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Fecha Publicación: 2013-04-15T07:00:00.001-07:00
UN HOMBRE LIBRE Y DE BUENAS COSTUMBRES, QUE PASO A OCUPAR SU COLUMNA EN EL ORIENTE ETERNO.
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LAS FOTOS DEL PRESENTE SON EL TESTIMONIO DE LA VIDA MASONICA DEL Q:.H:. ARMANDO VILLANUEVA DEL CAMPO, UN HOMBRE LIBRE DE BUENAS COSTUMBRES, AMANTE DE LA LIBERTAD Y DEMOCRACIA, MAESTRO DE JUVENTUDES, INCANSABLE LUCHADOR SOCIAL CUYA VIDA ES EJEMPLO AUN PARA SUS DETRACTORES.



Fecha Publicación: 2013-04-15T07:00:00.000-07:00

He querido continuar con el últimos post Aviones Precolombinos de hace 2.000 años para mostrar dos hechos increibles: la constatación de que existián aviones hace 2.000 años, además de certificar una vez más las similitudes en fechas y objetos de la cultura de América del sur y Egipto y La India.
A simple vista parecía solamente un ave. Y como tal se la exhibió durante décadas en el Museo Egipcio de Antigüedades. Pero un estudio casual de su diseño reveló algo sorprendente…
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Corría el año 1969 cuando una pieza del Museo Egipcio de Antigüedades de El Cairo llamó particularmente la atención del Dr. Khalil Messiha. Se trataba de un objeto que databa por lo menos del siglo II A.C., encontrado por el arqueólogo francés Lauret en una tumba de Sakkarah en 1898, el cual, catalogado con el número 6347, se había estado exhibiendo durante unos cincuenta años – entre otros de aspecto semejante – bajo el rótulo de “pájaro”.
A primera vista, el tal “pájaro” 6347, construido con ligera madera de sicómoro – de apenas 14 centímetros de longitud y con una envergadura de 18 – no parecía desentonar con el resto de la bandada. Pero, aun así, algunos detalles no encajaban del todo a juicio del Dr. Messiha.
Para empezar, las alas eran completamente lisas, y su cola, muy diferente a la cualquier ave, tenía la forma de una especie de aleta que se alzaba verticalmente. Y por lo demás, no estaba adornado en modo alguno, a excepción de un (simbólico) ojo derecho y de dos cortas líneas bajo las alas.
Luego, un detenido examen realizado por el mismo Messiha reveló la existencia de una delicada inscripción donde se leía “PA – DI – IMEN?, que en la lengua del periodo faraónico significa “regalo de Amón” ( un antiguo dios cuyo origen se halla en Tebas y que personificaba lo oculto y era conocido también como “Padre de todos los vientos” o “Alma del viento”, representándosele con la piel de color azul y dos grandes plumas sobre el tocado de su cabeza ; el mismo dios Imen – su nombre egipcio – , o Amón – nombre que le dieron más tarde los griegos – , que poco a poco fue asimilándose a Ra, y pasó así a llamarse Amónrasonter, esto es “Amón – Ra, rey de los dioses”).
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“Pájaro 6347” en el Museo de El Cairo

No es un pájaro. Así que, aficionado al aeromodelismo, el Dr. Khalil Messiha no se demoró en construir en madera balsa un modelo con las mismas medidas del original. De hecho, era una copia casi idéntica salvo por un pequeño estabilizador que le había agregado en la cola. Lo arrojó al aire y comprobó sin asombro que podía volar sin problema unos cuantos metros…
Pero eso no era todo. Examinando la pieza en detalle, el curioso Dr. Messiha se dio cuenta de que su forma era especialmente aerodinámica y que el singular diseño de sus alas curvadas estaba pensado para crear un efecto de vacío sobre ellas – para conceder un máximo de capacidad de elevación sin frenado -, algo similar al tipo de alas que se utilizaron en aviones como el Concorde – Caravelle. Cosa que, a poco, su propio hermano e ingeniero de vuelo, sumándose al estudio del objeto, precisó en términos técnicos sosteniendo que:”El ángulo diedro negativo – refiriéndose a las alas ” cumple las mismas funciones que el positivo: una sección muestra que la superficie del ala es parte de una elipse que proporciona estabilidad durante el vuelo; y las formas aerodinámicas de la estructura disminuyen la resistencia del aire, lo cual es un hecho que fue descubierto en aeronáutica tras años de trabajos experimentales.”
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Dibujo vista superior (Cola vertical) y comparación con águila (cola horizontal)

Y no mucho después, cuando se comprobó que algunos de los otros “pájaros” que acompañaban a la singular pieza 6347 reunían idénticas proporciones, el ruido finalmente llegó a oídos del gobierno de Egipto que, con buen criterio, ordenó de inmediato a una comisión técnica llevar a cabo otro estudio completo de todas las piezas así etiquetadas.
Dicha comisión de expertos, nombrada el 23 de diciembre de 1971, estaba integrada por Kamal Naguib, presidente de la Federación Egipcia de Aeronáutica, el Dr. Henry Riad, director del Museo de Antigüedades Egipcias, y los doctores Hishmat Nessiha y Abdul Quader Selim, director del Departamento de Antigüedades y director delegado del Museo Egipcio para la investigación del arte antiguo respectivamente; quienes unánimemente y sin tardanza concluyeron que la pieza 6347 no reproducía ningún pájaro sino, en efecto, a¡un auténtico avión capaz de volar!
Sorprendente desde cualquier punto de vista, pero a la vez incontestable, el informe de la comisión, que incluía a varios de los otro modelos de “pájaros”, resultó en una plausible actitud de honestidad científica de parte del gobierno Egipcio que, apenas veinte días después de encargar los estudios de tales maquetas, el 12 de enero de 1972, inauguró en el pabellón de antigüedades del Museo Egipcio – con palabras alusivas a cargo del Dr. Abdul Quader Hatem en representación del Primer Ministro y del Ministro del Aire – la primera exposición de “aeromodelismo del período faraónico”, presentando al público 14 modelos de aeroplanos que se remontaban al Antiguo Egipto.

Ahora bien, si tal y como se desprende de la opinión de autorizados peritos en aeronáutica, estos modelos de aeroplanos revelan un diseño de avanzadas características, que en ningún caso puede ser considerado como fruto de la mera casualidad sino más bien de un muy preciso conocimiento de la aerodinámica, la pregunta que nos hacemos a continuación es tan obvia que casi parece una perogrullada: ¿quién poseía hace más de dos mil años este tipo de información técnica que sólo puede acumularse a través de una prolongada experiencia en el campo de la aeronáutica?
Ahora nos vamos un poco más lejos al valle del Indo

El Mahabharata refiere la historia de un señor feudal llamado Gurkha con estas palabras:
…Venía a bordo de un vimana, y sació su ira enviando un sólo y único rayo en contra de la ciudad. Una enorme columna de fuego diez mil veces más luminosa que el sol se levantó, y la ciudad quedó reducida a cenizas en el acto…
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El Ramayana relata:
Las Vimanas tienen la forma de una esfera y navegaban por los aires a causa del mercurio (rasa) levantando un fuerte viento. Hombres a bordo de los Vimanas podían así cubrir grandes distancias en un espacio de tiempo sorprendentemente corto, pues el hombre que conducía lo hacia a su voluntad volando de abajo arriba, de arriba abajo, adelante o atrás.
Ramayana
En el Saramangana Suttradhara se lee:
Estaban hechos con planchas de hierro bien unidas y lisas y eran tan veloces que casi no se los podía ver desde el suelo. Los hombres de la tierra podían elevarse muy alto en los cielos y los hombres de los cielos podían bajar a la tierra.
El Libro de Krisna relata:
Era capaz de moverse sobre el agua y bajo el agua. Podía volar tan alto y veloz que resultaba imposible de ver. Aunque estuviese oscuro, el piloto podía conducirlo en la oscuridad.
En el Ramayana se nos dice:
Debe haber cuatro depósitos de mercurio (rasa) en su interior. Cuando son calentados por medio de un fuego controlado, el vimana desarrolla un poder de trueno por medio del mercurio. Si este motor de hierro, con uniones adecuadamente soldadas, es llenado de mercurio y el fuego se dirige hacia la parte superior, desarrolla una gran potencia, con el rugido de un león e inmediatamente se convierte en una perla en el cielo.
Los vimanas son anteriores a los aviones de Bogotá, y mucho mejores. Parece que al igual que en las series de La Guerra de las Galaxias, las naves más antiguas son mucho mejores que las modernas.

Fecha Publicación: 2013-04-14T07:00:00.000-07:00

La masonería y Dios

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La Nueva España » Cartas de los lectores » La masonería y Dios   31 de Marzo del 2013 - Víctor Guerra (Gijón)

Esta “Carta al Director del “Diario La Nueva España” fue motivada por las declaraciones que realizó el Soberano Comendador del Supremo Consejo del Grado 33 del REAA (GLE)  Jesús Soriano que daba este titular: “ENTRAR EN LA MASONERÍA ES MUY FÁCIL, HAY QUE CREER EN DIOS Y NADA MAS y que contrasta con lo expuesto en la pagina web del Supremo donde habla de “libertad de culto y de conciencia”.

Foto  de Pepe Rodríguez a  Jesús Soriano, que ilustra la entrevista ante el monolito a otro conocido masón “adogmatico” que fue miembro del Gran Oriente de Francia, ubicado en las antípodas masónicas de Jesús Soriano y su masonería  se trata de José Maldonado, que fue el último Presidente de la República Española en el Exilio. 
VGG 
 

Realmente cuando se leen este tipo de titulares uno no sabe si es que el profano periodista ha cogido el rábano por las hojas o ha sido una astuta maniobra de entregarle de esa manera el rábano esperando que ello contribuya de manera efectiva a eso de barrer para casa.

Y es que el titular que se dio o se escribió en una entrevista en la sección «Conversaciones en Primavera» con el francmasón Jesús Soriano, Soberano Gran Comendador General del Supremo Consejo del Rito Escocés Antiguo y Aceptado, vinculado a la Gran Logia de España, padece de una miope mirada; por un lado, porque a estas alturas de la historia no se puede hablar de Masonería, sino de Masonerías, y no se puede poner de pronto a primeras eso de entrar en masonería es la creencia en un Dios, porque la masonería es además otros muchos, una sociedad fraternal donde se pueden hacer buenos amigos, y ejercitar la beneficencia, puede ser todo ello..., pero lo que sí es seguro es que es un fuerte compromiso intelectual.

Pero para explicar el porqué de ese titular habría que decir que:

Hay un masonería llamada «regular y dogmática» en la cual es condición «sine quanon» ser «creyente y por tanto tener un Dios» entre otras cuestiones que se exigen y que rigen los distintos landmars que demandan algo más que una simple creencia y que a nivel mundial representa la Gran Logia de Inglaterra; y luego hay otra gran familia masónica, la denominada «liberal ya dogmática», en la que no es necesario la creencia; es más, llega a tanto el respeto, que a nadie que entre en esa masonería se le preguntará si cree o dejar de creer, ya que ello compete al ámbito personal del individuo, esta masonería en el continente europeo estaría representada por el Gran Oriente de Francia.

Decir que casi siempre con este tipo de entrevistas pasa lo mismo, y al final cuando uno lee el resto de las afirmaciones del entrevistado uno se da cuenta de que no ha sido un desliz del periodista, sino que hay un pretendido deseo de patrimonializar el hecho masónico para su propio lindero.

Y digo esto porque en España la mayoría de los masones pertenecen a la rama «creyente», o sea, a la llamada «regular dogmática» que capitaliza casi en solitario una sola Obediencia la Gran Logia de España; pero en el otro lado de la balanza, hay otra masonería más estratificada en distintas Obediencias, en la que no es necesario ser «creyente» y se denomina: «Masonería liberal y adogmática», y si quitamos los Hermanos ingleses y alemanes bajo el auspicio de la Gran Logia de España, pues digamos que esa masonería liberal adogmática, que no exige la creencia, casi que podemos decir que es mayoritaria, aunque más estatificada.

Pero no sólo es eso, sino que esa masonería que se presenta como «cenital» por parte de Jesús Soriano no es precisamente la que se enraíza, al menos en la masonería azul, con la tradición masónica española y asturiana de nuestra historia hiramista más inclinada hacia las tesis liberales, y que durante el siglo XIX y el primer tercio del siglo XX digamos que mayoritariamente era más tendente hacia un claro anticlericalismo, que hacia la creencia en «divinidades» tal y como Jesús Soriano, que además se contradice con lo que fueron manifestando las distintas logias en sus aposturamientos, y hasta sus grandes maestres, como el caso de Alberto de Lera, o personajes masones como Melquíades Álvarez, mientras estuvo en masonería, de huir de esa «divinización masónica».

No se puede negar que el tema de la deidad, y del GADU, es un tema central, como así vengo exponiendo en los blogs que edito, «Masonería Siglo XXI», en los cuales queda patente que hay muchas estructuras masónicas que han obviado ese tema del GADU ya desde 1877; es más, en estos momentos en el blog «Rito Francés», estoy publicando «El GADU en la tradición masónica francesa, problemas históricos y malentendidos», pero aunque la masonería «regular» se empeña en poner ahí el acento, éste está por encima de todo en el compromiso intelectual que se le pide al profano cuando entra en masonería, y además ese quehacer y preocupación luego van a tener ese respaldo en las temáticas que se tratan en las tenidas, y que el propio entrevistado apuntaba de compromiso social.

Víctor Guerra.
MM.:. e historiador del CEHME. Villaviciosa

Fecha Publicación: 2013-04-13T07:00:00.000-07:00

CLIPSAS LOGO1clipsas logo

POR LA LIBERTAD ABSOLUTA  DE CONCIENCIA      

       CLIPSAS

HISTORIA

CLIPSAS – CENTRO DE COMUNICACIÓN Y DE INFORMACIÓN DE LAS POTENCIAS MASÓNICAS FIRMANTES DEL LLAMADO DE ESTRASBURGO.
Fue fundado el 22 de enero de 1961, por iniciativa del Gran Oriente de Francia y once potencias masónicas soberanas las cuales, delante de la intransigencia creciente y de las exclusivas de ciertas obediencias, se pusieron de acuerdo en lanzar un llamado a todos los masones del mundo, con el fin de reunirlos, respetando su soberanía, sus creencias, sus ritos y sus símbolos, en una verdadera e indisoluble Cadena de Unión Universal.
Es una asociación registrada en el prefectura de París y regida por la ley francesa de asociaciones reconocidas del 1º de julio de 1901.
CLIPSAS se constituye en una organización internacional de la masonería liberal de todo el mundo. Adhiriendo a la ética propuesta por los fundadores, nos enorgullecemos de someter nuestra fidelidad apenas al mensaje de tolerancia, de fraternidad y de unión.
Su objetivo es congregar masones, hombres y mujeres, que consideren que la LIBERTAD ABSOLUTA DE CONCIENCIA es la gran victoria de la humanidad sobre ella misma.
Avances mayores en el reconocimiento de la Libertad Absoluta de Conciencia, que comprende por definición la libertad de asociación y, en la dirección de la reconciliación entre las diferentes concepciones metafísicas de la Masonería , las Logias de las Obediencias miembros de CLIPSAS son libres para abrir sus trabajos con o sin la Biblia y de hacerlo o no bajo la égida del Gran Arquitecto del Universo.
CLIPSAS es el Centro de Unión Fraternal de los Masones que consideran que la libertad de conciencia es una victoria de la humanidad sobre sí misma y que, lejos de ser un factor de desunión, esta conduce, gracias a la libre confrontación de opiniones, a la caída de todas las barreras.
Transponiendo las simples relaciones de uniones fraternales, las Obediencias de CLIPSAS sintieron la necesidad de hacer en común el estudio de los problemas que determinan el porvenir del hombre. Para ese efecto. Clipsas organiza un Coloquio anual a fin de discutir temas que preocupan el mundo moderno, después que ellos han sido objeto de discusión durante el año, en las Obediencias miembros.
De esas reflexiones comunes hechas por masones de diferentes continentes, de culturas variadas se producen síntesis muy constructivas.
Órgano Supremo de CLIPSAS es su Asamblea General anual, compuesta de representantes especialmente designados, generalmente el propio Gran Maestro, y de la cual todos los masones y masonas, incluso aprendices, de cada Obediencia, pueden participar.
Para administrar la asociación entre las reuniones de la Asamblea , ésta elige una Dirección, integrada por un Presidente y seis Vicepresidentes, con mandatos de tres años.
Las actividades de CLIPSAS reúnen a los miembros de la fraternidad masónica a través de las Grandes Logias o Grandes Orientes a las que ya pertenecen.
CLIPSAS NO ES UNA VÍA DE INDICACIÓN para los no iniciados que pretenden ingresar en la masonería.
CLIPSAS NO TIENE COMO MIEMBROS A MASONES INDIVIDUALMENTE CONSIDERADOS. O sea, un masón no puede afiliarse al CLIPSAS. Ni aún una Logia Masónica puede hacerlo. Esa adhesión debe hacerse por la Gran Logia o Gran Oriente a la que pertenece la Logia donde este masón está vinculado.

Fecha Publicación: 2013-04-12T08:00:00.000-07:00

OBEDIENCIAS MIEMBROS DE CLIPSAS

OBEDIENCIAS MIEMBROS DE CLIPSAS

Nombre
 Grand Orient de France
Fundador
 Grand Orient de Belgique
Fundador
 Gran Loggia d’Italia
Fundador
 Grand Orient de Suisse
Fundador
 Grand Orient d´Autriche
Fundador
 Grand Orient de Luxembourg
Fundador
 Serenísima Gran Logia de Lengua Española
Fundador
 Grand Lodge of Denmark
25/09/1970
 Gran Logia Mixta de Puerto Rico
08/02/1976
 George Washington Union
02/02/1979
 Grand Rite Malgache
13/03/1981
 Omega Grand Lodge of the State of New York
12/03/1982
 Grands Orient & Loge Unis du Cameroun
12/03/1982
 Gran Logia Simbólica Española
11/03/1983
 Grand Orient du Congo
03/03/1984
 Grande Loge Féminine de Belgique
09/03/1984
 Grande Loge Mixte des Pays-Bas
08/03/1985
 Grande Oriente Lusitano
08/03/1985
 Grande Loge Haïtienne de Saint-Jean des Or\d’Outre Mer
08/05/1985
 Grande Loge de Haïti
15/05/1987
 HUMANITAS- Freimaurergrossloge für Frauen und Männer in Deutschland
15/05/1987
 Gran Oriente Latino Americano
15/05/1987
 Grand Bénin de la République du Bénin
13/05/1988
 Großloge Humanitas Austria
28/04/1989
 Grands Orient & Loge Associés du Congo
28/04/1989
 Liberal Grand Lodge of Turkey
28/04/1989
 Gran Logia Mixta de Chile
10/05/1991
 Grande Loge Française de Memphis-Misraïm
10/05/1991
 Grande Eburnie
29/05/1992
 Gran Logia Femenina de Chile
12/05/1994
 Gran Loggia Massonica Femminile d’Italia
26/05/1995
 Grande Loja Unida do Paraná
26/05/1995
 Séréníssime Grand Orient de Grèce
17/05/1996
 Grande Loge de la Caraïbe
17/05/1997
 Grande Loge Nationale du Canada
17/05/1997
 Grande Oriente Nacional “Gloria do Occidente” do Brasil
23/05/1998
 Gran Logia del Norte de Colombia
15/04/2000
 Grande Loja Maçonica Mista do Brasil
26/05/2001
 Ordre Maçonnique International DELPHI
26/05/2001
 Grande Loge Centrale du Liban
11/05/2002
 Grand Orient Mixte de Grèce
11/05/2002
 Grande Loja Unida de Pernambuco
11/05/2002
 Grande Loge Mixte de Memphis-Misraïm
31/05/2003
 Gran Logia Central de Colombia
31/05/2003
 Grande Loge de Cèdres
31/05/2003
 Grande Loge Symbolique Masculine d’Afrique
31/05/2003
 Grand Rite Malagasy Féminin
31/05/2003
 Gran Logia Femenina de Argentina
22/05/2004
 Grande Oriente Masónico Chileno
22/05/2004
 Grande Loja Arquitetos de Aquário – GLADA
14/05/2005
 Grande Loge Bet-El
14/05/2005
 Grande Loge Féminine de Roumanie
13/05/2006
 Gran Logia Benjamim Herrera
13/05/2006
 Grande Loge Indépendante et Souveraine des Rites Unis
24/05/2008
 Gran Oriente de la Francmasonaria Mixta Universal
24/05/2008
 Grande Loge du Maroc
24/05/2008
 Gran Logia Constitucional del Perú
23/05/2009
 Gran Oriente Federal de la Republica Argentina
23/05/2009
 Gran Oriente de El Salvador
23/05/2009
 Gran Logia Hiram Habif
23/05/2009
 Gran Oriente de Rumania
23/05/2009
 Gran Logia Nacional Unida de Rumania
23/05/2009
 Federación Colombiana de Logias Masónicas
22/05/2010
 Grande Loja Feminina do Brasil
22/05/2010
 Gran Orient de Catalunya
21/05/2011
 Lithos – Fédéracion de Loges – Belgique
21/05/2011
 Grand Loge Libérale d´Autriche
21/05/2011
 Grande Loge Unie Du Liban
21/05/2011
 Grande Loge de Belgique
21/05/2011
 Gran Logia Oriental del Perú
21/05/2011
 Gran Logia Soberana de Venezuela
21/05/2011
 Grande Oriente Ibérico      20/05/2012

Fecha Publicación: 2013-04-12T07:00:00.000-07:00





Entrevista un teólogo, a un masón.

Autor: ©Marino de Armas, KTP.·.

Tras la Conferencia brindada en Almería titulada: “La masonería vista por uno de sus miembros”, un gran amigo estudioso de la teología me solicito sentarnos a filosofar, entorno a los hechos anteriormente citados.

No pude negar la alegría hacia algo de tiempo no le veía, entrando en materia y para mi asombro me felicita por la buena acogida que tuvo y el modo en que llevaba mi blogger personal. Aprovechando la ocasión le digo:

Marino de Armas: Querido amigo agradezco tu opinión, pero desearía escribir un artículo con tu aprobación y colaboración si muy a bien lo tienes.

De todas las preguntas y temas que hemos conversado en el tiempo que nos conocemos, hay algo que desearía saber, ¿Qué le preguntaría un teólogo, a un masón? Y que permitieras compartir esta amena e instructiva charla.

Teólogo: Me parece una idea fascinante, he aquí como pequeñas cosas pueden lograr grandes obras. Vale, te realizare dos preguntas:

Si el cristiano recurre a la fe para contestar preguntas existenciales planteadas por la razón, con la ayuda del diálogo con la cultura ¿A qué recurre el masón? ¿Sólo a la razón? ¿Sólo a la fe?  ¿Hay diálogo con la cultura?
Marino de Armas: Agradezco tu colaboración y te responderé, basándome inicialmente en la etimología de algunas palabras, te citare un ejemplo que abarca vivencias personales y finalmente mi personal visión masónica de todo. Aunque debo decirte que lo que más me asombra es tu alusión a… con la ayuda del diálogo con la cultura…

Teológicamente hablando, la palabra Iglesia designa al pueblo creyente que Dios, reunidos formando lo que hoy llamaríamos asamblea de carácter religioso. Algunos aluden a Ignacio de Antioquia en su Carta a los Esmirniotas, para argumentar la antigüedad de la combinación de palabras Iglesia Católica. Pero en su época no estaba definida la Ciudad del Vaticano como sede, hasta el Concilio de Trento en 1545 no existía una jerarquía instituida, hemos tenido que esperar varios siglos para oír como el papa Benedicto XVI reconocía la legitimidad de los Manuscritos del Mar Muerto y su confirmación que Jesús era esenio esto conlleva la duda de cualesquier creyente, ¿no le parece?

Etimológicamente la palabra duda significa “Lo que esta entre dos cosas”. La palabra existir alude a "estar en el mundo", tanto nosotros como las cosas que nos rodean. Por ello cada época histórica plantea sus propios problemas, acerca de la existencia.

La fe viene del latín fides (lealtad), es la creencia o la aceptación de lo expresado por alguien con determinada autoridad, conocimiento y experiencia. O la suposición de que algo reflexionado por uno mismo, es correcto aunque falten pruebas. Razonar, es la facultad que permite resolver problemas, extraer conclusiones y aprender de manera consciente de los hechos.

La Fe y la Razón, son dos convicciones incompatibles. Las creencias religiosas generalmente se definen como fe, aunque el credo no pueda ser entendido y no posea una base evidente y racional. En oposición la razón, es una facultad inherente al ser humano; basada en la lógica y las evidencias.

Por ello debemos tener claro tres aspectos, sobre la relación fe y razón:

§         Cuando el criterio de verdad, esta determinado por la razón nos permite conocer, pensar, formar ideas y elaborar juicios de valores de los hechos. Alcanzando representar en nuestra mente una imagen de esa verdad, proceso llamadoracionalismo. A esto debemos agregarle una condición demostrable, la verdad de unos es la mentira de otros y viceversa. En esto ultimo, espero que estaremos de acuerdo ambos.
§         Cuando una doctrina sostenida por una religión o autoridad no admite réplica, esta metodología es llamada dogma. Con el crecimiento de la autoridad de la Iglesia Católica, este concepto adquirió un significado más amplio y usual, denominado Dogma Teológico o Dogma de Fe.
§         El fideísmo, considera que la fe es necesaria y que las creencias deben ser aceptadas sin evidencias o razón, aún si está en conflicto con ellas. Tal vez por ello algunos religiosos plantean, que “a Dios no se puede llegar por la razón, sólo por actos de fe”.

Finalmente la etimología de cultura nos enseña que viene de cultivo o cultivar. Por ello cultivamos, el amor a las artes, a nuestras relaciones humanas, a la lectura, etc.

Si agregamos la historia del Concilio de Nicea, como el Emperador Constantino se constituyó en teólogo por la gracia de si mismo, el credo niceno constantinopolitano que dice:
En latín:
… Credo in unum Deum, Patrem omnipoténtem, Factorem cæli et terræ, visibílium ómnium et invisibílium…
Es castellano:
…Creo en un solo Dios, Dios Padre todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra, de todo lo visible y lo invisible…

Como declaración dogmática de los contenidos de la fe cristiana, surgidos de la necesidad de establecer todo aquello en lo que debe creer cualquier bautizado, lo cual esta en contradicción con los hechos, pues Flavio Valerio Aurelio Constantino sólo antes de morir fue bautizado.

Entonces históricamente hablando, esta demostrado que un dialogo entre Iglesia Católica y Cultura a fecha de hoy no ha existido.

Esto me recuerda la época histórica de Europa, en que se lucho por disipar las tinieblas de la humanidad, mediante las luces de la razón. A lo que se le llamo Ilustración y su época el Siglo de las Luces; es lógico que como teólogo lo conozcas debido a que este movimiento era contrario al absolutismo monárquico y autoritarismo religioso.  

Ahora ejemplifiquemos los anteriores conceptos tomando mis propias vivencias. Como un hombre de a pie con fe y razón, encuentra en la masonería el medio para alcanzar la paz a través de la ilustración:

  1. Un militar existe, la razón de su existencia es que posee vocación hacia la vida militar o encontró en ese camino una vía para solucionar un problema puntual, que poseía en el instante que decide iniciar la carrera militar.

  1. Un militar es leal a su país, a su uniforme y al ideal que juro; tiene fe en su trabajo al estar conciente que protege a su país.

  1. Un militar no duda, el ejercicio de la duda es lo que separa la vida de la muerte, en el fragor del combate.

  1. El dogma de un militar, es claro “las ordenes se cumplen y no se discuten”.

  1. Un militar solo tiene una cosa que perder, su vida. Por ello cumple cabalmente con la ética militar y actúa con honor, cualidad que nos impulsa a realizar el más estricto cumplimiento de nuestros deberes, ante los semejantes y ante nosotros mismos.

  1. ¿Por qué se retira de la vida militar, un ex marine, un ex comando, ex fuerza delta, etc.? Tras haber razonado sobre los hechos, estando conciente que sus acciones fueron el producto del cumplimiento de ordenes recibidas, y habiendo aceptado ese pasado con el cual tendrá que vivir por el resto de sus días; decide su futuro. Por dignidad, pues el ser humano esta dotado de libertad de elección y poder creador; posee también un valor inherente modelar y mejorar su vida, mediante la toma de decisiones y el ejercicio de su libre albedrío.

La guerra es la forma de zanjar los conflictos socio-políticos graves, dos grupos humanos. Esta demostrado históricamente que se ha matado por política y religión, por ello solo quien ha vivido los horrores de una guerra y la sobrevivió manteniéndose cuerdo,decide alejarse en paz de ese mundo. ¿Por qué la política y la religión se otorgan el derecho, para decidir quien vive o muere mañana? O son medios que venden la falsa imagen de estar abiertos a un dialogo pacifico, cultural, convincente y humano.

Estimado amigo he aquí mi respuesta a porque soy masón, la orden fue el medio que me ayudo a cambiar como ser humano, encontrándome a mi mismo.

Conclusión:

Estimado teólogo, usted se dedica al estudio de hechos relacionados con Dios. Reconozco que los masones no somos perfectos, pero le he demostrado como la masonería responde a preguntas hechas de la vida cotidiana.

