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Etiquetas: [Sin relación alguna]  
Fecha Publicación: 2013-04-21T21:50:00.004-05:00
A cierta distancia de mi casa hay una fiesta electrónica. El sonido llega amortiguado y sólo se sienten retazos del monótono bum bum que me permiten escuchar a un gato arrecho que se ha apoderado de los techos de esta manzana. Antes habían más gatos por aquí. Ahora sólo quedan unos cuantos que se han hecho más grises aún tras la desaparición de sus congéneres. Había uno un poco gordo, blanco y muy peludo que a veces se dejaba ver desde lo que debería ser el jardín de la casa cuando vivíamos en el primer piso. Debe haber muerto, pues hace mucho no lo veo. O quizás lo castraron y ahora anda arrastrando sus penas por la casa de la gente que lo alimenta.
La verdad es que no lo hecho de menos.
Nunca me he encariñado mucho con los gatos porque siento que ellos no se encariñan con nadie, no al menos de la forma desinteresada en que sí lo hacen los perros, por ejemplo. De todos modos esos bichos tienen sus defensores. No me cuento entre ellos, tampoco es que quiera que desaparezcan, pero, no me pidan que haga una performance disfrazado de gato para evitar que los maten en el parque Kennedy.
Ahora que he escuchado a ese gato maullar como un amante solitario y ebrio en medio de la madrugada me he puesto a pensar en la forma de follar de los gatos. He querido escribir algo sobre eso, pero, no he podido. Sucede que yo nunca he visto follar a los gatos (tampoco los he visto ensuciar nada con sus orines). Dicen que son animales muy pudorosos. Lo único que sé de los gatos y el sexo es que apenas termina el gato debe salir huyendo de la escena porque la gata sufrirá dolor cuando el complacido amante de turno saque la verga de su interior y lo correteará para sacarle la madre. Eso me parece horrible ¡Quién demonios puede correr ni siquiera dos metros apenas echado un polvo! Es demasiado. Claro que le podría ir peor, como los mantis religiosos o los machos de la viuda negra, que sólo echan un polvo en su vida, el último, porque inmediatamente terminado el apareamiento serán devorados por la hembra. Si creo que ya es horrible salir corriendo después de un polvo (no salgo a correr ni si quiera después de ocho horas de sueño), eso de morir por follar es el colmo.
Digresión: Eso de ser víctima de violencia marital apenas echado el polvo, ya sea que termine en lesiones o muerte, debe llevar a los machos de esas especies a escoger muy bien con quien van a descargar el deseo acumulado en una vida. Claro, los gatos tienen la esperanza de ser más rápidos que las hembras, pero a los otros dos bichos, no-hay-for-ma. Ahora, no sé cuáles sean los criterios de cada uno de ellos para escoger a sus compañeras, pero ¿se imaginan si eso pasase con los seres humanos? Mejor no continúo para no caer en la tentación del machismo y la discriminación.
Pero el gato tiene que hacerlo. Pobre. Tal vez por eso desapareció el gato aquel que se dejaba ver por el jardín. Era un poco gordo y tan peludo y blanco el pobre que creo no había forma de que pudiera huir con éxito después de un polvo o al menos poder ocultarse entre las sombras y alguna gata experta en violencia marital post coital le debe haber hecho dar cuentas de sus días y ahí no más quedó. Ahora que lo pienso, quisiera que haya sido así. Me parece una muerte bastante digna, más digna por lo menos que terminar viejo, achacosos y encima sin pelotas tumbado en alguna pelada y fea alfombra después de una disipada vida de gato techero.
Etiquetas: [cursilada]  
Fecha Publicación: 2013-03-31T16:45:00.001-05:00
Yo no entiendo este afán de la humanidad por el fin del mundo. Que si el año 2000, que si el 666, si los Mayas, el papa negro, los marcianos nos vinieron a llevar o un chinito que le anda haciendo amagues de bronca a los chinitos de más al sur. Fin del mundo para todos los gustos.
Claro, eso de creer en la pelotuda mal interpretación del calendario maya no se compara a que en verdad se desate la guerra entre las Coreas y que metan sus narices los gringos, que gustan de meter primero la nariz en cualquier parte y luego el culo para dejarlo todo completamente cagado, y los rusos, que parece que aún le tienen bronca los gringos por eso de que al final el capitalismo le dejó el ojo morado al socialismo y abajo el imperialismo yanqui. Pero, caray, qué afán con eso de bajarse a todos, todos y cada uno de nosotros que vivimos como si nunca nos fuésemos a morir y vamos gastando los días en cosas como quejarnos de los lunes porque hay que volver a un trabajo que no nos gusta y hacer mil cosas que nos desagradan para que nos paguen una mierda de sueldo que no alcanza para comprar todo lo que nos quieren vender ¡Una mierda de vida, señores, que se acabe de una vez!
No puedo negar que sí me da cosas eso de morirme algún día y no saber si el cuento de la vida eterna sea cierto y si, siendo cierto, me iré al cielo a tocar una lira en pelotas por la eternidad o si el Diablo me correteará por todo el ardiente infierno pinchándome el culo con un obsceno tridente. Pero, qué caray, si igual me moriré un día y si es en mancha, pues, no sé si mejor o peor, al final, si nos morimos todos, nos morimos y no más valle de lágrimas. La única diferencia será que no habrá quien nos cubra las vergüenzas y entierre nuestros cuerpos, tampoco historiador que nos señale como la generación estúpida que se plació en eliminarse a sí misma, ni, por supuesto, periódico amarillista que nos saque en primeras planas con las tripas regadas alrededor de nuestros cráneos.
No es que no me importe o no le tema a la catástrofe y no quisiera que se evite (lástima que en mis manos no esté eso de hacer o evitar las guerras, porque si eso pasara agarraba a todo el mundo y los ponía a jugar Age of Empires y al que gane le daba su medalla y su caja de chelas y a la mierda la guerra), pero, puesto a contemplar por la ventana el posible escenario de nuestra desaparición, pienso en cómo diablos me gustaría llegar a ese día, qué haría si me entero que al fin llegamos al punto máximo de imbecilidad y apretamos todos los botones rojos de todas las bases militares del mundo. No saldría, como muchos, a rezar en medio de la calle, a gritar desesperado que Dios me perdone de nada, porque creo que Dios o nos perdona todo si no lo hemos hecho con mala leche o nos manda a todos a tomar por el culo por idiotas; no saldría corriendo a la calle a llorar desgarrándome la ropa porque nos morimos en mancha y Diosito aplaca ten piedad de nosotros. No, mucho drama por gusto. Lo que lo haría, creo, es abrazar a mi familia, decirles que los amo y que no importa cuán jodidos hemos sido algunas veces el uno con el otro, son geniales y espero verlos en el más allá; enviaría unos cuantos mensajes de texto a algunos de mis mejores amigos para agradecerles el haberme hecho bullying buena onda y a ver si nos buscamos donde quiera que vayamos después de que nos despanzurren las bombas. Luego saldría de mi casa con dos libros en la mochila, creo que “El Principito” y “No me esperen en abril”, iría hasta la casa de mi enamorada, jugaría con su hijo algunas horas, las suficientes para tener tiempo para lo que sigue, lo dejaría dormido para que el fin de todo lo encuentre en la tranquilidad que abandonó cuando tuvo que salir de la panza de su madre. Luego me iría con ella caminando tranquilamente de la mano hacia un hotel, me metería a la cama con ella, haríamos el amor como si no hubiera mañana ¡Qué idiota! No habrá. Y finalemente abriría uno de los libros en cualquier página y me pondría a leerle algunos párrafos hasta que por fin llegue el fin.
Etiquetas: [Y entonces sucedió]  [la vocación]  
Fecha Publicación: 2013-01-22T21:44:00.000-05:00
Estoy intentando escribir un cuento. Debo reconocerlo, estoy oxidado en el oficio de escribir y avanzo con la velocidad de un caracol cansado. Pero, bueno, no puedo andar diciendo por ahí que soy un escritor y no intentar si quiera un par de párrafos, al menos para mantener tranquila la conciencia. Además, debo terminar al menos un cuento para la reunión de este sábado. Confieso: no me daré a la tarea de escribir uno nuevo, eso sería como levantarse una mañana y pretender correr como Forest Gum sólo porque hace dos décadas te entrenabas para la maratón de Nueva York y ahora te ha entrado la nostalgia por el deporte. Claro, escribir un cuento no es la maratón de Nueva York, lo sé, aunque a veces puede llegar a parecerlo y, claro, en verdad no escribo tan sólo hace algunos meses, pero ¡Vaya meses! En fin, creo que me entienden.

Yo tengo la capacidad de poner concentrarme aún con ruido al rededor. Desarrollé esa capacidad en mis afanosas lecturas en los micros y combis. Creo que eso de abstraerme o distraerme, en mi caso es lo mismo, me ha venido de nacimiento. No importa. El hecho es que si mi padre está haciendo bulla con un aparato indescriptible allá en la sala y tiene además el televisor encendido no me afecta y yo podría continuar escribiendo sin mayores problemas. Además, puedo ponerme los audífonos y escuchar cualquier canción guardada en la computadora, como en efecto lo he hecho y ya está, fuera del mundo real y a escribir. Pero, y justamente por eso me he puesto a escribir esto, hay un tipo, el vecino de la casa a espaldas de la mía, que hace como media hora intenta tocar el Cóndor Pasa con su flauta dulce. Y repito, lo intenta, no es tocar ¡Joder, el tipo hace que el instrumento ese suene como un Ewok tratando de imitar a Rumy Ñahui! El tipejo ese está arruinando terriblemente este momento, su flauta, el Cóndor Pasa, a los Ewoks y a Rumi Ñahui. Se está cargando el mundo sin remordimientos el muy cabrón y lo hace con un ahínco desesperante. Ni siquiera refugiarme en mi habitación ayuda, pues está en la parte posterior de mi casa y mi ventana, que debo mantener abierta si no quiero terminar cocinándome en mi propio sudor, da sin reparos ni estorbos, a la casa del fulano, y que tampoco es su casa, sino la casa de una vivienda universitaria.
Esa casa no siempre está habitada por las mismas personas. La universidad nos manda un vecino nuevo cada seis o doce meses. La mayoría, la verdad sea dicha, pasan desapercibidos, sobre todo en verano cuando todos se largan sabe dios a dónde. Pero, a veces se esmeran y nos envían tipos que tocan flautas dulces como si estuviesen licuando piedras. Claro, podría ser peor. Como el año pasado, por ejemplo. Nos enviaron a unos jovenzuelos esmeradísimos en hacer notar su presencia. Los tipos tenían las clásicas reuniones para estudiar todos los fines de semana, ya saben, esas largas sesiones nocturnas de cigarrillos, alcohol, música, canto, peleas y sexo. Aunque esto último era peor, porque era de casi todos los días. Peor que peor, pues, como recordarán, el año pasado ya iba yo por el tercer año consecutivo de soledad y pajas casi absolutas y eso de follar me sonaba a cosa que le pasa a los otros y nunca a uno, entonces la tipa que vivía abajo se esmeraba terriblemente en joderme la noche haciéndome recordar cómo suena una mujer mientras está tirando y yo me revolvía en mi cama tratando de conciliar el sueño sin sucumbir a la necesidad de otro pajazo para aliviar las penas. A estas alturas del párrafo me ha entrado la duda de qué es peor, si la flauta mal tocada o la chiquilla informando a todo Salamanca de sus orgasmos.
Decido por la flauta. Total, gente follando siempre habrá, pero tipos insufribles que destruyen flautas al soplarlas, sólo cuando uno intenta escribir un cuento.

