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El proceso de revocatoria de la alcaldesa de la ciudad de
Lima, la Sra. Susana Villarán ha traído consigo una estela destructiva para la
comunidad evangélica.
El resultado de las elecciones ha sido que la alcaldesa
permanecía en el cargo, pero buena parte de los concejales de su partido,
Fuerza Social, han salido de su cargo. La consecuencia de la campaña por la
revocatoria ha repercutido en muertos y heridos en el mundo evangélico. Pues se
ha incurrido en profundizar las divisiones que se tienen entre los evangélicos.
Desunión 1.-
Por un lado, un grupo de rostros nuevos para el ámbito
mediático evangélico. Los que promovieron el “SI” y lo quisieron presentar como
la voz del pueblo evangélico, fueron posteriormente criticados, pero no por la
comunidad evangélica en primer lugar, sino que los medios de comunicación se
encargaron de buscar a los líderes de la comunidad evangélica en el Perú y
cuestionarles si realmente el ps. Linares les representaba o tenía alguna
vocería oficial. Ante esto, en su momento dio respuesta el secretario ejecutivo
del CONEP el hno. Víctor Arroyo, negando todo contacto con el ps. Linares;
reconociendo que lo llaman pastor, desconociendo su denominación y nombramiento
de pastor, y negando todo vínculo del CONEP con el citado pastor. Posteriormente,
ese mismo medio de comunicación le increpara al ps. Linares las palabras del
CONEP, y el ps. Linares renegará y restará importancia a las declaraciones del
CONEP, ante el asombro del periodista que en su tono de voz se puede reconocer
que no puede creer tal nivel de independencia y desinterés por la organización
que ha representado y representa a tantas denominaciones evangélicas frente al
Estado. Esa fue la primera muestra de infraternidad y desinterés por el respeto
de las instituciones evangélicas validadas (con tanto esfuerzo) por nosotros y
nosotras (el pueblo evangélico).
Desunión 2.-
La segunda muestra de desunión, pero que fuera resultado de
una respuesta política ante la exigencia de una voz disidente a la del evangélico
Linares, si es que la hubiera. Y si la hubo. Un grupo de cristianos
evangélicos, alejados de la representación de los grupos de los que forman
parte, pero que continúan siendo representativos, se unió para la formación de
un colectivo llamado “Evangélicos por Lima”. Este grupo de evangélicos llevó
adelante una suerte de “vocería evangélica por el NO”. En una conferencia de
prensa, en la oficina de campaña del “NO”, estos evangélicos procedentes de
distintas denominaciones, de distintas generaciones, de distintas
organizaciones paraeclesiásticas se unieron a las voces del NO, pero desde una lógica
y una argumentación evangélicas y sobretodo: ciudadanas. Más de doscientos
pastores y líderes evangélicos se suscribieron a las razones de estos “Evangélicos
por Lima”. Acto seguido estarán las redes sociales para combatir
ideológicamente con seguidores evangélicos por el SI.
Los evangélicos que estaban de acuerdo con la campaña del
NO, esgrimían argumentos de tolerancia hacia la gestión de la alcaldesa Villarán
(Aclaro que no fue de aceptación total, se reconocieron los errores, pero se
desmerecía la necesidad de revocarla por esas razones) y sobretodo argumentos
en favor de la democracia y la sostenibilidad. Mientras tanto, los evangélicos
de acuerdo por el SI, levantaban la voz de indignación por la llamada “agenda
gay” que tenía la alcaldesa y que “escondía”. La tildaron de inmoral y que ella
quería promover la homosexualidad y el liberalismo en la ciudad de Lima. Como argumentación
para ello (y fue el principal motivo de revocatoria, sino el único real, por
parte de esta población evangélica) alegaban la participación de la alcaldesa en
la “marcha del orgullo gay” y en la mal llamada “ordenanza gay”.
El problema que algunos evangélicos encontramos en esta
argumentación es, principalmente, que está basada en percepciones equivocadas y
prejuicios. Sin mencionar que el argumento principal de los revocadores, el de “incompetencia”
es un argumento subjetivo, y que con muchas más faltas se le permitió a las
alcaldías anteriores mantenerse en la silla municipal, y que las revocatorias
en el interior del país son un negocio para los revocadores, etc… quitando esas
percepciones de lado, es preocupante que la comunidad evangélica ingrese a las
arenas políticas de la participación ciudadana con discursos de odio y
discriminación como el del ps. Rodolfo Gonzales.
Las marchas del SI.-
El Movimiento Misionero Mundial ha sido quizá el instrumento
político de movilización en las calles más importante de la campaña del SI.
Incluso en un audio, se le escucha a Marco Tulio (el revocador) con el ps.
Linares (el revocador evangélico) comentar que si lo deseaba podría sacar a los
pastores a protestar en las calles, eso gracias a las redes de pastores. Y eso
se hizo en más de una ocasión. En principio se convocó a una gran marcha para
contrarrestar la llamada “ordenanza gay”, la misma que explicaremos más
adelante. La concentración fue multitudinaria, aunque no cumplieron con las expectativas
masivas que tuvieron inicialmente los convocantes (Julio Rosas, Pronapfam y
Ciprofam). Posteriormente convocarían a otra marcha, esta vez en contra de la
alcaldesa y en favor de la campaña del SI. Pero fueron mediáticamente opacados
por la conferencia de prensa de “Evangélicos por Lima”. En la misma marcha
convocada bajo el título de “Marcha por la Familia” participó el colectivo de
derechos humanos y defensores de la población homosexual en Lima, el MHOL =
Movimiento Homosexual de Lima. De ellos hablaremos más adelante, pero en este
momento quería destacar que fueron valientes al participar de una marcha en la
que estaba más que seguro que serían abucheados y hasta posiblemente
violentados. Ellos y ellas participaron con la consigna de demostrar que
existen “otros tipos de familia” distintas a la familia nuclear, monogámica y
monoparental. Finalmente fueron solo apartados de la marcha por agentes de la
seguridad municipal (no es necesario hacer hincapié en que esa medida atentaba
contra el derecho a la protesta, sobretodo porque está demostrado que el MHOL
no es una organización violentista, sino que promueve los derechos civiles de
un tipo de población específica). Por otro lado, a un servidor le pareció que
los miembros del MMM fueron utilizados políticamente, pues se ofreció marchar
en favor de la “Familia”, para eso fueron convocados y convocadas todas las
iglesias evangélicas, pero finalmente el congresista y pastor evangélico Julio
Rosas, encabezó la presentación de una carta dirigida a la alcaldesa Susana
Villarán, convirtiendo así la “marcha por la familia” en un evento político
partidario de “Evangélicos por el SI”. En otras palabras, se quiere convocar a
las masas evangélicas para una cosa, pero se termina haciendo otra cosa. Finalmente
esa marcha no solo fue opacada por la conferencia de prensa que diera “Evangélicos
por Lima” el día anterior, sino que los medios relevaron más la participación
del MHOL, y como remate, los expertos evangélicos en eclesiología mostraron que
en realidad esa marcha había sido un fracaso en cuanto a la convocatoria puesto
que no participó toda la población evangélica, sino únicamente los miembros del
MMM. Por lo que en realidad, no fueron convocantes.

La ordenanza gay.-
Un servidor tuvo la oportunidad de conversar con miembros de
la municipalidad y regidores con respecto a la famosa “ordenanza gay” lo que
pude constatar fue lo siguiente:
La mal llamada ordenanza gay, no tenía como propósito favorecer
exclusivamente a la población LGTB (Lesbianas, Gay, Transexuales y Bisexuales)
sino pronunciarse en contra de todo tipo de discriminación. Esto incluía a los
homosexuales.
El MHOL presenta un observatorio en el que da muestras de
cientos de casos de homosexuales maltratados, violentados, golpeados y hasta
asesinados por la única y exclusiva razón de ser gay. A muchos puede no
causarles ningún remordimiento, ni ninguna preocupación, porque están “viviendo
la consecuencia de su pecado”, la paga del pecado es muerte, y por lo tanto, se
justifica el que mueran asesinados por ser homosexuales. Pero esta postura
evangélica que data de la edad media, y es tan poco protestante, no respeta
para nada la vida de los homosexuales que es SAGRADA, y esta población es tan
digna como la población evangélica.
Al respecto, tuve la oportunidad de entrevistar al
congresista y pastor Humberto Lai, en dicha entrevista le pregunté entre otras
cosas, por la denominada “ordenanza Gay”, él evidentemente se mostró contrario
a esta. Pero cuando le pregunté si estaría de acuerdo en evitar que las
poblaciones gay dejen de ser maltratadas, discriminadas y que se elimine todo
tipo de violencia hacia ellos y ellas, él estuvo de acuerdo y hasta manifestó
que suscribiría un pronunciamiento de este tipo.
Regresando a la conversación con los miembros del Consejo
Municipal, una reflexión que surgió del diálogo fue, cuan prejuiciada está la
población evangélica para con el tema gay. No importa cuán maltratados sean, no
importará si no tienen acceso a trabajos formales por su condición de
homosexual (sobre todo para los travestis) no importa si son golpeados en las
calles por grupos violentistas, no importa si el serenazgo municipal o las
fuerzas del orden son los primeros en proferir insultos contra ellos y ellas.
Nada de eso, su sufrimiento, el de sus familias y su condición y dignidad como
seres humanos, nada de eso importa si primero no se arrepienten. Ese es un
problema de discriminación al interior de las iglesias evangélicas. En esto no
vivimos el evangelio del amor plenamente. Otra conclusión de dicha conversación
fue que esta ordenanza gay, que en realidad era una ORDENANZA EN CONTRA DE TODO
TIPO DE DISCRIMINACIÓN, le faltaba incluir a los evangélicos, pues de alguna
manera si se quiere explicitar a las poblaciones discriminadas, de alguna
manera (hoy menos que ayer, felizmente) somos los evangélicos, aun, una
población que recibe discriminación de alguna manera, por diversas razones, no
necesariamente sexuales, pero si por motivos de convicción. De ese modo, la
ordenanza ya no sería gay, sino una “ordenanza evangélica”.

CONCLUSIONES:
Finalmente, la revocatoria puede haber concluido en la
visita a las urnas del pasado domingo 17 de marzo. Pero las heridas al interior
de la iglesia evangélica deben ser sanadas. Una de estas heridas fue el furtivo
ataque de algunos grupos de hermanos evangélicos hacia el CONEP. Otra herida
fue la provocada por BETEL radio y televisión, pues su líder, el pastor Rodolfo
Gonzales insta constantemente a que los evangélicos tengamos un discurso de
odio en contra de las poblaciones homosexuales, cuando el discurso y la
práctica de los evangélicos hacia el mundo y hacia todos los que piensen
distinto a nosotros y nosotras, debe ser una actitud de amor y aceptación hacia
la persona humana, como digna creación de Dios, la condición pecaminosa del ser
humano (condición compartida por todos y todas) no le resta a uno, la condición
de persona DIGNA. En este escenario plural, interdenominacional en el que
aceptamos la multiforme gracia de Dios, reconocemos la existencia de hermanos y
hermanas en Cristo, que son tan creyentes cristianos como las demás iglesias
evangélicas, pero que además son homosexuales. Estas iglesias las hay en Perú,
como en muchas otras partes del mundo. Estos hermanos en Cristo fueron
victimizados por panfletos que atentaban contra su dignidad, no solo como
personas, sino que además atentaban contra la UNIDAD EN CRISTO de la que los
evangélicos nos enorgullecemos. No somos una iglesia dividida, somos una
iglesia que acepta la diversidad de dogmas, pero en este tema en particular,
nos falta reflexionar mucho.
Esa quizá haya sido la herida más profunda que ha
trascendido al proceso de revocatoria. La comunidad evangélica debe repensar el
tema gay. El MHOL se abrió a recibir a un grupo de evangélicos que dimos
testimonio de nuestra fe en el Señor Jesucristo, y de como Él cambió nuestras
vidas, les compartimos quienes somos, que hacemos y la manera como entendemos
el evangelio. Del mismo modo un grupo de jóvenes evangélicos recibimos una
capacitación de parte del MHOL de como ellos y ellas entienden “diversidad”, de
cómo piensan ellos y ellas, y la problemática de la población LGTB (y de qué
significa ser LGTBI). No solo fue muy instructivo y pudimos tumbar algunos
prejuicios, digo algunos porque quienes participamos ya habíamos tumbado varios
prejuicios antes de pisar las instalaciones del MHOL, pero no solo pudimos
conocer más sobre las clasificaciones desde las ciencias sociales del fenómeno
LGTBI, sino desde las ciencias médicas, y lo que más nos llamó poderosamente la
atención, fue la escalofriante estadística de homosexuales muertos, mujeres
lesbianas violadas por quienes eran sus amigos de toda la vida, la impunidad
con la que son tratadas estas denuncias por la policía, la vergüenza a la que
es sometida innecesariamente la familia, incluso aquellas familias que aceptan
las decisiones de sus hijos cuando “salieron del closet” o dicho de una mejor
manera, reconocieron o aceptaron la inclinación homosexual en la que vivían por
mucho tiempo. Esto sin mencionar los atentados en las calles que los dirigentes
del MHOL han recibido, pintas de amenazas en sus casas, como ocurría en tiempos
de la violencia política en el país, entre otras muestras de desprecio de una
población a la que no solo le cuesta entender lo diferente, porque no tenemos
arraigada una cultura democrática y mucho menos una cultura de paz, todo lo
resolvemos votando, sacando, matando o excomulgando al diferente, sino que
RECHAZA (lo que sí es preocupante) al distinto, al diferente; esto incluye a
muchas minorías, incluso las MINORÍAS RELIGIOSAS (grupo poblacional en el que
estamos, y esto debería llevarnos a una especial reflexión).
Necesitamos sanar heridas, y reflexionar como comunidad
evangélica sobre lo sucedido, porque esto va a traer cola. Lo peor que puede
ocurrir, es que como ha ocurrido en otros países, la comunidad evangélica se
divida radicalmente, incluso las mismas denominaciones se dividan, como ha
ocurrido en Estados Unidos en la iglesia Luterana y la iglesia Anglicana. Ahora
existen dos iglesias anglicanas y luteranas en Estados Unidos y Canadá. NO
PERMITAMOS QUE ESTO OCURRA EN PERÚ. La iglesia no tiene porqué sufrir más
divisiones, pero tampoco podemos dejar de reflexionar, ni mucho menos de
REFORMARNOS.
Anubis
El día jueves 17 de enero (como se está haciendo costumbre),
la comunidad evangélica se congregó para celebrar el aniversario de Lima en el histórico
templo de la IEP (Iglesia Evangélica Peruana), templo Maranatha.
El culto contó con la presencia de la máxima autoridad de la
ciudad de Lima, la alcaldesa Susana Villarán. Además de otros regidores y funcionarios
municipales, este servicio contó igualmente con la presencia de autoridades del
ámbito evangélico como el presidente del Concilio Nacional Evangélico del Perú
(CONEP), Rev. Darío López y el presidente de la Unión Nacional de Iglesias
Cristianas Evangélicas en el Perú (UNICEP), Ps. Manuel Gutierrez. Junto con la presencia
y apoyo de la feligresía de la diversidad de iglesias evangélicas, participaron
también de la liturgia el actual Jefe del INPE (Instituto Nacional
Penitenciario), lic. José Luis Pérez Guadalupe, la lic. Nancy Tolentino
Gamarra, directora del INABIF, y algunos congresistas.
La oración estuvo a cargo del ps. Manuel Gutierrez, de
UNICEP, mientras que la predicación estuvo a cargo del rev. Darío López, del
CONEP. La predica inició subrayándose la exelente oportunidad que se tenía para
entregar un pliego de reclamos, sin embargo la prédica giró para señalar la importancia
de dar testimonio de vida y de nuestro ser evangélico a travez de la práctica
de nuestra CIUDADANÍA. El ps. Pentecostal hizo gala entre humor e ironía de su
conocimiento de la situación de las iglesias y municipios, y de sus actitudes
ante las ausencias, faltas y necesidades en el gobierno municipal y regional de
Lima. Culminó con una exhortación a que los cristianos evangélicos ejerzamos
nuestra ciudadanía y planteemos soluciones a las problemáticas que enfrentamos
desde nuestras comunidades, y a hacer causa común con los distintos niveles de
gobierno para aportar, tal como lo hemos venido haciendo desde el inicio de las
misiones protestantes en el Perú.
Luego de ello, se procedió a la entrega de 3 reconocimientos
a 3 instituciones por parte de la Alcaldía de Lima. La Dra. Susana Villarán
reconoció al histórico colegio San Andrés, y con ello indirectamente a la
Iglesia Presbiteriana y su par, el histórico colegio María Alvarado, y con ellos
a la Iglesia Metodista. Además se le brindó el mismo reconocimiento a la Misión
cristiana Camino de Vida.

