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La Asociación Provincial de Poetas de Ferreñafe se complace en invitar a la comunidad lambayecana y ferreñafana al RECITAL POÉTICO-MUSICAL para celebrar el "DÍA DEL POETA PERUANO".
DÍA : SÁBADO 13 DE ABRIL
HORA :7:30 PM
LOCAL : AUDITORIO DE LA MUNICIPALIDAD DE FERREÑAFE.
Los esperamos a todos ustedes para deleitarnos con la participación de jóvenes declamadores e interpretes de canciones, de grandes bailarines, será una noche de fiesta para celebrar nuestro día.
A nuestros seguidores les regalamos una creación poética de nuestra asociada Matilde Mesones Montaño.
LOA AL POETA Matilde Mesones MontañoPoeta,Ser de naturaleza sublime
sientes en tus venas el dolor ajeno;
auto forjado en las inclemencias de la Nada
flagelado por los rigores del Todo,
a veces gigante, a veces pequeño
nunca comprendido, siempre marginado
trejo en las batallas del día a día
guerrero incansable en las lides del amor.
Tan grande es tu dicha como tu sufrimiento
porque tienes el don de la hipersensibilidad.
Desde tiempos remotos
atrapas la belleza en tus palabras
alzas tu voz de protesta a los cuatro vientos,
intensificas la dicha y la pasión
en los corazones afligidos y sedientos de amor .
Juglar suspendido en el tiempo,
son tus versos cantos de esperanza
con la que los amantes propician un idilio
o sucumben a las llamas de la pasión.
Con tus odas alimentas al soldado en la guerra
o propugnas la paz entre naciones enemigas.
Poeta,
El alma del pueblo se alumbra
del fuego fraterno que brota de tu pecho,
el caminante halla en tus versos
la razón de su eterna caminata
y la historia rebusca en tu pluma
los hechos que dejarán huella eterna.
Posees la gracia privilegiada
de contar tu verdad como ajena
y la, de otros ,como tu propia historia
o entremezclar ambas magistralmente,
ocasionando que mil locuras corran por la mente
de los lectores que se identifican con ellas
haciendo que el amante con febril euforia
añore a su amada en luna llena
o muera al verla por otro cortejada.
Poeta,
Comprometido social, amante imperecedero
luchador de masas, admirador de la belleza.
Nunca declines en tu sagrada misión
de ser parte de la historia de los pueblos
porque sin ti, los acontecimientos
que discurren a través de los siglos
serían contados de manera incompleta
tergiversados o sutilmente manipulados.
Tu misión es sagrada como fue la de Cristo;
ambos fueron incomprendidos; sin embargo,
La doctrina de “El” por “divina”
ha llegado a ser universalmente aceptada
y la tuya por “humana” va ganando espacios
en todos los confines y en todos los rincones
gracias al esfuerzo de hombres y mujeres
que dejando tirones de su propias vidas
han revalorado tu insigne e inmortal obra.
¡Salud! Poeta , por tu día y por tu Gloria.
Por Willaim Smith
Héctor Manuel Mesta Samamé (Ferreñafe, 1973) es un adulto con un corazón de niño. O, lo que sería casi igual, un niño en el corazón de un adulto: un espíritu joven, piadoso y benéfico que siente un intenso amor por la humanidad y la vida; por eso, su cuento Corazón de niño es, precisamente, aquella manifestación del amor de Héctor Manuel por el género humano, expuesto en una historia contada con copioso dramatismo, profundo sentido social y a través de ciertos hechos y personajes que nos presentan una realidad cruel e inicua, pero, donde, también, se terminará imponiendo la esperanza, la justicia, la voluntad de Dios y el premio de la vida más allá de la muerte, como una recompensa por el sufrimiento, el dolor y la fe.
Corazón de niño, es un cuento realista -breve, sencillo, apasionado- que posee su mejor virtud en la propia historia que narra y, naturalmente, en la técnica eminentemente dialogante con la cual se desenvuelve. Estas son las dos unidades elucidarias del cuento de nuestro joven narrador: por un lado, la historia del niño que sufre, crece y termina venciendo la adversidad, en una lucha dura y constante frente a las vicisitudes familiares y sociales en general; y, por otro lado, aquella resonancia dialogizante, que nos narra la historia a través de la plática, la confesión, las reflexiones de sus hablantes, en un decir desde el corazón de un niño, y que nos envuelve entre sus voces y nos conmueve con su cargado dramatismo e intensa adhesión humana.
En Corazón de niño hay un hermoso mensaje de solidaridad con el hombre de hoy, y una inquieta preocupación por los problemas coyunturales de la sociedad postmoderna. Por eso, este cuento, es objetivista y neonaturalista, y nos muestra, con absoluta claridad, la censura de su autor a los trastornos sociales que dañan al hombre y afectan, sobre todo, a la niñez y la familia. Héctor Manuel Mesta está en contra de la pobreza, el dolor y la muerte, por eso su narrativa se afana en censurarlos, y, lo hace, contraponiéndolos a los valores del amor, la verdad y la justicia terrenal y divina. El personaje del niño le sirve al autor para denunciar la injusticia social, para mostrarnos ese mundo cuya realidad -ignominiosa y atroz- termina por liquidar al ser humano; por lo tanto, la tendencia de su obra, por su propia temática y estilo, es subjetivista, realista y hasta neonaturalista, en virtud de su prueba de una ficción de enérgico realismo sociológico.
