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¿Hacia dónde voy ahora? Si están por todos lados empujando sus carritos, devotos, desordenados, y sacando pecho, ahora que se estrenan como actores principales en este conocido papel de consumistas.
No crea que me he vuelto un sociópata, pero, usted, me entendería, si viera con que maceran su subconsciente algunos de mis compatriotas llevándolos, por ejemplo, a hacer largas colas para ver ese bodrio de ¡A su mare! Así que mejor de lejos y guardando siempre la distancia.
Este es el lugar perfecto. Aquí podré tomar un respiro. Siquiera por algunos minutos disfrutare esta libertad pasajera.
Se me hace agua la boca y hasta creo percibir esa astringencia en la lengua al ver los anaqueles repletos de riojanos, franceses, chilenos y mendocinos. No lo aguanto más, romperé el cristal y saldré huyendo. Miro a ambos lados del pasadizo, pero, hay una cámara atenta a todos mis movimientos, creo que será para otra ocasión. Después de hurgar con la mirada algo más adentro, el brillo de unas botellas de hombros altos me parpadean seduciéndome sutilmente. Sus etiquetas eran sencillas, pero, con grandes pretensiones. ¡Qué sorpresa! Si son de la “La hacienda del Abuelo”. ¿Cómo ha pasado el tiempo? Ya era hora –asentí-. Cogí una de ellas y con sumo cuidado la arrullé entre mis manos. No era para menos, sí fueron las mejores cómplices aquella noche, ¡qué nochecita! o como diría mi tío Frankie: ¡Oh, What A Night!
Fue el trabajo el que nos juntó. Teníamos una semana de conocernos y como media hora en ese viejo Volkswagen celeste que con las justas nos transportaba dando tumbos a través de ese camino tortuoso. El pequeño automóvil se iba introduciendo en esos enormes cultivos que en algunos tramos parecía que iba a ser engullido por toda esa maraña. Al fondo se escuchaba cerca el ruido del torrentoso rio vítor en plena época de crecida. No podía tener mejor compañía –si yo mismo la escogí- preciosa y lozana, no debería de pasar de los veintidós años, y por lo que había olfateado, con un poco de empeño el resto del día sería para mi libro.
La región Arequipa es tierra de buenos vinos y de esto no cabe la menor duda. Desde la llegada del primer español allá por el siglo XVI se comenzó a cultivar la vid en estos territorios (Antes que en Chile y Argentina); y hoy en las zonas de clima cálido-templado no existe población que no se dediquen a esta noble actividad. Uno de estos prolíficos valles es el de Vítor, localidad situada a algo más de una hora de la ciudad de Arequipa.
Después de unas cuantas sacudidas más por ese camino de trocha llegamos a nuestro destino. Es que no podía estar en Vítor sin antes visitar alguna de sus conocidas bodegas. Bajamos de nuestro funcional transporte, el lugar estaba desolado. Por un momento dudé un poco ¿Donde había venido? Si parecía el paisaje de esas películas en donde los forasteros son emboscados y luego mutilados por sus ariscos lugareños. -Tonterías- pensé. Y seguimos con esta aventura dirigiéndonos hacia esa vieja casona que debería ser la bodega que tanto había estado hablando el conductor que nos trajo.
– ¡Buenas! Grité hasta tres veces y no se oía a nadie. Después de un par de minutos, se asomó una mujer desde el balcón y comenzó a aullar escandalosamente. No sé, qué coño de nombre dijo, habrá sido: “Cayetano” “Juan” o “Miguel”, lo cierto es que al instante apareció alguien.
-¡Queremos comprar vino! -le dije-. Y amablemente ese señor nos invitó a acompañarlo. Nos dirigimos hacia esa imponente casona, tenía el aspecto de un viejo templo, de esos que guardan dentro de sus muros alguna joya valiosa –y no estaba equivocado-. Al abrir los enormes portones el ruido de sus bisagras nos revelaban sobre las numerosas historias que seguramente se habían vivido en esos claustros durante todos estos años.
Ingresamos al lugar, estaba algo oscuro, pero fresco. El piso era de tierra y al interior se lograba ver unos enormes depósitos de cerámica con una inscripción del siglo XVIII. Nuestro anfitrión nos seguía describiendo el lugar, hasta que le comenté -con buena intención- sobre aquella vez que unos chilenos -en realidad unas preciosas chilenas- habían afirmado que el vino peruano lo utilizaban para enjuagar sus copas. El dijo: “eso será con el peruano, porque el arequipeño es distinto”, y para reforzar sus afirmaciones ante semejante afrenta nos desempolvo unos merlot y malbec celosamente guardados. Brincando de depósito en depósito y desviviéndose en atenciones, copa tras copa nos hizo degustar ese mosto divino, con la esperanza de olvidar los malintencionados comentarios mapochos ¡Pruebe este! ¡Y este! No lo niego, esos tintos eran una delicia.
Nos proveímos de unos buenos hectolitros, y algo sazonados nos dirigimos al único hospedaje del pueblo. Vaya noche: el mejor vino de Arequipa y la diosa de Vítor, era el maridaje perfecto.
En la actualidad, si en algo se perecen las republicas que liberó Bolívar, es que poseen una inconfundible clase política, en su gran mayoría: corrupta, caudillista, autoritarios y antidemocráticos, fervientes supersticiosos, y obviamente poco racionales que recaen permanentemente en sus viciados instintos. Son los comerciantes más barateros, cuando de regalar los recursos naturales de sus distintas patrias se trata. Y salvo por sus diferentes acentos, toda esta numerosa masa de políticos deberían de tener el mismo pasaporte porque dan la impresión de descender de un mismo tronco genealógico. Todas estas corrompidas peculiaridades de estas pirañas hambrientas son las únicas culpables de que sus poblaciones les tengan inquina y les hayan perdido la fe, porque han exagerado en su papel de aves de rapiña. Los partidos políticos que fundan en su gran mayoría carecen de bases democráticas socavando de este modo las mínimas condiciones para que en un futuro cercano hagan posible la consolidación no solamente de estas organizaciones si no también del sistema democrático en sus respectivos países. Pero sus tiránicas maneras al final harán que estos remedos de partidos políticos terminan reduciéndose a una chacra más o el feudo de la familia que puso la primera piedra.
Sus poblaciones mayormente devotas y desesperadas ante semejantes representantes, pierden la brújula y el sentido de la realidad, llevándolos en sus devaneos a elegir la mejor toxina para acabar con esa enfermedad de subdesarrollo. Ponen así en el poder y con todas las expectativas que viene al caso, líderes que supuestamente acabaran con sus problemas. Grave error, porque, solo harán que estos se multipliquen y terminen peor que cuando los eligieron. Al final esta improvisada cura terminará siendo peor que la enfermedad.
Así, aparecieron como setas en estas republicas bolivarianas: los Fujimori, los Morales, los Correa, los Belaunde, los Chávez y los Velasco. Todos estos mandatarios llegaron al poder en sus determinados países, casi siempre, utilizando las mismas rutas. Y sus poblaciones los cargaron en sus hombros porque se soplaron ese discurso que atacaba a esa abyecta clase política, pero, al final, ven el verdadero rostro que estaba detrás de esa máscara reformista y se dan con la ingrata sorpresa que son igual a los que tanto criticaban, finalizando este culebrón en una situación peor que cuando la iniciaron.
Venezuela se encuentra en un periodo muy crítico de su historia y lo peor que le pudo ocurrir a su democracia fue la muerte de Hugo Chávez, porque hoy su imagen sigue presente, sobre todo, ayudado por el carácter mítico que le han dado a su recuerdo sus herederos y también en gran medida por la excesiva religiosidad y poca instrucción de su pueblo
Cuando uno ve y escucha en sus distintos discursos a Capriles y sobre todo cuando observamos sus gestos y movimientos, notamos que es el típico representante de esa clase política que habíamos descrito anteriormente. Su interés por mejorar a su país es el mismo que tenía el impresentable compadre de Alan García: Carlos Andrés Pérez.
Capriles y los que están detrás de él no traerán nunca las soluciones para un país con tantos problemas como Venezuela.
El chavismo tiene un gran reto para sobrevivir con Maduro, pero, también el retorno y subsistencia de la democracia venezolana están muy lejanos, si en este momento, se cuenta como único rostro que la represente a ese tal Capriles y las pirañas hambrientas que hoy están detrás de él.
No es que sea machista. Pero es que esto se da desde que el hombre es hombre y la mujer hembra. El respeto y la admiración de la fémina frente al varón siempre ha sido la base para que una relación de pareja valla por buen puerto.
Debería haber sido algún día previo a las elecciones presidenciales del 2001. Esa mañana soleada -como casi siempre sucede en este paraíso-, caminando por Cayma, compré en el puesto de revistas el diario “Liberación”- creo que ese era el nombre-, pero, de lo que si estoy seguro, fue lo que encontré dentro de sus páginas; hablaban de una supuesta denuncia hecha por Alejandro Toledo en una comisaría de la Gran Lima a finales de los años ochenta. En ella, se manifestaba un supuesto abandono de hogar por parte de Eliane Karp, la cual, según constaba, se había marchado con otro hombre. No faltaron los platos rotos y todos aquellos detalles que siempre están detrás de este tipo de líos. En ese momento, recordé las palabras de mi pata Eugenio cuando se fue a lavar platos a Hamburgo: es que las gringas son así, son tan independientes estas crudas que a la primera, te mandan a la mierda y se van con el primer falo que se les cruce por su camino. El pobre Alejandro quizás pagó caro el deseo de tener una hembra blanca. No sabía el ingenuo que estas son diferentes a las nuestras. Sería la onerosa tarifa que el tonto tiene que pagar para darle algo de blancura a su genealogía.
Es que esto es recurrente, porque el problema del cholo es que no acepta su aspecto, no se atreve a ponerse frente al espejo, y gritar: ¡Carajo! ¡No soy feo! solo que mis rasgos representan a una etnia distinta, una muy distinta de la que te da la iglesia, el diario “El comercio” o la misma televisión. No es que sea espantoso, sino que soy diferente, nada más, y por esto, yo también merezco lo mejor para mí. Parece sencillo esto, pero en la realidad estas pullas te vulneran demasiado sobre todo en aquellos cholos que han construido su persona sobre estos miedos y complejos disimulados y falseados.
Toledo obtuvo el poder utilizando el mismo discurso mesiánico que Humala, llegando hasta en sus más incoherentes excesos a autodenominarse Pachacutec. No era, ni nunca será Pachacutec, ni mucho menos su ushuta. Solo era un cholo aculturizado más y la muestra aleatoria de esos 26 millones de peruanos restantes que no son blancos. Esos millones de cholos cojudos que caen en la trampa de esa formación mediocre y publicidad tonta que los hace enfermar desde adolescentes con esa locura de que algún día serán blancos y de adultos le harán rogar a su “tatito” que a sus hijos les dejen ingresar a ese colegio exclusivo para que así logren codearse con la mayor cantidad de blancos, aunque estos les insulten, los ignoren o los miren con desprecio. Saludan cuando la hija morena y recia es desposada con uno de ellos, se enorgullecen a pesar de que este blanquiñoso es un mantenido y le pone la cabeza como un alce por los innumerables cuernos. Igual que aquel negro o cholo que contrae nupcias con una mujer blanca aunque esta sea la puta más recorrida del barrio, se traga esas vergüenzas porque es el único camino que le dio esta sociedad enferma para que sus futuros hijos nazcan más claros y así sufran menos.
Toledo fue utilizado varias veces, en un primer momento por los que lo trasladaron a EEUU para hacer sus experimentos sociales. Después fue llevado por sus debilidades que le hicieron elegir la compañera equivocada. Por último fue manipulado por los intereses de los poderosos lobbies que estuvieron detrás de su candidatura y lo manejaron a su antojo durante toda su gestión como presidente.
Esta derrota de Alejandro Toledo se inició mucho antes: cuando despreció sus orígenes y lo que él era, su vulnerabilidad comenzó cuando se acostumbro a depender del resto y no creer que era importante, porque nunca fue autónomo. Que distinto es el respeto del extranjero cuando te ve con estas virtudes y no como un simple cholo cualquiera.