Se culminó la ceremonia con palabras de la autoridad
municipal, la sra. Susana Villarán, quien reconoció el aporte de la comunidad
evangélica a la ciudadanía, y comentó unas simpáticas palabras que cito: “No
hay cerro en donde no haya iglesia evangélica”. Hizo eco de las palabras del
ps. Darío en la alusión a los programas sociales, comedores populares, apoyo a
los más necesitados que las iglesias evangélicas han hecho con y sin ayuda del
gobierno, ella no solo lo reconoció sino que agradeció esta labor. Se
identificó con el pueblo evangélico desde su espiritualidad católica ecuménica de
Teología de la Liberación y terminó su discurso con sus ya conocidos cierres de
discurso: “Lima no puede parar”.
Anubis
ara varios puede que al leer “fin
del mundo” se rían, porque el tema les parezca una bobada Para otros, más de
corte investigador, puede que le despierte la curiosidad. Para otros, espero
que sean los pocos, el tema puede despertar nostalgia o hasta incertidumbre,
por no decir temor. Los primeros puede que al leer el título, no continúen
leyendo, así que no me dirigiré a ese
público. Son los segundos los que me interesan, y los últimos los que me
preocupan. Por ello, si estás interesado/a en el fin del mundo, esto lo tienes
que leer.
Parto por una broma; por qué empezó
esto siendo una broma. Por qué algunos creyentes protestantes, no tenemos ningún
temor a un posible “fin del mundo”. Esto se debe a la seguridad que tenemos en
Cristo, en la relación personal con un Dios que nos supera y trasciende toda fe
y sistema de creencias, nos trasciende a nosotros, a nuestro mundo y a la razón.
Yo particularmente creo que ese Dios es bueno y quiere lo mejor para mí, por
ello me anima a desear lo mejor para los demás.
Seguridad en Cristo
Esa misma seguridad que
encontramos en Cristo nos anima a aventurarnos en el terreno de lo desconocido,
de la ciencia, de la pedagogía, de los conflictos sociales, económicos,
ambientales, políticos, filosóficos y espirituales. Nos podemos encaminar en
esas aventuras pues nos sentimos a salvo, confiados por la esperanza que
encontramos en Cristo. Esto no es una carta libre a la insensatez, sino todo lo
contrario, un llamado a la prudencia, que nos permita desarrollarnos como
administradores sabios de una creación compleja que necesita nuestra atención y
cuidado.
Por ello el “fin del mundo” (en
caso exista) no debiera causar ningún temor, sino expectativa. Como la que se
tiene cuando uno/a recibe el resultado de una evaluación, en donde no se fija
uno/a en la “calificación” per ce, sino en el resultado de un proceso que
culminó. Pues es el proceso, es decir la vida, lo más importante y no
tanto la meta exclusivamente.
Evaluación
A los historiadores les encanta
evaluar la vida y obras de una persona cuando muere. Los docentes, por el
contrario, sabemos que las evaluaciones son constantes y debemos evaluar y
sobre todo autoevaluarnos todos los días a lo largo de nuestra vida, como dan
testimonio los apóstoles. Se trata de una revisión constante de nuestras vidas,
a fin de hallar nuestras faltas y ver la manera de remediarlas para que no se
repitan. De ese modo podremos ser mejor que nuestros padres (porque nosotros/as
lo necesitamos, y porque ellos/as así lo
hubieran querido).
También es cierto que un muy buen
momento para realizar evaluación es al final de un periodo, al final de un ciclo.
Hacer esto me parece importantísimo, crucial.
Ojalá se acabe todo
En mi servicio misionero me he podido
cruzar con muchas personas (incluyéndome) que habrían querido en algún momento
de sus vidas (sino en este instante), que fuese ya el fin del mundo.
Al ver tantas injusticias, tantos
abusos, muertes de inocentes, guerras absurdas, corrupción a gran escala,
enfermedades en crecimiento, y lo peor de todo, la indolencia con la que los
justos actúan tolerando el mal, la injusticia, como si de un juego se tratara. Eso
a uno le hace desear que de una buena vez se acabe todo. Pero al ver las lágrimas
de los niños y las niñas, fuente de mi más profunda y prolongada frustración,
veo también en estas poblaciones constantemente vulnerabilizadas, las fuerzas
para vencer el mal que les aqueja, el valor para denunciar la injusticia que
les impide desarrollarse plenamente (aunque eso a uno le cueste la vida). Puedo
ver en ellos y ellas el gozo de que luego de la lluvia, en su mismo rostro se dibuje
el arcoíris de sus sonrisas.
Es en ellos y ellas en donde
mejor se encarnan nuestras esperanzas. Nuestras expectativas de seguridad y
esperanza se encarnan en nuestros hijos e hijas.
Por ellos que no diferencian su
derecho de su izquierda, y por nuestra esperanza que tenemos en Cristo,
esperanza de la instauración definitiva de su reino, un reino de paz, justicia
y equidad, es que debemos hacer una revisión y pensar:
Si este viernes fuera el fin del mundo ¿con que me presentare ante Dios?
¿Me dirá “entra buen siervo fiel”, o me dirá “Nunca os conocí”?
Para quienes no conozcan a Dios,
conocerle es el regalo de Dios hacía ellos y ellas, y estas fechas navideñas
son propicias para conocerle. Pero para quienes somos hijos e hijas de Dios y
somos conscientes de esa realidad, también somos o debemos ser conscientes de
la responsabilidad que este hecho implica. Esto es: ser fieles administradores
de los bienes que Dios nos ha confiado desde la creación.
Por ende, porque somos responsables, porque nos
sentimos responsables por ellos y ellas que son nuestra esperanza y que han
deseado en más de una ocasión que el mundo se acabe ayer, nosotros/as la Iglesia, herederos de una gracia
inquebrantable y una esperanza que todo lo colma, cargamos con el llamado de
ser luz y brindar esperanza a quienes siendo los herederos originales de toda
esperanza, esta se les fuese arrebatada por intereses mezquinos, muchas veces
justificados por nuestras mismas iglesias. Materializamos estos gestos concretos
en proyectos de desarrollo, en educación de calidad, lucha contra la pobreza,
contra la corrupción, contra la desnutrición, contra toda forma de discriminación,
y la construcción de la unidad en un marco de cultura de paz. Desde el lugar
donde nos encontramos y con el nivel de decisión
(PODER) que tengamos empezando desde nosotros/as mismos/as, tenemos el llamado,
y por lo tanto, la responsabilidad de responder por estos que no distinguen su
derecha de su izquierda.
QUE EL DIOS DE LA VIDA, NOS
CONDUZCA A LA JUSTICIA Y LA PAZ.
Vino a él un leproso que, de rodillas, le dijo:
—Si quieres, puedes limpiarme.
Jesús, teniendo misericordia de él, extendió la mano, lo tocó y le dijo:
—Quiero, sé limpio.
Tan pronto terminó de hablar, la lepra desapareció del hombre, y quedó limpio.
Marcos 1:40-42
Vivir en Impureza La lepra es conocida actualmente como Mal de Hansen y según los síntomas que presenta la enfermedad no es, en muchos casos, exactamente lo mismo de lo que se habla en la Biblia Hebrea. Según las leyes de pureza cualquier mancha, furúnculo o inflamación en la piel podía ser considerada motivo para declarar “impura” a una persona y marginarla del resto de la sociedad judía (Levítico 13-14). Esta declaración de cual persona era digna de permanecer en la comunidad y quien no la era se dictaminaba de forma a veces arbitraria. Incluso la cicatriz de una quemadura podría ser señal de impureza. En algunos casos la “lepra” desaparecía y el Sacerdote declaraba a la persona “pura” de nuevo, según el Código de Santidad ser puro tiene que ver con condiciones requeridas para seguir participando de la vida comunitaria (en todos sus roles) y acceder al templo para adorar al Dios de Israel. Ser puro implicaba ser aceptado/a en la sociedad. Ser impuro según Lev 13:45-46 significaba la marginación total de la persona: “La persona que contraiga una infección se vestirá de harapos y no se peinará; con el rostro semicubierto irá gritando: "¡Impuro! ¡Impuro!" , y será impuro todo el tiempo que le dure la enfermedad. Es impuro, así que deberá vivir aislado y fuera del campamento.” Es fácil imaginar el caso de un hombre judío al que el Sacerdote del Templo lo declarara impuro y cuyo único lugar en el que pueda vivir sea fuera del ámbito social, familiar y religioso de su pueblo. Este hombre debería romper lazos con todas las personas importantes de su vida, él ya no se les podría acercar a menos de 50 pasos y muchos menos soñar con tocarlas de nuevo. Una persona “impura” no debería ser tocada por ninguna persona considerada “pura” por el riesgo de contagio. La persona con lepra era rechazada de por vida y castigada por una condición que no deseó ni buscó. A mí también me han declarado “impura”. Por ser Lesbiana a mí también los Sacerdotes del Templo, las autoridades eclesiásticas, los Pastores de iglesias Cristianas, los miembros de congregaciones evangélicas me han ordenado que me vista de harapos y que con el rostro semicubierto vaya gritando: ¡Soy Impura! ¡Impura! Como en el caso de las personas con lepra, a las personas como yo, a las personas Lesbianas, Gays, Transexuales, Transgéneros se nos ha negado la posibilidad de vivir en comunidad. Una comunidad de relaciones, una comunidad de vivir en igualdad. Así como la decisión de quien es “impuro” obedecía a la interpretación del que tenía poder en la jerarquía judía, la decisión de declararme “impura” a mí y a toda mi comunidad depende de los poderosos de la Iglesia Cristiana. Actualmente a casi 40 años de que la Homosexualidad haya sido sacada del Manual de Desórdenes Mentales de la Asociación Americana de Psicología y luego de que se hayan realizado muchas investigaciones serias de otras organizaciones de la salud que afirman que la Orientación Sexual en la humanidad es diversa y ninguna de ellas es una patología y por lo tanto no hay nada que “restaurar” ni “cambiar” para conformarla con la normatividad heterocéntrica. Aún ahora, a pesar de lo que dice la ciencia, muchas denominaciones cristianas son las primeras en declararnos personas “impuras” y somos víctimas de la caza de brujas en nombre de la “pureza”. No sólo eso, las personas LGBTQ tenemos que vivir con las singularidades particulares del estigma al que nos someten. Si una persona sufre discriminación por racismo, posiblemente su madre y/o su madre, hermanos/as, primos/as etc tienen su mismo color de piel. Esta persona discriminada por su apariencia, por algo innato, no elegido, tiene a su familia, que es igual a ella, que la acepta y la sostiene. El gay o lesbiana cristiana/o, cuya familia es cristiana, es rechazada incluso por esas personas que más ama. Nosotras y nosotros somos rechazados/as y confinados/as al mas solitario “leprosorio” por decisión de quienes nos etiquetan de impuros. Muchas tradiciones de fe justifican la marginación de las personas como yo de la vida religiosa de sus comunidades con 6 o 7 textos de dudosa y variada interpretación que adolecen terriblemente de una exégesis seria. Tanto ya se ha escrito sobre esos textos “garrotes” (llamados así porque son usados para lastimar), libros y libros de interpretaciones alternativas, pero sin embargo estas comunidades se niegan a re-examinar sus creencias de tal forma que siguen manteniendo a las personas LGBTQ aisladas en sus “leprosorios”. Dan la espalda a la ciencias que nos han normatizado pero han elaborado ideas pseudo-compasivas como “amar al pecador pero aborrecer al pecado” que no tienen ninguna justificación bíblica ni teológica coherente. Si me aceptaran, si me amaran deberían aceptarme como soy, con todas las áreas de mi humanidad que me cruzan transversalmente, incluida mi orientación sexual y mi identidad de género. Aspectos que no decidí voluntariamente a sentir ni experimentar como míos. Cuando Dios Te Toca Cuando en el Libro de Marcos el leproso se acerca a Jesús él está cometiendo un acto reprobable, el leproso se acerca a una persona que no tiene lepra y le dirige la palabra diciéndole: “Si quieres puedes limpiarme”. ¿Qué hace que es hombre marginado de la vida comunitaria se acerque a Jesús? Este hombre ha sido despojado de sus derechos, de todos los que gozaba antes de ser declarado impuro. Ahora es un paria, alguien que debe ser evitado siempre no permitiéndosele ninguna relación con los “puros”. Para ser aceptado en la comunidad, el leproso debía pasar por el ritual de ser declarado “limpio, puro de nuevo”, acto que sólo se realizaba en el templo con un Sacerdote y siguiendo el procedimientos estricto del Código de Pureza; sin embargo esta persona marginada por su sociedad se dirige a Jesús creyendo que éste tiene poder para liberarlo de su estigma social. Cuando me encontraba espiritualmente, desfigurada por el rechazo, negada por aquellas personas que creían eran mis hermanos/as, en el obligado leprosorio, desde mi orilla marginal yo también busqué a Jesús. El Jesús con el que había caminado por ya tantos años y del que intentaron arrebatarme de sus manos. En mi condición de lesbiana, yo también vivo despojada de mis derechos más elementales, derechos que ninguna tradición de fe debería poder negar a un ser humano. Las leyes de estados independientes y laicos no pueden ni deben legislar en base a dogmas religiosos, aún cuando una fracción mayoritaria del ambiente evangélico esté en desacuerdo con las legitimación de las uniones civiles entre personas del mismo sexo, éstas no tienen el derecho de promover este status quo de desigualdad. De todas formas, a pesar de todos los estigmas, rompiendo las reglas establecidas por los dogmas, caminé sola los 49 pasos que me separaban de Jesús, el verdaderamente puro, y yo, la leprosa, le dirigí la palabra. La palabra que me es negada, la palabra que creen no tengo derecho a decirla porque soy lesbiana. Marcos dice que Jesús mira al leproso con misericordia y antes que nada lo TOCA. A pesar de que las voces oficiales de la iglesia conservadora me han dicho que repita: “Soy impura! Impura” y me aleje avergonzada a vivir en soledad mi supuesto “pecado”, en la gracia Jesús me ha mirado! Y no sólo eso, también me ha tocado! Dios en su misericordia ha permitido que en muchas otras experiencias fuera del “templo” sea tocada. Jesús no ha esperado que una comisión directiva decida sobre mi dignidad como persona ni que un manifiesto afirme mi derecho inalienable al respeto y a la igualdad. No, Jesús me ha afirmado en mi dignidad porque siempre he sido digna, así como todo ser humano es digno. Jesús me ha declarado pura, no porque haya sido impura por mi orientación sexual, sino que me ha devuelto a la vida comunitaria de la que había sido excluida por la interpretación de ciertos textos bíblicos a la que han llegado algunas iglesias. Felizmente como vemos en el texto de Marcos la sanidad/limpieza no depende exclusivamente de los sacerdotes del templo, no depende de Instituciones Religiosas enclaustradas en sus muros de auto-complacencia. Luego de salir del armario he encontrado muchas miradas compasivas y muchas personas me han tocado y me han sanado el alma. Eventualmente luego de algunos años he encontrado algunas denominaciones mas sanadoras que otras. Las primeras personas con las que me encontré en mi aislamiento “impuro” impuesto por el fundamentalismo han sido en encuentros no religiosos; estas personas que no tenían la autoridad institucional religiosa de mirarme tenían, porque Dios obra de maneras misteriosas, el poder del Espíritu Santo que se manifiesta en las voces proféticas incómodas, este Espíritu de aceptación que también se hizo palpable en el deseo de verme y aceptarme tal cual como soy, como un SER HUMANO. Muchas familias de personas de mi comunidad se encuentran en la duda de ofrecer o no un toque liberador y mas aún un abrazo amoroso a su hijo gay o hija lesbiana. Estas familias cristianas están en la disyuntiva de seguir el Espíritu de gracia o seguir los dogmas de supuesta “pureza”. El mensaje institucional les indica que deben negarnos el toque sanador de la aceptación basado en la doctrina fundamentalista predicada con pasión desde los púlpitos, sermones que esgrimen estar en “defensa de la familia”. Este mensaje no tiene en cuenta a MI familia, la que sufre, la que aprende a rechazar con textos bíblicos fuera de contexto y en nombre de la fe. Madres, padres aprenden que deben orar a Dios para que “cambiemos”, aunque en realidad no haya nada que cambiar, por lo menos en lo que respecta a orientación sexual. ¿Quién es este sencillo carpintero de Nazaret que cree tener el poder para hacer lo que sólo un Sacerdote/Pastor del templo podía hacer? ¿Quién es éste que fuera de la Institución Religiosa imperante decide romper las reglas y tocar a un “intocable”? ¿Cuántas y cuantos Jesús tenemos en las iglesias que se animarían a tocarme? Jesús lo toca, me toca, Jesús se arriesga a ser también considerado impuro y le dice: “Quiero, sé limpio” y el hombre fue limpiado. Jesús deseaba que esta persona tenga una vida plena. Esta persona recuperó su lugar y fue nuevamente aceptada en su sociedad con el toque “sanador” de Jesús. Salir del Templo para Tocar y ser Tocados/as Si trasladamos estas ideas sobre pureza/impureza quienes serían los “intocables” de nuestra sociedad ahora? Tenemos muchos lastimosamente, los pobres, las mujeres, los/as niños/as de la calle, los indígenas de nuestros pueblos originarios, los inmigrantes. Tenemos tantas personas que necesitan ser tocadas. Tantas personas con necesidad de recibir una mirada directa, en el mismo nivel en plan de igualdad y no desde arriba hacia abajo con aires de superioridad. Ser LGBTQ en nuestros días es ser considerado/a impuro/a por la mayoría de las denominaciones cristianas de Latinoamérica. Aún así, sé que existen personas cristianas con corazón sincero, que han llegado a entender desde la fe que la orientación homosexual no es pecado y que sinceramente han hecho el esfuerzo de mostrarme la gracia de Dios con su acompañamiento, algunas de ellas se encuentran en posiciones de poder, en puestos políticos que responden a las estructuras denominacionales por lo cual “tocarme” fuera del templo, a la vista de todas y todos las convertiría en “impuras”, así como yo lo soy para muchos. Jesús no depende de estructuras ni de comités directivos; Jesús tocó al leproso fuera del templo y lo limpió. Jesús tocó a esta persona y le devolvió la posibilidad de SER que resulta de la interacción entre dos personas que se miran y se reconocen como seres humanos inherentemente dignas de respeto. Si, el Jesús histórico, el hombre, hablaba, caminaba, comía, reía con otros seres humanos. Muchas de estas personas sanadoras que están en mi vida no tienen ninguna afiliación religiosa, algunas son ateas o agnósticas, pero han sido las primeras en mostrarme a Jesús, aunque estas últimas no lo vean o sientan así. Los grupos de activistas por los derechos de las personas LGBTQ están cumpliendo el rol sanador que la iglesia cristiana se niega a realizar por empecinarse en mantener dogmas patriarcales heterocentristas por sobre los dos más grandes mandamientos dados por Jesús en Lucas 10:27 “Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con todas tus fuerzas y con toda tu mente; y a tu prójimo como a ti mismo.” Doy gracias a Dios por las/os activistas sociales que cumplen un rol liberador en la vida de tantas personas de mi comunidad. Así como Jesús no era aceptado en el ámbito oficial de la adoración en el Templo, así como fue perseguido por los/as que se consideraban mejores y más dignos de ser hijos e hijas de Dios, así también, estos activistas, como Jesús han sido rechazados/as. Ciertamente sus posiciones políticas son un peligro para el buen vivir del que vive cómodo y por lo tanto deben ser descartadas por no pasar el “código actual de pureza evangélica”. Pero por otro lado, ¿Qué hacen aquellas personas cristianas en puestos de poder que saben que ser LGBTQ no es pecado pero siguen callando por miedo a perder sus privilegios en las iglesias, que callan porque temen perder feligreses y donaciones que vienen de entes conservadores? Mientras más callen más personas de mi comunidad seguirán aisladas, creyéndose “impuras”, muchas no aguantaran la presión social de ser marginadas por sus familias que influenciadas por las iglesias siguen negándole el toque sanador de la aceptación. El indice de depresión en mi comunidad es alto, no porque seamos LGBTQ, sino porque el estigma y la discriminación a la que nos someten es difícil de soportar. Ultimamente los casos de suicidios de adolescentes no-heterosexuales han sacudidos los medios de comunicación, pero nunca sabremos los datos exactos de este aniquilamiento silencioso porque en las familias cristianas decir que un hijo o hija es gay o lesbiana es una vergüenza que se debe evitar con la negación. El profeta Oseas dice “mi pueblo perece por falta de conocimiento” 4:6; mi pueblo, mi comunidad perece literalmente, muchos/as mueren, se auto-eliminan en sus “leprosorios” en solitaria deshumanización. Dónde están los/as seguidores del Jesús que se atrevió a tocar al leproso!? ¿Acaso la vida de una persona no vale más que un puesto en un comité? ¿Acaso Jesús no fue rechazado por la cúpula de poder por ir en contra de preceptos que oprimían en vez de liberar? ¿Qué hacen las instituciones y sus representantes oficiales mientras tantas personas LGBTQ cristianas que desean una vida comunitaria de fe andan solas como ovejas sin pastor. Con el agregado de ser despreciadas y aisladas con vehemencia por los/as cristianos que creen que ser “heterosexuales” es un requisito para ser cristiano/a? ¿Qué hacen con el Jesús que extiende la mano y toca a la persona LGBTQ haciéndose El mismo una persona LGBTQ para sentir conmigo el rechazo y la discriminación? ¿Lo van a rechazar también? ¿Van a darle la espalda y van a encerrarse en sus templos para sólo salir a realizar marchas nefastas como “queremos papá y mamá”? Aun así, el Espíritu liberador fluye y sana, no depende de ustedes, ni de nosotras las personas llamadas “impuras” por la mayoría cristiana de Latinoamérica. Fuera del Templo, dentro del Templo, Dios sigue siendo Dios y los/as que creemos en su existencia y poder liberadores seguimos siendo sus hijas e hijos. Lo que si depende de ustedes, hermanas y hermanos en la fe, es el decidir a continuar oponiéndose al Espíritu o a unirse a su fuerza liberadora para ministrar vida y no muerte. Lo que si depende de ustedes es el ponerse del lado más justo ahora y no esperar 100 años para disculparse por haber sido cómplices del daño realizado. Lo que si depende de ustedes es que extiendan su mano y nos toquen, nos liberen del estigma y acerquemos juntas y juntos el Reino de Dios, que es lo mismo que la Comunidad Amada de Dios. Paz y Bien, Sobre la autora:
Esther Baruja es Psicóloga Clínica. Inició sus estudios teológicos en el Seminario Isedet en Buenos Aires. Fue obrera de la Comunidad Internacional de Estudiantes Evangélicos (CIEE) en su país natal, Paraguay. Actualmente vive en Chicago-EEUU con su compañera Kati y está en el último año de Maestría en Divinidad en Chicago Theological Seminary. Es miembro de la iglesia Wellington United Church of Christ, colabora con el comité organizador de Chicago Religious Leadership Network on Latin America y se desempeña como Capellana en un Centro de Detención para menores indocumentados.
SOY MÁS QUE ESO
Mi masculinidad no se sustenta exclusivamente en la animalidad a la que me han querido someter.Me rehúso a ser cosificado. Me niego a ser reducido cual se tratara de un pene a un cuerpo pegado. Soy más que eso.
Soy más que un pene, testículos, esperma, espalda ancha, voz grave, vello facial, corte militar, hormonas masculinas, cromosoma XY, calzoncillo y terno.
Soy más que eso.
Soy pensamiento, soy razón, soy emoción, soy arte, soy cielo y tierra a la vez. Soy un cerebro que razona, soy un corazón que siente, soy ojos que contemplan, soy oídos atentos, soy labios que comunican, soy paladar que disfruta, soy manos que acarician. Soy brazos que consuelan a los afligidos, soy pies que corren al auxilio, soy músculos predispuestos al esfuerzo, soy huesos rebeldes a la gravedad, soy nervios sensibles a los estímulos, soy pulmones inspirados, hígado juicioso, riñones tolerantes, estómago productivo e intestinos emotivos. Soy más que un pene a un cuerpo pegado.
De igual modo mi madre, mis hermanas, mis amigas, mis ancestras y mi descendencia no son senos y un par de nalgas.
Por: Anubis
Porque creemos que la espiritualidad de los/las jóvenes necesita alimentarse de la memoria de nuestra propia historia. Porque los enfrentamientos entre la Fe y la Razón o la Fe y la Ciencia sigue siendo parte del quehacer de todos los días. Porque tenemos imágenes idealizadas de lo que los cristianos pueden hacer con el poder en sus manos. Porque las voces de las mujeres que con su estilo de vida se han enfrentado a los límites del patriarcado deberían ser honradas y reconocidas. Por todo eso y mucho más te invitamos a ver con nosotros una vez más (si alguna vez ya la viste) AGORA. Al final de la reunión habrá un conversatorio y esperamos que esto sea de inspiración para que jóvenes de las Iglesias Evangélicas lleven este video al diálogo en sus propias congregaciones.

