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Fecha Publicación: 2014-09-27T10:49:00.000-07:00
La Mirada hacia el Futuro del ministro Segura es optimista (véase su artículo con el mismo título publicado el 21-09-2014). Reconoce que los factores externos contribuyeron de manera determinante en el enfriamiento de la economía, pero a renglón seguido afirma que lo peor de la desaceleración ya pasó. ¿Cómo llega a esta conclusión? Los datos del contexto externo no muestran signos de recuperación sostenida. Por ejemplo, los precios del oro y del cobre, principales productos de exportación siguen con una tendencia a la baja. El precio de la onza de oro está disminuyendo después de haber alcanzado el pico de $ 1,881.6 en agosto de 2011 y esta reducción se acelera en lugar de revertirse después de octubre de 2012 cuando su precio alcanzó la cifra de $ 1,781.8. Su precio actual es de $ 1,209.7. De otro lado, el precio de la libra de cobre también registra una tendencia a la baja: de un pico de $ 4.57 en enero de 2011 se ha reducido a $ 3.06 en la última semana de este mes.
 
Si por el lado del sector externo no hay signos de mejora, decir que habrá una recuperación del crecimiento en los próximos meses, en la lógica del ministro, es creer que esto ocurrirá por obra de las «reformas e iniciativas ya en marcha». El ministro cree que las medidas puestas en marcha por Castilla (las desregulaciones ambientales, el abaratamiento de los costos, en especial, del trabajo, la eliminación de la «tramitología» publica) y otras «medidas adicionales en los ámbitos tributario y laboral», serán las nuevas fuentes de crecimiento económico.
 
El olvido del desarrollo industrial
 
En línea con el segundo eje del Plan Nacional de Diversificación Productiva, dice el ministro, elaborarán normas para que las propias entidades públicas diseñen, propongan y remitan «iniciativas de simplificación de sus procesos, en un breve plazo». Al igual que este plan, el ministro Segura no alude en absoluto a la necesidad de apuntalar el desarrollo industrial como la fuente alternativa de generación de crecimiento y modernización del país. Al igual que el anterior ministro, el actual no se atreve a cambiar el actual estilo de crecimiento y acumulación de capital.
El desarrollo industrial es el camino al desarrollo, es la ruta para elevar el nivel de vida de la población. La experiencia histórica lo muestra: Inglaterra, en el siglo XIX; Alemania, Estados Unidlos y Japón, en el siglo XX; y, más recientemente Corea, Taiwán y China. Subordinar la industria manufacturera al modelo primario exportador, es dañar su capacidad de multiplicar los empleos e ingresos. Esto es lo que pasó en los últimos 20 años. La pérdida de liderazgo de la manufactura, afectó el crecimiento de su productividad y debilitó la capacidad de absorción de empleo en sus actividades de alta productividad. El resultado fue que los sectores terciarios de baja productividad continuaron manteniendo una alta participación en el empleo de baja calificación e ingresos.
El crecimiento de la productividad en el período neoliberal
Hay dos factores que explican el crecimiento de la productividad total del trabajo: el efecto crecimiento de la productividad en los mismos sectores y el  efecto reasignación del empleo entre sectores. Cuando la manufactura lidera el crecimiento, de acuerdo con la literatura especializada, la reasignación del empleo ocurre de los sectores de baja productividad hacia sectores con niveles más altos de productividad.
Para evidenciar los efectos de las políticas neoliberales, compararemos el crecimiento de la productividad total del trabajo en los períodos 1950-1975 y 1993-2010. El primero incorpora cerca de dos décadas de un estilo de crecimiento liderado por la industria manufacturera; y, el segundo corresponde al estilo de crecimiento exportador neoliberal, liderado por los sectores primario (minero) y terciario (comercio y servicios).
La industria manufacturera explica un poco más de la quinta parte (21.8%) del crecimiento de la productividad total del trabajo durante el período 1950-1975. El 75.5% del aumento de esta productividad corresponde al efecto crecimiento. La diferencia, el 24.5%, se debe al efecto reasignación. El 25.5% de este último efecto es explicado por la manufactura.
¿Qué ocurre en el período 1993-2010? Se desacelera el crecimiento de la productividad total del trabajo. Mientras en el primer período 1950-1975 crecía a una tasa promedio anual de 3.0%, en el segundo período lo hace sólo a la tasa promedio anual de 1.8%. La manufactura explica solo el 13.6% de este crecimiento. De otro lado, el 87.9% del aumento de la productividad se debe al efecto crecimiento, mientras que sólo el 12.1% se debe al efecto reasignación. Este último efecto es negativo en la manufactura. Los sectores terciarios (comercio y servicios son los que más contribuyeron con la reducción del crecimiento de la productividad total (60.5%) y son los que concentran el efecto reasignación (90.9%). Estos sectores y la construcción, aumentaron su participación en el empleo total. La manufactura, por su parte, perdió importancia. Su contribución total al crecimiento de la productividad fue similar a la del sector construcción, pero registró un efecto reasignación negativo. (Véase F. Jiménez, Empleo y mercado interno en el modelo neoliberal: Una nueva hipótesis sobre el subdesarrollo, 2012).

 
Publicado en el diario UNOI el sábado 27 de setiembre.

Fecha Publicación: 2014-09-20T18:17:00.000-07:00
La renuncia del ministro Castilla se produce en una coyuntura especial. Hay una confluencia de hechos económicos y político-institucionales que podría ser el inicio de una crisis de gobernabilidad de envergadura.

La naturaleza de la actual coyuntura
Por un lado, hay una espectacular caída del crecimiento económico cuyo origen se encuentra en la crisis y el posterior estancamiento de la economía internacional, y en el fin del incremento sostenido de los precios de los minerales que exportamos. El enfriamiento del mercado externo ha puesto en evidencia los límites y debilidades del modelo económico impulsado por las políticas neoliberales. Al efecto negativo sobre el crecimiento del actual contexto externo adverso, se suma la abrupta contracción de la inversión pública en el segundo trimestre de este año. La industria y la agricultura están debilitadas y sin capacidad para impulsar y sostener el crecimiento. La caída sistemática del tipo de cambio real ocurrida en los últimos ocho años, les hizo perder competitividad, al mismo tiempo que produjo una masiva penetración de importaciones que les redujo el mercado interno.

Por otro lado, en país experimenta una profunda crisis institucional, solo comparable a los años en que se puso en evidencia la corrupción del gobierno de Fujimori y Montesinos. Hay evidencia de que se gobierna con ministros que  favorecen a empresas privadas y grupos de poder económico (véase los Cornejoleaks). Pero existe, además, evidencia de corrupción en el poder judicial con el involucramiento de fiscales para favorecer a gobernantes regionales corruptos. Por el lado del Congreso hay una nueva correlación de fuerzas que no favorece al actual gobernante. A todo esto se agrega un proceso electoral para presidentes regionales y alcaldes teñido de participantes indecentes y denuncias de corrupción que llegan hasta los asesinatos de algunos candidatos. El país enfrenta entonces una crisis de su modelo económico y de su institucionalidad democrático-constitucional.
La privatización de la función pública
En el contexto descrito, Castilla, el ayer ministro y tercer personaje más poderoso del país, renuncia para proteger su imagen de ministro «estrella» y no mellar sus vínculos con la «pareja presidencial». Su renuncia fue una forma de  cubrirse y liberarse de una posible censura por parte del Congreso. El señor Castilla estaba en serios problemas. Presentó un proyecto de ley dentro del «paquete reactivador» que favorecía a la Corporación Lindley, representante en el Perú de Coca Cola Company, copiando los argumentos que esta Corporación utilizó en un proceso contra la Municipalidad de Lima. Este proyecto modificaba la Ley de Regulación de Habilitaciones Urbanas y Edificaciones, favoreciendo económicamente a dicha Corporación y perjudicando a SERPAR (Servicios de Parques de Lima). De otro lado, el exministro Castilla fue el que impuso el descuento compulsivo de los independientes para las AFP (norma que acaba de ser derogada). Él fue también el autor de los descuentos o condonaciones millonarias de deudas tributarias a grandes empresas, y el que ha transferido la actividad de estudios y propuestas sobre asociaciones público privadas (APP), que era responsabilidad del MEF, a una empresa privada conocida. Hay más, pero es suficiente para mostrar que este ministro fue el que, con el beneplácito de la «pareja presidencial», promovió la privatización del ejercicio de la función pública y empezó privatizándola en su propio ministerio. La privatización del ejercicio de la función pública y su ejercicio con intermediarios que favorecen a grupos privados, es contrario a su objetivo de servir al bien común y al interés nacional.

La medición del crecimiento económico
El exministro no se pronunció sobre los problemas de medición del PBI. O no se interesó por este tema, o estaba perfectamente enterado. Desde que se cambió el año base venimos señalando nuestras dudas sobre la manera cómo se mide el PBI, sobre todo cómo se mide la producción de aquellas actividades cuya información no se basa en encuestas periódicas especializadas. Es el caso, por ejemplo de la producción del sector «Servicios financieros, seguros y pensiones» que registra altas tasas de crecimiento precisamente cuando se está desacelerando la tasa de crecimiento del PBI (véase gráfico). Si se elimina de la contabilidad del PBI la producción de «Servicios financieros, seguros y pensiones», las tasas  de  crecimiento en  los meses de junio y julio  habrían sido,   aproximadamente, de -0.31% y de 0.57%, en lugar de 0.3% y de 1.16%. El Gráfico muestra que desde junio de 2013, se produce una sorprendente divergencia entre la tasa de crecimiento del PBI y la tasa de crecimiento del sector «Servicios financieros, seguros y pensiones». Este hecho debe estar morigerando la desaceleración de la tasa de crecimiento del PBI. 


A modo de conclusión
Al nuevo ministro de economía le toca la tarea de sincerar las estadísticas del PBI, fortaleciendo la capacidad técnica del INEI. La siguiente tarea es parar la privatización de la función pública. Es importante que haya fiscalización y evaluación de las APP aprobadas antes de su gestión. La información de estas evaluaciones debe publicarse en el portal del MEF. Debe, asimismo, gestionar la inversión pública con un plan de inversiones macroregional y local, para facilitar la expansión de las inversiones privadas nacionales y el desarrollo de mercados internos. Debe apoyar el desarrollo de la industria manufacturera, la agroindustria y la agricultura, para diversificar la estructura productiva del país. Asimismo, debe promover una política cambiaria que no perjudique a los sectores de producción de transables.
 
 
 
Publicado en el Diario UNO el sábado 20 de setiembre

Fecha Publicación: 2014-09-18T17:15:00.002-07:00

Fecha Publicación: 2014-09-13T07:03:00.001-07:00
Hay una concepción difundida sobre las causas de la informalidad que impide, a los que la defienden, comprender los límites que enfrenta el actual estilo de crecimiento. Es la misma concepción que en los años noventa les sirvió para justificar las reformas neoliberales. Sin embargo, cerca de un cuarto de siglo de neoliberalismo no ha sido suficiente para desarrollar una economía más «formal», más diversificada y menos primario exportadora. Como antes, la informalidad laboral es concebida como el «resultado simultáneo de la baja productividad del trabajador que se refleja en sus bajos ingresos y (de) la legislación laboral» (Véase Elmer Cuba, La República, 06-09-14).  Así, las prescripciones de política que se discuten en el actual escenario de desaceleración económica, constituyen una reiteración atemporal: flexibilizar la entrada y salida del mercado laboral, e incrementar la productividad de la economía con la provisión de insumos de baja o inexistente disponibilidad, y con reducción de costos.
 
La informalidad es una consecuencia
La informalidad es una característica de la economía peruana que ha resistido a las reformas y políticas neoliberales de las dos últimas décadas. En el año 2012, según el INEI, el 74.3% del total de la PEA ocupada era informal (57% se encontraba en el sector informal y 17.3% fuera de él). Pero, este sector donde se ubica alrededor de 60% del empleo, participa en la generación del PBI con solo el 20%. El total del empleo informal es, entonces, de bajísima productividad. Son empleos con ingresos precarios y con escasa o ninguna calificación. Nótese, además, que «40% de los hogares peruanos tienen ingresos laborales provenientes del sector informal».
¿Por qué las reformas neoliberales ni el alto crecimiento de cerca de una década «mantuvieron» la informalidad? Ante todo hay que señalar que la causa de la informalidad no está en la supuesta rigidez del mercado laboral, ni en fallas de mercado que no existen, y menos en una legislación laboral que supuestamente fomenta la informalidad del empleo y su baja productividad. La informalidad es una consecuencia de un estilo de crecimiento y acumulación de capital que no expande la capacidad productiva industrial y agroindustrial, y que no moderniza la agricultura donde se encuentra cerca del 50% del empleo del sector informal.
Con las reformas y políticas neoliberales la economía peruana se ha hecho menos industrial y más productora de bienes y servicios no transables, donde se encuentra un alto porcentaje de la PEA ocupada de baja productividad y calificación. El liderazgo del crecimiento por los sectores primario-exportador y de producción de no transables, junto a una sistemática apreciación cambiaria, explican el escaso crecimiento de la intensidad de capital de los últimos años, que ocurrió junto a un proceso de desinstrialización (se redujo la participación de la manufactura en la generación del PBI y del empleo).
La productividad como fenómeno macroeconómico
La baja productividad del sector y del empleo informal no puede ser concebida, entonces,  como uno de los limitantes al crecimiento, sino su consecuencia. La productividad, como fenómeno macroeconómico, es un resultado de la manera como se acumula capital físico. Cuando las inversiones predominantes son en construcción y no en maquinaria y equipo para el desarrollo industrial, se rezaga el crecimiento de la productividad. De acuerdo con la literatura especializada sobre el tema, «el crecimiento de la productividad es en gran medida endógeno, un subproducto de la acumulación de capital y la expansión del producto como consecuencia del progreso técnico incorporado, de la presencia de rendimientos crecientes a escala, de los efectos negativos sobre la productividad de los “excedentes de trabajo” en sectores que no presentan rendimientos crecientes y, especialmente importante en países en desarrollo, del rol de las ganancias de productividad derivadas de la reasignación de la fuerza de trabajo entre sectores» (Ros, 2013. Véase también Verdoorn, Kaldor, McCombi).
Si no aumenta el ratio de capital por trabajador, como ocurrió en nuestro país en gran parte de los últimos veinte años, se limita el crecimiento de la productividad. Esto es así, como señala Ros, porque las innovaciones técnicas que aumentan la productividad no son posibles sin la utilización de mayores cantidades de capital por trabajador y «porque la tasa a la cual una economía puede absorber la invenciones e innovaciones del pasado que todavía están sin explotar está limitada por su tasa de acumulación de capital».
La relación estrecha entre la tasa de crecimiento de la productividad del trabajo y la tasa de crecimiento de la producción como su determinante, es una característica de la industria manufacturera porque en ella operan los rendimientos crecientes a escala. Por lo tanto, en una economía que crece limitando o frenando el liderazgo de esta industria,  se impide el crecimiento de la productividad. Y, cuando no se expanden y multiplican el empleo y los ingresos en la manufactura (que es un sector que al crecer genera encadenamientos hacia atrás y hacia adelante) debido a la pérdida de su liderazgo en el crecimiento, aumenta la participación de los sectores de baja productividad (comercio y servicios) en el empleo y la producción.
A modo de Conclusión
En consecuencia, para «combatir» la informalidad hay que cambiar el actual estilo de crecimiento y acumulación de capital, restituyéndole el liderazgo a la manufactura. 
 
