- Primer punto ¿qué es la filosofía?
A diferencia de la mayoría de artes y ciencias la filosofía no gozadel privilegio de tener una definición firme y sólida que le permita serentendida de una misma forma en distintas culturas y épocas. Al explorar suhistoria es notorio que una de sus características es ser una actividad que seejerce siempre desde diferentes ópticas y perspectivas, es decir, que parte desu esencia es el cambio y la transformación permanente de su propia identidad.Mientras que la arquitectura ha sido desde siempre la actividad de construirestructuras con fines ocupacionales y la poesía el arte de combinar laspalabras para expresar sensaciones de la filosofía no se puede decir lo mismo.Unas veces ha tenido por objetivo el saber, otras el orientar al ser humano,otras el ordenar al mundo y otras el delinear un tipo de cultura. Incluso serefieren a ella como la manera cómo se razona o se conforman las palabras paraque éstas tengan sentido. De cada definición o punto de vista han surgidocorrientes de pensamiento y, como derivados, distintos enfoques acerca de loque el ser humano debe hacer con su vida. Incluso se podría hablar de unarelación directa entre los intereses de los poderes de turno y las diferentesmaneras de filosofar, convirtiéndose la filosofía en una especie de respaldo ojustificación del porqué determinado grupo se impone sobre los demás.
En vista de ello no queda más que aceptar que, si bien la filosofíaes una actividad propiamente humana y que puede ser ejercida indistintamente,ella no se sujeta a un patrón definido y navega al vaivén de los tiempos. Unaprimera conclusión de esto sería que ella se presta a la subjetividad de quienla practique y a su interrelación con el poder; algunas veces se la vesustentándolo y otras enfrentándosele. Además, aunque se lo niegue, elfilosofar es visto como algo peligroso debido a la facultad que tiene demodificar las creencias de las sociedades.
Por todo ello se puede decir que es imposible establecer unadefinición única de filosofía a pesar que teóricamente sí se dice que existe. Loque se tiene son aproximativos pero sujetos a los cambios que se dan y estosmayormente se asientan en una redefinición de la filosofía como primer pasopara crear otro modo de hacerlo. Dicho mediante un ejemplo, para que surja unafilosofía cristiana se tuvo que buscar otra interpretación de lo que era elfilosofar; si hubieran permanecido los parámetros griegos clásicos ello hubierasido imposible tanto para San Agustín como para Santo Tomás. Hasta en la épocacontemporánea se sigue dicho esquema y la filosofía se ejerce según sea elfilósofo que afirme que lo está haciendo. El que esto sea aceptado o no por lagente depende de una serie de factores que son más de índole política y socialque de principios o teorías propiamente dichas.
Pero desde esta perspectiva se llegaría a la conclusión quecualquier cosa podría ser entendida como filosofía, y eso tampoco es lo ideal. Paraevitar ello una primera posición por la que se podría optar es por aceptar su condiciónpeculiar de no poder encuadrársela en un estándar definitivo. La segunda, queella siempre está íntimamente relacionada con su época y las circunstancias quela conforman. Y la tercera que siempre debe buscar el consenso de la sociedaden donde nace y se desenvuelve para que sea considerada como tal y tenga algunavigencia.
Siendo esto así se podría intentar entonces un primer acercamientode definición al decir que la filosofía es una actividad estructurada delpensamiento cuyo fin principal es elaborar ciertas ideas que los seres humanostienen sobre sí mismos y sobre su entorno. Al decir estructurada se le estádando una cualidad organizativa específica diferente del simple pensarcircunstancial e inconexo.
Es obvio que esta especie de definición tampoco satisfará a nadie oa muy pocos por las razones ya expuestas, pero al menos posibilita intentar unaubicación más cercana a las marchas y contramarchas de la filosofía a lo largodel tiempo. Además, y ello tiene que ver con el objetivo de este trabajo,permite romper el corsé de la definición actual para poder abordarla desde unángulo diferente a fin de encontrarle otras potencialidades que hasta elmomento no son conocidas. De algún modo esto se atiene a lo que se ha dichoacerca del filosofar y de cómo depende de quién lo haga, es decir, que cadafilosofía es hija de un filósofo, es su obra y creación, de modo que con cadanuevo pensador aparece en el devenir del tiempo una nueva forma de ver lascosas antes nunca imaginada.
