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Fecha Publicación: 2016-05-15T10:11:00.000-03:00
Salí del casco urbano de Azul y me alejé unas cuadras nomás. Cerca del monumento al Quijote de la Mancha creado por Regazzoni me encontré un enjambre de casitas bajas como las que predominan en buena parte de la ciudad. Al lado de otra, totalmente ornamentada y recargada con graffittis veo esta, sencilla, con una persiana caída y un frente que denota humildad. En medio de la rústica textura del frente observo algo que se mueve y, al agudizar la vista, la reconozco: una oveja echada al sol como si fuera un perro me mira y me exhorta a que la retrate. Los viajes tienen esas cosas. Sólo hay que estar atentos.
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Fecha Publicación: 2016-05-14T10:06:00.000-03:00
Si se pudiera cambiar la realidad de color a blanco y negro, la Plaza San Martín de Azul, sin dudas, sería la escenografía de un film de Fritz Lang. Portadora de una singular belleza, el mítico espacio azuleño está integrado por un sinfín de elementos que, sumados a la geometría elegida para el diseño de los mismos, es la responsable del particular estilo. Pero no sólo la geometría es la responsable de que la plaza tenga la fisonomía que tiene sino también un mentor o ideólogo: el arquitecto italiano Francisco Salamone.

SALAMONE, EL MENTOR DEL MODERNO ARTE BONAERENSE 

Según cuenta la historia Francisco Salamone habría llegado a la Argentina desde muy pequeño (apenas iniciado el siglo XX) escapando de la dura realidad de la Italia de entonces. Una vez asentado en el país se educó y alcanzó el título de arquitecto. Pero en la década del 30 pudo poner en práctica sus conocimientos y su creatividad cuando fue convocado por el Dr. Manuel Fresco (gobernador bonaerense por aquellos años) para realizar un monumental proyecto arquitectónico en varias ciudades de la provincia de Buenos Aires.

La propuesta de Fresco consistía en que el arquitecto diseñara varias propuestas de cementerios, intendencias, mataderos y plazas para ser construídas en grupo en diferentes ciudades (algunas de ellas fueron Azul, Saldungaray, Laprida y Guaminí). Así es como luego de presentar varios proyectos la obra finalmente fue aprobada y comenzaron a construirse las diferentes piezas arquitectónicas. Pero no es la soberbia propuesta de Fresco lo que hizo grande a Salamone sino el estilo (una mezcla de Constructivismo ruso, Futurismo y Art-Decó) que utilizó para idear los diferentes espacios y que hoy, a la distancia, se convirtieron en obras de arte que no hablan sólo de cuestiones estéticas de un momento histórico sino, además, de una verdadera cosmovisión de la época (que iba en la misma línea de pensamiento del gobernador Fresco quien tenía entendía la política  bajo el inflexible canon de "Dios, Patria y Hogar").

La academia define a la obra de Salamone como la utilización de "la modernidad como construcción de un paisaje" y con ello él se alza como un creador de mundos geométricos en los cuales las formas adoptan innumerables significados que varían según el espectador y el universo psicológico de quienes se ponen frente a ellos. Bajo esa idea de paisaje moderno la Plaza San Martín adquiere un sentido que la emparenta con lo más elaborado del modernismo latinoamericano y la vuelve un lugar único e irrepetible en la geografía urbana de la pampa bonaerense.    
Luminarias de la plaza con formas planas semicirculares y esferas opacas que se amalgaman a la áspera estructura de cemento

El monumento ecuestre de San Martín se encuentra inmerso en un conjunto de líneas zigzagueantes que desafían a los sentidos y dan una sensación de movimiento pocas veces vista en espacios públicos.

Las curiosas formas de los bancos de cemento guardan la misma línea del diseño de las baldosas

Banco modernista

Cuentan que apenas se construyó la plaza los azuleños la rechazaban porque les daba vértigo e inestabilidad el conjunto de líneas en zig-zag

A un costado de la plaza, en medio del estilo futurista la Catedral(de estilo gótico) emerge como un verdadero anacronismo dentro de la ciudad

De todos los espacios que se pueden ver en el casco histórico de Azul, la Plaza San Martín es uno de los mas importantes por varias razones. En primer lugar, por su interesante estética y la sensación que produce sentirse inmerso en medio del juego geométrico propuesto por Salamone, y en segundo, por que es uno de los puntos panorámicos privilegiados para tener una vista de los principales espacios de la ciudad. Desde allí se pueden observar la Catedral, el mítico Gran Hotel Azul, el Teatro español, algunos de los edificios modernos y de los bares más emblemáticos de la ciudad (en los que es más que aconsejable sentarse a tomar un café y pasar un momento agradable disfrutando del marco de la plaza y las costumbres de su gente).

Bibliografía consultada para la elaboración del reportaje:

* Del Valle, L.A. (2012) Francisco Salamone: La Modernidad como construcción de un paisaje, Anales del IAA,42(2),191-202. Consultado el 12/05/2016 en http://www.iaa.fadu.uba.ar

* Cruz, M.J, Paisajes de la modernidad en la Pcia. de Buenos Aires: la obra del arquitecto Francisco Salamone(1936-1940).Revista de Arqueología histórica Argentina y Latinoamericana, 7:67-87 Bs. As

Más info
Plaza San Martín (ubicada entre las callesSan Martín, Burgos, Hipólito Irigoyen y Colón) 
Azul (Provincia de Buenos Aires) 




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Fecha Publicación: 2016-04-10T13:50:00.002-03:00
1.
¿POR DONDE COMENZAR A DESCUBRIR LA PROVINCIA DE BUENOS AIRES?

Desde hacía varios años tenía en mente comenzar a recorrer la provincia de Buenos Aires. Con una corta experiencia que abarcaba Tandil (por tener familiares allí y por haber sido mi primer viaje con apenas unos días de existencia), Mar del Plata (por ser el destino indiscutido de veraneo) y Monte Hermoso (cuando en 2013 hice un blogtrip junto a otros colegas blogueros). En el mientras tanto cada vez que veía artículos, crónicas o fotografías de algunos de los sitios mas emblematicos de la provincia me repetía hasta el cansancio cuándo me iba a decidir y largarme a la ruta. Así es como este año, cuando aún intento recuperarme del Síndrome de Sthendal en el que me dejó sumido el último viaje a Italia, tomé la decisión de dar inicio al circuito bonaerense y descubrir la infinidad de espacios, historias,patrimonio, costumbres y cultura que se esconde en muchos de los pueblos y ciudades que pueblan la geografía de la masa bonaerense.

Tomada la decisión tenía que fijar un destino y ahí se me produjo un verdadero dilema ya que la mayoría de los lugares que colocaba en la lista competían en importancia para estar en el primer puesto y pasar a mi historia personal de viajero como el que oficiara de ritual de iniciación. Ante la indecisión agudicé la búsqueda de sitios que me proveyeran de la mayor información posible y di con Conoce la provincia una página que -a primera vista- me pareció depender de algún organismo oficial de turismo pero que, muy por el contrario, estaba hecha por "una familia viajera" que ama la provincia de Buenos Aires y "sueña con recorrer el país en años venideros y porque no, otros países". Esa frase fue reveladora. La historia de esa familia y el excelente sitio que pusieron en la red (excelentemente documentado tanto con información como con imágenes de gran nivel) sería mi guía para comenzar el proceso de descubrir la inmensa provincia.

Cuando comencé a ingresar en los links que llevaban a diferentes destinos descubrí que había muchos lugares que desde toda la vida había querido conocer. La decisión no iba ser fácil. Tenía que encontrar algún tópico o espacio de interés que justificara mi elección. Así es como primero descarté los lugares que ofrecen mayoritariamente naturaleza (ya estoy totalmente asumido como "bicho urbano") y comencé a indagar en aquellos que, por el contrario, abundan en historia, cultura o alguna otra característica relacionada con aquellas. En ese ir y venir pasaron Carhué (con sus paisajes apocalípticos a consecuencias de las inundaciones en la década del ochenta), Guaminí, Laprida y otros más pero, al llegar a Azul, algo me dijo que debía detenerme allí. 

Siendo muy chico, cuando viajaba a Tandil a visitar a mi familia durante las vacaciones de verano, había oído las más diversas historias acerca de la ciudad. Que allí funcionaban importantes tribunales (y para mí, en ese entonces la palabra "Tribunal" tenía un sentido casi sacramental), que allí había vivido el primer multihomicida de la historia criminal argentina (Mateo Banks) y que "el pueblo" (este concepto esgrimido desde la otredad tandilense) era muy lindo y con gente muy amable. A todo eso se sumaba, claro está, aquello que mi imaginación elucubraba acerca de una ciudad que tenía el nombre de un color y que no distaba mucho de cualquier paisaje Burtoniano. De esa manera, y con el dato reciente de que la ciudad es una de las tres capitales cervantinas (junto a Guadalajara en México y la española Alcalá de Henares) y que atesoraba buena parte del patrimonio arquitectónico del controvertido Francisco Salamone decidí que la ciudad sería mi punto inicial en el descubrimiento de la provincia. 

2.
AZUL: UNA CIUDAD DE GEOMETRÍAS, LIBROS Y OCULTISMO 

Semana santa fué el momento indicado para iniciar el rally bonaerense. Habiendo dejado atrás una terminal de Retiro superpoblada y recorrido los 300 km que me separaban de la Capital Federal el micro comenzó la lenta procesión para ingresar al centro de la ciudad. Al llegar a la entrada vi el monumental Cristo y las letras constructivistas ideadas por Francisco Salamone (un gran personaje del cual hablaremos luego y que con su obra signó a Azul y a otras localidades de la provincia con su particular estilo) y tuve la sensación de que ambas eran una pequeña muestra de lo que vería allí una vez que estuviera instalado. 

En el camino hacia la terminal de ómnibus observé que el paisaje se asemejaba al de cualquier otro pueblo o ciudad de provincias y los parroquianos en bicicleta y los perros callejeros cruzando libremente hacia un lado y otro la ancha Avenida Piazza me hicieron dar cuenta de que había cambiado  el tiempo y el espacio de la furiosa capital porteña. A medida que el micro avanzaba en el recorrido comenzaron a aparecer por la ventanilla muestras de un pasado glorioso que se alzaban como el fiel reflejo de cómo habían sido los orígenes de la ciudad y quiénes la poblaron. (La cúpula de esta foto corresponde a una escuela pública actualmente en funcionamiento en el edificio que antaño fuera una mansión).

El micro finalmente se estacionó en el interior de la terminal y los pocos pasajeros que venían conmigo se esfumaron antes de que pudiera darme cuenta. Era el jueves santo de las pascuas del 2016 y mediodía. Salí de la terminal y no vislumbré un alma hasta un rato después. La siesta es ley en las ciudades del interior y Azul, en ese sentido, parecía no ser la excepción a la regla. Tomé el mapa de la ciudad y me di cuenta de que estaba a mas o menos un kilómetro del centro. Si caminaba en línea recta por la Calle San Martín llegaría a la plaza del mismo nombre así que decidí caminar bajo el solcito estival y mientras tanto ir descubriendo la ciudad. En el camino vi a pocas personas y la mayoría de los negocios estaban cerrados (quizás por el feriad o quizás por ser la hora de la siesta). Y al llegar a una esquina me encontré con este graffitti que fué el primero de una serie de manifestaciones artísticas urbanas que merecen un posteo especial.

La Dama del ojo en el pecho (como la titulé) es uno de los grafittis más bellos que ví en toda mi trayectoria de viajero
Cuando aún no me había recuperado de las formas, texturas, colores y el extraño universo que propone la Dama del ojo en el pecho llegué a una esquina y sentí estar dentro de un manual de arquitectura en el capítulo dedicado al constructivismo ruso. Las líneas en todas sus posiciones y una variedad de elementos geométricos parecían apoderarse del paisaje y delinear con ellos las formas de los edificios y construcciones del centro cívico de la ciudad. 

El macizo edificio cuadrado con ventanas y antena parabólica es digno de la Bauhaus
Rectas, arcos y diagonales dan volumen y profundidad a esta clásica esquina azuleña
El Banco de la Nación Argentina 
Vista de fachada principal de un edificio frente a la Plaza San Martin
La geometría contrasta con el pintoresco paisaje y el espacio verde de la plaza principal
Luego de haber atravesado por ese universo de líneas, rectas, diagonales y circunferencias llegué a la Plaza San Martín que es como un compendio de todo lo que había visto desde que bajé del micro hasta que llegué allí.Muchos autores y cronistas la definieron como un espacio expresionista, digno de Fritz Lang (de hecho muchos la llaman la "Plaza Metrópolis"en alusión al film del director) o bien como uno de los decorados de la mítica Flash Gordon (según una apreciación de Mariana Enríquez quien visitó la ciudad y participó del Congreso dedicado a la obra de Salamone que se hizo hace algunos años).

Parado en el medio de las líneas zigzagueantes que atraviesan la plaza y que la vuelven un espacio que enloquecería a David Lynch giré la mirada en 360 grados y sentí la alegría de haber tomado la decisión correcta: ninguna otra ciudad más que Azul era con la que debía comenzar a conocer  la vasta  provincia de Buenos Aires. Mi llegada a aquel paisaje onirico e inolvidable superó las expectativas de lo que alguna vez había fantaseado con aquello que se escondía detrás de una ciudad con el nombre de un color. La realidad muchas veces supera la ficción pensé ( y en ese sentido, como sucedía con la siesta, Azul tampoco era la excepción).

DATOS ÚTILES

Cómo llegar
La ciudad de Azul se encuentra a 299 kms. de la Ciudad de Buenos Aires.
En automóvil se puede llegar tomando la Ruta Nacional Nº3.
Bus: desde la Terminal de Ómnibus de Retiro parten a diario servicios de diferentes empresas.

Cuantos días ir
Para conocer la ciudad de manera tranquila y en todos sus aspectos se recomienda disponer de al menos tres días. Tomarla como opción de fin de semana largo es una buena opción.

Donde alojarse 
Dadas las dimensiones de la ciudad y que aún no está explotada turísticamente no existe una gran oferta hotelera. Para una estadía de gasto medio se recomienda el Gran Hotel Azul, ubicado estratégicamente frente a la Plaza San Martín y que cuenta con interesantes servicios de bar restaurante y confitería.

Qué visitar
* Cristo de la entrada a la ciudad y el Matadero (ambos de Salamone)
* Plaza San Martín
* Casa Ronco (donde se encuentra una colección de casi 3000 volúmenes entre Quijotes y Martín Fierro la cual le valió a la ciudad la designación como ciudad Cervantina).
* Museo Etnográfico (donde hay una importante colección de objetos gauchescos y de orfebrería mapuche)
* Cementerio de Azul (con el imponente Ángel exterminador y la fachada de Salamone)
* Grupo escultórico de Regazzoni dedicado al Quijote de la Mancha
* Parque Sarmiento
* Costanera Catriel

Más infomación
Turismo en Azul
Azul es turismo
Argentina Turismo
Gran Hotel Azul
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Fecha Publicación: 2016-03-09T00:18:00.000-03:00
Ideal para escapadas, visitas de fines de semana largo o bien para disfrutar de la Oktoberfest de Octubre (evento cervecero de nivel internacional y que se hace en paralelo con varias ciudades de Alemania) la ciudad cordobesa de Villa General Belgrano supone una excelente posibilidad para vivir una experiencia diferente, sin tener que alejarse demasiado de Buenos Aires ni someter al bolsillo a pruebas exorbitantes de difícil recuperación. En esta nota les comparto mi experiencia de un día en la ciudad más germana del circuito nacional y qué sitios y actividades no pueden dejar de hacer.
1. 
COMO EN ALEMANIA PERO EN LAS SIERRAS DE CÓRDOBA

 Llegar a Villa General Belgrano implica una hora de viaje aproximadamente. A medida que el autobús se aleja de la Terminal de Ómnibus de Córdoba el paisaje comienza a tomar la estética de los paisajes serranos y así, entre pastizales y lomadas ondulantes, al cabo de unos sesenta minutos aproximadamente se está en la villa alemana, en el corazón mismo del Valle de Calamuchita

Al dejar el autobús, la terminal de ómnibus se me presentó a la vista como una de las más pequeñas del mundo (incluso desbancó en mis recuerdos a la de Villazón en Bolivia que, hasta el momento, encabezaba mi lista de estaciones diminutas). Pero lo cierto es que a la pequeñez del recinto, un elemento mas apareció para transformar el lugar en un espacio inolvidable: la presencia de perros callejeros que iban y venían como demostrando territorio y exaltando nuestro carácter de visitantes. De todos colores, tamaños, edades, formas y pedigrees que se les ocurra ellos viven en los alrededores de la terminal de manera independiente y encuentran en el gran movimiento de público una buena forma para no sentirse tan solos y robar alguna caricia que les recuerde que pese a las matas de pelo, los abrojos y la tierra pegada en su cuerpo aún pueden estremecerse cuando manos anónimas pero cargadas de afecto les regalan desinteresadamente alguna.

Como marca el manual de buen turista me dirigí a la oficina de Información turística (que era todo lo minúscula que se imaginarán teniendo en cuenta el contexto del espacio en el que estaba ubicada) y allí solicité un mapa para poder dirigirme a gusto por el casco urbano de la villa sin perder tiempo y pudiendo aprovechar el día que había amanecido soleado aunque algo húmedo. Las empleadas me atendieron muy amablemente y con una cortesía poco habitual en organismos públicos dedicados al turismo me explicaron de manera más que didáctica cómo llegar al casco de la ciudad (el cual estaba a unos escasos 500 metros de la terminal) y me sugirieron dos circuitos a pie para conocer los sitios más importante de la ciudad y también otro para descubrir los aspectos más ecológicos y naturales como los ríos que atraviesan la villa, los pedregales y las abundantes zonas verdes que hacen de Calamuchita una de las zonas mejor cuidadas y conservadas de la provincia.

Apenas comencé a descender por la semiempinada Calle Vélez Sarsfield en dirección a la gran plaza donde se lleva a cabo la Oktoberfest anual me dí cuenta del sincretismo geopolítico con el que fué pensada la ciudad. A medida que avancé en la marcha comencé a descubrir singulares esquinas tales como Munich y San Martín, Avenida Comechingones y Selva Negra, Los Incas y Kochmann y un sinfín de calles con nombres de árboles, plantas y flores que existen de manera simbiótica tanto en nuestro país como en tierras alemanas.

2.
LA PEQUEÑA ALEMANIA CON ACENTO CORDOBÉS

Si se quiere desafiar rápidamente a los sentidos y explicarle a la cabeza que uno no está recorriendo alguna ciudad alemana basta con agudizar el oído y, luego de escuchar el perfecto acento cordobés, la ilusión óptica y el Síndrome de Stendhal se rompen automáticamente como por arte de magia. Ahora bien,  más allá de la toma de conciencia de que no se está en el corazón de Europa sino en el del bellísimo Valle de Calamuchita, a los pocos minutos de aquella pérdida de la ilusión, las imágenes que emparentan a la ciudad con aquella cultura se impone con mucha más fuerza ya que, visualmente, las construcciones, las casas, los comercios y algunos de los pobladores que trabajan para llevar a cabo la "mise en scene"  de la vida alemana (sobre todo para aquellos que aún no tuvieron la posibilidad de conocer las tierras de los Nibelungos en vivo y en directo y puedan lograr con ello un primer acercamiento, al menos en lo que a estética y costumbres refiere) operan de manera simbiótica generando un espacio que evoca los paisajes de Heidi o los niños vestidos con trajes típicos austriacos que bailan y cantan canciones alemanas junto a La Novicia rebelde. 

Las construcciones alpinas, al igual que como sucede en el sur patagónico, se imponen con su estética definiendo un estilo inconfundible.

La Casa Municipal guarda una estética que parece salida de una escenografía del cine expresionista. A diario los turistas se agolpan frente a ella para observar la pareja de tiroleses que salen cada una hora de la torre del reloj. Desde allí arriba, previo pago de una entrada, se obtiene una de las vistas más interesantes de la villa ya que se la puede observar no sólo en su parte edilicia sino que además deja ver perfectamente los riós que atraviesan el mapa dándole al lugar un aire típico del Tirol alemán.
Muñecos gigantes, esculturas coloridas, seres mitológicos alemanes y nativos y una importante colección de escudos germanos abundan en cada rincón transformándose no sólo en los sitios preferidos para quienes quieren un recuerdo fotográfico sino también en parte de la colección de objetos que emulan el sentido de "alemanidad" que los inmigrantes germanos forjaron en nuestro país. 
Los duendes patagónicos conviven con las banderas tricolores y las letras góticas de las botellas de cerveza.
Uno de los puntos que no se puede dejar de experimentar en una visita a Villa General Belgrano es su exquisita gastronomía. Con una oferta de restaurantes que se adapta a todos los bolsillos (igualmente, tengan en cuenta que al ser uno de los destinos turísticos por excelencia de la provincia de Córdoba los precios siempre resultarán más caros que en la capital o, incluso, que en Buenos Aires). Si bien la gastronomía que se puede probar en la villa está centrada básicamente en los típicos platos alemanes (salchichas alemanas con piel acompañada de ensalada rusa y chucrut tibio es el mas pedido) también convive con ella las opciones de lo os mejores platos de países de Europa del este tales como las salchichas checas (que todo viajero degusta cuando recorre el centro de Praga) o los indescriptiblemente deliciosos lewerwurst, patés de aves, la kovasá polaca (especie de salchicha parrillera ahumada que se come generalmente cruda como fiambre) y alguna que otra pasta con rellenos típicos de aquellas zonas. 