 
 
Publicado en el Diario UNO el sábado 13 de setiembre

Fecha Publicación: 2014-09-06T23:22:00.000-07:00
En un artículo anterior publicado en este mismo diario, argumentamos por qué las AFP son instituciones económicas extractivistas. Se puede mostrar fácilmente que si los descuentos previsionales de nuestras remuneraciones se depositaran en una cuenta a plazo fijo de un banco o en una cuenta similar a la cuenta de CTS, la capitalización de estos ahorros habría sido mayor que la que contabiliza período tras período las AFP. Además, tendríamos otras ventajas. Con unos requisitos adicionales, podríamos disponer de estos ahorros «forzosos» para invertirlos, por ejemplo, en la compra de un inmueble. También podríamos retirarlos totalmente, sin mayores trámites, si migramos a un empleo en el extranjero. No es esto, sin embargo, todo lo que podría incluir una reforma integral del sistema previsional. En nuestro artículo ya citado, tratamos del contenido de este tipo de  reforma, cuya urgencia es fundamental para evitar que los «dueños» de estas instituciones sigan lucrando con nuestros ahorros (pagando pensiones muy por debajo del salario mínimo y obteniendo rentabilidades como industria muy por encima de las rentabilidades de nuestros ahorros «forzosos»). Son instituciones con notorio poder económico que no fomentan la competencia, no promueven el desarrollo de los mercados, e impiden la constitución de un pilar solidario en el sistema previsional.
 
El significado de extractivismo económico

Las instituciones económicas extractivistas son las que se oponen a la las regulaciones para fomentar la competencia y el desarrollo de otros mercados, las que buscan la ganancia fácil y promueven, por lo tanto, el «rentismo», las que no innovan y buscan aumentos espurios de la productividad promoviendo el abaratamiento del trabajo. La existencia de este tipo de instituciones económicas es una prolongación de las que se desarrollaron durante el período colonial. El extractivismo económico así como el comportamiento cortesano de políticos y periodistas frente al poder económico, no ha tenido solución de continuidad en nuestro país.
Los obrajes de la época colonial son el paradigma del extractivismo económico. Eran industrias «altamente rentables» cuya principal «inversión» consistía en contratar mano de obra «indígena» y retenerla mediante el endeudamiento con el mecanismo de adelanto de salarios y pagos en especie con precios elevados. Con este mecanismo nefasto el trabajador nunca podía pagar sus deudas y estaba condenado a pasar el resto de su vida en los obrajes. Sus deudas crecían más que sus salarios. Los obrajeros, además, se beneficiaron con el trabajo de mano de obra «indígena» condenada por algún delito a prestar servicios forzosos en sus «industrias».
La historia de este tipo de instituciones demuestra que su existencia tiene su origen en el poder político. Son creadas y sostenidas por un poder político también de naturaleza extractivista. Las instituciones económicas extractivistas son fruto, entonces, de instituciones políticas extractivistas. Estas últimas no fomentan el desarrollo ni la profundización de la democracia, no promueven la rendición de cuentas ni el control constitucional efectivo de los gobernantes. Son instituciones que se fundan en el clientelismo y que no desarrollan organizaciones políticas de ciudadanos practicantes de la virtud cívica y el bien común.  Por eso, allí donde predominan las instituciones políticas extractivistas, la administración gubernamental del Estado y las organizaciones políticas, son penetradas por la corrupción.
Los seguros de Salud también son extractivistas
Una institución tan importante, creada para ayudar a proteger la salud de sus afiliados, también actúa en nuestro país como una institución económica extractivista. Es una de las que mejor ha asimilado la práctica de los obrajesde la era colonial. Podríamos decir que estos seguros (que pertenecen a grupos económicos relacionados), son los «obrajes modernos». Los seguros operan con clínicas al «interior» de las cuales se instalan farmacias donde el asegurado, atendido por uno de sus médicos, debe acudir a comprar –con descuento del seguro--  las medicinas que estos recetan.
La similitud con el «obraje colonial» está en que las farmacias de las clínicas que «pertenecen» a un seguro (piense en el que usted pertenece, si está asegurado), elevan los precios de las medicinas en tal magnitud que a veces sale a cuenta comprarlas en una farmacia que opera alrededor de ellas y donde, ciertamente, no se puede aplicar el descuento que le corresponde al asegurado. La pregunta es, entonces: ¿cuál es la ventaja de estar asegurado, es decir, cual es la ventaja de que te descuenten periódicamente de tus remuneraciones con tal fin?
Veamos los datos del cuadro siguiente. Los medicamentos recetados por un médico de la clínica San Felipe tienen un precio total de 1,082.38 soles. Con el descuento del seguro el paciente pagaría 270.6 soles. El precio total de los mismos medicamentos en otras farmacias que operan alrededor de la clínica,  asciende en promedio a 693.87 soles. Si se pudiera aplicar el descuento del seguro comprando las medicinas en cualquiera de estas farmacias, el paciente pagaría solo 173.5 soles. El sobreprecio en la clínica «del» seguro es de 56%.

A modo de Conclusión
¿Qué hace el organismo regulador del sistema de Seguros? ¿Qué hace la Superintendencia de Banca, Seguros y AFP?





Publicado en el Diario UNO el sábado 6 de setiembre.

Fecha Publicación: 2014-08-30T13:04:00.001-07:00
Hace ya bastante tiempo (véase nuestro artículo del 25-05-2013), advertimos que después de junio de 2010 empezó un proceso sostenido de desaceleración del crecimiento de la economía peruana. Las tasas de crecimiento mostraban claramente una tendencia decreciente, aunque no muy pronunciada. Entre julio de 2011 y noviembre de 2013 el promedio de las tasas mensuales anualizadas fue de 5.8%, pero con una tendencia a la baja debido a que en algunos meses de este mismo período, las tasas disminuyeron hasta alrededor de 3%, cifra sólo comparable a las que se registraron en el año 2004. Después de noviembre de 2013 el proceso de enfriamiento económico se agudizó. En el Gráfico 1 se observa una caída en picada de la tasa de crecimiento desde 8.1% en noviembre de 2013 a 0.2% en junio de este año.
Gráfico 1
 
 
La explicación interna de la desaceleración
La desaceleración ocurrida durante los últimos 48 meses se explica, en gran parte, por el estancamiento relativo de la demanda externa por nuestras exportaciones tradicionales y no tradicionales, y, la desaceleración del aumento de los precios de los minerales. A estos hechos se le adicionó, recientemente, el cambio en la política monetaria de los Estados Unidos (menores inyecciones de dinero a su economía mediante la compra de bonos y anuncio de la FED de aumentar su tasa de interés de referencia), que ha dado lugar a salidas de capitales extranjeros de nuestro país. 
Sin embargo, la caída espectacular y sin mayores oscilaciones de la tasa de crecimiento del PBI en los últimos seis meses tiene, además, un explicación interna: la desaceleración notable de la inversión pública que está bajo la responsabilidad del ministro Castilla. En el primer trimestre de este año crece a la tasa de 7.9%,  casi la mitad de la tasa que se registró en el mismo período de 2013 (15.2%); y, en el segundo trimestre de este año cae estrepitosamente a la tasa de -4.5%.  No hubo previsión ni se tomaron las medidas adecuadas para enfrentar oportunamente los efectos negativos del estancamiento de las economías de Europa y Estados Unidos, la desaceleración del crecimiento de China, y la consecuente reducción de los precios de los minerales.
Desde la crisis internacional de 2008-2009 disminuyeron las tasas de crecimiento de las exportaciones de bienes y servicios y, desde el año 2012 sus montos empiezan a caer en cifras absolutas.  En los primeros dos trimestres de este año disminuyeron en 1.7% y 4.8%, respectivamente. Por su parte, la cuenta corriente de la balanza de pagos registra déficits desde el año 2008 y estos aumentan sostenidamente desde el año 2011. Los déficits son de -1.9% del PBI en 2011, -3-3% en 2012 y -4.5% en 2013. Los déficits registrados en los dos primeros trimestres de 2014 fueron de -5.7% y   de -7.3% del PBI, respectivamente. Castilla no tomó ni sugirió medida alguna para disminuir la vulnerabilidad y dependencia de la economía a factores externos. Mantuvo la especialización primario exportadora y descuidó el desarrollo industrial, agroindustrial y agrícola.
Hay recesión en la Manufactura
Según el INEI el PBI del segundo trimestre de 2014 creció en 1,7% respecto a similar periodo del año anterior, mientras que la producción de la actividad manufacturera se contrajo en 3.4%.  Desde el mes de diciembre de 2013 --con la excepción del mes de febrero de 2014--, la tasa de crecimiento del PBI desestacionalizado ha sido negativa. Son seis meses de contracción aunque no consecutivos, de lo contrario la economía peruana estaría técnicamente en una recesión.
Gráfico 2
 
Hay que mencionar, sin embargo, que la actividad manufacturera sí se encuentra técnicamente en recesión. De acuerdo con el INEI, durante los dos primeros trimestres de 2014 la producción manufacturera disminuyó en 2.3% y 3.2%, respectivamente. El Gráfico 2 muestra que la producción desestacionalizada de la manufactura fue relativamente más pronunciada que la del PBI. La caída de esta producción en 3.5% el segundo trimestre de este año, se explica por la contracción de sus industrias que producen tanto para el mercado interno como para el mercado externo (textil y cuero, productos metálicos, madera y muebles, etc.). 
El papel de la actividad «Servicios financieros, seguros y pensiones»
Desde el primer trimestre de 2013 la producción de la actividad «Servicios financieros, seguros y pensiones» registra tasas de variación crecientes mientras que se desacelera la tasa de crecimiento del PBI. Los dos últimos trimestres de 2014 esta divergencia se acentúa de manera espectacular: el PBI crece a las tasas de 5.1% y 1.7%, mientras la producción de «Servicios financieros, seguros y pensiones» lo hace a las tasas de 14.4% y 15.2%, respectivamente.
Si se elimina de la contabilidad del PBI la producción de «Servicios financieros, seguros y pensiones»  --que no sabemos exactamente cómo se mide--, las tasas de crecimiento durante los primeros trimestres  de este año habrían sido de 4.7% y de 1.1%, en lugar de 5.1 y de 1.7%. 
A modo de Conclusión
La responsabilidad del ministro Castilla en la exacerbación del enfriamiento económico es indiscutible. Castila representa la continuidad neoliberal, mientras que la situación económica por la que atraviesa el país exige una transformación, una solución de continuidad.
 
 
Publicado en el Diario UNO el sábado 30 de agosto

Fecha Publicación: 2014-08-23T11:31:00.001-07:00
El primero de los tres ejes estratégicos del Plan Nacional de Diversificación Productiva (PNDP) es el de la «promoción de la diversificación productiva» cuyo objetivo es «ampliar la canasta exportadora de bienes y servicios de la economía». Se dice que la ampliación de esta canasta se efectuará identificando «actividades donde existan oportunidades exportadoras latentes para orientarla a grandes cadenas de valor mundiales».

Subordinación a la demanda mundial
Los autores del plan no se preguntan si tiene importancia o no para la integración nacional, que la estrategia de estas cadenas de valor se defina fuera del ámbito nacional. El ministro de la producción dice que se trata de evitar la producción de bienes y servicios «sin mayor demanda mundial». En realidad, en el PNDP la diversificación productiva no se orienta a resolver los problemas estructurales del país: la desarticulación sectorial y el atraso industrial, la desconexión de la economía con la geografía y demografía, ni la superación del atraso agrícola para culminar la construcción de la nación.

El concepto de diversificación productiva del PNDP es totalmente limitado; es un concepto derivado, un subproducto de la diversificación de las exportaciones. La diversificación está, por lo tanto, subordinada a la dinámica de la demanda mundial. Así, con la aceptación de participar en las grandes cadenas lideradas por las empresas transnacionales, Ollanta Humala ha abandonado su oferta electoral de integrar económica y socialmente el país mediante la estrategia de desarrollo de mercados internos.  Ha renunciado a la autodeterminación nacional, al subordinar la diversificación de la canasta exportadora a las cadenas de valor global lideradas por las empresas transnacionales.
«Falla de mercado» en ausencia de mercados
En el PNDP se dice que la diversificación productiva se logrará «mediante la corrección de fallas de mercado que son sustantivas en sectores donde existe una importante potencialidad exportadora de bienes y servicios». Hay que suponer que estas fallas existen allí donde existen mercados; por lo tanto, el plan no propone un cambio estructural en el sentido de crear y expandir los mercados allí donde estos no existen.

Como la economía no está articulada con la geografía y demografía del país, los mercados internos son inexistentes y los que existen son larvados y poco dinámicos. Por lo tanto, si no hay mercados no se puede hablar de «fallas de mercado». Si no hay «plata en el bolsillo de la gente» de la sierra y la selva del país, no hay mercados. Para que los habitantes del interior del país lleven su «nexo con la sociedad en el bolsillo» hay que crear y desarrollar mercados internos. 
El PNDP no es pues una propuesta para endogenizar los motores del crecimiento; para situarlos al interior de la economía nacional y promover su integración mediante la creación y desarrollo de mercados. No es, en consecuencia, un plan que busque fundar las ganancias de competitividad internacional en fuentes internas. Este plan propone que la demanda externa siga siendo la prime mover de la economía peruana.

El cuento de las «fallas de mercado»
Como dice el principal promotor del PNDP «hay falla de mercado cuando la mano invisible del mercado no produce resultados eficientes». El lector se preguntará: ¿cuándo produce resultados eficientes el mercado? La respuesta de los que adhieren a la doctrina de las «fallas de mercado» será: cuando hay información perfecta, cuando no hay costos de transacción, cuando no hay externalidades, es decir, cuando el mercado es perfecto o la competencia es perfecta; en estas condiciones los productos idénticos son vendidos a un precio que es igual a su costo marginal.

En consecuencia, toda desviación del mercado respecto del «mercado perfecto» será una «falla de mercado» (debido a que hay externalidades, o monopolios naturales,  o asimetrías de información). Entonces, proponer superar una falla de mercado es proponer acercarlo a un mercado perfecto. Y, de acuerdo con la teoría, cuando los mercados son perfectos «no hay innovación ni diferenciación de los productos». La diversificación productiva del PNDP se funda, por lo tanto, en una fábula.
El papel del Estado en el PNDP

El PNDP «propone –dice su principal promotor— intervenir sólo cuando hay una falla de mercado y cuando el instrumento de política que la corrige genera beneficios mayores a sus costos». Más allá del problema no resuelto en el plan de cómo se efectuará el cálculo de estos beneficios y costos, basar la intervención del Estado únicamente a través de existencias de «fallas de mercado», conduce, como señala John Kay, a «una visión empobrecida de la política, la democracia y la toma de decisiones colectiva».

Los ideólogos de esta doctrina no toman en cuenta que el mercado es una institución social y que, por lo tanto, los bienes y servicios que se transan en el mercado son el resultado de un proceso social, y que también pueden existir decisiones o elecciones económicas esencialmente colectivas que no pueden ser descritas como la «suma de preferencias individuales o personales». 
A modo de conclusión

Entre el Estado y el mercado hay interdependencia, cuya naturaleza depende de las condiciones de cada país. En el nuestro el Estado debe promover un crecimiento integrador del país, con un nuevo modo de crecer basado en la creación y expansión de los mercados internos.

 
Publicado en el diario UNO el sábado 23 de agosto

Fecha Publicación: 2014-08-16T21:08:00.002-07:00
Mediante Decreto Ley No. 25897 del 6 de diciembre de 1992, se creó el sistema privado de pensiones, como una de las reformas neoliberales más importantes. Así, las AFP no fueron creadas por el «libre mercado» sino por el Estado que obligó a los trabajadores a ahorrar en ellas en cuentas individuales de capitalización. El fondo de «ahorro forzoso» que las AFP debían capitalizar, era la base de este modelo previsional que supuestamente aseguraría el bienestar de los trabajadores y sus familias cuando alcanzaran la edad de la jubilación, fallecieran o sufrieran de invalidez. Sin embargo, las AFP, con 21 años de existencia, no han cumplido ni cumplirán este objetivo.