Ahora podría responderme, algunas dudas:
  1. ¿Por qué en nombre de Dios, se ha matado desde los tiempos de las cruzadas?
  2. ¿Por qué en el nombre de Dios, fueron quemados vivos científicos; so pena de herejía?
  3. ¿Por qué la Santa Inquisición, ha quemado tantos libros tildados de prohibidos?
  4. ¿Por qué en nombre de su Dios, llevamos los masones 275 años de excomulgados?

Solo espero que esa respuesta permita un esclarecimiento, a su pregunta existencial.

Teólogo: Real tu planteamiento y comprensible. Vale mi segunda pregunta es:
       
 La Verdad es para los cristianos su Dios, y se llega por medio de la razón y la fe, la moral y la ética. ¿Cuáles son los fundamentos de la verdad para un masón? ¿Cómo influye la moral y la ética en la persona masónica?

Marino de Armas: Debo decir que esperaba una pregunta más compleja, hagamos una cosa no responderé te demostrare con hechos, como los masones llegamos a la verdad y a comprender que la masonería es la Escuela del Ciudadano por medio de la razón, con un claro concepto de la moral y la ética. Sin tener que apelar a desiciones divinas, solo a las dictadas por el corazón y la conciencia, a través del cumplimiento de los Antiguos Usos y Costumbres.

Veamos antes tres realidades:

  1. La vida posee dos leyes inexorables Nacer y Morir. Nacer, es fruto del amor y Morir, muchosno lo aceptan como realidad ni están preparados.
  1. En la vida cotidiana existen las circunstancias.Para enfrentarlas hay dos conceptos que se debiesen comprender:
    • Todos los problemas tienen solución.
    • Todas las soluciones tienen un precio.
  1.  


Convento de Lausana – Suiza de 22 de septiembre de 1875, se aprueba un código que a fecha de hoy la humanidad profana no ha podido cumplir. El Código Moral Masónico, conjunto de normas de comportamiento ético, moral y social, que rigen la masonería universal.

Veamos algunos hechos de la vida cotidiana, y con la educación moral que la masonería imparte a sus miembros. 


Religiosamente hablando, el verbo reviste una gran importancia y la vida cotidiana también. Por ello finalmente veamos que nos dice:

Pecado es una ofensa o la trasgresión conciente de lo que se tiene por bueno. Etimológicamente Corrupción es el efecto de dañar o pervertir a alguien. Y Pervertir es viciar con malas doctrinas y ejemplos la fe profesada, perturbando el orden o el estado de las cosas. Existen dos palabras muy usadas en los últimos tiempos que están relacionadas con la Iglesia Católica; pedofilia es el amor a los niños y pederastia el abuso sexual cometido a los niños (abominable crimen contra la inocencia infantil). Las personas que cometen estos actos, se les conocen como pederastas.

Con estos antecedentes quedan dos preguntas por hacer querido amigo, para creer en un futuro religioso dentro de la Iglesia Católica.

1- Dentro de los delitos cometidos por los seres humanos, hasta los propios delincuentes condenan al pederasta, por sus acciones. ¿Crees que en el nombre de Dios, los sacerdotes católicos acusados de pederastia, merecen el perdón a sus pecados? O es hora de que se haga justicia aquí en la tierra como en el cielo.

Romanos 13: 3-4
3 Los magistrados no están para infundir temor al que hace el bien, sino al malo. ¿Quieres, pues, no temer la autoridad? Haz lo bueno y serás alabado por ella
4 porque está al servicio de Dios para tu bien. Pero si haces lo malo, teme porque no en vano lleva la espada, pues está al servicio de Dios para hacer justicia y para castigar al que hace lo malo.


2- Al inicio de la conversación me citaste… el cristiano recurre a la fe para contestar preguntas existenciales… con la ayuda del diálogo con la cultura…

¿Qué dialogo es ese cuando en la Iglesia Católica Apostólica y Romana, se unen Dinero, Armas y Complot Internos? Obligándose al voto de silencio.

Fecha Publicación: 2013-04-11T07:00:00.000-07:00

Hace algunos días los HH:. de la RLS UNIVERSO (rlsuniverso2012@gmail.com) nos hicieron llegar un documento interesante titulado LA EUCARISTÍA EN EL ORDENAMIENTO JURÍDICO DE LA IGLESIA, suscrito por Julián Card. Herranz Presidente del Pontificio Consiglio per i Testi LegislativiMurcia, el 12 novembre 2005. Este documento de 18 páginas de interés especial para los católicos en su página 13 y 14 expresa la imposibilidad moral por parte del fiel de recibir la Comunión eucarística si es masón.


Para ubicar en contexto, trascribimos parte del documento de las páginas 13 y 14:

No quisiera terminar esta parte dedicada a los casos en que viene negada la sagrada Comunión, sin recordar un principio teológico que ordinariamente será muy conveniente enseñar a los fieles interesados. Es cierto que el modo pleno de participar al Sacrificio eucarístico es la recepción de la santa Comunión. Pero no hay que olvidar que la participación en la santa Misa tiene por sí misma un valor salvífico y constituye una perfecta forma de oración, independientemente de que se reciba o no la Comunión. Por eso, también quienes no puedan recibirla tienen, como todos los demás fieles, el derecho a participar en la Celebración eucarística, e incluso la obligación de hacerlo en los días de precepto señalados por la Autoridad eclesiástica.

Otros límites puestos a los fieles

Me referiré brevemente a dos cuestiones bien diversas, esto es: a) al número de veces que se puede recibir la Comunión en el mismo día, y b) a la necesaria alusión a la pertenencia a la Masonería:

a) Ante las dudas surgidas al respecto, la suprema Autoridad ha afirmado la imposibilidad –por respeto y veneración a la Eucaristía cuya recepción no puede banalizarse– de recibir la sagrada Comunión más de dos veces al día. Con una Interpretación auténtica, del 11 de julio de 1984, la competente Comisión Pontificia respondió como sigue a la pregunta: «Si, a tenor del can. 917, el fiel que ya ha recibido la Santísima Eucaristía, puede recibirla en el mismo día solamente otra vez, o siempre que participa en la celebración eucarística». La respuesta fue: «Affirmative ad primum; negative ad secundum».

b) La norma referente a la Masonería es una «Declaración» de la Congregación para la Doctrina de la Fe, de fecha 26 de noviembre de 1983, en la que, después de asegurar que «no ha cambiado el juicio negativo de la Iglesia respecto a las asociaciones masónicas, porque sus principios siempre han sido considerados inconciliables con la doctrina de la Iglesia» y por eso la afiliación a ellas sigue prohibida, afirma que: «Los fieles que pertenezcan a asociaciones masónicas se hallan en estado de pecado grave y no pueden acercarse a la santa comunión».

Como se sabe, la mención expresa de la masonería que se hacía en el can. 2335 del CIC 17 no se consideró necesaria en el correlativo canon 1374 del CIC 83, que habla genéricamente de inscripción a cualquier asociación «que maquina contra la Iglesia», y establece –siguiendo el criterio de máxima reducción de las penas «latae sententiae», especialmente de la «excomunión»– una pena «ferendae sententiae» indeterminada. La Declaración de la Congregación para la Doctrina de la Fe no hace referencia explícita a este canon, aunque alude genéricamente a las prescripciones canónicas. Se limita a declarar la existencia en el caso de pertenencia a una asociación masónica de un «estado de pecado grave». Y, por consiguiente, la imposibilidad moral por parte del fiel de recibir la Comunión eucarística (cfr. can. 916). Obviamente, en el caso de que el fiel persistiese obstinadamente en situación de «pecado grave» y esa situación fuera además manifiesta, el ministro no puede admitir el fiel a la santa Comunión (cfr. can. 915).

La sagrada Eucaristía y los bautizados acatólicos

«Al considerar la Eucaristía como Sacramento de la comunión eclesial –ha dicho Juan Pablo II–, hay un argumento que, por su importancia, no puede omitirse: me refiero a su relación con el compromiso ecuménico»[34]. El Santo Padre es bien conciente de que la aspiración a la meta del restablecimiento de la unidad de los cristianos –aspiración común a nosotros y a nuestros hermanos de otras Iglesias y Comunidades eclesiales– ha llevado a felices iniciativas de encuentro fraterno y de diálogo sereno, pero no faltan a veces por parte de algunos también abusos que, más que favorecer oscurecen el camino del verdadero compromiso ecuménico.

Por eso, y citando expresamente las relativas normas de los dos Códigos y de los competentes Dicasterios de la Santa Sede[35], el Papa recuerda a los sacerdotes que: «Precisamente porque la unidad de la Iglesia, que la Eucaristía realiza mediante el sacrificio y la comunión en el cuerpo y la sangre del Señor, exige inderogablemente la completa comunión en los vínculos de la profesión de fe, de los sacramentos y del gobierno eclesiástico, no es posible concelebrar la misma liturgia eucarística hasta que no se restablezca la integridad de dichos vínculos»[36].

Pero si la concelebración no es posible cuando falta la plena comunión, sí es posible en algunos casos la administración de la Eucaristía –lo que no significa intercomunión– a quienes no están en perfecta comunión con la Iglesia Católica. Se trata, sin embargo, de circunstancias especiales, ante la imposibilidad de acceder al ministro propio para satisfacer una grave necesidad espiritual, y siempre que esos fieles de otras Iglesias y Comunidades eclesiales profesen la fe católica respecto a la Eucaristía –o, en su caso, de la Penitencia y de la Unción de los enfermos–, y estén bien dispuestos.

También con relación a estos casos especiales, y para corregir y prevenir abusos –entre ellos la llamada «acogida eucarística» (administración indiscriminada de la sagrada Comunión a bautizados acatólicos en la celebración de matrimonios mixtos, encuentros ecuménicos, etc.), el Santo Padre, después de recordar las relativas normas del Vaticano II y del nuevo Corpus Iuris Canonici, ha advertido en la misma Encíclica Ecclesia de Eucharistia:

« Es necesario fijarse bien en estas condiciones (límites fijados por la Autoridad legítima), que son inderogables, aún tratándose de casos particulares y determinados, puesto que el rechazo de una o más verdades de fe sobre estos sacramentos y, entre ellas, lo referente a la necesidad del sacerdocio ministerial para que sean válidos, hace que el solicitante no esté debidamente dispuesto para que le sean legítimamente administrados »[37]. Como se sabe, la trasgresión de esta norma configura un delito que, a tenor del can. 1365, debe ser castigado con una pena justa. 

RR:.HH:. y QQ:.HH:. si os interesa una copia completa del documento escribanos a herberthore1@hotmail.com y gustoso os proporcionaremos.

DIALOGO ENTRE MASONES.
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Fecha Publicación: 2013-04-10T07:00:00.000-07:00

EL PAITITI.

Herbert Oré Belsuzarri.


La leyenda de las tribus de los Machiguenga, en la Amazonia Peruana, habla sobre las catástrofes que tuvieron lugar en el mundo durante la destrucción final de ella (Lemuria y la Atlántida para algunos, la civilización creada por los anunnaki para otros).

Esto fue, refieren, cuando el antiguo Tiahuanaco fue elevado desde en nivel del mar hacia los altos terrenos del collao y nacieron los Andes. Fue la época cuando Aramu-Muru voló encima del agitado mar (suponen algunos que fueron los anunnaki en su nave espacial sobre Sud-América), con los archivos y el Disco Solar de Oro de Mu y grandes cataclismos ocurrieron en el Continente Sudamericano.
 
Las ciudades semejantes a Tiahuanaco, sobre la costa, fueron las más afectadas. Estos centros de población costeños, fueron las ciudades de los colonizadores de Lemuria o de los anunnaki según las preferencias, mientras que las Ciudades Perdidas de Piedra del este fueron mucho más antiguas, perteneciendo al Imperio Amazónico y no tuvieron nada que hacer con los planes de la colonización lemuriana o anunnaki.

Ellos estaban situados en un área que sufrió menos daño y las construcciones no fueron del todo arruinadas, sino parcialmente.

Otras leyendas de la tribu Machiguenga hablan de la época cuando sus antecesores estuvieron en comunicación con la Gente del Cielo, y el lenguaje Machiguenga no es un lenguaje de salvajes y prueba de que esa gente se degeneró al presente estado por la destrucción del Imperio Amazónico, el Dorado o el Paititi que afanosamente buscaron los españoles en la época de la conquista.

Sin embargo, si las ciudades no fueron destruidas durante la catástrofe, ¿Por qué los nativos se degeneraron? Se cree que el Machiguenga y otras tribus no fueron los gobernantes de la ciudad. Ellos solo fueron los que trabajaron para aquella gente que los que gobernaron, siendo  estos hombres blancos con barba. 

En resumen, es rumor en las tribus de la selva, hoy día de que tales hombres blancos con largas túnicas aún viven y prosiguen en sus investigaciones en la  capital de Paititi, que es la Ciudad Perdida de treinta ciudadelas, la cual más allá de las antiguas creencias existía cuando los Incas al Principio llegaron al Perú.

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Fecha Publicación: 2013-04-09T07:00:00.000-07:00

CARAL Y OTROS CONSTRUCTORES DE PIRAMIDES.
Herbert Oré Belsuzarri.


Pero en esta parte del continente, no solo son los Tiahuanaco, también son los Incas, quienes atraen la atención con sus monumentales ruinas y leyendas. Recientemente ha concitado la atención mundial, las pirámides de Caral, cuya antigüedad demostrada por el método del carbono 14 es de 5,000 años (3,000 a.C) con lo que en forma certera se puede decir que es la civilización más antigua de América, mucho antes a la de los mayas de Centro América.

Se ha planteado que Caral fue sede de una comunidad formada por varios linajes y dirigida por las cabezas o representantes de dichos linajes, donde uno de ellos sería el "principal" y los otros sus contrapartes. Los Curacas de estos linajes conducirían y organizarían la vida de los habitantes de las diversas ciudades y pueblos contemporáneos a Caral como Aspero, Allpacoto, Miraya, Kotosh y La Galgada entre otros. Todos ellos compartían una misma tradición y formaron una amplia y bien organizada red de reciprocidad e intercambio. Caral fue la cabeza de toda esta red.

La arqueología mundial considera que el inicio de la civilización en Mesopotamia, Egipto, India o China se originó a partir del uso de la agricultura como soporte de la subsistencia, lo que permitió a los grupos humanos asentarse en un solo lugar y construir ciudades. Sin embargo, para algunos arqueólogos como Michael Moseley (1975) y Robert Feldman (1985) en el Perú la sedentarización y la construcción de ciudades en la costa estuvo ligada a la explotación de los recursos marinos que son abundantes por la corriente marina de Humbolt y es pródiga en peces y mariscos. Este es el caso de Áspero, Allpacoto, Galgada, Caral y otros, que gracias a la pesca y el marisqueo pudieron sustentar una vida permanente y sedentaria con una economía que generó excedentes que fueron usados para entablar relaciones sociales con otros grupos humanos sedentarios en la costa y hacia el interior del valle y formar finalmente una civilización. (La Atlántiday el Nuevo Mundo:

Los caralinos: “Tenían la certeza popularizada que los dioses les enseñaron a preparar sus chacras, trazar sus canales, sembrar las plantas y construir sus hitos; por lo cual era necesario realizar rituales propiciatorios y cumplir con el calendario de ceremonias y ritos al sol, al agua y a la tierra. Todas las actividades, domésticas de producción, construcción, administrativas y gubernamentales, estaban relacionadas con ofrendas, ceremonias, rituales y sacrificios”.
  
En las distintas edificaciones, ya sean residenciales o públicas, se puede observar la presencia de fogones, usados para la quema de ofrendas; costumbre generalizada que consideraba al fuego como medio de comunicación con los dioses. La gran cantidad de templos y las constantes remodelaciones que se observan evidencian un sistema religioso dinámico, en constante renovación y, al mismo tiempo, el poder social de la religión y el voluminoso trabajo invertido por los pobladores para alcanzar el favor de los dioses.

Estas pirámides son idénticas a los zigurats sumerios, la diferencia estriba en que los sumerios lo edificaron con ladrillos de barro cocido, y los caralinos con piedras. La tecnología y diseño constructivo son similares.

Asi mismo los sumerios a sus zigurats denominaban la “casa de dios”, es decir el lugar donde vivían sus dioses. Por el contrario los habitantes cercanos a caral tenían una veneración y miedo a las pirámides, pues algunos decían que eran la casa del “supay” (Diablo). De allí que cuando quedo deshabitada, borraron todo signo de su existencia en sus tradiciones orales.

La cantidad de pirámides construidas tanto en caral como en otras localidades cercanas, ponen en evidencia la importancia que tuvieron para los habitantes de esta zona. Fue sin duda el centro de poder político-religioso, su importancia llego a influenciar poblaciones ubicadas en la sierra y selva de su época.

Las pirámides de Caral tienen una similitud constructiva a sus coetáneos de sumeria y Egipto que son las más antiguas. Asi las sumerias se edificaron con mastabas de ladrillo de barro cocido, las egipcias se hicieron de piedra. Para no abundar en estos temas ya tratados ilustramos nuestra afirmación con fotos.

La fascinación de la era moderna por descubrir sus antepasados nos ha llevado a desempolvar huellas e indicios, para poder formular hipótesis, reconstruir la historia y desentrañar los misterios que nos llenan de intriga. Es así que, en la actualidad, la ciencia y sus avances hacen posible saber con certeza y exactitud cómo vivieron nuestros antepasados. (http://es.scribd.com/doc/65020630/HERBERT-ORE-CARAL).

Pero no solo son las pirámides de Caral que nos inquietan, también están las pirámides de la Cultura Moche de la Costa Norte del Perú.

Las pirámides moches se caracterizaron por estar construidos con adobes. Los adobes para la construcción de las pirámides de la Huaca del Sol y la Luna, la de Sipán o El Brujo tienen 2 características importantes: eran hechos con moldes y tenían la marca del fabricante. La fabricación con moldes permitía tener adobes con las mismas dimensiones y calidad. En la cara superior del adobe se hacían unas marcas. Estas eran puntos y rayas, o aspas. Se cree que las marcas corresponden a la comunidad que los fabricó, y que servían para controlar la cantidad de adobes con los que contribuían en la construcción de la Huaca. En El Sol se han encontrado por lo menos 96 marcas distintas.

En base a los estudios de la arcilla de los adobes, se ha determinado que secciones enteras de la Huaca del Sol y la Lunaestán construidas con adobes provenientes de una misma cantera, y tienen un mismo tipo de marca.

Las pirámides de Túcume son notables por su extraordinario tamaño: según estimaciones, más de 130 millones de ladrillos de adobe secados al sol fueron necesarios para construir la más grande de 450 m de largo, 100 de ancho y 40 de altura.

Según mitos y leyendas, cada peldaño representaba una fase de desarrollo en la vida humana, la cual tenía que ser disfrutada plena e integralmente. La subida era penosa y al llegar a la cima, se lograba un espíritu elevado y la ceremonia en aquel tiempo era un acontecimiento festivo en la vida de aquellos seres humanos.


La cultura Moche se desarrollo principalmente en la costa Norte del Perú en los departamentos de Lambayeque y La libertad, Aunque sus manifestaciones llegan hasta los departamentos de Piura por el Norte y Ancash por el Sur. Se trata de una cultura básicamente costera, que se asienta en una región única en el Perú donde la costa es bastante mas ancha que en el resto del litoral peruano, donde los valles suelen ser bastante angostos y de poco potencial agrícola.

Al ser esta costa de mayor tamaño permite la formación de valles sumamente productivos por la cantidad de agua y facilitando la aparición de manifestaciones culturales de gran envergadura como las Moche. (La Atlántida y el Nuevo Mundo:

Nuevamente debemos remarcar que las pirámides descritas son similares a los zigurats sumerios, esta vez ambos son de ladrillo.
  
Pero esta zona también tiene una leyenda que fue recogida por el cronista Miguel Cabello de Valboa, dentro de su obra Miscelánea Antártica (1586). Esta tradición oral fue narrada al cronista español por Martín Farrochumbi, cacique de Túcume. Debemos advertir que la transcripción es tal conforme se halla en el original, incluido los errores ortográficos.

Dicen los naturales de Lanbayeque (y con ellos conforman los demas pueblos a este valle comarcanos) que en tiempos muy antiguos que no saben numerarlos vino de la parte suprema de este Piru con gran flota de Balsas un padre de Compañas, hombre de mucho valor y calidad llamado Naimlap y consigo traia muchas concubinas, mas la muger principal dicese auerse llamado Ceterni trujo en su compañía muchas gentes que ansi como á capitan y caudillo lo venian siguiendo, mas lo que entre ellos tenia mas valor eran sus oficiales que fueron quarenta, ansi como Pita Zofi que era su trompetero o Tañedor de unos grandes caracoles, que entre los Yndios estiman en mucho, otro Ñinacola que era el que tenía cuidado de sus andas y Silla, y otro Ñinagintue a cuio cargo estaua la vevida de aquel Señor a manera de Botiller, otro llamado Fonga sigde que tenia cargo de derramar polvo de conchas marinas en la tierra que su Señor auia de Pisar, otro Occhocalo era su Cocinero, otro tenia cuidado de las unciones, y color con que el Señor adornava su rostro, a este llamauan Xam muchec tenía cargo de bañar ál Señor Ollop-copoc, labrava camisetas y ropa de pluma, otro principal y muy estimado de su Principe llamado Llapchiluli, y con esta gente (y otros infinitos oficiales y hombres de cuenta) traia adornada, y auturizada su persona y casa.

Este señor Naymlap con todo su repuesto vino á aportar y tomar tierra á la boca de un Rio (aora llamado Faquisllanga) y auiendo alli desamparado sus balsas se entraron la tierra adentro deseosos de hacer asiento en ella, y auiendo andado espacio de media legua fabricaron unos Palacios á su modo, a quien llamaron Chot, y en esta casa y palacios convocaron con devocion barbara un Ydolo que consigo traian contra hecho en el rostro de su mismo caudillo, este era labrado en una piedra verde, a quien llamaron Yampallec (que quiere decir figura y estatua de Naymlap). Auiendo vivido muchos años en paz y quietud esta gente y auiendo su Señor, y caudillo tenido muchos hijos, le vino el tiempo de su muerte, y porque no entendiessen sus vasallos que tenia la muerte jurisdicion sobre el, lo sepultaron escondidamente en el mismo aposento donde auia vivido, y publicaron por toda la tierra, que el (por su misma virtud) auia tomado alas, y se auia desparecido. (http://es.scribd.com/doc/51183921/Herbert-Ore-La-Atlantida-y-El-Nuevo-Mundo). 
  
Los pueblos costeros recordaban las leyendas de unos dioses que guiaron a sus antepasados a las tierras prometidas y de unos gigantes que les robaron las cosechas y violaron a sus mujeres. Los pueblos del altiplano, de los cuales los incas eran los dominantes en la época de la Conquista, reconocían la guía divina en todo tipo de actividades y oficios, en el crecimiento de las cosechas, en la construcción de las ciudades. Contaban los Relatos del Comienzo -los relatos de la creación- de los días turbulentos, de un arrasador Diluvio. Y atribuían el inicio de su realeza y la fundación de su capital a los poderes de una varita mágica de oro que portaba Manco Capac.

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Fecha Publicación: 2013-04-08T07:00:00.000-07:00

TIAHUANACO.

Herbert Oré Belsuzarri.


Las dos leyendas más populares sobre el origen del Gran Imperio Incaico, refieren que los cuatro hermanos Ayar y sus correspondientes esposas en una versión y la otra que refiere a Manco Capac y su esposa Mama Ocllo, partieron del Collao.

¿Pero que había en el Collao? Según refiere el cronista español que recogió información de los nativos de la zona al visitar y quedar asombrado con las ruinas de Tiahuanaco fue simplemente sorprendente.

Pedro Cieza de León dice:  Otras cosas hay más que decir de este Tiaguanaco, que paso por no detenerme, concluyendo que yo para mí tengo esta antigualla por la más antigua de todo el Perú. Y así se tiene, que antes que los Ingas reinasen con muchos tiempos, estaban hechos algunos edificios de éstos, porque yo he oído afirmar a indios, que los Ingas hicieron los edificios grandes del Cuzco por la forma que vieron tener la muralla o pared que se ve en este pueblo. Y aun dicen más, que los primeros Ingas practicaron de hacer su corte y asiento de ella en este Tiaguanaco. También se nota otra cosa grande y es, que en muy gran parte de esta comarca no hay ni se ven rocas, canteras, ni piedras donde pudiesen haber sacado las muchas que vemos. Y para traerlas no debía de juntarse poca gente. Yo pregunté a los naturales en presencia de Juan de Vargas (que es el que sobre ellos tiene encomienda) si estos edificios se habían hecho en tiempo de los Ingas, y riéronse de esta pregunta, afirmando ya lo dicho, que antes que ellos reinasen estaban hechos, mas que ellos no podían decir ni afirmar quién los hizo, mas de que oyeron a sus pasados que en una noche remaneció hecho lo que allí se veía. Por esto, y por lo que también dicen haber visto en la isla de Titicaca hombres barbados y haber hecho el edificio de Vinaque semejante gente, digo que por ventura pudo ser que antes que los Ingas mandasen, debió de haber alguna gente de entendimiento en estos reinos, venida por alguna parte que no se sabe, los cuales harían estas cosas, y siendo pocos y los naturales tantos, serían muertos en las guerras.

Por estar estas cosas tan ciegas, podemos decir, que bienaventurada la invención de las letras, que con la virtud de su sonido dura la memoria muchos siglos, y hacen que vuele la fama de las cosas que suceden por el universo, y no ignoramos lo que queremos, teniendo en las manos la lectura.

Y como en este nuevo mundo de Indias no se hayan hallado letras, vamos a tino en muchas cosas. Apartados de estos edificios, están los aposentos de los Ingas, y la casa donde nació Mango Inga hijo de Guaynacapa. Y están junto a ellos dos sepulturas de los señores naturales de este pueblo, tan altas como torres anchas y esquinadas, las puertas al nacimiento del sol.(Pedro Cieza de León, Crónica del Perú El Señorío de los Incas, Biblioteca Ayacucho, Caracas – Venezuela 2005, Pág. 265).

Como se puede apreciar, los habitantes del collao mencionan  a los hombres barbados como los constructores de Tiahuanaco, que lo hicieron antes que existiera el Imperio incaico. Asi  mismo dicen que estos fueron muertos por los naturales que en ella habitaban. El dato más curioso que cuentan es “que apareció en una noche lo que allí se encuentra”.

Por otra parte Zecharia Sechin (Los Reinos PerdidosThe Lost Realms), el prestigioso sumeriologo, afirma que un grupo de anunnakis vinieron al nuevo mundo con sus huestes luego de que tomaron la decisión de dividirse en varios grupos, asignándose zonas o regiones de la tierra, y en ella esta la explicación del porque en todas las culturas antiguas se tuvieron edificaciones piramidales al igual que en sumeria.

Las edificaciones de Tiahuanaco, tienen como una particularidad importante la limpieza del corte de la piedra, el uso de grapas metálicas para amarrar las rocas de las edificaciones, y la perfección para unir las rocas unas al costado de otras y las que están sobre ellas. Es decir es la misma técnica a la usada por los Incas. Pero además debemos remarcar que la pirámide de Akapana es una construcción piramidal de mastabas superpuestas.

La antigüedad de Tiahuanaco según algunos, expresan cifras que nos sorprende: Entre los monumentos que podemos admirar en Tiahuanaco destacan los restos de la pirámide de Akapana, la Puerta del Sol, dentro del gran complejo del Templo de Kalasasaya, el templete del Gran Idolo, y los palacios de Putuni, Laka-Kollu y Kheri-Kala.  Observamos piedras de arenisca y basalto cuyos yacimientos no se encuentran en las inmediaciones, y que sugieren un difícil y sobrehumano transporte, tal vez desde kilómetros de distancia.

En la zona central de lo que constituyen las ruinas de Tiahuanaco encontramos dos conjuntos arquitectónicas conjuntos, uno es el Templo enterrado y el otro es el complejo denominado Kalasasaya, dentro del cual se encuentra la Puertadel Sol.
  
El Templo enterrado consiste en un hoyo de grandes dimensiones, rectangular, excavado a unos 2 metros de la superficie. El fondo mide unos 12 metros de largo por 10 metros de ancho y esta formado por grava dura y lisa. Sus sólidos muros están tallados y ensamblados sin el uso de morteros. Las técnicas de construcción y de unión de bloques de piedra mediante junturas metálicas son similares a las técnicas empleadas en Mesopotamia, en la arquitectura de los palacios asirios (relación con la antigua Sumer). Sobre los muros de este recinto también se pueden observar decenas de cabezas de animales esculpidas en piedra.

El Kalasasaya se encuentra al oeste del Templo subterráneo y tiene las dimensiones de un estadio de fútbol. Consta de  una plaza y a un lado de esa plaza se extiende una sala cubierta. Plaza y sala son de una sola pieza tallada en roca.  Kalasasaya significa “lugar de las piedras verticales”.  La mayoría de estudiosos defienden que este recinto era una especie de observatorio celestial y su objetivo habría sido el de fijar los equinoccios y solsticios y establecer, con precisión matemática, las diversas estaciones del año. Según el estudio de diversas alineaciones astronómicas se había podido determinar que, el periodo de construcción del recinto Kalasasaya se remontaba a unos 17.000 años, es decir, en el 15.000 a.C.