Por la tarde cuando llega la hora de la merienda y sobrevienen las ganas de tomar un café o un té de frutas (especialidad de la villa) lo más aconsejable es hacerlo en cualquiera de los bares, cafés o casa de te e, independientemente de cual sea la infusión o bebida elegida, no debería faltar jamás la compañía de un strudel de manzana (que se sirve por lo general tibio y espolvoreado con canela y azúcar impalpable) o de una deliciosa Essenkuchen (torta hojaldrada de manzana) la cual suelen servirla con una bocha de helado.
   
3.
AL COSTADO DEL CAMINO, LA NATURALEZA SE IMPONE

Si uno no está atento (o nadie se lo aconseja) la villa es engañosa. La gran mayoría de los que llegan a la ciudad cuando descubren la Avenida San Martín, pasan la mayor parte del tiempo en ella. Eso no es discutible ya que es una calle muy tentadora (tanto visual como comercialmente) y da la sensación de que todo lo que se necesita para pasar un día en la villa allí se puede encontrar. Pero lo cierto es que en muchos casos los negocios pintorescos, las galerías de diseño que proliferan con gran éxito y el enjambre de gente que la vuelve un panal irresistible, hacen que se pierda la noción de que a pocos metros de allí la realidad cambia totalmente y se puede acceder a una de las zonas más tranquilas y conectadas con la verdadera vida serrana, esa que combina el sonido de los ríos acariciando las piedras, las interminables copas de los árboles y una fauna invisible que encanta con su arrullo y vuelve a la villa un lugar que invita a quedarse (les aseguro que quien allí no tenga una crisis de valores respecto al tipo de vida que está llevando en la gran ciudad no merece llamarse viajero).

Para llegar hasta allí uno de los circuitos que les recomiendo es caminar por la Avenida San Martín hasta la Calle Corrientes (que para esa altura dejó de llamarse San Martín y se transforma en Avenida Julio Argentino Roca) y luego desviarse unos doscientos metros hacia la izquierda. Una vez recorrida esa distancia, al fondo, se encontrarán con una maravillosa vista boscosa atravesada por el caudaloso Arroyo El Sauce. Les recomiendo quedarse allí un rato contemplando la imagen que les regalará el haberse alejado del casco urbano de la villa y les permitirá disfrutar de la tranquilidad que ofrece Córdoba, aunque sea por un corto período de tiempo.

Casas que combinan el estilo funcional con elementos decorativos típicos del Tirol  
La apacible tranquilidad que se vivencia en la zona lindera al arroyo hacen del lugar un imperdible.
Vista del Arroyo El Sauce 

Por la tarde el sol comenzó a caer y la Avenida San Martín encendió las luces escondiendo su vetusto rostro alpino para darle paso al de una adolescente que se preparaba ansiosa para salir con sus amigos. Los negocios seguían repletos de gente y cientos de caminantes tornaban por momentos a la amplia avenida una peatonal improvisada. De repente el cielo se puso negro y antes de que nadie pudiera reaccionar el aguacero se manifestó como una maldición bíblica. En pocos minutos a los blasones, escudos góticos y los monigotes de tela que ocupaban las veredas, se sumaron una decena de pilotines de plástico en diferentes colores que aparecieron mágicamente exhibidos y comenzaron a venderse como pan caliente. 

Algunos prefirieron guarecerse bajo los toldos de los locales y otros, como fue mi caso, me enfundé en el desgarbado pilotín rojo y emprendí el regreso a la terminal de ómnibus ya que en menos de una hora partía mi autobús hacia la ciudad de Córdoba, donde tenía mi habitación de base. En el camino me crucé con decenas de seres enfrascados en pilotines verdes, azules, rojos, amarillos, naranjas y con una procesión de perros que nos acompañaban como cancerberos para que no equivocáramos el camino. Miré con atención a algunos de ellos que durante mi recorrida a lo largo del casco histórico durante el día me los crucé varias veces en diferentes esquinas y locales.

Al llegar a la terminal el vapor, el olor a pasto mojado y la humedad que contrastaba con la pálida luz de la única bombita que alumbraba la plataforma taciturna le daba a la escena una estética de película de Tarkovsky. Una pareja de franceses (treintañeros ambos) hablaban en un francés lento mientras armaban unos cigarros con un tabaco que se avizoraba empastado por la lluvia y unos metros más allá, un grupo de adolescentes que se contaban las experiencias de la noche anterior fumaban exhalando el humo hacia arriba como si se tratara de una competencia por demostrar cual parecía más adulta.

El tiempo que tardó en llegar el autobús (que venía con retraso debido al pantano en que la lluvia había convertido al valle de Calamuchita) me sirvió para descubrir el verdadero secreto que escondía Villa General Belgrano, ese que nada tiene que ver con la tradición de inmigrantes alemanes, ni con los escudos, ni con las rubias vestidas de tirolesas ni con los rincones idílicos salidos de las guías turísticas de Munich o Frankfurt.La que se me presentó, en cambio, por oposición a aquella imagen pauperizada de la terminal de ómnibus fue una ciudad de ficción, una ciudad de "puesta en escena" en la que a diario los visitantes llegan creyendo que alcanzarán una cercana conexión con la cultura germana y quienes la habitan les siguen el juego  haciendo "como si fueran" sabiendo "que no lo son". Igualmente, así y todo, si se es consciente de esa convención implícita, la villa bien vale la pena una visita y seguramente formará parte del arcón de recuerdos inolvidables atesorados en el camino por las geografías argentinas.


VILLA GENERAL BELGRANO
Valle de Calamuchita, Córdoba.

Datos útiles
Sitio Oficial 

Cómo llegar
* Desde Buenos Aires: Terminal de Retiro (Empresa Chevallier) Servicios directos a Villa General Belgrano o a Córdoba Capital.
* Desde Córdoba: Autobús cada 1 hora desde la Terminal de Ómnibus de Córdoba.

Cuando ir 
* Si bien la visita a Villa General Belgrano es aconsejable hacerla en cualquier momento del año se deberá tener en cuenta que si se decide asistir en fechas del Oktoberfest (generalmente los primeros quince días del mes de Octubre) deberán reservar alojamientos, pasajes y vuelos con una anticipación cercana a los dos meses previos al evento ya que hacerlo directamente allí es casi imposible).

* Si desean vivir la experiencia de la Cerveza pero fuera del circuito de la  Oktober pueden ir en enero y febrero, fechas en que se lleva a cabo el SOMMERFEST (especie de fiesta paralela y que dura aproximadamente seis dias en la Plaza José Hernández) donde además de oferta etílica permiten un contacto con lo mejor de la cultura alemana a través de actividades como danzas, tiros de arco y flecha y la Orquesta típica alemana con su espectáculo.

* Durante Semana santa se llevan a cabo las Fiestas de la masa vienesa y del chocolate, siendo una buena propuesta para ampliar el tur gastronómico si deciden ir en esas fechas.

* Durante el invierno es probable que la zona sufra nevadas y durante el verano el calor puede resultar agobiante, así que tengan en cuenta esas variables para decidir la fecha del viaje.



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Fecha Publicación: 2016-01-24T17:24:00.000-03:00
Hasta la apertura del Museo del Bicentenario el único espacio que había en la ciudad para ver los vestigios de la historia nacional era el Museo Histórico nacional y algún otro en el cual se atesoraban diferentes piezas que podían dar fe del pasado colectivo. Pero cuando un día antes de que se cumpliera el bicentenario de la Revolución de mayo (el 24/05/2011) las autoridades gubernamentales decidieron inaugurarlo en el mismo sitio donde antes había funcionado la antigua Aduana Taylor, abriendo con él un espacio de gran nivel y con un acopio de patrimonio histórico que los argentinos merecían tener bajo un mismo techo.

A lo largo de esos doscientos años en los que se forjaron los valores y los principios sobre los cuales se erigió la república sucedieron un sinfín de hechos, todos determinados por contextos internacionales, los vaivenes locales políticos, sociales, religiosos, económicos que de modo ineludible imprimieron en la memoria colectiva una huella imborrable, tan honda, que es inevitable que se reavive y resignifique en cada una de las salas que especialmente diseñaron quienes tuvieron la responsabilidad de organizar la exhibición. 

Pero no sólo el interesante patrimonio histórico compone la colección del museo sino que, además, hay un espacio muy importante dedicado a las obras de arte más significativas de la historia nacional, entre los que se destaca el mural recuperado del mexicano David Alfaro Siqueiros, que durante años permaneció cautivo en un contenedor en el puerto y que gracias al rescate y la revalorización de la pieza hoy se puede disfrutar mediante una experiencia sensorial sin precedentes en el país (convirtiéndose en la gran atracción de la visita).

En esta nota los invito a descubrir juntos los tesoros que hablan de lo que fuimos, de lo que somos y nos da una idea de lo que podamos llegar a ser. Bienvenidos al recorrido por la historia nacional a través de las imágenes de las salas que componen el increíble viaje hacia la mentalidad del bicentenario. 

El edificio en el cual se llevó a cabo el museo implicó la recuperación del espacio en ruinas de la vieja Aduana Taylor. La aduana funcionó a partir de 1855 de espaldas a la actual Plaza de Mayo (por entonces Plaza de la Victoria) y era el acceso de entrada de las mercancías que llegaban al puerto de la ciudad proveniente de las más diversas ciudades del mundo.Durante los años posteriores permaneció oculta bajo los sedimentos terrestres y en 1941 cuando se llevaban a cabo excavaciones para la realización de obra pública fue descubierta y recuperada. A partir de 2009 las autoridades nacionales comenzaron con el plan de reciclaje que concluyó con la inauguración en 2011. Hoy las ruinas de la Aduana le dan al museo una presencia de vital importancia ya que son el testimonio arquitectónico que persiste al tiempo y da fe de cómo era el lugar en los orígenes de la ciudad, dejando entrever ese juego temporal de pasado y presente en un mismo ámbito.

La estética de la arquitectura colonial es muy similar a la que se puede observar en los túneles que se encuentran debajo de la Plaza de Mayo o de la icónica Manzana de las luces ubicada en el mismo barrio de Montserrat.  

Cañones de la época de las Invasiones Inglesas

El museo exhibe piezas de los más variados formatos y estilos los cuales no sólo conviven a la perfección sino que, además, aumentan la experiencia participativa de la visita ya que no sólo se pueden observar las obras o piezas históricas de un modo pasivo sino que invitan a la participación interactiva con muchas de ellas. En la foto se puede ver como conviven un mural junto con una pieza audiovisual donde se cuentan los orígenes de la Aduana Taylor.

LA HISTORIA A TRAVÉS DE LAS SALAS 

Apenas se ingresa en la recova de la izquierda del acceso principal se reconoce que cada una de las pequeñas salas que componen el espacio del museo se exhiben las piezas (ya sean objetos o material audiovisual explicativo de gran calidad) en orden cronológico, con lo cual si el visitante las recorre ordenadamente, al final, tendrá una idea de todo lo sucedido en el período del bicentenario.

La primera sala como es lógico es la dedicada al Cabildo abierto que desembocó en los hechos que precipitaron la Revolución de Mayo. Allí las gigantografías con una distribución de la información acompañada de imágenes de gran impacto son una buena forma para que el público se interese por la historia de una manera distendida y amena y despierte el interés para seguir descubriendo las salas que siguen.

Cuadro original con retrato de Nicolás Avellaneda

Vajilla perteneciente a Julio Argentino Roca

Foto autografiada por la Reina Isabel de Borbón en su visita al país con motivo de la celebración del Primer centenario de la Revolución de Mayo.

Objetos pertenecientes al Presidente radical Hipólito Irigoyen

Los íconos que definen su imagen: el bombín, el bastón y el poncho típico de la moda de los años 30

Urna perteneciente a la primera elección luego de la sanción de la Ley Sáenz Peña

Sombrero y botas pertenecientes al ex presidente de facto Félix Uriburu. Ambos objetos simbolizan el incio de uno de los problemas recurrentes de la Argentina en su vida institucional: la consecución de alteraciones del orden institucional bajo la forma de golpes de estado.

Gorra militar de Félix Uriburu

Afiches que exaltan la imagen de Perón y Evita 

Ejemplar de uno de los libros de lectura con tintes propagandísticos publicado durante el Peronismo

Ejemplar de una de las muñecas que Eva Perón obsequiaba a los niños argentinos 

Material audiovisual que da cuenta de la figura de Eva como la "Jefa espiritual de la Nación"

Sombrero y anteojos de Arturo Frondizi

Exhibición de afiches de la C.G.T y del Peronismo como movimiento

El pañuelo de las madres es el símbolo más claro de la última dictadura argentina

Pañuelo de Hebe de Bonafini con restos de sangre como consecuencia de la represión policial

Textos que recopila escritos de jóvenes desaparecidos durante la última dictadura

Afiches propagandísticos de la campaña electoral de Raul Alfonsín

Ejemplar de Revista GENTE mostrando el triunfo de Alfonsín y el regreso de la democracia

Audiovisual que da cuenta de una de las tantas medidas del gobierno de Carlos Menem: los indultos

Muestra de las "Relaciones carnales" que caracterizaron a la década del 90 en Argentina 

Néstor y Cristina Kirchner son mostrados desde su lugar de jóvenes militantes. La lapicera Bic es todo un símbolo del cambio epocal que comenzaba con la llegada al poder del matrimonio.

Traje y zapatos de Néstor Kirchner

Íconos que definen la posición política de la época del Kirchnerismo

Vestimente de Granaderos y uno de los tantos sillones presidenciales que pasaron por la Casa Rosada

El recorrido finaliza con una fotografía que representa a la "Patria Grande" latinoamericana. Nunca antes el bloque de naciones de América del sud había alcanzado tales niveles de cooperación y mucho menos de la formación de un mercado común dentro de la región. Una vez finalizado el recorrido por la parte dedicada a los objetos y audiovisuales de contenido histórico se recomienda visitar la otra sección que es la dedicada a las obras de arte que testimonian las diferentes miradas del ser nacional a lo largo de los doscientos años de historia. Pero para ello los invito a compartir un nuevo artículo especialmente dedicado al Arte Nacional del Bicentenario. 

Datos de interés


MUSEO NACIONAL DEL BICENTENARIO
Tel: 011-4344-3802

Ubicación
Avenida Paseo Colón 100 (al lado de Casa Rosada y frente al Ministerio de Economía)

Cómo llegar
Lineas A, B, D y E de subte
Bus: 2,4,8,20,22,24,28,29,33,50,55,56,62,64,74,86,91,93,99,103,105,109,111,
126,129,130,140,143,146,152,159,195.

Horarios:  
Miércoles a domingo y feriados de 10 a 18 hs.
Entrada libre y gratuita

Normas de ingreso y permanencia
* No fumar
* No ingresar con animales
* No tomar fotos con flash
* No ingresar con comidas ni bebidas
* Menores de 12 años deben ir acompañados por mayor adulto
Etiquetas: [argentina]  [arte]  [bsas]  [guias]  [historia]  [museos]  [religion]  [Rincones de Buenos Aires]  
Fecha Publicación: 2016-01-12T14:04:00.000-03:00
El Palacio Noel, ubicado a metros del "bajo porteño", parece una verdadera cápsula del tiempo en medio del ajetreado ritmo de la ciudad. Apenas se atraviesa el pórtico de entrada (un gran portón de madera colonial en estilo herreriano) y se paga el billete de ingreso queda claro que uno no sólo compra con él un acceso a un museo sino que, además, subyace la idea de que se adquiere un pasaje directo al mundo colonial, ese que surgió del contacto entre los españoles que llegaban a estas tierras buscando el oro y la plata y que se encontraron con algo mucho más valioso que eso: la asombrosa cultura indígena con sus costumbres, su pasado, sus dioses y sus mentalidades, totalmente diferentes e incomprensibles para la mirada eurocéntrica de los recién llegados.

La colección que alberga el palacio (hoy sede del Museo de Arte Hispanoamericano Isaac Fernández Blanco) exhibe piezas de extrema belleza y valor artístico pero lo cierto es que, cuando se las ubica dentro del contexto histórico en el que fueron realizadas, dejan entrever un pasado de dominación, muerte y abuso de poder como nunca antes se había visto en América. En esa línea, el museo atesora un importante patrimonio producido entre los siglos XVI y XVII (con piezas escultóricas, pictóricas, de platería y de pequeños mobiliarios) y algunos otros correspondientes al siglo XVIII,  época en que el barroco europeo desembarcó en América influyó de forma inevitable en las tendencias artísticas del mundo andino.

El museo propone un recorrido cronológico que se desarrolla a medida que se van visitando los diferentes niveles del palacio. De ese modo,en la planta baja se encuentran tres salas a través de las cuales se comienza a contar la historia a través de los objetos exhibidos en ellas. Así, la primera, ubicada en el hall de entrada, se denomina El cuarto mundo -o la Cuarta parte del mundo- y hace referencia a la idea de Hispanidad, concepto que surge de la inevitable relación acaecida entre los españoles e indígenas, el mestizo (como producto de la unión entre los dos primeros) y de los criollos, entendidos éstos como una extensión inequívoca de aquel mestizaje. Allí mismo, a través de una interesante infografía, se referencia la presencia de los portugueses en la región, vital para comprender las relaciones entre el continente negro y el nuevo mundo que significó la llegada al actual territorio brasileño.

En la sala contigua a la entrada se ubica la colección denominada El mundo surandino, en la cuál no sólo se hace referencia a la llegada de Pizarro en 1532 a las costas de Ecuador sino que, además, alberga una serie de elementos de platería tales como espejos, ex-votos (donde se ve reflejada la necesidad de "civilizar" a través del Cristianismo) y una colección de cuadros en la que se advierte la presencia de personajes religiosos entre los que se imponen los de Cristo, la Virgen María y algunas representaciones antropomórficas del Dios cristiano, así como los retratos de los sacerdotes que llevaron a cabo la obra evangelizadora.
 El Mundo Surandino

Cuadro perteneciente a la escuela cusqueña y que se exhibe en la misma sala

Al otro lado de la Sala del mundo surandino se encuentra otra denominada La Cultura de la selva en la que se exhiben objetos de arte correspondientes al período de las misiones jesuíticas que lllevaron a cabo la Colonización del Paraguay. Allí se pueden ver objetos religiosos fabricados en diferentes maderas y que realizaban en gran parte los indios guaraníes que ocupaban el actual territorio que va desde Asunción del Paraguay, noroeste boliviano, parte de Brasil y parte de nuestra llanura pampeana.  

La Virgen María acompañada de tres ángeles, símbolo del barroco americano

En el mismo espacio de la planta baja se encuentra una pequeña sala en la que se exhibe una colección de violines que recorre el período sobre el cual versa el museo y que está considerada una de las más importantes de América Latina ya que algunos de los instrumentos que reposan en las vitrinas formaron parte de colecciones privadas de personajes de la historia argentina (como es el caso de Camilo Mandelli, primer luthier en formar parte del staff del Colón en 1908). Si bien la sala es interesante, cabe mencionar que contrasta bastante con el resto de las piezas del museo y que pueden resultar de gran interés para el público melómano pero irrelevante para el espectador más afecto al arte y la historia.

MARÍA EN AMÉRICA Y LA COLECCIÓN CUSQUEÑO-QUITEÑA 

En un medio hostil y cargado de sufrimiento (como lo era el de la conquista) la presencia de la Virgen María fué una de las que mas rápido se asimiló en el imaginario de los indígenas, mestizos y criollos. Aquellos grupos vieron en la imagen de la Virgen una figura en la que confiar y entregarle sus miedos e inseguridades, creyéndola una importante protección en aquel contexto. Así es como desde la Virgen de Guadalupe (aparecida a un indígena azteca) hasta la de Luján (verdadero símbolo del criollismo nacional) los pobladores de Sudamérica desarrollaron innumerables obras de arte en las que se refleja la presencia de la madre de la cristiandad. 

En el primer piso del museo la sala recibe al espectador con un cuadro de tamaño considerable (ocupa casi toda una pared) donde se ve a una virgen que responde a los cánones estéticos y religiosos del barroco andino y que se transforma en el icono de ese espacio. A su alrededor, la sala despliega una decena de diferentes objetos relacionados con la figura de María y deja en claro que su presencia jugó un rol fundamental en la ideología de aquel mundo.

Platerías, imágenes religiosas , cuadros y altorrelieves homenajean a la virgen

La Virgen en sus dos versiones: custodiada por el ejército celestial y por la Santísima Trinidad

Las Vírgenes azteca y andina: dos caras de una misma moneda

Vírgenes en todas sus formas (Véase la versión de La Piedad)

La Virgen del Alto Perú, la de Potosí y la de los Dolores

De manera contigua a la sala de la Virgen María se encuentra una sala dedicada a mobiliario e iconografía religiosa de las misiones jesúiticas del siglo XVII, verdaderas joyas del arte guaraní.

