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Fecha Publicación: 2014-08-13T20:41:00.000-07:00
Hablando de Cuba, o de cubanos, o de buenos cubanos, o de tristes y solitarios cubanos, o de tigres cubanos, en fin. Siempre es bueno saber de Guillermo Cabrera Infante, o G. Caín, o GCI. Breve nota encontrada en el blog de Zoé Valdés, que originalmente se publica el año pasado en la página Cuba vista a las seis, con motivo de un aniversario del nacimiento del autor de "La Habana para un infante difunto".

Cabrera Infante, mirando de tan lejos y tan cerca


Cabrera Infante: una cabeza, un cuerpo, una mano

Escribe: Leandro Estupiñan

Nacido el 22 de abril de 1929, en Gibara, Guillermo Cabrera Infante se convertiría un día después de haber cumplido sesenta y ocho abriles en el tercer cubano Premio Cervantes de la Lengua española. La distinción se entrega un día como hoy en honor al nacimiento del escritor de quien toma el nombre.
Aunque Cabrera Infante no vivía en Cuba para esas fechas, pues desde hacía décadas se había radicado en Londres, adonde llegó huyendo de España, luego de haberse alejado de una carrera de La Habana. O, para ser preciso: Nunca se apartó de La Habana por la ciudad en sí. Se alejó del sistema que regía en ella. En La Habana, más bien, Guillermo había dejado la cabeza.
La cabeza de Guillermo Cabrera Infante se destornillaba como un bombillo, sacaba sus patas y se iba a dar vueltas por ahí. Caminaba La Rampa, la calle 23, corría hasta  la Habana Vieja. Y, cuando las patas de su cabeza de pelo lacio se cansaban, de un salto caía encima de un Nash blanco adquirido allá por los cincuenta y con el que tanta fama ganó. “Una cabeza al timón”, gritaban.
Así pasaba con la cabeza mientras el cuerpo desandaba ciudades, esas que no fueron la invención del hombre, sino todo lo contrario. Incluso, cuando al cuerpo caribeño le fue dada la responsabilidad de fungir como cuerpo-agregado cultural de la embajada cubana Bruselas, la cabeza estuvo rezagada, lenta y aturdida con la noticia, porque pensaba lo que sería una novela, o libro, como ella misma definió a Tres Tristes Tigres. La escritura alcanzaba niveles demenciales y en sus páginas brotaba lo que era natural de la mano el juego verbal. El juego. Ya lo había dicho la cabeza. La literatura era un vasto campo de juego.
Pero, tener una cabeza por un lado y el cuerpo por el otro es un gran problema. Y si sumamos la evidencia advertida por el poeta Pablo Armando Fernández, aquello de que Guillermo tenía una “mano armada sin cabeza” habría que decir que el también reconocido como G. Cain era además de cabeza y cuerpo, una mano armada siempre del mejor verbo, de verbos filosos como puñales, como dagas de hielo que querían volver a La Habana y volvían como petardos que estallaban a veces en las manos de algún lector y lo dejaban por un momento ciego y hasta, quizá, tenía que cerrar el libro parareponerse.
Cuando le entregaron el Cervantes a Cabrera Infante ninguno de los jurados comprendió que estaba ensalzando el trabajo de un cuerpo desmembrado. Todo el mundo había leído la noticia con anteojos políticos y solo vieron la elección como un gesto justiciero de la Academia de la Lengua al escritor político que escribía fuera de cuba. Dijeron que con los dos cubanos laureados antes había distinguido lo que se llamaba literatura oficial (Alejo Carpentier) y literatura escrita desde un exilio interior (Dulce María Loynaz). Finalmente le llegaba la hora al exilio duro. Y el exilio era Guillermo.
Pero Guillermo Cabrera Infante no estaba totalmente exiliado. Nunca lo estuvo. Expatriado andaba su cuerpo, el pequeño cuerpo indiano de cortas extremidades que se movía con soltura por Gloucester Road. La cabeza vivía a sus anchas en cualquier parte de La Habana, burlando aduanas y policías, evadiendo amigos y enemistades, pasando clandestino con un tabaco en la boca por cines y bares, cada vez menos parecidos a los cines y bares que dentro de ella misma sobrevivían hermosos, limpios y nuevos.   
No hay que ser inglés para ser inmortal. Él mismo lo escribió en un extraño libro que habla solamente de ciudades. Por tanto, hoy evoco a un ser inmortal,  un cubano que hizo de su vida una especie de retruécano. No hay otra que entenderlo. Cabeza, cuerpo y mano. Eso era él. Cabrera infantil. Guillermo.


Fecha Publicación: 2014-08-09T11:58:00.002-07:00
Hace ya 38 años que los pasos livianos de Lezama Lima, gordo feliz lleno de humo y poesía, no resuenan en pasillos, aunque hubieron pocos pasillos, mas sí calles habaneras, que su fragilidad transcurrió sin deseos de cruzar el mar. Basta de eso y mejor lo recordamos con lo que es suyo, y dejó para nosotros, que somos los otros.
Lezama Lima en su laberinto
UNA FRAGATA, CON LAS VELAS DESPLEGADAS

Las velas se vuelven
picoteadas por un dogo de niebla.
Giran hasta el guiñapo,
donde el gran viento les busca las hilachas.
Empieza a volver el círculo
de aullidos penetrantes,
los nombres se borran, un pedazo
de madera ablandada por las aguas,
contornea el sexo dormilón del alcatraz.
La proa fabrica un abismo
para que el gran viento le muerda los huesos.
Crecen los huesos abismados,
las arenas calientan
las piedras del cuerpo en su sueño
y los huevos con el reloj central.
El alción se envuelve en las velas,
entra y sale en la blasfemia neblinosa.
Parece con su pico
impulsar la rotación de la fragata.
Gira el barco hacia el centro
del guiñapo de seda.
Sopladas desde abajo
las velas se despedazan
en la blancura transparente del oleaje.
Una fragata
con todas sus velas presuntuosas,
gira golpeada por un grotesco Eolo,
hasta anclarse en un círculo,
azul inalterable con bordes amarillos,
en el lente cuadriculado de un prismático.
Allí se ve una fingida transparencia,
la fragata, amigada con el viento,
se desliza sobre un cordel de seda.
Los pájaros descansan
en el cobre tibio de la proa,
uno de ellos, el más provocativo,
aletea y canta.
Encantada cola de delfín
muestra la torrecilla en su creciente.
Hoy es un grabado
en el tenebrario de un aula nocturna.
Cuando se tachan las luces
comienza de nuevo su combate sin saciarse,
entre el dogo de nieblas y la blancura
desesperadamente sucesiva del oleaje.

José Lezama Lima

Fecha Publicación: 2014-08-07T07:50:00.002-07:00


No hay otro lado,
ni orilla ni margen ni borde,
todo crece y florece y se marchita y muere
en este límite impreciso.

Es una forma de decir
que aquí me quedo
con mis vientos y mi granizo y mi barro tedioso.

He pasado por esto mismo
cada vez que digo adiós y cargo la vieja maleta
de cartón, las gafas gastadas
y el juego de pañuelos hecho piltrafas.

Pero vuelvo, porque me esperas.