- ¿Existirá una filosofía andina?
Esta pregunta debe exigir una aclaración previa: ¿hablamos de unafilosofía que se practicó antes de la llegada de Occidente a las tierrasamericanas y que ya no existe, de una que aún pervive pero escondida tras lasbambalinas de los Estados modernos —hechos a la usanza de la civilizaciónoccidental— o de una reciente creación que está formada tomando como baseciertos elementos locales? Estos tres planteamientos podrían ser perfectamenteválidos dependiendo de qué se quiera sustentar. Si se hiciera un recuento delos esfuerzos por establecer la existencia de tal filosofía andinaprobablemente todos ellos encajarían dentro de alguna de estas opcionesmencionadas. En el caso las ideas aquí planteadas éstas se aproximarían más a latercera de ellas en vista que lo que se procura es dar una visión contemporáneautilizando referentes autóctonos.
Entonces, retomando la definición de filosofía esbozada en párrafosanteriores, se podría decir que sí existiría una filosofía andina en la medidaque un filósofo así lo sostenga. Ahora bien, que éste tenga éxito en su empresadependerá de factores ajenos a su interés, pero sí podría llegar a elaborar uncuerpo orgánico y con sentido que fuera aceptado por una gran parte de lapoblación. A partir de ahí todo quedará supeditado a los avatares políticospudiendo ésta convertirse en una filosofía “oficial”, en un “pensamientosubversivo” o en una curiosidad inofensiva con la cual muchos pueden distraersesin que ello cause ninguna inquietud.
- Una redefinición del ser humano
Como se ha mencionado al principio, no existe una sola manera de concebirla filosofía y cada transformación que se ha dado en ella ha implicado unaprevia redefinición de cómo se la entiende. Por lo visto en esta materia, adiferencia de las ciencias, el objetivo no es sumarse a lo ya establecido sinopor el contrario modificarlo, y con cada cambio surgen nuevas filosofías que,dependiendo de su eficacia, pueden llegar a trastocar profundamente las basesde las sociedades existentes. En vista que la actual academia no acepta otrafilosofía que no sea la occidental imperante entonces lo que habría que hacer paragestar una nueva filosofía es partir de una enunciación distinta para no caeren las mismas conclusiones ya sabidas. Para ello será necesario empezar desdeel principio: desarrollar una propia concepción del ser humano y de ahí deducirtodo lo demás.
Hecha esta precisión se podría decir que el hombre casi en sutotalidad no tiene ninguna diferencia con respecto a los demás seres de lanaturaleza. Hasta hace poco se creía que por lo menos su cerebro era el factor primordial,pero tanto por la observación simple como por las investigaciones científicas estáclaro que básicamente tanto animales como humanos poseemos los mismos elementosnaturales, y que el volumen, masa o funciones de dicho órgano no sonsuficientes para hacer tal afirmación. Algunos dirán que en lo que somosdistintos es en la capacidad de nuestra razón, que nosotros sí la tenemos y elresto no, pero eso no parece ser tan cierto puesto que el razonar es propio detodos los seres vivos para poder ejercer algún tipo de acción y no comportarsecomo autómatas. Hasta el más pequeño ser razona o evalúa qué hacer ante undeterminado estímulo, y no todos sus congéneres hacen lo mismo pues siempre hayquienes optan por otros caminos. En ello se basa la variabilidad ysupervivencia de la vida: en que no todos los seres reaccionan de la mismamanera sino según su propio criterio.
