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Fecha Publicación: 2013-05-14T09:25:00.000-05:00
 El portal "Libros peruanos" me hizo una entrevista que salió en tres partes. Las preguntas son de Alejandro Mautino.

http://www.youtube.com/watch?v=oEbyGoh4yh4

http://www.youtube.com/watch?v=S56L_v8-DBA

http://www.youtube.com/watch?v=VOWDCXCgYw8

Fecha Publicación: 2013-04-14T21:21:00.000-05:00

¿Estamos en una época de mitificación o en un contexto donde reina la perspectiva desmitificadora de los grandes íconos de la cultura occidental? Umberto Eco había hablado de una desmitificación de la simbología de ciertos repertorios institucionalizados. Hay algunos autores que trabajan con el imaginario grecolatino para hacerlo dialogar con el presente.

El primer poemario de Benggi Bedoya Rosales (Chimbote, 1986) lleva por título Lumbra (Lima: Paracaídas, 2012, 27 pp.) constituye una búsqueda incesante de nuevas formas expresivas. Opta por un recurso que recuerda el empleado por Blanca Varela en Ese puerto existe: el ocultamiento del yo femenino a través de un locutor masculino. La poeta escribe: “Cuando fui niño/ armé cada una de las piezas/ Con la licencia/ del primer aprendizaje” (p. 9). Además, utiliza las referencias mitológicas: hay un poema que lleva por título “Apolo” y otro, “Dafne”. En el último caso, la escritora subraya la oposición de esta última a la “poética del cuerpo”. Dafne termina siendo “el laurel abominable”, después de haber sufrido los efectos de la flecha de Eros. En cuanto al dios Apolo, este es calificado como vanidoso y como un ser “Invisible al escultor”. Hay otro texto que está centrado en la figura de Dédalo, famoso por haber construido el laberinto de Creta, sin embargo, el corazón de Dédalo se oculta en este último. Podríamos comentar el poema dedicado a Ícaro o el consagrado a la figura de Ariadna.

La propuesta de Bedoya se sustenta en la vuelta al tiempo mítico, al origen y al reencuentro del ser humano con los dioses grecolatinos. Desarrolla, además, la simbología del fuego, tan cara a las propuestas de Gaston Bachelard y de Mircea Eliade. Por eso, el fuego es asociado con lo sagrado en el primer poema. Posteriormente en “Sin nombre” se alude al “osario de las flamas/ Que mueren lentamente” (p. 7). El ritmo de los versos está logrado, quizá faltó mayor originalidad en lo que concierne al uso de las referencias mitológicas. Por momentos, da la impresión de que estas no dialogan, de manera fecunda, con la modernidad, sino que permanecen en el ámbito de lo convencional. Al margen de ello, Lumbra es un poemario que revela el indiscutible talento de su autora.


Fecha Publicación: 2013-03-19T16:57:00.003-05:00






En la ciudad de Mendoza (Argentina), del 21 al 24 de marzo, se realizará el I Coloquio Internacional de Retórica e Interdisciplina, organizado por la Asociación Latinoamericana de Retórica y contará con la presencia de ponentes como Marc Angenot (Universidad McGill - Canadá) y Philippe Joseph Salazar (Director de Estudios Retóricos de la Universidad of Cape Town, Sudáfrica). La información completa se puede ver aquí.

Fecha Publicación: 2013-03-05T21:43:00.002-05:00


Fecha Publicación: 2013-02-10T11:13:00.001-05:00



Autor de tres poemarios y de varios libros de literatura infantil, Jorge Eslava (Lima, 1953) ha realizado una silenciosa pero significativa carrera poética.  Ítaca (1983) obtuvo el Premio Copé de Poesía en 1982; Territorio (1989) confirma su predilección por el afinamiento formal del poema; y Escollera (1992) recrea el viaje del poeta a Lisboa y la exploración del tema de la familia, tan caro a cierto autores como César Vallejo y Pablo Guevara, entre otros. Estos tres libros acaban de ser reunidos en un volumen que lleva por título Las marcas. Poesía reunida (Lima: Borrador, 2012, 158 pp.) y que tiene la virtud, además, de incluir tres prólogos, cada uno de los cuales lleva la firma de Carlos López Degregori, de Ana María Gazzolo y Eduardo Chirinos.

En Ítaca observo el influjo de la poesía de Constantino Cavafis, uno de los grandes poetas griegos contemporáneos. Eslava ha sabido asimilar la sutileza descriptiva de aquel escritor y, asimismo, se ha nutrido de la lectura gratificante de Luis Cernuda, sobre todo el de Los placeres prohibidos. De dicho poeta español, Eslava toma dos versos notables: “Qué ruido tan triste el que hacen/ dos cuerpos cuando se aman”. Ítaca se desliza entre las referencia helénicas y el sugestivo tema  del cuerpo: “Contra las galaxias transparentes/ los mares inflamables de tu cuerpo” (p. 22). El locutor desarrolla la metáfora de entrar a la casa del cuerpo y el estremecimiento de los espacios corporales hasta vincular a estos con los ejes temporales: “tu cuerpo recién lavado a medianoche,/ sobre la penumbra/ que recibe cada movimiento que articular,/ trémula aún” (p.25). El tono levemente laudatorio (otra lección de Cavafis) es, por momentos, inquisitivo a través del empleo de interrogantes sucesivas. Las preguntas, en algunos poemas, se suceden una tras otra y el poeta insiste en que la respuesta parece estar lejana como una montaña.

Territorio insiste en privilegiar el espacio donde el poeta se solaza en la reflexión sobre el propio hacer literario. El primer texto configura una poética: “Me basta este poco de soledad,/ el temblor de viento y de una humana inquietud” (p. 71).  El locutor redujo los libros: no basta la erudición para escribir poesía, parece decirnos. Los hijos y la amada duermen en paz; pero el poeta prefiere enredarse en su soledad para expresar su disconformidad en el mundo: la inquietud es, aquí, sinónimo de anhelo insatisfecho y de indagación constante. Eslava insiste en describir una escena (por ejemplo, en “Mujer comiendo una manzana”) a la manera de un pintor que configura una silueta: una mujer duerme, otra se halla “De pie ante la ventana” (p. 77), una tercera se encuentra “descalza sobre la madera” (p. 80). El paisaje lo completa la orilla del mar (léase la marea) al lado de la rotunda presencia de la familia: “Mi hijo trepa/ el árbol y yo debiera, desde adentro, prevenirle” (p. 84).

Escollera es el último libro de Eslava y allí se intensifica la recurrente presencia del mar: “Todo lugar era el mar. Y cada momento” (p. 122). La gran metáfora que preside este poemario es que la vida es el mar y sin este, aquella no posee sentido alguno. En tal sentido, no se percibe claramente los límites entre lo humano y lo marítimo: “Las olas estallaban contra tu frente” (p. 121). El hablante busca, por eso, en los corales la respuesta a las más profundas preguntas sobre su existencia humana. “Diego Alonso” es un poema intenso, pues allí se representa a un niño que juega con un montículo de arena sin advertir la oleada producida por el crujir del viento: la marea vence y el niño percibe la derrota, pero se da cuenta de que la existencia es solo sinónimo de lucha constante: “él contempla la derrota inesperada y descubre/ una minúscula constelación de algas y guijarros” (p. 135).

Las marcas es una valiosa recopilación de la poesía de Jorge Eslava, un escritor identificado con la palabra y la creatividad. Revela, a todas luces, cómo el poeta se ha mantenido fiel al afinamiento formal al servicio de la honda reflexión acerca de los laberintos de la existencia humana.




