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Recuerdos de Navidad y de quienes hacen su magia (reflexiones de la pugna entre el Grinch y el Pap� Noel que llevo en el interior)
En estos tiempos hay muchas costumbres y tradiciones de estas pascuas que casi todos damos por sentado: el �rbol, el pavo, el panet�n, el chocolate caliente, los cohetones, el Bel�n o pesebre (no es casualidad que ponga el pesebre en este orden, ya me entender�n), y el consumismo in tremens que hace que tengamos la �necesidad� imperiosa de regalar a diestra y siniestra; quienes hayan nacido en �stas �ltimas 2 o 3 d�cadas asumir�n que las navidades han sido siempre as�, lo cual no es tan exacto, al menos no por estos lares.
Las �ltimas dos d�cadas han sido de cambios muy acelerados en todos los aspectos de nuestras sociedades, cambios en la tecnolog�a, pol�tica, informaci�n globalizada, etc, a lo que hay que agregar una econom�a nacional emergente y una elevaci�n de la capacidad adquisitiva, todo ello explica cuando menos en parte, los cambios, la mutaci�n o evoluci�n �si se quiere- de nuestras costumbres, como las muchas cosas que hacemos y consumimos alrededor de la navidad.
Como a muchos, las navidades que mas me marcaron son aquellas las de la ni�ez, pese a no ser tiempos de bonanza, en casa el esp�ritu navide�o se manifestaba de diversas formas y siempre despertaba nuestra expectativa e ilusiones, adem�s del hecho que la navidad es como el colof�n de un a�o escolar y que marca el inicio de nuestras vacaciones del �verano oficial�, lo cual ya es todo un regalo para los ni�os ac�.
En mi casa la cercan�a de la navidad lo marcaba la anticipaci�n de al menos un par de semanas con que llegaban las encomiendas de mi Mam� Rosa �mi abuela materna-, que muy previsora ella desde Bellavista en San Mart�n nos mandaba a su emisario cada diciembre, un pavo criollo de corral en pi� que hac�a todo un viaje hasta llegar a Hu�nuco correctamente acondicionado, y al que deb�amos terminar de criar por breve tiempo y engordar hasta el d�a que le tocar�a convertirse en cena, ojo que todo eso fue hace apenas unos veintitantos a�os cuando no hab�a la masificaci�n del consumo del pavo de granja congelado y casi listo para hornear, y para todos los gustos y bolsillos. As� que concluyendo el tema del Sr. Pavo, su consumo no era masivo, y tenerlo en la mesa no respond�a al llamado de la buena familia San Fernando, su periplo era otro.
Pero el emplumado no llegaba solo, en equipaje aparte mis abuelos nos mandaban todos los delicatessen posibles a los que siempre han estado acostumbradas las familias de la selva �o de la monta�a como se suele decir-: quesos holandeses y suizos, sardinas portuguesas, mantequilla Pluma Roja, galletas y embutidos daneses, aparte de las delicias de propia factura de mi Mam� Osa o las mandadas a hacer por ella especialmente: cecinas, chorizos, bizcochuelos, �utos, rosquitas, bocaditos de ma�z, que en la noche buena alternar�an con empanadas de pollo huanuque�as de la Panader�a Pinocchio hechas de suave masa de pan y espolvoreadas con az�car en grano.
La parafernalia de la navidad tambi�n ha sufrido transformaciones, mientras para algunos el arbolito con luces es el tema y s�mbolo principal, aqu� quiero rescatar el punto central de la simbolog�a navide�a de mi casa ya desde entonces. No me considero un tipo religioso ni practicante riguroso de tales preceptos, pero siempre he estado convencido que la navidad es el cumplea�os de Cristo, la celebraci�n del nacimiento del ni�o Dios, y de mi mam� por supuesto pues ese es el otro gran acontecimiento familiar de nuestro 25 de Diciembre. Dicho esto, para nosotros el tema central o la representaci�n principal lo constitu�a el Bel�n o nacimiento y cuando �ramos ni�os o adolescentes nos esmer�bamos en la puesta en escena rodeando el pesebre de todo un paisaje en miniatura hecho de cart�n y papel kraft pintado, con grutas, cascadas, bosques y valles y casitas en los cerros, colocando luces en lugares estrat�gicos de modo que ver todo eso con la sala a oscuras era todo un espect�culo en el que trat�bamos de emular nacimientos espectaculares mucho mas grandes como aquellos tradicionales de Hu�nuco, el de Chac�n en casa de esa familia que le pone apellido a una de las cofrad�as de negritos mas arraigadas y t�picas; o el de la Familia Tello, todo un derroche de buen gusto en el Jr. D�maso Bera�n donde pod�as ver todo el ciclo del d�a y la noche con efectos de sonido y todo; algo solo superado por otro nacimiento que conoc�amos, elaborad�simo, que siempre nos dejaba boquiabiertos en la Cl�nica San Juan de Dios en Lima que visit�bamos aprovechando de ir a colaborar con su ginkana o t�mbola que armaban para recaudar fondos por esas fechas.
Hay sin embargo una navidad y uno de esos nacimientos que hicimos en casa que recuerdo de forma especial, fue uno de esos a�os en la antigua casa de General Prado, hab�amos armado la representaci�n sobre el tremendo escritorio que ten�amos en el sal�n comedor, el paisaje monta�oso que creamos, medido desde el piso tendr�a unos dos metros de alto y rebozaba en detalles, con las mismas figuras del misterio que a�n conservamos, con brotes de trigo y cebada cual si fueran bosques o pastizales, y con musgo, bromelias y barbasco tan t�picos de los nacimientos huanuque�os.
Esa vez como en todos esos a�os ten�amos claro que los regalos �si los hab�an-, eran una cortes�a del ni�o Jesusito, o que si llegaban despu�s era cosa de los Reyes Magos y no asunto de un advenedizo llamado Pap� Noel, ese era un tema de otras latitudes; el arreglo navide�o de la casa lo completaba un arbolito de ramas plateadas que nos acompa�� por muchos a�os austeros, cargado de cl�sicas bolas y campanas de fr�gil vidrio soplado, remanentes de mejores a�os.
Los regalos no se abr�an como hoy en d�a cuando dan las 12 de la noche y las casas son un solo de critters haciendo funcionar y estrenado sus juguetes todos al mismo tiempo; se estilaba cenar temprano, cerca de la medianoche sal�amos a la puerta de la casa a ver pasar los grupos de pastorcillos cantando villancicos o a las primeras cofrad�as de negritos de la temporada o familias enteras acompa�adas de bandas de m�sicos yendo o viniendo de las misas de gallo cargando im�genes de ni�os Jes�s unos mas bonitos que otros, y de ah� a dormir sin chistar.
Siendo as�, el asunto de los regalos era algo que resolver al amanecer del 25, mis dos sobrinos Hugo y Kike -con quienes somos contempor�neos y son como mis hermanos menores-, y yo nos levantamos muy temprano esa ma�ana de navidad, antes que ning�n adulto, en pijama nos dirigimos a la sala atravesando el gran patio medio mojado por la habitual lluvia de madrugada. Sin siquiera abrir la puerta avistamos por una rendija a nuestra altura lo que nos esperaba tras ella; nuestra silenciosa indagaci�n se convirti� en una algarab�a y en un alboroto extraordinario, la rendija dejaba ver un amplio panorama del sal�n, y ah�, al pie de nuestro hermoso nacimiento y en medio de unas cajas, el mas hermoso y alucinante de los regalos, una reluciente bicicleta Mister con detalles en rojo y blanco y muchas partes cromadas; casi nos bajamos la puerta ese d�a emocionados en nuestro af�n por entrar todos a la vez a por la bici, que pese a tener un destinatario en particular fue como un regalo para los tres que disfrutamos por igual por much�simo tiempo.
A�n cuando supe que esa bici fue un regalo de una Mam� Noela o ni�a jesusa eterna �mi t�a Choly, madrina m�a y hermana de mam�-, pese a ello no dejo de maravillarme con ese suceso y es que nunca supimos como hizo mi gente (mam�, pap�, hermanos y mi nana Elvir�n), no s� como lograron la magia para que esos ni�os curiosos de entonces no nos di�ramos cuenta hasta esa madrugada de toda la operaci�n navide�a que se arm� esa vez.
Con ese ejemplo comprendo la importancia de crear magia para los ni�os en estas fechas, lo s� y recuerdo el af�n de mi hermana Rosy por involucrarnos en los preparativos de subsecuentes navidades, sea fabricando adornos con nosotros o ense��ndonos a envolver los regalos; comprendo el af�n de mis otros hermanos Koko y Carlos y mi cu�ada Paty por no dejar que se apague ese esp�ritu y me alegra que mi sobrina Any haya heredado todo ese fervor que la impulsa a poner de cabeza la casa de sus abuelos cada a�o para llenarla de los �conos antiguos y nuevos que tanto nos gustan y que este a�o junto a la carism�tica Vanessa �mi otra sobrina-, ya hicieron lo suyo preparando la casa para un nuevo encuentro familiar, otra ocasi�n para sentirnos ni�os o Reyes Magos de nuevo, para disfrutar de un juguete o alg�n detalle o sonreir con la mayor satisfacci�n del mundo viendo la cara de felicidad de quien lo recibe.
As� se hace esa magia, as�, es como en cada hogar hay quienes hacen posible que eso suceda, as� es como mi alter ego Grinch termina apag�ndose y cerrando la boca..
�Feliz Navidad querida familia!
�Feliz Navidad queridos amigos!
BALANCE (�y que venga ese 2010!!)
En los �ltimos meses y en casi todo este a�o �err�tico la mas de las veces-, casi-casi he tenido que amarrarme las manos en muchas oportunidades para no escribir, para no tener que inundar este espacio particular con mi tristeza y melancol�a, para no dejar fluir palabras cargadas de lo que me ha embargado y seguramente seguir� embarg�ndome un buen tiempo; para no dar cuenta que mis panoramas inmediatos, lo p�blico, lo privado, lo personal, lo laboral, lo familiar, lo social, todo lo he estado viendo con filtros monocrom�ticos, o en sepia, como quien a�ade tiempo y nostalgia o a�eja adrede cada nueva instant�nea, cada nuevo retrato, como si el solo registro de cada instante que se est� viviendo ya formara parte de un pasado, archiv�ndolo todo sin disfrutar, o como si instintivamente yo tomara man�aca consciencia que nada me ser� eterno, ni los momentos, ni las satisfacciones, ni los seres que me rodean.
A veces no es bueno ser tan anal�tico ni consciente ni conciensudo, se corre el riesgo de ser muy duro, cruel y despiadado con uno mismo, se termina siendo cr�tico a ultranza y uno no se otorga siquiera el beneficio de la duda ni da por descontado que siempre se actu� de buena fe, en resumen nuevamente todo se ve en monocrom�tico gris.
El a�o que acaba no comenz� precisamente un primer d�a de enero y seguro tampoco culminar� un 31 de diciembre, otras datas y sucesos han marcado un antes y un despu�s como construyendo calendarios paralelos: 20 de Diciembre y 18 de Febrero son dos ejemplos de ello; por estos d�as alcanzan su primer ciclo como memoria de tiempo que orbitar� la vida de dos de los varios clanes que conforman mi familia grande.
�Qu� hacer? �C�mo rescatar aquellas instant�neas entra�ables en blanco y negro a las que tanto nos aferramos y convertirlas en presente palpable?, No hay forma, no hay vuelta atr�s, solo s� que hay que hay que seguir andando, que hay que crear nuevos recuerdos, vivir el presente como lo que es, una fotograf�a a todo color, din�mica y viva, con la m�xima resoluci�n y definici�n posible, as� caigo en la cuenta que la vida que vivimos, el a�o que vivimos y cada nuevo a�o que venga estar�n cargados de matices y depender� de nosotros como se vean y como se encaren, por mi parte renovar� mis retos y desaf�os y le pondr� el mejor enmarque a nuevos amaneceres, nuevos �albares�, a mis nuevas instant�neas de logros y satisfacciones, y es que de gris ya he tenido bastante.
Ausencia...

CANSADO (o como resumir en una palabra un urgente e insurgente �Necesito vacaciones!)
Me palpita el p�rpado izquierdo, la sensaci�n tr�mula e intermitente impide que acciones tan simples y corrientes como lograr concentrarme en un escrito se convierta en una tarea tit�nica y agotadora, enfocar, comprender, analizar, ufaaa !!; aparecen incipientes n�useas y el v�rtigo como invitados oportunistas a un fest�n de decadencia de mi lucidez, tes�n y fuerza.
Cual veterano de guerra solo quiero reposo, quiero yacer pl�cido y amodorrado sobre blancas y almidonadas s�banas de algod�n hundiendo mi rostro con el ment�n a un lado en una almohada suave y mullida, o disfrutar sin pausa la eternidad placentera del d�cimo de segundo que me tome caer estrepitosamente con mis 91 kilos en el agua calma de una piscina azul, sin bulla, sin jaleo y sin vulgares disturbios, a pleno sol.
Sumergirme, redimirme, silenciar toda distracci�n del mundo infame, buceando con vigor a grandes brazadas para luego emerger soltando un bramido de combate al alcanzar mi otra orilla, luego, descansar tumbado al sol absorbiendo su energ�a, reclamando mi energ�a.
Quiero disiparme, quiero descansar, hacer una breve pausa en la constancia, quiero instaurar paz y sosiego en mi, recuperar la capacidad de mandar por un tubo a quien me afrente o me rebata, capacidad de neutralizar lo que sea que se interponga entre yo y mi mismo y que a veces se empe�a en tenerme lejos de mis nortes, atado y cautivo de mis propios miedos y falencias.
Quiero disiparme, quiero llegar ya a la meta de mi propia marathon; cansado estoy de construir y construirme tanto� cansado estoy.
A PROP�SITO DEL 15 DE AGOSTO
Es domingo 16 de agosto con sol intenso, muy temprano a eso de las 8 y tantos de la ma�ana yendo en mi LIFAN negra Intruder 150 cc. rumbo a mi juguer�a de costumbre del centro de Pucallpa donde espero dar cuenta de una jarra entera de jugo especial de frutas surtidas con leche y algarrobina y dos sandwichazos de omellette con hotdogs, nada menos.
Con lo que no contaba es que recibir�a un regalo inesperado, a prop�sito que sea o haya pasado el 15 de Agosto, el aniversario de una de mis tierras queridas, y es que soy huanuque�o, me siento huanuque�o por herencia y vida entera aunque mi partida de nacimiento diga lo contrario. Al llegar a la juguer�a me sorprendi� una banda de m�sicos en el exterior, de pronto todo me supo a Hu�nuco.
