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POEMAS:
Tres manzanas
Tres manzanas,
tres te quieros
cuatro despedidas
y un hasta pronto
¿Cuánto cabe en un segundo?
Una aguja atravesando mi piel
otra aguja roma y oxidada
¿Y cuántos besos?
¿Cuánto buscaré tu apego?
¿Cuán perdurable será tu abrazo?
Una esperanza, así, en singular
doce huidizas alegrías
un arroyo de prudencias
un poema doliente y con apetencia.
Cuarenta y dos
canciones
To know him is to
love him
¿Y algún día caminaremos juntos de la mano?
Versos extranjeros y una flor carmesí
¿Cuándo se me marchó tu sonrisa?
Sé que me aguarda una duda en el filo de mi
ventana…
---
Duendes bajo mi colchón
Camisas a cuadros
y tu aroma oriental
me trasladan a
gradas, ron,
bibliotecas coloniales
aceras de cartón,
paraderos de autobús,
besos de eterna despedida
lagrimas tras un monitor.
Romerías a Hidalgo,
cementerios de arena
en mis zapatillas
de diferente color,
anteojos difuminan tus ojos
señales inexpresivas,
y bajo mi colchón duendes
que imitan tu voz.
---
Conjuro
Miro al horizonte
sabiendo ya lo que acontece,
casi palpando las cenizas
fugitivas
que dejó el fuego de anoche
Respiro hondo incorporándome
En el crepúsculo,
presto a rozar mi cuerpo
nubes suaves
que por momentos me cubren
Llega el momento exacto
en que mis sentidos agotados
me abandonan temporalmente
Las cenizas siguen su camino
hacia el limbo
Para recobrar de nuevo mis
sentidos
toco la noche, caigo en un sueño profundo
y al despertar,
las cenizas ya se esfumaron.
BIO/BIBLIO:
Katherine Geraldine Medina Rondón
(Arequipa 1994) estudio artes plásticas en la Escuela Superior Carlos Baca Flor
sin continuarlos por legítimas negativas.
Actualmente estudia Literatura y Lingüística en la Universidad Nacional
de San Agustín donde vive día a día un intenso y tortuoso romance con la
palabra.
POEMAS:
JUGUETES DE NIÑAS HOOPER
Y me largué y
tuve la sensación de que me arrastraban
lazos y el patio entero quiero decir que todo consiste
en
que es mi culpa el médico y la enfermedad el impulso
de los dálmatas a través del bosque
despedazando las muñecas
AU
REVOIR ANDRÉ
ERA
ARRISGARSE A MORIR POR EL HECHIZO DE OTRA VICTIMA DE
LA MELANCOLÍA
Con
tu piel sin territorio y erguida ante los gorriones dirigiendo la rebelión Lady
Oscar destruida por la tisis pañuelo de seda bañado en sangre y
próxima
a morir en el palacio de Antonietta Una
rosa en llamas
BlUES
Y DÍAS DE LLUVIA
Eras
un puñado de nieve
en
mi brazo herido
eras
un pájaro en mis brazos
una
trompeta Dizzy en manos
de
un vagabundo
querías
morir todos los días
una
vez más que todos los días
y
yo te amé desde todas las
ventanas
infieles
en
los pasadizos oscuros
de
los amantes pobres
***
Tus
peleas sin techo y sin suelo
tus
quirófanos donde te abren la piel
con
una cuchara
y
con el cuchillo que corta el pan
tus
rodillas con heridas
sin
un desafío que te permita dormir
tus
cartas llenas de celos y basura
vas
a llegar demasiado lejos
Acaba
de precipitarse
otro
abril sin correspondencia
***
Aquella
fiesta del pueblo
extraños
fantasmas
pastillas
demasiados ocultas
en servilletas
sucias
abrimos
con palabras las heridas
globos
rojos
fiestas
del pueblo
confesiones
ante los globos en el cielo
He
perseguido un caramelo
Un
vestido amarillo y como siempre
Se
incendia el mundo
BIO/BIBLIO:Bernard Juan Álvarez Velásquez Nació el 14 de abril de 1981 en la ciudad
de Huancayo actualmente reside en Madrid- EspañaMENCIONADO POR:Rodolfo YbarraMENCIONA A:Lisset Crespo, Karina Valcarcel, Diego Lazarte, Rodolfo Ybarra
.
