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Fecha Publicación: 2014-04-17T21:13:00.000-07:00


Bello abril, los traes. 
Amargo abril, 
te los llevas.

(AHF)

Fecha Publicación: 2014-04-15T20:19:00.002-07:00
Interesante entrevista al poeta Carlos Germán Belli que se publica en "El País", de España, a propósito de los homenajes que se le hacen, entre los que hay conversatorios sobre su obra y análisis de su poesía. A sus 86 años conversa con lucidez, inteligencia, sabiduría y buen humor. 
Carlos Germán Belli, notable poeta de la generación del 50
Entrevista de Jacqueeline Fowks

Pregunta. Ha comentado recientemente que le gustaría escribir más ¿qué se lo impide, cómo es su rutina?
Respuesta. Por prescripción médica tengo media hora de caminata diaria y luego estoy siempre cerca de la computadora para responder mensajes. Después tengo otro momento en que debo escribir algunas líneas, en prosa, pero lamentablemente la poesía no está muy presente. La inspiración poética no me acompaña en estos últimos tiempos. Espero retomar la pluma poética más adelante.
P. ¿Qué escribe en prosa?
R. Palabras de agradecimiento o presentación de algún libro mío y algunos textos de reflexión en torno a temas diversos.
P. ¿Y eso por qué no lo publica?
R. He publicado algunos en la revista Libros y Artes que edita la Biblioteca Nacional, pero debo confesarle que en estos días he sufrido un desengaño, en una mención a Martín Adán me equivoco en el título de uno de sus poemarios, y también en cuanto a Westphalen, al referirme a un poema. Son errores que se me han escapado, pero si llego a publicarlos en algún libro los voy a corregir.
P. ¿Por qué si es tan productivo en términos creativos es un poco replegado en dar sus opiniones?
R. Seguramente responde a mi modo de ser, de actuar con perfil bajo. O no se presenta la oportunidad de que exprese mis opiniones críticas, pero en el fondo es por mi propio talante de ser un poco recatado. Eso se refleja en el plano cultural público.
P. ¿Ni buscando lectores?
R. De ninguna manera. Con uno es suficiente.
P. ¿Le nacía escribir y leer?
R. Como un dictado del alma, una cosa espontánea. He tenido la suerte de formar parte de una familia de clase media con predilecciones artísticas. Mi padre era pintor de los domingos; mi madre, lectora de poesía, y todo eso ha contribuido a mi condición literaria, mi condición existencial.
P. ¿En algún momento nota que logró un lenguaje poético personal o es gracias a la crítica?
R. Creo que es por la crítica. Le mentiría si le digo que en tal momento estoy reconociendo un lenguaje singular. Los amigos, los lectores te lo dicen: enhorabuena que así sea.
P. ¿Cómo se siente en la comparación con los otros grandes poetas de su generación como Jorge E. Eielson, Washington Delgado o Blanca Varela?
R. Complacido de formar parte de esta generación que es bastante importante en la literatura peruana. Debo agradecer al destino. Creo que el 50 peruano también tiene, paralelamente, un 50 latinoamericano: en Argentina pienso en Juan Gelman, en Chile el mismo Lihn, en Venezuela Sánchez Peláez, Sabines en México. Veo el 50 muy prolífico y representativo tanto a nivel peruano como hispanoamericano.
P. En sus inicios los poetas suelen compartir lecturas y criticarse en grupo. ¿En su caso su trabajo fue individual?
R. Sí, pero reconozco que compartía mis lecturas con otros poetas de mi generación, aunque sin llegar a formar parte de ningún grupo. Era un trabajo más solitario, me reconozco como un lector de biblioteca pública, he leído mucho en la Biblioteca Nacional (de Lima) y solía leer en Nueva York en la biblioteca de la esquina de la calle 42. Me veo como un poeta-lector de biblioteca pública. He seguido estudios académicos por cumplir los deseos de mis padres -de que yo tuviera un título-, pero me sentía como un autodidacta. Yo mismo me trazaba mis lecturas: no de acuerdo a los preceptos de la universidad, sino a mis dictados personales, de modo muy libre. Empecé con la vanguardia -con el surrealismo-, en lugar de empezar con los clásicos del Siglo de Oro, evidentemente había un desorden y creo que ese desorden es debido a esa gula que tenía por leer. La gula es desordenada también, pero al final de cuentas he ordenado todo dentro de mi cerebro.
P. Cuando le incomodaba la falta de tiempo para ser escritor ¿la familia era también una carga o un insumo?
R. La vida familiar ha sido una fuente de inspiración evidentemente. Lo que sí había un desapego y un rechazo era a esta situación laboral: como empleado en el Senado y como traductor en una agencia de noticias, en otro momento como periodista del diario Expreso. Pero esa situación tensa, por tener dos trabajos, finalmente motivó una fuente de inspiración, algunos poemas relacionados con este tema existencial y, en el balance final, no me quejo.
P. En uno de sus poemas más conocidos, de 1960, muestra su esperanza en que la tecnología facilite las cosas y nos deje tiempo para cultivarnos. ¿En retrospectiva, ha sido así?
R. Es un balance favorable de lo que nos depara la tecnología y las computadoras. La computación favorece que la poesía se divulgue, que los libros multipliquen las publicaciones.
P. ¿Ha tenido página web propia?
R. No. Aunque hace casi 50 años me incliné por la cibernética, el uso de ella es bastante limitado de parte mía. Solo escribo mis textos en Word o respondo y escribo las cartas mediante el correo electrónico. De ahí no salgo. Si hay problemas tengo que consultarle a la gente joven, a mi hija, algún sobrino o amigo. Felizmente, a Dios gracias, sí sé usar Google.
P. Varios poetas peruanos envejecen muy bien. ¿Por qué?
R. Pero también hay quienes mueren tempranamente, como Antonio Cisneros o César Calvo. En el caso mío es por haberme cuidado bastante cuando joven, he tratado de no tomar, no llevar una vida bohemia, y seguramente igual ocurre en otros poetas peruanos que han alcanzado una edad avanzada.
P. Pese a que no le entusiasmó su trabajo en el Congreso, tuvo un contacto cercano con quienes hacían política por 20 años. ¿Cómo ve la vida política ahora?
R. Con un interés limitado, como cualquier persona común y corriente. Evidentemente, uno se preocupa por lo que está ocurriendo en el país donde uno vive pero lo miro con desengaño a nivel peruano. Lo que deseo siempre, desde cuando era joven, es la unión hispanoamericana de nuestros países. Creo que al final de cuentas a eso vamos, pero a través de carriles democráticos, no a través de dictaduras ni autoritarismos. Nos une el idioma, la lengua, que es la verdadera patria de uno.