Por otro lado, Corazón de niño, presenta una interesante técnica dialógica, que se despliega a través de un juego de voces y acentos verbales que dinamizan y aligeran el relato. Al diálogo debe, el cuento de Mesta Samamé, su mejor propósito, cuál es, comunicar no solamente la ideológica de los personajes, sino, también, ambientar de aquel panorama de inclemente realidad social, para la perspectiva el lector; pero, sobre todo, el diálogo -el coloquio, lo conversacional, aquel balbucir de voces y sensaciones-, permiten conformar, organizar, concordar -narracionalmente hablando-, el contenido temático de la obra. Lo diálogico, el constante parlamento y conciliábulo de sus personajes, constituyen el mejor talento que el joven narrador presenta en su cuento Corazón de niño, por medio de aquel, Mesta Samamé, nos demuestra su perspicaz estilo de contar, que, pensamos, le augura un indudable oficio de fabulador de historias.
La Asociación Provincial de Poetas de Ferreñafe se complace en invitar a la comunidad ferreñafana, regional y nacional a la presentación de dos publicaciones literarias para:
Día : Sábado 16 de marzo de 2013
Hora : 7:30 pm
Lugar : Salón de actos de la Municipalidad de Ferreñafe.
Publicaciones: Libro "Corazón de Niño" de Héctor Mesta Samamé y Libro de cuentos "La cuchara de papá" de Dandy Berrú Cubas, ganador del Premio "Horacio Zevallos 2012", organizado por la Derrama Magisterial.
Por César Solís Fuentes
Ya mis tardes no son adolescentes ni mis noches las de un jovenzuelo jugando a ser bohemio de antología, tirando sus pocas monedas al azar del infortunio.
Del amanecer importa este que me concede la vida, pues los otros son tantos -pero tantos- que dan cercanía a la muerte paulatina e inexpugnablemente.
Ya amontoné mis frustraciones y las introduje en un sobre de manila, sin rúbrica la carta tiene como destinatario la soledad y en su diminuta estampilla apenas se ven unas chapas de cerveza ¿remitente? un iluso que fumó en un atardecer cualquiera un cigarrillo, el ultimo de su larga espera.Nunca llegó su Musa inspiradora, que lo extasiase y en esplendoroso frenesí crear losmás hermosos poemas del alma,en el sobre,de los viejos amores introdujo un certificado viril y una postal navideña que dejó una colegiala,arrojó al mar del olvido el bonito rostro de aquella mujerzuela de los besos ebrios y barbarismos repugnantes.
Me niego ser corcel de justicieros menos aún de bandidos.Tampoco jinete de hipódromo casi siempre en el anonimato. No me interesa si la soledad tampoco comprende, al fin y al cabo nunca contesta las cartas al punto que dejarán de escribirle,o tal vez sí, jamás una como esta sinigual y triste, la última.
Hoy quiero ser el poeta del pueblo se lee en algunos de sus amplios renglones,Quiero ser capitán en mi mundo imaginario,dirigiendo un ejército invisible e indivisible aunque para el vulgo esté completamente solo y el vozarrón perverso suelte la carcajada inútil,no importa,duele más deducir que el falso erudito acomode sus almohadas más tranquilo ignorando que solo comparativamente sus logros son significativos, sin quien compararse,es solo en el fondo quimera, vanidad,golpe de suerte y traición, y siempre para sufrir como todo el mundo,pues siempre habrá un eslabón perdido o un bohemio sin fe tanto en las torres de marfil como en los arrabales.Una noche ridícula y otra elegante. Lo importante, lo ignoramos tantas veces,no es el tiempo que nos queda sino lo que hacemos con él,acentuando gratitud por lo que quisimos y tenemos,y resignación cuando concluimos que no todo alcanzamos por el simple hecho de haberlo soñado.La soledad solo es un pasatiempo de los poetas,y la carta una simple quimera.
Ferreñafe, 28 de Febrero del 2,013.
NOSTALGIA DE OCTUBRE
Por William Piscoya Chicoma
Matilde Mesones Montaño (Ferreñafe, 1965), es autora de tres antologías poéticas: Trinos y aleteos de chilalos (Lima, 1996), Recetarios de luceros (Lima, 2000) y Al pie de la gallarda rosa-Antología poética familiar (Ferreñafe, 2007), y acaba de publicar Nostalgia de octubre (Serie Nueva Poesía Ferreñafana, 2012), un libro-ofrenda, un acto de entrega de un ofrecimiento, la cancelación espiritual del tributo de amor que, Matilde Mesones, devuelve a su inolvidable y reverenciado padre, y, por supuesto, de una especial trascendencia para la primordial carrera literaria de la jurista y poeta, y de igual importancia para el desarrollo del contexto de la poesía ferreñafana y lambayecana en general. El libro -primer individual de nuestra poeta- consta de cincuenta y un poemas agrupados en cuatro grandes partes o capítulos.