POEMAS:
Nubes
Mira las nubes
pasar cansadas,
Van obligadas a
correr por el viento.
Ahí viene una en
forma de dragón
Y luego otra
como dos piernas
Abiertas y
perpendiculares
Yo las veo
convertirse en vehículos y animales
Echada en tu
cama desde el octavo piso de este edificio
Donde puedes
confundir la ciudad con un perro.
Mira el cielo
abrirse o chocar contra el muro de otra casa alta,
Atravesar el
espacio y reconstruirse
Para seguir
viajando.
Amo la
inmortalidad de las nubes
Su supervivencia
al cambio
El poder de sus
cuerpos.
Una herida por donde brota luz y ya no sangre
luna que asoma entre el cielo negro
como un ojo, como un gran globo ocular despupilado
en el cual recae un párpado denso de nubes
es tu ausencia.
Una herida en la que crece cualquier semilla que cae
el soplo de un corazón alcoholizado
el vano de una puerta que se cierra a fuerza de palabras
y puntos que brincan como luces en los vidrios,
piel marinada de neblina
y calle de domingo
avenida que trafica con el sueño y con el hambre
es tu ausencia.
Una herida cubierta por la gaza de la bulla
por la grasa de otro vientre
donde el pelo anida a la espera de cariño,
triste aspiración la de las casas
triste función la de habitarnos y repeler nuestro reflejo,
evitar el eco pero multiplicar la sombra.
Una herida que sonríe es una herida al fin y al cabo,
¿de qué nos sirven los dientes entonces?
moler, partir y desgarrar
son acciones que también logramos con silencio
convertimos, con qué facilidad convertimos,
un ser humano
en bolo alimenticio
y luego mierda
tú sabes,
mierda
una palabra tan bella como el nombre de
una flor:
ten este ramo de mierdas
ponlas en un florero antes que se marchiten,
recuérdame cuando las veas en la mesa de tu sala.
Guíame Señor de Ayabaca
Guíame Señor de Ayabaca
que la vereda sea una almohada
confortable
si es que tengo que caer,
que el mendrugo sea banquete,
que los cigarrillos alcancen hasta la
hora de la cena
porque una vez tuve una casa
y un recado caliente,
porque una vez fui bello
y los espejos me amaban
pero ahora camino si quiero llegar
clamo si quiero lograr
aspiro con fuerza para saber que vivo
y a veces acecho tu paso
tratando una emboscada mediocre
tratando de borrarte,
de hacerme impío,
porque quiero que la vereda sea solo
vereda
porque si espero que sea almohada
y caigo y sangro
ya no tendré con quien hablar
ni a quien pedirle,
ya no tendré esta confusa noción de tu
existencia
y es más difícil estar vivo sabiéndose
solo
sabiendo que el último tabaco
se descascara en la humedad
de esta mejilla triste
en la gloria condensada en cuentas de
plástico
con una cruz que cuelga y brilla
cuando todo es oscuridad.
Árbol:
Soundtrack
para tu ausencia
(Track
01)
Elvis, en su tumba anónima
desconocida
N.N
Canta
y cuando abre la boca
su garganta se llena de tierra, gusanos y
chanchitos grises.
Te deseo / te necesito / te amo
ninguna de estas frases ahora puede
transformarte en el rey,
todos sabemos que ese movimiento de caderas lo
aprendiste del pequeño Forrest
Y yo escucho brotar tu voz de comida caliente
por los parlantes de mi computadora.
Siento una emoción subir y bajar como un elevador
descontrolado
dentro de mi cuerpo
y te extraño.
Te conozco tanto como a los muchachos que se
sientan a mi lado en el micro y si embargo
te extraño
tanto
que he aprendido a cantar en inglés,
a inyectarme formas peligrosas de vivir en el
cerebro,
a domesticar mi falta de instinto
para saltar por las ventanas.
