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Fecha Publicación: 2017-03-26T14:22:00.001-07:00

Carmelo de Coimbra: Un Camino bajo la Mirada de María (Biografía de la Hermana María Lucía de Jesús y del Corazón Inmaculado)

(Traducido del portugués editado en el 2013)

Editado en España por FONTE. Monte Carmelo, Burgos, 2016, 526 pp

 

El centenario de las apariciones de Fátima, con la noticia de la aprobación del milagro para la canonización de los pastorcitos Francisco y Jacinta y su posible canonización en la inminente visita del Papa Francisco el 13 de mayo, da a este libro una importancia capital. Nadie como la Hna. Lucía (1907-2005) como fuente y testigo del singular acontecimiento. En su condición de Pastorcita de Fátima, que juntamente con Francisco y Jacinta, vio a la Virgen en 1917, ella es considerada como una niña bendecida y escogida para difundir en el mundo el mensaje de paz y salvación de Dios. De hecho, la mayoría de los libros y películas tienen como base su testimonio.

En cuanto religiosa "dorotea" primero y carmelita después, es conocida como persona privilegiada en la dedicación a Dios y en el servicio a Su Iglesia, en quien el pueblo deposita una enorme confianza anclada en el hecho de haber sido la confidente de Nuestra Señora.

Como nos indica Monseñor Virgilio Antunes, obispo de Coimbra, en la presentación "la lectura de la presente biografía, escrita por el Carmelo de Coímbra, nos ofrece una perspectiva más amplia de la personalidad de la Hna. Lucía, pues es fruto de un conocimiento de trato, de una convivencia cotidiana y de escritos y testimonios que reflejan la profundidad y grandeza de un alma" que va compartiendo sus dones y gracias al servicio de la Iglesia y la humanidad.

Aunque los "grandes" sucesos de Fátima los hemos ido conociendo de modo gradual e impactante, sobre todo a raíz de la beatificación de Francisco y Jacinta, la revelación del Tercer Secreto, la vinculación del Papa San Juan Pablo II con el acontecimiento de Fátima, en esta obra se nos da cuenta de los pormenores vividos por Lucía en sus casi cien años de vida, con mil y una peripecias en su vocación, su relación con la familia natural y sus familias religiosas, la cruz de sentirse mirada y expuesta y su deseo de "esconderse" en una vida contemplativa de adoración a Dios y veneración filial a la Madre.

La obra recoge toda la bibliografía procedente de las memorias de Lucía y las publicadas como fruto de entrevistas a su persona. Hay un gran trabajo de investigación como se ve en la precisión de fechas, lugares, actitudes, sentimientos, que servirán de gran apoyo para su proceso de beatificación. De hecho su última página incluye la oración para pedirla, así como su correo causabeatificacaolucia@lucia.pt

Les servirá como a mí me está sirviendo para vivir este jubileo de la manera más plena y gozosa.


Fecha Publicación: 2017-03-26T13:42:00.001-07:00

¡Y PALOMA VOLÓ AL CIELO!
Cómo se hizo querer esta gran mujer, periodista a carta cabal, católica de vanguardia y que nos emPAPAba de modo tan cordial y preciso de la vida del Papa y de la Iglesia, desde su privilegiado puesto del Vaticano o acompañando al Santo Padre en sus viajes por el mundo. 
Os comparto la entrañable tira de Oroz en el Diario de Navarra de hoy domingo 26 y el sentido reportaje y puntual entrevista de Andrés Jiménez en la Revista ESTAR nº 213, 2007, casi diez años.
Mi oración agradecida por tanto bien y que surjan periodistas tan profesionales y tan católicos como Paloma

JAB

Fecha Publicación: 2017-03-22T09:37:00.001-07:00

Les comparto la ilustrada y espiritual semblanza del P. J.M. Iraburu, acompañada de la simpática anécdota recogida en el Boletín de la Causa editado por los PP. Dominicos de Pamplona

Venerable Vicente Bernedo, apóstol de Charcas

Un muchacho navarro

En Navarra, las rutas del Camino de Santiago que vienen de Francia, una por Roncesvalles, y otra por Aragón, se unen en un pueblo de un millar de habitantes, Puente la Reina, que debe su nombre al bellísimo puente por el que pasan los peregrinos jacobeos. Allí, junto a la iglesia de San Pedro, en el hogar de Juan de Bernedo y de Isabel de Albistur y Urreta, nace en 1562 un niño, bautizado con el nombre de Martín, el que había de llamarse Vicente, ya dominico. Son seis hermanos, y uno de ellos, fray Agustín, le ha precedido en la Orden de Predicadores.

Conocemos bastante bien la vida del Venerable «fray Vicente Vernedo Albistur» -así firmaba él- a través de los testigos que depusieron en los Procesos instruidos a su muerte. Se perdieron los procesos informativos realizados en 1621-1623 por el arzobispo de Charcas o La Plata, pero se conservan los demás procesos (Pamplona 1627-1628, Potosí 1662-1664, La Plata 1663, Lima 1678).

Contamos también con una Relación de la vida y hechos y muerte del Venerable religioso padre fray Vicente de Bernedo, compuesta hacia 1620 por un dominico anónimo que convivió con él; y con las antiguas biografías publicadas por los dominicos Juan Meléndez (1675) y José Pérez de Beramendi (1750), así como con los excelentes estudios recientes del padre Brian Farrely, O.P., vicepostulador de su Causa de beatificación, que son la base de nuestra reseña.

De 1572 a 1578, aproximadamente, Martín estudió humanidades en Pamplona. Hay indicios bastante ciertos de que a los diez o doce años hizo «voto de castidad y religión», a la muerte, que le impresionó mucho, de un tío suyo capitán. A los dieciséis años de edad, fue Martín a estudiar en la universidad de Alcalá de Henares, y ya entonces, en el colegio universitario en que vivió, se inició en una vida de estudio y recogimiento. Recordando esta época, poco antes de morir, declaró con toda sencillez que «aunque en su mocedad y principios había tenido terrible resistencia, rebeldía y tentaciones en su carne, había vencido ayudado de Dios con ayunos y penitencias». Una vez que descubrió la inmensa fuerza liberadora del ayuno y de la penitencia, les fue adicto toda su vida.

Fray Vicente Bernedo, dominico

Tenían los dominicos en Alcalá de Henares dos casas, el Colegio de Santo Tomás y el convento de la Madre de Dios. En éste, fundado en 1566, y que vivía en fidelísima observancia regular, tomó el hábito en 1574 Agustín Bernedo. Y cuando Martín fue a estudiar en Alcalá, allí se verían los dos hermanos, y el pequeño sentiría la atracción de la comunidad dominicana. El caso es que en 1580 ingresó Martín en la Orden.

Los dominicos entonces vivían con un gran espíritu. A partir de la Observancia aceptada en España en 1502, y de la que ya dimos noticia, habían acentuado rigurosamente la pobreza, característica originaria de las Ordenes mendicantes, las penitencias corporales, y la dedicación a la oración, con una cierta tendencia eremítica, en cuanto ella era compatible con la vida cenobítica y apostólica. Taulero, la Imitación de Cristo de Tomás de Kempis, así como los dominicos Savonarola y Granada, eran para ellos los maestros espirituales preferidos.

Dedicados los dominicos principalmente al ministerio de la predicación, dieron mucho auge a las cofradías del Rosario y del santo Nombre de Jesús. Por otra parte, su formación intelectual venía guiada por la doctrina de Santo Tomás de Aquino, declarado Doctor Universal en 1567.

En este cuadro religioso floreciente, Martín Bernedo hizo en 1581, el 1 de noviembre, su profesión religiosa, y adoptó el nombre de Vicente. Vino así a tomar el relevo de otro gran santo dominico hispano-americano, San Luis Bertrán, que había muerto en Valencia el 9 de octubre de ese mismo año. Uno y otro, como veremos, ofrecen unos rasgos de santa vida apostólica muy semejantes. Los dos venían de la misma matriz sagrada, la fiel Observancia dominicana.

Estudios y sacerdocio

La renovación de la Orden de los Predicadores, y el auge de la doctrina de Santo Tomás, trajo consigo un notable florecimiento de teólogos dominicos, como el cardenal Cayetano en Italia, Capreolo en Francia, o en España Francisco de Vitoria, Domingo de Soto y Domingo Báñez. Cuando fray Vicente Bernedo pasó a Salamanca, donde siguió estudios hasta 1587, encontró a esta universidad castellana en uno de sus mejores momentos, y pudo adquirir allí una excelente formación intelectual. Fue discípulo del gran tomista Báñez, y también probablemente del famoso canonista Martín de Azpilcueta, «el Doctor Navarro», tío de San Francisco de Javier. Compañeros de fray Vicente fueron por aquellos años salmantinos los dominicos Juan de Lorenzana y Jerónimo Méndez de Tiedra, y este último sería más tarde el Arzobispo de Charcas o la Plata que le haría el primer proceso de de canonización.

En 1586 llegó el día en que fray Vicente pudo escribir a su casa esta carta dichosa: «Señora Madre: por entender que Vuestra merced recibirá algún contento de saber (que ya bendito Dios) estoy ordenado sacerdote, he querido hacerla saber a Vmd. como ya me ordené (gracias a mi Dios, y a la Virgen Santísima del Rosario, y nuestro Padre Santo Domingo) por las témporas de la Santísima Trinidad».

Primeros ministerios

En el convento de Valbuena, en las afueras de Logroño, parece ser que en 1591 tuvo ministerio fray Vicente. Consta que predicó en Olite y que allí estableció una cofradía del Rosario. Se sabe por un testigo del Proceso de Pamplona (1627) que fray Vicente «hizo en este reino de Navarra muchas cosas que dieron muestras de su mucha virtud, religión y cristiandad, como es predicar la palabra de Dios en esta Villa de la Puente y en el valle de Ilzarbe, fundando en varios lugares de dicho valle cofradías de nuestra Señora del Rosario».

Predicaban por entonces los dominicos todo el Evangelio de Cristo a través de los misterios del santo Rosario. Un testigo del Proceso potosino, el presbítero Luis de Luizaga, afirmó que fray Vicente «le enseñó a rezar el rosario del nombre de Jesús», en el que se rezaba una avemaría en lugar del padrenuestro, y en lugar del avemaría se decía «ave, benignísimo Jesús».

Sabemos que en 1595 estaba fray Vicente en el convento de la Madre de Dios, de Alcalá. Para esas fechas ya había muerto su hermano mayor, en la expedición de la Armada Invencible, y su hermano dominico, fray Agustín. No quedaban ya más hermanos que Lorenzo, fray Vicente y Sebastiana. Y fue entonces cuando fray Vicente -en el convento madrileño de Atocha, donde había muerto el padre Las Casas treinta años antes- se inscribió en una expedición misionera hacia el Perú. Pasó a las Indias en 1596 o 1597, sin que podamos precisar más la fecha y la expedición.

Cartagena, Bogotá, Lima

Cuando fray Vicente llegó al puerto de Cartagena, vio un una ciudad fuertemente amurallada, de altos contrafuertes, al estilo de Amberes o de Pamplona. El Obispo, fray Juan de Ladrada, era el cuarto pastor dominico de la diócesis, y todavía estaba viva en la zona el admirable recuerdo de San Luis Bertrán. Poco tiempo estuvo allí fray Vicente, pues en seguida fue asignado como lector, es decir, como profesor a la Universidad del Rosario, en Santa Fe de Bogotá.

Esta importante ciudad de Nueva Granada tenía Audiencia, contaba con unos seiscientos vecinos y con cincuenta mil indios tributarios. El convento dominico del Rosario, fundado en 1550, pronto tuvo algunas cátedras, y en 1580 fue constituido por el papa como Universidad. Allí estuvo el padre Bernedo un par de años como profesor.

En 1600 fue asignado a Lima, hacia donde habría partido a pie, pues esto era lo mandado en las Constituciones actualizadas de 1556: «Como ir en cabalgadura repugne al estado de los mendicantes, que viven de limosnas, ningún hermano de nuestra Orden, sin necesidad, sin licencia (cuando haya prelado a quien acudir) o sin grave necesidad, viaje en montura, sino vaya a pie». Así pues, el padre Bernedo se dirigió a pie, por la cuenca del río Magdalena, y a través de un rosario de conventos dominicanos -Ibagué, Buga, Cali, Popayán, Quito, Ambato, Riobamba, Cuenca y Loja-, llegó hasta Lima, la Ciudad de los Reyes.

En 1600, la Archidiócesis de Lima era en lo religioso la cabeza de todo el Sur de América, pues tenía como sufragáneas las diócesis de Cuzco, Charcas, Quito, Panamá, Chile y Río de la Plata. En aquella sede metropolitana, en el III Concilio limense de 1583, se habían establecido las normas que durante siglos rigieron la acción misionera y pastoral en parroquias y doctrinas. Fray Vicente sólo estuvo en Lima unos cuantos meses.

Tenía entonces 38 años, y las edades que entonces tenían los santos vinculados a Lima eran éstas: 62 el arzobispo, Santo Toribio de Mogrovejo, 51 San Francisco Solano -que cinco años más tarde iba a producir en la ciudad un pequeño terremoto con un famoso sermón suyo-; 21 San Martín de Porres, 14 Santa Rosa de Lima, y 15 San Juan Macías, que llegaría a Lima quince años después.

En Potosí, Villa Imperial y «pozo del infierno»

Largas jornadas hizo fray Vicente, descansando con sus hermanos dominicos en Jauja, Huamanga -hoy Huancavelica- y Cuzco, caminando luego por aquellas tierras altísimas, hacia Copacabana, una doctrina de la Orden junto al lago Titicaca, y Chuquiabo, donde en 1601 se fundó el convento de La Paz, y siguiendo después hacia el convento de San Felipe de Oruro, para llegar finalmente al de Potosí.

Desde Cartagena de Indias había hecho un camino de 1.200 leguas, es decir, unos 7.000 kilómetros, mucho más largo que aquel otro viaje en el que acompañamos a San Francisco Solano desde Paita hasta el Tucumán. Por fin el padre Bernedo ha llegado al lugar que la Providencia divina le ha señalado, para que en dieciocho años (1601-1619) se gane el nombre de Apóstol de Charcas.

Potosí, a más de 4.000 metros de altura, fundada en 1545 al pie del Cerro Rico, o como le decían los indios Coolque Huaccac -cerro que da plata-, era ya por entonces una ciudad muy importante, llena de actividad minera y comercial, organizada especialmente a raíz de la visita del virrey Francisco de Toledo, en 1572, y de las célebres Ordenanzas de Minas por él dispuestas. En torno a la Plaza Mayor, hizo erigir Toledo la Iglesia Matriz, las Cajas Reales y la Casa de Moneda.

Contaba la Villa Imperial con conventos de franciscanos, dominicos, agustinos, jesuitas y mercedarios, situados en las manzanas próximas a la Plaza Mayor. Había varias parroquias «de españoles», trece para los indios que se agrupaban en poblaciones junto a la ciudad, y una «para esclavos», es decir, para los negros. Entre la ranchería de los indios y el Cerro se hallaba la tarja, casa en la que se pagaba a los mineros su trabajo semanal. En las minas los indios, obligados al trabajo por un tiempo cada año, según el servicio de mita o repartimiento, o bien contratados por libre voluntad -los llamados mingados-, laboraban bajo la autoridad del Corregidor, del alcalde de minas, de tres veedores y de ocho alguaciles o huratacamayos.

Por esos años en Potosí, a los treinta años de la fundación de la ciudad, las condiciones laborales de las minas eran todavía pésimas. Y también aquí se alzaron en seguida voces de misioneros y de funcionarios reales en defensa de los indios.

En 1575 tanto el arzobispo de Lima, fray Jerónimo de Loaysa, como el Cabildo de la misma ciudad elevan memoriales sobre la situación del trabajo en las minas (Olmedo Jiménez, M., 276-278). Unos años después, en 1586, Fray Rodrigo de Loaysa escribe otro memorial en el que describe así el trabajo minero de los indios, concretamente el que realizaban en Potosí: «Los indios que van a trabajar a estas minas entran en estos pozos infernales por unas sogas de cuero, como escalas, y todo el lunes se les va en esto, y meten algunas talegas de maíz tostado para su sustento, y entrados dentro, están toda la semana allí dentro sin salir, trabajando con candelas de sebo; el sábado salen de su mina y sacan lo que han trabajado». Cuando a estos pobres indios se les predica del infierno, «responden que no quieren ir al cielo si van allá españoles, que mejor los tratarán los demonios en el infierno... y aún muchos más atrevidos me han dicho a mí que no quieren creer en Dios tan cruel como el que sufre a los cristianos».

El mismo virrey Velasco, en carta de 1597 al rey Felipe II, le pide que intervenga para reducir estos abusos, y denuncia que los indios vecinos de Potosí son traídos a las minas «donde los tienen 2, 4, 6 meses y un año, en que con la ausencia de su tierra, trabajo insufrible y malos tratamientos, muchos se mueren, o se huyen, o no vuelven a sus reducciones, dejando perdidas casa, mujer e hijuelos, por el temor de volver, cuando les cupiere por turno [la llamada mita], a los mismos trabajos y aflicciones y por los malos tratamientos y agravios que les hacen los Corregidores y Doctrinantes con sus tratos y granjerías». Nótese que alude también a los abusos de los sacerdotes encargados de las Doctrinas. En efecto, poco antes ha señalado «la poca caridad con que algunos ministros de doctrina, particularmente clérigos, acuden a los que están obligados». Los culpables de todas estas miserias tenían todavía ánimo a veces para defenderse con piadosas alegaciones, como las escritas por Nicolás Matías del Campo, encomendero de Lima, en 1603, en su Memorial Apologético, Histórico, Jurídico y Político en respuesta de otro, que publicó en Potosí la común necesidad, y causa pública, para el beneficio de sus minas. En este engendro «maquiavélico», como bien lo califica hoy el padre Farrely, el sutil encomendero se atreve a alegar que «ni la deformidad de la obra se considera, cuando se halla sana, santa y recta la intención del operante». Sic.

Recogimiento inicial

En este mundo potosino, extremadamente cruel, como todo mundo centrado en el culto al Dinero, ¿qué podía hacer el padre Bernedo, si quería conseguir que Cristo Redentor, el único que puede librar del culto a la Riqueza, fuera para los indios alguien inteligible y amable? Comenzó por donde iniciaron y continuaron su labor todos los santos apóstoles: por la oración y la penitencia.

En aquellos años el convento dominico de Potosí tenía unos doce religiosos, y el recién llegado fray Vicente, antes de intentar entre los indios el milagro de la evangelización, quiso recogerse un tiempo con el Señor, como hizo San Pablo en Arabia (Gal 1,17). Durante dos años, según refiere la Relación anónima, «tuvo por celda la torre de las campanas, que es un páramo donde si no es por milagro no sabemos cómo pudo vivir». De allí, según Meléndez, hubieron los superiores de pasarle a un lugar menos miserable, a una celda «muy humilde, en un patiecillo muy desacomodado».

Y allí se estuvo, en una vida semieremítica, pues «amaba la soledad, de tal suerte que lo más del día se estaba en su celda encerrado haciendo oración, y si no era muy conocido el que llamaba a su celda no le abría». Un testigo afirmó que «todos los días se confesaba y decía misa con grandísima devoción». También «la devoción que tuvo con nuestra Señora y su santo rosario fue muy grande, el cual rezaba cada día y le traía al cuello». Igual que en San Luis Bertrán, hallamos en el Venerable Bernedo el binomio oración y penitencia como la clave continua de la acción apostólica fecunda.

Fray Vicente, concretamente, no comía apenas, por lo que fue dispensado de asistir al refectorio común. «Su comida -dice el autor de la Relación- fue siempre al poner el sol un poco de pan, y tan poco... que apenas pudo ser sustento de la naturaleza. En las fiestas principales el mayor regalo que hacía a su cuerpo era darle unas sopas hechas del caldo de la olla antes que hubiese incorporado a sí la grosedad de la carne... Certifican los que le llevaba el pan que al cabo de la semana volvían a sacar todo, o casi todo el que habían llevado, de donde se echa de ver lo poco que comía, y lo mismo afirman los que en sus casas le tuvieron en los valles», cuando comenzó a misionar, donde «los de aquella tierra no le conocieron más cama que el suelo».

Fue siempre extremadamente penitente, como se vio -sigue diciendo el Relator- «por los instrumentos de penitencia que nos dejó: dos cilicios uno de cerdas que siempre tuvo a raíz de las carnes, y un coleto [chaleco] de cardas de alambre que el Prelado le quitó en la última enfermedad de la raíz de las carnes, cuatro disciplinas cualquiera de ellas extraordinarias con que todas o las más noches se azotaba. La una más particular es una cadena de hierro de tres ramales, limados los eslabones para que pudiesen herir agudamente; unos hierros con que ceñía su cuerpo que le quitaron de él por reliquias los seculares que en su última enfermedad le visitaron». Y es que «siempre se tuvo por gran pecador», y con razón pensaba que no podría dar fruto en el apostolado si no mataba del todo en sí mismo al hombre viejo, dejando así que en él actuase Cristo Salvador con toda la fuerza de su gracia.

Estudio y pobres

El fámulo del convento, Baltasar de Zamudio, dijo que algunas veces que acudió a la celda de fray Vicente vio «que tan sólamente tenía una tabla y sobre ella una estera en que dormía, sin otra más cosa que unos libros en que estudiaba». Oración y estudio absorbían sus horas en ese tiempo. Lo mismo dice el presbítero Juan de Oviedo: «Siempre [que] entraba en la celda del siervo de Dios padre maestro fray Vicente Vernedo, siempre le hallaba escribiendo algunos cuadernos... y otras veces lo hallaba rezando hincado de rodillas».

Como veremos, era fray Vicente muy docto en Escritura y teología, y en su labor docente de profesor escribió varias obras. Pero no por eso se engreía, sino que «era muy humilde y pacífico con todos los que le comunicaban -según Meléndez-, y los hábitos que tenía eran muy pobres y rotos». Al amor de la pobreza unía el amor a los pobres, y en todas las fases de su apostolado tuvo un especial cuidado por ellos.

Cuando salía a veces a buscar limosna para el convento, «a la vuelta del viaje preguntándole el Prior cuánta limosna traía, respondía con sumisión que ninguna; porque la que había juntado la había repartido entre los indios que había en muchos parajes, necesitados de todo, y más que los mismos frailes, a quienes lo daba Dios por otros caminos... Y esto lo sabía decir con tales afectos de su encendido fervor y celo caritativo, que no sólo dejaba pagados y satisfechos a los prelados, sino contentos y alegres, teniendo su caridad en mucho más que si trajera al convento todas las piñas y barras del Cerro de Potosí».

La testigo Juana Barrientos «vio muchas veces» que cuando «le daba limosna por las misas que le decía, el venerable siervo de Dios iba luego a la portería, y la plata la daba de limosna a los pobres que allí estaban; y así le llamaban todos "el padre de los pobres" por grande amor y caridad». Y Juan de Miranda declaró que «lo poco que tenía [fray Vicente] lo daba de limosna a los pobres que a él acudían, y no teniendo qué darles se entristecía mucho y los consolaba con oraciones, encargándoles mucho a todos no ofendiesen a su Divina Majestad».

Sin embargo, como refiere Meléndez, «no era pródigo y desperdiciado, que bien sabía cómo, cuándo y a quién había de dar limosna; porque la misma caridad que le movía... a liberalidad con sus prójimos, le había hecho profeta de sus necesidades...; y así en llegando a su celda algunos de los que gastan lo suyo y lo ajeno en juegos y vanidades, y andan estafando al mundo, a título de pobreza, respondía ingenuamente: "Perdone, hermano, que no doy para eso"; y por más que le instaban y pedían significando miserias y necesidad, se cerraba respondiendo que no daba para eso; y esto pasó tantas veces, que llegaron a entender que por particular don de Dios, conocía los que llegaban a él por vicio, o por necesidad».

Fraile predicador con fama de santo

Por lo que se ve, en estos años de recogimiento casi eremítico, fray Vicente apenas salía de su celda como no fuera a servir a los pobres. Pero también salía, como buen dominico, cuando era requerido para el ministerio de la predicación. Predicaba con un extraño ardor, con una exaltación que, concretamente al hablar de la Virgen, le hacía elevarse en un notable éxtasis de elocuencia, hasta perder la noción del tiempo: «Sucedió en una ocasión -cuenta Meléndez- que predicando el venerable en una de las festividades de nuestra Señora, se explayó de tal manera en sus encomios, que de alabanza en alabanza, se fue dilatando tanto que predicó cinco o seis horas de una vez, con pasmo de los oyentes».

Ya por estos años el padre Bernedo tenía fama de santo, hasta el punto, dice el presbítero Juan de Cisneros Boedo, que «no salía de su celda, porque en saliendo fuera del convento no le dejaban pasar por las calles porque todas las personas que lo veían se llegaban a besar la mano y venerarle, y huyendo de estas honras excusaba siempre salir de su celda».

Y otro presbítero, Luis de Luizaga, añade que «si alguna vez salía era por mandado de los prelados a algún acto de caridad, y entonces procuraba que fuese cuando la gente estaba recogida, porque todas las personas que lo veían luego se abalanzaban a besarle las manos y venerarle por santo».

Doctrinero en la parroquia india de San Pedro

Se acabaron, por fin, los años de vida recoleta. Por los años 1603 a 1606, probablemente, fue fray Vicente doctrinero de la parroquia de San Pedro, la más importante parroquia de naturales que en la zona del rancherío tenía el convento potosino de Santo Domingo. Hubo de aprender el quechua para poder asumir ese ministerio pastoral, según las disposiciones del Capítulo provincial dominicano de 1553 y las normas de los Concilios limenses (1552, 1567 y 1583). Y es sorprendente comprobar, ateniéndonos a los testimonios que se conservan de estos años parroquiales, cómo el padre Bernedo en este tiempo continuaba sus oraciones y penitencias con la misma dedicación que en sus años de recogimiento.

