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JOAN MIRÓ DIBUJANDO EN LA ARENA

Etiquetas: [Mediterráneo]  [Barcelona]  [Joan Miró]  [piedra]  
Fecha Publicación: 2011-12-07T11:08:00.000-08:00

                      


     Joan Miró (1893 - 1983) en el borde del Mediterráneo, armado de un largo palo a modo de lápiz, dibuja en la  arena dando prueba que  cualquier soporte es válido (orilla de playa) para dibujar y para hacer arte y que, ante la ola que avanza deseosa de destruir toda huella de la obra, el artista verdadero siempre está dispuesto a comenzar una y otra vez. En todo caso, Joan Miró dejó su bella marca sobre el planeta.



Todos los grandes creadores tienen historias o relatos relacionados a su vida que muchas veces son desconocidas por las mayorías. Esto se debe a que la obra del artista siempre ha sido considerada más importante que su vida cotidiana y los multiples y, a veces, exquisitos relatos que pueblan su vida desaparecen entre los pliegues del olvido. Esto es justo e injusto, pues a veces resulta provechoso descubrir que ese gran maestro también fue un ser normal, tan normal como usted y yo. Hecha la advertencia, ahora me atrevo a relatarles una anécdota en la vida del gran pintor catalán, Joan Miró.

 Se cuenta que en cierta oportunidad Joan Miró caminaba por una playa de Barcelona en compañía de su representante.  Acompañados del rumor del Mar mediterráneo que bañaba las arenas, el tema giraba en torno a las preparaciones de una próxima muestra de Miró. El representante de Miró reportaba en detalle todos los pasos realizados y los que aún faltan realizar. De pronto, el maestro pintor se inclinó y recogió una pequeña piedra que resaltaba entre las arenas. Se irguió y la pareja continuó la caminata. El representante advirtió el gesto, pero no dijo palabra alguna al respecto. La conversación se reanudó y luego de un dilatado tiempo, el artista y su marchand tomaron los últimos acuerdos. Olvidaba mencionar que Joan Miró, durante aquel tiempo, pasaba la piedra de una mano a la otra, a veces sobándola y otras, apretándola, hasta que, concluída la conversación, de impromptu Miró lanzó  la piedra, la cual fue a dar detrás de una duna.

Para sorpresa de Miró, su representante partió en carrera rumbo a la duna. Al rato regresó con la piedra en una mano. Cuando el artista le pidió que explicara su extraño comportamiento, el representante contestó: "Hace media hora esta era una piedra común y corriente. Pero después que ha estado en sus manos tanto tiempo se ha convertido en una escultura."

Nunca se ha sabido qué respondió el maestro, pero sí se sabe que el acaudalado representante conserva la piedra, en un lugar preferente de la sala de su casa, en una urna de cristal, la misma que reposa sobre una base de fino cuarzo rosado y que lleva grabado la siguiente maravillosa inscripción: "Escultura de Joan Miró." 

 Si este relato es cierto o no, no importa. Lo importante es que pudo serlo. 

GAM KLUTIER : LECTURA DE LUZ

Etiquetas: [Gam Klutier]  [Escuela Nacional Superior Autónoma de Bellas Artes del Perú]  [Museo Pedro de Osma]  [muestra de pintura]  [Isabel Aninat Galería de Arte]  [exhibición]  
Fecha Publicación: 2011-12-05T17:38:00.000-08:00

                                                                        


Mañana, 7 de diciembre de 2011, en el Museo Pedro de Osma se inaugura una importante muestra pictórica del gran pintor de nacionalidad holandesa, Gam Klutier. La muestra va desde el 7 de diciembre de 2011 hasta el 8 de enero del 2012. La exhibición puede ser visitada de martes a domingo de 10am a 6pm.

El maestro pintor Gam Klutier tiene treinta años de residencia en suelo peruano y la historia del arte lo ubicará entre los principales maestros que han contribuido al desarrollo de nuestra plástica nacional con su auténtica y prolífica obra. Klutier, como todo hombre que vale, es sencillo, afable y generoso. Siempre está dispuesto a enseñar lo mucho que sabe. Tan solo hay que pedirle. Qué pena que la Escuela Nacional Superior Autónoma de Bellas Artes del Perú (ENSABAP) no lo cuenta entre sus profesores, aunque fuera por un par de horas  a la semana. Los estudiantes se beneficiarían enormemente.    

En honor a la verdad Gam Klutier es un pintor universal. Es la personificación del pintor moderno, de enormes condiciones creativas.

A continuación reproduciremos algunas ilustraciones del hermoso catálogo que ha preparado para esta magna exhibición. El catálogo lleva la inteligente presentación de la galerista chilena, Isabel Aninat.

La muestra de Gam Klutier es un magnífico cierre de año de nuestro cartel artístico. La selección de cuadros es digna de presentarse en los museos más prestigiosos de las principales ciudades del mundo. Se nos ocurre Nueva York, Madrid, París y Roma. 



                                                                   



                                                                         


                                                                    


                                                                              


                                                                             


                                                                         


                                                                      


                                                                                           

ERNEST HEMINGWAY Y SU ÚLTIMO CENTAVO

Etiquetas: [Pauline Pfeiffer]  [Key West]  [Lucy mariátegui]  [Gonzalo Mariátegui]  [Ernest Hemingway]  
Fecha Publicación: 2011-09-19T13:55:00.000-07:00

                                                      

                                              Ernest Hemingway ante su máquina de escribir.

La vida de Ernest Hemingway se puede describir mejor como la de un gitano, de un errante consuetudinario. De los cinco continentes, viajó extensamente por tres: América, Europa y África.  En los tres conoció aventuras. A veces fue protagonista de éstas, sea de cazador o de pescador. Participó en dos guerras mundiales. Y cuando no fue protagonista fue observador. Me refiero a su condición de aficionado de el toreo. 

Pocas escritores han imprimido su personalidad en las casas que han vivido. Muchas de ellas han sido convertidas en museos o santuarios seglares para sus lectores o para los que conocen su leyenda pero no su obra. ¡Qué terrible!

Tal vez la casa de Hemingway en Key West (Florida) puede calificarse como uno de los lugares en que fue más feliz. 

En realidad de verdad (como diría mi inolvidable maestra, Dra. Ella Dunbar Temple) la casa de Key West era propiedad de su segunda esposa la heredera, Pauline  Pfeiffer, la cual la adquirió con la ayuda de un tío millonario. 

Es sabido que Hemingway practicó mucho deportes. Entre ellos está el box, la cacería, la pesca y la natación. Para poder nadar todos los días, Heminway se ausentaba de la casa en busca de una pileta o el mar. No tengo cierto a cual de estos lugares iba con preferencia. 

Y así fue que, el que esto escribe, con motivo de un viaje en el año 2001 a Florida, con el propósito de corregir una operación mal realizada en Miami el año anterior en su rodilla derecha, durante la rehabilitación viajó en auto de Miami a Key West (Cayo Oeste), la isla más austral de la península de Florida. Gracias a su hija Lucy, al frente del timón, el largo viaje fue ameno.

A nuestra llegada la pregunta obvia era: ¿dónde queda la casa de Ernest Hemingway?

La casa es hermosa, su estilo es adecuada al clima caribeño. Es de dos pisos,de techos inclinados, lleno de angostos ventanales de cielo raso a piso para garantizar una adecuada ventilación. La casa está rodeada de frondosos jardines. Todo es tan distinto de su tierra natal.

Pero volviendo a nuestro recorrido, por la casa nos encontramos con decenas de gatos, muchos de ellos descendientes de Snowball (bola de nieve), el gato que un capitán de barco le regaló al escritor. Admito que nunca he caminado entre tantos gatos.

Pero volvamos al motivo de este post. En el jardín hay una piscina (grande y rectangular) que Pauline, con dinero de su acaudalado tío, mandó construir y que ella, amante esposa, al regreso de Hemingway luego de un dilatado viaje, se lo regaló, sin advertencia previa. Los guías dicen que la sorpresa fue enorme y que el escritor, aterrorizado ante la enorme cuenta que creía le esperaba, reprochó duramente a su mujer y sacando un centavo del fondo del bolsillo de su pantalón, voz en cuello y con la cara enrojecida exclamó que ella gastaría hasta su último centavo: You´ll cost me my last penny! Y, sin más, arrojó la moneda de cobre a la piscina. Luego Hemingway se enteraría de la verdad y recuperó la compostura. Pauline, de otro lado, mandó sacar el centavo del fondo de la piscina y lo hizo incrustar al borde de la misma, cubriendo la moneda con un grueso vidrio transparante, que a la fecha permite ver la moneda. Al costado mandó inscribir: HEMINGWAY´S LAST PENNY (el último centavo de Hemingway).

Años después con la asignación pecuniaria que acompaña el Premio Nobel, Hemingway nunca más tuvo que preocuparse que una mujer se llevara su último centavo.



                              
    Gonzalo Mariátegui, con la pierna enyesada, en la puerta de la casa de Hemingway  en Key West, U,S.A.                                               




  Cuarto en el segundo piso  donde Hemingaway trabajaba en su casa de Key West, (Florida, U.S.A.)
                                                                                                                     

ÁNGEL CHÁVEZ : MAESTRO DE LA PINTURA PERUANA

Etiquetas: [Museo italiano Lima]  [Instituto Cultural Peruano Norteamicano Miraflores]  [Ángel Chávez]  [Museo de Arte de Lima]  [Museo de Arte Contemporáneo]  
Fecha Publicación: 2011-09-15T14:25:00.000-07:00



                                                       


Traer Ángel Chávez (1929-1995) a la memoria siempre es motivo de enorme admiración y alegría. Su paso por la tierra fue breve, si se considera que ahora la expectativa de vida en el Perú ha aumentado notablemente. Debió seguir con nosotros, pero una cruel enfermedad nos lo arrebató.

Ángel Chávez, además de ser una magnífica persona fue un extraordinario artista plástico. Fue amigo de sus amigos y amigo de sus enemigos. Era incapaz de tender una trampa a nadie. Todo lo contrario. Siempre estuvo dispuesto a ayudar a todos.

No creo exagerar cuando afirmo que su dominio tanto del color como del dibujo lo hubiera hecho un digno rival de los artistas más destacados del Renacimiento.

La historia de la plástica peruana registra dos pintores que como nadie dominaron el color rojo. Por orden cronológico recordamos a Ignacio Merino, quien con su singular rojo profundo, ha merecido que a su artificio se le denomine "Rojo Merino" y el rojo vibrante de Ángel Chávez mereció el nombre de "El rojo Chávez". Con gran orgullo admito que en 1977, estando en su taller, fui yo quien le puso el ese magnífico mote. No dudo que habrá gente que dirá lo contrario. No importa. Aún recuerdo el brillo en sus ojos cuando lo pronuncié por primera vez. Eso es suficiente para mí.

Proseguiremos en la gran cruzada que este blog se ha impuesto: lograr que Ángel Chávez reciba, más temprano que tarde, la muestra retrospectiva que hace tres lustros se le viene mezquiniando y que debe organizarse con  la generosa ayuda sea del Museo de arte de Lima, el Museo de Arte Contemporáneo (Barranco), el Museo Italiano (Lima) o el Instituto Cultural Peruano Norteamericano (Miraflores) u otra institución de igual nivel; y, finalmente, que se publique el gran libro de su vida y obra para que las generaciones presentes y futuras sepan que hubo un pintor que se dedicaba a pintar a su pueblo, con sus mujeres mochicas, robustas y bellas, con su singular ojo de pintor dotado. 

Vaya nuestro mayor agradecimiento a Margarita Yamamoto, Carmen Yamamoto, Guillermo Ayala Jacobs, Gabriela Lavarello Vargas de Velaochaga, Carmela Lavarello de Mariátegui, Colección privada, M P-RM, Élida Román Padín, Julio Chávez Achong, Leopoldo Lituma Agüero y Manuel Figari Rouillón, todos grandes admiradores del Maestro Ángel Chávez por cuyo esfuerzo hemos podido acceder a las imágenes que incluímos en este post. 