I EL CANTO DE LAS MUSAS Y OTROS POEMAS: LA TENDENCIA INTELECTUALISTA
Presenta los iniciales versos de Matilde Mesones, aparecidos en trípticos y otras plaquetas universitarias, y su ya lejano El canto de las musas -suerte de poema-registro-exploración-, refinado, detallista, de la profusa especie divina grecorromana-, y donde ya se descubre la pluralidad temática y el modo cultista de su poesía, enmarcada dentro de un estilo castizamente neoclásico. Ya en propio El canto de las musas -poema-símbolo de esta fase poética de Matilde Mesones- se advierte la tendencia intelectualista, a través de la recreación de la mitología griega y latina, y la afirmación de una forma clásica en su construcción y técnicas estilísticas: “Del pecho de las musas brota un canto/y tañe su lira el mancebo Lino/risas, juegos, néctares y vinos/que enjuagan y liban las Diosas del Encanto/Clío relata amores en su historia:/Céfalo y Pocris, Ariadna y Teseo/que Mnemosine guarda en su memoria/y Calíope invoca de la épica el deseo./Cine su corona, suenan las trompetas/Paris y Helena : Troya, la guerra completa./De Urania besos de nácar brillan en el cielo/trazando el compás de la vida en su vuelo./Abrid paso a Erato los poetas/deidad lírica, princesa de rosas,/una de las nueve, pero la más hermosa/que aviva el arco de Eros sus saetas./Cantó Orfeo a Eurídice su música divina/que Euterpe con su flauta acompañaba/Zeus, padre de esta musa serafina/soberbio en el Olimpo la escuchaba./Vistan de luto los amores/cantando tragedias Melpómene viene/Aeda, vistes de negro los temores/y clavas el puñal donde conviene/Pero, alegría a los furtivos corazones/Polimnia en sus himnos os recuerda/Talía aparece entre telones/y la comedia se mece de una cuerda./Ahora la danza al canto acompaña/la belleza de Terpsícore se baña/cadenciosa entre sonrisas y coros./¡Salve! ¡Oh! Musas, en cálices de oro.”.
II A LA MEMORIA DE MI PADRE: LA MELANCOLÍA POR LA AUSENCIA Y LA RECORDACIÓNContiene, como una dualidad intrínseca, la contemplación y nostalgia por la figura de un padre -aunque fallecido ya- idolatrado, por eso jamás disoluto, y la expectativa por el misterio de la existencia y la muerte asociada a una profunda fe en Dios y a la convicción en la transmutación de las almas, es decir, en la vida después de la muerte, como el cumplimiento de la promesa del dogma judeo-cristiano. En A mi padre ausente -soneto que ha de inaugurar la serie de poesías ofrecidas a su antecesor-, la melancolía por la ausencia y la recordación constante de la imagen paterna está rodeada, como es natural, del ambiente del hogar: “La casa familiar parece tan vacía,/ pero tu recuerdo camina por la estancia,/ la silla de la esquina, el café caliente/ y el desayuno servido para el padre ausente.”; pero, no sólo es una estricta evocación lastimera, sino es, también, una confirmación de permanencia de la espiritualidad del ausente en la espiritualidad de la poeta, en los suyos y hasta en los elementos físicos del entorno doméstico: “Hace un año que te fuiste, padre querido,/ pero tu presencia sigue tan latente,/ tu sonrisa amplia sigue en mi mente,/ estás a mi lado aunque te hayas ido./ A todos nosotros cuidas con esmero/ y aunque el mundo gire sin rumbo, sin dueño,/ yo no tengo miedo y a la adversidad supero.”; y, en última instancia, nuestra poeta instituye, a su padre fallecido, la naturaleza de guardián celestial, de custodio incorpóreo, de vigilante etéreo, representación que ha de desarrollar, posterior y ampliamente, en sus subsiguientes textos: “Eres el guardián de todos nuestros sueños,/ te sentimos vivo aunque estés ausente:/ ¡Siempre tan cercano!, ¡Siempre tan presente!.”; en Espérame en lo ignoto, Matilde Mesones, empieza enunciando, elegíacamente -como en un canto- , el rapto por la muerte del padre querido, y confesando su propia zozobra y estado errático: “La muerte me arrebató tu mirada de miel/ tu abrazo cálido y sincero, tu amor infinito./ Uno de mis motivos para seguir viviendo/ eras tú, padre querido./ Luego de tu partida terrenal/ me siento vacía, sola sin derrotero seguro.”; igualmente, ante su incomprensión por la fatalidad que le impone el destino y en medio del abatimiento y la desolación, continúa: “Las Parcas indolentes/ adelantaron tu viaje/ cuando tus maletas no estaban listas/ para viajar a esa región sin tiempo ni espacio./ Te extraño tanto/ porque soy parte de tu corazón/ porque heredé de ti/ el espíritu soñador de los errantes quijotes/ la pasión por las historias épicas/ la lucha por un ideal/ la fuerza telúrica y misteriosa…”; para desplegar, luego de un juego de felices metáforas, sus ansias de permanecer en la continuación relacional padre-hijo, protector-protegido, guía-guiado: “Tu velero ha partido sin retorno/ a ese mundo mágico y eterno/ navegando por los mares de lo ignoto./ El mío se quedó anclado en el Mar de los Sargazos/ esperando una estrella que me guíe hasta tus pasos.”; y para, finalmente, presentar su categórica confianza en la vida ultraterrena y el ansiado reencuentro con el ente de su amor, como fin fundamental y corolario absoluto de su propia existencia: “Algún día en el Océano de la Inmensidad/ nos volveremos a encontrar/ volverás a decirme frases lindas/ y arrullarme con historias de fantasía./ Ya no habrá tiempo ni distancia/ sólo una paz infinita./ Hasta entonces, padre querido,/ y conduce desde el cielo mis huellas sin camino.”.
