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Etiquetas: [Problemática socioambiental]  [Extinción]  
Fecha Publicación: 2013-04-10T13:03:00.002-05:00

No sé si por coincidencia o por un llamado divino de las fuerzas del Universo, sucedió lo siguiente. Mientras leía un artículo sobre la necesidad de aniquilar y matar hasta la última rata de unas islas en el fin del mundo, hice una pausa para estirar los huesos y asomé la cabeza por mi ventana para, de paso, distraerme un poco. De repente, a lo lejos noté que algún animal oculto entre unas ramas hacía un movimiento inusual en el techo contiguo a mi edificio. Era muy rápido para ser un ave o un gato y muy grande para ser una rata o un pericote. Afinando la vista, mi sospecha fue confirmada: una Ardilla de Nuca Blanca (Sciurus stramineus) revoloteaba despreocupada bajo el sol inclemente del verano limeño para, luego, alcanzar un cable e irse de lo más campante por los aires dejándome con unas ganas de meterle un disparo certero. Ya me ocuparé luego de ella en las siguientes líneas.

Mientras tanto, en las Islas Georgia del Sur (South Georgia), un archipiélago ubicado en el Atlántico Sur (al este de las Islas Malvinas y a 2000 kilómetros del punto más austral de Argentina), existe un gran problema: las ratas introducidas involuntariamente están acabando con aves que son muy raras y que solo viven en dichas islas. La única manera de salvar a las plumíferas es exterminando a los roedores. Esta es la operación de aniquilamiento de ratas más grande que se conozca. Manos a la obra, pues ya no hay marcha atrás.

La rata gris, noruega, de alcantarilla o peregrina (Rattus norvegicus) no tiene esa última denominación en vano, pues ya recorrió y conquistó el mundo (salvo la Antártida) al igual que su prima, la rata negra (Rattus rattus). Ambas son consideradas plagas y son las responsables de transmitir enfermedades y de diezmar poblaciones de aves u otros animales por su hambre voraz. No obstante, debemos afirmar que es una especie ganadora si de sobrevivir se trata.

Se estima que las ratas llegaron a estas islas en el siglo XVIII camufladas en los buques de los cazadores de focas para nunca más irse, hasta ahora. Estos insaciables roedores que comen de todo, arrasan con los nidos de las aves comiéndose los huevos y los pichones, con lo cual ponen en peligro a muchas especies endémicas de estas recónditas islas. Entonces, la única manera de salvar a las aves es desapareciendo el total de las ratas, es decir, todas, no debe quedar ni una. Esa es la consigna y para eso lo más efectivo es darles veneno. No hay otra.

En el 2011 y tras una fase de prueba en un pequeño territorio de las islas, se afinó la estrategia de lo que sería la fase final de la operación “Habitat Restoration Project[1]. Y es que, según el director del proyecto, Tony Martin, “un territorio como el de estas islas solo puede ser liberado de las ratas por aire”. Así, con la ayuda de helicópteros se repartirá por todo el archipiélago pequeños “paquetes” especiales conformados por una mezcla de granos con un veneno muy potente usado para estos casos, el Brodifacoum.

Ataque masivo

Todo está fríamente calculado. Los “paquetes” para las ratas tienen 25 milímetros de largo y 12 de diámetro; y están hechos de tal manera que son compactos y no se desintegran tras ser lanzados desde los helicópteros, es decir, no se desarman y pueden ser tragados por las ratas sin problema. Además, mediante técnicas especiales estos pueden llegar a los lugares más complicados como acantilados o bajo las piedras. Para ello se ha ensayado diversas artes de lanzamiento para no dejar ningún rincón isleño sin el veneno.

Lamentablemente, habrá un daño colateral pues seguramente muchas aves y otros residentes de las islas morirán también. Según Martin, “sabemos que debemos poner atención en las cerca de 30 especies de aves que anidan en la isla, por lo que intentamos minimizar los daños colaterales”. Así, para evitar un desastre ecológico, donde el remedio es peor que la enfermedad, se ha tomado una serie de medidas. Además, felizmente, la gran mayoría de aves en cuestión son marinas y se alimentan exclusivamente de peces.

Adicionalmente, para iniciar el “ataque” se espera que la sesión de anidamiento y de crianza haya pasado y que los pichones ya estén lo suficientemente grandes. Pese a todo, se tiene siempre presente de que algunas aves sucumbirán ante el bocado. Los casos más preocupantes son una especié endémica de pato y un Págalo Subantártico (Catharacta antarctica). Este último es un ave de la Familia Stercorariidae a la que pertenecen los Salteadores, aves de altamar que visitan las costas del Perú y que no son residentes. Son especialistas en perseguir a otras aves para arrebatarles su presa. Así las cosas, con respecto al par de especies críticas de las Islas Georgia del Sur, lo único que queda es esperar que, tras la matanza generalizada, estas logren sobrevivir y aumentar su población en mejores condiciones (sin roedores).

Felizmente, así toda la población isleña de los Págalos muriese con esta operación, se estima que estas aves regresarían posteriormente, ya que los especímenes jóvenes no anidan en estas islas. Adicionalmente, se ha podido constatar, en la etapa de prueba, que los patos endémicos de las Islas Georgia del Sur, regresaron al poco tiempo tras descubrir que los terrenos estaban libres de ratas. Sin embargo, claro está, debe pasar bastantes años para que la población original se recupere.

Matar al 99,9% de las ratas es un fracaso

Para aniquilar totalmente a las ratas, el veneno debe tener características especiales y la dosis debe ser exacta para que, tras la primera ingesta, la rata muera inmediatamente. Estos invasores son muy astutos e inteligentes, ya que si al primer mordisco el veneno les sabe algo inusual o les es sospechoso, son capaces de darse cuenta y de dejar de ingerir su inducida merienda mortal. Su comportamiento hará que sus congéneres hagan lo mismo. En ese caso, el proyecto habrá fracasado.

Una cosa es reducir o diezmar una población al mínimo y otra cosa es exterminarla totalmente. Lo último es lo más difícil (no obstante, el hombre es experto en esto). Si se extermina el 99,9% de las ratas y se encuentra luego a algunas de ellas que sobrevivieron, la operación habrá fracasado. En ese escenario, solo quedaría esperar y estimar cuánto tiempo necesitarán estos roedores para volver a retomar sus dominios. Según Martin, se calcula que en las islas viven cerca de un millón de ratas.

Estas iniciativas no son nuevas, dado que ya han sido hechas en diversas islas del Atlántico para liberarlas de especies invasoras y dañinas como ratas, cabras, sapos, cangrejos u otras; no obstante, en esta oportunidad se trata de una isla de mucha mayor extensión. La isla principal de este archipiélago tiene 160 kilómetros de largo y en promedio 30 km de ancho.

Los “cazadores de ratas” iniciaron la cacería en el 2012 y estarán en actividad hasta el 2015. El periodo del año elegido para lanzar por helicóptero las “minas” mortales va desde inicios de marzo hasta finales de mayo. Toda la operación cuesta cerca de 9,2 millones de Euros y es financiada mayormente mediante donaciones. Se espera que en tres años este grupo de islas, ubicadas en el fin del mundo, no tenga ni una rata.

Martin afirma que “no queremos irnos hasta que no hayamos acabado con la última rata. Tenemos la oportunidad de, en corto tiempo, solucionar los problemas que el hombre trajo consigo durante más de 200 años y de devolverle su estado natural a estas islas”. Suerte muchachos. Sin embargo, me preocupa —y no he leído aún nada al respecto— cómo se hará para que las ratas no regresen. Supongo que algo habrán pensado.

Pero regresando a la ardilla, más adelante hablaré sobre especies exóticas, introducidas, invasoras y otras. Este simpático animalito no es oriundo de Lima. Ha sido introducido intencional o involuntariamente y ahora invade la capital peruana. Esto les puede parecer “lindo” a muchas personas, pues las ardillitas son simpáticas y juguetonas, pero su presencia podría poner en riesgo la existencia de especies ya asentadas y propias de la ciudad. La presencia de esta especie exótica debe ser tomada en cuenta.

Es por eso que debemos estar alerta ante casos como el anterior y como el de la Liebre Europea (Lepus europaeus) que, luego de haber conquistado el sur de Sudamérica, ya se encuentra en el sur del Perú (Arequipa, Cuzco, Puno y Moquegua) y no parará hasta conquistar todo el continente americano, salvo la Amazonía (alta y baja) que al parecer es una barrera infranqueable. Las liebres ya dominan las partes altas y los espacios abiertos (valles interandinos, pampas andinas y otros espacios). Y como las ratas de las Islas Georgia del Sur, la liebre europea llegó a nuestro continente para quedarse. Su presencia traería bastantes problemas. Ya los veremos.

Abril 2013
Etiquetas: [Problemática socioambiental]  
Fecha Publicación: 2013-03-20T19:53:00.001-05:00

En las tres entregas anteriores plasmé lo que, según Jared Diamond en su libro “Colapso”, sucedió y está sucediendo en la isla caribeña La Española, lugar donde por primera vez puso el pie Cristobal Colón en 1492 y donde hoy están ubicados dos países: Haití y la República Dominicana. Así las cosas, el artículo anterior abordó dos casos muy interesantes y polémicos: un par de dictadores que tenían algo de “ambientalistas”: Rafael Leonidas Trujillo Molina, alias “El Chivo” (1891 – 1961) y Joaquín Antonio Balaguer Ricardo (1906 – 2002). Ambos dirigieron parte de la historia republicana de la República Dominicana con mano dura (muy dura) pero con una conciencia ambiental determinante en el accionar conservacionista en esa parte de la isla.

Como se apuntó en líneas anteriores, en el caso de Balaguer, la consigna podría ser: “conserva pero mata y reprime”. La pregunta es: ¿habrá algo bueno que rescatar de todo esto? Sigamos sumergiéndonos en el ambiente caribeño de la isla. La deforestación de los bosques de pino autóctono fue intensa con Trujillo y, tras su asesinato, el control de los bosques se fue desvaneciendo. Esto ocasionó que esta actividad se diera de manera desenfrenada. Así, es recién con Balaguer que se pone mano dura para frenar la tala ilegal, sin embargo, en los periodos que el dictador estuvo fuera del gobierno, el control fue muy endeble y se siguió talando a diestra y siniestra.

Con la migración de dominicanos hacia la ciudad y con el éxodo de muchos de ellos al exterior, la presión hacia los bosques disminuyó considerablemente. No obstante, la deforestación se mantuvo muy fuerte en la frontera con Haití, ya que cientos de haitianos cruzaban (y cruzan) la frontera desesperados para hacerse, de manera furtiva, de árboles para carbón vegetal y para quemar bosques, con el fin de destinarlos a plantaciones. Y, según Diamond, a partir del año 2000, las competencias para la protección de los bosques pasaron de las fuerzas armadas al Ministerio del Ambiente.

Con esto, la protección de los bosques dominicanos pasó a ser menos efectiva en comparación con aquella que se dio entre los años 1967 y 2000 a manos de las fuerzas armadas, ya que la cartera ministerial es más “débil” y carece del financiamiento suficiente para darse abasto con este espinoso tema. Y no solo los bosques han sufrido el embiste humano, sino también, se ha sobreexplotado las costas marinas y los arrecifes coralinos del país. Todo esto ha ocasionado diversos y conocidos problemas ambientales. Por nombrar algunos, se tiene la pérdida de suelos, debido a la erosión, lo que acarrea una acumulación de sedimentos en los embalses de las represas; y la creciente salinización de los suelos, poniendo en jaque la fertilidad de muchos terrenos dedicados a las plantaciones de caña de azúcar.

Asimismo, la calidad del agua en la República Dominicana es cada vez peor debido justamente a la sedimentación y a la contaminación por productos tóxicos y por la acumulación y vertimiento de residuos sólidos. Adicionalmente, se ha extraído de manera abusiva arena y piedras para la construcción, lo cual ha aumentado drásticamente el deterioro de los ríos. Y no solo eso, como sucede también en muchos países de economía primaria, se ha utilizado (y utiliza) de manera indiscriminada pesticidas y fertilizantes ya prohibidos en otras partes del planeta por el grave impacto que tienen en el equilibrio biológico debido a las toxinas que contienen.

Los sucesivos gobiernos dominicanos han permitido que se utilicen estos productos químicos sin ningún tipo de control ni protección para los agricultores. Así, Diamond indica que en su visita a la isla se quedó intrigado por la poca presencia de aves en los campos agrícolas. La respuesta salta a la vista. A todo esto se le debe agregar la presencia de grandes industrias que contaminan con sus humos y con sus residuos tóxicos; y la utilización (aún) de vehículos obsoletos que contaminan por doquier. Asimismo, ya existen problemas con el suministro de energía (apagones); y la necesidad de obtener y poseer grupos electrógenos es grande, lo que trae consigo la quema de combustibles altamente contaminantes.  

Y siguen las semejanzas (con nosotros)

A los problemas anteriores es necesario agregarles otros, tales como la introducción de especies exóticas para repoblar espacios talados y desolados por huracanes. En esa lógica, se trajo a la isla diversas especies de árboles que crecen más rápido que el pino dominicano. Sin embargo, estas son propensas a varias enfermedades, a las cuales, la especie autóctona es resistente, no obstante, su presencia es cada vez menor. Por ende, las laderas y terrenos que han sido reforestados con especies exóticas podrían perder su masa forestal.

Adicionalmente, si bien la República Dominicana tiene una cifra media de incremento poblacional, la isla les puede quedar chica a los cerca de 11 millones de dominicanos. Todo esto trae consigo un fuerte impacto hacia el medio ambiente, debido a la necesidad de acceder a los recursos naturales y a la demanda de energía, agua, bienes y servicios. A esto se le debe agregar la creciente producción de residuos. Y no basta con eso, puesto que la influencia de la enorme cantidad de turistas que llegan, la propaganda invasiva de Puerto Rico y de los Estados Unidos, así como las nuevas tendencias mundiales, están convirtiendo a los dominicanos en unos “consumistas” desenfrenados.

Esto último es, creo yo, imparable y común en nuestros países, es decir, el consumismo. Además, la necesidad de “ser como los del Primer Mundo”  se ha acrecentado con la globalización, con los avances tecnológicos, así como con el ímpetu de las redes sociales. Esto no es gratis; existe un fuerte impacto en el medio ambiente y en la isla La Española, esto sucede de manera alarmante. La economía dominicana, basada en sus recursos naturales (primaria), no se da abasto para soportar esta situación.

Amenazas al SINANPE dominicano

Con todo esto, la red de espacios protegidos del país debe enfrentar todos los problemas anteriores. El conglomerado de 74 reservas de diferentes tipos (parques nacionales, reservas marinas protegidas y otras) cubre y protege la tercera parte del país. Esta red es un logro envidiable e impresionante en un país pobre, pequeño y con una alta densidad poblacional. Y, como ya lo mencioné, resulta sumamente interesante que su constitución haya respondido a intereses nacionales y que haya sido hecha y empujada por los propios dominicanos. No tuvieron que esperar que vengan los “especialistas gringos” a decirles qué hacer.

Pero claro, la pregunta que se hizo Diamond y que, indefectiblemente, debemos hacernos es: ¿Cuál es el futuro de esta red de espacios protegidos? Según el investigador estadounidense, la opinión de los dominicanos está dividida. Sin embargo, parece predominar el pesimismo y esto porque, para muchos, ya no existe una mano dura que proteja la red; no se cuenta con el debido financiamiento y los últimos gobiernos solo han apoyado su existencia sin estar muy convencidos de su utilidad.

A eso debe sumarse la existencia de cada vez menos científicos locales con la formación adecuada y el apoyo casi inexistente del gobierno a la investigación científica. El temor de muchos es que los parques nacionales y las reservas naturales dominicanas se conviertan en espacios protegidos solo en el papel. Pero no todo es pesimismo, pues el movimiento conservacionista local aún tiene presencia y empuje. Las ONG locales se enfrentan al gobierno por las posturas que este último adopta en contra de las áreas naturales protegidas dominicanas.

Empero, el futuro del país en general también es algo difuso según Diamond. La corrupción y los problemas de la economía dominicana parecerían haber puesto en jaque al país. La disminución de la exportación de la caña de azúcar, la devaluación de la moneda, la creciente competitividad de los países vecinos cuyos costos son menores, el endeudamiento del gobierno y otros factores, son los causantes de un panorama algo turbio. A esto hay que agregarle el ya mencionado afán consumista que contraviene al nivel de crecimiento de la República Dominicana. Ya en el colmo del pesimismo, según cuenta el autor, para muchos dominicanos, su país va en rumbo a igualar a Haití.

En esa línea, se afirma que Santo Domingo podría igualar en condiciones ambientales, sociales y económicas a Puerto Príncipe, es decir, una total polarización de condiciones: gente muy pobre en barrios marginales y gente muy rica en lugares exclusivos y resguardados. No obstante, los dominicanos han afrontado situaciones muy adversas y al parecer no van a darse por vencidos tan fácilmente. Afrontaron una ocupación haitiana de 22 años; posteriormente sobrevivieron a una seguidilla de presidentes débiles o corruptos desde 1844 hasta 1916 y de nuevo entre 1924 y 1930; así como a ocupaciones militares gringas entre 1916 y 1924 y entre 1965 y 1966. Además, soportaron la dictadura de Trujillo durante 31 años y la superaron.    

El futuro de la isla

Con todo lo descrito, no es de extrañar que haya habido una fuga masiva de dominicanos al exterior, en especial a los Estados Unidos (principalmente a Nueva York), y a otros países como Canadá, Venezuela y España. Por otro lado, regresando a Haití, ¿cuál es su futuro? Al parecer, este país sobrepoblado está condenado a la pobreza total. Las premoniciones de lo que se viene son todas negativas y deprimentes, pese al apoyo internacional que reciben. Sin embargo, su precariedad es tal, que ni siquiera pueden aprovechar cabalmente todo el apoyo que están percibiendo.

La problemática ambiental, social y económica en Haití ocasiona que las esperanzas disminuyan drásticamente. A eso hay que sumarle los recientes embistes de la naturaleza, como el terremoto en enero del 2010 que fue el más duro que ha recibido el país y uno de los más fuertes en el planeta. Además, se propaló una epidemia de cólera y las condiciones de pobreza e inestabilidad política se asentaron en el país. No obstante, para muchos aún hay alguna esperanza.

Existen todavía (aunque parezca remoto) algunos pocos espacios de reservas forestales que han sobrevivido a la aniquilación del medio ambiente: dos zonas agrícolas que pueden, siendo bien manejadas, ayudar a incentivar la economía local y algunos sitios turísticos que pueden ser bien aprovechados.

En las inmediaciones de la frontera entre Haití y la República Dominicana, los haitianos viajan al país vecino para trabajar y poder adquirir leña o combustible para llevar a sus deforestadas tierras. Otros trabajan como peones agrícolas en tierras dominicanas e incluso en tierras de muy pobre calidad que ya han sido desechadas por los dominicanos. Se estima que más de un millón de haitianos viven y trabajan en la República Dominicana, la mayor parte de ellos, de forma ilegal.

El éxodo de cerca de un millón de dominicanos ha sido compensado por la llegada de haitianos con la esperanza de salir adelante en un país que está algo mejor que el suyo, pero tampoco mucho mejor. Los haitianos hacen todo lo que los dominicanos no quieren hacer, es decir, los trabajos duros y mal pagados. En ese escenario, los dominicanos y los haitianos no solo se diferencian desde el punto de vista económico, sino también cultural: hablan lenguas distintas, se visten y alimentan distinto; y en general se ven distintos, ya que el haitiano tiene un “look” más africano.

La situación de los haitianos en la República Dominicana se asemeja, según relata Diamond en base a los testimonios recogidos, a aquella de los inmigrantes latinos en Estados Unidos. Es por eso que para los dominicanos es importante que se resuelvan los problemas de Haití y para Estados Unidos es también importante que se resuelvan los problemas de la República Dominicana (y de otros países latinoamericanos) para detener la inmigración legal e ilegal en ambos casos.

¿Vecinos solidarios?

¿Podrá la República Dominicana hacer algo para apoyar a Haití? Los dominicanos con las justas pueden mantener su país. Además, existe una barrera cultural, pues los dominicanos miran con cierto desprecio a los haitianos por considerarlos distintos e incluso como intrusos extranjeros de procedencia africana. Además, hay “ropa sucia tendida” pues no es fácil olvidar los conflictos que ha habido entre ambos países, sobre todo la invasión haitiana a la República Dominicana en el siglo XIX que incluye 22 años de ocupación.

