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Etiquetas: [Liga BBVA]  [FC Barcelona]  [Málaga CF]  
Fecha Publicación: 2013-01-14T17:41:00.001Z


Son 18 victorias por un solo empate, que se produjo, casualmente, ante un Real Madrid que maldice el estado de gracia de su enemigo más íntimo. Entre ambos hay 18 puntos de distancia y la evidente sensación de que son la noche y el día. Basta con ver el triunfo catalán del domingo, descomunal exhibición en el segundo tiempo.
Y eso que el Málaga exigió al Barcelona como pocos antes lo han hecho en España, seguramente la primera parte más sudada de todas las que ha tenido en esta vuelta de leyenda. Después de los últimos paseos por la Liga, monótonos y sin mayor relevancia que el marcador o los récords de Leo Messi, el líder se encontró con un rival serio, un rival de verdad que evidenció horas y horas de trabajo con el sello de Manuel Pellegrini.
En La Rosaleda respetan las ideas del técnico chileno y celebran la atrevida propuesta del equipo, pendiente siempre del balón y de la portería contraria, aplicado en la teoría y muy alegre en la práctica. El resultado fue un partido notable, el primero de los tres que deben disputar en apenas diez días.
Messi, 28 goles
Lo resolvió el Barcelona con un ejercicio atípico, igual de comprometido que en cualquier otra velada. Entendió desde el inicio que no iba a ser sencillo porque el Málaga quiso ser el Málaga, valiente en una situación en donde otros se protegen y esconden la pata. Jugó como sabe y por momentos trianguló al primer toque, desacomplejado y eufórico en un año en el que funciona bien en Liga, Copa y Champions.
Esa propuesta hizo que el Barça se multiplicara y trabajase más que nunca para encontrar espacios, sacrificado el talento para ofrecer ayudas. Le faltó algo de velocidad en ataque, pero fue práctico y celebró un gol de la manera más inesperada, un gol de pillo.
Lo es, por encima del resto, Leo Messi, que marca siempre que se lo propone. Ausente el jueves ante el Córdoba, celebró su cuarto Balón de Oro con un tanto que trastocó por completo la idea del Málaga, penalizado por el gigantesco error. Camacho, genial durante todo el curso, fue a fallar justamente este domingo y cedió desde el centro del campo el balón a Caballero sin intuir la presencia del «10» azulgrana.
Sin querer, fue la mejor asistencia que recibió Messi en toda la primera mitad y ahí, delante del portero, recortó y acertó. Es la novena jornada consecutiva con gol, el 28 de esta temporada. Messi es brutal, es único.
El Málaga, pese al golpe, no dijo adiós hasta que realmente vio que no había nada que hacer, pues mantuvo su estilo hasta poco después del intermedio. Sin embargo, su buen fútbol no le dio para inquietar la zona de Valdés y agachó la cabeza al poco de retomarse la pelea, penalizado otra vez la clarividencia de Messi y por el remate de Cesc. Esta vez, Messi se inventó un pase de matrícula y Fábregas hizo lo que hacía en Inglaterra, letal en sus llegadas.
A partir de ahí, se gustó tanto el Barcelona que regaló un segundo acto magnífico. Busquets dio sentido al orden e Iniesta valor y brillo a la gesta, redondeada con un zurdazo de Thiago desde la frontal. Tuvo su premio el Málaga con el golazo de falta de Buonanotte, pero fue demasiado tarde. Chocó contra un Barcelona de récord.
Etiquetas: [Sevilla]  [Liga BBVA]  [Valencia CF]  
Fecha Publicación: 2013-01-13T10:28:00.001Z


Un doblete de Roberto Soldado ha permitido al Valencia derrotar al Sevilla (2-0) en un partido de la decimonovena jornada de la Liga BBVA, que catapulta al cuadro 'che', muy mejorado tras la llegada de Ernesto Valverde, y sentencia a los andaluces, que han ganado sólo un encuentro de los últimos siete.
Los de Míchel son incapaces de dar con la tecla para salir del bache. Sin intensidad defensiva y dando facilidades a su rival, el Sevilla no estuvo al nivel en Mestalla, donde sí compareció Soldado, una bestia del área, incontestable en las distancias cortas. Este sábado le ganó el duelo a un Negredo desaparecido.
El de Vallecas fue una isla incomunicada y no pudo sacar petróleo del obtuso juego nervionense. Ni Medel ni Kondogbia encauzaron el sentir de los andaluces, que volvieron a encontrar en Jesús Navas a su piedra más preciada. El de Los Palacios 'preocupó' a los locales con sus internadas, pero no hubo mucho más.
Por contra, el Valencia --que se vio obligado a sustituir a Albelda por molestias musculares-- dio entrada al 'Tino' Costa y no le fue mal. Soldado, el más activo, fue quien abrió la cuenta tras la reanudación por el paso de vestuarios. Corría el minuto 50 y el gol nació desde el córner.
Banega botó desde la derecha, Rami cabeceó y Soldado, antes de que cogiese puerta el esférico, desvió la trayectoria para confundir a Diego López. El 0-1 tumbó a un Sevilla que lo intentaba a la desesperaba, con más corazón que cabeza hasta que, al borde del final, recibió la estocada.
De nuevo la misma jugada. Banega sacó el córner de forma milimétrica y Soldado, en posición ventajosa, cabeceó cruzado para estampar el 2-0 y dejar los tres puntos en casa. No obstante, el valencianismo, que sigue mirando hacia arriba, acabó pidiendo a gritos la dimisión de su presidente Manuel Llorente.
Etiquetas: [Valladolid]  [Mallorca]  [Liga BBVA]  
Fecha Publicación: 2013-01-13T10:22:00.001Z


El partido comenzó con un Real Valladolid avasallador pero ese arreón inicial se fue diluyendo a medida que los hombres de Joaquín Caparrós subían su presión y se multiplicaban las pérdidas del centro del campo local.
Aún así, la primera ocasión clara fue para los vallisoletanos en una falta frontal botada por Ebert que fue despejada por Aouate y el balón cayó cerca de Marc Valiente, quien, desde la segunda línea, cabeceó por encima del travesaño.
El Real Valladolid intentaba jugar con más pausa mientras el Mallorca aumentaba la intensidad en la medular y, con el balón en sus botas, buscaba abrir los espacios con criterio.
Un centro-chut de Rukavina obligó a Aoaute a realizar una gran estirada en una ocasión que animó a los locales definitivamente. Fue Patrick Ebert el que sorprendió al portero balear con un obús dirigido a su escuadra derecha, un disparo seco que sirvió para firmar el primer gol de la tarde en el minuto 22.
Desde ese momento, el Real Valladolid se hizo con el manejo del partido. Estiraba sus posesiones y enrabietaba a los jugadores del Mallorca, que se esforzaban persiguiendo el balón. Cuando lo recuperaban, buscaban la profundidad de sus hombres de ataque sin dilación.
Las pérdidas de uno y otro eran constantes, en parte gracias a que la presión visitante cada vez era más asfixiante. De esta manera, un centro colgado desde la derecha por Arizmendi encontró a Víctor Casadesús en el área pequeña y libre de marca. El ariete del Mallorca no falló con la testa y devolvió las tablas a ocho minutos del descanso.
El Mallorca encerró al Real Valladolid en su mitad y le causó varios problemas con balones colgados al corazón del área. Tras el tiempo de descanso, el conjunto blanquivioleta pegó el primer "picotazo" con un cabezazo de Óscar tras un saque de esquina, pero el Mallorca respondió con una falta lejana lanzada por Giovani Dos Santos que golpeó en el larguero.
Después de este intercambio de golpes, el Real Valladolid acaparó más posesión, pero anodina e infructuosa, mientras el Mallorca buscaba, sobre todo a través de Giovani Dos Santos, armar veloces contragolpes.
Ebert le dio la réplica con otro lanzamiento que a Aouate le costó retener en medio de un tramo del partido marcado por las cuantiosas tarjetas amarillas que fueron a parar a uno y otro bando.
El Real Valladolid adolecía de conexión entre líneas y sus balones colgados desde los laterales rara vez encontraban rematador. Por ello, Ebert volvió a animarse con el disparo lejano.
El partido perdió ritmo y el empate parecía el desenlace apropiado para ambos, pero el Real Valladolid vio premiado su mayor ímpetu por dominar el cuero con un remate de Óscar a centro de Rukavina a cuatro minutos del noventa (2-1).
Con el Mallorca volcado, Ebert mató el partido tras finalizar con templanza una buena carrera llegada al contraataque. Tanto con el que se llegó al final de un partido que, por momentos, parecía abocado al empate.
Etiquetas: [RCD Español]  [Liga BBVA]  [Celta de Vigo]  
Fecha Publicación: 2013-01-13T10:20:00.001Z


