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El Profesional

Etiquetas: [lima]  [intercambio]  [practicante]  [universidad]  [administracion]  [profesional]  [aiesec]  [practicas pre profesionales]  
Fecha Publicación: 2011-08-14T01:30:00.009-05:00


Se habla mucho, hoy en día, sobre el contexto actual en que los jóvenes están iniciando sus carreras a nivel global. La sociedad 2.0 ha llegado a transformar, incluso, la organización informal, la manera en cómo se relacionan sus colaboradores. Pero más allá de lo meramente organizacional, veo con marcada preocupación la cultura corporativa incipiente que empieza a calar en la mente de los estudiantes de las universidades top del Perú, cultura que sigue, lamentablemente, los patrones sociales que aún nos impide romper los esquemas y seguir siendo un país tercermundista. No señores, no es la falta de recursos, no es la falta de voluntad política, no es la falta de presencia del Estado, ni de su Ius Imperium. No es Tulio Loza ni Mónica Cabrejos, ni los TLCs o la CGTP. Es, en concreto, nuestra mentalidad, añeja, como una barrica de roble de Eslovenia donde se reposa un vino Tacama, de la que todos hemos sido víctimas, pero que también hemos, en algunos casos, sabido, o al menos tratado de sobrepasar.

A medida que he ido avanzando en mi carrera, ha sido cada vez más común ver las aulas de mi universidad coparse de jovenzuelos en saco y corbata, sport elegante, casual friday y de jovencitas en sastre y tacones, o high heels, como he llegado a escuchar de limeñísimas bocas, derramando lisura, por cierto. Ya uno empieza a entender que si pensaba que se metió a estudiar Administración porque no tenía clara su verdadera vocación no fue necesariamente una perita en dulce, como muchos creen, o que realmente la versatilidad de esta carrera, desde la otra óptica, permite desevolverse en varias áreas la organización moderna. Ver que tus amigos se duermen en clase porque tuvieron que amanecerse para estudiar para un control de lectura porque en la chamba, nombre coloquial que le atribuyen a una empresa u organización del Estado que les brinda formación profesional en la modalidad de Práctica Pre-Profesional, lo cual no constituye un vínculo laboral formal, los hicieron quedarse hasta altas horas de la noche realizando tareas que vaya que son parte del Job Description de un empleado con estabilidad laboral, y que vio en este o esta joven perito mercantil a su pequeña víctima, su chuli, su mano de obra barata. Mala práctica realizada, que, a Dios gracias, la llegada de compañías transnacionales, o internacionales, la ha ido reduciendo progresivamente, pero no en una manera drástica.

Más allá de los recovecos legales o de las buenas intenciones de los primerizos en estas faenas, el punto central viene a ser la motivación de los estudiantes para ingresar a practicar a una empresa. En el caso de la Universidad de Lima, con buen criterio creo yo, se obliga a los estudiantes a practicar un período mínimo de 6 meses, y creo que esto es algo positivo, algo que agrega valor al producto final de la universidad: el egresado. Pero más allá del carácter obligatorio, la verdadera motivación de los estudiantes es, sin lugar a duda, la subvención económica, la platita, la que les permitirá observar relámpagos de alcohol en Aura, Gótica, Embarcadero, y, por qué no, el boulevard de Los Olivos. Lo que les permitirá a las chicas comprarse carteras, accesorios, maquillaje, y lo que les permitirá a los jóvenes poder invitar a alguna de las señoritas en cuestión a pasar una agradable velada, la chelita bien elena con los amigos, un bisteck a lo pobre en El Buen Sabor, la pichanga en el Weberbauer, la nueva camiseta de la selección peruana, o el taxi para evitar la infatigable unidad de transporte locomotor de nuestra ciudad, la combi. Y mejor aún cuando tus clases terminan a las 10 PM.

Hasta aquí todo muy bien, no se le puede exigir a un muchacho de 22 años empezar a planear su línea de carrera o su cuadro de sucesión. Pero la motivación, creo yo, debería ir amarrada a un deseo de aprender, más allá del aporte económico, bastante humilde, que recibe un practicante.

Las empresas cuyas matrices se encuentran en Estados Unidos, Europa, y sin ir más allá, en Brasil o Chile, incluso Colombia, tienen una ventaja competitiva sobre la mayoría de empresas peruanas en lo que se refiere al trato con el practicante. Y lo digo con conocimiento de causa, pues he tenido la suerte de poder practicar en empresas de otros países, tanto como peruanas. Por supuesto, en las peruanas jamás me mandaron a hervir agua para el cafecito del VP, pero sin embargo sentí que en las internacionales había algo distinto. Y eso distinto es que realmente ellos te ven no sólo como una mano extra, sino como alguien que tiene un conocimiento parte de su edad, que posiblemente sea su público objetivo, y te ven como alguien que les puede servir en un futuro a corto plazo, luego de terminar la universidad, donde la inversión que realizan en tu práctica puede tener un ROI mayor al evitarse costear los procesos de reclutamiento, selección y capacitación para un puesto, donde esto también impacta dentro de la organización, al mostrarse como un lugar donde realmente brinda oportunidades de crecimiento profesional y desarrollo para sus colaboradores.

Incluso con esta premisa, muchos jóvenes son aves de paso en estos centros, pues sólo se limitaron a cumplir, o no cumplir, su parte del convenio. En algunos casos dijeron que no era lo suyo, en otros casos que eran explotadores, en otros casos que no les gustó la cultura (me gustaría verlos definiendo esa palabrita), y en otros casos que el "sueldo" era muy bajo, cuando no creo que esta subvención realmente, en ningún caso, cumpla con las altas expectativas de los practicantes. En mi opinión, esto se presta más para las prácticas en empresas peruanas, pues sus procesos no logran involucrar a los practicantes como parte de, sino como algo eventual, extemporáneo. Son, justamente, los practicantes de las empresas internacionales en el Perú que al migrar a organizaciones peruanas las han empezado a nutrir de estas técnicas, y que poco a poco han ido evolucionando.

