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Fecha Publicación: 2013-03-20T03:06:00.000-04:00

Conocí a Robert Jara en Huamachuco, la tierra que me vio crecer y en la que, solícita y complaciente, aún habita toda mi niñez. Volví a conocer a Robert Jara una mañana de lluvia, cuando empecé a leer su libro, escuchando el eco de la gotera, advirtiendo el progreso de aquellos hilos de agua que arañan la tierra y alimentan los ríos; una mañana donde los gatos buscaban cobijo, mientras los truenos arremetían bruscamente, y el fiero viento hacía ulular las frazadas del tendedero, cerca de un triste horno de barro, que majestuosamente y con la más alta valentía espera su muerte. Aquella mañana, Robert era un niño y, súbitamente, yo también lo era.

Nostalgia de barro es el mejor homenaje que se le puede hacer al pueblo en el que la niñez saboreó infinitas emociones, entre polvorientas callecitas, escuchando de qué manera los gallos / trizan el silencio, percibiendo un coro de pasitos / laboriosos y apurados.

Nostalgia de barro, no es un libro; es, más bien, un pueblitohecho libro. Éste se constituye de tres libros independientes: Cantata al silencio, Los abuelos de mis abuelos, y Nostalgia de Barro. Desde el inicio, uno se sumerge en un océano de recuerdos y aventuras que evocan el tiempo y el espacio, acompañado por diversos senderos, donde vemos el campo, oteamos el humo que emerge de las casas, apreciamos el vuelo de las aves. Caminamos con el poeta y sentimos su mundo, nos hacemos parte de su vida, somos uno y a la vez somos todo. Somos polvo, somos arena, somos campo, somos cerro, somos día y noche, somos abuelos, padres e hijos. Somos luna y sol, y cuando somos playa y dejamos de silbar, nuevamente, siendo sol y luna, lloramos.

Robert Jara, es consecuente y demuestra, a través de una adecuada y elaborada lírica, la grandeza de su pueblo, su identidad, su origen. El autor rinde homenaje al abuelo ancestral, la nobleza de éste y la fortaleza con la que recoge los embates del destino. También reconoce al abuelo que vino del mar.

Interroga a sus antepasados, al abuelo ancestral y al que se esconde entre la barba. Al primero le dice: Abuelo / cuéntame de tus playas / tus valles / tus cerros / de esos labios / de esos vientres / de esas tetas / en fin / de todas tus yuntas milenarias; al segundo: Por qué abuelo / saliste del mar echando espuma / por qué regaste pólvora / en vez de caricias. Robert Jara insiste y continúa: Por qué me diste el respiro / entre gallos y medias noches, entre orgullos esquirlados / robando besos / extirpando idolatrías / navegando ríos de sangre. El poeta no puede esquivar su pasado, no puede negarlo. El poeta reconoce su origen, el dolor, el sufrimiento.

La historia relata sucesos y trata de explicar, en base a fuentes, cómo sucedieron determinados hechos. El poeta conversa con los personajes de la historia, lo sigue haciendo y no se detiene, avanza y fortalece su identidad, sigue creciendo, se desenvuelve en su patria; es nieto, y continúa creciendo. Pero… / lo siento abuelo barbudo / será de mi abuelo acallado / mi lápiz / y mi voz / sólo hasta que su sangre / ya no sea un topo / ya no sea un pez / y cante / a dúo contigo / codo a codo / oreándose y / meciéndose / en las olas de mi pellejo.

En esta nueva poesía, de contexto costeño y norteño, se reúnen variados elementos. Robert Jara nos acerca a lo sublime, al dolor, a la verdad. La atmósfera se hace dulce cuando el poeta nos acerca a su niñez, nos presenta a su padre, a su madre, sus hermanos. Ama su tierra, ama su vida. Su poesía vivifica al campo, al arado, al gallo negro, a la piedra, a la tribu, al pan, al arroz, a la sopa…

Mamá mientras llora mastica un trozo de pan, un poco de arroz, un poco de sopa. Y siempre, desde siempre, alguna lágrima húndese en su boca.

Sin duda, Nostalgia de barro es un libro que nos introduce en la tierra del poeta. Somos elementos del pueblito y lo valoramos tanto como el poeta lo hace.

La sensación que queda, luego de haber leído el libro, subrayado algunos párrafos, resaltado frases, es volver a leerlo. Sin embargo, puedo dar testimonio y tener la certeza que el pueblito sigue siendo hermoso, y lo seguirá siendo. Conocer el pueblito es ahora otro de mis anhelos. Por ello, al igual que Robert Jara, el mejor homenaje que le podemos hacer a nuestra tierra es quererla y apreciarla. Somos un país muy complejo, somos una patria hermosa. Robert Jara es un ejemplo de compromiso y la difusión de su obra es importante para toda nuestra sociedad. Desde Huamachuco, enviemos un abrazo y muchos éxitos a este gran poeta.


Huamachuco, marzo de 2013

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Francisco Moreno Ruiz (Huamachuco – La Libertad)
Estudió Gestión Cultural e en el  MALI (Museo de Arte de Lima)
Estudia  Ciencias Sociales – Historia en la UNMSM

Fecha Publicación: 2013-01-18T09:20:00.000-04:00

El libro de poesía Nostalgia de Barro del poeta Robert Jara consta de tres partes: Cantata al silencio, Los abuelos de mis abuelos y Nostalgia de barro.

La obra está editada pulcramente por el sello Ornitorrinco que dirige el poeta Ricardo Ayllón, y tiene 78 páginas. La imagen de portada: Músicos de Cajamarca es un óleo sobre tela y pertenece al artista plástico Cleto Carpio Dávila (CARDAC);  las ilustraciones de solapa e interiores son tramas en blanco y negro a partir de fotografías de Robert Jara; el diseño de cubierta pertenece a Juan López Morales.

Cantata al silencio

Robert Jara ha escrito una poesía constante que se remonta a la infancia; el personaje principal es el pueblecito que cobija sus recuerdos y sus olvidos; el cerro Namul se avizora con su propia tradición como un símbolo de la naturaleza, vinculado a las raíces ancestrales.

Es una poesía a veces simbólica, a veces comprometida, donde el poeta se desplaza mágicamente para describir su hábitat, su espacio perdido y encontrado en su espíritu creador; es una poesía que rescata las calles polvorientas, aquella atmósfera rural donde aparecen: los pájaros, la lluvia, los árboles, la brisa del mar, las auroras y los crepúsculos. Es el amor del poeta a su terruño quien lo convoca  a escribir; de ahí que Cantata al silencio sea un canto a la naturaleza, al paisaje agrario, donde la inocencia y la ternura se fusionan en el tiempo. La soledad, el silencio y una inadvertida violencia del pueblecito de Robert Jara nos permiten conocer a los protagonistas que se desarrollan en las formas breves y que dan unidad y coherencia al texto. A veces encontramos versos de estilo vallejiano: “de la cintura soleada y tristona”, “cobrizos zancudos”. Robert Jara une conceptos para lograr expresar con eficacia el contenido poético.

La tristeza de lo rural, se percibe en algunos fragmentos: lugubredad / cada poro / cada hueso chupa y escupe/

El pueblecito yace marginado, solitario, triste, callado, sin embargo es visitado por lechuzas, moscones, gatos, grillos,  luciérnagas; es un pueblecito signado por la rutina que paradójicamente lo hace distinto.

Cuando escribe /Ignoro / a dónde / el sol / se iría a llorar/ filosofa y percibe cotidianamente la realidad circundante y descubre en carne propia una existencia relativa que resulta ser un apuro por vivir en una plañidera tarde, tal como afirma poéticamente.

En el pueblecito la tragedia y el drama no están ausentes, como no están ausentes los algarrobos centenarios, las bandadas de pájaros que  inundan los árboles; el poeta insistentemente evoca a su cerro Namul, y se apropia de su magia y de su esencia perdurable.

En el pueblecito el sol y la luna son testigos de las costumbres, tradiciones y leyendas.

Robert Jara ha logrado una poesía personal y telúrica; ha logrado expresar un mundo rural a partir de una poesía conceptual y lírica; ha logrado captar las sensaciones y la historia de un pueblecito antiguo que vive sus experiencias más recónditas: / Hoy / entre suspiros milenarios / pueblito / teñido de verde / de amarillo / de tierra / diviso un trío encamotado / guiñando mi saludo/ ¡Oh / prístinas siluetas / hijas de huacos peruanos!/

Los abuelos de mis abuelos

En este texto el poeta Robert Jara es consecuente con la fusión de sus orígenes; le canta a los dos mundos que entretejen su identidad,  su mestizaje.

Es una poesía coloquial que ha elevado la palabra a otras dimensiones.

Al abuelo ancestral lo ubica en el espacio y el tiempo exactos del desarrollo existencial. Es el abuelo creador, el abuelo depositario del conocimiento mítico; lo ensalza, le otorga una verdadera importancia histórica. Se dirige a él con marcada precisión. Escribe sobre un pasado glorioso y su geografía, sobre la creatividad de una cultura profunda y original. Nos recuerda los frutos, las obras de los abuelos antiguos, milenarios, nobles, generosos. Evoca con fuerza a Pakatnamú, ciudadela de barro, pre inca, donde existen vestigios incuestionables de su esplendor y grandeza vigentes. Robert Jara anuncia, a lo largo del texto, abundantes elementos esenciales y autóctonos del lugar,  que permiten al lector, a la vez,  ilustrarse  y gozar con esta creación  bella y cohesionada.

El abuelo occidental, el abuelo barbudo venido del mar,  es tan importante como el abuelo ancestral.

Si bien Robert Jara poéticamente reconoce su aprecio por el abuelo barbudo, lo sienta en el banquillo para cuestionarlo, para juzgarlo desde una perspectiva de la ventaja.

Es una poesía contestataria; la increpación al abuelo hispano es notoria, persistente. El drama del hombre peruano trasunta a través de esta poesía válida, donde los dos ancestros laten y viven fusionados, como un ser nuevo. Robert Jara no puede escapar, ni quiere hacerlo, de esta realidad histórica; y más bien canta, sufre y ama los dos caminos raciales y culturales que ha heredado. El peruano viene de dos culturas, de dos genes, Robert Jara bien lo sabe  y bien lo ha plasmado, como un tributo eterno a la  presencia histórica e inigualable de sus abuelos.

En una poesía donde habita el peruano de la modernidad, el peruano de hoy, complicado, triste y feliz; el emprendedor de nuestro tiempo, el republicano que tiene en su haber un pasado imborrable.

Es una poesía que brinda un mensaje esclarecedor, cuyo contenido se fundamenta en la historia, en la construcción de una cultura auténtica y moderna en la cual se visualiza el idioma, la religión, las costumbres y otros elementos propios de una cultura mestiza, de una cultura peruana que ha sido forjada desde adentro con esfuerzo, con victorias y derrotas.

Nostalgia de barro

Este texto es un volver a la atmósfera familiar: el padre, la madre, los hermanos;  el cerro natural de unos habitantes que aman la tierra, que aman a sus animales, compañeros fieles de sus días humanos y constantes.

Robert Jara ha creado una poesía muy personal para volver a la infancia, para premiarse por haber sido un niño dichoso entre las piedras, los ríos, las chacras, los pájaros, entre una naturaleza hermosa y repleta de sorpresas. Las calles, las casas, los amigos vuelven en su palabra poética; desfilan el tiempo ido, la ternura de los  familiares más cercanos; es, en suma,  una nostalgia de barro; es, una amplia metáfora de la vida, de los días acumulados que jamás volverán,  pero que  perdurarán en los sentimientos, en la lejanía; es una poesía telúrica, fiel a las vivencias y experiencias más cotidianas.

Desfilan en Nostalgia de barro: la cordillera, el sol, la luna, el sauce añoso, el candil nocturno, la pampa, la mujer que se ama con el corazón tierno, la infancia tan aferrada a la memoria;  los niños cercanos, los hermanitos que juguetean en la atmósfera rural; la ilusión y la desilusión del campesino, cuidador de su propia tristeza y de sus animales; las tapias, los caminos, los eucaliptos anunciadores de un paisaje impregnado de sonidos, colores y crepúsculos; la casa familiar, con sus amplios corrales de adobe, la casa de quincha y de barro; papá y mamá acariciando la cabecita de sus niños; los asnos, los burros, los gallos…

Robert Jara ha subido el tono su poesía para trasmitirnos una poesía cálida y tan comprometida con su vida, sus emociones, sus nostalgias y su terruño.

Creo que la vida intensa de Robert Jara ha devenido en un rico imaginario de expresiones donde la poesía ha cumplido su rol: enternecernos y conectarnos con un mundo poético personal que, sin duda, perdurará en el tiempo.
  

Trujillo, 03 de octubre de 2012
(Casa Museo “Juan Félix Cortés Espinosa”)

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[1] Juan Félix Cortes Espinosa (Sullana─Piura, 1944)
Escritor, Crítico Literario, Periodista, Promotor Cultural
Fundador del grupo cultural Runakay
Fundador de la casa museo Juan Félix Cortes Espinosa
Director de la revista Lo que importa es el hombre


Fecha Publicación: 2012-12-18T20:20:00.003-04:00

Postal de la nostalgia

El candil de la pena titila en su mirada
Y la calle del hambre va comiendo sus huellas…

Titimico de angustias zigzaguea las auroras,
Desayuna sus lágrimas y ovilla la inocencia
En el bolsillo izquierdo de su pecho.

