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Fecha Publicación: 2011-12-31T22:20:00.000-08:00

Enero iniciócruel: comenzó con sangre.

La casa vacía fue mi cómplice, uno de los platos voló con la excelentepuntería de aterrizar en mimano. La sangre brotódesde mi piel rota y corrió aguada por todo el fregadero, ardiéndome ala mitad del dedo anular, tiñendoel lavadero de rojo pálido, convirtiendo el atardecer en sangre. Solo mequedé observando como la piel se había arrugado, veía un cráter del cual emanaba el líquido viscoso.Sentía el latir de la sangre fluyendo.Con los dedos de la otra mano alargué la piel hasta cubrir el agujero de laherida. Luego lavendé.

Así comenzó enero.

Además de las pesadillas está el hecho de dormir poco, el de despertar a cadainstante como respondiendo a un llamado. Una voz que está siempre cerca,y que proviene de todas partes y de ninguna. Abrir los ojos, buscar la voz, cubrirseel rostro con las sábanas, por centésima vez.

Interminables noches de desasosiego, me llevó a conseguir un cuaderno azul,el cual garabateo con entusiasmo y obsesión. Aun nadie ha visto aquellos trazos, peroimagino que cuando lo hagan preguntarán en qué estaba pensando o qué quierodecir con alguno de ellos, o con alguna de las frases que le acompañan.

Un daño colaterala esta falta de descanso es que no dejo de ver insectos por todas partes, noimporta donde esté, o con quienes: siempre veo insectos caminando sobre lasmesas, al rededor de los libros, cerca a los platos, junto a la computadora,siempre que vuelvo la vista, corren a esconderse y jamás los encuentro.Entonces rocío veneno en todos los rincones de la casa, en cada escondrijo, encada grieta donde puedan esconderse: la casa huele a muerte.

Comencé a escribir una historia que se supone la presentaría a un concurso de Novela. La llamé “La DelgadaLínea”. Debía seruna historia con harto humor, pero el humor no se me da bien, aún así creo haberloslogrado en algunas partes, otras son un asco. Luego, abandoné el proyecto. Hay tantas ideas que aparecen.Hay tanta historia sueltas por allí esperando ser encontradas. Hay tanto locosuelto por las calles.

Doctor hacomenzado,nuevamente, a insistir enformar una banda de rockand roll. Piensoque si tuviera una banda la llamaría “Ruido Blanco”. Pero no creo queformemos ninguna banda de nada. Ninguno de los dos canta, ninguno de los dossabe suficiente de música, yo apenas logro sacar un par de canciones en laguitarra acústica. Doctorno tiene una batería. Él prefiere un tipo de música demasiado opresora yoscura, demasiadodestructiva, yo prefiero algo un poco más armónico y rítmico, pero ruidosa y agresiva.

Doctor no se dacuenta que la formación de esta supuesta banda es solo un sueño, un medio deescape cuando el estrés nos aprisiona y el barullo de los días nos agobia. Locurioso de todo es que para hacer rock and roll no se necesita saber mucho de música,ni de saber cantar, solo oler el espíritu adolescente. Solo tener entusiasmo. Estamosviejos.

En tanto, se me ha ocurrido escribir una historia sobre una banda la cual se llamará, obviamente, “Ruido Blanco” y como otros proyectos, éste tambiénpermanecerá en silencio.

Mi novia (que en realidad no es mi novia), se ha quedado en casa endos ocasiones. Ha sido divertidovolver a despertar con alguien al lado. Aunque haya sido breve la relación, meha servido para distraerme, para conversar con alguien que no sea un objeto demi imaginación.

Cuando ella llega, elportero le mira con atención, “míster, tu flaquita?”, me pregunta con libidinosidad, “quequieres chochera...”, le he respondido,“vete a la mierda” es lo que he pensado.

Pero a fines de mayo ya todo había terminado. Aquel fin de semana estuve de permiso, Ex meha despertado muy de mañana: "ya me tengo que ir...", dijo, "estábien, pero cuando volverás..., mañana?". Respondió algo que no le escuché,pero yo sabía que ya no regresaría.