I want you/ I need you/ I love you
podría ser un chiste impreso en la etiqueta de
una goma de mascar
si descubrieras de pronto
que tengo la cabeza empapelada con tu nombre
de recuerdos románticos que me avergüenzan
con alucinaciones histéricas de tu cuerpo
desnudo
que brotan al exceso espasmódico de la
cerveza.
Elvis silba bajito una canción desconocida en
mi oído
casi susurra palabras tiernas que por momentos
me excitan
y a ratos me dan nauseas
cuando al virar del espejo me observo sola
acariciando sus viejos vinilos
esperando que por casualidad me escriba
me llame
o al menos hable de mi
esperando que olvide la leyenda de su nombre
y me lleve a tomar pisco al Munich
donde un piano de cola crepitante
sea el soporte perfecto para sentarnos a
planear nuestra infancia
donde podamos revelarnos los nombres de pila
sin temor al anonimato
donde tus pantalones blancos y brillantes
sean un ciento de hojas bond
para pilotear nuestras formas distintas de
soñar con el futuro.
I love
you dices y a veces me gustaría creerte
dejar que la rocola suene en esta sala vacía
donde ya nadie se acuerda que terminaste
desapareciendo
de una forma tan triste, tan show business
tan Las Vegas Nevada
que ahora sólo importa recordarte
en el sonido rasposo de estos discos
donde me encuentro dormida,
donde no me encuentro.
BIO/BIBLIO:
Karina Valcárcel (Lima, 1985)
Escritora, fotógrafa y promotora cultural.Egresada de la carrera de Ciencias de la Comunicación, especializada en periodismo. Ha publicado los libros: Poemas Cotidianos (Casatomada, 2008) y Una mancha en el colchón (Lustra, 2010). Fue editora de la publicación literaria "Heridita" en sus cinco ediciones impresas. Dirigió el taller "Instrucciones para volar: creación de cuento y poesía" realizado en el C.C.Alberto Quintanilla, en la Pontificia Universidad Católica del Perú y en la Casa de la Literatura Peruana. Formó parte del Equipo de Promoción Literaria de la CASLIT y actualmente es co-conductora del programa radial de trova y literatura "Canto Rodado". Textos suyos han aparecido en distintos medios impresos y virtuales de Argentina, Brasil, Chile y Perú. Escribe como respira, cocina, silba y baila.
Enlaces
MENCIONADO POR:Indira Anampa
MENCIONA A:Laura Rosales, Jorge Flores, Mario Morquencho, Pierre Castro, Juan De La Fuente, Alessandra Tenorio, Victor Ruiz, Paul Guillén, Diego Lazarte, John Martinez, Mario Montalbetti, Rodrigo Quijano, Sandra Enciso, Juan Pablo Mejía, Melissa Ghezzi, Cecilia Podestá, Paulo Peña, Jorge Vargas, Denisse Vega Farfán, Julia Wong, Enrique León.
POEMAS:Primera declaración de la esclava
Yo jadeo por ti.
Muero por tu mano en la mía
sueño con tu abrazo
mi ilusión es que un día me digas
ven, quiero besarte
te adoro, eres hermosa.
Yo podría si me dejaras
decirte mil veces
te quiero, quiero estar contigo
mañana, tarde y noche
a pesar de estos mil años
horas de horas viendo televisión
amor intenso
o tibio, o largo o breve.
Pero callo
sé que me despreciarías
como a una perra pegajosa y babeante
que no deja de mover la cola
la lengua afuera
cuando llegas;
que se orina en las alfombras
cuando presiente una caricia.
EL PRINCIPIO
Esa navidad le regalé una almohada.
Una almohada no es más que eso: un regalo.
Pudo haber sido un libro
una corbata, un perfume, un reloj. Pero le regalé una almohada.
Esa navidad él me contó
que yo ya no estaba en sus sueños:
había visto muchas puertas y oscuros callejones.
También me advirtió de la inmensa pena
que le daba tener que decirme
sus infinitos deseos
de acariciar otro cuerpo
mirar otros ojos
la ilusión de esperar a alguien
y la ansiedad de no saber
las ganas
de besar, abrazar, tocar, cantar, lamer, sonreír, reír, silbar, bailar.
