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Fecha Publicación: 2014-07-07T19:49:00.003-07:00
Mario Guevara nos cuenta que ya está en circulación el número 35 de Sieteculebras. Unos dicen la "ya legendaria" revista cusqueña, aunque es cierto, es más propio decir "la importante" revista cusqueña. ¡Salud! (y no pregunten ¿dónde la puedo conseguir?)
Notable portada y mejor contenido


Fecha Publicación: 2014-06-27T15:42:00.001-07:00
Una  palabra, sin embargo, para volver
a la sombra de tu espalda impecable,
como quien vuelve la mirada
entornando los ojos hacia lo visto y no        tocado.
Tanto tiempo. Tanto.
Sorprendido por un temblor de tierra
que recorre la memoria de un momento a otro,
me detengo, en la misma palabra.

Alfredo Herrera Flores (2014)

Fecha Publicación: 2014-06-25T09:13:00.002-07:00
Falleció la escritora española Ana María Matute, Premio Cervantes 2014. Leí algunas novelas y unos cuentos de esta narradora impecable, considerada como autora solitaria y ajena a los carteles de la literatura exhibicionista de España de las últimas décadas.
Ana María Matute en una de sus últimas apariciones en público
Unas frases de Ana María Matute:

"Me parecería una auténtica falta de cortesía que dios no existiera".

La palabra es lo más bello que se ha creado, es lo más importante de todo lo que tenemos los seres humanos. La palabra es lo que nos salva.

El mundo hay que fabricárselo uno mismo, hay que crear peldaños que te suban, que te saquen del pozo. Hay que inventar la vida, porque acaba siendo verdad.


Fecha Publicación: 2014-06-22T21:00:00.000-07:00
Lampa queda en la zona norte de Puno, al sur de Perú, en el altiplano, a 4000 metros sobre el nivel del mar. Es allí donde nací. Dicen. Aquí algunas imágenes de ese espacio olvidado por el tiempo, felizmente. Esta semana estuvo el pueblo de aniversario. Nosotros lejos. Debo decir que las fotos han salido de la red, donde hay muchas. No he podido, ahora, poner las que he tomado yo, ya habrá oportunidad.
Calle característica, vacía, solitaria
Vista panorámica, el templo, y alejada, su torre
La plaza, bajo los viejos queñuales, la pileta reconstruida por un tío alcalde y al fondo el templo
Luego de una tormenta, a la derecha, la casa de la abuela, donde nacimos, o vivimos, Víctor Humareda,
Vladimir Herrera y quien esto recuerda

Alfredo Herrera Flores (2014)

Fecha Publicación: 2014-06-10T09:16:00.000-07:00
Han pasado veinte años desde la partida de Juan Carlos Onetti, el novelista uruguayo al que hay que volver siempre para refrescar nuestra mirada íntima y profunda sobre el ser humano. Pero por ahora pocas palabras. Hay un muy recomendable video que se puede ver en la página de la Revista Ñ, de Argentina, no solo para volverlo a ver sino para entenderlo cada vez más, y entendernos a nosotros mismos y entender nuestra sociedad. Vale. Se puede acceder al video aquí.
Una de las imágenes de un Onetti uraño y solitario


Fecha Publicación: 2014-06-04T14:47:00.003-07:00
No estaba precisamente entre los favoritos, pero Banville es uno de los escritores europeos voceados para los principales premios, y ahí está. Reproducimos lo que dice el acta del jurado y recomendamos revisar la nota sobre el premio en el diario El País y darle una mirada al Cultural de ABC, España, donde también hay un interesante repaso a sus obras más importantes.
Banville, al estilo de sus personajes
PREMIO PRÍNCIPE DE ASTURIAS DE LAS LETRAS

ACTA DEL JURADO

Reunido en Oviedo el Jurado del Premio Príncipe de Asturias de las Letras 2014, integrado por Xuan Bello Fernández, Amelia Castilla Alcolado, Juan Cruz Ruiz, Luis Alberto de Cuenca y Prado, José Luis García Martín, Álex Grijelmo García, Manuel Llorente Manchado, Rosa Navarro Durán, Carme Riera i Guilera, Fernando Rodríguez Lafuente, Fernando Sánchez Dragó, Ana Santos Aramburo, Diana Sorensen, Sergio Vila-Sanjuán Robert, presidido por D. José Manuel Blecua Perdices y actuando como secretario D. José Luis García Delgado, acuerda conceder el Premio Príncipe de Asturias de las Letras 2014 al novelista irlandés John Banville por su inteligente, honda y original creación novelesca, y a su otro yo, Benjamin Black, autor de turbadoras y críticas novelas policiacas.
La prosa de John Banville se abre a deslumbrantes espacios líricos a través de referencias culturales donde se revitalizan los mitos clásicos y la belleza va de la mano de la ironía. Al mismo tiempo, muestra un análisis intenso de complejos seres humanos que nos atrapan en su descenso a la oscuridad de la vileza o en su fraternidad existencial. Cada creación suya atrae y deleita por la maestría en el desarrollo de la trama y en el dominio de los registros y matices expresivos, y por su reflexión sobre los secretos del corazón humano.

Oviedo, 4 de junio de 2014
(El País)

Fecha Publicación: 2014-06-01T14:29:00.002-07:00
El martes 3 de junio se presenta un libro de Homero Rivera, tendré el gusto compartir comentarios con Víctor Raúl Loayza y Mario Guevara. Nos vemos en la Casa del Inca Garcilaso de la Vega, a las 19;00 horas.


Fecha Publicación: 2014-05-31T08:22:00.003-07:00
El siguiente texto fue leido la noche dek}l viernes 30 de mayo, durante la presentación del libro "Ezequiel, el profeta que incendió la pradera", de nuestro querido amigo Feliciano Padilla, gracias al entusiasmo de Niel Palomino.



Amigas y amigos:

Lamento mucho no poder estar esta noche con ustedes acompañando a Feliciano en la presentación de su novela “Ezequiel, el profeta que incendió la pradera”, una ceremonia familiar en Arequipa me impide estrecharle la mano y felicitarlo por su nueva publicación, estoy seguro que ustedes lo harán con el mismo afecto y cariño que le tengo, y celebrarán con él este acontecimiento.
Hace unos días entablé conversación con un señor en el bus, nos cedimos mutuamente el asiento, a él le pareció haberme visto antes y cuando le dije que era puneño rápidamente me habló de Gamaliel Churata, se quejó de que no hubiera ediciones de su obra al alcance de un público mayor, recordó a Dante Nava y algunos nombres de la literatura puneña y, por su puesto, terminamos hablando de Feliciano Padilla y de algunos otros autores abanquinos. Le anuncié que Feliciano vendría a Cusco a presentar su novela y él recordó haber estado en la presentación de su anterior libro, “Aquí están los Montesinos”.
Veo, entonces, que Padilla no necesita de mayores presentaciones, tiene el privilegio de ser conocido, y reconocido, por sus obras, y eso para un escritor es una de las mayores satisfacciones que puede guardar en su intimidad. Quienes además lo conocemos por su calidad humana, difícilmente podemos desligar su genio creativo de sus dones de amigo y maestro.
La producción literaria de Feliciano Padilla es amplia y variada, abarca diferentes géneros y espacios creativos, sin embargo, hay que destacar, por ejemplo, sus cuentos premiados y antologados, su poesía quechua y su investigación sobre la literatura puneña. Sus dos novelas históricas, “Aquí están los Montesinos” y “Ezequiel, el profeta que incendió la pradera”, son notables y comparten no solo la recreación de personajes importantes en una época y luego olvidados por la historia oficial, sino sobre todo coinciden en que a través de estas historias se revalora el espíritu rebelde de pueblos y culturas como la abanquina y puneña, respectivamente, que son, al final, algo más que modelos del espíritu y la identidad andinas.
He leído con mucha atención y expectativa “Ezequiel, el profeta que incendió la pradera”, y no he sido defraudado. He asistido a la recreación y re – visión, de un hecho real –la fundación de Wancho Lima– y un personaje que se convierte en símbolo –el dirigente indígena Ezequiel Urviola–, y nuevamente he establecido un vínculo con ese pasado histórico que es el que debe sostener y soportar, como una columna de piedra, nuestra identidad.
Es cierto que en la novela histórica se corre el riesgo de hacer ficticios los sucesos reales, o viceversa, pero la fabulación no solo permite ocupar, o cubrir, aquellos espacios o momentos omitidos por la memoria, sino, sobre todo, permite cuestionar con los criterios de hoy los actos, individuales o colectivos, públicos o privados, que han marcado y configurado nuestro presente. Padilla logra, con esta novela, estos objetivos.
¿Dónde está nuestro pasado? ¿Dónde hay que buscar la raíz de lo que somos? ¿En la historia, en la antropología, en la literatura? Feliciano Padilla nos sigue dando pistas. Como él mismo cuenta, en medio de páginas amarillentas de periódicos pasados, como suele ser la historia, descansaba la fuente de la literatura. El resto es arte.
Hay otras personas que también hubieran querido saludarte esta noche, reiterarte lealtades y admiraciones, ya habrá oportunidad, y tú nos has demostrado con tu fortaleza que siempre hay oportunidades y hay que asumirlas. Guárdanos, Feliciano, un lugar en el bosque de robles, los tupidos totorales de nuestro lago y flores de sankayo que brotan de tu arte.