Meramente por el lado de los estudiantes, dentro de los viajes que he podido realizar, me he podido percatar de algunas diferencias entre los estudiantes peruanos y los de Chile, Argentina, Uruguay y Europa, y la diferencia está en el nivel de competitividad laboral que presentan estos países y su posición comercial en el mundo. Los perfiles, en estas edades, es decir, cuando están ad-portas de terminar la universidad, son muy similares. La diferencia radica en las ganas de salir al mundo en estos otros países. En Europa, es algo IMPRESCINDIBLE haber pasado por lo menos un semestre de Erasmus (intercambio estudiantil europeo) o tres meses en una práctica de desarrollo de AIESEC, desarrollándose en una pasantía en algun rincón del mundo, y son estas experiencias los que logran consolidar un perfil profesional académico más interesante que el peruano, incluso teniendo probablemente más experiencia en prácticas en organizaciones, pues el sistema educativo europeo es distinto y los jóvenes empiezan a trabajar formalmente luego de haber obtenido su maestría, la cual, por cierto, se obtiene en promedio a los 24 años, meramente por diferencias del sistema. Pero básicamente, radica en las ganas de un aprendizaje intercultural, de poder aprender a trabajar en equipo con miembros de diversas partes del mundo eficientmente, de conocer nuevas culturas, lo que hace que los peruanos no precisamente lideren los ránkings de educación a nivel mundial. Y es que nuestra mentalidad es así. Heredamos gran parte de nuestra cultura del colonialismo, no es interesante hablar con los alumnos de intercambio, de hecho, los alumnos de intercambio están tan mal considerados en el Perú que ni siquiera se les brinda carnet de la ANR para que paguen medio pasaje, o para que puedan obtener el carnet universitario del Metropolitano, sólo les dan el carnet de la universidad donde realizan su intercambio. Cuando estos muchachos viajan por el Perú, son engañados muchas veces por los lugareños, donde se les cobran precios por encima de lo normal, y la señalización en inglés en cualquier ciudad del Perú está en el subsuelo, incluyendo a Lima, lo cual hace algo traumática la adecuación de los estudiantes extranjeros a la cultura peruana.

Creo que en el Perú los estudiantes piensan que basta con haber pasado un verano en un Work and Travel en USA para lograr un perfil diversificado. De hecho, el Work and Travel radica en su gran mayoría en el incentivo económico, más no en una oportunidad de aprendizaje profesional.

Los estudiantes peruanos tampoco tienen la culpa del modelo educativo actual, que no está necesariamente mal en cuanto a conocimiento, pero creo que se encuentra desfasado en cuanto a interculturalidad, y no me refiero a la externa, sino también a la interna, y también a la inserción del Perú en el concierto global. Hay varias oportunidades donde los estudiantes pueden pasar crecer como estudiantes, profesionales, y como personas, como es el caso de AIESEC, programa donde uno puedo aplicar a una pasantía en más de 100 países a nivel mundial, liderado exclusivamente por estudiantes. He tenido la oportunidad, y la suerte, de pertenecer a AIESEC, pero con AIESEC no basta, y esto es algo que siempre le comento a los miembros. AIESEC es sólo una de las tantas plataformas de desarrollo que puede tener una persona, no es una biblia, no es la solución a todos los problemas, ni tampoco es la verdad absoluta. Es un gran espacio para aprender a trabajar, para conocer otras culturas y para generar amistades, pero los jóvenes, y no me refiero con esto sólo a los AIESECos, sino también a los miembros de cada una de las varias asociaciones estudiantiles de nuestras universidades, como Coherencia, la JCI, Acción Universitaria, IAESTE, Convergencia, Contingencia y otros -isms, que creen que porque son miembros de una de las anteriormente mencionadas ya ganaron la gracia divina. El reto de estas organizaciones es de ser un medio para un aprendizaje superior a esta edad. No deben ser el fin, no deben cultivar la cultura de los elegidos, de los 300, sino de los que pasan un tiempo ahí para aprender y buscar luego un aprendizaje superior.

Considero también una oportunidad bastante interesante un intercambio estudiantil en el extranjero. En otros países, incluso en Chile con sus protestas estudiantiles, se aporta un buen porcentaje de subvención por parte de la propia universidad en estos programas. El costo del intercambio para un estudiante peruano puede ser sustantivamente más caro en comparación con sus pares de la región, y lamentablemente es por esto que es restringido. Pero no hay peor recurso que el desperdiciado. Si tú que me lees puedes financiártelo, ANDA, es una oportunidad excelente no sólo para estudiar en una universidad posiblemente mejor que la tuya, sino para demostrar que tu universidad es buena, que el Perú exportó en tí talento, una oportunidad para hacer amigos, ampliar tu red de contactos, aprender y vivir sólo y, por qué no, conocer el amor.

Esta generación 2.0 de estudiantes peruanos posiblemente sea la que pasó sus años de universidad en un contexto de bonanza económica sin precedentes, probablemente sea la que más salió al extranjero, la que tuvo la suerte de contar herramientas tecnológicas cuyos padres no pudieron utilizar, pero es también la que está llamada a dar ese paso más que el resto no pudo, o no se atrevió a dar, a eliminar esa mentalidad donde se piensa que porque nuestra comida es rica, porque los noticieron muestran más sangre o porque damos risa somos un mejor país. La única manera en que podamos probar que somos un mejor país es cuando logremos aprender de los que ahora son grandes para poder llegar a ser igual o más grandes.





El Cowboy de Stádlec

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Fecha Publicación: 2011-01-09T20:36:00.011-05:00


Fue ahí donde caminé entre estrellas. Fue ahí donde caminé con ella. Fue ahí donde trabajé la tierra que entierra las reminiscencias de los malos espíritus. Donde me puso la camisa de su padre, y me transformó en cowboy. Donde alguna queja por el agua de la laguna artificial fue puesta en descubierto, donde mi mente quedó en estado desierto, donde la paz no me abstuvo. Tuve que hacer señales de humo, y se iluminaron las lenguas. Tuve que ceder mis ideas, y se dieron las treguas. Tuve que formar parte de la familia por pascua. Mientras caminaba dejaba una estela de césped removido. Mi estilo de vida quedó en el pasado. Y abrazado de ella dormí en un eterno limbo. Caminé por los pedregales que han visto pasar romanos. Las laderas renacen después del invierno. Bajo el celeste absoluto del atardecer de un pequeño pueblo de Bohemia meridional quedé absorto. La nada era una constante, la traquilidad radiante y el folk cobraba sentido. Sentido pésame para mi aburrimiento cotidiano. El meridiano se dobla y se asoma la figura de un pequeño bar enclavado en Europa central. Central fui para sus primos que, haciendo gala de la tradición, trataron de embriagarme con los licores locales. Fui local en la cancha, claro está. A viva voz fui Don Pedro. A viva voz fui eterno. A viva voz grité ser su lado, su mitad, su alma gemela. Y a viva voz lo vuelvo a gritar. Cual oso, empiezo a despertar de la hibernación. Mi corazón exhala la temperatura actual de Ruzyně, por más que esté en otro solsticio. Las finanzas me verán partir al día siguiente. Surcaré dos mares nuevamente. Radiante ella estará en el aeropuerto, y el momento del volver detendrá todos los relojes. Mi ser nunca se fue de ahí. Ahí está, hasta hoy en día. Mi cuerpo sólo vuelve a calzar su alma, quizás flotando por algún rincón de su habitación, en alguna hectárea de un área conocida como Ciudad del Sur.