Desde hace un parde años nos habíamos perdido el rastro. Durante todo ese tiempo no he queridosaber detalles, para qué..., de qué me habría servido saber nada. A veces,ignorar las cosas nos haces felices... o falsamente felices.

Mayo ha sido un mes extraño. Me han dolido demasiado las piernas, comosi estuviera en cuclillas todo el tiempo, como si me hubieran pateado en las rodillas, o como si el peso delmundo me estaría doblando en dos.

Ex, antes deirse, me ha dicho, también, que estoy demasiado delgado, “estás más flaco de loque te conocía, ¿has perdido peso?. De repente deberías ir con un doctor...”,pero ahora, justo ahora, es cuando me siento más fuerte.

Alfin mehe mudado.

Es el último piso de un edificio inmenso, altísimo, donde apenas escucho apersonas hacer ruido. Aun así,siempre despierto de mal humor, odiando el mundo, odiando todo lo que seme cruza, odiando todas las palabras que escucho, todos los gestos que quierentener conmigo personas hipócritas y sin vergüenzas. Odio todos los malditos días, estavida de mierda, aprieto play al mp3 y me desconectodel mundo, apago un poco el cerebro y me dejo caer al abismo de las melodías.

La primera vezque dormí en la casa nueva, sentí que el edificio entero se estaba cayendo delado. El viento del invierno golpeaba con fuerza las enormes ventanas. Y el vértigo,el delicioso vértigo devorando mis tripas...

Doctor hallamado, vuelve a insistir en formar la banda.

Ahora he comenzado con la lectura de “Las Crónicas del Lobo Blanco”.Qué mejor escape que una buena lectura, es la historia de Elric de Melniboné, el último emperador deYmrryr, la ciudad Bella.

Y mientras avanzo leyendo, comienzo a darme cuenta que los recuerdosson solo eso: recuerdos, que si no hacemos que nuestros “dones” se desarrollen,se perderán o se estropearán.

Habría un concurso de novela gráfica. Entonces se me ocurrió la idea de participar.Comenzaría otro proyecto, pero este sería diferente pues contaría con la ayudade alguien que dice saber dibujar:

- Habla, lo hacemos?- le pregunté y contestó que sí.

“Chévere pz, al toke nomás”, me dijo, “como en los viejos tiempos...

Le dejé libros para que los estudie, pero nunca hicimos nada. Apenas unos muy malos bocetos loscuales, finalmente, se perdieron. Una horrible sensación de vejez me cogiódesprevenido: Yo no quiero ser así, es decir, como las demás personas, nunca enmi vida quiero ser así: sabersi tal o cual equipo ganó no sé qué copa o si Magaly ampayó a no séquien, o enterarme de noticias estúpidas. Yo quiero utilizar, todo lo que mesea posible, el cerebro, seguir pensando hasta que se me caiga la cabeza al suelo de tanto pensar. Noquiero que se me estropeen los pocos dones que todavía me quedan.

Flaca y Tío se casaron,finalmente.

El gordo yyo viajamos al Surpara la celebración:pequeña y simpática, los niños entonando canciones religiosas, de esas quesiempre provocan entusiasmo y felicidad en quienes las escuchan. Luego cruzamosla avenida y entramos al local de la fiesta. Qué pena que poca gente fue, de haber ido más, habría sido unjuergón. Pero la pasamos bien.

Las fiestas, para mí, siempre han sido un problema: Imagina por un momento que tienes unamigo de la parte más exótica de Asia. Un día te invita a su casa almorzar ysirven toda clase de insectos y reptiles que nunca habías visto. Así me sientocada vez que soy invitado a una fiesta. “No es nada personal, el problema soyyo”.

Fin de mes: Por fin vacaciones. Aun así, trabajé en casa, nada graveni urgente, pero trabajo, al fin y al cabo.

Estuve enfermo cinco días, no sé que fue, un poco de fiebre, un pocode nauseas, sin apetito. Una sintomatía un poco rara, me sentía mal, pero notanto como para tumbarme, pero tampoco lo suficientemente bien, como para hacerlos deberes.

Compré un pliegode papel de molde blanco, escribí allí mi obra monumental.