Alfredo Herrera Flores, en mayo, en la ciudad de piedra, una noche de lluvia del 2014.

Fecha Publicación: 2014-05-29T14:09:00.000-07:00
A veinte años de su muerte, se habla cada vez más de Onetti, los jóvenes acceden a sus obras y los mayores reconocen su influencia. Por ahora, breve nota en El País, donde su viuda recuerda al Onetti que todos, y nadie, conocen.
Onetti, en vieja pose

Escribe: Winston Manrique Sabogal
EL PAÍS

“¿Quién se va a acordar de Onetti dentro de 20 o 30 años?”. Esa pregunta que se hacía el propio Juan Carlos Onetti llega ahora a su primer tiempo: hace 20 años, el 30 de mayo de 1994, murió en Madrid el escritor uruguayo. Una pregunta que ya antes de fallecer empezó a tener respuesta positiva y que ha aumentado en cascada en dos décadas. La penúltima respuesta llega en la voz de Dorothea Muhr, Dolly, la mujer con la que vivió desde los años cincuenta. Ella ha vuelto a Madrid estos días. Recuerda, no, evoca al escritor con ráfagas acerca de su vida, creando una especie de homenaje a uno de sus títulos más conocidos, Dejemos hablar al viento,añadiendo aquí, “sobre Onetti”.
“¿Quién se va a acordar de Onetti dentro de 20 o 30 años?”, cuenta Dolly que decía con frecuencia el autor de El pozo, El astillero, La vida breve o Juntacadáveres. Es la reflexión de esta mujer de 89 años, violinista, en el madrileño Centro de Arte Moderno, donde se han preparado varios homenajes. “Cómo no se van a acordar si era un adelantado a su tiempo. Y su tiempo es más este”.
Onetti frente al mundo pero alejado del ruido de la vida. El murmullo entrando por su ventana en Madrid, donde llegó exiliado de la dictadura de su país y tras haber estado preso. Sus lectores que no paran de crecer y los escritores que no cesan de reivindicarlo y convertirlo en uno de los autores latinoamericanos más admirados por ellos. Empezando por Mario Vargas Llosa. Era anterior al boom latinoamericano junto a Borges, Rulfo o Asturias, entró en él sin mucha alharaca, y siguió de largo. Jóvenes autores hablan de él. El Nobel surafricano J. M. Coetzee ha pedido novelas suyas, cuenta Dolly.
El escritor, nacido en 1909, se adelantó tanto que le quedó tiempo para estar en casa, en cama, con su whisky, con sus charlas. Existencialista, moderno, avanzado… Onetti no creía del todo lo que ocurría a su alrededor. “No porque no creyera que fuera bueno, sino porque no le interesaba ser una especie de servidor de la fama”.
Dejemos hablar a su mujer con su musicalidad argentina en estos recuerdos sueltos como el viento que va y viene...
“Él solo quería leer, quería escribir, quería estar en su hogar”.
“No eligió ser así, no pensó en ser así, un poco aislado y todo eso. Simplemente era así”.
“Tal vez lo único que le alteró fue cuando le concedieron el Cervantes en 1980. La noche anterior a recibirlo, del 22 al 23 de abril, ¡no durmió nada! Luego no asistió a la fiesta. Así es que me tocó ir a mí a poner la cara”.
“Una de nuestras pasiones era la novela negra. Nos intercambiábamos libros y teníamos nuestras propias claves”.
“Se habla mucho de los autores que le gustaban o lo habían influido como Faulkner o Joyce o Proust… ¿Conrad? Pocos hablan de Conrad y le apasionaba”.
“Periodista fue su primer trabajo. En una agencia de noticias. Le gustaba informar de la Segunda Guerra desde Buenos Aires porque era el primero que se enteraba de lo que sucedía. A veces hablaba de lo mucho que le había enseñado el periodismo: te enseña a contar a ir al grano, de lo que en verdad interesa a la gente”.
“Se ha hablado tanto de su existencialismo, su lado pesimista y esas cosas… La verdad es que le molestaba que se insistiera tanto en su parte de sombras. Creía, y yo también, que tenía un poco de todo. Encara la realidad”.
"Y tenía un gran humor sin que fuera muy bien entendido”.
“Se rebelaba contra la decadencia. Le dolía envejecer”.
“Tenía una gran capacidad para expresar y hacerle sentir al lector cosas que este aún no había vivido”.
“Y la música. Era fanático de Gardel. Le encantaba la música clásica… Bach… Beethoven… Shostakóvich… ¡Todo eso después de Gardel, claro!”.
"No releía sus obras. No leía críticas. Decía que, como el perro, no volvía sobre su vómito”.
“Cada vez que lo leo me enternezco. Y me río. Y comprendo”.
“Madrid, gracias a los amigos, fue el lugar para refugiarse de la dictadura uruguaya que lo amargó tanto. Su habitación aquí era un trozo de Uruguay”.
Y las ráfagas evocadoras de Dorothea Muhr siguen por Madrid. La violinista habla, y a su alrededor parece acudir un pasaje de Dejemos hablar al viento, escrita en Madrid y con la cual Onetti cerró el ciclo de Santa María, donde hay poco espacio para el amor, todos están abatidos por los sueños y las realidades; menos una pareja de ancianos que venden cuerdas para violín sin haberse dejado de querer “mediante la ironía, la burla y la ineludible ternura”.

Fecha Publicación: 2014-05-27T10:35:00.000-07:00
El escritor Feliciano Padilla vuelve al Cusco con nueva, interesante y necesaria novela.



TEXTUALIA 
REVISTA DE LETRAS Y HUMANIDADES 
INVITA A UD. 
A LA PRESENTACIÓN
DE LA NOVELA "EZEQUIEL, EL PROFETA QUE INCENDIÓ LA PRADERA", 
DE FELICIANO PADILLA

COMENTAN:
ENRIQUE ROSAS PARAVICINO
ALFREDO HERRERA FLORES y
NIEL PALOMINO GONZALES

LOCAL: SALÓN KILLA  DEL TEATRO MUNICIPAL DEL CUSCO
FECHA: VIERNES, 30 de MAYO del 2014.
HORA:   7 p.m.




Fecha Publicación: 2014-05-26T17:08:00.002-07:00
VOLVER AL MAR

Volver al mar como quien vuelve
al punto de llegada,en abril, 
con las mismas palabras dichas 
al nacer, con la mirada nueva,
abiertas las heridas y limpias
las encías, la frente en su sitio
y las manos abiertas.
Volver al mar para verlo y decir
lo que acabo de decir para
que sea verdad.

