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Fecha Publicación: Mon, 26 Nov 2012 11:27:51






POEMAS:






Tres manzanas





Tres manzanas,


tres te quieros


cuatro despedidas


y un hasta pronto


¿Cuánto cabe en un segundo?  


Una aguja atravesando mi piel


otra aguja roma y oxidada


¿Y cuántos besos?


¿Cuánto buscaré tu apego?


¿Cuán perdurable será tu abrazo?  





Una esperanza, así, en singular 


doce huidizas alegrías


un arroyo de prudencias


un poema doliente y con apetencia.


Cuarenta y dos
canciones


To know him is to
love him


¿Y algún día caminaremos juntos de la mano?


Versos extranjeros y una flor carmesí 


¿Cuándo se me marchó tu sonrisa?


Sé que me aguarda una duda en el filo de mi
ventana…







---







Duendes bajo mi colchón





Camisas a cuadros


y tu aroma oriental


me trasladan a


gradas, ron,


bibliotecas coloniales


aceras de cartón,


paraderos de autobús,


besos de eterna despedida


lagrimas tras un monitor.


Romerías a Hidalgo,


cementerios de arena


en mis zapatillas


de diferente color,


anteojos difuminan tus ojos


señales inexpresivas,


y bajo mi colchón duendes


que imitan tu voz.




---





Conjuro





Miro al horizonte

sabiendo ya lo que acontece,

casi palpando las cenizas
fugitivas


que dejó el fuego de anoche





Respiro hondo incorporándome




En el crepúsculo,


presto a rozar mi cuerpo

nubes suaves

que por momentos me cubren



Llega el momento exacto

en que mis sentidos agotados

me abandonan temporalmente




Las cenizas siguen su camino
hacia el limbo




Para recobrar de nuevo mis
sentidos


toco la noche, caigo en un sueño profundo

y al despertar,

las cenizas ya se esfumaron.





BIO/BIBLIO:




Katherine Geraldine Medina Rondón
(Arequipa 1994) estudio artes plásticas en la Escuela Superior Carlos Baca Flor
sin continuarlos por legítimas negativas. 
Actualmente estudia Literatura y Lingüística en la Universidad Nacional
de San Agustín donde vive día a día un intenso y tortuoso romance con la
palabra.







Fecha Publicación: Tue, 31 Jul 2012 08:32:15






POEMAS:

 






JUGUETES DE NIÑAS HOOPER





Y  me largué y
tuve la sensación de que me arrastraban


lazos y el patio entero quiero decir que todo consiste
en


que es mi culpa el médico y la enfermedad el impulso


de los dálmatas a través del bosque


despedazando las muñecas













AU
REVOIR ANDRÉ


ERA
ARRISGARSE A MORIR POR EL HECHIZO DE OTRA VICTIMA DE


LA MELANCOLÍA





Con
tu piel sin territorio y erguida ante los gorriones dirigiendo la rebelión Lady
Oscar destruida por la tisis pañuelo de seda bañado en sangre  y


próxima
a morir en el palacio de Antonietta  Una
rosa en llamas











BlUES
Y DÍAS DE LLUVIA  





Eras
un puñado de nieve


en
mi brazo herido


eras
un pájaro en mis brazos


una
trompeta Dizzy en manos


de
un vagabundo


querías
morir todos los días


una
vez más que todos los días


y
yo te amé desde todas las


ventanas
infieles


en
los pasadizos oscuros


de
los amantes pobres








***


Tus
peleas sin techo y sin suelo


tus
quirófanos donde te abren la piel


con
una cuchara


y
con el cuchillo que corta el pan


tus
rodillas con heridas


sin
un desafío que te permita dormir


tus
cartas llenas de celos y basura


vas
a llegar demasiado lejos





Acaba
de precipitarse


otro
abril sin correspondencia








***


Aquella
fiesta del pueblo


extraños
fantasmas


pastillas
demasiados ocultas


en servilletas
sucias


abrimos
con palabras las heridas


globos
rojos


fiestas
del pueblo


confesiones
ante los globos en el cielo





He
perseguido un caramelo


Un
vestido amarillo y como siempre


Se
incendia el mundo





BIO/BIBLIO:

Bernard Juan Álvarez Velásquez Nació el 14 de abril de 1981 en la ciudad
de Huancayo actualmente reside en Madrid- España




MENCIONADO POR:

Rodolfo Ybarra



MENCIONA A:



Lisset Crespo, Karina Valcarcel, Diego Lazarte, Rodolfo Ybarra





Fecha Publicación: Tue, 15 May 2012 15:32:08










POEMAS:






Nubes


Mira las nubes
pasar cansadas,


Van obligadas a
correr por el viento.