Este blog continuará publicando fotos y noticias sobre el Maestro Ángel Chávez hasta que su obra reciba el justo trato que merece.



           
                                                                                       

                                         
                                                                                         
                                                                                   



                                                                                



                                                                                
 
                                                                                  

                                                                     



                                                                               
                                                                                   



                                                                               



                                                                                                                                                                



                                                                                


                                                                         
                                                                                                                     

                                                                                                                                                                                                                                                  
                                                                                 



                                                                        



                                                                              


                                                                                 
























            



                                                                                 








                     








                                                                                                                            



                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                  

APRECIACIÓN DE "MADAME BOVARY" POR ÉMILE FAGUET

Etiquetas: [George Sand]  [relismo]  [literatura francesa]  [Madame Bovary]  [novela realista]  [Gustavo Flaubert]  [Émile Faguet]  
Fecha Publicación: 2011-08-28T18:56:00.000-07:00

 Hace unos días mientras buscaba algo nimio entre una ruma de papeles, encontré algo que juzgo de suma importancia. Se trata de un extracto del libro "Flaubert" escrito por Émile Faguet (1847 - 1916), literato francés, el cual, con una prosa sencilla y directa, valora la calidad literaria de “Madame Bovary” de Gustavo Flaubert. El artículo proviene del tomo VII del Columbia University Course in Literature (1928). Me he permitido traducirlo del inglés al español para deleite de nuestros lectores. En verdad se trata de una valoración extremadamente bien escrita y que puede servirles para un mejor entendimiento de la novela "Madame Bovary." En cuanto a la calidad de la traducción, ofrezco mis sinceras disculpas.




                                    
                                         Émile Faguet (1847 - 1916)



                                                                                    


                             UNA APRECIACIÓN DE MADAME BOVARY

                                                   de "Flaubert" por Émile Faguet



La construcción de la obra es maravillosa. El autor ha encontrado un medio para introducirnos en la vida de un pequeño pueblo sin permitir que ninguna de las miles de imágenes en que nos lo muestra invada el personaje principal y desvíe nuestra atención de ella. Emma siempre ocupa el centro de la imagen, y nunca dejamos de verla y sentir su presencia, incluso cuando se trata de Tuvache o Binet (personajes secundarios de la novela). En este sentido, la presentación de la feria agrícola es una obra maestra, pero tomen nota que todas las escenas se realizan de una manera similar, y que no hay una que, aunque interesante de por sí misma, no nos lleve de vuelta al personaje central en el momento mismo en que parece que nos aleja de ella. En este sentido, el libro está encima de toda crítica, excepto tal vez por el prólogo, es decir, el primer matrimonio de Bovary, pero debemos recordar que debe quedar claro de cómo Bovary llegó a casarse con Emma. Una criatura sin iniciativa, que tuvo que ser arrastrado a un primer matrimonio por su madre. Sólo cuando es viudo, y puesto en libertad, por decirlo así, de este primer matrimonio que se atreve a escoger por sí mismo, y, sea dicho, con una buena dosis de ayuda en esta acción...

El tono general del libro es la de un escritor concienzudo, severo y distante. En primer lugar está el cuidado de establecer la verdad, con la exactitud más rigurosa e inatacable. Luego está el odio y el desprecio mostrado (demasiado marcado) hacia el burgués provinciano, el hombre de "toscas sensibilidades" y, sin duda podemos encontrar, como Sainte-Beuve lo hizo, que demasiado trabajo ha sido tomado para excluir de esta pequeña colección de seres humanos toda alma verdaderamente generosa, toda mente elevada. Sin duda, es una novela de misántropo. ¿Pero acaso la gente nunca se dará cuenta que la novela realista es la representación de la humanidad común, y que el alma generosa y la mente elevada son excepciones? ¿Acaso no es cierto que el promedio de la raza humana está compuesta por seres que no son generosos o villanos, sino de mente vulgar, egoísta, vanidosa, codiciosa u obsesionada? Ahora bien, si no existe una sola persona virtuosa, propiamente dicho, en "Madame Bovary", tampoco hay un pícaro, ni uno solo. Flaubert ni siquiera ha mostrado lo peor de sus personajes. No ha dicho nada de la hostilidad y furiosos odios que son tan comunes en los pueblos pequeños. A lo sumo, hay un poco de chismería. Algunos de sus personajes son simplones, el resto son casi simplones. Son egoístas o tontos, y eso es todo. ¿Es esto tan lejos de la media de la verdad, visto con los ojos de un misántropo? Flaubert era un misántropo, no porque consideraba malvados a los hombres, sino porque los consideraba tontos. Detestaba la estupidez humana, con execración y rabia. Lo exasperaba. Pero no tenía alguna fuerte creencia en la maldad de los hombres, y parece haberlo considerado insignificante. Esto seguramente no es misantropía feroz.

Y luego, desde otro punto de vista, el libro es un acto de reacción ardiente contra el Romanticismo. A menudo parece no ser más que un panfleto contra el Romanticismo, una orden elaborada en contra de su influencia. Los responsables de las transgresiones de Madame Bovary son Walter Scott, Byron, Lamartine, George Sand, discos y recuerdos; también lo es toda literatura de la imaginación y la sensibilidad. Otro de los libros de Flaubert se titula "La Educación sentimental"; esta podría llamarse "La educación romántica". Es extraño, y además abona al haber de ambos, que Flaubert y George Sand se hubieron hecho amigos con un afecto sincero, el uno por el otro, hacia el final de sus vidas. En un principio, Flaubert podría haber pasado por enemigo mortal de George Sand. Emma es la heroína de George Sand, privada de su poesía y lanzada hacia el ridículo. "¿Desea usted ver lo que la fundación de San Valentín, de Indiana, y de Lelia es? Aquí está: Emma Bovary," es lo que Flaubert parece estar diciendo en cada página de su novela.

La intención es inequívoca. En cada línea se encuentra escrito: "El burgués es un tonto, pero la mujer que tiene aspiraciones por la vida artística y que desea escapar de la vida burguesa, es la más tonta de todos." El dualismo eterno de Flaubert, que era uno de sus tormentos, uno de sus molestias, y sin embargo uno de los poderes, es evidente una vez más aquí. Había en él un romántico que encontró aburrida la realidad, y un realista que encontró el romanticismo vacío, un artista que considera grotesco al burgués, y un burguesía que consideraba pretenciosos a los artistas, y el conjunto estaba envuelta en un misántropo que considera ridículo al mundo. Si "Madame Bovary" es una gran obra maestra, es debido a que Flaubert puso todo de sí mismo en ella, y el libro fue escrito por un romántico que se deleita en ajustar las narices de los burgueses, y por un realista que analiza el cerebro de una de las heroínas de George Sand con el fin de mostrar en qué extravagancias sus ambiciones espirituales finalmente la condujeron. De ambos propósitos derivó un placer agudo, no exento del todo de crueldad. El haber encontrado un medio de dar rienda suelta a uno y al mismo tiempo de todo odio del romanticismo por la burguesía, y toda la amargura de la burguesía contra el romanticismo, contenía algo que podía saborear.

En cuanto a la moralidad de la obra, no diré nada al respecto. "Madame Bovary", puede ser mortal o saludable. Es muy fácil tomar a Emma a como modelo, diciéndose a sí mismo que nada es más simple que evitar los errores en la vida doméstica que es la única (y no su mal comportamiento moral) la que llevará a la muerte; entonces el libro será perfectamente corrupto. También es fácil creer, junto con el autor, que el desorden moral y material siempre están unidos entre sí, y, en asociación, siempre llevan a la ruina; entonces el libro será altamente moral. Tomando todo en consideración, solo de acuerdo con el espíritu con que es leído es que éste será bueno o malo, lo que equivale a decir que cada lector hará de él lo que él mismo es, y que en consecuencia el libro en sí mismo es indiferente. Si desea repetir una famosa frase que no es del todo correcta, el libro es tan moral como la experiencia. Sólo que la experiencia no es moral, ni tampoco es inmoral. No enseña el vicio, ya que el vicio rara vez tiene éxito. No enseña la virtud, puesto que la virtud no suele tener éxito tampoco. Si enseña un término medio, compuesto por la prudencia y el cuidado para evitar el exceso en todas las cosas, buenas o malas. Enseña orden, regularidad, rectitud, exactitud y visión de futuro, todas las calidades medias que no son virtudes. Todo libro realista, por su propia definición, si está bien escrito, enseñará esto y no otra cosa. "Madame Bovary" es un libro realista muy bien escrito.

AQUILES RALLI : PINTOR DE LO PERUANO

Etiquetas: [Julia Codesido]  [Centro Cultural de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos]  [Aquiles Ralli]  [Callao]  [muestra de pintura]  [Jose Sabogal]  
Fecha Publicación: 2011-08-11T18:09:00.000-07:00

                                                                                

AQUILES RALLI (1925 – 2010), fue un destacado pintor peruano. Nació en el Callao. Ralli pudo estudiar en la Escuela de Bellas Artes de Lima como otros muchachos de su tiempo, pero prefirió aceptar la singular invitación del maestro José Sabogal y se fue a estudiar al taller privado de éste donde recibió una formación excepcional tanto a cargo del maestro como de la gran pintora Julia Codesido. En aquel tiempo Sabogal ya se había separado de la Escuela Nacional de Bellas Artes de Lima y habiendo dejado atrás las obligaciones burocráticas que le imponía ser director, Ralli tuvo la suerte de gozar de la atención plena del pintor cajamarquino. Ello le significó no pertenecer a ninguna clase de la Escuela de Bellas Artes, como no poder aspirar a algún premio. Quizás la medalla de oro. Tal vez una beca a París. Condiciones tenía para aspirar a cualquiera de estos reconocimientos. En las distintas oportunidades que tuve el privilegio de conversar con él, jamás le escuché una palabra de arrepentimiento por no haber seguido el medio convencional. Aun en su quinta década de vida, época en que lo conocí y más lo traté, sólo le escuché pronunciar palabras de admiración y gratitud para sus maestros Sabogal y Codesido.


Aquiles Ralli perteneció a aquel luminoso grupo de pintores conformado por Ángel ChávezVíctor Humareda y Oscar Allaín que contra viento y marea lucharon para vivir de su oficio: la pintura. Desde que empuñaron el pincel ninguno se desprendió de él. Ellos eran pintores de profesión, no pintores domingueros. La pintura era su vida y pintaron hasta el último de sus días.


Aquiles Ralli era hombre de carácter, de pocas palabras, pero cuando hablaba todos escuchaban. Ya no está físicamente entre nosotros, pero nos ha dejado una importante obra poblada de campesinos, niños jugando, parejas bailando. Aquiles Ralli fue el pintor peruano que con maestría pintó los temas de nuestra costa, sierra y selva. A él le damos nuestras eternas gracias.


A continuación adjuntamos algunas fotos de la importante muestra que se realizó en su honor en el  Centro Cultural de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (Lima) en la sala principal de exhibiciones en el año 2010.


No dudamos que en un futuro próximo se realizará una muestra aun mayor, a la altura de Aquiles Ralli, el artista que nunca pidió nada y mucho mereció. 

                                                      
                                                 
                                                 
                                                    
                                                     
                                                         

                                                  
                                                                                    








                                          























                                                                             

PINTOR GAM KLUTIER TRIUNFA EN CHILE

Etiquetas: [pintura holandesa]  [Holland]  [Gam Klutier]  [Sietejeringas]  [pintura contemporánea]  [Chile]  [Isabel Aninat Galería de Arte]  [Karel Appel]  [Peru]  [Netherlands]  
Fecha Publicación: 2011-07-25T13:20:00.000-07:00

 
                                                                       

Gam Klutier(1946) el destacado pintor holandés que desde treinta años viene residiendo y trabajando en Lima, Perú, acaba de inaugurar una lucida muestra individual de pintura titulada "El Arte como Metafysica" en la prestigiosa Isabel Aninat Galería de Arte ubicada en Santiago de Chile.