Alfredo Herrera Flores (2014)

Fecha Publicación: 2014-05-19T16:18:00.001-07:00
Una novela recrea las raíces de uno de los poemas más celebrados del premio Nobel Juan Ramón Jiménez. El mito se afloja en esta historia que rastrea a un Jiménez enamorado por carta de una mujer peruana, que al parecer nunca existió, y estuvo a punto de embarcarse y cruzar el océano si no fuera por un oportuno telegrama que lo terminó por desilusionar. La nota viene en el diario El País, de España.
Juan Ramón Jiménez 
Escribe: Angel Luis Sucasas
EL PAÍS
Se llamaba Georgina Hübner. Y pudo haber existido o no. Pero lo que es seguro es que Juan Ramón Jiménez se enamoró de ella por carta durante el verano de 1904 y le dedicó una de sus creaciones más brillantes, la elegía Carta a Georgina Hübner en el cielo de Limacontenido en su poemario Laberinto (1913): “¡El amor! ¡El amor! ¿Tú sentiste en tus noches / el encanto lejano de mis ardientes voces / cuando yo, en las estrellas, en la sombra, en la brisa / sollozando hacia el sur, te llamaba: Georgina?”. Georgina fue el nombre elegido por dos admiradores peruanos del autor, Carlos Rodríguez Hübner y José Gálvez Barrenechea, obsesionados por engatusar al maestro y mantener con él una correspondencia.
Un siglo después, el joven escritor Juan Gómez Bárcena (Santander, 1984) debuta en la novela recreando esta historia en "El cielo de Lima" (Salto de página). Una historia con muchos vacíos que han estimulado a este autor: “Ahí está el oficio del escritor, en llenar esos vacíos con literatura. Porque de esto se sabe poco. Solo se conservan cinco cartas: las dos primeras que manda Georgina y la primera respuesta de Juan Ramón y la última de Georgina y un fragmento de la última de Juan Ramón”. El motivo de esta correspondencia, amén del ego que pudieran tener los dos jóvenes, era bastante banal, como indica José Antonio Expósito, experto y editor del autor: “Sus libros no llegaban a Perú, así que la idea de estos muchachos, amén de enamorar al maestro, era conseguir las copias de su admirado escritor”.
Dedicó a su ficticia amada ‘Carta a Georgina Hübner en el cielo de Lima’
Lo que está claro para los eruditos es la importancia del episodio en la vida artística y literaria del Nobel. Expósito indica que “este episodio muestra a un Juan Ramón Jiménez que ya busca a un ideal de mujer distinto a los romances que había tenido. Una mujer ideal, sensible, cultivada que a él le llenase. En cuanto leyó unas cartas tan finas y cultas quedó prendado”. Hasta el punto de dedicarle ese poema que Expósito señala como “una de las elegías más bellas de la historia en castellano”. Y esto pasó un año antes de la recaída de salud de Juan Ramón Jiménez (Moguer, 1881- San Juan de Puerto Rico, 1958) en 1905, con su vuelta al Moguer natal e inclinaciones al suicidio. Pero superada esa fase, estalló su etapa de mayor esplendor creativo entre 1905 y 1920, que dejó obras como Baladas de primavera (1907),La soledad sonora (1911) o Platero y yo (1912).
Bárcena ha aprovechado este contexto para urdir su novela. Ha estudiado la tesis del quien descubrió esta historia en España, Antonio Oliver Belmás (Cartagena, 1903-1968), poeta, crítico e historiador que primero publicó un artículo en la revista Destino en los años 50 y luego lo desarrolló: “Oliver entrevistó al trío, Carlos Rodríguez, José Gálvez y Juan Ramón Jiménez. Y las versiones entre ellos no casaban en sus detalles. Aunque sí admitían haber cogido el nombre de la prima de Carlos y haberse inspirado en ella algo, porque les parecía una mujer guapa. Pero otras versiones desmienten que existiera”. Expósito afirma que la opinión general entre los eruditos de Jiménez sobre este tema es que Georgina Hübner efectivamente existió, y que sirvió de inspiración sin saberlo para que se llevara en su nombre esta farsa. La anécdota ha sido comentada, con mayor o menor amplitud, por sus principales biógrafos como Gabriela Palau o Antonio Campoamor.
Juan Gómez Bárcena recrea la historia en su primera novela
El romance Georgina-Juan Ramon tuvo un súbito y trágico final. El escritor envió una carta avisando de que tomaría el próximo barco para Perú para conocerla. Asustados, Gálvez y Rodríguez Hübner enviaron un telegrama con un mensaje sucinto y definitivo: infórmese a Juan Ramon Jiménez de que Georgina Hübner ha muerto. El viaje quedó truncado. “Pero fue un anticipo de lo que ocurrió años después con Zenobia Camprubí”, indica Expósito. “Cuando su madre decidió alejarlo de él y llevársela a Estados Unidos para casarla con un abogado de Harvard, Juan Ramón cruzó el océano tras su amor”. Solo que esta vez la amada sí existía.
La novela se detiene en el descubrimiento de esos versos elegíacos contenidos en Laberinto (1913), con los dos amigos firmando, ya en la madurez, lo más grande que habían hecho en sus vidas. A fin de cuentas, Bárcena ha aprovechado la anécdota para hablar “de lo ilusorio del amor”. “De cómo imaginamos a quien queremos amar como un molde y luego se lo ponemos a alguien que nos agrada”. Pero la historia llegó más lejos: “Juan Ramón no quiso aceptar durante mucho tiempo que le habían mentido”, revela Expósito. “Cuando se supo la mentira, se metieron mucho con él por haberse enamorado de un sueño. Hacia el final de su vida, lo aceptó y llegó a revisar el poema para reflejar la amargura de haber sido engañado [incluido en el libroLeyenda (Visor Libros)]”. Pero en esa primera versión, su amor por aquella delicada admiradora peruana, enfermiza y cultivada, se advierte en cada verso: “Yo no sé cómo eras / ¿morena?, ¿casta?, triste? ¡Sólo sé que mi pena / parece una mujer cual tú, que está sentada, / llorando, sollozando, al lado de mi alma!”.

Fecha Publicación: 2014-05-13T08:10:00.002-07:00
Una reunión por el aniversario de Alfaguara permite conocer algunos detalles más sobre la vida de tres extraordinarios escritores, más allá de que a la gente les guste o no o sean afines a sus posiciones políticas. La cita desarrollada en España es resumida por Winston Manrique Sabogal en el diario El País. Nos tomamos la libertad de reproducirla en vista del interés de los jóvenes.
Un pasaje de la conversación con el peruano tomando la palabra

Escribe: Winston Manrique Sabogal
EL PAÍS

Silencio. Unos 840 lectores escuchan atentos las historias, revelaciones, vericuetos y cotidianidades literarias y felicidades irrepetibles contadas de viva voz por Mario Vargas Llosa, Javier Marías y Arturo Pérez-Reverte. Mientras Marías de muy niño casi odiaba los libros porque le quitaban espacio para jugar, Pérez-Reverte jugaba con ellos creando barricadas y Vargas Llosa, que aprendió a leer a los cinco años, le pedía cada 25 de diciembre al niño Dios que le regalara libros y más libros.
Entre el silencio, risas sacadas por un Nobel y dos de los más destacados escritores del idioma español —los tres académicos de la Lengua— al compartir su pasión con el público en los Teatros del Canal, de Madrid. Lo hicieron dentro de uno de los principales actos de celebración de los 50 años de su editorial: Alfaguara.
Murmullos en poco más de hora y media de recorrido por la trastienda de tres grandes autores como creadores y en su tránsito hacia su fin último: el público. En el escenario, bajo varios focos de luz, los tres de camisa blanca, recordaron el primer encuentro con los libros, luego sus primeros escritos, después se encaminaron por la ruta que los lleva a la concepción de su literatura. Hablaban de sus vidas. De la felicidad. Más anécdotas y más secretos desgranados bajo la moderación de Pilar Reyes, su editora: “Un momento emocionante estar con tres figuras icónicas de nuestro catálogo y que representan a la figura más importante de la editorial: el autor”.
Una nube de dudas, titubeos e inseguridades a la hora de escribir los identifica. Vacilaciones que aumentan con los años. Los une también el hecho de que el descubrimiento de la lectura en la infancia se les convirtió en el mejor placer. Después no es que quisieran ser escritores, sino que querían escribir para prolongar las historias que les gustaban, o que no les gustaban para cambiarles el final.
Vargas Llosa (Arequipa, Perú, 1936), Nobel en 2010 y entusiasta crítico de libros también, debutó hace 55 años, en 1959, con el volumen de cuentos Los jefes. Estaba en París. Allí reafirmó su vocación y descubrió a los autores latinoamericanos que habrían de formar aquella feliz escandalera llamada boom. Él es uno de sus pilares. No sabe aún que le preguntarán qué se siente el saberse el último mohicano de una época fascinante de la literatura.
Marías (Madrid, 1951) publicó su primera novela en 1971: Los dominios del lobo. Gran admirador de William Shakespeare, el autor de Mañana en la batalla piensa en mí y Tu rostro mañana ha reconocido varias veces que la grandeza y misterio del dramaturgo inglés lo invitan a escribir: “Me espolean e incluso me dan ideas”. Por eso cuando Vargas Llosa le pregunta qué escritor le hubiera gustado ser si pudiera elegir, se decanta por el genio británico porque, dice, “nunca acabo de entender cómo funciona su cabeza”.
Pérez-Reverte (Cartagena, 1951) empezó en la narrativa en 1986 con El húsar. Curtido en el periodismo, 15 novelas y muchos artículos de prensa acompañan al autor de títulos como El club Dumas, La reina del sur y El francotirador paciente. Él hubiera querido ser Joseph Conrad, “porque fue marino antes que escritor, y hay autores como él que envejecen bien y siempre sorprenden”.
Un escritor serio es lo que ha leído, lo que ha vivido más lo que imagina, asegura Pérez-Reverte. Todos coinciden en que las historias los buscan a ellos. Él y Vargas Llosa reconocen que suelen tener temas en nevera y que les produce cierta melancolía el saber que no los podrán escribir, ya que cada libro tiene su momento. “¡Qué envidia me dais!”, exclama Marías. Dice que a él eso no le ocurre: una vez que termina un libro no sabe lo que viene.
En medio de risas, llega la pregunta a Vargas Llosa, formulada por Pérez-Reverte: “¿Cómo se siente al ser el último de los mohicanos y saber que va a apagar la luz de una época…?”. El autor de La casa verde y Conversación en La Catedral ríe. Más de 800 personas ríen con él. Y contesta: “No lo sé”. Pero confesó que hay experiencias que obligan a la modestia: “Un día iba en un avión a Canarias y una azafata me dijo que un pasajero me admiraba mucho y quería conocerme. Acepté. Él se acercó conmovido y me dijo: ‘No sabe lo importante que han sido usted y sus libros en mi vida’. Y ahí vino la cuchillada: ‘Cien años de soledad ha sido muy importante’. No me atreví a decepcionarlo y decirle que yo no era García Márquez”. Todos ríen, mientras concluye: “Así suplanté a García Márquez”.
Y siguieron más historias reales de estos creadores de ficción. Fue por la celebración de este medio siglo de Alfaguara, que se cumplirá este otoño, y que empezó en diciembre pasado en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara (México). Un sello que nació en 1964 por iniciativa del constructor Jesús Huarte y bajo la dirección de Camilo José Cela y sus hermanos Juan Carlos y Jorge. En 1975 la editorial tomó un nuevo rumbo bajo la dirección de Jaime Salinas que alentó su vocación contemporánea. Con Salinas llegó Enric Satué, encargado de diseñar esas portadas azules exquisitas. En 1980, la editorial entró a formar parte del Grupo Santillana (del Grupo Prisa, editor de EL PAÍS). En 1993 empezó Alfaguara Global, con edición simultánea en España y América Latina. En marzo de 2014, Santillana vendió Ediciones Generales, que incluye este sello, a Penguin Random House, del grupo Bertelsmann. Con esta operación, Santillana busca centrar y reforzar su línea educativa de gran tradición y presencia en España y América Latina, donde es líder. Sigue una vocación transatlántica donde autores como Mario Vargas Llosa, Javier Marías y Arturo Pérez-Reverte borran las fronteras.