Otra cosa a mencionar es que la flauta dulce no muy de mi agrado, la verdad, muy dulce y todo, pero que le den por el culo a todos los flautadulcistas del mundo, no me agrada. De ser por culpa las chiquillas flautistas del colegio. Verán, el colegio donde estudié se preciaba de tener una banda escolar destacada. Lo que estaba muy bien, en verdad. Total, tenían un montón de premios que nosotros lucíamos con orgullo cada que nos daban oportunidad para envidia del colegio rival. Pero, la banda tenía muchos instrumentos: de viento, percusión, hasta un guitarrista había. Una cosa simpática la banda. Pero, cosa aparte eran estas chiquillas flautistas. Las desgraciadas eran unas fanáticas de andar con la cosa esa de arriba para abajo y se juntaban en grupos de tres o cuatro para ensayar en cualquier rincón del colegio que era bastante pequeño, la verdad, sobre todo cuando se acercaba alguna presentación en cualquier lado, que era casi todo el año ¡Qué afán, carajo! Entonces uno andaba escuchando ese sonido por todos lados y vamos, eso llegaba a cansar. Haciendo memoria, la razón por la que no soporto a los sicuris es la misma. Si has estudiado en San Marcos, me entiendes, sino, hazte la idea. Era lo mismo.

El vecino este ya se calló, menos mal. Creo que podré continuar con mi cuento.

Fecha Publicación: 2012-12-31T16:05:00.000-05:00

Etiquetas: [cursilada]  
Fecha Publicación: 2012-09-17T15:30:00.000-05:00
Hay cosas por las que uno lucha hasta que se le agota la vida; hay otras por las que lucha con ahínco, pero no tanto; y están, también por su puesto, por las que uno no lucharía ni aunque le paguen. Yo tengo más o menos claro cuáles cosas de mi vida van en cada categoría. Por ejemplo, en la primera tengo mi libertad y la literatura. Fácil. En la segunda, algún reconocimiento a mi trabajo. Y, en la tercera, el dinero. No es que no me importe el dinero, pero la verdad es que no me importa. Sé que es necesario y por eso tengo un trabajo por el que me pagan mes a mes, pero nada más.
Hasta ahí las cosas son fáciles y claras y eso me permite saber que moriré pobre, mas sé que probablemente feliz porque, al menos hasta ahora, podría decir que lo que he hecho me a ayudado a encontrar la felicidad esquiva. O al menos algo, según yo, muy parecido.

Pero, porque siempre aparece un jodido pero (y siempre que aparece me siento a escribir alguna tontería de esta), no sé dónde va el amor, el de pareja digo. Sí, sí, una nueva cursilada, pero, qué carajos, uno es así, tiene su corazón y sus esperanzas después de todo.
Tendría que inventar una nueva categoría que no encaja en ningún punto del espectro creado por esas cosas por las que moriría y las otras por las que no moveré ni el meñique.
Es como una guerra que no sé cómo demonios he peleado, si lo he hecho y no sé cuál ha sido el resultado. Sólo sé que por ahora he claudicado. Mis armas, como saben los masoquistas que aún me leen, fueron depuestas hace mucho y si me he entregado a alguna escaramuza ha sido a plena conciencia de ir a pecho abierto y que me cosan a balazos. Lo jodido del asunto ha sido que en lugar de por fin amanecer muerto alguna vez y dejarme de tanta cojudez, termino más sano que cuando llamaron a combate, como si ahora fuese inmune a cualquier arma, a cualquier ataque o estrategia y con tanta fuerza que podría pelearme cuerpo a cuerpo con el mismo Schwarzenegger en los ochenta, matar a cualquier que me estorbe en el camino al único campo de batalla donde podría entregar harto de contento hasta la última célula. Pero, es una causa tan perdida hace tiempo que me miro y me siento como ese hombre de piedra en la historia sin fin y repito con él: estas manos tan fuertes y no poder hacer nada.

No hay una categoría que contenga al mismo tiempo algo así, algo por lo que daría mis dos piernas y los brazos por si acaso, pero que al mismo tiempo he dejado abandonado y por el cual he dejado de mover hasta los párpados.
Una vaina todo esto.
Etiquetas: [mío de mí]  [Lo último que se pierde]  [dudas]  [la vocación]  
Fecha Publicación: 2012-08-11T23:35:00.001-05:00

Hace unos días me entró el no sé qué y me puse a leer unos poemas que había escrito allá por el año del no me acuerdo. También leí retazos de cuentos, proto cuentos, esquemas de cuentos, argumentos de cuentos y uno que otro cuento. No voy a salir con la huachafada de la falsa modestia, diré de frente que yo escribía bien, no de puta madre, como dijo un amigo mío, pero escribía bien. He podido reconocerme sobre todo en mis poemas, porque, como comentaba ayer con una amiga, la poesía -la que considero más un arte plástica que literatura- te da la posibilidad de ser más intimista sin mucho riesgo de caer en lo ridículo o lo cursi. Claro, siempre hay quien cae en ello y ya tenemos a Arjona –que hace cualquier cosa menos poesía– haciendo conciertos. Pero, no es el caso.

 A pesar de lo dicho sobre la naturaleza artística de la poesía, no he podido dejar de recordar y relacionar lo que leí hace poco en una entrevista que le hicieron a Ribeyro, algo sobre los grandes escritores y su poder escribir cosas a veces desde la nada y no de ellos mismos, y que cuando un escritor escribe sobre sí mismo es porque ya entró en decadencia o y ano tiene nada más que decir. Yo siempre he escrito sobre mí mismo, y nada más que de mí, entonces, siempre estuve en decadencia, literaria por su puesto, porque en otras cosas, no hay que ser fijón, se nota a leguas que vuelo no alzo ni con un jetpack.
Si es así como dicen en la entrevista, que por cierto yo no me lo quiero creer porque no me conviene, no me culpen, soy humano, una amiga mía habrá tenido razón siempre: nunca he sido escritor o he sido uno en decadencia desde el inicio.
Jodido en la autoestima me he sentido. Pero, normal no más, se me pasa rápido.

Hace unos minutos me ha pasado que una chica me ha dicho que ya no tengo historias como las de antes. Recién, mientras escribo estas líneas, he caído en cuenta de a qué se refería exactamente y me han entrado ganas de soltarle una docena de ranas en su cama mientras duerme. Pero, en el momento en que lo dijo pensé más bien en los cuentos, proto cuentos y todo eso que dije que había escrito y me ha entrado otro no sé qué un poco más fregado todavía, pues, hace varios días intento crear un cuento (para los que no saben, una cosa es crear un cuento y otra escribirlo) para un concurso y no me sale nada de nada. Miento, sí tengo ideas, pero ninguna así que me exalte y me haga decir ¡Sí, carajo, esta es LA historia! Entonces he recordado que esa misma amiga me dijo hace un tiempo que las mejores cosas se escriben antes de los treinta, que si a esa edad se llega y no se ha escrito nada, entonces hay que ir olvidándose del sueño de ser escritor y vivir de eso.
Ya tengo treinta y uno. Peor me siento ahora.
Debo reconocer que antes, cuando escribí esos cuentos, no creaba el cuento antes de escribirlo. Hacía ambas cosas al mismo tiempo. Surgía una idea y entonces me sentaba a escribir de frente, a mano muchas veces, en la pc cuando tuve acceso una, pero me sentaba y ¡plaf! como el buen Honore De Balzac, pero con menos calidad, no paraba hasta terminar y en hora y media tenía un cuento. Una cosa maravillosa.
Ahora, en cambio, siento la necesidad de planear lo que escribo, sobre todo porque me deja la sensación de madurez y de orden. Sensación que he reconocido urgente para mi vida completa, que siempre ha ido a salto de mata, sin plan, sin meta, con miedo, con roches internos de esos que o te paralizan o te hacen reventar ventanas mientras gritas, calato, en medio de la calle que la vida es una puta mierda.
Esa necesidad de orden, de planificar, de tener algo de control sobre las cosas, de "seriedad" para mi vida la he trasladado a mi forma de escribir. Una de las consecuencias han sido esas enormes parrafadas que de vez en cuando publico en el otro blog, pero, con tanto orden impuesto, ya no me pasan cosas de esas cosas que historias o, peor aún, ya no sé cómo usar las pocas cosas que suceden, quizás por inservibles. No sé. Ahora me dedico a pensar en las cosas que salen en los noticieros, lo que es una verdadera mierda muchas veces, lo que sale en los noticieros, pero de esas cosas de los cuentos, las historias exageradas o divertidas, poco o nada.

No es que esté del todo mal, es decir, al menos ahora ya sé cuánto dinero no tendré a fin de mes, pero, carajo, antes era todo un poco más divertido. Ese tener el mundo interior ya ni siquiera patas arriba, sino sin saber si aún tiene patas, esa incertidumbre para muchas cosas, el miedo a vencer con alguna acción espontánea antes que meticulosamente medida y destinada al fracaso porque ahora tomo en cuenta los riesgos, hago balance de posibles resultados y todo se va al carajo. Eso se ha extraviado (no quiero decir perdido, aún tengo esperanzas) y a veces, como ahora, me jode un poco, porque cada idea que surge para una historia pasa por ese horrible proceso y terminan yéndose a la mierda, como se están yendo a la mierda algunas cosas en mi vida, cosas que, ahora que hago esta catarsis, se ven tan pajas cono lejanas, porque las he venido evitando por el miedo que le mete a uno eso de que las cosas se hacen bien o no se hacen.
(Debo admitir que ha sido por esa incertidumbre más que nada sobre el futuro es que me han dejado y un poco por eso también en algún momento decidí esto de ordenar mi vida. La cuestión es ahora a precio de qué.)
Hoy, ahora, necesito que la frase esa de Sabina "por decir lo que pienso sin pensar lo que digo" se vuelva nuevamente el dogma de mi vida, para ganarme aunque sea muchas cachetadas, pero al menos eso a este estar así tan aparentemente bien, pero sin siquiera el riesgo de un beso.
Etiquetas: [crisis]  [mío de mí]  
Fecha Publicación: 2012-07-17T17:21:00.001-05:00
Yo recuerdo que una vez nos pusimos a hablar de los memes de Cuanto Cabrón. Tú me pasaste la página esa y yo me envicié maaaaaaaaaaal con eso. Media hora diaria de hueveo viendo las viñetas y tú eres la culpable, como eres culpable de un montón de cosas, jodidamente culpable de tanto en realidad. 
Aquella vez nos pusimos a decir cuál era el meme que más nos gustaba. Pasamos del Coolface y de Yao Ming, del Fuck Yeah y todos esos que la gente que se siente tan algo bueno consigo misma quiere como suyo y dijiste uno tan improbable como el mío, porque así somos, además, un par de improbables. Jodidas coincidencias. Yo tardé en reconocerlo, me acuerdo, pero al final di con él y fue porque el gesto que ponías te salía igualito. No es que seas igual al meme, que no lo eres, pero la expresividad de tu rostro hizo que diera en una con el dichoso meme y dije: claaaaaaaaaaaaro, ese meme, un mate de risa.

Ahora es un poco jodido toparme con él cada que sale, y menos mal no sale mucho, sino, no sé, no sé...  Cada que sale ya no lo veo, sino que te veo a ti y es jodido no poder ver al pinche meme sino verte a ti haciendo el gesto para seguidamente reír con las cosas absurdas que íbamos diciendo ese día.