Alfredo Herrera Flores (20014)

Fecha Publicación: 2014-08-06T11:04:00.001-07:00
Su hija había sido secuestrada por la dictadura militar a fines de los setenta, dio a luz en una mazmorra y luego fue asesinada. El niño tuvo una historia distinta. Su abuela lo buscó junto a cientos de madres que por décadas exigieron justicia sin perder la esperanza de encontrar a sus familiares desaparecidos o hallar esa justicia esquiva. Esta es una historia más del lado oscuro de América Latina. La nota viene en el suplemento de Casa de las Américas, pero también está en todos los diarios del mundo, claro, los que apelan a que la memoria ayuda a sanar ciertas heridas y evitar otras más graves.
Denunciaron, buscaron y esperaron por décadas, algunas los hallaron

La titular de Abuelas de Plaza de Mayo aseguró hoy que la recuperación de su nieto tras 37 años de búsqueda "es un logro de todos" y llamó a las demás abuelas a seguir con su lucha. El joven, músico,se sometió voluntariamente al examen de sangre; es hijo de Laura, secuestrada y asesinada por la dictadura en 1977. 
"Estamos muy felices por la noticia. Por cuestiones legales, lo único que puedo contar es que se trata de un músico y que se realizó el estudio de ADN voluntariamente", dijo hoy Estela en conferencia de prensa. 
Laura Carlotto, secuestrada y asesinada por la dictadura militar, era estudiante de Historia de la Universidad Nacional de La Plata, pertenecía a la Juventud Universitaria Peronista (JUP). 
A fines de noviembre de 1977 fue secuestrada embarazada de tres meses. La joven, según testimonios de sobrevivientes, fue mantenida con vida en el centro clandestino de detención La Cacha, en La Plata, hasta dar a luz en el Hospital Militar de Buenos Aires el 26 de junio de 1978. 
El niño, cuyo nombre para la familia es Guido y hoy tiene 36 años, permanecía desaparecido hasta hoy. 
El 26 de junio de 2011, la propia Estela publicó en Página/12: 
A mi querido nieto Guido: "Hoy cumples 33 años. La edad de Cristo como decían, 'decimos', las viejas. Con esta inspiración pienso en los Herodes que 'te mataron' en el momento de nacer al borrar tu nombre, tu historia, tus padres. Laura (María), tu madre, estará llorando en este día tu crucifixión y desde una estrella esperará tu resurrección a la verdadera vida, con tu real identidad, recuperando tu libertad, rompiendo las rejas que te oprimen. Querido nieto, qué no daría para que te materialices en las mismas calles en las que te busco desde siempre. Qué no daría por darte este amor que me ahoga por tantos años de guardártelo. Espero ese día con la certeza de mis convicciones sabiendo que además de mi felicidad por el encuentro tus padres, Laura y Chiquito y tu abuelo Guido desde el cielo, nos apretarán en el abrazo que no nos separará jamás". 
Su recuperación ha sido celebrada no solo por los argentinos, sino por las miles de personas que en todo el mundo se sensibilizan con el triste proceso de los desaparecidos en esa nación. 

Tomado de Télam

Fecha Publicación: 2014-08-03T10:52:00.004-07:00
Breve nota sobre nuevo aniversario de Julio Cortázar, aquel viejo amigo siempre presente con ideas nuevas. Motivo para reencontrarlo, revisarlo, volverlo a sentir y, tal vez, volverlo a guardar hasta las nuevas oportunidades. Hace unos días recordábamos el extraordinario relato  "El perseguidor", y es que Julio nos persigue siempre, y siempre lo tenemos. La nota viene en la Revista Ñ, de Argentina.
Hermanos Cortázar, infancia en Barcelona

Escribe: Ezequiel Martínez
Entramos en el mes Cortázar del año Cortázar. Eso si no contamos el febrero Cortázar, que fue como un preámbulo del centenario Cortázar (el 12 de aquel mes se cumplieron treinta años de su muerte y en la Argentina, por alguna necrofílica razón, a la gente se la honra con más pompa y circunstancia en la fecha de su fallecimiento –el Día de la Bandera corresponde a la muerte de Belgrano; el feriado puente del 18 de este mes se lo debemos a la muerte de San Martín, y así). Pero volvamos al siglo de Julio Cortázar, nacido el 25 de agosto de 1914 en Bruselas, gracias a la brújula de una cigüeña desorientada. Más despistado quedé yo cuando leí –entre las docenas de tributos que le están rindiendo en todas partes– el título de la monumental exposición que hasta el 24 de octubre le dedica en Barcelona la Casa América Catalunya: “Cortázar en Casa”. ¿En qué casa? ¿La “Casa tomada” del cuento que en 1947 le publicó Borges en la revista Los Anales de Buenos Aires? ¿La de París, Bánfield, Chivilcoy, Mendoza? No, la de Barcelona (?). Así que puesto a indagar las razones domiciliarias por las que bautizaron así la muestra, leo que obedece a “la intensa relación que mantuvo el escritor con la ciudad de Barcelona”. Ah..., ninguna dirección ni código postal, porque hasta donde se sabe, Cortázar nunca tuvo casa en Barcelona. ¿O sí? Bueno, vivió un par de años cuando apenas empezaba a caminar. Y sin embargo, la muestra es la más atractiva de las que andan dando vueltas en estos días por ochenta mundos –y eso que en Buenos Aires habrá al menos tres esforzadas iniciativas como las del Museo Nacional de Bellas Artes, la de la Casa Nacional del Bicentenario y la del Museo del Libro y de la Lengua, donde ya puede recorrerse “Rayuela. Una muestra para armar”.
Pero la de Barcelona, alimentada por la generosidad de su viuda y albacea Aurora Bernárdez, en colaboración con Carles Alvarez Garriga, tiene cartas, fotos, manuscritos, objetos personales... Allá, “en casa”, están todas las cosas que uno puede ver pasando las páginas de Cortázar de la A a la Z , el diccionario biográfico ilustrado que Alfaguara editó para el centenario. Pero claro, es como ver El jardín de las delicias en una postal.
Será que el cronopio mayor tenía razón cuando en su poema “La Patria” escribió, resignado: “Ser argentino es estar lejos”.

Fecha Publicación: 2014-08-01T09:10:00.003-07:00
En nuestra tierra las frenteras de las casas amanecen regadas con flores amarillas, se encienden sahumerios, se bebe vino con la tierra y los amigos, nos damos abrazos deseándonos que los Apus nos protejan y haya producción, el sol tiene un brillo especial y el clima cambia. FELIZ AÑO NUEVO ANDINO.
Portada de la isla de Taquile, en el Lago Titicaca, por donde entra el sol


Fecha Publicación: 2014-07-31T13:50:00.001-07:00
El autor de El Principito murió un día como hoy. Repaso la nota aparecida en ABC y vuelvo a leer.