Con una colección de selectos cuadros de gran formato, realizados en óleos y acrílicos sobre lienzo, Gam Klutier ha llevado al entendido púbico chileno una importante selección de su arte, la misma que ha sido recibida con admiración. 

Klutier es un artista cuajado, de enorme talento y propietario de un lenguaje plástico propio que lo ubica entre los artistas más importantes de la contemporaneidad. En su juventud trabajó en el taller del extraordinario pintor holandés, Karel Appel, una de las figuras más importantes del arte del siglo XX.

El maestro Klutier reside en Lima, Perú, donde es respetado por la calidad de su pintura y estimado por su bonhomía, libre de poses. Personaliza al artista cabal, cordial y talentoso. Klutier es un artista que no se repite. Cada cuadro suyo es una nueva aventura que sorprende a conocedores y recién iniciados. Es el artista auténtico.

Holanda ha sido generosa en la producción de artistas. La historia del arte está llena de páginas de holandeses que a través de los siglos han contribuido a la noble tarea de la creación de la belleza. No creo exagerar cuando afirmo que cuando se escriba la historia del arte definitiva la pintura de Gam Klutier ocupará un destacado lugar en la cima.


Con gran entusiasmo recomendamos a nuestros lectores de Chile que visiten la muestra en:

Galería de Arte Isabel Aninat:


Espoz 3100, Vitacura, Santiago, Chile


tel: (56-02) 481 98 70 / 481 98 71


HORARIOS


Lunes a Jueves: 10:00 - 20:00 hrs


Viernes: 10:00 - 19:00 hrs


Sábado: 11:00 - 14:00 hrs


 
 
                                            100 x 100cm tela. 2011





                                                 100 x 100cm acrilico sobre tela. 2001  

          

                                                                                
100 x 100 tela. 2011



                                 

                                                   

                                            100 x 120cm.                                           

EL QUIJOTE Y LOLITA

Etiquetas: [Humbert Humbert]  [Vladimir Nabokov]  [Miguel de Cervantes]  [Lolita]  [novela]  [El Quijote]  [narrativa]  
Fecha Publicación: 2011-06-09T20:48:00.000-07:00

                                       

Miguel de Cervantes y Saavedra  (1547 - 1616)                                                   


                                                                
Carátula de Don Quijote de la Mancha



Vladimir Nabokov (1899 - 1977)



    Carátula de Lolita                                                                          
                                                                             
                                                            

¿Qué pueden tener en común las novelas Don Quijote de la Mancha de Miguel de Cervantes y Lolita de Vladimir Nabokov? Nada, contestará la mayoría. De primera intención yo habría contestado igual. Pero hace unos días,  durante el trascurso de mi segunda lectura de El Quijote me detuve atónito ante unas líneas que me remitieron a la novela del genial ruso.


Allá por la década de 1940 Vladimir Nabokov viaja a Estados Unidos con el propósito de enseñar literatura europea en el mundo universitario.  Entre los temas que desarrolla está El Quijote de la Mancha de don Miguel de Cervantes. Los apuntes minuciosos que ha dejado al respecto son testimonio de su dominio del tema. Aunque le gusta la novela y resalta sus virtudes también destaca los que él considera son sus puntos flacos. Finalmente, Nabokov termina negándole al Quijote la condición de la obra literaria más importante jamás escrita.


Pero regresemos al tema de este artículo: ¿tienen algo en común El Quijote de Cervantes y Lolita de Nabokov? ¿Influenció en algo Cervantes a Nabokov? Yo me pronuncio en sentido afirmativo.


Los personajes de las dos novelas, tanto El Quijote como Humbert Humbert, además de grandes lectores, están, no sólo enamorados hasta el tuétano de sus damas, sino que están dispuestos a morir por ellas. Además, ambos protagonistas son mucho mayores que las depositarias de su amor. Hasta aquí podemos decir que estas coincidencias se dan en muchísimas novelas.


Donde el análisis se complica es en la pag. 238 del libro Don Quijote de la Mancha (Edición del IV Centenario, publicado por la Real Academia Española, Asociación de Academias de la Lengua Española), con motivo que El Caballero de la Triste Figura se encuentra haciendo penitencia, y en el momento pertinente clama:
    “Oh Dulcinea del Toboso, día de mi noche, gloria de mi pena, norte de mis caminos; estrella de mi ventura:…”
Ahora pasemos a las primeras líneas con que se da inicio a la novela Lolita, cuando en primera persona Humbert Humbert, exclama:
                    
Lolita, luz de mi vida, fuego de mis entrañas. Pecado mío, alma mía…”

Tanto el grito de El Quijote como el de Humbert Humbert son igualmente apasionados. El ritmo es semejante.


De  ninguna manera insinúo que haya habido plagio de parte de Nabokov. Sí considero que la sensibilidad del artista retiene en el cerebro aquello que le agrada y se lo retorna en otro momento como algo totalmente propio. ¿Es que nuestros libros tienen muchos padres? Hasta aquí mi opinión.


LA RESPONSABILIDAD DE MARIO VARGAS LLOSA

Etiquetas: [Mario Vargas Llosa]  [José Santa María Zúñiga]  
Fecha Publicación: 2011-06-07T21:13:00.000-07:00



SIETEJERINGAS ha recibido de don José Santa María Zúñiga el texto que a continuación trascribimos en su integridad:


LA RESPONSABILIDAD DE MARIO VARGAS LLOSA
Por José Santa María Zuñiga.  Jubilado.

Señor Mario Vargas Llosa. El 69.7%,  13,765,000 de electores peruanos no aceptamos que usted diga que su labor ha terminado con la victoria de Ollanta Humala.

Usted señor Vargas Llosa haciendo mal uso del prestigio que le otorga el premio Nobel, que se lo concedieron no tanto por valores literarios como por su defensa de la libertad en los regímenes totalitarios, ha convencido a un sin número de peruanos a votar por Ollanta Humala, porque según usted, él y su propuesta no representa ningún peligro para el Perú.

El voto de estos peruanos convencidos por sus palabras ha sido clave para el triunfo de Humala y hoy nos encontramos embarcados en una aventura  populista-marxistoide que nadie sabe cómo va a terminar. La situación es muy seria y preocupante porque dado los antecedentes del señor Humala es muy posible que terminemos con dictaduras como las de Venezuela y Bolivia.

Es muy cómodo y también cínico decir que desde Madrid o Londres usted estará atento observando que el señor Humala cumpla con sus promesas. Es igualmente cómodo y cínico trabajar, tener propiedades, estar amparado en una ciudadanía española y decir que en el Perú con Humala, el trabajo, el bienestar  y la propiedad están  asegurados. Si usted verdaderamente cree en sus palabras debería vender sus propiedades en el exterior, renunciar a su ciudadanía española e invertir en el Perú y trabajar como todos nosotros aquí en el Perú. Por su temerario acto y sus consecuencias, le pedimos que comparta con sus compatriotas los riesgos y temores de perder la libertad el trabajo y el bienestar que traen las inversiones las que lamentablemente tardarán mucho tiempo en llegar. Tampoco nos diga por favor que usted vendrá cada fin de año para ver que todo esté bien en el país porque sabemos que gracias a su fortuna, que se encuentra  en el exterior a buen recaudo,  usted viene a disfrutar del verano en las playas limeñas y en el balneario de Asia y que cuando este se acaba regresa a Europa. Su exhortación a votar por Humala ha sido irresponsable y ahora que estamos frente a una amenaza totalitaria chavista demandamos que usted sea consecuente con sus actos y que asuma su responsabilidad y explique claramente que es lo que verdaderamente pretendió con su exhortación a votar por Humala. Muchos no encontramos explicación a esta irresponsabilidad, salvo por la de su rencor y odio por Alberto Fujimori que inexplicablemente usted ha trasladado a su hija Keiko, como si los hijos tuvieran que heredar la culpa de los padres. Me pregunto señor Vargas Llosa si a usted le hubiera gustado  que lo hubieran vetado para recibir el premio Nobel solo por el hecho de que usted era hijo de quien usted mismo describió como un mal padre en uno de sus libros. No es justo ¿no?. Por otro lado, el argumento de que usted votaría por Humala porque quería evitar una dictadura y un gobierno violador de los derechos humanos es poco creíble porque recordamos sus elogios para el gobierno dictatorial de Velasco y su voto por el candidato aprista en el año 2006. Sea sincero, lo suyo es rencor y odio y por esa bajeza  nos ha metido a todos los peruanos en una difícil situación que nos puede llevar a la perdida de nuestra libertad y a un gran atraso para el país. Demandamos que usted  asuma su responsabilidad, no diga que su trabajo ha terminado, venga al Perú y ayude a resolver el problema, en el que irresponsablemente usted y su hijo Álvaro, nos han metido a todos los peruanos.

JAIME BAYLY Y EL MISTERIO DE ALMA ROSSI

Etiquetas: [Viña del Mar]  [Alma Rossi]  [Javier Garcés]  [novela]  [Reñaca]  [Santiago]  
Fecha Publicación: 2011-05-21T11:41:00.000-07:00

                                    La portada de "El misterio de Alma Rossi"
                                     

                                                                           
                                                      Santiago                                                                                 
                            
                                
                                           El balneario de Zapallar                          


                                                                                  
El misterio de Alma Rossi es el críptico título de la segunda novela de la trilogía Morirás mañana del conocido escritor peruano, Jaime Bayly;  novela que ya se está vendiendo con gran éxito en las librerías limeñas. Como Bayly es un escritor conocido y querido en ambas orillas (aunque le duela a muchos), supongo que esta reciente entrega ya debe estar circulando en otras latitudes, especialmente en los países de habla hispana.

El misterio de Alma Rossi es una breve e intensa novela que relata las peripecias de un sofisticado escritor peruano convertido en asesino serial. El protagonista principal, como en la primera entrega (El escritor sale a matar) es Javier Garcés y su máximo objetivo será la aniquilación de la atractiva y sensual Alma Rossi, el amor de su vida, la cual, si alguna vez lo amó, ahora lo rechaza y por eso Garcés ha decretado su muerte. Mientras logra ubicarla, Garcés decide “matar el tiempo” dedicándose a asesinar a una media docena de personas que él estima que, por el daño que le han ocasionado durante sus ocasionales visitas a Chile, merecen morir. Y así, uno tras otro irá cayendo de diferente manera, hasta que por fin, el hombre y la mujer se encontrarán en un espacio cerrado del cual los dos o uno saldrá vivo.

En esta oportunidad, Bayly escoge a Chile como escenario para echar a andar a sus personajes y página tras página nos lleva a La Serena, a Santiago, a Viña del Mar, a Reñaca y Zapallar, y otros lugares que lamentamos olvidar; haciendo que el protagonista (¿y sus lectores?) vaya(mos) y venga(mos) de un lugar a otro, continuamente. No hay tiempo para abrir las maletas y echarse una siesta. Es que esta novela ha sido escrita para leerse de un tirón.

La ficción ocurre en dos mundos (el real y el mundo interior de sus personajes, especialmente de: Javier Garcés y Alma Rossi). A cada momento Bayly nos hace entrar al cerebro de estos sujetos y todas sus intimidades, incluso las reservadas para el Sancta Sanctórum nos son reveladas.

La novela está escrita principalmente en la primera persona (yo), en tiempo presente, pero la ágil pluma de Bayly hace saltar al narrador  cuando estima oportuno a la tercera persona (él) y a veces a la segunda (tú). También narra en tiempo pasado. Bayly introduce una novedad: a  su narrador en primera persona Javier Garcés le da facultades de  omnisciente, lo cual siempre ha sido asignado al narrador en tercera persona. En suma, Bayly es un conductor de fórmula uno que no respeta ninguna señal de la literatura convencional y que, curiosamente, al final gana la carrera. Es decir los lectores quedan satisfechos.

Bayly hace eficaz uso de frases cortas. A veces dos o tres palabras le bastan. Y cual balas, las emplea para lograr el efecto deseado. También merece un fuerte aplauso por sus diálogos. Nada está demás, todo es pertinente.