La verdad es quehabía dejado las medicinas. Un día de desperté y me dije "G, no es posibleque sigas así, deja esas capsulas...", y las deje. Por eso estuve enfermotanto tiempo.

Desde hace unos días estoy de vacaciones (es la segunda semana de lasdos semanas anuales que me corresponden por vacaciones): Pocas personasrecuerdan que hoy es mi cumpleaños. Una persona me llamó para preguntarme siera mi cumpleaños y luego me saludó. Otra persona llamó para pedirme un favor“y aprovecho para desearte un feliz cumpleaños...”, luego recibí dos mensajesde texto. Son las 11:59 pm, por fin el puto día se ha terminado, por suertenadie más se acordó ni escribieron al facebook. Ha sido uno de los mejores díasde este año de mierda.

El Búho nunca ha festejado su cumpleaños, esta vez lo festejamos. Metomé tres chilcanos, mi cuerpo pedía más, tuve que entrar al baño a echarmeagua y pensar un poco: “no más trago, no más trago, no más trago...”. La fiestaacabó temprano; en casa, nuevamente me cuesta dormir, lo peor (siempre tendréque repetirlo) es sentirse agotado.

Este año fui a tres fiestas (creo recordar que solo han sido tres). Enlas fiestas hay que reírse demasiado. Yo no quiero reírme, no me provoca. Ahoramismo la risa se me antoja una de las expresiones más falsas que te puedaimaginar, todos se ríen: dicen algo (risas), hacen algo (risas). A mí me hacereír la ironía.

La tercera fiesta fue en casa de la Señora, fue su cumpleaños. Lleguécon la Morena, solo bailamos una canción. Pero en realidad lo que me gustó fuebailar con la Flaca: bailamos salsa. Yo no bailo salsa, tampoco ella (fue tan obviorealizar aquella danza improvisada y descoordinada, y eso fue lo que lo hizodivertido. Mientras trataba de soltarme de sus brazos ella me seguía el “ritmo”y daba vueltas y vueltas.

Debo reconocerlo, la Morena es un chica guapa, aunque a veces piensoque tiene dentro una bronca oun no sé qué, que no puedo entender. Quizá por eso suele ser un pocoesquiva, su cordialidad me parece un poco seca.

Y, asi pues, la vida continúa con su propia dinámica enfermiza ydescorazonada, su propia manera de enredarnos en con sus absurdas comedias y suinsípida esperanza. Pero así es la vida, de otra forma no lo sería.

Soñé: Es una habitación,algunas estructuras metalicas me rodean, las paredes son transparentes, puedover hacia fuera, pero nadie puede verme aquí dentro. El sol es brilloso, elcalor es intenso, me ubico debajo de una ducha, el agua se desparrama por elsuelo. Me esfuerzo en abrir los ojos. Fuerza. Despierto.

Amanece, es otroaño.


Etiquetas: [sueño]  [historias]  
Fecha Publicación: 2011-10-13T12:33:00.001-07:00


Soñé que mataba un hombre. No a cualquier hombre, sino a alguien muy cercano. En el sueño, él era un amigo.

Si quieren relacionarlo a la realidad, poco tendría que decir.

Amanecía, a la puerta de mi casa llamaba la policía, pero yo aun no sabía que eran policías. Me levanto de la cama, muy agotado, camino por la sala, entre desórdenes varios: no presto atención a ninguno de los objetos bajo mis pies; tampoco al líquido pegajoso que retenía mis pasos. Abro la puerta:

-       Señor George.
-       Si...
-       Venimos a llevarlo...

Los sueños también son caóticos, desordenados y viscosos. Horas, quizá días o semanas después, estaba preso, acusado de matar a una persona. Vagamente recordaba una pelea y un disparo. El disparo con el que debí haberle matado.

A Julio lo encontraron recostado en el sofá con una bala en el estómago, desangrado. Los vecinos habían escuchado ruidos de una pelea y luego el estruendo del disparo. La mayoría de los testigos había declarado en mi contra; el resto, prefería no opinar.

