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¿Discriminando a la lengua o al hablante?

Han pasado pocos días desde que la bloguera Pierina Papi denunciara un evidente acto de discriminación realizado por parte del personal de UVK Larcomar contra su amigo Ricardo Apaza, a quien no dejaron reingresar a la sala de cine por su vestimenta. La reacción indignada de muchos ciudadanos, sobre todo en las redes sociales, no se hizo esperar. Este acto discriminatorio debería terminar en una sanción ejemplar para esta cadena de cines y ello es posible por la ordenanza municipal que en Miraflores prohíbe la discriminación (es el colmo que tenga que existir una ordenanza municipal que castigue este hecho, por cierto).
Sin embargo, como sabemos, asistimos a actos de discriminación a diario. Algunos más evidentes que otros. De hecho, al toparnos con discriminación menos obvia puede parecer menos importante, pero nos equivocamos. Es justo por esta aparente “sutileza” que estos casos persisten, porque a más disimulada la discriminación, más imperceptible y, por lo mismo, más difícil de eliminar.
En su edición de ayer, el diario El Sol de los Andes publicó una nota respecto a los cajeros automáticos del Banco de la Nación en Huancavelica. Éstos se encuentran configurados en inglés, lo que quiere decir que los usuarios insertan su tarjeta y, automáticamente se activa una grabación que indica, en inglés, las instrucciones de utilización del cajero.
Todo bien con querer fomentar el turismo y, por lo mismo, buscar facilitar determinadas operaciones a los turistas, pero ¿acaso era muy difícil incluir también una grabación con indicaciones en castellano? Y, no sólo eso, acá va un dato importante: ¿saben que en Huancavelica más de un 60% de la población es quechuahablante? Si no son monolingües quechuahablantes, son bilingües quechua-castellano que, en la mayoría de casos, tiene el quechua como lengua materna y el castellano como segunda lengua.
Sí, mi pregunta es ¿por qué no se incluyen las indicaciones en quechua también?
Y esto no se trata de un capricho. Tengamos en cuenta que se trata del Banco de la Nación, el banco del Estado. Si hay una entidad bancaria que debería siquiera “intentar” dar facilidades a todos los peruanos, es esta. Pero, además, es poco probable que un turista realice transacciones monetarias con esta entidad bancaria justamente porque es la nacional.
Hoy, los principales perjudicados con este absurdo son los beneficiarios de programas sociales como Juntos y Pensión 65 ya que, debido al paro nacional anunciado por los trabajadores del Banco de la Nación, se ven en la necesidad de acceder a los recursos otorgados por estos programas vía los cajeros automáticos. Esos mismos cajeros que la mayoría de ellos no utiliza nunca y que, cuando los quieren aprender a usar, les responde con una frase en un idioma que ni siquiera es el oficial del país en que viven. Parece surreal, pero es cierto.
Tal vez algunos piensen que estoy exagerando. No me extrañaría pues me he topado con más de una persona que no ve el problema en que casi se uniformice en castellano a todo el país e, incluso, me he topado con algún sujeto que casi aplaudió cuando le planteaba, preocupada, una posible extinción de alguna de nuestras lenguas originarias. Su argumento fue “¿para qué van a mantener una lengua si no les sirve para nada?”
He ahí el detalle. Más allá del hecho de que cualquier lengua extinta es una forma de ver el mundo perdida (lo cual hace invaluable dicha pérdida), es absurdo creer que una lengua no “funciona” para todos los contextos por una cuestión natural o intrínseca de dicha lengua. No es que el castellano, o el inglés, “funcionen” mejor en todos los contextos, sino que esas son las lenguas que hablan las personas que no son discriminadas y, por tanto, pueden realizar lo que deseen en su idioma. Recordemos que en cualquier caso de discriminación lingüística, como este, no se atenta contra las lenguas, sino contra los hablantes la lengua discriminada.
Veamos otro ejemplo: cuando un monolingüe del quechua es asaltado, va a una comisaría a denunciar el hecho y en la comisaría no hay nadie que entienda su lengua y, por tanto, no puede sentar la denunciar respectiva ni hacer valer esa “justicia” que debería ser igual para todos, no culpemos al quechua. Este ejemplo vale para todas las lenguas originarias, que son muchísimas, en nuestro país.
No basta con “respetar”, en el discurso, la pluriculturalidad en nuestro país. Bueno fuera que ese “respeto” se traduzca en hechos concretos. Hechos tan mínimos como considerar poner una grabación con indicaciones de uso de un cajero automático en la lengua que habla la mayoría de habitantes de determinado lugar. ¿Acaso no hay una ley de lenguas, que fue aprobada por el Congreso, en la cual se dice que las lenguas originarias son oficiales en las zonas donde predominen?
Pero en el Perú ni con ley u ordenanza nos respetamos. Así como Ricardo Apaza en Larcomar, muchos usuarios del BN en Huancavelica se ven discriminados y perjudicados a diario con esta aparente tontería. Esperemos que la enmienden lo antes posible porque, que sea el banco de la Nación el que cometa un acto como este es el colmo de los colmos.
Divorcio gubernamental
Los conflictos sociales, los escándalos de corrupción y las primeras metidas de pata de Humala fueron los primeros indicios de que la luna de miel gubernamental llegaba a su fin. Lo que no nos esperábamos fue un divorcio tan rápido. Muy moderno, claro. Muy político también. Pero ¿quién se divorció de quién?

Ollanta Humala en mitin de victoria (5 de junio)
Lerner, creo, hizo bien en renunciar ya que quedarse hubiera sido un poco indigno. Claramente lo habían dejado de lado. El presidente Humala le había bajado el dedo al diálogo en Cajamarca antes de que el ex premier se sentara a negociar. Por consecuencia, le había bajado el dedo a él también. Este divorcio con su ex Primer Ministro es elocuente, sin embargo, parece que esta ex pareja llevará la fiesta en paz. El detalle de Lerner conversando amenamente con la primera dama durante la juramentación y luego, saludando con hipocresía elegante a quien lo reemplazará, evidencian el carácter de esta separación.
Pero el presidente se divorcia también de lo que varios han llamado “el ala izquierda” del gobierno. Definitivamente, los que apoyaron a Humala desde el inicio, creyeron en él, casi se tatuaron el “esta vez sí la hacemos” en el pecho y sonrieron sinceramente el 5 de junio deben estar, cuando menos, desconcertados. Algunos, incluso, amargos. Otros, hasta resentidos. La pregunta aún no tiene respuesta ¿qué tipo de divorcio es este? ¿Será también el de la “fiesta en paz”? ¿Será el de la hipocresía por el bien de los hijos? ¿O será el de portazos en la cara, reclamos, juicios por la tenencia de los niños, etc.? Habría que tener un ojo abierto sobre la bancada nacionalista porque, puede que por ahí empecemos a notar el carácter de este divorcio.
Pero hay otro divorcio más importante. Lo comentó hoy César Hildebrandt cuando fue entrevistado en Panorama: “¿Y ahora qué va a decir Puno, qué va a decir Cajamarca?” Ocurre que el presidente Humala se divorció de su electorado (ese que algún sujeto llamó “electarado”) y, por tanto, de sus demandas, de sus esperanzas con esta “gran transformación” y también de la confianza que le brindaron.
Y no hay que ser muy listo para advertir que este divorcio será un despelote. Si ya había conflictos antes, cuidado con los que se vienen después. Si la respuesta fue declarar estado de emergencia cuando el diálogo no concluía en Cajamarca, ¿Cuánto más podrán confiar los cajamarquinos en la vocación de diálogo de gobierno? ¿Cuánto confiarán en este nuevo Primer Ministro? Si no confían en él, ¿cuánto confiarán en el estudio de impacto ambiental que les presente? Porque si a mí me dicen “dialoguemos, lleguemos a un acuerdo” y mientras dialogamos estás congelándome la cuenta bancaria para “notificarme” después, yo no me siento a conversar contigo de nuevo, al menos no tan ingenuamente.
Y, lamentablemente, el nuevo Premier no da la impresión de optar por la conciliación antes que la mano dura. De hecho, no parece querer participar en este juego político de la negociación cuando afirma, muy suelto de huesos, que en el gabinete que él dirija “no se perderá el tiempo con discusiones de ideologías, será un gabinete de técnicos”.
¿Cómo le explicamos al señor Valdés que los ministros hacen, porque deben, política? ¿Cómo le explicamos al señor Valdés que los conflictos sociales latentes y desatados al interior del país no responden sólo a cuestiones técnicas, sino, sobre todo, a cuestiones políticas? ¿Cómo le explicamos que tiene menos de 24 horas en el cargo, pero que si su idea de gabinete ideal es des-ideologizado y únicamente técnico está cometiendo su primer grandísimo error en el premierato?
Y este es el divorcio que debería importarnos más porque se equivoca el Presidente Humala si cree que podrá llevar la “fiesta en paz” con quienes depositaron su confianza en un plan de gobierno, una hoja de ruta, un candidato y una supuesta “transformación” que ha quedado en palabras.
Sí pues, la verdad es que Ollanta Humala se divorció de sí mismo y ese divorcio nos va a pasar factura los próximos 4 años.
Pesadillas que no acaban
De cómo la tragedia y la indiferencia dan origen a quince historias que aún no terminan.

Irene Manrique junto a su hijo menor. Ambos siguen buscando desesperadamente a Jhony, la víctima No 10.
A Irene Manrique la tragedia le tocó la puerta el 3 de marzo de este año. Jhony, su hijo mayor, salió una noche, como tantas otras, y se dirigió al grifo en Chilca para recoger el auto Yaris con el cualtaxeaba en la ciudad, todas las noches. Esa noche Jhony desapareció. Han pasado 8 meses -254 días, como recuerda Irene- y no hay rastro de él.
Jhony Castañeda Manrique es la víctima número 10 de la banda conocida como “los matataxistas” que, a la fecha, ha cobrado la vida de 15 taxistas. En Junín, se ha desatado una ola de temor motivada por esta banda. Esta región, además, es considerada la segunda más peligrosa del país, según cifras presentadas por el Ministerio del Interior.
El martes pasado, los familiares de las víctimas viajaron a Lima para reunirse con el Ministro Óscar Valdez y solicitarle que recoja el caso. Su reclamo fue desesperado. Ya no confían en la policía. Los “Matataxistas” siguen cometiendo crímenes y, pese a que algunos presuntos miembros de la banda se encuentran en la prisión de Huamancaca, el grupo no se ha desactivado. ¿Cuál es la razón de esta lentitud?
Hace unas semanas, el diario regional “El Sol de los Andes” accedió al expediente 2742-2010 que se halla en el 3er Juzgado Penal de la Corte Superior de Justicia de Junín y, en este, se da cuenta de curiosas -por decir lo menos- vinculaciones entre algunos oficiales de la PNP y miembros de la banda de “matataxistas”. En el mencionado diario se ha realizado una investigación minuciosa del caso y, al parecer, los vínculos entre algunos miembros de la PNP y personajes de esta banda, son mucho más siniestros de lo que parecían. Basta decir que la redacción del diario, en Huancayo, el día miércoles, fue víctima de la agresión de familiares de policías, quienes quemaron diarios, pintaron las paredes, golpearon las puertas y amenazaron al periodista que se ha hecho cargo del caso, Óscar Rodríguez. Curiosa la inicial indiferencia por parte de la policía frente a estos hechos vandálicos. “Curiosa”, entre comillas, claro.
La denuncia de este diario ha molestado a algunos malos policías e indignado a los familiares de las víctimas que han empezado a ver el enemigo en quien debería defenderlos.

Agresión por parte de familiares de policías en redacción de "El Sol de los Andes" (Huancayo)
Pero, ¿cuál es el vínculo entre algunos efectivos y los miembros de la banda de “matataxistas”? Acá va una pequeña parte de la historia.
Gran “cabo” suelto
El cabo suelto se encontró en Lima cuando unos reducidores de autopartes fueron detenidos en la capital. Ellos acusaron a un receptador de automóviles como su abastecedor. Este abastecedor, Wildem Véliz Huamán, fue detenido y con su testimonio permite establecer las conexiones.
Véliz afirmó que quienes lo proveían de autos robados eran dos peligrosos asaltantes: Michael Pun Riquelme (alias “Chino”) y Mitchell Cuevas Verástegui (alias “Mitchell”). Ambos realizaban asaltos en Lima y son, además, considerados miembros de la banda de los “matataxistas”. Él confimó que el “Chino” le había entregado varios vehículos, entre ellos, un Toyota Corolla negro del año y una camioneta Nissan Tilda verde petróleo. Esta declaración es corroborada por su esposa, Milagros Crisóstmo. Lo interesante de esta historia es que ambos autos fueron adquiridos por policías.
Los investigadores de Lima llegaron a Huayucachi y allí ubicaron al policía Benjamín Varillas Cajahuanca quien tenía en su poder el Toyota Corolla negro. Y aquí viene otra curiosa coincidencia: encontraron frente a la delegación policial de la zona la camioneta Nissan Tilda verde petróleo. ¡Qué curiosa coincidencia! Al interior de esta camioneta encontraron documentos de los policías Juan Carlos Quispe Segovia y Tessy Perales Córdova. Estimado lector, recuerde estos nombres.
En su defensa, tanto Varillas como Quispe afirmaron que adquirieron los vehículos legalmente y los suboficiales Hidalgo y Perales afirmaron que no denunciaron el hecho pues no sabían que se trataba de autos robados.
“Amigo, para la gaseosa”
Los dueños legítimos de los dos autos mencionados son Rocío Espino Goycochea y Luis Ríos Herrera. Ambos llegaron a Lima para recuperar sus autos. En sus testimonios, ambos afirman que el policía Santy Hidalgo Traverso, antes de la intervención, los había contactado y les habría pedido dos mil soles a cambio de información sobre el paradero de sus automóviles. ¿Un policía sabía que los autos eran robados? ¿Por qué no lo denunció? O, ¿por qué no se lo dijo a sus colegas, quienes los estaban utilizando? O ¿será que ellos ya lo sabían?
Actualmente, los cuatro suboficiales son procesados, dos por receptación de vehículos robados y los otros dos por omisión de funciones.
¿Es purita coincidencia?
Un dato más involucra a los suboficiales Juan Quispe y Tessy Perales (aquellos nombres que pedí que recordaran).
El 27 de mayo del año pasado, Lourdes Herrera Cervantes denunció el robo de su auto, un Toyota Yaris rojo de placa CGT-344. En una intervención posterior se encontró el auto y los policías y fiscales que intervinieron esa diligencia consignaron en sus actas que encontraron una billetera, papeles y recetas médicas que pertenecían a ¿quiénes creen?: Juan Quispe y Tessy Perales. Vaya parejita.
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Es fundamental que esta investigación cobre la importancia que merece. No se puede permitir que la policía nacional haga espíritu de cuerpo, como ocurrió en una conferencia de prensa hace unas semanas. En ese mismo sentido, es inadmisible que se manche el honor de los muchísimos buenos policías que, por esta minoría de efectivos corruptos ven perjudicada la institución a la que sirven.
Pero, sobre todo, es fundamental que el compromiso del ministro del Interior se condimente con velocidad. Las familias de las víctimas se encuentran indignadas ante los destapes realizados por “El Sol de los Andes”, pero también se encuentran, en muchos casos, en la miseria dado que se han quedado endeudados con diversas entidades financieras que les brindaron préstamos para que, las ahora víctimas, comprasen los autos robados. En el caso de la víctima 13, por ejemplo, la familia adeuda 18 letras que no puede cancelar dado que no tiene el ingreso que, justamente, el taxi permitía.
Si a este trágico panorama sumamos la indiferencia, ¿no estaríamos actuando con la misma injusticia? No permitamos que el caso se olvide. Hay viudas, madres, padres, hijos huérfanos y amigos lamentando la pérdida injusta de sus seres queridos. Ministro Valdez, tiene usted la palabra.
Dejémonos de congas

