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Un Plan de Acción Tutorial (PAT) es producto de una maduración institucional, y por tanto del desarrollo de un programa que lleve la formación de los estudiantes a los estados de maduración correspondientes.
Es así que se plantea una forma práctica de iniciar este proceso de elaboración del PAT a partir del planteamiento de valores y hábitos en cada nivel de estudio. Usualmente, siguiendo el criterio formativo de cada institución los niveles de estudios, con sus respectivos subniveles, podrían sugerirse de la siguiente estructura:
· Nivel I: 3 años a 6 años
- Subnivel A: 3 años y 4 años
- Subnivel B: 5 años y 6 años
· Nivel II: 7 años a 12 años
- Subnivel C: 7 años a 9 años
- Subnivel D: 10 años a 12 años
· Nivel III: 13 años a 16 años
- Subnivel E: 13 años y 14 años
- Subnivel F: 15 años y 16 años
Toda institución tiene un conjunto de valores que responden a la formación del perfil del estudiante. Para cada uno de los niveles y subniveles dichos valores se expresarán a partir del desarrollo de hábitos, y éstos a su vez a partir de actividades con acciones concretas. Dado que el ser humano que queremos formar es un ser íntegro es imposible (por no decir inhumano) dividir los valores en cada nivel porque todos ellos se viven a la vez en distintos momentos. Sin embargo, este problema de que sea indivisible se soluciona con el trabajo de hábitos en cada uno de los períodos en los que se divida el año académico.
En el cuadro de abajo es un ejemplo de cómo podemos desarrollar un conjunto de hábitos que sostengan la propuesta de valores del perfil del estudiante. Ahora, los tutores son quienes desarrollan cada uno de los hábitos durante un período escolar (en este caso bimestres) a partir de actividades adecuadas al mismo.
VALORES | /Respeto / Honestidad/Responsabilidad/Tolerancia/Integridad/ |
|
| NIVEL I | NIVEL II | NIVEL III |
A | B | C | D | E | F |
HÁBITOS | Atender | Organizar | Organizar | Proactivo | Proactivo | Visionar | BIM I |
Ordenar | Veraz | Entender | Lealtad | Sinergizar | Equilibrar | BIM II |
Organizar | Entender | Aceptar | Priorizar | Lealtad | Sinergizar | BIM III |
Producir | Producir | Priorizar | Sinergizar | Visionar | Superar | BIM IV |
Los grupos de tutores de cada institución deben trabajar su propio cuadro de valores y hábitos a desarrollar. En instituciones más grandes podrían separarse los valores por niveles de enseñanza pero nunca deben separarse entre subniveles. Esta circunstancia obedece –como mencione anteriormente-a la integridad y unidad humana.
La formación del equipo de tutoría empieza por reconocer su núcleo fundamental que tiene dos elementos inseparables: tutor-estudiantes. Si hacemos un intento de homologación podemos plantear que esta relación debería ser tan fuerte como en la ideología oriental lo es la relación entre el Ying y el Yang.
Los grupos de estudiantes tienen una serie de características que debemos tomar en cuenta para elegir al tutor idóneo para cada grupo. Éste no sólo debe tener unas habilidades y condiciones que permitan establecer que es la persona adecuada para la labor tutorial, sino también se debe tener en cuenta otras características o elementos del “deber ser” del tutor.

- Disposición: La persona elegida como tutor no sólo debe poseer una serie de cualidades para serlo sino que debe tener una doble disposición: querer ser y tener tiempo. Para ser tutor el docente debe aceptar libremente el cargo y se debe considerar su contexto laboral (por ejemplo, horas de dictado de clases, responsabilidades o cargos, jornada de por horas, etc.). Las instituciones, a partir de sus instancias correspondientes, tienen la responsabilidad de sugerir al docente, sin embargo debe considerar la respuesta del mismo respecto a tan importante cargo. Las imposiciones nunca funcionan y más aún para este cargo, el cual tiene una naturaleza basada en la autoridad, organización y persuasión, entonces no puede tener como punto de partida una actitud y acción impositivas. Obviamente la persuasión no funcionará si el mensaje previo al docente nunca ha sido de refuerzo sincero y constante de sus habilidades y actitudes positivas, ¿cómo esperan entonces que el docente piense que es adecuado para el cargo?. Por lo tanto, sólo considerando los elementos mencionados tendremos un tutor elegido a partir del convencimiento mutuo de la idoneidad para el cargo, además del evidente apoyo institucional para las decisiones que tomará el tutor.