Acompáñanos! La entrada es libre y el lugar de la proyección es el Auditorio de la Asociación Cristiana de Jóvenes de Pueblo Libre (Av. Bolívar 635, Pueblo Libre). Cualquier pregunta al correo: misiontransformadora@yahoo.com

Ser rico y de derechas (II)
Escrito por: Coral Herrera Gómez
Los ricos de derechas están convencidos de que cada uno debería resignarse a la suerte que le ha tocado, necesitan la paz social para vivir sin miedo. Les molesta tanto que la gente quiera cambiar el estado de las cosas porque ellos viven bien. Cuando la gente necesita mejorar sus condiciones de vida y se organiza para conseguirlo, les aterroriza la posibilidad de ser despojados de sus propiedades, sus privilegios y sus lujos.
Por eso, para defender lo suyo, hacen lo mismo que la gente de izquierdas: se organizan entre ellos. Los muy ricos y muy de derechas se reúnen y toman decisiones al margen de los Estados y de los organismos internacionales (por ejemplo, el Club Bildelberg; en sus reuniones plantean estrategias para atacar algún país y estimular la producción de armas, apoyan y derrocan gobernantes, financian procesos políticos que les otorguen más poder…)
A veces guerrean entre ellos, como en todas las mafias, pero suelen estar de acuerdo en lo esencial. Los blancos son superiores a los negros, los hombres mandan sobre las mujeres, los ricos sobre los pobres, los heterosexuales sobre los homosexuales. A los grupos sociales que reclaman la igualdad o que luchan contra la pobreza y la discriminación los llaman “minorías”.
Ellos pueden financiar la construcción de una escuela y una iglesia en un pueblo remoto de África. Les gusta dar pan a los pobres, pero no trabajar para lograr que los pobres produzcan su propio pan. No les hables de ayudar para erradicar el VIH, los embarazos adolescentes, los matrimonios forzados de niñas y viejos, los derechos de las mujeres. No les interesa financiar programas educativos para erradicar la pobreza: ellos solo piensan en que hace falta más policía.
La gente de derechas y rica percibe el espacio social como un lugar peligroso. Pero en lugar de pensar que el mundo sería mejor si no hubiese desigualdad, prefieren rezar en misa para que “la gracia de Dios” elimine la pobreza. En los sermones se habla de los niños que sufren (hambre, abuso, explotación laboral, guerras), pero les encanta hacer fiestas en mansiones para ostentar con sus trajes caros, sus coches caros, sus chicas caras.
Su filosofía es el “sálvese quien pueda”, y tienen todas las herramientas para sobrevivir en un mundo regido por sus leyes. Por eso son tan poco solidarios; solo se ayudan entre ellos, si les interesa. Son desconfiados, nada ingenuos, creen saberlo todo.
Pareciera que esta gente no tiene capacidad de empatía, ni sentimientos, ni ideales con respecto a un mundo mejor para todos. Ellos se creen más listos que nadie, derrocan y encumbran a presidentes, mueven piezas por el mapamundi como si estuvieran jugando al monopoly. Esta falta de capacidad para ponerse en la piel de los otros los hace inhumanos y monstruosos.
Se hacen fotos de grupo en las cumbres, pero nosotros solo vemos la punta del iceberg de un negocio que no conoce de fronteras ni límites.
Se ríen descaradamente de los demás cuando toman el poder. Nos ofrecen una cosa en época electoral, y luego actúan según las necesidades de “los mercados”. En tiempos de crisis financiera, nos acusan de haber vivido por encima de nuestras posibilidades, y nos piden que aguantemos y que arrimemos el hombro, prometiendo que los que no protesten podrán beneficiarse el día mágico en que se acabe la crisis.
No asumen su culpabilidad, se quejan de falta de liquidez.
Rescatan bancos, desahucian familias.
No asumen su responsabilidad social como empresarios, ni como banqueros, ni como políticos. Su codicia no tiene límites, sus actos carecen de escrúpulos.
No piden perdón, nos amenazan. Nos dicen que hay que trabajar más, aunque sean incapaces de crear puestos de trabajo.
Asumen su mala gestión sin avergonzarse. Su soberbia no tiene límites. Se sienten con todo el poder para insultar a la ciudadanía, despreciarla públicamente. No les quita el sueño que haya familias sin ingreso alguno, solo les importan las cifras de la macroeconomía, y el estado de ánimo de “los mercados”, que son ellos mismos.
Cuando ya han vaciado las arcas públicas convirtiendo deuda privada en deuda pública y se ponen a ver de dónde sacan plata, piensan en nosotros. Nos bajan los sueldos, nos despiden sin indemnizaciones, nos bajan las prestaciones de desempleo (o las eliminan directamente), nos suben los impuestos, nos ahogan con las facturas de luz y agua, nos echan de las casas, nos quitan el derecho a la salud, nos limitan el derecho de reunión y asociación, el derecho a huelga, el derecho a la protesta. Nos dejan sin médicos, sin bomberos, sin profesores, pero gastan millones en promover el espectáculo de sangre y muerte en las plazas de toros, y llaman cultura a ese lugar donde ellos se exhiben y hacen y deshacen negocios.
Con la ciudadanía, mano dura. Pero se arrodillan ante la Iglesia Católica: ceden suelos, les exoneran de pagar impuestos, prohíben el aborto, mandan a la hoguera los libros educativos en torno a los derechos humanos, tratan de prohibir el matrimonio igualitario. Algunos líderes de derechas, en lugar de recortar en aeropuertos que nadie usa o en visitas costosas del Papa, piden que se deje de hacer mamografías a las mujeres, aunque está demostrado que salvan millones de vidas al año.
Algunas lideresas de derechas nos piden, a las mujeres, que aguantemos los malos tratos como Cenicienta, que nunca se quejaba. Otro señor de derechas nos pide que nos quedemos en casa y no nos apuntemos a las listas del paro para no dar mala imagen. Las que sean autónomas e independientes, que se busquen un marido que las mantenga. Nos recetan paternalmente que para salir de la crisis lo mejor es tener hijos. Otra cosa es que esos niños puedan tener libros de texto o puedan acceder a la universidad. Ese es “nuestro” problema, no “su” problema.
Sus problemas los pagamos nosotros. Esta gentuza de derechas se envalentona con la crisis. Se sienten arropados por gobiernos de derechas que en lugar de meterlos en la cárcel, se dedican a destrozar todas las bases sobre las que están construidas nuestras democracias (todos somos iguales ante la ley, todos tenemos derecho a una vivienda digna y a un trabajo digno, todos tenemos derecho a la salud y a la educación pública y de calidad… etc).
Los de derechas no solo nos aplastan, sino que nos odian. Odian el socialismo, el cooperativismo, el sindicalismo y cualquier forma de organización social que promueva la igualdad y la distribución justa de los recursos. Aparecen listas “negras” de gente que participa en manifestaciones, y responden con violencia ante manifestaciones pacíficas.
No escuchan a la ciudadanía; se ríen de la gente que acude a protestar porque no les importa la indignación, y tampoco les importa disimular delante de las cámaras. Solo les irrita que la gente proteste en las calles, porque peligra su impunidad a la hora de hacer y deshacer.
Esta gente sin alma lo tiene claro: los inmigrantes que ya no hacen falta, que se vayan. Los que intentan entrar, que sean liquidados a tiros en las vallas de África. Que parezca que las puertas están cerradas; así podremos explotarlos en las fábricas y en los huertos. Los ilegales no existen, no cuentan, no pueden protestar.
Amnistía Internacional les denuncia públicamente.
Les da exactamente igual. Ellos hacen cruceros o se escapan a islas paradisíacas, viven a todo trapo, consumen, fiestean, se deleitan con comilonas, se relajan en el spa, se operan las tetas y la cara, toman el sol en el yate, se regalan joyas, pero nos llaman vagos a los demás. Aplauden cuando los gobiernos recortan porque piensan que la gente vive “demasiado bien”; en su desprecio se les olvida ese cuento tan bonito de los derechos fundamentales.
Mientras la gran mayoría pierde (su casa, su trabajo, su matrícula en la Universidad, su derecho a ir al médico, etc), ellos tienen sus pensiones privadas, sus herencias, sus puestos vitalicios, sus redes de amigos, sus periódicos y televisiones, sus curas consoladores, sus abogados que los defienden cuando les agarran delinquiendo.
Tienen todo y quieren más. Su afán insaciable los hace monstruosos. Su visión del mundo está basada en la autoridad y en las jerarquías, y se relacionan con su entorno en base a la lógica del amo y el esclavo: unos ganan y otros pierden, unos mandan y otros obedecen, unos se enriquecen y otros se mueren de hambre.
Tienen los medios de producción, los medios de comunicación, los púlpitos y los altares, los tribunales, los parlamentos, los puticlubs, los estadios de fútbol, las reservas de petróleo, los partidos políticos, las tierras, los tanques y las bombas. Son pocos, son minoría, pero tienen casi todo el poder.
Ya va siendo hora de que nos juntemos para quitárselo. No es un juego como el monopoly: es el presente de millones de personas en la pobreza, es el presente de un planeta enfermo que pide cordura y buen trato. Nos merecemos que las estructuras morales, éticas, políticas y económicas de los “conservadores” se vengan abajo. Necesitamos unas nuevas con urgencia. Antes de que acaben con todo.
Perspectivas de un Steward
Mi nombre es David Romero Mazzini (26 años), de la Iglesia Evangélica Presbiteriana y Reformada en el Perú, sirvo como facilitador en espacios juveniles (y no tan juveniles) ecuménicos e interreligiosos, y participé del programa de STEWARDS del Consejo Mundial de Iglesias (CMI) para la 60ª reunión del Comité Central, que se llevó a cabo del 28 de agosto al 5 de septiembre en la Academia Ortodoxa de Creta, en Grecia.
En dicho Comité Central se discutieron diversos asuntos, en especial los concernientes a los preparativos de la Asamblea de Bousan en Korea para el segundo semestre del próximo año 2013.
Asistí a este Comité Central en calidad de STEWARD, vale decir, como un ayudante para asuntos menudos como distribución de documentos, encender y apagar micrófonos, instalación de cables y aparatos, limpieza, anfitriones, etc. Pero en mi opinión, lo más importante de nuestra presencia fue el ser testigos de primera mano del proceso de toma de decisiones al interior del CMI.
Antes que se reunieran los obispos, pastores, reverendos, padres, archimandritas, etc. Tenía expectativas con relación al desenvolvimiento de la reunión del Comité Central:
Primero pensé que se trataría de una asamblea como la de los Árboles antiguos de la trilogía del Señor de los Anillos. Me refiero a los “ENTS” (El Señor de los Anillos/The Lord of the Ring) que son árboles vivientes, sabios y antiguos, que se mueven y administran una especie de bosque sagrado. En la película se ve que tienen una reunión para decidir si participarán o no de la guerra. Pero nadie decía nada. Cuando un joven imprudente (como yo) pregunta porque nadie dice nada, la respuesta es que ellos hablan en la antigua lengua, el “Éntico” y solo hablan cuando tienen algo importante que decir, de lo contrario no dicen nada.

Este fue el caso en un principio. He tenido la oportunidad de escuchar discursos muy emotivos, muy inteligentes, muy bien articulados, pero otros muy desubicados, incluso machistas. Lo que me hizo entender la variedad de niveles presentes en los delegados de las diversas iglesias. A pesar de ello, mi mayor pesar fue escuchar los silencios de parte de mis autoridades religiosas. Ese sentimiento de insatisfacción y vacío me hizo recordar que finalmente soy joven, y SI, QUIERO VER CAMBIOS, y los quiero ver en mi generación.
En algún momento recordé las imágenes del congreso (parlamento para otros países) de mi país. Pero la reputación de los congresistas en mi país es muy mala, por lo que el ejemplo me parece malo por si mismo. Sin embargo, el ejemplo es justo en la medida que democráticamente se discuten asuntos de interés común; pero no es completamente adecuado, ya que en el congreso de mi país (y así es el modelo democrático) se gana por mayoría, mientras que en el CMI las decisiones se toman por consenso. Esto implica que el proceso es leeeeennnnntoooo, pero esto asegura que todos y todas tengan la oportunidad de expresar sus ideas y negociar con la expectativa de llegar a conclusiones satisfactorias para todos y todas, en caso no se logren conclusiones, el tema se abandona hasta otra oportunidad.

