y húmeda. Tus agallas para despreciarme. Tú, todavía me mirabas con indiferencia y apego, esperabas que yo sea alguien mejor, te jodia que solo tuviera dinero para sobrevivir. Fuimos a un festival de poesía, había profetas de plazas, fábulas, acertijos, iluminados que alistaban a sus mejores herejes dispuestos a dar su vida por una palabra mistificada. Demandaban, enajenaciones, yerro absoluto y natural para el festival de sus edictos. Pero demasiada belleza atosiga y provoca arcadas. Toda exageración desacredita, para efecto de la primaria impresión vital. El arte siempre rompe algo dentro, y eso es saludable. No lo oscurece, ni lo empalaga. Creo que tú tenías un arma lista para dispararme, por eso aun te perseguía. Recuerdo ese verano de nuestros bosques, fuera de la ciudad. Mientras nos frotábamos la piel, nos abrazábamos desnudos, uno tras otro para observar a nuestros animales, mirando la luna húmeda y radiante. Fumábamos un porro de marihuana blues. Desprovistos de nosotros, dueños de nuestra mismidad, poníamos los pies bajo la luna y sus mareas, con mis manos dentro de tus paisajes. Nada iba a cambiar amor, solo éramos náufragos, escapistas con un festival de poesía en nuestros labios.

78, 650 asistentes saludan el resultado, el partido está por acabar. Antes de la última jugada dan tiempo de receso. Por cuestión de segundos, los potentes equipos de sonido del gran MetLife Stadium hacer rugir, Smell Like Spirit de Nirvana. A pesar de que los locales pierden, todos saludan la actitud de la canción. Es una vibra cansada, fue el último aliento. Los locales New York Giants pierden ante los Seattle Seahawks por 36 -25. No soy aficionado a la NFL. Soy más aficionado a la energía que guardan los estadios cuando están abarrotados de gente sobreexitada.
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A pesar de ser un día atípico con mucha humedad, la nación japonesa nos enseña que no está destruida. Las máquinas rugen un exquisito silbido mientras miden sus potencias. El circuito Suzuka esta reconstruido, limpio y ordenado. Aquí parece que no paso el terremoto más cruel de la historia de Japón. En la pista, como siempre, hay un espíritu joven suicida y entusiasta. A pesar de que su equipo le exige que no tome muchos riesgos. Esta vez el alemán Sebastian Vettel de 24 años, logra llegar tercero. Luego lloraría en su primera entrevista por el auricular conmocionado de alegría. Es el Bicampeón más joven de la historia de la Fórmula Uno. Gano 9 carreras de 15 este año, llega tercero y entra al podio como un campeón porque solo necesitaba un punto. Sale del carro, su escudería lo saluda. El pueblo japonés lo saluda. Es un premio al esfuerzo de todos, en el global suena bien decir: Gran Premio de Japón Formula 1- 2011. Porque aquí parece que todos son ganadores. Algunos japoneses disfrazados de Red Bulle, escudería de Vettel, lo saludan. Parece que nunca perderán ese espíritu. Eso motiva.
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Raúl Tola de Cuarto Poder desde Nueva York entrevista a John Malcovich porque este 27 de octubre presentara en Lima la obra ‘’Infernal Comedy”, basada en la vida del asesino Jack Unterweger.
-Ahora va al Perú, es la segunda vez que va al Perú. Me contó que estuvo allí en los ochentas…
-Veinticinco años atrás
-Veinticinco años atrás ¿Cómo recuerda lima?
-La recuerdo muy bien. Salimos de Miami, dejamos los EEUU en el 86 y fuimos a Lima, Machu Picchu. Cusco, Iquitos. Recuerdo que fue un viaje espectacular…Obviamente estaba muy impresionado por la situación del país, por ese entonces. Por la presencia de Sendero Luminoso…
-Era zona de guerra
-Seguro de hecho, la noche que llegamos a Lima fue la primera noche en que Sendero Luminoso produjo un apagón en la ciudad o al menos una gran parte de ella…
-¿Y cómo se sintió en ese momento?
- Bueno, era más joven, y creo…
Esta parte de la entrevista es la más interesante porque John Malkovich parece buscar una respuesta en posición de asombro. Hace silencio, parece confundir sus recuerdos y vaga buscando respuestas… Al final confiesa argumentos interesantes y honestos:
-Generalmente cuando uno es Joven -y no tengo la excusa de haber sido demasiado joven-, una parte de ti es tan ignorante o tan inmadura, que encuentras eso cool o interesante. Hasta que empiezas a preguntarte, quienes son estas personas, que quieren, cuál es su historia…Recuerdo que obviamente era algo exótico emocionante. Lima no me gustó para nada como me gustó el resto del Perú.
Luego Malkovich comenzó a hablar de la gente, de su clima y de lo maravilloso que es la gente en el Perú. Con algo de astucia Raúl Tola pregunta a Malcovich
-Por lo que sé, su debut como director fue ‘’el bailarín del piso de arriba’’. La película se basa en una novela de Nicholas Shakespeare, inspirada en hechos reales que ocurrieron en el Perú. La historia de Abimael Guzmán y Maritza Garrido Lecca.
Sí, claro. Bueno estar allí, durante ese periodo me causo una gran impresión. Años después estaba filmando en Polonia y leí una seria de reseñas de libros en un diario Inglés, ‘’El Telegraph’’, y allí se mencionaba este libro llamado ‘’el bailarín del piso de arriba’’ que esencialmente trataba de la captura de Abimael Guzmán con una trama romántica basada en ella. Pensé: ‘’Esto suena como algo que a mí me gustaría dirigir’’
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Toca Radiohead en vivo. Leí que al pequeño Thom sus compañeros le pegaban en la escuela, y se burlaban de su rostro con parálisis. Probado esta que el individuo que sufre mucho, nunca olvida. A mi parecer Thom nos está devolviendo el mismo chocolate, que recibió en su adolecencia, de la sociedad. Con sus canciones desoladas nihilistas y enajenantes. Su universo es bello y diabólico, eso lo hace complejo, solo sugiero entrar con los ojos bien abiertos a sus canciones. Esta canción en particular me gusta. Weird Fishes/Arpeggi. Para volver a vivir, primero hay que morir, sospecho de esta letra, de Thom York(42). Es un músico estilista, budista, amante del Jazz, vegano. Mister Thom maniobro ser literato, pintor y trabajo como centinela en un hospital psiquiátrico de adolecente. Así son los genios… Podemos darle otra interpretación a esta canción, tenemos esa facultad o podemos dejarla tal como esta.
Weird Fishes/Arpeggi
En el océano más profundo/El fondo del mar/Tus ojos
Me encienden/ Por que debería quedarme aquí?/ Por que debería quedarme?/
Sería un loco por no seguir
Seguirte adonde me llevas/ Tus ojos
Me encienden./ Me convierten en fantasmas
Sigo hasta el fin de la tierra/ Y caigo
Si… todos abandonan/ Si tienen la oportunidad/ Y esta es mi oportunidad
Soy comido por gusanos/ Y peces extraños/ Escogido por los gusanos
Y peces extraños/ Peces extraños/ Peces extraños
Si yo/ Yo toco fondo y escapo/ Escapo/ Yo
Toco fondo y escapo/ Escapo.

Mi madre me parió cantando bulerías,
Con una rosa violeta adornando sus cabellos, cerca al mar de los hombres libres,
Entre músicos, santeros y místicos… que rezaban versos cojudisimos a la luna con una citara en las orillas de la noche. Mi padre bebía una canción.
Ese domingo nadie resucito, solo chascaron los dedos los pobres y tuvieron más suerte,
A medianoche me arrojaron entre el júbilo y el llanto, sellando así nuestra devoción. La muerte celebro entre brindes y algarabía, prometió volver para buscarme,
Ellos desprendieron un poco de su luz para que buscara mi propia voz en cualquier lugar, así sea de noche, así sea de día.
Venus era la puta más hermosa, ese a día, cantó desnuda para abrigar nuestro dolor.
Mi padre se perdía de alegría, mi madre acuno mis sueños con su creyente voz,
La cálida madre naturaleza me canto una canción y bailo hasta acercarse a mi cuna para susurrarme al oído en un lenguaje dulce y místico: ‘por favor, no me orine en todas las rosas felices’ y yo me puse a llorar. El inquieto Dionisio la interrumpió con un gesto obsceno hasta incendiar las criaturas de su pasión natural.
Un anciano santero dio un discurso y luego se acerco al botín de mi cuna y me murmuro con su voz cavernosa: ‘’Tu hija se llamara Collette. Será sabia y rebelde. Morirá joven pero le dará al mundo una gran lección’’.
Luego todos me cargaron hasta naufragar ebrios por la brisa y sus zozobras.
Un sucio y libre místico, me robo de mis padres. El no me enseño muchas cosas, me protegía como podía, me alimentaba como podía, me quería como podía, me daba de beber como podía, era errante y se caía, era solitario y se dormía, perdía el tiempo como podía. Conocía lo que tenía que conocer, hablaba lo que tenía que hablar, oraba cuando tenía que agradecer. No tenía tierras, era silencioso, no tenía nombres, era loco, amigable, insurrecto. Pero cuando tocaba la guitarra algo en los hombres cambiaba. No eran los mismos, se distraían entre ellos, agradecían sin alguna aparente razón. Luego hacían grandes silencios y se retiraban a sus pueblos errantes y felices.
Dicen que cuando nací, el día no podía sostener a toda la lluvia, las estrellas, los ríos, los puentes. Las mareas saltaban, decía un pescador imperturbable ese domingo 22 de julio en la madrugada. Así me lo conto el sucio místico de pelo largo. El casi nunca hablaba. El se fue mientras sentenciaba. Y se fue sin despedirse porque quizá ya era el momento de dejarme andar por cuenta propia. 'Solo haz que ocurra', murmuraba. Y se marcho porque el destino nunca jugó con él. Ya viene tu barco alcanzo a decir, mientras su voz se perdía. Ya viene tu barco…
"La sabiduría, después de todo, no es otra cosa que la experiencia".
Marun Abbud (1886-1962); crítico, literato y filósofo libanés.Nota demente: la frase ‘Mi madre me parió cantando bulerías’ le pertenece a José Monge Cruz el ser mitológico ("Camarón de la Isla") la leyenda.