Así, por ejemplo, un minero del Cerro Rico, Juan Dalvis, testificó que «siendo niño de escuela se huyó de ella y se fue a retraer a la iglesia de la parroquia del señor San Pedro... y allí estaba y dormía con los muchachos de la doctrina, donde estuvo ocho días, y en este tiempo conoció allí al siervo de Dios, el cual decía su misa muy de mañana, y como este testigo no podía salir de la iglesia le era fuerza el oír misa, y con la fama que el siervo de Dios tenía de hombre santo se la llegaba a oír este testigo con más devoción, y siempre que le oyó su misa le vio este testigo patentemente y sin género de duda que el siervo de Dios, antes de consagrar y otras veces alzando la hostia consagrada, se suspendía del suelo más de media vara de alto, y así se estaba en el entre tanto que alzaba la hostia y el cáliz, y a esto, con ser la edad de este testigo tan tierna, quedaba admirado porque no lo veía en otros; y el olor que el siervo de Dios despedía era muy extraordinario porque parecía del cielo, y de noche veía que dormía en la sacristía de la parroquia sin cama ni frazada ni otra cosa que le cubriese más que su hábito, y que todas las noches se disciplinaba con unas cadenas que este testigo conoció eran por el ruido que hacían, y que lo más del día y de la noche se pasaba en oración hincado de rodillas».

Fray Vicente, como Santo Domingo de Guzmán o como San Luis Bertrán, no sabía ejercitar otro apostolado que el enraizado en la oración, al más puro estilo dominicano: contemplata aliis tradere. Después de todo, éste es el modo apostólico de Cristo, que oraba de noche, y predicaba de día (Mc 6,46; Lc 5,16; 21,37).

Misionero itinerante

El padre Bernedo fue hombre de poca salud, según los que le conocieron. Cristóbal Álvarez de Aquejos «vio que el siervo de Dios andaba siempre con poca salud, muy pálido y flaco, y que padecía muchas incomodidades de pobreza, y todas éstas le veía que llevaba con grande paciencia y sufrimiento, resignando toda su voluntad en las manos de Dios». Al menos ya de mayor, según recuerdo de Juan de Oviedo, presbítero, «era muy atormentado de la gota, enfermedad que le afligía mucho».

Con esta poca salud, y con una inclinación tan fuerte al silencio contemplativo ¿podría este buen fraile dejar su convento, o salir del marco estable de su doctrina de San Pedro, y partir a montañas y valles como misionero entre los indios? Así lo hizo, con el favor de Dios, largos años, alternando los viajes de misión con su labor docente de profesor de teología.

En efecto, a partir de 1606 y desde Potosí, fray Vicente salió a misionar regularmente, por el sur hasta el límite de los López con la gobernación de Tucumán, por los valles subandinos de la región de los Chibchas, y al este por la provincia de Chuquisaca, hasta la frontera con los chiriguanos. Contra toda esperanza humana, anduvo, pues, en viajes muy largos, a través de alturas y climas muy duros y cambiantes. Y viajando siempre a lo pobre.

Juan Martínez Quiroz recuerda haberle visto en Vitiche, cómo «andaba tan pobremente por los caminos con un mancarrón [caballejo] y una triste frazada con que se cobijaba, y dondequiera que llegaba aunque le daban cama no la quería recibir y dormía en el suelo sin poner debajo cosa chica ni grande». Según un Interrogatorio preparado para el Proceso de 1680, se iba fray Vicente por las zonas indias «pasando grandísimo trabajo en todos los caminos, guardando en todos ellos el mismo rigor, y aspereza, silencio, y pobreza que en su celda, pasando las más de las noches en oración, y teniendo siempre ayunos continuos, y casi siempre de pan y agua, sin querer recibir de nadie otro regalo ninguno más que pan». Predicaba donde podía, fundaba a veces cofradías del Rosario y del Nombre de Jesús en los poblados de indios y españoles, «y a veces -dice el mismo Martínez Quiroz- se ponía junto al camino real y viendo que pasaba alguna persona se le llegaba a preguntar con toda modestia y humildad de dónde venía y del estado que tenía, y conforme a lo que le respondía contaba un ejemplo, instruyéndoles en las cosas de Dios y de su salvación».

El padre Bernedo, como sus santos hermanos mendicantes Luis Bertrán o Francisco Solano, aunque misionara entre los indios, llevaba su celda consigo mismo, y evangelizaba desde la santidad de su oración. Y esto lo mismo en la ciudad que en la selva o en las alturas heladas de la cordillera andina.

En los López, concretamente, según recuerdo del minero Alonso Vázquez Holgado, «en su cerro de Santa Isabel, que es un paraje en todo extremo frígido, por ser lo más alto, estaba también allí en un toldo el venerable siervo de Dios fray Vicente Bernedo, de noche; y llamándole los mineros que estaban allí en una casa pequeña, para que se acogiese en ella por el mucho frío que hacía y para darle de cenar de lo que tenían, se excusó cuanto pudo el dicho siervo de Dios, con que no tuvo lugar de que entrase en la casa. Y después, acabado de cenar, salieron fuera algunas personas de las que habían estado dentro, y este testigo se quedó en la casa; y de allí a un ratito volvieron a entrar diciendo cómo habían visto a fray Vicente... de rodillas, haciendo oración, sin temer el frío que en aquel paraje hacía, de que quedaron admirados porque el páramo y frío que allí hace era tan grande que algunas veces sucedió hallar muertas a algunas personas de frío en aquel paraje». A muchos miles de metros de altura, con un frío terrible, orando a solas, de noche, en un toldo... Ésta es, sin duda, la raza de locos de Cristo que evangelizó América.

Retiros largos y resurrecciones

A veces fray Vicente, durante sus travesías misioneras, se detenía una temporada en un lugar para hacer un retiro prolongado. Su «compadre» Pérez de Nava, en el Proceso potosino, comunica este recuerdo:

«Este testigo tenía su casa en el valle de Chilma, provincia de Porco, donde el siervo de Dios estuvo cinco o seis meses retirado en sus ejercicios, y en este tiempo vio este testigo que nunca salió de un aposentillo en que se hospedó, porque se estaba todo el día y la noche en oración y tan sólamente comía de veinte y cuatro a veinte y cuatro horas un poco de pan y agua; y estando en este paraje y casa sucedió que en un río que estaba allí cerca se ahogó un muchacho indiezuelo que sería de edad de tres a cuatro años, y con aquella lástimas sus padres, con la grande fama que el siervo de Dios tenía de hombre santo, se lo llevaron muerto y le pidieron intercediese con nuestro Señor para que le diese vida, y el siervo de Dios movido de piedad, cogió al muchacho y lo entró dentro de su aposento, y todos los presentes se quedaron fuera, y luego dentro de dos o tres horas poco más o menos volvió el siervo de Dios a salir del aposento trayendo al muchacho, que se llamaba Martín, de la mano, vivo y sin lesión alguna, y se lo dio a sus padres diciéndoles que diesen gracias a Dios por aquel suceso, de que todos y este testigo quedaron admirados y con mayor afecto lo llamaban "el padre santo"».

En otra ocasión, probablemente un año antes de morir, el padre Vicente Bernedo, en el valle de Vitiche, resucitó a la señora Francisca Martínez de Quiroz, y el proceso informativo potosino de 1663 recogió todos los datos del caso.

Los chiriguanos, sueño imposible

La zona misional más avanzada era la ocupada por los indios chiriguanos, grupo numeroso de la familia tupiguaraní, procedentes del Guayrá o Paraguay. Eran éstos muy aguerridos, y había sometido a los chanes o chaneses, a quienes tenían como esclavos. Por los autores de la época sabemos que eran antropófagos, y también sabía esto fray Vicente, como lo expresa en una carta a Felipe III: «Cuando un chiriguana se enoja, coge un hacha o maca y mata al esclavo; y cuando a una vieja le da gana de comer carne humana matan al esclavo que se le antoja y se lo dan a comer; y cuando muere algún chiriguana natural, o su mujer, o hijo, o hija, matan algunos esclavos para enterrarlos con ellos, demás que en unas tinajas grandes que tienen para este ministerio meten vivos a los muchachos y muchachas e indios mayores y alrededor de la sepultura ponen estas tinajas en cada una un esclavo o una esclava y con la chicha y maíz que les ponen les encierran allí hasta que mueran».

Eran los chiriguanos muy astutos y simuladores, como se vio en varias ocasiones, lo que les hacía aún más peligrosos. Una vez, parlamentando con una expedición de españoles, dijeron que, en tanto los soldados estuvieran con sus arcabuces armados, no podían atender las razones evangelizadoras del padre Rodrigo de Aguilar, que les hablaba en chiriguano. Fray Rodrigo pidió a los soldados que apagaran las mechas de sus armas, y en cuanto lo hicieron éstos, un chiriguana le abrió en dos la cabeza al dominico de un golpe de macana. Este bendito mártir, el padre Rodrigo de Aguilar, era precisamente el confesor del padre Bernedo.

Pues bien, fray Vicente intentó en varias ocasiones evangelizar a estos chiriguanos terribles, internándose muy adentro por sus zonas, más allá del Río Grande. Sufría mucho de verles cerrados todavía al Evangelio, y también le afligía mucho la suerte de quienes caían en sus manos. Pero lo mismo que Santo Domingo no pudo pasar a evangelizar a los cumanos, a pesar de su deseo, tampoco pudo fray Vicente llevar adelante su heroico proyecto. Otros hermanos suyos dominicos lo intentarían, animados por su ejemplo. En todo caso, este impulso suyo sostenido hacia los chiriguanos, es una confirmación de lo que aseguran, según Meléndez, los testigos que le conocieron: «Fueron grandísimas las ansias que tuvo de padecer martirio... Faltó al ánimo el martirio, pero no al martirio el ánimo».

Teólogo y escritor

Fray Vicente, que traía una excelente formación bíblica y teológica de las universidades de Alcalá y de Salamanca, tuvo el grado de lector, y en las Indias ejerció como profesor de teología primero en Bogotá (1598-1599), y posteriormente, ya asignado a Potosí y alternando con sus viajes misioneros, ejerció la docencia en la próxima ciudad de La Plata, o Chuquisaca (1609-1618), en el Estudio General que allí tenían los dominicos desde 1606.

Aquel fraile tan orante, que ya en su celda primera de Potosí estaba «siempre escribiendo cuadernos», tenía una muy considerable erudición teológica, y dejó escritos no sólo una serie de sermonarios y cartas, sino también unos comentarios a la Suma Teológica de Santo Tomás -al estilo de Báñez, con cierta originalidad a veces-, junto con «pareceres innumerables», como dice él mismo en su carta de 1611 a Felipe III.

Estos pareceres, que se escribían por iniciativa propia o en respuesta a consultas oficiales, eran sentencias, cuidadosamente argumentadas, sobre cuestiones candentes del momento. Era norma de aquella Provincia dominica que ningún religioso «que no fuese, o hubiese sido lector o graduado» dictara pareceres. El padre Bernedo, en una prosa más bien pesada y farragosa, muestran en estos escritos un espíritu lúcido y ardiente, atento a las cuestiones de su época, atrevido y duro a veces en la expresión, como cuando arremete contra ciertos jueces poco escrupulosos, que medran con sus granjerías. A éstos les llama a la restitución: y «si no lo hicieren, escribe, con la plata que llevaron o mejor decir sin ella se irán al infierno».

Siempre el mismo

Durante este último decenio, junto a sus labores docentes y sus viajes misionales, también ejercía fray Vicente, como buen dominico, el ministerio de las predicaciones festivas y ocasionales. Recogeremos sólamente un testimonio, el del maestro pintor Miranda, que según su declaración,

«conoció al siervo de Dios tiempo de cuatro años antes de que muriese, y siempre reconoció en él una vida ejemplar y santa, porque siendo este testigo mayordomo de la fábrica de la parroquia del señor San Pedro, que es de religiosos del orden de Predicadores [y de la cual fray Vicente estuvo encargado unos años], vio que el siervo de Dios fue a la parroquia a decir un novenario de misas a la Virgen en la Candelaria, el cual tiempo asistió en la sacristía, donde dormía y estaba todo el día, y que no tenía cama ni otra cosa alguna más de que dormía en el suelo, y este testigo, como tal mayordomo de la fábrica y que estaba todo el día en la parroquia, le asistía y servía, y así vio lo referido y que todo su sustento era de veinte y cuatro a veinte y cuatro horas dos huevos duros sin querer recibir otra cosa de sustento por tenue que fuese; y que con la grande opinión y fama que tenía de santo acudían a él los indios de la parroquia que estaban enfermos que sus hijos estaban ya desahuciados y sin esperanza de vida, y el siervo de Dios con mucho amor y caridad los recibía y consolaba, y vio este testigo en muchas ocasiones que con sólo una bendición que les echaba sanaban y se iban con entera salud dando gracias a Dios y aclamando en voces altas: "El santo padre nos ha dado salud", y esto era muy público y notorio en toda esta Villa».

Y sigue informando: «Todo el tiempo que el siervo de Dios asistió en la parroquia de San Pedro, este testigo le ayudaba la misa que decía sin perder ninguna, y que en ellas le veía que antes de consagrar, y otras veces habiendo ya consagrado, se suspendía del suelo más de media vara en alto, y así se estaba un gran rato, de que este testigo y todos los circunstantes quedaban admirados y dando gracias a Dios de tener en esta Villa un religioso santo y de tan loable vida. Y asimismo vio este testigo todas las noches las pasaba en oración, hincado de rodillas y a ratos en parte oculta se disciplinaba. Y estando haciendo oración una noche en la iglesia, vio este testigo que el siervo de Dios también estaba suspendido del suelo más de media vara. Y todo lo referido lo veía este testigo porque, como tiene dicho, le asistió como mayordomo de la fábrica, pues dormía dentro de la iglesia, con que tenía particular cuidado en reparar en las acciones del siervo de Dios».

Éxtasis final y muerte

Permite Dios a veces que hombres santos tengan intenciones que no coinciden con las divinas, y así ellos, que han mostrado con frecuencia dotes proféticas de discernimiento respecto de otras personas, yerran en alguna cosa sobre sí mismos. El 1 de enero de 1619 escribe fray Vicente una carta en la que manifiesta su intención de pasar a España con objeto de hacer imprimir allí sus escritos, y para ello obtuvo licencia del provincial y consiguió limosnas para costear el viaje y para editar sus libros. Pero el 10 de agosto de ese mismo año cayó enfermo. El autor anónimo de la Relación potosina, testigo directo, narra con todo detalle cuanto presenció aquellos días:

Aún celebró misa el día 13, pero sufrió un desmayo y apenas pudo acabarla. Hubieron de llevarle a su celda, «donde se estuvo el siervo de Dios recostado sobre la misma tabla en que dormía cuando sano, vestido todo éste. No bastaron con él razones ni ruegos a que se dejase desnudar ni para que tomase otra cama, hasta que el padre prior se lo mandó por obediencia, y luego sin replicar como obedientísimo consintió que le desnudásemos y que le pusiésemos sobre un bien pobre colchón que se tomó de la cama de otro religioso».

Próximo a la muerte, seguía siendo el mismo de siempre. «Su silencio fue el mismo que tuvo en salud, pues jamás habló si no fue respondiendo entonces sólo lo necesario, o en cosas precisas a las necesidades naturales o edificativas de sus hermanos. Y a los seglares que le visitaban su paciencia fue rarísima, que jamás se quejó ni aún dio señal por donde pudiésemos colegir que tenía algún dolor».

Siempre observante, procuró guardar las normas del ayuno, y hasta la misma víspera de su muerte rezó las Horas litúrgicas y se confesó diariamente con toda devoción. «El viernes [16] viéndose muy afligido y cierta ya, a lo que entendemos, su partida, al padre prior y algunos religiosos de este convento, entre los cuales por mi dicha me hallé yo, y con notable encogimiento, humildad y vergüenza, nos dijo que por la misericordia de Dios nuestro Señor y con su gracia, había guardado hasta aquel punto el precioso don de la virginidad». También confesó, para honra de Dios y de la Orden dominicana, que «hacía muchos años que se conservaba limpio sin mancha de culpa mortal, y preguntado si esto era así, por qué frecuentaba tan a menudo el sacramento de la penitencia, respondió que por los veniales, que era insufrible carga, y por el respeto que se ha y debe tener a la presencia de Cristo nuestro bien en las especies sacramentales del Altar... También declaró el insaciable deseo que reinaba en su alma de padecer martirio por su ley o su fe».

«El sábado [17] a poco más de mediodía le dio un parassismo, a nuestro parecer, que en realidad de verdad no fue sino rapto que él tuvo abstraído de los sentidos por espacio de media hora, poco más, que fue el tiempo en que el convento hizo la recomendación del alma según y como en el Orden se acostumbra. Tiróle el padre prior del brazo, y con esto volvió en sí, y dijo a su confesor que el padre prior despertándole le había quitado todo su bien; y en confesión le dijo y declaró que en aquel tiempo que estuvo sin sentidos había visto a la Santísima Trinidad, a la Virgen Sacratísima nuestra Señora y a nuestro glorioso Santo Domingo, que le habían consolado y animado». Y el lunes 19, poco después de que, convocada la comunidad, se hiciera la recomendación de su alma, «la dio él con extraña paz y serenidad a Dios cuya era».

Las exequias fueron las de un santo reconocido como tal por todos, desde el Cabildo de la ciudad hasta el último niño. «Los más no le sabían más nombre que "el padre santo de Santo Domingo"». Un año y cuatro meses después, poco antes del Proceso que se le inició, trasladaron sus restos para colocarlos bajo el altar de una capilla, donde mejor pudieran ser venerados. El arzobispo Méndez de Tiedra, su antiguo compañero de Salamanca, el Cabildo, Comunidades religiosas, caballeros y pueblo, asistieron al solemne acto, y «le hallaron tan incorrupto como si en aquel mismo día acabara de morir».

A comienzos de 1991 la Iglesia reconoció públicamente las virtudes heroicas del Venerable siervo de Dios, religioso de la Orden de Predicadores, fray Vicente Bernedo, navarro de Puente la Reina.

http://www.mercaba.org/FICHAS/gratisdate/hechos_america_600-3.htm

http://hispanidad.tripod.com/hechos27.htm


Fecha Publicación: 2017-03-17T02:53:00.001-07:00
MO CELEBRO ESTA NOTA! FELICITACIONES A MI ADMIRADA "OLA" (Olga, Lourdes, Ana) y a Esther que tan entrañablemente nos lo comparte. Gracias y ¡a multiplicar el bien por la buena prensa!
CÓMO CELEBRO ESTA NOTA! FELICITACIONES A MI ADMIRADA "OLA" (Olga, Lourdes, Ana) y a Esther que tan entrañablemente nos lo comparte. Gracias y ¡a multiplicar el bien por la buena prensa!HISTORIAS QUE INSPIRANCÓMO CELEBRO ESTA NOTA! FELICITACIONES A MI ADMIRADA "OLA" (Olga, Lourdes, Ana) y a Esther que tan entrañablemente nos lo comparte. Gracias y ¡a multiplicar el bien por la buena prensa!

La mujer que transforma el bien de cada día en noticia

 Esther Núñez Balbín | Mar 16, 2017
© Lourdes Gómez Cataquispe
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Conoce la historia de la periodista peruana que brinda a sus lectores una mirada esperanzadora

Es una mañana intensa. No hay descanso, el trabajo en mesa de edición no lo permite. Se deben poner los cinco sentidos detrás de la noticia. Y así transcurren las jornadas de Lourdes Gómez Cataquispe, periodista peruana, quien después de trabajar 28 años para un reconocido diario local, decidió entregar su pluma a la "buena prensa".

"Hacemos de canillitas, mis hermanos y yo, dos de ellos periodistas, salimos todos los días a distribuir las ediciones. Es una labor de hormiga, sin embargo, hemos constituido una red de difusión local, y ahora a nivel nacional", reflexiona.

"La idea es llevar la buena noticia. Hemos alcanzado un tiraje de tres mil ejemplares. Lo importante es no desmayar en el intento de llevar información con esperanza", prosigue.

"Hace 16 años le dimos vida a este correo de informaciones, que dejamos comandar por la buena nueva", subraya.

¿Qué significa la "buena prensa"?

El tabloide con más de 20 páginas no vive de la publicidad, sino más bien de la lectoría de quienes deseen conocer situaciones positivas, "la otra cara de la información". ¿Se puede sembrar no sólo angustia y desolación a través de lo que se informa en un periódico?

"Con sol, o con lluvia llevamos bajo el brazo las informaciones. Armamos paquetes de 100 publicaciones para distribuir con cada uno de nuestros colaboradores", narra Lourdes para Aleteia. "Lo que buscamos es que más peruanos tengan acceso a informaciones positivas y cambien su mirada de desesperación por la de la esperanza", dice.

Durante su permanencia en la prensa local fue destacada como enviada especial en la beatificación de la Madre Teresa de Calcuta por el Papa Juan Pablo II, descubrió desde entonces que también se puede ser caritativo cuando se informa, y es que podemos llevar algo más que sólo informar lo que vemos. Es fácil transmitir lo que se ve. Pero, ¿por qué no nos aventurarnos a investigar lo que no se muestra? ¿El bien que se hace día a día puede ser noticia?

Servir a través de la noticia

"Avantti Fratelli en el Vaticano" fue el artículo de su autoría Premio Nacional "Juan Landázuri Ricketts" otorgado en 2004 por la Conferencia Episcopal Peruana, distinción que alcanza a todos los periodistas que con su pluma contribuyen al progreso de los pueblos.

¿Qué es lo que esconde el ser de esta mujer, que con tan fina percepción puede mover corazones detrás de una noticia?

El tabloide fundado y dirigido por esta pertinaz mujer de prensa "Correo Mariano", consiguió igual distinción al cumplir 16 años de circulación en Lima, ciudad capital y el Callao, primer puerto del Perú en 2016.

Este medio seguirá abrazando la buena noticia, regalándole a diario a la prensa peruana ese toque de sensibilidad que solamente se encuentra en la buena prensa.


Fecha Publicación: 2017-03-15T10:27:00.001-07:00

Siempre me ha fascinado y preocupado  la Guerra española del 36. Quedan muchos asuntos todavía que resolver. Comparto uno, vinculado con lo vivido en mi pueblo salmantino de Rollán. Quizá en lo único que veo acuerdo es en querer "olvidar" como crudamente relata en la escena de la quema de todos los documentos sobre el héroe Manuel Mena de la novela de Javier Cercas. De este modo me sorprende que la Iglesia, los católicos, el pueblo en general no haya dedicado nada al joven sacerdote mártir, José Luis García Cuadradro –Pepito- de 29 años, martirizado atrozmente el 28 de octubre de 1936 en Campanario (Badajoz), donde está enterrado http://jabenito.blogspot.com.es/search?q=m%C3%A1rtir+de+roll%C3%A1n. Lo mismo sucedió con los 6 jóvenes –entre 19 y 29 años- obreros Rafael Rodríguez Pérez, Agustín Rodríguez Pérez,        David Alonso BlancoLuis Crespo Regalado, Cayetano Herrero Díez,           Baldomero Pérez Pérez, 4 de agosto de 1936, "paseados" en el monte de Gargabete (Pelabravo), hasta que por fin en el 2016 recibieron sepultura en su pueblo. http://jabenito.blogspot.com.es/2016/07/traslado-de-restos-y-homenaje-de-seis.html


La novela presente me cautivó de tal modo que no pude parar hasta llegar al final. Me encantó la manera de hilvanar los hilos de la historia (evidente por las fotos, los documentos, los protagonistas, especialmente los familiares) y la ficción recreativa.


Realmente que el protagonista -Manuel Mena, joven universitario, falangista, de 19 años, tío abuelo del autor, que muere en la sangrienta batalla del Ebro- se merece una exhaustiva biografía. Tengo la sensación de que el novelista ha proyectado en su protagonista sus ideas y valores –muy respetables, por supuesto-, como una suerte de liberación terapéutica de la carga familiar por su pasado "hegemónico" vinculado con el poder y la política de derecha.


Aunque el autor se ve tentado de decir qué pensaría o sentiría Manuel Mena, y responde que "un literato podría contestar a estas preguntas, porque los literatos pueden fantasear, pero yo no; a mí estas fantasías me están vedadas", creo que él cae en la tentación. Y, la verdad, que me sorprende su confidencia final que más bien parece una descarga confesional hacia su madre, y que -por no atreverse-  pone en boca de Manuel Mena:


"Que tío Manolo no murió por la patria, mamá. Que no murió por defenderte a ti y a tu abuela Carolina y a tu familia. Que murió por nada, porque le engañaron haciéndole creer que defendía sus intereses cuando en realidad defendía los intereses de otros y que estaba jugándose la vida por los suyos cuando en realidad sólo estaba jugándosela por otros. Que murió por culpa una panda de hijos de puta que envenenaban el cerebro de los niños y los mandaban al matadero. Que en sus últimos días o semanas o meses de vida lo sospechó o lo entrevió, cuando ya era tarde, y que por eso no quería volver a la guerra y perdió la alegría con que tú lo recordarás siempre y se replegó en sí mismo y se volvió solitario y se hundió en la melancolía. Que quería ser Aquiles, el Aquiles de la Ilíada, y a su modo lo fue, o al menos lo fue para ti, pero en realidad es el Aquiles de la Odisea, y que está en el reino de las sombras maldiciendo ser en la muerte el rey de los muertos y no el siervo de un siervo en la vida. Que su muerte fue absurda."


Me cuesta aceptar tal conclusión en el protagonista. Sería aconsejable publicar sus escritos, recoger documentalmente sus acciones, motivaciones. Me sorprende su idealismo, su responsabilidad, tan poco coherente con esa declaración final.  Veo en su muerte el sentido de "evitar" otras muertes, buscar la "esperanza" de una patria mejor, en reconciliación y en paz.

