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Ignacia Rodulfo nació en Lima el 31 de Julio de 1865, día de San Ignacio de Loyola. Era hija de Antolín Rodulfo, personaje panameño que logró hacer fortuna durante la época del guano.
Ignacia estudió en el colegio Belén. Se conoce poco de su infancia y juventud.
Vivió una vida tranquila. A los 23 años contrajo matrimonio con Francisco Sal y Rosas y Valera. El 18 de mayo de 1876, no tuvieron hijos producto de esta unión.
Luego del fallecimiento de su esposo, Ignacia heredó los bienes y guardó luto.
Años después contrajo matrimonio con el general César Canevaro y Valega, político y militar. El 17 de mayo de 1922 se casaron en la casa Sal y Rosas, ubicada en la esquina del Paseo Colón y el jirón Washington. Fueron los testigos de la boda Augusto B. Leguía y doña Isabel Panizo de Riva-Agüero.
El general Canevaro tenía 76 años y doña Ignacia contaba 58 años.
El matrimonio duró poco. Cinco meses después el general Canevaro falleció.
En 1925 Ignacia Rodulfo viajó a Europa, su objetivo era visitar el Vaticano y entrevistarse con el papa.
Llegó a París y se instaló en el hotel “Crillón” de Paris. Allí falleció de pulmonía, por descuido al tomar un baño con agua fría.
Falleció en París el 21 de mayo de 1925.
Antes de morir, Ignacia había dejado hecho su testamento con el notario Manuel R. Chepote.
“Declaro que no teniendo ascendientes ni descendientes con derecho a mi sucesión, es mi voluntad que los bienes fincados en mi fallecimiento no se vendan, y la renta que produzcan se dediquen a las obras de piedad y beneficencia". (Fundación canevaro.org)
Al no tener hijos, doña Ignacia dejó como beneficiarios de las rentas de sus bienes a personas particulares y a instituciones de beneficencia como: El hospital de incurables, el hogar de las hermanitas de los pobres, el instituto de niños ciegos, el orfelinato Pérez Aranibar, el colegio Santa Rosa de Candamo y a la Compañía de Jesús para cuidado de la iglesia de San Pedro.
Sobre sus bienes fue creada la Fundación Rodulfo de Canevaro bajo la administración de una junta de notables.
Otros beneficiarios de la fundación son: Centro de Educación Especial Nº 07 “La Inmaculada”, Centro de Educación Especial Nº 9 “San Francisco de Asís”, Hogar de la Congregación Misioneras de la Caridad, Albergue Central Ignacia R. Vda de Canevaro, Hogar Geriátrico San Vicente de Paul. (Fundación Canevaro.org)
La fundación Rodulfo viuda de Canevaro es en la actualidad una de las instituciones de beneficencia más importantes de nuestro país. Logrando obtener fondos para beneficencia gracias a la renta del alquiler de inmuebles y edificios, con esto puede llevar adelante el deseo de la dama limeña.
Esta es la historia de una benefactora que en vida y después de su muerte sigue siendo poco conocida, como en vida llevó una existencia sencilla. Carlos Ramos Núñez la ha llamado con justicia “la más importante benefactora de los desvalidos”
BIBLIOGRAFÍA
MILLÁN, Armando. “La fundación Canevaro”. En: PORTOCARRERO S., Felipe y Cynthia SANBORN. De la caridad a la solidaridad: filantropía y voluntariado en el Perú. Lima: Universidad del Pacífico, 2003
RAMOS NÚÑEZ, Carlos. Una Benefactora social del siglo XX: Ignacia R. Vda. de Canevaro. Lima: Bosque Ediciones, 2003
WEB FUNDACIÓN RODULFO-CANEVARO http://www.fundacioncanevaro.org.pe/
La semana Santa o Semana de dolores, como era llamada desde la época colonial, era la principal fiesta religiosa del calendario católico.
Días antes los sacerdotes salían a las calles a realizar colectas para el sagrado “monumento” que eran los altares de semana Santa en cada templo.
La semana santa comenzaba el domingo de Ramos. En las iglesias se realizaba la bendición de palmas y ramas de olivo.
En la tarde salía la procesión del Señor del Borriquito.
Esta procesión era muy concurrida por el pueblo. Salía de la ermita del Baratillo a las 4 de la tarde y regresaba a las 10 de la noche.
La ermita del Baratillo se encontraba en la plazuela del mismo nombre en el Rímac, lugar donde existió una capilla que fue derrumbada en 1907. De allí salía la imagen de Cristo montada en burrito y recorría parte del malecón, el puente y daba la vuelta a la plaza mayor, pasando frente al palacio arzobispal hasta llegar a la antigua iglesia de Desamparados, que se ubicaba en los actuales jardines de palacio de Gobierno.
Era una procesión del pueblo donde “cuatro cuadras antes que llegue la imagen, obliga a los transeúntes a quitarse el sombrero, empleando para ello las palabras más groseras y hasta las vías de hecho, haciendo las piedras el gasto no pocas veces”. (Dávalos Lissón. p. 70)
“Es que de la vieja iglesia,
en aquel instante mismo,
ocho devotos hermanos
del Señor del Baratillo
sacan sobre sus espaldas
el Anda en que viene el Niño.
En el Anda, muy modesta
figuración de un camino,
va simulando la marcha
un precioso borriquito
que lleva sobre su lomo
a Jesús cuando era niño.
marcha a su lado la Virgen
que lleva un manto sencillo
y San José, por delante,
descalzo, lento y tranquilo.
(Hernán Velarde. “ El señor del borriquito”)
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| Procesión del Señor del Borriquito, en una palmera se encuentra Zaqueo, quién todos los años vestía un atuendo diferente que era la novedad del populacho. |
El lunes y martes salía en el Rímac la procesión del señor crucificado.
El jueves se realizaba el “paso de la cena” en algunas iglesias. Se necesitaba la imagen de los doce apóstoles y la de Jesús. Solo las iglesias grandes realizaban esta representación porque contaban con esculturas de los apóstoles sentados a la mesa.
Las imágenes eran colocadas al lado del altar mayor en una mesa decorada. Allí se podía observar a Judas Iscariote con un ají mirasol en la boca.
Ese día las iglesias exhibían los “monumentos”, grandes altares llenos de cirios, candiles y luces.
En la Catedral, el arzobispo lavaba los pies a doce pobres y les invitaba un gran almuerzo.
El viernes de dolores era el día central, ese día se celebraba el sermón de las tres horas. Todos ayunaban en Lima, solo los muy enfermos estaban excluidos. Todos vestían de negro.
En las iglesias se llamaba a los fieles con matracas.
El viernes santo salía de San Agustín la procesión de la pasión de Jesucristo, acompañado de los judíos, muñecos de forma ridícula que causaban burla.
De la Iglesia de la Merced salía la procesión del Santo Sepulcro. A diferencia de la procesión del señor del borriquito, era una festividad donde concurría la gente de la aristocracia limeña.
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| Procesión del Santo Sepulcro frente a Santo Domingo (1910) |
Otras procesiones que salían era Nuestra Señora de las Mercedes, Santa Rosa de Lima, Señora del Rosario, Corpus Cristi y el señor de los Milagros.
Eran días de recogimiento y oración. Las mujeres vestían mantilla negra para ir a la iglesia y sus mejores vestidos. Era usual ver en los atrios de las Iglesias gran cantidad de muchachos que acudían a ver a las jóvenes beatitas que siempre eran cuidadas por las tías y señoras mayores.
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| Limeñas camino a los templos (1913) |
El sábado Santo se realizaba la misa de gloria y en la noche los pulperos quemaban a Judas.
El domingo había misa en la Catedral, a las 6 de la mañana.
De Santo Domingo salía la procesión de Pascua donde se paseaba la imagen de San Juan y la Virgen anunciando la resurrección de Jesucristo.
Cuando terminaba la procesión los fieles acudían a las plazas y plazuelas a comer, la gran cantidad de platos y dulces que vendían las vivanderas.
En las panaderías se preparaba el pan de dulce. Este se vendía a partir del viernes de dolores.
Las panaderías eran los lugares más concurridos. Todo limeño comía pan dulce en semana santa.
Según Dávalos Lissón, para el domingo, los limeños ya sabían donde se preparaba el mejor pan dulce.
“Los hay de todo tamaño y, de consiguiente de todo precio: desde el de tres pulgadas, que cuesta medio dinero, hasta el de tres varas, que cuesta veinticinco soles aquel que lleva por todo adorno el menudo ajonjolí, en tanto lleva por dulce arabesco y adornos, el non plus ultra de los cuales son las armas nacionales hechas en variedad de colores”.
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| Pan dulce limeño y su característica forma. |
En casa, luego del ayuno, el menú era sencillo: ante, ensalada cocida, bacalao y frejol colado.
En la actualidad, muchas de estas costumbres se han perdido. Lo que continúa es la gran fe de los habitantes de Lima.
BIBLIOGRAFIADÁVALOS Y LISSÓN, Ricardo.
Lima de antaño: cuentos y tradiciones, críticas literarias, artículos de costumbres y de índole narrativa, seguidos de un ensayo sobre la literatura colonial del Perú. Barcelona: Montaner y Simón, 1925
PRINCE, Carlos.
Lima Antigua. Lima: Libreria del Universo. 1890
VELARDE, Hernán.
Cuadros de costumbres. Ediciones Mar del Sur. 1948
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| La solución al tráfico de Lima (1928) Caricatura de la revista "Variedades". |
Lima es una ciudad utópica, por decirlo así, desde su fundación los conquistadores vieron en sus templos, mezquitas; en sus jefes, caciques; en su
catu, mercados. La construcción de la ciudad española respetó pocas veces los canales de agua y caminos prehispánicos. Solo algunos sobrevivieron hasta el siglo XX.
Desde nuestra mirada del presente es fácil imaginar una ciudad en la cual el centro de poder se ubicaba en el sector administrativo o plaza mayor. Sin embargo, en el mundo prehispánico el verdadero centro de poder se encontraba en el centro religioso.
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| El centro de poder en la época prehispánico se encontraba en el oráculo del Rímac. Foto: Lima Milenaria. |
Imaginamos a la plaza mayor como el lugar más importante desde épocas prehispánicas. Como alguna vez dijera Fernando López Zúñiga, gran estudioso de las haciendas y canales coloniales: “el verdadero centro de Lima era la huaca principal ubicada en los terrenos de la actual plaza Italia (antiguamente conocida como Santa Ana), mientras que la plaza mayor era solo un sector administrativo.”
La construcción de las murallas condicionó el crecimiento y la vida social y cultural de la ciudad de Los Reyes durante la época colonial.
Durante la época de José Balta se inicia la destrucción de las enormes paredes. Una ciudad asoma levemente fuera de sus antiguos límites físicos y se expande hacia afuera.
Durante el gobierno de Nicolás de Piérola (1895-1899) se construyen avenidas modernas y caminos. Este crecimiento fuera del centro histórico se va incrementar durante los años del oncenio (1919-1930), el presidente Augusto B. Leguía construyó nuevas avenidas que promovieron las urbanizaciones fuera del centro de la ciudad y el entorno rural limeño irá desapareciendo.
A pesar de esto, la crisis de 1930, plantea un nuevo problema en la ciudad, el crecimiento y la tugurización del centro de Lima aumentan. Muchos vecinos de antiguas familias limeñas se trasladarán a los nuevos distritos como San Isidro, Jesús María, Lince, Magdalena nueva y vieja. Aparecerán nuevas urbanizaciones como Breña y Surquillo.
A pesar de esto, la idea de “ciudad centro” siempre se encuentra presente. A partir de los años 1940, Lima va crecer de manera vertiginosa.
Partiendo de esta premisa veamos algunos proyectos para la ciudad de Lima que se plantearon en las primeras décadas del siglo XX, pero nunca fueron realizados. Cada uno nos muestra el ideal de “ciudad-centro” que siempre estuvo presente.
La plaza San Martín
La plaza San Martín se planteó como la nueva plaza republicana, en contradicción de la plaza mayor colonial. Durante el gobierno de Leguía se concluyó este gran proyecto, sin embargo algunas propuestas presentadas nos dan una idea de la importancia que se le pensaba dar a este lugar.
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| Proyecto para la plaza San Martín (1918) |
El proyecto original de Jaxa Malachowski se basaba en una plaza cerrada, en la cual todavía no se había abierto la prolongación de la avenida Colmena. Se consideraba que la plaza debía tener contacto directo con la plaza 2 de mayo. Ambas plazas tenían algo en común, eran lugares principales de la ciudad y se habían erigido un monumento en el centro que luego sería rodeado por una arquitectura adecuada.
En la plaza San Martín se iba a construir el nuevo teatro nacional y la basílica y santuario de Santa Rosa de Lima.
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| Proyecto de la plaza San Martín (1916) |
Estos dos proyectos no se llegaron a realizar, pero la plaza San Martín se convirtió con los años en la nueva plaza principal de Lima, rodeada de hoteles, negocios y restaurantes, sitio a donde llegaban las estrellas de cine norteamericano a promocionar sus películas en los grandes cines construidos en el entorno.
La avenida central
Según el decreto supremo del 3 de febrero de 1899 se dispuso la apertura de una avenida central para la ciudad de Lima. Este proyecto figura en los planos de la ciudad desde 1904. La idea era unir la plaza Bolognesi y la plaza Mayor. Originalmente se proyectaba ensanchar las calles y el puente de piedra para unir esta vía con el jirón Trujillo. Este proyecto nunca se realizó, pero estuvo presente hasta los años 1940. Al igual que la avenida 28 de julio, muchos edificios históricos serían destruidos para construir estas grandes vías. Por esta razón quedaron inconclusas.
La avenida 28 de julio
Posteriormente se planteó la construcción de una avenida que uniera la plaza mayor y la plaza San Martín. Se llamaría la avenida 28 de julio. Hasta los años 1940 estuvo libre el lugar para construir la nueva avenida, sobre una propiedad que tenía el Estado Peruano en la plaza San Martín, finalmente fue cedida al Ejercito peruano.
El arquitecto Emilio Hart-Terré intervino en este proyecto y proyectó otras calles paralelas que dividían las cuadras en dos partes. Construir esta avenida habría significado la destrucción de importantes monumentos históricos.
La plaza Perú
La plaza Perú fue proyectada por Bruno Paprocky en 1939. Sin duda fue uno de los proyectos más ambiciosos. Se proyectó como un gran espacio público, lleno de monumentos y que solucionaría el problema del estacionamiento en esta parte de la ciudad.
La idea era unir el palacio de gobierno y el palacio legislativo con una larga plaza que ocuparía tres manzanas. En la parte posterior se construiría la nueva Biblioteca Nacional.
Se pensaba aprovechar el bajo costo de las propiedades ubicadas en la zona para poder expropiarlas antes de su revalorización.
En la nueva plaza Perú se construirían jardines con esculturas alusivas a las épocas de la historia peruana (incaica, colonial y republicana) y de los departamentos del Perú. Debajo de la plaza se encontraría un enorme estacionamiento subterráneo para automóviles, con esto se podría solucionar el problema del parqueo en Lima.
Hay muchos proyectos más que nunca se realizaron. En otra ocasión hablaré de ellos. Lo interesante es ver algunas ideas centrales que estuvieron siempre presentes en el crecimiento de la ciudad hasta antes de 1948, año en que se inician las migraciones provincianas a la capital y donde asume el gobierno el general Manuel A. Odria.
La ciudad de Lima es concebida como un centro, a pesar que su configuración prehispánica fue diferente. Todos los proyectos se enfocan en reordenar el centro frente a dos problemas principales: el tráfico de vehículos, que en 1928 ya sumaban 14 mil vehículos para una ciudad que no fue construida para automóviles.
El segundo problema era el de la vivienda y la tugurización. Este se agudizó luego del terremoto de 1940 en que muchos tugurios y callejones de Barrios Altos quedaron inhabitables, dando lugar a la primera invasión de la pampa de medio mundo en el Rímac, hoy barrio de Leticia.
El urbanismo fundado durante el oncenio de Leguía se detuvo luego de la crisis de los años 30. Hasta los años 40 los proyectos para mejorar el transito y la vivienda en Lima se centrarán en lo que hoy es actualmente el centro histórico de Lima.
Estos proyectos que hemos revisado, son solo algunos de tantos que nos hablan de una ciudad que trató de cambiar hacia adentro, a pesar de sus problemas de espacio y su discusión acerca del estilo arquitectónico que debía predominar en sus calles.
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| Otra propuesta del arquitecto Hart-Terré para crear avenidas diagonales. |
Fuente:
PACHECO IBARRA, Juan José. Proyectos urbanísticos de Lima (1900-1940) En Prensa.
El brutalismo es un estilo arquitectónico que se impuso en Lima en los años setentas del siglo XX. Se caracterizaba por el uso del hormigón o concreto armado como material de construcción que estaba expuesto sin acabado. |
| Centro Cívico de Lima durante su construcción (Foto: Perú Foto) |
Fue un estilo de arquitectura expresionista y racional, sin ornamentación. Era monumental porque mostraba edificios de grandes dimensiones.
Durante el gobierno revolucionario de las fuerzas armadas, iniciado en 1968, se promovió este estilo arquitectónico como parte de la ideología de los cambios que querían expresarse en el Perú.
Como ha indicado Gonzalo Villamonte en su tesis sobre la arquitectura de esta época:
“Siguiendo esta línea, cuando el Gobierno de Revolucionario de la Fuerza Armada decidió la construcción de nuevas sedes ministeriales, no solamente estaba buscando solucionar el problema de espacio provocado por los nuevos requerimientos de la burocracia militar. Con estas construcciones, se deseaba comunicar a la población peruana los cambios estructurales que el Gobierno Revolucionario venía aplicando para la consecución de una nueva sociedad desde su llegada al poder en 1968. estas construcciones pretendían, además de crear en el poblador la idea de crecimiento y fortaleza institucional, imprimir en el hombre peruano una nueva forma de ser y de pensar: buscaban otorgarle finalmente identidad con su país, su ciudad y por supuesto, con el Gobierno Revolucionario" (VILLAMONTE DUFOO 96)
Además la arquitectura brutalista buscaba relacionarse con la imagen del pasado prehispánico. El concreto expuesto será visto como la “nueva piedra” del siglo XX y su monumentalidad comparada con los grandes sitios arqueológicos.
Si bien, no hubo una directiva especial para elegir los diseños arquitectónicos, los arquitectos sabían cual era la tendencia y gustos de los nuevos gobernantes.
Veamos algunos edificios brutalistas de Lima.
Edificio de Petro Perú
Fue diseñado por el arquitecto Walter Weberhoffer en 1969. Weberhoffer realizó estudios de especialización en Brasil donde se puso en contacto con la arquitectura institucional. El diseño del edificio de Petro Perú representa la ideología del gobierno de las fuerzas armadas. La estructura semejante a una torre y pozo petrolero era la más adecuada. Petro Perú fue la compañía petrolera estatal que representaba el gran proyecto de lograr la explotación de la riqueza petrolera. Su arquitectura debía reflejar valores como la solidez de la institución, monumentalidad e independencia económica. Por otro lado también mostraba el gran crecimiento de la burocracia estatal. En la práctica este edificio fue demasiado grande para la naciente institución. Tiene 22 pisos, un auditorio y sectores de oficionas. Fue concluido en 1973. Según Villamonte Dufoo, el gobierno militar publicitó este edificio en un cortometraje de 17 minutos que se estrenó en las salas de cine de Lima, titulado “Palanca para el progreso”.
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| Edificio PETRO PERU (Foto: Skycraper) |
Centro Cívico de Lima
Este complejo arquitectónico se construyó sobre el terreno de la antigua penitenciaria de Lima conocida como el “Panóptico”. En 1966 se convocó a un concurso para construir el centro cívico. Se presentaron varios participantes, resultando ganadores el equipo de arquitectos integrado por Adolfo Cordova, Jacques Crousse, José García Bryce, Miguel Llona, Guillermo Málaga, Oswaldo Núñez, Simón Ortiz, Jorge Páez, Ricardo Pérez León y Carlos Williams.
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| Centro Cívico de Lima (Foto: Perú Foto) |
El proyecto original buscaba convertir a este lugar en el nuevo centro de la Lima cuadrada. Uniría el parque de la Exposición con la avenida Bolivia y el paseo de la República con la avenida Wilson (hoy Garcilaso de la Vega). La avenida España estaría unida al palacio de Justicia a través de puentes aéreos y subterráneos.
Frente al centro cívico se ubicaría la entrada del centro histórico de Lima y se planeaba construir una calle que prolongaría el jirón Camaná.
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| Maqueta del proyecto original del Centro Cívico de Lima |
Se proyecto construir un hotel de turistas (que luego sería ocupado por el hotel Sheraton), las torres del centro cívico, que en su época fueron las mas elevadas de la Lima. Además se iban a construir dos edificios de 10 y 15 pisos para oficinas y departamentos.
En este lugar se ubicaría la nueva oficina de correos y un museo. Este gran terreno fue entregado al fondo de jubilación obrera.
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| Centro Cívico según su proyección original |
El proyecto original del centro cívico nunca llegó a ser concluido. En 1975 algunos sectores del centro cívico fueron incendiados durante las protestas contra el gobierno militar. Por muchos años el centro cívico estuvo abandonado, hasta hace unos años fue remodelado y relanzado como centro comercial, en la actualidad es uno de los más concurridos de la ciudad.
El acabado brutalista de las paredes de los edificios del centro cívico desapareció con la última remodelación donde fueron pintadas las paredes y cubiertas con acabados sintéticos.
Banco Central de Reserva
La nueva sede del Banco Central de Reserva fue diseñada por Manuel Llanos y Luis Tapia García. La construcción estuvo a cargo de Graña y Montero en 1975.
El estilo brutalista de este edificio tuvo que adaptarse al entorno arquitectónico del centro histórico de Lima. Es un edificio de baja altura para evitar romper con la armonía de edificios antiguo como la iglesia de San Pedro. La construcción se ubica dentro del sector del antiguo colegio de San Pablo, que estuvo a cargo de la orden jesuita.
La construcción respetó el claustro colonial que existe en su interior. Las arquerías fueron cubiertas con vidrios polarizados aprovechando el valor histórico del antiguo patio colonial.
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| Banco Central de Reserva del Perú (Foto: BCRP) |
Ministerio de Pesquería
Hoy sede del Museo de la Nación y sede del Ministerio de la Cultura. Fue diseñado por Miguel Cruchaga, Miguel Rodrigo y Emilio Soyer. Fue construido entre 1970 y 1975. A pesar de haber sido concluido estuvo abandonado por muchos años. Se le consideró un “elefante blanco”. En 1988 durante el gobierno de Alan García fue convertido en Museo de la Nación.
El Perú se convirtió durante la época del gobierno militar en el primer exportador de harina de pescado. En esta coyuntura se buscaba presentar a nuestro país como una potencia pesquera. Por esta razón, al igual que el edificio de Petro Perú, se puso mucho énfasis en la monumentalidad del edificio.
El Ministerio de pesquería tenía dos espacios bien definidos, una zona administrativa y una zona de recibimiento. Trataba de imitar la forma de una gran ballena.
“Quienes ingresarían al ministerio de Pesquería, ingresarían al corazón de una enorme ballena, que los cobijaría y les otorgaría todos sus conocimientos, para luego regurgitarlos llenos de ellos. Como Jonás en la ballena, solo que en esta oportunidad, el Ministerio, a través de sus distintas dependencias, será quien le otorgue todos los conocimientos al pescador y al poblador común” (Entrevista a Miguel Cruchaga, citada por Villamonte Dufoo).
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| Ministerio de Pesquería, hoy Museo de la Nación y Ministerio de Cultura. |
La estructura de este edificio superó las verdaderas necesidades de la institución pública. Cuando fue convertido en Museo de la Nación, con sus 4 pisos de exposición se convirtió en uno de los museos más grandes del Perú.
El acabado brutalista de este edificio fue afectado hace uno años cuando se intentó pintar sus paredes. Una campaña en los medios de comunicación detuvo este intento.