Como no querer esa tierra con tanta historia, con tantas cosas y lugares queridos, mas aun al haber sido escenario de tanto de mi propia historia, lugar de mi barrio querido de la ni�ez y adolescencia en la cuadra ocho del Jir�n General Prado a un pasito de la Plaza de Armas con antiguas y fascinantes casas y negocios, una cuadra con gente de todas partes, como una versi�n adelantada de los contempor�neos strip centers, con su Caf� Ortiz en la esquina, en el extremo que da a la plaza, luego la Helader�a �My Friend�, al frente la peluquer�a de don Pepe Shirakawa, la Bodega y Bar de los esposos Araujo, el Hotel y Poller�a �La Caba�a�, la distribuidora de llantas B.F. Goodrich de don Ugo Buzzi, la Panader�a Noda y su hasta hoy inigualable pan franc�s, la Sastrer�a Salazar, el Hotel �Astoria� (hab�an dos, el otro, el principal estaba en la cuadra nueve del mismo jir�n), ah� estaban ese hotel y el antiguo local del Colegio Illat�pac que despu�s se convirtieron en la C�mara de Comercio y una distribuidora de autos; colindante con mi casa estaba la Imprenta �Febo� en cuya casa anexa lleg� a vivir un buen d�a la ni�a mas hermosa del universo que parec�a salida de un dibujo de Sarah Key y con quien nos dimos el primer beso en la boca de nuestras vidas a sus 6 y mis 8 a�os respectivamente; y para cerrar la cuadra, el taller de electr�nica �Marconi� y ya en la esquina con el Jir�n Hermilio Valdiz�n la tienda de muebles y artefactos del t�o Lucho Seijas; y entre negocio y negocio algunas casas como la m�a, casi todas con caracter�sticas de trastienda y mil lugares que descubrir, en resumen, una calle entra�able por donde muchas veces transcurrieron comparsas, corsos, desfiles, procesiones y cofrad�as, la ventaja de vivir en pleno centro de la ciudad.
Quiero a Hu�nuco por que me siento orgulloso de pertenecer a la misma tierra del ejemplar Leoncio Prado, de Daniel Alom�a Robles el genial creador de "El c�ndor pasa", del gran Hermilio Valdiz�n, de los bravos Illatupac o Aparicio Pomares, de la poetisa Amarilis; me siento tambi�n orgulloso de haber estudiado mi primaria en una escuela como la de las profesoras Garay (antes, cuando habit� sus aulas se llamaba C.E.�Pr�ctica Mixta� y en tiempos actuales, en memoria de su inolvidable Directora y Fundadora lleva su nombre �Fel�cita Garay de Hinostroza�), y la secundaria en el mas emblem�tico y tradicional de sus colegios, el �Leoncio Prado�, todo un honor aun con sus estatales carencias y limitaciones.
Vivir en Hu�nuco es participar de sus costumbres mas arraigadas, algunas muy ligadas a sus tradiciones religiosas y lo que hay alrededor de ellas, lo mas representativo quiz� sea la tradicional danza de �Los Negritos� cofrad�as que pertenecientes a una determinada iglesia o barrio salen a las calles en el tiempo de navidad y a�o nuevo visitando los nacimientos y las im�genes de Ni�o Dios que guardan templos o casas particulares cuyos miembros se convierten en mayordomos que agasajan a los danzantes con abundante comida y licor, ahora claro, por obvias razones tambi�n se pueden ver en otras fechas y lugares como cuando es aniversario de Hu�nuco o hasta en el Gran Corso de Wong en Lima en fiestas patrias.
La puesta en escena de esta danza tiene diversos elementos, religiosos y paganos, todo un sincretismo, es una alegor�a a la antigua liberaci�n en tiempos de navidad de los negros esclavos que ataviados con las ropas de sus amos iban de casa en casa para adorar y bailar ante las efigies del ni�o Jes�s recibiendo comida y bebida a cambio; la danza en si esta compuesta de varios momentos por decirlo de alguna forma, est�n las pasadas cuando recorren las calles y van de un lugar a otro, las paradas cuando llegan a un templo o casa de alg�n mayordomo, la adoraci�n al ni�o que es muy festiva y cuando es el final de los d�as de baile de cada cofrad�a hay un baile final en que los danzantes se despedir�n hasta el pr�ximo a�o, ser� el momento del ayhuall� el baile melanc�lico y cadencioso marcado por el sonido de las campanillas y el bombo, en que paulatinamente se despojar�n de sus sombreros, sus cotones o casaquillas de fantas�a y sus m�scaras profusamente adornados, ser� la �nica vez en que en cada temporada el p�blico en general pueda ver sus rostros al bailar.
Dicho esto, hablar de Los Negritos es hablar de tradiciones huanuque�as y all� donde los vieras te sentir�s mas cerca de la tierra, as� me pas� aquel domingo, llegar a la juguer�a y sorprenderme con el lugar repleto de danzantes de Los Negritos en pleno desayuno, dispuestos en grupos de 4 o 5 en cada mesa repletando el local, eso explicaba la presencia de la banda de m�sicos afuera, me alegr� la escena, me hice a la idea que con tanta gente ah� mi jugo especial y mis s�ndwiches iban a demorar, pero bien val�a la pena, as� que me hice de un lugar y esper�, el lugar era un jolgorio, los visitantes venidos de mas de 400 km se alimentaban y se tomaban fotos, los gorochanos (vale tambi�n llamarlos �corochanos�) hac�an de las suyas con bromas a doquier.
Mi desayuno demor� en venir y terminar de consumirlo coincidi� con la atenci�n a los �ltimos danzantes que quedaban, los dem�s ya se juntaban afuera frente a un minib�s que los llevar�a al Campo Ferial de Yarinacocha donde -seg�n los volantes que encontr� en mi mesa-, mas tarde estar�an celebrando el aniversario huanuque�o con una gran caravana de artistas que inclu�a a la archifamosa Dina P�ucar y Kesia Rivera una novel folkclorista contempor�nea de dulce voz. Hasta ah� sent�a que ya hab�a sido bastante coincidencia y bien alimentado mi corazoncito huanuque�o, pero hubo mas, cuando me dispon�a a irme apareci� el que parec�a ser su representante y les dio indicaciones dici�ndoles que har�an una parada en el frontis en plena calle, me dirig� a donde dej� estacionada mi moto donde se hab�an apostado dos danzantes a punto de ponerse las m�scaras y los sombreros, uno chato colorado y otro trejo y curtido ambos amables, al preguntarles a que cofrad�a pertenec�an respondieron al un�sono: �� A �Huallayco Vida� !!, reconociendo lo que ve�a en los bordados de sus corbatas y cotones agregu� si pertenec�an al templo de Patrocinio, respondieron que si, y se dispusieron a iniciar el baile as� que me qued� a verlos y disfrute de mi regalo de aniversario de Hu�nuco, en plena selva, a pleno sol matutino, viendo ejecutar su danza a caporales, abanderados, gorochanos, turco y dama y negritos, que felicidad� salve a Hu�nuco tierra brav�a, de hidalgu�a y sin par tradici�n� como dice el himno, como late el coraz�n a veces a ritmo de muliza, huayno o ayhuall�.
DIA DE IRSE
Que queda en esta vida sino so�ar tan solo un poco; so�ar, dejarse llevar por los pensamientos; yo que hice todo lo encomendado, que cuid� tanto el fuego e hice el sustento, que pase� al perro, que am�, sonre�, que entregu� el alma y expuse confiado ese m�sculo magn�fico que impulsa y lleva vida roja a todo mi cuerpo.
Confes� cada emoci�n, abrac� cuanto pude, bail� e hice m�a cada canci�n que lleg� a mis o�dos; hice toda la tarea, quiz� hice demasiado, el mensaje muy claro, sin preguntas, sin m�s; domin� la f�rmula que no existe, tom� todos los riesgos, y sin embargo, a la vez tambi�n tom� todas las precauciones, todas.
�Donde estuve todo este tiempo que no me di la oportunidad de errar? de disfrutar una salida del camino, de un d�a sin ducharme ni la presi�n de un cruel reloj, de diferenciar un d�a del otro, de hacer de un d�a cualquiera un perfecto d�a normal.
El d�a de irse puede ser cualquier d�a de estos o de aquellos, ser� un momento no escogido ni planeado, ser� la conjunci�n de muchas cosas o la sucesi�n de algunos acontecimientos menores y mayores, un momento en que habr� de estar en medio del trayecto de un sino artero e incompasivo, momento en que se reir� de mi el futuro y me har� reproches sin reservas el pasado so�ador dibujante de planos espectros y abstracciones.
El d�a de irse puede ser cualquier d�a, sin adioses de por medio, sin balances ni cierres, un instante, un momento apenas, una imperceptible instant�nea fugaz y ef�mera, un punto de quiebre que no detendr� ni por un mil�simo de segundo el curso del mundo ni el andar de nadie, de absolutamente nadie, y es que formar parte de todo es a veces formar parte de la nada, ajeno al conjunto, outsider sin contradicci�n.
El d�a de irse puede ser cualquier d�a, el d�a que menos me lo proponga, el d�a menos planificado, el d�a en que deshacer mis pasos signifique remontarse a ning�n lado o el de haber llegado sin llegar, en que Itaca sea por fin un destino inesperado.
El d�a de irse tiene que ser cualquier d�a, tiene que ser cualquier momento de coraje o de extra�a redenci�n, de impulso, o de recuperaci�n de la conciencia, el golpe de tim�n vital para eludir lo sinuoso y lo esquivo.
As� he de convencerme que el d�a de irse no tiene que significar necesariamente tener que irse, sino simplemente un d�a de alcanzarme a mi mismo y de poder llegar.
(*) "Camino certero a la derecha" (�leo - Erick Miraval)
MAM� OSA, LA �LTIMA MATRIARCA
98 a�os de vida no son poca cosa, no pasan en vano. Quien haya vivido esa cantidad de tiempo bregando constantemente puede considerarse no solo un testigo sino protagonista de la historia de toda una comunidad.
La historia de la Familia C�rdenas es equivalente a hablar de la historia misma de Bellavista, que es hablar de pioneros y de hombres y mujeres ilustres.
Un recodo a orillas del Huallaga en el gran para�so sanmartinence ha sido escenario de la historia y vida de �sta emblem�tica mujer de gran car�cter ROSA AURORA C�RDENAS RAM�REZ: maestra, esposa, madre, abuela, bisabuela, tatarabuela, madrina, se�ora de se�oras, ciudadana ilustre, matriarca elemental en todos sus a�os de vida, la Mam� Rosa por excelencia.
Querida y respetada, form� e inici� junto al recordado Pap� Justo una prole vasta bajo la conjugaci�n L�pez-C�rdenas, imprimi� su sello y su presencia en la vida de cada uno de ellos, a su manera y a su modo siempre pendiente de su bienestar y sus necesidades, presente en cada nacimiento.
Quien lo dir�a, tras ese rostro serio y de suma rigidez hab�a una personalidad locuaz con un gran sentido del humor capaz de las chanzas m�s inesperadas, sino recordemos cada uno de nosotros alg�n sobrenombre del que nos haya hecho blanco, del que casi ninguno ha escapado; mi gordura infantil le inspir� llamarme �pollo gordo�, solo siendo ya adolescente pude tomarme la revancha devolvi�ndole el favor rebautizando su robustez, su nombre y su mal genio como: �Mam� OSA�, algo que ella me consinti� siempre con benepl�cito y una sonrisa p�cara de complicidad.
Mi �Mam� OSA�, mi abuela Rosa fue as�, sorprendente y admirable en todas sus facetas, autoritaria si, sobria, seria e inquebrantable pero con gran sentido del humor; directa y mordaz en sus opiniones pero generosa, desprendida y tierna en sus afectos �a veces selectivos-. Mam� Rosa cierra hoy el inevitable c�rculo de la vida y se encuentra ya junto a Pap� Justo su gran compa�ero de vida, junto a su Mam� Ver�nica, junto a los otros fundadores y pioneros de Bellavista. Con Mam� Rosa se va quiz� la �ltima matriarca de ese pueblo maravilloso, se va una parte de su historia viva y latente, para eternizarse en nuestra mente, alma y coraz�n.
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(*) Fotograf�a tomada en La Laguna Vi�a del R�o, Hu�nuco - A�o 1968
(**) Fotograf�as de Bellavista: Jorge G�mez y L�pez
EL PAP� ERRANTE

Las horas y los d�as parecen repetirse, la misma rutina, la cotidianidad mas insulsa, una vida alimentada solo con la esperanza de un d�a volver a hacer una vida normal al lado de los suyos, sin mayores pretensiones, como antes, junto a su esposa y sus hijos, no importa donde, no importa cuando, pero juntos, donde los llevara el destino, sin tener que depender de un correo lento para tener noticias o ser consciente de la fr�a distancia de miles de kil�metros, cordilleras, selvas y desiertos de por medio para tenerse cerca.
La ansiedad no es poca cuando est� ante fechas emblem�ticas que recuerdan reuniones lejanas en el tiempo o en que se imagina un presente ideal entrando por la puerta de casa cargado de regalos e historias por contar, sabe que hasta se conformar�a simplemente con llegar hasta ellos, dando gracias por la bendici�n de tener a su familia a su lado o de poder ir a ver a su anciana madre.
No puede ser vano tanto sacrificio, no puede ser vana toda esta soledad mereciendo otros momentos de uni�n familiar. Esperar� pacientemente unas vacaciones austeras en que por unas pocas semanas acudir�n a hacerle compa��a unas veces su hija, o su esposa y el menor de sus hijos, o quiz� un d�a hasta su hermana y su sobrina, lleguen para darle calidez de hogar a su fr�o espacio convertido en su casa y su trinchera, en que un improvisado mobiliario har� las veces de perfecto comedor. Dejar� de hacer fr�o, y aunque quiz� hasta llueva nada impedir� salir a recorrer esos mismos lugares testigos de su desarraigo, esos mismos lugares que mostrar� con candor e inocultable orgullo, sus nuevos pagos, su extensa y lejana jurisdicci�n, su lugar de trabajo; no tiene idea de cuanto de eso quedar� grabado en la memoria de esos otros, los suyos, solo sabe que aun a la distancia se puede seguir estando cerca.
Es entendible que muchas veces las cosas en la vida no resulten como las planeamos, los proyectos y emprendimientos familiares no siempre tienen �xito, a veces hay que volver a empezar de cero, ajustarse el cintur�n mil veces, hacerse de tripas coraz�n y optar por las oportunidades que se presenten, dar un golpe de tim�n, aun cuando ello signifique hacer concesiones dram�ticas como alejarte f�sicamente del hogar y de los tuyos.