Nadie salió a especular en Cornellá-El Prat. Iago Aspas y Roberto Lago dieron los primeros avisos al Español en su estadio, mientras que los locales respondieron con los pases al espacio de Verdú y la movilidad de sus delanteros. La defensa de Paco Herrera tenía problemas para frenar las distintas opciones de ataque del rival.
Pero todas sus ocasiones, como un remate de cabeza de Sergio García o un tiro de Verdú desde el punto de penalti, ambas a pase de Stuani, se iban por mucho ante la desesperación de su afición. En todo caso, la iniciativa y la presión eran del Español y por insistencia llegó el premio para los catalanes. Fue en el minuto 24.
La receta era la misma que antes: excelente presión de Javi López en el lateral derecho para frenar y robar una peligrosa contra del danés Kron-Dehli, asistencia muy medida de Stuani, con máscara protectora por una fractura en el pómulo, a Sergio García, quien solo tuvo que empujar a la red para poner el 1-0 en el marcador.
El Español dio un paso atrás tras verse por encima. La prioridad era defender y la intensidad en la recuperación disminuyó. El Celta, por su parte, buscaba el empate pero sin perder el orden táctico. El equipo vigués tenía dificultades para conectar con Iago Aspas, su referencia en ataque y su futbolista más determinante hasta ahora.
Justo en los minutos previos al descanso, los dirigidos por el mexicano Javier Aguirre aceleraron y pudieron sorprender con una volea muy elevada de Stuani, solo ante el meta. En la reanudación el uruguayo tuvo otra ocasión clarísima, aunque Varas paró su remate de cabeza. Salvo algún despiste defensivo, nadie corría riesgos atrás.
La presencia del Celta en el área de Casilla era limitada. Sólo una falta de Iago Aspas en el minuto 53 inquietó al tarraconense, aunque su disparo se fue desviado por la derecha. El equipo de Paco Herrera se fue creciendo y examinaba a Kiko Casilla, aunque sin demasiado peligro, con regularidad. El meta se mostró muy seguro.
Alertado por la posibilidad de perder tres puntos ante un rival directo, el Español buscó el segundo. Y estuvo muy cerca gracias, de nuevo, a las combinaciones arriba y las rápidas recuperaciones. Las asistencias de Verdú, precisamente fichaje de Herrera cuando era director deportivo blanquiazul, eran letales para su defensa.
El pulso estaba en tablas pero el tiempo se le agotaba al Celta, que usó todos sus cambios en el minuto 71 buscando una reacción. El criterio arbitral desesperó a ambos equipos y la crispación de la grada contagió al juego de Celta y Español. Balones largos, idas y venidas y poco control en el centro del campo: un partido roto.
En los minutos finales la insistencia del Español dejó sin opciones al rival. Los blanquiazules querían más que nunca salir del descenso y lo demostraron hasta el último segundo del descuento. Al final, se llevaron el premio y siguen su escalada hacia la permanencia a costa del Celta. Un nuevo logro de la era Aguirre.
Etiquetas: [Osasuna]  [Liga BBVA]  [Real Madrid]  
Fecha Publicación: 2013-01-13T10:17:00.002Z


Mira uno a Osasuna y no lo reconoce. Poco que ver con ese equipo que llegabas a su campo y desde el autobús se oían los gruñidos de ferocidad poco antes de salir al terreno de juego, mucho más después, con dientes y puños prietos en todas las zonas del campo. Ahora no pues ha tiempo que los navarros presentan una versión edulcorada de sí mismos. Se muestran cándidos, sin agresividad, con poca garra y escasa fe en lo que hacen.
Tampoco el Madrid está bien. No tiene convicción en este torneo. Da la impresión, o al menos lo pareció, que juegan los partidos por jugarlos, como un compromiso sellado, un trago que se ha de pasar como un polvorón en pleno verano, sin ilusión ni ganas de ir más allá, de dar un paso adelante para borrar ese rostro de decepción y desencanto que va paseando por la Liga.
Así que el partido se quedó en casi nada, en detallitos de Modric, en los desmarques de Higuaín o Callejón y en la calidad de Cejudo, un pelotero estupendo, con mucha clase y talento. En el Madrid se echaba en falta, y mucho, esa garra que exhibe Cristiano cuando está en el campo, ese ardor que calienta y contagia a sus compañeros. Sin él y sin Ozil, el Madrid apenas hilvanó jugadas y abusó del pelotazo largo a los desmarques de sus puntas, pero siempre le faltó control del choque, dominio del juego y elaboración de algo que se pareciese al fútbol de verdad.
Así que no hubo nada, o casi nada. Mucho centrocampismo, mucho bostezo y rostros dormidos con mandíbulas desencajadas. El Madrid tuvo un par de ocasiones, perdidas por poco, y Osasuna tuvo otras dos, con disparos del de siempre, Cejudo, que fue de lo poco destacado, no solo de Osasuna, sino del partido en sí, un encuentro lánguido y decadente, casi desolador, de un sopor interminable.
Solo mejoró, y poco, el equipo navarro en la continuación. El Madrid no. El Madrid, sin intensidad ni fragor en la batalla, se queda en casi nada porque tiene poco fútbol, y menos si tiene fuera a los mejores.
El equipo de Mourinho acabó el partido en inferioridad por la expulsión de Kaká
Osasuna salió dando un paso adelante, pero tampoco le sirvió para imponerse ni siquiera mínimamente. El encuentro siguió bajo mínimos mientras Mou buscaba soluciones en el banquillo pero el equipo, con un físico endeble, no pudo dar el paso adelante que el partido requería.
Para colmo de males, Kaká, que salió con el despiste habitual que le invade desde hace tiempo, cometió una ingenuidad insólita que le costó la expulsión a los pocos minutos de salir. El Madrid, desencantado y vulgar, se quedaba con diez mientras que Osasuna veía la luz y se creía con opciones de poder ganar un partido en el que nunca había creído.
El equipo de Mou se fue descomponiendo poco a poco, con alguna que otra ocasión gracias al empeño y lucha de Callejón, que nunca se rinde, pero lo cierto es que el que empujó más fue Osasuna. Con todo, con el partido completamente roto, sin medio campo y sin juego hilado, cualquier cosa pudo pasar, si bien el Madrid nunca tuvo fe para poder vencer. Lo malo no fue el vulgar empate, sino la triste sensación que dieron los blancos.
Etiquetas: [Levante]  [Athletic de Bilbao]  [Liga BBVA]  
Fecha Publicación: 2013-01-07T11:04:00.001Z


La estabilidad de un equipo, del proyecto mismo de un club, fundamenta a menudo el fútbol convincente –cada cual con su estilo– y eficaz que se gana el aplauso del público. Lo sólido del concepto global del Levante se plasmó sobre el campo para derrotar a un Athletic irregular, que se resquebraja con facilidad, que no encuentra argumentos o los pierde durante un duelo. Pasaron los de Bielsa de adelantarse pronto a perder los papeles del juego, mientras el equipo de Juan Ignacio, ejemplo de fiabilidad, se vio en desventaja en su casa y supo tomar el mando y dar la vuelta a un partido que sentenció sobrándole veinte minutos.
Ganó el bloque levantinista a un rival en el que sólo destacó Adúriz. Tres puntos más para responder al objetivo de ese discurso por la permanencia que no cambia en la cada azulgrana pese a lo que se gana jornada a jornada, mientras los errores siguen engullendo a los de Bielsa, que no son ni la sombra de lo que fueron hace pocos meses. Para el Levante, la vida sigue igual en 2013.
Vibrante fue el primer acto, de principio a fin, en el Ciudad de Valencia. Notables primeros minutos del Athletic. Vital fue la capacidad de recuperación del Levante. Rotunda la velocidad y el descaro con las que jugaron ambos equipos en sus primeros tiempos de competición de 2013. Situaciones excelentes de unos y otros, como errores cruciales. Puro fútbol. Y por ahí apareció pronto Adúriz para colocar la cabeza para rematar un centro por la derecha de Iraola. Premio para los de Bielsa que fueron mejores en el arranque.
Pero ya se sabe que los chicos de JIM, liderados por un Ballesteros, de 37 años, que vio renovado su contrato una temporada más al cumplir su partido oficial número 25 del curso, no hincan nunca la rodilla. Iborra y Diop, omnipresentes siempre, ganaron el mediocampo, y Míchel empezó a ingeniar fútbol. Una pared de éste con Iborra fue el origen de un centro con remate de Roger y paradón de Iraizoz. Y una apertura del mediapunta a la derecha con El Zhar de nexo dio para un zapatazo de Lell para empatar. Míchel jugó e hizo jugar. Recuperó el balón que acabó en un remate de cabeza de Iborra para el 2-1 al borde del descanso. Bielsa, que se había quedado con uno menos por la expulsión de Laporte, señaló a Muniain sin llegar a los vestuarios para dar la vez a Amorebieta.
El regreso al césped presentó a un Levante que esperó cómodo atrás, a un Athletic que tenía que remar y a un Adúriz que fue ejemplo de carácter, de ambición y de búsqueda del empate. El exvalencianista se encontró por dos veces con la figura de Munúa. Se estiró el conjunto levantinista como sabe: a la contra veloz. El joven Roger, peleón durante todo el partido, tuvo un cara a cara con Iraizoz, pero el meta del Athletic le cerró las puertas del gol. Algo que no pudo hacer con un chut raso de El Zhar desde fuera del área en el minuto 69. Sentenció con un disparo que tuvo su origen en un córner.
Etiquetas: [Deportivo]  [Liga BBVA]  [Málaga CF]  
Fecha Publicación: 2013-01-07T11:02:00.003Z