Aparece su nombre
En el abecedario común de la pobreza
Salpicada de rabia, crispaduras,
Fuerza, paciencia y sorbos de alegría.

Tiene que hacer el milagro del pan cada mañana
Y darles migajitas a sus niños
Con agua azucarada de amor y de sonrisas.

La mesa es un mundillo de palabras,
De bromas inocentes, blasfemias,
Carcajada y rezos.

La cocina humea maternidad
Con cucharas amables.

La paternidad celebra la sazón del abrazo.
Postal de la nostalgia tintineando esperanzas,
Abriéndole el cariño al mediodía.



Patria de tantos caminos

Tierra poblada de sal,
De amarguras y de llanto,
Por ti la voz levanto
Para acabar con el mal.

Eres un gran monumento,
un jardín lleno de luz,
con tristeza en la testuz

y por eso me lamento.
¡Vamos! Ya llegó el momento
de poner punto final.
Que la juventud total
trabaje por sus hermanos
para no decir en vano
Tierra poblada de sal.

Perú, no sigas cayendo,
No queremos verte herido,

Ni de hambre compungido,
Queremos verte ascendiendo.
Revolucionario, ardiendo
Antorchas llenas de encanto.
Perú, derrama tu canto
En la hondura del amor,
Y así borrar el dolor
De amarguras y de llanto.

Patria de tantos caminos
Llena tu pecho de orgullo

Sigue abriendo tu capullo
Con el trabajo divino.
Tu paisaje alabastrino
Ya no se manche de espanto.
Desaparezca el quebranto
Para beber de tu luz
Y cargando con la Cruz
Por ti la voz levanto.

Ya no llores, patria mía
Destierra el hambre del pobre,
Seca lágrimas salobres
Con optimismo y hombría.
Luchemos con valentía
Por todo lo que es vital
Y al ladrón y al criminal
Disfrazado de cordero,
Bótalos al basurero
Para acabar con el mal.

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Antonio Escobar Mendívez (Boca del Río - Jequetepeque, 1945)

Reside en Guadalupe (Semán) desde el año 1969. Desarrolla una amplia labor de promotor cultural. Publica La Miseria y el Hambre, Memoria de los días, Rumor del hambre, Kurur, Remanso de Amor, El grillito Serafín, etc. Es incluido en diversas antologías nacionales. Pertenece a la Asociación de Escritores de Literatura Infantil y Juvenil, a la Agrupación de Decimistas del Perú, al Frente Departamental de Escritores de La Libertad. Pertenece al grupo literario Namul desde el año 2012. Es presidente de RUNAKAY. Actualmente trabaja en la edición del último número de la emblemática revista de literatura Runakay y de su libro Cantar de Cima; ambos, de inminente publicación. E-mail: poetaescobar@hotmail.com
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Fecha Publicación: 2012-12-18T20:13:00.001-04:00

Un hijo distante

—No te dejes, hombre. Tú eres más grande que ellos…
—No se trata de que soy más grande.
—¿Entonces de qué?
—Entonces nada…
—¡Si sigues de gafo, te tendrán de bombo cuantas veces quieran!

No había modo de lograr que cambie de actitud, a pesar de que con los ojos clamaba que lo dejen tranquilo. Parecía mentira que, él, siendo grueso y tosco no se haya hecho respetar desde el día que llegó, por primera vez, a nuestra aula de sexto.


Al comienzo lo veíamos arrinconado en una carpeta rota. Cuando le preguntamos cuál era su nombre, respondió con una voz que se le caía: “Teodoro Cubillas”. Y todos soltamos la risa diciéndole: ¿Escobilla, dices?


Días después le pusieron apodos, y en vista de que él no decía nada, probaron con insultarle. Lo único que consiguieron fue entristecerle aún más la mirada. Entonces agarraron de costumbre jalonearlo y colgarse por su espalda hasta tumbarlo. Allí en el suelo le hacían cargamontón, entre una bullarada que no había cuándo termine.

—¡Ya déjenlo, pue, no lo frieguen!
—¡Tú cállate! ¡Quieres que te apachurremos también!


Tenía que existir un modo de acabar con su martirio. Me propuse mostrarle el valor de la dignidad. Por lo menos eso. Entonces trabé una amistad con él. “Aquí en la costa, tienes que ser bien vivo. Como habrás visto, aquí nadie se deja fregar, ni el grande ni el chico”. Le contaba historias de personajes heroicos que yo había visto en la televisión. Mientras él me escuchaba, sus ojos revivían. A veces, parecía convencerse de que valía la pena proceder a lo macho y no dejar que se le ponga la mano encima. “Claro pues, Teodoro, así tiene que ser, hombre...” Sonreía, él, sin mirarme a la cara.


Una tarde, mis compañeros de aula lo agarraron a empujones y puñetes. Teodoro apretó la boca, se cubrió la cara con los brazos. ¡Devuélveles, Teodoro, devuélveles! Pero él, en seguida, les ofreció el espinazo. Pujaba como si desde adentro le brotara un antiguo dolor. Al fin lo dejaron todo una lástima.
—Esto no debe quedar así. Lo que te hicieron, no es justo…

Ahora él caminaba callado. Fuimos por una calle borrosa hasta llegar a su casa de adobe. Entramos en uno de los cuartos. En el suelo, había un colchón cubierto con un poncho.

—¿Tu mamá?
—Está lejos. Acá vive mi papá con otra mujer. Todavía no vienen del trabajo, seguro...
El silencio se nos interpuso un momento.
—Oye… la próxima vez que te peguen me meteré a defenderte. Vas a ver...
Teodoro prendió la mirada en el suelo.
— No vale armar pleito— dijo.
—¿Y qué quieres… aguantar maja todo el año? ¡Cobarde, eres; ya me di cuenta!
—No soy cobarde…
—¡Claro que eres cobarde! ¡En verdá no mereces que yo sea tu amigo!
Teodoro tragó saliva.
—No sabes lo que hablas— murmuró.
—¡Claro que sé! ¡Y veo aquí a uno que, además de tarado, parece una mujercita…!
Por primera vez Teodoro me miró resentido, batallando por contener sus lágrimas. Fue a buscar entre sus ropas. Sacó un papel doblado y me lo dio, diciendo:
—Lee.
—¿?
—¡Lee!
Desdoblé el papel, y leí lo siguiente:


huancabamba 13 de julio de 1986


teodoro ijo de mi alma son meses que de ti no se nada no sabes cuanto te estraño as de estar por chiclayo sufriendo y me duele mi corazón que estes aya lejos entre la familia de tu padre


pero hisistes bien al enfrentar aqui a tu padrastro machete a machete hisistes bien ya que el te majaba desde que eras mas churre como lo dejastes manco te anda buscando para la revancha pero no quiero que lo enfrentes ijo, estate por aya asta que el tiempo lo cure todo


no haigas de estar abusando de tus compañeros de escuela tu eres bueno ijo y acuérdate que te quiero como nadies


se despide con un fuerte abrazo tu mama que te quiere mucho


remigia carrasco

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Miguel Arbildo Ramírez (Chiclayo, 1976)

Su niñez transcurre en el distrito la Victoria, donde acopió experiencias frescas y grises, que han pincelado a la mayor parte de su obra. Desde el año 1988 radica en Guadalupe. Se graduó de profesor de lengua y literatura en el ISPP. David Sánchez Infante de San Pedro de Lloc; y posteriormente, de Licenciado en Educación en la universidad Pedro Ruiz Gallo de Lambayeque. Dentro de su creación cabe mencionar sus obras: El jilguero y otros cuentos, Ruiseñor lejano (cuentos), Brío celta (novela corta). Pertenece al grupo literario Namul desde el año 1997.  Primer puesto categoría cuento en el concurso internacional de novela, cuento y poesía Emiliano Niño Pastor & Ezra Pound

(edición VII, 2012). Actualmente se desempeña como docente de nivel secundario y superior. E-mail: robinmaar@hotmail.com
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Fecha Publicación: 2012-12-18T20:05:00.002-04:00

1

Regreso a mi lar
con mis ojos vacíos.
Hambriento de ti

te busco
con mi fuerza indómita
desplegando
mi luz de sol
mas no te encuentro.

4

Las nubes
extinguen mi esperanza.
Las aves
caen al vacío
y el sol en su desgracia
huye hacia la mar.
El día nefasto
produce letargo en mi mundo
que rueda a su desventura.
Mi corazón

vuela delirante
tras de mi gaviota
de muelle y de mar
en la brisa de la vida.

9

El licor se coagula en mis venas
turbándome

con el averno de su pasión.
Su imagen me consume
sin rumor
y muero despacio
entre las sombras del silencio.

17

Al conjuro de tu amor
bandadas de deseos

despiertan
en la noche.
Presurosos versos
se esparcen en el aire
y se arrojan
por las hendijas de tu cuerpo
con mi caudal fuera de cauce
disipándose en tu alma.

21

Encadenado a mis fracasos
contemplo la transfiguración de los pájaros
que danzan al ritmo de vientos milenarios.
Quiero encerrarlo en la magia de mis ojos

sepultarlo en los abismos de mi pecho
con devoción de música azul
compás eterno de un coro infernal.

32

Mariposa de invierno
vibración
del firmamento.
Fantaseo en tu regazo
con tus férvidos besos
de muerte y gloria.
Quiero recoger tu néctar
hálito de vida
regarlo sobre mis labios
plebeyos de tu boca.

35

El invierno
la brisa y el mar
me llevan
al génesis
de nuestro destino
para amarnos
en el iris inquebrantable
de tus ojos.

38

Camino
a golpe de aventura
como ardiente fuerza
de río aventarrado.
El monstruo de mis versos
se pasea sobre la música
de mi canto aventurero
en la oleada corriente
del río de mi desierto.
Los cautivos elementos
me llevan en andas
de zarza
arrozales
moras
y alas de cóndor
peregrinando
en la nota grave
de un acordeón.
Tal vez desde mi fosa
salgan versos
como palomas
en el ocaso de una oración.

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Josué Vallejos Vásquez. (Guadalupe, 1977)

Estudia Lengua y Literatura en el ISPE David Sánchez Infante (San Pedro de Lloc). Culmina estudios de pedagogía en la Universidad Nacional de Cajamarca, donde actualmente realiza una maestría. Edita la revista política Nuevo amanecer (2001). Funda el Grupo Literario Voces; y dirige la revista literaria El Heraldo (Chepén, 2002). Posee un postgrado en Docencia Universitaria, y uno en Administración y Gerencia Educativa (Universidad Nacional La Cantuta). Pertenece al grupo literario Namul desde el año 1997. En el año 2011 se integra a la UHE (Unión Hispanoamericana de Escritores). Publica El corcel de colores y el abuelo Baltazar (cuento premiado por el INC filial Guadalupe), 1999; Rastros (cuentos), 2008; Ficciones de un pajarillo (cuentos), 2011. E-mail: josv_leo@hotmail.com / Blog: elindionamul.blogspot.com
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Fecha Publicación: 2012-11-27T09:17:00.001-04:00
MIGUEL ANGELATS QUIROZ , RECARGADO

Comparto con ustedes este trabajo de rescate y difusión, labor que vengo realizando desde hace buen tiempo. Es el primer intento (editorial) por presentar al público la obra, injustamente postergada, del vate guadalupano.

En CUATRO MÁS, plaqueta de poesía donde rescato a 04 nuevos poetas guadalupanos, incluyo a Miguel Angelats, con 06 poemas de su autoría. Esta obra fue presentada y difundida en el mes de julio, como un adelanto de SIMPLEMENTE ANGELATS.

SIMPLEMENTE ANGELATS, plaqueta de poesía del vate trilciano, Miguel Angelats Quiroz, fue presentada por primera vez el sábado 17 de noviembre de 2012 en el VI ENCUENTRO NACIONAL DE LITERATURA “VIRGILIO PURIZAGA AZNARAN” realizado en la ciudad de San Pedro de Lloc.

SIMPLEMENTE ANGELATS será presentada en el VIII JUEVES LITERARIO que se llevará a cabo en la ciudad de Guadalupe, tierra natal del vate, este jueves 29 de noviembre.

SIMPLEMENTE ANGELATS, consta de:

Texto introductorio: Robert jara

Comentarios críticos (breves): Ricardo Ayllón, Antonio Escobar, Alíndor Terán, Alberto Alarcón, Juan Paredes Carbonell., Saniel Lozano, Eduardo Paz Esquerre.

Poemas: un total de 21 poemas.

Como es de conocimiento de muchos amigos, el fin último desde que inicié este trabajo es llegar a publicar la obra de Angelats en libro…

Espero que se valore este humilde esfuerzo, sin mezquindades, sin ninguneos, sin olvidos de por medio.

