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Ultimos post del blog Placebo | ¿Quién me enlaza?
(BETA)

Las palabras no te tienen miedo Pame

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Las palabras no te tienen miedo Pame,
aquí están sobre el papel circunscritas a su oficio
listas para dejarte como un ocaso en la playa
como una noche abierta donde se escucha tu voz.

Las palabras no te van a dejar en paz nunca Pame.
Las palabras son los huesos de mi voz
y mientras viva caminaran desde mi letra
te buscaran en cualquier parte porque saben
que tienes el cabello disperso entre las sombras
y las clavículas como dos tallos de flor
y te conocen Pame
porque me has visto a los ojos
y te ha dolido mi amor.

Tenle miedo a las palabras Pame.

Incluso las que crecen de tu boca
saben mi nombre.

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2008-05-11T18:09:00.000-07:00

Interna de Medicina

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Lo que te extraño es una carpeta de universidad,
es un cuaderno y es tu letra
anotando alguna estricta prescripción
contra la hipertensión o la diabetes.

Lo que te extraño es el mandil blanco,
el cabello mojado, el estetoscopio, los zapatitos planos
con los que avanzas la mañana de un hospital
y te despides.

Lo que te extraño es hacerte reír y hacerte triste
solo para convencerme que yo no soy
mas que el reflejo de tus ánimos,
la horrible certidumbre de que tu eres mi tristeza
o mi felicidad, respectivamente.

Lo que te extraño es verte sonreír en las tardes,
individualmente, cuando pasan a tu lado
tanta gente y tantas palabras y tanta escena
y yo solo se que esa tarde eres tu
haciéndome el hombre más feliz del mundo.

Lo que te extraño es ir a tus manos,
que son la soledad de alguna forma.

Ese paradero de autobús
donde te vas repetida y definitivamente
y me doy cuenta por fin de mi tristeza
y de lo extraño que soy
cuando te extraño.
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2008-04-21T18:13:00.000-07:00

No te enamores del poeta

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No te enamores del poeta.
De un poeta como yo - al menos -
no te enamores.
Buscate un Bukowsky con el cual
puedas tomarte una cerveza,
un Bukowsky que celebre tus tacones,
tu carmín en los labios,
lo bien que bailas la salsa… ¡qué sé yo!
Un Benedetti, un Roque Dalton
que pueda enarbolar tu cabellera
en nombre de su revolución,
de esas - tu sabes Compañera -
que llevan tu rostro a lado de la gente
de las minas y del campo.
Buscate un hombre simplemente,
con horario, de ciencia,
con uno de esos hobbies de sábado
¡ahí esta! Un antipoeta
que cuestione tu emoción por lo poetas
y nos mande a la mierda,
sobre todo a mí,
que no soy capaz de amarte
mas que a mi tristeza.
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2008-03-25T19:09:00.000-07:00

Paradigmas 1

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Que es una sombra
sino el anzuelo
que lanza nuestro cuerpo
hacia la muerte.
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2008-03-16T20:35:00.000-07:00

Mejor llamate Flor

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Rosa
mejor llamate Flor
para que cuando hagamos el amor
y grite su nombre
no te inmutes
ni me reproches nada
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2008-02-28T15:33:00.000-08:00

Una musa desagradecida

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Si eres la musa
porque no bajas a depositar tu piel sobre estas letras
porque no haces que te diga fauna, flora, mineral
que te ponga algún elemento en los cabellos
y te saque de la tierra, de mi fruta favorita,
de alguna víscera, o hueso, como un Adán, al fin y al cabo.

Si eres la musa
porque no puedo acariciarte entre estas hojas
porque no caen una tras otra las manzanas
que quiero escribir a tu costado
o ese caballo que montas o esa ventana que abres
o esta proyección de cine que delata el ángel que eres.

Si eres la musa
porque no rimas con esta noche tan escandalosa
a que hora vienes a descolgar tu imagen
en que demoras tu boca, o es acaso
que he llegado tarde para cantarte este rio
esta vereda, esta hora que soy feliz contigo sin que me ames.

