Ultimos post del blog CRONICAS DE UN QUESO | ¿Quién me enlaza?
(BETA)
Ley de Murphy para ascensores en el trabajo
"Si llegas tarde al trabajo y se abren dos ascensores al mismo tiempo, siempre te encontraras con alguien de tu mismo departamento en el ascensor que escogiste, y el rango de este personaje sera directamente proporcional al numero de minutos en tu tardanza"
No falla....
Esos locos bajitos
La niñez es una de las etapas mas libres y felices (sin temor a la redundancia) que puede experimentar el ser humano.
No quiero aburrirlos con mas reflexiones sin sentido, asi que aqui les dejo a alguien que si sabe como decirlas:
Hoy 20 de Noviembre, Dia de los Derechos del Niño y Dia Universal del Niño.
Enciende una vela, pero no en silencio.
Por ellos
Mientras estaba en el trabajo, un nuevo post de Gigi apareció en mi GReader, que tengo abierto todo el tiempo ya que estoy suscrito a todas mis revistas a traves de él, al leerlo me dió un motivo mas que importante para abrir una nueva entrada en el blog, y era este afiche que reza Pornografía Infantil NO :
Feliz Dia de la Cancion Criolla
Asi como no hay serenata sin novia, no hay 31 de Octubre en Lima sin un vals.
Espero lo disfruten.
De experimentos, piratas e insomnio obligatorio
Tomado de www.phdcomics.comSé que hace bastante tiempo no actualizo mi blog, y es que a decir verdad, poco a poco escribir en este pequeño lugar de la web fue bajando escalones en mi escala de prioridades, al punto que quedó relegada
Asi, dejé que el calendario avance y no actualicé algunas fechas importantes
Pero, directo al punto, hoy escribí porque me senté frente a la computadora y me dí cuenta que solo estoy esperando que me revisen el trabajo que presenté hace unos días y no tengo la mas mínima idea de qué hacer ahora.
Hoy 7 de Agosto en Osaka, todavía 6 de Agosto en Lima, podría intentar fungir de wikipedia y decir que es una fecha importante para el Peru y para el mundo, y repetir lo que todos hacen.
Podría decir que si bien la independencia del Perú se declaró un 28 de Julio de 1821, razón por la cual pasamos fiestas patrias en esas fechas, con feriado largo y demás, no fue sino hasta 1824 cuando tras las batallas de Junín (6 de Agosto) y Ayacucho (9 de Diciembre) que se selló finalmente el futuro del Peru como República, y desde ahí seguimos dando tumbos con frágiles gobiernos y una historia republicana que está condenada a repetirse si no tenemos conciencia de enfermedad.
Podría talvez hablar de la batalla de Junín, de la arenga de Bolívar que nos hicieron aprender de memoria en el colegio, de como los Húsares del Perú (luego de la batalla Húsares de Junín) por una desobediencia del novel Teniente Andrés Rázuri quien se zurró en la orden de sus superiores, atacaron al enemigo por la retaguardia y convirtieron una inminente derrota en una pírrica victoria ante los españoles.
O podria hablar de un 6 de Agosto de 1945 a las 8:15 de la mañana, cuando el bombardero Enola Gay dejó caer una estela de muerte sobre población civil en Hiroshima, a unas horas en tren desde aquí, acabando en segundos con mas de 70000 vidas, a mediano plazo con otras tantas, dejando una cicatriz imborrable en la memoria de la humanidad.
Podría hablar de esto y mas, pero sin embargo solo escribo estas pocas líneas (que voy a etiquetar) para recordar lo que somos capaces de hacer cuando el ser humano muestra su lado mas sombrío.
Y por otro lado, mientras espero que me manden las correcciones que debo hacer, me preguntaba si podría volver a escribir acerca de emergencias, hospitales, pacientes y el mundo que esta detras de las batas blancas.
En todo caso, igual siguen siendo mis crónicas, y yo sigo siendo un queso.
I am stopping TB - Yo puedo frenar la TB
Digo, no?
Después de haber leído las ultimas noticias, en medio de esta gripe que no me quiere dejar, he llegado a una duda existencial:
¿Porqué no poner al único profesor que aprobó el examen de maestros en Puno como Presidente Regional?
La haría mejor no?
Parafraseando a Chalo, digo, es un decir.
Hace unos días escuchando música por Internet, me encontré con una canción que me trajo recuerdos de la infancia, de discos de vinilo y la vieja radiola de mi papá.
La verdad es que no tengo memoria del momento exacto en que mi padre me enseñó a usar la radiola de la casa, desde que tengo recuerdos (mas o menos los 4-5 años) las imágenes que conservo son de un uso bastante diestro del tocadiscos, tanto con los discos de 45 rpm (con ese tubo que había que poner al medio) como con los LP de 33 rpm.
Si tengo alguna curiosidad por la música, pues es gracias a que este señor siempre que podía (que era casi a diario) me hacía escuchar sus discos de vinilo, tanto es así que me sabia de memoria tanto las polkas, los valses (Embajadores Criollos, Carmencita Lara, Jesús Vásquez, La limeñita y Ascoy, etc) al mismo tiempo que las canciones de Yola Polastri (por eso pesqué La Feria de Cepillín desde la primera línea de En el Banco de la Nación) y además algunos otros discos infantiles como el ratón vaquero, y otros que ya no me acuerdo.
Justamente dentro de este grupo de discos misceláneos, hubo uno de 45 rpm al que yo era bastante apegado, y supongo que me llamó la atención porque se escuchaban voces infantiles en el coro.
Era un disco de 45 rpm, la parte donde iba el nombre de la canción era de color naranja y la canción del lado A fue la ganadora del Festival OTI 1977, cantada por Guayo González
El título de la canción: Quincho Barrilete.
Indagando a través de la red, me enteré (recién) que esta canción, que representó a Nicaragua en aquella ocasión, fue compuesta por el señor Carlos Mejía Godoy, un conocido compositor nicaragüense, quien se inspiró en la historia de un niño, hijo de un hombre encarcelado por el régimen de aquellos tiempos, que intentaba hacer volar su cometa (barrilete, en Nicaragua) mientras él lo observaba y escuchaba de los vecinos las circunstancias en que su madre falleció, el nombre de su padre era Joaquín, cuyo diminutivo en Nicaragua es Quincho.
Quincho Barrilete cuenta la historia de un niño menor de 10 años que vive con su familia en una de las zonas mas pobres de Managua, luego del terremoto que asoló la ciudad ese año, cuya madre trabaja todo el día, mientras él trabaja vendiendo lapiceros en los buses.
Yo era muy pequeño para entender la letra de la canción, y aun mas con ese vocabulario, ya que casi la mitad de la canción tiene términos bastante locales, sin embargo, crecí cantándola de memoria, y si bien poco a poco fue relegada con el paso de los años, siempre quedó en ese lugar de la memoria donde los recuerdos se guardan como un tesoro.
Pasó el tiempo y encontré nuevamente a Quincho Barrilete, averigüé que significa cada una de las palabras que no entendía, y no pude hacer menos que sonreír al darme cuenta cuan sutil puede ser la música para dar a entender el sentimiento de una nación en un momento determinado de su historia…y yo la cantaba de memoria a los 4 años.
A lo largo de mi vida encontré muchos Quinchos Barrilete, uno que otro más de cerca, chicos que cambian o comparten el colegio con la chacra, la puerta de un microbús como cobradores o un puesto en el Mercado, historias detrás de aquellos chicos de mi edad con quienes alguna vez incluso hasta compartí carpeta.
Aunque nunca se lo pregunté, creo que mi papá siempre supo de qué trataba la canción, y creo que por eso la compró.