Desde pequeño entendí que estaría más tiempo solo,
Era quizá la época más absurda y feliz,
Yo podía escuchar esa bulla pasajera, entre el patio de mi casa y la eternidad, oculta hace miles de años, entre mis huesos y sus leyendas. Y despertar (en la mañana) con mi propia voz.
Era un canto entre la alegría y el llanto.
La muerte es ser perseguido por los que no te perdonaron
Quizá sea el hombre que guía al hombre hacia la perdición de su sensatez
A veces me besan los recuerdos y me rasco con amor la caspa porque ya no abrigo al odio cuando muerde toda la carne. Solo por eso estoy más distraído,
Cuando se mueren tanto por amor, no están amando a nadie,
Cuando no vences sus temores, dejan nudos en el esófago, por eso se quedan mirando el vacio cuando hablan,
Cuando creen que todo lo quieren, cuando la furia ya no les divierte,
Si ya no hay de donde apoyarse, solo me quedo firme.
Mi rostro se cubrirá de musgo por el estremecimiento,
Continuar viviendo es lanzar tu voz hasta dejar de ser uno solo.
Yo influyo en mi destino como el cuchillo a la papa,
Me he perdonado, soy mi redención, sigo aquí,
Perdiendo todo el tiempo de forma descarada.
En la indiferencia están los detalles,
Morir en eso sueños,
Levantarme con la hermosa neblina húmeda que se cuelga del invierno, comer una manzana fría de forma íntima, es el amor.
No tengo mucho que perder, lo único que me sale bien, es ser yo
Tantas veces como sea posible, ser solo yo.
Así ya no sea tan verde bajo el sol.


Ella tiene una hoja en su piel, un hermoso cuero que brilla…
Una humeante vainilla entre sus labios que aprieta y esconde,
Una canela que se desprende cuando se ríe preciosísima,
Un aroma que encubre la salsa de sus pechos, desde tus curvas hasta sus muslos inquietos, donde quiero rezar violentando las lenguas de tu piel sedosa. Tú eres ella, penetrante y dulce, con tu voz de carne y luz.
Azúcar rubia, azúcar morena
La chica vainilla me besa y gasta sus labios con un tierno dolor
Serpientes de mar, serpientes del rio deshaciéndose de sed y hambre bajo la torrencial lluvia
De tu saliva se desprenden aguaceros de cristales para nuestro labios.
En el borde de tu boca siembro pedazos de lunas bajo tus mares para que encuentres mis labios en la oscuridad.
Oculta y desnuda, tu anheló se conmueve cuando jugamos a ver el final del odio con mi piel dentro de tu vientre canela,
Ensuciándote las piernas con mi luz.

Levantarme de la resaca, descentralizar el poder, echarme agua para que se me pase la enajenación porque pensar no cuesta, ir a votar, ser transgénico porque tengo hambre, saludar a todos, no disimular la resaca con los miembros de mesa, sentarse en el cámara secreta, darse cuenta que en la cámara secreta también se puedes hacer el amor, pensar, coger el lapicero, votar por el que creo menos malo otra vez, dividir un toque al Perú porque gane quien gane vamos a estar inconformes solo los primeros meses, pensar en la buena distribución de las riquezas que no tengo porque siempre ando con deudas, confiar ingenuamente que van a ser unas elecciones limpias, educarse con furia solo para la competencia, irme a la soberana mierda, comportarme como si no fuera un hijo de Cristo, despertar el lunes para ir a trabajar, sentir que la resaca sigue en todas las caras de la gente que invaden la calle. Subir a la custer para regresar a cualquier lugar, navegar silbando resaqueado en el mar de mi ciudad dentro de una custer, practicar para seguir escribiendo pésimo, atacarse unos a otros porque primero están las billeteras, recordar en la tv como la turba prende fuego a un alcalde en Ilave, buscar más plata para seguir bebiendo, no aprender nada en la universidad, atacar al nuevo presidente, capacitar a un profesor que no sabe de que se trata su tesis, argumentar grandiosas estupideces para que nadie te joda en el trabajo, ser exageradamente indiferente, ver en la tv como queman llantas en las carreteras cada dos meses, nunca atentar contra el medio ambiente, ser el idiota de alguien para trabajar en cómodas cuotas, recodar a mi padre recitando las canciones de Facundo Cabral con amor, esperar el próximo terremoto en lima con amor, ser indiferente con el frio de Puno que mata 4 niños cada mes, no darle importancia al curso de arte en la educación nacional porque vale pero no sirve, hacerlo con tu vecina de 42 años que te presta la licuadora, seguir bebiendo, no esperar que nadie te defienda, levantarme de la resaca para apagar el televisor porque esta por empezar el mensaje a la nación del 28 de julio. Reírme del saludo hipócrita en el cambio mando. Tocar la guitarra por que ya viene la temporada del circo.
El hábito mecánico produce desorden, porque cuando la energía funciona siempre dentro de un límite estrecho, lucha por abrise paso y esto constituye la esencia del conflicto.(Todo lo que es limitado genera desorden). Mi tio Krishnamurti.
Cuando te vayas de mi cuarto, otras mujeres entraran tapándose el rostro con la luna, ojala las pueda amar…
Yo nunca sé qué hora es, me puse a caminar, la puerta se esta abriendo con un chillido antiguo, sé que no vas a ser tú amor.
A veces puedo salir de mi cuarto para poner mi cara en la lluvia y tener un poco de frió.
Siempre es la misma hora pervertida aquí, soy un hombre débil amor, sin cielos, lleno de bocanadas, soy como una broma amor.
Y cuando silbe una canción y te encuentre en su silencio desnudo no voy a voltear la cara entristecida para ellos.
Cuando te vayas de mi cuarto, te vas a ir todos los días amor.
Las flores se deshumedecen y desaparecen cuando te olvidas de sus iluminaciones y se secan hasta empolvar la muerte cerca de tus zapatos.
Mi boca esta colgada de tus senos con los nudos de mi labios, en tus bolsillos se esconde una fotografia que agitas con tus pálidas manos.
Antes de reírte ponte tus dientes, yo no voy a salir de aquí
Como puedo hacer para que nadie escuche tu nombre sin que se queme la boca, espantoso amor.
A veces la puerta se mueve mientras respiro y tus hermosos ojos oscuros me señalan cuando duermo despierto.
Cuando te vayas de mi cuarto un domingo en la tarde del viernes y golpes mi puerta para salir corriendo, yo tampoco voy a querer estar allí, créeme.
Algún día, todos nos tenemos que ir, pero tu cabello va a crecer sobre mí piel, tu olor va a golpear mi rostro, pisando mi voz, porque nunca dejo de mentir amor.
No te pedí que te quedes amor, no te pedí que te vayas amor, porque tú quieras escuchar mis últimas palabras para terminar de irte.
Te has llevado todo, mis medias largas me abrigan cuando el frió me muerde pero en la noche me seguirás diciendo todo lo que me iba a pasar por ser como soy hasta que cruja mi cuerpo con una risa diabólica.
La gente no entiendo cuando te grito en la calle y tú no estás amor
Sé que vas a ser feliz cuando mi alma se encienda en otro sendero, dentro de una frase quieta y adormecida.
Enciende mi cuarto amor, el fuego cocina al amor y mátame tantas veces hasta que mi voz se deshaga de tu nombre, será un maldito día hermoso…yo me podre levantar con todos los huesos rotos para decirte 'hola'.
Vísteme de una estrella rodante para que me sigas en las noches sucias de soledad.
Cuando te vayas de mi cuarto como ayer, quisiera que me cuentes sobre el optimismo que Dios te obsequio para hallar tus llaves en esa picara oscuridad.