Domingos Paciencia cambió la cara al Deportivo en el partido de su debut y logró su primera victoria ante un Málaga desdibujado que sólo reaccionó con el marcador en contra. Un gran gol de Pizzi, el mejor de la noche, sentenció un duelo vital en la carrera del conjunto blanquiazul para la permanencia.
A la espera de la llegada de refuerzos que se sumen al ya cerrado de Silvio, el reto de Domingos Paciencia en La Coruña es evitar el descenso de un equipo que, con el cambio de entrenador, mostró a sus seguidores síntomas para la esperanza. El portugués exhibió en Riazor el libro de estilo que pretende implantar y consiguió devolver la ilusión a la afición blanquiazul. El gallego fue un conjunto que juntó sus líneas y renunció a la posesión, pero se mostró vertical en llegadas muy rápidas. Para ello, prescindió del talento de Valerón en un intento de aprovecharse del músculo de Bergantiños, Aguilar y André Santos en la medular. El Málaga no fue el mismo que venció en la última jornada de 2012 al Real Madrid y pasó muchísimos apuros para marcharse al descanso sin encajar goles.
Sorprendió el Deportivo con una asfixiante presión que provocó numerosas pérdidas andaluzas. André Santos, uno de los jugadores que apenas contaban para el destituido Oltra, se mostró especialmente motivado. También su compatriota Pizzi. El delantero portugués era uno de los fijos de Domingos Paciencia cuando coincidieron en el Sporting de Braga y anoche se puso el mono de trabajo para saludar la llegada del entrenador. El gol en el segundo tiempo premió su esfuerzo.
Pero fue Bruno Gama, otro de los jugadores lusos del Dépor, el que pudo inaugurar el marcador a los cinco minutos. Willy Caballero, el mejor del Málaga en el primer acto, lo impidió. El guardameta argentino resultó de nuevo providencial al evitar una otra clara ocasión ante el mismo protagonista, que se adelantó en exceso el balón y no supo controlarlo después de un magnífico pase de Pizzi.
Los malaguistas, lejos de su mejor versión, apenas asustaron en una internada de Santa Cruz. Tuvo muchas dificultades para circular la pelota aunque pudo marcharse con ventaja al descanso si Joaquín no hubiera desperdicado un mano a mano con Aranzubia. Paciencia devolvió la titularidad al guardameta y resultó decisivo en ese lance para que el técnico lograra debutar con victoria.
La defensa de Pellegrini mostró graves errores individuales de concentración y uno de ellos decidió el partido. Jesús Gámez perdió la pelota y dio origen a una falta que Pizzi estrelló en el palo a la media hora de juego. El delantero no desaprovechó el segundo regalo de la noche del lateral para encarar la portería y dejar sentado a Demichelis antes de lograr el 1-0 a la hora de juego.
El tanto y los cambios despertaron al Málaga. Un cabezazo de Santa Cruz y una jugada en el área pequeña que Isco no supo resolver cortaron la respiración a la afición blanquiazul, que terminó marchándose feliz. Por cuarta ocasión en esta Liga, el Dépor terminó sin goles en contra.
Etiquetas: [Atlético de Madrid]  [Mallorca]  [Liga BBVA]  
Fecha Publicación: 2013-01-07T11:00:00.000Z


El Atlético exhibió la intensidad habitual que imprime en sus compromisos y de salida se encontró con un Mallorca igual de bravo. En esa pelea de gallos fueron ganando terreno los rojiblancos y obligaron a los de Caparrós a replegarse para buscar refugio en su defensa. Los locales demostraron que los problemas para ganar en su feudo están plenamente justificados. Ni un tiro entre los tres palos en los primeros 45 minutos. Así no resulta extraño entender que su afición espere desde septiembre una victoria que celebrar. La pobre entrada que mostró el Iberostar fue todo un síntoma. Sólo Hemed, con un disparo lejano, entendió que para sumar puntos hay que disparar. Lo demás, balones colgados al área.
Ante el paso atrás del Mallorca, el Atlético se encontró cómodo porque el dominio de la pelota fue prácticamente absoluto, pero no encontró la fórmula para marcar. Oportunidades tuvo, y numerosas. Gabi puso a prueba a Aouate, Koke estuvo a punto de lograr un gol olímpico mientras que a Godín y Raúl García les faltó puntería. A la espera de una contra, el partido se jugó en campo de los baleares.
Con Juanfran y Filipe Luis por momentos reconvertidos en extremos, sus centros no encontraron un remate certero. No estaba Radamel Falcao, sancionado por tarjetas, y los rojiblancos notaron la ausencia del «cazador». No fue lo único que echó en falta el equipo de Diego Simeone.Acostumbrado a jugar sus partidos con más espacios, como más feliz se siente sobre la hierba, también falló el último pase. Ni Gabi ni Tiago estuvieron acertados en esa suerte. Cuando Koke encontró el hueco, Diego Costa, batallador toda la noche, se topó con un inspiradoAouate. Se reclamaron dos penaltis en el área local por manos que Mateu Lahoz no vio y el Mallorca se mantuvo de pie a base de orden. Aguantó las acometidas visitantes.
Tras el descanso, elAtlético se volcó en busca de la victoria. Ganó en profundidad con la entrada de Cristian Rodríguez en lugar de un desdibujado Adrián y las ocasiones llegaron. Avisaron Filipe Luis y Koke, pero el jugador determinante fue Raúl García. Estrelló un balón en el larguero con un cabezazo y marcó minutos después al aprovechar un perfecto servicio de Diego Costa. El centrocampista sumó su cuarto gol en la Liga.
El Mallorca no despertó con el marcador en contra, pero logró un empate que no mereció. Kevin, que había entrado en lugar de Pereira, se encontró con un balón que no desaprovechó para batir a Courtois. El desenlace pudo ser aún peor para el Atlético porque en la prolongación Giovani estrelló el balón contra el palo en una falta.
Etiquetas: [RCD Español]  [Liga BBVA]  [FC Barcelona]  
Fecha Publicación: 2013-01-07T10:57:00.003Z


Javier Aguirre trató de enchufar al personal en la previa con un discurso lleno de buenas intenciones, pero las valientes palabras quedaron en eso, nada de nada. Nunca un derbi fue más soso, nunca un derbi fue tan desigual. El Barcelona jugó solo.
Lo peor del Español ya no es tanto el resultado, pues con el líder enfrente, y más en este plan intratable, uno se expone al baile. Lo peor fue la puesta en escena, el saludo sin nervio. Tendió la mano dejándola muerta y en menos de media hora ya llevaba cuatro goles en contra, destrozado por todos lados, expuesto a un golpe en cada aproximación del Barcelona.
Sobró una parte del campo y en la otra se hizo lo que se le antojó al conjunto azulgrana, brillante en la zona de creación y beneficiado del miedo foráneo a salir de la cueva en la que estaba siendo devorado. El Barça jamás perdió el balón y lo movió con una facilidad pasmosa, evidenciada esa superioridad en el primer tanto. De banda a banda, Messi hizo de Xavi, Iniesta de lo que se le pide y Xavi hizo de Messi. Y salió igual de bien que siempre, golazo cien por cien Barça.
Todo fue un empacho en clave azulgrana, alterado el estado de ánimo de la gente porque volvía Vilanova sólo 17 días después de su delicada operación y el entrenador supone mucho para la grada. Entre rondos y gritos de «a Segunda», lo de siempre cuando el Español rinde visita al gigantesco y presumido vecino, llegó otra excelente noticia con Pedro como protagonista, por fin goleador después de casi cinco meses sin puntería.
Marcó dos tantos en un periquete —sensacional asistencia de Busquets en el segundo de ellos— y ya nadie dudaba del desenlace del derbi, menos todavía cuando Messi transformó un penalti que no era y estirase un poco más su escandaloso registro. Suma 27 goles en esta Liga. Fiestón en el Camp Nou.
Al Barcelona le bastó esa jugosa renta y el segundo acto se consumió sin apenas jugadas destacadas, 45 minutos para que la afición cantase a su antojo y se divirtiera en un día especial. El Español agradeció esa tregua desde la misma sensación de indolencia que le acompañó durante toda la velada y se dedicó a deambular por el césped sin intención alguna de maquillar la situación. La derrota es de las que duele y más cuando se presumían brotes verdes.
Vilanova aprovechó para repartir aplausos y jugaron sus ratitos Thiago, Villa y Alexis, todo tan bonito que hasta Valdés tuvo su minuto de gloria al salvar un mano a mano con Albín y Messi estrelló un lanzamiento directo en el larguero. El derbi, que fue de todo menos eso, coronó a un magistral Barcelona –52 puntos sobre 54— y dejó en ridículo al Español. Así es esta Liga, así de desnivelada, tanto que en menos de media hora ya estaba resuelto el asunto.
Etiquetas: [Liga BBVA]  [Real Sociedad]  [Real Madrid]  
Fecha Publicación: 2013-01-07T10:54:00.002Z


