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Etiquetas: [libertad]  [discriminación]  [derechos humanos]  [homosexualidad]  [intolerancia]  [homofobia]  [MHOL]  [Lima]  [Perú]  [iglesia católica]  [LGTB]  [sexualidad]  [Plaza de Armas]  
Fecha Publicación: 2013-02-24T20:58:00.001-05:00


“No es la especie más fuerte la que sobrevive,
ni la más inteligente,
sino la que mejor responde al cambio”.
Charles Darwin.




Una descripción gráfica del cambio social, gracias a Science and Religion - It doesn't work together

Soy uno de los pocos heterosexuales que estuvo en la Plaza de Armas  de Lima el pasado sábado 23 de febrero de 2013 apoyando una iniciativa organizada por el Movimiento Homosexual de Lima (MHOL), en un acto simbólico por defender el derecho que tienen los seres humanos a ser libres, basados en los primeros artículos de la Constitución Política del Perú, las leyes anti-discriminación, la ciencia, la simple lógica y el legítimo deseo de aspirar a una sociedad cada vez más tolerante, más igual, y a una vida más vivible.

Por supuesto, mi participación en este evento ha causado sorpresa entre mis allegados y familiares, y especialmente en algunos de ellos incomodidad y duda. Estoy convencido de que justamente estas sensaciones de incomodidad y duda son la chispa de la verdadera revolución. Fui porque creo que los heterosexuales también tenemos todo el derecho de apoyar este tipo de causas, como se hace en campañas en otros países como Argentina, Chile o España. También porque considero que debemos des-radicalizar a los adherentes LTGB que, en muchos aspectos, no toman en cuenta a los heterosexuales que están con ellos en la lucha desde el punto de vista moral, ya que en su modus operandi suelen estos ser algo cerrados –y tienen muchas razones para serlo-. 

Como heterosexual, estoy convencido de que la participación de los heterosexuales a favor de los derechos homosexuales es necesaria para rebatir tanta ignorancia, intolerancia y discriminación, todas ellas basadas en el miedo y desconocimiento a lo diferente y sobre todo la influencia dogmática del ultra-conservadurismo de ciertos grupos que se ufanan de ser los depositarios de la moral y las “buenas costumbres”, cuando en la práctica lo único que generan en su rebaño es odio, violencia e hipocresía. Creo que si el MHOL y las organizaciones que defienden los derechos de la comunidad LTGB poco a poco se unen y plantean visos de solución, incorporando a los heterosexuales, los cambios que persiguen se harán realidad mucho más rápido.

El sábado 23, en los alrededores de la Plaza de Armas de Lima, he sido testigo manifiesto de la represión policial, brutal, fascista y réproba de tirarle agua con gas pimienta a manifestantes pacíficos, y también de cómo esa misma policía dejaba pasar sin problema a los conservadores homófobos y católicos a secas con carteles, paneles, trípticos y hasta altavoces, quienes no solo rezaban por las almas de los “pecadores”, sino que proferían insultos mientras eran resguardados y protegidos por esa misma policía agresiva y discriminatoria. ¿Sorpresa? Hay tantos ejemplos de la alianza entre fundamentalistas y las fuerzas armadas que me limitaré a esta imagen. Incluso grupos fascistas se honran haber apoyado a la policía en su afán por impedir esta legítima protesta.

La verdad no me sorprende la actitud del gobierno de Humala de enmendar los acuerdos internacionales anti-discriminación quitando las acepciones referentes a las comunidades más discriminadas (como la LTGB); tampoco la actitud matonezca de la policía pese al fallo del Tribunal Constitucional que permite el uso de laPlaza de Armas en manifestaciones de este tipo; mucho menos el comportamiento pueril y esquizoide de los ultraconservadores religiosos, fanáticos que cantaban rechazando al enemigo imaginario de su amigo imaginario, tan de espaldas a los manifestantes como a la racionalidad. Tampoco me sorprenden comentarios de intolerantes cavernarios en las redes sociales reclamando de la manera más cínica su derecho a discriminar, a ser homofóbicos o a estar supuestamente felices porque la policía agredió o impidió el ingreso de los manifestantes -¿Bajo qué sistema de valores tan retorcido puede alguien sentirse feliz por ello?-.

Tampoco me sorprendió el conocer a un grupo maravilloso de personas con los que congenié desde el principio, no por gustos o preferencias -meros accidentes biológicos-, sino por su humanidad. Nos conocimos defendiendo sus derechos, que no es otra cosa que la reafirmación, por extensión, de los derechos de todos, incluyendo también los míos, y los tuyos. Tampoco me sorprendió que, luego de la manifestación, nos fuéramos todos juntos, un grupo de desconocidos, a la casa de una de estas personas a cimentar una amistad, a pesar de las varias muestras de inseguridad ciudadana de los últimos días. Personas tan abiertas como ellos, tan humanas como ellos, renuevan mi esperanza en la posibilidad de una humanidad mejor, de un Perú mejor.

Sé que el tiempo nos dará la razón, porque todas las batallas de este tipo se han ganado al final de un largo camino: la lucha contra la esclavitud, contra la xenofobia y el racismo, contra la prohibición del matrimonio interracial, contra el uso de preservativos, etc. Todas esas batallas fueron ganadas por personas que se dignaron a hacer algo. Todas estas batallas las perdieron los mismos contendientes, verdaderos enemigos del progreso y la paz: los ultraconservadores religiosos, los fanáticos, los intolerantes. Pronto, aquellos que tratan a los demás de enfermos por el simple hecho de ser diferentes, dejarán de ser tan populares y comunes en nuestro país; por el contrario, serán ellos y su ignorancia supina, como ya son en casi todo el mundo civilizado, rechazados finalmente a favor de la inclusión. La homofobia no pasará.

Por último, comparto este vídeo que detalla todo lo acontecido este histórico sábado 23 de febrero de 2013:

Etiquetas: [Marca Perú]  [Mistura]  [patriotismo]  [gastronomía]  [cultura preventiva]  [patrioterismo]  [residuos orgánicos e inorgánicos]  [selección peruana]  [Campo de Marte]  [Gastón Acurio]  
Fecha Publicación: 2012-09-14T08:48:00.000-05:00
Por estos días, no ir a Mistura, no confiar en la clasificación al mundial 2014 de la Selección Peruana, hablar en contra de la Marca Perú o criticar los números macroeconómicos en azul es ser casi un traidor a la patria, un apestado, o un "caviar" en los términos de Alditus.