Anoche soñé contigo. En las orillas de esa ciudad había un pequeño barranco. Caminamos separados haciendo maromas, pisando las flores, ocultándonos de la gente, con ese silencio irónico que imita a los clawus Llevabas un sombrero negro y grande, yo era un flaco alegre y estúpido, tu tenias una falda escocesa pantis y una chalina grande que a veces cubría tu cara blanca de ángel excomulgado.
Me sugerías con una risa amigable que no guardara esta noche, pero tú eras eterna a cada minuto con tus rizos azabaches, con la luz de tus ojos oscuros, con tus lágrimas negras, con tus pezones rojos. Impulsiva y radiante
Tenias algo de frió, rápidamente te cogí por detrás urdiendo mis manos abajo de tus suéter café, abrigando tus pechos erectos y tibios. Te cubrí con mis manos, acerque mi boca a tu cuello. Tu mítico perfume te hacia mágica puta e intocable. Tu nombre era flor y eras como un milagro extraño, santa como María, puta como Sofía, eras bella, tan bella Soledad, tan bella y perturbadora que a veces tenía que hacerme el idiota para no distraerme tanto de ti, eso te gustaba porque y tu pensabas que yo era algo indiferente.
Mirábamos la noche asombrados porque teníamos muchas ganas de todo pero no sabíamos en absoluto que hacer a acepción de mis constantes erecciones. Siempre tarareabas esa tonta canción de dos y más. Tratábamos de animar esa justa distancia entre nuestros labios, avivando ese deseo que descansaba en el borde de tu boca, te acercabas a mis labios cantando y te ibas, luego te recogía por que nos caíamos de drogados.
Guarda esta noche te dije y te beso despacio, tus deliciosos labios húmedos se separaron de mí y te reíste porque pretendí ser educado. Te pusiste seria e irónica, me oliste el cuello yo te cogí la cintura, tiraste mis manos y me empujaste diciéndome que no querías nada, yo te cogí mas fuerte y te bese. Tú me seguiste, luego me botaste. Yo me reí contigo, luego te mire, te diste algo de miedo por ser como eres. Te cogí de la mano, la apretaste fuerte y vagamos por el barranco.
Fuimos cerca de los rieles del tren, la noche había congelado los fuegos de su metal, y nos tiramos en ese viejo pasto, de un verde muy muerto, para ver marchar a los elefantes blancos de la noche que caminaban soplando cerca de la luna.
Cerca al barranco, la noche no ocultaba nuestros deseos, la única estrella que brillaba tímida de luz creció al borde de tu piel. Tú la sacaste con las yemas de tus dedos y te descubrí nerviosa como la brisa. Recuerdo que nuestra poca moral se humedeció. Me soltaste y te pusiste a bailar desquiciada y feliz, nadie te iluminaba pero tenías un poco de luz. A veces pienso que solo te quise a ti por la forma en que te amé. Tu pelo ensortijaba el aire, tu boca me llamaba, tus ojos como dos fogatas me daban su calor. Mucho no hicimos esa noche, yo te alce la falda un poco y te cogí las piernas blancas, y cuando entro un poco de mí en ti, tú me abrazaste y me dijiste que estaba loco. Tu pequeño corazón de manzana se quería reventar. Mudamos los aires y seguimos caminando juntos, parecíamos hermanos sin madre, tú me miraste diferente y me despeinaste los rulos, yo te quise cargas y nos volvimos a caer. Yo recuerdo mucho que tú y yo éramos lo misma cosa, cuando cantábamos en la puerta de tu casa de verano, ocultos bajo ese árbol nocturno para burlábamos de la gente. Me diste un beso más y te volviste a reír. Yo fui muy estúpido y feliz esa noche, hasta que desperté
Mire el cielo, la noche era muy negra por eso las estrellas se lucían mas. Atrás se podía escuchar a la gente aullar por el año nuevo. Habían instalado luces de neón y ráfagas de luminiscencia y estas al girar se alineaban con las estrellas, la multitud, los pedregales, la orilla y todo el mar en su complejidad como si todo formara parte de un espectáculo desde la playa hasta el océano. Se había erigido de improviso una especie de fiesta gigantesca. Yo le dije que me mirara de frente, estábamos un poco lejos del bullicio, a unos 60 metros, cerca de la orilla. Me gustaba ver los pequeños lunares que cubrían su rostro, su mirada picara, sus ojos inquietos. La lleve cerca de la orilla, ella estaba sentada encima como entrecruzados. Luego de volver a mirarla por uno segundos más la volvía a besar y le dije: tú crees que a la noche le guste que se besen en el mar bajo la luna. Ella se rió de mí y nos seguimos peñizcando besos. A lo lejos los bombardas no paraban de reventar, parecía que las 1500 almas atrás se volvían más locas a cada segundo, algunas personas acudían a la orilla para realizar sus ritos desnudos, habían también alguno que otro feliz suicida que intentaba nadar hasta cansarse. Ella dijo.
-Una noche nueva puede nacer cuando dos se besan por primera vez… y nos volvimos a besar. Podía oler la flora y la fauna de las salvajes masas de agua que no dejaban de moverse. El viento besaba nuestra piel, yo no me quejaba de nada, tampoco ella. Estábamos un poco a oscuras por que había algo de neblina pero con las morteros que estallaban cada minuto en el cielo podíamos ver todo el mar encenderse y sorprender a las individuos que se asolapaban como nosotros para realizar sus maromas. Cuando me anime para llevarla a la orilla, primero atrapé su mano, luego la cargue hasta el mar. Las aguas cerca a la orilla se vertían por entre nuestra piel como minúsculas olas de Coca Cola después de agitarse. La volví a mirar y le cogí el pelo para poder treparme de sus labios de albaricoque. La acerque más a mí, enredando nuestra piel junto al mar. Ella se reía y se acomodaba conmigo. Rodamos cerca de la orilla como niños inquietos. Que sea especial me dijo, ladeo un poco su cuello y pude atrapar el tibio vapor del perfume de sus cabellos, luego la abrasé. Ese día no lo teníamos que hacer, esta vez no sería el típico apurado pensé y la volvía besar para abrigarme con su aliento. Es un buen comienzo de año le dije, volvimos al silencio. Semanas atrás no pensaba realizar ningún viaje, pensaba doparme en casa hasta quedar un poco inconsciente, creo que andaba distraído. Seguimos al lado del mar por más tiempo, a veces la neblina nos dejaba ver la luna reflejada en el mar. Ese mismo día dude de ir a ese campamento por qué no yo no conocía a los amigos de ella pero luego eso me pareció genial. Ellos eran unos tipos más jóvenes, por consiguiente más alegres, así como yo solía ser. Ella no era como yo en lo más mínimo, yo no era como ella, éramos muy diferentes, eso me agradaba. Nos levantamos del mar y dejamos la orilla para buscar a nuestros nuevos amigos entre la multitud y la bulla. De retorno a Lima recordé la frase máxima de Felipito Abbondanzieri el viejo, desdentado y espigado argentino-cosaco que solo sabia tomar y hablar admirables estupideces: lo que pasa en el verano con las minas…. se queda en el verano no seas hijo puta!. Su frase rondaba mi cabeza pero yo no me despeina aun.

El día me ayuda a ver que…
En tus ojos hay una almendra que aletea en un charco cristalino…es solo tu mirada distraída que soba mi follaje.
Mientras hablas, ensartas tus felices rizos desde tus hombros hasta mis instantes.
Quizá mi alma se agite de sus noches con tu aliento inmenso de soles.
Y tu boca se mece húmeda y delgada con tu cuerpo en mi boca enlazando una historia.
Mis manos sujetaran fuerte tu emoción por encima de la muerte.
Mis lobos correrán con angustia para morderme el corazón porque hoy!quiero cantar nutriéndome de buenas ubres.
El odio es amor, el silencio es amor, el fuego es amor.
Yo aguardare que parpadees por ese chorro de luz enceguecedor antes de ser devorado por mi vieja oscuridad.
Criatura hecha de agua y sal por los ángeles ansiosos del amor,
Hazme creer en ese fuego del tiempo… los ríos, el valle, los arboles y sus cenizas parece que sueñan y se desasen por ti, con ese saludo de esta tarde cansada de soles.