Se escribía el partido con tinta del Joker. Adán en la portería mientras que el Bernabéu bramaba de ira e indignación contra Mourinho, tocado su buque insignia de forma injusta y por razones más que dudosas. Pero el Joker, ya fuera Nicholson o Ledger, siempre es imprevisible. Un error de Carvalho (luego rehabilitado) propició la expulsión de Adán y la entrada de Casillas entre el alborozo del Bernabeú que veía como los cielos hacían justicia.
Lo cierto es que Íker salió con los pelos como escarpias porque este juego absurdo que se trae Mou lo único que hace es cargar con una losa a Adán y poner de los nervios al mejor portero del mundo. En cualquier caso, malo para el Madrid.
Pero lo peor, lo peor de verdad, no fue eso, sino el trasfondo del problema blanco: que no hace un buen fútbol. Montanier echó un órdago a la grande y sacó a todos sus peloteros al campo. Consecuencia: el Madrid se quedó sin balón y sin dominio, mucho más con solo diez en el campo. Así que se puso a intercambiar golpes porque no le quedaba otra.
Al Bernabéu no le gustan estas cosas, no le gusta ver a su equipo encerrado atrás, dominado de principio a fin por un equipo que, además, tenía tembleque en cuanto los blancos daban un paso al frente. Salía Ozil, salía Cristiano y todos los donostiarras ponían los ojos en blanco, pálidos de terror porque todo lo que tiene el equipo de buenas hechuras, control de balón y aseo lo tiene de blandito, medroso y poco contundente.
Así que la Real no supo leer el partido, lo descifró de forma errónea, sin abrir el campo, desaprovechando que la zaga del Madrid era un camelo hecha de retazos, perdidos los laterales, sin ataque y sin escudo, expuestos al talento tremendo que tiene Xabi Prieto, otro jugador descomunal.
Andaban los dos equipos buscando las cosquillas traseras al rival, sabedores de que por atrás había carne trémula, indecisión y mucho temor, cuando de repente apareció el gigante. Sin una duda, sin un solo titubeo, Cristiano emergió entre la mediocridad de un partido confeccionado de errores aquí y allá. Llegó Ronaldo como un obús y toda la Real se desplomó ante su decisión, su pegada inigualable, su hambre de triunfo ya esté el equipo hundido, lleno de trasiego e inmerso en batallas y refriegas absurdas. Con la red entre ceja y ceja, CR dijo ya está bien de tonterías y cogió el partido por la solapa y se lo llevó a su casa, sin miramientos, sin hacer prisioneros. Una asistencia de Benzema y un misil aire tierra que se tragó Bravo bastaron al Madrid para solventar una papeleta muy delicada.
Luego, los blancos siguieron haciendo agua atrás donde Arbeloa era un coladero ante Xabi Prieto y Essien andaba totalmente descolocado. Ya daba igual. Cristiano había metido al equipo en la senda victoriosa y siempre andaba más cerca la puntilla del portugués que el posible empate de los donostiarras, un conjunto pusilánime al que le faltó toda la fe que sí tuvieron los blancos, sobre todo el otro estandarte que sigue en pie. Al otro, al gran
Etiquetas: [Atlético de Madrid]  [Liga BBVA]  [Real Madrid]  
Fecha Publicación: 2012-12-02T12:38:00.001Z


Salieron los jugadores y llevaban alambre de espino bajo el brazo. Todos, blancos y rojiblancos. Ya se sabía de qué iba a ir esto: barricadas, terreno abrupto, barro, pico, pala y mucho, mucho contacto físico. El fútbol quedó encerrado, sepultado ante tanta intensidad, ese constante ir y venir en una presión enloquecida que no dejaba respirar a nadie. Veía uno a finos estilistas como Ozil o Arda Turan y sufría por ellos, sin una sola décima para pausar el partido, para crear algo bello, cercados por los hierros y el corsé que ambos técnicos habían impuesto.
Tanto Mou como Simeone metieron el partido en un vértigo en el que los codos, el tackling y los pulmones imperaban sobre la cabeza. Ni una jugada, ni una internada, cercenados todos los intentos de creación, una horda de fieras que llevaba a unos y a otros a perder el balón en mil y un errores.
Con ese escenario de sables y trabucos, estaba claro que el asunto se iba a dirimir en una acción aislada, en una genialidad, en un brote de inspiración que los dragaminas no pudiesen abortar. Como el Madrid tiene más jugadores de esos que el Atlético, fue el Real el que abrió la botella de champán. Una mano absurda de Arda Turan, de esas que algún listillo calificaría de pillín, le costó caro al Atlético.
El balón estaba lejos, lo suficiente como para que el misil de Cristiano tuviese tiempo para bajar, algo que no le sucede cuando el golpe franco es excesivamente lejano, allí donde es más valioso el temple y la técnica que percutir el cañón. La folha seca de CR bajó como un obús, imparable para el belga Courtois.
El Atlético se había acercado una vez a Casillas. Agua. El Madrid había sorteado una vez la intensidad rojiblanca en la presión. Solo una vez. Gol. Esa fue la diferencia, solo esa.
El resto fue casi infame. Los bronquistas que ambos equipos tienen en el campo se hicieron los reyes de la fiesta. Se pusieron sus disfraces de golpes fingidos, de choques buscados a propósito y tanto Pepe como Diego Costa quedaron retratados ante los focos. También Sergio Ramos y Falcao, aunque con menor intensidad. Perdido el partido en chorradas de «te empujo, te miro mal, te doy, te protesto», el fútbol no encontró el camino, emperrado todo el mundo en amargarle la noche a Undiano en vez de intentar crear algo de juego y sinceridad.
Se esperaba la reacción del Atlético, que tenía que ir por el partido, pero acusó la falta de Filipe, que le restó profundidad por ese costado. En el otro costado Juanfran, anclado por Cristiano, no podía arriesgar y ayudar en la ofensiva.
Tampoco es que los rojiblancos lo viesen claro. Parecía que preferían no meter el partido en un tobogán donde el Madrid pudiese irse definitivamente con su contra letal y esperar a que Falcao tuviese su oportunidad.
Quien espera desespera, y el Atlético desesperó. No empujó lo suficiente y ahí se perdió. El Madrid tuvo más confianza y en cuanto enlazaron sus tres jugones (CR, Benzema y Ozil) certificaron la defunción rojiblanca. Un pase clarividente de CR dejó a Ozil en ventaja, descolocado el Cata, para que el turco alemán sentenciase el choque.
En ese momento comenzó el show de Ozil y Cristiano, que se buscaron, se encontraron y pusieron en mil apuros a Courtois, que evitó males mayores para un Atlético que ya bajó los brazos, una vez más...
Etiquetas: [Athletic de Bilbao]  [Liga BBVA]  [FC Barcelona]  
Fecha Publicación: 2012-12-02T12:36:00.001Z


El Barcelona mejora cada semana un récord, empeñado en dar sentido a una idea innegociable que ahora aplica muy bien Tito Vilanova. El postguardiolismo se asume con una naturalidad asombrosa y todo resulta facilísimo a partir de los resultados, que desvelan una estadística descomunal. El sábado, después de atropellar a un Athletic muy menor, el Barcelona alcanzó la friolera de 40 puntos en 14 jornadas y eso supone una marca histórica en la Liga, pues ningún equipo lo había hecho mejor anteriormente.
Son números de otros tiempos, de otro siglo, y sirven para encumbrar a un equipo que galopa hacia la Liga a un ritmo vertiginoso, mayor incluso que el del Real Madrid de 1991-92 con Antic (firmó doce victorias y un empate). El Barça no se detiene y está en otro mundo, juega a otra cosa.
Lo que más sorprende del conjunto azulgrana es la facilidad con la que resuelve cada tarde, tan superior a los rivales que el nudo pierde emoción en la mayoría de los casos. En una velada fría en el Camp Nou, proclamó victoria a los 25 minutos porque ya se había escapado de forma irremediable y porque trataba al Athletic como a un muñeco de trapo, la noche y el día.
El Barcelona más casero —nueve de la cantera esta vez en el once, con Puyol y Villa en el banquillo— se divirtió en un ejercicio que no tuvo ni una complicación y enciende al entorno a base de goles, también muy llamativa y asombrosa la cifra que lleva a estas alturas. Fueron cinco y pudieron ser muchos más.
Un monólogo azulgrana
Básicamente porque aplicó a las mil maravillas el manual que promueve de Vilanova, seguramente una de las actuaciones más notables de esta era continuista en Can Barça. Se encontró con un rival dócil al que se le presupone siempre muy buenas intenciones, pero al Athletic se le ven cada día más clapas y lagunas, lejos de ser quien fue hace un año.
Se diluye el efecto Bielsa en este curso de enfados en Bilbao y suele salir trasquilado en las citas grandes por mucho que se empeñe en querer jugar como siempre, algo iluso el sistema. Sin dar un pelotazo, blando a la hora de defender y caótico en el dibujo por querer marcar al hombre, le dio un revolcón el Barcelona en un primer tiempo unidireccional, un monólogo que acabó en fiesta catalana.
Se intuía desde el momento en el que acabó la resistencia rojiblanca, poco más de veinte minutos hasta que empezó el chaparrón de goles. Abrió la cuenta Piqué al aprovechar un despeje de Gorka y Messi dio el primer paso hacia el asalto del trono de Müller, un tanto del que se discute la autoría porque Amorebieta fue el último en tocar el balón. Ya envalentonado, sentenció antes del descanso con una jugada soberbia en la que enredó Messi, asistió Cesc y fusiló Adriano llegando desde atrás como un misil. Golazo marca de la casa, fin de un encuentro sin mayor historia que las estadísticas.
De ahí al final, se trataba de acertar cuántos serían porque el Barça no bajó jamás el ritmo. Piso con la misma intensidad en la reanudación y continuó disfrutando pese a la leve mejoría vasca, que obtuvo su premio con el tanto de Ibai. Antes ya había marcado el cuarto Cesc y después llegó el quinto, que también fue de Messi. Lleva 84 en 2012 y está a uno de los que firmó Müller en 1975, otra plusmarca que no tardará en caer. El Barça y el argentino son de récord.
Fue un triunfo apabullante que sirvió para un equipo que no mira más allá, un equipo al que le da igual lo que hagan los demás. Gana por costumbre y cada vez lo hace mejor, impensable un resbalón a estas alturas. Es el mejor inicio de todos los tiempos.
Etiquetas: [Liga BBVA]  [Real Sociedad]  [Valencia CF]  
Fecha Publicación: 2012-12-02T12:33:00.001Z