- Participativo: Una característica natural del tutor es la participación, comunicar no sólo aquello que le inquieta sino sugerir nuevas metas o actividades. Algunos docentes, queriendo tomar distancia de la posibilidad de ser tutores, intentarán no participar sin embargo, hay que recordar que un elemento esencial de la docencia es el “querer hacer”. La participación es la acción concreta de un hábito necesario que debemos contagiar a los estudiantes: la proactividad. Se trata de una persona que tiene iniciativa por motivación propia, está convencido que cada situación específica necesita ideas que aporten soluciones, acciones o actividades según corresponda. Es así que el tutor necesariamente tiene que ser proactivo, debe ser la primera persona que los estudiantes deben tener como promotor de este hábito. Sólo así los estudiantes seguirán la actitud de tomar la iniciativa. Esto trae mejoras visibles porque los estudiantes enfrentarán sin temor los diversos contextos o problemas –sean personales o grupales- buscando hallar una solución o un nuevo camino. El simple hecho de enfrentar una situación (problemática o no) como iniciativa personal le da al tutor una categoría mayor frente a los demás docente que por lo general no tienen tan desarrollado este hábito de la proactividad.

- Asertivo: La comunicación es vital en el trabajo de tutoría pero inservible si no es realizada con pertinencia. Muchas veces hay mucho que decir, sugerencias, comentarios, opiniones, críticas, etc, pero la cuestión es cómo lo hacemos. No se trata de ocultar lo que queremos decir o decir lo que al público le agrada, se trata de comunicar lo que debemos comunicar pero de una manera amable, concisa y directa. No confundamos la amabilidad con permisividad porque se trata de resolver una situación o de sugerir algo positivo, y eso no se logra si dejas pasar las cosas. Es una habilidad difícil de desarrollar porque no todos tienen la misma tendencia empática que los demás. El tutor debe ser empático, es decir debe lograr ser aceptado por el grupo –de no ser así sería imposible ejercer la tutoría- y dispuesto a primero escuchar para luego hablar y comentar. La capacidad de escucha es esencial en el tutor o sería imposible que su comunicación sea asertiva. Recordemos que la mayor llamada de atención de los estudiantes es “no me escuchan”, que es una capacidad distinta a oír, podemos oír voces, ruidos, etc, pero no escuchamos. La capacidad de escucha se trata de poner toda tu atención a lo que intentan transmitir y rescatar de manera objetiva y positiva los elementos que puedan ayudar a tomar una buena decisión.

- Organizado: Esta característica es fundamental en la tutoría sino imagínense un tutor desorganizado, que no sepa cuando son los exámenes, que no sepa quiénes son sus estudiantes, que se olvide de un estudiante cuando éste le dijo que quiere conversar, etc. La organización y seguimiento tienen importancia en cuanto sirvan para el ejercicio fluido y constante de las actividades planteadas a nuestros estudiantes. El tutor es quien debe saber ordenadamente lo que sucede con su grupo de estudiantes y saber ser guía. Esto no significa que un tutor que no tenga toda la información que requiere no sepa qué hacer, el tutor debe tener la capacidad de desarrollar una actividad no planeada que responda a la situación inmediata.

- Testimonial: La conjugación perfecta entre el pensar, decir y hacer permiten hablar de una persona íntegra, auténtica y coherente. De todas las características del tutor ésta sería la más importante. Los estudiantes van a reconocer si nuestro comportamiento es de la misma forma dentro y fuera de la institución, el tutor estará en constante evaluación a los ojos de sus estudiantes, será evaluado si cumple lo que dice y sobre todo diariamente establecerán método que les permitan transgredir las reglas establecidas. El tutor debe ser testimonio de vida, ser tan genuino y auténtico que su persona no sea cuestionable y que sobre todo sea un modelo a seguir. No ser cuestionable es distinto a no ser criticado, todo docente puede ser criticado positivamente por sus estudiantes, de hecho sería muy bueno que así sea por el bien y mejora de la educación impartida. Sin embargo, ser cuestionado es cuando los estudiantes caen en la cuenta que el tutor -o cualquier docente- tiene acciones y actitudes que no van acorde a su investidura formativa y menos a ser modelo de un ser íntegro y auténtico develando a los demás dobles discursos. Los estudiantes buscan modelos a seguir, que muchas veces el mundo actual no les muestra los más adecuados, y junto con los padres de familia el tutor se vuelve en un referente en cuanto a formación se refiere. El motivo de esta referencia, aunque los tutores lo quieran negar, es que los tutores y los padres son los que pasan más tiempo con los estudiantes por lo tanto esto implica que tenemos una misión, formar hombres y mujeres para la sociedad.