¿Como estas?
Como puedo saber de ti si no te conozco aun,
Quizá algún día te cuente sobre ese truco que te hace reír de forma precoz para que me persigas,
¿Qué te hace gritar?, ¿cómo es tu forma de caminar?, ¿Qué es lo primero que dices o haces cuando te levantas para molestar a la gente en la mañana?
¿Qué crees que es lo que más necesitas? La gente se excluye mutuamente porque se quiere.
Cuando te olvides de todo escribe algo bajo ese falso árbol indolente, quizá yo te susurre persuasivo y ausente con esa brisa nocturna para que me eches de menos sin conocerme.
¿Hacia dónde inclinas tu rostro cuando lloras?
Eres de irte siempre que las cosas se ponen mal… aprieta fuerte tu mano, yo... no voy a estar.
A qué lugares no quieres ir porque te traen malos recuerdos, antes el miedo me perseguía porque conocía mi respiración hasta que hice silencio.
¿Cómo debo soplar para que tus ideas vuelen con sus suaves colores?
Dime qué sueños te molestan en tus sueños para hacerlos girar hasta que estornudes tus conejos y cotorras.
Quizá yo también he esperado falsas promesa porque no tenía muchas alternativas para hacerme el idiota.
Ojala yo tuviera un poco de tu fe para poder soñar en vez de dormir todo el día.
Yo puedo limpiar tus secretos, estoy muy solo, he escuchado todos tus temores en mis pesadillas, tengo las soluciones que pueden hacerte rodar hasta sacarte chispas de tu boca para que te pongas cantar.
Dime hola en las noches con iluminaciones humeras,
Quizá tome forma de una criatura frágil y te muerda el cuello con mi voz oculta.
¿Qué te gusta raspar cuando tienes días lluviosos?, yo puedo imaginar que me canso de todo junto a ti, sin que la uña de dios me abra el pecho.
He encontrado cierta belleza cuando un hombre se odia con una mujer y se miren de forma cargante, maldita felicidad, hermosa.
Yo, voy a seguir corriendo para escuchar a mi corazón cuando se quiera reventar ¿Cómo pones tus ojos cuando quieres bailar?
¿Cuál es tu nombre?...lo que no tuvo principio no tiene fin, pero necesito que me digas como te dicen para lanzarme de cara en la noche cuando escuche ese silbido que arde dentro de ti, ese que ignoras todos los días
"A la mujer le gusta creer que el amor puede lograr cualquier cosa: es su superstición peculiar." Nietzsche.
Me gustas cuando te miro porque tu piel morena brilla en mis ojos,
Me gusta que tu mirada provoque a ese ánimo que pierdo todos los días,
Me gusta tú nobleza porque siempre compartes algo conmigo… algo como tú.
Me gusta cuando te escondes entre tus cabellos, y juegas con tus ojos para no mirarme
Me gusta que tu cuerpo sugiera tu sabor mientras caminas.
Agitas tus manos, parece que danzas, pero solo te acercas a mí. El uniforme cubre los hermosos senos inquietos de tu blusa, me descubres mientras te miro y te vuelves a reír de mí.
Me gusta cuando te ríes y me llamas con la mirada desde hace un año,
Yo no deje de pensar que no quererte seria otro de mis errores,
Porque soy mejor cuando estas un poco más cerca.
Me gusta cuando me acompañas en silencio con tu mirada descansada,
Me gusta cuando me asaltas moviendo el chocolate de tus labios, hasta sobarte las fresas de tu boca.
Me gusta cuando haces durar más las cosas con todas tus palabras, con todas tus sonrisas, con todas tus miradas celosas, con todos tus gestos… aunque no todos sean para mí.
Me gustas porque cuando mi labio roce tu labio y lo apriete hasta que nuestra pequeña emoción se haga un hormigueante huracán cerca al mar, me vas a gustar más,
Me gusta que en el silencio de la noche se encienda tu presencia,
Me gusta que a veces guíes mi imaginación con tu presencia,
Me gustan todas las mujeres, pero tú me gustas más por eso motivo que me hace estallar en silencio, cuando nos miramos entre tanta gente. Y aprovechamos ese momento que solo vemos tu y yo,
O muy probablemente ese momento que solo veo yo.

Solo dile: Déjate amar! Yo tome un vaso más de cerveza sin decirle salud y me cogí el pelo para atrás. Todo ese mes de marzo del 97 creo que tuve la cara de wuevón más grande de toda mi adolescencia. El me recogió como lo hacen los buenos amigos y me invito a este bar de cerveza cara muy elegant and rustic. Mírale a los ojos, tócale apenas del brazo y avanza! Yo me reí y él se rio y le dije, lo hare. Sus ojos se encendían con las luces del bar mientras se servía otra cerveza. Agradezco su compañía, este tipo solo estuvo en los momentos más difíciles. A esa chica no me la podía sacar de la cabeza. Se que le jodia verme lloriquear pegado al teléfono. Hizo lo que pudo en ese momento porque no sabía qué mas hacer. Me acerque a la niña y luego de decirle que se dejara amar, se echo a reír con todas sus amigas, yo también me reí. Caminamos unos pasos, yo estaba un poco mareado, antes de entrar a la habitación me dijo: claro que me voy a dejar amar tontito peñizcandome el poto. Ella entro primero, dejando volar su pequeño vestido negro en esa habitación con poca luz. Yo cogí en el aire esa redonda nalga que flotaba inquieta debajo del vestido oscuro. El cuarto olía a lavanda de baño e incienso
-Tenías cara de cojudito no cosito, me dijo. La cargue a la cama rápido, estire su negro y diminuto calzón, ella se acomodo de cuclillas mirando al espejo.
Oye mocoso, oye, oye ponte condón, ponte tu condón… oye!
Ay… ya tienes tu condón vivazo, oye, co..mo..te has…qui..ta..do… la ro…pa..tan rá.pi…do… niño embalado no!! Mientras ella hablaba sus cosas yo le entregaba mi voluntad. Desde que entre al local se me puso muy duro, nunca se bajaba a los 17 años, podía estar todo el día erizado saludando a la bandera. Antes de entrar al cuarto, mientras tomaba unas cervecitas con el gitano, amague poner al chicle dentro de pepe con fortuna. Quizá tenía 4 años más que yo la niña. Baje un poco el ritmo y le comencé a tocar debajo de la espalda con mis manos flacas, recogí sus cabellos, golpeé arriba y abajo, ella era la loquita. El gitano me dijo que tenía un Don. A los 15 años cuando jugamos con los compañeros ‘a ver quien escupe más lejos su moco’, yo fui el ultimo en sacármelo, Eduardo Moralejo herró su turno por estar curioseando mi pepe y sin dejar de mirarme se hizo en el pequeño Maldonado, creando una pequeña gresca de pepes salpicadores.
Mierda tato… eso está mal compadrito, esconde eso ya!
Asu tato eso te lo hiciste con toda una mano de plátanos segurito no! Dijo el monaguillo José
Luego todos voltearon a mirarme por eso gane esa gloriosa competencia cerca al patio del amigo frufrú
El gitano sabía mucho de los pepes por eso le pregunte y me dijo
-Lo que tienes esta de puta madre! Solo se te adelanto abajo, pero arriba se detuvo, y rompió en risas
Cuando salí del cuarto de incienso y lavanda de mi amada Verónica pecas lindas me dijo:
-Cosas ricas me hizo este mocoso lindo no, ya anda… trae a tu amigo que está en la barra, si el tuyo es así, el de tu papá debe ser inmenso no.
-Para tu carro mi Verónica, aquí se termina nuestro amor! Iguales todas son, Y más respeto con el gitano, ese hombre es de otras tierras
-Cual insatisfecha idiota buenas cosquilleo me has hecho
-Un beso me voy
-Dos besos pequitas…Ella tenia el pelo de Liz por eso la escogí.
Nos tomamos dos cervezas mas y nos fuimos a casa, él pensaba que esta era mi primera vez, pero cuando salí de la habitación se dio cuenta que le estaba engañando, solo me hice el más cojudo todavía. Tomamos taxi. Mire al cielo negro y vi el rostro de Liz enredando su rulos al viento. Cuando entre a la casa me tiro un jabón grande y blanco en la cabeza porque estábamos algo tomados. Me metí en la ducha y me eche harto jabón en mi pepe. Salí de la ducha, me escondí en mi cama y me volví a acordar de ella, con la uña de mi guitarra puse en mi pared Tato y Liz. A lo lejos de la habitación escuche una pelea muy gigante, inmediatamente salí de mi pequeña melancolía y quise ayudar al gitano pero tuve mucho temor, lo estaban lastimando demasiado, lo podía escuchar haciendo sus bulerías del dolor a puro sartenazos. Lo que sucede es que cuando el gitano toma siempre se va de boca. De pronto mi pequeño corazón de ciruela se quiso salir de mi pecho de gato. Estaba escuchando pasos ovinos acercase a mi pequeño cuarto. Me puso mi polo de Green Day, me colgué de la ventana de mi cuarto para escapar en calzoncillos pero mi cintura se enrollo en mis sabanas. Ella tumbo la puerta, yo salte pero logro cogerme del pescuezo antes de brincar por la ventana, gitano te odio con amor pensé. Como hilacha despellejada mamá me jalo hasta el baño para lavarme con sus propias manos mi pepe hasta que logre huir, no sin antes recibir una de esas hermosas cachetadas laterales a mano cambiada, a mano muerte. Como extraño a ese par de locos


Dame tu flor antes de que se oculte el sol de la tarde
Mi boca le quiere cantar a tu capullo hasta que salte todo su color y se esconda de las hiedras
Y embriagarme con el roció que desprende tus semillas radiantes
Acariciar tus pétalos húmedos para que maduren con mi flema
Serpentear como gusano corrompido, ensartado en tus frescos estambres amorosos
Restregarte indómito el pistilo hasta oír tu aliento hacedor
Dame tu flor antes de que los orificios del oro oculten su simpática llamarada
Para no perder tus inmaculadas magnolias en la penumbra, el lenguaje de su luz, mi raíz.