Por otro lado, los haitianos recuerdan la peor atrocidad cometida por el dictador Trujillo, quien mandó matar —a puro machete— a cerca de veinte mil haitianos que ocupaban el noroeste de la República Dominicana entre el 2 y el 8 de octubre de 1937. Ambos gobiernos se miran con recelo y con algo de hostilidad y la cooperación entre ambos países es casi nula o inexistente. Según Diamond, para que exista alguna esperanza de mejora en Haití, los dominicanos son los primeros que deben apoyar a sus vecinos, pese a que existe una mala relación, pero que, felizmente, esta parece estar cambiando para mejor.

¿Y el Perú?

Luego de haber leído todo lo sucedido en la isla La Española y de haber revisado otros textos, debo indicar que veo varios paralelos a nuestra realidad. Me asombra, qué tan parecido somos países como Perú y la República Dominicana, calificados como emergentes y en vías de salir (con distintas suertes y velocidades) de lo que se llama, para muchos, el “subdesarrollo”. En relación a Haití, percibo que sí les llevamos ventaja en todo, pues su situación es realmente impredecible así como van.

De hecho, entre las semejanzas con la República Dominicana tenemos la presencia de casi los mismos problemas ambientales —salvando, claro está, las diferencias territoriales y demográficas—: creciente presión hacia los recursos naturales, traducido en deforestación y perturbación de espacios naturales para campos agrícolas, minería ilegal e informal, terrenos para viviendas,  carreteras y para monocultivos (palma aceitera, por ejemplo); caza ilegal y abusiva de especies (sobrepesca); contaminación ambiental por desecho de residuos sólidos y líquidos sin ningún tipo de control; empobrecimiento de los suelos por desertificación, salinización y uso excesivo de pesticidas y fertilizantes; así como otro rosario de problemas que no enumeraré para no deprimirnos.

Además, hay algo muy interesante que anotar. El sistema de áreas naturales protegidas que ha desarrollado la República Dominicana es uno de los más interesantes que he conocido. En el papel, se ve que es muy bueno y que debería proteger por lo menos la tercera parte de la isla y grandes espacios marinos. Ahora, el problema es contar con el financiamiento adecuado para su correcto funcionamiento, es decir, para lo que respecta al control y vigilancia, los gastos administrativos, la educación y comunicación ambiental, el trabajo con las poblaciones locales, la generación de mecanismos de auto sostenibilidad financiera y otros aspectos que permiten su existencia y el cumplimiento de sus objetivos.

Nuestro Sistema Nacional de Áreas Naturales Protegidas por el Estado (SINANPE) es también, en mi opinión, un ente muy bien constituido en el papel y con muy buenos logros. Yo soy un convencido que su existencia es fundamental para conservar nuestra diversidad biológica mediante su uso responsable. Por supuesto, tiene sus carencias, limitaciones y bastante por hacer, pero es lo que tenemos y si no apoyamos su gestión, sí que estaríamos aproximándonos a niveles haitianos. No necesitamos de dictadores para poner mano dura en nuestras áreas naturales protegidas (¿o sí?); claro que cuando vemos cómo avanza la minería ilegal en Madre de Dios, por ejemplo, muchos pensamos que sí.

Que sí es necesario poner mano dura para afrontar algunos problemas, creo que es discutible. En todos estos años, no veo que se haya hecho algo concreto, tangible y severo para detener la minería ilegal e informal. Y con la construcción de la Carretera Interoceánica Sur[1], la situación en el sur del país es cada vez más preocupante; y lo es más si es que se piensa construir dos carreteras interoceánicas (en el centro y norte del país) sin tomar en cuenta lo que ya viene sucediendo y las recomendaciones de los especialistas.

No necesitamos dictaduras ambientales, ni dictadores, no obstante sí necesitamos tomar real conciencia de lo que viene sucediendo en el país. Estamos entrando en unos tiempos complicados, en los cuales, si no tomamos en cuenta nuestro medio ambiente y no aplicamos políticas reales de adaptación al cambio climático, la vamos a pasar muy mal. No debemos, claro está, dejar de lado las acciones para frenar el calentamiento global, pero creo que lo más importante es adaptarnos al frenesí del clima y conservar lo que todavía tenemos, para poder seguir manteniendo el modelo económico que tenemos. Y un punto importante es el cuidado y manejo del agua. Sin ella, sí que estaríamos al borde del apocalipsis.     

Marzo 2013



[1] Recomiendo leer el artículo del reconocido experto en temas ambientales, Marc Dourojeanni sobre la Carretera Interoceánica Sur y sus consecuencias en vista a lo que se viene en el centro y norte del país: http://www.oeco.com.br/es/marc-dourojeanni/26995-revisitando-a-interoceanica-sul-na-amazonia-peruana
Etiquetas: [Notas varias]  
Fecha Publicación: 2013-03-13T17:40:00.000-05:00

Me he tomado el trabajo de soplarme y escuchar —más de un par de veces— al tinterillo de Marco Tulio Gutierrez y a un par de sus secuaces. Empecemos por el primero. Este abogaducho tiene el perfil del típico peruano “criollazo” que se presta a cualquier jugarreta sin importarle el resultado final, sino solo cuánto va a cobrar y cómo puede salir beneficiado. Esa mala costumbre peruana puede ser descrita en lo que nos sucede a menudo en este país de criminales. La frase típica es: “Señor, ¿tiene tal cosa, o brinda tal servicio?, “Sí tenemos o sí lo hacemos” (nunca delinquen solos), te dicen descaradamente, luego de haberte mecido un rato. Luego te das cuenta de que no tienen o que realmente no brindan el servicio que deseas. Sin embargo, te aseguran con toda la concha del planeta que a través de un conocido o familiar te pueden conseguir o hacer lo que necesites. Claro, para esto surge la famosa frase: ¿Cómo es? o ¿Cómo haríamos? O te advierten inmediatamente del gasto “extra” que supone hacerte ese favor, como si fuese un favor.

Y de los otros secuaces, no hay mucho más que decir. Estos son unos zoombies hambrientos de carroña y basura para sobrevivir que se venden —como el primero— al mejor postor. Les apuesto que si los llamo y les ofrezco el doble de plata para apoyar una causa distinta o contraria a lo que vienen apoyando, aceptan. Son unos buitres de la política carentes de principios. Todo esto hace que esta gente, bendecidos y financiados por Castañeda, actúen cumpliendo un papel perfectamente delineado por el mudo y por los mafiosos que lo acompañan, teniendo a la vista los millones de dólares que se vienen ejecutando y ejecutarán para el bien de Lima (por lo menos así espero que sea) y a los que con artimañas podrían acceder con el visto bueno de otros corruptos.

No es cuerdo apoyar este capricho y el mal uso de la herramienta democrática llamada revocatoria dirigida por personas de espantosa procedencia, aunque urge reformular su existencia, su aprobación y su uso en general en este país de tan débil estructura social y política. No puede ser posible que estos atorrantes hayan puesto en jaque a esta ciudad que ya de por sí está por sucumbir ante la mafia de las combis, los delincuentes, la improvisación, la informalidad y ante la falta de educación y civismo de sus ciudadanos.

Votaré decididamente por el NO, pero debo decir también lo siguiente: no estoy del todo acuerdo con la manera como Villarán conduce la comuna limeña. Tampoco apoyo a personas como Marisa Glave, fundamentalista roja que, pese a su figurita de limeñita regia, es, para mí, un lobo disfrazado de oveja. Me jode que la alcaldesa se haya confiado y haya pensado que una ciudad tan caótica puede cambiar tan solo con la buena voluntad de personas que quieren imponer algunas ideas de marcada tendencia. Rodearse de gente que no es técnica y que piensa más en ofrecer espacios de encuentro y armonía, no me parece la mejor opción para esta sucursal del infierno, por lo menos, no por ahora. Se han creído capaces de “gerenciar” el infierno y se han dado cuenta que eso no es tan fácil.  

De hecho, tampoco es necesario llenarse de tan solo tecnócratas que trabajan indiferentes a lo que la gente necesita y que solo están interesados en cumplir con sus metas y sus resultados por actividades. Por supuesto que no, pero una mezcla sensata, bien pensada y sin favoritismos, creo que es lo mejor para Lima. No estoy de acuerdo con pactar alianzas con radicales que manejan diversos discursos para diferentes escenarios. Además, no me gustan las argollas.

Sin embargo, todo esto no justifica para nada que vote por el sí. Capricho inútil que, sin ningún sustento claro y técnico, pregona el pobre diablo de Marco Tulio con una banda de impresentables como Pacheco, Luna, Tudela y gente de la peor calaña que, luego de hacer números y especular cuánto les caerá por su participación, siguen demostrando que este país está infesto de ratas inmundas a las que no les importa el bien de los peruanos y peruanas. Su cinismo es asombroso, pues aducen estar preocupados por el bienestar de los suyos y el de la ciudad. ¡Mentira! Están pensando en cómo sacar rédito a esta exposición mediática y cómo invertir en lo que han cobrado, ¿o alguien piensa que todo esto es gratis?

Como uno de los deportes principales del peruano es el criticar y al toque ponerle la cruz a alguien que no es de su agrado o que sí sabe o que sí chambea (o que es honesto), me enferma ver a todos estos débiles mentales justificando el sí y el caos por un revanchismo malintencionado. Estos descerebrados ya han demostrado que no tienen argumentos para detener el trabajo que se viene haciendo en Lima. Y, repito, la alcaldesa y su gente deben hacer mucho mejor las cosas y bajar al llano. Les espera días apocalípticos y muy duros. Susana no seas sobrada ni te dejes engatusar por algunas posiciones muy idealistas. Aplastar a estos revocadores es la primera parte de tu misión. Ya luego reordena tus fichas y tu gente. Comunica lo que haces, asesórate bien y no limites tu colaboración a un par de regidores con ideas recicladas y radicales.

Finalmente, me da curiosidad saber cómo será el orden político tras esta aventura para una presumible “unión” de fuerzas de diversas orientaciones por un bien común. Me parece muy bien que prime la inteligencia y las ganas de hacer algo por la ciudad, pero veamos también qué viene. No todo es gratis en la política.

Marzo 2013 
Etiquetas: [Problemática socioambiental]  
Fecha Publicación: 2013-03-11T11:28:00.000-05:00

Continúo con un resumen de una parte de la historia de la isla caribeña La Española, territorio en donde dos países comparten su destino: Haití y la República Dominicana. Todo esto en base a lo que expone Jared Diamond en su libro “Colapso”; y a mis apreciaciones. Recordemos que la isla sufrió la dominación española y francesa, lo cual, entre otros factores, marcó su destino. Sigamos viendo por qué.

La explotación forestal en República Dominicana se dio con mucha fuerza en las décadas de 1860 y 1870 con una lógica disminución de las especies forestales más valiosas. Adicionalmente, se deforestó extensos territorios para dar paso a plantaciones de caña de azúcar; y a principios del siglo XX hubo otra creciente demanda de madera para la construcción de rieles para la interconexión ferroviaria. No obstante, la primera ordenanza para frenar la tala y la contaminación de ríos fue aprobada en 1901.

Seguidamente, una estricta política de protección ambiental se fue dando en los alrededores de Santiago, la segunda ciudad en importancia después de Santo Domingo y epicentro de la actividad agrícola. Esto, porque se registró un fuerte deterioro de las cuencas, debido a la construcción de carreteras y a la excesiva deforestación. Así, dos personas naturales, un abogado y un médico conservacionista (Miguel Canela) presionaron a la Cámara de Comercio de Santiago para comprar tierras en la zona y destinarlas a la protección del territorio.

De esta manera, en 1927 y con el apoyo del Secretario de Agricultura del Estado —mediante el otorgamiento de fondos económicos—, se pudo adquirir y contar con la primera reserva natural en el país: el Vedado[1]del Yaque, espacio destinado a la protección del nacimiento del río Yaque del Norte; el río más largo del país. Posteriormente, en 1930, el dictador dominicano Rafael Leonidas Trujillo Molina (El Chivo) invirtió bastantes esfuerzos y fondos económicos para impulsar una política medioambiental.

Dictadura medioambiental

Trujillo amplió la extensión del Vedado del Yaque; estableció otros vedados y creó, en 1934, el primer Parque Nacional dominicano; formó un cuerpo de Guardaparques; suprimió la quema de bosques para obtener espacios destinados a la agricultura; entre otras medidas similares. Se podría pensar que al dictador le interesaba el medio ambiente, sin embargo, sus intereses eran económicos y tenían como fin el lucro personal.

En 1937, Trujillo le encargó a un científico medioambiental puertorriqueño, el doctor Carlos Chardón, la elaboración de un diagnóstico de los recursos naturales de la República Dominicana para determinar su potencial agrícola, minero y forestal. Así mediante, Chardón estimó que la tala comercial de los bosques de pino podía generar cerca de cuarenta millones de dólares, una cifra astronómica en la época. Ni corto ni perezoso, Trujillo se hizo de grandes extensiones de terreno y fue socio de los principales aserraderos del país.

Y por orden del mandatario, los taladores de árboles recibieron la consigna de dejar algunos de ellos en pie para que sirvan como reservorios de semillas para la regeneración natural. Muchas de las medidas adoptadas por Trujillo derivaron de las recomendaciones hechas por un grupo de investigadores suecos, a los que se les encargó un estudio para determinar la posibilidad de obtener energía hidroeléctrica mediante la construcción de represas. Posteriormente, en 1958, el mandatario convocó al primer congreso medioambiental y estableció nuevos parques nacionales, aunque estos últimos protegían, más que todo, las partes altas de las cuencas donde se pensaba construir algunas represas.

Durante su dictadura, Trujillo dirigió personalmente las sesiones de tala; y como era costumbre, involucraba solo a su familia y conocidos, prohibiendo autoritariamente que otros extrajeran madera. Tras su muerte, en 1961, el saqueo generalizado se abrió paso y los habitantes desplazados invadieron los terrenos protegidos y quemaron los bosques para utilizar la tierra en actividades agrícolas. Adicionalmente, la inmigración masiva del campo a los barrios urbanos se disparó y las familias acaudaladas iniciaron una tala masiva de los bosques.

Con todo esto, las políticas de protección ambiental iniciadas por el dictador quedaron en el olvido, producto de una descontrolada lucha por el acceso a los recursos naturales en el país. Posteriormente, en 1963, el presidente electo democráticamente, Juan Bosch, intentó persuadir a los taladores de frenar sus actividades y de preservar, en especial, las cuencas de los ríos Yaque y Nizao para la posterior construcción de represas en beneficio del país. Esto tuvo un efecto inverso, pues los empresarios madereros se aliaron para intentar derrocar a Bosch y las tasas de deforestación aumentaron considerablemente.

Balaguer: ¿pupilo ambientalista de Trujillo?

En 1966 fue electo el presidente Joaquin Balaguer, quien reconoció la imperiosa necesidad de mantener las cuencas con bosques para la futura construcción de represas destinadas a satisfacer la creciente necesidad de energía y de agua en la República Dominicana. A los pocos meses de su mandato, Balaguer prohibió todo tipo de tala comercial y clausuró todos los aserraderos del país. Esto trajo consigo la exacerbada queja de las familias ricas y poderosas y ocasionó que la actividad maderera se realice en los lugares más alejados y recónditos, así como que los aserraderos trabajen de noche y de manera clandestina.

Pero Balaguer no se dejó pisar el poncho y fue mucho más estricto. Despojó al Departamento de Agricultura de la función de proteger los bosques y le encomendó dicha función a las fuerzas armadas declarando además la tala ilegal como un crimen contra el Estado. Dada esa orden, se inició una serie de vuelos de reconocimiento y de operaciones militares para impedir el desacato de las órdenes del gobierno. En 1967, un ataque militar nocturno en un campamento maderero clandestino dejó como saldo más de una docena de leñadores asesinados. Esto hizo que la cifra de tala ilegal se redujera significativamente en los tres mandatos consecutivos del mandatario dominicano (1966 – 1978), debido al temor de ser asesinado.

Adicionalmente, Balaguer implementó otras medidas a favor del medio ambiente. No obstante, en el periodo que estuvo ausente del cargo (1978 – 1986), los presidentes de turno liberaron algunas zonas para la tala y permitieron la fabricación de carbón en base a los bosques dominicanos. Pero, cuando Balaguer regresó al poder, en 1986, retomó sus anteriores medidas desde el primer día de su mandato. Se retomó las misiones militares para encarcelar a los madereros ilegales, para sacar de los parques nacionales a los invasores e incluso para cerrar empresas agrícolas (de las cuales muchos de sus propietarios eran amigos del Presidente).

Una de las medidas más recordadas es aquella que se hizo en 1992, en el Parque Nacional Los Haitises[2], espacio que registraba en aquella época el 90% de su territorio deforestado. El ejército dominicano ingresó a la zona protegida y desalojó a miles de ocupantes. Asimismo, en 1994, Balaguer dirigió personalmente e in situ la incursión de maquinaria pesada para tumbarse las residencias de lujo construidas por dominicanos adinerados en el Parque Nacional Juan Bautista Pérez Rancier[3]. Así también, prohibió la quema de los bosques y propuso incluso utilizar árboles vivos como postes de electricidad, lo cual nunca prosperó como era de esperarse.

Políticas dictatoriales a favor del medio ambiente

Por otro lado, Balaguer frenó la deforestación en su país abriendo sus fronteras para importar madera de Chile, Honduras y de Estados Unidos. Además, firmó un pacto con Venezuela para importar gas natural licuado (y reemplazar al carbón vegetal) para uso general; amplió la red de reservas naturales; estableció los dos primeros parques nacionales en el litoral e incorporó áreas de aguas continentales a estas reservas para garantizar la protección de los lugares a donde llegaban ballenas jorobadas y otros cetáceos; firmó la Convención de Río de Janeiro y prohibió la caza ilegal por diez años.

A todo esto, Balaguer tomó otras medidas, como por ejemplo presionar a las industrias para que traten sus residuos, hizo algunos esfuerzos para controlar la contaminación del agua y del aire imponiéndole a las empresas mineras un impuesto bastante alto. También se opuso a la construcción de diversas carreteras que atravesaban parques nacionales; de un aeropuerto en Santiago; de un megapuerto en Madrigal y de otras obras que alterarían significativamente el medio ambiente. Así las cosas, Balaguer mandó construir en Santo Domingo el Jardín Botánico, el Museo de Historia Natural, el Zoológico Nacional mostrando su gran interés por la investigación y el desarrollo de la ciencia en su país.

A sus 94 años, su última acción política fue el pacto que generó con el Presidente electo Mejia para bloquear el plan de reducir y debilitar la red de reservas naturales del país mediante una inteligente maniobra legislativa. De esta manera puso a salvo a una de sus más preciados esfuerzos. De manera paralela, durante las décadas de 1970 y de 1980, los científicos dominicanos inventariaron gran parte de sus recursos naturales y luego, una vez acabado el terror impuesto por Trujillo, en la década de 1980 nacieron diversas organizaciones no gubernamentales ambientalistas muy efectivas.

Lo interesante y resaltante en ello es que, a diferencia de otros países, estas ONG eran netamente dominicanas (recursos humanos y financieros), es decir, no eran las sucursales de otras grandes organizaciones internacionales que buscaban socios para ejecutar proyectos. En la República Dominicana nació un movimiento conservacionista propio como producto de la preocupación inminente de sus ciudadanos por el medio ambiente. En esa línea, los conservacionistas establecieron una alianza con las universidades locales y con la Academia Dominicana de Ciencias para formar un movimiento ecologista muy importante, eficiente y comprometido con su entorno.

Dictador controversial

De ninguna manera se puede obviar el hecho de que Balaguer fue un dictador, no tan feroz como Trujillo tal vez, pero sí un personaje que no respetó los derechos humanos (defendió, por ejemplo, una de las matanzas que hizo El Chivo, en 1937, contra haitianos) y que avaló todo lo hecho por Trujillo (además trabajó para él). No obstante, Balaguer fue elegido de forma limpia y democrática en 1986, pero sin embargo, utilizó el fraude, la intimidación y la violencia para ser reelegido en 1970, 1974, 1990 y 1994. Ordenó la expulsión obligatoria de indigentes, mandó matar a opositores y permitió que campee una corrupción general en su país. Una frase suya que lo pinta de cuerpo entero es: “La Constitución no es más que un trozo de papel”.