Las AFP actúan como instituciones económicas extractivistas: obligan al grueso de sus afiliados a pensiones por debajo del nivel de subsistencia y extraen toda la renta restante del fondo de «ahorro forzoso» para sus propietarios y grupos económicos relacionados. Cobran comisiones elevadas, no son transparentes, ni promueven la competencia, no posibilitan ni fomentan la participación de sus afiliados en sus directorios y, peor aún, no innovan ni crean valor. Las AFP parasitan en un mercado oligopólico con un marco legal que les permitió a sus propietarios enriquecerse rápidamente. Los datos son elocuentes: 57.1% de los pensionistas de las AFP reciben pensiones menores que el sueldo mínimo de 750 soles; sus ganancias han crecido 3.5 veces más que el porcentaje de capitalización del fondo que administran (8%). 
La indispensable reforma hacia una institución inclusiva
La reforma de este sistema extractivista se planteó en la campaña electoral de 2010-2011, por las mismas razones que hoy se esgrimen. El ataque mediático fue impresionante. Muy pocos defendieron la propuesta de reforma que se encontraba en el plan La Gran Transformación (LGT); el propio Humala «tiró la toalla», como se suele decir. Es y era claro que la manera como se administra el «ahorro forzoso» y el marco legal en el que operan las AFP, es lo que explica por qué el sistema no sirve para la obtención de pensiones dignas. La experiencia internacional, además, ya había mostrado que el sistema previsional privado tenía límites y que, por lo tanto, el Estado no podía desatenderse del tema de las pensiones. Richard Webb ha vuelto a «poner el dedo en la llaga» con un artículo publicado precisamente en el diario que más denostó contra la propuesta de reforma de LGT.
Esta propuesta consistía en un régimen de pensiones sustentado en dos sistemas: a) uno público con un componente contributivo obligatorio (donde se determinaría una pensión básica) y otro no contributivo que hoy es precisamente Pensión 65; y, b) otro privado que serviría de complemento al primero; voluntario, basado en cuentas individuales para trabajadores asalariados e independientes, y con una regulación adecuada para impedir el extractivismo.
Esta propuesta era parecida a la que hizo la Defensoría del Pueblo el año 2005 en su  Informe Defensorial N° 99, titulado «El futuro de los sistemas de pensiones. Hacia una nueva relación entre el sistema público y el privado».  La Defensoría proponía «un esquema que incluya una pensión básica y uniforme a cargo del régimen público y un sistema tipo SPP con contribución adicional obligatoria». La única diferencia con la propuesta de LGT era que en el último sistema la contribución adicional sea obligatoria, mientras que en LGT se planteaba que la contribución adicional sea voluntaria.
Es importante recordar, por su actualidad, las razones que llevaron a la Defensoría a proponer la reforma del sistema de pensiones. Decía que: «1. Los sistemas previsionales de nuestro país atraviesan en la actualidad por una profunda crisis expresada en los montos bajos de las pensiones que éstos otorgan y su escasa cobertura a nivel nacional. Una de las principales causas que explica esta crisis es el modelo de relación alternativa que existen en los sistemas público y privado de pensiones. 2. La creación de las AFP y la relación existente entre el SPP y SNP ha provocado el traslado de un grupo importante de trabajadores activos del sistema público al privado; restando de esta manera la base contributiva que permitía financiar el pago de las pensiones del sistema estatal. 3. Adicionalmente, constituye una causa de la situación actual de los sistemas previsionales, la alta rotación de la mano de obra en nuestro país y la contratación informal de trabajadores; quienes al no estar incluidos en planillas no realizan los aportes de ley».
La propuesta de LGT no descartaba la creación de una AFP estatal para contribuir con la regulación de las comisiones de las AFP privadas; además, se proponía que sobre la base de las comisiones que ahora van directamente a manos de los accionistas de las AFP, se cree un Fondo de Administración Pensionaria, para facilitar la competencia y abrir el mercado a nuevas AFP; y, por último, se proponía la participación de los trabajadores en los directorios de las AFP, en mérito a una obligación derivada del convenio 102 de la OIT sobre seguridad social.
A modo de conclusión
Como paso previo a un reforma total del sistema previsional proponemos al Congreso: a) derogar la  norma que dispuso desde el 1° de agosto pasado la obligatoriedad de los aportes previsionales para los trabajadores independientes; b)  Aprobar una norma que permita a los afiliados retirar íntegramente sus ahorros si deciden no recibir una pensión mensual o cuando emigran definitivamente del país.
 
 
 
Publicado en el Diario UNO el sábado 15 de agosto

Fecha Publicación: 2014-08-10T08:59:00.001-07:00
Ollanta Humala inició su cuarto año de gobierno con la bancada de su partido fracturada: siete congresistas renunciaron en rechazo a su práctica autoritaria y por diferencias ideológicas. Pero, en su mensaje por fiestas patrias ante el Congreso de la República, no aludió a este hecho. Fue un mensaje mediocre, nada autocrítico y conservador.
No ha fortalecido la democracia

Su gobierno ha sido cooptado por los poderes fácticos y los grandes grupos económicos, tanto nacionales como extranjeros. Exacerbó la crisis de representación política con la imposición de su candidata a la presidenta del Congreso. Por eso su gobierno es igual a los que le antecedieron. Perdió a siete congresistas porque no cumple con sus promesas. No obstante el rechazo de los trabajadores independientes ha hecho efectiva la retención de parte de sus haberes para las AFP. Favorece al grupo económico que opera en la industria alimentaria y la publicidad al promover un reglamento a «Ley de Promoción de la Alimentación Saludable para Niños, Niñas y Adolescentes», que según los especialistas desconoce los parámetros técnicos establecidos por la OMS. De oro lado, mantiene sin promulgar el Proyecto de Ley de Evaluación Previa de los Actos de Concentración Empresarial. En realidad, como dejaron entrever los renunciantes a su bancada, Humala es una «interpósita persona»: gobierna según los dictados de su ministro de economía y finanzas, fiel escudero de los grupos de poder.
No dio detalles de las concesiones en megaproyectos

Habló de la importancia de la «Línea 2 del Metro Ate-Callao», del «Gasoducto Sur Peruano», de la «Refinería de Talara», del «aeropuerto de Chinchero», del «Puerto San Martín en Pisco», de la «Red Dorsal de Fibra Óptica», etc., pero no dio detalles de los términos en los que se hicieron las concesiones. Se sabe que en más de un caso no se promovió la competencia, es decir, la presencia de más de un postor. El Congreso de la República y la Contraloría deberían investigar estas y otras concesiones, al igual que la ciudadanía organizada. Hay que evitar que la corrupción siga siendo parte del sistema político y de gobierno, y también hay que evitar que el costo de algunas  de esas inversiones se financie con incrementos en las tarifas públicas que pagan los consumidores.
Humala no ha cumplido su oferta electoral de poner en práctica «una forma republicana de gobierno con mecanismos explícitos de evaluación y control constitucional de los gobernantes». Estos mecanismos, junto a la activa acción cívica de los ciudadanos, son fundamentales para que la política se convierta en una acción de servicio social y no de provecho propio. Ollanta Humala hablaba con ironía cuando dijo: «estamos cumpliendo lo prometido».

Tres años de «piloto automático»
Humala se dedico a administrar el Estado como cualquier otro gobierno. No aprovechó el auge económico para hacer los cambios que ofreció cuando era candidato. Mantuvo estancados los gastos en educación y salud como porcentaje del PBI durante tres años; por ejemplo, la cifra de cerca de 3.0% del PBI del gasto en educación que heredó de Alan García. Por eso su anuncio de aumentar el gasto en educación en alrededor de 0.5% del PBI a partir del próximo año, fue tardío. ¿Por qué va a ser posible este incremento ahora que el crecimiento está en cuestión, si no lo fue antes en pleno auge económico?

Se desaprovecharon tres años para iniciar los cambios en la educación y superar el límite de capital humano que enfrenta las inversiones. Por lo demás, la cifra anunciada es insuficiente dado los problemas por los que atraviesa el sector (infraestructura, sueldos, calidad de los profesores, equipamiento, etc.). Hoy, de no haber operado su gobierno en «piloto automático», el gasto en educación debería estar por encima del 4.0% del PBI. Igual ha ocurrido en salud y seguridad ciudadana. El que definió los montos a gastar desde el inicio de su gobierno fue el ministro Castilla. Este mediatizó el impuesto a las sobreganancias mineras y redujo «Pensión 65» de 250 a 150 soles. De otro lado, la solidez macroeconómica que mencionó Humala no fue fruto de sus tres años de gobierno; lo heredó del gobierno de Toledo. Los encargados de administrar la nueva institucionalidad macroeconómica que heredó su gobierno --Castilla y Velarde-- se durmieron junto al «piloto automático» desde el gobierno de Alan Garcia.
Su plan de diversificación productiva no convence

Humala también anunció que acaba de aprobar «El Plan Nacional de Diversificación Productiva». Dijo que este plan permitirá sostener el crecimiento económico a largo plazo y que el Estado asumirá el «rol de identificar, junto al sector privado, los sectores que tienen el mayor potencial para darles las condiciones necesarias para su despegue». ¿Cómo se procederá a esta identificación? La propuesta repite un error de la política industrial tradicional. Humala ha olvidado su propuesta de «desarrollar mercados locales y regionales internos, para que se desarrolle un mercado nacional y para terminar con la segmentación productiva».
A modo de conclusión

El impulso a la inversión privada y su orientación hacia la agricultura y la industria, según esta estrategia que Humala ha olvidado, provenía de la eliminación de las restricciones de mercado y de financiamiento que esta inversión enfrenta. Las medidas con este fin hacían énfasis en soluciones de mercado, como, por ejemplo, el tema del financiamiento de las inversiones en el mercado de capitales.

 
Publicado en el Diaro UNO, el sábado 09 de agosto.

Fecha Publicación: 2014-07-26T13:48:00.000-07:00
Desde hace ya un buen tiempo en nuestro país se habla de crisis en el sistema de partidos políticos. Se dice que el sistema existente es fragmentado y débil; que los pocos partidos que existen son dirigidos por «caudillos» sin programas o idearios que movilicen a los electores.  La institucionalidad del país, dicen otros, es débil; pero al igual que los primeros, no nos dicen cómo lograr organizaciones fuertes o cuáles serían los elementos fundamentales de un necesario cambio institucional.
En lo que sigue intentaremos brindarle al lector un conjunto de reflexiones --todas discutibles, por cierto--, con el único propósito de iniciar un debate que nos permita construir consensos sobre las soluciones a los problemas que enfrentan las instituciones y la democracia en nuestro país.
Hay una crisis de la democracia constitucional
La corrupción generalizada en todos los ámbitos de la institucionalidad del Estado, está degradando cada vez más el sistema de representación política y el propósito de la división de poderes (ejecutivo, legislativo y judicial). Bajo la democracia constitucional opera una «clase política» (para usar una frase que gusta a muchos) que actúa violentando la idea democrática y provocando el hundimiento de la llamada «representación política».
Los elegidos por el pueblo tienen una «amplia independencia y discrecionalidad», que les permite practicar la impostura. Son «agentes» con un amplio ámbito de decisión propia y que no respetan al «principal» (sus electores). Sin mecanismos eficaces de control, estos «representantes o agentes» operan en un marco institucional donde prevalece la impunidad. De otro lado, la democracia constitucional ha conspirado ella misma, por así decirlo, contra la «virtud cívica», contra la participación ciudadana, contra el interés de los ciudadanos por su comunidad. En suma, «El Estado como forma de institucionalización de la política democrática –dice E. García-- sufre hoy enormes embates que amenazan su estabilidad interna y externa».
Hay una crisis de paradigmas ideológicos
Desde la caída del muro de Berlín, las ideologías que le dieron identidad y programa a los partidos políticos de importante protagonismo en el siglo XX, desaparecieron o, por decir lo menos, perdieron vigencia. Entonces, los partidos vacíos de contenido se convirtieron  en grupos de interés, más privado que público, dirigidos por «políticos profesionales» que  empezaron a operar con una lógica ajena a la democracia y al bien público.  A esto se sumó la lógica neoliberal en el ejercicio de la función pública y de las libertades individuales, que terminó convirtiendo a los partidos –no a todos, por cierto--, en instrumentos de tráfico mercantil.  
Con la crisis de paradigmas, sin embargo, no terminó la práctica de la concepción «weberiana» de la política. Según Weber, el fundamento de la política es el poder; y, «el poder se define  como la capacidad de imponer a un tercero la propia voluntad, bien recurriendo a la fuerza bien a través de otros medios. El poder es, en esencia, dominación». Como señalé en otro artículo periodístico, políticos tradicionales de derecha y de izquierda comparten esta idea; los une el discurso weberiano.
Cuando la política se inserta en  la lógica del poder, en la lucha por el poder, pierde su sentido de quehacer colectivo, pierde su esencia de lazo de conexión social o instrumento de justicia social. Política y  justicia están unidas por el mismo vínculo, por eso no puede haber divorcio entre la ética y la política. La ruptura de este vínculo abre el camino a la corrupción, a la aparición de «buenos políticos», en el sentido de que se hacen del poder fácilmente, pero de conducta inescrupulosa y corrupta. 
El neoliberalismo es contrario al «bien público»
El neoliberalismo hace énfasis en el interés privado individual. Fomenta la minimización del Estado, pero acepta su intervención para socializar las pérdidas de los grupos de poder (recuérdese los rescates bancarios de fines de los noventa), o para reducir sus costos de producción y estimular sus inversiones. En este sentido hay un neoliberalismo de  Estado que le hace perder a la política su carácter de instrumento de justicia social, su orientación hacia la satisfacción del interés público. La experiencia de las últimas décadas nos muestra un espacio público crecientemente copado por el interés privado, entre los que destacan los grupos de poder económico. 
Además, con el neoliberalismo se ha hecho más evidente la sustitución de los ciudadanos por los electores y la conversión de la democracia en solo un procedimiento mediante el cual los electores eligen periódicamente a sus representantes. La concepción atomista del individuo «conduce a una desafección política creciente respecto del interés colectivo». Por eso, al neoliberalismo no le importa la pertenencia de los ciudadanos a una comunidad ni que se posibilite su participación en el control de sus representantes. La discrecionalidad e independencia de estos aumenta con el neoliberalismo.
A modo de Conclusión
Para que sucarácter de lazo de conexión social retorne a la política, tenemos que abandonar la idea de que la política es lucha por el  poder y la dominación. Si la política –como sostienen los republicanos-- es  concebida como instrumento de transformación de una realidad construida en la  convivencia colectiva, no puede ser sino instrumento de justicia social, y esta  es la base de su relación con la ética.
 
 
 
Publicado en el Diario UNO, el sábado 26 de julio

Fecha Publicación: 2014-07-19T14:18:00.002-07:00
Según el INEI, en el mes mayo el PBI creció a la tasa de 1.8%. Si no se tomara en cuenta el crecimiento de la producción de las actividades Financiero y Seguros (12.59%), Servicios prestados a Empresas (6.07%) y Alojamiento y Restaurantes (5.26%), la tasa de crecimiento habría sido de sólo 0.9%. La tendencia a la caída en la tasa de crecimiento es sostenida; así lo revela la evolución del índice del PBI desestacionalizado (véase gráfico). Desde diciembre del año pasado --con excepción del mes de febrero de este año--, la tasa de variación del PBI desestacionalizado ha sido negativa. Si la tendencia decreciente del PBI desestacionalizado continua en los meses de junio y julio, la desaceleración económica se habrá convertido técnicamente en una recesión. Los que piensan que esta tendencia a la recesión se revertirá con el desmantelamiento de los estándares laborales y ambientales, y eliminando trabas burocráticas que frenan las inversiones, tratan ilusamente de curarse en salud.  
 