De ser así no sería nuestra razón la que nos hace humanos.Ciertamente que nosotros la usamos de un modo distinto y que el tamaño denuestro cerebro y su capacidad es más compleja que la de otros, pero también loes que, después de millones de años de hacer cosas diferentes a lo que manda lanaturaleza, es obvio que nuestros órganos han sufrido variaciones. Dicho deotro modo, el cerebro no es el responsable de lo que somos sino es más bien laconsecuencia de lo que hemos hecho.
Entonces si no es el cerebro ni tampoco la razón lo que nos hace excepcionalescon respecto al resto de los animales ¿qué es? Al respecto se dan dosversiones: la de un Dios Creador y la de un Diseño Inteligente. En el primercaso el asunto es simple: hay un dios, que no vemos ni podemos demostrar que existe,quien es el directo responsable de lo que somos al habernos puesto sobre laTierra para que vivamos. Este asunto pertenece a la fe y sobre ello es poco loque la filosofía puede hacer puesto que no hay posibilidad de evaluar,cuestionar o hacer algún tipo de precisión al respecto. El segundo caso, elDiseño Inteligente, se refiere a que la naturaleza tiene un tipo de proyecto ovoluntad propia y que ha planificado desde hace mucho nuestra presencia a lamanera de una obra de arte que se va perfeccionando con el tiempo. Seríamos,según dicho programa, el producto más elaborado de ella misma, su culminación,su apoteosis máxima, lo cual apuntaría a convertirnos en superhombres como meta.El problema con esta idea es que se basa en el supuesto de vernos a nosotroscomo seres superiores, como el último eslabón de la cadena, y ello es algosumamente subjetivo pues en este juicio somos juez y parte. De igual forma sepodría decir también que somos una anormalidad de la naturaleza y, por lotanto, un “error” de ésta por cuanto, siendo criaturas teóricamente superiores,no somos capaces ni siquiera de saber quiénes somos ni cuál es nuestra funcióno papel en este concierto que es la vida. Como se ve, las cuatro ideaspresentadas, Razonalismo, Evolucionismo, Creacionismo y Diseño Inteligente,tienen cada una sus respectivas dificultades y cuestionamientos.
- El impulso filosofante
Deductivamente es posible ir retrocediendo en el tiempo y llegar alpunto de quiebre en el cual los humanos dejamos de ser una criatura más de lanaturaleza para convertimos en este extraño ser que somos. Ante el panorama laprimera pregunta que saltaría a la mente es porqué la naturaleza produciría unaentidad que, proviniendo de ella misma, fuera a la larga en contra de todo loque es y ha establecido. El Evolucionismo resuelve esto diciendo que somos unaconsecuencia lógica del desarrollo de la vida y, por lo tanto, tiene sentido queexistamos. Sin embargo, si este fenómeno fuera algo tan lógico como se afirmatendría entonces que ser repetitivo, no único ni exclusivo, con instanciasintermedias y estarse produciendo permanentemente en diferentes especies y adistintos niveles, tal como pasa con todo lo demás en el terreno de la biología.El problema es que la naturaleza no parece tener tal iniciativa y tampoco que lahaya tenido en su remoto pasado. Algo tan peculiar como el ser humano no encajadentro de sus milenarios parámetros y no da la impresión de ser una constanteen su forma de operar.
Visto esto lo que aquí se va a proponer es una nueva hipótesis: loque nos hizo humanos no serían acontecimientos meramente físicos ni místicossino más bien un fenómeno que hasta ahora no nos podemos explicar y al cual selo ha bautizado como impulso filosofante. La naturaleza no produce sereshumanos espontáneamente —entendiendo a lo humano como un organismo que no seciñe a sus leyes naturales para sobrevivir. Pero si ella no puede ser“generadora de seres antinaturales” porque es un absurdo —y sin embargoexistimos— quiere decir que algo debe haber ocurrido para que no seamos losseres normales que deberíamos ser. El hombre, mal que bien, tendría que ser un animalmás, con las mismas estimaciones y conducta que cualquier otro puesto que asíes la vida en todas sus manifestaciones. Pero no lo somos y esa es la paradoja.¿Puede la naturaleza producir seres que renieguen de lo que son? Si nosatuviéramos a los defensores del Diseño Inteligente responderíamos que sí, quela naturaleza es capaz de generar su propia contradicción. Pero entonces, ¿quéde inteligente puede tener crear un ser que va a ir en su contra y destruir lafuente que lo creó?