Una comparación más justa (en mi opinión), aunque más alejada del mundo de la teología, está en la mecánica robótica y es sacada de la película “Transformers”. En este film unos robots gigantes se transforman en autos de distinto tipo (de ahí el nombre “transformers”) o en máquinas, o diferentes clases de vehículos. Pero lo interesante es el proceso de transformación. En la animación se ven distintos pedazos de metal que conforman al robot, que se mueven, desencajan y encajan en otro lugar, igualmente los engranajes, todas las piezas se mueven para reacomodarse en un nuevo lugar. El resultado es que las mismas piezas pasan de una forma a otra. Ambas funcionales y completas. El punto de comparación que encuentro es que en el proceso de toma de decisiones, las iglesias y sus representantes democrática o episcopalmente elegidos, deben defender sus posiciones, pero en el choque o confrontación de ideas de los unos con los otros, estas ideas (o identidades) mantienen su integralidad y sin embargo cambian de posición para ubicarse de tal manera que empalman con otras ideas que a su vez también han tenido que cambiar de su posición inicial para encontrarse con otras y encajar de tal manera que ambas mantienen su integralidad, y sin embargo se engranan.
Esa última figura que uso a manera de analogía sacada del mundo de la mecánica, fue la respuesta de uno de los STEWARDS procedente de la Iglesia Copta de Egipto, cuando le preguntaron por su evaluación del programa de STEWARDS. Él nos veía en una dinámica de mutuo apoyo y necesidad, donde uno aporta al buen funcionamiento del otro/a, incluso algunos no se ven entre si, pero de no ser por aquella pieza lejana que funciona bien, la otra pieza lejada, pequeña o grande, no podrá funcionar adecuadamente. De ese modo, el programa de STEWARDS (aprox. 30 jóvenes) no se puede comparar a la Asamblea Central o al Comité Central del CMI (aprox. 300 personas), pero si es perfectamente comparable al propósito de servicio el uno al otro, y al sentimiento de fraternidad que nos une.
Ese sentimiento de fraternidad me hizo sentir cómodo, me sentí en casa a pesar de estar en un país que no era el mío, me sentí en familia, a pesar de que a todos los jóvenes STEWARDS les conocí por primera vez en Creta, sentí que hablábamos el mismo idioma, a pesar de hablar (y mal) en una lengua que no me es propia, porque hablábamos en el lenguaje del respeto, de la tolerancia, de la aceptación y del amor cristiano. Fui testigo de primera mano de un auténtico ECUMENISMO.
Anubis
Ser rico y de derechas (I)
Escrito por: Coral Herrera Gómez
Llevo dos semanas sin parar de pensar en la gente de derechas. Creo que me encantaría poder hacer otra tesis doctoral para poder entender mejor a esta clase de gente. Ahora mismo solo tengo a mano estereotipos sobre aquellos a los que denominamos “conservadores” en su versión más light, y “fascistas” en su versión ultra. Así que si algún rico de derechas me lee, tiene todo el derecho a contradecirme y a mostrarme la diversidad y complejidad de este sector tan reducido de la población, pero tan poderoso.
Y es que a pesar de que existen ricos de izquierdas y pobres de derechas, los que más me alucinan son los ricos de derechas. Es cierto que no conozco a mucha gente adinerada de derechas, pero los que he conocido me fascinan por su doble moral. Tienen una forma de entender el mundo muy curiosa. Es una mezcla entre ignorancia, prejuicios, cinismo, hipocresía, y un poderío a la hora de relacionarse con su entorno que me deja anodada.
De los ricos me sorprende su capacidad para no ver lo que no quieren ver, y para crear paraísos hechos a su medida, sin contacto con las mayorías. Piensan con una lógica aplastante según la cual para ellos todo está bien, la gente está donde tiene que estar (unos arriba y otros abajo), y cuantos menos cambios haya mejor. Se agarran a las estructuras de desigualdad que ellos mismos han creado, se refugian en sus leyes, se sienten seguros bajo la moral de la religión a la que pertenecen. Les parece que este sistema desigual e injusto es el sistema ideal, les gustan las jerarquías porque ellos están en las cúspides.
A pesar de que en casi todos los países del mundo gozan de grandes privilegios, se encierran en burbujas de ricos para no ver la realidad exterior, que les resulta amenazante e insegura. En lugar de pedir más escuelas, esta gente pide más policías.
Y es que a menudo tienen miedo de perderlo todo, se enrabietan como los niños cuando son obligados a compartir sus juguetes. Pese a que los ricos de derechas son los que más roban porque están en las élites del poder político y económico, nos hacen creer que el enemigo está entre nosotros, y creen que el peor crimen que existe es asaltar sus casas de ricos o robar sus carros de ricos.
Esta mentalidad de ricos de derechas es ciertamente sorprendente. Creen que los pobres son maleducados y primitivos, pero cuando se les abre accidentalmente un micrófono, se expresan como barriobajeros insultando a la prole, a la muchedumbre, al populacho (que se jodan, habría que matarlos), o se insultan entre ellos (es un hijoputa, es un cabrón).
Las señoras ricas de derechas, por ejemplo, hablan de sus empleadas domésticas como si fueran esclavas a su servicio. Me sorprende el desprecio con el que hablan de las criadas muy sumisas, pero también de las que tienen iniciativa propia, por descaradas. Les oyes hablar con sus chóferes, jardineros, mozos de mantenimiento, guardaespaldas, y tienen un tono de superioridad que echa para atrás. Son incapaces de relacionarse en el mismo plano con gente que no es rica de derechas.
Es un grupo bastante homogéneo cuya ideología, como todas las ideologías, está basada en la defensa de sus intereses de grupo, aunque nos hacen creer que es una ideología universal que cualquiera puede defender. Pienso en el caso del señor rico de derechas que está en contra del aborto. A los demás no nos afecta, ni siquiera a este señor, porque no tendrá que abortar jamás. Tampoco nos afecta que una señora rica de derechas no desee abortar; puede tener diez hijos o los que quiera porque tiene gente que se los críe y los eduque sin apenas complicarse la vida.
El problema de la gente de derechas es que creen que los demás debemos comportarnos de acuerdo a las jerarquías y normas que ellos se inventan. Imponen al resto sus ideas, sus miedos, sus reglas y su moral a través de los aparatos de poder político, económico y religioso. De este modo, como en la moral del señor rico está escrito que una mujer no es dueña de su cuerpo, la Iglesia Católica apoya esta idea y convierte en pecado el placer, el Estado limita los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres, y la economía se encarga de que solo las ricas puedan hacerlo pagando costosas clínicas privadas.
Se me ocurren millones de ejemplos más para explicar cómo la gente rica de derechas es perjudicial para la salud y para la vida de los demás. Ellos y ellas piensan que no todos los seres humanos son iguales. Un 10% del planeta tiene suerte (de nacer en familias acomodadas), y un 90% no la tiene. La cosa es que la gran mayoría de los habitantes de la Tierra es pobre, y la pobreza está mal vista por las clases altas de derechas, que piensan que los pobres son una especie de retrasados mentales, maleducados, sucios, vagos, delincuentes que actúan siempre guiados por sus bajas pasiones.
Por eso no tienen ningún dilema ético o moral cuando, para seguir enriqueciéndose, se dedican a producir armas. Porque es un gran negocio, aunque sirvan para que la gente pobre se mate entre sí. Las guerras son necesarias para estimular la (su)economía, aunque lejos de donde viven ellos.
Los ricos de derechas ven todo como un negocio. Instalan petroleras, minas, hidroeléctricas, piñeras o bananeras y no se detienen jamás a pensar en el daño que están causando a miles de personas. Contaminan el agua que beben ellos y los animales que cazan o que crían, ese agua contamina sus alimentos, esos alimentos causan terribles enfermedades. Pero ellos piensan en el “progreso económico” y se sienten felices proclamando que “están creando puestos de trabajo”, aunque pagan salarios paupérrimos. Se creen que tienen todo el derecho a mantener a la gente en la miseria a cambio de su tiempo de vida y de la fuerza de su trabajo. Creen que es algo “natural” el que unos hayan nacido para tener los medios de producción y otros para trabajar toda su vida para ellos. Aunque van a Dios rogando, y con el mazo dando, creen que Dios le da a cada uno lo que se merece. Y no se crean que carecen de compasión cristiana; el dolor ajeno les da pena, a veces, y por eso donan migajas de su riqueza para aplacar su conciencia. La caridad no es lo mismo que la solidaridad; prefieren pobres dependientes que gente organizándose en redes de apoyo mutuo.
Los ricos de derechas no solo desprecian a los pobres y las clases medias, sino que creen firmemente que hay que prohibirles todo cuanto se pueda para que no logren tomar el poder. Extienden este desprecio para que nos dediquemos a putearnos entre nosotros (por ejemplo, los obreros que odian a otros obreros, los migrantes). Mientras ellos acumulan riqueza, creen firmemente que se lo han ganado honradamente. En ningún momento piensan que están robando a nadie, o que su riqueza empobrece al resto.
De este modo, la gente de derechas ha apoyado monarquías, dictaduras, sistemas feudales y democracias en las que ellos dictan las reglas del juego. En estas democracias, los ricos creen en la necesidad de tener un ejército y unos cuerpos policiales que defiendan sus propiedades y repriman las protestas de la muchedumbre. Como están acostumbrados a que todo funcione según su visión del mundo, eso de los derechos humanos les suena muy civilizado y muy bonito, pero jamás se plantean cómo hacer para que todas y todos podamos disfrutarlos.
La justicia está de su parte porque con dinero compran jueces, contratan los mejores abogados, manipulan a los testigos, y se libran de la cárcel. Pero les suele gustar que todo esté regulado y normativizado, porque son ellos los que más fácilmente pueden saltarse las normas. Es decir, los ricos de derechas pueden coger dinero de las arcas públicas cuando ejercen de cargos públicos, pero aplican todo el rigor de la justicia contra la gente que asalta sus casas, contra la gente que protesta contra la corrupción, contra la gente que asalta supermercados para donar alimentos a comedores sociales.
Los ricos de derechas suelen estar a favor de subir los impuestos porque ellos se llevan su plata a paraísos fiscales con toda la impunidad del mundo. No solo no colaboran en el desarrollo de la sociedad en la que viven, sino que además nos chupan la sangre a los demás. Usan las carreteras que pagamos de nuestro bolsillo, los aeropuertos construidos con nuestro dinero, se benefician de todos los avances sociales, pero no aportan nada a la sociedad. Ni una octava parte de sus ingresos.
No solo no aportan, sino que rompen con todos los avances sociales que frenan la pobreza. Para ellos, no solo la naturaleza o los animales son susceptibles de ser explotados; también la educación, la sanidad, la cultura, el sexo, las redes de transporte y comunicación humanas son negocios para ellos. Por eso se sienten con libertad para explotar suelos, arrasar bosques, contaminar ríos, producir energía nuclear en países con riesgo sísmico, torturar animales para su exposición o venta, desplazar a poblaciones humanas de sus territorios y comprar o liquidar a aquellos de sus líderes que luchan contra sus intereses. La Tierra, los seres vivos y los demás humanos (esos que nacieron sin suerte o son vagos de nacimiento) están ahí para que ellos se enriquezcan.
Por eso comercian con drogas, con órganos humanos, con bebés, con mujeres y con adolescentes.
Incluso el agua es un negocio para ellos; aún no han privatizado el aire, pero ya lograrán algún día, al paso que vamos, cobrarnos por respirar.
A los ricos de derechas les molesta mucho la gente de izquierdas que lucha contra esta explotación, porque se les jode el negocio cada vez que la gente se une para reclamar lo que es suyo. Pienso en la privatización de hospitales construidos con dinero público, con nuestro dinero. Ellos tienen empresas que gestionarán esos hospitales y se quedarán con los beneficios. Es una forma de robar a la ciudadanía lo que es nuestro.
Si, la gente de derechas roba. No es solo que desvíen fondos, que reciban regalos a cambio de favores, que sustraigan con naturalidad, como si la corrupción y el delito fueran parte de este sistema. La gente de derechas es cruel y egoísta, es clasista, es racista y muchos de ellos son machistas. Algunos se desligan de la moral católica y simplemente creen en los postulados del neoliberalismo salvaje, pero todos apoyan la limitación de las libertades y los derechos de los pueblos, porque entienden que las masas son peligrosas y jamás podrían autogobernarse a sí mismas sin caer en el más absoluto de los caos. Creen que las cosas son como son, y que cualquier pobre en su situación haría lo mismo: acumular riqueza, y mantener el orden para que nada cambie.
Seguirá….
Un grupo de jóvenes participaron como delegados en la reunión del Comité Central del CMI en Creta, Grecia.
Puede parecer una tarea trivial, ayudar con los arreglos logísticos de una reunión importante. Sin embargo, para los "Stewards" del Consejo Mundial de Iglesias (CMI), esta tarea significa más que simplemente ayudar.
"Sí, tenemos la oportunidad de ayudar con la documentación y los arreglos logísticos de la reunión. Sin embargo, esto se acompaña de aprender sobre las diferentes formas de vivir la fe cristiana y experimentar un ambiente multi-cultural ", dijo David Rubén Romero Mazzini, que trabaja en la Mesa Evangélica Juvenil, MEJ Perú.
A la edad de 26 años, Romero Mazzini está trabajando como STEWARD en la 60a reunión del Comité Central del CMI, que se celebra del 28 de agosto al 5 de septiembre en la Academia Ortodoxa de Creta, en Grecia.
El programa STEWARDS está diseñado para jóvenes de entre 18 y 30 años, que tienen la oportunidad de participar en eventos ecuménicos bajo los auspicios del CMI. En la reunión del Comité Central, una de las tareas de los STEWARDS es contribuir con la "marcha del espectáculo", y también entablar un diálogo e introducirse en el trabajo del Consejo.
"Honestamente, sabía muy poco sobre el CMI antes de venir aquí. Mi implicación en las actividades de los jóvenes se limita a mi pequeña iglesia ", dijo Judit Agota Kantor, 23. Ella viene de la Unión Bautista de Hungría, y participar en la reunión del Comité Central del CMI es su primera "exposición ecuménica internacional".
Kantor llegó a Creta sin "expectativas reales" Además de aprender sobre el trabajo de las iglesias. Este tema es realmente de interés porque ella también es una estudiante de relaciones internacionales. Perspectivas de Iglesias sobre temas internacionales, es lo que hace a la reunión una experiencia de aprendizaje positiva para ella.
Dada la tradición de los programas de STEWARDS en el pasado, esta iniciativa se considera una plataforma de formación ecuménica para los jóvenes. También se dice que es una oportunidad en la que "se hacen líderes ecuménicos". Sin embargo, Nam Ki-Pyung, un estudiante de 28 años de edad, de teología de la Iglesia Metodista Coreana, tiene una comprensión diferente sobre el papel de la juventud en las iglesias.
"Los jóvenes siempre se consideran el "futuro del movimiento ecuménico". Sin embargo, me parece algo cliché. Creo que no somos el futuro, sino el presente del movimiento ecuménico ", dijo Ki-Pyung. Para él, los jóvenes de las iglesias tienen un gran potencial ahora. Si se les da una oportunidad, dice Ki-Pyung, pueden contribuir con nuevas perspectivas sobre asuntos de interés ecuménico.
En la reunión del Comité Central en Creta, más de 20 STEWARDS trabajaron en apoyo y coordinación con el STAFF del CMI. Ellos contribuyen a la vida de oración, la documentación, la logística, así como ayudar a los asistentes de la reunión de manera particular.
Sin embargo, para Jean-Nenda Nyeche, la reunión significa "ensanchamiento de horizontes". "La razón por la que aplica para el programa de STEWARDS era expresar mis puntos de vista sobre el ecumenismo. A pesar de que vinimos a ayudar en el funcionamiento de la reunión, también es una oportunidad para nosotros (y nosotras) para escuchar a los líderes ecuménicos y de iglesia", señaló Nenda-Nyeche, de 25 años, un STEWARD de la Iglesia Anglicana de San Pablo en Atenas, Grecia.
Si bien el Comité Central, decisor principal y órgano rector del CMI, continúa su última larga duración reunión antes de próxima 10 ª Asamblea del Consejo en Busan, República de Corea el próximo año, los jóvenes participantes hacer una contribución significativa a la vida de la reunión, STEWARDS.
Traducido y adaptado por: David Romero
Fuente original en Inglés: http://www.oikoumene.org/en/news/news-management/eng/a/article/1634/youth-learn-different.html
Cuando era niño, mis compañeros jugaban un juego de pelota
llamado “camotito”. El juego consistía en lo siguiente:
Un grupo de personas, supongamos 5 personas. Una pelota de
futbol (o de vóley, o de tenis o algo que se pueda patear con los pies). Todos los
jugadores se pasan la pelota entre sí. Estos deben estar en círculo. Todos menos
uno. Ese uno debe estar en el centro y ser el “camotito”. El juego consiste en
que el “camotito” o el “camote” tiene que interceptar el balón a alguno de los
jugadores que se encuentran en el círculo. Una vez hecho esto, el último
jugador que tocó el balón pasa a ser el nuevo “camote”.
Siempre odié este juego. Siempre que lo jugaba o me
obligaban a jugarlo yo renegaba y lo hacía de mala gana, pero terminaba jugando
por presión grupal.
Yo no disfrutaba el juego para nada. Yo era el “camotito”,
pero mis compañeros más hábiles con el balón se la pasaban de lo mejor. Haciendo
mofas y alarde de su dominio del balón me ridiculizaban y hacían sentir inferior
al resto. Pero en una ocasión, no recuerdo donde, ni recuerdo cuando, por
alguna extraña razón del destino, o por una ira descontrolada de mi parte que
no podía seguir soportando más la situación, logré hacerme de la pelota.
Cuando tuve la pelota en mis pies no lo podía creer. Los demás tampoco lo podían
creer. No podían creer que el eterno “camotito” haya logrado obtener el balón
(a pesar de sus trampas y sus excusas). Pero lo siguiente fue más interesante.
Apenas fui consciente que yo tenía el poder, patee la pelota lo más lejos que
pude. Creo que la pelota llego a parar al techo del colegio. No estoy muy
seguro de lo que pasó, pero si recuerdo que apenas tuve acceso al poder, me
aseguré que en la medida de mis posibilidades esa situación de vergüenza y
opresión no se repitiera. Utilicé el poder que genuinamente había alcanzado,
para deshacerme de ese poder y que nadie más tuviera acceso a este.
Algo parecido a esto es lo que hizo el Maestro Jesús de Nazareth
con los religiosos de su tiempo. Ellos tenían acceso al poder, y lo utilizaban
para oprimir a la población. En la escala social de la época todos los judíos eran
inferiores a cualquier ciudadano romano. Los ciudadanos romanos tenían
derechos, tal como los tenemos nosotros y nosotras, tenemos derechos y deberes.
Pero los judíos de la época de Jesús no gozaban de los derechos de ser ciudadanos.
Quienes impartían la justicia y estaban en el poder, eran los romanos, y ellos
decidían que hacían con los judíos. Por eso se tenían constantes revueltas en
la zona de palestina. Las revueltas judías eran en busca de la libertad, independiencia,
etc. Recordemos que por ley, si un soldado romano tomaba a cualquier transeúnte
judío y le pedía que le cargase la armadura por una milla, este judío estaba
obligado a obedecer. A esto hace referencia Jesús cuando dice que no llevemos
solo una milla, sino la llevemos por 2.
Algunos judíos compraban privilegios, una especie de
ciudadanía de segunda categoría. Estos tenían ciertos derechos y eran tratados
mejor por los romanos. Pero sus compatriotas judíos les detestaban, pues
sentían que habían traicionado a la patria y se habían vendido al imperio.
Jesús, siendo tratado como maestro o Rabí, gozaba de la
aceptación popular. Tal es así que en más de una ocasión, los fariseos y demás
personajes contrarios a Jesús (los religiosos de la época) buscaban
avergonzarlo en público, pero no podían porque le temían a las multitudes que
amaban a Jesús. Pero odiaban a Jesús, pues les decía en su cara sus errores. Les
enfrentaba con sus propias contradicciones. Las palabras de Jesús eran muy
duras para con estos señores. Sin embargo, al igual que ellos, Jesús estaba
ejerciendo autoridad y poder. Pero el Maestro Jesús ejerció la autoridad de
manera diferente. No se hizo llamar rey, ni jefe, ni patrón, ni nada similar a
eso. Sino que les enseño a sus discípulos a ser diferentes al resto de
organizaciones.

La enseñanza del Maestro Jesús fue: “mas ustedes no serán
como ellos, sino que el que quiera ser el mayor, será el servidor de todos…” y
así fue como puso punto final al tema del poder y las relaciones de poder entre
sus discípulos, en donde la persona considerada con más honra, el más
honorable, el más respetable, es aquel que sirve a los demás. Es precisamente lo
opuesto del sistema religioso de la época, y podría ser exactamente lo más
opuesto al sistema religioso de nuestra época.
Sin ánimo a compararme con el Maestro, Jesús hizo con el
poder lo mismo que yo hice con la pelota de mis amigos en el juego de “camotito”,
el oprimido se hizo del poder y destruyó la fuente del poder, que viene a ser
el poder mismo (porque el poder real es invisible y abstracto). Jesús destruyó
el poder y lo remplazó por el SERVICIO.
Anubis
En el marco de noticias que aparecieron en la semana previa y posterior a las fiestas patrias en Perú, aparecieron algunas noticias que me parecieron relevantes. Casi todas de materia religiosa. Pero un par quisieron pasar desapercibidas. Una de ellas es la noticia del reinicio de actividades de la Doe Run.
Pero no fue la única noticia que malogró los ánimos festivos. Esta fue la que hizo que me fuera a trabajar sábado y domingo, por considerar que no había nada que celebrar.
La siguiente es la noticia más feliz que he leído en los últimos 26 años (tengo 26 años). Se trata de una noticia que personalmente me da esperanza. Siempre he visto el tema como una meta, un desafío que se debe cumplir DEFINITIVAMENTE. El que personas indigentes o vagabundos no pasen las noches en las calles. Desde descubrí en el pentateuco el texto relacionado con los "lugares de refugio" y posteriormente me topé con el trabajo humanitario de iglesias como el Ejército de Salvación, que precisamente brindan albergue a quienes no tienen donde guarecerse, pensé que no se puede tolerar el tener personas durmiendo en las calles. De modo que para mi, esta ha sido una noticia que merece la pena difundir.
Por otro lado, esta (en mi opinión) esta foto grafica muy bien a la pareja presidencial. Fue quizá la imagen más impactante del protocolo de fiestas patrias.

Pero las festividades por el aniversario patrio se vieron opacadas por el conflicto latente de CONGA. Ante esto, el Consejo Interreligioso del Perú - Religiones por la Paz, que es el máximo órgano que aglutina a máximos representantes de organizaciones basadas en la fe. Representantes de distintos credos de distintas confesiones conforman el Consejo Interreligioso del Perú. Estos organizaron lo que llamaron una "Cadena Interreligiosa de Oración por el Diálogo y la Paz". Dicha cadena de oración se realizó en el atrio de la Iglesia de San Francisco en el centro histórico de Lima, a las 6:00 pm. Contó con la presencia del Premier Juan Jimenes, antes ministro de justicia, que como primera acción al ser nombrado premier, fue participar de este acto religioso, para orar por el Perú. La ceremonia contó con la presencia de Mons. Salvador Piñeiro (Presidente de la Conferencia Episcopal Católica, y obispo de Ayacucho), Mons. William Godfrey (Obispo de la Iglesia Anglicana en el Perú), el Pastor Manuel Gutierrez (Pastor presidente de UNICEP), el Rabino Guillermo Bronstein, la Reverenda Oshiro (sacerdotisa de la comunidad budista Zen), Rosanna Pinedo (responsable del departamento de Asuntos Externos de la comunidad Bahai), demás miembros del Consejo Interreligioso y los facilitadores del proceso de Conga: el P. Gastón Garatea y Mons. Miguel Cabrejos.