Y si hay algo que les digo todos los días a mis hijos varones es que no sigan los malos ejemplos, sobre todo que nunca sean como esos numerosos cholos cojudos. Porque somos herederos de un pueblo milenario, y que a través de estos miles de años de historia hemos pasado por malos y buenos momentos y que tenemos muchos motivos para ser felices y orgullosos de nosotros mismos, y hoy, en estos territorios, no existen argumentos suficientes como para poder contradecirnos y por esto, merecemos una vida mejor, una mujer mejor y un país mejor.
Estos enfermos que pueblan la televisión peruana nos dieron y nos darán interminables momentos de inspiración. Los hemos descrito tantas veces: inválidos mentales de todos los tipos. Los más repulsivos son los racistas (En el Perú, el término apropiado seria prejuicioso) sobre todo, aquellos que intentan encubrirse con un fingido careto amable y de apertura. A estos, algunas veces, esta ventana lucida los ha desenmascarado, porque dejaron escapar un pequeño rastro, suficiente para que nuestro olfato descubra y muestre al lector sensato toda la podredumbre del que están hechos.
Es que esta televisión se ha vuelto muy agresiva con la mayoría de los peruanos, y no lo digo solo por la sangre y los puñetes y patadas, si no, porque todos los días insulta a ese poblador, exponiendo en sus pantallas rostros tan distintos étnicamente de los que se ven mayormente en las calles de cualquier ciudad peruana.
Los pálidos rostros de esta homogenizada televisión que representa solo a cuatro millones, diariamente desprecia al resto de veintiséis millones de peruanos que poseemos los rasgos distintos y la piel más oscura. Como en la peor época del apartheid sudafricano, nuestros semblantes están prohibidos de hacerse públicos, a menos que sea vistiendo esos trajes folclóricos desde un arenal y entre alguna que otra chabola. Nunca con saco y corbata conduciendo un programa de televisión serio ni mostrándonos en el papel de gerente de una empresa. Y si aparece alguna cholita rica en la pantalla le quitan la identidad llamándole con nombres tan falsos como Schwarz o Pillman.
Muchos de los blondos personajes que ahora abundan en la televisión peruana tienen orígenes de alcantarilla y lo manifiestan cuando nos muestran con decoro su vileza. Y esto sucede frecuentemente, porque, encontrar dentro de esa minoría étnica, individuos que se atrevan a salir del anonimato para hacer el ridículo, ese número se reduce aun más. Quedando para los productores escogerlos de entre los blancos pobres, generalmente con instrucción básica, es decir, iletrados o en su defecto los captan de aquellas “familias bien” pero con ascendencia viciosa (mafiosos, drogadictos, políticos , delincuentes, etc.) Además de los recientes mestiblancos, atareados en dejar lo más pronto posible su callejón y sus raíces oscas. Cuando escasean estos rostros pálidos nacionales, los realizadores se ven en la necesidad de importarlos del extranjero. No interesa de donde sean: vagos o asesinos en serie argentinos, traficantes y sicarios colombianos o balseros cubanos, porque el objetivo es cubrir rápidamente con rostros blancos esta televisión racista peruana.
Entre juego y juego en esa orgia de culos y músculos sobresalía un podenco muy especial, y no era porque su dueña sea Johanna San Miguel, si no, porque el otro día me enteré que esta petisa le había puesto un nombre muy particular a su mascota.
Hurgar dentro del encéfalo de los individuos que vemos en la tele es muy complicado, sobre todo, -como en este caso-, para poder entender qué motivó a esta conductora el bautizarle con el nombre de “quechua” a su querido animalito.
Quizás, sea la muestra más clara de la ignorancia - creo que es lo más certero- , o será la manifestación de una simple hija de puta que no se atreve a gritar frente a cámaras a la mayoría de peruanos ¡indios de mierda! Pero, como buena alumna de las monjitas del Santa María, astutamente lo disimula, eligiendo sutilmente el insulto adecuado y lo vocifera a nivel nacional, llamando a su chucho con el nombre científico de la etnia que mayoritariamente puebla estos territorios. Etnia cuyos antepasados construyeron Machu Picchu. Como son también de origen Quechua los apellidos Pachacutec, Quispe, Humala, Mamani y tantos otros.
Pero, qué divago, si está claro que la intención de esta vacía, era deshonrar a la etnia Quechua. Siempre fue este el objetivo dentro de la mente prejuiciosa, estereotipada de esta ingenua conductora, valiéndose –como no- de que su grupo étnico tuvo y tiene bajo su poder la televisión peruana. Por estas razones se permite la licencia de insultar a un pueblo que sigue vivo, -algo desorientado- pero vigente.
Inútil resultaría ilustrarle a esta graciosa bufona que Quechua es sinónimo de Inca. Y que esta etnia construyó maravillas modernas e hicieron del Tahuantinsuyo el imperio más grande del hemisferio occidental, y además, los Quechuas, le heredaron al Perú todos esos motivos por lo que hoy somos reconocidos en el mundo. Pero, para esta preciosa pequeña y muestra clara del más oprobioso desconocimiento albo, no significa nada.
Hasta cuando seguiremos observando a toda esta camada de ignorantes prejuiciosos insultando continuamente nuestro pasado, nuestra cultura y a sus habitantes originarios. Hasta cuando esta gente no se largará de nuestros territorios si es que tanto les incomoda sus verdaderos habitantes.
Johanna San Miguel, si su objetivo era disminuir la trascendencia del pueblo Quechua llamándole con ese nombre a su mascotita, le podemos asegurar que lo único que ha conseguido es que su canino por la denominación que ahora detenta sea desde ahora una GRAN PERRA. A pesar que Carlos Cornejo, después de comunicar la muerte de Videla, causaba vergüenza ajena, autocensurándose como el típico asalariado que no quiere molestar a su empleador con algún comentario incomodo. Aquí, desde la única ventana lúcida peruana, enumeraremos algunos nombres de personas tanto nacionales como extranjeros que por sus declaraciones y actitudes que han tenido a través de sus vidas, se han adherido en cierta medida con la ideología que profesó uno de los personajes más sanguinarios que ha dado esta América Latina a la historia universal.
Esta lista comienza por obvias razones con los nacionales, ahí tenemos a:
· Alberto Fujimori
· Fernando Belaunde Terry
· Vladimiro Montesinos
· Cardenal Juan Luis Cipriani
· Marta Chávez
· Marta Hildebrandt
· Fernan Altuve
· Luz Salgado
· Rafael Rey
· Francisco Morales Bermúdez
· Lourdes Flores Nano
· Mónica Delta
· Federico Salazar
· Rosa María Palacios
· Phillip Butters
· Keiko Fujimori
· Genaro Delgado Parker
· Augusto Ferrando
· Laura Bozzo
· Raúl Romero
· Los dueños de “El Comercio”, canal “N”, Radio Programas.
· Y otros tantos etcéteras.
De los extranjeros comenzamos con:
· Jorge Bergoglio
· Francisco Franco Bahamonde
· Alfredo Stroessner
· Hugo Banzer
· Leopoldo Fortunato Galtieri
· Carlos Saúl Menem
· “Palito” Ortega
· Susana Jiménez
· Augusto Pinochet
· Los dueños de “El Clarín” y un infinito etcétera
Y no es porque se yerga de puntillas sobre sus ridículas valerinas. Ni tampoco se debe a esa dudosa y escarchada pantaloneta ajustada. Pero, es que levantando así el culito y sus banderillas, estos paquirris, se parecen más a un bailarín ridículo y absurdo director de una repugnante zarzuela de sangre y muerte, en donde, el animal que enfrentará se encuentra disminuido porque minutos antes, mientras él torero se retocaba, en un oscuro apartado, a su ocasional adversario, unos sucios hijos de puta con aliento a mierda lo estaban dopando y de la manera más cobarde y enfermiza con unas largas picas le iban perforando el lomo para asegurarle al valiente matador que el vacuno estará convenientemente desorientado y endeble una vez que se lo encuentre en la arena.
Y no se debe a esto tampoco. Si no, que hoy mi protesta va dirigida a lo que hay detrás de este conjunto formado por este personaje, su atuendo y el sadismo en el que se desenvuelven estas conocidas corridas de toros. En el fondo encontramos las mismas taras de siempre, aquellas que siempre nos mantendrán en el subdesarrollo: la cobardía y la crueldad furtiva acompañada de toda esa insensatez que a través de la historia siempre han ido de la mano con nuestras más grandes derrotas y ese vil conformismo, que desde el siglo XVIII arrastra toda esta decadencia obstinada en desaparecer, y que a pesar de todo esto, los más mestizos y oscuros de Hispanoamérica seguimos manteniendo enfermizamente como el peor de nuestros traumas.
¡Qué tal gladiadores modernos! No son más que cobardes enfrentando a un fiera dopada. A propósito, costumbre muy hispana, porque hasta ahora su rey tiene el hábito de mandar al suelo paquidermos previamente drogados. Ejemplo de nada, porque hoy, cuando uno lee sobre las causas de la actual crisis española y te lo confirmas entrevistando a los que lo han vivido en tierras ibéricas, encontramos los mismos vicios que estamos nombrando.
Y no se trata que uno sea un nacionalista al culo, sino, es el resultado simplemente de poner en la balanza lo que tenemos y cómo con ello podemos construir una verdadera nación. Una nación con lo que la que te puedes sentir identificado, dejando a un lado los prejuicios y estereotipos. Tenemos muchos valores ancestrales para formarnos una sana y real identidad nacional, pero hay que decirlo, salvo el idioma, no encuentro otro aporte netamente hispano significativo para un pueblo tan milenario como el nuestro. Por más que lo quiera cambiar las evidencias me dan la razón. Machu Picchu superó al Escorial como maravilla moderna y no existe ningún personaje en la historia hispana que siquiera le llegue a la ushuta del Inca Pachacutec. El aporte hispano es sinónimo de debilidad con tendencia a la cobardía al desorden y a la falta de honor, que no es producto de una leyenda negra sino de simplemente observar conductas y actitudes. En cambio el aporte andino es todo lo contrario, es fortaleza, es poder, es orden y disciplina, es grandeza, es perfección, es superlativo. Quizás por eso los equipos de futbol cusqueños tienen otro tipo de autoestima cuando pisan el gramado, muy distinto a la disminuida emotividad de los cuadros limeños.
Es una realidad que en el resto del mundo no hay discusión, pero, aquí en el Perú, sus pobladores aun no lo procesan, porque la educación que imparte el estado, los medios de comunicación y todo el sistema se empecina en mostrar a este pueblo lo contrario. Ya acabemos con esta necedad de seguir sobreponiendo ínfimas costumbres hispanas que además de foráneas, son degradadas y manchan el magnífico lienzo dejado por nuestro variado e importante pasado milenario.
Lo que aquí escribo solo parte de la razón y el análisis imparcial de los hechos, nada más. Porque a mí me puede agradar como a cualquiera España y lo he escrito muchas veces. Pero eso no quita que los aportes que nos han dejado a Latinoamérica, salvo el idioma, el resto no sirve para llegar a ser una sociedad verdaderamente desarrollada y moderna.
Por estas razones es necesario expurgar las corridas de toros y todas aquellas manifestaciones hispanas que siguen sobreviviendo como la mala yerba desde la época colonial, estas se deben terminar por la salud y la autoestima de la mayoría de nuestra población. Y los que opinan lo contrario es porque siguen dominados por los prejuicios y estereotipos, lastre difícil de quitar porque lo tienen muy marcado en el alma y la piel.
Hoy desde su necrosis los que mantienen esta costumbre extranjera, cruel y oscurantista es un sector minoritario de nuestra sociedad que no quiere formar un país independiente y autónomo. Es un sector decadente que se empecina en seguir manteniendo costumbres muy alejadas del Perú del siglo XXI, porque quizás así les heredaron sus abuelos los malhechores Pizarro y Almagro y el inquisidor Hernando del Luque. Y que me disculpen los maricones, pero, esto debe acabar o seguiremos conviviendo con la mierda.
Fueron por pocas horas mi alegría y tranquilidad hasta que dejaron sin efecto la disposición. Creí por unas horas que por fin en este país plagado de ignorantes y fundamentalistas religiosos, alguien se atreviera a dar el primer paso para ingresar a una real modernidad y adentrarse en ese camino que lleve a nuestra sociedad a ser verdaderamente civilizada y democrática.
