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Un aumento de 7 gramos en la ingesta diaria de fibra se asocia con una disminución del 7 por ciento en el riesgo de accidente cerebrovascular por primera vez, según una nueva investigación publicada en 'Stroke: Journal of the American Heart Association' . En investigaciones anteriores se ha demostrado que la fibra dietética puede ayudar a reducir los factores de riesgo para el accidente cerebrovascular, incluyendo al sobrepeso, la presión arterial alta y niveles altos de lipoproteína de baja densidad (LDL), el colesterol "malo". Los resultados de los estudios observacionales se combinaron y se representaron junto con otros factores de riesgo como la edad y el tabaquismo. Las conclusiones se basaron en el consumo de fibra dietética total, ya que durante la ingesta puede ser soluble o insoluble. "Una mayor ingesta de alimentos ricos en fibra, como granos integrales, frutas, verduras y frutos secos, son importantes para todos, y especialmente para aquellos con factores de riesgo de accidente cerebrovascular", dijo Diane Threapleton, autora principal del estudio en la Universidad de Leeds, Reino Unido. Asimismo, la Asociación Americana del Corazón recomienda una ingesta media diaria de fibra en los adultos de al menos 25 gramos por día, una cantidad que pueden aportar entre seis y ocho porciones de granos y de ocho a diez porciones de frutas y vegetales.
La predisposición genética no es el único factor que influye en la aparición del cáncer. La dieta puede ser más determinante que esta variable e incluso un cambio de alimentación puede reducir la incidencia global de cáncer entre un 30 y un 40%, según indica una investigación realizado por la organización Breastcancer.org.
Por El Comercio, Perú / GDA
A continuación 5 alimentos capaces de prevenir distintos tipos de esta enfermedad.
1. Brécol o Brócoli
Junto a los demás vegetales crucíferos, entre los que destaca también la col, el brécol es capaz de prevenir y hasta luchar contra la leucemia, según apunta una investigación publicada por la revista “PLos ONE”. Estas verduras contienen un compuesto, denominado sulfurafano, capaz de matar las células de la leucemia linfoblástica aguda en el laboratorio.
2. Ajo
Múltiples estudios han asociado el consumo de ajo con la reducción del riesgo de padecer ciertos tipos de cánceres, como el de estómago, esófago, páncreas y mamas, afirma el Instituto Nacional del Cáncer en Estados Unidos. Las propiedades preventivas de este alimento estarían vinculadas a sus efectos antibacteriales, la capacidad de bloquear la formación de sustancias que pueden provocar la enfermedad, el poder reducir la proliferación de células cancerígenas, entre otras.
3. Granada
Las propiedades anticancerígenas de la granada han sido bastante estudiadas, según indica Huffington Post. Estas se dan gracias a que esta fruta es también un potente antiinflamatorio y antioxidante. Según las investigaciones es especialmente útil en la prevención del cáncer de mama, ya que contiene grandes dosis de elagitaninos. Estos compuestos interfieren en la producción de aromatasa, una enzima que aumenta la producción hormonal en el tejido mamario.
4. Vino tinto
El beber vino tinto con moderación también puede contribuir en la prevención contra el cáncer. Especialmente ayuda a protegernos del cáncer de mama y de la aparición de tumores, según señalan múltiples estudios realizados en animales. ¿De dónde saca sus poderes? Pues del resveratrol, un polifenol producido como parte del sistema de defensa de la uva y capaz de inhibir el crecimiento de diferentes tipos de células cancerosas y de reducir la inflamación. Sin embargo, las investigaciones en humanos para comprobar esta relación aún están en una fase inicial.
5. Fresas
No solo pueden protegernos de los rayos ultravioletas o actuar como un escudo contra los ataques al corazón. Gracias a sus antioxidantes (principalmente antocianinas y ácido elágico), las fresas son capaces reducir el daño que causan los radicales libres en las células sanas, según el Instituto Americano para la Investigación del Cáncer. Asimismo, el mencionado estudio demostró que estas frutas pueden retardar el crecimiento y reducir el tiempo de vida las células que causan el cáncer de mama, de boca, de esófago, de colon y de próstata.
Según un estudio que ha evaluado los datos de 222.000 personas, el sedentarismo es responsable del 6,9% de las muertes ocurridas por cualquier causa. En otras palabras, caminar 30 minutos al día es tan beneficioso como perjudicial es permanecer sentado 10 horas al día.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda
al menos 150 minutos de actividad moderada o intensa a la semana pero, ¿qué ocurre con los otros 6.500 minutos que quedan restando aquellos que dedicamos a dormir? ¿Si cumplimos con los consejos de la OMS nuestra salud está a salvo?
Para dar respuesta a estas preguntas, investigadores de la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Sidney (Australia) han llevado a cabo un estudio, cuyos datos publica la revista
'Archives of Internal Medicine', en el que han analizado las respuestas a cuestionarios sobre la salud y la actividad física de 222.497 personas de 45 o más años de edad y los datos del registro de nacimientos, muertes y matrimonios de Nueva Gales del Sur (Australia), desde febrero de 2006 hasta diciembre de 2010. En el periodo de tiempo analizado, se produjeron 5.405 muertes.