Escribe: Patrcia Ariño/ABC

Hoy se cumplen 70 años de la muerte de Antoine de Saint-Exupéry. Ocurrió el 31 de julio de 1944, cuando se perdió la pista del autor de «El principito» por el Mediterráneo. El escritor, que era además un piloto experimentado,realizaba un vuelo de reconocimiento a bordo de un Lockheed Lightsning P-38 en la recta final de la Segunda Guerra Mundial.
Su cuerpo, perdido en la inmensidad del mar, cerca de las costas de Marsella, nunca se encontró. A lo largo de los años, se ha especulado mucho en torno a su misteriosa desaparición. Algunos incluso se atrevieron a aventurar un suicidio del escritor, pero con el tiempo fueron descubriéndose los detalles. En 1998, un pescador encontró entre sus redes una pulsera de oro con el nombre de Antoine de Saint-Exupéry y unos años después, un submarino rescató del fondo del mar los restos del avión que él pilotaba (restos que pueden verse en el Museo del Aire de Le Bourget, cercano a París).
Pero no sería hasta 2008 cuando se conseguiría cerrar el capítulo sobre la muerte del escritor. El piloto alemán Horst Rippert declaró ese año a un periódico francés que era el autor de los disparos que derribaron el avión. Él mismo había visto caer la aeronave al agua, aunque no sabía que habría pasado con quien iba dentro y aseguró que “de haber sabido que era Saint-Exupéry, no habría derribado ese avión».
Escritor en tiempos de guerra
Las experiencias como piloto fueron en la mayoría de las ocasiones la fuente de inspiración de Saint-Exupéry para sus obras. Nació en 1900 y su afición por la aviación ya se mostraba desde pequeño. Estudió Bellas Artes y aprendió el oficio de piloto durante su servicio militar en la aviación, aunque se dedicó a diversos oficios, entre ellos el de escritor.
En 1926 publicó su primera novela breve “El aviador” y consiguió un contrato como piloto de línea para una sociedad de aviación. Desde ese momento, cada una de sus experiencias se verían reflejadas en sus obras, como el accidente aéreo e el desierto del Sáhara que inspiró su obra «Tierra de hombres» y ganó numerosos premios en Francia y Estados Unidos. También escribió «Piloto de guerra» (1942) o «Carta a un rehén», entre otras obras. En Nueva York dedicó parte de su vida a un retiro literario en el que escribió «El Principito», en 1943.
Ese mismo año se incorporó a las fuerzas francesas en África del Norte y retomó las misiones desde Cerdeña y Córcega. Fue entonces cuando se encauzó en la que sería su última misión...
Las adaptaciones del «Principito»
La fábula infantil ilustrada por él mismo fue la que le dio la fama mundial a Antoine de Saint- Exupéry. Inspirado en su accidente en el desierto, su propia experiencia le llevó a crear el argumento de El Principito.
La fama del libro aumentó tras su muerte y hoy en día es el libro en francés más leído y traducido. Son más de 250 los idiomas en los que es posible leer la obra, y también se encuentra en el sistema braille. El último idioma en sumarse a esta larga lista, coincidiendo con el aniversario de la muerte del autor, ha sido elotomí, una lengua indígena del Valle del Mezquital, en México.
A lo largo de estos últimos setenta años la historia del Principito se ha llevado al cine, a series animadas, obras de teatro, musicales; incluso el pasado mes de julio se ha inaugurado el primer parque temático sobre el personaje, «Le Parc du Petit Prince» en la región de Alsacia, en Francia.


Fecha Publicación: 2014-07-24T08:06:00.000-07:00
Carmen y Ricardo en su estudio de San Jerónimo, Cusco
En el laberinto ideal

Extraordinarias fotos que publica Carmen Escalante en su cuenta personal, junto a su esposo Ricardo Valderrama. No se necesita descifrar la imagen, sino conmoverse con esta expresión de afecto a lo que se ama en la vida: la pareja, el trabajo, los libros. Anoto al vuelo estas ideas sobre los más importantes antropólogos contemporáneos que tiene el Cusco, y sin exagerar, el país. Los libros de Carmen y Ricardo se han publicado en diferentes países y muchos idiomas, son material de consulta obligada de varias universidades norteamericanas y europeas, y estudiantes de doctorado de muchas partes del mundo vienen a Cusco solo para entrevistarlos y completar sus investigaciones.
De nuestra parte, son los amigos a los que hay que agradecer sus manos siempre extendidas, sus abrazos tibios, su casa abierta y su palabra sabia y oportuna. Si no fuera por ellos, nuestra vida en Cusco habría sido la de unos huérfanos desorientados. Salud y larga vida, Carmen y Ricardo.

AHF

Fecha Publicación: 2014-07-07T19:49:00.003-07:00
Mario Guevara nos cuenta que ya está en circulación el número 35 de Sieteculebras. Unos dicen la "ya legendaria" revista cusqueña, aunque es cierto, es más propio decir "la importante" revista cusqueña. ¡Salud! (y no pregunten ¿dónde la puedo conseguir?)
Notable portada y mejor contenido


Fecha Publicación: 2014-06-27T15:42:00.001-07:00
Una  palabra, sin embargo, para volver
a la sombra de tu espalda impecable,
como quien vuelve la mirada
entornando los ojos hacia lo visto y no        tocado.
Tanto tiempo. Tanto.
Sorprendido por un temblor de tierra
que recorre la memoria de un momento a otro,
me detengo, en la misma palabra.

Alfredo Herrera Flores (2014)

Fecha Publicación: 2014-06-25T09:13:00.002-07:00
Falleció la escritora española Ana María Matute, Premio Cervantes 2014. Leí algunas novelas y unos cuentos de esta narradora impecable, considerada como autora solitaria y ajena a los carteles de la literatura exhibicionista de España de las últimas décadas.
Ana María Matute en una de sus últimas apariciones en público
Unas frases de Ana María Matute:

"Me parecería una auténtica falta de cortesía que dios no existiera".

La palabra es lo más bello que se ha creado, es lo más importante de todo lo que tenemos los seres humanos. La palabra es lo que nos salva.

El mundo hay que fabricárselo uno mismo, hay que crear peldaños que te suban, que te saquen del pozo. Hay que inventar la vida, porque acaba siendo verdad.


Fecha Publicación: 2014-06-22T21:00:00.000-07:00
Lampa queda en la zona norte de Puno, al sur de Perú, en el altiplano, a 4000 metros sobre el nivel del mar. Es allí donde nací. Dicen. Aquí algunas imágenes de ese espacio olvidado por el tiempo, felizmente. Esta semana estuvo el pueblo de aniversario. Nosotros lejos. Debo decir que las fotos han salido de la red, donde hay muchas. No he podido, ahora, poner las que he tomado yo, ya habrá oportunidad.
Calle característica, vacía, solitaria
Vista panorámica, el templo, y alejada, su torre
La plaza, bajo los viejos queñuales, la pileta reconstruida por un tío alcalde y al fondo el templo
Luego de una tormenta, a la derecha, la casa de la abuela, donde nacimos, o vivimos, Víctor Humareda,
Vladimir Herrera y quien esto recuerda

Alfredo Herrera Flores (2014)

Fecha Publicación: 2014-06-10T09:16:00.000-07:00
Han pasado veinte años desde la partida de Juan Carlos Onetti, el novelista uruguayo al que hay que volver siempre para refrescar nuestra mirada íntima y profunda sobre el ser humano. Pero por ahora pocas palabras. Hay un muy recomendable video que se puede ver en la página de la Revista Ñ, de Argentina, no solo para volverlo a ver sino para entenderlo cada vez más, y entendernos a nosotros mismos y entender nuestra sociedad. Vale. Se puede acceder al video aquí.
Una de las imágenes de un Onetti uraño y solitario


Fecha Publicación: 2014-06-04T14:47:00.003-07:00
No estaba precisamente entre los favoritos, pero Banville es uno de los escritores europeos voceados para los principales premios, y ahí está. Reproducimos lo que dice el acta del jurado y recomendamos revisar la nota sobre el premio en el diario El País y darle una mirada al Cultural de ABC, España, donde también hay un interesante repaso a sus obras más importantes.
Banville, al estilo de sus personajes
PREMIO PRÍNCIPE DE ASTURIAS DE LAS LETRAS

ACTA DEL JURADO

Reunido en Oviedo el Jurado del Premio Príncipe de Asturias de las Letras 2014, integrado por Xuan Bello Fernández, Amelia Castilla Alcolado, Juan Cruz Ruiz, Luis Alberto de Cuenca y Prado, José Luis García Martín, Álex Grijelmo García, Manuel Llorente Manchado, Rosa Navarro Durán, Carme Riera i Guilera, Fernando Rodríguez Lafuente, Fernando Sánchez Dragó, Ana Santos Aramburo, Diana Sorensen, Sergio Vila-Sanjuán Robert, presidido por D. José Manuel Blecua Perdices y actuando como secretario D. José Luis García Delgado, acuerda conceder el Premio Príncipe de Asturias de las Letras 2014 al novelista irlandés John Banville por su inteligente, honda y original creación novelesca, y a su otro yo, Benjamin Black, autor de turbadoras y críticas novelas policiacas.
La prosa de John Banville se abre a deslumbrantes espacios líricos a través de referencias culturales donde se revitalizan los mitos clásicos y la belleza va de la mano de la ironía. Al mismo tiempo, muestra un análisis intenso de complejos seres humanos que nos atrapan en su descenso a la oscuridad de la vileza o en su fraternidad existencial. Cada creación suya atrae y deleita por la maestría en el desarrollo de la trama y en el dominio de los registros y matices expresivos, y por su reflexión sobre los secretos del corazón humano.