¿Soy un mal poeta? Si, es muy probable,
pero tú,
musa…
¡Tu exageras!
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2008-02-25T16:57:00.000-08:00

Tú subes por el tallo hasta la rosa

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Tú subes por el tallo hasta la rosa
hasta dejarla bella

a tí te mira el sol cuando caminas
y se ciega hasta volverse noche

en ti venció la luz
por eso todo lo iluminas

y eres la tarde y el mar y la alegría
y entre todo

mi amor es otra soledad
que solo tu derrotas.
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2007-12-24T18:33:00.000-08:00

Cuando yo viva no sere mas este muerto

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Cuando yo viva no seré mas este muerto
no se alimentaran de mí los calendarios
no me llevará el tiempo de la mano atado a su reloj
hasta la tierra.

Cuando yo viva abandonaré todas mis prendas,
mi piedra, el hielo, mi plato favorito de comida,
mi fascinación por la libélula posada sobre el agua quieta.

Cuando yo viva será solo necesaria mi palabra
para vestir mi día próximo con mis caminos favoritos
y andar el corazón y la mano de los hombres
amando a la mujer todos sus días.

Cuando yo viva será mi anatomía esta idea
mi poesía trepará la piel, los paisajes, los sentidos
como una caricia todavía
como un segundo de luz
como una palabra inteligente.

Lo que me importa de esta muerte
es tener un lugar donde caerme vivo.
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2007-11-26T04:36:00.000-08:00

Ciencia abstracta

..
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No me convencen las elevadas teorías
que exponen prestigiosas revistas de academia
basadas en éticos estudios
en razonables logaritmos de la lógica y que
bajo la aséptica tendencia de algún yugo
explican desde su equilátera conciencia
el minúsculo resumen de un origen
la simpleza de dar a cada cosa un atributo.

Cuanta vejiga natatoria, cuanto vuelo migratorio
que increíble formula matemática
con números de incoercible misterio
tratando de narrar bajo una hipérbola
el salto de un guepardo sobre el tímido impala
la danza que abrazan las abejas en su prehistorico panal
para que luego toda la ciencia disponible las compare
con el sentido anti horario de las agujas de un reloj.

Por esto es que las cosas pronuncian su silencio:
las caracolas embarazan de tanto mar su vientre
los tomacorrientes, las cerraduras, los hormigueros
con su oficio de hacer más grande el universo
y la memoria renegando un deja vu
o la luna girando alrededor de un eje electrico
en su traslación tan astronómica, científica y salvaje
se desviste de tanta noche y nos hace un striptease.
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2007-09-16T22:06:00.000-07:00

Para no ser engañado por una mujer

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Para no ser engañado por una mujer
hay que aprender primero a prescindir de su belleza:
deben evitarse las nalgas, las piernas, los senos
todo aquello que provenga de su hormonal naturaleza
deben obviarse también los parpados, sus ojos, sus labios
su posición en la ventana,
su tropismo atroz contra el rosado,
su venerado cabello, su longitud de uñas.

En tales condiciones una mujer ha de tener solo su sombra
y acaso la luz del alba o de la luna,
por eso es bueno conocerlas de madrugada o en noche oscura
después del llanto, en zapatillas y con ropa de casa
y comprobar recién su verdadero brillo
su determinación casera por almorzar con uno
la de sentarse entera en la conversación de nada
mientras pasea el propósito con su bozal al tiempo
y toda ella nos abarca en un único beso
que bien podría ser la muerte
o algún tipo de resurrección.

Una mujer como esta
es la que verdaderamente ama.
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2007-09-13T09:35:00.000-07:00

Justificaciones




Quizá porque escupo golondrinas,
también, debido a mi panal de abejas en la boca;
acaso
porque discuto con los astros
y escarbo en mi nostalgia primitiva
alguna esquina del olvido

o acabo derrumbándome entre vahos
colores y formas
que encuentro en cualquier nombre,
y ando con días lutos en los hombros
doliéndome a ratos
mi triste condición de barro
mi amarga biología
y su amalgama de muerte
la falta que me hacen dos pistilos

Tal vez
por el placer de masticar una ventana con su tarde
o de arrancarme las palabras de la noche
para encontrarte amor
que siempre te estas yendo

y regresar a mi con otra espuma
como si yo fuese una orilla
acostumbrado a despedirse

porque reniego de mi amor inacabable

porque araño el lomo de la tierra e investigo
el hambre vegetal de las raíces
los estomagos que esperan mi palabra

y siento las manos cariñosas de la poesia
estrangulando un universo dentro mio
liberándolo de su dolor
y su alegría.