La sala roja o Sala de los maestros de la pintura cusqueña es, junto a la de las vírgenes, una de las más llamativas del primer piso. Al fondo se encuentra tras un vidrio una habitación totalmente ambientada como en las casas andinas del siglo XVII. Asimismo se exhiben cuadros religiosos de la escuela cusqueña, en su mayoría de iconografía sacra y algunos expolios.

Los ángeles arcabuceros son la típica representación del hombre andino acerca de los seres celestiales

Arte religioso potosino

Cristo expoliado según la mirada del Barroco andino

LOS JARDINES DEL MUSEO: EL OTRO VIAJE

Una vez finalizada la recorrida por los dos niveles del museo la visita concluye sin más que descubrir en ese sector. Al salir del palacio la figura del antiguo edificio de Sevel conocido como "Rulero" emerge entre el verde de los árboles y las columnas indianas ofreciendo un contraste típico de las grandes ciudades latinoamericanas en las que, ambos tiempos históricos, parecen convivir sin problemas. 

Teniendo en cuenta esa característica del lugar les recomiendo que no dejen el museo sin hacer antes una recorrida por los jardines ya que no sólo son muy bonitos sino que, además, ofrecen una idea de la tranquilidad en la que se vivía en Buenos Aires cuando el palacio fué constrúido.

Los balcones de estilo cusqueño dan la sensación de estar en el siglo XVII o en alguna ciudad española de la época.

Fuentes azulejadas evocan un pasado de influencia sevillana y lisboeta

La arquitectura colonial se mantiene incólume en varios sectores del palacio

Con el tiempo se fueron agregando elementos decorativos pero siempre respondiendo a las características del barroco andino (Altorrelieve en madera ubicado en la entrada de una de las oficinas del museo)

La fuente del jardín en estilo sevillano y con mosaicos traídos de Lisboa

Bancos de cemento revestidos de azulejería portuguesa 

Postal que evoca la Buenos Aires del siglo XIX

La decena de árboles y plantas contrastan con el paisaje urbano de Retiro

Patio colonial con el clásico aljibe 

DATOS PARA TENER EN CUENTA

Museo de Arte Hispanoamericano Isaac Fernández Blanco (Dependiente del GCBA)

Dirección: Suipacha 1422
Horario: Martes a viernes de 13 a 19 hs. Sábados, domingos y feriados de 11 a 19 hs. Lunes cerrado.
Entrada: General: $10. Miércoles gratis.
Teléfono: 4327- 0228
Mail: mifb_prensa@buenosaires.gob.ar
Fotos: no está permitido tomar fotografías en el interior del museo.
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Fecha Publicación: 2015-12-26T15:03:00.002-03:00
Los turistas que llegan a Verona procedentes de diferentes ciudades de Italia buscan dos sitios específicos: la Arena y el famoso balcón de Julieta. Apenas se ingresa en el casco histórico de la pintoresca ciudad italiana ya se pueden ver las hordas de personas que caminan como si fuera en procesión hacia la famosa residencia en la cual se cree que habitaron los Capuletti y donde está el balcón que inspiró a la mayor pluma de la literatura inglesa a escribir el clásico de Romeo y Julieta. Pero si bien esa es la leyenda que todos creen y aceptan de manera inapelable, la historia dice otra cosa. 

Al parecer la casa que hoy se erige en pleno centro de la ciudad y a la cual se le atribuye haber sido la morada del personaje de Shakespeare no es más que una que obedece a los cánones estéticos de aquella época y que guarda cierto parecido con la que apareció en las ilustraciones de las primeras ediciones de la pieza. Ello habría llevado a los antiguos dueños de la casa (que casualmente eran de origen aristocrático) a abrirla al público por considerarla el escenario donde otrora se dió la controvertida historia de amor entre los dos jóvenes de familias conflictivas.

Ahora bien, si se indaga aún más profundamente en aquello que se dice y lo que en realidad sucedió se cae en una segunda falacia o "mentira piadosa" (sobre todo para no decepcionar a los amantes del género) que no es otra que la información que deja en claro que no sólo los personajes son producto de la inventiva Shakespeariana sino que, además, él autor murió sin haber estado nunca en la ciudad. Sin embargo, pese a ser un mito sostenido durante años producto de la mente de alguien que decidió enriquecerse con la vivienda, ir a Verona y no visitarla, implicaría un acto poco inteligente.

A continuación les comparto algunas imágenes de esta mentira piadosa, que tan felices hace a los enamorados que se ubican en el balcón y se inmortalizan frente a la mirada de las decenas de visitantes que aguardan expectantes a que les toque su turno.
La casa se encuentra en el Nº 21 d la Via Cappello

El muro de la entrada se encuentra totalmente grafitado por los visitantes

Cada seis meses las autoridades municipales envían quitar los carteles que se pegan en el muro

Cartel donde se indican las zonas donde dejar la promesa, el testimonio o el recuerdo del amor

El balcón central de la casa es el que se cree correspondía a la habitación de Julieta

La casa de estilo renacentista cuenta con otros balcones pero no tan famosos como el principal

La tradición dice que se debe tocar el seno de Julieta para regresar a Verona y tener suerte en el amor

La escultura de hierro macizo y tamaño real resiste el paso de miles de turistas que la visitan a diario

En el interior de la casa se encuentran negocios especializados en bordados y pasamanería donde colocan los nombres de los enamorados o cualquier otra inscripción relacionada con la historia de la pareja. 



Para aquellos que no deseen bordar diferentes prendas pueden visitar el pequeño gifshop que se encuentra en el interior de la casa debajo del balcón. Allí se pueden comprar objetos y recuerdos no sólo relacionados con la historia de Julieta sino además de Verona y diferentes sitios que representan la ciudad y su cultura. 

Para el próximo 2016 el Ayuntamiento de Verona informó que en el interior del recinto se abrirá un museo con los carteles más emblemáticos y curiosos que se hayan dejado en el muro de entrada de la casa a lo largo de la historia. Quienes conocen el contenido de los mismos aseguran que hay algunos muy originales, divertidos y hasta de personajes muy conocidos del mundo del arte y el espectáculo.

Ver video de la Casa de Julieta


Más información
Casa di Giulietta (Wikipedia en italiano)



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Fecha Publicación: 2015-12-12T20:13:00.001-03:00
Verona tiene muchos sitios interesantes para recorrer en un día pero está claro que ninguno de ellos puede competir en importancia con la monumental Arena (me atrevo a decir ni siquiera el famoso balcón Shakespiriano, ese en el que los enamorados se toman la fotografía de rigor o se juran amor eterno). Acceder a ella es sumamente sencillo ya que se encuentra a pocos metros de la puerta amurallada de la ciudad y en ubicación panorámica justo frente a la cosmopolita y movediza Piazza Bra. Por eso, la gran mayoría de los viajeros que llegan intentando recorrer la romántica ciudad lo toman como punto de partida ya que dada la belleza que demuestra en su fachada y por la importancia que reviste como anfiteatro nadie puede esperar para ingresar en él y perderse entre sus rincones y pasadizos.
Si bien guarda un gran parecido con el Coliseo Romano, la Arena es más pequeña y ocupa el tercer puesto en el ranking de anfiteatros antiguos de Italia. El edificio fue creado en el año 30 durante el reinado de Tiberio y, como todos los demás, funcionó como espacio de lucha entre gladiadores y cristianos, legando hasta el día de hoy algunos espacios que todavía se conservan (como las jaulas y los calabozos subterráneos). Cada año de junio a setiembre se transforma en un escenario selecto por el cual pasan las puestas más importantes de la ópera mundial. Quienes quieren asistir a alguna de las funciones en la Arena deben reservarlas con mucho tiempo de anticipación y estar dispuestos a soportar las altas temperaturas de la época, que llegan a ser un verdadero incordio sobre todo en los meses de Julio y agosto. Pero claro está, si se logran sortear estos dos problemas, la experiencia, sin dudas, será inolvidable.

Es posible ingresar a la Arena previo pago de un billete que permite el acceso y el desplazamiento por su interior sin límites de tiempo (esto es beneficioso en el caso de que estén en época de funciones ya que les permite acceder al escenario y ver algunos elementos escenográficos más que interesantes). Para quienes quieran vivir esta experiencia en verano se recomienda comenzar por el escenario ubicado en la parte baja y luego subir a las gradas del anfiteatro para no exponerse tanto tiempo al sol debido a que el calor se concentra en las piedras y puede resultar un tanto molesto.

Escenografía de la puesta de Aída de Verdi

El faraón y la Pirámide de Gizah

Vista del escenario y la platea desde las gradas superiores

Detrás de las gradas se encuentran pasadizos que ofician de descanso y que regalan vistas como estas
            
                                                  Pasado y presente se dan la mano en cada rincón del anfiteatro

El billete sólo habilita a recorrer el interior y no tiene ningún museo ni espacio artístico como si sucede con el de Roma o el de Nápoles. Si quieren comprar algún recuerdo que testimonie su paso por la Arena deberán hacerlo en alguna casa de souvenirs que abundan en el casco de la ciudad.

Cuando se termina la visita en el interior de la Arena es más que aconsejable darse una vuelta por los alrededores del anfiteatro ya que, en varias ocasiones, debido al poco espacio que tiene en su interior, las compañías suelen guardar parte de la escenografía en la explanada que lo circunda transformándose en un depósito improvisado y a la vista de todos. Aquí pueden ver un ejemplo de la escenografía que representa una parte del palacio del Rey Nabuco, protagonista del relato de Aída.

                                                                           Cabeza colosal de utilería

                                                                                          Escenografía monumental

                                                                          Ángeles barrocos de alguna puesta pasada

Una vez terminada la recorrida de la Arena y sus alrededores Verona no se agota e invita a seguir en el camino. Si llegaron temprano a la ciudad aún les quedará mucho por ver. Les recomiendo que crucen la avenida que pasa por detrás del coloso y bordeen la antigua muralla que supo oficiar de límite y defensa en la antigüedad. Al final de la misma se van a encontrar con el Río Adige y sus puentes de película. (Pero eso es tema del próximo artículo).

MAS INFO

ANFITEATRO ARENA DE VERONA 
Vía dietro Anfiteatro (Frente a la Piazza Bra)
Sitio Oficial
Compra de billetes online
Arena Museopera


Etiquetas: [arte]  [europa]  [guias]  [historia]  [italia]  [literatura]  [Verona]  
Fecha Publicación: 2015-12-07T19:53:00.000-03:00
Verona es la segunda ciudad más importante del Véneto luego de Venecia. Situada a menos de una hora de tren de la gran ciudad de las góndolas, la ciudad de los enamorados, por ser pequeña y tener los sitios de interés distribuidos en un espacio reducido permite visitarla perfectamente en un día. Eso sí, para que la experiencia sea positiva se requiere que se realice una preparación previa y contar un poco de información acerca de los lugares de interés ya que, de no hacerlo, pueden quedarse sin ver algunos de ellos o bien pasar delante de otros sin tener verdadera noción de la importancia que revisten. 

Por ello en esta pequeña guía visual les recomiendo los 10 sitios imperdibles para que tengan en cuanta si planean recorrer Verona, y luego, de los más importantes, publicaré un posteo especial con imágenes, información y recomendaciones para vivir al máximo la experiencia del lugar donde se supone, en un pasado lejano para nosotros, habitaron los protagonistas de la pareja más famosa de la literatura inglesa: Romeo y Julieta. 

1. 
LA ANTIGUA MURALLA DE LA ENTRADA
Como la gran mayoría de las ciudades italianas que se desarrollaron durante el medioevo, Verona también cuenta con una interesante muralla que oficia de pórtico o entrada principal. El arco de piedra se encuentra perfectamente conservado y desde allí, antes de atravesarlo, tendrán una pintoresca vista del casco histórico.

2. 
EL BUSTO DE SHAKESPEARE EN EL MUSEO LAPIDARIO MAFFEANO
Si bien el museo es muy interesante en su interior (atesora una colección privada de las lápidas mortuorias mejor conservadas y más importantes de la Roma antigua) la escultura del escritor inglés con un pasaje de Romeo y Julieta que alude a la ciudad, oficia de bienvenida y prepara al visitante sobre algunos puntos que verá en la recorrida.

3. 
LAS OBRAS DE ARTE CALLEJERO
Tanto en la zona de la Piazza Bra, como en las inmediaciones de la Arena o de la Piazza dell´Erbe se encuentran decenas de artistas callejeros que exhiben sus obras ya sea en pinturas, esculturas o en performances artísticas. En ese sentido Verona es una ciudad más que generosa y sólo requiere que se esté atento a observarlas y no pasar de largo.

4. 
LA PIAZZA BRA
Apenas se cruza la muralla aparece esta plaza que es uno de los sitios mas movidos e interesantes de la ciudad. Con una explanada de mármol y repleta de bares, restaurantes, heladerías o cafés en ese lugar se concentra la mayor muestra de vida social del casco antiguo. Su ubicación estratégica frente al antiguo coliseo de la Arena lo vuelven un espacio imperdible si deciden tomar algo con una de las vistas más lindas que podrán encontrar.

5. 
LA ARENA
Luego del Coliseo romano y del Anfiteatro de Capua la actual Arena fue el tercer coliseo más importante en tiempos del Imperio. En su interior se llevan a cabo diferentes espectáculos siendo por ello uno de los sitios preferidos por los amantes del teatro y de la música (ya que hay puestas de ópera programadas de manera fija para diferentes fechas del año). Se puede ingresar a visitarlo y existen opciones con visitas guiadas.

6.
LAS INMEDIACIONES DE LA ARENA 
En la zona que circunda a la Arena se encuentra la otra sección de la muralla que atraviesa la ciudad. Allí pueden verse un grupo de calles muy interesantes con veredas minúsculas (observar las de esta foto) en las que sólo pueden transitar una persona delante de otra. La mayoría de los edificios guardan la estética típica de las construcciones italianas y lo hacen uno de los espacios más pintorescos para recorrer en calma en dirección hacia el Río Adige.

7.
EL RÍO ADIGE DESDE LA MURALLA HASTA EL PUENTE SCALIGERO
Este río que atraviesa la ciudad de punta a punta ofrece un paisaje diferente al que se ve en el casco histórico. Con grandes masas de vegetación y enmarcado entre construcciones antiguas evoca cualquiera de las ciudades suizas o la urbanizacion cercana al Lago de Garda. Al llegar al Puente Scaligero se aconseja atravesarlo y caminar hasta la zona donde se encuentra la Casa de los Capuletto.


8.
RECORRER LA ZONA CERCANA A LA CASA DE GIULIETTA E INGRESAR EN ELLA
Todo el barrio que circunda a la famosa casa donde se encuentra el balcón de Giulietta es de una belleza arquitectónica inigualable. Las fachadas de los edificios mas antiguos son de estilo veneciano y testimonian un pasado glorioso y lleno de arte. La casa del personaje de Shakespeare deberá ser una parada obligatoria. Quien no pasa por ella, dicen, nunca estuvo en Verona.

9.
LA AJETREADA PIAZZA DELL´ERBE
Bulliciosa, colorida, cosmopolita y acogedora de piezas escultóricas y arquitectónicas de gran valor artístico, desde el S. XV esta plaza es la sede de uno de los mayores mercados de la ciudad. En él se pueden comprar los más variados artículos así como degustar lo mejor de la gastronomía de la región. 

10.
LA PIAZZA DEI SIGNORI Y LA ESTATUA DEL DANTE
Tan importante es esta plaza que se dice que es el único sitio capaz de competir con la Arena o con el balcón de Giulietta. Ubicada a un costado de la Piazza dell´erbe, esta plaza se alza no sólo como una de las mejores conservadas de la ciudad sino que alberga en su interior una de las estatuas mas antiguas que se hayan hecho del padre de la lengua italiana. A su alrededor se encuentran varios palacios entre los que se aconseja visitar el Palazzo della Ragione, construcción medieval que posee una escalinata renacentista  que comunica el patio principal con la sala de los magistrados.


Mas información
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Fecha Publicación: 2015-12-03T21:33:00.000-03:00
Ya sea que se lo planifique al inicio del viaje o cerca de la partida no puede faltar en el circuito milanés una visita a la Santa María delle Grazie, encantadora iglesia ubicada en una de las zonas más exclusivas de la ciudad y donde se encuentra nada menos que La Última cena de Leonardo Da Vinci, o "Il Cenacolo Vinciano" como la llaman los italianos. Si bien la iglesia cuenta con una interesante historia y es en sí misma una verdadera obra de arte, no caben dudas de que el mayor atractivo que reviste es ser la morada de una de las pinturas más icónicas del arte renacentista, la cual no sólo se destaca por su valor artístico sino porque, además, supo ser musa inspiradora y botín deseado por algunas de las mentes más macabras de la historia.

LA SANTA MARÍA DELLE GRAZIE: LA HERMANA MENOR DEL DUOMO

La iglesia emerge en medio de un paisaje urbano dándole al lugar un aire de misticismo que contrasta con otros sitios de la ciudad. A diario es atravesada por miles de autos y motos que la envuelven con el ensordecedor tráfico italiano pero cuando se atraviesa el pórtico de entrada, algo sucede en el ambiente y se tiene la sensación de estar en otro tiempo. En ese sentido la iglesia resulta un tanto engañosa ya que, la mayoría de los turistas ingresan en su interior por la puerta principal y sienten una extraña decepción al encontrarse con una réplica del Cenacolo, ya que el original se encuentra ubicado en la parte trasera de la iglesia, a la cual se accede luego de atravesar el espacio interno de la misma en su totalidad (de hecho una leyenda cuenta que la pintura de Da Vinci se exhibió desde siempre allí para ser la excusa que obligara a los fieles a pasar de manera obligada por el interior de la iglesia).

Pero lo cierto es que esa no es esa la única decepción que sufren los viajeros (entre los que me incluyo) que llegan allí ansiosos por encontrarse frente a frente con uno de los mayores iconos del arte. La otra sorpresa que sobreviene en el mismo momento en que se ingresa al recinto donde se encuentra ubicada la pieza es descubrir que no se puede comprar el billete en el momento y que las visitas sólo se realizan para aquellos que hayan reservado previamente por la página oficial y que tengan el billete comprado con antelación, llegando en algunos casos a ser de un año antes de la visita dependiendo la fecha del año en que se asista.

Como podrán imaginarse la desilusión es muy grande, y quizás motivados por la pena que les produce la situación, los empleados de la billetería ofrecen quedarse a la espera de que algunas de las visitas fallen a la cita (algo muy extraño) intentando hacerse de un preciado billete que permita la entrada. De esa forma, no es extraño ver a gente de todas partes del mundo pasando literalmente el día en la entrada de la sala que atesora el Cenacolo como si se tratara de un día de picnic o la guardia que montan los adolescentes frente a los estadios para ver a sus ídolos.

En lo personal debo confesar que no pertenezco a este segundo grupo, así que descolocado por la situación decidí ingresar en la Iglesia, observarla en detalle y dejar la visita a la pintura para un próximo viaje. Luego de leer esta nota, a ustedes queridos lectores del blog probablemente ya no les suceda esta situación. Pero pese a ello, les quiero compartir en este artículo la belleza de la que es poseedora la Santa María delle Grazie, que fue construída por la misma época en que Da Vinci inmortalizó al Cristo en su última cena y sólo por eso merece una visita por sus interiores.

Fachada exterior de la Santa María delle Grazie, de típico estilo renacentista

Algunos detalles del ala izquierda 

Sobre la entrada un registro fotográfico cuenta la evolución de la iglesia desde su construcción hasta la actualidad. 


Para aquellos que inevitablemente se quedarán sin poder observar el original del Cenacolo en el interior de la iglesia y frente a uno de los patios más bellos que la circundan se encuentra esta reproducción en tamaño real de la pieza original.

Las cúpulas monumentales y recargadas de ornamentaciones fueron encargadas por el Duque Sforza

Las bóvedas exhiben un interesante juego geométrico que las vuelven únicas en su estilo

Los elementos de arte bizantino fueron inspirados en templos de la antigua Constantinopla 

Los altorrelieves que engalanan los frisos fueron hechos con diversos tipos de mármol de Carrara

Las pinturas realizadas a fines del siglo XV aún hoy mantienen sus colores y formas

La fusión de estilos y elementos regalan espacios como éste 

El adecuado plan de conservación de la iglesia posibilita que no caiga en deterioros innecesarios

Altorrelieve en mármol original que atesora las cenizas de algunos clérigos del S. XVIII

El Ofertorio ubicado detrás de la nave central fue realizado íntegramente en madera a mediados del S. XVI

Como verán, la Iglesia della Santa María por sí sola vale la pena una visita. Luego de atravesar la inmensa nave central llegarán a la puerta de salida que comunica con la pequeña parroquia donde se encuentra el Cenacolo de Da Vinci.  Si tienen la suerte de contar con una reserva, allí dentro, en el minúsculo espacio donde se encuentra la pintura vivirán una experiencia inolvidable. Sino, no se preocupen. Milán siempre estará cerca de cualquier gran capital europea. 