Es curioso y a la vez desalentador que 30 años después, las mismas razones que inspiraron su creación sigan caminando por las calles en nuestros países, solo con otras caras y otros paisajes.
Y también es curioso que una canción te traiga tantos recuerdos juntos de una época en que no había mayores preocupaciones que encontrar el soldadito de plástico que dejaste debajo del sofá o de parchar la pelota mordida por el perro del vecino.
Y también, como dice la canción, de aquellos tiempos cuando salías temprano con un pabilo amarrado en un trozo de madera y tu cometa hecha en casa, y la veías volar, libre y cada vez mas arriba, guiada por el viento.
Libre y guiada por nuestros propios vientos, como la imaginación de los niños que alguna vez fuimos todos.
Cuando tenía 4 años, mi mamá hizo un cebiche de cuyo sabor hasta ahora me acuerdo, y aprendí algunas canciones en japonés
A los 6 años, empezó a rondar por mi cabeza la idea de ser medico
A los 9 años, aprendí lo que es decirle adiós a una de las personas que más quieres en el mundo, mi abuela.
A los 11, empecé a tomar micros solo (estamos hablando de la época del primer gobierno de Alan, era una proeza subirse a uno en hora punta)
A los 13 aprendí que las chicas te pueden meter en problemas, sobre todo si la chismosa de la vecina le cuenta a tu madre que has estado por ahí de la mano con una flaca.
A los 14, en quinto de media, quise que la época del colegio no se acabe nunca
A los 15 aprendí que puedo ser astronauta y vivir en una estación espacial por un año, si comparo esa experiencia con estudiar todo el día para el examen de admisión y no salir ni para comer, tomando en cuenta que tengo baño en el cuarto.
A los 16 y 17 me di cuenta que mi cabeza no se ve bien sin pelo y que la Universidad es otra vaina, ahí si hay que estudiar en serio, y no es como el colegio donde mas o menos ya sabes quien estudia o sabe mas, ahí todos saben y estudian tanto como tu. Y aprendí a vivir solo.
A los 18 vi por primera vez un muerto de cerca, un cadáver para 7 alumnos de anatomía, y también supe lo que se siente al romperte un brazo y como pica usar un yeso.
A los 19 conocí a otras personas en mi promoción aparte de los amigos de mi grupo, una excursión al Cusco y hacer los Caminos del Inca favorecieron ese comportamiento
A los 20 entré oficialmente a un hospital como alumno de medicina, aprendí a preguntar, escuchar, observar y examinar, y aprendí también que las enfermedades tenían nombre, apellido, rostro y familia, y que hay todo un contexto detrás de cada paciente.
A los 21 viajamos a Iquitos, me divertí un montón, también entré a instrumentar en sala de operaciones por primera vez, también aprendí que si tomas ron como si fuera gaseosa en un campamento, tus amigos que están un poquito mas sobrios que tu te hacen honras fúnebres frente al mar y amaneces semienterrado.
A los 22 me di cuenta que no quería ser pediatra, a diferencia de la tercera parte de mi promoción, y tampoco psiquiatra, a diferencia de la cuarta parte de ella
A los 23 fui externo, aprendí que cuando quieres hacer algo bien se puede conseguir si es que tienes toda la voluntad para hacerlo, que dormir es mas importante que comer, y también aprendí que muchas veces es mejor el consuelo que el intento vano que termina en mas dolor.
A los 24 fui interno, y fue entonces que quise más que nunca que el tiempo se detenga para no tener que enfrentarme a la dura realidad.
A los 25 con mi titulo de agente 007 aprendí que eran las AFP, la CTS, las rentas de 4ta y 5ta, y aunque me importaban un comino siempre tenia frente a mi a los vendedores de seguros, y decidí cumplir con mi patria un año en el interior del país, y fue exactamente un año, no me quedé un solo día mas.
A los 26 pensé que era hora de dejar de estar soltero, y la mujer que me quita el sueño y se robó mi corazón no sabia en el lío en que se estaba metiendo.
A los 27 nació una niña que tiene la extraña peculiaridad de sacar a sus padres de sus casillas, a veces de manera alterna, a veces al mismo tiempo, y encima se las arregla para ser la primera en su colegio.
A los 28 ingresé a trabajar a un sitio que me aseguraba trabajo de por vida, había ingresado por concurso y estaba nombrado, con un sueldo para nada despreciable, y tomando una de las pocas decisiones que a veces he cuestionado en mi vida lo dejé porque ingresé a la residencia, ese año aprendí lo que significa ser un residente de primer año, un R1.
A los 29 me empecé a dar cuenta que mientras mas leía y aprendía, menos sabía, que la medicina está siempre dando palos de ciego, y que un R2 tiene el extraño don de la ubicuidad, ese año aprendí también que el internet es una defensa poderosa si te bajas las claves de algunas revistas médicas de acceso restringido e imprimes el artículo del día anterior para salvar el pellejo.
A los 30 me dieron un empujón y de repente ya era R3, y me dieron la Jefatura de aquel grupo de médicos jóvenes cuya prioridad es dormir llamados residentes, ese año interioricé que la medicina es un arte y también decidí que mi futuro mediato estaba fuera del país.
A los 31 me di cuenta cuanto quería a mi Universidad, no pasas casi 15 años en un sitio sin agarrarle cariño, y lo escribí lo mejor que pude en mi discurso de despedida. Nació una segunda niña mas que es mas traviesa que la mayor, y le dije adiós al resto de mi familia, mi Universidad, a mis amigos y a mi país y me embarqué en una versión extralarge de Lost in translation.
A los 32 ingresé al Doctorado, un mundo de investigación, tecnología, y bastante orden, algunas cosas con respecto a Japón me impresionaron, muchas me gustaron, y otras tantas me decepcionaron, lo mejor es que pude ver a mi padre después de 3 años, y lo malo fue que el Fuji no tenia nieve ese año.
A los 33 encontré que el don de la ubicuidad se cultiva, puedes estar haciendo el Doctorado, trabajando como investigador especial e intentando ser médico todo al mismo tiempo y en el mismo lugar, también aprendí de manera directa que alquilar un departamento en Japón es literalmente una odisea, todo sea por la familia que, felizmente llegó a fines del año pasado.
Y ahora, a los 34 que cumplí hace unos días, pues, que puedo decir, sigo aprendiendo a ser padre, esposo y médico, he visto otra vez mi nombre en el buscador mundial de Pubmed como coautor, mi hija menor ya vocaliza mejor y la mayor está aprendiendo japonés y adaptándose a la vida en un colegio público en estas tierras, mi esposa sigue estudiando también el idioma, y siento que el camino sigue y sigue, a veces me detengo a mirar atrás para contemplar los pasos que di antes, y puedo asegurar con una sonrisa de oreja a oreja que no cambiaria un segundo de esos momentos por todo el oro del mundo.
La suma de esos momentos es tu propia historia, es la que hace que te sientas vivo y que quieras contarle al mundo que lo estás... y yo quise contárselo a ustedes.
Ayer mientras conversaba con mi esposa acerca de las celebraciones de Año Nuevo, recordamos la ultima vez que pasamos Año Nuevo como novios, fue en mi SERUMS, en un Restaurante Campestre, propiedad de un familiar de un amigo en común, hubo un grupo reducido de amigos, buena comida, un buen vino, y pudimos disfrutar del silencio que la noche regala a quienes se internan por un corto tiempo en lugares apartados del mundo urbano al que pertenecemos.
Sin embargo, este post no habla de como un joven médico pasó un Año Nuevo con su novia hace 8 años sino de lo que sucedió un par de días después.