Cuando hubo que hacerlo este errante no pudo darse el lujo de pensarlo demasiado, solo tomar el reto, dar las gracias por la oportunidad y hacerse de lo indispensable antes de partir a su propio exilio laboral, un destino de sierra norte�a nunca antes andado, -un ejemplar de �Documental del Per�� le dio algunas pistas de lo que le esperar�a-, no era el lugar mas emblem�tico o conocido de las provincias de Cajamarca como si lo eran otros tan mentados como la propia Cajamarca capital del departamento, Chota � Celend�n, sin embargo las notas del libro hablaban de un lugar incomparable y apacible, con su propia historia, muy tradicional, de hermosa campi�a y con un gran parque nacional: era Cutervo, con su capital situada a los pies del cerro Iluc�n, el otro Cajamarca, el menos conocido, el que todos se estaban perdiendo por no haber ido a conocerlo, por no haber recorrido a�n sus calles en carnaval o sus ferias de los domingos viendo esa gran alfombra de ponchos rojos y granates, alforjas y sombreros enormes de paja en la explanada del mercado y que es todo un espect�culo que yo ver�a embobado tantas veces desde el balc�n de la Sub Prefectura, todo eso y m�s es Cutervo con sus corridas de toros en las Fiestas de San Juan en junio o la Feria de la Virgen de la Asunci�n en febrero con retretas en su plaza escuchando alguna gran banda de m�sicos como cuando me toc� escuchar a la legendaria Banda de M�sicos Santa Luc�a de Moche. Cutervo es una provincia que tambi�n guarda lugares incomparables repartidos en otros distritos como S�cota, Callayuc, Choros, Cujillo, La Ramada, Pimpingos, Querocotillo, San Andr�s, San Juan, San Luis de Lucma, Santa Cruz, Santo Domingo de la Capilla, Santo Tom�s � Toribio Casanova.Indudablemente las artes del destino o un designio superior brindaron al errante un rumbo geogr�fico con una gran belleza y potencial que albergaba gente que lo acogi� tan bien o mejor que si lo hubieran hecho sus coterr�neos en circunstancias dif�ciles, eso hizo menos grave la distancia y el alejamiento familiar, menos pesada la carencia de contacto directo con sus afectos principales; nuevas amistades, nuevos retos, en tiempos en que desplazarte a otro lugar significaba el desarraigo y el no pensar en la temporalidad sino en un cambio radical por un per�odo extenso, de larga permanencia. Un encargo y un trabajo gubernamental le confirieron llegar con prerrogativas de autoridad que supo ejercer con sabidur�a y tino, as� se gan� la simpat�a y respeto de todos, sin aspavientos, con mucho de s�, con honestidad, decencia y gran derroche de carisma, como en todos los aspectos de su vida.
Tiempo despu�s repiti� trabajos similares en otros lugares, algunos lejanos e insospechados como Lircay en Huancavelica, o mas pr�ximos a casa como La Uni�n, Panao y Ambo en Hu�nuco, en cada lugar sembr� y cosech� respeto y amistad, a cada lugar llev� una parte de su hogar y nos llen� de orgullo, de cada lugar volvi� cargado de experiencias y recuerdos, de cada lugar me emocion� tanto verlo volver aunque lo hiciera con ese pesado malet�n de cuero repujado negro, ya ser�an otros tiempos, ya estaba mas cerca.
El paralelo y las analog�as son inevitables, identificarse es natural, las coincidencias son abundantes, solo cambian los escenarios, los tiempos y los personajes, la historia y experiencias parecen tan m�as, en estos tiempos en que me toca estar lejos del hogar, lejos de los m�os, en que las vivencias a veces cuentan de noches con uno mismo y nadie mas, o de mon�logos con el espejo, o de las ingentes cantidades de galletas y leche que consumo, en esos momentos es que pienso en el errante padre m�o y como habr�an transcurridos sus d�as lejos del hogar, las que habr� pasado sereno y firme. Ahora que se acerca el d�a del padre, el primero de los nuevos y desconocidos �d�as del padre� que ser�n tan diferentes a partir de este a�o 2009 en que no podr� abrazarlo ni o�rle decir �gracias ni�ito yo tambi�n te quiero mucho�, ahora es cuando mas lo entiendo y me identifico con �l y con lo que hizo a lo largo de su existencia, ahora en que hasta lo mas imperceptible de nuestras vidas adquiere presencia e importancia.
Mi viejo, mi querido viejo, mi Padre, sinti�ndome parte suyo a su imagen y semejanza, viviendo en m�, en mi Madre, en mis hermanos, en mis sobrinos, en mis t�os y t�as y primos y en todo aquel que tuvo el privilegio de conocerlo y quererlo. Un saludo a tu memoria Viejito lindo con todo el amor del mundo recordando esos abrazos fort�simos que siempre nos dimos...
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Cutervo, Plaza Principal - Fotograf�a de: Jos� Saavedra De los R�os
Pap� surcando el R�o Pachitea - Fotograf�a de: Autor del blog
NORA DE CHILE

Sin disfuerzos, sin poses, sin reservas ni nada que impidiese la qu�mica grupal, as� conoc�, as� conocimos a Nora.
Desde siempre el subconsciente particular y el colectivo me hab�an hablado de lo tirantes de las relaciones entre peruanos y chilenos a todo nivel y de lo inevitables que a veces resultan las confrontaciones y las puyas; en mi experiencia, salvo un encontronazo con un infeliz que nunca falta en una excepci�n que me toc� vivir en otro lugar neutral, siempre he sostenido cordiales interrelaciones con los vecinos del Sur que he tenido ocasi�n de tratar.
Antes de conocerla, conocimos su voz, una voz ronca de tanto fumar, voz autoritaria y con don de mando como se suele decir, con mis dos compinches de juventud m�s un asimilado piurano que se nos uni� al salir de Lima y nos acompa�ar�a en buena parte de nuestro periplo. Recalamos por primera vez aquellos tres �pata amarillas� en Santiago en un ahora lejano 1992; en nuestro largu�simo viaje por tierra en pleno verano reci�n nos permit�amos el primer descanso y pernocte bajo techo y en tierra firme.
Hab�amos rebotado en el intento de alojarnos en otro hospedaje recomendado por otros amigos viajeros que hicieron antes la misma ruta, ah� mismo, luego de excusarse indic�ndonos que no ten�an disponibilidad, nos sugirieron otro hotel/hospedaje cercano, hacia all� enrumbamos cargando nuestras mochilas y maletas desplaz�ndonos por las calles del centro que a las primeras horas de ese domingo era un simp�tico panorama de calles despejadas con poca gente asomando a sus puertas, despertando, saliendo a sus veredas o yendo por el pan y los peri�dicos. Al llegar al lugar sugerido una amable dependienta en riguroso mandil khaki que luego conocimos como Martita y era la diligencia en persona y casi casi se desviv�a por atendernos, nos invit� a pasar a aquel hospedaje con m�s pinta de casa familiar que de hotel que nos dio autom�tico e inmediato confort.
�Que parecida a mi antigua casa o la de mis vecinos Urdanivia en Hu�nuco! con sus antiguas puertas y ventanas estilizadas de madera y hierro dando directamente a la calle, pod�a adivinar como se ver�a dentro, con su estilo republicano, salones y habitaciones de techo alto, baldosas en el patiecito central y en la galer�a que conduce al comedor, la cocina y el �rea de servicio.
Repartidos en dos habitaciones hicimos de Santiago nuestra casa antes de partir al d�a siguiente rumbo a Mendoza; entre descansos y salidas breves y no tan breves se escuch� su voz, llegando o saliendo, dando �rdenes, preguntando por esto o aquello y como respuesta el corretear de las �ni�as� del servicio satisfaciendo cada requerimiento o informaci�n solicitada, mas tarde tendr�amos ocasi�n de verla en persona.
Como quiera que la capital mapocha era un destino intermedio del itinerario, la ansiedad por continuar nuestro South American Tour hac�a que no vi�ramos las horas de treparnos al siguiente bus, entretanto y ya siendo de noche como ya lo hab�amos visto en cada lugar de paso o parada previa por Arica, Antofagasta o La Serena, de lo que mas se hablaba era de todo lo que suced�a en Vi�a del Mar y su famoso festival, as� que nosotros contagiados del asunto and�bamos buscando un televisor donde espectar lo que no pod�amos ver en vivo como hab�an sido nuestros planes iniciales y que lament�bamos no hacer estando tan cerca pese a ser conscientes que eso hubiera distra�do nuestro ajustado presupuesto; as� que fuimos al comedor donde conocimos a Nora y nos �enamoramos� de ella y ella de nosotros.
Que personaje, que personalidad la suya, que mujer, cuanta historia viva se despleg� esa noche con tanto conversar. Mientras acompa��bamos al piurano en la ingesta de su colaci�n impostergable de pollo empanizado con papas fritas, tuvimos ocasi�n de ir descubriendo lo que hab�a tras esas manos arrugadas con sus largas u�as pintadas de rojo y ese rostro que maquillado con �nfasis no lograba ocultar los muchos a�os que cargaba encima, de gesto adusto, cabello lacio te�ido de rubio cenizo con un corte sim�trico ca�do a los lados a la altura del ment�n, la chompita abierta colgada sobre sus hombros y el cigarrillo perpetuo en su mano derecha, apariencia l�nguida e imperturbable hasta que hablaba, ese ser�a el retrato suyo con una actitud y rasgos duros como de actriz retirada pero lista a entrar en escena.
Nora nos sorprender�a sin embargo al contarnos todo lo vivido por ella y su manera particular de ver y enfrentar la vida y al confiarnos por que le ten�a tanta simpat�a a todo lo que tuviera que ver con el Per�, soslayando incluso cualquier actitud de nuestros compatriotas aun cuando no fuera del todo positiva, como cuando -seg�n nos cont�- hasta la semana anterior a nuestra llegada hab�an estado hospedados ah� una pareja de peruanos que hab�an prolongado su estad�a largamente al quedarse sin dinero producto de un robo como argumentaron y promet�an contar con una remesa que les permitir�a cancelar toda su deuda acumulada; el d�a de pagar nunca lleg�, solo lleg� un momento en que se percataron que la joven pareja hab�a abandonado su habitaci�n y el hotel dejando parte de su austero equipaje; Nora solo se compadeci� de ellos y no los culp� ni por su situaci�n ni su actitud, aunque, como dec�a hubiera preferido que fueran sinceros y le dijeran sus intenciones o lo que les pasaba, Martita la acomedida dependienta que lleg� hace un tiempo de Ozorno intervino contando que algunas veces los escuch� llorando �p� ah� encerrshados en su habitaci�n; dicho eso Nora volvi� a decir que quer�a mucho a los peruanos y que estaba encantada con el hecho de conocernos, que le parec�a extraordinario ya que casi todos los peruanos que llegaban eran comerciantes del sur nuestro y que le costaba entender por que muchos de nuestros compatriotas le result�bamos tan huidizos, poco conversadores y que no le miraban a los ojos al hablar.
Mecano ofrec�a en la Quinta Vergara una performance espectacular, volv�amos a lamentar no estar all�, aunque de hacerlo nos hubi�ramos estado perdiendo esta tertulia que empezamos a matizar con muchas Pilsener Cristal y Becker, y salud por estos peruanos conversadores y por esta chilena encantadora, cr�tica y directa que dec�a sentir solo antipat�a por los argentinos por lo del conflicto del Canal de Beagle y cada vez que pod�a dec�a �hasta ah� con los argentinos�, haciendo un gesto con la palma recta de la mano a la altura del cuello sac�ndola adelante, algo ofensivo deb�a significar, as� era Nora, sin medias tintas, o le ca�as bien o hasta ah� con ella.
Mientras convers�bamos imaginaba como habr�a sido de joven, mujer espigada y de gran car�cter yendo a por lo suyo y haciendo lo que quisiese, siendo posiblemente la l�der de sus amigas y rompiendo muchos corazones, nos dijo que cuando joven ella y sus amigas eran la mar de sociables y que en esos tiempos andaban encantadas cuando conocieron a unos extranjeros con quienes llegaron a ser muy amigos, ah� empezaron a cruzarse y acomodarse los datos y los reconocimientos, empezamos a escuchar y recordar nombres de leyendas nuestras, de referentes hist�ricos de nuestro deporte, de integrantes de una generaci�n de futbolistas que muchas veces nos dieron verdaderas satisfacciones y genuinas ganas de decir �Arriba Per�!, nos habl� de su amistad con Otorino Sartor que alternaba el arco con Caico Gonz�les, que conoci� a Vel�squez, Casaretto y toda esa gente de la selecci�n de los setentaitantos, calculo que debi� ser para el Campeonato Sudamericano que hoy conocemos como Copa Am�rica del �75 que ganamos finalmente frente al combinado colombiano en El Camp�n de Bogot�; que sorpresa, quien se lo iba a imaginar, ah� nos dijimos que brava la t�a.
Fue generosa en detalles y en halagos hacia esos amigos suyos de anta�o, que el guapo tal, que el otro cual, que el moreno nosecuantos, caramba, si que andaron revueltas las hormonas esos d�as y es que los ojos de Nora se iluminaban al compartir sus experiencias de esos tiempos, agregamos reflexiones mentalmente pensando que bien lo pasaron nuestros viejos futbolistas en esas canchas mapuches.
Tiempo despu�s volvimos a Santiago y cual lo prometido nos recibi� en su otra casa hospedaje, nos trat� como a sus hijos o sobrinos queridos, se neg� rotundamente a que le pag�ramos un solo centavo por la nueva estad�a; en esos �ltimos d�as que compartimos con ella supimos que era la �nica hija mujer de un militar de aquellos, que su casa siempre hab�a sido un peque�o cuartel, con todo en escrupuloso orden y brillando, los cepillos alineados en el lavabo, la ropa dobladita y limpia, la cama lisa y bien tendida, con la comida hecha y servida a hora fija y con todos presentes; todo eso explicaba su especie de religi�n en la forma de conducir sus negocios, todo en orden todo bajo control, control que sin embargo no alcanz� a su vida personal, nunca se cas� pero si fue madre soltera ya entrada en la madurez de su vida, lleg� a tener un hijo al que tambi�n conocimos y nos sirvi� de gu�a antes de irse a estudiar.
Nora y su voz grave, Nora y su apego a los recuerdos que la manten�an viva y vivaz. Guardo una foto que me tom� con ella en el jard�n de su casa, ella alt�sima y elegante con el garbo que ni los a�os le pod�an quitar y yo con una delgadez que no me reconozco. �Que ser� de ella? Nunca supimos m�s, nunca volv� a Santiago ni le escrib�, quiz� un d�a la vuelva a ver en el rostro y gestos de otra gente, en que vuelva a escuchar �Que lindos que son los peruanos! �aunque no escriban-, me acordar� de Nora y sonreir� en su recuerdo.
�D�nde est� la Cruz del Sur? Manual cuasi pr�ctico de c�mo creer que no est�s perdido en otras latitudes
Si tienes la suerte de disfrutar una noche despejada sin el resplandor de la luz artificial de nuestras grandes o peque�as ciudades, date la oportunidad de mirar el cielo, sus estrellas y sus constelaciones, recon�celas, hazte amigo de ellas, resultan ser muy buenas gu�as, te lo puedo asegurar.