Sin duda, Jaime Bayly es un conocedor de la condición humana. Tantos años viajando e interrelacionándose con gente de distintas nacionalidades e idiosincrasias le han afilado esa aptitud. Aunque por momentos sus protagonistas pueden parecer exagerados, en otros instantes son de una conmovedora humanidad. El misterio de Alma Rossi es una mixtura de novela policial, de amor y desamor; de momentos serios y momentos lúdicos (hasta carcajeantes). Bayly debe haber reído y llorado mucho al escribirla.

UN LONCHE CON BRYCE ECHENIQUE

Etiquetas: [literatura]  [José Montoya]  [Alfredo Bryce Echenique]  [Un mundo para Julius]  [Gonzalo Mariátegui]  [Federico Camino]  [novela]  [Manuel Bentín Diez Canseco]  [La bonbonniere]  [cuento]  [colegio Santa María]  
Fecha Publicación: 2011-04-04T16:45:00.000-07:00

                                                                                                   
Gonzalo Mariátegui, Alfredo Bryce Echenique y Manuel Bentín


En este momento soy presa de un virulento resfrío y entre estornudo y estornudo con gran esfuerzo escribo esta nota.


Resulta que el jueves pasado, por gentil invitación del escritor Manuel Bentín (conocido por sus amigos como “Manongo”) concurrí a La bonbonniere a tomar lonche en compañía de algunas de las personas más simpáticas e inteligentes de Lima. Allí estaban por orden alfabético: Federico “Fico” Camino (filósofo y humanista), José “Pepe” Montoya (poeta y cuentista) y Juan “Juanito” Thorne (hombre de mundo  y ameno conversador).

La cita fue fijada para las 6:30 PM, hora adecuada para un tradicional lonche limeño. Para los que no conocen la palabra “lonche” les hago presente que éste es el equivalente de la “merienda” española (entre 5 y 8 PM) o el afternoon tea inglés (entre 3 y 5 PM).

Lamentablemente, la estupenda costumbre del lonche ha ido desapareciendo de las costumbres limeñas, pero mi amigo Manongo, como buen limeño que es (… y vaya que quedamos pocos limeños) no se resigna a ello por lo que nos convocó para tomar lonche y disfrutar de una amena charla. ¡Bravo, Manongo!


Uno a uno fuimos llegando a La bonbonniere, a aquel salón de té sanisidrino (o debo decir: ¿sanisidreño?) el cual, mediante raro encanto, en su perímetro ha logrado congelar el tiempo en cualquier fecha de la década de 1950, cuando todo era más fácil y nadie hablaba del inexistente o desconocido calentamiento global.


Hablamos de literatura: destacando lo destacable, aplaudiendo lo plausible e informando de las últimas novedades en librerías.


Serían las 8 PM y la conversación estaba en su momento culminante cuando furtivamente hizo su ingreso al salón el famoso novelista y cuentista, Alfredo Bryce Echenique, quien no tardó en sentarse en una distante y oscura mesa, pero Manongo que estaba estratégicamente ubicado en nuestra mesa distinguió al autor de tantas premiadas novelas y libros de cuentos.


De inmediato, Manongo, con alegre voz, invitó a Bryce a que se uniera a nosotros, iniciativa que fue secundada por los demás contertulios. Todos éramos lectores de su obra y con excepción mía, que no había estudiado con él, los demás habían sido sus compañeros de banca en el colegio Santa María.

En realidad de verdad (como diría mi recordada maestra Dra. Ella Dunbar Temple) en el Perú nada hermana más que haber estudiado en el mismo colegio y ni qué decir si se ha estudiado en el mismo año. Esta coincidencia los convierte en miembros de la misma logia, es decir, en hermanos para siempre.


El escritor, dando mil gracias intentó eludir la invitación arguyendo que estaba resfriado, que había regresado a la capital de la frailera soledad de su casa de playa y que había avanzado hasta la página 300 de su próxima novela. Nos dijo que la casa alquilada resultó ser de madera y las inesperadas lluvias nocturnas le habían obsequiado un resfrío tremendo. Nos contó que acababa de regresar de la consulta al médico y que venía cargado de medicinas y toda clase de jarabes. El escritor no quería contagiarnos. Debo admitir que su aspecto era borroso. Su congestionada nariz no lo dejaba mentir. Manuel Bentín y sus amigos, al unísono, terminamos clamando que se sentara a nuestra mesa. No siempre se tiene la oportunidad de conversar con Alfredo Bryce Echenique.


El autor terminó accediendo a nuestro pedido. Sin embargo, a los pocos minutos y para sorpresa de todos, uno de los invitados miró su reloj y arguyendo que su mujer lo esperaba, se puso de pie, se despidió de todos y partió. Otro dijo que él también tendría que irse en breves momentos y así fue. Ya no éramos seis a la mesa. Ahora éramos cuatro. De pronto a mí se me ocurrió levantarme y partir en estampida, pues a los dos minutos de producida la ilustre cercanía, sentí dos tiritones seguidos. El clima no lo justificaba. La razón era fácil: Bryce Echenique me había contagiado su resfrío. Súbitamente otro amigo se levantó y dando no recuerdo qué excusa también se despidió.

Ahora quedábamos Manongo Bentín, Alfredo Bryce Echenique y yo. Yo quería irme, pero la conversación se había puesto más interesante. Bryce empezó a relatarnos las experiencias de otros escritores. Bentín y yo estábamos atornillados en nuestras sillas. Los tiritones regresaron y yo sabía que estaba fregado. El padre de Un mundo para Julius me había contagiado. Bentín, sin embargo, estaba en magnífico estado. Sospecho que se había puesto la vacuna contra los resfríos. A comienzos de marzo es la mejor oportunidad y estábamos en el último día ese mes.


De pronto advertí que Alfredo Bryce no estaba tomando lonche (sándwiches, pasteles, etc.) como nosotros, si no que calladamente se estaba despachando un lomo saltado (lomo cortado en tiras, arroz, papas fritas y cebollas) cuidando no perder el juguito de la carne, el cual mezclaba con cuidado con el arroz, dándole a éste un color oscuro, delicioso. Yo me quedé admirado. Bryce tiene 72 años cumplidos y a esa edad no es aconsejable comer carne. Incluso muchos médicos lo prohíben. Yo tengo 67 años y hace tiempo los bifes son cosa del pasado.


Cuando entre tiritones, lo felicité por su buen apetito, a modo de justificación me contestó que no había comido desde el día anterior. Recuerdo eso sí que no comió postre. Será por eso que se mantiene delgado.

Que nadie vaya a pensar que le guardo rencor a Alfredo por el contagio, pues Si París bien vale una misa, conversar con Alfredo Bryce bien vale un resfrío .


Finalmente, Bentín, Bryce y yo nos levantamos de la mesa. Nos tomaron una foto en la entrada de La bonbonniere nos estrechamos las manos y luego que cruzamos la frontera del salón de té, regresamos al tercer milenio. De ahí cada cual partió en dirección diferente.

                                                  

EL SACO DE SÉRVULO GUTIÉRREZ

Etiquetas: [crónica]  [literatura]  [Gonzalo Mariátegui]  [pintura peruana]  [cuento]  [Sérvulo Gutiérrez]  
Fecha Publicación: 2011-03-01T20:00:00.000-08:00

                                     Foto de Sérvulo Gutiérrez con gorrión posando en su dedo                                     

Sérvulo Gutiérrez (Ica, 1914- Lima, 1961) fue uno de los pintores peruanos más destacados del siglo XX. Su obra fue enorme en cantidad y excepcional en calidad. Es, sin duda, el pintor expresionista figurativo más importante que ha dado el Perú. La Historia del arte registra a Sérvulo como uno de los “pintores malditos” del Perú del siglo pasado. Bohemio e incomprendido, conoció la fama y la abundancia, para finalmente ser azotado por las carencias económicas propias de un faquir que intenta vivir de su oficio, en una capital cuyos señoritos primero lo aplaudieron y bebieron a costa de él para luego darle la espalda cuando sus bolsillos quedaron vacíos.

Esta nota está referida a un episodio de su vida, episodio que conocí por una amiga que llamaré Selene y que pretendo relatarles en la manera más similar que llegó a mí una calurosa noche de verano en una tienda de antigüedades y remates de Miraflores; la misma que, a duras penas subsistía de la venta de muebles bric à brac más que de antigüedades y de los cada vez menos usuales remates al martillo.

Aquella noche, una de las tantas que acostumbraba ir a recoger a la hermosa e inteligente Selene (siempre poco antes de la hora de salida), ésta -al ver mi impaciencia por fugar, subir al auto y con las cuatro ventanas abiertas enrumbar a un lejano y romántico lugar de Barranco- quiso interrumpir mi desesperante estado de aburrimiento. En realidad de verdad (como diría mi siempre bien recordada maestra de la Universidad de San Marcos, Dra. Ella Dumbar Temple) no hay peor tortura que esperar a alguien mientras esta trabaja, uno espera y no hay viso que la jornada terminará.

De pronto, un ruido. En ese momento Selene cruzó el dedo índice sobre sus labios y llamándome a un lado apuntó hacia otro salón, en dirección a un menudo hombrecito de unas seis décadas, de terno gris (varias veces volteado por el sastre), cuello pelado y tripilla negra a modo de corbata, el cual daba instrucciones a un camionero respecto al sitio que debía llevar unos muebles viejos. Luego Selene me invitó a la oficina, tomamos asiento y con voz de mando exclamó: ¡Agapito ven!

El hombrecito no tardó en llegar y ella, luego de preguntarle por una par de cosas relacionadas con la sala, de sopetón le pidió que me contara en detalle lo del saco de Sérvulo Gutiérrez. Supongo que Selene pensaría que la anécdota haría más tolerable mi espera. Una especie de comic relief.

Al instante Agapito bajó la cabeza y sus hombros se desinflaron. Su aspecto pálido, vencido, era propio a la de un hombre que acababa de ser despedido de manera intempestiva. Su reacción me sorprendió. ¿Qué secreto iba a revelar el hombrecillo? En verdad no quería oírlo. Odio el dolor ajeno, pero una anécdota sobre Sérvulo bien valía la pena escuchar.

A pesar que su rostro reflejaba un ardiente deseo de no acceder al pedido de la inquisidora patrona, ésta no desistía y entre carcajadas reclamaba que de una vez revelara el incidente entre Sérvulo y él. Era obvio que Selene me estaba sirviendo en bandeja de plata el alma de este pobre hombre, títere en sus manos. Una y otra vez intenté interrumpirla. Deseaba liberar al prójimo de tanto sufrimiento. Pero Selene con voz firme, insistió: Agapito, cuéntale al señor el momento más importante de la historia de tu vida.

Agapito respiró profundamente y lentamente empezó: Hace muchos años. Allá por los finales de la década del cincuenta cuando yo trabajaba en el centro de Lima en una galería de arte como conserje, mensajero y hacía todo lo que fuera menester, entró a la galería el señor Sérvulo dando soplidos a causa del calor de ese día de verano. Tan pronto cruzó el umbral de la galería se quitó el saco, se arremangó la camisa y me pidió que le guardara la prenda. Accedí a su pedido y la colgué detrás de la puerta del cuarto en que se guardaban los utensilios para la limpieza.

En esa época el señor Sérvulo ya no gozaba de fama. Para muchos era la plaga. El interés por sus cuadros había bajado. Ya no había reconocimiento a su obra. Yo, sin embargo, le tenía estima. Siempre me trato con cordialidad, además éramos de la misma talla, aunque él era un genio y yo no.

Mientras don Sérvulo hablaba con el administrador de la galería, la contadora me envió al banco a hacer un depósito. La cola en el banco era interminable. Cuando regresé ya don Sérvulo se había retirado y recién a mi hora de salida advertí que el famoso pintor se había llevado mi saco y en su lugar había quedado el suyo. Esa noche la temperatura había bajado, me puse el saco de don Sérvulo y me fui a mi casa.

Después de una semana apareció don Sérvulo por la galería, llevaba puesto mi saco y un cuadro suyo bajo el brazo. Corrí a su encuentro y le expliqué el malentendido. Sin más, procedimos al intercambio de sacos. De inmediato mis manos rebuscaron en los bolsillos interiores.