2007-07-26T08:34:00.000-07:00

Origenes




Si soy un poco mas del barro que han sacado de la Biblia,
o el huérfano heredero de un eslabónico primate.

Si soy un jueves de enero de 1985,
según la formula obstétrica que un estudioso ha calculado
para determinar mi concepción ovulo-espermática.

Si soy del agua o soy de un sueño.

Si en fin soy el reciclado filogenético de mis ascendentes,
una ecuación entre los inquilinos de la tabla química.
Si vengo del mineral o de mi sombra,
o de donde mis palabras brotan
…es secundario.

Si antes fui piedra, elefante, o un poquito de nube.
No importa.

Todos mis orígenes han de ser secundarios
sino soy ante todo lo que tus manos tocan
y tus ojos reconocen.



2007-02-24T23:03:00.000-08:00

Estos días Sofía




Estos días Sofía, he sentido el español
como una lengua extranjera,
y es que nadie habla el idioma que nosotros hablamos.

Si por mi fuera me comería los días
con tal de que vuelvas mas rápido,
por eso he intentado
trozar el nuevo almanaque
que la Sra. Linda ha comprado,
y pasarme las tardes rumiando
sus lunes, sus martes, sus jueves, sus sábados
y sus otros días iguales
con el café colgándome en la mano
y tu recuerdo manteniéndome despierto.

Te extraño Sofía en esa silla, en esta mano,
en esa película que miro solo,
en este libro que he leído y no te cuento,
en ese olor que busco en tu cuello lejano.
Te extraño Sofía
porque no puedo decirle jujuruju a nadie,
porque realmente bailo mal
y no estas tu para darte cuenta
ni para bailar la risa conmigo.

Arequipa, mi casa, yo, nada es lo mismo,
en el 258094 solo contestan tus padres
y ya no se oye tu risa,
cuanta vida me esta robando Lima carajo.



2007-01-22T21:54:00.000-08:00

A sangre fría




No fue el óxido,
tampoco las pupas de las moscas;
aquí no vinieron microbios a comérselo,
no hubo siquiera fecha de caducación,
nadie disparó ni utilizó cuchillos,
nadie contrato sicarios;
que mas da si fueron las mentiras,
que mas da si tiene sucursales la desilusión,
yo no se si fueron las promesas,
si participaron cocodrilos, telarañas, calendarios,
si acaso el homicida fue el olvido;
que mas da,
en todo caso,
si se murio de no querer mirarte,
si lo venció la hipocresía entre los dos;
ya da igual,
si el mismo, convencido de tu engaño,
se nego a quererte tanto
para no quererte mas.

Sí,
bien merece haberse muerto,
porque todo lo supuso,
porque en nada te dudo;
poco significa que adorará tus clavículas
o tu voz exponiendo un power point,
si todo, absolutamente todo,
fue tan solo una cascara, un espejismo...
cuantas veces no se ha visto
que haya muerto el simulacro de un amor.

Ya no duele,
con el se fue mi vida.
Si pretendes guardar luto en el recuerdo,
si esta tarde me sobras en cualquier ubicación,
si esa luna, si tu risa,
si otra vez nos sentamos juntos frente a un televisor,
ten en cuenta y no lo dudes
seguire acuchillandote de versos
a sangre fría
tres, veinte, catorce mil poemas
seran nuestra venganza,
mi amor y yo,
su muerte y tú.

No habrá mas agonía.



2007-01-20T22:37:00.000-08:00

Porque te quiero amor en demasía.