Otra de las frases celebres que lleva su sello es: “La corrupción se detiene en la puerta de mi despacho”. Y es que se le tildaba de maquiavélico, complejo, autoritario, pero no se le pudo probar que haya robado como Trujillo. Según Diamond, una de las personas que él entrevistó le dijo: “Balaguer era un malvado, pero un malvado necesario en esa etapa de la historia dominicana”. Si bien esta frase es muy discutible y controversial, al parecer lo cierto es que, después de Trujillo, lo que el país necesitaba era la consolidación de una clase media y el fortalecimiento de algunas actividades capitalistas para desembocar en lo que hoy es dicho país centroamericano.

En lo referido específicamente a sus medidas ambientalistas, existe una gran discusión sobre sus verdaderos fines. Así, Diamond indica que mucha gente piensa que podrían haber existido diversos motivos que lo llevaron, por ejemplo, a desalojar y a asesinar madereros “ilegales”. Se especula que el dictador temía que se estuviese forjando una revolución procastrista; que quería tener tierras para luego convertirlas en grandes paraísos turísticos o que finalmente deseaba estrechar los vínculos con las fuerzas armadas.

Todas las medidas adoptadas por Balaguer tuvieron un alto costo para su mandato y reputación, pues estas fueron impopulares. Esto le hizo perder votos (para eso está el fraude) y su aplicación ocasionó que se aleje de los poderes de la élite civil y militar. Pero también para eso hubo un contrapeso, pues diversas políticas adoptadas tuvieron bastante acogida entre los dominicanos en general. En este escenario tan complejo, me detendré en las políticas medioambientales en concordancia con lo que expone Diamond.

Todo lo que en el escenario ambiental fue hecho por Balaguer tuvo bastantes vacios y sus medidas no fueron del todo exitosas. Uno de sus mayores errores, sino el más grave, fue el de no haber logrado una armonización entre las necesidades de los agricultores de las zonas rurales y las preocupaciones ambientales, dejando de lado la búsqueda de un apoyo de las poblaciones locales destinado a la conservación y utilización de sus recursos naturales para su propio beneficio y para el del país.

Aunque cueste creerlo, según Diamond, a Balaguer sí le interesaba el medio ambiente incluso más que a otros políticos pasados y actuales. En todos sus discursos políticos asomaba la conservación de los bosques, ríos y de la naturaleza como uno de sus sueños más recurrentes. Y como ya se mencionó, cuando el Presidente Fernández afirmó que tener el 32% del territorio nacional protegido era una exageración, Balaguer defendió a capa y espada los espacios protegidos en el país.

Como también ya se mencionó, solo existen especulaciones para explicar el por qué Balaguer fue un “verde”. Se dice que todo lo hecho fue por la influencia que recibió durante su permanencia en Europa, por la influencia de sus familiares, por conocer muy de cerca los cambios en la isla e incluso por un cierto repudio a Haití y porque quería diferenciarse de ellos. En todo caso, lo que sí es cierto es que Balaguer fue un personaje altamente controversial, complejo, maquiavélico, enigmático y que tuvo —y tiene— opositores radicales por todo lo que hizo y representa; no obstante, también tiene algunos adeptos.

Todo esto, llevado a la idiosincrasia peruana, podría parecerse al “roba pero hace obras”; en el caso de Balaguer podría ser: “conserva pero mata y reprime”. Y es que las políticas medioambientalistas implementadas por el dictador centroamericano han ocasionado en gran parte que la República Dominicana no convierta su territorio en lo que es Haití hoy en día. Claro, el costo ha sido muy alto y no se puede tolerar una dictadura, sin embargo, ¿algo bueno de todo esto se podría o debería rescatar? Habrá que seguir analizando el tema.  

Marzo 2013



[1] Según la RAE, un vedado es un “campo o sitio acotado o cerrado por ley u ordenanza”.
[2] Su extensión total es de 896 km².
[3] Su extensión total es de 910 km².
Etiquetas: [Problemática socioambiental]  
Fecha Publicación: 2012-12-31T13:22:00.002-05:00

En la entrada anterior expuse parte de la historia de la isla caribeña La Española, territorio en el cual dos países —con distinta suerte— comparten su destino: Haití y la República Dominicana. Para graficar parte de su desarrollo a través de los años utilicé el libro de Jared Diamond titulado “Colapso”. En resumen, la isla fue colonia tanto española, como francesa y tras varios sucesos que definieron la posesión y dominio de tierras en el primer lugar de América donde Colón puso los pies, ambos países isleños se fueron diferenciando, por lo que hoy en día podemos hablar de casi dos categorías distintas de realidades; una catastrófica: Haití; y una menos catastrófica e incluso esperanzadora: República Dominicana.

Así, luego de una historia de vaivenes y de peleas internas, a inicios del siglo pasado, las potencias extranjeras veían en la isla dos realidades distintas. Por un lado, Haití era visto como un país formado por una sociedad africana que hablaba una lengua criolla y en donde el ambiente era hostil a los extranjeros, debido, en parte, a la presencia de ex esclavos. Por otro lado, la Republica Dominicana era vista como un país hispanohablante formado por una sociedad parcialmente europea que veía con buenos ojos la presencia extranjera y el comercio con europeos. De esta manera, pese a la inyección de capitales económicos desde Europa y Estados Unidos, la economía isleña fue marchando a dos velocidades y tomando distintos rumbos.

A partir de 1870 hubo un auge agrícola en especial en la República Dominicana, donde sobresalían los cultivos de café, cacao, tabaco y las grandes plantaciones de caña de azúcar. Sin embargo, el caos político también campeaba en la isla lo que traía consigo mucha inestabilidad política y conflictos de nunca acabar. A eso es necesario agregar que, en plena Primera Guerra Mundial, Estados Unidos puso una base militar en ambos países de la isla para “vigilar de cerca” cualquier alteración en el tráfico fluvial del Canal de Panamá. La presencia de los “gringos” se dio, en Haití, entre los años 1915 hasta 1935; y en la República Dominicana de 1916 hasta 1924. Tras la salida de estadounidenses, la inestabilidad política y las disputas entre aspirantes a presidentes regresaron a ambos países.

Sin embargo, con la llegada al poder de dos dictadores famosos por su maldad, los desordenes políticos cesaron y llegó “una cierta calma y estabilidad”. Nos referimos a, por el lado dominicano, Rafael Leonidas Trujillo Molina, “El Chivo”, quien luego de ser jefe de la policía nacional dominicana y jefe supremo del ejército, tomó el poder en 1930. Trujillo administró su país como si fuese un negocio propio y, además de los delitos que cometió y del dominio absoluto que ejerció, controló —junto a su familia— la mayor parte de la economía del país mediante monopolios a escala nacional.

Por el lado de Haití, en 1957 se hizo del poder el famoso dictador François “Papa Doc” Duvalier, quien era médico y tenía mucha más formación que Trujillo. El tirano llegó a aterrorizar a su gente y era muy astuto y despiadado. No obstante, Duvalier no tenía la más mínima intención de modernizar su país y de desarrollar su industria. Ante su parsimoniosa y violenta mano dura, el país se estancó en el terror. Murió en 1971 de muerte natural y fue sucedido por su hijo Jean-Claude “Baby Doc” Duvalier, quien gobernó Haití hasta 1986, año en que fue obligado al exilio.

¿Dictaduras a favor del medio ambiente?
    
Sin duda alguna, asociar a una dictadura con un buen manejo del medio ambiente, puede parecer algo extraño. No obstante, la dictadura de Trujillo es un caso interesante que vale la pena ser analizado, no sin antes saber algunos detalles sobre la manera tan déspota que tuvo para dirigir a su país. El dictador dominicano dominaba casi toda la actividad forestal y era dueño de casi todas las plantaciones de caña de azúcar. Además, era propietario de líneas aéreas, bancos, hoteles, de grandes extensiones de tierras y hasta de empresas marítimas. E incluso, como parte de sus políticas, determinó que el 10% del sueldo de los funcionarios del Estado y que una parte de los beneficios de la prostitución deberían ir a sus arcas.

En el colmo de la locura del dictador, la capital de República Dominicana, Santo Domingo, pasó a llamarse Ciudad Trujillo y la montaña más alta del país, el Pico Duarte, recibió el nombre de Pico Trujillo. Asimismo, los programas escolares se encargaban de incluir en el currículo escolar todas las buenas acciones del dictador y en todos los espacios públicos se encontraba carteles dándole gracias por el agua y por el gran servicio al país. Y para asegurarse de que nadie se revele, destinó el dinero suficiente para tener el mejor ejercito del Caribe, incluso más grande y poderoso que el de México.

No obstante, en la década de 1950, Trujillo empezó a perder poder, debido al despilfarro gubernamental para financiar sus caprichos, a la caída de los precios de algunos productos que exportaba República Dominicana y debido a las malas inversiones del Estado. Y es el 30 de mayo de 1961, cuando un grupo armado emboscó —al parecer con el apoyo de la CIA— el carro del sátrapa, quien viajaba solo con su chofer, para asesinarlo, poniendo fin a una dictadura sin precedentes[1].

En ese escenario isleño, tras las dictaduras de los Duvalier en Haití, el país retomó su inestabilidad y su economía siguió debilitándose mientras su población humana seguía creciendo. La República Dominicana, mientras tanto y tras el asesinato de Trujillo, continuó su vida republicana con inestabilidad política hasta que en 1966 salió elegido Joaquín Balaguer, con el apoyo de ex oficiales del ejército de Trujillo, quien se quedó en el poder 34 años (de 1966 hasta 1978 y desde 1986 hasta 1996, ejerciendo además un gran poder en el Estado durante el periodo que no gobernó).Y dos años antes de morir, en el 2000 —con 94 años, ciego y enfermo— Balaguer luchó por la recuperación de la red de reservas naturales del país. 

Es así como, a partir de 1961, la República Dominicana inició su camino a la modernización, diversificando sus cultivos (dejaron la dependencia de la caña de azúcar) y sus servicios (hoteles, comercios, minería). Además, tanto allí como en Haití se dio una migración masiva de personas hacia, principalmente, Estados Unidos, lo que significó que posteriormente llegue a ambos países dinero (remesas), contribuyendo así fuertemente a la economía en la isla.

El medio ambiente como un factor determinante para el desarrollo

En ese contexto, la pregunta que se hace Diamond es: “¿por qué se desarrollaron de un modo tan distinto las historias políticas, económicas y ecológicas de estos dos países que comparten una isla?”. Para este autor, la respuesta es la siguiente: por las diferencias medioambientales. Veamos cómo así. Empecemos por las lluvias. En la isla, estas provienen principalmente del este, es decir, la vertiente dominicana (oriental) recibe más lluvias y tiene mayores índices de crecimiento vegetal. Adicionalmente, la montaña más alta de la isla está en la República Dominicana y los ríos que allí se generan, discurren principalmente hacia el lado dominicano. La vertiente dominicana está compuesta por amplios valles, llanuras y con un mejor suelo, donde destaca el valle del Cibao, uno de los más fértiles del planeta.

Por otro lado, en Haití, la situación es más complicada ya que la cadena montañosa en el lado dominicano impide parcialmente el paso de las lluvias procedentes del este, ocasionando que sus territorios sean más áridos. Asimismo, en comparación con su vecino, Haití tiene un territorio más montañoso, con mucho menos espacio llano para desarrollar una agricultura a gran escala. Además, su suelo no es de tan buena calidad, pues la capa no es tan gruesa, es menos fértil y no se recupera tan rápido.

Pero debemos recordar (y sobretodo tomar nota) de lo siguiente: si bien la cuenca haitiana no era tan “dotada” como la dominicana, la primera desarrolló, antes que la segunda, una gran producción agrícola sacrificando sus bosques y suelos. Al principio funcionó, luego ya no. El factor medioambiental de hecho supone una parte de la explicación de las diferencias entre ambos países, pero según el análisis de Diamond, las principales causas son de orden político y social. Veamos por qué.

Otras diferencias

Un factor predominante en la diferencia entre ambos países recae en el hecho de que Haití fue colonia francesa (la más importante de ultramar) y que la República Dominicana fue colonia española, la misma que fue descuidada por los ibéricos por la crisis que ellos mismos atravesaban. De esta manera, Francia pudo asegurar una agricultura intensiva en Haití (ya sabemos a costa de qué) con el uso de esclavos. Los españoles no pudieron hacer lo mismo. Esto trajo consigo que la población haitiana fuera, en ese entonces, siete veces mayor que la dominicana, lo que se refleja parcialmente hasta la actualidad, pues existen casi once millones de haitianos, frente a los casi nueve millones de dominicanos (no perdamos de vista que el territorio de Haití es mucho menor que el de su vecino).

En Haití, la mortal combinación de una alta densidad demográfica con una baja pluviosidad resultó ser muy dañina para el medio ambiente: deforestación (los barcos franceses que dejaban esclavos regresaban cargados de madera haitiana), cambio de uso del suelo y disminución de la fertilidad. Otro factor importante fue que los dominicanos con sus antepasados españoles fueron más receptivos a los inmigrantes y comerciantes europeos, a diferencia de la población criolla haitiana, compuesta en su mayoría por antiguos esclavos negros. Esto significó que todo el capital humano y financiero europeo vaya a la República Dominicana, lo que, quiérase o no, contribuyó al desarrollo del país.

Un factor adicional que permitió una diferenciación de ambas economías es el siguiente: como producto de la rebelión de los esclavos en Haití, la mayoría de haitianos eran propietarios de sus tierras (lo cual, no debería ser negativo), pero, sin embargo, solo las utilizaron para alimentarse y no para producir algún recurso, dado que el Estado no aportó ningún tipo de incentivo económico para tal fin. Esto trajo como consecuencia que Haití no tuviese casi nada para comercializar ni para exportar, a diferencia de su vecino dominicano. Así también, la élite haitiana se identificaba más con Francia y no invirtió nada para su desarrollo y solo pensaba en cómo aprovecharse de los de clases sociales inferiores.

No se puede dejar de lado el siguiente punto: las aspiraciones de sus dictadores. Mientras que Trujillo se obsesionó por construir una economía industrial y un Estado moderno (para sí mismo y para su beneficio), Duvalier no tuvo la menor intención de hacer algo por su país. Según Diamond, esta diferencia personal entre ambos dictadores podría deberse también a la idiosincrasia de cada uno de ellos o podría explicarse en que ellos son el reflejo de sus sociedades. Este punto da para una acalorada discusión, pues al parecer eso de que el pueblo tiene al gobernante que se merece parecería ser verdad.  

Y en los últimos años, la crisis política, social, económica y hasta medioambiental en Haití se ha agravado (a lo que se le debe sumar la acción de los fenómenos naturales) sin visos de ver una solución a la mano. Empero, en la República Dominicana el futuro se ve distinto. Retrocediendo en el tiempo, Trujillo hizo una planificación a largo plazo para construir centrales hidroeléctricas, las mismas que fueron construidas por Balaguer y los mandatarios siguientes. Adicionalmente, dada la gran masa forestal (en comparación con su vecino) dominicana, Balaguer puso en marcha diversos programas para frenar el uso del bosque como combustible e importó gas. La pobreza haitiana obligó a sus habitantes a usar carbón vegetal, es decir, a talar sus bosques, aniquilando casi toda la cobertura forestal de Haití.

Lo anterior me lleve a sacar algunas conclusiones preliminares. Una de ellas es que los países que fueron colonias francesas la pasan “menos bien” que otros que fueron colonias españolas e incluso portuguesas. Eso se puede ver también en África, según me comentan algunos conocidos. Asimismo, se puede determinar que el medio ambiente puede tener una gran influencia —sin llegar a ser determinante— en el desarrollo económico de un país.

Eso se puede ver en nuestro país a una mayor escala, las zonas más fértiles y aptas para el desarrollo agrícola y para el manejo forestal, no son necesariamente las zonas con mayores ingresos per capita ni las que más aportan al PBI. Y bueno, que nos merecemos los gobernantes que tenemos, eso es muy discutible, lo que sí nos merecemos (y tenemos) es un Congreso repugnante. Otro tema interesante es el referido a las políticas del Estado para manejar los recursos naturales. No es que apoye a las dictaduras, pues en mi concepción no son necesarias, pero sí creo que se necesita mano dura en temas de importancia nacional, los cuales también requieren una planificación estatal ordenada con un órgano que la lidere (no como en nuestro país, donde existe un desorden preocupante) y que supervise la ejecución de políticas y de obras para el beneficio de futuras generaciones.

Estoy totalmente en contra del cortoplacismo y de los cambios constantes de políticas en todos los niveles debido al cambio constante de autoridades. No apoyo el “entornillamiento” de presidentes, alcaldes u otros, pero sí creo que su gestión debe alinearse a políticas de largo plazo consensuadas. Tenemos un medio ambiente privilegiado, ¿qué nos falta?

En la tercera parte de esta saga seguiremos viendo el desempeño de ambos países caribeños. Este es un buen ejemplo para entender algunos aspectos que pueden definir el destino de sociedades, donde el medio ambiente juega un rol vital.

Diciembre 2012     



[1] Para saber más al respecto, recomiendo leer el libro de Mario Vargas Llosa “La Fiesta del Chivo”. 
Etiquetas: [SINANPE]  [Problemática socioambiental]  
Fecha Publicación: 2012-12-26T22:04:00.000-05:00


El 19 de diciembre recibí un correo donde se me preguntaba si era yo el personaje sobre el cual el Sr. Miguel Piovesan hacía mención en su programa radial: “El que tenga oído que oiga”. Y claro que se refería a mí, ya que Piovesan afirmaba —con una seguridad implacable— que un tal Enrique Angulo Pratolongo redactó un artículo en la prensa escrita sobre ecología. Es más, en su programa radial, Piovesan me agradeció por haber escrito el artículo. Sé que se están preguntando qué dice el audio y de qué artículo se trata.

Este es el audio en mención:

Y este es el texto que generó el elocuente monólogo de Piovesan:

¡QUÉ SE MUERA EL PAVIPOLLO DE PICO VERDE! ¡QUÉ MÁS DA SI DESAPARECE UNA ESPECIE BIOLÓGICA!, publicado en mi blog: “Mi tambor de Hojalata” el domingo 23 de mayo del 2010.

En mi blog colgué un texto del crítico de teatro Alonso Alegría publicado el 16 de setiembre del 2007 en el diario Perú 21, donde criticaba la “insensibilidad” de los llamados ecologistas a quienes más le preocupa la conservación del “pavipollo de pico verde” que la hambruna de niños africanos. Así, dicho texto lo utilicé en algunas clases como material didáctico, con el fin de crear debates en clase sobre los conservacionistas y los anti-conservacionistas. Adicionalmente, al texto de Alegría le sumé dos artículos, uno de mi hermano y uno mío. En ellos le “contestamos” a Alegría de diversas maneras. Seguramente el Sr. Alegría nunca vio ni verá ambos escritos.

Eso no importa. Lo importante era crear polémica sana y constructiva para intentar entender diferentes posturas en cuanto al tema ambiental en el país. De hecho, estoy seguro que varias personas piensan como Alegría y claro, respeto su postura, pero por supuesto no comparto su manera de ver las cosas en este tema puntual. No obstante, bienvenido sea el debate y bienvenido sea el momento en el cual el Sr. Piovesan llegó a mi blog y específicamente a esa entrada. Dicho esto, Sr. Piovesan si lee estas líneas cuénteme cómo así llegó a mi humilde espacio virtual.

En realidad no tengo nada que aclarar ni me siento ofendido por lo que dice Piovesan —quien incluso me felicita y me llama sociólogo, para luego decirme que también soy periodista y un “ecologista verdadero”—, dado que nada de lo que dice ser de mi autoría, lo es. Piovesan se esmera en repetir lo que dice Alegría. Saquen sus propias conclusiones cuando escuchen el audio y lean los textos ya mencionados.

Además, la verdad es que no pienso gastar mucho tiempo en contestarle al Sr. Piovesan pues finalmente, repito, todos los argumentos que el esgrime como míos y utiliza para su “causa”, no lo son, son del Sr. Alegría. Es más, me siento actualmente desconcertado porque he sido llamado valiente y eso ha causado una terrible confusión en mí, ya que por valiente entendía otra cosa.   