Los límites del estilo de crecimiento
El actual enfriamiento económico no es un fenómeno de corto plazo y que requiere, por lo tanto, solo de políticas de demanda anti-cíclicas. Los que piensan así, en el fondo confían en el «rebote» de la producción primaria. Son claramente partidarios del actual estilo de crecimiento y confían en su sostenibilidad. Pero esta confianza choca con el fin del crecimiento de los precios de los minerales y con el estancamiento de la economía internacional que continuará en los próximos años. En el mismo lado se encuentran los que promueven una mayor flexibilización del mercado laboral, como los que creen que mejorando el humor y expectativas de los empresarios se estimulará la inversión privada.
Ninguno de estos analistas cae en la cuenta que los límites del estilo de crecimiento se encuentran en el propio patrón de acumulación de capital y en la estructura productiva terciarizada de baja productividad que fue configurada en las casi dos décadas de neoliberalismo.  El crecimiento fue liderado por las exportaciones primarias (minerales) y por los sectores no transables de comercio, servicios y construcción, que generan el 70.5% del PBI y emplean a cerca del 70% de la PEA ocupada. Estos sectores no-transables y el sector agropecuario que es predominantemente tradicional, generan el 79% del PBI y dan empleo al 88.7% de la PEA ocupada que en su gran mayoría es de baja calificación y productividad.
La estructura de precios relativos que configuraron las políticas neoliberales, redujeron relativamente la inversión en maquinaria y equipo para la industria y la agricultura, favoreciendo a la inversión en construcción y en la explotación de productos primarios. El resultado ha sido un lento crecimiento de la capacidad productiva per cápita, junto a una penetración masiva de importaciones que ha desplazado a la producción local. Durante el período 2000-2013, el PBI potencial creció a la tasa de 5.6%, mientras que el producto potencial manufacturero y agropecuario lo hizo sólo a la tasa de 4.8% promedio anual. En consecuencia, aumentos sostenidos del PBI per cápita provocarían aumentos significativos de importaciones y crecientes déficits comerciales.
En otras palabras, sin impulsos externos que estimulen las exportaciones primarias, crecer solo con impulsos de demanda interna generaría, más temprano que tarde, fuertes presiones inflacionarias y/o déficits importantes en la balanza comercial y en la balanza en cuenta corriente. Nótese que durante el primer trimestre de este año se registró una tasa de crecimiento del PBI de 4.8%, junto a un déficit en la cuenta corriente de 6.0% del PBI.   De otro lado, la tasa anual de inflación, correspondiente a los últimos 12 meses (junio 2013 a junio 2014), fue de 3.45%, muy por encima del límite superior de la meta de inflación establecida por el Banco Central.
La responsabilidad de los neoliberales
Es posible que los neoliberales como Castilla ahora estén implorando para que China vuelva a crecer como antes. Recuerden que este ministro dijo, en octubre de 2011: «De verdad le prendo una velita todos los días y rezo para que la China no se nos caiga». No hizo nada para impedir el actual enfriamiento; siguió en piloto automático y gastando «velitas». Todos los economistas neoliberales se negaron a ver las vulnerabilidades y límites del estilo de crecimiento que apuntalaron. Hacerlo habría significado poner en duda a su credo neoliberal y quizá optar por su transformación. 
La década de alto crecimiento fue desaprovechada porque no se construyeron las bases institucionales que determinan los incentivos y apoyos a la inversión privada nacional y extranjera, orientada al desarrollo de la  agricultura, de la agroindustria y de la manufactura. Se requería un nuevo marco legal para poner en igualdad de condiciones a la inversión nacional y extranjera, y promover su orientación hacia actividades de transformación y creación de valor. También se requería un nuevo esquema de financiamiento basado en el mercado de capitales para apoyar las inversiones de las medianas y pequeñas empresas. No se hizo la revolución educativa para elevar los niveles de educación y salud de la población. No se emprendió una auténtica reforma tributaria para evitar la descapitalización del país (salen más capitales que los que entran por inversión extranjera) y aumentar significativamente los presupuestos de educación y salud. No hicieron planes de inversión en infraestructura para ayudar a crear mercados internos con base a un nuevo esquema de regionalización.
A modo de conclusión
Hay más cosas que no se hicieron, pero no se puede dejar de mencionar que los neoliberales justificaron la caída sistemática del tipo de cambio real, con lo cual afectaron la producción de transables y acentuaron el lento crecimiento de la capacidad productiva per cápita.  
 
Publicado en el Diario UNO, el sábado 19 de julio.
 

Fecha Publicación: 2014-07-14T07:24:00.001-07:00
El paquete «reactivador», aprobado por el Congreso el jueves 3 de julio, contiene medidas que debilitan la institucionalidad y los mecanismos de fiscalización ambiental y erosionan los efectos disuasivos de las sanciones a infracciones ambientales. Se establece un plazo de 45 días para la emisión de opiniones vinculantes y no vinculantes necesarias para aprobar un Estudio de Impacto Ambiental (EIA); se reduce las multas ambientales a 50% durante tres años; se debilita el Organismo de Evaluación y Fiscalización Ambiental (OEFA); pierde importancia el Sistema Nacional de Certificación Ambiental (SENACE); y, se menoscaban las funciones del Ministerio del Ambiente al pasar al Consejo de Ministros la decisión sobre la creación de áreas reservadas y la fijación de los estándares de calidad ambiental. No hay que olvidar, además, que este gobierno no implementa la ley de consulta previa que aprobó el año 2011.
 
La continuidad de la «modernización» neocolonial
El Decreto Supremo N° 060-2013-PCM ya reducía los plazos de los procedimientos para ejecutar proyectos de inversión con «mayor celeridad y menores costos». Esta vez se va más allá: se debilita la institucionalidad de la protección ambiental y la propia capacidad sancionadora del gobierno frente a corporaciones privadas que infringen los estándares ambientales. El objetivo es el mismo: impulsar las inversiones. Los directos beneficiarios de estas medidas son los grandes inversionistas transnacionales que operan en los sectores minería y de hidrocarburos. La concepción de modernización y crecimiento económico del gobierno de Humala se basa en este tipo de inversiones.
Siguiendo a Alan García  --propulsor de esta «modernización» neocolonial--, el gobierno de Humala reduce los estándares laborales y ambientales, y debilita las instituciones encargadas de su regulación, para aumentar la inversión en la extracción de recursos naturales y, de este modo, enfrentar la actual desaceleración en la tasa de crecimiento del PBI. No le importa el costo socio-ambiental de sus medidas; le importa más satisfacer a los grupos de poder económico que usufructúan de la renta que les proporciona la explotación de nuestros recursos naturales. Su apuesta por el crecimiento económico impulsado por las grandes inversiones mineras y de hidrocarburos, facilitadas además por concesiones con poca o ninguna fiscalización, es la expresión de su ideología neocolonial que subordina los intereses nacionales y los derechos de las poblaciones nativas, a los intereses del capital transnacional.
No se busca desarrollar la minería con altos estándares ambientales y laborales, con industrialización de los recursos minerales, con transferencia de tecnología, y con impuestos que compensen el agotamiento de los recursos para no perjudicar a las generaciones futuras de país. Esta sería una ruta democrática y soberana. Por el contrario, el gobierno de Humala ha optado por una acumulación de capital de tipo neocolonial que orienta la inversión privada hacia áreas de complementación económica transnacional, sin progreso tecnológico y con un modelo exportador basado en el «cholo barato», en el desmantelamiento de los estándares laborales y ambientales, y en contratos de estabilidad tributaria que le restan soberanía al Estado.
Extractivismo político y económico
El consonancia con su ideología neocolonial, el gobierno de Humala fomenta la expansión de instituciones económicas extractivistas (que extraen ingresos y riqueza de una parte de la sociedad en beneficio de las élites económicas). Estas instituciones practican la fácil obtención de rentas, pero no lo redistribuyen. Son instituciones que no fomentan la innovación y la adopción de nuevas tecnologías, la creación de actividades productivas manufactureras, la expansión de fábricas industriales, ni menos la mejora de las condiciones de vida y el aumento de los salarios de los trabajadores. Los productores de materias primas son cada vez más ricos, pero esta «riqueza caída el cielo ha hecho muy poco para crear un economía moderna diversificada». Por lo tanto, el tipo de crecimiento y modernización que impulsa este gobierno no puede ser inclusivo. «Las instituciones económicas inclusivas –dicen Acemoglu y Robinson-- fomentan la actividad económica, el aumento de la productividad y la prosperidad económica».
Tampoco se desarrollan instituciones políticas inclusivas. No hay mecanismos que faciliten el control de los políticos y que le permitan a los ciudadanos influir en su comportamiento. No se innova la manera de hacer política, no se distribuye el poder, no hay límites reales al ejercicio de este poder, ni se fortalece la democracia. Por eso el gobierno de Humala no puede ser concebido como el agente de los ciudadanos que lo eligieron para defender sus derechos individuales y colectivos. «Las instituciones políticas extractivistas –dicen Acemoglu y Robinson-- permiten que la élites económicas controlen el poder político para elegir instituciones económicas con menos limitaciones o fuerzas que se opongan». El ejemplo de este tipo de control, es precisamente el paquete «reactivador».
A modo de conclusión
«Con instituciones políticas extractivistas –dicen Acemoglu y Robinson-- quienes ejercen el poder son capaces de establecer instituciones económicas para enriquecerse y aumentar su poder a costa de la sociedad».
 
 
Publicado en el Diario Uno, el sábado 12 de julio.

Fecha Publicación: 2014-06-30T16:01:00.000-07:00
Los datos desestacionalizados del PBI muestran que la economía no crece desde noviembre del año pasado. El desfavorable contexto internacional que se inicia con la crisis de 2008-2009, es su causa fundamental. Los términos del intercambio disminuyeron en 14.0% entre enero de 2013 y abril de 2014; y, las exportaciones totales se redujeron en US$ 4199 millones de 2013 a 2014 (US$ 3871 millones corresponden a los exportaciones tradicionales). Por otro lado, la cuenta corriente de la balanza pagos es deficitaria desde el año 2008 (el más alto déficit del periodo post crisis se registró en el primer trimestre de este año: 6% del PBI).

Desaceleración y estilo de crecimiento

La magnitud del efecto del deterioro del contexto externo sobre el crecimiento de la economía tiene relación directa con el estilo de crecimiento. Cuanto menos diversificado es el aparato productivo y más concentrada en productos primarios es la canasta exportadora de la economía, el impacto del estancamiento internacional sobre el crecimiento del producto será mayor. A mayor especialización en la producción de materias primas, más dependiente es el crecimiento de la demanda externa y más dependiente es la economía de bienes importados.

La especialización de la economía en la «ventaja comparativa de extracción y explotación de recursos naturales», fue promovida por las políticas neoliberales. En consecuencia, la desaceleración de la tasa de crecimiento que experimenta la economía peruana, tiene que ver con el modelo neoliberal implementado en las últimas décadas. Si el aparato productivo y la canasta exportadora fueran más diversificados, los efectos del deterioro del contexto externo en el crecimiento serían mucho menores; es decir, ante una fuente externa de crecimiento que se deteriora, tendríamos fuentes internas que lo sostienen.

La actual desaceleración revela, entonces, la necesidad de cambiar el actual estilo de crecimiento primario exportador, por otro basado en la modernización de la agricultura, y el desarrollo agroindustrial y manufacturero. Para que este cambio ocurra no son suficientes las políticas monetaria y fiscal contra-cíclicas (disminuir la tasa de interés de referencia y aumentar el gasto fiscal). Estas políticas son indispensables para evitar caer en una recesión, pero no son las que en definitiva sustituirán el papel que en el actual estilo de crecimiento desempeñó la demanda externa impulsada por el crecimiento de las economías industrializadas y de China, y los altos precios de los bienes «intensivos en recursos naturales». Tampoco podrán sustituir ni compensar completamente el financiamiento externo relativamente barato y los influjos de capital internacional que caracterizaron al contexto externo anterior a la crisis de 2008-2009.

Política cambiaria para impulsar la diversificación productiva

Las reformas en las políticas, monetaria y fiscal, efectuadas durante los años 2001-2003, crearon las condiciones para la aplicación de políticas contra-cíclicas. Disminuyó la dolarización de las colocaciones y depósitos en el sistema bancario; se redujo el peso de la deuda pública en moneda extranjera, pre-pagándola y sustituyéndola por deuda pública en moneda nacional; aumentaron los recursos del Fondo de Estabilización Fiscal; bajó notoriamente el ratio de deuda pública a PBI; se institucionalizaron la política monetaria basada en metas de inflación y dos reglas de política: una, sobre la tasa de interés como instrumento de política monetaria y otra de intervenciones esterilizadas en el mercado cambiario; y, aumentaron significativamente las reservas internacionales del Banco Central. Como resultado de estas reformas, entonces, se redujeron las posibilidades de una crisis financiera como la que ocurrió a fines de los noventa.

Pero, con la reversión de la política monetaria de los Estados Unidos no solo aumentará el costo del financiamiento o crédito externo, sino que seguirán saliendo capitales del país generando presiones al alza del tipo de cambio. La pregunta entonces es si, en estas condiciones, el Banco Central debe liberarse de su temor a la depreciación. Hasta ahora ha impedido que el tipo de cambio suba y parece estar interesado en mantenerlo en 2.80 soles por dólar. Desde abril de 2013 a febrero de 2014, disminuyó su posición de cambio en cerca de US$ 9500 millones, cifra superior a los US$ 8113 millones de reducción de su posición de cambio entre abril de 2008 y febrero de 2009.

No hay razones para el temor a la depreciación. La autoridad fiscal tiene mayores posibilidades de financiamiento interno en soles que antes, y los riesgos cambiarios en la deuda pública y en la deuda privada son ahora menores por la desdolarización registrada en la última década. Por otro lado, el esquema de metas de inflación y la endogenización de las expectativas inflacionarias han independizado en cierta manera a la inflación de los movimientos en el tipo de cambio. Esta es la otra cara de las mayores posibilidades que ahora existen para aplicar políticas contra-cíclicas. En consecuencia, estas políticas pueden ser acompañadas de una política cambiaria orientada a recuperar la competitividad que los productores nacionales perdieron durante el largo período de apreciación monetaria.

A modo de conclusión

Si el Banco Central deja subir gradualmenteel tipo de cambio, con ese fin, perderá menos reservas internacionales. La posición de cambio del Banco Central en abril de 2013 fue de 49403.4 millones y en solo diez meses se redujo a US$ 39953.4. Una política de depreciación cambiaria rentabilizará la producción de transables, revertirá el déficit en la cuenta corriente, y permitirá a mediano plazo, si se acompaña con políticas de diversificación productiva, modificar el actual estilo de crecimiento.

 

Publicado en el Diario La Primera, el sábado  28 de junio.

 

Fecha Publicación: 2014-06-22T10:19:00.000-07:00
«El país no puede seguir dependiendo de los productos primarios y su exportación. Es la hora de la industria» declaró el presidente de la Sociedad Nacional de Industrias (SNI). Pero, Ollanta Humala, invitado a la ceremonia por el 118° aniversario de la SNI, les dijo que impulsaría la inversión en sectores que, por el monto de capital que requieren, «son generadores de crecimiento y empleo, como minería, hidrocarburos y telecomunicaciones, entre otros». También ofreció reducir deudas tributarias y sobrecostos laborales, simplificar trámites y disminuir los plazos de los estudios de impacto ambiental para destrabar inversiones. Humala aseguró que con este conjunto de medidas se frenaría la desaceleración económica y se impulsaría el crecimiento.

