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¿Detención arbitraria?


Nunca se está fuera de tiempo para comentar temas que nos recuerden o resalten el momento por el cual transitamos. Menos aún se está fuera de tiempo, cuando la noticia de la cual se trata hace alusión a violaciones a los DDHH. La detención a la periodista Melissa Patiño resulta un asunto de este tipo, en el cual se conjuga la falta en una detención que antes que arbitraria resulta sintomática, y la aparente impotencia de la ciudadanía y los medios por revertir la situación.

Varios medios de comunicación (la cholósfera incluida) trataron el tema de Melissa y la “arbitraria” detención de la cual fueron víctimas, tanto ella como otros 6 ciudadanos peruanos. Tengo la impresión de que luego de lo ocurrido y la cobertura mediática de los medios, solo queda sentirse bastante indignado frente a la imposibilidad de hacer justicia cuando las pruebas del error son tan evidentes.

Considero pertinentes las afirmaciones de un amigo bloggero que con una de sus “ingenuidades” nos recuerda que:
“Comprendo que la familia Patiño quiere utilizar la estrategia más efectiva para que Melissa recupere su libertad lo más pronto posible. Pero debemos ser claros en señalar que asistir a un evento de la CCB no es delito y que la CCB no es una organización proscrita. Este es un peligroso caso en el que se ha pasado de la criminalización de la protesta a la criminalización de las ideas: según la lógica de la Policía, ser bolivarianos, simpatizar con Hugo Chávez o inclusive simpatizar con las FARC es delito.”

Cierto es que en un contexto como este, se prefiera deslindar de cualquier indicio de culpabilidad que pudiera caer sobre Melissa. El hecho es claro, no existe tal culpabilidad, sin embargo el temor obliga a deslindar con hechos que son legales. Asistir al evento de la CCB (aun conociendo de qué se trataría, ojo) es perfectamente normal y legal. Como también menciona Runa en el mismo artículo, ir en contra de esto sería criminalizar la protesta y, yendo más lejos, criminalizar las ideas.

Y algo de esto hay en el caso de Melissa Patiño, es innegable. Ojo que la intención no es personalizar el conflicto y ello debe quedar claro, puesto que no es ella la única involucrada en este caso. De hecho hay otros seis ciudadanos peruanos que se encuentran atravesando una injusticia similar. El hecho de que ella no haya viajado como miembro de una agrupación política solo reafirma el error de la detención que ha sufrido, pero no implica que quienes sí hayan viajado como representantes de agrupaciones merezcan la detención.

No sé hasta qué punto concordar con quienes sostienen que se trató de un error policial. Llámenme mal pensada si quieren, pero tengo la impresión de que no existe tal arbitrariedad en la detención. La premisa era detener a quienes se encontraran en algo vinculados con el evento de CCB y, siendo francos, se trata pues de una gran afrenta contra la democracia la libertad de pensamiento y la pluralidad de opinión.

El caso de Melissa Patiño se convierte en un emblema de aquello que no debemos permitir que ocurra. ¿Qué pasaría si el día de mañana se me ocurre salir con una pancarta que defienda el régimen de Hugo Chávez? (sé que no lo haría, probablemente ni en sueños, pero el ejemplo vale para fines prácticos). ¿Me detendrían también de manera injusta y nadie podría ayudarme?

Esto se vuelve un asunto digno de la historia del chapulín colorado, pero aquí no hay chapulín ni chipote chillón, sino barras de metal que de la manera más injusta e ilegal posible (porque esto sí es ilegal) privan la libertad de una persona que a mi modo de ver es inocente, pero dejando subjetividades de lado y siendo objetivos, no tiene por qué esperar que se le pruebe lo contrario privada de su libertad. Eso no es justo.

Ahora bien, la pregunta es si es obvio que acá hay un error ¿qué hacer para que no siga cometiéndose esta injusticia? Uyuyuyuy….antes hubiera dicho que los medios podrían hacer la diferencia, pero basándome en evidencias veo que ni eso. Que los medios han abordado el tema y aún así la cosa sigue como está. La muestra más clara es que escribo este post digamos que “fuera de fecha” porque el asunto es vigente.

No queda sino movilizar a la sociedad civil, junto con los medios y las autoridades políticas que se encuentren en contra de este hecho, porque sí las hay. No olvidemos que no solo se trata de un caso de una ciudadana peruana como nosotros y debemos solidarizarnos con ella, sino que al solidarizarnos con su causa estaremos también sentando las bases por las cuales afirmemos a voz en cuello que no estamos dispuestos a pasar estas injusticias ni en ella ni en ningún ciudadano. En suma, hagámoslo por nosotros.

¿Cuándo nos juntamos?


2011 de infarto: ¿alianzas estratégicas?


Iniciando la semana de parciales, me he dado un tiempo para mantenerme al tanto de las noticias. La que parece haber causado bastante revuelo es sin duda, la relacionada con la posible alianza que estaría armándose entre el PNP (liderado por Ollanta Humala) y la CGTP. Con ustedes, un nuevo capítulo de su novela de infarto: Rumbo al 2011.

Resulta importante detenernos en las recientes declaraciones de Mario Huamán, secretario general de la CGTP, ya que al parecer no desea que exista ningún malentendido respecto a sus declaraciones. Aclaró enfáticamente que la CGTP no se convertirá en un partido político, pero que estaban dispuestos a promover que las fuerzas “antiimperialistas” y “progresistas” se forjen en un nuevo partido político.

No es momento de rallar nuevamente en el terreno espinoso del “¿debe o no debe haber más partidos políticos?”. Dicha pregunta, lamentablemente, dista de ser respondida en breve. Por el contrario, lo que puede resultar interesante es esta discusión muy particular respecto a la pertinencia de esta alianza “estratégica” entre el PNP y la CGTP.

Para comenzar habría que aclarar que la relación entre el partido y el sindicato no es nueva. No hay que andar muy al tanto de las noticias diarias para saber que las similitudes entre los unos y los otros resultan bastante elocuentes y no solo cuantitativamente. Ahora bien, habría que ver si realmente la alianza es estratégica.

Recuerdo que durante las elecciones del 2006 los tres candidatos andaban posicionándose, como se usual, con cuidado para no perder electores y coquetear con aquellos que no eran propios. En esa línea, encontramos a un Alan García que aparecía hacia el centro (en la primera vuelta), Lourdes Flores hacia la derecha y Humala hacia la izquierda (era percibido además, como radical).

Interesante fue el juego posterior. Durante la segunda vuelta, ya con Lourdes fuera del juego, la cuestión parecía polarizarse un poco más y la actitud de Humala resultó curiosa pues fue en contra de lo predecible en estos contextos.

En una segunda vuelta, lo común es que los candidatos en carrera se posicionen al centro. Esto no resulta extraño, no solo porque ha pasado muchas veces antes, sino porque resulta lógico ya que deben ganarse los votos que apoyaron a otros candidatos y conseguir mantener los propios. En ese sentido, el centro resulta interesante pues siempre viene matizado con un “-izquierda” o un “-derecha”, pero de centro, algo tiene.

¿Qué hizo Humala? Bueno pues, fue contra este denominador común y se mandó con un discurso bastante más radical. Sabía que en la polarización podía estar la ventaja y aunque no le funcionó (eso lo sabemos ahora), estuvo cerca porque la estrategia estuvo buena. En ese momento, resultaba precisa. Habría que ver si ahora también.

En algunos posts anteriores, he mencionado como posibles candidatos al 2011 se están posicionando al centro. Digamos que hay dos estrategias bastante utilizadas. Por un lado la cercanía al útil “centro” y, por el otro lado, el silencio o perfil bajo.

Bueno pues, algunos siguen la estrategia del silencio de manera extrema y el perfil ya no es bajo, sino chato. Pero lo de la cercanía al centro se mantiene en carrera y podremos notar que si comparamos discursos en el 2006 con los de ahora, hay ciertas diferencias.

Ahora bien, este acercamiento explícito (porque evidente ya era) entre el PNP y la CGTP en un contexto preelectoral como este, podría resultar prematuro para algunos, aunque yo soy partidaria de no entablar las alianzas a pocas horas de postular (como sucede, a veces y por eso terminan como hemos visto). Digamos que entablar alianzas y definir los lineamientos de las agrupaciones desde ya es bastante positivo, la pregunta es ¿resulta estratégica esta unión? No lo sé.

Sin duda la cercanía con la CGTP resultaba evidente, pero nada más hasta hace pocos días. Ahora que dicha cercanía se explicita se altera un poquito (aunque sea muy poquito) el panorama. ¿Radicalización? No, nunca tanto, pero sin duda hay cierto alejamiento del centro que, tal vez para algunos resulte un error, pero para otros resulta importante.

Hay que ver aún lo que pasa en la opinión ciudadana, pero creo que un hecho como este, que puede parecer poco significativo, resulta más interesante de lo que se piensa, sobre todo en un país como este en el cual los representantes pocas veces plantean claramente los temas.

Otro acercamiento al infarto…
Tag: ,Rumbo al 2011

Día del trabajo

Porque aún falta mucho para que realmente podamos celebrarlo, comparto un artículo de Susana Villarán en el que comenta una idea que comparto: los que celebran este día, no son los trabajadores.
Click aquí


MIS cumbres


Este 13 de de mayo inicia la primera de las dos cumbres internacionales que se realizarán en nuestro país: ALC-UE. Esta primera cumbre es menos conocida por la ciudadanía y pareciera también, suscitar menos interés pues hasta las obras viales (esas que nos tienen de mal humor) estarán listas para la segunda; la de noviembre. Pero bueno, al margen de ello, interesante es notar que lo que uno siente (y por uno me refiero al común denominador de peruanos) es que se vienen dos cumbres, pero nada tenemos que ver con ellas.

Este punto resulta muy importante pues no somos conscientes de lo que significan estas cumbres. La que se realizarán en breve, por ejemplo, tratará dos temas fundamentales: "pobreza, desigualdad e inclusión" y "Desarrollo sostenible: medio ambiente, cambio climático y energía". Vemos pues que se trata de dos temas que nos atañen a todos y sobre los cuales tenemos ideas particulares y también posiciones personales; en suma, tenemos algo que decir.

Desde el 13 al 17 de mayo, jefes de estado y autoridades políticas de diversos países del mundo, discutirán en torno a estos temas en suelo peruano. Lo ideal es que luego de la discusión se llegue a alternativas de solución caracterizadas por la diversidad de perspectivas que estará en juego.

Pero el punto en el que quiero detenerme es en el de identificación con ambos eventos. Un buen porcentaje de la ciudadanía se encuentra indiferente frente a estos acontecimientos, otro grupo (significativo también) se siente algo enojado pues además del hecho de percibir que el desarrollo de estas cumbres nada tiene que ver con ellos, encima crean caos y desorden; finalmente, hay algunos pocos que se identifican con ambas y las ven como algo positivo.

Aquí empiezo a meter mi cuchara. Creo que debemos ver las cumbres como una oportunidad. Las cumbres causan impacto pese a que muchos sientan que no hacen la diferencia y se trata de eventos protocolares que se quedan justamente en eso: el protocolo. Es preciso no simplificar el asunto.

El hecho de que el Perú sea sede implica, justamente, que los ojos del mundo estén prestando atención a nuestro país. Por otro lado, la cantidad de jefes de estado que vendrá al país, ha fomentado que muchos hoteles se adecuen a estos inusuales e importantes huéspedes. Dicha adecuación/remodelación queda aquí.

Por otro lado, los turistas aumentan significativamente y ello significa más ingresos para el país que, lamentablemente, no explota aún esta actividad como debiera, ni brinda los mejores servicios. Pero ahí no queda la cosa. Muchos turistas no encontrarán cupos en los hoteles cinco estrellas pues estarán reservados para las grandes personalidades que vienen de visita, y ¿qué harán? Ocuparán otros hoteles. Con ello, hoteles de tres y cuatro estrellas, sobre todo, tendrán mayor demanda.