Y yo le regalé una almohada.
TIEMPO DE PASION (El viaje)
No es como un cuchillo en el estómago.
ES UN CUCHILLO EN EL ESTOMAGO
día y noche
noche y noche
como las campanas de Eichstatt del desvelo
que no mata
sólo duele
ahí, justo ahí
y no deja dormir, ni comer. Tampoco hablar.
EL ULTIMO VIAJE QUE HICIMOS JUNTOS
fue de La Boca del Río a Tacna, la noche del último domingo de carnaval.
Durante los 45 minutos
no dejé de repetir se me rompe el corazón
mientras me explicabas las razones que te habían llevado a decidir
que nuestras vidas debían separarse.
Yo quería decir: deténte,
bajemos para escuchar el silencio y respirar el aire puro
quería abrazarte en medio de la noche, como si no hubieras hablado.
Pero sólo decía se me rompe el corazón.
La casa era grande y estaba sola;
aunque había muchas camas y muchos cuartos
me acosté a tu lado
cogí tu mano y dije:
siento como si el corazón se me estuviera rompiendo
tú me besaste en la frente
apretaste mi mano y dijiste que me tenías un infinito cariño
pero nuestras vidas -lo repetiste una vez más-
tienen que separarse.
Fue el último viaje, el último beso, la última noche
contigo en Tacna en la casa de mis padres.
Era todavía noche oscura cuando nos levantamos para ir al aeropuerto.
Nos despedimos, y mientras tú subías al avión
yo encendí el motor del auto
y rehice, con el sol ya asomando
el camino de regreso a La Boca del Río.
EL PRIMER VIAJE QUE HICE CONTIGO
fue de Tacna a la Boca del Río
un sábado de invierno por la mañana.
Compraste dos Inca Kolas y dos mixtos en el Italia
y yo saqué a escondidas dos toallas de mi casa.
Había apenas una tenue resolana
zurumbe,
acá llaman zurumbe a la neblina de mediodía que refresca y alivia
los calores del verano, te expliqué;
no era verdad, pero la palabra te gustó y me creíste
a pesar del invierno.
Te hablé de una playa llamada Pozo Redondo
que parecía de postal:
algún día levantaré ahí una casa para mi vejez, dije
y te fui indicando el camino.
Cuando llegamos empezó a brillar el sol
la playa también te pareció hermosa
como el sueño de la casa mirando al mar, en lo alto.
Ahí mismo, en la arena
junto a la inmensa roca que nos protegía del viento
hicimos el amor por primera vez.
El sol cegaba mis ojos, pero creo que fui feliz.
Anochecía cuando regresamos
y yo me senté muy cerca de ti, juntas nuestras manos.
Mirando la carretera, mirándonos
nos detuvimos varias veces
te gustaba el olor limpio del desierto
y el silencio y las estrellas y el cielo despejado.
Juramos que nos amaríamos siempre.
Tuve que detener el auto al costado de la carretera
lloré hasta cuando el sol me hizo saber que era mediodía
y el calor me agobiaba.
Entonces me soné la nariz
y el pañuelo se llenó de sangre.
Se me ha roto el corazón, pensé
De: Ceremonia del adiós
BIO/BIBLIO:Giovanna Pollarolo. Estudió Literatura y Lingüística en la Pontificia Universidad Católica de Lima, Perú. Docente de la Universidad del Pacífico y la Católica. Editora de la revista DEBATE entre 1994 y 2000.
Ha publicado Huerto de los olivos (1996, poesía), Entre mujeres solas (1991, 1996, 2000, poesía), La ceremonia del adiós (1999, poesía) y Atado de nervios (1999, relatos).
También ha escrito los guiones Ciudad de M. (1995) y Tinta roja (2000). Es co-guionista con Augusto Cabada de La boca del lobo (1988) y de Caídos del cielo (1990) y con Enrique Moncloa de No se lo digas a nadie (1996) y de Pantaleón y las visitadoras (1998).
