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Tras los resultados de la primera vuelta electoral, el 13 de mayo de 2011 el candidato Ollanta Humala presentó al país los Lineamientos Centrales de Política Económica y Social para un Gobierno de Concertación Nacional, documento que le permitió enfrentar con éxito la segunda vuelta electoral. En la elaboración de estos Lineamientos, ahora más conocido como la Hoja de Ruta, participamos un grupo de profesionales, en su gran mayoría independientes, como Carlos Herrera, Daniel Schydlowsky, Félix Jiménez, Germán Alarco, Humberto Campodónico, Jaime Delgado, Javier Iguiñiz, Kurt Burneo, Luis Alberto Arias, Luis Sierralta, Miguel Angel Martin, Oscar Dancourt, Salomón Lerner y Santiago Roca. Debo destacar el apoyo notable que recibimos de parte de Salomón Lerner y su gran capacidad de convocatoria.
La Hoja de Ruta es también una propuesta de transformación del país, al igual que la propuesta de La Gran Transformación, pero en ella se precisa que los cambios se realizarán de manera gradual y persistente, en el marco del Estado de Derecho y del respeto absoluto a la división de poderes del Estado. Para todos los que elaboramos la Hoja de Ruta era fundamental identificar un conjunto coherente de políticas orientado a cambiar el patrón de crecimiento de la economía por otro que, junto con incrementar sostenidamente el PBI, simultáneamente resolviera los problemas de la desigualdad y exclusión social. A este nuevo patrón de crecimiento se le denominó Crecimiento Económico Inclusivo.
¿Cómo configurar o construir este nuevo patrón de crecimiento?
Ciertamente no había que modificar, aunque sí mejorar, el actual esquema institucional de las políticas monetaria y fiscal. Este esquema introducido en los primeros años del gobierno de Toledo permitió salir de la prolongada recesión de los años 1998-2001. (Sobre el contenido de esta reforma institucional escribí tres artículos que fueron publicados en este diario los días 10, 17 y 24 de setiembre de 2004: http://www.felixjimenez.blogspot.com). Esta es la gran reforma que permitió la estabilidad macroeconómica y el crecimiento de la última década. Pero crecimos sin generar empleos de calidad, con bajos niveles de ingresos y de productividad en más de 70% de la PEA ocupada, reproduciendo la desconexión de la economía con la geografía y demografía del país y principalmente con impulsos externos (altos precios de las materias primas e inversión extranjera dirigida a la explotación de nuestros recursos naturales). Crecimos descuidando los mercados internos, sin integrar económica y socialmente al país y descuidando el desarrollo de las comunidades de la sierra y de la selva.
Para que esta manera de crecer cambie «el Estado -- se dice en la Hoja de Ruta-- generará las condiciones para desarrollar mercados internos y expandir las exportaciones con mayor procesamiento y contenido tecnológico, en el marco de una economía abierta». Las principales políticas propuestas con este fin son básicamente las de infraestructura (vial, energética, etc.), desarrollo del mercado de capitales en moneda local, revolución educativa para diversificar conocimientos y expandir capacidades, y desarrollo de la ciencia, la tecnología y la innovación. La creación y expansión de los mercados internos es indispensable para el crecimiento de la inversión privada nacional y para orientar su asignación hacia la diversificación y descentralización del aparato productivo agrícola e industrial, y, por lo tanto, para la creación sostenida de puestos de trabajo de calidad y con ingresos decentes.
Del crecimiento exógeno al crecimiento endógeno
Mientras el crecimiento económico no sea liderado por los sectores de transformación productiva, mientras no se descentralice y modernice el aparato productivo del país, y mientras no se pase de la actual especialización primario exportadora a un proceso de diversificación del aparato productivo, el crecimiento económico seguirá dependiendo de impulsos externos y sus secuelas de subempleo, desigualdad y exclusión seguirán demandando políticas sociales compensatorias. Lograr este cambio es justamente el objetivo de la Hoja de Ruta, de sus políticas orientadas a la expansión de la inversión privada nacional, la diversificación productiva y la competitividad, promoviendo la generación de valor y los encadenamientos productivos, y aprovechando nuestros recursos naturales de manera social y ambientalmente sostenible.
Desde el lado de la teoría esto significa pasar de un patrón de crecimiento exógeno a otro de crecimiento endógeno sustentado en la expansión de los mercados internos. La diversificación productiva; la aglomeración espacial de las actividades manufactureras; la aparición de nuevos productos, nuevas industrias, nuevos métodos de producción y organización; y, el aumento de la productividad y la generación de ventajas competitivas, son parte de un proceso endógeno asociado a la división social del trabajo al interior de la economía, y cuya extensión y profundidad está limitada por el tamaño del mercado.
La diversificación productiva que resulta de la división del trabajo es la base de la competitividad y del desarrollo. Este planteamiento, recogido en toda su extensión por el Plan de Gobierno 2011-2016 La Gran Transformación, es contrario a aquel que propone la especialización de la economía como base de un comercio internacional ventajoso. El desarrollo de nuestro país, lo que se ha denominado Crecimiento Inclusivo, no puede basarse en la especialización en la producción minera o en otro recurso natural, sino en la diversificación de su aparato productivo. La explotación de un recurso natural no tiene por qué impedir el desarrollo de otros productos, sean agrícolas, agro-industriales o industriales.
De otro lado, en la concepción del Crecimiento Económico Inclusivo para nuestro país no pueden estar ausentes los consumidores y el medio ambiente. Por eso en la Hoja de Ruta se incorpora como principal política de energía «la despetrolización de la matriz energética, utilizando el gas natural y las energías renovables», y un conjunto de políticas regulatorias que aseguren su transparencia, la competencia, la protección del consumidor, y la protección del medio ambiente.
Lo social y la demanda en el crecimiento inclusivo
El lector atento se habrá dado cuenta que las políticas sociales no son las que definen el carácter socialmente inclusivo del crecimiento económico. Estas, como se señala en la Hoja de Ruta, tienen el propósito explícito de reducir el conflicto social, para facilitar la inversión privada y coadyuvar a mejorar la productividad. Sin embargo, debemos señalar que las políticas sociales de la Hoja de Ruta constituyen una importante innovación respecto a su concepción original de medidas compensatorias de los costos sociales originados por el ajuste neoliberal de los años noventa. Un aspecto que destaca en este sentido es su alejamiento de la ideología del Consenso de Washington al incorporar como política de estado el respeto efectivo de los derechos laborales, como la libre sindicalización y la negociación colectiva vinculada a los aumentos de la productividad, y el compromiso de utilizar el salario mínimo, junto a las transferencias sociales y el gasto público en inversiones, como instrumento de política para estimular y sostener niveles de demanda en consonancia con la política de desarrollo de mercados internos.
Finalmente, hay que mencionar que sólo cambiando el actual patrón de crecimiento primario exportador por otro de crecimiento económico inclusivo, será posible consolidar la democracia republicana y la libertad. Pero este es un tema que trataremos en otra oportunidad.
Nota:
Artículo publicado en dos partes en el Diario Gestión, el martes 17 y el miércoles 18 de enero.

Muchas gracias a Waldo Mendoza, jefe del Departamento de Economía; a Patricia Arévalo, Directora del Fondo Editorial y a mi Universidad que apoya el esfuerzo de investigar y escribir. Gracias también a Máximo, a José y a Santiago por sus excelentes comentarios.
Quiero pedirles unos minutos para contarles por qué este libro reivindica a Smith y celebra el encuentro entre Smith y Keynes.
La teoría del crecimiento nace en 1776 con la Riqueza de las Naciones de Smith. Podría decir también que los aspectos institucionales, sociales y morales que definen el contexto en el que se desenvuelve la economía de mercado son desarrollados en su obra Los Sentimientos Morales (1759).
Smith escribe en plena revolución industrial. Sostiene que el motor del crecimiento del producto per cápita es la división del trabajo y que ésta depende del tamaño del mercado. No hay agentes representativos ni funciones de utilidad en su teoría. Smith teoriza sobre la diversificación del aparato productivo, la aglomeración espacial de las actividades manufactureras, el aumento de la productividad y la generación de ventajas competitivas en una economía de mercado. La diversificación está asociada a la división social del trabajo, y la extensión y profundidad de esta división del trabajo está limitada por el tamaño del mercado.
La división del trabajo opera generando un proceso de rendimientos crecientes que se retroalimenta y que da lugar –como nos recuerda Young (1928)- a una continua diferenciación de productos, a la aparición de nuevos productos, nuevas industrias, y nuevos métodos de producción y organización. La diversificación productiva que resulta de la división del trabajo es la base de la competitividad. Este es un planteamiento contrario a aquel que propone la especialización de la economía como base de un comercio internacional ventajoso.
Adam Smith fue el primero que explicó el cambio técnico endógeno y teorizó sobre la construcción de una economía de mercado nacional. Se le menciona como el profeta del mercado sin justicia ni valores éticos. Pero, Smith, jamás defendió el mercado auto-regulado. Fue partidario de un Estado fuerte, con capacidad de crear y reproducir las condiciones de existencia del mercado; con capacidad de regular su funcionamiento e intervenir en él para corregir sus efectos sociales indeseables.
Como dice Enrique Ujaldon La Riqueza de las Naciones es “un largo alegato que intenta desacreditar las vinculaciones entre poder económico y poder político que no están puestas al servicio del interés de todos; y, a su vez, como una apología de un Estado que vele, por un lado, por controlar las apetencias monopolísticas de los comerciantes y, por otro, que sea institucionalmente lo suficientemente fuerte como para generar y mantener en el tiempo un sistema en el que sea posible la libertad.” (La Construcción de la Libertad en Adam Smith, Biblioteca Nueva, España, 2008, pág.116)
David Ricardo (1817) abre la posibilidad del gran viraje que ocurre a finales del siglo XIX. Basa su teoría de la distribución en los rendimientos marginales decrecientes de la tierra y concluye que la existencia de la clase terrateniente rentista conduce a la desaparición de los beneficios capitalistas, a la consecuente desaceleración de la acumulación de capital y, por lo tanto, a una situación de estado estacionario, de ausencia de crecimiento del producto per cápita.
La revolución marginalista de finales del siglo XIX (el inicio de la segunda revolución industrial) que dio lugar a la llamada teoría neoclásica, siguió la ruta de Ricardo ampliando la operación de los rendimientos marginales decrecientes a todos los factores de producción, producidos y no producidos. Los rendimientos crecientes fueron considerados contrarios al equilibrio de los mercados.
Durante todo el período de la segunda revolución industrial hasta la crisis de los años treinta del siglo XX, se abandonó el interés por la teoría del crecimiento económico.
Harrod en 1939 y Domar en 1946, reintrodujeron el tema del crecimiento llevando al largo plazo la hipótesis keynesiana de inestabilidad y desempleo involuntario de la fuerza laboral. Pero, fueron los neoclásicos —Solow (1956), Cass (1965) y Koopmans (1965)— que, debatiendo con Harrod y Domar, revivieron el estado estacionario Ricardiano: La sustitución de factores y los rendimientos decrecientes del capital aseguran la convergencia hacia el estado estacionario definido por una economía crece a la tasa que crece su fuerza laboral, es decir, una economía cuyo producto per cápita permanece constante.
El crecimiento sostenido del producto per cápita registrado durante el Golden Age de 1945 a 1980, la expansión del comercio y los nuevos cambios técnicos, rápidamente desprestigiaron a los modelos neoclásicos del crecimiento. Su explicación del crecimiento del producto per cápita mediante un cambio técnico exógeno era insostenible.
El retorno a Smith ocurre desde los años sesenta del siglo XX. Nadie podía aceptar el carácter exógeno del cambio técnico. Nadie podía seguir aceptando la presencia dominante de rendimientos marginales decrecientes de los factores trabajo y capital, en un mundo que continuaba diversificando la oferta de productos y de creciente comercio intraindustrial. Además, la controversia sobre la teoría del capital y la función de producción neoclásicas, había abierto el camino para la construcción de una nueva teoría del crecimiento.
Los modelos de crecimiento endógeno desarrollados en el último medio siglo, introducen la división del trabajo para evitar que opere los rendimientos marginales decrecientes del capital físico. Sostienen que el incremento de la división del trabajo es el resultado de la acumulación de conocimiento mediante la investigación y/o de la creciente acumulación de capital que da lugar a un creciente aprendizaje social, y que se expresan en un stock de capital humano mayor, que aumenta el stock de capital en términos de unidades de eficiencia. Se supone que este efecto eficiencia es lo suficientemente fuerte como para contrarrestar la caída del producto marginal del capital físico. De esta manera el crecimiento puede ser sostenido endógenamente (Arrow, 1962; Frankel, 1962; Romer, 1986; Lucas, 1988, Rebelo, 1991; etc.).
Desafortunadamente, sin embargo, casi todos los modelos de crecimiento endógeno, al igual que los modelos de tecnología exógena, ignoran la demanda efectiva y hacen énfasis solo en factores de oferta –salvo el modelo de generaciones de capital heterogéneo .
Los modelos que están limitados por factores de demanda y que se desarrollan en el capítulo 6 de mi libro, son los que muestran el encuentro entre Keynes y Smith. Como ya mencioné, para Smith, la extensión de la división del trabajo y los rendimientos crecientes están limitados por el tamaño del mercado, y por Keynes sabemos que el tamaño del mercado está determinado por la demanda agregada. También sabemos que la igualación entre la oferta y la demanda es complicada en presencia de rendimientos crecientes.
Los rendimientos crecientes pueden generar una tendencia al monopolio o al oligopolio y a la concentración del mercado, incrementando notablemente la participación de las ganancias en el ingreso total y afectando de esta manera las decisiones de inversión, o más generalmente, dando lugar –como dice Bhaduri-- a fallas en la creación de la demanda necesaria para hacer rentable la continua expansión de la oferta. Los que siguen a Schumpeter dirán que una estructura de mercado oligopólica da lugar a una destrucción creativa a través de un rápido progreso técnico. Y, los que siguen a Steindl dirán que las mayores participaciones de las ganancias en un mercado cada vez más concentrado conducen al estancamiento porque deprimen la demanda agregada.
Sin embargo, la verdad es que una mayor participación de las ganancias puede disminuir la demanda de consumo porque reduce la participación de los salarios, pero también, al incrementar el margen de ganancia por unidad vendida, puede estimular la demanda de inversión. Por lo tanto, el efecto sobre la demanda agregada es ambiguo. Depende de qué efecto domine para saber si se produce una tendencia al estancamiento o un crecimiento impulsado por la inversión (Bhaduri y Marglin, 1990). Hay –según Keynes-- dos caminos para ampliar la producción desde el lado de la demanda: el incremento del consumo o el incremento de la inversión. Si, como dice Keynes, “las prácticas sociales y la distribución de la riqueza que se resuelve en una propensión a consumir indebidamente baja” domina frente al estímulo de la demanda de inversión, estaremos frente a un proceso de subconsumo que conduce al estancamiento. De lo contrario, estaremos en una senda de crecimiento impulsado el aumento de la inversión.
La ruta de la política económica para apoyar el crecimiento y beneficiar a toda la sociedad está así abierta con claridad. El buen entendedor se habrá dado cuenta que no es necesario optar por un extremo, aunque los neoliberales lo hicieron emulando a Reagan y a Thatcher.
Para terminar, ¿de qué nos sirve estudiar los distintos enfoques y modelos de crecimiento económico en un país como el nuestro?
En primer lugar, de las teorías del crecimiento endógeno podemos rescatar la idea de una economía con fuerzas endógenas que impulsan su crecimiento; que el impulso no viene de fuera y que la mejor manera de vincularnos al resto del mundo es diversificando el aparato productivo para así diversificar la composición de nuestras exportaciones.
En segundo lugar, de Smith podemos aprender cómo se crean mercados o cómo se construye una economía nacional de mercado, es decir, el sustrato económico de una Nación.
En tercer lugar, una estrategia de diversificación productiva y de crecimiento basado en la productividad es incompleta si no se explicita, desde la política económica, la fuente de generación de demanda e ingresos.
Finalmente, en países con gran desigualdad social y económica y que tienen una importante orientación primario exportadora, una tasa baja de acumulación de capital humano y de progreso técnico en la agricultura, y una incipiente industria, el tránsito al desarrollo y a la inclusión social es incierto. En otras palabras, la ruta hacia ingresos per cápita más altos es más rápida y segura con mayor igualdad en la distribución del ingreso, con un sesgo manufacturero en el crecimiento, con una acumulación rápida en capital humano y un alto crecimiento en la productividad de la agricultura.