Un Valencia con confianza plena en su feudo, donde sólo se había dejado dos puntos, encaró el choque frente a su inmediato perseguidor en Liga. El fiasco de Málaga obligaba a Pellegrino a lavarse la cara. Por su parte, las urgencias de la Real Sociedad venían por la eliminación de Copa frente a un 'segunda' como el Córdoba. Difícil de solventar teniendo en cuenta las ausencias de Illarramendi, Markel y Elustondo, los tres pivotes defensivos de Philippe Montanier.
Un inicio raudo valió a los locales para adelantarse en el marcador cuando la 'curva nord' apenas había calentado sus gargantas. Gago filtró un balón en largo por detrás de la defensa hacia Bernat, muy incisivo, que sólo tuvo que dársela al capitán 'che', Soldado. El ariete anotó su sexto tanto en la competición doméstica, demostrando que le hace falta muy poco para generar peligro.
Los vascos tardaron en digerir el duro golpe encajado. Gago y Banega dominaron el centro del campo, pidiendo gozar de más minutos juntos. El canterano Bernat y Feghouli facilitaron la tarea, jugando pegados a la línea de cal dando amplitud al terreno de juego. Los ausentes Guardado y Viera no se echaban de menos.
La Real comenzó a dar uso a sus armas. Montanier configuró un equipo ofensivo con Rubén Pardo en el centro del campo, y puntales ofensivos que pedían velocidad y contraataques en cada jugada. Así, apareció el mexicano Vela, para que Griezmann se topara con el larguero tras desviar Alves. El guardameta absorbió todo el protagonismo, con varias paradas que evitaron el empate, una de ellas a Ifran estirando al máximo sus guantes.
Tras el dominio visitante, se pasó a una fase de alternancia. Bien es cierto que el Valencia no inquietó a Bravo, sólo en un tanto anulado a Soldado. Se acercaba el pitido de Clos Gómez para mandar a los jugadores al descanso cuando De la Bella dejó boquiabiertos a los espectadores. Recogió el pase vertical de Zurutuza para, dejando pasar el balón entre sus piernas, plantar a Alves y anotar. Se completó la desgracia local, que se había quedado sin Jonas, expulsado, unos minutos antes.
Los de Pellegrino no pudieron sino agarrarse al pundonor. Sin embargo, un arrebato momentáneo dejó paso al dominio absoluto de los de San Sebastián. Un corner prolongado al segundo palo encontró a Mikel, que puso por delante a la Real. De seguido, un balón en largo habilitó a Ifrán para anotar el tercero, lo que supuso el estallido de Mestalla, con pitos y pañuelos.
Se cambiaron los roles. La Real tenía el balón; el Valencia corría a la contra. Se echaron de menos Guardado y Viera, y salieron. Llegó el gol de Soldado, séptimo. Sirvió para otorgar osadía a sus compañeros, pero no vieron portería. Si lo hizo Agirretxe, y Vela, de penalti, para dar la puntilla de una Real Sociedad madura, que mantuvo el tipo, venció por segunda vez en el año en Mestalla y supera en la clasificación al Valencia.
Etiquetas: [Liga BBVA]  [Málaga CF]  [Getafe]  
Fecha Publicación: 2012-12-02T12:30:00.002Z


El Getafe ha conseguido su tercera victoria consecutiva tras derrotar al Málaga (1-0) este sábado en un duelo correspondiente a la decimocuarta jornada de la Liga BBVA, disputado en el Coliseum Alfonso Pérez, metiéndose en puestos europeos gracias al solitario gol de Lopo en la segunda mitad.
El conjunto madrileño marcó y ganó al equipo menos goleado de la Liga BBVA, que hasta el momento llevaba 9 goles en contra, y ahora empata con el Real Madrid con 10. El gol que hizo Lopo fue el primero que marca esta temporada, importante ya que dio los tres puntos a su equipo que se queda sexto con 22 puntos, a falta de que se termine la jornada.
En la primera parte no hubo muchas llegadas al área, el Málaga dominó el encuentro con mayor dominio de la posesión, y tuvo la ocasión más clara tras un disparo desde lejos al que respondió de forma brillante Moyá, metiendo una mano providencial. Por otro lado, los azulones jugaron al contragolpe pero sin crear mucho peligro.
En el segundo tiempo, los madrileños salieron con gran intensidad y le quitaron el dominio del balón a los andaluces metiendo una marcha más al partido. En el 11 de la segunda parte Pedro León sacaba un córner al primer palo donde Lopo se adelantó a sus marcadores y a Willy para cabecear a la red y adelantar al equipo getafense.
Tras el gol azulón, el Getafe se fue arriba para sentenciar el partido e intentar conseguir otro gol, dominando más el partido. Al equipo malagueño no le duraba nada el balón, y se sentía muy perdido en el encuentro, ya que fueron de más a menos.
Aunque el Málaga no dominaba tuvo una gran ocasión cuando el paraguayo Santa Cruz la tuvo para hacer el empate en el minuto 27 de la segunda parte, donde llevaba sólo siete minutos en el campo, ya que salió sustituyendo a Camacho.
A 15 minutos del final del partido, las cosas se igualaban y el Málaga buscaba el empate con una ocasión muy clara del 'conejo' Saviola tras una gran asistencia de Toulalan.
Al final del encuentro cualquiera de los dos equipos pudo marcar, pero la última ocasión fue para el Getafe, donde casi meten el segundo a un Málaga que se aleja considerablemente de los primeros puestos de la clasificación.
Etiquetas: [Osasuna]  [Rayo Vallecano]  [Liga BBVA]  
Fecha Publicación: 2012-12-02T12:26:00.002Z


La primera parte fue muy intensa con dos equipos lanzados al ataque, donde los 'rojillos' aprovecharon su ocasión y el dominio territorial fue del Rayo. El encuentro comenzó con una salida de los visitantes en tromba buscando la portería navarra. Un contrataque de Leo Baptistao en banda izquierda, que se fue de su marcador Arribas, terminó en saque de esquina. A continuación, llegó el gol de Osasuna en una jugada por la banda derecha, con pase interior de Cejudo a Kike Sola que se internó en el área y batió a Cobeño con un disparo de su zurda por la escuadra.
Un gol a los 5 minutos de juego de Kike Sola decidió el partido
El partido se volvió loco, con transiciones muy rápidas y peligro en las dos porterías. Se igualó a la media hora de juego con un Osasuna que tuvo más el balón. La presión y las marcas de los locales hicieron que los visitantes no llegaran con claridad. Un error defensivo de Gálvez dejó el balón a los pies de Kike Sola, pero su disparo terminó fuera junto a la base del poste. Leo Baptistao, muy activo, estuvo a punto de cabecear a gol un centro al segundo palo. Los de Vallecas apretaron al filo del descanso, justo cuando entró Llorente por lesión de Sisi. Fue trasladado a la clínica San Miguel de Pamplona con traumatismo en la rodilla derecha.
En la reanudación, el Osasuna controló mejor su línea defensiva y buscó su oportunidad en el contraataque, pero el dominio correspondió a los de Paco Jémez. El árbitro anuló un gol a Leo Baptistao por fuera de juego, que lo fue por muy poco, a falta de quince minutos. El partido fue de lucha y pelea constante por cada balón con más emoción que buen fútbol. El tramo final estuvo plagado de faltas, interrupciones constantes del juego y apuros de la defensa navarra ante un Rayo que apretó en busca del gol del empate.
Osasuna tuvo la ocasión de marcar el segundo aprovechando un despeje de Gálvez que fue a parar al palo. Pero, finalmente el colegiado pitó el final del primer tiempo sin más goles. Tras el descanso, el Rayo logró tener la posesión, pero no dispuso de ocasiones de peligro. El gran juego defensivo del cuadro de Mendilibar provocó que esta segunda parte se desarrollase sin jugo, casi sin nada que destacar. Fue ya en la recta final del encuentro cuando volvieron las oportunidades para Osasuna y Rayo.
Llorente tuvo la mejor de los navarros, mientras que Leo Baptistao, en dudoso fuera de juego, vio cómo le anulaban un plácido remate en boca de gol. De esta forma, el Rayo continúa en la octava plaza, a falta de que se complete el resto de la jornada, mientras que Osasuna abandona los puestos de descenso, también pendiente del resultado del Deportivo de la Coruña, Granada y Mallorca.
Etiquetas: [Levante]  [Liga BBVA]  [FC Barcelona]  
Fecha Publicación: 2012-11-25T21:52:00.001Z