Fecha Publicación: 2012-10-12T14:52:00.000-04:00
Un trilciano en Guadalupe

(Texto introductorio, por Robert Jara,  de la plaqueta de poesía del vate guadalupano /trilciano  Miguel Angelats Quiroz)

I

Miguel Angelats es un caso sui géneris, sin lugar a dudas, dentro de la breve tradición literaria de Guadalupe. Por conversaciones personales sostenidas con la mayoría de los escritores vivos de Guadalupe y de Trujillo descubrí con asombro que si bien muchos habían oído que Angelats era un poeta y un excelente orador, casi nadie lo había leído (ni oído), a excepción de los que lo conocieron en vida. Entonces, colegí que se le había concedido el título de poeta y orador por tradición, fe y gratitud, seguramente. Hasta hace un lustro yo había leído apenas el poema Huida de Angelats , el cual había sido publicado en la revista Runakay (1977, Nº 04); poema tomado, según nota aclaratoria de Runakay, de la revista Espigal (1959); poema que incluí en la plaqueta Poemalia (Ediciones Namul, 2007, pag. 18). Si este era el nivel de conocimiento que tenía sobre la obra poética de Angelats alguien comprometido con la literatura, huelga decir lo que sucedería con el nivel de conocimiento de las personas no comprometidas. Esto fundaría y ahondaría mi afán por conocer y difundir la obra de este poeta guadalupano. Y es en estos afanes que algunos escritores que conocieron a Angelats en persona me ofrecieron conseguir algunos datos biográficos, algunos poemas, algunos discursos del poeta guadalupano; pero apenas lograron confirmarme lo que ya había oído: era un buen poeta y un buen orador; así como también confirmarme que lo poco que Angelats había publicado en vida lo habría hecho en las páginas del diario Norte.

II

No fue, sino hasta hace un par de años, que pasando asistencia en un aula de la Universidad César Vallejo, me topé con el nombre Juan Angelats; fue imposible que el nombre de mi nuevo estudiante no me trajera a la memoria a Miguel Angelats y la deuda literaria que tengo con éste, por lo que ni bien terminé de pasar lista abordé a mi estudiante. Tras la pregunta de rigor −¿Conoces a Miguel Angelats?−, Juan me dijo que no sólo lo conocía, sino que Miguel Angelats era su tío; entonces le manifesté mi afán de conocer la vida y obra de su tío, y de inmediato me dijo que podría conectarme con su prima Helga Angelats , nada más ni nada menos, que hija de Miguel Angelats. Y así fue, como hace un par de meses, tras un diálogo extenso, aunque fragmentado y poco fluido a través de la Internet, Helga, yo y Juan, nos reunimos en persona. Hablamos largo y tendido, comiendo y bebiendo. En el fragor de la conversa Helga me confesó que algunos años atrás había recopilado (parte de) los poemas que su padre publicara en el diario Norte; pues se había propuesto publicar y difundir la obra de su padre, pero que motivos ajenos a su voluntad no se lo habían permitido. Tras convencerse –me lo confesó luego– de mis desinteresadas intenciones literarias, Helga finalmente dijo lo que yo había estado esperando por largo tiempo: Robert, el próximo sábado que voy a casa, te envío todos los poemas que he recopilado de mi padre. Helga, con el apoyo de su amigo Jorge Benites , se había tomado el trabajo de fotografiar, y luego tipear en digital, los poemas de Miguel Angelats publicados en el diario Norte . Salté en un pie, sin moverme de mi silla; se me iluminó el rostro: por fin leería otros poemas del poeta guadalupano, por fin tendría poemas (prácticamente) inéditos para publicar y difundir en Guadalupe (en particular) y en otros espacios geográficos.

III

Por días rogué que Helga no se desanimara y cumpliera su promesa: entregarme los textos de su padre. Pero luego, cuando ya tuve el sobre manila en mis manos, rogué porque los textos que yacían dentro fueran de tal factura poética que mi (búsqueda) espera (nza) valiera la pena. Un temor primitivo sustentado en la teoría de probabilidades mantenía viva la posibilidad más trágica: que la poesía de Angelats fuera un fiasco, digna de todo olvido. De haber sido así, ahí habría terminado mi interés por Angelats, ahí habría abandonado mi larga búsqueda; pues su guadalupanidad no hubiera bastado para derrumbar mi convicción a prueba de balas: lo guadalupano se apoya sí y sólo sí tiene valor (literario, en este caso). Para suerte mía y la de todos los guadalupanos, tras la primera lectura a vuelo de pájaro, me quedó una grata sensación en el pecho. Tras lecturas más sosegadas e íntimas se esfumó de mí todo temor primitivo, y me preparé a dar la bienvenida, con conocimiento de causa, ahora, a este nuevo poeta guadalupano. Me invadió un sentimiento de culpa descubrir que esta poesía de buena factura literaria permaneciera oculta bajo el polvo del olvido.

IV

Es importante aclarar que aunque Angelats publicara durante años en el diario Norte de Trujillo, y quizá lo hiciera, la lógica así lo dicta, en otros medios escritos contemporáneos, respecto a la publicación y difusión de su obra es, sin caer en arbitrariedades ni mezquindades, un poeta desconocido, un poeta nuevo, a pesar de contar desde siempre con el título de poeta (y de orador). En realidad lo mismo sucedía en Trujillo, por ejemplo, ciudad donde se asentó definitivamente, a excepción de algunos años que lo hizo en Lima.

Ya con un corpus literario, aunque breve, de Angelats en mano; ya con la certeza de que Angelats es un poeta guadalupano que merece ser (re)conocido por justicia literaria ─y no por chovinismo trasnochado─, sólo sería cuestión de tiempo el que su obra viera la luz negada por las décadas. Y así fue. Angelats es al poco tiempo incluido en la plaqueta Cuatro más (Ediciones Namul, julio de 2012) como uno de los cuatro nuevos poetas (re)insertados a la breve tradición literaria de Guadalupe (y del Perú). En Cuatro más se publican sólo 06 poemas , por cuestiones de espacio, de los 21 que componen el corpus (recopilado), como si de un avant premiere de Simplemente Angelats se tratara.

Simplemente Angelats aunque es el colofón lógico ─más factible─ del proceso de búsqueda, rescate y difusión de la obra de Angelats, no es el colofón ideal: la plaqueta debe necesariamente elevarse al libro; y el libro, necesariamente elevarse (ampliarse) hasta cubrir la obra completa del vate guadalupano. Es el colofón editorial, aunque humilde por su formato y tiraje, ambicioso por su finalidad.

Simplemente Angelats, es una plaqueta que reúne en un solo espacio textual, por vez primera, el corpus poético más amplio y ambicioso del poeta guadalupano: 21 poemas, que dispuestos en orden cronológico, según fecha de publicación, son:

01. Huida (1959) / 02. Crepuscular (Trujillo, 20 de diciembre de 1959) / 03. Mensaje de año nuevo (*) (Trujillo, 01 de enero de 1960) / 04. Presencia marina (*) (Trujillo, 28 febrero de 1960) / 05. Búsqueda de mi voz (Trujillo, 10 de abril de 1960) / 06. El principio (*) (Trujillo, 05 de junio de 1960) / 07. Te juramos, amauta (Trujillo, 28 de julio de 1960) / 08. Canto para acabar mañana (Trujillo, 18 de setiembre de 1960) / 09. Juguete primaveral (Trujillo, 23 de setiembre de 1960) / 10. Encuentro con la luz (*) (Trujillo, 27 de Noviembre de 1960) / 11. En su tránsito (Trujillo, 04 de junio de 1961) / 12. Mandato de las sombras y la luz (Trujillo, 28 de julio de 1961) / 13. Increpación nocturna (*) (Trujillo, 12 de noviembre de 1961) / 14. Palabras de esperanza (Trujillo, 13 de enero de 1962) / 15. Víctor Raúl (Trujillo, 22 de febrero de 1962) / 16. Gris (Trujillo, 08 de abril de 1962) / 17. Palabras del silencio (Trujillo, 18 de agosto de 1963) / 18. Palabras para el tiempo (Trujillo, 1963 ó 1964) / 19. Bohemia (Trujillo, 23 de febrero de 1964) / 20. Viaje a la sombra (*) (Trujillo, 12 de julio de 1964) / 21. ¡Búfalo! (Julio de 1979)

El poema 01 tiene como fuente primaria a la revista Espigal (1959); de donde es tomado y publicado por la revista literaria Runakay (1977, Nº 04); el poema me lo facilita el poeta Antonio Escobar el 2007. Los poemas del 02 al 20 tienen como fuente primaria a la Página Literaria del diario Norte de Trujillo, publicados entre 1959 −1965, y facilitados a mí por Helga Angelats el 2012. El poema 21 tiene como fuente primaria a la Revista ABC (1979, Año IV - Nº 61, julio 12 - julio 26); de donde es tomado por el blog Comando Universitario Aprista de la Universidad Nacional Federico Villarreal; el poema lo ubiqué en la Internet el 2012.

Los poemas de Simplemente Angelats han sido (re)ordenados atendiendo a su forma. De ahí que el poemario se divida en dos partes: la primera, Verso, que consta de los poemas en verso: 01, 02, 03, 04, 05, 08, 09, 10, 12, 13, 14, 16, 17, 18, 19, 20, 21; y la segunda, Prosa, que consta de los poemas en prosa: 06, 07, 11, 15.

V

Miguel Angelats perteneció al grupo literario Trilce, uno de los grupos literarios más importantes del norte del Perú; membresía, por cierto, sin parangón en la breve tradición literaria de Guadalupe. Se codeó, sólo por mencionar algunos nombres, con Teodoro Rivero-Ayllón, Juan Paredes Carbonell, Santiago Aguilar, Eduardo González Viaña, Eduardo Paz Esquerre, Jorge Díaz Herrera, Mercedes Ibáñez Rosazza, Gerardo de Gracia (+), Rogelio Gallardo (+), Manuel Ibáñez Rosazza (+), Juan Morillo Ganoza (+), Julio Garrido Malaver (+) (escritores); Gerardo Chávez, Manlio Holguín, Armando Reyes (+) (pintores); Cristóbal Campana (historiador); Walter Palacios Vinces, Juvenal Ñique, Horna, Víctor Raúl Haya de la Torre (+), Antenor Orrego (+) (políticos, periodistas, pensadores)... Su sola pertenencia a Trilce (y su cercanía a los miembros del grupo) bastaría, como viene sucediendo, para que el nombre de Miguel Angelats se cuele por las rendijas de la historia literaria de la región; pues sucede que sus colegas de letras como quienes estudian a Trilce no pueden evitar decir, ya sea por nostalgia, por coyuntura y/o por inercia históricas, lo buen poeta y excelente orador que era Miguel Angelats. Si bien esto asegura su permanencia en la historia literaria, más importante y justo sería que su permanencia fuera asegurada por la calidad estética de su obra; es decir, por un lugar ganado a pulso dentro del canon literario. Pero, lamentablemente, lo último sólo sería posible si se publica y difunde, en forma integral y sistemática, la obra del poeta guadalupano; he ahí el sentido exacto de este breve trabajo.

Resulta sintomático que Miguel Angelats, habiendo sido un miembro consuetudinario y activo del grupo literario Trilce, no publicara libro alguno en vida, así como el que tampoco Trilce lo hiciera a 14 años de su muerte, ya sea como un tributo a la amistad, un tributo al recuerdo, ya sea como un homenaje póstumo, ya sea como un gesto de justicia literaria. Quizá estoy endosándole, equívocamente, a Trilce una deuda espuria, que sólo cobra realidad desde mi condición de guadalupano; aunque yo esté convencido que dicha realidad se deba más bien al indiscutible valor literario e histórico que el grupo ostenta; valor que exige la difusión de la obra, no sólo de Miguel Angelats, sino de todos los autores inéditos y/o olvidados de Trilce. Contándole, hace poco, a Teodoro Rivero−Ayllón, principal promotor de Trilce, sobre el trabajo que vengo realizando con la obra del poeta guadalupano y la inminente publicación de Simplemente Angelats, emocionado me dijo: me parece muy bien, esa (la publicación) es una deuda que nosotros (Trilce) tenemos con Miguel.

VI

Dada la imposibilidad de acceder a los originales, debido a que el poeta (+) no ha dejado los originales (de puño y letra), para efectos de este trabajo, Runakay (poema 01), Diario Norte (poemas 02 al 20), Blog Comando Universitario Aprista de la Universidad Nacional Federico Villarreal (poema 21), fungen de fuentes primarias.

Esta imposibilidad, frustrante por cierto, nos priva de poder contrastar los poemas originales con los poemas fuentes; nos priva de poder discernir si los gazapos hallados son responsabilidad del poeta o de los editores; nos priva de poder saber si se tratan de simples errores de edición o de errores inherentes al proceso creativo del poeta.

Amparados en la buena fe, en la catadura poética de Miguel Angelats, y en mi criterio, se ha optado, para efectos del presente trabajo, por eliminar los gazapos. Se han realizado, además, leves ajustes ortográficos y de (signos de) puntuación. Los cambios (leves), en suma, son tales que no atentan contra el espíritu libre y creativo del poeta guadalupano.