De modo que aquí hay un misterio, y como tal, deberíamos admitirque ignoramos realmente qué fue lo que pasó (y qué está pasando pues el sucesocontinúa). Claro, es más fácil salir al paso y hacer una afirmación contundenteapelando a Dios o a la ciencia, pero nos guste o no las dudas persisten y a losfilósofos no se les pasa eso por alto. Quizá políticamente sea un acierto dejarlasde lado y entronizar tal o cual verdad publicándola en los textos educativos yhaciendo lo mismo a través de los medios de comunicación; pero ello es unengaño. Incluso se puede manipular a ciertos filósofos académicos para que reafirmendesde su púlpito la verdad oficial; sin embargo aún así no es fácil desviar elfoco del problema. Tarde o temprano toda persona, en un momento de su vida, seenfrentará ante la muerte y allí se dará cuenta que todo lo que se le asegura acercade nuestro origen y destino no logra satisfacer los cuestionamientos eternos yexistenciales. Nadie, ante la tumba de un ser querido, puede evitar pensar: “¿Existiráun dios?” “Y con esto ¿todo se acaba?” “Con la muerte ¿nos desvanecemos comopolvo y nada más?” Si las afirmaciones que se hacen desde el poder fuesen incuestionablesy absolutas nadie tendría porqué dudar de ello. Se llega entonces a laconclusión que realmente lo que somos sigue siendo todavía algo inexplicable yque lo que hemos hecho es tan solo tratar de encontrarle una justificación yaque, de no hacerlo, caeríamos en la más profunda depresión.
Ante este drama, ante esta profunda desolación que causa el noentender porqué somos lo que somos, no nos queda otra cosa que acudir a lasideas, a las propuestas que supuestamente nos dan la respuesta salvadora y nostranquiliza con sus aclaraciones. ¿Y cómo se puede llamar a tal actividad? Filosofía.El ser humano para no caer en la desesperación necesariamente tiene queelaborar un mecanismo que le permita sostenerse como tal, como ser humano, nocomo animal, y ese es el filosofar. Por ejemplo, la filosofía moderna loexplica todo apelando a las necesidades suponiendo que somos seres denecesidades. Ello no suena mal, sin embargo esa es solo una manera de ver lascosas. No somos solo animales ni vivimos tratando de serlo; por el contrario, procuramosalejarnos del mundo de la necesidad para vivir en el mundo de lo humano, de lasapariencias y de las nociones. Todas nuestras ansiedades y temores parten de loque se da en el artificial mundo creado por nosotros mismos, no por lanaturaleza. Si bien las necesidades básicas son fundamentales más importantes sonpara nosotros las humanas; sin ellas no se explicaría lo que somos ni sucesossociales como la guerra, que nos lleva a matar y ser matados únicamente porcuestiones de creencias que nada tienen que ver con los hechos materiales.
Este análisis lleva a la suposición que, desde el primer día en queel hombre se dio cuenta que había dejado de ser un animal, lo primero que hizofue apelar al mismo impulso filosofante que lo “sacó” de su existencia naturalpara crear, mediante los propios elementos actuantes de dicho fenómeno, un “nuevoorden no natural” evitando de esta forma morir de angustia. Significa entoncesque la filosofía sería el primer acto propiamente humano (y el único hastaahora) el cual tiene por función elaborar sistemas de vida artificiales paraque los hombres puedan sobrevivir pese a hallarse dentro de una, para ellos, “ajenay extraña naturaleza” a la que antes pertenecían. Se trataría entonces de unacto desesperado para evitar la terrible soledad de encontrarse en un medio quese volvió súbitamente “hostil y animal”. El enajenamiento de la naturaleza,principal efecto del impulso filosofante, le ocasiona a cualquier ser que lopadezca un estado traumático imposible de soportarse sin una opción alternativa.De ello se desprende también que el factor humano no sería obligatoriamente homínido,o sea físicamente tal como somos nosotros, sino que se podría darse encualquier otro ser vivo. Basta con que un organismo se sienta fuera de lasleyes de la naturaleza e imposibilitado de aceptarlas para que automáticamente seconvierta en un ser humano, sin importar la forma que éste tenga. Enconclusión, la filosofía sería un método que hace viable que los seres humanos,de este planeta o de otro, homínidos o no, generen una forma de vida quesustituya a la de la naturaleza.