Arthur Posnansky detallo en su libro, “Tiahuanacu: the Cradle of American Man” los cálculos arqueológicos y astronómicos que lo condujeron a esa increíble datación de las ruinas. Según Posnansky esa cifra es el resultado de la diferencia en la oblicuidad de la eclíptica en el periodo en que fue construido el Kalasasaya y el actual.

No vamos a entrar en la explicación detallada de lo que se entiende por oblicuidad de la eclíptica, tan solo vamos a decir que Posnansky consiguió datar el Kalasasaya al establecer las alineaciones solares de ciertas estructuras clave que ahora aparecían desalineadas. El profesor demostró de forma convincente que la oblicuidad de la eclíptica en la época en que se construyo el Kalasasaya  era 23º 8`48“. Cuando ese ángulo se calculo sobre el gráfico que elaboro la Conferencia Internacional de Efemérides, se comprobó que correspondía a la fecha del 15.000 a. C.
  
Recordemos que los científicos ortodoxos situaban dicha construcción en torno al año 500 de nuestra era. Tras el posterior estudio que llevaron a cabo importantes científicos sobre los datos suministrados por Posnansky, llegaron a la conclusión de que Posnansky tenía básicamente la razón. De esta manera se admitía que el Kalasasaya había sido construido de forma que concordaba con las observaciones celestes realizadas hacia mucho tiempo, en una época mucho más antigua que el 500 d.C. Según declararon los científicos, la fecha del 15.000 a.C. propuesta por Posnansky se hallaba dentro de los limites de lo posible. (Tiahuanaco ¿La ciudad de los hijos del sol?, oldcivilizations.wordpress.com).

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Fecha Publicación: 2013-04-07T07:00:00.000-07:00

LAS PIEDRAS DE ICA.

Herbert Oré Belsuzarri.

 
La civilización más desarrollada de los Andes, fue sin duda la de los Incas, pero ellos solo expresaron sus tradiciones en mitos y leyendas, debido a que no tuvieron registros escritos. Sin embargo sus mitos y leyendas han servido para escribir su historia.

Pero en el desierto del Departamento de Ica-Perú, un médico peruano descubrió la más estremecedora, rotunda y completa prueba de la existencia de otra civilización que pobló el planeta no hace miles, sino millones de años. Esta vez y para asombro de muchos se trataba de pruebas materiales, miles de pruebas.

Corría el mes de Mayo del año 1,966. Al consultorio del doctor Javier Cabrera, situado en la Plaza de Armas del pueblo de Ica, llegó su amigo Félix Llosa Romero, llevándole un regalo. Se trataba de una piedra ovalada, de color negruzco y aristas redondeadas; tenía grabada en una de sus caras la imagen de un extraño pez y su peso era mayor del que, a primera vista, correspondía a su tamaño. Quedará muy bien como pisapapeles en tu escritorio, dijo Llosa, también le dijo que su hermano poseía una gran colección, proveniente del caserío de Ocucaje, donde un huaquero (Campesino que realiza excavaciones arqueológicas clandestinas) las extraía por docenas. 
  
Estos grabados inquietantes son las denominadas “Piedras de Ica” que el Dr. Cabrera comenzó a recibir, piedras con extraños dibujos que a su vez los indios del desierto de Ocucaje las habrían recuperado de yacimientos líticos bajo tierra.

En numero de varios miles, nuestro doctor comenzó a comprobar que estos testimonios representaban las vivencias y la evolución completa de toda una Humanidad que habiendo habitado la Tierra durante miles o mejor dicho, millones de años, habría partido hacia las Pléyades para liberarse de una tremenda catástrofe que asoló al planeta hace millones de años.

Se pueden ver perfectamente dibujadas en estos pétreos documentos la antigua faz de la Tierra con los continentes de Lemuria y Atlántida así como Africa y Australia unidos en una misma masa terrenal. Al parecer en aquel tiempo la Tierra no tenía casquetes helados sino que estos habrían aparecido como consecuencia de cambios brutales en las condiciones gravitacionales del planeta. Estas piedras contienen no sólo la disposición terrena de nuestro planeta sino el mapa celeste con 13 constelaciones iguales o semejantes a las que nosotros nos referimos en el Zodíaco; de ahí que la idea arquetípica de la Astrología estaba ya impresa hace millones de años.

¿Por qué dicen millones de años? La deducción es simple y alucinante si tenemos en cuenta que en dichas piedras aparecen los hombres diezmando o exterminando a los grandes saurios que poblaron la Tierra. Otras tantas ofrecen operaciones de trasplante de órganos con la previsión del rechazo por medio de la transfusión de sangre de una embarazada y sus anticuerpos (Similar grabados existen en otras ruinas como Sechin en el norte del Perú). Pero lo más asombroso sería la capacidad de transplantar, no ya todos los órganos del cuerpo, sino claves de conocimiento; es decir, que su tecnología les permitía pasar de unos seres a otros tejidos neuronales donde se albergaría el conocimiento y así cada hombre podía contener la información mas inverosímil o bien se podía hacer expertos en tal o cual campo simplemente con una intervención quirúrgica, que según se deduce de la observación de estos pétreos documentos, manejaban con soltura.

Otras rocas contienen a los mismos hombres pequeñitos y de gran cabeza volando en naves aéreas y aparatos astronómicos que habrían registrado no sólo los mapas celestes sino las constelaciones donde habría vida semejante a la nuestra.

Resulta interesante comprobar que las grandes pirámides que según estas piedras bordeaban el antiguo y distinto al de hoy, Ecuador terrestre, tenían como misión captar energía electromagnética de los ya descubiertos por ellos Cinturones Van Allen y distribuirla en las utilidades normales de superficie.

Otras rocas contienen el mapa celeste próximo a la Tierra con tres lunas, de las cuales y al parecer cayeron dos y destruyeron Atlántida y Lemuria y cuyo cataclismo hizo que muchos de sus habitantes, quizás los mas sabios, marcharan a las Pléyades, quedando otros tantos aquí que sucumbieron o bien -y esta puede ser otra hipótesis-, encontraron refugio bajo Tierra en las famosas oquedades a las que venimos haciendo mención. 

Es lógico pensar que si habían conseguido desarrollar tal tecnología dirigida hacia el medio extraterrestre, en la misma medida podrían haber trabajado en la opción intraterrestre y esta Humanidad habría podido sobrevivir hasta nuestros días. Pero, ¿después de tantos millones de años, imagináis la evolución que habrían alcanzado? Enfín, todo son teorías pero conviene evaluarlas puesto que quizás la realidad sea más fantástica de lo que en un principio pensamos. 
  

Estos documentos líticos contienen asimismo la distribución de las distintas razas que habitaban nuestro planeta y que evidentemente ante el gran cataclismo podrían haber tenido el mismo comportamiento opcional antes citado de viajar al espacio o meterse bajo Tierra. El razonamiento de la opción subterránea es obvia cuando tenemos la constancia de que esta civilización conocía los túneles de Sudamérica, dado que la biblioteca de piedra que nos han legado estaría precisamente en uno de estos túneles, que es en definitiva de donde las extraen los nativos de Ocucaje, y que tendría nada menos que un volumen de más de 1.000.000 de piedras grabadas. (Tomado de SAIKUMA: Jane Sandoval con Karina Reyes,  Sergio Froilans y Paa chaa).







Herbert Oré, es un escritor y autor de libros masonicos, apasionado estudioso de los constructores incas.











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Fecha Publicación: 2013-04-06T07:00:00.000-07:00

Herbert Oré Belsuzarri.

EL TETRACTYS

1 + 2 + 3 + 4 = 10

El tetractys, considerado sagrado por los pitagóricos, contiene en sí mismo las claves de la armonía, que, a su vez, gobiernan la creación.

4:3 = la cuarta
3:2 = la quinta
2:1 = la octava

Y la doble octava en la razón cuádruple: 4:1

Aunque el tetractys, en cuanto símbolo, parece ser peculiar de los pitagóricos, este mismo simbolismo numérico constituye un fenómeno generalizado. La mitología hindú habla de las «nueve cobras de Brahma», un equivalente de la Gran Enéada dispuesta en torno a Atum. La Cabala se refiere a las nueve legiones de ángeles alrededor del trono del Dios oculto, «Aquel cuyo nombre está oculto». El tetractys representa la realidad metafísica, el «mundo ideal» de Platón, completo en el marco de un sistema de cuatro términos.

La creación requiere cinco términos. El pentactys representa el tetractys puesto de manifiesto.

El triángulo interior es un símbolo de la naturaleza trina inmanente en la unidad; representa la primera forma: la forma requiere un sistema de tres términos; la forma es el resultado de la interacción entre los polos positivo y negativo. El pentactys representa la forma principal rodeada por doce «casas», que son las animadoras de la forma. También esta interpretación es común a muchas civilizaciones antiguas. El sistema fisiológico egipcio se basa en ella: «Estos canales, mediante el flujo y el reflujo cósmicos, conducen la energía solar roja y blanca a las zonas en las que los doce poderes permanecen dormidos en los órganos del cuerpo. Una vez cada dos horas, noche y día, cada uno de ellos es activado por el paso de Ra, el sol de la sangre, y luego vuelve a dormirse». La acupuntura china se basa en los «doce meridianos del cuerpo». Cada dos horas, uno u otro de estos meridianos alcanza su cota máxima de actividad. Las doce «casas» del zodíaco astrológico expresan la misma interpretación de otro modo. El significado de las «casas» se deriva de la interacción de los números; éstas determinan la naturaleza del tiempo, la personalidad o el acontecimiento.

El eneagrama.

¿Se trata de mera «coincidencia»? Nadie puede «demostrar» que no lo sea. Y, sin embargo, estos atributos armónicos básicos parecen demasiado claramente pitagóricos para desecharlos.

Recuérdese que, en el antiguo sistema, el «agua» es el cuarto elemento, la «sustancia» primera y principal, y analogía del uno, como la octava es analogía del sonido fundamental. En el mundo físico, el agua constituye el soporte de la vida. En el mundo metafísico de Egipto, Tum se crea a sí mismo a partir de Nun, las aguas primordiales. La creación procede armónicamente, la octava es el instrumento del proceso, o «vida», y la primera nota de la octava es el tono. Para producir el tono perfecto la cuerda debe tener una proporción de 8:1, precisamente la razón entre los El eneagrama es un símbolo universal. Todo conocimiento se puede incluir en el eneagrama y se puede interpretar con la ayuda del eneagrama. Y en esta conexión sólo lo que un hombre puede introducir en el eneagrama es lo que realmente sabe, es decir, comprende. Lo que no puede introducir en el eneagrama no lo comprende. Para el hombre capaz de utilizarlo, el eneagrama hace los libros y las bibliotecas totalmente innecesarios. Todo puede estar incluido y se puede leer en el eneagrama. Un hombre puede estar completamente solo en el desierto, dibujar el eneagrama en la arena y leer en él las leyes eternas del universo.

Y cada vez puede aprender algo nuevo, algo que hasta entonces ignoraba.

Si dos hombres de distintas escuelas se encuentran, dibujarán el eneagrama y, con su ayuda, podrán establecer de inmediato cuál de los dos sabe más y cuál, en consecuencia, supera esta prueba, es decir, cuál es el mayor, cuál es el maestro y cuál el pupilo. El eneagrama es un diagrama esquemático del movimiento perpetuo...

Finalmente corresponde al individuo elegir entre ambos bandos, es una decisión que no debe tomarse a la ligera: de ella depende, en última instancia, toda la filosofía que uno adopte.

Esotéricamente, dado que hay que considerar todos los números como divisiones de la unidad, la relación matemática que un número muestra con la unidad es una clave de su naturaleza.

Tanto el tres como el siete son números de «movimiento perpetuo». Al dividir la unidad entre estos números, ésta se divide infinitamente:

1../ 3 = 0,3333333333333...
1 -/- 7 = 0,1428571428571...

Tres: el número de la relación, de «la Palabra», de la trinidad mística, tres-en-uno.

Siete: el número del crecimiento, del «proceso», de la armonía, da la misma secuencia repetitiva cuando se divide la unidad. Obsérvese que el eneagrama sigue esta secuencia.

En cuestión de formas visuales sentimos que la naturaleza tiene sus favoritas. Entre sus preferidas están las espirales, los meandros, los patrones de ramificación y los ángulos de 120 grados. Estos patrones se repiten una y otra vez. La naturaleza actúa como un director de teatro que utilizara cada noche a los mismos actores vestidos de manera distinta y representando a personajes diferentes. Los actores tienen un repertorio limitado: los pentágonos forman la mayoría de las flores, pero no los cristales; los hexágonos manejan la mayoría de los patrones bidimensionales repetitivos, pero nunca abarcan por sí solos el espacio tridimensional. Por otra parte, la espiral representa el colmo de la versatilidad, ya que desempeña un papel en la replicación de los virus más pequeños y en la disposición de la materia en la mayor de las galaxias.

Átomos de oxígeno e hidrógeno por volumen. Y la creación es volumen, el cual es espacio. En Egipto comprendía por qué el mundo es como es; los símbolos que eligió, además de los incontables indicios procedentes de sus textos científicos, matemáticos y médicos, demuestran que también tenía unos conocimientos asombrosamente completos acerca de cómo es. Obviamente, Egipto carecía de rayos láser, microscopios electrónicos o aceleradores de partículas; puede que no tuviera un conocimiento concreto y cuantitativo del mundo microscópico. Pero la curiosa coherencia que manifiestan sus símbolos y sus textos deja claro que la tecnología no constituye el único medio de penetrar en estos ámbitos.

En suma podemos decir que:

Todos los números son conducidos a un desarrollo, a partir de la unidad, a partir del origen y raíz de todas las cosas. El número tiene para el hombre hermético un significado totalmente diferente al que tiene para el hombre dialéctico.

El número uno representa la unidad con el Espíritu, con el Padre, con lo Absoluto, con el Logos, con lo Original. Cualquier otra unidad, cualquier otro comienzo conduce a la muerte.

Cuando un hombre ha regresado a la unidad, al uno e indivisible, es colocado ante el número dos. Este número coloca a quien ha sido unido con la unidad en una nueva relación con la sustancia original. Por ello, la Gnosis hermética llama al número dos «la Madre».

El número tres establece la unión llena de amor entre el uno, lo absoluto, y la sustancia original, entre el Padre y la Madre, la unión de ambos.

El número cuatro lleva todo lo concebido a la manifestación.

Cuando la entidad que está unida al Padre se une con la sustancia original cósmica, algo se engendra. La totalidad de lo que ha sido concebido es llevada a manifestarse. La consecuencia de ello es el número cinco, la nueva conciencia, la conciencia de Mercurio. Por ello, Mercurio siempre está asociado al número cinco.

El seis es el número de la rectitud. Junto a la nueva fuerza de luz de la conciencia y por ella, todo el estado de ser del candidato alcanza la justicia, en concordancia con el Logos. Por ello el número siete es el de la santificación, al que sigue el número ocho que es el de la ascensión perfecta, la entrada en la vida liberadora. Es la ancestral puerta de Saturno, que siempre está unida al número ocho. En el número nueve se celebran la victoria del verdadero devenir divino-humano. Un desarrollo nónuplo une a estos nueve números.

EN LA ANTIGUA CULTURA EGIPCIA, CADA VEZ QUE NACIA UN BEBE SE BAUTIZABA CON EL NOMBRE DE UN DIOS DE ACUERDO A SU REGENCIA. POR ESTA RAZON, LA MAYORIA DE LOS EGIPCIOS, TENIAN NOMBRES DE DIOSES.

Por otra parte, todos los aspectos del conocimiento egipcio parecen haber sido completos desde sus mismos comienzos. Las ciencias, las técnicas artísticas y arquitectónicas y el sistema de jeroglíficos no muestran prácticamente signo alguno de haber pasado por un período de «desarrollo»; lejos de ello, muchos de los logros de las primeras dinastías no fueron nunca superados, o siquiera igualados, posteriormente. Los egiptólogos ortodoxos admiten fácilmente este asombroso hecho, pero la magnitud del misterio que plantea es hábilmente minimizada, al tiempo que se omiten sus numerosas implicaciones.

¿Cómo es posible que una civilización compleja surja ya plenamente desarrollada?

Obsérvese un automóvil o una computadora de hace 10 años, y compárese con uno actual: existe un inequívoco proceso de «desarrollo». Sin embargo, en Egipto no hay nada semejante. Todo esta allí ya desde el primer momento.

La respuesta a este misterio resulta obvia, aunque, debido al hecho de que repugna a la forma de pensamiento moderno dominante, apenas se considera de una manera seria: la civilización egipcia no fue un «desarrollo», sino una herencia.

La Numerología, ya era usada en Mesopotamia. Se asignaban valores numéricos a las letras del alfabeto, y se calculaban los valores de los nombres, lo cual concuerda con la reverencia que existía en Mesopotamia hacia los números, ya que pensaban que todos los dioses tenían números. Esta y otras afirmaciones parecidas surgen a partir de la tesis de que el hombre fue creado por extraterrestres en la antigua sumeria quienes dejaron como herencia sus conocimientos que posteriormente fueron a parar a Egipto.

Como ejemplo, Sargón en el 705 a.C. afirma que el perímetro de su palacio en Khorsabad era igual a su nombre.

Del mismo modo en la Biblia existen algunas partes en la que la explicación a hechos ocurridos tienen una base numerológica.

Cabe citar algunos párrafos de los textos del Génesis, en el Capitulo17, donde, encontramos esta curiosa conversación entre Dios y Abram, éste asombrado recibe la noticia de que va a tener un hijo a la edad de 100 años, con su mujer Sarai de 90.

Dijo Dios: “He aquí mi pacto contigo, serás padre de una muchedumbre de pueblos y ya no te llamaras Abram, sino Abraham....”

Dijo también Yahvé a Abraham: “Sarai tu mujer, no se llamará ya Sarai, sino Sara, pues la bendeciré y te daré de ella un hijo...”

Cayó Abraham sobre su rostro, y se reía, diciéndose en su corazón: “Con que a un centenario le va a nacer un hijo, y Sara, ya nonagenaria, va a parir...”


El hecho de que a partir de ese cambio de nombre tanto Abraham como Sara pudieran engendrar un hijo, se basa en que en la Biblia, la equivalencia numérica no es accidental, ya que el mundo fue creado por Dios a través de la palabra, donde cada letra representa una fuerza creativa. De esta forma la equivalencia numérica entre dos palabras revela una conexión interna entre los potenciales creativos de cada una.


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Fecha Publicación: 2013-04-05T07:00:00.000-07:00

Numeros japoneses.

Herbert Oré Belsuzarri
OCHO (8)

Antes de tratar de las funciones y principios inherentes al ocho, vale la pena hacer una advertencia respecto al simbolismo del número. A medida que vamos pasando de un número a otro, cada uno de ellos no sólo simboliza y define la función concreta a él asignada, sino que incorpora todas las combinaciones y funciones que han llevado hasta él. Así, por ejemplo, la polaridad, la tensión entre los opuestos, es una función sencilla. Pero el cinco no sólo representa el acto de creación; incorpora también al dos y al tres, los principios masculino y femenino, y dos conjuntos de opuestos -el principio de doble inversión- unidos por el invisible punto de intersección. El cinco es también el uno, o unidad, actuando sobre el cuatro, o materia original: por tanto, la creación.

Cuando llegamos al siete, las cosas se hacen aún más complejas. Cada aspecto de la combinación se manifiesta de forma distinta. Siete es cuatro y tres: la unión de materia y espíritu; es cinco y dos: oposición fundamental unida por el acto, por el «amor»; y es también seis y uno: la nota fundamental, el do, materializada por el seis, es decir, que en el tiempo y el espacio produce su octavo tono, que es una nueva unidad.

Esta nueva unidad no es idéntica, sino análoga, a la unidad primera. Es una renovación o «autorreplicación». Y para explicar el principio de autorreplicación se necesitan ocho términos.

La antigua unidad ya no existe, y una unidad nueva ha ocupado su lugar: «¡El rey ha muerto! ¡Viva el rey!».

En el zodíaco, es el octavo signo, Escorpión, el que tradicionalmente simboliza la muerte, el sexo y la renovación.

En Egipto, un texto muy conocido declara: «Yo soy uno, que se convierte en dos, que se convierte en cuatro, que se convierte en ocho, y luego vuelvo a ser uno».

Thot (Hermes para los griegos, Mercurio para los romanos) es el «Maestro de la Ciudad del Ocho». Thot, mensajero de los dioses, es el neter de la escritura, del lenguaje, del conocimiento, de la magia; Thot da al hombre acceso a los misterios del mundo manifiesto, simbolizado por el ocho.
  
Esta breve digresión sobre la relación entre el número y la función no pretende ser completa o exhaustiva. Lejos de ello, aspira únicamente a servir como preparación para la formulación de varias preguntas, a las que se puede responder simplemente «sí» o «no».

¿Experimentamos el mundo físico o natural en términos de polaridad, relación, sustancialidad, actividad, tiempo y espacio, crecimiento y sexo, muerte y renovación? Dado que, aparte de la polaridad, ninguno de estos términos admite una estricta definición lógica, ¿tenemos derecho a desecharlos calificándolos de «arbitrarios»?

El simbolismo del número, así relacionado con la función, proporciona el marco que hace comprensible el mundo de nuestra experiencia.

En esta introducción nos hemos limitado necesariamente a aproximarnos al modo en que el número se relaciona con el mundo físico, o la experiencia física: el mundo del ser. Pero el número constituye también la clave del mundo de los valores (que son aspectos de la voluntad) y del mundo de la conciencia, que, junto con el de la experiencia física, configuran la totalidad de la experiencia humana.

El ocho, pues, corresponde al mundo físico tal como lo experimentamos. Pero el mundo físico que comprendemos resulta aún más complejo. La interacción de las funciones presentes hasta el Ocho no permite una pauta o plan, el ordenamiento de los fenómenos. Tampoco un sistema de ocho términos da cuenta de la fuente del orden o de la pauta: su «artífice», por decirlo así. No explica la necesidad (el principio que reconcilia el orden y el desorden). Para que haya «creación», primero debe ser necesaria. Finalmente, está la matriz en la que todas estas funciones operan simultáneamente, a la que podríamos denominar «el mundo de las posibilidades».

Estas elevadas funciones numéricas corresponden al nueve, al diez, al once y al doce. Las funciones correspondientes a estos números no forman parte de nuestra experiencia directa, pero filosóficamente podemos reconocer su necesidad. Hay que admitir que estos conceptos resultan difíciles de entender, debido especialmente a que nuestra educación nos enseña a analizar, no a sintetizar. Sin embargo, estas funciones no son abstracciones -al menos no en el mismo sentido en que lo es la raíz cuadrada de menos uno-, ya que resultan esenciales para completar el marco de nuestra experiencia, aun cuando no podamos experimentarlas de manera directa.

Así, estos espíritus, llamados Nummo, eran dos espíritus de dios homogéneos (mitad hombre, mitad serpiente) ... la pareja nació perfecta y completa; tenían ocho miembros, y su número era el ocho, que es el símbolo del habla ... son el agua [en el zodíaco occidental, los signos 4.°, 8.° y 12.° son signos de agua] ...

La fuerza vital de la tierra es el agua. Dios modeló la tierra con agua. También la sangre la hizo de agua. Incluso en una piedra existe esta fuerza.

También son necesarias desde un punto de vista teórico. Como ya hemos mencionado, en la escisión primordial el uno se convierte simultáneamente en dos y en tres. Los fenómenos son duales por naturaleza, pero triples en principio. La cuerda que vibra representa una polaridad fundamental: una fuerza impulsora, masculina (la que la mueve), y una fuerza resistente, femenina (la cuerda). Al vibrar, la cuerda representa una relación: una fuerza impulsora, una fuerza resistente y una fuerza mediadora o reconciliadora (la frecuencia de vibración, que es la «interacción» entre los dos polos, pero no es ni el uno ni el otro).

La escisión primordial, al crear la dualidad, crea dos unidades, cada una de las cuales participa de la naturaleza de la unidad y de la dualidad: dos, en este sentido, es igual a cuatro.

La creación simultánea del dos, el tres y el cuatro postula una interacción entre estas funciones, un ciclo, que para su plena realización requiere de doce términos. Difícil de expresar verbalmente, este ciclo de doce partes se expresa de manera sencilla, esquemática y completa en el zodíaco tradicional.

Aunque en el antiguo Egipto no se han encontrado zodíacos propiamente dichos, proporciona amplias evidencias que demuestran que el conocimiento de los signos del zodíaco existió desde tiempos muy remotos, y que rige e impregna el simbolismo egipcio, cuando uno sabe dónde y cómo buscarlo (Zodiaco de Dendera).

En el zodíaco, cada signo participa de la dualidad, la triplicidad y la cuadruplicidad.

Naturalmente, en la astrología que aparece en los periódicos y revistas (y que los científicos y eruditos creen que es la única que existe) este aspecto fundamental del zodíaco pasa desapercibido.

Por desgracia, otros astrólogos modernos más serios, aunque utilizan los signos zodiacales de manera intuitiva, apenas reconocen el simbolismo numérico en el que se fundamentan.

Como veremos enseguida, la sección áurea forma parte del núcleo de la escisión primordial, creando un universo asimétrico y cíclico. Este aspecto cíclico significa que los múltiplos de los números son, por así decirlo, registros superiores de los números inferiores.

El universo físico se completa, en principio, con cuatro términos: unidad, polaridad, relación y sustancialidad. Pero la materialización plena de todas las posibilidades requiere el funcionamiento de todas las combinaciones de dos, tres y cuatro. Y esto se realiza en los doce signos del zodíaco. Éste se divide en seis grupos de polaridades, cuatro grupos de triplicidades (los modos) y tres grupos de cuadruplicidades (los elementos). Cada signo es, a la vez, polar (activo o pasivo), modal (cardinal es el iniciador; fijo es aquel sobre el que se actúa; mutable es el que media o efectúa el intercambio de fuerzas) y elemental (fuego, tierra, aire, agua). La polaridad se realiza en el tiempo y el espacio (seis veces dos), el espíritu materializado (tres veces cuatro) y la materia espiritualizada (cuatro veces tres).

Así, con cuatro términos tenemos el mundo en principio. Con ocho términos tenemos el mundo materializado en el tiempo y el espacio. Con doce términos tenemos el mundo de las potencialidades y las posibilidades.

Aunque este breve resumen no se aproxima más que a un aspecto del zodíaco astrológico, debería ser suficiente para sugerir que este antiguo diseño no se basaba en absoluto en los ensueños de arcaicos visionarios, sino que se construyó rigurosamente de acuerdo con los principios pitagóricos. Si esperamos comprender el mundo físico en el que vivimos (por no hablar del mundo espiritual), debemos examinar los principios y funciones que subyacen a la experiencia común. Y el simbolismo del número nos permite hacerlo.

En la comprensión de este hecho se basaba el funcionamiento del antiguo Egipto y de otras civilizaciones antiguas. Sobre esta base, y partiendo de esta comprensión, es posible idear un sistema interrelacionado global y coherente en el que la ciencia, la religión, el arte y la filosofía definan y exploren aspectos concretos del todo, aunque sin perderse nunca de vista mutuamente.

Los egiptólogos reconocen que fue un sistema así el que predominó en Egipto, pero, al juzgar dicho sistema desde su propio punto de vista, son incapaces de comprenderlo, y lamentan el hecho de que en Egipto la «teología» impregne todos los aspectos de la civilización.

Aunque puede parecer que de ahí sólo falta un paso para reconocer que, si la teología egipcia lo impregnaba todo, era porque se basaba en la verdad, dar ese paso requiere un auténtico giro psicológico, y esto no resulta en absoluto fácil de realizar. Así, las evidencias que presenta de forma tan meticulosa son ignoradas. Sin embargo, en otros ámbitos especializados de la egiptología, las concienzudas, y a menudo brillantes, obras de astronomía, matemáticas, geografía, geodesia y medicina estudiadas atestiguan el refinamiento y la sofisticación de los conocimientos egipcios. En cualquier caso, los progresos de los métodos modernos revelan las deficiencias y defectos anteriores, y alteran invariablemente las opiniones relativas a los conocimientos del antiguo Egipto.

NUEVE (9)

Egipto evocaba, mas nunca explicaba. Como ya hemos visto, las correlaciones establecidas entre número y función no son arbitrarias, y en cada caso ha sido posible mostrar cómo dichas correlaciones se empleaban en los símbolos y los mitos egipcios. Sin embargo, por regla general hemos tenido que buscarlas, y, por tanto, es necesario que primero comprendamos el significado funcional del número antes de saber cómo o dónde hay que buscar. Ni siquiera las tríadas de
neters (como las trinidades en las mitologías de otras civilizaciones) son declaraciones manifiestas de un interés en el número, o de una concepción del tres como principio de relación.

El escéptico podría argumentar fácilmente que el fenómeno del macho y la hembra engendrando una nueva vida resulta tan evidente que fácilmente podría servir como símbolo sin necesidad de conocer sus connotaciones filosóficas o pitagóricas.

Pero la elección del nueve no resulta ya tan evidente, y aquí no es posible una interpretación errónea de la importancia atribuida al número nueve por los egipcios.

El nueve resulta extremadamente complejo, y prácticamente inabordable mediante una expresión verbal precisa. La Gran Enéada (una enéada es un grupo de nueve) no es una secuencia, sino los nueve aspectos de Tum, que se interpenetran, interactúan y se entrelazan.