No encontré nada. Corrí hacia don Sérvulo y le dije que no encontraba el billete de diez soles que había dejado en el bolsillo interior izquierdo. El pintor me preguntó si estaba seguro de haber dejado el billete en el saco. Yo le juré que sí. De pronto, para mi sorpresa, don Sérvulo me alcanzó el cuadro que había llevado a la galería y me dijo: Mira, te doy el cuadro y nos olvidamos del billete.

Yo respondí: mejor me da los diez soles. ¿Estás seguro? preguntó don Sérvulo e insistió: piénsalo bien, es un buen cuadro. Pero yo no cambié de parecer. Don Sérvulo se encogió de hombros, metió una mano en el bolsillo del pantalón y me entregó un billete de diez soles.

Entonces, con voz desesperada, intervine en un vano intento por enmendar la decisión: ¡Agapito, acepta el cuadro! Hoy en día un cuadro de Sérvulo vale una fortuna.

Lo sé, señor. Pero en ese entonces mis diez soles me valían más. Yo no quería un cuadro, yo quería mis diez soles.

Volví la mirada a Selene y le pregunté cuánto costaría un Sérvulo de esas características. Sonrió y me dijo: Hace una semana trajeron el mismo cuadro a la galería para su venta y esta mañana lo compraron por cien mil dólares. Aquí está el cheque. Si el bobo de Agapito hubiera aceptado la pintura a cambio de los diez soles, ahora estaría buscando comprar un departamento de lujo en Miraflores, tendría auto nuevo y quizás estaría montando un negocio propio. Selene no demoró en reventar en carcajadas.

Agapito bajó la cabeza y salió de la oficina. Detrás a pocos pasos le seguí yo. Hace veinte años que no he vuelto a ver a Selene.

                                               
"Los Andes"      
                                                     
                             
                                     Retrato de Doris Gibson                             

                                              
                                  Autorretrato de Sérvulo Gutiérrez           
                              

MAURICE UTRILLO: ¿QUIÉN FUE SU PADRE BIOLÓGICO?

Etiquetas: [Maurice Utrillo]  [PierreAugust Renoir]  [Suzanne Vadalon]  
Fecha Publicación: 2011-01-11T21:24:00.000-08:00

Maurice Utrillo (1883-1955)    


Maurice Utrillo                            
                                                    
En la historia del arte muchas son las incógnitas que quedan por aclarar. Entre las paternidades aún no definidas destaca el caso de Maurice Utrillo (1883-1955), notable pintor francés de los paisajes urbanos de París que junto con Amadeo Modigliani y Chaïm Soutine, constituyen lo que ha venido a llamarse el trío maldito o los pintores malditos, por su vida bohemia, obra genial, la misma que no alcanzó reconocimiento en vida.
De Maurice Utrillo sabemos que su madre biológica fue Suzanne Valadon y que fue legalmente reconocido y adoptado por el ingeniero Miquel Utrillo. ¿Pero quién fue su padre biológico?


                         
Suzanne Valadon (1867-1938)                                                     
                                                     



Suzanne Valadon             


Suzanne Valadon se inició como acróbata de circo hasta que una caída la hizo retirarse de esta actividad y luego, debido a su belleza pasó a ser modelo de pintores, entre los cuales se mencionan Edgar Degas, Henri de Toulouse-Lautrec, Pierre-August Renoir y Pierre Puvis de Chavannes.


   Edgar Degas (1834-1917)                                               
                                                                                       

                                             
                                          Edgar Degas                  
                                      
                      
Pierre-August Renoir (1841-1919)


Pierre-August Renoir


                                                     
Durante la época que Suzanne trabajó como modelo se interesó por aprender a pintar. La tradición refiere que fue en los talleres de Renoir y de Degas que la joven aprendió el oficio de la pintura, llegando como consecuencia de ello a convertirse en una pintora con méritos propios.

Suzanne Valadon habría mantenido relaciones sexuales con ambos pintores en la época que Maurice fue concebido, lo que dificultó que ella precisara cual de los ilustres pintores era el padre de su hijo. Tanto Renoir como Degas siempre negaron la paternidad.

Que Maurice Utrillo fuera un genio de la pintura no cabe duda. Aprendió el oficio de su madre, pero, sin duda heredó algo del talento de quien en realidad fue su padre. La incógnita persiste: ¿Renoir o Degas?

¿Valdrá la pena inhumar los cadáveres de Renoir, Degas y Utrillo y realizar una prueba de ADN para determinar quien en verdad fue padre de Maurice Utrillo o tal vez sea mejor dejar en la neblina el enigma que siempre acompañará a los cuatro artistas?

                                                                                


GONZALO MARIÁTEGUI: DIBUJOS ABSTRACTOS (2005-2009)

Etiquetas: [Gonzalo Mariátegui]  [dibujos abstractos]  [action painting]  [dripping]  [dibujos]  
Fecha Publicación: 2010-12-28T16:39:00.000-08:00

A continuación mostramos algunos dibujos abstractos de la producción del artista peruano Gonzalo Mariátegui (años 2005-2009), realizados con óleo esmalte sobre cartulina.
                                                                           



Gonzalo Mariátegui Viera Gallo (1943)
                                                                    

                     

       
                                                                       


                                    



                         
                                                         


                                                                                             
      
                                              
                             
                                                    


                   

                   
            













                                                             






                                                                                   
                                                    
                                                                       
                          









                                                            
                                                                            






                                                       

MARIO VARGAS LLOSA RECIBE EL PREMIO NOBEL DE LITERATURA 2010

Etiquetas: [Noche de Hadas]  [Premio Nobel de literatura 2010]  [Mario Vargas Llosa]  [CarlosXVI Gustavo]  
Fecha Publicación: 2010-12-13T15:29:00.000-08:00

Por el milagro de la internet nuestro blog Siete Jeringas les invita a ver a corta distancia la Medalla de oro del Premio Nobel de la Literatura, sin duda exacta a la que recibió don Mario Vargas Llosa el día 10 de diciembre último de manos de Carlos XVI Gustavo, rey de Suecia.

Asimismo, reproducimos algunas imágenes que son testimonio de algunos de los momentos cumbres que ocurrieron aquella noche de Hadas.



Medalla del Premio Nobel (anverso).


                        
Medalla del Premio Nobel de Literatura (anverso y reverso).      

                      
Las distintas medallas del Premio Nobel correspondientes a: Literatura, La Paz, Física y Química, Fisiología o Medicina, y Ciencias Económicas.


Momentos antes de realizarse la entrega de los premios Nobel 2010.


                                  
Mario Vargas Llosa recibe el Premio Nobel de Literatura 2010 de manos de Carlos XVI Gustavo, rey de Suecia.
            

    
 Mario Vargas Llosa pronuncia a nombre de los galardonados el discurso de agradecimiento.                                                                              
                                                                    

EL TESTAMENTO DE ALFRED NOBEL

Etiquetas: [Ciencias Físicas]  [literatura]  [Fisiología]  [Medicina]  [idealismo]  [Premio Nobel a la Paz]  [Alfred Nobel]  
Fecha Publicación: 2010-12-13T14:00:00.000-08:00


Mucho se ha hablado sobre el testamento de Alfred Nobel, en especial respecto a su voluntad de instituir premios anuales en los campos de las Ciencias Físicas, Química, Fisiología o Medicina, Literatura y la Paz. Con este motivo hemos considerado pertinente reproducir su testamento para que los estudiosos y pretendientes a los premios conozcan e interpreten, mediante esta traducción que consideramos cabal, la voluntad del filántropo sueco.


   Alfred Nobel (1833 - 1896)                                                

"El que suscribe, Alfred Bernhard Nobel, declaro por este medio tras profunda reflexión, que mi última voluntad respecto a los bienes que puedo legar tras mi muerte es la siguiente:

Se dispondrá como sigue de todo el remanente de la fortuna realizable que deje al morir: el capital, realizado en valores seguros por mis testamentarios, constituirá un fondo cuyo interés se distribuirá anualmente como recompensa a los que, durante el año anterior, hubieran prestado a la humanidad los mayores servicios. El total se dividirá en cinco partes iguales, que se concederán: una a quien, en el ramo de las Ciencias Físicas, haya hecho el descubrimiento o invento más importante; otra a quien lo haya hecho en Química o introducido en ella el mejor perfeccionamiento; la tercera al autor del más importante descubrimiento en Fisiología o Medicina; la cuarta al que haya producido la obra literaria más notable en el sentido del idealismo; por último, la quinta parte a quien haya laborado más y mejor en la obra de la fraternidad de los pueblos, a favor de la supresión o reducción de los ejércitos permanentes, y en pro de la formación y propagación de Congresos por la Paz.

Los premios de Física y Química serán otorgados por la Academia de Ciencias sueca; los de Fisiología o Medicina por el Instituto Carolino de Estocolmo; los de Literatura por la Academia de Estocolmo y el de la obra por la Paz por una comisión de cinco personas que elegirá el Storthing (Parlamento) noruego. Es mi voluntad expresa que en la concesión de los premios no se tenga en cuenta la nacionalidad, de manera que los obtengan los más dignos, sean o no escandinavos.

Como ejecutores de estas disposiciones testamentarias designo al señor Ragnar Sohman, con domicilio en Befors, Verlandia, así como al señor Rudolf Lilljequist, con residencia en Malmskildnadsgatan 31, Estocolmo, y Bengtfors en las proximidades de Uddevalla.

A partir de ahora, es éste el único testamento con valor legal. Con él quedan sin efecto todas las disposiciones testamentarias anteriores que puedan aparecer después de mi muerte.

París, 27 de noviembre de 1895."

Alfred Bernhard Nobel

JAVIER BELLIDO VALDIVIA: PINTURAS

Etiquetas: [Universidad UNIFÉ]  [Gonzalo Mariátegui]  [Facultad de arte de la Pontificia universidad católica del Perú]  [Javier Bellido Valdivia]  [PUCP]  [PremioAdolfo Winternitz]  [Galería de arte UNIFÉ]  
Fecha Publicación: 2010-12-01T13:56:00.000-08:00


Reencuentro/técnica mixta sobre cartulina/202x193cm./2009 (Entrada a la galería)

Inscripción a la entrada de la muestra de puño y letra del artista.

Visitas conversan con Javier Bellido.                                                       
                       
          
Javier Bellido flanqueado por Gonzalo Mariátegui y el profesor Muñoz, director de la galería.
                  
   
El artista junto a su autorretrato.


JAVIER BELLIDO VALDIVIA(1985) es un joven pintor peruano dotado de un extraordinario talento. Realizó sus estudios en la Facultad de Arte de la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP), en la especialidad de pintura. En su quinto año de pintura mereció de la PUCP el prestigioso Premio "Adolfo Winternitz", en reconocimiento a sus condiciones de pintor, lo cual no es poca cosa.

Hace poco días ha concluido su primera muestra individual de pinturas en la
Galería de arte UNIFÉ, de la Universidad UNIFÉ, Camacho, Lima, Perú. En dicha muestra Bellido, pintor expresionista figurativo, se presenta como una auténtica promesa para las artes plásticas del Perú. En cada cuadro ofrece un admirable derroche de dominio de dibujo, color y composición.

Bellido Valdivia es un joven amable, breve de palabras, poseedor de un rico mundo interior. El color es su lenguage. Su dibujo es de gran originalidad y fuerza. 