Fecha Publicación: 2014-04-14T20:14:00.001-07:00
Como se ha dictado por ley (N° 24616, de diciembre de 1985) no se cumple, como casi todas las leyes peruanas. Sin embargo hay que recordar la fecha, 15 de abril como día del poeta peruano, porque conmemora el fallecimiento del poeta César Vallejo, peruano universal y principal referente de la poesía peruana en la literatura escrita en castellano. Bueno, y bla bla bla. Mejor, dos poemas de Vallejo para celebrar.
Vallejo, solo, en Europa, en una silla prestada
Hoy me gusta la vida mucho menos...

Hoy me gusta la vida mucho menos,
pero siempre me gusta vivir: ya lo decía.
Casi toqué la parte de mi todo y me contuve
con un tiro en la lengua detrás de mi palabra.

Hoy me palpo el mentón en retirada
y en estos momentáneos pantalones yo me digo:
¡Tánta vida y jamás!
¡Tántos años y siempre mis semanas!...
Mis padres enterrados con su piedra
y su triste estirón que no ha acabado;
de cuerpo entero hermanos, mis hermanos,
y, en fin, mi sér parado y en chaleco.

Me gusta la vida enormemente
pero, desde luego,
con mi muerte querida y mi café
y viendo los castaños frondosos de París
y diciendo:
Es un ojo éste; una frente ésta, aquélla... Y repitiendo:
¡Tánta vida y jamás me falla la tonada!
¡Tántos años y siempre, siempre, siempre!

Dije chaleco, dije
todo, parte, ansia, dice casi, por no llorar.
Que es verdad que sufrí en aquel hospital que queda al lado
y que está bien y está mal haber mirado
de abajo para arriba mi organismo.

Me gustará vivir siempre, así fuese de barriga,
porque, como iba diciendo y lo repito,
¡tánta vida y jamás y jamás! ¡Y tántos años,
y siempre, mucho siempre, siempre siempre!


Quisiera hoy ser feliz de buena gana...

Quisiera hoy ser feliz de buena gana,
ser feliz y portarme frondoso de preguntas,
abrir por temperamento de par en par mi cuarto, como loco,
y reclamar, en fin,
en mi confianza física acostado
sólo por ver si quieren,
sólo por ver si quieren probar de mi espontánea posición,
reclamar, viy diciendo,
por qué me dan así tánto en el alma.

Pues quisiera en sustancia ser dichoso,
obrar sin bastón, laica humildad, ni burro negro.
Así las sensaciones de este mundo,
los cantos subjuntivos,
el lápiz que perdí en mi cavidad
y mis amados órganos de llanto.

Hermano persuasible, camarada,
padre por la grandeza, hijo mortal,
amigo y cotendor, inmenso documento de Darwin:
¿a qué hora, pues, vendrán con mi retrato?
¿A los goces? ¿Acaso sobre goce amortajado?
¿Más temprano? ¿Quién sabe, a las porfías?

A las misericordias, camarada,
hombre mío en rechazo y observación, vecino
en cuyo cuello enorme sube y baja,
al natural, sin hilo, mi esperanza...

César Vallejo, de "Poemas humanos"

Fecha Publicación: 2014-04-10T20:14:00.002-07:00
Escribir un poema en forma de
pájaro o pez o planta venenosa.

Escribir palabras
con letras que c
                a
                 e
                  n.

Escribir un poema que no leerás,
un poema que no tiene...

Alfredo Herrera Flores (2014)

Fecha Publicación: 2014-04-06T17:58:00.001-07:00
Entre los nombres al que hay que volver, siempre, está Fernando Pessoa, especialmente cuando uno está buscando la palabra que el verso necesita, ahora.
Pessoa
Llueve en silencio, que esta lluvia...

Llueve en silencio, que esta lluvia es muda
y no hace ruido sino con sosiego.
El cielo duerme. Cuando el alma es viuda
de algo que ignora, el sentimiento es ciego.
Llueve. De mí (de este que soy) reniego...

Tan dulce es esta lluvia de escuchar
(no parece de nubes) que parece
que no es lluvia, mas sólo un susurrar
que a sí mismo se olvida cuando crece.
Llueve. Nada apetece...

No pasa el viento, cielo no hay que sienta.
Llueve lejana e indistintamente,
como una cosa cierta que nos mienta,
como un deseo grande que nos miente.
Llueve. Nada en mí siente...


Fernando Pessoa 

Fecha Publicación: 2014-04-04T14:38:00.005-07:00
Otro centenario memorable: Marguerite Duras. Hay mucho sobre ella en la red. Nosotros nos sentamos a la silla para leer este breve cuento, siempre dentro de ese mundo de erotismo con el que ha sabido indagar en la esencia del ser humano.
Duras con enigmática mirada en retratode primera madurez