Características en común de estos edificios
Con estos edificios el gobierno Revolucionario de las fuerzas armadas tratada de proyectar una imagen de solidez, independencia económica y modernidad a espaldas de la realidad nacional. Lima se había convertido en una ciudad donde la migración provinciana crecía de forma desordenada. Dentro de este desorden se ubica el brutalismo.
Hasta 1968 el gobierno del arquitecto Fernando Belaunde Terry había promovido los proyectos de vivienda con interés social. Contrario a esto, el gobierno militar promocionó la construcción de grandes edificios públicos y ministerios.
Toda una generación de arquitectos participaron en la construcción de complejos habitacionales, a la llegada de los militares al gobierno tuvieron que presentar y adaptar sus ideas a los gustos de los nuevos clientes.
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| Ministerio de Guerra y Banco de vivienda del Perú (1974-1975) obras de Juan Gunther. |
La arquitectura brutalista no solo se preocupó por el acabado del edificio, sino en la disposición y control de los espacios. Habían áreas administrativas y áreas de atención al público.
En los últimos años del gobierno militar, el fracaso del modelo económico estatista paralizó la construcción de varios edificios (fue el caso del Centro Cívico y el Ministerio de pesquería).
Logró esta arquitectura impactar en la población peruana. Según Villamonte Dufoo, el poblador creía que estos edificios estaban a medio construir o les faltaba pintar.
El brutalismo como propuesta arquitectónica es testimonio de una época de esperanzas de grandes transformaciones sociales, económicas y el logro de la independencia económica. Los arquitectos de esta época en realidad, adaptaron modelos extranjeros y los hicieron encajar dentro de la ideología de modernidad que no miraba a la realidad de un país que iba creciendo de manera desbordada.
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| Sede de la Comunidad Andina obra de los arquitectos Arana, Orrego y Torres. |
FUENTES
FERRER, Felipe. “Brutalismo: expresión arquitectónica de una época de la Historia del País”. Revista cultural. MONEDA del Banco Central de Reserva del Perú Nº 148.
VILLAMONTE DUFOO, Gonzalo. “Arquitectura y representación ideológica en Lima del siglo XX: Los edificios gubernamentales construidos durante el Gobierno Revolucionario de las Fuerzas Armadas (1968-1975). Tesis para optar la licenciatura de historia en la Pontificia Universidad Católica del Perú. 2005
http://www.perufoto.org
El Arquitecto Peruano
Arquitectura peruana
Colegio de Arquitectos del Perú.
En 1912 se hizo público uno de los más grandes genocidios de la historia peruana y colombiana, este episodio sería conocido como “Los escándalos del Putumayo”.Un genocidio que llevó a la muerte a treinta mil habitantes de la Amazonía en solo doce años.
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| Impactante imagen donde una mujer selvática fallece de hambre y enfermedades. |
El Putumayo es una región que se encuentra en la actual frontera entre Perú y Colombia.
Este territorio estuvo en litigio entre ambos países. Durante esos años hubo una situación de convivencia.
A partir de 1907 comenzaron a aparecer denuncias de explotación de la población de parte de los empleados de la compañía Peruvian Amazon Company.
Esta empresa capturó y esclavizó a los pueblos selváticos de la región, usando su trabajo de forma gratuita.
Las autoridades de Colombia denunciaron la explotación de la población indígena a cargo de los caucheros peruanos.
Entre las denuncias se encontraban:
- Indígenas que eran marcados con las iniciales de la Compañía.
- “En ese año llegaron a La Chorrera más de 800 indios de Ocaima, que iban allí con el fin de entregar el caucho que habían recogido. Después de pesar y de entregar la goma, Fidel Velarde, Sub administrador de la sección a la cual pertenecían los indios, apartó 25 de éstos so pretexto de que eran demasiado perezosos en el trabajo. Víctor Macedo y su cómplice Loaiza dieron orden de que cada indio fuera envuelto en un saco empapado en petróleo, el cual se prendió fuego inmediatamente. Pronto se incendiaron las desventuradas víctimas de tan atroz crueldad, y emprendiendo la fuga se arrojaron en el río con la esperanza de salvarse, cosa que no lograron, pues todos se ahogaron.” (Libro Rojo, 1913)
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| Selváticos encadenados. (Foto: Libro Azul) |
- Miguel Florez, empleado de la Casa Arana, castigaba a los indios causándoles mutilaciones de orejas, nariz, manos y pies.
- Abelardo Agüero y Augusto Jiménez tenían la costumbre de practicar tiro al blanco con los indígenas que eran cautivos.
- Los capataces negros originarios de Barbados, Stanley y Lewis. Azotaron a una india hasta despedazarle los muslos, luego la fusilaron. Así castigaban a los indios que no lograban extraer la cuota de caucho solicitada.
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| Capataz en el Putumayo |
- “Después de rodear la choza en donde se ocultan esos desgraciados se le prende fuego; los indios que pretenden emprender fuga son fusilados inmediatamente.” (Libro Rojo, 1913)
Los empleados de la Casa Arana, iban a capturar indios a las tribus. Algunos indígenas murieron por el abuso, los castigos, el hambre y las enfermedades.
Para investigar lo que sucedía, envió a Sir Roger Casement, cónsul británico en Manaos (Brasil).
Casement era el hombre indicado ya había estado en una misión parecida en el Congo africano.
El funcionario permaneció dos años en la zona entrevistando a los implicados y recogiendo material sobre los abusos a los que eran sometidos los indígenas.
En este lugar investigó los supuestos crímenes contra los indígenas selváticos por la Peruvian Amazon Company.
El informe fue publicado el 17 de marzo de 1912, conocido como el “libro azul”, fue un verdadero escandalo mundial, allí se documentó a través de entrevistas y fotos, el genocidio contra las poblaciones primitivas que eran exterminadas por ambiciones de las empresas extractoras de caucho.
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| Sir Roger Casement |
En el Perú, muchos intelectuales pusieron en duda la veracidad del informe de Casement.
El gobierno peruano ya había iniciado investigaciones a cargo del juez de la Corte de Iquitos, Carlos A. Valcárcel en 1910, pero estas pesquisas fueron retrasadas y no se castigó a los culpables.
Todos los abusos fueron permitidos por los empresarios caucheros, sobresaliendo el nombre de Julio César Arana, conocido como “El socio de Dios”. Las investigaciones contra Arana fueron desestimadas gracias al gran poder y prestigio del cauchero en la zona.
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| Libro Azul titulado "El paraiso del demonio" (1912) |
Sin embargo, luego del escándalo, las acciones de la empresa cauchera empezaron a caer en el mercado de valores debido a la mala publicidad.
Pronto el auge del boom del caucho amazónico sería superado por la competencia de la producción de otros países. La explotación del caucho trajo mucha riqueza y opulencia a la Amazonia, pero también muerte y abuso.
Mucho se ha especulado acerca de los escándalos del Putumayo. Se ha dicho que fueron parte de una campaña para desprestigiar a los empresarios peruanos en el mundo y acabar con la competencia que estos le hacían a otras empresas extranjeras.
También se menciona que fue un escandalo promocionado por Colombia en una época donde existían problemas limítrofes con el Perú. En todo momento, las autoridades colombianas denunciaron el abuso de los peruanos y el secuestro de indígenas en el Putumayo. En 1913 apareció el “Libro Rojo del Putumayo”, otro informe donde se resaltan los abusos de los caucheros peruanos.
Por el lado peruano se hizo conocido el “El proceso del Putumayo”, informes publicados por el juez Carlos A. Valcárcel en 1915.
En lo que coinciden todos los informes, señalan que hubo abusos contra la población indígena. Un gran genocidio, que pudo ser exagerado como campaña de desprestigio detrás de intereses políticos y nacionales.
FUENTES
HARDENBURG, W. E. The Putumayo. The devil´s Paradise. Travels in the Peruvian Amazon region and an account of the atrocities committed upon the indian therein. 1912 (Libro Azul)
The Putumayo red book containing proposals for the protection of the aborigines and the effective administration of the Putumayo regions under an international board. London: N. Thomson & Co. 1914 (Libro Rojo)
VALCÁRCEL, Carlos A. El Proceso del Putumayo y sus Secretos Inauditos. Iquitos: CETA. 2004
Según Ricardo Palma medio siglo después de fundada la ciudad ya se realizaban peleas de gallos en las plazuelas, lugares particulares y festividades religiosas.Las peleas de gallos eran anunciadas por una comitiva que recorría las calles. Carlos Prince los describe así:
“El convite acostumbrado entonces á este efecto, era sacar á uno de los emplumados adalides entre una jaula de lata que llevaba en la cabeza uno de la comitiva. Delante de la jaula iba un negro tocando la famosa chirimía, que el vulgo llamaba tirisuya, y otro honesto prójimo haciendo bulla con un tambor, no faltando, por supuesto, algunos cohetes voladores ó de arranque.
Dicha comitiva era encargada de llamar la atención del público, y atraer concurrencia a la casa, para que se fueran amarrando las apuestas, y para que los aficionados aflojaran su peseta en la puerta, que era el precio de la entrada, y exponer grandes sumas á la suerte ó capricho, como en todo juego de envite”. (Carlos Prince. Lima Antigua. 1890)
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| Galleros según Leonce Angrand |
El primer coliseo de gallos de Lima fue construido en la plazuela de Santa Catalina en 1762: Según Juan Bromley.
“Fue un anfiteatro de figura circular, con asientos en nueve gradas para los espectadores y dos puertas para la entrada. Formáronse depósitos con separación para los gallos que los interesados llevasen, y en la parte alta del circo se hicieron treinta cuartos ó galerías. Se levantaron también viviendas interiores para los dependientes de la casa y un departamento para los gallos que ésta mantenía como reserva para la época en que escaseasen esos animales.” (Juan Bromley. Las viejas calles de Lima. 2005)
Este coliseo desapareció durante el gobierno de José Balta en 1868.
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| Convite al coliseo de gallos (1830) |
En la calle Mármol de Carvajal (llamada luego, calle de gallos), ubicada en la segunda cuadra del jirón Arequipa (calle destruida para construir la avenida Emancipación) existió otro coliseo.
Según Juan Bromley:
“En el año 1790, el vecino D. Calixto Pozo construyó en una casa de su propiedad de esta calle un establecimiento para riña de gallos, remplazando en esta actividad a D. Juan Garrial, Catalán que estableció el primer coliseo de gallos en la calle de Santa Catalina, en 1762, y que tuvo gran éxito. El subastador Pozo tomó el local de Garrial. Propuso después al Cabildo fabricar otro mejor y más espacioso en un solar de propiedad de la familia de su esposa Da. Antonia Pontejo. En 1804 celebró contrato con el Ayuntamiento por treinta años, prohibiéndose que se pudiese jugar públicamente gallos en lugar alguno cuya inmediación al nuevo coliseo fuese de menos de seis leguas. “Terminóse la obra y este circo es el que hoy se conserva en la calle que tomó la designación de Gallos”, dice Mendiburu.” (Juan Bromley. Las viejas calles de Lima. 2005)
En el Mercurio Peruano se señala que este coliseo fue construido durante el gobierno de Amat y Junient.
“Deseando arreglarlo el Excelenticimo Señor Don Manuel de Amat y Junient, aprobó en el año de 1762, la propuesta hecha por Don Juan Garrial de nacionalidad Catalán, de erigir un Coliseo fixo y estable para lidiar Gallos, obligándole a costear toda su fábrica, la que pasados los años del primer remate había de quedar á favor de S. M. satisfaciendo además mil pesos en cada uno, aplicados los quinientos á obras publicas de la Ciudad, y los restantes al Real Hospital de San Andrés. (Mercurio peruano 1791).
En 1781 este edificio pasó a ser propiedad del Estado y administrado por un juez con el sueldo de 500 pesos al año.
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| Cancha de Gallos (1890) |
El viajero Tadeo Haencke, nos ofreció una buena descripción de este coliseo.
“Entre todas las diversiones, las peleas de gallos es la que más llama la atención de los limeños, y puede mirarse como la diversión favorita de aquellos naturales. Hay edificio construido al intento para la lid, y cada aficionado cría y mantiene en su casa, con el mayor esmero, un crecido número de estos animales. Con ellos acude al coliseo de gallos en los días permitidos para esta función; y sobre las más o menos confianza que cada uno considerables. Asiste a estas funciones un juez. El concurso es inmenso y de toda clase de gente, y el anfiteatro corresponde a la pasión que tienen por esta diversión. Es de figura circular, por asientos y gradas para los espectadores; en el piso principal hay también varios cuartos y galerías que se ocupan igualmente por los asistentes. Págase a la entrada dos reales de América, uno por el asiento y cuatro por la galería. Corre este coliseo por el Gobierno, a cargo de un asentista que, en el día, paga siete mil pesos anuales. Concluido el tiempo del arriendo se saca nuevamente a pública subasta. (Tadeo Hanke. Descripción del Perú. 1790)
Las peleas de gallos continuaron celebrándose durante la época republicana hasta el 16 de febrero de 1822. El Ministro Bernardo Monteagudo prohíbe el juego de gallos y clausura el coliseo de gallos.
Luego de la batalla de Ayacucho el coliseo fue reabierto por la gran afición de los soldados colombianos que llegaron en el ejército libertador. En 1824 el coliseo fue reabierto. Se estableció un impuesto para este juego del Seminario de Santo Toribio. El coliseo de gallos funcionó hasta el 9 de febrero de 1832.
El 9 de febrero de 1832 el coliseo de gallos fue clausurado por disposición del ministro de Gobierno Manuel Lorenzo Vidaurre quien no veía como algo moral recibir dinero para el Seminario de Santo Toribio de un vicio inmoral y pernicioso.
En el siglo XIX Manuel Atanasio Fuentes hizo la mejor descripción del coliseo de gallos de Lima:
“La cancha, o lugar de lucha, es perfectamente circular, y tiene de circunferencia cuarenta y dos y media varas. Los asientos, colocados alrededor, forman nueve gradas que pueden alcanzar para 800 personas. Tiene doce palcos bajos y treinta y uno altos, además de la galería del juez. La entrada vale dos reales por persona, hay doscientas ocho galleras, que son unos pequeños cuartos sin puertas, separados uno de otros por quinchas de caña. El juez recibe una gratificación (cuatro pesos) todas las tardes de lidia. Las jugadas se hace casi todos los días. Concurren a ellas, por término cuatrocientas sesenta personas, y a las de mucho interés hasta mil doscientas, que son las que la casa puede contener. El número medio de corredores es quince. El dinero que, según datos fidedignos, se atraviesa todo el año, entre caja y apuestas, asciende a noventa y ocho mil pesos, no incluyéndose las jugadas extraordinarias, en las cuales toman parte personas de alta posición social, y en las que han sabido apostarse hasta veinte mil pesos en una tarde”. (Manuel Atanasio Fuentes. Guía histórico-descriptiva, administrativa, judicial y de domicilio de Lima. 1860)
Los coliseos de gallos de Lima eran lugares impresionantes por su diseño y proporciones. Alguna vez el viajero Juan Jacobo Tschudi escribió que el coliseo de la plazuela de Santa Catalina “is a very handsome structure, and Lima may fairly boast of possesing the finest circus for cock-fighting in all the world”. (J.J. Tschudi. “Travels in Perú during the years 1838-1842”. 1847)
A fines del siglo XIX se construyó un nuevo coliseo de gallos en la calle Malambito frente a la Portada del Callao (hoy Plaza 2 de mayo), cerca de allí se encontraba otro gran coliseo “La pampilla”.
En el siglo XX se construyeron nuevos coliseos de gallos en Barranco y Magdalena. Sin embargo, los más famosos fueron: el de la calle de la Oroya, La Pampilla y el coliseo “Sandia”.
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| Coliseo de gallos “Sandia” |
El Coliseo “Sandia” fue inaugurado el 15 de agosto de 1918. Su propietario fue César Aurelio Gonzáles Vigil, se ubicaba en la calle Sandía (a una cuadra del parque universitario). Este coliseo fue destruido en 1933 por un incendio. Fue reabierto en el mismo local, en 1988 se trasladó al coliseo del Rosedal de Surco.
Aspectos sociales de las peleas de Gallos
Fue una afición del pueblo que a fines del siglo XVIII atrajo la atención de los nuevos ricos. A diferencia de las corridas de toros, en las peleas de gallos los animales representaban a un criador o personaje de la sociedad. Ricardo Palma anota: “En la jugada de gallos había además cierta rivalidad social. De un lado la aristocracia de los pergaminos, y del otro la aristocracia del dinero, cruzaban sumas fabulosas en las apuestas.” (Ricardo Palma. Tradiciones Peruanas. "El conde de la topada")
A fines del siglo XIX, la afición a las peleas de gallos comenzó a decaer. Los coliseos de gallos ya no eran lugar para gente decente, sino eran vistos como sitios del pueblo donde había juegos y apuestas.
Ricardo Palma anota: “Ya, en 1899, ninguna persona que en algo se estima concurre al circo, y aun entre el populacho va perdiendo terreno la afición a la lidia de gallos”. (Ricardo Palma. Gallística)
Con el tiempo la afición fue retomada por importantes familias de Lima que vieron a esta práctica como una tradición que debía continuar. En la próxima ocasión seguiré tratando sobre las peleas de gallos.
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| Criador de gallos con su ave en el coliseo Sandia. |
FUENTE:
“Las peleas de gallos en Lima”. (en prensa)
Un fraile domínico se acercó a las andas donde estaba Atahualpa. Iba a hacerle el requerimiento, proponerle ser súbdito del rey de España y aceptar la religión católica. Le dio un breviario a Atahualpa, nunca entendió el significado del libro, solo deseaba atrapar a los españoles y recuperar todo lo que ellos habían tomado de su reino.
Atahualpa arrojó al suelo el libro. En ese momento el fraile ordenó atacar a los indígenas y capturar a Atahualpa.
El “anónimo Sevillano” documento que relata los hechos dice:
Y un frayle de la orden de Santo Domingo con un crux + en la mano queriendole dezir las cosas de Dios, le fue a hablar: y le dixo, que los christianos eran sus amigos: y que el señor governador le quería mucho y que entrasse en su posada a ver le. El cacique respondió que el no passaria mas adelante hasta que le bolviessen los christianos todo lo que le havian tomado en toda la tierra y que despues el haria todo lo que le viniesse en voluntad. Dexando el frayle aquellas platicas, con un libro que traya en las manos le empeço a dezir las cosas de Dios que le convenían: pero el no las quiso tomar: y pidiendo el libro, el padre se lo dio, pensando que lo quería besar: y el lo tomó, y lo echo encima de su gente. Y el mochacho que era la lengua, que allí estava diziendole aquellas cosas, fue corriendo luego: y tomo el libro, y diolo al padre: y el padre se bolvio luego dando bozes, diziendo, salid salid christianos, y venid a estos enemigos perros, que no quieren las cosas de Dios: que me ha echado aquel cacique en el suelo el libro de nuestra santa ley (Cristóbal de Mena (atribuido a..). La conquista del Perú llamada la Nueva Castilla. 1534)
Hernando Pizarro, hermano del conquistador del Perú relató la captura de Cajamarca en 1533.
“Entrando hasta la mitad de la plaza, reparó allí, y salió un fraile dominico, que estaba con el gobernador, a hablarle de su parte que el gobernador le esperaba en su aposento, que le fuese a hablar : y díjole cómo era sacerdote, y que era enviado por el Emperador para que les enseñase las cosas de la fe, si quisiesen ser cristianos, y díjole que aquel libro era de las cosas de Dios ; y el Atabaliba le pidió el libro y arrojóle en el suelo, y dijo: “Yo no pasaré de aquí hasta que deis todo lo que habéis tomado en mi tierra; que yo bien sé quién sois vosotros y en lo que andáis”. Y levantóse en las andas y habló a su gente, y hubo murmullo entre ellos, llamando a la gente que tenía las armas. El fraile fué al gobernador, y díjole que qué hacía que ya no estaba la cosa en tiempo de esperar más.” (Hernando Pizarro. “Carta a los oidores de la audiencia de Santo Domingo”. 1533)
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| Portada del "anónimo sevillano" atribuido a Cristóbal de Mena en 1534. Se aprecia una de las imágenes más antiguas del requerimiento. |
El último testimonio que voy a citar, es de Miguel de Estete quién llegó al Perú en el segundo viaje y estuvo presente en la captura de Atahualpa, se dice incluso que fue el primer español en capturar a Atahualpa. En su crónica de 1538 describe los hechos de la siguiente manera:
“El Padre Fray Vicente de Valverde, de la Orden de los Predicadores, que después fue Obispo de aquella tierra, con la Biblia en la mano y con él Martín lengua, y así juntos, llegaron por entre la gente a poder hablar con Atabalica; al cual le comenzó a decir cosas de la Sagrada Escritura y que Nuestro Señor Jesucristo mandaba que entre los suyos no hubiese guerra ni discordia sino toda paz: y que él en su nombre así se lo pedía y requería; pues había quedado de tratar de ella el día antes, y de venir solo, sin gente de guerra; a las cuales palabras y otras muchas que el fraile le dijo, él estuvo callando sin volver respuesta; y tornándole a decir que mirase lo que Dios mandaba, lo cual estaba en aquel libro que llevaba en la mano escrito, admirándose, a mi parecer, más de la escritura que de lo escrito en ella, le pidió el libro, y le abrió y le ojeó, mirando el molde y la orden de él y de: pués de visto le arrojó por entre la gente, con mucha ira y el rostro muy encarnizado, diciendo: “Decidles a ésos que vengan acá, que no pasaré de aquí hasta que me den cuenta y satisfagan y paguen lo que han hecho en la tierra”. Visto esto por el fraile y lo poco que aprovechaban sus palabras, tomó su libro y abajó su cabeza y fuese para donde estaba el dicho Pizarro casi corriendo y díjole: “¡No veis lo que pasa!, ¿para qué estáis en comedimientos y requerimientos con este perro lleno de soberbia, que vienen los campos llenos de indios? ¡Salid a él, que yo os absuelvo?”
Hacia el año 1545 Juan Ruiz de Arce, soldado que estuvo en la captura de Atahualpa y se quedó diez años en América escribió:
“Entra Atabalica en la plaza con tanto poderío, que era cosa de ver. En medio de la plaza se paró. Como el Gobernador vió aquello, envióle un fraile, para que llegase más adelante a hablar con el Gobernador, porque se saliese más de la gente. El fraile fué y le dijo estas palabras:
- Atabalica: el Gobernador te está esperando para cenar y te ruega que vayas, porque no cenará sin ti.
El respondió:
- Habéisme robado la tierra por donde habéis venido y ahora estáme esperando para cenar. No he de pasar de aquí si no me traéis todo el oro y plata y esclavos y ropa que me traéis y tenéis, y no lo trayendo téngoos de matar a todos.
Entonces le respondió el fraile y le dijo:
- Mira, Atabalica, qúe no manda Dios eso, sinó que nos amemos a nosotros .
Entonces le preguntó Atabalica:
-¿Quién es ese Dios?
El fraile le dijo:
- El que te hizo a ti y a todos nosotros.Y esto te digo lo dejó aquí, escrito en esté libro.
Entonces le pidió Atabalica el libro y el fraile se lo dió. Y como Atabalica vió el libro, arrojólo por ahí, burlando del fraile. Toma su libro y vuelve donde el Gobernador estaba, llorando y llamando a Dios. (Juan Ruiz de Arce. “Adbertençias que hiço el fundador del Bínculo y Mayorazgo, A los subçesores de él...” 1547?)
¿Cuál fue la responsabilidad del fraile Valverde en la captura del Inca Atahualpa?
Son interesantes las reflexiones de los cronistas de los primeros años de la conquista sobre el papel que cumplió el fraile Vicente Valverde en la captura de Atahualpa. Algunos estuvieron presentes el 16 de noviembre de 1532 y señalaron de manera resumida lo que había sucedido. Por esta razón Cristóbal de Mena, Hernando Pizarro y Ruiz de Arce mencionaron a Vicente de Valverde como autor del requerimiento.
Existe una gran preocupación por el relato del momento del requerimiento, pues según los criterios de la época, éste habría significado el sometimiento pacífico o violento de los pobladores andinos.