Después que se propalara la noticia sobre CONCYTEC y la prohibición de imágenes religiosas. Los noticiarios más idiotas no tuvieron mejor idea que salir a las calles y preguntar cuál era su opinión a ese pueblo casi iletrado, pero eso sí, fervorosamente religioso. El tipo de repuesta que daban, era de esperarse, la gran mayoría se oponía e inclusive algunos decapitados indignados, reclamaban que era una total falta de respeto, porque, supuestamente atentaba contra su derecho de libertad religiosa, sin saber que la falta de respeto está, cuando se intenta imponer una doctrina o un pensamiento. Y estrujar en el rostro de cualquiera que no piensa igual, una cruz una esvástica o una media luna, es un indiscutible irrespeto que atenta contra la libertad de creencia y de pensamiento.
Falta de respeto que también comete ese funcionario público que permite las cruces sobre la pizarra del aula de cualquier colegio público, dejando que esos aparentemente inofensivos símbolos religiosos cumplan la misma arbitraria función que las imágenes de Kim Il Sung en las aulas de las escuelas norcoreanas. Los niños son obligados todos los días a aceptar una doctrina muy discutida en el mundo moderno, desechando en su lugar otros valiosos conocimientos y condenándolos de por vida a adorar deidades y volviéndolos a la vez, supersticiosos y prejuiciosos frente a la creatividad y la ciencia.
Esta falta de respeto se da también cuando en ese trascendental protocolo, sin importarles su creencia, obligan a ese Presidente y Parlamentario a juramentar el cargo frente a una cruz o una biblia. O lo que es peor, silenciosamente obligan a ese cadete a bautizarse en la religión católica, ya que es uno de los principales requisitos para graduarse de oficial en el ejército en la marina o de la aviación, atentando directamente contra sus derechos fundamentales como persona.
Falta de respeto también es que en la curricula educativa peruana se siga manteniendo como asignatura para enseñar en las escuelas públicas la religión católica. Desde pequeñitos a los peruanos se les obliga, no, a respetar las normas, sino, a memorizarse un padre nuestro y confundirlos con la fábula que Adán y Eva, convivieron con los dinosaurios. Esa falta de respeto se da cuando los profesores permiten que en sus aulas nunca falte una biblia, pero eso sí, dejan que escaseen los diccionarios.
Falta de respeto es que el Estado Peruano no asuma su imparcial rol formador, dejando esta importante función a la iglesia católica que tiene bajo su poder miles de nidos, colegios primarios y secundarios (alrededor del 50% de la educación peruana) y que gracias a un oprobioso convenio, difunden impunemente su doctrina como en los peores países fundamentalistas religiosos. Es la misma falta de respeto que tienen con el resto aquellos piromaniacos sociales que en hordas organizadas toman las principales calles y avenidas de nuestras ciudades y se dedican a estallar los tímpanos de los ciudadanos detonando inmisericorde e indiscriminadamente sus ensordecedoras bombardas.
Esa falta de respeto se encuentra también cuando descaradamente Radio Programas obliga a todos sus locutores ser fehacientemente confesos católicos apostólicos y romanos para que todos los días propalen por sus ondas todo ese fundamentalismo religioso.
Es una total falta de respeto que toda esa mangante tropa de cerriles ágrafos e iletrados ignorantes y por supuesto prejuiciosos, crean que ser ateo es ser el demonio encarnado o peor aún, ser comunista. Y todo porque uno a leído un par de libros más que toda esa manada de barbaros.
Una pregunta que parecería pesimista, si vemos, los datos estadísticos de este efímero crecimiento económico que a diario nos muestran los medios y que ha servido de caballito de batalla de los diferentes gobiernos desde Fujimori hasta Humala y que ha hecho de nuestro país el ejemplo y tema de conversación en los diferentes foros que organizan los distintos organismos financieros internacionales.
¿Por qué nunca el Perú será un país desarrollado?
Sencillo.
Primero: nunca un país ha alcanzado altos índices de desarrollo limitándose solo a obtener sus recursos de la explotación y venta de sus materias primas. Hoy el Perú solo vende al exterior materias primas (cobre, oro, zinc, gas natural, etc.) y por lo que vemos, lo hará por buenas décadas más.
Segundo: la industria peruana se encuentra en una situación incipiente -hasta diría que no existe- y no es de ahora. El proyecto de una industrialización real del país aún no se ha dado. Sectores en los que se podría iniciar y hasta ser competitivos en el mundo como la metalúrgica, aún ningún gobierno ha fortalecido esta actividad.
Tercero: Salvo por su geografía llana y sus excelentes vías de comunicación, el centralismo francés ha sido a través de su historia eficiente. El Perú nunca tendrá altos índices de desarrollo mientras se siga manteniendo el centralismo limeño en un territorio tan extenso (más del doble del territorio galo) y accidentado. Es estúpido seguir hacinando a la tercera parte de la población dentro del área metropolitana de Lima y a más del 60 % de la población total del país establecida en una de las regiones más áridas del mundo. Si esto sigue así, nuestro desarrollo será siempre un imposible.
Cuarto: la educación que se imparte en el país dentro de su desorden y mediocridad es incoherente con las necesidades que se tiene. No forma un ciudadano racional, creativo, autónomo y competitivo. Todo lo contrario, por su contenido religioso y abstracto crea un ciudadano místico, supersticioso y con muchos temores para investigar y crear. Esta educación además no hace al futuro ciudadano identificarse con su nación y su verdadera identidad nacional, reflejándose esto en su poco sentido de pertenencia y en general en la baja autoestima de la mayoría de la población. Esta educación sin objetivos, etnocentrista y fundamentalista católica es incoherente con la realidad del mundo que va a la vanguardia, porque no desarrolla la tolerancia a la diversidad y estas taras siempre impedirán el desarrollo del país y de cualquier otro. Los estados más racistas y religiosos son a la vez los más atrasados.
Quinto: los valores humanos generalizados en la población de un país son muy importantes para alcanzar altos índices de desarrollo. Una característica del peruano es su poco apego al respeto por el cumplimiento de cualquier tipo de norma y ley. Desde aquel habitante del más exclusivo lugar hasta el más humilde guardan estas conductas. Grave lastre si se quiere alcanzar altos índices de desarrollo.
Sexto: Desde hace 5000 años las civilizaciones que se han desarrollado en nuestro territorio han sido estados autócratas, ni el Tahuantinsuyo ni el periodo colonial cambiaron esta situación y en la etapa republicana, más lo han conformado gobiernos dictatoriales. Entonces, la formación de valores democráticos en la población es muy necesaria para poder alcanzar altos índices de desarrollo.
Bueno, entonces, está claro. Estos efímeros periodos de bonanza y crecimiento económico han ocurrido otras veces por intervalos en nuestra historia ( la época del guano del siglo XIX, las décadas de los cincuenta y sesenta del siglo pasado y los años de crecimiento que estamos viviendo desde el régimen de Toledo). El desarrollo en nuestro país será siempre lejano mientras no se salven estos graves escollos y se realicen los cambios a los problemas que hemos enumerado. Es muy difícil, es casi utópico, si vemos, el estado en el que se encuentra la mayoría de nuestra población y sobre todo las personas que en este momento tienen el poder de decisión en sus manos.
Gracias a la presión de su influyente población, mayormente conformado por sectores clasemedieros, se creó este joven distrito arequipeño hace ya más de una decena de años. Una jurisdicción sin muchos problemas de pobreza, hacinamiento y desorden siempre ha facilitado el trabajo de sus autoridades, por estas razones, José Luis Bustamante y Rivero en su corto periodo de existencia siempre se ha caracterizado por contar con buenas y regulares gestiones ediles. Por ejemplo, la última adecuada gestión del alcalde Alfredo Zegarra le sirvió mucho para ganar el sillón provincial en las últimas elecciones.
Cuando uno ingresaba a este distrito era notorio el buen estado de sus pistas y su adecuada señalización, sus jardines estaban bien cuidados y se respiraba un ambiente que le hacían sin lugar a dudas en unos de los mejores lugares para vivir de toda la ciudad de Arequipa.
Pero todo ha cambiado ahora, en tan solo dos años este sector de la ciudad ha dado un giro de 180 grados. Hoy sus pistas se encuentran intransitables, las principales avenidas como La cultura, Pizarro y Lambramani están en un estado deplorable, en ellos se han formado semejantes agujeros que en algunos casos constituyen verdaderos cráteres.
Las áreas verdes se han secado por el olvido y los proyectos de pasos a desnivel de la gestión anterior hoy duermen el sueño de los justos. Toda la jurisdicción se encuentra sin exagerar en un total abandono y esto se debe a la inercia del actual burgomaestre Oscar Felipe Zúñiga Rosas, personaje funesto pero muy afortunado porque si repasamos su vida política por cuestiones del destino la providencia siempre ha estado a su favor.
Parco y poco carismático, escasean en él, aquellas virtudes de llegada a la población, es más, hasta diríamos que en algunos despertaría tal animadversión por el solo hecho de verlo. Pero lo que le escasea en virtudes políticas le sobra definitivamente en suerte.
De boca de algunos socios durante un buen tiempo cuando se desempeñaba de presidente, vivió del Club Internacional, gestión marcada de denuncias y enorme intrascendencia. Luego por esos azares de su buena fortuna que siempre lo ha acompañado, alguien lo nombro para dirigir la organización de los Juegos Bolivarianos de 1997 que se realizaron en esta ciudad. Posteriormente se perdió en el anonimato por varios años, hasta que otras ves su buena suerte le aconsejo ser el candidato a la alcaldía de este distrito representando a la organización política que comandaba Alberto Zegarra. El futuro triunfo de este en la provincial también significó por arrastre el triunfo de algunos personajes mediocres, además de este suertudo personaje.
Según cuentan, los que lo ven diariamente, su presencia se hace extrañar en ese municipio. Después de consumir sus energías practicando desde la madrugada uno de sus deportes favoritos, el ciclismo, llega al palacio municipal casi al medio día, hastiado y extenuado, y después de estar un par de horas en el lugar, lo abandona prontamente como el más veloz fondista.
Como nunca antes en nuestra historia el presupuesto de los diferentes municipios de Arequipa cuentan con buenos recursos, pero también como nunca antes en nuestra historia arequipeña, contamos con una abyecta generación de autoridades caracterizados por ser los más torpes corruptos e ineficientes. Todo esto corroborado por el último informe dado por la contraloría. Uno de estos nefastos representantes es el actual alcalde de José Luis Bustamante y Ribero.
La Recoleta es un pintoresco barrio del casco antiguo de la ciudad de Arequipa: la arquitectura, sus callejuelas estrechas y adoquinadas, y ese cielo tan azul, le dan al lugar un aire realmente apacible y agradable. Contrariamente, también en ese sector de la ciudad se erige la Gerencia Regional de Educación de Arequipa. Siempre, se la ha conocido como el centro de todo lo sucio y corrupto, pero, en los últimos tiempos, se ha convertido en una verdadera madriguera y refugio temporal de un tipo de persona que por la forma de desenvolverse -según nos cuentan- representa el perfil que mayoritariamente poseen los que rodean al actual presidente de la región. Son personajes que con sus abyectas maneras en estos momentos ensucian con la mediocridad de la ineficiencia comunista la formación de miles de niños y adolescentes arequipeños.
Al frente, había un viejo, algo aburrido y con gestos del más rancio burócrata, pero, con ojos honestos e impotentes de no contar con el poder de decisión de antes. A su costado, había un sillón vacío. En la mesa contigua, estaba el hombre sin rostro, pusilánime con un enorme terror al mundo que se protegía con su único escudo: una pequeña laptop. A su izquierda, parecía su gemelo: el mismo traje y los mismos gestos, pero igual de simple, y más preocupado por lo que marcaba el reloj en ese momento. Al fondo de ese aburrido pelotón del ocio y la ineficiencia teníamos a una señora con el típico rostro y las actitudes de la más torpe y desmemoriada de las tramitadoras.