Lo cierto es que la organización de Mistura en el Campo de Marte contraviene la Ley 16979, que establece que el Campo de Marte es un terreno intangible, donde 
"...no se puede vender productos comerciales ni industriales, así como de toda construcción que reduzca o afecte su área y la perspectiva de su belleza urbana."
Lo cierto es que sí se ha construído: se ha disminuído la cantidad de metros cuadrados de gras por cemento. Lo cierto es que el concepto de mejora de Apega no es reforestar, sino poner más baños, más bancas, más electrificación. Lo cierto es que la comunidad jesusmariana se manifestó en contra de las obras para este magno evento gastronómico.

Lo cierto es que en Mistura el consumo de cientos de miles de comensales genera muchos residuos orgánicos e inorgánicos, y no solo este año. El Perú es un país donde su gente no respeta el medio ambiente: no tiene conciencia de reciclaje, de limpieza pública, de civilidad. Observe las calles y la gente tirando la basura en la calle. De hecho para este año Relima redoblará su capacidad contenedora. Pero eso no garantiza que la calle no esté limpia, el año pasado quedó mucha basura en la calle luego del evento.

Es risible que el argumento de apoyo a Mistura sea el patriotismo, cuando uno de los principales socios de Gastón Acurio es el grupo chileno Los Robles. Lo cual no está mal, tampoco. Solo muestra mi punto. Uno no es más peruano por ir o no ir a Mistura sino por su comportamiento social y el impacto que este tiene. ¿A qué costo apelamos al patrioterismo de Mistura? ¿Afectando el Campo de Marte solo porque estamos en esta onda de la Marca Perú? 

No es necesario mendigar identidad nacional afectando las pocas áreas verdes que tenemos en comparación con otras ciudades de América Latina (pág. 60). Esta Marca Perú invita a nuestros connacionales a comprar productos peruanos, y eso está muy bien, pero nuevamente nos olvidamos de lo más importante: la educación. Y me refiero a la educación en civilidad: el respeto al medio ambiente, a la ciudad, conciencia en temas de saneamiento. No es más limpia la ciudad que más limpia, sino la que menos ensucia. Si los ciudadanos fueran conscientes de ello no se generarían tantos gastos. Y yo no veo suficientes campañas ni proyectos relacionados a promover una cultura preventiva en estos términos.

Me niego a ir a Mistura, personalmente, porque no me gustan las multitudes desordenadas, y porque cuando me provoca comer rico, sé a donde ir. Personalmente, prefiero evitarle a mi ciudad más residuos inorgánicos. No creo que Perú clasifique al mundial porque contratar a Markarían no borra treinta años de mediocridad, amateurismo dirigencial, nula planificación y escasísima preparación de niños y jóvenes. No creo en la Marca Perú no porque no sea bonita, sino porque no es suficiente. No solo con ideología de mercado se hace país, sino haciendo que toda la comunidad sea conciente de que interésandose por las comunidades rurales nativas, amazónicas y serranas, en sus necesidades y recuperando sus derechos que han sido afectados en los últimos 30 años (ver acápite "Debilitando la propiedad comunal") es como de verdad se hace "país", entendida como desarrollo integral, justicia social para todos.
Etiquetas: [salud pública]  [aborto]  [UNFPA]  [embarazo adolescente]  [ITS]  [abstinencia sexual]  [jóvenes]  [MINSA]  [Perú 21]  [LGTB]  [iglesia católica]  [BID]  
Fecha Publicación: 2012-08-17T02:00:00.001-05:00
El pasado viernes anduve por la "III Feria de experiencias exitosas de trabajo con jóvenes" del MINSA,  en el marco de la Semana Internacional de la Juventud representando a tres proyectos de mi institución laboral. Uno de ellos tenía que ver con estrategias de prevención y reducción de incidencia de casos de ITS y VIH en jóvenes. Se me acercó  un señor que me dijo sin tapujos y con mucha seguridad en sí mismo que estábamos mal en el proyecto, ya que para él la única estrategia válida es la abstinencia. A ello le respondí repreguntándole: ¿qué científico lo ha afirmado? ¿bajo qué estudio? ¿a qué cohorte específica se refiere? Sus respuestas fueron: Ningún científico ni estudio, sino el pastor de mi iglesia, y ¿qué es cohorte?... La supuesta seguridad con la que llegó se transformó en un manojo de nervios, que hicieron que se retire con bastante rapidez.
Hoy en Perú 21 vi un excelente artículo acerca del fracaso del estado en la reducción de abortos ilegales. Existen en el país alrededor de 1000 abortos diarios, lo cual es una evidencia concreta de que algo se viene haciendo muy mal, sobre todo al hacerle caso a los ultraconservadores que solo ven en la abstinencia la única salida viable al problema. A ellos les digo que, de estos mil casos diarios de aborto, me encantaría sacar las proporciones estadísticas de mujeres católicas y cristianas que se aplican abortos en la práctica, pero que están "moralmente" en contra al aborto. Estoy convencido que la mayoría de esos abortos son de católicas/cristianas (por lo menos el 90% de la población profesa estas religiones). Y sin embargo la Iglesia sigue oponiéndose per se sin brindar soluciones prácticas alternativas como permitir la distribución gratuita de condones, a pesar de la epidemia del VIH/SIDA en África, a pesar de las ITS y de que está demostrado en Latinoamérica que las adolescentes se embarazan para dejar la escuela. Hipócritas. Tan hipócritas como las mujeres embarazadas que se casan de blanco. 
Las soluciones prácticas a los problemas sociales generalmente tienen que ver con las estadísticas. En este caso particular, en lugar de pregonar absurdamente la abstinencia como los religiosos hacen con sus fieles -abstinencia que en la práctica es estadísticamente casi nula-, las soluciones prácticas frente a este problema de salud pública pueden ser:
  1. Legalizar todo tipo de aborto, lo que implicaría dar una cuota de legalidad al asunto, y por lo tanto mejorar la calidad de la atención de las mujeres, la reducción de morbilidad para las pacientes, y una considerable reducción de otros riesgos. También hay razones que tienen que ver con el control de la superpoblación. Superpoblación que gracias al lobby de la Iglesia Católica ha contribuido sobremanera al incremento del 50% de seres humanos en los últimos 50 años, y con ello ha aumentado la pobreza y reducido la capacidad mundial para abastecer a la población mundial de recursos, lo que a su vez ha incrementado la inequidad.
  2. No legalizar el aborto totalmente, pero sí por ejemplo hasta los 3 primeros meses de embarazo, donde ya es legal en muchos países, porque está probado científica y estadísticamente que los riesgos de muerte de la mujer son considerablemente menores, por no decir ínfimos.
  3. No legalizar el aborto, pero establecer mecanismos que prevengan efectivamente el aborto, como son la distribución gratuita desde el Ministerio de Salud de profilácticos, preservativos y afines; las capacitaciones en torno al uso adecuado de los mismos; y la sensibilización a la comunidad en general, y particularmente en los sectores más pobres acerca de las implicaciones sociales y económicas del embarazo (sobre todo el adolescente) por un lado, y del uso adecuado de preservativos por el otro. Aquí, además se podría evidenciar una reducción sistemática del riesgo de contraer enfermedades e infecciones, y además se contribuiría al control de la superpoblación y se recortaría la brecha de la pobreza (sobre todo para las adolescentes, como lo demuestra este estudio de UNFPA). De las tres, esta es mi posición. Las posturas anteriores no las comparto, pero reconozco que son salidas viables desde el punto de vista estadístico frente a la abstinencia que no lo es.
Etiquetas: [Melissa Paredes]  [discriminación]  [racismo]  [fascismo]  [nimiedad]  [Concursos de Belleza]  [Cindy Ortiz]  [LGTB]  [iglesia católica]  [hipocresía]  
Fecha Publicación: 2012-07-09T13:52:00.002-05:00
 Tomado de http://www.facebook.com/photo.php?fbid=10151102477039276&set=a.189338179275.155674.189324624275&type=1&theater