El sentido natural de la orientaci�n no es un sentido tan com�n o tan ejercitado como podr�amos pensar, -algunas personas parecen tenerlo negado-, responde supongo a esos instintos primarios desarrollados seg�n quien y seg�n que, no tan habitual ya que la versi�n est�ndar del ser humano viene equipado con un kit bastante b�sico de sentidos: vista, olfato, tacto, o�do y gusto.
La orientaci�n resulta siendo un plus ya que los m�s de los casos uno viene con un atolondramiento innato anexo a una desorientaci�n patente.
Desde peque�os estamos en un constante aprendizaje y familiarizaci�n con el mundo que nos rodea, acompa�ados de tus padres o quien haga sus veces nos acostumbramos a ser guiados de sus manos, pero en alg�n momento soltamos ese nexo f�sico y andamos por nuestra cuenta, empezamos a explorar nuestros alrededores y cada vez mas, primero la casa, luego el barrio y la ciudad, con la misma curiosidad que seguramente experimentar�an los primeros hombres, aquellos de las cavernas, descubriendo cada cosa que sucediera frente a ellos y asombr�ndose una y otra vez, pero aprendiendo y familiariz�ndose con todo fen�meno existente de tanto repetirse, la inteligencia humana la civilizaci�n humana es producto de una sucesiva y constante acumulaci�n de conocimientos, lo sabemos, estamos en constante evoluci�n y aprendizaje, ya lo dijimos.
Pero, �en que consiste el sentido de la orientaci�n? No es necesario ser ni un astr�nomo ni estar con un GPS en la mano para saber literalmente donde est� uno parado, por mi parte creo que me he tomado en serio lo de necesitar saberlo en diversas circunstancias.
Ese sentido de la orientaci�n es b�sico si no eres de los que anda o viaja desorientado dejando que lo lleve el viento o la corriente o confiando ciegamente en la compa��a que haga las veces de gu�a o preguntando a los dem�s hasta por las cosas y ubicaciones mas evidentes, sin traducir por si solo las se�ales que la propia naturaleza o una urbe te brinda.
Quien se considere una persona curiosa �y l�ase curiosidad como las ganas de conocer el que y por que de todo lo que te rodea-, lo ser� desde peque�o, asimilar� los conocimientos de forma natural. Siempre hab�a pensado que esa era la regla, sin embargo de mi experiencia he aprendido que la asimilaci�n de datos y el procesamiento del conocimiento y referentes que nos rodea no se da igual con todos los individuos, aparte del hecho que cada quien procesa lo que le interesa supongo yo, as� me entiendo, as� le encuentro sentido a ciertas habilidades que llegado el caso me han sacado de muchos apuros y me han permitido saber donde estoy parado, como llegar a otro lugar o deducir con cercano acierto el punto geogr�fico exacto de lo que me interesa.
Hay diversos principios que rigen nuestro universo, hay cosas que son c�clicas, el universo est� en movimiento, si bien a estas alturas el planeta nos saca de cuadro con sus cambios clim�ticos y estaciones no tan definidas y dem�s, aun as� hay cosas que siguen siendo tal cual lo fueron hace miles y quiz� millones de a�os, nuestro planeta sigue dando vueltas alrededor del sol, sigue en �rbita, seguimos girando sobre nuestro propio eje, seguimos estando en medio de la V�a L�ctea as� que todos esos astros, estrellas, planetas y toda esa materia dispersa en el infinito nos seguir� sirviendo de referencia.
La Tierra tiene per�odos o ciclos definidos por sus movimientos de rotaci�n y de traslaci�n, esos ciclos los comprobamos sobre todo cada vez que amanece, cuando cada latitud sale de la sombra y le da cara al sol, ah� sabemos que ese radiante gigantesco ser� visto siempre por el Este, por el oriente, indiscutiblemente, cada d�a, todo los d�as; ah�, una primera forma b�sica indiscutible de saber nuestra ubicaci�n.
Si es de noche y gozamos de un cielo despejado veremos las mismas constelaciones en ese espacio infinito que vieron los sobrevivientes de la era de hielo o fueron materia de observaci�n y estudio por parte de Nicol�s Cop�rnico, Galileo Galilei o Am�rico Vespuccio, entonces, �como desorientarse en un planeta tan grande y tan peque�o a la vez y con tantas se�ales naturales?
Hay quienes si �se desorientan-, hay quienes al llegar a una nueva ciudad por ejemplo se echan a andar y andar sin rumbo, alguna vez escuch� como explicaci�n que esa es la gracia de ir a un lugar nuevo, el simplemente �perderse�, ir descubri�ndolo todo por si mismo y conforme se presenten las cosas, particularmente no comparto ese argumento, a mi �y lo repito- me gusta saber donde estoy parado, me gusta estar con un pie adelante, de estar en una ciudad nueva para mi de antemano es seguro que habr� visto alg�n mapa y habr� indagado por un m�nimo de informaci�n elemental y �til del lugar, as�, calcular distancias y tiempos de recorrido son un ejercicio casi inconsciente y autom�tico.
Aqu� llego a mi punto de referencia favorito, pese a los tiempos modernos, al que recurro no solo por orientaci�n geogr�fica pues admito que tambi�n me sirve de referente nost�lgico para saber la direcci�n de casa; dada mi ubicaci�n en el hemisferio Sur es adem�s natural que me resulte tan familiar y a su vez rutinario de hacer o ver en cada lugar nuevo que he pisado o por donde he andado buscando en las noches de cielo abierto algunas pocas constelaciones que desde siempre he sentido que me acompa�an en cada periplo, es junto a las Tres Mar�as (compuesta por Mintaka, Alnitak y Alnilam; la constelaci�n mas f�cil de identificar), se trata de la Cruz de Sur, formada por cuatro estrellas de nuestra V�a L�ctea y cuyo eje mayor o vertical va desde Gacrux hasta Acrux � indica la ubicaci�n del polo sur celeste con una desviaci�n de 25�.Es algo instintivo, ni siquiera lo pienso, la noche despejada invita a buscarla, no importa donde est�, o con mayor raz�n cuanto m�s lejos est� o precisamente la orientaci�n de esos ejes de la Cruz del Sur me dir� que tan lejos estoy de mi tierra, como si fuera mi Meca, para hacer una suerte de reverencia en direcci�n del hogar. He visto esa constelaci�n miles de veces derecha o girada a los lados, en todas las circunstancias imaginables, desde las noches infantiles en Hu�nuco con mis primos tumbados sobre el cap� de un carro mirando y contando estrellas fugaces y constelaciones en casa de los Brancacho; o en la inmensidad de un cielo totalmente despejado con rumor de las olas y con luna llena en las playas norte�as en Vichayito; en la periferia de Santiago con el olor de lavanda del jard�n de la casa de los Navarrete teniendo como marco el fondo nevado de la cordillera; o tiritando de fr�o alguna madrugada luego de alguna juerga cusque�a cruzando plazas volviendo a San Blas con muchas draught Guinness encima; o en plena autov�a desde la ventana del carro haciendo el camino de vuelta de Mar del Tuy� y Santa Teresita retornando a Buenos Aires por la Ruta 2 bien bronceado y mis amigos durmiendo sazonados con amargu�simo fernet; o en mi actual selva laboral de Pucallpa en las noches sin lluvia en que mirando el cielo y �sta constelaci�n en particular a�oro compartir estas sencillas reflexiones con mi omnipresente pap�.
La Cruz del Sur siempre ha estado ah�, con su eje y su prolongaci�n imaginaria al Sur, a distintos grados seg�n donde uno est�, siempre he sentido que s� donde me encuentro, orient�ndome con ella sin br�jula, como cuando miro la luna y me siento un toro enamorado, siempre he sentido que no estoy solo, que es mi nexo en el universo, lo que marca mi punto de partida o de enlace hacia el hogar distante, sabiendo que mi gente en ese mismo momento podr�a estar viendo lo mismo que yo y que esa visi�n es algo que nos une y orienta en ese instante.
LO QUE DEVUELVE EL ESPEJO ESQUIVO
El taxi blanco se detuvo a mitad de la calle frente a mi edificio donde la esperaba en la vereda, al abrirse la puerta trasera se deslizaron al asfalto unas largas piernas enfundadas en unos jeans y unas botas negras de tac�n alto; se puso de pi� y vino hacia a mi, la encontr� hermosa, mas hermosa que antes, aunque se hubiera alisado el pelo y la encontrara diferente, aunque en este presente viniera a contarme y responder a mi broma interrogante que le hiciera por tel�fono ��y como es �l, en que lugar se enamor� de ti?�, aunque viniera a contarme que en pocos meses m�s se casar�a.
En un cercano pasado hab�an sido muchas la veces en que encontramos paz en nuestras vidas y en nuestras respectivas realidades de vivir amores a la distancia con tan solo verse y conversar, con tan solo cruzar alguna mirada c�mplice, con tan solo perdernos alguna tarde cualquiera para ver el sol desaparecer en el horizonte y terminar compartiendo juntos un buen caf�.
Cuantas veces la ver�a o contemplar�a cuando sentados en cualquier mesa de un restaurante frente a frente y ella como si estuviera distra�da se pon�a de perfil. Suced�a que a la vez que te hablaba pod�a estar con la mirada puesta en otra direcci�n, atendiendo alg�n suceso aparentemente simple que ocurriera a su alrededor o quiz� avistando alg�n detalle imperceptible para el com�n de los mortales como yo, algo, alguna cosa que mereciera alguna cr�tica, comentario o reflexi�n suya, con absoluta seriedad como si de ello dependiera que la tierra diera vueltas.
Un aire a lo Vanessa Saba, medio morisca, medio gitana, espigada, elegante sin esfuerzo, despreocupada y displicente a la vez, destilando feminidad hasta con un simple moh�n o al acomodar detr�s de sus orejas su cabello largo negr�simo, o con su expresi�n al verle sus cejas pobladas acentuando su mirada intensa con algo de picard�a; pero, siendo que la serenidad permanente no era una de sus caracter�sticas mas saltantes tambi�n resultaba extrema en sus reacciones, en sus momentos l�mite y en sus estados de �nimo.
Abocada apasionadamente a sus reflexiones y sus an�lisis laborales, hac�a gala de una gran lucidez y capacidad anal�tica, pero inesperadamente pod�a pasar del optimismo mas exacerbado al abatimiento m�s conmovedor o hab�a que ser testigo de sus arrebatos m�s alucinantes o ser blanco de sus llamadas sorpresivas en medio de alguna depresi�n a mitad de la noche o en plena madrugada.
Cruzando una pierna y acomod�ndose sobre ella se sent� de lado sobre el sill�n, remang�ndose un poco la blusa impecablemente blanca cubierta con un entallado pullover rojo se me qued� mirando: ��Y como has estado?�, dispar� su pregunta inclinando un poco el rostro sobre su hombro. �Sobreviviendo�, le respond�. Sospecho que por tu culpa no volv� a interesarme por el sol ni sus ocasos, ni le volv� a encontrar sentido a buscar o hacer hallazgos de entendimiento con alguna otra inspiradora loca insustituible �agregu� mentalmente-.
Lamentamos los tiempos recientes sin que mediara comunicaci�n alguna y aunque quisiera boicotearle la felicidad como una peque�a revancha que ped�a el cromagnon que llevo dentro, para mis fueros internos llegu� a la conclusi�n que hubiera sido muy dif�cil emprender cualquier empresa con alguien como ella, tan obstinadamente cortante con sus afectos y oportunidades; pretextos los m�os, sin embargo, me detuve en ello y replante� lo dicho, asum� que cuando hago esa �ltima aseveraci�n lo mas probable es que est� hablando de mi mismo al mirarme en un espejo ya hecho pedacitos, -como para no quejarme- y es que ciertamente, dado mi pasteurizado coraz�n, debe ser muy dif�cil emprender cualquier empresa con alguien como yo, tan obstinadamente cortante con mis afectos y mis oportunidades y con tanta vocaci�n para perder algunos trenes.
PARQUE CHACABUCO
La oportunidad de hacer las cosas que creemos correctas muchas veces suele ser un instante irrepetible, aunque a veces sin propon�rnoslo podemos redimirnos de alguna forma compartiendo lo que nos pasa con gente muy especial, sac�ndole la ra�z cuadrada a nuestros trances y a nuestras emociones.
Una canci�n no estrenada de �K-torce de Julio� hecha en el tiempo que ahora rese�o ten�a las siguientes letras e ilustran un poco esos momentos:
�Ha pasado mucho tiempo, ya no extra�o esos momentos (�)
Solo pienso en el futuro y en las ganas de ser libre, para sentir que sigo vivo y que seguimos unidos
Pasar�n muchos veranos sin poder decir �hola que tal, buen d�a!
Pettinato no sab�a que aqu� si hab�an pausas de rebeld�a
Sigo pensando, no estoy aqu�.
Piso el asfalto, todo se vuelve gris (�) �.
Mi primera llegada a Buenos Aires en ese verano no pudo ser m�s accidentada, no tanto por el periplo en si sino por las expectativas de llegar o las de recibirme as� como las circunstancias personales que atravesaban entonces mis anfitriones.
Demasiadas cosas en el aire, demasiadas explicaciones pendientes, para entendernos y entenderse cada quien en sus fueros internos; los nuevos planteamientos, los nuevos escenarios, los nuevos actores. Ya un tiempo atr�s hab�amos aprendido y dejado que nuestra amistad y hermandad fluyera ilimitadamente, nos deb�amos el alma sin ninguna obligaci�n ni condiciones, pero as� y todo era la oportunidad de obtener respuestas en tiempo real, sin cartas ni postales ni tiempo de por medio.
Esa noche dormir�a en el departamento de la calle Santander, la casa del matrimonio de mis amigos tiempo ya separados. Impulsiva como solo ella, mi hermana porte�a me extrajo del lugar siendo casi las 11 p.m., en la tele hab�a estado viendo �Rebelde sin pausa� el programa del ex SUMO Roberto Pettinato. La conversaci�n no pod�a aplazarse m�s �me dijo-, los meses anteriores, los a�os anteriores hab�an sido un tiempo de cambios radicales en sus vidas y mi estad�a terminaba convirti�ndome en un tercero conciliador o catalizador de sus expectativas �enojoso papel queri�ndolos tanto-.
