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Etiquetas: [Cine latino]  [Documental]  [Transcinema]  
Fecha Publicación: 2016-05-04T13:17:00.000-07:00


  La segunda película del chileno Jerónimo Rodríguez estrenada durante el 3º Transcinema, ha sido destacada por su singularidad y complejidad. La historia de un estudiante exiliado en busca de la estatua del neurólogo portugués Edgar Moniz es un motivo para recorrer las calles de Chile, Nueva York o Lisboa, pero también para realizar otros hallazgos, traer de vuelta recuerdos guardados en la memoria, hablar de personajes como Sivori, Allende o el director Raúl Ruiz.

  Al final de una proyección en el Museo de Arte, el director explicó que en un inicio el proceso de realización fue difícil pues no tenía claro por dónde iba a empezar. Las tomas de los parques de Santiago, por ejemplo, son más estáticas; en cambio, las escenas finales de Lisboa son más dinámicas.

  Jerónimo Rodríguez tuvo la gentileza de responder algunas cuestiones sobre "El rastreador de estatuas".

Adalberto Fonkén: Pude ver "Homeland" de Abbas Fahdel en el Transcinema; un documental muy extenso, un poco neorrealista.

Jerónimo Rodríguez: La pude ver en Mar del Plata. Es muy fuerte ver como la guerra afecta la vida familiar. La verdad es que me dejó muy triste la película. Pude conversar con Abbas, su director, un tipo muy amable.

Estuve leyendo algunas reseñas sobre el "El rastreador de estatuas". Hay una que habla del "director ficcionalizando su propia biografía" al igual que "O futebol" de Sergio Oksman. Otra dice que la película "juega con la falsedad de lo real y la verdad de la fantasía". ¿Cuáles son los temas más importantes, qué tanto hay de realidad y ficción?

Tomé muchas cosas prestadas de mi realidad cercana, de lo que había a mí alrededor. Filmé mucho desde mi ventana, barrios por los que paso, utilicé unos cuantos elementos de mi vida personal. Pero cuando armé el filme, todos estos elementos aparecen ligeramente mutados hacia otra parte. De modo que el que me conoce y lo ve, va a reconocer algunas cosas, pero no necesariamente siente que está frente a mí. Diría que mitad de Rastreador se mueve en la ficción, o más que la ficción, en la construcción o reestructuración de historias.

Considero que esta película es un ensayo, porque es el contenedor para múltiples ideas que fueron encontrando su lugar, un caos que fue tomando forma a través de un personaje y su búsqueda de una estatua. La multiplicidad de ideas o cosas que aparecen en este proceso llevan a que también se perciban muchos temas en el filme: la historia, internet, las ciencias, el cerebro, el fútbol, la ciudad, el caminar o pensar. También hay muchos géneros que transcurren simultáneamente, hay algo detectivesco, algo científico, algo de diario y lo personal.

Es cierto que hay muchos géneros. La búsqueda de la estatua es una especie de McGuffin que parece perderse pero al final vuelve a aparecer.

La búsqueda de la estatua de un neurólogo portugués gatilla muchas ideas que van encontrado su forma más adelante o que simplemente se pierden. Es un viaje muy largo donde el protagonista, casi como un aventurero, va intentando dar con una estatua en específico, pero siempre encuentra otras. Me gusta pensar en el protagonista como explorador, aunque en este caso en vez de haber un hombre enfrentado al mar, las montañas o la selva, se encuentra en plazas y esquinas que en principio son irrelevantes o que a nadie le importan. Sin embargo en esta banalidad empiezan también a haber hallazgos de otro tipo. Mientras editaba pensaba que un explorador también tenía los componentes de un detective o de un científico, porque todos están en búsqueda de algo. Todos esos elementos van armando el tramado del filme.

Hay unas portadas de diarios sobre Allende que no entendí muy bien. ¿Tenían alguna relación con Rusia y el gol de honor?

Se ven las portadas de los diarios conmemorando los 40 años del golpe militar en Chile, el 2013. En esos titulares hay unas cuantas fotos de Allende. Estos periódicos me sirvieron para ir articulando pequeñas ideas acerca de la historia reciente chilena e ir juntándola por libre asociación con otros elementos que aparecen después en Internet. De este modo la relación entre Chile y URSS durante la Unidad Popular, el duelo de Pushkin en la primera mitad del siglo 19, el duelo de Allende a mediados del siglo 20 y otros detalles aparentemente dispersos van abriendo ventanas que permiten llegar a los enfrentamientos entre Chile y Rusia en los mundiales de fútbol.

Ya que mencionas lo del ensayo como un contenedor para múltiples ideas, ¿hay alguna película o documental que influyó en “El rastreador”? ¿Alguna de Chris Marker tal vez, o de Raúl Ruiz?