Las características presentadas son las que todo buen docente tiene para el ejercicio de su labor. No hay nada que un docente no tenga para ser tutor, pero se trata de una relación entre idoneidad y voluntad. La institución educativa debe reforzar positivamente la formación de futuros tutores pero esto es una inversión de mediano y largo plazo. El tutor al igual que los estudiantes que egresan de la institución son el producto del Proyecto Educativo Institucional.
La decisión más difícil al coordinar las tutorías es crear un equipo dedicado a formar seres humanos que sepan convivir en sociedad. Existen infinidad de teorías, prácticas y demás que ayudan a ello, pero cada escuela tiene la responsabilidad de (1)conformar su equipo ideal y desarrollar su (2)propio Plan de Acción Tutorial en base al perfil del estudiante que deseen que egrese de la escuela.
(1)La conformación del equipo es difícil, el sólo anuncio de la membresía gratuita en un equipo tan importante recibe respuestas que van desde caras largas, escepticismo, voces interiores de terror y en algunos casos expresas negativas a cumplir tal función. ¿Es más trabajo? sí, ¿te exigirán más? sí, ¿necesitas mayor comunicación con los padres y madres de familia? sí, ¿necesitas conocer más a tus estudiantes? sí, ¿estarás más preocupado de lo normal por tus estudiantes porque ya no verás los resultados sólo de tu curso sino todos en general? sí...y podría seguir con más.

Entonces surge la pregunta ¿por qué aceptar algo tan complicado?. Un argumento convincente es que en verdad no se pide nada diferente a lo que un buen profesor o profesora ha de realizar normalmente. Siempre hay más trabajo que hacer, es imposible que alguien dedicado a la docencia -en cualquiera de sus niveles o jerarquías- diga que no hay nada que hacer, de ser así simplemente o no tiene idea de lo que implica la educación o no tiene ganas de trabajar en educación con lo cual se le recomienda adelantar su retiro de una empresa tan delicada como la educativa y se dedique a sus nuevas actividades pro relax y descanso. Siempre hay exigencias personales e institucionales (lo ideal es que las primeras superen a las segundas), la comunicación periódica con los padres y madres de los estudiantes (mi sugerencia es que por lo menos sea quincenal) que les permita saber cómo va el rendimiento de su hijo o hija, conocer a los estudiantes más allá del espacio de aula, y la preocupación que tienes por tu curso de todas maneras se tornará en preocupación si la exigencia general es adecuada demostrando ser un verdadero reto de aprendizaje. Se trata de caminar y crecer junto con un grupo de estudiantes en aspectos como personalidad y nuevos aprendizajes. Aún con todo queda una pregunta ¿por qué los profesores y profesoras tienen tanta resistencia a este noble encargo? El problema de este ánimo se origina en dos aspectos importantes: (a)ejecución y (b)consideración.
(a)La ejecución se vuelve un real tormento cuando está dirigida a los trámites burocráticos y no a los formativos. La tutoría no se trata de registros impecables sobre asistencia y puntualidad, tampoco de la persecución de docentes para recoger informes académicos, y mucho menos de ser parlantes repetidores de comunicados o llamados de atención por conductas indebidas, etc. La formación tutorial tiene dos elementos a trabajar en conjunto, valores y hábitos. Los valores permiten una percepción humana de la necesidad de vivir en un mundo mejor y los hábitos son las acciones adecuadas permanentes que están dispuestos a realizar para lograr dicho mundo. La coordinación de las tutorías debe hacer de ellas algo realizable, sencillo y válido, presentando metas claras en virtud a los hábitos y valores que se quieren desarrollar gradualmente. Se debe apoyar a todo tutor o tutora que olvide el trabajo en equipo que implica la tutoría. Entreguemos a los tutores instrumentos concretos: fichas sencillas de registro de estudiantes y familias, los hábitos y valores que deben desarrollar con su grupo (bastará con cuatro hábitos y tres valores bien desarrollados y asumidos, no se trata de hacer todo en un sólo grado), actividades pautadas de cómo desarrollar dichos hábitos y valores, dinámicas para iniciar cada actividad propuesta, técnicas para entrevistarse personalmente con un o una estudiante y resolver problemas que surgen en el aula, pautas y recomendaciones para conversar con padres y madres de familia, cómo completar progresivamente un informe de tutoría, etc.