Pero para los que no conocen al Sr. Piovesan, ¿Quién es él? Bueno, solo sé que es la mayor autoridad eclesiástica en el distrito de Puerto Esperanza, provincia de Purús, departamento de Ucayali y que depende del Vicariato de Puerto Maldonado. Es italiano y es uno de los principales propulsores de la construcción de la carretera Puerto Esperanza – Iñapari, la cual, según su percepción, sacaría del subdesarrollo y del aislamiento a nuestros compatriotas. A propósito, habría que preguntarle al padre italiano si, de tener que construirse una carretera, ¿no debería esta salir a Pucallpa, ciudad con la cual hay más afinidad y una relación más lógica?

Lo más probable es que la carretera —que él, algunos nativos y colonos, así como un par de Congresistas defienden a capa y espada— catalice una invasión masiva y desorganizada de la zona, la cual traería consigo todos los males posibles, tales como la desculturización asociada a violencia, alcohol, prostitución y otros males sociales imparables; impulsaría una deforestación en ese rincón con tan alta diversidad biológica (incluye la cultural), la cual no en vano está protegida mediante un Parque Nacional y una Reserva Comunal; permitiría la salida de madera; aceleraría un posible ingreso de cultivos ilícitos, entre otros males. Existen otras maneras de impulsar el desarrollo y no creo que una carretera como la propuesta cumpla ese rol. No entraré a más detalles, para no desviarme del tema. Al respecto ya se ha debatido bastante y los interesados pueden hacerle seguimiento a este asunto revisando la prensa local y especializada.

Regresemos al Sr. Piovesan. Sobre este controvertido personaje existen diversos artículos y videos en Internet. Un enlace que muestra parte de su quehacer y de su empresa es el siguiente: http://www.parroquiapurus.org/index.htmldonde, cómodamente y en su tribuna casi personal, pregona la palabra del Señor y SU palabra con total libertad (eso es bueno), sin que nadie le diga lo contrario, lo desmienta o polemice con él (eso es malo). Es decir, su “pueblo elegido” tiene una sola versión de la realidad: la realidad de Piovesan.

Nuevamente, no entraré en un debate a fondo con el Sr. Piovesan. No es necesario, solo doy a conocer lo que el señor ha dicho para que cada uno saque sus propias conclusiones. El tema de la propuesta de ley para nombrar de interés nacional la conexión terrestre entre Puerto Esperanza e Iñapari, camuflando la real intención de construir la ya mencionada carretera tiene varios vacíos e incongruencias que no vale la pena tocar en estas líneas. Al respecto ya se ha debatido y escrito bastante. Mi intención es solo, reitero, aprovechar el favor que el hombre de fe me hizo al referirse a mí mediante mi blog y un texto que yo no escribí para que todos nos conozcamos mejor.

Finalmente invito a todos los que han llegado hasta estas líneas y a todos los interesados en el tema a que revisen la información acá presentada. Y es que, el supuesto aislamiento territorial trae también consigo, al parecer, un peligroso aislamiento ideológico y de opinión. Una opinión pública local monotemática, monolineal y patriarcal no es lo mejor para una zona que justamente necesita corrientes de opinión para poder debatir sobre su futuro y tener ideas mejor sustentadas. Claro, siempre hay que echarle la culpa a alguien, por eso, los firmes candidatos para esto son: el Estado, con su poca o nula presencia y con sus pocos vuelos cívicos; las ONG con sus intereses exclusivos destinados a conservar animalitos y arbolitos sacrificando el bienestar humano; los indígenas con su incansable búsqueda de desarrollo y de bienes económicos; los colonos con su afán en explotar los recursos naturales (porque para eso están, para ser explotados); los del Sernanp con su necesidad implacable de pensar solo en su parque y en su reserva comunal; la Iglesia con su deber de llevar la palabra y la paz social a este rincón tan cristiano; y bueno todos los demás que igual son culpables por hacer o por no hacer algo al respecto.

Bienaventurados sean los que lean esto y los que busquen conocer más al respecto. Esto es tan solo un pequeño esfuerzo terrenal para dirigir la mirada a estas tierras bendecidas por el Señor.

Diciembre 2012 

Etiquetas: [Problemática socioambiental]  
Fecha Publicación: 2012-10-17T06:30:00.000-05:00

Hace tiempo que debí haber escrito estas líneas. Bueno, llegó el momento, pese a que tengo una lista exageradamente grande de temas pendientes. Recuerdo haber leído el capítulo dedicado a la Isla Española que comparten Haití y República Dominicana en el libro “Colapso” de Jared Diamond. Llegué a dicho libro por diversos motivos; uno de ellos fue Rapa Nui, isla sobre la cual ya escribí y a la cual ya visité. No obstante, recuerdo que unos de los capítulos del libro de Diamond que más perturbado me dejó fue justamente el dedicado a estos dos países caribeños. Veamos por qué.

Son 193 km de frontera que dividen ambos países en una isla (de 76,500 km²) que fue un paraíso vegetal. Hoy en día, la masa forestal ha disminuido de manera alarmante. En Haití ya casi no existen áreas con bosques naturales, pues estos fueron arrasados sin miramiento alguno. Justamente, el país francoparlante es uno de los más pobres del planeta y ahora, además, paga los platos rotos, pues en su territorio campean, la erosión, la pérdida de fertilidad de los suelos, la acumulación de sedimentos en los ríos, la falta de protección en las cuencas y por ende la falta de lluvias con las consecuentes sequías; además de la falta de madera para carbón.

Según Diamond, “la diferencia de masa forestal entre los dos países corre paralela a las diferencias en sus respectivas economías”. Ambos países tropicales tienen los mismos problemas que casi todos los países que antes fueron colonias europeas, es decir, gobiernos corruptos o fantoches (repúblicas bananeras), deficientes sistemas de salud pública, baja productividad en comparación con zonas templadas y, tal vez, mala suerte. Así, en esa “mala racha”, Haití destaca por ser, además, el país más pobre de América (y para su mala suerte el país es azotado por terremotos y por guerras civiles) y uno de los más pobres del planeta.

Y no contento con esto, el país que vio nacer al célebre y repudiado “Papa Doc” es uno de los más superpoblados de América. Haití posee un tercio del territorio de la Isla Española, no obstante alberga a casi dos tercios de la población total isleña (cerca de diez millones de habitantes. Su densidad demográfica es de casi 400 habitantes por kilómetro cuadrado (la de Perú es de cerca de 22 habitantes por kilómetro cuadrado). A eso, sus habitantes practican una agricultura de subsistencia a base, principalmente, de azúcar, algodón y café para exportación.

En Haití se distingue claramente a una clase social muy pequeña de ricos y a otra  de pobres (por supuesto, la gran mayoría), esta última asentados en su capital Puerto Príncipe. Además, en el país campean altas tasas de crecimiento poblacional, contagio de sida, tuberculosis, malaria y otras enfermedades. Según Diamond “La pregunta que se hacen todos los visitantes de Haití es si hay alguna esperanza para este país; y la respuesta habitual es que no”.

Ahora, República Dominicana también es un país en vías de desarrollo, pero no tiene los problemas ni los extremos del país vecino. Su densidad demográfica y sus tasas de crecimiento poblacional son menores. Asimismo, es interesante anotar que en sus territorios se encuentra varias centrales hidroeléctricas y extensos campos de cultivo de paltas, tabaco, flores; y que existe una pujante industria turística. Es así entonces que existen diferencias bien marcadas entre ambos países que, por una cuestión de espacio, no voy a poder tocar.

Conservación en Haití y en República Dominicana

Para efectos de este artículo, me remitiré a la parte ambiental, la cual también presenta los mismos contrastes anteriormente mencionados. Haití posee una red de parques nacionales diminuta, pues solo tiene cuatro de ellos, los mismos que están altamente amenazados por la invasión permanente de campesinos en búsqueda de nuevas tierras y de árboles para convertirlos en carbón vegetal. Por otro lado, República Dominicana posee, según Diamond, una red de reservas naturales que es “en términos relativos, la más completa y extensa de las dos Américas, comprende el 32% de la extensión de tierra del país en un total de 74 parques o reservas naturales, e incorpora todos los tipos de hábitats importantes”. Bueno, habrá que revisar esta información, pero de ser cierta, suena muy bien.

No obstante, esos espacios no están exentos de los problemas de siempre: financiamiento insuficiente, tala ilegal, caza furtiva y otros similares que por acá conocemos muy bien. Y adicionalmente, en República Dominicana existe un movimiento conservacionista muy fuerte y activo detrás de toda esa red de parques. Así también hay un detalle interesante, según Diamond, en las organizaciones no gubernamentales del país trabajan los propios dominicanos con una presencia casi nula de extranjeros.

Todas las diferencias entre ambos países en lo referido a la masa forestal, a la economía y a la red de espacios protegidos surgió pese a que comparten una misma isla, una historia similar marcada por el colonialismo europeo, una ocupación estadounidense, una presencia católica fuerte con elementos del vudú (en especial, en Haití) y otros elementos que los hacen casi “hermanos”. Adicionalmente, los dos países estuvieron unificados como una sola colonia durante tres periodos de su historia. Entonces, ¿cómo es que las diferencias son tan marcadas? 

Otra vez debemos regresar un poco a la historia. Y lo más resaltante es que Haití solía ser más poderosa e incluso intentó conquistar República Dominicana en varias oportunidades. Así nos enteramos que en el siglo XIX esto se dio durante veintidós años. Para entender las diferencias actuales hay un rosario de causas, dentro de las cuales incluso hay un par de carácter ambiental que si bien no son determinantes, deben ser conocidas por lo que serán explicadas más adelante.

Idas y vueltas para entender a esta isla   

Cristobal Colón llegó a esta isla en 1492 y se topó con indígenas (de la familia arahuaca, llamados tainos) que ya había conquistado la isla hace más de 5000 años (ellos también fueron colonizadores). Estos indios eran pacíficos, tenían oro y eran más de medio millón. En 1519, solo quedaban poco más de once mil indios. Los demás sucumbieron a las enfermedades foráneas traídas por los españoles y a los abusos y matanzas propias de los amos que esclavizaron la isla para su beneficio. Pero eso no fue todo, con los años vino una peste de viruela y no quedaron más de 3000 indios para luego casi desaparecer. Los españoles necesitaban esclavos y salieron en su búsqueda. Y claro, qué mejor que comprar africanos para cultivar azúcar.

Durante todo el siglo XVI, La Española fue una isla famosa por sus riquezas, no obstante, al final del siglo, la isla fue cayendo en desgracia porque los españoles dirigieron su mirada a otros lugares más exóticos y, en teoría, más ricos, como México, Perú y Bolivia con poblaciones indígenas muchos más numerables para explotar. Así, la isla fue perdiendo interés. Además, el Caribe estaba repleto de piratas y corsarios franceses, ingleses y holandeses que los atacaban constantemente para robarles “sus riquezas”. En esa fuga parcial, los franceses se asentaron en el extremo occidental de La Española, lejos de la zona donde estaban aún los españoles e invirtieron en esclavos para sus plantaciones. En ese momento, la historia de la isla empezó a cambiar.

Durante el siglo XVIII, los españoles eran unos cuantos con un puñado de esclavos y con una economía reducida, mientras que los franceses eran la gran mayoría. Solo para saber de la relación, Diamond informa que eran más de 700 mil esclavos “franceses” contra poco más de 30 mil esclavos “españoles”.  Poco tiempo después, la isla fue llamada Saint-Domingue y se convirtió en la colonia europea más rica del Nuevo Mundo aportando, nada más y nada menos, que la cuarta parte de la riqueza de Francia en ese entonces. Posteriormente, en 1795, España cedió sus territorios y la isla fue de total dominio francés; y en 1804, Francia renunció a La Española y la abandonó. Seguidamente, los antiguos esclavos franceses rebautizaron su país con el nombre de Haití (nombre original taino) mataron a todos los blancos, destruyeron las plantaciones de caña de azúcar y su infraestructura (para evitar que vuelva a surgir dicha industria) y parcelaron las plantaciones en pequeños lotes familiares.

Lo hecho era el deseo de los esclavos pero finalmente resultó ser nada productivo y desastroso para la agricultura local, las exportaciones y para la economía haitiana. Adicionalmente, los agricultores independizados recibieron poca ayuda del Gobierno y muchos de los sobrevivientes pobladores blancos dejaron la isla, lo que ocasionó una gran pérdida de recursos humanos. No obstante, pese a lo sucedido, la zona era aún la más poderosa, más poblada y rica de la isla. E incluso, en 1805, los haitianos invadieron dos veces la vertiente oriental de la isla, antiguamente española y conocida como Santo Domingo.

En 1809, los españoles se volvieron a declarar colonia española, pero administrando a Santo Domingo de la peor manera, tanto así que los colonos declararon la independencia en 1821. Seguidamente fueron ocupados por los haitianos hasta que en 1844 fueron expulsados. En 1850, Haití controlaba el lado oeste de la isla con menos territorio y más población, con una economía agrícola de pocas exportaciones, con una alta población negra de origen africano y con una minoría de mulatos (gente originaria mezclada con los negros). No obstante, la elite mulata era muy poderosa, hablaba francés y se consideraba muy próxima a Francia, sin embargo, dado el pasado haitiano, se prohibió, mediante la Constitución, que los extranjeros tengan tierras o que hagan grandes inversiones.

Paralelamente, los dominicanos del “otro lado”, es decir, los del extremo oriental (la ex colonia española) tenían un territorio mucho mayor pero contaban con muy poca gente; y su economía se basaba casi exclusivamente en la ganadería. Eso los obligó a acoger a muchos inmigrantes para su desarrollo. De esta manera llegaron a la isla inmigrantes judíos, canarios, libaneses, palestinos, cubanos, puertorriqueños, alemanes e italianos; y en 1930 llegaron a la isla japoneses, más españoles y judíos austriacos.  

Luego de todo esto, en lo que más se parecían Haití y la República Dominicana era en su inestabilidad política y en los altos números de golpes de Estado. Según Diamond, “De los 22 presidentes que hubo en Haití entre 1843 y 1915, 21 fueron asesinados o derrocados, mientras que entre 1844 y 1930 hubo en la República Dominicana cincuenta presidentes, los cuales sufrieron un total de treinta revoluciones. En ambas partes de la isla los presidentes gobernaban con la finalidad de enriquecerse y enriquecer a sus partidarios”.

Conociendo estos tristes pasajes de la historia de ambos países caribeños, podemos entender un poco mejor lo que sucede y sucedió también en nuestros territorios (América del Sur), los mismos que fueron colonias de españoles y de portugueses. No podemos echarles la culpa de todo a los antiguos conquistadores, pero de hecho algo de culpa tienen. La idea de estas reflexiones es entender un poco cómo es que funcionan nuestras sociedades en base a técnicas de sobrevivencia.

En lo que viene también intentaré ofrecer una mirada personal de lo que estoy presentando para saber por qué los gobernantes gobiernan para enriquecerse y lógicamente para satisfacer a los suyos y quedar bien con ellos. Si bien, ese no es el mensaje de estos textos, sí es necesario ahondar un poco en el tema. Lo que viene es cómo en un territorio tan pequeño se pueden dar dos historias distintas que marcan sus destinos, donde el medio ambiente y la política juegan roles muy importantes y determinantes. 

Octubre 2012
Etiquetas: [Notas varias]  
Fecha Publicación: 2012-08-31T23:32:00.000-05:00

Hace unos días cumplí cuarenta años. En realidad, cumplí cuarenta años y ocho meses y pico (¿o eran siete meses y algo?) porque yo fui concebido antes de ver la luz de un hospital en la Avenida Angamos en Miraflores. Luego, recuerdo, viví en San Isidro, cerca a la comisaria de ese distrito y, si mal no recuerdo, en lo que queda de mi mente y en un rincón inubicable, tengo unas escenas del terremoto del año 1974. A veces dudo que desde ese año (nací en 1972, te lo vuelvo a repetir) pueda recordar algo. Tal vez es una ilusión. Lo cierto es que uno de mis primeros recuerdos es cuando vivía en la calle Olavide y me pasaba horas jugando “penales” (o arco-arco) con mi hermano. Luego recuerdo las distintas guerras que hacíamos con barcos de Lego que estrellábamos uno contra el otro a ver cuál resistía más para proclamarse ganador. Infaltable son los recuerdos del laboratorio clandestino que habíamos montado en el sótano al final de un larguísimo corredor oscuro, misterioso y húmedo.    

Me demoraría toda mi niñez en nombrar todo lo que tengo en mente almacenado entre neuronas semi despiertas que me lleve a recordar lo que fue esa etapa tan fantástica que recuerdo como la época en la que fui un niño tranquilo, apacible, obediente, curioso y condenado a ser aquel joven que le sucedía; y que hasta ahora es después de cuarenta años y pico. Las épocas de mi niñez son sumamente numerosas. Recuerdo haber dado un examen o prueba o algo así para entrar a uno de los tantos nidos, Kindergarten u otros en donde he estado, lo cual fue tan fácil, lógico y normal que me asombraba mucho la celebración posterior, una vez que había pasado con éxito esa prueba. Creo que eso ocupa un lugar preocupante en mi cerebro, no sé por qué.

Recuerdo también haber creído firmemente en que, con mi Primera Comunión, ya estaba a puertas de tener mi espacio asegurado en el Cielo. Recuerdo cómo sentí ese trance. Percibí, con nueve años encima, como mi mente y alma se enriquecían de uranio para ser más radioactivo de lo que soy o de lo que debería ser (o de lo que seré, quién sabe). Solo el salir a jugar fulbito en el “patio de la B” en la Agrupación Risso, podía desviarme de mi misión bíblica de cumplir con lo estipulado en algún lugar del planeta Tierra. En ese entonces, todo era más chico, más fácil y más simple. Solo una nanométrica selección de momentos me permite idear un universo para mi época de niño, en el cual siempre me hallaré cómodo, seguro y protegido de lo que debía venir.

10-20

Lo más difícil siempre fue saber qué era lo que estaba haciendo para pagar mi derecho a pisar tierras terrícolas infestadas de otros seres que, de alguna manera tormentosa, se parecían a mí. Supe ser un perfecto desadaptado en un mundo que se adaptaba al desperfecto total. No supe nunca hacia dónde iba, pese a que tampoco era necesario. Era de suponer que nunca encontraría algo similar a lo que debería haber sido en un mundo ilusorio. La prehistoria y la realeza se confundían en mi cerebro entre paredes repletas de figuras, alcachofas con salsa de limón y aceite, figuras paleolíticas en la pared, patios de diversas letras, canciones ochenteras, excursiones al campo y aviones llenos de rusos.

Todo parecía que iba a estar bien y de hecho lo estuvo. Nunca dejó de estar bien el viajar a una ciudad cosmopolita sin razón alguna, a tierras congeladas, a pantanos llenos de patos ahora inexistentes o a lagunas citadinas. Todo tenía su explicación. Ahora lo entiendo. Bueno, siempre lo entendí, pero no sé si sabía para qué me servía entender todo lo que vivía si ahora todo es igual o mejor. No obstante, todo tiempo futuro era mejor, siempre y cuando creyese que sí valía la pena vivir para creer hacer lo correcto.  

20-30

Fui muy noble e ingenuo. Me arrepiento de haber sido uno más del montón, pero me alegro de haber sido el único entre millones. Ver más allá de lo evidente me ha permitido sobrevivir a un mundo bipolar. Desarrollar el instinto de supervivencia hasta casi naufragar en un vaso de agua me ha sido de mucha utilidad. Ser un templario de la soledad y leer condenado casi a la ceguera, me ha valido un premio: ingresar a un mundo paralelo del que entro y salgo repetidas veces confundiendo mi día a día con una epopeya de una cabeza en un mundo o de un mundo en una cabeza. Nunca llegué a ver doble y esa es una de mis frustraciones.

Echado en una llanura medieval pensaba en solo vivir lo que me tocaba mientras comía hierba. Me sobrepuse a tempestades tenebrosas pensando siempre en lo que se venía y no en lo que me pasaba. Eso me salvó. Y es que, como decía mi pata El Turco, no queda otra que ir “pa’lante como el cangrejo”. En fin, así pasa cuando sucede.