Aquel asiento vacío pertenecía a la directora de aquella orquesta mediocre en esa vieja oficina de Gestión Pedagógica. -Según cuentan- se hacía llamar: “Camarada Gina” e ingresó arrogante, intentando con gritos hilvanar algunas silabas coherentemente. -Seguro- el desenvolverse en la vida como una afanosa agitadora de plazuela no le dio el tiempo necesario como para ilustrarse un poco con un buen libro y dejar el estado de limitada ágrafa que ahora exhibía con sus alaridos y todo ese vocabulario ordinario, como emulando al más tirano dictador norcoreano, despreciando a cualquiera que le pusieran al frente; atrás quedaron sus días, cuando cabizbaja, deambulaba como fiel ramona y se alimentaba con lo poco que le daba el pulular por los oscuros y polvorientos rincones de aquel Centro Federado, porque hoy, ingresaba soberbia y alborotada, deslizándose escandalosa como el más mortal áspid, segura del poder que le daba ser los ojos y oídos del presidente de la región. Cada uno de ellos en esa oficina reveló con sus inseguridades y perífrasis la baja condición intelectual en el que se desenvolvían.
Esos “Camaradas” no eran unos simples burócratas más, porque, muchos de ellos forman parte del círculo más cercano del actual presidente de la región Arequipa. Este abyecto y limitado grupo, si en algo se parecen, es que reúnen todos, ese exigente perfil que ha puesto a su gente de confianza Juan Manuel Guillen Benavides. Es ese perfil del subdesarrollo, es el perfil de la ineficiencia y el atraso. Hoy, los que dirigen las diferentes gerencias que conforma el gobierno regional de Arequipa cumplen con el mismo riguroso perfil. Cuanta sucia miseria intelectual hoy organiza y gestiona la educación de los estudiantes en la región Arequipa. Solo es la asquerosa miseria de la ignorancia y la mediocridad, y directos responsables de que la educación arequipeña y la peruana se encuentren en el sótano de América Latina.
La educación en el Perú –y esto no es nada nuevo- se encuentra en un nivel paupérrimo y el que se imparte en la región Arequipa no escapa a esta realidad. Una de las causas para que se presente este grave problema es que las personas encargadas de la gestión pedagógica están en un nivel intelectual tan mediocre que se trasluce en el tipo de trabajo que ejecutan.
En esa foto de la sección social del diario “El pueblo”, lo veíamos al presidente regional de Arequipa, Juan Manuel Guillén Benavides, muy desmejorado, lánguido y mortecino; como si la enfermedad que padece lo estaría consumiendo cada día más. Pero, el melanoma que soporta no se compara al cáncer que el mismo y su perversidad están propagado por toda la región. Ese cáncer maligno, lo denuncian los medios locales: son las asquerosas miserias de la corrupción la ineficiencia el nepotismo y el despilfarro. Es ese vil egoísmo que lo obliga a que le llegue al tuétano cualquier obra que beneficie a su población. Es quizás esa egolatría y perfidia por un triste final que le hace mandar al resto a la mierda, haciendo innecesario e intrascendente cualquier obra que verdaderamente sirva a su comunidad. En su lugar, se deleita colocando en los cargos importantes a los más idiotas e incapaces, ventilando a los cuatro puntos cardinales del valle de Arequipa esas asquerosas miserias con el perfil de sus más repugnantes camaradas.
Este periodo o etapa que vive el país, se refleja en el tipo de radio y televisión que se escucha y se observa. Escasea el buen criterio y la lucidez. En su lugar, abundan los ignorantes y limitados, todo tipo de inválidos mentales y un gran enjambre de temerosos beatos y lameculos. Se extraña por ejemplo a Hildebrandt. Suena paradójico, que durante el régimen dictatorial fujimorista, este periodista aparecía con frecuencia en las pantallas de la televisión de aquella época, con presiones de todo tipo, accidentada, pero sus opiniones eran escuchadas en señal abierta por el televidente. En cambio, ahora, que los peruanos -se supone- recuperaron la democracia, y se vive en un ambiente supuestamente libre y de respeto del estado de derecho, el nombre de este periodista está totalmente prohibido en las más importantes cadenas de televisión.
Esta etapa que vive el país ha sido tomada por el conservadurismo el estancamiento intelectual el letargo y la religiosidad. La mayoría de los medios de comunicación se han alineado en este sistema y para mantenerlo ponen en las pantallas a bustos sosos que cubren los más miserables intereses y las infames expectativas de la tiránica visión de ese broadcaster, pero no ayudan en nada para mejorar esta decadente sociedad ni la formación del televidente. Uno de estos representantes es el periodista José María “Chema” Salcedo. Cuando tengo la oportunidad de sintonizarlo, mi tolerancia logra soportarlo no más de quince minutos. Tiempo suficiente como para darme cuenta que estamos al frente de un personaje tan pacato y aburrido que empujarnos el espacio completo sería como el suplicio de toda una liturgia. Como aquella vez que tenía de invitado a Mikel Erentxun. Fuera del tema musical y farandulero que era obvio, tenía que tocarlo. Uno, esperaba preguntas mucho más interesantes -por no decir inteligentes- como: la realidad española vista desde un vasco o tocar el tema de la autonomía. En realidad, asuntos que despierten la cognición del televidente. Pero no, el conocido periodista, más se dedicó a ventilar por las pantallas su rebuscado origen vasco, a cada momento repetía que como su entrevistado también corría sangre vasca por sus venas. Digo, en un país de mayoría indígena y mestiza y sabiendo que sus rostros están prohibidos en la televisión racista, redundar sobre estas costumbres en ese momento rallaba casi el ridículo.Otras veces lo hemos escuchado más insoportable aun, sobre todo cuando hace de un improvisado sacerdote, mostrando su fundamentalismo religioso casi como el más virginal de los curas. Sus opiniones nunca salen de lo mohoso y conservador. Pareciese que si se asomara en su delante una vagina, el pobre, aterrado se apartaría a un rincón del edificio y se azotaría, porque, sus puras pupilas cometieron el semejante pecado de mirar aquellas imprevistas y lascivas tentaciones.Tanto conservadurismo y religiosidad, solo nos recuerda a la época de los años cincuenta. Como el más torpe de los crustáceos, hemos retrocedido culturalmente más de medio siglo. Porque, los que colocan el menú de los píos corderos han elegido el conservadurismo antes que la libertad de que el pensamiento del ser humano avance y evolucione. Porque, todas esas ideas, como se practican, comúnmente en nuestra sociedad, son limitadas o prohibidas en Singapur. Es la triste realidad. Este crecimiento económico nunca traerá un desarrollo verdadero a nuestra sociedad. Porque todas esas ideas y conductas que desencadenaron la desigualdad y la posterior violencia de los años ochenta, hoy se han reverdecido como la más mortífera planta venenosa.Pasará esta etapa de buen precio de nuestros metales, luego vendrá la siguiente de esta conocida paramnesia peruana. Señores de las AFP
Quiero, antes que nada, hacerles llegar los sinceros saludos de alguien que ha huido de sus estadísticas.
Estoy consciente que vivo en un país injusto y no de ahora, si no que siempre lo ha sido. A través de su historia ha habido gentes que se han querido sacudir, pero, les ha ido muy mal, asi que yo no tengo ni un pelo de apóstol y nunca lo he tenido, por eso, en este circo romano elijo el anonimato y el de simple observador, nada más, la acción se lo dejo a otros.
Estos días, mis píos corderos, otra vez, están alborotados y revueltos, y ya no se debe, por la cuestión de la elección en Roma de uno de sus pastores, si no que ahora, el motivo son tus conocidas instituciones financieras. Si, esas burdas imitaciones de las que existen en Chile. Los medios de información peruanos que ustedes tienen a bien mantener con su frecuente y costosa publicidad los ha colocado en un terrible dilema. Como los más inteligentes pendejos y mostrando tu sarcástica bondad les has dado a elegir, no entre huir de ustedes, desafiliándose, sino, para optar por un enredoso tipo de comisión, que al final, solo significa elegir el tipo de sustracción, nada más.Les entregas una ecuación compleja para distraerlos y así no ver el fondo de este cochambre.
El carterista, a comparación de ustedes está en mejor posición moral, ya que ellos dan la cara cuando te muestran el puñal, en cambio ustedes, se encubren en sus infranqueables y modernos edificios, mostrándonos su enorme poder, protegidos por la reglas de juego que les heredó Fujimori.
5.200.000 afiliados, millones de víctimas de un robo impune y cobarde. Millones de ingenuos, futuros ancianos que llenaran las calles con sus gritos exigiendo mejores jubilaciones, reclamos que al final serán cortos, quizás cinco años a lo mucho, ya que conociendo la esperanza de vida del peruano, estas molestias -gracias a dios- para ustedes, serán fugaces. Esos abuelos, si logran superar las difíciles trabas que les impones, cobraran algo de sus fondos que ustedes mensualmente y alrededor de veinticinco años recaudaron con esa onerosa comisión, para poder hacer realidad su futura pobreza senil.
Digo que he huido de las estadísticas porque hace buenos años desde mi anatema ya no me distrae lo que disgusta a mis píos corderos, y reconozco, también, que no pude hacer nada durante esos años que te quedaste injustamente con parte de mi trabajo; esos dineros, te los regalo como al peor miserable. Pero, ya no volverá a suceder, porque este país de las maravillas tiene también cosas bonitas y al final no te llega a ahorcar totalmente. Porque saben –quizás- que si no fuera asi, esto sería tierra arrasada.
Este rio revuelto te da la opción de estar al margen y de ganarte la vida como dios manda, todas alejadas de las que se valen la mayoría de mis píos corderos, vives decorosamente y te da tiempo, no, de hacer colas, sino, de pensar y de escribir.
No quiero, antes de despedirme, recordarles que mi vejez y lo que ocurra con esa etapa de mi vida, le deberé solo a mi esfuerzo, el único responsable de mi futuro seré yo. Así que, para que quede claro, antes de confiar mi senectud al estado o a ustedes, prefiero mil veces pegarme un tiro en la sien.
Sin más que decirles, me despido.
Atentamente.
CHOLOPITUCO
Solo tenía unos días de nacido y los médicos de aquel hospital ya me habían desahuciado. Como era de esperarse, ante esa situación, no faltó el consejo de algún galeno católico -que en este país son en mayoría-, para sugerir mi inmediato bautizo, asi, de esta manera, una vez muerto, el inocente angelito iría directito al cielo.
Según cuentan, apenas recibí las primeras salpicadas del agua bendita, fue tanto mi rechazo, que comencé a gritar y a sacudirme de tal forma que parecía que el pequeño cuerpecito prefería mil veces arrojarse al vacio antes que recibir las primeras gotas de ese arbitrario sacramento.
Ese fue mi primer encuentro con la iglesia católica, enfermo, vulnerable, ignorante, ciego y sordo, al ser más desamparado del planeta lo habían bautizado. Pero ese instinto de sobrevivencia que poseemos los seres vivos hizo que entre pataleos y llantos ponga en claro mi protesta ante semejante atropello.
Así es como el latinoamericano promedio ingresa a formar parte de esos 400 millones de católicos, según dicen las estadísticas. Al inocente y puro neonato mexicano, argentino, brasileño o peruano, nunca le preguntaron si quería formar parte de todo este embrollo, porque como en los peores y más injustos ritos animistas es forzado aprovechando su estado de inconsciencia.
La educación del europeo occidental caracterizado por darle al futuro ciudadano capacidad de discernimiento, un criterio suficiente como para separar la paja del trigo, la fabula de lo certero, la institución de las personas, la corrupción y mentiras de los valores humanos y la democracia. Esa formación ha hecho del ingles, francés u holandés diferenciar la imposición irracional y la intolerancia del respeto de los derechos fundamentales de la persona. Este ciudadano formado con esta educación democrática, cuando representa a la mitad de la población de sus respectivos países trae como consecuencia que la iglesia católica pierda influencia en todo ese hemisferio. La censura y el abuso al que estuvieron sujetos por siglos, ahora es imposible que se pueda dar.