Fecha Publicación: 2017-03-12T08:29:00.001-07:00

LIBROS CON ALMA

 El arzobispado de Pamplona y Tudela acaba de editar una pequeña joya titulada 100 preguntas para el matrimonio. Se trata de un libro necesario en tiempos de oscuridad por la extendida falta de certezas y de inseguridad, de crisis de sentido. Uno de los síntomas de esta crisis —también una de sus causas seguramente— es el alejamiento y la huida generalizada ante formas serias de compromiso y en particular ante el matrimonio. Ante sus exigencias, sí, pero al mismo tiempo ante la esencial fuente de alegría y de humanidad que es el matrimonio cristiano verdadero. Es el nuestro un tiempo al que caracteriza una mentalidad individualista, relativista, hedonista, en la que se rinde culto a la satisfacción inmediata del deseo, que ha pasado a convertirse en la medida de todas las cosas. En un ámbito así, asumir de verdad compromisos que sean para siempre es casi una locura. Pero es que ni siquiera entienden muchos qué es el matrimonio, qué debería ser. En especial el matrimonio católico... y que éste es «cosa de tres», incluyendo, por supuesto, a Dios. Los contenidos se dividen en cinco capítulos: 1) La creación del ser humano. 2) Pecado y misericordia. 3) El matrimonio. 4) La Iglesia y el sacramento del matrimonio. 5) Amor conyugal y paternidad responsable. Además, un capítulo conclusivo incluye aspectos prácticos relativos al papel de los centros diocesanos de orientación familiar, lecturas y ritual para la celebración del matrimonio, un guión para la preparación y confesión y algunas plegarias para el ámbito familiar. En particular es muy destacable el capítulo en el que se habla de la paternidad responsable, tanto en la transmisión de la vida como en la educación de los hijos, por su claridad, la hondura y la novedad que aporta frente a otras publicaciones análogas. Estamos también —se comprende después de todo lo que hemos venido diciendo— ante un libro valiente, detrás del que se aprecia un importante esfuerzo colectivo para presentar el sacramento del matrimonio a quienes se preparan para contraerlo o simplemente para conocerlo y vivirlo de manera profunda y sobre todo gozosa. Está basado explícitamente en el magisterio y las enseñanzas de la Iglesia, incluyendo algunos documentos tan importantes como la encíclica Humanae vitae, y las exhortaciones Familiaris consortio y Amoris laetitia. Se presenta de forma dialogada mediante preguntas y respuestas, lo que hace que el contenido sea especialmente claro y conciso. La presentación corre a cargo de Mons. Francisco Pérez, arzobispo de Pamplona y obispo de Tudela. En su elaboración ha tenido parte importante el Centro Diocesano de Orientación familiar COSPLAN. El diseño de José Miguel de la Peña es particularmente hermoso, jalonado por obras de algunos grandes maestros de la pintura universal que acompañan los textos con una especial belleza Título: 100 preguntas para el matrimonio Autor: Arzobispado de Pamplona y Tudela Pamplona, 2016 159 págs. 10 €.

Pedidos: Librería diocesana de Pamplona www.diocesanadepamplona.es

LA MARAVILLA DEL MATRIMONIO POR ANDRÉS JIMÉNEZ

ESTAR, № 302 • FEBRERO • 2017 


Fecha Publicación: 2017-03-11T01:32:00.001-08:00

Acabo de "descubrir" este libro de Jean Guitton, Mi testamento filosófico, (Encuentro, Madrid 1998, 207 pp.) no me he resistido al encanto de "devorármelo" en lectura rápida.  

El original se publicó en 1997, poco antes de la muerte del autor, y sigue reeditándose en varios idiomas. Al inicio, Guitton se encuentra moribundo cuando recibe la visita de un personaje misterioso con quien dialoga sobre su propia vida e itinerario intelectual. Desde su lecho de muerte, pasando por su entierro hasta su juicio celestial, Guitton conversa con filósofos (Sócrates, Pascal, Bergson. Blondel), Papas (Pablo VI), artistas (El Greco), literatos (Dante), historiadores, santos y políticos (Senghor, De Gaulle. Miterrand) que ha conocido personalmente, o sobre quienes ha trabajado durante su vida. 

 

Tal como reza en su presentación: «La noche de mi muerte ocurrieron cosas extrañas en mi apartamento parisino...». Un Jean Guitton casi centenario imagina en Mi testamento filosófico su muerte, su entierro y su juicio. En su lecho de muerte dialoga con Pascal sobre las razones para creer en Dios, con Bergson sobre las razones para ser cristiano y con Pablo VI sobre las razones de ser católico. Durante su entierro conversa sobre el arte con el Greco, sobre el mal con de Gaulle, sobre el amor y la poesía con Dante y sobre la filosofía con Sócrates. En su juicio intervienen santa Teresa de Lisieux y François Mitterrand... Una obra de deliciosa lectura, en la que uno de los filósofos católicos más importantes del siglo XX renueva las cuestiones esenciales sobre el sentido de la vida y nos regala un testimonio lleno de sabiduría y humildad.

De modo espontáneo, ingenioso -a través de chispeantes preguntas, respuestas y otros comentarios- nos comparte sus razones para creer en Dios, para ser cristiano y católico, aportándonos su visión del arte, del problema del mal, el alma, el hombre, las relaciones fe y razón, etc. Destaca en particular el sentido común y el realismo filosófico del autor.

 

Me ha cautivado el diálogo con el hoy Beato Pablo VI en el que destaca como valor más importante de la identidad católica la obediencia.

 

Os comparto la web de José Javier Ruiz Serradilla, sus dos textos, y añado el delicioso final "Donde soy juzgado" pp.206-207

 

Cristo se quedó pensativo, la cabeza inclinada. San Pedro no decía nada. Todos los santos rezaban

Entonces Jesús me preguntó:

-Jean, ¿tiene algo que añadir?

Le respondí:

-Me encuentro ante vos. Jesús, mi Creador, mi Salvador y mi Juez.

Mientras decía estas palabras, intentaba sacar un papel de mi bolsillo. Por fin lo conseguí, pero estaba demasiado emocionado y el papel cayó a tierra. Al instante Teresa saltó, no sin antes lanzar una mirada a Cristo, que había movido imperceptiblemente la cabeza. Todo ello en menos de un minuto. Teresa recogió el papel. Yo estaba muy cansado. Le dije a Teresa, con voz neutra:

-         Lea esto usted misma. Es de Ruysbroek[1] el Admirable. Así es cómo me hubiera gustado vivir y morir:

Teresa leyó entonces: "Cuando el hombre considera en el fondo de sí mismo con ojos quemados por el amor la inmensidad de Dios…Cuando el hombre después, mirándose a sí mismo, cuenta sus atentados contra el inmenso y fiel Señor…no conoce un desprecio suficientemente profundo para satisfacerse…Cae en un estupor extraño, el estupor de no poder menospreciarse con la suficiente profundidad…Se resigna entonces a la voluntad de Dios…y, en la abnegación íntima, encuentra la paz verdadera…la que nada turbará…Nuestros pecados mismos se han convertido para nosotros en fuente de humildad y de amor…estar inmerso en la humildad es estar inmerso en Dios, ya que Dios es el fondo del abismo…La humildad obtiene las cosas que son demasiado altas para ser enseñadas; alcanza y posee lo que la palabra no alcanza".

Tras leer esto, Teresa se retiró a un lado. Entonces dije:

-         He vivido. Amén.

Cristo se levantó. El tribunal hizo lo mismo, menos Teresa, que cayó de rodillas, alzando las manos hacia la Madre de Dios, que acababa de entrar con Montini a su lado. El Papa cerró los ojos. La Virgen hizo a Teresa un singo imperceptible. Cristo levantó la mano derecha con ese gesto augusto que Miguel Ángel, profeta, le había visto y que atestiguó, cuando pintó el "Juicio final" de la Capilla Sixtina. La luz de Dios disecaba mi ser. La mirada de Cristo penetraba en mi corazón. Toda grandeza se había derretido como una montaña de cera. Cristo bendijo a su Padre. Y luego abrió la boca y pronunció el fallo".

 

https://sites.google.com/site/zudensachenselbstjavier/librosfilosofia/librosinteresantesfilosofia/mitestamentofilosoficojeanguitton

La mejor recensión de este libro es, a mi juicio, adjuntar un par de textos del libro mismo para animarse a leerlo. Un libro que invita a pensar, pero con ese pensamiento que no es ajeno a la vida, sino que brota de la vida misma y que intenta comprenderla. Un libro sugerente por lúcido y lúcido en tanto que invita a adentrarse en las grandes cuestiones. Merece la pena.


Contenidos

1.      DE CÓMO BLAISE PASCAL VINO A MI LECHO DE ENFERMO A PREGUNTARME SOBRE MIS RAZONES PARA CREER EN DIOS

2.      CÓMO DE GAULLE Y YO MEDITAMOS SOBRE EL MAL Y OTROS CUANTOS TEMAS


DE CÓMO BLAISE PASCAL VINO A MI LECHO DE ENFERMO A PREGUNTARME SOBRE MIS RAZONES PARA CREER EN DIOS

 

 

https://sites.google.com/site/zudensachenselbstjavier/_/rsrc/1279636151629/librosfilosofia/librosinteresantesfilosofia/mitestamentofilosoficojeanguitton/pascal.jpg?height=294&width=320

(…)

Hubo una pausa. La conversación me había cansado. Cerré los ojos. Sin embargo, el cansancio me había calmado. Mi médico siempre me recomendó el agotamiento. Llamaba a eso la agota- terapia. Agotarme sin parar y estar acostado la mitad del tiempo: es el secreto de mi longevidad. Rousseau quiso hacer una filosofía de la medicina. Spinoza también lo quiso. ¿Qué habrían escrito? Volví a abrir los ojos. Pascal me preguntó:

—Guitton, ¿por qué cree en Dios?

—Usted es el gran Pascal. Me darían vergüenza mis pequeñas respuestas. Usted que ve a Dios, ya no tiene necesidad de creer. Entonces, ¿por qué esa pregunta?

—La hago para usted, no para mí. Aún necesita usted responderla.

— ¿Cómo sabe usted que lo necesito?

—Lo vi en Dios.

— ¡Habló usted bien del hombre al llamarlo quimera incomprensible! Yo, que hablo con usted, no llego a encontrar esto absolutamente anormal. Y al segundo siguiente pienso en el más allá, en Dios, y tengo dudas, me hacen falta pruebas. ¿No bastaría mi vida, si supiese verla, para convencerme y para persuadirme?

—Esta noche no tengo que responder yo. Le toca a usted explicar. Guitton, ¿por qué cree en Dios?

—Ya le he dicho que no me gusta responder así. No es mi estilo. Prefiero lo borroso, lo difuminado, el sfumato. A mi edad no me voy a poner a fabricar definiciones, demostraciones, silogismos. Lo que me ha dado el éxito, en este bajo mundo, sobre todo en estos últimos años, es...

—Guitton, se trata de vuestra salvación. ¿Por qué cree usted en Dios?

Solté un largo suspiro. Había que responder a ese diablo de hombre.

— ¿Por qué?... ¡Porque me cuesta creer en él!

—A ver si le entiendo. ¿Dice usted que cree en Dios porque le cuesta creer en él?

—Sí. Y a esto añadiré, Pascal: si no me costase creer en él, pienso que no creería en él.

—Es curioso.

—Pero, sin embargo, es así.

—Supongo, Guitton, que ésta no es su única razón.

—No, pero sí es una de ellas. Si Dios fuese fácil, estaría al alcance de la mano. No sería trascendente y no sería Dios. Pero si Dios es Dios, hay una desproporción entre él y nosotros. No es de extrañar que, para verlo, tengamos que ponernos de puntillas sobre la punta del espíritu.

—Pero, ¿en qué sentido le cuesta creer?

—Me gustaría poder deducir su existencia a partir de mí. Compruebo que es imposible. En este sentido, me duele. Pero si creyese así, no creería en él, y el Dios al que me adheriría no sería Dios. Así, pues, no poder creer de esa manera me ayuda a creer.

—Pero, ¿si pudiese deducir Dios?

—Estaría a mi nivel y no sería Dios.

—Sí, pero todo esto es negativo. ¿Cómo le ayudan estas dificultades a creer realmente en Dios que es Dios?

—Porque de esta manera, Pascal, creo en el Absoluto. Luego, si no creo en un Absoluto que no es Dios, creo forzosamente en un Absoluto que es Dios.

—Para mí, está claro. Es muy original

—Tampoco lo es tanto. Descartes escribió en las Reglas para la dirección del espíritu: «Dudo, luego Dios existe». Dubito, ergo Deus est. Le he dicho lo mismo, a mi manera.

—Estoy sorprendido de que Descartes pudiese decir algo tan bueno. Si usted lo dice debe ser seguramente cierto. Lo que significa que no es tan inútil e incierto como lo escribí. ¿Podría explicarlo un poco más? ¿Qué quiere decir con esas palabras de «Dios que no sería Dios» y de «Dios que sería Dios»?

—Aquí está todo. Pasemos a responder. Le propongo hacer la distinción entre dos palabras que uno confunde con frecuencia: Absoluto y Dios.

— ¿Cómo? ¿Al Absoluto no se le puede llamar Dios?

—Sí, Claro que sí.

— ¿Y Dios no puede ser llamado Absoluto?

—Sí, claro que sí.

—Entonces, ¿por qué hacer la distinción?

—Estas dos palabras designan una realidad idéntica; y evocan dos ideas diferentes. El término de Absoluto es para nuestro pensamiento el Origen radical, el Principio fundamental del ser y del espíritu, el absolutamente Primero, Aquel que permanece eternamente, perdurable y sin el Ser cuya vida llevan todas las cosas. Nada más, aunque no sea poco. Sin embargo, la idea de Dios es aún más rica. Incluye todo lo dicho sobre el Absoluto, y algo más.

— ¿Qué más?

—Cuando uno pronuncia esa palabra enorme, «Dios», uno piensa en el Absoluto como en Alguien. Este Absoluto es un Ser que piensa, quiere, ama. Dios es alguien a quien se puede rezar.

—La idea de Dios es, pues, la de un Absoluto que es al mismo tiempo Personal.

—Exacto, Pascal. Dios en sentido amplio, es el Absoluto. En sentido estricto, Dios es más que el Absoluto, es Dios.

—Pero ¿puede uno concebir un Absoluto que no sea Dios?

— ¡Muchos han pensado en ello! La pregunta es justamente saber si el Absoluto es Dios o no. Déjeme contarle lo que pien­so en el fondo. Demostrar la existencia del Absoluto no me interesa nada, ya que, según creo, casi todo el mundo admite la existencia del Absoluto. En este sentido, todo el mundo cree en Dios en sentido amplio.

— ¿Por qué?

—Es un hecho. Ya hablaremos de ello, si quiere. Pero le repito, Pascal, que, en mi opinión, la existencia del Absoluto no es el gran problema. Al estar realmente fuera de duda la existencia del Absoluto, la cuestión verdadera es saber si Dios, en sentido estricto, existe o no.

—Guitton, resumiendo: Dios en sentido amplio está admitido por todos. Lo que se nos plantea es Dios en sentido estricto.

—Perfecto.

—Admitámoslo, a ver qué pasa. Pero volveremos sobre ello. La elección no está, pues, según usted, entre creer en Dios y ser ateo, sino entre dos creencias: la una en un Absoluto no Personal; la otra en un Absoluto Personal.

—Es exactamente eso: entre, por una parte, el Absoluto Personal y Trascendente y, por otra parte, el Absoluto no Personal y no Trascendente. En términos técnicos, se trata de escoger entre el teísmo y el panteísmo. Reflexionar sobre ello me ha llevado toda la vida, así, por ejemplo, cuando comparé, en mis tesis, las relaciones del tiempo y de la eternidad en Plotino y san Agustín, o el concepto de desarrollo en Hegel y Newman. Dos ideas de Dios, dos ideas del hombre, dos ideas de las relaciones entre la eternidad y el tiempo, es decir, dos ideas sobre el destino.

—Explique mejor los términos de esa elección. ¿Qué entiende usted por panteísmo?

—Deseoso de agruparlo todo en la unidad de una sola representación, el panteísmo encierra en sus redes todo lo que es, todo lo que puede ser, y reúne esta inmensa masa, esta infinidad de «puede ser», en el único concepto de totalidad. El Gran Todo. Para comprender mejor cómo ese Gran Todo puede ser una unidad inteligible, imagina una Sustancia única o un Sujeto único, donde todo se agruparía, se comunicaría y, en definitiva, se fundiría. La Totalidad infinita, al no dejar nada fuera de ella, se apoya en sí misma, basada en su propia Sustancia.

— ¿Y nosotros en todo esto?

—Un engranaje insignificante en sí mismo, divino por su fondo y por su esencia. Podríamos ser el Absoluto, pero no lo sabemos. Mientras no lo sepamos, existimos. Cuando lo sepamos, no existiremos y no habrá más que él.

— ¿Y qué es el teísmo, Guitton?

—Es la otra concepción. Dios no es la totalidad ni la sustan­cia de la totalidad ni el sujeto de la totalidad. No se define en relación a la totalidad. Además, esta totalidad no es divina, no tiene derecho a la mayúscula. Dios es trascendente, personal, libre, creador. Creó libremente, sin que nada lo forzara a hacerlo. Nada se parece más a Dios que los seres personales. De una materia sublime, pero real, Dios conoce, Dios quiere, Dios habla, Dios ama.

— ¿Este Dios teísta no es una imaginación antropomórfica?

— ¿Y el hombre no es una realidad teomórfica?

—Hacemos a Dios a nuestra imagen.

—Y Dios nos hace a la suya. Un cierto antropomorfismo, Pascal, está basado en la realidad del teomorfismo. Un cierto antropomorfismo. No uno cualquiera.

— ¿Se trata, pues, según usted, Guitton, de escoger entre estas dos ideas del Absoluto?

—Sí, y también entre dos ideas del hombre y de su salvación. Cómo escoger es en mi opinión el único problema importante. Hude, uno de mis discípulos, ahondó en la cuestión en un libro, Prolégoménes, donde todo es excelente, menos el título, que es absurdo.

—Pero, ¿es de esta manera como suelen plantear el problema nuestros filósofos?

—Creo que es así cómo hay que plantearlo, si queremos estar a la altura del mundo presente.

—Tiene usted razón, Guitton. Poner en primer plano la elec­ción entre teísmo y ateísmo es un punto de vista demasiado occidental. Semejante elección pone frente a frente sobre todo al occidental cristiano y al occidental no cristiano.

—Es evidente. El ateo es un teísta que ha dejado de creer en Dios e imagina no creer ya más en el Absoluto. Si quisiera reflexionar, comprendería que dejando de creer en Dios se ha puesto automáticamente a creer en una de las formas del Absoluto no Personal. En este sentido, no es ateo en sentido amplio, ya que no es ateo de Dios en ese mismo sentido amplio, es decir, ateo del Absoluto. No es más que ateo en sentido estricto, es decir, ateo de Dios en ese mismo sentido estricto.

—Pero es ateo de todas maneras.

—Sí, pero no más que otros. Yo también soy ateo y usted también es ateo. Es usted ateo del Dios de los estoicos, del Dios de

Giordano Bruno y del Dios de Pomponazzi como yo lo soy del Dios de Spinoza, del Dios de Hegel, del Dios de Taine y de Renán.

—Hay que resignarse. Siempre se es ateo de algún Dios.

—Y también incrédulo de alguien. Pero siempre se es dema­siado piadoso y entonces uno no se da cuenta. Lo que más les falta a nuestros cristianos, Pascal, es ser ateos. Yo soy ateo del Dios de Nietzsche, del Dios de Marx, del Dios de Freud. Un ateo jubiloso, un ateo impío.

—El Devenir, la Historia, el Inconsciente, son también Absolutos.

—Y la propia Nada es también un Absoluto. Aquí donde me ve, Pascal, soy un ateo de remate de la Nada. Y Bergson era como yo.

—Habría que decirles a los sacerdotes de París que predicaran sobre este tema.

—Si les dijésemos a los buenos cristianos que son ateos, ya no tendrían tanto miedo de decir que creen en Dios.

—Se sentirían bien orgullosos. ¡Imagínese, ateos como las grandes mentes!

—Me gusta Voltaire. Además, él lo tomó todo de sus Provinciales y le dio las gracias con un buen puntapié. A pesar de ello, sigue siendo mi modelo de escritura —y hasta de pensamiento—. Vea, soy volteriano hasta la médula.

—Pero es usted ateo de los Dioses de Voltaire.

—Naturalmente.

—Guitton, ha distinguido usted el Absoluto que es Dios del Absoluto que no es Dios. Éste ha sido su primer paso. ¿Cuál será el segundo?

—Éste, Pascal: afirmo que todo el mundo admite el Absoluto.

— ¿Es seguro?

—Esto se demuestra por una inducción perfecta. Coja una tras otra las diversas escuelas de pensadores que podemos considerar ateos y vea cómo admiten el Absoluto. Los materialistas conciben la materia como un Absoluto no engendrado e imperecedero o como un Devenir eterno o como una Muerte inmortal o también como una Vida universal o una Naturaleza infinita, pero siempre como un principio primero, radical e irreductible en ninguna otra cosa: el Absoluto. En cuanto a los idealistas, reducen la materia a ser nada más que un correlato del espíritu y, entonces, para ellos el Espíritu o el Yo o la Razón son como el Absoluto.

—Para terminar, Guitton, ¿qué piensa usted de los escépticos?

—Ellos dudan entre varias ideas del Absoluto. Eso demuestra que no dudan sobre el Absoluto mismo.

— ¿Hay otro tipo de candidatos al ateísmo?

—No, Pascal.

—Entonces la inducción es perfecta. Pero me queda una preocupación acerca del escéptico. ¿Y si dudara realmente del

¿Absoluto en vez de simplemente vacilar entre varias ideas del Absoluto?

—En tal caso, Pascal, admitiría por añadidura la hipótesis de que sólo pueden subsistir la ilusión del ser y la nada. Esto sería el nihilismo.

—Pero, en este último caso, Guitton, ya no habría Absoluto.

—Al contrario. La nada llevaría inmediatamente una mayúscula y estaríamos en presencia de una metafísica nihilista donde el Absoluto estaría concebido como Nada. Una Nada que no sería nada y que no sería probablemente lo que entendemos simplemente por esa palabra.

—Y, por consiguiente, todo el mundo admite el Absoluto. Pero, perdóneme, querido Guitton, tengo otra duda. ¿Y los que no quieren Absoluto? ¿Qué pasa con ellos?

—Hay que distinguir. O bien se han rebelado contra el Absoluto y, por tanto, no lo admiten como real, sin por ello querer amarlo u obedecerlo (primer caso); o bien se imaginan que su rechazo podría impedir ser al Absoluto, y en este caso imaginan su voluntad como un Absoluto que sería la Voluntad con mayúscula. Con lo cual admiten también como real un Absoluto: la Voluntad (segundo caso); o bien (tercer caso) quieren simplemente que no haya Absoluto, pero, entonces, o es un deseo ineficaz y estamos de nuevo en el primer caso, o es más que eso y volvemos al segundo caso.

—Bien. Ahora estoy de acuerdo con usted, todo el mundo admite el Absoluto. Era su segunda parte. Pero, ¿tenemos razón en admitir ese Absoluto que todos admitimos? Ésta será la tercera parte.

—Lo será, Pascal, si Dios me concede más vida

—Esperemos, y más sabiendo que después tendrá que volver a poner los pies en la tierra y demostrar que todo esto nos conduce a creer en Dios. Pero dígame, pues, por qué tendríamos razón en admitir ese Absoluto que todos admitimos.

—Gustoso. Todos lo admitimos. Así, pues, si estuviésemos todos cometiendo un error al admitirlo, estaríamos todos equivocados.

—Bien lo sé, Guitton, ¿pero es algo imposible tener un con­sentimiento universal erróneo?

—Espere. Pregunta usted si tenemos razón en admitir todos el Absoluto. Pero, para tener razón, aún haría falta tener una razón que funcione. ¿Sería éste aún el caso si no lo admitiésemos? Pascal, sin la idea de la verdad, ¿qué es la razón?

—Un pez fuera del agua, Guitton, un pez fuera del agua. Y veo cómo va a sacarle partido a esta idea. Ya que sin la acción profunda y oculta de esta idea del Absoluto, ¿qué sería de la idea de la verdad?

—Más débil, mi querido Pascal, que los relojes de bolsillo en las pinturas de Salvador Dalí, incapaces de servir de norma al avance del espíritu. Pero hay que reflexionar un poco para estar convencido.

—Entonces, Guitton, si resumo bien su pensamiento, sin la idea de Absoluto no hay idea-fuerza de verdad, y sin idea-fuerza de verdad, no hay razón que tenga de manera alguna una idea del Absoluto y funcione gracias a ella. Pero, ¿no podría esa idea del Absoluto no ser más que una estructura de nuestra razón? En este caso, ¿lo real y el Absoluto no serían incognoscibles?

—Ilusión. Cuando pensamos así, Pascal, dejamos de lado una cierta idea del Absoluto, que se convierte en efecto en incognoscible y hasta en absurda, y no es más que para plantear inmediatamente otra.

—Es exacto. En este caso, Guitton, lo que llamamos nuestra razón llevaría inmediatamente una mayúscula y vendría a ser para nosotros el Absoluto.

—Eso es. Basta con reflexionar sobre nuestro propio pensa­miento para darnos cuenta. Pero, ¿cómo hacérselo comprender a aquel que no reflexiona?

—En resumen, Guitton: o bien tenemos razón en admitir el absoluto; o bien estamos equivocados al admitirlo, pero aun en este segundo caso tendríamos también razón al admitirlo. Tenemos, pues, en todos los casos, razón al admitirlo.

—Es exactamente eso.

—¿Pero si a pesar de todo estuviésemos completamente equivocados al admitirlo?

—En ese caso, volveríamos a la metafísica nihilista y entonces tendríamos otra vez y siempre razón al admitirlo.

—Guitton, ¡es usted diabólico!

—¿Anda? ¿Usted también me dice eso?

—¿Le extraña?

—Oh no... Ya nada me asombra.

Y nos callamos.

Pascal prosiguió:

—¿Me permite usted resumir toda su declaración?

—Por favor.

—En un primer momento define usted los términos de Absoluto y de Dios. En un segundo momento establece que, de hecho, todos admitimos el Absoluto. En un tercer momento demuestra usted que todos tenemos razón en admitirlo, lo que también quiere decir que necesariamente hay en cierta manera un Absoluto. Todo esto está muy claro. Pero si todo el mundo puede admitir ya con razón la existencia del Absoluto, no todo el mundo admite la existencia de un Absoluto que sea Dios. ¿Cómo va usted ahora a pasar a la existencia de Dios?

—Será en un cuarto momento. Se trata de escoger entre el Absoluto no Dios y el Absoluto Dios. Sin embargo, cuando observo el mundo, me parece ver unas características de contingencia: por ejemplo, las grandes constantes físicas universales. ¿Por qué esos números y no otros? Encuentro más verosímil que un mundo como éste sea el resultado de una elección, y no el resultado de un desarrollo necesario.

—Le dirán que es el azar.

—Todas estas «decisiones» concurren a hacer posible la existencia de la vida y de la vida personal. Bastaría con una variación mínima, por ejemplo, de la constante de gravedad, y la vida no existiría. ¿Por qué esto es así? Me parece racional pensar simplemente que la materia está ordenada en función de la vida que ha de llegar.