 El tren a Burdeos

Una vez tuve dieciséis años. A esa edad todavía tenía aspecto de niña. Era al volver de Saigón, después del amante chino, en un tren nocturno, el tren de Burdeos, hacia 1930. Yo estaba allí con mi familia, mis dos hermanos y mi madre. Creo que había dos o tres personas más en el vagón de tercera clase con ocho asientos, y también había un hombre joven enfrente mío que me miraba. Debía de tener treinta años. Debía de ser verano. Yo siempre llevaba estos vestidos claros de las colonias y los pies desnudos en unas sandalias. No tenía sueño. Este hombre me hacía preguntas sobre mi familia, y yo le contaba cómo se vivía en las colonias, las lluvias, el calor, las verandas, la diferencia con Francia, las caminatas por los bosques, y el bachillerato que iba a pasar aquel año, cosas así, de conversación habitual en un tren, cuando uno desembucha toda su historia y la de su familia. Y luego, de golpe, nos dimos cuenta de que todo el mundo dormía. Mi madre y mis hermanos se habían dormido muy deprisa tras salir de Burdeos. Yo hablaba bajo para no despertarlos. Si me hubieran oído contar las historias de la familia, me habrían prohibido hacerlo con gritos, amenazas y chillidos. Hablar así bajo, con el hombre a solas, había adormecido a los otros tres o cuatro pasajeros del vagón. Con lo cual este hombre y yo éramos los únicos que quedábamos despiertos, y de ese modo empezó todo en el mismo momento, exacta y brutalmente de una sola mirada. En aquella época, no se decía nada de estas cosas, sobre todo en tales circunstancias. De repente, no pudimos hablarnos más. No pudimos, tampoco, mirarnos más, nos quedamos sin fuerzas, fulminados. Soy yo la que dije que debíamos dormir para no estar demasiado cansados a la mañana siguiente, al llegar a París. Él estaba junto a la puerta, apagó la luz. Entre él y yo había un asiento vacío. Me estiré sobre la banqueta, doblé las piernas y cerré los ojos. Oí que abrían la puerta, salió y volvió con una manta de tren que extendió encima mío. Abrí los ojos para sonreírle y darle las gracias. Él dijo: "Por la noche, en los trenes, apagan la calefacción y de madrugada hace frío". Me quedé dormida. Me desperté por su mano dulce y cálida sobre mis piernas, las estiraba muy lentamente y trataba de subir hacia mi cuerpo. Abrí los ojos apenas. Vi que miraba a la gente del vagón, que la vigilaba, que tenía miedo. En un movimiento muy lento, avancé mi cuerpo hacia él. Puse mis pies contra él. Se los di. Él los cogió. Con los ojos cerrados seguía todos sus movimientos. Al principio eran lentos, luego empezaron a ser cada vez más retardados, contenidos hasta el final, el abandono al goce, tan difícil de soportar como si hubiera gritado.
Hubo un largo momento en que no ocurrió nada, salvo el ruido del tren. Se puso a ir más deprisa y el ruido se hizo ensordecedor. Luego, de nuevo, resultó soportable. Su mano llegó sobre mí. Era salvaje, estaba todavía caliente, tenía miedo. La guardé en la mía. Luego la solté, y la dejé hacer.
El ruido del tren volvió. La mano se retiró, se quedó lejos de mí durante un largo rato, ya no me acuerdo, debí caer dormida.
Volvió.
Acaricia el cuerpo entero y luego acaricia los senos, el vientre, las caderas, en una especie de humor, de dulzura a veces exasperada por el deseo que vuelve. Se detiene a saltos. Está sobre el sexo, temblorosa, dispuesta a morder, ardiente de nuevo. Y luego se va. Razona, sienta la cabeza, se pone amable para decir adiós a la niña. Alrededor de la mano, el ruido del tren. Alrededor del tren, la noche. El silencio de los pasillos en el ruido del tren. Las paradas que despiertan. Bajó durante la noche. En París, cuando abrí los ojos, su asiento estaba vacío.

Marguerite Duras

Fecha Publicación: 2014-04-03T19:15:00.004-07:00
Pasado el silencio y como la celebración de la poesía es perpetua, escuchamos (leemos) a Octavio Paz, poema sencillo, completo.

Entre Irse y Quedarse



Entre irse y quedarse duda el día,
enamorado de su transparencia.

La tarde circular es ya bahía:
en su quieto vaivén se mece el mundo.

Todo es visible y todo es elusivo,
todo está cerca y todo es intocable.

Los papeles, el libro, el vaso, el lápiz
reposan a la sombra de sus nombres.

Latir del tiempo que en mi sien repite
la misma terca sílaba de sangre.

La luz hace del muro indiferente
un espectral teatro de reflejos.

En el centro de un ojo me descubro;
no me mira, me miro en su mirada.

Se disipa el instante. Sin moverme,
yo me quedo y me voy: soy una pausa.
Octavio Paz

Fecha Publicación: 2014-03-30T18:57:00.002-07:00
No escribiré mañana,
guardaré silencio mientras
dure tu fiesta, seré testigo lejano y
ausente, pero estaré
leyendo las líneas de
tu frente, el iris tibio
de tu ojo de niño y
el iris intenso de
tu ojo de viejo sabio,
y no me verás
ni oirás, ni sabrás de mi.

No imaginas cuánto sé de ti,
por eso mi silencio será
un ramo de flores,
aunque ya no sirva para nada.

Sé que OP no es el mar
Pacífico sino tu nombre
y es tan vasto como el agua
que todo lo cubre,
y es tan mar como tu poesía
que todo lo descubre.

Perdona la grosería, OP,
pero sé por experiencia de 
alma en pena
que andas bien sin nosotros
y nosotros andamos leyéndote
para estar mejor.

Alfredo Herrera Flores (2014)

Fecha Publicación: 2014-03-29T13:38:00.003-07:00
Aquí,
en mi corazón
(apunto con mi dedo el lugar exacto),
siento la presión
de un dedo fatal.

Alfredo Herrera Flores (2014)

Fecha Publicación: 2014-03-28T09:32:00.004-07:00
Una breve nota sobre la novela ganadora de la Primera Bienal de Novela Mario Vargas Llosa, que concluyó el jueves por la noche con canciones de Cecilia Barraza y el anuncio precisamente de la obra ganadora. El texto viene con la firma de Álvaro Valverde y fotografía de Daniel Mordzinski, tomada del blog personal del español y de El País, respectivamente, en vista de que no hay nada de esto en los diarios peruanos (pero si se tratara de Gastón o de Tilsa habrían publicado hasta cuando se levan las manos). No he leído la novela de Bonilla, Prohibido entrar con pantalones, pero lo que dice Valverde es alentador, no se ha premiado a un "bestseller", sino a una obra verdaderamente literaria. Mejor lo que dice Valverde, que transcribimos con el atrevimiento de la confianza:
Bonilla en Lima visto por Mordzinski
Escribe: Álvaro Valverde