Estos son algunos de los efectos que ya se sienten en nuestro país a raíz de las cumbres y, como mencionaba al inicio, sí hay impacto. No debemos olvidar, además, que grandes inversionistas se interesarán (si no lo hacen desde ya) en nuestro país y puede que decidan invertir aquí, lo cual, si no atenta contra el medio ambiente y se da respetando nuestras leyes, puede dar beneficios al país; beneficios que redundarán en un mejor panorama para todos.

Y a lo anterior, sumemos otro punto aún más interesante. Diversas agrupaciones, movimientos y ciudadanos independientes han tenido la iniciativa de llevar a cabo una cumbre paralela en la cual, a través de mesas de trabajo y discusiones generales, se puede también participar en la cumbre. Se trata de una iniciativa que se ha llevado a cabo en otros países en los mismos contextos, pero contra la cual, el gobierno ya se mandó con algunas perlitas (ver aquí y aquí).

Lo importante es que no solo se trata de LOS eventos grandes, sino también de un ambiente general que viene con ellos y que debiéramos ver como oportunidad para participar, para hacernos escuchar y, por qué no decirlo, también para aprender.

Pero el gobierno ha errado cuando, en lugar de fomentar la conciencia ciudadana sobre la importancia de ambos eventos y lo que podemos ganar con ellos, se ha dedicado a romper cuanta pista se le ocurre, sin un plan estratégico que hace que los ciudadanos relacionemos cumbres con caos. Cuidadito con tratar de salir con el argumento de "¡Es necesario hacerlo!" Nadie niega la importancia de mejorar nuestras pistas, pero hace dos años sabemos que seríamos sede de las cumbres, ¿por qué no se empezó con el trabajo entonces a fin de evitar tantos malos ratos al ciudadano de a pie y de automóvil?

Por otro lado, la ciudadanía ve en el desarrollo de las cumbres en nuestro país, la consecuencia del crecimiento macroeconómico real y positivo para el país que el gobierno nos restriega en la cara siempre que tiene micrófono al frente (osea siempre); pero que no sentimos. No sentimos el crecimiento económico pues la distribución es pésima. Terminamos entonces, por relacionar cumbres con crecimiento macroeconómico (lo cual tiene mucho de cierto), entonces, tampoco las sentimos.

Debemos vivir estas cumbres pues son NUESTRAS. Podemos participar en ellas asistiendo a la Cumbre Social de los Pueblos (ojalá el gobierno deje de poner trabas para que consigan el local necesario) y desde luego, siguiéndolas a través de los medios.

No olvidemos que los temas a discutir son de interés general y que las alternativas de solución nos afectarán a todos. Yo, al menos, sí disfrutaré de las que también son MIS cumbres. Por ahí nos vemos.


Tropiezos múltiples


La carta enviada por APRODEH al Parlamento Europeo con el objetivo de no considerar al MRTA una organización terrorista ha causado todo tipo de comentarios. Las posiciones encontradas han estado a la orden del día (y la noche) y de lo que no podemos quejarnos, es de la polémica que no solo ha tenido lugar en el escenario mediático y ha sido protagonizada por los personajes políticos; sino que, en general, ha sido protagonizada por todos, pues luego de conocida la noticia, todos tenemos algo que decir.

La posición del justo medio ha sido particularmente resaltada en algunos espacios, tanto en diarios como en otros blogs; sin embargo, no debemos confundir “sensatez” con “ambigüedad” y en ese sentido, el justo medio resulta peligroso. Uno debe ser claro en asuntos delicados como este pues, como hemos visto, esa ambigüedad del “sí, pero” (bien analizada por Martín Tanaka) es la que ha provocado toda esta confusión vergonzosa.

Creo que a estas alturas del partido no queda duda alguna de que el MRTA fue una organización que cometió una serie de violaciones a los Derechos Humanos y que por ello, debe ser sancionada. A mi modo de ver, se trata de una organización terrorista puesto que causó “terror” en las personas y no se enmarcó dentro de los principios y valores democráticos en los cuales se basa nuestra sociedad.

Quienes hemos tenido la oportunidad de leer, por lo menos algunos capítulos del Informe Final de la CVR, sabemos que la Comisión consideró al MRTA como una organización terrorista; pero al margen de ello, puesto que la pertinencia o acierto de la CVR no está en cuestionamiento ni discusión en este post, lo importante es el reconocimiento ciudadano de esta agrupación como organización terrorista.

A esto me refería en el primer párrafo cuando mencioné que todos teníamos algo que decir. Tal vez en una serie de temas políticos, económicos o coyunturales en general, no podamos afirmar con certeza, que todos los peruanos estamos enterados y tenemos alguna opinión; sin embargo, hay ciertos temas particulares que son conocidos por todos, ya sea porque los vivimos muy de cerca o porque (quitando el “muy”) los vivimos de cerca, pero lejos no estuvieron. Ese es el caso del conflicto interno.

Esa es la razón por la cual se trata de un tema delicado, pero no delicado para abordarlo con cierta sutileza que raye con la cobardía. No por ser delicado debemos tratarlo con ambigüedad, sino todo lo contrario, por su condición de delicadeza (en términos de reacción frente a este asunto) es que las posiciones deben ser claras, contundentes y enfáticas.

En ese sentido repito, lo que se he mencionado ya en otros espacios, la carta dirigida al Parlamento Europeo es definitivamente un error garrafal por parte de una institución que representa, defiende y valora los Derechos Humanos. El respeto que siento por la organización y por quienes la dirigen no puede evitar que note este terrible tropiezo que, ha empezado a costar caro, pero que definitivamente, con el pasar de los días, encarecerá.

Por ello mucho cuidado con emplear nociones del “justo medio” para calificar acciones como esta. Sin duda hay mucho que criticar a la respuesta gubernamental (desde luego no me quedaré con las ganas), pero antes de ello resulta más que necesario resaltar el hecho de que el MRTA es una organización terrorista y que la carta que envió APRDEH al PE resulta un error que, en el contexto peruano-latinoamericano, que vivimos ahora (juicio a Fujimori, FARC, gobierno peruano algo distante de los DDHH, en general, etc.) no solo resulta errada, sino estúpida.

Las cosas por su nombre y la indignación evidente en este post implica, justamente, la importancia que le doy a la defensa de los DDHH y el respeto que le tengo a las organizaciones que los defienden.

Dicho lo anterior, y esperando que haya quedado claro, no está nunca de más observar el otro lado. Con la carta mencionada, se dio una especie de “luz ámbar” a las críticas del gobierno peruano que, desde luego, hace tiempito esperaban una excusa para darse a mostrar, nuevamente.

La excusa llegó y no se hicieron esperar. Nuestro Presidente, muy fiel a su estilo despotricó no solo contra la carta, sino contra los defensores de los DDHH. Otros miembros del partido de gobierno se sumaron a la lluvia de críticas y los rótulos de “traidores a la patria”, “oenegistas” (como si fuera algo malo), entre otros, han colmado las noticias de estos últimos días.

Pero ahí no queda la cosa. Tal vez este sea el punto más crítico y da mucha pena mencionarlo, pero así es nuestra realidad tan peruana.

El apoyo a la posición gubernamental ha sido muy fuerte. Las bancadas congresales se han puesto tácitamente de acuerdo (o eso parece) no solo en que la carta de APRODEH es un error (con lo cual yo no tendría problema alguno), sino también en el apoyo a las declaraciones gubernamentales.

Al margen de si la carta dio pie para esta situación, lo cierto es que no podemos perder de vista que la posición gubernamental es igual de absurda y, ciertamente, también viola una serie de derechos. En política no existen la coincidencias y, en ese sentido, el hecho de que se haya retirado a la CNDDHH y a las iglesias del Consejo Nacional de DDHH, resulta otro tropiezo que termina por costar caro también, pero a todos los peruanos.

No me interesa discutir si el marco legal permite que esto ocurra, o si en realidad el gobierno está en su derecho de proceder de este modo; aquí lo que no hay es una medida tomada con la cabeza fría y previendo el contexto en el que nos encontramos. Por un lado, el gobierno ha utilizado el pretexto de la carta (error, error, error) para evidenciar su poco interés por velar por los DDHH. Por otro lado, si la posición de APRODEH fue ambigua, el gobierno quiso cerciorarse de que la suya no lo fuera y por eso la medida tomada ha sido más que clara y enfática. Finalmente, hay un asunto de mensajes emitidos a la población peruana y a la comunidad internacional.

¿Qué perciben los peruanos? Por un lado puede haber, seguro la hay, cierta decepción frente a la carta presentada por APRODEH. Por otro lado, hay una necesidad de posicionarse respecto a este hecho. El gobierno, entonces, ofrece una alternativa (errónea a mi parecer) pero que de ambigua no tiene nada y por eso, desde luego, tiene algo de aceptación. Finalmente, la comunidad internacional, que debido a las cumbres que empiezan en…¡¡¡¡DOS SEMANAS!!!! tiene los ojos puestos sobre nuestro país debe estar atenta a todo este bolondrón.

Por eso el precio tanto de la carta inicial, como de la respuesta gubernamental será caro. Ambas posiciones han estado erradas y, con sus errores, lo que hacen además de crear confusión respecto a la denominación o categorización de un grupo que hizo mucho daño al país, crean también confusión respecto a la importancia de ser un defensor de los DDHH en un país con una historia como la nuestra.

Caro el cheque que se nos viene.


Tropiezos múltiples


La carta enviada por APRODEH al Parlamento Europeo con el objetivo de no considerar al MRTA una organización terrorista ha causado todo tipo de comentarios. Las posiciones encontradas han estado a la orden del día (y la noche) y de lo que no podemos quejarnos, es de la polémica que no solo ha tenido lugar en el escenario mediático y ha sido protagonizada por los personajes políticos; sino que, en general, ha sido protagonizada por todos, pues luego de conocida la noticia, todos tenemos algo que decir.

La posición del justo medio ha sido particularmente resaltada en algunos espacios, tanto en diarios como en otros blogs; sin embargo, no debemos confundir “sensatez” con “ambigüedad” y en ese sentido, el justo medio resulta peligroso. Uno debe ser claro en asuntos delicados como este pues, como hemos visto, esa ambigüedad del “sí, pero” (bien analizada por Martín Tanaka) es la que ha provocado toda esta confusión vergonzosa.

Creo que a estas alturas del partido no queda duda alguna de que el MRTA fue una organización que cometió una serie de violaciones a los Derechos Humanos y que por ello, debe ser sancionada. A mi modo de ver, se trata de una organización terrorista puesto que causó “terror” en las personas y no se enmarcó dentro de los principios y valores democráticos en los cuales se basa nuestra sociedad.

Quienes hemos tenido la oportunidad de leer, por lo menos algunos capítulos del Informe Final de la CVR, sabemos que la Comisión consideró al MRTA como una organización terrorista; pero al margen de ello, puesto que la pertinencia o acierto de la CVR no está en cuestionamiento ni discusión en este post, lo importante es el reconocimiento ciudadano de esta agrupación como organización terrorista.

A esto me refería en el primer párrafo cuando mencioné que todos teníamos algo que decir. Tal vez en una serie de temas políticos, económicos o coyunturales en general, no podamos afirmar con certeza, que todos los peruanos estamos enterados y tenemos alguna opinión; sin embargo, hay ciertos temas particulares que son conocidos por todos, ya sea porque los vivimos muy de cerca o porque (quitando el “muy”) los vivimos de cerca, pero lejos no estuvieron. Ese es el caso del conflicto interno.

Esa es la razón por la cual se trata de un tema delicado, pero no delicado para abordarlo con cierta sutileza que raye con la cobardía. No por ser delicado debemos tratarlo con ambigüedad, sino todo lo contrario, por su condición de delicadeza (en términos de reacción frente a este asunto) es que las posiciones deben ser claras, contundentes y enfáticas.