—Le responderán que ese ordenamiento de la materia es fruto del azar, como la vida.

—Personalmente, no creo para nada en ello. El concepto de azar conlleva la idea de no-coordinación de diversas causas. Sin embargo, el mundo viviente manifiesta sin duda alguna una coordinación entre evoluciones y hechos que la posición del azar obligaría a creer independientes. Mire, por ejemplo, los instintos de los animales, sobre todo los de los que son más mecánicos, como los insectos. Vea el ejemplo del sphex que da Bergson en La evolución creadora, y que inyecta un líquido paralizante exactamente en tres centros nerviosos del grillo donde pondrá sus huevos, y sin haberlo visto anteriormente. Esto significa que, de una manera u otra, la anatomía de la especie parasitada estaría codificada con gran precisión en los genes del insecto parasitario. ¿Cómo hace usted para no ver la coordinación ahí?

—Le dirán a usted, Guitton, que es otra vez y siempre el azar.

—Pues toda la naturaleza es así. Los instintos de los pájaros migradores, la estructura de la corteza cerebral, el código genético... Todo esto es asombroso. Si usted gana una vez la lotería dirán: es el azar. Gana usted dos o tres veces: dirán que tiene una suerte increíble. Si usted gana todos los domingos, nadie le creerá, está usted haciendo trampa y terminará usted en prisión.

—¿Cómo explica usted que haya gente que continúe creyendo en ello?

—No tengo ni idea. Pregúnteselo a ellos.

—Es a usted a quien se lo pregunto, Guitton.

—Yo diría que son como los antiguos galos. Tienen miedo de que el cielo les caiga sobre la cabeza.

—Quiere usted decir: que Dios entre en sus vidas.

—Supongo que, para ellos, será más o menos lo mismo.

—Ahí está el problema, en efecto.

—Estos mismos hechos excluyen, según creo, la idea de que el mundo sale de Dios por una evolución necesaria y fatal, como si el Absoluto fuese una planta que crece y se espiga, o una definición que desplegaría sus teorías. El carácter contingente y coordinado del mundo implica en su origen una libertad organizadora y una creación a partir de la nada, ex nihilo.

(…)

GUITTON, JEAN. Mi testamento filosófico.

Encuentro. Madrid, 2009, pp. 26-35.


 

CÓMO DE GAULLE Y YO MEDITAMOS SOBRE EL MAL Y OTROS CUANTOS TEMAS

 

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(…)

 

Subí volando a la tribuna. El general me esperaba.

— ¿Corteja usted a las mujeres bellas?

—En absoluto, mi general. Fui a ver a Janissar, mi antiguo alumno.

— ¿Cómo está?

—Envejece mal.

—Vine para hacerle una pregunta y nos hemos desviado. Guitton, ¿y el mal?

—Es la prueba más fuerte de la existencia de Dios.

—Paradoja. Sea. Explique.

—Un día, Leibniz se prendó de una viuda guapa, joven, rica. La pidió en matrimonio. La dama le pidió tiempo para refle­xionar. Eso permitió reflexionar también a Leibniz y no se casó con ella. Pero, a veces, la echaba de menos, soltaba una lágri­ma. Tres años después, se la volvió a encontrar, ya casada; charló con el marido, comprendió. Se libró de una buena. Ya no lloró más.

— ¿Moraleja?

—Espere el final de la historia.

— ¿El mal no existe? ¿Ha leído usted Cándido?

— ¿Qué quiere que le diga? Espere el final de la historia. Todo está en función del más allá.

—El problema, Guitton, es que la gente no quiere creer en Dios a causa del mal; y que no creen en el más allá porque a causa del mal no creen en Dios.

—Es razonar como un tambor.

—Yo no digo que razonen bien. Le digo cómo razonan.

—Por una vez, mi general, es usted el intelectual. Sea prácti­co. Pensamos en el mal cuando estamos mal. Luego el problema del mal se plantea siempre mal. Para ser racional, hay que tornar distancias. Pero cuando uno puede tomarlas, todo va bien y ya no pensamos en el mal. De ahí que, en la práctica, o pensamos mal en el mal, o no pensamos nada en él.

—Buen argumento. ¿Qué hacer?                              V

—No pensar en ello cuando estamos mal y pensar en ello cuando no estamos mal.

—Lógico. ¿Lo que nos permite esperar el final de la historia?

—Exactamente.

—Pero entonces no pensamos, esperamos.

—Nada de eso. Pensamos mientras esperamos. El proble­ma del mal debe plantearse con el del destino. No por sepa­rado.

—Dice usted eso porque es católico, no piensa usted de manera autónoma.

— ¡Mi general, usted también no! Usted sabe bien que soy católico porque soy librepensador.

—Le estaba pinchando. Continúe.

—Entonces, una de dos. O es el más allá o es la nada.

—De acuerdo.

—Y si es la nada para el hombre, de nuevo una de dos sobre Dios. O hay un dios, o no lo hay.

—Le sigo. Y le adelanto. Si es el más allá para el hombre, entonces de nuevo una de dos sobre Dios. O existe o no existe. En resumidas cuentas, cuatro combinaciones posibles. Dios y el más allá, Dios sin el más allá, el más allá sin Dios, ni Dios ni el más allá. Hacen realmente cuatro.

—Sócrates no tuvo mi suerte. Sus interlocutores eran buena gente, pero nulos. Sólo sabían decir: «Sí, Sócrates», «Bravo, Sócrates», «Tienes razón, Sócrates», menos Calícrates, que se enfurruñaba y no abría el pico. El pobre viejo Sócrates estaba obligado a hacerlo todo. Por eso uno se aburre con Platón.

—Tendría que haber vivido en el siglo XX. Hoy día, cuando uno aburre al público, se muere de hambre. Se necesita cambio e interactividad.

—En su época pasaba lo mismo, pero tenía esclavos para ali­mentarle y admiradores dispuestos a aburrirse.

—Volvamos al mal. Vamos, Guitton.

—Caso nº 1. El más allá sin Dios: se admite al mismo tiempo el ateísmo y la supervivencia de la individualidad personal.

—Es bastante original. ¿Conoce usted a muchos ateos de ese tipo?

—Depende de lo que entienda usted por ateo, mi general. Primero, están aquellos que no creen en un Dios personal. Pero en conjunto no creen tampoco en el más allá.

—Se puede decir, Guitton, que a ninguno le concierne real­mente el caso nº 1.

—Es lo que me parece, mi general. Después, están aquellos que admiten un Absoluto impersonal y que podemos llamar ateos, en el sentido de que no creen en un Dios personal. Pero éstos no admiten la supervivencia de la persona. Más bien ima­ginan en nosotros mismos una parte impersonal de nuestro ser que podría fundirse después de la muerte en el Absoluto imper­sonal.

—Mientras tanto, creen de todas maneras en la transmigración de las almas.

—No es creer en el más allá. Si usted renaciera en una balle­na, mi general, no estaría usted en el más allá, que yo sepa.

—Es incontestable. Con lo cual, tampoco se sienten concerni­dos por el caso nº 1. Vamos a encontrárnoslos en uno de los otros tres. Conclusión: el caso n2 1 está vacío y es puramente teórico. Inútil detenerse en él. Pasemos al nº 2.

—Como usted guste, mi general. Caso nº 2. Ni Dios, ni el más allá. Si esto es así, ¿de qué quejarse? Y, sobre todo, ¿a quién que­jarse? No hay nadie a quien quejarse. Las cosas no tienen ni inten­ción, ni sentido, ni lenguaje. No son en sí mismas ni buenas ni malas, son lo que son y nada más. ¿Dónde está el mal?

— ¿Si el león me devora?

— ¿Por qué quería usted que le devorase? Si no está contento, mi general, mátelo o enjáulelo. ¿Dónde está el mal?

—Luego, no hay problema filosófico del mal en el caso nº 2, sino un problema técnico de seguridad o de analgesia.

—Exactamente. El caso nº 1 carecía de sentido. En el caso nº 2 aparece el mal, pero no el problema del mal.

—Sin embargo, se sufre también la ausencia de sentido.

—Fabrique, pues, sentido con la ausencia de sentido, Nietzsche llama a eso heroísmo. A lo mejor se vuelve usted un superhombre...

— ¿Y si le busco otro sentido?

—Es que considera usted que se puede encontrar.

— ¿Y qué significa eso?

—Que está usted en los dos últimos casos.

—Convincente. Guitton, esto empieza a ser interesante. ¡Ade­lante!

—Caso n2 3, mi general. Dios sin el más allá. Esta vez tiene* usted a alguien a quien quejarse. ¿Qué bien que no tuviese le pediría usted?

—La felicidad antes de morir.

—Sea usted más preciso. La felicidad antes que la nada. ¿Qué le parece?

—Es una idiotez.

—Estoy realmente de acuerdo con usted, mi general. En esta hipótesis, cuanto más feliz es uno, más desgraciado es, menos en el caso de las avestruces y los amnésicos.

—Entonces, Guitton, ¿qué hacemos?

—Mi general, puede escoger: o Dios es malo y uno se rebela. O Dios es bueno y maximizará nuestra felicidad mientras espera­mos la nada.

— ¿A esto lo llama usted bueno?

—No, mi general. Luego uno se rebela en todos los casos.

—No se lo he hecho decir yo.

—Pero uno se rebela forzosamente al admitir la verdad de las dos hipótesis que definen el caso n2 3 (Dios existe, el más allá no).

—Por definición.

—Sin embargo, mi general, me he dado cuenta de que, cuan­do uno se rebela así, se hace llamar ateo.

—Diantre, Guitton, a pesar de todo es verdad. Pero razona­mos como campanas...

—Pues sí, mi general. Vuelta al caso nº 2. Y uno no se rebe­la más.

—Otra vez atrapados. Espere. Supongamos que uno se diga agnóstico.

—Si así lo quiere, mi general. Veamos lo que nos da.

—Yo lo veo muy bien. Uno se abandona a una revuelta hipo­tética contra Dios, si existe. Es como si uno fuese a manifestarse bajo las ventanas del castillo, por si acaso hubiese un rey dentro.

—Ante este tipo de manifestación, mi general, usted habría conservado el poder. Pero bueno, admitámoslo. En su manifesta­ción, ¿qué le pediría al rey, si éste existiera? ¿Hacernos felices antes de la nada?

'' —Supongo. ¿Pero qué significa eso, Guitton?

—La ablación de la memoria.

—O entonces, Guitton, ¿le pedimos no pensar en ser felices?

—Dicho de otra manera, la ablación de la conciencia.

— ¿Y si le pidiésemos ser felices antes del más allá?

—Pero si no hay más allá (hipótesis 2 del presente caso nº 3).

—Lo había olvidado. Estamos en lo mismo. ¿Qué pasa ahora?

—Supongo, mi general, que le pedimos a Dios el más allá, para ser felices antes del más allá.

—No hay otra solución. De acuerdo, pero ya que estamos, le pedimos también la felicidad en el más allá. ¿Conclusión?

—Conclusión, mi general, en el caso nº 3, tenemos el mal, pero no el problema del mal.

— ¿Y por consiguiente?

—Caso n° 4. Dios y el más allá. Vayamos a ello. En este caso, tiene usted el mal, ¿verdad?

—Sin duda alguna, Guitton.

—Y también tiene el problema del mal.

—Me parece.

—Mi general, ¿en qué consiste precisamente?

—En esto, Guitton: nos preguntamos por qué Dios nos deja ser desgraciados con tanta frecuencia antes del más allá.

—Es exactamente eso.

—Entonces, Guitton, el problema del mal no es una objeción a la existencia de Dios. Sería más bien una consecuencia.

—Es lo que me mato a decirle. Si niega ya sea el mal ya sea el problema del mal, niega usted a Dios.

— ¡No me diga! Es inaudito. ¿Pero resuelve usted el problema del mal?

—No le digo que lo resuelva. Le digo que lo planteo.

—Pero si plantea la existencia de Dios, resuelve usted el pro­blema.

—Nada de eso. Si planteo la existencia de Dios, planteo al mismo tiempo el problema del mal. Pero no estoy seguro de Dios a priori, mientras que estoy seguro de mi problema del mal.

—De manera que, al plantearlo, plantea la existencia de Dios y del más allá. Guitton, es usted diabólico.

—Ya me lo han dicho otros, mi general, y si supiera quién, se sentiría halagado.

— ¿Ah?... No, pero... espere. Dicho de otra manera, al plantear simplemente un problema, resolveríamos otro.

—Perfectamente.

—Quien pierde gana.

—Bienaventurados los pobres de espíritu.

—Pero, después de todo, ¿cómo sabe usted si el problema se plantea?

—Fue usted el que me dijo que se planteaba.

— ¡Pues habría que demostrármelo!

—No me lo pedía usted antes, mi general.

—Tenía que haberme avisado usted. No veía hacia dónde iba.

— ¡Bueno! Mire el sufrimiento de los niños pequeños, o el genocidio. E inmediatamente surge la pregunta.

— ¿Pero ¿cómo quiere usted obtener la respuesta a tal pregunta?

—Es sencillo. Pregúntese quién puede responderla. ¿Existe en este mundo un solo hombre, en tanto que simplemente hombre, que posea la respuesta?

—Improbable.

—Y, sin embargo, hace usted la pregunta. Entonces, ¿a quién se la hace?

—A Dios.

—Es evidente.

(…)

GUITTON, JEAN.  Mi testamento filosófico.

Encuentro. Madrid, 2009, pp. 94-99.

 



[1]  Beato místico y erudito flamenco (1293-1381).


Fecha Publicación: 2017-03-10T14:21:00.001-08:00

¡CUARESMA, TIEMPO DE EJERCICIOS ESPIRITUALES!

La Cuaresma es la campanada de la misericordia de Jesús, nuestro Dios
humanado. La Iglesia, sabia pedagoga milenaria, nos conduce en verdad,
firmeza, amor por caminos, de oración, esfuerzo, compromiso. Poco a
poco vamos subiendo a la Cima del Calvario, para acompañar a Jesús, en
su hora, la de la cruz, la del olvido de sí, la del amor total. Es el
tiempo oportuno, el tiempo de gracia, el de la conversión, como aquel
primer día de estreno, o el final, pero el que nos sorprende y nos
inunda de sol radiante, todo se hace paz, sinceridad, transparencia,
humildad, paz, amor.


¡Cuánto bien para el alma las charlas cuaresmales, los Ejercicios
Espirituales en la vida, de las parroquias, los movimientos…!
Acabo de gozar de los brindados por la parroquia Corazón de Jesús de
Pamplona, por Iturrama. De lunes a viernes, de 8 a 9 de la noche,
dando la posibilidad de iniciarlos con la Santa Misa y prolongarlos
con la Exposición del Santísimo. Cada noche, los puntos de meditación
propuestos como chispas radiantes de luz y calor por la Hermana
Shirley Barillas de las ECR, con excelentes textos, muy fieles a san
Ignacio y muy cercanos a las necesidades de nuestro mundo.


Gracias, sacerdotes responsables de la parroquia; gracias, comunidad
parroquial en movimiento, por acoger a los 200 participantes que se
han sentido enganchados por el amor de Cristo, animados a retomar el
camino de la conversión, mirando al Cristo de la cruz y al Dios
humanado escondido y manifestado en el Santísimo, presentado vivamente
en la entrañable imagen casi juguetona y maternal de María con su
Niño.


Fecha Publicación: 2017-03-10T00:46:00.001-08:00

Panamá, una JMJ en 2019 al calor de enero

Publicado el 03.02.2017 Vida Nueva

"Solo hay una razón climática", explica el arzobispo a Vida Nueva sobre el cambio de fechas

papa Francisco JMJ Cracovia 2016 encuentro final con los voluntarios 31 julio 2016

En Cracovia, un voluntario entrega al Papa una camiseta de la JMJ Panamá 2019

JOSÉ LUIS CELADA | Como ya adelantábamos en el número anterior, la próxima Jornada Mundial de la Juventud (JMJ), prevista para 2019 en Panamá, no tendrá lugar en julio o agosto. En contra de lo habitual, el Comité Organizador Local ha decidido que este encuentro se celebre del 22 al 27 de enero, coincidiendo con el verano en la región. La razón para establecer tales fechas es simplemente "climática", reconoce a Vida Nueva el arzobispo de Panamá.

Según José Domingo Ulloa, el cambio acordado permitirá "garantizar un ambiente propicio para el desarrollo de este evento mundial, para que quienes asistan puedan hacerlo en las mejores condiciones posibles".

En conversación con Vida Nueva, el prelado centroamericano admite que, por entonces, "en otros lugares en el mundo no es época de vacaciones", por lo que muchos jóvenes difícilmente podrán asistir a la cita. Sin embargo, se muestra convencido de que "nuestra juventud es muy creativa y buscará los mecanismos para participar y compartir con nosotros en Panamá esta próxima Jornada, donde los esperamos con el calor y el cariño de la juventud y el pueblo panameños".

Y así lo recordaba Ulloa el pasado enero. Tras agradecer al papa Francisco la elección de su sede para acoger la JMJ, subrayaba que "Panamá los espera con el corazón y los brazos abiertos para compartir la fe, para sentirnos Iglesia, aportando cada uno su riqueza étnica y cultural en esta gran fiesta espiritual, donde mostraremos al mundo el rostro joven de una Iglesia católica en salida, dispuesta a ser lío para anunciar la alegría del Evangelio, a los alejados y excluidos, a los que se encuentran en las periferias existenciales y geográficas".

"Queremos decirles a los jóvenes del mundo –insiste en declaraciones a este semanario– que se organicen, que se preparen porque aquí los espera un país y una región que desean compartir la fe en Jesucristo, siempre de la mano de la Virgen María". Ella es la protagonista del lema elegido para esta JMJ –"He aquí la esclava del Señor, hágase en mí según tu Palabra" (Lc 1, 38)–, una oportunidad para la Arquidiócesis de Panamá, que ora y trabaja ya desde ahora para que sea "un envío renovador para la Iglesia católica y el mundo entero


Nuncio En Panamá

Fecha de publicación 6/Marzo/2017

De camino a Roma, el Nuncio Apostólico de su Santidad en Panamá, el excelentísimo y reverendísimo. Mons. Andrés Carrascosa Coso, realizó una parada en Pamplona para saludar a Mons. Francisco Pérez, con el que guarda una gran amistad desde antes de de ser sacerdote. Aprovechando esta visita, el semanario La Verdad charló con él sobre la próxima Jornada Mundial de la Juventud, que se celebrará en enero del 2019 en Panamá.

¿Cómo van los preparativos de la JMJ?
Se nos está pasando el susto, porque el 31 de julio el Papa nos dio la noticia y nos cayó la responsabilidad de organizar un acto de semejante magnitud.
Estamos preparando todo y trabajando, pero al mismo tiempo ha coincidido con que el Papa ha reestructurado la Curia Romana. El Pontificio Consejo de Laicos que organizaba la JMJ ya no existe. Ahora es un Dicasterio nuevo, el Dicasterio de Laicos Familia y Vida, con un presidente que no estaba en la Curia, que era el Obispo de Dallas, que ha tenido que llegar y ponerse al día de todo. Además, nada más llegar lo nombraron Cardenal. Todo ha sido como una carrera de obstáculos. El Cardenal hace reuniones cada dos meses, unas veces en Roma y otras en Panamá.
Se están montando las comisiones, se está empezando a trabajar con otras conferencias episcopales que ya se han hecho presentes, como Australia. Han viajado a Polonia para informarse sobre asuntos de organización, seguridad, alojamiento, etc. Y han tenido la visita de personas claves de la organización de la JMJ de Madrid 2011.

¿Y ahora en qué están centrados?
Ahora lo que se prepara es la transmisión de la Cruz, donde los jóvenes de Polonia pasan la Cruz de la JMJ a los jóvenes de Panamá. El acto tendrá lugar en la Plaza de San Pedro, donde una delegación le cede la Cruz a la otra delegación, delante del Papa. Hablaban los Obispos sobre que, además de los jóvenes panameños, querían que hubiese jóvenes de otros países de Centro América. El Papa ha indicado que, en esta peregrinación de la Cruz, quiere que vaya también a Cuba, para involucrar a unos jóvenes que no han tenido la oportunidad de participar.

¿Por qué cree que el Santo Padre eligió Panamá para celebrar la próxima Jornada Mundial de la Juventud?
Ha sido una decisión personal del Papa. Eso que el Papa dice de las periferias se lo cree. Quizás no era la candidatura técnicamente más preparada, pero América Central es una región que el Papa tiene claro que no hubiera tenido ninguna posibilidad y nos la ha querido dar. Está claro que es un evento que se realiza en Panamá, pero que es para toda América Central. América Central nunca hubiera tenido una JMJ. Comentaba con el Papa que ha habido dos Jornadas en América del Norte, en Denver en el 1993 y en Toronto en 2002, y dos en América del Sur, en Buenos Aires en 1987 y en Río de Janeiro en 2013, pero ninguna en América Central. Le ha tocado a una región que ha pasado mucho, guerras muy sangrientas como la de Nicaragua, el Salvador o Guatemala. Le ha tocado a una juventud del interior, que no hubiera tenido nunca la posibilidad de ir a una JMJ.
Por otra parte los tiempos son los que son, el clima es el que es y la realidad de Iglesia es la que es. Tengo que resaltar que el Papa me comentó que le había sorprendido mucho que la solicitud fuera hecha por 6 conferencia episcopales.

¿Por qué se ha elegido el mes de enero para celebrar la JMJ?
Los obispos le escribieron una carta al Santo Padre para decirle que si se hacía en Panamá había que tener en cuenta la climatología, no podría hacerse en verano, porque es época de muchas lluvias. En Panamá llueve de abril a diciembre, con un centro lluvioso de julio a agosto, con lo cual sería imposible hacerla en las fechas habituales. Lo que ha pasado es que en América Latina, mayoritariamente tiene vacaciones de enero a febrero, pero América Latina ha participado en todas la JMJ sin estar de vacaciones. No pasa nada porque por una vez se haga cuando es vacación en este territorio. Esto, obviamente, pone dificultades a Europa y Estados Unidos, pero la Iglesia es universal y en este aspecto es bueno tener claro que hay que dividir. Para un joven de Centro América venir a Europa supone un gran esfuerzo. Tiene que trabajar mucho para ahorrar y poder viajar hasta allí.

¿Cómo es la juventud panameña?
Panamá es un país muy religioso, como lo es toda América Central. El otro día clausuraba el Encuentro Nacional de Jóvenes donde participaron 8.500. Fueron cuatro días de una gran fe viva. Es un país muy bonito, donde los obispos están muy cerca de la gente, muy cerca de los jóvenes, cosa que llama mucho la atención a los predicadores que vinieron de otros países. Es una juventud con vitalizad en la fe. Tú llegas a las iglesias y está llena de gente joven. Ahora mismo, están con el desafío de prepararse para la JMJ. Están intentando aprender otros idiomas para poder acoger a jóvenes de otros países.

¿Nos puede dar alguna cifra sobre los jóvenes que acudirán a la JMJ?
No, aun es muy pronto para saber cuántos jóvenes se inscribirán en la Jornada. Pensamos en los inscritos. A mí no me gusta hablar de participantes, porque habrá muchos que participen en la Misa de clausura o en otros actos sin estar inscritos. Lo importante es la gente que se apunta, a la que hay que buscarle alojamiento, comida, etc. Hay que trabajar por ellos, teniendo siempre en cuenta que habrá un abanico muy amplio de jóvenes que vendrán de regiones cercanas a actos puntuales.

¿Cómo será la JMJ de Panamá?
Tenemos la idea de que sea un JMJ sencilla. Panamá no tiene que ponerse a hacer la competencia a nadie. Somos lo que somos y compartiremos lo que somos, sin grandes pretensiones. Los que vengan compartirán sus vidas con gente sencilla, gente muy maja, gente de fe. El país lo está viviendo como una gracia que nos ha concedido el Papa. El Santo Padre tiene muy claro que quiere que sea una jornada sencilla, que de oportunidad a esta gente sencilla y que será un compartir la fe desde esa realidad.
Por otra parte los panameños tienen una alegría muy grande ya que los tres temas elegidos por el Papa para la JMJ están relacionados con la Santísima Virgen. Ha cogido el presente, el pasado y la apertura al futuro con tres frases de la Virgen María. Y ha creado esta alegría porque Panamá es la primera Diócesis creada sobre tierra firme americana. En el año 2013 celebramos los 500 años de vida. Y el nombre de la Diócesis está ligado a la imagen que Vasco Núñez de Balboa llevaba cuando llegó, Santa María la Antigua. Una imagen que, según me contó un historiador, llevaba porque era la patrona del pueblito donde nació su madre. Hay una alegría de decir que el Papa nos encamina a una realidad que nosotros somos, una Iglesia que nació de la mano de la Virgen.
La JMJ será el acontecimiento más grande que haya sucedido en este país desde su fundación, un país con 4.000.000 de habitantes.

¿Las autoridades del Panamá están ayudando con la organización de la JMJ?
Sí, muchísimo. El presidente de de Panamá, Juan Carlos Varela, está encantado con que la JMJ se vaya a celebrar en Panamá. Dos de los tres hijos del presidente han participado en estas jornadas, por lo que está mostrando su apoyo en todo. Cree que es una gran oportunidad para este país, especialmente para los jóvenes. Han valorado la elección de Panamá como una distinción a un pueblo de fe, de valores, comprometido con la honestidad y la justicia social.

¿Cómo está la seguridad del país?
Panamá es un país muy seguro. Casi no se producen homicidios y los pocos que hay son ajustes de cuentas por temas de droga. Hasta hace poco, si se producía un homicidio, era un acontecimiento tan raro que salía en portada en la prensa nacional. Se puede caminar por la calle con toda tranquilidad, incluso por la noche.

Antes de terminar, ¿cómo se encuentra el Cardenal José Luis Lacunza?
El único cardenal panameño en 500 años es el Cardenal Lacunza, nacido en Pamplona. Él está muy bien y he aprovechado esta visita a Pamplona para saludar a su familia, a la que conozco de las veces que han venido a Panamá.