Pero lamentablemente aunque se tuvo una buena cobertura mediática de la prensa. Este evento se difundió mejor por radio y TV que por los medios impresos, quienes solo tomaron los datos que les interesó relevar. Testigo de ello son las fotos de las notas de prensa.
En el ámbito religioso las tensiones entre la Universidad Católica PUCP y el Arzobispado de Lima, llegaron a su punto máximo de tensión. El dictamen desde Vaticano fue crucial.
Y el cardenal Cipriani arremetió contra sus opositores, haciendo uso de su mejor podio político: LAS HOMILÍAS DE DOMINGO. El mensaje de la misa del Te Deum fue más un mensaje político, más parecido a un mensaje presidencial, que una homilía religiosa, ni mucho menos pastoral.
A su vez, la versión evangélica del Te Deum, el llamado "Culto de Acción de Gracias" se reflejó en las noticias como "DESAIRE PRESIDENCIAL". Lo peor es que en la única nota medianamente extensa, en la que se hace mención de los organizadores, se le adjudica la autoría al "Concilio evangélico".
En mi opinión, esta fue la oportunidad en la que UNICEP y CONEP se podían acercar y sentar juntos en una mesa para decidir la visión de país que querían construir, pero en vez de eso lo que se tuvo fue un esperado acto litúrgico (casi circense) en el que Julio Rosas y los fujimoristas se dieron un baño de popularidad, soportaron un discurso evangelístico, algunos reclamos del superintendente nacional de las Asambleas de Dios del Perú, y hasta dieron una imagen pública de posicionamiento en "todo" el espectro evangélico.
Aunque rescato la participación y buena voluntad del Premier Jimenez, me alegro que el presidente no participe de un acto motivado por divisionistas, y lamento la actitud del sector que organiza este evento en detrimento de las pocas oficialidades evangélicas que con tanto tiempo y esfuerzo se han construido en el Perú.
Algunas imágenes que me parecieron muy graciosas.
Anubis
Librería "El Inca" - 100 Años de Presencia Evangélica en la Sociedad Peruana
Por: Oscar Amat y LeónDirector del Instituto para la Misión Transformadoraoscar_amat@yahoo.com
Ayer tuve la oportunidad de asistir a la celebración que Librería "El Inca" organizó por sus 100º aniversario. Más allá de felicitar a los anfitriones por la amabilidad y la delicadeza de realizar un evento como este, la reunión me sirvió para repensar varias cosas respecto de la historia de la Iglesia Evangélica en el Perú y del nuevo rostro público de los evangélicos que está en construcción en el Perú hoy.
Para mí, fue curioso constatar cómo la historia se nos va de las manos. Tanto en el caso de Librería "El Inca", como en el caso de la historia de muchas otras instituciones evangélicas, no existe un testimonio histórico documentado y mucho menos un análisis desde la historia social, sobre el impacto y la trascendencia de una institución tan importante como "El Inca" en la vida republicana del país. Las interpretaciones que se realizan desde la lectura tradicional evangélica o desde las buenas intenciones pastorales, terminan obviando o perdiendo de vista la fuerza de la propuesta original de evangelización y de presencia pública que significó la apuesta realizada con mucha visión por el misionero Juan Ritchie (pionero de la organización de la Iglesia Evangélica Peruana) al instalar una imprenta y librería evangélica en medio de la convulsionada Lima de 1912.
El espacio de "El Inca" no fue el tranquilo lugar de venta de libros devocionales o de estudio bíblico que hoy podemos encontrar en cualquiera de sus varios locales. "El Inca" representaba una propuesta de misión desde el uso de la literatura impresa como una forma de comunicación del evangelio entre sectores no-creyentes, ávidos de material de lectura, muy escaso en ese entonces. Y como es evidente, para captar el interés de sectores no-creyentes, que en el Perú de inicios del siglo pasado supieran leer, los materiales debían ser lo suficientemente abiertos de mente, bien planteados y adecuadamente redactados de tal manera que combinaran la brillantez de la pluma evangélica con la capacidad profética y la sabiduría de entender la realidad peruana y latinoamericana como para producir un efecto favorable y no lo contrario.
Hoy, un ciento de años después, no hemos sido capaces de superar ese acierto misionero de Juan Ritchie. Tenemos mejores diseños gráficos computarizados, mejores máquinas impresoras, abundantes estrategias de marketing, mucho más sofisticadas, pero nunca hemos podido volver a acercarnos a ser, como editorialistas, libreros o escritores evangélicos, ese referente cultural, espiritual y progresista que significó "El Inca" desde sus primeros años de testimonio cristiano.
Hemos adquirido respetabilidad y eficiencia de mercado, es cierto. Hay mayor resultados en el nivel de ventas y en el ingreso económico resultante mediante las ganancias. Pero esa visión de Ritchie de hacer de "El Inca" un lugar donde el profesor universitario no cristiano pudiera encontrar un material digno de ser consultado; un lugar donde una madre de familia pudiese informarse (¡en aquél entonces!) sobre salud reproductiva y métodos anticonceptivos; o un espacio donde la búsqueda de Cristo mantuviese conectadas nuestra ciudadanía celestial con una visión clara de nuestra ciudadanía terrenal, esa visión, ha sido algo irrepetible para los evangélicos hasta la actualidad.
Habrá gente que me dirá "es que los tiempos han cambiado, la historia ha avanzado, ¡hemos progresado!". "¡Sí claro!" yo le contesto, pero mientras que la historia ha "avanzado", parece que nosotros como conciencia evangélica hemos retrocedido puesto que el desafío misionero dejado por la Librería "El Inca" de Ritchie no ha podido ser ni de lejos alcanzado por toda la propuesta de Literatura Evangélica que tenemos a nuestro alrededor. Cómo no recordar a "El Inca" como la imprenta donde se publicaron los folletos llamando a la ciudadanía a resistir la iniciativa del gobierno de Leguía, en mayo de 1923, de consagrar el Perú al Sagrado Corazón de Jesús, estrategia usada por el dictador como una manera de apelar al sentimiento católico para lograr la prolongación de su mandato.
Y junto con la historia de las instituciones tenemos que analizar también la historia de las Iglesias que acompañan y animan el desarrollo de aquellas. Hoy día los actores eclesiales han cambiado mucho en el panorama evangélico. Los sectores, digamos así, influyentes y que tienen algo que aportar al proceso de producción de literatura evangélica en el Perú, están relacionados con las nuevas iglesias surgidas en nuestro país desde inicios del siglo xxi. Hablando sólo de los nacionales, hemos dejado atrás el liderazgo de la Iglesia Evangélica Peruana, denominación evangélica que en el Perú aportó un liderazgo valioso al proceso de consolidación de "El Inca". Bien podríamos citar los ejemplos de Juan de Dios Guerrero e Ignacio Zúñiga, por mencionar dos de los más conspicuos representantes. Y hablando de los productos hemos dejado atrás los tiempos de "El Heraldo", "El Cristiano" o "Renacimiento", por mencionar tres revistas con públicos objetivo diferentes que revolucionaron la literatura evangélica de su tiempo.
¿Qué sucederá con los nuevos actores y protagonistas actuales del campo religioso evangélico? ¿Qué visión de proyecto de literatura cristiana tendrán los nuevos representantes del liderazgo de la Iglesia Evangélica hoy? Desde mi percepción, veo que hemos dejado de lado la visión hacia afuera, tanto para la evangelización como para la incidencia pública. Hemos dejado de ser un sector líder y progresista en la expectativa de cambios individuales y estructurales que el país necesita. Hemos olvidado que la razón de ser de nuestras organizaciones de fe es que, como Jesús, podamos afirmar que nuestro propósito es que los seres humanos "tengan vida en abundancia". Y esto implica tener una opinión y una propuesta frente a los temas de conflictos sociales existentes en el país; frente al tema del cuidado de la Creación y el problema medio ambiental; frente a la necesidad de erradicar el racismo, la pobreza generadora de desigualdades y toda forma de discriminación frente a personas que creen, sienten, piensan y viven de manera diferente que nosotros/as. Esto implica también dejar de encerrarnos en nuestras urnas de cristal, que es lo que muchas veces hemos convertido a nuestras congregaciones; torres de marfil o castillos feudales desde donde afirmamos nuestra cuota de poder y nos mantenemos indolentes y sin voz frente a los desastres que puedan ocurrir a nuestro alrededor. Afirmar la vida y el compromiso con su defensa y preservación es el gran mensaje que me llevo como desafío de la celebración de anoche por los 100 años de Librería "El Inca".
No se trata de regresar al pasado. Se trata de aprender a tener memoria histórica y sensibilidad por las necesidades reales de nuestro país, empezar a reemplazar la comodidad e indolencia tradicional por el compromiso cristiano y la creatividad para acompañar, pastorear y testificar a nuestro pueblo y a sus instituciones que en Cristo hay arrepentimiento y cambio de vida y que el Espíritu de Dios, a través de estos instrumentos humanos, hace nuevas todas las cosas conforme al propósito de la manifestación de su Reino.