A veces veo el meme, mejor dicho, te veo ahí en las tiras de Cuanto Cabrón y seguidamente me río contigo, contigo hace tanto tiempo contándome que ese es el que más te gusta y en seguida alguien invisible me pincha el ventrículo izquierdo con un dardo cargado de una sustancia que produce esa nostalgia entre alegre y triste que deja con cara de tonto, porque no sabes si seguir riendo o mandar a la mierda todo y salir corriendo a lanzarte por el acantilado. Es un poco feo todo eso ¿Sabes?

Al final, cierro Cuanto Cabrón y sigo trabajando mientras pienso en el argumento del cuento que siempre comenzaré a escribir esta noche sin falta.
Etiquetas: [culturoso]  
Fecha Publicación: 2012-07-12T00:29:00.002-05:00

Julio Cortazar

(Fragmento)


"Pero ahora escúchame, aunque estés durmiendo sola en tu departamento de la rue de la Clef, el silencio también es traición. Hasta el final pensaré que puedo haberme equivocado, que las evidencias que te manchan contra mí, que me vomitan cada mañana en una vida que ya no quiero, nacen quizá de que no supe encontrar el verdadero orden y de que tú misma no entendiste nunca lo que estaba pasando, Hélène, que no entendiste la muerte del muchacho en la clínica, la muñeca de Monsieur Ochs, el llanto de Celia, que simplemente te echaste mal las cartas, inventaste un gran juego que te vaticinó lo que no eras, lo que todavía me obstino en querer que no seas. Y si me callara traicionaría, porque las barajas están ahí, como la muñeca en tu armario o la huella de mi cuerpo en tu cama, y yo volveré a echarlas a mi manera, una y otra vez hasta convencerme de una repetición inapelable o encontrarte por fin como hubiera querido encontrarte en la ciudad o en la zona (tus ojos abiertos, tus ojos enamoradamente abiertos sin mirarme); y callar entonces sería vil, tú y yo sabemos demasiado de algo que no es nosotros y juega estas barajas en las que somos espadas o corazones pero no las manos que las mezclan y las arman, juego vertiginoso del que sólo alcanzaremos a conocer la suerte que se teje y desteje a cada lance, la figura que nos antecede o nos sigue, la secuencia con que la mano nos propone al adversario, la batalla de azares excluyentes que decide las posturas y las renuncias. Perdóname este lenguaje, el único posible. Si me estuvieras escuchando asentirías, con ese gesto grave que a veces te acerca un poco más a la frivolidad del narrador. Ah, ceder a esa moviente armazón de redes instantáneas aceptarse en la baraja, consentir a eso que nos mezcla y nos repartem qué tentación, Hélène, qué blando boca arriba sobre un mar en calma. Mira a Celia, mira a Austin, esos alciones flotando en la conformidad. Mira a Nicole, pobrecita, que sigue mi sombra con las manos juntas. Pero demasiado sé que para ti vivir es hacer frente, que nunca aceptaste autoridad, aunque sólo sea por eso, sin siquiera hablar de mó o de tantos otros que también jugaron los juegos, me obligo a ser esto que no escucharás o escucharás irónica, dándome así la última razón de que lo diga. Ya ves que no hablo para otros aunque sean otros los que escuchan: dime, si quieres, que sigo jugando con las palabras, que también yo las mezclo y las tiro en el tapete. Reina de corazones, ríete una vez más de mí. Dilo: No podía impedirlo, era cursi como un corazón bordado. Yo seguiré buscando el acceso, Hélène, cada esquina me verá consultar el rumbo, todo entrará en la cuenta, la plaza de los tranvías, Nicole, el clip que llevabas la noche del cana Saint-Martin, las muñecas de Monsieur Ochs, la sombra de Frau Marta en la Blutgasse, lo importante y lo nimio, todo lo barajaré otra vez para encontrarte como quiero, un libro comprado al azar, una guirnalda con luces, y hasta la piedra de hule que buscó Marrast en el norte de Inglaterra, la piedra de hule para tallar la estatua de Vercingétorix encargada y pasada a medias por la municipalidad de vecinos bien pensantes."
Etiquetas: [Y entonces sucedió]  [la vocación]  
Fecha Publicación: 2012-06-19T00:07:00.000-05:00
O del hallasgo de un lapicero

Me contaba un amigo que aquello del Unicornio Azul de Silvio se trataba de un lapicero con que el trovador escribía sus canciones; este se le extravió alguna vez y, vaya manía, no escribió nada hasta encontrarlo porque sólo con ese lapicero se inspiraba. No sé si sea cierto esto, pero me parece una bonita, como excéntrica, interpretación. Igual, esa canción es una de las más bonitas que Rodríguez haya escrito y, claro, una de las más manoseadas por sus fans cuando se reúnen a rendirle tributo.

Recordaba esto como recordaba que yo también tengo mis manías de “escritor” -malo y del montón, pero escritor al fin-, manías que fui creando y criando con el tiempo, aunque no han llegado a ser tan extremas como esa de líneas arriba.
Una de ellas es escribir en mi diario con un solo tipo de lapicero, una marca y un modelo en especial: los Pilot BPS-GP negros. Si no tengo uno de esos en la mano, nones, no escribo ni una vocal en mi diario. Hubo un tiempo en que si no había uno de esos no escribía nada de nada. Por eso tenía muchos a la mano, ya sea en la mochila, en los bolsillos, en la repisa, por todos lados los tenía para poder escribir. Los que han escrito a mano han de entender la importancia que tiene el lapicero o bolígrafo o como le llamen al momento de hacerlo. Ya saben, eso de adaptarse a la mano, dejar correr la tinta, pero que no manche y una lista de cosas que si me pongo a detallar sólo acrecentaré mi fama de tipo extraño. Luego tuve que abandonar la manía esta cuando comencé a adquirir la otra de dejarlos botados en cualquier parte y me veía obligado a comprar más. No son carísimos, pero tampoco eran baratos para un universitario desempleado. Así que, un poco por necesidad, la manía se fue limitando a mi diario. Y así es hasta ahora.

He dejado de escribir en mi diario desde hace unos meses en que extravié el último y, por esa extraña desidia que también nos da como una manía imperdonable, no he vuelto a comprar. Ahora lo he  encontrado ¡oh extraño milagro! dentro del forro de uno de los viejísimos muebles de mi casa. Ha ocurrido el día del padre por la tarde en que me recosté a descansar un poco luego de las dos malas noches alcohólicas consecutivas que le había propinado a mi cuerpo. Sentí algo que me presionaba en el brazo y, tanteando, di con él. Me di al frenético intento de sacarlo de ese improbable lugar, no por saber que se trataba del  extraviado hace tiempo, sino por el extraño hecho de encontrar un lapicero ahí. Lo saqué y ¡Vaya sorpresa!;me di con mi "lapicero favorito". Pero, hubo algo más que la sorpresa: esa sensación extraña de haber encontrado una especie de amuleto perdido, un adminículo imprescindible, la vieja moneda que te regalo tu abuelo... No sé, como cuando Clark Kent encontró ese trozo de cristal verde en el Polo Norte que le permitió poder ser nuevamente Superman, después de haber tenido la idea de volverse humano para abandonarse al amor que sentía de Louis Lane en el momento menos oportuno para la tierra. Algo así sentí. A partir de ese lapicero volvería a construir mi casa, no en el Polo Norte, claro, sino en el enorme cuaderno azul que me dejó la terapia contra la crisis. Ha sido extraño y hermoso, ha sido como un reencuentro inesperado con un viejo amor que nunca pudo llegar a ser del pasado. Así de intenso y de cursi.

Al día siguiente me di con la ingrata sorpresa de que el bendito lapicero no pintaba. Lo había cargado durante horas en mi bolsillo, lo había acariciado con morboso cariño, con enfermiza añoranza, con inexplicable esperanza y luego me he dado con que no servía ya para nada. Me he sentido un poco tonto cuando he intentado firmar un papel con él, intentándolo hasta convencerme de que no, ese lapicero no da chance ni para un mísero garabato y había que echarlo al tacho no más, pues no conozco fórmula para hacer pintar un lapicero abandonado en un insospechado rincón de mi casa, secando su tinta, guardándose para siempre el relato de tantos y tantos días que, gracias a mi cerebro proclive al síndrome de Alzheimer, pasarán a ser una mancha blanca en mi historia. Podría haber escrito aquí, claro, o en cualquier otro lugar,  o con cualquier otro lapicero. Pero, no es lo mismo. Los que lleven un diario lo entenderán bien, un diario es distinto, es íntimo, es propio, está libre de hipocresías, aunque esté plagado de nuestros demonios, temores y pudores. No, no es lo mismo, no habría sido lo mismo.
Una pena por ese pedazo de plástico.

Pero, como la gente que, como yo, está habitado por demonios no se puede estar tranquila y resignarse a perder un compañero, un unicornio azul o negro o lila, me he quedado con la idea de que ese extraño hallazgo ha sido una señal divina y ahora debo ir en busca de un nuevo lapicero, como si fuera un Cristo benevolente que me liberará de esa Legión que me dicta palabras todos los días, a todas horas, que me cuenta historias, de esas que te inquietan, te persiguen, te torturan hasta que te exorcisas de ellas contándoselas a los demás, escribiéndolas.
Iré por uno y retomaré mi diario, reconstruiré mi propio castillo, como la casa solitaria de Superman, esa que visitaba cada que se cansa de vagar entre tanto terrícola que anda por ahí.
Etiquetas: [amistad]  [Y entonces sucedió]  [soundtrack]  
Fecha Publicación: 2012-05-28T19:11:00.003-05:00
Habíamos acordado invadir la covacha de Pierre un viernes y tener una noche de hombres abandonados. Beberíamos hasta que nos meen los perros, decidamos suicidarnos o nos quedemos dormidos después de maldecir a todas las mujeres del mundo, por bitches, por ser… por ser… por ser mujeres, y a la mierda lo demás y que Dios nos coja confesados.

Pierre como que la cagó porque la noche anterior volvió con el amor de su vida y ya sólo quedábamos dos patéticos #foreveralone. Pero, igual, tomaríamos por asalto los tres metros cuadrados que es la casa del Pakazo y me hacen recordar cuando Martín Romaña se mudó a un cuarto con una camota enorme y su hondonada y ya no cabía nada más y tuvo que poner el escritorio y la máquina de escribir encima de la cama y ahí escribió la novela por encargo para el sindicato de… eso sí ya no me acuerdo. Me he ido un poco adelante, porque eso lo recordé cuando estábamos hablando de que nos conocimos gracias a la literatura y todos queríamos ser escritores. Al fin, Pierre es escritor formal; yo sigo en este afán de ser blogger y Ever ¡La pucha! Ever no escribe, sólo hace dibujitos de las chicas que se quiere follar.

Volviendo. Habíamos decidido invadir igual y a eso fuimos. Previo a la encerrona final pasamos por la tienda y nos apertrechamos de pisco, Evervest, limones y atún, mucho atún. Ahora, sí, que arda Roma, no me importa.
Comenzamos la noche con esta canción:


Decidí que comenzáramos con esa porque Pierre me había dicho unos días antes que cuando la escuchó se destruyó algo dentro de él y no pudo dejar de escucharla hasta sacar los acordes en guitarra. Se dio a escucharla, según dice, unas treinta veces en un día. Siendo quien es y pasando por lo que estaba pasando, es probable que un poco más. Hasta ahí las cosas estaban dentro de lo tolerable, estoy seguro. Incluso poco después, cuando nos tomamos unas fotos, recordamos algunas cosas, como aquello de Martín Romaña y los mil personajes que es Alfredo Bryce; y, ya saben todo lo que pasa cuando se encuentran unos patas con serios problemas estructurales en la emoción y la gnosis del mundo que los rodea totalmente cagada. Una cosa que no es necesario contar para que entiendan.