La iglesia católica como toda multinacional, en algún momento, tiene que atravesar por dificultades, puede ocurrir con Coca cola, Toyota o cualquier otra. Porque su principal producto pierde calidad y competitividad, y es lo que está pasando con su principal mercancía, que es su doctrina. Ese evangelio para estas épocas se ha vuelto cada vez más obsoleto, irreal y anacrónico, llegando a colisionar –inclusive- con los mismos derechos fundamentales de la persona. En un mundo, tan cambiante como el nuestro, la iglesia católica se ha estancado en el medioevo y sus dirigentes embriagados con el poder del dinero les ha cegado como a cualquier ser humano. El envilecimiento originado por el despotismo en los manejos de esa extraordinaria concentración de riqueza y de dinero ha penetrado en todo su organigrama haciendo que cada día se vuelvan más obtusos a los cambios y reacios a cualquier apertura, provocando la pérdida de credibilidad en la sociedad y el descenso de gran número de adeptos en Europa y en los Estados Unidos.
Pero, en realidad, los que actualmente dirigen la iglesia católica nos les interesa perder adeptos en Europa o Estados Unidos, porque, con los que cuenta y los recursos amasados -ya que son una de las tres instituciones más ricas del planeta-, son suficientes motivos como para que no les interese hacer algún cambio. Son por estas razones que nombran a un argentino como nuevo Sumo Pontífice, con él y su ortodoxia e intransigencia estamos seguros que el número de católicos seguirá disminuyendo, pero, esta vez, en América latina.
En su primer discurso el nuevo pontífice habló del continente de la esperanza y una iglesia para los pobres, es muy cierto eso, ya que su obsoleta e intolerante doctrina en esta Latinoamérica campeona de la inequidad y pobreza, tiene un enorme e inacabable mercado. La educación paupérrima que se brinda en le Perú y en la mayoría de los países latinoamericanos hace que al pobre le sea imposible cambiar su presente y su futuro, y no solo de él, sino, también de buena parte de su población. Estos pueblos y sus élites que no leen y no amplían su conocimiento seguirán sumidos en el desorden la desesperación y la vulnerabilidad que les provoca las supersticiones los estereotipos y los prejuicios. Situación de fragilidad del ser humano que será aprovechada por el catolicismo para apresarlos con sus mentiras y su manipulación.
Pero, esta supuesta condena del latinoamericano, quizás en el siglo XX se podía mantener, cosa que ahora en esta era de las comunicaciones lo dudamos, porque hasta el más descerebrado e idiota twitero, dentro de sus devaneos en las redes sociales, leerá algo acerca de lo dañino que son las religiones y seguro su cerebro sabrá analizarlo, indagará mas e intentara –quizás- aplicarlo en su vida, si es que aun mantiene esa capacidad tan humana de evolucionar en pensamiento y conocimientos.
Saludamos la elección del nuevo pontífice, asi como del nuevo funcionario de Cocacola o Toyota. Estas dos últimas seguirán liderando el mercado, pero la primera, si sus dirigentes se obstinan en la soberbia del poder, ese retroceso seguirá, claro que ya sabemos que en el fondo les importa un huevo de pato, ya que con la extraordinaria concentración de riqueza y dinero que ahora poseen, les son suficientes.
Las gentes que habitan una determinada urbe, desarrollan ciertas particularidades que se van a ir constituyendo con el tiempo en su sello personal, siendo una especie de distintivo de toda su población. Asi se irá formando ese aire cosmopolita y de apertura del neoyorkino o ese apego de acoger la literatura de otras culturas que posee el parisino.
Esa malsana humedad y su insufrible cielo gris junto a la aridez de sus alrededores va influir mucho a sus pobladores y el hecho de que sus fundadores procedían de una patria que los marginaba por ser mozárabes pobres y oscuros, hizo de ellos, seres podridos en complejos de inferioridad. Estos orígenes bárbaros de los fundadores de Lima les crearán miedos y traumas, marcándolos para siempre. Una de esas heridas serian los prejuicios raciales, látigos que ellos conocían muy bien por ser mestizos de sangre mora. El desenvolverse entre las inmundicias y los peores proscritos les fue formando como los mejores discípulos en el robo y la falta de honor y dignidad. Su analfabetismo e ignorancia les produjo muchos temores y supersticiones cayendo por estas razones vulnerables en las manos del fanatismo irracional de la religión católica. Los celos hacia la sabiduría del mundo andino hicieron de ellos abrazar los compases africanos. Y esa violencia furtiva de marginal ensombrecería siempre sus acciones llenándoles de cobardía. Estos fueron los principales ingredientes que formaron el espíritu limeño heredado de sus fundadores que tuvieron también estos apellidos, aunque por vergüenza algunos lo callan. Ese particular espíritu significó en cierta forma el origen del triste final que encontraron estos y con los siglos para mala suerte del resto de peruanos estas innobles enseñanzas se irían propagando como uno de los peores males por toda la ciudad y el resto del país.
Hasta mediados del siglo XX gracias al aislamiento que ella misma se había impuesto frente al interior, todas esas boñigas se mantuvieron contenidas dentro de los linderos de esa ciudad, pero, con las décadas y el desarrollo de las comunicaciones, toda esa cultura corrupta e improvisada, llena de egoísmo y entreguismo y que provocaron la derrota de la Guerra del Pacífico y la reducción de nuestro territorio, gracias a la política centralista del estado se fueron diseminaron libremente por el resto del territorio peruano, contaminando a su población con todo ese espíritu limeño.
Hoy somos observadores una vez más de la insensatez del poblador de la capital de la república, otra vez los limeños se enfrentan entre ellos desperdiciado cuatro años valiosos, mientras tanto, esa ciudad que posee la tercera parte de la población del país sigue tomada por el caos y la delincuencia. Y esta conducta no es de ahora, porque hace más de cien años, mientras el numeroso ejército chileno desembarcaba en Lurín, los limeños no idearon mejor defensa para su urbe que enfrentarse entre ellos en una estúpida guerra civil. Es de nuevo ese espíritu que caracteriza a la población de esta gran urbe, son esas particularidades que se fueron instituyendo con los años, adquiridas de sus fundadores cuando allá por el siglo XVI sin pensarlo Pizarro y sus maneras heredó a la futura población de la ciudad que estaba erigiendo.
Los resultados de esta revocatoria será lo de menos, al final quien salga triunfante no interesa, si es Castañeda, Alan García, Susana Villarán, Lourdes Flores o el fujimorismo. Lo cierto es que la gran derrotada una vez más será la propia ciudad de Lima, porque perdió tiempo valioso en discusiones egoístas de grupos que siempre anteponen sus propios intereses por sobre las verdaderas necesidades de esta caótica ciudad.
Y lo más triste de este culebrón es que esta ciudad llena de gentes insensatas “guían” al resto del país por esas trochas llenas de incertidumbre y confusión.
Los cobardes y crueles de todas las latitudes se parecen mucho. En Argentina, por ejemplo, cuando se les antoja, protestan en contra de su justicia cuando esta quiere mandar a la jaula a Videla o Galtieri. En Chile, estos, después de salir sudorosos de la eucaristía y luego de despedirse de sus amigos en ese influyente círculo religioso, en su momento, se dieron el tiempo de reclamar indignados, cuando los ingleses retuvieron por algunas horas en Londres a Pinochet, por haber, desaparecido algún ciudadano británico en su pasada dictadura.
Hoy, en nuestro país, que en estos veinte años se ha ido formando como un espécimen amorfo hecho con los desperdicios rescatados de los servicios higiénicos de Wall Street y los desechos del insignificante capitalismo que viene desde el Manzanares y el Mapocho. Estos desalmados seres de vez en cuando salen a la palestra amenazando con romperle la cara a cualquiera que ose oponerse a sus ideas, casi siempre, autoritarias y represivas, porque, desde su abyecta genealogía lo acostumbraron a ello. Estos medrosos en el fondo son seres aquejados por los peores males originados por sus patéticos trastornos que por las noches les hacen sufrir la terrible pesadilla de amanecer algún día maricón.
En esta tierra de caínes y navajeros y cerriles de todo tipo, los más abyectos y violentos son fácil de identificar porque casi siempre poseen los mismos distintivos. En su gran mayoría son fervientes católicos y admiradores de aquellos personajes que gustan de patear el culo al más indefenso. De estos, los más peligrosos son aquellos que detentan algún cargo importante o influyente, cuando esto sucede, riegan a la sociedad impunemente con una lluvia de inequidades, injusticias, abusos e intolerancia, prejuicios y estereotipos. Uno de esos especímenes lo encontramos aquel día jadeante y trastornado esperando las preguntas incomodas del entrevistador.
Aquella mañana, estaba Phillip Butters sentado en ese programa de televisión. La primera impresión que nos dio fue su aspecto que exageradamente distaba del nombre británico que dieron en su presentación, ambos estaban tan alejados étnicamente como los nuevos apellidos que encontraron los esclavos negros recién desembarcados en América o como esos millones de peruanos, aculturizados y con rostros oscos, llevan estólidos aquellos motes como de Del Castillo o García, cuando en la realidad, más les correspondería un auténtico Mamani o un Quispe.
Phillip Butters demostró en esos minutos lo que esconden estas personas. Transpirado y nervioso, a la primera sensación de amenaza, no agudizaba sus sentidos con mejores argumentos, sino, le recordaba al que tenía en frente, su metro ochenta y que con solo una pecheada de su robusto cuerpo podía partirle el alma a cualquier hijo de puta que se atreviera a discutirle. Esa violencia al hablar solo es el muro aparentemente infranqueable para que los hostiles de siempre no vulneren sus entrañas temerosas, delicadas y rodeadas de femineidad.
Se alinea con lo más conservador, por eso, la malévola imagen de Cipriani hace de sumo pontífice en su cosmovisión violenta y tirana. Lleno de contradicciones se tambalea de la mano con Haya de la Torre y su vecindad alanista y acaricia las axilas del fujimorismo excusándolo torpemente de sus excesos antidemocráticos.
Un típico personaje más de nuestra abyecta sociedad, criado en las mejores familias limeñas, juntos con los blandinis y los huevermeyers, todos cobardes por antonomasia que se orinan ante el chileno o el extranjero, pero, eso sí, los mejores cuando se trata de humillar a la empleada o al jardinero, sumidos eternamente en ese océano de miedos desde cuando niños un salvaje a golpe de puteadas les fue moldeando.
El gobernante con menos poder de decisión de Latinoamérica, por estos días, se encuentra atravesando momentos inolvidables junto a su afortunada consorte y futura protagonista de una sinuosa candidatura a la presidencia de la república. Ambos, están ahora en el extremo más austral del mundo disfrutando de un paso placentero por la Antártida. Este tour les resultara el mejor de sus vidas ya que por ser invitados de honor, este aparente viaje de luna de miel les saldrá baratísimo porque será costeado enteramente por el estado peruano.
La embarcación que los traslada desde Ushuaia no tendrá el lujo del Queen Mary ni las dimensiones del Titánic porque este debe ser algún funcional y antiguo barco de la armada peruana. Quizás en estos momentos, estarán en cubierta de ese bajel. Acaso tomados de la mano se mirarán y algunos pingüinos los observaran junto con una que otra Orca que después de partir en dos a un descuidado lobo marino les guiñará el ojo, y ambos después de ver esas mágicas escenas, entre carcajadas gozaran de esos inolvidables instantes y con ese frenético jolgorio se mofarán de cómo engatusaron a esa enorme cantidad de píos corderos, prometiéndoles la gran transformación para luego, y después de probar varias hojas de ruta, preferir el menos complicado y el más indolente, dejarlo todo en piloto automático, que quiere decir, continuar con la no negociación y elegir el entreguismo.
Burla que también comete su primer ministro al sobrevolar Arequipa por unos minutos y después de observar la magnitud de la catástrofe y enterarse del número de víctimas y los 47,000 damnificados, llega a la conclusión de que no es suficiente como para declarar a la ciudad en emergencia.
Qué tal olla de grillos, como la noticia que está acaparando la atención de uno de los pueblos con peor educación en el mundo, pero eso sí, el más religioso de todo el orbe.