Fecha Publicación: 2012-12-23T16:51:00.000-05:00



Docente universitario, compositor y músico, Alejandro Susti (Lima, 1959) ha publicado cinco poemarios: Corte de amarras (2001), Casa de citas (2004), Cadáveres (2009), Escombros de los días (2010)y El río imaginado (2012). En su trayectoria como poeta, puedo reconocer dos momentos: el período de los inicios constituido por los tres libros, donde se observa la búsqueda de un estilo propio y el influjo de la poesía de Antonio Cisneros y Luis Hernández, entre otros poetas de la llamada generación del sesenta; y la etapa de madurez que comienza con Escombros de los días y culmina con El río imaginado, poemario que obtuvo el Premio Copé de Plata, otorgado por Petroperú, en 2011. Un tema que recorre la obra de Susti, a partir de Cadáveres, es el de la muerte y que cobra auge en Escombros de los días: “Prefiero la vida del muerto:/ la dura persistencia de sus huesos/ la capa helada de sus días y fósiles de plata/ todo ello al fin idiota de nuestros pasos/ al hiato abrupto de los sueños” (p. 29). Dicha reflexión se centra en la figura paterna, por eso, algunos poemas, desde el título, anuncian ese recorrido semántico: “Cuerpo de mi padre (1)”, “La sangre de mi padre”, entre otros.

El río imaginado (Lima: Copé, 2012, 70 pp.) confirma las virtudes de Escombros de los días, pero posee una estructura más compleja y evidencia el empleo de la prosa poética: tiene dos partes que remiten a dos universos culturales disímiles (“Hemisferio Norte” y “Hemisferio Sur”). Desde el punto argumentativo, tenemos aquí una dimensión comparativa que subyace a dicho procedimiento. Se trata, sin duda, de oponer una experiencia de migrante latino en los Estados Unidos (“Postales americanas” se denomina el primer apartado de “Hemisferio Norte”) a  la vivencia de regresar al Perú (“Costa de Lima” es uno de los poemas más intensos al respecto). En otras palabras, estamos en presencia de lo que Antonio Cornejo Polar llamó “sujeto migrante”, aquel cuya memoria se halla fragmentada entre un “aquí” y un “allá”: puede mirar, desde el mundo andino, la urbe moderna, hecho que se observa en “Idilio muerto”, poema de César Vallejo; o en otros textos de Antonio Cisneros, donde se ve la ciudad de Niza a partir de la óptica de un profesor latino que ha migrado a dicha urbe.

Si bien la biografía no se refleja fielmente en un poema, sí constituye una cantera de experiencias inagotables. El propio Susti ha vivido durante varios años en Estados Unidos y ha regresado a Perú, particularidad que, de alguna forma, influye en su obra lírica. No obstante, un crítico literario no puede concebir que un poema constituya un reflejo mecánico de la vida del autor, pues de ese modo olvidaría el trabajo de filigrana con el lenguaje realizado por el poeta.

Uno de los grandes aciertos de El río imaginado es el cambio de tono que realiza Susti a lo largo del poemario. En Cadáveres había una cierta monotonía estilística que le quitaba fuerza y capacidad persuasiva al mencionado libro. En El río…, por el contrario, hay un tono narrativo (poema “Tierra prometida”), otro lírico (“El ojo que llora”), una dicción irónica (“Breve historia de Isabel Jones”), entre otras posibilidades. Esta característica es una lección muy bien aprendida de la lectura de poetas como Rodolfo Hinostroza y Antonio Cisneros.

En “Hemisferio Norte”, Susti asimila los aportes de sus maestros para configurar una crítica a la exclusión y marginación que sufren los latinos en los Estados Unidos. Para ello, emplea un simbología bíblica (Cisneros había hablado de la alegoría de la ballena para referirse a la alienación del mundo capitalista en “Apéndice del poema sobre Jonás y los desalienados”) y utiliza la noción de “tierra prometida” para desarrollar la idea de cómo los migrantes latinos se desplazan a los Estados Unidos buscando un horizonte más promisorio: “río de locomotoras y telégrafos y ferries  que acuchillan las distancias/ de los inmigrantes ilegales y la vida nueva hecha a plazos/ río del negocio de los caballeros de los clubes y casinos y monedas” (p. 11). El poema “Hormiga” recuerda algunos pasajes de Canto ceremonial contra un oso hormiguero, donde Cisneros. Susti remarca: “Eres una hormiga en los confines de un infierno nunca imaginado” (p. 13). Ello le permite al poeta reflexionar sobre la violencia en el mundo moderno: “aquel Padre ordenaba que el Gran Templo fuera destruido a cañonazos y pedradas, pues los simulacros –como todo en esta vida, anunciaba nuestro Padre—serían siempre condenados al polvo y al olvido” (p. 14). En “Banca del parque”, el hablante lírico desmitifica la noción de progreso. Tanto los exploradores como los colonos y exiliados buscan el paraíso perdido, pero este se transforma en “la proclama del Progreso enjaulada en la voz de un mercachifle” (p. 16).

“Hemisferio Sur”, por el contrario, se inaugura con el descenso del avión que llega desde Estados Unidos a Perú: “El pasajero va y viene, imaginado por el río” (p. 41). En tal sentido, el río de la vida (concebido por Jorge Manrique) pasa a ser el “río que durando se destruye” (Pablo Neruda). En la poesía de Susti, el río es la metáfora del movimiento del que migra buscando nuevos horizontes y regresa a su país para instalarse en el recodo de su patria: “Aterrizar, amerizar, posar sobre el agua del río” (p. 43). Poemas como “El cielo de Lima” o “Cerro San Cristóbal” son reflexiones sobre cómo el discurso de la violencia y de la muerte ha predominado en la historia del Perú.

El río imaginado es un poemario estructurado con solidez y busca la renovación de la poesía conversacional a través de la experiencia del sujeto migrante. Se trata, sin duda, del poemario más logrado de Alejandro Susti.