Fecha Publicación: 2014-05-08T09:09:00.001-07:00
A cuatro meses de la partida del poeta argentino Juan Gelman, sus amigos poetas se reunieron en México, donde Gelman vivió sus últimos años, y lo recordaron con anécdotas y versos. La nota viene en La Jornada.
El buen Gelman recordado en México
Escribe: Ericka Montaño Garfias

Periódico La Jornada
Jueves 8 de mayo de 2014

Juan Gelman ocupa su lugar tanto en el canon como en la marginalidad. No temas Juan, los homenajes, sobre todo los póstumos, no pretenden petrificarte ni convertirte en estatua, dijo el poeta Hugo Gutiérrez Vega al finalizar el homenaje que este martes cinco poetas rindieron a su colega argentino, fallecido en enero pasado.
La ceremonia se realizó en la sala Manuel M. Ponce del Palacio de Bellas Artes, en la que participaron los poetas José Ángel Leyva, Eduardo Hurtado, Marco Antonio Campos, Eduardo Lizalde y Gutiérrez Vega, quienes hablaron de la obra de Juan Gelman, quien nació el 3 de mayo de 1930 en Buenos Aires, Argentina. El sábado habría cumplido 84 años, 25 de los cuales vivió en México.
La poesía rindió homenaje al poeta. Se recordó al amigo, al poeta, al periodista. Al creador de palabras.
La presencia ausente de Gelman nos enseña la fortuna de su existencia. Su paso luminoso y ejemplar por este planeta. De Gelman aprendimos muchas cosas, en primer lugar su capacidad de amar al otro, su pasión justiciera, la fidelidad a la memoria y una voluntad inquebrantable por la verdad, pero sobre todo ello, la porfía en defender la palabra, en mostrarla como la herramienta espiritual que es. En trabajarla, como esa llave que abre la puerta del misterio para evidenciar otros misterios, dijo Leyva, quien señaló que la de Juan Gelman es una de las más originales y de mayor calado del siglo pasado.
“Gelman cumplió hasta el final con todos sus propósitos de reivindicación de la memoria, en términos de justicia por los crímenes cometidos a manos de las juntas militares Argentina y Uruguay contra su familia y las demás víctimas. Pero no lo celebró, siguió reflexionando y escribiendo sobre las causas que conducen al ejercicio del mal, buscando el máximo dolor del otro y su exterminio, por sus ideas, su origen su color de piel, sus creencias, sus preferencias. Juan lo tenía claro, por eso cuando en 2012 en el Palacio Bellas Artes le entregaron la medalla en plenos juegos olímpicos reivindicó la sabiduría de la inocencia. Dijo: ‘Como dijo mi nieto Iván a sus 11 años: peor que haber muerto es no haber nacido’”, recordó José Ángel Leyva, editor del libro amaramara que se publicará en unas semanas.
Juan Gelman era un hombre que siempre sabía escuchar más a los demás, al otro, recordó Marco Antonio Campos. No sólo eso, sino que estaba realmente preocupado por lo que a uno le pasaba o lo que uno vivía. Recordar que hasta el último día de su vida estuvo escribiendo. Tuve la fortuna, o no sé cómo llamarle, que me mandaba sus textos, que eran fragmentos de memoria, y era tan buen poeta en verso como escritor o poeta en prosa. No sé cuántos de esos fragmentos queden, tal vez 20 y tantos, y alguna vez se recordarán y son momentos de su historia y de Argentina intensamente vividos. Juan fue un hombre que vivió muchas vidas, también sobrevivió varias muertes.
Campos hizo comentarios al poema Carta a mi madre, algunos de cuyos fragmentos cobraron vida en la voz de Eduardo Hurtado, quien de Gelman  dijo: Lo siento vivo, está muy vivo.
Eduardo Lizalde, a su vez, habló delas dolorosas desapariciones de amigos, colegas, entrañables personajes que han ocurrido este año, este terrible obituario que hemos padecido. Una de las más dolorosas fue la de Juan Gelman. Habló de esa llamada que recibieron cada uno de los poetas que asistieron al homenaje, en la que Gelman les informó que tenía cáncer en el pulmón, inoperable, y que no le quedaba mucho tiempo de vida.
Llevará tiempo estudiar a fondo su vasta obra, con todo y que lo hemos leído a fondo y estudiado muchos de sus colegas, puntualizó.
Hugo Gutiérrez Vega, director de La Jornada Semanal, poeta, diplomático y Premio Nacional de Ciencias y Artes, recordó aquel encuentro en el que mientras leía el poema que Juan Gelman dedicó a su hijo, no pudo contener las lágrimas. Ambos lloraron.
Buscar la luz, abrirse paso, entre la cerrada tiniebla, no aceptar la derrota y hacer de la desesperanza una manera de reconciliarse con el mundo, de hacer un pacto de no agresión o un acuerdo de tregua prolongada con la historia y todo sus errores, injusticias e insensateces.
La poesía de Juan Gelman, el argen-mex –siempre me corregía, decía: ‘dadas las circunstancias soy mex-argen’ y para nuestra fortuna escogió nuestro país para seguir adelante en la vida en su trabajo creativo–, reúne esas características y nos ayuda a reconciliarnos con los días y las noches y redescubrir el asombro y la gloria de los alimentos terrenales.


Fecha Publicación: 2014-05-06T09:10:00.002-07:00
Nacida en Málaga, España, en 1931, María Victoria Atencia influyó mucho en la poesía joven de las décadas del sesenta y setenta del siglo pasado. Aunque poco difundida y conocida en América Latina, su poesía es una muestra de exquisito manejo de imágenes y uso de metáforas sencillas. Atencia acaba de obtener el Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana, por su "capacidad de convertir lo cotidiano en trascendente", según el Jurado. Dejo tres poemas de Atencia. Antes, Blanca Varela ha obtenido el premio, siendo aún la única peruana en la célebre lista.
María Victoria Atencio, en última lectura de poesía

Mar

Bajo mi cama estáis, conchas, algas, arenas: 
comienza vuestro frío donde acaban mis sábanas. 
Rozaría una jábega con descolgar los brazos 
y su red tendería del palo de mesana 
de este lecho flotante entre ataúd y tina. 
Cuando cierro los ojos se me cubren de escamas. 