POEMAS:
/tres/
El
Puerto Inglés era la tarde en que se delimitaba al mar
a
través de boyas inciertas,
en el paroxismo
despojado de altamar
en
invierno,
mientras
las nacaradas construcciones alcanzan
la dicha a lo largo del balneario
a
mitad de esa perfecta ausencia que dejan las gaviotas
y los pescadores que mastican al destino,
cada
madrugada, al lanzar sus redes a las aguas,
hacia
ese fondo que tiene la forma y el color
de la memoria.
Consecuente extravío como aquel idilio
de
palmeras y tribunos
y
restaurantes que cierran temprano,
entre la nebulosa constelación de tu rostro
y
tus manos de traficante con las palmas mirando hacia el cielo
después
de vender pepitas de oro en los mercados de abasto
y
vestir la misma ropa que llevas puesta.
Chaqueta
y pantalones
con
arena que rodea a la ciudad,
y
con el mismo delirio se disipa
sin contemplarse ante ese
espejo
que
mira, sonríe,
y
calla ante un acto de supervivencia
que aún
no hemos comprendido.
de “Consecuente extravío”
/diez/
y de
pronto afonía reminiscente,
aún
palpitando,
sobre
la hierba húmeda de los huertos
(al alba)
Como si fuese el preámbulo adverso
con
otro nombre y reputación
y
otra verdad sobre la mesa
donde un vaso
invertido extingue la última llama de esta habitación
de
sillas y anaqueles hacinados.
(no
te preguntaste si reconocí tu voz
en
la ceguera de aquellos muchachos
que
renunciaron a la analogía de los colores
mientras deliraban ante
el suplicio de esas calles infestadas de aforismos
y
efigies mirando al vacío.)
No
hubo respuesta, ni sobresalto.
Sino
un poema como pregunta
a
los sueños del cordero,
pisando
barro
en
el camino escindido
por el
sacrificio.
de “Consecuente extravío”
MAREMAGNO SWEET
Cierro los ojos: el mar
la mar acalla/ acalla quimera
fugazsssssssscidad
en el (in) -ter-mi-na-ble paso de los lobos
acullá
donde piensas
miras
dejas
atraes instantes especies azules
en lasciva ex -
-tinción marina
-foliación de algas
/se escucha, agitada, en
el silencio/ahahahah
Y otra vez ahahahah
la sirena mojadita
con la arena
de “Minimal verbalis”
BIO/BIBLIO:
Alan Bustamante (Cajamarca, 1989)
Estudia Derecho en la Universidad Privada del Norte. Miembro fundador del grupo de debate “Sociedad Allipta”. Participó en las versiones V, VI y VII del Festival de Poesía El patio azul. En el 2008 obtuvo el primer puesto en el II Concurso Nacional de poesía Manuel Ibáñez Rosazza y en el 2011, el segundo puesto en el Concurso Nacional de Poesía Javier Heraud. Ha publicado algunos de sus textos en la web y en revistas de poesía.
POEMAS:
HOKUSAI
El revés de una mano
dibuja un castillo en el tiempo
la tarde la sepulta como a un sol-
mano del animal rodando
sobre el moho del mundo
montaña criptada por la niebla
espadachines saludan desde lejos
flauta de azúcar
en el ojo del sauce
azul la voz del león blanco
sueños del pájaro cometa
música de bambúes
salida por el tintero
tintero triste
ahogado
en hermosura
________________________________
Beber
de mi propia leche
quemar mis manos
con una gaviota viva
atravesar umbrales
para buscar los ojos
que traigo puesta.
Vestir de carne
cosechar espinas
crear un espacio
en la hoguera
para que los bichos
puedan hacer el amor
en silencio.
Ser todo
lo que inventa
mi mano.
___________________________
He naufragado sobre el ojo del mundo.
He caminado como siamés perdida, buscándote en cada latido de mi órgano
vital (azul), con una música feroz de fondo yaciente sobre el borde de
mi nuca. Estoy varada en medio del jardín donde persiste la razón. Los fríos
estandartes del mundo han hecho de mí una niña sin muñecas, un pequeño animal
borrado por el fuego. Anudo los hilos que confinan los ríos coagulados por la
sangre de Ícaro. La tempestad no podrá hallarte. Voy a cargar el cielo verde
que cae sobre ti con todo su peso. Seamos tú y yo: el génesis. Ven y sálvame.