Los efectos del choque externo adverso

El estancamiento de la economía internacional y, en especial, la desaceleración del crecimiento Chino, desde la crisis de 2008-2009, sigue afectando el crecimiento de la economía peruana. Según información del INEI, la tasa de crecimiento del PBI en abril fue de 2.0%, la más baja desde octubre de 2009 cuando el PBI creció a la tasa de 1,2%. Decreció la producción de los sectores Minería e hidrocarburos (-6.1%), y también de la Manufactura no-primaria (-6.6%). El sector Financiero y de seguros fue el único que creció a la tasa más alta (13.7%), reflejando sin duda la notable expansión del crédito en soles (24.1%). La tasa de crecimiento del crédito en dólares sufrió una contracción espectacular (3.4%). Si descontáramos la participación del sector Financiero y de seguros en la contabilidad del crecimiento del PBI, en el mes de abril este habría  crecido a la tasa de solo 1.4%. Es importante mencionar, además, que los datos desestacionalizados del PBI muestran que hay en curso una recesión en toda regla desde fines del año 2013.

Cuando se estanca la demanda externa por nuestros productos primarios y los precios de los minerales ya no crecen, disminuye el ritmo de la inversión extranjera y nacional, y se desaceleran las exportaciones; cuando suben las tasas de interés externas, salen los capitales del país, se paraliza del endeudamiento externo del sistema bancario y se derrumba el crédito doméstico en moneda extranjera. El impacto depresivo que tiene todo este contexto externo sobre la demanda interna, desacelera el crecimiento del PBI. Los sectores productores de no-transables (construcción, comercio y algunos servicios) pierden liderazgo y la consecuente caída o reducción de los ingresos limita la expansión de la producción del resto de sectores, como la  manufactura no-primaria (principal afectada por el estilo de crecimiento primario exportador).

¿Medidas de oferta ante una caída de la demanda?

El ministro Castila afirmó que el objetivo del paquete reactivador es generar «confianza en los inversionistas para garantizar el crecimiento y el desarrollo del país». Castilla y Humala creen que reduciendo deudas tributarias, moderando las sanciones por infracciones laborales de las empresas y aminorando plazos de los estudios de impacto ambiental, se puede revertir la desaceleración del crecimiento originada por el alza de las tasas de interés externas y el fin del período de altos precios de los minerales.

Ninguna de sus medidas apunta a cambiar la fuente externa del crecimiento por una fuente interna. El propio ministro dijo que sus «medidas son de oferta, que actúan por el lado de la oferta», cuando lo que desacelera el crecimiento de la economía es un problema de demanda. ¿Será posible contrarrestar la caída de la demanda por nuestras exportaciones con medidas que actúan por el lado de la oferta? ¿Se dará cuenta el ministro de este absurdo económico?  La desaceleración económica no se debe a la presencia de restricciones de oferta, sino a restricciones de demanda. Las expectativas pesimistas de los inversionistas tienen que ver con el comportamiento futuro de la demanda externa. Disminuyen sus inversiones porque el comportamiento que esperan les indica que no podrán obtener retornos altos sobre su capital. Cuando el pesimismo sobre el comportamiento futuro de la demanda está a la orden del día, como ocurre ahora en la lógica del actual estilo de crecimiento, los inversionistas evitan arriesgar.

De lo que se trata entonces es de cambiar la fuente de demanda del crecimiento y esto, como afirmó el presidente de la SNI, significa abandonar nuestra dependencia «de los productos primarios y de su exportación».

A modo de conclusión

Hay que señalar, además, que todas las medidas anunciadas están en línea con el carácter extractivista del modelo económico y político neoliberal. Perdonar deudas tributarias por 20 mil millones de soles es una pésima señal a los contribuyentes que cumplen con todas su obligaciones y debilita más las instituciones por el riesgo moral que genera. Reducir sobrecostos laborales flexibilizando la Ley de Seguridad y Salud en el Trabajo, favorece la conducta rentista-extractivista, contraria a la innovación y al aumento de la productividad. Reducir los plazos de los estudios de impacto ambiental atenta contra los derechos de las poblaciones nativas y fomenta el extractivismo económico. Ninguna de estas medidas permitirá construir un Estado menos clientelista; tampoco fortalecerá el sistema fiscal y, ciertamente, no profundizará la democracia y no hará nada para reactivar la economía. Castilla y Humala, al igual que García, son los puntales del extractivismo político y económico en nuestro país.




Publicado en el Diario La Primera, el sábado 22 de junio


Fecha Publicación: 2014-06-14T09:53:00.001-07:00
Las políticas neoliberales de las últimas dos décadas han exacerbado los problemas históricos del subdesarrollo de Perú, en lugar de resolverlos: una estructura productiva heterogénea con escaso desarrollo industrial y una canasta exportadora dominada por los productos primarios. Precisamente durante los años del neoliberalismo, la canasta exportadora de Perú se hizo menos diversificada y, por lo tanto, más concentrada en productos primarios: el «índice de Herfindahl-Hiirschman» que mide el grado de diversificación de productos de la canasta exportadora pasó de 0.33 en 1990, a 0.28 en 2000 y a 0.27 en 2010. (Bolivia pasó de un índice de 0.42 en 1990 a 0.46 en 2010). El escaso desarrollo industrial que revela esta canasta, concentrada en productos primarios, se expresa, además, en una baja participación de las exportaciones con alto valor agregado en las exportaciones manufactureras: 7% en promedio en el periodo 1990-2010, por debajo de Paraguay (9%), de Bolivia (11%) y de Ecuador (18%). El reducido valor agregado en las exportaciones manufactureras, revela, además, su escasa capacidad competitiva en los mercados internacionales. El «índice de rendimiento industrial competitivo modificado (IRICM)» que expresa el desempeño competitivo de la industria manufactura de Perú con relación a otros países, pasó de 0.24 en 1990 a 0.36 en 2010, pero se encuentra muy por debajo de Chile  (0.50), de México (0.70) y de Brasil (0.72) (véase Torres y Gilles, 2013).
 
Para cambiar esta situación y con ello el actual estilo de crecimiento y acumulación de capital, es necesario diversificar el aparato productivo, pero los ejes de esta diversificación deben ser el desarrollo industrial manufacturero y la modernización de la agricultura.
 
Política cambiaria como política de industrialización
 
La liberalización comercial y financiera, por un lado, y el apreciación del tipo de cambio real, por otro, configuran un escenario contrario al desarrollo de la producción manufactura y, por lo tanto, de transables internacionalmente. Este es el escenario que predominó en casi todos los años de neoliberalismo en Perú, con excepción del breve período 2002-2006, durante los cuales se impidió la caída del tipo de cambio real. Aumentaron las exportaciones durante los últimos años de alto crecimiento económico, pero básicamente por el impulso proveniente de los altos precios de los minerales. Por su parte, los efectos positivos del crecimiento de las exportaciones no-tradicionales, fueron más que compensados por la masiva penetración de importaciones que desplazó a la producción manufacturera local.
 
Por las razones anteriores, no hay manera de contrarrestar el actual enfriamiento económico ---causado por la desaceleración de la economía internacional (en especial de China) y el fin de la tendencia creciente de los precios de los commodities— sino se opta por políticas de industrialización de nuevo tipo. Una de estas políticas –-la más importante en la coyuntura actual--, es una política cambiaria que dé certidumbre a los productores manufactureros y agro-industriales y que los haga competitivos en los mercados internacionales. Esta es la política de tipo de cambio real estable y competitivo, que debe sustituir a la actual adoptada por la autoridad monetaria y que ha permitido la reducción sistemática del tipo de cambio real, no obstante tener una regla de intervenciones cambiarias esterilizadas.
 
El papel del tipo de cambio en Chile y México
 
Hay experiencias exitosas de países que optaron por un tipo de cambio real alto y estable. Son conocidos los casos de algunos países del Este del Asia y de China, pero que también utilizaron, entre otras, las políticas comerciales de protección temporal para sus industrias nacientes. Sin embargo, son más ilustrativas las experiencias ocurridas en la región de Latinoamérica, precisamente en las décadas de predominio de las políticas neoliberales.
 
Tenemos el caso de Chile que optó por la liberalización comercial, pero que desde 1982 hasta fines de los noventa, lo acompañó con un tipo de cambio real alto y con restricciones a los movimientos de capital de corto plazo. Entre 1982 y 1988 el peso chileno se depreció en casi 120%. Sobre el crecimiento excepcional de sus exportaciones, Ffrench-Davis (2004) dice: «tan notable desempeño estuvo asociado, durante las últimas dos décadas, a políticas heterodoxas más bien activas que procuraron preservar un tipo de cambio real competitivo y generar capacidad exportadora, en contraste con la implantación, únicamente, de reformas económicas ortodoxas, como ocurrió en los setenta».
 
El otro caso es el de México con un Tratado de Libre Comercio y reformas neoliberales. Después de la crisis de 1994-1995, se inició un proceso de recuperación de su economía que coincidió con el ciclo expansivo de la economía norteamericana, pero que fue impulsado fundamentalmente con un tipo de cambio real alto «heredado de los ajustes cambiarios que ocurrieron durante la crisis. Esta feliz combinación de factores se revierte a principios de siguiente década (2000-2010), cuando reaparece la tendencia a la sobrevaluación cambiaria y se produce la recesión de la economía de los Estados Unidos» (Ros, 2004). México, como Chile, tiene ahora una canasta exportadora más diversificada con productos manufacturados, que le ha dado –-como dice Ros— mayor flexibilidad y capacidad de respuesta a las fluctuaciones de los mercados financieros y del comercio internacional.
 
A modo de conclusión
 
Un tipo de cambio real alto y competitivo, es, en la coyuntura y el grado de desarrollo actual de Perú, uno de los instrumentos fundamentales de industrialización y, por lo tanto, de diversificación de su capacidad productiva y de su canasta exportadora.
 
 
 
Publicado en el Diario La Primera el sábado 14 de junio.

Fecha Publicación: 2014-06-07T10:54:00.000-07:00
El cambio del actual estilo de crecimiento presupone la transformación de la estructura productiva, esto es, la expansión y modernización de los sectores agrícola, manufacturero y de servicios transables. Cuando cambie la composición de lo que produce nuestro país, inexorablemente cambiará la composición de sus exportaciones y su participación, como economía abierta, en el comercio mundial. La pregunta entonces es: ¿cómo efectuar esta transformación productiva? Los que dicen que un eje de la «diversificación productiva» es la inserción de empresas nacionales en las cadenas globales de valor para «ampliar la canasta exportadora», nos hipotecan a sus principales actores: las grandes empresas trasnacionales cuyas estrategias impactan en los flujos de comercio internacional. Estas empresas deciden las estrategias en todas las etapas de las redes globales de producción y, por cierto, no aseguran su articulación con la economía interna, por lo que sus efectos distributivos y sus impactos sobre el desarrollo no son evidentes (Kosacoff y López, 2008). Además, la dinámica de la innovación se sitúa básicamente fuera de las fronteras de los países, limitando así los impactos de la cadena exportadora sobre el resto de la economía (Cimoli, 2005).
 
La carrera hacia el fondo (Race to the Bottom)
 
Por otro lado, una incorporación relativamente exitosa en las cadenas globales de valor, no es necesariamente durable porque pueden surgir nuevas y más atractivas fuentes de producción en países en desarrollo que ofrecen costos laborales y de insumos más bajos. La globalización ha hecho que los eslabones de la cadena puedan relocalizarse, y la posibilidad de hacerlo es mayor con la exacerbación de la competencia entre productores y exportadores de manufacturas intensivas en trabajo: todos tratan de contener los costos desregulando mercados para mantenerse atractivos a las inversiones extranjeras y empresas transnacionales. Este tipo de competencia, conocida como «a race to the bottom» (una carrera hacia el fondo) (Palley, 2011), ha conducido al estancamiento de los salarios reales, al deterioro de las condiciones de vida de las mayorías y a la política del «perro del hortelano» que deteriora el medio ambiente y perjudica a las poblaciones nativas. La carrera hacia el fondo es, entonces, consustancial a la constitución de las cadenas globales de valor. 
 
En esta lógica de la globalización se propone como segundo eje de la «diversificación productiva», la eliminación de «sobrecostos y regulaciones inadecuadas para incrementar la rentabilidad y la inversión de las empresas». Se trata –dicen sus autores- de «perfeccionar la regulaciones en las áreas laboral, salud y medioambiental».
 
Sabemos que con el desmantelamiento de los estándares regulatorios en las dos décadas de neoliberalismo,  se estancaron los salarios reales, aumentaron notoriamente las tarifas públicas (teléfono, electricidad, etc.), y se reprodujo una estructura del empleo de baja calificación y productividad. El 71% del empleo se ubica en empresas «De 1 a 10 personas», donde el ingreso promedio mensual es de 938.3 soles. De otro lado, el 68.4% del empleo tiene primaria y secundaria, y sólo el 16.5% tiene educación universitaria. La estructura productiva, por lo tanto, también está dominada por actividades de baja productividad y altamente intensivas en trabajo poco calificado (comercio, servicios, construcción y agricultura, que explican el 81.3% del PBI y el 87.7% del empleo).
 
Bajo estas condiciones internas, y apoyándose en mayores desregulaciones y reducciones de costos laborales, se pretende insertar las unidades productivas nacionales a las cadenas globales de valor. ¿Ayudará esto a superar las fallas estructurales de la economía peruana? No lo sabemos, pero el momento para hacerlo tampoco es oportuno. La crisis de las economías de los países del centro limita la posibilidad de sostener el crecimiento económico participando en redes globales de valor. 
 
El eje de la expansión de la productividad
 
Los autores de la propuesta de «diversificación productiva» le adicionan como tercer eje la expansión de la «productividad en todos los sectores, mediante difusión tecnológica, apoyo al desarrollo de clústeres, implementación de parques industriales, desarrollo de proveedores y diagnósticos regionales». La concepción de la productividad que está en la base de esta propuesta, es estática y exógena al estilo de crecimiento y acumulación de capital. Por ello no se menciona a la industrialización en la propuesta de «diversificación productiva».
 
La expansión de la productividad es un macro-fenómeno fundamentalmente endógeno, cuando el crecimiento es liderado por las actividades industriales. Es un subproducto de un patrón de acumulación de capital y del crecimiento del PBI –-dice Ros, 2013— como consecuencia del progreso técnico incorporado, de la presencia de rendimientos crecientes a escala y, especialmente en países en desarrollo, del rol de las ganancias de productividad derivadas de la reasignación de la fuerza de trabajo entre sectores. La generación de rendimientos crecientes se asocia a la industria manufacturera porque en ésta  las posibilidades de diferenciación y de surgimiento de nuevos procesos y productos no tiene límites –al igual que los cambios en la organización social de la producción--, pero además porque el dinamismo de los otros sectores productivos es el resultado del dinamismo industrial (Jiménez, 1999).
 
A modo de conclusión
 
Los tres ejes de la «diversificación productiva» analizados, son propuestas de cambio para que todo siga como está. Es el «gatopardismo» neoliberal, pues su máximo exponente ha dicho con claridad que su propuesta de «diversificación productiva no quiere generar cambios en los principios del modelo económico».
 
 
Publicado en el Diario La Primera, el sábado 7 de junio.