Ahí viene una en
forma de dragón


Y luego otra
como dos piernas


Abiertas y
perpendiculares


Yo las veo
convertirse en vehículos y animales


Echada en tu
cama desde el octavo piso de este edificio


Donde puedes
confundir la ciudad con un perro.





Mira el cielo
abrirse o chocar contra el muro de otra casa alta,


Atravesar el
espacio y reconstruirse


Para seguir
viajando.





Amo la
inmortalidad de las nubes


Su supervivencia
al cambio


El poder de sus
cuerpos.










Una herida por donde brota luz y ya no sangre



luna que asoma entre el cielo negro


como un ojo, como un gran globo ocular despupilado


en el cual recae un párpado denso de nubes


es tu ausencia.




Una herida en la que crece cualquier semilla que cae


el soplo de un corazón alcoholizado


el vano de una puerta que se cierra a fuerza de palabras


y puntos que brincan como luces en los vidrios,


piel marinada de neblina


y calle de domingo


avenida que trafica con el sueño y con el hambre


es tu ausencia.




Una herida cubierta por la gaza de la bulla


por la grasa de otro vientre


donde el pelo anida a la espera de cariño,


triste aspiración la de las casas


triste función la de habitarnos y repeler nuestro reflejo,


evitar el eco pero multiplicar la sombra.




Una herida que sonríe es una herida al fin y al cabo,


¿de qué nos sirven los dientes entonces?


moler, partir y desgarrar


son acciones que también logramos con silencio




convertimos, con qué facilidad convertimos,


un ser humano


en bolo alimenticio


y luego mierda


tú sabes,


mierda


 una palabra tan bella como el nombre de
una flor:


ten este ramo de mierdas


ponlas en un florero antes que se marchiten,


recuérdame cuando las veas en la mesa de tu sala.











Guíame Señor de Ayabaca


Guíame Señor de Ayabaca

que la vereda sea una almohada
confortable

si es que tengo que caer,

que el mendrugo sea banquete,

que los cigarrillos alcancen hasta la
hora de la cena

 porque una vez tuve una casa

y un recado caliente,

porque una vez fui bello

y los espejos me amaban

pero ahora camino si quiero llegar

clamo si quiero lograr

aspiro con fuerza para saber que vivo

y a veces acecho tu paso

tratando una emboscada mediocre

tratando de borrarte,

de hacerme impío,

porque quiero que la vereda sea solo
vereda

porque si espero que sea almohada

y caigo y sangro

ya no tendré con quien hablar

ni a quien pedirle,

ya no tendré esta confusa noción de tu
existencia

y es más difícil estar vivo sabiéndose
solo

sabiendo que el último tabaco

se descascara en la humedad

de esta mejilla triste

en la gloria condensada en cuentas de
plástico

con una cruz que cuelga y brilla

cuando todo es oscuridad.








Árbol:












Soundtrack
para tu ausencia


(Track
01)


Elvis, en su tumba anónima


desconocida


N.N


Canta


y cuando abre la boca


su garganta se llena de tierra, gusanos y
chanchitos grises.





Te deseo / te necesito / te amo





ninguna de estas frases ahora puede
transformarte en el rey,


todos sabemos que ese movimiento de caderas lo
aprendiste del pequeño Forrest


Y yo escucho brotar tu voz de comida caliente


por los parlantes de mi computadora.


Siento una  emoción subir y bajar como un elevador
descontrolado


dentro de mi cuerpo


y te extraño.





Te conozco tanto como a los muchachos que se
sientan a mi lado en el micro y si embargo


te extraño


tanto


que he aprendido a cantar en inglés,


a inyectarme formas peligrosas de vivir en el
cerebro,


a domesticar mi falta de instinto


para saltar por las ventanas.