Fecha Publicación: 2012-12-18T14:57:00.000-05:00




La poesía peruana, a partir de los años ochenta del siglo pasado, transita por varias vías. Una primera tendencia pone de relieve la recuperación del legado del coloquialismo anglosajón que predominó a partir de los años sesenta con la obra de Antonio Cisneros y Rodolfo Hinostroza. Una segunda busca recuperar los aportes de la poesía de los años cincuenta y regresar a poetas como Jorge Eduardo Eielson, Blanca Varela o Javier Sologuren. Una tercera, por el contrario, enfatiza el hálito neobarroco y se sumerge en la lectura de la tradición.  La reformulación creativa de la poética conversacional, la vuelta al orden y el neobarroco son direcciones hacia las cuales tiende nuestra poesía.
En ese contexto, la poesía escrita por mujeres ha cobrado un auge indiscutible. Hay que mencionar a Rocío Silva-Santisteban, Mariela Dreyfus, Patricia Alva, Magdalena Chocano, Andrea Cabel, Monserrat Álvarez, Victoria Guerrero, entre otras, como testimonio de la importancia de la producción poética femenina en estos últimos años. Allí podemos situar el segundo libro de Ana Carolina Quiñonez que lleva por título Vacaciones de invierno (Buenos Aires: Vox, 2012,  33 pp.), cuya temática gira en torno al erotismo y a la familia como ejes fundamentales.
Frente a la poesía expansiva de algunos representantes de la poesía conversacional (por ejemplo, Miguel Ildefonso), Quiñonez prefiere el verso corto y sentencioso, austero en el empleo de la adjetivación y proclive al uso del encabalgamiento. En tal sentido, su escritura se emparenta con la de Gonzalo Rose en Simple canción o la de Blanca Varela en El libro de barro o Concierto animal. Por ello, Quiñonez toma distancia de la poética neobarroca de Rafael Espinosa más cercana al empleo de la adjetivación y al uso de un simbolismo de cuño distinto, como en su poemario Los hombres rana.
Vacaciones de invierno es un escueto volumen compuesto por quince poemas divididos en tres partes. En la primera (“Lecciones de nado”) predomina un erotismo “animalesco”, basado en la poética del olfato y de la mirada. Me hace recordar el título de un poema del surrealista César Moro: “El olor y la mirada”. Se trata de una poética que Gaston Bachelard llamaría la poética del agua, la que se basa en la fluidez de los afectos. La idea remite a la noción de “Agua sexual”, título de un célebre poema de Pablo Neruda de Residencia en la tierra. Como sabemos, el poeta chileno consideraba que el erotismo aproxima al ser humano a la fuerza cósmica de la naturaleza. Pero también se halla presente en la cosmovisión de Vicente Aleixandre en La destrucción o el amor: la concepción de que la desnudez acerca al hombre a las plantas y animales. Por su parte, Quiñonez yuxtapone elementos que se asocian tanto a la civilización como a la naturaleza: concibe que la piscina es un bosque y que los seres humanos, en el goce sexual, transitan como si fueran peces pequeños. El trabajo con la miniatura, tan importante en la obra de César Moro, se manifiesta en  el poema “El fin de la aventura”: el paroxismo sexual hace que los seres humanos se vuelvan entes pequeños, pues ya no están en una piscina sino solo en una pecera. Ello permite a la poeta cuestionar los convencionalismos sociales a partir del erotismo y del acercamiento a la casa de la naturaleza (“En la casa del árbol/ dejabas de ser un niño”). El yo poético deja de ser la “hija modelo” de sus padres y, por el contrario, se entrega al erotismo como una especie de liberación interior.
En la segunda parte (“Otros lugares”) se explora, más bien, el lado “animalesco” de la relación humana para configurar un bestiario: el animal que observa, atento, la urbe como sinónimo de modernidad, pero curiosamente esas ciudades se hallan desiertas. Sin duda, una contradicción, como si fuera más auténtico ser un animal en el más ilustre sentido de la palabra que caminar en un lugar citadino, pleno de habitantes. Posteriormente, el hablante procede a representar los afectos a través de las figuras de animales aéreos: “El estremecimiento/ es una criatura/ con alas”. Hay aquí una tendencia a enfatizar la importancia de las sensaciones olfativas en la relación erótica (“Tu nuevo olor seduce”, “El olfato de los insectos/ los impulsa/ a perseguir mis movimientos”). Por eso, en el poema “Otros lugares” se ve la oposición entre los animales y la modernización tecnológica. Los conejos, los topos y el lobo se van del bosque; pero parece que ellos no tuvieran espacio alguno en el mundo regido por la tecnología: los afectos también quedan excluidos, pues el final es contundente: “a través de la ventana/ se ve  la nieve/ filas de carros en las veredas/ alguna hojas secas// El lobo abandona el bosque// No hay ofrendas”.
En la tercera parte (“Vacaciones de invierno”) ya no predominan ni los peces ni el agua, sino la familia regida por dos personajes: el padre y la madre. Frente a la poética líquida del erotismo de la primera parte, aquí prepondera la atmósfera más terrestre. En tal sentido, la compleja relación entre el padre y el hijo se desarrolla en “La piel del caballo”. La figura paterna se asocia con la falta de comunicación, pues el padre mantiene la puerta cerrada frente al niño: “El niño/ conoce de memoria/ la entrada a un invernadero/ ahí se refugia/ del ruido de su padre/ y se pasea/ como un caballo// no busca ser invisible/ pero tampoco espera/ que lo reciban/ con las puertas abiertas”.  Casi un juego a las escondidas entre el padre y el hijo, coronado por una situación de desamparo: en el fondo, el niño parece sentirse en una honda soledad. El mismo tema se manifiesta en “Paseos familiares”: “Aún veo/ el asiento vacío/ reservado para mi padre/ en la montaña rusa/ donde me negaron la entrada/ varias veces”. En este caso, observo aquello que George Lakoff y Mark Johnson llaman “metáfora orientacional”, es decir, la basada en las relaciones abajo-arriba, dentro-fuera,  atrás-adelante, rodeante-rodeado, etc. Por eso, “la montaña rusa” se asocia con lo alto y con la esfera del poder paterno, a la cual el hablante lírico no tiene acceso alguno. Pero el “asiento vacío” revela cómo el poder, desde la ausencia, se percibe como algo casi incontrolable. El hablante  se autorreconoce en la casa de los espejos y se ve obligado a dejar un espacio para la figura paterna: “insistí en dejar un espacio/ para él”.  
Ahora bien, La configuración del bestiario (peces, caballo, insectos, etc.) que se evidencia en el libro alcanza su cúspide en la figura de la madre. En “Ningún temporal puede alcanzarte, madre”, el locutor personaje (el “yo”) se dirige a un alocutario representado (el “tú”) para sugerirle que proteja a las crías porque la madre antropófaga puede devorarlas. Imagen mitológica de gran contenido simbólico. La familia se halla totalmente desintegrada, vale decir, hecha añicos. La madre únicamente tiene en mente “los reclamos/ que le harían sus hijos/ cuando le diesen/ la noticia”. Cuando el yo le dice al tú que insemine el vientre de la hembra, entonces sugiere la necesidad de un ritual de fecundación que esté más allá de toda conducta antropófaga.
Vacaciones de invierno es un buen poemario. Quizá en algunos textos (por ejemplo, en “El plástico de los edificios”) la concentración verbal no llega a cuajar plenamente: el poema corto es un género muy difícil. Los maestros japoneses usaban el haiku y en tres versos traducían genialmente la percepción de un instante. Los poetas herméticos italianos, como Giuseppe Ungaretti, manejaban con destreza el poema corto. Al margen de ello, Vacaciones de invierno tiene densidad, hondura y un sugerente simbolismo.