Muchas gracias.
Nota: Esta fue la exposición que hice después de escuchar los comentarios de Santiago Roca, José Oscátegui y Máximo Vega Centeno, a mi libro
Crecimiento Económico: enfoques y modelos que se presentó el lunes 12 de diciembre a las 7 pm en el Centro Cultural de la Pontificia
Universidad Católica del Perú
ENTREVISTA A FELIX JIMENEZ efectuada por Carlos Bedoya (Publicada en el iario La Primera, 13 de noviembre de 2011)Asesor del Presidente Ollanta Humala y uno de nuestros más lúcidos economistas, Félix Jimenez, Ph. D. profesor principal de la Universidad Católica, nos habla de la crisis global y su impacto en nuestra economía.
CB: ¿En qué momento de la crisis mundial nos encontramos?Estamos en un momento de incertidumbre acerca del futuro del sistema Euro y, por lo tanto, de cuánto más profundo será el efecto negativo de la actual crisis financiera y de la deuda soberana europea en los niveles de producción y empleo de las economías europeas y de EE.UU. La magnitud de este último está atado a la suerte del sistema Euro la misma que según varios analistas será el desenlace final si los líderes de la Eurozona insisten en su sesgo hacia el ajuste deflacionario.
Lo que sí está claro es que la recuperación de estas economías será lenta por un largo período. Nadie puede asegurar que se volverán a registrar en uno o dos años tasas de crecimiento sostenidas de 4% o más. De la enorme crisis financiera de 2008 que se inició en Estados Unidos seguimos con otra ahora en Europa. La historia económica enseña que recuperarnos de crisis financieras de magnitudes como las que estamos observando, toma tiempo. No es solo una simple crisis recesiva.
CB: ¿Cómo será la recuperación de esas economías? ¿Y qué le espera a la nuestra?No tengo duda que luego de estas crisis las economías no mantendrán intactas sus estructuras productivas e institucionales. Habrá cambios incluso en la estructura del poder económico mundial. La tasa de crecimiento de las economías desarrolladas se encuentra por debajo de 2%, Japón está en recesión y China está adoptando políticas para morigerar su crecimiento y reducir así las presiones inflacionarias. En consecuencia, el contexto mundial para países como el nuestro es y será de un largo estancamiento económico. Esto no es ni será bueno para nuestras exportaciones no tradicionales. Lo que ocurra con China tiene importancia por los precios de las materias primas que le exportamos. Si la profundización de la crisis desacelera notablemente el crecimiento Chino, tendremos un impacto recesivo mayor, menores ingresos tributarios y menores empleos.
CB: ¿Y siendo que esta crisis ya viene durando varios años, tiene Ud. alguna precisión adicional sobre la causa de la crisis mundial?La causa de esta crisis internacional está asociada a los efectos financieros y reales de las políticas neoliberales. Su aplicación a escala planetaria se inició con la elección de Margaret Thatcher en 1979 y de Ronald Reagan en 1980. En 30 años de neoliberalismo las tasas de crecimiento económico y de la productividad fueron menores que las registradas en el período del Golden Age (1945-1980). Estas políticas desregularon los mercados financieros y empeoraron notablemente la desigualdad en la distribución de los ingresos. Krugman en su artículo “The path not taken”, donde critica el reciente acuerdo de Bruselas para salir de la crisis, dice «vale la pena dar un paso atrás para ver el fracaso absoluto de una doctrina económica que ha causado un daño enorme tanto en Europa como en Estados Unidos. Para esta doctrina, los bancos deben ser rescatados, pero el público en general debe pagar el precio. Así la crisis provocada por la desregulación se convierte en una razón para avanzar aún más a la derecha; la era actual de desempleo masivo, en lugar de estimular los esfuerzos públicos para crear puestos de trabajo, se convierte en una era de austeridad, de recortes del gasto público y de los programas sociales». Por eso afirmo que hoy estamos también frente al ocaso del neoliberalismo. Pero volvamos a la causa de la crisis. El aumento de la desigualdad y la creciente desconexión entre la tasa de crecimiento de los salarios reales y la tasa de crecimiento de la productividad, tanto en EE.UU. como en Europa, impactó negativamente en la demanda de consumo. Ahora tienen menores ingresos y capacidad de compra los que tienen una mayor propensión a consumir. Cuando la demanda de productos se reduce, cae el empleo, generándose así un círculo vicioso de insuficiencia de demanda y de mayor desigualdad. Los ingresos de aproximadamente el 80% del total de la mano de obra empleada de los Estados Unidos, crecieron a una tasa de 2.25% promedio anual entre 1947 y 1973, pero decrecieron a una tasa de 0.12 promedio anual entre 1973 y 1999.
CB: ¿Cómo se llega entonces a las crisis de 2008 y a la actual de la Eurozona? Podemos decir que, en general, el impacto negativo en la demanda agregada en los países de EE.UU. y Europa se neutralizó inyectando demanda con déficit fiscales recurrentes y/o con la disminución del ahorro privado personal. Pero en la última década se generaliza el recurso al endeudamiento privado y público. Las innovaciones financieras, sin regulación, alentaron este incremento. Es lo que se ha denominado la «financiarización» resultante de la desregulación del mercado. Aumentó el ratio de deuda respecto a los ingresos de las familias y de los gobiernos, hasta hacerse insostenible. El financiamiento del crecimiento económico mediante la «financiarización» no podía sostenerse en el tiempo.
CB: ¿El factor que hace estallar la crisis financiera de la Eurozona es el mismo que desató la crisis financiera de los Estados Unidos?No. En EE.UU. se configura una burbuja financiera –sobre todo en el mercado hipotecario- en el período de bajas tasas de interés. La burbuja fue pinchada cuando la FED decide subir su tasa hasta 5.25% en el 2007 ante la creciente presión inflacionaria. Lo que la crisis de EE.UU. revela es la insostenibilidad del endeudamiento privado o de las familias. En la zona del Euro lo que crece es la deuda soberana hasta hacer crisis. Pero se trata de una crisis de deuda especial, porque ocurre en países que tienen sus propios presupuestos y políticas fiscales, que tienen desiguales estructuras económicas y dispares niveles de modernización y productividad, pero todos tienen el Euro como moneda común. Estos países se incorporaron a la Unión Europea renunciando a su soberanía monetaria y, por lo tanto, a utilizar el tipo de cambio para enfrentar sus desequilibrios externos. Los países con déficit externo y creciente deuda pública perdieron competitividad cuando se incorporaron a la zona del Euro, pues esta se apreció notablemente en casi todo el período desde su creación. Al carecer de su propia moneda, estos países recurrieron al endeudamiento «externo» (a bajas tasas de interés) para financiar sus crecientes déficit externo y fiscal. Las políticas fiscales expansivas les permitieron mantener su nivel de actividad a costa de un creciente endeudamiento. El deterioro de sus cuentas fiscales es la consecuencia. Por lo tanto, el recurrente déficit fiscal no es causa de la crisis, sino el resultado del mantenimiento del nivel de actividad hasta que la deuda soberana se hizo insostenible. La crisis explota cuando el resto del mundo decide no financiar más a los países deficitarios que ya tienen abultados déficits fiscales y externos.
CB: ¿Cuáles son las lecciones de la crisis financiera del 2008 y de la crisis del Euro para nuestro país? La lección general tiene que ver con la impertinencia de la desregulación financiera. Roubini dice «sigue habiendo grandes bancos, sus departamentos de inversiones siguen especulando como antes. En este campo es necesario hacer reformas urgentes, como la separación de la banca de inversiones y la banca comercial, por ejemplo». Nos está diciendo que se requiere una norma como la Ley Glass-Steagall del año 1933.
Específicamente sobre las lecciones de la crisis del Euro mencionaría, en primer lugar, que el no disponer de una política monetaria propia limita las posibilidades de enfrentar una crisis externa. Mientras Estados Unidos se endeuda en su propia moneda, los países como Grecia, Italia, España y Portugal se endeudan para financiar sus déficits en una moneda que ellos no emiten individualmente. Estos países no tienen bancos centrales que actúen como prestamistas de última instancia. Tener autonomía en el manejo cambiario y monetario es fundamental. La segunda lección es que la solución a este tipo de crisis no está por el lado del ajuste fiscal. El ajuste no resuelve el problema de la competitividad, como si hubiera ayudado en su momento la depreciación monetaria. La otra lección es que no puede haber unión monetaria con países que mantienen sus propias políticas fiscales y de presupuesto. Cuando se creó el Banco Central Europeo como autoridad monetaria, se debió haber pensado también en crear una autoridad de financiamiento público como sugieren algunos economistas.
CB: ¿América Latina se encuentra preparada para este nuevo temporal? ¿El Perú?Creo que la gran mayoría de nuestros países han avanzado en la institucionalización de esquemas modernos de política monetaria con base a metas de inflación y de política fiscal contracíclica. También nuestros países han adoptado una política explícita de acumulación de reservas. En nuestro país estas reformas se hicieron durante el gobierno del presidente Toledo, pero fuimos más allá: para redimirnos del pecado original de seguir emitiendo deuda pública en moneda extranjera en los mercados externos, se creó el programa de market makers de deuda soberana, interna y en moneda nacional. Todos estamos más o menos preparados para enfrentar los efectos recesivos de una caída de precios de nuestras materias primas que exportamos y de una pérdida de dinamismo de la demanda mundial. Y todos los que acumulamos reservas estamos preparados para enfrentar los efectos en el precio del dólar de las fugas de capitales que ocurren con una crisis externa; esto es fundamental en países como el nuestro donde el portafolio de nuestras instituciones financieras sigue todavía semidolarizado. Una alza excesiva del dólar puede ser impedida por el Banco Central vendiendo dólares para compensar la disminución de su oferta en los mercados cambiarios locales causada por la fuga de capitales.
CB: Para nuestro país ¿son suficientes estas políticas de corto plazo?En materia de las políticas macroeconómicas, no se está cometiendo los gruesos errores del pasado. Pero, como nos espera un largo estancamiento de la economía mundial y hay el compromiso de crecer con inclusión, el gobierno tendría que hacerlo integrando el país mediante el desarrollo de mercados internos, es decir, construyendo una auténtica economía nacional de mercado. Se debe generar condiciones para la eclosión de la capacidad empresarial privada nacional mediante inversiones en infraestructura, desarrollo del mercado de capitales en soles (en el que participen pequeñas y medianas empresas) e inversiones en educación, ciencia y tecnología. Se tiene que empezar así a diversificar el aparato productivo del país partiendo del desarrollo de la agricultura; con un tipo de cambio estable y competitivo para apoyar nuestras exportaciones; y, mediante acuerdos financieros y comerciales con los países de nuestra región para multiplicar las reservas internacionales y compensar caída de la demanda externa.

“Nosotros no cuestionamos la economía de mercado: planteamos expandir los mercados que ya existen y crear otros nuevos en la sierra y en la selva del país”EN REVISTA QUÉ HACER NO. 182, ABRIL-JUNIO 2011
No todos te conocen como economista y pareciera que la derecha no sabe quién está detrás del equipo de Ollanta Humala. ¿Cómo llegaste al equipo y cuál es tu formación?Lo que ocurre en nuestro país es que hay poco interés por conocer temas académicos que se desarrollan sobre todo en las universidades. Me imagino que esa es la razón por la que no se me conoce fuera del mundo académico. Tengo varios libros y publico artículos con cierta regularidad. He escrito un libro de macroeconomía de dos volúmenes que no solo se usa en universidades nacionales sino también en el extranjero, otro libro de comercio internacional, además de otros sobre la economía peruana. Por último, escribo con cierta regularidad en la columna Actualidad Económica del diario La República.
Entonces sí eres conocido.A mí me gustaría que se conozcan más las cosas que escribo, que la gente que no es de la especialidad, sobre todo los políticos, lea las cosas que los académicos producimos.
¿Ha sido difícil para ti pasar de la academia a la política, de lo teórico a lo práctico?Inicialmente me formé como matemático. Después, por mi vocación social, derivé a la ciencia económica y me interesó mucho conocer los distintos enfoques que hay en la economía. Me fui al Colegio de México, y luego estudié en los Estados Unidos, en la New School University. Creo que hay que conocer todos los enfoques teóricos para poder, primero, optar por alguno de ellos y, segundo, ver si alguno de estos enfoques se puede repensar, reconstruir, para economías como la nuestra, porque generalmente las teorías se desarrollan para las economías que ya están industrializadas, que están desarrolladas.
Mi vocación social obviamente me lleva a la política. Soy un convencido de que el Perú necesita cambios. Hay problemas estructurales históricos que se mantienen y que impiden que el país se desarrolle. Se sabe que desde la colonia o, para no ir tan lejos, desde la independencia, la poblaciones de la sierra y de la selva no han sido beneficiarias de la modernidad. Todos sabemos que en el Perú la construcción de la Nación, entendida como comunidad política territorializada con integración social y económica, se truncó. Por eso hablo de una fractura histórica. Necesitamos que esa nación termine de construirse para hablar de una verdadera comunidad política. La manera de hacerlo, y esa es la novedad de la propuesta de Gana Perú, es desarrollando mercados internos.
El desarrollo de los mercados internos permitirá conectar a estas poblaciones excluidas y marginadas de la sierra y de la selva con la modernidad. El Estado tiene una enorme responsabilidad para que esto ocurra. Por eso planteamos como objetivo estratégico la generación de las condiciones para que se desarrollen los mercados internos. Un eje político para lograr este objetivo es la inversión en infraestructura para conectar la economía con la demografía y geografía del país. El otro eje es el financiamiento competitivo. Estamos planteando desarrollar el mercado de capitales en soles para que sea posible que las pequeñas y medianas empresas, empezando por aquellas que tienen buen historial crediticio, empiecen a financiar sus inversiones emitiendo deuda en dicho mercado. Es decir, que estén en capacidad financiera de cambiar sus procesos de producción y de ampliar su capacidad productiva. Si esos ejes de políticas se dan, yo creo que esta integración que falta en el país se va a producir y vamos a caminar seguros hacia la culminación de la construcción de la nación.
Eso explicaría el buen recibimiento que tiene Ollanta Humala y su propuesta en el interior del país, pero no en Lima. ¿Por qué la burguesía y clase media limeñas le tienen tanto miedo a la palabra “cambio”?Los sociólogos, cientistas políticos y economistas tenemos la responsabilidad de explicar el sentido del cambio que el país necesita. Deberíamos llegar a algún consenso para identificar cuál es la manera más segura de que esa fractura histórica termine y que el país se enrumbe por la senda del desarrollo social, económico, político y cultural. Muchos piensan que la formación e información política de las poblaciones rurales y poblaciones nativas es inferior a la que tiene la población urbana. Pero esto no es cierto. Ellos están más informados de las razones por las cuales el crecimiento económico no los beneficia. Por eso, cuando Ollanta dice que hay que desarrollar mercados internos y que eso es plata en el bolsillo de la gente, ellos lo entienden. Fortalecer la economía nacional de mercado significa vincular a la población rural con la modernidad y mejorar sus condiciones de vida.
En nuestro país, las políticas públicas de los gobiernos pasados han estado influidas por intereses étnico-culturales de ciertas élites empresariales, políticas y sociales. Ha habido cambios en la composición de estas élites, pero las políticas públicas han estado siempre teñidas por dichos intereses. Por eso no se tomaba en cuenta a los otros, y los otros son justamente las poblaciones rurales andinas y de la selva. Eso tiene que cambiar.
Tú eres jefe del plan de gobierno de Gana Perú. Eres el economista mayor y la cara más visible. ¿Le enseñas a Humala un poco de economía? ¿Cuánto sabe Ollanta de la materia? La derecha se agarra de ese miedo al cambio de modelo económico, un supuesto salto al vacío.No soy el economista mayor. En el equipo del plan de gobierno hay economistas muy calificados, con alta formación académica y varios con experiencia de gobierno. Están Santiago Roca y José Oscátegui, por ejemplo, y ahora se han incorporado muchos más que son bastante conocidos: Óscar Dancourt, Kurt Burneo, Luis Alberto Arias, Daniel Schydlowsky…
Es un equipo mucho más sólido que el de Fujimori.Si estamos hablando del equipo actual, enriquecido con las incorporaciones de otros economistas, yo creo que sí, por formación y por experiencia de gobierno. Pero esto no es tomado en cuenta por los grupos de poder y cierta prensa que se oponen al cambio. Se oponen a que el país crezca generando inclusión social y distribuyendo mejor la riqueza. Yo creo que ese es el tema central.