"Los resultados muestran que el sedentarismo prolongado está significativamente asociado con un mayor riesgo de muerte por cualquier causa independientemente de la actividad física que se realice. Permanecer inactivo fue responsable de un 6,9% de todas las muertes", sentencian los autores de la investigación. Además, el trabajo mostró que la relación entre inactividad y mortalidad es dosis-dependiente, es decir, que
a mayor tiempo de reposo mayor probabilidad de muerte, y ese riesgo aumenta a partir de las cuatro horas al día que se permanezca sentado, y sobre todo si el tiempo sin actividad supera las ocho horas.
No obstante, quienes mayor probabilidad de muerte tienen son aquellas personas con alguna patología, como las que tienen una enfermedad cardiovascular, diabetes, sobrepeso u obesidad, y que además pasan más tiempo sentadas, según recoge el estudio.
"Nuestros resultados ayudan a acumular evidencia sobre la relación entre conductas sedentarias y salud [...] Se ha comprobado que permanecer mucho tiempo sentado altera la función metabólica, resultando en un
incremento del nivel de triglicéridos en sangre, una reducción de las cifras de colesterol de alta densidad (el bueno) y una disminución de la sensibilidad a la insulina. También se ha sugerido que afecta al metabolismo de los carbohidratos mediante cambios en las proteínas transportadoras de la glucosa muscular", explican los autores.
Tal y como explican en un editorial, publicado en la revista mencionada, David Dunstan y Neville Owen, doctores del Instituto Baker IDI del Corazón y Diabetes en Melbourne (Australia), "junto con una disminución del metabolismo energético, el sedentarismo también puede ser peligroso por la ausencia prolongada de actividad contráctil en los músculos de las piernas [...] Con este estudio, la evidencia es tan suficientemente fuerte que los médicos deberían pedirles a los pacientes que reduzcan el tiempo que pasan sentados".
La recomendación tiene cada vez más sentido. Según los datos de una encuesta realizada por el Instituto Estadounidense de Salud y Nutrición, la gran mayoría del tiempo que pasamos sin dormir se gasta en
acciones sedentarias(58%) o en una actividad de ligera intensidad (como lavar los platos o cuidar el jardín, un 39%) y sólo el 3% del tiempo se dedica a una actividad que mejora la salud física.
Finalmente, los editorialistas señalan que "los esfuerzos para reducir comportamientos sedentarios requerirán poner atención en la normativa del lugar del trabajo, en la salud laboral y ocupacional, en la planificación del transporte y en innovaciones en el diseño de tecnologías de la comunicación, al igual que en campañas de educación pública".
Madrid, 23 feb (EFE).- La prueba de sangre oculta en heces y la colonoscopia son igual de eficaces para la detección precoz del cáncer de colon, pero la primera tiene un coste mucho menor que la segunda (2 dólares y medio frente a entre 200 y 240 dólares) y es más aceptada por las personas susceptibles de padecer la enfermedad.
Estas son algunas de las conclusiones preliminares de un estudio español que compara las dos estrategias que se utilizan normalmente para detectar este tipo de cáncer, que se puede diagnosticar precozmente, es decir antes de que la persona note algún síntoma.
Una enfermedad que padecerá a lo largo de su vida una de cada 20 personas, pero que si se detectara a tiempo se podría curar en el 90% de los casos, de ahí la importancia de este estudio que certifica el éxito de los test no invasivos en su detección, según explicaron hoy los doctores Antoni Castells y Enrique Quintero.
Los resultados iniciales del estudio, promovido por la Asociación Española de Gastroenterología (AEG), abren la puerta a que sea más fácil y viable un cribado masivo de este tipo de cáncer entre la población de riesgo, hombres y mujeres de 50 a 69 años.
Es "una posibilidad muy cierta", según Castell, que se puede poner en marcha con programas organizados y dirigidos por el sistema de salud, y supondría un menor coste económico y financiero a la hora de abordar esta patología.
Se trataría de realizar esta prueba, muy sencilla y similar a la de la orina, a cerca de 11,5 millones de personas, es decir la población de riesgo, lo que costaría alrededor de 22 millones de euros (28,6 millones de dólares) frente a los 900 millones de euros (1.170 millones de dólares) anuales para abordar el cáncer avanzado con síntomas.
En el estudio, que ha llevado cuatro años y ha sido cofinanciado por el Instituto de Salud Carlos III y la Asociación Española Contra el Cancer (AECC), han participado 200 investigadores, 15 hospitales y 60.000 personas de ocho regiones españolas, a las que les adjudicaron de forma aleatoria una de las dos pruebas.
La participación fue superior en la prueba de sangre oculta en heces (34%) que en la colonoscopia (25%), e incluso 1.600 de las personas a las que les había sido adjudicada la segunda prueba decidieron cambiar a la primera.
Sólo cien de las que tenían que hacerse la prueba de heces quiso cambiar y someterse a la otra prueba invasiva.
Estos datos demuestran que la prueba de heces, que se realiza cada dos años, es más aceptada que la colonoscopia, que debe efectuarse cada diez, pero aún más importante es que el número de cánceres detectados con ambos métodos fue idéntico y que estaban en su mayoría, en el 85%, en fase inicial.
El estudio también ha comprobado que la prueba de heces actual, más sensible que hace unos años, puede detectar la mitad de los pólipos que se diagnostican con la colonoscopia, un método invasivo que requiere sedación y no está exento de algunas complicaciones, según advirtieron los especialistas. EFE