_________________________________
A Carmen Luz Bejarano
Mano viajera en la humareda del sueño. Sauces en un abismo son escaleras
a un templo lunar. Un ahorcado junto a un arroyo de acuarelas abre los ojos por
la melancolía del bosque.
Mano sedienta, descascara el mundo.
Emprende tu vuelo desde mi entraña a la luz.
Mano que escribe y pinta
la música.
BIO/BIBLIO:
Laura Rosales estudió ciencias administrativas en la Universidad Tecnológica del Perú. Ha publicado y colaborado en revistas impresas y digitales. En el año 2009 obtuvo el Primer Premio del IX Concurso Nacional de Cuento Juvenil “César Vallejo”, auspiciado por el Instituto Nacional de Cultura y la Municipalidad Provincial de Trujillo. Ha sido antologada en Suicidas Sub21 (Mondo Kronhela Literatura, Argentina) y en la muestra de poesía femenina joven “Río Luna” (Toro de Trapo Editores). Forma parte del comité editorial de la revista Ónice. Músico aficionada. Ha publicado “Von”, Lustra Editores 2011.
MENCIONA A:
Joe Montesinos,
Denisse Vega,
Ethel Barja Cuyutupa
POEMAS:
Viaje
Fumo
como
quién repite el mito del hombre en las cavernas
Poseo
un corazón que puede desdoblarse
Habitar
en ti y en todos a los que me aferro
Con
las uñas y la carne
A
los que me hundo
hasta
fundirme en un solo movimiento
por
el miedo a que mi sangre
fuese
un espacio vacío entre mis venas.
Eso
mismo es el taller del espanto
Sangre
de mi sangre
Cuerpo
de mi cuerpo
Un
cántico cerrado
Desde
mi boca hasta el estomago.
No
te olvido
Y
habito en otros
Hasta
encontrarte.
Ciudad
Tu
ciudad es una piedra helada, donde se aglutinan hombres como peces en un cesto.
Sin calor sin alma y demasiada sal.
Mientras yo he dado tantas vueltas por el bosque que he perdido el
rastro de vuelta. Perdí la voz, y solo quedo tu nombre para el viento, este me
ha acompañado resonando durante el viaje. Tu ciudad seguirá siendo el mito de
mujeres traspapeladas y animales mediterráneos. Un caballete abandonado y la
pintura aún fresca en el piso de esta casa, un gran cesto de peces en medio de
la habitación. No me llevé nada más del viaje. Ahora una sensación de
desconsuelo y un teatro de vírgenes que se desgarran las piernas me circundan.
Me hallo en una casa oculta tras el estigma de arboles si copa. Una vieja casa
de palisandro, donde las mujeres yacen extenuadas y frías. Aquí hay más mujeres
para enterrar. Nada de limpiar ni zurcir, solo enterrar. Las mañanas y la tarde
me sofocan porque el credo de esta casa son aullidos y voces pantanosas. Mis voces guardadas en el secreto de estos
muros. He dormido toda la tarde, aún queriendo no hacerlo recurrí a invocar a
las montañas un designio, una veta, una salida. La filosofía y los cerros
guardan el fragor de las batallas perdidas, solo enseñanzas reciclables. Me
voy. Me voy azotando las puertas con mi cuerpo, aun así, no estarás a seguirme.
Te he pateado tanto en la espalda, las piernas y el rostro que mis falanges han
desubicado su orden natural. Sé que andas escupiendo sangre, desbordando el
amor por la boca. Casi al final de la aparición de la muerte, los peces escupen
el anzuelo, otros simplemente son encontrados con el anzuelo en las entrañas.
Escupirás tanto, que cuando tus labios sientan agrio ya me habrás de odiar. Me
voy. Estoy yendo lejos y no necesito compañía si algún día me encuentras, no la
necesitaré hasta que yo misma rompa mis costillas y no pueda caminar. Reventaré
mis costillas de tantas caídas que me propinaré. Haré de mi cuerpo un barco
abandonado, un barco sin capitán, marinero ni pirata. Un barco que en otros
tiempos fue de guerra, pero que ahora vence a diario un naufragio y que solo es
habitado por ratas como símbolo de existencia.