Oviedo, 4 de junio de 2014
(El País)

Fecha Publicación: 2014-06-01T14:29:00.002-07:00
El martes 3 de junio se presenta un libro de Homero Rivera, tendré el gusto compartir comentarios con Víctor Raúl Loayza y Mario Guevara. Nos vemos en la Casa del Inca Garcilaso de la Vega, a las 19;00 horas.


Fecha Publicación: 2014-05-31T08:22:00.003-07:00
El siguiente texto fue leido la noche dek}l viernes 30 de mayo, durante la presentación del libro "Ezequiel, el profeta que incendió la pradera", de nuestro querido amigo Feliciano Padilla, gracias al entusiasmo de Niel Palomino.



Amigas y amigos:

Lamento mucho no poder estar esta noche con ustedes acompañando a Feliciano en la presentación de su novela “Ezequiel, el profeta que incendió la pradera”, una ceremonia familiar en Arequipa me impide estrecharle la mano y felicitarlo por su nueva publicación, estoy seguro que ustedes lo harán con el mismo afecto y cariño que le tengo, y celebrarán con él este acontecimiento.
Hace unos días entablé conversación con un señor en el bus, nos cedimos mutuamente el asiento, a él le pareció haberme visto antes y cuando le dije que era puneño rápidamente me habló de Gamaliel Churata, se quejó de que no hubiera ediciones de su obra al alcance de un público mayor, recordó a Dante Nava y algunos nombres de la literatura puneña y, por su puesto, terminamos hablando de Feliciano Padilla y de algunos otros autores abanquinos. Le anuncié que Feliciano vendría a Cusco a presentar su novela y él recordó haber estado en la presentación de su anterior libro, “Aquí están los Montesinos”.
Veo, entonces, que Padilla no necesita de mayores presentaciones, tiene el privilegio de ser conocido, y reconocido, por sus obras, y eso para un escritor es una de las mayores satisfacciones que puede guardar en su intimidad. Quienes además lo conocemos por su calidad humana, difícilmente podemos desligar su genio creativo de sus dones de amigo y maestro.
La producción literaria de Feliciano Padilla es amplia y variada, abarca diferentes géneros y espacios creativos, sin embargo, hay que destacar, por ejemplo, sus cuentos premiados y antologados, su poesía quechua y su investigación sobre la literatura puneña. Sus dos novelas históricas, “Aquí están los Montesinos” y “Ezequiel, el profeta que incendió la pradera”, son notables y comparten no solo la recreación de personajes importantes en una época y luego olvidados por la historia oficial, sino sobre todo coinciden en que a través de estas historias se revalora el espíritu rebelde de pueblos y culturas como la abanquina y puneña, respectivamente, que son, al final, algo más que modelos del espíritu y la identidad andinas.
He leído con mucha atención y expectativa “Ezequiel, el profeta que incendió la pradera”, y no he sido defraudado. He asistido a la recreación y re – visión, de un hecho real –la fundación de Wancho Lima– y un personaje que se convierte en símbolo –el dirigente indígena Ezequiel Urviola–, y nuevamente he establecido un vínculo con ese pasado histórico que es el que debe sostener y soportar, como una columna de piedra, nuestra identidad.
Es cierto que en la novela histórica se corre el riesgo de hacer ficticios los sucesos reales, o viceversa, pero la fabulación no solo permite ocupar, o cubrir, aquellos espacios o momentos omitidos por la memoria, sino, sobre todo, permite cuestionar con los criterios de hoy los actos, individuales o colectivos, públicos o privados, que han marcado y configurado nuestro presente. Padilla logra, con esta novela, estos objetivos.
¿Dónde está nuestro pasado? ¿Dónde hay que buscar la raíz de lo que somos? ¿En la historia, en la antropología, en la literatura? Feliciano Padilla nos sigue dando pistas. Como él mismo cuenta, en medio de páginas amarillentas de periódicos pasados, como suele ser la historia, descansaba la fuente de la literatura. El resto es arte.
Hay otras personas que también hubieran querido saludarte esta noche, reiterarte lealtades y admiraciones, ya habrá oportunidad, y tú nos has demostrado con tu fortaleza que siempre hay oportunidades y hay que asumirlas. Guárdanos, Feliciano, un lugar en el bosque de robles, los tupidos totorales de nuestro lago y flores de sankayo que brotan de tu arte.

Alfredo Herrera Flores, en mayo, en la ciudad de piedra, una noche de lluvia del 2014.

Fecha Publicación: 2014-05-29T14:09:00.000-07:00
A veinte años de su muerte, se habla cada vez más de Onetti, los jóvenes acceden a sus obras y los mayores reconocen su influencia. Por ahora, breve nota en El País, donde su viuda recuerda al Onetti que todos, y nadie, conocen.
Onetti, en vieja pose