Se supone que cuando uno comete un error, aprende de él para no equivocarse, de esa misma manera, de nuevo. Haría mal el gobierno de Ollanta Humala si no reconoce ningún error respecto a cómo trató el caso del Proyecto Minero Conga. De no admitir error alguno, no sólo no aprenderá, sino que actuaría con soberbia, una característica que me recuerda al gobierno anterior, en el cual, durante cinco años, murieron 103 peruanos en más de 250 conflictos sociales. Pese a que el conflicto en Cajamarca no ha concluido ya hay un par lecciones que el gobierno de turno debería anotar para dejarnos ya de congas (y tangos).
El primer tema es la legitimidad. Lo comentó en su columna de ayer, Jorge Bruce. Mientras no haya legitimidad no habrá confianza. Si la población no confía en el gobierno y los ministerios, no hay negociación posible. El diálogo se frustra por default. ¿Cómo llegar a un acuerdo con alguien a quien no le crees?
Si bien, Bruce sugiere el paso al costado por parte de Herrera Descalzi, actual ministro de Energía y Minas, creo que, si bien esta salida sería recomendable, no estaríamos solucionando el problema. A fin de cuentas, se trata de un gesto inmediatista, una reacción por inercia. La verdad, lamentablemente, es que aún si otro nombre ocupara el liderazgo en la cartera de Energía y Minas y afirmara con contundencia que el proyecto Conga no afecta el medio ambiente, en Cajamarca no le creerían. No es, pues, el ministro el problema.
El caso de Conga evidencia que, en general, los conflictos generados en torno a la actividad minera han dejado de ser técnicos. Los estudios de impacto ambiental han perdido peso frente a la opinión algunos expertos (curioso que, generalmente, no estén de acuerdo) y a los prejuicios negativísimos en torno a esta actividad. Prejuicios que se sustentan en evidencias, lamentablemente.
Una buena manera de minimizar las dudas y eliminar prejuicios sería contar con una consultoría independiente que realice los estudios de impacto ambiental. Y esto no solo para Conga, sino para todos los proyectos mineros que no logren convivir en armonía con la población. De este modo, se benefician los pobladores de la zona al obtener información en la que creen, el Estado al comprobar (por otra vía) que no se afecta el medioambiente (y de yapa evita un conflicto más), y la empresa minera pues no tiene a los habitantes de la zona en contra.
Pero un segundo tema muy importante es también el de la claridad en el mensaje. Y esto nada tiene que ver con la capacidad de oratoria del presidente ni sus ministros. El presidente Humala hizo bien al mencionar la importancia de conseguir tanto el oro como el agua, pero hubiera sido ideal que lo dijera a tiempo (antes que reviente el conflicto) y no luego de haber dado mensajes que parecían contradicciones – casi bipolares – entre los que enunciaba en vivo, los que lanzaba en tuiter y facebook y los que enunciaban sus ministros y asesores.
La ambigüedad discursiva es un desacierto tremendo, no sólo porque mantiene a los receptores en vilo (y la impaciencia es enemiga de la conciliación), sino además porque, en el caso particular de este presidente, dista soberanamente de la imagen del Ollanta Humala candidato y, por eso, saltan las percepciones de “derechización” presidencial. Un solo mensaje es lo que se espera de un presidente. La ambigüedad da muestras de falta de liderazgo, pero sobre todo, de la falta de un norte claro.
Por otro lado, pero en la misma línea, debo decir que me ha sorprendido esta aparente “lavada de manos” de parte de Ricardo Giesecke quien, pese a haber presentado un informe contundente sobre las falencias en el proyecto Conga y el riesgo que significa para el medio ambiente si no se reparan, entibia esta postura en una entrevista posterior, con un argumento que se resume en: sólo son anotaciones para enriquecer el proyecto.
Al margen de que la aprobación del estudio de impacto ambiental sea legal, ¿acaso no es grave que no se hayan considerado los perjuicios que este proyecto podría causar? ¿No debería bastarle esta indicación, al gobierno de turno, para revisar la viabilidad del mismo? Y, peor aún, ¿no habla muy mal del Ministerio de Energía y Minas que haya afirmado que la cartera de ambiente había dado su visto bueno al proyecto, omitiendo, convenientemente, las considerables observaciones?
No es por nada, pero eso de que el Ministerio de Ambiente buscaba, en su informe, hacer que el proyecto Conga sea “lo más atractivo posible” (sic) me parece la entibiada del año a objeciones realmente serias. Gran nominado al premio “Poncio Pilatos 2011″.
Si por parte del presidente se reciben declaraciones contradictorias y tardías y, por parte de los ministerios responsables, informes excluyentes y hasta sacada de cuerpo para no quedar mal con nadie, luego no se quejen de que les caiga un congazo. El detalle es que el congazo no le cae sólo al gobierno, nos cae a todos. Aprendamos de una vez.
La gran transformación de los ignorados

Hoy, en vísperas del paro que realizarán los pobladores de Cajamarca en oposición el proyecto minero Conga, qué lejano y casi ficticio se me hace ese Ollanta Humala que en medio de la formalidad de la toma de mando y el acartonamiento de los protocolos de Estado alborotó a diestra, siniestra, y hasta a la siniestrísima Martha Chávez, cuando juramentó por el espíritu de la Constitución del 79.
Recuerdo que aquellos con quienes veía el circo en que se había convertido el Congreso en ese momento dijeron varias frases que iban desde la fácil “Uy, se volvió Chávez”, hasta la soberbia “siempre supe que apenas le pusieran la banda se mostraría tal cual es”. De pronto, se armó un consenso tácito sobre el presidente que acababa de juramentar. Ante nuestros ojos se había muerto el Humala de campaña, el del polo blanco, el de la hoja de ruta. Había llegado el cuco: adiós a las inversiones, adiós al desarrollo macroeconómico, adiós a la estabilidad, apaguen la luz.
Ay, ¡pero qué equivocados estábamos!
Poco tiempo después el Congreso aprobaba la Ley de Consulta Previa y aunque el Presidente no participara directamente en la aprobación, le salpicaron los aplausos. Y luego vino la creación del Ministerio de Inclusión y esta propuesta vino con algunas semanas más de elogios bajo el brazo. Sí, todo parecía indicar que este presidente se estaba esforzando por cumplir lo prometido, al menos en parte. El diálogo sería la gran política de gobierno, la inclusión social era una realidad, ¡viva el Perú!
Y, claro, había sectores que estaban preocupados porque es normal que cuando se plantean grandes cambios algunos sectores pierdan un poco. “La gran transformación” era esa etiqueta sugerente que dejaba muy poco a la imaginación. Nada de medias tintas ni “cambios responsables”, era momento de cambiar desde la raíz. Y casi nos la creímos. Tanto nos la creímos que casi, casi, casi pudimos tener a la hija de un condenado como presidente (“¡es que no nos queda otra!”). Pero ganaron los ignorados porque ya no querían ni merecían ser ignorados.
Han pasado más de 100 días y parece que la luna de miel se acabó. Empezaron los escándalos y renació nuestra memoria.Y se empezaron a escuchar algunas vocecitas de desconcierto “oye, ¿no que se iban a revisar los contratos de estas concesiones?”, “oye, ¿no se iban a realizar nuevos estudios de impacto ambiental?”, “oye, ¿no se iba a anular este proyecto minero?”… ¿Se acabó la luna de miel o nos la acabaron?
Porque los conflictos que están creciendo al interior del país (porque no solo Cajamarca existe) pudieron evitarse con el prometidísimo diálogo. Y seguro saltarán los que dicen que “no se puede dialogar con quien no quiere”, pero habría que recordarles que el gobierno decidió empezar a dialogar cuando el conflicto ya había reventado. Todo bien con querer el oro y el agua, pero para eso hay que llegar a tiempo. Es más, hay que llegar antes de tiempo.
Y de pronto recuerdo al Humala candidato diciendo en Cajamarca que hay que defender el agua y siento que es otro Humala. Es casi como comparar al primer Alan García con el segundo. Aunque sea por un microsegundo te asalta la idea de que son dos personas distintas en cuerpos muy parecidos. Pero luego te das cuenta de que cuando tu mamá te decía “la gente cambia” y tú la mirabas con cara de escepticismo, actuabas como un gran cretino. Ahora me queda clarísimo que la gente cambia, se transforma, casi muta. La próxima vez que alguien me diga “así soy yo, no puedo cambiar” sabré que me está mintiendo soberanamente.
El problema es que esta gran transformación presidencial le está funcionando muy bien a Ollanta Humala, pero solo con un sector del país que es justo aquel que no votó por él. Cuidado, señor presidente, que tanto retraso en las reacciones, tanto silencio y tantas señales contradictorias pueden generar una gran transformación, pero en las comunidades en conflicto. No olvide usted que la gente cambia y que los simpatizantes del ayer pueden ser los opositores del mañana si usted no cumple lo que prometió.
Y sí pues, en estas elecciones ganaron los ignorados pero la pregunta de fondo es ¿qué ganaron?
Metamediatizados

El domingo pasado, mientras me dirigía desde el aeropuerto Ezeiza hacia el centro de la ciudad de Buenos Aires, noté una pancarta colgada en el Mercado Central con las siguientes dos palabras: “Clarín miente”. Uno de los argentinos que me acompañaba en el trayecto me dijo “Mienten realmente. Al Clarín se le debe leer con cuidado”. Su compañero contestó velozmente “No es cierto. Mucha gente se queja de El Clarín, pero es el mejor medio que tenemos”. Y así se inició una discusión interesante que ha motivado, en parte, este post.
Haciendo un paralelo inexacto el grupo “El Clarín” vendría a ser algo así como el grupo “El Comercio” en el Perú. Sin embargo, como dijo El Morsa hace ya varios meses, “El Comercio” es una bodega de barrio comparado con el poder del grupo Clarín en Argentina que vendría a ser algo así como WalMart. Mueven medios de comunicación en todas las formas que puedan imaginar, pero también, claro, ciertas empresas. Pueden ver una infografía bastante completa aquí.
Al día siguiente me di el tiempo de mirar ciertos programas de televisión argentina. La verdad que, aunque no lo crean, la peruana no tiene nada que envidiarle. Me costó mucho juzgar si la nuestra era peor o mejor que la Argentina. Creo que mejor, aunque por poco. Los “noticieros” (entrecomillado que vale también para el caso peruano) estaban inundados de resúmenes con lo mejor del programa de Tinelli (algo así como “El gran show”), algunas noticias sobre el subsidio que el Estado dejaría de darle al servicio de transporte público (básicamente alarmistas y nadita neutrales para ser franca) y, sobre todo –ta ta ta taaaan- el gran escándalo que me acompañó toda la semana que pasé en Buenos Aires: los wachiturros (grupo de cumbia que ha causado furor y que se disputa la originalidad del nombre con otro. He ahí el escándalo de aparente interés nacional).
Aproveché la semana para preguntar a varios argentinos con quienes me topaba sobre la prensa argentina. Lo interesante de estas conversaciones no fue la posición de quien me contestaba -algunos muy críticos y otros más bien condescendientes con ella- sino la argumentación informada en las respuestas. Esto no es gratuito. Todo el debate en torno a la ley de medios argentina aprobada en octubre del 2009 permitió, de alguna manera, que los consumidores de la prensa se formaran una opinión al respecto de la ley de medios en particular y la función de los medios en general.
Al margen de mi opinión personal respecto a la ley de medios argentina, me parece importante que exista una concientización ciudadana respecto a la importancia pensar en los medios y su desempeño ya que eso permite tener receptores de información críticos. Acá en Perú, este es un tema muy poco tratado pues, se asume que considerar la posibilidad de regular medios es un atentado contra la libertad de expresión. Me pregunto si acaso no es también un atentado contra la libertad de expresión que un solo grupo, con sus propios intereses como todos los grupos, sea dueño o accionista mayoritario de la mayoría de la prensa. ¿Qué democracia se sostiene sobre la voz única?
Sin embargo, del lado del actual oficialismo argentino la cosa no es tampoco idónea. La señal estatal ha pecado por lo mismo que reclamaban al grupo Clarín, por ejemplo. El canal del estado es una abierta propaganda al gobierno, muchísimo peor que Tv Perú en la época de Alan García (sí, peor) y en medio del autobombo surge una iniciativa que como tal me parece interesante aunque muy mal desarrollada. En el canal del estado argentino hay un programa llamado “6,7,8”. Este es un programa metamediático, es decir, habla de los medios, de cómo han tratado determinadas noticias y “evidencian” los intereses e ideologías detrás de la trata de noticias por parte de la prensa.
Una iniciativa metamediática me parece interesante a priori. Creo que es una buena manera de fomentar consumidores críticos. Me pregunto si en el Perú nos sumaría un programa de este tipo, pero con la neutralidad que esta requiere o, por lo menos, con la participación de voces múltiples. En Argentina, esta buena idea queda en la abstracción de la idea pues básicamente se busca demoler a los medios cuyas posiciones son contrarias al gobierno de turno. Como imaginarán, el grupo Clarín es la piñata de la fiesta.
Y dejo la idea en el aire porque este interés por juzgar a la prensa, interés que en algunos casos deviene en hartazgo, ya existe en el Perú. Lo hemos visto con iniciativas, tal vez aún pequeñas, como la de “Un día sin prensa” y una página interesantísima dedicada al tema: Antiprensa”. De otro lado, la labor de Infos, proyecto del IPYS que trata temas que no ocupan espacio en los medios, es un reproche positivo y tácito sobre los vacíos en la prensa.
Tal vez nos convenga metamediatizarnos un poco porque quejarnos de cómo trató la prensa el caso de Ciro Castillo, por ejemplo, es solo mirar la superficie de un tema de fondo en el cual deberíamos participar todos.
¿Discriminación privada?