Evangelizar: una invitación a vivir en el amor y la diferencia | Por
Nicolás Panotto
Y ahora permanecen la fe, la esperanza y el amor;
pero el mayor de ellos es el amor.
1 Corintios 13.13
La evangelización es un tema complejo que despierta muchas
susceptibilidades. Y no es para menos. Por diversas razones se la ha definido
como imposición, proselitismo, como un tipo de discurso que debe aceptarse sin
cuestionamientos, como la adhesión a una iglesia o religión, entre otras cosas.
Sí, siempre se dice: “el evangelio es una forma de vivir, no una religión”.
Pero del dicho al hecho, hay un abismal trecho. Los dogmas, las formas
religiosas, las moralinas, pregonan por sobre la simpleza del sentido común y
la vivencia cotidiana de la fe. La historia muestra muchos ejemplos que
respaldan estas comprensiones, y la distorsión y daño que han traído en muchos
sentidos. Nada de buenas nuevas; pura muerte y malas noticias. Pero a veces
esos cuestionamientos, aunque totalmente veraces, nos pueden llevar a ser
reacios con el tema, sin profundizar en sus riquezas y valores.
Hay muchas resignificaciones que son necesarias hacer, ya que el
término “evangelizar” está viciado y cargado de sentido por su bagaje
histórico, tal como recién mencionamos. Es interesante notar que en el NT
encontramos 52 menciones de “dar o compartir las buenas nuevas”, mientras que
“evangelista” –un término que refiere más a una función institucionalizada-
aparece solo 3 veces. Como todo en la vida, parece que ciertos elementos se
tornan resistentes cuando se sedimentan y pierden la frescura del proceso o la
no definición estricta que conlleva el simple “compartir”, sin una forma única.
Defino compartir el evangelio como una invitación a vivir en el amor
fraterno. Esta enunciación trae consigo algunos replanteamientos.
Principalmente, el hecho de que el evangelio no es un cúmulo de credos sino un
nuevo estilo de vida. No implica la aceptación de una religión sino una nueva
manera de comprender la realidad y transitarla. Lo religioso es funcional a ese
nuevo estilo de vida, y no al revés. El evangelio es una invitación a amar al
prójimo; este punto de partida, y no otro –como puede ser la aceptación de una
moralina, de una práctica religiosa, del cumplimiento de prerrogativas
eclesiales-, es el marco a partir del cual se comprende la invitación a formar
parte de una comunidad eclesial. En otros términos, se invita para aprender a
amarnos juntos y juntas, no a ser un elemento más de la estructura eclesial.
Sólo en comunidad crecemos en el amor, y así en la fe.
En resumen: compartir las buenas nuevas es vivir en el amor al prójimo
según el ejemplo de Jesús, quien vivió en comunidad con sus discípulos y
discípulas, creciendo en el amor fraterno y la enseñanza. Por todo esto,
debemos aprender a ser simples a la hora de definir esta tarea: el evangelio es
la representación del amor pleno de Dios hacia el ser humano, y el compartir la
fe significa la inevitable carga de amar y compartir ese amor.
Ahora, la pregunta es: ¿sabemos amar? ¿Vivimos en el amor? ¿Es el amor
la columna medular de nuestra comunidad de fe? La poca claridad sobre este tema
ha influido negativamente en la comprensión de la evangelización: más que en
una práctica de amor al prójimo, ella se define desde un lugar de poder, desde
la creencia de ser poseedores de una Verdad que se debe transmitir, presentada
como un discurso cerrado o una práctica religiosa. Compartiendo este tema con una
amiga, me comentó de un graffiti cerca de su casa que dice así: “El amor no
tiene dueño. El amor no tiene sueño. El amor no tiene”. Por eso tenemos que
preguntarnos cosas muy básicas: ¿qué significa amar? ¿Es algo que poseo como un
objeto o es un proceso que debo vivir y descubrir con los demás?
Vayamos a Corintios 13, un conocido pasaje que refiere a estos temas.
El contexto de este escrito es el reconocimiento de la heterogeneidad de la
comunidad de Corinto, en la variedad de dones que todos y todas tenían. Al
parecer, existían competencias y conflictos sobre el desarrollo de estas
prácticas dentro del grupo. Por eso surge la pregunta: ¿cómo sobrellevamos esas
diferencias? La respuesta es clara: el amor.
¿Pero implica el amor terminar con esa heterogeneidad y su inherente
conflicto? Para nada. Por el contrario, significa sobrellevar y promover dicha
pluralidad. Por ello, una de las consecuencias de la falta de amor es el no
reconocer al otro en su diferencia. Existe una gran resistencia frente a lo que
se presenta distinto a nuestra cosmovisión, creencia, identidad y práctica. Lo
diverso da temor; por ello, se lo anula.
El pasaje muestra que el amor es aquella actitud que va más allá de
las formas específicas, de lo dado, de lo establecido, como son los dones en
sus formas concretas. Todo esto implica que el amor reconoce la imperfección.
¿Por qué? Porque no existe la perfección del lugar único, de nuestro espacio,
pensamiento, religión, posición moral. La imperfección es lo que nos atraviesa
y a su vez nos abre a la búsqueda de lo mejor, para nosotros/as y los demás, lo
cual representa un proceso inagotable. Posicionarse en la perfección es
encorsetar en un aura de poder mi particularidad.
No existe amor si no reconozco que necesito del otro y que el otro
necesita de mí. Necesito a los demás porque no soy Dios, no puedo con todo.
Este pasaje, en resumen, nos muestra que el amor es el reconocimiento de la
diferencia que nos atraviesa, que nos abre como sujetos, tanto a nosotros
mismos como hacia los demás.
Esta comprensión del amor nos quita del podio que muchas veces
construimos, desde donde creemos tener y predicar la verdad absoluta a la cual
el mundo debe rendirse. Por el contrario, como creyentes debemos reconocer más
que nadie la finitud de la humanidad –y con ello de sus creencias, posiciones,
pensamientos y lugares-, porque en ese reconocimiento se manifiesta el poder
del amor como vínculo y como camino que inscribe el proceso de todo lo
existente.
El amor y la esperanza van de la mano. En la Biblia, la esperanza no
tiene que ver con un sentimiento romántico, como a veces creemos, sino que es
un término teológico muy importante y denso en sentido. Es reconocer que la
historia se basa en Dios y como tal se encuentra abierta a su acción. Lo que vemos
ahora no es único ni absoluto; es algo muy distinto a lo que viviremos en un
futuro (que tampoco conocemos) Por ello, amar en la esperanza significa
cuestionar el egoísmo, el poder y el orgullo que cercenan formas distintas de
sentir, de ser, de ver, tras la promoción de una verdad absoluta
incuestionable. Vivimos en la esperanza de que todo puede cambiar y ser
distinto. El amor reconoce la belleza y el poder de la diferencia ya que es en
ella donde se manifiesta su riqueza multifacética. Por ende, nadie puede
adueñarse de un lugar único, tanto para sí mismo como para los demás.
Amar en la esperanza es creer que todo tiene un proceso, que nosotros
mismos estamos en proceso y debemos vivir en constante cambio. Amar en la
esperanza es abrirnos a que los demás también se encuentran en proceso, en que
pueden ser distintos y desde ese deseo alcanzar lo que anhelan. Eso nos quita
del juicio y de apoderarnos del prójimo, para entregarnos a la tarea de abrir
caminos de reconocimiento e inclusión. Amar en la esperanza implica reconocer
que nosotros y nosotras necesitamos caminar con los demás en el descubrimiento
de lo que viene, y que por eso carecemos de una verdad que sobrepasa al otro/a,
que nos ubica en un lugar de poder y superioridad.
Compartir el evangelio significa amar e invitar a aprender a amar, no
enseñar credos. En este sentido, el amor no es un medio, sino un fin en sí
mismo. Es reconocer nuestra imperfección y necesidad de los demás. Así, la
evangelización no es una invitación para que el otro/a aprehenda mi creencia
porque ella es en sí única y perfecta, sino que es la demostración del deseo de
que más personas se sumen en el camino en que nos encontramos todos y todas
como seres humanos, donde necesitamos aprender a amar juntos, en comunidad, en sus
múltiples formas.
En otras palabras, evangelizar es reconocer que necesitamos del
otro/a. Es, en definitiva, invitar a vivir en esperanza, comprendiendo que las
cosas pueden ser distintas de lo que son, así como nosotros/as mismos/as. Que
las personas no son objetos receptores de un mensaje sino sujetos que viven
opciones e historias, y por ende “están en camino”, así como nosotros y
nosotras.
Sobre el autor:
Nicolás Panotto es
Director general del Grupo de Estudios Multidisciplinarios sobre Religión e
Incidencia Pública (GEMRIP) Licenciado en Teología por el IU ISEDET,
Buenos Aires. Doctorando en Ciencias Sociales y Maestrando en Antropología
Social por FLACSO Argentina. Miembro de la Fraternidad Teológica
Latinoamericana.Tomado de: http://www.elblogdebernabe.com/2012/08/evangelizar-una-invitacion-vivir-en-el.html
Los Te Deum de Bardales, están rumbo al ocaso
Por: JesúsLavado
Lima, 31 de Julio del 2012
Es oportuno aclarar de una vez, que en el Perú, nunca se ha realizado un Te Deum Evangélico; lo que hemos observado desde el año 2006, son los Te Deum de Bardales, el mismo que ha sido revestido de evangélico y de representativo.
El Ministerio de Acción de Gracias de las Iglesias Evangélicas del Perú, no es un espacio que conglomera denominaciones e iglesias locales sino es una asociación civil de reciente inscripción en registros públicos (aún carente de RUC) conformada por unas pocas personas naturales; por lo tanto, nunca ha sido, no es, ni será representativo del pueblo evangélico. No obstante, hay que reconocer que los asociados de dicho “ministerio” tienen la habilidad de comprometer a personajes respetables del mundo evangélico, a quienes utilizan para simular una imagen de unidad, aparentar representatividad y asegurar convocatorias masivas.
Desde una perspectiva teológica, los asociados del ministerio de acción de gracias son mas afines al movimiento carismático internacional y al movimiento neo-pentecostal, que a la sana doctrina que nutre al pueblo evangélico; y desde una perspectiva política, dichos asociados y un porcentaje importante de sus colaboradores son afines a movimientos políticos de inspiración pragmática y de orientación neo-liberal, y de trasfondo autocrático como el fujimorismo, es decir, son muy ajenos a los principios del reino de Dios.
A lo largo de estos siete años transcurridos, los asociados del Ministerio de Acción de Gracias han negado la representatividad del Concilio Nacional Evangélico del Perú (CONEP); por eso han optado por rodearse de asociaciones de reciente creación y de representación especifica para aparentar representatividad ante las autoridades políticas del país, pese al favor que reciben de estas asociaciones, les niegan la condición de co-organizadores de la ceremonia de acción de gracias; lo que evidencia que no son institucionalistas.
El Ministerio de Acción de Gracias, se ha auto-empoderado como una nueva franquicia socio-religiosa; que se adjudica la exclusividad de organizar e intervenir en ceremonias de acción de gracias por el Perú y por las ciudades y distritos del país; restando iniciativa y capacidades, y opacando legitimidad en quienes tienen el sentir de interceder por el país, por su localidad y sus autoridades políticas. Cabe precisar, que el Decreto Supremo Nº079-2010-PCM encarga a las Iglesias Evangélicas del país (instituciones) organizar la ceremonia de acción de gracias por el Perú y no a un grupo de personas que solamente se representan a si mismos.
Tampoco se debe olvidar, que las ceremonias de acciones de gracias celebradas durante el segundo gobierno de Alan García, operaron como una plataforma política que logró mediatizar a un sector del liderazgo evangélico, para que ellos acepten sin menor resistencia la ley y el reglamento de libertad religiosa, y la ley que consagra al Señor de los Milagros como patrono del Perú o de los católicos, normas que fueron impulsadas por los sectores mas conservadores del catolicismo peruano, como el Opus Dei y Sodalicio.
En relación a los dos anteriores Te Deum de Bardales, pese a que se conocía la ausencia del presidente de la república en dichas ceremonias, se anunció su participación para crear el imaginario social de que el mandatario desaíra al pueblo evangélico, creando en unos y reforzando en otros un sentir anti-humalista. Situación que fue complementada con la reciente y tendenciosa opinión del congresista Julio Rosas, quien induce la idea que el presidente Humala discrimina a los evangélicos, y que los fujimoristas están al lado de los evangélicos.
Debe quedar claro de una vez, que el presidente Ollanta Humala no va asistir a ningún Te Deum de Bardales, por ser una actividad organizada y realizada al margen de las instituciones evangélicas; y si el presidente de la república asiste al Te Deum de la Iglesia Católica, es porque, es organizada y realizada por una institución religiosa reconocida por el Estado y el Gobierno peruano. El presidente Ollanta Humala no excluye a un sector de la población nacional, sino mas bien, es respetuoso de los protocolos establecidos; por eso, no se siente obligado asistir a ninguna actividad de carácter privado. Con esta aclaración se cierra esta etapa de la historia.
Breve perspectiva de la política, los evangélicos y el Te Deum evangélico.
Por: Marcos Arroyo BahamondePastor y teólogo - Miembro de la Fraternidad Teológica Latinoamericana (Perú)
Después de la lectura de la nota periodística de El Comercio, he querido discurrir algunas ideas desde mi posición como evangélico interesado en la política que se ejerce desde la fe cristiana en el Perú.
Lo primero que hay que señalar es que el movimiento evangélico es totalmente distinto como organización al catolicismo romano. El Catolicismo, en medio de su diversidad, se rige tanto religiosa como políticamente bajo una única autoridad en la figura del Papa desde el Vaticano. El movimiento evangélico es variado, colorido y distinto tanto en lo doctrinal como en las formas de ser evangélico. Sus variados rasgos para identificarse como evangélicos van desde sus acercamientos doctrinales como a sus formas de gobierno que en los últimos años se ha caracterizado por el caudillismo al estilo papal en muchas de sus organizaciones eclesiásticas. Su representatividad no es única tampoco, pues precisamente por esas diferencias mencionadas líneas arriba, se han creado otras organizaciones además del primer movimiento que reúne a las diversas instituciones evangélicas en el Perú como el CONEP. Los evangélicos en el Perú se organizan a través de formas distintas de verse como tales. Pueden ser organizaciones fundamentalistas que promueven la cristianización del país. Otras organizaciones se reúnen alrededor de una o más figuras debido a su carisma o cierta habilidad política de congregar gentes como un reflejo de sus comunidades eclesiásticas. También los hay las organizaciones cuyo interés es una representatividad social y política del pueblo evangélico frente al Estado.
En el Perú de hoy, no existe una única organización que pueda arrogarse la representatividad de todo el pueblo evangélico.
En segundo lugar, sobre el tema del TeDeum evangélico hay dos posiciones contrarias sobre su realización. Hay un sector evangélico que apoya esta iniciativa que tuvo sus inicios en el segundo gobierno de Alan García Pérez y que de alguna manera abrogan por crear espacios para los evangélicos muy similar a los derechos que tienen los sectores católicos, aunque éstos estén en contradicción a los principios y valores promovidos desde el protestantismo que tuvo sus inicios en Europa del S. XVI. Por otro lado, existe otro importante grupo de personas, que apoyándose fundamentalmente en el principio de laicidad, rechazan esta propuesta por verla precisamente como una manera que contradice el orden de un Estado-Nación laico. ¿Está dividido el pueblo evangélico? La respuesta es no. Se trata de diferentes acercamientos al hecho y al ejercicio político basados en sus distintos pensamientos sobre la fe, el evangelio y la política.
Desde una perspectiva política igualitaria, El TeDeum no representa a la pluralidad de opciones religiosas que existen en el país, sino que distingue a unas y discrimina a otras. Seguir ese pensamiento es contradictorio desde la fe evangélica.
En tercer lugar, es necesario mencionar una forma equivocada de analizar algún fenómeno social, o político y religioso que muchas veces degenera el hecho mismo y su naturaleza, esto es la generalización, que sin duda, es una manera de interpretar los acontecimientos de la vida diaria que caracteriza a muchos. Es tan equivocado decir que todos los pastores abusan de su posición para cometer actos de inmoralidad, como afirmar que la ausencia del Presidente Ollanta Humala es un desaire para el pueblo evangélico. Y en ese mismo contexto, yerra también el diario El Comercio al insinuar de manera indirecta que el reclamo es general. Creo que, sin agredir a nadie por su postura y siendo más honestos, el titular de la nota debió haber mencionado, “algunos evangélicos califican de desaire”. Es necesario precisar asimismo la intencionalidad de la nota, pues es evidente que ella gira alrededor de la opinión de una sola persona.
Finalmente, creo que analizar la ausencia del presidente Humala como un desaire al pueblo evangélico, no sólo es equivocado, sino que invita a una pobre e ilusa lectura de la política desde la fe evangélica en el Perú. La inclusividad, por ejemplo, no está en discusión en la presencia o no del presidente Humala, sino en la capacidad que tiene el pueblo evangélico para dialogar y negociar en términos que exige la política en nuestro país y en América Latina.
Todavía está pendiente una mejor performance de la política ejercida desde los sectores evangélicos en el Perú, por un lado, pero además abre las oportunidades a personas y grupos con mejores argumentos y una formación para este fin.
Los Evangélicos en el camino hacia una Evangelización
Dialógica
14 Después de que encarcelaron a Juan, Jesús fue a Galilea
y comenzó a
anunciar la buena noticia de parte de Dios.
15 Él decía: «Ha llegado el momento, el reino de Dios ya está
cerca.
Cambien su
manera de pensar y de vivir, crean en la buena noticia».
Marcos 1:14-15
PDT Palabra de Dios para Todos
¿Cómo podría la
Juventud Evangélica aportar a la iniciativa de sociedad civil conocida como la
“Campaña Nacional por el Diálogo”? En estos momentos de conflicto social y
acumulación de la violencia que experimentamos en nuestro país, observamos que
ésta se produce no sólo por razones económicas, sino también como reflejo de
diversas expresiones de desencuentro social y cultural; necesidades de
reconocimiento que tienen antecedentes de injusta postergación a lo largo de
nuestra historia.
Ante esta situación,
la Iglesia Evangélica, una institución religiosa que representa en la
actualidad a más del 13,7% de la población peruana
[1], con más
de ciento veinte años de presencia en el país
[2], ha
tenido un aporte significativo en el proceso de construcción de la identidad
nacional. Sin embargo, su mensaje ha sido asociado, generalmente, con una
invitación a alejarse de las cuestiones “de este mundo” y limitarse al
cumplimiento de su vida eclesiástica y espiritual al interior de sus
congregaciones locales.
La mayoría de las
iglesias evangélicas parecen entender el Evangelio limitando su mensaje al
anuncio verbal (la mayoría de las veces masivo) dirigido al individuo aislado,
con un sentido de solución “en el otro mundo” respecto de los problemas que el
ser humano sufre en este mundo. En ocasiones los evangélicos hemos hecho una selección
de pasajes “evangelísticos” escogidos selectivamente de las Escrituras y hemos
entendido que evangelizar es repetir o dar a conocer reiteradamente el
contenido de estos textos bíblicos.
Muchas personas que son “evangelizadas” de esta manera, sienten que esta
es una forma de proselitismo, manipulación o lavado cerebral
[3]. Muchos
dirían que son los criterios del mercado y del marketing religioso los que
movilizan un tipo de evangelización como esta.
Más grave aún, la
“evangelización” puede terminar convirtiéndose en una forma de violencia en la
medida que para lograr la adhesión del nuevo converso muchas iglesias
acostumbran desacreditar el testimonio y la credibilidad de otras iglesias
cristianas, o se enarbola una profunda crítica a los estilos de vida de las
personas “mundanas” las cuales no coinciden con las expectativas morales de la
iglesia en mención.
Siendo ese nuestro
contexto, nos preocupa profundamente que como evangélicos estemos contribuyendo
a la expansión de la violencia simbólica, la discriminación y la intolerancia
en la sociedad peruana, creyendo estar haciendo un bien espiritual a las
personas. Cuando la realidad social o
cultural, incluso, es demonizada y se añade toda una teología que nos habla de
lugares, costumbres o personas a las que se les califican como “poseídas” o
simplemente “endemoniadas”, las fronteras de la violencia simbólica,
específicamente religiosa, se vuelven aún más graves.
[4]
Por todo ello
queremos sumarnos al esfuerzo de promoción del diálogo como vehículo principal
para resolver o manejar nuestras diferencias, desde la perspectiva de la fe
evangélica y de sus manifestaciones concretas en nuestro país. Queremos
promover la reflexión en nuestras autoridades eclesiásticas sobre la
importancia de priorizar la búsqueda del consenso, el entendimiento mutuo y la
primacía del diálogo sobre toda forma de imposición y autoritarismo en nuestras
relaciones humanas.
Dado que para todos
los cristianos evangélicos, la evangelización es un elemento fundamental de
nuestro sentido de misión, del para qué nos constituimos como iglesia y del
cómo percibimos la vida en nuestras relaciones cotidianas, se hace necesario
profundizar y ampliar el significado de la evangelización como buenas noticias
de parte de Dios a la humanidad. Necesitamos repensar nuestras relaciones con
aquellas personas que no son de nuestra congregación o de nuestra iglesia local,
de tal modo que no hagamos un tratamiento discriminatorio exacerbando las
diferencias entre personas creyentes y no-creyentes, aludiendo que toda la fe,
la razón y la moralidad se encuentran del lado de los creyentes y toda la maldad,
ignorancia y falta de espiritualidad están de lado de los que llamamos
“no-creyentes”. El respeto por la dignidad humana de todas las personas exige
de parte de quienes nos llamamos “discípulos de Jesucristo”, un trato a la
altura de la persona a quién decimos servir.
Como lo dice el
psicólogo evangélico Jorge León: “La evangelización debe partir del presupuesto
básico que en el peor de los hombres está la imagen de Dios. Jesús sabía que en
el peor de los hombres estaba la Imago Dei (imagen de Dios) y por causa del
pecado, esa Imagen de Dios clama por completamiento. Luego lo que necesita todo
ser humano es descubrirse como hombre y como humano perfectible a la luz de
Jesucristo.”
[5]No hay aquí ni un falso triunfalismo evangélico ni una visión colonialista de
la espiritualidad de las personas, sólo una actitud abierta en el deseo de
compartir la fe y caminar juntos con otros/as que encuentran en la figura de
Jesús un referente de vida para una relación con Dios, personal y comunitaria.
Mirar la evangelización
como encuentro, como diálogo, nos abre oportunidades nuevas de construir la fe
sobre bases más sólidas. Significa desterrar el enfoque de “arriba hacia abajo”
con el que se ha justificado mucho sentimiento de superioridad y el carácter
artificial y estereotipado de los “discursos evangelizadores”. En palabras del
pastor Brian McLaren, líder del movimiento de las iglesias emergentes en los
Estados Unidos: “En la calle, este término (“evangelización”) significa
presión. Significa vender a Dios como si Dios fuera un artículo para el hogar,
un material para la construcción o un seguro de automóvil. Significa meter tus
ideas en la cabeza de otro, amenazándolo con el infierno si no se entrega a tu
lógica o a tus citas bíblicas. Significa excluir de la gracia de Dios a todos
excepto a aquellos que están de acuerdo con el evangelista.”
[6]
Es así que estamos
hablando de la alternativa de promover una “evangelización dialógica” por medio
de la cual se construyen relaciones saludables sobre la base de una actitud
respetuosa hacia las personas que no son cristianas. Al mismo tiempo la
evangelización no se centra solamente en elementos estrictamente religiosos,
sino que se construyen relaciones de apertura e interés genuino a las
necesidades y la problemática de nuestro interlocutor. En este proceso, ambas partes interactúan, se
reconocen, aprenden el uno del otro y se comparte la fe cristiana en un clima
libre de presiones y menos artificial. Otra vez, citando a McLaren, creemos que
“la buena evangelización es el proceso de ser amigables sin discriminar y
ejercer una influencia sobre todos nuestros amigos para una vida mejor,
mediante buenas obras y buenas conversaciones”.
[7]
Sirva, entonces,
este primer paso para promover la reflexión y la práctica de una evangelización
dialógica en nuestras vidas personales y en nuestros modelos congregacionales.
Abramos las puertas de la acogida al otro/a no sólo por intereses religiosos
sino en la convicción de que la preocupación genuina por mi prójimo es un
vehículo que Dios ha provisto para la construcción de la paz en nuestras
comunidades.
Y propongamos el
diálogo como evidencia de nuestra humanidad, nuestra capacidad de simbolizar,
de expresarnos e interactuar. El diálogo es una muestra de la gracia de un Dios
que se revela a la humanidad, y que al mismo tiempo, otorga a los seres humanos
dicha capacidad para levantarnos más allá de nuestros instintos, nuestro
egoísmo y construirnos como personas a la imagen y semejanza de nuestro Creador.
Por: Oscar Amat y León
[1] Fuente: Amanecer Perú: Manual Estadístico:
Investigación Socio-Religiosa, Lima, Amanecer Perú, 2003. [2] Ver: KESSLER, Juan. Historia de la
Evangelización en el Perú, Lima, Ediciones Puma, 1993, AMAT Y LEON, Oscar. Presencia
Evangélica en la Sociedad Peruana, Lima, IMT, 2006 y FONSECA, Juan. Misioneros y Civilizadores:
Protestantismo y modernización en el Perú 1915-1930, Lima, PUCP, 2002 . [3] Desde el propio sector evangélico
existen libros como el de John White (y otros), que problematizan lo que se
entiende por “evangelización” de manera tradicional. Ver: ¿Evangelización o
Lavado Cerebral?, Buenos Aires, Certeza, 1972.y el artículo de CASTRO, Emilio.
“La Conversión”. Revista Misión 1985, Número 12, Vol 4, Nº 1. [4] Ver por ejemplo el Manual de Guerra
Espiritual de Ed Murphy. Editorial Betania, 1994. [5] LEÓN,
Jorge. Hacia Una Evangelización Restauradora, Buenos Aires, SAGEPE, 2008 [6] MCLAREN,
Brian. Más Preparado de lo que Piensas. La evangelización como danza en tiempos
posmodernos. Buenos Aires, Ediciones Kairós, 2006.
María,
ejemplo de madre
Día de las madres 2012
(Año del fin del
mundo)
Este domingo es especial, porque se celebra el día de las
madres. La imagen que se suele proyectar es de la madre abnegada, que se autosacrifica por
su progenie, que se entrega a si misma por el bienestar de su familia. Un
ejemplo de mujer, acompañado por un modelo convencional de familia a seguir.
Modelo inspirado en occidente, por la SAGRADA FAMILIA (el niño Jesús, el padre
José y la madre María).
Ciertamente mi experiencia familiar es así de regular, como
en el modelo de familia nuclear, por lo que mi madre encontró en su esposo
ayuda idónea, y en mí un divertido reto de adiestramiento y entretenimiento diario
(cual domador de leones quien lidia con una fiera). Mi madre al igual que toda
madre peruana, comparte la característica de “sacrificada” (1), y me atrevería a expandir la característica a
toda América Latina, porque se evidencia esto en medio de la necesidad y el
batallar constante por conseguir el dinero necesario para cubrir la canasta
familiar, esfuerzo común con todas las madres de nuestra América Latina, y de
todos los países en vías de desarrollo, y ni que decir de los países
catalogados como “subdesarrollados” (siempre me llama la atención este tipo de
clasificaciones de los países “desarrollados” quienes se autoclasifican y
clasifican al resto de las naciones en función a ellos mismos) que en realidad
son países pobres, donde ser madre, y madre pobre es una constante tan
negativamente impactante, que se invisibiliza esta realidad para poder “vivir
cómodamente sin cargo de conciencia”.
Las madres no solo se sacrifican en el ámbito económico y
laboral al “quitarse el pan de la boca” como se dice coloquialmente, sino
también en el campo de la educación y formación del vástago. Esta tarea alegre
y dura al mismo tiempo, se desarrolla con ayuda del padre, con quien de alguna
manera comparte la crianza de los hijos e hijas. Lamentablemente la crianza de
los hijos suele ser carga principalmente de la madre, y en no pocos lamentables
casos, carga exclusiva de la madre.
Incluso de acuerdo al modelo convencional de estética y
status de vida, las madres suelen sacrificar status y una sofisticada
autoimagen por el bienestar de su familia.
Esas son características que se le suelen adjudicar a las
madres. Pero ni todas las madres son así, ni ese es el modelo de la familia de
Jesús de Nazareth.
NI MUCHO MENOS LA
EXPERIENCIA DE MARÍA DE NAZARETH.
María, la madre de Jesús en primer lugar, no fue la madre
superada de un país rico, que acabó sus estudios universitarios, luego obtuvo
un gran trabajo que le permitió acumular riqueza y llegado el momento indicado
se casó con su novio (igualmente superado, guapo y de buena posición social)
para recién tener su primera relación sexual y luego su primer hijo dentro del
marco del matrimonio. Ese modelo que nos brindan de “como y cuando ser mamá” no
es armónico con la experiencia que las escrituras nos narran de la maternidad
de María.
María era una niña pobre de una provincia pobre de una
nación igualmente pobre y avasallada por la potencia mundial de la época (el
que tiene oídos que oiga). No tenía mayor instrucción que la de las madres
iletradas de los andes peruanos y bolivianos. Se dedicaba a las labores del
hogar y a ayudar a sus padres en los mandados al igual que todas las niñas.
Contrajo un matrimonio acordado como era lo acostumbrado en la cultura judía y
aun es costumbre en muchos países de oriente. No concibió a su primer hijo a
una edad físicamente adecuada para la maternidad, sino que los expertos le
adjudican el momento de su maternidad entre los 10 y los 12 años, de modo que
era una niña trayendo al mundo a otro niño (no sorprende porque el alto índice
de mortandad materna-infantil). Del mismo modo en las culturas amazónicas, la
maternidad adolescente es entendida como algo cotidiano, razón por lo cual el
mayor índice de embarazo adolescente en el Perú se encuentra en la selva (26%).
Finalmente, para terminar de derrumbar el falso modelo idílico de maternidad de
María: no nació el primogénito en el marco del matrimonio, ni mucho menos fue
bien visto por la comunidad cercana de María. El niño Jesús nació fuera del
marco del matrimonio. Me explico:
En la tradición judía, el matrimonio se acordaba, pero no se
consumaba de inmediato como es costumbre en occidente (y se consuma aun desde
antes del acto de testimonio público, también como costumbre, jajaja). Los
esposos vivían juntos y compartían todas las tareas como en un matrimonio
normal, salvo en cuanto a lo concerniente a la vida sexual, que era luego de un
año en el que recién podían vivir una sexualidad activa. Algo similar se vive
en el mundo andino, el servinacuy, que no es otra cosa sino un matrimonio a
prueba. Si finalmente no funciona, no será necesario un divorcio por
“incompatibilidad de caracteres” ya que para eso era este tiempo de prueba. Si
el esposo no estaba de acuerdo con la mujer que compraba (recuérdese que se
pagaba una dote a la familia de la esposa para poder casarse) simplemente la
regresaba al seno familiar.
En el caso de María, la concepción anunciada por el ángel
ocurrió justo en ese momento en donde era socialmente inadecuado quedar
embarazada. Es inevitable que la comunidad repudie socialmente ese embarazo,
simplemente lo vea como un deshonor para José y para con la familia de la joven
María (cosa que en realidad no es tan simple). Siendo que José no había
sostenido relaciones sexuales con María, tal como relatan las escrituras, el
prefirió abandonarla en secreto. Este acto es leído como un acto de piedad,
porque lo normal (entiéndase normal no como correcto, sino como lo común, lo
cotidiano, la costumbre) era que ella sea acusada de adúltera y por lo tanto
exiliada sino apedreada. Pero José prefirió cargar con el estigma de faltar a
su honor para salvar la vida de María.