Pero algo comenzó a salirse de lugar en algún momento, y no me pidan que recuerde en cual, por favor. Ya bastante hay con que esté escribiendo esto ahora. Creo que fue cuando cantaba Edith Piaf. Eso ha sido después de comer el arroz con atún. Sí, el arroz con atún debió ser mucho antes de Piaf, porque casi puedo jurar que con Piaf las cosas terminaron de perder todo control.

Debo hacer una necesaria digresión y rendir homenaje al arroz con atún que prepara Pierre cada que lo visitamos. Se ha convertido en el plato oficial de nuestras reuniones. Una delicatessen que deben probar. Alguna vez la sangresita quiso ocupar ese lugar, pero no pudo. Todo por culpa de una descomunal pelea entre la chica que me tiró la puerta en la cara y yo, pero eso es otro cuento que, además, ya conté.
Otra cosa que debió suceder antes de Piaf es que cantamos “Resistiré” como doscientas veces antes de decidir que era momento de gravarla. Nunca la gravamos. Aunque yo tengo un archivo de audio con fecha de creación de aquella noche. Me da miedo. No lo he borrado. También me da miedo borrarlo. No, miedo no. Es como pena. No quiero oírlo, pero tampoco quiero borrarlo. Quizás algún día nos llevemos un Grammy o la mano a la barriga (o a los oídos para tapárnoslos, que es lo más probable) con eso que, si mal no recuerdo, fueron los ensayos.

Bueno, bueno. Decía que estábamos escuchando Ne me quitte pas, cuando el anfitrión dijo “mira” y puso la versión de Jacques Brel, que youtube no me permite poner aquí, pero que deben ver antes de continuar.

¿Ya lo vieron?
Ok, no. No importa, déjenlo cargando.

El tema no hubiese pasado a mayores si no fuese porque ya no pasábamos alcoholemia así la prueba la hiciera un chango. Ya imaginarán lo que sucedió cuando lo vimos, tanto así que lo vimos un par de veces más. Pierre dice que cuando confesé no haber visto ese vídeo apareció una espada que bajaba del cielo y apuntaba directo a mi cabeza. Sí, es en ese momento cuando todo comenzaba a estar mal. Debimos dejarlo ahí, en verdad que sí, y poner canciones de los B52 o, por último, alguna de Carlos Vives. Pero, no. Esas cosas no se hacen borracho y con ganas de arrancarle el alma a toda fémina que hemos conocido y que se ha encargado de arrancarnos a la mala un pedazo de corazón para llevárselo a sabe Dios dónde y nunca más devolvérnoslo.
Entonces Pierre decidió agasajarnos el oído con esta canción:


Listo. Se jodió el Perú y parte de Huacho.

No sé si fue en ese momento o después, pero yo tuve una pierna colgando hacia la calle por una ventana de un octavo piso.
No, no pudo ser en ese momento, porque después de esta canción lloramos. Debió ser antes, necesariamente, de lo contrarió habría caído. Lo que pasó después de esas dos canciones y nuestro llanto fue que Pierre sacó su diario, nos lo entregó y grito ¡Escriban mierdas! Y Ever y yo nos pusimos a escribir. He dejado ahí un poema que ni yo mismo he podido descifrar a la mañana siguiente y Ever también ha dejado algo. No sé bien qué es. La verdad, no lo quiero averiguar. No al menos por un tiempo. Quizás en unas semanas, cuando las emociones de una noche desbocada pasen. Y no creo estar exagerando cuando digo que fue una noche desbocada, porque la cosas no quedaron en lo ya dicho, hubo más ¡Vaya que hubo más! Pero, eso de más que hubo, la verdad, no lo recuerdo bien. Hemos tenido que armarlo poco a poco, pegando con cuidado los recuerdos con curitas para poder tener una visión más o menos completa de lo que pasó después de que Pierre nos ordenase escribir algo en su diario bajo el título “La página de tal en mi diario”. Aún así es un poco borroso.

De lo que pasó después, quizás lo más relevante es que yo intenté poner una canción “más alegre”. A mí me parece que la puse, pero en el recuento los otros dos niegan que lo haya hecho. Es probable que en verdad no lo haga y sólo lo soñara, pues de lo contrario no se explica cómo es que terminamos cantando una canción completa de Alejandro Sanz, Siempre es de noche, al parecer. Se dice que Pierre, no bien terminamos de cantarla, se fue desesperado y gritando a su cocina porque nos la sabíamos completa. Quisiera decir que tengo un recuerdo vago de eso, pero, la verdad, ni eso tengo. Tampoco lo quiero tener, para ser sincero, porque quizás en este momento me levantaría de aquí y me pondría a gritar que, carajo, nos la sabíamos completa. Siempre queda la excusa de “estaba muy borracho” o “es mentira, no pudimos hacer eso, porque estábamos muy borrachos”. No lo recuerdo ¡Basta! Nunca pasó.
Ok, ok. Pasó la catarsis. Pierre se fue gritando a su cocina desesperado y luego volvió. 
Lo único que recuerdo de aquellos momentos es que a cada tanto uno de nosotros le gritaba a otro ¡No te duermas carajo que aún hay trago! Pero, no sé qué sucedía después.

Debió ser en el momento en que Pierre huyó hacía la cocina cuando intentó preparar una sopa instantánea que seguía cocinándose como a las no sé cuánto de la ya casi mañana en que me desperté porque no podía respirar. Al parecer me levanté y apagué el fuego. Debí ser yo, porque Ever, que es el que menos hablaba y el menos inconsciente de los tres, dice no recordar haberlo hecho. Sí es seguro que alguien apagó esa cocina. De lo contrario, Pierre ya habría escrito en su muro de Facebook que nuevamente es pobre porque ha tenido que comprar un balón de gas.
Ever estaba dormido al pie de la ventana, sobre un colchonsito que se convierte en mueble y, dice él, que se despertó por el frío ¡Carajo, yo era el único que se asfixiaba en ese lugar! Y que se asustó al ver que medio cuerpo mío estaba del otro lado de la ventana, otra vez. Pensó que en verdad quería suicidarme, hasta que le señalé hacía la cocina y se percató que había más humo que en un rito rastafari. 
Nos dimos a la tarea de abrir puerta y ventana y ventilar el lugar.
Cuando al fin pude cruzar el metro y medio que me separaba de la cocina, lo primero que hice fue pelearme con la olla que aún manaba humo de su interior como un dragón enfurecido. Abrí el caño e intentaba aplacar su ira con agua, pero las gotas caían sobre ella y se evaporaban al instante. Fue épico, en verdad. Nunca me había tocado exorcizar una olla. Esa noche lo hice, y no debió estar tan mal, pues, logre calmarla y luego sacarle el demonio en forma de fideos carbonizados que tenía dentro y lanzarlos por la ventana.
Debo confesarlo, lo lancé con la intensión de hacerlo llegar a la casa de una vecina de Pierre que vive como a de aquí a la otra cuadra. Mi brazo impulsó con tal fuerza la masa carbonizada que fueron a parar en la copa de unos árboles que hay a pocos metros en horizontal y unos seis pisos hacia debajo de la ventana por la que salieron volando como un frisby y de donde pendía mi cuerpo hacía unos momentos. Por eso nunca he ido a las olimpiadas.

Lo que pasó después ya es de lo más normal. Nos volvimos a dormir, para despertar unas horas después y contarle a Pierre que casi morimos todos por culpa de Alejandro Sanz y una olla con poseída. Intentamos recordar lo que había sucedido unas horas antes, con penosos resultados, por cierto, y nos fuimos cada uno a su casa dejando al Pakazo con un incienso encendido tratando de que se vaya el mal olor para que su novia no lo asesine por inconsciente cuando llegue por ahí.
Etiquetas: [mío de mí]  [Dicho como por un crítico]  
Fecha Publicación: 2012-05-09T22:30:00.000-05:00
Yo soy un cretino, un total cretino y un sin vergüenza que viene y lo dice así como así sin el mínimo remordimiento, ni una pizca de culpa.
Les explico. Voy por ahí tratando de que la gente se ría mucho, por todo y nada. Hoy mismo le decía a una amiga que a veces no puedo con mi genio y temo terminar contando chistes hasta en el velorio de mi madre. Ella no ha dicho gran cosa luego. No se puede decir mucho ante tal exhibición de estupidez. La entiendo completamente, por eso de inmediato he dicho que estoy exagerando y he agregado, sin saber la razón, que trataré de ser más serio, pues hay gente que considera que no la tomo en serio y no es eso, claro hay quienes no tomarían en serio ni aunque se estuviesen desangrando, pero no es con todos. Hay quienes merecen más respeto.

En momentos como estos en que me siento frente a la computadora con planes de trabajar pero con ganas de echarme y escuchar muchas canciones antes de dormirme y soñar que vuelo, siento que soy un verdadero y hasta el peor cretino sólo porque de lo contrario terminaría lanzándome del último piso del Centro Cívico luego de haber asesinado a algunos amigos para encontrármelos un momento en el purgatorio y no sentirme tan solo después.
Si quieren saber la verdad, hasta en este momento me estoy portando mal con ustedes. No tengo verdaderas razones para decir lo dicho. Quizás una que otra como para pasar unas noches en un bar embriagándome hasta la estupidez, pero no más. Es sólo que uno se ve más, como, no sé, como más raro y mejor si dice cosas como esas, que su vida está jodida y que mataría a todo el mundo, pero prefiere hacer el payaso con todos y tratar de ser un tipo simpático. La verdad, tampoco llego a ser del todo simpático. Tengo amigos que me quieren, no sé muy bien por qué, pero me quieren. Me dicen que estoy medio loco y me quieren un poco más todavía. Eso es muy bueno. Tener amigos que te consideran medio loco y aun así te quieren es como ser un oso de peluche un poco viejo, de eso a los que se les nota la costura y puede que tengan un parche o les falte un ojo, pero en la cama de alguien que aún los abraza por las noches.

Todo esto ha sido un poco culpa de Pierre y Kara. Esos dos tipos, caray, esos dos tipos son capaces de escribir unas cosas increíbles (nada más lejos de estas tonterías mías. Ellos sí saben escribir ¡dios!). Y no menciono a otras personas porque hoy he leído sólo los blogs de ellos dos y todo ha llevado a escriba esto por fin. Ya tenía pensado escribir hoy, pero, así como hoy, muchas noches he llegado a casa con ganas de escribir y he terminado revisando el facebook, leyendo noticias y sintiéndome tan intelectualmente superior, escribiendo comentarios sesudos que sólo leerán mis amigos y no cambiarán nada de nada y luego me he metido a mi cama a dormir esperando que llegue mañana para tener algo más que hacer por obligación. Así tantas noches que las posibilidades de terminar escribiendo eran una en no la haré nunca. Pero, he leído a esos dos y le han ganado a mi snobismo y aquí me tienen, confesando que soy un cretino. Y soy de lo peor, porque la verdad, es que me río de todo no porque me guste que la gente sea feliz. Bueno, no sólo por eso. Yo me río porque no soporto la tensión de ningún momento y quiero hacer de todo un relajo. Ven, soy de lo peor. Todo es por mi inmadurez y mi eterno miedo a quedarme solo y sin amigos. Nada de buenas acciones ni cosas por el estilo. Pura cabronada mía. Si no se ríen de las cosas que diré a partir de mañana, los entenderé. En serio, los entenderé.