Atrapada
Estoy listo para atraparte
Con mis dedos de cera unto tus jugos (provenientes de los vientres del bosque) en mi rostro impúdico para perseguirte. Baño tus pechos de vino y tú bebes mis semillas en cuclillas. Luego huyes de mí con esa risa pinchara.
Danza mujer…
Te digo en la oscuridad mientras te escondes: ¿Nunca has llegado a algún lugar misterioso y te has sentido perdida y complacida por eso?
Que tu violencia no sea caiga mujer…
Te quiero desprendida, corriendo con tus muslos libres para cogerte del pescuezo inmaculado, como ese lobo famélico que atrapa a su presa bajo el hueso lunar, con hambre y violencia.
Deja tu moral detrás de la puerta, la vergüenza que escondes será la muerte de la emoción o el alimento del ardor en toda tu piel
Mírame de lejos y a media luz, este es nuestro teatro mujer, somos actores que juegan a manipular la provocación hasta que la existencia se nos reviente en las manos. Estoy agazapado y silente, esperando nuestros descuidos, jugando con el deseo de la muerte…esa postrera luz nos alimentara de sus últimas ganas…
Busquémonos…
Yo descubre tu vagina en la penumbra por tus piernas blancas que resplandecen y recorren misteriosas las esquinas de forma arácnida.
A veces mascullas el delicioso plasma de tus jugosos labios mayores para que no te pierda de vista
No te dejes atrapar, ando cerca, tus senos enjuagados de licor me dicen a donde ir
Sigamos distraídos, el búho stone que nos observa (con un ojo dormido) desde las tinieblas del ático, ironiza nuestras escenas
‘Danza mujer’… ‘cierra el baila con tu sangre’, tienes un corcel negro oculto en tu cuerpo, tu cabello azabache aparece galopante en segundos por el brillo de su negrura nocturna, bajo la luz de un cristal roto que se empaña por tu largo aliento.
Te gusta agitar esa deliciosa cadera cuando pasas. Tu no caminas… meneas el culo blanco porque quieres a la luna dentro de tu vientre.
Cuando descubro en la oscuridad tu delicioso humor a mar mediterráneo, atrapo tus muslos y mis manos te rozan la piel antes que huyas
Yo, voy a buscar las letras de tu nombre por tu cuerpo con mi lengua hasta aprenderme el sabor de tu piel mujer…
Huye de mí. Es mejor que no me mires cuando me despelleje
Tengo la verga de un ángel excomulgado que suele orinarse cerca a un rio en las estepas salvajes para mirar a las niñas jugar con sus alas ensangrentadas antes de probarlas
Te digo mujer que hay que tocarnos como esos niños que se frotan con curiosidad y avidez debajo de las escaleras, hasta que rodemos cuesta abajo o hasta que nos toque morir por cualquier motivo o hasta que nos crucifiquen juntos y en silencio.
Domingo de resurreción
Yo soy él que te acompaña los domingos en la tarde
Aunque él se vaya por un día. A ti no te gusta retozar sola. Tú quieres seguir jugando con un abrazo más extenso que junte nuestras soledades.
No quieres pensar mucho, no has venido para eso, solo quieres fabricar tu casa de muñecas rotas para abrigarte cuando haga frio. Sabes que él se puede ir en cualquier momento de tu álbum de fotografías.
Me sueltas la mano por que a veces piensas en él y luego te cuelgas de mis hombros con angustia, porque para tu mala suerte yo también me suelo alejar.
Siempre quieres ser la cereza de la torta, quieres que todos piensen que te pueden morder, te divierte pensar que eres inaccesible, te encanta escaparte y venir con el labial suelto, luego juegas a ponerme un poco celoso para que yo valore ¿todo lo que tengo de ti? ¿Acaso eres inalcanzable cuando te levantas de mi cama para decirle a el que vas a llegar un poco tarde?
Siempre dices que todo va ir mejor, pero mi casa solo tiene una sola puerta por donde entras cuando hace frio y él se olvida un poco de ti y tú me resucitas y te acuerdas un poco de mí, mi hermosa mujer de los días domingos
Tus opciones son como ases que pueden jugar en contra y a favor siempre, crees que ese vértigo es el mejor. El problema es que no te gusta volar por temor a las alturas
Quizá yo te abrazo más fuerte que él, pero eso no importa, tu pequeño corazón de chocolate palpita como chispas de grajeas porque estás convencida que él… tarde o temprano se dará cuenta de todo el amor que te tiene que dar en cómodas cuotas, porque en el fondo estoy seguro, te gustan reescribir los cuentos de hadas modernos.
No… tú no quieres entender, tampoco quieres muchos problemas, tampoco quieres que te engañen mas, no pides muchos, solo quieres vivir muy ilusionada, en mi cama dura, y en su alcoba, mi hermosa mujer de los días domingos
Es suficiente, me dices con la mirada y te cambias, ya te tienes que ir, me dices con tus labios, acomodas los senos en tu brasier, pero tu aroma se queda, luego agachas la cabeza y me besas deshaciendo tu boca. Y te vas dejando tu cuerpo en el mueble de mi casa con una sola puerta. Acomodas tus lazos sueltos con una mirada ladina mientras te acomodas el vestido, me das un último beso y te vuelves a ir.
Te molestas tanto conmigo porque yo también quiero un sábado por la noche con tu segundo nombre y me rio tanto de ti. Cuando cruzas por la plaza con él (la buena soledad me enseño a sujetar las desatenciones), siempre te saludo de forma amable mi querida mujer de los días domingos…
No te olvides que yo soy el que recoge el amor de los días domingos por la tarde, cuando él se va a buscar tu segundo nombre.
Luego nos burlamos de todo esto y nos reímos cómplices. Vez como la vida de forma creativa nos hace reír para evitarnos esa mansa pena.
No escondas el rímel que cae por el borde de tu rostro pálido cuando vas a lloras. No es necesario, tú no quieres muchos problemas. Quizá algún día fuiste feliz por eso rezas con esa fe negra (Y si todo fuera como ayer) mientras intentas limpiarte el rostro trémulo… Pero sabes, tus molestias no me pertenecen. Yo solo sé que me toca los domingos de resurrección en tus pechos libres, sin miedo, en los carbones hirvientes de tus ojos que me miran para siempre o hasta que te vas.
Créeme… cuando lo hago de lunes a sábado con tus mejores amigas, veo tu mirada de los días domingos quejándose con tu rostro dentro de la luna.
Pero todo está bien me dices, y crees que sabes tomar el café caliente sin derramar, luego crees que eres la mejor de lunes a domingo por el cariño que te damos los dos, que Dios te bendiga mujer cuando caminemos juntos un domingo por la tarde… pero ojo…solo que nos lancen las primeras piedras aquellos que no te hayan tocado.


La voluntad hacia la tentación no es cara,
El peligro de ser seducido progresa con buen rigor,
La firmeza enseñada para hacer lo correcto se desmantela cuando te identificas como el único autor de tus comediasJamás voy a rezar porque todos rezan y luego sentirme mas vacío, incoherente y despellejado, seria como un clauw que no da risa, seria como un perro que no se rasca cuando le pica, yo no quiero ser bienaventurado.
Quiero mi oportunidad de seguir aprendiendo a ser esa ráfaga caliente y voraz en la tierra que lo absorbe todo.
Quiero animalizarme con fe hasta ser absolutamente yo siempre, repito hasta equivocarme por que de ninguna manera puedo ser todo el universo a la vez en mi estepa llena de frutas, hambre, naciones, hedor, mares, arte y mujeres.
La enérgica y fugas inestabilidad emocional abusa firme y segura hasta que surja el elemento trasformador de desvergüenza
Algo tiene que pasar siempre para que entienda los atajos de sombras y luz, donde siempre hay vida, una y otra vez.
Esta es la única forma mortal que se me está permitida practicar desde tiempos inmemoriales
Nada va a cambiar en altavoz, si no son con mis puños