- Los métodos filosóficos
Si, como se ha dicho, la filosofía fuera el arte de concebir mundosque reemplazan al de la naturaleza entonces la idea de lo que hasta ahora ella hasido cambiaría radicalmente. De lado quedarían las viejas definiciones acercade sus objetivos (la sabiduría, el conocimiento, la verdad, etc.) para pasar aser una estructura de pensamientos sistematizados que responden a las preguntasmás acuciosas del hombre desde su aparición como tal. La filosofía tendría porfunción elaborar los discursos que explican tanto el origen del ser humano comocuál es la mejor manera de alcanzar el viejo anhelo de superar lasconsecuencias del impulso filosofante.
Estos discursos se podrían agrupar, en líneas generales, en tresgrandes sistemas o métodos, cada uno basado en una específica facultad delorganismo: el sensorial, el razonal y el intuitivo. De la facultad sensorialsurge el método del mismo nombre que prioriza la información proveniente de lossentidos puesto que sostiene que, si hay algo real, al margen de la opiniónhumana, es precisamente lo natural, lo que actúa orgánica y materialmente sin laintervención de la voluntad del hombre. Con esta idea dicho método asegura quela manera más adecuada de retornar a la tranquilidad de naturaleza, a sus leyesy enseñanzas, es acogiéndose a ella lo más fidedignamente posible. Por su parteel método razonal afirma que es la razón el único medio por el cual el hombrepuede recuperar ese estado primigenio pues solo pensando y organizando lopensado es cómo se llevan a cabo las cosas. Por último el método intuitivoaduce que lo principal está en saber qué hay detrás de todo el misterio, por loque la respuesta se encontrará en el indagar acerca de qué voluntades o fuerzasactúan en la naturaleza para que todo sea así, de tal manera que con ello se descubrala pauta que conducirá al inicio de todo.
De cada uno de estos métodos es que se desprenden la mayoría de lascorrientes filosóficas que se han dado en la historia. No es que éstas se denen su forma pura pues todas tienen algo de las tres, pero siempre es posibledetectar cuál es el principio que priorizan. La hegemonía actual de Occidente llevaa creer que el método que ésta civilización ha seguido, el razonal, es el únicoexistente y válido, pero no es difícil darse cuenta que, con una mirada más ampliade lo que es el proceso humano, las cosas no siempre son como se dicen en elmomento en que se pronuncian. Ha habido muchos imperios y cada uno en su tiempose consideró a sí mismo el poseedor del método correcto, negándoles a los demásla veracidad del suyo. Incluso en el propio Occidente se han presentadodistintas tendencias de su método razonal producto de las permanentesinfluencias de los otros dos (como puede ser el renacer de la ciencia debido ala influencia del método sensorial o las orientaciones orientalistas oespiritualistas producto de las influencias del método intuitivo).
- El método sensorial
De los tres métodos señalados el que particularmente interesa eneste estudio es el sensorial ya que tiene que ver con el tema de si existió o puedeexistir la llamada filosofía andina. Como se ha dicho, los tres métodos tienenel mismo objetivo: proporcionarle recetas al ser humano para calmarle lainquietud acerca de su origen, su razón de ser y su destino e intentardevolverle con ello la paz y la integridad con la naturaleza perdidas a causadel impulso filosofante. La diferencia entre ellos está en la manera cómo lohacen efectivo, empleando para eso cada una de las tres facultades principalesconocidas y de las cuales adquieren sus respectivas denominaciones.