Fecha Publicación: 2014-05-31T13:16:00.000-07:00
La diversificación productiva debe tener como propósito endogenizar el crecimiento económico para integrar el país y resolver sus problemas estructurales. Lo que el país produce y vende en los mercados internacionales, pero también en el mercado nacional, revela el tipo de estructura productiva que tiene y la manera como crece y acumula capital. Estructura productiva y estilo de crecimiento explican lo que ocurre con la productividad promedio y con las productividades sectoriales. Lo que produce y vende con esta estructura y estilo de crecimiento revela, además, si el país tiene capacidad para alcanzar el nivel de la tecnología de los países más desarrollados. Por lo tanto, cuando la estructura y el estilo de crecimiento no favorecen a la producción de transables (agricultura, agroindustria y manufactura) y se crece con el liderazgo de los sectores no-transables de baja productividad y de la exportación de minerales,  se refuerza este rasgo estructural con todos sus efectos negativos sobre el empleo y la productividad, se mantiene la desconexión de la economía con la geografía y demografía,  y se acrecienta la vulnerabilidad externa de la economía. Por eso, la política de diversificación debe orientarse a transformar esta estructura y a endogenizar el estilo de crecimiento y acumulación de capital.  

Las fallas de mercado y la política de diversificación

Hacer dependiente la política de diversificación de las fallas de mercado es reduccionismo puro. Si bien se orienta a superar algunos problemas críticos de los países subdesarrollados (insuficiencia de oferta y calidad educativa, déficit de infraestructura, gastos públicos reducidos en investigación y desarrollo, ausencia de programas de mejoramiento de la calidad de la mano de obra, etc.),  deja de lado otros temas, igual o más importantes, como son las fallas estructurales de la economía (la ausencia de mercados internos, las desarticulaciones y heterogeneidades tecnológicas entre sectores, la desconexión de las poblaciones de la sierra y de la selva de la economía moderna, el atraso de la agricultura, etc.). Este enfoque reduccionista es, por esta razón, funcional al modelo económico neoliberal.

El enfoque de diversificación para endogenizar el crecimiento económico, es mucho más amplio.  Enfocarse sólo en las fallas de mercado tiene, además, otros problemas. Para empezar no hay fallas donde no hay mercados; hay que crearlos para integrar el país y para que el tipo de trabajo que realizan las personas exprese el grado de su conexión con la sociedad. De otro lado, el enfoque de las fallas de mercado supone que los modelos de mercados competitivos son básicamente correctos. Estos modelos hacen énfasis en la conducta de los agentes orientada a la maximización de beneficios, y no toman en cuenta que hay otros objetivos de la empresa privadas, como el aumento de su participación en el mercado, o la existencia de inversionistas que privilegian el corto plazo en la evaluación de sus posibilidades de beneficios (véase, por ejemplo, Nelson y Pack, 1998). Además, el enfoque de las fallas de mercado es supply side. No basta con enfrentar los problemas de oferta de factores, de insumos y de tecnología. Hay que resolver también los problemas de demanda de estos factores. Y en este tema, ciertamente, tiene papel importante la intervención del Estado.

Por último, como señalan Hausmann y Rodrik (2003), hay fallas del propio sector privado como el denominado problema del autodescubrimiento, y que es el caso que explica por qué las inversiones privadas para diversificar la economía no se expanden por la sierra y la selva del país. Los inversionistas vacilan en invertir en nuevas actividades porque temen asumir todos los costos de un fracaso posible o terminar compartiendo las ganancias con competidores que aparecieron después. Por eso, dicen Hausmann y Rodrik, se requiere que el Estado intervenga limitando la competencia en las nuevas actividades. 

El entono internacional y la política de diversificación

La política de diversificación no puede ser la misma de la época de la sustitución de importaciones. Otro era el entorno internacional en el que operaban los gobiernos y las empresas. El actual entorno internacional de mercados libres es funcional al estilo de crecimiento que reproduce los problemas estructurales de la economía. Por lo tanto, la política de diversificación productiva debe privilegiar el contexto nacional. Hay que integrar la economía y sociedad, reduciendo al mismo tiempo su vulnerabilidad externa. 

La propuesta de vincular la economía a las cadenas de valor y de comercio internacional, no es, por lo tanto, la solución a los problemas de la economía peruana. No resuelve, por ejemplo, el problema de la dependencia de la economía de las fluctuaciones en los mercados internacionales.

De otro lado, la literatura sobre el tema de las cadenas revela que hay una relación desigual entre las empresas internacionales grandes y las empresas pequeñas de países como el nuestro. Las primeras «deciden donde comprar, donde invertir, y donde localizar la actividad industrial»; por lo tanto, el rendimiento de los pequeños productores depende de las decisiones de las grandes empresas. Y, lo que es más grave, estas grandes empresas determinan las políticas económicas y de comercio de nuestros países.  

A modo de conclusión

El actual entorno internacional pone límites a la política de diversificación. Para contrarrestarlos hay enraizar los motores del crecimiento en los mercados internos, sin olvidar que en el contexto internacional actual el tipo de cambio es uno de los principales instrumentos de la diversificación productiva.

 
Publicado en el diario La Primera el sábado 31 de mayo.

Fecha Publicación: 2014-05-24T18:31:00.002-07:00
En nuestro artículo anterior resumimos las estrategias de transformación productiva que hacen énfasis en factores de oferta y descuidan la fuente de demanda e ingresos. La estrategia sustitutiva de importaciones de la Cepal de los años cincuenta y sesenta, dejó en manos del Estado el factor desencadenante de la demanda. El agotamiento del proceso sustitutivo ocasionó una crisis fiscal y de balanza de pagos debido a la pérdida de competitividad de la producción nacional. La estrategia exportadora de los «tigres asiáticos» de los años ochenta también fue sustitutiva de importaciones, pero ubicó la fuente de demanda en el mercado de los Estados Unidos. El boom exportador terminó con la pérdida de dinamismo de esta economía. Las dos estrategias, que fueron experiencia histórica, le asignaron un papel predominante al Estado no solo en el campo de las políticas públicas de incentivos, sino también en la propia actividad empresarial.
 
En la ruta neoliberal: renuncia al crecimiento endógeno
 
La estrategia del M. Porter para cambiar el carácter primario exportador de la economía peruana, plantea diversificar su aparato productivo y la composición de sus exportaciones mediante el desarrollo de cadenas productivas y clusters. Aunque se trata sólo de una propuesta, hay que mencionar que, a tono con las políticas de desregulación y liberalización del comercio, su fuente de demanda se ubica en los mercados internacionales. Y, al igual que la estrategia de los «tigres asiáticos» y la estrategia exportadora del Consenso de Washington, hace énfasis en el abaratamiento del costo de trabajo y la desregulación de los mercados para «ganar competitividad». Todas las políticas se centran en factores de oferta.
 
Hacer dependiente la estrategia del mercado internacional, es apostar por un crecimiento exógeno, subordinado  y vulnerable a sus fluctuaciones. El motor del crecimiento sigue estando en el mercado externo. Los argumentos y medidas que apoyan esta estrategia de diversificación son supply side; por lo tanto, al seguir la lógica neoliberal, no apuntan a cambiar el actual modelo económico. Los que defienden este tipo de estrategia proponen: a) corregir fallas de mercado (tecnológicas, de información y de coordinación) para pasar de un vector de exportaciones especializado en productos primarios a otro vector diversificado; b) aumentar la inversión asegurando su rentabilidad desregulando y reduciendo costos, entre los que se encuentra el costo del trabajo (de despido, de seguridad y salud); y, c) corregir fallas de Estado simplificando trámites, en particular, reduciendo el tiempo de los estudios de impacto ambiental en actividades extractivas, industriales y de comercio.
 
Superar el déficit de oferta y diversificarla requiere, sin duda, atender las fallas de mercado allí donde este existe, pero no son suficientes para cambiar el estilo de crecimiento. De otro lado, la desregulación y la reducción de los denominados costos laborales es un mecanismo espurio para aumentar la rentabilidad y la productividad de las actividades económicas. La productividad aumenta cuando aumenta la acumulación de capital y se expande la producción, impulsadas por mercados internos dinámicos. Cuando estos mercados no existen o están poco desarrollados, la inversión privada sesga su orientación generando heterogeneidades tecnológicas entre sectores, y desconexiones de la economía con la geografía y la demografía. En estas condiciones no aumenta sostenidamente la acumulación de capital por unidad de trabajo, lo que da lugar a la creación de actividades de autoempleo y a la expansión de empresas de baja productividad. 
 
La endogenización del crecimiento económico
 
Para desencadenar endógenamente la inversión y aumentar la acumulación de capital, hay que destrabar sus restricciones (de mercado, de financiamiento, etc.) y simultáneamente endogenizar la generación de demanda e ingresos. Esto es, desarrollar mercados internos para endogenizar el crecimiento, sin sacrificar, sino, por el contrario, aumentando y diversificando las exportaciones. No hay otra manera de cambiar el actual estilo de crecimiento y transitar hacia un nuevo patrón de especialización comercial.
 
Entre los elementos que conforman esta estrategia, podemos listar los siguientes:
 
1)  Promover inversiones en la manufactura, la agroindustria y la agricultura, para cambiar la estructura productiva y las disparidades regionales mediante: la reducción de costos de los insumos de uso generalizado (cambio de la matriz energética y construcción del gasoducto del sur); reducción focalizada del déficit de infraestructura por parte del Estado; reducción del poder de mercado en la provisión de servicios públicos (electricidad, telefonía, transporte aéreo, etc.); y, políticas sectoriales específicas.
2)  Facilitar el financiamiento en soles en el mercado de capitales a pequeñas y medianas empresas;
3)  Desarrollar programas de capacitación y calificación laboral con participación directa del sector privado.
4)  Apoyo directo del Estado a actividades productivas que generen externalidades positivas en otras actividades.
5)  Reforma tributaria para mejorar los ingresos del Estado.
6)  Política de tipo de cambio real estable y competitivo.
7)  Políticas macroeconómicas contra-cíclicas y regla de oro para las inversiones públicas (endeudamiento solo para inversiones públicas).
8)  Política de redistribución de ingresos utilizando como instrumento el salario mínimo.        
 
A modo de conclusión
 
A esta estrategia hay que agregarle las reformas institucionales para asegurar el abandono del actual extractivismo político y económico.
 
 
 
 
Publicado en el diario La Primera el sábado 24 de mayo

Fecha Publicación: 2014-05-17T11:23:00.000-07:00
 En nuestra carta del 10 de marzo de 2011 enviada al entonces presidente del Acuerdo Nacional, Dr. Max Hernández, le recordamos las estrategias de transformación estructural que se habían aplicado en América Latina y en el Asia y que no podían reiterarse ni aplicarse en el Perú para cambiar su actual estilo de crecimiento primario exportador y construir una economía dinámica y diversificada, con un patrón de comercio distinto al actual y con mercados internos integrados y desarrollados. En lo que sigue resumimos estas estrategias.
 
Cuando se olvida lo viejo aparece como nuevo
 
La CEPAL de los años cincuenta y sesenta proponía, para desarrollarnos, un cambio estructural conducido directamente por el Estado, y entendido como diversificación y generación de actividades que fundamenten el crecimiento sobre la base de la productividad, mediante la sustitución de importaciones (ISI). Una estrategia supply side parecida fue formulada para nuestro país hace un poco más de tres años por Michael Porter. Él propuso desarrollar cadenas productivas y clusters sobre la base de nuestros «recursos naturales y de la amplia biodiversidad y ecosistemas». La única diferencia de su planteamiento con el de la CEPAL radicaba en el papel que le asignaban al Estado. El Estado intervencionista de Porter debía ser menos regulador y participar sólo en la elección de los sectores donde debía impulsar la formación de cadenas y clusters.
 
Ambos planteamientos, sin embargo, privilegiaban el lado de la oferta, y olvidaban el papel de la demanda. Si, en reacción contra el proteccionismo Cepalino, conviniéramos que la fuente de demanda debe estar en los mercados internacionales, entonces estaríamos otra vez apostando por un crecimiento exógeno, dependiente y vulnerable a sus fluctuaciones. A este impase se llega cuando no se endogeniza la demanda, pues ello permitiría superar la supuesta contradicción entre el crecimiento endógeno y la apertura de la economía.
 
Para Porter la desregulación y la liberalización del comercio son elementos importantes en su estrategia por la competitividad. Una estrategia parecida que privilegiaba la promoción de exportaciones (EPE), fue la de los «cuatro tigres asiáticos». Esta estrategia fue exitosa porque esos países tenían la demanda de los Estados Unidos y no tenían competidores. El crecimiento notable de la participación de sus exportaciones en el mercado de Estados Unidos, alcanzó su pico en el año 1988 (15.4%). Después disminuyó hasta situarse en los niveles que registró a fines de los años 1970 (9.4%). El mismo comportamiento registraron las exportaciones de Japón.
 
En el mundo globalizado actual, sin embargo, no es posible que todos los que siguen una estrategia exportadora sean ganadores, sobre todo con la actual competencia de China y otros países del continente asiático.
 
Liberalización comercial y abaratamiento de los costos laborales
 
La estrategia Cepalina (ISI) era lógicamente incompleta: hacía énfasis en la construcción de una oferta industrial diversificada para el mercado interno, pero no explicaba la fuente ni el tamaño de la demanda agregada. La crisis de esta estrategia no condujo a superar esta carencia, sino al desmantelamiento de la protección y a la liberalización del comercio. En cambio, la estrategia de los «tigres asiáticos» (EPE), que también fue de sustitución de importaciones, sí tuvo desde el inicio una demanda bien identificada.
 
El éxito de los «tigres asiáticos» persuadió a otros países a seguir su estrategia exportadora. En los años 1990 algunos países la incorporaron como parte de las políticas del Consenso de Washington. Se mantuvo la propuesta central de diversificar la oferta exportadora, concentrando las ventas en determinados mercados externos (Estados Unidos y/o países de la OCDE) de donde provendría la demanda sostenida para las exportaciones; pero, también se hizo énfasis en la promoción de la inversión extranjera, en los tratados comerciales y en el abaratamiento del costo de trabajo (la desregulación del mercado laboral) para «ganar competitividad».
 
La aparición de China reveló la fragilidad de la estrategia liderada por las exportaciones. El aumento notable de las exportaciones chinas desplazó las exportaciones de los otros países asiáticos. La misma suerte están corriendo hoy los países subdesarrollados que continúan compitiendo por los mercados de Estados Unidos y Europa. Pero, lo que importa destacar es que, en esta carrera, todos los países, incluido el nuestro, tratan de ganar competitividad desmantelando los estándares regulatorios de las condiciones de trabajo, de los regímenes tributarios y del medio ambiente.
 
A modo de conclusión
 
Cuando no se imagina la posibilidad de desencadenar endógenamente la inversión y el cambio técnico, se opta por el recurso fácil de mirar solo hacia afuera. Mientras no cambien las condiciones en las que se desenvuelve la inversión privada nacional, las empresas --micro, pequeñas y medianas-- que orientan su producción hacia los mercados externos y que producen con bajísima productividad, seguirán buscando ganancias de competitividad abaratando el costo del trabajo (salarial y no salarial) y demandando regímenes tributarios y crediticios especiales. Ya somos testigos de las consecuencias de esta estrategia. La actual manera de crecer ha acrecentado la vulnerabilidad externa de nuestra economía y está alimentando el conflicto social (el PBI y las exportaciones reales per cápita crecieron de manera notable en la última década, mientras los salarios reales promedio se mantuvieron estancados).
 