I want you/ I need you/ I love you


podría ser un chiste impreso en la etiqueta de
una goma  de mascar


si descubrieras de pronto


que tengo la cabeza empapelada con tu nombre


de recuerdos románticos que me avergüenzan


con alucinaciones histéricas de tu cuerpo
desnudo


que brotan al exceso espasmódico de la
cerveza.





Elvis silba bajito una canción desconocida en
mi oído


casi susurra palabras tiernas que por momentos
me excitan


y a ratos me dan nauseas


cuando al virar del espejo me observo sola


acariciando sus viejos vinilos


esperando que por casualidad me escriba


me llame


o al menos hable de mi


esperando que olvide la leyenda de su nombre


y me lleve a tomar pisco al Munich


donde un piano de cola crepitante


sea el soporte perfecto para sentarnos a
planear nuestra infancia


donde podamos revelarnos los nombres de pila


sin temor al anonimato


donde tus pantalones blancos y brillantes


sean un ciento de hojas bond


para pilotear nuestras formas distintas de
soñar con el futuro.





I love
you
dices y a veces me gustaría creerte


dejar que la rocola suene en esta sala vacía


donde ya nadie se acuerda que terminaste
desapareciendo


de una forma tan triste, tan show business


tan Las Vegas Nevada


que ahora sólo importa recordarte


en el sonido rasposo de estos discos


donde me encuentro dormida,


donde no me encuentro.








*Este poema
debería estar acompañado de esta canción:
http://youtu.be/l1Obxq3kvnc





BIO/BIBLIO: 






Karina Valcárcel (Lima, 1985)


Escritora, fotógrafa y promotora cultural.Egresada de la carrera de Ciencias de la Comunicación, especializada en periodismo. Ha publicado los libros: Poemas Cotidianos (Casatomada, 2008) y Una mancha en el colchón (Lustra, 2010). Fue editora de la publicación literaria "Heridita" en sus cinco ediciones impresas. Dirigió el taller "Instrucciones para volar: creación de cuento y poesía" realizado en el C.C.Alberto Quintanilla, en la Pontificia Universidad Católica del Perú y en la Casa de la Literatura Peruana. Formó parte del Equipo de Promoción Literaria de la CASLIT y actualmente es co-conductora del programa radial de trova y literatura "Canto Rodado". Textos suyos han aparecido en distintos medios impresos y virtuales de Argentina, Brasil, Chile y Perú. Escribe como respira, cocina, silba y baila.


Enlaces






MENCIONADO POR:

Indira Anampa







MENCIONA A:

Laura Rosales, Jorge Flores, Mario Morquencho, Pierre Castro, Juan De La Fuente, Alessandra Tenorio, Victor Ruiz, Paul Guillén, Diego Lazarte, John Martinez, Mario Montalbetti, Rodrigo Quijano, Sandra Enciso, Juan Pablo Mejía, Melissa Ghezzi, Cecilia Podestá, Paulo Peña, Jorge Vargas, Denisse Vega Farfán, Julia Wong, Enrique León.



Fecha Publicación: Sun, 26 Feb 2012 16:25:24


POEMAS:







Primera declaración de la esclava

             

Yo jadeo por ti.

Muero por tu mano en la mía

sueño con tu abrazo

mi ilusión es que un día me digas

ven, quiero besarte

te adoro, eres hermosa.

Yo podría si me dejaras

decirte mil veces

te quiero, quiero estar contigo

mañana, tarde y noche

a pesar de estos mil años

horas de horas viendo televisión

amor intenso

o tibio, o largo o breve.

Pero callo

sé que me despreciarías

como a una perra pegajosa y babeante

que no deja de mover la cola

la lengua afuera

cuando llegas;

que se orina en las alfombras

cuando presiente una caricia.












EL PRINCIPIO



Esa navidad le regalé una almohada.

Una almohada no es más que eso: un regalo.

Pudo haber sido un libro

una corbata, un perfume, un reloj. Pero le regalé una almohada.

Esa navidad él me contó

que yo ya no estaba en sus sueños:

había visto muchas puertas y oscuros callejones.

También me advirtió de la inmensa pena

que le daba tener que decirme

sus infinitos deseos

de acariciar otro cuerpo

mirar otros ojos

la ilusión de esperar a alguien

y la ansiedad de no saber

las ganas

de besar, abrazar, tocar, cantar, lamer, sonreír, reír, silbar, bailar.