Cuando se filosofa considerando a la sensorialidad como el métodomás seguro de lograrlo la importancia la tiene todo aquello que los sentidos seancapaces de percibir de la realidad. La idea que hay detrás de esto es queasimilando e imitando a la naturaleza el ser humano se acercará más a ella envez de alejarse ―como ocurrió a causa del fenómeno filosofante. Esa cercanía teóricamenteproduciría en él una reconfortante sensación de hallarse donde debía estar yhaciendo lo que debería hacer, situación que acabará definitivamente con eldolor que significa el ir en contra de las normas establecidas. No es difícil desconocertal situación debido a que cada vez que por algún motivo nos “liberamos” de lapesada carga de asumir el modus vivendi de ser seres humanos y actuamosnaturalmente, desnudos y sin prejuicios, sentimos un alivio muy grande ygratificante. Eso mismo deben haber experimentado los primeros humanos queaparecieron sobre la Tierra —si nos atenemos a los más antiguos mitos que nosrevelan de algún modo cuál era la forma de vida de nuestros antepasados.
Dicho esto se podría afirmar que el método sensorial sí es unarealidad, que desarrolla una filosofía auténtica y completa, paralela a larazonal —lo mismo que la intuitiva—, solo que hoy es desconocida o negada porquienes practican exclusivamente la filosofía razonal imperante. La filosofíasensorial permite los mismos logros que obtienen las otras dos y quienes lautilizan llegan a alcanzar plenamente las expectativas de las culturas que lahan asumido.
- Los discursos filosóficos
Toda filosofía, para ser transmisible, debe plasmarse mediante undiscurso estructurado. Pero cada método ha desarrollado su propio tipo dediscurso. En el caso de la filosofía sensorial los elementos que emplea son losmás afines a los sentidos y comprenden: el espacio físico, las percepcionesvisuales o imágenes, los objetos, los sonidos, las emociones, los olores y lasactividades propias del ser humano. Se trata en suma de cuentas de discursostopográficos y cinéticos cuyas unidades de sentido no son el logos ni los símbolospuestos sobre una superficie plana (como en el caso de la escritura). En lafilosofía sensorial los ladrillos con que se construyen las ideas son las cosastangibles y visibles y cómo éstas se manifiestan y se desplazan a nuestroalrededor. Es así que tanto una piedra como un árbol, al igual que cualquierobjeto mayor como el Sol o el viento, constituyen las piezas fundamentales parahilar los pensamientos y con ello desarrollar mensajes complejos. Muchasdanzas, por ejemplo, son largos discursos filosóficos para quienes las sabeninterpretar sin que ellas requieran ser traducidas en palabras para sercomprendida. Precisamente a esto, en tal filosofía, se le llama comprender, ydicho acto no pasa necesariamente por un análisis razonal. Lo que se busca en estetipo de filosofía es que el receptor comprenda las cosas, no que las conozca —comosucede en el caso de la razonal— o que las entienda —como pasa en el de laintuitiva. La humanidad, mucho antes de inventar la escritura, filosofaba demodo sensorial y con ello creó muchas de las civilizaciones conocidas. Lafilosofía razonal aparece tiempo después, cuando ya el factor humano, tal comolo conocemos, estaba completamente desarrollado.