¿Pero tú crees que en realidad se opongan a eso? Querer inclusión social es básicamente tener sentido común.Yo no veo otra explicación. Si no, ¿por qué crees que cuando se dice que vamos a cambiar la manera de crecer, inmediatamente lo asocian con que estamos en contra de la economía de mercado? Lo que en el fondo estamos diciendo es que la actual manera de crecer ha descuidado el desarrollo de los mercados internos, ha acrecentado la vulnerabilidad de la economía ante shocks internacionales adversos y ha hecho más desigual la distribución de los ingresos.
Ese es el modelo que queremos cambiar. Pero cuando decimos que queremos cambiarlo, ellos dicen que nuestra intención es la de cambiar la economía de mercado, estatizándolo todo. Si leyeran con detenimiento y rigor el plan de gobierno y lo resumieran con honestidad, sacarían la siguiente conclusión, que es nuestra propuesta: cuando Gana Perú dice que quiere cambiar el modelo, está diciendo que quiere desarrollar mercados internos y mejorar la distribución de la riqueza. Nosotros no solamente no cuestionamos la economía de mercado, sino que planteamos expandir los mercados que ya existen y crear otros nuevos para terminar de construir Nación. Esto se tergiversa porque hay ciertos grupos de poder y determinada prensa que quieren que sus posiciones de poder económico y de privilegio se mantengan. Examina quiénes controlan determinados sectores y veremos si es que esos mismos grupos promueven la libre competencia. Porque aquel que cree realmente en la economía de libre mercado, como suelen decir, debería combatir los oligopolios y los monopolios, pensar en fortalecer los organismos reguladores, promover eficiencia y libre competencia en todos los mercados.
Lo que vemos, en cambio, es que no existen tales preocupaciones. En los últimos meses se han reducido los aranceles, sobre todo de los insumos alimenticios. Hemos escuchado criticar que esta reducción de los aranceles no llega a la población porque hay oligopolios importadores que se benefician de ella y no bajan realmente los precios de los insumos para producir los alimentos No les interesa que esto ocurra, porque no están dispuestos a cambiar el estado de situación en el que están inmersos estos grupos, y por eso es que postulan políticas sociales asistencialistas, que nunca van a resolver la fractura histórica que hay en el país.
¿Dónde se ubicaría un gobierno de Gana Perú en América Latina? ¿Cuáles serían las alianzas?Conozco a Humala desde fines del año 2005, cuando integré el equipo de plan de gobierno que dirigía en esa época Gonzalo García Núñez. Fui el responsable del programa económico. Mi experiencia directa me dice que es lamentable que los medios no destaquen las cualidades de Ollanta Humala. Él no solo tiene una visión de cómo desarrollar el país, sino también una visión geopolítica importante. Si los periodistas y la prensa en general se dedicaran a preguntarle acerca de estos temas, mucho bien le habría hecho a la campaña. Él tiene una visión de integración que toma en cuenta básicamente el fortalecimiento de la Comunidad Andina, luego la Unasur y el Mercosur. Una visión de desarrollo que mira primero a los países andinos y, a partir de esa mirada, se proyecta al conjunto de la región latinoamericana.
Da la sensación de que en los años noventa la discusión ideológica se trasladó a la economía. El Instituto Peruano de Economía fue un instituto neoliberal y ahora la Universidad Católica representa un poco el entorno técnico de Ollanta Humala. ¿Tú dirías que ha habido una confrontación en la que, ahora sí, ustedes proponen en lugar de estar a la defensiva, como en los últimos años?En los años noventa se practicó un tipo de política macroeconómica que no explicó el crecimiento de la economía en los años 93. 94, 95 y 97. Para que se entienda por qué no se administró bien la cosa económica en los noventa, hay que recordar que las crisis asiática y rusa, provocaron no solo una recesión prolongada, sino que implicaron quiebras bancarias y destrucción de los ahorros de la gente. Significaron un mayor endeudamiento del Estado porque salió a rescatar al sistema bancario con cerca de mil millones de dólares.
La forma cómo se gestionó la economía nos llevó a ese desastre. No fue una administración que protegió al país de los shocks internacionales adversos. Entonces, cuando se dice que el crecimiento que vemos ahora se debe al exitoso manejo económico en los años noventa es mentira. Todos los economistas que estábamos en la revista Actualidad Económica criticamos las políticas de ese período.
Luego de diez años de dictadura, se comenzó a consolidar nuestra democracia, primero con Paniagua y luego con Toledo. Justamente este proceso de democratización generó la oportunidad para que muchos profesionales nos incorporemos como funcionarios en las áreas de economía durante el gobierno de Perú Posible. En los años 2002 y 2003 se hicieron reformas importantes en materia de política monetaria y fiscal. Recién con esas reformas se consolida en nuestro país la estabilidad macroeconómica y la economía empieza a crecer. Esas políticas permitieron salir de la recesión en la que estuvimos debido a las crisis asiática y rusa y que fue prolongada por la mala gestión económica del fujimorismo.
El equipo del directorio del Banco Central de Reserva estuvo constituido por Óscar Dancourt, Daniel Schydlowsky, Kurt Burneo, Gonzalo García, Carlos Castro, que son los que efectuaron la reforma en materia de política monetaria. Ellos hicieron posible la introducción de un nuevo esquema institucional de política monetaria basado en metas de inflación, donde el instrumento es la tasa de interés de referencia del Banco Central, además de una política explícita de acumulación de reservas internacionales. Se trataba de evitar en el futuro los problemas que tuvimos en los años 1999 y 2000, de crisis bancaria, de recesión y de un mayor endeudamiento del Estado en moneda extranjera.
En materia de política fiscal, con Kurt Burneo como viceministro de Hacienda, hicimos cambios importantes. Uno de ellos fue reducir los riesgos de mercado (cambiario y de tasa de interés) y el enorme riesgo de refinanciamiento de la deuda pública, que fundamentalmente era externa, o sea, en moneda extranjera. Año tras año se tenía que destinar más de 2500 millones de dólares al pago del servicio de la deuda. Una de las principales tareas fue bajar ese monto y reestructurar la deuda para no distraer muchos recursos en el pago de sus servicios. Para esto se creó el Programa de Deuda Pública Interna, un programa de creadores del mercado de deuda pública interna en soles.
En resumen, la estabilidad macroeconómica y el crecimiento actual se deben a las reformas fiscal y de política monetaria, realizadas en el 2002 y 2003, y de ninguna manera a lo hecho en los años noventa.
¿Cuál es la diferencia que podría haber con una propuesta económica de Toledo o incluso de PPK? ¿Por qué Toledo se aleja tanto en la campaña de Gana Perú, hablando de un salto al vacío, si es que hay economistas y técnicos de Perú Posible que ahora trabajan con ustedes?Yo conozco al presidente Toledo desde los años setenta. No he conversado con él, pero imagino que esa expresión resume la manera de hacer política en un período electoral difícil en nuestro país. Se recurre a la zancadilla y al infundio y no se va al fondo de los temas importantes. Hay que mencionar, sin embargo, que Toledo tuvo en su equipo de plan de gobierno a gente no solamente honesta, sino también muy preparada, como Burneo y Dancourt, por ejemplo. No es casual entonces que ellos hayan encontrado la coincidencia con Gana Perú. Coincidimos en el tema de la inclusión social. Sobre este tema específico nosotros planteamos lo mismo, pero con otras palabras.
Hubiera sido bueno que Toledo se acercara más en términos económicos.Yo creo que hubiera sido bueno para el país que inmediatamente después del resultado de la primera vuelta, el mismo presidente Toledo se acercara más a Gana Perú. Hubiéramos empezado un período nuevo, cambiando la manera como se hace política en el Perú en demócratas.
¿Qué debe hacer Humala en estas semanas para no seguir perdiendo votos o evitar el crecimiento de Keiko Fujimori? ¿Deberá, como sugiere Caretas, maquillarse?Todos tenemos que contribuir. Hay que explicar más nuestras propuestas. Lo que pasa es que nos quieren poner permanentemente a la defensiva. Si te atacan, a veces es difícil responder con propuestas. ¿Qué podemos hacer si los ataques se incrementan? Si constantemente te arrinconan, con mentiras y difamaciones, lo que tú digas no se toma en cuenta, y eso es lo que está pasando. Ollanta ya ha deslindado con Chávez y con todas las acusaciones que le hacen, y ahora dicen que vamos a “meter mano” en los fondos de los afiliados de las AFP. Es una gran mentira. Yo soy un economista profesional y jamás estaría de acuerdo con eso. ¡El Ministerio de Economía ha enviado un proyecto de ley al Congreso para blindar los fondos de las AFP, pues supuestamente hay un candidato que quiere adueñarse de ellos!. Esto es una falta de respeto a la población, porque por mandato constitucional esos fondos están garantizados, son intangibles. Además, son propiedad privada de los afiliados y nadie puede tocarlos.
No hay Estado en el mundo cuyo gobierno haya conspirado contra la moneda nacional para generar caos financiero y favorecer a un candidato presidencial. Eso sucede aquí y ahora. Desde el gobierno se habla del blindaje, del aumento del límite a las inversiones en el exterior de las AFP, de estatización. Todo esto produce no solo incertidumbre sino puede producir también caos financiero. La gente va a querer sacar su plata fuera del país, puede haber fuga de capitales y eso no beneficia a la mayoría de la población. Pasó en 1999: salió mucho capital y el Banco Central no tenía las reservas suficientes para proteger la economía interna. Nosotros tenemos la responsabilidad, como privilegiados por haber alcanzado la cúspide del sistema educativo, de informar objetivamente a la población. Esto que está haciendo el gobierno es atentatorio contra toda la sociedad. Pero, como dijo Oscar Wilde, hay que soñar con la utopía. Y yo creo que en algún momento cercano la utopía de la justicia social y de la libertad se va a realizar en nuestro país.
Nota: Esta entrevista fue concedida el 6 de mayo de 2011. Aproximadamente un mes antes de la segunda vuelta electoral.
La reciente elección presidencial ha mostrado de manera descarnada la existencia de una fractura que persiste desde la fundación de la república. Somos dos países confrontados, poco integrados, que responden a un solo Estado pero no constituyen una sola Nación.
Con esta fractura que las elites empresariales y políticas que usufructuaron del poder, reprodujeron en el tiempo, hemos llegado a la globalización neoliberal. Nuestra mayor integración al resto del mundo ha evidenciado la profundidad de esa fractura histórica, porque la manera de crecer y acumular capital de los últimos años no ha incorporado al Perú de la sierra y de la selva, no ha sido socialmente inclusivo y no ha aumentado notoriamente el nivel de vida de este lado del Perú. Su efecto directo ha sido entonces el debilitamiento de la democracia, el incremento de los conflictos sociales azuzados, además, por la política del perro del hortelano. La globalización ha impuesto, por otro lado, la subordinación de las prioridades de inclusión e integración social, con lo cual se reproduce la heterogeneidad estructural –económica, social y política-- que impide culminar la construcción de la Nación.
El papel articulador e integrador de la economía nacional de mercadoLa síntesis social peruana – decía Basadre – no se ha realizado aún. «El Perú sigue siendo una serie de compartimentos estancos, de estratos superpuestos o coincidentes, con solución de continuidad. Por todo ello, el nacionalismo que, en otras partes, no es necesario o, fatalmente, está superado, urge aquí. En otras partes, el nacionalismo es algo destructor; aquí debe ser constructor. Constructor de conciencia y constructor de soluciones. En otras partes es ofensivo; aquí necesita ser defensivo. Defensivo contra el ausentismo y defensivo contra la presión extranjera, de absorción material o mental» (véase Perú: Problema y Posibilidad, Lima 1984, p. 6).
La estrategia de desarrollo de una Economía Nacional de Mercado constituye el sustrato económico del concepto de Nación o comunidad política territorializada. No hemos culminado la construcción de la Nación a pesar de tener cerca de dos siglos de vida republicana, porque hemos descuidado el desarrollo de mercados a lo largo y ancho del país. Por eso tenemos poblaciones rurales y nativas excluidas de la modernidad. Si algo de bueno tiene el neoliberalismo en nuestro país es haber revelado la existencia y la fuerza de estos peruanos olvidados que le han dado el triunfo a Ollanta Humala, es decir, a la opción de un cambio que prioriza el interés nacional. Los tres ejes de política (no los únicos) para desarrollar la economía nacional de mercado son: infraestructura para conectar la economía con la geografía y demografía del país; financiamiento competitivo basado en el mercado de capitales en moneda nacional; y, revolución educativa e inversión en ciencia y tecnología. La creación y expansión de los mercados internos es la base para la construcción de una verdadera comunidad política territorializada e integrada social y políticamente.
Autodeterminación nacional y globalizaciónEn Perú el carácter nacional que debe tener la economía de mercado proviene entonces de su papel integrador, necesario para la culminación de la construcción de la Nación. Pero lo nacional en el desarrollo de esta economía es también una reacción de autodeterminación frente a la presión de la globalización. La pregunta que debemos responder, por lo tanto, es ¿cómo mantener una economía abierta priorizando los intereses nacionales?
Keynes, refiriéndose a Inglaterra de 1933, decía que «el internacionalismo económico que comprende la libre movilidad de capitales y de los fondos prestables así como de las mercancías, puede condenar a este país por una generación venidera a un grado mucho más bajo de prosperidad material que el que pudiera alcanzarse bajo un sistema diferente.» Llamaba la atención así sobre el dilema entre la administración autónoma de la tasa de interés por la autoridad monetaria y la libre movilidad internacional de capitales. Como la libre movilidad supone la igualación de las tasas de interés domésticas e internacionales, él sugería imponer controles al movimiento de capitales para que la autoridad monetaria tenga soberanía sobre la tasa de interés.
Keynes no fue el único que proponía restricciones al movimiento de capitales. Lo hicieron también Tobin y más recientemente, en el contexto de la globalización actual, P. Davidson, J. Kregel, D. Rodrik y J. Stiglitz, para mencionar solo a los más conocidos. Lo que todos destacan es la imposibilidad de lograr simultáneamente la autodeterminación nacional y la globalización económica. Rodrik adiciona el fortalecimiento de la democracia como objetivo imposible de cumplir junto a la globalización económica.
Para Tobin (1978) «Las economías nacionales y los gobiernos nacionales no son capaces de adaptarse a los movimientos masivos de fondos a través de los mercados de divisas, sin las dificultades reales y sin sacrificio significativo de los objetivos de la política económica nacional en materia de empleo, producción e inflación. En concreto, decía, la movilidad del capital financiero limita las diferencias viables entre las tasas de interés nacionales y por lo tanto restringe severamente la capacidad del banco central y el gobierno para aplicar políticas monetarias y fiscales apropiadas para sus economías internas».
En consecuencia, para que la economía tenga un carácter nacional se tiene que desalentar los flujos especulativos de capital de corto plazo, cuya intensidad y volatilidad podría «amenazar seriamente el desempeño macroeconómico del país, especialmente mediante la reducción de la autonomía de la política monetaria». Estos flujos, además, como señala Tobin, impactan sobre el tipo de cambio, con lo cual alteran los precios relativos y afectan la competitividad de las exportaciones.
ConclusiónLa economía nacional de mercado es no solo una estrategia de construcción de la Nación, sino también una propuesta de autodeterminación nacional en el manejo de la política macroeconómica: monetaria, cambiaria y fiscal.
Nota:
Este artículo será publicado en la revista dominical del diario La República, el 26 de junio
Recientemente una periodista exhibió la carta que envié a Max Hernández, presidente del Acuerdo Nacional, para, citando frases y párrafos fuera de contexto, “mostrar” mi supuesto rechazo a la economía de mercado, mi supuesta adhesión a un modelo de economía cerrada y, por lo tanto, mi supuesto rechazo a una estrategia exportadora para el país. La revista Caretas del jueves 12 de mayo hizo lo mismo. Dice: en la carta que envió a Max Hernández “Jiménez rechaza de plano la estrategia de exportación y remarca que no hay evidencia robusta que permita afirmar que el libre comercio es favorable al crecimiento y desarrollo”. Estas lecturas de mi carta muestran, como veremos en seguida, una proclividad hacia el infundio.