 
 
 
Publicado en el diario La Primera el sábado 17 de mayo,
 

Fecha Publicación: 2014-05-10T12:19:00.000-07:00
Hoy nadie de la existencia de un proceso de desaceleración del crecimiento de la economía peruana. Lo que se está discutiendo, en consecuencia, es si se puede evitar que se frene el crecimiento y caer en la denominada trampa del ingreso medio. Sin embargo, para ponderar la pertinencia de las respectivas propuestas de política, es importante saber porqué se está enfriando la economía y si el límite que impide la sostenibilidad del crecimiento está en el propio patrón de acumulación de capital y en la estructura productiva configurada en las dos décadas de neoliberalismo.
 
Deterioro de las condiciones externas y enfriamiento
 
La economía peruana se está enfriando por la desaceleración de los precios de las materias primas, el estancamiento de la economía internacional y el endurecimiento de las condiciones de financiamiento externo como resultado del cambio en la política monetaria de los Estados Unidos. Este deterioro persistente del entorno internacional ha puesto en evidencia, además, el límite que el propio estilo de crecimiento tiene para sostenerse en el tiempo en las condiciones externas actuales.
 
El enfriamiento de la economía, por lo tanto, puede devenir en una senda de crecimiento lento o desembocar en estancamiento, con las consecuencias negativas que tendría para el empleo, la reducción de la pobreza y la recaudación fiscal. Esta posible situación es denominada por algunos economistas la trampa de de ingreso medio y que yo llamo, por razones intrínsecas al propio modelo económico, la trampa del milagro económico peruano.
 
El motor del alto crecimiento económico de la última década se ubicó, no en los mercados internos del país, sino en los mercados internacionales: el aumento de la demanda externa (impulsado por el crecimiento de China), y el creciente aumento de los precios de los minerales. Este milagro peruano se produjo en un contexto de apertura comercial y financiera, (con varios tratados de libre comercio y condiciones blandas de financiamiento externo).
 
Durante ese entorno externo favorable, aumentaron la inversión extranjera directa y los flujos de capital internacional que estimularon, ambos, el notable crecimiento del crédito interno en moneda extranjera y en moneda nacional.
 
Los precios relativos del milagro peruano
 
El alto crecimiento con apertura comercial y financiera, fue acompañado, entonces, por una significativa apreciación cambiaria en términos reales. No solo entran capitales por el crecimiento de las exportaciones primarias (que ocasionan enfermedad holandesa), sino también porque aumentan las inversiones foráneas en cartera y porque los bancos se endeudan en el exterior para prestar en el mercado doméstico en dólares.
 
Se modifican así los precios relativos en contra de los sectores que producen bienes transables o comercializables a nivel internacional, como la manufactura y la agroindustria. Las exportaciones no-tradicionales sufren una pérdida de competitividad notable. Entre agosto de 2006 y abril de 2013, el tipo de cambio real multilateral se redujo en 16.1%.
 
El otro efecto fue el incremento espectacular de las importaciones. En 2013 las importaciones totales fueron equivalentes al 168% de la producción manufacturera, y al 111% de la producción manufacturera y agropecuaria, en conjunto. Aunque aumentaron las exportaciones, no se puede decir que el crecimiento económico fue exportador, porque sus efectos fueron contrarrestados por el desplazamiento de la producción de bienes transables que originó el creciente aumento de las importaciones.
 
La trampa del milagro económico peruano
 
En resumen, el crecimiento económico fue liderado por las exportaciones primarias y por los sectores no transables de  comercio, servicios y construcción. Los tres sectores absorben el 63.5% del empleo, mal remunerado y de baja productividad, y explican el 74.2% del PBI. Si le adicionamos la Agricultura, que en lo fundamental es todavía tradicional, los cuatro sectores explican el 81.3% del PBI y emplean al 87.7% de los trabajadores.
 
Cuando el motor externo no funciona bien o se apaga, se debilita el liderazgo de los sectores no transables que en 2013 explicaron cerca del 90% del crecimiento del PBI (5.0%). El alto crecimiento ya no se puede sostener sin el motor externo. Además, como, en promedio, creció más la inversión en construcción que en equipamiento y maquinaria, se produjo una relativa reducción de la capacidad productiva per cápita. Por lo tanto, aumentos sostenidos del PBI per cápita mediante aumentos significativos de la capacidad productiva, serían imposibles sin un aumento significativo del déficit comercial y, por lo tanto, del déficit en la cuenta corriente de la balanza de pagos. El propio estilo de crecimiento ha generado su trampa.
 
A modo de conclusión
 
Dos propuestas de política están en discusión. Una, que no ubica el freno al crecimiento en el patrón de acumulación y la estructura productiva, y que propone, entre otras medidas, eliminar las «rigideces» en el mercado laboral, flexibilidad  cambiaria y, mejorar el clima de negocios reduciendo el grado de involucramiento del Estado en la economía. Para los que sostienen esta propuesta, las políticas contra-cíclicas son contraproducentes. Y, la otra, que es la nuestra, propone cambiar el motor del crecimiento, diversificando el aparato productivo, cambiando la matriz energética y dejando que tipo de cambio aumente hasta recuperar los niveles de competitividad que viabilicen la expansión de la manufactura y la agroindustria, y aplicando políticas fiscal y monetaria contra-cíclicas.
 
 
Publicado en el diario La Primera el sábado 10 de mayo

Fecha Publicación: 2014-05-03T19:17:00.000-07:00
Hace aproximadamente diez días el ministro Castilla se quejó en público de la «política cambiaria» del Banco Central (BCR). Dijo que la falta de flexibilidad del dólar impedía que la desdolarización de la economía se acelere. Aunque la dolarización de los créditos se redujo notablemente en la última década hasta el 41% en la actualidad, este porcentaje sigue siendo muy riesgoso para el sistema financiero, nos recordaba Castilla. La falta de flexibilidad habría impedido que las empresas y familias prefirieran endeudarse en moneda nacional y no en moneda extranjera.
 
¿Por qué en una coyuntura caracterizada por fuertes presiones al alza del tipo de cambio, el ministro Castilla sugiere que se deje flotar libremente al dólar?
La behetrías mentales de Castilla
La crítica de Castilla es inverosímil si se tiene en cuenta que la tasa de variación anual del crédito en moneda extranjera al sector privado, en marzo de este año, fue de 1.4%, mientras que la del crédito en moneda nacional fue de 25%. La desaceleración del crédito en moneda extranjera es notable desde marzo de 2013, mes en el que registró una tasa de variación anual de 12.5%. Por el contrario, hay una aceleración del crédito en moneda nacional; pero, el crédito total al sector privado ya no crece a las tasas de hace más de dos años (alrededor de 20% anual). La tasa de variación anual del crédito total al sector privado fue, en el último mes de marzo, de 14.5%.
Con la significativa desaceleración del crédito en moneda extranjera y el mayor crecimiento del crédito en moneda nacional, es claro que se reducirá el porcentaje de dolarización de las colocaciones del sistema financiero. El ministro está confundido. Hace exactamente dos años, en abril de 2012, cuando el crédito en moneda extranjera crecía a la tasa anual de 15.1%, el ministro Castilla decía: «Los peruanos necesitamos aprender a vivir con una moneda fuerte, no se puede ir contra la tendencia». El tipo de cambio había disminuido a 2.60 soles por dólar y el BCR hacía pocos esfuerzos para evitar esta apreciación monetaria y la consiguiente pérdida de competitividad de los exportadores. 
El ministro critica la política cambiaria del BCR, justo cuando el crédito en moneda extranjera se desacelera y se registran fuertes presiones al alza del tipo de cambio, ¿Acaso le está pidiendo al BCR que deje de intervenir en el mercado cambiario; que no mantenga el tipo de cambio en 2.80 soles por dólar, es decir, que lo deje subir?
«En las últimas crisis –dijo Castilla-- el MEF fue el que pagó la factura». En el escenario actual de franco enfriamiento de la economía, el ministro le pide al BCR que comparta la factura de la desaceleración del crecimiento dejando subir el tipo de cambio. ¡De pronto cree en el papel expansivo del aumento del tipo de cambio o le preocupa la caída de la posición de cambio del BCR: US $ 9,450 millones entre abril de 2013 y febrero de 2014, mayor que la que se registró entre abril de 2008 y febrero de 2009: US $ 8,113 millones! Pero, solo Dios sabe lo que piensa este ministro.
El piloto automático le pasa la factura
Es claro que el piloto automático no sirve para remontar el actual enfriamiento económico. Castilla lo sabe. Él debe estar preocupado porque ya no puede aumentar más la inversión pública para contrarrestar la drástica reducción de la tasa de crecimiento de la inversión privada. Si esta inversión no crece a la tasa de 6%, el PBI no crecerá este año a la tasa de 5.5%.
Castilla reclama unir esfuerzos, porque «cuando hay una crisis no hay tiempo de pensar y reflexionar». Pero él no hizo gran cosa para evitar el enfriamiento económico. Ha mantenido el gasto en educación y salud prácticamente en los mismos porcentajes del PBI que alcanzaron en  los últimos años del gobierno anterior. No hizo nada para evitar la sistemática apreciación monetaria y la consiguiente pérdida de competitividad de las exportaciones, con lo que dificultó aún más la diversificación productiva. En 2011 dejó caer la inversión pública en 18%. Esta inversión, como porcentaje del PBI, bajó de 5.9% en 2010 a 4.5% en 2011; y, recién en 2013 aumentó a 5.8%. En este año se pretende lograr una inversión pública equivalente a 6.2% del PBI.
Por otro lado, la deuda pública en moneda extranjera representa el 45% del total. Es, por lo tanto, una deuda expuesta al riesgo cambiario. Él tampoco aceleró su desdolarización. Si el BCR deja de intervenir en el mercado cambiario, el tipo de cambio superaría los 3 soles por dólar, elevando así el costo en soles de la deuda pública. Este mayor costo reduciría los recursos para inversión y gastos sociales. «El mayor riesgo para el sistema financiero –dijo Castilla-- es el riesgo cambiario»; pero le faltó agregar que este sigue siendo también el mayor riesgo de las cuentas fiscales.
A modo de Conclusión
Castilla se confió en el piloto automático. No hizo nada para reducir la vulnerabilidad externa de la economía y enfrentar en mejores condiciones los efectos del estancamiento de la economía internacional y de la disminución de los precios de los commodities. La economía peruana se ha hecho más dependiente de importaciones. En 2005 las importaciones representaban el 77.6% de la suma total de la producción manufacturera y agropecuaria. Este porcentaje subió a 95.8% en 2010 y a 110.3% en 2013. Esta creciente dependencia impide sostener el crecimiento (o enfrentar el enfriamiento de la economía) con impulsos de demanda interna.



Publicado en el diario La Primera, el sábado 3 de mayo.

Fecha Publicación: 2014-04-26T12:34:00.001-07:00
El diario La República publicó el 30-03-2014 la entrevista que Juan Álvarez le hizo al presidente Ollanta Humala. Sorprende el carácter intolerante y desafiante del presidente ante algunas preguntas. Dijo que él escucha todas las críticas, pero cuando el periodista le preguntó sobre su «extrema dependencia» del ministro de economía, respondió: esa crítica «es parte de la cultura de acusar sin tener pruebas. ¿Tiene alguna prueba de eso? Dígamela…». El periodista le recordó que él adoptó la postura de su ministro de economía contraria al aumento del salario mínimo. «¿Qué tiene que ver ahí el ministro de Economía?», reaccionó iracundo el presidente.
 
La ominosa práctica de «la puerta giratoria»
 
Le increpó al periodista haber hecho una «afirmación temeraria hablando de la extrema dependencia». No aceptó como prueba el aumento de 100% del sueldo a los ministros ni su decisión de congelar el salario mínimo, medidas impulsadas por su ministro de economía. «Esa no es decisión del MEF –replicó--; es una decisión del Presidente. El aumento de sueldo a los ministros es parte de la reforma del Estado»; ellos han asumido el cargo «dejando puestos bien remunerados en el extranjero» y toman decisiones en proyectos «que involucran miles de millones de soles del erario público».
 
El periodista no repreguntó. Pero, es erróneo usar como argumento que los ministros han dejado «puestos bien remunerados…» y que toman decisiones «que involucran miles de millones…». ¿Acaso no sabe el presidente que gobiernos como el suyo consienten la conducta de la «puerta giratoria» de ministros y altos funcionarios? ¿No sabe que hay funcionarios que se van a una empresa privada aprovechando las «ventajas» de su anterior cargo público, y que también hay funcionarios de empresas privadas que aceptan cargos públicos para luego regresar a la misma empresa privada proporcionándole las ventajas de su cargo público anterior? En ambos casos el Estado es el perjudicado porque incurren en conflicto de interés entre el sector público y el privado. La conducta de la «puerta giratoria» siempre beneficia al interés privado y perjudica el interés público.
 
¿Acaso usted señor presidente no ha hecho ministros a personas vinculadas a grandes empresas privadas mineras y petroleras; a empresas privadas «especializadas» en asociaciones Público-Privadas (en energía, infraestructura, agroindustria, etc.); y, a organizaciones financieras multilaterales que se convierten en acreedores del Estado utilizando sus contactos con ministros y altos funcionarios? Este es el tipo de ministros que lo han convertido a usted en un presidente que sigue el programa de los que perdieron las elecciones, traicionando el suyo.
 
Señor presidente, si el Estado sigue «tomado» por los intereses privados, si los gobiernos como el suyo siguen consintiendo la conducta de la «puerta giratoria», no habrá manera de conciliar la deontología con la función pública, no habrá reforma del Estado.
 
Salario mínimo, informalidad y productividad
 
¿Tiene fecha del próximo aumento del salario mínimo?, preguntó el periodista. «Es que eso no depende de fecha –respondió el presidente--, eso sería una medida populachera. Acá tenemos que ver el equilibrio entre el salario real y salario mínimo vital». El que paga el salario mínimo vital es el sector privado, «entonces, si yo le aumento el salario mínimo vital por encima del salario real, ¿qué provoco? Despidos masivos, o –como decimos.- informalidad, que se trabaje fuera de planilla, y no queremos eso».
 
¿Qué es «equilibrio entre salario real y salario mínimo? ¿Qué quiere decir «no puede aumentar el salario mínimo vital por encima del salario real? Esta curiosa y confusa teoría debe ser resultado de las clases de economía que su ministro le da. El presidente debió decir directamente que comparte el credo neoliberal: si aumenta el salario mínimo, las empresas que desean pagar salarios más bajos optarán por la informalidad.
 
En Perú el 79% de la PEA ocupada es informal y en su gran mayoría tiene baja calificación, baja productividad y bajos ingresos. Además, cerca del 70% de los trabajadores informales gana menos que el salario mínimo de 750 soles. Entonces, oponerse al aumento del salario mínimo, es perpetuar y reproducir las mismas condiciones de informalidad. Se debe fiscalizar el pago del salario mínimo para fomentar aumentos sostenidos en la productividad. Que sobrevivan las empresas eficientes. ¿No es este un argumento análogo al que usan los que favorecen la apertura comercial total? Sin embargo, no hay que olvidar que la informalidad es resultado de un estilo de crecimiento que daña a la producción de transables y reproduce una estructura productiva dominada precisamente por las actividades terciarias que dan empleo al grueso de la mano de obra de baja calificación.
 
A modo de Conclusión
 
John Maurice Clark dice que el salario mínimo se paga a sí mismo en el largo plazo mediante el aumento de la eficiencia de los trabajadores. «Una industria que no paga un salario digno –dice Clark--, en la práctica está pasando parte de sus costos a las otras industrias, pues estas últimas terminarían pagando los gastos de subsistencia de los trabajadores mal pagados, si es que finalmente lo hacen. Y si no lo hacen, hay una pérdida de capacidad productiva que cae como una carga generalizada en la sociedad, afectando a menudo a las futuras generaciones» (J. M. Clark, 1929).
 
 
 
 
Publicado en el diario La Primera el sábado 26 de abril.