Y yo le regalé una almohada.







TIEMPO DE PASION (El viaje)



No es como un cuchillo en el estómago.

ES UN CUCHILLO EN EL ESTOMAGO

día y noche

noche y noche

como las campanas de Eichstatt del desvelo

que no mata

sólo duele

ahí, justo ahí

y no deja dormir, ni comer. Tampoco hablar.







EL ULTIMO VIAJE QUE HICIMOS JUNTOS



fue de La Boca del Río a Tacna, la noche del último domingo de carnaval.

Durante los 45 minutos

no dejé de repetir se me rompe el corazón

mientras me explicabas las razones que te habían llevado a decidir

que nuestras vidas debían separarse.

Yo quería decir: deténte,

bajemos para escuchar el silencio y respirar el aire puro

quería abrazarte en medio de la noche, como si no hubieras hablado.

Pero sólo decía se me rompe el corazón.



La casa era grande y estaba sola;

aunque había muchas camas y muchos cuartos

me acosté a tu lado

cogí tu mano y dije:

siento como si el corazón se me estuviera rompiendo

tú me besaste en la frente

apretaste mi mano y dijiste que me tenías un infinito cariño

pero nuestras vidas -lo repetiste una vez más-

tienen que separarse.

Fue el último viaje, el último beso, la última noche

contigo en Tacna en la casa de mis padres.



Era todavía noche oscura cuando nos levantamos para ir al aeropuerto.

Nos despedimos, y mientras tú subías al avión

yo encendí el motor del auto

y rehice, con el sol ya asomando

el camino de regreso a La Boca del Río.







EL PRIMER VIAJE QUE HICE CONTIGO



fue de Tacna a la Boca del Río

un sábado de invierno por la mañana.

Compraste dos Inca Kolas y dos mixtos en el Italia

y yo saqué a escondidas dos toallas de mi casa.

Había apenas una tenue resolana

zurumbe,

acá llaman zurumbe a la neblina de mediodía que refresca y alivia

los calores del verano, te expliqué;

no era verdad, pero la palabra te gustó y me creíste

a pesar del invierno.

Te hablé de una playa llamada Pozo Redondo

que parecía de postal:

algún día levantaré ahí una casa para mi vejez, dije

y te fui indicando el camino.

Cuando llegamos empezó a brillar el sol

la playa también te pareció hermosa

como el sueño de la casa mirando al mar, en lo alto.

Ahí mismo, en la arena

junto a la inmensa roca que nos protegía del viento

hicimos el amor por primera vez.

El sol cegaba mis ojos, pero creo que fui feliz.

Anochecía cuando regresamos

y yo me senté muy cerca de ti, juntas nuestras manos.

Mirando la carretera, mirándonos

nos detuvimos varias veces

te gustaba el olor limpio del desierto

y el silencio y las estrellas y el cielo despejado.

Juramos que nos amaríamos siempre.





Tuve que detener el auto al costado de la carretera

lloré hasta cuando el sol me hizo saber que era mediodía

y el calor me agobiaba.

Entonces me soné la nariz

y el pañuelo se llenó de sangre.

Se me ha roto el corazón, pensé



De: Ceremonia del adiós







BIO/BIBLIO:



Giovanna Pollarolo. Estudió Literatura y Lingüística en la Pontificia Universidad Católica de Lima, Perú. Docente de la Universidad del Pacífico y la Católica. Editora de la revista DEBATE entre 1994 y 2000.

Ha publicado Huerto de los olivos (1996, poesía), Entre mujeres solas (1991, 1996, 2000, poesía), La ceremonia del adiós (1999, poesía) y Atado de nervios (1999, relatos).

También ha escrito los guiones Ciudad de M. (1995) y Tinta roja (2000). Es co-guionista con Augusto Cabada de La boca del lobo (1988) y de Caídos del cielo (1990) y con Enrique Moncloa de No se lo digas a nadie (1996) y de Pantaleón y las visitadoras (1998).