Ayer leí con indignación el post de Katya Adui en el cual da cuenta de una muestra de discriminación en uno de los carteles de un Club privado (ver imagen aquí). Pero esta indignación inicial fue opacada con la que me provocó la respuesta del Club Villa de Chosica, para quienes dicho cartel no era una muestra de discriminación, sino una “distinción”. Distinción puede ser, pero discriminadora, claro.
Sin embargo, hoy mi indignación se elevó a la décima potencia a partir de un post de Dante Bobadilla. Si ya ayer me parecía más indignante que el cartel discriminatorio la justificación del mismo, leer argumentos para esta justificación extendidos por otros espacios me parece la evidencia concreta de que en este país andamos atrasadísimos respecto a la consideración de todos como iguales. Van acá algunos extractos del post de Dante Bobadilla con mis humildes y breves respuestas.
“La “denuncia” nos muestra la foto de un cartel que anuncia que hay un baño para amas. Este cartel está dentro de un club privado. (…) Dentro de un club privado se dan una serie de normas que los socios aprueban con el derecho que les da su dinero”. (El resaltado es mío)
De esta cita solo resalto esta idea de “derecho del dinero”. Discúlpenme por ser tan cliché, pero hay cosas que el dinero no puede comprar (para todo lo demás existe Mastercard) y los derechos forman parte de ese tipo de cosas. Que un grupo de personas se congregue para discriminar a otro grupo bajo parámetros particulares establecidos por quienes tienen más poder (o sea, más dinero) no les da derecho a suprimir, ni en un espacio “privado”, los derechos de los otros a ser tratados como iguales.
“Dentro del club pueden haber y de hecho hay, una variedad de servicios higiénicos destinados a segmentos diferentes de personas. Los hay para socios, con las características que ellos lo han exigido y pagado, pero también los hay para niños y minusválidos (…)”
A ver si me queda claro: ¿estamos comparando a las amas con niños y/o minusválidos? A ver, entiendo que un baño esté destinado para los niños pues, como es obvio, ellos requieren de instalaciones especiales para sentirse cómodos dado que son pequeños en tamaño. Entiendo también que los minusválidos necesiten baños particulares pues por algún motivo (de nacimiento, accidente, etc.) tienen una suerte de “tara” que les impide movilizarse con la misma destreza que quien no la tiene. Pero, ¡acaso las amas tienen una tara física? No. En este caso parece que se les impusiera una tara, pero social. Compararlas con minusválidos no hace sino reafirmar la discriminación.
“Esto no quiere decir que tales servicios higiénicos sean denigrantes. De ningún modo lo son. Por el contrario, son mucho mejores que los servicios higiénicos de muchas entidades públicas, colegios nacionales y hospitales, por decir algo. Simplemente existen servicios se han sido destinados a un público específico.”
Ehem. Nadie dice que el servicio público que se ofrece exclusivamente para amas en el club villa sea denigrante en términos de infraestructura. ¡Qué fácil es no querer entender el argumento de fondo! Lo que es denigrante -y denigrante es una palabra que se queda corta- es el hecho de que exista un baño solo para ellas. Si el baño resulta ser mejor que el del Rey de España no tiene la más mínima importancia ni sería un atenuante de esta acto de discriminación.
“Creo que hay en el mundo muchas causas de indignación mejor justificadas, como por ejemplo, la condición de las mujeres musulmanas que siguen siendo condenadas a la lapidación por infidelidad, las adolescentes africanas a quienes se les sigue amputando el clítoris para evitarles los pensamientos impuros, o las mujeres peruanas víctimas del salvaje machismo que aun impera en nuestra “cultura””.
Disculpe, señor Bobadilla, pero ahora no entiendo nada. Y qué pasa si en un club privado las personas que lo integran deciden hacer un estatuto que les permita lapidar a todas las mujeres socias que sean infieles. ¿No dice usted que en un club privado los socios deciden las reglas y que “el poder del dinero” les permite hacer indoors lo que quieran? No entiendo cómo puede indignarlo tanto (según usted con mejores razones) la situación de las lapidadas musulmanas o maltratadas africanas si luego en un club privado está permitido todo siempre que los socios lo acepten.
Finalmente, es cierto que la discriminación es una facultad del cerebro humano y que discriminamos a cada momento. Pero no estamos hablando acá de un acto natural, sino de un acto enmarcado en una ideología perenne. Una ideología que hace trascender la discriminación a actos sin ningún sustento, como por ejemplo, el de creer que hay personas que merecen ostentar determinados derechos y otras a quienes se les pueden suprimir. No disfracemos la discriminación. Y le pido por favor que no me discrimine por este post a partir del suyo. Espero que entienda que hasta para discrepar somos iguales, a menos que me diga de un club privado donde no se me permita decir lo que pienso, en cuyo caso le agradeceré notificarlo para nunca hacerme socia.

Partido de los mismos ricos

En la edición de hoy La República publica una entrevista al congresista y precandidato a la presidencia del Partido Popular Cristiano (PPC) Juan Carlos Eguren. Luego de leer la entrevista me quedan claras dos cosas: 1. Eguren es un buen cuadro pepecista con buenas intenciones, pero 2.que mientras los militantes del PPC no admitan responsabilidad sobre su mayor derrota –que no son las últimas elecciones presidenciales ni las municipales, sino el debilitamiento crónico y casi terminal del PPC- diremos “adiós” (si aún no lo hacemos) muy pronto a un partido que cumplirá este diciembre 45 años.
El titular de la entrevista lo dice todo: “Nos dejamos arrinconar como ‘partido de los ricos’”. No es la primera vez que un pepecista ha intentado explicar las sucesivas derrotas electorales a partir de esta frase desafortunada que un tercero les acuñó con éxito (también suelen culpar a la falta de “comunicación” interna). Sin embargo, ninguno parece admitir -o hacer un intento- que la frase, si bien malintencionada, se asentó en el imaginario colectivo pues resultaba verosímil y casi calzaba a la perfección con la percepción que se tiene del PPC.
Vamos, creer que el divorcio entre un partido y los electores se reduce las estrategias de un rival es irresponsable. En este caso, ya que se trata del segundo partido político con mayor tiempo de vida en el país, es patético. Sin embargo, a la frase “partido de los ricos” podría calzarle también “partido de los mismos”.
No es la primera vez que dentro del PPC se ha buscado llevar a cabo una reforma. No es la primera vez que valiosos cuadros han intentado encabezarla. Sin embargo, hasta ahora, esta reforma interna ha fracasado tanto como el partido en las elecciones generales. ¿No será ese tal vez el principal problema del PPC? De nada sirve oxigenar el partido enumerando a los nuevos cuadros si luego no se les permite tomar el mando -o compartirlo siquiera- en el mismo.
Eguren, creo, es un buen cuadro y podría liderar en esta ocasión la necesaria reforma. Pero para eso debe también partir del reconocimiento de que “partido de los ricos” (y de los mismos) no es una frase que se irá sola cuando los electores suframos del virus de la amnesia colectiva. La verdad es que deberán demostrar que no son esa frase pero, sobre todo, demostrar que han aprendido algo de todas estas derrotas. Es triste, por decir lo menos, que Eguren afirme que el PPC no está desaparecido alegando su presencia municipal. ¿Olvida acaso que se vieron en la necesidad de ir en una alianza que parecía un gran cajón de sastre electoral y donde el PPC no fue tan protagónico?
Deben admitir que el PPC ha andado errando el camino hace mucho tiempo, en buena parte, porque no ha sido capaz de modernizarse junto con el electorado y las demandas del mismo. Y este post lo escribo con el mejor de los deseos pues al margen de mis preferencias y tendencias políticas considero que el país merece un buen partido de derecha. Un partido moderno, claro, donde la ideología sea constante, pero los rostros, sólo temporales.
Foto: Perú21

Un tren para no perderse
Cuando Jimena me contó que su obra se desarrollaría en un geriátrico lo primero que pensé fue que corría el riesgo de entrar en los clichés. Así, poco imaginativa como soy, pensé que no podría decirse nada muy nuevo o, en todo caso, que no sería una historia que me dejaría preguntas, como me gusta. Pero estaba completamente equivocada.
“Después que pase el tren” es la historia de varios dilemas. Por ejemplo, de los dilemas internos de Sarita, una de las 3 ancianas que habitan en el geriátrico, pero no sabe dónde está. Es también la historia del dilema de Zulema, enérgica para afirmar que no necesita la ayuda de nadie, pero vulnerable cuando la soledad la desviste de máscaras. También es la historia de Isabel, quien con su andar pacífico deambula entre sus propias nostalgias y la atención hacia sus compañeras en esta “casa”.
Pero es también la historia de los dilemas de Ramiro, un voluntario, quien siente la necesidad de compartir la verdad (su verdad) con tres ancianas para quienes “la verdad” ha dejado de ser lo que para el común de las personas.
De hecho, es la historia de los dilemas que el espectador se hace a partir de esta necesidad, a veces tonta, de definir la verdad en términos absolutos. ¿Cómo hacerlo cuando la verdad de cada una de estas ancianas es tan legítima? ¿Cómo decirle a Zulema que vive en una realidad que no se condice con la que existe fuera del geriátrico? ¿A Sarita que su esposo no volverá a hacerle un jugo de naranja en el desayuno? ¿O a Isabel que nadie le ha venido a dejar las esperadas flores? ¿Qué tan dueños de la verdad podemos ser?
“Después que pase el tren” explora los grises y nos deja varias preguntas. Tal vez por eso me gustó tanto. Les sugiero que se den un tiempo para preguntarse también qué tan dueños de la verdad podemos creer que somos y qué tan dispuestos estaríamos a aceptar las otras verdades, las que no entendemos aún o las que no “vivimos” todavía. Verdades como las de Sarita quien sigue a la espera de que pase el tren.
Va de jueves a sábado a las 9 pm y domingos a las 8:30 pm en el Teatro Auditorio Miraflores (Av. Larco 1150 sótano). Con las actuaciones de Sonia Seminario, Gabriela Billotti y Lola Guerra, acompañadas de talentosos jóvenes actores como Jimena BallénaTallada y Carlos Casella. Dirigida por Katiuska Valencia y escrita por Jimena Ballén Tallada.
La recomiendo y los dejo con fragmentos de la obra:

Gestos acertados
Por iniciativa de Presidente del Congreso, Daniel Abugattás, el Congreso sesionaría el jueves 8 de setiembre en Ica. Esta iniciativa que, afirma Abugattás, busca acercar a los legisladores a sus representados, ya tiene sus primeros detractores. Carlos Bruce, por ejemplo, considera que el viaje es demasiado costoso (200 mil nuevos soles) y que no se lograría nada concreto. Si bien este presupuesto resulta alto (si los parlamentarios se trasladaran vía terrestre se podrían abaratar costos), ¿es o no una buena iniciativa?
Si recordamos el alto porcentaje de desaprobación ciudadana al Congreso de la República y la desconfianza abrumadora de la población hacia sus parlamentarios, se entiende que el tema presupuestal de esta sesión sea un gran talón de Aquiles. Sin embargo, confieso, que cuando me llegó la nota de prensa con esta iniciativa me pareció buena de saque. Repito: el tema presupuestal podría rediseñarse.
La descentralización de las sesiones del Congreso puede, en efecto, no tener un impacto concreto y por tanto debe complementarse con otras medidas, sin embargo el gesto no es poca cosa por un par de razones.
Por un lado está el tema de las deudas tanto con los pobladores del sur como con los de otras latitudes. El hecho de que la primera sesión congresal fuera de Lima sea en Ica ratifica la intención de este Congreso de, siquiera, poner sobre el tapete la necesidad de saldarla con aquellos peruanos que vivieron la peor parte del terremoto del año 2007 y que durante el quinquenio anterior han vivido mucho desinterés estatal. Recordemos que en la campaña electoral la mayoría de candidatos mencionaba la reconstrucción del sur como parte de sus propuestas.
Ahora bien, no solo se tiene una deuda con el sur. ¿Qué hay, por ejemplo, del plan de reparaciones propuesto por la CVR y cuyos avances siguen siendo particularmente lentos? Entonces, el gesto de descentralizar las sesiones congresales constituye un interés de acercar los parlamentarios a sus representados, pero también contribuye a dar el primer paso para saldar las múltiples deudas pendientes que el Estado tiene con muchos ciudadanos al interior del país.
Por otro lado, esta iniciativa se enmarca en el discurso pro inclusión que este gobierno ha hecho explícito desde el inicio. ¡Qué mejor muestra de la intención gubernamental pro inclusión que la creación del ministerio de Inclusión Social! Si bien no me gusta la idea de crear ministerios frente a demandas específicas, menos aún cuando las funciones de este calzan en otros ministerios a la perfección, habría que esperar a ver la distribución de responsabilidades de este ministerio para juzgarlo.
Ahora bien, nuevamente, para que la inclusión sea más que una buena intención, es fundamental que se lleven a cabo otras medidas. En el caso concreto de las sesiones descentralizadas congresales, estas podrían estar acompañadas de viajes más regulares (que son más factibles por temas presupuestales y pragmáticos) de la comisión congresal idónea para la región de que se trate, reducción del presupuesto invertido para estos viajes, diálogo con las comunidades de la zona, etc.
En líneas generales, la iniciativa me parece positiva. Con unos cuantos ajustes podría constituir una buena tradición para un Congreso que cada vez se aleja más de sus representados y que necesita de este tipo de gestos para recuperar, aunque sea de a pocos, la credibilidad que necesita para sobrevivir.