Nuestra crítica al Plan Bicentenario elaborado por CEPLANEl propósito de mi carta (que ciertamente no era una carta abierta) era contribuir a mejorar el contenido del documento del CEPLAN en el que se propone un conjunto de objetivos estratégicos y de políticas para lograr el desarrollo de nuestro país: el ejercicio universal y pleno por los peruanos de sus derechos fundamentales.
Nuestra crítica hacía énfasis en la necesidad de cambiar el actual patrón de crecimiento económico construyendo una economía dinámica y diversificada, con un patrón de comercio distinto al actual y con mercados internos integrados y desarrollados para acercarnos a una sociedad más justa e integrada socialmente. Señalamos que la concepción estratégica del Plan Bicentenario no deslinda claramente con el modelo primario exportador que reproduce la exclusión social. La estrategia que proponen, afirmamos, no es nueva. Es la misma de la CEPAL y otros, que privilegian el lado de la oferta (creación de capacidad productiva diversificada) y dejan de lado el papel de la demanda. Preguntábamos ¿de dónde provendrá la demanda? ¿La fuente principal de la demanda será externa o interna? Si es externa, ¿cómo se asegurará que haya demanda internacional para lo que se produce? Si se supone que la fuente de demanda se encuentra en los mercados internacionales, decíamos que esto era apostar por un crecimiento exógeno, dependiente y vulnerable a sus fluctuaciones. La historia de nuestro país ha mostrado que esta ruta no conduce al desarrollo.
El documento de CEPLAN “reconoce a los mercados internacionales como la principal fuente de oportunidades para el desarrollo económico y a los recursos naturales como la principal riqueza que posee el Perú, razón por la cual la estrategia de desarrollo debe impulsar su uso sostenible con inversión nacional y extranjera” (pág. 12). Esta estrategia se basa en la desregulación y la liberalización del comercio como elementos importantes para desarrollar competitividad. En este contexto (sobre la base de trabajos de Blecker, 2000; Rodríguez y Rodrik, 2001; Easterly, 2005; y, Estevadeordal y Taylor, 2007), afirmé que no hay evidencia robusta sobre los efectos positivos de la liberalización comercial sobre el crecimiento. Ciertamente, de aquí no se puede concluir que hay que cerrar el comercio.
La propuesta de economía nacional de mercado abierta al mundoApostar, en estas condiciones, por competir entre todos los países subdesarrollados por una porción de demanda externa de los países industrializados, mediante el desmantelamiento de los estándares regulatorios, conduce a un callejón sin salida. Los países como el nuestro no pueden mejorar sus estándares regulatorios porque perderían competitividad con sus pares.
La solución es optar por una estrategia de crecimiento endógeno; por una economía menos dependiente de los mercados externos, que endogeniza la fuente de generación de demanda e ingresos al interior del país. Es decir, se tiene que abandonar el modelo primario exportador, cuya fuente de demanda y crecimiento, no se encuentra dentro de la nación, sino en los mercados externos. En la estrategia que hemos llamado Economía Nacional de Mercado, el Estado debe generar las condiciones de mercado y financiamiento para que la inversión privada se expanda a lo largo y ancho del país, mediante inversión en infraestructura, desarrollo del mercado de capitales en soles, inversión en ciencia y tecnología, y cambio de la matriz energética.
Recusamos el modelo estatista y queremos basar el crecimiento en la productividadSólo el que no comprende lo que lee puede decir que la Economía Nacional de Mercado es una estrategia estatista y de economía cerrada. Se propone justamente desarrollar mercados internos para integrar socialmente al país y al mismo tiempo expandir las exportaciones. En una economía con mercados internos en expansión, aumenta la productividad y, por lo tanto, bajan los costos unitarios de producción, con lo cual mejora la competitividad y, por lo tanto, se acrecienta la capacidad exportadora de la economía. Las exportaciones refuerzan el círculo virtuoso del crecimiento. Por eso hicimos notar que en el Plan Bicentenario no se dice nada sobre el tipo de cambio. Es difícil, dice el economista Rodrik, generar empleo en un entorno en el que la moneda está sobrevaluada. La apreciación cambiaria afecta la competitividad de los productores del país favoreciendo a los productores extranjeros.
La administración del tipo de cambio para promover exportaciones con procesamiento y conocimiento tecnológico, la exclusión social y la superación de la actual distribución desigual del ingreso, no son temas que se abordan en el Plan Bicentenario.
Publicado en la revista Dominical de La República, el 22 de mayo de 2011.
Entrevista/Félix Jiménez. Economista Ph. D. Jefe del plan de gobierno de Gana Perú. Gana Perú coincide con la propuesta de la Defensoría, del MEF y el Banco Mundial respecto a una reforma del sistema de pensiones en el país.
Rumi Cevallos/Enrique Larrea.
Gana Perú tocará los aportes de los trabajadores del Sistema Privado de Pensiones. ¿Esto es cierto?No es cierto. En ninguna parte del plan se dice tal cosa. Por principio y respeto a los ahorristas nunca se pensó en utilizar sus ahorros que por ley son intangibles. Este infundio es parte de la campaña de miedo dirigida a indisponer al electorado contra nuestro candidato Ollanta Humala. Sospecho que es una campaña orquestada desde los predios del fujimorismo. Después de que su candidata incluyera en el documento de PPK la frase “respeto absoluto de los ahorros”, cierta prensa inició esta campaña difamatoria.
¿Usarán los fondos del SPP para el programa Pensión 65? No se usarán los fondos del SPP para ningún programa social. Nuestro programa Pensión 65 está dirigido a los adultos mayores de 65 años que no tienen ningún ingreso. Este programa es promovido por instituciones como el Banco Mundial y la OIT. Se trata de una pensión no contributiva que ayuda a la reducción de la pobreza. Contribuye a la recuperación de la dignidad de los ancianos y es un factor de demanda que ayuda a impulsar la producción y el desarrollo del mercado interno. En tanto factor de demanda genera un retorno al tesoro a través del IGV y el ISC.
¿A cuántos atenderá?Según estimaciones recientes habría 1.836.240 personas mayores de 65 años. Descontando a los que reciben pensión de la ONP y de las AFP, los adultos mayores de 65 años sin protección social son 1.259.945. Con una pensión de S/. 250, el costo anual de nuestro programa Pensión 65 es de S/. 3.780 millones. Esta cifra equivale al 0,81% del PBI.
¿Cómo lo financiarán?Es totalmente financiable con recursos del tesoro público que provendrán, además, de la reforma tributaria. Los recursos adicionales que se obtendrían con esta reforma servirían también para financiar el resto de los programas sociales anunciados por Ollanta Humala. Los que mintieron mostrando una cifra descomunal de S/.14 mil millones como costo de Pensión 65 no saben multiplicar. Es realmente vergonzoso. Repito, Pensión 65 se financiará con recursos adicionales que provendrán de la reforma tributaria. En ninguna parte del Plan se dice que se usará los fondos de los afiliados de las AFP. Estos fondos son y tienen que ser intangibles.
¿Funciona bien el sistema previsional en el Perú?Gana Perú coincide con lo que señalan instituciones nacionales y multilaterales respecto a que es necesario reformar este sistema. La principal crítica es que en nuestro país los actuales sistemas de pensiones público y el privado son paralelos o alternativos. No son complementarios. Es sabido que el sistema público, que es de reparto, fue gravemente afectado con la creación del SPP debido a que le quitó gran parte de sus afiliados. Según el Informe Defensorial Nº 99, de noviembre de 2005 de la Defensoría del Pueblo, titulado “El futuro de los sistemas de pensiones. Hacia una nueva relación entre el sistema público y el privado”, con la tasa de contribución de 13% que se hace al SPP, “asumiendo que todos los afiliados al SPP lo estarían al SNP y abonaran regularmente sus cotizaciones” el sistema público “arrojaría un superávit de S/. 431 millones, o alternativamente se pagarían pensiones que en promedio serían 32% superiores a las que actualmente paga el SNP”.
¿Y sobre el sistema privado?Tampoco amplió sustancialmente su cobertura, pues depende fundamentalmente del empleo formal. Es extendida la opinión de que la comisiones cobradas son las más altas de Sudamérica. Según la Federación Internacional de Administradoras de Fondos de Pensiones, las AFP en el Perú cobran las comisiones más altas del mundo. Pero además son las empresas que obtienen las más altas tasas de ganancia respecto a su patrimonio. No operan competitivamente porque constituyen un oligopolio. Según el Banco Mundial, en el 2003 la tasa de ganancia promedio de las AFP, medida como ganancias sobre patrimonio, fue de 59%, es decir, tres veces el promedio regional de ese año. Estas empresas lograron subir en el 2006 el porcentaje de aporte de sus afiliados de 8% a 10%. Ello significa 1.110 millones adicionales de una masa salarial aproximada de S/. 55.500 millones.
¿Hay solidaridad en el SPP?Tanto la Defensoría del Pueblo como el MEF en su Marco Macroeconómico Multianual (MMM) 2007-2009 (mayo 2006) señalan que el SPP carece de solidaridad intrageneracional o intergeneracional. Para ponderar este hecho, la opinión pública debe saber que con la aprobación de la pensión mínima (S/. 415), todos los contribuyentes debemos subsidiar a las AFP, pues cuando la pensión de sus afiliados es menor a S/. 415 la diferencia la paga el Tesoro Público.
Harán modificaciones al sistema previsional (público y privado) para mejorar las condiciones pensionarias de los peruanos?En el Plan proponemos recuperar la solidaridad en el sistema de pensiones. Nuestra propuesta es de una reforma que haga que los sistemas público y privado no sean alternativos sino complementarios. Proponemos a) un sistema de pensiones público con un componente contributivo obligatorio (donde se determina una pensión básica) y otro no contributivo que es precisamente Pensión 65; y, como complemento, b) un sistema privado (que es el actual) basado en cuentas individuales que se capitalizan. Esta propuesta es parecida a la realizada por la Defensoría del Pueblo el 2005 y que está contenida en su Informe Nº 99. Una propuesta similar la encontramos también en el MMM 2007-2009 del MEF (mayo 2006). Además de estas dos instituciones nacionales, el Banco Mundial es otra entidad que desde el 2004 viene planteando lo mismo. Véase “Perú: Restoring the multiple multipillar of old-age income security” (enero 2004) y el más reciente “Old Age income support in the 21st Century: an international perspective on pension systems and reform”. El desconocimiento de estos estudios y propuestas por parte de nuestros adversarios los conduce a satanizar, de manera vergonzosa, planteamientos que están a tono con las tendencias hacia la modernización de los sistemas de pensiones en el mundo.
Pensión 65 sí se llevará a cabo ¿Pensión 65 será realidad?Del conjunto de nuestra propuesta de reforma, Pensión 65 se llevaría a cabo de todas maneras. Es parte importante de las políticas redistributivas que se reiteran en el documento Compromiso con el pueblo peruano, firmado por Ollanta Humala el 28 de marzo.
¿Y la reforma del sistema previsional?Esa parte de la reforma que involucra la complementariedad de los sistemas privado y público tiene que someterse al diálogo y su mantenimiento como propuesta de política dependerá del consenso o acuerdo al que se llegue según el documento de compromiso citado. Hay que señalar que de mantenerse esta propuesta de reforma, tendrá que pasar por el Congreso donde se buscaría fórmulas de consenso. La complementariedad, cuyos detalles se discutirán en su oportunidad, si se acuerda implementar esta reforma, se sustenta en el aporte obligatorio. Pero la modalidad del aporte obligatorio puede variar. Hay distintas opciones y ninguna implica usar los fondos de los afiliados de las AFP, y tampoco afectan el carácter solidario y de complementariedad de la reforma propuesta.
Una propuesta viable...Así es. Nuestra propuesta de reforma sigue el espíritu de las de la Defensoría, del propio MEF y del Banco Mundial.
Publicada en La República el lunes 25 de abril.
Varios medios de comunicación afirman que Gana Perú utilizará los aportes de los trabajadores al sistema Privado de Pensiones. ¿Esto es cierto?No es cierto. En ninguna parte del plan se dice tal cosa. Por principio y respeto a los ahorristas nunca se ha pensado en utilizar sus ahorros que por ley son intangibles. Este infundio es parte de la campaña de miedo dirigida a indisponer al electorado contra nuestro candidato Ollanta Humala. Sospecho que esta es una campaña orquestada desde los predios del fujimorismo. Después que su candidata incluyera en el documento de PPK la frase “respeto absoluto de los ahorros”, cierta prensa inició esta campaña difamatoria. En el colmo de la ignorancia de la aritmética un diario señalaba en primera página que nuestro programa Pensión 65 costaría 14 mil millones de soles. Esta campaña sigue. Hoy la prensa anuncia que el Ministro de Economía tendrá lista la próxima semana el proyecto de ley para blindar el fondo privado que administran las AFP. Esta es una intromisión irresponsable que viola la neutralidad que según ley debe mantener el ejecutivo y que se basa en una mentira, en una interpretación calumniosa de nuestra propuesta.
Yo señalo a este Ministro y al jefe de la SBS que acaba de sumarse a este coro del cinismo, como los principales responsables de los problemas financieros que puedan ocurrir. Espero que intervengan las autoridades electorales y que el Congreso cite a este Ministro a informar con detalle sobre lo que quiere hacer.
Precise, por favor, si usarán los fondos del SPP para el programa planteado como Pensión 65. Explique, por favor esta propuesta y su financiamiento.No se usarán los fondos del SPP para ningún programa social. Nuestro programa Pensión 65 está dirigido a los adultos mayores de 65 años que no tienen pensión o ningún ingreso. Este programa es promovido por instituciones multilaterales como el Banco Mundial y la OIT. Se trata de una pensión no contributiva que ayuda a la reducción de la pobreza. Ayuda a la recuperación de la dignidad de los ancianos y es un factor de demanda que contribuye a impulsar la producción y el desarrollo del mercado interno. En tanto factor de demanda genera un retorno al tesoro a través del IGV y del ISC.
De acuerdo a estimaciones recientes habría 1’836,240 personas mayores de 65 años. Descontando a los que reciben pensión de la ONP y de las AFP, los adultos mayores de 65 años sin protección social son 1’259,945. Con una pensión de 250 soles, el costo anual de nuestro programa Pensión 65 es de 3,780 millones de soles. Esta cifra equivale al 0.81% del PBI. Esto es totalmente financiable con recursos del tesoro público, que provendrán, además, de la reforma tributaria propuesta en nuestro Plan. Los recursos adicionales que se obtendrían con esta reforma servirían además para financiar el resto de nuestros programas sociales anunciados por Ollanta Humala. Los que mintieron mostrando una cifra descomunal de 14 mil millones de soles como costo de Pensión 65 no saben multiplicar. Esto es realmente vergonzoso.
Repito, Pensión 65 se financiará con recursos adicionales que provendrán de la reforma tributaria. En ninguna parte del Plan se dice que se hará uso de los fondos de los afiliados de las AFP. Estos fondos son y tienen que ser intangibles.
Para Gana Perú, ¿funciona adecuadamente bien el Sistema previsional en el Perú? ¿Identifican fallas en el sistema previsional público (SP) y privado (SPP)?Gana Perú coincide con lo que señalan instituciones nacionales y multilaterales respecto a que es necesario reformar este sistema. La principal crítica es que en nuestro país los sistemas de pensiones público y el privado actuales son paralelos o alternativos. No son complementarios. Es sabido que el sistema público, que es un sistema de reparto, fue gravemente afectado con la creación del sistema privado de pensiones debido a que le quitó gran parte de sus afiliados. Según el Informe Defensorial No. 99 de noviembre de 2005 de la Defensoría del Pueblo, titulado “El futuro de los sistemas de pensiones. Hacia una nueva relación entre el sistema público y el privado”, con la tasa de contribución de 13% que se hace al SPP, “asumiendo que todos los afiliados al SPP lo estarían al SNP y abonaran regularmente sus cotizaciones” el sistema público “arrojaría un superávit de 431 millones de soles, o alternativamente se pagarían pensiones que en promedio serían 32% superiores a las que actualmente paga el SNP”.