Fecha Publicación: Sun, 26 Feb 2012 14:54:23


POEMAS:






/tres/





El
Puerto Inglés era la tarde en que se delimitaba al mar


a
través de boyas inciertas,


                     en el paroxismo  


                                                   
despojado de altamar


en
invierno,


mientras
las nacaradas construcciones alcanzan


                                                                             
la dicha a lo largo del balneario


a
mitad de esa perfecta ausencia que dejan las gaviotas


                                                    y los pescadores que mastican al destino,


cada
madrugada, al lanzar sus redes a las aguas,


hacia
ese fondo  que tiene la forma y el color
de la memoria.   


                               


                                                
Consecuente extravío como aquel idilio


de
palmeras y  tribunos 


y
restaurantes que cierran temprano,


                                                                                
entre la nebulosa constelación de tu rostro


y
tus manos de traficante con las palmas mirando hacia el cielo


después
de vender pepitas de oro en los mercados de abasto   


y
vestir la misma ropa que llevas puesta.





Chaqueta
y pantalones


con
arena que rodea a la ciudad,


y
con el mismo delirio  se disipa


                      sin contemplarse ante ese
espejo


que
mira, sonríe,


y
calla ante un acto de supervivencia


                                        que aún
no hemos comprendido.   





de “Consecuente extravío”






/diez/


y de
pronto afonía reminiscente,


aún
palpitando,


sobre
la hierba húmeda de los huertos


                                                 
(al alba)


                                                  
Como si fuese el preámbulo adverso


con
otro nombre y reputación 


y
otra verdad sobre la mesa


                                          donde un vaso
invertido extingue la última llama de esta habitación


de
sillas y anaqueles hacinados.





(no
te preguntaste si reconocí tu voz


                                           en
la ceguera de aquellos muchachos


que
renunciaron a la analogía de los colores


                        mientras deliraban ante
el suplicio de esas calles infestadas de aforismos


y
efigies mirando al vacío.)





No
hubo respuesta, ni sobresalto.


Sino
un poema como pregunta                             


a
los sueños del cordero,


pisando
barro


en
el camino escindido


                                      por el
sacrificio.


de “Consecuente extravío”





MAREMAGNO SWEET





Cierro los ojos: el mar


la mar acalla/ acalla quimera  


fugazsssssssscidad  


en el (in) -ter-mi-na-ble paso de los lobos


acullá


donde piensas


miras


dejas


atraes instantes especies azules  


en lasciva ex -


                    -tinción marina


                    -foliación de algas


/se escucha, agitada, en
el silencio/ahahahah


Y otra vez ahahahah


la sirena mojadita


con la arena


de “Minimal verbalis”









BIO/BIBLIO:




Alan Bustamante (Cajamarca, 1989)


Estudia Derecho en la Universidad Privada del Norte. Miembro fundador del grupo de debate “Sociedad Allipta”. Participó en las versiones V, VI y VII del Festival de Poesía El patio azul. En el 2008 obtuvo el primer puesto en el II Concurso Nacional de poesía Manuel Ibáñez Rosazza y en el 2011, el segundo puesto en el Concurso Nacional de Poesía Javier Heraud. Ha publicado algunos de sus textos en la web y en revistas de poesía. 





Fecha Publicación: Sun, 26 Feb 2012 14:31:23







POEMAS:






HOKUSAI


El revés de una mano

dibuja un castillo en el tiempo



la tarde la sepulta como a un sol-

mano del animal rodando

sobre el moho del mundo



montaña criptada por la niebla

espadachines saludan desde lejos



flauta de azúcar

en el ojo del sauce

azul la voz del león blanco



sueños del pájaro cometa

música de bambúes

salida por el tintero



tintero triste

ahogado

en hermosura


________________________________









Beber
de mi propia leche


quemar mis manos

con una gaviota viva

atravesar  umbrales

para buscar los ojos

que traigo puesta.



Vestir de carne

cosechar espinas

crear un espacio

en la hoguera

para que los bichos

puedan hacer el amor

en silencio.



Ser todo

lo que inventa

mi mano.



___________________________





He naufragado sobre el ojo del mundo.
He caminado como siamés perdida, buscándote en cada latido de mi órgano
vital (azul), con una música feroz de fondo yaciente sobre el borde de
mi nuca. Estoy varada en medio del jardín donde persiste la razón. Los fríos
estandartes del mundo han hecho de mí una niña sin muñecas, un pequeño animal
borrado por el fuego. Anudo los hilos que confinan los ríos coagulados por la
sangre de Ícaro. La tempestad no podrá hallarte. Voy a cargar el cielo verde
que cae sobre ti con todo su peso. Seamos tú y yo: el génesis. Ven y sálvame.