-       Es un hombre violento – habría dicho uno.
-       Siempre tiene esa mirada enigmática ... – iniciaba otro
-       ... seguro oculta algo – y terminaba alguien más.
-       Tampoco le gustaban los animales, debe ser una persona muy dolida
-       De repente – y la mujer se persignaba silenciosamente.

Si, había sido yo; debía serlo. Recordaba haberme puesto en pie, haber forcejeado, haber escuchado el disparo, pero lo recordaba lejano, como en los sueños, como en las borracheras. Mientras tanto, los medios masivos hacían una feria conmigo, vendiendo mi imagen como la de un criminal frío y desalmado. Debía serlo: no solo no recordaba nada sino que no sentía ningún tipo de remordimiento o de culpa.

¡Pero todo era un sueño!, estaba soñando: por momentos sentía la respiración de Claudia, mi esposa. Pero lo sentía como el espejismo que deben ver los extraviados en el desierto, como la orilla de tierra firme que ve un naufrago en altamar. Sin embargo, me era imposible recordar.

Aunque, debo decirlo, había momentos en que abría los ojos, y sin poder moverme o hacer algún ruido, intentaba convencerme que esto era más que un mal sueño. ¡Un sueño!

-       Es un hombre malvado, le he visto...
-       Acumula malos pensamientos...
-       Es alguien muy lleno de ira y de tristeza...
-       Ha matado antes, es lo que dicen...
-       Es un monstruo
-       No queremos personas así cerca...








Fecha Publicación: 2011-09-01T16:56:00.000-07:00

- tu no eres ningún dios, eres un monstruo... - dijo cubriéndose el rostro. su largo cabello le caía un poco desordenado. imaginaba sus ojos aplastados por sus manos, enrojecidos por el llanto, tristes vacíos
- pero es lo que debe ser - respondí - sabía que estarías aquí, igual que muchos otros llegarán ante mi y esperarán mi juicio.


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cuando enfermó le dije que se mejoraría, que tendría que tomar sus pastillas y seguir el régimen. sonrió convencida de mis palabras. pero murió.
ahora mismo debe estar ante dios, y él le estará explicando el por qué.


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la cafetera hace un ruido molesto: son las 3:48 a.m., aun no tengo sueño.
aun no.
debo resistir un poco más de tiempo
quiero escuchar una melodía más... 

Fecha Publicación: 2011-08-15T12:27:00.001-07:00
¿quién lo hubiera creido?: pensé ser mas fuerte, creí no tener vicios ni obsesiones...
 
siempre lo llevaba conmigo, lo utilizaba poco, es cierto, pero lo sentía como un amuleto, como algo que tenía que llevar
de otra forma mi persona estaría incompleta.
 
un día lo extravié; pero debo decir la verdad, no se dónde ni hace cuanto tiempo ocurrió.
 
una tarde caminaba por la ribera de un río y, al recostarme, con cuidado para no dañarlo, vi que no estaba: palpé mi cuerpo con inquitud, luego con miedo y, finalmente, resignado, comprendí que lo había perdido.
 
desanduve mis pasos, desaté maldiciones contra todo aquel con quienes me había cruzado alguna vez "me han robado" pensé "eso malditos, eso puercos, esos salvajes... ¡lo pagarán!"
 
recorrí el mundo dos veces en su búsqueda, sin hallarlo, recorro el mundo, aun, buscándolo...

Fecha Publicación: 2011-06-21T12:42:00.001-07:00

"¡¡Es una monstruo...!!"

 

Es lo que dicen. Es lo repiten en cada oportunidad.

 

"Te hará daño, te destruirá y luego se irá y no tendrás oportunidad de nada...", repiten con angustia mientras sus cuerpos atajen el mío en mi huida, y sus manos se aferran a mis brazos y por sus bocas escupen palabras y sus rostros de hinchan de rabia, "huye a dónde puedas, a dónde nadie te vea..." Gritan "Es lo mejor que puedes hacer...". Corro a donde no puedan alcanzarme sus palabras ni sus largos brazos, pero se que sus ojos continúan persiguiéndome.

 

"¡Acaso no te das cuenta!, ¡acaso eres un demente!, acaso...", y así continúan durante horas, días; así han estado durante años, inclusive. Tal pareciera que su tiempo es eterno, inacabable, ¡qué saben ellos!.