- La filosofía andina
Recapitulando lo dicho, se propone aquí que el posible origen de lohumano sea un factor todavía desconocido al que se le ha puesto por nombreimpulso filosofante. Cuando ello ocurre, en el ser afectado se produce un “desenganche”de su normal y habitual comportamiento —sujeto estrictamente a las leyesnaturales—y toman conciencia de haber adquirido un estado de ajenidad conrespecto al entorno en donde se encuentra. Dicha ajenidad lo que le provoca es unainevitable sensación de soledad y abandono, a diferencia de la seguridad yconfianza que significaba el estar apegado ciegamente a la naturaleza. Se le hallamado impulso filosofante debido a que su acción es obligar al ser que lopadece a identificar e individualizar el medio en el que vive y al que ya no puedever como parte de él, como algo natural e indivisible, sino como una cosa extrañay amenazante, situación que de algún modo es una condición típica del filosofar.Nada produce temor cuando se desconoce, y la naturaleza no asusta a sus seres másallá de su contexto específico pues cada cual vive su propia y única realidad. Encambio con el impulso filosofante se resquebraja este sistema y se producentemores pánicos frente lo que antes no tenía porqué ser percibido, entre ellasla muerte, miedo que va más allá de lo que siente un ser ante a un ataque o unasituación riesgosa. Los animales de por sí no conciben la muerte, mientras queel que sufre el impulso filosofante logra precisarla y comprende su magnitud,situación anómala para todo ser vivo y que ocasiona la imposibilidad de llevar unavida plena y sin aprensión.
Todo esto es un drama nada grato y cuyo único remedio ha sido hastaahora el recurrir al mismo impulso filosofante para elaborar, usando suspropias características filosofantes, diversos paliativos. Se trata entonces deproponer estilos de sociedades que imiten la organización y estructura de lanaturaleza donde todo tiene sentido, explicación y encaja en su lugar. De esamanera el afectado, el humano, puede llegar a pensar que está recuperando suinterrelación con el medio y que no está perdido ni abandonado en un lugarincierto.
En el caso particular del pensar andino ―y al decir andino se involucraen este concepto a una serie de culturas desarrolladas en las distintasaltitudes y latitudes de la cordillera de los Andes― podría decirse que, dadasus peculiaridades, encaja muy bien dentro del sistema o método sensorial,aquel que sostiene su accionar sobre la noción de que, para alcanzar el estadooriginal y recuperar la vida equilibrada, se debe observar a la naturaleza yextraer de su comportamiento las normas fundamentales que el ser humano debeasumir durante su vida. Esta observación e interpretación lo que busca es elcomprender, al captar el ritmo y sentido real de las cosas tal como deben ser yno como el hombre las ha deformado por causa del impulso filosofante. Elfilosofar sensorial se desenvuelve sobre el terreno natural; no utiliza ellogos o el estros, que son los elementos propios de los otros dos métodos, sinoel factos, que viene a ser la unidad de sentido conformada por las cosasfísicas o las acciones humanas ejecutadas sobre ellas. Si vale la comparación,es lo mismo que si, en vez de redactar un libro empleando palabras, esto mismose hiciera pero usando objetos puestos sobre un determinado espacio. Tanto lalectura gráfica como la fáctica hacen lo mismo: descifrar signos, y quiendescifra lo hecho por un filósofo sensorial puede llegar a comprender lo queéste ha querido decir.
Existen diferencias entre los conceptos comprender, conocer yentender en la medida que cada uno de estos conceptos llevan filosóficamente a objetivosdiferentes: con el comprender no se busca modificar el interior ni laconstitución real de la naturaleza; solo se persigue orientarla y utilizarla.En cambio con el conocer se pretende identificar su estructura básica paraformar otras nuevas que la propia naturaleza no ha dispuesto. Con el entenderlo que se procura es descubrir qué fuerzas actuantes se dan detrás de cadafenómeno y objeto que el ser humano percibe, pues tal como los ve no son comorealmente son.
Con esto se explicarían muchas cosas que hasta ahora, usando elmétodo razonal, no han sido posibles de ser comprendidas debido a lapersistencia en encontrar un logos como eje central del pensamiento filosóficoandino. Como un ejemplo sencillo se puede mencionar el caso del Cápac Ñan o elgran camino inca del Cusco. Al hacer su recorrido se tiene la sensación de irtranscurriendo por cada página de un libro desde su inicio hasta el final y elcual no es producto de la casualidad sino obra de filósofos quienes pensaronmuy bien la manera de trazarlo, colocando en su trayecto los respectivos signoso mensajes que todo caminante debería interpretar. De esta manera se transmitenconceptos, nociones e ideas diversas sobre el mundo y el hombre inserto dentrode él. Lo mismo se diría de ciertos lugares expuestos ante el hombre que habitaen la selva y de cómo estos se pueden leer y comprender con solo saber la fórmula.