Se veía venir, a pesar de que todos los medios de comunicación lo querían cubrir con ese conocido manto de hipocresías, hoy la poderosa iglesia católica está en una evidente crisis de sucesión. Visto con desconfianza desde Londres hasta Bruselas, solo en nuestro país que es una encubierta dictadura fundamentalista católica, esta trasnacional medieval actúa impunemente, libre en todo su accionar opresor, tiránico y corrupto.
Como cualquier estado en el mundo, el Vaticano se ve afectado por la dimisión intempestiva del que en su juventud formó parte de las juventudes hitlerianas. Detrás de la renuncia de Benedicto XVI se esconde el enfrentamiento de enormes intereses dentro de esa iglesia. Esas impacientes fuerzas no dejaron que el renunciante Sumo Pontífice finalice su regencia con su último aliento como si lo hizo Juan Pablo II y tantos otros pontífices. A muchos inquietaba la presencia de Benedicto XVI y aquellos, seguro apresuraron su renuncia, porque, si no hubiera sido así, quizás la providencia lo hubiera removido de ese importante y deseado cargo de una forma tan extraña como le ocurrió a Juan Pablo I.
Que mejores voceros de la malignidad y la ignominia con la siempre actúa la iglesia católica en el Perú, que ver a un Fernán Altube intentando tapar con un dedo lo que evidentemente es una grave crisis dentro del corazón de esa iglesia y este espanto aumenta cuando se sabe que un posible sucesor de Benedicto seria Juan Luis Cipriani ese personaje que para muchos estudiantes de la PUCP es visto como el mejor representante de lo siniestro, la intriga y la ambición.
Luego de pisar el último escalón, mira a ambos lados de la calle y abandona discretamente aquel hostal ensombrecido por el excesivo hollín. Delicadamente con pequeños saltos intenta en vano esquivar los obstáculos que los años habían dejado en esa centenaria y resbaladiza acera. Esa delgada joven, se iba, agitando rítmicamente sus enormes pechos que se alzaban orgullosos después de haberse despedido de quien mejor las había tratado hasta ese momento, prodigándoles con descaro esa justa devoción, por haber sido las perfectas imitaciones de aquellas gloriosas tetas de ese histórico afiche de Pamela Anderson. Ilustres momentos, solo comparables –quizás- con aquella camaneja que con solo un chasquido de sus dedos desabrochó esa tanguita atigrada, mostrándole el por qué sería siempre el preferido de la providencia.
Flaco, pálido y con el cabello crecido, parecía un personaje extraído de alguna película de los setenta. El pantalón y la casaca de jean desteñidos y unos botines de gamuza marrones, completaban ese atuendo característico como sacado de un personaje de Taxi Driver.
Eran ya las siete de la noche en ese costoso reloj obsequiado por aquella muchacha que a pocas cuadras de ahí -se supone-, le estaría esperando. A pesar de ese frio viento de junio que le pegaba el rostro, salvo el parpadeo provocado por los faros de aquel automóvil su rostro era imperturbable. Sabía lo que había hallado, una especie en extinción, una variedad de fémina que por esos tiempos era más raro de encontrar que diamantes en el patio de tu casa.
La muchacha, ya se dejaba ver al final de esa playa de estacionamiento rodeada por una tupida vegetación y celosamente resguardada por unos grotescos y deformados bustos de Mariátegui y Mostajo.
De niños jugueteamos con diferentes objetos y con ellos hacemos lo que nos da la gana, pero ya mayorcitos, contar con esta clase de marioneta para un canalla como este, era el mejor regalo que le podía dar la providencia. Era como tener tu geisha privada, su puta exclusiva, no se podía pedir más.
Lozana y agitando aquellos cabellos castaños y ese par de lunares en su rostro le avivaban las ganas para que ese desvarío férvido se haga otra vez realidad. Acabada de cumplir veinte años y como la más vulnerable e ingenua cría que huye de la manada, esa noche una creativa mentira le había servido de perfecta escusa para escapar del asedio impuesto por unos recelosos progenitores.
El lobo pacientemente entretenía a su presa a través de toda esa galería de frondosos eucaliptos. La poca luz del lugar le anunciaba que era el momento para detenerse e iniciar con ese previo y imperioso preámbulo, para luego continuar con el ritual que lo llevaría a acariciar otra vez el cielo. Todo sería suave y lento, como si se tratara de saborear un delicioso bombón. Después de arrimarse a ese enorme tronco, sus manos comenzaron firmemente a sujetarla de la cintura, centímetro a centímetro iba explorando esas blancas, dóciles y anchas caderas. Lánguida y pausadamente con un tacto de invidente se iba deslizando cuesta arriba, hurgando insolente por debajo de su blusa. Ese avance arrollador por aquellos territorios poco explorados llegaba en sus más profundas correrías a esa apetecida entrepierna, objetivo tan deseado y punto final de la expedición. Apenas llegado a la meta y como tomándosele por botín se hacía de toda esa tupida floresta veinteañera, tan húmeda y cálida como el mismo Amazonas.
En ese periplo a tientas se fue profundizando en busca del apreciado manjar. Esa bendita ambrosía que solo emanan los cálices más lozanos. Después de encontrarlo, perturbado como el peor adicto y haciendo del más diestro catador, tomó entre sus dedos un poco de ese aceitoso humedal, para luego deslizarlo por su olfato y así poder percibir todos sus aromas.
Era el momento, no había que esperar más. Las copas de los arboles se movían al compas del viento y la luna llena que alumbraba todo el lugar volvía imborrables esos momentos, congelándolos en el tiempo y en el espacio dirigiéndolos por ese limbo eterno de caminos inciertos y oscuros en el largo trayecto a ese discreto hotel.
Nunca el golpe cobarde y abusivo de este gobierno ha tocado tan cerca del hígado del peruano de a pie como cuando se enteró de la noticia que el estado había renovado el contrato por dieciocho años más a la opresiva Telefónica del Perú. Ha sido la mejor distinción para la expoliadora labor de esta empresa que en estas casi dos décadas de funcionamiento ha brindado un pésimo y costoso servicio a los usuarios.
Esta poderosa corporación es la responsable de que en la mayoría de los hogares peruanos se desconozca la telefonía fija, obligando a ese pueblo tiranizado y pusilánime al uso de los nocivos celulares. Además, esta empresa ha estado siempre embarcada en condenar a esos millones de peruanos a girar eternamente en el círculo de la ignorancia ya que por los altos costos que impone al uso del internet hace inalcanzable para un 80 % de la población esa importante herramienta del conocimiento.
Todos los días, con la escusa de “conectar” a los peruanos desde Tumbes hasta Tacna esta empresa atropella los bolsillos de los incautos con tarifas sobrevaluadas y cargos fijos que mengua la alicaída economía de nuestros compatriotas. Han sido dieciocho años en los que ha gozado de un exclusivo monopolio que le sirve para fijar el precio que le da la gana y además le da el poder suficiente como para frustrar cualquier intento de competencia en el mercado, sobre todo, en la telefonía fija.
Los virreyes tiránicos y la censura de la inquisición de la oscura época colonial, han sido reemplazados por este gran conglomerado que no ha asimilado aun sobre el respeto al ciudadano peruano, valiéndose para perpetrar sus abusos de serviles protectores, mercenarios como aquel que vociferaba ese 28 de julio, midiendo alegremente el progreso de la población no con la reducción de su pobreza o el acceso a una mejor educación, sino, estúpidamente, con el incremento de móviles entre los peruanos o como también por aquel ministro andino con cabeza engominada que con voz hosca buscaba incomodo las escusas necesarias como para poder explicar el atentatorio nuevo contrato firmado con esta nefasta empresa, pasando por encima de la opinión pública, resignándolos a morderse los labios de la impotencia y con unas enormes ganas para el desquite.
Los proto indígenas que nombraba “El País” de España, han mostrado su verdadero cariz, mórbido, simple y dócil. Este gobierno de Humala está resultando peor que la de García y Toledo juntos. Siquiera aquellos con sus escándalos y desequilibrios aderezaban algo su entreguismo siguiendo el mismo y mal libreto de lo dejado por el fujimorismo. Pero, este, es peor, ya que no sale de su imagen de busto impuesto y esgrimido.
Pero, no hay mal que dure cien años ni cuerpo que lo resista, estamos seguros de que más temprano que tarde, este atropello, servirá para que algunos peruanos levanten las banderas de la dignidad de nuestro pueblo y harán que esta estratégica empresa deje de menospreciarnos.
Dudamos mucho que Telefónica llegue a cumplir esos nuevos dieciocho años. Será como el problema de La Brea y Pariñas de los años sesenta. Cuando el entreguismo del timorato Belaunde sirvió de escusa para que Velazco terminara el inconveniente de la manera que todos conocemos.
Nadie es perfecto, y esto, uno lo puede asegurar. Los miedos y los infiernos, aquellos que los tienes bien ocultos, nos hacen aferrarnos a algo o a alguien o en su defecto si no contamos con estos refugios, huimos poniéndonos a buen recaudo, lo más alejado posible de lo que nos atemoriza con la frente bien en alto o quizás con el rabo entre las piernas.
Con aires del cardenal Cipriani o mejor dicho de un general nazi, aparece la jefa, con su clásica pinta de vieja pendeja. Ingresa al auditorio, pedante y acompañada por la trujillana blanquiñosa y culona y más pintada que payaso de circo. Eran las más fieles representantes de que el machismo en este país era simplemente letra muerta. Después de traposear a medio mundo se sentaron una frente a la otra.
La joven norteña, como de costumbre, encendió su cigarrillo, comenzando una tertulia muy particular y que para algunos sería visto como un simple conjunto de chismes.
La más veterana, después de darle también una piteada al mismo cigarrillo, le comentaba:
- La Karin, por fin se había casado.
- ¿Y con quién? Respondió la norteña.
- Con un cholo con mucha plata, como tantas veces lo había asegurado, para que él cojudo le aguante todo.
- Asi es el poder del calzón, hermana, finalizó la más diestra entre carcajadas.
Y es que es cierto, en estas tierras en donde se vive y muere con ciertas peculiaridades ridículas, aquí es norma general y lo sigue buena parte de la población.
En la búsqueda de la pareja, surge entre personas formadas en un fuerte ambiente racista, la costumbre en algunos de presumirse superiores y en otros a gatas soportando una supuesta inferioridad étnica. Unos con un gran complejo de inferioridad aspirarán mejorar su raza a costa de todo y otros con un patológico complejo de superioridad pretenderán que los soporten estoicamente por el simple hecho de tener una piel más clara. Ambas enfermizas formas de ver las relaciones interpersonales en algún momento se encontraran, sobre todo, cuando se busca la pareja ideal.
Mientras ambos caminaban, erguida en soberbia, la mujer blanca y rubia, rezongaba al enorme cholo. Con unos gestos y la mirada que recordaban aquellas nobles señoronas cuando muestran todo su poder humillando con gritos a su insignificante empleada indígena. Pero, ese no era el caso, conforme más nos fijábamos en la escena que se desarrollaba en ese conocido centro comercial, nos dimos cuenta que la victima de toda esa asonada de gritos denigrantes era el marido de esa escandalosa fémina. Un enorme cholo moreno que seguramente por la camioneta y la ropa que llevaba, era uno de esos nuevos ricos producidos por los buenos ingresos que ahora da la minería, pero, que todavía no ha conseguido arrancarse de su mundo interior el enorme complejo de sentirse inferior y que en el afán de removerse la piel oscura y mejorar la raza, tiene que soportar todos los insultos a esa mierda de mujer pálida, por el simple hecho, que la hijaputa, se cree superior a él. Es una guerra solapada, un conflicto que se da en muchas parejas silenciosamente y que con el tiempo, si llegan a formar una familia, seguirán enfermando a esta sociedad putrefacta y salvaje.
Se dice que detrás de un gran hombre hay una gran mujer, pero, después de ver aquellas escenas en ese centro comercial en donde se observaba a una víctima sometida a una sombra siniestra que probablemente lo sigue a todas partes, porque, la infame adora mas el chicharrón que ahora detentaba ese prospero incauto. Es el poder del calzón del que hablaban aquel par de ruines hembras. Es ese poder que hace de un buen hombre, un “huevón”, por ser la víctima sometida a los designios de alguien que tal vez por lo perversa y ambiciosa, rivalizaría con los demonios mas inverosímiles y como la mejor sabuesa olfatea los billetes de su tonta víctima. Oscura guillotina para cualquiera que intente en algo opacar sus lucrativos intereses, haciendo del mártir enclenque un perpetuo sacrificado y el más conmovedor condenado a unas cadenas que cada cierto tiempo lo vulnera y lo priva.