Esquemáticamente, se puede ilustrar la Gran Enéada con el más fascinante de los símbolos, el tetractys, que la hermandad pitagórica consideraba sagrado.

La Gran Enéada emana del absoluto, o «fuego central» (en la terminología de Pitágoras).

Los nueve neters (principios) rodeando al uno (el absoluto), que se convierte tanto en uno como en diez. Ésta es la analogía simbólica de la unidad original; es repetición, retorno a la fuente. En la mitología egipcia, este proceso es simbolizado por Horus, el Hijo divino que venga el asesinato y desmembración (por parte de Set) de su padre, Osiris.

El tetractys es un símbolo rico y polifacético que responde a la meditación con un flujo de significados, relaciones y correspondencias casi inagotable. Es una expresión de la realidad metafísica, el «mundo ideal» de Platón. Sus relaciones numéricas expresan las bases de la armonía: 1:2 (octava); 2:3 (quinta); 3:4 (cuarta); 1:4 (doble octava); 1:8 (tono).

Se puede ver el tetractys como la Gran Enéada egipcia puesta de manifiesto y desmitificada. Esto no constituye necesariamente una mejora, pero es un medio para vislumbrar los numerosos significados que sub-yacen a la enéada. (Otro medio es el extraordinario símbolo del enea-grama, o estrella de nueve puntas, que Gurdjieff afirmaba haber redescubierto a partir de una fuente antigua. Mientras que el tetractys muestra la Gran Enéada puesta de manifiesto, el eneagrama la muestra en acción: el siete, la octava, número de crecimiento y proceso, interpenetrando al tres, la naturaleza trina básica de la unidad. Las co rrespondencias entre la obra de Gurdjieff y la de Schwaller de Lubicz son notables, aunque ninguno de ellos conocía el trabajo del otro.)

A pesar de que esta introducción al pitagorismo ha sido necesariamente superficial, debería bastar para dar una idea tanto de la extrema complejidad como de la extrema importancia del nueve. Y dada su importancia en la metafísica de las estructuras y las pautas, no es sorprendente descubrirla en la estructura de la célula viviente, cuya mitosis -según afirman algunos biólogos- se inicia en el centriolo, formado por nueve pequeños túbulos.

Hace tiempo que los naturalistas, los botánicos y los biólogos han señalado la importancia y reiteración de determinados números, combinaciones y formas numéricas. A medida que la ciencia profundiza cada vez más en los ámbitos molecular, atómico y subatómico, el mundo físico sigue revelando su inherente carácter armónico y proporcionado de manera cada vez más notoria y precisa. Los científicos observan estos datos, pero, dado que nunca los someten a un examen pitagórico, siguen aprendiendo más y más acerca de cómo está construido el mundo, pero no acerca de por qué lo está. Y, sin embargo, estas respuestas parecen a punto de hacerse evidentes sólo con que se plantearan las preguntas correctas. La forma de la doble hélice y las secuencias de aminoácidos y proteínas en las estructuras básicas de las células siguen unas pautas precisas y claramente definidas, cuyas proporciones y relaciones numéricas encubren la razón por la que tales cosas son como son. Así, por ejemplo, el agua (H2O) exhibe dos atributos armónicos básicos: dos hidrógenos en relación a un oxígeno forman una octava; y, por volumen, ocho oxígenos en relación a un hidrógeno da 8:9, el tono.

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Fecha Publicación: 2013-04-04T07:00:00.000-07:00

Herbert Oré Belsuzarri.

Numeros mayas. 

SEIS (6)

Se necesitan cuatro términos para explicar el principio o la idea de «sustancia». Se requieren cinco para dar cuenta de la «creación», del acto de llegar a ser, del acontecimiento.

Pero cinco términos resultan insuficientes para describir el marco en el que este acontecimiento tiene lugar, la realización de la potencialidad.

Este marco es el tiempo y el espacio.

En este sentido, podemos decir que el Seis es el número del mundo. El cinco, al hacerse seis, engendra o crea el tiempo y el espacio.

Las funciones, procesos y principios relativos al uno, el dos, el tres, el cuatro y el cinco se pueden calificar de espirituales o metafísicos. En cualquier caso, son invisibles. No podemos ver realmente, o siquiera visualizar, una polaridad, una relación, la sustancia principal o el acto de creación. Pero vivimos en un mundo de tiempo y espacio, y, por desgracia para nosotros, esta avasalladora interpretación sensorial del tiempo y el espacio condicionan lo que denominamos «realidad», una realidad que no es sino un aspecto de la verdad. Nuestra lengua, con sus tiempos verbales de pasado, presente y futuro (no todas los tienen), refuerza el panorama ilusorio descrito por los sentidos.

Desde tiempo inmemorial, eruditos, filósofos y pensadores se han estrujado el cerebro con el problema del tiempo y el espacio, y raramente se han dado cuenta de que el propio lenguaje en  cuyo marco esperaban resolver el problema se hallaba estructurado de forma tal que sustentaba la evidencia de los sentidos.

Probablemente en tiempos antiguos este problema era menos acusado de lo que lo es hoy. La lengua es el principal instrumento de expresión de las facultades intelectuales. Cuando los hombres eran menos dependientes de sus intelectos y, con toda probabilidad, poseían unas facultades intuitivas y emocionales más desarrolladas, eran también más susceptibles a las  experiencias que trascienden el tiempo y el espacio, y eran capaces de aceptar las evidencias provisionales de los sentidos como lo que realmente son.

Aparentemente experimentamos el tiempo como un flujo, mientras que el espacio nos parece que es eso en donde están contenidas las cosas. Pero si sometemos estas impresiones al análisis racional, acabamos por llegar a aparentes disparates, o, en caso contrario, nos vemos obligados a seguir a los positivistas y concluir que nuestras preguntas están formuladas de manera incorrecta, y, en consecuencia, carecen de sentido. Seguimos quedándonos con la avasalladora impresión del tiempo como flujo, lógicamente sin principio ni fin, y —también lógicamente— sin un «presente», ya que el pasado y el futuro se funden incesantemente uno con otro. Si consideramos el espacio en función de lo que contiene, nos vemos limitados a postular una extensión infinita, o bien, si el universo es finito, una infinidad que comienza en sus límites.

Ninguna de las dos soluciones resulta satisfactoria, y de nuevo nos quedamos con la indeleble impresión de que el espacio contiene las cosas, pero el propio «espacio» sigue siendo un misterio. No hay nada en la ciencia o en la filosofía que pueda resolver este problema.

Sin embargo, el estudio del simbolismo de los números, y de las funciones y principios que éstos describen, nos permite apoyarnos en una sólida base intelectual. No se trata de un sustituto de la experiencia mística, que por sí sola lleva aparejada la inalterable certeza emocional que denominamos «fe». Pero, al menos, nos permite ver simultáneamente tanto la naturaleza «real» del tiempo y el espacio como su aspecto condicional, que es el que nos transmite nuestro aparato sensorial. Nos permite, asimismo, reconciliar los puntos de vista, aparentemente irreconciliables, de la mística oriental —que sostiene que el mundo de los sentidos (y, con él, el tiempo y el espacio) es una ilusión, que es íntegramente un constructo mental— y el empirismo occidental —que toma los datos sensoriales al pie de la letra, a pesar de los insolubles problemas filosóficos y científicos que esto plantea—.

Ambas interpretaciones son correctas según el punto de vista que se adopte. En términos del mundo material, el tiempo es real. Es real en todo lo que se refiere a nuestros cuerpos, pues vivimos y morimos. En los términos del mundo espiritual, no es que el tiempo sea una ilusión en el sentido de realidad falsamente percibida; por el contrario, el tiempo no existe. Para el absoluto, para la unidad trascendente, no hay tiempo. Y todas las religiones iniciáticas enseñan que la meta del hombre es la unión con el absoluto, con Dios, con el reino del «espíritu». En consecuencia, un importante aspecto de dichas enseñanzas es la insistencia en la necesidad de trascender el tiempo, puesto que es el tiempo el que nos hace esclavos del mundo material.

Sin embargo, dado que nuestro cuerpo se halla ligado al tiempo, y nuestras necesidades, placeres, dolores y deseos están tan estrechamente vinculados al cuerpo, se nos hace difícil imbuirnos de la inquebrantable determinación de actuar según la necesidad de trascender el tiempo, a pesar de que teóricamente defendamos esta idea. De ahí surgen las elaboradas disciplinas y rituales del yoga, el zen, y otras formas de religiones de Oriente y Occidente.

El estudio del simbolismo del número no permitirá por sí solo a un hombre trascender el tiempo, pero, al clarificar el asunto, al demostrar el modo en que el tiempo y el espacio desempeñan sus papeles en el gran diseño universal, el simbolismo del número puede ayudarnos a verlos bajo su auténtica luz, y, acaso, puede contribuir a que la necesidad de trascendencia se nos haga mucho más urgente.

El marco en el que tiene lugar la creación es el tiempo y el espacio, cuya definición requiere seis términos. La creación no tiene lugar en el tiempo; lejos de ello, el tiempo es un efecto de la creación. Las cosas no existen en el espacio: son el espacio. No hay más tiempo que el definido por la creación; no hay más espacio que el definido por el volumen. El universo material constituye una jerarquía interrelacionada de energías de diferentes niveles u órdenes de densidad, a las que nuestros sentidos sólo tienen un acceso limitado.

Una ciencia que trate de explicar el orden universal en términos de la experiencia sensorial humana, o a través de máquinas que no son sino extensiones cuantitativas de los sentidos humanos, está condenada a alejarse cada vez más de una comprensión global.

Esta es la situación que podemos ver actualmente, cuando la especialización prolifera cada vez más, y, aunque en teoría se habla de las innegables interacciones entre los diversos campos, los especialistas no tienen ninguna pista acerca de cómo y por qué tienen lugar dichas interacciones.

Y la interminable disputa en torno a la cuestión de si el universo es, en última instancia, material o espiritual, continúa.

En Egipto y otras civilizaciones antiguas la situación era totalmente opuesta. En su filosofía vital no se hacía distinción entre mente y materia: ambas se comprendían como aspectos de un mismo diseño. Sólo la escisión primordial era incognoscible: todo lo demás se remitía a este acontecimiento en términos de funciones, principios y procesos, los cuales resultaban comprensibles mediante los números, y comunicables (en Egipto) mediante los neters (los llamados «dioses»), cuyos atributos, gestos, tamaño y situación se alteraban en función del papel desempeñado en una situación determinada. (En la lengua moderna hacemos lo mismo de forma menos sistemática: sabemos -aunque no podríamos «demostrarlo»- que el papel de «hombre» en una polaridad no es el mismo que el de «amante» en una relación.)

La selección de 24 horas como subdivisión del día resulta bastante arbitraria. Los chinos, por ejemplo, utilizaban 12 subunidades del día, y los hindúes llegaban hasta las 60 sub unidades ... no hay ningún acontecimiento natural que divida el día ... en doceavos, veinticuatroavos, sesentavos o cualquier otra fracción ... Los babilonios, en una primera época, utilizaban doce fracciones iguales para dividir el día entre puesta de sol y puesta de sol ... Los chinos dividían el día en doce períodos shih iguales. Sin embargo, así como los babilonios dividían el beru en sesentavos y cada una de estas fracciones en otros sesentavos, los chinos dividían el shih en octavos ... Los chinos también dividían el día en centavos.

El seis, el número del mundo material y, en consecuencia, del tiempo y el espacio, es el número elegido por los egipcios para simbolizar los fenómenos espaciales y temporales. El seis servía a los egipcios, como nos sirve a nosotros, para establecer las divisiones temporales básicas: el día en veinticuatro horas (doce de día y doce de noche); el año en doce meses, de treinta días cada uno, más otros cinco días en los que «nacieron los neters». Esto no es accidente ni casualidad, sino un corolario natural del papel funcional del seis. (En la mecánica celeste, las explicaciones del movimiento utilizan un espacio de seis dimensiones: tres para la posición, y tres para la velocidad de cada partícula o planeta.)

El volumen requiere seis direcciones de extensión para definirlo: arriba y abajo, delante y detrás, izquierda y derecha. En Egipto, el cubo, la figura perfecta de seis caras, se utilizaba como símbolo de la realización en el espacio; el cubo es, pues, el símbolo del volumen. El faraón aparece sentado en su trono, que es un cubo (a veces se esculpe surgiendo de un cubo); el hombre está situado inequívocamente en la existencia material. Nada podría resultar más claro que este ejemplo de reconocimiento consciente del papel y la función del Seis. Pero para reconocernos a nosotros mismos, debemos ser capaces de pensar como lo hacía Pitágoras.

El seis se simboliza también por el hexágono, por el sello de Salomón y por los dobles trigramas del i ching chino, cada uno de los cuales representa un enfoque distinto e ilustra un aspecto diferente del seis, aunque dichos aspectos son, en última instancia, complementarios.

El cubo es el resultado del seis; el sello de Salomón y los dobles trigramas constituyen el seis en acción.

En Egipto, se descubrió que las dimensiones de ciertas salas concretas del templo de Luxor venían determinadas por la generación geométrica del hexágono a partir del pentágono. Se trata de una expresión simbólica de la materialización de la materia a partir del acto creador espiritual. Al mismo tiempo, constituye una expresión real de materialización. El templo simboliza, y -a la vez- es, el tiempo y el espacio, en estricta conformidad con las leyes pertinentes.

SIETE (7)

Se requieren cinco términos para dar cuenta del principio de la vida, del acto creador, del «acontecimiento». Seis términos describen el marco en el que los acontecimientos tienen lugar. Pero seis términos resultan insuficientes para explicar el proceso de venir al ser, de «hacerse».

En el mundo material, generalmente experimentamos este proceso en términos de crecimiento. Pero cuando relacionamos el significado funcional del siete con la experiencia cotidiana, esta analogía se empieza a agotar. En el cinco, la correspondencia entre el escultor y el «acto» cósmico era precisa. En el seis, rozábamos el borde de la metáfora. Nuestro escultor, en el seis, no creaba tiempo y espacio: estaba ya en el tiempo y el espacio, y esculpía de forma creadora. El «volumen» de su estatua preexistía en el bloque de madera (aunque, desde la perspectiva de la estatua, podríamos decir que el escultor representaba de nuevo el papel de Dios, y creaba el tiempo y el espacio de la estatua en cuanto estatua, que previamente no existía).

En el siete, sin embargo, nuestra analogía se convierte en metáfora pura. El escultor no hace «crecer» a la estatua en ningún sentido material ni biológico. Nosotros crecemos, al igual que un mono. Pero el «crecimiento» de la estatua es puramente metafórico (aunque puede que no se lo parezca del todo al propio escultor, quien, observando detalladamente el progreso de su creación, desde la idea, o «germen», hasta su finalización, puede hacerse una idea del principio de creación).

Se necesitan siete términos para dar cuenta del fenómeno del crecimiento. El crecimiento es un principio universal observable (y mensurable) en todos los ámbitos del mundo físico, excepto en los más micro cósmicos (no podemos observar o medir el «crecimiento» de un átomo o de una molécula).

Al igual que todos los principios y funciones descritos hasta ahora, todos los cuales contribuyen a nuestra experiencia del mundo tal como es, el «crecimiento» no se puede explicar científicamente. No hay nada en el comportamiento del átomo de hidrógeno que haga predecible que un gatito se convierta en un gato adulto. Pero, como ocurre con todas las demás funciones y procesos, la ignorancia científica se enmascara tras una aparatosa verborrea. Las cosas se desarrollan porque unos «mecanismos» que se iniciaron de manera fortuita en el transcurso de la «evolución» han puesto de manifiesto que el «crecimiento» es un factor que lleva a la «supervivencia». Y este fatuo circunloquio se califica de «pensamiento racional».
  
Es interesante señalar que, hasta ahora, al relacionar el número con la función, hemos podido mostrar por qué los números dos, tres, cuatro, etc., y no otros, se aplican a la polaridad, la relación y la sustancialidad; pero no podemos encontrar fácilmente ejemplos físicos concretos que respalden estas correlaciones: no podemos hallar ninguna prueba física de que un montón de sal, en cuanto realidad material, está implícito en el significado del cuatro. Un escéptico podría considerar que la aplicación universal del seis a los sistemas de medición del tiempo y el espacio es arbitraria.

Sin embargo, cuando llegamos al siete, nos encontramos con que ya no podemos relacionar este número directamente con nuestra experiencia: no podemos iniciar nuestro propio «crecimiento».

Pero en el mundo físico encontramos multitud de ejemplos en los que el siete se manifiesta en forma de sistemas que crecen o de sistemas activos.

El crecimiento no es un proceso continuo. Se da en pasos discretos, en saltos cuánticos.

Los niños parecen «estirarse» de golpe; y realmente lo hacen. Los huesos no crecen continuamente: durante un tiempo aumentan de longitud, y luego de grosor. En ciertos períodos (numéricamente determinados) el crecimiento avanza deprisa; entre uno y otro apenas hay crecimiento.

Se requieren siete términos para dar cuenta del principio de crecimiento, y es un hecho notable la frecuencia con la que el siete, o sus múltiplos, rigen los pasos reales, o las etapas y secuencias, del crecimiento (aún más notable si se tiene en cuenta que la ciencia ignora el pensamiento pitagórico y, en consecuencia, no trata de buscar tales correspondencias; pero los datos se acumulan de todos modos).

Los fenómenos tienden a completarse en siete etapas, o son completos en esa fase concreta. En la escala armónica hay siete tonos. Es la escala armónica, y la función humana de la audición, la que nos proporciona acceso directo al proceso del crecimiento, de la creatividad manifestándose. Fue esta razón -y no el azar o la superstición- la que llevó a los pitagóricos explícitamente, y a los egipcios implícitamente, a emplear la escala armónica como el instrumento perfecto para enseñar y mostrar el funcionamiento del cosmos.

Consideremos una cuerda de una longitud dada como la unidad. Hagámosla vibrar: producirá un sonido. Sujetemos la cuerda por su punto medio, y hagámosla vibrar de nuevo: ahora producirá un sonido una octava más alto. La división en dos da como resultado una analogía de la unidad original. (Dios creó a Adán a su imagen, y necesitó siete días -o etapas discretas- para realizar su trabajo.) Esquemáticamente, la cuerda dividida que vibra ilustra el principio de doble inversión, que impregna todo el simbolismo egipcio, y que sólo ahora están investigando los físicos subatómicos como característica fundamental de la materia.

Entre la nota original y su octava hay siete intervalos, siete etapas desiguales que -pese a su desigualdad- el oído interpreta como «armónicas».
No podemos describir o definir la armonía en términos lógicos o racionales. Pero reaccionamos a ella -y a su ausencia- de manera instintiva. Esta reacción se caracteriza por una inequívoca sensación de «equilibrio».

Las notas de la escala musical remiten a la división del uno en dos. Dichas notas representan momentos de reposo en el descenso de la unidad hacia la multiplicidad. Se puede decir que el universo creado «ocurre» entre el uno y el dos, y la armonía evoca en nosotros una conciencia instintiva (e incluso un anhelo) de la unidad de la que aquélla se deriva. La armonía es la remembranza de la unidad. Y el arte que se basa en principios armónicos despierta en nosotros el sentimiento de unidad y del orden cósmico o «divino».

En el mundo que experimentamos, todas las unidades representan estados de equilibrio dinámico (aunque provisional); son etapas del retorno a la unidad, oasis en el caos que implica la multiplicidad desenfrenada.

Un átomo es un momento de equilibrio. También un gato lo es. El equilibrio es un estado en el que las fuerzas positivas y negativas se compensan. La ciencia moderna, con su doctrina de la entropía y la entropía negativa,* expresa este mismo principio sin reconocer su significado funcional. El zodíaco astrológico occidental (¡un producto de la imaginación primitiva!) expresa este principio de forma precisa y completa: Libra, la balanza, es el séptimo signo.

El Siete significa la unión del espíritu y la materia, del tres y el cuatro. Una de las formas que expresan tradicionalmente el significado del siete es la pirámide, tan característica de la arquitectura egipcia: una combinación de una base cuadrada, que simboliza los cuatro elementos, y unos lados triangulares, que simbolizan las tres modalidades del espíritu. Las diferentes pirámides se han construido de manera que expresen distintas funciones de la sección áurea.


La pirámide, construida de acuerdo con la sección áurea, no sólo tiene una utilidad simbólica. En la práctica es la forma que más útil resulta para toda una serie de funciones geográficas, geodésicas, cronométricas, geométricas, matemáticas, numéricas, coreográficas y astronómicas, funciones que diversos eruditos modernos han demostrado que se hallan innegablemente incorporadas a la pirámide (especialmente en la denominada Gran Pirámide de Keops). Hasta hace muy poco los egiptólogos habían preferido ignorar los datos más relevantes, pero hay algunos indicios de que el cambio de actitud es inminente.

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Fecha Publicación: 2013-04-03T07:00:00.000-07:00

Herbert Oré Belsuzarri.


CUATRO (4)

Material, sustancia, cosas; el mundo físico es la matriz de toda experiencia sensual.

Pero no se puede explicar lo material o la sustancia con dos términos, ni con tres. El dos es una tensión abstracta o «espiritual» (Día-Noche). El tres es una relación abstracta o «espiritual» (Padre-Madre-Hijo). El dos y el tres resultan insuficientes para explicar la idea de «sustancia», y podemos ilustrar esto con una analogía: Amante/amado(a)/deseo, pero ello no es una «familia», ni siquiera una relación amorosa.

Escultor/bloque/inspiración, no es todavía una estatua. Sodio/cloro/afinidad todavía no es sal.

Explicar la materia requiere, en principio, cuatro términos: escultor /bloque /inspiración /estatua; amante /amado(a) /deseo /relación amorosa; sodio/cloro/afinidad/sal.

Así, la materia es un principio que está más allá y por encima de la polaridad y la relación. Incluye necesariamente tanto al dos como al tres, pero es algo más que la suma de sus elementos constitutivos, como sabe cualquier escultor o amante. La materia, o sustancia, constituye tanto una combinación como una nueva unidad; es una analogía de la unidad absoluta, que es de naturaleza trina.

Los cuatro términos necesarios para dar cuenta de la materia son los famosos cuatro elementos, que no constituyen, como cree la ciencia moderna, un primitivo intento de explicar los misterios del universo material, sino, más bien, un modo —preciso y sofisticado— de describir la naturaleza inherente de la materia. Los antiguos no creían que la materia estuviera hecha realmente de las realidades físicas del fuego, la tierra, el aire y el agua. Utilizaban estos cuatro fenómenos comunes para describir los papeles funcionales de los cuatro términos necesarios de la materia, o, mejor dicho, del principio de sustancialidad (en el cuatro no hemos llegado todavía a la realidad física con la que topamos). El fuego es el principio activo y coagulante; la tierra es el principio receptivo y formador; el aire es el principio sutil y mediador, el que realiza el intercambio de fuerzas, y el agua es el principio compuesto, producto del fuego, la tierra y el aire —y, sin embargo, una «sustancia» que está más allá y por encima de ellos.

Fuego, aire, tierra, agua. Los antiguos elegían con cuidado. Decir lo mismo en lenguaje moderno requiere más términos, ninguno de los cuales se recuerda con tanta facilidad. Principio activo, principio receptivo, principio mediador y principio material: ¿para qué molestarse con tales abstracciones cuando fuego, tierra, aire y agua dicen lo mismo, y lo dicen mejor?

En Egipto, la conexión íntima entre el cuatro y el mundo material o sustancial se aplicó al simbolismo. Así, encontramos las cuatro orientaciones; las cuatro regiones del cielo; los cuatro pilares del cielo (soporte material del reino del espíritu); los cuatro hijos de Horus; los cuatro órganos; los cuatro canopes, donde se guardaban los cuatro órganos después de la muerte; los cuatro hijos de Geb, la Tierra.

La unidad es la conciencia perfecta, eterna e indiferenciada.

La unidad, al hacerse consciente de sí, crea la diferenciación, que es polaridad. La polaridad, o dualidad, es una expresión dual de la unidad. Así, cada aspecto participa de la naturaleza de la unidad y de la naturaleza de la dualidad: de lo «uno» y de lo «otro», como señala Platón.

Así pues, cada aspecto de la dualidad espiritual, primordial, es en sí mismo dual. La escisión primordial crea un doble antagonismo, que se reconcilia mediante la conciencia.

Esta doble reacción, o doble inversión, constituye la base del mundo material. Si no entendemos nada de este cuádruple proceso, apenas comprenderemos el mundo de los fenómenos, que es nuestro mundo. Estudiados de la forma correcta, los símbolos clarifican estos procesos mejor que las palabras. El cuadrado inscrito en un círculo representa la materia potencial, pasiva, contenida en la unidad. Este mismo proceso se muestra en acción —por decirlo así— en la cruz (que es algo más que dos trozos de madera sobre los que se clavó a un judío advenedizo). Es la cruz de la materia, en la que estamos prendidos todos nosotros. En esta cruz se crucifica al Cristo, al hombre cósmico, quien, al reconciliar sus polaridades a través de su propia conciencia, alcanza la unidad.

Es este mismo principio de doble inversión y de reconciliación el que subyace en todo el arte y la arquitectura religiosos de Egipto. Los brazos cruzados del faraón momificado — quien (cualesquiera que hubieran sido sus rasgos personales) representa los sucesivos estadios del hombre cósmico— sostienen, también cruzados, el cetro y el flagelo que representan su autoridad. Esquemáticamente, el punto de intersección de los dos brazos de la cruz cristiana representa el acto de la reconciliación, el punto místico de la creación, el «germen». En un esquema parecido, el faraón exaltado y momificado representa el mismo punto abstracto.

Así, tanto la cruz como el faraón momificado representan el cuatro y el cinco.

CINCO (5).

Para los pitagóricos, el cinco era el número del «amor», ya que representaba la unión del primer número masculino, el tres, con el primer número femenino, el dos.

También se puede denominar al cinco el primer número «universal». El uno -es decir, la unidad-, al contenerlo todo, resulta, estrictamente hablando, incomprensible. El cinco, que incorpora los principios de polaridad y reconciliación, es la clave para comprender el universo manifiesto, ya que el universo, al igual que todos los fenómenos sin excepción, es de naturaleza polar, en principio triple.

De las raíces del dos, el tres y el cinco se pueden derivar todas las proporciones y relaciones armónicas. La interrelación de dichas proporciones y relaciones gobierna las formas de toda materia, orgánica e inorgánica, y todos los procesos y secuencias de crecimiento. Es posible que en un futuro no muy lejano, la ciencia, con la ayuda de los ordenadores, llegue a alcanzar un conocimiento preciso de estas complejas interacciones. Pero no lo logrará hasta que acepte los principios subyacentes que los antiguos conocían.

Puede parecer extraño atribuir sexo a los números. Pero la reflexión sobre el papel funcional de éstos justifica inmediatamente esta manera de proceder. El dos, la polaridad, representa un estado de tensión; el tres, la relación, representa un acto de reconciliación. Los números femeninos, los pares, representan estados o condiciones; lo femenino es aquello sobre lo que se actúa. Lo masculino es lo iniciativo, lo activo, lo «creador», lo positivo (lo agresivo, lo racional); lo femenino, a su vez, es lo receptivo, lo pasivo, lo «creado» (lo sensitivo, lo nutriente). No se debe interpretar esto como un panfleto en defensa de un machismo universal: el universo es polar, masculino/femenino, por naturaleza. Y probablemente no es un hecho accidental que en incontables fenómenos del mundo natural encontremos esta relación entre los números impares y la masculinidad, y entre los números pares y la feminidad. Los órganos genitales sueles ser triples. Las hembras de todas las especies de mamíferos tiene dos mamas (o un número superior de ellas, múltiplo de dos). En un universo accidental no hay razón alguna por la que debería prevalecer tal uniformidad.

Así pues, para los pitagóricos el cinco era el número del amor; pero, dadas las innumerables connotaciones de este término, tan mal utilizado, probablemente sea preferible referirnos al cinco como el número de la vida.

Cuando querían representar al dios del universo, o el destino, o el número cinco, dibujaban una estrella.

Se necesitan cuatro términos para explicar la idea de materia o sustancia. Pero estos cuatro términos resultan insuficientes para explicar su creación. Es el cinco -la unión de lo masculino y lo femenino- el que permite que aquélla «suceda».

Es la comprensión del cinco desde esta perspectiva la responsable de la peculiar reverencia de la que ha sido objeto en numerosas culturas; de ahí que la estrella de cinco puntas, o pentagrama, y el pentágono hayan sido símbolos sagrados en las organizaciones esotéricas (y de ahí, también, que resulte tan irónico ver que este último forma hoy el plano arquitectónico del mayor cuartel militar del mundo). En el antiguo Egipto, el símbolo de la estrella se dibujaba con cinco puntas. El ideal del hombre realizado era convertirse en una estrella, y «pasar a estar en compañía de Ra».

Si aplicamos los papeles funcionales del número a las situaciones familiares de la vida cotidiana, podemos percibir mejor su modo de funcionar que con una descripción técnica. En el marco de las funciones, los papeles cambian y se hacen más complejos. Hombre/mujer es una polaridad. Pero el mismo hombre y la misma mujer, vinculados por el deseo en una relación, ya no son los mismos; y cuando la relación -de tres términos- se convierte en la tétrada de la relación amorosa, o de la familia, las partes que en ella participan cambian de nuevo funcionalmente (como saben muy bien todos los amantes, maridos y mujeres). Estas partes implicadas desempeñan simultáneamente tanto papeles activos, masculinos e iniciativos, como pasivos, femeninos y receptivos. El amante es activo con respecto a su amada, y receptivo al deseo; ella es receptiva ante sus tentativas, pero provoca el deseo. El escultor es activo con respecto al bloque de madera, y receptivo a la inspiración; el bloque de madera es receptivo ante su cincel, pero provoca la inspiración.