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Fecha Publicación: 2017-03-08T23:43:00.001-08:00

Entrevista
David Arratibel

"Esta película me ha servido para desanudar el conflicto con mi familia"

El director pamplonés David Arratibel presentó ayer 'Converso' en la sección oficial del Punto de Vista. La película, que vuelve a pasarse hoy a las 20 horas, nace de la conversión de su madre y hermanas al catolicismo

David Arratibel comenzó el miércoles a ver Converso en las primeras filas de la Sala de Cámara del Baluarte y lo terminó en las últimas. Estrenaba una película en la que se desnuda no solo a sí mismo, sino a toda su familia, y además en su ciudad, y en el festival que lo ha formado como cineasta. Hacía diez años que un navarro no competía en la sección oficial del Punto de Vista. La presión era mucha, así que se refugió en las butacas traseras, junto a un grupo de jóvenes. También porque le intrigaba ver su reacción. Cuando dieron la luz, los chavales se asombraron de que Arratibel había saltado de la pantalla a su lado. Le dieron la enhorabuena, y le hicieron una pregunta: "¿Tú te has convertido?". La película nació cuando en un periodo de menos de dos años sus dos hermanas y su madre, la exalcaldesa de Burlada y parlamentaria del PSN Pilar Aramburo, se convirtieron al catolicismo, cada una por un camino distinto. Aquello abrió un conflicto entre David y el resto de la familia que ahora la película trata de cerrar; porque el protagonismo, en realidad, no es de ellas, sino de él, que intenta entenderse a sí mismo. La sala, prácticamente llena, le premió ayer con una ovación. La película participará después en el Festival de Málaga y será distribuida por Márgenes.

¿Por qué dedica la película a su padre, que falleció hace años y es el único que no aparece?


Nunca pensé que en esta película acabara apareciendo mi padre. Cuando empiezas a indagar en la familia sabes dónde empiezas pero no dónde acabas. La muerte de mi padre, cuando yo tenía veintipocos años, fue muy prematura. Como había sido una familia muy traumática, con muchos conflictos, como se intuye en la película, con mis padres había muchas conversaciones pendientes que con veinte años no tienes. Con cuarenta las he podido tener con mi madre. Cuando mi hermana me dice: "Tú y yo tenemos una unión muy animal, porque tú y yo hemos sufrido mucho juntos", me doy cuenta que hay otro tema, la eterna conversación pendiente es la que tengo con mi padre.


Luego está su tía.


Mi tía, por parte paterna, siempre me decía: "Tenemos que hablar algún día". Y cuando estoy terminando la película pienso que la manera de afrontar la conversación pendiente con mi padre es a través de ella. Entonces le llamo, le grabo la conversación sin que lo sepa (se enfadó un montón) pero a mí esta película me ha servido para desanudar el conflicto con mi familia materna. Y con la paterna al menos he movido la primera pieza con mi tía. Tras la primera proyección de la película en la Filmoteca me di un abrazo con mi tía que sentía que me lo daba con mi padre.


Parece que la propia película le va dando las claves, como cuando su hermana le dice: "Solo por lo que hemos hablado vale la pena esta película".


Ese momento es el que yo me dí cuenta de que la película había cambiado. Yo empiezo a grabar de manera torpe, porque no sabía cómo abordar el tema. A mi hermana yo le grabo con un formato entrevista pero hablando con ella me doy cuenta de que es una conversación y no una entrevista.


Al final hablando se entiende la gente, ¿tan sencillo como eso?


Sí. Yo estaba intentando entender lo que les había pasado a ellos para admitirlo, o entenderlo, y ubicarlo en mi estructura afectiva, psicológica, familiar. Pero me di cuenta que el no haberlo hablado hasta entonces no era un problema de que no me lo habían explicado, era un problema mío de cómo lo he afrontado yo. Irremediablemente tú te sientes excluido y sientes un agobio tremendo. En vez de intentar analizar de dónde te viene ese agobio, les niegas a ellos y les cuestionas, cuando en realidad te estás poniendo un espejo y te dices: "¿Qué está pasando conmigo?".


¿A cuánto le ha ido el pulso en el pase?


A mil. El pacto con mi familia era que si no estaban de acuerdo con el más mínimo contenido la película se borraba. Pero cuando ellos dieron su visto bueno, lo más "amenazante" era que la película fuera al festival de Donosti. No teníamos ni idea de si iba a Cádiz, a Lima, o donde sea. Pero, claro, la primera en Baluarte. La exposición pública no es lo mismo en Cádiz o en Irán o en la plaza de tu pueblo. Eso me daba mucho pudor. Pero ellas quedan muy bien en la película. Y para los creyentes es una peli que les reconforta, me ha venido gente llorando después.
Gente no creyente también estaba emocionada.


La gente no creyente se queda con la parte que yo he vivido, que es el conflicto familiar.


Seguramente sea la película con más diálogos en lo que llevamos de festival, pero también hay un lenguaje no verbal en esos segundos previos de las charlas, en cómo manosea nerviosa un boli su madre, o su hermana un cajón, ¿quería remarcarlo?Quería que se entendiera que el dispositivo de rodaje era muy íntimo, que estábamos a gusto, tranquilos, que en el set de rodaje no había nadie. Eso quería que se transmitiera. De hecho hay dos cámaras que están rodando la escena y luego hay una tercera que la poníamos con el equipo detrás de todo y ellos se iban.

 

También hay partes de humor. Por momentos era casi como un Ocho apellidos vascos entre un religioso y un ateo


Sí, tiene ese punto. ¡Es que nos hemos reído haciéndolo! ¿Tú sabes lo dramático que era esto? De todas maneras cuando se reía la gente en la sala me daba impresión.


¿Le ha cambiado algo?


Me he dado cuenta de que tampoco yo tenía un rechazo concreto con la fe católica. Sigo teniendo la misma visión, que es que yo no tengo la necesidad de lo trascendental, y respectoa la iglesia católica creo que hay ahí gente maravillosa, igual que gente super cuestionable. En nombre de la fe y de la iglesia se han hecho barbaridades, ¿y en nombre de la democracia, que la defendemos todos a pie juntillas? Cualquier idea grande lleva consigo un montón de mierda asociada.


¿Para remontarse al verdadero inicio de la película hay que situarse diez años atrás en los cines Yamaguchi?


Sí, cuando vi en el Punto de Vista Los diarios de Perlov, una peli de un profesor de cine israelí que en el año 73 decide que no va a grabar más cine, se compra una cámara y empieza a hacer unos diarios durante diez años con lo que ve por su ventana, lo cotidiano, sus hijas, a su familia, lo que se ve por televisión... A mí aquello me dejó hipnotizado. Y cuando salí le dije a mi amigo con el que me chupaba todo el Punto de Vista: "Me voy a pillar una cámara". Ahí empecé a hacer unos diarios. Tengo un montón de metraje que ahí está. Así empezó un poco la cuestión. La gente que no tiene contacto con este tipo de cine se quedan alucinados de que haga una película en mi casa con mi familia. Nosotros sabemos que existe este tipo de cine, es algo que me surge en Punto de Vista. Yo no he hecho otra cosa que ver películas en Punto de Vista.


Cuando prsentó aquella protopelicula de Converso hace dos años en la Filmoteca ya decía que no estaba terminada, desde entonces la ha seguido manoseando. ¿Es difícil poner el punto final?


Totalmente. Aún le metería un par de cosillas. Hemos hecho veintidos montajes diferentes de esta película. De repente, cuando la peli ya estaba medio terminada les dije que no se veía el proceso del acercamiento en la familia. No sabía cómo hacer eso. ¿Cómo lo haces, con un plano final todos abrazados? Eso es de una obviedad que no me gustaba nada.


Y se sacó la canción final todos juntos.


Desde hace mogollón de años teníamos pendiente hacer una polifonía juntos, porque ellos cantan muy bien y yo canto, pero no tengo formación musical. De hecho el grupo de whatsapp de nuestra familia se llama "Polifonías en familia". Cuando estaba con la idea de cómo representar esa armonia entre familia me dije: "Joe, ¡cantando!". Les propongo esa canción, de Tomas Luis de Victoria, una locura de armonía, mi cuñado me decía que era imposible. Nos lo curramos mogollón y para mí era la metáfora. El organo es la metáfora de la iglesia, porque el viento del Espíritu Santo suena por todos los tubos y genera una armonía que es como la de la iglesia entre todos los creyentes. Qué mejor metáfora que tratar de tener una armonía sin ningún instrumento, con nuestras voces.


LARGOMETRAJES
Converso

País: España
Año: 2017
Duración: 61'
Dirección: David Arratibel http://www.puntodevistafestival.com/es/ficha_pelicula.asp?IdPeli=537

Sinopsis

Una película sobre un órgano de iglesia, la familia, la armonía y algo más difícil todavía: la fe. Conceptos más o menos básicos desde los que intentar explicar algo tan profundo como inefable: las hermanas del director se convierten de repente al catolicismo y el cineasta trata de aprehender qué hay detrás de ese mecanismo de transformación personal. Desmontando con inteligencia el formato clásico del documental de entrevistas (no olvidemos el doble juego del título, Converso viene también del verbo conversar), el director se sienta en una silla que convierte en confesionario de los otros y en el suyo propio al lanzar preguntas ante un espejo que no es otro que el espejo de casa. Film de familia con búsqueda personal y con un gran interrogante cinematográfico: Si el Espíritu Santo entra en nuestra casa, ¿es posible hacer una película sobre él?

http://cultura.elpais.com/cultura/2017/03/08/actualidad/1488996375_659121.html


Fecha Publicación: 2017-03-08T07:16:00.001-08:00

Sin quitar ningún mérito a su hermano Antonio, y cuyos poemas me encantan, quiero compartir los bellos poemas de Manuel, denostado y olvidado por la progresía cultural. Me parecen fundamentales no solo por su estética sino por captar la identidad y misión de España en la historia.

CASTILLA
El ciego sol se estrella
en las duras aristas de las armas,
llaga de luz los petos y espaldares
y flamea en las puntas de las lanzas.
El ciego sol, la sed y la fatiga
Por la terrible estepa castellana,
al destierro, con doce de los suyos
-polvo, sudor y hierro- el Cid cabalga.
Cerrado está el mesón a piedra y lodo.
Nadie responde... Al pomo de la espada
y al cuento de las picas el postigo
va a ceder ¡Quema el sol, el aire abrasa!
A los terribles golpes
de eco ronco, una voz pura, de plata
y de cristal, responde... Hay una niña
muy débil y muy blanca
en el umbral. Es toda
ojos azules, y en los ojos. lágrimas.
Oro pálido nimba
su carita curiosa y asustada.
"Buen Cid, pasad. El rey nos dará muerte,
arruinará la casa
y sembrará de sal el pobre campo
que mi padre trabaja...
Idos. El cielo os colme de venturas...
¡En nuestro mal, oh Cid, no ganáis nada!"
Calla la niña y llora sin gemido...
Un sollozo infantil cruza la escuadra
de feroces guerreros,
y una voz inflexible grita: "¡En marcha!"
El ciego sol, la sed y la fatiga...
Por la terrible estepa castellana,
al destierro, con doce de los suyos
-polvo, sudor y hierro- el Cid cabalga.

EL CABALLERO DE LA MANO EN EL PECHO (EL GRECO)
Este desconocido es un cristiano
de serio porte y negra vestidura,
donde brilla no más la empuñadura,
de su admirable estoque toledano.

Severa faz de palidez de lirio
surge de la golilla escarolada,
por la luz interior, iluminada,
de un macilento y religioso cirio.

Aunque sólo de Dios temores sabe,
porque el vitando hervor no le apasione
del mundano placer perecedero,

en un gesto piadoso, y noble, y grave,
la mano abierta sobre el pecho pone,
como una disciplina, el caballero.

España[1]

  Como ola irresistible, los corceles 
de Arabia corren por la España toda, 
y bajo un mar de blancos alquiceles, 
se hunde la vieja monarquía goda. 
De las risueñas márgenes del Turia, 
a las enhiestas cumbres de Cantabria 
¿quién detendrá la musulmana furia? 
¿Quién, de la Fe cristiana 
asistido no más con fiero brío, 
encenderá en la noche la mañana, 
echará atrás el río 
y hará del vendaval la injuria vana? 
Un hombre fue, sobre el peñasco ingente 
que la ayuda de Dios hizo sagrado... 
¡Pelayo! ¡Covadonga! Allí, impotente, 
cayó el esfuerzo musulmán, domado. 
Allí la mar y el río en su carrera 
cesaron invasora. 
  Allí en la noche se engendró la Aurora 
¡y allí nació la España verdadera!

¡España, España, en el crisol fundida 
de ocho siglos guerreros, 
bastión de Europa, en ellos defendida 
de la oriental barbarie de los fieros 
africanos... España fuerte y pura, 
celosa de las patrias libertades, 
España de Rodrigo y de la Jura, 
España militar, España dura, 
España de las yermas soledades! [36] 
Pastora en la montaña, labradora 
en los valles profundos... 
¡España aventurera y soñadora, 
a caza de imposibles y de Mundos! 
¡España de la gesta bizantina! 
España de los nobles comuneros; 
España de la gracia levantina, 
España de los vascos marineros... 
España campesina y traginera. 
España de castillos y leones. 
¡España de los fuertes galeones, 
que siguieron al Sol en su carrera!...

Envío

 Si alguien pregunta un día 
qué hizo España, decid: Resistió al moro, 
redondeó la Tierra, y trajo el oro 
de donde el Sol poniente lo escondía. 
  Todo eso fue, y pasó... No importa. 
Pero, 
mañana, –¡hoy mismo ya!– nadie se oponga 
a que grite valiente a los destinos: «¡Quiero!» 
Y a que ese «quiero» sea su nueva Covadonga.

Los conquistadores

  Como creyeron, solos, lo increíble 
sucedió; que los límites del sueño 
traspasaron, y el mar, y el imposible. 
...Y es todo elogio a su valor, pequeño.

  Y el poema en su nombre. Todavía 
decir Cortés, Pizarro o Alvarado, 
contiene más grandeza y más poesía, 
de cuanto en este mundo se ha rimado.

  Capitanes de ensueño y de quimera, 
rompiendo para siempre el horizonte, 
persiguieron al sol en su carrera.

  Y el mar –alzado hasta los cielos–, monte 
es, entre ambas Españas, 
sólo digno cantor de sus hazañas

Con toíto lo que puede
el Señor del Gran Poder,
me dijo que no podía
curarme de tu querer.

¡Ay Maresita del Carmen!
¡Qué pena tan grande es
estar juntito del agua
y no poderla beber!

Andrés Amorós 2015-07-19 http://www.libertaddigital.com/cultura/libros/2015-07-19/el-gobierno-de-carmena-plantea-quitar-la-placa-de-la-calle-manuel-machado-la-plenitud-del-modernismo-1276553051/

La extraordinaria fama de Antonio Machado ha oscurecido injustamente la de su hermano Manuel (1874-1947), un poeta extraordinario. Sevillano, como su hermano, fue siempre fiel a la raíz popular andaluza y a la influencia del modernismo. A eso se une un tono personal, muchas veces decadentista, desengañado y escéptico. Políticamente, se consideraba un liberal romántico. A diferencia de su hermano, se declaró partidario del Movimiento Nacional.

Se cuenta que, una vez, fue a oír cantar flamenco y escuchó, con asombro, que la letra de la canción era suya. Al preguntar al cantaor quién era el autor de la letra, le contestó que se trataba de una copla popular. La anécdota es significativa para mostrar su profunda compenetración con el alma de su pueblo. A la vez, es el poeta español que mejor representa la plenitud del modernismo.

Manuel Machado

En su poesía, todos elogian la ligereza, la agilidad, la gracia. Pero no hay que quedarse en lo externo. Dámaso Alonso subrayó la gravedad, la hondura de su poesía, por debajo de su aparente ligereza.

http://s.libertaddigital.com/2015/07/17/468/0/ManuelMachado.jpgLos lectores de Valle-Inclán conocen bien a Alejandro Sawa, el modelo del patético Max Estrella de Luces de bohemia. Manuel Machado le dedicó un epitafio impresionante, de concisión clásica, que comienza así:

"Jamás hombre más nacido /para el placer, fue al dolor / más derecho. / Jamás ninguno ha caído / con facha de vencedor / tan deshecho".

 Vicente BQ · Universidad de Santiago de Compostela

Es conocida la anécdota de Borges cuando le preguntaron sobre Machado, refiriéndose a Antonio, y Borges señaló lo bueno que era Manuel Machado, Cuando el periodista le aclaró que se refería a Antonio, Borges le dijo eso de "Ah, pero ¿Manuel tenía un hermano?" Manuel Machado, gracias Andrés Amorós por recordarlo, era un gran poeta, más apegado a la estética modernista que su hermano, enorme poeta también. Y cuando quería sonar épico, también sonaba como con los versos de "sangre, sudor y hierro, el Cid cabalga", un poema alejado del mito y apegado a la cruda realidad de la España de su tiempo: hambre y miseria que condujeron a una guerra fraticida. Si negamos la calle a Manuel Machado o a Agustín de Foxá, ¿no habremos de negarle esa calle a Miguel Hernández o al propio Antonio Machado que, en tiempos de guerra llega a escribir sobre Líster una majadería semejante como la de "si mi pluma valiera tu pistola"? Seamos sensatos que Foxá y Machado, Manuel, con sus versos hicieron hermosa nuestra lengua; lo mismo que Miguel, lo mismo que Antonio.

 

 



[1] Épica española: Fiesta de la Raza · Teatro Real de Madrid · 12 octubre 1924 Poesía de D. Manuel Machado, leída por D. Samuel Crespo

 


Fecha Publicación: 2017-03-06T04:49:00.001-08:00




El beato Marcos de Aviano es un personaje importante dentro de la historia de la Iglesia. Primero fue un gran santo. En sus predicaciones a lo largo de diversos países de Europa, reunía decenas de miles de oyentes y Dios hacía muchísimos milagros por su intercesión. Después de sus prédicas, les inculcaba a todos a pensar en sus pecados, hacer un acto de contrición y recibir con fe la bendición. Y Dios hacía en todas partes maravillas

Obra del P. Ángel Peña


ÍNDICE GENERAL

 

INTRODUCCIÓN

CAPÍTULO PRIMERO: INFANCIA Y VIDA RELIGIOSA

Sus primeros años.

Hermanos menores capuchinos.

Vida religiosa.

Fray Francisco de Bagnone.

Acto de contrición.

Bendición a distancia.

Misionero apostólico.

CAPÍTULO SEGUNDO: APÓSTOL DE EUROPA

Milagros por doquier.

Apostolado en el Tirol.

En Mónaco (Baviera).

En otros lugares de Alemania.

Bérgamo, Milán y Turín.

En Francia.

En Flandes.

En Milán y Flandes.

En Alemania de nuevo.

En Suiza.

Año 1682.

Confesor del Emperador.

CAPÍTULO TERCERO: SALVADOR DE EUROPA

El asedio de Viena.

La batalla de Viena.

La victoria.

Continúa la campaña.

Campañas militares.

Apostolado en Schio.

Toma de Buda.

Toma de Belgrado y paz.

CAPÍTULO CUARTO: HACIA LA ETERNIDAD

Apostolado en sus últimos años.

Dones sobrenaturales.

Su muerte.

Milagros después de su muerte.

CONCLUSIÓN

BIBLIOGRAFÍA

  

INTRODUCCIÓN

 

El beato Marcos de Aviano es un personaje importante dentro de la historia de la Iglesia. Primero fue un gran santo. En sus predicaciones a lo largo de diversos países de Europa, reunía decenas de miles de oyentes y Dios hacía muchísimos milagros por su intercesión. Después de sus prédicas, les inculcaba a todos a pensar en sus pecados, hacer un acto de contrición y recibir con fe la bendición. Y Dios hacía en todas partes maravillas.

 

Por otra parte, en esos tiempos en que los turcos otomanos invadían Europa, el emperador de Austria le pidió al Papa que se lo enviara para animar a las tropas y así se convirtió en capellán de los ejércitos del emperador. Con su presencia, oraciones y directrices, se consiguió la victoria contra los turcos en el sitio de Viena y en otras ciudades de Hungría, incluso en Belgrado.

 

Fue consejero del emperador, amigo y confidente; un hombre polifacético, pero sobre todo un hombre santo, que recibía mensajes de Dios que, a veces, eran verdaderas profecías. Por otra parte, fue un pacificador extraordinario. No sólo puso unión entre los generales del ejército para emprender juntos las tareas de la guerra, sino que también consiguió la paz entre familias y entre ciudades. En Saló pudo hacer la paz entre las autoridades eclesiásticas y civiles. En Padua salvó a los judíos, que estaban amenazados de ser masacrados por ciertos rumores esparcidos entre la población de que los judíos habían asesinado a muchos cristianos en la conquista de Buda. Él desmintió los hechos y pacificó a todos.

 

Su biógrafo y compañero en sus viajes apostólicos, el padre Cosme de Castelfranco, afirmó que era un verdadero santo por su vida penitente y austera. Cuando estaba en su convento, se pasaba las noches en oración y, a veces, se quedaba en éxtasis. El padre Cosme en su libro escribió: Yo he oído su confesión muchas veces y puedo testificar que él nunca perdió la gracia de Dios y que entró en la eternidad con su inocencia bautismal.

 

Él decía que era el médico espiritual de Europa. Pero, sobre todo, ha pasado a la historia como el defensor de Europa contra los turcos, que querían dominarla y hacer desaparecer la fe cristiana. Por eso, podemos resumir su vida, diciendo que fue un gran misionero, taumaturgo, diplomático y hasta médico espiritual de Europa.


 SIN OLVIDAR QUE EL CÉLEBRE CAFÉ CAPUCHINO SE DEBE A LA BEBIDA QUE ÉL INVENTÓ PARA CALMAR LA SED Y EL FRÍO DE LAS TROPAS CATÓLICAS.


Nota.- Positio se refiere a Beatificationis et canonizationis servi Dei Marci ab Aviano, Positio super virtutibus, Roma, 1966.

Cosme de Castelfranco hace referencia al libro Vita di Marco d´Aviano, Castelfranco, 2005.



CONCLUSIÓN

 

Después de haber reflexionado sobre la vida del beato Marcos de Aviano, podemos alabar a Dios y considerar que Dios pensó en él desde toda la eternidad y, al llegar el tiempo oportuno, le dio la vida para hacer florecer la fe católica en toda Europa y ser un instrumento divino para rechazar a los turcos otomanos, que amenazaban conquistar Europa y hacer desaparecer nuestra fe. De hecho, en todos los lugares donde dominaban los turcos musulmanes masacraban a los varones, que no se convertían, y se llevaban cautivas a las mujeres y a los niños.

 

Por ello la victoria de Viena fue un golpe a sus deseos de invadir Europa y les hizo replegarse. De otro modo, como decía en voz alta el gran Visir Kara Mustafá en el asedio de Viena, después de Viena y Praga irían a invadir Roma y hacer de la iglesia de San Pedro la caballeriza, destinada a los caballos del sultán de Constantinopla.

 

Marcos de Aviano consiguió la unidad de algunos reyes y príncipes europeos para luchar unidos contra los turcos y se ganó el respeto de todos los europeos con los milagros que Dios hacía por su medio, fortaleciendo así la fe de los católicos, la purificación de las costumbres y la obtención de muchas gracias y bendiciones de Dios para todos.

 

Que Dios sea bendito por la vida de este gran santo. Ojalá que entre todos los santos de nuestra devoción, él sea también uno de nuestros mejores amigos para que, en estos tiempos en que también los enemigos de la fe católica tratan de destruirla, podamos unirnos en la defensa de nuestra fe y consigamos la victoria con la ayuda de Dios. Amén

 

Hermano lector, que Dios te bendiga por medio de María. Y no olvides que tienes un ángel que siempre te acompaña y muchos santos del cielo desean ayudarte en tu camino hacia Dios. Que seas santo, ése mi mejor deseo para ti.

 

 

Tu hermano y amigo del Perú.

P. Ángel Peña O.A.R.

Agustino recoleto

 


Fecha Publicación: 2017-03-06T04:37:00.001-08:00

 Nadie como el P. Georg Schurhammer escribió sobre el santo navarro. Su obra fue publicada como Francisco Javier, su vida y su tiempo, en 4 tomos por la  Editorial del Gobierno de Navarra y la Compañía de Jesús, Pamplona, 1992. El principal biógrafo de san Francisco Javier fue destinado por sus superiores jesuitas a la misión de la India allá por 1908 y, antes de ser sacerdote, cayó en un agotamiento nervioso del que parecía que no podría recuperarse fácilmente. Los médicos le aconsejaron volver a Europa. Entonces hizo una promesa: Si recuperaba la salud y llegaba el sacerdocio, escribiría una vida científica de san Francisco Javier. De hecho recuperó la salud y durante el resto de su vida fue el más sano y fuerte en las Comunidades en que vivió. Reconoció que su salud recobrada se debía a san Francisco Javier, a quien le había pedido la salud, y sólo le quedó cumplir la promesa de escribir su vida; lo que hizo con mucho agrado y tesón, aun sin ver la publicación de su último tomo por la editorial Herder en 1973; había fallecido en 1971.

Poco antes de su muerte encomendó al Javier Recondo, SJ, "resumir su obra" que actualizada y puesta al día se convirtió en  San Francisco Javier. Vida y obra, BAC, Madrid, 1040 pp

Les comparto la vida bien fundamentada en la historia, escrita con devoción y que se lee de un tirón, como suele hacer mi admirado y gran amigo, P. Ángel Peña

Os comparto su introducción, índice y conclusión. Quien desee todo el libro: http://www.libroscatolicos.org/index2.htm

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La vida de san Francisco Javierapóstol de las indias, es una vida llena de emoción. Fue un santo de carácter fuerte, de decisiones firmes y que supo ganarse el cariño y aprecio de los que lo conocieron. Su fe en la providencia de Dios le hizo arrostrar los viajes más peligrosos y las empresas más difíciles, expuesto a peligros de ladrones, de tempestades del mar y de enemigos que lo buscaban para matarlo.

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La vida de san Francisco Javier, apóstol de las indias, es una vida llena de emoción. Fue un santo de carácter fuerte, de decisiones firmes y que supo ganarse el cariño y aprecio de los que lo conocieron. Su fe en la providencia de Dios le hizo arrostrar los viajes más peligrosos y las empresas más difíciles, expuesto a peligros de ladrones, de tempestades del mar y de enemigos que lo buscaban para matarlo.

Dios le dio muchos carismas para desempeñar su ministerio apostólico. Tuvo el don de hacer milagros y el don del conocimiento sobrenatural. Todos lo llamaban el padre santo, incluso los paganos y musulmanes.