Los habituales y quienes pasen de vez en cuando por aquí recordarán que Juan Bonilla estuvo en Plasencia hace poco y, por eso, en este rincón. Leyó en el Aula de Literatura. Venía cansado porque aprovechó el viaje para hacer un tour y ya había pasado por otras aulas y le esperaba aún alguna más. 
Cuando vi que era finalista del premio Bienal de Novela Mario Vargas Llosa, le escribí para darle la enhorabuena y le advertí que lo ganaría. Mi argumento: el paso por el Aula favorece esas situaciones y son varios (no diré muchas por no exagerar) los casos en que, tras la lectura placentina, éste o aquélla han ganado tal o cual galardón, público o privado. No me creyó, como es lógico, pero dejó caer un: "Que San Mario Vargas Llosa te oiga!!!!!" Y nos oyó. Y lo ha conseguido.
No tengo dudas respecto a los otros finalistas, en especial Chirbes, unánimemente reconocido, acaso el mejor novelista vivo de la España de hoy. Recuerdo, eso sí, que una mañana de 2012, a la entrada de Huelva capital, uno al volante y él de copiloto, Bonilla me habló con fervor de esa novela entonces inédita y de cómo en la editorial seguían teniendo dudas sobre si publicarla: demasiado literaria. Por eso me alegro aún más de este premio que viene a señalar el valor de la literatura frente al del maldito bestsellerismo que nos invade. Que ya nos ha invadido. A los últimos premios planetarios me remito. 
Ah, que Javier Rodríguez Marcos, a quien por culpa de un inoportuno y persistente resfriado no pude escuchar, se vaya preparando. Leo que tiene libro inédito. ¿Será el próximo Loewe? Al tiempo. 

Fecha Publicación: 2014-03-25T20:11:00.001-07:00

Digo "ese soy yo"
señalando mi sombra
cuando el sol me acecha
o cuando la nostalgia camina 
a mi lado.

Alfredo Herrera Flores (2014)

Fecha Publicación: 2014-03-23T09:43:00.001-07:00
No vale la pena restar méritos ni ser mezquino con aplausos. Desde mañana, lunes 24, hasta el jueves 27 la ciudad de Lima se convierte en el centro de atención de la literatura hispanoamericana, al celebrarse la I Bienal de Novela Mario Vargas Llosa. Me parece que lo interesante es eso, que el país sea el punto de atención gracias al nombre del Premio Nobel peruano. Es como lo que hace Gastón con la cocina. Otro asunto es que si los invitados son los mejores, que si los escritores peruanos seleccionados son los más representativos, que si el debate incluye realidad y política, que si debe buscar bajar el precio a los libros o si se promueve la lectura en niños, jóvenes y maestros. Lo cierto es que en el campo de la literatura la vitrina está abierta. Es como el rallye Dakar para los amantes del automovilismo. Ojalá se sepa aprovechar. Los interesados pueden abrir cualquier página de la Bienal para saber de eventos, horarios y locales.

Fecha Publicación: 2014-03-22T17:27:00.000-07:00
Repaso la breve nota que aparece en el diario La República, llamando a solidarizarnos con el poeta Renato Sandoval. Hay que apuntarse, compañeros poetas, o compañeros de los poetas.

Este es un aviso al servicio de la poesía peruana. El poeta Renato Sandoval, el promotor del Festival Internacional de Poesía de Lima (FIP-Lima), que hizo posible que un recital de poesía –como dijo Antonio Cisneros– se pareciera a un concierto de rock, está muy delicado de salud.

El poeta debe ser operado del corazón por tercera vez con urgencia. Sandoval, por estar aquí, allá, en organizar la FIP-Lima, perdió su seguro médico y ahora enfrenta una operación en un hospital público que costará más de US$ 10 mil debido al costo de los accesorios para la operación. Una mano al poeta: cuenta Banco Continental del Perú, en dólares: 011-186-000100033596-46. El DNI de Renato es 10276384. (La República).

Fecha Publicación: 2014-03-21T09:18:00.002-07:00
El famoso poema de Martín Adán (Lima, 1908 - 1985) vuelve siempre cuando de hablar de poesía se trata, pues concentra en sus breves y concretos versos el arte de la poesía, que para muchos, no sin razón, es decir nada. Anoto las dos versiones que se recogen en su Obra Poética (Pontificia Universidad Católica del Perú) para ilustrar no solo la permanente atención que el poeta puso a la elaboración de su propio lenguaje sino para decir que efectivamente, por más palabras que se usen la poesía nunca dirá nada. Hablamos de esto hoy, que se celebra el Día Mundial de la Poesía ¡Biba la poesía!
Martín Adán, figura mayor y mítica de la poesía peruana
De "La piedra absoluta"

Poesía se está de fuera:
Poesía es una quimera
Que oye ya a la vez y al dios.
Poesía no dice nada:
Poesía se está callada,
Escuchando a su propia voz.


De "Diario de poeta"

Poesía, mano vacía...
Poesía, mano empuñada
Por furor para con su nada
Ante atroz tesoro del Día...

Poesía, la casa umbría
La de fuera de mi pisada...
Poesía, la aún no hallada
Cosa que asaz busco en la mía...

Poesía se está de fuera:
Poesía es una quimera...
¡A la vez a la voz y al dios!...

Poesía no dice nada:
Poesía se está, callada,
Escuchando su propia voz.




Fecha Publicación: 2014-03-20T10:11:00.001-07:00
Ayer no más se anunció la venta de la editorial Alfaguara a la poderosa Penguin Random, por lo que el anuncio del Premio de Novela Alfaguara 2014 se cubre de un aroma fúnebre. El ganador de este año es el colombiano Jorge Franco, exitoso narrador cuyas historias además de ser premiadas han sido llevadas al cine. La nota interesante y crítica la tomamos de El Cultural, de España, donde se puede leer el texto completo. A pesar de las críticas que el premio ha tenido las últimas décadas sobre el criterio más comercial que estético, se sigue imponiendo la presencia latinoamericana en su historia de más de quince años.
Jorge Franco en intervención pública