Francisco López de Xerez, secretario de Francisco Pizarro (en 1534) y Miguel de Estete (en 1538) son los primeros en mencionar el nombre de Fray Vicente de Valverde como el protagonista del momento crucial.
De esta manera Fray Vicente de Valverde pasa de ser un desconocido “fraile domínico” a convertirse en el responsable de ordenar el ataque.
Además de estas versiones, es interesante analizar la reflexión del Inca Garcilaso de la Vega quién incluyó en la escena del requerimiento un problema de comunicación: Atahualpa consideraba interesante lo que el fraile decía pero no pudo entenderlo debido a la mala interpretación del indio Felipillo:
“Tal y tan aventajado fue el primer interprete que tuvo el Perú, y, llegando a su interpretación, es de saber que la hizo mala y de contrario sentido, no porque lo quisiese hacer maliciosamente, sino porque no entendía lo que interpretaba y que lo decía como un papagayo; y por decir Dios trino y uno, dijo Dios tres y uno son cuatro, sumando los números por darse a entender” (Garcilaso de la Vega. Historia General del Perú. 1617. Capitulo XXIII)
De esta manera el Inca Garcilaso de la Vega libera de la culpa a Felipillo y Valverde: “Con lo dicho, quedan todos los españoles y el Padre Fray Vicente Valverde y el indio Felipillo bien descargados de la culpa que se le podía imponer por aquella mala interpretación que se hizo” (Garcilaso de la Vega. Historia General del Perú. 1617. Capitulo XXIII.)
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| Reconstrucción de Cajamarca en 1532, escenario de la captura de Atahualpa. |
La manipulación del relato sobre la captura de Atahualpa puede demostrarse fácilmente al las cronicas que estuvieron presentes ese día y los que escribieron las primeras reflexiones luego de los acontecimientos.
Las versiones confusas que existen sobre el momento del requerimiento no se dan en otros acontecimientos de ese día.
Durante la captura de Atahualpa la multitud escapó de la plaza de Cajamarca. Durante esta huida se produjo una estampida humana en la que murieron aplastadas cientos de personas y derribaron un muro del cerco de la plaza.
Cristóbal de Mena (1534) menciona que:
“…los indios que yvan huyendo, que eran tantos, que por huyr derribaron una pared de seys pies en ancho: y mas de quinze de largo y de altura de un hombre: en esta cayeron muchos de cavallo. y en espacio de dos horas (que no serian mas de dia) toda aquella gente fue desbaratada.”
Francisco de Xerez (1534) dice que [...] Y fue tanta la furia con que huyeron que rompieron un lienzo de la cerca de la plaza y muchos cayeron unos sobre otros.”
Miguel de Estete (1535) mostraba que el muro fue derrumbado “porque la puerta por do habían entrado en pequeña, y con la turbación no podían salir; y vistos los traseros cuán lejos tenían la acogida y remedio de huir, arrimáronse dos o tres mil de ellos a una lienzo de pared y dieron con él en tierra, el cual salía al campo, porque por aquella parte no había casas; y así tuvieron camino ancho para huir”
Años después el cronista Juan de Betanzos indicó “que el muro era de dos pies en ancho y poco más de un estado en alto de tierra y muy ruinmente hecha..” (Juan de Betanzos. Suma y narración de los Incas. 1551)
Aquí no encontramos las versiones contradictorias que se encuentran en la captura del inca. Esto revela la importancia que tuvo el momento crucial ocurrido el 16 de noviembre de 1532.
Sin duda, justificar la conquista del Perú no fue una tarea fácil, para quienes la realizaron y mucho menos para quienes fueron descendientes de sus protagonistas.
Dentro de este hecho se encuentra la figura central de Fray Vicente de Valverde que pasa de ser un anónimo fraile dominico a convertirse en responsable de ordenar el ataque contra Atahualpa.
Recién en la década de 1540 el nombre de Valverde aparece dentro de la escena. Resulta interesante que ochenta años después de la captura de Atahualpa el Inca Garcilaso de la Vega haya considerado que el requerimiento de Valverde a Atahualpa fracasó por un problema de comunicación que terminó en una gran confusión.
Sin duda, Valverde estuvo presente ese trágico día, pero la historia que se ha escrito sobre ese momento le ha ido otorgando distintos papeles en la escena crucial que cambió la historia peruana para siempre.
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| Curiosa versión de la captura de Atahualpa hecha por Felipe Guamán Poma de Ayala. En la escena se aprecia a Francisco Pizarro quién no estuvo durante el requerimiento y Diego de Almagro que llegó al Perú luego de la captura de Atahualpa. |
El velódromo del Club Ciclista Lima construido en 1897 dejó de ser utilizado para las carreras de bicicletas. Un nuevo deporte, de moda, llegaba a Lima: las carreras de galgos. Los galgos son perros de raza especial que fueron utilizados para carreras de apuestas, su forma aerodinámica y su atlética figura les permiten alcanzar hasta 60 kilómetros por hora.
En Lima se organizó el primer canódromo cuya administración estuvo a cargo de la empresa “Lima Kennel Park” dirigida por el señor Zimmermann.
Para esto se realizaron varias modificaciones a las instalaciones, las tribunas y la pista de competencia. El 1 de setiembre de 1928 se realizó la inauguración del canódromo de Lima. El Comercio informó:
“El espectáculo de anoche, en el que se inauguraba la temporada, se vio muy concurrido. El público tuvo momentos de emoción al ver correr velozmente a los perros en persecución de una liebre mecánica, movible a merced de un procedimiento ingenioso. Los espectadores siguieron con interés el curso de las carreras y prodigaron sus aplausos a los galgos ganadores” (El Comercio, 2 de noviembre de 1928)
A la inauguración fue invitado el presidente Augusto B. Leguía que llegó cuando todo había comenzado, a las 11 de la noche.
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| Inauguración del canódromo de Lima. |
A partir de la fecha, las carreras de galgos se pusieron de moda en Lima. Espectáculos como las corridas de toros y peleas de gallos tuvieron que competir por la atención del público limeño.
Este espectáculo despertó la afición de la sociedad limeña, en especial de las mujeres quienes iban a ver competir a los “perritos”.
Las carreras eran promocionadas como: “lo más emocionante”, “lo más culto” y “lo más moderno”. “Todo lo chic, distinguido y lo más elegante de Lima acude a diario a presenciar el moderno deporte”.
Definitivamente, fue una afición de la aristocracia y la clase media alta. Un deporte moderno, a diferencia de las peleas de gallos, el boxeo y las corridas de toros se eran considerados espectáculos para el pueblo.
La entrada al canódromo costaba un sol, con derecho al ingreso de una dama en preferencial y medio sol en tribuna popular.
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| Anuncio de las carreras de galgos |
Todas las carreras empezaban a las 9:30 de la noche, este horario a altas horas de la noche nos da una idea del grado de modernización de la ciudad de Lima que ya contaba con alumbrado eléctrico desde décadas atrás y había ido desarrollando una vida nocturna interesante.
Las carreras de galgos
Los galgos corrían detrás de la liebre mecánica en pista libre y en la modalidad de carreras con obstáculos y vallas. La distancia recorrida era de un cuarto de milla. Las carreras eran de 8 galgos por vuelta.
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| Carrera de galgos, la liebre mecánica va adelante |
Alrededor de la pista se encontraban las tribunas. La antigua tribuna del velódromo de Lima fue acondicionada como tribuna principal.
Alrededor de los perros se realizaban interesantes apuestas. Algunas empresas y particulares auspiciaron este espectáculo y regalaron copas y preseas para los dueños de los canes ganadores.
Los primeros galgos que compitieron en el canódromo de Lima fueron importados de Inglaterra, Estados Unidos, Venezuela y Panamá. Fue celebre la perra “Lady Here”, ganadora en Irlanda, Panamá y Venezuela.
Posteriormente se realizaron carreras con galgos nacionales, donde importantes familias de Lima eran aficionadas.
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| Manuela Rosa de Boza y sus galgos |
Los primeros stuts o equipos de competición peruanos fueron:
“Boca” de la Srta. Victoria Graña.
“Huando” de la Srta. Manuela R. B. de Boza.
“Gitano” de la Srta. Pepita Velarde.
“Chicote” del Señor H. Campodónico.
“Princesa” de la Srta. Mercedes A. de Puente.
“Muchacho” de la Srta. Pepita Velarde.
“Gavilán” del señor José Leguía S.
“Corneta” del señor Luis A. Suárez.
De esta manera se realizaron las carreras de galgos. En los años 30 las carreras se trasladaron al nuevo canódromo en el distrito de Breña, donde actualmente funciona el colegio La Salle. Pero esa es una historia que les contaré otro día.
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| Ubicación actual del canódromo de Lima, ex-velódromo del Club Ciclista Lima. La pista forma parte del Parque Velarde en la urbanización de Santa Beatríz, cerca del Estadio Nacional. |
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| Jaula de los galgos en el "Kennel Park Lima". |
Fuente
“Diversiones y espectáculos públicos en la Lima del oncenio” (en prensa)
El marqués de Obando escribió a un amigo suyo en 1746:
“Los temblores se anunciaban por unos ruidos subterráneos, que parecía abrirse la tierra en cada uno” (Obando 1746)
Se dice que las 4 de la tarde se levantó un viento caliente del nordeste, aparecieron nubes parduscas y densas.
Era el viernes 28 de octubre de 1746, día de los Santos apóstoles San Simón y Judas, era una noche de luna llena.
A las diez y media de la noche se inició un gran terremoto que destruyó la ciudad de Lima y ocasionó un maremoto en el Callao. El sismo duró entre tres y seis minutos.
Fueron momentos de pánico y terror de la población que escapaba para salvar sus vidas.
“En el susto excesivo, que se apoderó de todos los habitantes, buscaba cada uno su remedio en la huida; pero unos eran sepultados debajo de las ruinas de sus casas, y otros corriendo por las calles, eran oprimidos con la caída de las paredes: estos, con los estremecimientos de la tierra, eran transportados de un lugar a otro, y no padecieron sino algunas ligeras heridas: aquellos en fin conservaron la vida, por la imposibilidad en que estaban de mudar de sitio” (Lozano 1746: 38)
Pasado el gran terremoto, la ciudad estaba en ruinas, la luz tenue de la luna llena apenas alumbraba el panorama desolador. Miles de gritos, llantos y gemidos se escuchaban en la oscuridad. Algunos habían dejado de resollar bajo los escombros.
José Eusebio del Llano Zapata en su famosa descripción anota:
“Era un horror tener á la vista como espectáculo de la tragedia los cadáveres de los nobles y plebeyos, de los grandes y pequeños, de los ricos y pobres (Llano Zapata 1747)
Además de las víctimas humanas, muchos animales murieron y eran foco de epidemias. Lozano dice que debajo de los escombros había “mas de tres mil mulas y caballos podridos debajo de las ruinas sin haber sido posible sacarlos hasta ahora.” (Lozano 1746)
Las primeras estimaciones hablaban de miles de muertos:
“Por las diligencias que mandó hacer el Señor Virey, se puede hacer el cómputo que en el Callao y en Lima murieron mas de once mil personas.”
El terremoto de 1746 fue el más violento de la historia desde la llegada de los conquistadores al Perú. Pedro Lozano dijo:
“Jamás se vio consternación igual á la que se esparció entonces en Lima. Se miraban todos como perdidos sin remedio: continuaban siempre los temblores, y hasta el 29 de noviembre se contaron más de sesenta, de los cuales algunos habían sido fuertes.” (Lozano 1746: 43)
Los daños del terremoto
Luego del terremoto en Lima solo quedaron en pie 25 casas de las tres mil que existieron. Todo se destruyó. Los edificios más importantes también fueron severamente afectados. El palacio del virrey, la catedral perdió una de sus torres que cayó sobre la bóveda de la iglesia destruyéndola. El local de la inquisición y la universidad de Lima quedaron severamente afectados.
Las iglesias de San Agustín, La Merced y San Pablo donde cayeron las dos torres también fueron seriamente dañadas.
Varios sectores de la muralla de Lima fueron destruidos. Algunos baluartes que quedaron en pie fueron usados como refugio de la población frente a las réplicas.
En el hospital de Santa Ana 60 enfermos fueron sepultados por los techos mientras permanecían en sus camas.
El convento del Carmen bajo sepultó a varias monjas.
El famoso arco triunfal que se encontraba a la entrada del puente de piedra fue afectado por el sismo, la escultura ecuestre de Carlos V cayó al suelo y se destruyó.
El puente de piedra fue una de las pocas construcciones que resistieron sin daños el movimiento telúrico.
Lugares de refugio
La mayoría de personas salvaron sus vidas gracias a que pudieron escapar a las huertas y espacios abiertos que existían en la ciudad.
Los habitantes de Lima se refugiaron en plazas, jardines y huertas. En las huertas de la venturosa de Magdalena, la Recoleta de Belén, Guadalupe, la plaza de la Inquisición, San Juan de Dios, Santa Ana, Santa Catalina, Acho, Cocharcas, los Naranjos y algunos baluartes de las murallas.
También se ha mencionado como refugio la famosa calle de los afligidos (jirón Cailloma) que debería su nombre a la presencia de los refugiados del terremoto.
El marqués de Obando escribió en su memoria: “Sobre las tapias arruinadas de mi huerta, donde se habían refugiado mas de doscientas personas de uno y otro sexo, y todas las edades” (OBANDO 1746: 48)
No había a donde ir, pues todos los solares se habían convertido en grandes montículos de escombros. Por esta razón el mismo virrey Manso de Velasco tuvo que armar una tienda de campaña junto a los otros vecinos en la plaza mayor, pobres y ricos se mezclaron en medio de la desgracia.
Las epidemias
El gran número de cadáveres comenzó a descomponerse originando epidemias. El virrey Manso de Velasco actuó de manera casi inmediata comisionando a los empleados de limpieza y la cofradía de la caridad para dar sepultura a las víctimas.
Por el peligro de derrumbes dentro de las iglesias, muchos cadáveres tuvieron que ser enterrados en las plazas de la ciudad.
“Han muerto en esta después del terremoto mas de dos mil con la epidemia de tabardillos, dolores pleuríticos, profluvios de vientre y hepáticos, enfermedades que se padecieron también después del temblor de 687” (Llano Zapata 1747: 97)
La ciudad de Dios en escombros
Mientras la “ciudad de los hombres” sufría grandes estragos, la ciudad de Dios vivía su propio drama, a pesar que muchos conventos y monasterios se derrumbaron, las religiosas permanecieron allí siguiendo fielmente sus votos de clausura.
Las monjas “deben refugiarse en los patios interiores de sus claustros en otros lugares abiertos como ranchos abiertos. Huir hubiera significado romper con el compromiso divino” (Contreras 2011: 76)
Muchas monjas se salvaron de morir refugiándose en los patios de los conventos. Sobre esto se refirió Lozano:
“Es muy de estrañar, que siendo tan numerosas las referidas Comunidades, haya sido tan corto el número de los muertos”. (Lozano 1746)
En realidad no fue un milagro que hubiera pocas victimas en los conventos. Al parecer, en los monasterios existía una especie de “cultura de prevención”. Las monjas eran conscientes que en caso de un terremoto ellas no podrían salir del recinto impedidas por su voto de clausura. Por lo tanto dentro de los conventos limeños existían vías de escape, escaleras, patios y celdas preparadas para evacuar en caso de sismo. Esto ha sido estudiado por Contreras (2011).
Luego del terremoto los monasterios quedaron en ruinas, muchos quedaron expuestos, pues sus muros se cayeron. Las monjas no tenían dinero para reconstruirlos.
Además sus bienes se vieron afectados, pues muchas de las propiedades que le producían rentas quedaron asoladas luego del terremoto y tuvieron que ser vendidas por las órdenes religiosas.
Algunas monjas abandonaron la clausura. Esto causó en la población una gran conmoción, pues las esposas de Cristo abandonaban su voto, mal presagio de la gran crisis que se vivía.
Luego del terremoto se escucharon muchos rumores, uno decía que el mar se había salido y llegaría a Lima. Esto fue creído por mucha gente quienes corrieron al cerro San Cristóbal y San Bartolomé para refugiarse.
El marqués de Obando cree que estos rumores fueron cosa de los bandoleros que vivían en los extramuros de la ciudad y que deseaban crear pánico en la población para cometer sus fechorías. Lo cierto es que ninguna “ola gigante” llegó a Lima.
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| Virrey José Antonio Manso de Velasco, le tocó vivir el gran terremoto de 1746. En este cuadro aparece a un lado de la Catedral de Lima en proceso de reconstrucción. Por su gran labor recibiría el título de "Conde de Superunda". |
Reconstruyendo la ciudad
El terremoto de 1746 fue tan destructivo que se llegó a considerar la posibilidad de trasladar la ciudad a otro lugar, que estuviera alejado del mar en caso de una ola gigante.
El virrey Manso de Velasco comisionó en noviembre de 1746, al ingeniero francés Louis Goudín de la Academia Real de las Ciencias de París, catedrático de la universidad de Lima para que elabore un proyecto de reconstrucción.
Godín realizó las siguientes recomendaciones innovadoras:
1. Las murallas de Lima debería ser demolidas.
2. la ciudad de Lima debería ser trasladada hacia el cerro San Bartolomé, cerca de la pampa de Amancaes.
3. Que las habitaciones se hicieran de quincha y techo de tijera.
4. Que se disminuya el ancho y alto de los muros de los edificios.
5. Que las calles tengan 12 varas de ancho.
6. Que no se construyan balcones, arcos y torres.
Muchas de sus recomendaciones no fueron tomadas en cuenta. Godín era un hombre adelantado a su época pues había propuesto otros proyectos para Lima, pero no se le hizo caso.
La reconstrucción de la ciudad fue lenta, en este proceso fue el virrey Manso de Velasco, quién organizó la reconstrucción de los canales de agua, de los hornos de pan, la limpieza de escombros de las calles y de los caminos y la reconstrucción del palacio de los virreyes y la catedral.
La situación crítica de los vecinos de Lima les impidió reconstruir sus fincas. Sin embargo, algunos propietarios de Lima aprovecharon el terremoto para evitar el pago de impuestos. Como refiere Perez-Mallaina “Cuando los propietarios limeños pedían dinero prestado a bajo interés para reformar sus propiedades, presentaban unas relaciones de daños que ascendían a muchos miles de pesos, peor luego no eran capaces de justificar documentalmente las pérdidas”. (Pérez Mallaina 2001: 67)
Sucesos notables y actitudes de la población frente al terremoto
En medio de toda la destrucción y el dolor, sucedieron algunos sucesos notables. En la parroquia de San Sebastián se encontró una hostia intacta en medio de los escombros. En la iglesia de los huérfanos también el santo cuerpo de Cristo se había salvado, según lo relató el Padre Pedro Lozano de la compañía de Jesús.
Llano Zapata relata que en la ciudad se dieron demostraciones de arrepentimiento. La mentalidad de la época creía que el terremoto había sido un castigo por los pecados de los ciudadanos.
Así se colocó una imagen de la virgen de la merced en la puerta del convento de San Miguel de Mercedarios y fue llevada a la plaza mayor donde un religioso mercedario “predicó más de hora y media, principiando su sermón con las siguientes palabras ¡Lima Lima, tus pecados son tu ruina! Que fueron las mismas con que el V. P. Fray Luis Galindo de San Ramón, religioso de la misma orden, exhortó en este lugar á los de Lima, pocos minutos después del gran terremoto” (Llano Zapata 1747: 74)
Esta imagen quedó veintiséis días en la capilla construida de forma improvisada en la plaza mayor.
Se culpó del terremoto a la relajación de las costumbres y la vida pecaminosa de las mujeres y su forma de vestir.
“Desde ese mismo momento, los actos de piedad y penitencia se suceden sin interrupción.
Procesiones de frailes encenizados, con sogas al cuello, cadenas en los pies y cilicios en los brazos y lenguas, recorren las calles. Algunos se hacen azotar salvajemente y todos piden a gritos misericordia. Los enemigos se perdonan en público; los pecadores confiesan sus culpas a voces; los amancebados se desposan; y todo los que pueden entregan limosnas a los frailes. Estos, por su parte, realizan una labor contradictoria, pues si por una parte proporcionan consuelo espiritual, por otra, angustian los corazones de las gentes predicando en cada esquina los terribles castigos que Dios reserva a la ciudad si no se produce un arrepentimiento sincero” (Pérez Mallaina 2001: 89)
Reflexiones finales
Todos los autores antiguos y modernos consideran a este como el terremoto más violento de la historia conocida de Lima.
1746 fue un año sísmico. Según Llano Zapata “568 temblores, que ha padecido la ciudad de Lima con esta espantosa plaga desde el 28 de octubre de 1746 a las 10 y media de la noche, hasta el 28, de octubre de 1747.” (Llano Zapata 1742: 132)
Los movimientos y remezones continuaron el mes siguiente. Como lo señala Llano Zapata:
“Desde el 28 de octubre a las diez y media de la noche hasta el 1 de noviembre tembló la tierra 220 veces: después fueron 46 los movimientos hasta el día 10” (Llano Zapata 1742: 81)
Según Pérez Mallaina “al estimar la virulencia de los terremotos ocurridos durante la época colonial, sitúan al de 1746 en el primer lugar, con una magnitud de 8,4 y por encima de los otros dos grandes seísmos que afectaron a Lima: el de 1687 (magnitud 8,2) y el de 1586 (magnitud 8,1) (Pérez Mallaina 56).
No debemos olvidar que algo tan catastrófico sucedió en Lima hace 266 años, porque podría volver a ocurrir en cualquier momento. Si bien, en la actualidad nuestra tecnología de construcción de viviendas ha mejorado muchísimo, aún hay dentro de los limeños un gran miedo a los terremotos, que se hace presente a lo largo de nuestra historia. Lo único que podemos hacer es estar preparados para ese momento.
FUENTES
CABRAL, José Victoriano. Lina Montalván o el terremoto que destruyó el Callao y la ciudad de Lima en 1746. Buenos Aires: Imprenta del Porvenir. 1880
CONTRERAS, Ray. “Las esposas de Jesucristo implorando perdón al cielo”. Las religiosas de los monasterios limeños frente a los movimientos telúricos en los siglos XVII y XVIII”. En: Trabajos de historia. Religión, cultura y política en el Perú, siglos XVII-XX. Lima: UNMSM. 2011. p. 75-92.
LOZANO, Pedro. “Relación del terremoto que arruinó a Lima e inundó al Callao el 28 de octubre de 1746, escrita por el padre Pedro Lozano de la Compañía de Jesús”. En: ODRIOZOLA, Manuel. Terremotos. Colección de los más notables que han sufrido esta capital y que la ha arruinado. Lima: Tipografía de Aurelio Alfaro. 1863
LLANO ZAPATA, José Eusebio de. “Observación diaria-crítico-histórico-methereologico, contiene todo lo acaecido en Lima, desde el primero de marzo de 1747, hasta 28 de octubre del mismo”. En: ODRIOZOLA, Manuel. Terremotos. Colección de los más notables que han sufrido esta capital y que la ha arruinado. Lima: Tipografía de Aurelio Alfaro. 1863
LLANO ZAPATA, José Eusebio de. Narración circunstanciada de la deplorable catástrofe sufrida en la ciudad de Lima inundación del puerto del Callao. Lima: Imprenta de La Libertad. 1747
OBANDO, Marqués de. Carta que escribió el marqués de Obando a un amigo suyo, sobre la inundación del Callao, terremotos y estragos causados pro ellos en la ciudad de Lima”. 1746. En: ODRIOZOLA, Manuel. Terremotos. Colección de los más notables que han sufrido esta capital y que la ha arruinado. Lima: Tipografía de Aurelio Alfaro. 1863
ODRIOZOLA, Manuel. Terremotos. Colección de los más notables que ha sufrido esta capital y que la ha arruinado. Lima: Tipografía de Aurelio Alfaro. 1863
PÉREZ-MALLAINA, Pablo Emilio. Retrato de una ciudad en crisis. La sociedad limeña ante el movimiento sísmico de 1746. Escuela de Estudios Hispano-americanos, CSIC, Sevilla, Instituto Riva-Agüero, PUC-Lima. 2001
SIFUENTES DE LA CRUZ, Luis Enrique. Las murallas de Lima en el proceso histórico del Perú. Lima: Concytec. 2004
El Perú es actualmente uno de los países con la gastronomía más variada y que aspira a convertirse en una industria gastronómica a nivel mundial.