Entrada al recinto del Cenacolo Vinciano


Mas info
Santa María delle Grazie en 3D (Exteriores)
Santa María delle Grazie en 3D (Interiores)

Site Cenacolo Vinciano (para reservas)
Paquete de entrada + Visita
Cómo llegar

Vía Giuseppe Antonio Sassi,3.
Metro Cadorna F1 o Cadorna F2
Tram: Estación Santa María delle Grazie (Corso Magenta)

Billetería
Presentarse en billetería únicamente con reserva previa hecha a través del website
Horario: martes a domingos de 8.15 a 19 hs. (Lunes cerrado)
Precios (consultar en la página. Existen varias opciones, incluso visitas guiadas)
Audioguías en Italiano, español, inglés, francés alemán, japonés, mandarín y chino. (3euros)
Etiquetas: [cine]  [italia]  [milan]  [moda]  [videos]  
Fecha Publicación: 2015-10-27T08:00:00.000-03:00
La distinguida marca de bolsos y accesorios Trussardi realizó este video para celebrar su 40º aniversario. Estuvo dirigido por James Lima en colaboración con la ilustradora japonesa Yuko Shimizu. Una tranquila noche es interrumpida cuando un conejo baja de las estrellas y despierta al galgo que vive en el interior de la tienda Trussardi. El can persigue al pequeño animal por las históricas plazas de Milán hasta que éste sube de nuevo a la Luna. Las ilustraciones de Shimizu, el guión de Lima y el soundtrack de Tiny Dragons hacen de este video una experiencia encantadora.

Etiquetas: [cultura]  [gastronomia]  [italia]  [milan]  
Fecha Publicación: 2015-10-26T09:00:00.000-03:00
El verano en Italia se hace más llevadero de dos formas: o con una limonatta helada de San Pellegrino o con un gelatto artigianale. Como la primera es la que suelo optar en la mayoría de las veces, esta vez decidí vivir la experiencia del helado, del cual dicen que en Italia es donde mejor los hacen. Así es como una agobiante tarde de Julio mientras caminaba por la Vía dei Mercanti, me encontré con Venchi, una Ciocco-gelatteria (choco-heladería) que parecía más una de las lujosas tiendas de Vía Montenapoleone o de la Galería Vittorio Emanuele antes que un negocio dedicado a la venta de helado artesanal y cosas dulces.

Su fachada con puertas doradas, el amplio espacio de diseño, los neones de los carteles y la cuidadosa forma en que exhibían los productos que vendían (caramelos, chocolates, bombones y otros productos dulces típicos de la Lombardía) me tentaron a entrar y hacer mi pedido. Al ver los precios de los helados (arrancaban en 5 euros una tacita minúscula y de allí la lista llegaba a los 50 euros del kilo) me hizo dar cuenta de porqué allí no había clientes y en la heladería de enfrente la fila salía del negocio y ocupaba casi media cuadra. Pero la duda y la curiosidad pudieron más y decidí invertir en una tacita de tamaño medio que me permitía probar tres gustos (Pictacchio, cioccolatto nero e cioccolattobianco). 

Sin caer en un exceso de argentinismo (ni en un exceso de psicologismo nacionalista), luego de probar el helado de Venchi tuve la extraña sensación de querer estar en Buenos Aires en cualquier local de Freddo. Si bien se sabe que cuando se viaja uno debe abrirse a otras formas gastronómicas (y con la gastronomía italiana yo me llevo muy bien) cuando de gelatto se trata no sucede lo mismo. Si andan por Milán y quieren vivir la experiencia de probar un gelatto de diseño, muy refinado y en uno de los locales más exóticos del centro de la ciudad, no se lo pierdan. Ahora si quieren comer un buen helado, similar al que estamos acostumbrados, les aconsejo que apaciguen el calor con una limonatta y se reserven el gelatto para la vuelta. 

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Fecha Publicación: 2015-10-25T14:00:00.000-03:00

En todos los viajes existen imágenes que se nos quedan prendidas en la retina. A veces es un paisaje, a veces personajes, a veces situaciones, obras de arte o monumentos. Lo cierto es que estas imágenes, a veces insignificantes, nos hacen reflexionar acerca de la realidad que se nos pone delante y nos invita a cambiar la percepción. Con esta primera entrega doy comienzo a esta nueva sección del Blog. ¿Que les sugiere "El electricista del Duomo"? En apariencias su función es sencillamente la de cambiar los focos y las luces de la Plaza, pero miren la vista privilegiada que logra al hacer su trabajo. ¿Qué opinan?
  
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Fecha Publicación: 2015-10-24T13:10:00.000-03:00
No estaríamos cometiendo un error si dijéramos que el Duomo de Milano "es" Milano. Sería imposible imaginar una visita a la ciudad sin visitarlo ni pasar siquiera por el, ya que al igual que lo que sucede con otros monumentos emblemáticos del viejo continente, se vaya a donde se vaya o cualquiera sea la dirección que se tome dentro del casco urbano, la Catedral exhibe sus agujas, sus esculturas o, si se está muy alejado de ella, su forma triangular tan característica. Sentarse un rato en la plaza que lo secunda permite hacerse una idea exhaustiva de cómo funciona la sociedad milanesa y de aquello que la enorme mole genera en los turistas y curiosos que llegan a ella por primera vez. 

Pero lo cierto es que el Duomo es mucho mas que un emblema de italianidad o la fotografía obligada con la que las guías turísticas ilustran sus tapas. La fascinante historia de su construcción, su milagrosa salvación durante los bombardeos de la Segunda Guerra Mundial, su carácter como fuente de inspiración para genios del cine como Lucchino Visconti y la enorme cantidad de elementos artísticos que fueron puestos en ella a lo largo de los años, la ubican en la categoría de obra de arte imperdible y digna de descubrirla con detenimiento y atención. 

En la actualidad descubrirlo no es tarea sencilla y exige que le dediquen al menos una hora de observación minuciosa para no perderse ningún detalle de los miles de objetos que la transforman en una verdadera joya arquitectónica (créanme que las 3400 estatuas, 96 gárgolas y cerca de 153 agujas lo merecen).

EL DUOMO Y SU HISTORIA

Para entender la historia del Duomo debemos situarnos en los primeros años del siglo V cuando en ese mismo espacio funcionaba la Basílica de San Ambrosio, santo patrono de la ciudad desde entonces. Casi cuatrocientos años después, a esta basílica se le anexó la de la Santa Tecla, pero lamentablemente ambas fueron destruidas en un incendio de extrañas características (y que significaba una práctica muy común por aquellos años de pujas de poder). Así es como en 1386 comienza la construcción del Duomo, a pedido de los Visconti (familia más poderosa de Milán que por entonces era una de las ciudades estado más importantes y con mayor desarrollo cultural y económico de Italia) y culmina finalmente en 1809, cinco siglos después, y bajo las órdenes de Napoléon.

Desde entonces el Duomo pasó a integrar el listado de catedrales antiguas más bellas y magníficas de Europa (comparable a las de Notre-Dame en París, San Vito en Praga o la de San Matías en Budapest). Cuando se la analiza como pieza artística sobreviene la idea de que es mucho más bella por fuera (en su fachada, las agujas y los baptisterios externos) que en su interior, donde decepciona bastante sobre todo cuando se la compara con la vista que devuelve hacia afuera a quienes pasan delante de ella a diario. Es por ello que en este artículo, he decidido mostrarles la genialidad artística que exhibe en el aspecto externo y dejarles la experiencia de los interiores alejada de prejuicios o preconceptos personales. 

EL DUOMO EN IMÁGENES

Fachada principal del Duomo con los turistas que se agolpan frente a ella

Fachada anterior que da sobre la Via Vittorio Emanuele, peatonal del casco histórico

Las agujas engalanadas con personajes bíblicos y ornamentadas en estilo Gótico sobresalen de la estructura principal
Las agujas de la fachada principal esculpidas a modo de altorrelieve custodian la entrada a la Catedral

Escenas de la historia de la ciudad y seres mitológicos y bíblicos conviven en un marasmo escultórico sin precedentes 

Figuras de ángeles regordetes y personajes del mundo antiguo le imprimen a la entrada un estilo netamente Gótico

Putti al estilo de Michelangelo

Versión moderna del Perseo se ubica sobre uno de los pórticos principales

Las creencias y dogmas desde la Fundación de Roma son expuestos en el complejo escultórico

Ángeles custodios con un toro alado, considerado elemento pagano para el mundo cristiano

Retrato de ángel con minucioso trabajo de ornamentación 
Elementos y escenas del Génesis conviven en cuatro grupos escultóricos ubicados sobre el Pórtico de acceso al Duomo

Las cuatro puertas de acceso al Duomo significan una pieza aparte dentro del complejo artístico. Construidas con uno de los hierros mas macizos que se haya visto en Italia y con un trabajo escultórico digno de artistas superlativos, en las dos primeras (las más grandes y que ofician de entrada a la Catedral) se cuenta la vida y la pasión de Cristo, acompañada de personajes bíblicos y elementos religiosos.

El nacimiento de Cristo en el pesebre de Belén

La glorificación de la Virgen con su hijo en brazos

La Crucifixión de Cristo

La Muerte y el descenso de la cruz

La preparación del cuerpo antes de ser llevado a la morada final

La Resurrección y el regreso al mundo de los vivos antes de partir al mundo celestial

En otras de las puertas de hierro se esculpieron escenas de la vida histórica y política de Milán desde los tiempos de San Ambrosio hasta el momento en que se comenzó a construir el Duomo. Estos grupos escultoricos, al igual que los que ilustran la vida y la pasión de Cristo, se encuentran atravesados por una mirada religiosa que le imprimen buena parte de la esencia de la historia de Milán.


Cronación de San Ambrosio

Escenas de guerra durante la Edad Media


DATOS UTILES

Cómo llegar
Metro: Duomo, líneas 1 y 3.
Tranvía: Torino (Duomo), líneas 2, 3 y 14; Dogana (Duomo), línea 24.

Horarios de la Catedral: 
Todos los días de 7:00 a 19:00 horas.
Terraza panorámica:
Desde noviembre hasta febrero: de 9:00 a 16:45 horas.
Desde febrero hasta marzo: de 9:00 a 17:45 horas.
Desde abril hasta noviembre: de 9:00 a 21:45 horas.
Tesoro:
De lunes a viernes: de 9:00 a 13:00 y de 14:00 a 18:00 horas.
Sábados: de 9:00 a 13:30 y de 14:00 a 17:00 horas.
Domingos: de 13:30 a 16:00 horas.
Baptisterio: Todos los días de 9:30 a 17:30 horas.
Precios
Catedral: 2€.
Terraza panorámica:
Ascensor: 12€.
Escaleras: 7€.
Baptisterio: 4€.
Tesoro: 2€.
Terraza en ascensor + Baptisterio + Tesoro: 13€.
Terraza a pie + Baptisterio + Tesoro: 10€.
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Fecha Publicación: 2015-10-23T10:46:00.000-03:00
Milano además de ser una de las ciudades más movidas de Italia forma parte del circuito de moda del viejo continente. Así como sucede con otras capitales importantes  (en Paris por ejemplo están las Galerías Lafayette o en Roma La Rinascente)  Milano cuenta con la Galería Vittorio Emanuele, un espacio dedicado a las grandes marcas y que, además, es  un sitio emblemático dentro del patrimonio de la ciudad. 

Las galerías fueron construidas a fines del S. XIX y tardaron cerca de diez años en erigirla. Su proximidad al Duomo y el hecho de situarla en el corazón de la ciudad, produjo que las diseñaran siguiendo un estilo modernista, lujoso y que denotara idea de prosperidad económica además de buen gusto y refinamiento. Así es como con los años, estas galerías se convirtieron en uno de los sitios favoritos de los milaneses y también de los turistas que, cuando llegan al Duomo, caen rendidos ante la belleza y la magnificiencia de su construcción. 

El edificio en el cual se encuentran ubicadas ocupa casi toda una manzana y, además de comunicar la Piazza del Duomo (entrada de acceso) con el famoso Teatro della Scala (salida) en su interior está integrada por dos cúpulas vidriadas de gran belleza y pisos con baldosones de mármol coloreado y diseñado sobre una base de motivos geométricos que se vuelven una obsesión para los amantes del arte y la arquitectura. Por ello, al igual que sucede con otros edificios y monumentos de Italia (como la Capilla Sixtina, el Vaticano o el mismo Duomo ubicado a pocos metros) es recomendable visitarlo dos veces o bien hacer dos pasadas, una para observar los techos y mamposterías (recargadas y que son un derroche de clasicismo) y otra para observar los diseños de los pisos.

Si son de esos viajeros que además de visitar las ciudades aprovechan para hacer compras este no es uno de los sitios mas aconsejables si van en plan austero (salvo que vayan con mucho dinero o tengan una tarjeta de crédito con un límite importante) ya que en el interior de las galerías se encuentran las marcas más exclusivas del mundo de la moda y que no son de las más económicas. Ahora bien, si el plan es visitar las galerías y pasar un buen rato observándolas tranquilos, les aconsejo que se sienten en algunas de las mesas de los cafés que hay allí o bien suban hasta algunas de las terrazas desde las cuales tendrán una de las vistas más interesantes del interior de la galería, o bien de la Piazza y del Duomo si se ubican en los ventanales.
Durante todo el día miles de personas la atraviesan o bien como paso o como destino turístico

Las cúpulas vidriadas del mismo estilo que las Lafayette de París son uno de los espacios mas bellos de la Galería

Las firmas mas exclusivas de la moda se dan cita en el interior haciendo de ella un destino de lujo





Los pisos son una verdadera obra de arte que no se pueden dejar de apreciar como tal


En los techos además se encuentran importantes pinturas y esculturas del mismo estilo que el resto del edificio


Arcada de la salida a la Scala de Milan
La salida de las galerías deja al viajero sobre la entrada del Teatro della Scala 

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Fecha Publicación: 2015-10-12T15:32:00.000-03:00
Salida de la Estación del Duomo de Milano
Al igual que otras grandes ciudades de Italia, Milano no puede recorrerse totalmente a pie ya que, además de ser una urbe de extensiones considerables tiene distribuídos los puntos más importantes bastante alejados unos de otros (la estación central por ejemplo se encuentra a algunos kilómetros del casco histórico o de otros puntos de interés. Es por ello que para optimizar tiempo y no caminar más de la cuenta es aconsejable que utilicen los medios de transporte públicos, los que cuentan no sólo con una buena infraestructura (típica en los medios públicos del país) sino que los hay para todos los gustos y necesidades. 

En esta guía les comparto algunos de ellos para que luego puedan decidir cual elegir a la hora de pensar una visita a esta señorial urbe de la Lombardía.

METRO

Según parece el metro de Milano es uno de los más extensos de Italia, con casi 84 km de recorrido a lo largo del periplo que cubre. La red está cubierta por tres líneas identificadas cada una con un color: la Roja (pasa por el Duomo y Santa Babilia y cubre el trayecto Bisceglie- Sesto Primo Maggio), la Amarilla (que pasa por el Duomo, la Vía Montenapoleone y la estación de Milano Centrale cubre el tramo de Comasina-San Donato) y la Verde (De Assaggio a Gesate es la elegida para ir a la estación central). Luego hay una línea azul que pertenece a los trenes de cercanías y que combina con algunas de las estaciones más importantes con la finalidad de mantener comunicado el centro de la ciudad con la periferia interurbana. 

A través del metro se puede llegar fácil y rápidamente a cualquier punto importante de la ciudad y es seguro que no tendrán que hacer más de una combinación ni viajar más de dos o tres estaciones para llegar a su destino. En cada una de las estaciones del metro se encuentra una amplia oferta de negocios (zapaterías, tiendas de ropa, librerías, disquerías, farmacias, perfumerías y pequeñas sucursales de supermercados) así como una interesante oferta de comidas al paso y un centenar de máquinas expendedoras de bebidas y cafeterías.

Los horarios del metro son amplios (desde las 6.30 de la mañana hasta las 0.30) y los billetes pueden adquirirse a través de las máquinas de expendio en cada una de las estaciones o, tal como se usa en el resto de Italia, en los kioscos, kioscos de revistas o tabaquerías de cualquier lugar de la ciudad. Como existe un billete integrado que sirve ara viajar en todos los medios de transporte, si se sabe de antemano cuanto va a durar la estadía y cuantos viajes pueden llegar a realizar, es aconsejable que los compren anticipadamente. (Vean aquí las opciones de Billetes y Abonos)

Aquí les dejo el mapa de estaciones del metro actualizado a Julio de 2015


TRAM O TRANVÍA
El tranvía milanés fue el primer medio de locomoción que se fundó en la ciudad. Siguiendo la misma tendencia que se vivía en grandes capitales como París, Roma o Lisboa, en 1876 comenzaron a funcionar las primeras líneas que comunicaban los sitios más emblemáticos del centro. Luego, debido al éxito alcanzado y una población que no paraba de crecer, se fueron incorporando nuevas unidades e inaugurando nuevas líneas, hasta llegar a las 18 que se encuentran en la actualidad y que están identificadas con números que van del 1 al 33. 

Si bien hoy se puede ver en la calle algunos muy modernos (generalmente los que portan las publicidades más importantes) aún funcionan algunos de las series creadas entre 1928 y 1930 siendo éstos los elegidos por los turistas quienes ven en ellos una forma de vivir el espíritu de aquellos años.

Tranvía antiguo reciclado que atraviesa la zona del Duomo
El horario de los tranvías es más amplio que el del metro ya que comienzan a funcionar a partir de las 4.30 de la mañana y se extiende hasta las 2 o 2.30 de la madrugada. Si viajan en invierno es probable que por las nevadas los servicios se vean un tanto reducidos o, en caso de ser estas muy copiosas, puede llegar a levantarse el servicio por algunas horas (teniendo en cuenta razones de seguridad para quienes los conducen y para los pasajeros).Si quieren recorrer la ciudad de un modo tranquilo y agradable no duden en tomar alguno de ellos ya que suelen venir con muchos turistas y no se sentirán extraños al sacar la cámara de fotos y retratar la ciudad desde sus pintorescas ventanillas.

Tranvía moderno cerca de la zona de la Pinacoteca Ambrosiana en pleno centro de la ciudad
BICICLETAS

Desde hace más de una década, quizás motivados por la propuesta de defender la ecología y generar consciencia sustentable, las bicicletas se convirtieron en uno de los medios de transporte elegidos para quienes deciden moverse por el centro de la ciudad escapando al tráfico de autos que puebla las avenidas o las calles más transitadas. Muchos de los residentes (sobre todo los más jovenes) cuentan con una de ellas y quienes están temporariamente en la ciudad (ya sea por estudio, turismo o por trabajo) suelen alquilarlas en diferentes puntos del centro previo registro de un documento (en caso de ser italiano) o del pasaporte en caso de ser extranjero. 

En el caso de éstos últimos deben informar además si tienen un permiso o una residencia en trámite ya que deberán pagar un suplemento, a modo de garantía. Si bien la bicicleta es un medio de transporte que permite llegar más rápido desde un sitio al otro deberán tener en cuenta que el excesivo tráfico de Milano muchas veces hace de esa supuesta regla una excepción. Si deciden por rentar alguna de ellas les aconsejo que antes observen el modo de manejo de los milaneses ya que, al igual que como sucede con el resto de los italianos, suelen ser un tanto complicados en las formas y en el cuidado y respeto de las reglas de tránsito.

Bicicletas ecológicas en las cercanías de la Pinaocteca Ambrosiana
AUTOBUSES

A diferencia de lo que sucede con otras ciudades, en Milán el autobus es uno de los medios de transporte menos utilizado, además de ser el menos aconsejable. Como bien dije antes teniendo en cuenta el complicado tráfico que aqueja a la ciudad hace que elegir u autobús se tarde casi el doble (o incluso el triple) de tiempo que si se opta por el metro o el tranvía. Los autobuses son aconsejables tomarlos para comunicar la llegada a los aeropuertos (Linate, Malpensa o el de Bérgamo) con la ciudad o si están en algún hotel alejado de la misma.

Los autobuses que parten de cualquier aeropuerto comunican con la Estación de Milano Centrale por precios que oscilan entre los 5 y los 10 euros y si se compra el billete de ida y vuelta suelen hacer descuentos que resultan convenientes y permiten ahorrar algunos euros. Además convienen por que la freceuencia horaria que tienen es cercana a los 10 o 20 minutos entre un servicio y otro (6 frecuencias cada una hora no es nada despreciable).

Uno de los puntos más interesantes de los autobuses es que funcionan toda la noche y son una excelente opción si algún día se quedan en la ciudad hasta tarde y quedan fuera del horario del metro o el tranvía.  Al igual que los billetes de metro o tranvía los de autobús se compran en los mismos lugares, salvo los de autobuses de larga distancia que se pueden adquirir directamente en las diferentes taquillas ubicadas en los aeropuertos o bien en los puestos de la Estación de trenes de Milano Centrale.

MAS INFORMACIÓN


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Fecha Publicación: 2015-10-10T16:11:00.000-03:00
Foto extraída del sitio Stazione Treni Milano Centrale
No sé porqué pero las estaciones de trenes, en cualquier lugar del mundo, siempre me parecieron un espacio propicio para tomarle el pulso a las ciudades y advertir de qué filias y fobias adolescen. Así es como en la estación de Praga Holesovice descubrí  que el alcohol suplantaba al agua, en las de Montparnasse o Lyon me enfrenté cara a cara con la doble moral parisina, en la de Berna experimenté lo más parecido a lo que se entiende por perfeccionismo (demasiado para mi gusto) y en las de Budapest y Bucarest sentí los terribles efectos que dejó el comunismo en esa zona de Europa.