El Cultural.- 

Jorge Franco (Medellín, 1972) ha ganado hoy, con El mundo de afuera, la XVI del premio Alfaguara de Novela dotado con 130.000 euros y que será el último que el histórico sello entregue en solitario tras su compra, anunciada en la tarde de ayer, por el grupo Penguin Random House. El mundo de afuera narra "un desquiciado secuestro, en un ambiente progresivamente enrarecido,, mediante la combinación original de elementos de fábulas y cuentos de hadas". El jurado, presidido por Laura Restrepo ha valorado "el sentido del humor, la eficacia de los diálogos, la construcción de personajes complejos y la agilidad narrativa". El autor ha explicado que que novela es "tarantiniana", inspirada en hechos reales, con la referencia de un castillo en Medellín gobernado por un personaje anacrónico.
No debe ser tarea grata que el día anterior a la puesta de largo de un gran premio editorial te compren la empresa. Tras el anuncio de la venta de Alfaguara a Penguin Random House, la celebración de hoy no ha podido evitar sonar a discurso fúnebre. En un vídeo emitido al comienzo de la velada, Arturo Pérez Reverte o Mario Vargas Llosa han brindado por los próximos cincuenta años de una empresa que ya no existe. De hecho, el servicio de prensa del sello explicaba cómo, de pronto, a última hora de ayer, confirmaron la asistencia al festejo sorpresivamente gente con la que no contaban pero que acababa de tener noticia de la venta. Lo de hoy ha sido un anuncio anegado por una, una más, operación empresarial.

El ganador

Jorge Franco nació en Medellín, Colombia. Realizó estudios de literatura en la Universidad Javeriana y de cine en The London International Film School, en el Reino Unido. Con su libro de cuentos Maldito amor ganó el Concurso Nacional de Narrativa Pedro Gómez Valderrama, y con la novela Mala noche obtuvo el primer premio en el XIV Concurso Nacional de Novela Ciudad de Pereira y fue finalista en el Premio Nacional de Novela de Colcultura. Su novela, Rosario Tijeras (2000) ganó la Beca Nacional de Novela del Ministerio de Cultura, fue galardonada con el Premio Internacional de Novela Hammett 2000 (Gijón, España), ha sido traducida a más de quince idiomas y llevada con éxito al cine y la televisión. La adaptación cinematográfica de su novela Paraíso Travel (2001) se convirtió en una de las películas más taquilleras del cine colombiano. Melodrama (2006) fue adaptada a teatro y editada en toda Hispanoamérica. Su última novela es Santa suerte (2010).

La novela

El mundo de afuera transcurre en Medellín. Allí, el tiempo viene envuelto en una neblina, y las voces parecen silbidos que se pierden entre las ramas. Una especie de castillo se atisba en las frondosas afueras y de una puerta sale corriendo una niña rubia. Unos ojos miran cautivados esa presencia insólita y la niña se pierde en el bosque.
En 1971, el padre de esa niña, don Diego, ha sido secuestrado. El Mono es el cabecilla de los maleantes, cuya intención es pedir un rescate millonario a la familia. El Mono tiene otras razones que las económicas para secuestrar a don Diego: la obsesión amorosa por la hija de este, Isolda, una princesa rubia a quien el padre, amante de la ópera de Wagner, mantiene encerrada en el “castillo” para preservar su pureza y evitar el contagio con el mundo sucio que les rodea. Don Diego es germanófilo y se ha casado con Dita, una mujer alemana que dejó el Berlín nazi para vivir en la copia del castillo de La Rochefoucauld que su marido ha levantado en Medellín. Desde muy pequeña, Isolda ha tomado la costumbre de escapar al bosque, donde antes jugaba con conejos fantásticos que le tejían peinados, mientras el Mono la admiraba encaramado en los árboles.
Una breve y hasta cierto punto sencilla novela sobre el amor y la muerte, poética y detallista, con un sobresaliente manejo de la tensión, y que, incorporando técnicas cinematográficas como el flashback y la narración paralela, también bebe de fuentes como el cuento folclórico o la crónica de sucesos. 

Fecha Publicación: 2014-03-19T18:12:00.004-07:00
El cusqueño (quillabambino) Iván Yauri (1963) es uno de los pocos poetas de la generación ochenta que no ha claudicado y ha sabido mantener su posición política y estética en su poesía. Con cargo a internarse con mayor rigor en su propuesta literaria compartimos dos poemas que a esta silla ha dejado Iván en su siempre amable gesto de compartir su poesía. Los textos pertenecen a su libro "Rastros" (Paracaídas editores, Lima, 2013).

Advertencia

La poesía golpea y rompe.
Legal o ilegal salta en las calles.
Entre las carreteras se busca
y se toca. Anda. Muerde.
Hace trabajo de zapa.
Sale a comer y besa.
Se multiplica. Se lanza y estalla.
La poesía es para los muchachos
y las muchachas que combaten
en cualquier parte.
Es para nuestros muertos
que todavía la pueblan.
Dichosos de luchas
por la única paz
que es conquistable.
La paz sin clases.



Heredad

Sin un cobre
                   ni diplomas
tengo brochas
                     vastos muros
y poemas.





Fecha Publicación: 2014-03-16T17:03:00.000-07:00
A propósito de Juan Ramón Jiménez, recordado en esta silla al celebrarse el centenario de su famoso "Platero y yo", encontramos esta confesión sobre el oficio de escribir y la propia poesía, con la que coincidimos aunque con otras palabras. Y es que se ha encontrado una serie de textos inéditos del Premio Nobel de Literatura sobre lo que le toca como escritor y poeta, sobre los amigos y la propia poesía. Se pueden leer más anécdotas, recuerdos, reflexiones y otras historias en este enlace de El País.
Juan Ramón Jiménez mejor visto por él mismo
 El martirio de escribir

30 años de mis 45 los he pasado en el martirio de escribir, con la voluptuosa exactitud que en cada edad me ha exijido mi más o menos activa conciencia, mis sentimientos, fantasías y pensamientos —como si no hubiera sido bastante y más, para mí, el egoísmo de poseerlos plenamente, y como si la poesía escrita le importase a alguien.

(Juan Ramón Jiménez)

Fecha Publicación: 2014-03-14T17:15:00.002-07:00
Los diarios mexicanos informan sobre el interesante proyecto de entregar libros a los pasajeros del metro que recorre DF. Tomo la nota que viene en La Jornada, donde se precisa que se trata de ediciones de formato pequeño pero en gran tiraje. El primer día se regalaron 25 mil ejemplares de un cuento de Juan Gelman, recientemente desaparecido, una edición que consiste en una hoja desplegable de un metro. Cada título alcanza a 200 mil ejemplares. Entre los autores que se leerán en las próximas entregas figura nuestro Vallejo. Buen viaje poeta.