30-40

Acá estaba hasta hace unos días. En esta época he aprendido a valorar lo poco que tengo y a ver las cosas de la manera más crítica posible para el bien de la humanidad. No he sido el más ordenado, ni el más dedicado, ni el más justo y menos el más respetuoso y cuerdo. He cometido barbaridad y media; y de hecho me arrepiento de muchas cosas. Mi confianza absurda en la supremacía de lo caótico y del desorden, me ha llevado a cometer muchos errores humanos imperdonables para un ser de mi calaña.  

Sabe Dios qué partes de mi existencia he perdido o he dejado en algún lugar donde he de regresar. La suma de mis errores, de mis experiencias, de mi aprendizaje, de mi genialidad, de mi desfachatez, de mi torpeza y de mi locura me ha restado posibilidades de llegar más rápido a sumergirme en miasmas necesarias. Soy la suma de todo lo que he hecho y pensado en este tiempo; pero, eso no es todo, me falta seguir haciendo desbarajustes con mi vida y seguir demostrando mi ineptitud para entender lo que se me ponga al frente, así no sepa para qué.

40-50

Acá estoy con el ánimo en alto y la moral por los suelos; o si se quiere, desanimado y con la moral al tope. Sea como fuere, lo que me queda es seguir renegando, seguir escribiendo, seguir creyendo en que el ser humano es un perfecto idiota, seguir viendo mi novela, seguir creyendo en que Jorge y Gerald me acompañan de manera permanente y que contestan mis preguntas, seguir ilusionándome con lo más simple, seguir siendo —en secreto— un ser solitario y huraño; y finalmente seguir pensando que toda esta situación no tiene remedio a menos de que me hagan caso.

Tenía que escribir todo esto solo porque soy un atormentado y un obsesivo que no termina de creer que es un relajado e incompetente para hacer lo que debe hacer. Ya escribí estas líneas Wilbur, ¿estás contento? No del todo, porque sé que las has escrito por obligación y no porque realmente las sientas. Tienes razón maldito verdugo de mis esperanzas. Pero es verdad, deja de escribir para sorprender a esos demonios y fantasmas. Escribe para sacar esos espíritus malignos que tú y yo conocemos. Ojalá los pueda coger del cogote y se los pueda retorcer para que me dejen en paz. Ya deja describir, ya te pasaste las mil palabras. Además, ya ni siquiera sabes, ni sabemos para qué y por qué estás escribiendo esto. Yo no lo sé. Tú sí lo sabes. Mentira, ni tú ni yo no lo sabemos.

Agosto 2012 
Etiquetas: [Notas varias]  
Fecha Publicación: 2012-07-31T23:46:00.003-05:00

En estos últimos días me he enterado de una serie de cosas que me han hecho pensar más de lo normal. Si bien se me ha aclarado en algo el panorama, me he dado cuenta de muchas verdades, me he quedado atónito, me he decepcionado y también me ha dado pena enterarme de algunos sucesos. En resumen, cada día me convenzo más que el universo tiene los días contados y con ello, nosotros también. Pero, ¡a quién le importa! No hemos venido a este mundo a sufrir, sino a gozar el sabroso bembé.

Por ejemplo, de que el continente americano fue poblado con hordas de humanos procedentes de Asia, eso ya lo sabíamos, no obstante, de lo que no estábamos enterados es de cuántas oleadas de hambrientos y malandrines asiáticos llegaron a este continente. O por lo menos, yo, no lo sabía. Y claro, lo que sí sabíamos era (o es) que nuestros antepasados asiáticos vinieron por el Estrecho de Bering. Ahora sé que los asiáticos vinieron en tres grandes oleadas a lo largo de 15,000 años.

Hubo una primera gran oleada y luego dos menores. No sé si mis antepasados vinieron en la primera, en la segunda o en la tercera. ¡Qué importa! La vaina es que me jodieron, porque ahora resulta que me hubiese gustado quedarme en Asia. ¿Por qué tuve yo que venir de polizonte en unos malditos genes que se americanizaron? No me parece. Un equipo de científico analizó cerca de 370,000 muestras de ADN de homínidos modernos que habitan desde Canadá hasta Chile.

Pero como nada es fácil, la investigación sobre las raíces de nuestros antepasados fue muy complicada debido a la fuerte mezcla de sangre entre indios americanos, europeos, africanos y hasta asiáticos modernos. No obstante, no en vano tenemos aparatos sofisticados y se logró aislar esos bichos contaminantes que no dejaban a los expertos analizar nuestro maldito ADN amerindio.  

Recién, hace cerca de 500 años, recibimos sangre europea y asiática, empero, nuestros primeros antepasados procedentes de Asia ya habían llegado al continente americano hace poco más de 15,000 años. Al principio, estos recios y valientes primeros pobladores se alimentaban de mamuts y de mastodontes.

Las pruebas de ADN hechas en 52 grupos de pobladores americanos originales demuestran que la gran mayoría de estos humanos vinieron en una primera oleada y que al poco tiempo se lograron instalar ya en su nuevo continente. Posteriormente, estos grupos empezaron a expandirse y a ocupar la mayor cantidad de lugares, total, espacio era lo que más había. En resumen, existen tres grandes líneas de origen que hicieron posible que este continente sea hoy esta tierra de locos, de nadie y de lo absurdo.

Bueno, no me queda otra  que aceptar que vengo de Asia. Ahora, por qué mis antepasados decidieron llegar acá a Perú. ¿Debo asumir que todos esos idiotas, caraduras, fanfarrones, tarados e ineptos que forman parte de lo que algún desadaptado nombra como “mis compatriotas” vinieron en una de esas oleadas? Para diferenciarme de ellos, ¿puedo decir que yo y mis antepasados vinimos en la primera oleada y que los anteriormente nombrados llegaron en la tercera oleada y que el clima los afectó? Por favor ¡díganme que sí! Así sea mentira, quiero creer eso, sino, entraré en una profunda depresión.

El mundo es otro con Higgs

El descubrimiento del bosón de Higgs o de la también llamada “partícula de Dios” ha revolucionado el mundo científico. En Suiza se dio a conocer esta maravillosa noticia. Ahora el reto es saber qué se va a hacer con ese descubrimiento. Bueno, esa pregunta es para nosotros los cabrones ciudadanos de a pie. Los científicos ya saben qué deben hacer.

El modelo estándar para describir el mundo se basa en una caja de construcción compuesta por doce partículas elementales que son los componentes principales de todos los átomos y que hacen que tengamos la materia como base fundamental para todo. Cada una de esas partículas tiene una “anti partícula” con una carga eléctrica contraria. Dicho modelo era el que regía hasta hace poco, pese a que tenía algunas inconsistencias. Así por ejemplo, se tiene, en ese modelo, partículas que no tendrían masa, pese a que sin masa, todas las partículas podrían moverse tan rápido como la luz. Pero sin masa, no existirían los átomos, ni las estrellas y ni siquiera el hombre.

Pero, la realidad parecer ser otra. Para eso, el físico inglés Higgs y sus colegas crearon un mecanismo que permitía otorgarle una masa a estas partículas. Para entenderlo mejor, debemos alucinar una fiesta en la que aparece un personaje conocido. Los invitados forman el campo de Higgs. Si el personaje famoso quiere cruzar el ambiente, muchos de los invitados rodearán a la partícula (al bosón) y lo detendrán. De esta manera, la partícula ganará masa. El bosón de Higgs es entonces el rumor de que el famoso quiere cruzar el ambiente. Rápidamente las demás partículas se acercarán inmediatamente a él para evitar que se vaya. De esta manera, ese “rumor” se instala en todo el ambiente o en todo un espacio determinado y produce una aglomeración.

Entonces, para probar la existencia de este campo de Higgs, se debía descubrir al bosón. Y eso parece que ya se dio. No obstante, aún hay varias dudas por resolver. Una de ellas es la existencia de la llamada “materia oscura”, la cual sería responsable de casi el 20% del universo. El resto estaría formado por la “energía oscura” en su gran mayoría y por la materia normal en un 4 o 5%. Se sabe que esa materia oscura debe existir con una fuerza de atracción que determina su accionar. Así por ejemplo, las galaxias giran tan rápido que simplemente se dispersarían una de otras, si estuviesen compuestas por materia normal. Pero como no lo están, se mantienen todavía como estructuras que se rigen por las fuerzas de atracción presentes en la materia oscura.

Sin embargo, todavía no se ha podido observar la materia y la energía oscura. No se sabe cómo se podrían ver y para eso, este importante descubrimiento podría dar algunas luces. Para todas estas complejas mediciones, lo que se ha hecho, descrito de manera sencilla, es lo siguiente: se ha bombardeado protones con otras partículas para analizar lo que resulta de esas colisiones. Es como si se disparara pelotas de tenis rellenas de alverjitas. Es decir, no solo colisionan las pelotas, sino también todo lo que está en el interior. Producto de eso, surgen diversas fuerzas, campos eléctricos y magnéticos, reacciones y otros fenómenos que permiten entender mejor cómo es que está formado este maldito universo. Pero como no todo es color de rosa, aún está pendiente crear un acelerador para poder estudiar mejor el comportamiento de todas estas partículas, dentro de las cuales está el bosón de Higgs.  

Con esto, me queda claro lo siguiente: No somos nada.

Julio 2012
Etiquetas: [Extinción]  
Fecha Publicación: 2012-06-28T00:03:00.000-05:00
Estoy seguro que solo a un par de marcianos le interesa tu muerte. Bueno, a mí sí me interesa y seguro que a otros marcianos también. Sé que tu corazoncito falló luego de más de cien años en las Islas Galapagos. Cuando leí la noticia, sentí una pena inusual. Claro, nadie va a creer que me puse triste, pero eso a mí me importa un bledo. Sí, me puse triste. Y lo hice porque sabía de tu existencia y sabía que ese maldito día iba a llegar. Claro, como no iba a llegar si vivías aislado de todos en unos territorios que nosotros, los malditos cerdos de dos patas, poblamos de gatos, de ratas, de cabras, de hierbas invasoras y de otras alimañas exóticas que se fueron adueñando de tus dominios hasta dejarlo como unas simples rocas antropizadas de la peor forma (felizmente no te criaste cerca a las costas peruanas). 

Me apena saber que te fuiste a otro lugar, pero te envidio, pues eres uno de los seres solitarios más fascinantes que he conocido (bueno, por referencia, pues no te pude ver vivo). De hecho, eres (o eras) un solitario muy conocido y querido, algo que poco o nadie logra en esta cabrona vida y menos siendo solitario. Has muerto de viejito y no de una enfermedad. Eres (eras; es que no me acostumbro aún) un acorazado de primera y de cuatro patas que nos diste una lección de vida: púdranse cabrones con sus técnicas cojudas de conservación. Nosotros, esos seres que debes recordar como los que perturbamos tu existencia, no pudimos hacerte daño a ti pues nos llevabas años de ventaja en este complejo negocio de la evolución.

Chelonoidis abingdoni te fuiste. Vas a tener a varios humanos tratando de saber más sobre ti. ¡Te felicito! Los dejaste en ascuas a esos maricas. Y lo más interesante es que los dejaste sin tu descendencia. Bien hecho carajo. ¿Por qué debías dejarnos “Georgitos”?, ¿acaso, para que también los exterminemos? Te aplaudo Jorge, muy bien hecho. Lo bueno es que te despachaste con hartas hembras, te ganaste y no les diste el gusto a esos humanos enfermos a los que más les gustaba verte copular que hacer algo por proteger a tu reino.

Me enteré que te volvieron a descubrir en el año 1972 en la isla Pinta, justo en el jodido año en el que yo nací. O sea, hay algo más que tenemos en común amigo tortuga. En realidad, te redescubrieron pues creían que tu subespecie ya estaba extinta. Y esos “redescubridores” casuales fueron unos desadaptados criadores de cabras que hacían pastar a esos malditos animales en tus territorios. Si bien luego te llevaron a la isla Santa Cruz para tenerte encerrado, tú eras un animal que no le pertenecías a esta humanidad, le pertenecías a esa clase de seres bendecidos por las fuerzas de la naturaleza.

Sé que te encontró muerto tu cuidador, Fausto Llerena, quien tal vez te conocía más que todos los demás. Estoy seguro que se puso triste, pero George, todos los que queremos a la naturaleza estamos tristes. Todos los que hacemos algo para salvarla de nosotros mismos estamos de luto. Amigo George, me he demorado en escribir estas humildes líneas, pero sé que sabrás disculparme. Tú, que tuviste el privilegio de ser el hijo (o nieto) de otros de tu especie que vieron pasar a Darwin allá por el año 1835, eres un ser divino (eras). Es por eso que en estos días de duelo, solo deseo que la evolución te tenga en su gloria.

¡Descansa en paz Amigo Jorge!

Junio 2012
Etiquetas: [Notas varias]  [Destinos]  
Fecha Publicación: 2012-05-18T23:11:00.003-05:00
Pese a que estoy a punto de iniciar mis trámites para nacionalizarme mexicano, debido a lo exageradamente harto que me ha gustado el país azteca (¿o maya?) y a lo amable de su gente, pienso que existen un par de cosas que debemos aclarar mis queridos cuates y “peruanitos”. Si bien he sentido que la gente mexicana con la cual he interactuada ha sido muy amable y me he sentido muy a gusto en el país de las tortas, enchiladas, tacos y del agua de Jamaica (que no es gran cosa), presiento que me han ocultado algunas cosas y eso me ha confundido algo. Estoy convencido de que mis compatriotas, todos ellos tan nacionalistas y orgullosos animales gastronómicos, saltarán (por lo menos un par) hasta el cielo cuando sepan que pienso que los mexicanos tienen bastante por enseñarnos y que tienen muchos más avances en varios ámbitos de los cuales debemos tomar nota. No obstante, debo decir un par de cosas antes de obtener mi pasaporte mexicano e irme a vivir a tan maravilloso país (sí ya sé, ya me iré, tranquila o tranquilo, no te exaltes).

No exagero cuando digo que, pese a sus casi 30 millones de habitantes, el DF (o distrito federal) me pareció más limpio, cuidado, moderno, acogedor y hospitalario que la pálida y sucia Lima. No estoy de acuerdo cuando se dice (aunque yo lo pensaba antes de viajar) que somos la misma vaina. Es cierto, a veces dicha frase es muy cierta, pero en general pienso que cada vez somos más distintos. Y tomando como ejemplo lo que he visto en la capital mexicana (claro, en el entendido de que era turista; que no visité la periferia ni los lugares “feos”; que estuve en días festivos —semana santa— cuando no había mucha gente en el DF; que recorrí y conocí muy poco de la ciudad —en cuanto a tiempo y a espacio— y que dada mi alergia social reciente que me aleja de las masas, solo entablé el mínimo contacto con los mexicanos; no puedo, lo sé, generalizar) estoy apto para poder afirmar, con temor a un apanado, que Lima es una ciudad de mierda (ya sé que si no me gusta, pues debo irme. Pero como dice el Negro Mama: “algún día”) y creo que algunos de sus habitantes son peor.

En mi defensa debo traer a colación algunos argumentos que sustentan mi afirmación. En primer lugar, en la ciudad que me vio nacer viven demasiados energúmenos que no tienen la menor consideración por los demás. Pienso que la “Ciudad de los Reyes” alberga a una inmensa fauna de gente egoísta, desconsiderada, grosera, cochina y conchuda. Esto es razón suficiente para que esta urbe sea considerada como poco amigable. Pero claro, acá vivo, así que por ahora, poco puedo hacer por acabar con eso. ¿Cómo puede uno explicarse los diversos sucesos que vemos a diario? La brutalidad de los choferes de combi por ganar pasajeros; los taxis que se meten por doquier sin respetar nada; la gente bruta que saca la mano en cualquier lugar para parar un taxi o combi y que estos paren sin pensar en el orden ni en el caos que ocasionan; la manera como los apacibles citadinos tocan la bocina; el hecho de que se suba una persona a un medio de transporte público con sus parlantes a todo volumen, se siente a tu costado y ponga su música sin importarle que a ti no te guste sin respetar el espacio público (¿qué es esa vaina?); la movilidad escolar que pasa a las 6.06 am tocando la bocina para que bajen las criaturas sin importarle los vecinos, cuando puede bajar a tocar el timbre; que el idiota del auto moderno pase con la música a todo volumen sin ningún miramiento; que la gente tire la basura por todos lados habiendo basureros (casi siempre); que la gente hable por celular en el cine y que te calle si les exiges que dejen de hablar; que no cedan el asiento en los buses; que se quieran colar en la cola; y otras, no son razón suficiente para preocuparse por esta ciudad infestada de malos elementos.

Pero regresando a México, el DF cuenta con un servicio de transporte público muy bien estructurado que está adaptado a una ciudad enorme. Ya con eso, me parece, nos lleva décadas de ventaja. Además, la gente allá sí quiere a su ciudad (y sí la siente como suya) y la respeta cuidándola. Eso ya es razón suficiente para que nos haga pensar un poco más sobre cómo nos comportamos. A eso debo decir que Lima está ya a punto de colapsar. Ya solo el tráfico infernal es algo que puede sacar de quicio a cualquiera, pero además lo peor es que el caos vehicular es peor, debido al comportamiento de la gente. Es cierto, la ciudad no está preparada para la avalancha de energúmenos (dentro de los cuales me incluyo) y de carros que circulan a diario, pero estaría menos jodida si no fuese por la gente inconsciente que cree que la calle es su chacra. En fin, ya no ahondaré más al respecto.

Pero bueno, debo también plasmar un par de cosas más para poder quedarme tranquilo. La comida mexicana no me gustó y no me convenció del todo por lo que me siento frustrado por eso. Además, sentí una silenciosa frustración por no haber encontrado buen chocolate y buen café. Eso me tiene hasta la fecha deprimido. Pero lo que más me ha causado algo de preocupación e incluso, ya con el tiempo, algo de sarcasmo es el hecho de que varios guías me hayan dicho que los mayas conocían la rueda pero que no la usaron porque, como tenía la forma del sol, no podían colocar nada encima de ella porque era algo sagrado. No puedo creerme ese cuento por más que intento. Quiero creer que es mentira, pero varios guías y personas en la zona de Chiapas me dijeron lo mismo. Estaré atento a los que quieren aclarar ese punto y lógicamente presentar la verdad (o lo más cercano a ella).  

Tal afirmación me ha dejado preocupado. No puedo creer que eso sea cierto y seguro muchos mexicanos lo van a desmentir. Me parece lo más razonable, pero me quedó un sabor agridulce tras dicha vehemencia. Seguro que tal afirmación de índole regional no es compartida por todos los demás, pero bueno, la dejo ahí por si acaso.

Igual me quedé fascinado del país de donde era mi abuela paterna. México lindo y querido, ya regresaré a tus fabulosas tierras tal vez para quedarme escapando del infierno limeño (y peruano). Prometo saborear con más calma tu comida, tomarme más tiempo para degustar tu café, deleitarme con tu cacao, pasear más por tus entrañas, escuchar tu música dejándome llevar por tus dulces, dolorosas y a la vez alegres melodías; y bueno, tengo tantos pendientes México que debo regresar a las buenas o a las malas.   

Mayo 2012
Etiquetas: [Notas varias]  
Fecha Publicación: 2012-05-04T08:55:00.000-05:00
En una rebobinada musical me puse a escuchar un cd de Silvio Rodriguez, específicamente Días y Flores, y me detuve a reflexionar en la canción Sueño con Serpientes que empieza con una frase de Bertolt Brecht; esa que dice: “hay hombres que luchan… y bla bla bla” (para lo cual debo decir que, tras escuchar de nuevo un par de cd del cubano, su letra me parece panfletaria y sosa, pero ese es otro tema que no tocaré por ahora. Sin embargo debo decir que la calidad musical de Silvio es innegable). Y bueno, no sé si por una coincidencia propiciada por deidades paganas o por un acto inconsciente, acabo de terminar el libro de MVLL La orgía perpetua. Flaubert y Madame Bovary.

Así, en las últimas páginas del libro, MVLL analiza raudamente las comparaciones que siempre se han hecho (y que seguramente se siguen haciendo) entre Brecht y Flaubert. Me llamó la atención el hecho de que nuestro Nobel afirme que “… curiosamente, pese a representar cada uno dos extremos de la manera de entender la vocación del escritor y la naturaleza de la obra literaria, tienen, me parece, algo común: haber obtenido, cada cual, en su obra respectiva, en un caso más de contradicción entre intenciones y realizaciones de que está repleta la literatura, resultados opuestos a los que se propusieron al concebirlas”.