III DE ILUSIONES Y DESVARÍOS: EL ÍMPETU ÉPICAMENTE APASIONADO
Muestra la construcción de una poesía forjada en la purificación del amor, que se torna, unas veces, afligida por el agravio o la no correspondencia amorosa, y, otras, prodigiosamente ardorosa y vehemente. En esta otra dinámica, la poesía de Matilde Mesones, hasta ciertos momentos dolorida y sumisa, alcanza, distintamente, frecuencias de un desencadenado apasionamiento que nos transfiere un amor llevado, muchas veces, hasta el arrojo y la heroicidad; por ejemplo, en No podré olvidarte -otra vez un soneto tradicional, que prueba la organización y el carácter clásico de la escritura- se presenta a un amor inicial, originario, que aún todavía siendo o ya dejado de ser, es inolvidable, es inmenso: “No podré olvidarte a pesar mío/ y estarán en mi recuerdo dondequiera,/ ¿quién olvida la primera lluvia del estío,/ la primera flor al florecer la primavera? (…) Nunca se olvida la ilusión primera/ en un instante eterno el primer beso,/ jamás he de olvidarte aunque yo quiera,/ jamás, ni con la muerte… ni con eso.”; sin embargo, ya en el poema Hoy y mañana, aquel amor inaugural y hasta entonces sutil y límpido, se convierte en una conmoción de amargura y abandono, que llevan a la amante a la confusión, el devaneo y el encono: “Mañana lloraré por ti amargamente/ al haberme abandonado sin motivo,/ te arrancaré por siempre de mi mente,/ desorientada sin saber si muero o vivo./ Hoy con mil sonrisas quiero festejar/ el recuerdo del amor que sentí mío/ al punto de llevarme al desvarió/ como una barca errante en alta mar.”; igualmente, en Esa soy yo, nuestra poeta devela, ante el desamor y la distancia, su estado de espera, su condición de esperanzada, de irresolución general: “¡Esa soy yo!: la que no se cansa de esperar/, la que se levanta de cada caída/ y aprende de cada latigazo;/ la que tiene curtido el cuerpo,/ pero conserva sensible el alma;/ la que sigue esperando no sé a quién/ para vivir ya no sé qué,/ peregrina que continúa caminando…”; y, después, paradójicamente, en Sólo te pido un día, a ese mismo amor, originario y cristalino, luego afligido y renunciado, demanda: “… un día para llorar en tu regazo/ mis penas e infortunios y confesarte que te extraño,/sólo te pido un día para reclamar tu inclemencia, tu desdén./ Sólo te pido un día apenas, un día, amor mío,/ para ser feliz a tu lado, después …/ seguir muriendo el resto de mi vida…”. Pero, es en Respuesta a la Canción de la espera -estupendo homenaje a José Ángel Buesa, el gran autor cubano-, donde el mejor lirismo y estilo de Mesones Montaño, aparecen con ese ímpetu épicamente apasionado, que la denotan como la poetisa de supremacía de la nueva poesía ferreñafana: “Comprendo que esta espera te lleve al desvarío/ que el tiempo pase y tú ya sientas frío/pero debo borrar las huellas del pasado/el yugo opresor de un amor equivocado./Espérame en el recodo de un acantilado/en la noche infinita de un cielo estrellado/en la tímida sombra de un árbol añejo/en el puente silencioso o en el caminito viejo./Llegare sonriente como un mar en calma/para amarte con el resto de esta pobre alma/espérame convencido, no lo dudes más/estaremos juntos para separarnos jamás.”.
IV HOMENAJES: “CUANDO BEBAS AGUA, RECUERDA LA FUENTE”
Presenta once poemas afectivos y dedicados a distintas personalidades que, en algún momento, mantuvieron una gravitación e influencia en la vida de la poeta. Constituye un acatamiento del proverbio ancestral: cuando bebas agua, recuerda la fuente. Es decir, son textos donde, una vez más, Matilde Mesones demuestra su profunda sensibilidad humana y lírica, así como su admiración por la sencillez y la adhesión fraternal. En este segmento de Nostalgia de octubre, la poesía se aleja del intelectualismo, de la ofrenda al padre y la pasión amorosa, para ensayar otro tipo de ofrecimiento, otra forma de retribución espiritual del tributo de amor, y que linda con la gratitud -Madre-, la admiración -A la memoria de Luis Abelardo Núñez- el mimo fraternal -A mamá Juanita-; tal vez, por la sencillez de su lenguaje, la conmoción de su tristeza y la idealización de la niña angelical- María Grazzia sea, del conjunto de este capítulo, el más afable y sublime: “María Grazzia, María Grazzia/cantan celestes querubines,/un angelito terrenal/subió a los cielos/almita pura, de ojitos bellos/flor lozana y perfumada/que ahora adorna el Jardín de Dios./No llores, mamá, no llores papá/la Virgen está conmigo/Jesús estrecha mi mano/y desde mi nuevo hogar/cual lucero refulgente/daré luz a los corazones/para que encuentren el camino/que los conduzca al Señor./ María Grazzia, María Grazzia/niña hermosa, dulce azucena/Dios te escogió entre muchos/para ser guía y camino /de perdidos caminantes/que buscan consuelo y paz /Todos te recordarán/por tu sencillez y bondad/el deporte era tu emblema/la amistad, tu gran virtud/Niña hermosa, dulce azucena/dejas un vació muy grande/que sólo Dios sabrá llenar./los designios divinos/a veces son pruebas muy duras/Él sabrá darles consuelo/a tus padres y parientes./Niña hermosa, sólo duermes/tu alma ha trascendido el umbral/de lo Ignoto y de lo Eterno./María Grazzia, María Grazzia/cantan los ángeles del Cielo/tu nívea sonrisa/será bandera de paz/tu inocencia,/fuente inagotable/para los sedientos de Fe/María Grazzia, María Grazzia/pañuelos blancos se elevan/cual bandada de palomas./Descansa en paz, niña hermosa/y desde tu mágica morada/bendice a tu tierra natal./Todos te recordaremos/florecilla de bondad.