En la medieval, fascista y réproba sociedad limeña en la que algunos sobrevivimos a duras penas, mientras otros son los suficientemente cínicos o desinformados, o ambas cosas a la vez, para acomodarse sin indignarse o sin darse cuenta, existen prácticas discriminatorias, cucufatas, hipócritas que nos recuerdan las mejores perlas de la Iglesia Católica: las cruzadas, la Inquisición, la cacería de brujas, las bulas de excomunión por pensar diferente y un largo etcétera.

Una de las pruebas de nuestra contumaz cucufatería, santurronería e hipocresía es la organización de los concursos de belleza de mujeres, en los que en las bases está muy claro que las concursantes no deben tener pasado, ni siquiera presente, y menos aún evidencias. Claro, porque dios perdona el pecado pero no el escándalo, y también porque la mujer debe ser casta y pura (sino qué horror), y por eso hay que encerrarla bajo siete llaves y con una burka blanca, y debe casarse también de blanco así esté embarazada. Recontra coherente.

La semana pasada, la hoy ex-Miss Perú Melissa Paredes, fue cuestionada con los argumentos más racistas y estúpidos (es obvio y casi tautológico, ya que el glamour en sí mismo tiene una buena cuota de racismo y estupidez, pero justamente por ello hay que hablar, para hacer pedagogía de la buena), y al final los fascistas que estaban en contra de la designación de una Miss bajita, de piel canela y que venía de Ventanilla y no de San Isidro como Jessica Newton, encontraron unas supuestas sugerentes fotos para rajarse las vestiduras y obligarla mediáticamente a renunciar.


Lo tristemente cómico es que su reemplazante tiene todos los méritos para ser una candidata del fujimorismo: es fascista, ignorante y concibe a las poblaciones LGTB, HsH y demás como enfermos y/o dañados con argumentos teológicos. No me sorprendería que en estos momentos Cindy Mejía esté en conversaciones para postular al congreso el 2016 por el fujimorismo. Tiene madera de Cuculiza... Cuídate, Keiko.


¿Por qué no dejan desierto el concurso, lo cancelan de una buena vez, se ponen a reflexionar acerca de lo intrasdencente que es escoger a una mujer por su belleza -que al fin y al cabo es algo subjetivo, banal, nimio y no se puede medir científicamente y tampoco es meritorio porque a lo poco es heredado y a lo mucho transformado por la cirugía y el photoshop-, y reflexionan, también, de paso, en el racismo, sexismo, machismo e intolerancia rampante que promueven con este tipo de papelones?


Por supuesto, la cucufatería hipócrita de siempre no se escandalizará por la discriminación y el fascismo que profesa Cindy Mejía en sus declaraciones a La República, al contrario, se alegrarán porque piensan lo mismo que ella: son iguales de ignorantes, intolerantes y estúpidos.


Me pregunto qué tipo de traumatismo habría sufrido la pobre Cindy Mejía cuando era niña, con una familia fascista y disfuncional que le ha hecho creer que la gente diferente a ella está enferma. Me pregunto también qué pensará la comunidad LGTB que ha sido ofendida por esta chica  que merece perder la corona y el respeto de todos los peruanos.
Etiquetas: [minería]  [corrupción]  [Roque Benavides]  [Ollanta Humala]  [Marco Arana]  [resolución de conflictos sociales]  [Conga]  [Yanacocha]  [transparencia]  [Gregorio Santos]  [Alan García]  
Fecha Publicación: 2012-07-08T17:34:00.000-05:00
Tomada de la Página de Facebook de Dedo Medio.

Como dijo hace unos días Eduardo González Cueva en referencia a los hechos acontecidos durante la última semana en la región Cajamarca:
"... Todos hemos fracasado... Si quieren salvar un mínimo de buen nombre antes de pasar a ser una nota a pie de página en la larga historia de nuestras derrotas, las dirigencias políticas de ambas partes [el Estado junto con la minera por un lado, y la región por el otro] deberían encerrarse a puerta tapiada, con un par de mediadores y no salir sino con un acuerdo...".