El SPP tampoco ha ampliado sustancialmente su cobertura pues depende fundamentalmente del empleo formal. Por otro lado es extendida la opinión de que la comisiones que cobra son las más altas de la región sudamericana. Según la Federación Internacional de Administradoras de Fondos de Pensiones, las AFP en Perú cobran las comisiones más altas del mundo. Pero, además son las empresas que obtienen las más altas tasas de ganancia respecto a su patrimonio. No operan competitivamente porque constituyen un oligopolio. Según el Banco Mundial, en el año 2003 la tasa de ganancia promedio de las AFPs, medida como ganancias sobre patrimonio, fue de 59%, es decir, tres veces el promedio regional de ese año. Estas empresas lograron aumentar en el año 2006 el porcentaje de aporte de sus afiliados de 8% a 10%. Esto significa 1,110 millones adicionales de una masa salarial de aproximadamente 55,500 millones de soles.
Finalmente un hecho que llama la atención es que tanto la Defensoría del Pueblo como el propio Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) en su Marco Macroeconómico Multianual (MMM) 2007-2009, de mayo de 2006, señalan que el SPP carece de solidaridad intrageneracional o intergeneracional. Para ponderar este hecho, la opinión pública debe saber que actualmente con la aprobación de la pensión mínima (de 415 soles), todos los contribuyentes debemos subsidiar a las AFP pues cuando la pensión de sus afiliados resulta menor a los 415 soles la diferencia la paga el Tesoro Público.
De considerar necesario hacer cambios. ¿Qué modificaciones hará GP al Sistema previsional (público y privado) para mejorar las condiciones pensionarias de los peruanos?Nosotros proponemos en el Plan recuperar la solidaridad en el sistema de pensiones. Nuestra propuesta es de una reforma de pensiones que haga que los sistemas público y privado, no sean alternativos sino complementarios. Proponemos a) un sistema de pensiones público con un componente contributivo obligatorio (donde se determina una pensión básica) y otro no contributivo que es precisamente Pensión 65; y, como complemento, b) un sistema privado (que es el actual) basado en cuentas individuales que se capitalizan.
Esta propuesta es parecida a la realizada por la Defensoría del Pueblo el año 2005 y que está contenida en su Informe No 99. Una propuesta similar la encontramos también en el MMM 2007-2009 del MEF de mayo de 2006. El MEF dice: “El Estado enfrenta el doble reto de continuar velando por mejorar las pensiones y garantizar la sostenibilidad de los sistemas pensionarios, así como aumentar la protección social de los que no reciben ninguna pensión. Para ello se hace necesaria la implementación de una reforma que considere un esquema multi-pilar donde exista un sistema mixto que articule los dos sistemas, estableciendo criterios de solidaridad y manteniendo la administración privada de los fondos. Este esquema obligatorio consistiría en que una parte de las aportaciones de los trabajadores estaría destinada a un fondo para cubrir las pensiones mínimas del pilar solidario con la garantía del Estado y la parte restante estaría destinada al segundo pilar bajo la administración privada y brindaría una pensión complementaria.”
Además de estas dos instituciones nacionales, el Banco Mundial es otra institución que desde el año 2004 viene planteando lo mismo. Véase “Perú: Restoring the multiple multipillar of old-age income security” (enero 2004) y el más reciente “Old Age income support in the 21st Century: an international perspective on pension systems and reform”.
El desconocimiento de estos estudios y propuestas por parte de nuestros adversarios, los conduce a satanizar, de manera vergonzante, propuestas que están a tono con las tendencias hacia la modernización de los sistemas de pensiones en el mundo.
¿Las personas van a tener que aportar obligatoriamente así estén en el Sistema Privado o Público?Como hemos señalado, el sistema público tiene dos partes: a) el no contributivo que es nuestro programa Pensión 65; y, b) el contributivo obligatorio donde se determina la pensión que hemos llamado básica (o mínima, según el MEF) que se les garantizaría a todos, a los del SPP y del SNP, en su retiro.
El primero (Pensión 65) se financiará íntegramente con recursos tributarios. Sobre el segundo, el contributivo obligatorio donde se determina la pensión básica para todos, en el plan no se discute el detalle de la modalidad en que se realizaría la aportación obligatoria.
Del conjunto de nuestra propuesta de reforma, Pensión 65 se llevaría a cabo de todas maneras. Es parte importante de las políticas redistributivas que se reitera en el documento “Compromiso con el pueblo peruano” firmado por Ollanta Humala el 28 de marzo. La parte de la reforma que involucra la complementariedad de los sistemas privado y público tiene que someterse al diálogo y su mantenimiento como propuesta de política dependerá del consenso o acuerdo al que se llegue en base al documento de Compromiso citado. Además, hay que señalar que de mantenerse esta propuesta de reforma, tendrá que pasar por el Congreso donde se buscaría fórmulas de consenso con las fuerzas políticas. La complementariedad, cuyos detalles se discutirán en su oportunidad, si se acuerda implementar esta reforma, se sustenta en el aporte obligatorio. Pero la modalidad del aporte obligatorio puede variar. Hay distintas opciones y ninguna de ellas implica utilizar los fondos de los afiliados de las AFP, y tampoco afectan el carácter solidario y de complementariedad de la reforma propuesta.
Es importante señalar, finalmente, que nuestra propuesta de reforma sigue el espíritu de las propuestas de la Defensoría del Pueblo, del propio MEF y del Banco Mundial.
Según algunos analistas, la “economía nacional de mercado” que propone Humala no es sino un programa estatista. ¿Esto es así? ¿Qué es una economía de mercado?No es cierto; nuestra propuesta económica no tiene nada de estatista. La economía nacional de mercado es una estrategia de desarrollo propuesta para una economía, como la nuestra, desconectada de su geografía y demografía, con heterogeneidad estructural y tecnológica, con desarticulación sectorial y concentrada en las zonas urbanas, con reducida capacidad de generación de empleo de calidad y de ingresos, especializada en la producción y exportación de materias primas, y altamente vulnerable a shocks externos adversos.
Se puede decir que estando la economía desconectada de la geografía y la demografía del país, ella no está nacionalmente integrada. Hay zonas del país donde no llega la economía de mercado y tampoco el Estado. Por esta razón decimos que la Economía Nacional de Mercado es el sustrato económico del concepto de Nación o comunidad política territorializada. No hemos culminado la construcción de la Nación, porque hemos descuidado el desarrollo de mercados a lo largo y ancho del país. Por eso tenemos poblaciones rurales y nativas excluidas de la modernidad. Con la Economía Nacional de Mercado estas poblaciones se incorporarán al mercado y a la modernidad. Esta economía nos convertirá en una verdadera comunidad política territorializada e integrada social y políticamente.
¿Actualmente existe una economía de mercado en el país o es una economía mercantilista? Lo que hay es una economía de mercado, pero no abarca el territorio nacional, descuida la agricultura y tiene impactos reducidos en la condición de vida de la población rural y provinciana de la sierra y de la selva del país. Pero, además, la economía actual está dominada por oligopolios y cuasi-monopolios con influencia notable en el Estado y el Gobierno. Hay lo que técnicamente se llama captura regulatoria. El Estado no está presente en los conflictos entre las grandes empresas que explotan nuestros recursos naturales y las comunidades que reclaman acceso al agua y a sus tierras. La manera de crecer de esta economía de mercado reproduce la desconexión de la economía urbana con la agrícola rural, incrementa la desigual distribución de los ingresos y no genera iguales oportunidades para todos los peruanos.
La inversión extranjera es importante para el desarrollo del país ¿qué papel jugará de darse un gobierno de Ollanta Humala?Por supuesto que la inversión extranjera es importante para el desarrollo del país. Hemos dicho que todas las inversiones extranjeras que respeten estándares laborales básicos, que transfieran tecnología, que respeten el medio ambiente y que tributen con justicia, serán bienvenidas. Pero, además, está dicho en el plan que la inversión extranjera, participará en las inversiones en infraestructura, directamente, en asociaciones publico-privadas o en la modalidad de concesiones. Cerrar el déficit en infraestructura, que supera el 35% del PBI, no puede ser tarea sólo de la inversión pública. Pero, también, el Estado promotor tiene que generar las condiciones para que permitan el desarrollo de las empresas e inversionistas privados nacionales que son las que más emplean la fuerza de trabajo nacional.
Según algunos economistas la propuesta de Gana Perú “cuestiona la estabilidad macroeconómica”No es verdad que se cuestione la estabilidad macroeconómica. La propuesta económica de Gana Perú es absolutamente clara. Se propone generar las condiciones para que la inversión privada nacional se expanda, con inversiones en infraestructura, con financiamiento competitivo, y con inversión en educación y en ciencia y tecnología. Además, se señala que para sostener el crecimiento es importante la estabilidad macroeconómica. En el plan se propone baja inflación y cuentas fiscales sostenibles. Explícitamente se señala que se introducirá una regla fiscal contracíclica en la ley de responsabilidad y transparencia fiscal, que se fortalecerá el fondo de estabilización fiscal y se mantendrá el actual esquema institucional de política monetaria basado en metas de inflación.
También se cuestiona la propuesta de retornar a la Carta Magna de 1979, pues en opinión de algunos empresarios y detractores esas modificaciones pueden alejar a los inversionistas y configurar una peligrosa concentración de poder. Es incuestionable que la Constitución de 1993 redujo el espacio de las políticas públicas. Introdujo, por ejemplo, el concepto de subsidiariedad que limita el papel del Estado en la economía, convierte en contratos-ley los contratos de estabilidad tributaria y perjudica a la inversión privada nacional por las desventajas relativas que enfrenta al ponerla en pie de igualdad con la inversión extranjera. Si hay que hacer ajustes en las políticas públicas, como recomienda el Banco Mundial, tiene que fortalecerse la capacidad del Estado tanto en términos de contenido de las políticas como de recursos para poder financiarlas. No obstante todo lo anterior, Ollanta Humala ha señalado que cualquier modificación de la Constitución tiene que hacerse con base a los consensos que se logren con las otras fuerzas políticas del Congreso. Esto está sobreentendido en el texto del Plan. Los cambios tienen que seguir los procedimientos legales. Finalmente, es importante señalar que lo que más importa es respetar el orden jurídico, el Estado de derecho, y gobernar orientando las políticas públicas hacia la redistribución de la riqueza que es el compromiso firmado por Ollanta Humala el 28 de marzo pasado.
Los cuestionamientos también se hacen a las llamadas renegociaciones de los acuerdos comerciales firmados y los contratos de concesiones de explotación de recursos naturales, una propuesta clave que los diferencia de los otros programas.Ollanta Humala ha señalado que se respetarán los acuerdos y contratos. “Desde el momento que fueron firmados, dice, ellos no pueden ser unilateralmente cuestionados o revisados, salvo cuando cláusulas específicas así lo autoricen o cuando una flagrante ilegalidad presidió a su adopción”. Ahora bien, ¿desde cuándo afirmar que se va a revisar y renegociar contratos que puedan ser lesivos, significa no respetar el Estado de Derecho? Un contrato presupone la presencia de por lo menos dos partes. Por lo tanto, si hay algún problema, la renegociación no podrá ser un acto unilateral. ¿El actual gobierno no inició la renegociación con la empresa el tema de la exportación del gas? Somos respetuosos de los acuerdos del Estado y esto no significa que no se pueda volver discutir los términos iniciales, si hay cláusulas que lo autorizan o, como dice Ollanta Humala, “cuando una flagrante ilegalidad presidió a su adopción”.
En países desarrollados como Canadá, Francia o Estados Unidos (estos países siguen una economía de mercado) ¿cómo es la relación entre el Estado y las empresas mineras? La literatura sobre países desarrollados con importantes sectores mineros da cuenta de su contribución al desarrollo de capacidad productiva y mercados internos. Son conocidas las aglomeraciones productivas en tornos a la minería, por ejemplo, en Canadá. Son competitivas y siguen reglas estrictas de control ambiental. También contribuyen a la satisfacción de demandas de las respectivas comunidades indispensables para su desarrollo. Estas aglomeraciones son además receptoras de cambios técnicos importantes que les permite competir con aumentos de la productividad. En otras palabras, la producción minera en estos países contribuye al desarrollo nacional creando industrias y pagando impuestos justos. Australia y EE. UU., introdujeron los impuestos a las sobreganancias mineras y en hidrocarburos, respectivamente; y, en la región, Chile lo acaba de hacer con una modalidad distinta.
Mención aparte es el tema de la libertad de información. En el plan de Gana Perú se señala que el objetivo es “incorporar distintas perspectivas de las organizaciones de la sociedad civil y recuperar el carácter público de los medios”. Esto inquieta a algunos qué mecanismos empleará para asegurarse de que “los medios sirvan a la democracia”.Ollanta Humala ha reiterado en su compromiso del 28 de marzo que garantiza la libertad de prensa y de expresión. Él ha firmado el Acuerdo de Lima en el Consejo de la Prensa. Además, hay que señalar que promover una ley que establezca un reparto equitativo y plural de los medios vinculados al espacio radioeléctrico, no se puede interpretar como estatización, porque no tiene nada que ver con la propiedad ni con la libertad de expresión. Se trata simplemente de hacer justicia a su condición de recurso público. Es una norma vinculada a la regulación, cuyo objetivo es garantizar la presencia de todos los sectores (público, privado y comunitario), y una distribución equitativa y plural de las frecuencias digitales para fomentar la competencia. No se menciona para nada que se quitarán las licencias a los actuales medios formales. Lo que se quiere, como lo ha dicho Ollanta Humala, es descentralizar el otorgamiento de licencias. Esta tarea no puede ser monopolizada por el Ministerios de Transportes y Telecomunicaciones, también deben tener participación los gobiernos regionales para que sea posible la participación de la sociedad civil.
Según algunos críticos existe un doble discurso por parte del candidato Ollanta Humala. ¿Existe un divorcio entre lo que el señor Humala dice en sus presentaciones y lo que indica el plan de gobierno de Gana Perú?No es verdad. La propuesta central que ha mencionado Ollanta Humala es el de forjar el desarrollo sobre la base de la construcción de una economía nacional de mercado abierta al mundo, que articule la costa, la sierra y la selva del país, desarrollando mercados locales y regionales internos, con trabajo digno y empresas nacionales competitivas. Proponemos otra manera de relacionarnos al mundo y es la de construir Nación mediante la expansión de los mercados internos, la consecuente descentralización y desconcentración del aparato productivo, y la integración económica y social del país. Todo esto está en nuestro plan.
Nosotros planteamos que el crecimiento debe llegar a todos. Si hacer que el crecimiento genere oportunidades para todos es concebido como "ajuste" del modelo y no un cambio de la manera como se crece, no tengo problemas en que se use la palabra ajuste. El fondo del tema es que el crecimiento debe redistribuir riqueza favoreciendo a los que menos tienen.
Para muchos, especialistas “es iluso” creer que el impuesto a las sobre ganancias mineras financiará todas las propuestas de Gana Perú.Nosotros estamos planteando una reforma tributaria. Esto es indispensable para financiar nuestros programas sociales. Efectivamente no basta con el impuesto a las sobreganancias. El costo de nuestros programas (donde se incluye Pensión 65, Cuna Más, SAMU, etc.) asciende a 3.2% del PBI y con la reforma tributaria, sin contar con los efectos positivos de la lucha contra la evasión y la elusión, los recursos adicionales ascenderían a 3.8% del PBI. La idea es que el Congreso discuta esta reforma. La reforma debe incluir la simplificación del sistema tributario, la reducción del IGV y la simultánea eliminación de las exoneraciones, y la disminución de la carga tributaria que pesa más sobre la mayoría de la población.
Entrevista efectuada por el diario La Primera, publicada el viernes 22 de abril de 2011
Cuando la democracia es limitada por una injusta y desigual distribución del ingreso, por La exclusión social, y por un sistema económico que no genera empleos de calidad y salarios decentes, el miedo es el arma utilizada por los grupos de poder para envilecer al pueblo e impedir el cambio. A esto se agrega, en nuestro país, la práctica étnica y culturalmente autocentrada del poder de ciertas elites sociales, empresariales y políticas que actúan, como digo en otra parte, “diferenciándose de la mayoría de la población, imponiendo sus preferencias en los contenidos de las políticas económicas y, por lo tanto, desatendiendo las consecuencias de estas políticas en las condiciones de vida de aquella población cuya composición étnico-cultural es diferente a la suya”.