Todo esto se pudo conseguir gracias a la promoción de nuestra diversidad alimentaria. En el Perú tenemos miles de variedades de papa, cientos de tipos de frutas, cereales, granos, ajíes, etc.
En la actualidad existen ferias como Mistura que con gran éxito han contribuido a que los peruanos consideren a la gastronomía nacional como parte de la cultura y fuente de identidad nacional.
Pero antes que existieran ferias como Mistura, las ferias de comidas se realizaban en las plazas de las ciudades como Lima donde se realizaban grandes banquetes en las calles.
La feria más importante de la época colonial y de los primeros cien años de nuestra vida independiente fue la fiesta de la pampa de Amancaes, en el distrito del Rímac.
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| Vivandera en Amancaes. Pancho Fierro (1830) |
La gente acudía a Amancaes los días de fiesta como Navidad, fiestas patrias y en la fiesta central el 24 de junio. Esta pampa se ubica a las faldas del cerro San Jerónimo.
Al inicio este era un lugar de peregrinación para los devotos que iban a visitar las imágenes que aparecieron en las piedras, o para visitar el famoso “volcán de agua”.
En Amancaes se realizaban grandes fiestas donde se bailaba la zamacueca, estas imágenes fueron inmortalizadas por la acuarela de Pancho Fierro y los viajeros europeos que pasaron por Lima.
Sin embargo, todo no era baile, también habían grandes borracheras y banquetes. En Amancaes se concentraban de manera especial las vivanderas o vendedoras de deliciosos potajes.
¿Qué se comía en Amancaes?En Amancaes abundaba la chicha y el aguardiente de “pisco”, era la sangre que movía esta gran celebración. Era famosa la chicha de Manonga Angulo retratada por Pancho Fierro en Amancaes, su chicha era tan buena que se fue conocida como la “cerveza de Acho”. En su preparación se utilizaba:
jora blanca, piña, hojas de naranja agria, quinua, membrillo, cebada, manzanas verdes, clavo de comer, pimienta de chapa, canela, polvo de ambar y…eso es secreto”.Se preparaba gran variedad de comidas como la pachamanca, los anticuchos, cau-cau, frejoles, butifarras, arroz con pato, papa a la huancaína, olluquitos, seviche y escabeche.
Los anticuchos de Amancaes fueron muy famosos, su preparación de antaño era otra cosa:
“Un poco de vinagre, ajo, pimiento, comino, ají amarillo, sal por gusto, todo molido y separado.” “Que me place, pues que venga los corazones y la olla bien limpia, córtenlos a trocitos, ni tan pequeños ni tan grandes, y deposítenlos en ella.” “Perfectamente, ahora rocío con bastante vinagre todos los pedacitos en la olla, les echo un poco de ajo, les espolvoreo con pimienta y más que pimienta comino, calculo la sal y, calculo también el ají; no deben tener sino una puntita; lo revuelvo bien con una guischilla (cucharón de madera) veo que estén jugosos, si no lo están les echo una copa de vino seco, pruebo el vinagre, la sal y el ají; que no piquen mucho, que no estén salados, ni en ácido: todo como para el paladar de la ñanta, que es aquí la primera parte de la oración; tapo la olla y pido unas cañas, (carrizos) las rajo, saco mi cuchilla y labro unos palitos bien puntiagudos por un lado, y que tenga de largo algo más de una cuarta; preparo treinta o cuarenta palitos, hago en seguida que alisten un bracero con carbón de madera y una parrilla; después en un gran plato ordeno que coloquen una libra de manteca y en otro bastante ají molido, ítem más, pido una buena pluma de gallina”. |
| Preparando anticuchos. |
A fines del siglo XIX se popularizó la butifarra, pan relleno de trozos de jamón, cerdo u otras carnes, era el alimento de los pobres, una comida rápida, el sándwich peruano.
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| Vendedor afroperuano. |
Algunos limeños de la clase acomodada iban a Amancaes en calesa o balancín. Detrás iba una mula que llevaba a una criada o cocinera junto a las ollas, menaje y bidones con los alimentos. Comer en Amancaes se había convertido en todo un ritual que nadie se quería perder.
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| Personajes ilustres de Lima almorzando en Amancaes. |
Las carpas de alimentos y las mesas ofrecían además chicharrones, tamales, humitas, fritangas, frejoles con dulce, turrones, champús de leche, mazamorra morada y de chancho, manjar blanco, maní, camotillo, picarones, buñuelos, natillas, alfajores de Huaura y Trujillo.
Otras delicias que llenaban los estómagos de los visitantes a las pampas de Amancaes eran los camarones, huevos con papas, salchichas de Huacho, jamones. Y el infaltable seviche de conchas y peces.
Sin embargo, este gran festival gastronómico también fue un lugar donde hubo pocas condiciones de higiene con los alimentos. Varios informes reportaban que en Amancaes se vendía:
“seviche de Limón de sal, anticuchos con cañas sucias y hechos con gañote en vez de corazón. Algunos ofrecían chicha de jora que en realidad era chicha de maní y la chicha morada era hecha de colorante, sin maíz morado, usando limones podridos.”La venta de comida en Amancaes fue parte de las festividades de junio y diciembre y se mantuvo inalterable por muchos años. A mediados del siglo XX la fiesta de Amancaes dejó de realizarse y la pampa se fue poblando con urbanizaciones hasta desaparecer.
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| Vivanderas de Amancaes (c. 1950) |
Así terminó la gran feria gastronómica de Amancaes. En este lugar nuestras comidas tradicionales eran consumidas por el pueblo frente a la comida francesa, italiana y americana que era servida en los restaurantes de Lima y que nunca pudo ingresar a estos espacios.
Las vivanderas y vendedores ambulantes fueron parte del paisaje social de Lima durante la época colonial y se vieron siempre como parte de la ciudad. Carlos Prince, Pancho Fierro, Manuel Atanasio Fuentes se han referido a ellos.
Esto no ha desaparecido, aun en nuestros días podemos verlos tras la procesión del señor de los Milagros o en las plazas, parques y ahora ordenados como un gran negocio dentro de una ferias como Mistura.
FUENTE:PACHECO IBARRA, Juan José. “La Fiesta de Amancaes (1650-1950) una festividad limeña a través del tiempo.
En Prensa. |
| Unku incaico (Foto: icollector.com) |
“Y así dicen que salieron vestidos de unas mantas largas y unas a manera de camisas sin collar ni mangas, de lana, riquísimas, con muchas pinturas de diferentes maneras, que ellos llaman tocabo [tocapu], que en nuestra lengua quiere decir “vestido de reyes”, y que el uno de estos señores sacó en la mano una honda de oro y en ella puesta una piedra, y que las mujeres salieron vestidas tan ricamente como ellos e sacaron mucho servicio de oro.” Cieza de León, El señorio de los incas. Capitulo VI.
¿Qué son los tocapus?
Son los símbolos incaicos que se encuentran en los tejidos y objetos artísticos de los incas. Tienen forma geométrica. Muchos investigadores han tratado de revelar su significado. Según Margarita Gentile , las primeras definiciones del tocapu se encuentran en los diccionario quechua, como el Vocabulario y phrasis en la lengua general de los indios del Perú llamada quichua y en la lengua española (1586) se refiere a Tocapu como: “Tocapo, labor en lo que se brosla o texe o en vasos, tablas &c.” (Anónimo 1951: 84).
Gonzales Holguin los definió como: “Los vestidos de lauores preciosos, o paños de lauor texidos.”
En la lengua aymara existe la palabra tocapu, esta se refiere a “Tocapu amaotta: Hombre de gran entendimiento. / Tocapu chuymani; Idem. / Tocapu isi: Vestido, o ropa del Inga hecha a las mil marauillas, y assi llaman agora al Terciopelo, Telas, y Brocados &c quando quieren alabarlos. / Tocapu quellcata: Cosa bien pintada, y asi de otras cosas.”
Otra estudiosa de los tocapus Gail Silverman (1994) estudiosa de la textilería andina define: “Los tocapus son cuadrados pequeños de gran figura con ciertos dibujos repetitivos que adornaban las prendas más lujosas.”
El arqueólogo Peter Eeckhout (2004) escribe sobre esto: “los tocapus son cuadrángulos rellenos con motivos de varios colores, geométricos o figurativos, estilizados, que aparecen en forma de series en los tejidos y vasos ceremoniales del periodo inca y de los inicios del periodo colonial. Un mismo motivo puede ser representado en diferentes combinaciones de colores y con orientaciones variables. Varia o cambia igualmente el ordenamiento de los tocapus en los textiles, pues a veces forman hileras horizontales o se encuentran alrededor del cuello del unku”.
En conclusión, todos los investigadores muestran a los tocapus como símbolos en los textiles y los vasos de madera.
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| Kero incaico con tocapus (Foto: hisperumusic.blogspot.com) |
¿Para que servían los tocapus?
Algunas investigaciones señalan que fueron sistemas de escritura de los incas. A pesar que siempre se ha dicho que los incas no tuvieron escritura.
Victoria de la Jara (1964-1967) que llamó tocapu o tocapo a cada uno de aquellos signos cuadrados y creía que se trató de un sistema de escritura incaica. De la Jara identificó 294 tocapus incaicos.
Burns Glynn (1981) sugirió que los tocapus en realidad son fonemas gráficos. Cada tocapu representa un sonido que unido forma un sistema de escritura alfabética.
Tom Zuidema (1982) cree que los tocapus incaicos son símbolos heráldicos (escudos nobiliarios) que representaron a grupos sociales en el Tahuantinsuyo.
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| Pachacutec según Guaman Poma de Ayala y su traje con tocapus. |
Eeckhout comparte la opinión de Zuidema: “En suma, los tocapus son parte de un sistema de comunicación grafica que trasmite diversos tipos de información y puede identificar a una persona y, tal vez, un periodo del año, pero no son una forma de escritura en el sentido estricto del termino.”
Gail Silverman, estudiosa del tejido andino, también cree era un tipo de escritura de los tocapus. En sus estudios en la comunidad de Qero en Cusco ha estudiado los tocapus y los ha tratado de relacionar con los textiles que se hacen allí actualmente.
Según Silverman: “Los motivos textiles funcionan como una escritura pictográfica o ideográfica. Con una tipología de los motivos basados sobre la técnica de tejer y sus resultantes, se relaciona la iconografía actual del Cusco con los motivos incas."
Por otro lado, algunos investigadores como Tom Cummins, especialista en simbología inca en los queros, piensa que los tocapus no son un tipo de escritura.
En los últimos años se ha publicado un estudio bastante polémico realizado por Laura Laurencich, investigadora italiana, su estudio se fundamenta en una fuente del siglo XVIII. Para ella los tocapus servirían para comunicarse con los dioses y conservar la memoria de los relatos míticos.
Sobre esto Laurencich, ha propuesto una lista de tocapus decodificados según utilizando información del documento “Rudimenta Pirua Linguae”.
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| Posible significado de algunos tocapus según Laurencich (Foto: Laurencich, 2004) |
Esas fueron algunas de las principales investigaciones sobre los tocapus incas. En la próxima nota histórica indagaremos cual pudo haber sido la relación entre los tocapus y la historia de los reyes incas.
FUENTES
BURNS GLYNN, William. “Introducción a la clave de la escritura secreta de los incas”. Boletín de Lima, 12. 1981. p. 6-15; Segunda parte, Boletín de Lima, 13, 1981; Tercera parte, Boletín de Lima, 14, 1981.
DUVIOLS, Pierre. “Los nombres quechua de Viracocha, supuesto dios creador de los evangelizadores”. Allpanchis, N° especial: “Mito y utopía en los Andes”, 10, pp. 53-63. 1977
EECKHOUT, Peter. “Los tocapus reales en Guamán Poma: ¿una heráldica incaica? Boletín de arqueología PUCP, 8, pp. 305-323. 2004
GENTILE, Margarita. “El tocapu 285: Consideraciones acerca de la llamada “escritura incaica”. ARKEOS. Revista electrónica de arqueología PUCP, volumen 3, número 2. 2008
JARA, Victoria de la. Introducción al estudio de la escritura de los inkas. Lima: INIDE. 1975
LAURENCICH MINELLI, Laura. “Nuevas perspectivas sobre los fundamentos ideológicos del Tahuantinsuyu: lo sagrado en el mundo Inca de acuerdo a dos documentos jesuíticos secretos”. En: Especulo Nº 25. http://www.ucm.es/info/especulo/numero25/tahuan.html
PACHECO IBARRA, Juan José. “La “honda” y los mitos andinos. La trayectoria de un objeto ritual en los Andes Siglos XVI-XVII”. UKU PACHA. Revista de investigaciones históricas, número 2, pp. 53-64. 2001
SILVERMAN, Gail. “Iconografía textil Qero vista como texto”. Bulletin del IFEA, tomo 23, número 1, pp. 172-173. 1994
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| El autor en la plaza 2 de Mayo. |
En la plaza 2 de mayo se encuentra el monumento que conmemora la victoria americana frente a los españoles. Este monumento tiene gran importancia para los peruanos, pues representa un momento histórico de unión continental durante el siglo XIX.Luego del combate del 2 de mayo de 1866, se expidió un decreto para construir un monumento conmemorativo. Se hizo una colecta entre la comunidad para construirlo.
Según la historiadora Natalia Majluf “la suscripción que se abrió para el monumento al “Dos de mayo” no bastaron para iniciar la obra, y el Estado se vio obligado a asumir su costo total.” (Majluf 1994: 12)
Mediante decreto del 26 de junio de 1866 se comisionó a Numa Pompilio Llona, poeta y diplomático ecuatoriano que vivía en el Perú para conseguir el modelo del monumento. Llona viajó a París donde convoca a un concurso internacional para encontrar el diseño.
Los proyectos se expusieron en el salón de honor de Palacio de la Industria de París en febrero de 1868.
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| Exposición de esculturas para el monumento del 2 de mayo. Foto: Majluf (1994) |
Luego de una gran competencia se declaró como ganadores al escultor Emil Guillaume y el arquitecto Luis León Cugnot.
Se demoró siete años en lograr este proyecto, los mármoles se trabajaron en Carrara y las figuras de bronce fueron fundidas en la fundición Fhierar. (Castrillón)
Con las partes terminadas se levantó una maqueta del monumento frente al Palacio de la Industria de París donde estuvo expuesta entre mayo y junio de 1872.
Aquí fue vista por el viajero Edmund Cotteau que la describió de la siguiente manera:
“Se ha colocado en la entrada de la ciudad, por el camino del Callao, un hermosísimo monumento, destinado a perpetuar el recuerdo del 2 de mayo de 1866… me acordaba haber visto el modelo de esta obra notable, a la entrada del palacio de la Industria en París, donde estuvo expuesta durante toda una estación”. Edmundo Cotteau (1878)
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| Escultura del 2 de mayo ensamblada frente al palacio de la Industria en París. Foto: Majluf (1994) |
Pedro Gálvez Egusquiza, hermano del héroe de 2 de mayo fue encargado de trasladar el monumento al Perú. Sin embargo, vio que la escultura de la victoria alada era muy grande.
Desde París escribió que la estatua era…
“de un mérito sobresaliente" tenía dimensiones demasiado grandes, por lo que consideraba era necesario modificar el decreto que fijaba su tamaño, proponiendo fundir una nueva más pequeña, aunque destacaba que "juzgo que no debería destruirse la actual para solo aprovechar del material, que no saldría la quinta parte de lo que vale la estatua, sino que se podría dar a la estatua sobrante otra colocación, sea en el Museo Nacional, sea en el Callao. El monumento fue enviado a Lima entre 1873 y 1874”. (Godoy 2011)
Por esta razón se decidió construir una escultura más pequeña.
En 1874 se enviaron las partes del monumento y fue ensamblado en Lima por Nicolás Mequer. Cuando estuvo terminado fue inaugurado el 29 de julio de 1874.
Según una descripción de 1878:
“Su base inferior es de mármol azulado tiene 23 m de circunferencia, en forma como de una fortificación. Sobre esta base se levanta otra circular de más 12 m. de circunferencia, adornada con bajos relieves en bronce representando los hechos principales del combate y el nombre e sus héroes. Al frente del pedestal de la columna hay una estatua colosal de bronce que presenta al Perú irritado y con espada en mano defendiendo su pabellón; y en derredor del mismo pedestal otras estatuas de bronce que representan las repúblicas aliadas de Chile, Ecuador y Bolivia: al pie de la estatua del Perú hay otra de tamaño natural que representa a Don José Gálvez, ministro de la Guerra exhalando su último suspiro en defensa de la patria. Sobre el pedestal se eleva una columna de mármol blanco de carrara de 1 m. 20 de diámetro, adornada con palmas y otros signos de triunfo, y á la cual van ajustadas cuatro proas de buques: sobre el chapitel de la columna y a la altura de 22 metros, se encuentra una soberbia elegante y colosal estatua de la victoria, en bronce dorado, con grandes alas desplegadas, y con espada en una mano y una palma en la otra. (Calendario de El Comercio 1878)
La escultura que se colocó fue la más pequeña. La otra escultura fue guardada en los almacenes del Callao.
De esta manera podemos ver que existieron dos esculturas de la victoria alada, una colocada en la plaza dos de mayo y la otra guardada en los almacenes de la aduana del Callao. Pero ¿Qué sucedió con esta última?
Durante la guerra del Pacifico esta escultura fue llevada a Chile, durante la toma del puerto del Callao por las tropas chilenas fue encontrada por Salvador Soto, voluntario del regimiento de Cazadores de Talca. Como lo anota Godoy:
“Relegada al puerto del Callao donde, según La Patria de Lima, los dos cajones que la contenían enfrentaban un constante deterioro, pues estaban expuestos a la intemperie y se habían convertido en verdaderos urinarios públicos, pudriendo los maderos de sus cajas: "el ángel o fama, que es de bronce, tiene ya descubierta la cabeza, el seno y la parte de los brazos, y no se nota que su color natural de bronce o amarillo, se va poniendo negro por efecto de la oxidación que le va cayendo”. (Godoy 2011)
La escultura fue hallada en pésimas condiciones y llevada a Chile para adornar la ciudad de Talca.
“A fines de julio de 1881, el intendente de Talca escribía al ministro del Interior comunicándole que efectivamente el coronel Gana había "remitido", para embellecer la ciudad y como recuerdo de los triunfos en combate del regimiento homónimo: "Una bella estatua de bronce que representa la Victoria para que se sirva ponerla a disposición del pueblo de Talca y colocarla en el lugar que lo crea conveniente, a fin de que represente eternamente las glorias adquiridas por nuestro ejército y en particular las obtenidas por el heroico regimiento de nuestra provincia”. (Godoy 2011)
La escultura estuvo almacenada en Chile hasta que se decidió colocarla sobre un monolito dedicado a los héroes del batallón Talca, vencedores en las batallas de San Juan y Miraflores. Este pedestal fue construido entre 1885 y 1886 en la Alameda 1 oriente allí permaneció hasta 1906 en que fue derrumbada por un terremoto. El monolito fue reconstruido en 1935 y utilizado como asta de la bandera chilena (se le llama “monumento al palo”).
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| Escultura de la Victoria en Talca ubicada en la plaza de la Alameda. Foto: Godoy 2011 |
La escultura fue trasladada a la Plaza Victoria de Talca (antes placilla Ignacio Serrano) y se quedó allí definitivamente. En 1987 se remodeló el pedestal de la escultura utilizando tubos de metal.
“Cuando se inaugura el monolito, posterior a la Guerra del Pacífico, la obra escultórica tenía en su punto más alto la estatua de “La Victoria”, (hasta antes del 27 de febrero ubicada en 2 Sur entre 7 y 8 Oriente). Producto del terremoto de 1906 se cae y después de esto no se volvió a su lugar, hasta ahora.” (El Centro, Talca 1 de julio del 2010)
El 27 de febrero de 2010 un terremoto que tuvo su epicentro cerca de Talca destruyó la ciudad y derrumbó la escultura de la victoria alada. En el suelo la escultura se desarmó y algunas de sus piezas como el brazo, la espada y un ala fueron robadas. Fue la segunda vez que un terremoto afectaba a este monumento.
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| Escultura luego del terremoto del 2010. |
Desde el año 2010 las autoridades de la ciudad y la Universidad de Talca han invertido una gran cantidad de dinero para reconstruir la escultura, se han hecho replicas de las partes que fueron robadas durante el terremoto del 2010, con estas se ensamblara la estatua de la Victoria en su ubicación original, el obelisco de la Alameda uno.
La segunda escultura de la libertad alada
La escultura de la victoria alada sobrevivió a la ocupación chilena a Lima, quizá por tratarse de un monumento que en algún momento unió a Chile, Ecuador, Perú y Bolivia.
Por muchos años este monumento fue lugar donde se recordaba la gloriosa fecha del 2 de mayo. Sin embargo, todo cambió el 24 de mayo de 1940 cuando un gran terremoto sacudió la ciudad de Lima. Muchos monumentos fueron afectados por el sismo, el más dañado fue la estatua de dos de mayo, la sólida columna de mármol pudo soportar las fuertes sacudidas, pero el monumento cayó al suelo.
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| Foto: Juan José Pacheco Ibarra |
La escultura cayó al suelo y se partió en dos por la cintura, lugar donde se unían las piezas, sin embargo no sufrió grandes daños. En ese tiempo se encontraba en Lima el escultor español Victorio Macho, autor de la escultura de Miguel Grau. Según su dictamen la escultura habría caído al suelo.
“Fatalmente para Lima, el ágil símbolo que encarnaba la victoria del Dos de Mayo, se partió en el aire y la cabeza y las alas de la escultura dieron en tierra…. “El escultor supone que la ruptura del ángel del Dos de Mayo se deba a que las mencionadas tuercas hayan sido de hierro, produciéndose por ello su oxidación y fractura. Afirma que de no estar dañados particularmente, los distintos cuerpos de los monumentos en cuestión, bastará machihémbralos nuevamente –empleando tuercas de bronce- para asegurar su estabilidad.” (El Comercio, 30 mayo 1940.)
La reconstrucción del monumento fue rápida, en un año nuevamente la victoria alada surcaba los cielos limeños.
Dos estatuas destinos parecidos
Ambas esculturas fueron hechas para ser parte del monumento al 2 de mayo, pero la historia las separó: la más grande fue a parar a Chile y la más pequeña aún se encuentra en la plaza 2 de mayo de Lima.
Resulta curioso que ambas esculturas tuvieran un destino parecido, ser afectadas por terremotos.
A pesar de su gran similtud ambas esculturas son distintas. La que se encuentra en Chile tiene las alas erguidas, la boca abierta, lleva un gorro frigio, una espada y una corona de laureles. En cambio la escultura de Lima tiene la boca cerrada, una corona de olivo coronando sus sienes y las alas en posición relajada.
El hallazgo de la escultura en Chile genera mucha polemica entre los peruanos, pues se considera como parte del saqueo cultural realizado durante la guerra del Pacífico. Los chilenos, por el contrario, creen que es un trofeo de guerra, como el Huáscar, y que nunca fue exhibido en Perú. Lo cierto es que la escultura de la victoria ya es parte del patrimonio y de la historia local de la apacible ciudad de Talca en Chile.
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| Fotos: http://www.flickr.com/photos/tuguriodetom/2184313588/ y Juan José Pacheco Ibarra. |
Actualmente están restaurando y poniendo en valor esta obra artística. Algo muy diferente sucede aquí en Lima donde la plaza dos de mayo es un lugar abandonado, donde la escultura ha sido mutilada por los ladrones que han vendido algunas de sus piezas de bronce.
Estas son las historias de dos esculturas hermanas, que muestra dos realidades históricas distintas frente a la preservación de nuestro patrimonio histórico.