Primer mensaje presidencial: confrontación y paños fríos

El título puede parecer contradictorio, pero definen el tono del primer mensaje presidencial de Ollanta Humala. Como deben saber, la confrontación directa y explícita fue la juramentación por el espíritu de la Constitución de 1979 (juramentación imitada por los dos vicepresidentes: Marisol Espinoza y Omar Chehade). ¿Protocolarmente FAIL? Sí. ¿Innecesario? También. ¿Error? No lo creo, en tanto no me parece erróneo reivindicar la Constitución del 79 recordando que la del 93 es producto de una dictadura. Ahora, eso sí, los ánimos están caldeadísimos en el Congreso y también, imagino, entre aquellos que consideraban acompañarlo de manera concertada.
Siendo el primer mensaje presidencial el contenido es bastante generalizado. Pero debo decir que luego de los primeros incidentes, el mensaje se enderezó positivamente. Acá van algunos #WIN del mensaje:
1. Reforma universitaria: más que necesaria. En la mayoría de mensajes presidenciales (sobre todo los últimos 5) esta reforma era un enunciado de dos palabras “ah, sí, promoveremos la reforma universitaria”. Humala ha mencionado la necesidad de dejar de otorgar títulos sin la debida acreditación. A Acuña y a quienes lucran con la educación (que no debiera ser un negocio) les debe estar temblando el ojo (y la billetera). ¡Excelente!
2. Lucha contra corrupción: era probablemente lo que más se esperaba de este discurso pues esa ha sido su banderita durante la campaña. Confirmó la necesidad de prisión efectiva para delitos por corrupción y eliminación de beneficios penitenciarios. Esto se condice con el cierre del mensaje en que pidió, entre otras cosas, a sus partidarios: honradez. Veremos, veremos. Pero estas medidas contra corrupción son desde ya un gol.
3. Reconstrucción en los pueblos del sur afectados por el terremoto del año 2007: esta es una gran deuda del gobierno anterior que ha pasado asolapada porque, claro, no es la única y no ha sido tan mediática. Sin embargo, bien ha hecho Humala al mencionarla pues vuelve a poner sobre el tapete la importancia de redimir al sur, víctima de una catástrofe ocurrida hace 4 años. ¡4 años! No es posible que se les siga dando la espalda.
4. Penas más duras para violaciones contra los niños y feminicidio: este es otro WIN. Por un lado, porque las sanciones duras no implican la propuesta del fujimorismo que era “pena de muerte”. Por otro lado, si bien fue solo una línea (no dijo cómo), es la primera vez que escucho la palabra “feminicidio” en un mensaje presidencial. Un excelente paso es reconocer este delito. Ese es ya un acierto.
5. Solución de conflictos internacionales por los medios pacíficos: Ollanta Humala se dirigió directamente a Sebastián Piñera afirmando que el Perú respetaría el fallo de La Haya y luego añadió “y estoy seguro de que Chile hará lo mismo”. Es fundamental la claridad en este asunto. Esto mejora la patinada inicial de Humala, cuando recién fue electo, reclamando por la actuación de Cancillería a este respecto alegre, pública e imprudentemente. Lo de hoy, un acierto.
Esos son para mí los aciertos más importantes. En general, un buen mensaje en términos de contenido. El detalle es que siendo el primer mensaje, no se puede esperar mucho más que generalidades. Habría que ver, eso sí, cómo toma el gabinete ministerial (bastante más pegado hacia la derecha que el tono del mensaje presidencial de hoy) estas propuestas, si acaso el MEF, con Castilla a la cabeza, permitirá la tan mencionada inclusión social soltando el dinero para los programas sociales, por ejemplo.
Pero bueno, aumentos salariales, reformas necesarias, castigos contra la corrupción, petición de vigilancia a la oposición, etc. Veremos. Recién empezamos. Día uno.
Ah, me olvidaba, lo que fue terrible fue la actitud en el Congreso. Yo entiendo la euforia del nacionalismo y la rabia del fujimorismo pero, vamos, somos adultos ¿no? ¿Les costaba mucho guardar la compostura? Entiendo los aplausos y una que otra arenga, lo que no entiendo es la sistemacidad en los gritos de quienes pensaban que seguían en un mitin (nacionalistas) y el reclamo eufórico de quienes se alucinaban en un ring de boxeo (fujimorismo: Martha Chavez sobre todo).

Divagando por #culpadeOblitas
Algunas ideas que me quedaron en la cabeza luego de ver el spot de Oblitas, la ola post-partido más fuerte en las redes sociales.
“Mi peor recuerdo es cuando Chile nos eliminó del mundial en 1967”
He intentado, lo juro, imaginar a alguien cuya vida haya sido tan “armoniosa”, a falta de mejor adjetivo, o cuya pasión por el fútbol sea tan inconmesurable como para que el peor recuerdo que tenga sea una eliminación. Me he esforzado pero dudo mucho que esa afirmación sea cierta. ¿En serio, Oblitas no tiene otro recuerdo más triste? Asu.
Por otro lado, “Chile nos eliminó del mundial” es una frase muy conveniente. El análisis crítico del discurso, que es una rama de la lingüística que analiza las ideologías que subyacen a todos los discursos (sí, todos tienen ideologías subyacentes), se detiene en las estrategias que utilizan los emisores para hacer prevalecer estas ideologías. En este caso, es conveniente que “Chile” sea el sujeto que “nos elimina” del mundial cuando, por si acaso, es el Perú quien perdió ese partido. Esta estrategia es bastante típica. Cuando las consecuencias de mis actos son negativas se las asigno al otro, cuando son positivas, son mías. Alguna vez han escuchado la frase ¿“Chile nos hizo ganar”? Difícil.
Y ¿por qué es conveniente? Porque luego el spot se enfocará en Chile como el “adversario”.
“Pero Chile no solo nos ha ganado en fútbol”
Y acá viene la utilización irresponsable de el ánimo “antichileno” que subsiste en varios. Ese “no solo” es clave.
“En el mundo, Chile está en el puesto 8 de los países que atraen inversiones mineras. El Perú está en el puesto 48. Eso pasa, entre otras cosas, porque Perú le cobra a las mineras muchos más impuestos de los que cobra Chile.”
Una gran cita para enfocarme solo en el resaltado “Eso pasa, entre otras cosas…” ¿Y por qué no nos cuentas esas “otras cosas”? ¿Por qué pese a haber “otras cosas” solo te enfocas en el tema de los impuestos?
“¿Vamos a dejar que Chile nos siga ganando en minería?”
Ok. Es evidente que es una pregunta retórica, ¿no? O alguien iba a salir gritando “yeeeeeees!!”. Lo dudo. Otra estrategia afortunada.
“Con buena minería el Perú siempre gana”
Esta es la frase final del spot. Frase que no enuncia el amigo Oblitas, pero que encierra en buena cuenta la intención del spot. ¿Acaso “buena minería” es aquella que no paga impuestos o paga menos impuestos? Y, ojo, no estoy diciendo que las mineras deben pagar sobreganancias o no (no estoy entrando en los tecnicismos, solo me he quedado en el discurso). Solo comento el hecho de que se resuma “buena minería” bajo las ideas de este spot. En realidad, bajo LA gran idea de este spot: para que Chile no nos siga ganando en minería, no debemos cobrarle más impuestos que ellos a las mineras”.
La línea final mete el golazo: la minería que no paga impuestos es la buena minería. Y, con esa buena minería el Perú siempre gana.
Para mi maestra
Hoy, como todos los 6 de julio, recuerdo a los grandes maestros con quienes me he topado. Y siempre vuelvo a toparme con mi primera y eterna maestra. La verdad, yo crecí en una casa que parecía un parque de diversiones. Cuando pequeña lo he disfrutado muchísimo, de adolescente renegaba un poco (bueno, renegaba por todo) y ahora, me enternece.
Lo que ocurre es que mamá es maestra de educación inicial y por eso, ni mi hermano ni yo tenemos problemas para diferenciar corospún de microporoso o cánson de cartulina normal en un 2 por 3. Hemos jugado a la cocinita, a la casita, al restaurant y, claro, a la profesora Laura y el alumno Rodrigo con material de verdad. Con lapiceros rojos, hojas de aplicación, gelatinógrafos, sellos de caritas, papel crepé, etc. Probablemente le costábamos una millonada a mamá en todos los materiales que le robábamos “secretamente”, pero nunca nos castigó por usarlos.
Mamá ha sido nuestra primera maestra. Me enseñó a leer y escribir antes que en el colegio (y mejor), me enseñó a sumar, restar, multiplicar y dividir, me habló de las regiones del Perú y, claro, me llevó a conocerlas. Me leyó la leyenda de los hermanos Ayar con gráficos enormes que ella misma diseñó, leímos juntas la historia de cada uno de los 14 incas, hicimos un quipu para que me quedara claro cómo cuernos contaban, aprendió flauta para enseñarme a tocar flauta y, por si fuera poco (y pese a lo poco que le gusta el deporte) me enseñó hasta educación física. Claro, ahí ella no se metía mucho pero me alentaba todo el tiempo. Y, cuando la acompañaba al trabajo, veía que hacía lo mismo con sus 35 alumnos.
Si tenía que tirarse al suelo por fines pedagógicos, lo hacía sin pensarlo. Del mismo modo, si tenía que viajar dos horas y media diarias para ir a enseñar en un colegio alejadísimo del centro de la ciudad, lo hacía y con una sonrisa elocuente. Ahora anda viajando porque, como me dice, “hay mucho por hacer” al interior del país. Y así, sin darse cuenta, nos ha enseñado a mi hermano y a mí la mejor de las lecciones: el significado de vocación.
Y estoy segura de que hay muchos maestros así de comprometidos que merecen saludos el día de hoy. Por eso existe el día del maestro. Para recordar la labor de aquellos que hacen malabares por transmitir conocimiento. Para aplaudir a quienes hacen pedagogía dentro y fuera del aula y varios, como vemos, en su familia.
Les copio, para terminar, un fragmento de una carta que mamá nos mandó a mí y a mi hermano por el día del maestro. Sí, ella nos mandó una carta a nosotros para agradecernos el apoyo que le hemos brindado a ella, cuando somos nosotros quienes deberíamos agradecerle. Es que hasta para eso es maestra: para hacer sentir a sus dos mejores alumnos queridos e importantes. Te pasaste, reina. Gracias.
Laura y Rodrigo: el día de hoy decidí escribirles una pequeña carta por el día del maestro. Ustedes son hijos de una maestra.
Haber andado con mis hijos en mi jornada laboral, haber colmado su infancia de recuerdos que giran en torno a tareas, escuelas, y actuaciones, me completa. Tú, Rodri, desde pequeño me acompañaste tres horas de ida y tres de vuelta porque el trabajo quedaba lejos de Lima. Ahí pasamos tu primera infancia. Les agradezco mucho a ambos su paciencia y quiero reconocerlos porque son muy importantes en mi vida, porque los quiero mucho y porque sin ustedes, que han sido mi motor siempre, tal vez no estaría donde estoy. Gracias!
Aduviri: síntoma y consecuencia
Por cada político mediocre y cínico hay su contraparte dirigencial. Típico
(@pacobardales)
Podríamos decir que hoy canal 5 ha hecho SU día. El ráting debe haberle sonreído muchísimo pues el líder de la región sur de Puno, Wálter Aduviri, ha estado todo el día en las instalaciones de Panamericana Televisión debido a que tiene orden de captura y si sale del canal sería detenido. ¿Por qué no pueden detenerlo mientras esté en dicho espacio? Porque para ello la Policía necesitaría tener una orden de allanamiento. ¿Y ahora?
Primero lo primero: nadie debería evadir la justicia. Esto vale para todos si no de qué clase de país estaríamos hablando. En este sentido, es importante hacer notar que el líder puneño se encuentra en falta. Sin embargo, la línea que he tomado de @pacobardales y está al inicio de este post encierra una gran razón que nos hace llegar a esta situación: la indiferencia política. Es más, no nos engañemos, nuestra propia indiferencia también.
Ah, es que tampoco podemos caer en el simplismo de decir “Aduviri ha faltado a ley y que lo metan en la cárcel sea como sea, de una buena vez”, como he escuchado. Primero, porque sacarlo del canal (o de cualquier otro recinto) sin la orden de allanamiento que el juez no ha dictado sería incurrir también en una ilegalidad. Segundo, porque hay más cosas que mirar en este panorama que el caso particular de Aduviri. Él es un síntoma y una consecuencia.
Los pobladores de Puno vienen protestando hace 31 días (con interrupciones, o sea, varios días más). Como era de esperarse, en Lima no nos enteramos del asunto hasta que la protesta se radicalizó, vale decir, empezaron a bloquear carreteras, causar daños a sedes públicas en Puno, entre otras cosas fuera de la ley. Entonces, Puno recién se volvió un lunar en la cara limeña del Perú: molestoso, pero chiquito.
Y en ese momento, cuando a pesar de la tardía notoriedad de este conflicto todavía se podía prever algo, ¡zas!, sale nuestro Presidente de la República (sí, ese personaje que prioriza la construcción de un monumento cristiano importado de Río de Janeiro porque hasta para ridiculizarnos le falta originalidad) a decir que se ocupará del conflicto una vez concluidas las elecciones. ¡Y esto lo dijo el 24 de mayo! O sea, 11 días antes de las elecciones. Pero, esperen, hay más: han pasado 10 días desde las elecciones, ¿y el Ejecutivo? Nada. No han volteado a mirar a Puno.
Esto no se trata de las motivaciones de la protesta ni del pliego de reclamos puneño. Al margen de si son o no factibles de cumplir, si tienen o no razón (según quién observa el problema), etc. lo sancionable es la indiferencia del gobierno para ir a escuchar el punto de vista de quienes reclaman y dialogar con ellos.
Entonces, ¿Aduviri actúa fuera de la ley al no someterse a la orden de captura que pesa sobre él? Sí. ¿La radicalización de la protesta en Puno implicó medidas ilegales? Sí. ¿Debe haber sanción por ello a los líderes? Sí. Pero estas no son las únicas preguntas. ¿El conflicto pudo disminuir con presencia del Estado? Sí. ¿El Presidente García evadió su responsabilidad al dejar que el conflicto se “solucione solo” durante más de 20 días? Sí. ¿Debería haber sanción por eso? También.
Si en este país no se respeta la ley ¿de qué clase de país estamos hablando? Pero, guarda, ¿de qué justicia estamos hablando cuando solo se sanciona a los opositores y a los oficialistas se les archivan los casos? ¿De qué clase de país estamos hablando cuando solo se sanciona un lado de la historia, a uno de los responsables? Y la sanción ni debería ser solo legal, si hubiera sanción ciudadana me daría por bien servida, me resignaría con una sonrisa. Pero no. La mayor parte de comentarios que he escuchado el día de hoy solo mencionan un lado de la historia.
Cuidado, porque Aduviri es la consecuencia de la indiferencia y el hartazgo, pero también es un síntoma de aquello a lo que puede llegar este hartazgo. No seamos tan tontos como para gestarlo y no seamos tan simples a la hora de juzgarnos a nosotros mismos.
Foto de @adrianssp