Es este tipo de pensamiento el que subyace a la filosofía vital de Egipto. En términos generales, la filosofía contemporánea falla en dos importantes ámbitos. Uno, caracterizado por el positivismo lógico y sus descendientes, bastante más sofisticados, se centra en la metodología lógica y científica. El otro, tipificado por el existencialismo en sus diversas formas, se centra en la experiencia humana en un contexto personal o social. Ninguna de estas dos escuelas incorpora el pensamiento pitagórico, con el resultado de que los positivistas han elaborado una herramienta analítica rigurosamente consistente, pero sin relación con la experiencia humana, mientras que los existencialistas han hecho útiles observaciones sobre la experiencia, pero no pueden encajarlas es una estructura consistente o convincente. El enfoque pitagórico revela una estructura y un sistema que subyacen a la experiencia.

La filosofía del antiguo Egipto no es filosofía en el sentido actual: no tiene textos explicativos. Sin embargo, es auténtica filosofía en tanto es sistemática, consecuente y coherente, y se organiza en torno a unos principios que se pueden expresar de manera filosófica.

Egipto expresaba estas ideas en la mitología, y su coherencia sólo se revela cuando se estudia la mitología como dramatización e interacción del número.

A partir de su estudio de la cábala hebrea, la filosofía china del yin y el yang, la mística cristiana, la alquimia, los textos sagrados hindúes y los últimos trabajos de la física moderna, se reconoció un vínculo pitagórico común en todos ellos. Por mucho que difieran los medios o los modos de expresión, cada una de estas filosofías o disciplinas se ocupa de la creación del mundo, o de la materia, del vacío; cada una de ellas reconoce que el mundo físico no es sino un aspecto de la energía; cada una de ellas -excepto la física moderna, la cual, al centrarse en el aspecto material del problema, elude sus implicaciones filosóficas- reconoce que la «vida» constituye un principio fundamental del universo, y no una ocurrencia tardía o un accidente.

El número del «amor», el número sagrado para Pitágoras, el número simbolizado por el pentágono y el pentagrama, y que gobernó las proporciones de las catedrales góticas, desempeñó en Egipto un papel fundamental, aunque más sutil. Aparte del carácter jeroglífico de la estrella de cinco puntas, no encontramos ningún ejemplo patente de figuras de cinco lados.
  
En lugar de ello, se descubrió que la raíz cuadrada de cinco regía las proporciones del «sanctasanctórum», el santuario más interior del templo de Luxor. En otros casos, descubrió que las proporciones de determinadas cámaras estaban regidas por el hexágono generado por el pentágono. En otras, diversos rectángulos cruzados de 8 X 11 —figuras de cuatro lados que generan el pentágono a partir del cuadrado— regían las proporciones de los murales de las paredes, que se relacionaban simbólicamente con las funciones representadas por el cinco.

Egipto utilizó también ampliamente la sección áurea, que, desde la escisión primordial, rige el flujo de los números hasta el cinco. La estrella de cinco puntas, formada por segmentos basados en la sección áurea, es el símbolo de la actividad incesante; el cinco es la clave de la vitalidad del universo, su naturaleza creadora. En términos mundanos, el cuatro explica el hecho de la estatua del escultor, pero no da cuenta de su «hacerse». Se necesitan cinco términos para explicar el principio de la «creación»; en consecuencia, el cinco es el número de la «potencialidad ». La potencialidad existe fuera del tiempo. El cinco es, pues, el número de la eternidad y del principio de la eterna creación, de la unión de lo masculino y lo femenino (y es por esta razón, y de acuerdo con esta línea de pensamiento, por lo que los antiguos hicieron al cinco objeto de lo que a nosotros nos parece una especial reverencia).

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Fecha Publicación: 2013-04-02T07:00:00.000-07:00


LOS NUMEROS: FUNCION, PROCESO Y PRINCIPIOS.

Herbert Oré Belsuzarri.

UNO (1)

Uno, el absoluto o unidad, creó la multiplicidad a partir de sí mismo. Uno se convirtió en dos. Esto es lo que se denomina «escisión (división, separación) primordial».

La unidad, es el absoluto o energía no polarizada, al hacerse consciente de sí, crea la energía polarizada. El uno se convierte simultáneamente en el dos y el tres.

El dos, es divisible por naturaleza. El dos representa el principio de multiplicidad; cuando se desboca, el dos es la llamada del caos. El dos es la caída.

Pero el dos se reconcilia con la unidad, se incluye en la unidad, por la creación simultánea del tres. El tres representa el principio de reconciliación, de relación (este «tres en uno» es, obviamente, la trinidad cristiana, la misma trinidad que se describe en innumerables mitologías de todo el mundo).

Sólo podemos medir los resultados que nos proporcionan los datos cuantitativos, pero no la comprensión o entendimiento. Experimentamos el mundo en términos de nacimiento, crecimiento, fertilización, maduración, senescencia, muerte y renovación; en términos de tiempo y espacio, distancia, dirección y velocidad.

DOS (2)

El absoluto, la unidad al hacerse consciente de sí, crea la multiplicidad o polaridad. El uno se hace dos.

Dos no es uno más uno. Metafísicamente, el dos nunca puede ser la suma de uno más uno, ya que sólo hay un uno, que es el todo.

El dos expresa la oposición fundamental, la contrariedad fundamental de la naturaleza: la polarización. Y la polaridad es fundamental para todos los fenómenos sin excepción. En el mito egipcio, esta oposición fundamental se describe vívidamente en el interminable conflicto entre Set y Horus (finalmente reconciliados tras la muerte del rey).

La escisión primordial provoca, postula, la reacción. La ciencia moderna es consciente de la polaridad fundamental de los fenómenos, aunque sin reconocer sus implicaciones o su naturaleza necesariamente trascendente. La energía es la expresión mensurable de la rebelión del espíritu contra su confinamiento en la materia. No hay modo alguno de expresar esta verdad fundamental en un lenguaje científico aceptable. Pero el lenguaje del mito lo expresa de forma elocuente: en Egipto se representa a Ptah, el creador de las formas, aprisionado, envuelto en ropas ajustadas.

La polaridad es fundamental para todos los fenómenos sin excepción, pero cambia de aspecto según la situación. Este hecho se refleja en el lenguaje común. Aplicamos nombres distintos en función de la situación o de la categoría de los fenómenos: negativo, positivo; activo, pasivo; masculino, femenino; favorecedor, entorpecedor; afirmativo, negativo; sí, no; verdadero, falso; cada par representa un aspecto distinto del mismo principio fundamental de polaridad.

En busca de la claridad y la precisión, distinguimos cuidadosamente entre estos conjuntos de polaridades según su función específica en una situación dada. Y es cierto que, al hacerlo, podemos ganar claridad y precisión; pero, al mismo tiempo, podemos perder de vista —y, en la ciencia, sucede inevitablemente— la naturaleza cósmica y omnímoda de la polaridad. En el mito se evita este peligro. Aquí, la naturaleza cósmica se intensifica, y el erudito, filósofo o artista individual utiliza el aspecto concreto del principio que se aplica a su tarea o a su investigación, sea ésta la que fuere. Así, no hay que sacrificar la precisión y la claridad en aras de la difusión.

El dos, considerado en sí mismo, representa un estado de tensión primordial o principal.

Es una situación hipotética de opuestos eternamente irreconciliables (en la naturaleza no existe tal estado). El dos es estático. En el mundo del dos nada puede ocurrir.

TRES (3)

Entre las fuerzas opuestas se debe establecer una relación. Y el establecimiento de esta relación constituye, en sí mismo, la tercera fuerza. El uno, al hacerse dos, simultáneamente se hace tres. Y este «hacerse» es la tercera fuerza, que proporciona automáticamente el principio, inherente y necesario (y misterioso), de reconciliación.

Aquí nos enfrentamos a un problema irresoluble tanto en el lenguaje como en la
Lógica.

La mente lógica es polar por naturaleza, y no puede aceptar o comprender el principio de relación. A lo largo de toda la historia, los eruditos, los teólogos y los místicos se han enfrentado al problema de explicar la trinidad en un lenguaje discursivo (Platón luchó resueltamente con él en su descripción del «alma del mundo», que a todos le parece galimatías, salvo a los pitagóricos). Sin embargo, el principio del tres se aplica fácilmente a la vida cotidiana, donde — de nuevo— en función de la naturaleza de la situación le damos cada vez un nombre distinto.

Masculino/femenino no es una relación, ya que, para que haya relación, debe haber «amor» o, al menos, «deseo». Un escultor y un bloque de madera no producirán una estatua: el escultor debe tener «inspiración». Sodio/cloro no es en sí mismo suficiente para producir una reacción química: debe haber «afinidad». Incluso el racionalista, el determinista, rinde homenaje inconscientemente a este principio: incapaz de dar cuenta del mundo físico a través de la genética y el entorno, apela a la «interacción», que no es sino un calificativo aplicado a un misterio.

La lógica y la razón son facultades para discernir, distinguir, discriminar (obsérvese la presencia del prefijo griego dis, que significa «dos»). Pero la lógica y la razón no pueden explicar la experiencia cotidiana: incluso los lógicos se enamoran.

La tercera fuerza no puede ser «conocida» mediante las facultades racionales; de ahí el aura de misterio que planea sobre todos y cada uno de sus innumerables aspectos: «amor», «deseo», «afinidad», «atracción», «inspiración».

¿Qué «sabe» el genetista de la «interacción»? No puede medirla. La infiere, la extrapola de su propia experiencia, y, al utilizar un término al que se ha despojado de toda emoción, supone que está siendo «racional». No puede definir la «interacción» con una precisión mayor de la que puede emplear el escultor para definir la «inspiración », o el amante para definir el «deseo».

Es el corazón, y no la cabeza, el que comprende el tres (con el término corazón nos referimos al conjunto de las facultades emocionales humanas). La «comprensión» es una función emocional, antes que intelectual, y es prácticamente sinónimo de reconciliación, de relación.

Cuanto más se comprende, más capaz se es de reconciliar y de relacionar. Cuanto más se comprende, más se reconcilian aparentes incongruencias e incoherencias. Es posible que uno sepa mucho y, en cambio, comprenda muy poco.

Así, aunque no se pueda medir o conocer el tres directamente, podemos experimentarlo en todas partes. A partir de la experiencia cotidiana común, podemos proyectar y reconocer el papel metafísico del tres: podemos ver por qué la trinidad constituye un fenómeno universal en las mitologías del mundo. Tres es la «Palabra», el «Espíritu Santo», el absoluto consciente de sí mismo.

Pero la famosa experiencia mística, la unión con Dios, es —así lo pienso— la experiencia directa de ese aspecto del absoluto que es la conciencia.

Reconocer la tercera fuerza equivale a consentir el misterio fundamental de la creación; al mismo tiempo, constituye un reconocimiento de la necesidad fundamental de reconciliar a los opuestos. El hombre que comprende el tres no será seducido fácilmente por el dogmatismo. Sabe que, en nuestro mundo, los conceptos de verdadero y falso son relativos; o, si parecen absolutos, como en los sistemas lógicos, entonces el propio sistema es relativo, una abstracción de una realidad mayor y más compleja. No comprender esto da como resultado el curioso razonamiento moderno que declara válida la parte, pero afirma que el todo es una ilusión.

Aunque la tercera fuerza no se puede medir o conocer directamente, la ciencia  egipcia lo abordo con arte (todo tipo de creación) y precisión. Toda manifestación del mundo físico representa un momento de equilibrio entre las fuerzas positivas y negativas. La ciencia que comprenda esto, comprenderá en si mismo por inferencia, la inefable tercera fuerza, que es igual a las fuerzas en oposición y produce ese momento de equilibrio. La capacidad de utilizar este conocimiento constituye desde tiempos inmemoriales un aspecto de la «magia».

En la vida cotidiana, reconocer el papel del tres es un paso hacia la más difícil de las hazañas: aceptar la oposición. Una obra maestra sólo se puede dar frente a una oposición equilibrada. El bloque de madera constituye la oposición del escultor en un sentido real. Si su inspiración resulta suficiente surgirá una obra maestra, pero si es insuficiente para tratar con su bloque de madera, producirá un fracaso. Si el bloque de madera resulta insuficiente para su inspiración, acabará en un sentimiento de ambición frustrada.

Es fácil reconocer este principio, la capacidad para dar a la oposición el lugar que se merece es una de las más difíciles de poner en práctica.

De ahí que el principio  se expreso de mil maneras distintas en la literatura sacra de todo el mundo. Es esto, y no un sentimiento servil, lo que pretende el dicho cristiano: “Ama a tu prójimo”. ¡Trata de amar a tu enemigo! Y seguro que sería de mucha utilidad en política y en relaciones humanas, si toleran a los que piensan de manera distinta.

Tomado de: 

Fecha Publicación: 2013-04-02T06:00:00.000-07:00


En este número de Abril se destacan algunos artículos como los siguientes:

El articulo sobre el Lashon Hara seguro que os sorprenderá. ¿como?¿ que no sabéis lo que es Lashon hara? 
Continuamos con la matemática en la Masonería.
Seguimos analizando libros, en esta ocasión uno sobre tableros de grados.
El comienzo de una nueva serie: Masonería en el nuevo  mundo, donde daremos unas pinceladas al modo en que la Masonería llego a los diferentes paises

Etiquetas: [autor mason herbert ore]  
Fecha Publicación: 2013-04-01T07:00:00.000-07:00

LA MISTICA DEL NÚMERO.
Autor: Herbert Oré Belsuzarri (*)

Lo que hoy se denomina «mística del número» pitagórica tiene un origen egipcio (Pero su estudio es más antiguo y se remonta hasta sumeria), y corresponde a la filosofía que subyace a todas las artes y ciencias de Egipto. En realidad, lo que hizo Pitágoras fue desdramatizar el mito, una estrategia que tenía la ventaja de hablar directamente a quienes eran capaces de pensar en aquellos términos.

Y aunque la razón por sí misma no pone a los hombres en la senda de una tradición iniciática (esa es la función de la conciencia), sí resulta suficiente para invalidar el escepticismo. Son los sentidos los que nos hacen escépticos. Cuando los científicos y los intelectuales afirman que su ateísmo o su agnosticismo se basan en la «razón», mienten. Lo que ocurre es simplemente que no han logrado aplicar su razón a los datos relativos y provisionales que les envían sus sentidos.

Más allá de cierto nivel, en todas y cada una de las artes y las ciencias de Egipto el conocimiento era secreto. Las reglas, axiomas, teoremas y fórmulas —la propia materia de la ciencia y la erudición modernas— nunca se hacían públicos, y es posible que nunca se llegaran a escribir.
  
Pero actualmente la cuestión del secreto se interpreta de manera equivocada. Los eruditos suelen coincidir en la idea de que la mayoría de las sociedades antiguas (y muchas sociedades primitivas modernas) reservaban cierto tipo de conocimiento a un selecto grupo de iniciados. Esta práctica se considera, cuando menos, absurda y antidemocrática, y en el peor de los casos se interpreta como una forma de tiranía intelectual, mediante la cual una clase sacerdotal mantenía a las masas en un estado de temor reverencial e inactivo.

Pero la mente de los antiguos era bastante más perspicaz que la nuestra. Había (y hay) buenas razones para mantener ciertos tipos de conocimiento en secreto, incluyendo los secretos del número y la geometría, una práctica pitagórica que suele despertar especialmente la ira de los matemáticos.

El cinco era el número sagrado de los pitagóricos, y los miembros de la hermandad habían de jurar que mantendrían su secreto bajo pena de muerte. Pero sabemos que hubo secretos porque éstos fueron revelados.

Que Egipto poseía y desarrollo estos conocimientos resulta un hecho incontestable ante las proporciones armónicas de su arte y su arquitectura.

Pero, quizás Egipto sabía guardar sus secretos mucho mejor que los griegos, no olvidemos que en Egipto habían muchas escuelas iniciáticas, lo que explica que los egiptólogos se nieguen a creer que los poseían. Aunque, por definición, no dejan de ser circunstanciales, las evidencias de que fue así resultan abrumadoras, y sólo falta comprender qué motivos justificaban el hecho de mantener este tipo (o cualquier tipo) de conocimiento en secreto.

Una obra de arte, buena o mala, constituye un complejo sistema vibratorio. Nuestros cinco sentidos están constituidos para captar estos datos en forma de longitudes de onda visuales, auditivas, táctiles y, probablemente, olfativas y gustativas. Los datos son interpretados por el cerebro, y provocan una respuesta que —aunque se dan amplias variaciones entre unos individuos y otros— resulta más o menos universal.

Los artistas consumados saben instintivamente que sus creaciones se ajustan a unas leyes: considérese por ejemplo la famosa afirmación de Beethoven, realizada mientras trabajaba en su último cuarteto, de que «la música constituye una revelación de índole superior a la filosofía ». Sin embargo, no comprenden la exacta naturaleza de dichas leyes. Alcanzan la maestría sólo a través de una intensa disciplina, de una sensibilidad innata y de un largo período de ensayo y error. Poco de ello pueden transmitir a sus pupilos o discípulos: sólo se puede transmitir la técnica, pero nunca el «genio». Sin embargo, en las civilizaciones antiguas había una clase de iniciados que poseían un conocimiento preciso de las leyes armónicas. Sabían cómo manipularlas para crear el efecto preciso que deseaban. Y plasmaron dicho conocimiento en la arquitectura, el arte, la música, la pintura y los rituales, produciendo las catedrales góticas, los inmensos templos hindúes, todas las maravillas de Egipto y muchas otras obras sagradas antiguas que aún hoy, en ruinas, producen en nosotros un poderoso efecto. Este efecto se debe a que aquellos hombres sabían exactamente qué hacían y por qué lo hacían: se llevaba a cabo íntegramente a través de un conjunto de manipulaciones sensoriales.

Hoy es un hecho bien conocido —y los trabajos en este ámbito revelan continuamente efectos aún más sutiles e insidiosos— que las tensiones y fatigas de la vida moderna tienen consecuencias, reales e, incluso, calculables, en nuestras facultades psíquicas y emocionales. La gente que vive cerca de un aeropuerto o trabaja con el ruido incesante de una fábrica vive en un continuo estado de nerviosismo. En los edificios de oficinas donde el aire se recicla o se hace un amplio uso de materiales sintéticos se crea una atmósfera donde los iones negativos son escasos.

Aunque los sentidos no lo detectan de manera directa, en última instancia se trata de un fenómeno vibratorio de nivel molecular, y tiene poderosos efectos, mensurablemente perjudiciales: la gente se vuelve depresiva a irritable, se cansa con facilidad y su resistencia a las infecciones disminuye. Las frecuencias subsónicas y ultrasónicas producidas por una amplia gama de máquinas ejercen también una poderosa y peligrosa influencia. Actualmente los diseñadores poseen un cierto conocimiento de los efectos de los colores y de las combinaciones de éstos; saben qué efectos pueden ser beneficiosos, y cuáles nocivos, aunque no saben por qué.

Así, la vida cotidiana de los habitantes de las actuales ciudades es técnicamente una forma de tortura, suave pero constante, en la que las víctimas y los verdugos se ven afectados por igual. Y todos llaman a eso «progreso». El resultado es parecido al que produce la tortura deliberada. Las personas espiritualmente fuertes reconocen el desafío, lo afrontan y lo superan; el resto sucumben, se embrutecen, se vuelven apáticas y fácilmente dominables: se adhieren servilmente a cualquier cosa o persona que prometa aliviar su intolerable situación, y los hombres se ven arrastrados con facilidad a la violencia, o a excusar la violencia en nombre de lo que imaginan que son sus intereses. Y todo esto se lleva a cabo por hombres que profesan elevados ideales, pero que ignoran las fuerzas que manipulan.

Es un hecho incontestable que todos estos fenómenos ejercen sus efectos ya sea a través de los sentidos directamente, ya sea (como en el caso del aire desionizado, o en el de las ondas subsónicas y ultrasónicas) a través de otros receptores fisiológicos más sutiles. Es evidente, pues, que todos ellos se pueden reducir a términos matemáticos, al menos en principio.


(*) Herbert Oré es un conocido autor y escritor masón de la República del Perú, con una importante producción de temas masónicos y otros. Su producción completa se puede hallar en SCRIBD.










Tomado de: 

Etiquetas: [autor mason herbert ore]  
Fecha Publicación: 2013-03-31T07:00:00.000-07:00
Herbert Oré Belsuzarri.

(Publicado en la Revista Hiram Abif Nº 142, Pág. 33-34)


Hiram había grabado la palabra sobre un triángulo de oro puro que llevaba siempre pendiente de su cuello, colocando sobre su pecho la superficie en que la palabra estaba grabada.

Cuando lo asesinaron arrojo el triangulo a un pozo ubicado en el extremo oriente, hacia la parte del mediodía, Salomón ordeno la pesquisa de la joya. Pasado un día, tres maestros, en la hora del medio día, observaron que los rayos del sol hacían brillar un objeto en el fondo, bajaron y hallaron el delta que le fue entregado a Salomón, quién exclamo: Ya esta aquí la palabra de… ¡Gracias a Dios!.

Llamó a los quince maestros elegidos, más los nueve que construyeron la bóveda secreta, y acompañado de los tres que lo descubrieron, descendieron a la bóveda.

El triángulo se incrustó en medio del pedestal y se cubrió con una piedra de ágata de forma cuadrangular.

En la cara superior de esta piedra se grabo una palabra sustituta y en la inferior las palabras de los masones operativos. Salomón prohibió, a los 27 elegidos secretos, pronunciar el nombre del Gran Arquitecto y recibió de ellos el juramento de no mencionar lo allí ocurrido.

Se colocaron delante del triángulo tres lámparas de nueve flameros cada una, y se selló la cámara conocida como la Bóveda Sagrada. El secreto quedó entre los 27 elegidos a quienes Salomón les dió un anillo de oro, se gobernaron por sí mismos en las obras, hasta que Nabucodonosor invadió a Jerusalén. Tras diez y ocho meses de sitio, ordenó la destrucción del templo y los habitantes fueron conducidos cautivos a Babilonia el año 606 a.C.

Después de setenta años, Ciro dio la libertad a los judíos y les restituyó los tesoros del templo. Zorobabel, descendiente de los primeros de Judea, honrado con su distintivo de Caballero de su Orden, se puso a la cabeza del pueblo judío y emprendió la marcha a Jerusalén.

En la lucha para retornar a Jerusalén perdió el distintivo de honor que le proporcionó Ciro, y apoyado por los masones, logró retornar a Jerusalén, donde los elegidos se reunían en secreto para vigilar la Bóveda Secreta que no había sido descubierta.

Zorobabel fue admitido a la confraternidad por Ananías, jefe de los masones, y se dispusieron a reedificar el templo, siendo molestados por sus enemigos y por esta razón trabajaban sin abandonar las armas.

A consecuencia de esto siempre tuvieron en una mano la espada y la trulla en la otra. Nuevamente el Templo fue destruido por los romanos el año 70 d.C. los masones se escondieron y permanecieron unidos, propagándose por el mundo en sus nuevos trabajos.

En “El Grado de Maestro os invita a reflexionar sobre el terrible tema y os enseña a concebir que para el hombre justo y virtuoso, la muerte es menos temible que la mentira y el deshonor”.

Los masones interpretan el mito de la muerte de Hiram en términos morales: el maestro Hiram simboliza la Justicia, el Genio y el Arte, mientras los tres malos compañeros constituyen la Ignorancia, el Fanatismo y la Ambición.

En la iniciación del Maestro, el candidato representa a Hiram y recrea la leyenda. Este psicodrama es susceptible de muchas lecturas. La moralista es la más evidente y la más aceptada en las logias. La dualidad muerte-resurrección se tiene como una renuncia a los vicios que corrompen la naturaleza humana.

Pero en el grado de Maestro Secreto, lo que se busca es la trascendencia, la trasmutación, fijar la atención y deseo sublimado en la esencia interior de las cosas, y no sobre la apariencia exterior, con la finalidad de que la voluntad adquiera el poder de transmutación que convierta el vil metal en oro, o el mal en bien en todas las circunstancias de la vida.

Por esta razón, para la transmutación se exige una mínima cantidad de piedra filosofal o polvo de proyección, resultado de un sabio y profundo discernimiento: La Piedra Filosofal es la que valoriza la semilla interior y le da el poder de germinar, como mística levadura que hace fermentar y levanta la masa, haciendo aparecer exteriormente su Vida Elevada.

Aquí se nos muestra otro sentido de la Leyenda de Hiram, que puede aplicarse tanto a las transmutaciones metálicas como a la íntima sublimación del hombre: siempre es la Vida Superior latente -muerta o dormida- que tiene que ser encontrada, reconocida y vivificada por medio de la Palabra que produce el milagro de la resurrección.

En el simbolismo de este grado, dicha vida se halla concentrada en el corazón, -habiéndose vuelto cenizas la forma ilusoria- y este corazón embalsamado (con las esencias santificantes de la Eternidad) tiene que trasladarse por encima del Ara o Piedra Cúbica, para que la transmita.

La atención se concentra en la esencia interior de las cosas, se descubren los tesoros escondidos u ocultos en ellos, como el mismo Hiram en su tumba, y adquirimos el mágico poder de manifestarlos por medio de la Palabra o Verbo interior, reconocimiento y afirmación que constituye el principio de la realización.

Hay que buscar en toda cosa el punto de origen y la realidad central causativa, fijar sobre ésta la punta del compás de la Comprensión, con la seguridad de que el otro extremo del compás producirá, por sí mismo, una adecuada manifestación exterior, en el círculo de la existencia en el cual se mueve.

Pero, si en vez de fijar esta punta sobre el centro, la fijamos sobre la periferia, no debemos sorprendernos si nos extraviamos y las cosas que deseamos se alejan de nuestro propio círculo.

Tomado de:   


Fecha Publicación: 2013-03-29T07:00:00.000-07:00

Masonería y Astrología
Urano – Neptuno - Plutón
Simbolismo y Esoterismo
Autor: R:. H:. Carlos Napoleón del Carpio Palacios

De acuerdo con nuestra Augusta Orden, solamente estudiamos los siguientes Astros: La Luna, Marte, Mercurio, Júpiter, Venus, Saturno y El Sol cada uno con sus simbolismos y esoterismos los cuales ya trate en Ttra:. Anteriores y que os puse en vuestras manos, pero los astros: Urano, Neptuno y Plutón ¿¿¿Qué paso???.... En el presente Tra:. Tratare acerca del Simbolismo, Esoterismo e influencia astral que cada uno de ellos ejerce sobre nuestro cuerpo y mente.

Los planetas nos influencian como todo lo que, bajo cualquier título, comunica con nosotros, pero somos nosotros quienes somos sensibles, es decir, influenciables. Nuestro subjetivismo basta para establecer un contacto que imaginamos. Pero, por imaginaria que supongamos a la Astrología, ella actúa sobre nosotros en la medida en que somos juguetes del hada Imaginación, que rige al mundo. Pero aquí no intento explicar los misterios de la Astrología ni proponer una filosofía del influjo. Constatamos, simplemente, que en los últimos siglos la ciencia de Uranio' se ha enriquecido con tres nuevos planetas. Tenemos, pues, el septenario clásico extendido de manera molesta para los astrólogos. ¿Qué van a hacer con Urano F, con Neptuno G y con Plutón H?

En concordancia con el presente Tra:. Os presento una cita extraída de lo que dice la “Enciclopedia de los Símbolos”:

“… Urano es el primer planeta de los planetas “transaturnianos” (que se encuentra más allá de Saturno y seguramente también es la razón por la cual fue descubierto primero. La Astrología tradicional sólo había tenido en cuenta hasta entonces a los siete planetas visibles a simple vista del sistema solar. Los planetas transaturnianos son ubicados a menudo en relación con los movimientos de la colectividad, ya sea consciente o inconsciente, aunque los astrólogos también lo toman escrupulosamente en cuenta en la interpretación de los temas individuales, esforzándose en ver la capacidad de cada quien para ponerse  al unísono de la evolución global. De conformidad a la imagen del dios Ouranos que le dio su nombre, Urano simboliza también el cielo, el espacio aéreo y, de cierta manera, el primer llamado de la consciencia del infinito, que Neptuno introduce definitivamente; en resumen, a lo que se sitúa más allá de los tiempos humanos bajo la cadencia de Cronos y que muestra a este respecto una capacidad de invención que regenera el tiempo.

Neptuno forma parte de los tres planetas nuevos, es decir, de aquellos que no figuraban en el canon clásico de los siete planetas tradicionales, yn que fueron agregados a medida de su descubrimiento durante la época moderna (respectivamente Urano, observado en 1690 y clasificado como planeta por el inglés Hershchel en 1781, Neptuno en 1846 por el alemán Galle y Plutón en 1930 por el americano Tombaught, cada uno de estos planetas estando, en el orden dado, más y más alejados del Sol). El símbolo de Neptuno es el de un círculo rematado por un tridente atributo del dios desde la antigüedad. El tipo neptuniano está fuertemente marcado por su esencia acuática y nuestra una sensibilidad muy grande, al gusto del infinito y de lo ilimitado. Se le atribuye una naturaleza espontáneamente artística y espiritual, un movimiento natural a la liberación del ego para entrar en estados de participación mística.