En aquella oportunidad, por obra y gracia de la SubDirectora del Hospital Cabeza de Red, trabajé el 31 de Diciembre, este trabajo no lo hice en mi Posta sino que me llamaron a que cubra turnos de Consultorio en el Hospital mientras los médicos encargados obviamente desaparecían en un tronar de dedos (derecho de piso le dicen) dejándonos a los serumistas a cargo de todo.
Al volver a mi Posta, el 2 de Enero, la enfermera (que vivía en la Posta) me cuenta que un niño había fallecido, y que el padre me estaba buscando para que le firme el Certificado de Defunción.
Apenas escuché eso, pues vino el sobresalto, y las preguntas clásicas como, que pasó, cuando falleció, si vino aquí, si yo lo conocía, vinieron tan rápido que la enfermera no sabía cuál responder primero.
Cuando se te va un paciente, un cúmulo de sentimientos encontrados y sensaciones poco agradables pueden acudir a ti, pero si este paciente es un niño, elévalo a la n potencia y aun así no tienes ni idea de lo que se siente.
Ya estaba comenzando a agarrarme de cabezazos contra la pared cuando la enfermera me contó la historia:
Resulta que, en efecto, ese niño fue llevado por su madre a la Posta hacía aproximadamente un mes, al recibir la descripción de la madre y del niño los recordé, en realidad, el niño de unos 9 meses de edad venía en aquella ocasión por un control, tenía un leve problema nutricional, y había estado resfriado los últimos días, le deje unos sintomáticos de acuerdo a su peso, consejos nutricionales y le pedí a la madre que lo traiga la semana entrante.
Nunca lo trajo de vuelta.
La enfermera me contó que, una semana después en sus visitas domiciliarias encontró a la madre y le recordó la cita, a lo que ella respondió que iría pero que ahora no estaba viviendo en la casa que tiene en el pueblo sino en su chacra, y que el niño estaba allá, lamentablemente no volvió.
En medio del relato apareció el padre del niño, quien luego de saludar me pidió que por favor le firme el Certificado de defunción…
Aquí un punto aparte, el Certificado de Defunción solo puede ser expedido por dos médicos, el que atendió al paciente en su última enfermedad o el que certifica que en realidad el paciente ha fallecido; y yo no era ninguno de los dos.
Sin embargo, yo era el único medico en kilómetros a la redonda, y solo mi firma podía permitir que la municipalidad autorice a este señor a sepultar a su niño.
Solo tenía una cosa por hacer, ir a la casa del señor, entrar al velorio, verificar el fallecimiento… y que este no haya sido por alguna razón que me tenga sentado frente a un Juez declarando, el padre entendió mi posición y accedió a guiarme a su casa en el campo.
Fuimos en auto hasta donde nos permitió la generosa geografía de la ceja de selva peruana, y desde ahí 3 horas a pie bajo el abrasante sol en subidas y bajadas me hacían reconsiderar si no hubiera sido mejor firmar el dichoso papelito, hasta que al final de la subida mas larga, llegamos a una meseta donde estaba asentado el poblado anexo donde vivían unas 10 familias, entre ellas la del señor.
En medio de la meseta, unos hombres con serruchos y lijas estaban haciendo un pequeño ataúd, el padre se dirigió hacia la izquierda, donde se llevaba a cabo el velorio, pude notar la cara de sorpresa de la gente al verme aparecer en medio del cuarto principal de la casa.
Conversamos con la mamá, le pedí que por favor me acompañara a revisar al niño, mientras le pedía que por favor me comente lo sucedido; al contrario de lo que yo suponía, la mamá estaba bastante tranquila, me comentó que el niño mejoró discretamente y por eso no lo llevó a la posta, pero una semana después un cuadro de diarreas y fiebre hizo que los padres lleven al niño a la ciudad, sin embargo no fueron al Hospital, sino a ver a un médico particular.
Este médico le dejo una medicación intramuscular (vi la receta), y lamentablemente el niño empeoró los síntomas progresivamente, los días siguientes presentó edema generalizado y finalmente falleció el día previo.
Al pensar en dónde estuvo el punto de quiebre que llevó a este desenlace, uno piensa en varias cosas, como en porqué no volvió a la posta, ¿es que acaso no les agradó el servicio? ¿O es que el médico no les inspiró confianza?
¿Es posible que los padres, al no tener información, simplemente hayan pensado que al llevarlo a la ciudad iba a tener mejor tratamiento?
O es posible que simplemente el sistema no funcione, como en muchas partes, si los sistemas de salud tienen fallas incluso en países desarrollados, en el Perú el sistema de salud esta en pañales sucios, gotea por todos lados.
En un sistema de salud óptimo, con una familia educada y concientizada este niño hubiera vuelto así los síntomas mejoraran, no hubiera saltado pasos previos y probablemente de acuerdo a la severidad de la enfermedad hubiera terminado en el Hospital siendo manejado y recibiendo al menos una oportunidad, lamentablemente la falta de información y en gran parte la falta de confianza que inspira el sistema de salud en todos sus niveles hace que la historia de ese niño se repita en muchos otros sitios con finales igual de dramáticos.
Hubiera pensado que el problema aquí era la falta de dinero, sin embargo esta vez no fue el caso, plata hubo, la cantidad de cajas de cerveza en la mitad de la meseta me lo decía, el alambique donde fabricaban el aguardiente que comercializaban también, ni tampoco la falta de interés o el descuido de los padres, el hecho de que realizaron un viaje algo largo hasta la ciudad desde su chacra con el propósito de que su niño sea atendido lo muestra.
Firmé el Certificado de defunción mientras escuchaba al padre mencionar que el médico particular que lo había atendido y le había dejado la Amikacina para la diarrea no estaba en su casa en Año Nuevo, y volví a la posta pensando en cuanto tiempo tendrá que pasar hasta que se tenga un Sistema de Salud que inspire confianza y eduque a su población.
Mientras regresaba, con la garganta seca producto del aguardiente que ingerí de un solo golpe al recibir el ofrecimiento del vaso de “agua” según el padre en medio del inclemente calor, y del que me di cuenta demasiado tarde, también pensaba en que manera este episodio afectaría mis futuras decisiones o si simplemente quedaría en algún lugar de la memoria donde los recuerdos pierden ese nombre.
Ocho años han pasado, y mi primer Certificado de Defunción debe todavía estar anexado en algún empolvado archivador en la Municipalidad de aquel lugar tan pequeño en la montaña, así como también esta guardado en un pequeño lugar de mis recuerdos, donde están todas aquellas cosas que debes recordar para no caer en errores propios y ajenos.
Hoy leo por las noticias que hay una nueva huelga del sector salud, no conozco los términos ni las peticiones, pero con recordar en qué condiciones se trabaja, y el desorden que existe, no es muy difícil imaginar qué es lo que están pidiendo.
No todas las historias tienen finales felices, ha pasado tanto tiempo y tanta gente, y parece que no hemos aprendido siquiera que para hacer una casa, necesitamos planos, materiales y albañiles.
Talvez esto sucede porque quienes toman las decisiones solo se preocupan por lo que le falta a la gente cada 5 años.
Pero eso, talvez, sea otra historia.
Después de tres meses, lo cual es un montón aquí en la web (considerando que hay quienes escriben más de un post al día) y de haber sido dado por desaparecido en acción, he decidido dar señales de vida y asomar la cabeza fuera de la madriguera en la que estuve hibernando durante todo este tiempo.
En estos tres meses estuve discretamente sobrecargado de trabajo, como resultado de ello ya tengo un articulo mas en mi CV, no esta mal, aunque podría estar mejor, aún me falta afinar un poco los detalles para este año tener la tesis lista, aunque el doctorado todavía se acabe en dos años.