Cuando cierro los ojos, el viento del Estrecho 
pone olor de Guinea en la ropa mojada, 
pone sal en un cesto de flores y racimos 
de uvas verdes y negras encima de mi almohada, 
pone henchido el insomnio, y en un larguero entonces 
me siento con mi sueño a ver pasar el agua. 


Con las luces del alba

A mitad de camino entre la mar y el suelo
que hace fértil un gesto de vida proseguida,
sobre la arena oscura expuesta al sol, propongo
yo misma mi balance entre fruta y olvido;
entre amor y despecho con las luces del alba,
o las yertas palabras que acoge un laberinto
de nácar y las vierte contra el rumor del puerto.


Puerto

Para Biruté Ciplijauskaité.

Escucho las campanas del puente de los barcos:
septiembre es mes de tránsito y una goleta viene
a llamarme a las islas, o el cuarto se desplaza
lentamente. ¿Quién parte
junto a los marineros o quién roza mis muebles?
Oh puerto mío, acógeme esta tarde,
envuélveme un pañuelo de lana por los hombros
o llévame en un cuarto de roble mar adentro.


María Victoria Atencia

Fecha Publicación: 2014-05-05T14:01:00.001-07:00
La pregunta por demás es ociosa, pero las posibles respuestas pueden ser oportunidad para entender al presidente Ollanta Humala, especialmente cuando dice cosas como que él opina sobre temas más trascendentes que las que se ocupa su esposa Nadine Heredia. Pero lo que el presidente Humala lee ha sido una vez más una rara noticia, precisamente por lo que sobre esto dijo en la Feria del Libro de Bogotá, donde Perú es invitado de honor. Todos los medios coinciden en calificar su respuesta como "extraña".
Cuando una periodista le pregunta, en medio de la natural aglomeración de periodistas que esperan declaraciones del presidente, qué libro está leyendo, Humala responde que "está en contra de la concentración de medios. Miren, no se puede ni visitar la feria".
Humala no solo no responde la pregunta en concreto sino que confunde "concentración de medios" con aglomeración de periodistas. El tema de la concentración de medios, que se refiere a la propiedad de diferentes medios de comunicación por parte de un solo grupo económico es un tema de arduo debate en Perú y otros países, pero a que esto ilustre la presencia de muchos periodistas en un solo lugar, hay gran diferencia.
Pero no debería extrañarnos, aunque sí deberíamos hacerlo notar, pues se trata del presidente, quien seguramente debería dar ejemplo sobre un viejo y terco esfuerzo de hacer que los niños, jóvenes y todo ciudadano lea, acceda a los libros y sea más culto.
"Concentración de medios", según el presidente Ollanta Humala, o sea, "muchos periodistas"
Ahora se podrá entender qué tipo de presidente tenemos. Mejor no le pregunten a la Ministra de Cultura qué es una huaca, porque ya dijo que el Perú "está lleno de huacas".

Fecha Publicación: 2014-04-29T08:43:00.001-07:00
Los presidentes de Colombia y Perú (¿buenos lectores?) inauguran hoy la Feria Internacional del Libro de Bogotá, en la que Perú, nosotros, somos invitados de honor. Pero la expectativa más bien parece centrarse en la comida peruana y en nuestro Premio Nobel, Mario Vargas Llosa. Aunque la comida y MVLL son buenos, a pesar de sus ingredientes y cocimientos, de sus "anticuchos" y "picaronadas", vale hacerse la pregunta nacional (culta y envidiosa) de que si realmente estaremos representados en el evento cultural y literario. Nunca sabremos, como la Ministra de Cultura, si la delegación peruana es la más representativa, literariamente, o es una nueva ensalada de nombres que se ofrecerá como plato fuerte, pero vale la pena seguir aprovechando vitrinas para que nos vean, un poco más, un poco más adentro. Les dejo la nota principal, formal y oportuna, de El Espectador colombiano.
Don Mario, enojado o indigesto, en foto de El Espectador sobre la Feria
La XXVII Feria del Libro de Bogotá abre este martes sus puertas con Perú como país invitado de honor y homenajes a dos Premios Nobel: el peruano Mario Vargas Llosa, estrella de la feria, y el colombiano Gabriel García Márquez, recientemente fallecido. 
Vargas Llosa, Premio Nobel de Literatura en 2010, encabezará una delegación de más de 60 escritores y artistas peruanos entre poetas, narradores, dramaturgos, ensayistas y periodistas.
La XXVII Feria del Libro de Bogotá se llevará a cabo del 29 de abril al 12 de mayo y en la inauguración estarán los presidentes de Colombia, Juan Manuel Santos, y de Perú, Ollanta Humala, así como Vargas Llosa.
El nobel peruano participará el miércoles 30 junto al escritor colombiano Juan Gabriel Vásquez en el coloquio "Conversaciones que le cambiarán la vida", que forma parte de una serie de encuentros con los que la feria ha querido poner la memoria en el centro de las preguntas centrales que recorren a la Colombia de hoy.
La Feria Internacional del Libro de Bogotá es la tercera más importante de Latinoamérica tras las de Guadalajara y Buenos Aires, según el Centro Internacional de Negocios y Exposiciones de Bogotá (Corferias), que alberga el evento.
En la delegación peruana destacan también los escritores Santiago Roncagliolo, autor de novelas de suspenso y humor negro como "Pudor", "Tan cerca de la vida" y "Óscar y las mujeres", y de la escritora y poetisa Gabriela Wiener, una de las nuevas figuras del periodismo narrativo latinoamericano.
La lista incluye además a autores como Daniel Alarcón, Fernando Ampuero, Eduardo Chirinos, César de María, Peter Elmore, Jeremías Gamboa, Julia Wong, Óscar Colchado y Gustavo Faverón, entre otros.
En el pabellón de Perú, cuyo diseño arquitectónico se inspiró en la variedad geográfica del país invitado de honor, habrá una librería con cerca de 15.000 volúmenes de sus autores publicados por 60 editoriales.
La representación peruana incluirá además un área infantil con cuentacuentos, caminos incas y mitos a cargo del Proyecto Qhapaq Ñan del Ministerio de Cultura, así como siete restaurantes para que el público pueda conocer también la riqueza gastronómica del país.
La celebración del evento literario más importante de Colombia menos de dos semanas después del fallecimiento de García Márquez, será una ocasión más para homenajear al Nobel de Literatura de 1982 con diversas actividades en la feria.
El Ministerio de Cultura de Colombia dedicará su estand al nobel con una exposición permanente llamada "Las lecturas de Gabo" en la que mostrará las principales influencias literarias que tuvo García Márquez.
Después del acto de inauguración, el Gobierno hará la presentación del Premio Hispanoamericano de Cuento Gabriel García Márquez, una iniciativa del Ministerio de Cultura en colaboración con el Instituto Cervantes que fue avalado por el propio escritor.
La feria incluye además el encuentro internacional de periodismo "Periodismo, conflicto y memoria", entre los días 8 y 10 de mayo; los "Foros del libro", del 5 al 8, en el que editores intercambiarán ideas sobre el presente y futuro del libro, y el "Seminario internacional de derechos de autor", el 8 y 9 de mayo.
La participación peruana en la feria traspasará las fronteras literarias e incluirá una amplia presentación de las más variadas muestras culturales de ese país en Bogotá.
El desembarco cultural peruano comenzó la noche del sábado con la presentación del espectáculo "Retablo", del Elenco Nacional de Folclor de Perú, en la céntrica Plaza de Bolívar de la capital colombiana.
"Nuestra intención es que Perú se tome a Bogotá con lo mejor de nuestra literatura, poesía, música, folclor, artesanías, teatro, cine y fotografía", manifestó el embajador de Perú, Néstor Popolizio.
La muestra incluye dos conciertos de la Orquesta Sinfónica Nacional de Perú, mientras que los grupos musicales "Pauchi Sasaki y su cuarteto", "Nova Lima" y "Bareto" darán un concierto de cierre de la feria.
La delegación peruana incluye además exposiciones fotográficas y de artesanías, una muestra teatral y el ciclo "Cine peruano de la nueva década", compuesto por doce largometrajes y diez cortometrajes.