(In Memorian)
Matilde Mesones Montaño
Otra alma buena asciende al cielo
Ronald Bustamante, elegido de Dios
tu familia llora tu partida
tus amigos musitan un adiós
¿por qué tan pronto se apagó tu vida?
Tan llena de sueños, tan llena de amor
únicamente tú lo sabes, Señor
designios divinos que causan dolor.
Desde muy joven te esforzaste
por alcanzar un Ideal
luchador a carta cabal
con tu sonrisa al viento
y tus ansias de explorar
viajaste lejos para triunfar
regresaste a tu pueblo
dispuesto a cosechar
el fruto de tu trabajo
con tu empresa “BUSCAR”.
Siempre entusiasta y alegre
optimista y carismático
tu mirada reflejando paz
buen hijo, buen hermano
padre cariñoso y ejemplar.
Tu lema “el trabajo”
tu arma “ la constancia”
tu ejemplo “la bondad”
Guerrero infatigable
diste dura batalla
a la enfermedad
la parca muerte no logró ganar
tu cuerpo fue vencido
pero tu alma se coronó de estrellas
reluces en el firmamento
presente en todo momento
Jamás te podremos olvidar.
Allá en el cielo harás gran fiesta
decorarás con guirnaldas y azucenas
el aposento de Dios
y con música de querubines
le rendirás pleitesía.
Ronald, gran amigo
La virgen te abrirá los brazos
te guardará en su regazo.
Desde lo alto velarás por todos
tu sonrisa será esperanza
y tu recuerdo, camino seguro
para llegar al Cielo.
Te adelantaste tan sólo
te seguimos cuesta atrás
tu empeñosa obra continúa
tu legado será infinito
acá quedan tus retoños
que seguirán tus pasos
unidos en un abrazo
tus padres y hermanos
unidos como tú anhelabas.
viviendo en concordia y paz.
Sarita , enjuga tus lágrimas
tu hijo adorado ha sido elevado
al cielo cerquita de Dios
convertido en Angel traspasará
las fronteras de la Muerte.
Será antorcha reluciente
para convertir a la gente
en fieles creyentes
Mensajero de paz
Símbolo de unión y entrega
por tu fe a toda prueba
tu alma yace ahora
en la eternidad .
Era el año cuarenta y dos
En un mes de primavera
Un día ventidos
Nace Enrique Montalvo Vera.
Enrique le pusieron por nombre
A este notable hombre,
Que desciende de Chongoyape
Y que después vivió en Mamape.
Sólo parte de la primaria hizo,
Porque aprender las letras no quiso,
Sin embargo al tractor hizo hablar
Para que la tierra puedan labrar.
Su juventud fue muy hermosa
Al lado de sus queridos padres
Y en cada bordo donde andaba
Hacia florecer una bella rosa.
Hijo leal y trabajador
En su bestia cabalgó,
A sus vacas ordeñó
Y su chacra cultivó.
Muchas veces se enamoró
Y hasta los techos del patrón voló,
Siguiendo a una china,
Hasta Pomalca llegó.
Y así fue pasando el tiempo
Del monte a Mamape,
Hasta que un día
Alguien de Olmos llegó.
Aquella era mi madre
Que no se pudo contener
De este gran hombre
Que luego se pudieron entender.
En julio se casó
En un mediodía de invierno
En la hacienda hubo fiesta
Donde todo el mundo bailó.
Una nueva vida comenzó
Al lado de su querida esposa
Pero nunca de lado dejó
A los que le dieron esta vida hermosa.
Luego vinieron los hijos
A quien él quiere mucho
Así pues nació el primero
A quien todos le dicen Lucho.
Luego vino la segunda
Bonita como una rosa
¡Ay¡ que ver a esta jodida
Que también se llama Rosa.
E l tercero ni hablar
Era un nuevo retoño
Tenía problemas para hablar
Ese, es mi hermano Toño.
Una gran mañana
Llegó una gran noticia
Nació mi querida hermana
A quien le pusieron Patricia.
Y así pasaron los días,
Los meses y los años
Vinieron tus nietos
Que ahora celebran tus cumpleaños.
Con esto queremos honrarte
Porque eres un padre ideal,
Nuestro lema es amarte
Y siempre serte leal.
(Luis Montalvo S.
Docente de la I.E. "Perú Birf")
Ferreñafe-Perú
22-09-10
Podré tener un cuarto, una cama,
pero no a ti que eres lo esencial.
Podré tener un techo, comida;
pero no a tí, que eres lo esencial.
Podré tener comodidades, trago, música;
pero no a tí que eres lo esencial.
De que me vale tener todo
cuando no tengo lo esencial?
Mi vida es tu alegría, tu sonrisa,
tus juegos, tus besos, tus caricias
que eso sí es lo esencial.
Mi vida es compartir nuestros actos,
penas y problemas;
que eso sí es lo esencial.
Pero me encuentro solo,
abandonado, aislado y triste,
porque no tengo a tí
que eres lo esencial.
Luis. Montalvo S.
(docente de la I.E. "Perú Birf)
Ferreñafe-Perú
Fue una noche en que me dijo
me moriré en octubre, y pusose a llorar,
yo la mire a los ojos, como preguntándole
¿Qué dices?
Y ella me miró y me quiso mirar,
quise estrecharla entre mis brazos,
pero me detuve.
Quise llorar, cuando me dijo
que su enfermedad no tenía curación
pero me detuve.
¡Ay de mi!¿Que será si ella se va de mí?