Las reacciones de autodefensa que el miedo genera, en estas condiciones, impide valorar la vida en democracia, es decir, valorar la importancia de convivir con partidos e ideologías distintos y hasta contrapuestos.
El pensamiento único neoliberal que la dictadura fujimorista puso en práctica en la década de los noventa, exacerbó el ejercicio no democrático del poder, envileció a la población excluida y en situación de pobreza, pero también a la propia naturaleza de la política. Ésta dejó de ser instrumento de justicia social; la política pública se convirtió en vehículo de asistencia y caridad; y, los espacios públicos (escuelas, hospitales, etc.) se convirtieron en guetos para pobres.
Fueron casi veinte años de envilecimiento y del retiro de la decencia de la práctica política.
Por las razones anteriores, el resultado de la primera vuelta electoral genera esperanza porque revela que hemos avanzado algo en la construcción de ciudadanía y democracia. A pesar de la campaña del miedo que, al igual que en el año 2006, realizaron los grupos de poder y cierta prensa, un tercio de nuestros compatriotas ha expresado libremente y sin temor su deseo de transformar esa realidad votando por la candidatura de Ollanta Humala. “Los electores de abajo, dice un amigo, desde hace buen tiempo muestran una racionalidad clara, en función de la defensa de sus intereses tantas veces traicionados”.
Se ha abierto así el camino hacia la consolidación de la democracia. Estamos frente al nacimiento de nuevos sujetos políticos –la amplia mayoría de nuestra población reclama cambios en la manera de crecer de la economía para generar desarrollo—y de un nuevo liderazgo político, el de Ollanta Humala, que ofrece ejercer el poder y gestionar las políticas públicas asegurando y garantizando la justicia social y el desarrollo nacional en democracia.
Esta es la ruta que acaba de ser abierta con los resultados de la primera vuelta. Las fuerzas del cambio y de la democracia tenemos la tarea histórica de derrotar al fujimorismo corrupto y violador de los derechos humanos que hoy representa Keiko Fujimori. Es, por lo tanto, la hora de un amplio acuerdo político para darle gobernabilidad a las fuerzas del cambio que lidera Ollanta Humala y para iniciar la cura moral de nuestra sociedad, para que la decencia –como dice el siquiatra Castilla del Pino-- “sea el supremo valor moral en toda clase de relación (personal, social, política y profesional)”. Está abierta la oportunidad para consolidar una forma de gobierno republicana y democrática, y de hacerla irreversible. Unámonos.
Artículo publicado en Hildebrandt en sus Trece, viernes 15 de abril de 2011.
La actual manera de crecer reproduce la desconexión entre la economía y la geografía y demografía del país, y acrecienta la brecha entre la población urbana y la población rural: entre la economía moderna y la agricultura de la sierra y de la selva del país. Con esta manera de crecer se reduce más la pobreza en las zonas urbanas marginales, pero muy poco en las zonas rurales. Cerca de 66% de la población de la sierra rural es pobre y un tercio se encuentra en extrema pobreza. Pero, además, acrecienta la desigualdad en la distribución de los ingresos. Entre 2000-2008 los salarios reales cayeron 10% mientras el producto bruto interno per cápita aumentó en 42.7%.
El reclamo de un nuevo papel del EstadoLa conclusión de política entonces es cambiar la manera de crecer por otra que asegure el cumplimiento pleno de los derechos a la educación, a la salud y a la seguridad social,que reduzca la desigualdad en la distribución de los ingresos y que sea inclusivo.
Un diagnóstico parecido se encuentra en el reciente informe del Banco Mundial (BM) “Perú en el umbral de una nueva era: lecciones y desafíos para consolidar el crecimiento económico y un desarrollo más incluyente". Aunque no discute los otros problemas del actual estilo de crecimiento, el BM llama la atención sobre la necesidad de introducir ajustes en las políticas públicas fortaleciendo la capacidad del Estado, tanto por el lado de su rol promotor como por el lado presupuestal o de los recursos indispensables para hacer realidad los objetivos de dichas políticas. Se le asigna entonces al Estado la responsabilidad de cambiar el estilo de crecimiento: consolidarlo en el marco de un desarrollo más incluyente.
Lo que resulta obvio entonces es que el “libre” funcionamiento el mercado no ha sido ni es capaz de lograr un desarrollo que garantice las mismas oportunidades para todos. Y, también queda claro que las políticas públicas no pueden seguir teniendo el mismo carácter asistencialista como lo tuvo en las dos últimas décadas.
La economía nacional de mercadoSe trata entonces de lograr mediante las políticas públicas, un crecimiento integrador del país, un nuevo modo de crecer basado en la creación y expansión de los mercados internos y en la productividad, aumentando el empleo e incorporando al mercado a la población excluida y provinciana del país. Esto significa desarrollo de la agricultura, de la agroindustria y de la industria nacional. Esta es la manera, además, de avanzar desde adentro y hacia afuera, sin cerrarse al mundo y sin crear déficits externos. A esta estrategia la denominamos economía nacional de mercado, que es el sustrato económico del concepto de Nación o comunidad política territorializada. No hemos culminado la construcción de la Nación a pesar de tener cerca de dos siglos de vida republicana, porque hemos descuidado el desarrollo de mercados a lo largo y ancho del país. Por eso tenemos poblaciones rurales y nativas excluidas de la modernidad. La riqueza generada en este tipo de economía beneficiará a todos y nos convertirá en una verdadera comunidad política territorializada e integrada social y políticamente.
Para desarrollar mercados internos se requiere financiamiento competitivo, inversión en infraestructura donde tendrá participación la inversión extranjera, e inversión en ciencia y tecnología en alianzas estratégicas con los gremios empresariales productivos.
La economía nacional de mercado no es un retorno al pasado. Hay más bien una crítica radical a la estrategia proteccionista que descuidó la demanda interna y no conectó las transformaciones con la gestión del corto plazo. Decimos que sus defensores de los años 60 y 70, exageraron el daño de la apertura comercial, como los neoliberales de ahora exageran el supuesto beneficio de los tratados de libre comercio. Proponemos otra manera de relacionarnos al mundo y es la de construir Nación mediante la expansión de los mercados internos, la consecuente descentralización y desconcentración del aparato productivo, y la integración económica y social el país.
Los recursos presupuestalesLas políticas públicas, para ser capaces de lograr un desarrollo más incluyente, necesitan financiamiento, recursos presupuestales. El fundamentalismo de libre mercado practicó una política fiscal pro-cíclica e hizo muy poco para cambiar el carácter regresivo del sistema tributario. La desigual distribución del ingreso, medida por el coeficiente Gini, se acrecienta después del pago de impuestos y la distribución del IGV en relación con el ingreso es altamente regresiva, debido a que las exoneraciones recaen sobre la canasta de consumo de los hogares relativamente más ricos. A esto se agrega una baja presión tributaria (15% del PBI aproximadamente) que, además, es influida por el impuesto a la renta de las empresas mineras. Tiene asimismo problemas de evasión y elusión, y el sistema está caracterizado por su baja eficiencia.
La introducción de ajustes en las políticas públicas exige, por lo tanto, elevar la presión tributaria y esto no se puede hacer sin eliminar el carácter regresivo del sistema tributario. La reforma tributaria es una necesidad.
Publicado en el diario La República del domingo 10 de abril de 2011
A raíz de publicaciones periodísticas referidas al Plan de Gobierno de Gana Perú, conversamos con el Jefe del equipo a cargo del Plan, el economista Félix Jiménez candidato al Congreso con el número 9 en la provincia de Lima, y posible ministro de Economía de un eventual gobierno de Ollanta Humala. Raúl Wiener
-¿Qué nos puede decir de la serie publicada por “El Comercio” sobre las contradicciones entre el Plan de Gana Perú y los discursos del candidato Ollanta Humala? Se dice que el Plan es autoritario y estatista.-Eso no es cierto, es un infundio. ¿Desde cuándo decir que se va a practicar una forma republicana y democrática de gobierno con mecanismos de rendición de cuentas y de evaluación y control constitucional de los gobernantes, es muestra de autoritarismo? ¿Desde cuándo afirmar que se va a revisar y renegociar contratos que puedan ser lesivos, significa no respetar el Estado de Derecho? Un contrato presupone la presencia de por lo menos dos partes. Por lo tanto, si hay algún problema, la renegociación no podrá ser un acto unilateral. ¿El actual gobierno no está renegociando con la empresa el tema de la exportación del gas? Somos respetuosos de los acuerdos del Estado y esto no significa que no se puedan volver a discutir los términos iniciales, si hay cláusulas que lo autorizan o, como dice Ollanta Humala, “cuando una flagrante ilegalidad presidió a su adopción”. Por otro lado, no hay en el plan una frase que diga que vamos a estatizar tal o cual empresa. Pero, no obstante todo lo anterior, debo decir que están un su derecho de publicar lo que piensan y cómo piensan. Respeto absolutamente este derecho.
-Las propuestas para establecer un reparto equitativo y plural de los medios, una empresa de telecomunicaciones del Estado, o una línea aérea de bandera nacional, ¿no son un retorno al intervencionismo del Estado? -Decir que promoveremos una ley que establezca un reparto equitativo y plural de los medios vinculados al espacio radioeléctrico, no se puede interpretar como estatización, porque no tiene nada que ver con la propiedad ni con la libertad de expresión. Se trata simplemente de hacer justicia a su condición de recurso público. Es una norma vinculada a la regulación, cuyo objetivo es garantizar la presencia de todos los sectores (público, privado y comunitario), y una distribución equitativa y plural de las frecuencias digitales para fomentar la competencia.
Por otro lado, hay un fondo llamado FITEL adscrito al Ministerio de Transportes y Comunicaciones cuyo objetivo es cerrar el déficit de telecomunicaciones en las áreas rurales y lugares considerados de preferente interés social. ¿Por qué no se puede crear una empresa en consorcio con el sector privado con este fin, si este no lo hace porque considera que no es rentable? Además el FITEL tiene recursos para ese objetivo.
Finalmente, la línea aérea de bandera nacional, aunque no la mencionamos en el plan, es también un tema de regulación debido a que hay un cuasi monopolio de una empresa extranjera y la idea no es que sea totalmente estatal, puede ser totalmente privada pero promovida e incentivada por el Estado, o una empresa mixta hasta que se posicione en el mercado y luego pasa al sector privado.
-¿Cómo resumiría su planteamiento frente a lo publicado por la prensa?-Nos importa desarrollar una economía de mercado, competitiva, con un Estado regulador que fomente la competencia y no los cuasi monopolios u oligopolios. Esto es mirar al futuro; queremos una economía de mercado moderna y que sea capaz de crear iguales oportunidades para todos. Por eso digo que los periodistas de El Comercio sobre-reaccionan en su afán por defender el statu quo hasta llegar a distorsionar el texto que leen: inventan argumentos para, luego de adjudicárselos al adversario, empezar a criticarlo, a demolerlo. Confunden el verbo «revisar», con el verbo «desconocer», el verbo «renegociar» con el verbo «irrespetar», el verbo «regular» para eliminar los poderes monopólicos u oligopólicos con el verbo «estatizar», y no recuerdan que ellos le adjudican al Estado un rol subsidiario, lo que le permitiría a este operar donde no hay iniciativa privada, como en las zonas rurales. ¿Por qué será tan difícil involucrarse a un debate formativo y alturado en lugar de recurrir a la tergiversación y al engaño?
-¿A qué atribuye el interés de mostrar una contraposición entre plan de gobierno y el candidato? -La motivación es clara. Buscan quebrar la relación fluida que tiene Ollanta Humala con el equipo del Plan de Gobierno. Dividir y reinar. Lo ha expresado con todas sus letras una periodista en su programa televisivo del 29 de marzo. Dijo que para creerle a Ollanta Humala tendría que “botar su plan de gobierno a la basura”. Pero este deseo se expresa con una argumentación que revela mediocridad. Porter y Rodrick que no fueron invitados por el Partido Nacionalista, sino por los empresarios y una universidad, señalaron que el modelo actual tenía que cambiar para crecer sobre la base de la productividad y para ganar competitividad. A su énfasis en el cambio por el lado de la oferta nosotros le adicionamos lo que le falta, el factor de demanda. Nuestros críticos no pueden entender este planteamiento. Qué distinto sería si por lo menos hubieran hojeado el primer libro escrito para explicar cómo se genera riqueza en una economía nacional de mercado. Me refiero al libro de Adam Smith: Una investigación sobre la naturaleza y causas de la riqueza de las naciones, publicado en 1776.
El Pasado y el futuro¿Por qué se dice entonces que es un retorno al pasado, un salto al vacío?-En el Plan de Gobierno no hay propuestas de retorno al pasado. Hay más bien una crítica radical a la estrategia proteccionista que descuidó la demanda interna y no conectó las transformaciones con la gestión del corto plazo. Decimos que sus defensores de los años 60 y 70, exageraron el daño de la apertura comercial, como los neoliberales de ahora exageran el supuesto beneficio de los tratados de libre comercio. En el colmo del disparate un periodista dice que en el plan de gobierno se propone pasar de una economía de mercado a una economía de Estado. ¿Cómo se puede debatir así?
Nosotros estamos proponiendo desarrollar mercados internos con financiamiento competitivo, con infraestructura donde tendrá participación la inversión extranjera, y con inversión en ciencia y tecnología en alianzas estratégicas con los gremios empresariales productivos. La fantasía de este periodista es vergonzosa. ¿Quién le ha dictado el libreto a ese señor para decir que proponemos pasar de un “sistema democrático de libertades civiles a un sistema autoritario de prensa confiscada y de medios de producción controlados desde el poder”? Hay algo más grave que la falta de comprensión de lectura. Como lo digo en otra parte, es la herencia colonial que aún pesa en la cosmovisión de muchos políticos y periodistas, y su gusto por la práctica cortesana frente al poder económico para no perder los privilegios.
Economía Nacional de Mercado -Pero, ¿no es mejor hablar de una economía social de mercado y no de una economía nacional de mercado?-No. La economía social de mercado es un invento europeo de la época de la Guerra fría, específicamente alemán. Se le atribuye a Konrad Adenauer y que supuestamente la aplicó durante su administración de los años 1963-1966. Su versión conceptual es anterior. Es una vertiente del liberalismo de los años 30 asociada intelectualmente al economista alemán Walter Eucken. Es la cara social del libre mercado: el Estado debe aplicar políticas para paliar la situación de los grupos sociales vulnerables y ayudarlos a integrarse al mercado. Están en contra del Estado del Bienestar que es la propuesta socialdemócrata, pero son partidarios de una política contra los cárteles, los monopolios y los oligopolios porque, según ellos, atentan contra el libre mercado y la estabilidad social. La versión criolla y peruana es indiferente a los monopolios y a los oligopolios. Nuestros neoliberales no son luchadores activos contra la concentración de poder en la comunicación social, en las actividades extractivas, en los servicios públicos, en el espacio aéreo-comercial, en el mercado financiero ni menos en el mercado de los fondos privados de pensiones. Por eso se espantan cuando se habla de la distribución equitativa y plural de las frecuencias digitales, del impuesto a las sobreganancias y no dicen nada sobre los subsidios que otorga el Estado a las dos refinerías privadas de petróleo, ni sobre los oligopolios importadores que se benefician con las reducciones arancelarias afectando a los consumidores.
-Y ¿la economía nacional de mercado?-Es el sustrato económico del concepto de Nación o comunidad política territorializada. No hemos culminado la construcción de la Nación a pesar de tener cerca de dos siglos de vida republicana, porque hemos descuidado el desarrollo de mercados a lo largo y ancho del país. Por eso tenemos poblaciones rurales y nativas excluidas de la modernidad. No llevan en el bolsillo su conexión con la sociedad, y es probable que muchos de estos compatriotas no tengan ni bolsillos y menos zapatos. Si algo de bueno tiene el neoliberalismo en nuestro país es haber revelado la existencia y la fuerza de estos peruanos olvidados. Los ejemplos son Bagua y la generalización de los conflictos sociales por el agua limpia y el acceso a tierras que ha originado la industria extractiva.