Porque me quieres amor en demasía,
porque me miras y yo te miro
y no hay sospechas
ni dudas,
porque todo lo que me dices existe
y cuando toco tu mano
siento tu amor honesto e inquebrantable
en mi tacto,
porque me besas y tu corazón
me besa la boca
y se que no me vendes acertijos
ni pronósticos inciertos,
porque no tienes problemas ni reparos
para quererme en mi tamaño
y mis defectos
y para abandonarlo todo
con tal de estar a mi lado;
porque he tenido amores hipócritas
- o peor aun, de chiste -
y tu los has borrado
y tu sonrisa pequeñita
ha sido siempre
mi unico resguardo contra aquellos terremotos,
porque tu sanas mis heridas
con tu infinito amor que copa mis sentidos;
porque la tristeza era un ave de mal agüero
y tu de dos escopetazos
la has quitado de mi cielo.
Porque te quiero amor
en demasía.



2006-11-14T02:12:00.000-08:00

Discurso de un amante de las palabras.




Damas y Caballeros: Yo amo a las palabras.

Debería existir una Academia de la Lengua,
que reúna a todas las Academias de las Lenguas
y un buen día determine, por unas pocas horas siquiera,
cambiarle a cada cosa, existente o inexistente,
móvil o inanimada,
su nombre, su apellido,
su apodo,
su clasificación taxonómica.

Que todo objeto en este mundo,
y también lo subjetivo;
se englobe en el termino general de los anónimos.
Luego, seria maravilloso repartirnos,
bautizarnos, acomodarnos, colocarnos,
fornicar,
con las palabras.

Podríamos llamar a los perros delfines;
o que los elefantes se llamen gracias
y que las gracias ya no sean gracias
sino malicias.

Podríamos no ir a la mesa, sino a la cama,
y no comeríamos con tenedores sino con agua;
no daríamos las gracias a Dios por los alimentos,
sino las malicias a Paraguas por los sueños.

Yo no tendría que llamarme Néstor, sino Diptongo;
y estas horas no serian horas sino extranjeros,
todos nos confundiríamos, es cierto, pero que importa
si la palabra libre al fin
alcanza
la revolución de alegrar la muerte, el odio,
el racismo, o todas aquellas voces como “mierda”
que utilizamos para separarnos y hacernos daño.

Tal vez el etcétera encuentre entonces una mejor hazaña
que abreviarse en el etc. homicida de las demás palabras.

Y yo también podría llamarme Etcétera.

Debería existir una Academia de las Lenguas,
que un día, o unas pocas horas siquiera,
determine llamarnos cualquier cosa.

Malicias.



2006-05-15T19:21:00.000-07:00

No te tengo aqui cuando te escribo.




No te tengo aquí cuando te escribo,
o cuando se me vienen a la cabeza tu talón,
tu pubis o tus vértebras;
no estas aquí cuando te digo
que el diccionario de la Real Academia de la Lengua
se equivoca
cuando define oscuridad como la ausencia de luz
y no como la falta de permanencia
de tu piel o de tus ojos.

Tampoco estas aquí cuando examino
la delicada caligrafía de tus cuadernos,
y llego a la conclusión siempre inexacta
de que tal vez pueda que tu escribas
la dirección de tus cabellos.

No estas aquí cuando deseo
esconderme en el hueco de tu axila,
o recorrer con mis dedos
la peligrosa ruta de tu cuello.
No estas aquí cuando quiero olerte
o cuando quiero descifrar por lo menos,
por que sabes a ventana abierta
o porque hueles como el color amarillo.

Estas aquí, cuando mas te necesito,
(y es que estas y yo te tengo)
y no hay duda entonces de que tu eres la mejor lámpara,
o el mejor lugar para esconder un verso,
contigo mis dedos especulan,
contigo mi boca por fin sirve
mas que para estas simples vías metabólicas.

Contigo, me convierto,
en la mejor de mis palabras.



2006-05-12T19:47:00.000-07:00

¿Qué hiciste ayer por la tarde?

Me acuerdo de ti cuando recuerdo
que cabías en mis zapatos;
cada ausencia tuya es una permanente advertencia
de que ocuparas por siempre la silla que no ocupas
o la taza de café que no te tomas.

Entonces no hay problema,
no es inútil tratar de olvidarte en la lectura,
en el teléfono, o al borde de la noche;
es mas bien un placer recordarte
en mi mano que se quiebra en tu cintura
o en mi boca que te besa sin pudores
entre gentes ya maduras, en congresos,
en la iglesia, entre tus progenitores.