No sé qué se me ha dado por decir todo esto. Quizás sea el libro que estoy leyendo o quizás he llegado a un punto en que casi reviento sintiendo que hay muchas cosas en mi vida que han estado realmente mal y que seguirán jodidas por mucho tiempo y quiero pensar que no dependen de mí para resolverlas. Ya saben, siempre es más fácil si otro es el culpable y uno solamente la víctima (bien protagonista de culebrón me he visto). Quizás sea la conversación con otra amiga en que de pronto he soltado un rollo catárquico impensado y mi amiga me ha dicho como respuesta a cinco mil caracteres de pura emoción: patrañas, Flú ,no me mientas ni te mientas, estás jodido y debes hacer algo por salvarte. Creo que estoy jodido, pero no tanto, es cierto, pero sí lo suficiente como para ponerme a escribir todo esto que, otra vez, sé que no se entiende para nada, aunque eso no importe, sólo importa que lo haya escrito y nada más.
Etiquetas: [amistad]  [Y entonces sucedió]  [Mucha pendejada]  
Fecha Publicación: 2012-05-05T20:35:00.002-05:00
Hace unos días mantuve esta amable conversación on line con una compañera de trabajo.
La razón de tan amistoso intercambio de palabra se debió a que la Chica M vino indignada a mi sitio para decirme indignada que otra compañera de trabajo la había llamado conchuda por soltar alegremente que esperaba que su jefe se vaya de viaje para faltar un día, porque se sentía cansada. La compañerita de trabajo que tuvo a bien calificarla de conchuda lo hizo sin mala leche, como cuando le digo a un amigo mío que es un hijo de puta o una zorra hambrienta y estos me responden con frases así de alturadas y pedimos dos más porque la noche es joven, señores y la vida es corta.

El problema es que La Chica M se lo tomó a mal y, con la indignación como armadura, me lo contó. Yo, como todo caballero que soy, preferí no emitir comentario alguno y miré a la pantalla de mi pc y traté de seguir con mi trabajo. La Chica M insistió en hacer patente su indignación y continuó diciendo que cómo podían decirle conchuda por decir lo que dijo, si ella es tan trabajadora, que hace tres cosas a la vez y que merecía descansar y que cómo su compañera de trabajo podía decir eso, como si fuese la trabajadora modelo. La Chica M agregó, como fundamento de peso para su posición que su compañera de trabajo había tenido vacaciones de dos semanas, un poco especiales, sí, casi sin querer también, pero ha descansado al fin. Explico, la compañera de trabajo en mención había sido operada del sistema reproductor por no sé qué razón, y no viene a cuento, y le habían dado dos semanas de descanso, de las cuales una se la pasó completamente en cama porque no se podía levantar.Fue en ese momento que lo hilos con que había cosido mis labios terminaron de reventar y le dije que hasta donde sabía la compañera de trabajo nunca llegaba tarde como ella que llega entre treinta y sesenta minutos tarde todos los días y espera que la cubran (debo decir, en honor a la verdad en este punto que a mí nunca me ha pedido que haga eso. Quizás sea porque no trabajamos en la misma área o simplemente porque si lo hace la mandaré a que camine calata por Alaska) y si no lo hacen, se molesta.; le dije, además, que sin llegar a decirle conchuda, porque lo que iba a decir era que tenía la concha más grande que Asia, era que su actitud demostraba poco compromiso con el trabajo.
Entonces La Chica M se indigno más y comenzó a decir cosas como que la compañera de trabajo se levantaba más tarde que ella (claro, la compañera vive más cerca de la oficina que La Chica M) y a hablar y hablar como lo hacen los loros que tenemos como vecinos y, luego de un momento, se levantó y se fue indignada a su sitio para proceder a escribirme lo que a continuación transcribo para su conocimiento y fines (no se han hecho trabajos de edición ni corrección de estilo en la transcripción para que se pueda apreciar la riqueza lingüística de los interlocutores, excepto en el nombre de los protagonistas para proteger su identidad. Las cursivas son anotaciones aclaratorias mías):

La Chica M
Ah y una ultima cosa si a ti te parece bien que te agarren de asistente, practicante y procurador y te parece normal ese es tu problema y tu manera de pensar (ambos somos bachilleres en derecho y asistentes, pero de distintas áreas), pero a mi no me parece normal y tengo todo el derecho a quejarme (la verdad es que no se queja nada más que con sus compañeros de trabajo a la hora de almuerzo, por lo demás, espera que las cosas se soluciones porque tienen que solucionarse) y no por eso no tengo compromiso con mi tabajo, y por llegar media hora tarde tampoko quiere decir que no lo tenga, en fin no voy a esperar que me digas lo contrario porq tampoko me interesa(?), simplemente tengo una mentalidad muy diferente a la tuya , pero da la casualidad que todos mis amigos de mi universidad (no me aguanto, La Chica M es de La Cato) a los que les cuento lo que hago pues no les parece normal que haga tres cosas a la vez y en mi lugar tambiem se quejarian, asumo que piensas diferente porq tu en el derecho fue distinta a la mia (esto merece una ampliación que podrán leer al final de la conversa) y a mi no me parece normal hacer lo que hago y que encima me digan q no ven compromiso en mi trabajo osea par mi es inaudito, en fin si trabajaras conmigo seria diferente pero como no trabajas conmigo y ni tienes conocimiento dew mi tema y de lo que hago pues mlo que me digas no lo tomo en cuenta porq viene de alguien que no sabe nada de mi trabajo, ni en teoria ni en la practica. adios

Flú
esto es colmo, Chica M
en verdad, si vas a volver a escribir este tipo de sandeces, hazlo con tus amigos "que te dan la razón", no me las escribas a mí
tú área no es mi área y viceversa
lo mismo podría decir yo

La Chica M
tengo todo el derecho a terminar lo que no termine de decirte ok
por eso yo no hablo de tu trabajo

Flú
no, no tienes derecho PORQUE NO SABES ESCUCHAR

La Chica M
y se muy bien q ustedes hablan a mi espaldas de mi chamba
me hago pero no soy cojuda miguel

Flú
y ya deja el tema que la verdad me importa un rábano
quéjate con tus amigos, que ellos te den la razón
YO NO
YO DIGO LO QUE PIENSO
gracias

La Chica M
a mi too me importa un rabano lo q tu pienses

Flú
y ya, déjame trabajar

La Chica M
y ojala llegues MUY LEJOS con es manera derrotista de pensar
adios
ok te dejo escribir en tu blog
adios
ah y no me dan la razon me dicen lo que personas q no se dejan pisotear dirian
no alguien que se conforma y encima lo acepta
que pena de verdad pero ojala que asi llegues lejos
adios

Flú
ay dios! eres una niña
madura que ya tienes 31
otra cosa, conmigo no funciona ponerse ofensiva, si crees que soy derrotista, si mi "formación es distinta" a la tuya, si eres tan "elite", bien por ti, chochera, yo no lo soy y así estoy, digamos que bien por el momento
Ah, y si tienes tanta valía, si tu formación es tan buena y no eres nada derrotista ¿qué haces aguantando tantos meses este trabajo en el que te explotan y te buscas uno mejor? Digo, hasta las practicantes se han ido pronto ¿no?
y sólo para que quede claro: yo no hablo a espaldas de nadie, las cosas que pueda decir de ti te las digo de frente

La Chica M
Porq justamente ahi esta la diferencia entre tu manera de pensar y la mia, y si no me voy es porque obviamente se ve horrible en un curriculum largarse de un trabajo tan rapido y quedar como una persona inconstante y porqué mal que bien la experiencia sirve (pero es algo que no entiendes porque no te lo enseñaron), y porque estando aca es mas facil sacar el titulo no como cuando estaba en indecopi, cosa que tú no has hecho estando aca como dices 5 añotes!!, en fin no te voy a explicar mas x q son cosas que tú no entenderias. adios.
y ya no me escribas x q pasare a blokearte x q en serio que ya me aburriste con tus pensamientos y las ganas de dar la contra a todo el mundo, al que no estoy acostumbrada. adios

Flú
Oh, por dios! qué maldición me ha caído encima para haber estudiado en una universidad nacional de pobres conformistas
Oh! cuán mal me siento frente a una mujer que ha recibido una excelente educación, que es hija de la calidad y la excelencia, que piensa siempre en superarse y habla en un lenguaje que no entiendo ¡Ay Tayta Dios! ¡Ay, Pacha Mama! Atatau, mi piel rojita se pone de tanta vergüenza, mi cabeza inclinada está, mamá, ante su superioridad, tu basto conocimiento. Yo, pobre tonto, cabeza dura, como piedra es ¡toc toc! golpeo y hueco suena, escuchar no sé -menos cuando opinan distinto a mí, que darme la contra es-, hablar tampoco. No conozco cosas de las que hablas, no entiendo tu lenguaje ¡bruto soy!
Ilumíname, mamá, con tu conocimiento de... de... de... ah sí, de derechos de autor, pero de qué más ¿de procesal? ah, no, eso no te interesa, de.. no sé, a ver... ¿qué sabes además de tu grandioso tema? No sé, no sé qué más me puedas enseñar con tu excelente educación que no te ha enseñado ni a manejar una computadora (a lo que respondes con un: ay no sé pues) <-- No se olviden de esto, por favor, ya verán por qué

bueno, superadita e inteligente mujer progresista, en ese caso, dadas las deplorables condiciones en que se encuentra mi atrofiado intelecto que no puede entender conceptos como "yo me creo superior a ti y por no darme la razón ahora te lo espeto", te evitaré el mal gusto de ser mi amiga en adelante, no vaya a contagiarte mi sarna mental y luego tengamos que lamentar que el derecho pierda tan excelsa luminaria, además, siempre me ha llegado la gente que hace obra social y más si la quieren hacer conmigo (amigos DE VERDAD me sobran como para andar al lado de alguien que me mira del modo en que lo haces)

Eso sí, me jode que habiendote considerado mi amiga -al punto de ser totalmente sincero con lo que pienso- te pongas en ese plan y me digas ese tipo de cosas, no porque me afecten las palabras, que bastante me conozco como para conocer mis defectos, sino por la intensión con que lo has hecho (te has sentido ofendida con lo que dije entonces, PLAF MIERDA, a darme duro y ¡lo peor! con esa actitud soberbia queriendo ofenderme con conceptos que, te apuesto, entiendo más y mejor que tú. Mi intensión no fue ofenderte, sino decirte lo que a mí me parece). Entiendo que estés con el hígado revuelto y que te pongas a la defensiva, pero, no tenías que ponerte así, menos actuar con tan mala leche, eso es lo que me jode y me duele.

Adios.

La Chica M
Jajajajaj que risa q me das clasiko de personas como tu escribir asi, bueno no se usar la computadora yyyyyyy eso lo puedo aprender en cualkier lugar, pero el derecho eso no se aprende en cualkier lugar (esto también tiene que ver con la ampliación al final) y se nota a leguas, por ultimo no me interesa q menosprecies mis conocimientos x q lo tomo de quien venga, y si pues con mi conocimientos en derecho de autor, de marcas, de la competencia desleal, de consumidor, de libre competencia, de acceso al mercado al menos a mi me ha servido para ganar mucha experiencia y no quedarme estancanda en un solo lugar ahhhh y un pekenho detalle a ganar mas que tu too x q gracias a esos conocimientos q tu menosprecias pues me he hecho de un nombre en egacal y too a escribir unos cuantos libritos, en cambio tu con tus vastos conocimientos en derecho procesal por lo visto te han servido de muchooooo y no es q yo no sepa procesal otra cosa es q no me guste okkkk x q te cuento q antes de entrar a egacal me tomaron un examen senhor con todos los temas y sera x algo q sali elegida noooo, asi q antes de despreciar los conocimientos y el trabajo de una persona mejor mirate al espejo y buenooooo como me aburres te blokeare del hotmail tambien y desviare tu numero de mi celular x se aca se te ocurra joder x aca tambien. Adios
Enviado desde mi BlackBerry de Claro.