_________________________________





                                                                              
A Carmen Luz Bejarano








Mano viajera en la humareda del sueño. Sauces en un abismo son escaleras
a un templo lunar. Un ahorcado junto a un arroyo de acuarelas abre los ojos por
la melancolía del bosque.

Mano sedienta, descascara el mundo. 
Emprende tu vuelo desde mi entraña a la luz.

Mano que escribe y pinta

la música.










BIO/BIBLIO:




Laura Rosales estudió ciencias administrativas en la Universidad Tecnológica del Perú. Ha publicado y colaborado en revistas impresas y digitales.  En el año 2009 obtuvo el Primer Premio del IX Concurso Nacional de Cuento Juvenil “César Vallejo”, auspiciado por el Instituto Nacional de Cultura y la Municipalidad Provincial de Trujillo. Ha sido antologada en Suicidas Sub21 (Mondo Kronhela Literatura, Argentina) y en la muestra de poesía femenina joven “Río Luna” (Toro de Trapo Editores). Forma parte del comité editorial de la revista Ónice. Músico aficionada. Ha publicado “Von”, Lustra Editores 2011.










MENCIONA A:




Joe Montesinos, 


Denisse Vega, 


Ethel Barja Cuyutupa


Fecha Publicación: Sun, 26 Feb 2012 14:11:41








POEMAS:






Viaje





Fumo


como
quién repite el mito del hombre en las cavernas


Poseo
un corazón que puede desdoblarse


Habitar
en ti y en todos a los que me aferro


Con
las uñas y la carne


A
los que me hundo 


hasta
fundirme en un solo movimiento


por
el miedo a que mi sangre


fuese
un espacio vacío entre mis venas.





Eso
mismo es el taller del espanto


Sangre
de mi sangre


Cuerpo
de mi cuerpo


Un
cántico cerrado


Desde
mi boca hasta el estomago.





No
te olvido


Y
habito en otros


Hasta
encontrarte.











Ciudad


Tu
ciudad es una piedra helada, donde se aglutinan hombres como peces en un cesto.
Sin calor sin alma y demasiada sal. 
Mientras yo he dado tantas vueltas por el bosque que he perdido el
rastro de vuelta. Perdí la voz, y solo quedo tu nombre para el viento, este me
ha acompañado resonando durante el viaje. Tu ciudad seguirá siendo el mito de
mujeres traspapeladas y animales mediterráneos. Un caballete abandonado y la
pintura aún fresca en el piso de esta casa, un gran cesto de peces en medio de
la habitación. No me llevé nada más del viaje. Ahora una sensación de
desconsuelo y un teatro de vírgenes que se desgarran las piernas me circundan.
Me hallo en una casa oculta tras el estigma de arboles si copa. Una vieja casa
de palisandro, donde las mujeres yacen extenuadas y frías. Aquí hay más mujeres
para enterrar. Nada de limpiar ni zurcir, solo enterrar. Las mañanas y la tarde
me sofocan porque el credo de esta casa son aullidos y voces pantanosas.  Mis voces guardadas en el secreto de estos
muros. He dormido toda la tarde, aún queriendo no hacerlo recurrí a invocar a
las montañas un designio, una veta, una salida. La filosofía y los cerros
guardan el fragor de las batallas perdidas, solo enseñanzas reciclables. Me
voy. Me voy azotando las puertas con mi cuerpo, aun así, no estarás a seguirme.
Te he pateado tanto en la espalda, las piernas y el rostro que mis falanges han
desubicado su orden natural. Sé que andas escupiendo sangre, desbordando el
amor por la boca. Casi al final de la aparición de la muerte, los peces escupen
el anzuelo, otros simplemente son encontrados con el anzuelo en las entrañas.
Escupirás tanto, que cuando tus labios sientan agrio ya me habrás de odiar. Me
voy. Estoy yendo lejos y no necesito compañía si algún día me encuentras, no la
necesitaré hasta que yo misma rompa mis costillas y no pueda caminar. Reventaré
mis costillas de tantas caídas que me propinaré. Haré de mi cuerpo un barco
abandonado, un barco sin capitán, marinero ni pirata. Un barco que en otros
tiempos fue de guerra, pero que ahora vence a diario un naufragio y que solo es
habitado por ratas como símbolo de existencia.
