El problema es cuando vuelves con tu empeine
con la noche negra de tu cabellera;
con tus ojos grandes de admiración eterna;
y como si nada me dices “¿que es de tu vida?”
“¿qué hiciste ayer en la tarde?”

Pensarte, pensarte, eso hice,
reconstruirte con las costas de mis dedos
que un día tocaste;
cotidianamente escribirte las cosas que no te digo
y que tal vez debí decirte.

Eso hago, saberte presente a cada instante,
recordar que hubo tiempos en que me decías
“¿qué hiciste ayer por la tarde?”
y yo te contestaba
…nada …nada
y el silencio se pasaba ocupado
como ahora te pasas por mi lado
sin escucharme siquiera decir,
que ayer, te estuve pensando.

2006-05-01T21:01:00.000-07:00

¡Ah!... divina danza.

La ciudad en la que vivo,
no es de cartón ni de cemento;
no tiene postes de alumbrado eléctrico,
ni paraderos, ni sardineles.

Todo esta delimitado con líneas blancas en los suelos.
Si ustedes vieran mi ciudad desde los cielos,
se darían cuenta que es igual
a un plano de arquitecto.

El cielo es verde todo el tiempo;
la única diferencia entre el día y la noche
son estrellas fosforescentes,
que en primavera son rojas y fuertes
y en otoño, azules y frias;
las únicas dos estaciones que nos duelen.

Los poetas, como en los viejos tiempos, visten de negro;
no es raro encontrarlos
de bruces en las calles,
con sus hojas amarillas y sus lápices de sueños
haciendo flores y pajaritos
que crecen hacia el cielo,
o vuelan en silencio
hacia territorios extranjeros de fronteras transparentes.

Cuando me cruzo con alguno de ellos,
me siento a observarlos como un lóbrego,
y ellos, enfurecidos, cogen su papel,
lo estrujan, lo aprisionan y luego me lo lanzan;
al suelo caen rosas secas, golondrinas muertas,
y yo entre alegrías y tristezas las recojo.

Escapo, de la ciudad en la que vivo,
la que no tiene cableado, ni asfalto, ni corbatas.
Llego aquí, donde el cemento me protege,
y entonces las desdoblo; alita por alita,
petalo por petalo.

Para no morirme de pulmones,
para que mi nombre huela,
para no vestirme solo,
se las muestro.

2006-04-23T20:31:00.000-07:00

Ya no te esta buscando esta mano.

Ya no te esta buscando esta mano que nunca ha dejado de extrañarte,
ha intentado olvidarte, yo soy testigo;
la he visto volteando miles de hojas en libros desconocidos,
muriéndose de frió al borde de mi cama,
mezclándose con otras en saludos efusivos,
despidiéndose luego como se despiden las manos.

En cuantas otras caricias ha intentado encontrarte,
pero no ha habido otra mano como la tuya.

La he visto llegando tarde a la mesa
sin querer si quiera dormirse
en las hojas blancas que antes juntaba,
por si en medio de los sueños
tenia algún poema, una historia, un secreto,
una simple carta para escribirte.

Si tú la hubieses visto estos días
agarrando la cuchara, prendiendo el encendedor
limpiándome las lagrimas,
te hubieses dado cuenta
que ha tratado de olvidarte.

Ayer sin embargo, la he visto buscarte,
estaba temblorosa y sus paroxismos
hicieron que mis ojos llorasen.
La vi iracunda, temí por ella y temí por mí,
me paso por la mente, que quizá en tal estado,
habría tirado un golpe contra todos los muros de la casa,
podría haber intentado, con toda su fuerza, arrancarme el corazón;
y lo hubiera logrado.
Pero nada de eso hizo,
mis ojos seguían llorando,
mi corazón sobresaltado,
todo mi cuerpo, en realidad, le reclamaba un poco de calma.

Mi mano se puso tranquila,
Calmada, cogió su lápiz,
y en medio de una hoja coloco tu nombre
luego lo tacho, lo hizo pedacitos,
y pronto ya no te leía en esa nube de carbón.