El timbre de la campana sonó y un retorcijón en el tacho de mi estómago impidió que huyera a buscar mis humeantes empanadas de carne. La gorda Pilar me quiso hablar y la calle metiéndole una bola de papel en la boca. -Cállate… no he pedido tu opinión. Se quitó la bola de papel y alcanzo a decirme . -Niño estúpido acaban de entrar los Papás de Patricia a la dirección. Luego se rio de mí moviendo todo su cuerpo mientras asfixiaba la inocente carpeta. La niña Patricia había descubierto mi famoso truco del espejo mira calzón debajo de las faldas y había prometido traer a sus padres para al fin lograr expulsarme. Me acerque a Pilar y me robe un sorbo de su chicha morada. Extrañamente parecía que ella esperaba eso. -Gracias por el dato, te debo un beso mi gorda bella -Mejor débeme una empanada niño estúpido -No, porque después se te va a hacer más difícil levantarte de esa carpeta mi gorda bella, mejor te compro una galleta integral. - Mañana tenemos examen, ¿acaso quieres jalar niño estúpido? -¡Sale caliente una empanada para mi gorda preciosa, ya vengo mi dulce de algodón!… Cuando salí por la puerta y baje por las escaleras de servicio comencé a buscar argumentos en mi defensa, a veces improvisar traía mejores resultados, la niña Patricia de muslos firmes por su actitud deportiva en el vóley, sí que se las traía, era muy histérica, solo había que mantener la calma y jurar inocencia y tranquilidad, ella perdería objetividad y yo torcería a mi favor este pequeño percance. Me senté junto al árbol, casi al medio del patio, para que la coordinadora bigotuda no tenga problemas al encontrarme. Tome mi gaseosa y mordí un pedazo de mi empanada. Un retorcijón más fuerte flagelo mi estómago, pero no le di mucha importancia. Desde el cuarto piso una bola de azúcar dulce me hacía señas obscenas para que le alcanzara su empanada. Espérame le dije empujando mi mano hacia adelante, estoy seguro que si la hacía esperar más, Pilar le echaría sal y mayonesa a su pobre carpeta color carne. La coordinadora saco su hocico bigotudo al patio central y me descubrió comiendo de forma oronda con algunos compañeros. Me quedo mirando un rato y luego hizo una señas como espantando moscas. Me hice el sorprendido y hui hacia ella. Ella pensaba que nosotros los niños buenos la respetábamos y le teníamos cierto temor porque agachábamos la cabeza cuando ella nos hablaba, lo cierto es que nadie soportaba su aliento de harina de pescado. -Hijito te llaman la directora, me dijo. -Salmonelas, ceviche picanteeeee, sale su arroz a la parihuela caseritooooooo. Vociferé. Los chicos alrededor reventaron en risas. Miss pescadito con bigote nos miraba extrañada sin entender el mercachifle, mientras corregía la posición de sus grandes lentes negros. Cuando entre a la dirección mi suegro, el Papá de Patricia, se levantó firme con la peor mirada de saludo que se le puede entregar a un risueño y joven morocho. La directora seguía conversando con la niña Patricia, la Mamá de Patricia, vestia un sastre elegantisimo, estaba por demás indignada desarrollando muecas cojudisimas. Mi estómago volvió a hacer un retorcijón esta vez mas fuerte acompañado de un ruido de cloacas fúnebres. Inmediatamente repase por mi mente el menú del día de ayer, tamales, palta, sangrecita con pan, helado, chifa, arroz con pollo, helado, gaseosa, anticuchos, helado, te de vieja loca. ¡Mierda! Pensé, el sonido gutural que desprendía el tacho de mi pequeño estomago me estaba avisando la llegada de un maldito desastre natural. Esta entretenida entrevista tenía que terminar rápido, quizá tenía solo unos minutos para escapar. -Sabes por qué estas acá Renato- Me refuto la guapísima directora de piernas largas, cuando se ponia seria yo imaginaba que ella me miraba de forma dominante con unas portaligas negras y su cabello suelta, largo y rizado. -Entiendo que mi compañera Patricia tuvo una pequeña discusión de pareja con mi persona pero no sabía que tendríamos una reunión familiar, mis buenas tarde señor mi nombre es… Pero mi suegro `bigote de brocha’ me bajo la mano y me miro con más desprecio que bondad. Mi Patricia se puso más instintiva y mi suegra le increpaba de forma más airada a la directora por que como se me ocuria que su hija iba a frecuentar con alguien como yo...develar este idilio de clases sociales distintas fue un poco traumático para mis suegros. El que me preocupaba era mi suegro, no por su impecable traje, ni por sus cejas pobladas y serias, él podía mirarme sin amor pero mantenía la calma, tenía esa mirada calculadora, alguna sorpresa a de estar planeando por la feliz noticia de su nuevo hijo morocho. La directora tampoco, tampoco iba a tolerar comentarios racistoides contra este trigueñito travieso echo un crisol de razas a no!...de ninguna manera. Cada vez los retorcijones eran más violentos, bigotes se percató que me tocaba la boca del estómago como el gran Napoleón antes de su Waterpuff y comenzó a observarme mientras expresaba mis defensa de forma tenaz. -Patricia, quizá a ti se te cayo el espejo, o alguna otra compañera tuya, quizá el espejo ya estaba ahí desde hace mucho, porque insistir que era mío, entiende… nosotros los pequeños calzoncillos hijos del dios Marte jugamos fulbito, nos peleamos, y nos atragantamos, no nadamos con espejos de bordes celestes maquillándonos, todos sabemos lo bella y hermosa que eres, y en serio te lo digo, te agradecemos que nos representes en los concursos de belleza en los interescolares en las épocas de primavera, pero preciosa… eso no significa que siempre debes ser el centro de toda la atención. Has hecho venir a tus padres que de seguro dejaron sus oficinas de trabajo por un problema que a mi parecer no tiene la más mínima importancia…discúlpame no quiero ser grosero contigo, sabes de la estima especial que te tengo…a mi parecer solo te has confundido, no pienses en absoluto que te guardare rencor por este pequeño impasse, me disculpo antes tus padres por este gran malentendido… buenas tardes con todos… -Quédate aquí Renato- Y me quede allí a pedido de mi sensual directora. Logre que se pusiera más histérica y engreída mi impulsiva Patricia, mi suegra exigía ver a mis padres o como mínimo una expulsión semanal, mi suegro no emitía palabra algunas solo escuchaba mis replicas acertadas con cierto deleite. El último retorcijón que tuve parece que traían algunas primeras muestras de huaico del juicio final, mi estómago hice un pequeño ruido que paso imperceptible. -Te paso algo muchacho, quieres ir al baño- Me dijo mi amable suegro cerca de mi oído, pero su voz gruesa y autoritaria casi hace que me embarre mi pequeño calzoncillo de los thundercats -No se preocupe ando bien. Aproveche la discusión y cogí la gran puerta de madera para amagar la huida del inca Cagahuide pero mi suegro tenía su enorme mano aplastada en la puerta. -Falte a mi trabajo por venir a conocerte, siéntate muchacho, no te vayas, no hemos terminado. Grazno con esa voz aguardentosa. -Si, si no hay problema señor…. Comencé a usar la técnica del candado pero el fin del mundo estaba en las puertas de mi pequeño poto adolecente. Mis cachetes se pusieron rojos y comencé a apachurrar con mis escuálidas manos el finísimo mueble de Cebra muerta a cachetada limpia, adquirido en un fin de semana en las súper tiendas de Oeschle. Cuando emití ese leve gas que quise impedir a toda costa, el aire comenzó su nueva condensación. A bigotes se le empañaron los lentes y se le inflo la boca cubriéndola con sus grandes manos. Bote el florero al suelo de forma rápida para disimular mis santos oleos. Rápidamente me acerque a la puerta. Mi bella directora abrió la ventana y cargo a mi suegra para que no desfalleciera. Inmediatamente bigote bajo la guardia y desestabilizo su posición. Inmediatamente Patricia corrió junto a la bella directora y a mi bella suegra más cerca a la ventana. Inmediatamente escape del quinto juzgado directoral en busca de mi buzón. Inmediatamente corrí por el pasadizo principal, voltee a la izquierda y hui en busca de mis escaleras, una gran masa apretujaba el tacho de mi estómago, era cuestión de segundos. Llegue al segundo piso, los compañeros todavía seguían en su estúpido recreo. El baño estaba vacío, no había papel pero tenía mi pequeño bivirí blanco e impoluto. Hice mi gracia como todo un sabueso gigante. Tire mi bivirí al tacho. Entre al baño de las monjitas que estaba en la azotea y me bañe hasta quedar casto de nuevo con esos jabones artesanales de vainilla y sal. Salí guapo y bañado a comprarle su empanada a Pilar. Regresa a clase cuando los alumnos recién regresaban. En las escaleras le di un pequeño beso a Susana Correcaminos, ella me quito con otro beso la empanada de Pilar. En clase mi novia Patricia voltio a mirarme con un odio descontrolado pero yo le mande un besito volado a lo que respondió con un inmenso y grosero dedo medio. Por detrás la gigante y despeinada Pilar me pregunto por su empanada con un golpe con esa horrible y cojuda agenda de Candy. -Lo olvide, le susurre -Jódete, me respondió sin susurrarme -Ok. Pilar hizo un magnifico esfuerzo por levantarse, yo me sobe la cabeza, luego ella se agito un poco y torturo a sus pies para caminar, primero susurre, bom bom bom, luego los topoyiyos me seguieron y aplaudieron los carpetas, bom, bom, bom Miguelito y el loco Darío palmotearon mas fuerte con sus pies, bom bom bom -Silencio, grito la profesora- Pilar volteo y nos mira de forma asesina. Cuando todo su cuerpo logro salir del aula, cogí su mochila porque una bolsa blanca se descubría como comida, era nuestras confianza. Solo halle un frasco blanco que decía… ¡Maldita sea! exclame realmente era un chico muy malo, ese frasco decía purgante, tómese dos cucharadas en caso de estreñimiento, por eso ella dejo que me tomara su frasco de chicha morada, realmente se las quería cobrar conmigo, quizá tendría que parar la mano con ella. En su carpeta cuarteada estaba su pequeña mochila de Garfield, recogi sus cuadernos que dejo regados por el suelo, cuando hizo ese esfuerzo monumental para levantarse. Cuando regreso me susurro con su famosa risa irónica -Como te fue con tus suegros niño estúpido. -No me expulsan, me salve por un florero, pero en líneas generales, creo que la chorree.¿quieres más chicha tato, yo ya no quiero… -Estaba deliciosisima pilar deliciosisima, pero ya no tengo sed -A la salida te compro tu empanada loquita -¿En serio tato y vamos juntos? -En serio Pilar, no hay problema… Cogio lo que quedaba de su frasco de chicha y lo boto en el baño. Su enorme sonrisa era tan grande que logro contagiarme esa redonda alegría.