El eterno examen final.

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Fecha Publicación: 2010-11-26T19:33:00.007-05:00

Hace exactamente 3 años estaba ahí, al borde de la pileta central de la universidad. Estaba ahí, no sé si con una mirada incómoda, como pensando en "¿por qué estos huevones salen en la foto si con las justas fueron a un evento"?. En esos días yo era el alumno más hincha de la Universidad de Lima. Iba a cualquier evento donde me necesitaran para representar a la universidad, me hubiera tatuado el escudo de la universidad en el cuello, me hubiera enfundado en la bandera que aún flamea de cara a la Javier Prado. En esos días recién empezaba mi camino en AIESEC, sufría, y hoy hasta aún sufro, de egoísmo intelectual. Me divertía pensando en que todos los demás son tontos, y yo no. Que la gente se asustaba con llevar siete cursos, y yo los llevaba, aunque sufría para pasarlos todos. Hasta ahora no me explico cómo pasé teoría de precios yéndome por 09 en el final, y sacando 09 clavado. Necesitaba un 12 para pasar Macroeconomía, y me saqué 13. Claro, después me aprobaron el rezagado de un práctica no dada por una fiebre que me jugó una mala pasada, pero hasta ese momento no sabía si me lo iban a aprobar, por lo que asumí que me iba por 12.
Hoy, tres años después, la vida me va enseñando que la planificación estratégica es algo que sólo atañe a las empresas. Yo para el 2011 planeaba ya estar graduado, preparándome para algun intercambio de AIESEC, con una buena chamba y ganando, por lo menos US$ 1000 al mes.
Al 26 de Diciembre del 2010, trabajo para la embajada de un país centroamericano, que si bien no aporta en gran medida en el tema económico, me está empezando a enseñar que para la vida real uno tiene que tener cierto tino a la hora de hablar, a la hora de vestirse, hasta cómo caminar. Todos los que me conocen saben cuál es mi comportamiento. No pretendo cambiarlo, sólo saber cuándo ser yo y cuando ser mi versión polite. Hoy disfruto de una relación digna de ser contada en una película de amor con una mujer increíble que me enseñó que la humildad y el esfuerzo pueden llegar a ponerte en un sitial bastante prometedor como el de ella, para su corta edad. Hoy día me debato entre dos continentes, por ella y por mí. Verla sonreir es mi insulina. La canción I Still Haven't Found What I'm Looking for se queda chica en esta historia, y es, creo, de lo que más me siento orgulloso en mi vida, so far, so good. Y por lo mismo, la vida llega a un punto en donde te dice que se acabó la protección paternal, que ahora dependes por tí mismo, que ahora no está tu viejo para putear a la miss para que te suba un punto en la libreta, o para que te firme la tarjeta blanca que siempre fue puesta injustamente. Para mí, cada ciclo es una findal del mundial. Cada curso por donde me voy por una nota alta es una cajetilla de cigarros por día. Quisiera ser aquel chiquillo regordete de 21 años recién cumplidos, donde pensaba que por venir de Ing. de Sistemas iba a terminar Administración al toque porque era una perita en dulce. Es difícil para mí soportar ver gente que, a mi criterio, no saben los cursos como yo, pero sin embargo necesitan menos nota que yo para pasar los cursos. A veces me pregunto cuál es mi problema. Participo un montón en clase, voy a clases, me esfuerzo como todos, incluso doy la imagen de ser probablemente el sabelotodo, pero mi desempeño no es el esperado por mí. Sin embargo, la segunda mitad del ciclo fue positiva, levanté nota y creo que es la hora de tener un felíz corolario. Me siento como un equipo de eliminitorias al mundial que sólo depende de sí mismo para conseguir el cupo. A veces, y sobretodo cuando comparo mis logros con los de mi novia, siento que me quedé chico. Pero, mal que bien, a mis 24 años años estoy haciendo mi cuarta practica, y la primera fue en LAN, cuando aún estaba en 4to ciclo y superé a un "sabelotodo" de Industrial de la Católica. En AIESEC viajé por 3 países llevando el nombre de mi país, creo, en buena forma. En Praga, algun estudiante de mi clase me dijo que nunca había visto una exposición como la mía. Creo que no estoy tan mal como pienso, aunque el pesimismo puede ser traicionero. Sin embargo, la fibra de una persona sale a relucir en los momentos más críticos y creo que este es uno de ellos porque realmente siento que puedo, que voy a volver a callar 100,000 bocas que me dijeron "no puedes", como en marzo, que realmente sé de lo que hablo, y que aprendí a ser humilde, hasta en los estudios. Que el amor por ella hizo que esto fuera posible, y que yo hice posible el amor por ella.

Hoy

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Fecha Publicación: 2010-11-06T00:11:00.003-05:00

Hoy asistí a un evento cultural, un evento de mi centro laboral. Era uno más de los tantos a los que he ido. El problema es que hoy fue la primera vez que me sentí en el limbo de ser el practicante. Mientras todos ven el evento cómodamente en su sillón, yo tengo que tomar las fotos, recibir vituperios de algún tarado que pensó que no me di cuenta que le tapaba la vista para tomar una foto, tomarle una foto a alguna señora pituca de avanzada edad, pues no se lleva bien con la tecnología actual, o simplemente sentir que hay algo que me ata de manos y no poder sentir que despego profesionalmente, siendo esta mi cuarta práctica pre-profesional.

Hoy fue la primera vez que sentí esas ganas de superarme y mover cielo y tierra para conseguir mis objetivos, como lo fue con mi primer viaje a Europa, en aspectos académicos. Hoy día sentí, más que nunca, una necesidad tremenda de terminar la universidad.

