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Festival de la Herranza Andina en Pasco
En el Festival de la Herranza Andina (Pasco) participan las diferentes comunidades del Distrito de Simón Bolívar y comunidades invitadas por la Municipalidad. En dicho festival se desarrolla una representación de la herranza tradicional,el que se lleva a cabo en los primeros meses del año dentro del ámbito familiar, en las estancias donde se cría el ganado. De esta forma en el festival, en una alegoría de situaciones y colores, se presenta al espectador a manera de espectáculo, el baile, la ritualidad, las relaciones personales y actividades que involucran a la marcación del ganado y el carnaval propiamente dicho.
Mas adelante me ocuparé de forma más extendida sobre el desarrollo de este Festival, sus motivaciones y protagonistas. Por el momento comparto este reportaje realizado por Panamericana Televisión en marzo de este año y un ensayo fotográfico de mi autoría.
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Semana Santa en Rancas
He pasado los dos últimos años en la celebración de la Semana Santa en Rancas. He asistido a la procesión en torno a la plaza, al lavado de la cruz, al rezo en la noche de las tinieblas, al sábado de Gloria, al concurso de alfombras que en su mayoría lo hacen los alumnos del colegio (del que me invitaron a ser parte como jurado el año pasado), he recogido flores en Viernes Santo...
Interior de la iglesia de Rancas
Los responsables de la iglesia desarrollan las actividades coordinadas con los "regidores" o encargados de organizar la Semana Santa en la comunidad. Algunas familias prefieren salir para otros espacios y solo queda el bullicio de unos cuantos chicos que se juntan con las personas que participan en las celebraciones. Como fuere, en Rancas se nota la particularidad de las celebraciones con elementos y actividades propias del lugar.
El texto que copio líneas abajo es producto de la conversación que sostuve el año 2004 con Felipe Atencio Tufino, poblador de Rancas, encargado del cuidado de la iglesia, conocedor de las costumbres de la comunidad y gran narrador de historias. Las fotografías son del registro de los años 2009 y 2010.
Procesión en la plaza
"En el mes de diciembre se nombra al regidor. Hay dos regidores, ellos se encargan de hacer el rezo de la iglesia, es decir hacen la Semana Santa, la procesión de Cristo crucificado y de la Virgen María. Todo el mes íntegro rezamos en la iglesia desde la seis de la tarde hasta nueve o diez de la noche. El Viernes Santo llevamos en procesión la cruz de la iglesia al río, desde las ocho de la mañana hasta las doce y hacemos un lavado con todo el pueblo.
El Sábado Gloria hacemos nuestra costumbre, pintamos a todos los animales, los adornamos con serpentina y cintas. A las aves silvestres que hemos agarrado las botamos por la ventana también con su serpentina y su cinta. Esa es una costumbre del pueblo, de nuestros viejos antiguos, a eso se le llama, El Juego del Sábado Gloria. Ese sábado cuando Jesús ya resucitó el gallo canta dentro de la iglesia y salen los animales para la puerta, ahí hacen sus juegos de peleas de gallo y de pato. Salen alpacas, becerros y todo tipo de animales".
Lavado de la cruz en el río San Juan
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Manuel Scorza: "Donde hay lucha hay esperanza"
Entrevistador sobre la re edición de sus obras (1977- España): "Estamos deseando reencontrarnos con los amigos de Rancas, esos amigos entrañables con los cuales contrajimos ya, unas vinculaciones afectivas ya hace mucho tiempo. Y con los cuales queremos ya seguir estando en contacto a lo largo de los años que vengan, porque los personajes aunque estén vivos y reales allá en los andes, son personajes que después de su muerte seguirán estando vivos en la obra con la que Manuel Scorza nos presenta una de las historias mas desconocidas por lo menos por los europeos , de la lucha de los campesinos de los andes contra las multinacionales en convivencia con el capitalismo criollo"
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Rancas
Publicado en:
Tinta Expresa Año III, N° 3
Lima,2008
Elizabeth Lino Cornejo
La Comunidad Campesina San Antonio de Rancas es la capital de Simón Bolívar, uno de los trece distritos de la provincia de Pasco en el departamento del mismo nombre. Se encuentra ubicado a 8 km. de la capital de la provincia, Cerro de Pasco, enclavado en las alturas andinas del Perú, a 4200 msnm. Los historiadores ocupados en el estudio de este lugar anotan que de acuerdo a la Constitución Política del Estado Peruano, el el distrito “Simón Bolívar” fue creado en la provincia de Pasco, con su capital San Antonio de Rancas mediante La Ley N° 12292 del 15 de abril de 1955 siendo presidente de la República el General de División Manuel A. Odría. Sus anexos, lo conforman las Comunidades de Quiulacocha, Yurajhuanca, Racco, Sacra Familia y la Hacienda de Pacoyán.