VII

Todos los poemas a excepción del primero (Huida) y el último (¡Búfalo!), fueron publicados entre 1959 y 1964 ─19 poemas en 06 años / 03 poemas por año─ ¿Y la obra poética de Miguel Angelats producida entre 1965 y el año de su muerte (1998)? ¿Sería razonable suponer que en 34 años Angelats no habría escrito poesía, al menos al ritmo del periodo 1959−1964? Amparados en la dialéctica creativa y las matemáticas, lo razonable sería depositar la fe en los 102 poemas probables que esperan ser (re)descubiertos. Si a esto le sumamos el hecho de que el ritmo de creación siempre es superior al ritmo de publicación, y de que Angelats empezó a escribir (quizá) desde los 17 años, la cota inferior de poemas probables aquí calculada y propuesta no deja de ser un número realista. Esto justificaría los trabajos de investigación venideros sobre la obra literaria de este gran poeta guadalupano.

Miguel Angelats ha venido para sorprendernos y habitar definitivamente entre nosotros. He aquí su verbo intacto, poniendo las manos limpias en el fuego.

Fecha Publicación: 2012-09-05T05:00:00.000-04:00
Nace en Guadalupe, el 05 de setiembre de 1937. Se va a Trujillo a la edad de 17 años, por motivos de estudio. No vuelve a residir más en Guadalupe.

Sus estudios primarios los realiza en la hoy escuela de menores 81032 (La Integrada) de Guadalupe; los secundarios, en el colegio José Andrés Rázuri de San Pedro de LLoc, promoción Hipólito Unanue (1955).

Estudia Educación, Filosofía y Derecho, en Universidad Nacional de Trujillo. En esta casa de estudios llega a ser Presidente (por votación multitudinaria) de la Federación Universitaria, Secretario de Cultura, y Miembro de la Comisión Reorganizadora del Departamento de Extensión Cultural.

Fue miembro de los Chicos Apritas (CHAP). Se convierte en dirigente de la Juventud Aprista (JAP). Celebra su bautizo a la edad de 21 años; y su padrino es el líder y fundador histórico del APRA: Víctor Raúl Haya de la Torre. Asume temporalmente, de manera circunstancial, como alcalde de Trujillo, durante el segundo gobierno (1967 – 1969) de Guillermo Larco Cox: iza la bandera del Perú a media asta en protesta contra la dictadura de Juan Velasco Alvarado y en defensa de la democracia, tras el golpe militar de 1968. En 1977 llega a ser secretario general del Comité Ejecutivo Departamental y luego dirigente nacional del APRA(1979). Apoya a los estudiantes de la UNT para que publicaran El Jurista, vocero de los universitarios apristas, cuya dirección recaía en los entonces estudiantes: Luis Alva Castro y Manuel Ibáñez Rossazza. Es detenido muchas veces, y hasta sufre cárcel, debido a sus ideas revolucionarias.

Fue redactor del diario Norte (1957), cuyo director era Julio Garrido Malaver; donde publica periódicamente entre otros textos, sus poemas. Funda, junto a Garrido Malaver, y dirige el semanario Pan Caliente, desde donde protesta contra los asaltantes del gobierno de turno. Perteneció al mítico grupo literario Trilce.

Tras ser elegido con la más alta votación popular, asume como diputado por La Libertad, durante el segundo gobierno de Fernando Belaúnde (1980-1985); motivo por el cual se va a vivir a Lima. Su estadía se alarga hasta el año 1996, cuando retorna definitivamente a Trujillo. Funda el quincenario La Protesta (agosto de 1997), desde donde combate enérgicamente a la dictadura fujimorista. Se convierte, respaldado por su trayectoria, en consultor político: por su despacho desfilarían los dirigentes de los diferentes distritos de la Provincia de Trujillo.

Miguel Angelats, considerado como uno de los mejores oradores que ha tenido el Perú, poeta, abogado y periodista, tras una penosa enfermedad, muere un lunes 8 de junio de 1998.

Mi padre recordaba a su tierra con mucho cariño y nostalgia a la vez. Añoraba mucho aquellos tiempos cuando era niño y hacía muchas travesuras, especialmente con su hermano Lucho, a quién quería muchísimo. Recordaba muchas anécdotas; extrañaba sus comidas, la feria de la Virgen de Guadalupe, etc. Yo diría, sin temor a equivocarme, que mi padre jamás apartó su presencia espiritual de su Guadalupe querido.

Recuerdo que mi padre, invariablemente, cada vez que venía a Trujillo (de Lima) aprovechaba la oportunidad para viajar a su tierra natal y visitar a sus familiares y amigos. (Helga Angelats, comunicación personal)


Increpación nocturna

(Poema incluido en la plaqueta Cuatro más)

1


Era un búho herido,
castigado de luz,
desesperado.

Grito nocturno y grave:
pronunciación del miedo
en cada sombra.

¡Aprender los canarios
el dolor de los búhos perseguidos!

¿Pueden saber acaso las palomas
lo que cuesta vivir
proscrito de la luz
en cada cementerio?

Pariente de la noche
el búho es consejero de la luna.

Y sin embargo
¿a quién le importa el búho prisionero
o muriendo al pie de alguna sepultura?

Cada grito fundado en su garganta
es una herida abierta
en la oquedad aguda de la noche.

Para el búho
Jamás hubo ni habrá nochebuena.

2

Dios olvidó el búho
el día que fundó el día y las estrellas;
no recordó que el noble prisionero
estaba haciendo guardia en las tinieblas.

(Soy pariente del búho
porque de mí también han olvidado
que estoy haciendo guardia en la miseria)

¡Muera la luz
y viva el cementerio!
¡Que mueran las palomas mensajeras!
¡Viva la muerte hembra que entre sombras
se deja enternecer de un búho enamorado!

¡Viva el temor
y abajo las estrellas!
¡Vivan los búhos santos de la tierra!
¡Viva mi corazón que entre tinieblas
ha aprendido a querer a un desterrado!

Fecha Publicación: 2012-08-03T22:22:00.000-04:00
Vengo del vientre de la tierra

(Poema inlcuido en la plaqueta Cuatro más)

Vengo del vientre de la tierra,
Del gusano y la mariposa
Donde el hombre espera la noche
Con un pan y un ave maría.

Vengo del Alfa y el Omega,
De la placenta y el semen,
Donde el niño con su llanto
Rompe el silencio de las noches.

Vengo de la arena y de la piedra,
Vengo del mar y de los ríos,
Vengo del barro y del adobe,
Vengo de los mochicas y los chimús.

Vengo del terremoto,
Del volcán y del glaciar,
En donde el fuego y el movimiento
Quiebran el tiempo.

Vengo del sonido de la trompeta
De Carlitos en los desfiles,
Donde el sudor y el llanto
Se mezclan con la sonrisa.

Vengo con una rosa a sembrarla
Con amor en los corazones,
Y que una esperanza
Tiña de su color el horizonte.

_________________________
Walter Hinostroza Castro:

Nace en Guadalupe, el 05 de setiembre de 1952. Se va a vivir (lo llevan) al puerto de Coishco, provincia del Santa, cuando tenía apenas 07 años de edad. Regresa a Guadalupe, después de algunos años: vive en la casa de su abuela paterna y de una tía (ambas ya fallecidas), ubicada en el Jr. La Victoria, mientras estudia el primer y segundo año de secundaria en GUE Nuestra Señora de Guadalupe; luego regresa a Coishco; desde entonces no ha vuelto a Guadalupe.

Escribe sus primeros versos cuando era muy joven. Llega a ser presidente de la Asociación Juvenil de Coishco, dirigente del Comité Central de Coishco, fundador del FUP y candidato a regidor por la Municipalidad Distrital de Coishco. Ha publicado el libro de investigación: Coishco, historia de un pueblo indomable. Tiene inéditos los poemarios: Huellas en el camino de mi pueblo, y He descubierto una mariposa nocturna en pleno día.

Fecha Publicación: 2012-08-02T12:07:00.000-04:00
Rosa de los vientos

(Poema incluido en la plaqueta Cuatro más)


A Juan Ojeda, sobre el asfalto infinito

Entonces ella se deslizó, despertó mi olfato,Pasó cimbreándose con ruido de vidrios fragmentados
Y yo le canté así en su cadencia:
Tu cuerpo espiga de trigo, brisa dulce mi mirar.
Y ella oyó, tornó su faz hacia mí, sonrió,
Me atravesó con la brasa miel de sus ojos,
Con el río diáfano de su armónico resuello.
Los pájaros del aire chorreaban arco iris de su dorado plumaje.
(Ya más tarde yacía yerto sobre el pavimento entre las aspas
torneadas de sus muslos de rosa como maderos tiernos,
la sangre sobre mi morado labio brillaba con el fulgor ámbar de la avenida)
Y una voz que atizó mi horror cantó o rezó :
Un cuerpo destrozado sobre el asfalto vale menos
que las olvidadas envolturas de las mercancías;
Ebrios danzantes de las anónimas noches de la ciudad.

Las corneas opacas, los músculos duros, inflexibles...

Y volvió a girar su rostro hacia mí, sonrió,
Me miró con ternura desde sus juncos largos y curvados al viento,
Me escudriñó con todas sus armas desde su profunda prominencia
Me incendió con un repentino fogonazo de sus ojos

Y se puso a cantar hasta que su aliento a geranios derritió la cera de mis oídos que drenó densamente sobre el piso del navío.
Su canto se hizo claro como un trompetazo a medianoche
Y reventó los robustos nudos que me retenían al firme mástil.

La otra voz tornó a cantar, rezar o aullar:

Qué eres ahora amasijo de vísceras remolcado hacia autos de hielo sobre cuyo lomo habitan hembras estremecedoras poco hábiles en el arte de encantar a náufragos y argonautas.

Ya el canto se había urdido en mis tejidos magullados.
Yo navegaba con destreza sobre un mar afable y desierto.
Y el rumbo de mi nave inauguraba gigantescos peñascos con moluscos encadenados a la porosa superficie,
Los colores eran cosa reciente en las umbrías grutas de musgo tupido
Y de un modo inexplicable ya comprendía que el fulgor de sus ojos me aguardaba al final de los abismos
Y que su canto embriagador era tan sólo el guía mío en la densa sombra del poniente.
Y augurándome el cielo constelaciones favorables orienté mi astillada proa hacia los ignotos confines del océano.

______________________
Jorge Hidalgo Rosales:
Nace en Lima, el 28 de febrero de 1959. A los pocos días de nacido su familia regresa a vivir a Guadalupe, donde él vive su infancia y su adolescencia. A los 16 años parte a Lima, por motivos de estudios, en donde vive actualmente. Vivió un buen tiempo en el puerto de Chimbote. Desde entonces, jamás ha vuelto a Guadalupe.


Médico Cardiólogo de profesión, egresado de las aulas de la Universidad Mayor de San Marcos. Su poesía ha sido publicada en plaquetas y revistas de Lima y Chimbote. En marzo de 2001 obtiene el primer puesto en el concurso de poesía César Calvo, organizado por el Hospital Dos de Mayo de Lima con el poemario: La influencia del chilcano de guinda sobre la sístole cardiaca (Ediciones Isla Blanca, 2002), que fuera escrito en la década del ´80. Tiene inéditos los poemarios: Arcano xvi y otros poemas, Lobo hombre en Paris, Canciones para escuchar el último día de tu vida, y la novela corta, ambientada en Guadalupe, durante la feria de la virgen, llamada: Aprendiz.


Fecha Publicación: 2012-08-01T22:01:00.000-04:00

De soledad y nostalgia

(Poema incluido en la plaqueta Cuatro más)


Se fue yendo sin forma Y sin camino
Sin una voz que alumbrara
El candil de sus recuerdos
Difuminando la historia
De gruesos puños silentes
Unos ojos que eternizan
Los rincones de sus silencios…
Alzó el viento a la espalda
Y jineteando se fue del pueblo
Callando la ausencia, aquella que le fustigaba el alma…
Un llanto adentro donde sólo él se escuchaba
Dejando atrás un olvido
Que en algún momento difícil
Le servirá de recuerdo…
Ninguna mano apretada
Ni gesto ni mirada
Sólo un suspiro hondo
Acorde con la distancia
Pero para el momento
¡Nada!
Quizá un guijarro de estrellas
Iluminando el camino
De esa noche cualquiera que intempestivamente
Crispó nostalgias postreras en su pecho descubierto
Yo lo creo en mi memoria
Una y otra vez
Como cansándome de acuerdos
Voluntad negada
Que se ha quedado dormida
En los fueros de mi espalda
Sabrá Dios ¿a dónde irás cabalgando tu tristeza,
Después de este invierno frío?
Mi pan de cada día….
Mi ternura
Mi eternidad
Mi camino
Mi mano
Mi fortaleza.

____________________
Sonia Paredes Soto:

Nace en Guadalupe, el 01 de setiembre de 1963. Se fue (la llevaron) de Guadalupe cuando tenía 06 −¿05?− años de edad. Con su familia se instaló en el puerto de Chimbote, donde actualmente vive. Desde entonces ha vuelto a Guadalupe, esporádicamente, sólo de visita.