Escribe: Winston Manrique Sabogal
EL PAÍS

“¿Quién se va a acordar de Onetti dentro de 20 o 30 años?”. Esa pregunta que se hacía el propio Juan Carlos Onetti llega ahora a su primer tiempo: hace 20 años, el 30 de mayo de 1994, murió en Madrid el escritor uruguayo. Una pregunta que ya antes de fallecer empezó a tener respuesta positiva y que ha aumentado en cascada en dos décadas. La penúltima respuesta llega en la voz de Dorothea Muhr, Dolly, la mujer con la que vivió desde los años cincuenta. Ella ha vuelto a Madrid estos días. Recuerda, no, evoca al escritor con ráfagas acerca de su vida, creando una especie de homenaje a uno de sus títulos más conocidos, Dejemos hablar al viento,añadiendo aquí, “sobre Onetti”.
“¿Quién se va a acordar de Onetti dentro de 20 o 30 años?”, cuenta Dolly que decía con frecuencia el autor de El pozo, El astillero, La vida breve o Juntacadáveres. Es la reflexión de esta mujer de 89 años, violinista, en el madrileño Centro de Arte Moderno, donde se han preparado varios homenajes. “Cómo no se van a acordar si era un adelantado a su tiempo. Y su tiempo es más este”.
Onetti frente al mundo pero alejado del ruido de la vida. El murmullo entrando por su ventana en Madrid, donde llegó exiliado de la dictadura de su país y tras haber estado preso. Sus lectores que no paran de crecer y los escritores que no cesan de reivindicarlo y convertirlo en uno de los autores latinoamericanos más admirados por ellos. Empezando por Mario Vargas Llosa. Era anterior al boom latinoamericano junto a Borges, Rulfo o Asturias, entró en él sin mucha alharaca, y siguió de largo. Jóvenes autores hablan de él. El Nobel surafricano J. M. Coetzee ha pedido novelas suyas, cuenta Dolly.
El escritor, nacido en 1909, se adelantó tanto que le quedó tiempo para estar en casa, en cama, con su whisky, con sus charlas. Existencialista, moderno, avanzado… Onetti no creía del todo lo que ocurría a su alrededor. “No porque no creyera que fuera bueno, sino porque no le interesaba ser una especie de servidor de la fama”.
Dejemos hablar a su mujer con su musicalidad argentina en estos recuerdos sueltos como el viento que va y viene...
“Él solo quería leer, quería escribir, quería estar en su hogar”.
“No eligió ser así, no pensó en ser así, un poco aislado y todo eso. Simplemente era así”.
“Tal vez lo único que le alteró fue cuando le concedieron el Cervantes en 1980. La noche anterior a recibirlo, del 22 al 23 de abril, ¡no durmió nada! Luego no asistió a la fiesta. Así es que me tocó ir a mí a poner la cara”.
“Una de nuestras pasiones era la novela negra. Nos intercambiábamos libros y teníamos nuestras propias claves”.
“Se habla mucho de los autores que le gustaban o lo habían influido como Faulkner o Joyce o Proust… ¿Conrad? Pocos hablan de Conrad y le apasionaba”.
“Periodista fue su primer trabajo. En una agencia de noticias. Le gustaba informar de la Segunda Guerra desde Buenos Aires porque era el primero que se enteraba de lo que sucedía. A veces hablaba de lo mucho que le había enseñado el periodismo: te enseña a contar a ir al grano, de lo que en verdad interesa a la gente”.
“Se ha hablado tanto de su existencialismo, su lado pesimista y esas cosas… La verdad es que le molestaba que se insistiera tanto en su parte de sombras. Creía, y yo también, que tenía un poco de todo. Encara la realidad”.
"Y tenía un gran humor sin que fuera muy bien entendido”.
“Se rebelaba contra la decadencia. Le dolía envejecer”.
“Tenía una gran capacidad para expresar y hacerle sentir al lector cosas que este aún no había vivido”.
“Y la música. Era fanático de Gardel. Le encantaba la música clásica… Bach… Beethoven… Shostakóvich… ¡Todo eso después de Gardel, claro!”.
"No releía sus obras. No leía críticas. Decía que, como el perro, no volvía sobre su vómito”.
“Cada vez que lo leo me enternezco. Y me río. Y comprendo”.
“Madrid, gracias a los amigos, fue el lugar para refugiarse de la dictadura uruguaya que lo amargó tanto. Su habitación aquí era un trozo de Uruguay”.
Y las ráfagas evocadoras de Dorothea Muhr siguen por Madrid. La violinista habla, y a su alrededor parece acudir un pasaje de Dejemos hablar al viento, escrita en Madrid y con la cual Onetti cerró el ciclo de Santa María, donde hay poco espacio para el amor, todos están abatidos por los sueños y las realidades; menos una pareja de ancianos que venden cuerdas para violín sin haberse dejado de querer “mediante la ironía, la burla y la ineludible ternura”.

Fecha Publicación: 2014-05-27T10:35:00.000-07:00
El escritor Feliciano Padilla vuelve al Cusco con nueva, interesante y necesaria novela.



TEXTUALIA 
REVISTA DE LETRAS Y HUMANIDADES 
INVITA A UD. 
A LA PRESENTACIÓN
DE LA NOVELA "EZEQUIEL, EL PROFETA QUE INCENDIÓ LA PRADERA", 
DE FELICIANO PADILLA

COMENTAN:
ENRIQUE ROSAS PARAVICINO
ALFREDO HERRERA FLORES y
NIEL PALOMINO GONZALES

LOCAL: SALÓN KILLA  DEL TEATRO MUNICIPAL DEL CUSCO
FECHA: VIERNES, 30 de MAYO del 2014.
HORA:   7 p.m.




Fecha Publicación: 2014-05-26T17:08:00.002-07:00
VOLVER AL MAR

Volver al mar como quien vuelve
al punto de llegada,en abril, 
con las mismas palabras dichas 
al nacer, con la mirada nueva,
abiertas las heridas y limpias
las encías, la frente en su sitio
y las manos abiertas.
Volver al mar para verlo y decir
lo que acabo de decir para
que sea verdad.

Alfredo Herrera Flores (2014)

Fecha Publicación: 2014-05-19T16:18:00.001-07:00
Una novela recrea las raíces de uno de los poemas más celebrados del premio Nobel Juan Ramón Jiménez. El mito se afloja en esta historia que rastrea a un Jiménez enamorado por carta de una mujer peruana, que al parecer nunca existió, y estuvo a punto de embarcarse y cruzar el océano si no fuera por un oportuno telegrama que lo terminó por desilusionar. La nota viene en el diario El País, de España.
Juan Ramón Jiménez 
Escribe: Angel Luis Sucasas
EL PAÍS
Se llamaba Georgina Hübner. Y pudo haber existido o no. Pero lo que es seguro es que Juan Ramón Jiménez se enamoró de ella por carta durante el verano de 1904 y le dedicó una de sus creaciones más brillantes, la elegía Carta a Georgina Hübner en el cielo de Limacontenido en su poemario Laberinto (1913): “¡El amor! ¡El amor! ¿Tú sentiste en tus noches / el encanto lejano de mis ardientes voces / cuando yo, en las estrellas, en la sombra, en la brisa / sollozando hacia el sur, te llamaba: Georgina?”. Georgina fue el nombre elegido por dos admiradores peruanos del autor, Carlos Rodríguez Hübner y José Gálvez Barrenechea, obsesionados por engatusar al maestro y mantener con él una correspondencia.
Un siglo después, el joven escritor Juan Gómez Bárcena (Santander, 1984) debuta en la novela recreando esta historia en "El cielo de Lima" (Salto de página). Una historia con muchos vacíos que han estimulado a este autor: “Ahí está el oficio del escritor, en llenar esos vacíos con literatura. Porque de esto se sabe poco. Solo se conservan cinco cartas: las dos primeras que manda Georgina y la primera respuesta de Juan Ramón y la última de Georgina y un fragmento de la última de Juan Ramón”. El motivo de esta correspondencia, amén del ego que pudieran tener los dos jóvenes, era bastante banal, como indica José Antonio Expósito, experto y editor del autor: “Sus libros no llegaban a Perú, así que la idea de estos muchachos, amén de enamorar al maestro, era conseguir las copias de su admirado escritor”.
Dedicó a su ficticia amada ‘Carta a Georgina Hübner en el cielo de Lima’
Lo que está claro para los eruditos es la importancia del episodio en la vida artística y literaria del Nobel. Expósito indica que “este episodio muestra a un Juan Ramón Jiménez que ya busca a un ideal de mujer distinto a los romances que había tenido. Una mujer ideal, sensible, cultivada que a él le llenase. En cuanto leyó unas cartas tan finas y cultas quedó prendado”. Hasta el punto de dedicarle ese poema que Expósito señala como “una de las elegías más bellas de la historia en castellano”. Y esto pasó un año antes de la recaída de salud de Juan Ramón Jiménez (Moguer, 1881- San Juan de Puerto Rico, 1958) en 1905, con su vuelta al Moguer natal e inclinaciones al suicidio. Pero superada esa fase, estalló su etapa de mayor esplendor creativo entre 1905 y 1920, que dejó obras como Baladas de primavera (1907),La soledad sonora (1911) o Platero y yo (1912).
Bárcena ha aprovechado este contexto para urdir su novela. Ha estudiado la tesis del quien descubrió esta historia en España, Antonio Oliver Belmás (Cartagena, 1903-1968), poeta, crítico e historiador que primero publicó un artículo en la revista Destino en los años 50 y luego lo desarrolló: “Oliver entrevistó al trío, Carlos Rodríguez, José Gálvez y Juan Ramón Jiménez. Y las versiones entre ellos no casaban en sus detalles. Aunque sí admitían haber cogido el nombre de la prima de Carlos y haberse inspirado en ella algo, porque les parecía una mujer guapa. Pero otras versiones desmienten que existiera”. Expósito afirma que la opinión general entre los eruditos de Jiménez sobre este tema es que Georgina Hübner efectivamente existió, y que sirvió de inspiración sin saberlo para que se llevara en su nombre esta farsa. La anécdota ha sido comentada, con mayor o menor amplitud, por sus principales biógrafos como Gabriela Palau o Antonio Campoamor.
Juan Gómez Bárcena recrea la historia en su primera novela
El romance Georgina-Juan Ramon tuvo un súbito y trágico final. El escritor envió una carta avisando de que tomaría el próximo barco para Perú para conocerla. Asustados, Gálvez y Rodríguez Hübner enviaron un telegrama con un mensaje sucinto y definitivo: infórmese a Juan Ramon Jiménez de que Georgina Hübner ha muerto. El viaje quedó truncado. “Pero fue un anticipo de lo que ocurrió años después con Zenobia Camprubí”, indica Expósito. “Cuando su madre decidió alejarlo de él y llevársela a Estados Unidos para casarla con un abogado de Harvard, Juan Ramón cruzó el océano tras su amor”. Solo que esta vez la amada sí existía.
La novela se detiene en el descubrimiento de esos versos elegíacos contenidos en Laberinto (1913), con los dos amigos firmando, ya en la madurez, lo más grande que habían hecho en sus vidas. A fin de cuentas, Bárcena ha aprovechado la anécdota para hablar “de lo ilusorio del amor”. “De cómo imaginamos a quien queremos amar como un molde y luego se lo ponemos a alguien que nos agrada”. Pero la historia llegó más lejos: “Juan Ramón no quiso aceptar durante mucho tiempo que le habían mentido”, revela Expósito. “Cuando se supo la mentira, se metieron mucho con él por haberse enamorado de un sueño. Hacia el final de su vida, lo aceptó y llegó a revisar el poema para reflejar la amargura de haber sido engañado [incluido en el libroLeyenda (Visor Libros)]”. Pero en esa primera versión, su amor por aquella delicada admiradora peruana, enfermiza y cultivada, se advierte en cada verso: “Yo no sé cómo eras / ¿morena?, ¿casta?, triste? ¡Sólo sé que mi pena / parece una mujer cual tú, que está sentada, / llorando, sollozando, al lado de mi alma!”.