Yo la quiero ser feliz
los días que le quedan
pero tengo una pena
que me entristece el corazón
mis deseos es hacerla feliz
o rezar por ella
en los días que le quedan.
Luis E. Montalvo S.
(Docente de la I.E. Perú Birf)
Desde la Telúrica y calurosa Tierra de Santa Lucía de Ferreñafe le saludamos a todos los poetas, escritores, músicos y artistas de nuestro medio y del mundo para desearles una Feliz Navidad y un Próspero Año Nuevo, que en unión de familia y amistades cumplan sus sueños en el próximo año 2013. Son los sinceros deseos de la Asociación de Poetas de Ferreñafe.
Para esta fecha les regalamos un poema de nuestro asociado William Smith.
LLEGADA NAVIDAD
Quédate junto a la puerta de tu casa, esta noche,
y mira con insistencia el cielo despejado de diciembre
(tal vez te sorprenda, en algún instante,
una estrella fugaz que corta el firmamento).
No te alejes demasiado de tu cuadra.
Es hora, antes bien, de buscar las cosas y los recuerdos
guardados en los andamios, extraviados en los escritorios,
escondidos en los estantes, perdidos en los roperos
u ocultos en las maletas.
Siéntate a la vera de tu casa y, como en la silla más querida,
descansa tus ideas y tu corazón en la serenidad
del plenilunio que principia a terminar el año.
Deja descansar tu alma del apuro del trabajo,
de la premura de la gente, del bullicio de la ciudad.
Quédate junto a la puerta de tu casa, esta noche,
y canta o silba alguna canción que aprendiste y habías olvidado
(tal vez te inquiete, en algún instante,
el significado de su letra en su silente armonía).
No te distancies demasiado de tu barrio.
Ha llegado el momento de escribir los nuevos poemas,
de contar las recientes historias, de publicar el último amor.
Procura vincularte, como ante, con las entidades de tus sueños,
con los personajes de tus cuentos, con tus fantasías de escritor.
Siéntate a la vera de tu casa y, como en el lugar más preciado,
deposita tu máxima ofrenda y tu más fácil perdón
en el espacio silencioso de la Nochebuena.
Deja descansar tu alma del apremio de los días,
de la prisa del tiempo, de la urgencia de de la vida.
Ya es Nochebuena, ya es llegada Navidad.
Ferreñafe, 23 de diciembre del 2012.
William Smith
Yo tengo lo que vienes buscando desde hace mucho tiempo. Lo que indagas en tu origen. En tu nombre. En tu edad. Lo que se esconde tras de ti cuando tienes que hablar del amor. Del dolor. De Dios. Del sexo. De la vida. Lo que permanece en el límite de tus temores. Tus prevenciones. Tus escrúpulos. Aquello que te concierne y te afecta como una urgencia. Como una carencia. Lo que buscas. Lo que no encuentras. Yo lo tengo.
Lo que no temes de la lluvia y los caminos. Lo que te gusta de la serranía. Lo que has perdido entre el río y la carretera una tarde en algún invierno andino. Lo que no has vuelto a ver desde que saliste de Kallima. Lo que te recuerda la sonrisa de tu madre y tu infancia feliz junto a Galo. Todo aquello que has olvidado en cuarenta y seis años. En la coexistencia. En la subsistencia. Lo que llamas. Lo que no te contesta. Yo lo tengo.
Lo que escrutas en tus carteras. Lo que rebuscas entre tu ropa. Lo que inspeccionas en las nóminas. Lo que escudriñas en las canciones. En los libros. En la didáctica. Lo que inquieres en internet. Lo que sopla en tu habitación cuando te vistes a solas. Lo que hace madurar tus hormonas. Tus neuronas. Lo que te enciende la alegría. Lo que te acrecienta la exaltación. Lo que quieres. Lo que no tienes. Yo lo tengo.
Lo que no sabes de ti misma y constituye tus dudas. Tus vacilaciones. Tus incertidumbres. Lo que precisas para leer. Lo que requieres para no dormir. Lo que necesitas para cantar. Para soñar al filo de la noche. Lo que está entre tus ojos. Entre tus senos. Entre tus muslos. Lo que te palpita las ingles. Lo que te provoca. Lo que te puede expulsar del reposo. De la serenidad. De la moderación. Lo que pides. Lo que no se te concede. Yo lo tengo.
Como a un ídolo prohibido lo mantengo encubierto tras mis gestos. Tras la sombra de mi color triste. Debajo de mi benignidad. Más allá de mis pobres palabras humildes. Aún incorrupto como el vino. Todavía púdico como un cáliz. No obstante íntegro como un poema. Tal como se genera en mis vigilias. En mis expectaciones. De la forma como segrega entre mis glándulas. Tal cual irrumpe en mis deseos. Lo que clamas. Lo que no te responde. Yo lo tengo.
Y lo he guardado por semanas contenido en sus moldes. Asentado en sus fuentes. Depositado en sus receptáculos. Bajo siete llaves lo he escondido de los pecados. De las tentaciones. De las incitaciones. Y está hecho a la medida de tu amor. Diseñado a la naturaleza de tu género. Adaptado al peso de tu capacidad. Delineado al modo de tus apetencias. Lo que te despierta. Lo que no te duerme. Yo lo tengo.
Sólo yo tengo lo que vienes buscando desde hace mucho tiempo. Y está listo para ponerlo a tus pies como una ofrenda de plata. Colgarlo en tu cuello como un relicario sagrado. Decírtelo al oído como una oración nocturna. Ponerlo sobre tus manos como en un rito antiguo. Exento. Descubierto. Expedito. Para hacer que cope precisamente las dimensiones exactas de tu premura y mi apremio. De tu espera y la mía. De tu deseo. De mi deseo.Ferreñafe, 29 de junio del 2012.