Fecha Publicación: 2012-12-17T09:59:00.006-05:00

La obra de José María Arguedas (1911-1969) motiva siempre interminables controversias y ello es secuela de su indiscutible vigencia. Dorian Espezúa Salmón, Catedrático de la UNMSM, de la UNFV y de la Universidad Antonio Ruiz de Montoya, ofrece un iluminador análisis acerca de la llamada mesa redonda ¿He vivido en vano?  que se desarrolló en el Instituto de Estudios Peruanos en 1965 y que tuvo como centro de discusión la novela Todas las sangres. El libro se titula Todas las sangres en debate. Científicos sociales versus críticos literarios (Lima: Magreb, 2011, 356 pp.). En dicho coloquio participaron Alberto Escobar, Henry Favre, José Matos Mar, Aníbal Quijano, Sebastián Salazar Bondy, Jorge Bravo Bresani, José Miguel Oviedo y José María Arguedas.
Espezúa manifiesta un profundo conocimiento de la teoría literaria, sobre todo en lo que concierne a la teoría de la ficcionalidad. El problema que subyace a la mesa redonda de 1965 es el grado de ficcionalidad de Todas las sangres: “Desde mi punto de vista es ingenuo sostener que el lenguaje (re)presenta la realidad o la transparenta realmente, como es ingenuo sostener que nada de la realidad está en el lenguaje que es, básicamente, antropomórfico” (p. 12). En otras palabras, algunos autores sostienen que el discurso literario es casi un reflejo de la viva realidad; otros, por el contrario, consideran, de una u otra forma, que el lenguaje es autotélico, es decir, remite solo a sí mismo. Espezúa, en cambio, se sitúa lúcidamente en una posición intermedia: considera que el lenguaje tiene su propia dinámica, pero representa la realidad de manera creativa. En el debate de 1965, entonces, hay dos posiciones. La primera es la asumida por los científicos sociales, quienes “reclaman una correspondencia isomórfica o precisa entre el mundo real y la novela” (p. 56). La segunda --defendida por Arguedas y Escobar--  plantea que Todas las sangres representa, de modo metafórico, al mundo andino.
Esta problemática lleva a Espezúa a discutir teóricamente categorías complejas como el “realismo”, la “verosimilitud”, entre otras. Basándose en Thomas Pavel, afirma que “(e)l realismo es interesante como teoría del ‘efecto de realidad’, es decir, como un proceso en el cual el lector ‘reconoce’ su propia realidad a través y a partir del texto” (p. 69). Sobre la base de Harshaw, Espezúa subraya que la ficción es un problema de reorganización, no de invención; vale decir, el escritor reordena el material lingüístico y emplea técnicas literarias que producen un efecto de realidad.
Espezúa emplea la hermenéutica, la pragmática y la lingüística cognitiva para aproximarse al desarrollo argumentativo del debate de 1965 sobre Todas las sangres. A partir de Georg Gadamer, remarca que el diálogo es “una actividad humana no necesariamente propia de intelectuales que no consiste simplemente en compartir información o intercambiar palabras a través de un medio de comunicación, sino en mantener  abierto un espacio común de pertenencia, participación, encuentro, convivencia, reconocimiento, crecimiento y transformación a partir de una racionalidad no dogmática que, sin embargo, apunta a un consenso” (p. 176). Veamos cómo actúa cada personaje en el mencionado debate. Alberto Escobar establece las reglas de juego y los marcos de referencia sobre los cuales se desarrollará este último. José Miguel Oviedo habla de la novela desde una perspectiva sociológica. Salazar Bondy confunde al autor real con el narrador de la novela. José María Arguedas confiesa no ser un erudito y “otorga mayor importancia a su experiencia vital” (p. 225). Henri Favre da un giro sociológico de 180 grados al debate y se pregunta si la novela refleja realmente la sociedad que a Arguedas le sirve de referente y llega a contestar negativa: la novela no refleja fielmente la realidad del mundo andino; en otras palabras, Favre cae en la falacia referencial y menosprecia el trabajo estilístico del escritor. Jorge Bravo Bresani no se reconoce ni como sociólogo ni como crítico literario, se reconoce como economista; afirma que la novela de Arguedas lo ha cautivado y que lo indio “no es lo incaico ni lo precolombino, sino más bien el fruto de la mezcla, asimilación e introducción de valores culturales españoles” (p.  243). José Matos Mar afirma que es fundamental distinguir lo estilístico de lo sociológico. Aníbal Quijano coincide con Favre en el sentido de que Arguedas no maneja coherentemente los diversos tiempos históricos, en los cuales se desarrolla la trama novelística.
En la última parte de su libro, Espezúa refuta las observaciones, mayormente sociologistas, que realizaron los expositores y defiende la opción estilística de Arguedas, pero sin caer en el formalismo intransigente ni en algunas posturas posmodernas que reducen el mundo al lenguaje.  Todas las sangres en debate…  es un notable libro de crítica y anuncia a un investigador de valía. Se trata de un ensayo erudito, didáctico y esclarecedor. Por eso, espero que Dorian Espezúa siga en esta senda: estaré atento a sus nuevas publicaciones.


Fecha Publicación: 2012-12-04T06:31:00.002-05:00


Orinitorrinco Editores y la UNASAM me acaban de publicar El poema argumentativo de Wáshington Delgado, libro donde abordo la obra del ilustre poeta de Días del corazón. Se trata de un enfoque donde empleo la Retórica General Textual, la Pragmática y la Retórica de la Argumentación para examinar el uso de técnicas argumentativas en dos poemarios fundamentales de Delgado: Para vivir mañana y Cuán impunemente se está uno muerto. Recuso el empleo de un solo método para analizar un poema y, por el contrario, utilizo una pluralidad metodológica que permita al texto poético dialogar con otros textos.

Fecha Publicación: 2012-11-22T15:33:00.002-05:00


El poeta Rodolfo Hinostroza, notable exponente de la generación del sesenta, ofrecerá una lectura de sus poemas en la Facultad de Letras y Ciencias Humanas de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos.

Día: Miércoles 28 de noviembre
Hora: 7:30 p.m.
Lugar: Auditorio de la Facultad de Letras de la UNMSM


Fecha Publicación: 2012-11-19T19:01:00.004-05:00

El destacado poeta Carlos Germán Belli ofrecerá una lectura de sus poemas en la Facultad de Letras y Ciencias Humanas de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos.

Día: Miércoles 21 de noviembre
Hora: 7:30 p.m.
Lugar: Auditorio de la Facultad de Letras de la UNMSM


Fecha Publicación: 2012-11-01T10:21:00.002-05:00


Tardará, tardará.

Ya sé que todavía
los émbolos,
la usura,
el sudor,
las bobinas
seguirán produciendo,
al por mayor,
en serie,
iniquidad,
ayuno,
rencor,
desesperanza;
para que las lombrices con huecos portasenos,
las vacas de embajada,
los viejos paquidermos de esfínteres crinudos,
se sacien de adulterios,
de hastío,
de diamantes,
de caviar,
de remedios.

Ya sé que todavía pasarán muchos años
para que estos crustáceos
del asfalto
y la mugre
se limpien la cabeza,
se alejen de la envidia,
no idolatren la saña,
no adoren la impostura,
y abandonen su costra
de opresión,
de ceguera,
de mezquindad.
de bosta.

Pero, quizás, un día,
antes de que la tierra se canse de atraernos
y brindarnos su seno,
el cerebro les sirva para sentirse humanos,
ser hombres,
ser mujeres,
-no cajas de caudales,
ni perchas desoladas-,
someter a las ruedas,
impedir que nos maten,
comprobar que la vida se arranca y despedaza
los chalecos de fuerza de todos los sistemas;
y descubrir, de nuevo, que todas las riquezas
se encuentran en nosotros y no bajo la tierra.

Y entonces...
¡Ah!, ese día
abriremos los brazos
sin temer que el instinto nos muerda los garrones,
ni recelar de todo,
hasta de nuestra sombra;
y seremos capaces de acercarnos al pasto,
a la noche,
a los ríos,
sin rubor,
mansamente,
con las pupilas claras,
con las manos tranquilas;
y usaremos palabras sustanciosas,
auténticas;
no como esos vocablos erizados de inquina
que babean las hienas al instarnos al odio,
ni aquellos que se asfixian
en estrofas de almíbar
y fustigada clara de huevo corrompido;
sino palabras simples,
de arroyo,
de raíces,
que en vez de separarnos
nos acerquen un poco;
o mejor todavía
guardaremos silencio
para tomar el pulso a todo lo que existe
y vivir el milagro de cuanto nos rodea,
mientras alguien nos diga,
con una voz de roble,
lo que desde hace siglos
esperamos en vano.


De Persuasión de los días (1942)