Este gesto suele ser exaltado en las predicaciones de
navidad, pero es necesario hacer el contrabalance pues José no es el esposo
perfecto. En realidad José evidencia una actitud machista, actitud que, no hay
que equivocarnos, es propia de la cultura de la época, cultura machista que
hemos arrastrado hasta nuestros tiempos. ¿En que se evidencia la actitud
machista de José? En no consultar a María, en no confiar en ella, en tomar las
decisiones unilateralmente y dar por sentado que María, por tratarse de una
mujer (como se pensaba de todas las mujeres y en algunas culturas actuales aun
se piensa así) ella no es digna de credibilidad.
Suele ser así aun en las familias actuales. Ella no es digna
de confianza, el varón está sospechando de infidelidades constantemente. La
considera un instrumento de su propiedad, y esa cosificación de la mujer como
esposa y aun como madre, es un pensamiento generalizado que comparten tanto
diplomáticos del más alto nivel cultural y estibadores de la más baja condición
social. La cosificación de la mujer es el más trágico flagelo machista que
infecta nuestras sociedades modernas, al igual como lo hacía en el tiempo del
Maestro Jesús. Por esta razón la mujer tenía que sobre esforzarse para ser bien
tratada, y además para brindar las mejores oportunidades a sus hijos e hijas,
por quienes se creía se salvarían (…“mas la mujer concibiendo hijos se
salvará”…).
De este modo tenemos posiciones encontradas, el discurso
post-moderno por un lado, y el testimonio bíblico de María, llamada “más
bienaventurada entre todas las mujeres”. Si somos cristianos sinceros, sin
importar nuestra tradición católica o protestante, hemos de considerar a María
la madre de Jesús como una mujer extraordinaria y muy sabia que ciertamente
supo responder de la mejor manera en circunstancias difíciles. Esto la coloca
ciertamente como un ejemplo. Pero en contraste con el discurso de maternidad
post-moderna, este ejemplo me hace pensar. Si amamos a María quien fue madre
adolescente ¿Por qué seguimos estigmatizando a las madres adolescentes? ¿Por
qué seguimos generando maltratos sociales y culturales en la población que
inicia su sexualidad tempranamente? ¿No es mejor acoger con misericordia a las
personas en necesidad que buscan en la iglesia una comunidad de acogida, perdón
y fraternidad? ¿No es esa la tarea de la Iglesia, precisamente SER LUZ? La gran
pregunta debe ser: ¿CÓMO HABRÍA QUERIDO
MARÍA SER TRATADA?
La pregunta la levanto tomando como excusa este día de la
madre, ya que según estadísticas del Instituto Nacional de Estadísticas del
Perú (INEI) el 13% de la población nacional es o ha sido madre durante la
adolescencia. Esto incurre a su vez en la perpetuación del círculo de la
pobreza, como un mal sistemático, y en la marginación de esta población. Las
madres adolescentes son un SECTOR MARGINADO de nuestra sociedad. No solo son
rechazadas en el mundo, sino rechazadas en nuestras comunidades de fe, las
iglesias puntualmente se erigen como focos de marginación donde la doble moral
se encuentra a la orden del día, y el rechazo social es un comportamiento no
solo tolerado sino bien visto. Demostrando así, la desatención de la
experiencia de María, la madre de Jesús y la supremacía de valores
post-modernos y la aceptación de la stigmatización, mensaje que colisiona con
la predicación del evangelio del Reino de Dios.
El resultado más fatídico (literalmente) en el que desemboca
el embarazo adolescente en poblaciones urbanas, es el suicidio. Como sabemos, uno de los Objetivos de Desarrollo del
Milenio apunta a reducir la mortalidad materna. Esto incluye, claro está, las
madres adolescentes. Al 2010 en el Perú, el 39% de las madres adolescentes
(entre 15 y 19 años) se suicidan. Este dato cuenta como causa indirecta de
muerte (dato del Ministerio de Salud). Se consideran causas indirectas a todas
aquellas razones que no tienen relación directa con complicaciones por el
parto, o el embarazo de la madre. Pero los suicidios adolescentes no pueden ser
considerados como causas desvinculadas con el embarazo, pues la respuesta del entorno
social, el estigma y la discriminación son las causas que originan en las
desatendidas y confundidas adolescentes el tomar la fatídica decisión de
quitarse la vida. Dicho sea de paso, este es el porcentaje más alto de muerte
tanto en causas directas como en las indirectas.
Motivos hay muchos, sociales, económicos, culturales,
educativos, etc. Pero eso a quienes somos y hacemos iglesia, es un dato de
segundo orden. Lo más importante para nosotros y nosotras que nos confesamos
discípulos/as de Cristo, debe ser ABRAZAR, ATENDER, CONSOLAR, ACOMPAÑAR Y
¡PASTOREAR! A esta población desatendida, maltratada, discriminada y marginada
como son las madres adolescentes.
Precísamente, TAL COMO LO FUE MARÍA, la madre de Jesús, “la
más bienaventurada entre todas las mujeres”.
Feliz día a todas las madres, sobretodo las madres solteras,
y las madres adolescentes. Que la gracia de Dios Padre y Madre esté con
ustedes.
Anubis
SEMANA SANTA:
Religiosidad popular y sentimiento protestante

Cientos de católicos “fervorosos” se dispusieron al centro histórico de Lima para peregrinar por siete iglesias, siete monumentos tradicionales del catolicismo popular, que es la versión de catolicismo mayoritaria, masiva y predominante en el Perú. Yo me mantuve como silente observador del fenómeno religioso, como estudioso que soy, e interesado en los procesos religiosos en el Perú. Pude prestar atención a las palabras de aliento que el arzobispo de Lima, Juan Luis Cipriani, dirigía a los fieles católicos animándoles a peregrinar y bendiciendo tanto “fervor” que el observaba. Pude ver cientos de personas (literalmente) que ingresaban a la catedral de Lima (ubicada en la Plaza Mayor de Lima) y otras tantas que salían. Pude ver a los niños pidiéndoles a sus madres que les compren refrescos porque estaban cansados de caminar. Pude ver vendedores ambulantes ofertando sus productos. Pude ver hombres arropados con un vestido púrpura y un enorme cordón blanco pendiendo de su cuello. Vi grupos de mujeres jóvenes que se tomaban fotos frente a la catedral y ancianas que se arrodillaban en la calle frente a la misma catedral. Vi cientos de rostros de niños, niñas, adolescentes, hombres, mujeres, ancianas y ancianos asistiendo al ofertorio religioso que la Iglesia Católica orquestaba en estas fechas de semana santa.
Como investigador de la religión, protestante yo, me sirvió mucho porque nunca antes había asistido a un evento tan masivo. Me sentí como Lutero en su viaje a Roma en el S. XVI, es decir, me sentí fatal.

De regreso a mi casa, reflexionando por lo que tuve la oportunidad de observar, me di cuenta de lo profundamente protestante que me sentía. Lo orgulloso y agradecido que estoy de ser cristiano protestante. La inmensa satisfacción que tengo de no estar obligado a ser parte de la experiencia (en algunos casos) circense y sobretodo MEDIEVAL de “peregrinar” por “LAS 7 IGLESIAS” del centro de Lima. ¿Se supone que son un símil a las 7 iglesias del Apocalipsis? Me recordaban algo así como las 12 casas del Santuario de Atena. Conversando con un amigo católico que trabaja con jóvenes desde el Episcopado Peruano, (trabaja haciéndoles pensar en su fe a los jóvenes católicos) me explicaba que eso que vi es “religiosidad popular” (como si no lo supiera, mi amigo es muy paciente). Comprendo que esta religiosidad no es normada por la teología sistemática, ni ninguna escuela académica, ni la oficialidad católica, ni las jerarquías ni los seminarios ni ninguna teología; sin embargo es alentada por los teólogos que si estudiaron en seminarios, que si conocen de teología sistemática, que si pertenecen a escuelas académicas, que si pertenecen a la jerarquía católica. Me explica mi amigo que muchos de los/las participantes de estos “peregrinajes” son católicos nominales que no tienen ningún compromiso con Xto ni con su Iglesia, son solo religiosos que participan de lo folklórico de la religión, como en este caso, la TRADICIONAL visita a las 7 iglesias. Lo cual ya sabía, por lo que se agrava mi crítica, ya que
se genera un ambiente medieval de religiosidad ignorante, un despropósito de las cosas donde basta la superficialidad de cumplir con las acciones sin implicar necesariamente un compromiso de fe o un cambio estructural profundo en la vida de las personas. Por último si no se quiere coger esas papa caliente (que los evangélicos si tomamos) se puede instar a que estos creyentes domingueros (lo que les convierte en creyentes a medias, o creyentes sin compromiso, y en un sentido más real, en no-creyentes o ateos prácticos) a involucrarse en acciones de concientización sobre problemas concretos que no requieren de compromisos políticos ni de derecha ni de izquierda, como detener la violencia contra la mujer, o cuidar el medio ambiente, no desperdiciar el agua, etc. Pero ni siquiera eso se hace desde el arzobispado de Lima. Pudiendo hacerlo, prefieren mantener el status quo y llenarse la boca de demagogia pacifista, desencarnada de las necesidades reales de las gentes que les visitan esperando recibir algo, y saliendo tan vacíos como cuando entraron, o por último, cumpliendo en sus conciencias con el vacío rito católico de “marcar tarjeta” de cumplir con su presencia sin comprometerse realmente EN NADA.
Al notar la lógica detrás del discurso del arzobispo de Lima, fue que me sentí como Lutero en su viaje a Roma y vio el mismo escenario, claro que más paupérrimo y más patético, pero el mismo escenario en esencia. Esto generó en mi un desagrado por la religiosidad barata que se estaba ofertando, y un sentimiento de lástima por las personas que buscando genuinamente a Dios, se encuentran con placebos. Placebos entregados por la misma oficialidad católica. Entendí que he tenido suerte de encontrar buenos amigos católicos que critican lo mismo que yo, pero tienen el coraje y la paciencia (y ciertamente vocación de mártir) para buscar generar cambios en la Iglesia Católica, desde dentro. Para los/las tales, mi más profundo aprecio y admiración. Pero algunos cristianos, preferimos seguir el estilo de Abraham, quien lo dejó todo con tal de conseguir algo mucho más espléndido.
Abraham es para mí un personaje espléndido, padre de las 3 grandes religiones monoteístas (4 si queremos incluir a la Fe Bahai), considerado por tanto “PADRE DE LA FE”, no dudó en dejarlo todo, que incluye la tierra de sus padres y de su parentela, para ir a la tierra que ese Dios desconocido le ofrecía. Finalmente su fe le fue contada por justicia. Misma justificación por la fe que tanto defendemos los protestantes, el pueblo evangélico, los nacidos de nuevo. Aquellos que dejamos toda tradición, toda identidad anterior, dejamos padre, madre, hermanos y hermanas, pueblo, nación, lengua, y sobretodo TRADICIÓN, lo dejamos todo con tal de alcanzar algo más sublime, el conocimiento de XTO. El conjunto de iglesias protestantes, sobretodo las Iglesias “reformadas siempre reformándose” que ahora son tan distintas de lo que eran hace 100 años, son esas iglesias las que rompiendo con tradiciones, revalorando otras, rescatando tradiciones ancestrales e inventado otras, vienen a generar espacios de libertad, de libre pensamiento para la reflexión, para vivir más y esclavizarnos menos. Son estas Iglesias, las de los “hermanos separados” quienes empezaron a tender puentes, quienes iniciaron los diálogos con quienes detentaban el poder religioso frente a las urnas latinoamericanas en el contexto de la guerra fría, quienes hablaron de reconciliación antes de que las combas y los martillos derrumbaran el muro de Berlín, estas son las iglesias que acompañaron a nuestros hermanos y amigos católicos en el Concilio Vaticano II para ser testigos de nuevos vientos. Estos son los mismos hermanos que ahora, desde púlpitos protestantes, con discursos ecuménicos y prácticas sociales dejan toda tradición, (algunos incluso superando los linderos de la “sola fides”, “sola gracia” y “sola scriptura”) para poder construir junto con quienes así lo deseen, un nuevo proyecto de ser humano. Un humano más justo, más solidario, más benévolo, más compasivo, más HUMANO. Que es finalmente el mensaje del Evangelio del Reino de Dios.
Este magno proyecto, se ve en cosas pequeñas. Una de ellas, tan simple como parece, es remplazar religiosidad encerrada en 4 paredes, que son cárceles de la fe, para liberarla en la vida. En el diario vivir, en la cotidianeidad, en los tiempos de familia, en las salidas al parque, en los proyectos personales de vida de la gente común, de los laicos, de los no-religiosos (no por eso menos creyentes) y en las vacaciones largas… en las salidas a la playa, en los viajes al interior del país, en las visitas al campo, a los familiares, en las reuniones familiares que con este ajetreado mundo que anda de tumbo en tumbo con sostener un sistema de vida basado en el comercio y no en la persona humana, no permite reunir a la familia, conocer a los nietos, compartir un tiempo en familia, con la familia extendida.
Así que… celebremos la Vida, vivamos la semana santa como reformad@s y siempre reformándonos… y vallamos a la PLAYA!!!!

Anubis
Felicidades, FELICIDADES!!!
Muchas felicidades para todos mis colegas varones. Este 19 de marzo es el DÍA INTERNACIONAL DEL HOMBRE. Se celebra desde 1999 y fue inaugurado en Colombia. No goza de la misma relevancia que el conocido día internacional de la mujer (8 de marzo) pero cada vez son más países quienes lo celebran.
¿Por qué celebrar el día del hombre?
Porque se celebra el día de la mujer y no nos queremos quedar atrás. Es decir, todos sabemos que las mujeres cocinan. Cocinan muy bien, y son las responsables de las meriendas y loncheras de todos los niños y niñas en América Latina. La pregunta más frecuente hecha en el mundo, en todos los tiempos es… “¿Qué cocino hoy?” y se la formulan las mujeres. Sin embargo, los cocineros más reconocidos son hombres, y no se les llama cocineros sino CHEFF.
La costura es de las mujeres. Ellas se encargan de cocer los botones en la camisa, de levantar la basta del pantalón de los chicos, de remendar algunos parches de los pantalones y demás actividades propias al inferior trabajo doméstico referente a la costura. Pero los más grandes diseñadores de moda son, por supuesto, VARONES.
Todos sabemos que las mujeres tienen más paciencia, son más sensibles, dóciles y empáticas. Por eso todo macho que se respeta les encarga a ellas las responsabilidades de la casa, junto con la tarea educativa. Ellas revisan las tareas, reprenden a los niños, les acompañan a la escuela y firman las malas notas. Nosotros nos ocupamos del asunto cuando realmente amerita nuestra participación; es decir, cuando las cosas son realmente serias. Algo que sea acorde con nuestras capacidades. Por eso desempañamos la tarea de directores en las escuelas, mientras que las mujeres realizan el trabajo de campo… son maestras de inicial y primaria (nosotros nos involucramos de secundaria en adelante).
Al tener tanta cobertura el famoso día de la mujer, vimos que lo más conveniente era mantener la supremacía como en todas las cosas. Por lo que decidimos celebrar un día que demuestre nuestra superioridad frente a las mujeres. Un día que glorifique nuestra capacidad como género dominante de la raza dominante del planeta (macho que se respeta). Un día donde podamos recordar nuestras glorias, conmemorar nuestras victorias y censurar nuestros casi nulos fracasos (el voto femenino presidencial, la elección de mujeres como presidentas, tonterías como la equidad de género, etc).
Lamentablemente, dentro de nuestros fracasos debemos reconocer que las mujeres, sobretodo las feministas, han sabido aprender nuestras tácticas correspondientes a los machos alpha (dominación, inerrancia del líder, dominación, incuestionabilidad del lider y dominación, sin olvidar que al líder no se le cuestiona ni se le pregunta nada, solo se le obedece porque él sabe lo que hace). En ese aprendizaje han olvidado particularidades de los roles asignados a las mujeres por la providencia de DIOS (quien también es hombre, por lo tanto es el día de dios) (Feliz día dios!) y eso no nos agrada. Por esa razón implementamos cientos de miles de mensajes por todos los medios posibles para hacer de la mujer, el ser sumiso que queremos que sea. La educación, los medios de comunicación, la publicidad, los productos de consumo masivo, el internet, y todo espacio público manejan en un lenguaje implícito la superioridad del hombre con relación a la mujer.
Por esta, y muchas razones más… tenemos motivo para celebrar. Pero no podemos dejarles todas las tareas a nuestras secretarias (no podemos confiar en ellas), debemos esforzarnos, como las divinidades olímpicas que somos, porque la mujer se mantenga en el lugar al que pertenece. No podemos permitir que sigan siendo electas para cargos públicos. No podemos permitir que su voz sea oida. No podemos permitir que se independicen económicamente de los varones (pues es nuestra principal razón para mantenerlas esclavizadas en nuestras cuevas, cárceles o casas, dependiendo de que tan hacendosa es la esclava). Mucho menos podemos permitir que accedan a la misma educación de nosotros los varones. Ni universitaria, ni mucho menos TEOLÓGICA. La teología es para los hombres, no para las mujeres… ellas “no entienden” esas cosas. Si se les brindara el púlpito para predicar dios padre no nos perdonaría semejante sacrilegio. “Si dios hubiera querido habría elegido entre sus apóstoles a mujeres” (felizmente los compiladores y redactores de los escritos se encargaron de omitirlas sistemáticamente). Finalmente eso de que dios es mujer que los liberales enseñan, es una herejía pagana. Todos sabemos que “dios es HOMBRE”, y por lo tanto los hombres que compartimos la naturaleza masculina de dios somos más similares a dios, que las mujeres quienes nacieron... mujeres.
Así que hermanos pastores, líderes, laicos, jefes de empresas, hombres de negocios, sacerdotes, clérigos, monjes, maestros, apóstoles, profetas y evangelistas… no permitamos que las mujeres, ni los hombres que quieran pasar por mujeres nos quiten el poder oligárquico que por decisión divina ostentamos.
Sinceramente: MACHO QUE SE RESPETA.