Nada más cierto y sensato. Los hechos en Cajamarca enlutan y apenan a mucha gente en nuestro país, mucha gente con dos dedos de frente y algo de moralidad y sangre en la cara. Algunos desalmados faltos de empatía, la capacidad de ponerse en los zapatos del otro, así ese otro sea o no alguien de tu misma condición socioeconómica, política, religiosa, sexual y/o etnocultural pensarán que los muertos no son de todos nosotros como país, sino de esas minorías de las que no se sienten parte. Algunos ejemplos de estos personajes poco empáticos contemporáneos son Roque Benavides, Aldo Mariátegui, Fritz Du Bois y Juan Luis Cipriani. Otro gran ejemplo fue Clemente Palma, hijo de Ricardo Palma, que pensaba que la solución al problema del ande era matar a todos los indígenas, y se atrevía a decir estos disparates en el Hemiciclo del Congreso. Hasta hace poco padecimos también a Andrés Bedoya Ugarteche, ex-columnista del pasquín Correo, qué casualidad, ilustre premio internacional al artículo más racista del mundo del año 2009, que ahora debe estar rodeado de il Duce Benito Mussolini y el Führer Adolf Hitler, esperando a Mariátegui y compañía en los infiernos dantescos.
 
En este nuevo baño de sangre que avizora la continuidad de la desconfianza andina frente a la criolla oligarquía empresarial acostumbrada al arreglo bajo la mesa con los gobiernos corruptos de turno, hay responsabilidad compartida, ciertamente. Pero también hay gradación en la distribución de la responsabilidad política. En orden de pedantería, inmoralidad, corrupción y abuso de autoridad, los responsables principales de estos hechos lamentables son: 
1. Roque Benavides, empresario desalmado acostumbrado a ganar licitaciones hechas con nombre y apellido aceitando a políticos corruptos como Alan García y Ollanta Humala (entre otros), y acostumbrado también a lograr sus objetivos sin mediar los cómos y sus consecuencias. Está acostumbrado también a estafar a damnificados por accidentes llevándoles un sencillo y haciéndolos firmar desafectaciones que gracias a la constitución neoliberal que tenemos lo hacen ganar juicios; contratar matones y vestirlos como policías; transportar ilegalmente armas; contratar espías para seguir, amedrentar y hasta torturar e incluso ordenar asesinar dirigentes, entre otras imputaciones funestas (Fuente: Operación Diablo).
2. Alan García tiene una enorme responsabilidad, por hacerle una licitación con nombre y apellido a su amigo Roque, quien se ha embolsado una buena tajada de billetes por ese favor, y porque con ella, de paso le dejó una papa caliente a este gobierno (por lo cual el actual presidente, ojalá, organice una vendetta política y logre inhabilitarlo para que no pueda postular el 2016, que es lo mismo que de por vida). 
3. Ollanta Humala, el actual presidente, por bajarse los pantalones frente a Roque y engañar primero y matar después a su pueblo que votó por él enviándoles a las fuerzas militares y policiales acostumbradas a pegar y vejar a su prójimo en lugar de brindarles seguridad. 
4. Gregorio Santos tiene responsabilidad a partir de la raíz del problema. Él tiene que haber firmado en un inicio a favor de Yanacocha y de Roque Benavides, y solo se ha ido para atrás cuando la población se le fue encima. Ahora, a demás tiene la desfachatez de incitar a su pueblo a desmanes e intrasigencias aprovechando la desconfianza bien justificadada que tienen con respecto a Yanacocha y la viveza de los tres primeros sindicados, y porque además utiliza todo esto como caudal político hacia fines personales electorales para el 2016. Gregorio Santos no es ningún santo, que quede claro.
5. En ese mismo sentido, Marco Arana, tiene responsabilidad, no tanto como Santos en tanto que no ocupa ningún cargo político sino social: es un líder e interlocutor comunitario que se aprovecha de esta condición para influir en su comunidad, aprovechando escenarios como el de su detención, picando y robando cámara.

Todos los mencionados son responsables, es cierto. Son responsables por NUESTROS muertos, porque cuando hay muertos todos fracasamos, y decir "sus muertos" es hipócrita y digno de la ultraderecha católica y lectora del diario Correo.

Si Ollanta Humala tuviera cojones (está en su potestad demostrarlo, todavía está a tiempo), debería acercarse personalmente a Cajamarca, buscar a Roque y dirigirle una protocolar, castrense y merecida patada en el culo, cancelar el proyecto y reconcesionarlo a través de un proceso democrático con criterios establecidos en concordancia con las prioridades y necesidades de la población.

Como lección aprendida de este suceso nefasto en la historia del Perú, considero que es necesario replantear toda la estrategia sistémica de las concesiones y licitaciones, involucrando a la comunidad en el proceso de elaboración de criterios de selección y en la selección misma de la empresa ganadora y concesionaria, tanto para la minería como para cualquier rubro empresarial, que necesariamente implicará una mirada social. Aquellos que por nuestra formación profesional y vocación tenemos la suerte de conocer las comunidades y estar acostumbrados a ponernos en los zapatos del otro, convendremos en que para solucionar los cientos de conflictos sociales es necesaria la generación de confianza con las poblaciones, y que ello es lo más difícil de conseguir y lo que toma más tiempo. 

Para elaborar una nueva estrategia de resolución y prevención de los conflictos no es necesario que la comunidad tenga voto, basta tan solo con voz, que se sienta escuchada como tal, y respetada como tal. Comencemos por ello, luego podremos apuntar al derecho a voto también, cuando los fascistas sean capaces de entender que su forma de pensar es demoníaca. Por supuesto que esa estrategia debe estar acompañada de un proceso de convocatoria y selección de concesionario transparente y democrático, de tal manera que se evite que una empresa sea beneficiada por una licitación con nombre y apellido, y con una convocatoria solo para cumplir.

De esta manera y con transparencia, que tanto falta en un país tan acostumbrado al desfalco, corrupción,  hipocresía y contubernio monstruoso y amoral de nuestros políticos, empresarios y sociedad en general, sabremos manejar mejor los conflictos sociales que están dándose y los ambientales que se van a venir (vayan preparándose, que ahora estas serán las nuevas Congas y Baguas, y a comunidades indígenas menos contactadas, es decir, más vulnerables al latrocinio de los empresarios desalmados).

La inversión no debe ser rechazada como tal, pues es cierto que da trabajo y desarrollo. Pero esta no puede venir como venga y traerse abajo la estabilidad política de un país, con muertos incluidos, porque tengamos a un empresario felón hijo de papá acostumbrado a que se haga todo a su manera  por todos los medios a los que su sucio dinero y presión mediática le faculte, y políticos entreguistas y mermeleros acostumbrados a recibir dinero y bajarse los pantalones. No. No más Congas, no más Doe Runs. No más robo, no más abuso, no más muertos.