El humeante sopor no despeja la ciudad gris...pero creo que el día es hermoso. No creo que merezcamos una segunda oportunidad. Necesito un papel poroso para envolverme como un cigarro y encenderme. No hay que conservar muchas cosas para salir a caminar. Ociosamente me coloco los zapatos y miro a las aves defecar inquietas de frio en las esquinas de las casas, en el parque, en las estatuas religiosas, en las ventanas,… el día es magnífico. Los hijos se parchan con sus padres y se despiden con miradas amenazantes y protectoras. Si a veces hablo solo es porque las palabras se me escapan a destiempo de forma torpe. La humedad de la neblina irrita mi nariz y estornudo a todos mis amigos. Los extraños parecen tener más fe cuando te miran insolentes, porque descubren aros en el cielo y me burlo de sus temores místicos. El dramatismo de tus tradiciones muchas veces absorbe tu mismidad, es mejor que no te corrompas con personajes que no son tuyos. Dime, el día no te parece hermoso… Entregarse por completo es tener demasiado tiempo, es tarde para estar encerrados, cómanse una manzana, lleguen tarde a trabajar, hagas aros con sus dedos en el aire, miren la luna gigantesca sin temor a especular, diviértanse mintiendo, esa pronto será su única herramienta, la imaginación. En la calle las caras parecen sujetar expresiones abatidas porque temen por sus vidas, saben cuál será su final. En un ‘viaje al centro de la tierra’ Nostradamus se equivoca de fecha y agita las placas, el Santo Jod no lo puede detener, el gato negro de Poe siga jugando entre las placas porque nunca muere, el Santo Job no lo puede detener. Michael Jackson está bailando sobre las placas porque ya no tiene donde hacerlo, el Santo Job no lo puede detener, por eso baila junto a él, ¿alguna mujer hermosa quiere caminar conmigo cerca a la orilla temblorosa para mirar el mar junto al atardecer? Creo que todos podemos cambiar… de ropa… pero el olor es genético… A veces me equivoco de vocal cuando orino tu nombre en la playa ebrio y acorralado, chica de lunares. El verano se lleva algo siempre, mi olor más fuerte. Abríguense y busquen a alguien, ya viene el otoño, podrán dormir más. Todo lo que necesito esta dentro de mí… hasta que explote y luego… todo lo que necesito esta dentro de mí. ¡Siento que este día puede ser muy extraordinario! Si estas distraído como yo, significa que no necesitas elecciones, siempre nos van a sugerir que confiemos en alguien, pero yo tengo personalidad,soy mi propio idiota. Si todo es silencio y apatía, camina descalzó y frota el pasto del parque que está al frente de tu casa. Hazlo sin voltear a mirar tu descolorida morada. Piensa que tu casa es la de al frente, esa de grandes vitrinas y jardines con diseños de animales, entre en ella, hazle el amor a esa bella madre solitaria, salúdala antes de huir. Luego regresa a tu casa y píntala. Veras que el día se bifurca más, sin perder la belleza. Millones de personas aplastan las calles, se atropellan, botan fuego de sus bocas para acercarse. Alguien se distrae y todos voltean para descubrir las miradas de desconfianza, pronto todos regresan a sus casas sin sus billeteras. Como el barrio donde vivo no es pudiente, a veces me toca la puerta un evangelista que sospecha que las liendres se comieron mis ideas. Siempre le sugiero: -Como ya viene el fin del mundo, si no te gusta rezar y no sabes nadar, préstate plata(esa deuda no la pagas) y construye un arca arriba de tu casa para el gran aluvión, dime… ¿fuiste una buena persona? Sabes… yo si te puedo salvar. Escúchame, cuéntame acerca de tus creencias y dolores y te hare una canción para cuando te sientas solo. Tienes una mirada que se cae, no sé si vas a despertar… el maldito y descontrolado amor que sientes te hará salvo. Este día puede ser maravilloso, ¿acaso no sientes como el mundo está cambiando a tu alrededor? ¿no dices eso todos los días?¿Por qué solo predicas sobre el perdón, si a veces la ira te ha salvo? ¿Por qué no predicas sobre la ira, quizá coja mis ojotas y te siga?, ¿quizá tu delirante emoción se deba a la falta de soledad o a tus gigantescos temores? Quizá el día de hoy el mar solo se salga hasta mi casa y podamos escuchar una buena canción. Tal vez solo necesitas morir un poco. Mira el día, el cielo es azul, el gras es verde, el sol esta reventando, ¡maldita sea!...acaso no es un dia hermoso.


Tierras
Porque creo ya haberte desnudado, conocido, simplificado, invadido tus tierras en sueños de luna y sabanas blancas, donde gobernaban nuestros silencios, nuestras miradas inquietas, nuestros tormentos de unión. Cuando auscultábamos ciudades castas sudando el amor.
Compárteme
Compárteme mujer, yo soy tu viejo afecto
O busca a alguien que te mienta siempre con amor para calmar tu disfrazada armonía
Soy el elegido para no ser elegido de nada
Compárteme con tu prójimo mujer, yo hare lo mismo
Hazlo, hasta que encuentres algo mejor
Insoportable conjunción mujer… a donde te has dio hoy?
Me encantan escucharte, tu explicaciones son iguales a las mías, en fin, ya sabes, te quiero y
Te odio con amor
Tú quieres corregirme, yo siempre quiero deshacerme de ti, pero no me sale
Tú siempre quieres dejarme, yo siempre quiero besarte
A veces te quisiera desaparecer, si mujer, pero siempre terminamos haciéndolo
Aprieta el gatillo, solo es una opción….amor siempre déjame una bala
Nadie le pertenece a nadie mujer, se que puedes entender eso. Siempre lo hemos hecho así, no te escandalices, solo quiero ser público moralmente ante Dios
Bienvenida a casa mujer
Somos simples personas jugando a la estúpida pareja feliz, pero, ya sabes, no importa yo……..
Te odio con amor
Compárteme, no digas que no, sin amor, es así como nos gusta, es así como siempre fue
Yo sé cuidarte bien sin agobiarte, por que tú y yo podemos largarnos en cualquier momento
No soy un buen hombre mujer, soy algo más real, ya te dije, no?. Particípame
Los celos nos atraparan siempre, en esa pertenencia candelejona y nos robaran el hambre de probar la jugosa carne de la necesidad, ese perversión tan natural y nuestra. Nunca tengas vergüenza de las cosas que puedes hacer mujer.
Ya sabes no! esas cosas no se dicen. Solo se guardan para cobijar esa comunidad rastrera que nos imponen las luciérnagas domesticas para controlan tu educación y ser mejor
Eso fracasa mujer, a mí no me sale actuar …..Ya sabes no!
Te odio con amor, mi amor
Gabriela mora do Brasil
De lejos te veo
Las formas solo pretenden dibujarte
Atizo el fuego fuera de su naturaleza
Desde una porción del piélago místico nace tu cuerpo con un vaho tibio y recoges lenta el laberinto de tu pelo ígneo, descubriendo tu sagrada desnudes.
Del lago salpican las líneas perfectas y libres de tus deliciosos tejidos,
Partículas luminosas de expresiones magnificas. Suda tu rostro. ¡Vida!.
Brota latina la mujer de viveza excesiva, de piel mora, de risa brillante.
Ellos, los amanzanados labios de carne húmeda se apoderaran de los sentidos
Poseída siempre de una danza oculta en la esbelta geografía de tu cuerpo.
El misterio de tus ojos para el obediente que se deja abrir el sentimiento del pecho, que se deja partir el corazón
Te embriaga mi alma encantada y solo adormecido te entiendo:
Quieres, odias, amas, lloras y corres inquieta;
Porque naciste libre en el vientre caliente de las América, cerca a las grandes lenguas del Amazonas.
Porque naciste libre y feliz para añadir las pasiones que le faltan al amor.
Nuestro mar
¿Conoces ese lugar?
Hace frió pero tengo al sol que nace en mis entrañas,
Cierra los ojos, y no olvides mirarme cuando me beses.
El agua cae, no me sueltes la boca, muérdela.
Mientras más feliz eras, más llorabas y más nos excitábamos y nos deseábamos tanto que abríamos esa grieta de luz que descansa en el vientre de dios.
Por él, que no perdona tanto el deseo,
y nos deseábamos más….
Tomábamos todo lo nos pertenecía de este lugar, con el alma entre el sueño y la tierra.
Deslizábamos nuestras manos en nuestra piel, esa que nos hacia crepitar y huir a nuestros mejores deseos.
Esa era nuestra única condición, más eterna que la vida misma.
Esa que nace y mata por un beso en segundos,
Con mi piel, tú rosa y el agua.
Esa que iluminara los colores en la oscuridad
Para que sigue goteando el amor
Todavía mujer
Yo creo que podemos darnos más besos
En mi cama, entre las sabanas tibias, abrazados, arrodillados junto al mar, sentados en la arena, de noche luminosa
En mitad de la calle, de camino a cualquier lugar, cuando no te veo
En tu casa, en un banco, lejos de aquí,
Cuando crees que me quieres y te cuelgas de mis hombros,
Cuando comemos juntos en una mesa sola,
Yo creo que podemos darnos más besos, cuando te escribo
Y te toco la escondida ternura
Y tu caricia caudalosa es mía
Y tu dulzura despierte un poema nocturno con mi boca en tu piel
Y el hueso de la luna caprichosa brilla
Yo creo que podemos darnos más besos todavía, para que mis animales libres rodeen el fuego
Y arde tu alma,
Para esperarte todo el tiempo que necesites y no te resistas al llegar, y ese día se vuelva para siempre
Para que brille un dolor bueno en tu pecho y lo proteges,
Pronto va ha ser mañana y una leyenda nueva susurra al tiempo, no se resiste y nace
Entre la desidia y el temor un pequeño beso aprieta y rasca tu corazón
Yo creo que podemos darnos más besos todavía
Para hacer uno mejor