Hay varias personas que esperan que la termine ya. Mis padres, por lo pronto, tienen el derecho de empezar su vejez relajados, invirtiendo en la casa, en ponerla bonita, en recuperar la membresía de alguno que otro club, en que el carro vuelva a andar y deje de ser un adorno en la puerta del garaje. Mi novia, quien es una gran mujer, admirable en todos los sentidos. Mis amigos, para estar a su nivel, haciendo las cosas que quieren y ganando bien por ello. Pero, por sobretodo, yo. Yo siento que ya es hora de acabar esto, que podría estar ganando bien y, sobretodo, rompiendo esquemas. Quiero seguir probando que nací para hacer posible lo imposible, que llegué lejos, que dejé el nombre de mi país en alto, y que pueda morir tranquilo, sabiendo que hice una infinitésima contribución al mundo.

Hoy día sentí ese calor abrazador de querer, por fin, despegar y poner en práctica todo lo que he aprendido. Hoy estoy a menos de un mes de mis finales y estoy más convencido que nunca que ya me llegó al pincho seguir siendo un vulgar estudiante de pregrado y que tengo que acabar con esta historia. Vamos carajo.


Acábate.

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Fecha Publicación: 2010-10-16T00:10:00.002-05:00


Aún no he escrito nada, o quizás lo escribí en tinta blanca. Esa hoja representa mi vida académica hasta el día de hoy. Está en blanco porque creo que hasta que no logre obtener mi diploma de Bachiller en Administración es lo mismo que nada. No importa cuántos cursos haya pasado, cuántos cursos haya cerrado o cuántos haya jalado. So far so good soy un vulgar y eterno estudiante de Administración. No importa si fueron 11 noches, 7 years and 60 days, si asistí al seminario o si fuí a una asesoría. No importa si puedo ver la luz después de un día, si los pelos del papel bulky me intoxican o la tinta entre mis líneas dactilares no se quita. Si no me compré un triple porque no como palta, si no llevo el walkman porque en la combi me asaltan, si la vida de estudiante me hace actuar tan campante sobre el próximo destino donde voy a aterrizar. Quiero terminar esta historia que será la conclusión y el principio de alguna otra historia que se empezó a gestar en un octubre pasado, en la misma universidad.

El tiempo es una categoría relativa

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Fecha Publicación: 2010-09-17T20:36:00.009-05:00

http://www.nordictravelguides.com/images/stories/destinations.jpg


Hoy fue uno de esos días donde tuve que volver a acostumbrarme a mi triste realidad, donde la novedad del día fue el lanzamiento de un nuevo canal de noticias en el cable y donve volví a tomar una combi por la Av. Aviación, demorándome una hora en llegar a Surco. Donde la tos provocada por la cantidad de cigarros que fumo "on a regular basis" me invade y donde también mis ojos estuvieron cubiertos por esa extraña precipitación fluvial que se posa sobre mí cada vez que tengo que separarme físicamente de la persona a quien más quiero en este planeta.

Si me preguntara el viento cómo siento este momento, respondería que alegría por la expectativa de volverla a ver. Faltan menos de 180 días, y ya nos acostumbramos al presagio de lo que probablemente sean nuestras vidas en el largo plazo: aeropuertos, despedidas, llantos, abrazos; pero también alegría, emoción, angustia, y una palabra que resume el precioso tiempo donde estamos juntos en un mismo huso horario: felicidad.

Felicidad de verla, de sentirla, de olerla. Me dejó su shampoo y su pasta de dientes, mi ropa aún huele a su perfume, mis labios aún tienen un poco de su lapiz labial y algo de esa magia que intercambiamos cada cierto tiempo, en Lima o en Praga, donde la intensidad del amor y del romance satisface ese vacío que sentimos en alguna reunión o fiesta, donde quisimos, más que nada en el mundo, voltear y encontrarnos, por lo menos por 5 minutos, para abrazarnos y ser uno.

Este tipo de relaciones tiene sus pros y sus contras, pero no voy a negar que es hermoso irte a dormir sabiendo que tienes, en el otro lado del mundo, a una persona que respira las mismas aspiraciones que tú, la misma visión, los mismos objetivos y la misma ansiedad de volver a estar contigo que tú sientes.

Hoy día, a Dios gracias, puedo decir que soy extramademente felíz a su lado, que me motiva a pelearlo todo, la Universidad, el trabajo y la distancia, que para mí 100 días no son nada para volver a cruzar 2 continentes sólo por sentirla a mi lado, donde puedo sentir esa ternura tan similar a la que siente un niño por un superhéroe, donde ahora, realmente, puedo entender una frase del genial Mario Vargas Llosa, donde lo que el siente por la literatura lo siento yo por un ser humano tan increíblemente igual a mí, donde mi relación no es un pasatiempo, un sport, un juego refinado que se práctica en los momentos de ocio. Es una dedicación exclusiva y excluyente, una prioridad a la cual no se puede anteponer nada, una servidumbre libremente escogida que vuelve las propias víctimas (víctimas felices) esclavos.


Vratit

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Fecha Publicación: 2010-07-15T22:33:00.008-05:00


Florenc has become a forced pit stop between us, unless at least until I finally graduate from college. The last shines of the day light her blonde eyelashes, as they disappear by the movement of the bus departure. She might be carrying the same bottle of coke that I gave her at the very same place, because I had to decide rather taking the coke or the Top Topic in the luggage. She might find the Sony Walkman that she kindly gifted me for my birthday. I lost it on the same route she'll make in some days. I couldn't control my movements on that bus that night, when the Prague's summer was just about to start, while I have to start another winter without her. The german police will grant her condition of european citizen, and will let her through the path of our gather. People gather to drop off at Frankfurt Flughafen, while the enormous brand new Deutsche Bahn building reminds us our condition of second division lions. Her boarding pass might be wrinkled. She might pray to God to find no partner at her seat, so she can rest as she deserves. She might watch the last film of the Eclipse saga, thanks to the on board entertainment system of the airline. She'll might ask for a beer, cause our beer ain't that good. If she could only know that I'm thinking the very same thing as her, but on the other side of the moon. What a silence, what a night. What an everlasting flight. What a love to fight for. What a big water mass to cross. What an airline counter to toss. Shall the stopover at Sao Paulo be quick. Shall I have a combi driver to kick, because the traffic jam of Lima is worse than ever. I'll take a combi because I'll return to Prague on March, and she taught me to save money. Save money to grow up, to learn the value of it. To beat the shit out of this by making her tremble with a kiss of mine. Because she's still mine. Because we still mind. Because the boarding procedure is just about to start, and my dog will wag the tail for her. She knows there'll be a star over there. I saw her by heights above me. Her pictures just got bored of inventing different attitudes every single day, because my needs to see her again overcome the boundaries of imagination. The migration officer well greet her with a calid vítejte v Peru znovu. She knows I'll pick her up with Taxi Real, because she looks like the real thing, and she tastes like the real thing. Oh L'amour. She never shops at Lidl, but the little things we've said and done they all remind me of nothing but love. She wore a peruvian hat called "chullo" when she picked me up at Florenc. I shall dress like one of the Maxim Turbulence guys and will sing Jede Jede Mašinka. Because I owe her a nightswimming at Aqua Palace for March. Because she deserves a quiet night. I will wait for her at the airport with bed of roses and a cigarette to light, and light is the time that remains to see her.