Aunque soy muy cinéfilo y he trabajado por muchos años como crítico de cine, no tenía en mente ninguna película en específico. Rastreador se fue armando casi producto del azar, del mismo modo que ocurren muchas cosas en el filme. Es el resultado más que nada del ensayo y error. Obviamente durante la edición se produjo reescritura, pero el espíritu aleatorio de la película se mantuvo. Adoro a Marker y a Ruiz. Son de mis cineastas favoritos. De alguna manera es imposible que sus ideas no influyan a un tipo de a pie como yo. De ambos me encanta su libertad para enfrentar las películas. Además tengo mucha afinidad con el cine de no ficción. Me encanta el ensayo cinematográfico y las películas que plantean diversas maneras de entender la realidad.



Etiquetas: [Cine Asia]  [Cine USA]  
Fecha Publicación: 2016-03-01T23:27:00.000-08:00

  Antes de llevarse varios premios Oscar, la última entrega de la saga “Mad Max” ya había sido considerada uno de los mejores estrenos del 2015, y no solo por sus logros técnicos, su caravana de autos reciclados, su desaliñado vestuario o las persecuciones por el desierto africano.

  La trama es bastante simple: dos rebeldes a bordo de un viejo camión cisterna emprenden interminable huida por el desierto en busca del paraíso perdido. Tras ellos, el implacable Immortan Joe y sus secuaces kamikazes rapados los persiguen sin descanso. La mayor ambición del solitario Max es sobrevivir; la única esperanza de Furiosa (Charlize Theron) es encontrar un hogar. Cuando el Dakar retro-futurista parece concluir, la incertidumbre frente al panorama desolador acaba por liquidar toda ilusión.

  Esta nueva secuela de “Mad Max” es una alegoría que simboliza una sociedad despótica sometida por un señor de la guerra, dueño del agua y el combustible; un polvoriento “western sobre ruedas”, según el director australiano George Miller, que mantiene el espíritu de la franquicia al recrear un mundo post-apocalíptico, salvaje, tiránico y fetichista levantado sobre las restos de alguna guerra como en “Mad Max: Beyond Thunderdome” (1985), parte de la saga y también del ozploitation australiano.

Etiquetas: [Cine Asia]  [Documental]  [Transcinema]  
Fecha Publicación: 2015-12-28T23:54:00.000-08:00


   Un documental político con una mirada personal y disidente sobre el mundo según la sección Resistencia del 3º Transcinema. “Homeland (Iraq year zero)" del director Abbas Fahdel es un retrato familiar con una mirada particular sobre la vida en la ciudad Bagdad y sus alrededores.

   En la primera parte, Haidar y sus hermanos visitan un museo con personajes de la sociedad iraquí, también una tienda de víveres. Recorremos un gran mercado o bazar. Por la noche la cámara ingresa a una fiesta familiar con música y torta de boda incluidos. En un televisor Saddam Hussein explica lo que significa ser un verdadero líder, criticando a los sionistas y arengando a sus soldados frente a la inminente guerra. El hermano de Haidar compra unas fotos a un librero de la calle quien se lamenta por haber comprado un auto y no una casa. Casi al final la cámara ingresa al refugio Al-Amiriyah, con una enorme agujero en el techo, donde murieron civiles por los bombardeos en 1991. Estas largas escenas cotidianas y familiares de una vida urbana aparentemente normal carente de sentimentalismo como se ha comentado, a pesar de cierta incertidumbre que se respira en el ambiente, adquieren importancia porque representan el preludio a una guerra que será obviada y dejada en elipsis.

   “Cuando filmaba una película acerca de mis vecinos en la víspera de la guerra, estaba conducido por una supersticiosa esperanza de que podría salvarlos del inminente peligro en este camino. Desgraciadamente, el espiral of violencia que se apoderó del país pronto sumergió a mi familia en la tristeza”, explica Abbas Fahdel en una entrevista para Doc Alliance Films.

  La segunda parte de “Homeland” es un registro de las consecuencias, las marcas de la guerra. Una estación de radio, un puente y varias casas destruidas; edificios (ministerios) bombardeados; un nuevo panorama que incluye la presencia de soldados americanos. Haidar observa las ráfagas de metralleta en el cielo nocturno y explica el origen de esa costumbre iraquí. La creciente ola de violencia ha hecho que muchas familias compren armas. Un vecino lleva una pistola porque un día le robaron su auto. ¿Y los niños?, pregunta el director. Los niños miran fijamente a la cámara, sonríen ingenuamente sin decir nada, posan frente al lente con unas bombas antiaéreas abandonadas en un depósito. Los adultos se preguntan por qué saquean y destruyen la cultura, el pasado, la historia iraquí, los monumentos históricos, los estudios de cinema.