FUENTES
Sitios web
http://diarioelcentro.blogspot.com/2010/07/monumento-al-batallon-talca-se.html
http://voluntariosporelpatrimoniodetalca.blogspot.com/2008/07/blog-post.html
http://www.flickr.com/photos/trendecarga/5612862329/
http://www.panoramio.com/photo/32891927
http://farm3.staticflickr.com/2787/4403229094_57f3d04908_z.jpg
http://desmond.imageshack.us/Himg29/scaled.php?server=29&filename=talcafotos1n.jpg&res=landing
http://www.flickr.com/photos/trendecarga
Libros
CASTRILLON, Alfonso. Escultura monumental y funeraria en Lima. http://www.urp.edu.pe/urp/modules/institutos/invest_mus/escul_monufune.pdf
GODOY ORELLANA, Miltón. “Ha traído hasta nosotros desde territorio enemigo, el alud de la guerra”: confiscación de maquinarias apropiación de bienes culturales durante la ocupación de Lima, 1881-1883”. HISTORIA Nº 44, vol. 2, julio-diciembre 2011: 287-327.
LLONA GASTAÑETA, Teresa María. Numa Pompilio Llona y el monumento 2 de mayo. Lima: Cía. de Impresiones y Publicidad. 1966
MAJLUF, Natalia. Escultura y espacio público. Lima, 1850-1879. Lima: Instituto de Estudios Peruanos. 1994
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| Detalle de Entrada del Virrey Arzobispo Morcillo en Potosí (1718), Obra de Melchor Pérez de Holguín. Museo de América, Madrid. (Foto: Wikipedia) |
El 29 de julio de cada año se celebra el tradicional desfile cívico militar en Lima. Esta celebración aparentemente de origen republicano tendría sus verdaderos orígenes en la época colonial.
Esencialmente el desfile es una ceremonia de reconocimiento de la autoridad. En la época colonial se reconocía a la autoridad real representada a través de la figura del virrey.
Por esta razón considero que la ceremonia de recibimiento de los virreyes en la ciudad de Lima es el antecedente más parecido a la actual ceremonia.
El virrey llegaba para tomar el cargo, pero antes se hospedaban fuera de la ciudad. En este lugar recibía la visita de funcionarios del gobierno local, alcaldes, regidores, oficiales, inquisidores y vecinos importantes de la ciudad aguardaban el momento de ingresar. Mientras tanto en la ciudad se iban organizando las celebraciones.
Un arco y un tabladillo con balaustres y cortinas de terciopelo eran construidos frente a la iglesia de Monserrate en la antigua calle del arco.
Cuando se indicaba el momento de ingresar, el virrey entraba a la ciudad de Lima por el actual jirón Callao, a bordo de un lujoso carruaje. Detrás iban:
Las compañías de milicias de naturales del país, con sus bandas de música.
Las compañías de infantería española.
Los alguaciles de corte, a caballo.
La diputación de la ciudad, ídem.
Los caballeros de Santiago, Calatrava, Alcántara, Montesa y Carlos III, también en magníficos caballos con jaeces bordados. Los caballeros lucían placas, cruces, joyeles y cintillos de brillantes y piedras preciosas, sobre vestidos de terciopelo o paño tamenete. Cada caballero llevaba dos pajes vestidos con igual lujo.
Los colegiales de los dos colegios reales con su rector y catedráticos, todos a caballo.
Los caballeros de San Juan de Malta, de Cristo, de la Flor de Lis y demás órdenes extranjeras, lujosamente equipados.
El tribunal del Consulado, también a caballo.
La Universidad con sus bedeles, que llevaban echadas al brazo las mazas de plata, formando lucida cabalgata.
El tribunal del Santo Oficio, en bizarras mulas. Los inquisidores llevaban bonete de auto, los familiares venera, y todos el hábito de San Pedro Mártir y la medalla.
En seguida, y en medio de seis alabarderos, iba el mayordomo de la ciudad conduciendo del diestro el caballo que el cabildo regalaba al nuevo virrey. Ocasión hubo en que animal y arneses costaron cuatro mil pesos.
Los porteros de Cabildo, con ropa talar de damasco carmesí y gorra de terciopelo, y sobre sus hombros mazas de plata con las armas de Lima.
El escribano del Cabildo, alcaldes y regidores, con capas cortas sembradas de botones de oro y broche de diamantes, martinetes, cintillos y medallas de pedrería y perlas. Todos en caballos lujosamente enjaezados y seguidos de pajes y lacayos con librea.
El chanciller o depositario del sello real, el alguacil mayor de corte, los contadores mayores y demás oficiales reales, los fiscales de lo civil y lo criminal, y los alcaldes de corte, con igual boato que los cabildantes.
Por fin, los oidores de la Audiencia, con escolta de alabarderos.
("Entrada de virrey". PALMA, Ricardo. Tradiciones peruanas. Quinta serie)
Al llegar al arco, se acercaba el mayordomo de la ciudad y ofrecía un caballo al virrey. El virrey subía al tabladillo, desde allí observaba el desfile que los seguía.
Luego escuchaba el discurso de uno de los regidores quién le tomaba el juramento antes de entrar a la ciudad.
La alegría comenzaba, los vítores y vivas se escuchaban y una salva de artillería anunciaba que el virrey había prestado juramento.
En la ceremonia de recibimiento del virrey encontramos muchos elementos que se conservan aún en las fiestas patrias. Los desfiles en este caso eran protagonizados por las corporaciones e instituciones más importantes de la sociedad colonial.
Sin embargo, debo aclarar que a diferencia de esta, la procesión virreinal era lo que Alejandra Osorio ha señalado:
“La procesión de entrada a Lima reflejaba la jerarquía y sociedad coloniales que el virrey llegaba a gobernar, incluidos indios, mujeres y mulatos como parte del nuevo cuerpo social”. (OSORIO 2006)
Entendida la diferencia, podemos comprender mejor el verdadero origen y significado de esta celebración patriótica.
La independencia momento de transición
Estos recibimientos se realizaron durante la época colonial. Por esta razón cuando Don José de San Martín llegó al Perú fue recibido como era costumbre, casi como un virrey. San Martín llegó a Lima luego de la retirada de las tropas realistas y el llamado de los vecinos de Lima.
Al igual que los virreyes, San Martín se hospedó fuera de Lima antes de ingresar a la ciudad, en casa del marqués de Montemira ubicada camino al Callao en los extramuros de la ciudad. En ese lugar, al igual que los virreyes recibió la visita, no de autoridades, pero sí de vecinos notables, curiosos, frailes y mujeres.
San Martín no ingresó a Lima como un virrey, pero si fue aclamado por la multitud que lo observaban.
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| "Entrada del general San Martín a Lima" por José Alcantara de la Torre (1893-1978) |
El desfile cívico militar durante la república
El desfile cívico se convierte en una exhibición de las fuerzas militares que se revitaliza luego de la derrota de la guerra del Pacífico.
Toda una generación que vivió la guerra del Pacífico o nació luego de este momento fundacional para la nacionalidad peruana tuvo gran disposición a la preparación militar. La respuesta de la juventud de Lima fue entusiasta. Ante los conflictos de 1908 con Ecuador y las hostilidades de 1909 con Chile, la ciudad de fue escenario de grandes movilizaciones de la juventud estudiosa de los planteles de Lima y los universitarios de San Marcos quiénes integraron los batallones.
La conformación de la parada militar se produce a fines del gobierno de Augusto B. Leguía, pues más que un desfile era una romería a los monumentos patrióticos, era una procesión. La comitiva se dirigía a la recién inaugurada plaza San Martín, el Paseo de la República y la plaza Bolívar.
En 1939 se traslada a la pista del antiguo hipódromo de Santa Beatriz.
Estos serían los verdaderos antecedentes de la tradicional parada militar, actualmente convertida en desfile militar, que tuvo sus orígenes en la procesión de entrada del virrey a Lima.
FUENTES
PALMA, Ricardo. Tradiciones peruanas. Lima: Capeletti editores. 1983
HALL, Basil. Extract from a journal written on the coast of Chile, Peru and Mexico 1820-1822. Edimburgh, 1824
OSORIO, Alejandra. "La entrada del virrey y el ejercicio de poder en Lima del siglo XVII." Historia Mexicana, vol. LV. Nº 3. 2006
Durante la época colonial el estudio de los fenómenos climáticos había sido tarea de los cosmógrafos. En 1806 Hipólito Unánue publicó su famoso estudio titulado “Observaciones sobre el clima de Lima y sus influencias en los seres organizados, en especial del hombre”. Ese fue un momento de transición entre los antiguos y nuevos estudios del clima y los fenómenos atmosféricos en el Perú.A la muerte de Hipólito Unánue estos estudios continuaron de manera poco organizada. Fue recién en 1884 cuando los doctores José Casimiro Ulloa, Manuel C. Barrios y Manuel Artola presentaron un proyecto a la Academia Nacional de Medicina el 17 de diciembre de 1884 para construir un observatorio meteorológico.
Se escogió el nombre de Hipólito Unánue por sus estudios de los fenómenos climáticos en el Perú. Este proyecto fue apoyado por José Unánue, hijo del prócer de la independencia; quién hizo la donación de equipos científicos para el nuevo observatorio.
Sin embargo, el local no estuvo terminado por falta de fondos, eran los difíciles tiempos de la Reconstrucción Nacional, luego de la guerra con Chile.
En la sesión de la Academia Nacional de Medicina del 15 de agosto de 1887 se informó:
“El observatorio meteorológico, cuyo material debemos al generoso donativo del señor Unánue, no ha podido establecerse por falta de fondos para la construcción del local; ojalá vengan mejores tiempos para llevar a su termino tan importante como necesario acontecimiento.” (Academia Nacional de Medicina 1887)
Luego de varias discusiones se decidió construir el observatorio en los terrenos de la Escuela de Medicina de San Fernando. El nuevo pabellón se inauguró el 13 de agosto de 1889, era un edificio de madera, ubicado a la derecha de la nueva escuela de Medicina.
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| Primer observatorio “Unánue” en los terrenos de la Escuela de Medicina de San Fernando (Foto: Lima de siempre) |
Este edificio fue utilizado hasta la primera década del siglo XX. En esa fecha se decidió construir un nuevo local.
El segundo observatorio Unánue (1909-1929)
La municipalidad de Lima cedió un lugar para instalar el nuevo observatorio en la plazuela de la Exposición (actualmente paseo de los héroes navales)
La construcción del nuevo edificio comenzó en 1909, bajo la dirección del Presidente de la Academia Dr. Enrique Arias Soto (presidente entre 1905 y 1910).
El ingeniero Carlos León Carty fue el encargado de diseñar los planos del edificio.
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| Carlos León Carty |
Esta construcción no pudo ser terminada debido a la falta de presupuesto. Por esta razón el 18 de diciembre de 1912 el Congreso dio una ley para concluir el observatorio “Unánue”, lugar donde también funcionaría la sede de la Academia Nacional de Medicina.
Ley Nº 1763. Artículo único. Votase en el presupuesto general de la República para 1913, la suma de dos mil libras oro, con el fin de invertirlas en concluir la construcción del local de propiedad de la Academia Nacional de Medicina de Lima, y del observatorio Meteorológico Unánue.”
Su jefe fue el Dr. Ernesto G. Victoria y el director Julián Arce.
“El hermoso edificio está dividido en 4 partes. Una de ellas servirá de local a la academia, otra a la oficina del observatorio y los dos restantes están ocupados por los instrumentos” (Variedades 1909: 466)
Este observatorio estaba dotado por equipos de medición climatológica y un sismógrafo. Más sencillo que el que se encontraba en el parque de la Exposición.
“El observatorio meteorológico “Unánue” cuenta con aparatos para observar el magnetismo terrestre, humedad, presión, electricidad, estado ozonométrico del aire, la temperatura; dirección y velocidad del viento, etc.”
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| Segundo observatorio “Unánue” en la plazuela de Exposición. (Foto: Lima de siempre) |
En 1928 la municipalidad de Lima inicia un proyecto para remodelar la plazuela de la Exposición y construir la “Plaza de la República”, hoy paseo de la República. Se decide expropiar y comprar varios terrenos de la zona, entre estos estaba el instituto de Vacuna, la cárcel de Guadalupe y su iglesia y propiedades de particulares.En noviembre de 1928 se comunicó a la Academia Nacional de Medicina que el terreno trapezoidal ocupado por el observatorio sería expropiado. El Estado peruano pagó 932,828 libras peruanas. En 1929 empezó la destrucción del edificio. Para 1935 estaba concluida la obra.
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| Parte de los equipos que existían en el observatorio “Unánue”. Sismógrafo – Pluviómetro (para medir las precipitaciones y lluvias) y actinómetro (para medir la intensidad de la luz), aparatos para observación atmosférica. |
Carlos Wiesse fue discípulo de Sebastián Lorente, quién en una de sus ultimas voluntades pidió que se nombrara a éste, profesor de San Marcos. Como menciona Basadre “El 23 de noviembre de 1884, el mismo día en que murió Lorente, se graduó Wiesse con la tesis sobre “La conquista del Perú” a los 25 años de edad. Posteriormente fue nombrado catedrático adjunto del curso de Literatura General, con elogios de Carlos Lisson.” (Basadre 1943) |
| Carlos Wiesse (1885) Foto: Courret. |
De esta manera inició su labor docente en San Marcos. Entre 1886 y 1887 dictó los cursos de Estética, y los cursos de Filosofía antigua y Filosofía moderna en 1907; dictó como adjunto el curso de Sociología y finalmente se consagró al Curso de Historia crítica del Perú (entre los años 1909 y 1930).
Durante esos años, Wiesse fue uno de los maestros más importantes de San Marcos. En sus manos estuvo la gran tarea de continuar el legado de Lorente. Esta fue una gran responsabilidad que sin duda, marcaría el resto de su vida.
Veamos cuáles son los puntos más importantes para entender la obra de Carlos Wiesse. Las siguientes anotaciones han sido tomadas de sus textos y manuales.
EL ESTUDIO DE LA HISTORIA
Para Wiesse la historia era: “Arte de relatar los sucesos pasados y de discurrir acerca de ellos”. (Wiesse 1909: 931)
Un arte, no una ciencia, Wiesse seguía la división positivista de las ciencias sociales. Dentro de este esquema la historia por si sola no podía ser considerada una ciencia a menos que definiera leyes:
“la historia es meramente un trabajo documentario, un instrumento de investigaciones; constituye la experiencia reflexiva de la humanidad, pero no forma por ese título único una verdadera ciencia; sólo llega á ese grado cuando se desprenden de los hechos las leyes sociales. (Wiesse 1910: 292)
Años después, Carlos Wiesse volvió a referirse a su concepto de la historia en una entrevista.
“Fundamentalmente la Historia es, y no puede dejar de ser, narración de sucesos pasados en todo orden humano. Por ese camino se convierte en maestra de los tiempos y arsenal de previsiones para lo porvenir”. (Wiesse 1923)
De la misma forma, la historia era un método por el cual se estudiaban los fenómenos sociales del pasado.
“Los fenómenos sociales pasados se estudian por la historia ó método retrospectivo, más complejo que la observación, método de descripción, pues presupone la observación y hace uso libremente de la deducción”. (Wiesse 1908-1909: 83)
La historia es un método que utiliza la observación, descripción y deducción. A todo esto se podría agregar la empatía:
La reconstrucción de los hechos pasados mediante los documentos legados por la antigüedad requiere, por último, que el historiador se coloque en el espíritu del autor del documento ó de la obra documentaria para tratar de comprender lo que ha visto ó querido ver, y que el mismo historiador relacione las conclusiones particulares á que ha llegado sobre este punto, á un vasto conjunto de ideas y de nociones sobre la vida antigua, á fin de que aquellas obtengan de éstos su confirmación, y de que éstas, á su vez, se vean ilustradas y completadas por las primeras”. (1908-1909: 83)
La empatía es la forma de comprender al objeto de estudio, mediante este proceso se utilizaban técnicas que iban más allá de lo físico, involucrándose incluso en el espíritu del sujeto de estudio. Wiesse cita el siguiente método.
“Cada una de las sociedades que han existido fue a su manera, análoga á una entidad viviente; el historiador debe no solamente describirlas, sino explicar su vida, penetrando en el espíritu que ha engendrado el proceso histórico bajo las condiciones antecedentes de una herencia, de una tradición, de un ambiente y de una posición determinada.” (1910: 292)
El método del historiador debía describir, explicar la vida de las sociedades buscando su espíritu condicionado por la herencia.
Muchas de estas metodologías eran similares a otras formas de estudiar la sociedad. Por esta razón Wiesse trató de diferenciar la historia y la sociología.
“La historia es el fondo de los arsenales de donde la sociología saca sus datos. Pero son cosas distintas la tarea del historiador, que estudia é interpreta los hechos, y la del sociólogo que estudia las influencias generales que intervienen en la producción de las situaciones sociales, así como las conclusiones concretas a que se llegan y las formas de mentalidad social que determinan”. (Wiesse 1909-1909: 7)
La historia estudia e interpreta los hechos y la sociología analiza las influencias. Ambas se complementan. Sin embargo, esta inclinación por la sociología debía ser moderada.
“En una palabra, creemos que debemos abandonar mucho de los “historiadores sociólogos” para retener los más de los “historiadores historiantes”; es decir inclinarse menos, de lo que hay costumbre y tal vez es propio de una historia de la humanidad ó de la de un continente, á la filosofía de la historia, por tratarse solamente de la historia general de un pueblo”. (Wiesse 1909: 932)
Wiesse procuró seguir su propuesta metodológica en sus obras de historia. Más que la erudición, buscaba hacer de la historia una ciencia.
ESCRIBIR LA HISTORIA NACIONAL
Wiesse inició su interés por el estudio de la Historia desde su época estudiantil en la universidad de San Marcos. Para el estudio de la historia propuso una clasificación de la producción historiográfica en tres tipos:
a. Crónicas o memorias de autores contemporáneos a los hechos.
b. Monografías e historias parciales. Son fragmentos de la historia nacional, que son útiles para elaborar una historia general.
c. Historias generales u obras de conjunto. Se refiere a los tratados y compendios de historia nacional. (Wiesse 1912)
A partir de este esquema se enfocó en trabajar en una historia general del Perú. Su maestro Sebastián Lorente ya había iniciado esta gran tarea. Ahora le tocaba a Wiesse continuar con la obra pero utilizando nuevos métodos.
“Para la obra, pues, de reducir á la unidad la historia del Perú hasta una época en que sea posible conservar la imparcialidad del historiador, deberíamos, á mi juicio, proceder con el método general de la historia científica á que se ha dado forma en muchos países europeos... La época prehispánica ha de reconstruirse en interés general de la ciencia arqueológica y en particular de nuestra nacionalidad, aprovechando de la comparación con otras civilizaciones contemporáneas que aquella época y de las inducciones que de allí se derivan. El período colonial tiene que mirarse como período de diferenciación étnica de razas que un acontecimiento histórico accidental ó casual puso violentamente en contacto, y como período de formación de una nueva rama de la raza superior, en adaptabilidad al clima, energía y confianza en sí mismo, previsión, sentido del valor de los bienes materiales, mas que de interés en esos bienes mismos.
En la época de la emancipación hay que seguir resueltamente y apartando las vicisitudes de nuestra propia evolución social entera, sin volver la vista atrás para explicar las cosas por el fatalismo de la herencia, ni discutir los problemas ociosos y de lo que tenemos sangre en mayor o menor proporción o con quienes convivimos en interés común. (1909: 932)
En cuanto a cómo debía ser enseñada la historia, Wiesse creía que la forma adecuada de explicar y enseñar la historia era la narrativa.
“Por ahora, la forma que conviene adoptar es la narrativa. Este sistema histórico es condición esencial de los demás, que no pueden existir mientras no se haya llevado a cabo un estudio atento y minucioso de los documentos y de los hechos, aplicando las reglas de la crítica. Además la historia narrativa se dirige a mayor número de lectores, agrada más y da a conocer las personalidades prominentes de los tiempos pasados, cuyo espíritu ha influido en la formación de los vínculos nacionales”. (Wiesse 1912: 165)
HISTORIA Y CONCIENCIA SOCIAL
El estudio de la historia nacional tenía como gran objetivo la formación de una conciencia nacional. Lograrlo planteaba una interrogante.
¿Corresponde á la historia patria únicamente la tarea de suministrarnos los datos para conocer la formación de la conciencia social, ó consiste también su labor en contribuir á que esa conciencia se desarrolle hasta el grado del espíritu del cuerpo y patriotismo? (Wiesse 1912: 164)
Es decir, se plantean dos usos para la historia nacional: el primero tiene que ver con la construcción de una memoria histórica basada en la investigación del pasado; en segundo lugar, utilizar esa memoria histórica para promover el patriotismo y la nacionalidad.
Dentro de la perspectiva organicista de la sociología se concibió a las sociedades como entidades vivientes. Estas tenían un carácter, un alma que se determinaba a través del devenir histórico.
“El carácter de la sociedad se determina por su alma”,...esa alma está intensamente influenciada por las condiciones naturales y requiere de un cuerpo á través del cual manifestarse”. (Wiesse 1908-1909: 96)
Este cuerpo era la sociedad a través del tiempo. La importancia del estudio de la historia era que nos daba a conocer el desenvolvimiento de esta conciencia nacional a través del tiempo. Wiesse siguiendo a Le Bon creía que la raza era uno de los productos de la evolución social.
“La raza tiene un alma que es producto de la herencia de sus antecesores, después de los progenitores, y por ultimo, del medio ambiente; esto constituye el carácter de un pueblo, de una nación, que es casi permanente, en el sentido que evoluciona lentísimamente. El carácter es la verdadera base psicológica de la raza; en el fondo es la moral, esto es, el respeto constante a las reglas del vivir social”. (Wiesse 1908-1909: 60)
Los conceptos de raza y conciencia nacional no eran necesariamente sinónimos: “La conciencia social no está restringida en todos los individuos á los limites nacionales. Muchas gentes tienen un sentimiento vivo de la unidad de la raza”. (Wiesse 1908-1909: 180)
En el caso de la historia del Perú, el factor racial fue culpado del fracaso de la conciencia nacional. Pues, nuestra joven república había heredado un grupo racial que no tenía una conciencia nacional orientada al progreso.
Durante el siglo XIX, las explicaciones racistas fundamentadas en el “darwinismo social” imperante en los estudios sociales, culpaban a las razas del atraso y la degeneración social.
A todo esto había que agregar la creencia que el mestizaje o mezcla racial, en algunos casos, conducía a un proceso de degeneración biológica y moral. Por esta razón se culpó al mestizaje de todos los males de una nación en formación.
En el siglo XIX se buscaba la solución a esta degeneración de las razas promoviendo la inmigración europea al Perú, para lograr revertir el efecto negativo del mestizaje con el indígena y se podría obtener las cualidades morales positivas de las razas europeas.
Frente a este tema Wiesse se refirió al mestizaje no como un problema, sino como una etapa necesaria en la formación hacia la raza moderna.
“La raza peruana actual y la sudamericana también es evidentemente mestiza. Así lo fueron la raza inglesa, la española y la francesa en la época de la formación de las razas modernas”. (Wiesse 1922: 71)
Esta teoría fue difundida por Wiesse en los claustros universitarios y en las escuelas de primera y segunda enseñanza. En sus manuales de Historia, al tratar sobre la conquista, empezó hablando del mestizaje europeo que llegó a América, incidiendo en que los españoles no eran una raza pura, sino un conjunto de razas. El mestizaje representa un momento de conformación en todo proceso de formación de la nacionalidad.
“Originó también la conquista la heterogeneidad de razas, fuente fecunda de males. Sucede siempre que dos razas se colocan una frente a otra, que la lucha tiene que establecerse, hasta terminar en el aniquilamiento de la inferior, resultando funesto para la civilización; ó con la fusión de la superior, de cuya amalgama se obtiene el nacimiento de pueblos adelantados y emprendedores, se corrige los defectos y se obtiene la unidad de sentimientos, condición esencial de un buen gobierno.