La comparación sigue su curso y me va tomando por sorpresa llegar a algo que, me parece, percibo en nuestra realidad. Veamos. Para MVLL, “… es difícil imaginar dos artistas más alérgicos uno al otro. El punto de partida tiene en los dos, sin embargo, algo similar: el odio al ‘burgués’. Pero es verdad que en Brecht burgués significa clase social explotadora, dueña de los medios de producción, y en Flaubert poco menos que sinónimo de hombre: la excepción son un puñado de escritores…”. MVLL califica luego a Brecht como “un ser de ideas sociales generosas, un hombre sensible a la injusticia (…) y también, un optimista: creía que esa situación podía cambiar con una revolución y que la literatura contribuiría al cambio abriendo los ojos y alertando la consciencias de la gente sobre la ‘verdad’”.

Por supuesto que con todo lo último que viene sucediendo en la sociedad peruana, todos son poseedores de la verdad, todos están o a favor o en contra, todos luchan por la razón y cada vez nos polarizamos más. Están los “defensores de todo” y los que “quieren todo”. Tenemos también los que a todo le buscan culpables para que se haga justicia y salvar sus almas; y a los que solo les queda defenderse. Tenemos de todo, pero siempre o de izquierda o de derecha; o de justo o de injusto; o de mafioso o de paladín de la decencia; o de aliancista o de crema; o de mafioso o de no mafioso; o de católico o de evangelista; y así una larga lista de extremos, cada cual convencido de tener la razón.

Sigue MVLL sobre Flaubert anotando que “… en cambio, era un profundo egoísta en lo que respecta a la injusticia social, y, a lo largo de su vida, no se preocupó sino de los problemas que atañían a su persona y la literatura (…) y en lo que se refiere a la historia era terriblemente pesimista: el futuro siempre sería peor que el presente, que era peor que el pasado y nada tenía remedio, lo que, por lo demás, tampoco le parecía injusto pues los hombres no se merecían otra cosa”. Leyendo lo que MVLL comenta sobre Flaubert, no me queda más que bendecir esas palabras pues pienso casi igual que el escritor francés. Así como se siguen dando las cosas en el planeta Perú, lleno de caudillos, de corruptos, de luchadores “sociales” con fines políticos y con hambrientos depredadores, no veo un panorama alentador. Pero sigamos viendo más sobre ambos escritores ya que MVLL afirma que “El democrático Brecht escribe una obra que, en la práctica, parece suponer el infantilismo o la ineptitud de su público: todo debe serle explicado y subrayado para no dar la menor oportunidad al equívoco, a la interpretación incorrecta (…) El ‘mensaje’ es impuesto al lector o espectador (…) sin dejarle escapatoria ni elección: la literatura resulta así, como las dictaduras, algo que no deja otra disyuntiva que el sometimiento o el rechazo totales”.

El peruano prosigue en relación al autor de Madame Bovary: “El despectivo Flaubert, en cambio, realizó una obra que en la práctica supone (en la medida que las exige) la adultez y la libertad del lector: si hay una verdad en la obra literaria (porque es posible que haya varias y contradictorias), se halla escondida, disuelta en el entramado de elementos que constituye la ficción, y le corresponde al lector descubrirla, sacar por su cuenta y riesgo las conclusiones éticas, sociales y filosóficas de la historia que el autor ha puesto ante sus ojos. El arte de Flaubert respeta por sobre todas las cosas la iniciativa del lector”. Al tratar de superponer estos temas en nuestra realidad siento el miedo que se cierne sobre mí porque no puedo ser objetivo (de hecho no lo soy) para poder intentar explicar alguna pincelada de nuestro comportamiento (tampoco es mi función) como “masa pensante”.

Sin embargo, la verdad es que por un lado me frustra no poder entender todas esas cosas que pasan por esta tierra; y por el otro, creo que es en vano hacerlo pues de nada sirve una interpretación sin la venia de los seres pensantes e intelectuales que rigen esta sociedad decrepita. Para rematar, MVLL sostiene en su ensayo que “La diferencia con Brecht es que en Flaubert la ideología es implícita a la ficción, una estructura conceptual que resulta de lo creado y nunca lo procede, algo que yace en lo profundo de la historia y frente a esa verdad sumergida el autor y el lector tienen los mismos derechos para bucear tras ella y sacarla a la luz. (…) Paradójicamente, el novelista que odiaba a los hombres concibió una literatura respetuosa del lector, en la que éste es tratado como un igual y comparte con el autor la tarea de acabar la obra descifrando su significado, y, en cambio el hombre que amaba al hombre (Brecht) concibió una literatura que implica desdén o, cuando menos, una tenaz desconfianza hacia el lector ya que únicamente exige de él obediencia y credulidad”.

Y así, tras perder de vista el fin original de estas líneas, pido, de manera anticipada, disculpas a las luminarias que todo saben y que siempre tienen respuesta para todo, por tremenda desfachatez mía de tocar un tema tan sensible como la eterna disputa entre los de izquierda y los de derecha. No quiero obligar al lector a que asuma una posición que ni yo mismo logro cristalizar en letras.

Pero sí debo decir que creo y asumo que mi mensaje va cargado de veneno para muchos de los reaccionarios modernos que solo se quejan e intentan imponer sus ideas a como de lugar. No obstante, también deseo disparar veneno contra los que intentan imponer sus intereses sin contemplaciones y sin miramiento alguno. Si hay algún otro mensaje que ustedes creen que yo intento decir entre líneas, por favor, adelante, tómenlo o rechácenlo. La verdad es que yo no tengo ni idea qué puede ser, pues hace rato que perdí el hilo conductor de este texto. Ustedes pueden interpretar lo escrito que como les dé la maldita gana, yo no impongo nada.

Mayo 2012
Etiquetas: [calentamiento global]  [cambio climático]  
Fecha Publicación: 2012-03-12T21:59:00.002-05:00
Por Enrique Angulo Pratolongo
Coordinador de Comunicaciones de ProNaturaleza*

Tras la Cumbre del Clima de la ONU**, celebrada en la ciudad sudafricana de Durban, quedan muchas incógnitas y desafíos por delante. Los ánimos están bajos y la percepción del sinsabor y de que no hemos alcanzado nada a nivel mundial para frenar el calentamiento global y por ende el cambio climático, llena de pesimismo a varios. Se tiene la apreciación genuina de que las grandes potencias han “huido” del Protocolo de Kyoto en vista de que no piensan detener su desarrollo. Seguir contaminando el medio ambiente, en una vorágine de crecimiento económico, sonaría lógico, ya que la única manera de tener industrias es emitiendo dióxido de carbono al medio ambiente (por lo menos de manera barata y cuando nadie te exige hacerlo de manera limpia).

La necesidad de un nuevo Protocolo de Kyoto es inminente, dado que es un hecho que el mundo no se detendrá en cuanto a su crecimiento económico y sobre todo, en lo que se refiere a más seres humanos. Un claro ejemplo de ello es China —convertida en el país que más CO2 emite en el planeta— que crece a pasos agigantados y que, según algunos, ya desplazó a Estados Unidos como primera potencia mundial. Asimismo, los otros países “emergentes” como India, Brasil e incluso la misma Sudáfrica no piensan firmar si no es que China y los Estados Unidos no se comprometen a estampar su firma, es decir, estamos frente a un “tira y jala” de nunca acabar.

¿Y todo esto, cómo influye en el Perú? Al parecer, lo único que nos queda es buscar acciones concretas y bien estudiadas para mitigar y adaptarnos al cambio climático, el cual ya estamos sintiendo y el que a su vez nos viene afectando (para bien o para mal). Nuestras emisiones de CO2 son ínfimas si las comparamos con otros países, por lo que, si bien también debemos pensar en reducir las emisiones de dióxido de carbono, más nos debe preocupar problemas como la desertificación y salinización de los suelos; la pérdida de glaciares; la escasez de agua; la deforestación, así como el avance no planificado de las poblaciones humanas y de actividades productivas mal manejadas como la agricultura, ganadería, pesca y otras.

Debemos pensar, como país, en políticas gubernamentales que incorporen medidas claves para buscar alternativas a los problemas arriba mencionados, los cuales se agudizan severamente con el cambio climático. Un tema primordial es el agua. Dada nuestra condición de país tropical con glaciares que se derriten progresivamente y de ser uno de los países que más sufrirán los embistes del calentamiento global, urge pensar en ello y ¡actuar! Si bien, escuchamos repetidamente que somos un país con una gran diversidad biológica y que debemos aprovechar la diversidad de productos naturales de los que disponemos, no olvidemos que el agua nos puede ser esquiva si no pensamos en ella como un recurso natural que debe ser conservado y manejado.

Así por ejemplo, toda el agua que discurre al mar, ya sea al Océano Pacífico o Atlántico, se pierde. Además, es un hecho de que el agua del subsuelo (de la napa freática) es cada vez más escasa (basta con ver el ejemplo, para los limeños, del valle del río Lurín), debido al uso excesivo de pozos y norias para riego y para el creciente consumo humano. No podemos quedarnos de brazos cruzados; el cambio climático ya está entre nosotros para quedarse. Por supuesto, no podemos entrar en pánico, ni echarle la culpa de casi todas nuestras desgracias, pero sí debemos asumir y reconocer que estamos aún muy pasivos frente a esta realidad y que si no tomamos al toro por las astas, este nos puede embestir con fatales consecuencias.

ProNaturaleza – Fundación Peruana para la Conservación de la Naturaleza es una organización privada sin fines de lucro fundada en 1984. Contribuimos a la conservación de la diversidad biológica del país e incentivamos el desarrollo de actividades amigables con el medio ambiente que garanticen una mejora de la calidad de vida de los pobladores de las zonas donde trabajamos. Apoyamos también la gestión de áreas naturales protegidas y el manejo de recursos naturales, fomentando actividades que demuestran que la conservación y el uso responsable de nuestra diversidad biológica pueden ir de la mano.

*www.pronaturaleza.org

** Este texto nunca salió publicado (por lo menos que yo sepa, así que acá va, antes que se me pierda)

Diciembre 2011
Etiquetas: [Crítica de cine]  
Fecha Publicación: 2012-02-05T23:08:00.001-05:00
En el barrio más avezado de los Estados Unidos en el siglo XIX, Five Points en la naciente Nueva York, un testigo de la época describió así el ambiente que reinaba: “Los cerdos que deambulaban por las calles se deben sorprender de ver a los otros cerdos de dos patas caminando”. Este es el escenario en donde está ambientada la ultima película de Martin Scorsese: “Pandillas de Nueva York”. Nos referimos al punto en donde “América” nace, luego de verter en un mismo recipiente a los nativos descendientes de los ingleses, hordas de inmigrantes irlandeses, chinos trabajadores y disimulados, así como esclavos sueltos. Un barrio en donde el asesinato, alcoholismo, prostitución, violencia y maltrato son el pan de cada día.

Como muchos de los filmes de Scorsese, este se sitúa en su patria, aunque todo el escenario del barrio neoyorquino fue montado en Roma para los ocho meses de grabación. En alguna escena del principio vemos a Leonardo Di Caprio, prototipo del inmigrante irlandés perseguido, arrojar la Biblia al agua y como esta se sumerge teatralmente entre las aguas del mal. Esta escena puede ser interpretada, bajo una mirada psico-social, como el deseo irremediable de los irlandeses católicos de olvidar la religión de sus ancestros para asegurar su supervivencia en el nuevo mundo (aunque por otro lado, para sobrevivir, muchos se “metían a la religión”). En el fondo, es una trama histórica que incluye violencia y revancha política, así como la herencia del conflicto racial. Scorsese trata de documentar la arqueología de la violencia de la sociedad americana y lo logra acertadamente con esta cinta.

New York es en 1860 el mortero de muchas razas y culturas, en donde los nativos se defienden con infinita brutalidad ante la invasión europea. Bill the Butcher (Daniel Day-Lewis), “el carnicero” de porte casi satánico, es el líder de los nativos y el asesino del cabecilla de los irlandeses, el reverendo Vallon (Liam Neeson), padre de Amsterdam Vallon (Leonardo Di Caprio). Amsterdam es testigo del asesinato de su padre por parte de Bill. Su futura venganza, tras 16 años de ausencia en el barrio, impone el accionar de la película marcada por el enfrentamiento, la miseria y la corrupción. Entre Amsterdam y Bill se entremezcla la carterista Jenny Everdeane (Cameron Diaz), quien mantiene una pálida y curiosa relación con ambos pero sin darle un giro distinto a la trama en sí.

Estamos sin lugar a duda ante un film de violencia, en el que solo en un momento de la trama esta cesa. Los irlandeses se unen y se postran frente a su iglesia como muestra de resistencia con velas y niños de por medio. Luego, la brutalidad sigue su ruta desenfrenada entre cuchillos, machetes, dagas y otras armas blancas. La ambientación, perfectamente lograda, nos hace recordar a Charles Dickens y a sus esmerados relatos sobre la pobreza y la miseria humana. La cinta está dedicada al nacimiento de la nación americana cargada inevitablemente de un trasfondo político ante los hechos actuales y los del 11-S. Sin embargo, es posible afirmar que el film épico al estilo americano es una especie extinguida. Scorsese no lo cree así y nos lo demuestra con esta cinta. “Pandillas” es altamente recomendable donde verá al quizá futuro ganador de un Oscar por mejor actuación: Daniel Day-Lewis, sin desmerecer el trabajo de Di Caprio.

Diciembre 2003
Etiquetas: [Crítica de cine]  
Fecha Publicación: 2012-02-05T22:44:00.001-05:00
El 2003 se puede convertir en un año catastrófico para muchos mortales. Con “The Matrix Revolutions” culminó la trilogía de los hermanos Wachowsky y en algunas semanas veremos la tercera parte de la saga de “El Señor de los anillos” y luego, ¿qué viene? (la ultima esperanza es el Episodio III de George Lucas). En 1999 se escribió parte de la historia del cine con la aparición de “The Matrix”, trasladándonos de la histeria colectiva de “La guerra de los mundos” de Orson Wells a la alucinante era de las computadoras, en donde el campo de batalla es el “ciberespacio”. En esta realidad se encuentran los humanos esclavizados, reclutados en una especie de almacén gigante con el único fin de alimentar de energía a las máquinas. En contraparte, se les ofrece un mundo virtual, el cual representa nuestra realidad: un gigantesco programa informático denominado Matrix.

En “Revoluciones” volvemos a encontrar a los carismáticos agentes de negro con lentes oscuros, vestimenta avantgarde y armas perfectamente cromadas. Dentro de ellos destaca el agente Smith (Hugo Weaving). Smith ya no es un agente más, ni un servidor de la fuerza del mal reinante, sino, se ha convertido salvajemente en un programa desenfrenado. En “Reloaded” se apreció como podía convertir a cualquiera en una copia fiel de él mismo. En “Revoluciones” nos muestra algo más. Ya no aparece en grupo, sino en batallones de Smiths, dispuesto a eliminar a Neo (Keanu Reeves), el Mesias, el Computer-Nerd. En “Revoluciones”, Smith puede introducirse en cualquiera que viva fuera del mundo artificial de la matriz. La “gran ciudad” digital que aparece en las dos primeras películas, ha sido colonizada por Smith de tal manera que ahora se ha convertido en “la ciudad de Smith”, en Smithopolis, Smith City, y con ella el film.

Durante la primera media hora los personajes del mundo real y virtual revolotean sin ninguna dirección y orientación pérdidos totalmente asegurándose el uno al otro de no tener la menor idea de nada. Solamente la fe en el Mesías es lo único que los mantiene unidos. Neo se encuentra sin embargo en coma y atrapado entre la matriz y el mundo real. Tras la corta aparición de “Merowinger” y de su acompañante Persephone (Monica Bellucci), Neo abandona el estado de coma y decide dirigirse al mundo de las maquinas para combatir junto con ellas al descontrolado Smith. Neo solicita a cambio de su ayuda, la paz entre las maquinas y los hombres. De los humanos no hay más que decir. Adicionalmente a estar vegetando en sus “plantaciones”, los humanos se hallan inmersos en una feroz lucha contra las máquinas. La humanidad está condenada a desaparecer si no llega la paz ofrecida por Neo, el Mesías, quien al igual que Jesús ofrece sacrificar su vida.

En “Revoluciones” persiste casi únicamente Smith tras su “industrialización”. Neo debe desaparecer a Smith, sin embargo, esto no es necesariamente la consecuencia final y necesaria de todo este embrollo. Al margen de esto, todo lo que tiene un principio debe tener un fin, esto justifica la desaparición de Neo, Smith y finalmente de toda la trilogía. Por esto, dentro del mundo real esperamos que nos quede ahorrado un cuarto capitulo, pese a que la pregunta de la niña a la pitonisa hace presumir algo distinto.

Al margen de todo, “Revoluciones” culmina con éxito la trilogía, pese a que el gran efecto, o la escena clave y grandiosa, no aparece. Este híbrido entre el maravilloso mundo digital y la base formada por algunos fascinantes diálogos intelectuales puede ser ensombrecido con la aparición de las escenas bombásticas de acción. La magnificencia de la primera parte no es alcanzada por “Recargado” ni por “Revoluciones”. Aquel que espera las respuestas al mundo de laberintos de “The Matrix”, puede resultar decepcionado. Los hermanos Wachowsky han logrado tras las pinceladas de críticas culturales un buen final agregándole una pizca de patriotismo y heroísmo.

Noviembre 2003
Etiquetas: [Crítica de cine]  
Fecha Publicación: 2012-02-05T22:43:00.003-05:00
Las escenas que nos vienen a la mente de África están quizás pobladas de elefantes, cebras, leones y demás fieras en la amplia pradera africana. Imaginarnos a una familia alemana de origen judío en Kenia escapando del terror nazi en la Alemania de 1938, previa a la Segunda Guerra Mundial, es un poco difícil e inusual. La productora alemana Caroline Link nos ofrece la filmación del libro de Stefanie Zweig del mismo nombre (Nirgendwo In Afrika, En un lugar de África), el cual relata de manera cronológica, las peripecias, dificultades y facetas de un padre, madre e hija en el corazón de África.

Esta película ofrece una muy buena fotografía y la buena actuación de los personajes, en especial de la niña y del cocinero oriundo. Nos ubicamos en enero de 1938 en Alemania, en donde Jettel Redlich (Juliane Köhler), de origen judío, vive con su hija de cinco años Regina (Lea Kurka, después con doce años representada por Caroline Eckertz). Su esposo, el abogado Walter (Merab Ninidze) también de origen judío y por eso sin trabajo en la Alemania nazista, escapa a África vaticinando la debacle que se cierne ante el pueblo alemán.

Walter se instala en Kenia y trabaja para un inglés como ganadero. Desde África le sugiere a su mujer que abandone Alemania y que se vaya con él. Jettel y su hija emprenden el viaje al continente africano. Una vez que la familia se reúne en África deberá afrontar un cambio brusco de costumbres. El cocinero de la familia Owuor (Sidede Onyulo) se convertirá en un punto de referencia para la familia, en especial para Regina y servirá como nexo con el continente y sus costumbres.

El inicio de la guerra involucrará, pese a la distancia, pronto a la familia de distintas maneras. Por un lado, la incertidumbre de saber el porvenir de los familiares en su tierra natal, crea las primeras chispas en la relación. Por otro lado, la familia es llevada por el gobierno colonial de los británicos a un refugio especial, por ser alemanes, pese a que nadie apoya la política nazi y la guerra.

Esta entrega de la alemana Link resulta muy buena y no tiene nada que envidiarle a las producciones de Hollywood. Muy al contrario, este film plasma de manera grandiosa una historia tan real y humana. Link centra el desarrollo del film en las tres figuras principales. Las grandes luchas y debacles ocurren fuera de la pantalla y conlleva a concentrarnos en las luchas internas de la familia Redlich. Una de las trabas que la película supera exitosamente es lograr una ilación narrativa que pueda ser contada no como un anuncio turístico del continente (pese a la buena fotografía), sino como una historia real en un lugar exuberante. Los personajes no se convierten en entes aislados en una geografía extraña para ellos, sino, se integran de manera eficaz y armoniosa. La lección que aprende la familia de su experiencia africana se convierte en el reconocimiento de las mejores cualidades de dos civilizaciones distintas pero con un elemento común: la sobrevivencia, sorteando distintos cambios de rumbo y modos distintos de ver la realidad.