Nota ampliatoria:
Unos días antes de esta lamentable conversación, íbamos La Chia M y yo en un vehículo de transporte público y el cobrador, del tipo promedio, le cobró sonajeando las monedas a un señor que tenía la misma expresión que un mono enjaulado. El mencionado señor pagó y el cobrador le dijo que esa no era la tarifa hasta donde quería ir. El señor con expresión animal le dijo que eso pagaba siempre. Entonces se armó la que ya saben, eso de que la tarifa, el tarifario, la costumbre y me zurro en tu tarifario yo pago lo que se me antoja y no me bajo, estás tú huevón. Entonces el cobrador extendió el brazo para intentar sacar al señor del asiento en que había apostado su trasero y este reaccionó como si le hubiesen agarrado las pelotas, lanzando trocitos de keke en todas direcciones. La Chica M reaccionó gritando que no lo toque, que no tiene por qué tocarlo y que llame a un policia. Le di la razón en cuanto que no debía tocarlo y planteé la cuestión ¿qué puede hacer el cobrador en un caso así? En lo personal me parece preocupante que no se pueda hacer nada porque entonces todos comenzamos a pagar lo que nos de la gana por el servicio y que se jodan ellos (la calidad del servicio, claro está, queda al margen en este caso). Ella dijo que se debía llamar a un policia y yo le dije que eran las siete de la noche que la gente quiere llegar a su casa y que iba a perder más el cobrador llamando a un policía que dejando a ese energúmeno en el carro.
Aquí es donde la cosa cambió de rumbo. Ella dijo que los cobradores se pasan, porque siempre cobran una cantidad y que este quería pasarse de listo. Yo le dije que eso era costumbre y que ella, como bachiller en derecho sabe que la costumbre no es ley.
Ella insistió en su posición y le dije que, bueno, es cierto lo de la costumbre, pero si nos apegamos a la ley, todos deberíamos pagar lo que dice el tarifario.
Ella, no sé a cuento de qué, dijo que la municipalidad debería controlarle los precios y yo le dije que cómo podía ser eso posible en una economía de libre mercado (vivimos en una economía social de mercado, como me hizo la corrección una amiga, lo que, en resumen, es casi lo mismo, pero con una pequeña intervención del Estado en ciertas cosas), que eso era imposible.
Ella me dijo que el Estado sí intervenía en el control de precios, sino qué era eso de la posición dominante en el mercado (por ejemplo, cuando existe monopolio). Yo refuté diciendo que en este caso no había posición dominante de mercado porque allá atrás habían como cuatro líneas más que hacían la misma ruta. Ella me dijo "entonces los transportistas pueden cobrar lo que les da la gana. Y si se les antoja cobrar cien soles"; yo le dije que tenían todo el derecho, por algo son empresas privadas, que era como cuando ibas a comer ceviche, te puedes comer uno de cuarenta lucas o uno en el mercado a diez lucas no más. Ella refutó diciendo que era diferente, porque ¡era un servicio público!. Entonces, aunque insistí con cosas como el tarifario y la obligación de ponerlo a la vista para que la gente sepa cuánto va a pagar, supe que todo ya estaba perdido y lo mejor era dar por terminada la conversación. Pero, ella se me adelantó diciendo algo que nunca olvidaré: no sé cómo interpretas tú el derecho, pero yo lo hago a favor de las personas.
Debo agregar, sólo por si no lo notaron, que todos los temas que incumbían a eso de los precios del servicio y la posición en el mercado son temas que ELLA DICE DOMINAR.

Desde entonces La Chica M no me habla y, la verdad, me ha hecho un enorme favor.
Etiquetas: [soundtrack]  
Fecha Publicación: 2012-04-25T19:58:00.004-05:00

No creas que por estar sentado aquí
no voy a poder correr hacia tí
No creas que por estar amarrado aquí
no voy a poder abrazarte a tí
Hasta morir
hasta morir
hasta morir
hasta morir
No creas que por estar encerrado aquí
no estoy pensando en ir por tí
y llevarte lejos muy lejos
hasta que nadie se acuerde de tí
No creas que por estar desnudo así
no voy a pasearme de puntitas en tu jardín
no creas que esta navaja es para mí
la traje para rascarte a tí
Hasta morir
hasta morir
hasta morir
hasta morir... pues sóbate

Etiquetas: [crisis]  [soundtrack]  [cursilada]  
Fecha Publicación: 2012-04-17T16:21:00.003-05:00


iguaL que eL mosquito más tonto de lA MAnada
yo sigo tu luz aunQUE me lleve a morir,
TE sigo como les sigueN los puntos finalEs
a todas las frases suiCidas quE buScan su fIn.

igual que el poeTa que decide trabajar en un bancO
sería posible quE yo en el peor de los caSos
le hiciera una llave de judo a mi PobrE coRazón
haciendO que firme llorando esta declaración.

mE caLlo porque es Más cómodo ENgañarse.
Me callo porque ha ganado la razón al corazón.
Pero paSe lo que pAse,
y aunque otro me acompañe,
en silencio te querré tan sólo a tí.

Igual que el mendigo cree que el cine es un escaparate,
igual que una flor resignada decora un despacho elegante,
prometo llamarle amor mío al primero que no me haga daño
y reir será un luJo quE olvide cuando te haya olvidado.

Pero igual que se espera como esperan en la Plaza de Mayo
procuro encender en secreto una vela no sea que por si acaso
un golpe de suerte algún día quiera que te vuelva a ver
reduciendo estas palabras a un trozo de papel.


Me callo porque es más cómodo engañarse.
Me callo porque ha ganado la razón al corazón.
Pero pase lo que pase,
y aunque otro me acompañe,
en silencio te querré tan sólo 

me callo porque es más cómodo engañarse.
Me callo porque ha ganado la razón al corazón,
pero pase lo que pase,
y aunque otro me acompañe,
en silencio te querré,
en silencio te amaré,
en silencio pensaré tan solo en ti.

Etiquetas: [culturoso]  [mío de mí]  
Fecha Publicación: 2012-04-14T23:55:00.001-05:00
Hace unos días, mientras redactaba el post donde hablo de mi “semana santa” pensaba en cómo han cambiado las cosas. Hace unos quince años o poco más yo era acólito, iba a misa todos los días, rezaba el rosario al menos una vez al día; por algunos años durante la semana santa seguí a pie juntillas los ritos y sermones, me confesaba más de una vez al año y comulgaba con los ojos emocionados. Ahora, pues, ya leyeron y si pudiera meterle cabe al obispo y al mismo Papa, lo haría sin remordimientos.
Claro que no ha sido de un día para otro que he cambiado. Desde entonces he pasado por algunas experiencias que han hecho que cambie mi forma de ver la vida y llegue a lo que soy ahora, que no es tampoco que se diga qué bruto, qué inteligente y superado este tipo, pero ahí andamos, tratando de ser mejores.
He tenido mis etapas: he sido católico practicante, fujimorista descarado, de derecha sin remordimiento, pseudo anarco (posero más bien) bajo la tutela de mi madre, he caminado hacia la zurda, depresivo compulsivo, cursi sin moral, ausente bullicioso y algunas cosas más que me han durado algunos días o acaso sólo horas y que no vale la pena poner aquí.
Muchas de esas cosas que he sido las he dejado inmortalizadas en este, su blog amigo y otras quizás les sorprenda saber que he sido. Pero, vamos, uno es humano y tiene derecho a la inconsecuencia.

Volviendo al post, un viejo amigo me dice que el ser un “personaje de interés anti” me ha quedado “muy” tibio, que mis comentarios suelen ser más ácidos y punzantes, que eso lo hace más interesante al lector y yo me he quedado con cara de emoticón con la boca como una S y me he tomado unos días para pensar en ello y contestar de forma, digamos, alturada.
Es cierto que muchas veces me he reinventado para este blog. O sea, todo lo que me pasa aquí es más o menos verdad, pero también más o menos mentira. Lo he hecho a propósito, y lo seguiré haciendo, porque es mi forma de decir las cosas, por una sencilla razón: hago literatura. Y la literatura, como todo el arte, es reinvención de la realidad, una mentira que esconde una verdad, como diría Vargas Llosa, una profunda verdad (¿ya, me dan mi Nobel?).
Ahora bien, nunca he intentado ser un único personaje, sino más uno como cualquier ser humano que cambia de ideas, de opinión, que sufre la vida que le ha tocado en suerte y que se moldea de acuerdo a lo que le pasa. Y de todos esos personajes que he sido nunca he intentado ser un personaje anti, ahora mucho menos. Antes quizás, pero así un quizás que se dice quiiiiiiiiizaaaaaaaaaas, en mi etapa de anarco posero, pero ahora, naranjas. Sí, reconozco que en el fondo abrazo el anarquismo, a pesar de ser abogado, pero justamente por eso último no puedo ser un “anti”. Yo no estoy en contra del sistema, es más, yo creo que somos aún más simios que humanos y que necesitamos un sistema con su presidente, sus leyes, sus cárceles y sus penas. Pero, sí soy es un inconforme criticón, un burlador, un sarcástico, abogado del diablo, me entretiene ser contreras, señalar con el dedo índice, decirte por donde se te corrió el maquillaje, gritar que se te nota la cicatriz del estirón. Eso no es ser anti, eso es ser humano con capacidad de mirar, de pensar, de sentir, de hablar, en fin, de ser libre, que eso es lo que busco ser, libre (yo creo que el regalo más grande que Dios nos dio no fue la vida, sino la libertad), libre de presiones de mercado, de discursos publicitarios, de arengas políticas, de púlpitos moralistas e hipócritas. Que no me deje tocar el culo por el sistema no quiere decir que esté en su contra, sólo significa que me llega que me toquen el culo y que si me viene con vainas no dudaré en sacársela y hundírsela en el orto hasta que me deje en paz.
Ahora, por más que crea que el anarquismo es la quinta esencia de los sistemas, el fin supremo, el paraíso perdido, reconozco, como dije, que no es posible por el momento, pero eso no significa que reconociendo la necesidad del sistema, no deba mejorarse. Esa es la tarea, mejorar el sistema, no rendirnos ni dejarnos subyugar, para mejorar nosotros y terminar, por fin, viviendo libre de publicidad, políticos, dinero, fronteras y de la ropa.

Reconozco que me estoy poniendo viejo, pesado y aburrido, pero, vamos, como todas las anteriores, es una etapa y, amando mi libertad como la amo, me dejo ser esclavo de mi mismo y de nadie más y si a los demás no les gusta lo que hago, pues, es problema suyo, no mío, que yo escribo por amor a escribir y no a que me lean.

Igual, muchas gracias por leer.

Etiquetas: [crisis]  [soundtrack]  
Fecha Publicación: 2012-04-11T11:28:00.002-05:00

...
Más de mil cosas mejores tendrás
pero cariño sincero
jamás
Vete olvidando de eso que hoy dejas
y que cambiarás
por la aventura que, tú ya verás,
será tu cárcel y
nunca saldrás
Etiquetas: [culturoso]  
Fecha Publicación: 2012-04-10T11:12:00.001-05:00
Tenía que escribir algo con este título, pero no tenía definido qué. Podía ser una aburrida reflexión sobre lo que es la Semana Santa, mi idea de que ya no debería ser feriado (a despecho de todos los que agradecieron a Dios por estos días pero no fueron ni a la misa de domingo de ramos y luego subieron fotos en una playa del sur), un intento de divertido resumen de lo que hice (descarto lo de divertido porque yo no me siento nada divertido últimamente). Pero, no me decidí por nada, así que intentaré un mix.