Esto último no era posible en el Perú, pues los conquistadores, en muy corto número, permanecieron aislados, por lo general, del resto de la población y se tuvo que marchar hacia el primer extremo. (Wiesse 1887: 428)
Según Wiesse, el mestizaje europeo no tuvo el efecto esperado en la población andina. Más bien se produjo un proceso de degeneración racial y moral. De esta manera, el indio era una raza degenerada a través del tiempo:
“El indio se concentró y se volvió más callado, más reservado, más indiferente, más perezoso y profundamente hipócrita y servil. No se afanó por ser, porque además de que su alma no lo llevaba a grandes cosas, conocía que no podía pasar de su esfera de maquina de trabajo: no se ufanó por saber, porque conoció que aunque supiese no le serviría para su adelantamiento; no se ufanó por tener, porque siendo frugal por naturaleza no había llegado a persuadírseles de lo que adquiriese no serviría á labrar la fortuna al español. Así dejamos esa raza que a pesar de su debilidad y de sus vicios ingénitos había tenido condiciones dignas de ser estimadas y aprovechadas. Era dócil, sufrida, infatigable, de espíritu ingenioso, de hábitos tranquilos y perseverantes, acostumbrada á obedecer y á dejarse dirigir por el gobierno. (Wiesse 1931: 38)
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| El maestro Carlos Wiesse. |
Esta degeneración racial y moral de la raza indígena, también condicionaba su vida social. Al referirse al período colonial, se sugería la existencia de una relación implícita entre raza y clase social:
“Entre todas estas razas se estableció la diferencia de clases como en España, desde el tiempo de Pizarro. Los españoles descendientes criollos hijodalgos, caballeros, etc., fueron constituyendo la nobleza; la gran masa de indios permaneció como pueblo; los mestizos estaban llamados a formar en la clase media y los negros no perdieron su condición de esclavos. (Wiesse 1931: 104)
Estas ideas sobre la raza estuvieron presentes en la obra de Wiesse, sin embargo, en el contexto de la reconstrucción nacional a fines del siglo XIX, la tesis racista pretendía dar explicaciones a las causas que habían detenido el progreso del Perú y ofrecía explicaciones satisfactorias para integrar una nación que reuniera a las distintas razas.
La guerra del Pacifico dejó al descubierto un país completamente fragmentado, donde los distintos grupos sociales tomaron actitudes distintas frente al invasor y mostraron la inexistencia de una nación.
A fines del siglo XIX, el tema de discusión era la forma de buscar el progreso y la regeneración del país.
De esta manera algunos vieron como solución a los problemas nacionales fomentar la migración europea y la mezcla racial. Clemente Palma había discutido este tema en su famosa tesis sobre “el porvenir de las razas en el Perú”.
Para lograr la regeneración –término que fue el que mejor caracterizó a este periodo era necesario definir la nación peruana. En la época de Wiesse los conceptos de raza y nación estaban muy vinculados.
Fue en el contexto del debate provocado en 1921 con Baumann donde Wiesse se mostró con intenciones de superar la tesis racista, es decir aquella que sostiene que el aspecto racial, biológico era predominante en el progreso de una nación en formación.
Baumann (1921) se refirió a los peruanos como una raza “empobrecida y degenerada”.
Wiesse no negó esta afirmación, sin embargo señaló como origen de esta degeneración moral, social e incluso económica, a varios factores, en especial el mestizaje iniciado a partir de la inmigración europea.
A través de las teorías sociales vigentes pudo formular algunas explicaciones que fueron más allá del evolucionismo social, de esta manera fue acogiendo nuevas teorías antropológicas norteamericanas.
Siguiendo a Ross, profesor de la Universidad de Nebraska de Estados Unidos, planteó una tesis más atractiva con la cual superó en parte la teoría racista. El autor norteamericano señalaba que:
“Las inferioridades físicas, desaparecen cuando los pueblos se nivelan en alimentación y morada; las inferioridades mentales, cuando los pueblos se levantan en materia de cultura y medios de educación: pero no se deben a la raza sino a la condición, no a la sangre, sino al medio que envuelve al individuo. (Wiesse 1922: 67-68)
La forma de lograr el progreso y la regeneración era pues dominar el medio y también mejorar las condiciones morales de vida de la población. Por esto era importante la educación y optimizar las condiciones de vida de las poblaciones en la sociedad. De esta manera el hombre andino, podría ser tan igual como el europeo. El discurso de Wiesse era esperanzador para el futuro de la nación.
“No creemos hallarnos colocados entre las razas superiores de la escala humana. Nuestro progreso se halla entrabado, ante todo, por la grandiosa naturaleza andina, que no hemos domeñado todavía por entero. (Wiesse 1922: 78)
Sobre este tema se refirió nuevamente en una entrevista en 1923, al preguntársele ¿Cree usted en la posibilidad del resurgimiento de la raza indígena, en su capacidad para incorporarla a la activa vida nacional?
“Problema demasiado arduo y difícil de resolver. Las centurias de gobierno patriarcal y despótico que han pesado sobre el indio han formado una coraza de aislamiento social estupenda. No desespero, sin embargo, y hay que emprender la obra, so pena del estancamiento de la vida nacional”.
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| Homenaje a Carlos Wiesse en San Marcos (1924), en la foto vemos a un joven Luis Alberto Sánchez leyendo el discurso de homenaje. Foto: Revista Variedades. |
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Wiesse persiguió un objetivo: la investigación de la historia nacional como fundamento de una nación en formación. Dirigió sus esfuerzos a la enseñanza y difusión de la historia del Perú en todos los niveles de enseñanza. Su influencia cubre toda la primera mitad del siglo XX, siendo sus obras de lectura obligada de los estudiosos de la Historia.
Wiesse trató siempre de ir al análisis más que a la descripción, por esto sus obras son de gran valor crítico, buscando las leyes de la Historia. Asimismo su manejo de la bibliografía de su época y los estudios contemporáneos eran incluidos en sus manuales de historia, constantemente actualizados.
BIBLIOGRAFÍA
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WIESSE, Carlos. El asunto de Tacna y Arica. Primera conferencia histórico-geográfica sobre las negociaciones diplomáticas entre el Perú y Chile de 1887 a 1894 dada en la Sociedad Geográfica la noche del 21 de enero de 1905. 2ª edición aumentada. Lima: Empresa Tipográfica Torres Aguirre. 1917
WIESSE, Carlos. “La raza peruana”. En: La madurez de una vida purgativa (1910-1923). Lima: Librería e Imprenta San Marti y Cia. 1922
WIESSE, Carlos. Historia del Perú colonial. Lima: Librería Francesa Científica: Casa Editorial E. Rosay. 1931
Los terremotos siempre han sido acontecimientos muy importantes en nuestra historia. La ciudad de Lima ha sufrido importantes movimientos sísmicos desde tiempos prehispánicos. No es casualidad que Pachacamac, la divinidad más importante de la costa estuviera asociada a los terremotos.Durante la época colonial, los terremotos fueron atribuidos a castigos de Dios por los pecados de los hombres.
Recién en el siglo XIX se empieza a estudiar de manera científica este fenómeno.
Uno de los primeros sismógrafos de Lima fue instalado en el Parque de la Exposición por Scipión Llona.
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| Scipión Llona, pionero de los estudios sismológicos del Perú. (Foto: Milla Batres) |
Scipión Llona nació en Lima en 1864. Fue discípulo de José Granda y Federico Villarreal. Estudió en la escuela de ingenieros, pero no concluyó su carrera. A pesar de esto fue muy respetado por sus investigaciones de los fenómenos naturales.
En 1888 fue elegido secretario de la Sociedad Geográfica de Lima. Desde este cargo promovió el interés en esta sociedad científica para estudiar los movimientos sísmicos a través de la historia peruana.
En 1906 impulsó la construcción de un sismógrafo en Lima. El proyecto atrajo mucho la atención de varias instituciones de la época.
Los padres del convento de los descalzos se entusiasmaron con este proyecto y ofrecieron un terreno para construir el observatorio sismológico, también la Facultad de Medicina de San Marcos ofreció un espacio para colocarlo dentro de sus instalaciones.
Sin embargo, la Sociedad Geográfica de Lima decidió aceptar un terreno de 36 metros cuadrados ofrecido por la Municipalidad de Lima en el parque de la Exposición, pues este lugar daba más libertad a la Sociedad para poder realizar sus observaciones científicas.
El pabellón fue diseñado por el ingeniero Santiago Basurco, ya conocido por la construcción del pabellón de la Facultad de Medicina de San Fernando en 1903. La construcción estuvo a cargo de José Castañón.
“El sismógrafo es de péndulo horizontal, de modo que no da la intensidad vertical de los movimientos terrestres, tan útiles para nosotros de conocer, á fin de que los arquitectos en el Perú construyan los edificios de modo tal que pueda servir, si no para resistirlos, al menos para que puedan salvarse los moradores”. (Memoria de la Sociedad Geográfica de Lima. 1905)
Dentro del edificio fue colocado un sismógrafo de sistema Wiechert y Milne.
En 1906 el edificio ya estaba terminado. Recién en 1908 Scipión Llona se hizo cargo el observatorio sismológico.
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| Sismografo de Lima, ubicado en el parque de la Exposición de Lima, detrás del Ministerio de Fomento (hoy Museo Metropolitano de Lima). Curiosa foto dónde se ve la gran vegetación que existía. Fotografía de 1928. |
Producto de estas investigaciones en 1918 publicó un estudio titulado “Teoría cosmológica cicloidal”.
En 1924 el sismógrafo pasó a ser administrado por el Ministerio de Fomento y se fundó el Servicio Sismológico Nacional, Llona continuó frente a la dirección del sismógrafo hasta 1946, año en que falleció en Lima cumpliendo 40 años de investigación en este lugar.
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| Sismográfo de Lima, utilizado como tópico del parque de la Exposición (Foto: Juan José Pacheco Ibarra) |
En el parque de la Exposición aun existe este edificio, estuvo abandonado por muchos años, hasta que el alcalde Alberto Andrade lo restauró durante la remodelación del parque de Lima en los años noventas. Actualmente es utilizado como tópico o enfermería del parque.
Quienes visitan este lugar, desconocen el gran valor que tiene este edificio para nuestra historia. Aquí se hicieron las primeras observaciones científicas sobre los destructivos terremotos que asolaron la ciudad a lo largo de la historia, es un lugar que nos hace recordar la fascinación que sentimos por conocer y predecir estos fenómenos de la naturaleza y estar preparados para afrontarlos.
Fuentes
BASADRE Jorge. Historia de la Republica del Perú. Lima: El Comercio. 2005
MILLA BATRES. Diccionario histórico biográfico. Lima: Editorial Milla Batres. 1986
Memoria de la Sociedad Geográfica de Lima. 1905
El Comercio
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| Fiesta de Amancaes en 1932. (Foto: El Comercio) |
En el actual distrito del Rímac se encuentra la pampa de Amancaes. Este lugar es una llanura elevada rodeada de cerros desde dónde antiguamente podía verse todo el valle de Lima, en días despejados era posible divisar el mar.
Amancaes recibe su nombre de una flor amarilla que existió en este lugar, el amancae (Hymenocallis amancaaes) que aparecía en estas pampas durante los meses de junio y agosto.
Amancaes fue un lugar de peregrinación desde la época colonial, aquí ocurrió un famoso milagro.
La mañana del 2 de febrero de 1582 una india llamada Rosario encontró en la acequia de la “Alcantarilla” a un viajero que llevaba en la mano una carta, que le entregó, dirigida “al Prior de los Dominicos” y encargándose a su patrona doña Ricapac, para que edificara un templo “allí donde apareciera grabada la imagen de Jesús Nazareno”. Al cumplir su cometido y regresar con el religioso y gran cantidad de personas “en romería” se encontraron que había grabada en una roca la referida imagen, en quien la domestica reconoció al viajero que le diera el encargo. Entonces se edificó allí una capilla, que, por haberse puesto la primera piedra el 24 de junio del mismo año, día de la advocación del santo evangelista, se le dio el nombre de San Juan.
La fiesta de Amancaes se convirtió en una tradición, los limeños de todos los sectores de la sociedad se dirigían a la pampa: la gente del pueblo llegaba en mulas, en carreta o a pie; los aristócratas viajaban en calesas y balancines tirados por caballos, detrás iba un burro cargado con todo lo necesario para almorzar en la pampa.
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| Borrachera de Amancais, acuarela de Pancho Fierro que muestra a los viajeros de Amancaes. |
En ese lugar se realizaban grandes jaranas con guitarra y cajón, dónde se bailaba la zamacueca. Amancaes era un gran festival gastronómico donde abundaba la chicha, el aguardiente de “pisco” y una gran variedad de comidas. Nunca faltaban la pachamanca, anticuchos, cau-cau, frejoles, butifarras, arroz con pato, papa a la huancaína, olluquitos, seviche y escabeche.
Los diestros jinetes llegaban a Amancaes con sus finos caballos de paso. La gente del pueblo iba a rezar a la capilla de Amancaes donde había una imagen del Cristo crucificado.
A fines del siglo XIX la fiesta de San Juan fue decayendo. En el siglo XX las autoridades municipales impulsaron su recuperación. Durante el oncenio de Augusto B. Leguía (1919-1930) esta fiesta fue impulsada por el gobierno para convertirlo en un lugar donde se representara la cultura peruana dentro del proyecto de la “Patria Nueva”.
A la caída del régimen de Leguía, el festival de Amancaes dejó de contar con el apoyo del gobierno. La fiesta se mantuvo, pero los asistentes fueron disminuyendo con el transcurso de los años. Las últimas fiestas de Amancaes se realizaron a fines de la década de 1950, época en que las flores de la pampa se fueron extinguiendo y en su lugar aparecieron las barriadas del Rímac.
EL VOLCÁN DE AGUA
Una tradición muy conocida en Amancaes cuenta que en ese lugar existía un volcán que destruiría a la ciudad de Lima, pero que en vez de lava arrojaría agua.
Se dice que fue la misma Santa Rosa de Lima quién colocó una cadena sobre la boca del volcán para evitar que el agua salga de ese lugar. Otros atribuyen esta acción al fraile guatemalteco Ramón Rojas, conocido como el “padre Guatemala”, quién estuvo de paso por este lugar, se decía que el día que la cadena se rompa habría una gran inundación en Lima.
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| Volcán de Agua (1914) |
El “volcán de agua” es una formación rocosa que se encuentra detrás de la iglesia de Amancaes. Fue conocido desde la época colonial, alguien pintó una imagen de la virgen de la dolorosa, la madre de Cristo, en ese lugar.Durante las celebraciones la gente venía a esta gruta natural para poner velas y flores. Con el tiempo, la romería a esta gruta fue cayendo en el olvido.
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| Imagen de la dolorosa en el "volcán de agua" (Foto: Juan José Pacheco Ibarra) |
La imagen se conservó por muchos años a la intemperie. En los años 70s los pobladores de la zona construyeron una ermita de material noble sobre la gruta natural donde se venera a la cruz de Motupe. La antigua imagen de la dolorosa aún se conserva en el lugar.
La tradición cuenta que si colocamos nuestro oído en esta piedra escucharemos el sonido de un río subterráneo. Los pobladores de Amancaes dicen que en este lugar alguna vez existió una laguna subterránea que desembocaba en la zona de Piedra Liza.
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| El autor a un lado del volcán de agua, hoy convertido en la gruta de la Cruz de Motupe, 2012. (Foto: Juan José Pacheco Ibarra) |
Estas son algunas anotaciones de la fiesta de San Juan, festividad olvidada que se celebraba el 24 de junio de cada año. La flor del Amancaes ya no cubre las pampas.
Lo que ahora es una plazuela olvidada del Rímac guarda un gran significado para la historia peruana. Amancaes, fue la fiesta más tradicional y más grande de Lima, fue la primera feria gastronómica del Perú, en este lugar se representó por primera vez la cultura nacional a través de la unión de la música criolla y folklórica.
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| Plaza de Amancaes, en medio de la urbanización El Bosque del distrito del Rímac se encuentra este rincón olvidado dónde se bailaba la zamacueca. Amancaes fue la primera feria gastronómica del Perú, a esta pampa llegaban los mejores caballos de paso y músicos para competir. (Foto: Juan José Pacheco Ibarra) |
FUENTES
PACHECO IBARRA, Juan José. "La fiesta de Amancaes (1650-1950) una festividad limeña a través del tiempo". (En prensa)
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| Luis Gálvez, iniciador del proyecto |
El proyecto para construir un monumento a Francisco Bolognesi se escuchó con fuerza entre la juventud de Lima. La iniciativa nació de un grupo de colegiales limeños. El 30 de enero de 1898 se formó una comisión conformada por colegiales a iniciativa del joven Luis Gálvez. El 17 de junio de 1899 se cambió el nombre de la “Asamblea Escolar” por “Asamblea Patriótica Bolognesi”.
La colecta para realizar este monumento fue llevada a cabo por la Liga de Defensa Nacional. Esta asociación logró recolectar una gran cantidad de donativos.
El 3 de noviembre de 1899 el Congreso autorizó por ley la construcción del monumento encargando su ejecución a Concejo Provincial de Lima.
El 1 de marzo de 1901 el Estado cede al municipio de Lima un área de terreno para la construcción del monumento. Este sería el origen de la plaza Bolognesi, espacio que uniría las avenidas Piérola o Magdalena (hoy avenida Brasil, el paseo Colón, la avenida Alfonso Ugarte y la avenida Breña (hoy avenida Arica).
El Alcalde de Lima Dr. Federico Elguera se hizo cargo de la ejecución de la obra, donde incluyó para esta tarea a la comisión de la “Asamblea Escolar” llamada desde entonces “Asamblea Patriótica Bolognesi” que era presidida por el Dr. José Vicente Oyague i Soyer.
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| Agustín Querol |
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| José Vicente Oyague i Soyer |
El 22 de mayo de 1901 se convocó al concurso para diseñar el monumento. Se presentaron 153 proyectos donde participaron artistas españoles, franceses e italianos.
El 31 de marzo de 1902 fue elegido ganador, el proyecto del escultor español Agustín Querol (1860-1909) quién había realizado esculturas publicas en España, Cuba, Argentina y Filipinas.
Este monumento fue construido con un costo de 130 mil soles. Fue fundido en los talleres de Artística Marriera y Campiens de Barcelona. Querol recibió ciento cincuenta mil francos, el resto fue utilizado para levantar el monumento.
La primera piedra de este monumento fue colocada el 29 de julio de 1902 con la asistencia del Presidente de la República, los ministros de Estado, delegaciones diplomáticas y miles de ciudadanos. Para esta ocasión se acuñaron unas medallas conmemorativas que muestran el monumento que iba a ser erigido.
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| Medalla conmemorativa de la colocación de la primera piedra del monumento a Bolognesi. |
El 20 de noviembre de 1903 se autorizó la entrega de tres mil libras para concluir los trabajos de construcción del monumento.
En 1903 la primera parte del monumento a Bolognesi llegó al Callao en el vapor Denderah de la compañía alemana Kosmos.
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| Construcción del pedestal de la escultura. |
La construcción de la base del monumento estuvo a cargo del arquitecto Maximiliano Doig y el ingeniero Enrique E. Silgado como supervisor del proyecto.
El monumento fue inaugurado el 5 de noviembre de 1905 en medio de una multitud. Todo el Paseo Colón y sus edificios fueron adornados con banderas, luces eléctricas y guirnaldas y tuvo la asistencia del héroe argentino de Arica, el general Roque Saenz Peña.
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| Inauguración del monumento (1905) |
El significado del monumento
El monumento representa a Francisco Bolognesi cuando es herido de muerte, aferrándose a la bandera. A un lado se acerca la victoria alada con las coronas de laurel. En la base del monumento vemos Alfonso Ugarte y su caballo luego de la caída desde el morro de Arica.
Al otro lado se observa a los defensores del morro durante la batalla de Arica.
En la base se encuentran unos frisos donde se ve a Bolognesi dar la respuesta a los chilenos y la Batalla de Arica. En la parte posterior la patria representada como mujer llora a los héroes caídos en la batalla.
En la parte frontal se encuentra la alegoría de la fama, es una dama con los ojos vendados a punto de remontar vuelo.
Agustín Querol realizó este tipo de escultura compuesta de conjuntos alegóricos alrededor de un pedestal, lo podemos ver en proyectos suyos realizados en otros países.
Su obra se caracterizó por una gran formación académica, exageradamente recargada y voluptuoso con superficies que atrapaban las luces y sombras bajo efectos ópticos.
Críticas al monumento
La escultura causó polémica desde su inauguración en 1905. Las críticas más duras fueron lanzadas por Manuel González Prada, quién vio en este monumento “un artículo de exportación ultramarina.” una escultura que desmerecía al héroe y lo caricaturizaba.
“A más de recargada y oscura en el simbolismo, la obra carece de esbeltez y gracia”
“La columna achaparrada y tosca parece un gigante a medio surgir de la tierra. Con su capitel charro, denuncia la pesadez sin la fuerza, el recargo sin la suntuosidad, algo así como la obesidad anémica, en el lujo harapiento y guiñaposo”.
“El exceso de la ornamentación no prueba fecundidad en el artista, como la verbosidad y el floreo no dicen elocuencia en el escritor”.
González Prada concluye su crítica a la obra de Querol con el siguiente párrafo.
“Bolognesi aparece cogiendo un revólver y asiéndose al asta de una bandera, como pudo figurar tocando un tambor o soplando una corneta. Históricamente, es falso el asido a la bandera; simbólicamente, raya en lo vulgar y sólo cuadraría en las imágenes de Epinal o en los compendios de instrucción cívica. El escudo patrio, con su llama, su árbol de la quina y su cuerno de la abundancia, habrían simbolizado mejor al Perú; así que debemos estar agradecidos al artista por no haber puesto, en lugar de la bandera, un broquel donde figurara un espécimen de los tres reinos -animal, vegetal y mineral. La actitud de Bolognesi no expresa la resignación viril del militar que voluntariamente ofrenda su vida, sino la mansedumbre pasiva, la conformidad ovejuna. En vez del jefe herido y próximo a caer para no levantarse más, vemos al soldado que en día de francachela empuña el revólver del coronel, atrapa la bandera del batallón y va tambaleándose hasta rodar en tierra para dormir la crápula. Le vemos cómico y trágico, pues antes de ir al suelo, puede arrojar un tiro a cierta mujer que le brinda la imprescindible corona de laurel. ¡Infeliz Bolognesi! El plomo chileno le quitó la vida, el bronce queroliano le pone en irrisión.” (Horas de lucha. 1908)
En 1905, también se lamentó que el escultor no estuviera presente en la ceremonia de inauguración. Al observar el gran monumento, el más grande para su época, los limeños deseaban conocer al gran escultor.
“¿Dónde está el Hércules que levanta pensamientos de piedra, que no cumple su promesa –oficialmente formulada de asistir a la apoteosis? ¿Dónde está el héroe de la obra que no se destaca ante la admiración nuestra, -como figura de primer termino,- junto con a la obra del héroe? ¡No ha venido Agustín Querol! (Actualidades, noviembre 1905)
La escultura de Bolognesi que coronaba el monumento permaneció en este lugar hasta que fue cambiada en 1954 por otra escultura elaborada por el gran escultor nacional Artemio Ocaña. La escultura que motiva esta nota se encuentra actualmente en el Museo del Real Felipe del Callao.
Pero esa es otra historia, del conjunto escultórico original han quedado el resto de las figuras que han sido vandalizadas en los últimos años y maltratadas por el pintado y el robo de las partes de bronce.
FUENTES
PACHECO IBARRA, Juan José. La escultura pública en Lima. (1900-1950) En: prensa.
A las 11 y 35 de la mañana del 24 de mayo de 1940 se inició un gran movimiento sísmico de gran intensidad en la costa central del Perú. El epicentro se ubicó a 120 kilómetros al noreste de Lima. Fue el movimiento sísmico más fuerte del siglo XX (8.2 grados) que afectó a varias zonas de Lima, el Callao y la costa central del Perú.
Lima fue muy afectada, en especial los distritos de Chorrillos, Barranco y El Callao.
No volvería a ser la misma ciudad, gran cantidad de viviendas antiguas, templos religiosos y edificios estatales fueron afectados por el sismo.