Profesora de nivel primaria. Perteneció al Frente Artístico Literario Trincheras de La Universidad Nacional del Santa de Chimbote. Ha publicado en las revistas chimbotanas: El Universalismo, Bellamar, Trincheras, Mundo Cachina, Marea, Puerto de Oro, entre otras. Cofundó la revista cultural El Universalismo. Ha sido incluida en la antología Viento del Sur. Imagen de la poesía neochimbotana (2012).


Ha publicado, algunas veces, bajo el seudónimo de Guadalupe Rojas. Guadalupe, en homenaje al pueblo que nunca olvidó a pesar de los años y la distancia; y Rojas, por el apellido materno de su padre, el cual se condice con el carácter de su expresión poética.

Fecha Publicación: 2012-07-18T05:30:00.000-04:00
Letras guadalupanas desde la diáspora

(Texto introductorio de la plaqueta Cuatro más, por Robert Jara)

UNO

El referente literario más antiguo que tiene Guadalupe es Pablo Edmundo Céspedes Nureña (Guadalupe, 1876 − 1948). Esto convierte a Pablo Céspedes, por justica histórica, en el patriarca de la literatura guadalupana; aunque por cuestiones dialécticas es muy probable que exista alguien que lo precedió en el oficio pero que lamentablemente su obra no se conservó y/o publicó. La obra, después de todo es el único producto-evidencia del quehacer literario, y es lo que finalmente cuenta a la hora de hacer un balance literario, a la hora de reconstruir el proceso literario de un determinado espacio geográfico.

La nómina de escritores guadalupanos, hasta antes de Cuatro más, elaborada por mi persona, teniendo como único criterio de inclusión el haber escrito y publicado (en cualquier medio) consecuentemente (criterio débil), se reducía a sólo 14 autores.

Cuatro más es una plaqueta de poesía que (re)inserta dentro de la breve tradición literaria de Guadalupe a cuatro nuevos poetas que aunque nacieron y/o crecieron en Guadalupe, resulta que: 1) viven fuera de Guadalupe, por décadas; 2) sus edades superan los 48 años, individualmente; 3) están desconectados de Guadalupe, (casi) completamente; 4) en Guadalupe nadie sabe de su existencia literaria, salvo raras excepciones; 5) son parte activa de la movida literaria de sus respectivos lugares de residencia, 6) son poetas no advenedizos. Por (1, 2, 3, 4, 5, 6) los cuatro poetas incluidos en Cuatro más y por extensión sus obras, aunque no son nuevos para el lugar donde viven (o vivieron), sí lo son con seguridad para Guadalupe. En este sentido estricto, los cuatro poetas y sus obras son un hallazgo, un descubrimiento que llega a ampliar y a enriquecer la nomina de escritores y el corpus literario guadalupanos.

Cuatro más es el espacio textual donde se hilvana un coro polifónico, al margen de las conciencias y las voluntades involucradas, a partir de cuatro voces poéticas que cantan con tono propio y seguro (en y) desde la diáspora; un coro para el deleite de la tierra que los cuatro poetas dejaron hace décadas en busca de sueños.

Cuatro más reconfigura la breve tradición literaria de Guadalupe. La nomina de escritores de Guadalupe se actualiza –con los nuevos poetas que aparecen en negrita– y queda así:

01. Pablo Edmundo Céspedes Nureña (Guadalupe, 1876 – 1948 / 02. Manuel Banda Deza (Guadalupe, 1927 – 1985) / 03. Miguel Angelats Quiroz (Guadalupe, 1937 – 1998) 04. Antonio Escobar Mendívez (Jequetepeque, 1945) / 05. Carlos Antinori Ascoy (Guadalupe, 1947) / 06. José Lozano Silva (Pueblo Nuevo, 1948) / 07. Walter Hinstroza Castro (Guadalupe, 1952) / 08. Jorge Hidalgo Rosales (Lima, 1959) / 09. Sonia Paredes Soto (Guadalupe, 1963) / 10. Robert Jara Vélez (Guadalupe, 1969) / 11. Alexander Monsefú Mendoza (Guadalupe, 1972) / 12. Víctor Campos Cruzado (Guadalupe,1975) / 13. Lucio Ríos Barahona (Guadalupe,1975) / 14. David Mendoza Rodríguez (Guadalupe, 1975) / 15. Miguel Ángel Arbildo Ramírez (Chiclayo, 1976) / 16. Iván Ruiz León (Guadalupe, 1976) / 17. Josué Vallejos Vásquez (Guadalupe, 1977) / 18. Wilder Chilón Alvites (San Pablo, 1984)

Es importante notar que a pesar del carácter condescendiente, paternalista y democrático del criterio de inclusión, la nómina de escritores de Guadalupe es muy breve para casi un siglo de creación literaria, como breve también lo es el corpus literario. Pero, breves o no, es lo que le corresponde a Guadalupe por justicia literaria e histórica.

DOS

Miguel Angelats es un caso sui géneris, sin lugar a dudas, dentro de la breve tradición literaria de Guadalupe. Por conversaciones personales sostenidas con la mayoría de los escritores vivos de Guadalupe y de Trujillo descubrí con asombro que si bien muchos habían oído que Angelats era un poeta y un excelente orador, casi nadie lo había leído (ni oído), a excepción de los que lo conocieron en vida. Entonces, colegí que se le había concedido el título de poeta y orador por tradición, fe y gratitud, seguramente. Hasta hace un lustro yo había leído apenas el poema Huida de Angelats , el cual había sido publicado en la revista Runakay (1977, Nº 04); poema tomado, según nota aclaratoria de Runakay, de la revista Espigal (1959); poema que incluí en la plaqueta Poemalia (Ediciones Namul, 2007, pag. 18). Si este era el nivel de conocimiento que tenía sobre la obra poética de Angelats alguien comprometido con la literatura, huelga decir lo que sucedería con el nivel de conocimiento de las personas no comprometidas. Esto fundaría y ahondaría mi afán por conocer y difundir la obra de este poeta guadalupano. Y es en estos afanes que algunos escritores que conocieron a Angelats en persona me ofrecieron conseguir algunos datos biográficos, algunos poemas, algunos discursos del poeta guadalupano; pero apenas lograron confirmarme lo que ya había oído: era un buen poeta y un buen orador; así como también confirmarme que lo poco que Angelats había publicado en vida lo habría hecho en las páginas del diario Norte.

No fue, sino hasta hace un par de años, que pasando asistencia en un aula de la Universidad César Vallejo, me topé con el nombre Juan Angelats; fue imposible que el nombre de mi nuevo estudiante no me trajera a la memoria a Miguel Angelats y la deuda literaria que tengo con éste, por lo que ni bien terminé de pasar lista abordé a mi estudiante. Tras la pregunta de rigor −¿Conoces a Miguel Angelats?−, Juan me dijo que no sólo lo conocía, sino que Miguel Angelats era su tío; entonces le manifesté mi afán de conocer la vida y obra de su tío, y de inmediato me dijo que podría conectarme con su prima Helga Angelats , nada más ni nada menos, que hija de Miguel Angelats. Y así fue, como hace un par de meses, tras un diálogo extenso, aunque fragmentado y poco fluido a través de la Internet, Helga, yo y Juan, nos reunimos en persona. Hablamos largo y tendido, comiendo y bebiendo. En el fragor de la conversa Helga me confesó que algunos años atrás había recopilado (parte de) los poemas que su padre publicara en el diario Norte; pues se había propuesto publicar y difundir la obra de su padre, pero que motivos ajenos a su voluntad no se lo habían permitido. Tras convencerse –me lo confesó luego– de mis desinteresadas intenciones literarias, Helga finalmente dijo lo que yo había estado esperando por largo tiempo: Robert, el próximo sábado que voy a casa, te envío todos los poemas que he recopilado de mi padre. Helga, con el apoyo de su amigo Jorge Benites , se había tomado el trabajo de fotografiar, y luego tipear en digital, los poemas de Miguel Angelats publicados en el diario Norte . Salté en un pie, sin moverme de mi silla; se me iluminó el rostro: por fin leería otros poemas del poeta guadalupano, por fin tendría poemas (prácticamente) inéditos para publicar y difundir en Guadalupe (en particular) y en otros espacios geográficos.

TRES

Una de las preocupaciones que suelo manifestar en tertulias y/o sobremesas literarias (etílicas o no) a los escritores que frecuento en el mundo literario, es la falta de un estudio (crítico) serio de la realidad literaria de Guadalupe. Este vacío cognoscitivo casi garantiza que el corpus literario guadalupano esté conformado no sólo por obras de buena calidad, sino por toda obra escrita con buenas intenciones, aunque de literaria a veces sólo tenga el adjetivo. Y, por supuesto, un corpus literario producto de la arbitrariedad, trae por añadidura una nómina de escritores conformada incluso por autores que por justicia literaria e histórica deberían ser excluidos sin tapujos. Sin un estudio académico, el corpus literario y la nómina de escritores guadalupanos estarán condenados a existir plagados de obras y autores prescindibles.

El que la tradición literaria de Guadalupe sea breve (en realidad muy breve) no es motivo válido desde el punto de vista académico, aunque sí lo sea desde el punto de vista chovinista, para sumar al corpus literario cuanta obra se publique y a la nómina de escritores cuanto autor publique, en aras de (simplemente) engrosar la tradición. Es necesario, más bien, en aras de forjar una tradición proteica y saludable que resista al paso del tiempo, decantar el corpus, decantar la nómina, sometiéndolos al rigor de un estudio académico, (auto)imponiendo criterios de inclusión fuertes, insobornables, completamente alejados de los sentimentalismos.

Ricardo Ayllón, poeta y escritor chimbotano, conocedor de mi preocupación, hace un año atrás, me preguntó si yo conocía a Sonia Paredes Soto; luego, si yo conocía a Walter Hinostroza Castro; luego, si yo conocía a Jorge Hidalgo Rosales. Contesté cada pregunta con la misma letanía: no, para nada. Ricardo Ayllón, me replicó cada respuesta con la misma expresión provocadora: es poeta… y es de Guadalupe. Es así como estos tres nuevos poetas guadalupanos hicieron su entrada en mi imaginario, en mi discurso. En ese preciso instante dejé de hacer lo que estaba haciendo y emocionado, conocedor del valor que tenía este hallazgo, empecé mi investigación. Y pude corroborar que Sonia Paredes, Jorge Hidalgo y Walter Hinostroza realmente habían nacido y/o credido en Guadalupe… Me parece incrible que tres nuevos poetas no advenedizos, que no existían en mi imaginario hasta que me los mencionó Ricardo Ayllón, de pronto adquirieran categoría de realidad. Y más, cuando ubiqué varios poemas de Sonia Paredes en la Internet. Y más, cuando llegaron a mis manos los poemarios de Jorge Hidalgo y de Walter Hinostroza, enviados por Ricardo Ayllón. Y más aún cuando los propios poetas me facilitaron sus textos inéditos, con emoción y desprendimiento, una vez enterados de mi proyecto: pude sentir el olor de la nostalgia añeja en sus palabras, por teléfono.

¿Y dónde habían estado Sonia Paredes, Jorge Hidalgo y Walter Hinostroza, que siendo (poetas) guadalupanos, jamás había oído de ellos?: En la Provincia del Santa (Chimbote), ahí había vivido por unos años Jorge Hidalgo, para luego asentarse definitivamente en Lima, donde actualmente reside. En la Provincia del Santa (Chimbote), ahí había vivido y ahí aún viven Sonia Paredes. En la Provincia del Santa (Coishco), ahí había vivido y aún vive Walter Hinostroza. La Provincia del Santa, resultó ser el nexo geográfico; de ahí la familiaridad de Ricardo Ayllón con los tres nuevos poetas guadalupanos; y más claro el nexo aún, si tenemos en cuenta que Ricardo Ayllón es un estudioso apasionado de la literatura de la Provincia del Santa y funge, además, como editor literario.

Todo hallazgo merece ser publicado. Y más éste, en particular, por tratarse de un hallazgo que no sólo (re)inserta de un porrazo tres nuevos poetas y sus obras a la breve tradición literaria de Guadalupe, sino porque además sus obras, para beneplácito de Guadalupe, gozan de buena salud literaria. Cuatro más, en este sentido, surge como el espacio textual por antonomasia.

De los tres poetas crecidos en Chimbote, Sonia Paredes representa un caso sui géneris, por una razón que rayaría en la anecdota: es la primera poeta de la historia literaria de Guadalupe. Este hecho posiblemente anecdótico cobra certera trascendencia porque siendo Sonia Paredes la primera poeta de Guadalupe –es decir, no habiendo tenido antecesoras locales de quien nutrirse–, es dueña una poesía madura, relajada y libre de ataduras morales. Por cierto, no es casualidad que la primera poeta de Guadalupe sea una mujer que se hizo mujer y poeta en la gran urbe. Y es muy probable que si no hubiera salido de Guadalupe, su poesía, en el peor de los casos, no hubiera florecido; y en el mejor, no hubiera logrado el registro que hoy tiene.