Aprendió diversas lenguas indígenas para poder evangelizar y tradujo las verdades de la fe a esas lenguas: malabar, tamil, malayo, japonés… Su apostolado se dirigía especialmente a los niños y a los enfermos. A los niños les hacía repetir cantando de memoria, los puntos de la doctrina cristiana y les pedía que se los enseñaran a sus padres. Incluso los enviaba con su rosario o un crucifijo a orar por los enfermos y éstos se sanaban.

Con su espíritu misionero llegó hasta el Japón y murió a las puertas de China. Es considerado con razón el apóstol de las Indias y el gigante de la historia de las misiones. La Iglesia lo ha nombrado, en unión con santa Teresita del Niño Jesús, patrono de las misiones.

 

 

 

Después de haber leído la vida de san Francisco Javier nos mueve un sentimiento de acción de gracias a Dios por la vida de este santo que ha dejado huellas profundas en las misiones de la Iglesia y que nos anima en nuestro espíritu misionero. Todos debemos ser misioneros, aunque sea a través de nuestra oración y del ofrecimiento generoso de nuestros sufrimientos. Pero también podemos serlo con nuestro ejemplo y con los consejos que podemos dar a los demás. Es una obligación de todo cristiano compartir su fe y no guardársela solamente para él solo.

 

INTRODUCCIÓN

  1. Sus padres.
  2. El castillo.
  3. Anexión de Navarra.
  4. En la universidad de París.
  5. San Ignacio de Loyola.
  6. Amenaza protestante.
  7. Viaje a Valencia.
  8. Viaje a Roma.
  9. De nuevo en Venecia.
  10.  En Bolonia.
  11.  De nuevo en Roma.
  12.  Viaje a Portugal.
  13.  Viaje a la India.
  14.  Apostolado en Goa.
  15.  Evangelización de los paravas.
  16.  Profesión religiosa.
  17.  De regreso a los paravas.
  18.  En el reino de Travancor.
  19.  Santo Tomé.
  20.  Apostolado en Malaca.
  21.  Viaje a Amboino.
  22.  Viaje a Maluco.
  23.  Las islas del Moro.
  24.  Regreso a Malaca.
  25.  Regreso a Cochín y Goa.
  26.  Viaje al Japón.
  27.  Visita a Malaca.
  28.  Viaje a Goa.
  29.  Se despide de Goa.
  30.  Última estancia en Malaca.
  31.  Viaje a China.
  32.  Su muerte.
  33.  Dones sobrenaturales.

a) Levitación.  b) conocimiento sobrenatural. 

           c) Don de hacer milagros.  d) Bilocación.

  1.  Amor a Jesús, a María y a los ángeles.
  2.  Cuerpo incorrupto.
  3.  Proceso de canonización.

REFLEXIONES

CONCLUSIÓN

El Señor le concedió a san Francisco Javier dones sobrenaturales para ejercer más eficazmente su ministerio. Pero nos enseña que lo más importante es la fe, porque muchas veces enviaba a los niños de la catequesis a orar por los enfermos y éstos se sanaban. La fe hacia milagros a través de los niños y puede hacerlos también ahora para confirmar la veracidad de nuestra fe.

 

Sintámonos orgullosos de ser católicos y de vivir nuestra fe en plenitud, centrados en Jesús presente en la Eucaristía y en María, nuestra Madre, sin olvidarnos de que un ángel bueno nos acompaña.

 

Que Dios los bendiga por medio de María. Saludos de mi ángel.

Tu hermano y amigo del Perú.

P. Ángel Peña O.A.R.

Parroquia La Caridad

Pueblo Libre - Lima - Perú

Teléfono 00(511)461-5894

BIBLIOGRAFÍA

 


Fecha Publicación: 2017-03-05T14:03:00.001-08:00

CAMINANDO JUNTOS A JAVIER, POR CRISTO, PARA EL MUNDO


¡Qué fácil es caminar en Navarra! Qué fácil echarse a andar por tan bellos parajes, en tan buena compañía, con tan estimulantes metas, con tan motivadora propaganda! No siempre anda uno por aquí –yo suelo estar por el Perú- así que ¡a Javier! En la primera oportunidad, la javierada primera, la de este sábado 3 de marzo. Gracias a todos por haberme ayudado a dar más de 60.000 pasos en los 55 kms.  

La víspera, hasta las 12 de la noche llovía a mares…pero la suerte estaba echada y había que salir y recorrer los 55 kilómetros. El Hermano Atanasio, benedictino curtido en hielos y soles, bien entrenado, sería el guía de los tres andarines. Participamos en la misa de 8 de la mañana, en la parroquia de la Paz, y con el Señor dentro, ¡arrancamos! Un sol espectacular nos saludaba y como que quiso acariciar nuestra marcha. Tiempo de silencio, de contemplación, confidencia amical, revisión de vida, sueños y proyectos, realidades. Poco a poco íbamos sintiendo la compañía de los peregrinos, a pie, en bici, hasta en patinete; solos, de dos en dos, en familias, en grupos parroquiales, de colegios, de movimientos, …pero caminando juntos, navarros, españoles, y hasta de distintos continentes; orando, cantando, charlando, en silencio, contemplando…

Cruzamos el barrio de Iturrama y el campus de la Universidad de Navarra y en una hora nos ponemos en Noaín ( 8ksm.), Monreal (17 Kms), Bosquecito (merendero donde se nos unieron los militantes de Pamplona, reparamos fuerzas, comimos, descansamos), Alto de Loiti (29 km), Venta de Judas (zona de avituallamiento y atención médica, ¡gracias por el masaje que me dejó como nuevo!),  Lumbier, Liédena (40 km), Sangüesa (47 km, ¡formidable acogida en el Monasterio del Sagrado Corazón por las Comendadoras del Espíritu Santo y Josemari Echeverri!, que dispusieron una salita para los militantes de Santa María, y la iglesia para más de doscientos jóvenes de Shoenstatt) , desde aquí, el domingo 4, vamos hasta Javier, rezando y meditando el vía crucis a las 8 de la mañana, hasta culminar con la Santa Misa multitudinaria, animada por don Javier Leoz, responsable de la pastoral de religiosidad popular, quien a pesar del tiempo tan poco apacible fue animando a todos los grupos y fue disponiendo los espíritus para participar de modo activo, entusiasta, en la Eucaristía, presidida por el Sr. Arzobispo, Don Francisco. El pastor de la arquidiócesis de Pamplona-Tudela glosó el lema de la javierada- Caminemos juntos- , invitándonos a poner los ojos en Cristo, el verdadero Camino, dejando los falsos, y seguir los pasos del celoso misionero Javier.

De vuelta a Pamplona, mis palabras son de gratitud. Sin los amigos, sin caminar juntos, quizá ni habría salido…Gracias a vosotros, lo hemos logrado, hemos multiplicado nuestro esfuerzo, uniéndolo al de los miles que han caminado para agradecer, ofrecerse, orar por tantas personas, tantas intenciones…Y ¡soñar con seguir forjando un mundo feliz! Como el que creó Javier, desde Pamplona, París, Roma, Lisboa, Goa…Sanchón, ¡mirando a la China! Por Cristo, la Virgen, el mundo, MÁS, MÁS Y MÁS.

Gracias a la Guía de las Javieradas 2017

La primera javierada ya está cerca. Será el próximo 5 de marzo. Para ayudar a ir "Caminando juntos" – lema de las javieradas de este año -, el semanario diocesano de la Iglesia en Navarra, en colaboración con la delegación diocesana de Misiones del Arzobispado de Pamplona-Tudela acaba de publicar "Javieradas 2017". Se trata de una guía para vivir las javieradas, las peregrinaciones a la cuna de San Francisco Javier, el patrono de las misiones, con consejos útiles, la historia, oraciones para el camino…

Así el peregrino a Javier podrá encontrar una biografía del protagonista de las javieradas y una invitación del Arzobispo de Pamplona a vivirlas como peregrinos de la misericordia. Además de la historia de estas peregrinaciones, encontrará el ideario con los tres encuentros y los 10 valores que articularán una buena vivencia de esta experiencia.

No falta tampoco un mapa de situación de Javier, y las "metas volantes" de los kilómetros que tendrán que recorrer los peregrinos. Instrucciones para la buena marcha de las javieradas, consejos para el caminante e incluso indicaciones de la policía foral navarra para el tráfico y la seguridad vial.

Y, como no podía faltar, puesto que las javieradas no dejan de ser una peregrinación religiosa, oraciones para el camino, los cantos litúrgicos y el viacrucis del peregrino, junto con la Carta que el Papa ha enviado a los jóvenes del mundo para el próximo Sínodo de los Obispos, en la que les dice: "También a ustedes Jesús dirige su mirada y los invita a ir hacia Él. ¿Han encontrado esta mirada, queridos jóvenes? ¿Han escuchado esta voz? ¿Han sentido este impulso a ponerse en camino?".

PRENSA DEL DIARIO DE NAVARRA

http://www.diariodenavarra.es/multimedia/galerias-imagenes/navarra/2017/03/05/misa_la_explanada_del_castillo_javier.html

Una misa multitudinaria oficiada en la explanada del Castillo de Javier ha puesto fin a la primera Javierada de 2017, en la que el arzobispo de Pamplona, Francisco Pérez, ha alertado a los peregrinos sobre el "materialismo" del mundo moderno.

En un día lluvioso en Javier, miles de peregrinos han participado a primera hora de la mañana en el tradicional Viacrucis desde Sangüesa hasta el Castillo de Javier, localidad natal de San Francisco Javier, patrón de Navarra.

En total, se espera que unos 50.000 peregrinos participen este fin de semana y el sábado que viene en las Javieradas, que este año se celebran bajo el lema "Caminando juntos" y con un número de peregrinos algo superior al registrado el año pasado.

En su homilía ante el Castillo de Javier y su basílica, el arzobispo ha advertido de "ese materialismo que llega incluso hasta la misma existencia".

Pérez ha asegurado que, en el mundo de hoy, "se adora a muchos dioses, se adora a muchas cosas, se tiene previsto igual un futuro en el que uno tenga muchas cosas y sin embargo esa adoración es estéril, porque produce frustración, amargura, porque esa no es la verdadera realidad".

"El egoísmo, vivir en el orgullo, vivir en la vanidad, vivir en la avaricia, vivir en la lujuria, son los dioses que hoy parece que son los que liberan", pero sucede "al revés", ya que "están produciendo gravísimos momentos de incertidumbre y están provocando grandes males".

La mayor afluencia de peregrinos a las Javieradas se ha apreciado este año en el aumento de las atenciones realizadas por Cruz Roja, 846 hasta las diez de la noche de ayer, 328 más que en 2016.

Entre las atenciones realizadas figura la de una persona con parada cardiaca que ha fallecido. El paciente ha sido atendido en la carretera de Yesa por el personal médico del puesto de Liédena, que le ha realizado labores de reanimación y desfibrilación durante una hora, sin poder recuperarlo.

El arzobispo de Pamplona ha tenido para él un recuerdo especial en su homilía.

La mayor parte de las intervenciones de Cruz Roja han tenido que ver con ampollas, masajes, lavados, curas, esguinces y atenciones médicas y solo se han realizado tres traslados.

Ha participado en esta primera Javierada 2017 voluntariado de las asambleas locales de Cruz Roja de Buñuel, Burlada, Cintruénigo, Cortes, Lodosa, Mélida-Carcastillo, Mendavia, Pamplona, Sangüesa, Tafalla y Tudela.

El dispositivo se dará por concluido una vez que todas las unidades y personal voluntario hayan llegado a sus puntos de origen hoy tras la celebración de la misa en Javier y la operación retorno.

La segunda de las Javieradas de 2017 tendrá lugar el próximo sábado día 11 en una sola jornada, por lo que la misa en la explanada del castillo se celebrará ese mismo día por la tarde, a las 17.00 horas.

El pasado año cerca de 50.000 peregrinos acudieron a las Javieradas oficiales y más de 84.000 turistas pasaron por el castillo de Javier en 2016.

El primer antecedente de las Javieradas fue la peregrinación organizada por la Diputación Foral de Navarra el 4 de marzo de 1886 en acción de gracias a San Francisco Javier por no sufrir la epidemia del cólera.

Sin embargo, la primera Javierada oficial fue realizada el 10 de marzo de 1940, protagoniza por la Hermandad de Caballeros Voluntarios de la Cruz, en la que participaron unos 5.000 peregrinos.

http://www.diariodenavarra.es/noticias/navarra/2017/03/05/misa_castillo_primera_javierada_2017_arzobispo_520196_300.html


Fecha Publicación: 2017-03-03T04:37:00.000-08:00

Aventura relatada con pasión, historia articulada desde el rigor y excelente presentación (fotos, cuadros, léxico), hacen de la obra un referente obligado sobre asunto tan atractivo, polémico y trascendental. El propio autor -periodista, historiador, testigo- confiesa en su prólogo que "Perú no suele dejar indiferente al visitante y a mí me atrapó desde el primer momento el encanto agridulce de aquel país de contrastes, sus monumentos, su historia, su gente y su variado y exótico paisaje" p.16

VILCABAMBA, EL REFUGIO SAGRADO DE LOS INCAS", escrito por Santiago del Valle Chousa, salió a la venta en abril de 2016, publicado por la editorial "Ediciones del Viento".

Esta obra de 588 páginas, con fotografías en color, croquis y mapa desplegable, incluye el relato y las conclusiones de las expediciones arqueológicas dirigidas por Santiago del Valle Chousa desde 1997 hasta 2015 en busca de Vilcabamba la Grande, la capital perdida del último reino inca. Tras años de investigación, junto con arqueólogos peruanos y un amplio equipo de colabores, consiguieron identificar en un lugar despoblado al oeste de la sierra de Vilcabamba, a ochenta kilómetros al oeste de Machu Picchu, un conjunto de edificios y estructuras arqueológicas ocultas en la selva, las cuales, según todos los datos e indicios recogidos, son los restos de las capital inca perdida.

La Dirección de Patrimonio Cultural del Ministerio de Cultura del Perú, la cual en 2012 aprobó un plan de excavaciones en la zona con la "resolución directoral" Nº616-2012, en la que se declaró que "de acuerdo con todos los datos disponibles", habíamos "localizado los restos de Vilcabamba la Vieja, Vilcabamba la Grande o Hatun Vilcabamba, al noroeste del nevado Choquezafra y en torno al valle de Lugargrande". Por lo que se consideraba "necesario realizar nuevos trabajos de investigación para ponerlos a la luz".

El libro "VILCABAMBA, EL REFUGIO SAGRADO DE LOS INCAS" incluye una selección de documentos históricos relacionados con la historia de Vilcabamba; así como fotografías en color de exploraciones y excavaciones, grabados, dibujos, reconstrucciones hipotéticas de la estructura de Vilcabamba la Grande, la capital perdida del último reino Inca, croquis y un mapa desplegable del territorio del último reino inca independiente. También se describen los antecedentes históricos y las circunstancias que llevaron a la creación del reino inca de Vilcabamba, la historia de los cuatro Incas que lo gobernaron, su resistencia contra el dominio español y sus últimos días como reino independiente. Y se relatan los acontecimientos históricos posteriores que llevaron al despoblamiento y abandono de Vilcabamba la Grande, hasta que la vegetación selvática ocultó e hizo desaparecer la última capital sagrada de los incas.

Santiago del Valle indicó ya en 2005 en su libro "El Misterio de Vilcabamba" la ubicación aproximada de los restos de Vilcabamba la Grande a ochenta kilómetros al oeste de Machu Picchu junto al valle de Lugargrande. Desde hace medio siglo algunos investigadores han sostenido que la capital perdida de los incas había estado en Espíritu Pampa. Que es un lugar de baja altitud y desprotegido, el cual no coincide en absoluto con la descripción histórica de Vilcabamba la Grande. En este nuevo libro "VILCABAMBA EL REFUGIO SAGRADO DE LOS INCAS", Santiago del Valle amplía aquella información, aporta datos sobre la capital perdida obtenidos en las últimas exploraciones y excavaciones.

El autor piensa que este nuevo libro aclarará definitivamente el debate sobre la ubicación de los restos de Vilcabamba la Grande y permitirá impulsar los trabajos de excavación y puesta en valor de este gran yacimiento arqueológico; el cual aportará importantes datos históricos y abrirá una nueva e importante área para el turismo cultural y ecológico, ubicada entre los distritos peruanos de Vilcabamba y Villa Virgen; abriendo nuevas vías al turismo desde Machu Picchu hacia Ayacucho.

Según Santiago del Valle, la capital perdida del último reino inca está ubicada a la misma latitud que Machu Picchu, pero ochenta kilómetros en línea recta más al oeste, en un territorio despoblado al noroeste del nevado Choquezafra, de 5180 metros de altitud, que es el más occidental de la sierra de Vilcabamba y es el apu principal, o montaña más sagrada en la zona.

Esta larga investigación se inició en 1997, en colaboración con la historiadora española María del Carmen Martín Rubio, con la identificación del emplazamiento de la ciudadela inca de Pampaconas, el lugar donde se preparó el ataque final para la conquista de Vilcabamba la Grande. A partir de aquel lugar, Santiago del Valle dedicó varios años a reconstruir la ruta seguida durante cuatro días por el ejército que ocupó la capital inca perdida el 24 de junio de 1572; y a explorar una zona deshabitada y cubierta de vegetación selvática en busca de los restos de la capital inca perdida.

Estas exploraciones, investigaciones y excavaciones se han desarrollado con autorización y bajo la supervisión del Instituto Nacional de Cultura del Perú y del Ministerio de Cultura del Perú. Con participación de los arqueólogos peruanos Wílbert Bolívar, Julinho Zapata, Alfredo Candia, Hugo Hancco, Fredy Ccopa, Octavio Fernández, Lidia Ramírez y Gilberto Tarco.


Fecha Publicación: 2017-03-02T05:08:00.001-08:00

CAMINANTE, SÍ HAY CAMINO

Caminante, son tus huellas

el camino, y nada más; 

caminante, sí hay camino:

se hace camino al andar.

Al andar se hace camino,

y al volver la vista atrás

se ve la senda que otros

sí volverán a pisar.

 Caminante, sí hay camino,

Se hace camino al amar.

Así, glosando los versos de Machado, caminé un tramo del Camino de Santiago en Pamplona, unos diez kilómetros (con otros tantos de regreso) desde Cizur, pasando por el pueblo de Zariquiegui, hasta llegar al Alto del Perdón. Según http://xacopedia.com/Perd%C3%B3n_alto_del tiene 700 m de altura y hace de barrera natural entre la cuenca de Pamplona y Valdizarbe. A 699 km de Santiago. El nombre de este monte evoca esa perdonanza grande y universal que conlleva la gracia jubilar. En este lugar se encuentra desde el año 1996 un conjunto escultórico del artista Vicente Galbete que simula una procesión ritual egipcia. Instalado por la Asociación de Amigos del Camino de Navarra, el monumento representa la evolución del Camino de Santiago a través de una caravana de romeros de distintas épocas -con sus caballerías- que son guiados por la Vía Láctea. Los peregrinos actuales aprovechan el lugar para hacer un descanso y vestir a sus representaciones escultóricas con camisetas, lazos o sombreros viejos. El lema que remata la obra resume, en gran medida, el espíritu del lugar: "Donde se cruza el camino del viento con el de las estrellas". En este punto hubo antiguamente una ermita y un hospital dedicados a la Virgen del Perdón, tal y como recuerda un pedestal. Según la leyenda, el diablo hizo manar la fuente de la Teja o Reniega -en la subida a la sierra- para tentar a un peregrino, ofreciéndole agua si renegaba de Dios, de la Virgen o, cuando menos, de Santiago, pero fue rechazado por tres veces. Desde aquí se divisa una parte de Pamplona y las lomas que ocultan Puente la Reina. En la bajada estuvo el poblado de Aquiturrain, que fue abandonado en el siglo XV.

Era el 1 de marzo, Miércoles de Ceniza, comienzo de la Cuaresma, día que lució realmente espléndido. Nada como seguir las huellas de excelentes compañeros, compartiendo sus ojos para ver, su corazón para sentir, su mochila presta para el puntual yantar. Lindo paisaje y motivador paisanaje, con gigantes molinos de viento de nuestro mundo moderno. A punto de estrenarse los primeros brotes primaverales, verde, horizonte, y, en lontananza, el Camino de Santiago, discípulo del que es CAMINO de verdad y de vida. ¡Qué rica mañana para alabar al Señor, para gozar del patrimonio natural y cultural de Navarra, para compartir la amistad!

Sigo tarareando las notas de Machado –popularizadas por Serrat e Ibáñez- y las recreo a mi manera:

Caminante, sí hay Camino,

se hace camino al rezar,

golpe a golpe, paso a paso

nunca te canses, sigue adelante,

es muy fácil, no te apures, despacio,

respira, sonríe, vive el instante,

y, cuando menos lo pienses,

llegarás a la cima con ritmo constante.


Fecha Publicación: 2017-03-02T02:15:00.001-08:00

Incombustible P. Pablo Zabala

El 4 de marzo cumple los 70 años en su Navarra natal, celebrando en Pamplona la "zabalada" acompañado de más de 50 familiares y el 5 vuelve a Puerto Maldonado (Perú). En su mes "vacacional" ha organizado tres contenedores destinados a su misión y ha contagiado de su celo misionero a cientos de personas.

Un ratico lo dedicó a los cruzados de Pamplona, celebrando misa en el Hogar y departiendo un frugal pero altamente espiritual desayuno. Al escuchar a este dominico de la tierra de Javier, biólogo de la Universidad de Navarra y creador del museo en la Virgen del Camino, con 25 años en Cuzco y Puerto Maldonado, que la Iglesia vive el mensaje del Papa Francisco: En salida, a las periferias, con gozo, muy espiritual (en Cristo y María) y muy humana, inserta en la realidad.

Gracias, Padre Pablo. Cuente con nuestra oración y apoyo

Os comparto algunos enlaces para ampliar la información y si queréis contactar directamente con él, su correo: fr.zabala@gmail.com

http://www.diariodenavarra.es/noticias/navarra/2017/02/05/un_dominico_navarro_busca_ayuda_para_mision_peru_515311_300.html

https://www.youtube.com/watch?v=q_hnP9wkndc

Contenedor destino Perú para la Misión del Padre Pablo Zabala

A continuación os reproducimos la carta del Padre Pablo Zabala acerca del destino y el uso del material que desde Ayuda Contenedores enviamos de forma regular a Perú.

http://www.ayudacontenedores.org/sin-categoria/contenedor-a-peru-a-la-mision-del-padre-pablo-zabalza/

Mi querido José Mari y colaboradores:
Ya llevo 7 años en esta Parroquia – Misión de Boca Colorado. Comprende
todo el Distrito de Madre de Dios con 18 comunidades o asentamientos
humanos, desde 5.000 habitantes a 250 aproximadamente, en total unas
20.000 almas. Hemos construído, en Colorado como capital ya había
capilla, hemos completado con el albergue estudiantil para alumnos de
secundaria preferentemente con sus talleres de carpintería, mecánica,
cocina, costura, zapatería, peluquería, bibliotecas, laboratorio de
ciencias… granjas de pollos, gallinas ponedoras, peces, huerto…
Este año nos juntamos para comer como 20, a veces llegamos a 50.
Hemos hecho capilla en Pacal, Puerto Carlos, Setapo y Delta 1 ya
completas, en San Juan Grande falta todavía terminarla. También
estamos construyendo en Puerto Maldonado la Capilla central del Señor
de los Milagros.
Todo ello se puede decir que estamos apoyando con lo que se consigue
de la venta de ropa, libros, insecticidas, medicinas… que nos envían
en los contenedores desde España, además de la ayuda que nos llega en
Metálico de otras instituciones como Adveniat de Alemania, Ayuda a la
Iglesia necesitada, Conferencia episcopal norteamericana y española,
Obras Misionales Pontificias, Cor Unum, Populorum progressio, Fondo de
la Nueva evangelización… y donativos de muchos amigos sobre todo de
España y de Perú.
En cada capilla hay sillas, mesas, camas, ropa, menaje de cocina,
herramientas, libros, imágenes, ropa y elementos de iglesia,
maquinaria… que nos ha llegado en los contenedores.
Se vende barato y todos agradecen la ayuda, sobre todo porque ven que
se invierte en su propia casa para bien del pueblo.
Por so quiero agradecer a todos su apoyo. Muchos vienen también a
colaborar una temporada de sus vacaciones y son testigos de lo útil
que resulta todo. Todo se aprovecha aunque sea para cosa muy distinta
para lo que fue hecho.
Que Dios les pague con creces su generosidad y el cariño que supone.
Pienso que todo el alboroto que supone recopilar y cargar un
contenedor es un verdadero apostolado y lo mismo cuando llega se crea
aún mayor alboroto por la distancia, la cantidad de personas para
cargar y descargar en los distintos puntos crea una verdadera
fraternidad.
Ánimo pues y a seguir adelante.

Fr. Pablo Zabala OP

 


Fecha Publicación: 2017-03-01T09:39:00.000-08:00

Iturrama

Iturrama
Barrio de Pamplona
Navarra - Mapa municipal Pamplona.svg
Barrios de Pamplona-Iturrama.svg
PaísBandera de España España
• Com. autónomaBandera de Navarra.svg Navarra
• ProvinciaBandera de Navarra.svg Navarra
• CiudadBandera Pamplona.svg Pamplona
Ubicación42°48′23″N 1°39′10″OCoordenadas: 42°48′23″N 1°39′10″O (mapa)
LímitesNorte: San Juan y
Sur: Campus Universitario, Azpilagaña y Milagrosa
Este Ciudadela
Oeste: Ermitagaña
Población 
• Total24.846 hab. (20081 )
Código postal31007
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Cerca de la calle está el polémico monumento a Íñigo de Arista

Iturrama es un barrio de la ciudad de Pamplona, en la Comunidad Foral de Navarra (España). Se sitúa justo al sur de la Ciudadela de Pamplona, cerca del centro, con la Universidad de Navarra al sur. Al este, linda con los términos de Abejeras y Atariandía, y al oeste, con los de Irunlarrea y San Juan

Su construcción, comenzó entre los años 1960 y 1970, y junto a San Juan, es parte del llamado III Ensanche de Pamplona.

Es el barrio de Pamplona que más población tiene con 25 278 en el 2005,2 y edificios más altos de Pamplona, con edificios de hasta 15 plantas.