Huyendo de los derrumbes (Foto: El Comercio)
Luego del gran terremoto
El pánico se apoderó de la ciudad, miles de pobladores abandonaron sus viviendas, las calles, alamedas y parques fueron ocupadas por los damnificados.
La plaza 2 de mayo, plaza San Martín, el parque Universitario, el Paseo de los héroes navales, el parque Neptuno, la avenida Alfonso Ugarte, las avenidas Wilson, la plaza Italia, la plaza de la inquisición fueron ocupadas por carpas de familias que preferían dormir fuera de sus casas ante las replicas.
Familias refugiándose en el paseo de los héroes navales (Foto: El Comercio)
La procesión del señor de los Milagros recorrió las calles de Lima y fue acompañada por los fieles.
Los hospitales de San Bartolomé, Dos de Mayo, Loayza y otros se llenaron de heridos y fallecidos. El Presidente Manuel Prado recorrió algunos nosocomios para ver el estado de los heridos. Su esposa doña Enriqueta Garland de Prado y su hija Rosa también visitaron los hospitales llevando ayuda y recogiendo los pedidos de los damnificados.
Rápidamente se convocó a un consejo de ministros y se evaluaron las primeras medidas del gobierno frente al sismo.
Las zonas de Lima más afectadas por el sismo fueron: el centro de Lima, Chorrillos, Barranco y La Molina. Se contabilizaron 179 muertos y 3500 heridos en la ciudad.
Los daños en los edificios
Los edificios más afectados por el terremoto de 1940 fueron las iglesias y conventos antiguos que se ubican en el centro de la ciudad. Hacemos un recuento de los daños ocasionados:
Las torres de la Iglesia de San Agustín que se estaban reconstruyendo y sus portadas fueron destruidas, las bóvedas de los techos se cayeron.
En la Iglesia de la Merced, parte del campanario se derrumbó y la portada lateral estuvo a punto de venirse abajo.
Grave estado en que quedaron las torres de la Iglesia de Santo Domingo y el campanario de la catedral de Lima. (Foto: El Comercio)
El templo de Santo Domingo fue muy afectado, la base de la torre principal se resquebrajó y se derrumbaron las portadas de la Veracruz y del Rosario.
La Catedral de Lima también fue muy afectada, parte de sus torres sufrieron rajaduras y las esculturas de las cornisas cayeron al piso.
La iglesia de San Francisco perdió una de sus torres y su cúpula de madera de estilo mudéjar se desplomó del techo.
Otras iglesias afectadas fueron la iglesia de la Trinidad, la Iglesia de los huérfanos (hundimiento de la nave central y derrumbe de las cornisas); Iglesia de Santa Ana y la iglesia de Jesús, María y José.
Por los graves daños en las iglesias, el arzobispado de Lima suspendió todos los oficios religiosos hasta inspeccionar los templos para determinar si eran seguros para los fieles.
Entre los edificios públicos más afectados se pueden mencionar:
La Estación de Desamparados, cuya fachada fue apuntalada para evitar su derrumbe.
La Universidad de San Marcos sufrió importantes daños en su fachada y patios interiores.
El cuartel Santa Catalina, aquí se derrumbaron algunos sectores del muro y torreones. La capilla del cuartel sufrió graves rajaduras. La zona más afectada fue las cuadras de las tropas, sector del edificio que quedó en estado ruinoso.
El palacio de justicia sufrió algunos daños de menor consideración.
La Municipalidad de Lima que funcionaba en el Palacio de la Exposición sufrió algunos desprendimientos de cornisas en la fachada y daños interiores.
Sin embargo, los edificios más afectados fueron la cárcel de Guadalupe, el Ministerio de Gobierno y el hospital militar “San Bartolomé”, edificios que quedaron inhabitables.
Del Hotel Bolívar se desprendieron las cornisas y cayeron encima de algunos automóviles estacionados en el parqueo.
Ni los difuntos se salvaron, los daños en el cementerio Presbítero Maestro fueron cuantiosos, muchas esculturas se desprendieron, algunos mausoleos se dañaron, pero lo más grave fue la destrucción de los pabellones de nichos que fueron pulverizados por el movimiento sísmico, muchos ataúdes y cadáveres quedaron expuestos a la intemperie. Los cuarteles más afectados fueron San Nazario y San Jorge. También la Cripta de los héroes sufrió daños.
Los centros educativos fueron afectados, según La Prensa: “de 18 locales escolares solo 3 quedaron en pie”. (La Prensa, 28 de mayo 1940)
En el colegio Santo Tomás de Aquino, el derrumbe de sus techos en uno de los salones mató a tres alumnos.
En barrios altos muchas viviendas de adobe se vinieron abajo, en especial las casas de vecindad y las quintas.
En la zona residencial de la avenida la Colmena, muchas casas sufrieron daños en las fachadas y cornisas y se prohibió el tránsito de autos y tranvías por esa zona.
Fuera de Lima los daños fueron muy grandes, se derrumbaron los acantilados de la actual costa verde.
Los distritos más afectados fueron Chorrillos que perdió su hermoso malecón, sus ranchos y edificios, en este distrito el 80% de las casas fueron afectadas. Similar situación ocurrió en Barranco.
Destrucción del hermoso malecón de Chorrillos. (Foto: El Comercio)
En la Escuela de Agricultura de la Molina varios pabellones quedaron destruidos por el sismo. En su interior murieron algunos alumnos.
Pabellón de la escuela de Agricultura de la Molina destruido por el terremoto (Foto: http://www.ceresis.org/intensidades/hist/1024.html)
La reconstrucción
La destrucción de las casas construidas con adobe trajo consigo todo un debate entre los grandes arquitectos de la época y otros que opinaban que el mito del adobe como material antisísmico había llegado a su fin. Este terremoto hizo reflexionar a los arquitectos y propietarios de Lima sobre el uso del adobe como material de construcción.
Frente a la debilidad del adobe, se observó la gran resistencia de los modernos edificios de concreto frente al sismo.
A pesar de esta superioridad del cemento sobre el adobe, los arquitectos de Lima aún no se mostraron convencidos para recomendar el concreto en la reconstrucción de la ciudad.
El terremoto de 1940 planteó la posibilidad de reconstruir una nueva ciudad. Héctor Velarde creía que este era un momento oportuno para renovar la ciudad de Lima, pues la arquitectura había promovido la ornamentación y no tomaba en cuenta que nos encontramos en una zona sísmica. “Es inconcebible que se construya en Lima con la exuberancia de ornamentación con que en muchos casos se ha edificado” esto lo decía por la gran cantidad de elementos decorativos que se destruyeron durante el terremoto.
Las zonas más antiguas de la capital, en donde predominaba como material de construcción el adobe y la quincha sufrieron graves deterioros; en cambio los edificios modernos, incluso los más altos, resistieron el movimiento.
El terremoto de mayo de 1940 dejó una gran problemática. Era el momento de reconstruir la ciudad, muchas viviendas habían quedado afectadas. Esta era una gran oportunidad para reconstruir la ciudad, de acuerdo a las necesidades de esa época. El Comercio lanzó esta idea en un editorial.
“El terremoto del día 24 ha destruido numerosas fincas y algunas de ellas se encuentran situadas en las secciones señaladas para la habilitación de arterias destinadas al perfeccionamiento del plano de la ciudad. Convendría que la respectiva entidad técnica cuidara de indicar los terrenos que se deben dedicar a la apertura de avenidas y calles y se prohibiese la reconstrucción de las fincas derruidas en ellos, procediéndose de inmediato a indemnizar a los propietarios, de acuerdo con las disposiciones legales vigentes”.
El arquitecto Rafael Marquina opinó al respecto: “Creo, sí, que ésta es una oportunidad para que el Gobierno y las Municipalidades, al reconstruir los centros poblados que han sufrido en el terremoto, tienen su oportunidad de encomendar las cosas a técnicos para remediar los errores existentes y para abrir nuevas perspectivas. Lo mismo tratándose del trazado de las calles y paseos, que al planear y ejecutar las nuevas construcciones, debe encargarse la tarea”.
A pesar de las propuestas de aprovechar la destrucción del terremoto para replantear las calles y avenidas de Lima no se hizo ninguna modificación.
La solidaridad
Esta catástrofe demostró la gran solidaridad de los peruanos. Rápidamente llegó la ayuda de todas partes del Perú, los periódicos como El Comercio, La Prensa y La Crónica difundieron las noticias del desastre. Se hicieron colectas en dinero, llegaron alimentos y enseres que sirvieron a los damnificados.
Familias refugiadas en el club Lawn Tennis (Foto: El Comercio)
No podemos olvidar a algunas generosas instituciones que cedieron sus instalaciones a las familias afectadas por el sismo. El Club Lawn Tennis de la Exposición cedió sus ambientes para alojar temporalmente a varias familias. Lo mismo hizo el club de tiro del Rímac y otras instituciones.
Las donaciones más importantes fueron hechas por la Caja nacional del seguro social. El Congreso de la Republica logró recaudar 10,000 soles de oro, la municipalidad de Lima 125,000. El Presidente Manuel Prado 10,000 soles. Además de importantes donaciones del banco Italiano, el Banco Popular y del Banco Central de Reserva.
El Concejo provincial puso a disposición de la ciudad 700 obreros y 40 camiones para limpiar los escombros.
Hasta los presos del panóptico donaron el 30% de su ración de pan para los afectados.
Frente a la solidaridad, algunos aprovecharon la desgracia para traficar y comprar fincas ruinosas y subir los precios de materiales de construcción. La reconstrucción de Lima dejó a miles sin hogar y dio empleo a cientos de albañiles y constructores.
Lo que dejó el sismo de 1940
Casi 200 muertos en Lima y miles de heridos, 80 % de casas afectadas, gran destrucción en Chorrillos, Barranco, El Callao y la Molina. El sismo de 1940 no solo derrumbó muchas paredes también mitos, como las propiedades antisísmicas del adobe. Nos mostró que Lima no estaba preparada para un gran terremoto. Pero también nos hizo conocer de la gran solidaridad de los peruanos en momentos difíciles.
Nadie puede predecir cuándo ocurrirá un movimiento sísmico, es importante recordar nuestra historia y prepararnos ante un desastre natural, es todo lo que podemos hacer por ahora, corresponde a los historiadores trabajar de la mano con los sismólogos y autoridades en desastres para evaluar históricamente cuales han sido nuestros puntos más débiles dentro de nuestro espacio urbano. Es una tarea que debemos hacer ahora.
FUENTES
Diarios El Comercio, La Crónica, La Prensa.
Es una fecha propicia para recordar a una dama limeña que gracias a su bondad y gran corazón fue la más grande benefactora de la infancia de nuestra ciudad. Me refiero a Juana Alarco Dammert.Nació el 27 de mayo de 1842 en Lima. Se casó con un ciudadano extranjero, viajó a Francia donde se interesó por la asistencia social y el cuidado de los enfermos.
A su regreso al Perú sufrió la pérdida del mayor de sus hijos. Su dolor se convirtió en fuerza para ayudar a los demás.
En octubre de 1894, formó una sociedad llamada Auxiliadora para asistir a los heridos durante la guerra civil que ensangrentó las calles de Lima en 1895. En esta ocasión, instaló una ambulancia en la Plazuela del Teatro, que atendió a muchos heridos.
Luego de ayudar a los heridos dirigió su atención a las victimas de la guerra civil: los niños. Gracias a su iniciativa y la colaboración de las damas de Lima impulsó la fundación de una institución para ayudar a los huérfanos.
El 12 de diciembre de 1896 fundó la Sociedad Auxiliadora de la Infancia que tuvo como objetivo ayudar a los huérfanos de la guerra civil. En esta iniciativa colaboraron Rosa Veyán de Correa, Balvina C. de Velarde, Ana P. de Watson, Teresa Gonzalez de Fanning, Alina de Bendezú, María B. de Wells, Fresia Cantuarias de Ludowieg, Manuela Dartnell de Althaus, Jesús Cosio de Salinas y Cavalié de Goeslein.
En 1902 la Beneficencia Pública de Lima le donó un terreno en la calle de los Naranjos, cerca de la plazuela Buenos Aires, allí fundó la primera cuna maternal o guardería que cuidaría a los hijos de las mujeres trabajadoras y de hogares con problemas.
Local de la Cuna Maternal calle de los naranjos.
El Estado Peruano decidió apoyar esta gran iniciativa y promulgó la Ley Nº 364, por la cual “Vótase en el presupuesto general de la República la suma de quinientas libras al año para subvencionar la sociedad “Auxiliadora de la Infancia”, establecida en Lima; debiendo el Poder Ejecutivo dictar las medidas convenientes para la inversión de este dinero.”
En esta gran obra contó con la ayuda de algunas jóvenes limeñas que fueron voluntarias en el establecimiento, entre ellas destacó la educadora Elvira García y García.
Rodeada de sus niños en la cuna de los naranjos.
En este lugar recibían los cuidados, salud, había una escuela y un kindergarten. La obra recibió muchos elogios de la sociedad limeña.A pesar de su avanzada edad, la señora Alarco de Dammert atendía personalmente la cuna de los naranjos, además promovió la obra de la “gota de leche” destinada a brindar leche para los niños pobres, también impulsó la creación del hospital del niño.
En 1922 recibió un gran homenaje de la ciudad de Lima, una escultura suya fue colocada en el parque Neptuno, la estatua de bronce fue realizada por el gran escultor David Lozano.
Inauguración del busto de Juana Alarco de Dammert (1922)
Sus últimos años de vida estuvo rodeada del cariño de sus colaboradoras de la obra benéfica. Su hija siguió con la administración de la cuna maternal.
El 2 de agosto de 1932, Juana Alarco falleció en Lima. Nunca sería olvidada, durante muchos años, cada día de la madre se realizaban homenaje frente a su escultura en el parque Neptuno. Juana Alarco de Dammert fue tomada como ejemplo de mujer admirable, algunos colegios llevan su nombre. La historia peruana nunca podrá olvidarla.
Escultura de Juana Alarco de Dammert ubicada en el Parque Neptuno (hoy parque de los Museos). Este sector del parque fue bautizado con el nombre de la "abuelita de los niños". La escultura de bronce es obra del gran escultor nacional David Lozano.
El 4 de mayo de 1839 se fundó en Lima el diario “El Comercio” los fundadores fueron Manuel Amunátegui y Alejandro Villota. Uno era chileno (nacido en Chillan en 1802) y el otro argentino (nacido en 1807). Ambos iniciaron su formación militar muy jóvenes (Amunátegui a los 13 y Villota a los 17 años). Uno luchó en el bando realista durante la época de la Independencia americana, el otro llegó con la expedición libertadora argentina. La historia los hizo enemigos, los años los convertiría en socios de una empresa periodística que ha llegado hasta nuestros días.
Antes de fundar “El Comercio” fundaron un periódico en Ayacucho “El Indígena” en 1825. En estos inciertos años estos dos socios y amigos probaron suerte en la minería de Cerro de Pasco y la industria. Sin embargo, su gran empresa sería de otra naturaleza.
Manuel Amunategui (Arriba), Alejandro Villota (Izquierda) fundadores de El Comercio y Manuel Carranza (Derecha)
Alberto Tauro del Pino ha señalado que El Comercio pudo aparecer porque las condiciones políticas y económicas del Perú se encontraban en un momento decisivo.
“Alentados por la promisora perspectiva que se abría ante el país, cuando quedó disuelta la Confederación Perú-Boliviana, Manuel Amunátegui y Alejandro Villota Formaron una sociedad destinada a promover la edición de El Comercio. Advirtieron que las luchas doctrinarias y caudillescas habían demostrado el fiasco de las intentonas enderezadas a modelar el nuevo estado según los esquemas de las teorías clásicas, y que gestaban capitulaciones y transacciones políticas para dar vida a una republica práctica”
Amunátegui y Villota no tuvieron suerte y regresaron a sus países. En 1837 Amunátegui regresó al Perú para combatir la Confederación Peruano-Boliviana, esos viajes fueron decisivos para su elección, en la Expedición Restauradora conoció a Ramón Castilla y otros caudillos y discutió con ellos sobre el futuro del nuevo Estado peruano.
Una vez disuelta la confederación, el 4 de mayo de 1839, apareció “El Comercio”. Allí se anunciaban los avisos de ingreso y salida de buques y avisos de los comercios de Lima. Fue un periódico de tendencia liberal, que promovió campañas a favor de la abolición del tributo indígena y la libertad de imprenta.
Cómo ha señalado Tauro del Pino “El contenido del periódico fue inicialmente muy modesto: información sumaria sobre llegadas y salida de barcos; noticias, limitadas a la transcripción textual de los documentos pertinentes, o de las publicaciones que las hubieran dado a conocer, y a una mención de ocurrencias anecdóticas o de interés general; comunicados o remitidos; y avisos”
El Comercio tuvo tres locales. El primer local se ubicaba en la “casa de la pila” en la calle del Arzobispo (actual calle al costado del arzobispado de Lima), la impresión estuvo a cargo del tipógrafo Mariano Gómez. En este lugar alquilado permanecieron cerca de un mes, luego se trasladaron a otro local en el número 63 de la calle San Pedro.
Finalmente se trasladaron a la calle de La Rifa número 68, casa alquilada al coronel retirado Francisco Pallardelli. Era una casa pequeña de una planta y un patio central donde se encontraba un árbol de pino.
En la puerta estaba el famoso jorobadito de El Comercio, su nombre era Manuel Salas, era el portero y mensajero del periódico. Fue uno de los personajes más pintorescos de Lima.
Ubicarse en la calle de la Rifa, le valdría más adelante el apelativo despectivo de la competencia que siempre lo llamó “el diario de la rifa”.
Así trascurrieron los primeros años del diario decano de la prensa nacional. En otra ocasión hablaremos de otros momentos importantes de la historia de este periódico.
FUENTES
PACHECO IBARRA, Juan José. Libertad de imprenta y prensa en Lima. 1884-1904. (en prensa)
TAURO DEL PINO, Alberto. Los orígenes.
LOPEZ MARTINEZ, Héctor. 150 años del diario “El Comercio”: 1839-1989.Lima: El Comercio, 1989
La primera portada (4 de mayo de 1839)
En el centro de la portada principal de la catedral de Lima, conocida como la “portada del perdón”, en la hornacina central se encuentra una escultura del Sagrado Corazón de Jesús.El corazón de Jesús era una advocación religiosa que rendía culto al corazón vivo de Jesús.
En el Perú la advocación fue promovida desde la época colonial y a fines del siglo XIX por la orden de los “Sagrados Corazones”. Este movimiento buscaba promover la paz, la unión y la moralidad en las familias. Rápidamente se difundió entre los hogares católicos, no había hogar de Lima que no tuviera un cuadro del corazón de Jesús.
Durante el segundo gobierno de Augusto B. Leguía se promovió la consagración del Perú al Corazón de Jesús.
Pedro Rama y Gamio hombre de confianza de Leguía, fue el principal impulsor de la iniciativa.
El 15 de mayo de 1923 el arzobispo de Lima, Emilio Lissón había decidido con el apoyo de varios obispos consagrar al Perú a la advocación del Sagrado Corazón de Jesús.
Esta acción fue vista por los grupos opositores al gobierno como una forma de explotar el sentimiento católico de los limeños para apoyar la relección de Leguía.
La escultura fue diseñada por Artemio Ocaña, gran escultor ancashino. La fundición se hizo en los talleres de la Escuela de artes y oficios. Estuvo bajo la dirección de Enrique San Román y el cincelador José A. Vallejo. Esta escultura fue hecha en cuatro o cinco piezas, tiene una altura de 3.30 metros.
Ensamblando la escultura en los talleres de la Escuela de Artes y Oficios (Foto: Mundial, 1923)
Las asociaciones católicas de Lima, en especial los “Caballeros del Sagrado Corazón de Jesús” se reunieron en su local, días antes, para asistir a la ceremonia religiosa del 23 de mayo.
Las protestas contra este evento no se hicieron esperar. El primero en iniciar una campaña contra la consagración fue Clemente Palma desde la revista “Variedades”. El hijo de Ricardo Palma advirtió sobre el grave peligro que este acto podría causar.
“No juguemos con fuego. Ese fuego de divino amor podría convertirse –reiteramos la palabra, porque sería herética- podría trocarlo el demonio, que siempre vela en los errores humanos, en fuego del infierno”. (Variedades, 19 de mayo de 1923)
Los que defendían la consagración dijeron que era algo bueno para el pueblo y no hacia daño a nadie, era una consagración religiosa, no un acto político. El Centro Católico y la Asociación de Jóvenes Católicos apoyaron la realización del evento.
El 23 de mayo de 1923 un grupo de manifestantes de la Federación de Estudiantes, la Federación Obrera y la Asociación cristiana de Jóvenes se reunieron en el patio de Letras de la casona de San Marcos. Allí Víctor Raúl Haya de la Torre y otros dirigentes estudiantiles y obreros firmaron una moción contra la Consagración del Perú al Corazón de Jesús. En su discurso se utilizó como punto principal de la protesta la defensa constitucional de la libertad de pensamiento que era afectada por esta acción religiosa.
Terminada la ceremonia una gran multitud sale de San Marcos en camino a la plaza mayor.
En la avenida Colmena el grupo se divide: una parte marchó por esta avenida y el otro se dirigió a la calle de los huérfanos (hoy jirón Azángaro). Allí se originó un tumulto donde la masa forcejea con la policía. Se escuchan disparos, los policías dispararon contra los manifestantes y estos arrojaron piedras y adoquines. Durante el tiroteo cayó el motorista Salomón Ponce. Según la versión de los manifestantes la policía utilizó la fuerza contra ellos. La policía dio otra versión donde denunció que un grupo de estudiantes que vivían cerca de la iglesia de los huérfanos habían subido a la torre de la iglesia y desde allí dispararon con revólveres a los policías que estaban bloqueando la calle. En el incidente también murieron el estudiante sanmarquino Manuel Alarcón Vidalón y cinco soldados.
Manuel Alarcón y Salomón Ponce
En la plaza Mayor, Haya de la Torre se encontró con el primer grupo de manifestantes y armó un “meeting” donde se dirigió al publico y denunció los hechos ocurridos.
Al día siguiente la Federación obrera decretó un paro general que fue acatado de manera parcial en Lima. Días después los cuerpos de Salomón Ponce y Manuel Alarcón fueron enterrados de manera multitudinaria en un claro desafío a la represión del gobierno.
Hornacina lista para colocar la escultura y consagrar al Perú al Sagrado Corazón. (Foto: Mundial 1923)
Frente a estos hechos, la Iglesia tuvo que suspender el acto de consagración. El 25 de mayo el Arzobispado de Lima publicó un decreto:
Considerando:
1. Que la proyectada consagración de la República al Sagrado Corazón de Jesús se ha convertido en arma para combatir al gobierno legítimamente establecido y contra las instituciones sociales;
2. Que la Iglesia tiene misión de paz y fraternidad;
3. Que el Gobierno, a quien se había invitado para solemnizar la ceremonia, no ha determinado nada aún.
Disponemos:
Suspéndase el acto de la Consagración de la República al Sagrado Corazón de Jesús.
Hágase saber.
Angulo, Canciller
El Arzobispo
Señor, de tu Divino Corazón
no es sangre que en tu mano ves:
sólo es la que en tu nombre y sin razón
se vertió el 23. (Variedades, 26 de mayo de 1923)
Esto calmó los ánimos de la población, pero puso en alerta a Leguía para tomar medidas más firmes contra sus enemigos políticos. Haya de la Torre fue encarcelado y mandado a la isla San Lorenzo; además se clausuraron las universidades populares y los locales obreros.
En Vitarte, la policía atacó a los obreros que planeaban marchar a Lima, allí murieron dos trabajadores.
Finalmente el gobierno envió al exilio a Víctor Raúl Haya de la Torre para evitar más protestas populares. Con este hecho, se iniciaba la vida política del futuro líder aprista.
La escultura del Sagrado Corazón de Jesús recién fue colocada el 16 de febrero de 1930 esto se hizo de manera silenciosa.