Por eso, Ollanta Humala, que es para mí el político del nuevo Perú, del Perú del Bicentenario de nuestra independencia, ha reiterado recientemente su convencimiento de que nuestro país requiere “un cambio de verdad, priorizando el interés nacional y el bienestar de nuestro pueblo”, pero que será producto de un compromiso nacional «de los sectores productivos y las fuerzas generadoras de nuestra riqueza, que pasarán a contar con un gobierno comprometido con el desarrollo sustentable y que considera la disminución de la desigualdad un instrumento promotor del crecimiento. Es lo que denominamos, dice, una economía nacional de mercado, donde el Estado está al servicio del interés nacional y no de tal o cual grupo económico». Y esta es una economía abierta al mundo que permitirá cambiar la actual manera de crecer.
Significa pasar de un “crecimiento basado en los altos precios de las materias primas y sujeto exclusivamente a los vaivenes del mercado internacional”, a otro basado en la creación y expansión de los mercados internos y en la productividad, para generar competitividad tanto en el interior del país como en el mercado internacional. La riqueza generada en este tipo de economía beneficiará a todos y nos convertirá en una verdadera comunidad política territorializada e integrada social y políticamente. Los tres ejes de política (no los únicos) para desarrollar esta economía son infraestructura; financiamiento competitivo y, revolución educativa e inversión en ciencia y tecnología.
La economía nacional de mercado, es, por lo tanto, la eliminación de las restricciones que impiden la expansión de la inversión privada nacional y la eclosión de la capacidad privada empresarial peruana. No puede ser considerada un modelo estatista, ni una economía cerrada pues, además, proponemos un tipo de cambio estable y competitivo para nuestros exportadores no tradicionales, junto a un Estado regulador del mercado y promotor del desarrollo.
Publicado el Domingo 3 de abril de 2011 en el diario La Primera.
Hay una herencia colonial que aún pesa en la cosmovisión de muchos políticos. El gusto por lo meteco, el desprecio íntimo a lo popular, la arrogancia y la endogamia cultural, el temor a lo diverso, y la práctica cortesana frente al poder del capital transnacional, son las características de los grupos políticos que defienden el modelo económico neoliberal. Ninguno de sus representantes connotados --Keiko Fujimori, PPK, Luis Castañeda y Alejandro Toledo—se compromete a cambiarlo y menos a revisar el régimen tributario minero para tener un sistema más equitativo.
El poder económico contra el bienestar socialSe dice que impedir la exportación del gas, abaratar su precio en el mercado doméstico, aplicar un impuesto a la sobreganancias mineras y generalizar el pago de regalías, son medidas que atentan contra la inversión extranjera. El hecho es que el gas se vende más caro aquí que en el extranjero y que la actividad minera tiene una serie de beneficios tributarios como la devolución anticipada del IGV e ISC y los contratos de estabilidad tributaria que le permite aplicar beneficios ya derogados. Si tomamos en cuenta el monto que se dejó de recaudar por estos beneficios en los últimos años, la tasa implícita del impuesto a la renta se ubicaría por debajo del 30%. De otro lado, si aplicáramos el precio promedio de los años 1990-2003 para calcular el valor de las exportaciones mineras de los años 2004-2010, las sobreganancias generadas por el aumento espectacular de sus precios asciende a 52.3% del total exportado en dicho período.
Sólo los que confunden su lealtad a un negocio con la lealtad al país, pueden sostener que la propuesta de abaratar el precio del gas o de aplicar un impuesto a las sobreganancias mineras, es la receta perfecta para que no venga más inversión extranjera.
El inicio de la guerra sucia El repunte en las encuestas de Ollanta Humala está generando una contracampaña que sin duda se intensificará en los próximos días. Como globo de ensayo han circulado la fábula de la influencia de la coyuntura electoral en la leve alza del precio del dólar, que efectivamente se aparta de la tendencia apreciatoria de las otras monedas de la región. Ni Humala ni su plan de gobierno son responsables de lo que ocurre y ocurrirá en el mercado cambiario. Los responsables son los mismos especuladores que, junto con PPK el año 2006, intentaron crear un pánico para impedir el repunte de Humala.
Tampoco se puede decir que el impuesto a las sobreganancias es la causa de la supuesta incertidumbre. Los inversionistas extranjeros saben que este impuesto lo tuvo Estados Unidos, lo tiene Canadá y Australia, y ha sido adoptado recientemente por Chile.
La motivación es política. Hay una connivencia reverencial de la derecha económica con los especuladores nativos para impedir la Gran Transformación del país. Esperemos que el BCRP haga su trabajo.
Publicado en el diario La República, jueves 24 de marzo
Jaime de Althaus ha escrito El Estertor de Velasco, un artículo vergonzoso y lleno de odio contra Ollanta Humala. Aquí la respuesta.
Althaus dice: «Ollanta Humala reconoce que el país está creciendo, lo que, si hubiese lógica, implicaría una aceptación del modelo económico». Este razonamiento expresa incultura y simpleza. Una economía puede crecer, por ejemplo, acentuando la desigualdad en la distribución del ingreso, como ocurre en nuestro país, y por simple sentido común no tenemos por qué aceptarla.
Althaus fantasea que la desigualdad ha disminuido. Nuestro antropólogo no ve la realidad. El actual coeficiente GINI de 0.6 (que mide el grado de desigualdad), es similar al de hace 35 años. Entre los años 2000-2008 el PBI per cápita y las exportaciones reales per cápita crecieron a las tasas de 47.2% y 69.1%, respectivamente, pero los salarios reales promedio decrecieron 10%.
Althaus dice: Ollanta Humala «ofrece beneficios considerables a grupos específicos: una pensión de jubilación para todos los mayores que no la tengan, cunas para todos los bebes y niños, universalizar la Educación inicial (aunque esto lo ofrecen todos), subir sueldos, etc. En lugar de reducir costos y trabas para que los informales se formalicen y contribuyan para acceder a seguridad social y pensiones, propone regalar la seguridad y las pensiones para que no tengan necesidad de formalizarse y mantener, así, a una clientela política permanente: dependientes en lugar de ciudadanos». Esto es un desatino, un infundio y una mendacidad. Todo en uno. Los grupos específicos son: niños de 0 a 3 años, niños de Educación inicial, adultos que no tienen ingresos, profesores y policías con sueldos miserables. Althaus está entonces en contra del bienestar de los adultos mayores sin ingresos, de los niños de 0 a 3 años, de maestros y policías con sueldos miserables. Ciertamente no imaginamos que él esté reclamando la formalización de «estos grupos específicos». Sería un absurdo. No entendemos, por lo tanto, por qué está en contra que el Estado los atienda. Trampea en su redacción para no decir directamente que está en contra del restablecimiento de los derechos laborales. Cree, como PPK, que basta con reducir costos (bajar el IGV) y trabas para formalizarse. No ha entendido que la informalidad es resultado del modelo económico que defiende. Según la evidencia empírica del Global Entrepreneurship Monitor, de 2010, la creación de actividades microempresariales de bajísima productividad se debe a la poca demanda de asalariados adecuadamente pagados por parte del sistema económico vigente. Cuando el modelo se sustenta en el «cholo barato» no hay ciudadanos, no hay comunidad política territorializada. ¿Qué sería de Althaus si la empresa en la que trabaja le pagara el salario mínimo?
Althaus dice: «para financiar esa costosa distribución de beneficios y sueldos» Ollanta Humala subiría «considerablemente la carga tributaria a la minería». Con un aumento del impuesto a la renta a 45%, con el impuesto a las sobreganancias, con el pago de regalías «tranquilamente podríamos llegar –dice-- a una carga de 60% sin considerar el 8% de las utilidades que van a los trabajadores».
Nuevamente la mendacidad. Que las empresas mineras no pagan canon, es una verdad monda y lironda. Pero en ninguna parte del plan de gobierno de GANA PERÚ se dice que el impuesto a la renta aumentará a 45%. Lo que se dice es que se va a generalizar el pago de regalías fijando la tasa en función de las ventas brutas, que se va a aumentar el impuesto a la distribución de utilidades de 4.1 a 5.6% y que se va a aplicar el impuesto a las sobreganancias.
Althaus dice: «es la receta perfecta para que no venga más inversión, más aún considerando que la carga tributaria (actual) sobre la minería es mayor que en nuestros competidores como Chile y Australia».
Otra mentira y desconocimiento. El sector minero tiene una tasa implícita de pago de impuestos de 32.87%, en Chile es 35% y en Australia está entre 30% y 51% (tiene regalías, impuesto a la renta e impuesto a las sobreganancias). Y, claro, nuestro antropólogo no menciona las enormes ventajas tributarias que disfrutaron y aún disfrutan las empresas mineras. Si todas estas ventajas se adicionaran a sus rentas, la tasa implícita sería mucho menor al 30%.
Finalmente, Althaus dice: «al retraerse la inversión, el gobierno nacionalista pasaría a la segunda etapa, señalada en el plan de gobierno: la nacionalización de los sectores estratégicos y acaso al círculo vicioso de las expropiaciones, como en Venezuela (echando) por la borda la conquista más importante de la nación peruana en su historia republicana: un crecimiento que genera reservas, que no expulsa sino repatria capitales y que reduce la pobreza de manera rápida».
¿Por qué se recurre a la calumnia? ¿En qué página del plan dice que habrá expropiaciones? El modelo que defiende genera superávit en la balanza comercial que se anula con la repatriación de las utilidades del capital extranjero. Entre enero de 2006 y setiembre de 2010 los capitales extranjeros expatriaron utilidades por casi 37,000 millones de dólares y sólo ingresaron como inversión extranjera directa cerca de 27,000 millones de dólares. Althaus está desempeñando el papel de José Joaquín de Larriva, el periodista de El Investigador, de inicios de la segunda década del siglo XIX.
Félix Jiménez es Jefe de Plan de Gobierno de GANA PERÚ y Candidato al Congreso por Lima con el número 9.
Publicado en el diario La Primera, el 23 de marzo de 2011.
Wilder MayoEditor de Economía del diario La Primera, miércoles 9 de febrero de 2011
DETALLE: De acuerdo a una encuesta de la Pontificia Universidad Católica el 77% de la población se encuentra disconforme con el actual modelo económico y desea un cambio radical o parcial de este.
Félix Jiménez, jefe de la Comisión de plan de gobierno del partido GANA PERÚ y candidato al Congreso con el número 9, advierte de los problemas del actual modelo económico que acrecienta la desigualdad y explica la propuesta que lidera el candidato Ollanta Humala para revertir esta situación: expandir y fomentar la inversión privada nacional creando y desarrollando mercados internos. A esto le denomina “economía nacional de mercado”. De acuerdo con Félix Jiménez:REMUNERACIONES CAEN:
Durante el presente gobierno la participación de las remuneraciones en el ingreso nacional total cayó de 23.1% a 20.9%, mientras subió la de las utilidades de 67.5% a cerca de 70%.GANANCIAS: El 2010 salieron, por concepto de utilidades del capital extranjero, 8,900 millones de dólares, equivalentes a 25 mil millones de soles, cifra superior al ingreso de todos los pobres del Perú que suma 21 mil millones.BALANZA: Las importaciones reales per cápita aumentaron durante el actual gobierno a un ritmo de 16.6% anual, cifra superior a la registrada en los años de crecimiento (1993-1997) del gobierno de Fujimori (13.9%). Las exportaciones reales per cápita sólo crecieron a la tasa de 3.8% promedio anual.-¿Cuáles son los problemas del actual modelo económico?--El modelo de desarrollo que está siguiendo el país en las últimas décadas hace más vulnerable y dependiente a la economía de factores externos. Es un modelo que basa el crecimiento no en la productividad. Tenemos una economía que crece sin generar desarrollo y que acrecienta la desigualdad en la distribución del ingreso. De acuerdo a cifras del INEI, ha crecido notoriamente la participación de las utilidades, de las ganancias (el excedente de explotación) en el ingreso nacional y ha decrecido la participación de las remuneraciones.
Este es un modelo en el que el crecimiento económico no está basado en el incremento de la productividad. El 63% del PBI corresponde a los sectores Comercio y Otros Servicios, que son en promedio de bajísima productividad y en los que básicamente operan empresas de 1 y 10 trabajadores con un ingreso promedio mensual que no pasa de los S/. 650. En este grupo de empresas –según cifras oficiales- se ubica el 77% de la PEA.
Nosotros queremos cambiar ese modelo y sustituirlo por uno que haga énfasis en temas de desarrollo, mejor distribución del ingreso, en generación de puestos de trabajo decente con ingresos dignos. Todo ello sobre la base del desarrollo de los mercados internos. A eso lo hemos llamado “economía nacional de mercado” que, principalmente, busca que los mercados internos se expandan, que la inversión privada nacional se expanda, centrando así la fuente de generación de demanda al interior del país.
-¿Cómo desarrollarán los mercados internos?--Los mercados internos se desarrollan generando condiciones para que las MYPES y micro empresas puedan expandirse, para que la inversión privada local nacional pueda expandirse de manera significativa. Para que ello ocurra planteamos: un plan de inversiones en infraestructura que tiene como objetivo eliminar en el lapso de 15 a 20 años, el déficit actual de infraestructura que tiene el país. Ese déficit en relación al PBI de es 35 a 40%. Un elemento importante en este plan de infraestructura es el que hemos llamado el núcleo infraestructural que es una matriz de vías férreas transversales y longitudinales de más o menos un total de 9 mil kilómetros, con la finalidad de generar condiciones para que se genere mercados en la sierra y la selva. En términos de costo el 30 a 40% de este núcleo se empezara en el 2011-2016.
-¿Y como expandir la inversión privada nacional?--Justamente el núcleo infraestructural permitirá terminar con la restricción (acceso) de mercados que tienen las empresas nacionales. Así vincularemos la economía con la geografía y la demografía. Este es el primer elemento.
El segundo elemento para que las inversiones privadas nacionales se expandan es el desarrollo de un mercado de capitales en soles, en el que las MYPES, principalmente, y las otras empresas nacionales puedan emitir deuda en soles –de mediano y largo plazo- para financiar sus inversiones. Para ello, cambiaremos el marco regulatorio del mercado de capitales en la que especificaremos las condiciones para que las MYPES y medianas empresas puedan emitir deuda en soles en el mercado de capitales.
El tercer elemento es la revolución educativa y el desarrollo de la ciencia, tecnología e innovación. En el país la tercera restricción (LA PRIMERA restricción es la de mercado interno que se resuelve con infraestructura, la segunda restricción es de financiamiento que se resuelve con mercado de capitales) que enfrenta la inversión privada nacional para expandirse es el capital humano y la tecnología. Por ello, desarrollaremos ese capital humano haciendo una revolución educativa. Entre otras cosas, destinaremos como mínimo 1% del PBI para la inversión en investigación y desarrollo.
-Y el crédito que actualmente se le otorga a las MYPES--Ese crédito es carísimo. Tiene tasas de interés entre 30 y 40%, en promedio; además es básicamente de corto plazo. Lo que planteamos es que en el mercado de capitales estas empresas puedan emitir deuda en plazos mayores, de cinco años a 10 años, o más. Por experiencia internacional se sabe que en los mercados de capitales la tasa de interés son más bajas que las que ofrece el mercado financiero bancario. Y para que el mercado de capitales no castigue a los que emiten deuda, plantearemos que esa emisiones tengan alguna garantía que la pueden dar instituciones como COFIDE.
A favor de inversión extranjera-¿Y dónde queda la inversión extranjera? ¿Será tomada en cuenta en un eventual gobierno de Ollanta Humala?--Por supuesto. La inversión extranjera tiene un papel importante que cumplir en esta estrategia de desarrollo. La inversión extranjera podrá seguir participando, como lo viene haciendo, pero en condiciones distintas. Lo que importa en nuestra estrategia de desarrollo es que la inversión extranjera no deprede el medio ambiente y, por el contrario, que haga transferencia de tecnología, genere desarrollo agrario, industrial y agroindustrial, es decir, que contribuya al desarrollo del país. Bajo esas condiciones la inversión extranjera es bienvenida.
La inversión extranjera podrá participar en el desarrollo de la infraestructura pues un déficit tan enorme no puede ser superado solo con inversión pública. La inversión privada extranjera y nacional participarán en el desarrollo de la infraestructura. Todo ello bajo modalidades ya conocidas, directamente bajo concesiones transparentes, o en asociaciones público-privadas.