Hab�an pasado m�s de cinco a�os desde la �ltima vez que nos vimos en persona y la adrenalina del haber vuelto a vernos a�n estaba latente. Sal� a su encuentro y caminamos el breve trecho que nos separaba desde la esquina de la casa hasta uno de los extremos del parque en el cruce de la Av. Asamblea con Emilio Mitre; caminamos sobre los senderos hasta detenernos en los bordes de una especie de gran pileta o fuente circular baja sin agua donde nos sentamos y convertimos el fr�o granito en nuestro div�n. Muy poca gente alrededor, es m�s, paulatinamente el lugar se fue tornando desierto dej�ndonos el gran parque casi exclusivamente para nosotros, escuchando solo el rumor del tr�fico de la autov�a 25 de Mayo la autopista elevada que cruza el parque de extremo a extremo. Ahora que lo pienso, una visita as� al parque ser�a algo impensable en la actualidad en que convertido en refugio de toda clase de malandros y refugiados uno no se atrever�a a cruzarlo de noche ni loco que fuera sin correr el riesgo de perder hasta los calzoncillos, cuando menos no hasta que culmine su anunciada restauraci�n.
Era verano, una medianoche con clima apenas fresco, muy soportable, propicio para conversar sin pausa, sin apuro alguno encendiendo Marlboros gauchos uno tras otro. Repasamos el por que se separ�, por que hizo un nuevo hogar, por que ahora se sent�a mas libre, que cuanto le cost� estarlo y por que el reciente fallecimiento de su padre le hab�a cambiado todo su esquema de vida o cuando menos toda su forma de ver la vida, que nunca mas se guardar�a un te quiero, nunca mas dejar�a para ma�ana sacarse un foto con la gente que tanto quiere, nunca mas dejar�a que un resentimiento por fuerte que fuera le impidiera estar cerca de los suyos, nunca mas quer�a cargar con ninguna culpa ni un algo dejado de hacer.
La entend�, entend� sus reacciones y sus momentos bravos �C�mo cuestionarla? �Qui�n era yo para hacerlo?. La vi y la sent� liberada, luego hicimos lo propio conmigo, repasando mis rollos, mis vicisitudes y mis planes y que en los siguientes d�as ir�amos a la UBA a ver si me animaba a hacer mis estudios en la Facultad de Arquitectura, Dise�o y Urbanismo y si pon�a a rodar mi proyecto de una segunda carrera esta vez en las artes gr�ficas.
Hablamos tanto que las horas pasaron raudas y breves, el amanecer lleg� con la certeza que el d�a sobreviene a la noche; una �ltima cosa por hacer antes de ir a encontrarnos con nuestra gente dispersa por las circunstancias en dos casas aparte una de la otra; el recuerdo de su pap�, ello nos llev� a echarnos a caminar dando zancadas como adolescentes por las calles de Flores hasta llegar a su cementerio a�n cerrado a esa hora.
Esperamos un poco, lo que dur� otro cigarrillo compartido y entramos a buscar la tumba de Coco.
Hacerlo, fue cumplir un rito no llevado a cabo en su momento, cuando un amigo mutuo hizo mis veces y la acompa�� en el abrazo de aquella despedida con tanto dolor.
Ella quer�a tenerlo siempre presente, recordando cuanto la engre�a como cuando era ni�a y haci�ndole upa le hac�a entrar al mar entre risas y chapuzones, por eso llevaba en su delgada mu�eca ese reloj inmenso con pulsera met�lica de su pap�, pulsera a la que tuvo que sacarle un par de eslabones para que le quedara. A partir de ah� y en m�s no se guard� ning�n te quiero ni los impulsos para hacer lo que le dijera el alma o el coraz�n. Al conversar, coincidimos en pensar y concluimos -eso si- que permanentemente hay que andar creando nuevos buenos recuerdos que en verdad nos mantengan vivos cada ma�ana y el resto de nuestros d�as.
Todo eso comprend� �y aprend�- en ese gran div�n al aire libre de Parque Chacabuco, div�n al que vuelvo en mi memoria recurrentemente cada vez que necesito entenderme o tolerarme a mi mismo un poco m�s.
REPARTIENDO LUZ
Debe de significar algo con toda seguridad, reflexiono y extiendo las manos juntas, como quien ensaya recibir en las manos un fuego sagrado, una llama que quieres que nunca se apague, o aquel fuego que se transmite de antorcha en antorcha. Una sola de aquellas es apenas una peque�a luz vista a la distancia, en cambio muchas luces juntas son m�s que un poderoso faro, son casi un radiante y orgulloso sol.
Por alg�n motivo un se�or muy singular hizo suya la costumbre de preocuparse por los dem�s compartiendo su manera particular de aliviarles la vida, como si fuera toda una filosof�a creo que estaba dispuesto a iluminarnos un poco con lo suyo, de forma tangible, pero tambi�n intuyo que era todo un mensaje subliminal.
Alguien compr� un carro y ya estaba recibiendo una linterna para llevarla en la guantera; el otro que trabaja en el interior y vive en medio de un gran terreno casi bald�o tambi�n requerir� una linterna para esos trayectos hacia o desde la entrada o una bombilla a pilas para la mesita de noche; o acaso tambi�n otro de los suyos necesitar� otra linterna para sus caminatas nocturnas en el norte en una ciudad al lado de una playa.
Gran coincidencia, casi todos recibieron alg�n artilugio capaz de producir luz, mecanismos elementales de energ�a port�til hechos luz, para iluminar, para saber por donde vas, por donde caminas, arreglar alg�n imprevisto en medio de la nada, para encontrar las sandalias al pie de la cama, el camino al ba�o o la cocina o ir por un vaso de agua en plena penumbra.
Lo suyo tambi�n fue dejar siempre encendida la luz exterior de la casa hasta que llegara el �ltimo rezagado; ver esa luz encendida al llegar a casa una noche o una madrugada cualquiera es saber que alguien que nos quiere tanto espera por nosotros permanentemente, como si hubieran dejado para nosotros un faro para mostrarnos el camino seguro a casa, para no perderse nunca. Energ�a el�ctrica, incandescencia, luminosidad, luz; la luz siempre estar� asociada al fuego, el fuego al calor, y ese particular calor a la tibieza del hogar; solo as� puedo entender esa singular forma de dar afecto, de ir repartiendo el coraz�n a cada quien, de ir repartiendo luz, su luz.
HUANUQUENSES EN SU TINTA
No se ha equivocado el autor de estas l�neas, la mala referencia es adrede y solo como un ejercicio tentativo de las formas que adopta nuestro idioma seg�n sea donde estemos; el gentilicio apropiado y aceptado amplia y tradicionalmente refiere a los nacidos y adoptados por dicha tierra como huanuque�os o huanuque�as seg�n el g�nero, -la denominaci�n de ser un �pata amarilla� es un capitulo aparte-.
Cuando estos coterr�neos se juntan es habitual hacerlo alrededor de una buena, inigualable y casi insustituible pachamanca generosamente marinada en fragancioso chincho y especias o en general alrededor de una abundante mesa que podr� ser desde un franciscano pero reparador caldo verde o un sustancioso Locro de Gallina, que para los no entendidos cabe aclarar que no es un guiso ni lleva zapallo sino es un caldo poderoso que aparte del ave referida lleva papas en gajos y un sofrito de cebollas, pimientos y aj�es cortados a la pluma. Ser� mejor aun si este grupo comparte un vinculo familiar estrecho, sin remilgos ni roles indistintamente estar�n por la cocina y el comedor padres, hermanos, hijos, suegras, nueras, yernos, sobrinos y dem�s.
Imag�nense adem�s la mezcla de idiosincrasias y costumbres si adem�s esta familia de huanuque�os y huanuque�as guarda como componente gen�tico un factor sanmartinense, seg�n sea el motivo de reuni�n la identificaci�n regional ser� par; si bien se trata de regiones geogr�ficas colindantes y complementarias como lo dice el mapa, sin embargo guardan algunas diferencias a veces irreconciliables y en circunstancias digamos �normales� si no fueran una sola familia entre ellos estar�an vacil�ndose del �sipis� o el �y� vuelta� o calific�ndose como �serranos� y �charapas� respectivamente. La mezcla es explosiva y de pron�stico reservado, pero a veces como en el caso de mi familia el resultado depara sorpresas y mixturas sorprendentes, un equilibrio ideal, entre el recato tradicional y la historia de tierras yarowillcas y el desenfado, riqueza y espontaneidad de la selva.
Mi casa y sus componentes socializamos a trav�s de la comida, mi madre expresa su cari�o y hospitalidad compartiendo su mesa y sus manjares, si invita a un extra�o a compartir su comida es que esta persona ya se gan� su confianza; si quiere agasajar a uno de sus hijos o nietos preguntar� que es lo que quieres comer ese d�a y se esmerar� en el regalo para los sentidos. Gordita �cuando preparas un pye de maracuy� o tus insuperables tamales envueltos en hojas de achira?.
En casa hemos aprendido el buen comer pero tambi�n el buen hacer o eso que se llama tener mano en la cocina, cada uno tiene sus especialidades y lo disfrutamos cuando se comparte la tarea de la preparaci�n, ya sean cosas tradicionales de nuestras tierras o pongamos en la mesa platos lejanos, o simplemente los reinventemos, sobra decir que el disfrute es mejor desde los previos con chelitas o con vino de por medio.
Todo este pre�mbulo es para referirme a lo que para mi ha sido una de las reuniones familiares mas emotivas y felices que alcance a recordar, sucedi� a fines del �ltimo octubre, poco antes que mi viejito pidiera chepa con la salud. Nos motiv� que un d�a previo se inaugurara con �xito la muestra de pinturas �Proyecto Camal�nidas� de mi sobrino artistazo que funge de n�mada en busca de sus sue�os en tierras lejanas; ese fue el pretexto para que mis padres y casi toda su prole nos reuni�ramos en casa de uno de mis hermanos y aunque no hubo pachamanca ni juanes la mesa fue generosa como siempre y como nunca, alternamos y calentamos con actividades que incluyeron un campeonato rel�mpago de ping pong entre los que no ten�amos tarea en la cocina, probamos cervezas de todo el mundo y terminamos haciendo Karaoke y cantando indistintamente �Flor de Azalea�, �Flaca�, �Puerto Montt�, o �La senda del tiempo�; antes, nos sentamos a la mesa generosa, de fondo calentaron motores Los Panchos y Bareto con sus versiones ska cumbiamberos de Juaneco y su Combo, un peque�o carnaval en suma.Sentarse a la mesa y hacer los brindis fue la ocasi�n de renovar nuestros afectos y decirnos cuanto nos queremos y cuan orgullosos estamos de ser la familia que somos. Como pocas veces esos brindis dieron lugar a peque�os discursos y reflexiones de cada uno de los que est�bamos ah�, fue divagar en esos afectos y dar gracias a la vida y sobre todo a Dios por permitirnos el gran privilegio de estar juntos, de tenernos a la mano para darse un abrazo, de tomarse el hombro y preguntar si todo esta bien, o pasarse la ensalada y agregarse en la copa mas tinto Cadozos de Zamora o ros� Tabernero de Ica.
Como no sentirse felices, como no hacer un recuento de c�mo nuestro hogar fue mudando su ubicaci�n geogr�fica pero que siempre ha mantenido ese calor irremplazable y que cada uno de nosotros intenta recrear ah� donde se encuentre. Como no sonreir viendo toda la herencia viva de que gozamos, al final aunque veamos platos vac�os y sin respeto por las reglas del idioma diremos que estamos bien comidos, bien brindados, bien queridos, satisfechos como no m�s.
SON SUE�OS (*)
El m�dico no se anduvo con rodeos cuando tuvo que decirme como eran las cosas y como iban a evolucionar esas cosas. �Por qu� carijos esto sucede cada vez que es mi turno?. Me hab�a advertido esa ma�ana en que me qued� de largo tras mi guardia nocturna; pas� su revisi�n, vi�, mir� a su paciente, le pregunt� un par de cosas de rutina y luego me hizo una se�a para seguirlo al corredor.
El panorama es el siguiente �me dijo-, la reducci�n de la capacidad respiratoria responde a un enfisema pulmonar, de acuerdo a como responda el paciente usaremos oxigeno de bigote, mascarilla, mascarilla con reserva o entubaremos -muy directo, brutalmente directo y sin ninguna reserva-, adem�s, he revisado el examen de sangre y hay presencia de blastos, eso nos indica una posible leucemia aguda, vamos a hacer un segundo examen, si el resultado es el mismo pediremos una muestra medular, una biopsia, esperaremos la opini�n del neum�logo y ah� tendremos el diagnostico.
Ante mi curiosidad por saber cuales ser�an los posibles escenarios ante esos resultados, sin anestesia agreg�: Como el segundo ex�men de sangre pr�cticamente estar�a confirmando nuestras sospechas, la biopsia nos indicar�a el tipo de leucemia, y es que estar�amos ante dos posibles tipos de leucemia: la linfobl�stica con la cual habr�a una expectativa de vida de unos cuatro o cinco a�os con tratamiento, y, la mielobl�stica que es la mas agresiva con la cual la expectativa se reduce a un a�o como m�ximo. Escuchar todo eso fue como estar ante una visi�n apocal�ptica del cuadro cl�nico, equivalente a decirme que estabamos bajando por un barranco sin frenos y que los ex�menes nos iban a precisar a que velocidad lo hac�amos.
Tal cual lo dijo, en los siguientes d�as se hizo un segundo examen de sangre y luego un tercero �alguna duda? �me infund� f�-, � �alguna certeza? �pis� tierra-, hasta que una tarde en que estaba solo entraron en la habitaci�n un m�dico internista y una enfermera empujando un carrito en un protocolo distinto a lo habitual hasta entonces. Yo hab�a estado conversando animadamente con mi paciente, internamente durante los �ltimos d�as hab�a estado rogando que este ex�men no se llegara a necesitar y es que ya hab�an sido varios d�as desde que convers� con el m�dico principal y el temor aumentaba pues el solo hecho que se hiciera la prueba ya ser�a como una confirmaci�n del mal.
�Estar�s bien? . Si ni�ito estar� bien. Es lo que me dijo mi paciente tras consultar y recibir la negativa del galeno y la enfermera ante mi pregunta si pod�a quedarme. �Cu�nto tiempo tomar� realizar el examen o la toma de la muestra? 25 minutos -respondieron-. Tom� la mano de mi paciente y me repiti� �estar� bien�. Sal� de la habitaci�n 1059 y tras de mi se cerr� la puerta, intent� la mayor serenidad posible pero repas� y se repet�a en mis o�dos todo lo que me dijo el m�dico el s�bado anterior como quien escucha una sentencia.