Durante los meses de octubre del año 2003 y mayo del 2004 visitamos la Comunidad Campesina San Antonio de Rancas con el propósito de trabajar en la recopilación de relatos sobre la historia oral, costumbres, tradiciones y literatura oral de esta. Logramos el contacto con los pobladores gracias a la mediación de La Comuna Koripampa, quienes además fueron los que en cierto modo motivaron y facilitaron nuestra investigación en dicha comunidad. La Comuna Koripampa esta conformada por jóvenes que deseosos por mantener viva la memoria histórica de Rancas se ha volcado en diferentes actividades hacia la comunidad, tratando de involucrar a la mayor cantidad de sus pobladores, básicamente niños y jóvenes.
El trabajo tuvo una primera etapa en la cual nos entrevistamos con más de treinta persona de quienes grabamos sus testimonios y relatos. Esta primera etapa entre viajes, rostros nuevos, voces, lugares y frío lo compartí con Kristel Best Urday, bachiller en Literatura por UNMSM quien actualmente cursa una maestría en la universidad de La Plata en Argentina. Tanto Kristel como yo, veníamos de una experiencia compartida con otros compañeros universitarios sobre el trabajo en Literaturas Orales. Deseosas de conseguir un material que nos diera cuenta más allá de lo que Scorza dejó en su literatura sobre Rancas o por el recuerdo del histórico paso de Simón Bolívar por aquel lugar, tratamos de integrarnos con los pobladores quienes amablemente nos abrieron las puertas de sus casas y nos compartieron sus mesas, sus palabras, recuerdos e historias.
La segunda parte de este trabajo que corresponde a la edición a dado como resultado dos volúmenes de textos, uno de ellos el libro
Nuestros abuelos nos han dicho, en la que se dan cuenta de la herencia cultural, de las costumbres y el imaginario colectivo de la comunidad en la voz de sus niños y niñas. Del valor y la fuerza de la oralidad como elemento básico para construir y reconstruir identidades.
Los niños de la Comunidad Campesina de Rancas conjugan sus juegos con la vida en sus estancias, con sus padres y abuelos, en sus casas, en la comunidad, en la escuela y en la otra ventana en la que son parte de aquel universo globalizado que introduce en sus vidas y en sus imaginarios elementos nuevos, diferentes y novedosos, tan diferentes a la vida que tuvieron sus abuelos y los más abuelos en sus campos.
Pero con todo aquello no dejan de tener los oídos alerta y la palabra presente cuando de hablar sobre las historias de su pueblo se trata. Afirman sin dudar y convencidos que hay una tarea por delante: “A nosotros nuestros abuelos nos han dicho que cuando ellos mueran, nosotros vamos a seguir haciendo las costumbres”. Recurren entonces al recuerdo de sus abuelos y abuelas y a las historias que ellos les contaron o que de ellos oyeron, relatan con soltura y buen ánimo los cuentos, los mitos, las costumbres y tradiciones de su comunidad. Una comunidad de la que son parte y costumbres de las que son concientes están en la obligación de ser transmisores para la continuidad de su cultura.