Necesitamos regular la inversión, hacerla inclusiva en todos sus procesos de tal manera que las necesidades, prioridades e intereses comunitarios sean tomados en cuenta. Necesitamos también darle prioridad a la inversión que apueste por el apalancamiento de otras industrias sobre todo no extractivas, de tal manera que se impulse la generación de valores agregados exportables, se facilite la capacitación de la mano de obra y su especialización, y se estimule la industrialización articulada de manera público-privada de la agricultura de cultivos alternativos, que contribuirá también a favorecer el desarrollo económico productivo local, la cultura de la legalidad, el aumento de la recaudación de impuestos y la lucha contra el narcotráfico.
Etiquetas: [salud pública]  [Índice de Oportunidad Humana]  [embarazo adolescente]  [Juan Luis Cipriani]  [Tribunal Constitucional]  [menores de 18 años]  [sexualidad]  [Banco Mundial]  [LGTB]  [iglesia católica]  [desarrollo social]  
Fecha Publicación: 2012-06-20T22:15:00.001-05:00


La reciente propuesta de ley para despenalizar la unión consentida entre menores de 18, para que los varones no vayan presos tan solo porque han embarazado a sus parejas consentidamente, es una propuesta bastante tardía aunque necesaria. El hecho que se plantee recién en 2012 muestra que hasta ahora los intereses ultra-conservadores han primado por sobre el sentido común y la ciencia. Otro ejemplo de ello es el hecho de que los jóvenes activos sexualmente, menores de 18 años en el Perú, tengan que ir con sus padres al hospital para poder recibir preservativos o para tener asesoría en temas relacionados a la planificación familiar. Esos y otros ejemplos dan cuenta de una mentalidad hipócrita, nada práctica y que se aparta de la realidad, que prima en nuestro país y que es fruto de unos principios morales anquilosados, que están asociados al subdesarrollo, o que en todo caso no contribuyen al desarrollo.

Que los adolescentes reciban profilácticos, preservativos y otras formas de control de la natalidad sin que tengan que ir con sus padres a atenderse (si tienen que ir con ellos por supuesto se ahuyentan del servicio) podría ser muy favorable para su futuro. Sin embargo, a esto, entre otras cosas, se opone la Iglesia Católica –entre otras iglesias de menor peso político-. Y no solo se oponen, sino que hacen presión y lobby a través del Tribunal Constitucional para impedir la distribución gratuita de los preservativos y otros métodos símiles, permitiendo indirecta y lamentablemente, que se mantengan los mismos índices de embarazos no deseados, especialmente en las jóvenes y adolescentes; y por lo tanto sus lamentables consecuencias: embarazos de riesgo (ectópicos y otros); abortos provocados y no provocados; deserción escolar; disminución de oportunidades de desarrollo (ver el Índice de Oportunidad Humana del Banco Mundial, y cómo un embarazo adolescente afecta la curva de la pobreza); y la pobreza en sí misma (¿a quién cree Ud. que le afecta que no se reparta gratuitamente los profilácticos? ciertamente no a la clase media que puede adquirirlos). 

Debo manifestar que yo no estoy de acuerdo con que la gente tenga hijos a los 18 años, porque desde mi profesión (Psicólogo Social) sé que uno no se encuentra preparado para ser padre desde el punto de vista maduracional, y podría engendrar un hijo desadaptado y/o con severos problemas psicológicos o psicosociales; más allá de las limitaciones económicas y sociales. Sin embargo, que los chicos de 18 años no sean maduros no significa que en la práctica no tengan sexo: justamente, la inmadurez se relaciona con un sexo de riesgo. En el Perú, hoy, el promedio de inicio sexual bordea los 14 años, por lo que más allá de temas morales, tenemos a la sexualidad de menores de edad como un tema fundamental y de acontecer nacional frente al cual la comunidad religiosa todavía ejerce presión inaceptable y poco práctica.

Otra prueba de que es inaceptable y poco práctica esta resistencia a la planificación familiar en menores de edad es el más reciente estudio del BID, que ha demostrado que muchas jóvenes latinoamericanas se embarazan para dejar la escuela. Esta sorprendente  conclusión tiene mucho sentido en una sociedad marcada por la hipocresía y la resistencia al cambio y al avance científico por parte de los grupos conservadores, quienes ven en la estadística un monstruo fabuloso en lugar de un aliado en la tarea de lograr, con hechos, y no con principios, conseguir el bienestar. Esta mentalidad arcaica, acompañada de un sistema educativo igualmente arcaico y obsoleto, son el caldo de cultivo perfecto para que las adolescentes y jóvenes recurran al embarazo como un escape.



Así pues, dejar de lado un tema de salud pública por “principios morales” es una de las razones por las cuales seguimos en el tercer mundo. Más aún cuando esos principios morales son dados por una institución cuestionada hasta la saciedad. El lobby político producto de los intereses del clero con respecto a la planificación familiar desde una visión ultra-conservadora trae como consecuencia el aumento de embarazos adolescentes, de abortos, de padres inmaduros, y mantiene la pobreza y la exclusión social tal cual. Es muy fácil basarse en la moral sugiriendo alegremente la abstinencia como el único método válido; y negar el aborto y el uso de preservativos apelando a los valores; pero en la práctica, al impedir la distribución de preservativos, se contribuye al aumento de abortos.

El aborto, en gran medida, es resultado de la falta de criterio de esos lobistas conservadores y religiosos que impiden a toda costa la distribución de preservativos. Si esos preservativos se repartieran gratuitamente, los abortos bajarían considerablemente. Por otro lado, si el aborto se legalizara -procedimiento con el que no estoy de acuerdo (porque se puede evitar usando preservativos)- no tendría tanta incidencia de muerte o de peligro para la vida de las madres. Sin embargo, ambas: la distribución de preservativos y la legalización del aborto -pese a que yo no esté de acuerdo con ella- son soluciones prácticas a los problemas arriba descritos. 