En ese sentido repito, lo que se he mencionado ya en otros espacios, la carta dirigida al Parlamento Europeo es definitivamente un error garrafal por parte de una institución que representa, defiende y valora los Derechos Humanos. El respeto que siento por la organización y por quienes la dirigen no puede evitar que note este terrible tropiezo que, ha empezado a costar caro, pero que definitivamente, con el pasar de los días, encarecerá.

Por ello mucho cuidado con emplear nociones del “justo medio” para calificar acciones como esta. Sin duda hay mucho que criticar a la respuesta gubernamental (desde luego no me quedaré con las ganas), pero antes de ello resulta más que necesario resaltar el hecho de que el MRTA es una organización terrorista y que la carta que envió APRDEH al PE resulta un error que, en el contexto peruano-latinoamericano, que vivimos ahora (juicio a Fujimori, FARC, gobierno peruano algo distante de los DDHH, en general, etc.) no solo resulta errada, sino estúpida.

Las cosas por su nombre y la indignación evidente en este post implica, justamente, la importancia que le doy a la defensa de los DDHH y el respeto que le tengo a las organizaciones que los defienden.

Dicho lo anterior, y esperando que haya quedado claro, no está nunca de más observar el otro lado. Con la carta mencionada, se dio una especie de “luz ámbar” a las críticas del gobierno peruano que, desde luego, hace tiempito esperaban una excusa para darse a mostrar, nuevamente.

La excusa llegó y no se hicieron esperar. Nuestro Presidente, muy fiel a su estilo despotricó no solo contra la carta, sino contra los defensores de los DDHH. Otros miembros del partido de gobierno se sumaron a la lluvia de críticas y los rótulos de “traidores a la patria”, “oenegistas” (como si fuera algo malo), entre otros, han colmado las noticias de estos últimos días.

Pero ahí no queda la cosa. Tal vez este sea el punto más crítico y da mucha pena mencionarlo, pero así es nuestra realidad tan peruana.

El apoyo a la posición gubernamental ha sido muy fuerte. Las bancadas congresales se han puesto tácitamente de acuerdo (o eso parece) no solo en que la carta de APRODEH es un error (con lo cual yo no tendría problema alguno), sino también en el apoyo a las declaraciones gubernamentales.

Al margen de si la carta dio pie para esta situación, lo cierto es que no podemos perder de vista que la posición gubernamental es igual de absurda y, ciertamente, también viola una serie de derechos. En política no existen la coincidencias y, en ese sentido, el hecho de que se haya retirado a la CNDDHH y a las iglesias del Consejo Nacional de DDHH, resulta otro tropiezo que termina por costar caro también, pero a todos los peruanos.

No me interesa discutir si el marco legal permite que esto ocurra, o si en realidad el gobierno está en su derecho de proceder de este modo; aquí lo que no hay es una medida tomada con la cabeza fría y previendo el contexto en el que nos encontramos. Por un lado, el gobierno ha utilizado el pretexto de la carta (error, error, error) para evidenciar su poco interés por velar por los DDHH. Por otro lado, si la posición de APRODEH fue ambigua, el gobierno quiso cerciorarse de que la suya no lo fuera y por eso la medida tomada ha sido más que clara y enfática. Finalmente, hay un asunto de mensajes emitidos a la población peruana y a la comunidad internacional.

¿Qué perciben los peruanos? Por un lado puede haber, seguro la hay, cierta decepción frente a la carta presentada por APRODEH. Por otro lado, hay una necesidad de posicionarse respecto a este hecho. El gobierno, entonces, ofrece una alternativa (errónea a mi parecer) pero que de ambigua no tiene nada y por eso, desde luego, tiene algo de aceptación. Finalmente, la comunidad internacional, que debido a las cumbres que empiezan en…¡¡¡¡DOS SEMANAS!!!! tiene los ojos puestos sobre nuestro país debe estar atenta a todo este bolondrón.

Por eso el precio tanto de la carta inicial, como de la respuesta gubernamental será caro. Ambas posiciones han estado erradas y, con sus errores, lo que hacen además de crear confusión respecto a la denominación o categorización de un grupo que hizo mucho daño al país, crean también confusión respecto a la importancia de ser un defensor de los DDHH en un país con una historia como la nuestra.

Caro el cheque que se nos viene.


Recomendados

Estimados amigos, recomiendo la lectura de dos artículos el día de hoy:
El primero, sobre un tema ya mencionado en Menoscanas respecto a las aventuras al interior del partido de gobierno. Carlos Basombrío da una interesante mirada sobre el tema en Perú21 el día de hoy (click aquí).
El segundo texto ha sido publicado el día de hoy en el suplemento "Domingo" de "La República" y pertenece a Rocío Silva Santisteban. En él, la autora trata un asunto importante de ética profesional y deber periodístico. Lo recomiendo por la crítica fundamentada y la indignación propia de una ciudadana hacia quienes no utilizan con responsabilidad la influencia que tienen. Para leerlo hagan click aquí.
Buen domingo.


En la chacra


Las últimas declaraciones del Secretario General del Partido Aprista develan ciertas inquietudes (por decirlo de algún modo bonito) intra-partidarias. Los amigos del partido de la estrella han empezado a sentirse algo enojados con quienes “osan” desaprobar la gestión del Presidente García y, para hacer algo de cuerpo de grupo, enfocaron sus críticas a personajes cercanos: los ministros.

Sin duda resultaría más que ingenuo pensar que por defender al Zeus estrellado los compañeros han decidido golpear a otros apristas; por ello, las declaraciones de Mulder se orientan en realidad, a darle con palo al grupo de Ministros que no tienen carné. ¿Cómo? Denunciándolos de mudos.

Cierto es, y hay que admitirlo, que hay varios ministros que no hacen real uso del cargo que tienen; vale decir, el fajín lo tienen por las puras, casi por casualidad. Ahora bien, tampoco podríamos decir, como he escuchado por ahí, que hay ministerios en los cuales no hace falta “hablar mucho”. Dicho argumento me parece propio de funcionarios tales como el Alcalde de Lima, Luis Castañeda Lossio, a quien eso de verbalizar las situaciones, le suena raro.

Si bien es mejor callar que decir tonterías (no sé dónde he escuchado eso hace poco), callar todo el tiempo no es bueno tampoco. Ni lo uno ni lo otro, un representante debe utilizar el cargo que tiene con responsabilidad y, ello implica también, rendir cuentas y comunicar a la población aquello que está haciendo o, tiene planeado hacer.

En el caso de los Ministros no hay esa “elección democrática” puesto que se trata de cargos de confianza que el Presidente designa. Ello tiene también su lógica, puesto que se trata del grupo con el cual el Presidente lleva a cabo las reformas o iniciativas que considera pertinentes. En ese sentido, debe tratarse de gente de su confianza y que él o ella considere eficiente y positiva.

Claro que no debemos creer que siempre es así, todo color de rosa pues existe el riesgo de que el Presidente elija solo a personas de su partido (si lo tiene) y con ello, cerrar las posibilidades de representatividad de facto y real eficiencia pues, siempre es bueno sacarle la vuelta a las buenas ideas para que, realmente lo sean.

¿Qué pasa con el actual gabinete?

Las quejas de Mulder apuntan a ministros particulares y no hay que ser muy inteligente para notarlo. No se trata de un reclamo a los amigos estrellados en el gabinete, sino justamente a aquellos que no lo son. Pero el reclamo no es, o no es la parte importante, por la falta de eficiencia en la cartera de que se trate o la lentitud con la cual están desarrollando su sector; el reclamo apunta directamente a la publicidad respecto a los logros del gobierno.

Al margen de si podemos considerar logros reales, aquellos a los que Mulder alude, lo que resulta cierto es que la demanda por realizar ajustes en el gabinete no viene solo por parte de la “oposición” o Lourdes Flores, sino también de dentro del partido de gobierno.

Esto resulta interesante pues por un lado, se encuentra el rumor de que habría un grupo de asesores cercano a García que no sería el gabinete ministerial. Dicho rumor, pues sigue siendo solo eso, indica que eso del “personal de confianza” no aplica directamente a los ministros, apristas o independientes. Tal vez el pedido de cambio en los ministerios pueda relacionarse con el hecho de que ciertos nombres en este gabinete “informal” pasen a formar parte del ejecutivo no solo de facto, sino además de manera formal.

Por otro lado, el hecho de que el reclamo venga por parte de los apristas también podría resultar riesgoso puesto que podría implicar un pedido que va más allá de los meros cambios. Puede ocurrir, y no creo que sea jalado de los pelos, que la real intención tras este pedido sea la de colocar los fajines en cinturas apristas.

Por todo ello resulta preciso que no perdamos de vista el desarrollo de este pedido pues, como vemos, puede encerar otras variables que influyan directamente en las decisiones gubernamentales; decisiones que, desde luego, afectan a todos.

Finalmente, cabe resaltar que esta nueva ola de demanda por nuevos nombres en los ministerios es resultado de un descontento ciudadano creciente debido, justamente, a la poca eficiencia que han demostrado muchos ministros y a casos ridículamente vergonzosos como el de Luis Alva Castro.

Si los compañeros apristas desean que el Presidente García recupere algo de credibilidad, o en todo caso aumente su aprobación, entonces LAC es uno de los primeros ministros que debiera salir inmediatamente. Como partido deben reclamar que se actúe de manera correcta pues, a la larga, no solo el Presidente y el “ministro” del interior quedan mal, sino el partido aprista completo. ¿Seguirán en el jueguito?



Ajustecitos


El tema de los ajustes ministeriales ha vuelto a aparecer en escena a raíz de las últimas declaraciones de la ex candidata presidencial, Lourdes Flores Nano. La incomodidad ha sido expresada, con matices, por parte de los actuales ministros quienes, evidentemente, se sienten algo enojaditos por la idea.

Recuerdo que uno de los contrastes notorios entre el gobierno de Toledo y este segundo gobierno de García, fue justamente la aparente estabilidad ministerial. Tal vez ahora lo sintamos más lejano, pero el anterior gobierno cambiaba de ministros (no todos, evidentemente, pero varios) con una regularidad curiosa, por decir lo menos. Dicha inestabilidad, como es obvio, no traía ni sonrisas ciudadanas, ni mayor aprobación y confianza en la gestión presidencial; todo lo contrario.

El primer gabinete ministerial de este segundo gobierno del APRA fue un pincelazo bastante evidente de la orientación gubernamental que habría durante estos cinco años, en varios temas. Ello para muchos resultó una sorpresa; para otros, no tanto.

El primer gabinete, resultó sintomático del nuevo rostro de García (en comparación con su primer período presidencial) y además estable pues no solo se mantuvo buen tiempo sin mayores cambios (el caso de Mazzetti resulta particular, al igual que el de Salazar), sino que además algo de simpatía o en todo caso, indiferencia positiva, despertaron.

Pero como ocurre “a veces” en nuestro país, lo bueno no dura mucho y en realidad dudamos si realmente lo era. Así fue que empezaron a salir algunas cochinaditas y varios ministros empezaron a ser cuestionados seriamente, algunos más o otros menos; pero cuestionados en general. Mi “ministro” favorito, fue uno de los cuestionados tanto por los medios y la “oposición” (entrecomillada) como por la sociedad civil.

La situación se empezó a poner medio fea y el Premier salió a defender a su gabinete con capa, espada y argumentos algo absurdos como el de “no habrá cambios si no deja de haber interpelaciones” (¡por favor!).

Pero la historia siempre nos trae sorpresas singulares y fue el mismo Del Castillo quien con un “error”, que Freud consideraría muy interesante sobre el inconsciente del Premier, se vio en la necesidad de acelerar los cambios que parecían no llegar nunca. Era la manera de despercudirse de su propia embarrada.