Creo que ayer, entonces, mi mano empezó a morir,
porque hoy la encuentro reseca, sin vida,
y las líneas, esas que dicen el destino, han empezado a borrarse
y ya ni siquiera sus dedos tienen ganas de ti.

2006-04-17T19:45:00.000-07:00

Maternidad Responsable.

Querida Olvidadiza:

Para que tú me encuentres, si algún día decides recogerme,
he tallado corazoncitos en los árboles de mi alrededor;
he dejado migajas, de todo lo que muerdo, por los suelos,
y últimamente, estoy aprendiendo a hacer señales de humo.

Meto papelitos en botellas, y luego las lanzó
-con todas mis fuerzas-
a los cuatro vientos
que nunca me escucharon gritar cuanto te amo.

Te llamo con el pensamiento que ya grita como un Tarzán;
y en los periódicos he puesto anuncios, de tu y yo,
y de nuestro amor también.

He subido a laderas y he pintado piedritas con pintura blanca;
las he ordenado de tal forma que desde el cielo se vea tu nombre,
en mayúsculas bien separadas,
-sin mi horrible ortografía-
para que tu me entiendas.

Para que tú me recojas, si algún día decides volver,
todas las mañanas me despierto y me pongo la misma sonrisa,
me afeito y me sigo despeinando;
para que no me encuentres cambiado,
para que sepas que cuando te fuiste, yo seguí siendo feliz.

Todas las tardes me aguanto tu falta de puro macho;
a tu no llegada, le pongo una equis en el almanaque;
me bebo el café cargado de tus ojos, para no dormirme
y me hago la idea de que mañana volverás.

Te sigo llamando en mi pensamiento, aún dormido;
le rezo a todos los santos de causas improbables,
y me lavo los dientes;
por si a la mañana siguiente, si regresas,
y decides despertarme con un pico
no te quejes de mi aliento.

Te espero, y no lo olvides,
porque me debes una excusa para irte,
cien hipótesis de cómo no me encontraste,
y mil razones para no quedarte.

Posdata: Si es que no he gritado mi amor por ti a los cuatro vientos
es porque tengo cerillos, botellas, papelitos, migajas,
cinceles, pintura blanca y hasta un santo de yeso;
pero, ¡diablos!, tengo todo a mano,
menos un megáfono.

2006-03-02T06:45:00.000-08:00

Muerte Vegetal

No tenía necesidad de morir ya para estar muerta.
Yo la recuerdo envejecida en su pellejo,
en las secas plantas de sus pies, en sus labios marchitos.

No tenía necesidad de morir ya, aun si no lo estaba;
no era vida su refleja tos, su tinte amarillo,
el cuajo de lágrimas que asentaba en sus ojos.

No tenía necesidad de morir ya, ni de cuerpo ni de alma;
si de cuerpo le quedaba solo el ronquido del sueño
y del alma la mirada tachonada de un vidrio de iglesia
o de cualquier cristal esmerilado.

No tenía necesidad de morir ya, si todos pensaban
que su respiro no era respiro, sino un sucio tubo
metido en la traquea.
Si su latido no era latido, sino el canto lejano
de cada uno de los ecos
que hacia el derrumbe de sus huesos
en su contrito cuerpo.

Y sin embargo murió para que nadie se diese cuenta,
para recitar su mortecina sangre coagulada
en la reseca carne de sus labios, en la punta de su nariz
y de sus dedos.
Para gritar con su olor de mortandad primera
que alguna vez estuvo vivo aquel humo de sus ojos
que ahora parece detenido.
Para reclamar su húmeda tierra,
su renuncia a que la mantengan viva,
su derecho a morir y no parecerlo.

¿A quien deja viudo? ¿A su respirador artificial?
¿A su sonda urinaria?
¿A quien deja huérfano? ¿A sus sabanas, a su catre?
¿A su ropa de enferma?

Si ni siquiera tenía necesidad de morir ya,
¡para estar muerta!

2006-02-13T16:55:00.000-08:00

Cuando tu mano se posa sobre mi mano

Cuando tu mano se posa sobre mi mano
tu cuerpo me habla.

Me trae los ruidos de tus adentros:
De tu corazón, un rió parece precipitarse hacia tus dedos,
y llega su espuma a tocarme;
traspasa tus yemas para verterse
en las orillas de mis falanges.