Fecha Publicación: 2014-04-19T06:31:00.002-07:00
El sábado pasado el ministro Luis Miguel Castilla dijo en una entrevista a RPP: «rechazo la afirmación de que estamos en piloto automático. Hemos invertido 80 millones de soles (sic) en obras y hemos adjudicado concesiones por más de 12 mil millones de dólares. En solo tres años hemos rebasado al quinquenio anterior».

El ministro atinó con la cifra de las concesiones pero no con la cifra de la inversión pública. En el quinquenio anterior se invirtieron S/. 82,229 millones y en los últimos tres años S/. 81,362 millones. Cuando él era viceministro de hacienda del Alan García, se invirtió, en promedio, 4.5% del PBI; este porcentaje subió en los últimos tres años a 5.2%.
La inversión pública aumentó porque creció el PBI
No mejoró la eficiencia del gasto público, no cambió la metodología de la formulación del presupuesto, no se elaboró un plan de inversiones concertado con las regiones, tampoco se adoptó la regla de oro para el financiamiento de las inversiones, ni se liberaron recursos de la deuda pública para destinarlos a inversión. A pesar de todo esto, la inversión pública aumentó porque operó el piloto automático del crecimiento impulsado por factores internacionales, haciendo crecer la recaudación.
En los últimos ocho años el PBI creció a una tasa de 6.7% promedio anual y, consecuentemente, los ingresos recaudados por la SUNAT aumentaron de 16.1% del PBI en 2001-2005, a 18.7% en 2006-2010 y a 20.1% en 2011-2013. Si los ingresos del tesoro crecieron por factores externos, ¿qué mérito tiene decir que en tres años invertimos el equivalente de la inversión del quinquenio anterior? Además, la inversión pública como porcentaje del PBI que exhibe Castilla es mayor en solo medio punto porcentual que el porcentaje que se alcanzó en los años 1996-1997.  
El crecimiento del PBI no se debe a la política fiscal
El PBI creció impulsado por la demanda externa y los altos precios de los minerales y, porque la expansión del crédito doméstico –-propulsado por el incremento de los préstamos en moneda extranjera— estimuló el crecimiento de los sectores no-transables de Construcción, Comercio y Servicios. La «política fiscal» siguió pasivamente al crecimiento del producto y, por lo tanto, de la recaudación. El ministro Castilla dejó que continuara el crecimiento en piloto automático, pero «prendiéndole velitas» al capital extranjero.
Sin conducción del MEF, el piloto automático primario exportador siguió debilitando el papel de la industria manufacturera y frenando la diversificación productiva. El ministro Castilla no respetó la Hoja de Ruta; por eso no lideró ni lidera la generación de «condiciones para desarrollar mercados internos, así como expandir las exportaciones con mayor procesamiento y contenido tecnológico, en el marco de una economía abierta». Frente a la apreciación monetaria provocada por el influjo de capitales extranjeros, Castilla afirmó que «el Perú debe aprender a vivir con su moneda fuerte», es decir, con la sistemática pérdida de competitividad de los sectores transables.
La tributación minera cayó en lugar de aumentar
El ministro Castilla lideró la elaboración de las leyes del gravamen minero y de la «adecuación» de las normas tributarias existentes, para incrementar la recaudación y socializar parte de las ganancias extraordinarias asociadas los altos precios de los minerales. Lo que se pretendía en el fondo era compensar el agotamiento del «activo» recursos naturales mineros, mediante el mecanismo de la tributación para generar otro «activo» (capital humano e infraestructura social) de tal forma de no perjudicar a las generaciones futuras. 
Las leyes propuestas por Castilla y aprobadas por este gobierno son las responsables de la notable caída del canon minero que se transfiere a las regiones. Las regalías mineras prácticamente desaparecieron al incorporarse como parte de los costos operativos para el cálculo del impuesto a la renta. La tributación interna de la minería disminuyó en 32.5% en 2013. El impuesto a la renta de tercera categoría del sector minero cayó en 45.8%, reduciendo aún más el canon. De otro lado, el gravamen minero recaudado en los dos años pasados equivale, en promedio, a solo el 29.2% de los tres mil millones de soles que se prometió recaudar anualmente. Por último, ¿Castilla sabrá que en los ocho años de su presencia en el MEF las empresas extranjeras remesaron al exterior US $ 76,269 millones por el concepto de utilidades y entraron al país solo US $ 61,411 millones por el concepto de inversión extranjera?.
A modo de conclusión
El ministro ha dicho que este año el crecimiento se ubicará entre 5.5% y 6%, porque confía en el crecimiento de la inversión privada y en el motor externo. Pero, no está tomando en cuenta que, además de la desaceleración de la economía China, el aumento de la tasa de interés en Estados Unidos (asociado a su recuperación), genera dos impulsos recesivos: bajan los precios de los commoditiesporque se contrae su componente especulativo y se van los capitales de países como el nuestro haciendo subir el tipo de cambio y reduciendo el crédito bancario en moneda extranjera.  No dijo nada nuevo en materia de política fiscal. Castilla, al igual que los otros ministros de economía del gobierno de García, heredó un mercado de deuda pública y nuevas reglas fiscales que se introdujeron durante el gobierno de Toledo; y, este es el otro piloto automático que le ha permitido sobrevivir como ministro.
 
 
 
Publicado en el diario La Primera, el sábado 19 de abril

Fecha Publicación: 2014-04-12T09:35:00.000-07:00
Hay analistas y economistas que afirman que las transformaciones efectuadas en las dos últimas décadas han generado una economía vigorosa y moderna. Cuanto menos interviene el Estado, dicen, mejor. Por ejemplo, un aficionado a la economía, García Miró, acaba de decir que en el Perú actual no son «necesarios estímulos, fiscal o monetario». Otros, cortesanos del poder económico, repiten lo que dijo Krugman: «si tratas de forzar una diversificación, la economía doméstica va a ser moldeada por la demanda interna y será muy difícil que surjan sectores exportadores exitosos». También hay los que controlan medios, manipulan información y difaman. Por ejemplo, en un spot de un programa de televisión, su indocto conductor le hace decir a Gastón Acurio: «preferiría de ministro de economía a Luis Miguel Castilla y no a Félix Jiménez porque creo en el mercado». Son los mismos que afirman que Krugman «ha desbaratado enfáticamente las ideas» de la diversificación y de la transformación del modelo primario exportador  (véase Lampadia.com).
 
Las fuentes del crecimiento en 1950-1970 y 1990-2008  
El cuadro adjunto muestra la desagregación del crecimiento del producto potencial durante 1950-2008, en sus dos fuentes principales: el aumento de la productividad total de los factores capital y trabajo, (PTF), y la acumulación de estos dos factores.
La contribución de la productividad al crecimiento del producto potencial es mayor en el período 1950-1970 que en el período 1990-2008. De 35.7% en 1950-1960 aumenta a 39.6% en 1960-1970. Este último porcentaje supera a la contribución de cada uno de los factores capital y trabajo (véase Cuadro). La década de 1960, que sigue a la promulgación de la ley de industrialización (1959), registra una notable expansión de la manufactura. El PBI crece, liderado por esta industria, a una tasa de 5.9% promedio anual. Es un crecimiento basado en la productividad porque su contribución es mayor que la que corresponde a cada uno de los factores capital y trabajo. Además, de estos dos factores, el capital es el que aporta más (33.8%).
En los años 80s, de crisis de la  deuda y de políticas macroeconómicas controvertidas, la caída de la productividad casi compensa la contribución al crecimiento de los factores capital y trabajo.
Con la aplicación de las reformas del Consenso de Washington durante el «fujimorato», el crecimiento económico ya no se basa en aumentos sostenidos de la productividad. Su contribución al crecimiento es negativa en 1990-2000 y de 30.0% en 2000-2008. El PBI crece a la tasa de 5.9% promedio anual entre los años 2000 a 2008; pero, a diferencia de lo que ocurre en el período 1960-1970, el crecimiento es liderado por la Minería y los sectores Construcción y Comercio (véase Cuadro).
La contribución del factor trabajo al crecimiento es de 55.5% en 1990-2000 y de 40.3% en 2000-2008. La productividad aporta positivamente solo en 2000-2008, pero con un porcentaje menor. El crecimiento durante 1990-2008 es, por lo tanto, explicado principalmente por la acumulación de factores, y es, además, intensivo en empleo de baja calificación.
Los aumentos en la productividad y la modernización de la economía (que se expresa en los aumentos del capital y de la productividad), son más importantes en el período de expansión manufacturera que en el período de crecimiento neoliberal. En este último período (1990-2008), el crecimiento es relativamente más intensivo en empleo, lo que es compatible con una inversión predominante en Construcción y con el crecimiento de los sectores Comercio y Servicios.  
Crecimiento intensivo en empleo de baja calificación y  productividad
El sesgo hacia el liderazgo de los sectores no transables y terciarios de baja productividad se profundiza en el período 2008-2013, mientras se debilita el liderazgo de la Minería. Durante estos años el PBI crece a la tasa de 6.2% promedio anual. El 84.8% de este crecimiento es explicado por los sectores Construcción, Comercio y Servicios que crecen a las tasa de 11.0%, 7.2% y 6.8%, respectivamente. Los sectores Agropecuario, Pesca y Manufactura crecen, juntos, a la tasa de 4.1% promedio anual. La minería lo hace solo a la tasa de 2.1%.
De acuerdo con información del INEI para el año 2012, el 63.5% del empleo se encuentran en los sectores Construcción, Comercio y Servicios. Este porcentaje aumenta a 87.7% si se le agrega el empleo del sector Agropecuario. En estos cuatro sectores se encuentra la gran mayoría de empresas de «1 a 10 trabajadores». Además, el 70.9% de los trabajadores ocupados se encuentra en este tipo de empresas y tienen un ingreso promedio mensual de solo 824.3 soles. Sin duda alguna, los trabajadores cuyos niveles educativos son de secundaria, primaria y menos (68.4% de la PEA ocupada), se encuentran en los mencionados cuatro sectores y en las empresas de «1 a 10» trabajadores.
A modo de conclusión
El neoliberalismo ha impuesto un estilo de crecimiento extractivista, con escasa innovación y contrario a la diversificación y producción de transables. Es un estilo que usufructúa de los altos precios de los minerales, y es impulsado internamente por sectores no-transables de baja productividad que crecen porque crece el empleo mal pagado con muy baja dotación de capital.
 
 
Publicado en el diario La Primera, el sábado 12 de abril.

Fecha Publicación: 2014-04-05T16:54:00.000-07:00
El INEI acaba de anunciar que 2007 será el nuevo año base para la elaboración de las cuentas nacionales. La estructura productiva del año base 1994 ya no representaba más la realidad. Las reformas y políticas neoliberales configuraron un estilo de crecimiento primario exportador y contrario a la producción de transables, con su correspondiente estructura productiva. Pero, la composición del PBI de 2007 que nos presenta el INEI, no corresponde a este estilo de crecimiento (véase el cuadro).

Inexplicable estructura del PBI en el año base 2007

El PBI total es la suma del PBI de cada uno de los sectores que lo conforman. Por consiguiente, aquellos sectores que crecen a tasas mayores que la del PBI total deben ser los que ganan participación y lo contrario debe ocurrir con los sectores que crecen a tasas inferiores.
Los sectores que crecieron a tasas superiores a la del PBI (4.49%) durante 1994-2007, fueron: Minería e hidrocarburos (6.3%); Electricidad, gas y agua (5.13%); Agricultura, ganadería y silvicultura (4.8); Comercio (4.51%); y, Construcción (4.5%). Sin embargo, en la estructura del PBI de 2007 que reporta el INEI, solo la Minería e hidrocarburos gana participación. De otro lado, los sectores que crecieron a tasas inferiores a la del PBI son los que extrañamente ganaron o mantuvieron su participación. La manufactura cuya tasa de crecimiento (4.33%) fue menor que la del PBI (4.49%), aumentó su participación de 16% a 16.5%; y, la Pesca que creció a la tasa de 1.6%, mantuvo su participación constante (véase Cuadro).

Los cambios producidos en 1994-2007 se profundizaron en 2007-2013. La Manufactura creció a una tasa (2.94%) mucho menor que la del PBI (6.23%). Los que crecieron a tasas más altas y, por lo tanto, lideraron el crecimiento, fueron: Comercio (7.2%), Otros servicios (7.03%) y Construcción (10.98%). La información para el conjunto del período 1994-2013, vuelve a mostrar el cambio de la estructura del PBI a favor de los sectores terciarios y no-transables. Los únicos sectores que lideraron el crecimiento del PBI –que creció a la tasa de 5.03% promedio anual--, fueron: Comercio (5.35%), Otros servicios (5.15%), Electricidad, gas y agua (5.35%) y Construcción (6.50%).
En resumen, el crecimiento de las dos últimas décadas –que tuvo que hacerle perder participación en el PBI a la Manufactura--, fue liderado por los sectores  terciarios y no-transables, e impulsado desde los mercados internacionales de productos primarios. Su carácter primario exportador se explica no solo por la expansión de la Minería, sino también por los impulsos externos al crecimiento que provinieron de los altos precios de sus productos. Durante 1994-2013 la Minería creció a la tasa de 4.95% promedio anual --menor que la tasa de crecimiento del PBI (5.03%)--, pero sus exportaciones en valores corrientes lo hicieron a la tasa de 15.1%. Hay que señalar, además, que los altos precios de los minerales provocaron una sistemática apreciación cambiaria que le restó competitividad a la producción de transables, haciéndoles perder liderazgo en la generación del PBI y en la multiplicación de ingresos y de empleo.

Sobre la metodología de la elección del año base
La elección de 2007 como nuevo año base de las cuentas nacionales es, además, metodológicamente discutible. Uno de los requisitos que debe reunir un año base, aparte de ser un año reciente y para el que hay suficiente información, es que las condiciones de mercado sean de relativa normalidad y que, por lo tanto, no haya mucha variabilidad en los precios.

Al respecto, los términos de intercambio alcanzaron su pico más alto precisamente en el año 2007 del período 1990-2010. No ocurrió lo mismo en el año 1994. Asimismo, en 2007 el precio de las exportaciones registró un nivel extraordinariamente alto y, como se sabe, es el año previo a la crisis internacional de 2008-2009. En consecuencia, el incremento de la participación de la Minería en el PBI no solo responde a la mayor extracción de minerales sino fundamentalmente a los altos pecios de los productos mineros que exportamos. Además, hay que tomar en cuenta que en el incremento de estos precios que empieza en los años 2005-2006, hay un componente especulativo importante. El aumento notable en la participación de la Minería e hidrocarburos reportada por el INEI, no es neto de este componente especulativo, lo que significa que está sobreestimado.
El INEI explica el aumento de la participación de la Minería e hidrocarburos por la mayor extracción y por sus mejores cotizaciones internacionales; pero no utiliza un razonamiento análogo para explicar, por ejemplo, la disminución de la participación del sector Comercio en el PBI. El valor del comercio al detalle aumentó de manera notable, pero su participación en el PBI, según el INEI, se ha reducido. También sorprende la caída en la participación del sector Construcción (baja de 5.6% a 5.1%), no obstante haber mantenido su liderazgo en el crecimiento económico de las dos últimas décadas.  

A modo de conclusión

El año base 2007 construido por el INEI, oculta que Perú ha pasado, según Dani Rodrik, por un cambio estructural contrario al crecimiento basado en aumentos de la productividad. Los trabajadores se desplazaron hacia actividades de baja calificación laboral y de baja productividad, principalmente porque el crecimiento fue impulsado por los altos precios de los commodities y los influjos de capital de corto plazo.


Publicado en el diario La Primera, el sábado 05 de abril