La literatura (y los literatos) padece(n) determinismo geográfico: la popularidad y/o fama de un autor y su obra, en general, decrecen a medida que uno se aleja del lugar donde el autor vive; o en forma inversa: la popularidad y/o fama de un autor y su obra, en general, crecen a medida que uno se acerca al lugar donde el autor vive. Esto en gran medida es así porque el autor se preocupa con mayor ahinco que su obra se conozca (al menos) dentro del espacio (geográfico y/o cultural) en el cual se asienta, en el cual transcurre su vida cotidiana. En otras palabras, el espacio residencial del autor se convierte de forma natural (aunque temporal, a veces) en su espacio literario. Esto explica porqué Sonia Paredes, Jorge Rosales y Water Hinostroza, quienes hicieron de La Provincia del Santa su hogar, hayan (o les hayan) dinfundido su obra mayormente en dicho espacio sin sentir (necesariamente) la necesidad (casi existencial) de que sus obras se conocieran en Guadalupe. La Provincia del Santa, actúa como el espacio geográfico común donde, por encargo del destino, se forjaron y maduraron tres poetas que de pronto hoy rapto, retrotraigo y reincorporo a la escena cultural guadalupana.

CUATRO

Sonia Paredes llega a Guadalupe con su voz madura, sencilla y veloz, rezumando un erotismo blanco, cantándole al (de)samor desde su piel de mujer (auto)liberada. Jorge Hidalgo llega, con su voz contundente y estilizada, cabalgando sobre versos largos, haciendo piruetas con la ciencia y la palabra. Walter Hinostroza llega, con su voz llana, sin pretensiones formales, (re)cargado de protesta social, de mar y de brisa, henchido de amor terrígeno. Miguel Angelats llega, con su voz segura, intacta y humilde que no es sino la voz del caído, que no es sino la voz del corazón fraterno, que no es sino la voz del hombre lanzada al infinito.

Aquí cuatro nuevas voces poéticas y proteicas (retro)traídas desde la diáspora con la firme esperanza de que no sólo amplíen, sino que, sobre todo, eleven el nivel literario de la breve tradición literaria de Guadalupe, y la enriquezcan. Cuatro más, cuatro más por si acaso.

Fecha Publicación: 2012-06-01T21:10:00.000-04:00
(Slogan utilizados en la campaña pro la paz y la vida GUADALUPE DESPIERTA, realizada en la ciudad de Guadalupe, Perú, el 26 de mayo de 2012)

¡GUADALUPE DESPIERTA! Campaña pro la paz y la vida. Campaña pro un Guadalupe tranquilo y seguro. Campaña contra la indolencia.

Wara no ha muerto, Wara ha salido a traernos la paz de regreso.

Que la muerte prematura, inocente y absurda de Wara nos saque de nuestra cómoda silla de espectadores

Que la muerte prematura, inocente y absurda de Wara nos libere del conformismo.

Que la muerte prematura, inocente y absurda de Wara no sea una simple estadística; que sea semilla, fruto, luz.

Que la muerte de Wara sea la flor blanca que todos llevemos en el pecho.

Si oyes en la radio que alguien sufre y no te conmueves, sufres indolencia.

Si ves en la tele que alguien sufre y no te conmueves, sufres indolencia.

Si lees en el periódico que alguien sufre y no te conmueves, sufres indolencia.

Si ves la Internet que alguien sufre y no te conmueves, sufres indolencia.

Si ves a tu paisano que sufre y no te conmueves, sufres indolencia.

Si ves a tu hijo que sufre y no te conmueves, sufres indolencia.

Si ves a tu hermano que sufre y no te conmueves, sufres indolencia.

Si ves a tu madre que sufre y no te conmueves, sufres indolencia...

Si el dolor ajeno no te conmueve, sufres indolencia, eres, sin duda, un palo, una piedra.

Si el dolor ajeno todavía te conmueve, aunque sea de vez en cuando, aún hay esperanza.

La paz se construye con paz, así de simple.

La paz no llega; se busca, se construye.

La paz trasciende los credos políticos, religiosos, etc., de los hombres

La paz se va cuando la delincuencia llega.

Guadalupe, aquí no hay más política que construir la paz.

Guadalupe, aquí no hay más religión que profesar la paz.

Guadalupe, aquí no hay más empresa que administrar la paz.

Guadalupe, aquí no hay más negocio que ganar la paz.

Guadalupe, aquí no hay excusa para no anhelar la paz.

Guadalupe, aquí no se busca más voto que un voto por la paz y la vida

Guadalupe, no dejes que la paz se vaya; dile, por favor, que se quede.

Guadalupe tienes que volver a ser un pueblo tranquilo y seguro.

Guadalupe, a una sola voz, dile NO a la delincuencia

Un minuto con paz es mejor que una hora con violencia

No a la indolencia, no a la delincuencia, no a la inacción; sí a la paz, sí a la vida, sí a la acción

No decirle no a la delincuencia es decirle no a la paz y la vida

La paz comienza con el rechazo a la delincuencia.

Puede haber un gran silencio, pero no paz.

La paz no se construye con silencios forzados

La paz no se construye con abrazos diplomáticos

La paz no es paz si es una paz tensa.

La paz volverá sólo si Guadalupe entero la llama

La paz es un derecho que la violencia nos usurpa.


La paz que se logra con violencia pronto se esfuma

Fecha Publicación: 2012-05-05T12:44:00.000-04:00

MARCHA Y CONCIERTO POR LA  PAZ Y LA VIDA

SABADO 26 DE MAYO DE 2012 :  MARCHA      :  9AM  /  CONCIERTO: 4PM
Campaña pro la paz y la vida. Campaña pro un Guadalupe tranquilo y seguro. Campaña contra la indolencia. 

Tu muerte inocente y absurda, Wara, será semilla, será fruto, será luz...

Tu muerte inocente y absurda, Wara, será la flor blanca que llevaremos en el pecho.

RAZONES PARA QUE LA MUNICIPALIDAD DISTRITAL DE GUADALUPE LIDERE LA CAMPAÑA

1. Es la autoridad elegida democráticamente por el pueblo
2. Es la llamada a liderar esta campaña social
3. Seria HERMOSO ver a la MDG liderando esta campaña social
4. La MDG cuenta con mejores condiciones logísticas y financieras.
5. No le estoy imponiendo una agenda, le estoy extendiendo una invitación (Yo, como ciudadano común y corriente, jamás me atrevería hacerlo)

A LOS LIDERES DE GUADALUPE

!Se hace un llamado público a los líderes de los partidos políticos!
(que aquí no hay más política que alcanzar la paz)

!Se hace un llamado público a los líderes de las escuelas, colegios, institutos, universidades!
 (que aquí haremos clase para alcanzar la paz)

!Se hace un llamado público a los líderes de las instituciones religiosas
(que aquí no hay más religión que profesar la paz)

!Se hace un llamado público a los líderes de las empresas!
(que aquí no hay más empresa que administrar la paz)
….
!Se hace un llamado público a tu corazón!
(que aquí el corazón cuenta de verdad)

A  LOS ICONOS GUADALUPANOS

Se invita de manera muy especial, a los tres íconos guadalupanos más populares del Perú, a sumarse a esta cruzada por la paz y la vida.

Súmate:

CARIBEñOS DE GUADALUPE

Súmate:

MARINA MORA

Súmate:

PEDRO ASCOY

Hagamos una sola voz, hagamos que la muerte de Wara deje de ser absurda; hagamos que nuestro Guadalupe vuelva a ser tranquilo y seguro.

CUIDADO: LA INDOLENCIA  ES ALTAMENTE PELIGROSA

Si oyes en la radio que alguien sufre y no te conmueves, sufres indolencia.
Si ves en la tele que alguien sufre y no te conmueves, sufres indolencia.
Si lees en el periódico que alguien sufre y no te conmueves, sufres indolencia.
...
Si ves la Internet que alguien sufre y no te conmueves, sufres indolencia.
...
Si ves a tu paisano que sufre y no te conmueves, sufres indolencia.
....
Si ves a tu hijo que sufre y no te conmueves, sufres indolencia.
Si ves a tu hermano que sufre y no te conmueves, sufres indolencia.
Si ves a tu madre que sufre y no te conmueves, sufres indolencia...
...
Si el dolor ajeno no te conmueve, sufres indolencia, eres, sin duda, un palo, una piedra.

Si el dolor ajeno todavía te conmueve, aunque sea de vez en cuando, hay esperanza. Aún es posible que vuelvas a ser humano y HAGAS ALGO por aplacar aquel dolor. 

NO A LOS CREDOS RELIGIOSOS

No a la indolencia
No a los credos religiosos
No a los partidarismos políticos
No a los intereses personales...

Sí a la empatía
Sí a la paz
Sí a la vida
Sí a un Guadalupe tranquilo y seguro...
  

Fecha Publicación: 2012-04-15T03:00:00.000-04:00
Robert Jara hace poco tiempo ha publicado un libro de poesía: Nostalgia de barro, poemario en el que poetiza un universo articulado a través de dualidades que atañen tanto a aspectos individuales o familiares (mundo de la niñez – mundo de la adultez) como sociales (blanco – indio; español – mestizo). Búsquedas que al final se constituyen en fuentes para interpretar la idiosincrasia de los habitantes de su ciudad natal: Guadalupe.

El mensaje poético de Nostalgia de barros se clarifica conforme sea avanza en la lectura de los poemas, la misma que nos permite, en un primer momento, entender el presente de nuestros pueblos; para luego, sin prescindir del pasado, y más bien hurgando en él, encontrar los elementos necesarios para construir un sólido futuro. En este accionar la individualidad del poeta desempeña un rol trascendental porque Robert ha entendido que el individuo como tal pasa desapercibido, que su aislamiento no es válido para una vida digna, que su presencia cobra importancia cuando interactúa con otros individuos; por lo tanto la relación del individuo con el entorno social del cual ha surgido tiene que ser estrecha, fuerte.

La propuesta que aflora a través de la lectura de los poemas es: Desarrollo, pero sin rupturas del pasado; lograr y disfrutar de la modernidad pero sin renegar del legado de nuestros ancestros aborígenes y de nuestras tradiciones populares.

Jara asume la poesía como una búsqueda de nuestros orígenes, de nuestras raíces, y lo hace con conocimiento e inteligencia, logrando, en palabras de Van Dijk, que la “inventio” y la “dispositio” alcancen coherencia.



Los tres libros independientes que dan forma a Nostalgia de barrro presentan sólida cohesión en la que no hay lugar para desequilibrios ni disonancias y donde, a través de una armonización formal, el legado aborigen, la tradición oral, la modernidad o postmodernidad, se fusionan con eficacia, de tal modo que las diversas interpretaciones que pueda propiciar su lectura no son excluyentes, sino que por el contrario algunas de ellas podrían complementarse

Muchos de los versos de Nostalgia de barro son reiterativos e inciden en resaltar la laboriosidad de la gente del lugar natal del poeta; también resaltan algunos elementos de la naturaleza: (viento, sol, luna), a la campiña, a la flora (enea, caña, cogollitos, sauces, juncos, esteros, etc.); a la fauna (gallos, perros, zancudos, sapos, muymuyes, gallinazos, etc.). En lo que se refiere a las personas, el mensaje poético de Jara enaltece al mestizo, al cholo, al hombre nuevo, a las nuevas familias y se centra en los abuelos y en los nietos.

Por la temática abordada, por las reflexiones sobre el pasado y el devenir de los pueblos, por la seguridad del autor en el manejo del lenguaje poético, Nostalgia de barro es un excelente libro de poesía, que enriquece nuestra tradición poética.



Pacasmayo, abril de 2012

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Alíndor  Elías Terán  Olascoaga (Pacasmayo, 1944)
Crítico literario
Docente Principal del IESP “David Sánchez Infante” de San Pedro de LLoc.

Fecha Publicación: 2012-03-15T17:42:00.011-04:00
1

De nuestros ancestros, tanto biológicos como étnicos y culturales, nos viene el impuso de amar entrañablemente a la tierra donde aspiramos el primer hálito vital; donde fuimos acogidos y modelados desde los albores de nuestra niñez; o, en fin, donde fuimos acogidos generosamente.

Este impulso emotivo, afectivo y espiritual es el contenido denso que unas veces duerme apacible en los recónditos repliegues del alma. Agua transparente de los remansos; y otras veces corre impetuoso como río desbocado por las venas y pulsaciones intensas de nuestros recuerdos y sentimientos. Entonces, leyendo “Nostalgia de barro” nos encontramos con un escenario en el que entre los meandros de callejas, polvo y guijarros, barro acumulado de tiempo y de vida, historia y anhelos, ancestros y raíces, se configura el universo local en el que moran para siempre jirones de la niñez y juventud, junto al perfil y las siluetas de los mayores, que unas veces aparecen nítidos y definidos; y otras, solo son sombras borrosas y desvaídas, con esa sensación que recogió e impresionó tanto al guatemalteco Miguel Ángel Asturias para su impactante y desconcertante novela “El alhajadito”.