Cuanto tu mano toca mi mano,
mi cuerpo te escucha.

Tus estados son mis estados:
Se cuando estas alegre y cuando estas triste,
pero nada me angustia tanto como saberte extraña;
entonces yo mismo me preocupo;
no reconozco tus gritos de auxilio,
y una tras otra, las olas me llegan,
y me llevan hacia ese corazón tuyo
que debe ser la desembocadura de tu rio,
Tu corriente me arrastra
y tengo miedo de llegar al altamar
y ahogarme.

Entonces como un salvavidas
con su bandera roja y carnosa,
llega tu otra forma de lenguaje:
con tus dientes, tus labios y tu lengua
para darme respiración boca a boca.

Cuando tu mano se posa sobre mi mano,
cuando tu mano toca mi mano,
tu cuerpo me habla, y mi cuerpo te escucha.

… pero tus dientes, tus labios, tu lengua.
… tu boca en mi boca.

2006-02-07T21:13:00.000-08:00

En broma y en serio, y en viceversa.

Hay que quererte en broma, pero también en serio.

Ahora que yo te quiero, solo falta que tú me quieras,
no de la manera vertical con que mi amor por ti crece;
no es necesario.
Puede ser oblicuamente, como cuando le apuntas a la luna
y le descuelgas estrellas a mi cielo.
Puede ser horizontalmente, como cuando me miras de frente,
y me atropellas, y luego te das a la fuga;
¡irresponsable!

Puedes quererme irresponsablemente, con fe y erratas;
con feriados y días sabáticos,
con viáticos minúsculos que solo me alcancen
para correr tras tu perfume en los recuerdos
para alcanzarte en un poema que no hiera.
Puedes quererme a tu manera,
empezar por mi dedo meñique, que es delgado y abreviado;
luego, ya me alcanzaras hasta los labios.

Ahora, cuando tu me quieras, solo falta que yo te quiera
un poco menos de lo que hoy te quiero,
porque resulta que me han aconsejado
que no hay que querer mucho, y mucho menos, demasiado;
no vaya a ser que tu te aburras
de concurrir al religioso amor que yo te tengo.
¡Imagínate tu!, yo creyente ciego, mi fe es que me quieras
y de pronto tu, no vengas, ni a hacerle sombra
al mas pequeño de mis dedos.

Hay que quererte en serio, pero también en broma.

2006-01-19T19:52:00.000-08:00

Poema de un día lluvioso y frío.

Hoy ha llovido del cielo y de mis ojos
y nos han acompañado en el llanto cordeles,
líneas de teléfono, aleros de techos,
las hojas y las ramas de árboles disecados.

También ha hecho frió, y yo me contagiado,
y me han acompañado moscas, pájaros,
temblores de dientes, frazadas y silencios;
aún en la cama, cuando decidí dormirme.

Ya despierto, los colores tenues de mi cuarto
se han tiznado de la nostalgia y lo nublado,
y están tan fríos como yo y tristes como el viento,
que pasa silbando detrás de mi ventana.

Quise llamarte y retener tu calido bostezo,
pero la operadora ha dicho que no hay línea,
que disculpe las molestias, que es el tiempo;
y yo he ido a refugiarme en tus recuerdos.

Pero ya no estabas. No estaba tu risa saltarina,
tampoco los placeres del dorso de tu oreja,
no estaban tus rodillas ni tus calidas axilas.
Nada tuyo había en mi día llovido y congelado.

Pensé en calentarme quemando tus cartas,
imaginarme tus labios secando mis lágrimas;
pero ni siquiera tus nudillos han venido
a perderse entre los hilos viejos de mi cabellera.

Estaba tan solo y no pensaba en rendirme.
Estaban mis moscas y las lágrimas del cielo,
y yo todavía seguí dibujando tu nombre
en la ventana humedecida por mi aliento.

Dibujando tu nombre,
dibujando tu nombre,
dibujando tu nombre.

Aún cuando tu ya no estabas,
aun nuestra estrella seguía brillando,
(poco, muy poco, pero brillando)
en un cielo plomo.

2006-01-08T18:43:00.000-08:00

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