PATRICIA LEYTON


I





("Oh Señor, no es
de la muerte que quiero huir sino de sus

          terribles
modos")


José Watanabe


Patricia
Leyton se miró al espejo


se quitó la
ropa y se acostó frente al reloj


mientras
recordaba la imagen de su cuerpo


no podía
acostarse sola


necesitaba
conservar la luz del mundo


entre sus
dos piernas;


y al
tocar  sus pezones


soñar con la
gracia matinal


de la
dulzura tibia del amor negado


de ningún
hijo


que se le
fue arrebatado por esas 20 mujeres


que su
marido


ahogó entre
sus sábanas.


Ella no
podía dormir en esa cama


combinar su
aroma con el hedor


de los demás
roedores


que se
alimentaban de los rezagos


del cuerpo
de su marido,


tampoco
podía


mezclar sus
cabellos


con el
pelaje de las fieras vencidas


ni henchir
su ego


con la
importancia de llamarse Patricia


a pesar de
tener 40 años


y haber
matado a su marido


conservar el
mismo cuerpo de los 20


con huellas
que nadie podía percibir


más que su
espejo


su tacto


y  sus enceguecidos ojos.





“Mamá, no es de la muerte de lo que
te hablo


sino en el terror  que me acoge


al pensar en sus formas;


hoy te abrazo


y mañana abrazarás


mi lápida de mil colores


no me llamaré Patricia


y los hijos que no tuve


se reducirán con los gusanos


perdidos entre el humus


y mi alma crepitando en el cajón


y mi último cuerpo…





Yo me pregunto


si la luz nunca se la di a nadie


entre mis dos piernas


y mis senos


no tienen la dulzura matinal


sino el pergamino arrebatado


y el morbo de mi marido


abandonado frente al espejo…


¿Qué ha habrá quedado de mi


en su memoria


¿Qué habrá quedado en la memoria


de esas 20 mujeres


que nunca conocieron


el amor?


nadie ha ganado nada


en este duelo de animales


nadie conoció el amor.


Despertar de


20 infames años de matrimonio


para desaparecer de nuevo


que solas estamos, madre”





Difícil
camino que


Patricia se
lleva entre sus cabellos


Y los ojos:


la ceguera
heredada


de las
mujeres


de otros tiempos.






BIO/BIBLIO:



Indira L. Anampa Santa Cruz (Lima 1989).  

Estudiante de Derecho y Ciencias Políticas en la Universidad San Martin de Porres. Perteneció al Colectivo Comunidad Poesía en el Sur (Villa el Salvador-Lima). Publicó su plaqueta Noche en Marte (Ángeles del Papel Editores, Lima, 2009). Es parte de la Primera Muestra Colectiva de Lima Sur, Poesía en el Sur (Urbano Marginal- Editores, Lima, 2009). Parte de su poesía apareció en antologías nacionales e internacionales poéticas como: "Entre exilio y desierto-una muestra poética del cono sur de Lima"(Unión libre Ediciones),   De quenas y bandoneones 70 voces femeninas Perú-Argentina (Casa del Poeta Peruano), Suicidas Sub-21Como verdes guitarras de eucalipto (Casa del Poeta Peruano), Nueva Antología Peruana Post-Hora (Ediciones Espartako), etc. Otros de sus  poemas aparecieron en diversos medios literarios, como Marea CulturalPlumas y Pinceles, La Tortuga Ecuestre, Espartako, Vicio Perpetuo, Pohemia lux, etcétera.  Ha participado como Co-Locutora Radial del Espacio de Literatura y Arte,  Sólo para Locos (Radio Planicie). Próximamente publicará su primer poemario Patricia Leyton



MENCIONA A:

Mixha Zizek, Virginia Benavides, Victoria Larco, Karina Valcárcel, Arianna Catañeda, Sandra Enciso, Victor Coral, John Martinez, Jorge Flores y César Sánchez.