Plutón forma parte del origen de los ritos y de los misterios que se celebran en Eleusis. En la linde de la época clásica (inicios del siglo V antes de J.C.), cuando Hades se vuelve un nombre común para designar el Averno, los Trágicos introducen de manera común el nombre de Plutón para reemplazar a Hades como dios. En astrología, Plutón, designa el décimo y último planeta del sistema solar descubierto por el astrónomo americano Tombaught en 1930. Conforme a su significado mitológico, Plutón es considerado como el gobernador de la muerte y del renacimiento. Como tal, es maestro de lucidez y principio de trascendencia. Generalmente se le considera como preponderante en las fases de metamorfosis y de profunda transformación interna del individuo, que tienden a liberarse de su pasado y a construir un nuevo futuro. En el tema del descenso al averno de todos aquellos que van a encontrar ahí una vida nueva…”

Enciclopedia de los Símbolos

En los Ttra:. Anteriores que puse en vuestras manos, se ha estudiado la influencia de los siete astros calificados como “Esotéricos” o “Alquímicos” por los místicos del pasado, en este caso, la Luna, Marte, Mercurio, Júpiter, Venus, Saturno y el Sol. Sin embargo, nuestro sistema comprende otros tres planetas de los cuales no se debe descuidar su importancia, se trata de Urano, Neptuno y Plutón, el cual es motivo del presente Tra:.


Urano

Urano se les ha aparecido como un original, que no hace nada como los demás, ya que sus satélites giran en sentido contrario. Situado aproximadamente a 3 mil millones de kilómetros de la Tierra, Urano tiene un diámetro de 50,800 kilómetros en el ecuador, 14.54 veces la de nuestro planeta. Hace un giro completo sobre si mismo en 15 horas 30 minutos y tarda 84 años y 7.4 días terrestres en girar sobre el Sol, del cual esta distante aproximadamente 2,875,000,000 kilómetros. Su atmósfera se compone esencialmente de metano y de hidrógeno, pero los científicos piensan que contiene igualmente helio y amoniaco. En cuanto a la temperatura que reina en la superficie, Urano, se calcula en -200ºC, lo que explica por qué este planeta está formado de una mezcla de roca y de hielo. Es bueno aclarar que tiene diez satélites, de los cuales los más importantes son Ariel, Umbriel, Titania, Oberón y Miranda.

Urano debe su nombre a Ouranos, divinidad griega que representaba el Cielo. De una manera general, este planeta simboliza a la vez el infinito y lo incognoscible, es decir, el mundo que se encuentra más allá de la percepción y de la comprensión del hombre. Tal vez sea el simbolismo de nuestro Tem:. Y del Ort:. Et:. Agreguemos que Urano, no tuvo ningún equivalente romano, también era el símbolo del principio, ya que de su unión con Gaia, diosa de la Tierra, nacieron sucesivamente los Titanes, los Cíclopes, y después los propios hombres. Dicho en otras palabras, es bajo su impulso que comenzó la historia de la humanidad, según los Ttra:. Que en una oportunidad hice llegar y que se trataba de la “Historia de la Luz” y tal como está relatada en la mitología griega, especialmente en los escritos de Hesiodo. Por extensión, se considera que Urano preside los cambios importantes que intervienen en la vida del hombre sobre todo los cambios espirituales; tanto al nivel individual como colectivo.

Urano actúa en los nervios del hombre. Para ser más preciso, este planeta estimula los plexos nerviosos del cuerpo físico y aumenta nuestra energía nerviosa. Esta doble influencia aumenta nuestra vitalidad, completando con eso la influencia ejercida por Mercurio. En cuanto a la virtud que se le asocia en el plano astrofísico, se trata de la creatividad, es decir, del deseo y la necesidad de crear, en cualquier campo que sea. Armonizándose regularmente con este planeta, es posible, no solamente aumentar nuestra energía nerviosa y nuestro potencial de actividad, sino también volverse más creativo, ya sea a nivel manual, intelectual o espiritual.

Neptuno

Primero, es importante precisar que Neptuno fue descubierto por el cálculo antes de quizás haberlo observado. Este descubrimiento fue realizado a inicios del siglo XIX por dos astrónomos, prácticamente en el mismo momento: Jhon Cauch Adams, un inglés, y Urbain Le Vernier, un francés. Después, la observación permitió saber más sobre ese planeta. Situado a aproximadamente 4,500,000,000 kilómetros del Sol, hace el giro completo en 164 años y 280 días terrestres. Su masa es de aproximadamente 103,000millones de billones de toneladas, esto es, 17.23 veces la de la Tierra. En cuanto a su rapidez de rotación sobre si mismo, se calcula en aproximadamente 15 horas con 50 minutos. Considerado como la “Socia” de Urano, Neptuno es un planeta de roca y de hielo, su temperatura es todavía más baja, es decir, -220ºC. Por lo que se refiere a su atmósfera, las últimas investigaciones indican que se compone esencialmente de hidrógeno, metano, helio y amoniaco. Observamos que tiene dos satélites: Tritón y Nercida. En el plano simbólico, Neptuno, a quien los griegos designaban con el nombre de “Poseidón”, era el dios de los mares y de los océanos, pero también de los ríos y fuentes. Reinaba igualmente sobre todos los animales acuáticos, especialmente los delfines, así como las ninfas, cuyo papel era cuidar y proteger los cursos del agua. Muy frecuentemente, era representado como un superhombre velludo y barbudo, provisto de un tridente y cabalgando un carro tirado por unos delfines. En cuanto al planeta correspondiente, se considera tradicionalmente que dirige el inconsciente del Hombre (Simbólicamente al V:.M:. pues el consciente lo tiene el 2º Vig:.  El Subconsciente al 1º Vig:.) y el que esta asociado al elemento agua

Neptuno está tan alejado que muchos opinan que su influencia astral no puede ser más que ultra-sutil, análoga a la de las ondas imperceptibles, no entienden que las vibraciones viajan a través del tiempo y el espacio y que de una u otra forma nos afectan. Por razones comprensibles, la influencia fisiológica de Neptuno se aplica sobre todos los compuestos líquidos del cuerpo humano, principalmente sobre la sangre, compuesta en 75% de agua. De hecho, este planeta ejerce sobre esta cierta estimulación y refuerza así la acción que la Luna produce también sobre la corriente sanguínea, especialmente en términos de regeneración. A nivel astrofísico, Neptuno estimula el sentido artístico e incita a la contemplación. Por esa razón se considera en astrología que este planeta gobierna las artes. Paralelamente, induce los sueños y despierta lo imaginario.

Plutón

Es el más pequeño de los planetas de nuestro sistema solar, siendo su diámetro  de aproximadamente 3,000 kilómetros. Se encuentra situado a un promedio de 6,000 millones de kilómetros del Sol, tarda cerca de 250 años en dar la vuelta. En cuanto a su rapidez de rotación sobre si mismo, se calcula en 6 días, 9 horas y 18 minutos. Debido a su alejamiento, se conoce relativamente muy poco acerca de éste. Su atmósfera estaría compuesta esencialmente de metano y su temperatura sería inferior a -220ºC. Es bueno señalar que algunos astrónomos piensan que Plutón podría ser un antiguo satélite de Neptuno. Lo cierto es que esta formado al igual que este último y como Saturno de una mezcla de roca y hielo. Hasta la fecha, un solo satélite ha sido observado alrededor de este planeta que permanece todavía muy misterioso.

En la mitología griega, Plutón era uno de los nombres utilizados para designar a Hades. Por lo tanto, su simbolismo esta ligado al de ese dios, el cual reinaba sobre el Averno, ayudado para ello por Cerbero, un perro monstruoso que tenía tres cabezas. Pero cuando se hacía referencia a él, con el nombre de “Plutón”, era más bien para hacer alusión al hecho de que era igualmente el “guardián de los misterios de la noche”, es decir, el guardián de los portales de la iniciación. Este simbolismo particular perduró a través de las edades, ya que Plutón, como planeta, está calificado en muchas obras esotéricas siendo el” planeta de los místicos” o el “planeta de los sabios”.

Las observaciones precedentes permiten comprender por que Plutón es considerado en Astrosofía siendo como un planeta que estimula el interés del hombre con respecto al misticismo, la espiritualidad y el esoterismo. En cuanto a su influencia que ejerce al nivel fisiológico, se refleja por la estimulación  de los procesos de combustión ligados a nuestro metabolismo, siendo esos procesos responsables del calor que reina en nuestro organismo; es importante mencionar al respecto que el calor de nuestro cuerpo está relacionados a la tasa de vibración de nuestro espíritu así como del alma que le dan vida y salud. Es interesante observar que esta noción de calor se encuentra en el simbolismo del dios Hades, el cual, como acabo de recordarlo, reinaba sobre el Averno. De cualquier manera que sea, toda armonización astral regular con Plutón, es beneficioso tanto para el alma como para el cuerpo, pues el cuerpo es la respuesta del alma.

Muy `por el contrario al estudio de los Planetas que os he hecho llegar a través de diferentes Ttra:. No hay ningún día especial para realizar una armonización astral con Urano, Neptuno y Plutón. 

Fecha Publicación: 2013-03-28T07:00:00.000-07:00

12 de marzo 2013 · por  · en crianza de los hijos . ·

Mis viejos se retuerce y mopas hijo en su asiento de clase económica, flouncing como estrella de una película de 1920 y suspirando profundamente suficiente para impulsar una turbina eólica pequeña. Está aburrido. Ha estado en este plano apestoso durante casi una hora , y él quiere fuera.
Algunos perspectiva: Estamos en el segundo de los dos 1 vuelos rayuela 1/2-hour a España, en nuestro camino para visitar el pintoresco pueblo costero mediterráneo en el que pronto tendrá el privilegio de vivir. La marcha es suave, la temperatura en el plano cómoda, la vista desde la ventana de los Alpes franceses atravesando una alfombra inmaculada de nube. Acabamos de venir de la Business Lounge del aeropuerto de Zurich, uno de los espacios reservados para los enrarecidos afortunado (o desafortunado) lo suficiente como para acumular millas aéreas impíos, donde nos sentamos en los asientos de cuero de lujo y comieron comida gourmet gratuita preparada y servida por personas que pueden o no pueden hacer siempre el dinero suficiente para realmente tomar un vuelo desde el aeropuerto en el que trabajan.
Y, entonces, todo indica que, para él. En detalle y con probablemente un poco de veneno. Le expliqué que su sufrimiento era ostentosa, dadas las circunstancias, no sólo injustificado sino realmente ofensivo. "Disgusting" Creo que fue la palabra que usé. No hay duda de que fue por la borda, pero yo quería insistir en el absurdo de su miseria melodramático.
Nosotros - tú, yo, mi familia, nuestros amigos - son profundamente privilegiado. Oh, ya sé, la crisis financiera ha creado un montón de angustia y ansiedad para muchas personas, y las cosas no parecen estar recibiendo significativamente mejor en el corto plazo. Pero si usted está leyendo esto, usted tiene una computadora y el tiempo de ocio en el que lo use. Lo más probable es que ni usted ni nadie le gusta es preocupado por conseguir suficiente comida hoy, y si quieres un trago de agua que brota de manera segura y barata y abundante de un grifo. Privilegiada.
Hace muchos años, un amigo mío visitó Inglés de Jamaica, donde su familia es originaria de. Se puso a hablar con un hombre de la localidad, y le dijo que él tenía sus raíces en la isla.
"Pero ahora vivo en Inglaterra y son ricos", dijo el hombre.
Mi amigo se crió en una pieza en bruto de Londres y de su familia era, para los estándares ingleses, ni mucho menos rico. Firmemente clase trabajadora."No, no", respondió, "Yo no soy rico. Lejos de ella ".
"¿Cómo has llegado hasta aquí?" Le preguntó el jamaicano.
"Volamos".
"Entonces usted es rico", concluyó el hombre. Mi amigo se quedó atónito ante esta declaración simple y todo lo que implicaba, y comenzó a mirar a su clase trabajadora crianza Londres desde una perspectiva nueva.
Parece que vivimos en una época en que muchos jóvenes se sienten derecho a sus iPhones y iPads y tabletas y las montañas de juguetes, y aunque podríamos culpar a los medios de comunicación y la publicidad y la presión de grupo y similares, nosotros, sus padres, a menudo son el principal culpables.Somos cómplices tanto en nuestro consumismo compulsivo propio y en nuestro deseo de ofrecer sólo el archivo. Último y mejor y más fresco para nuestros hijos
Mi esposa y yo somos de ninguna manera inocente aquí. La Navidad pasada descubrí que habíamos comprado tantas cosas para nuestro hijo mayor, que habría sido ridículo realmente darle a él una vez. Así que tuvimos un poco de vuelta para su cumpleaños. A continuación, se olvidó de ellos y acumuló otro superabundancia de cosas.
Pero estoy trabajando en dos cosas: 1) hurgando y la racionalización de nuestras posesiones ("Simplificar, simplificar," amonestó Thoreau) y 2) que trabajan en la enseñanza a mis hijos ya mí mismo, para darse cuenta y apreciar la inmensa e intensamente afortunados que son. Ya que estamos pronto a empacar y mudarse a un nuevo país, el primero debe ser bastante sencillo. Este último, sin embargo, bueno, eso es otra cuestión.
Se necesita un cambio de perspectiva, una evaluación honesta de lo mucho que ya tiene - comodidades físicas, amigos, una familia amorosa, y mucho más - para lograr el segundo. Y una vez que te has introspección en este plano más elevado de apreciación, ¿cómo impresionar a esta iluminación a sus hijos?Simplemente decirles que son bichos mimados, poco afortunadas probablemente no es particularmente eficaz. Quiero decir, cuando tu mamá te dijo para terminar sus verduras porque había niños muriendo de hambre en China, lo que te ves en esa espinaca en una luz completamente nueva, que te alabaré tu buena fortuna de tener acceso a abundantes vegetales de hojas verdes?
No estoy totalmente seguro de cómo lograrlo. Creo que se necesita recordándoles constantemente - ya usted mismo - para ser agradecido por lo que ya tienen, y no debe esperar y exigir siempre mejor, más grande, más. No dar automáticamente cuando los niños piden algo tan pequeño como una pieza extra de chocolate después de cenar o tan grande como el nuevo dato de la tecnología que todo el mundo tiene, sólo porque usted quiere que te gusta.Arriesgarse a las lágrimas y las rabietas que la negación a veces trae. Para hablar de lo afortunados que somos, cuán bendito por las circunstancias y la situación, y para conseguir que participen activamente en dar, compartir y difundir su buena fortuna a las que no lo favoreció.
"" Para encontrar los elementos universales suficiente, para encontrar el aire y el agua estimulante, que se refresca con un paseo por la mañana o por la tarde un paseo ... para estar emocionado por las estrellas en la noche, para estar muy contentos sobre el nido de un pájaro o una flor silvestre en primavera - estas son algunas de las recompensas de la vida simple. "Así escribió naturalista estadounidense John Burroughs, y mientras yo no voy a estar arrojando fuera mi portátil en cualquier momento pronto o va a vivir en Walden Pond, creo que es importante estar al tanto de los hechos que lo más probable es que prácticamente ya tiene todo que realmentenecesita , que a pesar de nuestras preocupaciones diarias y los inconvenientes que nuestra vida es bastante fácil, y que muchas de las cosas que creemos que son importantes son, de hecho, no, de verdad.
O como el Dr. Seuss mucho más rhymingly lo puso,
"Cuando crees que las cosas están mal, 
cuando te sientes agria y azul, 
cuando se empieza a enojar ... 
usted debe hacer lo que hago! 
Sólo te digo, Duckie, 
eres realmente afortunado! 
Algunas personas son mucho más ... 
oh, siempre mucho más ... 
oh, muchly mucho, mucho más 
desgraciado que tú! "
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Fecha Publicación: 2013-03-27T07:00:00.000-07:00
LOS HIJOS DE ABRAHAM.

El dios que gano fue Marduk, que se fue a Egipto, donde ha quedado perennizado este cambio de “Era”, en el Templo de Dendera donde la lista de las constelaciones zodiacales empieza con Aries (Carnero), mientras que las de Sumer comienzan con Taurus (Toro). Así mismo esta las largas hileras de esfinges con cabeza de carnero que flanquean las avenidas procesionales que se dirigían al templo de Karnak, cuya construcción coincide con el ascenso de Ra/Marduk a la supremacía. También lo llamaron Amon (“El Invisible”) por su ausencia cuando eligió a Babilonia en Mesopotamia que fuera su ciudad eterna.

 
Ingreso al Templo de Karnak.

Marduk se convertía en el “Señor”, tanto en el cielo como en la tierra. Su destino en los cielos, era el más grande de todos los dioses celestes, y en paralelo con estos, estaba destinado a ser el más grande de los dioses anunnaki en la tierra. Y el Patriarca Abraham, progenitor ancestral de judíos, cristianos e islámicos, que clamorosamente aglutina sobre su “persona” el poder y atributo de desaparecer la adoración de todos los demás dioses integrantes de la familia divina. Tal sorprendente hecho es conocido entre sus fieles e infieles como “monoteísmo”. Es decir Abraham es el patriarca progenitor del monoteísmo que es practicado por los judíos, cristianos e islámicos, todos ellos hijos de un mismo padre en su ideología religiosa, pero a la vez, enemigos acérrimos a través de la historia de la humanidad, que ha costado millones de vidas por reclamarse cada cual como la “verdadera y única religión dueña de la verdad”.

El Antiguo Testamento nos proporciona, de hecho (Génesis 17:1-16), el modo y el momento en que Abraham se transformó, de noble sumerio, en un potentado semita occidental, tras la alianza establecida con su Dios. En un ritual de circuncisión, su nombre sumerio AB.RAM («Amado del Padre») se cambió por el acadio/semita Abraham («Padre de una Multitud de Naciones») y el de su esposa SARAI («Princesa») se adaptó al semita Sarah. ( Zecharia Sitchin, La Guerra de los Dioses y Los Hombres, Ediciones Obelisco S.L., Barcelona-España 2002, Pág. 129).

¿Pero que paso con Sumer?

Siete años después de que el Viento Maligno asolara Sumer, la vida comenzó a agitarse de nuevo en la tierra. Pero, en vez de un imperio que gobernara a otros, Sumer era ahora un país ocupado, por tropas elamitas en el sur y soldados gutios en el norte.

Isin, que nunca había sido capital, fue elegida centro administrativo temporal, y se llevó a un antiguo gobernador de Mari para que dirigiera el país. En los documentos de la época se registra la queja de que a uno que no es de simiente sumeria se le hubieran dado las riendas de Sumer.

Por su nombre semita Ishbi-Erra, era un seguidor de Nergal, y su designación debió formar parte del acuerdo entre Nergal y Ninurta.

Algunos expertos denominan a las décadas que siguieron al hundimiento de Ur como la Edad Oscura de la historia de Mesopotamia. Poco se sabe de aquel tiempo difícil que se desprende de los anales. Ishbi-Erra, mejoro la seguridad y restauro por aquí y por allí, principalmente intentando solidificar su autoridad secular, despidió a la guarnición extranjera que controlaba Ur y, extendió su reinado hasta esa ciudad, se proclamó sucesor de los reyes de Ur; pero sólo unas cuantas ciudades rehabitadas reconocieron su supremacía; un poderoso jefe local de Larsa hasta le planteó algún reto porque desconocía su autoridad.

Más tarde, Ishbi-Erra intentó agregar a sus poderes el de autoridad religiosa central, asumiendo la custodia de Nippur, levanto allí los emblemas sagrados de Enlil y Ninurta. Pero el permiso para esta acción había llegado sólo de Ninurta, y los grandes dioses de Nippur siguieron mostrándose fríos y distantes. Buscando otros apoyos, Ishbi-Erra nombró a un grupo de sacerdotes y sacerdotisas para que restauraran el culto a Nannar, Ningal e Inanna. Pero, al parecer, los corazones de los súbditos estaban en otra parte: como sugieren los numerosos textos Shurpu (Purificación) encontrados. Fueron Enki y Marduk, utilizando el inmenso conocimiento científico de Enki (sus poderes mágicos, a los ojos del pueblo), los que curaron a los afectados, purificaron las aguas e hicieron que el suelo diera una vegetación comestible de nuevo.

Durante el medio siglo que siguió, que abarca el reinado de dos sucesores de Ishbi-Erra en Isin, la normalidad volvió poco a poco al país; la agricultura y la industria se recobraron, y el comercio interno y externo se reanudó.

Pero, hasta que no pasaron setenta años de su profanación, el mismo intervalo que se aplicaría después al profanado templo de Jerusalén, no se reconstruyó el templo de Nippur, a manos del tercer sucesor en el trono de Isin: Ishme-Dagan.

En un largo poema de doce estrofas dedicado a Nippur, éste decía que la divina pareja respondió a sus súplicas para restaurar la ciudad y su gran templo, para que el enladrillado de Nippur sea restaurado y las tablillas divinas vuelvan a Nippur.

Hubo gran júbilo en el país cuando se volvió a consagrar el gran templo a Enlil y Ninlil, en el año 1953 a.C; y fue entonces cuando se declararon oficialmente habitables de nuevo las ciudades de Sumer y Acad.

El retorno oficial a la normalidad sólo sirvió para reanudar las viejas rivalidades entre los dioses. El sucesor de Ishme-Dagan llevó un nombre que indicaba su fidelidad a Ishtar. Ninurta dio rápido fin a eso, y el siguiente soberano de Isin, el último en llevar un nombre sumerio, sería uno de sus seguidores. Pero las pretensiones de Ninurta sobre el restaurado país no se podían sostener: Después de todo, él había provocado, aunque fuera de forma indirecta, la destrucción de Sumer. Como sugiere el nombre del siguiente sucesor, se buscó a Sin para que reafirmara su autoridad; pero los días de su supremacía y de la de Ur habían pasado.

Y así, por la autoridad con la que se habían investido, Anu y Enlil aceptaron por fin las reivindicaciones de supremacía de Marduk en Babilonia. Para conmemorar aquella fatídica decisión en el preámbulo de su código legal, el rey babilonio Hammurabi decía:
  
El noble Anu, señor de los
dioses que del Cielo vinieron a la Tierra,
y Enlil, señor del Cielo y la Tierra
que determina los destinos del país,
determinaron a Marduk, el primogénito de Enki,
las funciones de Enlil sobre toda la humanidad;
le hicieron grande entre los dioses que vigilan y ven,
dieron el nombre de Babilonia para que fuera exaltada,
la hicieron suprema en el mundo;
y establecieron para Marduk, en su centro,
una realeza imperecedera.

Babilonia, y después Asiria, crecieron en grandeza. Ya no hubo más Sumer; pero en una tierra distante, el testigo de su legado pasó de las manos de Abraham e Isaac, su hijo, a las de Jacob, aquél al que se le llamaría Isra-El.

Pero los hombres incluido Abraham que habían peleado entre si “en nombre de dios” tuvieron que continuar con sus vidas y muchos ya no estaban convencidos con sus dioses, que los habían abandonado cuando el Viento Maligno llego, “su prioridad era sobrevivir” a cualquier costo y tubo que pasar más de un siglo para que Babilonia (La Ciudad) emergiera en el escenario de la historia como la primera dinastía, como Babilonia (El Estado), cuyo Dios Marduk tutelaba su desarrollo con presencia intermitente entre Babilonia y Egipto.

Marduk /Yahveh cumplió con Abraham y le dio un hijo con Sara contra toda lógica, ambos ya eran ancianos.

5 Abraham era de cien años cuando le nació su hijo Isaac.
6 Y dijo Sara: «Dios me ha dado de qué reír; todo el que lo oiga se reirá conmigo.»
7 Y añadió: «¿Quién le habría dicho a Abraham que Sara amamantaría hijos?; pues bien, yo le he dado un hijo en su vejez.»
8 Creció el niño y fue destetado, y Abraham hizo un gran banquete el día que destetaron a Isaac.
9 Vio Sara al hijo que Agar la egipcia había dado a Abraham jugando con su hijo Isaac,
10 dijo a Abraham: «Despide a esa criada y a su hijo, pues no va a heredar el hijo de esa criada juntamente con mi hijo, con Isaac.»
11 Sintiólo muy mucho Abraham, por tratarse de su hijo,
12 pero Dios dijo a Abraham: «No lo sientas ni por el chico ni por tu criada. En todo lo que te dice Sara, hazle caso; pues aunque por Isaac llevará tu nombre una descendencia,
13 también del hijo de la criada haré una gran nación, por ser descendiente tuyo.»
14 Levantóse, pues, Abraham de mañana, tomó pan y un odre de agua, y se lo dio a Agar, le puso al hombro el niño y la despidió. Ella se fue y anduvo por el desierto de Berseba.
15 Como llegase a faltar el agua del odre, echó al niño bajo una mata,
16 y ella misma fue a sentarse enfrente, a distancia como de un tiro de arco, pues decía: «No quiero ver morir al niño.» Sentada, pues, enfrente, se puso a llorar a gritos.
17 Oyó Dios la voz del chico, y el Ángel de Dios llamó a Agar desde los cielos y le dijo: «¿Qué te pasa, Agar? No temas, porque Dios ha oído la voz del chico en donde está.
18 ¡Arriba!, levanta al chico y tenle de la mano, porque he de convertirle en una gran nación.»
19 Entonces abrió Dios los ojos de ella, y vio un pozo de agua. Fue, llenó el odre de agua y dio de beber al chico.
20 Dios asistió al chico, que se hizo mayor y vivía en el desierto, y llegó a ser gran arquero.
21 Vivía en el desierto de Parán, y su madre tomó para él una mujer del país de Egipto.
(Génesis 21).
 
Agar e Ismael.

Abraham tuvo un hijo antes que naciera Isaac, con una esclava egipcia de nombre Agar, a quién se le prometió ser una gran nación, este hijo fue Ismael, quién tubo doce hijos, caudillo de otros tantos pueblos.

Pero su Dios le pidió a Abraham nuevamente una prueba de fe de la siguiente manera:

1 Después de estas cosas sucedió que Dios tentó a Abraham y le dijo: «¡Abraham, Abraham!» El respondió: «Heme aquí.»
2 Díjole: «Toma a tu hijo, a tu único, al que amas, a Isaac, vete al país de Moria y ofrécele allí en holocausto en uno de los montes, el que yo te diga.»
3 Levantóse, pues, Abraham de madrugada, aparejó su asno y tomó consigo a dos mozos y a su hijo Isaac. Partió la leña del holocausto y se puso en marcha hacia el lugar que le había dicho Dios.
4 Al tercer día levantó Abraham los ojos y vio el lugar desde lejos.
5 Entonces dijo Abraham a sus mozos: «Quedaos aquí con el asno. Yo y el muchacho iremos hasta allí, haremos adoración y volveremos donde vosotros.»
6 Tomó Abraham la leña del holocausto, la cargó sobre su hijo Isaac, tomó en su mano el fuego y el cuchillo, y se fueron los dos juntos.
7 Dijo Isaac a su padre Abraham: «¡Padre!» Respondió: «¿qué hay, hijo?» - «Aquí está el fuego y la leña, pero ¿dónde está el cordero para el holocausto?»
8 Dijo Abraham: «Dios proveerá el cordero para el holocausto, hijo mío.» Y siguieron andando los dos juntos.
9 Llegados al lugar que le había dicho Dios, construyó allí Abraham el altar, y dispuso la leña; luego ató a Isaac, su hijo, y le puso sobre el ara, encima de la leña.
10 Alargó Abraham la mano y tomó el cuchillo para inmolar a su hijo.
11 Entonces le llamó el Ángel de Yahveh desde los cielos diciendo: ¡Abraham, Abraham!» El dijo: «Heme aquí.»
12 Dijo el Ángel: «No alargues tu mano contra el niño, ni le hagas nada, que ahora ya sé que tú eres temeroso de Dios, ya que no me has negado tu hijo, tu único.»
13 Levantó Abraham los ojos, miró y vio un carnero trabado en un zarzal por los cuernos. Fue Abraham, tomó el carnero, y lo sacrificó en holocausto en lugar de su hijo.
14 Abraham llamó a aquel lugar «Yahveh provee», de donde se dice hoy en día: «En el monte “Yahveh provee”»
(Génesis 22).

Sara vivió 127 años y cuando murió Abraham la enterró en Makpela en Canaán

1 Abraham volvió a tomar otra mujer, llamada Queturá.
2 Esta le dio a Zimrán, Yoqsán, Medán, Madián, Yisbaq y Súaj.
3 - Yoqsán engendró a Seba y a Dedán. Hijos de Dedán fueron los asuritas, los letusíes y los leumies. -
4 Hijos de Madián: Efá, Efer, Henoc, Abidá y Eldaá. Todos éstos, hijos de Queturá.
5 Abraham dio todo cuanto tenía a Isaac.
6 A los hijos de las concubinas que tenía Abraham les hizo donaciones y, viviendo aún él, los separó de Isaac, enviándoles hacia levante, al país de Oriente.
7 Estos fueron los días de vida de Abraham: 175 años.
8 Expiró, pues, Abraham y murió en buena ancianidad, viejo y lleno de días, y fue a juntarse con su pueblo.
9 Sus hijos Isaac e Ismael le sepultaron en la cueva de la Makpelá, al borde de la finca de Efrón, hijo de Sójar, el hitita, enfrente de Mambré.
(Génesis 25).