Por el contrario, las dos veces que había estado de paso en Milano Centrale  tuve la sensación de estar en una estación amigable, que embelesaba por su  tamaño descomunal, por sus ornamentaciones modernistas  y por tener  una ciudad fuera que, por estar de paso, nunca pude atravesar el pórtico de entrada para descubrirla. Pero esta vez Milano era uno de los destinos del viaje así que mi llegada a la estación fue el puntapié inicial que me hizo dar cuenta de que, al igual como me había sucedido en otras estaciones y ciudades del viejo continente, las desigualdades, el doble discurso y el “sálvese quien pueda” tenían la misma significancia que en aquellas.

1. 
STAZIONE DE MILANO CENTRALE: EL JUEGO DE LAS DIFERENCIAS

Hospedarse en Milano no es tarea fácil. De todas las ciudades de Europa es no sólo una de las más caras para vivir sino que, además, cuenta con precios de hoteles mucho más elevados que en las grandes capitales o centros turísticos. Pensar una estadía en Milano y conseguir un hotel en el centro de la ciudad es casi imposible ya que los mismos cobran por día lo que cuesta una semana en otras ciudades como Venecia, Roma o Firenze. Por eso, para asegurarme una estadía razonable opté por un hotel muy cómodo y a muy buen precio, cercano al aeropuerto de Linate, desde donde cada media hora autobuses de línea comunicaban con la Estación de Milano previo recorrido de 40 minutos atravesando barrios tranquilos, arbolados y que me dieron la posibilidad de observar el modo de vida de la gente común, muy diferente a la que habita en el centro neurálgico de la ciudad.

Asi es como la primer vez que descendí del bus para dar comienzo al descubrimiento del corazón de la Lombardía, me encontré con algunas imágenes, escenas y personajes que parecen ser el paradigma de las estaciones de tren en cualquier lugar del mundo. Con el mapa en la mano me encontré frente a un enjambre de personas que prácticamente hacían levitar sus valijas sobre el empedrado intentando llegar al interior de la estación y no perder el tren. A un costado de la parada del bus, dos jóvenes obesas uniformadas de cartel humano vociferaban como en una película de neorrealismo italiano que por cinco euros se podía llegar a cualquiera de los cuatro aeropuertos de Milano. 

A pocos metros de allí, una decena de manteros provenientes de diferentes lugares del continente negro exhibían en sus telas todo tipo de artículos para la mujer (falsos obviamente) y que previo intercambio de unos pocos billetes haría poseedora, a quien los comprara, de creer que pertenece -al menos por un rato- a la alta sociedad milanesa, la que adquiere esos mismos objetos pero en las tiendas de la Galería Vittorio Emanuele o en las obscenas vidrieras de la Vía Montenapoleone. 

La escena era un film en tres dimensiones. Cuarentones vestidos de traje hablaban desde sus iphones último modelo y un grupo de tres monjas que intentaban disimular el calor que se escondía debajo de sus hábitos sonreían y caminaban lento tomadas del brazo. Como quien ve una película me quedé unos minutos observando el movimiento, el gentío y el bullicio hasta que una camioneta blanca que se estacionó delante mío me hizo cambiar automáticamente la vista. Apenas estacionada descendió el joven que la manejaba e ingresó en un local que hasta ese momento yo no había visto y que, luego de ver el cartel de la puerta, descubrí que se trataba de una organización no gubernamental dedicada a asistir a inmigrantes que llegan en condiciones infrahumanas a diferentes costas de la península.

Un joven con rastas a lo Bob Marley y una pechera que lo identificaba como voluntario salió con el chofer de la camioneta munido de un cuaderno y una lapicera. Se acercaron al vehículo y luego de abrir la puerta comenzaron a descender mujeres jóvenes, adolescentes, algunos niños y hombres en un rango de edad entre los veinte y los cuarenta años. El deteriorado estado físico en el que se encontraban y su aspecto descuidado eran la cara visible del sufrimiento que habrían pasado desde el momento en que abandonaron su tierra y emprendieron el viaje a la "Terra promessa", esa de la cual ni siquiera conocían su lengua y que sólo Dios sabía que haría con ellos si lograban llegar con vida.

Apenas bajaron de la camioneta una voluntaria de unos sesenta años -que hasta entonces había estado sentada abanicándose sin parar- les ofreció una botella de agua a cada uno. Desorientados y con cierto temor en sus rostros bebieron como si no lo hubiesen hecho en años. Dos jóvenes africanos vestidos al mejor estilo americano (y que en pocos minutos advertí como voluntariosy supuse inmigrantes) comenzaron a preguntarles en diferentes idiomas de donde provenían. Algunos pocos respondían y otros, por el contrario, observaban en silencio con la mirada baja como quien sentía la culpa de haber cometido un delito.

Los pocos que respondieron fueron registrados en el cuaderno del rastafari y el resto se quedó en silencio mirando absortos la misma escena que regalaba la estación de Milano Centrale y que no era otra que había estado observando hasta que ellos llegaron. ¿Cómo será haber pasado dias en altamar conviviendo con la muerte codo a codo? ¿Qué sentirían en ese momento estando frente al imponente edificio modernista con gente tan diferente a ellos? ¿Cuán lejos había quedado su pasado? ¿Cuán terribles habrán sido sus realidades para jugarse la vida por una promesa de vida mejor? ¿era Italia el mejor lugar para buscarla?. Esas y muchas preguntas más se agolparon en mi cabeza y rebotaron en mi pecho haciéndome experimentar una sensación indescriptible, mezcla de dolor, indignación, desconcierto y desde un lugar de identificación inevitable, quizás por que lo que tenía frente a mis ojos era la cara real de las frías estadísticas de ACNUR o de los videos que vemos a diario en los noticieros y que seguimos como si nada pasara ya que, para nosotros, al parecer el mundo queda demasiado lejos de la Argentina.    

Los que respondieron a las preguntas de los dos jóvenes de estilo rapero ingresaron a otra camioneta estacionada a unos metros de la primera y el resto se quedó esperando a que alguno pudiera indicarles de qué manera seguir. Respiré hondo y caminé lentamente hacia la entrada principal de la estación. Mientras me alejaba de aquel puesto sanitario y de la parada del autobús parecía volver poco a poco a la película que creí estar viendo unos minutos atrás. La joven del cartel de Terravision gritaba enfáticamente "Viaggio a Linate, Malpensa e Bérgamo solo a cinque euro" y el gentío vertiginoso pasaba delante mió como en velocidad aumentada (O quizás la escena de los inmigrantes me había dejado a mí en cámara lenta). Caminé unos metros más y me encontré en el interior de esa obra increíble que es la estación de Milano. Allí dentro, como sucede en el Cabaret de Bob Fosse, la vida es preciosa (y la realidad otra). 

2.
STAZIONE CENTRALE: LA PUERTA GRANDE  DE MILANO 

Gucci, Armani, Prada y Versace aparecen en la entrada quizás como un posible antídoto  para paliar la contrastante imagen que se arrastra de la calle. En menos de dos pasos la Stazione Centrale de Milano deja al descubierto el juego de las diferencias y de las dicotomías de este mundo que cada vez se torna más incomprensible y menos justo. La primera imagen que veo es la de una joven pintada como una cebra, furiosa y en expresión de grito como el famoso personaje de Munch. Es inevitable que la forma del continente africano no vuelva a mi mente. Pensé en Umberto Eco y en cuantas interpretaciones posibles podría llegar a hacer con aquella imagen pero decidí quedarme con la mía. ¿Era esa joven pintada de cebra la representación de los africanos que vienen a Milán a pedir a gritos por una vida mejor? ¿O será la representación de cómo los milaneses ven a los recién llegados? Sea cual fuere la respuesta es más que obvio que siempre estará basada en el juego de las diferencias y, en la otredad, esa palabra mágica que es la llave para entender los modos de relación entre hombres -supuestamente diferentes- a lo largo de la historia. 

Apenas hecho unos pasos más la estación sigue con el tratamiento instantáneo para borrar el juego de las diferencias y arroja, frente a los ojos de los pasajeros que la atraviesan a diario, un festín diseño, arte y buen gusto, todo enmarcado en un espacio agradable y con un olor a café espresso que supera a los perfumes de las marcas más caras.   

El Hall central de la estación es una clara muestra de cómo la historia y el arte son hermanos de sangre ya que, al ver las columnas, los frisos, los altorrelieves y otros elementos decorativos se puede reconstruir lo sucedido desde su inauguración en la década del 30 hasta nuestros días.

La mayor parte de elementos decorativos fueron incorporados durante el gobierno de Benito Mussolini, quien decidió hacer de Milano Centrale uno de las mas grandes estaciones de Italia. Por entonces comenzaron a llegar allí trenes provenientes de las ciudades más importantes de Europa y en poco tiempo se transformó en uno de los íconos mas emblemáticos del Fascismo italiano. Si bien sorprende por la belleza de los elementos que la componen (en el edificio conviven estilos como el Modernismo, el Vanguardismo y el Constructivismo) si se la analiza fríamente y teniendo en cuenta el aspecto ideológico impresiona un poco saberse dentro de un sitio en el que, el mismo Duce, puso mucho de su inventiva y esfuerzo llegando a bocetar algunos de los espacios que aún hoy se mantienen en la estructura.

Los techos vidriados decorados con formas geométricas es uno de los espacios más admirados 

El corredor central comunica los diferentes andenes en los que salen y llegan trenes provenientes de otros destinos de Italia y también de otros de Europa. La comodidad para el viajero es una de las premisas fundamentales por lo cual el acceso a los diferentes espacios está garantizado por ascensores, rampas, escaleras mecánicas y cintas eléctricas.

Como podrán ver no se puede negar que la Stazione de Milano Centrale está al nivel de las más bellas de Italia e, incluso, de Europa. Su proximidad al casco histórico de la ciudad, su buena comunicación con autobuses, metro e incluso con los aeropuertos más importantes la vuelven un sitio de gran importancia y el verdadero corazón de la ciudad, más que el Duomo tal como lo consideran los milaneses. Pero queda más que claro que como sucede con cualquier otra estación de trenes del mundo en ella se puede tomar el pulso de la urbe y de su gente. 

La contrastante realidad que se ubica al otro lado del hall central y que tiene como protagonistas a quienes no forman parte de la "realeza" de la Lombardía, dejan al descubierto que Milán es una ciudad dicotómica, compleja, con realidades contrastantes pero que no por eso deja de ser considerada uno de los centros de moda, arte, diseño y financieros al que muchos ven como la Meca del éxito y el buen gusto."No todo lo que brilla es oro" dice el dicho popular. Y en este mundo actual, es evidente que los conceptos de "brillo" y de "oro" dan lugar a interpretaciones erróneas y Milán, en ese aspecto, es el escenario propicio para llevarlas a cabo. 

Cuando salgo de la estación y me dirijo a la parada del autobús veo una nueva camioneta que trae inmigrantes recién llegados quien sabe de dónde. Levanto la vista y leo en el cartel que el próximo bus sale en veinte minutos y me quedo observando el puesto de recepción. Quien sale ahora es una joven con un pañuelo en la cabeza (supongo que proviene de algún país islámico) y munida de un cuaderno y un handy comienza a preguntarles en diferentes idiomas de donde provienen. La misma mecánica que antes; algunos responden, son registrados y otros bajan la mirada y esperan en el interior de la oficina. 

El malestar me sorprende de nuevo y la frase "Nada de lo humano me es ajeno" aparece de improviso. El bus estaciona, algunos bajan con valijas de marcas carísimas y nuevamente escucho a lo lejos a la joven obesa ofrecer el servicio barato de bus al aeropuerto. Tickeo el billete y subo al vehículo. Desde la ventanilla observo carteles escritos en italiano, árabe, francés e inglés. Dos hombres de cincuenta años, ayudantes también, juegan a las cartas y  otros jóvenes voluntarios salen a la puerta y convidan cigarrillos a los recién llegados. Se ríen entre ellos y parecen disfrutar con la labor de voluntarios (algo complejo en una situación de tanto dolor). 

Para un primer día en Milán había visto suficiente. Mientras el bus se aleja de la estación comienzo a pensar qué visitas haría al día siguiente. Trato de quitarme la imagen de los inmigrantes para no seguir dándole vuelta a lo que había visto, pero es inútil, se me hace imposible. Esa misma sensación duró unos días y desapareció recién cuando me fuí de la ciudad. Tiempo después, ya fuera de Milano, llegué a la conclusión de que aún no era consciente de que aquella tarde el corazón de la Lombardía - ese al que todos quieren llegar algún día- había arrojado el dado y que, el juego de las diferencias, lejos de terminar, recién comenzaba.
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Fecha Publicación: 2015-09-29T21:05:00.000-03:00
Luego de visitar la fastuosa Villa Adriana no es para nada aconsejable regresar a Roma sin pasar por la otra maravilla de la zona que es la Villa d´Este, enclavada en el corazón mismo de Tívoli y que gracias al derroche de arte renacentista que detenta fué incorporada por la UNESCO al listado de sitios que integran el Patrimonio Histórico y Cultural de la Humanidad.  

Pero lo cierto es que la Villa no sólo es un lugar donde se puede apreciar la grandeza del arte renacentista sino que, además, es testigo de una historia que oculta caprichos, despechos, aires de grandeza y algunas que otras pasiones que experimentaron aquellos que la habitaron y que hoy, lejos de juzgarlos, deberíamos agradecerles ya que, de no haber sido víctimas de aquellas es probable que hoy no tendriamos Villa del este para disfrutar y nos veríamos imposibilitados de vivir un día como la Alicia de Lewis Carroll o como algún personaje salido de las cabezas de los fantasiosos Hermanos Grimm.  

1.

Cuando el autobús estacionó frente al rosario de negocios de recuerdos ubicados en la entrada de la Villa del Este, tuve la sensación de que los 30 km. que me separaban de Roma la alejaban doblemente en distancia y hacía que la viera como perteneciente a otra galaxia. El increíble cambio de vida que se experimenta cuando uno se aleja un poco del mundanal ruido romano sirve para tomar conciencia de que, si bien "Todos los caminos conducen a Roma", no viene nada mal alejarse de ellos y largarse a la búsqueda de otras formas de vida. Al llegar a la Villa promediaba la media mañana y antes de hacer el ingreso me quedé un rato disfrutando de la pequeña brisa que contrastaba con el implacable sol de julio y hacía mover, de manera suave y casi cinematográfica, la copa de los cipreses que poblaban la silenciosa avenida.

Dos mujeres cincuentonas hablaban fuerte (ambas vendedoras de los locales de souvenirs de Tívoli, la Villa d´este y la Villa Adriana) y se reían a carcajadas sin ninguna preocupación. Delante de ellas, un matrimonio de ancianos caminaba lento en dirección al Monasterio Benedictino en el cual se encuentra la Villa mientras que, un puñado de niños, todos con sus cascos y las rodilleras puestas, los esquivaban desde sus bicicletas rompiendo con el cuadro de ensueño que regalaba la imagen matinal. En los minutos que duró mi reconocimiento de la ciudad jamás oí una ambulancia, ni autos, ni bocinas, ni tráfico contaminante, ni gente sobresaltada. Tívoli parecía un verdadero remanso y la aparente armonía que se vivenciaba en las calles parecía ir en sintonía con lo que minutos más tarde vería dentro de la Villa.

2.

Levanto la vista y desde la mano de enfrente, sobre la vereda que da al otro lado del boulevard, la guía me grita y me invita a unirme al resto del grupo. Cruzo y veo una pequeña explanada que termina en una esquina, y al doblar por ella, un enorme convento benedictino aparece frente a mí. Aun costado una pequeña callejuela en mal estado y pintada de color ladrillo me hace caer en la cuenta nuevamente de que no estoy muy lejos de Roma. Camino apenas unos metros en dirección al pórtico del monasterio y veo una escultura de bronce erosionado que representa a un monje flaco, espigado, alto, con un rostro de bondad pocas veces visto y que de un modo etéreo y sublime acaricia una paloma que parece dibujarse al ras de su mano. Me acerco para ver de quién se trata y veo una placa que pone "Tívoli a San Francesco".

Ante mi curiosidad inexpugnable la guía me rodea por detrás y- haciendo uso de una gran vocación de servicio- me cuenta que Tívoli fue una de las primeras urbes fuera de Roma en adoptar a Francesco como un protector de la ciudad. Comienza a pegarnos una pegatina para que nos identifiquen dentro de la villa y, mientras me toca el turno, me quedo observando en silencio la paz que transmite la expresión de la cara  y la perfecta redondez de la cabeza esculpida del santo.          

El monasterio y San Francesco

                   Callejón que exhibe el paso de los años

3.

Una vez dentro del recinto de la Villa (que linda con el Monasterio Benedictino) la guía realiza una explicación estrictamente informativa que acumula datos tales como superficies, latitudes, algunas fechas y líneas de tiempo para comprender las miles de piezas y obras de arte que se esconden al otro lado del patio de entrada. Por unos segundos me alejo del grupo y me acerco a una fuente que me llama la atención: "La Ninfa durmiente de la Gruta". 

Me quedo un rato observándola mientras espero que el grupo pase a los exteriores de la villa y se pierda entre las obras de arte, el verde frondoso de los balcones y las explicaciones numerológicas de la guía. De inmediato tomo conciencia de que la visita va a ser intensa y de que todo lo que vea a partir de la ninfa será como estar dentro de un cuento o de una pintura surrealista. Antes de pasar a los balcones de la villa saco la guía y leo lo más importante acerca de la historia del lugar. Según cuentan, en el año 1550 existió en Tívoli un cardenal llamado Hipólito II del este, quien no conforme con haber sido gobernador de la ciudad soñaba con transformarse en Papa de Roma, puesto al que muchos aspiraban pero que pocos tenían la suerte de alcanzar. 

Así es como luego de varias negativas, el cardenal decidió resignarse a cumplir la función que le encomendaban pero no sin antes mandarse a construír un lugar que fuera lo más parecido a ese cielo en la tierra que él creía que le habían negado. De esa forma, y adueñándose de una enorme cantidad de hectáreas de la ciudad de Tívoli, se mandó a diseñar la Villa basándose en las residencias más fastuosas de Roma, Ferrara, Francia e ,incluso, la vecina Villa Adriana. Para ello mandó a construir enormes palacios, fuentes colosales, esculturas de estilo griego, romano y oriental (alimentadas en las mitologías de esos pueblos), ordenó crear uno de los jardines más bellos del Renacimiento y hasta incluso ideó una reproducción a escala de la ciudad de Roma, dentro del perímetro de los jardines. 

El resultado de tamaña empresa es la magnificencia que aún hoy se puede vivenciar cuando se atraviesan los pórticos del monasterio y se pasa a otra realidad.   

                                                   La primera vista que ofrecen uno de los balcones de la Villa

Balcones de estilo renacentista y mosaicos diminutos contastan con el paisaje de la ciudad

Las escaleras de piedra original comunican el palacio con los balcones 

Fuentes, esculturas y pequeñas obras de arte en piedra antigua forman parte de la propuesta paisajística diseñada por los artistas Pirro Ligorio y Alberto Galvani, escultor y arquitecto que se pusieron bajo las órdenes del cardenal despechado.

Las Cento fontane son cien pequeñas fuentes escondidas en las máscaras de piedra de diferentes seres mitológicos. Muchos directores de cine usaron este espacio para muchas de sus películas, siendo A Roma con amor (de Woody Allen ) una de las que mejor uso hizo del espacio.

Techos abovedados de estilo románico y, otros, medieval le otorgan un gran misterio a los jardines 

Una enorme muestra de fauna y seres mitológicos abundan en cada una de las piezas y obras de arte que pueblan los jardines.

El águila sin rostro

El delfín del estanque

En el corazón mismo de los jardines se encuentra una de las mayores fuentes de la Villa: La Fontana del Nettuno, realizada íntegramente por Lorenzo Bernini, uno de los mayores genios del barroco italiano. La grandeza y voluminosidad le imprimen al lugar el carácter de fantástico.  

La Fontana dell´Ovato es la segunda más grande y recibe ese nombre ya que la caída del agua por sobre las piedras simulan formar un huevo. El agua llega a ella por medio de un sistema subterráneo que utilizó la misma técnica que usaron los antiguos romanos cuando transportaban el agua por medio de los acueductos. En la parte posterior se encuentra un grupo escultórico importante que representa a los dioses y ninfas más representativos de la mitología acuática.

El Neptuno escondido tras la catarata

La Nereida aprisionada en la gruta 

La antigüedad clásica convive con el aire señorial que impone la fuente

Mascarón enigmático que se esconde entre el follaje que crece por la humedad de la fuente

Las vistas desde las fuentes dejan ver los alrededores de Tívoli y algunas muestras del estilo romano

Naranjos promediando el verano

La escultura de la lupa romana con Rómulo y Remo se ubica en el centro mismo de la pequeña Roma a escala que ocupa buena parte del recinto. El deficiente estado de conservación da cuentas de la erosión de las esculturas que se encuentran en los exteriores del jardín y contrastan con la original que se encuentra en los Museos Capitolinos de la ciudad.