Después de ver aquellas muy ilustrativas escenas de esa moderna pareja peruana, me preguntaba a que niveles llega el desconocimiento de algunos que por buscar una salida a sus problemas eligen el camino de lo trivial e intrascendente y que no les serán suficiente para lograr la felicidad plena de una persona sana.
Esta Latinoamérica es hilarante. Son tan parecidos sus países, sobre todo, cuando se empeñan en ser los más idiotas. Millones de herederos de una puta madre que nos legó lo peor: las corridas de toros, la cruz y los infaltables prejuicios raciales. Desde ese revoltijo coercitivo se fue gestando todo ese variopinto mestizaje desde el rio bravo hasta la austral Patagonia. En cada violación, el hispano iba inoculando con su semen no solo sus rasgos faciales si no sus más terribles complejos, vulnerabilidades y sobre todo la enfermiza idea de despreciar lo que nacería de sus copulas.
Cientos de años y millones de seres humanos sumergidos en insultos y menosprecios darían como resultado un peculiar ser humano. Uno que hará posible los malos gobiernos y todas esas inequidades e injusticias en cada uno de sus estados, desde México hasta Chile. Todas estas peculiaridades serán más notorias cuando alguno de ellos se alce como presidente de alguna de estas repúbliquetas.
Hugo Chávez es una muestra clara de cómo poblaciones desesperadas que han perdido toda credibilidad en sus clase política heredera de su madre patria, llevan al poder a personajes como este.
Desde que asumió la presidencia de Venezuela, su libreto se ha caracterizado en buscar siempre un enfrentamiento verbal con los Estados Unidos. Con insultos y burlas provoca a un país que es en realidad el que mantiene su régimen. Toda esa cháchara se vuelve cómica e hilarante cuando sabemos que el 60 % de las importaciones que consume Venezuela proviene de su amenazador “enemigo” y que también es el principal consumidor de su petróleo.
Chávez ha venido enfrentándose teatralmente aun enemigo factico que en la realidad es su principal “socio”. Esos buques tanques no solo llevan el crudo tan necesitado por los estadounidenses, sino, también, dentro de su valiosos cargamento van camuflados la causa por la que millones de narices esperan impacientes esos enormes cargamentos. Es que no solamente están contentas las sedientas gasolineras americanas con el petróleo venezolano, sino, también, las narices de sus millones de cocainómanos.
Venezuela por sus reservas de minerales estratégicos debería ser el país más rico de Latinoamérica, pero en cambio, Chávez junto con sus antecesores, lo han convertido en una economía sin brújula con inflación y pobreza. Su régimen se mantiene gracias a sus millones de pobres e iletrados que están inscritos como chavistas y que repiten el mismo discurso, para estos millones no hace falta trabajar, se conforman con que su nombre se encuentre en esa lista de conspicuo chavista. Sus hijos irán a una escuela chavista en donde no le brindaran una educación democrática, sino recibirá un adoctrinamiento pro chavista como también ocurre en Cuba. Mediante este adoctrinamiento se formará un ciudadano que en el futuro protegerá su revolución inclusive con su propia vida.
Y en cierta medida, lo mismo sucede en el Perú, cuando se impone la religión católica a todos los niños en la escuela pública, condenándolos al miedo y la superstición y obligándolos a que más tarde les aterre la ciencia y el libre pensamiento y todas aquellas ideas que hacen de las calles de Londres ordenadas y limpias y sus universidades las más importantes de Europa.
Es que esta Latinoamérica parece que nunca verá dentro de su mundo una sociedad verdadera democrática y desarrollada, porque sigue manteniendo esas taras que en la Europa civilizada ya han sido expelidas y que nosotros lo seguimos manteniendo con la ignorancia y su rosario de prejuicios, estereotipos y supersticiones.
El titular del diario “El pueblo” con su primera plana deslizaba una realidad de dos urbes que a pesar de ubicarse en un mismo país, difieren profusamente en muchos aspectos, pero, sobre todo, cómo miran el futuro, vislumbrando el contexto de dos universos disímiles. Ese titular del diario más importante de esta ciudad, resaltaban las buenas relaciones existentes entre el empresariado de Arequipa y Chile, y esto con motivo de un reciente encuentro de empresarios de ambos países realizado en esta ciudad.
Son aproximadamente setecientos kilómetros los que separan Arequipa de la macrocefálica capital del país, si entre Barcelona y Madrid existen tantas diferencias estando doscientos kilómetros más cerca, imaginémonos las discrepancias que surgirán entre las dos ciudades peruanas más importantes que se encuentran aun más alejadas que las dos urbes españolas.
Lima, siempre se excluyó del interior del país, sucedió en el siglo XIX y hasta la fecha sigue ocurriendo, y esto no es nada nuevo. La visión que se tiene desde la capital sobre el sur siempre ha estado marcado por una extrema miopía y un egoísmo sin parangón, desconociendo las verdaderas necesidades de ese pueblo y su histórica conexión con el norte chileno, sobre todo en el ámbito comercial. Ese titular además mostraba el sentir de una población que más está abocada diariamente en construirse un futuro mejor que buscar distraerse con diferendos con un vecino con el que siempre ha comerciado. Ese titular sutilmente hablaba de todo este precedente y del porqué este distinto pensamiento del arequipeño.
Desde siempre la habilidad y diligencia del chacarero en una tierra muy dividida en parcelas transformó la naturaleza en una hermosa campiña. En cada esfuerzo del lugareño, siempre estuvo esa autonomía y pragmatismo detrás de su conocido regionalismo. Los arequipeños, desde el que trabaja en el campo y hasta el que labora en la ciudad, gracias a sus propias manos y su voluntad han hecho que esta ciudad destaque. Todo lo que hay en Arequipa, desde esa humilde vivienda en el arrabal hasta ese edificio imponente en construcción, se ha hecho con el esfuerzo del propio poblador, aquí no ha pesado tener amigos en el congreso ni ser lameculos de algún gobiernista capitalino. Arequipa se ha hecho siempre con su propio arrojo.
Arequipa es la región peruana que más aporta en impuestos a la Sunat, pero, en cambio el estado la coloca en el tercero y hasta en el cuarto cuando se trata de retribuirle lo tributado.
El hastío y la desesperación del habitante común de esta ciudad se acrecienta cuando se enfrenta con el centralismo burocrático lento e ineficiente de Lima, al querer por ejemplo obtener un DNI, en este caso el arequipeño tiene que esperar mínimo una semana para que el pequeño documento termine de ser fabricado en la capital y viaje esos cientos de kilómetros hasta esta ciudad, lo mismo sucede con una simple licencia de conducir y con cualquier otro trámite burocrático.
Por estos días, la avalancha de los medios informativos de la capital, nos anuncia sobre lo que está ocurriendo en la Haya y sus pormenores, pero, la ciudad de Arequipa, sigue más absorbida por una realidad totalmente distinta a la de Lima, esa que consiste en construirse un futuro por sus propias manos, sin esperar nada del Estado, ya que están acostumbrados al olvido y el desaire de este.
Si bien en la constitución se dice que el país es una república unitaria, en la realidad no es así. Arequipa, su empresariado y su pueblo, son un ente aparte en el Perú, una autonomía discreta, un estado federal no formalizado con un espíritu autónomo y con unas perspectivas distintas hacia el futuro.
Después de la tormenta siempre viene la calma, al final del túnel siempre se encuentra la luz. Pareciera trillado este estribillo pero es una completa realidad al ver lo que está sucediendo hoy en España que se debate en la peor crisis de los últimos tiempos. Y cuando esto sucede, las fuerzas vivas del país se preguntan sobre las causas que originaron el problema, y dentro de esta búsqueda, surge una autocrítica por lo hecho, intentando de algún modo, arreglar lo malo y mantener lo bueno.
La prensa televisiva peruana, siempre zonza y poco creativa, dentro de esa falencia meníngea, logra algunos aciertos como retransmitir determinado programa extranjero. Uno de ellos, justamente, desarrollaba el tema de la cumbre iberoamericana. En esa charla, una lúcida panelista española, después de opacar a un medroso rioplatense y a un mexicano novicio, supo finalizar la tertulia afirmando que el alma republicana estaba renaciendo por estas épocas en la península ibérica. La informada mujer, recordaba que la causa del vencido al final siempre es la más justa, y por fin, los españoles se habían dado cuenta de ello.
Esta crisis económica va de la mano con la institucional y según parece indicar para el rey Juan Carlos I, será su última cumbre iberoamericana. Después de leer su biografía, qué mejor enterrador para un régimen que a través de la historia siempre ha buscado el estancamiento de España ayudados por sus apostolados cómplices. El periodo franquista finalizará con él, y después nacerá una nueva España, una que se haya desecho de lo formado en las entrañas de la dictadura fascista. Esto, sería, -si es que, otra vez, el destino no juega en su contra-, el nacimiento de la Tercera República Española. Porque, no hay familia peninsular que no recuerde algún venerable republicano o falangista, y como esta panelista decía, siempre hay un abuelo al que se quiere más y es que el alma de la Segunda República todavía sigue presente hoy en día. Y que mejor manera de recordarlo que trasladarnos a esas cándidas e ilusorias épocas de comienzo del siglo XIX, eligiendo como cede de esa cumbre iberoamericana el lugar en donde hace dos siglos se comenzaba a sellar el fin de un régimen y toda una época.
Muchas veces en su historia los propios españoles han minado el camino al desarrollo, como ocurrió con la constitución de 1812. Aquella Carta Magna que iba con la época, hubiera colocado a España por la senda del modernismo. Cuánta sangre no se hubiera derramado en el futuro si esa constitución hubiera sobrevivido, cuantas décadas no se hubieran perdido. Que sería de España ahora. Pero ese triunfo no ocurrió, porque una de las monarquías más torpes de Europa, fue como en otras ocasiones la que desechó esa oportunidad. Esa realeza, hoy parece vivir un capítulo más de la crónica del comienzo de una muerte anunciada hace ya dos siglos.
Esperamos, que la lucidez de la mayoría, logre concluir este reto histórico de acabar con una de sus más terribles taras, un mal que solo ha traído un conservadurismo anacrónico y esa permanente frustración que nace de la derrota constante y esa decadencia originada por la miseria que a intervalos se han sucedido a través de la historia de ese régimen.
Al final, los propios españoles serán los que determinarán si continúan con una monarquía obsoleta y obstinada en desaparecer o se decidirán por la auténtica renovación que la historia desde hace doscientos años les está obligando realizar.
No sé, si será el producto de tener el arca abierta y con él, la licencia para firmar boletas con el monto que quieran, garantizándoles inagotables torrentes de vino, whiskie o cerveza que serán disfrutados en sus acostumbradas encerronas, en donde, los excesos será el orden del día, y a la mañana, al despertar, sentirán una resaca muy particular. Para un simple mortal, esta resaca no afectara a nadie salvo al que lo padece y a los mas cercanos, en cambio, a estos por el cargo que ocupan, esta resaca afectarán a miles. Nublados frente a la realidad que les circunda. Son como novatas estrellas de rock que de un momento a otro les llegó del cielo la fama y el dinero y en ese desconcierto, no saben qué hacer con tanto poder y se rodean de numeroso gentío, ayayeros de todo calibre, minusválidos mentales y mediocres mantenidos que no les alcanza las neuronas como para atreverse a darle un buen consejo a esa descerebrada y anónima autoridad. Todo esto se junta y ese resaqueado dicta una norma que después malogrará a cientos de miles su sagrado fin de semana.