Llegaba de jugar fulbito y te encontraba llorando, con tus 7 meses encima, tu ya eras muy incontrolable recuerdo. Ana me miraba torturada e infeliz, yo dejaba la pelota llena de barro rodar por tu brillante parquet, no te importaba Ana. Tu mirada pedía ayuda, tú ya habías tenido 5 hijos, quien te podía reclamar algo. Yo te cargaba Solange y inmediatamente dejabas de llorar, era algo fulminante e involuntario. No sé si era mi hedor, porque, a pesar que sudaba, no poseía mucho humor. No te arrullaba como matrona, menos te hacia muecas estúpidas o infantiles, solo te cargaba y dejabas de llorar, yo quiero creer que nos entendíamos Orietta. Por eso también me hice un poco cargo de ti. A excepción de mis escapadas adolecentes. Adolecíamos juntos. Recuerdo que siempre odiaste la leche Gloria. Procurabas embárrame la cara con tu desayuno y ponerte a llorar para no tomarla. Te parabas y te ibas corriendo, pero así corrieras hasta el fin del mundo yo te podía ubicar por esa mota de pelo rizado que se trenzo de tu cabeza a tus escasos 3 años. Eras una niña con estilo afro que no pasaba desapercibida en ningún lugar. Aquel idiota que osaba cargarte para arrullarte de forma maternal quedaría muy mal parado. A ti te gustaba que te den vueltas violentas en el aire, hasta hacerte reír o hacerte caer como paquete de caramelos. A veces no llorabas, te sacudías sola y pedias más vueltas, parecía que siempre querías retar el peligro para sentirte más viva. Llegue a componerte una canción muy estúpida y sensible que no pienso volver a cantar jamás. Estoy seguro que cuando la cantaba, tú me mirabas y pensabas: que estúpido es mi hermano al hacer esto, pero como me divierte. Créeme, tenias esa mirada reflexiva y sátira y solo tenias 3 despreocupados años.
A mí me gusto mucho cuando le dijiste a tu madre que querías irte al karate. Tu maestra de mirada sospechosa por los ojos jalados llego a decir que tenías muchas actitudes para esta disciplina, pero a ti, me parece, después de un tiempo te llego al reverendo rábano. Por eso mandaste a rodar al karate. Eso hizo que me preocupara, ya que sentí que me imitabas. ¡Y porque yo tenía que ser un ejemplo a seguir!. Nunca quise eso, no lo busque. Sin embargo muchas veces tú fuiste mi pequeña conciencia. Un par de veces quise apagar la luz pero tus ojos se encendieron como luciérnagas y me abrasaste en los peores silencios, por eso sigo aquí, eso ya lo debes saber bien. A veces sin proponértelo consigues voltearme el tablero de mis esquemas con las palabras más simples del mundo: Y si lo doblas así, me decías con esa cara de ardilla traviesa y mis ideas cambiaban espantosamente.
Ver películas contigo es más genial todavía, de preferencia no quieres una estúpida película sentimental, menos buscas una boba película que solo te haga reír. Tú no te enganchas viendo una película que solo destile pura violencia. Sazonadamente preferimos un acertijo que nos perturbe a cada segundo o que solo nos hagan viajar en el tranquilo y sincero sometimiento del asombro. Que se burlen de la vida como es merecido. Ya lo decía mi tío Charles Chaplin: A fin de cuentas, todo es un chiste. Eso sí, no sé en qué me equivoque contigo cuando te vi comprar eso de Harry Poto y Las Reliquias de la Muerte (Parte 1 y 2) nadie es perfecto Orietta, eso es parte de tus elecciones libres y extravagantes, esas son cosas que pasan hasta en las mejores familias.
Cuando traía a la casa a una enamorada no sé como hacías pero tu sabias si íbamos a durar o no. Te reías de mí, eras amable con ellas, pero luego me mirabas con cierto escrúpulo pendenciero. Mucho tiempo después, luego de retarlas las querías para siempre por haberse atrevido a quererme.
Cuando te quieras desconectar, te sugiero algo. Sal y camina por las calles de forma libre y despreocupada, pégame una llamada, y luego si quieres pégame también, de seguro me lo merezco Solange. También puedes salir a manejar bicicleta. Quizá, también puedes ponerte a escribir, he leído las truculencias ingeniosas que maquinas, tienes más futuro que yo. Bueno hay que decir que por ahora eso no es muy complicado. Debo decir también que posees mucho ingenio y buen gusto. A veces la confianza nos hace mella y sentimos que no podemos coger las cosas que son muy nuestras. Eso que realmente te gusta, es solo tuyo. Cógelo con ambas manos para que tome forma y sea realmente bello e imperecedero. Es como si te estuviese esperando Orietta. La inventiva siempre será tuya. Si todas tus ideas se pudieran realizar estoy seguro que no sería el único que te querría. Pero tengamos mucha paciencia angelito negro, que tus rulos sigan atrapando mas ideas, los plebeyos tendrán que esperarte lo que sea necesario. Quien mejor que yo para sugerirte que la vida tiene una infinidad de puentes, ríos, mares y caminos sin conquistar mi poderosa ardilla de la estepa.
Un buen día nos quedamos viendo los videos completos de Pink Floyd y yo cogí mi guitarra y tú inmediatamente subiste a una silla y comenzaste a imitar a Syd Barret en Astronomi Domine. Te pusiste una manta, abriste tus manos y luego emitiste esos ruidos guturales, arrogantes y magníficos. A mi parecer dimos un gran concierto. Creo que el arte nos tenía que conocer y no al revés. Si, es cierto, fue poco ortodoxo y bizarro eso que hicimos, pero……….que importaba si fue libre y resuelto. Casi planeamos realizar una gira, pero cuando una cuerda de mi magnifica guitarra se rompió, presagiamos cosas malas, nos miramos asombrados y sospechosos, solo por eso declinamos nuestras pequeña aventura, si.
Cuando te llevamos a la playa por primera, te gusto tanto que te pusiste a investigar caminando por todos los alrededores, mis hermanos por montones te buscaron y se preocuparon, parecías muy desaparecida. Mientras transcurría el tiempo cruel y angustiante, pensé. Fue muy fácil dejarte de ver en este mar de gente, yo pensaba que eso era imposible, pero trate de convencerme que te podía ver, que solo debía de seguir caminado. Hacía mucho sol y comencé a pensar más en ti, mientras caminaba. De repente, alcancé a ver a lo lejos una pequeña viruta que caminaba libre y feliz en busca de su delfín de hule. Apareciste sola y todos te abrazaron, y es que a veces uno se debe escapar sin preguntar nada y regresar cuando mejor se le parezca. Estuve feliz de verte, fue como tu primera prueba ante la intemperie, ellos te abrazaron felices y llorosos, pero tú tenías en el rostro ese gesto que decía: pero si solo estuve caminando hermanos, levantabas tus pequeñas manos haciendo círculos en señal de tú inocente. Luego nos indicabas en tu lenguaje de grajeas donde habías estado, yo te escuchaba con mucha atención mientras me contabas tus travesías.
Te digo que es incansable lo que hay que luchar para coger lo que más queremos y ponernos a actuar con este fin, seria mentira decir que esto será fácil. Pero también se que con tu ingenios, los escollos y los baches los saltearas mejor porque nosotros podemos ver esa gama de ángulos imposibles de unir en la distracción de nuestra ideas. Es tu arte hermana, es solo tu arte de mezclar lo que nos conviene. Unir para encontrar esa solución que lo remedia todo. La medida para llegar a algo… hasta en tus sueños se genera. Pensar para impactarse y crear significado hasta con tu mirada perdida se logra. Por eso siempre la libreta en la mano, para coger la letra que se cae de la mesa a la calle, unos pinceles, greñas, un trozo de madera, telas roídas, botellas vacías, manchas en la pared, hormiguitas, colores nuevos, ideas atrapadas debajo de tu cama, en la tarde junto a ese pájaro volando dentro de un árbol con el reflejo del sol, abriendo las alas siempre. Escuchamos esa canción que calma nuestros retratos y los vuelve de regreso a casa, en la mesa destendida, ‘hasta la taza humeante del café negro en la mañana nos hace pensar en la belleza de la simpleza’.
Angelito negro yo espero que te provoca la insurrección cuando a ti mejor te parezca. Tu imagen está esperando, las historias de cartón en tus azoteas, Despiértalas cuando mejor te parezca. No tenemos por qué ser adultos cuando somos mejores con nosotros. No me cansare de pedirte paciencia Solange, tus zapatos, son mis zapatos, el moquito tuyo se limpia con mi polo azul, tu canción, la canto yo, para que siempre llueva en julio mientras duermas. Creo que estamos malditamente juntos, por eso te animaste a nacer un día después del mío por eso somos compinches. Mi tío Rabindranath Tagore el poeta, músico, dramaturgo, escritor, filósofo y novel hindú decía: El bosque sería muy triste si sólo cantaran los pájaros que mejor lo hacen. Entonces cantemos Orietta con paciencia y busquemos a los que no lo hace bien.
Rezo.....rezo.........rezo por vos!!