Fecha Publicación: 2014-04-27T09:09:00.006-07:00
Abriría mi corazón

Abriría mi corazón
de flor en celo
para que indagues
con tu lengua sencilla
en los vericuetos
de mis latidos.


Un anciano

Un anciano se
sienta a mi lado.
Murmura, masculla,
dice cosas entredientes,
suspira, respira hondo.
Se levanta y echa a andar.
¿Con quién habrá hablado?


Alfredo Herrera Flores (2014)

Fecha Publicación: 2014-04-24T12:29:00.003-07:00
Hoy es la cita en el Ministerio de Cultura, conversa sobre la poesía de los noventa. La invitación es hecha gracias al interés de Leoncio Luque.



A las 19:00 horas, en el Ministerio de Cultura.

Fecha Publicación: 2014-04-24T12:20:00.004-07:00
Mexicanísima, Elena Poniatowska ha recibido hace un par de días el Premio Cervantes de Literatura. No hay más que decir, solo acompañar en su celebración y escuchar sus palabras del emotivo discurso que ha dado, en el que los protagonistas han sido, en hora buena, los olvidados. Mejor dicho, hay que leer lo que dijo, el discurso de puede leer aquí, en la página que El País dedica a la periodista y novelista.
Con traje de gala de motivos mexicanos


Fecha Publicación: 2014-04-21T21:32:00.002-07:00
Elena Poniatowska recibe el Premio Cervantes, interesante conversación que aparece en El País y que vale la pena repasar.
Poniatowska en juguetona pose para el lente de Saúl Ruiz

Escribe: Verónica Calderón

La escritora y periodista Elena Poniatowska (París, 19 de mayo de 1932) recibirá mañana en la Universidad de Alcalá de Henares el Premio de Literatura Miguel de cervantes, el más prestigioso en habla hispana. Hija de un príncipe polaco, Poniatowska es más mexicana “que el mole”, según sus palabras. Y es la primera autora mexicana en obtenerlo: el quinto galardón para México y la cuarta mujer en sus 38 años de historia. Confiesa que está nerviosa. “Mira, sirve que lo escuchas, para ver que no voy a decir ninguna barbaridad”, comenta.
Ha llovido en la Ciudad de México. Cae la noche. Ella es menuda, pequeña y rubia. Güerita, en mexicano. Detrás de su mirada curiosa se esconde una de las mejores entrevistadoras de México y una resuelta cronista, que ha dibujado la biografía de mujeres notables (Tina Modotti, Angelina Beloff, Leonora Carrington, y así hasta completar una larga lista) y ha relatado uno de los acontecimientos más duros en la historia del país: la matanza de decenas de estudiantes —nunca se supo el número exacto— a manos del Gobierno priísta el 2 de octubre de 1968, en la plaza de Tlatelolco.
No para de hacer preguntas, de interesarse por todo. Es escritora, es periodista y es curiosa. Y de ahí su trayectoria, su obra y su premio.
Pregunta. Diego Rivera le llamó “polaquita preguntona”, ¿se sigue considerando así?
Respuesta. Pues sí. Siempre seguiré siéndolo, siempre fui una preguntona y seguiré siéndolo hasta que me muera.
P. No le gusta que le llamen Elenita.
R. Así es. Todo el mundo… bueno, no todo el mundo, pero muchas personas me llaman así. Y suena bastante infantil.
P. México es el país del ahorita, que utiliza muchos eufemismos en su día a día. ¿Usted cree que los mexicanos temen a las palabras?
R. Sí. Siempre terminamos nuestras frases con un “¿no?”, “¿verdad?”... Estamos buscando la aquiescencia, la aceptación del otro. “La casa está bonita, ¿no?”. “Llovió muy fuerte hoy, ¿verdad?”. Siempre el otro nos tiene que apoyar.
P. Y hablando de palabras, ¿diría que el PRI, que gobernó durante 70 años México ininterrumpidamente, era una dictadura, un régimen autoritario?
R. El PRI ha sido un poder prepotente y que ha actuado como un dictador, siendo un partido. Se ha impuesto y amedrenta. El PAN y el PRD no han inventado una nueva forma de hacer política, ni han actuado en forma muy distinta al PRI. No han aportado nada cuando han subido al poder. No hay aquí alguien que podamos señalar, un diputado o una senadora que yo quiera oír o que quiera seguir, no existe. En México no hay una forma alternativa de hacer política más que la del PRI.
P. Usted fue una de las figuras del mundo cultural mexicano que apoyó de manera más abierta al polémico y dos veces candidato opositor Andrés Manuel López Obrador.
R. Andrés sabe de Historia. Lee. Ahora, eso no quiere decir que tienes que estar de acuerdo con él en todo, eh. Y que no pienses que no tiene defectos. Obviamente los tiene. Es terco.
P. Su apoyo a López Obrador le ganó muchas críticas.
R. Ay, sí. Me hicieron pinole [harina de maíz tostado en México]. Mucho rechazo, displicencia. No sabes la cantidad de llamadas por teléfono con mentadas de madre. Un día sí me hicieron llorar y yo no soy nada llorona. Llamaron como a las dos de la mañana. Una voz de hombre, cordial, me dijo: “Elenita, hay un hombre en su jardín”. Yo me puse la bata y bajé, salí a la calle, vi que no había un alma y que estaba en penumbras. Y entonces regresé a la cama y ahí sí, me eché a llorar. Me sentí muy agredida.
P. Cuando usted publicó La noche de Tlatelolco, un referente sobre lo ocurrido el 2 de octubre de 1968, el momento más duro de la represión del régimen, ¿se sintió amenazada?
R. Sí. Amenazaron a Tomás Espresate Pons [catalán exiliado en México tras la Guerra Civil, librero y editor] que era el que estaba imprimiendo el libro. Le dijeron que iban a quemar su negocio. Él respondió: “Mire, yo estuve en la Guerra Civil de España. Yo sé lo que es la guerra y este libro se publica”. Luego esparcieron el rumor de que el Ejército lo iba a incautar, pero eso fue la mejor propaganda. Todo el mundo salió corriendo a comprarlo. Se hicieron cuatro ediciones en un mes. La locura.
P. ¿Se considera usted una feminista?
R. ¡Claro!
P. ¿Y qué es una feminista?
R. Es una mujer que pone ante todo el respeto a sí misma. En este país, 400 mujeres han sido asesinadas con total impunidad en Ciudad Juárez. Es aterrador. Y lo de las mujeres en general en México es aterrador.
P. ¿Las mujeres inteligentes dan miedo?
R. No, no creo que todavía sea así. Al contrario, pienso que hoy las mujeres inteligentes son muy buscadas. Esa cosa de las revistas de moda de que a la que es sabia o a la que estudia o a la que se basta a sí misma o a la que se mantiene nadie se le va a acercar, ha pasado a mejor vida. A los hombres actuales les interesa la competencia. ¿Usted siente que en el periodismo la tratan mal por eso? En mi época, cada vez que había un buen reportaje, era para un hombre, nunca para una mujer. Nadie quería invertir en la carrera de una periodista porque se iba a casar, iba a tener hijitos, guardaría su título en un baúl y no había por qué invertir en ella. Lo que sí es que todavía se dice es que cualquier logro de una mujer ha sido porque se ha acostado con el jefe o porque son guapas. Hay quien cree que todos los méritos de una mujer tienen que ver siempre con su cuerpo.
P. Y también con su condición de mujer…
R. Una vez escuché un comentario que me pareció muy denigrante. Yo era muy, muy joven y se me grabó. Una mujer muy guapa me dijo: “Yo, cuando una puerta se me cierra, la empujo con las nalgas”. Qué feo, ¿no? Muchas tristemente todavía así lo creen, pero a lo mejor cada vez son menos. Incluso ya las indígenas, las que están con el subcomandante Marcos, las mujeres más fregadas del país, exclamaron que querían tener los hijos que podían y deseaban tener y que querían elegir al hombre con el que se unirían, mirarlo a los ojos para que no las cambien por un garrafón de alcohol. Es una victoria.
P. Siempre hace la diferencia de que antes de escritora es periodista…
R. Lo digo mucho. Ahora que leí a dos amigas el discurso que daré, me dijeron: “Ya deja eso, porque a ti te dan el premio por escritora”. Como si me quisiera disculpar por ganar. Hasta mi hija me dijo que lo dejara: “Mamá, vas a hacer ver como si el jurado fuera tonto por premiarte”.
P. ¿Cuál es la diferencia entre la escritora y la periodista?
R. Un escritor francés decía que el periodista es inmediato y debe ser rápido, tienes un jefe que te exige que entregues tu texto ya. En cambio, el escritor hace un ejercicio muy solitario sentado en tu mesa de trabajo. No sabes cómo se va a publicar o si se va a publicar. Es un reto entre tú y tu mesa. Es una aventura. Lo del periodista es otra cosa, entregas y no sabes qué harán con lo que entregaste. Le cambiarán el titular, le quitarán palabras. En cambio, el escritor entrega sus textos como suyos. Necesitas disciplina y mucha tranquilidad.
P. ¿Qué consejo da a una escritora joven?
R. Que escriba, que escriba, que escriba. Un día de tanto escribir hallará una página en la que se sorprenderá y no creerá que lo ha hecho ella misma. Y leer. Observar. Estar alerta. Darte cuenta de cómo un pinche político maltrata a un camarero en un restaurante. Carlos Fuentes, de joven, le pedía a los camareros que le contaran la receta de lo que se había comido. Solo para escucharlos. Él conversaba mucho para poder escribir. En la calle de las prostitutas le gritaban: “Oye, güero, ¿le saco punta a tu pirulí?”. Y todo eso se le quedaba.
P. ¿Quiénes son sus maestros?
R. Todos los que me han precedido. Yo lamento mucho no haber ido a la universidad. Pero bueno, al menos toda la gente que leo son mis maestros.
P. ¿Qué quería estudiar?
R. Medicina. Yo quería salvar a la gente, a todos los que les pasara algo horrible. Estar ahí para ayudarlos. ¿Te imaginas qué ilusa era?
P. Pero usted no ha perdido la ilusión…
R. Para nada. Soy una persona muy afortunada. Voy a cumplir 82 años y te puedo decir que me ha ido muy bien.
P. ¿Qué libro le regalaría a una niña de 13 años?
R. A mí me gusta mucho El profesor Zíper y la fabulosa guitarra eléctrica, de Juan Villoro. Porque tiene mucho sentido del humor. Y me encanta el título.
P. ¿Y alguno de Elena Poniatowska?
R. Lilus Kikus. Cuentos. El que escribí de Monsiváis, Sansimonsi. El burro que metió la pata, ¡ese es muy padre! Es de mi hijo Mane, el mayor, el que es científico.
P. ¿Elena Poniatowska tiene nervios de dar el discurso de recepción del Premio Cervantes?
R. ¡Muchísimos! Pero estoy tan cansada que ya ni puedo estar nerviosa.