Me plant� de pi� como un soldado frente a la puerta cerrada, mir� el reloj, marcaba las 4:05 p.m. me prepar�, me calc� en las orejas los auriculares del celular y le ped� a Dios algo de misericordia que si era preciso me transfiriera todo el dolor que experimentar�a mi paciente all� adentro. Puls� el bot�n de reproducci�n de MP3, al poner play la elecci�n aleatoria para empezar puso en mis o�dos los acordes de un rasgueo de guitarra conocido
...RE-MI-Fa#m, RE-MI-LA, RE-MI-Fa#m, Sim-MI, RE-MI-Fa#m �
En ese momento sent� una punci�n encima de mi estern�n seguida de la entrada de una c�nula llegando hasta mi m�dula; algo me lanz� a un premonitorio futuro en que me encontraba muy triste tratando de asimilar una ausencia, por eso trat� de imaginar en ese mismo instante que estabamos en una carretera devorando el asfalto sobre nuestras motos, con lentes oscuros, uno al lado del otro, yo en mi 150 cc. y �l en su vieja Indian, con el viento golpe�ndonos el rostro a pleno sol.
La canci�n sigui� sonando:
�Son sue�os que son de verdad, me gustar�a que fuera real
son sue�os, quiero llegar hasta el final, y nada sirve si no est�s
En silencio, te busco y sue�o con poderte amar
Te sigo buscando tanto (�) por eso te tengo que inventar
Te sigo esperando tanto (�) por eso te tengo que encontrar
Son gestos que quiero mirar, me gustar�a poderte tocar,
Son sue�os, quiero que existas nada mas, sigo buscando �d�nde est�s?
En silencio te busco y sue�o con poderte amar (�)
Te sigo buscando tanto, te sigo esperando tanto, por eso te tengo que inventar ��.
Finalizados los 25 minutos, luego de esa y varias canciones, con un gran dolor en el centro de mi pecho supe que las sentencias se cumplen y esta inexorablemente se cumplir�a; enjugu� mis l�grimas y me hice el valiente, me dije a mi mismo que era el hombre mas fuerte del planeta antes de volver a la habitaci�n donde el m�s d�cil y valiente de los pacientes con una palmadita en mi hombro me dijo �Todo est� bien ni�ito, no me doli� nada�.
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(*) "Son sue�os" parte del album "A contracorriente" (El Canto del Loco)
UN BOSQUE Y UN CAMINO DE EUCALIPTOS
El camino de la vida se asemeja a una alameda o un camino rodeado de arboleda, se asemeja a un ir y a un volver, nos lleva a alg�n lado, cada camino lleva a alguna parte.
Mi n�cleo familiar al igual que casi todos los dem�s tiene la existencia paralela de otros n�cleos familiares, otras familias a las que podr�amos catalogar de contempor�neas, en particular lo digo por que en mi caso siendo cuatro hermanos, hemos tenido a la mano primos hermanos muy cercanos, cada uno de nosotros con primos afines, con mucho en com�n, compartiendo la misma edad muchas veces o hasta las mismas aulas inclusive. Guardo en la memoria muchas an�cdotas y momentos compartidos con todos mis primos tanto de la l�nea materna como paterna, sea que se tratara de fiestas familiares, viajes, el ir a conciertos o incluso algunas borracheras, evoco especialmente las experiencias compartidas con dos de mis primos de edad mas pr�xima: Marco y Augusto, con quienes me llevo una diferencia de seis meses con cada uno.
Siendo que los momentos compartidos son tantos, recuerdo en particular nuestras salidas cuando �ramos apenas ni�os o p�beres, cuando nos invad�a el esp�ritu de exploradores incansables, como quien arma su propia mancha scout, mis primos ya se hab�an ido a radicar a Lima, pero retornaban a Hu�nuco cada verano, el grupo se expand�a con mis sobrinos Hugo y Kike y a veces tambi�n se nos un�an Beto y Mingo, unos antiguos vecinos de mis primos muy ligados a la familia. Lo nuestro era salir muy temprano en la ma�ana con la idea de regresar al mediod�a o media tarde para el almuerzo.
Una ruta que recorrimos muchas veces es la que hac�amos a lo largo de las faldas y laderas del Cerro San Crist�bal, a lo largo de una acequia o canal de regad�o que corr�a paralelo al camino que llevaba desde Llicua hasta La Esperanza, empezando exactamente detr�s de una antigua garita de la polic�a enfrente del Puente Calicanto que previamente deb�amos cruzar; ese era un camino muy particular que para nosotros significaba la experiencia de ser independientes, de salir a andar solo nosotros, recorr�amos todo ese camino buc�lico rodeado de alt�simos eucaliptos cuyas hojas ca�das hac�an toda una alfombra que amortiguaba nuestros pasos, el agua limpia que corr�a a nuestro lado nos refrescaba cuando quer�amos, si hab�a hambre com�amos tunas o guayabas del camino, no necesit�bamos mas, era otro lugar, era otro espacio, no era usual que una mancha de mocosos estuviera en ese plan, de vez en cuando nos cruz�bamos con se�ores o se�oras cargando pasto o alfalfa que se deten�an para intercambiar saludos con nosotros o simplemente vernos pasar, deb�a ser toda una estampa ver a esos sudorosos peque�os caminantes muy cordiales y alegres, que af�n el nuestro en verdad.
Era incre�ble, tan cerca del centro de la ciudad y est�bamos en contacto total con la naturaleza, recorriendo ese camino de tierra que hab�amos hecho nuestro de tanto andarlo, cada salida nos propon�amos llegar mas lejos, la idea era recorrer a pie ese camino hasta La Esperanza un poblado desde donde ven�a a mi casa en la tardes tray�ndonos leche fresca la se�ora Mar�a una robusta mujer de coloridas polleras y blanqu�simas mantas donde envolv�a una gran garrafa de zinc o aluminio, llevaba el pelo trenzado envuelto en rueda y sujeto en su cabeza a manera de una corona, ten�a una rosadez, unos ojos azules intensos como mucha gente de su localidad y una bondad tremenda.
No siempre logr�bamos llegar a nuestro destino, pero cada vez hac�amos un recorrido mas largo y nos acerc�bamos m�s, despu�s ya cansados pero muy satisfechos compart�amos todas nuestras peque�as pero grandes haza�as en el almuerzo preparado por alguna de nuestras madres, o en casa de Mam� Vica nuestra abuela, todos juntos, como grandes invitados, cual cruzados que retornan de una batalla y son recibidos con honores.
Ya adulto, me apena comprobar empero que ese mismo camino que fue testigo de nuestros pasos infantiles y pre adolescentes no existe mas que en nuestra memoria, no existe mas el canal de agua limpia ni nuestro bosque de eucaliptos a lo largo del camino donde pens� que alg�n d�a transitar�a tambi�n nuestra descendencia para tener nuestras mismas experiencias y comprobar que aun se puede conversar con la gente del camino sin recelos ni temores; ahora esta todo atestado de casitas mal concebidas e insalubres, donde se respira mucha miseria, desidia y polvo y solo se ven rostros adustos.
S� que f�sicamente no podemos pretender que los lugares y caminos sean los mismos, aunque uno siempre quisiera que si hay cambios los cambios sean para bien y no todo lo contrario y no tengamos que ser solo testigos del deterioro sistem�tico del entorno y de sus habitantes. Por eso es que ese camino siempre ser� un referente en muchos aspectos.
Nuestros caminos suelen ser intensos y enriquecedores, vamos tras alg�n objetivo o destino, siempre queremos llegar mas lejos. Lo andado, lo que se deja atr�s, lo que forma parte del recuerdo, se guarda a veces en alg�n rinc�n y se olvida, sin embargo tienen el valor y la importancia de haber ido formado nuestro car�cter, de habernos dado experiencias de vida. As� hemos crecido y as� seguiremos andando, buscando y recorriendo nuestros propios bosques y caminos de eucaliptos.
Viejito Lindo, Luchito, Lucho, Luch�n, Viejo Signacho, Pap� Lucho, L�, T�o Lucho, Don Lucho, AbueLucho �

UN HOMBRE MUY SINGULAR
�C�mo contar la historia de este hombre singular?
Como decirles que con �l hemos tenido todo un ejemplo constante de generosidad, cordialidad y respeto a los dem�s.
�Como decirles, como encontrar palabras para describir su estampa y porte de caballero gentil?, de su esp�ritu optimista, capaz de ver siempre el lado positivo de todas las cosas.
Como decirles que junto a �l uno pod�a recorrer el mundo, descubrir y descifrar casi todo lo que uno quisiera.
Como decirles que aunque a veces se le pasara la mano, era capaz de repararlo todo, un tocadiscos, una l�mpara, una puerta o a veces tu alma o tu coraz�n.
Como decirles que con mucho o poco en el bolsillo siempre procuraba lo mejor para nosotros, que si de Mam� aprendimos de coraje y ganas de salir adelante, de �l aprendimos de desprendimiento y que una sonrisa y un gesto amable son capaces de abrir casi cualquier puerta.
Como decirles que de �l aprendimos a tenerle tanto gusto a la m�sica, a la buena lectura, a la fotograf�a y al buen cine, como sino decirles que �El puente sobre el R�o Kwai� tambi�n lo construimos Pap� y todos sus hijos y sus nietos con solo silbar como �l la melod�a de ese soundtrack.
Como decirles que a este hijo de Ignacio y Elvira siempre lo caracteriz� la inventiva y la pulcritud, que si s� anudarme esta corbata es por que �l me lo ense��.
Como decirles que su presencia est� en cada rinc�n de nuestras vidas y en cada gesto compartido.
Como decirles que cuando elevo una oraci�n a Dios, imagino que Dios tiene el rostro de este hombre noble que es mi Padre.
Como decirles que ahora pensar en �l ser� pensar en una marcha triunfal de A�da o en un silbido en el aire de esos que delataban alguna travesura suya o la existencia de caramelos o chocolates en sus manos o bolsillos para sorprendernos y compartirlos con nosotros.
Si antes admit�a miedo pensando en todo aquello que nos qued� por hacer, hoy me llena de orgullo y felicidad pensar que disfrutamos tanto juntos, que sonre�mos por peque�as y grandes cosas, que nos quisimos y nos querremos siempre, por eso nos queda la convicci�n que siempre estaremos juntos, que siempre estar�s con nosotros Viejito Lindo, Luchito, Lucho, Luch�n, Viejo Signacho, Pap� Lucho, L�, T�o Lucho, Don Lucho, AbueLucho �
Cr�anme� un hombre muy singular.
(Lima, Febrero 18 - 2009)��...................�.
"�C�mo llegar a tus o�dos ahora que duermes?
Descansa querido abuelo, manos de sauce�te lloramos.
Re�mos con cada recuerdo, con cada bocanada de vida que nos has dado, tronco recto y en�rgico, alegre y vivaz, fuerza de la tierra, has sido nuestro, eres de todos.
Aun te veo con tu sombrero de lado y tu voz divertida saludando a la gente a tu paso, no importaba si la conoc�as o no, llevabas (quien te viese)�caramelos en el bolsillo y se lo ofrec�as a quien sea, y soltabas alg�n invento ling��stico sin tapujos.
Creo que sin la imagen de tus manos no soy capaz de ver un buen caf� a media tarde�Estoy distante, al otro lado. Sin duda sab�as perfectamente que me siento reflejo tuyo. Me duele pensar que no despiertas, me duele saber que mi ilusi�n al ir a casa y verte sea un sue�o no cumplido, aun as� y sin estar: estoy contigo, con tus juegos de palabras y tus mundos fant�sticos enclavados en lo cotidiano. A tu lado un objeto dej� de ser solo un objeto, la fantas�a me ha desbordado creciendo a tu lado.
Ya son muchos los a�os que estoy lejos, y algo de ti siempre pongo en mi vida. Siempre he hablado de mi abuelo inventor, pues quien inventa encuentra y se puede llegar a definir como �en el viento�: in-ventum. Tal vez sea la palabra que mejor define a mi abuelo, alguien que lo contiene todo y en todos como ese aire, viento que respiramos, existen pocas personas con esas capacidades, mutar, mudar, cambiar a cada paso que daba en la vida, una constante aventura, y es as� que invento y aventura (adventum) se unen en un tipo de car�cter que es poco com�n: �Un caleidoscopio cargado de conciencia�. Este fue PapaLucho un capricho de mente que brillaba constantemente.
Disculpen que busque significados tan rebuscados, pero para m� mi abuelo es esta condici�n, la de una Gran enciclopedia llena de humanidad, curiosa y delirante en algunos casos, esta relaci�n entre aventura e invento me llevaran a pensar que lo encontrar� siempre donde haya viendo, donde la voz aguda de un silbido me anuncie su presencia." (Erick Miraval G�mez - Madrid, Febrero 18 del 2009)
EL LEGADO DE PAP�
Mi�rcoles 18 de Febrero del 2009
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"...Como no creer en Dios si por permisi�n divina yo llegu� a tener a mi linda y valiente Olguita y a mis hijos queridos Jorge Luis, Rosa Elvira, Juan Carlos y Jos� Mart�n. Como no creer en Dios.
Los quiero... L.E. G�mez"
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LUIS ESTEBAN G�MEZ ARGANDO�A
31.Diciembre.1920 - 18.Febrero.2009
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Una canci�n favorita de Pap�:
DESDE MI ATALAYA

Por estos d�as, este es mi peque�o gran universo, de la casa al hospital, del hospital a la casa, perdiendo la noci�n de los d�as y las fechas y a veces hasta de las horas, en vigilia y alerta, debiendo sue�o, con los sentidos agudizados, analizando todo a mi alrededor. As�, al dar la bienvenida al nuevo d�a, cual organismo visto a trav�s de un microscopio que se reproduce y amplifica veo la formaci�n de vigilantes particulares en el �rea central del primer piso delante del estacionamiento; son las 6:45 am y es casi el �nico movimiento circundante, al principio solo dos filas con guachimanes uniformados de cl�sico marr�n y crema con gorro, corbatita, insignias y marbetes, entre hombres y mujeres, al frente suyo tres o cuatro coordinadores sin uniforme que los lideran y hacen lo que parece ser una toma de asistencia, los rezagados aparecen de varios lados, uno a uno, de dos en dos o en grupos, algunos aceleran el paso al ver la formaci�n que comenz� sin ellos; me pregunto que historias habr�n detr�s de cada uno de estos individuos, si pudieron desayunar, de cuan lejos vienen, que es lo que cargan en sus bolsos, que pensamientos los embargan, que tan simple o complicada es su existencia individual, y es que cada persona es un universo, pero en este momento integran una suerte de batall�n unitario �al igual que yo y toda mi familia-, as� que se unen a esa formaci�n casi marcial de colores marr�n y crema.
Son casi las siete, terminan las instrucciones y la correcta formaci�n de mas de diez filas se dispersa, se desencadena, rompen filas, como si fueran hormigas desorientadas que ahora van en distintas direcciones, se quiebra entonces esa unidad que en su caso dur� unos pocos minutos, cogen sus bolsos algunos y autom�ticamente cada uno enrumba a su punto de trabajo designado en el hospital; un nuevo d�a ha comenzado, finaliza mi cuarta guardia nocturna en menos de diez d�as.