Fecha Publicación: 2014-05-13T08:10:00.002-07:00
Una reunión por el aniversario de Alfaguara permite conocer algunos detalles más sobre la vida de tres extraordinarios escritores, más allá de que a la gente les guste o no o sean afines a sus posiciones políticas. La cita desarrollada en España es resumida por Winston Manrique Sabogal en el diario El País. Nos tomamos la libertad de reproducirla en vista del interés de los jóvenes.
Un pasaje de la conversación con el peruano tomando la palabra

Escribe: Winston Manrique Sabogal
EL PAÍS

Silencio. Unos 840 lectores escuchan atentos las historias, revelaciones, vericuetos y cotidianidades literarias y felicidades irrepetibles contadas de viva voz por Mario Vargas Llosa, Javier Marías y Arturo Pérez-Reverte. Mientras Marías de muy niño casi odiaba los libros porque le quitaban espacio para jugar, Pérez-Reverte jugaba con ellos creando barricadas y Vargas Llosa, que aprendió a leer a los cinco años, le pedía cada 25 de diciembre al niño Dios que le regalara libros y más libros.
Entre el silencio, risas sacadas por un Nobel y dos de los más destacados escritores del idioma español —los tres académicos de la Lengua— al compartir su pasión con el público en los Teatros del Canal, de Madrid. Lo hicieron dentro de uno de los principales actos de celebración de los 50 años de su editorial: Alfaguara.
Murmullos en poco más de hora y media de recorrido por la trastienda de tres grandes autores como creadores y en su tránsito hacia su fin último: el público. En el escenario, bajo varios focos de luz, los tres de camisa blanca, recordaron el primer encuentro con los libros, luego sus primeros escritos, después se encaminaron por la ruta que los lleva a la concepción de su literatura. Hablaban de sus vidas. De la felicidad. Más anécdotas y más secretos desgranados bajo la moderación de Pilar Reyes, su editora: “Un momento emocionante estar con tres figuras icónicas de nuestro catálogo y que representan a la figura más importante de la editorial: el autor”.
Una nube de dudas, titubeos e inseguridades a la hora de escribir los identifica. Vacilaciones que aumentan con los años. Los une también el hecho de que el descubrimiento de la lectura en la infancia se les convirtió en el mejor placer. Después no es que quisieran ser escritores, sino que querían escribir para prolongar las historias que les gustaban, o que no les gustaban para cambiarles el final.
Vargas Llosa (Arequipa, Perú, 1936), Nobel en 2010 y entusiasta crítico de libros también, debutó hace 55 años, en 1959, con el volumen de cuentos Los jefes. Estaba en París. Allí reafirmó su vocación y descubrió a los autores latinoamericanos que habrían de formar aquella feliz escandalera llamada boom. Él es uno de sus pilares. No sabe aún que le preguntarán qué se siente el saberse el último mohicano de una época fascinante de la literatura.
Marías (Madrid, 1951) publicó su primera novela en 1971: Los dominios del lobo. Gran admirador de William Shakespeare, el autor de Mañana en la batalla piensa en mí y Tu rostro mañana ha reconocido varias veces que la grandeza y misterio del dramaturgo inglés lo invitan a escribir: “Me espolean e incluso me dan ideas”. Por eso cuando Vargas Llosa le pregunta qué escritor le hubiera gustado ser si pudiera elegir, se decanta por el genio británico porque, dice, “nunca acabo de entender cómo funciona su cabeza”.
Pérez-Reverte (Cartagena, 1951) empezó en la narrativa en 1986 con El húsar. Curtido en el periodismo, 15 novelas y muchos artículos de prensa acompañan al autor de títulos como El club Dumas, La reina del sur y El francotirador paciente. Él hubiera querido ser Joseph Conrad, “porque fue marino antes que escritor, y hay autores como él que envejecen bien y siempre sorprenden”.
Un escritor serio es lo que ha leído, lo que ha vivido más lo que imagina, asegura Pérez-Reverte. Todos coinciden en que las historias los buscan a ellos. Él y Vargas Llosa reconocen que suelen tener temas en nevera y que les produce cierta melancolía el saber que no los podrán escribir, ya que cada libro tiene su momento. “¡Qué envidia me dais!”, exclama Marías. Dice que a él eso no le ocurre: una vez que termina un libro no sabe lo que viene.
En medio de risas, llega la pregunta a Vargas Llosa, formulada por Pérez-Reverte: “¿Cómo se siente al ser el último de los mohicanos y saber que va a apagar la luz de una época…?”. El autor de La casa verde y Conversación en La Catedral ríe. Más de 800 personas ríen con él. Y contesta: “No lo sé”. Pero confesó que hay experiencias que obligan a la modestia: “Un día iba en un avión a Canarias y una azafata me dijo que un pasajero me admiraba mucho y quería conocerme. Acepté. Él se acercó conmovido y me dijo: ‘No sabe lo importante que han sido usted y sus libros en mi vida’. Y ahí vino la cuchillada: ‘Cien años de soledad ha sido muy importante’. No me atreví a decepcionarlo y decirle que yo no era García Márquez”. Todos ríen, mientras concluye: “Así suplanté a García Márquez”.
Y siguieron más historias reales de estos creadores de ficción. Fue por la celebración de este medio siglo de Alfaguara, que se cumplirá este otoño, y que empezó en diciembre pasado en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara (México). Un sello que nació en 1964 por iniciativa del constructor Jesús Huarte y bajo la dirección de Camilo José Cela y sus hermanos Juan Carlos y Jorge. En 1975 la editorial tomó un nuevo rumbo bajo la dirección de Jaime Salinas que alentó su vocación contemporánea. Con Salinas llegó Enric Satué, encargado de diseñar esas portadas azules exquisitas. En 1980, la editorial entró a formar parte del Grupo Santillana (del Grupo Prisa, editor de EL PAÍS). En 1993 empezó Alfaguara Global, con edición simultánea en España y América Latina. En marzo de 2014, Santillana vendió Ediciones Generales, que incluye este sello, a Penguin Random House, del grupo Bertelsmann. Con esta operación, Santillana busca centrar y reforzar su línea educativa de gran tradición y presencia en España y América Latina, donde es líder. Sigue una vocación transatlántica donde autores como Mario Vargas Llosa, Javier Marías y Arturo Pérez-Reverte borran las fronteras.