El Perú y su Gastronomía como Herramienta de Sinergia

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Fecha Publicación: 2010-06-02T00:54:00.003-05:00

Yo nací y crecí en una extracción social muy diferente al resto de la que pertenecen la mayoría de peruanos. Soy pituco, dicho de una persona de clase alta según la RAE. Nací en un país que me considera un extranjero porque mis rasgos no precisamente son el común denominador de la demografía peruana, fui a colegios para gente como yo y mi universidad es un reducto de los “niños bien” de Lima. Y no es que eso tenga algo malo, ya que, si vemos el tema sociológicamente, la sociedad limeña funciona un poco como los suburbios en Estados Unidos. Sin embargo, ingresar a AIESEC, la organización internacional dirigida por estudiantes más grande del mundo, me enseñó a por qué y cómo debo impactar positivamente en la sociedad, me sirvió para salir de la burbuja que me impedía ver qué estaba pasando en mi país y qué información errónea me inyectó una sociedad que generalmente menosprecia a los que, a dios gracias, se rompieron el lomo y salieron adelante, sin tener nada, sin tener acceso a los servicios que yo tuve por tener la suerte de tener algún apellido europeo; y, sobretodo, me enseñó que hay una herramienta llamada emprendimiento que está haciendo bailar al mundo, y sin guitarritas, frase esgrimida por el genial Quino a través del personaje de Manolito en su famosa tira cómica “Mafalda”, de la cual siempre fui un fanático. Mediante este ensayo quiero expresar que nosotros, los peruanos que somos económicamente estables, que accedimos a una buena educación y que tenemos más suerte que el 80% del Perú, somos los que estamos llamados a trabajar para cambiar al Perú y volver su sociedad en una más inclusiva, democrática y justa, ayudando a los que no tienen y yendo de la mano con ellos en su desarrollo.

En el Perú la empresa privada siempre ha hecho más que el Estado para tratar de aliviar, en algo, la pobreza en mi país. Sin embargo, y por eso digo tratar, siempre la pobreza se ha visto como una enfermedad incurable a la que el Estado y la empresa privada sólo pueden frotar con Voltaren Emulgel, y no tener como un objetivo erradicarla o reducirla a su mínima expresión. Para muchos es conocido que Lima es, en este momento, la capital gastronómica de las Américas, y de hecho oficialmente también lo es, al haber sido declarada como tal en el foro culinario Madrid Fusión en el 2006. Los peruanos, luego de tantos desastres a nivel deportivo, perdimos un poco ese respeto por nosotros y empezamos a tener vergüenza de llevar los colores blanco y rojo en la sangre. A alguien se le ocurrió que nuestra gastronomía podía unirnos de nuevo y que la podíamos utilizar como una herramienta para salir de la pobreza.

Gastón Acurio era un niño bien, como yo. Su padre era nada menos que un renombrado político y ex primer ministro. Como buen pituco, quiso decidir el futuro profesional de su pequeño Gastón y quería que fuese abogado, así que lo envió a Madrid para estudiar Derecho en la Universidad Complutense. No sólo fue lo suficientemente valiente para decirle a su padre, con la mentalidad cerrada de una persona de clase alta para su sociedad, que ya no quería estudiar Derecho, sino que, y en un época donde estudiar cocina era, para la gente, un pasaporte seguro a la homosexualidad, le dijo que quería ser cocinero y estudiar en Le Cordon Bleu de París, ni más ni menos. En 1994 puso Astrid & Gastón, un restaurante junto a su esposa, con dinero completamente ajeno, prestado, no tenía ni un peso, y empezó a aparecer, tibiamente, en algunos segmentos culinarios de los matinales de la televisión peruana.

Tardó no mucho para que el tipo se hiciera famoso y, yo diría que desde hace 5 años, Acurio se consolida como una especie de Ataturk peruano.

Nosotros, los peruanos, hoy en día queremos disfrutar de nuestra comida a toda hora e inclusive ya nos resulta muy difícil alejarnos de ella, hay gente que hasta rechaza oportunidades laborales en el extranjero si es que no hay algún restaurante peruano. Nuestra comida tiene una diferencia frente a todas las que he probado: Tiene alma, se siente distinta, tiene una explosión de sabores y colores que en todos los viajes que he hecho no he visto, salvo en un restaurante peruano en el extranjero. Sin embargo, la comida peruana existe hace bastante tiempo, entonces, ¿por qué recién nos hacemos conocidos, qué hizo este tipo? Lo que hizo Acurio fue lo que hicieron los mexicanos con su comida: Darle valor, hacer un producto con estándares internacionales, adaptar la sazón a los paladares de otras sociedades y romper con el mito de la seria atención al cliente y capacitar a sus mozos para brindar un servicio diferente y de primera. Acurio se empezó a hacer cada vez más famoso hasta que el 2006, en Madrid, fuimos declarados como capital gastronómica de las Américas, y eso fue para nosotros como haber ganado el mundial. El peruano se sintió, después de muchísimo tiempo, realmente orgulloso de ser peruano.

Ok, hasta ahora parece un artículo culinario. El tema de la sinergia radica en el cambio sociológico que esto provocó en la sociedad peruana. Empezaron a aparecer otros Acurios, inclusive sin haber estudiado nada, Acurios que empezaron en carretilla y ahora tienen 3 tiendas y sus hijos van a la universidad para manejar su negocio, como es el caso del dueño de la sanguchería Miguelón.