Desde mi atalaya en el piso d�cimo diviso el horizonte urbano de edificios irregulares que se muestra soleado, el tr�nsito ya fluye por calles y avenidas, no para; agotado pero en pi� concuerdo que la vista promete un domingo de verano con clima interesante, -contradictorio con el hecho que a mi reci�n me tocar� dormir-, sin embargo, independientemente que necesite recargar mis bater�as mi mente esta llena de incertidumbres, no se a ciencia cierta que me deparen los siguientes d�as, no se que tan fuerte y ecu�nime pueda estar, tampoco se que tan en breve como quisiera deba o pueda volver a esta misma misi�n de velar el sue�o y la salud precaria de pap�; mas tarde cuando salga por una de esas puertas rumbo a casa y me cruce con alguno de esos vigilantes vestidos de marr�n y crema imaginar� en su argot contra gram�tico la respuesta provisional a todas mis interrogantes: la verdad� �desconozco mayormente�.
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TENGO MIEDO
Tengo miedo, lo confieso, tengo miedo que a mitad de la noche una llamada me despierte para decirme lo que nunca quisiera escuchar.
Tengo miedo por que todo es fr�gil y siempre pensar� que hay tanto por hacer, tanto por re�r, tanta m�sica por escuchar.
Tengo miedo que amanezca, �Qu� puedo hacer, que puedo decir? Hoy ya no puedo subir al tejado de la casa de General Prado como cuando ni�o para ponerme a pensar que tan lejos estar�as y limitarme a esperar.
Tengo miedo de ver como pasa el tiempo y su decadencia, implacable, marc�ndolo todo. Quisiera documentarlo todo, perpetuar todo lo que nos hace sonre�r.
Tengo miedo de admitir que en verdad la vida es un momento y es que fue hace solo un instante que me ense�abas a montar a caballo para recorrer Cutervo o paso a paso como hacerme el mas perfecto nudo de corbata para mi primera fiesta formal.
Tengo miedo de no haberte dicho suficientes veces cuanto te quiero y que quisiera que estuvieras fuerte como siempre para salir de viaje con Mam� a surcar un r�o inmenso de la selva o subir a un bus o un avi�n y encontrarte paisanos o parientes que nunca conoc�.
Tengo miedo, no lo niego, pero tambi�n tengo fe, mucha fe que nunca bajar�s los brazos ni las revoluciones y seguir�s bromeando con lo cotidiano, dici�ndole testarudamente �mochilla� a la mochila y �llantop� a la laptop, filosofando con todo lo que te ha tocado vivir, y es que aun tienes tanto por dar viejito.
Tengo fe � tengo fe�
ME IMPORTA UN BLEDO ... !!
Hay veces en que hay que ser un poco caradura o quiz� simplemente ser un tipo consecuente con lo que uno piensa, consigo mismo o con nuestros principios. El crecimiento de una persona implica un aprendizaje constante, escuchar consejos, practicar lo aprendido y sobre todo sacar lecciones de todas las experiencias, las propias, sobre todo las propias y hasta de las ajenas, por que hay que ser muy bobo para tropezar con un mismo obst�culo conoci�ndolo de antemano.
Parte de ese crecimiento tambi�n consiste en dominar la forma de interactuar con tu entorno; por ejemplo, en mi experiencia, siempre me ha costado decir no, terminar siendo condescendiente muchas veces aun a costa de peque�os o grandes sacrificios, ceder un poco o mucho en algunos casos en pro del bien com�n o algunas veces como parte de un inevitable proceso de ser aceptado como parte de algo, de un grupo, de un clan; algo aparentemente tan simple, esto quiero, esto no quiero, punto!, f�cil es decirlo, a algunos nos ha costado adoptar el careto, la actitud de caradura en el buen sentido, del �me llega altamente�, si, con esa actitud en la que si con nuestra respuesta alguien se siente mal, pi�a pues!!, pero lo habitual era hacer lo pol�ticamente correcto, conciliar antes que pelear, en fin, no sentirse mal luego de dar una negativa, insisto, me ha costado mucho ponerme esa otra piel.
Hace algunos varios muchos a�os ��hace falta decir cuantos?-, en los incipientes comienzos de mi primer grupo o banda de rock al que me un� casi sin propon�rmelo, me toc� intentar eso de ser un poco conchudo y decir un no aunque fuera en el �ltimo segundo. Club Mayor era el nombre que le pusimos a nuestro proyecto, si dije que esos inicios fueron incipientes, debo agregar que fue mas que eso, de hacer gorgoritos en cada cumplea�os, serenata o pe�a familiar o entre amigos y convencernos que hab�a algo de talento entre la mancha, empezamos a ensayar, primero en las casas de los D�az o de los Morales, pero, empe�oso como el mas, Lucho, nuestro lead guitar, encontr� algo muy conveniente para nosotros, una sala de ensayos equipada con todos los instrumentos y hasta tecladista incluido, todo gratis, mmm� �todo gratis?, �seguro?, �que como se traduce eso?, pues bien, a la letra, en el grupo lo que sobraban eran guitarras y guitarristas, casi todos excepto yo que de dos o tres acordes aprendidos no he pasado, a la hora de asignar los puestos el asunto vino casi natural de acuerdo al virtuosismo de cada quien, Lucho en la primera, Enzo en la segunda guitarra y segunda voz, Marco al bajo, y sorprendi�ndome a mi mismo casi a empujones asum� el papel de front man del grupo, el vocalista, el gritante de la banda, la bater�a a�n inexistente fue asumida sucesivamente por varios prospectos hasta que nuevamente Lucho reclut� a un miembro singular, Percy �Pitufo� al que capt� en un festival en el que empezamos a tocar semanalmente.
Volviendo al tema, hab�amos conseguido lo so�ado entonces, un lugar id�neo para ensayar, fue nuestro primer contacto con los amplificadores y con guitarras que no fueran ac�sticas y el poder escuchar nuestra voces amplificadas; nuestra privilegiada situaci�n ten�a caracter�sticas especiales, muy especiales dir�a yo, Lucho di� con un compa�ero suyo de promoci�n de colegio cuya familia es due�a de un ahora legendario grupo cumbiambero surgido en los setentas, es decir, cumbia chichera con look Woodstock y punteos elementales con efectos waa waa y teclados con reminiscencias espaciales tipo pimball, �bacan no �Choches�? macanudo, nuestro primer tecladista al que apodamos �Choches� por la muletilla con que se refer�a a cada uno de nosotros era el mismo tecladista de �Los Totems�, mama m�a!, a cruzar los dedos, empe�o le sobraba felizmente; empezamos y le dimos para adelante, as� tuvimos ensayos con la regularidad que nuestros estudios permit�an y con la ventaja que nuestro tecladista era hermano del due�o y se�or de todas esas ventajas para nosotros. Ensayos van, ensayos vienen, no tuvimos otro camino que ir perfeccionando sostenidamente nuestras performances, de la desordenada bulla aparente de los primeros d�as empezamos a aproximarnos a medianamente decentes versiones o covers de lo que se escuchaba esos a�os, Enanitos Verdes, Hombres G, Miguel Mateos, Soda, y a esgrimir tambi�n nuestras primeras composiciones, de cuando en cuando por ah� aparec�a el gran Elmer, el t�tem mayor, serio, circunspecto, con cara de nada, hasta que un d�a habl� y sugiri� algo a lo que ni por asomo pod�amos haber dicho que no.
Por esos d�as en el cine nos part�amos de la risa con las situaciones extremas de un grupo de cadetes en �Locademia de Polic�a�, entre los personajes uno en particular, un rockero an�nimo loco de atar, con voz de gallo Claudio, adicto en abstinencia y recuperaci�n, que llegaba al nirvana hasta con los gases pimienta o lagrim�genos de los entrenamientos, ten�a al borde del colapso a su pobre compa�ero de cuarto y recitaba siempre que pod�a los poemas absurdos de un tal �Manfredo�.
El gran Elmer nos felicit� por los progresos, con las palabras justas nos dijo algo que son� a �pasen por caja�, - Nosotros (Los Totem�s) a veces amenizamos matrimonios o quincea�eros, creo que �podr�amos alternar� algunas canciones �modernas� con ustedes� l�ase, canciones que suenan en las radios y que a nosotros nos empezaban a salir bien, y el �podr�amos alternar� no significaba otra cosa que quiero que canten con nosotros.
Ejem, ejem, pasar saliva y escuchar al un�sono a mi gente un �por supuesto, claro que si�, la oportunidad de retribuir los favores, de ser agradecidos, etc, etc, yo volv�a a tragar saliva, claro, claro que si.
Y lleg� el momento de ser agradecidos, sin embargo el dichoso s�bado siguiente de pagar nuestra deuda no fue como me lo hubiera imaginado, no iba a tocar o cantar con mi gente, no, la propuesta era tocar �alternar� con el sonido de Los Totem�s, efectos waa waa y muchos pero muchos efectos siderales tipo pimball seguramente, y digo seguramente por que no hubo siquiera un ensayo previo con ellos, era un a lo que salga, �cuadrar las canciones? Menos!, �para que? Gulp, a pasar mas saliva; por si fuera poco, mis �solidarios� amigos que ten�an una fiesta ese preciso d�a prefirieron eso a ir a cumplir con lo pactado, no estaban ni siquiera para dar aliento o convencerme que cantara nom�s, as� igualito a como hab�amos ensayado pero con otro marco y otros ejecutantes. Mmm, �me lo puedo pensar un poco?.
Resignado a mi suerte y pensando en el bien del grupo fui al lugar de la presentaci�n, el restaurante y sal�n de agasajos mas ficho, pijo, fresa, cheto de la ciudad, en pleno malec�n, nada mas entrar, reconocer muchas caras conocidas, amigas de mi mam� y convencerme que no llegaba en plan de invitado, sino con cara de m�rtir a punto de ser inmolado por la causa de la sala de ensayo all free. Mmmm, esta vez ya no tragu� saliva, hice un an�lisis somero de la situaci�n, hasta que todo me lleg� literalmente al pincho.
Providencialmente mi puntualidad no coincidi� con el inicio real de la fiesta, veamos: no hemos ensayado ni cuadrado las canciones y se pretende que yo cante como sea, como alguien que camina a ciegas sobre una cuerda, �solo yo debo ser agradecido?, �NICA!, el lugar y la gente conocida anticipaban para mi un soberbio roche un papel�n anticipado. Saben que?, no me import� nada, plant� todo, sin despedirme de nadie retom� mis pasos hacia la entrada del local y tom� el primer taxi que pas� y me fui a casa. Me sent� aliviado de zafar del compromiso pero tambi�n me invadi� la culpa, si, y llegue a pensar que de ah� en mas ya no tendr�amos sala de ensayo.
Al d�a siguiente para mi sorpresa me citaron para un nuevo ensayo, avergonzado acud� y ese d�a casi no ensayamos, mis compa�eros y los due�os de los equipos y su grupo pr�cticamente tirados al piso y agarr�ndose la panza no paraban de reir y repetir uno de los absurdos de la pel�cula �Conocen a Manfredo, el que se tira un pedo y le importa un bledo?�. Los hab�a dejado plantados y no hac�an mas que celebrar mi reacci�n. Dem�s esta decir que cargu� con el sobrenombre el resto de la existencia del grupo y el siguiente, pero supieron para siempre que cuando no me gusta algo mandar� todo por la borda y me importar� realmente un bledo, �vieron que no siempre es dif�cil decir que no?. Esa es la historia del seud�nimo, y siendo entra�able como fue me ha servido para identificar los relatos y reflexiones de este blog.
ALBAR II

Llueve copiosamente, no puede ser posible sentir esta temperatura tan baja en plena selva, casi tr�pico, aqu� solo imaginar�as humedad y sopor perpetuo, sin embargo la sensaci�n t�rmica es de fr�o, me incorporo un poco, corro lo suficiente la cortina para comprobar con ojos chinos casi cerrados todo el diluvio afuera cayendo sobre la cisterna, los ladrillos apilados y las r�fagas de viento que baten las inmensas puertas met�licas del port�n como si fueran simples laminitas y los goterones de lluvia que golpean contra la ventana e incluso sobre la motocicleta semi protegida bajo el alar que en estas circunstancias es un mero detalle de la construcci�n sin ninguna funci�n utilitaria; siento los pies helados, la nariz, las orejas igual, cuando habitualmente para dormir no hace falta mas que una s�bana y mucha veces ni siquiera eso, resulta gracioso ponerse a buscar un par de medias que ponerse en la oscuridad, rescatar y expandir el sleeping bag para que haga las veces de edred�n o s�bana n�rdica. Bien, ahora si, esto si es c�lido y reconfortante, una mirada aut�mata a la pantalla del celular que hace mucho reemplaz� al reloj en la mesita de noche, quedan aun un par de valiosas horas de sue�o antes de levantarse para ir a trabajar; duerme mundo, duerme y d�jame dormir�, ahora si se escucha agradable el ruido de la lluvia cayendo interminable, como un rumor que arrulla, aunque arrecie el viento, aunque truene y relampaguee, ahora si puedo abrazarte de la cintura mientras beso tus hombros y tu espalda mientras duermes conmigo y no lo sabes y es la suavidad de tu piel que me acaricia y abriga. No habr� fuerza ni nadie que me aparte de este momento entre lo consciente y lo inconsciente, asom�ndome al segundo tiempo de mi sue�o interrumpido, de la levedad, de la ausencia de lucidez a medio camino hacia un sue�o profundo, solo el placer infinito de esta calidez, de esta tibieza que me engr�e y arropa.
Ah� van mis sue�os, entre almohadas y ruido de lluvia, con la mente en estado de hibernaci�n, escalando la cordillera mas alta, vi�ndolo todo por encima de las nubes, con una gran sonrisa dibujada en la cara y el coraz�n dando saltos de alegr�a, con arneses de fe y de optimismo, confiando en mis manos, en mi instinto y en mis puntos de apoyo. Ah� voy, ah� estoy, ese ser� mi refugio y tambi�n mi bienestar, aunque al despertar tenga que escalar otras monta�as, siempre podr� volver a la m�a cuando vuelva a so�ar antes de cada amanecer.