Para empezar, he llegado a un momento en que los ritos me dan lo mismo. Considero que son importantes para cierto tipo de personas y, sobre todo, para un momento en especial de la vida, pero a estas alturas, superadazo yo, me dan lo mismo. Entiendo de qué se tratan, o sea, me sé el significado de cada rito y costumbre de Semana Santa, pero, entiendo también que da lo mismo realizarlos o seguirlos. Digo, no creo que a los ojos de Dios esté más condenado por comer carne el viernes santo que los curas pedófilos y sus encubridores. Por eso nada de ritos, misas, adoraciones, comuniones ni abstinencias.
Tampoco creo en que por ser un feriado largo "tenía que" hacer algo en especial -léase, ir al club o a una playa del sur (si es a una casa, más nice todavía)-. Quise usar mi feriado para hacer un montón de cosas pendientes que tenía en agenda y que por una u otra razón no hacía. Igual no las hice.



No todas. Hice algunas y nada más.

El jueves, por ejemplo, vine a la oficina y avancé con unas cosas del trabajo que me tenían como loco, postergándose día a día y estresándome de una manera increíble (¿alguien tiene un elefante para que me camine en la espalda, por favor?) y no se me ocurrió ni por asomo ir a visitar las siete iglesias en el centro de Lima porque eso de caminar protegiéndome para que no me roben, entrando a un templo tras otro agotando mis ideas y oraciones, llegando a la última sólo para mirar los cuadros de la escuela cuzqueña en eterna refacción y los altares en pan de oro y todas esas imágenes de Cristos al borde del colapso físico o Vírgenes con cara de no matar una mosca de tanta piedad y pisoteando una serpiente con un pie que parece no darse cuenta de lo que hace y apretujado de un montón de gente que no sabe ni siquiera el nombre de los doce apóstoles ni mucho menos explicar el por qué del lavatorio de los pies.

El viernes me fui a comer carne. No comí mucho, la verdad, porque antes de ir a la parrillada en la casa de Jorge preferí empujarme el sudado de pescado que mi madre había cocinado y ya no me quedó mucho espacio, pero igual pedí mi porción y me la empujé con sacrílego placer y riéndome de esa gente que porque ese día evita un churrasquito ya cree que se ha salvado del fuego del infierno tan alegremente prometido por Cipriani y compañía. Ese mismo día chupe como si el mundo se fuese a terminar al día siguiente en que regresé a casa por la mañana.

El sábado me la pasé en el sepulcro de mi cama casi muerto por tanto alcohol ingerido y el domingo resucité al lado de mi padre y mis hermanas y nos fuimos al cine.

Como dije por ahí, yo sí entiendo qué se celebra en Semana Santa, me sé el significado de cada rito, sé lo que significa para un cristiano esta fecha, pero también sé que ser cristiano está mucho más allá de no escuchar música por un día o ir a hacer la finta en la iglesia. El Cristianismo no tiene nada que ver con Cipriani hablando de política o llamando mercadería averiada a los homosexuales; tampoco tiene que ver con el celibato de los curas ni con un alemán encubriendo delincuentes bajo la sotana; no tiene que ver con repetir como mono algunas palabras los domingos y luego entregarse a cualquier pecado capital sin el más mínimo remordimiento y tener la conciencia tranquila porque se es una buena persona. El Cristianismo tiene que ver con una sola cosa: el amor al prójimo, que es el reflejo del amor a Dios y eso no se demuestra en procesiones, misas, novenas y demás vainas que se vacían de completo sentido si el resto del año te llega al pájaro que tus hermanas sigan siendo víctimas de violencia por parte de un mal nacido o tú mismo lo seas y violentes de muchas formas a las hermanas, hijas o madres de otros; no importa que no comas carne un día si justificas el nacimiento de miles de niños que luego pasarán a formar parte de la enorme cifra de gente pobre, sin derecho a comer rico aunque sean compatriotas de Gastón Acurio; no importa que reces el rosario si te quedas callado cuando tu líder espiritual justifica el homicidio como un modo de hacer justicia contraviniendo uno de los mandamientos de Moisés; no tiene sentido la adoración al Santísimo si le das la espalda a la realidad y huyes de ella refugiándote en la masa de gente que te hace sentir un lindo chico porque no tiras o si lo haces, lo haces sin condón como si el sexo no fuese parte de la naturaleza humana. En fin, no tiene sentido la Semana Santa si no has entendido el mensaje de aquel a quien dices adorar por morir y resucitar. Y si has entendido eso y además lo vives todos los días del año, entonces también entiendes que los ritos son sólo eso, ritos y que no te condenas por no realizarlos.
Etiquetas: [soundtrack]  
Fecha Publicación: 2012-04-02T13:17:00.002-05:00
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Fecha Publicación: 2012-03-30T23:46:00.004-05:00
Hoy Lima tiene un cielo bastante despejado y aún así, no se ven estrellas.
Mucha gente que vive en ciudades con cielos estrellados me han dicho que debe ser horrible vivir en esta ciudad. Yo les digo que no, que Lima es genial y que su cielo tiene su encanto siempre que tengas el corazón y el cerebro despejado para poder apreciarlo. A veces, la verdad, yo tampoco me creo lo que digo, pero, la mayoría de veces sí. Hoy, por ejemplo, es un día en que creo que este cielo tiene su encanto. Como dije, está medio despejado y puede verse con mucha claridad la luna y su contorno de uña masticada, además, se ha esmerado y se ha adornado con unas nubes que parecían sólidos jirones de algodón. Bonito todo y no hay estrellas. Bueno, sí hay, pero sólo se ven dos, no sé cuáles sean y no quiero saberlo tampoco, porque las estrellas tienen unos nombres muy raros y complicados de aprender o es eso o llevan nombres de espanto como Luyten 726-8A y cosas como esas que si lo mencionas sientes como si lo mejor se vaya a la mierda, se derrumba el cielo y nos quedemos sin estrellas. Quizás ahí también radique un poco el encanto de nuestro cielo, en mirar una que otra estrella y sorprendernos tanto que no nos alcance el tiempo para ponernos a pensar en sus nombres y así no le quitamos el toque romántico al asunto.
Claro, y si hay pocas estrellas, mejor no hablo de las constelaciones. Por aquí no verás más de dos o tres. Una es papaya: la Cruz del Sur. Un conjunto de cuatro estrellas que son como las puntas de una cruz poco simétrica, dicho sea de paso. Eso de que las constelaciones se ven sobre todo en el norte del planeta debe ser porque las “inventaron” los Griegos, que son de esa parte y como por aquí no habían muchos pastrulos mirando al cielo y jugando a qué forma vez (Freund miraba puros falos, así que, como no nació por esos lejanos tiempos, nuestro cielo se ha salvado de ser la página central de Hustler).

Pero hay una constelación muy especial que se puede ver en ambos hemisferios. Sí, facilito después de leer el título, la de Orión.
Siempre me gusta mirar al cielo y buscarla en verano, que es cuando por aquí la podemos ver. Es fácil ubicarla porque lo primero que ves es su cinturón, formado por tres estrellas casi en línea (Mintaka, Alnilam y Alnitak, los tres nombres provienen del árabe) que también es conocido como La Tres Marías, claro, ese nombre se lo han puesto los cristianos que copiaron todo de Roma que copio muchas cosas de los griegos, así que prefiero seguir llamando Orión a la constelación completa. De ahí, afinando un poco el ojo y ya puedes ver la espalda del luchador, su garrote y hasta las sandalias.



Hoy miraba hacia el cielo y buscaba a Orión. No estaba. La verdad, no sé por qué buscaba antes ese grupo de estrellas, pero ahora sí. Yo te la señalé, recuerdas, hace mucho mucho tiempo ya. Sí, el tiempo pasa volando. Te la señalé una noche que caminábamos juntos sin presagiar nada de todo esto que es el mundo lejos el uno del otro, tan o más lejos de lo que están esas estrellas de nosotros.
Es curioso, ahora que escribo esto, no recuerdo una sola vez que haya podido ver a Orión desde entonces, es como si el muchacho se hubiese escapado o escondido de nosotros, de ti y de mí, porque se me ocurre que quizás otros si lo puedan ver, menos nosotros, o al menos yo no. Creo que si fuese Orión también evitaría presentarme. Claro, eso de acompañarnos en las caminatas nocturnas y ahora pues, o se iba contigo o conmigo o se iba a sabe dios hacer qué cosas. Sí, quizás tú sí puedas verlo, quizás Orión se fue contigo y me dejó a mí un poco más solo de lo que tú me dejaste… o me quedé… o quien sabe. Esto de estar encerrado en casa a uno le carcome el razonamiento y ya no sabe si está pensando o soñando. Es más, ni siquiera sé si de verdad estoy escribiendo o sólo es mi imaginación la que me hace escuchar el teclado de la computadora. Pero, volviendo a Orión, decía que sí, que quizás se haya ido contigo. Después de todo, eres mejor compañía que yo, sabes más cosas y siempre quieres contárselas a alguien y fácil Orión es un gran oyente. Yo soy más bien callado, ya sabes y no sabría que contarle o decirle a Orión si se me apareciese todas las noches. Quizás, ya hasta lo hubiese botado.
Quizás un día vuelva a ver a buen Orión y no sé si tendré entrañas para preguntarle dónde ha estado todo este tiempo, porque me dará miedo que me confirme lo que acabo de pensar y luego no tenga tiempo para morderme la lengua y no preguntarle por ti
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Fecha Publicación: 2012-03-23T11:43:00.000-05:00
O de la necedad inmanente

Hace unas semanas mi hermana me dijo que era muy "violento" para decir las cosas, que parecía que siempre iba con la pata en alto. Yo le dije, en resumidas cuentas, que sí. Para más floro, tengo mis ideas, que sí, puede que estén equivocadas, pero son mías y como muchas de ellas no concuerdan con lo que hace la gente allá afuera, pues, qué me queda, enfrentarme. Claro, la premisa es que antes de tener cualquier idea haya tenido que pensarla muy bien y que, aún adoptada, la puedo cambiar, nada es fijo. Lo estático se honguea. La (r)evolución es el estado natural del universo.
Sí, sí, tengo ideas de izquierda y creo en la necesidad de las revoluciones, pero también quiero la paz mundial.
Unos días después mi jefe me dijo que era un rebelde... y un necio. Lo primero me ha halagado tanto que estoy en modo Ché Guevara. Lo segundo, pues, igual que lo anterior, admitido por completo, soy un necio. Y me gusta serlo.
En realidad me gusta ser todo eso que me han dicho. Si no me gustara, no lo haría. Quizás en unos años salga de mi adolescencia retrasada y, como algunos, comience a usar la diestra. Pero, mientras eso llega, aquí me tienen, a dos manos y gritón como niño al que no le dan su antojo.