Fecha Publicación: 2014-04-19T21:45:00.000-07:00
Sin título

Se enamoraron casi al verse. Ella lo había soñado unas semanas antes, soñó con él sin conocerlo. Luego de largos paseos por la alameda, muchas horas sentados en la banca del parque de un solo farol, de sonrisas con sabor a helados y una tierna declaración una noche de tormentoso aguacero, iniciaron un amor bonito; un año después, decidieron irse a vivir juntos sin comunicar nada a nadie, sus padres se molestaron mucho.
-¿Estás loco? -chillaron–. No tienen edad ni para limpiarse las narices solos. ¿Qué estás pensando irresponsable? ¿Esa chica no tiene casa, no tiene familia, nadie que responda por ella? 
-Apenas ha terminado la secundaria -protestó su madre-. ¿Qué puede saber de atender un marido?
-¿De qué van a vivir si tú no trabajas y ella tampoco? -preguntó enojado su padre, su sabia abuela respondió tranquila: “¡ay! para lo que van a durar estos dos, si son unos niños, pensarán que un hogar, una familia, es juego, se van a cansar de jugar cuando vengan los problemas y prontito lo tendremos otra vez en la casa”.
Para ella fue más fácil, su madre había muerto cuando apenas era una niña, su madrastra estaba feliz de deshacerse de ella, y su padre se limitó a botarla de la casa.


Luego de casi seis años juntos, ella se hacía cada vez más taciturna, sobre todo después de aquel ácido reclamo que le hiciera la recia abuela de su marido, una mañana de sábado en pleno mercado, qué vergüenza, delante de tanta gente. “Mujer ociosa, no quieres darle un hijo a mi nieto, quieres vivir así como mujer soltera”, le increpó a gritos la vieja. Ella, asustada y avergonzada, bajó la cabeza.
-No es mi voluntad -contestó casi ininteligible y salió huyendo a toda prisa.
Una mañana despertó angustiada y sudorosa, había vuelto a soñar con la abuela y con la escena del mercado, estrechó tiernamente a su marido y le susurró en el oído:
-Yo te amo, pero ¿y si nunca puedo darte un hijo?
Él la acarició, le sonrió y le dijo: “vamos a esperar un poquito más y si no viene, ya pues, viviremos juntos los dos como hasta ahora”. Luego la abrazó.
Cuando se quedaba sola en las tardes después del trabajo, lloraba sigilosamente.
Una noche despertó a su marido muy agitada. “He soñado -le dijo-, he soñado, algo va a pasar, lo presiento, va a cambiar nuestra vida Fabián”. 
Observaba abstraída cómo ardía el fuego de la cocina, vio flamear la llama, achinando los ojos reparó en sus colores dorado, rojo, azul. Recordó el pueblo de su madre, recordó a su madre. Alguna vez le había dicho mirando el fogón que en agosto había que tener mucho cuidado con el fuego porque estaba preñado, podía parir y causar incendios.
-¡Quiero un hijo! -le dijo al fuego en voz alta-. Dame un hijo -le exigió-. ¡Tú puedes!.
Luego se desmayó.


Veía crecer su vientre con una alegría indescriptible, pero por momentos también le asaltaban dudas y temores. Ahora buscaba el menor pretexto para pasar por la puerta de la casa de los padres de su marido, incluso solía fingir que se le caía algo para agacharse pesadamente, lentamente, y permanecer más tiempo en el lugar, solo para que la vean. Una vez que nació el niño salieron del pueblo hacia la ciudad, esperanzados en mejores oportunidades para su hijo y para los que vendrían después. Los padres no quisieron conocer a los nietos, seguían enojados. A ella dejó de interesarle, él los extrañaba de vez en cuando.

Luego de acostar a los tres niños, se acomodó en el sofá para leer el manual de la nueva máquina que operaría en el trabajo, ya casi terminaba de estudiarlo cuando un leve ruido le hizo levantar la vista, se quedó petrificada, apenas pudo incorporarse y llegar al dormitorio, sacudió a su marido, asustada, y le dijo “llama a tu casa, hombre, pregunta por tu familia, tengo un mal presentimiento, hazme caso”.
Esa misma noche la despertó un ruido seco en la puerta principal, aún medio dormida preguntó quién era mientras trataba de ver por la rendija, un escalofrío le recorrió la espalda. Volvió corriendo al dormitorio, con la respiración agitada se quedó plantada en el umbral de la puerta, la tenue luz del pasadizo y la penumbra del cuarto le daban un aspecto fantasmal.
-¡Fabián! -gritó-, ¡Fabián!, ¡tu padre está en la puerta! 
El hombre se levantó como impulsado por un resorte, precipitado salió corriendo y abrió la puerta de un tirón, una turba de enormes moscas azules volaba lentamente en la puerta principal. Ella se acercó con ternura, lo abrazó con fuerza y le susurró: “tu padre ha muerto Fabián, ha venido a despedirse”. Unos segundos después sonó el teléfono.


Yenine Ponce es antropóloga, ha publicado artículos de su especialidad en diversas revistas y relatos en páginas electrónicas.

Fecha Publicación: 2014-04-17T21:13:00.000-07:00


Bello abril, los traes. 
Amargo abril, 
te los llevas.