Fecha Publicación: 2012-10-21T09:45:00.001-05:00


Poeta,  director del blog “Sol negro”, editor, ensayista especializado en el análisis de la poesía, Paul Guillén (Ica, 1976) ha publicado poemarios importantes, entre los cuales destacan La transformación de los metales(2005) e Historia secreta (2008). Asimismo, ha seguido minuciosamente el desarrollo de la lírica peruana de los años ochenta y, sin duda, su blog constituye uno de los más informados acerca de la poesía latinoamericana actual.
Su último entrega, Ese algo que nos esquivo siempre (Cuernavaca: La Ratona Cartonera, 2012,  29 pp.),  es un breve pero intenso poemario. Se sitúa en el ámbito de las búsquedas formales de los poetas jóvenes, quienes están interesados en ampliar el concepto de poesía superando los marcos tradicionales para incluir el poema en prosa y algunos epígrafes que remiten al ensayo como género discursivo. La idea que subyace al libro de Guillén es un planteamiento que se halla en los últimos poemarios de Pablo Guevara: reflexionar sobre la tradición poética a través de un registro múltiple, polifacético y polifónico que incluye el uso del prosaísmo y el acercamiento creativo al pensar mítico andino. Ello remite a los procedimientos de la lírica de lengua inglesa (por ejemplo, Ezra Pound y T.S. Eliot) a través del empleo de las referencias culturales y de los epígrafes; pero también se establecen lazos fecundos con la tradición literaria peruana. Desfilan en estos versos alusiones a César Vallejo, José María Argueda, José María Eguren, entre otros.
El primer poema en prosa (“El más grande músico del Perú”) remite a la admiración que Vallejo le tributaba a Eric Satie, uno de los grandes nombres de la música francesa contemporánea: “Vallejo escuchaba a Satie –y su gramófono reviraba—se acordaba que esos sonidos –lo llevarían al Perú-- ¿lo escuchaba o se escuchaban?” Luego asocia la imagen del chamán al poeta de Santiago de Chuco y concluye con la contundente presencia de lo fisiológico en la poesía vallejiana: “solo escucha  --el sonido—de sus orines contra el viento”. Hecho que remite, sin duda, al poema 1 de Trilce sobre el acto de defecar, exploración que permite al autor de Poemas humanos alejarse radicalmente del preciosismo de la poética modernista de Rubén Darío.
Posteriormente, Guillén desarrolla una poética que intenta repensar el mundo andino y el papel de Arguedas en la cultura peruana a través del empleo de la figura de los zorros. El poema “José María Arguedas conversa con Kilku Warak’a mientras los zorros viajan por el interior de la tierra” desarrolla un simbolismo que se asocia con el mundo andino: el zorro “plateado” que va desde lo alto a lo bajo y se liga a la “nieve purísima”, hace que el canto (léase la oralidad) predomine en el mundo: “tú empiezas tu canto/ escupiendo verdades y humo hacia los nevados/ puedes transformarte en un témpano”. Metamorfosis que puede implicar el regreso al origen y la transformación de la ceniza (léase “muerte”) en un nuevo nacimiento.
Otro poema (quizá uno de los más intensos del libro) evoca la figura del autor de Simbólicas: “Alguna vez pensaste en la colina de tu infancia que hoy / volviste a visitar/ Alguna vez pensaste en esos poemas de Eguren traducidos al checo (…) pero permanece junto a ti/ Otra voz que no cesa de pronunciar tu nombre”. Aquí se observa la maestría en el uso de las metáforas y del escandido de los versos que se fusionen con el acertado uso de los procedimientos anafóricos.
Sin duda, hay textos que remiten a otros autores claves como  T.S. Eliot o John Keats. La poética de Guillén se desliza de modo intertextual entre los intersticios del diálogo entre la tradición poética peruana y la europea. Eguren parece dialogar con Keats; Vallejo, con Eliot. En tal sentido, la concepción es muy interesante: el poeta puede nutrirse del aporte de la cultura andina (el pensar mítico, verbigracia); pero, a la vez, asimilar creativamente la rica tradición poética europea. En esa sugestiva oscilación de referencias culturales se encuentra lo más valioso de este último poemario de Paul Guillén.

Fecha Publicación: 2012-10-06T16:38:00.000-05:00

Irónico, desmitificador, notable exponente de la llamada generación del sesenta, Antonio Cisneros falleció el día de hoy a la edad de 69 años, víctima de una penosa enfermedad. Es difícil hacer referencia a la renovación de la poesía peruana y a la asimilación de los aportes de la poesía de lengua inglesa sin mencionar a Cisneros.  Su primer poemario importante, Comentarios reales,  significó una lectura periférica y contestataria de la historia del Perú. El poeta ironizó la Conquista y el Virreinato como etapas signadas por la violencia; asimismo, desmitificó la Emancipación al burlarse de los criollos independistas que configuraron una nueva élite ilustrada absolutamente ajena a la pluralidad cultural y lingüística del Perú. Términos como “libertad”, “igualdad” y “democracia” se transformaron en letra muerta durante nuestra época republicana. Posteriormente, Cisneros dio a conocer Canto ceremonial contra un oso hormiguero bajo el influjo del discurso de las ciencias sociales. Allí el poeta criticó la alienación que reina en la sociedad capitalista y la representó en la figura de una ballena (“Poema sobre Jonás y los desalienados”): el ser humano se ve obligado, para subsistir, a vivir alimentando a la ballena. Después vieron la luz otros poemarios como Agua que no has de beber, El libro de los dios húngaros y Como higuera en un campo de golf  que confirmaron la alta calidad de la poesía de Cisneros. Recuerdo un poema donde, a la manera de un collage de citas, el poeta transcribe fragmentos de la partida de bautismo de César Vallejo, aquello que este dice en una de sus cartas y ciertas ideas tomadas de algunos críticos que han estudiado la obra vallejiana; con todos esos materiales, Cisneros elabora un poema a partir de la orquestación de referencias culturales.  Hay otro texto notable (“En la Universidad de Niza”) donde se desacraliza la imagen de Cristóbal Colon que es ridiculizado por el dardo de la crítica de Cisneros.  Ahora solo nos queda volver a la obra del poeta que hoy ha partido a otros lares y calibrar, en su justa medida, su voz siempre presente.  

Fecha Publicación: 2012-09-23T12:20:00.001-05:00


Mi libro César Moro, ¿un antropófago de la cultura? se presentará el día viernes 28 de setiembre:

Lugar: Instituto Raúl Porras Barrenechea (Calle Colina 398, Miraflores)

Hora: 6:30 p.m.

Presentadores: Miguel Ángel Huamán y Selenco Vega Jácome

Moderador: Elton Honores



Fecha Publicación: 2012-09-09T08:04:00.002-05:00



La poesía de José María Eguren es una de las cimas indiscutibles de la literatura peruana. La publicación de Simbólicas en 1911 significó la modernización del lenguaje poético en nuestra literatura. José Carlos Mariátegui, en la revista Amauta, y Abraham Valdelomar, en Colónida, le tributaron merecidos homenajes al poeta de la filigrana. El ya clásico ensayo de Estuardo Núñez, publicado en 1932, que llevaba como título La poesía de Eguren, fue el primer libro íntegramente dedicado a la obra del poeta peruano. Ricardo Silva-Santisteban, a setenta años de la muerte del autor de La canción de las figuras, acaba de dar a conocer un texto imprescindible. José María Eguren. Antología comentada(Lima: Academia Peruana de la Lengua y Biblioteca Abraham Valdelomar, 2012, 766 pp.). Se trata de un libro sin precedentes: una valiosísima compilación de poemas de Eguren con un comentario realizado por un crítico o poeta a cada texto. En tal sentido, vemos comentarios de investigadores y escritores como Estuardo Núñez, Renato Sandoval, Roberto Paoli, Eduardo Lino, César Debarbieri, Susana Reisz, Antonio Cisneros, Javier Sologuren, entre otros.
Destaca, en particular, una reseña de Abraham Valdelomar a “El dios de la centella”, donde el escritor iqueño afirma que, en dicho poema, “La vida es, en su concepto más abstracto, una ecuación cuyos valores esenciales son el hombre y la naturaleza: Dios es la incógnita” (p. 383).
En Antología comentada, se observan los distintos enfoques por los cuales ha transitado la crítica sobre la poesía de Eguren: el estilístico (representado por Estuardo Núñez, Américo Ferrari, Ricardo González Vigil, Renato Sandoval y César Debarbieri, entre otros), el semiótico (que tiene como exponente a Santiago López Maguiña), la perspectiva ensayística (encarnada por Javier Sologuren, Ricardo Silva-Santisteban, Marco Martos, Carlos Sabat Ercasty y Abraham Valdelomar), la métrica cognitiva (representada por Eduardo Lino), la perspectiva retórica y el análisis interdiscursivo, entre otras posibilidades.
Pienso que una de las funciones centrales de la crítica literaria, en el Perú, es enseñar a leer y, como decía T.S. Eliot, se trata de “promover la comprensión y el goce de la literatura”. Esta Antología comentada, dirigida a un lector no especializado, cumple con creces dichos objetivos. Podemos leer el texto de Eguren e inmediatamente una explicación del mismo, realizada por un investigador o poeta, que se aproxima creativamente al discurso poético.
Además, considero que este volumen abre la posibilidad de continuar el proyecto, es decir, realizar antologías comentadas de Jorge Eduardo Eielson, Martín Adán o Carlos Germán Belli, por ejemplo. Así será posible llevar el mensaje del poeta y acabar con el falso mito de que el poema es un texto difícil, destinado solo a pocos lectores.