En ese universo de gentes, animales y plantas; quehaceres y afanes cotidianos; creencias, costumbres, ritos y también travesuras de los niños, viven los recuerdos que cada día se llenan de espesor y nostalgia, a la espera del impulso vital que los recupera del olvido y los traiga de nuevo a la vida; porque el verso o la poesía no son juegos virtuosos de palabras, o simple rapto de inspiración, sino fuerza creadora que da forma a las experiencias, sentimientos, memoria, actos, obras y procesos, de manera que por la virtud de la palabra, el poeta resucita o reencarna a quienes se fueron pero que, en realidad, siguen presentes en el mundo recreado, que no cancela ni sepulta el pasado; no lo olvida ni desaparece para siempre, sino que proyecta sobre él la fuerza anímica latente. Seguramente como lo sintió Bécquer, el formidable romántico español:

Del salón en el ángulo oscuro,
de su dueño tal vez olvidada,
silenciosa y cubierta de polvo
veíase el arpa.
¡Cuánta nota dormía en sus cuerdas,
como el pájaro duerme en las ramas,
esperando la mano de nieve
que sabe arrancarlas!
¡Ay! –pensé- ¡Cuántas veces el genio
así duerme en el fondo del alma,
y una voz como Lázaro, espera
que le diga: “Levántate y anda!”

Este es el referente geográfico, humano, social y culturaldel que parte Robert Jara Vélez, auténtico poeta de pueblo, formado del polvo que un día se hizo barro lleno de vida en el universo local de Guadalupe, en la provincia de Pacasmayo y, por tanto, costeño y norteño neto, no de urbe o metrópoli, sino de sustrato popular y que, sin embargo, exhibe las más altas excelencias académicas por su formación en el Área de Ciencias Físicas y Matemáticas, y que desde hace tiempo deviene en poeta.

Trajinador de terrenos aparentemente conflictivos y opuestos por el necesario apego a las magnitudes exactas y precisas, por un lado; y por otro, creador de ficciones y metáforas. Dicho con otras palabras, feliz conjuncionador de la razón y el sentimiento, realizando un enlace o matrimonio imposible, digo, es un decir, para decirlo con palabras vallejianas, debe ser cierto que en las dimensiones trascendentes del universo las ciencias exactas se resuelven en un mundo de armonía y plenitud, en cuyo conjunto la poesía no es algo secundario y marginal sino componente vital. Por eso seguramente el filósofo inglés Aldous Huxley habrá de sostener certeramente que entre el hombre de ciencia y el literato no tiene por qué haber separación ni antagonismo, sino que ambos se unimisman en un solo crisol.

2

Todas estas reflexiones nos suscita la lectura del bello libro “Nostalgia de barro” de Robert Jara, cuyos textos discurren en aroma de niñez, pueblo, norte y ancestros, y cuyo conjunto poético está organizado en tres partes, cada una de las cuales tiene, a su vez, su propia autonomía, pero que en conjunto se enlazan por un entramado de asociaciones y evocaciones con léxico coloquial, cotidiano, local y lugareño que, sin embargo, no se agota en las fronteras parroquiales o aldeanas; al contrario, por su arte creador, la comarca natal del poeta se expande, crece y desborda.

3

“Cantata al silencio”, la primera parte, desarrolla una estampa descriptiva del pueblo apacible en cuyo entorno se dibuja el valle fecundo de los arrozales y el suave rumor del mar vecino, así como la silueta delos cerros Azul y Namul.

Pueblito
polvorientas callecitas
sombreritos de enea
sombreando
hileras de adobes
de caña y
de barro

La atmósfera en que discurren los poemas es densa e intensa. En el conjunto se reaniman lo vestigios de la cultura nativa. Además, el poeta ve el mundo a partir de la perspectiva de su niñez en cuanto soplo, vivencia y remembranza, que se agita también ante anuncios y presagios de acoso, ataque, represiones y ataques, por lo que, entonces, la estampa lírica es atravesada por una persistente inquietud social resultado de la presión de los tiempos de la hacienda:

Se estremece el silencio…
tartamudean los fusiles
enjambre de balas
y se desploma brutal
el monolítico tronco
(el silencio no suda ni tiembla)
y se subleva
el martillo sobre el clavo
el clavo sobre el cuero
la historia sobre el olvido

En la segunda parte, “Abuelos de mis abuelos”, el peso ancestral es mayor, pues no se limita al reconocimiento del origen inmediato, sino que hunde sus raíces en las fuentes raigales más recónditas, que son evocados como reconocimiento a la vertiente que otorga sentido a nuestro mestizaje, en cuyo proceso se erige dominante la figura del cholo peruano norteño y costeño

Abuelo
ocucaje de faldas
labios de espuma
orejas tambores
panza pispada
con talones rajados
con sudores y fríos
con dedos de horquetas

Además, la fuerza telúrica se consolida con la exaltación y reconocimiento de los frutos de la tierra; es decir, la flora y la fauna típicas de la zona:

El fogón arrea bestias
trae ronquidos
tus sueños desfilan
entre mameyes
entre sauces y huesos venideros

Esta sección rebosa de añoranza ancestral simbolizada en el abuelo, la figura patriarcal paradigmática y representativa del modo de ser de la vida de la comarca, y cuya figura se enlaza y proyecta al presente y al futuro de la niñez, por lo que la estampa humana se carga de ternura y añoranza:

Cuentan
que los ríos nacen
al pie
del llanto de los niños
abuelo
y que son ojitos
que han llorado mucho los desiertos

4

Así llegamos, por fin, a la sección que otorga el título al poemario: “Nostalgia de barro”. Aquí, la evocación del pueblo, la comarca y la tierra natal se revela como un sentimiento de recuperación y remembranza que modela una comunidad que revive y que contiene el espíritu de los ancestros nativos, los mismos que no han desaparecido, sino que se reencarnan y proyectan en los hijos del presente; por eso se explica y comprende la fuerza telúrica y raigal que recorren todos los versos y poemas del conjunto.

Quédate
y escribamos nuestra edad en el camino
porfa’
no te vayas
¿con quién cashcaré cañas en la rabia de la sombra?
¿No recuerdas?
macollamos juntos
con los mismos ojos sorprendidos
¿Con quién haré cuevitas pa’ esconderme
de la guerra
y ollitas de barro
pa’ rejuntar el aguacero?

5

Pero la construcción del mundo poético que emprende Robert Jara no es una copia o retrato del universo local, pues a costa de evocarlo, ese universo resulta reconstruido como una nueva categoría dotada de un halo idealista y mítico, pues el poeta, por más que quiera, no puede resolver los hilos de la nostalgia en un documento o retrato exacto de su pueblo, sino que construye un nuevo universo que se nutre de aquel, pero que adquiere su propio ser, esencia y estructura. Digamos, que la aldea, la comarca o la provincia, a costa de ser evocadas, se resuelven en una nueva Arcadia, o patria feliz, que el poeta se esmera en recuperar. Por eso, junto a los recursos lingüísticos empleados, un eje rítmico y ancestral pueblan los poemas al son de zampoñas, antaras y pinkullos:

El grano revienta. Poncho verde silba zampoñas, silba. Un sudor se obesa, el jolgorio se preña. Dientecitos de leche. Hum, humitas, cantan barrigas al sol, al sol, amarillear, amarillito, diente de oro, olorcito a tamal.

Entonces, la impresión general es la integración de un solo universo en el que el ande y la costa son las fuerzas motrices que el poeta anhela ver resueltas en un conjunto peruano acrisolado, bullente y pródigo. Por eso, aunque el texto parta de sentimientos líricos, pronto se plasma en un universo de canto y elogio del universo local y el poemario resulta traspasado por resonancias épicas y legendarias. Por eso también la perspectiva de construcción no se agota en la visión personal del autor, sino que pronto combina con la opción de la tercera y segunda persona gramaticales

6

El lenguaje poético que recorre los ejes del sistema lingüístico adquiere sus propias características: el primero, el eje sintagmático, se plasma en una sintaxis suelta, de versos continuos y concatenados que frecuentemente truncan su construcción lógica, como si quedaran inconclusos y como si rápidamente cambiaran o variaran de planos. La impresión general entonces es la del empleo de una sintaxis quebrada, inconclusa y trunca. Además, los versos no se suceden en una escritura lineal y sucesiva, sino que también se plantan y sostienen en un plano visual, pues el poeta construye una poesía que para ser percibida y sentida, no basta con ser leída, sino que debe ser también observada y contemplada por el fuerte impacto de la dimensión espacial gráfica, espacial y visual:

la historia coja
h
ú
n
d
e
s
e
en la sangre
y la sangre
se adormece
echa a un lado
la lengua
la cabeza

En el plano paradigmático el autor opta por un léxico local, popular, traspasado de giros coloquiales, dialectales, hogareños, familiares y aldeanos. Por eso el autor no nos ofrece la visión de una poesía ilustrada, refinada o culta. No es su propósito ascender al nivel del léxico refinado o puramente artístico, pues si el tema tiene que ver con lo raigal y popular, el lenguaje no puede seguir un rumbo de nivel culto por la propia palabra o frase; al contrario, tiene que responder también al modo de ser o, en este caso, de hablar de la gente del pueblo. Este manejo lingüístico llega a niveles muy altos en la tercera parte, que es como una orquestación y elevación poética del léxico popular y cotidiano:

Semán es un gallo
con chucaques pensativos como el agua

Sudor que baila tondero
bramido memorioso de la pampa
fiesta de pies descalzos en el surco
sombra de palomas
silencio de algarrobo

Semán / sudor de adobes /te debo un toro

Por eso mismo, tratándose de una lírica de proyecciones épicas, el estilo no se queda en el plano expositivo y afectivo, nominal y adjetivo, sino que frecuentemente se dota de dimensiones secuenciales y verbales, próximas al eje narrativo.

7

En resumen, Guadalupe, la Arcadia feliz y su entorno, como la estancia de Semán o los cerros Azul y Namul, no se agotan en su recreación local, sino que se erigen en elementos de una poética simbólica y representativa de cualquier pueblo, especialmente de la costa peruana. De esta manera, Robert Jara Vélez nos invita a introducirnos en el paisaje raigal de su tierra y de sus ancestros, a la que nos guía con la destreza de su lírica poética y musical sustentada en componentes legendarios. Añoranza de la comarca, sin duda, pero también elogio y admiración de su pasado; con su poemario, Robert nos conduce a su comarca, a recorrer afanosos los parajes de arenales y sus campos fecundos y pródigos, donde se ha quedado arrullada su niñez, hundida en el regazo de sus ancestros familiares y poblanos. Sólo que, después de recorrer con él su pueblo y su provincia, no nos quedamos ni nos deja allí abandonados, sumergidos en el pasado, sino que él actualiza y universaliza sus raíces, sus pasos, sus huellas y las de sus mayores y antepasados. Como aconteció con la poesía indigenista (pensamos en Luis Nieto, Alejandro Peralta, Mario Florián), estamos ante una versión moderna de una poesía nativista o neonativista de espacio y ambiente costeño y norteño. Poesía aldeana y parroquial dirán algunos; pero no: el tema, es verdad, se conecta con el pasado; la memoria lo actualiza y el verso se nutre de presente y de futuro. Robert Jara Vélez se mantiene leal a una rica raigambre de resonancias culturales nacionales y proyecta su comunidad a una consideración general en el conjunto cultural del país.

Trujillo, 09 de febrero del 2012
Auditorio de la Beneficencia Pública

________________________
Saniel E. Lozano Alvarado (Salpo, La Libertad)
Dr. en Educación (UNT)
Escritor, Investigador, Crítico Literario
Catedrático de la UPAO
Director de Pueblo Continente, revista oficial de la UPAO

Fecha Publicación: 2012-02-25T20:08:00.007-04:00
Hace pocos días tuve la suerte de recibir en mis manos el más reciente poemario del poeta Robert Jara, titulado Nostalgia de barro.

Apenas lo abrí sentí que se trataba de una lírica diferente. El secreto para saborear su poesía y sentir el ritmo de los versos que componen su libro es leerlo en voz alta y no en silencio como acostumbramos a hacer. Esta sensación me llevó a pensar: La lectura es en verdad una aventura que despierta a todos los sentidos.

La parte titulada “Nostalgia de barro” es el poemario que le da el título al libro, el cual está compuesto además por otras dos partes: “Cantata al silencio” y “Los abuelos de mis abuelos”. En “Cantata al silencio”, Robert Jara se inunda de una musicalidad tan llena de dulzura que al principio da la impresión que se tratara de una rima juguetona para niños: “pueblito/ polvorientas callecitas/ sombreritos de enea/ sombreando/ hileras de adobes/ de caña/ y de barro”. Este ingrediente (la dulzura), se encarga de llevar el compás de todo el poema desde el principio hasta el fin. Poema en el cual presenta a su terruño natal, en donde vivió su infancia. A la vez, a su pueblo lo convierte en su segunda madre: “me peinabas/ pueblito/ igualito que mamá”.

El hombre, es un animal de costumbres y todos amamos el hábitat en el que hemos nacido, pues ahí no solo encontramos consuelo, paz, cobijo sino que también sentimos que es nuestro territorio y esa sensación fortalece y engrandece a nuestro espíritu, lo cual es de vital importancia para el ser humano. ¿Quién en el mundo no ama a su suelo natal?