Libros de un metro en el metro
Dice la nota de La Jornada:

México, DF. Con el obsequio del cuento El ciempiés y la araña, de Juan Gelman (1930-2014), y la lectura de algunos poemas del autor argentino, se inició este jueves el programa “Un Metro de Lectura”, en la estación Zapata del Sistema de Transporte Colectivo Metro.
El promotor cultural y poeta Manuel Cuautle se encargó de leer, en el pasillo central de esa estación de la Línea 12 del Metro, partes de la obra del autor nacido en Argentina y fallecido el pasado 14 de enero en la ciudad de México.
Del cuento de Gelman, ilustrado por Eleonora Arroyo, se entregaron 25 mil ejemplares este día, a decir de los organizadores. El obsequio se repetirá los jueves 20 y 27 de marzo y 3, 10 y 24 de abril, además del martes 29 de abril, de las 10 a las 12 horas en las estaciones Tacubaya, Zapata, Santa Martha, Guerrero y Bellas Artes. Se prevé regalar 200 mil textos.
En los próximos meses se realizará una dinámica similar que incluirá los títulos Sábado, de la argentina Alfonsina Storni; El espejo de los ecos, de José Emilio Pacheco; Masa del literato, del peruano César Vallejo, y Nocturno, del andaluz Rafael Alberti. De cada uno, se espera entregar 200 mil ejemplares durante dos meses en 25 estaciones del Metro.


Fecha Publicación: 2014-03-13T17:41:00.000-07:00
Una mujer habla
        otra responde,
un hombre dice
             otro contesta,
el viento silva
     ¿quién responde?

Alfredo Herrera Flores (2014)


Fecha Publicación: 2014-03-12T18:21:00.002-07:00
Cinco años de la muerte de Blanca Varela, recordándola en tres poemas breves.
Blanca Varela, mirada en el recuerdo

Así debe ser

Así debe ser el rostro de dios 
el cielo rabiosamente cruzado 
por nubes grises, violetas 
y naranjas 
y su voz 
el mar de abajo 
diciendo siempre lo mismo 
tan monótono 
tan monótono 
como el primer 
y el último día 


Visitación

Dejé al demonio encerrado 
en un cajón 
en su pequeño lecho de crespón

afuera el ángel vuela 
toca la puerta 
espera

en una mano la rima 
como una lágrima 
en la otra el silencio 
como una espada

échame de mi cuerpo 
son las doce 
sin sol ni estrellas 


Diálogo

Él abre la boca 
es roja por dentro 
ella abre los ojos 
su córnea es blanca 
como la luna

se está quieta 
la córnea luna 
iluminando apenas 
la bienamada encía

adentro 
con silencio 
a boca cerrada 
a oscuras 
habitan ambos 

Blanca Varela

Fecha Publicación: 2014-03-10T15:27:00.000-07:00
Todos sabemos de la importancia de proteger nuestro patrimonio cultural, y para ello están las instituciones y sus autoridades. Pero esto es la fantasía. La realidad es que ni las instituciones ni sus autoridades, menos ninguno de nosotros entiende eso de cuidar nuestro patrimonio. Espero no emplear muchas palabras en esto. Hace unas noches un hombre le tiró pintura a la famosa "piedra de los 12 ángulos", ubicada en el mismísmo centro del Cusco. La cámara de "seguridad" de esa calle captó el momento y nadie hizo algo para evitar el atentado. ¿Quién debería hacer "algo"? Es la primera pregunta de cientos que se pueden ocurrir. ¿No están monitoreando esas imágenes en el centro de seguridad de la Municpalidad? Hemos tenido oportunidad de comprobarlo: sí. ¿No hay policías y serenos a una cuadra? Sí los hay. ¿El Ministerio de Cultura no tiene presupuesto para vigilar esa "joya arquitectónica"? Sí lo tiene (después de Machu Picchu la piedra debe ser la más fotografiada del Cusco). ¿No tiene la Policía Nacional personal asignado para patrullaje las 24 horas al día en zonas de concurrencia de turistas? Sí tiene. Entonces sí hay responsables. ¿Por qué, entonces, la Fiscalía tiene que revisar las imágenes de seguridad ¡tres días después del atentado!? No es lo lógico iniciar un proceso penal al alcalde, a la ministra de Cultura (si lo hubiera), al jefe de la Policía, por no cumplir con su trabajo? Esta silla se presta también para las elucubraciones, con más razón que emoción (para estos casos). Pero como todo parece ser ficción en la cultura, si eso sucediera, realmente sería de otro mundo (ejemplo final: el ministro de cultura ruso fue despedido hace una semana por robos en un museo). Lo que captaron las cámaras de vigilancia se puede ver en el enlace del diario El Comercio (que tampoco dice, ni "analiza", ni responsabiliza ni nada sobre el tema).
Atentado consumado, foto de El Comercio, donde se ve el video también.


Fecha Publicación: 2014-03-08T18:11:00.003-08:00

Y onduló su voz, agitó alas
sobre la oscuridad,
obstinada como una sombra, 
aleteó con ánimo de espíritu feliz
pero no pronunció canto ni oración
ni fórmula o verso
que la delatara.

Alfredo Herrera Flores (2014)

Fecha Publicación: 2014-03-06T06:52:00.001-08:00
Pesar. Silencio. Más palabras. Saltar el muro. Volver de la muerte. Leopoldo María Panero siempre se codeó con la muerte. Poeta, Poesía. Hoy se va. ¿O vuelve? ¡Biba la poesía!
Panero. la muerte, ambos, uno.


Glosa a un epitafio
(carta al padre)

And fish to catch regeneration.
Samuel Butler, Pescador de muertos.