En otra de las cosas en que me mantengo firme, perdón, necio, es en esto de escribir.
Han pasado ya muchos días sin escribir y todos los días, sobre todo los domingos, me decía: ahora sí, ahora sí. Pero, no. Nada de nada y seguía pensando en temas pero sin ponerme a escribir. Pero ayer noche, mientras caminaba tranquilamente por la Arequipa mojándome con la veraniega lluvia que nos ha atacado dos noches seguidas me entraron nuevamente las ganas de escribir y aquí me tienen.
Ahora, no es que esté haciendolo súper, no? Digo, con esto no creo que le abra las puertas de la sabiduría a nadie. Es más, hasta aburrido podrá resultar, pero, necesito escribir esto y otras cosas que tengo en la cabeza, en el corazón, estómago, hígado, riñón, uñas. Se escribe con lo que se puede, con lo que se tiene y cuando no se tiene, con lo que se encuentre, no importa si está bien o está mal, hoy por la mañana, además, entendí que se trata de escribir y nada más, de seguir haciéndolo, sin detenerme a pensar, como lo estaba haciendo, en que debía ser de una u otra forma. Nada, se escribe y punto. A lo bruto, no importa, por algo se empieza. Estropeando se aprende. Rompiendo puertas se llega a la calle y se es libre. No me quedaba de otra, me dije, como dije, hoy en la mañana y listo. No encontraré la forma correcta si no intento todas y la única forma de intentar en haciendo. Ya suena a comercial de universidad particular esto, así que mejor que trago la adrenalina y comienzo a trabajar en mi lista de temas... y en mis pendientes de la oficina, si no no podré cobrar más tarde.

Nos estaremos viendo, ahora, quizás, más seguido.

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Fecha Publicación: 2012-03-22T14:41:00.000-05:00

Ahora sólo me queda buscarme de amante
la respiración
No mirar a los mapas, seguir en mi mismo
No andar ciertas calles,
olvidar que fue mío una vez cierto libro
O hacer la canción
Y decirte que TODO ESTÁ IGUAL
la ciudad, los amigos y el mar
esperando por ti,
esperando por ti.


Sigo yendo a Teté semana por semana
¿te acuerdas de allá?
Hoy habló de fusiles despidiendo muertos
Yo se que ella me ama
Es por eso tal vez que te siento en su sala,
aunque ahora no estás.
Y se siente en la conversación,
o será que tengo la impresión,
de la ausencia y de ti,
de la ausencia y de ti.

No quisiera un fracaso en el sabio delito
que es recordar.
Ni en el inevitable defecto que es
la nostalgia de cosas pequeñas y tontas
Como en el tumulto pisarte los pies
Y reír y reír y reír,
Madrugadas sin ir a dormir.
Si, es distinto sin ti.
Muy distinto sin ti.

Las ideas son balas hoy día y no puedo
usar flores por ti.
Hoy quisiera ser viejo y muy sabio y poderte decir
lo que aquí no he podido decirte,
hablar como un árbol
con mi sombra hacia ti.
Como un libro salvado en el mar,
como un muerto que aprende a besar,
para ti, para ti,
para ti, para ti.
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Fecha Publicación: 2012-03-22T10:59:00.001-05:00


¡Quien fuera el batiscafo de tu abismo!
¡Quien fuera explorador!
Etiquetas: [soundtrack]  
Fecha Publicación: 2012-03-21T22:45:00.001-05:00

la vida me sabe a nada
y la nada me sabe bien...
Etiquetas: [familia]  
Fecha Publicación: 2012-03-06T12:11:00.001-05:00
"Un hombre sabe que se está volviendo viejo 
cuando comienza a parecerse a su padre"
Gabriel García Márquez

Hoy es el cumpleaños ochenta y cinco del Gabo. Es una edad enorme, como enorme es su fama y enorme es su obra para latinoamérica. Por todos lados deben estar haciéndole homenajes y dejándole tantos saludos que otros ochenta y cinco, creo, no le alcanzarán para leerlos -y no digo ya para agradecerlos-. Bueno, pues, yo también, aunque  no me lea, le deseo desde aquí un feliz cumpleaños. Entonces se me ha venido a la mente esa cita leída en "El amor en los tiempos del cólera", una novela sobre uno de esos amores lleno de contrariedades, consumado sólo cuando los protagonistas ya están viejos (no me detendré en hacer un análisis de la obra. Eso se lo dejo a los aburridos).

Ahora, no sólo recordé esa frase ante la repetición como avalancha del nombre del colombiano, recordé también algo sucedido hace algunas semanas cuando me dispunía a planchar mi camisa para ir a trabajar. Al momento de poner el artefacto sobre la tela y apretar el botón para liberar el vapor sentí un olor bastante familiar pero, al mismo tiempo, impropio en mi casa: olía como mi padre. Demás está decir que todos tenemos un olor característico, un olor mal disimulado por los efluvios de colonias y perfumes, pero que insistentemente surge de nuestra piel haciendo patente nuestra presencia. Podemos percibir siempre el olor ajeno, pero de forma excepcional el propio, haciendo aún más sorprendente el pequeño evento matinal, pues, como muchos deben saber, yo no vivo con mi padre, vivo en casa de mi madre y mi padrastro, entonces  el olor de mi padre resultaba por completo ajeno a ese ambiente y, como había surgido cuando el vapor atravesó la tela de mi camisa, la explicación lógica y obligada era que ese olor era el mío. Entonces tomé conciencia de la fuerza de la frase usada como epígrafe de este post.

Desde entonces he ido tomando nota de cómo es mi padre. Claro, yo a mi padre lo conozco, sé cómo es, casi adivino cómo piensa y cómo siente. Pero, desde ese día comencé a mirar mejor a mi padre y, con un poco de sorpresa, debo admitir, me he dado con la confirmación de cosas ya vistas antes y de las cuales resaltan algunas en las que me gustaría parecerme, por lo menos a la mitad: su enorme corazón, su conveniente olvido de las malas acciones ajenas, esa eterna disposición a seguir a pie juntillas el refrán de haz bien sin mirar a quien, el inagotable amor a sus hijos, la ciega obediencia al mandato divino de perdonar a quienes nos ofenden (si la cuestión con Dios es reciprocidad en el perdón, ese hombre tiene perdonados hasta los pecados no cometidos) y algunas otras cosas que, de seguir escribiendo, terminaré llorando hasta el moco de la emoción por mi inmensa suerte.
Es un ser humano, ha cometido errores, vaya que sí, pero quién cuernos soy yo para decir algo malo sobre él, qué tengo yo de mejor -nada- para creerme con la autoridad para juzgarlo. Además, ese hombre es tan pero tan bueno que si uno se fija en lo malo, pues, no nos hemos fijado en nada y lo queremos más todavía.
No tiene dinero -es de él de quien heredé ese desapego, patológico para muchos, a lo material-, anda sentimentalmente sólo por el mundo, extraña la tierra donde nació, pero en donde no ha vivido más de dos semanas; le huye al dolor como yo a las cucarachas, tiene más fuerza que la que yo podría alcanzar en una vida levantando un auto con una mano y, hoy está cumpliendo cincuenta y un años; es un hombre y no, no  está viejo; es mi padre, es un gran hombre y hace feliz comenzar a envejecer si voy a envejecer para ser como él
.
¡Feliz cumpleaños papá!
Etiquetas: [soundtrack]  [cursilada]  
Fecha Publicación: 2012-02-27T20:16:00.003-05:00
Hace mucho no me sentaba a escribir y es que no sabía bien de qué. Quizás sí sabía, pero lo sabía mientras iba de camino a casa o al trabajo por las mañanas, mientras estaba echado en mi cama tratando de combatir el calor con la inmovilidad o escuchando alguna canción. Pero cuando me sentaba frente a la pantalla se me iba todo de la cabeza y comenzaba a actuar como esos fuckin seres preprogramadas que van por la calle repitiendo como un mantra alguna frase de Cohelo o Kiyosaki pensando que con eso provocarán un arco iris en otoño o se comerán el mundo sin darse cuenta que se trata de disfrutar de las hojas secas y marrones cayendo de los árboles o de disfrutar el mundo, este jodido mundo... ¡What a wonderful world! como diría e buen Louis.
Actuaba así porque había activado sin querer un mecanismo de autodefensa que no sabía que tenía. Bueno, sí sabía que tenía pero no lo quería usar. Era algo así como si me hubiesen dicho que guarde la caihua para los momentos de más hambre y yo había ido por el mundo evitando el hambre para evitar la caihua. Pero vamos, uno es de hueso y pellejo con poca carne, como presa de menú misio y termina sucumbiendo a vainas tan capitales como la tristeza.
No sé por qué cuernos desde hace unas semanas me siento triste. No es depresión, eso lo sé. He conocido gente con depresión y están a punto de saltar de un avión en pleno vuelo, pero en mi caso no, yo no quiero saltar de ningún avión, quiero quedarme a presenciar el final de este año que presentí, con mi inacabable optimismo, que sería bueno. No creo que tenga que ver con las cosas jodidas que me pasaron con ciertas mujeres, al final todo eso se resolvió y ahora todos andamos de muy buen humor. Pero, igual un poco triste. Por eso sé que es tristeza y no necesito, aún, de Llobera o de su alma (la próxima que necesite terapia la llevaré con Ouija).

A veces pensaba en este blog y decía, caray, yo he escrito tanto y ahora no me sale nada. O es que ya se me acabaron las ideas. Puede ser, ya pasé los treinta y la creatividad (la poca que tuve) ya comienza a abandonarme y sólo queda volver sobre lo hecho y mejorarlo hasta creer que me merezco el Nobel. Me daba un poco de pena. Yo a este blog le tengo un cariño especial. Muy especial. Igual no me sentaba a escribir por no saber qué o cómo. No quería volver sobre los mismos temas, ya saben, mis depres sentimentales a las que le he dado tantas vueltas que cada que las pienso como tema me imagino una chalina con más huecos que lana y decido pasar a otra cosa. Y así se pasaron los días.
Hoy a sido el colmo, quizás, y por eso me estoy sentando a escribir.
Puse las mismas canciones de siempre en la pc mientras hacía un escrito judicial. Tengo una lista de canciones y siempre comienzo con Quien fuera y siempre es la misma imagen de yo cantándola para ti y luego largándome sabe Dios a dónde, pero largándome al fin porque todo ahora es tan difícil, tan complicado que parece imposible poder encontrar la palabra encantadora que te traiga a mí. No, yo no soy Lenon o McCarney.
Luego han sonado otras canciones y entre tantas unas que me hacen recordarte. Ha sido demasiado. La melancolía de lo que nunca sucederá me ataca y ¡mierda! me he sentado a escribir.

No sé, la verdad, no sé y por más que le doy vueltas al asunto no lo entiendo. No puedo dejar de pensarte. Es una huevada y disculpa que te lo diga con estas palabras, pero es que así soy y así y hablo y es una reverenda huevada eso de andar pensándote. Ha sido más o menos fácil sortear el tiempo y la distancia algunas veces, pero a ratos te pones indeciblemente insoportable en mi cabeza y no hay forma de convencerte que debes dejar de machacar tu nombre en mis neuronas. Ahí sigues y sigues y lo mejor es sentarme calmado a pensar un poco y volver a cantar alguna de esas canciones que me gustan tanto y que pareces reclamar desde el fondo (pero no, no te las cantaré, ni te las pegaré en le muro del facebook, ni te mandaré siquiera un mp3 por correo, que es ya el colmo del simplismo en lo que a dedicar canciones se refiere).
Ahora que he estado muy triste te he pensado mucho más que antes. Me he dado cuenta que te pienso bastante en realidad. Pero, también me he dado cuenta que mientras más te pienso, más ausente te vuelves, más lejana te quedas... o quizás sea yo quien mientras más te piensa, más lejos se va simplemente para no terminar lastimado. No más de lo que me deja el saber que estás ahí pero no estás. No te digo una reverenda huevada esto de extrañarte contigo a mi costado.