 

"No me importa", pienso; "¡y qué con ellos!, ¿acaso les debo alguna explicación?, ¿acaso comprenden mis palabras, mis sentimientos?"

 

Yo se que sin ti los días no tendrán sentido y la vida misma se convertirá en un vacío inmenso que no seré capaz de llenar con nada... un vacío tan grande que nunca será posible llenarlo... no importa cuánto griten, se que no debo escucharles.

 

Eres una monstruo, quizá, pero eres ¡MÍ monstruo!

 

Pero ellos no entienden, ahora lo sé con precisión: estoy acabando con el mundo, todas las cosas a mi alrededor se están derrumbando, los edificios se hacen añicos, las personas se evaporan o se desvanecen, las voces que de ellas salen comienzan a apagarse, a extinguirse, los libros, el aire, los árboles en la calle, todo lo que compone el mundo se va apagando. En un momento estamos de pie, riendo, jugando, disfrutando de un dulce o aventándonos al vacío con alegría, luego estamos muertos, ¿muertos?. Una mancha oscura que no puedo reconocer se posesiona de mi cuerpo. "Te va destruir, ¿no te das cuenta...?", dicen y así continúan, incansables. Yo no les escucho.

 

Solamente pidiendo un vaso con agua, te lo habría llevado feliz, lo habría hecho. Este mundo está de cabeza. Quieres deshacer nuestros vínculos, "te estás destruyendo..." insisten. ¡Qué saben ellos!


Fecha Publicación: 2011-05-18T10:57:00.001-07:00
mis uñas están largas, las cortaré ahora por la noche.
tengo la manía de cortarme las uñas a cada rato; no sé cómo es que crecen tanto si las corto muy seguido.
recuerdo que de niño solía morderme las uñas y los dedos.
onicofagia, se llama la cuestión esa.
 
sentí hambre y salí a comprar algo de comida
¡maldición!, otra vez un apagón.
las luces de los vehículos ciegan a los transeúntes
(odio las avenidas grandes)
 
muerdo una uña. resisto.
muerdo, otra vez muerdo...
"apúrate" pienso...
corro veloz... pero mis piernas no son tan veloces como las imaginé
"vamos, tú (yo) puedes...", me digo adentro de mi cabeza
y el golpe.
 
sigo moviendo las piernas con más fuerza
(pero en realidad se van haciendo cada vez más lentos
los movimientos)
quiero morderme una uña, justo ahí
en ese pedacito que sobresale y raspa el dedo gordo
aunque hay un poco de sangre
lo sé porque lo siento por mis manos,
llega incluso hasta mi nuca
ahí, donde se ha instalado un dolor tremendo
 
 
 
 
 
 
 
Etiquetas: [imaginar]  
Fecha Publicación: 2011-05-08T18:08:00.000-07:00
estoy muerto
lo sé.

algo siniestro, letal, rodea el aire,
las imágenes se han terminado,
las palabras.

no es necesario mirar hacia otro lado para ver a los insectos.
devorándome.
Etiquetas: [rojo]  [magia]  [libro]  [mujeres]  [brujas]  
Fecha Publicación: 2011-03-29T19:12:00.000-07:00
la mujer lee recostada, apoyando la espalda en la barra transversal de la banca.

dejaba ver un poco el muslo, los curiosos se acercaban cuidados para no ser descubiertos.

yo había despertado en la banca de enfrente, luego de la fiesta de renato, el hombre pulpo, como lo llamábamos.

la mujer del vestido rojo cogía un libro que se notaba viejo por el lomo que parecía carcomido por el tiempo. sin embargo, la mujer del vestido rojo no se inmutaba con ningún ruido, ni los hombres que pasaban lento junto a ella para mirarle las piernas.

sentí náuseas, la fiesta de renato estuvo demasiado buena, de otra forma no habría despertado en el parque, atolondrado de frío.

entonces un hombre con corbata comienza hablar por celular, habla mucho pero dice poco, da vueltas en círculos
mientras alza la voz y hace gestos con la cara. enseguida descubro la verdad: también está mirando a la mujer de rojo, quien no hace ningún gesto ni se inmuta con la descarada mirada del hombre quien, ahora entiendo, voltea de rato en rato y mira a otro grupo de hombres, también con corbatas, quienes ríen solapadamente.