(b)La consideración a los tutores es fundamental dado que es el equipo que trabajará en pro del perfil del estudiante. En términos comerciales, son el equipo de los principales responsables del producto final que permitirá a la institución ganar más clientes. Sin duda es necesario el trabajo de todo el equipo docente en lo académico y formativo. Los logros académicos se verán a futuro en títulos y grados que irán cambiando a necesidad, pero la calidad del ser humano que se ha formado permanece si se ha realizado un buen trabajo. Esta necesaria concepción permite que la consideración institucional de la tutoría tiene que manifestarse de manera concreta en inversión. La institución tiene el deber de invertir en capacitaciones, diplomados o maestrías en que los tutores mejoren sus técnicas, en incentivos económicos en el salario por la labor tutorial (esa partida puede ser añadida en bonificaciones especiales por ejemplo), e incluso el financiamiento de almuerzos o salidas entre tutores o de tutores con sus estudiantes, etc. Es una inversión con triple beneficio: una institución con buenos tutores; un equipo de tutores que se siente reconocido y será leal; y estudiantes que se encontrarán bien orientados. En este punto es donde las instituciones deben entender que "para exigir primero hay que otorgar".
(2)El Plan de Acción Tutorial tiene que ser propio de la institución y realizado por el equipo tutorial en base a la información del equipo docente. Tomar prestado planes de otras instituciones (más aún cuando no pertenece ni siquiera a nuestra ciudad o país) no funciona porque las realidades y personas son distintas. No existen recetarios tutoriales porque no se trata de una fábrica de buenas personas. Incluso aunque cada equipo de tutores y tutoras desarrolle un plan cada año verá que debe cambiar algo cada cambio de año porque el grupo es diferente y también las necesidades. El plan puede iniciarse por construir el perfil del estudiante y del egresado, o sea el producto a realizar, el diagnóstico de necesidades en cada nivel y grado, los valores y hábitos a desarrollar, las actividades necesarias para ello, la evaluación de los logros y dificultades y las propuestas o sugerencias para nuevas circunstancias o para el siguiente año. En el Plan de Acción Tutorial es discutible que puedan añadirse más elementos pero he descrito lo esencial ya que cada plan debe tener su propia personalidad porque se trata de elaborar algo sencillo, válido y genuino.
Espero que esta visión general de la tutoría en una institución educativa sea un apoyo para iniciar el trabajo tutorial. Lo he escrito no con el ánimo de escribir un método sino para despertar el ánimo necesario para generar una tutoría a partir de un consciente trabajo en equipo. Usualmente en educación todos tienen claro que
algo tienen que transmitir a los estudiantes que tenemos frente a nosotros. Encontramos desde quienes piensan que se trata del trato de reglas, contenidos y vivencias hasta quienes piensan en la vía tradicional "yo escritorio, tú carpeta" hasta quienes se atreven al uso de la tecnología moderna poniéndola al servicio de la educación.
Todos tienen razón en las ideas planteadas -siempre cuando se trate de hacer del estudiante un buen ser humano- a partir del ejercicio del uso de la razón y el juicio crítico con la finalidad de crear una sociedad mejor.
La razón de ser de este blog es brindar herramientas, instrumentos y aplicaciones para saber llegar a las nuevas generaciones quienes -nativos en la era digital- tienen una escala de valores distinta a la nuestra. Los docentes tenemos la misión intrínseca de evolucionar a nuevas experiencias, a nuevos grupos humanos y nuevas tecnologías.
Invito a todos quienes han llegado a este blog a continuar la búsqueda de recursos que apoyen el ejercicio de la docencia de cara al siglo XXI y no de espaldas a él, finalmente nuestros estudiantes están más en este siglo que nosotros mismos.