Por estos días en esta ciudad de escasas avenidas, algunos alcaldes se les han ocurrido cerrar las únicas que poseen. Un domingo amaneces con la imposición que no puedes sacar el carro, te chocas de pronto con una numerosa tropa de serenos y policías, te sorprendes y te preguntas, si pasará por aquí el presidente o quizás, que ha acontecido algo malo, pero no, solo se trata de que a alguien se le a ocurrido dar una disposición de cerrar las principales avenidas de esta ciudad, para utilizarlas como improvisadas ciclo vías. A estas autoridades atragantadas de fondos públicos y complejos de superioridad, y rodeadas de idiotas lameculos, se les ha ocurrido, no iniciar una campaña agresiva de construcción de ciclo vías, no. A estos acostumbrados en cagarse en la gente y en la comunidad, no les interesa joder al resto, total, ellos están encerrados en sus palacios municipales y cuando salen, apurados, asisten a cerrar estos espectáculos, al que solo van unos cuantos ciclistas, y sin exagerar, son unos cuantos, a parte de los sobrinos y los obligados de siempre, son más los ayayeros, los serenos y los gendarmes.
La actividad deportiva es buena para el organismo humano, de esto no hay discusión. Pero lo que no se puede permitir es que se utilice importantes vías de tránsito vehicular para utilizarlas como improvisadas ciclovías, causando con esta poco inteligente decisión terribles atolladeros y un rechazo unánime en la población.
Por qué, en vez de improvisar, estos alcaldes no construyen ciclo vías permanentes por toda la ciudad. Pero claro, esto, sería muy complicado, es pedirle mucho a este recién estrenado en el poder y el dinero. A este en realidad no le interesa la salud de la población, solo le interesa salir del paso, cumplir con la disposición y una vez que finalice, le llegará al tuétano si la población practica o no deporte y la ciudad seguirá desconociendo lo que son verdaderas ciclo vías que solo poseen ciudades civilizadas.
Por ahí, algún ignorante decía, que en Arequipa por ejemplo hay muchos automóviles y que deberían impedir su circulación por lo menos un día a la semana como así lo hicieron otras urbes en el mundo que cuentan también con un numeroso parque automotor. Pero, esto no es cierto, ya que para una población de casi un millón de habitantes se tiene 140 mil vehículos, que en realidad es poco comparado con la ciudad chilena de Antofagasta que tiene la tercera parte de población de la ciudad blanca y cuenta con alrededor de 120 mil automóviles. El problema en Arequipa no es el número de automóviles, el problema está en que no existe la suficiente infraestructura vial y lo poco que hay no alcanza para cubrir las necesidades del todavía ridículo número de vehículos que posee esta ciudad. Esas pocas vías, muchas veces son cerradas por algún fenómeno natural o por algún alcalde fenómeno que las utiliza para una improvisada ciclo vía causando enormes congestionamientos de vehículos y dolores de cabeza en la población.
Hasta cuando seguiremos conviviendo con este tipo de autoridades que creen que todos somos una simple tira de ignorantes, hasta cuándo.
Bueno, que te puedo decir. Soy bien parecido. Uso saco y corbata, y a donde voy, siempre destaco -aunque no lo quiera-, noto además, que intimido de algún modo a ese pendejo alcalde o hasta ese sencillo conserje. Hablo castellano y creo que entiendo para bien o para mal -según sea las circunstancias- tanto de occidente como de la cultura autóctona que me precede. Frecuento lugares exclusivos -y como no-, también esos populares huariques. Aunque, algunas veces, puedo ser confundido con algún poblador del barrio de Caseros de Buenos Aires, y otras, con un cholo pituco de Arequipa, debo ser honesto, cuando se habla de identidad cultural y digo de aquella que te clasifica dentro de un tipo de etnia y cultura, me pongo a analizar y trato de adecuarme a la lista que se maneja en esta moderna cosmovisión peruana, en donde, encontramos tamaña farsa y vaguedades, desde la terminología aplicada, caracterizada por ser poco clara y anémica y restringiendo lo étnico a una subjetiva diferenciación de ser solo blanco, pasando por lo cholo, negro, indio, mestizo, y todo ese sinfín de variantes y mezclas que los peruanos como nadie en este mundo lo hemos sabido simple y coloquialmente desmenuzar. Primero, no me considero blanco ni del tipo europeo ni del amestizado peruano, no soy negro, y tampoco cholo. Y no soy cholo, a pesar del nombre burlón del blog, porque no me agrada atribuirme adjetivos nacidos desde la visión, cariño o injuria de un extranjero. No soy mestizo porque es entrar en ambigüedades o no era el que llegó con la conquista un mestizo de godo y moro. El problema está en que al peruano no le gusta llamar a las cosas como son. Es tanto el desconocimiento sobre el tema o el miedo a hurgar dentro de la verdad que los términos utilizados para diferenciar las etnias que existen dentro de esta sociedad se reduce a utilizar lo que corrientemente se ha venido entendiendo y utilizando coloquialmente hace buenos siglos y nadie siquiera se ha detenido a realizar un estudio serio y científico para una clasificación más real y científica. Lo que más existe son libros y teorías escritas por gente alejada de la realidad y que se conforma con dejarlo todo como está, porque cambiarlo quizás significaría mover hasta sus propios cimientos. Ese miedo a no aceptar. Esos tabúes a no llamar a las cosas como son. Esa cultura hipócrita, endeble, conservadora, decadente, hace llamarle por ejemplo al negro moreno, a los andes sierra, a la puta vedette, al enfermo castigado por dios, a la superstición religión.
Después de deliberar, escoger y husmear por detrás y delante sobre lo que tenemos, yo me considero Quechua. Esta es la etnia con la cual me identifico y es el pueblo al que me siento perteneciente, definitivamente. Ahí está la respuesta a todo y esto me hace sentir bien. Soy feliz y los que nos rodean también. Me siento muy importante, porque, por mis venas corre el conocimiento de miles de años. Y este resistente orgullo, nace de saber que pertenezco a un pueblo muy inteligente, ordenado y disciplinado que construyeron maravillas modernas y estados muy organizados y que si se lo proponen lo pueden volver a hacer. ¿Porque no?, también me hace poseedor de una cierta soberbia que quizás pocos pueblos ostentan. Porque en su momento sometimos a muchos y dominamos estos territorios y a pesar de los numerosos genocidios hemos logrado sobrevivir. Siento este orgullo férreo inquebrantable por lo hecho y por lo que somos capaz de hacer, orgullo por la disciplina, el orden y la creatividad desarrollada y porque sabemos que lo podemos volver a lograr. Orgullo por sus mujeres, que son hermosas y sus hombres resistentes. Orgullo con bases sólidas y reales. Orgullo porque sé que he despertado de esta dura convalecencia superando la enfermedad, ayudado, sobre todo, por el conocimiento adquirido como para lograr expectorar toda esta contaminación que te mal forma y debilita. Este es el camino histórico y la razón me lo abala, y cuando lo comparto con alguien, no existe ser consciente y lúcido que logre reunir los argumentos necesarios para hacerme cambiar de opinión.
Mi ciudadanía peruana la respeto y la cumplo con la conciencia de que algún día se respetará mi cultura y a este pueblo que conforma la mayoría de la población que sigue desconociendo lo que significa verdaderamente ser quechua, ya que ellos mismos se sienten ajenos a su verdadera etnia producto de una campaña sistemática que los ha llenado de prejuicios por toda esa avalancha de difamaciones degradándolos a conformarse con ser unos simples "cholos". Esa degradación de aquellos silvestres marginales que defienden identidades falsas impuestas con sus polleras y el licor de un antiguo amo, acabará cuando también logren llegarles el antídoto. Esa degradación a la que les ha llevado su estado de convalecencia nos muestra a un Abanto Morales y su estúpida letra de su “Cholo soy”. Yo me afirmo por los hechos encontrados que soy quechua. Ni mestizo ni cholo. ¡Quechua es mi etnia!
Me agrada occidente (franceses y anglosajones), porque ellos me enseñaron a analizar y encontrar la verdad, y si me apena algo, es que existen pueblos que nunca poseerán estos sentires y que siempre esta confianza les será ajena y desconocida. Y si miro por sobre el hombro a algunos pueblos, es porque nunca tendrán lo que se necesita para que un pueblo sea vigoroso; porque es verdad que existen pueblos condenados al servilismo, al desorden y a la mediocridad. Mis respetos a los chinos, franceses, ingleses, japoneses. Estos, si me entenderían, Túpac Amaru II me entendería, Pachacutec me entendería. En cambio, Felipillo, Pumacahua, Alejandro Toledo, Ollanta Humala, Abencia Meza, Tulio Loza, Edwin Sierra, el que lee “El Men”, no lo creo, sería imposible.
Eran comienzos de los noventa y el “chinito”, tenía hasta el tuétano enamorada a esta conocida hembrita llamada Perú, que cuando se entrega de verdad, no duda en regalarle –aplicando términos taurinos- la oreja y hasta el rabo a ese suertudo galán. Y asi es, lo que ocurrió en esos años. Los millones de peruanos que ahora lo señalan con el dedo, ayer lo vitoreaban y apoyaban en todo lo que hacía, desde lo de la Cantuta, Barrios Altos y hasta los cuatro mil millones de dólares que desaparecieron durante su régimen, dando origen a mi clamor.
Liberen a Fujimori, porque ya le quitaron el honor de ser el primer ex mandatario en morir en prisión. Leguía se le adelantó, después de regalarle más de cien mil kilómetros de territorios ricos en petróleo a Colombia.
Liberen a Fujimori, porque reveló de qué estamos hechos los peruanos, ruines y cobardes por antonomasia, y que todos tenemos un precio, desde un plato de lentejas hasta millones de dólares envueltos en una sencilla bolsa de papel.
Liberen a Fujimori porque en ese conflicto interno mató pocos “indios” a comparación de los setenta mil que vieron enterrar Belaunde y García.
Liberen a Fujimori porque demostró que cualquiera puede llegar a ser presidente en el Perú y cuando decimos cualquiera significa que puede ser un peruano que mostrará lo mejor de su formación, resumiéndolo siendo un gran infecto y el más vil de los embusteros.
Liberen a Fujimori porque desprecia la familia y en ella a la esposa. Le llega de un momento a otro el dinero y el poder y cambia sus costumbres junto a esa mujer acabada por los años, por una más joven y mejor dotada, al igual como lo hace el vecino de la esquina cuando obtiene un mejor empleo con el boom de la construcción y de la minería.
Liberen a Fujimori porque se presentó en esa entrevista con saco oscuro y medias blancas y hablando un castellano motoso. Es que, ¿No somos huachafos con las corridas de toros, los grupos de cumbia y los ingleses de la victoria?
Liberen a Fujimori porque en su régimen desapareció cuatro mil millones de dólares que es lo mismo que hubiera hecho cualquier peruano o en su gran mayoría, desde esa humilde mujer que manipula la balanza en el mercadillo más pobre del arenal, hasta aquel funcionario que recibe el fruto de la aceitada.
Liberen a Fujimori porque exhibió los estatutos de fundación de los partidos políticos en el Perú, exponiéndolos como simples grupetes familiares dirigidos por uno cobardes caudillos racistas, corruptos y autoritarios.
Liberen a Fujimori porque estabilizó la economía convirtiendo al Perú en un estúpido exportador de materias primas y aplicado importador de productos que debería de fabricar.
Liberen a Fujimori porque siguió inyectando liquido a esta Lima macrocefálica convirtiéndola en la urbe más contaminada y desordenada de América Latina.
Liberen a Fujimori porque ya reparó sus culpas, esas que mayormente poseemos todos, y es que el peruano, no ha cambiado mucho desde que los españoles huyeran de estos territorios hace cerca de doscientos años.
Liberen a Fujimori porque de todo lo que se le acusa, todos o en gran parte, somos en cierta medida cómplices. Desde ese cándido pueblo que lo apoyó en las elecciones de 1995 hasta esos empresarios, periodistas, clase política, Iglesia, etc. que lo respaldaron sabiendo de lo que estaba haciendo.
Liberen a Fujimori porque somos como él, unos mal nacidos hijos de puta, chuscos salvajes, ágrafos que nos agrada convivir con el autoritarismo, despreciando ciegamente la civilización de los valores democráticos. Pero, queremos una oportunidad para cambiar, educarnos mejor y mejorar.
Liberen a Fujimori porque estamos cansados de rencores y odios entre peruanos y es necesario estar unidos, ya que el enemigo estará siempre afuera conspirando contra nosotros.
Por estas razones liberen a Fujimori.