A continuación les ofrecemos algunas de las imágenes de los cuadros que constituyeron su muestra. Adicionales imágenes de la producción de este pintor puede encontrarse en su blogspot: (http://www.javierbellidov.blogspot.com/).
                                                                               
                                                                   



 El hombre pájaro y sus amigos en el fin del mundo/ técnica mixta sobre cartulina/200x195cm./2009


Trío atómico/técnica mixta sobre cartulina 200x194cm./2009
                                               
                                                   
Noche de fantasmas                                                          


La cruz/técnica mixta sobre cartulina/196x201cm./2009                              
                       

Mujer sentada/técnica mixta sobre cartulina/202x195cm./2009                                     
                                

Autorretrato/ técnica mixta sobre cartulina/205x194cm./2008


El hombre pájaro al ataque/técnica mixta sobre cartulina/200x195cm./2009
                   

 Filmándola/técnica mixta sobre cartulina/195x294cm./2008
                                        

 La situación/técnica mixta sobre cartulina/200x196cm./2008
                                                               

El sobrerero loco/técnica mixta sobre cartulina/200x194cm./2008
                                                

El trono/técnica mixta sobre cartulina/196x200cm./2009                                                    
                    
                       
El cría cuervos/técnica mixta sobre cartulina/197x200 cm,/2008


MARIO VARGAS LLOSA Y LA NOCHE DE ENTREGA DEL PREMIO NOBEL DE LITERATURA 2010

Etiquetas: [Premio Nobel de literatura 2010]  [Mario Vargas Llosa]  [Faulkner]  [Heminway]  [Academia Sueca]  [Carlos XVI Gustavo]  
Fecha Publicación: 2010-11-24T13:54:00.000-08:00

                                                                                   


 La  Academia  Sueca                                                                                                                                                                                                                            

El próximo 10 de diciembre del año 2010, en Estocolmo, Suecia, el destacado escritor peruano, Mario Vargas Llosa, vestido de flamante frac, pronunciará el discurso más importante de su vida. En presencia de Su Majestad, Carlos XVI Gustavo, rey de Suecia, y de representantes de la aristocracia del talento , dirá  su palabra.

Pero, ¿qué dirá? Los que no presenciaremos la emotiva ceremonia tenemos la enorme expectativa de leer el discurso en los periódicos del día siguiente. ¿Será frío? ¿Será lacónico? ¿Será incendiario? ¿Será producto de su cerebro o de su corazón? ¿Hablará de los pobres, de los excluidos o quizás hablará de la importancia de la literatura? Tal vez hable de ambas cosas o quizás de ninguna.

Lo cierto es que Mario Vargas Llosa, Premio Nobel de literatura 2010, debe estar pasando el momento más angustioso de su vida. Cómo lograr dormir cuando sabe que la humanidad espera su palabra. Esta es su oportunidad para inspirar el cambio, cualquiera que sea. ¿Se le escapará entre las manos? ¿Estará a la altura de las circunstancias? ¿Su discurso será recordado o será olvidado como los de Faulkner y Hemingway? ¿Querrá Vargas Llosa lograr lo que otros no lograron? Desde luego que sí.

En la oscuridad de la noche nuevayorquina mientras todos duermen, Mario Vargas Llosa mira por los ventanales a los rascacielos, consciente que se aproxima su finest moment y que para salir victorioso deberá concentrar sus cinco sentidos y producir un excelente discurso. Tal vez piense: “Todo sería más fácil si me hubieran dado el premio hace veinte años y no cuando estoy a meses de cumplir setenta y cinco.” De joven todo es más fácil.

Hace muchos años, el joven Vargas Llosa era un desconocido que viajaba por primera vez a Europa, con unas cuantas prendas en la maleta, prestada o regalada tal vez (porque Vargas Llosa sí mordió el duro pan de la pobreza), lleno de ilusiones y con el ferviente deseo de conocer a su héroe de entonces, Jean Paul Sartre.

Jean Paul Sartre, ganador del Premio Nobel 1964, se rehusó a recibir el premio arguyendo que este tenía color político y que aceptarlo significaría la limitación de su libertad que tan ardorosamente había defendido toda su vida.

Tal vez esa no fue la única o verdadera razón. Quizá Sartre temía pararse ante la Academia Sueca y pronunciar un discurso que no estaría a la altura del genio que muchos le atribuían.

Cuarenta y seis años después de aquel desaire (tres generaciones según Ortega y Gasset) el joven -cariñosamente apodado “el valiente sartrecillo” por sus compañeros de la Universidad de San Marcos en alusión a su admiración por Sartre - se parará y pronunciará un discurso, el cual no dudamos constituirá la pieza más original e importante de toda su producción como escritor y ser humano.

Esa noche Mario Vargas Llosa estará flanqueado por las Musas y su discurso será magistral, pues le brotará del corazón. Nosotros, los más de trescientos millones de habitantes que hablamos el idioma de don Miguel de Cervantes, desde ya le deseamos éxito. Y nuestro sentimiento también es auténtico, porque igualmente nos brota del corazón.


JULIO RAMÓN RIBEYRO: ¿POR QUÉ ESCRIBO?

Etiquetas: [literatura]  [Julio Ramón Ribeyro]  [Miraflores]  [escritor auténtico]  [cómo escribir un cuento]  [Av Pardo]  
Fecha Publicación: 2010-11-24T11:29:00.000-08:00


JULIO RAMÓN RIBEYRO (1929 - 1994) novelista, cuentista, ensayista y dramaturgo  fue autor de La palabra del mudo (colección de sus cuentos) y Prosas apátridas entre muchas obras, es con justicia considerado el más importante cuentista peruano y uno de los más destacados escritores de la literatura narradores de hispanoamérica con justicia considerado el más importante cuentista peruano y uno de los más destacados escritores de la literatura hispanoamérica.

Para los que no conocen las motivaciones que indujeron al gran Julio Ramón Ribeyro a tomar la pluma, reproducimos las razones con las palabras del autor.
                                                                      
¿POR QUÉ ESCRIBO?
por Julio Ramón Ribeyro
-- Para deshacerme de ciertas obsesiones y de sentimientos opresivos.

-- Para tratar de dar forma y comprender mejor ideas e intuiciones que me pasan por la cabeza.


-- Para contar algo que merece ser contado.

-- Para crear, sin otro recurso que las palabras, algo que sea bello y duradero.

-- Por una necesidad humana de ser reconocido, apreciado, admirado y – tal vez— amado.

-- Porque me divierte.

-- Porque es lo único que sé hacer más o menos bien.

-- Porque me libera de un cierto sentimiento de culpa inexplicable.

-- Porque me he acostumbrado a hacerlo y porque es para mí, más que una rutina, un vicio.

-- Para que mi experiencia de la vida, así sea pequeña, no sea perdida.

-- Porque el hecho de estar solo frente a mi máquina de escribir y al papel en blanco, me da la ilusión de ser absolutamente libre y poderoso.

-- Para continuar de existir después de muerto, ya sea sobre la forma de un libro, como de una voz que alguien se dé el trabajo de escuchar

-- En cada lector futuro, el escritor renace.

 

CUENTO: EL CALÍGRAFO

Etiquetas: [calígrafo]  [Danilo Ramírez]  [Danilo]  [caligrafía]  
Fecha Publicación: 2010-11-22T19:12:00.000-08:00

                                                       
                                                        
Por intermedio de un vendedor de curiosidades cayó en mis manos una copia de la partida de nacimiento de Danilo Ramírez, el cual, según el documento, nació en un caserío de una lejana y montañosa provincia de Araguay.

La curiosidad -mi mayor vicio- me impulsó a buscar información de la vida de este hombre. Armado de pinzas y mucha paciencia durante años he recogido, aquí y allá, datos que conforman la historia de un hombre, baladí a simple apariencia.

Danilo Ramírez vino a la capital a muy temprana edad, cuando su madre aún lo cargaba en brazos. La familia fugaba de los sangrientos conflictos que libraban los terratenientes de la zona debido a su insaciable apetito por ampliar la extensión de sus tierras y el número de su ganado. Durante la huida, mientras los Ramírez atravezaban un puente colgante que les garantizaba la anhelada libertad, el padre de Danilo fue alcanzado por una bala que lo mató al instante.

Danilo realizó sus estudios en un colegio fiscal en el cual, con excepción del curso de caligrafía, no destacó en ninguna otra asignatura. Ciencias y letras siempre le torturaron y ni qué decir de deportes. Debido a su reducida talla, débil contextura y finas manos, los deportes rudos siempre aterrorizaron al menudo hombrecito; razón por la cual los sucesivos directores del colegio en comprensivo gesto lo eximían de practicarlos, asentando en los registros la nota mínima aprobatoria para el manso Danilo.

Durante sus horas libres, Danilo -correctamente sentado- sea en el pupitre escolar o en la mesa del comedor de su hogar, se dedicaba absorto a la práctica de la caligrafía. Una y otra vez trazaba las letras del abecedario, a veces en mayúsculas y otras en minúsculas, pasando de un estilo a otro, llenando innumerables cuadernos de ejercicios de caligrafía. Esta actividad lo hizo retraído, breve de palabra e indiferente al cultivo de amistades.

Para Danilo no había límite cuando se trataba de caligrafía. Tanto el día como la noche eran propicios para escribir con bella letra. Bastará un ejemplo. Se afirma que copió la biblia en su integridad, tanto el antiguo como el nuevo testamento. En tareas de caligrafía, Danilo no conocía el agotamiento.

Pronto la fama de su incomparable capacidad para escribir de manera bella se extendió por toda la capital y empezó a recibir encargos de ministerios, municipalidades, universidades y colegios, para extender certificados, diplomas y documentos de gran importancia, tales como tratados internacionales.

Desde luego, no hubo banquete que se realizara en palacio de gobierno o en alguna embajada acreditada en Araguay que frente a cada asiento le faltara una tarjeta de finísimo cartulina con el nombre y apellido de la persona a la que le correspondía sentarse; todas realizadas con la inimitable caligrafía de Danilo Ramírez.

Concluido el banquete, los mozos no encontraban una tarjeta que hubiera sido olvidada. Con sumo cuidado, los invitados –tan pronto tomaban asiento- retiraban  su tarjeta y la guardaban en el bolsillo de su saco para después en su casa u oficina exhibirlas dentro de  un marco de plata en un lugar de preferencia.

En verdad, pocos son los hombres que no se rinden ante la satisfacción de ver su nombre –por ridículo que sea- caligrafiado con insuperable maestría. Los prohombres, invitados a numerosos banquetes, en poco tiempo alcanzaban una amplia colección, las cuales gozaban en vida y con orgullo legaban a sus herederos preferidos.

Y cuando Danilo Ramírez no tenía algún encargo que realizar, con especial deleite escribía una y otra vez su nombre y apellido en distintos estilos, llegando a diseñar nuevas caligrafías que eran motivo de admiración de legos y conocedores, a nivel nacional e internacional.

Era tan grande el orgullo que Danilo sentía por su oficio que cuando cumplía un encargo él mismo se encargaba de llevar los documentos caligrafiados a la institución o persona que se lo había encargado. Su temor era que algún mensajero negligente arrugara o perdiera lo que él y sus clientes consideraban una obra de arte.

En una de estas idas y venidas Danilo tuvo que ir a la municipalidad provincial donde -debido a un plantón que realizaba un grupo de empleados ediles frente a la entrada del palacio municipal- fue recibido por una puerta lateral por el mismo alcalde. Camino al despacho del burgomaestre la pequeña comitiva pasó por las oficinas de los registros civiles donde de súbito Danilo paró en seco.

Una joven mujer, con una criatura en brazos, lloraba con gran pena. Danilo preguntó la razón de aquellas amargas lágrimas y el alcalde le informó que se trataba de una madre soltera que estaba inscribiendo el nacimiento de su hijo, debido a que el padre se rehusaba hacerlo. Al instante Danilo dijo:

--Qué injusto. Toda criatura debe tener un padre que lo firme.

--¿Y por qué no lo firma usted?

--Es que yo no soy su padre.

--Eso mismo dicen muchos padres biológicos. El único que sale perjudicado es el niño que toda su vida llevará el estigma que no fue firmado en su partida de nacimiento.

--Entonces, yo lo firmaré—respondió Danilo a voz en cuello, como nunca antes lo había hecho en su vida, y sacando un fino lapicero se acercó al mostrador y exigió firmar al niño como su hijo. La madre, sorprendida inicialmente, movió la cabeza en señal de asentimiento y Danilo estampó su nombre y apellido con una bellísima caligrafía. Los presentes aplaudieron con enorme alegría y dieron vivas hasta que Danilo y el alcalde desparecieron de aquel ambiente.