   Los hermanos de Haidar asisten a la universidad. El director Abbas Fahdel conversa con un entrenador de palomas que dan vueltas a la azotea y regresan a su corral. ¿Una metáfora? También se entrevista de forma un tanto informal y agitada (una especie de antropología salvaje) a personas que viven en condiciones difíciles sin agua ni luz, a parientes de disidentes políticos desaparecidos durante el régimen de Hussein. Como en el film neorrealista “Alemania año cero” (1947) de Rossellini, Haidar y su famllia deben sobrevivir en un país golpeado por la guerra, aunque no en las mismas condiciones. 



Etiquetas: [Cine europeo]  [Cine USA]  [Festival de Cannes]  [Festival de Lima]  
Fecha Publicación: 2015-11-10T03:31:00.001-08:00

  “When animals” e “It follows” formaron parte de la Semana de la Crítica en el Festival de Cannes y del 19º Festival de Lima. Ambas tienen en común a dos adolescentes enfrentando extraños cambios físicos que afectan sus vidas.

   El director de “When animals dream” (2014) Jonas Alexander Arnby ha resaltado el lado oscuro, la sexualidad y agresividad de la protagonista Marie (Sonja Suhl) que vive en una comunidad pesquera de Dinamarca donde es hostigada por algunos compañeros de una fábrica de pescado. ¿Cuál es la razón de tal desprecio?, de este clima tenso en el que surgen indicios de algo que va creciendo y se vuelve incontrolable, algo que atemoriza a algunos salvo un amigo que ayudará a Marie cuando abandone a su padre, el hogar, y las circunstancias se tornen más sombrías y violentas.

   Hay también en la película de Arnby una sensación de aislamiento y desconcierto en los ambientes que rodean a los personajes, en la luz nórdica, el viento, la música, en el pueblo pesquero de Thyborøn en Dinamarca que se parece un poco a la zona costera de Escocia en “Breaking waves” (1996) de Lars von Trier con una chica también algo incomprendida por los demás.

   En “It follows” (2014) de David R. Mitchell, el sexo es el desencadenante del mal y también la única forma de liberación para Jay (Maika Monroe), contagiada de algo que termina convirtiéndose en una maldición, como en “Drag me to hell” (2009) de Sam Raimi, aunque el horror no proviene necesariamente de lo demoníaco sino de lo sobrenatural, de una almas que se aparecen en cualquier parte, se confunden con las personas y no se detienen.

   Si bien los largos trávelin de Detroit en “It follows” y los viajes en auto de Jay y sus amigos tratando de escapar de los invisibles zombis, transmiten la sensación de no hallar una salida o escape, también dejan la impresión de un “espacio infinito”, un constante huir por caminos y playas que se extienden como en una road movie. 


Etiquetas: [Cine Perú]  [Festival Lima Independiente]  [Video]  
Fecha Publicación: 2015-07-27T01:38:00.001-07:00


  "Videofilia (y otros síndromes virales)" del peruano Juan Daniel Molero ganó un premio en el 5to. Festival Lima Independiente en la sección Competencia Internacional donde también se mostraron "Belluscone: Una storia siciliana" (2014) de Franco Maresco, los documentales "Songs from the north" (2014) del coreano Soon-Mi Yoo, "Una juventud alemana" (2015) del francés Jean-Gabriel Périot y "The reaper" de Zvonimir Juric.

  "Videofilia" tiene un caracter experimental que busca sacar provecho de algunas imágenes digitales defectuosas o pixeleadas que transforman o deforman la realidad. La vida de los personajes gira en torno a cierta búsqueda por algo diferente o significativo, como la supuesta experiencia 'lisérgica' en una huaca limeña.

  "Videofilia" esta narrada desde dos puntos de vista. Por un lado vemos a Junior conversando con un amigo en silla de ruedas o en la sala de videojuegos de un centro comercial. Luego vemos a Luz en su dormitorio con unos amigos o trabajando en un restaurant. Junior y Luz se conocen por Internet y solo comparten una escena cuando ella lo visita en su casa para hacer un video. La imagen subjetiva del cuerpo desnudo se vuelve un estímulo que satisface la mirada, el voyeurismo. 


  Más que una convergencia entre la realidad y lo virtual, como se ha señalado, el film muestra la relación que existe entre la omnipresente tecnología digital y la vida de los personajes. 

  "Película sucia, maligna y refrescante", escribió el organizador del festival. Lo de sucia podría referirse no solo a la imagen sino a ciertos diálogos, sonidos psicodélicos y un descenlace algo caótico.


Etiquetas: [Cine europeo]  [Festival de Cannes]  
Fecha Publicación: 2015-05-20T20:33:00.000-07:00

  Los han llamado cineastas de consenso por el unánime reconocimiento de un cine social, realista y humanista que refleja problemas económicos en la Bélgica actual.