Se podría objetar esto diciendo que solo se está dándole unainterpretación subjetiva a lo natural y que eso no es obra del ser humano. Perosi se observa detenidamente nada por donde el hombre transita ha dejado de sertocado por él mismo, y hasta la más humilde trocha contiene una lectura. Lasaltas culturas andinas optaron por este método, del mismo modo que decidieronemplear elementos propios para todo orden de cosas como en la arquitectura,donde escogieron a la piedra como alma máter, o en la contabilidad, donde emplearonhilos o semillas para realizar las más complejas operaciones numéricas. Noutilizaron la rueda no por desconocer el círculo ―pues lo usaron en muchas desus manifestaciones culturales― sino por no considerarlo como el modo adecuadopara desplazarse. Mientras para los fenicios la superficie de barro fue la idealpara la escritura para los andinos no lo fue, aunque podría haberlo sido puesconocían perfectamente la capacidad de dicho material para perpetuar lossignos. La inteligencia no consiste en aplicar todo lo que se tenga a la manosino en servirse bien de aquello que se sabe manejar.
Cada día se descubren nuevas culturas milenarias en el mundo andinoy con ello el reto de comprender su modo de filosofar aumenta. En todos loscasos lo que se nota son distintas y variadas propuestas o rutas a tomar,algunas contradictorias con otras, lo que revela algo que es común al filosofary es que no se trata de un pensar monocorde y uniforme sino de un sinfín deproposiciones hechas por otros tantos filósofos con espíritu crítico. Quererunificar miles de años de vivencia a través de una sola expresión simbólica,mítica o filosófica es un error tan grande como querer tomar un solo idioma ―porejemplo el quechua― como el único válido, dejando de lado los muchos otros que huboy que todavía se dan. Esa es la explicación de porqué en este trabajo no se consideraconveniente que se deba buscar en las palabras o logos andinos la esencia de sufilosofar puesto que ello fue empleado solo para el habla, para lacomunicación. El verdadero filosofar andino está plasmado en la mismanaturaleza a la cual pretende imitar, hecho que abarca expresiones humanas tanvariadas como la música, la danza o el arte.
- Conclusión
Al abandonarse la definición clásica de filosofía hecha desde lamirada occidental, aparecen nuevas posibilidades de ampliar su campo de accióny sus potencialidades. De ese modo caben opciones no contempladas antes, entreellas la existencia de una filosofía andina. Ésta se ejerce plenamente pero no empleandoel logos, la palabra ―como se hace en Occidente― sino utilizando el factos, quees una unidad de sentido que comprende todos los objetos de la naturaleza máslos hechos humanos. Con ello es posible construir discursos filosóficos quetienen por objetivo el cumplir con la finalidad última del filosofar que es elprocurar devolverle la tranquilidad al ser humano perdida por causa del impulsofilosofante, responsable de su humanización y alejamiento de la naturaleza.
- Coda
Lo que se ha querido expresar aquí es tan solo un acercamiento auna nueva manera de ver las cosas, no así exultar una idea que puede sonar muybien pero que puede ser vana o equivocada. El objetivo ha sido simplementemotivar a quien escuche a que se incentiven en su mente otras posibilidades quepuedan resolver viejos enigmas o inspirar mejores caminos hacia suentendimiento. Como se dijo al principio, si no se osa abrir senderos dondeparece no ser viable es difícil ejercer la filosofía y solo se terminarepitiendo lo ya consabido sin opción a salir de tal círculo vicioso. Ojalá queestas reflexiones cumplan con ese anhelo y sirvan en la mejor medida paraencontrar las respuestas que desde siempre el ser humano ha tenido.