Fecha Publicación: 2012-07-17T06:42:00.001-05:00
 Alejandro Neyra, autor de Peruanos ilustres (2005), Peruvians do it better (2007) Peruanas ilustres (2009), ganó el IV Premio de Novela Breve, otorgado por la Cámara Peruana del Libro, en mérito a su obra CIA 1985, una novela de espías que será presentada en el marco de la Feria Internacional del Libro que comenzará el 19 de julio. La información consignada por La república (16/07/2012)  afirma que: "El jurado, compuesto por Óscar Colchado, Giovanna Pollarolo y Juan Ortiz Benítez, considera que el trabajo ganador es merecedor del primer lugar ya que, a través de un excelente uso de elementos ficcionales, da testimonio de la realidad peruana de la década de los ochentas, periodo marcado por la violencia política y social, imprimiéndole ciertos matices de humor e ironía". Neyra fue delegado en la Representación Permanente del Perú ante los organismos internacionales con sede en Ginebra y ahora se dedica a la docencia en el área de Comercio Internacional. Es egresado de la Pontificia Universidad Católica y de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Desde este blog le hacemos a llegar a este notable escritor nuestra más sincera felicitación. 

Fecha Publicación: 2012-07-01T07:27:00.000-05:00

En 2011 se cumplieron los cien años de nacimiento de Emilio Adolfo Westphalen. Como parte de las merecidas celebraciones, se realizaron dos coloquios: un homenaje organizado por la Academia Peruana de la Lengua y un conversatorio de orientación lacaniana bajo la batuta de Marcos Mondoñedo, profesor de la Universidad de San Marcos. Ahora podemos leer el texto de cada una de las ponencias presentadas a los dos eventos antes mencionados. Gladys Flores, Javier Morales Mena y Marcos Martos acaban de publicar Westphalen centenario (Lima: Ed. San Marcos, APL y Facultad de Letras de la UNMSM, 2012, 127 pp.) El libro manifiesta tres enfoques: el retórico, el sociohistórico y el psicoanalítico. En lo que respecta al primero, están el ensayo de Giancarlo Pedraza y otro mío donde se analizan el campo retórico (área de conocimiento que implica las experiencias adquiridas por los individuos, las sociedades y las culturas) y la estructura argumentativa de la poesía de Westphalen. Pedraza pone de relieve cómo Las moradas, revista dirigida por el poeta, se situó con propiedad en el espacio de la modernización de la cultura en el Perú a partir de una reflexión interdisciplinaria y sugestiva. En lo que concierne al segundo, Paolo de Lima indaga por “la constitución del sujeto poético como parte del sector social urbano y occidental de la sociedad peruana en la medida en que focaliza a la migrante andina desde la exterioridad y el exotismo” (p. 32). La tercera perspectiva tiene la mayor cantidad de ensayos. Marcos Mondoñedo aborda, desde la óptica de Jacques Lacan, la observación selectiva, que hace el sujeto, del cuerpo de la mujer, donde el poeta privilegia el pie de la mujer que ha sido divinizado por la cultura occidental; pero que Westphalen lo percibe como objeto vinculado a la lujuria. Por su parte, Lenin Lozano se sustenta en el Seminario X de Lacan sobre la angustia para examinar la presencia de lo real (lo imposible de representar) en la poesía de Westphalen. En tal sentido, la presencia de la mujer, en Abolición de la muerte, se va tornando cada vez más difusa y “ ya no puede colmar la escena con imágenes cósmicas de forma contundente” (p. 49). Milton Gonzales se apoya en Lacan y Alain Badiou para proponer que la poesía constituye una interpretación del mundo “que necesariamente ha pasado por la mediación del gran Otro” (el orden simbólico) (p. 62).Por eso, el sujeto cubre el vacío mediante la saturación: “lo que está haciendo (Westphalen) es cubrir obsesivamente el vacío que podría revelar su falta, sin embargo, aun así podemos notar que no logra su cometido” (p. 63). Víctor Vich aborda “Un árbol se eleva…”, poema de Las ínsulas extrañas, y parte de la noción lacaniana de goce para afirmar que este último constituye una vivencia de satisfacción que, no obstante, se convierte en intolerable y ello conduce a la desintegración. Marita Hamann percibe el triunfo de lo simbólico sobre lo real en la poesía de Westphalen, hecho que se manifiesta en el silencio “que instala un vacío que hace posible otra experiencia con la palabra y con el cuerpo” (p. 88). César Arenas plantea lazos entre la mística de San Juan de la Cruz y Las ínsulas extrañas de Westphalen observando el compromiso místico que lleva a la vía unitiva en “Llueve por tanto…” Al margen de las tres perspectivas antes mencionadas, hay dos ensayos también interesantes: uno de Gladys Flores, quien indaga por la develación del humor del cuerpo en Cuál es la risa y otro de Raúl Jurado que examina la ensayística de Westphalen y la manera como el poeta rechazaba la crítica oficial, encarnada, sobre todo, por Luis Alberto Sánchez. Westphalen centenario constituye un aporte imprescindible para el estudio de la obra del célebre poeta vanguardista peruano porque abre disímiles enfoques al análisis de su complejo pero cautivante universo simbólico, pues como decía Westphalen: "Me he callado porque solo el silencio pone más cerca los labios/ Porque sólo el silencio sabe detener a la muerte en los umbrales/ Porque sólo el silencio sabe darse a la muerte sin reservas".


Fecha Publicación: 2012-06-25T08:27:00.000-05:00

La editorial Revuelta, en coedición con la Academia Peruana de la Lengua y la Facultad de Letras de la UNMSM, me acaba de publicar un nuevo libro: César Moro, ¿un antropófago de la cultura?


Fecha Publicación: 2012-06-10T21:40:00.003-05:00



Integrante de la llamada generación del sesenta, Marco Martos (Piura, 1942) ha forjado una poesía que destaca por su originalidad, capacidad crítica y notable manejo del verso  libre o de las estructuras estróficas tradicionales. Recientemente, ha visto la luz Poesía junta (Lima: Ed. San Marcos y APL, 2012, 550+628 pp.), primer tomo (que consta de dos volúmenes) de la obra completa de Martos.

La lírica de Martos se puede dividir en tres períodos: 1) El de los inicios, que abarca Casa nuestra (1965), Cuaderno de quejas y contentamientos (1969) y Donde no se ama (1974), donde se manifiesta la incorporación de la lírica coloquial y un tono irónico y desacralizador de ciertas convenciones sociales como el matrimonio; 2) El de madurez expresiva, que va desde Carpe diem (1979) y llega hasta Leve reino (1996), que revela un poeta de mayor mesura expresiva y desprovisto, un tanto, del tono iconoclasta de la primera etapa; y 3) El de vuelta a las formas estróficas tradicionales, que comprende desde El mar en las tinieblas(1999) hasta los últimos poemarios, y en el cual Martos dialoga, de modo fecundo, con la tradición occidental; por ello, observamos las referencias intertextuales a Dante, San Juan de la Cruz, Homero, entre otros monumentos de la literatura universal.
Gran lector de Antonio Machado y de la poesía española de la Edad de Oro, Martos ha construido un camino muy personal en el ámbito de la lírica peruana del siglo XX. En “Contra Critias” (Casa nuestra) afirma: “Cojo la pluma y digo/ lo que me viene a la lengua/ lo que siento de adentro/ lo que nadie me dicta”. Allí se observa una concepción del poema que se nutre de la oralidad cotidiana y expresa la libertad del sujeto en el ámbito de la modernidad para construir su propio discurso poético. En “Poema” (Cuaderno de quejas…) se dice: “No es la hora de Rimbaud, no es su hora./ Busquemos lo maravilloso/ dando vueltas alrededor de lo concreto”. En este caso, la referencia de Martos al poeta simbolista francés configura una poética absolutamente distinta. Ya no es la hora de Rimbaud, aquel que decía que la poesía se basaba en una absoluta desorganización de los sentidos, principio que influirá poderosamente en el surrealismo; Martos, por el contrario, considera que ya no es el tiempo de la sinestesia simbolista (recuérdese el poema "Vocales" de Rimbaud), sino de sostener el hacer poético sobre la base de una profunda observación de los hechos palpables de carácter histórico. En fin, la poética de Martos ha variado a lo largo de las décadas: desde una óptica profundamente oral que dio relieve a la inmediatez del acto poético a un código de mayor elaboración formal donde prepondera, sobre todo, el juego intertextual y las referencias no solo a Rimbaud, sino también a Dante y Homero.