Solos tú y yo, e irremediablemente
unidos por la muerte: torturados aún por
fantasmas que dejamos con torpeza
arañarnos el cuerpo y luchar por los despojos
del sudario, pero ambos muertos, y seguros
de nuestra muerte; dejando al espectro proseguir en vano
con el turbio negocio de los datos: mudo,
el cuerpo, ese impostor en el retrato, y los dos siguiendo
ese otro juego del alma que ya a nada responde,
que lucha con su sombra en el espejo-solos,
caídos frente a él y viendo
detrás del cristal la vida como lluvia, tras del cristal asombrados
por los demás, por aquellos Vous etes combien? que nos sobreviven
y dicen conocernos, y nos llaman
por nuestro nombre grotesco, ¡ah el sórdido, el
viscoso templo de lo humano!
Y sin embargo
solos los dos, y unidos por el frío
que apenas roza brillante envoltura
solos los dos en esta pausa
eterna del tiempo que nada sabe ni quiere, pero dura
como la piedra, solos los dos, y amándonos
sobre el lecho de la pausa, como se aman
los muertos
«amó», dijiste, autorizado por la muerte
porque sabías de ti como de una tercera persona
bebió dijiste, porque Dios estaba (Pound dixit)
en tu vaso de whiski
amo bebió, dijiste, pero ahora espera
¿espera? y en efecto la resurrección
desde un cristal inválido te avisa
que con armas nuestra muerte florece
para ti que sólo
sabías de la muerte. Aquí
¿debajo o por encima?
de esta piedra
tú que doraste la sobrenatural dureza y el
dolor sobrenatural de los edificios desnudos
¿en qué perspectiva
—dime— acoger la muerte?
en la mesa de disección
tú que danzaste
enloquecido en la plaza desierta
tropezando
hiriéndote las manos en el trapecio del silencio
en pie contra las hojas muertas que
se adherían a tu cuerpo, y contra la hiedra que tapaba
obsesivamente tu boca hinchada de borracho,
danzas, danzaste
sin espacio, caído, pero
no quiero errar en la mitología
de ese nombre del padre que a todos nos falta,
porque somos tan sólo hermanos de una invasión de lo imposible
y tus pasos repiten el eco de los míos en un largo
corredor donde
retrocedo infatigable, sin
jamás moverme
¡ah los hermanos, los hermanos invisibles que florecen,
en el Terror! ¡Ah los hermanos, los hermanos que se defienden
inútilmente de la luz del mundo con las manos,
que se guardan del mundo por el Miedo, y cultivan en la sombra
de su huerto nefasto la amenaza de lo eterno, en
el ruin mundo de los vivos! ¡Ah los hermanos,
Y el ave,
el ave que vuela sobre el mundo en llamas, diciendo solo
a los mortales que se agitan debajo, diciendo
solo: ABISMO, ABISMO!
Abismo, sí, tibia guarida
de nuestro amor de hermanos, padre.
¡Pero tan solos!
¡Tan solos! Fantasmas que hace visible la hiedra
—como hiedramerlín como niñadecabezacortada como
mujermurciélago la niña que ya es árbol—
crecen hojas
en la foto, y un florecer te arranca
de los labios caníbales de nuestra madre Muerte, madre
de nuestro rezo
florecen los muertos florecen
unidos acaso por el sudor helado
muerto de muchas cabezas hambrientas de los vivos
te esperamos ave, ave nacida
de la cabeza que explotó al crepúsculo
ave dibujada en la piedra y llena
de lo posible de la dulzura, de su sabor
ajeno que es más que la vida, de su crueldad
que es más que la vida
¡ira
de la piedra, ira que a la realidad insulta,
que apalea
a la cabaña torpe de la mentira con verbos
que no son, resplandecen, ira
suprema de lo mudo!
(te esperamos
en la delgada orilla de lo que cae, en el prado
nocturno que atraviesan lentos
los elefantes
percibís el frío
la
conspiración de las algas,
gelatina, escamas, mano
que sobresale de la tumba
manos que surgen de la tierra como tallos
surcos arados por la muerte,
cabezas de ahorcados que echan flor:
decapitados que dialogan
a la luz decreciente de las velas,
¡oh quién nos traerá la rima
la música, el sonido que rompa la campana
de la asfixia, y el cristal borroso
de lo posible, la música del beso!
De ese beso, final, padre, en que desaparezcan
de un soplo nuestras sombras, para
asidos de ese metro imposible y feroz, quedarnos
a salvo de los hombres para siempre,
solos yo y tú, mi amada,
aquí, bajo esta piedra.

Leopoldo María Panero

Fecha Publicación: 2014-03-05T08:15:00.000-08:00
El clásico libro del Premio Nobel Juan Ramón Jiménez cumple cien años de su primera aparición. Hay una historia desconocida detrás de la historia más conocida de un autor español, probablemente después de El Quijote. La nota de Bárbara Álvarez viene en la Revista Ñ, de Argentina. Acomódese en su silla para recordar la historia infantil publicada por error para y dirigida a público adulto.
Simpática viñeta donde autor y personaje disfrutan de su propia historia