Lionel Messi sigue siendo el hombre de la tapa en un 2012 en el que apunta a convertirse en el máximo goleador de la historia del fútbol en un año, objetivo del que está a sólo tres escalones luego del doblete de hoy en que abrió la goleada del Barcelona ante Levante.
Luego de un primer tiempo en el que la más clara que tuvo se le fue por muy poco y en el que el local llegó poco pero con claras opciones de marcar, "Lio" mostró apenas un poco de lo que es capaz cuando a los 2 minutos abrió el marcador con un toque de una sutileza asombrosa, por encima del arquero Munúa.
Iniesta fue clave en la maniobra con un buen pase que terminó con la definición de Messi anticipándose al arquero y picando la pelota por encima del uruguayo cuando el arquero intentaba achicarle el espacio.
A los 12, en tanto, nuevamente Messi y otra vez la conexión con Iniesta quien, tras un desborde por el costado izquierdo del área sacó un pase rasante para el rosarino pese a una marca pegasoa y éste ejecutó al arquero del equipo local.
Allí, el Barcelona comenzó a ejecutar otra de sus piezas con Iniesta como maestro de ceremonia: el español se hizo cargo de una jugada que terminó definiendo con un misil imparable para Munúa.
No hacía falta más, pero el Barça siempre tiene algo más. A los 19 del complemento Andrés Iniesta, la figura exluyente del partido, habilitó a Cesc Fábregas por el costado derecho y éste, post amague ante Munúa hizo el cuarto cuando casi no tenía espacio para definir.
Con este resultado, Barceloa es único líder de la Liga con 37 puntos, tres más que el Atlético de Madrid, que hoy venció al Sevilla, y a 11 del Real Madrid, que ayer cayó con Betis.
Etiquetas: [Atlético de Madrid]  [Sevilla]  [Liga BBVA]  
Fecha Publicación: 2012-11-25T21:41:00.001Z


De los dos, fue el Atlético el que entró en el partido con ansia infinita de comerse los banderines de los córners a bocados y, en el camino, mordió el cuello sevillano y ya no lo soltó. En todo tuvo el equipo de Simeone más intensidad. Aquí no hay disensiones, ni miradas de reojo ni tristezas. Todos van a una y se nota en cada lance del juego. El Atlético se asocia entre líneas, busca a Turan y a partir de ahí el enlace con las dagas que tiene arriba mata a cualquiera que se le ponga por delante. Además, el Sevilla es un equipo blando, tierno como la carne de un niño, ingenuo y poco avispado. Viniendo de un empacho de satisfacción tras la manita lograda ante el Betis, salió sin el mordiente necesario o el escudo preciso para aguantar el torrente de juego y ganas que le envió el Atlético desde el primer minuto.
Al minuto 20, un doble penalti acabó con la ejecución de Falcao y propició que el Sevilla se quedase con diez, pero para entonces el Atlético ya había ganado todos los balones divididos, había empujado a los andaluces hacia Palop y le estaba ganando todas las batallas en todas las líneas. Lejos de pararse, el equipo del Cholo apretó las tuercas y los de Míchel se fueron desmoronando con prontitud, casi con estrépito. La zaga era una ruina total, con Spahic haciendo aguas en cada internada. El juego entre líneas de Turan, indescifrable para los sevillistas, fue cosiendo la goleada atlética, que fue in crescendo.
Cuando los jugadores se fueron al vestuario, el Atlético había hecho un agujero tal que era imposible del todo punto que el Sevilla se recompusiera. Superado por los interiores atléticos, acosado por los costados ante las continuas subidas de los laterales, los andaluces achicaban agua como podían, que era mal. En el 3-0 se acabó el partido y el segundo periodo sirvió para poco o para nada. Solo para que el baño de confianza fuese empapando a los rojiblancos cara a la hora de la verdad, que será el próximo sábado en el Bernabéu, allá donde los sueños empiezan, o no, a hacerse realidad.
No hubo encuentro en el segundo periodo. Míchel había recompuesto el equipo con Botía, metiendo a su equipo en un 4-4-1 cuyo única intentona era «madre mía, que me dejen como estoy». Ni eso consiguió. Miranda, con un nuevo regalo de Turan, le dio la última bofetada.
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Fecha Publicación: 2012-11-25T19:13:00.001Z


El Deportivo de La Coruña ha aguantado hoy el asedio del Athletic Club para llevarse un empate de San Mamés (1-1) por el que trabajó el conjunto visitante pero que quizás fue demasiado castigo para un equipo local que gozó de más de una docena de ocasiones ante la meta del argentino Germán Lux.
Oscar de Marcos abrió el marcador en la primera mitad remachando con un disparo seco, raso y junto al palo una espléndida jugada elaborada por Ander Iturraspe y Markel Susaeta; y el colombiano Abel Aguilar puso el empate tras el descanso cabeceando en el primer palo un centro de Juan Carlos Valerón, que recibió un sonora ovación de la grada de 'La Catedral' cuando fue sustituido.
Con esta igualada, el Depor sale de los puestos de descenso, con los que, no obstante, se mantiene igualado a puntos; el Athletic, por su parte, no acaba de conseguir acercarse a la primera mitad de la tabla, su objetivo en las últimas jornadas.
Uno de los principales puntos de atención del choque era la vuelta a la titularidad de Fernando Llorente, por primera vez en el campeonato liguero. No estuvo mal el '9' local, pero le faltó acierto de cara a la meta rival, ante la que remató media docena de veces con opciones de marcar. En ninguna de ellas, de todos modos, era fácil lograr el tanto.
Un remate algo mordido de De Marcos tras una larga carrera después de recibir de Llorente abrió a los 8 minutos las hostilidades de una primera parte entretenida y con más oportunidades para los locales.
No obstante, Riki respondió al cuarto de hora con un disparo lejano que intentó sorprender a Iriazoz pero no lo consiguió.
A partir de ahí y hasta el descanso todo el peligro se cernió sobre la meta de Lux, a la que remató al larguero Llorente tras centro de Susaeta en jugada a balón parado. El rechace de la madera le cayó también a Llorente, pero el arquero argentino le neutralizó el remate sobre la misma línea de gol.
Pero Lux no pudo repeler el siguiente remate con sentido hacia su portería: un disparo seco junto al palo de De Marcos que remató una espléndida jugada iniciada por Iturraspe y continuada por Susaeta, que cedió perfecto al de Laguardia para que abriese el marcador.
Un fuerte disparo lejano de Iturraspe, por encima del travesaño, y un lanzamiento cruzado de Llorente que lamió la base del poste dieron paso al descanso.
A vueltas de vestuarios el choque pareció continuar por los mismos derroteros, pero el Deportivo aprovechó la primera ocasión que se le presentó, un cabezazo en el primer palo de Abel Aguilar, a centro de Valerón. Era el segundo cabezazo del colombiano en esa jugada, que primero remató otro centro de Valerón a saque de córner.
Estuvo unos minutos el choque sin un dueño claro, a pesar de un cabezazo alto de Llorente a buen centro a la altura de los banquillos de Amorebieta.
Pero un centro que no encontró rematador de Muniain unos minutos después dio el pistoletazo de salida al asedio del Athletic, que encadenó cinco ocasiones seguidas. Ibai no llegó a un buen centro De Marcos, al propio De Marcos. A Muniain, Lux les detuvo dos buenos disparos y a Iraola y Llorente se les marcharon sendos remates. El de Iraola casi inverosímil.
El Depor también contó con su oportunidad de adelantarse en el marcador. Fue en un centro de Camuñas en el minuto 85 que remató Bodipo alto tras adelantarse a los centrales locales.
Un extraña carambola entre defensores visitantes que mandó el balón al larguero de su propia portería y dos remates de Iturraspe e Iraola, este ya terminando el descuento finiquitaron un choque celebrado por los seguidores visitantes que se acercaron a Bilbao y que lamentaron los locales visto el meritorio partido de su equipo.
Etiquetas: [RCD Español]  [Liga BBVA]  [Getafe]  
Fecha Publicación: 2012-11-25T19:09:00.000Z


El Getafe tardó cuatro minutos en poner de los nervios a todo Cornellá-El Prat. Abdelaziz Barrada se quedó solo ante el portero Cristian Álvarez tras un error de la defensa. El centrocampista francés desvió su tiro hacia la izquierda, que se fue pegado al poste. Demasiado fácil lo tenía el bloque madrileño.
No fue el único desajuste atrás del Español, con Forlín y Víctor Sánchez fuera de sus demarcaciones habituales. Tampoco tardaron en aparecer los silbidos por la permisividad de los zagueros de Pochettino ante Lafita, por la banda izquierda. Afortunadamente para el conjunto catalán, al bloque azulón le fallaba la puntería.
El premio para el Getafe llegó en el minuto 17. Pedro León sacó los colores a la defensa local, regateando a todos sus oponentes. Su disparo, colocado, raso y sin demasiada potencia, llegó a la red pegado al palo derecho. Con el 0-1 empezaron los cánticos contra la directiva, aunque fueron silenciados por una gran parte del estadio.
La pegada del Español era prácticamente inexistente y su tranquilidad táctica, mejorable. La ansiedad por remontar el partido pasaba factura. Y el bloque de Luis García seguía disfrutando de muchas facilidades para llegar. Más allá de un tiro lejano de Wakaso y algún que otro tímido aviso, Moyá apenas tenía trabajo bajo palos.
Justo antes del descanso, el Getafe pudo incluso aumentar su diferencia en el marcador. En el minuto 43, Lafita probó fortuna desde la frontal ante Cristian Álvarez tras dejar sentado a su marcador, pero el meta rechazó el tiro. El balón lo recogió Pedro León, que volvió a estrellar el balón contra el portero.
En la reanudación el Español disfrutó de su mejor ocasión con un centro de Stuani a Longo, sin éxito. El italiano era el mejor argumento de Mauricio Pochettino para remontar el partido, pero no bastaba. El Getafe, por su parte, rebajó su intensidad y, con el marcador a favor, corría menos riesgos.
Luis García planteó una segunda mitad más defensiva, como dejó claro con el cambio de Lacen por Barrada en el 68. El Getafe se conformaba con alguna carrera individual de Álvaro Vázquez. Las ocasiones locales eran más numerosas y seguidas, pero muy pocos intentos llegaba con claridad a la portería de Moyá.
La muralla azulona dejó pocas fisuras, aunque en los minutos finales su permisividad aumentó, y el trabajo de desgaste dio resultado. Pero faltaba el colofón: Mané marcó el 0-2 en el descuento a pase de Diego Castro. La mayor parte de la afición abandonó el estado dejando casi vacío Cornellá-El Prat.
Etiquetas: [Liga BBVA]  [Real Madrid]  [Betis]  
Fecha Publicación: 2012-11-25T19:04:00.002Z