Fecha Publicación: Sun, 26 Feb 2012 14:02:24








POEMAS:




                                   I





quédate callado, la presa aguarda


tiene el hermano mayor el hacha afilada


una pieza para cuatro manos








Desciende la luna sobre  la hoja de esta hacha


en una chispa de furia que prende fuego sobre el
trigo


cortadas ensayadas sobre el viento enmarañado


lanzan un afilado grito que clama por la presa





casi ha pasado rosándome el rostro, acariciando mis
párpados


recordándome su olor                          sus dimensiones


                     


           
soy la carne encendida que aguarda el filo de tu lengua


           
negra morada que lleva en el pecho la promesa del reposo


           
la palabra que quisiste engullir a media noche hasta quemarte los labios


           
tú mismo perdido y encontrado





una y otra vez


ella atravesará el monte y las flamas dispersas por
el campo no la tocarán









II


será mejor que no me encuentres


que tu mandíbula se extienda


cansada y maloliente


por el borde de mi paso


y no sepa contenerlo


será mejor que no me encuentres


que pases de largo entre tu rezo


con tu medio pelo de coraje


y vayas a sudar a otro cuerpo





mejor que no me encuentres


y me confundas con otra presa


desgarrada en otra hacha


perdida para siempre





mejor que no me encuentres


escombro entre tus escombros


nombre desierto lacerando tu garganta





De: Trofeo imaginado entre dientes





Feria


miles de globos en desfile


golosamente enrojecidos


con líquidos sagrados y calientes


eufemismos


algodones derritiéndose en las lenguas


huida definitiva


eufemismos


un payaso guarda sus pastillas de la felicidad


en sus bolsillos rotos y sonríe


eufemismos


una caricia sobre el listón


una mano que se desliza


eufemismos





De: Trofeo imaginado entre dientes


***


Hay un monstruo en casa


alimentado por nuestros párpados que lo esperan


detrás de la puerta en el verano


un monstruo en casa


que viene disfrazado


a mordernos las manos con dulzura





¡cómo ha crecido este monstruo!


que sus dos piernas no pueden ya sostenerlo


¡cómo hemos dejado que engorde!


a veces siento que camina detrás de mí


viene como recordándome mi nombre


como recogiendo no sé qué despojos





por ahí deja un pedazo de sí mismo


viscoso y maloliente


para sortear los días en que despierte temprano


y sea algo que no sea exactamente él mismo





y sobre él llega la tarde y nacen de sus ojos


pensamientos abismales colmados de amapolas





hoy nos hemos levantado contra ese monstruo


aprisionándolo contra la pared en la oscuridad


recordándole a sus vivos y a sus muertos


hasta que todos quedamos en silencio





tú y yo somos ese monstruo





De: Trofeo imaginado entre dientes


***                        


El peso
de tus años aplastan las sospechas


llegas
desde donde sea hacia el centro de tu cráneo


eructas
un pensamiento


y otro
con prolijidad y costumbre


tu mano sobre la tela húmeda


acercas el oído y la boca


y está allí sin secretos


un trapo mojado


estropajo tal vez


o sólo el lugar aún caliente que sabe y calla


te digo ¨mira bien el excusado¨


y tu cara enrojece


como si los adioses entre paredes blancas fueran
menos terribles


imperturbable
delimitas tu campo de estudio, exacto e impecable


como un
campo de exterminio


te veo y
me pregunto ¿Qué será para ti pelear con estos piojos?


Llega hasta
mí tu lengua fría como una moneda


                       y me despierta


                                   alineo mis pensamientos


la mancha
roja se reproduce en la yema de mis dedos


crece la
sombra del cuchillo


late su
hoja entre mis párpados





De: Gravitaciones





BIO/BIBLIO:




Ethel Barja Cuyutupa
(Concepción- Junín, 1988)


Licenciada en Literatura Hispánica por la
Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP), se dedica a la poesía, la
crítica literaria y la docencia. Ha participado como ponente en diversos
congresos de literatura. Asimismo, s
u poesía ha aparecido en Creación
literaria 2007
editado por la PUCP y en la Revista TXT. Poemas suyos
aparecerán en la Revista de Creación
Ónice
No 5 y en la compilación del Premio Juvenil de Poesía 2011
editado por la Secretaría Nacional de la Juventud.