Y lo que debió ser un caso fortuito, se volvió costumbre. Todos los días hábiles del mes Danilo asignaba las mañanas para visitar las municipalidades distritales donde lo esperaba un cerro de partidas de nacimiento de niños cuyos padres se rehusaban reconocer y que él con su hermosa caligrafía al llenar el espacio correspondiente se convertía en padre de niños que no conocía.

Danilo jamás aceptó dinero de los familiares del recién nacido y eso que hubo casos que las sumas ofrecidas eran considerables, pues los niveles económicos  variaban. Iban de la pobreza extrema hasta las familias más adineradas de Araguay. Danilo, sin embargo, obsequiaba a cada criatura que reconocía como hija o hijo suyo una tarjeta de fina cartulina con su nombre y apellidos bellamente caligrafiados.

Para cuando Danilo Ramírez cumplió cien años algunos clientes le ofrecieron una cena. En un comienzo Danilo se rehusó. Nunca le habían gustado los ágapes, las multitudes y tener que ponerse smoking como era la costumbre en el aristocrático Club República. Pero como le aseguraron que  era una mesa de pocas personas, aceptó.

Aquella noche Danilo Ramírez llegó al club en una hermosa limosina, en compañía de un amigo. Para su sorpresa no fueron a un salón reservado sino que fueron acompañados por el botones hasta el Gran salón.

De pronto las enormes puertas se abrieron de par en par, Danilo ingresó y una multitud, tanto de hombres como de mujeres, elegantemente vestidos, se pusieron de pie y empezaron a aplaudir. Danilo no tardó en advertir que los aplausos eran para él. Sin embargo, no conocía a nadie. Al unísono la concurrencia se lanzó a cantar el Feliz cumpleaños. Y en la parte que se menciona el nombre, todos pronunciaron la palabra “papá”. Recién entonces el calígrafo cayó en la cuenta que aquellos comensales eran sus “hijos”, los hombres y mujeres que durante casi ocho décadas había reconocido como hijos suyos. Luego que todos tomaron asiento en la enorme mesa, frente a la tarjeta que llevaba su respectivo nombre, uno a uno se puso de pie, tomó el micrófono miró a Danilo, lo llamó Papá y le dijo la posición que había alcanzado en la vida: madres de familia, diplomáticos, jueces, abogados, médicos, empresarios, militares, e incluso había un candidato presidencial, con muchas posibilidades de salir elegido en las inminentes elecciones generales. 

De pronto alguién gritó: 
--¡Vivan los Ramírez! ¡Viva nuestro padre!   
Y todos, al unísono, respondieron:
-- ¡Viva!


                         
                                                        
                                                       

CUENTO: LA GALERÍA DE ARTE

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Fecha Publicación: 2010-11-19T07:15:00.000-08:00

                                                        
Llevan ya casi dos horas sentados, el uno frente al otro, en la cafetería de la galería de arte, sin pronunciar una sola palabra. Alguna vez fueron amantes, pero la relación amorosa concluyó hace diez años cuando ella aceptó la realidad que él nunca se casaría con ella. Ahora sólo están unidos por el vínculo comercial.

A es dueña de la galería de arte moderno más prestigiosa de la capital. Y es su artista más importante, su engreído de largos años, el que durante décadas ha marcado los precios de venta más altos en el país.

De cuando en cuando cruzan miradas, pero rápido dirigen la atención hacia lugares opuestos. La situación es tensa. Hoy es un día importante, decisivo. En breves minutos se determinará si Y continua como artista exclusivo y principal de la galería o si se va.

Si Y se va, A pierde poco, pues a diario recibe llamadas de jóvenes artistas que desean trabajar en exclusividad para ella y ofrecen reconocerle comisiones superiores a las que tiene contratadas con Y.

Desde hace tiempo, A contempla la posibilidad de modificar su lista de artistas preferidos. La clientela ya no muestra interés por los cuadros de Y. Es que Y, desde hace diez años, no se renueva. Preséntanos novedades y te compramos, responden los clientes a los ofrecimientos de la marchand.

Los gastos de la galería suben en espiral y A urge de un artista que le produzca ganancias. En secreto A ha identificado a un candidato, el cual, con la debida promoción, rápido superará los niveles de venta que alguna vez tuvo Y. Pero, a cambio, el nuevo exigirá que Y se retire de la galería. Además, Y debe cerca de cien mil dólares a la galería por pagos a cuenta de futuras ventas. Con ese dinero ha estado viviendo los últimos meses, pero no hay señas de cuándo podrá pagar la deuda.

Con las manos sudorosas, el artista mira el pesado reloj que cuelga en la pared y comprueba que faltan pocos minutos para las ocho de la noche, hora que la galería cierra las puertas al público, hora en que se decidirá su suerte. Pero, ¿por qué tarda Z? ¿Qué le habrá detenido? ¡Cómo odio A! Con las ventas de mis cuadros levantó la galería, compró un departamento en el barrio más residencial de la capital y ahora que paso por una breve mala racha me quiere desembarcar.

Con la vista fija en la ventana, A piensa en lo harta que está de Y, de sus poses de gran artista creador, de su incapacidad de captar clientes. Gracias a que durante años le he vendido sus cuadros ahora tiene un Porsche Carrera GT, una casa de playa y la casa-taller más importante de todos los artistas sudamericanos. Si no fuera un manirroto tendría una fortuna en el banco y podría retirarse con dignidad. Cuando entenderán los artistas que el éxito no es eterno, que detrás viene la jauría de los jóvenes.

De pronto, cuando el reloj empieza a dar las ocho campanadas, entra Z a la cafetería con un cheque de gerencia en la mano, girado a la orden de galería por cerca de cien mil dólares. Y lo toma y se lo entrega a la marchand. Ésta lo revisa, se pone de pie y mirando a Y le dice:

--Conforme, tienes un año más para que las ventas aumenten.

--En seis meses tendrás más dinero de lo que puedes guardar en tu caja fuerte.

--Así espero, responde A con parquedad y se retira de la cafetería.

--¿Supongo que el comprador quedó dichoso con el auto? pregunta Y a Z.

--A una cuarta parte de su precio, yo diría que dichoso es poco, responde Z.

--Para antes de fin de año tendré un carro mejor.

--¿Y si no generas más ventas? Es tu final. En pocos meses tus acreedores habrán tomado tus demás bienes y te habrás quedado en la calle.

Y sonríe, toma a su amigo del brazo y mientras van caminando por la calle con dirección a la casa-taller, el pintor dice:

--No seas negativo, siento que la inspiración me regresará en cualquier momento.

Atrás, en la galería, A cierra la puerta de su oficina y con otra llave abre la puerta que da a un ambiente privado, al que sólo ella tiene acceso. En el centro de la habitación hay una enorme jaula, de gruesos barrotes, de techo a piso. Adentro está la Musa de Y.

La vendedora de cuadros mira a la Musa y le dice:

--Hay que esperar un año más. Entonces te diré el nombre de tu nuevo protegido.

ARMANDO VILLEGAS: EL LÚCUMO DEL INCA

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Fecha Publicación: 2010-10-01T14:20:00.000-07:00

En el taller de Armando Villegas (el corazón de su casa).



"La virgen del choclo" de Armando Villegas.                                                                                  



   Gonzalo Mariátegui y Armando Villegas.                                                     
    
                                                   

Luz Dari Romero, Armando Villegas y Teresa Ortecho.

                                                  

Armando Villegas con caja.                           
                             

Armando Villegas y Gonzalo Mariátegui en amena conversación.

                                                        

El Maestro Villegas busca y Tere posa para foto.


                                                    
Tere Ortecho, Sonia de Villegas, Armando Villegas y Gonzalo Mariátegui en la puerta de la casa taller.                                                                                                        

Al pie de uno de los cerros de la ciudad de Bogotá, Colombia, en una hermosa residencia vive un inca peruano cuyo nombre español es Armando Villegas. Este destacado pintor, peruano-colombiano, es originario de las agrestes y bellas alturas de Ancash. Hace ya muchas décadas vino a Lima a estudiar en la Escuela Nacional Superior de Bellas Artes donde, cual enorme Quijote, fue armado artista pintor.


Luego de su graduación, el joven artista viajó becado a Colombia para perfeccionar sus conocimientos de pintura para luego regresar a su país de origen. Sin embargo, la belleza de Colombia, la simpatía de su gente y el entusiasmo con que su obra fue recibida en el medio artístico, pronto lo hizo uno de ellos, llegando a figurar junto a los artistas más destacados de la plástica colombiana, posición que continua manteniendo durante más de cinco décadas.

No exagero cuando afirmo que Armando Villegas es un notable pintor de nivel mundial. Eso lo saben nuestros lectores. Pero como en Siete Jeringas nos gusta dar a conocer lo que es poco conocido, nos permitiremos relatar una vivencia personal de Gonzalo Mariátegui.

Resulta que allá por el año 2008, nuestro director, Gonzalo Mariátegui, viajó a Bogotá a presentar su novela “La virtud de Alexandra”, evento que se realizó en el prestigioso Centro Cultural Andrés Bello con una nutrida y entusiasta concurrencia. Esa noche fue engalanada de manera especial con la presencia del Maestro Villegas y su distinguida esposa, la señora Sonia.


Horas antes, Gonzalo había tenido el enorme honor de ser invitado a almorzar a la casa-taller de los Villegas en compañía de su pareja, Teresa Ortecho, y su buena amiga, Luz Dari Romero, bogotana que estaba deseosa de conocer al maestro pintor.

Fue durante el magnífico almuerzo que don Armando, orgulloso de su origen español-quechua, dijo que, a pesar de la distancia, guardaba siempre muy cerca el recuerdo y amor por lo peruano. Los invitados ya lo habíamos percibido en silencio durante la visita guiada que nos hizo de su bello hogar, en cuyo corazón está el taller del artista.


Pero volvamos a lo poco conocido. Resulta que don Armando con enorme orgullo, mayor aun a ser premiado en una bienal de arte, nos informó que en su jardín crecía un lúcumo peruano y que puntualmente daba fruto, de igual calidad a la que se cosecha en el Perú. Esta revelación causó enorme sorpresa entre sus invitados pues la lúcuma, manjar que aún no ha sido divulgado debidamente en el mundo, por razones climáticas sólo crece en Perú y en Chile. Sin embargo, La persistencia y amor de Armando Villegas -el último de los Incas- por la Pachamama (“Madre Tierra”) había logrado que el lúcumo plantado en su jardín (junto a la ventana de su dormitorio) dé fruto cual tributo al extraordinario pintor.


Antes que los huéspedes se retiraran de la casa, el Maestro Villegas los hizo pasar al jardín donde pudieron observar al árbol del lúcumo en flor y una vez más comprobaron que: para el amor todo es posible.


                                      

RICARDO CÓRDOVA: TRANSFIGURACIONES

Etiquetas: [Minotauro]  [óleos]  [La Galería]  [Vermeer]  [Ricardo Córdova Farfán]  [muestra de pintura]  [Rothko]  [Velázquez]  [Arequipa]  [Transfiguraciones]  
Fecha Publicación: 2010-09-29T10:32:00.000-07:00

                                          

 Ricardo Córdova Farfán el 22 de setiembre del 2010. 
                                                                                                                                                                                     

Ricardo Córdova Farfán el 22 de setiembre del 2010. 

                                                    
Inferno Rosso. Óleo. 177 x 144 cms.


Soledad. Óleo. 107 x 144 cms.


Kind of blue. (A Julia Navarrete II). Óleo. 125 x  200 cms.

                                                                                                                                                                 

Puerta a Kline. Óleo. 144 x 72 cms.                               


                                 
Al morir la tarde. Óleo. 144 x 72 cms.
                                                                                                                                  

                                                                  
Claridad. Óleo. 107 x 107 cms.
                                                                                       


Deconstrucción. Óleo. 107 x 107 cms.                                               



Laberinto del Minotauro. Óleo. 125 x 200 cms.                                                                                   


Nos acercamos a los salones de LA GALERÍA sito en Conde de la Monclova 255, San Isidro, Lima, donde se viene presentando una estupenda muestra de cuadros en la técnica al óleo titulado TRANSFIGURACIONES, del pintor peruano, Ricardo Córdova, originario de la ciudad de Arequipa. La muestra permanecerá a disposición de los que deseen visitarla hasta el 16 de octubre del 2010.