Llegaron los anunciadísimos cambios y, bueno, fue un poco de lo mismo. Por cierto, quedó el indeseable.

Ahora bien, el disgusto sigue latente, pero la fortaleza de este es algo menor, a menos que se trate de Alva Castro, cuyo rostro podría ser vendido como objetivo de juego “Tiro al blanco” y sería un negociazo; esto se debe en parte, a que en nuestro país el figurón siempre es el Presidente y los demás actores son bastante secundarios. Esa cuestión de la delegación de funciones o facultades diferenciadas, sigue resultando algo borroso para muchos.

Pero el contexto ha variado. Tenemos a un Alan García que es el reconocidísimo autor de “La jauría del Hortelano” (parte1, 2 y 3), que firmó el TLC, que cenó con la amiga Lourdes y otros representantes del PPC más de una vez (y con varias sonrisitas), etc.

¿Por qué esto último resulta importante?
Porque los coqueteos políticos resultan sintomáticos y algo me dice que no debiéramos asumir que son meras casualidades.

Tengo la impresión de que García no tendría inconveniente en jugar a armar un tercer gabinete con personajes como Lourdes Flores y claro, con el fiel amigo Alva Castro quien, en el (estoy empezando a pensar que) “mejor” de los casos, podría dejar la cartera del Interior para ocupar alguna más “inofensiva” (por decir lo menos).

Se trata de una especulación que tal vez no ocurra, sobre todo en lo referente a Lourdes pues que Alva salga del gabinete está más difícil que hacer que un EMO sonría en verano; pero, al margen de ello, algo me dice que por la cabecita de Alan, un jueguito con Lourdes en el tablero ya le pasó por la cabeza, o sigue pensándolo.

No sabemos aún lo que ocurrirá (ni qué estará pensando doña Lulú), pero la sola idea de imaginarme a Antero y su ex correligionaria Lourdes, compartiendo el mismo aire, resultaría muy interesante. Lourdes aún no desecha las posibilidades en el 2011 (¿qué otro cuadro ppcista podría entrar? Digo, nomás) así que tendrá que evaluar si gana o pierde demasiado con este posible acercamiento al gobierno. Las dos cenas con el mandatario y la cúpula dirigencial del partido de gobierno no le sumaron muchos puntos, por el contrario, suscitaron polémica dentro del mismo PPC.

Habrá que ver entonces, el negociado. Hasta entonces solo queda decir algo más. No olvidemos que a Alan le encanta la posibilidad de control sobre las situaciones. Eso de elegir sucesor va mucho con su onda (lo hizo alguna vez con Fujimori, ¿recuerdan?); ahora que sus inclinaciones “ideológicas” han virado hacia la derecha, ¿estará pensando en Lourdes? ¿O alguna alianza que la involucre?


Represión asolapada


Este ha sido un largo fin de semana de gripe, fiebre alta, ronquera vergonzosa y estornudos inoportunos. Por suerte el mal rato pasó, así que puedo decir que ganada la guerra a esta gripe fatal, regreso a pintar canas como de costumbre.

Hace algunas semanas, le dediqué un post a las mal llamadas “anti-cumbres” y, propuse además que fueran denominadas “cumbres alternativas” ya que dicho rótulo engloba mejor (aunque no totalmente, ello es obvio) la idea tras la realización de las mismas.

Ahora bien, sería ingenuo pensar que el prefijo poco inofensivo “anti-“ fue producto de una casualidad social o lingüística. Es evidente, que dicha denominación esconde (o, por el contrario, evidencia) un discurso gubernamental que mantiene vigencia casi desde los primeros días de este segundo gobierno de García: patadita a la pluralidad.

La vida en democracia implica, aunque a veces no se tenga claro, la interacción entre actores que en ocasiones resultan antagónicos o simplemente, distintos. Dicha interacción debe (aunque suene ideal) desarrollarse en un espacio que permita la coexistencia de posiciones diversas y, por tanto, el respeto de quienes defienden tal o cual postura.

Cuando se habla de una democracia débil en el Perú, no hay referencia única al hecho de que nuestro contexto electoral resulte de lo más pintoresco, por decirlo de algún modo. De hecho, la debilidad y fragilidad de nuestra democracia se asienta, en buena cuenta, en el hecho de que por un lado, la participación de la sociedad civil no es mucha o no tiene la repercusión que debiera y, por otro lado, la pluralidad de posturas no es aún una práctica cotidiana.

En un gobierno autoritario, la oposición existe, pero hasta donde el gobierno lo permita. La idea de “represión” resulta tentadora en estos casos pues, a la larga, aquel que ejerce el poder desea, como es obvio, no tener muchos contrincantes (o ninguno, si es posible). Pero en un ambiente democrático, el desarrollo de dicha represión resulta fuera de lugar, puesto que el sistema de gobierno democrático se construye en la pluralidad.

¿Y qué pasa acá?
Que la represión se hace “caleta” (para ir a tono).

Si hay una constante en la actitud gubernamental respecto a las posturas discrepantes, es la patadita. Cada vez que algún actor, sindicato, movimiento organizado, agrupación o, en excepcionales ocasiones, partidos políticos se pronuncian contra alguna medida del gobierno, acaban pateados en el sentido más “aprista” del término.

Llueven los adjetivos (des)calificativos, y los argumentos ad hominem que, a la larga buscan ridiculizar (y exterminar) la voz disonante. ¿Se logra? A veces. Tratar de cerrar la boca del otro a patadas, puede terminar cobran un costo elevado.

He regresado a este tema pues me enteré hace poco de que la “cumbre social de los pueblos” (la cumbre que se dará en paralelo a las cumbres oficiales ALC-UE y APEC) se encuentra resolviendo un problema de local debido a que, el gobierno aprista siempre tan respetuoso de la pluralidad de ideas y del debate alturado, ha decidido cerrarle todas las posibilidades.

Sinceramente, no me extraña que ello haya ocurrido puesto que los antecedentes permiten predecir cómo actuará el gobierno respecto de estas iniciativas; sin embargo, no estaría nada mal evaluar dos aspectos importantes: imagen gubernamental y reacción.

¿Qué pasaría si el gobierno diera las facilidades para la realización de esta cumbre alterna? La imagen del gobierno sería la de uno democrático, tolerante y respetuoso con las iniciativas sociales. Por otro lado, podrían comprometerse con apoyar la realización de dicho evento e incluso garantizar su seguridad. ¿Es mucho pedirle a García que se dé cuenta de lo positivo que podría resultar, incluso para él?

Por otro lado, ¿no prevé el señor Presidente la reacción de quienes participarán en dicha cumbre alterna? Se trata de un evento que busca la participación de la sociedad civil y los movimientos sociales en un contexto tan importante como el de las cumbres internacionales. Si siguen las trabas para conseguir el local que necesitan, puede haber ello resultaría muy negativo para el país.

¿El Ministro del Interior ya previó eso? Creo que no es necesario que explicite mi posición. Si bien el gobierno podría ratificar su idea de “revoltosos y anti-progreso” (¡qué tal roca!), el precio alto lo pagaremos los peruanos dado que nuestro país estará en la mira del mundo y, por otro lado, se perderá la oportunidad de que la ciudadanía participe en esta iniciativa.

¿Acaso no tenemos derecho de participar? Digo, hasta donde me acuerdo, vivíamos en democracia, ¿o no?


Bodas (links) de plata


Leo hoy en el diario La República que la comisión encargada de investigar la muerte de campesinos en Ayacucho durante el Paro Agrario aún no se ha instalado en el Congreso, tal como se había dispuesto. No sé por qué, de pronto ya no me sorprendo con esta noticia, pero eso sí, la indignación (capacidad que felizmente no he perdido) está más viva que nunca en este post número 25 dedicado el supuesto "ministro" del interior, Luis Alva Castro.

Pese a que se trata de las bodas de plata entre el ministro y yo (en términos de posts, claro) no pretendo hacer un recuento de las razones por las cuales hace muchísimo tiempo, el fajín debería haber caído en otra cintura. Para ello, necesitaría no solo más tiempo (puesto que la lista es bastante larga), sino además mucho hígado para no golpear el monitor mientras recuerdo cada uno de los acontecimientos con los cuales Luis Alva Castro ha demostrado su total incapacidad para ejercer el cargo; incapacidad que, por cierto, le ha costado la vida a varios peruanos y ante lo cual, no solo los compañeros del partido de la estrella, sino el mismísimo Presidente de la República (que confirma que gobierna para los suyos, antes que para los peruanos) se hace el de la vista gorda.

No vayamos tan lejos para mantener fresco y actualizado nuestro pedido por la renuncia del "ministro". Con Alva Castro cada cierto tiempo hay que actualizarnos para mantenernos al día con la lista de errores. Resulta que ahora Alva Castro se encuentra nuevamente en vitrina debido a dos casos: publicidad de su Ministerio en RBC (canal 11) y testimonio de policía que admite haber disparado a víctimas del Paro Agrario.

No sé si cabe explicitar nuevamente que todo esto me parece despreciable y más que suficiente como para que o el actual “ministro” sea removido del cargo, o renuncie él mismo. Sin embargo, a estas alturas, cuando ya uno piensa haber visto lo peor, si algo tenemos medio claro es que LAC se queda contra viento, marea y oposición congresal.

No puede ser que el partido de gobierno, bajo la premisa de “defendamos al estrellado” permita este tipo de situaciones ya que, a la larga (y de eso parecen no darse cuenta), el costo lo cobra el APRA y no solo Luis Alva Castro.

¿Qué es lo que quiere hacer García? Por ahí un amigo especulaba que LAC podría ocupar el premierato en algún momento, idea que me revolvió el estómago sobremanera. Por otro lado, otro amigo sugirió que podría ser una carta para la Presidencia del Congreso. Pero, veamos detenidamente el asunto y creo que el costo ya empezó a sentirse en el APRA.

Si en algún momento, García supuso que LAC sería su carta ideal para el premierato luego de del Castillo, la posibilidad está cada vez más lejana debido a que el descontento que LAC genera es sumo y resultaría muy perjudicial que asuma, con todo ello, el cargo. Descartado. Por otro lado, si lo que quería era jugar con la Presidencia del Congreso, García puede ponerse a llorar pues es evidente que Luis Alva Castro goza de cero simpatía también en dicha institución. Entonces, ¿qué?

Nada, lo mantiene en el despacho de Interior, sabrá alguien por qué y lo sigue blindando con todas las estrategias posibles. En dicho jueguito el partido aprista queda muy mal parado pues, con una imagen como esa, solo ratifican que en el partido de la estrella eso de “con mis amigos todo, con mis enemigos la ley” es realidad.

Y por eso cabe siempre escribir nuevamente al respecto, pues uno siente que como sociedad civil podríamos lograr algo, hacer la diferencia, impulsar alguna propuesta, etc. y con hechos como este, nos desengañamos. Sin embargo, no debemos olvidar que la razón por la cual el “ministro” debió exponer en el Congreso el día de hoy (caso RBC) fue denunciada en un blog y con ello, la esperanza nos regresa al cuerpo. Aún podemos hacer cosas, por eso no nos dejaremos de quejar.

Y yo no dejaré de postear. ¡Feliz post número 25, señor "ministro"! (a ver si nos regala una renuncia por el aniversario)


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Perú(es)


El viernes pasado fui con unos amigos a ver la obra de teatro “Jardín de Pulpos”, una obra de Arístides Vargas, protagonizada por el Grupo de Arte Escénico de la Universidad del Pacífico.

La puesta en escena resultó particularmente interesante pues conjugó una serie de elementos que despiertan el interés del espectador no solo en el pasado del personaje principal (José), sino también por el pasado que tenemos como país.