Gárgolas, estatuas y otros seres mitológicos que se ven en los jardines fueron inspirados en las culturas orientales conocidas por los antiguos romanos (la Esfinge egipcia y el águila son un ejemplo)

Grupo escultórico con incrustaciones en mosaicos que evoca un pasaje de la vida romana

En el interior del Palacio donde habitaba el cardenal se pueden observar interesantes elementos decorativos tales como altorrelieves y pinturas que fueron realizadas siguiendo la técnica de los pintores de Pompeya o de la Villa Adriana en su momento de esplendor.

Técnica pompeyana mejorada se observa en la cúpula de una sala

       La inclusión de los Putti impuestos por Michelángelo son unos de los motivos más representados

Cuando veo que a lo lejos la guía levanta su paraguas rojo y lo agita en señal de querer unir al grupo me digo en silencio que no me quiero ir. Las dos horas que pasé recorriendo ese lugar difícilmente me las olvide alguna vez. Pienso que la Villa Adriana es impresionante, pero no tanto como ésta. Aquella es majestuosa -y está bien que lo sea- por que después de todo no era menos que la residencia de un emperador. Pero esta, muy por el contrario, tiene la extraña belleza que esconde detrás desilusión, odios y frustraciones.

Mientras el grupo se acerca hacia mí me pregunto si Hipólito d´Este alguna veza habrá superado la frustración por no haber llegado a Papa. Pienso también que muchos de los papas que pasaron por el Vaticano en aquellos años jamás tuvieron un lugar de ensueño como la Villa d´este. Y por eso mismo creo que, si el cardenal no alcanzó la felicidad en un sitio tan contradictoriamente bello y enigmático como aquel sería una pena. 

La guía se para delante mío y me regaña por no haberla seguido. Le sonrío por cumplido y me pregunta qué me pareció el lugar. Le contesto que no tengo palabras y que jamás me hubiera imaginado que podría existir en el mundo un sitio de tales características. La mujer se sonríe y me invita a que no deje de conocer el Parco dei Mostri de Bomarzo, cerca de Viterbo. Le agradezco el consejo y me prometo en silencio no dejar de visitarlo en el próximo viaje. Subimos las escaleras, miramos por última vez las increíbles vistas que regalan los balcones y atravesamos las salas abarrotadas de arte, color y textura. 

Sobre el patio de la entrada me encuentro de nuevo frente a frente con la Ninfa de la gruta. Ahí sigue, durmiendo un sueño eterno del cual parece nunca jamás despertar. Le agradezco que haya oficiado de maestra de ceremonia y en pocos pasos, me encuentro nuevamente al lado del Francesco de la paloma. Subo al autobús y emprendo la marcha hacia el Caput Regnum. Atrás quedan Tívoli, el antiguo monasterio, la estatua de Francesco, los naranjos, los seres mitológicos, la brisa tibia del verano, el olor a musgo y a trébol de las fuentes y la sensación de estar en un lugar donde alguien, alguna vez, pese a estar rodeado de tanta belleza, jamás pudo ser feliz.

"Todos los caminos conducen a Roma" leo en un cartel puesto en la última circunvalación antes de tomar la carretera. Es verdad, me digo. Después de todo siempre se termina volviendo a Roma independientemente de cuáles sean los caminos. (Aunque esta vez, sin lugar a dudas, bien valió la pena alejarse un poco de ellos).  


Datos útiles:

Ver Villa d´Este desde el aire:


Sitio Oficial
Mail de info: villadestetivoli@teleart.org
Fax: 0039 0412770747
Telefono: 0039 0412719036

Cómo llegar: 
Excursión de medio día (Civitatis)
Tren: desde la Estación de Roma Tiburtina
(www.trenitalia.it) 

Billetes por anticipado
Información general
Etiquetas: [arte]  [europa]  [historia]  [italia]  [roma]  
Fecha Publicación: 2015-09-23T20:25:00.000-03:00
De haberla conocido a tiempo estoy seguro de que el antropólogo Marc Augé hubiera incorporado a la Villa Adriana dentro del listado de los "No lugares". Digo esto por que , si bien la Villa "es" un lugar comprobable que existe en el mapa (se sitúa a 28 kilómetros de Roma y además es un sitio de gran importancia arqueológica) cuando uno ingresa en ella pierde la noción de realidad y hace carne la frase con la que Kafka definió a Praga cuando dijo que no existía, y que simplemente era un "estado del alma". Bueno, algo muy parecido, les aseguro, que sucede con este lugar.

La historia dice que la Villa fue la residencia de veraneo del emperador Adriano, ese que pertenecía a la dinastía de los Antoninos y al cual se lo conoce por su estirpe hispana, ya que de allí provenía. Su reinado dejó un legado de importancia para el imperio ya que realizó importantes conquistas en el mundo oriental (el cual le valió un contacto muy cercano con aquellas culturas y que se traducen en el gusto artístico que se despliega en la villa) y dejó como legado los bellísimos puentes que atraviesan el Tíber y nada menos que el Castel Sant´Ágelo, uno de los grandes íconos de la cultura romana.

Visitar la Villa Adriana no sólo es un viaje a través del tiempo y la posibilidad de conocer el magnánimo nivel de vida llevado a cabo por un emperador (es una de las pruebas mejor conservadas de propiedad privada de un gobernante de aquellos años) sino que, además, es la puerta de acceso a una de las más importantes muestras del arte romano que se ve en cada uno de los rincones y ambientes que sobrevivieron al paso del tiempo, como edificios, esculturas, templos, ruinas y otros espacios naturales como en pocos sitios de Roma. Por ello, a través de este posteo los invito a realizar un recorrido por esta significativa villa y con él puedan descubrir por que, en tiempos del imperio, fue uno de los lugares preferidos por quienes rodeaban a Adriano y tenían el honor de ser invitados a vivir la experiencia que el lugar representaba en sí mismo.

LA VILLA ADRIANA, UN SITIO DE NOVELA

La escasa media hora que tardó el bus en comunicar la Estación de Términi con la Villa Adriana fué la excusa para descubrir que Roma se extiende mucho más allá de los límites de la ciudad. Apenas salimos del casco urbano y tomamos la carretera, el paisaje cambió en cuestión de segundos y comenzaron a sucederse imágenes por la ventanilla dejando al descubierto algunos de los elementos de la vida itálica tales como los olivos, las colinas onduladas, alguna que otra columna en ruinas y ese cielo diáfano que, acostumbrado a ver la nebulosa que produce el smog de Roma, pensé que se trataba de una ilusión óptica.  La guía que nos acompañaba dijo que no se iba a explayar en grandes explicaciones históricas (a lo cual el resto asintió con cara de gracia y en mí produjo todo lo contrario) y explicó que "lo histórico" sobrevendría luego de admirar la belleza que significaba la villa. 

Así, entre suspiros a consecuencia del calor y algunas interrupciones lógicas que le producían el tener que decir la explicación en español, italiano y francés de forma simultánea la señora dió algunas fechas, contó alguna que otra intimidad de la vida de Adriano (tales como que era muy seductor, que había viajado mucho, que era un amante del arte y que en algún momento de su reinado se hartó de Roma y decidió aislarse para vivir una vida lejos de las conspiraciones, los intereses y el imperio que para esa altura era una fiera desbocada que se alimentaba de tierras y que parecía tener como único objetivo hacerse cada vez más grande) y arengó al grupo para que no se perdiera por nada del mundo fotografiar las decenas de esculturas que pueblan el recinto.

Cuando el bus se estacionó en la entrada de la Villa un cartel me hizo dar cuenta de que la novela comenzaría ni bien atravesara el molinete de ingreso. "Largo Marguerite Yourcenar" decía la chapa blanca con letras negras. Mientras mis compañeros de tour bajaban ansiosamente como si el vehículo fuera a arrancar llevándose  a alguno dentro, pensé que era imposible que la calle (largo) no llevara el nombre de Marguerite ya que la escritora dedicó gran parte de su vida a escribir las famosas memorias, novela o ficción histórica que, pese a ser discutida por muchos historiadores y romanistas que la miran con cierto desprecio, es uno de los textos fundamentales si se quiere tener un acercamiento a la vida del emperador y a la de una Roma que no era ni más ni menos que el centro mismo del mundo.

De esa forma atravesamos el pórtico y como si se tratara de una máquina del tiempo, en cuestión de minutos nos encontramos caminando por espacios de enormes dimensiones, cargados de arte, con el peso de la historia en cada rincón que se visita, todo enmarcado en una sensación de ensueño y surrealismo dignas de la mente de Dalí o de un fotograma de Andrej Tarkovsky. 

Sobre la entrada y detrás de la muralla de acceso un enorme estanque albergaba las mas exóticas especies marinas, muchas de ellas provenientes de diferentes geografías. 

Este amplio espacio denominado Antinoeion fue construido sobre la base estética del Campo Marzio romano y se erigió en honor a Antinoo, joven por el cual Adriano sentía gran predilección y que murió en el Nilo en el año 130 de la era cristiana. Este espacio habría sido el espacio donde se llevaban a cabo oficios religiosos y, en algunas ocasiones, se cree que por la extensión del predio se realizaron luchas de gladiadores o carreras de caballos.

La Torre di Rocabruna es uno de los espacios donde se ubicaban las domus o pequeñas viviendas para los huéspedes que llegaban a la villa por cortas estancias de tiempo.

Las termas de Heliocaminus son uno de los restos mejor conservados de la Villa. La cúpula abovedada mantenía el calor del sol y producía el efecto termal sobre las aguas que se encontraban debajo de las columnas. Ese era uno de los espacios más utilizados por el emperador y su familia ya que los baños termales formaban parte de las prácticas llevadas a cabo en aquellos años.

Las ruinas colosales se ubican en casi la mayor parte de la superficie del recinto

El Canopo y el Serapeo eran los dos lugares más bellos de toda la villa y funcionaban como el espacio donde pasaban la mayor parte del tiempo ya que su belleza y tranquilidad invitaban al ocio tan buscado por el emperador. El estanque cristalino y la disposición de las obras de arte están inspiradas en un espacio egipcio visto por Adriano en uno de sus viajes, razón por la cual quiso reproducirlo de la forma más fiel.

Esculturas de estilo griego y de representaciones de seres mitológicos pueblan el lugar 

La presencia de las Cariátides dan la idea de la influencia griega en la vida romana

Las estatuas son originales y se conservan de manera asombrosa

El edificio abovedado al fondo del estanque podría haberse usado como templo devocional

Los arcos y muchas de las esculturas parecen salidas de una pintura surrealista

La Biblioteca ocupaba un espacio de privilegio en la villa y albergaba volúmenes en varios idiomas, muchos de ellos traídos de los diferentes lugares por los cuales Adriano y los emperadores que lo antecedieron conquistaron a su paso. 

Algunas ruinas dan la idea de la magnificencia de la villa en tiempos de Adriano

Entre las ruinas de la villa puede verse a lo lejos la presencia de edificios de la ciudad de Tívoli

Amplios bosques y espacios verdes comunican las diferentes zonas de la villa 

Los colores, formas y texturas que vean en la Villa les hará de la visita una experiencia única e inolvidable.

CONSEJOS Y RECOMENDACIONES

Lo más aconsejable para visitar la villa es que planifiquen llegar lo más temprano posible (sobre todo en verano) y que asistan con ropa cómoda además de portar una botella de agua y no olvidar llevar algún tipo de protección (gorra, sombrero, protector solar en el caso de ser sensible a los rayos solares). Si van solos no dejen de llevar consigo una buena guía o algo investigado previamente ya que, de lo contrario, se perderán muchas de las cosas que van a ver en el recorrido. Un dato para tener en cuenta es que el sitio está lleno de insectos (por la gran cantidad de vegetación los mosquitos se hacen sentir bastante) y de pequeñas lagartijas, que son una verdadera plaga en la zona. Por tal razón les recomiendo que lleven calzado cerrado y eviten sandalias y mucho menos ojotas ya que pueden llegar a vivir alguna experiencia desagradable.

En la entrada pueden contratar alguna visita guiada pero no se realizan con frecuencia horaria muy fluída. Por ello, en lo personal, les recomiendo que la contraten previamente con algunos de los operadores turísticos de Roma (Civitatis es uno de los mejores) y de esa forma podrán disfrutar mucho más placenteramente de la visita. Además tengan en cuenta que el acceso a la Villa no es fácil y si llegan por su cuenta tendrán que caminar distancias bastante amplias para llegar (y es probable que no consigan taxis que los acerquen hasta allí con lo cual, el consejo de contratar la excursión, es casi inevitable).

En el lugar no hay Gift shops, restaurantes ni cafeterías donde poder restaurarse un poco antes o después de la extenuante caminata. En la entrada sólo hay una fuente de la cual podrán tomar toda el agua que quieran, siempre que lleven consigo una botella (Este consejo parece un tanto banal pero les aseguro que aquellos que no tienen botella, cuando llegan a la fuente salen empapados).  

El resto sólo es dejarse llevar y vivir la experiencia de pasar medio día como en los tiempos de Adriano. La puesta en funcionamiento de la máquina del tiempo dependerá, como dijo Kafka, de un estado del alma. 

Datos útiles
Dirección: Largo Marguerite Yourcenar, 1 - Villa Adriana - Tivoli (RM)
Tfno: +39 0774 530203
Web: Portal oficial

Cómo llegar desde Roma
Metro B hasta Ponte Mammolo, luego Bus COTRAL (Dirección Vía Prenestina)
para a 300 mts. del lugar. O en Tren desde la Estación de Tiburtina a Tívoli, luego CAT Bus Nº4
que también para a 300 mts. del lugar.
La otra opción es contratar una excursión (Recomiendo la de Civitatis, combinada con Tívoli)

Horarios
Horarios de apertura del Aréa Arqueológica
2-31 de enero: 9-17 h.
1-29 de febrero: 9-18h.
1 de marzo-último sábado de marzo: 9-18.30h.
1-30 de septiembre: 9-19h.
1 de octubre- último sábado de octubre: 9-18.30h.
Último domingo de octubre-31 de diciembre: 9-17h.
Cerrado: 1 de enero; 25 de diciembre

Servicios
Es posible utilizar los siguientes servicios:
- Visitas guiadas y audio guías ndividuales , grupos y colegios (lengua italiana, inglés, francés,alemán y español).
- Aparcamiento y librería
Etiquetas: [arqueologia]  [europa]  [fotorreportajes]  [italia]  [roma]  [viajes]  
Fecha Publicación: 2015-09-21T20:45:00.000-03:00
Como expliqué en el posteo anterior, una vez finalizada la visita a la sala donde se encuentra la Tumba del soldado desconocido lo mejor es dedicarse un tiempo y subir hasta las terrazas del Vittoriano y desde allí tener una de las mejores vistas de la ciudad. Los ascensores se encuentran en la primera planta del edificio y se accede a ellos mediante la escalera ubicada en el interior del monumento (está muy bien señalizado y los empleados son muy amables, por lo cual no duden en consultar si no encuentran la salida). El precio que deberán pagar para ascender a las Quadrigas ronda los 4 euros aproximadamente y pueden estar arriba el tiempo que quieran, ya que los ascensores suben y bajan con una frecuencia de 10 minutos. 

Antes de subir a la terraza más alta les aconsejo que pasen por la cafetería ubicada al lado de los ascensores y disfruten de una taza de café o un trago de esos que los italianos tan bien saben preparar, rodeados por una vista que no olvidarán jamás ya que los balcones y las mesas dan hacia los interiores del foro, por un lado, y hacia Piazza Venezia por el otro (llegando a verse la Cúpula de la Basílica de San Pietro en todo su esplendor).

Si son amantes de la fotografía les recomiendo que hagan algunas tomas en esta terraza y que luego las repitan una vez en las Quadrigas, obteniendo así diferentes miradas (tomadas a diferentes distancias) de los mismos edificios.

Cafetería de la terraza intermedia y los ascensores que comunican con las Quadrigas

Cúpula del Palazzo Venezia

Vista del Coliseo y los Foros imperiales

En la parte superior las Quadrigas cuentan con una muy buena señalización del recorrido y con toda la información necesaria referida a la historia de muchas de las esculturas y piezas arquitectónicas que allí verán. Para las vistas panorámicas no se necesitan guías ni mapas ya que es inevitable ir descubriendo la cara menos conocida de los edificios y monumentos más famosos de la ciudad.

Vista de la ciudad y las Quadrigas

Cada uno de estos carteles referencian las obras de cada punto cardinal

La Victoria soberbia sobre el carro

Los caballos que la transportan

Fachada de los Museos Capitolinos y el Capitolio

Vista del Foro antico desde el lado del Capitolio

Foro romano

Terraza de la Domus Augusta

Coliseo y Foro Imperial



Columnas y ruinas del Templo de Minerva



Mercado de Trajano

Piazza Venezia

Cúpulas de todos los estilos y el Castel Sant´Ángelo de fondo que siempre se impone

Cúpula del Panteón de Agrippa (vista de un modo realmente inusual)

Piazza Venezia y Vía del Corso (al fondo se ven las cúpulas de la Santa Ma. del Pópolo)

Como ven las imágenes que se tienen desde las Quadrigas son privilegiadas. Durante años ese tipo de vistas sólo se podían obtener ascendiendo a Trinitá dei Monti o al Gianícolo, quedando casi vetada una vista desde el corazón mismo de la ciudad. Por eso si están en Roma y visitan el Vittoriano no dejen de ascender a las Quadrigas y disfrutar de la ciudad como en pocos lugares la verán.

(Datos útiles reseñados en la primera parte de este artículo)


Etiquetas: [arte]  [europa]  [historia]  [italia]  [roma]  [viajes]  
Fecha Publicación: 2015-09-20T13:47:00.000-03:00
Cuando se recorre Roma, además de monumentos colosales y restos arqueológicos cuidadosamente conservados, es común encontrarse con edificios y palacios que son verdaderos íconos no sólo de la historia sino del ser mismo romano, ese que se fue construyendo desde la aparición del mito de Rómulo y Remo hasta la actualidad. Uno de los más conocidos y que mejor representan ese ser nacional italiano es el famoso Monumento a Vittorio Emmannuelle II, primer Rey de Italia luego de la Unificación y que tras ser inaugurado en 1911 se convirtió en un verdadero centro de culto para la vida histórica y militar de Italia.

El colosal monumento se encuentra ubicado en una de las mejores zonas del casco urbano de Roma, justo frente a la Piazza Venezia y a pocos metros del Coliseo y el Foro romano, además de mediar por una gran escalinata con el Capitolio y los Museos Capitolinos, lo cual lo vuelven único en la zona. Pero lo cierto es que para entender la importancia del edificio y por qué es uno de los puntos casi obligados para visitar en la ciudad deben tenerse en cuenta algunos elementos que justifican la importancia del mismo en la vida romana. 

Si bien el espacio fué creado para homenajear la figura de Vittorio Emmannuelle II, desde su creación, se transformó en la sede del Museo Centrale del Risorgimento (donde atesora la mayor parte de los elementos, objetos y documentos que dan cuenta de aquellos años de la Italia contemporánea) además de un Instituto Histórico dedicado a la investigación especializada en aquel período. Pero lo cierto es que esos dos espacios ubicados en su interior no son los que le imprimen la escencia al Vittoriano, sino que esta le viene dada por albergar en su interior nada menos que la Tumba del soldado desconocido, tendencia que siguen la mayoría de las naciones del mundo y que sirve para mantener vivo el recuerdo y la gratitud con aquellos que dieron su vida por la patria y que nunca llegaron a ser identificados, de allí el nombre con el que se los identifica.

A diario, así como sucedía con las vestales romanas de la antigüedad que debían velar para que nunca se apagara el fuego de los dioses, dos soldados custodian la llama que representa la memoria eterna del soldado desconocido, siendo un verdadero honor para aquellos que son designados en la tarea. La parte en la cual se encuentran los soldados que llevan a cabo esa función no es accesible al público pero suele ser una de las más concurridas ya que los turistas y visitantes aprovechan para hacerse fotografías junto a ellos y así obtener una de las postales más populares de Roma. 

Desde las escalinatas previas al ascenso a las Quadrigas se tiene una de las vistas más bellas de Piazza Venezia, sus cúpulas,Vía del Corso y la Columna imperial junto al famoso mercado de Trajano.

Enmarcada en medio una masa de mármol de tamaño colosal reposa la estatua ecuestre de Vittorio Emmannuelle II. Desde hace un tiempo, por cuestiones de seguridad y por haber habilitado las Quadrigas, este espacio se cerró al público dejando de funcionar como uno de los miradores más buscados en la ciudad para hacer imágenes increíbles desde las alturas.   

Sobre la entrada dos leones alados custodian el espacio donde reposa el Soldado desconocido

Vista del Palazzo Venezia desde el mirador del Vittoriano

En el interior del monumento un amplísimo pasillo clásico y el grupo escultórico que representa a la Victoria romana funciona como la antesala para el ingreso al recinto donde se encuentra el Salón de las banderas y la cámara donde reposa el cuerpo mismo del soldado desconocido. El trabajo arquitectónico, escultórico y decorativo hacen de este espacio una verdadera obra de arte en sí mismo.

En la Sala de las banderas se exhiben los lienzos originales de diferentes períodos de la historia del país. Muchas de ellas se encuentran en un asombroso estado de conservación y otras dejan ver la huella hostil de la historia que les tocó vivenciar (por ejemplo en en el caso de las que se usaron durante las dos guerras mundiales). Allí mismo pueden verse una serie de documentos originales y una colección fotográfica que ilustra muchos de los momentos históricos de Italia hasta la actualidad.