William Smith
Me parece increíble que estés en la vida para sublimizar el mundo.
Para establecer el clima. Para cambiar las estaciones.
Me parece sorprendente que poseas el don de la bilocación.
Que tus manos rocen las cosas usuales y las vuelvan significativas.
Que tengas el tamaño exacto de mi amor y de mi deseo.
Te pareces a un arco iris de Moyán por tu nombre de óleo.
A una ciruela de Huanabal por tu sabor amargamente dulce.
A una canción de mayo o diciembre por tu ternura de madre.
Al principio de la noche por tu color de cedro maduro.
Como eres indispensable para existir quiero pegarme a tu boca.
Como conservas la tibieza de la luna quiero subsistir en tus brazos.
Como tienes agua y posada quiero instalarme en tus senos.
Como contienes especias de cannabis quiero consumir tu olor.
Dame el plazo para quererte a escondidas una sola tarde.
Para que pueda verter en tu oído el regato de mi palabra.
Para besar tu cuello de especialista y adorar tus pies desnudos.
Para poder tomar sin límites tus esencias más íntimas de mujer.
Dame el plazo para quererte a escondidas una sola tarde.
Prueba que soy capaz de hacer un lazo al medio de tu corazón partido.
Que poseo la magnífica combinación maestra para provocar tu gozo.
Que puedo cubrir tu vientre con la fiebre de mis poemas.
Que todavía estoy a tiempo de faltar al Augusta y pasarla contigo.
Ferreñafe, 2 de junio del 2012.
William Smith
Teníamos que conocernos. Que chocar como dos aerolitos en la noche
espacial. Que entrar en la órbita de lo que tú llamas dios y yo destino.
Teníamos que encontrarnos e identificarnos como dos astros que se
atraen, que convergen, que se adaptan.
Teníamos que confluir. Con la misma precisión con que llega la lluvia, pasa
el verano, regresan las golondrinas del otoño precoz. Con el propio rigor
que tienen los calendarios sobre tu periodo menstrual y los anuarios sobre
mis cabellos de harina. En cualquier momento que ya dábamos por
sucedido en los actos de los seres y las evidencias de las cosas y prodigios
de este mundo.
Teníamos que coincidir. Que tocarnos en pleno vuelo como dos pájaros
errabundos al borde de la calle dormida, buscando dónde pernoctar y
poner a descansar el nombre, la edad, los compromisos funcionales, el
mismo amor cotidiano y desandado tantas veces como un puente antiguo.
A la vera de tus desencantos y los míos, de mis contrariedades y las tuyas,
de nuestras propias y mutuas tribulaciones.
Teníamos que concordar. Que reconocernos desde nuestras condiciones
de ilegales solidarios, de infractores del tiempo, de transgresores de las
buenas y malas costumbres. Que identificarnos como lo hacen los barcos
dormidos en la alta noche o los gatos sedientos en medio de su despierta
pasión. Que confabular contra los compañeros de trabajo, que intrigar
entre los amigos, que conspirar a favor de nuestras malignas e íntimas
necesidades.
Teníamos que topar al medio de vida. Cuando un nuevo albor enciende tu
corazón como una lámpara, y un barco de papel te lleva a mis aguas de
océano pacífico, a mis contornos de isla anónima, a mis manos de
marinero solitario. En el instante preciso cuando empiezas a madurar
como una manzana al sol, y tu ímpetu posee aún la facultad de hacer
resurgir el impulso de tus pechos, las frondas de tu vientre, las secreciones
más apremiantes y secretas de tus ardores y deseos.
Teníamos que concurrir al medio de la vida. Cuando un atajo amplio y
despejado se apertura frente a mí ojos de nómada, y hay de viento en mi
aliento y de fuego en mis fueros y de ola en mi alegría. Cuando otro sol
irrumpe sobre mi edad vespertina, y como un anuncio de borrasca se llena
de bulla mi pasión y de oscilaciones el tráfico de mis gérmenes. Ahora
mismo que ya no queda más tiempo para emerger o naufragar en el fondo
propio del ilusionismo y la concupiscencia de la sugestión.
Teníamos que conocernos. Que tocarnos como dos dispositivos
fundamentales. Que constituir un mismo compuesto al que tú llamas
amor y yo albur. Teníamos que encontrarnos y acomodar como dos piezas
que se captan, que convergen, que se acoplan.
Ferreñafe, 22 de mayo del 2012.
Luna:
Bella ninfa que cuidas celosamente
mis secretos
mis sueños
mis nostalgias
mis melodías en notas de rocío.
Fiel confidente
que penetras en la galería
de mis recuerdos
de mis desvaríos
de mis anhelos aterciopelados.
Amiga nocturna
que recoges mis auroras
y me regalas una estrella del firmamento
para alumbrar
mi sino moribundo
mi destino insomne
mi camino al final del arco iris.
Luna: guardiana, confidente, amiga
no me dejes morir
en el frío de mis dudas…
Matilde Mesones Montaño
Ferreñafe
William Smith
Una casa con una puerta muy alta y un callejón con altillo.
Una calle angosta y empedrada como un arrecife.
Mamá y papá partiendo por lados distintos de esa misma calle.
Mi hermana es muy pequeña para entender que no sólo es la calle, sino la vida.
Con mi hermana jugamos a fabricar tortas de miel con velitas de fósforos.