Escribe: Bárbara Álvarez Plá

“Yo nunca he escrito ni escribiré nada para niños”, decía Juan Ramón Jiménez (1881-1958) en el prólogo a la primera edición de Platero y yo, la novela a la que su nombre quedaría adherido. “Es un libro que necesita una lectura adulta, habla de sexo, de homosexualidad, de trabajo infantil”, señala Jorge Urrutia Gómez, especialista en este autor, que marcó el canon de la poesía española y fue Premio Nobel en 1956.
Cargando con este malentendido, Platero y yo cumple 100 años. En 1914, cuando la publicó la editorial La Lectura, la obra tenía sólo 63 capítulos desordenados: la versión con los 136 capítulos originales, más dos anexos, en el orden en que hoy los conocemos, no apareció hasta 1917.
En realidad, en 1914, el libro se publicó por casualidad. El escritor tenía pendiente un trabajo con el que no pudo cumplir a causa de una discusión con su esposa, Zenobia Camprubí. Pero para no dejar sin nada a su editor, Jiménez le dio unos capítulos de Platero.
Jorge Urrutia Gómez, catedrático de la Universidad Carlos III de Madrid y autor de la Edición Crítica de Platero y yo, cuenta que “en 1914, el editor no sabía qué hacer con el texto, y lo metió en una colección juvenil, entonces empezó a leerse en las escuelas españolas. Ahí se hizo una interpretación sentimentaloide que nada tenía que ver con la realidad. Le han hecho muy mal las instancias escolares... hay mucha crueldad”.
¿De qué habla? De cosas como ésta: agárrense: “Aquella dorada y blanca, como un poniente anubarrado de mayo... Parió cuatro perritos, y Salud, la lechera, se los llevó a su choza de las Madres porque se le estaba muriendo un niño, y don Luis le había dicho que le diera caldo de perritos” .
El libro no sólo se leyó en las escuelas españolas: varias generaciones de estudiantes argentinos transitaron las peripecias del narrador y el burrito “pequeño, peludo y suave”.
Platero y yo dejó su marca en la literatura. En diálogo con Clarín, Urrutia señala que “es responsable de la fijación de la prosa poética como género en la literatura en español. Su prosa reacciona contra el barroquismo anterior, es seca, sencilla, no le sobra nada. Demuestra cómo la lengua puede describir incluso lo más doloroso de la forma más bella. El texto busca la belleza lingüística, por eso no se aprecia su crueldad en una lectura superficial”.
Simpatizantes de la República, Juan Ramón y Zenobia dejaron España en 1939, cuando empezó la dictadura de Franco. Fueron a Miami, pero finalmente se instalarían en Puerto Rico hasta la muerte del poeta.
En 1948, la pareja llegó por unos días a Buenos Aires. Aquí Jiménez, dice Urrutia, “instauró la idea de que había que perder la idea nacionalista de la literatura ”. Sus influencias alcanzaron a Jorge Luis Borges, que en su libro El Hacedor, incluyó un texto titulado “Borges y Yo” que “nunca hubiera podido escribirse sin leer Platero y Yo ”, dice Urrutia. “Borges captó perfectamente la idea de Juan Ramón, que es la disociación del sujeto. La obra se podría haber llamado “Yo y Yo”, porque el burro Platero no es más que el poeta. Se trata del enfrentamiento del poeta consigo mismo, de un enfrentamiento con la vida, que inevitablemente terminará en la muerte, eso es Platero y Yo, y por eso Borges termina esa historia diciendo no estar seguro de cuál de los dos ha escrito la página”.
Cuando Juan Ramón recibió el Nobel de Literatura, en España se entendió que era un premio contra Franco. El poeta nunca quiso volver a su tierra. Pero sí ser enterrado en su pueblo natal, Moguer, para cerrar el ciclo de la vida, que primero había concluido ese otro al que el poeta imaginó con sus “ espejos de azabache de los duros ojos cual dos escarabajos de cristal negro ”. “¿ Platero, tú nos ves, ¿verdad ?”, escribe Juan Ramón Jiménez al final de la obra, cuando el año termina y el burrito asciende al cielo de Moguer.

Fecha Publicación: 2014-03-03T07:35:00.003-08:00
Interesante reflexión sobre el uso de las palabras por parte de Vicente Verdú. Nos tomamos la libertad de sentarlo en esta silla para que nos preste su opinión, ahora, como todos los días, que reflexionamos sobre si un texto es merecedor de ser poesía o solo palabra bien dicha. La nota viene en el diario El País.


Escribe: Vicente Verdú

En un libro que escribió Gabriel Celaya y que tituló Exploración de la poesía distinguía entre palabras nativas y las que, por diferente razón, no lo eran ni lo serían nunca. Las segundas no les llegaban a las primeras ni a la suela de los zapatos pero un poeta que ha de vérselas con todo el avío debería detectar cuando tiene en las manos una palabra de una u otra naturaleza.
Una palabra como “agua” es nativa: dice al decirla lo que quiere decir, moja, ahoga. Vino, sin embargo, podría valer para cualquier cosa. No dice nada sobre la sustancia a la que se refiere. “Sustancia” es nativa porque cuando hacemos así con los dedos para saber el tuétano de la cosas, los dedos se ensucian en la materia donde investigan. “Investigar” también es nativa. Hace mención al hecho de introducirse en la cosa y palpar con sensualidad entre sus vísceras. “Conocimiento” podría también ser nativa, pero es mejor “saber”. El saber, tiende a saber de las cosas mediante el sabor que ayuda decisivamente a conocerlas.
No son palabras nativas “mesa”, “limón” o “estantería”. Pero sí “naranja”, que ofrece directamente tanto el gajo cortado como su acritud o “huevo” que, supone, sin duda, la cima del diccionario español.
El poeta (y el escritor y el periodista) que sabe esto no es un más o un menos en la carrera de los best-seller pero sabiéndolo será un escritor e ignorándolo será un mecanógrafo. Ojalá hubiera suficiente cantidad de lectores capaces de desacreditar a quienes no poseen este don y amor fragante hacia la palabra nativa y se muevan por los inodoros de la peroración.
La comunicación eficaz logra su éxito a través de reconocer las palabras nativas y saberlas tratar. Es casi lo mismo con los colores aunque con alguna distinción. Mientras en la poesía las palabras nativas lucen con un efecto difícil de soslayar, los colores en la pintura son relativamente maleables dentro de la virtud del carnaval.
Supimos que Gimferrer era un poeta de primera cuando tituló La muerte en Beverly Hills o Arde el mar. Es fácil deducir que si “arde el mar” algo importante está pasando en esa hoguera pero La muerte en Beverly Hills viene a ser, aunque de menor tamaño, del mismo neceser. Junto al aura de la vida con el brillo de las lentejuelas (Beverly Hills) brillante charol de la muerte, junto al perfume de los jardines la pestilencia de la putrefacción. En estos títulos reina la quema y el éxito de la dicción.
Moriremos nosotros, hijos de Celaya, Vallejo, Aleixandre o Salinas y acaso nunca enseñaremos estas cosas a nuestros hijos. “No es lo mismo piar que gorjear” le decía Rosa Chacel a Lázaro Carreter, director entonces de la Academia, en un almuerzo donde se dirimía el Premio Nacional de Literatura. Nadie lo discutió. El pájaro que pía lo hace desde el estrecho nacimiento del pico y el que gorjea desde el fondo de su corazón. Sin duda perecerá antes el segundo que el primero, pero ¿qué es píar y píar sino el oficio de tantos literatos sin fuste que abotargan a la crítica emplumada, desolada y maltratada por los míseros sueldos que se les da?