A caballazo regalado…
El viernes nos cayó la sorpresa. El Presidente quiere despedirse con un monumento enorme en el Morro Solar: un Cristo como el que identifica a Río de Janeiro. Este monumento no le habría costado nadita a los peruanos así que abramos los brazos para recibir. Es un regalo de Odebrecht y un sencillo (100 mil solcitos, nadita más) del Presidente García. Entonces, como mamá me enseñó de pequeña cuando por mi cumpleaños a alguien se le ocurría regalarme un borrador, “a caballo regalado no se le mira el diente”. Pero, sorry mamá, este caballo tiene una dentadura imposible de ignorar.
No se trata en realidad del dinero. Si bien es, por decir lo menos, “raro” que el Presidente preste de sus ahorros 100 mil soles, y no estaría de más una investigación para ver de dónde ha podido ahorrar tanto y si no los necesitará en un futuro (digo para que no nos vaya a dejar sin un brazo del Cristo para pagar la universidad de su menor hijo), la verdad de la milanesa es que el Presidente puede hacer con su dinero lo que quiera, ¿verdad?
No se trata tampoco de la motivación del monumento. La verdad no me queda claro cuál es el punto de tener esta estatua en el Morro Solar. Si, por un lado se trata de una estatua distintiva de otra ciudad y, por el otro, como afirma Augusto Ortiz de Zevallos, “esta imposición violenta también la naturaleza laica de nuestra ciudad y nuestro país”, sería más representativo que la estatua en cuestión fuera en alusión a la papa amarilla. Pero, si los vecinos del distrito y los vecinos de Lima estuvieran de acuerdo, caballero nomás, ¿no?
El detalle está en lo “sorpresivo” del asunto, que es una bonita palabra para cubrir lo que algunos han calificado abiertamente de imposición. Ahora bien, ¿esta consulta que debería haberse realizado se realiza en otros casos? La verdad, no. La “cultura del diálogo” en la cual se toma en cuenta la opinión de los vecinos y se construye junto con ellos (y no a pesar de ellos), salvo raras excepciones, no existe.
Recuerdo el caso de las zonificaciones distritales por ejemplo: ¿En cuántos distritos de Lima se han variado las zonificaciones en los últimos años? ¿Acaso alguien te avisó cuando las cambiaron? ¿O te enteraste cuando empezaron las construcciones de edificios elefantiásicos en los alrededores de tu casa? ¿En cuántos distritos, debido a estos cambios que permiten construcciones enormes, los vecinos se quedan sin luz o agua por horas? ¿En cuántos de estos casos, el municipio tuvo la delicadeza de avisar a los vecinos que no tendrían estos servicios de tal a tal hora, tal o tal día?
Pero esto no es nuevo. La verdad es que para muchas autoridades los vecinos son los eternos obstáculos para sus iniciativas y, en algunos casos, para sus negocios. El caso del “Cristo del Pacífico” debería servir para recordarles a las autoridades que, por si acaso, los vecinos deberíamos tener derecho a voz. Pero, sobre todo, debería servirnos a nosotros para asumir más activamente nuestro derecho a participar en iniciativas como esta que afectan a la ciudad.
Por eso, la reacción de la alcaldesa Villarán, quien salió a increpar la falta de coordinación respecto a esta monumental iniciativa, es positiva. Al margen de si el Presidente puede o no colocar monumentos sin consulta, lo mínimo que debería hacer es coordinar con la autoridad pertinente.
Esto de “hacer lo que quiera” con su plata, señor Presidente, no es tan literal. Suerte la de usted que hace que la plata le llegue sola y que le sobren 100 mil soles, pero no es nuestra culpa. Gracias, pero no gracias.
Se acabaron las elecciones, ¿y ahora?
Si hay un comentario que he leído repetidas veces hoy, a partir de los resultados electorales que indican la victoria de Ollanta Humala, es que “el Perú no es Lima” y que hoy ganó ese Perú tan lejano de la capital. Pero, ¿hay que esperar que resultados como este nos abofeteen en la cara para darnos cuenta, una vez más, que el Perú es más que Lima? ¿Cuántos escenarios de polarización tan aguda como este necesitamos para advertir que la burbuja de la capital no logra representar a todos los peruanos? ¿Cuántos más “antisistemas” surgirán y obtendrán el voto popular para que, por fin, nos dignemos a mirar hacia adentro en lugar de contentarnos con contemplar nuestros propios ombligos? El Perú nunca ha sido solo Lima, pero hoy esta verdad que deberíamos tener presente a cada momento nos ha golpeado en la cara merecidamente.
No obstante, todavía encontramos a quienes en lugar de ver esta verdad deciden seguir echándole la culpa al otro a quien no ven como un igual, sino como un inferior. No en vano, el grupo “Vergüenza democrática” presenta un conjunto penoso pero real de las muestras de discriminación que rebotan por las redes sociales. Los votantes por Ollanta Humala son descritos como ignorantes, pobres, resentidos, raza que debió ser eliminada por los españoles durante la conquista, analfabetos, etc.(revisarlo aquí). A esto se suman los calificativos a Alejandro Toledo que es descrito como un serrano de mierda y Mario Vargas Llosa como “solo un premio nobel”, entre otras perlas. Con estas reacciones es evidente que hoy no hemos aprendido absolutamente nada.
No se trata pues de echarle la culpa al resto (como si ese “resto” no tuviera derecho a decidir sobre el rumbo de un país en el que ellos también habitan). Se trata de entender que Ollanta Humala es un síntoma y no un absurdo producto de la estupidez, la raza (como si esto tuviera algún sentido) o el resentimiento.
El futuro presidente Humala es la evidencia de que Lima ya no puede vivir de espaldas al país. De que el Palacio de Gobierno, tampoco. De que el crecimiento económico no puede quedarse en el bolsillo de algunos pocos. De que los medios de comunicación no pueden dejar de lado su responsabilidad de informar en pos de intereses de los dueños, o preferencias personales. De que nosotros, todos los ciudadanos, no podemos seguir sordos.
Pero hay un par de cosas buenas que debemos tener en la mira.
Nueva versión de Humala:
Todo parece indicar que Ollanta Humala no sería tan tonto como para alucinarse un ganador por sí mismo sin considerar que es también producto de una circunstancia llamada Keiko Fujimori. En este sentido, algo positivo es que la competencia por ganar la segunda vuelta ha sabido moverse a ese centro que es preferible a las ideas radicales que enarbolaba en el 2006 y, en menor medida, a inicios de la primera vuelta.
Un primer gesto en esta línea ha sido el discurso de esta noche en la Plaza Dos de Mayo. Fue tardío: sí, pero creo que quiso ser prudente. No fue propiamente un discurso triunfador, sin embargo, se mostró como el Humala que ha sido durante esta segunda parte de las elecciones: moderado.
Sin embargo, esta moderación no debe significar dejar de lado importantes reformas que ha planteado desde siempre. No olvidemos que las expectativas, sobre todo al interior del país, son muchas. Si esta moderación no se combina con la atención a demandas de las diversas poblaciones al interior del país (muchas involucradas en conflictos latentes), entonces el panorama será sumamente negativo para la gobernabilidad de este candidato. Ojo con eso.
Vigilancia ciudadana:
Si bien algunas manifestaciones de la ciudadanía han sido lamentables (por el racismo entre otras cosas), es importante resaltar a un grupo de personas que han manifestado sus puntos de vista de manera alturada. Argumentos lógicos han habido en ambas carteras y también voceros ciudadanos de los mismos.
Esperemos, sin embargo, que estas manifestaciones se mantengan. Que no caigamos en la pasividad. Que quienes se manifestaron durante la campaña lo hagan también durante el próximo gobierno. Esa es la única manera de asegurarnos de que nuestro voto no sea un cheque en blanco.
Que la memoria perdure, pero para que eso ocurra es necesario que nuestra fiscalización perdure también. No olvidemos que no hace falta solo defender la democracia. De hecho, lo que corresponde ahora es construirla. De nosotros depende.

Lingüistas contra Keiko Fujimori
Ayer, junto a algunos lingüistas redactamos un pronunciamiento en contra de la candidatura de Keiko Fujimori. En un momento de definiciones como este, el pronunciamiento es de apoyo a la candidatura de Ollanta Humala pues creemos que esta opción es la que permite que la hija del condenado Alberto Fujimori no llegue a Palacio de Gobierno este domingo. Comparto con ustedes el pronunciamiento con el cual nos sumamos a las iniciativas de académicos de diversas áreas y agradecemos desde ya a quienes se han sumado a esta iniciativa pues, como vemos, desde nuestra disciplina hay también mucho que recordar.
LINGUISTAS CONTRA KEIKO FUJIMORI
En los últimos días, diferentes colectivos de profesionales peruanos se han pronunciado en contra de la elección de Keiko Fujimori y a favor de la candidatura de Ollanta Humala.
Cada una de las muestras de apoyo público a la candidatura de Gana Perú no constituye un apoyo incondicional sino que está estrechamente vinculada a un compromiso con la vigilancia ciudadana. Las y los lingüistas peruanos que firman el presente documento consideramos necesario sumarnos a dichas iniciativas que poseen un carácter urgente debido a las graves consecuencias que tendría para el país la elección de la candidata del fujimorismo.
El fujimorismo actual, liderado por Keiko Fujimori, es la continuación de los métodos corruptos que socavaron la ya precaria institucionalidad democrática durante el régimen dictatorial de Alberto Fujimori. Keiko Fujimori ha recurrido a la estrategia propagandística de afirmar que ella no es su padre en un intento por tergiversar las acusaciones que recaen sobre su candidatura como la heredera de un régimen corrupto responsable de robos al Estado, persecución de opositores, torturas, asesinatos y masacres. Todos sabemos sin embargo que, en innumerables ocasiones, la candidata ha afirmado que el gobierno de su padre ha sido el mejor de la historia republicana, que la condena que ahora cumple es injusta y que luchará para su liberación.
El gobierno fujimorista, que Keiko Fujimori abiertamente reivindica, se caracterizó por una sistemática violación de los derechos humanos y de absoluto desprecio por los derechos lingüísticos. No hubo, durante los once años de la dictadura, ninguna política de revitalización y reivindicación de las lenguas indígenas en el Perú, tarea fundamental en un país multilingüe y multicultural. Por el contrario, los hablantes de las lenguas nativas fueron especial objeto de discriminación, al sufrir en mayor medida la violación a sus derechos, tal como lo demostró el Informe Final de la Comisión de la Verdad y la Reconciliación. Asimismo, la política de esterilizaciones forzadas recayó especialmente sobre mujeres vernáculohablantes, una evidencia de la intención genocida y etnocida del régimen fujimorista.
Como lingüistas, queremos hacer notar que la modernidad, que tanto reclama el país y que el fujimorismo finge asumir como bandera para sus afanes propagandísticos, es incompatible con el desprecio a la multiculturalidad y al plurilingüismo. La ignorancia de este aspecto crucial para el desarrollo se aprecia en el plan de gobierno de Fuerza 2011, en donde se propone mejorar la educación “aplicando mecanismos de evaluación de aprendizajes que tengan como objetivo hacer a nuestros niños y jóvenes más competitivos”. La reducción de una tarea tan delicada como la educación hacia la mera competitividad es una muestra del espíritu retrógrado y estrecho de la visión que el fujimorismo propone al Perú. La educación moderna, que busca ser coherente con los desafíos de la actualidad y del mundo global, se enfoca en el desarrollo de la pluralidad de las capacidades humanas y en el reconocimiento de la pluralidad de la cultura. El fujimorismo es contradictorio, entonces, con el avance hacia una sociedad más solidaria y más creativa.
Todas las lenguas constituyen una reserva de sabiduría única e irrepetible y una distinta manera de ver el mundo. En el Perú nos corresponde dar vigor a esta diversidad que nos enriquece. Por ello cabe recordar la deplorable discriminación que Martha Hildebrandt, congresista de la bancada fujimorista, realizó contra la congresista Hilaria Supa cuando ella propuso una ley de lenguas originarias destinada a revitalizar las más de cuarenta lenguas y culturas que coexisten en nuestro país. Dicho acto de discriminación, que en los países desarrollados habría sido sancionado moral y legalmente, no recibió ninguna reprobación de parte de los miembros de la bancada fujimorista ni de la candidata Keiko Fujimori. Por el contrario, Martha Hildebrandt fue nuevamente incluida en la lista de candidatos del fujimorismo, lo cual ilustra con claridad el desprecio que los miembros de este movimiento sienten hacia las personas cuya lengua no es el castellano. Que la candidata Keiko Fujimori haya recurrido al quechua en el debate presidencial no es más que una burda estrategia para ocultar su ausencia de una política seria a favor de la multiculturalidad y el plurilingüismo y el hecho de que, durante el gobierno de su padre que ella reivindica, los quechuahablantes fueron violentamente discriminados.
Finalmente, nos corresponde enfatizar que el discurso de la candidata fujimorista revela una visión reduccionista de la modernidad y de la modernización que nuestro país desea y merece. La falencia de sus propuestas, el carácter antidemocrático y excluyente de su movimiento, así como el ánimo corruptor que ella y sus seguidores representan están, en efecto, ocultos tras una retórica conciliadora y nacionalista. Ella no es sino la máscara de una organización que recurre a métodos violentistas y cuya finalidad es lucrar disponiendo de los recursos de la nación y de las comunidades.
Por ello exhortamos a los ciudadanos y las ciudadanas del Perú a votar por el candidato Ollanta Humala para impedir la elección de una candidata que pone en serio riesgo el desarrollo del país. Expresamos con la misma firmeza que este apoyo se halla comprometido con nuestra convicción de que la democracia y la institucionalidad son fundamentos de la vida en común que no podemos negociar y que estaremos dispuestos y dispuestas a defender.
Laura Arroyo Gárate DNI 43923695
Nila Vigil Oliveros DNI 07912982
Diana Cornejo Aréstegui DNI 06629184
Liliana Paredes Egusquiza DNI 06341158
Teresa Torres Bustamante DNI 41551843
Ernesto Reaño Carranza DNI 40039326
Deborath Ipinze Martínez DNI 40661189
Carlos Molina Vital DNI 25828899
Ursula Chirinos Bravo DNI 10337127
Héctor Velásquez Chafloque DNI 06994867
Liliana Sánchez Alvarado DNI 06489977
Elsa Vílchez Jiménez DNI 07567984
Úrsula Carrión Caravedo DNI 40742994
Fred Rohner Stornaiuolo DNI 10771184
Karen Coral Rodríguez DNI 07856207
Carla Barrionuevo Aguilar DNI 07973848
Fernando Llanos Masciotti DNI: 08763045
Ruth Mamani de los Ríos DNI 09841026
Joel Armando Zavala Tovar DNI 44903325
Walter Paz Quispe Santos DNI 01340805
Paula Córdova Gastiaburu DNI: 09817195
Andrea Patriau Hildebrandt DNI 40341437
Miguel Calderón Rivera DNI 06474334
Ernesto Cuba García DNI 43740159
María Gracia Madalengoitia Barúa DNI 44360492
Jorge Enrique Acurio Palma DNI 40264673
Elena Townsend Diez-Canseco DNI 06479397
Claudia Crespo del Río DNI 40890604
Geraldo César Flores Suárez DNI 42946261
Roberto Zariquiey Biondi DNI 40203566
Margarita Huayhua Curse DNI 23844195
Pablo Edwin Jacinto Santos DNI 20570071
Magaly Grández Ávila DNI 41071874
Luisa Tejada Segura DNI 42498500
Luis Vásquez Quispe DNI 08233730
Roxana Villalba Garcés DNI: 45444334
Alfredo Elejalde Flores DNI 08195051
Edith Pineda Bernuy DNI 08621505
Virginia Zavala Cisneros DNI 09339582
Ana Lucía Salcedo Reyes DNI41908120
Mari Fernández Flecha DNI: 40224619
Pablo H. Carreño DNI 10541521
Renato Sandoval Bacigalupo 10276384
Nahil Hirsh Martínez DNI 10288508
Tania Sofía Morán Bringas DNI 10457378
Erika Denisse Flores Tello DNI 40098936
Maria C. Chavarria DNI 07608665
Juan Enrique Quiroz Vela DNI 42087543
Lizbeth Alvarado Campos DNI 43279864
Ruth Moreano Villena DNI 09982640
Estrella Guerra Caminiti DNI 07865333
Gonzalo Ramírez Herrera DNI 42274229
Raúl Italo Bendezú Araujo DNI 41938090
Andrea Naranjo DNI 07898959
Rosa Vallejos Yopán DNI 09606899
Nicolás Vargas Ugalde DNI 44812803
Nino Bariola Gonzales DNI 42337829
Denis Torres Menchola DNI 41926183
Gustavo Solís Fonseca DNI 07583500
Luis Andrade Ciudad DNI 07829705
Edgard Espinoza Ramírez DNI 42185430
Mónica Estela Cabrera Camasca DNI 07871703
Marco Antonio Young Rabines DNI 07908835
Ronald Suarez Maynas DNI 00120777
María Amparo de Jesús Fernández Chávez DNI 10300861
Sofía Rodríguez Barrios DNI 08829395
Rodolfo Cerrón Palomino DNI: 07914886
Rocio Dominguez Villalobos DNI 07750285
Verónica Ferrari Gálvez DNI 40262184
Anna María Escobar DNI 10565424
Augusto Bernardo Alcocer Martínez DNI 07289843
Nelly Córdova Núñez DNI 25466863
Nancy Pimentel Pinello DNI 10491349
Italo Antonio Luna Pretto DNI 70438103
Sara Vignolo Huertas DNI 50763347
Eulogio Rivera Díaz DNI 28247416
Alicia Burga Díaz DNI 10802027
Pedro Miguel Pacheco Garay DNI 42979289
Maria Cortez Mondragon DNI 06721665
Alvaro Cerrón-Palomino DNI 07969095
Miryam Yataco DNI 06374867
Pilar Vivas Bravo DNI 08148917
Patricia Arévalo Majluf DNI 10540319
Ruth Moreano Villena DNI 09982640
Jorge Iván Pérez Silva DNI 08221145
Frank Zavaleta Tejedo DNI 41448897
Maria Soledad Alva DNI 06341324
Gonzalo Segura Roger Ricardo DNI 01320749
Lucy E. Gutierrez Dongo DNI 06803140
Alejo Rojas DNI 08695351
Liliana del Río Vidal DNI 10143634
Pierina Pacheco Arce DNI 44806127
Jorge Bernabé Chávez Cardeña DNI 09985410
Paola Mirella Rodríguez Siles DNI 07885544
Maggie Mabell Romani Miranda DNI 10612205
César Lévano Casas DNI 400324881
Ivan osorio prada DNI 40541958
Maria Eugenia Salazar Marquina DNI 42846034