Uno nunca debe dejar de recordar el pasado que compartimos pues, aunque a veces duela, es la única forma de crear nación. En ese sentido, el ejercitar la memoria resulta fundamental. Esta palabra ha sido utilizada muchas veces a lo largo de estos últimos años y ello tiene que ver, directamente, con el período de conflicto interno que vivimos en el país, hace no tanto.

El ejercicio por hacer memoria resulta fundamental ya que nuestro contexto lo amerita. Olvidar no solo el período de conflicto, sino además las causas que lo originaron, la cantidad de vidas perdidas en dichos años y a los más afectados, sería ignorar un período de nuestro pasado que, resulta indispensable tener al frente si lo que se desea es construir nación.

La semana pasada discutía con algunos alumnos de CCPP en la PUCP, algunas ideas de Carl Shmitt. Hubo opiniones encontradas respecto a la inexistencia (o necesaria inexistencia) de principios universales, respecto a la concepción de política como coerción, respecto a la importancia del reconocimiento de un “rival justo”, etc.; pero cuando quisimos aterrizar el texto en nuestro contexto y tratar de analizar el conflicto interno, nos dimos con el hecho de que Schmitt se refiere a problemas entre estados-nación con otros estados-nación y no conflictos internos puesto que asume, desde el inicio, que un rasgo natural del ser humano es reconocerse como parte de un grupo o colectividad y defender los derechos de la misma; osea, reconocer como enemigo a quien atente contra los intereses de su grupo (país).

Luego de discutir algo más, llegamos a la conclusión de que el Perú no podría ser concebido como un “estado-nación” para Schmitt y, sin duda alguna, eso de reconocerse como parte de una colectividad, en el caso peruano resultaba muy relativo. Ocurre que en contextos tan pluriculturales como el nuestro (y otros países, sin duda alguna) eso de reconocerse como parte de un grupo resulta bastante complicado.

El período de conflicto interno nos recordó, justamente, que esa colectividad llamada Perú no existía realmente. Para no ir más lejos, las elecciones del 2006 también indicaron que, en buena cuenta, eso de “un solo Perú” es un bonito discurso pero nada más.

No podemos hablar de un país integrado cuando representantes políticos importantes como un ex premie, ministros o candidatos presidenciales se permiten comentarios del tipo “en la sierra el nivel de IQ es menor”, “las llamas y las alpacas no deberían votar”, entre otras perlitas igual de absurdas. De hecho, copio esta idea de Rolando Ames quien mencionó en una clase que, dichas afirmaciones resultaban más provocadoras que el discurso de Ollanta Humala. Y tiene razón.

Entonces, ¿de qué Perú estamos hablando?

Por ello no resulta tan tirado de los pelos cuando algunas personas afirman que en realidad, lo que hay en nuestro país son muchos “Perúes”. Ahora bien, aquí cabría hacer una precisión. Sí podríamos conformar una colectividad fuerte y con identidad pues tenemos muchas cosas en común. El detalle está en el cómo.

El ejercicio de la memoria resulta fundamental para esto, sin duda. Por otro lado, cabe resaltar (y con varios colores) el hecho de que no se trata de asimilar a las diversas culturas que conviven en nuestro país, en la cultura de poder. No debemos confundir integración con asimilación. Hace unos meses mencioné, en este espacio, la importancia de terminar con el “Nos- OTROS” si deseamos construir un país.

La obra teatral mencionada al inicio, realiza un simpático ejercicio de memoria que de algún modo, cada peruano debería realizar. No olvidemos que realizando este ejercicio no solo nos toparemos con recuerdos tristes, sino además con muchos que pueden brindar esperanza respecto a lo que podemos como país. Solo recordando notaremos que compartiremos un pasado que, con sus altos y bajos, es de todos los peruanos.

La pregunta es, ¿qué estamos esperando?


Sucedió en el Perú


El día de ayer, por extrañas y diversas razones, estuve manejando por el centro de Lima o, tal vez sería más preciso decir, “tratando de manejar”. Si bien, dicho distrito no se caracteriza por el orden, el respeto a las señales de tránsito, a los policías, a los peatones y etcéteras; el caos durante estos momentos es bastante más insufrible que antes.

Tal vez el sol terco de este verano tenga que ver con la agónica tarde de ayer por el centro histórico; sin embargo, me cuesta pensar que todo se deba al solcito particular de este 2008 pues, echarle la culpa al gringo, sería como echarle totalmente la culpa del alza de precios a los acontecimientos internacionales (sin alusiones personales).

En otros espacios se ha reflexionado respecto a la cantidad abrumadora de obras simultáneas que se han iniciado en nuestra capital. Son más de diez distritos (bastante más) los que vienen desarrollando obras de reparación de pistas y calles, lo cual, evidentemente, representa una alteración de la dinámica interna de cada uno de ellos.

La justificación para estas obras es bastante conocida: las cumbres. Y claro, como no podemos estar “atrasados” o “impidiendo el progreso del país” (ojo con las comillas), debemos permitir que dichas obras, pese a los estragos que causen, se desarrollen a diestra y siniestra; total, es importante que nuestro país se vea como un espacio armonioso en el cual todos cooperamos para que, por lo menos, los amigos visitantes no se quejen por las pistas.

Y con dicho discurso, callamos en muchos casos, nuestra molestia por la falta de respeto y tino que muchos alcaldes han tenido al programar (si se puede considerar que existe algún plan programático) este tipo de obras simultáneas.

Aquí solo quiero hacer una ligera anotación.
El Presidente ha reiterado la importancia de que el Perú sea sede de estas cumbres, importancia que no resto, pero la pregunta es ¿realmente estábamos preparados para esto? ¿La gran movida por mejorar nuestra infraestructura capitalina no indica que eso de “estar preparados” no era del todo cierto? ¿Basta acaso con presentar calles bonitas y áreas verdes si, por el otro lado (ese que es bien amplio) muchos ciudadanos andan descontentos porque se sienten excluidos y cuando quieren participar en las “cumbres alternativas” se les tilda de atrasados?

En fin, hecha la anotación, sigamos con la anécdota.

Si hay algo de lo cual nos jactamos muchos peruanos, es de nuestra capacidad creativa, la cual nos libra de las situaciones más penosas. Tal vez esta creatividad nos permite, tanto en un plano individual como colectivo, superar una serie de obstáculos que, al margen de si debieran estar o no ahí, muchas veces nos hacen pensar “si no lo hago yo, ¿quién lo hace?”.

Es con esta motivación que nos enfrascamos en una serie de proyectos, grandes o pequeños, que a la larga, al mejor estilo peruano, nos prueban que somos capaces de superarlo casi todo. Ello parece positivo, sin embargo, en algunas ocasiones puede resultar injusto pues, en la base del obstáculo al cual nos enfrentamos, muchas veces podemos encontrar elementos que pudieran haber sido evitados si los encargados hubieran estado más atentos.

Aterrizo la idea para dejar de hablar en abstracto. El caos impresionante del día de ayer, resultaba sin duda alguna, perjudicial para todos los que tuvimos que aventurarnos a transitar por dichas calles, o remedos de calle. Ante tal situación, no faltaron una serie de reacciones. Algunos decidieron reventar sus cláxones a punta de palmazos, otros optaron por sacar la cabeza por la ventana y gritar “¡¡¡avaaaaaaaance!!!” (a pesar de que no había dicha posibilidad), algunos pocos solo subieron las lunas y se desconectaron del barullo generalizado (para lo cual era preciso tener aire acondicionado en el auto, pues de lo contrario era suicidio), etc.

Y seguro acá algunos pensarán que en la jungla eso de pensar en el otro, cultura solidaria, vía preferencial y demás rótulos simpáticos, era una imposibilidad total. Bueno pues, uno siempre puede sorprenderse.

He tenido varias experiencias no muy felices con algunos conductores de combis, microbuses, custers (o como se escriba) y taxis. Sin embargo, eso de los paradigmas sociales puede ser un gran engaña-muchachos si no estamos dispuestos a cuestionarlos. ¿Por qué lo digo? Pues porque ayer me quité el sombrero ante la actitud responsable, solidaria y política, en el sentido de la “toma de acción frente a situaciones colectivas” (cualquier otra acepción no viene al caso) de los conductores de microbuses, taxis y combis.

Fueron varios los que dejaron sus vehículos para asumir el rol de policías de tránsito quienes, en algunos minutos no tan cortos, lograron idear dos rutas alternativas para descongestionar esta situación. Sin pitos ni uniforme, solo con el firme propósito de solucionar un problema, basándose en la colectividad y el sentido común lograron, dentro de todo, mejorar el panorama.

Sin duda, ellos también lograron un beneficio personal al descongestionar el espacio puesto que así, podían continuar con sus labores cotidianas y, digo esto pues muchas veces se minimizan las intenciones de otros solo por no considerarlas solidarias ya que se trata de un “beneficio personal” y eso me parece, francamente, injusto.

Las actitudes solidarias ayudan tanto a unos como a otros. No se trata de que el solidario debe perder para que otros ganen, sino de acciones colectivas que permitan una relación de “ganar-ganar” con el otro. ¿Hasta cuándo seguiremos pensando que para ganar nosotros tiene que perder alguien?

El día de ayer sentí que existía ese afán cooperador que permitió que, pese al mal rato de la hora de congestión vehicular, el regreso a casa sea optimista.

Cabe, sin embargo, mencionar que los ciudadanos suplieron deficiencias que tienen responsables con nombre y apellido. Las autoridades no previeron estos casos extremos a tal punto que además de la congestión que en sí resulta un gran problema, no hubo un solo policía en dicho lugar.

Está bien que los peruanos seamos creativos y que, además, ejerzamos la solidaridad y cooperación en momentos críticos; sin embargo, de ahí a olvidarnos que se trató de un gravísimo error por parte de la autoridad, hay un gran trecho.

De eso no nos olvidemos y tampoco de la actitud de los conductores quienes nos sorprendieron gratamente a todos.



(Gracias a Gus por compartir esta historia)




Preguntas incómodas


No del todo impredecible resulta la encuesta que realiza la Universidad de Lima, en la cual nos presenta algunas cifras que pueden resultar interesantes para el análisis.

Por un lado, la cifra, que va en aumento, respecto a los ciudadanos que desaprueban el accionar de la oposición, refleja además de la desconfianza abrumadora de la que gozan nuestros políticos, la poca identificación que tienen no solo con los ciudadanos de a pie, sino con las necesidades cotidianas.

Por otro lado, las simpatías hacia los políticos, con miras a los comicios electorales, no resultan reveladoras en cuanto al primer puesto (recordemos que la encuesta se realizó en Lima), pero sí respecto al segundo pues, pese a que algunos me digan que estaba cantado, yo creo que en esto sí hay algo de sorpresa. Quien aparece como el segundo personaje político que congrega simpatía popular es, el actual juzgado, Alberto Fujimori.

En principio, el juicio que se le sigue, y que definitivamente es mucho más monitoreado en la capital que en provincias, debería causar cierto impacto negativo hacia este personaje, por parte de los ciudadanos. ¿Por qué ocurre algo distinto?

Por un lado podríamos considerar el hecho de que “toda publicidad es buena”. En ese sentido, no solo por tratarse de quien es (un ex Presidente de la República) despierta opiniones encontradas, sino que además, los medios lo mantienen como un personaje político latente en el escenario quien, desde la DIROES, dirige de algún modo la agrupación que no es otra cosa que “su” gente.

Y este asunto resulta interesante puesto que hoy discutíamos con los alumnos de CCPP, sobre la labor de los medios y sobre sus aciertos y desaciertos, por llamarlos de algún modo.

¿Hasta qué punto no fueron los medios quienes crearon la figura de Ollanta Humala? ¿O esta fue creada en el sur del país y luego los medios sirvieron como el eco? ¿La repuntada del comandante tuvo que ver con su distanciamiento con los medios? ¿Tanto insulto asolapado (y algunos no tanto) resultaron beneficiosos para Humala?