La que antes era vista como una profesión para jovencito afeminados terminó siendo el nuevo boom, la carrera de moda, y hasta Le Cordon Bleu puso su escuela en Lima, de hecho, alguna vez me encontré con jovencitas chilenas que estaban de intercambio aquí. El mérito de Gastón Acurio no sólo radica en haber hecho de la gastronomía la sinergia para unir a una sociedad que siempre estuvo destrozada, pues el Perú tiene muchísimas naciones dentro de sí, sino que le da la oportunidad a gente que no tiene nada de poder estudiar cocina, como por ejemplo el Instituto de Cocina Pachacútec, una pequeña escuela de cocina situada en una de las zonas más pobres de Lima, donde el mismo Gastón se presenta para enseñar a sus pupilos y donde la admisión también es rigurosa, donde se premia la meritocracia y no la vara (el conocido dentro de la institución). Los mozos y azafatas de todas sus cadenas de restaurantes son gente que quiere progresar, que son capacitados con cursos de mimo, teatro, inglés; gente que, si no hubiera sido por Acurio, de repente estaría vendiendo tarjetas telefónicas en alguna calle del centro de Lima. Gastón también tuvo otra genial idea junto con los otros conocidos chefs peruanos: Crearon Mixtura, la feria gastronómica del Perú, donde el precio es estándar, y donde gente que jamás podría pagar un restaurante de Acurio o Pedro Miguel Schiaffino, que rescató la comida amazónica y la transformó para exportarla al mundo, puede comerse un contundente plato por sólo 12 soles, donde cada miembro de la familia compra un plato distinto para que todos puedan picar un poco de cada uno. Y es que así es la comida peruana, generosa, como generalmente dice Gastón en su programa de televisión Aventura Culinaria.

Creo que lo más interesante sobre la gastronomía peruana como herramienta de sinergia, y que es algo que la gente no le atribuye a Acurio pero que seguramente él también es responsable de, es la cadena productiva y de valor que ha creado gracias al boom de nuestra cocina. Varios de los productos utilizados para hacer comida peruana se encuentran sólo en Perú, esto ha generado una demanda en el extranjero y ha obligado a los productores grandes y pequeños a mejorar sus técnicas de producción, darle valor al producto, enseñarles a utilizar los beneficios arancelarios de los tratados de libre comercio con los que Perú cuenta, como por ejemplo, con Estados Unidos, China, Canadá y, recientemente, se firmó uno con la Unión Europea, y esto hace que los productores adapten sus productos a los estándares internacionales, da trabajo a muchísimas personas, se genera comercio justo, pues algunos insumos son producidos de una manera muy artesanal, da trabajo a peruanos en el extranjero, estos envían remesas a sus familias, se incrementa el producto nacional bruto, las familias de los peruanos en el extranjero se desarrollan, y los peruanos fuera cambian su imagen de ladrones a embajadores culturales del Perú, un círculo vicioso en el que sólo podemos salir ganadores. Y vaya que funciona, sino pregúntenles a mis amigos argentinos, chilenos y uruguayos cómo cocino yo, ya que ahora es el deber de un peruano conquistar al mundo por el estómago.

Praha

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Fecha Publicación: 2010-04-06T03:42:00.005-05:00


Desterrada de comunismo, casi por completo, Praga es probablemente la ciudad más alucinante que haya visto. Me recuerda en algo a Lima, aunque no tenga mucho parecido. Me recuerda a Lima porque es una ciudad que también evoca toda su historia hasta el día de hoy. Praga tuvo la suerte de no ser bombardeada en las guerras, es por esto que mantiene intacto su impresionante casco histórico. Sumándole las construcciones modernas, que también se observan en Lima, aunque solo en distritos pudientes, y sus multifamiliares construidos durante el comunismo, similares a las torres de San Felipe, esta ciudad, así como la capital del Perú, reúne varias ciudades en una sola.

http://www.disfrutapraga.com/fotos/metro-praga.jpghttp://farm4.static.flickr.com/3224/2668515472_25a96ed556.jpg?v=0http://richwhitaker.com/blog/wp-content/uploads/2009/06/prague-tram.jpg

La vida aquí es muy tranquila, sin dejar de ser agitada. Su transporte público es muy bueno, el metro, los buses y tranvías constituyen un sistema integrado que es, por no decir más, muy eficiente, y barato también, aunque debo decir que sólo me controlaron los inspectores el día que llegué, por lo que creo que usar el sistema sin pagar podría ser una especie de turismo de aventura, aunque no lo recomiendo pues realmente vale la pena pagar para que el sistema se mantenga tal y como está. Créanme que no extraño las combis para nada, sobretodo cuando un día antes de viajar el chofer de una combi que tomé se quedó dormido, se subió al sardinel cerca al cruce de Aviación con Villarán y casi atropella a un peatón.

http://www.venere.com/img/hotel/7/6/3/2/242367/image_services_bar_1.jpg

Este es un típico bar checo, así como en McDonald's hay dispensadores de gaseosa, acá hay dispensadores de chela, ya que es la bebida nacional por excelencia, y es más barata que el agua, literalmente: Una jarra de medio litro de chela cuesta lo mismo que una botellita de agua de 0.2 litros. En los bares también es comúm meterse algo para comer. La comida checa no es muy variada pero eso no la hace aburrida, soy muy aficionado al Řízek, que es como una milanesa, puede ser de res, cerdo o pollo y generalmente viene acompañado de hranolky (papas fritas) o puré de papas, o mashed potatoes, como decimos los gringos:


Cerca de Praga hay varios castillos. Tuve la oportunidad de visitar Karlštejn, un pueblito como a una hora de Praga. Fui haciendo trekking desde una zona llamada Amérika, me caí tras bajar una loma cuando el piso aun tenía hielo y tenía una línea marrón de barro en todo el jean. La gente se reía de mí un poco cuando me veía en esas fachas, sobretodo cuando entré al restaurante turístico, pero yo me sentía satisfecho de haber sudado la camiseta. Como decía, la particularidad de este pueblo es que tiene un castillo enclavado en una colina, y para mí fue impresionante ver el primer castillo de verdad en mi vida:

http://www.rodinnevylety.cz/wp-content/uploads/2006/08/karlstejn.jpg

También pasé pascuas fuera de Praga, en un pueblito cerca a Tábor. Esta casa era un molino de agua y estaba con toda la familia de mi novia, fuimos a un típico bar de pueblo checo y los familiares de mi checa, como buenos patriotas, quisieron emborracharme a base de chela y tragos cortos checos como el Fernet Stock, sidra de manzana verde, Slivovice (aunque este es originario de Serbia), menta, Becherovka, etc....¡pero no pudieron!