Fecha Publicación: 2014-05-08T09:09:00.001-07:00
A cuatro meses de la partida del poeta argentino Juan Gelman, sus amigos poetas se reunieron en México, donde Gelman vivió sus últimos años, y lo recordaron con anécdotas y versos. La nota viene en La Jornada.
El buen Gelman recordado en México
Escribe: Ericka Montaño Garfias

Periódico La Jornada
Jueves 8 de mayo de 2014

Juan Gelman ocupa su lugar tanto en el canon como en la marginalidad. No temas Juan, los homenajes, sobre todo los póstumos, no pretenden petrificarte ni convertirte en estatua, dijo el poeta Hugo Gutiérrez Vega al finalizar el homenaje que este martes cinco poetas rindieron a su colega argentino, fallecido en enero pasado.
La ceremonia se realizó en la sala Manuel M. Ponce del Palacio de Bellas Artes, en la que participaron los poetas José Ángel Leyva, Eduardo Hurtado, Marco Antonio Campos, Eduardo Lizalde y Gutiérrez Vega, quienes hablaron de la obra de Juan Gelman, quien nació el 3 de mayo de 1930 en Buenos Aires, Argentina. El sábado habría cumplido 84 años, 25 de los cuales vivió en México.
La poesía rindió homenaje al poeta. Se recordó al amigo, al poeta, al periodista. Al creador de palabras.
La presencia ausente de Gelman nos enseña la fortuna de su existencia. Su paso luminoso y ejemplar por este planeta. De Gelman aprendimos muchas cosas, en primer lugar su capacidad de amar al otro, su pasión justiciera, la fidelidad a la memoria y una voluntad inquebrantable por la verdad, pero sobre todo ello, la porfía en defender la palabra, en mostrarla como la herramienta espiritual que es. En trabajarla, como esa llave que abre la puerta del misterio para evidenciar otros misterios, dijo Leyva, quien señaló que la de Juan Gelman es una de las más originales y de mayor calado del siglo pasado.
“Gelman cumplió hasta el final con todos sus propósitos de reivindicación de la memoria, en términos de justicia por los crímenes cometidos a manos de las juntas militares Argentina y Uruguay contra su familia y las demás víctimas. Pero no lo celebró, siguió reflexionando y escribiendo sobre las causas que conducen al ejercicio del mal, buscando el máximo dolor del otro y su exterminio, por sus ideas, su origen su color de piel, sus creencias, sus preferencias. Juan lo tenía claro, por eso cuando en 2012 en el Palacio Bellas Artes le entregaron la medalla en plenos juegos olímpicos reivindicó la sabiduría de la inocencia. Dijo: ‘Como dijo mi nieto Iván a sus 11 años: peor que haber muerto es no haber nacido’”, recordó José Ángel Leyva, editor del libro amaramara que se publicará en unas semanas.
Juan Gelman era un hombre que siempre sabía escuchar más a los demás, al otro, recordó Marco Antonio Campos. No sólo eso, sino que estaba realmente preocupado por lo que a uno le pasaba o lo que uno vivía. Recordar que hasta el último día de su vida estuvo escribiendo. Tuve la fortuna, o no sé cómo llamarle, que me mandaba sus textos, que eran fragmentos de memoria, y era tan buen poeta en verso como escritor o poeta en prosa. No sé cuántos de esos fragmentos queden, tal vez 20 y tantos, y alguna vez se recordarán y son momentos de su historia y de Argentina intensamente vividos. Juan fue un hombre que vivió muchas vidas, también sobrevivió varias muertes.
Campos hizo comentarios al poema Carta a mi madre, algunos de cuyos fragmentos cobraron vida en la voz de Eduardo Hurtado, quien de Gelman  dijo: Lo siento vivo, está muy vivo.
Eduardo Lizalde, a su vez, habló delas dolorosas desapariciones de amigos, colegas, entrañables personajes que han ocurrido este año, este terrible obituario que hemos padecido. Una de las más dolorosas fue la de Juan Gelman. Habló de esa llamada que recibieron cada uno de los poetas que asistieron al homenaje, en la que Gelman les informó que tenía cáncer en el pulmón, inoperable, y que no le quedaba mucho tiempo de vida.
Llevará tiempo estudiar a fondo su vasta obra, con todo y que lo hemos leído a fondo y estudiado muchos de sus colegas, puntualizó.
Hugo Gutiérrez Vega, director de La Jornada Semanal, poeta, diplomático y Premio Nacional de Ciencias y Artes, recordó aquel encuentro en el que mientras leía el poema que Juan Gelman dedicó a su hijo, no pudo contener las lágrimas. Ambos lloraron.
Buscar la luz, abrirse paso, entre la cerrada tiniebla, no aceptar la derrota y hacer de la desesperanza una manera de reconciliarse con el mundo, de hacer un pacto de no agresión o un acuerdo de tregua prolongada con la historia y todo sus errores, injusticias e insensateces.
La poesía de Juan Gelman, el argen-mex –siempre me corregía, decía: ‘dadas las circunstancias soy mex-argen’ y para nuestra fortuna escogió nuestro país para seguir adelante en la vida en su trabajo creativo–, reúne esas características y nos ayuda a reconciliarnos con los días y las noches y redescubrir el asombro y la gloria de los alimentos terrenales.


Fecha Publicación: 2014-05-06T09:10:00.002-07:00
Nacida en Málaga, España, en 1931, María Victoria Atencia influyó mucho en la poesía joven de las décadas del sesenta y setenta del siglo pasado. Aunque poco difundida y conocida en América Latina, su poesía es una muestra de exquisito manejo de imágenes y uso de metáforas sencillas. Atencia acaba de obtener el Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana, por su "capacidad de convertir lo cotidiano en trascendente", según el Jurado. Dejo tres poemas de Atencia. Antes, Blanca Varela ha obtenido el premio, siendo aún la única peruana en la célebre lista.
María Victoria Atencio, en última lectura de poesía

Mar

Bajo mi cama estáis, conchas, algas, arenas: 
comienza vuestro frío donde acaban mis sábanas. 
Rozaría una jábega con descolgar los brazos 
y su red tendería del palo de mesana 
de este lecho flotante entre ataúd y tina. 
Cuando cierro los ojos se me cubren de escamas. 

Cuando cierro los ojos, el viento del Estrecho 
pone olor de Guinea en la ropa mojada, 
pone sal en un cesto de flores y racimos 
de uvas verdes y negras encima de mi almohada, 
pone henchido el insomnio, y en un larguero entonces 
me siento con mi sueño a ver pasar el agua. 


Con las luces del alba

A mitad de camino entre la mar y el suelo
que hace fértil un gesto de vida proseguida,
sobre la arena oscura expuesta al sol, propongo
yo misma mi balance entre fruta y olvido;
entre amor y despecho con las luces del alba,
o las yertas palabras que acoge un laberinto
de nácar y las vierte contra el rumor del puerto.