La Iglesia Católica, en lugar de proponer soluciones prácticas y facilitar y apoyar decisiones que convendrían a sus propios fieles en materia de CALIDAD DE VIDA tiene responsabilidad, en tanto presiona al estado a no tomar decisiones liberales que en estos casos reducirían considerablemente estos problemas. Este es solo un pequeño ejemplo de esta absurda (i)lógica de principios "religiosos". No quiero ser mal pensado y suponer que en el fondo lo hacen porque les conviene mantener a los pobres en su condición (fácilmente manipulable), y que, más bien, les conviene que tengan varios hijos para que sigan financiando su causa.

La Iglesia Católica tiene derecho a plantear sus postulados, y que sus creyentes crean en ellos, lo que no debería hacer es pretender ocultar o negar lo que está ocurriendo, y menos aún ejercer presiones contra ello: el sexo entre menores de edad existe, lo quiera o no lo quiera la Iglesia o sus fieles. Y como existe, entonces se debe planificar la sexualidad de los jóvenes menores de 18 años, y punto. Dejen de meterse donde no les importa.

Nota: Imagen de Carlín.
Etiquetas: [GV producciones]  [Doctor TV]  [Yo soy]  [televisión peruana]  [Gisella Valcárcel]  [Britains Got Talent]  [Gestmusic Endemol]  
Fecha Publicación: 2012-05-24T21:08:00.002-05:00
El programa "Yo soy" es indudablemente uno de los más vistos de la actual televisión peruana. Ha sido traído al Perú, como "Doctor TV", por la GV producciones de Gisella Valcárcel, que se ha dedicado a comprar franquicias de programas relativamente exitosos, pero imitados al caballazo, y sin respetar ciertos criterios elementales del buen gusto, el sentido común y la esencia de esos mismos programas. Tanto Yo Soy como Doctor TV padecen fallas consumadas que son absurdas. Sin embargo hoy nos abocaremos, particularmente, a Yo soy.

Para empezar, Yo Soy es una franquicia de Gestmusic Endemol, empresa española que pirateó y modificó abruptamente y sin criterio el formato de Britain's Got Talent en su edición española. Britain's Got Talent (BGT) es el programa reality musical más famoso del mundo, pionero y auténtico en su género, que no basa el talento en la imitación, sino en las facultades y particularidades de cada uno de los concursantes, permitiéndoles mostrarse tal como son, y como quieren ser (¿eso no el verdadero sueño que tienen los concursantes?). Además, BGT no se restringe únicamente al canto individual, sino que demuestra bastante versatilidad y amplitud de criterio. 

El formato de Gestmusic Endemol, que es una mala copia de la versión española de BGT, obliga a los participantes a imitar a un cantante de renombre, y por consiguiente achata su techo musical y sus posibilidades reales de éxito futuro. ¿Qué le espera a un imitador cuando acabe el concurso, sino solo imitar a otro artista? Ese formato evidencia su poca consistencia también en casos particulares: hay imitadores que cantan mejor que sus versiones originales, y por consiguiente, pese a tener talento, son eliminados. ¡Este formato estúpido hace prevalecer la imitación por sobre el talento! ¿Por qué no, más bien, comprar la franquicia de BGT, cuyo formato es más inteligente y práctico desde el punto de vista musical, que ayuda a desarrollar el talento y los nuevos artistas? 

Además, los ganadores reciben un ridículo premio de 25,000 dólares, como si el programa no se llevara, con sus abundantes sponsors, sus buenos cientos de miles de dólares. Huelga decir que los premios tanto en Endemol España y Chile, como en BGT son mucho mayores, y realmente ayudan a los participantes a seguir carreras musicales, de ser el caso. En este año nomás, BGT premió solo al primer lugar con 500,000 libras esterlinas, es decir, más de 80,000 dólares, además de apoyar a sus finalistas en la producción discográfica. Esperemos que GV Producciones y/o Frecuencia Latina se preocupen, luego del programa por los participantes, muchos de los cuales tienen verdadero talento, más allá de las imitaciones que no les permitirán tener una fructífera carrera musical, a no ser que se labren solos su propia historia.

Por último, BGT no le da prácticamente ninguna importancia a la familia de los concursantes, salvo en la audición, y no se anda con pueriles e inmaduras crónicas con músicas lastimeras, en las que hablan y lloran los abuelos y los hijos por lo mucho que ha sufrido el concursante. ¿Tendrá esto que ver con nuestra pura idiosincrasia latina, de depender de la familia para todo, de mostrarse sufriente frente al destino aciago que les tocó vivir? 

Hasta cuándo los programas de televisión en el Perú van a centrarse solo en el rating, y no en hacer pedagogía de verdad, como podría ser que es el talento y la dedicación  es lo que importa, mas no la mera imitación, la dependencia familiar y otras nimiedades. ¿Hasta cuándo vamos a importar franquicias y modos de pensar que no aportan nada a nuestra sociedad? Ya tienen una solución: Consigan el formato BGT y de ahí hablamos. 
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Fecha Publicación: 2012-05-22T00:14:00.000-05:00
Siempre he cuestionado la publicidad en el Perú, casi tanto como he cuestionado los chistes racistas, machistas y a veces hasta fascistas de ciertos programas de Televisión como Al Fondo Hay Sitio y los programas cómicos. Lo que cuestiono es bastante simple, en realidad, y es el facilismo de caer en el chiste fácil, en la publicidad fácil; el apelar a estereotipos no trae nada bueno consigo, porque refuerza los comportamientos, actitudes, heurísticos y atribuciones intolerantes, que se relacionan a la violencia, la incultura y la exclusión social.Hace poco se ha dado a conocer un comercial de Frío Rico, de Donofrio, que encontrarán aquí:



Este comercial encierra en sí mismo una mentalidad conservadora en extremo,  por no decir "creatividad" -es un sinsentido decirlo-; apelando a estereotipos sexistas y homófobos. ¿Acaso en estos tiempos es popular pensar que no ser heterosexual es estar equivocado? Ciertamente, personas intolerantes como el Cardenal Juan Luis Cipriani pensarían de esta manera, pero ya no la mayoría de la gente, y mucho menos los intelectuales. 

Tardíamente, recién en 1990, el 17 de mayo (la semana pasada se cumplieron 22 años), la Organización Mundial de la Salud declaró que la homosexualidad no era más una enfermedad mental, apartándola de los CIE-10 y DSM-IV. Este día fue conocido, desde entonces, como el Día Mundial Contra la Homofobia. Lo que ahora se evidencia como enfermedad mental, y probablemente también del alma, es más bien la propia homofobia, y en buena cuenta, la intolerancia como tal.