Se publican aquí algunos relatos que forman parte de Nuestros abuelos nos han dicho. Cuentos, mitos, costumbres y tradiciones de la Comunidad Campesina de Rancas Pasco – Perú. Narrados por los niños y niñas: Cania Sánchez Martel, Jaquelín Rodríguez Tufino, Susan Olar Cristóbal, Melecio Santiago Robles, Maria Sánchez Cabello y Rosita.
Al zorro se le debe decir compadre
Al zorro si tú lo ves primero lo hipnotizas, pero si él te ve primero a ti te hipnotiza.
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El zorro para comer a los carneros primero los escoge, los separa en el medio del corral, los carneros están a su alrededor, mira cuál está más gordo y a ese gordo se lo carga en la espalda.
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Al zorro cuando se le dice “zorro” se ofende, a él se le debe decir compadre. Decirle “zorro” es una ofensa para él. No se sabe porque se ofende, es un misterio.
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En la punta de la cola el zorro tiene una piedrita y antes de morirse se lo come. Es una bolita de la suerte. Nadie tiene la cola de un zorro con la punta.
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El perro siguetea al zorro, pero a veces el zorro le pega al perro.
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Algunos crían zorros. A la persona que lo cría dice que no le roba sus carneros, más bien va a otro sitio a robar y le trae a su amo, le da también su parte.
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RANCAS: A 50 años de la Masacre de Huayllacancha
Nota importante: La edición impresa del
Suplemento Domincal de El Comercio consigna, en el artículo titulado
"Recuerdo de Rancas" del domingo 25 de abril de 2010 (por errores de edición y no de la autora) , el siguiente dato: Presidente de la Comunidad de Rancas en 1960 Teófilo Huamán (en la leyenda de la fotografía y en el texto resaltado en rojo) el dato correcto que debería figurar es "Alfonso Rivera".

Elizabeth Lino Cornejo (*) La memoria
¿Cómo hacemos para recordar eventos y fechas que no nos obligan a memorizar? ¿Cuáles son las acciones y cuáles los nombres que deberíamos recordar? La historia de América Latina está tejida sobre luchas y sangre, sobre desigualdades y abusos. En el Perú, el nacimiento de la república sólo tiene el mérito de exacerbar la fragmentación social. Quienes se atribuyeron la voz para decidir el futuro republicano hablaron del “problema del indio”; pero nunca dialogaron con el “indio”. Más aun, diseñaron sesudos estudios para desaparecerlo. Durante mucho tiempo se pretendió invisibilizar a una gran masa, la que en definitiva era la más numerosa, subestimando su capacidad de organización y concepción política. A pesar de los años transcurridos la historia no deja de repetirse. Nos han enseñado a olvidar, silenciando la historia gestada por los pueblos en sus luchas de reivindicación por sus derechos. Nadie nos ha obligado a recordar a hombres y mujeres que en madrugadas gélidas se tragaban la amarga saliva de la injusticia. La lucha por la recuperación de tierras por el campesinado peruano es una de esas historias que documentos oficiales y textos escolares no se ocupan de detallar.
"Rompepatas"
Eran más o menos las tres de la tarde del 2 de mayo de 1960 cuando desde las pampas de Huayllacancha los comuneros de Rancas encabezados por el personero Gabriel Gora y el alcalde de la ciudad minera, Genaro Ledesma se dirigieron a Cerro de Pasco. Allá en la pampa quedaban los restos de las chozas quemadas por las fuerzas policiales; las que habían sido instaladas el día anterior después de la firme decisión de posicionarse de sus tierras. La Cerro de Pasco Corporation además de desarrollar actividades de extracción minera en la zona había adquirido grandes extensiones de terreno en las que criaba ganado de alta calidad y cuya lana era exportada. En su rol de “hacendada”, había extendido su cerco sobre los terrenos de propiedad legal de la Comunidad Campesina San Antonio de Rancas. El abuso de los administradores y caporales de esta hacienda, y la de Pacoyán de propiedad de los hermanos Lercari, se había tornado frecuente. A los comuneros se les quitaba el ganado si estos traspasaban el cerco, sometiéndolos a largas horas de trabajo para su devolución y colocando “rompepatas” en el camino para deshacerse del ganado.