Algo que no comente en los posts previos fue que me mudé, pase de mi pequeño cuarto en un dormitorio de estudiantes a un departamento en una zona bastante cercana a la Universidad, cerca a un supermercado y a un Colegio Primario; la razón de esta mudanza: la venida de mi familia que se hizo efectiva en este pasado Diciembre.
Cuando uno alquila un departamento, según lo que yo había escuchado de algunos amigos, te daban un departamento con todo instalado, incluso con cocina, focos, etc. El amigo que me estuvo ayudando a conseguir el departamento me dijo: “Usualmente esos departamentos son para estudiantes extranjeros”, me dejo pensando… ¿y yo que soy?
Antes que le pudiera responder, continuó: “El departamento que te estamos consiguiendo es para japoneses”, habitualmente cuando un japonés se muda, no desea usar absolutamente nada que haya sido utilizado por otra persona, de manera que el dueño renueva absolutamente todo lo que se pueda renovar y el nuevo inquilino tiene que comprar todos los accesorios (llámese cocina, focos, e incluso el aire acondicionado)
Cuando fui a ver el departamento por primera vez, estaba en plena reparación, lo acababan de pintar, le estaban colocando nuevos papeles a las paredes de la entrada, y estaban poniendo los nuevos pisos, las puertas estaban fuera de los marcos… lo de renovar el departamento era llevado al pie de la letra.
El costo de toda la gracia era realmente exorbitante para mi, en realidad alquilar un departamento en Japón es una de las cosas mas caras que puedes hacer aquí, el costo de las garantías es altísimo, en algunas ocasiones mas de 5 veces el precio del alquiler, y en caso de retirarte del departamento no recuperas gran cosa de esa garantía.
Gracias a mi profesor que hizo de garante (un extranjero no puede alquilar un departamento a menos que tenga un garante japonés) y me apoyó consiguiéndome un trabajo adicional dentro del mismo laboratorio con subvención de una empresa farmacéutica, pude ahorrar lo suficiente para poder cubrir parcialmente los gastos, el resto es un préstamo de un primo, según el nos estamos ayudando mutuamente, yo necesitaba el dinero y el necesitaba alejar la tentación de tener la plata cerca y desaparecerla en actividades nocturnas.
Por supuesto, había que comprar la cocina, con un amigo conseguí una refrigeradora de unos muchachos que estaban regresando a su país, así como el microondas, aprendí a usar yahoo auctions para comprar mesa y sillas (se ahorra bastante), en el centro de reciclaje encontré un escritorio casi nuevo que me lo dieron gratis, y poco a poco el vacío departamento tomo forma de lugar donde alguien puede pernoctar.
Obviamente, todas esas cosas debían ser realizadas los fines de semana, de manera que lo último que hice (la compra de los futones) fue durante el último fin de semana antes que mi familia llegue a estas tierras.
Habían pasado dos meses bastante ajetreados, y había que viajar a Tokyo a recogerlas, ya que no existía ningún vuelo que venga directamente a Osaka según la ruta que estaban utilizando, de manera que tras viajar en bus toda la noche, llegue a Tokyo, para luego ir a Narita, el lugar donde queda el Aeropuerto Internacional.
Hay situaciones que lamentablemente se repiten, cuando este servidor llegó por primera vez a estas tierras del anime, del manga y del PS3, mis maletas se quedaron celebrando el día de la Medicina Peruana en algún oscuro recinto del aeropuerto de Toronto; en esta oportunidad, las 5 maletas de mi esposa y mis hijas tuvieron la misma suerte. Tuvimos que esperar 3 días para que las maletas aparezcan y un día más para que las traigan a casa.
A pesar del problema de las maletas el viaje de regreso fue bastante entretenido, mis hijas nunca habían viajado en tren y en su segundo día en Japón ya habían sido testigos de la velocidad del Shinkansen (tren bala).
Finalmente llegamos a Osaka y al departamento, así se dio inicio a este último mes que ha significado, entre muchas cosas, retomar la vida en familia, abandonar algunos hábitos como usar la computadora hasta que me quede dormido encima del teclado y adoptar otros como tomar desayuno todos los días y perseguir a la más enana para que tome su leche. Sumándole pasar Navidad y año Nuevo con ellas diría que el saldo fue más que positivo en este último mes.
Sin embargo, no todo fue bueno, al mismo tiempo que mi esposa y mis hijas estaban aquí, mi padre buscando una segunda opinión por una gastritis, fue con un gastroenterólogo amigo mío quien le hizo unos exámenes de rutina, y encontró algunos problemas renales, en este momento esta en estudio con otro amigo nefrólogo, aunque aparentemente el problema, cualquiera sea este, pareciera que ha disminuido, tenemos que estar seguros de que se trata para respirar tranquilos.
Y bueno, además de todo esto, mientras ideaba una manera de entretener a mis hijas, se me dió por inventar un cuento, como desde hace mucho tiempo me han entusiasmado mucho los relatos de fantasía, juegos y demás tipo Calabozos y Dragones, pues me puse a escribir en mis fines de semana algunas cosas para ellas, cuando me di cuenta había terminado un relato que bien podría convertirse en algo mas grande, ahora cada vez que puedo avanzo un poco y le voy contando la historia a mi hija mayor, quien no para de preguntarme como siguen los relatos.
Es así como después de unos nada tranquilos 3 meses, vuelvo a estos lares, trataré de visitarlos con cierta frecuencia y de dejar de vez en cuando alguna historia de aquel lado de la medicina que no habitualmente no se conoce, y también de vez en cuando mostrarles un poco de estas tierras de oriente y de su gente.
Mas vale tarde que nunca, espero que hayan pasado una muy feliz Navidad los que la celebren, y que este año que acaba de empezar se acerquen un poquito mas o finalmente se abracen a las metas que se han trazado.
Es bueno estar de vuelta.
Feliz Día de la Medicina Peruana
C. es médico traumatólogo por vocación, ahora vive en la espesura de la selva de Madre de Dios, siempre tuvo y se mantiene en la idea de algún día colaborar en el deporte nacional.
J. es un médico al que el destino en forma de sorteo de SERUMS llevó a Chachapoyas, a una posta a la que hay que llegar en lancha, a dos días de la carretera mas cercana, y quiso ese mismo destino que ahora esa zona tenga un médico que se enamoró de ella y sea el promotor del desarrollo de la misma.
R. es madre y médico, vela por una familia y por la vida de cada uno de los pacientes mayores de 80 años que recibe a diario en sus consultas.
C es médico, biólogo y aventurero, una de esas aventuras justamente lo llevó a encontrarse con un hecho que a la larga, lo condujo a la mayor institución de enfermedades infecciosas en el mundo, desde donde sigue, desde su óptica tan particular, su trabajo y su labor.
J es pediatra, siempre quiso serlo, vive ahora entre sus dos pasiones, su familia y los niños, él tiene el suyo propio, es un padre orgulloso, un buen hijo y un gran amigo.
R quiso ser endocrinólogo desde que pateábamos la pelota y tomamos nuestras primeras cervezas hace 16 años, vive entre su familia con mis dos sobrinos putativos, la medicina, la Universidad, el Hospital, la Clínica y el eterno mundo que esta detrás de aquellas palabras en los textos, el de la búsqueda de un mejor trato para el paciente.
Todas estas personas tienen algo en común, un día hace 16 años vieron sus nombres en un anuncio pegado en las rejas de una Universidad, y desde aquel día en que se sentaron en el mismo salón de clases emprendieron un camino lleno de nuevas experiencias, muchas de ellas con mensajes inolvidables.
Como olvidar la primera vez que se entra a un Hospital con un mandil blanco, o el primer paciente en el curso de Semiología.