PATRICIA LEYTON
I
("Oh Señor, no es
de la muerte que quiero huir sino de sus
terribles
modos")
José Watanabe
Patricia
Leyton se miró al espejo
se quitó la
ropa y se acostó frente al reloj
mientras
recordaba la imagen de su cuerpo
no podía
acostarse sola
necesitaba
conservar la luz del mundo
entre sus
dos piernas;
y al
tocar sus pezones
soñar con la
gracia matinal
de la
dulzura tibia del amor negado
de ningún
hijo
que se le
fue arrebatado por esas 20 mujeres
que su
marido
ahogó entre
sus sábanas.
Ella no
podía dormir en esa cama
combinar su
aroma con el hedor
de los demás
roedores
que se
alimentaban de los rezagos
del cuerpo
de su marido,
tampoco
podía
mezclar sus
cabellos
con el
pelaje de las fieras vencidas
ni henchir
su ego
con la
importancia de llamarse Patricia
a pesar de
tener 40 años
y haber
matado a su marido
conservar el
mismo cuerpo de los 20
con huellas
que nadie podía percibir
más que su
espejo
su tacto
y sus enceguecidos ojos.
“Mamá, no es de la muerte de lo que
te hablo
sino en el terror que me acoge
al pensar en sus formas;
hoy te abrazo
y mañana abrazarás
mi lápida de mil colores
no me llamaré Patricia
y los hijos que no tuve
se reducirán con los gusanos
perdidos entre el humus
y mi alma crepitando en el cajón
y mi último cuerpo…
Yo me pregunto
si la luz nunca se la di a nadie
entre mis dos piernas
y mis senos
no tienen la dulzura matinal
sino el pergamino arrebatado
y el morbo de mi marido
abandonado frente al espejo…
¿Qué ha habrá quedado de mi
en su memoria
¿Qué habrá quedado en la memoria
de esas 20 mujeres
que nunca conocieron
el amor?
nadie ha ganado nada
en este duelo de animales
nadie conoció el amor.
Despertar de
20 infames años de matrimonio
para desaparecer de nuevo
que solas estamos, madre”
Difícil
camino que
Patricia se
lleva entre sus cabellos
Y los ojos:
la ceguera
heredada
de las
mujeres
de otros tiempos.
BIO/BIBLIO:Indira L. Anampa Santa Cruz (Lima 1989). Estudiante de Derecho y Ciencias Políticas en la Universidad San Martin de Porres. Perteneció al Colectivo Comunidad Poesía en el Sur (Villa el Salvador-Lima). Publicó su plaqueta Noche en Marte (Ángeles del Papel Editores, Lima, 2009). Es parte de la Primera Muestra Colectiva de Lima Sur, Poesía en el Sur (Urbano Marginal- Editores, Lima, 2009). Parte de su poesía apareció en antologías nacionales e internacionales poéticas como: "Entre exilio y desierto-una muestra poética del cono sur de Lima"(Unión libre Ediciones), De quenas y bandoneones 70 voces femeninas Perú-Argentina (Casa del Poeta Peruano), Suicidas Sub-21, Como verdes guitarras de eucalipto (Casa del Poeta Peruano), Nueva Antología Peruana Post-Hora (Ediciones Espartako), etc. Otros de sus poemas aparecieron en diversos medios literarios, como Marea Cultural, Plumas y Pinceles, La Tortuga Ecuestre, Espartako, Vicio Perpetuo, Pohemia lux, etcétera. Ha participado como Co-Locutora Radial del Espacio de Literatura y Arte, Sólo para Locos (Radio Planicie). Próximamente publicará su primer poemario Patricia LeytonMENCIONA A:Mixha Zizek, Virginia Benavides, Victoria Larco, Karina Valcárcel, Arianna Catañeda, Sandra Enciso, Victor Coral, John Martinez, Jorge Flores y César Sánchez.