En “Los abuelos de mis abuelos”, el autor escribe cargado de brío para homenajear a nuestra identidad nacional, al abanico de razas que conforma nuestra patria; y hace alusión a la obra de José María Arguedas: “urjo/ que tu oreja sea chacra / de viejos caracoles/ y pronto relinche/ por todas las sangres/ cholo soy/ son mis venas ríos profundos/ de aguas anchas y plurales”. Más adelante, le pide prestado a Julio Ramón Ribeyro su palabra del mudo para pedirles a todos aquellos que viven en silencio que se decidan a hablar: “ven hermano/ húndete en mi pellejo/ tu pellejo al fin/ y no sufra más la palabra del mudo”.

Por último, la parte final, titulada “Nostalgia de barro” es una evocación a la mejor etapa de la vida de todo ser humano, la infancia. Sus versos representan al hogar paterno a través de imágenes grabadas en su memoria y en la memoria de su hogar: “abuela escoge el trigo/ o juega con sus trenzas/ o rumia ronquidos/ tanteando y saboreando ayeres en su boca desgastada”. Escucha la voz de su madre mezclada a su voz de niño: “ve hijito, anda, juega/ no, mami, no quiero”.

Por eso, Nostalgia de barro es un poemario cargado de imágenes, sonidos y un ritmo fuerte y acompasado desde el principio hasta el fin. Leerlo ha sido en verdad una gratificante experiencia.

Lima, febrero de 2012

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Carlota Yauri
Escritora de literatura infantil
Ganadora del Primer Concurso Nacional de Cuento para Niños (2005)

Fecha Publicación: 2012-01-12T23:21:00.002-04:00
Últimamente se ha puesto de moda en el Perú el revocar a una autoridad democráticamente elegida. Y una de las cosas que más me ha llamado la atención es la facilidad con que se recurre a este mecanismo; la facilidad con que a una autoridad elegida hace apenas un año, se la quiera fuera del cargo con tanto ahínco. Esto me ha motivado a analizar este mecanismo legal de control que tiene el pueblo para remover una autoridad elegida democráticamente, fijando mi atención en los requisitos legales necesarios para que este mecanismo se active, se eche andar; y teniendo en cuenta el grado de responsabilidad y/o irresponsabilidad que recae sobre los diferentes actores sociales que intervienen en el proceso.

Aquí una mirada crítica y rápida a los requisitos necesarios para que la revocatoria de una autoridad tenga lugar:


1. Compra del kit electoral (el promotor)

Fácil de conseguir. Cualquier ciudadano puede hacerlo, con su dinero o con dinero ajeno; por iniciativa propia, o por encargo de terceros; a la ONPE le importa un bledo quién promueva la revocatoria. Este requisito resulta ser, en suma, una simple transacción financiera.

2. Recolección del 25% de firmas de electores hábiles (el promotor)
Fácil de conseguir. Si una autoridad motivo de revocatoria ganó las elecciones, por ejemplo, con un 51% de los votos, existe en teoría un 49% de los votos, a favor de su revocatoria; es decir, esta autoridad resulta revocable por defecto; pues el porcentaje de votos potenciales a favor de su revocatoria (49%) resulta mucho mayor al exigido (25%). Incluso, una autoridad que fue elegida democráticamente con un alto respaldo popular, por ejemplo con un 70% de los votos, también resulta revocable por defecto; pues el porcentaje de potenciales votos a favor de su revocatoria (30%) resulta aún mayor que el exigido (25%). Por tanto, conseguir el 25% de firmas para revocar a una autoridad resulta ser un proceso meramente operativo, y en teoría, siempre alcanzable, puesto que casi nadie gana las elecciones con porcentajes tan elevados. Como vemos este requisito a primera vista tan difícil de lograr, realmente no lo es. Este requisito no resiste el más mínimo análisis aritmético. Este requisito ni siquiera resulta lógico, resulta completamente advenedizo.
El promotor (y asociados; léase, interesados primarios en revocar a una autoridad, pero que a veces no dan la cara) y un buen presupuesto, en teoría, bastan para lograr este requisito.


3. Verificación de autenticidad de las firmas recolectadas (la ONPE)

Fácil de conseguir. Proceso meramente formal, mecánico. Es sólo cuestión de tiempo.


4. Solicitud de revocatoria (el promotor)

Fácil de conseguir. En la solicitud de revocatoria se fundamenta el porqué de la revocatoria de una autoridad; pero no se exigen las evidencias que sustenten dicho fundamento. Es decir, el fundamento que se esgrime para pedir la revocatoria de una autoridad no es motivo de investigación por parte de la ONPE; no importa si es real o inventado; no importa si nace de la razón o del hígado o del despecho; no importa si es de interés personal o colectivo. Para la ONPE es irrelevante la razón por la que alguien promueve la revocatoria de una autoridad. En todo caso, ¿para qué exigen que se fundamente la revocatoria si esta no se toma en cuenta? El fundamento, y por ende el requisito en sí, resulta ser un formalismo retórico.


5. Verificación de cumplimiento de los requisitos anteriores (la ONPE)

Fácil de conseguir; proceso meramente formal, mecánico.

6. Convocatoria a consulta popular (JNE)
Fácil de conseguir; proceso meramente formal, mecánico.

De este breve análisis podemos concluir que es fácil mover a una autoridad desde el legítimo cargo político, obtenido democráticamente en las urnas, hasta instalarlo en una advenediza consulta popular. Entre el legítimo cargo político y la advenediza consulta popular, median apenas 6 requisitos de exigencia cuestionable, median apenas 6 requisitos que cualquier ciudadano podría alcanzar, median apenas 6 requisitos de carácter endeble. Llevar a un candidato a ser autoridad es un proceso democrático, largo, costoso, en el que participan el estado, las agrupaciones políticas, los medios de comunicación, las agencia de marketing, la población en general; entonces, ¿cómo es posible que una autoridad elegida mediante un proceso de tal magnitud de involucramiento económico y de actores sociales sea revocada por un promotor y apenas 6 requisitos de dudosa exigencia? En este sentido la revocatoria resulta injusta, asimétrica, resulta un despropósito.

El carácter endeble de los requisitos para revocar a una autoridad hacen de la revocatoria un mecanismo advenedizo, un mecanismo ideal que se fragua casi siempre desde el despecho, desde la hiel, desde el hígado, desde el revanchismo, desde el oportunismo. ¿Es acaso casualidad que los más entusiastas con la revocatoria sean aquellos candidatos que no ganaron en las urnas? ¿Es acaso casualidad que los más entusiastas con la revocatoria sean aquellos electores cuyos candidatos no ganaron en las urnas? ¿Es caso casualidad que los más entusiastas con la revocatoria sean aquellas personas que tienen algún tipo de problema personal con la autoridad en función? ¿Es caso casualidad que los más entusiastas con la revocatoria sean aquellas personas que piensan ser candidatos en una campaña próxima? No es casualidad; lo que sucede es que los candidatos perdedores y los electores cuyos candidatos perdieron en las urnas son unos irresponsables; pues no asumen (no aceptan) las consecuencias (resultados) de un proceso democrático en el cual participaron libremente y en acuerdo pleno; lo que sucede es que hay personas irresponsables que utilizan este mecanismo legal sólo como un achaque para saldar alguna deuda de índole personal, o para consumar alguna de sus más bajas pasiones: antipatías, odios, revanchismo…; lo que sucede es que hay candidatos irresponsables que utilizan la revocatoria como campaña política con miras a unas elecciones que aún no comienzan. La democracia se robustecería enormemente si los que perdieron en las urnas, tanto candidatos como electores, no se dedicaran a promover la revocatoria de una autoridad. Pues resulta imposible creerles, aunque fuera cierto, que lo hacen por amor a su pueblo; la sombra del despecho y/o del hígado, nada ni nadie podrá quitárselo. ¿Acaso ignoran estos actores sociales que aceptar los resultados adversos obtenidos en las urnas es también inherente de la democracia? No sólo es inherente a la democracia el participar en las elecciones, sino también el aceptar los resultados (favorables o adversos) de las mismas. Por tanto, todo ciudadano de un pueblo democrático en vez de promover revocatorias debería apoyar –sin importar por quien votó, sin importar si ganó o perdió su candidato– el trabajo de la autoridad elegida por la mayoría, en el mejor de los casos, o dejarla trabajar tranquila, en el peor, por el periodo de tiempo estipulado incluso antes de las elecciones. En este sentido la revocatoria resulta ser un mecanismo antidemocrático.

Sería saludable para la democracia y para la sociedad que la revocatoria en realidad no existiera, por todo lo dicho anteriormente. Y porque la revocatoria no es la cura para acabar con una mala autoridad, es un analgésico; no, la solución es que el pueblo aprenda a elegir bien a sus autoridades, que aprenda a sumir las consecuencias de sus decisiones democráticas, que aprenda a no hacer berrinches, a no patear el tablero democrático simplemente porque luego se da cuenta que la autoridad que eligió democráticamente es mala o no le gusta, que el pueblo aprenda a ser responsable. Si el pueblo eligió mal a sus autoridades, pues que asuma las consecuencias de su decisión democrática. Si el pueblo no aprende a elegir bien a sus autoridades la revocatoria no sirve sino para volver a elegir mal, pues la revocatoria no es un mecanismo que reforma, que educa, que eleva la consciencia, es más bien un mecanismo que exime al pueblo de toda responsabilidad, de toda culpa. El mensaje subliminal es: si eliges mal una autoridad; no te preocupes, revócala. ¿No te preocupes?, ¿revócala?, ¡qué sandez!, ¡que sí se preocupe, una y mil veces, hasta los huesos!, ¡que asuma las consecuencias de su decisión!, ¡que se haga responsable! ¡Qué mensaje para tan apañador, consentidor, sobreprotector, y sobre todo dañino! Basta de promover la irresponsabilidad, ya basta: un pueblo responsable no admite ni tolera revocatorias, porque la revocatoria es un mecanismo que abona la irresponsabilidad –la inconsciencia– personal y colectiva; y un pueblo puede ser todo, menos irresponsable. Recordemos, que si bien el pueblo no es responsable de que una autoridad sea mala, sí es completamente responsable de haberla elegido. La revocatoria lamentablemente se centra sólo en la autoridad, en su condición de mala autoridad, soslayando por completo uno de los detalles más importantes del proceso: que fue el pueblo quien eligió la mala autoridad, que fue el pueblo quien democráticamente le confirió el cargo que hoy pretende arrebatárselo. Un pueblo responsable debe asumir las consecuencias de su decisión democrática y no evadirlas vía revocatoria; debe aceptar con hidalguía que la autoridad elegida, aunque ahora no le guste, fue elegida para gobernar por un periodo de tiempo pactado incluso antes de ir a las urnas. En este sentido la revocatoria, aunque legal, resulta ser un mecanismo irresponsable; léase, hija de la irresponsabilidad, símbolo de la irresponsabilidad de un pueblo.

Si la cura a la proliferación de malas autoridades no es la revocatoria, sino educar al pueblo para que aprenda a elegir bien, ¿por qué se opta por la revocatoria sin cuestionarla, casi por inercia?: porque la revocatoria aunque no es cura, sino analgésico, además de ser un mecanismo legal y aparentemente democrático, exige el mínimo esfuerzo humano, la mínima inversión económica: comprar un kit, recolectar cierto número de firmas…; mientras que educar al pueblo, que es la cura definitiva, exige un esfuerzo humano y una inversión económica quijotescos, casi utópicos. ¿Revocatoria o Educar al pueblo? Ante este panorama la pregunta resulta retórica, ya no resulta un dilema, ¿cierto? Aun así, apuesto porque el estado eduque al pueblo para que este elija bien a sus autoridades, para que aprenda a ser responsable, aunque esta cura le cueste dos ojos y largos años de trabajo sistemático. El estado tiene la responsabilidad de educar al pueblo para que este no vote por un candidato sólo porque es guapo, no vote por un candidato sólo porque su propaganda en los medios de comunicación es llamativa, no vote por un candidato sólo porque habla lindo, no vote por un candidato sólo porque es millonario, no vote por un candidato sólo porque es carismático, no vote por un candidato que jamás ha hecho nada por el pueblo en el pasado, no vote por imágenes mediáticas, no vote por currículos inventados, no vote por proyectos inviables, no vote por equipos de trabajo improvisados… Total, ¿no es acaso la educación un derecho inalienable de todo ciudadano?

Si bien la revocatoria es un mecanismo antidemocrático, irresponsable, sobreprotector, que deslegitima gratuitamente a quien fuera legitimado en las urnas, ¿qué es lo mínimo que se debería hacer, si tuviéramos que convivir irremediablemente con la revocatoria, en aras de que no sea un perfecto despropósito, y no cause tanto daño a la democracia?: sería imperdonable no replantear al menos por completo los 6 requisitos que la activan; sería imperativo hacerlos más robustos, más lógicos, más justos; sería imperativo quitarles su carácter meramente económico, operativo, burocrático que gozan; sería imperativo quitarles su proclividad innata de sucumbir a las bajas pasiones.

Finalmente, ¿cómo exigirle a los candidatos, a las agrupaciones políticas, a las agencias de marketing, a los medios de comunicación, al pueblo en general, ser honestos durante una campaña electoral? ¿Cómo exigirles, es suma, ser actores responsables? No podemos exigirles, debemos enseñarles. Si todos los actores sociales que intervienen en un proceso democrático fueran responsables, ¿se imaginan?, seguramente otra sería la historia.