Como olvidar las muchas amanecidas alrededor de unas tazas de café y una pila de libros, las juer… perdón fiestas en la Universidad, el curso de medicina tropical en Iquitos.
Como olvidar el externado y el internado, cuando por primera vez eres tu y tu paciente, sin nota de por medio, son “cursos” donde la nota no vale, y donde la palabra “tigre” pasa de ser el nombre de cierto felino a ser el apelativo por el cual todo el mundo te conoce, mientras corres (ojo, corres) por una emergencia o el pasillo de un piso, con órdenes en un bolsillo, jeringas en el canguro, muestras de sangre en la mano izquierda y una bolsa de transfusión en la otra.
Desde aquel día en que todos vestidos con togas y birretes dijeron adiós a su vida de estudiantes, muchos tomaron caminos distintos, todos ellos enriquecedores, todos ellos pensando en continuar su viaje en aquel velero, empujado esta vez por los vientos de sus propios destinos…
Muchas veces nuestros caminos se entrelazaron y volvimos a vernos, incluso compartiendo el mismo lugar de trabajo y la misma vereda en algunas ocasiones, y a pesar del tiempo, siempre los lazos de amistad y de cariño por lo que hacemos permanecieron intactos…
En este sendero que sigue y sigue, encontramos a muchas otras personas que comparten nuestros ideales y la misma pasión por lo que hacemos, incluso en lugares insospechados, como los blogs.
Después de 16 años de haber pisado por primera vez aquel lugar donde aprendí no solo de medicina sino de la vida misma, simplemente puedo decir que es maravilloso seguir sintiendo lo mismo cada vez que lo recuerdo, y saber que, después de todo este tiempo aun perseguimos los mismos ideales con la misma mirada de optimismo que atisba en cada uno de aquellos que deciden llevar este camino.
En este día quisiera enviarles a todos ustedes un abrazo muy grande, mis amigos y compañeros de ayer, de hoy y de siempre, a todos aquellos a quienes conocí en mi corto peregrinar a través de los lugares donde estuve en nuestro vasto Perú, y a todos aquellos jóvenes que viven el día a día con las esperanzas de sus pacientes en las manos, y las suyas propias en sus corazones.
Un abrazo por compartir esta profesión, que más que un oficio o una carrera, es una forma de vida…
FELIZ DIA DE LA MEDICINA PERUANA.
Ejercer la medicina en un país como éste tiene varios requisitos, uno de ellos es obviamente un dominio perfecto del idioma, algo que muy pocas personas logran, ya que se requieren años de estudio para hacerlo, y hay que viajar hasta aquí para lograr un perfeccionamiento del mismo.
No solo eso, además hay que pasar un examen que según mis compañeros de laboratorio tiene un grado de dificultad relativamente alto.
En ese sentido, los médicos que venimos a hacer Cursos de Postgrado, llámese solo investigación por un tiempo corto o un PhD de 4 años, como en mi caso, no podemos trabajar individualmente como médicos y para ver pacientes tenemos que ganarnos la confianza de nuestros profesores y compañeros y luego de eso podremos, en la medida de lo posible acudir a Rondas, e incluso colaborar en procedimientos; al estar en un Hospital Universitario, si bien no ejercemos legalmente la medicina podemos participar académicamente en una discusión que traerá un beneficio al paciente.
Así se han desarrollado estos dos años de estudios, la mayor parte del tiempo en el laboratorio y algunas horas a la semana viendo pacientes en la Unidad de Cardio del Hospital Universitario, uno de los más grandes e importantes del País, y uno de los tres centros de referencia para transplante cardiaco en todo Japón.
Por ser un centro sumamente especializado, los pacientes que llegan son de alta complejidad, y por supuesto los instrumentos que se utilizan muestran la tecnología de punta característica de la industria japonesa.
Obviamente la calidad de manejo es excelente por justamente estas ventajas… cuando el paciente es japonés.
El señor K, un paciente de 58 años, natural de otro país asiático y profesor universitario, sufrió hace 3 años un infarto masivo que lo dejó con una insuficiencia cardiaca severa, candidato indudable a transplante que no ha podido encontrar donante, no quedando otra opción que colocarle un dispositivo de asistencia ventricular, una bomba artificial que hace las veces del músculo cardiaco, permaneciendo con ella hasta hace 3 meses cuando decide volver a su país, para ello, solicita el retiro de la bomba.
De eso hace tres meses, el paciente sin embargo estuvo en cuidados intensivos por 2 largos meses y medio, sedado y en ventilación mecánica, por lo complicado de su situación luego de la extracción del dispositivo.
Hace dos semanas se decide despertar al paciente de su sedación, sin embargo sus parámetros respiratorios no mejoran, y se agota con mucha facilidad incluso ahora, 2 semanas después de haberlo despertado.
Los médicos hacen denodados esfuerzos por mejorar sus parámetros pero simplemente el problema persiste.
Y aquí viene un punto importante… el paciente no habla japonés, y los médicos que lo ven diariamente no tienen un inglés fluido, y ni hablar de su idioma nativo.
Uno de mis profesores me comenta el caso y me pregunta si puedo ayudarlos con el idioma, aunque no estoy muy seguro de que es lo que voy a hacer, nada se pierde intentando y los acompaño a ver al paciente
Lo primero, lo saludo y me presento, el esta aun en ventilación asistida, usa un tubo de traqueotomía (un orificio en la tráquea para colocar el tubo de entrada de aire del ventilador) sin embargo, puede respirar a voluntad, el problema es que lo hace muy rápido y esa es la razón por la cual se agota y en horas posteriores necesita el apoyo de la maquina.
Le explico lo que sucede en sus pulmones, como esta el oxígeno, y que es lo que los médicos de planta están intentando hacer, y que es lo que tiene que hacer él para ayudarlos a mejorar su cuadro.
He contemplado muchas miradas en esta carrera, de agradecimiento, de desesperanza, de angustia, dolor y resignación, pero puedo asegurar que pocas como la de este hombre, cuando entre al cuarto el dolor que se notaba en sus ojos era más que evidente, los dos residentes a su lado eran dos postes a los que no les prestaba la mas mínima atención, cuando empecé a hablarle primero se sorprendió, y luego poco a poco con las palabras comenzó a examinar su propia habitación, y había asentimientos de cabeza señal que entendía perfectamente la situación.
Un breve examen, usando el estetoscopio (uno de los mejores tratamientos para la ansiedad dicho sea de paso) hizo lo que no se pudo hacer en estas semanas, bajó su frecuencia respiratoria, manejó mejor sus secreciones, y por lo menos dejó mejor encaminada la rehabilitación que había de realizarse en él.
Acá otro punto aparte, en ese momento me percaté de algo raro, el único que tenia estetoscopio era mi profesor, los residentes simplemente estaban observando, por eso les llamó tanto la atención que yo tome el estetoscopio y revise al paciente mientras le hablaba (los vi por el rabillo del ojo que se miraban entre ellos). Los residentes si bien tocan pacientes (no muy frecuentemente) no pueden tomar decisiones.
Mientras en el Perú el residente es el amo y señor del Hospital, aquí ocurre todo lo contrario, no pueden mandarse solos.
Luego de despedirme, conversamos con mi profesor acerca de las alternativas de tratamiento del paciente, las cuales desafortunadamente no son muchas, y su pronóstico es muy malo.
Hoy fui a ver al señor K, sigue conectado al ventilador, pero respira mucho mejor, esta mas confiado y hace menos movimientos bruscos en pro de guardar energías para su rehabilitación respiratoria y cardiaca. Está mucho mas tranquilo, agradeciendo a todos, y mas a los jóvenes residentes que están a su lado, al menos ya los mira y les hace señas.