Estas preguntas resultan interesantes ahora que observamos el 2006 como un año en el cual los actores relevantes no pueden ser contados con ambas manos. Sin duda, los medios de comunicación jugaron un rol importante; tal vez la pregunta sea si jugaron el rol que desearon jugar.

No podríamos decir que el fenómeno Humala se inició solo en los medios, ni tampoco solo en el sur del país; se trató de una confluencia de ambos factores que, a la larga, crearon al outsider que estas elecciones pasadas estaban esperando. Era evidente que un outsider que se identificara con las masas al interior del país, podría alzarse con el voto descontento de miles de peruanos. Y así fue.

En ese sentido, cabe resaltar, para los propósitos de este post, que pese a la postura homogénea de los medios de la capital (contra Humala), la población votó en otra sintonía y con ello, nos dejaron un precedente importante a tomar en cuenta respecto al poder e influencia fácticos de los medios de comunicación.

Habría que ver además, si es que no existe un resentimiento también explicitado en la desconfianza hacia los medios de comunicación masivos. Bajo dicha postura, entonces resulta tonto preguntarse qué pasó. Lo que ocurrió es que la gente fue en contra de aquello la propuesta de los medios capitalinos que, a la larga, representan también ese centralismo que genera un descontento muy arraigado.

Sin embargo, en el caso de Fujimori, perdonen por el desvío del tema, lo que ocurre, si bien puede ser algo parecido, tiene mucha relación también con esta actitud de muchos peruanos por separar Montesinos de Fujimori y de las FFAA.

Para no ahondar mucho en el tema, basta decir que cada día que pasa en el juicio al ex presidente, se encuentran nuevos y contundentes indicios sobre su participación activa en los crímenes de los cuales se le acusa. ¿Acaso las FFAA pueden operar como les da la gana y sin la venia del mandatario? Saquen sus conclusiones.

La pregunta es, ¿y por qué separamos tanto las cuerdas? ¿es que acaso nos sigue costando aceptar que el responsable fue elegido por los ciudadanos? ¿acaso nos está pesando ahora que nuestro afán por “supervivir” nos hiciera dejar nuestros derechos de lado? Caben las preguntas.



Lógicas golpistas


Hace tres días, los peruanos recordamos el golpe del cinco de abril de 1992. Si bien siento que un recuento de lo que significó resultaría largo y redundante, una entrevista realizada a Luis Alfonso Morey, gerente general de canal 11 y ex fujimorista (defensor del golpe) me dio algunas ideas para escribir este post.

En un momento de la entrevista, Morey admite que el golpe del 5 de abril fue un error. Con ello, el Gerente General del canal de Belmont se posiciona en abierto desencuentro contra el golpe de aquel cinco de abril, hace ya 16 años. Pero ¿acaso no lo apoyó? Claro que sí. ¿Y ahora se retracta? Eso parece.

No me interesa evaluar aquí la verdad o falsedad del arrepentimiento de Morey, no me interesa tampoco especular (aunque no resulte muy difícil) sobre sus actuales cercanías políticas, ni me interesa indagar en cómo se separó del fujimorismo. Muy por otro lado, lo que me parece relevante es el mero hecho de que se retracte y no porque confíe en Morey, sino pues no se trata de la primera vez que alguien rectifica su postura frente al golpe.

¿Cuál es la lógica, si acaso hay una? Me inclinaría a decir, y sin justificar nada: la supervivencia.

El lunes pasado conversé con los alumnos del curso de Introducción a las CCPP (PUCP) respecto a temas varios y, curiosamente, uno que ocupó nuestra atención durante varios minutos fue el del instinto por la supervivencia que prima sobre el respeto a los derechos no solo de los demás, sino de uno mismo. Vale decir, uno considera positivo, en momento críticos extremos, la violación de los derechos (incluidos los propios) por el soberano.

Se trata de un palabreo que puede sonar algo exagerado, pero que no dista de la realidad y resulta funcional para el contexto en el cual nos detenemos. ¿Qué ocurría en 1992? El terrorismo era mucho más que una amenaza latente y a ello sumémosle el período de crisis económica que nos dejó el primer gobierno de García; ¿cuál es el resultado? una ciudadanía mucho más que descontenta: temerosa.

El miedo o temor por la propia vida es un motor lo suficientemente fuerte como para abrazar a aquel soberano que, en suma, encarna el “poder”; y, siendo francos y reconociéndome como una opositora total de las herramientas utilizadas por el gobernante de entonces, Fujimori supo jugar bien con esta variable del temor de masas.

Y lo interesante (porque no creo que sea del todo curioso) está justo en el masivo apoyo que Fujimori obtuvo por parte de la ciudadanía luego de aquel 5 de abril.

En términos de Schmitt (científico social alemán), Fujimori instituyó un “estado de excepción” y ejerció la “dictadura soberana”; en palabras sencillas digamos que tiró las leyes por la ventana, amparándose en el temor masivo y tomó esa decisión última en un momento crítico, en el cual (y esto es en general y no solo en el caso del golpe) es siempre UNA persona la que toma la decisión.

Pero la situación necesitaba de un contexto como el de entonces. Imaginemos a García declarando un “estado de excepción” y mandándose con un golpe. ¡Nada!, la gente no lo respaldaría y, por el contrario, protestaría reclamando que se respeten sus derechos.

Ahora bien, una vez calmadas las aguas surgen las rectificaciones, los mea culpas y arrepentimientos. Ahí tenemos a Morey, pero yo no me atrevería a decir que confío en su rectificación, así que mejor no vayamos tan lejos. Preguntemos a los amigos, si es que en dicho momento vieron al golpe como necesario y les apuesto que en más de un caso, las respuestas nos sorprenderán.

Y entonces me pregunto (y a ustedes) ¿hasta qué punto el temor puede permitirnos priorizar la “supervivencia” frente al respeto de nuestros propios derechos? ¿Realmente se sobrevive de este modo?

Esta pregunta resulta relevante no solo por la cercanía al cinco de abril (acaba de pasar), sino también porque se especula mucho sobre el contexto caótico que nos espera en el 2011. No vaya a ser que por salvarnos del infarto, cedamos nuestros derechos y, con ellos, no tan a la larga, nos perjudiquemos a todos. ¿Realmente la muerte sería más lenta?


RBCitis


Durante este fin de semana he estado totalmente desconectada de la blogósfera. Ahora que he regresado, me dediqué a curiosear para ver cuál ha sido la movida cholosférica durante estos tres días y vaya que me he dado con sorpresas. Como este blog trata temas políticos, me concentré en ellos y definitivamente, debo confesar con algo de pena, que me contagié de RBCitis y parece que el virus tardará en alejarse.

De más está explicar nuevamente toda la polémica, pues otros medios lo han hecho con mucha precisión (ver aquí y aquí); sin embargo, nunca se agotan las perspectivas sobre un mismo asunto y aquí viene la contribución de esta humilde canita pintada.

Jorgito del Castillo, el caserito de este blog, es un premier que gozó de significativo apoyo al inicio de su gestión, debido a su imagen conciliadora y leal al partido de la estrella. Al margen de las muchas discrepancias que podamos tener con él, no podemos negar que fue una muy buena primera carta de este segundo gobierno de García.

Pero el Premier no la ha tenido fácil. Además de aguantar la presencia de Luis Alva Castro (que no me diga que es su amigo, con las justas “compañero”) quien, en principio, fue la opción de García para restarle fuerza a quien podría empezar a escalar en aprobación (y el Zeus aprista no permitiría eso jamás), ha tenido que defender a miembros del gobierno y a sí mismo, de una serie de acusaciones no injustificadas.

Ha cometido, además, errores de lo más garrafales como afirmar que los distritos en los cuales ganó el APRA serán los primeros beneficiados de las obras sociales, o la demora casi infinita para decidir los cambios ministeriales, entre otras perlas. Y ahora viene una nueva acusación que, como es obvio, le pone los pelos de punta y trae como consecuencia a un Jorgito del Castillo con los cabellos erizados y la lengua amarga.

Con el reciente escándalo respecto a la publicidad estatal en el canal 11, canal que como sabemos tiene poquísimo raiting, el premier se ha puesto una soga al cuello, tal vez sin querer queriendo.

Para que surjan suspicacias, tiene que haber algún indicio. La gente no anda por la calle inventándose el rumor desde la raíz; primero ha debido haber algún indicador que propicie el rumor. En ese sentido, el hecho de que el hijo del premier sea asesor de Gerencia General del canal y que, curiosamente, canal 11 haya aumentado tan significativamente sus ingresos por publicidad (del Estado) resulta bien sospechoso.

Por eso las declaraciones de del Castillo no son muy lógicas. Hoy afirmó “yo tengo un prestigio que cuidar”. Eso mismo le digo: señor del Castillo ¿no tiene usted un prestigio que cuidar?

Sinceramente, creo que aquí hay estrella encerrada. Me tinka que algo de favoritismo sí hay; sin embargo, la pregunta es ¿acaso creían que no nos daríamos cuenta? Tal vez antes no nos hubiéramos dado cuenta, pero nada. Ahora las cosas son distintas y el poder de los medios de comunicación es otro. En ese sentido cabe reconocer a quienes han develado este tema y le han puesto todo el empuje necesario para que no pase como si nada.

Curioso también resulta que el impulsor máximo de la petición para que Jorgito del Castillo vaya a dar explicaciones al Congreso sea Carlos Raffo. ¿Será un cortinón para cubrir la reciente captura de Sosa? Digo, para no desviar la mirada.

Mientras tanto, me daré una vuelta por canal 11, a ver si encuentro algo interesante o si solo veo publicidad del Estado.



En receso

Este blog entra en receso hasta el lunes.


Saludos a todos.

El habla libre


El Presidente Regional de Puno se ha convertido durante las últimas semanas, por sendos motivos, en la autoridad regional más sonada. En un contexto como el nuestro, en el cual el centralismo de noticias y personajes es sumo, la presencia mediática de autoridades del interior del país resulta interesante. Más interesante aun, es el porqué de esta aparición.

En este espacio (como en varios otros) la reacción por las declaraciones de Hernán Fuentes respecto a la intención de poner en vitrina una posible independización de Puno (ahora con matices) fue de sorpresa y preocupación. Dichas afirmaciones provocaron una ola de comentarios contraria a su posición y en defensa de la soberanía nacional; sin embargo, cabe revisar otros aspectos interesantes que se me vinieron a la cabeza hoy, durante una clase de Ciencias Políticas.

Creo que a estas alturas está de más decir que soy una defensora de la democracia. Ahora bien, siempre cabe preguntarse, cuando se hacen este tipo de afirmaciones, ¿qué es aquello que defendemos con tanta pasión?; en este caso, la pregunta por más terrible que parezca sería ¿qué es la democracia? O ¿a qué nos referimos cuando hablamos de ella?

No tengo la intención de esbozar una teoría sobre el sistema democrático, lo cual es muy interesante y puede ser un tema pendiente para otro post; por ello, con riesgo de sonar simple (y pecar por ello) trataré de asignarle algunas características. Concibo la democracia como el sistema gubernamental en el cual se aceptan y respetan las opiniones de los ciudadanos. Se trata de un sistema que recoge las inquietudes y propuestas de quienes son representados; existe un poder civil que no solo es ejercido en períodos electorales, sino siempre.

Hago hincapié en lo siguiente: las opiniones divergentes son aceptadas y reconocidas como válidas siempre que se conciben como posiciones relativas, propias de las subjetividades de cada individuo. La tolerancia y el respeto son valores que subyacen al desarrollo democrático y condición para su funcionamiento.

Al margen de lo débil de nuestra democracia, podríamos afirmar que, a grandes rasgos, nuestro sistema presenta, al menos en buena parte, estas características. Sin embargo, regresando al caso de Fuentes, uno se repregunta sobre estas características.