En 1954 se realizó la ceremonia religiosa postergada:
“Pasaron más de 30 años, hasta que por fin, el 12 de diciembre de 1954, al clausurarse en Lima el V Congreso Eucarístico Nacional, pudo realizarse la solemne Consagración del Perú. El Presidente de la República, Gral. Manuel A. Odría, ante más de doscientas mil personas, “señaló que las obras de los hombres se sucedían sobre el suelo de la Patria, [...] y que sólo la obra de Dios, la fe católica, había desafiado las fuerzas destructoras del tiempo. Por eso la fe católica había sido siempre profesada y defendida por el Gobierno Peruano y que ahora la confesaba públicamente”. (La devoción en el Perú al Sagrado Corazón de Jesús)
Desde entonces la escultura del corazón de Jesús ocupa su lugar en el centro de la portada de la catedral de Lima. A simple vista parece una escultura más, pero todos los sucesos ocurridos alrededor de este monumento nos habla de un momento importante en la historia peruana.
FUENTES
El Comercio
La Prensa
Mundial
Variedades
http://distritodeapata.blogspot.com/2007/06/salomn-ponce-ames-y-la-jornada-del-23.html
La devoción en el Perú al Sagrado Corazón de Jesús. http://www.fatima.org.pe/seccion-verarticulo-205.html
El Corazón de Jesús (Foto: Juan José Pacheco Ibarra)
Para Angélica Brañez.
En la sociedad limeña la influencia de las modas europeas llegó con fuerza durante la época del guano (1850-1872), en este momento se generó grandes cambios en la vida cotidiana y las costumbres limeñas.
Parte de estos cambios los podemos encontrar en la moda femenina. La llegada de las modas de Francia e Inglaterra fue cambiando la forma de vestir de las limeñas.
Poco a poco iba desapareciendo la saya y el manto, vestidos característicos de la tapada limeña, personaje femenino que había reinado durante la época colonial y que desde este momento se iba convirtiendo en un personaje casi fantasmal.
El cambio en la moda nos muestra no solo las influencias extranjeras en la vestimenta, sino también las pretensiones de una sociedad que iba modernizándose gracias a la riqueza del guano.
La crinolina fue un accesorio del vestido femenino que se puso de moda a mediados del siglo XIX, tuvo corta vida entre nuestras mujeres, sin embargo no deja de ser interesante.
Pero ¿Qué era la crinolina? Según la historiadora del vestido Angélica Brañez:
“Aparecida en 1856 fabricada al inicio de crin de caballo (de donde proviene el nombre), la crinolina no es otra cosa que una especie de enagua elaborada con aros de acero flexible o barba de ballena. El efecto causado por tal accesorio es el de una jaula, pues da la impresión de tener las piernas cautivas y libres al mismo tiempo.” (Brañez 40: 2004)
La crinolina era un accesorio que servía como soporte para los vestidos. En el Perú, esta moda se difundió rápidamente entre las limeñas.
La crinolina en Lima
La crinolina causó gran revuelo entre los limeños y limeñas, tan acostumbrados a ver vestidas a sus mujeres con la saya y manto ceñido a sus cuerpos. En una sociedad tradicional y casi ruralizada luego de la época de la independencia, la crinolina se presentaba como una vestimenta exuberante que rompía con lo tradicional.
Desde su llegada causó revuelo y fue muy criticada por la prensa y por los varones.
Pero ¿Por qué los hombres criticaban tanto el uso de estos vestidos?
La mayoría de críticas a la nueva moda de la crinolina se enfocaron en su falsedad. Este vestido disfrazaba la verdadera anatomía del cuerpo femenino:
“Currucos son unas crinolinas pequeñas que sirven para hacer creer a os incautos mancebos, que debajo de los manteles y primer bobo, llevan un promontorio de carne nalgatoria, cuyo peso puede subir á cuatro arrobas entre pulpa y pejerrey, cuando las mujeres conocemos, que son más flacas que un mono.- Puede decir en tono descompuesto y ademán violento, que somos unos mosones, unos cándidos, unos yuyones y cuantas majaderías sean bastantes á conjurar su cólera; pero mientras tanto, nosotros seremos infatigables en rechazar una moda que perjudica é incomoda a los hombres. Abandonar la crinolina y el curruco y quedaremos en paz, en armonía, como en tiempos no muy remotos. (La Zamacueca Política, Febrero 2, 1859)
En la prensa de Lima se cuestionó esta vestimenta, acusándola de ser una moda falsa y pretensiosa. En Europa la crinolina había sido considerada como una moda superflua e hipócrita que intentaba ocultar la condición social de las mujeres, era un vestido que buscaba las apariencias, el arribismo y el engaño social en medio de una sociedad modernizada por la revolución industrial y la restauración monárquica.
Brañez ha resaltado el carácter del vestido de esta época como parte de un momento de choque entre la sociedad conservadora y las tendencias liberales.
“La historia social del Segundo Imperio francés y la crinolina tienen en común la prosperidad, la extravagancia, la tendencia expansionista y la hipocresía. La prosperidad económica visualizada con lujosos vestidos recargados de detalles con aplicaciones costosas así como al número de trajes que podían ponerse en un solo día”. (BRAÑEZ 20: 2004)
Un vestido poco higiénico
Otra de las críticas que se hicieron a esta nueva moda fue que la crinolina era un vestido poco higiénico porque recogía el polvo de las calles, se ensuciaba fácilmente, su enorme volumen tropezaba con los obstáculos de las calles de Lima.
Era un vestido que podría causar problemas de salud, al igual que el corset que después se pondría de moda, porque oprimía el cuerpo femenino.
Se criticó que incluso algunas mujeres en avanzado estado de gestación usaron la crinolina, algo nunca visto, mostrando hasta que punto podía llegar la vanidad de las limeñas.
“Episodio crinolinico. Pasaban por el puente varias señoritas con crinolina al mismo tiempo que otra señora muy abanzada en su “estado interesante” quedaronse mirando atentamente a unas y otras varios muchachos que por ayí se hallaban, cuando de repente uno de ellos fijándose en la “interesante” esclamó: ¡gua, gua, gua! Mira Antuco como esa señorita se ha puesto su crinolina al revés, todo el bulto lo lleva para adelante.” (El Negro, Mayo 15, 1858)
Las críticas masculinas llegaron hasta la exageración al decir que la crinolina podía concentrar “miasmas” o gases putrefactos que eran insalubres.
Los últimos años de la crinolina
Al parecer las criticas y burlas de los varones hacia la crinolina y de algunas mujeres, su incomodidad y la llegada de nuevas modas de Europa fueron poniendo fin al reinado de la crinolina.
El uso de este vestido se había difundido gracias a la importación de los almacenes de Lima, donde hacia 1859 se comienza a rematar las crinolinas. La demanda de este producto fue tal que se llegó a fabricar crinolinas en el Perú.
Crinolinas patentadas (1858)
En la prensa de Lima nunca se cesó de atacar a las mujeres con crinolina. Un curioso “decreto” de 1854 publicado en el semanario Zamacueca Política dice a la letra:
DECRETO
Las misioneras de la Congregación de San Silverio y Anacleto, reunidas en sesión plena para deliberar sobre el modo de expulsar esa maldita invención de los aros o canastos que con furor han invadido el cuerpo de las niñas y señoras, con escándalo de la moral y con peligro inminente de la salud, y teniendo en consideración:
1º Que desde la fundación del mundo en ningún país se ha usado, plantarse debajo de las polleras armazones de alambre y barbas de ballena que hoy se conocen con el nombre de crinolinas.
2º Que solo á las figuras de cañas que se han exhibido en la plaza de Acho en las corridas de toros, se las ha visto con crinolina ó aro;
3º Que la moral pública rechaza vestidos que llaman la atención de los hombres y aumenta su curiosidad;
4º Que las paredes de las calles están descascarándose con el roce de las barbas y alambres, causando de este modo perjuicio al ornato de la ciudad;
5º Que los varones
Prefirieron morir en guillotina,
A ver deteriorándose sus calzones
A fuerza de los rudos encontrones
Que les hace sufrir la crinolina.
6º Que están espuestas las mujeres á que se les vea volar á manera de globo el día que sople un huracán fuerte.
7º Que el aire reconcentrado en tanta crinolina hace falta para disipar los miasmas; y
8º Que al sentarse las niñas dejan ver sus piernas, dando de este modo una alta idea de la poca honestidad que existe en este país.
DECRETAMOS
1. Se prohíbe en lo absoluto el uso de canastas ó armazones de barba y trapo llamados crinolinas por ser opuestos á la honestidad, a la salubridad pública y al ornato de la población.
2º A la persona que en el término de doce horas después de publicado el presente decreto se le encuentre con este ropaje, se le aplicará una esponja con gas y se le hará elevar por el término de una hora.
3º Todas las señoras que hubiesen ganado el jubileo con crinolina, tendrán que volverlo á ganar, presentándose en la iglesia con los fustanes que antes se usaban, no con los tales aros, que dicho se de paso, no son más que una tentación del diablo.
4º Los comerciantes que tengan polvorines de sotanas ó crinolinas, las entregaran al empresario de la plaza de Acho, en el perentorio término de veinticuatro horas;
5º Los que en termino fijado no de cumplimiento á lo prevenido en el artículo anterior sufrirán un anatema de la comunidad, y serán considerados como enemigos de las buenas costumbres y del bien de sus semejantes. (La Zamacueca Política. Enero 26, 1850)
Los tiempos de la crinolina han pasado, ahora las mujeres buscan un vestido que les de libertad. Ver la historia del vestido femenino y masculino nunca dejará de ser un tema interesante, pues la moda refleja en el fondo nuestras pretensiones sociales, lo que queremos ser ante los ojos de los demás.
FUENTES
BRAÑEZ, Angélica. “El vestido femenino limeño de élite durante la era del guano (1845-1878)”. Tesis de licenciatura. Facultad de Letras y Ciencias Humanas. UNMSM. 2004
DEL AGUILA, Alicia. Los Velos y las Pieles: Cuerpo, Género y Reordenamiento Social en el Perú Republicano. Lima: Instituto de Estudios Peruanos. 2003
El Comercio. 1857.
El Negro. Periódico climatérico y voluntarioso. 1859.
La Zamacueca Política. Bisemanario político. 1859.
La celebración del centenario de la Independencia peruana fue una fecha que dio impulso al embellecimiento de la ciudad. Las colonias extranjeras obsequiaron esculturas y monumentos para la capital del Perú por su aniversario.
También algunos municipios se sumaron a la celebración. En 1922 el Alcalde del Rímac, Armando Patiño Zamudio proyectó la construcción de un arco de estilo romano dedicado a los próceres de la Independencia.
Estuvo hecho de ladrillo, el proyecto original era bastante ambicioso.
“concretándonos al arco éste tiene como coronación el sol de los Incas en un diámetro de seis metros. En el extremo izquierdo y en la parte alta, el cuadro gráfico de la Batalla de Junín, trabajado en 4 por 2 m., tomado de la estatua de Bolívar. En la parte media y sobre el arco de la izquierda el busto de San Martin y el primer escudo que se dio al Perú. Sobre el arco pequeño de la izquierda el tual.
En la parte baja y entre dos arcos de la izquierda una placa de bronce con los nombres de los próceres de la batalla de Junín. A la derecha y en la misma ubicación, otra placa con los moldes de los de la batalla de Ayacucho.
En la cara posterior, en todo el ancho del Arco y haciendo pendent con las batallas de la cara anterior, la Jura de la Bandera (tomada del cuadro gráfico del salón de sesiones de la Cámara de diputados).
Debajo del anterior y haciendo también pendent con las figuras de la cara anterior, cuatro bustos de las figuras más resaltantes: Sucre, Gamarra, Córdova y Miller.
En la misma prolongación anterior y a los costados del arco, los bustos de Bolívar y La Mar.
Proyecto original
Entre los arcos y haciendo pendent a las placas anteriores, otras dos placas, llevando el de la derecha los nombres del Presidente de la República y Ministros de Estado y el de la izquierda los nombres de las Embajadas y Misiones extranjeras que concurrieron al Centenario” (Revista Mundial 1922)
Ese mismo año fue inaugurado, sin embargo, la obra no fue vista con agrado por la comunidad, muchos criticaron esta construcción pues consideraban que era de poca calidad en los acabados y rompía con la armonía de la alameda de los descalzos.
“El antiestético y pesado arco de ladrillo, que en mala hora fuera construido en los barrios bajo-pontinos, destruyendo la hermosa perspectiva de la Alameda de los Descalzos, y echando a perder la plausible obra restauradora llevada a cabo en ese paseo, por la misma Municipalidad autora de tan peregrina idea”. (Revista Variedades 1922)
En realidad, su ubicación no fue la mejor, pues estorbaba la entrada de la Alameda.
No tengo el dato exacto de la época en que desapareció este arco, sin embargo no deja de ser interesante. Un arco del triunfo desaparecido, al igual que los arcos del parque de la Exposición y las portadas de las murallas de Lima.
En proceso de construcción (1922)
Manuel Belisario Barriga nació en el Callao, el 25 de diciembre de 1860. En 1876 ingresó a la universidad de San Marcos donde cursó sucesivamente en las facultades de letras, ciencias, matemáticas, jurisprudencia y ciencias políticas. En 1878 obtuvo el bachiller en filosofía y letras. Posteriormente obtuvo la licenciatura y el doctorado.
Durante la guerra del Pacífico estuvo presente el 13 y 15 de enero de 1881 en las reservas.
Al iniciarse la campaña de la Breña acompañó a Cáceres y fue nombrado capitán de ingenieros.
Sin embargo, una vez restablecida la paz de Ancón en 1883 tomó partido por Iglesias y se dedicó al periodismo, fundando El Pueblo, periódico que contó con la subvención oficial del “Gobierno de Montán”. Asimismo desempeñó el cargo de auditor de guerra en ese gobierno (Agosto 1884). Integró la Asamblea Constituyente donde fue diputado por Azángaro. (1884 y 1885). A la caída de Iglesias se retiró a la vida privada.
En 1893 fundó el semanario La Tunda, desde donde denunciaba en sus editoriales una campaña de ataques contra su persona, los cuáles tendrían como autor intelectual al General Cáceres.
“Se me dice que el General Cáceres ha comisionado á ocho ó diez bribones para que me ataquen traidoramente. Se me agrega que han gratificado con S. 50 á cada uno de ellos, y que los capitanea un moreno sirviente suyo á quien se conoce por el sobrenombre de cuyuco.
Y me consta que esta partida trata empeñosamente de llenar su cometido... creo esto y mucho más de D. Andrés Avelino Cáceres, a quién desprecio profundamente hace diez años; y si ocupo la atención de mis lectores con estas líneas, es para que me extremen que el mejor castigo debidamente á cualquiera o varios miserables seides del gran traidor”. M. B. Barriga. (La Tunda, febrero 25, 1893)
En marzo de 1893 un grupo de caceristas asaltó la imprenta de La Voce d’ Italia lugar donde se imprimía La Tunda.
“En momentos que entraba la prensa ‘La Tunda’ correspondiente á ayer, nuestra imprenta fue acometida por los miembros del club de franqueadores en número de sesenta á 80, multitud abigarrada que esgrimía garrotes y á la cual encabezaba un grupo formado por un comandante indefinido de dudosos antecedentes que responde al apellido de Rodríguez, otro cuyo nombre se nos escapa.
Estos desgraciados á quienes el alcohol había fanatizado, maltrataron á los empleados de la oficina, robaron el dinero que hallaron a mano, vivando a Cáceres (nunca más oportunamente vivado) destrozaron la imprenta empastelando los tipos y fueron hasta disparar los revolvers de que se hallaban provistos, sobre la persona del Dr. Sequi dueño de la Imprenta y demás que lo acompañaban. (La Tunda, abril 16, 1893)
La Tunda denunció que este ataque fue encabezado por un comandante indefinido apellidado Rodríguez y otro Fabio Cruzetta, Tomás Courret, Thol.
El Dr. Barriga se salvó pues había salido momentos antes del atentado.
Manuel Belisario Barriga fue atacado por una veintena de hombres que le dispararon el 3 de junio de 1893 a la 1:30 a.m.
“Durante las primeras horas del sábado 3 del actual circulaba con marcada insistencia la noticia de que en esa noche sería atacada la imprenta donde se edita mi semanario, destruida la tirada i victimado su director; con cuyo objeto se repartían en los portales; calle de palacio, por don Eulogio Zavala, Miguel Silva Arriaga y otros, la hoja impresa que acompaño, suscrita por 24 individuos, entre los que figura el mismo Silva Arriaga.
Con efecto, como los asaltantes advirtiesen que a prima noche, me encontraba yo en la imprenta del señor Solís, Plazuela de Santo Tomás, i presumiesen, sin fundamento, que de allí debería salir mi referido semanario, comenzaron a reunirse y se distribuyeron en las calles adyacentes de dicha imprenta, acechando mi salida la que por prudencia retardé hasta una hora en la que ya me fue necesario abandonar aquel local.
Dirigíame, pues a la 1 y media más o menos, de la mañana de ayer, por la calle de Santo Tomás, cuando antes de llegar a la esquina del Lechugal, fuí atacado por una treintena de hombres armados, que dispararon sobre mí más de cincuenta tiros de revolver, habiendo tenido que luchar cuerpo a cuerpo, con uno de los asaltantes que de improviso i favorecido por la oscuridad de la noche, logró cogerme del chaleco i cadena del reloj amartillando su revolver casi sobre mi frente; peligro inminente del que pude salvar por haber, con toda presteza, descargado un golpe contundente sobre la cabeza de mi agresor, que, atolondrado ya, emprendió la fuga, sin haber logrado disparar su arma sobre mí, como lo intentara al principio.
Todo esto fue realizado en menos tiempo del que he empleado para referirlos i sin que los demás asaltantes hubiesen cesado, desde su primer ataque de hacer fuego sobre mí.
Una vez que hube logrado frustrar el plan homicida de mis adversarios, me retiré del teatro del suceso.”
En su denuncia da una lista de atacantes: Humberto Torres, Adam E. del Solar, Felipe Cayo, Carlos Varillas, Benjamín Pitot, Jesús Balarezo, Gustavo Angulo, Guillermo Larrabure, Ciriaco Aguirre, Máximo Salazar, Bernardino Bustos, Pedro Sosa, José A. Cuadra, Eusebio Mansilla, David Sialer, Froilán Andrade, Enrique Pagador, Luis Aragón, Luciano Cornejo, Miguel Silva Arriaga i N.A. Zúñiga.
Inmediatamente la reacción de la prensa opositora fue culpar a Cáceres del ataque.
Según informa La Voz del Pueblo este ataque habría sido dirigido en un inicio contra la imprenta de Francisco Solís.
“Nosotros tuvimos anticipadamente noticias de ese lucrativo proyecto pero despreciamos todos los avisos, suponiéndolos infundados. Jamás supusimos que siendo del dominio público el intento criminal de los flanqueadores, la policía no hiciera nada para impedirlo”.
“El centro de los asaltantes fue la plomería de Belisario Frenches, situada en el costado de Santo Tomás. N. 12
Conocedores de que la imprenta del Sr. Solís estaba defendida por sus operarios, se reunieron los malhechores cambiando de táctica para atacar traidoramente al Director de “La Tunda”. (La Voz del Pueblo, junio 5, 1893)
El 15 de junio se repitió otro atentado contra el doctor Barriga, según se informó, fueron tres tipos con revolver quienes dispararon contra el director de La Tunda, cuando éste salía de la prefectura, a donde había sido llamado por el Intendente. Barriga ágilmente se puso a buen resguardo y se defendió. Los pistoleros se dieron a la fuga por el actual jirón de la unión, en la persecución fueron heridos de bala cuatro agentes de policía. Dos de los tres atacantes lograron escapar, uno fue capturado, se trataba de un ex policía que perteneció al batallón de los "Húsares de Junín".
En 1893 Manuel Belisario Barriga sufrió todo tipo de ataques por parte de la prensa constitucional y atentados contra su vida, fue encarcelado dos veces, fue denunciado por el agente fiscal en varias oportunidades. Pero 1893 concluiría con un nuevo atentado el 27 de noviembre, donde una vez más Barriga se salvó de la muerte.
¿Qué sucedió con el Dr. Barriga después? Se podría escribir un libro sobre la vida de este periodista. Durante 1893 contó con la simpatía del pueblo, quienes vieron en el Dr. Barriga un periodista valiente de oposición. Entre sus aventuras se ha llegado a contar que escapó de sus enemigos disfrazándose de mujer.
Manuel Belisario Barriga en una caricatura de el semanario El Leguito Frai José (1893)
Su semanario La Tunda fue uno de los más atacados por los grupos afiliados al Partido Constitucional y también por el Gobierno de Cáceres. Sin embargo esto no afectó en nada su prestigio y su éxito en ventas, convirtiéndose en ese tiempo en el semanario de mayor tiraje y ventas de la prensa limeña.
Durante los ataques contra La Voce d’ Italia una multitud de simpatizantes llegó a proclamarlo como futuro Presidente del Perú. Su biografía publicada por La Tunda llegó a ser un éxito de ventas y fue prohibida por las autoridades policiales por incitar al orden.
No cabe duda que La Tunda fue el semanario más influyente en Lima de esos años. Se intentó de todo para callar las críticas de Barriga contra el Gobierno. Incluso, la prensa satírica cacerista dirigió todos sus ataques contra La Tunda. Se intentó incluso sin éxito falsificarla.
Esta maniobra fue denunciada por Manuel Belisario Barriga en 1893, La Tunda apócrifa o falsa Tunda (aparecida el 8 de abril), era un semanario editado bajo el mismo nombre para confundir al público, ésta se imprimía en los talleres de la imprenta “La Equitativa” dirigido por Clorinda Matto de Turner, abierta partidaria del Partido Constitucional.
“La Tunda se ha presentado ante el juez de primera instancia doctor Morote, demandando 5000 soles por daños y perjuicios, al editor de otro periódico publicado en la imprenta “La Equitativa” que ha visto últimamente la luz con el nombre de La Tunda también. (El Comercio, abril 13, 1893)
Por esta razón Barriga denunció y entabló una demanda por daños y perjuicios. Sin embargo, éste no fue el único caso en que se intentó por todos los medios desaparecer a La Tunda, aparecerían luego otros semanarios intentando hacerle frente: La falsa Tunda y la Contra Tunda.
Finalmente Manuel Belisario Barriga sería encarcelado varias veces por sus excesos en medio de una coyuntura que buscó silenciar a la prensa satírica después del 22 de junio de 1893.
El Doctor Barriga escapó de la cárcel y se fue a Chile donde se encontraba Piérola, más adelante regresaría con este caudillo en 1895 año donde retomaría la publicación de La Tunda.
Nuevamente fue perseguido por el gobierno de Nicolás de Piérola, el Dr. Barriga siempre fue un personaje incomodo para muchos gobiernos, sin embargo se ha llegado a decir alguna vez que fue un convenido y que su pluma se vendía al gobierno de turno.
Manuel Zanutelli alguna vez recogió una leyenda urbana acerca de la reconciliación entre Manuel Barriga y Andrés A. Cáceres.
Según esta historia Barriga visitó a Cáceres en su casa en 1911. “Se presentó a las once de la mañana y el general después de conversar con sus hombres de confianza lo hizo pasar. Quienes lo habían visto llegar sabían de quién se trataba, era “el de la Tunda”. Después se supo que a cambio de información de carácter político había solicitado apoyo para “su candidatura a una de las diputaciones por Lima o cualesquiera otra provincia y recomendara su nombre al Partido Constitucional”. ZANUTELLI 2005: 53
Sin duda, la personalidad de Manuel B. Barriga marcó una época del periodismo de la antigua escuela. En esta nota he querido recordar a un polémico periodista, olvidado por la historia de la prensa peruana, su vida nos muestra las luchas políticas que se dieron en el campo de la prensa. Definitivamente, falta aún mucho por investigar.
FUENTES
PACHECO IBARRA, Juan José. Libertad de imprenta y prensa en Lima. 1884-1904. (en prensa)
ZANUTELLI, Manuel. Periodistas peruanos del siglo XIX. Lima: Universidad de San Martín de Porres. 2005