En el caso del Señor K, la barrera del idioma fue mas tangible que nunca, casos como él aunque en mucho menor grado de complejidad los hay por montones en estas islas, casos en los que no solo existe la barrera del idioma sino también la cultural (aquí la opinión del medico es incuestionable), que hacen que muchas veces el paciente extranjero mantenga esa desazón de quien se siente en desventaja con respecto a otras personas que pueden comunicarse sin dificultades, por tal motivo talvez encontrarse con un médico extranjero fue para este señor un motivo de tranquilidad ya que hubo quien le pueda explicar punto por punto su problema y como debe comportarse para colaborar en su tratamiento, y eso lo ayudó a relacionarse mejor con su entorno, y con quienes lo ven directamente.
Por otro lado, ejercer la medicina en este país supongo que es, para un extranjero, una experiencia mas que interesante, enriquecedora y gratificante como en todos lados pero al mismo tiempo un desafío en el sentido que implica la interacción de dos culturas, y a un nivel tan íntimo como es la relación medico paciente.
Cada día que pasa veo que tenemos diferentes maneras de ver la medicina, supongo que para ellos lo mío puede ser una pérdida de tiempo y hasta algo obsoleto, así como para mi me parece ilógico tener a 2 médicos para limpiar secreciones cuando podrían estar manejando otros pacientes.
Sin embargo, ya sea con un estetoscopio en la mano o con la mejor metodología de monitoreo invasivo, la finalidad es la misma, el beneficio del paciente y dar lo mejor de uno para que al final del camino, podamos llegar a un buen término o sentir que se hizo hasta lo imposible por ellos.
Como todo en esta vida existen a lo largo del camino barreras que lo dividen, sin embargo estas barreras dejan de ser infranqueables cuando existen personas que saben que el destino de aquellos caminos separados es finalmente el mismo.
Lo más importante es que hasta ahora, felizmente, tanto la mayoría de los médicos peruanos que conozco de toda la vida, como la de los japoneses que he conocido en este corto tiempo, están conscientes de ello.
Ese tipo de sensaciones te reconforta y permite que sigas dando lo mejor de ti en cada paso hacia adelante, el querer seguir formando parte de aquel enorme universo es un estímulo mas que suficiente, da que pensar que incluso al otro lado del mundo, otro médico que fue educado de una manera diametralmente opuesta a la nuestra sin embargo siente la misma sensación de satisfacción cuando un paciente sin voz mueve los labios para decir un gracias, y mucho mas aun al notarse un repentino cambio en esos ojos que ahora pueden descansar mas tranquilos, sabiendo que aunque haya diferencias en el idioma y la cultura, esos jóvenes de blanco están luchando dándole lo mejor que tienen.
Y no me refiero a la tecnología, que ayuda pero no alcanza; sino a un bien mucho mas preciado, ellos mismos.
Lima, Marzo del 2003…
Suena el teléfono en la Unidad de Cuidados Intensivos, estamos el R2 (un muy buen amigo mío), la enfermera y yo (en mis tiempos de R1 y ultima rueda del coche), el R2 contesta…conversa un segundo y cuelga…
-Nam, hay un paciente abajo, lo acaban de traer de provincia-
-¿Qué es?- Respondo con un reflejo, sin quitar la mirada de la Historia Clínica que estoy terminando, un paciente con una hepatitis fulminante complicada con trastornos de la coagulación (en otras palabras, esta sangrando por todos lados).
-Es una intoxicación por paraquat- Mi R2 responde, levanto la cabeza para preguntarle que es eso, el está tan confundido como yo, los dos no tenemos ni idea.
Acto reflejo…al mataburro, nada en el Harrison (la Biblia de la Medicina Interna), nada en el Washington (el mataburro por excelencia, te saca del apuro mas bravo en el momento mas oportuno), nada en los libritos esotéricos que están en la Minibiblioteca de la Unidad de Cuidados Intensivos, salgo corriendo a pedirle la computadora prestada a la secretaria del Departamento de Medicina…entro a Internet… y busco la condenada palabrita…Paraquat.
Entramos a la base de datos de Pubmed, la Biblioteca de Medicina más grande del mundo, para enterarnos que hay como 100 artículos al respecto (en ese entonces, ahora la cantidad se ha multiplicado por 10 aproximadamente), de los cuales unos cuantos son reportes de casos, y solo teníamos acceso libre en ese momento a 2 de ellos.
Imprimimos los artículos y bajamos a la Emergencia.
En las escaleras vamos revisando…herbicida…compromiso respiratorio, hepático y renal…, como con todos los pacientes que ingieren este tipo de tóxicos, el tratamiento es de soporte basico de la vida y algunas otras medidas no estandarizadas mientras se va recuperando, si es que lo hace, la esperanza es casi nula -está hecho- con esta premisa bajamos para ver a nuestro paciente.
Encontramos a medio mundo arremolinado en la Unidad de Shock y Trauma, los nefrólogos trabajando en la hemofiltración que estaban realizándole al paciente, los residentes de emergencia corriendo con las órdenes de laboratorio y 10 sapos de esos que nunca faltan que están rondando en la emergencia.
El paciente viene de un poblado en el Norte del País, trabaja como agricultor y en las ultimas semanas estuvo fumigando unas chacras…y esta semana comenzó a tener dolor abdominal, nauseas, vómitos y los últimos días dificultad para respirar.
-En el Norte, fumigando…- y recordando el calido norte peruano, vino la siguiente conclusión –este paciente ha fumigado solo con un short, el tóxico ha ingresado por la piel y las vías respiratorias, no lo ha ingerido, por eso todavía esta vivo-
Las nauseas, los vómitos y el dolor eran tanto por la intoxicación como por la insuficiencia renal que estaba comenzando a padecer, y el compromiso respiratorio se hacia cada vez mas evidente.
-Nam, hay que subirlo- Me dice el asistente, sedamos e intubamos al paciente y lo pasamos a ventilación mecánica, sigue en terapia de hemodiálisis por tiempo indefinido, hasta que mejoren sus constantes o se terminen de caer.
Hizo Síndrome de Dificultad Respiratoria del Adulto, una condición con un altísimo índice de mortalidad (80%), continuó con Insuficiencia Renal Aguda por un tiempo largo, desarrollo arritmias ventriculares (alteraciones del ritmo cardiaco), y además se complico con una neumonía asociada a ventilación mecánica.
Un mes duro mi rotación, el paciente permaneció en UCI un tiempo mas, saliendo a piso luego de casi 3 meses en la Unidad.
No recuerdo su nombre, aunque recuerdo que era poco común, lo que si recuerdo era su rostro previo al momento de intubarlo, un paciente que estaba prácticamente perdido, dándose cuenta de la gravedad de su situación, y su rostro cuando salió de la Unidad a Piso de Hospitalización, con una pérdida de mas de 40 kilos, pero vivo, y valiéndose por si mismo para las necesidades básicas, 3 meses después.
Recuerdo las muchas discusiones académicas que se hicieron del caso, y los cientos de comentarios de genios que hablaban después que todo había pasado pero que misteriosamente al momento en que las papas quemaban no estaban, o si estuvieron pero simplemente estaban callados viendo como nos las arreglábamos.
Y también recuerdo las discusiones al pie del paciente, las que van en serio, en las que si te equivocas, en un rato llamas al camillero para que venga con una bolsita negra, si alguna vez creí que había aprendido a manejar un ventilador mecánico antes de este paciente, con él me bajaron los humos de un sopapo, los parámetros salían de lo que hay en los libros, había que revisar las curvas una y otra vez, tomar gases arteriales constantemente, y el manejo del medio interno era otro dolor de cabeza.