El Real Madrid llegó tarde a la línea de salida de la Liga y cuando ya empezaba a coger el ritmo de los primeros se ha vuelto a desinflar. La 'pájara' en esta ocasión le ha venido de nuevo a orillas del Guadalquivir, donde le encontró la perdición mientras perseguía el rastro de Atlético y Barça. El Betis coloreó de verde hasta desmontarlo el débil entramado táctico madrileño, convertido en un equipo grisáceo.
Nunca pudo Mourinho transmitir sus ideas a los hombres de campo. La falta de concentración defensiva de los madridistas se topó con el talento de Beñat al cuarto de hora. Combinación letal. Error de Di María, fragilidad de Khedira y el vasco apaciguó ánimos con su calidad.
Los movimientos del Real Madrid se tornaron vacíos de contenidos, ineficaces ante un gran posicionamiento de los locales. Özil, la gran apuesta de Mourinho para esta ocasión, ni tan siquiera parecía haber sido titular. De ahí que fuera sustituido por Modric nada más volver de los vestuarios. Lo mismo ocurrió con Khedira, a quien no se le perdonó su debilidad en el tanto rival. Kaká tuvo una enésima oportunidad entre los planes del técnico luso.
La entrada del medio punta croata ofreció el oxígeno que el alemán no supo, o no pudo, dar. El Betis se atrincheró durante la segunda mitad sabedor de la falta de ideas de su contrincante. La novedosa pareja de centrales bética, a consecuencia de las lesiones de los líderes, se encontraba cada vez más sosegada. Solo Cristiano y Benzemá parecían capaces de crear serio peligro, siempre y cuando no cayeran en los numerosos fueras de juego señalados. Pero contra esa dupla surgió Adrián para redimirse ante su gente de errores pasados.
Al contragolpe, los heliopolitanos grababan pesadillas en un Casillas que miraba como un zorro al gallinero a sus compañeros. Entre los momentos de locura de los minutos finales, hubo oportunidad para que los locales se fundieran con su afición. Redención para unos y purgatorio para los visitantes.
Etiquetas: [Liga BBVA]  [Málaga CF]  [Valencia CF]  
Fecha Publicación: 2012-11-24T21:41:00.003Z


El Málaga se ha impuesto con autoridad al Valencia por 4-0 en un gran encuentro de Portillo que marcó un gol y asistió a Saviola en el segundo, y de Isco que marcó ante su exequipo; por lo que los 'boquerones' se colocan cuartos en la clasificación, a expensas de lo que haga el Levante este domingo, tras el encuentro correspondiente a la duodécima jornada de la Liga BBVA.
El Valencia visitaba La Rosaleda con una estadística espantosa tras de sí, ya que los 'ches' no ganan desde marzo fuera de casa. Enfrente, un rival que tras un comienzo arrollador, venía ofreciendo sensaciones diversas en 'Champions' y en Liga. El césped del estadio malacitano se presentaba completamente afectado por el hongo que trae a sus jardineros de cabeza.
Eliseu recogió un balón rechazado y asiste a Portillo quien, tras pisar el balón dentro del área, colocó el balón cerca de la escuadra izquierda de Alves para lograr un gol tempranero. Minutos después Saviola no supo resolver un uno contra uno frente a Alves, mandándola a la grada y Joaquín no llegó a rematar un excelente servicio de Jesús Gámez.
La sensación al descanso es que el Málaga merecía dominar el encuentro por más goles, debido a la superioridad y mayor número de ocasiones que provocaron ante su rival. Además, los visitantes presentaban a tres amonestados importantes para Mauricio Pellegrino: Guardado, Gago y Banega. Sin embargo, un golpe de suerte podía volver a meter a los valencianistas en la lucha por el encuentro.
Nada más comenzar el encuentro, Saviola volvió a tener una gran oportunidad de abrir brecha, pero su disparo lo repelió brillantemente Diego Alves. El técnico 'che' no lo veía claro y decidía cambiar el sistema, apostando por Jonas en sustitución de Banega, lo que provocó el enfado del argentino.
Tras una nueva ocasión del delantero argentino con un disparo raso, y una simulación de penalti de Joaquín llegó la sentencia. Portillo asistía al 'Conejo' para que esta vez sí, acertase a alojar el cuero en la meta rival, con la colaboración de Ricardo Costa, que desvió el balón. Minutos después Santa Cruz volvía a sacar los colores a la defensa de la capital del Turia, tras un buen pase de Gámez.
No hubo reacción ninguna del Valencia, que tras quedarse con diez con la expulsión de Rami, esperaba desesperadamente escuchar el pitido final del encuentro. Con todo decidido, Isco se tomaba la libertad de hundir al que fuera su equipo con un gran gol desde la frontal del área, en la que tras controlar el cuero, fusiló a Alves ajustando su disparo al palo.
Etiquetas: [Valladolid]  [Liga BBVA]  [Granada]  
Fecha Publicación: 2012-11-24T21:37:00.001Z


En los primeros compases del encuentro, se detectó la apuesta clara del conjunto vallisoletano y cómo pretendía el cuadro granadino abortarla, aunque sin mucho éxito en los minutos iniciales. El Real Valladolid elaboraba de lado a lado y abogaba por una salida de balón a ras de césped de la que extrajo un disparo desde la frontal del área de Omar.
Algo que el Granada pretendía taponar con un medio del campo muy poblado que intensificaba su presión cuando recibían los medios centros blanquivioletas. Situación que creó algo de desconcierto en la retaguardia local cuando se alcanzó el minuto diez de partido.
El Granada se dio cuenta de que el Real Valladolid sufría cuando se le presionaba, por eso subió la línea de presión, obligando así a que hombres como Ebert u Óscar se acercasen más a los medios centros para no perder la fluidez ofensiva.
No lo lograron del todo y el Granada rondó más los dominios de Dani Hernández, quien respiró aliviado en dos ocasiones consecutivas del equipo granadino protagonizadas por Torje y Orellana. Oportunidades a las que respondió el Real Valladolid, que, en cuanto ponía pausa, acababa acercándose al área de Toño.
En una de éstas, el angoleño Manucho controló un centro desde la izquierda dentro del área y respondió con una chilena que se marchó por encima del arco del Granada. Oportunidad aislada para los de Djukic, que no encontraban la profundidad en los metros finales que el Granada, con muy poco, sí hallaba en virtud de su mayor verticalidad, aunque también con escaso tino.
Dani Hernández despejó un balón centrado al área pequeña por Dani Benítez rozado por Orellana antes de que el Real Valladolid optase por complicarse menos la vida y buscar más los balones en largo a Manucho para eludir la presión granadina
De este modo recuperó parte del control del partido que momentáneamente había perdido, en parte gracias a la irrupción de Óscar, quien, desde la media punta, tuvo una doble ocasión pasados los primeros treinta minutos del encuentro.
Primero no llegó a rematar un buen pase de Ebert al interior del área, mientras que, inmediatamente después, peinó el posterior saque de esquina sin hallar la meta contraria. A renglón seguido, el partido deambuló hasta el tiempo de asueto devorado por las imprecisiones de uno y otro y el tedio.
Tónica que prosiguió en el segundo período. El Real Valladolid tenía más posesión y conseguía arrinconar a su contrincante, aunque sin ningún tipo de desborde, ya que sus hombres más avanzados estaban demasiado estáticos.
El Granada estaba cómodo en la contención mientras esperaba su oportunidad al contragolpe. No en vano, cada vez se incrustaba más dentro de su área, lo que propició que el Real Valladolid adquiriese más profundidad y acumulase nuevas ocasiones que no acertaron a anotar Manucho y Ebert.
Pero el angoleño sí acertó en un buen pase interior de Óscar en el minuto 63 de partido. Fusiló sin pensárselo a Toño y estableció el 1-0 justo cuando más cerca estaba de merecerlo el Real Valladolid.
Un gol que provocó que el Granada se despojase de las ataduras defensivas que le lastraban en este segundo período y se lanzase de nuevo a presionar la salida de balón blanquivioleta, aunque al Real Valladolid no le tembló el pulso.
De este modo, un centro de Omar desde el costado obligó a Toño a realizar una intervención más que meritoria tras un cabezazo de Manucho, dando paso a una fase más desbocada, en la que uno y otro llegaban bastante sueltos a posiciones atacantes.
Floro Flores, que sustituyó a Orellana, remachó a las manos de Dani Hernández un balón colgado mientras que Ebert probó la capacidad para estirarse de Toño con un disparo desde la frontal.
Impetuosidad repartida que se calmó a medida que el Real Valladolid abogaba por tranquilizar sus posesiones y los pupilos de Juan Antonio Anquela acusaban el derroche físico, lo que contribuía a que el equipo local se moviese con mayor seguridad.
El Real Valladolid no perdió la compostura ante los arreones corajudos del Granada en los últimos minutos, basados en balones en largo a la frontal del área, y salvaguardó la renta obtenida que le sitúa con dieciocho puntos tras trece jornadas disputadas.
Etiquetas: [Rayo Vallecano]  [Mallorca]  [Liga BBVA]  
Fecha Publicación: 2012-11-24T21:33:00.001Z