Y asi es como Isaac heredo de Abraham todo, pero las tierras de sumeria y alrededores estaban estériles y las aguas contaminadas.

1 Hubo hambre en el país - aparte de la primera que tuvo lugar en tiempo de Abraham - y fue Isaac a Guerar, a donde Abimélek, rey de los filisteos.
2 Yahveh se le apareció y le dijo: «No bajes a Egipto. Quédate en la tierra que yo te indique.
3 Reside en esta tierra, y yo te asistiré y bendeciré; porque a ti y a tu descendencia he de dar todas estas tierras, y mantendré el juramento que hice a tu padre Abraham.
4 Multiplicaré tu descendencia como las estrellas del cielo, y daré a tu descendencia todas estas tierras. Y por tu descendencia se bendecirán todas las naciones de la tierra,
5 en pago de que Abraham me obedeció y guardó mis observancias, mis mandamientos, mis preceptos y mis instrucciones.»
6 Establecióse, pues, Isaac en Guerar.
(Génesis 26).

La biblia luego relata la vida de Isaac, pero eso ya es otra historia. Realmente la vida de Abraham fue muy apasionante y polémica, cuyos ecos hasta hoy genera controversia y odios enconados entre los fieles de las religiones monoteístas que instauro.


(*) Herbert Oré Belsuzarri, es autor de varios libros, artículos y monografías que se publican en diferentes medios como las Revistas Fenix News y Hiram Abiff. En Bibliotecas en Línea como:
SCRIBD (http://es.scribd.com/herberthore1)
monografías.com (http://www.monografias.com/).
También sus trabajos son publicados en diferentes Blogs.





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Fecha Publicación: 2013-03-26T07:00:00.000-07:00

DESPUES DEL HOLOCAUSTO.

Los expertos pensaron al principio que uno invasores barbaros habían devastado Ur, la capital de Sumer, pero no hallaron evidencia de tal invasión, entonces se descubrió un texto titulado “Lamentaciones sobre la desolación de Ur”, que desconcertó a los expertos, pues en el texto no se lamentaban de una destrucción física de Ur, sino de su “abandono”: Los dioses que habían vivido allí lo abandonaron, la gente que la habitaba desapareció, los establos estaban vacíos, los templos, las casas, estaban intactos, en pie, pero vacios.

Una tormenta, el Viento Maligno, recorrió los cielos.

El torbellino radiactivo comenzó a difundirse y a moverse en dirección oeste, con los vientos predominantes del Mediterráneo; poco después, los augurios que predecían el fin de Sumer se hicieron realidad; y la misma Sumer se convirtió en la postrera víctima nuclear.

La catástrofe que hizo caer a Sumer a finales del sexto año de reinado de Ibbi-Sin se describe en varios Textos de Lamentación (Largos poemas que lloran el hundimiento de la majestuosa Ur y de los otros centros de la gran civilización sumeria). Estas lamentaciones sumerias, que nos recuerdan el bíblico Libro de las Lamentaciones en donde se llora la destrucción de Jerusalén a manos de los babilonios, llevaron a pensar a los expertos que las tradujeron de la catástrofe sumeria, que era el resultado de una invasión, en la cual se enfrentaron tropas elamitas y amoritas.

Cuando encontraron las primeras tablillas de lamentaciones, los expertos creyeron que había sido sólo Ur la que había sufrido la destrucción. Pero, con el descubrimiento de más de estos textos, se percataron de que Ur no había sido la única ciudad afectada, ni el punto central de la catástrofe. Estas lamentaciones, no sólo eran similares a los llantos por el destino de Nippur, Uruk o Eridú, sino que, además, en algunos de los textos se ofrecían listas de las ciudades afectadas; y parecía que el mal comenzaba por el sudoeste y se extendía en dirección nordeste, abarcando la totalidad del sur de Mesopotamia. Daba la impresión de que una catástrofe generalizada y repentina había caído sobre todas las ciudades, no en lenta sucesión, como sucedería en el caso de una progresiva invasión, sino de una vez. Expertos como Th. Jacobsen (The Reign of Ibbi-Sin) llegaron a la conclusión de que los invasores bárbaros no habían tenido nada que ver con tan estremecedora catástrofe.

La desolación provocada por la catástrofe se describe con versos como éstos:

Llevando la desolación a las ciudades,
[llevando] la desolación a las casas;
llevando la desolación a los corrales,
el vacío a los rediles;
ya no hay bueyes en los corrales de Sumer,
las ovejas ya no holgan en sus rediles;
sus ríos corren con aguas amargas,
en sus campos de cultivo crecen las malas hierbas,
en sus estepas crecen plantas que se marchitan.

En ciudades y aldeas, la madre no cuida ya de sus hijos, el padre no dice ya 'Oh, esposa mía'... los pequeños ya no crecen con las rodillas fuertes, ni las niñeras cantan sus nanas... la realeza se ha arrebatado de la tierra.

Es evidente sobre sumeria, cayó una calamidad, desconocida para el hombre: una calamidad que nunca antes se había visto, que no se podía resistir.

La muerte no fue a manos del enemigo; era una muerte invisible, que recorre la calle, que queda suelta en el camino; se yergue junto a un hombre, y sin embargo nadie puede verla; cuando entra en una casa, nadie se entera. No había defensa contra este mal que ha arremetido contra el país como un fantasma.

La muralla más alta, los muros más gruesos, son atravesados como una inundación; no hay puerta que pueda impedirle el paso, ni cerrojo que le haga dar la vuelta; a través de la puerta, como una serpiente se desliza; a través de las bisagras, como el viento entra.

Los que se ocultaron tras las puertas, fueron derribados dentro; los que se subieron corriendo a los tejados, murieron en los tejados; los que huyeron a las calles, fueron alcanzados en las calles: La tos y la flema debilitaban el pecho, la boca se llenaba de saliva y espuma. Se quedaban mudos y aturdidos, una maligna parálisis, una maldición, un dolor de cabeza. Sus espíritus abandonaban sus cuerpos. Y la muerte era espantosa.

La gente, aterrorizada, difícilmente podía respirar;
el Viento Maligno los atenazaba,
no les concedía otro día...
Las bocas se anegaban en sangre,
las cabezas se revolcaban en sangre...
El rostro palidecía con el Viento Maligno.

Esta muerte invisible se originaba en una nube que apareció en los cielos de Sumer y cubrió el país como con un manto, extendiéndose sobre él como una sábana. Cubría al sol con tonos marrones, durante el día. Por la noche, luminosa en sus bordes, tapaba la Luna.

No era un fenómeno natural. Era una gran tormenta enviada por Anu... había llegado desde el corazón de Enlil. El producto de las siete terroríficas armas.

 
Las siete terroríficas armas

Un estallido maligno anunciaba la siniestra tormenta,
un estallido maligno era el precursor ,
de la siniestra tormenta;
poderosa descendencia,
hijos valientes eran los heraldos de la peste.

Los dos hijos de Anu, Ninurta y Nergal, soltaron las siete armas mortales creadas por Anu, arrasándolo todo en el lugar de la explosión. Las antiguas descripciones son tan precisas como las descripciones modernas de los testigos presenciales de una explosión atómica: Tan pronto como las terroríficas armas fueron lanzadas desde los cielos, hubo un inmenso resplandor: esparcieron impresionantes rayos hacia los cuatro puntos de la tierra, abrasándolo todo como el fuego, dice en un texto; en otro, una lamentación sobre Nippur, se recuerda la tormenta, en el destello de un relámpago creada. Después, se elevó en el cielo un hongo atómico, una nube densa que trae la oscuridad, seguido de fuertes ráfagas de viento... una tempestad que abrasa furiosamente los cielos. Más tarde, los vientos predominantes, soplando de oeste a este, se pusieron a difundir el mal en Mesopotamia: las densas nubes que traen la penumbra del cielo, que llevan la penumbra de ciudad en ciudad.

Varios textos atestiguan que el Viento Maligno, que llevaba la nube de la muerte, fue generado por unas gigantescas explosiones en un día para el recuerdo:

En aquel día
cuando el cielo fue aplastado
y la Tierra fue herida,
su faz asolada por el remolino,
cuando los cielos se oscurecieron
y cubrieron como con una sombra...

Se recuerda en los lamentos, como en éste de Nippur:

En aquel día, en aquel único día; en aquella noche, en aquella única noche... la tormenta, en un destello de relámpago creada, al pueblo de Nippur dejó postrado.

El Lamento de Uruk describe la confusión sembrada tanto entre los dioses como entre el pueblo.

Los grandes dioses empalidecieron ante su inmensidad» cuando presenciaron los rayos gigantes de la explosión alcanzar el cielo [y] la tierra temblar en su centro.

Cuando el Viento Maligno comenzó a esparcirse por las montañas como una red, los dioses de Sumer emprendieron la huida a sus amadas ciudades. En el texto conocido como Lamentación Sobre la Destrucción de Ur se hace una relación de todos los grandes dioses y de algunos de sus más importantes hijos e hijas que abandonaron al viento las ciudades y los grandes templos de Sumer. Y el texto llamado Lamentación Sobre la Destrucción de Sumer y Ur añade detalles dramáticos a esta huida precipitada:

Ninharsag lloraba con amargas lágrimas cuando huyó de Isin; Nanshe gritaba, Oh, mi devastada ciudad cuando el lugar en donde moraba cayó en la desgracia. Inanna salió apresuradamente de Uruk, navegando en dirección a África en un barco sumergible, lamentándose de haber dejado atrás sus joyas y otras posesiones. En su propia lamentación por Uruk, Inanna/Ishtar lloraba la desolación de su ciudad y su templo, debido al Viento Maligno que en un instante, en un abrir y cerrar de ojos se había creado en el medio de las montañas, y contra el cual no había defensa alguna.

Una sobrecogedora descripción del miedo y la confusión reinante, tanto entre dioses como entre hombres, por la inminencia del Viento Maligno, se da en El Lamento de Uruk, que fue escrito años después, cuando llegó el tiempo de la Restauración. Cuando los leales ciudadanos de Uruk cayeron presa del terror, las deidades residentes de Uruk, a cuyo cargo estaba la administración y el bienestar de la ciudad, hicieron sonar la alarma.

¡Levantaos!, llamaron a la gente en mitad de la noche; huid, ¡ocultaos en la estepa!, les dijeron. Inmediatamente, los mismos dioses y las deidades huyeron. Tomaron senderos desconocidos. Y el texto afirma con pesimismo:

Así, todos sus dioses evacuaron Uruk;
se mantuvieron lejos de ella;
se ocultaron en las montañas,
escaparon a las distantes llanuras.

En Uruk, el pueblo fue abandonado al caos, sin dirección ni ayuda. El pánico se apoderó de la muchedumbre en Uruk... su sentido común se distorsionó. Entraron en los santuarios rompiéndo todo, mientras se preguntaban: ¿Por qué parece tan lejano el benévolo ojo de los dioses? ¿Quién ha provocado todo este pesar y lamento? Pero sus preguntas quedaron sin respuesta; y, cuando la Tormenta Maligna pasó, el pueblo fue amontonado en pilas... el silencio cayó sobre Uruk como un manto.

Después de que la tormenta portadora de mal saliera de la ciudad, barriendo los campos, Enki entró en Eridú; se encontró con una ciudad cubierta con el silencio... sus habitantes yacían amontonados. Aquéllos que se salvaron le dirigieron un lamento: ¡Oh, Enki, lloraban, tu ciudad ha sido maldecida, ha sido convertida en un territorio extraño!, y sollozaban preguntándose adonde ir y qué hacer. Pero, aunque el Viento Maligno había pasado, el lugar seguía siendo inseguro, y Enki se quedó fuera de la ciudad, como si fuera una ciudad extraña.

Más tarde, abandonando la casa de Eridú, Enki llevó a aquéllos que habían salido de Eridú al desierto, hacia una tierra hostil; allí, utilizó sus conocimientos científicos para hacer comestible el árbol desagradable.

Desde el extremo norte de la amplia extensión del Viento Maligno, desde Babilonia, Marduk, preocupado, le envió a su padre Enki un mensaje urgente, ante la inminencia de la llegada de la nube de la muerte a su ciudad:

¿Qué debo hacer?, preguntaba. El consejo de Enki, que más tarde Marduk transmitiría a sus seguidores, fue que aquéllos que pudieran abandonar la ciudad, lo hicieran, pero que fueran sólo hacia el norte; y, en la misma línea del consejo que le dieran los dos emisarios a Lot, a la gente que huía de Babilonia se le aconsejó no volverse ni mirar atrás. También se les dijo que no llevaran consigo alimentos ni bebida, pues estos podrían haber sido tocados por el fantasma. Si no era posible la huida, Enki aconsejaba ocultarse bajo tierra: Métete en una cámara bajo la tierra, en la oscuridad, hasta que el Viento Maligno haya pasado.

Mientras partían, vieron la muerte y la desolación: la gente, como fragmentos de cerámica, llenaba las calles de la ciudad; en sus nobles puertas, allí donde iban a pasear, había cadáveres por todas partes; donde se celebraban las fiestas, yacían esparcidos; en sus plazas, donde tenían lugar las festividades de la tierra, la gente yacía amontonada. Los muertos no eran enterrados: los cadáveres, como manteca bajo el sol, se derretían por sí mismos.

Después, Ningal elevaría su gran lamentación por Ur, la que fuera majestuosa ciudad, capital de Sumer, capital de un imperio:

Oh, casa de Sin en Ur,
amarga es tu desolación...
¡Oh, Ningal, cuya tierra ha perecido,
haz tu corazón como agua!
La ciudad se ha convertido en una ciudad extraña,
¿cómo se puede existir ahora?
La casa se ha convertido en casa de lágrimas,
hace mi corazón como agua...
Ur y sus templos
han sido entregados al viento.

Todo el sur de Mesopotamia había quedado postrado; el suelo y las aguas envenenados por el Viento Maligno.

En las riberas del Tigris y el Eufrates, sólo crecían plantas enfermizas. En los pantanos crecían juncos enfermizos que se pudrían en el hedor... En los huertos y en los jardines no había brotes nuevos, y pronto quedaron yermos... Los campos cultivados ya no se araban, ni semillas se plantaban en el suelo, ni canciones resonaban en los campos. En el campo, los animales también se vieron afectados: En la estepa, quedó poco ganado grande y pequeño, todas las criaturas vivas llegaron a su fin. Los animales domesticados, también, fueron aniquilados: Los rediles se han entregado al viento... El ronroneo del giro de la mantequera ya no resuena en el redil... Los corrales ya no dan manteca ni queso... Ninurta ha dejado a Sumer sin leche.

La tormenta aplastó la tierra, lo barrió todo; rugía como un gran viento sobre la tierra, nadie podía escapar; asolando las ciudades, asolando las casas... Nadie recorre las calzadas, nadie busca los caminos. La desolación de Sumer era completa.

Las ciudades sumerias, una tras otra, se relacionan en los textos como “abandonadas”, sin dioses, sin gente, sin animales. Los expertos desconcertados, se preguntaron, si había acaecido alguna grave catástrofe, una misteriosa calamidad. ¿Qué podría ser? La respuesta al enigma ya lo hemos descrito tal conforme los textos sumerios: Se lo llevo el viento maligno.

Un estudio que marco tendencias fue  el de un grupo internacional de siete científicos de diferentes disciplinas titulado “El cambio climático y el derrumbamiento del imperio acadio: evidencias desde el mar profundo”, publicado en la revista científica Geology, en su edición de Abril 2000.

En esta investigación se hicieron análisis radiológicos y químicos de antiguas capas de polvo de aquel periodo, obtenidas en diversos emplazamientos de Oriente Próximo, pero principalmente del fondo del golfo de Omán; la conclusión a la que llegaron fue un inusual cambo climático en las regiones adyacentes al mar muerto levantó grandes tormentas de polvo, y que este polvo (un inusual “polvo mineral atmosférico”) fue transportado por los vientos predominantes hacia el sur de Mesopotamia, y más alla, hasta el golfo Persico. ¡El mismo desarrollo del Viento Maligno de Sumer! La datación por radiocarbono de la inusual “precipitación de polvo” llevo a la conclusión de que se debió a “un extraño y dramático evento que tuvo lugar en torno a 4025 años antes del presente”. Eso en otras palabras significa “en torno a 2025 a.C”, ¡El mismo 2024 a.C. que hemos indicado! (Zecharia Sitchin, El Final de los Tiempos, Pág. 105-106).

Quién salió triunfante de esta guerra de los dioses y a donde se fue o se instalo este dios.

Para Marduk, la nueva era es un error corregido, una ambición lograda, una profecía cumplida. El precio pagado, la desolación de Sumer, la huida de sus dioses, su pueblo diezmado, no fue responsabilidad suya. En todo caso, los responsables fueron castigados por oponerse al destino. La imprevista tormenta nuclear, el Viento Maligno, y su rumbo parecían haber sido dirigidos por una mano invisible que venía a confirmar lo que los dioses proclamaban: la era de Marduk, la era del Carnero ha llegado. (Zecharia Sitchin, El Final de los Tiempos, Pág. 108).

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Fecha Publicación: 2013-03-25T07:00:00.000-07:00
EL RETORNO DE MARDUK.

Como los augurios habían predicho, Marduk volvía a Babilonia por segunda vez. Los 24 años fatídicos, desde que Abraham dejara Jarán, desde que Shulgi fuera sustituido en el trono, desde que comenzara el exilio de Marduk entre los hititas, habían venido a converger en el Año del Juicio Final, 2024 a.C.

La tablilla de la autobiografía de Marduk, relata su regreso a Babilonia después de 24 años de estancia en la Tierra de Hatti:

En la tierra de Hatti pedí un oráculo [acerca] de mi trono y mi Señorío; Allí en medio [pregunté]: «¿Hasta cuándo?» 24 años, allí en medio, anidé.

Después, en aquel vigésimo cuarto año, recibió un oráculo favorable:

Mis días [de exilio] terminaron;
a mi ciudad [me encaminé];
para mi templo Esagila como un monte [elevar/reconstruir],
para [restablecer] mi imperecedera morada.
Levanté mis talones [hacia Babilonia]
a través... tierras [fui] a mi ciudad
su [¿futuro? ¿bienestar?] establecer,
para [instalar] un rey en Babilonia
en la casa de mi alianza...
en el montañoso Esagil...
creado por Anu...
en el Esagil...
elevar una plataforma...
en mi ciudad...
alegría...

La deteriorada tablilla tiene una relación de ciudades a través de las cuales pasó Marduk en su camino hacia Babilonia. Los pocos legibles nombres de las ciudades nos indican que la ruta de Marduk desde Asia Menor hasta Mesopotamia le llevó en un principio hacia el sur, hasta la ciudad de Hama (la bíblica Hamat); después, hacia el este, a través de Mari. Y llegó a Mesopotamia -tal como habían predicho los augurios- desde el oeste, acompañado por partidarios occidentales.

Su deseo, prosigue Marduk, era llevar la paz y la prosperidad al país, pero todo se malogró: Contra su ciudad Babilonia, un dios adversario su ira ha traído. El nombre de este dios enemigo se cita al comienzo de una nueva columna del texto; pero todo lo que ha quedado de él, es la primera sílaba: Divino NIN. Sólo podía referirse a Ninurta.

En la tercera tablilla de los Textos de Codorlaomor. A pesar de su aspecto enigmático, describe un cuadro de confusión total, donde los dioses enemigos marchan unos contra otros a la cabeza de sus ejércitos humanos: los partidarios amoritas de Marduk se abalanzaban por el valle del Eufrates hacia Nippur, y Ninurta organizó las tropas elamitas para combatirles.

A medida que leemos las crónicas de aquellos difíciles años, encontramos que acusar al enemigo de atrocidades, no es una tactica moderna. El texto babilónico escrito, no olvidemos, por un adorador de Marduk, atribuye a las tropas elamitas, y sólo a ellas, la profanación de templos, incluidos los santuarios de Shamash e Ishtar. El cronista babilónico va aún más lejos: acusa a Ninurta de culpar falsamente a los seguidores de Marduk, por la profanación del Santo de los Santos de Enlil en Nippur, el cual provoca que Enlil tome partido contra Marduk y su hijo Nabu.

Sucedió, dice el texto babilónico: Cuando los dos ejércitos enemigos se enfrentaron en Nippur. Fue entonces cuando la ciudad santa fue saqueada, y cuando su santuario, el Ekur, fue profanado. Ninurta acusaba a los seguidores de Marduk de esta mala acción; pero no era así: ¡Fue Erra, su aliado, el que lo hizo!

La repentina aparición de Nergal/Erra en la crónica babilónica seguirá siendo un enigma; pero de lo que no hay duda es lo que se cita de este dios en los Textos de Codorlaomor, donde se le acusa de la profanación del Ekur:

Erra, el inmisericorde,
entró en el recinto sagrado.
Se estableció en el sagrado recinto,
contempló el Ekur.
Abrió la boca, y dijo a sus jóvenes hombres:
«¡Llevaos el botín del Ekur,
llevaos las cosas valiosas,
destruid sus cimientos,
echad abajo el recinto del santuario!»

Cuando Enlil, noblemente entronizado, supo que su templo había sido destruido, que su santuario había sido profanado, que, en el santo de los santos, el velo había sido rasgado, se apresuró a volver a Nippur.

Los versículos que siguen en el texto babilónico muestran un paralelismo directo con el relato bíblico de la destrucción de Sodoma y Gomorra:

Pero cuando el hijo de Marduk
en el país de la costa estaba,
El-de-el-Viento-Maligno [Erra]
con calor la tierra de la llanura hizo arder.

Ciertamente, estos versículos deben haber tenido una fuente común con la descripción bíblica de la lluvia de azufre y fuego que arrasó aquellas ciudades y toda la llanura.

Las referencias bíblicas (por ejemplo, Deuteronomio 29:22-27), hablan que la maldad de las ciudades de la Llanura del Jordán consistía en que habían abandonado la alianza del Señor... e iban y servían a otros dioses. Como sabemos ahora por el texto babilónico, las protestas(acusaciones) contra ellas se basaban en que se habían pasado al bando de Marduk y de Nabu en aquel último choque entre los dioses enfrentados. Pero, mientras que el texto bíblico lo deja ahí, el texto babilónico añade otro importante detalle: el ataque sobre las ciudades cananeas no sólo pretendía destruir los centros de apoyo a Marduk, sino que también pretendía destruir al propio Nabu, que había ido allí en busca de asilo. Sin embargo, este segundo objetivo no se alcanzó, pues Nabu se las ingenió para escapar a tiempo a una isla del Mediterráneo, donde la gente le aceptó, aunque no era su dios:

Él [Nabu] entró en el gran mar,
se sentó en un trono que no era suyo
[porque] el Ezida, su legítima morada, había sido arrasada.

El cataclismo que asoló el Oriente Próximo de los tiempos de Abraham está mucho más detallado en La Epopeya de Erra. Texto asirio, recompuesto en un principio a partir de los fragmentos encontrados en la biblioteca de Assurbanipal en Nínive.

La Epopeya de Erra no sólo explica la naturaleza y las causas del conflicto que llevó a la liberación del Arma Definitiva contra unas ciudades habitadas y al intento de aniquilar a un dios (Nabu) del que se creía que se ocultaba allí. También deja claro que las extremas medidas no se tomaron a la ligera.

Los grandes dioses, en aquellos tiempos de aguda crisis, estaban reunidos en  continua Asamblea de Guerra, en comunicación constante con Anu: Anu a la Tierra las palabras hablaba, la Tierra a Anu las palabras pronunciaba.

La Epopeya de Erra aporta información de que, antes de que se utilizaran tan terribles armas, tuvo lugar un enfrentamiento más entre Nergal/Erra y Marduk, en el cual Nergal utilizó diversas amenazas para persuadir a su hermano de que dejara Babilonia y cediera en sus pretensiones de Supremacía.

No consiguió persuadirle; y, de regreso a la Asamblea de los Dioses, Nergal recomendó el uso de la fuerza para expulsar a Marduk. Por los textos sabemos que las discusiones fueron acaloradas y ásperas; durante un día y una noche, sin cesar prosiguieron. Una discusión especialmente violenta se desató entre Enki y su hijo Nergal, en la cual Enki se puso de parte de su hijo primogénito: Ahora que el Príncipe Marduk se ha elevado, ahora que el pueblo por segunda vez ha elevado su imagen, ¿por qué Erra sigue oponiéndose?, preguntó Enki. Al final, tras perder la paciencia, Enki le gritó a Nergal que se apartara de su presencia.

Enojado, Nergal volvió a sus dominios. Consultando consigo mismo, se decidió a soltar las terroríficas armas: Las tierras destruiré, las convertiré en un montón de polvo; arrasaré las ciudades, las convertiré en desolación; aplanaré las montañas, haré desaparecer a los animales; agitaré los mares, lo que se mueve en ellos diezmaré; haré que se desvanezca la gente, sus almas se convertirán en vapor; nadie será perdonado...

El texto conocido como CT-XVI-44/46 narra como fue alertado Marduk por Gibil, cuyos dominios en África eran adyacentes a los de Nergal. Este refiere  los planes que tramaban. Era de noche, y los grandes dioses se habían retirado para descansar. Fue entonces cuando Gibil estas palabras dijo a Marduk respecto a las siete terroríficas armas que por Anu fueron creadas;... La maldad de estas siete contra ti se están poniendo, le dijo a Marduk.

Alarmado, Marduk le preguntó a Gibil dónde se guardaban las terribles armas. Oh, Gibil, le dijo, esas siete, ¿dónde nacieron, dónde se crearon? Al cual Gibil reveló que estaban ocultas bajo el suelo:

Esas siete, en la montaña moran,
en una cavidad dentro de la tierra habitan.
Desde este lugar, con resplandor saldrán,
de la Tierra al Cielo, vestirán de terror.

Pero, ¿Dónde exactamente estaba este lugar? Marduk preguntó una y otra vez; y todo lo que Gibil le pudo decir fue que hasta a los dioses sabios les es desconocido.

Marduk acudió a su padre, Enki, con la temible noticia. En la casa de su padre Enki entró. Enki yacía sobre el diván, en la cámara a la cual se retiraba por la noche. Padre mío, le dijo Marduk, Gibil me ha dicho esto: la llegada de las siete [armas] ha descubierto. Tras contarle a su sapientísimo padre las malas noticias, le urgió: ¡Hay que buscar su lugar, date prisa!

Los dioses no tardaron en volverse a reunir, pues ni siquiera Enki conocía el emplazamiento exacto en el que se ocultaban las Armas Definitivas. Pero, para su sorpresa, no todos los demás dioses quedaron tan impactados como él. Enki se pronunció con fuerza contra la idea, urgiendo a que se tomaran medidas para detener a Nergal, pues la utilización de las armas, señaló, «desolaría las tierras, a la gente haría perecer». Nannar y Utu vacilaron ante las palabras de Enki; pero Enlil y Ninurta estaban por la acción decidida. Y así, con la Asamblea de los Dioses sumida en el desconcierto, se le dejó la decisión a Anu.

Cuando por fin Ninurta llegó al Mundo Inferior con el mensaje de lo decidido por Anu, se encontró con que Nergal ya había ordenado cebar «las siete terroríficas armas» con sus «venenos» -sus cabezas nucleares. Aunque en la Epopeya de Erra se siguen refiriendo a Ninurta por el epíteto lshum («El Abrasador»), también se cuenta con gran detalle que Ninurta le aclaró a Nergal/Erra que las armas sólo se podían utilizar contra objetivos específicamente aprobados; que, antes de que se utilizaran, había que avisar a los dioses anunnaki que hubiera en los lugares seleccionados y a los dioses igigi que tripulaban la plataforma espacial y la lanzadera; y que, por último, pero no menos importante, la humanidad tenía que ser perdonada, pues «Anu, señor de los dioses, se compadece del país».

Al principio, Nergal se resistió a la idea de advertir previamente a nadie, y el antiguo texto se extiende en relatar las duras palabras que se cruzaron ambos dioses. Al final, Nergal accedió a advertir con antelación a los anunnaki y a los igigi que tripulaban las instalaciones espaciales, pero no a Marduk ni a su hijo Nabu, ni a los seguidores humanos de Marduk. Entonces, Ninurta, intentando disuadir a Nergal de una aniquilación indiscriminada, utilizó una argumentación idéntica a la que, en la Biblia, se le atribuye a Abraham, cuando intentó que se perdonara a Sodoma:

Valeroso Erra,
¿Destruirías a los justos con los injustos?
¿Destruirías a los que han pecado contra ti
junto con aquéllos que no han pecado contra ti?

A través de la adulación, las amenazas y la lógica, los dos dioses argumentaron a favor y en contra sobre la extensión de la destrucción. Más que Ninurta, era Nergal el que se consumía en un odio personal: «¡Aniquilaré al hijo, y dejaré que el padre lo entierre; después, mataré al padre, y no dejaré que nadie lo entierre!», gritó. Con mucha diplomacia, indicando la injusticia de una destrucción indiscriminada -y los méritos estratégicos de una selección de objetivos-, Ninurta consiguió por fin convencer a Nergal. «Escuchó las palabras pronunciadas por lshum [Ninurta]; sus palabras le atraían como aceite fino». Accediendo a dejar sólo los mares, a dejar fuera del ataque a Mesopotamia, modificó al fin sus planes: la destrucción sería selectiva; el objetivo táctico consistiría en destruir las ciudades donde pudiera ocultarse Nabu; el objetivo estratégico sería denegarle a Marduk su mayor trofeo -el Espaciopuerto, «el lugar desde donde los Grandes ascienden»:

Enviaré un emisario de ciudad en ciudad;
el hijo, semilla de su padre, no escapará;
su madre dejará de reír...
no habrá acceso al lugar de los dioses:
el lugar desde donde los Grandes ascienden
arrasaré.