Cuando acabé la rotación, el Jefe de la Unidad me dijo –Bueno, supongo que te iras contento, has aprendido mas UCI de lo que muchos R2 hubieran querido, no te puedes quejar-
En serio no me puedo quejar, esa rotación de R1 fue bastante entretenida, hubo bastante trabajo, sobre todo de equipo, y si hubo un paciente que recuerdo de aquella rotación entre todos, es justamente este joven agricultor, de quien puedo decir que tuvo la suerte o la iluminación de alguien superior en llegar a tiempo y que las medidas que se tomaron sean las adecuadas, para que todo llegue a un buen término.
El tratamiento y su hospitalización duraron algún tiempo más, hasta que pudo volver a casa, y volvía cada cierto tiempo a sus controles aprovechando para saludarnos.
Cada paciente es un mundo, no está en un libro, ni en la ultima edición del New England Journal of Medicine, casos como este nos dejan la clara intención que debemos recordar que nunca dejamos de aprender, y que la humildad de un sencillo conocimiento hace que el hambre de experiencia sea mayor cada día, se lo debemos a nuestros pacientes.
Sir William Osler dijo una vez
To study the phenomenon of disease without books is to sail an uncharted sea, while to study books without patients is not to go to sea at all.
Nada más cerca de la verdad.
Inicié, como muchas cosas que suceden en esta vida, la lectura de los blogs por casualidad, era Octubre o Noviembre del 2005, yo apenas había llegado a estas tierras de Oriente y usaba la computadora del laboratorio, ya que no tenía aun la mía, y buscando imágenes del Perú por Internet para mostrárselas a la gente del lab, me encontré con Perú blogs, y el primer blog que leí fue el de Beatriz Neumann, la vida normal de una chica en sus jóvenes 20 años, en sus propias palabras, muy pronto comencé a ver que había algo mas, que había gente que aparte de leerla escribía comentarios acerca de experiencias parecidas, a veces críticas, a veces palabras de aliento, es así como llegue a leer un extinto blog de una chica como ella decía Linda y pechocha, al blog de un mutante, a un muchacho de pelo largo y lentes amarillos en un blog verde pacazo y a un atleta que por esos tiempos tenia un avatar bastante llamativo en su tan recordado caballo negro.
Solo un par de meses después una chica mas peruana que la papa a la huancaína comenzó a escribir sus historias en un país diferente, mostrándonos una parte de Chile que, al menos yo, no conocía; de pronto, una poetisa con alma de médico apareció en mi pantalla, y tampoco pude evitar quedarme pegado a cada relato y a cada post.
Relatos de personas que podrían ser la de mi vecino, o la señora que esta comprando pan en la esquina, o aquella chica en bicicleta, tan exquisita y auténticamente narrados que no despiertan otra cosa sino el afán de continuar leyéndolos, no solo por curiosidad, sino porque sientes que al hacerlo alimentas tu ser con nuevas experiencias, intentando asimilarlas y hacerlas tuyas, como es muchas veces la intención de quien las escribe.
Es así que hace casi un año, luego de meditarlo frente a mi pantalla, inicié este blog saludando a mi País, mirando hacia el sur y al este, a través de un inmenso océano que sin embargo es pequeño comparado con el sentimiento que despierta en cualquier peruano lejos de la familia, los amigos y el ritmo de vida al que estamos acostumbrados.
En este ano pasaron muchas cosas en este blog, aprendí a colocar un header, a hacer un botón, poco a poco aprendí a escribir en un punto medio entre lo que era para mi y lo que era para los lectores, y traté, y sigo tratando de hacerlo desde la perspectiva de alguien que esta al otro lado del escritorio.
Y a través de este blog conocí gente increíble, que pasaron de ser páginas web que leía casi a diario a personas con las que hemos tenido amenas charlas, y de quienes aprendí mucho, y me hicieron recordar que hay vida mas allá de las puertas de un Hospital y una Emergencia.
Gente como Alfredo, que en cada post me ha hecho desarrollar el arte de reír a carcajadas sin hacer bulla (sabes que te leo en el laboratorio), y que incluso antes de saber que era el mismo que salta mas de 2 metros me daba una razón mas para decir que en el Perú sobra talento, o la Truly, que en cada post y conversación sale con unas ocurrencias dignas de un bestseller; el dragón y su inacabable chispa, donde con un hecho cotidiano te puedes partir de risa, Ursula, Gigi, Allan, Danza, la Hammer, la Tia Lauris, Ana Lucia, Maria Elena, Chien y todos aquellos quienes están en la barra lateral de mis links, y acaso algún otro mas que también leo, pero lamentablemente hasta ahora no he tenido el gusto de comentar en su blog o de tenerlo en el mío.
Un año desde que inicié esta aventura, un año bien invertido y con balance positivo en amistades, en experiencia y en enriquecerte de aquella rara virtud que es la calidez que puede brindar un ser humano a través de sus palabras.
Gracias a todos por pasar por aquí, Feliz Cumpleaños Blog, y Feliz Cumpleaños Perú.
Para quienes conocen la Selva Central, saben que la geografía es bastante particular, el cálido clima alberga unos paisajes conformados por quebradas y montes cubiertos de densa vegetación, en medio de los cuales existen comunidades nativas (generalmente de origen ashaninka) y comunidades de “colonos” llamados así por ser personas originalmente de la sierra que habitan estas zonas por estaciones de acuerdo a las temporadas agrícolas y que han “colonizado” gran parte de la región.
Corría el verano del 2000, medico serumista en la siempre llamativa y variopinta ceja de la Selva Central en nuestro Perú, en esta oportunidad, había llegado una fecha para vacunar madres gestantes en la localidad bajo nuestra jurisdicción.
Ese día, muy temprano, la enfermera y yo tomamos los termos con las vacunas y nos fuimos en busca de algunas madres que no habían acudido a la campaña general la semana previa en la Posta.
Como era de esperarse, estas señoras vivían en sitios un poco retirados de nuestro centro de labores, y lo que es peor, en sitios a los que no hay acceso en cualquier transporte motorizado.
A poco de emprender la partida, unas nubes cubrieron el azul firmamento y una fina lluvia inicio su suave compañía, sin embargo, dado que no es Lima, donde la garúa queda ahí nomás, se inicio un aguacero de aquellos… por suerte fuimos precavidos y habíamos llevado nuestros chalecos, el mío era un chaleco verde caqui (después me dijeron que cambie de chaleco porque podía ser confundido con alguna fuerza del orden… pero esa es otra historia) y tenia mis botas de lluvia, así que seguimos caminando.