El colegio nos separa muchas horas y me llena de pánico.
Los abuelos y los tíos nos preservan del naufragio.
Otra casa grande llena de macetas con helechos y geranios.
El pingüino de cuerda en el cajón de la vitrina.
El tío más joven me lleva al estadio todos los domingos.
Me quedo dormido y no me entero que muere el padre Farro.
Otra calle: mamá sale a estudiar de noche.
Llamó por teléfono a mi padre y me dice: Qué gusto escucharte por los hilos.
Con Boris fundamos una banda de latas y palillos.
El Dodge verde del tío mayor nos lleva a la playa.
El parque sirve para leer la biblioteca de la tía mayor.
Maritza es una niña de Lima con una sonrisa de Luna.
Esa navidad recibo una bicicleta nueva.
Me alejo del barrio en bicicleta y conozco Roma.
Otro colegio demasiado grande: San José, San José, San José.
Los viajes en ómnibus me hacen pensar en la muerte
(Felimer me dice que la muerte es inocua, que no hay que hacerle caso).
Escribo cartas y poemas que nadie habrá de leer: los calcino.
La vida gira al rededor de la Mamábuela.
Ella me da su medalla de San Martín y cuantiosas propinas.
El abuelo me enseña a fundir metales, conceptos y otras dudas.
Las trilladoras parecen monstros mecánicos.
Gano dos cincuenta soles por semana: otro milagro del abuelo.
Los viejos amigos de la calle Junín.
Los nuevos amigos del atrio de la iglesia.
Los bailes con equipo estéreo a las 3 de la tarde.
Saturday Night Fever: Coliseo Municipal 8 p.m.
Papá no vive con nosotros pero mi hermana se pone sus camisas.
Otra navidad con Roma en su jardín.
La tía mayor me compra los primeros macarios.
El Tecuar sale al campo con camisetas entintadas de verde pantano.
El parque sirve para leer y también para pitar Ducal.
Otra calle: mamá se enamora y su Colegio le intima a casarse.
Mamá se casa y pasa un terremoto.
En medio del cataclismo Rosa Ángela alumbra mi corazón
(Los tres le construimos una hamaca de carrizo y sábanas blancas).
Macuito se va a Lima y volverá siempre para febrero.
Escribo cartas y poemas que ya no he de incinerar.
Otro colegio: Miguel Porro. Iván Monsalve. Koke Quevedo.
Cinco muchachos caminan por la calle Unión: una foto
(Uno de ellos ya es una estrella en cualquier parte del universo).
Las canciones de Electric Light Orchestra.
Las películas con Laura Antonelli.
Los poemas de Neruda.
Los poemas de Baudelaire.
Deanira es una adolescente de 16 con las ideas de las mujeres de 30.
El verano de 1979 lejos de ella. Las tardes de 1980 junto a ella.
Ella quiere hacerse cargo de mi vida y nos casamos: pasa otro terremoto.
Papá reaparece y quiere que su primogénito sea oficial de policía.
El Fenómeno del Niño de 1982.
Las aguas entran a casa y Nery me inunda con su mirada.
Los cuentos guardados en la guantera de los autobuses.
Paúl, El escritor, y Papeles de Quinta Estación.
Octavio pierde su chupón y sueña que su madre se lo roba.
Las navidades se llenan de niños y juguetes sobre las hamacas.
Christian cumple un año e inventa el lenguaje de las la.
Un caligrama: Poema del árbol y el hijo.
Jorge Luis Mario entre un montón de niños con mandiles escolares: otra foto.
¡Alto, baje el arma. Tiene derecho….!: Elio Adrián.
Los viernes llego muy tarde y a veces todos están durmiendo.
De pronto el abuelo se despide y la Mamábuela se pone a envejecer.
Sin despedirse Carlitos pasa de ser niño a ser estrella.
Gano una fortuna y emprendo a devolver sus estipendios a la Mamábuela.
La Mamábuela se despide y ya no será la vida como antes jamás.
El tío más joven no ha de cumplir 52
(La tía mayor dice: Ya está al lado de su madre).
Mi madre es el centro del sistema planetario familiar.
Otro colegio en medio de unas montañas enormes.
Con Cinthya estudiamos literaventura aplicada ese verano.
Una mujer con el nombre del Cristo y el cabello de feria
(Esa misma mujer dorando su desnudez al sol de la mañana andina).
La casa sobre el piedemonte de piedras del cerro Lungán.
Libre invención, 1997.
Huacapampa, un domingo a las 6 de la tarde.
Moyán, un jueves a las 9 de la noche.
Los últimos amaneceres de Janque.
Las últimas tardes de la casa del monte.
El parque está lleno de fantasmas y otros poemas, 2004.
La mañana de retorno a la vieja Tres Tomas: otro colegio.
Adilia tiene los pies más blancos pero el corazón con astillas
(El malamor le ha hendido la sonrisa y plegado el alma).
Otra foto: el Grupo Asociación.
Un niño repite mi nombre en su nombre y en su cuaderno escolar
(Ese mismo niño es una sonrisa o una canción en mis sueños).
Papá vuelve a reaparecer y me regala una casa que debo erigir.
La vida gira al rededor de la Mamánena.
La vida gira alrededor de la Mamámía.
Changarito y yo soñando con los dinosaurios cretácicos.
Una Luna nueva alumbra otra vez mi corazón.
De pronto, me convierto en especialista.
25 son los apóstoles augustinos.
De papel o de madera, 2011.
La memoria no vasta.
(Sólo bastas de memorias).
Ferreñafe, 20 de octubre del 2011.