(AHF)

Fecha Publicación: 2014-04-15T20:19:00.002-07:00
Interesante entrevista al poeta Carlos Germán Belli que se publica en "El País", de España, a propósito de los homenajes que se le hacen, entre los que hay conversatorios sobre su obra y análisis de su poesía. A sus 86 años conversa con lucidez, inteligencia, sabiduría y buen humor. 
Carlos Germán Belli, notable poeta de la generación del 50
Entrevista de Jacqueeline Fowks

Pregunta. Ha comentado recientemente que le gustaría escribir más ¿qué se lo impide, cómo es su rutina?
Respuesta. Por prescripción médica tengo media hora de caminata diaria y luego estoy siempre cerca de la computadora para responder mensajes. Después tengo otro momento en que debo escribir algunas líneas, en prosa, pero lamentablemente la poesía no está muy presente. La inspiración poética no me acompaña en estos últimos tiempos. Espero retomar la pluma poética más adelante.
P. ¿Qué escribe en prosa?
R. Palabras de agradecimiento o presentación de algún libro mío y algunos textos de reflexión en torno a temas diversos.
P. ¿Y eso por qué no lo publica?
R. He publicado algunos en la revista Libros y Artes que edita la Biblioteca Nacional, pero debo confesarle que en estos días he sufrido un desengaño, en una mención a Martín Adán me equivoco en el título de uno de sus poemarios, y también en cuanto a Westphalen, al referirme a un poema. Son errores que se me han escapado, pero si llego a publicarlos en algún libro los voy a corregir.
P. ¿Por qué si es tan productivo en términos creativos es un poco replegado en dar sus opiniones?
R. Seguramente responde a mi modo de ser, de actuar con perfil bajo. O no se presenta la oportunidad de que exprese mis opiniones críticas, pero en el fondo es por mi propio talante de ser un poco recatado. Eso se refleja en el plano cultural público.
P. ¿Ni buscando lectores?
R. De ninguna manera. Con uno es suficiente.
P. ¿Le nacía escribir y leer?
R. Como un dictado del alma, una cosa espontánea. He tenido la suerte de formar parte de una familia de clase media con predilecciones artísticas. Mi padre era pintor de los domingos; mi madre, lectora de poesía, y todo eso ha contribuido a mi condición literaria, mi condición existencial.
P. ¿En algún momento nota que logró un lenguaje poético personal o es gracias a la crítica?
R. Creo que es por la crítica. Le mentiría si le digo que en tal momento estoy reconociendo un lenguaje singular. Los amigos, los lectores te lo dicen: enhorabuena que así sea.
P. ¿Cómo se siente en la comparación con los otros grandes poetas de su generación como Jorge E. Eielson, Washington Delgado o Blanca Varela?
R. Complacido de formar parte de esta generación que es bastante importante en la literatura peruana. Debo agradecer al destino. Creo que el 50 peruano también tiene, paralelamente, un 50 latinoamericano: en Argentina pienso en Juan Gelman, en Chile el mismo Lihn, en Venezuela Sánchez Peláez, Sabines en México. Veo el 50 muy prolífico y representativo tanto a nivel peruano como hispanoamericano.
P. En sus inicios los poetas suelen compartir lecturas y criticarse en grupo. ¿En su caso su trabajo fue individual?
R. Sí, pero reconozco que compartía mis lecturas con otros poetas de mi generación, aunque sin llegar a formar parte de ningún grupo. Era un trabajo más solitario, me reconozco como un lector de biblioteca pública, he leído mucho en la Biblioteca Nacional (de Lima) y solía leer en Nueva York en la biblioteca de la esquina de la calle 42. Me veo como un poeta-lector de biblioteca pública. He seguido estudios académicos por cumplir los deseos de mis padres -de que yo tuviera un título-, pero me sentía como un autodidacta. Yo mismo me trazaba mis lecturas: no de acuerdo a los preceptos de la universidad, sino a mis dictados personales, de modo muy libre. Empecé con la vanguardia -con el surrealismo-, en lugar de empezar con los clásicos del Siglo de Oro, evidentemente había un desorden y creo que ese desorden es debido a esa gula que tenía por leer. La gula es desordenada también, pero al final de cuentas he ordenado todo dentro de mi cerebro.
P. Cuando le incomodaba la falta de tiempo para ser escritor ¿la familia era también una carga o un insumo?
R. La vida familiar ha sido una fuente de inspiración evidentemente. Lo que sí había un desapego y un rechazo era a esta situación laboral: como empleado en el Senado y como traductor en una agencia de noticias, en otro momento como periodista del diario Expreso. Pero esa situación tensa, por tener dos trabajos, finalmente motivó una fuente de inspiración, algunos poemas relacionados con este tema existencial y, en el balance final, no me quejo.
P. En uno de sus poemas más conocidos, de 1960, muestra su esperanza en que la tecnología facilite las cosas y nos deje tiempo para cultivarnos. ¿En retrospectiva, ha sido así?
R. Es un balance favorable de lo que nos depara la tecnología y las computadoras. La computación favorece que la poesía se divulgue, que los libros multipliquen las publicaciones.
P. ¿Ha tenido página web propia?
R. No. Aunque hace casi 50 años me incliné por la cibernética, el uso de ella es bastante limitado de parte mía. Solo escribo mis textos en Word o respondo y escribo las cartas mediante el correo electrónico. De ahí no salgo. Si hay problemas tengo que consultarle a la gente joven, a mi hija, algún sobrino o amigo. Felizmente, a Dios gracias, sí sé usar Google.
P. Varios poetas peruanos envejecen muy bien. ¿Por qué?
R. Pero también hay quienes mueren tempranamente, como Antonio Cisneros o César Calvo. En el caso mío es por haberme cuidado bastante cuando joven, he tratado de no tomar, no llevar una vida bohemia, y seguramente igual ocurre en otros poetas peruanos que han alcanzado una edad avanzada.
P. Pese a que no le entusiasmó su trabajo en el Congreso, tuvo un contacto cercano con quienes hacían política por 20 años. ¿Cómo ve la vida política ahora?
R. Con un interés limitado, como cualquier persona común y corriente. Evidentemente, uno se preocupa por lo que está ocurriendo en el país donde uno vive pero lo miro con desengaño a nivel peruano. Lo que deseo siempre, desde cuando era joven, es la unión hispanoamericana de nuestros países. Creo que al final de cuentas a eso vamos, pero a través de carriles democráticos, no a través de dictaduras ni autoritarismos. Nos une el idioma, la lengua, que es la verdadera patria de uno.

Fecha Publicación: 2014-04-14T20:14:00.001-07:00
Como se ha dictado por ley (N° 24616, de diciembre de 1985) no se cumple, como casi todas las leyes peruanas. Sin embargo hay que recordar la fecha, 15 de abril como día del poeta peruano, porque conmemora el fallecimiento del poeta César Vallejo, peruano universal y principal referente de la poesía peruana en la literatura escrita en castellano. Bueno, y bla bla bla. Mejor, dos poemas de Vallejo para celebrar.
Vallejo, solo, en Europa, en una silla prestada
Hoy me gusta la vida mucho menos...

Hoy me gusta la vida mucho menos,
pero siempre me gusta vivir: ya lo decía.
Casi toqué la parte de mi todo y me contuve
con un tiro en la lengua detrás de mi palabra.

Hoy me palpo el mentón en retirada
y en estos momentáneos pantalones yo me digo:
¡Tánta vida y jamás!
¡Tántos años y siempre mis semanas!...
Mis padres enterrados con su piedra
y su triste estirón que no ha acabado;
de cuerpo entero hermanos, mis hermanos,
y, en fin, mi sér parado y en chaleco.

Me gusta la vida enormemente
pero, desde luego,
con mi muerte querida y mi café
y viendo los castaños frondosos de París
y diciendo:
Es un ojo éste; una frente ésta, aquélla... Y repitiendo:
¡Tánta vida y jamás me falla la tonada!
¡Tántos años y siempre, siempre, siempre!

Dije chaleco, dije
todo, parte, ansia, dice casi, por no llorar.
Que es verdad que sufrí en aquel hospital que queda al lado
y que está bien y está mal haber mirado
de abajo para arriba mi organismo.

Me gustará vivir siempre, así fuese de barriga,
porque, como iba diciendo y lo repito,
¡tánta vida y jamás y jamás! ¡Y tántos años,
y siempre, mucho siempre, siempre siempre!


Quisiera hoy ser feliz de buena gana...

Quisiera hoy ser feliz de buena gana,
ser feliz y portarme frondoso de preguntas,
abrir por temperamento de par en par mi cuarto, como loco,
y reclamar, en fin,
en mi confianza física acostado
sólo por ver si quieren,
sólo por ver si quieren probar de mi espontánea posición,
reclamar, viy diciendo,
por qué me dan así tánto en el alma.

Pues quisiera en sustancia ser dichoso,
obrar sin bastón, laica humildad, ni burro negro.
Así las sensaciones de este mundo,
los cantos subjuntivos,
el lápiz que perdí en mi cavidad
y mis amados órganos de llanto.

Hermano persuasible, camarada,
padre por la grandeza, hijo mortal,
amigo y cotendor, inmenso documento de Darwin:
¿a qué hora, pues, vendrán con mi retrato?
¿A los goces? ¿Acaso sobre goce amortajado?
¿Más temprano? ¿Quién sabe, a las porfías?

A las misericordias, camarada,
hombre mío en rechazo y observación, vecino
en cuyo cuello enorme sube y baja,
al natural, sin hilo, mi esperanza...

César Vallejo, de "Poemas humanos"