Si la democracia se desarrolla en la aceptación de la diversidad, ¿cómo explicamos las posiciones tan dogmáticas frente a ciertos asuntos?

Hoy, en clase de Introducción a las Ciencias Políticas, Rolando Ames comentó acertadamente que en nuestro país, como en tantos otros, surge con facilidad la idea de verdades absolutas o posiciones compartidas y asumidas como irrefutables.

De algún modo, ha habido un consenso tácito respecto al “error” de la propuesta de Fuentes. Este consenso se ha evidenciado tanto en la reacción del gobierno y personajes allegados, como en los medios de comunicación y, en consecuencia, en la ciudadanía.

Y acá va la pregunta ¿no se trata de una posición distinta que, dentro de nuestro contexto democrático, debiera ser respetada? (Ojo, no he dicho asumida como correcta o compartida, sino respetada).

De más está decir que discrepo tanto con la propuesta como con la actitud de Hernán Fuentes; sin embargo, ello no debe impedirme (nos) reconocer en el a un ciudadano con derecho a opinar aún cuando varias demandas enturbien su historial y sus ocurrencias nos parezcan descabelladas. A mí, por lo menos, me parecen de lo más descabelladas, pero no por eso lo voy a insultar o algo por el estilo.

Este asunto resulta importante pues debemos recordar que así como exigimos respeto por parte del gobierno, debemos exigirlo en nosotros mismos. No seríamos coherentes si pidiéramos que García deje de despotricar contra sus adversarios, mientras nosotros nos lo permitimos con los nuestros (entiendo por “adversarios” a aquel que opina distinto. El sentido peyorativo del término no viene al caso).

Entonces, ¿qué hacer?
Cambiar de estrategia.

Para transmitir nuestro punto de vista y propiciar que sea aceptado, es preciso defender nuestra posición basándola en argumentos lógicos y convincentes, pero no en ataques al otro.

Todo esto puede sonar obvio (y también medio idealista), pero en casos como este, en el cual LA postura generalizada es solo UNA, olvidamos argumentar y nos quedamos ene l ataque superficial y desubicado.

Todos somos libres de dar nuestras opiniones y propuestas, así como todos somos libes de aceptarlas o refutarlas. Solo en el reconocimiento del otro como un sujeto con ese derecho, fortaleceremos la democracia que sentimos tan débil, justo porque aspectos como este aún no quedan del todo claros (al menos no en nuestras acciones).

Los medios de comunicación, como poderes fácticos en la sociedad, podrían encabezar este esfuerzo. Es preciso presentar la pluralidad de ideas y luego tomar partido o, en todo caso, ser sincero y afirmar que defendemos una postura y no otra, pues la otra no nos convence.

Con todo lo anterior, queda dejarlos con un post que escribí hace algunas semanas respecto al comportamiento Fuentes. Dejo evidenciada mi discrepancia con el Presidente Regional, pero que quede sustentada en argumentos (clic aquí).


Canitas al aire

Sobre la compra de patrulleros con la supervisión del PNUD





Ciudadanía crítica


Uno debe comprender que cuando hace una crítica, incluso la considerada “constructiva”, es más que probable que reciba una respuesta. Si bien la ideal es de comprensión y tolerancia, dicha reacción no es la común. Por el contrario, el resentimiento, la frase violenta y la miradita picona son las reacciones más acostumbradas.

En la editorial de Perú21 de hoy, Augusto Álvarez Rodrich menciona esta incapacidad por ver con buenos ojos la crítica necesaria que se hace a nuestros representantes. Uno puede entender que existan reacciones naturales, pero un representante debe tener claro que “representa”, valga la redundancia, a un contingente numeroso de personas y que por tanto no solo es sujeto de crítica, sino que debe atenderlas.

Esta actitud negativa ante las críticas fomenta también el desprestigio de las mismas autoridades y con ello crece también la desconfianza por parte de los representados. De más está decir que la desconfianza resulta un obstáculo bastante grande para quienes deben tomar decisiones; la desconfianza, además, conduce a la pérdida de legitimidad, con lo cual, la labor del representante se dificulta.

Una autoridad que ha demostrado no querer llevarse bien con los críticos de su gestión es el amigo Castañeda quien, durante este segundo período en la alcaldía metropolitana de Lima, ha debido contestar ciertos cuestionamientos que, desde luego, ha minimizado. Luis Castañeda Lossio se ha caracterizado más por su silencio que por sus acciones; este excesivo (y a mi modo de ver, irresponsable) silencio ha sido cuestionado y criticado por muchos (en este espacio hemos hecho lo propio). Esta vez, el alcalde decidió hacer uso de su
aparato fonatorio (ese que andaba en desuso) y le hizo frente a las críticas.

¿Cómo lo hizo? Al mejor estilo de García, con quien la relación es bastante más que cordial: con la pata en alto y descalificando a quienes osaban cuestionar su gestión.

Además de afirmar que todos sus críticos tenían mente de bodeguero (lo cual, en principio no tendría nada de malo, pero el alcalde le dio una connotación totalmente peyorativa), sale ahora con el nuevo rótulo para los opositores a su gestión: parásitos políticos.

No sé si alegrarme porque finalmente el Alcalde dejó el silencio en el pasado, o deprimirme por su tonta performance verbal; en todo caso, resulta interesante de todos modos darle una revisada a las actitudes de otros representantes políticos que han decidido pronunciarse sobre el tema.

Los parlamentarios por el Partido Nacionalista han sido los más fuertes críticos de la gestión de Castañeda. Está de más decir que mi cercanía con los nacionalistas es nula, sin embargo uno debe reconocer que ellos se han comprometido con el asunto y, a mi modo de ver, es algo que cabe resaltar.

Ahora bien, nada es gratuito ni coincidente. Podría haber, y lo dejo como posibilidad, la intención de desviar la atención de la investigación que se hace a las Casas del ALBA; sin embargo, lo uno no quita la importancia de lo otro. Las investigaciones no deben ser miradas como piedritas en el zapato, sino como referentes importantes sobre el desempeño de la gestión del personaje del que se trate.

No podían faltar, como es obvio, las declaraciones de la defensora del Alcalde de Lima: Fabiola Morales quien afirmó que detrás de esta investigación solo había el deseo de desviar la atención del asunto de las Casas del ALBA. Respecto a ello hemos hablado en el párrafo anterior; sin embargo lo interesante viene después cuando le sugiere a Masculán (crítico de Castañeda) que se dedique a velar por los intereses y preocupaciones de Amazonas (departamento que representa) y no por Lima.

Aquí hay dos cosas interesantes. Por un lado, es cierto que los representantes deben velar por los intereses de aquellos lugares que representan. Ello permite que la descentralización sea más de facto que de letra; sin embargo, no se puede afirmar que por ser representante de un lugar y no de otro, no denuncies aquello que te parezca trascendente. Es perfectamente legítimo que, sin descuidar los intereses que representas, puedas denunciar aquello que te parece denunciable, incluso si ocurre en otro lugar.

Lo que tenemos aquí es una respuesta bastante picona frente al parlamentario que, en este momento, está haciéndole la vida a cuadritos al amigo Castañeda. Habría que decirle a la amiga Morales, que no es necesario apelar a estas “estrategias” para defender a su líder.

Otra reacción interesante ha sido la del congresista Eguren quien pertenece a Unidad Nacional, alianza con Castañeda y los solidarios.

Lo que menciona Eguren es que toda gestión exitosa causa críticas y que, por ello Castañeda es un blanco para ellas. Sin embargo, mencionó también la importancia de no mirar con temor y pesimismo las invitaciones al Congreso, las investigaciones resultan positivas y necesarias.

Y esto me hace pensar en un aspecto que recuerdo haber mencionado superficialmente en algún otro post, pero que vale la pena recordar.

No pretendo encontrar una respuesta inmediata a la siguiente pregunta, pero cabe preguntarse ¿la gestión de Castañeda ha sido y es exitosa? Ello nos lleva a otra pregunta inmediata ¿cuándo una gestión puede ser calificada como exitosa?

Si la variable única fuera la percepción ciudadana respecto a la autoridad, diríamos que la gestión de Castañeda ha sido excelentísima y se mantiene. Si, por otro lado, la variable fuera la cantidad de obras realizadas, pues tampoco estaría tan mal. Si la variable fuera la frecuencia de aparición en medios, el pobre andaría jaladísimo. Si la variable determinante fuera la cantidad de cuestionamientos a sus proyectos, andaría más o menos (tal vez más menos que más) y etcétera.

La semana pasada conversaba con un amigo acerca de estos letreros que se pueden ver en Chorrillos (no sé si en otros distritos también) en los cuales se lee “mis obras hablan por mí”. Si nos detenemos en dicha afirmación notaremos que no es todo tan simple como desearía el autor de dicho cartel (imaginen quien).

Las obras resultan importantes puesto que responden a una serie de demandas de la ciudadanía. Hasta ahí estamos de acuerdo. Claro, habría que ver si todas las obras emprendidas por el Alcalde han respondido a estas demandas básicas y urgentes, pero ese es otro cantar. Sin embargo, al afirmar que son estas las que hablan por él, se está cerrando de arranque el debate y la discusión pública.

Ello no puede ser positivo, puesto que vivimos en una democracia. Siendo franca no sabría si calificar de exitosa la gestión de Castañeda puesto que, además de las irregularidades en las obras, no percibo un representante en contacto con sus electores. Creo que este es un aspecto fundamental en el desarrollo de la gestión de la autoridad elegida.

Esta crítica se le puede hacer a muchos representantes, pero en este post la he centrado en Castañeda puesto que me pareció interesante observar la dificultad de calificar su gestión. Si tuviera que ponerle alguna nota, tal vez aprobaría de modo muy mediocre. Sus irresponsables silencios y su reciente intolerancia a las críticas podrían bajarle más puntos.

La pregunta es, ¿cuándo calificará la ciudadanía? (y a conciencia). Por lo pronto sigue aprobadísimo en las encuestas y ello resulta, para muchos (me incluyo), preocupante. Las obras son importantes, pero lo son también el diálogo con la población y la cercanía con los electores, la toma de posición frente a temas de interés público y la consideración por quienes representan también, léase los regidores. En esos rubros, Luis Castañeda Lossio, anda jalado. ¿Habrá nivelación?


5.5 grados

Un temblor de 5.5 grados a 38 km. de la costa de Lima, nos soprendió esta mañana.
Los dejo con la noticia (click aquí)
Información completa aquí


¿Alan habla chino?


Ya varios blogs han rebotado la noticia de las declaraciones de nuestro Presidente avalando, muy a su estilo, la represión que China está desarrollando contra los tibetanos. Una represión que, de más está decir, es sumamente dura y que viola derechos humanos de pies a cabeza.

Al respecto uno no puede sino indignarse puesto que Alan García no es una persona que viaja porque sí, da su opinión y ya está, ahí queda; Alan García es el Presidente de la República y, por tanto, sus declaraciones representan un aval del país peruano (sí, nuestro país) ante estos sucesos. ¿Qué les parece?

Habría que ver, sin embargo, cuál es aquella motivación que hace que nuestro Presidente actúe de esta manera. Como sabemos, no se trata de una coincidencia o, en todo caso, no es una metida de pata involuntaria pues el señor García sabe que sus declaraciones traen cola.

Entonces, ¿qué busca?

Hoy en la mañana conversaba con un muy buen amigo quien me comentaba que entre Toledo y García comparten eso del "sí o sí". Alan García parece estar decidido a conseguir el TLC con China. Ahora bien, al margen de las discusiones respectivas sobre la conveniencia de dicho Tratado, lo importante es hasta qué punto puede permitirse un sí o sí que implique un aval como el realizado por nuestro mandatario hace pocos días.