La primera ocasión del encuentro llegó a los 17 minutos del lado local, con un remate de José Carlos, con la pierna derecha, que se marchó alto.
Esa jugada dio paso a unos minutos de dominio del Rayo, que fue ganando metros sobre el terreno del Mallorca y tuvo varias aproximaciones, sobre todo por el costado derecho, aunque apenas causaron peligro.
El Mallorca se limitó a esperar atrás y toda su iniciativa ofensiva la basó en balones largos en busca del israelí Tomer Hemed, ya que el mexicano Giovani Dos Santos, que reaparecía tras una lesión, se mostró poco participativo en jugadas de ataque.
A los 34 minutos, Piti pudo abrir el marcador con un remate de cabeza, tras un centro de José Carlos desde el córner, que se marchó desviado por el palo derecho de la meta defendida por el portero israelí Dudu Aouate.
A modo de réplica, seis minutos más tarde, el Mallorca tuvo la ocasión más clara de la primera mitad gracias a un error del guardameta madrileño David Cobeño, al que le robó el balón Hemed, éste se lo pasó a Giovani, el mexicano a Michael Pereira y el remate del francés se marchó alto.
En los primeros minutos de la segunda mitad, el Rayo tuvo que hacer dos cambios obligados por las lesiones de José Carlos y Rodri, dando entrada a Labaka en el centro de la zaga y al argentino Franco 'Mudo' Vázquez por la banda derecha.
El Mallorca enlazó un par de jugadas de peligro por el costado derecho. Una de ellas terminó con un disparo a la cruceta de Pereira que a punto estuvo de significar el primer tanto del partido.
Esa acción supuso un toque de atención para el Rayo, que, jaleado sin parar por su público, se marchó decididamente a por la victoria. Tito, con un remate al borde del área pequeña que repelió Aouate, y el brasileño Leo, con un disparo raso que estrelló en el lateral de la red, tuvieron las mejores ocasiones.
El conjunto visitante renunció para entonces al ataque y la posesión, y sus únicos acercamientos a la meta rival llegaron en alguna jugada aislada a la contra, casi siempre culminada por Hemed o Arizmendi.
Ese conformismo lo pagó el Mallorca encajando, a falta de tres minutos para el final, el primer tanto del partido, obra del brasileño Leo Baptistao, quien recogió el balón en la frontal del área y su derechazo se alojó raso en la meta rival.
Dos minutos después, al filo del descuento, el conjunto franjirrojo anotó el segundo tanto por medio de Andrija Delibasic, que solo tuvo que empujar a puerta vacía un balón cedido por Leo dentro del área.
Etiquetas: [FC Barcelona]  [Champions League]  
Fecha Publicación: 2012-11-20T19:53:00.000Z


Unai Emery ha vuelto a marcharse de vacío ante el Barcelona. Y en esta ocasión de la peor manera, con una goleada ante su ruidoso público. El técnico español del Spartak no ha sido capaz de romper el maleficio que le persigue y al frente del equipo moscovita tampoco ha logrado la primera victoria ante los azulgrana. Ya son catorce los intentos baldíos de un entrenador que equivocó su planteamiento. Replegados en su campo y con la defensa adelantada, los moscovitas fueron una presa muy fácil para el Barça. Ni el frío ni el césped artificial fueron tampoco un obstáculo.
La muralla rusa resistió el tiempo que Messi tardó en enchufarse en el partido. Después de que Pedro avisara de las intenciones del Barcelona y obligara a lucirse a Dykan, el argentino se decidió a cobrar protagonismo. Una incursión suya por el centro terminó con un mal despeje de la defensa rusa, regalo aprovechado por Dani Alves para abrir el marcador con un potente disparo desde el pico del área.
El Spartak, que llegaba al partido como colista del grupo y obligado a ganar para no decir adiós a la competición, cedió la pelota y la iniciativa a un Barcelona que sólo sufrió con la rapidez rusa por las bandas. Dos contragolpes y una jugada fabricada en el laboratorio de Emery para sorprender en el saque de un córner fueron los únicos argumentos ofensivos de los moscovitas en la primera mitad. Piqué y Mascherano, con la ayuda de un incansable Busquets, frenaron cualquier intento de rebelión rusa.
Con la colaboración de un brillante Pedro al que solo le faltó el gol, Messi certificó la clasificación antes del descanso. Marcó el 0-2 con un tiro lejano después de otra gran intervención del portero a tiro de Iniesta. Muy cómodo el Barça por la superioridad que daba la presencia de Iniesta, Cesc y Xavi en la medular, el argentino amplió el marcador para igualar a Van Nistelrooy como segundo máximo goleador histórico de la Champions. Después de un magnífico pase en profundidad de Pedro, dejó tirado en el césped al portero ruso en su desesperada salida para rematar a placer.
Punto y final a un partido al que aún le restaba un acto. Al regreso de los vestuarios, el Spartak amagó con una propuesta diferente, pero el manejo de la pelota de los azulgrana cortó cualquier atisbo de reacción. Con todo resuelto, el Barcelona quitó la directa y se mantuvo en cuarta velocidad, aunque Cesc pudo ampliar la diferencia tras un gran pase de Iniesta. Dykan, que a pesar de los tres goles fue el mejor de los rusos, lo evitó.
Hasta el final del duelo, el morbo estuvo en comprobar si Messi era capaz de firmar el triplete para acercarse aún más al récord histórico de Müller. En 1972, marcó 85 goles, la mayor cifra jamás lograda por un jugador en un año natural. El argentino intentó reducir la diferencia, pero todavía le separan cinco tantos del alemán porque, aunque lo buscó con insistencia, no fue capaz de anotar su tercer gol en la noche moscovita.
Con los cambios, el Barcelona se relajó y bajó aún más la intensidad de su juego. Tito Vilano dio cinco minutos a Deulofeu, que disfrutó sobre el césped de la clasificación de su equipo para octavos de final después de que un aficionado enturbiara el final del partido al saltar al campo.
Etiquetas: [Athletic de Bilbao]  [Liga BBVA]  [Real Madrid]  
Fecha Publicación: 2012-11-17T23:01:00.001Z


Que las visitas del Athletic al Santiago Bernabéu acaben en goleada ya es una tradición liguera. Da igual que el Real Madrid juegue bastante bien, como en esta ocasión, o de forma discreta, o que los bilbaínos dejen una mejor o una peor imagen. El resultado es el mismo: goleada del equipo local para disfrute de su afición. En los últimos cuatro años los resultados han sido 5-1, 5-1, 4-1 y el último un 5-1.
Al Real Madrid se le presentó el partido soñado porque el Bielsa planteó una presión arriba muy valiente, pero que al realizarse de forma desorganizada facilitaba los contragolpes de los de Mourinho. El duelo de las pizarras cayó del lado del portugués, que se debió ir a casa bastante satisfecho con el fútbol de los suyos, directo y contundente como a él le gusta.
El croata Luka Modric dejó sus mejores minutos con su nueva camiseta. Entre sus acciones más destacadas brilló con luz propia un pase de 40 metros que permitió a Karim Benzema batir a Gorka Iraizoz con la ayuda involuntaria de Aurtenexe, que desvió el balón en forma de vaselina perfecta. Mala suerte, pero era algo que se veía venir por las continuas pérdidas de balón de los de Bielsa.
Si alguien se ganó el aplauso del público fue el delantero francés del Real Madrid, que demostró una vez su calidad con detalles como el tercer gol, un disparo envenenado que esquivó rivales y acabó muy lejos del portero visitante. Pero otros futbolistas actuaron también a un gran nivel.
Uno, Sergio Ramos, mariscal en el área propia y ajena, donde logró un tanto de cabeza. Otro, José Callejón, muy activo en la línea de ataque y que buscó el gol con denuedo, pero sin puntería.
El único que no estuvo al nivel habitual de los hombres de arriba fue Cristiano Ronaldo, pero es que normalmente deja el listón tan alto que cuando no marca parece que no ha hecho nada. Y no fue así. El portugués ayudó en la clara victoria blanca y el socio del Real Madrid lo agradeció coreando su nombre.
El Athletic se fue al descanso con un 3-1 impensable porque Ibai Gómez aprovechó un error en la marca para batir a Iker Casillas, pero los de Bielsa no dieron para más. Fernando Llorente sustituyó la lesionado Iker Muniain, pero el ‘Rey león’ ya no ruge tanto. El partido siguió cuesta abajo para el Real Madrid y dos alemanes, Mesut Özil y Sami Khedira, llevaron el marcador a la manita con 20 minutos por delante.
Sin embargo, el gol que buscaba Cristiano no llegó. Pierde velocidad en su duelo personal con Lionel Messi, pero el equipo blanco se mantiene a ocho puntos, y los logros colectivos son más importantes que los individuales, aunque el luso no acabe contento cuando no marca. Y menos cuando el Bernabéu estaba preparado para darle el cariño que tanto reclama.