Aquella mañana estaban reunidos hombres, mujeres y niños dispuestos a recuperar sus terrenos. Dos ex alumnos del colegio de la comunidad se apostaron en las partes altas para dar aviso de la llegada de las fuerzas policiales, de la cual habían sido advertidos el día anterior. Cuando arribaron montados a caballo, las cornetas sonaron y los comuneros se congregaron dirigidos por su presidente Alfonso Rivera. Los uniformados al mando del comandante Vaudenay con el convencimiento de que esas tierras le pertenecían a la Cerro de Pasco Corporation descargaron sus armas sobre los comuneros. Se desató una lucha desigual, entre casquillos de balas, piedras y palos. En medio de caballos que atropellaban mujeres y esparcían el ganado por distintos lados quedó muerto enfundado en la bandera peruana, el presidente de la comunidad, en otro lado yacía tendido Teófilo Humán y Silveria Tufino quien mal herida era trasladad al hospital donde falleció. Así marcharon a Cerro de Pasco, en el camino se les iban uniendo trabajadores que salían de la empresa después de su jornada laboral. Pobladores de Champamarca, Yurajhuanca y Quiulacocha les daban el alcance en bicicletas, en carros, a caballo. La multitud se fue uniendo con destino a la prefectura a reclamar justicia por los muertos, heridos y detenidos en el calabozo de Cerro de Pasco.
Problema vigente
El enfrentamiento podría haber generado más muertes de no haber llegado al lugar el alcalde Ledesma quien se plantó frente al comandante Vaudenay obligándolo a retirar a su contingente. Se fueron dejando tres muertos, más de 60 heridos, una gran consternación ante el atropello y la represalia pendiente para Ledesma y los dirigentes ranqueños.
Después de 50 años es necesario reflexionar sobre estos sucesos, más aun en un espacio como Cerro de Pasco donde la explotación minera carcome indolente la ciudad. Donde se proponen negociaciones desiguales a las comunidades, negando responsabilidades sobre la tierra muerta, las aguas y la sangre contaminadas. ¿Para qué tantas muertes, si finalmente regresamos al inicio de la historia? ¿Si el amparo del Estado no es para nosotros? ¿Si el despojo de las tierras continua?
Historia y Mito
Rancas no es un lugar inventado, no es un espacio donde “flota lo real maravilloso”. Y aunque le debemos a la pluma literaria de Scorza el testimonio de esta gesta y la salida del anonimato de Rancas, todavía queda mucha historia por estudiar; ya que Rancas fue uno de los hitos más importantes en el movimiento campesino peruano que llevó a la reforma agraria.
Los protagonistas de esta masacre, a pesar de los años transcurridos recuerdan con dolor aquel momento, el cual es imposible olvidar cuando las secuelas quedan marcadas en los cuerpos como cicatrices y en el alma como orfandad. Rancas es una comunidad que lucha ante la amenazada de la descomposición comunal generada por intereses externos. La fuerza de empuje y cohesión bajo la cual se ha constituido radica, sobretodo, en el suceso del 2 de mayo de 1960.
La historia de Rancas es una de las tantas historias que no se nos obliga a memorizar, pero el pueblo que es más sabio que los tiranos y sus gobernantes se las ingenia para no permitir el olvido de sus luchas. Después de 50 años aunque los niños y niñas de hoy en Rancas no entiendan muy bien lo que pasó entonces y vean este suceso como lejano y mítico, por lo menos entonan canciones como esta, que son la garantía de la permanencia de la memoria:
Un dos mayo fueron a luchar los comuneros con gran valentía/ellos defendieron con hondas y palos/recuperaron todas nuestras tierras/en la pampa de Huayllacancha mataron a una gaviota /de su buche sacaron a un hombre muy valiente.
Canción "Huayllacancha"
Registro en la comunidad (2010) Elizabeth Lino Cornejo
(*) Desarrolla investigación cultural y social sobre la comunidad de Rancas desde el año 2003.
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