Que la publicación de Poesía junta sea un homenaje a un hacedor de la palabra, a un devoto del ritmo y de las aliteraciones. Por eso, esta escritura (la de Martos) cautiva, pues su musicalidad se impone y sugiere atmósferas  que invitan al lector a realizar esa eterna comunión con la palabra: la poesía.



Fecha Publicación: 2012-05-20T07:12:00.001-05:00

“El punto por donde pasó un hombre, ya no está solo. Únicamente está solo, de soledad humana, el lugar por donde ningún hombre ha pasado”, sentenció César Vallejo. ¿Acaso el poeta de Santiago de Chuco estaba meditando sobre la súbita muerte que nos acecha desde lejos?  Hace unos días, el joven profesor sanmarquino Carlos García Miranda (1967-2012) partió hacia otros lares. Lo conocí  cuando fue mi estudiante en la Escuela de Literatura de la Universidad de San Marcos. Iconoclasta, polémico,  Carlos fue docente en San Marcos, un gran lector de Mijail Bajtin y persistente estudioso de la literatura colonial. En dos ocasiones, él y yo nos embarcamos en aventuras editoriales. Emprendió, con dedicación y esmero,  la segunda edición de un libro que traduje: Poemas de Paul Éluard. Posteriormente,  editó mi libro La soledad de la página en blanco. Era muy cuidadoso con todos los detalles: la carátula y el tipo de impresión, por ejemplo.  Cuando fui elegido miembro de número de la Academia Peruana de la Lengua,  escribió, en su blog, una nota donde hacía ver su beneplácito por mi designación. Cuando coincidíamos tanto en Lima como en el extranjero, me hablaba siempre, con pasión, de sus proyectos: la idea de difundir el proyecto de Guamán Poma de Ayala o de forjar una nueva editorial en el Perú. Ahora, Carlos García ya no está entre nosotros: quizá alguno de estos días escuchemos sus pisadas en el Patio de Letras para iniciar esa tertulia sin fin sobre la literatura, tertulia que él forjó de modo indesmayable.



Fecha Publicación: 2012-05-06T05:53:00.003-05:00
La obra poética de Martín Adán (1908-1985) es una de las cimas de la literatura latinoamericana. Desde que publicó La casa de cartón (1928) mereció elogios de dos críticos reputados de la época: Luis Alberto Sánchez y José Carlos Mariátegui. Hay investigadores que han abordado la poesía de Adán, entre los cuales cabe mencionar a Edmundo Bendezú, Ricardo Silva-Santisteban, John Kinsella y Ricardo González Vigil. A ellos hoy se suma Jim Anchante, un joven profesor de la Universidad Católica, cuya investigación es producto de una tesis de licenciatura que sustentó en la Universidad de San Marcos y que se centra en un estudio neorretórico de La mano desasida, uno de los grandes poemas de Adán. El título del ensayo es Poesía, ser y quimera. Estudio de La mano desasida de Martín Adán (Lima: Vicio perpetuo, 2012, 142 pp.)
El orden expositivo del autor es ostensible, pues empieza realizando una útil metacrítica donde calibra los aportes de los críticos que lo han precedido y de allí extrae una agenda problemática imprescindible para el abordaje de su objeto de estudio. Luego pasa a referirse a las tres ediciones de La mano desasida (1961, 1964 y 1980) con el fin de fijar la versión más confiable del poema y precisa los tres períodos de la poesía de Adán. El primero abarca desde los poemas iniciales hasta Sonetos a la rosa, donde observamos el antisoneto vanguardista con ecos de la estética barroca. El segundo comprende Escrito a ciegas, La mano desasida y La piedra absoluta, y allí identificamos el predominio del verso libre. El tercero está constituido por Mi Darío y Diario de poeta, y significa la vuelta a las formas estróficas clásicas, pero sin el nivel de complejidad de Travesía de extramares, poemario adscrito a la primera etapa. Posteriormente, Anchante delimita el contexto de la publicación de La mano desasida y traza oposiciones entre el texto adaniano y la producción de los poetas de la llamada generación del sesenta. Después de abordar dicho contexto, se centra en el análisis del poema poniendo de relieve el enfoque de la Retórica General Textual de Stefano Arduini que señala el funcionamiento de seis campos figurativos o cognitivos --que permiten situar las más importantes figuras retóricas-- a saber: la metáfora, la metonimia, la sinécdoque, la repetición, la elipsis y la antítesis. Para Arduini, no hay figura retórica sin universo ideológico y esta no es un desvío respecto de una norma determinada por el discurso científico, sino una manera de estructurar la percepción del mundo. Esta ideas del lingüista italiano permite al investigador proveerse de un marco teórico para el abordaje del símbolo de la piedra en La mano desasida.
El libro de Anchante tiene varios aciertos. El primero, la organización coherente del discurso crítico; el segundo, la claridad expositiva; el tercero, la opción plurimetodológica, pues no se centra en un solo método, sino que abre la posibilidad de una lectura abierta del poema no sujeta a una terminología abstrusa. Aquí es interesante la identificación de Anchante como hermeneuta con el autor materia de la investigación.
Es cierto que hubiéramos querido ver una óptica que subrayara más el análisis de ese diálogo intercultural quebrado entre el mundo andino y la cultura occidental que se manifiesta en La mano desasida; sin embargo, ello no es óbice para reconocer en Jim Anchante a un joven investigador de valía que asedia los poemas de Adán con rigor e indiscutible sistematicidad.

Fecha Publicación: 2012-05-04T01:29:00.001-05:00
El ensayo Poesía, ser y quimera. Estudio de La mano desasida de Martín Adán de Jim Anchante Arias se presentará hoy viernes 4 de mayo, a las 7:00 p.m., en el auditorio del ICPNA (Av. Angamos Oeste 120) de Miraflores. Los comentarios estarán a cargo de Camilo Fernández Cozman y de Enrique Bruce Marticorena.

Fecha Publicación: 2012-04-25T07:26:00.001-05:00


Hoy concluirá el congreso internacional de poesía hispanoamericana. Aquí la programación de hoy:


Miércoles 25 de abril
Lugar: Instituto Raúl Porras Barrenechea
Mesa 8
10:00 a. m.
1. «La poesía tridimensional: la obra poética de Jorge Eduardo Eielson»
Pamela Medina García (Universidad Nacional Federico Villarreal)
2. «Cuerpos que cuestionan. Apuntes acerca de la poesía de Jorge Eduardo
Eielson»
Judith M. Paredes Morales (Universidad Nacional Federico Villarreal-
GELLAC)
3. «Erotismo y vanguardia. Una lectura de las metáforas cronotópicas y
diagramáticas en Girondo, Westphalen y Rojas»
Alejandro Mautino Guillén (Universidad Nacional Santiago Antúnez de
Mayolo)
Mesa 9
11:00 a. m.
1. «El emperrado corazón amora, trazos, trizas, trilces»
Hildebrando Pérez Grande (Universidad Nacional Mayor de San
Marcos)
2. «Leer lo ilegible. Los casos de Mirtha Dermisache y León Ferrari»
Jimena Castro Godoy (Universidad de Santiago de Chile/Universidad
Diego Portales)
3. «El llamamiento de la muerte en la poesía de Alejandra Pizarnik»
Segundo Castro García (Universidad Nacional Santiago Antúnez de
Mayolo)
Mesa 10
12:00 m.
1. «Poesía chilena de fines del siglo XX: promoción pos 87, (pos)
modernidad y discursos»
Julián Gutiérrez (Universidad de Santiago de Chile)
2. «Poesía de los descendientes de árabes (neomahyari ) en América
Latina»
María Olga Samamé (Centro de Estudios Árabes de la Universidad de
Chile)
3. «Poesía y capitalismo: la disputa por el lenguaje (Andrés Anwandter,
Martín Gubbins)»
José Ignacio Padilla (Universidad Nacional Mayor de San Marcos)
4. «La significación y el afecto en El mundo ilustrado de César Moro»
Marcos Mondoñedo (Universidad Nacional Mayor de San Marcos)
CONGRESO INTERNACIONAL
POESÍA HISPANOAMERICANA:
DE L A VANGUARDIA A LA POSMODERNIDAD
Mesa 11
3:00 p. m.
1. «Rasgos barrocos y neobarrocos en la estética vanguardista de Ramón
Gómez de la Serna»
Carlos García Miranda (Universidad Nacional Mayor de San Marcos)
2. «El transbarroco en la poesía peruana»
Rubén Quiroz Ávila (Universidad Nacional Mayor de San Marcos)
3. «La poesía hispanoamericana en la era de la ciencia y la tecnología»
Julio Fabián Salvador (Universidad Nacional Mayor de San Marcos)
Mesa 12
4:00 p. m.
1. «Apuntes para entender una idiosincrasia: las ironías en Antonio
Cisneros o la poética del retozo»
David Villena Reyes (Universidad Nacional Mayor de San Marcos)
2. «Los paradigmas de la crítica literaria de los años 60: Las
constelaciones, de Luis Hernández»
Liz León Mango (Universidad Nacional Mayor de San Marcos)
3. «Poesía y crítica literaria. A propósito de Juan Ojeda»
Javier Morales Mena (Universidad Nacional Mayor de San Marcos)
4. «La violencia política peruana en tres poetas del 60: Marco Martos,
Rodolfo Hinostroza y Antonio Cisneros»
Paolo de Lima (Universidad Nacional Mayor de San Marcos/
Universidad de Lima)
Mesa 13
5:30 p. m.
1. «Poema “Rito” de Marco Martos»
Jaime Urco (Universidad Nacional Mayor de San Marcos / Universidad de Lima)
2. «Marco Martos: la vena de la vida en el corazón de la poesía»
Gladys Flores Heredia (Universidad Nacional Mayor de San Marcos)
3. «Marco Martos: poeta, narrador y crítico»
Antonio González Montes (Universidad Nacional Mayor de San Marcos)
4. «El poema-crónica en la obra de Marco Martos»
Camilo Fernández Cozman (Academia Peruana de la Lengua/UNMSM)
Mesa 14
7:00 p. m.
1. «Algunas máscaras del yo en la poesía hispanoamericana del siglo XX»
Marco Martos Carrera (Academia Peruana de la Lengua/UNMSM)
2. «La antipoesía de Nicanor Parra y el contexto político de los años 60»
Javier Pinedo (Universidad de Talca, Chile)
3. «Vanguardia y posmodernidad: de la imagen de la palabra a la imagen
del hombre»
Manuel Pantigoso (Academia Peruana de la Lengua)
Presentación de libros
8:00 p. m.
Hinostroza. Il miglior fabbro, de Fernando de Diego Pérez, Paolo de Lima
(eds.)
Biblioteca del mar. Tomo I. Poesía junta, de Marco Martos
Biblioteca del mar. Tomo II. Ensayos, de Marco Martos
Camilo Fernández Cozman (Academia Peruana de la Lengua/UNMSM)
Gladys Flores Heredia (Universidad Nacional Mayor de San Marcos)
Aníbal Paredes Galván (Editorial San Marcos)
Clausura
8:30 p. m.
Ceremonia de clausura y presentación de las Actas del Congreso Internacional
Poesía Hispanoamericana: de la Vanguardia a la Posmodernidad
Marco Martos Carrera, presidente de la Academia Peruana de la Lengua
Vino de honor
Academia Peruana de la Lengua
Palacio de Osambela
Dirección: Conde de Superunda 298, Lima
Telefax: 428-2884
Correos electrónicos: academiaperuanadelalengua@yahoo.com
congreso@academiaperuanadelalengua.org
Etiquetas: [Reseñas]  
Fecha Publicación: 2012-04-15T10:44:00.001-05:00
El soneto es un poema compuesto por dos tercetos y dos cuartetos. Se ha empleado, en la tradición poética en lengua castellana, el soneto alejandrino y el endecasílabo. En la poesía peruana del siglo XX, algunos autores, vinculados al vanguardismo, han retomado el soneto. Por ejemplo, Martín Adán, en Travesía de extramares; César Vallejo, en Poemas humanos, emplea dicha estructura estrófica en “Piedra negra sobre una piedra blanca”, aunque en el marco de una poética posvanguardista. Ello evidencia cómo hay un contrapunto entre la estructura estrófica (el soneto es de origen italiano) y la imaginería vanguardista, donde se observa la metáfora de términos alejados, que tanto obsesionó a Pierre Reverdy o Vicente Huidobro. En la joven poesía peruana hay una tendencia neobarroca, representada por Roger Santiváñez y Gabriel Espinoza Suárez, entre otros. Allí se ubica, con matices distintivos, Luis León Velásquez (Lima, 1983), quien ha publicado su segundo poemario: Bástate alegría (Lima: Paracaídas, 2011, 39 pp.), donde retomar el soneto tanto el alejandrino (constituido por versos de catorce sílabas) como el endecasílabo (formado por versos de once sílabas). José Antonio Maravall, autor de La cultura del Barroco, ha precisado algunas características de la estructura mundana de la vida que se manifiesta en la literatura barroca: la noción de movimiento, heredada del Renacimiento; la inconstancia como factor insuperable; una etapa de ascenso y otra de declinación; la variedad como rasgo de la realidad; la fugacidad; el tema de las ruinas; el ser humano depende las circunstancias; el papel de la fortuna y de la ocasión; y el mundo fenoménico donde las cosas constituyen solo apariencias. Algunas de estas particularidades de la visión barroca se revelan en Bástate alegría. Por ejemplo, en “Paz” se observa la idea de movimiento y el surgimiento de una fase de declinación y otra de ascenso: “Caliente de brasas el volcán hipa/ solloza desespero puertas es humo/ vuela ceniza tocando la nube/ y brotan tempestades del altar”. Aquí se observa, asimismo, una concepción basada en que los objetos son solo apariencias: la ceniza aparenta ser ceniza, pero, en realidad, es un ala que vuela hacia el cielo; las puertas no son puertas, sino humo. En “Fuego (díptico vital)”, observo un proceso parecido: se aspira “gota a gota” el océano, de manera que este último aparenta ser un océano, mas, a decir verdad, no lo es; además, allí reconocemos el tema de la fugacidad: “yacerme/ eterno como fugaz bajo mi estrella”. Este juego de opuestos me hace recordar, salvando las distancias, algunos giros de la poética conceptista de Quevedo. La idea de variedad, tan típica de la cosmovisión barroca, se evidencia en “Special needs”, donde el poeta asevera: “rodando cómo el trote como sonrisa fija/ te voy por variar a varar solo objeto sólo”. La paronomasia subraya ese eje temático. En “Fantasía”, el locutor insiste en la oscilación barroca entre el ascenso y el declive: “Acaba ya disuelto el Estrellado/ viendo en olas tumbo y algo de nao/ fantasía que estuvo y va”. Bástate alegría es un buen poemario por el manejo de las imágenes y del ritmo. Tal vez, como dice Omar Calabrese, estamos en la era neobarroca.