Creo que convenimos en que no es posible permitir eso. Ahora bien, tampoco podríamos decir que se trata de una sorpresa.

Antes que nada, cabe recomendar el artículo que Luis Jaime Cisneros publicó al respecto. Este resulta preciso para entender este asunto desde una perspectiva analítica bastante interesante y completa. Comenta, además, que Alan García es el único mandatario que ha avalado las acciones del gobierno chino en un gesto “políticamente correcto” durante su viaje.

Sin embargo, debo decir que no comparto ese pequeño optimismo del amigo Cisneros puesto que, no creo que García haya hablado por descuido y sin consejeros cercanos. Nadie le dijo nada al oído, porque el Presidente peruano no quería escuchar nada en realidad. Su discursito ya estaba planeado.

A nuestro Presidente parecen importarle nada los DDHH y ello ha quedado evidenciado no solo por sus propuestas frente a hechos coyunturales actuales (publicación de nombres de presuntos ex terroristas, propuesta de pena de muerte, aval también de los “logros” del procesado Alberto Fujimori, sonrisitas partidarias con la bancada fujimorista, etc.), sino desde su primer gobierno. Le importa poco también, ello queda evidenciado con sus declaraciones en el país oriental, la democracia en tanto sistema político.

¿Qué quiere decir todo esto?
Hace algunos meses escribí un texto bastante largo (realmente largo) sobre la tolerancia. Una de las ideas principales era que la tolerancia se desarrolla entre los individuos en función de aquellas diferencias que estamos dispuestos tanto a aceptar, como a negociar en ciertos casos. Además, y esta es una percepción bastante personal, creo que todo es negociable, excepto los valores.

En democracia, la discusión y pluralidad de puntos de vista es natural y saludable. Pero, ¿qué cosa no estamos dispuestos a negociar y aceptar? Yo creo tenerlo claro: no estaría nunca dispuesta a negociar la defensa de la democracia, el respeto a los DDHH y sobre todo, la libertad.

El señor García, sin embargo, está dispuesto a negociar y aceptar todo esto siempre que con ello consiga firmar el “tan ansiado” TLC con China y, tal vez hay otros intereses.

Con los ánimos movidos en América Latina a raíz del diferendo marítimo con Chile, el conflicto Ecuador-Colombia (y Venezuela), con nuevas declaraciones de Chávez contra la actitud peruana debido a las Casa del ALBA, etc. al Perú le conviene contar con la aceptación y amistad de países fuertes.

Pero, ojo con esto, contar con el aval de los EEUU (al margen de si ya lo tenemos o no) podría también resultar perjudicial en un contexto latinoamericano en el cual son varios los países que no ven con muy buenos ojos la amistad con este país. En ese contexto, la amistad china no resulta nada despreciable.

A ello sumémosle un último factor. Durante la semana pasada, a raíz de declaraciones del presidente regional puneño, Hernán Fuentes, no fueron pocos los personajes políticos (del partido de gobierno y de otros) que se manifestaron en defensa de la soberanía nacional y la integración peruana por sobre todas las cosas. Tal vez García pensó que si no decía lo (para él) “políticamente correcto” estaría contradiciéndose y mandando un mensaje distinto al Perú.

Pero, ¿acaso la contradicción no es de lo más triste en este caso? Por un lado reconoce la independencia de Kosovo, por el otro avala la actitud de China. El Presidente parece estar hablando chino y sin haber tomado un cursillo básico, por lo menos.

Hay que estar claros en esto: nada justifica el aval de la represión china.

Habrá que ver si el Presidente García cae en cuenta de lo que significan sus declaraciones a nivel nacional e internacional. Tal vez aún esté a tiempo de enmendarse. ¿Creen que lo hará? Como siempre, me gana el escepticismo, sin embargo los ciudadanos peruanos podemos hacer algo y mostrar nuestra solidaridad con las víctimas de esta represión.

Los invito a firmar en el siguiente enlace (clic aquí) un documento solidarizándonos con los amigos tibetanos y pidiendo que cese la represión para abrir paso al diálogo. Por ahí nos vemos.


Reflexiones

Algunas reflexiones sobre la crisis de representatividad peruana y las posibles consecuencias de cara al 2011

Porque hoy ando más reflexiva que analítica.

No pocas veces nos descubrimos escuchando, o incluso afirmando, que no nos sentimos representados por quienes, en principio, elegimos. No resulta extraño oír hablar de la “crisis de la representatividad” y, aunque deseáramos, es cierto que la representatividad está en crisis.

Por un lado nuestros representantes se encuentran alejados de los representados por diversas razones. Tal vez no advierten aún, o no le dan la importancia que merece, que con dicha lejanía no hacen sino complicarse el trabajo puesto que, resulta sumamente difícil trabajar para alguien que desconfía de nosotros. Sin embargo, la brecha existe y, lo que es peor, sigue creciendo.

Pero, ¿por qué esto resulta importante?

Un científico social, Bernand Manin, trata en uno de sus textos este problema. Ahora bien, no pretendo resumir el texto (Metamorfosis de la representación), sino comentar un único punto que me pareció bastante interesante y que podemos aterrizar en nuestra realidad.

En una época, para algunos lejana y para otros no tanto, los partidos de masas eran los entes que abanderaban los intereses de la ciudadanía. Resulta evidente que en las sociedades siempre ha habido diferencias (de todo tipo) y por tanto, también intereses diversos. Llamemos a estas diferencias, escisiones.

Estos grupos distintos, producto de las escisiones sociales, se sentían representados por los partidos políticos que, dentro de su programa e ideología, se acercaban más a unos que a otros. ¿Y ahora qué?

Ahora tenemos un panorama particular muy interesante. Por un lado, encontramos escisiones variables y que cambian de manera muy veloz. Cabe anotar que no ocurre que cuando una escisión deja de ser la principal deja de existir; simplemente pasa a un segundo plano (o tercero) pero sigue latente. Pero, por otro lado, habría que ver a qué responden las nuevas escisiones sociales.

Y aquí es donde entra una idea que me pareció central en el texto mencionado líneas arriba: los actores políticos, en la actualidad, crean escisiones. Es evidente que no todas, pero sí muchas que encuentran convenientes para mantener el protagonismo, o cierta presencia.

Si recordamos las elecciones del 2006 (las tenemos medio fresquitas todavía) notaremos que la estrategia por excelencia de Alan García fue justamente esa. Durante la primera vuelta su enemiga fue Lourdes Flores y, para lograr aventajarla no hizo otra cosa que resaltar una escisión que se encontraba latente, diferencia entre “ricos y pobres” (candidata de los ricos).

¿Logró el objetivo? Ustedes respondan.

¿Y en la segunda vuelta? La estrategia fue irse al centro (lo cual no es nuevo en las segundas vueltas electorales) y presentarse como la opción democrática. ¿Cuál fue la escisión presentada? Democracia frente a autoritarismo.

¿Logró el objetivo? Ustedes respondan.

¿Pero a qué viene todo esto?
La idea resulta interesante puesto que debemos ser conscientes de que no solo existe una crisis de representatividad puesto que no hay actores o entidades (partidos, sindicatos, movimientos, etc.) que abanderen nuestros intereses particulares; sino, además nuestros intereses particulares se condicionan también, a partir de los actores políticos quienes mueven determinados temas con la intención de beneficiarse de algunas posiciones.

No quisiera poner aquí ningún juicio de valor respecto a esta actuación de los personajes políticos. Tal vez para ello utilicemos otro post. Por lo pronto, quisiera solo plantear algo más.

¿Cómo se ve el 2011?

El año 2011 se percibe desde ya como un año de infarto. Se perfila como un momento crítico puesto que, sospechamos que las escisiones serán similares o más fuertes que las que el 2006 evidenció y, francamente, ello no resulta nada alentador.

Habría que ver, entonces, qué escisiones son aquellas que pueden resultar perjudiciales para el país puesto que, no todas las diferencias en una sociedad son malas; todo lo contrario. Pero hay algunas que resultan sumamente negativas y no se debe jugar con ellas.

Entonces, lo que resultaría pertinente es presentar la disposición para actuar en consenso, dispuestos a aceptar algunas diferenciaciones propias del juego democrático, pero también basarnos en ciertas ideas comunes. Evidentemente, no se trata de ponernos todos la misma camiseta pues ello además de ingenuo, tampoco sería lógico (divergencias habrán siempre); sin embargo, podría resultar interesante que comulguemos bajo algunas premisas importantes.

Por lo pronto se me ocurre, parafraseando al ex presidente Alejandro Toledo: democracia sí o sí.

¿Creen que podamos llegar a ese acuerdo?


Tag: ,Rumbo al 2011

Y seguimos...


No es la primera vez que hago hincapié en la necesidad de actuar de manera preventiva y no solo reactiva. Ello no solo en casos en los cuales las consecuencias resultan sumamente costosas, sino en general. Debería ser un estilo de vida.

No es la primera vez, tampoco, que la poca capacidad efectiva en el Ministerio del Interior, por garantizar la seguridad ciudadana queda evidenciada. Hace algunas semanas, en Satipo, dos policías murieron a manos de presuntos narcoterroristas. Esta vez, una nueva emboscada ocasionó la muerte de Marisel Solier Gavilán (policía) y dejó heridos a seis efectivos.

No es la primera vez, tampoco, en que muchos peruanos nos preguntamos por el “deber hacer” frente a casos como este. No es la primera vez que sumamos nombres de ciudadanos a la lista de muertos en esta agresión narcoterrorista. No es la primera vez que pedimos que el Ministro del Interior actúe con celeridad, ni la primera tampoco en que le rogamos que se quite el fajín y deje el cargo libre para alguien más competente.

Las preguntas no son nuevas: ¿hasta cuándo? ¿Cuántos muertos más? ¿Por qué sigue en el cargo, señor Alva Castro? ¿Por qué no lo despide, señor García? ¿Qué favor le debe?, etc.

Y al margen de las posibles respuestas que, hasta ahora no han dado pero, imaginemos en un vano intento de optimismo ingenuo darán, lo crucial aquí es que el asunto no puede continuar así.

El Ministro del Interior afirma que este último atentado (y lo mismo dijo de los anteriores) es una respuesta a las acciones que realiza la Policía en el VRAE. Por supuesto, remata confirmando que enviará un contingente policial para atrapar a los responsables.

Aquí hay dos cosas muy puntales. Si en serio se trata de una respuesta, ¿no debió prever el Ministro que dicha consecuencia llegaría? En ese mismo sentido ¿qué hace enviando un contingente especial ahora que ya se realizó el atentado? ¿Por qué no previó que ello ocurriría?

Es que en realidad no hay que ser genial para darse cuenta de que nuestros actos tienen consecuencias y que es preciso, prever que ellas no afecten a los ciudadanos peruanos que, en principio, debieran poder confiar en la capacidad de sus autoridades.

Pero, por otro lado, me pregunto ¿qué clase de operativo exitoso puede permitir que estas consecuencias terribles se concreten? ¿Cuándo culmina un operativo? ¿Acaso no debe también existir un momento en el proceso, en el cual los miembros de la Policía garanticen la seguridad en aquellos lugares en los cuales “operaron”?

Si Luis Alva Castro piensa que nos callará la boca con dichos argumentos está bastante equivocado. Hace buen tiempo que se le está reclamando que se vaya y no solo porque no ha sabido trabajar bien en la cartera que tiene a su cargo, sino sobre todo, porque ha perdido total autoridad y ello es sumamente peligroso debido a que es nada menos que el Ministro del Interior.

Mi pregunta es, ¿hasta cuándo seguiremos pidiendo que se retire? No es por nada, pero uno se va cansando. Por suerte, el orgullo terco nos permite aún esperar a que quien se canse primero sea quien está en falta. Señor Alva Castro, dé un paso al costado.


Canitas al aire

A raíz del alza de precios (y el desconcierto de todos)






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