renato es una mierda, dejarme dormir en la calle con este frio que me va matar. tengo pereza de moverme.

el hombre de la corbata se ha sentado en la otra esquina de la banca y se apresta ha hablarle.

me duele la cabeza, no debería volver a tomar tequila en mi vida: una día despertaré en una zanja o en una acequia.

la mujer alza la mano sin quitar los ojos de las páginas del libro que lee tan concentradamente, levanta el dedo índice y lo pone en los labios del hombre de la corbata. y en un segundo, el hombre ya no está.

es magia pienso, pero prefiero cerrar los ojos y dormir un rato más. no permitiré que los gritos y la agitación me distraigan del descanso que necesito.


Fecha Publicación: 2011-03-16T12:23:00.001-07:00

No comenzó dificil, sino al contrario, fue sencillícimo.
Fácil..., no.
Se fue haciendo complicado al pasar de los días; a medida que comenzamos a acercarnos, en realidad comenzábamos a alejarnos.
Habíamos iniciado un paseo sin retorno.
Como en las películas de suspenso: El protagonista y la prtagonista se dirigen al Motel donde se cubrirán de la lluvia, pero dentro está Jason, esperándoles con su sierra eléctrica.
¿Comenzamos a caminar juntos?
Gran pregunta, interesante pregunta.
Yo no tengo una respuesta, al menos no una respuesta clara y precisa, libre de toda duda.
Creo que solo perdíamos el tiempo juntos.
No.
Etiquetas: [Luz del dia]  
Fecha Publicación: 2011-03-13T19:09:00.000-07:00
veo insectos que trepan por mis paredes.


también caminan por el suelo; al caminar, las aplasto y crujen debajo de mis pies descalzos


se meten por mi boca, mi nariz, mis ojos


deambulan por mis venas


veo la luz al final del túnel...
Etiquetas: [relato]  
Fecha Publicación: 2011-02-27T17:59:00.000-08:00
Este no es un lugar para estar, sino un lugar para extraviarse...

Aquella época, en un conciliábulo se decidió: en adelante sería de aquella forma, es decir, un lugar para extraviarse.

Otros demonios entraron, abrieron la puerta, treparon por la ventana, saltaron el muro, tumbaron los muros, y entraron; no había nadie esperándolos, excepto la voz que les nombraba "monstruos" y ellos respondían como si hubiesen sido tocados por un poder supremos. Y siguieron a la voz.

Le siguieron un tiempo breve, mejor dicho, le siguieron un tiempo que supusieron breve. Sin darse cuenta habían estado andando muy largo tiempo... el tiempo se había extendido tanto que ya no recordaban como había llegado a parar a aquel lugar, los demonios, en su desesperación, decidieron separarse, "así cubriremos más terreno".

Alguno siguió hacia el fondo de los mares. Otros demonios subieron a lo alto de las montañas. Otros tantos ese internaron en los bosques. Los más ambiciosos organizaron guerras. Otros más subieron al firmamento y decidieron ser invisibles, solo manifestarse como la lluvia, el viento, el invierno, las enfermedades, el movimiento de las hojas.

Para ellos había una raza malévola que se extendía por todas partes. Éstos, precisaron de los demonios para ejercer su poder sobre quienes se opusieran a sus deseos.

"Pero estamos aquí, algo debemos hacer", pensaban los demonios en su primera reunión luego de que se separaron, quién sabe desde cuando. Veían los rotos de los demás, y, notaban que no estaban todos los rostros que esperaban, suponían que faltaban rostros, pero ya no podían recordarlos, a otros tantos habían exterminado con sus guerra.

"Entonces, hágase nuestra voluntad", dijeron y al lugar sin nombre lo llamaron Arquinia, pues el sonido de aquella palabra les recordaba, vagamente, el lugar del que provenían.

Pero aquí siguen, aquí seguimos todos los demonios, inventando formas de atarnos al mundo, cuando en realidad ha sido creado para extraviarse.