Encuesta PUCP: detrás de las cifras
Acabo de revisar la última encuesta del Instituto de Opinión Pública de la PUCP (esa universidad a la que Aldo Mariátegui ha halagado insultándola) y, como era de esperarse, la incertidumbre se mantiene. Es un empate técnico notorio. Keiko Fujimori 44.2% y Ollanta Humala 43.7% votos emitidos. Apretadísimos.

Esto no es nuevo. Las primeras planas que se emocionan con ventajas mínimas de un candidato o el otro son el remedo de la línea editorial y no necesariamente de una realidad electoral que se refleja en las encuestas. Hay portadas para todos los gustos. Lo interesante en esta encuesta PUCP son algunos datos puntuales.
En la edición de hoy del Semanario “Hildebrandt en sus trece”, se menciona el posible voto escondido en el bolsón de indecisos en las encuestas. Por ejemplo, en la encuesta de la PUCP notamos que el porcentaje de indecisos en el nivel socioeconómico A/B es de 5%. En unas elecciones tan polarizadas como estas y donde la decisión sobre el voto es significativa (revisar la página 9 de la encuesta de la PUCP: 88% de encuestados están muy seguros de que de ninguna manera cambiarán su voto) es importante considerar que ese porcentaje podría estar ocultando a quienes, por un lado, podrían considerar votar por Ollanta Humala o, por otro, consideren que el voto viciado es mejor que el voto naranja. Honestamente, me inclino a pensar que hay más casos en la primera opción.
Esto se debe a que en este sector la preferencia por Keiko Fujimori alcanza el 54% y, además, esta preferencia se traduce, en algunos casos, en una defensa cerrada de esta candidata. A quien ose considerar a Humala como una mejor opción le espera un rechazo social seguro, la “ley del hielo” o un apanado grupal.
Otro cuadro que vale la pena mirar es el de la actitud frente a ambas candidaturas. Por ejemplo, hay un 38% de encuestados que “definitivamente votarían por Keiko Fujimori”. Respecto a esta cifra hay también un empate técnico pues un 39% afirma que “definitivamente votaría por Ollanta Humala”. Como vemos se trata de porcentajes minoritarios y nada menos que un 43% no votaría “de ninguna manera” por Keiko Fujimori y, un 42% no lo haría por Humala.
El detalle es ese 14% que “podría” votar por KF y el 13% que “podría” votar por OH. La pregunta es qué los impulsaría a volver ese “podría” un voto decidido. Eso me recuerda un post anterior donde comentaba que, tal vez, haya más posibilidades de que un voto positivo (en lugar de uno miedoso que a la larga es más débil) sea recogido por Ollanta Humala. Sus intenciones de conciliación (aunque para algunos sean signos de improvisación) podría estar dándole réditos. No en vano notamos un repunte de este candidato y un estancamiento de la candidata del fujimorismo. A esto le sumamos el espaldarazo de Alejandro Toledo y podríamos tener algunas variaciones en las intenciones del voto de la próxima semana.
Lo que sí es seguro es que el debate será muy importante, pero también mediocre. No tenemos a grandes oradores ni grandes candidatos. Keiko Fujimori podría apostar por saltarle a la yugular del plan de gobierno de su contrincante y, Humala, que sabe que debe despercudir su imagen de radicalismo, intentará mantener esa sonrisita que durante las últimas semanas parece ser su rasgo distintivo. A ataques naranjas, sonrisitas tranquilas. EL problema está en que, de no contestar dudas legítimas, podría caer en el error de Susana Villarán en el debate municipal. Ese debate donde una actitud tan zen le hizo perder varios puntos. Esos son lujos que ninguno de los candidatos presidenciales pueden darse.
Foto de Perupuntocom
En el consultorio del doctor García
El día que el presidente García dijo que Ollanta Humala se había puesto “nerviosito” por las elecciones lo entendí todo. Más que un presidente, es un gran doctor el señor García. Le agradezco por diagnosticar tan bien al candidato de Gana Perú y, es más, le pido encarecidamente que no limite sus declaraciones solo a ese individuo.
La verdad, confieso que yo también ando nerviosita. Incluso me atrevería a decir que más de un familiar o amigo cercano sufre de estos nervios con estas elecciones. Así que, doctor García, le enumero algunas de las variables que han desatado en mí este sorpresivo nerviosismo para que, con su receta, pueda curarme pronto.
1. Me pongo nerviosita cuando empiezo a ver que en los medios de comunicación importantes los dueños cierran filas con un candidato y despiden a todos aquellos “periodistas obstáculo” que prefieren hacer su chamba antes que obedecer ciegamente una línea editorial vendida.
2. Me pongo nerviosita cuando llegan coronas fúnebres amenazantes contra el director de un diario de oposición a, bueno a casi todo, y al dueño del mismo medio.
3. Me pongo nerviosita cuando un condenado por crímenes de lesa humanidad se permite disfrutar de una celda más grande que mi sala y con comodidades que a cualquiera le parecerían muy poco “carcelarias”.
4. Me pongo nerviosita cuando la Premier de mi país es incapaz de encontrar los indicios que un medio de comunicación serio sí es capaz de encontrar, respecto de la participación de este condenado en la candidatura presidencial de su hija.
5. Me pongo nerviosita por la candidatura de esta hija. Casi parece que varios peruanos no solo padecen de nervios, sino también de amnesia.
6. Me pongo nerviosita cuando el vocero de esta candidata afirma jactándose de que en “su” gobierno “mataron menos”. ¿Acaso ahora piensan superar el récord?
7. Me pongo nerviosita porque el “modelo económico” (frase que no me agrada mucho) parece igual, sino más importante que los derechos humanos, la democracia y la libertad.
8. Me pongo nerviosita cuando recuerdo que usted, señor García, prometió el “cambio responsable” y hasta ahora no hay ni mucho cambio ni responsabilidad. ¿O el cambio iba a ser solo físico? Olvidó decirme eso, estimado doctor.
9. Me pongo nerviosita cuando se mete en las elecciones como si no le importara la Ley Electoral.
10. Me pongo nerviosita cuando la entidad pertinente no es capaz de ponerse los pantalones y sancionarlo como es debido.
11. Me pongo nerviosita cuando pienso en el debate y en que, pese al mal papel que jugó en el anterior, el Chema Salcedo será nuevamente el moderador.
¿Será que sufro de nervios absurdos, o que sufrirlos es un indicador de salud mental? Juzgue usted.
La debilidad del voto miedoso
Este post fue publicado ayer en "Altoparlante"
Durante los últimos días he leído algunos textos sobre el miedo en estas elecciones presidenciales. Basta recordar las últimas conversaciones electorales con amigos o familiares para constatar que por razones diversas, pero casi en igual intensidad, el miedo es decisivo en la toma de partido por el candidato o el voto viciado. Tal vez en este último caso el rechazo prevalece por sobre el miedo, pero el miedo se cola sobre todo cuando más de un amigo se sincera, deja de lado el alpinchismo mentiroso y confiesa que “viciar” también lo aterra.
Gracias a Nino Bariola hoy me topé con un post titulado “Autoayuda contra el miedo a las elecciones 2011” escrito por Rafo León. En este post se menciona el “remedio” para este miedo electoral que si bien ya asomaba las narices en el 2006, este año ha cobrado dimensiones mucho mayores. La gran solución (casi parece obvia): asumir nuestra responsabilidad durante el próximo gobierno. Sea cual sea.
Y es que la fiscalización, la protesta, la investigación, la denuncia, etc. no es labor exclusiva ni de las bancadas de oposición (que casi no existen, o están muy pobremente articuladas), ni de los medios de comunicación (cuya objetividad electoral ha sido deprimente en la mayoría de casos): es también nuestra. Con esto presente, tal vez el camino hacia el lugar de votación sea menos atemorizante o, en todo caso, más racional.
El detalle está en que si nuestra decisión se motiva por el temor (que muchas veces es impulsado por terceros con agendas ocultas) es fácilmente variable. De ahí la volatilidad del electorado y la gran cantidad de indecisos. El temor es un sentimiento que nos torna irracionales y ello nos lleva a cambiar de un extremo a otro por variables tan absurdas como las primeras planas del día, algunos noticieros, o simplemente el color de polo que el candidato usó en cierto spot.
Cuando, dejando de lado el temor tomamos partido por la opción que nos parece correcta (y no solo por miedo a la otra) nuestro voto es más responsable y, por tanto, también la labor que podamos desempeñar como ciudadanos a partir del próximo 28 de julio. Porque nuestra chamba no acaba el 5 de junio luego de votar, ver el flash electoral y hacer cierto debate con el familiar o amigo que consideró que el “mal menor” no era nuestro elegido. No. Nuestra chamba debiera empezar después porque es verdad que en este contexto si el miedo ha cobrado protagonismo es porque, de alguna manera, ambos candidatos lo promueven y ello indica que deberemos, el próximo quinquenio (como debimos también este) estar vigilantes.
No pretendo decir qué candidato es la mejor opción. Esa es una elección personal basada en los principios o, mejor dicho, las prioridades que damos a estos personalmente. Ahora bien, lo que creo es que, basándome en las últimas encuestas, el ascenso de Keiko Fujimori tiene que ver, justamente, con el aumento del miedo hacia su contendor, lo cual podría indicar que esta subida en las encuestas, si bien importante, es también precaria. En el mismo sentido, la campaña de Ollanta Humala debería apuntar a que sus simpatizantes no lo sean por rechazo a Keiko Fujimori (ello no sumaría lo suficiente), sino por convicción de que Humala es la mejor opción. Es más probable, sin embargo, que Fujimori siga cosechando las simpatías precarias de los votantes atemorizados mientras que Humala, tal vez con el viraje al centro que pretende dar con el nuevo plan de gobierno que presentará mañana, podría empezar a cosechar votos positivos. Ese es el único voto que no es débil.