   Luego de un inicio en el documental, los hermanos Jean Pierre y Luc Dardenne han desarrollado un estilo austero y particular sin elementos que deformen demasiado la realidad frente a la cámara, aunque es posible identificar elementos de ficción que dan forma a las historias.

   En "The kid with a bike", desde la primera escena el espectador es sumergido en el film cuando la cámara se coloca al nivel de Cyril mientras llama por teléfono y se escucha la voz de un adulto tratando de hablar con él. Una puesta en escena que determina el ritmo para el resto del film. “Una especifica selección de mise-en-scène, a través de la cual nosotros como audiencia empezamos a adaptar nuestra mirada”, explica Jean Luc Dardenne.

   En el cine de los Dardenne hay una imprevisibilidad y ambigüedad en las acciones de sus personajes frente a una determinada situación. La inesperada decisión de Bruno (Jéremie Renier) por deshacerse de su bebe a cambio de dinero en “El niño” (L’enfant, 2005), o la desesperada reacción de Cyril, y sus consecuencias, luego que su propio padre le ha pedido no verlo por un tiempo en “El chico de la bicicleta” (2011), revelan lo misterioso e inexplicable que puede ser el comportamiento humano frente a una difícil circunstancia, frente a la inseguridad. Pero el aislamiento de los protagonistas, su individualismo, va cambiando de a pocos cuando establecen vínculos con otras personas.
  “(…) todos nuestros films relatan cómo una persona emerge de su soledad, y se une con otro u otros. De un modo u otro, nosotros mostramos cómo alguien encuentra a algún otro, y cómo este encuentro es transformativo, cómo esto resuelve la soledad que ha mantenido al principal personaje fuera de la sociedad, fuera de la comunidad”.[1]

  En “Dos días, una noche” (Deux jours, une nuit), tanto Sandra como los espectadores ignoran las imprevistas reacciones de sus compañeros de trabajo cuando deben enfrentar el dilema de recibir un bono a fin de mes o evitar el despido de Sandra (Marion Cotillard). Hay poca información; no existe un background, solo el transcurrir de los días, el frio realismo, el intenso ritmo de la vida cotidiana que la cámara en mano registra mientras sigue a los personajes.

  Algunos reconocen una consistencia de estilo en los directores belgas y la herencia de una “tradición neorrealista”. Otros en cambio hablan de un estilo frio y ascético de raigambre bressoniana que tiende a expresarse a través del plano secuencia. Rosenbaum ha señalado que “la rigurosa adherencia de los Dardenne al punto de vista de sus personajes” es distinta a la “más distanciada compasión de Bresson”. Adherencia y distanciamiento, apremio y contemplación, naturalidad y automatismo.

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[1] Jean Luc Dardenne citado por A.O. Scott en “Specializing in ordinary ordeals. The Dardennes explore their theme in ‘Two days, one night”. The New York Times, 2014

Etiquetas: [Cine USA]  
Fecha Publicación: 2015-03-02T11:23:00.001-08:00



  El actor vive entre los estrechos pasadizos del teatro y las constantes dudas de su mente. La voz del imaginario superhéroe lo persigue en su camerino o en las calles mientras ensaya una obra en Broadway. Alrededor de Riggan (Michael Keaton) giran su hija, el acezante productor y los demás actores que representan una adaptación de Raymond Carver, motivo de riñas, confesiones e histerias interpretativas detrás del escenario.

  Esa tendencia de Alejandro González y su anterior guionista por mezclar personajes de distintas clases sociales o culturas (“Amores perros”, “Babel”) tiene esta vez una nueva aproximación gracias al steady-cam de Lubezki que logra crear un aparentemente larguísimo plano-secuencia dentro del laberíntico y antiguo teatro sin dar respiro a los personajes. Un plano secuencia puede seguir a un personaje, revelar un lugar, registrar el tiempo. En “Birdman” la interminable continuidad de la imagen y los solos de batería parecen condicionar y afectar las historias con un riguroso itinerario. Es posible, como alguien señala, que el registro urgente de “Birdman” este lejos de la espontaneidad e improvisación de “Opening night” (1977) de Cassavetes. A Gena Rowlands los fantasmas, el alcohol y los años la afectaban al extremo de no poder seguir representando una escena frente al público.

  El actor y director Riggan discute con su hija y con el actor Mike (E. Norton). Tratando de olvidar sus angustias entra al mismo bar donde vuelve a encontrar a la severa crítica del New York Times para quien su obra es simplemente mala. El actor ofendido responde que ella no sabe nada de intensidad, ni de actuación ni de procesos creativos; ella solo sabe poner adjetivos y “etiquetas”. La sinceridad del artista frente a la injusta crítica subjetiva.