Los personajes deben superar las malas noticias procedentes de su tierra natal e interiorizar una vida más real ajena a los pormenores de la guerra. Un aspecto rescatable de esta historia radica en el cambio de percepción de Jettel. A su llegada registramos una arrogancia hacía los habitantes del continente, la cual desaparece con el tiempo a través de un mecanismo de integración social con los judíos exiliados procedentes de otras naciones (como Suiza).

Este film es recomendable por tratarse de una historia que no ahonda en un tratamiento psicológico de dos sociedades distintas y en la confrontación entre ellas, haciéndola demasiado profunda y pesada. Es un relato magistral que nos deja también un mensaje muy interesante. El hombre es un ser que se adapta a un sinfín de situaciones, rescatando lo mejor de ellas para asegurar su supervivencia pese a las adversidades y trabas culturales.

Esta facultad es socavada muchas veces por intereses particulares y con móviles destinados a mantener en la ignorancia y en la marginación a muchos. La última escena del filme contiene un pequeño dialogo sencillo pero profundo, en donde Jettel contempla a los vendedores ambulantes que merodean el tren. Ella le dice a la vendedora que no tiene dinero para comprarle una banana, pero que le apetecería bastante comer una, la mujer le responde entonces; si tienes hambre y deseas una, hay que darte la banana y se la da sin dudarlo un segundo. ¿Así de simple no debería ser siempre?

Agosto 2004
Etiquetas: [Crítica de cine]  
Fecha Publicación: 2012-02-05T22:25:00.003-05:00
La última película de Steven Spielberg ha desatado una serie de críticas y comentarios de todos los calibres hacia él y su obra. Lo han tildado de provocador, de judío traidor y hasta de pacifista disfrazado. Sin embargo, Spielberg lanza al espacio a través de este film, la pregunta que intenta desentrañar hacia dónde conduce la violencia y si esta puede ser enfrentada únicamente con más violencia. En esta entrega no se aprecia, como en otras cintas de Spielberg, un happy end o un enemigo claramente definido, sino más bien la búsqueda de una explicación.

El conflicto entre Israel y Palestina es, creo yo, el caso que reúne una serie de elementos inciertos, incomparables e incongruentes entre sí, en todos los aspectos como ningún otro. Además, este intento de reconstrucción y análisis se presta para buscar un tipo de explicación que no puede dejar satisfecho a todos. Adicionalmente, tal cual como sucede en la vida real, cada uno tira para su lado y justifica su accionar según su conveniencia e intereses (uno de ellos puede ser la venganza).

Spielberg intenta agarrar al toro por las astas y contar esta trágica parte de la historia mundial de la manera más objetiva posible. Pero, ¿existe la objetividad? La respuesta está en la mente de cada uno de nosotros. Si debemos tomar partido por alguna de las partes, debemos conocer de cerca este problema histórico, cultural y religioso para obtener la mayor cantidad de elementos de juicio. Esta cinta es uno de ellos.

El secuestro de atletas israelíes dentro de la Villa Olímpica de Munich en 1972 por terroristas palestinos, desencadenó una presencia mundial del tema palestino en los medios de comunicación y la consiguiente atención de la opinión pública internacional. De esta manera, se origina un operativo israelí destinado a asesinar a los que planearon dicha acción terrorista. El líder del comando de cinco personas, es Avner (Eric Bana) y es designado por la Primer Ministro Israelí, Golda Meir (Lyn Cohen) y el Jefe del Servicio de Inteligencia, Ephraim (Geoffrey Rush).

Avner lidera un equipo de cuatro personas que no se conocen entre sí y con cuya ayuda deberá realizar su misión. Dicho equipo deberá “trabajar” sólo en países de Europa, evitando países comunistas e islámicos. La consigna es utilizar, en la medida de lo posible, bombas ya que llaman más la atención. Avner inicia su labor retomando contacto con antiguos conocidos para establecer, a través de ellos, los vínculos para ubicar a sus víctimas.

Es así como logra conocer al francés Louis (Mathieu Amalric), quien le ofrece una inesperada protección y las valiosas pistas para la caza. El clan familiar de Louis se encuentra entre los dos frentes y comercializa la información como unos efectivos y bien remunerados “dateros”. Este singular personaje nos demuestra el poder que proporciona disponer y manejar la información.

Llama la atención, pese a la eficacia del “team”, la inexperiencia de sus integrantes. Avner había sido anteriormente un guardaespaldas. El especialista en la construcción de bombas fungía, antes de trabajar con Avner, de desactivador de explosivos (sus bombas fallan en algunas ocasiones o tienen un efecto mayor del deseado). ¿Es creíble que un Servicio de Inteligencia organice un equipo “amateur”? Asimismo, parece sospechoso retractar a los terroristas como personas apacibles o padres de familia. “Munich” nos ofrece estas situaciones que durante el transcurso del film parecen pasar desapercibidas.
Spielberg no se concentra en los hechos ocurridos en la Villa Olímpica, sino que toma la lupa para analizar y describir el operativo de venganza de las fuerzas israelíes. En la narración aparecen los buenos y los malos entremezclándose por momentos, condicionándonos tal vez a tomar partido por alguno o incluso a sentir alguna simpatía por el comando israelí.

El director incluye una escena que corta con todo el hilo conductor de la narración y que parece escapársele de la mano, o al menos no logra su cometido. Mientras Avner se encuentra en el punto máximo del acto sexual con su esposa, se interponen en sus pensamientos las escenas de terror y sangre en el aeropuerto de Munich. Una escena macabra que pudo tal vez ser dejada de lado, pues no aporta nada.

Al final de la película apreciamos una conversación entre Avner y el contacto con el gobierno israelí. El fondo es Manhattan en el año 1973, el año en que se terminó las obras del World Trade Center. Tal vez resbala por ahí alguna insinuación a lo que ya todos conocemos: el 11-S (Nueva York, 2001), el 11-M (Madrid, 2004) y el 7-J (Londres, 2005). En especial, la escena parece anunciar el suceso que cambió el mundo: el ataque a las Torres Gemelas.

Munich es una buena película y merece ser vista. La actuación de Bana es buena, pero por momentos parece no convencer. Su mirada apuntando a la nada y dudosa ante toda situación, hace perder fuerza al argumento. Por otro lado, no deberíamos polemizar sobre el trasfondo ideológico y político, pues así se pierde mucha energía en encontrar una explicación (aunque de eso se trata). Algo rescatable de esta cinta es su capacidad de romper un poco el molde establecido por Hollywood de los buenos y malos. Algo difícil de encontrar en un mundo cada vez más polarizado, pero a la vez más cerca de todos.

Febrero 2005
Etiquetas: [Crítica de cine]  
Fecha Publicación: 2012-02-05T22:09:00.003-05:00
A fines de la década de los ochenta, el caso de una asesina en serie acaparó las primeras planas de los diarios en los Estados Unidos y conmocionó a la opinión pública. Aileen Wournos, una prostituta callejera, asesinó a siete de sus clientes a sangre fría. Al momento de escuchar su sentencia, saltó de su asiento y despotricó contra los jueces injuriándoles que cómo se les ocurre mandar a la muerte a una mujer que fue violada por su padre cuando era niña. La productora Patty Jenkins debuta con este filme que retracta de manera verosímil la historia de esta asesina en serie de manera didáctica, sin muchos artificios ni voyeurismo.

Wournos fue calificada de “Monster” por los diarios sensacionalistas de la época, sin embargo, para Wournos, el único monstruo es el recuerdo de su espeluznante pasado. A Jenkins no le interesa indagar el motivo por el cual se convirtió en asesina. Su traumática infancia es tratada de manera muy superficial. Asimismo, Jenkins no apunta contra la sociedad americana que margina a sus ovejas negras y las mantiene como un estiércol, del cual hay que huir y mantenerlo marginado hasta su propia autodestrucción.

Aileen (Charlize Theron) aparece bajo el puente de una carretera ocultándose de la inclemencia de una feroz lluvia. También conocida como Lee, Aileen está a punto de quitarse la trágica vida de prostituta (empezó a los 16) al margen de la sociedad. Lee desiste y conoce a Selby (Cristina Ricci), una lesbiana incomprendida. Selby propicia un acercamiento con Lee, quien en un principio la rechaza hasta que, producto del alcohol, la desesperación y la búsqueda de calor, decide irse con ella, pese a no tener ninguna inclinación por las de su mismo sexo.

Para Lee está relación se convierte en la ultima esperanza de aferrarse a algo, es por eso que la asume con decisión e ímpetu. La prostituta de horribles facciones, obesa y de malograda dentadura se aferra a su nueva pareja con una fuerza casi varonil y machista. Lee le promete a Selby velar por ella y darle una vida holgada, llena de lujos, libre de toda persecución y con todo el amor necesario para su felicidad. Lee decide dejar su único oficio y conseguir un trabajo digno para llevar el pan a su impaciente amante. Esta búsqueda fracasa, pues Lee nunca terminó la escuela y se ve obligada a volver a ejercer de prostituta y soportar la humillación y maltrato por parte de sus clientes.

“Monster” es un buen filme pese a presentar algunas debilidades en cuanto al manejo del ritmo, el cual se pierde tras el acercamiento de Lee a Selby, centrándose casi exclusivamente en Lee y en su transformación anormal. La apreciamos con un caminar típico parecido al de los cowboy, símbolo inequívoco de los denominados “white trash”.

Un aspecto interesante del film radica en la figura de Selby, a quien no se le puede creer totalmente en esa faceta de simple expectante exigiendo más atención por parte de su amante y ofreciendo una imagen ambigua ante las circunstancias, ocasionando en el espectador una cierta duda a la verosimilitud de su rol. El largometraje intenta una ligera insinuación a arrancarnos una cierta simpatía por la asesina, ensayando quizá una explicación sociológica de su comportamiento demencial. El amor lésbico no se convierte en escándalo como es representado en los medios, sino una manera de saciar el hambre de amor ante la terrible situación personal de marginación y de desesperanza.

En resumidas cuentas, “Monster” es una película con ciertas debilidades pero que vale la pena ser vista con las ganas de querer informarse sobre la vida de esta asesina en serie. No debemos esperar un análisis sociológico ni psicológico de este sonado caso. Charlize Theron recibió el Oscar por su apreciable transformación el 2004, Aileen Wournos recibió la inyección letal en octubre del 2002. El espectador puede recibir una historia simple, en la cual resalta únicamente la actuación de Theron. No debemos tocarle la cara cubierta por make-up para descubrir que se trata de una de las actrices más bellas del momento y no de un monstruo.

Abril 2004
Etiquetas: [Crítica de cine]  
Fecha Publicación: 2012-02-05T21:39:00.001-05:00
La ganadora del Premio Nobel de Literatura de este año, la escritora austriaca Elfriede Jelinek comentó en alguna ocasión: “Desde que terminé con mi familia, nunca más quise tener algo que ver con la gente”. No sé si Almodóvar conozca esta frase, sin embargo, me parece que de alguna manera la aplicó en su última entrega reemplazando la familia por la educación.

A diferencia de sus ultimas producciones con importantes personajes femeninos (Cecilia Roth, Penélope Cruz, Rosario Flores, Marisa Paredes y Antonia San Juan, por mencionar algunas), si apreciamos detenidamente los créditos iniciales de “La mala educación”, vemos que todos los protagonistas son hombres. Esto nos hace presumir una película sobre la homosexualidad o en esa línea. No es una expresión prejuiciosa, pero conociendo a Pedro Almodóvar se hace fácilmente deducible y en este caso no nos equivocamos.

Almodóvar obtuvo en 1999 un Oscar por el mejor film extranjero con “Todo sobre mi madre” y en el 2002 otra estatuilla por el guión de “Hable con ella”, además de numerosos premios en festivales como el de Cannes, Nueva Delhi, Venecia, San Remo, Berlín, etc. El director manchego ha confirmado ser un excelente productor que camina muy tranquilo y a gusto entre las fronteras del arte, la confusión, el drama y el cliché. Esta facilidad hace que podamos catalogarlo como un excéntrico y un maniático de los detalles.

Es también notoria su fijación extrema por los personajes, a los cuales los induce magistralmente a una metamorfosis para mostrar un mundo de sátira, drama, comedia e historias sexuales de todo tipo (últimamente, de preferencia homosexuales) con extraordinaria credibilidad y sobre todo tremendamente humanas. Y es que así de fatal puede ser la naturaleza humana. Almodóvar nos lo recuerda y nos lo refriega en la cara. El director español presenta un collage bien logrado del ser humano y de distintos aspectos que pueden resultar incómodos, pero no por eso dejan de ser parte de nuestra sociedad y estar más cerca de lo que muchos quizá imaginamos.

En esta última producción encontramos una trama bastante confusa y por momentos casi disparatada pero que en su conjunto está bien lograda, salvo quizá la última parte del relato que se vuelve un poco lenta.

La historia ocurre en la España de principios de los años ochenta, periodo de la “movida”. El productor Enrique (Fele Martínez) se rompe la cabeza eligiendo alguna historia de los periódicos para su nuevo film cuando aparece Ignacio (Gael García Bernal), el que fue su mejor amigo en el colegio y su primer amor también. Ignacio es ahora actor bajo el nombre artístico de Ángel y se encuentra buscando trabajo. Pero Ángel no llega con las manos vacías y le ofrece a Enrique una historia titulada “La visita”, que narra la infancia en común de los dos, durante la cual aflora el amor entre ellos y su afición mutua por el cine (uno de los refugios perfectos para sus experiencias sensoriales).

Enrique ha encontrado su historia y Ángel su papel y así surge un juego erótico de seducción y atracción mutua. Otras historias paralelas aparecen y se entremezclan para un final desconcertante. En la segunda mitad del film se produce un asesinato que le da un giro distinto (casi a lo Hitchcock.) a la verdadera historia. Tras este giro, la trama pierde un poco en fuerza y los roles empiezan a confundirse y a entreverarse. Asimismo, los misterios que Almodóvar nos tenía reservados empiezan, tras confirmadas especulaciones, sutilmente a resolverse. El desenlace no es quizá el deseado dejándonos un sabor agridulce.

Almodóvar juega a presentarnos una historia de amor, deseo, maltrato y muerte con una técnica muy buena que maneja tres y hasta cuatro coordenadas de tiempo e incluso con una película dentro de la película. La búsqueda de creatividad, identidad y de la misma personalidad es el “Leitmotiv” de esta entrega que utiliza la homosexualidad como un artificio verdadero y posible, quizá producto de su propia experiencia personal (así como lo son sus años en un colegio religioso). Igualmente se puede establecer un motivo autobiográfico resumido de su experiencia como productor en los años ochenta. Es por estas dos razones que encontramos un Alter Ego bañado con un singular ingrediente de ironía, erotismo, sátira y perfecta sensibilidad.

“La mala educación” es una película altamente recomendable capaz de mostrarnos una realidad semejante a una hermosa rosa con una espina ponzoñosa aniquiladora, capaz de rematar hasta al más resistente y macho. Al inicio, en la búsqueda de algún tema para una de sus obras, el productor Enrique reflexiona sobre la noticia de una mujer que se arroja a una fosa llena de cocodrilos y es devorada por estos sin chistar. Pese a la tremenda violencia de la escena, presume que la desdichada señora gozaba silenciosamente de sus últimos minutos. Esta escena puede reflejar quizá la situación de los involucrados en una relación tormentosa, pasional, de entrega y sacrificio, llena de dolor y desesperanza. Eso es lo que prima a veces en nuestra sociedad. Vayan a verla, de hecho no se van a arrepentir.

Octubre 2004
Etiquetas: [Crítica de cine]  
Fecha Publicación: 2012-02-05T21:36:00.002-05:00
La última entrega del director Sydney Pollack presenta una peculiaridad. Este es el primer film que se graba en el edificio de las Naciones Unidas. El permiso provino del mismísimo Secretario General de la ONU, Kofi Annan, tras haber recibido el visto bueno de los 15 miembros del Consejo de Seguridad. Los dos protagonistas; Nicole Kidman y Sean Penn convencen, sin embargo, prevalece la sensación de que hubiesen podido dar mucho más.

Es necesario mantenerse bien atento para seguir el hilo conductor. El film se inicia en un estadio vacío y en un país africano ficticio. El estadio representa de manera clara una crítica severa a los regimenes totalitarios (se nos viene a la memoria algunos países vecinos y por qué no el nuestro). En él vemos a unos niños jugando, los mismo que demostrarían luego qué tipo de educación reciben y en qué condiciones viven. Aquellos son educados (o entrenados) solo para servir en guerras civiles sin solución como sucede aún en estos días. Si bien esto se da en un país africano, pudo haberse dado en alguna republica “bananera” de nuestro querido continente.

Silvia Broome (Nicole Kidman) es una intérprete en la ONU que nació y se crió en África. Estudió en Europa, domina varios idiomas y algunos dialectos africanos. Tras una alarma de bomba en el edificio de la ONU (esto demuestra la paranoia con la que viven los vecinos del norte) y el desalojo de todos los presentes, Silvia regresa a recoger su bolso. Es ahí cuando escucha de casualidad una conversación entre susurros que planea la muerte de Zuwanie, el Presidente del país africano donde Silvia pasó su infancia.

El detective designado para la seguridad del Presidente Zuwanie, Tobin Keller (Sean Penn) debe confrontar a Silvia por lo que ella escuchó. Keller desconfía plenamente de Silvia, sin embargo, con el desarrollo del film, se convertirá en su protector. Los hechos se tornan más complicados con cada escena. Silvia es amedrentada y perseguida. Su vida corre peligro. Mientras el detective se encarga de protegerla y rebusca en su pasado, Keller presume que Silvia está involucrada en el asesinato del presidente africano.

Silvia es una joven que cambió las armas por las palabras. Según su punto de vista, ella trabaja justamente en la ONU como interprete ya que piensa que existen conflictos debido a la mala comunicación y a la fallida traducción de los mensajes que existe entre los pueblos. Una visión un poco simplista de las cosas. Diplomacia en vez de guerras. Si así de fácil fuese todo esto, no habrían tantos conflictos. Eso queda a juicio personal.

El final de la película es un poco débil. La forma como se resuelve el asesinato nos hace recordar a las típicas películas de Hollywood. La manera conciliadora como se muestra la política exterior de los EEUU no convence y menos nos convence la ONU. Los diálogos entre Penn y Kidman son interesantes ya que es una discusión sobre determinados puntos de vista que le dan a la historia diferentes matices de interpretación. A ambos les aqueja la pena de haber perdido un ser querido. Este factor hace que ambos personajes con el tiempo se vayan compenetrando.

En una de las conversaciones entre los personajes, Silvia le hace referencia al detective Keller de una palabra en el dialecto africano: “kepela” que significa estar al otro lado del río. Esta idea nos hace reflexionar sobre la necesidad de definir en qué lado del río nos encontramos y si deseamos cambiar de orilla para bien (o para mal). No podemos actuar de manera ambivalente. Esta palabrita puede a su vez hacernos pensar en lo que dijo el “redentor” Bush: o están conmigo o están contra mí. Esto también queda a juicio personal, sino, no termino nunca esta crítica.

En resumidas cuentas, la cinta vale la pena. Penn y Kidman actúan muy bien (insisto en que se les pudo haber exigido más) y nos ofrecen interesantes diálogos que no son solo complementos a las escenas de intriga y terror. Otro punto a favor es que no hay buenos ni malos a diferencia de lo que estamos acostumbrados. Los personajes obedecen a diferentes circunstancias, algo rescatable en esta buena obra.

Junio 2005
Etiquetas: [Crítica de cine]  
Fecha Publicación: 2012-02-05T21:00:00.002-05:00
La última entrega del director Rob Marshall, basada en el bestseller de Arthur Golden del mismo nombre, es un film que al anunciarse parece grandioso y majestuoso, sin embargo, no llega a convencernos del todo. El misterioso y fascinante mundo que ofrece las condiciones para el surgimiento de estas doncellas que dominan las artes de satisfacer a los hombres, queda a un lado. Si bien la película fue producida por el renombrado Steven Spielberg y nos muestra bellos escenarios, así como un excepcional vestuario y maquillaje, no satisface la expectativa que había generado en nuestra cartelera.