¿Qué libertad de expresión?
Durante los últimos días hemos visto las muestras de solidaridad de conocidos personajes en los medios de comunicación con Patricia Montero y Juan Jara, quienes fueron despedidos de Canal N por, como lo han referido, no sumarse a la campaña mediática de este canal a favor de una candidata. Estos primeros despidos (precedidos por algunas renuncias en medios vinculados al Grupo El Comercio) dieron la primera alerta sobre el papel que piensan cumplir estos medios durante la segunda parte de la campaña electoral.
La verdad es que ninguno de los dos candidatos que están en carrera por llegar a Palacio termina de brindar garantías de un futuro gobierno democrático con ellos al mando. Keiko Fujimori por el precedente de su padre y porque se ha rodeado de los mismos personajes que alguna vez vivieron de la corrupción de este gobierno dictatorial. Ollanta Humala porque no logra despercudirse del cuco chavista e incluye en su plan de gobierno el tema de regulación de medios de comunicación.
Que ambos son un riesgo para la democracia, lo sabemos. Que la libertad de expresión es fundamental para la democracia, también. La pregunta sería ¿qué libertad de expresión es la que queremos defender? ¿La que tenemos ahora? Si Canal N fuera un canal aislado y el único medio en el cual se hubiera notado esta preferencia por una candidata y su defensa a costa de la desinformación o información subjetiva me parecería terrible. Sabiendo que Canal N pertenece al gran grupo El Comercio me parece aún peor.
El Grupo El Comercio tiene 16 empresas y 7 de ellas son medios de comunicación (El Comercio, Perú21, Gestión, Trome, Somos, América TV y Canal N). ¿Qué libertad de expresión puede existir cuando medios de comunicación importantes siguen la misma línea? Al margen de las voces independientes al interior de estos, que las hay todavía, la verdad en esta triste historia es que la libertad de expresión está amenazada desde hace mucho por la amenaza más peligrosa: los mismos medios. ¿De qué libertad de expresión hablamos cuando las grandes noticias son aquellas que El Comercio rebota de Perú 21 que es también rebotada por Trome que a la vez es aplaudida por América TV y alabada por el noticiero de Canal N? Y no es que el rebote y la colaboración entre medios esté mal, sino que cuando todos dicen lo mismo y nada más ya no hablamos de noticias, sino de remedos.
Y luego nos sorprendemos y hasta indignamos cuando nos enteramos de uno, dos, tres y más muertos en algún conflicto social que no ocupó ni una línea de un diario, ni 2 minutos en un noticiero, ni 1 minuto en la radio. Ocurre que cuando varios medios importantes dejan de lado una noticia esta deja de serlo. No llama la atención, no se visibiliza y, finalmente, se ignora así como ignoramos a quienes son protagonistas de la misma.
No termino de encontrar la solución para este problema. No me termina de convencer la regulación planteada por el candidato de Gana Perú pero, ciertamente, no me convence tampoco la libertad de expresión entendida por los dueños y miembros del comité editorial del grupo El Comercio. Esa libertad que ellos defienden no es la que yo defiendo. El despido de periodistas íntegros que no estuvieron dispuestos a ceder ante las presiones no es la libertad que yo defiendo. El silencio permisivo del Consejo de la Prensa tampoco.
Los candidatos actuales son ambos peligrosos para la democracia y la libertad de expresión, pero OJO porque la libertad de expresión que vivimos ahora, y que muchos se empeñan en defender, es una ilusión. Si queremos tener algo que defender, construyámoslo primero y denunciemos aquello que obstaculiza este objetivo. Los despidos son un inicio, pero el silencio será la continuación. Es necesario defender esta libertad de las amenazas de Keiko Fujimori y Ollanta Humala, es cierto, pero también de los dueños de los medios que disfrazándose de defensores de buenas causas han encarcelado la verdad que deberían defender con objetividad y empuje.
Más
Omar Gavidia: De miedos y medios
¿Servirá el Congreso para algo?
Si no lo cierran, claro.
Mientras escribo este post, la ONPE ya ha dado reportes cercanos al 100% sobre las elecciones presidenciales. Ollanta Humala y Keiko Fujimori son nuestro triste escenario para la segunda vuelta. Veo también que la ONPE llega recién al 55% en el conteo de los votos para definir nuestro parlamento. Con toda honestidad, con el presidente que nos espera (sea Ollanta Humala o Keiko Fujimori) he renovado mi fe, casi por obligación, en el Parlamento. Ya sé que de nada podría servir si es que a la señora Fujimori se le ocurre hacer un remember del gobierno de su padre y ¡zas! nos estampa otro 5 de abril (que no solo fue cerrar el Congreso, no olviden los tanques en las calles), o si a Humala se le ocurre hacer lo mismo. Sea como fuere, hasta que eso ocurra (empecemos a tocar madera), creo que el Parlamento es nuestra mejor opción, sumada a nuestra propia fiscalización, para que cualquiera de los futuros presidentes no logren instaurar perjuicios con el disfraz de reformas. ¿Y cómo va la cosa en el Congreso?Siguiendo el conteo rápido de APOYO, CPI y el porcentaje del conteo de la ONPE el escenario queda más o menos así: Gana Perú (41 curules), Fuerza 2011 (35 curules), Perú Posible (22 curules), Alianza por el Gran Cambio (18 curules), Alianza Solidaridad Nacional (11 curules), Partido Aprista Peruano (4 curules). DATUM da la lista de los posibles Congresistas en cada bancada aquí. Con esta conformación, ¿qué nos espera? Lo obvio: no hay una mayoría así que las alianzas no se harán esperar.
¿Cómo podrían comportarse las bancadas? He intentado hacer una caracterización que, claro, podría sufrir algunas variaciones en función de los coqueteos que ya se iniciaron entre las agrupaciones de los candidatos que estarán en segunda vuelta y los perdedores. Sin embargo, algo se puede prever.
La bulliciosa: Aún si ganara Ollanta Humala, Gana Perú se comportará como lo ha hecho, con bulla. Sin embargo, los cuadros que tienen, sobre todo en Lima (cuidado porque en el interior del país los congresistas por esta agrupación siguen siendo desconocidos), podrían garantizar una mejor gestión o, en todo caso, bulla más alturada. Si la presidenta es Keiko Fujimori le harán la vida imposible, lo cual es positivo. Si el presidente es Ollanta Humala, harán bulla para mantener su estabilidad gubernamental que podría ser socavada por las demás bancadas y, claro, por la mayoría de medios de comunicación. Finalmente, las reformas radicales en lo económico y en lo político (nueva Constitución) no llegarían a buen puerto pues las otras bancadas neutralizarían estas iniciativas.
La disciplinada: La bancada fujimorista ha resultado ser más disciplinada que la aprista durante el quinquenio pasado. Esto hace que parezca una bancada realmente partidaria y, por tanto, será un apoyo importante para un eventual gobierno de Keiko Fujimori. Sin embargo, con 35 congresistas no puedes hacer lo que te da la gana. ¿Alianzas? No sería extraño que varios congresistas de Alianza Por el Gran Cambio y otros de Solidaridad Nacional se unan al proyecto fujimorista, sea cual fuere, con tal de hacerle mella a un eventual gobierno de Humala o darle apoyo a uno de Fujimori. Del mismo modo, dudo que los 4 ridículos escaños que alcanzó el partido Aprista se distancie de quiénes han sido sus poderosos aliados en estos cinco años (el único que podría comprarse ese pleito sería Mauricio Mulder). Lo único que deberán cuidar los naranjas es adoctrinar a sus congresistas dado que los cuadros fuertes del fujimorismo (Martha Hildebrandt, Carmen Lozada, Luz Salgado, Carlos Raffo, Rolando Souza, etc.) no estarían más en este Congreso. ¿Les afectará?
La decisiva: Los 22 escaños de Perú Posible serán importantísimos en el próximo Congreso. Los imagino acercándose en los económico a las bancadas de Solidaridad Nacional, APGC e incluso el Fujimorismo (y el aprismo, aunque ya ni los estoy contando) y en lo político manteniendo una sana postura de centro o, tal vez (esto podría quedar más claro en las próximas horas), moderando el discurso de la bancada nacionalista. Una unión de esta bancada decisiva con la bulliciosa bastaría para tener una mayoría simple. Si la próxima presidenta fuera Keiko Fujimori tendría en esta unión la fuerza congresal más difícil de sortear. Claro, una vez más, estoy asumiendo que Fujimori no mandará a cerrar el Congreso. Toledo podrá haber quedado 4to, pero el poder de esta bancada no será poca cosa.
La endeble: Las 18 curules de APGC son endebles. Por un lado, los miembros del PPC podrían mantener una mayor lealtad con los acuerdos de bancada, pero el grupo de personajes que vinieron con César Acuña abandonarán el barco tan pronto como el líder se los pida (pensando claro, en sus propias aspiraciones políticas). Contar con las 18 curules como bloque podría ser un error. Como afirma Godoy en su post de hoy las puyas internas están en evidencia y no se ponen de acuerdo sobre a qué candidato apoyar. Sin embargo, un mayor apoyo hacia Keiko Fujimori sería lo más probable o, en todo caso, el apoyo al voto viciado.
La aguada: Si las 18 curules de APGC son endebles, las 11 de Solidaridad Nacional son aguadas. Acá puede pasar de todo. El bloque se moverá para defender a su líder, Luis Castañeda Lossio, de posibles investigaciones y, tal vez, para frenar a Ollanta Humala quien, si quiere realmente frenar la corrupción deberá revisar el legado del ex alcalde de Lima sí o sí. Fuera de eso, esta bancada podría moverse a donde los lleve el viento o el interés particular. ¿Tendrá Castañeda algún poder sobre su bancada ahora que no será funcionario público? Me queda la duda.
La perdedora: Así Alan García lo haya previsto (como dicen algunos analistas) y esté contento con el resultado, la bancada aprista será sin duda una bancada que empieza perdedora. Que el partido histórico peruano tenga solo 4 curules a nivel nacional es una vergüenza. Yo confieso que me apena un poco, no solo porque es importante que existan los partidos políticos en una democracia, sino porque estoy convencida de que no todos los apristas son lo que sus líderes. Los hay buenos. Todo indica que Luciana León ha sido la más votada, con lo cual se evidencia la agonía de este partido ya que ella no ha sido una figura aprista, sino más bien congresal al margen del partido y pese a su padre. Por otro lado, Del Castillo se va a su casa (karma is a bitch). ¿Serán importantes estos 4 escaños? Para algunas cosas. Los veo negociando 4 votos en temas muy ajustados, pero sobre todo, los veo como pantalla para garantizar que no se pierda la inscripción de un partido que el presidente García ha dejado en ruinas.
Así pinta el Congreso. Como vemos, las reformas radicales que tanto asustan de Ollanta Humala no se llevarían a cabo por la falta de bancadas afines a las mismas. De otro lado, Keiko Fujimori también la tendría difícil para conciliar temas polémicos en su agenda (y su agenda oculta, claro). Recordemos, sin embargo, que el indulto es una gracia presidencial y que el quinquenio pasado se caracterizó por zurrarse en el Congreso y ser decretista. Si el próximo gobierno asume el diálogo con el parlamento la cosa podría no ser tan desastroza, de todos modos, en lo que más podemos confiar es en nuestra capacidad de fiscalización.
Fotos tomadas de aquí y aquí