Otra cosa que me pareció fascinante fue el Aqua Palace, un parque acuático grande, donde hay varios toboganes enormes que poco más y te hacen vomitar de tanta vuelta, además de saunas con 50 000 tipos de duchas y cámaras, spa, hotel y toda la huevada, acá una pequeña muestra:

http://www.stopin-praha.cz/images/articles/akvapalace1.jpg

Como verán, no la estoy pasando NADA mal, estoy teniendo el mejor viaje de mi vida so far. Hoy salgo para Bratislava, Eslovaquia, pues voy a participar como Cultural Envoy for Exchange Development, o CEED, en AIESEC Bratislava, así que el próximo post será desde ahí. Na Shledanou!

Evropa

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Fecha Publicación: 2010-03-12T02:17:00.009-05:00



Quién hubiera dicho que los terrones de azúcar y los lentes de contacto son invenciones checas pero, algo muy común con Perú, es que crean algo y otro país se lleva los méritos.
Los final touch ups en Lima fueron más tranquilos de lo que yo pensaba, pude dormir dos horas por lo menos. Se me ocurrió pedirle un carry on a mi mamá pues podía llevar dos maletas de 23 kg. cada una, pero eso no significaba que podía meter los 46 en una sola, y a dios gracias no tuve exceso de equipaje. Era la primera vez que viajaba al extranjero por la mañana, el taxista, como muchos peruanos aún piensan, me preguntó: ¿Y qué vas a hacer en Checoslovaquia? Cuando República Checa y Eslovaquia son dos naciones distintas desde 1993. Antes de llegar a mi querido Jorge Chávez, un policía de tránsito me recordó por qué, entre varias razones, me iba al otro lado del mundo por tres meses: Se pasó la luz roja para poder doblar antes que el resto y luego dio el pase cuando nosotros estábamos en verde, creando un caos vehicular por diez minutos a las 6:40 am en la intersección de Escardó con La Marina, como bien dice mi novia, el Perú es el único país donde los policías joden el tránsito en vez de ordenarlo.

Era la primera vez que embalaba mi maleta con los tipos que te cobran US$ 10, llevaba algo sagrado en el carry on: Inca Kola. Luego de una gaseosa de 10 soles en el smoking bar, y de hacer tiempo mientras me estaba meando, me llamaron a abordar mi vuelo de TACA hacia Caracas. A mi lado se sientan dos venezolanos forrados con buzos de la selección nacional de atletismo. Amablemente empiezo a poner mi equipaje de mano en los compartimentos superiores, cuando un "PERMISO AHÍ PANO" me interrumpe abruptamente, ya estaba advertido de la amabilidad de sapiencia de estos caballeros. A dios gracias, esperaron PARADOS, mientras el avión despegaba, a ver qué asientos estaban desocupados, y se movieron ipso facto, dejando 3 asientos para mi solito. Llegar a Caracas para un stop over de tres horas no fue precisamente una experiencia religiosa. Desde el avión se veía bonito pues el aeropuerto de Maiquetía está cerca al mar, pero a la hora de llegar al food court y que te quieran cobrar US$ 25 por un combo en el Burger King se te quitan las ganas de aportar a la economía venezolana. Debo recalcar que olvidé una bolsa en el baño del aeropuerto y el señor que limpiaba el baño me llamó para alertarme sobre este hecho, cosa que agradezco profundamente a este incógnito, pues se trataba de mis tres cartones de Lucky Strike que compré en el duty free. Empecé a preguntarme por qué habían tantos chinos en la sala de espera de mi vuelo, luego descubrí que iban en mi vuelo pues en Frankfurt hacían conexión a Cantón, y a mi me caen muy bien los chinos pero no sus hijos, pues no pararon de llorar en todo el eterno vuelo de diez horas entre Caracas y Frankfurt am Main. Aterricé en Frankfurt, luego de dar vueltas por 25 minutos alrededor de dicha ciudad por el enorme tráfico aéreo, y ya olía distinto, a otro mundo, a progreso, a orden, a otra mentalidad. Los oficiales de migraciones fueron, contra todo pronóstico mío, muy amables, y un estudiante alemán miembro de AIESEC tuvo la amabilidad de mostrarme la ciudad por doce horas, que era el tiempo que faltaba para tomar el bus a Praga. Nótese que viajar en bus es jodidamente más barato que cualquier otro medio en Europa. De Frankfurt me quedo con el S-Bahn, su sistema de trenes impresionante y los panes y bagels dulces. Pasada la noche, y luego de un evento de AIESEC en la bolsa de valores alemana, regreso al aeropuerto para tomar mi bus, y me empezaba a temblar el cuerpo, estaba a punto de llegar a mi destino final.

La azafata me miró con cara de "¿no vas a subir al bus huevón?", luego de pagar € 7 por mi segunda maleta y quedarme parado esperando a queme dijera "pase adelante joven".
Me tomo un chocolate caliente, pido un periódico checo y se me sienta una señora checa al lado que, a Dios gracias, habla español, y me contaba acerca de su hija, que vivía en Cuba. Me dijo que ni en los peores momentos de Checoslovaquia estuvieron tan mal como en Cuba. A todo esto, cosa curiosa, el primer vuelo interoceánico de Czech Airlines fue, justamente, a La Habana, lógicamente por la estrecha relación entre países comunistas durante la guerra fría.
Van pasando las horas y el aterrador orden y perfecta señalización de las carreteras alemanas me producen espasmos. Me pongo a pensar cuándo, de una maldita vez, voy a estar en territorio checo. Aguanté hasta cuando los carteles empezaban a decir que estamos cerca de Praga. Me quedé dormido cinco minutos y me perdí el paso fronterizo. No pararon al bus así que funcionó realmente como el Estado Schengen. Me desperté cuando el bus hizo una parada en un grifo para llenar el tanque de combustible y aproveché para tomar la tan comentada Kofola, la cola checa. Lamentablemente no fue lo que yo esperaba, sabía a Coca Cola con un exceso de esencia de vainilla. Pagué con mi tarjeta de débito y el tipo del grifo me dijo GREEN, como para que aprete el botón verde del POS para confirmar el monto...cómo si después de dos días sin dormir y estando recién llegadito a Europa me importara confirmarle su monto, pero bueno, debo agradecer que acá son más honestos que en mi lindo Perú. Salimos del grifo y pasamos por Plzeñ, ciudad donde se inventó la fórmula de la cerveza tipo Pilsen, no era tan chica como yo pensaba, nótese que República Checa es sólo más grande que Panamá, ¡inclusive más chica que Uruguay!