La tumba del soldado desconocido no se encuentra abierta al público pero puede llegarse hasta el recinto mismo donde se encuentra la capilla ardiente donde reposa el féretro. El cuerpo suele ser visitado en ocasión de actos oficiales o bien para conmemorar el aniversario de la fecha en que fué depositado en el interior del Vittoriano. En ese mismo lugar puede verse una gigantografía que a través de fotografías y textos alusivos explican el proceso de acogimiento del soldado y de cómo lo homenajearon los diferentes presidentes que gobernaron el país y diferentes actores de la vida política romana. 

A diferencia de otros soldados desconocidos del mundo, el del Vittoriano cuenta con una pequeña capilla donde se llevan a cabo oficios religiosos en su honor. La decoración de la cúpula es una obra digna de ser destacada y recomendable como uno de los puntos para no dejar de ver en una visita al recinto. Ubicada en el subsuelo (hay que estar dispuesto a bajar y subir unos cuantos escalones, pero les aseguro que vale la pena) la misma está custodiada por soldados del ejército que en ocasiones se turnan con los que se encuentran en el exterior, al lado de la estatua de la Victoria. 

La visita al salón de las banderas y al recinto de la Tumba del soldado son gratuitos y sólo deberán abonar la entrada si quieren ingresar al Museo del Risorgimento. Una vez terminado el recorrido por el salón de las banderas lo más aconsejable es dirigirse allí mismo a las escaleras que llevan a las terrazas panorámicas y, luego de tomar algo en el espléndido bar ubicado en ellas, suban en el ascensor hasta la terraza de las Quadrigas, recientemente inaugurada y desde donde tendrán las vistas más increíbles de la Roma antigua. 

Terraza y Ascensores que comunican con el mirador de las Quadrigas 

Más info

Monumento a Vittorio Emmannuelle II
Piazza di Spagna y Avenida Dei Fori imperiali
Abierto de 8.30 a 19:00 hs-

Cómo llegar
Metro: Colosseo (o a pie desde el Foro romano)
Bus: cualquiera hasta Piazza Venezia

Entrada gratuita. 
Ascensor a las Quadrigas: Adultos, 7€. Menores de 18 y mayores de 65 años, 3,50€.
Etiquetas: [arte]  [europa]  [fotorreportajes]  [historia]  [italia]  [roma]  
Fecha Publicación: 2015-08-31T19:19:00.001-03:00
Cada vez que llego a Roma y me dirijo a la encantadora Piazza Navona tengo la sensación de que, quizás, en una próxima visita los italianos cambien de parecer y comiencen a cobrar la entrada para poder visitarla. Si bien mi temor puede parecer un tanto infundado, cuando recorro la decena de obras de arte que se despliegan a lo largo de toda su extensión, caigo en la cuenta de que bien podría ser un museo y que, para que eso suceda, sólo tendrían que delimitar el acceso con un molinete como esos que abundan en los sitios arqueológicos mas famosos o de algunos otros que, sin serlo, optaron por esa modalidad. 

Visitarla les aseguro que no es marcar asistencia en el mapa de imperdibles romanos y, por el contrario, es una experiencia sensorial en todo sentido. Estar en ella es como experimentar varios mundos ya que, a los pocos minutos de haber ingresado en su huracán de sonidos (donde arpas, guitarras y violines interpretan los clásicos de la música mundial) y la explosión de colores que regalan los cuadros y los balcones, se toma conciencia de que es mucho más que una plaza y que, muchas de las situaciones, personajes y experiencias que se viven allí son dignas de un sitio mágico o salidos de la mente de algún novelista con exceso de imaginación.  

Para compartir con ustedes el recorrido dividí la experiencia visual en ejes temáticos, los cuales supongo les puede resultar de gran ayuda para que puedan observar con detenimiento cada uno de los rincones que ella esconde y no se pierdan nada de lo que expondrá frente a sus ojos como quien ofrece un tesoro pocas veces visto.

SUS PINTURAS, SUS PINTORES, SU ARTE
  
El centro mismo de la plaza se encuentra poblado por pintores, caballetes, atriles, pinceles y turistas que reposan en silencio frente a los improvisados atelliers con la intención de que los retraten del modo más fidedigno posible. Me pareció interesante comenzar el recorrido por ellos ya que el grupo de objetos que compone esa inolvidable imagen es lo que primero llama la atención, quizás por una cuestión de formas, colores o bien por que en viajeros experimentados producen la sensación de estar en la idílica Place du Tertre en el inigualable barrio parisino de Montmartre. Pero a decir verdad, la Plaza Navona nada tiene que envidiarle al clásico francés.

Los puestos de pintores la atraviesan en su totalidad y la vuelven un espacio donde el arte parece haber encontrado un lugar para quedarse y poder ser compartido por todos aquellos que se tomen unos minutos para apreciar su esencia. Quienes acepten el desafío se encontrarán con pinturas de los más grandes íconos de Roma y de la cultura italiana a la vez que podrán compartir la experiencia de los caricaturistas que con su talento logran captar los gestos y las expresiones de quienes se entregan a sus interpretaciones.

Turistas observan la amplia oferta pictórica de los artistas de la plaza

La mayoría de ellos pinta allí y comparten con el público la experiencia del proceso creativo

Los pintores llegan muy temprano y abandonan la plaza casi entrada la noche 

SUS PERSONAJES 

El elemento humano es uno de los más representativos de la plaza y uno de los que mayor vitalidad y estilo le imprimen. En ella habitan los personajes más dispares y variopintos que puedan imaginarse. De esa manera, si saben ver, se encontrarán con tarotistas que adivinan el futuro en más de cinco idiomas, bailarines de tango que recogen aplausos y ovaciones, magos con trucos un tanto decadentes, cantantes que interpretan covers mientras esperan que algún euro caiga en los estuches de sus guitarras, hindúes que venden hélices que se lanzan al cielo y brillan en la oscuridad, los vendedores de frutas frescas, heladeros, los fabricantes de burbujas, los vendedores de globos gigantes y un sinfín de artistas callejeros que sobreviven gracias al despliegue de su sus talentos y gracias.

El monje de Bangladesh pasa varias horas al día suspendido en su caña de bambú

La señora que canta canzonetas napolitanas y además de colaboraciones acepta -y pide- cigarrillos

La intérprete balcánica que embelesa al público con su arpa y su delicada belleza

Las jóvenes en el balcón del Bar Dolce vita componen una típica postal romana

SUS FUENTES MONUMENTALES Y SUS ESCULTURAS

Piazza Navona es ante todo, esculturas. Muchas. De todos los tamaños y de todos los estilos. De autores como Bernini y de otros que no corrieron con la misma suerte que aquel, pero que perfectamente le podrían haber disputado el nombre. Las hay de hombres vigorosos, de mujeres celestiales, de niños con expresiones de tristeza, de ángeles regordetes contorneados en gráciles posturas y de seres mitológicos. Todas ellas compiten a la perfección con la gente, los colores, los sonidos y el bullicio de la plaza, y en medio de ese marasmo, logran imponerse por sobre todos ellos con una identidad única.

La Fontana del Neptuno

Situada en la parte sur de la plaza, este grupo escultórico fue creado por Giácomo della Porta y terminada por Bernini durante el período barroco. Éste le agregó los delfines que acompañan a los personajes y les terminó de dar forma hasta dejarlos en la misma ubicación en que se encuentra en la actualidad. En el medio de la fuente aparece Neptuno, dios de los mares imponiendo su fuerza sobre los seres que habitan las aguas, territorio de su reinado. 



Ninfa marina acompañada de fauna 

Ninfa marina y Neptuno en actitud de dominio

El Ángel del león es una de las piezas más fotografiadas de la fontana



La Fontana de los cuatro ríos

De todas las fontanas de la plaza la de los Cuatro ríos es la más importante. Creada por Bernini en 1651 la fuente rinde homenaje a los cuatro ríos más importantes del mundo: El Nilo, El Danubio, El Ganges y el Río de la Plata. Personificados cada uno de ellos bajo una forma humana ocupan un ángulo de la fuente según el punto geográfico en el cual se encuentran en el planisferio. A las figuras humanas se anexa un grupo de caballos, leones y símbolos papales y eclesiásticos tal como lo imponía la costumbre de la época. Fiel al estilo del barroco la fontana alcanza el nivel de magnificencia al estar diseñada respetando los conceptos de teatralidad, expresividad, escenografía y movimiento. 

La rigurosidad de la figura humana la ubican dentro de las grandes piezas de la escultura mundial

Las expresiones le otorgan vivacidad y aumentan el carácter dramático y teatral de la pieza

Los detalles la igualan al genio de otros grandes escultores como Micheángelo

El Río de la Plata

El caballo le imprime a la fontana el aspecto épico

Los seres mitológicos son infaltables en la composición de la pieza 

El león como símbolo de poder aumenta la importancia de los ríos como dadores de vida

Al caer la tarde la cúpula de la Iglesia de Santa Agnese in agone se tiñe de dorado

La Fontana del Moro

Esta fuente también fue realizada por el genio de Bernini y representa a un etíope lcuahando contra un delfín salvaje. A su lado, cuatro tritones lo acompañan soplando unas conchas marinas. Los que se encuentran en el grupo de la fontana son copia y los originales se encuentran exhibidos en los interiores de la Galería Borghese. 

Cuando finaliza el paseo les aseguro que no quedan ganas de abandonar la plaza. Habrá quienes quieran repetir una pasada por las fuentes, otros por el paseo de los pintores y algunos se decidirán por pasar unos minutos más disfrutando del ambiente y el aire que allí se respira. En lo personal, les aconsejo que, independientemente de cual elijan, no abandonen el lugar sin antes vivir la experiencia de tomar algo en cualquiera de los bares que la rodean de norte a sur. Elijan alguno que se encuentre cerca de la parte de la plaza que más les haya gustado y, una vez allí, no duden en disfrutar del increíble regalo que es en sí misma la Plaza Navona en compañia de de un Aperol, un Martini o el tan de moda Negroni. El trago es lo único que tendrán que pagar (el paseo, por suerte, aún sigue siendo gratis).

MAS INFORMACIÓN

Cómo llegar
Metro: Estación Barberini
A pie: desde el Panteón de Agrippa o desde Vía del Corso


Piazza Navona 
Iglesia de Sant´Agnese in Agone 
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Fecha Publicación: 2015-08-25T15:40:00.001-03:00
Los Museos capitolinos de Roma son junto a los Mercados de Trajano y el  Ara Pacis romano los sitios indicados para ver la magnificiencia del arte antiguo clásico (los otros son los Museos Vaticanos pero esos ya no forman parte de los bienes culturales de Roma sino que son patrimonio exclusivo de la iglesia). Por eso, quienes llegan a la ciudad, no deberían dejar de asistir a ellos ya que, en sus interiores, albergan un importante número de obras, muchas de ellas de dimensiones gigantescas (esa era justamente una de las principales cualidades del arte romano, todo se hacía a enormes escalas) y otras realmente icónicas y en ocasiones increíbles.

UN MUSEO QUE SURGIÓ GRACIAS AL REGALO DE UN PAPA

Según cuenta la historia oficial fue en 1471 que el Papa Sixto IV le obsequió al pueblo de Roma algunas esculturas colosales de épocas del imperio con el afán de que los identifique como tales y para que las pudieran conservar mejor que lo que habían estado cuando las descubrió en la zona de Letrán. Sin saberlo, con esa donación, el Papa Sixto estaba constituyendo en el Palacio de los Conservadores del Capitolio el núcleo fundamental sobre el cual se construirían, años más tarde, los Museos Capitolinos. Aquella primera donación estaba integrada por la famosa loba amamantando a los dos niños más famosos de la historia de Roma y la cabeza colosal de Constantino, uno de los verdaderos íconos actuales del museo. 

Casi dos siglos después las obras relacionadas con la historia y la vida imperial comenzaron a sumarse a las piezas obsequiadas por el Papa y así es como se hizo necesario albergarlas bajo la forma de un museo. En paralelo la Iglesia comenzó a deshacerse de muchas obras de arte que consideraba paganas y para preservarlas de la destrucción éstas pasaron a integrar parte de la colección que por entonces todavía se guardaba en el Palacio de los conservadores. Así es como en 1654 se construyó el Palacio Nuevo y allí se logró ubicar a la mayoría de las piezas. La inauguración finalmente se llevó a cabo casi un siglo más tarde, en 1734, y a partir de entonces se transformó en uno de los lugares elegidos por los amantes del arte, coleccionistas e historiadores que lo tomaron como una verdadera base de operaciones dada la importancia de las obras que allí se atesoraban.

DESCUBRIENDO EL MUSEO PASO A PASO

Una vez realizado el ingreso se sugiere que la visita comience hacia el lado izquierdo de la entrada principal ya que allí se encuentran las escaleras que llevan a las numerosas salas que componen el recinto. Apenas se atraviesa la puerta de entrada hay una arcada gigantesca que lleva a los colosos de la época del imperio ubicados en un amplio patio abierto. En lo personal recomiendo que dejen los patios de los colosos para el final y que comiencen por las salas ya que, de hacerlos luego, tendrán la posibilidad de quedarse un buen rato admirando las piezas o sacando fotografías y no tendrán que pensar en tener que visitar las salas de manera rápida ya que es inevitablemente lo que les sucederá si comienzan por allí.  

El pasillo de la planta baja se encuentra repleto de bustos y elementos decorativos

Antes de llegar a la escalera principal una colección de sarcófagos de mármol dejan al descubierto diferentes pasajes de la historia de Roma. A través de ellos se puede observar la evolución del arte romano y se pueden identificar los diferentes períodos históricos en los cuales fueron construídos.

Sarcófago con altorrelieves de motivos militares


Sarcófago que se supone de un artista dados los altorrelieves que dejan al descubierto la presencia de ninfas y elementos relacionados con el mundo mitológico y teatral.

Sarcófago con altorrelieve pintado, verdadera rareza dentro del arte mortuorio

Sarcófago con altorrelieve que representa una escena cotidiana de un pastor

En la Sala de los Fastos se encuentran los listados tallados en mármol donde se sa cuenta de los magistrados romanos desde el año 1640 en adelante. En el misma espacio un sarcófago con insricpiones en latín y la escultura del atleta datada en el siglo IV A.C son las dos piezas más importantes de la sala.

En muchas de las piezas se observa la influencia de la cultura oriental. En este caso, la diosa de la fecundidad fue la elegida para representar esta escultura que sirvió de elemento votivo en algún templo romano.

La loba romana fue una de las primeras piezas que donó el Papa Sixto IV y, al igual que sucedió con los orígenes de la Roma misma, fue uno de los elementos que se creen originarios de los museos capitolinos. Confeccionada en bronce y de una belleza sinigual, sobre ella pesa el misterio de si fué realizada en Roma o si fue confeccionada por estruscos y llevada a Roma con posterioridad. En la misma sala en la que se encuentra la loba se exhibe una escultura de una vaca que, pese a estar mutilada en parte, fue conservada en excelente estado e integra la serie de animales representados en el mundo romano antiguo.


Listado de Anales capitolinos consulares y triunfales 

Caballo de bronce de la época del imperio

Estatua de Hércules de bronce dorado

La recientemente restaurada Sala del Palacio de los Conservadores acoge el original de la estatua ecuestre de Marco Aurelio (de la cual existe una copia que se encuentra en la Plaza del Capitolio en frente a las puertas del museo) y otras piezas colosales. Sin lugar a dudas es una de las más interesantes del complejo ya que compite en importancia con las obras ubicadas en el jardín principal y que exhibe las enormes piezas de la época del imperio.  

Sobre la parte trasera de la estatua se encuentra exhibida la historia completa de la obra

La cabeza, la mano y el globo que formaban parte del coloso de Constantino formaron parte junto a la loba del obsequio originario del Papa Sixto IV. 

León atacando a un caballo es otras de las piezas más importantes de la sala

En el interior del museo se pueden apreciar un buen número de frescos (pintados y confeccionados bajo la tecnica del mosaiquismo) que dan cuenta de la vida en la Roma antigua desde los etruscos hasta la caída del Imperio. Varios de ellos son de un gran nivel y se los puede comparar con los que encontrados en Pompeya, Herculano o en la zona de la Nápoles antigua.

Escena de caza

Escena campestre con presencia de agricultura y la ganadería

En las paredes de algunas salas -y a modo decorativo- se exhiben pinturas del Renacimiento

La Sala de los Gansos fue creada en 1616 y alberga una cabeza de Medusa de Bernini

La Sala de los HORTI DE MECENAS albergan un buen número de obras provenientes de la Grecia antigua y que llegaron a Roma luego del proceso de conquista llevado a cabo durante el imperio. 

Las figuras mitológicas se adaptan a todas las manifestaciones del arte

Cabeza de personaje griego

Reconstrucción gráfica de los pocos restos que quedan de una pieza escultórica original

El sarcófago de los canes es una clara muestra de la influencia del arte oriental en la vida romana

Sala de las lenguas y Galería lapidaria

En el interior de la sala de las lenguas se pueden apreciar diferentes artefactos y tablillas que dan cuenta de las muchas lenguas que se hablaban en el mundo antiguo. Muchas de ellas aún hoy no han podido ser descifradas y el Instituto romano de Filología antigua trabaja sobre ellas para poder dilucidar sus orígenes. Si bien es una sala que la mayoria de los asistentes no suelen dedicarle demasiado tiempo es más que recomendable tomarse unos minutos y observarlas ya que muchas de las piezas que la componen son sorprendentes. 





Los pasillos que comunican las diferentes salas merecen detenerse para descubrir las piezas que exhiben, todas ellas de gran importancia en el arte de la Roma antigua.

Antes de abandonar el museo y salir a los jardines del Palacio Nuevo y de los Conservadores pasarán por el Atrio, pasillo recargado de esculturas grecoremoanas y que representan a personajes mitológicos como Polifemo, Minerva y el dios Marte. Con su presencia estas estatuas colosales hacen de la sala una de las salas más bellas de todo el museo.

En el mismo Patio del Palacio Nuevo se encuentra la Estatua colosal restaurada del Dios "Marforio" o representación romana del océano. La obra data de los siglos II y I D.C y es, junto a la exedra de Marco Aurelio y la cebeza colosal de Constantino una de las piezas más populares del museo.

Pie que perteneció al grupo escultórico colosal de Constantino

Columnas y restos de monumentos colosales de la Roma Antigua 

Mano del coloso de Constantino

Vista general de los jardines del Palacio de los Conservadores

Como habrán podido ver, una vez más se llega a la conclusión de que una imagen vale más que mil palabras. Si van a Roma no dejen de visitar estos interesantes museos. Luego de haber estado una mañana o una tarde en ellos van a tener una visión mucho más cercana y realista de la importancia Roma en el mundo antiguo y para Occidente, Atravesar sus amplios pasillos, observar las esculturas colosales, admirar el complejo arte de los sarcófagos y perderse en el tiempo mientras se pasa de una sala a la otra les aseguro que es una de las experiencias más increíbles y cercanas al pasado que puedan vivir en la Ciudad eterna. 

Más información

Musei Capitolini
Piazza del Campidoglio, 1 - 00186 ROMA
Sitio de internet (en varios idiomas)

Informaciones y reservaciones
Tel. (+ 39) 060608 todos los días 9.00-21.00 h
Mail: info.museicapitolini@comune.roma.it

Horario
Todos los días 9,30-19,30
24 y 31 diciembre 9.30-14.00
La taquilla cierra una hora antes
Días de cierre: 1 enero, 1 mayo, 25 diciembre

Billetes
La taquilla se encuentra ubicada en la Plaza del Capitolio, en la planta baja del Palacio de los Conservadores.
En ocasión de eventos culturales el precio del billete puede estar sumetido a variaciones, ver eventuales nuevos precios en la ficha de las "exposiciones en programa"
Tarifas
Cada primer domingo del mes entrada gratuita, a excepción del nuevo espacio expositivo del Ara Pacis, para todos los residentes de Roma y para todos los que viven en el área metropolitana de Roma.

Del 28 de enero al 4 de octubre 2015:
Billete combinado exposición "L'età dell'angoscia. Da Commodo a Diocleziano" y musei Capitolini:
Billete normal € 15,00
Billete reducido € 13,00
Billete especial € 2,00


Audioguia 
En italiano, inglés, francés, alemán, español: € 5,00.
Audio guías para niños en italiano y en inglés (edad aconsejada: 6-12 años): € 4,00
Alquiler de radioguías Radioguide
€ 1,50 por persona

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Fecha Publicación: 2015-08-18T19:24:00.000-03:00

1. 
VOLVER AL VATICANO (ESTA VEZ, CON PAPA ARGENTINO)

A Roma se puede ir mil veces pero hay algunos hábitos que conviene no modificar, ya que, de respetarlos, uno puede encontrarse con algunos cambios que dan cuenta de porqué a lo largo de los años se la dio en llamar "la ciudad eterna". Entre algunos de esos ritualismos casi siempre intento visitar el Vaticano los domingos por la mañana (y de hecho es uno de los pocos consejos que doy cuando me preguntan qué cosas no deben dejar de hacer cuando la visitan) ya que es el día donde mejor se puede apreciar el movimiento de la Basílica de San Pietro debido a la asistencia de los miles de fieles que asisten a ella desde diferentes lugares del mundo, volviéndola una experiencia digna de vivenciar alguna vez en la vida.