La historia de una exitosa japonesa es representada por una actriz china, lo cual causó más de un problema. En los círculos de Internet se realizó una vasta campaña nacionalista en rechazo a la representación de un personaje japonés a cargo de una renombrada actriz china. Esta inconcebible figura para la República Popular, ocasionó que las autoridades prohíban su proyección en el territorio de la Gran Muralla. El Gobierno proclamaba que de proyectarse la cinta, esta podría desencadenar algunos sentimientos contra el Japón. Sin embargo, la versión DVD aparecida en las tiendas de Beijing se agotó como pan caliente.

La narración se inicia en algún pueblo de pescadores de la costa japonesa alrededor de los años treinta. En una de las casas apreciamos a dos pequeñas escondidas, espiando la conversación que tiene su padre con un extraño, mientras la madre se encuentra moribunda en cama. Minutos después, las dos niñas son transportadas en la carroza del desconocido visitante entre las lágrimas y los quejidos de ambas, pues temen ser separadas para siempre.

Tras estas escenas, presenciamos la historia de una de las hermanas, Chiyo (representada como niña por Suzuka Ohgo) quien es obligada a trabajar como doméstica en la casa de la conocida Geisha, Hatsumono (Gong Li). Durante toda esa estadía, tendrá que afrontar las intrigas y conflictos que desata Hatsumono, hasta que por casualidad se topa con un reconocido empresario (Ken Watanabe). Dicho encuentro cambiaría su destino.

La tensión aumenta con la transformación de Chiyo; de una simple sirvienta a una celebrada y cotizada Geisha, conocida luego como Sayuri. Esta transformación es bien lograda, ya que podemos apreciar los cambios externos e internos que supone convertirse en tan aclamada figura. Una Geisha puede dominar al hombre como a ella le plazca, pues conoce casi a la perfección las pasiones y sentimientos de sus futuros clientes y sabe cómo tenerlos, a través de la seducción, a sus pies.

Los renombrados actores de esta cinta luchan para ofrecer al espectador ese mundo exótico y lleno de detalles. Sin embargo, el film ofrece la impresión de que el director se dedica a ahondar en otros aspectos, tales como mostrar el renacimiento del Japón antes de la guerra. Esa construcción coloca a los actores en un segundo plano y puede llegar a aburrir al espectador, pues por momentos parece una exhibición de diseños y no de la crónica de una transformación.

El film parece desperdiciar la posibilidad de explotar la historia de una mujer como Sayuri, en una sociedad patriarcal y con las condiciones que forman ese universo complejo, difícil de entender, pero que no deja de ser fascinante. Así, nos queda también la sensación de presenciar la historia de una niña que quería ser Geisha a toda costa para impresionar al hombre del que se hallaba totalmente enamorada.

Los miedos y el lado oscuro de su “profesión” quedan de lado. Empero, percibimos un desfile de glamour, así como de vestimentas, que si bien no dejan de ser interesantes, son sólo una parte del misterioso mundo de las Geishas y de la cultura del país del sol naciente.

La reacción que generó este film en China parece graficar de alguna manera las tendencias actuales. El país de Mao atraviesa por un boom y crecimiento industrial imparable de la mano de un impensable —hasta hace unas décadas— capitalismo. Mientras, el Partido Comunista intenta de manera desesperada frenar el avance cultural que trae consigo la economía de mercado y sus posibles transformaciones. Esto, al parecer, sin mucho éxito, como lo demuestra la demanda de esta cinta en el país más poblado del mundo.

En resumen, esta cinta es interesante, en especial para los que gustan de las tradiciones japonesas, sin embargo, no logra escarbar en la psicología, ni en el difícil mosaico de la sociedad nipona. La aparición de Memorias de una Geisha nos ofrece una pequeña reflexión en base a la libertad de expresión, ya que en China muchos comentaristas han ido a parar a la cárcel por difundir sus ideas. Pese a todo, el público está dispuesto a apreciar la cinta, desafiando las posibles consecuencias. Asimismo, osados periodistas han dado sus impresiones y comentarios sobre el film, pese a la represión.

Hace unos meses, cuando el buscador Google inauguró su página web en chino, el Gobierno censuró palabras “críticas” como democracia y derechos humanos. Antes de ello, las autoridades bloquearon el diccionario virtual “Wikipedia”. Pero para entender la actual situación, necesitamos remontarnos al pasado y entender sus distintos componentes, esta cinta es una buena oportunidad.


Abril 2006
Etiquetas: [Crítica de cine]  
Fecha Publicación: 2012-02-05T20:56:00.001-05:00
Para dar el gran golpe se necesita tener ingenio matemático, agudeza, muchas agallas y, definitivamente, contar con la lealtad de todos los cómplices. En este caso el plan no tenía fallas, era perfecto y habían pensado hasta en el más mínimo detalle. Todo salió muy bien, el robo y el escape se ejecutaron a la perfección... salvo un pequeño detalle. Justamente ahí es que se origina el trama de “La Estafa Maestra”.

Este filme es uno de esos muy particulares casos en que el “remake” es mejor que el original y ello se debe al acertado manejo de secuencias de acción, combinadas con suspenso, chispazos de humor y una notable sofisticación, proveniente sin duda, del director F. Gary Gray.

Basada en la cinta del mismo nombre (The Italian Job) que en 1969 protagonizaran Michael Caine y Noel Coward, esta nueva versión incorpora los populares autos Mini Coopers. Estos, además de ser las “otras” estrellas del largometraje, se convierten en los únicos personajes que pueden lograr grandes velocidades en los inaccesibles túneles del metro de Los Angeles.

En la romántica y bella Venecia, cuando para felicidad de los locales se han ido ya la tormentosa masa de turistas, se produce un robo perfecto comandado por el ladrón profesional Charlie Crocker (Mark Wahlberg), director y cerebro de la banda. Cada uno de los miembros aporta sus “cualidades” para el robo: un veterano experto en abrir cajas fuertes, John Bridger (Donald Sutherland), el informante, Steve (Edward Norton), el experto en explosivos, Left-Ear (Mos Def), el corredor de autos, Handsome Rob (Jason Statham) y el genio de las computadoras, Lyle (Seth Green). Tras la fuga y prontos a la repartición del botín son traicionados por uno de los miembros quien desaparece con todo el botín. El objetivo siguiente es la venganza y la recuperación del preciado tesoro. Para esta misión se incorpora a la banda Stella (Charlizze Theron), una ladrona de cajas fuertes con nervios de acero.

Cubiertos de una capa de “gracia”, Croker y su grupo son presentados como los “buenos” de la película y como las víctimas de una traición, renuentes a utilizar armas en sus atracos. Esto puede llevarnos a idealizarlos como los chicos buenos, simpáticos e inteligentes, dejando en un segundo plano la maldad intrínseca de un delito grave como es el robo, así como el móvil de la venganza que puede impulsar a medidas violentas y descabelladas.

Estamos frente a un film con un estupendo manejo de las secuencias de acción combinadas con suspenso y sofisticación por parte de su director. El film es recomendable y puede quizá permitirnos pasar un momento grato sin pensar en los problemas cotidianos y más bien ofrecernos la manera perfecta de realizar un atraco de está índole. Si bien en nuestra querida capital esto sería imposible debido al caos vehicular, soñar no cuesta nada.

Setiembre 2003
Etiquetas: [Crítica de cine]  
Fecha Publicación: 2012-02-05T20:52:00.001-05:00
Hollywood nos mantiene últimamente oscilando entre algunos “remakes” (Godzilla, Batman, Charlie y la fabrica de chocolates) y nuevas historias, lo que denota una cierta crisis de imaginación en la meca del cine, sin nombrar su actual disputa a muerte contra el DVD. Con “King Kong” llega un mito a su final y en contradicción con el propio “remake”, este film narra la aventura de una iniciativa por filmar algo nuevo y desconocido, sin contar que un personaje de casi siete metros de altura, cuatro toneladas de peso y valorizado en 207 millones de dólares, se cruzaría violentamente en el camino. El realizador neozelandés Peter Jackson nos entrega una cinta muy bien lograda y nos sumerge en ese mundo fantástico al cual ya nos acostumbró con su trilogía de “El Señor de los Anillos”.

Ubiquémonos en el año 1933 en Nueva York durante la época de la “Gran Depresión” y de la Ley Seca. Las imágenes nos sitúan en esos años de desesperación donde solo unos cuantos sobreviven y los otros deambulan sumergidos en la inagotable lucha diaria por sobrevivir. La fotografía nos muestra, a través de los cielos nublados y grises, las calles abarrotadas de basura y mendigos recolectores de lo que sea para saciar el hambre, es decir, el perfecto escenario para entender la desazón reinante en la “Gran Manzana”. La actriz de cabaret, Ann Darrow (Naomi Watts) acaba de perder su trabajo y camina hambrienta por las calles, hasta que se topa con el productor, Carl Denham (Jack Black) quien justamente está buscando a la protagonista de la película que rodará en una isla misteriosa en el Océano Atlántico. Luego de convencerla, parten esa misma noche.

Al llegar a la isla e intentar filmar todo ese mundo desconocido, el productor y su gente se enfrentarán a diversos peligros y al gran “Kong”. Este enorme simio es casi imbatible, sin embargo, la astucia del hombre parece siempre primar, sino para qué llevar en un barco botellas de cloroformo si no es para cazar animales y bestias. Luego de narcotizar a “King Kong” y llevarlo a New York (¿Cómo? el film no lo revela) el gran simio se liberará de sus cadenas e irá en busca de su amada, la encantadora Naomi.

Un aspecto de la película que satura un poco y nos trae a la mente escenas similares a las de Jurassic Park, es la persecución de un grupo de pacíficos dinosaurios por unos avezados saurios carnívoros, mientras los humanos se confunden entre las bestias. Por un lado, nos hace entender que esta cinta se basa casi en su totalidad de efectos especiales, y por el otro nos vuelve a mostrar qué tan insignificante fue, es y será el hombre ante la naturaleza.

Jackson le da al gran rey de los monos una personalidad casi humana. Esta característica se aprecia claramente cuando se ve al gran simio con su amada mirando la puesta del sol y viviendo un idilio en plena jungla. También la vemos cuando “Kong”, ya cansado y sobre el Empire State, decide dejar esa inútil situación ante la conducta belicosa del humano civilizado.

Una de las escenas que refleja (quizás sin querer) una ley imperante en la tupida selva (y en todas las sociedades humanas) es aquella que muestra a la bella blonda cuando huye de una especie de iguana carnívora gigante y se refugia bajo un tronco húmedo. Ahí se aparece un ciempiés de espantosa proporción mientras la iguana acecha a la rubia. Segundos después, la iguana cazadora se convierte en presa de un Tyrannosauros Rex: el más grande caza al más pequeño. La heroína huye y se refugia en un acantilado sin percatarse que algo similar a una roca que pasa desapercibida, es nada menos que otro simpático Tyrannosauros. En ese momento, quién más podría aparecer que no sea “King Kong”, el ser supremo y dominante de la isla. Siempre hay un ser vivo en la cúspide de la pirámide, esta isla no es la excepción.

“King Kong” es un simio con rasgos humanos en un mundo digital que no nos ofrece un elemento cultural rescatable, ni una naturaleza real, únicamente nos entornilla en un escenario al que somos definitivamente ajenos y en el cual solo podemos ser tácitos espectadores. No podemos ser parte de esa interpretación —bien manejada por Jackson— y a la que le ha sabido inyectar rasgos emocionales. Solo podemos ser meros espectadores. Esto radica en gran parte, en el uso casi exclusivo de los efectos especiales. El simple espectador queda en medio de dos mundos: el virtual y el real, anonadado tal vez en simple compañía de su mente voladora, de su canchita y de su gaseosa (el film dura tres horas, ¡asegúrense!), con la única posibilidad de admirar lo que se puede crear.

En esta cinta no muere la libertad o el lado salvaje de la civilización, solo muere un gorila que puede llegar a ser agradable: “Kong”. Un héroe del cine que aún puede luchar con sus propias manos y que tal vez esté en la condición de amar a una humana. Lamentablemente, esta figura es sólo una animación digital. Pese a esto, deben existir héroes de carne y hueso, ¿o es que tenemos que recurrir siempre a la imaginación?

Vayan a ver “King Kong” es una buena película. Es muy rescatable la actuación de Jack Black y de Naomi Watts. Aunque no lo nombré, también actúa Adrien Brody, ganador del Oscar por su excelente interpretación en “El Pianista”, quien en esta cinta pasa un tanto desapercibido. Hace unos días escuché en la radio que Jack Black se “loqueó” durante las grabaciones de esta cinta, pues entró en un estado de excitación y delirio. Seguramente pocos entenderían el por qué de esa situación, sin embargo, que más delirante puede ser enfrentar al rey de los simios, casi tan humano como uno mismo pero que no existe, pese a que lo hacemos existir. Cosa de locos.

Enero 2006
Etiquetas: [Crítica de cine]  
Fecha Publicación: 2012-02-05T20:36:00.003-05:00
Hoy en día es muy difícil coparse con un film de suspenso realmente bueno. La gran mayoría utiliza escenarios bien logrados e increíbles efectos, sin embargo, la trama es muy predecible y deja mucho que desear. “Identidad” nos demuestra lo contrario. Lo que da la impresión de comenzar como una serie de asesinatos en serie en una noche de lluvia, se convierte hacía el final en un “ah! así es esto entonces”.

El director James Mangold impulsó a la joven Angeline Jolie a un Oscar por su trabajo en “Girl interrupted”, asimismo le pudo dar a Silvester Stallone en “Cop Land” una oportunidad para que luzca algunas cualidades actorales, quizá las únicas y ultimas para el actor de Rambo. El productor norteamericano es considerado como uno de los mejores dentro del género. Su última obra, “Identidad”, un thriller psicológico de horror nos lo demuestra. La escenificación está muy bien lograda y destaca un guión inteligente apoyado en un buen reparto y en destacadas actuaciones.

La suerte, o más bien un diluvio apocalíptico, obliga a un grupo de diez personas a refugiarse en un motel en el desierto de Nevada. Todas las vías de acceso se encuentran cerradas por el torrencial y todo tipo de comunicación es imposible a causa del mal tiempo. Una serie de hechos casuales desencadena un accidente en la carretera luego de que una pareja con su hijo se detuviera a arreglar la llanta baja de su automóvil.

La madre es embestida por otro auto conducido por el chofer de una actriz, Ed (John Cusack), la víctima es conducida al motel. Una pareja de recién casados y la prostituta Paris (Amanda Peet) son los siguientes en llegar. Como último huésped llega el policía Rhodes (Ray Liotta) con un preso como acompañante, el cual debería ser trasladado a la cárcel. Los problemas empiezan cuando el preso escapa del control del policía y Ed encuentra en la lavadora la cabeza de su empleadora.

En una primera impresión la trama de “Identidad” puede ser la de un film como cualquiera de este género, sin embargo, los fantásticos pequeños saltos de imágenes en una secuencia lógica temporal, demuestran la calidad de Mangold, manteniendo al espectador pendiente del doble juego de confusión y suspenso. Conforme avanzan las dos tramas y se entrecruzan, resaltando el accionar del asesino en serie, la cinta se vuelve más lograda permitiéndonos apreciar la exactitud detallista de Michael Cooney, autor del libro en el que se basa la película.

Tras los dos tercios del film, Mangold nos desvela el misterio dándole un giro distinto pero no totalmente pues aún no sabemos con exactitud qué es lo que está sucediendo. Los personajes empiezan a tambalearse en su integridad sin llegar a someterse a tanto misterio. Conforme avanzamos, logramos juntar las piezas del rompecabezas para desentrañar todo el misterio, el cual se resuelve prácticamente en la última escena.

“Identidad” es un film muy recomendable, el cual nos depara momentos de tensión, nos hace pensar, racionar, adelantarnos a los hechos y nos invita a verla por segunda vez para fijar alguna escena y poder analizarla a cabalidad. Felizmente el verano se aproxima y las “lluvias” limeñas se alejan. Un consejo: cargue bien su celular si sale fuera de Lima.

Febrero 2005
Etiquetas: [Crítica de cine]  
Fecha Publicación: 2012-02-05T20:20:00.002-05:00
La concepción de convivir con robots (término que proviene del vocablo checo “robotnik”: servidor) que se adapten a las necesidades de sus dueños, que planchen, cocinen, hagan las compras y hasta saquen a pasear a sus mascotas, no deja de tener algo de seducción para los humanos. En el film de Alex Proyas, un gran consorcio produce y distribuye en la mayoría de hogares de los Estados Unidos los robots multifuncionales de apariencia casi humana. Estos son producidos en serie bajo el modelo NS-4 y son un híbrido entre empleados del hogar, portero y mascota. Esta inusual fantasía es una reproducción de los relatos producidos por Isaac Asimov en 1950 adaptados para el cine.

En el año 2035, casi cada familia cuenta con uno de estos multifacéticos robots, los cuales son como un miembro más de la familia. Su inteligencia es simulada y controlada, a fin de evitar que cometan algún error o tomen una decisión de fatales consecuencias. Para resguardar su comportamiento, el Dr. Alfred Lanning (James Cromwell) inventó e impuso las tres leyes de la robótica. Las leyes funcionaban al parecer a la perfección, pues nunca se reportó algún incidente que lamentar. Pero justamente el Dr. Lanning muere en circunstancias extrañas.

Todo apuntaba a que se trataba de un suicidio, sin embargo, antes de su muerte el doctor dejó un mensaje al detective Spooner (Will Smith) que en realidad trajo consigo más preguntas que respuestas. El detective es quizás la única persona que cuestionaba la relación tan cercana de los humanos con los robots. Así, al iniciar las investigaciones, el detective encuentra al prototipo de robot de la nueva serie NS-5 en la habitación del doctor, con lo cual se inicia la intriga. Serán las tres leyes de la robótica quizá no tan perfectas, tal como lo asegura Lawrence Robertson (Bruce Greenwood), dueño del gigantesco consorcio que produce a los cuestionados androides. O tal vez existe una tercera mano en este juego.

Al detective Spooner se le asigna la científica Susan Calvin (Bridget Moynahan) y ambos deberán empezar a armar el rompecabezas tras la misteriosa muerte. La historia nos proporciona el asidero mínimo para plantearnos varias preguntas; tales como: ¿Cuánto poder se le debe asignar a una maquina?, ¿Hasta dónde se puede promover la investigación en este campo? ¿Lo moderno significa automáticamente lo óptimo? ¿Tienen los robos derechos y deberes? Quizás no lleguemos a responder estas preguntas tras ver este film, sin embargo, en la búsqueda de un “yo” para las maquinas queda siempre está reflexión.

En la entrega de Alex Proyas no se ahonda en el contenido, como quizá debería ser, sino más bien, la cinta ofrece escenas de acción, comentarios sosos, un héroe “cool” y una pincelada de romance. Estos elementos infaltables en el cine actual deben de estar presentes para poder encontrar dichos enlatados en Blockbuster. Pese a la buena actuación de Smith como el detective casi aislado e incomprendido, la verdadera estrella es el robot Sonny, algo similar quizá al Gollum del Señor de los Anillos.

En algunas escenas este robot presenta mucha más carisma que el propio Smith. No obstante, la película ofrece buenas escenas y efectos especiales, pero después de haber visto las otras producciones de Proyas, como “The Crow” y “Dark City”, no podemos esperar mucho.

La frontera entre las máquinas y el hombre aparece al principio del film muy bien delineada y establecida Con el transcurso de la trama, empieza a perderse entre tanta acción y reflexiones que parecen lógicas y consecuentes. El espectador incluso puede empezar a sentir cierta atracción hacía el robot y a cuestionarse si detrás de tanto cable existe verdaderamente una computadora o un cerebro humano con sentimientos. En algún momento, el robot Sonny debe de ser “desconectado” en una especie de silla eléctrica. Quizá uno sienta hasta cierto temor y pena por el “robot”. ¿Es esto posible? ¿Se adelanta al futuro a esta visión? El ser humano es muy querendón, ¿O no?

En resumen, “I, Robot” es una cinta entretenida. No será el film que muchos esperan en cuanto a la profundización de este tema tan controversial, pero sí merece ser visto pese a que desperdicia una magnifica oportunidad para agarrar al toro por las astas y analizar este tema. Para nosotros, esta visión no es muy lejana y quizá lleguemos a tener uno de estos en unas décadas, esperemos que no sea aquel que baila a otro ritmo y se sale de la formación.

Agosto 2004