Historia[editar]

El nombre de Iturrama, proviene del manantial o fuente ferruginosa que existía al final de la actual calle Fuente del Hierro. En el euskara o idioma vasco que se habla en esta zona, Iturrama equivale a manantial.

Anteriormente a los años 1960, existía en el espacio ocupado hoy por el barrio, un conjunto de edificios de viviendas unifamiliares, generalmente de planta baja más una altura, aisladas y de tipología semiurbana, que comprendían dos núcleos, llamados respectivamente Iturrama Viejo e Iturrama Nuevo, situados aproximadamente al Este de la actual calle Fuente del Hierro y al oeste y noroeste de dicha calle. Las últimas casas de este solar fueron derribadas el 14 de enero de 2009 para dar paso a pisos de lujo.3

Este conjunto, se encontraba separado de la ciudad por la Ciudadela, y por las vías del antiguo tren que llevaba a San Sebastián

El barrio, tardó en desarrollarse hasta la segunda mitad del siglo XX, por las restricciones impuestas por las autoridades militares, a la edificación en el exterior de la ciudad, sobre todo en lugares próximos al recinto amurallado o a zonas de interés militar. Desaparecidas estas restricciones, se fueron realizando los sucesivos Ensanches.

El Barrio[editar]

Urbanísticamente, se trata de un barrio de manzanas abiertas, con edificios de viviendas colectivas en bloques de altura superior a lo habitual en Pamplona, lo que le da una densidad de población considerable.

Se trazó en torno a tres calles transversales (Iturrama, Serafín Olave y Sancho el Fuerte, esta última siguiendo el recorrido de la antigua vía del ferrocarril), y tres perpendiculares (Esquíroz, Íñigo Arista y Fuente del Hierro), creando grandes manzanas entre ellas. El límite del barrio, es por un lado la avenida que lo separa de San Juan, la Avenida de Pío XII y en el lado opuesto, su encuentro con el barrio de Abejeras tras la calle Esquíroz.

El barrio cuenta con siete centros de enseñanza. Entre los 4 públicos, dos de ellos son en euskara: la Ikastola Amaiur y el Instituto Iturrama; y dos en castellano: el Instituto Torre Basoko y el Colegio Público de Iturrama . Los centros concertados son Santa Catalina, Santísimos Sacramento y Cardenal Larraona, pertenecientes a órdenes religiosas católicas.

Comunicaciones[editar]

Líneas del Transporte Urbano Comarcal que comunican el barrio de Iturrama con el resto de la ciudad y la Cuenca de Pamplona.

TUC-Pamplona-Señal.svgIr a la base de datos
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Laborables
Horario 2
Sábados
Horario 3
Festivos
Frecuencia
1/2/3
TUCPamplona2.svgCortes de Navarra-Echavacoiz6:55 a 22:157:00 a 22:127:00 a 22:1510´/12´/20´-15´
TUCPamplona4.svgBarañáin-Villava/Huarte/Arre6:30 a 22:306:30 a 22:306:30 a 22:306´/8´/12´
TUCPamplona5.svgOrvina3-Universidad de Navarra6:30 a 22:156:30 a 22:206:30 a 22:2015´/20´/20´
TUCPamplona15.svgPaseo de Sarasate-Zizur Mayor-Ardoy6:30 a 22:156:30 a 22:206:30 a 22:3012´-15´/20´/30´
TUCPamplona19.svgC/Monte Monjardín-Barañáin6:30 a 22:226:30 a 22:156:30 a 22:2015´/15´/20´
TUCPamplonaN1.svgAvda San Ignacio-Zizur Mayor23:00 a 0:0023:00 a 4:0023:00 a 6:0060´/60´/60´
  • Horario y frecuencia:
  1. En las líneas diurnas laborables y en la nocturnas de domingo a jueves
  2. En las líneas diurnas sábados no festivos y en las nocturnas viernes (excepto vísperas de festivos)
  3. En las líneas diurnas festivos y en las nocturnas sábados
  • Durante las fiestas de San Fermín el servicio suele cambiar.



Lugares de interés[editar]

Edificios[editar]

  • Casa de Misericordia (1927). Situada en el extremo norte del barrio, junto a la Vuelta del Castillo, obra del arquitecto Víctor Eusa.
  • Centro de Salud de Iturrama (1990). Entre las calles Serafín Olave y Fuente del Hierro.
  • Cuenta también un Civivox que tienen biblioteca, sala de ordenadores, cafetería y balneario entre otras cosas. Todas las actividades que se realizan son para todos los públicos. Fue inaugurado en el año 2007.

Referencias y enlaces[editar]

  1. Volver arriba Población y estadística de Pamplona por Barrios - 22/09/2008
  2. Volver arriba El grupo de población más numeroso de Pamplona tiene entre 30 y 34 años. Diario de Noticias Navarra
  3. Volver arriba Iturrama Nuevo pasa a la historia de Pamplona
  4. Volver arriba Mancomunidad de la Comarca de Pamplona (ed.). «Transporte Urbano Comarcal». Consultado el 5 de febrero de 2009.

Bibliografía[editar]

  • Alfredo Sarasa, Ignacio Arrieta, Asunción de Orbe (2006). Guía de Arquitectura de Pamplona y su Comarca. Pamplona: COAVN. ISBN 84-611-3284-X.
  • Arazuri, José Joaquín (1979). Pamplona Calles y Barrios. Pamplona: I.G. Castuera. ISBN 84-300-2417-4 (tomo II), 84-300-1878-6 (obra completa).


Fecha Publicación: 2017-03-01T09:20:00.001-08:00

Interés histórico de una singular institución educativa. El Seminario Conciliar de San Miguel de Pamplona y su biblioteca

Editor: Universidad Pública de Navarra / Nafarroako Unibertsitate Publikoa

Publicado en la RevistaHUARTE DE SAN JUAN. Geografía e Historia N. 23 / Geografìa eta Historia 23.Z. Pamplona: Universidad Pública de Navarra / Nafarroako Unibertsitate Publikoa, 2016. Págs. 195-214

 

El autor es el P. Miguel Larrambebere Zabala, Rector del Seminario Conciliar de San Miguel Centro Superior de Estudios Teológicos de Pamplona

 

Al prohibir la República Española la representación externa de la cruz, el magistral arquitecto navarro Víctor Eusa, en 1931, incorporó al edificio una gigantesca cruz que hoy enseñorea el espacio urbano de la avenida de la Baja Navarra. En este grandioso recinto llegarían a vivir hacia 1964, en pleno Concilio Vaticano II, unos mil estudiantes. De la trascendental historia, sus profesores, alumnos, su rica biblioteca, da cuenta este interesante artículo.

 

Se puede ver todo el artículo en la web: http://academica-e.unavarra.es/bitstream/handle/2454/23868/04_larrambere.pdf?sequence=1&isAllowed=y

 

 

Resumen:

El artículo presenta algunos de los puntos de interés que el historiador puede encontrar en el estudio de una institución como el Seminario Conciliar de San Miguel de Pamplona.

Fundado en 1777 por el obispo Juan Lorenzo de Irigoyen con el fin de acoger a los aspirantes al sacerdocio y ofrecerles la pertinente formación, ha constituido durante casi dos siglos –hasta la aparición de la Universidad– el principal centro educativo de Navarra.

En los últimos treinta años nada menos que cinco tesis doctorales se han dedicado a investigar diversos aspectos de la trayectoria histórica del Seminario.

 

La rica Biblioteca del Seminario, que alberga entre otros fondos los libros del antiguo Colegio de los Jesuitas, espera todavía un estudio de calado.

 

Sumario: I. Introducción. ii. El caso del Seminario Conciliar de Pamplona. iii. Buceando en el pasado del Seminario. iv. Cinco tesis doctorales en tres décadas. v. Una última perla para tener en cuenta: la Biblioteca del Seminario Conciliar.


Fecha Publicación: 2017-02-27T05:07:00.001-08:00

Les comparto un significativo texto del gran descubridor Álvar Núñez Cabeza de Vaca, autor de la obra, que del modo más sencillo y elocuente nos informa cómo comunicó el kerigma a los indios de México (hoy en la zona de Nueva Galicia).

 

Información bastante completa en:

https://es.wikipedia.org/wiki/%C3%81lvar_N%C3%BA%C3%B1ez_Cabeza_de_Vaca

Naufragios

[Nota preliminar: Edición digital basada en la edición de Valladolid, 1555, y cotejada con la edición de Juan Francisco Maura, Madrid, Cátedra, 1989 y la edición de Trinidad Barrera, Madrid, Alianza, 1996.]

http://www.cervantesvirtual.com/obra-visor/naufragios--0/html/feddcf8e-82b1-11df-acc7-002185ce6064_2.html#I_0_

ArribaAbajoCapítulo XXXV

De cómo el alcalde mayor nos recibió bien la noche que llegamos

Como el alcalde mayor fue avisado de nuestra salida y venida, luego aquella noche partió, y vino adonde nosotros estábamos, y lloró mucho con nosotros, dando loores a Dios nuestro Señor por haber usado de tanta misericordia con nosotros; y nos habló y trató muy bien; y de parte del gobernador Nuño de Guzmán y suya nos ofreció todo lo que tenía y podía, y mostró mucho sentimiento de la mala acogida y tratamiento que en Alcaraz y los otros habíamos hallado, y tuvimos por cierto que si él se hallara allí, se excusara lo que con nosotros y con los indios se hizo. Y pasada aquella noche, otro día nos partimos, y el alcalde mayor nos rogó mucho que nos detuviésemos allí, y que en esto haríamos muy gran servicio a Dios y a Vuestra Majestad, porque la tierra estaba despoblada, sin labrarse, y toda muy destruida, y los indios andaban escondidos y huidos por los montes, sin querer venir a hacer asiento en sus pueblos, y que los enviásemos a llamar, y les mandásemos de parte de Dios y de Vuestra Majestad que viniesen y poblasen en lo llano, y labrasen la tierra. A nosotros nos pareció esto muy dificultoso de poner en efecto, porque no traíamos indio ninguno de los nuestros ni de los que nos solían acompañar y entender en estas cosas. En fin, aventuramos a esto dos indios de los que traían allí cautivos, que eran de los mismos de la tierra, y éstos se habían hallado con los cristianos cuando primero llegamos a ellos, y vieron la gente que nos acompañaba, y supieron de ellos la mucha autoridad y dominio que por todas aquellas tierras habíamos traído y tenido, y las maravillas que habíamos hecho, y los enfermos que habíamos curado, y otras muchas cosas. Y con estos indios mandamos a otros del pueblo, que juntamente fuesen y llamasen los indios que estaban por las sierras alzados, y los del río de Petaan, donde habíamos hallado a los cristianos, y que les dijesen que viniesen a nosotros, porque les queríamos hablar. Y para que fuesen seguros, y los otros viniesen, les dimos un calabazo de los que nosotros traíamos en las manos (que era nuestra principal insignia y muestra de gran estado), y con éste ellos fueron y anduvieron por allí siete días, y al fin de ellos vinieron, y trajeron consigo tres señores de los que estaban alzados por las sierras, que traían quince hombres, y nos trajeron cuentas y turquesas y plumas, y los mensajeros nos dijeron que no habían llamado a los naturales del río donde habíamos salido, porque los cristianos los habían hecho otra vez huir a los montes. Y el Melchor Díaz dijo a la lengua que de nuestra parte les hablase a aquellos indios, y les dijese como venía de parte de Dios, que está en el cielo, y que habíamos andado por el mundo muchos años, diciendo a toda la gente que habíamos hallado que creyesen en Dios y lo sirviesen, porque era Señor de todas cuantas cosas había en el mundo, y que él daba galardón y pagaba a los buenos, y pena perpetua de fuego a los malos; y que cuando los buenos morían, los llevaba al cielo, donde nunca nadie moría, ni tenían hambre, ni frío, ni sed, ni otra necesidad ninguna, sino la mayor gloria que se podría pensar; y que los que no le querían creer ni obedecer sus mandamientos, los echaba debajo de la tierra en compañía de los demonios y en gran fuego, el cual nunca se había de acabar, sino atormentarlos para siempre; y que allende de esto, si ellos quisiesen ser cristianos y servir a Dios de la manera que les mandásemos, que los cristianos tendrían por hermanos y los tratarían muy bien, y nosotros les mandaríamos que no les hiciesen ningún enojo ni los sacasen de sus tierras, sino que fuesen grandes amigos suyos; mas que si esto no quisiesen hacer, los cristianos los tratarían muy mal, y se los llevarían por esclavos a otras tierras. A esto respondieron a la lengua que ellos serían muy buenos cristianos, y servirían a Dios; y preguntados en qué adoraban y sacrificaban, y a quién pedían el agua para sus maizales y la salud para ellos, respondieron que a un hombre que estaba en el cielo. Preguntámosles cómo se llamaba y dijeron que Aguar, y que creían que él había criado todo el mundo y las cosas de él. Tornámosles a preguntar cómo sabían esto, y respondieron que sus padres y abuelos se lo habían dicho, que de muchos tiempos tenían noticia de esto, y sabían que el agua y todas las buenas cosas las enviaba Aquél. Nosotros les dijimos que Aquél que ellos decían, nosotros lo llamábamos Dios, y que así lo llamasen ellos, y lo sirviesen y adorasen como mandábamos, y ellos se hallarían muy bien de ello. Respondieron que todo lo tenían muy bien entendido, y que así lo harían. Y mandámosles que bajasen de las sierras, y viniesen seguros y en paz, y poblasen toda la tierra, e hiciesen sus casas, y que entre ellas hiciesen una para Dios, y pusiesen a la entrada una cruz como la que allí teníamos, y que cuando viniesen allí los cristianos, los saliesen a recibir con las cruces en las manos, sin los arcos y sin las armas, y los llevasen a sus casas, y les diesen de comer de lo que tenían, y por esta manera no les harían mal, antes serían sus amigos. Y ellos dijeron que así lo harían como nosotros lo mandábamos; y el capitán les dio mantas y los trató muy bien; y así se volvieron, llevando los dos que estaban cautivos y habían ido por mensajeros. Esto pasó en presencia del escribano que allí tenían y otros muchos testigos.




ArribaAbajoCapítulo XXXVI

De cómo hicimos hacer iglesias en aquella tierra



Como los indios se volvieron, todos los de aquella provincia, que eran amigos de los cristianos, como tuvieron noticia de nosotros, nos vinieron a ver, y nos trajeron cuentas y plumas, y nosotros les mandamos que hiciesen iglesias, y pusiesen cruces en ellas, porque hasta entonces no las habían hecho; e hicimos traer los hijos de los principales señores y bautizarlos; y luego el capitán hizo pleito homenaje a Dios de no hacer ni consentir hacer entrada ninguna, ni tomar esclavo por la tierra y gente que nosotros habíamos asegurado, y que esto guardaría y cumpliría hasta que Su Majestad y el gobernador Nuño de Guzmán, o el virrey en su nombre, proveyesen en lo que más fuese servido de Dios y de Su Majestad. Y después de bautizados los niños, nos partimos para la villa de San Miguel, donde, como fuimos llegados, vinieron indios, que nos dijeron cómo mucha gente bajaba de las sierras y poblaban en lo llano, y hacían iglesias y cruces y todo lo que les habíamos mandado; y cada día teníamos nuevas de cómo esto se iba haciendo y cumpliendo más enteramente. Y pasados quince días que allí habíamos estado, llegó Alcaraz con los cristianos que habían ido en aquella entrada, y contaron al capitán cómo eran bajados de las sierras los indios, y habían poblado en lo llano, y habían hallado pueblos con mucha gente, que de primero estaban despoblados y desiertos, y que los indios les salieron a recibir con cruces en las manos, y los llevaron a sus casas, y les dieron de lo que tenían, y durmieron con ellos allí aquella noche.

Espantados de tal novedad, y de que los indios les dijeron cómo estaban ya asegurados, mandó que no les hiciesen mal, y así se despidieron. Dios nuestro Señor por su infinita misericordia, quiera que en los días de Vuestra Majestad y debajo de vuestro poder y señorío, estas gentes vengan a ser verdaderamente y con entera voluntad sujetas al verdadero Señor que las crió y redimió. Lo cual tenemos por cierto que así será, y que Vuestra Majestad ha de ser el que lo ha de poner en efecto (que no será difícil de hacer); porque dos mil leguas que anduvimos por tierra y por la mar en las barcas, y otros diez meses que después de salidos de cautivos, sin parar, anduvimos por la tierra, no hallamos sacrificios ni idolatría. En este tiempo travesamos de una mar a otra, y por la noticia que con mucha diligencia alcanzamos a entender, de una costa a la otra, por lo más ancho, puede haber doscientas leguas y alcanzamos a entender que en la costa del sur hay perlas y muchas riquezas, y que todo lo mejor y más rico está cerca de ella. En la villa de San Miguel estuvimos hasta quince días del mes de mayo; la causa de detenernos allí tanto fue porque de allí hasta la ciudad de Compostela, donde el gobernador Nuño de Guzmán residía, hay cien leguas y todas son despobladas y de enemigos, y hubieron de ir con nosotros gente, con que iban veinte de caballo, que nos acompañaron hasta cuarenta leguas; y de allí adelante vinieron con nosotros seis cristianos, que traían quinientos indios hechos esclavos. Y llegados en Compostela, el gobernador nos recibió muy bien, y de lo que tenía nos dio de vestir; lo cual yo por muchos días no pude traer, ni podíamos dormir sino en el suelo; y pasados diez o doce días partimos para Méjico, y por todo el camino fuimos bien tratados de los cristianos, y muchos nos salían a ver por los caminos y daban gracias a Dios de habernos librado de tantos peligros. Llegamos a Méjico domingo, un día antes de la víspera de Santiago, donde del virrey y del marqués del Valle fuimos muy bien tratados y con mucho placer recibidos, y nos dieron de vestir y ofrecieron todo lo que tenían, y el día de Santiago hubo fiesta y juego de cañas y toros.

 


Fecha Publicación: 2017-02-25T22:53:00.001-08:00

Magistral carta de Monseñor Munilla ante los abusos de un sacerdote de
su diócesis
http://www.enticonfio.org/enticonfio152.pdf

15 de enero de 2017 Catedral del Buen Pastor
Queridos hermanos:
Soy consciente de que muchos de vosotros habéis pedido al Espíritu
Santo que ilumine estas palabras que me dispongo a pronunciar. Os lo
agradezco, y como podéis suponer, yo también lo he hecho. Pero,
entendedme, que lo que le hemos pedido al Espíritu Santo, no es un
discurso redondo y sin arista alguna, en el que todo el mundo quede
contento… Lo que le hemos pedido es que estas palabras, y sobre todo,
las lecturas de la Palabra de Dios que hemos escuchado, así como la
celebración eucarística misma, sirvan para cuestionar, iluminar,
purificar, fortalecer, consolar, reparar…; en una palabra, para dar
esperanza en unos momentos tan duros.
Nuestra sociedad, y de una forma especial nuestra Diócesis, se ha
sentido conmovida por la noticia de que un sacerdote que gozaba de una
gran popularidad entre nosotros, y que además, había ejercido
importantes cargos en la pastoral diocesana, anteriormente como
responsable de la Pastoral juvenil, y más recientemente como Vicario
general, cometió actos de abusos sexuales contra menores...
La gravedad de este tipo de abusos a menores, es especialmente grande,
ya no únicamente por la materialidad del hecho, sino porque han sido
actos cometidos aprovechándose de la confianza que se le otorga a un
adulto, en su condición de padre, de familiar, de profesor, de
entrenador, o de sacerdote –en nuestro caso presente-… La condición de
presbítero, ministro sagrado de Jesucristo, añade un plus especial de
gravedad, por la contradicción tan evidente entre esos actos y la
santidad del ministerio sacerdotal y su mensaje evangélico. En primer
lugar, quiero recordar las palabras que pronuncié en la rueda de
prensa del pasado jueves: «En nombre propio y del conjunto de los
fieles de esta Comunidad diocesana, manifiesto mi más firme y enérgica
condena de toda forma de abuso sexual de menores, mayormente si dicho
abuso es cometido por un sacerdote. Pido perdón en nombre de la
Iglesia a las víctimas y familiares, por el daño que han sufrido en
nuestro seno. Lo acontecido es algo absolutamente contradictorio con
el mandato evangélico, ya que la Iglesia está llamada a ser un espacio
de libertad en el que, con absoluta seguridad, todos podemos
desarrollar íntegramente nuestra vocación a la plenitud humana y
espiritual" Y me reitero en el siguiente llamamiento que hice a
continuación: «En mi condición de pastor de esta Iglesia particular,
no cejaré en mi empeño por tratar con justicia y equidad todo caso de
abusos contra menores. Por ello, pido que afloren cualquier tipo de
abusos sexuales cometidos contra menores que hayan podido cometerse en
el seno de nuestra Iglesia, así como en otros ámbitos. Creo que lo
acontecido es una gran oportunidad para ello, y quiero manifestar mi
convencimiento de que tal paso sería grandemente beneficioso para
todos: para las víctimas, porque les ayuda a sanar; para los
agresores, porque desenmascara la mentira de su vida y les llama a la
conversión; para la Iglesia, porque requiere de nosotros una profunda
revisión; y para el conjunto de la sociedad,
porque estamos ante un problema del que no está exento nadie. La
verdad es buena para todos. No tenemos miedo alguno a que algunos
sectores vayan a aprovechar esta ocasión para denigrar la labor de la
Iglesia en su conjunto, o la credibilidad de su mensaje. Como dijo
Jesús de Nazaret: "La verdad nos hará libres". Insisto, es el momento
de mostrar nuestro compromiso inequívoco con la inocencia de la
infancia y de la adolescencia, nuestra solidaridad con las víctimas y
sus familias; además de una oportunidad magnífica para testimoniar el
amor a la verdad. Nosotros no somos dueños de la Palabra de Dios, sino
siervos de ella».
Dicho esto, añado que mi agenda queda disponible para atender de forma
prioritaria los casos que puedan presentarse. Quiero también que
sepáis que estamos reorientando la programación pastoral para el
presente curso, de forma que sepamos responder al reto presente: 1.-
La implementación en nuestra Diócesis de la legislación civil sobre
protección de menores, según la cual, todos aquellos que trabajen con
menores deben obtener su certificado de estar libres de antecedentes
penales en materia de delitos de naturaleza sexual. La aplicación de
esta disposición legal entre nosotros, se extiende tanto a los laicos,
como a los religiosos como a los sacerdotes que desarrollemos nuestra
labor pastoral con niños y adolescentes. Aclaro que la implementación
de esta legislación ya había sido iniciada antes de esta crisis. 2.-
En las jornadas, retiros y ejercicios espirituales programados para la
formación permanente del clero, se abordarán y desarrollarán los temas
relativos a la madurez afectiva sexual, así como al conocimiento de
las patologías en su desarrollo; integrándolos en la formación
espiritual. Estos temas también serán abordados desde las diversas
delegaciones pastorales: familia, juventud, inmigrantes, etc. 3.-
Hacemos un llamamiento a redoblar la oración y la penitencia, como
instrumentos indispensables en la lucha contra el mal. La
participación en el sacramento de la penitencia, en la Santa Misa, la
adoración eucarística, así como el rezo del Santo Rosario, son medios
preciosos para ello.
***********
Permitidme que dirija una palabra con respecto a nuestros sacerdotes,
y lo voy a hacer partiendo de una anécdota ocurrida en estos días que
me compartía uno de ellos: A las pocas horas de que se hubiesen hecho
públicos estos hechos en los medios de comunicación, este sacerdote
tenía su cita semanal con un adolescente a quien le ofrece un apoyo
extraescolar en sus estudios (tal vez por motivos de falta de recursos
económicos de la familia, o por otras razones que desconozco…). Cuando
el adolescente se encuentra ante nuestro sacerdote, descubre que éste
tiene los ojos llenos de lágrimas, y le pregunta qué le pasa: .-
Quiero que sepas que un amigo sacerdote ha abusado de unos chicos de
tu edad, y por eso hoy estoy especialmente triste… .- ¿Y hoy no me vas
a dar la clase? .- Mira, cuando una cosa así la hace un profesor, a
nadie se le ocurre pensar que sus hijos tengan que dejar de ir al
colegio. Y lo mismo, cuando lo hace un entrenador: nadie piensa que
sus hijos tengan que dejar de hacer deporte. Pero a veces ocurre que,
cuando lo hace un cura, algunos piensan que los hijos tienen que
dejar de ir a la Iglesia…. Por eso, igual es mejor que te vayas a
casa, y le cuentes a tus padres lo que te he dicho… Por la noche, el
sacerdote recibió un wassap que decía: "Lamentamos mucho lo que ha
ocurrido con su amigo sacerdote. Queremos que sepa que nosotros
tenemos plena confianza en usted y le agradecemos la labor que hace
con nuestro hijo. Esta familia no olvidará nunca el testimonio de
honestidad que hoy hemos visto en usted".
Queridos hermanos, como el Papa Francisco dijo no hace mucho: "Los
sacerdotes son como los aviones, solo son noticia cuando caen"… Un
avión estrellado, llena las portadas de los periódicos, abre los
telediarios…. colapsa los teletipos, es "trending topic" en las redes
sociales…. Y sin embargo, sabemos que en este mismo momento, hay unos
once mil aviones volando, y que a lo largo del día hoy, se van a
realizar unos 100.000 vuelos. ¡Es profundamente injusto que la entrega
de toda una vida a la causa del Evangelio y al servicio de los más
necesitados, se vea puesta en cuestión por la sospecha que genera la
traición de un compañero! Vamos a apoyar a nuestros sacerdotes con
alma, corazón y vida; conscientes de lo que decía el santo patrono de
los párrocos, el Santo Cura de Ars: "El Sacerdocio es el amor del
corazón de Jesús".
Aquel mismo día en se hicieron públicos los hechos, marché a Pamplona
a cenar con nuestros seminaristas, por entender que necesitaban un
cuidado especial al recibir esta noticia: hablamos, lloramos, rezamos,
contrastamos… y cuando regresaba a casa por la autovía de Leizarán,
los seminaristas me enviaron un mensaje diciendo: "¡Señor obispo,
vamos a llenar el seminario!"
***********
Y quiero decir también una palabra referida a nuestro hermano Juan
Kruz Mendizabal: Ha sido tan grande la presión mediática y la alarma
social generada, que una catequista me decía que tenía miedo a invitar
a rezar por él y por su familia…, por temor a que eso pudiera ser
entendido como corporativismo o como un signo de equidistancia…
Pero eso, queridos hermanos, no es ni corporativismo ni equidistancia,
sino puro Evangelio; eso es ser simplemente cristiano. Lo que no es
cristiano, ciertamente, es hacer leña del árbol caído y ensañarse con
alguien en sus peores momentos… Y cómo olvidar la inolvidable
expresión de Jesús, nuestro Señor, pronuncia ante los fariseos que
querían apedrear a la pecadora: "El que esté libre de pecado, que tire
la primera piedra".
********
Para intentar decir una palabra a este respecto, he estado revisando
mi biblioteca, hasta que he encontrado un artículo que leí siendo
jovencito, y que me dejó profunda huella… Me ha costado, pero
finalmente lo he encontrado: Es de un sacerdote fallecido hace ya 25
años, que era también periodista y un excelente literato (ganador del
premio Nadar y del premio Teatral de Autores). Se llamaba Jose Luis
Martin
Descalzo. El artículo al que me refiero llevaba como título "Quemar a
Judas"…. y voy a leeros algunos párrafos:
«Desde hace muchos siglos, en algunos lugares de Europa, se introdujo
en la celebración popular de la Semana Santa la quema de algunos
monigotes representativos de Judas: ¡¡Mandemos a la hoguera al apóstol
traidor!!… Pero yo me pregunto si esa ceremonia sería verdaderamente
cristiana, o si no sería una ceremonia dramáticamente pagana…. Porque
ocurre que, acaso el Iscariote no solo está entre nosotros, sino que
somos todos y cada uno de nosotros: ¿Quién, en su vida real, no ha
traicionado miles de veces las verdades más queridas? ¿Quién no ha
violado sus más hondos sentimientos y malversado sus más formales
promesas? ¿Quién no se ha cambiado de chaqueta y orientado hacia el
sol que más calienta? ¿Quién no se ha «acomodado» a las nuevas
circunstancias? ¿Quién no ha ignorado a su prójimo, que no es otro
sino Cristo?
Acaso Judas ha tenido y tiene muchos más seguidores que el propio
Cristo…. Y es malo reírse de sus treinta monedas. ¿Acaso los motivos
por los que nosotros traicionamos valen más que ese miserable precio?
¿Es que una vanidad, un odio, una venganza, una pizca de seguridad o
un puesto de mando son en rigor más valiosos?
Mejor será, por si acaso, no quemar a Judas, porque arderían nuestras
almas con él… Entremos en la política, en el trabajo, en las mismas
iglesias y gritemos desde la puerta «¡Judas!». Veréis cómo millares
vuelven –volvemos— la cabeza…
Mejor entendía las cosas aquel niño que a principios de siglo sentía
una profunda pena por el apóstol traidor. Aquel niño –George Bernanos
se llamaba— dedicaba todos sus ahorros infantiles a mandar decir misas
por el alma de Judas. Y como temía que los curas rechazasen sus
intenciones si decía por quién las aplicaba, manifestaba en la
sacristía que las ofrecieran "por un alma en pena".
Tal vez el pequeño Bernanos intuía que, en realidad, aplicaba sus
misas por la humanidad entera. Por nosotros»
Hasta aquí la cita del artículo Martin Descalzo… Y tal vez sea
apropiado añadir un sucedido narrado por el referido Bernanos, quien
llegaría a ser un conocido novelista, autor del famoso "Diario de un
cura rural".
Contaba Bernanos cómo en un pueblo francés tenía lugar en pleno
Viernes Santo una representación teatral de la Pasión de Cristo. En el
momento en que Judas escenificaba su desesperación después de haber
traicionado a Jesucristo, en un dramático monólogo, el apóstol traidor
exclamaba: "¿Qué haré después de lo ocurrido? ¿Quién me acogerá? ¿A
dónde podré ir?"….
En medio del silencio conmovedor de aquel teatro, se escuchó con
nitidez la voz aguda de una niña que en su inocencia le pregunta a su
madre: "Mamá, ¿y por qué no va a donde la Virgen?".
Pues sí, queridos hermanos, vamos a acudir a Ella, a la Madre del Buen
Pastor, y os invito a ponernos en este momento de rodillas para
dirigirle la siguiente oración:
*******
María, madre del Buen Pastor, madre de la Iglesia, madre de los hijos
más pequeños, débiles y vulnerables… En estos días te hemos dirigido
muchas oraciones, pero en este momento queremos hacerlo todos juntos,
como familia, de rodillas ante ti, sabiendo que eres reina y madre de
misericordia.
Maria, Artzain Onaren Ama, Elizaren ama, txikien, ahulen eta erasotzen
errazak direnen Ama... Otoitz asko egin dizugu egun hauetan, baina
orain elkarrekin egiten dizugu otoitz, familia bezala zure aurrean
ahuspezturik, errukiaren ama eta erregina zarela jakinik.
Con el mismo amor y atención con que tomaste en tus brazos al pequeño
Jesús, te pedimos que tomes en tus brazos y que cuides de quienes han
sufrido abusos, especialmente en el seno de nuestra Iglesia. ¡¡Son tus
hijos predilectos!! Quisiéramos que así lo sintieran y lo llegasen a
experimentar.
Jesus txikia zure besoetan hartu zenuen maitasun berarekin zure
besoetan har itzazu eta zaindu abusuak sufritu dituzten guztiak,
bereziki Elizaren baitan sufritu dutenak. Horiek dira zure seme
kuttunak! Hala senti daitezen nahi dugu, bizipen hori izatera iritsi
daitezela!
Te pedimos también por el sacerdote que ha realizado este daño tan
grande, otórgale la gracia de una profunda conversión…; y de una forma
muy especial queremos pedirte por su familia: Dales a todos ellos el
consuelo que solo Tú sabes dar…
Horrenbesteko mina eragin duen apaizaren alde eskatzen dizugu, emaiozu
bihotz-berritze sakonaren dohaina...; eta era berezian beraren
familiarentzat eskatzen dizugu: emaiezu Zeuk bakarrik eman dezakezun
pozbidea...
Madre del Buen Pastor, te pedimos también por esta Diócesis de San
Sebastián, condúcenos de la mano y enséñanos a ser testigos del amor
del Corazón de tu Hijo… Por nuestra parte, querida Madre, nos
comprometemos a disponernos en el camino de la renovación y de la
conversión, necesario para que nuestra Iglesia sea fidedigna a la hora
de proclamar el mensaje del Evangelio...
Artzain Onaren Ama, Donostiako gure Elizbarrutiaren alde eskatzen
dizugu, eraman gaitzazu eskutik eta erakuts iezaiguzu zure Semearen
bihotzeko maitasunaren testigu izaten... Gure aldetik, Ama maite,
berritzeko eta bihotz-berritzeko hitza ematen dugu, beharrezkoa baita
hori, Ebanjelioa iragartzeko garaian gure Eliza sinesgarri izateko.