Preguntamos por el maestro, la espera es breve, una puerta se abre y el Minotauro sale a nuestro encuentro. Intercambiamos sonrisas, nuestras manos se aprietan y me invita a tomar asiento. Conversamos largo y amenamente.

Ricardo Córdova es un pintor auténtico, un artista que vive en permanente búsqueda de la luz, interesado en descifrar sus secretos. Sus cuadros son testimonio de esta búsqueda. Sin duda, de haber vivido en la Francia del siglo XIX, hubiera sido un destacado impresionista.

En algún momento pasamos a la entrevista y lo que sigue a continuación es resultado de la misma.

¿Quién es Ricardo Córdova?
Como persona, yo diría que es una persona un poco reservada, callada, un poco tímida y en ciertos momentos melancólica. Creo que eso se nota un poco en el color, en los cuadros. Pero cuando agarra confianza, es muy hablador y puede entablar una buena amistad y, como buen arequipeño, es un poco reservado al comienzo, pero después es muy abierto.

¿Cómo podríamos considerar a los cuadros que integran esta muestra que estás presentando en LA GALERÍA?
Bueno, yo los considero un camino hacia la abstracción, lo cual no significa necesariamente que vaya a llegar, puedo quedarme en el camino, justamente. Lo interesante es que mantienen ciertos elementos reconocibles.

¿Por qué y para quién pinta Ricardo Córdova?
Básicamente para mí.

¿Por qué?
Porque es también una especie de catarsis y, entre otras cosas, es lo que mejor sé hacer. Además, es mi forma de comunicar las cosas que tengo adentro, que a veces verbalmente o en otro idioma no salen como quisiera. Entonces creo que tener la mayor posibilidad de lenguajes ayuda a que la gente se comunique con uno de la mejor manera y considero que es en la pintura donde yo, a veces, me puedo comunicar mejor.

En tu hoja de vida no figura que hayas residido en Nueva York o París como en el caso de algunos artistas de tu alto nivel plástico. ¿Te arrepientes de no haber viajado a los lugares en que se viene desarrollando el gran arte?
Estuve en Europa casi cuatro meses y con ese miedo de quedarme, pero yo no soy muy arriesgado. Tenía amigos que vivían allá, Ramiro Pareja, José Ricketts, que son pintores que me decían: “Pero quédate, ya vemos qué pasa”, pero yo no soy de los que: “Ya vemos que pasa”.He estado como cinco veces en Nueva York.

Mi idea es que Arequipa es un sitio bellísimo para trabajar, tranquilísimo, con mucho sol, mucha luz, que es lo yo necesito. Pero esa misma necesidad la tenga de viajar. Entonces es que yo me planteo salir cada año o año y medio. Salgo con muchísima frecuencia porque me parece indispensable. Siempre he tenido un poco de miedo de vivir solo; esta cosa de ser hijo único; toda una mezcla de cosas que hicieron que no me quedara a vivir en el extranjero.

¿A qué se debe el título de la muestra?
Justamente a que no es una abstracción total. La transfiguración es un objeto que cambia hacia otra cosa. Estos eran cuadros muy concretos en una época (justamente en mi exposición anterior) y ahora están yendo hacia algo, hacia algo diferente.

¿Estás contento con la época en que te ha tocado vivir y pintar?
A veces sí, y a veces no. Parece la canción de Julio Iglesias, pero es cierto. A veces agradezco la serie de cambios que se han producido en la sociedad en general y las ventajas que nos da: la información, el bombardeo de imágenes, pero a veces me hubiera gustado ser un personaje del siglo XIX. Creo que me hubiera sentido más cómodo.

Los escritores suelen sufrir ante la página en blanco, como pintor, ¿cuál es tu actitud frente al lienzo en blanco?
Es la misma. Es un terror, el terror al lienzo en blanco. Pero yo he aprendido a dominarlo: quebrándole el color. Yo no trabajo sobre tela en blanco.

De frente le metes un color.
Le meto un color, que es el color que entorna todo el cuadro. Si es cálido le meto un Siena, si es frío le meto un gris y trabajo encima de eso.

Si pudieras robar un cuadro de un museo, ¿cuál sería?
De hecho habría muchos. A mí particularmente me encantan Velázquez y Vermeer. Los Velázquez son muy grandes. Creo que sería más fácil robar un Vermeer. (Risas).

¿Cuál en especial?
Me gusta el que representa a todas las artes, que dicen que es un autorretrato de él de espaldas. Ese cuadro en que Vermeer está pintando a Flora. Ese cuadro me parece fascinante. Pero en general, todo Vermeer. Yo me robaría todo Vermeer. Y probablemente un Rothko. 

¿DESAPARECERÁ EL LIBRO DE PAPEL?

Etiquetas: [literatura]  [lectura]  [libro electrónico]  [libro de papel]  [Jorge Luis Borges]  
Fecha Publicación: 2010-09-20T20:20:00.000-07:00

Biblioteca de la Real Academia (Madrid, España).       



 Biblioteca de Ocopa - (Junín, Perú).                                                    


En los últimos años el tema de la suerte del libro de papel ha ocupado la atención de editoras, librerías, bibliotecas, distribuidoras de libros, escritores y también de lectores.

¿Ha llegado el libro de papel a su fin? ¿Es el libro electrónico su sustituto? Al respecto se han escrito muchos artículos. Ninguno, sin embargo, ha llegado a una conclusión definitiva.

Muchos argumentos se han esgrimido a favor del inevitable triunfo del libro electrónico. Pero lo que no ha sido tratado es respecto a cuáles serán las consecuencias de ese cambio. La ocasión amerita tentar algunas suposiciones.

De primera intención debemos pronosticar el cierre de las  bibliotecas públicas, algunas de ellas verdaderas joyas arquitectónicas, y muchas poseedoras de verdaderas joyas del saber humano, que encierran las verdaderas razones que decidieron que el hombre se irguiera y caminara sobre dos pies. La razón que esgrimirán para el cierre de las bibliotecas será su falta de uso.

En el caso que triunfen los enemigos del libro de papel los estantes de las bibliotecas públicas quedarán vacíos, los libros serán guardados  en cajas y estas luego serán guardadas en depósitos o en los sótanos de las otrora bibliotecas. Una alternativa será la cremación de todos los libros, por inútiles, inservibles, anacrónicos. Por algún tiempo las bibliotecas familiares pasarán a la clandestinidad hasta que los hijos o nietos de sus fundadores las entregarán a las autoridades policiales o municipales para su retiro definitivo (¿se acerca Fahrenheit 451?). El argumento será: ¿para qué tener diez mil libros guardados en el hogar cuando un libro electrónico de mínimo tamaño puede conservar en su memoria el contenido de igual o mayor cantidad de libros?


Biblioteca del Trinity College - (Dublín, Irlanda)                                 


Biblioteca Nacional de Francia (París, Francia).


Biblioteca del Vaticano - Santa Sede   
                           
Biblioteca Nacional del Perú (Lima, Perú).


Library of Congress (Washington DC - USA).


Con el triunfo del libro electrónico, a los lectores que acudan a las bibliotecas públicas les será entregado un libro electrónico (léase: máquina) y el usuario pedirá que en la pantalla de su aparato aparezca el libro de ficción o no ficción que desea para su diversión o investigación. Los estantes habrán sido reducidos y estarán a medio llenar de libros electrónicos. Con el tiempo, la majestuosidad que produce la presencia física del libro de papel, del grosor de sus lomos, parados lado a lado en interminables estanterías habrá desaparecido de la memoria de los hombres.


Estatua de hombre leyendo en la calle.¿Presagio de una realidad inminente?       


Hombre leyendo en la biblioteca.                                                                                 


Ahora veamos el caso del lector que no requiere acudir a la biblioteca, me refiero a aquel que tiene dinero para comprar un aparato electrónico para leer. Con el uso continuo del mismo, éste se rayará, quiñará y con el tiempo adquirirá una presencia desaliñada, indeseable para su propietario. Con el avance continuo de la tecnología, el propietario de un libro electrónico pronto encontrará que su modelo se ha vuelto obsoleto o que ya no fabrican  repuestos para su modelo. La vida útil de esta máquina es, desde luego, más breve que la de los libros de papel que pueden seguir prestando servicios durante siglos a distintas generaciones. No olvidemos que también existirá la posibilidad que el libro electrónico adquiera algún virus, que impedirá su uso; cosa impensable para el libro de papel.

Y si el libro electrónico es robado o extraviado, ¿qué le pasará al propietario? Sin duda sentará una denuncia policial y avisará el hecho a la empresa que se lo vendió, pero lo más posible es que no lo vuelva a recuperar y reciba un catálogo con libros electrónicos de última generación. Y, ¿qué pasó con todos los libros que hizo bajar y por los cuales pagó y no llegó a leer? Pues, sin duda habrá perdido su inversión, la cual puede representar una suma importante  según  el modelo del aparato y la cantidad de libros que bajó.  


                                                    
Libro electrónico en mano de un ser cada vez menos humano.               


Continuamente el tamaño de los distintos modelos de libros electrónicos se irá reduciendo. ¿Acaso no recuerdan los primeros celulares que aparecieron? ¡Tremendos mamotretos! Pero los gustos cambian, cuanto más chico sea el modelo, más atractivo resulta para su comprador; y, desde luego, más fácil será para el ladrón apropiarse de él.

En cuanto a salud, nos referiremos brevemente al daño que el libro electrónico hace a la vista. La lectura de un número limitado de páginas basta para producir un dolor de cabeza o cansancio de ojos. Hay que tener presente que el esfuerzo requerido para la lectura de un libro electrónico, el cual se realiza sobre una pantalla artificial, producirá una sequedad de ojos. De otro lado, la velocidad de lectura del usuario de un libro de papel, determinará el tiempo y número de páginas que lea por sesión. Es común oír que una persona ha leído, “devorado”, una novela durante un viaje en avión. Esto, sin embargo, aún no se oye en el caso de la lectura de libro electrónico.

De una cosa sí estoy seguro y eso es que Jorge Luis Borges no habría querido vivir en un mundo de libros electrónicos. Yo tampoco.

JUAN PIQUERAS : EL MIMO QUE PINTA

Etiquetas: [Centro Cultural El Olivar]  [Juan Piqueras]  [Escuela de Bellas Artes de la Universidad Católica]  [pintura]  [Municipalidad de San Isidro]  [arte]  
Fecha Publicación: 2010-09-20T14:11:00.000-07:00

                                                                                 

                                                                              
                                                                                                                                                         
                                                                                       
                                                                     

                                                                             

En el Centro Cultural el Olivar de la Municipalidad de San Isidro (Calle La república 455) el maestro artista Juan Piqueras viene presentando una interesante muestra unipersonal de dibujos realizados en técnica mixta. Los cuadros son de una creatividad asombrosa. En ellos encontramos un equilibrado hacinamiento de maravillosos seres, algunos reales y otros irreales, modificados o inventados por la imaginación de su silencioso creador.

Juan Piqueras, sin embargo, no es un advenedizo a las artes plásticas. De joven realizó estudios de pintura en la Escuela de Bellas Artes de la Universidad Católica del Perú, pero el arte de la mimodrama terminó por conquistarlo y le exigió atención preferencial. Durante cincuenta años ha alegrado y conmovido los corazones de miles de personas a las que les ha dado la oportunidad de verlo realizar su incomparable arte como mimo. No creemos exagerar cuando afirmamos que Juan Piqueras sigue siendo el más importante mimo del Perú.

De otro lado, durante las últimas cinco décadas Juan Piqueras ha continuado cultivando en silencio lo que fue su primer amor: el dibujo y el color. Finalmente, se ha dejado convencer que dé a conocer algunas de sus creaciones plásticas. No se pierdan esta oportunidad.

Los cuadros están a la venta.