-Entonces descarta que en un eventual gobierno de Ollanta Humala la inversión extranjera será dejada de lado--Va a tener un rol importante bajo ciertas condiciones de desempeño, pero que quede claro que nosotros queremos generar condiciones para que la inversión privada nacional o local se expanda a lo largo y ancho del país. Las inversiones extranjeras que respeten estándares laborales básicos, que transfieran tecnología, que respeten el medio ambiente y que tributen con justicia, serán bienvenidas. No creo que haya un inversionista extranjero privado o público que no acepte estas condiciones, que no acepte por ejemplo que debe de cuidar el medio ambiente. No creo que haya un inversionista extranjero que no esté de acuerdo en transferir tecnología y en contribuir al desarrollo de la zona donde opera.
-Entonces el Estado da las garantías para el tema de inversión extranjera--Un gobierno de Ollanta Humala será un gobierno que respeta el Estado de derecho, eso es fundamental. Sin embargo, existen algunos contratos que ha firmado el Estado con empresas privadas que no favorecen el desarrollo nacional. Es el caso del Gas Natural Para nosotros el gas es fundamental porque queremos cambiar la matriz energética y desarrollar la industria petroquímica. Por ello tenemos que orientar el gas a la satisfacción del mercado interno presente y futuro, es decir, al desarrollo nacional. Por otro lado, hay empresas mineras que han generado enormes utilidades en un contexto de altos precios de los conmodities y no lo han compartido con el país. En ese caso impondremos un impuesto a las sobreganancias y vamos a generalizar las regalías, ya que existen empresas mineras que no las pagan.
Gas y minería-En matriz energética, ¿hacia qué apuntamos?--Nosotros planteamos una matriz que combine fuentes variadas de energía como la hidroenergía, el gas, la energía nuclear, el petróleo, la geotermia, la energía solar etc. para que el país disponga de energía diversa, segura, accesible, limpia y barata.
-A las mineras las respalda los contratos de estabilidad jurídica firmados con el Estado--La Constitución ha convertido a los contratos de estabilidad tributaria en contratos ley, entonces ese es un problema. Lo importante es que los contratos de estabilidad tributaria se firmaron en condiciones que no son las de ahora. Vamos a renegociar. Para que permanezcan vigentes dichos contratos, las mineras pagan un impuesto extra de 2%, por ello renegociaremos ese porcentaje para elevarlo a 7%
-El tema del gas, existen contratos para destinar el gas a la exportación, ¿qué sucederá con estos?--Se va a renegociar. Recuerde usted que hace poco este gobierno intentó renegociar el contrato del gas justamente para cambiar esta cláusula que está permitiendo que se exporte, que se siga exportando. Vamos a revisar esos contratos para que el gas se destine al mercado interno y al desarrollo del país.
Acuerdos comerciales-En el tema de los TLC´s continuará con la política de expandirlos--Vamos a revisar los TLC firmados con EEUU y Chile. Estos no son tratados de libre comercio, son básicamente tratados que favorecen y ponen en condiciones de ventaja al inversionista extranjero en desmedro del inversionista privado local. Además son tratados asimétricos. No se puede decir que existe un tratado de libre comercio con EEUU cuando este país subsidia, como lo hacen otros países de la Unión Europea, su agricultura. Este es un tratado para sobreproteger al capital extranjero, afectando la soberanía nacional.
-Entonces no firmarán más TLC, pero para el sector empresarial son muy importantes los acuerdos comerciales--No se va seguir con esa política. Además, ahora el promedio arancelario en nuestro país está por debajo del 5%. Es bajísimo. Nuestro comercio ya está totalmente abierto . Nosotros queremos que el intercambio comercial con otros países sea justo. Por eso vamos aplicar políticas que favorezcan el desarrollo de la agricultura, de la industria, es decir, que favorezcan el desarrollo de los mercados internos, para de esta manera aumentar la productividad y la competitividad de nuestras empresas nacionales para exportar. Asimismo, desde un inicio utilizaremos el tipo de cambio para apoyar la competitividad de nuestros productores industriales y agroindustriales que exportan. Estamos planteando un tipo de cambio real estable y competitivo y, simultáneamente, aumentar la productividad expandiendo los mercados internos
Principales propuestas por sectores de GANA PERÚEconomía. Construir una economía nacional de mercado, abierta al mundo, como un nuevo modelo de desarrollo basado en la expansión de los mercados internos liderados por la agricultura y la industria. Crecimiento económico de 6 a 7% promedio anual.
Reforma del Estado. Nueva Constitución para res.tablecer la soberanía del Estado y su papel regulador de los mercados y promotor del desarrollo; además de la descentralización política, administrativa y fiscal, con gobiernos regionales transversales, nueva relación institucional con competencias definidas entre los diferentes niveles de gobierno.
Infraestructura. Según el plan de gobierno de GANA PERÚ, esta es la base de la construcción de una economía nacional de mercado que permitirá integrar al país, económica, social y políticamente. Proponen, además, agua y saneamiento como servicio de acceso universal, modernizar ENAPU, potenciar la industria naviera, proseguir los proyectos IIRSA y los Programas Costa-Sierra, entre otras.
Trabajo y pensiones. Restablecer la plena vigencia de los derechos laborales, incrementar el Salario Mínimo Vital: de S/. 600 a S/. 750 en el primer año de gobierno, y duplicarlo (S/. 1200) a fines del gobierno; pensión No Contributiva de S/.250 mensuales para adultos mayores de 65 años.
Educación. Aumentar al 6% del PBI el gasto en Educación, priorizando el gasto en capacitación docente y en infraestructura; mayor financiamiento de la universidad pública hasta alcanzar el 1% del PBI y reforma universitaria integral; creación del Sistema Nacional de Investigadores y el Fondo Nacional de Investigación Universitaria.
Corrupción. Realizarán la auditoría de los contratos de inversión, amnistías y exoneraciones tributarias para definir las buenas prácticas y crear nuevos modelos de normas anticorrupción.
Agricultura. Plantea renegociar el TLC, potenciar el Banco Agropecuario, apoyo técnico-científico para el agro y ganadería, fomentar la asociación de pequeños productores para usar maquinaria y tecnología de punta. Además, para impedir el retorno de los latifundios pondrán límites a la propiedad en la costa hasta 10,000 Has, en la Sierra hasta 2,000 Has de tierras con riego.
Salud. Otorgar atención universal de salud de calidad y gratuita, a través de un Sistema Nacional de salud, con real rectoría del Ministerio de salud; implementar la Ley de los Derechos de los Usuarios de los Servicios de salud.
Cambio climático. Con el fin de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, propiciarán la disminución del consumo de combustibles derivados del petróleo. El transporte público y privado a nivel nacional usará Gas Natural comprimido o Gas Natural vehicular.
Mientras el presidente dice que «el Perú sigue creciendo con optimismo», el 73.9% de los peruanos pide que cambie la política económica actual. Definitivamente el Perú que observa Alan García es otro, no es el Perú que él nos deja. Durante su gobierno la participación de las remuneraciones en el ingreso total cayó de 23.1% a 20.9%, mientras subió la de las utilidades de 67.5% a cerca de 70%; el PBI per cápita aumentó en 24.4%, pero los salarios reales disminuyeron en 6%; en el PBI que crece la participación del comercio y otros servicios aumentó de 62.2% a 64% y en estos sectores se concentra cerca del 77% de la población ocupada de bajísima productividad y con ingresos promedio que no superan los 650 soles mensuales. Así, el Perú de hoy es económica y socialmente más desigual y más expuesto al conflicto social
Lo que mira el presidenteAlan García nos ha dicho: «hay que hacer detonar la gran inversión (extranjera) para que arrastre a la pequeña y mediana inversión, no al revés». Este giro en el sentido de la política pública ha ocasionado, entre enero de 2006 y setiembre de 2010, la expatriación de 37 mil millones de dólares por utilidades del capital extranjero, mientras ingresaron como inversión extranjera directa solo 27 mil millones de dólares. En el año 2010 salieron por concepto de utilidades del capital extranjero 8,900 millones de dólares, equivalentes a 25 mil millones de soles, cifra superior a los ingresos de todos los pobres del Perú que suman 21 mil millones.
Alan García ha enviado «cartas a todas las empresas del mundo», pero ninguna a los pobres del Perú. Consecuente con este tipo de política aceptó un óbolo minero gestionado por las propias empresas y que en los últimos cuatro años significó solo el 2.4% de todas las utilidades del sector. Dejó intacto el sistema tributario regresivo. La distribución del ingreso, medida por el coeficiente GINI, se deteriora después de impuestos (Barreix, et al., 2006) y la distribución del IGV en relación con el ingreso afecta más a los pobres porque las exoneraciones recaen sobre la canasta de consumo de los hogares relativamente más ricos (Haughton, 2006). Su gusto por lo meteco lo llevó, además, a acrecentar la vulnerabilidad externa de nuestra economía. Las importaciones reales per cápita aumentaron durante su gobierno a un ritmo de 16.6% anual, cifra superior a la registrada en los años de crecimiento (1993-1997) del gobierno de Fujimori (13.9%). Las exportaciones reales per cápita solo crecieron a la tasa de 3.8% promedio anual.
La perversión de la política públicaLos DU Nos. 01-2011 y 02-2011, con los que se facilita la inversión privada en 33 proyectos de infraestructura estratégica (energía, puertos, carretas y aeropuertos), son el súmmum de la perversión de la esencia de la política pública. Acorta los plazos para la ejecución de los proyectos; no se requieren certificaciones ambientales para obtener la autorización administrativa para la ejecución del proyecto; se transfiere propiedades del Estado automáticamente y a título gratuito solo mediante Decreto Supremo y el Estado asume el costo de la indemnización del perjuicio que esto cause; y, por último, no presentan justificación alguna sobre los costos y riesgos para el Estado, ni los beneficios sociales de cada uno de los proyectos. Un ejemplo del sentido de esta política es el proyecto «Afianzamiento Hídrico de la Cuenca del Río Pisco- Río Seco» que deriva agua a la zona de Lanchas donde opera la compañía agroindustrial de Lanchas S.A. cuyo director es el actual ministro de economía. ¿Cuántos campesinos más se van a beneficiar con este proyecto?
Publicado en el Diario La República el Jueves 3 de febrero.
Queridos amigos: Molesto su atención para informarles que he aceptado ser candidato al Congreso con el N° 9 en la lista para Lima de GANA PERÚ con
Ollanta Humala. Como imagino ya saben, soy, además, el Responsable del Plan de Gobierno 2011-2016 de GANA PERÚ. Creo sinceramente que vale la pena leer lo que nosotros proponemos.
Muchas gracias.
Alan García se jacta del actual crecimiento económico, pero no dice que él recibió un país en crecimiento y que este fue estimulado durante su gobierno por el aumento significativo de los términos del intercambio. No es mezquindad si digo que no hay nada nuevo y bueno en materia de estabilidad macroeconómica que se deba a su gestión. Heredó una cuenta fiscal saneada y una bajísima inflación, con un nuevo esquema de política monetaria y un mercado organizado de deuda pública interna en soles que se adoptaron en los años 2002-2003. Pero, como aventajado seguidor del fujimorismo económico y político, enajenó, al igual que su antecesor, la soberanía del Estado sobre nuestros recursos naturales, y profundizó el modelo neoliberal primario exportador, desindustrilizador y terciarizador de la economía.
El gobierno de Alan García nos dejará una economía más vulnerable y dependiente de factores externos, menos industrial y más productor de servicios de bajísima productividad, y con una distribución del ingreso más desigual y, por lo tanto, más expuesta al conflicto social. Las razones son las siguientes:
1) Aumentó la penetración de las importaciones, afectando a la producción industrial y agrícola. Sus causas son los tratados comerciales y las rebajas arancelarias (como la reciente que reduce el promedio arancelario a solo 3.5%). Toledo dejó un porcentaje promedio de importaciones respecto al PBI (ambos en términos reales) de 17.5% y García nos deja un promedio de 20.8%. En materia de exportaciones la gestión de García es solo beneficiaria de los precios altos de las materias primas. El porcentaje promedio de exportaciones con respecto al PBI fue de 19.4% en el gobierno de Toledo y de 19.8% en el gobierno de García. La enorme vulnerabilidad a la caída de los términos del intercambio, es obvia.
2) La industria no primaria mantiene su baja participación de cerca de 12% en la generación del PBI. El crecimiento es liderado ahora por el Comercio y Otros servicios —además de la Construcción— que en conjunto representan el 63.0% del PBI. Estos dos sectores y la Construcción son los que más crecieron durante el período 2005-2009: 37.8%, 30.9% y 65.4%, respectivamente, mientras el PBI creció a la tasa de 20.9%.
3) El crecimiento no se sustenta en aumentos sostenidos de la productividad y, por lo tanto, no conduce a ganancias de competitividad. En los sectores de Comercio y Otros servicios trabaja el 77% de la PEA en empresas de 1 y 10 trabajadores de baja calificación y donde el ingreso promedio mensual se ubica entre 600 a 650 soles.
4) Esta manera de crecer acrecienta la desigualdad de ingresos y, por ende, alimenta el conflicto social. Mientras el PBI y las exportaciones resales per cápita crecieron en el período 2000-2008, en 47.2% y 69.1%, respectivamente, los salarios reales promedio decrecieron 10.0%.
5) El modelo neoliberal es exportador neto de capitales. Entre enero de 2006 y setiembre de 2010, los capitales extranjeros expatriaron utilidades por casi 37 mil millones de dólares y solo ingresaron como inversión extranjera directa cerca de 27 mil millones de dólares. La reciente integración de los mercados de capitales de Perú, Chile y Colombia, reduciendo el impuesto de sus ganancias a 5%, amplían las posibilidades de salidas de capitales.
Primero nos dejo la hiperinflación ahora nos deja una economía más vulnerable y más dependiente de los mercados externos. «En lo que el hombre ejecuta — dice Stuart Mill — se funda su derecho a la consideración pública».
Publicado en La República, 11 de enero del 2011
En un reciente artículo Waldo Mendoza se pregunta si entre los que proponemos un tipo de cambio real estable y competitivo hay algún desinformado. Esta propuesta sería inviable porque, según él, el tipo de cambio «depende esencialmente de lo que pasa afuera». Con su conocido estilo solemne afirma que el tipo de cambio sube (baja) cuando los capitales privados salen (entran a) de nuestras economías debido al aumento (a la disminución) de la tasa de interés internacional. En la primera mitad de los ochenta –dice- el tipo de cambio «saltó al techo» porque salieron capitales y en los noventa, como ahora, el tipo de cambio bajó notablemente porque entraron capitales.
Para Waldo, entonces, como el tipo de cambio es un «dato», no podemos hacer nada con él. Esta extraña macroeconomía no es usual en él. Siguiendo su lógica podríamos decirle que olvida que las compras (ventas) esterilizadas de moneda extranjera que hace del banco central son idénticas a las salidas (entradas) de capitales. También olvida que el banco central tiene instrumentos para regular las entradas y salidas de capitales, como lo han hecho y los hacen países como Chile y Colombia. Pero lo sorprendente no es este descuido.
Waldo ignora que el déficit en la cuenta corriente de la balanza de pagos también presiona al alza del tipo de cambio. Los altos déficit que se registraron en 1975-1977 y 1981-1983 fueron asimismo responsables de los saltos del tipo de cambio. Éste aumentó en 38.1% en 1976, 50.8% en 1977, 86.5% en 1978, 65.7% en 1982, 137% en 1983, precisamente cuando se registraron elevados déficit en la cuenta corriente: -11.2% del PBI en 1975, -8.2% en 1976, -6.5% en 1977, -10.3% en 1981, -9.5% en 1982 y -6.2% en 1983. Además, estos déficit fueron acompañados por importantes saldos negativos en la balanza comercial. Esta asociación directa cambia recién en la última década.
Por otro lado, la tasa de interés (de los Treasury Bills de tres meses) en los Estados Unidos se encontraba entre 4.99% y 7.22% en 1975-1978, niveles parecidos a los registrados en 1967-1970. Es verdad que sube notoriamente después (10.1% en 1979, 11.5% en 1980, 14.0% en 1981 y 10.7% en 1982); pero, cuando el tipo de cambio se dispara durante el desastre económico de Alan García -1985-1990-, la tasa de interés baja a un promedio de 6.9%.
Si Waldo es partidario del mercado cambiario libre, si él piensa, al igual que los neoliberales, que una intervención con impuestos a los capitales especulativos ahuyenta a la inversión extranjera, ¿por qué no lo dice?
Publicado en El Comercio, 06 de enero de 2011.