Fecha Publicación: 2017-02-25T02:49:00.001-08:00

33 TEMAS IMPRESCINDIBLES
 MÚSICA CATÓLICA CONTEMPORÁNEA

UNA VERDADERA ANTOLOGÍA

 

Os presentamos un disco que puede ser un material muy interesante para trabajar en ámbitos de evangelización. Que tiene además el interés de que entre las canciones seleccionadas hay dos del disco 'Misión 2.0' que ha realizado la Delegación Diocesana de Enseñanza de Getafe: 'Jesús' y ' ¿A quién buscáis?', del grupo Mixtown, que surgió en las Jornadas de Semana Santa de hace unos años. ¡Quién iba a decirnos que una canción del 'momentazo' post-vigilia Pascual llegaría tan lejos!

En nuestra querida América, nuestros hermanos que piensan, rezan y cantan en español y portugués, ya tienen un camino claro, rotundo y de enorme repercusión para la MÚSICA CATÓLICA. En España, a pesar de que hace cuarenta y cinco años surgían grupos tan legendarios como BROTES DE OLIVO y de que existen docenas y docenas de intérpretes, que con enorme esfuerzo y sacrificio personal, han mantenido alto el pabellón de nuestra música, sólo en los últimos tres años ha surgido un movimiento que reivindica la MÚSICA CATÓLICA, la MÚSICA CON VALORES, la MÚSICA CATÓLICA CONTEMPORÁNEA, como se quiera definir, como género musical.

Movimiento que quiere conseguir su propio nicho en el mercado discográfico (en físico y en digital); sus festivales; sus giras; sus locales para actuaciones; la protección para sus autores y compositores; la distribución de sus productos; el apoyo sin fisuras de todos los católicos españoles asistiendo a sus conciertos, comprando sus CDs y descargándose previo pago, sus canciones; buenos medios técnicos para poder hacer su trabajo; la integración en la industria de la música secular (SGAE, AIE, PROMUSICAE y AGEDI); los medios económicos para seguir creciendo en calidad y profesionalidad; promoción y márketing para sus lanzamientos; la complicidad de los medios de comunicación para que den un espacio a sus grabaciones y videoclips; y sobre todo, el respeto, la colaboración, el aplauso y el apoyo de todos los componentes de la Iglesia católica española, ya que este movimiento tiene un único objetivo: EVANGELIZAR A TRAVÉS DE LA MÚSICA, especialmente a los jóvenes.

La colección "33 TEMAS IMPRESCINDIBLES. MÚSICA CATÓLICA CONTEMPORÁNEA", es una auténtica ANTOLOGÍA de la música católica en España en los últimos veinticinco años; motivo por el que los recopilatorios los componen grupos y artistas muy diferentes, con grabaciones clásicas, remasterizadas, acompañadas de otras más recientes y con maneras muy distintas de entender e interpretar la música católica contemporánea. Esa es la riqueza de esta ANTOLOGÍA en tres volúmenes, que sirve para conocer los progresos de los últimos años. Cuenta con la colaboración de ASSISI PRODUCCIONES, TROVADOR, SANTAFE PRODUCCIONES y VIVA LA FE. El apoyo de RECE, y APROMAC (Asociación de productores musicales y audiovisuales católicos). La ayuda de MISIÓN CALLAO (EDUCANDO NIÑOS) y MÚSICA Y FE EDICIONES. VIVA LA FE está distribuida comercialmente, en físico y en digital, por SAFIRA MUSIC y por SOLUZIONO en los comercios religiosos, a través de SAFIRA.

La colección, que comienza con tres CDs dobles, al que seguirán nuevos volúmenes y nuevas temáticas, no es fruto de la casualidad. Es el resultado de un trabajo honesto, justo, objetivo, sin complejos ni presiones, de un cualificado grupo de profesionales (algunos provenientes de la música secular), que ha escuchado con fe y con interés, todo lo que se ha gestado en los últimos años, sin perder de vista a los pioneros, a los veteranos. Algunas de estas grabaciones "históricas", han sido "rescatadas" y después, remasterizadas por David Santafé y sus colaboradores en su estudio de grabación, con un resultado muy digno.

No están todos  los intérpretes, ni todas las canciones que nos habría gustado programar, pero son unos buenos recopilatorios que muestran la estupenda salud de la que goza nuestra música, en toda clase de ritmos, sonidos, géneros musicales y formas de expresar nuestra Fe.

Con la presencia de los más de cincuenta artistas que participan en los tres dobles CDs, quedan representadas todas las sensibilidades que coexisten en la MÚSICA CATÓLICA CONTEMPORANEA. Desde los que defienden la gratuidad y no quieren recibir ninguna contraprestación económica, hasta los que viven exclusivamente de este género musical. Todos son bienvenidos, y todos estamos unidos en el convencimiento de que tenemos un jefe común: JESUCRISTO.
          

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Fecha Publicación: 2017-02-22T15:12:00.001-08:00

PRESENCIA DE LA VIRGEN DE FÁTIMA EN MI FAMILIA

 

A través de imágenes, estampas, canciones, pequeños sacrificios, jaculatorias, la virgen de Fátima ha estado siempre presente en nuestra familia. El centenario de las apariciones es una buena oportunidad para agradecérselo.

Por el 13 de octubre de 1948, Jesús Cardoso Llorente, natural de nuestro pueblo de Rollán y vecino de Lisboa, donó a la Parroquia una preciosa imagen de Nuestra Señora de Fátima, traída de Portugal y entronizada con solemne fiesta. Mi madre contaba 18 años y había contraído una grave enfermedad –septicemia de sangre- provocada por una hierba que se le incrustó en la piel; y que evolucionó hacia una pleuresía que le postró en cama por más de un año. Gracias a los cuidados del buen médico, don José Castellanos, y la intercesión de la Virgen se restableció  totalmente, llevando el hábito de la Virgen de Fátima durante una temporada.

En 1950, el Obispo de Salamanca, Monseñor Francisco Barbado Viejo, hizo su visita pastoral a Rollán y confirió el sacramento de la confirmación a muchos jóvenes y adultos. Al enterarse de su enfermedad y la devoción por la Virgen de Fátima la suscribió a la revista "El Sol de Fátima". Como gratitud al Prelado, le dedicó unas coplas desde su lecho.

La enfermedad le sirvió como gran prueba de madurez y de incremento de su amor a la Virgen que ya vivía gracias a la abuela María del Pilar y en su compromiso de mayordoma de la Virgen de la Paz en la parroquia.

Su devoción mariana supo después transmitirla a toda su familia. De hecho, en el decisivo momento del sacramento del matrimonio, quien sería su esposo, Agustín, al pedir la mano, le obsequió una medalla de la Virgen de Fátima y una imagen de Cristo Rey. Siempre que salíamos de casa para un viaje, íbamos para orar juntos ante las imágenes del Corazón de Jesús y la Virgen de Fátima. Llegó a escribir personalmente a la Hermana Lucía y su contento fue mayúsculo al saber que había leído su carta y oraba por sus intenciones.

En momentos de dolor esperanzado como la despedida a nuestra hermana Juani no encontrábamos mejor bálsamo que  las estrofas del Ave de Fátima.

Me cuenta mi hermano Juan Luis que su primer sueldo fue "regalarle" una peregrinación a tan querido santuario en compañía de fieles de la diócesis de Salamanca.

Mi hermana menor, Marian, en el libro que dedicamos a nuestra madre, se detiene a pormenorizar detalles de la devoción familiar: "todas las noches nos juntábamos al calor del brasero a rezar el Rosario, y si alguno empezaba a quedarse dormido tenía que caminar por el pasillo para no dormirse, recuerdo esos meses de mayo en que mi madre nos enseñaba a ofrecer sacrificios a la Virgen, cada día en una hoja escribíamos el sacrificio que le íbamos a ofrecer y el 31 de mayo íbamos a la iglesia a presentarle a la Virgen todo el ramillete, recuerdo las novenas a la Virgen de Fátima; una en mayo, para su fiesta  y otra extra en septiembre para dar gracias a Dios por la cosecha… Su espíritu de sacrificio  y renuncia lo tenía siempre a ejemplo de los pastorcitos de Fátima".

¡Gracias, Madre! Que en este centenario se multiplique tu mensaje de amor, de paz, por toda la Tierra

 

José Antonio Benito


Foto:

Imagen de Fátima en la parroquia de Rollán

Bodas de oro de mis padres

Peregrinación en Fátima


 



Fecha Publicación: 2017-02-22T03:41:00.001-08:00

Don José Gea, Misionero

Don José fue siempre misionero. Misionero es el que, al modo de Abrahán, siente de Dios que debe salir de su tierra natal, a la que ama, para buscar su verdadera patria, es decir, el lugar al que Dios le envía, la misión a la que Dios le llama. Sin el Señor y la relación con  Él no es posible comprender al misionero.

El camino incierto, la lengua extraña, el futuro desconocido, el peligro posible o las dificultades que le esperan, no sólo no le acobardan, sino que son expresión y parte de su propia entrega, de la verdad de la llamada y de la autenticidad de la respuesta.

El misionero cumple a cabalidad el seguimiento de Cristo, pues ha ido a buscar a la oveja perdida, y así, a sí mismo se ha dado por perdido. "Todo lo doy por perdido excepto el conocimiento de Cristo Jesús. Por Él lo perdí todo" (Flp 3,8).

En realidad, desde que venimos al mundo, la vida consiste en seguir a Cristo por ese camino en el que nadie es extraño, y, sin embargo, todos los somos de algún modo. Venimos porque Él nos llamó a la vida. Y, como Él es nuestro pastor, nada tememos, por oscuras que sean las cañadas  de la vida, y peligros haya en el camino. Podemos poseer muchas cosas, regalo del amor del pastor. Pero ninguna de ellas nos debe poseer. Porque lo único que conservaremos será ese amor. Y, de lo demás, se trata de tener como si no tuviéramos, porque las apariencias de este mundo se terminan (1Cor 7,31; 1Jn 2,17).

Pero misionero no es sólo el que sabe que nada en este mundo le puede retener definitivamente. Misionero es también el que tiene un tesoro que llevar, una noticia, quizá en vasos de barro, pero una noticia, por la que vale la pena dar la  vida, que transmitir. Si no se tiene, no vale la pena correr medio mundo para hacer un discípulo y volverlo a otro doblemente digno de castigo (Mt 23,15). En realidad sólo el que lleva la alegría del Evangelio puede ser misionero. El que ha sentido el perdón y puede transmitir el perdón y la noticia del perdón. El que ha sentido la plenitud y transmite que esa plenitud existe. Ése puede ser misionero.

Pues bien, Don José Gea fue así. Llevaba desde niño ese encuentro con Jesús que llenaba su alma. Vivió con Don Jesús Pla la urgencia, la alegría, la transparencia, el amor, los ojos del Evangelio en aquella Moncada de mi niñez, pues parecía que era Cristo quien miraba a los niños, a los jóvenes, a los adultos. Manifestó esa esperanza que no la tiene quien no ha tenido el encuentro con el Señor. Predicaba con la sencillez y la profundidad de quien no cuenta lo que le han dicho, sino lo que ha visto, y oído al mismo Señor que le habló en su alma.

Y no tuvo reparo, por ser obispo, de venir a suplicar a dos pobres curas, que habían sido sus discípulos (Vicente Folgado su secretario, yo su seminarista) que le dejaran un lugar en la casa que ocupaban en ese barrio de Lima, en que desarrollaban su ministerio, para ejercer el amor al Señor, ilusionado como cuando joven, amando a las ovejas que, sintiendo al pastor, se le acercaban constantemente.

En ese tiempo atendía el confesonario, daba catequesis a las seis de la mañana los domingos con el templo lleno (la primera misa, a las 7 am., reúne habitualmente a quinientas personas o más, media hora antes ya están todos).

Publicó sus libros, especialmente un catecismo para catequistas que incluye el tema de la oración,  y "Jesús catequista", una introducción donde Jesús, a través de cuentos, enseña a los niños el secreto de la fe católica, así como dos catecismos para la confirmación, que pudimos seguir en la parroquia.

Fomentó las vocaciones, que surgían constantemente cerca de él, dirigía constantemente a muchísimos seminaristas, religiosas y fieles, que se reunían en torno suyo y de tantas personas que formaban alrededor de él como una especie de movimiento espontáneo. Especialmente ayudó a un instituto secular femenino que floreció con muchísimas personas simpatizantes que tenían mensualmente un retiro espiritual con él; atendía también retiros para seminaristas, sacerdotes,  los retiros del clero del Perú, etc. y ayudó en los casos que le consultaba el Episcopado peruano, el Obispo de la Diócesis, e incluso personas de toda condición, que querían un consejo de alguien que estaba constantemente en oración.

Porque Don José se levantaba a las cinco de la mañana o antes, y, cuando los demás se despertaban, había estado ante el Santísimo, había escrito sus homilías, había respondido a consultas por internet y había escrito en los portales religiosos de la red. Y eso no le impedía seguir alegre en los distintos campos de evangelización que abría el Señor en esta parroquia: jóvenes, adultos, retiros, enfermos, niños, catequesis…. Y todo eso, sin embargo, no lo hacía solo. Daba juego a los demás. A nadie nos faltó trabajo.

Tuvo que volver a Valencia, llevado también por el Señor, que, como un viento, mueve con su Espíritu a sus elegidos. Fue probado por la enfermedad  y por la historia maravillosa que le esperaba en su tierra natal. Siguió dando testimonio entre sus paisanos.

Y un día, sin que pudiéramos creerlo en Lima, el Señor le llamó.

Ahora estará el siervo bueno y fiel con Él. Estará con Él el que no tenía reparo en confesarse con sus discípulos. Estará con Él tan feliz como vivió. Con todos los santos que le acompañaron en la vida.

Bendito sea, y bendita su familia, y benditas las personas que pudimos gozar de su compañía en esta tierra.

 

César Buendía Romero


Fecha Publicación: 2017-02-22T02:38:00.001-08:00

Lo recuerdo allá por los años 90, cuando era obispo de Ibiza, y vino para presidir la misa en el marco del Encuentro de Universitarios Católicos. Nos invitó a sentarnos pues "si he venido desde Ibiza tengo derecho a una homilía de unos minutos" nos dijo sonriendo y nos habló de Santa Teresa con unción y simpatía. Después lo gocé como profesor en la maestría de Doctrina Social de la Iglesia, en la UCSS, en su curso de Biblia; también en el Congreso Latinoamericano de Institutos Seculares en el que nos presentó su libro "Fermento en la masa"...y siempre que visita la Universidad en busca de libros o jóvenes nos dispensaba con sus momentos de humor y sabiduría.

Les comparto la enjundiosa homilía del Cardenal Cañizares y otros informes.

Carabayllo y la UCSS está muy agradecido por su entrega generosa en la pastoral sacramental y magisterio 

Mi oración agradecida por vida tan generosa y ejemplar


http://www.archivalencia.org/contenido.php?a=6&pad=6&modulo=37&id=15001&pagina=3

Cardenal Cañizares: "José Gea no ha sido un ideólogo ni un líder social, político o religioso, ha sido un testigo y un maestro, un pastor conforme al corazón de Dios"

http://www.archivalencia.org/documentos/ficheros_noticias/MisaExequial-JoseGea-Int1.jpgUna quincena de arzobispos y obispos y un centenar de sacerdotes concelebran en la misa
VALENCIA, 7 FEB. (AVAN).- El cardenal arzobispo de Valencia, Antonio Cañizares, ha asegurado hoy que "lo que ha hecho José Gea, lo que ha dicho, lo que ha mostrado es un testimonio de Jesucristo y no nos ha ofrecido una interpretación más de Él ya que no ha sido un ideólogo ni un líder social, político o religioso, ha sido un testigo y un maestro, un pastor conforme al corazón de Dios".

El Cardenal que ha oficiado la misa exequial por el eterno descanso del obispo emérito de Mondoñedo Ferrol en la Catedral, ha destacado de monseñor Gea que "ha demostrado con su vida, gestos y palabras, con su persona y enseñanza, qué es lo que sucede cuando uno se abre y acepta a Jesucristo que está a la puerta y llama".

Asimismo, ha afirmado que "podemos resumir la vida, persona y obra de José Gea diciendo que fue un testigo de Jesucristo y por ello, también de su esperanza que manifestaba con su constante alegría y su gran humor".

"Su gran pasión fue siempre la Iglesia, servidora de los hombres, y siempre admiré en él su gran humor y su amor e inquebrantable fidelidad a la Iglesia en la que está y mora Cristo", ha añadido.

Según el Cardenal "Don José Gea supo poner dulzura de comprensión en sus palabras pero sin traicionar las exigencias de un mensaje que solo testimoniándolo fielmente se mostrará en toda su realidad y nos hará libres".

Igualmente, ha asegurado que "no rehuyó en su vida y en su predicación las aristas crucificadoras de la vida cristiana ni cedió a la fácil tentación de eliminar o reducir lo duro del evangelio o de sus enseñanzas de la Iglesia para halagar al oyente".

Además, ha destacado que "en su predicación y enseñanza, hechas a tiempo y a destiempo, no había dudas, ni acomodaciones, sino certezas, certidumbres de fe, para asentar a la sociedad".

La misa ha sido concelebrada por una quincena de obispos y arzobispos y un centenar de sacerdotes entre ellos el cardenal arzobispo de Madrid, Carlos Osoro; el secretario general de la Conferencia Episcopal Española, monseñor José María Gil Tamayo; los obispos de la Provincia Eclesiástica Valentina, monseñores Jesús Murgui, de Alicante, y Casimiro López, de Castellón, los tres obispos auxiliares de Valencia y otros prelados de diferentes diócesis, como monseñor Juan Antonio Reig, obispo de Alcalá de Henares, y los obispos valencianos eméritos de Lleida, Joan Piris; de Zaragoza, Manuel Ureña; y de Mérida-Badajoz, Santiago García Aracil.

Monseñor José Gea

Monseñor José Gea Escolano, obispo emérito de Mondoñedo Ferrol, falleció ayer a los 87 años de edad en Valencia, donde residía en la actualidad. Nació en la localidad valenciana de Real de Gandía, el 14 de junio de 1929. Doctor en Teología por la Universidad Pontificia de Salamanca, realizó sus estudios eclesiásticos en el Seminario de Valencia y fue ordenado sacerdote en 1953.

Inició su labor pastoral en la parroquia de San Jaime de la localidad valenciana de Moncada y en la paroquia de Nuestra Señora de Fátima de Valencia, de las que fue titular.

Compaginó su ministerio sacerdotal con la labor de profesor de Religión, de Teología Moral y Teología Pastoral.
En 1971 fue nombrado obispo auxiliar de Valencia por el papa Pablo VI y su ordenación episcopal tuvo lugar en la Catedral de Valencia. Cinco años después fue nombrado obispo de la diócesis de Ibiza y desde 1987 fue obispo de la diócesis de Mondoñedo-Ferrol, de la que se mantuvo al frente durante 18 años.

En 2005 la Santa Sede aceptó su renuncia al cumplir los 75 años de edad. Desde entonces ejerció su labor pastoral como misionero en la diócesis de Carabayllo, en Perú, hasta que se trasladó a vivir a Valencia, donde ha permanecido los últimos años de su vida.

Entre otros cargos, en la Conferencia Episcopal Española, fue miembro de la Comisión Episcopal del Clero, de la Comisión de Pastoral y de la Comisión Episcopal para la Vida Consagrada. (AVAN)

(Fotografías: V. Gutiérrez)

 

https://www.youtube.com/watch?v=LvP0Hiy9ggY

Misa Exequial de Monseñor José Gea Escolano 07.02.2017

Catedral de Valencia 

Catedral de Valencia