POEMAS:
I
quédate callado, la presa aguarda
tiene el hermano mayor el hacha afilada
una pieza para cuatro manos
Desciende la luna sobre la hoja de esta hacha
en una chispa de furia que prende fuego sobre el
trigo
cortadas ensayadas sobre el viento enmarañado
lanzan un afilado grito que clama por la presa
casi ha pasado rosándome el rostro, acariciando mis
párpados
recordándome su olor sus dimensiones
soy la carne encendida que aguarda el filo de tu lengua
negra morada que lleva en el pecho la promesa del reposo
la palabra que quisiste engullir a media noche hasta quemarte los labios
tú mismo perdido y encontrado
una y otra vez
ella atravesará el monte y las flamas dispersas por
el campo no la tocarán
II
será mejor que no me encuentres
que tu mandíbula se extienda
cansada y maloliente
por el borde de mi paso
y no sepa contenerlo
será mejor que no me encuentres
que pases de largo entre tu rezo
con tu medio pelo de coraje
y vayas a sudar a otro cuerpo
mejor que no me encuentres
y me confundas con otra presa
desgarrada en otra hacha
perdida para siempre
mejor que no me encuentres
escombro entre tus escombros
nombre desierto lacerando tu garganta
De: Trofeo imaginado entre dientes
Feria
miles de globos en desfile
golosamente enrojecidos
con líquidos sagrados y calientes
eufemismos
algodones derritiéndose en las lenguas
huida definitiva
eufemismos
un payaso guarda sus pastillas de la felicidad
en sus bolsillos rotos y sonríe
eufemismos
una caricia sobre el listón
una mano que se desliza
eufemismos
De: Trofeo imaginado entre dientes
***
Hay un monstruo en casa
alimentado por nuestros párpados que lo esperan
detrás de la puerta en el verano
un monstruo en casa
que viene disfrazado
a mordernos las manos con dulzura
¡cómo ha crecido este monstruo!
que sus dos piernas no pueden ya sostenerlo
¡cómo hemos dejado que engorde!
a veces siento que camina detrás de mí
viene como recordándome mi nombre
como recogiendo no sé qué despojos
por ahí deja un pedazo de sí mismo
viscoso y maloliente
para sortear los días en que despierte temprano
y sea algo que no sea exactamente él mismo
y sobre él llega la tarde y nacen de sus ojos
pensamientos abismales colmados de amapolas
hoy nos hemos levantado contra ese monstruo
aprisionándolo contra la pared en la oscuridad
recordándole a sus vivos y a sus muertos
hasta que todos quedamos en silencio
tú y yo somos ese monstruo
De: Trofeo imaginado entre dientes
***
El peso
de tus años aplastan las sospechas
llegas
desde donde sea hacia el centro de tu cráneo
eructas
un pensamiento
y otro
con prolijidad y costumbre
tu mano sobre la tela húmeda
acercas el oído y la boca
y está allí sin secretos
un trapo mojado
estropajo tal vez
o sólo el lugar aún caliente que sabe y calla
te digo ¨mira bien el excusado¨
y tu cara enrojece
como si los adioses entre paredes blancas fueran
menos terribles
imperturbable
delimitas tu campo de estudio, exacto e impecable
como un
campo de exterminio
te veo y
me pregunto ¿Qué será para ti pelear con estos piojos?
Llega hasta
mí tu lengua fría como una moneda
y me despierta
alineo mis pensamientos
la mancha
roja se reproduce en la yema de mis dedos
crece la
sombra del cuchillo
late su
hoja entre mis párpados
De: Gravitaciones
BIO/BIBLIO:
Ethel Barja Cuyutupa
(Concepción- Junín, 1988)
Licenciada en Literatura Hispánica por la
Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP), se dedica a la poesía, la
crítica literaria y la docencia. Ha participado como ponente en diversos
congresos de literatura. Asimismo, su poesía ha aparecido en Creación
literaria 2007 editado por la PUCP y en la Revista TXT. Poemas suyos
aparecerán en la Revista de Creación
Ónice No 5 y en la compilación del Premio Juvenil de Poesía 2011
editado por la Secretaría Nacional de la Juventud.