Existen varios estudios psicológicos, psicosociales y estadísticos que asocian el conservadurismo político, en varias de sus manifestaciones (tales como posturas ultra-conservadoras, religiosas, etc.) a un bajo coeficiente intelectual (aquí un ejemplo).


En medio de esta coyuntura, los medios de comunicación son el Cuarto Poder, y no es posible que se suban contenidos de este tipo sin ningún monitoreo previo, que pueda evitar ofender a alguna minoría (en esta caso, la población LGBT). No debería entenderse este pedido como una censura previa, sino como una consulta legítima a través de la Sociedad Nacional de Radio y Televisión (o cualquier organismo competente), que incluya a representantes de las comunidades y poblaciones vulnerables, como la población LGBT, justamente para no caer en este tipo de lamentables situaciones.

En lugar de hacer chistes o publicidad que pueda ser considerado ofensivo por las minorías, los publicistas y comunicadores deben entender que el poder que tienen es demasiado grande como para darse el lujo de no tomarse en serio su trabajo, y ver la manera de hacer pedagogía en civismo, inclusión y tolerancia.

Recomiendo, a propósito dos cosas:
1. El último post de Diego Avendaño, también de hoy y sobre el mismo tema.
2. El grupo de facebook Memes Anti Cipriani, colectivo creado hace unos pocos días en respuesta a la actitud intolerante del Cardenal Juan Luis Cipriani de censurar al excelente ser humano Gastón Garatea.
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Fecha Publicación: 2012-03-14T12:24:00.001-05:00
En el Perú mucha gente cree que ir al psicólogo es "para los locos". Muchos padres de familia, adolescentes, empresarios, futbolistas, entre otros,  comparten este prejuicio absurdo, y lo que es peor es que no encuentran o no tienen a la mano formas adecuadas de rebatirlo. Pensemos ahora en las posibles consecuencias catastróficas que traen consigo esta absurda creencia: imagínese la cantidad de denuncias, crímenes, violaciones, asesinatos, internamientos por consumo de drogas, en otras tantas conductas de riesgo y delictivas que se podrían prevenir si uno contemplara como posibilidad real ir al psicólogo a tiempo. Para ponerlo en esos mismos términos: se podría decir que muchos "están locos" porque no van al psicólogo.

Para muestra, dos botones: Claudio Pizarro y Paolo Guerrero, "grandes" futbolistas peruanos, que sin embargo, acaban de protagonizar actos de indisciplina deportiva y violencia. El primero de ellos no tiene la costumbre, pero acaba de ocurrirle. El segundo tiene todo un historial. Recuerdo hace varios años que hicieron un reportaje al Alianza Lima sobre la posibilidad de contratar psicólogos para mejorar el rendimiento del club, ante lo cual Jayo Legario dijo No estamos locos, no necesitamos psicólogos. En esa época ya los clubes de tercera división de España (todavía no era la selección campeona del mundo de Fútbol), tenían un equipo de psicólogos como parte del comando técnico.

Los psicólogos suelen muchas veces la última rueda del coche de las instituciones educativas y de salud. Los hospitales y colegios públicos creen que les hacen un favor a los practicantes de psicología por admitirlos en sus sedes, sin pagarles el sueldo que les corresponde, ni darles ni siquiera las movilidades del caso. Es más, muchas veces hasta les piden a sus universidades que les manden materiales  y equipos tecnológicos (computadoras, multimedios, etc.) supuestamente para brindarles un acompañamiento a los practicantes, y todos estos equipos terminan en las oficinas de los directivos, y los alumnos jamás los ven. Los alumnos de psicología muchas veces tienen que pagar sus propias prácticas profesionales, y nadie dice nada al respecto.  Los profesionales, por otro lado, muchas veces tienen que mendigar consultas a precios indecorosos porque la gente no está acostumbrada a pagar por la "habladita".

Nadie se queja de estas situaciones. Pienso que, en parte, seguimos todos nosotros, el Estado y hasta nosotros mismos como profesionales, afectados por esta creencia absurda, que hace recordar a esa frase conocida sobre los bomberos, que dicho sea de paso, también es producto de la ignorancia, y de la cultura de la pendejada y la criollada que tanto afecta a nuestra sociedad. Sí pues, nosotros elegimos una profesión de servicio, y si bien no sacrificamos nuestra vida como lo hacen los bomberos, hemos como ellos priorizado aspectos de servicio social frente a las comodidades que podrían darnos profesiones con mayor margen de ganancias como el derecho, la arquitectura o la ingeniería.

Es cierto que los psicólogos somos parte del problema por dos razones principales: primero porque no solemos informar, en un lenguaje amigable y de manera consistente, periódica y marketera nuestras competencias, los alcances de nuestra profesión, y las diferentes ofertas de servicios que podemos brindar; y en segundo lugar, porque lamentablemente tenemos muchos profesionales que caen en facilismos dogmáticos (las corrientes psicodinámicas, por ejemplo) que en muchas ocasiones se traducen en intervenciones de largo aliento y baja eficicacia en sus resultados percibidos, lo que a su vez  trae como consecuencia una escasa legitimidad percibida (en sencillo: no confían en nosotros), o en problemas de aplicación: ¿por qué se siguen usando pruebas proyectivas como El Hombre Bajo la Lluvia en los procesos de selección de personal? ¿Acaso los limeños usamos paraguas? ¿Acaso llueve en Lima, más allá de la garúa que no moja a nadie?

Como colectivo, los psicólogos estamos llamados a cambiar de una buena vez y para siempre esta creencia absurda. Debemos comprometernos a informar a la comunidad acerca de nuestras ofertas de servicio, de nuestras competencias, de todo el trabajo que podemos hacer para mejorar las condiciones de vida de nuestra gente, de la prevención como una cultura de vida, y lo que puede traer al beneficio de todos. Paolo Guerrero, Claudio Pizarro, Jayo Legario y toda la gente que piensa que los psicólogos son "solo para los locos", no tienen la culpa de ese razonamiento: en todo caso nosotros debemos actuar para cambiar esta creencia, y a su vez las actitudes y consecuencias que trae consigo en la sociedad como tal.
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Fecha Publicación: 2012-02-09T18:45:00.002-05:00
Hace poco consideré pertinente algunas de las ideas de Iván Thays en el artículo que respondía a sus detractores por sus comentarios aparentemente descalificatorios de la comida peruana. La verdad es que tiene razón cuando dice que nos estamos centrando en cosas poco importantes para definir no solo nuestra identidad nacional, sino que también nos estamos centrando en cosas poco importantes para medir qué tan bien estamos. Comparto con él y con otros muchos peruanos el sentimiento de sinsabor por el bajísimo nivel de Comprensión Lectora de nuestros niños -apenas superamos a Haití, vano consuelo-; el índice elevado de corrupción frente al mundo; el alto nivel de la exclusión social que se expresa principalmente en la inequidad de ingreso y en la falta de oportunidades (ver página 6 del informe de IOH; Banco Mundial, 2010); las condiciones atroces de informalidad, delincuencia y violencia; y un larguísimo etcétera.