Puerto

Para Biruté Ciplijauskaité.

Escucho las campanas del puente de los barcos:
septiembre es mes de tránsito y una goleta viene
a llamarme a las islas, o el cuarto se desplaza
lentamente. ¿Quién parte
junto a los marineros o quién roza mis muebles?
Oh puerto mío, acógeme esta tarde,
envuélveme un pañuelo de lana por los hombros
o llévame en un cuarto de roble mar adentro.


María Victoria Atencia

Fecha Publicación: 2014-05-05T14:01:00.001-07:00
La pregunta por demás es ociosa, pero las posibles respuestas pueden ser oportunidad para entender al presidente Ollanta Humala, especialmente cuando dice cosas como que él opina sobre temas más trascendentes que las que se ocupa su esposa Nadine Heredia. Pero lo que el presidente Humala lee ha sido una vez más una rara noticia, precisamente por lo que sobre esto dijo en la Feria del Libro de Bogotá, donde Perú es invitado de honor. Todos los medios coinciden en calificar su respuesta como "extraña".
Cuando una periodista le pregunta, en medio de la natural aglomeración de periodistas que esperan declaraciones del presidente, qué libro está leyendo, Humala responde que "está en contra de la concentración de medios. Miren, no se puede ni visitar la feria".
Humala no solo no responde la pregunta en concreto sino que confunde "concentración de medios" con aglomeración de periodistas. El tema de la concentración de medios, que se refiere a la propiedad de diferentes medios de comunicación por parte de un solo grupo económico es un tema de arduo debate en Perú y otros países, pero a que esto ilustre la presencia de muchos periodistas en un solo lugar, hay gran diferencia.
Pero no debería extrañarnos, aunque sí deberíamos hacerlo notar, pues se trata del presidente, quien seguramente debería dar ejemplo sobre un viejo y terco esfuerzo de hacer que los niños, jóvenes y todo ciudadano lea, acceda a los libros y sea más culto.
"Concentración de medios", según el presidente Ollanta Humala, o sea, "muchos periodistas"
Ahora se podrá entender qué tipo de presidente tenemos. Mejor no le pregunten a la Ministra de Cultura qué es una huaca, porque ya dijo que el Perú "está lleno de huacas".

Fecha Publicación: 2014-04-29T08:43:00.001-07:00
Los presidentes de Colombia y Perú (¿buenos lectores?) inauguran hoy la Feria Internacional del Libro de Bogotá, en la que Perú, nosotros, somos invitados de honor. Pero la expectativa más bien parece centrarse en la comida peruana y en nuestro Premio Nobel, Mario Vargas Llosa. Aunque la comida y MVLL son buenos, a pesar de sus ingredientes y cocimientos, de sus "anticuchos" y "picaronadas", vale hacerse la pregunta nacional (culta y envidiosa) de que si realmente estaremos representados en el evento cultural y literario. Nunca sabremos, como la Ministra de Cultura, si la delegación peruana es la más representativa, literariamente, o es una nueva ensalada de nombres que se ofrecerá como plato fuerte, pero vale la pena seguir aprovechando vitrinas para que nos vean, un poco más, un poco más adentro. Les dejo la nota principal, formal y oportuna, de El Espectador colombiano.
Don Mario, enojado o indigesto, en foto de El Espectador sobre la Feria
La XXVII Feria del Libro de Bogotá abre este martes sus puertas con Perú como país invitado de honor y homenajes a dos Premios Nobel: el peruano Mario Vargas Llosa, estrella de la feria, y el colombiano Gabriel García Márquez, recientemente fallecido. 
Vargas Llosa, Premio Nobel de Literatura en 2010, encabezará una delegación de más de 60 escritores y artistas peruanos entre poetas, narradores, dramaturgos, ensayistas y periodistas.
La XXVII Feria del Libro de Bogotá se llevará a cabo del 29 de abril al 12 de mayo y en la inauguración estarán los presidentes de Colombia, Juan Manuel Santos, y de Perú, Ollanta Humala, así como Vargas Llosa.
El nobel peruano participará el miércoles 30 junto al escritor colombiano Juan Gabriel Vásquez en el coloquio "Conversaciones que le cambiarán la vida", que forma parte de una serie de encuentros con los que la feria ha querido poner la memoria en el centro de las preguntas centrales que recorren a la Colombia de hoy.
La Feria Internacional del Libro de Bogotá es la tercera más importante de Latinoamérica tras las de Guadalajara y Buenos Aires, según el Centro Internacional de Negocios y Exposiciones de Bogotá (Corferias), que alberga el evento.
En la delegación peruana destacan también los escritores Santiago Roncagliolo, autor de novelas de suspenso y humor negro como "Pudor", "Tan cerca de la vida" y "Óscar y las mujeres", y de la escritora y poetisa Gabriela Wiener, una de las nuevas figuras del periodismo narrativo latinoamericano.
La lista incluye además a autores como Daniel Alarcón, Fernando Ampuero, Eduardo Chirinos, César de María, Peter Elmore, Jeremías Gamboa, Julia Wong, Óscar Colchado y Gustavo Faverón, entre otros.
En el pabellón de Perú, cuyo diseño arquitectónico se inspiró en la variedad geográfica del país invitado de honor, habrá una librería con cerca de 15.000 volúmenes de sus autores publicados por 60 editoriales.
La representación peruana incluirá además un área infantil con cuentacuentos, caminos incas y mitos a cargo del Proyecto Qhapaq Ñan del Ministerio de Cultura, así como siete restaurantes para que el público pueda conocer también la riqueza gastronómica del país.
La celebración del evento literario más importante de Colombia menos de dos semanas después del fallecimiento de García Márquez, será una ocasión más para homenajear al Nobel de Literatura de 1982 con diversas actividades en la feria.
El Ministerio de Cultura de Colombia dedicará su estand al nobel con una exposición permanente llamada "Las lecturas de Gabo" en la que mostrará las principales influencias literarias que tuvo García Márquez.
Después del acto de inauguración, el Gobierno hará la presentación del Premio Hispanoamericano de Cuento Gabriel García Márquez, una iniciativa del Ministerio de Cultura en colaboración con el Instituto Cervantes que fue avalado por el propio escritor.
La feria incluye además el encuentro internacional de periodismo "Periodismo, conflicto y memoria", entre los días 8 y 10 de mayo; los "Foros del libro", del 5 al 8, en el que editores intercambiarán ideas sobre el presente y futuro del libro, y el "Seminario internacional de derechos de autor", el 8 y 9 de mayo.
La participación peruana en la feria traspasará las fronteras literarias e incluirá una amplia presentación de las más variadas muestras culturales de ese país en Bogotá.
El desembarco cultural peruano comenzó la noche del sábado con la presentación del espectáculo "Retablo", del Elenco Nacional de Folclor de Perú, en la céntrica Plaza de Bolívar de la capital colombiana.
"Nuestra intención es que Perú se tome a Bogotá con lo mejor de nuestra literatura, poesía, música, folclor, artesanías, teatro, cine y fotografía", manifestó el embajador de Perú, Néstor Popolizio.
La muestra incluye dos conciertos de la Orquesta Sinfónica Nacional de Perú, mientras que los grupos musicales "Pauchi Sasaki y su cuarteto", "Nova Lima" y "Bareto" darán un concierto de cierre de la feria.
La delegación peruana incluye además exposiciones fotográficas y de artesanías, una muestra teatral y el ciclo "Cine peruano de la nueva década", compuesto por doce largometrajes y diez cortometrajes.