Luego de esta parada, se me vinieron muchas imágenes a la cabeza, lógicamente muchas referentes a mi relación, y apenas llegué a Praga, y la vi ahí, con un chullo puesto, no sé si precisamente porque así sería más fácil reconocerla o porque la pobre se cagaba de frío porque estábamos bajo cero, de hecho al día siguiente nevo; pero ese abrazo de tres minutos, esa sensación de que hiciste algo que nadie pensaba que podías hacer, y la emoción de vivir el momento Kodak más impactante de mi vida, hacían bajar el volumen de La Carretera de Julio Iglesias: "Llueve y está mojada la carretera, qué largo es el camino, qué larga espera. Kilómetros pasaron pensando en ella, qué noche, qué silencio, si ella supiera que voy corriendo pensando en ella".

Estoy en Praga, República Checa.




¡Fuerza Chile!

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Fecha Publicación: 2010-02-28T00:31:00.012-05:00


Harto de ver cómo Perú y Chile viven y han vivido en tensa calma desde la guerra del Pacífico, decidí aprovechar las oportunidades que a veces se presentan en AIESEC y pude ser seleccionado como staff de un congreso realizado en Valdivia. Era la primera vez que viajaba solo, tenía muchos temores y dudas existanciales sobre mi estancia en el país del sur pero, a la vez, también iba cargado de energías y optimismo, optimismo de poder llevar un pedacito de lo que verdaderamente significa ser peruano a mis compadres y poder cantar un Kumbaya my Lord, Kumbaya alrededor de una fogata.

Chile tiene una magia, una energía indescriptible. Puede ser por mi ínfima ascendencia chilena (mi bisabuelo era chileno, aunque el otro peleó por Perú en la guerra), puede ser por el mote con huesillo, los sanguches de pollo de Los Vecinos en Valdivia, por el Ave Luco del Dominó, o, simplemente, por que no sabes si el amanecer del sur del mundo indica si el mundo termina o recién empieza.

Hice tantos amigos en mi primer viaje y también un profundo jet lag de melancolía y de sentir que tan sólo había conocido un poquito, que me quedé corto. Fue así que, gracias a AIESEC Universidad de Lima, tuve la oportunidad de volver poco más de un año después. El propósito del viaje, que incluía también a Argentina y Uruguay, era promover Lima como destino turístico y de intercambios para los estudiantes chilenos. Aunque me perdieron la maleta por un par de horas, mi primer día en Santiago tuvo un evento poco común. Estaba en un grifo Esso, o estación de servicio como le llaman en Chile, y me acerqué a la tienda para comprar algo de comer. La cajera notó que mi acento no tenía el más mínimo vestigio chilensis, y me preguntó: "Y usted joven, ¿de dónde es?". -Soy peruano-, le dije. "Sabes wn, acabo de estar en tu país por un mes y te juro que lo pasé la raja, me encantó Lima y no podía parar de comer en cada picada que encontraba a mi paso, ¡te agrando la gaseosa!".

No sé realmente por qué tenemos que esperar que pase algo así para que dejemos de sacarnos la mierda en los comentarios de las noticias de El Comercio o de El Mercurio, leer un "fuerza hermanos chilenos" de las letras de un peruano, o viceversa, es algo tan poco común.

Antes de irme a dormir el 26 de Febrero, una amiga mía se puso de nick "tremendo temblor en Valdivia", le hablé pero se desconectó ráudamente. Fui a dormir, pensando que tan sólo era un temblor de esos a los que estamos acostumbrados. Hoy desperté y vi a un país, al que quiero casi tanto como mi Perú, polvoriento, lleno de escombros, de llanto y desesperación, algo que nos tocó vivir el 2007.

Hace poco más de medio año, me tomé esta foto en el aeropuerto de Santiago:

Y hoy, ese mismo punto luce así:



Es el momento de darle la mano al pueblo que es, sin lugar a dudas, nuestro pueblo hermano.

Para donar, buscar o dar información sobre personas desaparecidas, ingresen a http://www.google.com/intl/es/relief/chileearthquake/

Quisiera terminar este post contándoles que un poema mío salió ganador en un concurso literario realizado por Televisión Nacional de Chile. Después de tantos momentos inolvidables vividos ahí, quise hacerle un homenaje y, ahora, hacerlo público en mi blog, a pesar que mi poema ya fue exhibido a través de la señal internacional de TVN.

Para ver el video de Los Pinos de la Austral, ingresen aquí.

¡Fuerza Chile!

La Primavera de Praga

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Fecha Publicación: 2010-02-18T00:40:00.005-05:00

Voy a abrir mi pasaporte al Státy Schengenu. Voy a hacer stop over en Caracas. Voy a montarme en un avión por diez horas y evitar tener el síndrome de la clase turista. Voy a hacer agua de mi vista, rogar que el, o la, que se siente a mi lado en el avión me haga la conversa. Voy a perderme en el flughafen y sólo atinar a decir guten morgen. Voy a pasar doce horas en Frankfurt sin conocer a nadie. Voy a tomar un bus en checo y saludar a la terramoza diciéndole dobrý večer. Voy a tomar chocolate caliente como mierda, porque dan gratis en el bus. Voy a admirar cada segundo que pase. Voy a respirar mi nuevo continente. Voy a buscar y seguir el vaivén de la gente. Voy a tratar de calmarme estando cerca a Praga, para no obnubilar a mi amada. Voy a intentar sostener el llanto. Voy a abrazarla demasiado y jurar que el tiempo no pasó. Voy a intentar recopilar las historias que perdió. Voy a invitarle el almuerzo y esperar aquél consenso que rogaba día y noche mientras ella estaba aquí. Voy a demostrarle que no me fui. Voy a enseñarle que sigo aquí. Voy a agradecerle al Niño Jesús de Praga por haberme hecho el milagro. Voy a rezar un rosario. Voy a tratar bien a los mozos para evitar ir con mi comida al lavatorio. Voy a comer chlupaté knedliky. Voy a tomar Kofola. Voy a tomar el metro y bajarme en Opatov. Voy a quitarle las agujas al reloj. Voy a vencer a lo imposible y pretender ser plausible para no avergonzarla con mis demostraciones de amor. Voy a tomar mucho licor, pues ahí es barato. Voy a tener para rato. Voy a surcar entre sus puentes y escalar entre sus montes, y también hacerla reír hasta que esconda su horizonte. Voy a hacer el desayuno y a tender la cama, para que vea que tengo iniciativa. Voy a volver a estar con mi mejor amiga. Voy a decirle zima y temblar para su abrazo y pegar bien los codos para no botar el vaso. Voy a admirarla hasta el ocaso. Voy a dormirme en su regazo. Como ella no hay ninguna, y es que le debo un beso al otro lado de la luna.