Hace unos días murieron 10 compatriotas en una carretera de las afueras de la metrópoli de Ontario, en la lejana Canadá. Y murieron porque el conductor, peruano como nosotros, tuvo a bien cruzar la avenida cuando el semáforo se encontraba en rojo. Para colmo, el tipo no tenía licencia de conducir. El Sheriff canadiense, más tarde, en la conferencia de prensa, no tuvo palabras para definir la tragedia en la profunda estupidez de ese acto temerario -e inconsciente-, que enlutó a varias otras familias.

Hace un par de horas, acababa de almorzar con una representante de Oxfam, natural de Canadá, y en nuestra conversación tocamos varios temas relacionados a nuestra realidad social: la discriminación recurrente, particularmente frente a las trabajadoras del hogar; la debilidad de los partidos políticos; la corrupción; la informalidad, etc. Le contaba con ironía y hasta con cierta desesperanza que, a diferencia de otros países, aquí cuando hay luz roja uno tiene que cuidarse más porque los conductores, particularmente los de las combis, en lugar de frenar, aceleran para ganarle a sus "rivales", en una fiesta grotesca de informalidad, inmediatismo e ineficacia aprendida. Por eso es que se dio, le dije, el accidente de hace unos días, por esa manía estúpida de ganarle al cambio de luz y de no pensar ni en el otro, ni en uno mismo.

A solo unas cuadras más, luego de despedirnos, yo caminaba tranquilamente por la Avenida República de Panamá para regresar a mi trabajo. Dio rojo en el semáforo, esperé unos 10 segundos, y crucé por Roca y Boloña, una vez que una combi había ya frenado, pero cuando avancé otra se pasó de largo y casi me vuela la nariz. Estuve a un segundo de no contarla. Una señora gritó asustada, y me dijo que casi me mato. Lamentablemente, aquí en el Perú es el único lugar del mundo en el que la luz roja significa que hay que tener más cuidado si eres peatón; hay que contar (por lo menos más de 10 segundos luego del cambio de luz) para vivirla, porque sino te matan. Realmente inaceptable.

Ante todas estas cosas, qué voy a sentirme bien de que las cosas vayan "avanzando". Pamplinas. La única forma de avanzar aquí es sumándose a una cruzada para cambiarlo todo: hábitos, paradigmas, fanatismos, chips mentales. Felizmente uno hace algo por cambiar, desde lo suyo en la chamba (soy psicólogo social); exigiendo boletas en cualquier interacción económica, a pesar de las malas caras de los vendedores -como si uno quisiera joder por joder, cuando es una obligación dar boletas-; respetando las normas de tránsito como peatón, aunque a veces uno tenga que arriesgar la vida por culpa de quienes más bien no las respetan... Porque no solo ofendiéndose por lo que diga Iván Thays se hace patria, sino más bien trabajando por el desarrollo del país, involucrándose en una serie de cambios; gritándole cochino al que orina en la calle; increpándole al flojo que teniendo o no cerca un bote de basura tira sus desperdicios en la vereda, en la pista o en la arena. Me encanta la comida peruana, también, pero no temo en reconocer que no es saludable; varias cosas en el país no son saludables, sobre todo la intolerancia; la discriminación (sea racial, étnica, socio-económica, política-ideológica, o sexual); la desesperanza aprendida del "que robe pero que haga obra", que no es otra cosa que tranzar con la corrupción; la falta de oportunidades; y el que la gente no se compre pleitos realmente importantes como la situación de la educación, la política, la economía o la empleabilidad, sino en el chisme, en el morbo y en la nimiedad.
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Fecha Publicación: 2012-01-18T13:51:00.000-05:00
Soy cinéfilo. Voy muy de vez en cuando al cine, entre una y dos veces por semana. Solo ahí consumo pop corn por evidente monería, vencido por el potencial adictivo de la sal y el automatismo de la relación mano-boca. Por un tema de salud ya no consumo este producto, pero tampoco es que existan otras opciones saludables en ninguno de los cines nacionales. Si uno no pide pop corn, las otras opciones son nachos, churros, embutidos con papitas al hilo y chocolates. ¿Y las bebidas? Tampoco hay mucho que escoger, seguramente porque los gigantes Coca Cola y Pepsi no lo permiten. Recién hace un par de años se está vendiendo chicha morada, pero cualquiera se da cuenta que es la Chicha Selva o Gloria, es decir, no hay verdadero interés en la calidad del producto, en la salud del consumidor, sino por supuesto, en cómo vendo y me ahorro más.


Los que queremos ir al cine y seguir con nuestra dieta o cuidados no tenemos muchas opciones. Estamos obligados a pasar en bolsas negras nuestros pinkberrys y esperar hasta que los vendedores de segunda línea, que Cineplanet envía antes de comenzar la película, se hayan retirado por fin. Como consumidor estoy cansado de tener que andar escondiendo cancha serrana, pinkberrys, jugos y otras opciones más saludables y caseras.


¿Es que no es posible que las empresas de cine diversifiquen un poco mejor sus ofertas de consumo dando alternativas más saludables? ¿No es posible que en la era de las grandes corporaciones y las redes se les ocurra hacer convenios con Pinkberry para comer algo saludable y no pop corn con vasos de gaseosa con 17 cucharadas de azúcar por cada medio litro? ¿Es que tengo que hacerme mi propio cine para comer canchita serrana con chifles, o seguir pasando con bolsas oscuras como si fuera a robar? ¡No me joroben con la libertad de empresa, cuando están atentando contra mi libertad de consumo (de buen consumo).