Cuando Nergal acabó de exponer sus planes de destrucción del Espaciopuerto, Ninurta se había quedado sin palabras. Pero, como otros textos afirman, Enlil aprobó el plan cuando se le expuso para que tomara una decisión; y, al parecer, también lo hizo Anu. Sin perder más tiempo, Nergal instó a Ninurta a ponerse en marcha:

Después, el héroe Erra se adelantó a lshum,
recordando sus palabras;
lshum también salió,
de acuerdo con la palabra dada,
con el corazón en un puño.

Su primer objetivo era el Espaciopuerto, su complejo de mando oculto en el «Monte Más Supremo» y las pistas de aterrizaje que se extendían en la gran llanura adyacente:

lshum se dirigió al Monte Más Supremo;
las Siete Terroríficas, [armas] sin par,
le siguieron por detrás.
El héroe llegó al Monte Más Supremo;
levantó la manoel
monte fue aplastado;
la llanura junto al Monte Más Supremo
arrasó después;
en sus bosques, no quedó en pie ni el tallo de un árbol.

 
Las Siete Terroríficas, [armas] sin par.

Y así, con un ataque nuclear, fue arrasado el Espaciopuerto, aplastado el monte en el cual se ocultaban sus controles y asolada la llanura en donde estaban las pistas... Fue una hazaña de destrucción, según atestiguan las crónicas, la que llevó a cabo Ninurta (lshum).

Entonces, llegó el turno de Nergal (Erra), para dar salida a sus ansias de venganza. Guiándose desde la península del Sinaí hasta las ciudades cananeas por la Calzada del Rey, Erra las arrasó. Las expresiones utilizadas en la Epopeya de Erra son casi idénticas a las utilizadas en el relato bíblico de Sodoma y Gomorra:

Entonces, imitando a lshum, Erra siguió la Calzada del Rey.
Acabó con las ciudades,
en desolación las convirtió.
A las montañas llevó el hambre,
hizo perecer a los animales.

Los versículos que siguen pueden estar describiendo la formación de la nueva extensión del Mar Muerto, por la ruptura de la costa meridional, y la eliminación de toda la vida marina que había en él:

Él cavó a través del mar,
lo dividió en su totalidad.
Todo lo que vive en él,
hasta los cocodrilos
lo marchitó.
Como con fuego abrasó a los animales,
sus cereales convirtió en polvo.
(Zecharia Sitchin, La Guerra de los Dioses y Los Hombres, Pág. 146-147).

La Epopeya de Erra narra los tres aspectos del acontecimiento nuclear: la destrucción del Espacio puerto del Sinaí; la aniquilación(arrasamiento en la Biblia) de las ciudades de la llanura del Jordán; y la brecha del Mar Muerto que trajo como consecuencia su extensión por el sur.

El conocido K.5001, publicado en Oxford Editions of Cuneiform Texts, vol. VI, resulta valioso, debido a que está en original sumerio y, además, es un texto bilingüe en el cual el sumerio va acompañado por una traducción, línea por línea, en acadio. Indudablemente, es uno de los textos más antiguos sobre este tema; y, por sus términos, da la impresión que sea éste u otro original sumerio similar el que sirvió como fuente para el relato bíblico. Dirigido a un dios cuya identidad no queda claro. El fragmento, dice:

Señor, portador del Abrasador
que quema al adversario;
que aniquiló al país desobediente;
que marchitó la vida de los seguidores de la Palabra Malvada;
que hizo llover piedras y fuego sobre los adversarios.

El Texto de Codorlaomor, que identifica a los dos dioses por sus epítetos como Ninurta y Nergal,  cuenta así:

Enlil, entronizado en la nobleza,
se consumía de furia.
Los devastadores sugirieron el mal de nuevo;
el que abrasa con fuego [Ishum/Ninurta]
y el del viento maligno [Erra/Nergal]
llevaron a cabo juntos su mal.
Los dos hicieron huir a los dioses,
les hicieron huir del abrasador.

El objetivo, de donde hicieron huir a los dioses guardianes, era el Lugar de Lanzamiento:

Lo que se elevó hacia Anu
para lanzar hicieron que se marchitara;
hicieron desvanecerse su superficie,
su lugar desolaron.

Y así, el Espacio puerto, el trofeo por el cual se habían llevado a cabo la Guerras de los Dioses, quedó arrasado; el Monte en el que estaban alojadas las instalaciones de control fue aplastado; las plataformas de lanzamiento se desvanecieron de la faz de la Tierra; y la llanura cuyo duro suelo habían utilizado las lanzaderas como pista, fue arrasada, no quedando ni un solo árbol en pie. Ya no se volvería a ver aquel gran lugar nunca más... Pero la cicatriz que se hiciera sobre la faz de la Tierra aquel terrible día ¡aun se puede ver en nuestros días!

 
Pero la cicatriz sobre la faz de la Tierra ¡aun se puede ver en nuestros días!

Esta inmensa cicatriz, sólo se pueden ver desde los cielos. Se reveló hace pocos años, cuando los satélites comenzaron a fotografiar la Tierra. Es una cicatriz que los científicos aún no han encontrado una explicación.

Desde esta gran llanura de la península del Sinaí, cuyo duro suelo sirvió de escenario para algunas batallas de  tanques en la historia reciente, se pueden ver en la distancia las montañas que la rodean y le dan su forma ovalada. Las montañas de caliza se ciernen blanquecinas sobre el horizonte, pero allá donde la gran llanura central se une con la inmensa cicatriz del Sinaí, el tono de la llanura -negro- crea un fuerte contraste con la blancura de los alrededores.

El negro no es un tono natural en la península del Sinaí, donde la blancura de la caliza y el tono rojizo de la arenisca se combinan para fascinar la mirada con tonos que van del amarillo brillante al gris claro y el marrón oscuro, pero no el negro, que llega a la naturaleza a través del basalto.

Sin embargo, aquí, en la llanura central, al nor-noreste de la enigmática y gigantesca cicatriz, el color del suelo es negro, a causa de millones y millones de pedazos de roca ennegrecida, esparcidas como por una mano gigante por toda la región.

No se ha dado ninguna explicación para tan colosal cicatriz sobre la superficie de la península del Sinaí, desde que fuera observada desde los cielos y fotografiada por los satélites de la NASA. No se ha dado ninguna explicación para los pedazos de roca ennegrecida que se esparcen por esta zona en la llanura central. Ninguna explicación, a menos que uno lea los versículos de los textos antiguos y acepten la conclusión de Zecharia que, en tiempos de Abraham, Nergal y Ninurta barrieron el Espacio puerto que había allí con sus armas nucleares: Lo que se elevó hacia Anu para lanzar, hicieron que se marchitara; hicieron desvanecerse su superficie, su lugar desolaron.

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Fecha Publicación: 2013-03-24T07:00:00.000-07:00

EL USO DE ARMAS NUCLEARES.

La utilización de armas de destrucción masiva en Oriente Próximo es una de las causas del miedo a que se haga realidad las profecías del Armagedón. Pero lo triste del hecho es que la escalada del conflicto (entre dioses, no entre hombres) llevó a la utilización de armas nucleares, precisamente allí, hace cuatro mil años. Si alguna vez tubo un acto del todo lamentable, y con consecuencias más inesperadas, ese acto se produjo allí.

Es un hecho, y no una ficción, que la primera vez que se utilizaron en la tierra armas nucleares no fue en 1945 d.C., sino en 2024 a.C. El fatídico acontecimiento se describe en diversos textos de la antigüedad, a partir de los cuales se puede reconstruir y poner en contexto el que y el como, el porque y el quién. Entre esas fuentes antiguas se encuentra la Biblia hebrea, pues el primer patriarca hebreo, Abraham, fue testigo presencial del terrorífico desastre. (Zecharia Sitchin, El Final de los Tiempos, Pág. 90)

El Día del Juicio Final llegó en el año vigésimo cuarto, cuando Abraham, estaba acampado cerca de Hebrón y tenía 99 años de edad.

La historia comienza conforme al Génesis 18, cuando Abram estaba sentado a la entrada de la tienda, al calor del día. Y levantó lo ojos y vio, tres hombres estaban parados ante él; y, en cuanto los vio, corrió desde la entrada de la tienda hacia ellos, y se postró en tierra.

Es la típica escena de un hombre potentado de Oriente, descansando pero que aunque eran hombres los tres, reconoció su verdadera identidad y se postró ante ellos, llamándoles mis señores y pidió que no paséis de largo cerca de vuestro servidor sin darle la ocasión de prepararles una suntuosa comida.
 
No paséis de largo cerca de vuestro servidor sin darle la ocasión de prepararles una suntuosa comida

Anochecía cuando los visitantes terminaron de comer y descansar, y su jefe, preguntando por Sara, le dijo a Abraham: Volveré a ti por estas fechas el próximo año; para entonces, Sara, tu mujer, tendrá un hijo.

La promesa de un Heredero Legítimo para Abram y Sara en su ancianidad no era la única razón para que hiciera lo que hacia y en el lugar donde se encontraba Abram. Había otra razón más:

Los visitantes se levantaron de allí para ir a inspeccionar Sodoma, uno de ellos identificado como el Señor (Dios) dijo:

¿Acaso voy a ocultarle a Abraham lo que estoy haciendo? (Génesis 18:17)

El Señor, tras recordar los servicios prestados por Abram y el futuro prometido, le desveló el verdadero objetivo del viaje: verificar las acusaciones contra Sodoma y Gomorra. Las protestas por Sodoma y Gomorra son grandes, y son graves las acusaciones contra ellas, y el Señor dijo que había decidido bajar y comprobar; si todo es como las protestas que me han llegado, las destruiré por completo; y si no, he de saberlo.

La destrucción de Sodoma y Gomorra se ha convertido en uno de los episodios bíblicos que más citados cuando de castigo, por la ira divina se trata. Nunca dudaron de que el Señor Dios vertiera literalmente fuego y azufre desde los cielos para borrar de la faz de la Tierra a estas ciudades pecadoras. Los expertos, han estado buscando explicaciones del relato bíblico: un terremoto, una erupción volcánica u otros fenómenos naturales que se pudieran interpretar como un acto de Dios, de castigo al pecado.

Pero, lo que narra la biblia no es, una calamidad natural. Es un acontecimiento premeditado: el Señor le desvela a Abraham con antelación lo que está a punto de suceder y el por qué (Génesis 18:23). Es un acontecimiento evitable, no una calamidad provocada por fuerzas naturales irreversibles: la calamidad tendrá lugar sólo si las protestas contra Sodoma y Gomorra se confirman. Y, tercero, también era un acontecimiento posponible, un acontecimiento cuya ocurrencia podía darse antes o después, a voluntad.

El clamor contra Sodoma y Gomorra es tan grande, y su pecado tan grave, que debo bajar a ver si sus acciones son realmente como el clamor que ha llegado hasta mí. Si no es así, lo sabré". Dos de esos hombres partieron de allí y se fueron hacia Sodoma, pero el Señor se quedó de pie frente a Abram. Entonces se le acercó y le dijo: "¿Así que vas a exterminar al justo junto con el culpable? Tal vez haya en la ciudad cincuenta justos. ¿Y tú vas a arrasar ese lugar, en vez de perdonarlo por amor a los cincuenta justos que hay en él? ¡Lejos de ti hacer semejante cosa! ¡Matar al justo juntamente con el culpable, haciendo que los dos corran la misma suerte! ¡Lejos de ti! ¿Acaso el Juez de toda la tierra no va a hacer justicia?". El Señor respondió: "Si encuentro cincuenta justos en la ciudad de Sodoma, perdonaré a todo ese lugar en atención a ellos". Entonces dijo: "Yo, que no soy más que polvo y ceniza, tengo el atrevimiento de dirigirme a mi Señor. Quizá falten cinco para que los justos lleguen a cincuenta. Por esos cinco ¿vas a destruir toda la ciudad?". "No la destruiré si encuentro allí cuarenta y cinco", respondió el Señor. Pero volvió a insistir: "Quizá no sean más que cuarenta". Y el Señor respondió: "No lo haré por amor a esos cuarenta". "Por favor, dijo entonces , que mi Señor no lo tome a mal si continúo insistiendo. Quizá sean solamente treinta". Y el Señor respondió: "No lo haré si encuentro allí a esos treinta". insistió: "Una vez más, me tomo el atrevimiento de dirigirme a mi Señor. Tal vez no sean más que veinte". "No la destruiré en atención a esos veinte", declaró el Señor. "Por favor, dijo entonces , que mi Señor no se enoje si hablo por última vez. Quizá sean solamente diez". "En atención a esos diez, respondió, no la destruiré". Apenas terminó de hablar con él, el Señor se fue, y regresó a su casa. (Biblia, Génesis 18).

Al percatarse de que la calamidad era evitable, Abraham empleó todos sus argumentos: Quizás haya cincuenta Justos en la ciudad, le dijo al Señor. ¿Vas a destruir el lugar y no lo vas a perdonar por los cincuenta Justos que hubiere dentro?. Y, rápidamente, añadió: ¡Tú no puedes hacer tal cosa, matar al justo con el malvado! ¡No puedes! ¡El Juez de Toda la Tierra no puede dejar de hacer justicia!

Súplica para evitar la destrucción, premeditada y evitable, hasta que el  Señor dijo: No la destruiré si hubiera diez; y partió.

Al atardecer, los dos compañeros del Señor, que la narración bíblica los llama Mal'akhim, traducido “ángeles”, pero significa “emisarios” (Génesis 19:1), llegaron a Sodoma con la intención de comprobar las acusaciones contra la ciudad y dar cuenta de ello al Señor. Lot, que estaba sentado a las puertas de la ciudad, reconoció al instante, igual que hiciera Abraham antes, la naturaleza divina de los dos visitantes, quizás por su atuendo, por sus armas, o por el modo en que llegaron.

Lot insistió en su hospitalidad al igual que Abram, y los dos emisarios aceptaron la invitación de pasar la noche en su casa; pero no iba a ser una noche tranquila, pues la noticia de la llegada de los extraños agitó a toda la ciudad.

La gente de Sodoma rodeó la casa; jóvenes y viejos, toda la población, llamaron a Lot y le dijeron: ¿Dónde están los hombres que vinieron contigo anoche? Tráelos para que los conozcamos. Y cuando Lot se negó a complacerles, la turba intentó entrar por la fuerza en su casa; pero los dos Mal'akhim hirieron a la gente que estaba en la entrada de la casa cegándolos, tanto a jóvenes como a viejos; y se cansaron intentando encontrar la entrada.

Los dos emisarios ya no precisaban de más indagaciones, al percatarse de que, de toda la gente de la ciudad, sólo Lot era justo. El destino de la ciudad estaba decidido. Y le dijeron a Lot: ¿A quién más tienes aquí? Saca de este lugar a tu yerno, a tus hijos e hijas, y a cualquier otro pariente que tengas en la ciudad, pues la vamos a destruir. Lot se apresuró para llevar la noticia a sus yernos, pero encontró tan solo con la incredulidad y la risa. De modo que, al alba, los emisarios apremiaron a Lot para que escapara sin demora, tomando con él sólo a su mujer y a sus dos hijas solteras.

Pero Lot remoloneaba; de manera que los hombres lo tomaron de la mano lo mismo que a su mujer y a sus dos hijas pues la misericordia de Yahveh estaba sobre él y les sacaron fuera, y les pusieron fuera de la ciudad. (Génesis 19: 16)

Los emisarios insistieron a Lot para que huyera a las montañas: ¡Escapa, por vida tuya! No mires atrás, ni te pares en ningún sitio en la llanura, fueron las instrucciones; escapa a las montañas, o perecerás. Pero Lot, temiendo no llegar a tiempo a las montañas y ser alcanzado por el Mal y morir, les hizo una pregunta: ¿Se podría retrasar la destrucción de Sodoma hasta haber llegado a la ciudad de Soar, que era la ciudad más alejada de Sodoma? Y, tras aceptar, uno de los emisarios le urgió que se apresuraran en llegar allá: Escápate allá, porque no puedo hacer nada hasta que no llegues a esa ciudad.

Esto nuevamente demuestra que la calamidad era predecible, evitable y que se podía posponer. Ninguna catástrofe natural  tiene estas características.

El sol se elevaba sobre la Tierra cuando Lot llegó a Soar;
y el Señor hizo llover sobre Sodoma y Gomorra, desde los cielos,
azufre y fuego de parte de Yahveh.
Y Él destruyó aquellas ciudades y toda la llanura,
y a todos los habitantes de las ciudades
y toda vegetación que crece del suelo. (Genesis 19: 23-25)

 
El Señor hizo llover sobre Sodoma y Gomorra, desde los cielos, azufre y fuego

Las ciudades, la gente, la vegetación, todo resultó arrasadopor el arma de los dioses. El calor y el fuego lo chamusco todo a su paso; la radiación afectó a las personas incluso en la distancia: la esposa de Lot, ignorando las advertencias de no detenerse y mirar atrás en su huida de Sodoma, se convirtió en un pilar de sal (pilar de vapor). El Mal que Lot temía había caído sobre ella.

Aquí es necesario hacer una precisión: La traducción tradicional literal del término hebreo Netsiv melah ha sido pilar de sal. Sin embargo, en la lengua madre de Abraham y Lot que era el sumerio,  el acontecimiento se registró no en lengua semita, sino en sumerio, y por tanto la posibilidad de una explicación completamente diferente acerca de lo que le ocurrió a la mujer de Lot es posible,  ella se convirtió en un pilar de vapor.

Zecharia dice que: En un estudio presentado ante la American Oriental Society en 1918, y en el subsiguiente artículo de Beitráge zur Assyriologie. Paul Haupt demostró concluyentemente que el término sumerio NIMUR significaba tanto sal como vapor, debido al hecho de que las primitivas salinas de Sumer eran ciénagas cercanas al Golfo Pérsico.

El narrador hebreo bíblico malinterpretó probablemente el término sumerio debido a que el Mar Muerto recibe el nombre en hebreo de El Mar de Sal, y escribió «pilar de sal» cuando, de hecho, la mujer de Lot se convirtió en un «pilar de vapor». En relación con esto, conviene hacer notar que, en los textos ugaríticos, como por ejemplo en el relato cananeo de Aqhat (con sus muchas similitudes con el relato de Abraham), se describe la muerte de un ser humano a manos de un dios como el «escape de su alma como vapor, como humo por las ventanas de la nariz» (Zecharia Sitchin, La Guerra de los Dioses y Los Hombres, Pág. 138).

 
La mujer de Lot se convirtió en un pilar de vapor.

En la Epopeya de Erra, se registra en sumerio una destrucción nuclear, y en ella se describe la muerte de las personas por obra de dios así:

Haré desvanecerse a las personas,
sus almas se convertirán en vapor.

La mujer de Lot fue de las que se convirtieron en vapor. Y luego tal como se dijo, Lot fue a vivir a la montaña... y moró en una cueva, él y sus dos hijas con él.

Después de presenciar la destrucción de toda forma de vida en la llanura del Jordán, y la invisible mano de la muerte vaporizó cuerpos, ¿Qué pensaban Lot y sus hijas? Según la Biblia, pensaron que ellos tres, eran los únicos supervivientes de la especie humana; y que la única forma de preservar a la humanidad, era el incesto. Las hijas de Lot concibieron hijos de su propio padre.

Y la mayor le dijo a la menor: Nuestro padre es viejo, y no hay ningún hombre en la Tierra que se una a nosotras a la manera de todos en la Tierra; ven, hagamos que nuestro padre beba vino, y luego yaceremos con él, para que así podamos preservar la simiente de la vida de nuestro padre. Y, de este modo, ambas se quedaron embarazadas y tuvieron hijos (Génesis 19: 31-36)

 
Las hijas de Lot concibieron hijos de su propio padre.

La noche previa al holocausto, Abraham no podía dormir, se preguntaba, si encontrarían suficientes Justos en Sodoma, como para que la ciudad fuera perdonada, así como el destino de Lot y de su familia.


Y Abraham se levanto temprano y fue al lugar en donde había estado en presencia de Yahveh, y miró en dirección a Sodoma y Gomorra, y la región de la llanura; y vio el humo elevarse de la tierra, como de una fogata (Génesis 19: 27-28).

Abram presencio un Hiroshima o un Naga-saki, la destrucción de una llanura fértil y poblada por medio de bombas atómicas. Era el año 2024 a. C. Abram tenía 99 años.

El punto de encuentro entre los textos mesopotámicos y el relato bíblico del Génesis sobre la destrucción de Sodoma y Gomorra es, una de las confirmaciones más significativas de la veracidad de la Biblia en general y del papel de Abram en particular cumplió. Sin embargo es un pasaje que los teólogos prefieren no ahondar, debido al relato acontecido el día anterior, el día en que tres seres divinos (ángeles que parecían hombres) fueron a visitar a Abram, que encaja muy bien con la hipótesis de los astronautas de la antigüedad. Aquello que cuestiona la Biblia y que tratan los textos mesopotámicos como simples mitos, que intenta explicar la destrucción de Sodoma y Gomorra como un evento premeditado y cancelable como es narrado en dos ocasiones: Cuando lo pide Abram y cuando lo pide Lot.

Entonces, ¿Dónde se ubican las ruinas de Sodoma y Gomorra en la actualidad? Los antiguos geógrafos griegos y romanos decían que el fértil valle de las cinco ciudades se inundó posterior a la catástrofe. Los expertos modernos creen que la devastación del que habla la Biblia, provocó una brecha en la costa meridional del Mar Muerto, con lo que las aguas sumergieron las regiones bajas del sur. La porción restante de lo que una vez fue la costa sur se convirtió en un accidente geográfico al que los lugareños llamaron el-Lissan (La Lengua), y el otrora poblado valle de las cinco ciudades se convirtió en la nueva zona sur del Mar Muerto que aún lleva el apodo local de Mar de Lot. Mientras tanto, en el norte, el desplazamiento de las aguas hacia el sur hizo que la línea costera retrocediera.

Son varios los estudios realizados, por ejemplo, en 1920, la misión científica patrocinada por el Instituto Bíblico Pontificio del Vaticano (A. Mallon, Voy age d'Exploration au sud-est de la Mer Morte), con importantes arqueólogos, como W. F. Albright y P. Harland, descubrieron que las poblaciones de las montañas de alrededor de la región se abandonaron repentinamente en el siglo XXI a.C, y no  volvió a poblarse, sino hasta varios siglos más tarde.

Hasta hoy, las aguas de los manantiales de los alrededores del Mar Muerto están contaminadas con radiactividad, suficiente para producir esterilidad y otras afecciones, tanto en animales como en personas que las absorban durante unos cuantos años (I. M. Blake, “Joshua's Curse and Elisha's Miracle” en The Palestine Exploration Quarterly).

Sin embargo, algunas evidencias arqueológicas indican que el sitio podría estar en la orilla oriental del Mar Muerto, en dos sitios de Jordania, Bab edh-Dhra (Sodoma) y Numeira(Gomorra), ambos consideradas candidatas viables. En Bab edh-Dhra, hay varios monumentos cristianos.

Para el arqueólogo Steven Collins, en cambio, Sodoma y Gomorra se encontrarían en los enclaves de Tall Kafrein y Tall el-Hammam, al Noreste del Mar Muerto (Numerosos artículos del Dr. Collins sobre la excavación de Tall el-Hammam del año 2009 han sido escritos en el Boletín de Investigación Bíblica.
  
La nube de la muerte, que se elevó, aterrorizó a Lot y a sus hijas, asi como a Abram, que no se sintió seguro en las montañas de Hebrón, que se halla a unos ochenta kilómetros de distancia de Sodoma. La Biblia dice que levantó su campamento y se trasladó bastante más al oeste, para residir en Guerar.

Abram nunca más se aventuro a entrar en el Sinaí. Incluso, cuando su hijo Isaac, quiso ir a Egipto debido a una hambruna en Canaán, Yahveh se le apareció y le dijo: No bajes a Egipto; vive en la tierra que te mostraré.

¿Por qué? Zecharia, afirma que al mismo tiempo, fue arrasado con armas nucleares el Espacio puerto de la península del Sinaí, dejando una radiación mortal que persistió durante muchos años. El principal objetivo nuclear estaba en la península del Sinaí; y la víctima real, a la postre, sería el mismo Sumer.

Aunque el fin de Ur no tardó en llegar, su destino comenzó a vislumbrarse a partir de la Guerra de los Reyes. El Año del Juicio Final -2024 a.C- fue el sexto año del reinado de Ibbi-Sin, el último rey de Ur.

Tras fracasar en su misión y humillado dos veces por Abram -una en Kadesh-Barnea y la otra cerca de Damasco-, los reyes invasores no tardaron en ser apartados de sus tronos. En Ur, Amar-Sin fue sustituido por su hermano Shu-Sin, que ascendió al trono para encontrarse con que la gran alianza estaba hecho añicos, y los aliados de Ur, desmembraban el imperio que se desmoronaba.

En un texto de Shu-Sin catalogado como “Colección B” dice Zecharia, sugiere que, los esfuerzos por restablecer los antiguos lazos con Nippur, Shu-Sin, intenta reconciliarse con los nippuritas (tales como la familia de Téraj) que habían dejado Ur tras la muerte de Ur-Nammu. El texto afirma que, después de hacer que la región donde estaba situada Jarán temblara de pánico ante sus armas, se hizo un gesto de paz: Shu-Sin envió allí a su propia hija como prometida (posiblemente, para el jefe de la región o para su hijo). Posteriormente, ésta volvería a Sumer con un séquito de ciudadanos de la región, estableciendo una ciudad para Enlil y Ninlil en las fronteras de Nippur. Fue la primera vez desde los días en que se decretaban los destinos, que un rey estableciera una ciudad para Enlil y Ninlil, afirmaba Shu-Sin, esperando obviamente las alabanzas. Con la ayuda probable de los repatriados nippuritas, Shu-Sin reinstauró también los altos servicios del templo en Nippur, concediéndose a sí mismo el papel y el título de Sumo Sacerdote.

Todo esto sería en vano. Hubo mayores peligros, y la inquietud por la lealtad de las provincias distantes dio paso a la seria preocupación por el propio territorio de Sumer. El poderoso rey, el Rey de Ur, dicen las inscripciones de Shu-Sin, se encontró con que el pastoreo de la tierra -de la misma Sumer- se había convertido en la principal carga real.

En febrero de 2031 a.C, todo Oriente Próximo se sobrecogió con un eclipse total de Luna, que veló al satélite durante la noche a lo largo de todo su curso, de horizonte a horizonte.

Los sacerdotes del oráculo de Nippur no podían apaciguar la ansiedad de Shu-Sin: Dijeron que era un mensaje escrito, un augurio para el rey que gobierna las cuatro regiones: su muralla será destruida, Ur quedará desolada.

El nuevo soberano en el trono de Ur, Ibbi-Sin, no pudo detener la decadencia y la ruina. Aceleró la construcción de murallas y fortificaciones en Sumer, alrededor de Ur y de Nippur; el resto del país quedó desprotegido.

Ignorando a Nippur, cuyos grandes dioses la habían abandonado, Ibbi-Sin puso su confianza en Nannar e Inanna, proclamándose en su segundo año como Sumo Sacerdote del templo de Inanna en Uruk. Una y otra vez, Ibbi-Sin pidió guía y palabras tranquilizadoras a sus dioses; pero todo lo que escuchaba eran oráculos de destrucción y desolación. En el cuarto año de su reinado, se le dijo que El Hijo en el oeste se elevará... es un augurio para Ibbi-Sin: Ur será juzgada.

En el quinto año, Ibbi-Sin intentó ganar fuerzas convirtiéndose en Sumo Sacerdote de Inanna en su santuario de Ur. Pero tampoco sirvió de ayuda: ese año, el resto de ciudades de Sumer dejó de enviar mensajes de fidelidad. Fue el último año en que las ciudades entregaban los tradicionales animales para los sacrificios del templo de Nannar en Ur. Dejaron de reconocerse la autoridad central de Ur, sus dioses y su gran templo-zigurat.

Al sexto año, los augurios se hicieron más urgentes y concretos. La calamidad profetizada llegará, decía otro augurio, cuando, por segunda vez, el que se llama a sí mismo Supremo, como uno cuyo pecho ha sido ungido, llegue del oeste. Aquel mismo año, como revelan los mensajes de las fronteras, los hostiles de occidente entraron en la llanura de Mesopotamia, sin encontrar resistencia, no tardaron en penetrar en el interior del país, tomando una a una todas las grandes fortalezas.

A lo único que se pudo aferrar Ibbi-Sin fue a los enclaves de Ur y de Nippur; pero antes de que terminara aquel fatídico sexto año, se detuvieron repentinamente en Nippur las inscripciones que honraban al rey de Ur. El enemigo de Ur y de sus dioses, el que se llama a sí mismo Supremo, había llegado al corazón de Sumer.

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