Película dramática: domingo desde las 4pm.
Estamos en las últimas horas pre-electorales. Se acerca el fin, o el comienzo, o el comienzo del fin. Por ello las hipótesis abundan, la perplejidad y las estrategias también. Los insultos, estuvieron siempre, solo se han agudizado y la indiferencia, porque la hay, corta de manera trasversal estas últimas semanas. ¿Y en qué nos hemos metido? En una película triste que nos ha tocado vivir.
El domingo, luego del flash, lo que veremos será el drama. Una película dramática de lo más lacrimógena. Hasta las 4 de la tarde el optimismo casi forzado de algunos candidatos seguirá a la orden del día. Las frases altisonantes y ridículamente victoriosas (“yo le gano a todos en segunda vuelta”) se mantendrán aunque con cierto temblor en los labios de quien se reconoce #foreveralone (pero en privado). Lo que veremos luego de las 4 de la tarde de pasado mañana será el drama entre los que se quedaron en las eliminatorias luego de invertir tantísimo dinero. El drama de quienes creen que Humala es vencible porque es una amenaza y no reconocen que tiene mucho de crédito (más que en el 2006).
Lo que nos quedará luego de las 4pm del domingo será también un legado del APRA o, mejor dicho, de ese presidente que se dignó a ocultar los conflictos sociales que le reventaban en la cara, que se permitió llamar “perros del hortelano” a quienes denunciaban su soberbia y su prepotencia, a quienes reclamaron que se les “consulte” antes de tomar medidas, a quienes denunciaron decretos de “urgencia” cuya única urgencia era la de zurrarse en el parlamento, cochino, pero elegido por nosotros. Sí, Alan García ha tenido su cuota en la producción de este drama.
Nos quedará el drama del crecimiento macroeconómico. Sí, ese que publicitan con su “Perú avanza” y que debería completarse con “para algunos”. Ese que un significativo sector de la población denuncia y por eso reclama que haya un cambio. Un cambio de cualquier tipo, pero un cambio. Y de pronto, la democracia ya no importa, los derechos humanos tampoco, la libertad de prensa menos. Lo que ellos buscan es alguien que cambie la realidad. Que haga que les “chorree” alguito. Que se reparta, o que en todo caso, no diga que “el Perú avanza” que casi parece una burla. Ah pues, ese es el drama. Ha habido tres muertos por el conflicto de Tía María y recién hoy llegaron a un acuerdo. ¿Cómo no quieren que Humala esté primero?
Pero entiendo que en este drama Humala esté primero. Lo entiendo, me asusta y me entristece, pero lo entiendo. Y, sin embargo, lo que me parece más dramático es que Keiko Fujimori se alce como una posibilidad. Una posibilidad que para muchos es “mejor” que Humala. Como si los crímenes estuvieran por encima de un “modelo” que, por si acaso, esa señora tampoco garantiza. Ella sería, probablemente, el peor drama.
Y no porque su padre sea quien es, y no porque su tío Vladi se llevara al Perú y su dignidad en maletas y vídeos, sino porque ella avala todo lo ocurrido. Lo justifica y hasta lo ensalza. Porque se sigue zurrando en mi país cuando no se digna a responder por sus estudios universitarios, porque se burla de mi memoria cuando dice que el mejor presidente del Perú fue su padre. Porque se ríe en mi cara cada vez que dice que la sentencia a su padre fue injusta y porque me toma por cojuda cuando dice que “ella no es su padre” y se rodea de la misma gente que trabajó con él, que vivió del fujimorismo, que se pervertió de uno de los regímenes más corruptos de la historia. Si ella no es su padre, ¿por qué trae a la misma gente?
No, señora Keiko Fujimori. Yo no le creo nada. Y sé que ningún modelo económico está garantizado con usted, porque ningún modelo funciona con instituciones corruptas. Porque estoy segura, además, que en aras de su estabilidad gubernamental (si llegara al gobierno), se encargaría de destrozar el plan de gobierno que nos quiere vender, de destrozar la libertad de prensa que nos constó recuperar y hasta el parlamento si fuera necesario. No, señora Keiko, usted no es digna de ser mi presidente. No se la voy a hacer tan fácil. Si tenemos que vivir drama, viviremos drama, pero no amnesia.
Las mentiras de Alberto Fujimori el 5 de abril
Hace 19 años, un día como hoy, Alberto Fujimori se zurró en la democracia y, por tanto, en todos nuestros derechos con el autogolpe. Hoy, su hijo Kenji Fujimori es el candidato favorito al Congreso de la República y su hija, Keiko, tiene posibilidades de ser presidente. ¿Lo vamos a permitir? Yo no.
Hoy que se cumplen 19 años desde el autogolpe de 1992, día en que se cerró un Congreso elegido democráticamente y, por tanto, día en que se nos negó a los peruanos tener representantes que habíamos decidido que lleven nuestra voz. Vale la pena recordar que dicho autogolpe además de negativo era innecesario. Pero además de innecesario, vale la pena revisar las razones que el ex presidente Alberto Fujimori defendió con la intención de llevar a cabo el autogolpe y notar que, ese 5 de abril de 1992, nos mintió sin asco. Acá van algunos extractos de aquel infame mensaje a la nación.
Mentira 1
“Compatriotas. Durante estos veinte meses mi Gobierno se propuso la construcción de una democracia real, de una democracia que garantizara efectivamente la participación, en igualdad de condiciones, de todos los ciudadanos, en la que no haya lugar para el privilegio y la prebenda; y que realmente nos permitiera vencer, en el mediano plazo, el atraso, la miseria, la falta de oportunidades, la corrupción y la violencia.”
Este es el primer párrafo del mensaje a la nación de Alberto Fujimori hace 19 años. ¿Cómo es posible que hable de “democracia real” alguien que se anquilosó en el poder, de “igualdad de condiciones” quien sacó la meritocracia del diccionario gubernamental, de “corrupción” quien aceitó a congresistas para que se unieran a la bancada oficialista?
Mentira 2
“Como muchos peruanos he pensado que ésta era quizá la última oportunidad para que el Perú fuera al encuentro de su destino. Algunos resultados positivos e indiscutibles se aprecian ya en este primer tramo de mi gobierno, ellos son el resultado de la disciplina y el orden con que se han manejado los asuntos nacionales y de la actitud responsable y sacrificada del pueblo peruano. Allí están la reinserción de nuestro país en el ámbito financiero internacional, el paulatino control de la hiperinflación y el clima de confianza y estabilidad logrados.”
Lo que no entendía el entonces presidente Fujimori es que para impulsar las reformas económicas no necesitaba un golpe. Esto bien lo explica en su post de hoy José Alejandro Godoy quien afirma que muchas de estas reformas fueron aprobadas con autorización del Congreso. La liberalización que tanto defienden, se podía lograr sin golpe.
Mentira 3
“Igualmente, hay grupos a quienes interesa que fracase la Estrategia de Pacificación porque no se atreven a tomar posición clara frente al terrorismo. Los encarnizados adversarios políticos de ayer se unen hoy en el propósito de impedir el éxito de la gestión de gobierno, sin importarles el futuro del país. Detrás de esta innoble alianza se encuentra el interés común por recuperar el espacio político perdido.”
Alberto Fujimori buscaba desprestigiar a quienes denunciaban desde el inicio las sistemáticas violaciones contra los derechos humanos realizadas por este presidente. No quería una posición clara frente al terrorismo, sino carta blanca para poder apelar a cualquier estrategia aunque esta implicara la muerte de inocentes. Recordemos que fue el autor mediato de crímenes de lesa humanidad y que sus seguidores no reconocen esta culpabilidad ni mucho menos hacen una autocrítica de estas acciones.
Mentira 4
“El pueblo del Perú, las grandes mayorías, reclaman que las energías nacionales sean canalizadas, orientadas y administradas, por instituciones eficientes comprometidas con el supremo interés de la nación. Por eso su rechazo permanente a un parlamentarismo irresponsable, estéril, antihistórico y antinacional, que hace prevalecer el interés de grupos y cúpulas partidarias sobre el del Perú. El país quiere un Parlamento conectado con las grandes tareas nacionales, despojado de los vicios del caciquismo político y del clientelismo.”
Esta es una frase llena de cinismo pues el parlamento que nos dejó Alberto Fujimori estuvo lleno de tránsfugas y corruptos. De ese parlamentarismo no nos hemos recuperado y seguimos pagando el costo del transfuguismo como mecanismo de “alianzas” que implantó su gobierno.
Mentira 5
“La administración de justicia ganada por el sectarismo político, la venalidad y la irresponsabilidad cómplice, es un escándalo que permanentemente desprestigia a la democracia y a la ley. El país está harto de esta realidad y desea soluciones. Quiere un sistema de administración de justicia eficaz y moderno, que constituya plena garantía para la vida ciudadana. No quiere más feudos de corrupción allí donde debiera reinar una moral intachable.”
¿Acaso no fue durante el gobierno de Fujimori que el Poder Judicial se caracterizó por tener a magistrados comprados y, los que se atrevieron a oponerse al Presidente, no fueron presionados e incluso destituidos? ¿De qué moral intachable hablaba Alberto Fujimori si el PJ que nos dejó fue el reinado de la corrupción y la compra de sentencias?
Mentira 6
“EL Perú se ha jugado en estos veinte meses su destino, pero se lo seguirá jugando en el futuro pues la reconstrucción del país recién empieza. El gobierno es consciente de la necesidad histórica de eliminar todas las resistencias y frenos a este proceso de reconstrucción.”
Tal vez esta sea la única parte del mensaje a la nación de Fujimori que decía la verdad. Primero, porque en efecto la gran reconstrucción a lo Fujimori recién comenzaba. Eran los primeros pasos de una dictadura que nos cobra factura todavía. Y, en segundo lugar, pues Alberto Fujimori se tomó en serio eso de “eliminar todas las resistencias y frenos” ya que tanto a los individuos incómodos, a los medios de comunicación, a ciertos magistrados del Poder Judicial, a los congresistas opositores, etc. decidió comprarlos como fuera o, si no lograba ponerles precio, sacarlos de sus espacios legítimamente ganados.
Mentira 7
“Es cierto que la propia Constitución prevé los mecanismos para su modificación, pero es igualmente cierto que para que ello suceda se necesitan dos primeras legislaturas ordinarias consecutivas, lo que vendría a significar que, casi al término del presente mandato, recién contaríamos con los instrumentos legales necesarios para la reconstrucción general del Perú. Y ello si el Congreso se decide a aprobar las modificaciones necesarias, incluyendo aquellas que son contrarias a los intereses de los propios parlamentarios, como por ejemplo, la reducción de sus emolumentos o la no-reelección.”
Alberto Fujimori admite que la Constitución prevé mecanismos, pero decide evadirlos pues serían “difíciles” de lograr. Para él, lo mejor era cerrar el Congreso. Finalmente, en un cinismo bárbaro menciona como modificación necesaria la no reelección. Este es el mismo sujeto que quiso ser re-reelecto fraudulentamente.
Estas son 7 mentiras en el mensaje presidencial de aquel 5 de abril. Luego, el condenado Fujimori informó de ciertas disposiciones (disolver, disolver) y, concluyó con algunos objetivos entre los que se encontraban “moralizar radicalmente el Poder Judicial” (como vemos esto fue una mentira), “pacificar el país, dentro de un marco jurídico…” (un clima de paz que nunca lo fue realmente pues no hay paz cuando hay injusticia), “lograr la eliminación de los casos aislados de inmoralidad y corrupción en la fuerzas del orden y otras instituciones” (creo que se equivocó, en lugar de eliminación a lo mejor quiso decir “fomentación”) y “sancionar ejemplarmente todos los casos de inmoralidad y corrupción en la administración pública” (eso implicaba sancionarse a sí mismo, cosa que nunca hizo).
Ahí tienen las mentirosas justificaciones del ex presidente. Revisen las declaraciones de su hija Keiko Fujimori para notar que las defiende. ¿Merecemos que nos engañen otra vez? ¿Acaso no hemos aprendido nada?
Imagen: Álvaro Portales
OJO: Un 21% que no se asusta
Hoy en la mañana confesé (vía twitter) que me moría de ganas de que sean las 4 de la tarde del domingo 10 de abril. ¿Por qué? Porque ese no será flash de infarto, sino que dudo siquiera que sea flash. La verdad es que, probablemente, a las 4 de la tarde del domingo electoral no tengamos seguros a los candidatos a la segunda vuelta. Es más, tal vez tampoco los tendremos definidos hasta dentro de muchas horas después, sino días. La foto será básicamente “de encuesta” pues no me sorprendería ver un empate (tal vez hasta triple) en el segundo puesto. El flash será, pues, mucho menos que un indicador, un mero protocolo. Pero nos tendrá con los pelos de punta.
Sin embargo, todavía queda una semana y todo puede pasar, sobre todo cuando los candidatos están tan próximos el uno al otro. Las estrategias de esta última semana ya están en marcha. Humala ha hecho un simulacro de mensaje a la nación el martes con lo cual se presenta desde ya como un ganador (¿será positivo?), Toledo ha respondido con una conferencia de prensa presentándose como un gran salvador –eso de levantar en alto la portada de un diario con el cual ha discrepado tanto lo hizo quedar peor, no te pases pues-, PPK ha decidido seguir con la táctica spamer la cual, a estas alturas, puede resultarle perjudicial, Keiko Fujimori apuesta todo al silencio que la mantiene cómoda, de hecho el silencio es la mejor estrategia que puede emplear para pasar a la segunda vuelta y Castañeda, bueno, ¿cuándo ha tenido estrategia? Ahora bien, ¿cuál es la intención de las estrategias de esta última semana: conseguir más votantes (los indecisos) o mantener los votantes (núcleo duro)?
Puede parecer una pregunta tonta, pero la verdad de la milanesa es que mantener el núcleo de votantes no será tarea fácil para los candidatos pues, a diferencia de Humala, las diferencias entre los otros son bastante sutiles. Keiko Fujimori es quien tiene más asegurado su 20%, pero Castañeda, Toledo y PPK podrían hacer, involuntariamente, una suerte de canje entre votantes en estos últimos días. Muestra de eso es la creciente orfandad de votos por parte de Castañeda Lossio (#foreveralone) que hasta hace unos meses era nadita menos que el favorito. Solo un cambio de discurso podría favorecer alguna de estas tres candidaturas, un cambio de discurso de centro izquierda que los acerque, aunque no lo crean, a Ollanta Humala. Sí, así como lo leyeron.
Hace meses escuché a más de un analista confiado en que Humala no pasaba a segunda vuelta: “Humala ya fue”, “las condiciones no son las mismas que en el 2006” (obvio, pero eso no quiere decir que no beneficien a Humala, ¿no?), “no se puede ser outsider dos veces”, etc. La verdad es que, nuevamente el candidato de Gana Perú es la pesadilla de muchos, pero OJO, también la esperanza de otros tantos.
Se ha hablado del núcleo duro de Keiko Fujimori durante casi toda la campaña (excepto ahora que, misteriosamente, se la ha olvidado en casi todos los medios), pero nunca sobre el de Humala. ¿No tiene? Veamos.
El núcleo duro de Fujimori es visible y a ello se le suma un supuesto “voto escondido” que podría tenerlo pero habría que ver si es tan significativo como para hacer mucha diferencia. El núcleo duro de Humala en cambio es un poco menos visible. La prueba de ello es que el comandante inició la carrera electoral con un misio 8 ó 9%. Pero, OJO, tiene un núcleo no por él, sino por lo que representa y si esto es ignorado por los otros candidatos o el próximo Presidente de la República nos fundimos porque entonces el 2011 será mucho mejor que el 2016, si es que el próximo mandatario llega a cumplir un quinquenio.
Parte importante del 21% que tiene Humala hoy (según Ipsos Apoyo) no se debe a él, sino a lo que representa. Esto no es poca cosa. Puede no gustarme Humala ni como candidato ni como posible presidente, pero de ahí a invisibilizar las posibilidades que tiene, en buena cuenta porque ningún otro logra representar las demandas legítimas de un sector de la población, es ridículo. (Toma Aldito, toma PPK, toma Du Bois y etcéteras).
Y, la prueba de que ese 21% está bien convencido de que Humala es su mejor opción es que con las portadas alarmistas, los vídeos de Hugo Chávez, la subida del dólar y demás indicadores del fin del mundo, este candidato sigue en la punta. Entonces yo me preocupo. Me preocupo porque no me gusta la idea de que Humala esté tan cercano a Palacio de Gobierno, pero me preocupo también porque no puedo ser ciega y creer que eso no tiene una razón lógica y legítima. Entonces, en lugar de dedicarle tanto tiempo a sembrar miedos ridículos, debería ser el momento (o tal vez ya es tarde) de que tanto candidatos, medios de comunicación y demás hagan una campaña positiva y dediquen su tiempo a enfocarse en ese 21% que hace rato se les fue de las manos y que no lo asustas con nada. Tal vez porque el descontento es más fuerte que el temor que quieren sembrar.