PD.: Para los/las lector@s sensibles, ruego busquen en el diccionario el significado de la palabra: SARCASMO.
Anubis
Pensando en economía internacional, la crisis financiera, pobreza, deuda externa y demás temas a las iglesias supuestamente no nos compete, me topé con un cuento, que ni siquiera sé como se llama (si alguno o alguna tiene piedad de mi, y me quiere desasnar, le estaré profundamente agradecido). Pero lo cuenta Eduardo Galeano en la voz de Adolfo Pérez Esquivel (premio novel de la paz). Cuenta (el cuento) diciendo que estaba en un restaurant cuando de pronto se aproxima a la cocina y escucha el diálogo que tiene el cocinero con los patos, las gallinas, los cerdos, los conejos y los faisanes (yo le añadiría los cuyes y las vacas). El cocinero parte diciendo: Les he reunido en esta ocasión para hacerles solo una pregunta, y solamente una pregunta. El silencio y la expectativa imperaron entre los animales presentes en la sala (cocina, para nosotros). ¿Con que salsa desean ser cocinados? Fue la pregunta que efectuó el cocinero. El silencio posterior no puede compararse con el primero. El ambiente se llenó de pesadez y desaliento extremos. De repente una humilde gallinita, tímidamente rompió el silencio diciendo: “Yo no quiero ser cocinada”. La respuesta de los demás animales no tuvo tiempo de manifestarse, porque enérgicamente el cocinero (a quienes los animales solo conocían como “el señor de blanco con sombrero elegante”) ¡¡NO, ESO ESTÁ FUERA DE DISCUCIÓN. USTEDES SERÁ COCINADOS DEFINITIVAMENTE, SOLO PUEDEN ELEGIR LA SALSA EN LA QUE SERÁN COCINADOS!!
El cuento termina ahí, hasta donde lo conozco, y me deja una sensación de que “esta historia me resulta familiar”. Me parece que esta historia me resulta familiar a mí desde Perú, a los argentinos, a los ecuatorianos, a los bolivianos, venezolanos, colombianos, panameños, costarricenses, hondureños, nicaragüenses, salvadoreños, cubanos y mexicanos, estos últimos tan cerca del cielo y del infierno al mismo tiempo. Esta, mis amigos y amigas, me parece que es la historia de América Latina en el escenario económico mundial. Siento como si los poderosos (blancos, ricos, norteños, etc) estuvieran jugando a los dados o a las cartas, y nosotros seamos parte del juego… somos las piezas que se juegan, no somos los jugadores. Estamos en la mesa de juego, somos subastados, vendidos y comprados, NO estamos en la silla tomando decisiones ni jugando.
El modelo que recibimos y que aceptamos implícitamente en nuestras iglesias (lo aceptamos en la medida que no lo pensamos, ni ofrecemos objeción, no lo criticamos ni lo acusamos, ni lo censuramos; lo recibimos y nos callamos) es el mismo modelo egoísta, antibíblico y satánico que ignora el concepto de sociedad (como asociados) y nos convierte en un conjunto de individuos compitiendo cada uno contra el otro, la otra. Genera hombres y mujeres atados al dios yupi del Neoliberalismo, que no es otra que MAMÓN modernizado. Este nuevo “dios” de este “siglo” o del “mundo”, o dicho en términos seculares, este nuevo “modelo” de “mercado” que está vigente desde que tengo uso de razón (hace un par de décadas) al que desde el Papa Juan Pablo II (que tildaba de “capitalismo salvaje”) hasta los monjes mendigos de la India han criticado hasta la el hartazgo, es el mismo modelo que nosotros, los evangélicos ilusos hemos adoptado para que nos cobije.
Nuestros hermosos templos, nuestros espléndidos conciertos, y nuestra maravillosa literatura se sustentan bajo el MODELO DE MERCADO. ¡Le damos nuestra bendición! Arremetemos contra los demonios chiquitos como el vicio, el tabaco, la cerveza, pero dejamos pasar a los demonios mayores como la corrupción, la intolerancia, la discriminación, el racismo, el abuso contra los más vulnerables, el maltrato a la creación de Dios. Nos llenamos la boca de bendiciones, y nos alegramos al ver versículos bíblicos atestando el Facebook, pero no movemos un dedo para atacar la corrupción, para denunciar a los abusivos. El testimonio bíblico en boca de los profetas y del mismo Jesús, quien cita a Isaias 61, hablando del día del Señor. El día de la liberación. Liberación del pecado, si! Por supuesto, pero no solo de las faltas morales personales, sino también en procesos colectivos. Así fue leído y entendido en su momento, el mensaje de Jesús por los esclavos negros norteamericanos. Así fue entendido el mensaje liberador del maestro (rabí) Jesús de Nazareth, por sus paisanos palestinos que hasta ahora padecen los estragos de la guerra. La liberación también de la ignorancia, de la opresión, del abuso por parte de nosotros/nosotras mismas y/o de otros u otra. La liberación que los evangélicos en Latinoamérica hemos callado, es la que se manifiesta en los países más pequeños… como Islandia.
Islandia es un país chiquitito en el mapa, que a veces ni recordamos que existe. Es una isla fría, rodeada del frio mar del norte, cuya población bien instruida iba a ser víctima de los banqueros, por firma de sus gobernantes. La población (subrayo BIEN INSTRUIDA) salió a las calles a protestar, porque el gobierno iba a firmar un pagaré que terminarían pagando ¡no desde el Estado! Sino que la deuda recaería directamente en cada uno de los pobladores de la isla. Resultado de las manifestaciones populares, el gobierno desistió dicha acción.
La educación es la GRAN herramienta (no arma) para poder emprender cambios. Pero necesitamos la valentía para poder decir no. La misma valentía que utilizamos para rechazar enérgicamente al pecado. No necesitamos otra valentía, no necesitamos armas, ni grandes planes. Necesitamos la valentía de pararnos frente a los nuevos poderes reales, a las grandes transnacionales que son quienes manejan a los gobiernos (tienen presupuestos superiores a los de muchos gobiernos, incluido el Perú) y decirles en su cara NO CEDEREMOS. NUESTRA GENTE NO PUEDE SEGUIR SIENDO PISOTEADA. NUESTROS NIÑOS NO PUEDEN SEGUIR LLENANDO SUS PULMONES DE PLOMO. NUESTROS RIOS NO PUEDEN SEGUIR RECIBIENDO EL MERCURIO DE SUS MINAS. Y como creyentes en Cristo Jesús, podemos hacerlo, y debemos hacerlo, porque no nos fue dado espíritu de cobardía, sino de poder, amor y dominio propio (2 Tim 1.7). Ejerzamos este poder para hacer frente al mal, que frontalmente nos trae hambre y violencia. Para que nuestras oraciones no sean estorbadas, porque vimos la necesidad, vimos la maldad, y no hicimos nada. Nos convertimos en cómplices con nuestro silencio.
"El hacer justicia y derecho es más deseado por el SEÑOR que el sacrificio."
Pr. 21.3 (Versión Biblia de las Américas)
SELAH
Anubis
Hola: El Instituto para la Misión Transformadora está elaborando Audio-libros para la formación de jóvenes en temas de Incidencia Pública, Iglesia Evangélica y Reino de Dios. Se solicita voluntarios/as que puedan grabar desde sus casas, capítulos de libros, materiales o separatas que se les haría llegar vía correo electrónico. El único requisito es tener la disposición de colaborar con una grabación que puede ser hecha en cualquier formato (mp3, rar, etc) Para hacer esto se puede utilizar un mp4, la grabadora de voz de tu celular, etc. Escoger un lugar tranquilo para evitar ruidos. Luego de realizada la grabacion, nos envian el producto como archivo adjunto a traves de un correo electronico a la siguiente direccion: oscar.amat@gmail.com
Muchas gracias. Mayores informes al mismo correo oscar.amat@gmail.com

Que los cambios son tan absolutamente rápidos en esta sociedad contemporánea, nadie lo pone en duda; pero que al final lo único que nos importe en la vida es que las cosas funcionen, tengan impacto mediático y la gente se las trague, ya me parece demasiado. Y lo digo por el manoseo que vienen sufriendo en la actualidad temas como la dignidad humana, los orígenes de la violencia en el Perú de los ochenta y la vigencia de los Derechos Humanos en pleno siglo veintiuno.
Entiendo que el tema de las convicciones pueda pasar a un segundo plano cuando de la supervivencia material se trate. Entiendo que tanto en materia política como teológica los antiguos "purismos" hayan pasado a la historia y hayan cedido el paso al pragmatismo inmediatista de los tecnócratas de áureas mediócritas de nuestro tiempo. Profundizar parece un lujo o un bien innecesario cuando con un toque de superficialidad y un manejo de la imagen pública se pretenden lograr protagonismos de papel, visibilidades oportunistas y liderazgos caudillistas que me hacen acordar que seguimos repitiendo "los errores de los viejos" como a muchos les gusta decir.
Por eso, a veces siento que mejor no escribir más, cerrar la fábrica, ceder el paso a las nuevas generaciones y quedarnos callados, como muchos y muchas de nosotros/as lo hacemos bajo la protección de nuestros castillos, nuestras torres de papel desde donde contemplamos el mundo, jugamos a ser el pequeño reyezuelo que desde su computadora con internet y su celular con blackberry, se imagina que dirige el mundo.
Bueno, parece que en América Latina, pedazo del mundo que tiene problemas de memoria, se necesita que intentemos poner en orden nuestros laberintos de manera colegiada. Que volvamos a mirar a los demás más allá de la seguridad de nuestras instituciones y espacios de poder y que tengamos la capacidad de revisar nuestras convicciones y aprender a dejarnos guiar por ellas y no sólo por el vil metal o el aplauso popular.
Los verdaderos mafiosos de este mundo son los que lucran con nuestro silencio, son los actuales profetas de calamidades que pintan todo como una gran tragedia para que sus propias tinieblas y sus mezquindades parezcan fuentes de luz, en comparación. Hay que tomar distancia de la crítica de quienes se aprovechan de esta situación, candidatos a coprófagos profesionales que luego sucumben bajo las tentaciones del poder cuando reciben algún encargo de medio pelo de la camarilla política, de la agencia financiera o de la Junta Directiva de la empresa de turno en donde recogen sus huesos.
La educación ciudadana de la Iglesia Evangélica, proyecto con el que nos encontramos comprometidos, acompañando a la Iglesia en su largo recorrido hacia la sociedad civil, necesita y requiere que busquemos los consensos que alguna vez impulsaron nuestras acciones en procesos que creímos y respetamos durante nuestra juventud. Que tomemos lo mejor de estos procesos y que empecemos a pensar la realidad no bajo las categorías de los años pasados sino con la capacidad visionaria y la pasión transformadora que no tiene edad, ni género, ni raza.
Termino haciendo una pregunta, parafraseando una escena de la película "El Señor de los Anillos": ¿Estaremos en condiciones los que no nos hemos juntado desde hace muchas lunas, de volvernos a reunir como los ent en el bosque de Fangorn y proponer una ruta hacia Isengard? ¿Podremos producir una palabra alternativa a los temas de derechos fundamentales que están hoy día amenazados por la superficialidad, la desinformación y la mala intención? No se juegan pocas cosas en una situación como esta. En gran sentido la credibilidad de los evangélicos/as en el país y el Continente y la pertinencia del mensaje cristiano para la vida de las personas en general, es el horizonte, la motivación para superar muchas de las diferencias y afirmar la vida, la ciudadanía y el Reino de Dios en el país y en América Latina.

Por: Josaphat Jarpa R.
Para la Marcha del día mundial en contra de la violencia a la mujer había un lienzo con una frase que decía: “La Democracia está deuda con las mujeres”. Esto me llevó a pensar en cómo las iglesias de corte fundamentalistas también se hacen parte para la desigualdad y exclusión de la mujer en la sociedad, es decir, “Las iglesias está en deuda con las mujeres”.
En el año 1910 nace en EEUU un Movimiento que rechaza el pensamiento moderno en la interpretación bíblica y también el uso de los métodos científicos e históricos en ella. Una revista llamada “Los Fundamentos” donde promovían la aceptación literal de ciertas doctrinas como: el nacimiento virginal de Cristo, la resurrección corporal de Cristo y, especialmente, la inspiración literal de cada palabra de la escritura, esto es, la infalibilidad verbal de las Escrituras Sagradas. Este movimiento creció enormemente en EEUU y avanzó hacia América Latina con una fuerte presencia “evangelizadora”, estableciendo en Chile un pensamiento “Evangélico” alineado con el sistema dominante. Este fundamentalismo tiene muchos aspectos en común con el sector Opus Dei del Catolicismo Romano, quien tiene grandes influencias a nivel político, educacional y económico, representando los intereses de la elite más poderosa de nuestro país.
¿Cuáles son las principales características de este pensamiento fundamentalista en las Iglesias Cristianas?
1. El deseo de imponer control sobre las mujeres: limitando una educación avanzada y espacios de liderazgo, normando su vida, privándolas del espacio público asignándole lo doméstico, disciplinándoles a través de la violencia.
2.La restricción de la sexualidad: hostilidad y miedo de la sexualidad de las mujeres, socializándoles para vivir una sexualidad al servicio de otros y no como fuente de placer y de desarrollo personal.
3.La inferioridad de la mujer ante el hombre: rechazan la concepción de igualdad entre mujeres y hombres: La mujer es vista como inferior, intuitiva, emocional, pasiva, maternal, naturalmente dependiente y el hombre como superior, inteligente, racional, fuerte, jefe.
4.El rechazo los derechos reproductivos de las mujeres: la mujer no puede limitar el acceso sexual del marido, no puede usar anticonceptivos para limitar el número de hijos/hijas, ni puede abortar un feto que no quiere o no puede soportar. El cuerpo de la esposa es propiedad del marido quien puede usarla de la manera que desee.
El aspecto más importante de estos puntos es el rechazo a que las mujeres como personas tomen sus propias decisiones, especialmente en el campo sexual y reproductivo, manteniendo así un sistema patriarcal en la iglesia que es transmitido inevitablemente a toda la sociedad.
Debemos reconocer la importancia de las mujeres feministas en la elaboración de importantes materiales teológicos para vivir una fe consecuente al testimonio de Jesús de Nazaret en nuestro contexto. Lamentablemente, han sido censuradas por los sectores fundamentalistas que han etiquetado el feminismo como algo “mundano, loco y antinatural”, como la introducción de caos y desorden en la sociedad, la degeneración, irresponsabilidad en la familia y una búsqueda de placer sexual. Muchos hablan más desde el prejuicio, la desinformación y el temor que desde el actuar en coherencia de la Fe en un actual contexto.
La igualdad entre mujeres y hombres, promovida por el evangelio es necesaria. hombres y mujeres deben trabajar juntos en la familia y la sociedad. Para una planificación familiar eficaz es imprescindible la educación y el desarrollo social de las mujeres. Planificación familiar eficaz no es simplemente un asunto de distribuir anticonceptivos a la gente pobre. Es necesario un desarrollo holístico de la salud de mujeres, niños, y la familia en general en la comunidad.
No es suficiente que las mujeres ganen educación, empleos pagados o ciertos lugares de “reivindicación”. Es necesario que las Iglesias promuevan la igualdad, que los hombres renunciemos a nuestros privilegios machistas para superar el sexismo y abuso de las mujeres y las respetemos como seres humanos igualmente válidas, libres y dignas.
Ser seguidor de Jesús no es ser promotor de un sistema que aniquila, oprima y fomenta la desigualdad. Todas y todos, en cuanto somos compañero/as de este camino, debiéramos impulsar lo mismo que Jesús con sus iguales: el respeto a la diversidad en el encuentro con la Samaritana, el centurión romano y Marta y María, por nombrar algunos relatos donde precisamente hacia todo lo contrario de lo que propone el fundamentalismo.
Fuente: http://www.igualdadahora.cl/columnas/yo-opino/391-2/
JOSÉ ANTONIO PAGOLA, vgentza@euskalnet.net
SAN SEBASTIÁN (GUIPUZCOA).
ECLESALIA, 18/01/12.- No sabemos con certeza cómo reaccionaron los discípulos del Bautista cuando Herodes Antipas lo encarceló en la fortaleza de Maqueronte. Conocemos la reacción de Jesús. No se ocultó en el desierto. Tampoco se refugió entre sus familiares de Nazaret. Comenzó a recorrer las aldeas de Galilea predicando un mensaje original y sorprendente.
El evangelista Marcos lo resume diciendo que «marchó a Galilea proclamando la Buena Noticia de Dios». Jesús no repite la predicación del Bautista, ni habla de su bautismo en el Jordán. Anuncia a Dios como algo nuevo y bueno. Este es su mensaje.
«Se ha cumplido el plazo». El tiempo de espera que se vive en Israel ha acabado. Ha terminado también el tiempo del Bautista. Con Jesús comienza una era nueva. Dios no quiere dejarnos solos ante nuestros problemas, sufrimientos y desafíos. Quiere construir junto con nosotros un mundo más humano.
«Está cerca el reino de Dios». Con una audacia desconocida, Jesús sorprende a todos anunciando algo que ningún profeta se había atrevido a declarar: "Ya está aquí Dios, con su fuerza creadora de justicia, tratando de reinar entre nosotros". Jesús experimenta a Dios como una Presencia buena y amistosa que está buscando abrirse camino entre nosotros para humanizar nuestra vida.
Por eso, toda la vida de Jesús es una llamada a la esperanza. Hay alternativa. No es verdad que la historia tenga que discurrir por los caminos de injusticia que le trazan los poderosos de la tierra. Es posible un mundo más justo y fraterno. Podemos modificar la trayectoria de la historia.
«Convertíos». Ya no es posible vivir como si nada estuviera sucediendo. Dios pide a sus hijos e hijas colaboración. Por eso grita Jesús: "Cambiad de manera de pensar y de actuar". Somos las personas las que primero hemos de cambiar. Dios no impone nada por la fuerza, pero está siempre atrayendo nuestras conciencias hacia una vida más humana.
«Creed en esta Buena Noticia». Tomadla en serio. Despertad de la indiferencia. Movilizad vuestras energías. Creed que es posible humanizar el mundo. Creed en la fuerza liberadora del Evangelio. Creed que es posible la transformación. Introducid en el mundo la confianza.
¿Qué hemos hecho de este mensaje apasionante Jesús? ¿Cómo lo hemos podido olvidar? ¿Con qué lo hemos sustituido? ¿En qué nos estamos entreteniendo si lo primero es "buscar el reino de Dios y su justicia"? ¿Cómo podemos vivir tranquilos observando que el proyecto creador de Dios de una tierra llena de paz y de justicia está siendo aniquilado por los hombres? (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).
Fuente: ecleSALia 18.01.12
OUTRO MUNDO É POSSÍVEL
José Antonio Pagola. Tradução: Antonio Manuel Álvarez Pérez
Não sabemos com certeza como reagiram os discípulos de João Batista quando Herodes Antipas o encarcerou na fortaleza de Maqueronte. Conhecemos a reação de Jesus. Não se ocultou no deserto. Tampouco se refugiou entre os Seus familiares de Nazaré. Começou a percorrer as aldeias da Galileia predicando uma mensagem original e surpreendente.
O evangelista Marcos resume dizendo que «partiu para a Galileia proclamando a Boa Nova de Deus». Jesus não repete a predicação de João Batista, nem fala do Seu batismo no Jordão. Anuncia Deus como algo novo e bom. Esta é a Sua mensagem.
«Cumpriu-se o data». O tempo de espera que se vive em Israel acabou. Terminou também o tempo de João Batista. Com Jesus começa uma era nova. Deus não quer deixar-nos sós ante os nossos problemas, sofrimentos e desafios. Quer construir junto connosco um mundo mais humano.
«Está próximo o reino de Deus». Com uma audácia desconhecida, Jesus surpreende a todos anunciando algo que nenhum profeta se tinha atrevido a declarar: "Já está aqui Deus, com a Sua força criadora de justiça, tratando de reinar entre nós". Jesus experimenta Deus como uma Presença boa e amistosa que procura abrir caminho entre nós para humanizar a nossa vida.
Por isso, toda a vida de Jesus é uma chamada à esperança. Há alternativa. Não é verdade que a história tenha que discorrer pelos caminhos de injustiça que lhe traçam os poderosos da terra. É possível um mundo más justo e fraterno. Podemos modificar a trajetória da história.
«Convertei-vos». Já não é possível viver como se nada estivesse a acontecer. Deus pede aos Seus filhos e filhas colaboração. Por isso grita Jesus: "Mudai de forma de pensar e de atuar". Somos as pessoas, as que primeiro temos de mudar. Deus não impõe nada pela força, mas está sempre a atrair as nossas consciências para uma vida mais humana.
«Acreditai nesta Boa Nova». Tomai-a a sério. Despertai da indiferença. Mobilizai as vossas energias. Acreditai que é possível humanizar o mundo. Acreditai na força libertadora do Evangelho. Acreditai que é possível a transformação. Introduza-se no mundo a confiança.
Que fizemos com esta mensagem apaixonante de Jesus? Como pudemos esquecer? Com que é que o substituímos? Em que é que nos entretemos se o importante é "procurar o reino de Deus e a Sua justiça"? Como podemos viver tranquilos observando que o projeto criador de Deus de uma terra cheia de paz e de justiça está sendo aniquilado pelos homens?
Fuente: ecleSALia 18.01.12