Para quienes no saben que tipo de textura tiene el terreno, es de arcilla roja, sumamente resbalosa, en un terreno cuyos caminos de tierra afirmada generalmente están al borde de las quebradas, y donde la vegetación en estos meses de lluvia es interrumpida ocasionalmente por derrumbes de lodo producto de la misma. Manejar un auto aquí es exponerse a un accidente o a quedarse atascado, lo que ocurra primero, y una moto es una completa imprudencia, por mencionar algo suave (lo hice una vez, alguien arriba me debe querer mucho, o de repente todavía no me quieren por allá abajo)
Al mediodía la lluvia amainó, y ya estábamos subiendo una pendiente, con mucho cuidado y pisada firme llegamos a la casa de la primera gestante, que nos recibió de muy mala gana mientras estaba pelando su café… No se quiso vacunar hasta que después de cien intentos aceptó, bajo promesa que se le iba a incluir en un programa de reparto de alimentos. Aun así mascullaba cosas en quechua de las que la enfermera me dijo que no eran muy santas…
Luego de tomarnos el doble del tiempo en bajar la pendiente (mayor de 45 grados), nos encaminamos a la segunda casa, esta vez el sol estaba sobre nosotros, los chalecos estaban en las mochilas y las botas de jebe estaban haciendo efecto de sauna en mis pies, al llegar luego de un par de horas, un cerco nos recibió en la entrada, y se veía una casa a lo lejos, pero no se podía entrar, la enfermera llamo a la dueña de casa, quien se asomó, era la gestante que veníamos a ver, ella al notar nuestra presencia le pasó la voz a alguien que estaba en una parte de la casa que no podíamos ver desde donde estábamos, segundos después, tres canes grandes y furiosos salían disparados hacia el cerco…
Nos había soltado los perros…
La enfermera me dijo que corra mientras ella ya lo estaba haciendo, pero yo ya estaba cansado, harto de la lluvia, del sol, con sueño y con hambre y de la actitud de la primera señora y de esta segunda, así que no sé si fue arrebato, estupidez o una combinación de ambas, pero cuando ví que los perros venían y la mujer ahí parada mirando a lo lejos, me llegó tanto que saqué el machete que tenía para abrir trochas y los esperé con el machete en la mano…al menos para asustarlos.
La señora pegó un grito y los perros se alejaron…
Si hay algo que la gente en esas zonas quiere, es a sus perros, mas que a la familia creo yo, aunque si matas a un perro, estas hecho.
La señora se acerco, haciéndose la que no se había dado cuenta, se disculpó por sus perros (si, como no) conocía a la enfermera, nos escuchó y luego tampoco se quiso vacunar, hasta que nuevamente a puro floro (al mejor estilo de Gabriel) aceptó finalmente.
La ultima no vivía lejos de ahí, pero había que atravesar una chacra de naranjas (me comí como 6, no mas porque sino te da una diarrea de aquellas), y escapar de una vaca que se computaba perro de chacra, al llegar a la casa felizmente esta señora no puso objeciones para la vacunación, e incluso nos obsequió un poco de fruta para el camino de vuelta…
El camino de vuelta fue mas tranquilo, estábamos cerca de la carretera y de un anexo cercano donde teníamos una posta periférica, la técnica de la Posta nos recibió y finalmente almorzamos cuy en una casa donde la dueña vende comida, y volvimos a nuestra Posta casi al llegar la noche.
He recordado este episodio ahora al ver la lluvia a través de la ventana aquí en el laboratorio, casi 7 años después y a miles de kilómetros de un lugar que me enseñó muchas cosas, cosas que no están en los libros y que no encuentras en ninguna Universidad en el mundo, cosas que no te da un doctorado o un titulo en lo que hagas…
De todo ha de aprenderse en esta vida, dice mi tío, y yo le doy la razón...
Una vez mas, hacer Medicina en el Perú no es fácil, ni siquiera sé si podría llamarle difícil…
Aunque de algo estoy seguro… es una experiencia de vida.
Mientras escribo esto estoy en la laptop del laboratorio pensando en las próximas 8 horas que me quedan para acabar la labor del día de hoy, y es que desde hace unos meses parece que todos aquí se hubieran puesto de acuerdo para pedirme cosas y resultados diferentes.
Lo bueno… ya tengo tres publicaciones en Medline, al menos mi nombre no es tan anónimo en la comunidad médica internacional.
Lo malo… mi cama cree que soy un visitante ocasional, ya que habitualmente mi almohada es mi teclado, y la cama ha sido suplantada por la silla del escritorio… Y si llego a la cama, seguramente dos veces a la semana duermo en la posición que Dios manda, es decir, con la cabeza en la cabecera y los pies en la parte de abajo, habitualmente despierto en diagonal, o perpendicular al eje longitudinal de la cama.
Lo feo, ya no puedo hacer más cosas que dedicarme a los experimentos, y eso incluye entre otras cosas los blogs, esto es, no tengo tiempo para pensar en un post pero a menudo los leo, al menos a la mayoría.
Se que Alfredo sigue componiendo canciones pastrulas, que el Dragón luego de una fugaz incursión en la pantalla grande se fue a la espléndida Cajamarca y no quería regresar, que Ana Lucia se encontró con una abuelita de la Gestapo, que Maria Elena se fue a España de paseo y se queseó con una laberintitis, que Elizabeth esta queseada con el MIR, que Danza estuvo happy todos estos días que Osamu estuvo por Lima, que Gigi esta tomándose un descanso con el naranjo, que Ursula se fue por Brasil y regresó con un bichito en el avión, la Tia lauris sigue en Buenos Aires desprendiendo halagos por las calles y Chalo estuvo también por esos lares platenses, que Allan se gano un premio blogueril, que la Hammer escribe ocasionalmente y que ha vuelto al mundo que la envuelve ahora y que estuvo esperando por ella; y sé que la Truly ya está mas tranquila después de los momentos difíciles que paso.
Mmmm… Después de todo creo que no me había ido, solo que era como el invitado de la fiesta que toma un descanso en la reunión y permanece en silencio, mientras observa como todos se divierten, y el también disfruta de ello.
Este blog no estuvo cerrado, solo se tomó un descanso en plena fiesta.
Ya vendrán nuevamente esos posts donde como dice el atleta “no hay palo en que ahorcarse”.
Bueno, me llaman, a seguir con la chamba…
* Texto editado a las 4:30 de la mañana del día siguiente, antes de la ducha para salir disparado hacia un nuevo dia en Japón.
Muchas veces he escuchado y leído comentarios acerca de la “Deshumanización” de la medicina, y de la falta de “humanidad” del médico con sus pacientes.
No puedo negar que he conocido personas que tienen numero de colegio médico pero que no entran en la categoría de de comportarse como tales, no por sus conocimientos (aunque algunas veces ignorancia y delincuencia van juntas) sino por la actitud que tienen en ciertas situaciones que hacen que se nos califique a todos en ese rango.
Pues bien, la verdad, no me gusta hablar de ese punto, así que mas bien me voy a ir al otro lado, un lado que quizá mucha gente que esta fuera de un ambiente hospitalario desconoce, y ese lado esta relacionado con la labor extramédica de los médicos y los estudiantes de medicina de los Hospitales en el Perú.
Un día Lunes cualquiera en la mañana, todos corriendo de un lado a otro, y se aparece el R2 de UCI con un rollo de monedas en la mano, como cobrador de micro diciendo, -2 lucas, 2 lucas- lo miramos en medio de la emergencia y nos dice que es para la albúmina de su paciente que ya se acaba, y no hay mas, no hay familia como siempre. Hay gente que le da, hay quienes le dan un sol, y él sigue con su búsqueda hasta completar lo que le falta para comprar la albúmina.
Un día de semana cualquiera, mi externa, la de la paracentesis (Que ahora esta haciendo medicina interna en Houston), abre su casillero y se da cuenta que ya se le acabaron los catéteres venosos centrales, tenemos un paciente que requiere monitoreo invasivo y no tiene un cobre como siempre, agarra una bolsita, nos pide una colaboración y se va en busca de los demás externos e internos para asaltarlos.
Esto sucede siempre y cuando lo que necesitan no esta en los canguros y en los casilleros, pero, ¿de donde creen que salen las cosas?
El sistema de stock que siempre han tenido los estudiantes de medicina en los Hospitales se resume en “agarra todo lo que haya y economiza porque te va a faltar”, y es así como en la emergencia uno pide tres cloruros de sodio para endovenoso, el paciente mejora con dos y al irse a su casa se olvida del otro, eso pasa a engrosar el stock de la emergencia. Para quienes vivían pensando que los Hospitales tienen medicinas para emergencias les cuento algo, las cosas que le ponen al paciente grave que llega a emergencia no