Así es como a poco de llegado a Roma, una mañana del agobiante mes de julio crucé el Puente Sant´Angelo, atravesé la magnitud del Castel que tiene el mismo nombre y me encontré frente a la avenida que, colmada de gente, autobuses turísticos y exponentes religiosos de casi todo el planeta me acompañaron en el camino hasta la explanada de la plaza más representativa de la cristiandad. La última vez que había estado en la ciudad (en enero de 2013) la situación de la iglesia era totalmente distinta a la que se vivencia en la actualidad. Por entonces el Vaticano era un sitio más turístico que un centro espiritual y Benedicto XVI, con su apatía y pasado dudoso se sumaba a la crisis de fe y falta de representación que sentían los cristianos, fórmula que inevitablemente se alzaba como la explicación de aquella, en apariencias, irrevocable tendencia.

Cuando en Buenos Aires oí la noticia de su abdicación y la puesta en marcha de un Concilio para elegir al nuevo Papa tuve la sensación de que sea quien sea el que se erigiera como el nuevo representante de la iglesia seguiría inevitablemente el mismo camino, y de a poco me fui haciendo a la idea de que pasarían muchos años hasta que apareciera un verdadero sucesor de Juan Pablo o, mucho mejor, de Juan XXIII, el "Papa bueno" como dió en llamarlo la historia,  al parecer, con razones de sobra. Pero lo cierto es que aquella tarde de abril de 2013 cuando desde la pantalla de la RAI escuché en directo el nombre de Bergoglio (quien por entonces todavía no había declarado su conversión franciscana) tuve la esperanza de que algo podría llegar a cambiar en la iglesia y que, aquella historia imaginada por Nanni Moretti en Habemus Papa demostraba que las utopías podían ser posibles ya que, casi de modo premonitorio, su film se había adelantado a lo que esa tarde sucedió.
A partir de allí, de más estaría contar lo que sobrevino y que es de público conocimiento: los mensajes inclusivos, la demostración de un intento de apertura, aquella visita masiva a Río de Janeiro, el retorno de los jóvenes a la idea de trabajar por un mundo mejor y las miles de historias que a diario escuchamos a través de los medios, en los que se expone el costado más humano del hombre que un día, dejó la catedral porteña y le tocó ser ni más ni menos que el nuevo Papa.

2.
FRANCISCO HABLA A LA MULTITUD EN LA PLAZA

El reloj aún no había marcado las diez de la mañana y el sol anunciaba una jornada sofocante. El reflejo sobre el pavimento ardiente y una sensación de agobio generalizada se imponía sobre la ancha avenida que comunica el Castel Sant´Angelo con la basílica de San Pedro. La gente en el lugar era mucha, tanta que no sería exagerado describirla como "hordas". A medida que proseguí en la marcha hacia la gigantesca mole de piedra intenté visualizar quienes eran los que integraban aquella masa humana que se dirigía en línea recta como si fueran llevados por una extraña fuerza. De esa forma identifiqué a personas mayores, padres con sus hijos, grupos de niños provenientes de diferentes ciudades que llegaban en tours junto a sus maestros y jóvenes, muchos jóvenes.

Cuando me faltaban unos escasos cien metros para ingresar al recinto de la plaza sentí desde los parlantes una voz que hablaba y que se diluía entre el murmullo del gentío y el ruido de los automóviles. Pensé que era algunos de los sacerdotes que normalmente rezan junto a los fieles que allí llegan como forma de agradecimiento por la visita. Pero a medida que me acercaba a la basílica la voz se me hizo familiar y ahí me dí cuenta de que quien hablaba no era otro que el mismo Francisco. 

Atravesé los antiguos pilotes de piedra  y me encontré con la multitud expectante que miraba hacia arriba y allí, entre medio de la inmensa fachada repleta de ventanas que reposan a un costado de la plaza, lo ubiqué con la vista y comencé a filmar. En su peculiar italiano Francisco estaba terminando de dar el angelus de los domingos. Agradeció afectuosamente a quienes asistieron a la plaza y pidió -como siempre hace- que rezaran por él ya que a los pocos días viajaría a Sudamérica para entrevistarse con los presidentes de Paraguay y Ecuador. El público lo observaba atónito y en el rostro de muchos de los argentinos que allí estaban (hubiera sido difícil no reconocerlos ya que flameaban las banderas y portaban carteles gigantescos con mensajes especialmente diseñados para la ocasión) pude ver una emoción como no recordaba haber visto desde los tiempos en que Juan Pablo provocaba con su ineludible carisma.

Toda la escena duró poco en tiempo pero fue más que intensa . Luego de saludar y dar la bendición Francisco desapareció tras el ventanal que quedó vacío y en cuestión de segundos las cortinas se corrieron. El público comenzó a murmurar en varios idiomas y la masa homogénea comenzó a separarse. 


Me costó recuperarme de la sorpresa que tuve por haber llegado a tiempo. Pensé que de haberme distraído con alguna otra cosa en el camino no lo habría visto y me hubiera lamentado todo el día. Así, satisfecho y agradecido por la posibilidad de verlo me mezclé entre la gente y comencé a observar la escena que me devolvía la plaza aún repleta.

La escena vivida minutos antes fué modificada y todo volvió a la normalidad. Los turistas sacaron sus palos de selfie y un buen número de asistentes retomaron la rienda para inmortalizar su presencia en el mayor centro de la cristiandad. A su alrededor decenas de sacerdotes, monjas, soldados de la Guardia suiza (verdadera figurita difícil para los fotógrafos intrépidos) y el inefable sonido de las sirenas de ambulancia terminaban de enmarcar la clásica mañana vaticana que todo viajero sueña encontrar. 

Al bordear el semicírculo que rodea a la Basílica divisé una interminable fila (la mas larga que había visto jamás) repleta de personas exhaustas por las inclemencias del verano italiano. Pero quedaba más que claro que las ganas de ingresar al interior de San Pietro podían mas que la fuerza de cualquier rayo de sol impertinente o del agobio que rondaba la amplia explanada de la plaza. 

Las fuentes en todo su esplendor aumentaban el aura de postal que había dejado Francisco

La monja africana fotografiando la plaza no me dejó otra opción más que retratarla

Cuando terminé de sacar fotos y de observar el gentío que intentaba ingresar a la basílica guardé la cámara y emprendí el regreso. No era un buen día para intentar una visita (ya conozco los interiores del Vaticano e incluso lo compartí en este posteo) y preferí seguir la caminata hacia la zona del Trastévere, que en el mapa aparece engañosamente pegada al recinto de la plaza pero, nada menos cierto ya que, está bastante alejada y la caminata con el sol del mediodía la vuelven un verdadero via crucis de gladiador. Pero ningún impedimento pudo oponerse a la idea de almorzar frente a la Santa María in Trastévere, entre fuentes de mármol y con la fachada de mosaicos bizantinos más linda de Roma.

Alejado de la plaza y en dirección hacia el Tíber, pasé por uno de los tantos negocios y puestos callejeros que abundan en la zona. Me llamó mucho la atención la cantidad de merchandising que se generó en un tiempo relativamente corto y que era la clara muestra de la "Papamanía" o "Franciscomanía" que se vivencia en cada rincón de la ciudad. Me detuve unos segundos a observar una vidriera y caí en la cuenta de que habían colocado, entre un conjunto de imágenes,  las fotos de los tres papas considerados "buenos" en un mismo plano y al resto, como salidos del cuadro o como si no fueran dignos de tal calificación. Por un instante, pensé en la interesante explicación que podría desplegar un semiólogo ante tamaña muestra de identificación, pero no tenía a ninguno cerca como para llevar a cabo la experiencia.     

Si bien camino al Trastévere el paisaje cambió las muestras de la "Papamanía" se hicieron cada vez más evidentes y algunas de características insólitas y divertidas. Era evidente que el Papa Francisco en poco tiempo supo ganarse un lugar en el inconsciente de la ciudad y ahora ocupaba vitrina junto al David de Michelángelo y del clásico soldado romano. Algo está cambiando bajo el sol del Vaticano me dije para mis adentros. Y al parecer, según dicen en Roma, una nueva historia comenzó a escribirse.


PARA VIVIR LA EXPERIENCIA PAPAL 

Si desean asistir a una audiencia papal pueden conseguir los tickets en la Prefettura della Casa Ponteficia, en el lado norte de la Plaza de San Pedro los lunes y martes a la mañana en el horario de 9 a 13 horas. La otra opción es reservarlas online en la página oficial del Vaticano. Otra manera de reservar es a través del sitio Santa Susana y cliqueen sobre "El Papa y el Vaticano".

Si lo que desean es sólo ver al Papa y no quieren participar de una audiencia, pueden asistir el domingo a la Plaza San Pietro y escuchar las clásicas homilías que lleva a cabo desde el ventanal de la fachada principal (Urbi et Orbi). Para asitir a la misa de Gallo del 24 de diciembre, el consejo es que lleguen lo más pronto que puedan por que las colas para el ingreso suelen ser kilométricas. Tengan en cuenta que en esa fecha casi la mitad de la proporción de la basílica estará ocupada por religiosos, por lo cual la otra mitad es la que se dispone para el público en general.

MAS INFORMACIÓN
Sitio Vaticano oficial
Santa Susana

Cómo llegar
Metro: Ottaviano
Bus: 23-24-34-40-46-49-62-64-81-115-116-590-881-982-990

Horarios de visita de la Basílica
Desde noviembre hasta marzo: de 07:00 a 18:00 horas.
Desde abril hasta octubre: de 07:00 a 19:00 horas.
La cúpula abre una hora después y cierra una hora antes.
Etiquetas: [arqueologia]  [arte]  [europa]  [excursiones]  [historia]  [italia]  [Pompeya]  [viajes]  
Fecha Publicación: 2015-08-09T17:24:00.002-03:00
Una vez dentro del recinto y ya habiendo visualizado la urbanización de un modo general lo más aconsejable es comenzar a indagar un poco más en los espacios interiores que ofrece el sitio ya que allí se puede obtener un contacto más directo con los usos, costumbres y sobre todo con la mentalidad de la época, la cual respondía a los cánones ideológicos y culturales del imperio. Una vez visitado el foro, atravesada la Vía de la Abundancia y visitado el Lupanar, les aconsejo que visiten el Granero del Foro, ingresen en la Casa della Fontana Píccola (ésta no es la única que se puede visitar, de hecho las que se suponen más importantes son la Casa de Ceii, dei Vetti, del Poeta trágico y la del fauno, pero no es común encontrarlas abiertas siendo la della Fontana la opción más sencilla y segura) y allí observen los frescos, los templos domésticos, los baños y las termas del Foro, las cuales dan una idea de la magnificencia en la que vivían los habitantes por aquellos años. 

De todos los espacios que se encuentran dentro del sitio arqueológico, el Granero del foro es uno de los más visitados y que merecen una parada especial para apreciar los cientos de objetos que atesora, ya que funciona como un verdadero depósito donde cada una de las piezas se encuentra minuciosamente catalogadas. En los tiempos en que Pompeya era la perla del imperio, este lugar funcionó como mercado de frutas y también de depósito de granos, elemento indispensable para la economía y subsistencia de los habitantes de la ciudad. El acceso al granero no está abierto al público (se encuentra cerrado por una reja a modo de seguridad) pero el excelente modo en que se exhiben los objetos  posibilitan que se los pueda observar y fotografiar sin problemas. 

Columnas y elementos decorativos usados para los interiores de las viviendas

Las ánforas de diferentes tipologías registran un dominio artesanal de gran importancia

Las formas y tamaños dependían según la función para la cual se las creaba


En el interior del granero se pueden observar algunas de las réplicas de los cuerpos petrificados, reconstruídos por Fiorelli utilizando la técnica del llenado de yeso. En la actualidad la mayoría de los cuerpos encontrados no se encuentran en Pompeya sino que están exhibidos en el Museo Arqueológico de Nápoles, donde cuentan con una sala especial dentro del recinto. En esta fotografía se puede observar la forma en que quedó el cuerpo al momento de sufrir los efectos de la erupción. Las formas y expresiones que muestran algunos son realmente conmovedores y ejemplificadores de la tragedia que supuso el sepultamiento de la ciudad.

El cuerpo del perro que murió adoptando una forma más que elocuente es uno de los objetos que despierta mayor fascinación en el público que visita el sitio. 

Muchas de las habitaciones o viviendas no están abiertas al público por que se encuentran realizando tareas de remoción, clasificación y conservación del patrimonio allí encontrado.

Los empedrados de las calles exhiben los efectos de la petrificación a causa de la ceniza


LAS CASAS DE POMPEYA

Si bien los restos monumentales como palacios, teatros y templos son los que mejor ejemplifican la importancia de la ciudad antes de quedar sepultada, es en las casas (domus) donde se puede observar de forma clara y precisa la esencia del modo de vida de quienes pertenecían a la alta sociedad. Entre las que más famosas vale la pena visitar la de los Vetti, la de los Ceii, la del Fauno, la del poeta trágico (con el característico cartel que supone el origen de los famosos "Cuidado con el perro"), la della Caccia antica y la de la Fontana Piccola, la cual atesora en su interior algunas de las pinturas y decoraciones mejor conservadas del recinto.  

Muy cerca del granero se encuentra la Casa del Poeta trágico. Esta singular casa se encuentra cerrada debido a tareas de restauración pero en la entrada misma es donde se encuentra la mayor atracción que tiene para exhibir. Sobre el pórtico de la entrada reposa el mosaico que representa a un perro guardián acompañado por la expresión en latín "Cave cane" (Cuidado con el perro). La pieza supone una verdadera obra de arte del patrimonio pompeyano. Luego de un exhaustivo trabajo de restauración (que implicó limpieza y la sustitución de algunas piezas de mosaico faltantes) en este momento se exhibe detrás de un vidrio, para protegerlo de las inclemencias del clima y algunas de las partículas que atentan contra la conservación de los materiales que lo componen. 

La Casa della Fontana piccola se encuentra en las inmediaciones de las Vías del Mercurio y de las Termas (a metros de la Casa del Fauno). Según datos arqueológicos es una de las casas mas antiguas del sitio y data del siglo I de la era cristiana. Apenas se ingresa en su interior sobreviene la idea de que la misma perteneció a una familia de la nobleza ya que abunda en elementos decorativos y con elementos que denotan de cierto grado de desarrollo no común en viviendas del mismo estilo. 


Pequeños aljibes ubicados en  el exterior de la vivienda

Las pinturas que se encuentran en el interior de la vivienda fueron realizadas con pigmentos que denotan cierto poder adquisitivo ya que no era común ese tipo de materiales para decorar las casas. Además de la calidad de las pinturas en ellas se ve reflejada la presencia de verdaderos artistas (se cree que fueron varios quienes realizaron las obras y en épocas diferentes) que plasmaban en los muros escenas de la vida cotidiana, religiosa o bien representativa del modo de entender y concebir la historia evidente en la presencia de seres mitológicos que pueblan los relatos y los mitos fundacionales de la civilización romana.

Escena urbana de la antigua Pompeya

La pequeña fonatana que se encuentra en una habitación amplia y luminosa está dedicada a la veneración de Neptuno, dios romano de los mares. El techo de la habitación contigua está diseñado especialmente a dos aguas para que cuando lloviera el agua descendiera directamente hacia la parte trasera de la fuente y así poder alimentarla para que fluyera en todo su esplendor. El trabajo de mamposteria con incrsutaciones de mosaicos y elementos marinos la vuelven una verdadera obra de arte dentro del patrimonio de la ciudad. 

Elementos decorativos y pequeñas esculturas denotan la devoción hacia el panteón de dioses romanos

Representación de una escena de la vida cotidiana

En una de las paredes se advierte la importancia del teatro para la familia, representada por la máscara característica del drama y la comedia.

Representación de una serpiente recientemente restaurada

Representación de un ser mitológico

Con el paso del tiempo, algunos de los frescos se volvieron ilegibles y de difícil interpretación

Si bien los frescos que se encuentran en esta casa son dignos de ver, si quieren admirar los de mayor complejidad y mejor conservación tendrán que desplazarse fuera del sitio arqueológico y visitar la famosa Villa dei misteri, la cual se encuentra un tanto alejada del recinto. En ella se pueden ver obras de grandes dimensiones y colores además de algunos cuerpos que se exhiben en vitrinas de museo.

El otro punto que no se debe dejar de visitar son las Termas del Foro, sitio de gran encanto por el arte que las rodea eran el sitio elegido por los miembros de la alta sociedad para encontrar sosiego y también divertimento. Cuentan que cuando los emperadores o funcionarios se desplazaban hacia la ciudad ésas eran el sitio elegido para disfrutar de las bondades que ofrecía Pompeya. Hoy están abiertas al público y son una excelente oportunidad para admirar la delicada arquitectura romana, la cual se encuentra acompañada de esculturas de gran tamaño y elementos decorativos casi cinematográficos.  

Fauno y mayólicas en uno de los techos 

Seres alados con formas mitológicas

La presencia de elementos marinos en la construcción de los techos llama la atención 

Así como en el Panetón de Agrippa de Roma, para las termas se diseñó una gran entrada de luz

Una vez terminada la visita al sitio arqueológico verán muy bien delimitada la salida (existe un sendero con indicaciones) y para volver al casco urbano de la ciudad deberán descender por la escalinata de piedra que bordea la colina en la que se encuentra ubicado el sitio. Les recomiendo que a medida que vayan descendiendo se detengan a observar las vistas que se obtienen desde allí, muy parecidas a las que se puede obtener en la Acrópolis de Atenas o desde el Monte Lycabeto (para quienes no conocen Grecia es una buena oportunidad para experimentar lo que verán el día que decidan un viaje allí). Debido a la pendiente de la escalera y al peligro que puede suponer tropezar o caerse desde allí, es recomendable que  el descenso se haga lento y pausado. Así, mientras comienzan el descenso, podrán deleitarse con paisajes como éstos:



Desde allí se puede obtener la típica postal de la ciudad, con las ruinas y el Vesubio al fondo

Piedras, árboles, plantas y flores hacen del lugar un sitio encantador

Llegados a este punto, la experiencia de la visita a la ciudadela sepultada habrá quedado impresa en vuestra memoria como un recuerdo de esos que no se borran fácilmente. Soberbia y desafiante Pompeya se muestra como opositora de los designios del destino que alguna vez la vio brillar y luego la dejó reducida a piedra. Sin dudas, después de las de Roma, las ruinas del sitio arqueológico de Pompeya son una joya histórica que nos revela un pasado de esplendor. de lujos, de sólidas creencias, de mitos arraigados y de clases sociales poderosas que supieron imponerse sobre los más débiles pero que, en definitiva, no pudieron escapar a perecer de la misma forma que ellos cuando el Vesubio, incandescente y desbocado, arrojó su furia de lava sumiendo a toda la población en poco menos que un recuerdo. 


RECOMENDACIONES GENERALES

* La visita a Pompeya puede resultar de fácil acceso si están alojados en Nápoles puesto que la distancia es muy corta, pero puede complicarse si se está un poco más alejado. Por ello, si se encuentran en cualquier otra ciudad lo más recomendable es dedicarle a la visita un día completo (partiendo del destino muy temprano y previendo un regreso tarde). En cualquiera de los dos casos les recomiendo que tomen una visita guiada y que no intenten acceder al recinto arqueológico comprando el billete en la entrada.

* Si bien el costo aumenta ésta les brindará la posibilidad de tener un guía calificado (la mayoría son estudiantes avanzados de las carreras de Arqueología e Historia formados en la Universidad de Nápoles) y así contar con toda la información necesaria para disfrutar al máximo de todo lo que verán en el recinto, además de optimizar tiempo ya que el espacio es muy grande y de difícil acceso en algunos puntos específicos.

* La mejor época del año para realizar la visita es entre los meses de marzo a octubre (intenten evitar los calurosos días del agosto italiano). Si planean una visita en invierno deberán tener en cuenta que los fenómenos meteorológicos como lluvias o las nevadas pueden hacer que no puedan ingresar al recinto). 

* Sea cual fuere la estación del año en la que vayan es aconsejable vestir ropas cómodas, calzado liviano y una botella de agua (ya que dentro del recinto no hay cafeterías ni bares, sólo en la entrada ubicada en la base del sitio). El uso de bolsos o mochilas está prohibido, no así el de pequeños bolsos para llevar las cámaras fotográficas. 

* Está permitido tomar fotografías en la mayoría de los sitios, salvo en aquellos expresamente indicados en los carteles o advertidos por el guía.

* Recuerden que se encuentra totalmente prohibida la extracción de cualquier elemento del sitio ya que supone el delito de tráfico arqueológico (el cual en Italia conlleva una pena de prisión de entre 10 a 15 años). Si desean adquirir un souvenir, en la entrada del recinto se encuentran gift shops con una amplia oferta de recuerdos.

Más información

Site oficial Pompeiisites
Reglamento para la visita a Pompeya
Mapa del sitio Arqueológico (PDF)
Ver Pompeya en GoogleView

Pompeya virtual en 3D (clicar directamente sobre el video)