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"... Y acurrucados el mundo es diferente
calor humano y hambre que compartir
y adormecidos y amontonados
de esta trinchera no quiero salir... "
"C�lida trinchera" (Celtas Cortos)
RebeQUITA
(S�bado 20/Diciembre/2008)La �ltima imagen que tengo grabada en mis retinas de la persona hermosa de quien hablo es una que tuvo como marco una tarde soleada de principios de noviembre, fue en los d�as de convalecencia de pap�, y una de esas tardes en que me quedaba conversando de todo con �l. La imagen que me ronda tuvo la interacci�n inocente de personajes situados -en la l�nea de la vida- en el extremo opuesto de la ni�ez, una nonagenaria l�cida, sabia y cari�osa acompa�ada de mis primos-hermanos, mi madre y mi hermana, all� abajo, al inicio del corredor de techo tubular transparente del ex Hospital del Empleado, all�, a lo lejos y tan cerca a la vez, sus figuras diminutas agitando los brazos para que siete pisos arriba el octogenario hacedor de mis d�as pudiera verlos y agitara el brazo derecho libre de sondas y cat�teres como respuesta a su saludo.Ahora que lo pienso �y aunque en ese instante no reparara detenidamente en el detalle- me pareci� verla cansada, satisfecha s� de haber podido ir a ver a su hermano hospitalizado; mientras quienes la acompa�aban ya hab�an ubicado la ventana de la habitaci�n en la que minutos antes estuvieron, ella parec�a hacer esfuerzos infructuosos por identificar el objetivo visual de su saludo con manito temblorosa en alto, igual lo hizo, igual sonri�, igual regal� a su hermano ese gesto de mujer hermosa peque�ita de pelito corto cano. Unas horas antes al llegar y darle yo el encuentro en la entrada de cuidados intermedios -donde deb�amos alternarnos los horarios de visitas restringidas-, me toc� escucharla decir el sobrenombre que me gan� con ella de tanto que no iba a visitarla �tu no eres Tin, tu eres ingraTIN�, pero igual, siempre ten�a para mi un gran beso y abrazo tierno de esos que solo pueden darte ella, Luchin, Milka o Genoveva por que te recuerdan o parece que tambi�n te abrazara Mam� Vica, algo de eso hay en cada uno de ellos.
Hoy me entero que el coraz�n de Rebequita, mi querida T�a Quita, me entero que su coraz�n cansado, ese d�namo feroz que ante las emociones, alegr�as o tristezas galopa, se emociona, se descontrola y desboca; me entero que hoy hizo un esfuerzo final hasta detenerse.
Reflexionaba hace poco en estos �ltimos d�as sobre lo que son los ciclos que cumplimos en nuestras vidas, sin embargo, cuanto cuesta asimilar una partida, cuanto cuesta decir adi�s sin que te tiemblen tanto las piernas. A partir de hoy, quererte ser� hacerlo en otros planos de nuestra existencia, te ver� agitando los brazos y sonriendo para nosotros, aunque tambi�n caer� en la cuenta que ese d�a en esa imagen ya me estabas diciendo adi�s.
Que descanses Rebequita, que descanses t�a preciosa.
AYHUALL� (canci�n de despedida)
Los ciclos son etapas, son vueltas de un espiral que es la vida misma, somos concebidos, nacemos, crecemos, nos alimentamos, aprendemos, socializamos, nos enamoramos, nos reproducimos, nos enfermamos, envejecemos y morimos. Entre momento y momento cumplimos ciclos intermedios, con retos y eventualidades a los que hacemos frente, buscando cumplir las metas que nos planteemos, planificando los esfuerzos, cumpliendo nuestros objetivos.
Dicen que las carreras hay que correrlas, sudarlas, lucharlas d�a a d�a, y al llegar al final de la jornada o al final del camino, o al tener que cerrar cada etapa debemos hacer balances, hacer estad�sticas introspectivas de todo lo hecho, de todo el camino recorrido y despu�s, con renovada piel y energ�a enfrentarse a lo que puede ser un nuevo ciclo de lo andado o dar un giro radical a nuestros pasos y enfrentar mas retos, irse lejos para empezar de cero o crecer en lo que ya est�s haciendo. Cada una de esas etapas, cada fin de ciclo ser� una despedida, ser� un �ya me voy�, como el Ayhuall� (*) que bailan los Negritos de Hu�nuco al terminar la temporada de cofrad�as de fin de a�o e inicio del siguiente. Nos despojaremos de nuestros atav�os y ejecutaremos la melanc�lica danza del adi�s, siendo uno solo en el abrazo con quienes nos acompa�aron en la brega renovando la promesa de un pr�ximo reencuentro y guardar en la mente, el alma o el coraz�n ese momento irrepetible.
A esa reflexi�n me lleva la proximidad del fin de a�o, de la expectativa de lo que deparara el nuevo a�o, tengo la certeza que mis esfuerzos y mis ganas ser�n plasmados en nuevos logros, en nuevas satisfacciones, me plantear� nuevos retos y me desafiar� a mi mismo para lograrlos, sonreir� m�s, renegar� menos; antes, al final de este per�odo solo dir� �ya me voy� con esa tristeza que suele mutar en alegr�a, bailar� mi propio ayhuall� como catarsis, y como promesa de todo lo bueno que hay en la otra vuelta del camino..
(*) Ayhuall�, baile de despedida cadencioso y melanc�lico que ejecutan los integrantes de las cofrad�as de danzantes denominados �Negritos de Hu�nuco� al terminar su temporada de bailes y adoraci�n del Ni�o Jes�s, en el cual se despojan de sus trajes y m�scaras tradicionales.
Ska, pogo, Fabulosos Cadillacs, mi mancha y yo ��NUNCA TE OLVIDES, VIEJOS MOMENTOS��
Hasta el verano de 1985/1986, mis �nicos referentes del ska eran que se trataba de un ritmo jamaiquino emparentado con el reggae caracterizado por un rasgueo inverso en la guitarra y mucho mas picadito que le dan su cadencia caracter�stica resultado de su mezcla con el punk que le dio un sonido m�s r�pido y contundente pero manteniendo el estilo alegre y bailable. Su actitud responde al hecho que inmigrantes jamaiquinos rudeboys que en los setenta viajan a Inglaterra que aunque llegan con una ideolog�a menos violenta se enfrentar�n a la ola de racismo propulsada por una creciente corriente de extrema derecha, estableci�ndose as� una actitud inconformista y anti-sistema muy propia del punk.
En cuanto a bandas o grupos en esa l�nea o semejante que conociera, desde a�os atr�s ya le hab�a encontrado el gusto a Madness, The Specials y a UB40 �mas tarde me har�a adepto a Bim Skala Bim y The Mighty Mighty Bosstones- as� que escuchar por primera vez a los Fabulosos Cadillacs fue engancharme a su propuesta de forma inmediata, desde el primer single de su �lbum debut �Bares y Fondas� el sencillo que titulaba �Quiero morirme ac� y luego �Silencio hospital�, distinto a todo el pop en castellano de entonces, como las bandas inglesas con una l�nea de brasses atr�s d�ndole el tono festivo pero en nuestro idioma, adem�s del look del trajecito y sombrero caracter�sticos.
Esta es una de esas bandas o grupos con la cual -habi�ndote acompa�ado como sound track de buena parte de tu vida-, no puedes menos que identificarte como si se tratara de una extensi�n de tu propio grupo de amigos. Escucharlos a trav�s de sus grabaciones de por si ya es divertido o te obliga a comprometerte con alguna causa o con un sentimiento seg�n sea el tema; pero escucharlos y verlos en vivo es un despelote, no paras de saltar, bailar, cantar y hacer vivas, y eso sucedi� desde la primera vez que los vi con mis primos en directo en el �86 en la Feria del Hogar, en lo que fue la primera vez que tocaban fuera de su pa�s; eso es lo que pasa cuando vas a uno de sus conciertos, sea que toquen en El Zalonazo, o la misma Feria del Hogar en Lima o el Festival de la Cerveza en Cusco, o en el Estadio Obras Sanitarias o en Cemento en Buenos Aires.
Siendo as� las cosas, hago cuentas y son algo as� como 22 a�os disfrutando de la m�sica de estos guachos entra�ables; la discograf�a de LFC abarca alrededor de 12 producciones en estudio sin contar las producciones en vivo y otros recopilatorios, de las cuales reparo que no todas tuvieron difusi�n en el Per�, hablo en particular de �Sat�nico Dr. Cadillac� � �Volumen V� que conten�a una singular versi�n de �Miss you� de los Rolling Stones y el hit �Demasiada presi�n� que reci�n fue conocido en el Per� con los discos de despedida no oficial en vivo �Hola� y �Chau�, salvo alguna menci�n en la desaparecida revista �Esquina� no recuerdo otra referencia en medios locales -por lo menos de �Sat�nico��-, y con ello me refiero a la difusi�n amplia a nivel nacional como si hab�a sucedido con producciones anteriores como el �Yo te avis� o �El ritmo mundial�, sin embargo en esos a�os tuve el privilegio de trabajar en Studio 5, una radio bastante sui generis que se apartaba de convencionalismos en cuanto a la m�sica que difund�a, resultando ex�tica inclusive, o adelant�ndose por muchos meses a las radios y disqueras de Lima al contar con sus propios recursos y colaboradores en muchas partes del mundo, as� que esos dos �lbumes llegaron a nuestras manos gracias a Oscar Scirocco quien al igual que Marcia Rago �que nos provey� con anticipaci�n de a�os luz el golazo recopilatorio �Vasos vacios� que inclu�a �Matador�- son amigos porte�os de primera l�nea a quienes convertimos en corresponsales de la radio.
Desde fines de los ochenta fue inevitable hacer propias las letras de �Yo no me sentar�a en tu mesa� todo un himno a la amistad y las jornadas de buenas borracheras ��Por m�s que quieras sacarnos de nuestro lugar y pienses que solo somos un pu�ado de mierdas, no no podr�s quitarnos lo que hicimos ya, ahora somos m�s hermanos que antes ...� en esos momentos �irremplazable!, por su parte �Demasiada presi�n� se convirti� en algo similar, el himno de los reencuentros y de los �hermano, te quiero mucho� impl�citos, incluso en el repertorio de K-torce de Julio (en el que mi alter ego Manfredo era el vocalista) ten�amos una versi�n del tema que fusionamos con la parte instrumental de una salsa de Fruko y sus Tesos en un endiablado solo de teclado de Martincillo Gordon y que en vivo preced�a a nuestro cuasi funky �Vamos a jugar� hecho con Nito Bera�n. Que himno, que hermandad �� �sta noche es hora de que pienses en cambiar, el tiempo pasa pronto y todo tiene su final, pasa pasa pasa p�same un vaso m�s volvamos caminando pero elijamos el lugar�.
En Hu�nuco disfrutamos de todo eso, vivimos a otro ritmo, escuchando las canciones que Lima nunca conoci� en su momento, y replic�ndolas en nuestras fiestas �pobres casas de Gina o de los D�az-, con mucho pogo incluido para espanto de los educaditos y educaditas que reci�n se integraran a la mancha �� si en este cielo hay un Dios, que me ense�e a destrozar el maldito grabador que no para de sonar � glori, gloria va a morirme en tus brazos de luz, el amor no me deja pensar, glori, gloria a va a morirme con vos mujer esta m�sica rompe mis pies ��
Si bien el ska fue el punto de partida de todo lo que hicieron los Fabulosos Cadillacs, lo que vino despu�s ya fue una ampliaci�n tremenda de su espectro musical de ritmos y fusiones, m�sica latina en suma, algo que si bien es cierto ya hab�a comenzado con el emblem�tico �Vasos vac�os� del �88; as�, tuvimos un �Manuel Santill�n El le�n� en versi�n original y tumbao, o el �Crucero del amor�, o �Gitana�, despu�s vinieron los architocados �Matador� y �Mal bicho� que supusieron la consagraci�n internacional de la banda con grammy�s, MTV award�s etc incluidos. Los dem�s discos han sido una evoluci�n constante, cada uno con joyas y joyitas como �Calaveras y Diablitos�, �Roble�, �C.J.� � �Vos sabes�.
Este a�o 2008 se hablaba de un inminente retorno de los Fabulosos Cadillacs como ya lo hab�an hecho los Soda; toda una intriga al respecto hasta que en junio Buenos Aires luc�a empapelada de carteles en blanco y negro con una dise�o de signos de admiraci�n en medio de un circulo y con la frase �YO TE AVISE�, se ven�an los fabus, su pagina web marcaba una cuenta regresiva hasta que se hizo el anuncio de un concierto sorpresa, martes 01/Julio/2008 18:30 p.m. todos al Planetario de los bosques de Palermo, concierto gratuito y al aire libre ante unos 10,000 suertudos, pocos temas, entre ellos �Manuel Santill�n, el Le�n�, �Mi novia se cay� en un pozo ciego� en versi�n punk, �Demasiada presi�n�, �Siguiendo la luna� y �Mal bicho� mas el estreno de un tema nuevo �La luz del ritmo� y como bis y cierre �El Sat�nico Dr. Cadillac�, mini show suficiente para anunciar el retorno, el nuevo disco y el inicio del Sat�nico Pop Tour que seg�n el anuncio incluir�a Per�. (*)
Los �ltimos d�as de octubre de este 2008 han visito la aparici�n del nuevo CD de los Fabulosos Cadillacs, que titula �La luz del ritmo�; contiene seis reinterpretaciones de sus propios temas �Padre nuestro�, �Mal bicho�, �El genio del dub�, �Los condenaditos� y �Muy, muy temprano�; dos covers: �Wake up and make love whit me� (Ian Dury) y �Should I stay or should I go� (The Clash); y cinco temas nuevos �La luz del ritmo�, �Flores�, �Hoy�, �El fin del amor� y �Nosotros ego�stas�, este ultimo escrito por Flavio Cianciarulo (Sr. Flavio) quien adem�s la canta y es un homenaje al fallecido percusionista del grupo Toto Rotblat; este tema particularmente me ha resultado emblem�tico y es de los temas que seguro formaran ese grupo de himnos de amistad para mi y mucha gente como lo fueron �Yo no me sentar�a en tu mesa�, �La vida�, �Demasiada presi�n� o �Carnaval toda la vida�.
Bien, el tour ha comenzado y ya recorren Am�rica, la mesa esta servida, los amigos estamos juntos, los ruddies de ayer y de hoy ya llenaron el Foro Sol del D.F. y lo har�n en el Estadio de River Plate en N��ez y estar�n tambi�n en la cancha y tribunas del Estadio Nacional en Lima este s�bado 29/Noviembre/2008, una buena porci�n de ese p�blico tiene el sello de �Hecho en Hu�nuco� de los que conocen a los Fabulosos Cadillacs desde siempre, ���ruddie, un mensaje para ti !! �/ �� somos actores de ese gran escenario que se llama vida, pasiones, amores, traiciones, sue�os, mentiras, porque la vida es una comedia de ilusiones, nacemos, crecemos, vivimos como nos toca. En la vida todos queremos tocar el cielo�� / y de lo nuevo cantar� �� preguntas que vienen y van, mas preguntas que respuestas, una propuesta ilimitada sobre nosotros caer�, sobre nosotros caer�. Vivir de amor, vivir de amor. La luz del ritmo� La magia se baja! nos vamos a casa�. Habr� que estar ah�, aunque tenga que hacerlo en la piel de mis amigos.
(*) Quien quiera escuchar parte del show de anuncio de Sat�nico Pop Tour, en este enlace tienen el audio transmitido por la Radio Rock&Pop el 01/07/2008: