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Fecha Publicación: 2011-12-21T22:48:00.001-08:00
Milene V. Milene V. Milene V.
Sé de esta chica desde que me ganó el casting del primer y único comercial en el que quise estar, a los cuatro años. Después de esa experiencia, no quise hacer un casting nunca más. Ella debe haber tenido unos seis años - porque tiene DOS años más que yo- y cuando ví el comercial en la tv recuerdo que me quise morir: A mí me gustaba el flamenco, yo amaba a los gitanos, el casting lo habían hecho con la canción introductoria de Risas y salsa, la salsa de Oscar de León, que cosa tan rica, qué rica más bella, y yo odiaba en ese entonces la salsa y habían puesto, encontrado y seleccionado a esta niñita rubia, grácil y simpática, Qué se han creído. Es fea, pensé. Tardé en notar - o aceptar- que, es esto posible? se parecía un tanto a mí. Mi mamita, cuando vió el comercial, me dijo para animarme, No se parece a tí, hijita. Tú eres mucho más blanquita, nacarada.
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http://www.youtube.com/watch?v=4gYXoCmA3D4
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Milene V. desaparece de mi vida hasta que comienzo a hacer televisión. Entonces comienza la cosa. Te han dicho que te pareces a Milene V? Porque eres igualita. Hay una actriz que es igualita a tí. Nunca las visto? No, no veo tele. Anda! pero qué bestia, son igualitas! A nadie le gusta, supongo, que le digan que es igualito a otra persona, mucho menos si uno es un actor. No, no la conozco, no la he visto nunca en mi vida, no me interesa y no entiendo porqué no nació en Budapest. Un día finalmente coincidimos en una grabación: Nos encontramos en el baño. No sé cuál de las dos comenzó, debo haber sido yo: En verdad no nos parecemos, no? No, pues. Porqué dicen tanto que nos parecemos? No sé, a tí también te lo dicen? Todo el tiempo. Mascamos una sonrisa. Me cayó incluso bien, lo que era aún peor. Conversamos mirándonos al espejo. Yo soy más alta, pensé. Y mucho más cuerpona. Y yo tengo mucho más experiencia de vida. Es sólo un cuarto de pollo y no existe manera de que sea mejor actriz que yo. Si hubieran puesto flamenco, como Dios mandaba, esa tarde de los ochentas en ese puto casting de chomp gitanilla, lo hubiera ganado yo.
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Para cuando la volvía a ver ya yo había hecho mis novelas más importantes en cierto canal de televisión. Cierto amigo mío, que me tiene mucho aprecio como amiga y como actriz, me dijo un día, Te han dicho que te pareces a Milene V. ? Aj, mil veces, no se por qué. Si, se parecen un poco, pero nada que ver, me dice. Siempre anda por aquí, me pregunta porqué te damos los mejores papeles. Yo sentí un poco de lástima, superior e indiferente por ella, y velé una sonrisa que explicaba lo que era, para mí, evidente- porque yo, soy mejor actriz. Teníamos poco más de veinte años. Y yo aún no conocía el poder de las chicas más menudas. Me creía grande, fuerte.
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Yo no sabía, creo que nadie en esa época, que las novelas en las que trabajábamos que eran un lujo, estaban prácticamente financiadas por el dinero del Montesinos. Yo fuí a todas las marchas contra el régimen. Tenía un grupo de teatro activista que se llamaba la CGP - Cuidado, Gente de Paz. En las marchas nos filmaban a todos- era el inicio de las cámaras en las calles y plazas-, y pasábamos frentre a ellas haciéndoles gestos de evidente desprecio, en especial con el dedo medio. Bebíamos sólo de noche pero en forma superlativa. Vivíamos intensamente. Más de una vez llegué a grabar sin dormir, por que además, en ese tiempo, sufría intensamente del incurable Mal de Amor. Una tarde, voy al edificio de este cierto canal de televisión. Voy bajando las escaleras después del trabajo y de sentir una atmósfera extraña a mi alrededor, miradas de soslayo como de funeral. Voy bajando agotada las escaleras y me encuentro con Milene V, subiéndolas. Milene, mi némesis, subiendo radiante las escaleras que yo bajo, bajaba, voy bajando.
Por alguna razón, supe que estaba jodida.
*
Mi amigo me recibió en su oficina y me dijo Cojuda, qué haces marchando contra Fujimori? No sabes que ... y me explica la figura. Ya te fregaste, me dijo con lástima real. Te han visto. En la siguiente novela me dieron un personaje nimio, perverso, inexplicablemente desagradable y servil a Satán. Yo por primera vez acepté un trabajo actoral sin desarlo, sino por las cuentas que pagar. Y en la última novela, ya no me llamaron... llamaron a Milene V. Ese año, cierto diario importantísimo la nombró la revelación del año. Era la primera vez que se hacía una premiación así. Pronto un director, conocido suyo desde la infancia, porque ella viene - encima- de una familia de artistas así que siempre ha estado vinculada a ese mundo- la llamó para protagonizar su primera novela. A partir de ese momento, ella comenzó a convertirse en un mito en mi ciudad.
Y yo sentí que comenzaba, lenta pero perceptiblemente, a desaparecer.
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Milene V. Milene V. Milene V.
Su novela fué un éxito. Trataba el tema del racismo y del amor entre clases. La que estaba con un cholo, en la vida real era yo, no ella. Seguro su novio es un crudo, pensaba yo muerta de rabia, completamente confundida con este revés de mi suerte, con este abandono de Dios. Sentía además, que yo merecía no tener nada. Sabía en el fondo, que ella era disciplinada, y yo no, que ella era fotogénica, y yo no, que ella realmente quería ser una estrella, y yo no. Salí a la calle y durante seis años me preguntaron por promedio de cinco veces al día, Señorita, Ud es Milene V? No, no lo soy... Noooo, si essss...... No Sr./ Niño/Sra., pero también soy actriz... Ah, decían, y se iban. Me pinté el pelo de negro. Entré a su novela sólo para que la gente viera que eramos dos personas distintas. Pero muchos no me reconocieron con el cabello más oscuro, me confundieron con ella y además me dieron un personaje de una mujer de unos diez años mayor. Porque ella, repito, es DOS años mayor que yo. Estaba jodida. Su suledo era de estrella y yo no tenía ni siquiera un nombre, ni dinero, a duras penas familia y casi nadita de amor. Estaba jodida y encima me tenía en contra. Me llegaba que me llamaran para cosas chicas, así que no las aceptaba. Me dediqué a hacer lo único que sabía que podía hacer: actuar. Actuar. Actuar.
*
El teatro me acogió, pero la sombra de M. siempre me seguía. No conseguía sentir felicidad por que le fuera bien. Y sentirme mezquina me hacía sentir aún peor. Porqué no naciste en Budapest. Lloré muchas veces con rabia por esto, sobre todo sobre el hombro de mi viejo que siempre trató de despercudirme y desawebearme. De sacarme del cómodo charco de la autocompasión. Una mañana supimos, que el papá de Milene había muerto. Papá me pidió, Nunca más te quejes de ella. Yo estuve totalmente de acuerdo. Recuerdo, que la llamé por teléfono, aunque no creo que ella lo recuerde. Me dolió. Me asustó. Mucho. Sentí la necesidad de hablar con ella, pero naturalmente, no estaba contestando el teléfono. No sentía culpa. No le había deseado ningún mal, salvo Por qué no naciste en Budapest. Necesitaba hablar con ella, porque de pronto la sentí tan cercana, como esa hermanita menor que detestas porque tiene más atención que tú, pero que es fundamentalmente, tu hermanita, te guste o no. Y su dolor, extrañamente, era también mi dolor, e incluso, puedo decir honestamente, el de mi padre.
*
Pasó el tiempo. Yo fuí a terapia, tomé ayawaska, flores de Bach y otras gracias pero no podía evitar sentir, ya con mayor compasión hacia ella, pero de todas maneras, no podía evitar sentir que de alguna manera, me había ganado. Que ella lo había logrado y que yo no, por culpa de quién? De mi misma, Y sólo de mi misma. Verla, era un recordatorio de las oportunidades que desaproveché, de mi falta de relación con las cámaras, de mi incomprensión con la prensa de espectáculos. De mi irresponsabilidad, desenfreno, irrealidad. De mi desconección con el mundo real y mi incapacidad de ser fructífera en él. De mi disfuncionalidad. Su éxito, aunque ya para entonces nos dedicábamos a cosas muy distintas, era para mí un espejo de todas mis distorsiones. Un día la ví actuando en un personaje genial en una novela de época, de esas que en verdad me gustan. La observé. Ella no hacía teatro. Teatro Serio. Siquiera experimental. Pero para cámaras, no actuaba tan mal. Me sorprendí, sí. Me quedé mirando y le detecté un truco que hacía con la cámara. Con amargura, noté que era entre nos innegable que acababa de aprender algo de ella, esta vez, como actriz.
*
La sombra de M. me seguía y perseguía básicamente porque se lo permitía. La semana pasada me llamaron para hacer un piloto para una serie increíble con un director increíble y un actor increíble. Y yo, soy la protagonista? No!... ah,... tú serías la mamá. Ah. Y quién sería mi hija?
*
Milene V.
*
Acepté.
*
Continuará.

Fecha Publicación: 2011-11-16T05:31:00.000-08:00
Hay alguien de quien nunca les he hablado. Estoy segura de que no lo he hecho. Porque es un tema que siempre he sentido me quedaba aún demasiado grande y que de kojudo no tiene nada, así que nunca he sabido cómo ni cuándo hablar de él aquí:

De mi papá.
*
Mi papá, es una persona extraordinaria. No lo digo porque a sus 71 veranos aún le guste tanto cantar, bailar, trabajar y reír. Ni porque a mis 35 inviernos aún me dé propinas sin hacerme sentir culpable. Lo digo porque a Uchu -que en el dialecto de su pueblo, Giugianello, piccolo é bello, quiere curiosamente decir pajarito- le tocaba ser cura, como a todo hijo mayor del sur de la Italia de la postguerra. Pero él mandó por un tubo al clero entero por sus sueños: él quería volar. El quería tener uno de esos aviones que hacían correr a la gente cuando de muy chiquitito sonaban las sirenas. Era tan pequeñito que no comprendìa qué era un bombardeo, pero veía estos aviones pasar y la gente corriendo enloquecida a continuación. A sus tres añitos le parecía tan divertido ver a la gente corriendo como gallinas locas por estos pájaros metálicos que metían tanta bulla. Porque en su pueblo, nunca bombardeaban. Es uno de los últimos pueblos del final de la península, no sale ni en los mapas porque el nombre es más grande que el pueblo, allí al final de la tierra se encuentran tres mares y no hay nada más que naturaleza salvaje, algunos cristianos y varias ovejas. Mi viejo siempre bromea: en Giugianello somos 500 almas, contando las ovejas. Pues allí ya nadie bombardeaba nada. Sólo se veían estas aves raras pasar. Sólo se sentía su poder de lejos. Como una estela. Como los malos de los dibujos animados. Como en los cuentos de niños.
*
Volar, qué lindo. Enfrentar al mundo, terrible. Enfrentar a Dios, peor. Que Dios tenga su última sucursal en tu madre, hecatombe. La fin. A los quince, en un regreso a casa del seminario, se quitó la sotana de seminarista y se enfundó unos ultrarebeldes jeans. Se acorazó con un pullover que le había tejido su hermana y se hizo, con sus propias manos, un par de suecos de madera cuya factura le dejó un imborrable recuerdo en la mano izquierda. La Nonna, después de los gritos, los desmayos, los despertares de los desmayos previos, de volver a gritar y de volver a desmayarse, tuvo que aceptar que su hijo mayor no le aseguraría la entrada al cielo ni a ella ni al resto de la familia, y que, en cambio, sería un simple y pagano piloto. Vanitá! Superbia! Sacrílego, por demás, por haberle dado la espalda a Dios de manera tan frívola. Lo aceptó, sí, porque su padre, el nonno Massimo, fue el que firmó el permiso en una astuta jugada urdida por nonno y nieto: Se il permesso lo firma tuo padre, Uchu, tua mamma lo amazza. Lascia, firmo io. Y así firmó el padre de mi nonna el permiso, porque mi papá era menor de edad y necesitaba un permiso firmado por padres o apoderados para entrar a la academia. Mi nonna lo aceptó, a regañadientes y sin poder matar a su marido gracias al ardid del equipo nonno-nieto. Sin embargo, desde ese día sufrió una extraña dolencia al corazón y durante años, cada vez que veía a mi papá, caía en místicos desmayos.
*
Mi viejo venció a la culpa, al clero, al qué dirán del pueblo, a su madre y a sí mismo y se convirtió en el oficial piloto más joven de Italia. Al verlo con traje de oficial todas las mujeres del pueblo se ablandaron, menos mi abuela. Sin embargo, vivía secretamente llena de orgullo por su hijo, porque en los pueblos aledaños había varias monjas y curas, pero ningún oficial piloto. Nunca nadie olvidó a Uchu, y hasta el día de hoy, cuando mi hermano va a visitar el pueblo de mi viejo y camina por las calles (que deben ser cinco o seis), los viejos, postrados desde tiempos inmemoriales en las esquinas, en el único café del pueblo y en las puertas de sus casas, dicen al verlo pasar: Guarda, guarda!... Quello é il figlio di Uchu....
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De mí no dicen nada, porque puede que sea el pueblo más machista de Italia.
*
Uchu partió a l'América. Eso fué lo último que se supo de él. Había logrado ser piloto. Había logrado ser capitán de su escuadra. Era el mejor piloto y por eso mismo se lo habían llevado a volar a la OTAN. Donde ya no volaba. Ya no podía volar a su antojo. El cielo ya no era cielo sino un pañuelo de coordenadas celestes que no podía transpasar. Ya no podía escaparse en verano a las playas, a saludar a las bañistas a vuelo razante, ni podía pasar por su pueblo, saludar a su madre y ver a todos los demás correr como locos pero esta vez para saludarlo en pleno vuelo, ni podía morirse de la risa sabiendo que luego lo iban a castigar. Y qué importa. Ahora estaba en una institución seria, la más importante del mundo. Y ya no podía volar. Tenía que estar anclado a tierra, con todo su escuadrón preparado, con los motores encendidos en un jet con la capacidad de superar dos veces la velocidad del sonido, esperando a recibir la señal de despegue, cosa que lograría en 8 segundos, si es que, finalmente, alguien diera la señal desde la torre de control y les indicara que tenían que ir a investigar algún UFO en algún lugar del cielo.
Ser piloto, no es lo mismo que volar.
Estar bien remunerado, no significa ser feliz.
Uchu dejó la fuerza aérea italiana, dejó la OTAN y postuló a Alitalia. La agarró. Uchu partió a l'América. Fué lo último, durante mucho tiempo, lo último que se supo de él. Y que había cambiado su nombre: Ya no era Antonio, ni Antoniuchu ni Uchu, que tanto le gustaba. Ahora se llamaba Tony. Tony Spano.
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Mi viejo se casó con una señora morena muy guapa, italiana como él, y tuvo dos preciosas hijas, mis hermanas. Se separó y luego conoció a una señora rubia muy guapa, insondable como el Perú, y tuvo un precioso hijo y un ser extraño: yo. (Ríase o imagine risas grabadas). Llegó de l'América al Perú trabajando para Alitalia, lo nombraron jefe de estación y cuando quisieron transladarlo de nuevo a Washington ya era tarde, el italiano había comprendido perfectamente que l'América no era sólo la del norte. Enamorado de su peruana y con su primer enjendro tenazmente sobreviviente y peruano (yo), se arraigó a esta tierra mágica e ignota que lo acogió y abrazó con fuerza, no sabemos si por sincero cariño o para bolsiquearlo, sospechamos una criolla fusión de ambos dos razones.
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Hizo plata, perdió plata. Volvió a hacer plata, la volvió a perder. No perdía la plata en casinos - inexistentes en el Perú de entonces- ni en drogas o mujeres. Perdía la plata en inversiones. Invertir, vivir y todo lo que termine en ir en el Perú de entonces era una aventura, hasta morir. A ver si uno tenía para el cajón. A ver si te mataba una bomba. Pero sobrevivimos. Sobrevivir fue divertido. Duro, pero divertido. Ese es otro post. Pero a mi mami no le pareció nada divertido. Un día declaró que su pena era, además de insondable, incurable, y todo terminó.
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Terminó con mi papá, mi hermano y yo viviendo en Huachipa. Terminó con que al volver al campo mi papá finalmente se volvió a sentir en casa, como en los primeros años de su infancia, y mi hermano y yo comenzamos a reconocer en las moras a nuestras tías, en las aves a nuestros primos y tíos, y en la tierra y en el agua a nuestra madre, en los años en los que nos daba tanta seguridad y era tan tibia y tierna. Huachipa, se convirtió en nuestro hogar.
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Mi papá dice que vive en la República Independiente de La Crika - el nombre de nuestra casa-restorante-clubcampestre huachipano. Yo le llamo Huacondo, porque se llama Huachipa, pero parece Macondo.
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Para invertir, crecer y ser justos, había que vender. Yo objeté durante años, años, esta realidad. Huachipa no es un pedazo de tierra. Es una madre. Es una abuela. No se vende a una abuela. No se vende a una abuela. El dolor de no imaginarla más a mi lado es tan grande que aun ahora lo estoy procesando. Es tan grande que casi no puedo escribir de esto y recién comienzo, todo lo que estoy escribiendo ahora tiene que ver con lo que significa esta pérdida, mi nueva obra de teatro, mi primera novela, tengo que escribirlo y escribirlo para no quedarme varada en esta inmensa orilla llamada Tristeza. Escribo y escribo, y dejo que todo este dolor se convierta en hilos de plata por alquimia de amor, en la que yo no tengo nada que ver sino por la terquedad de persistir y seguir escribiendo.
Resistí y resistí. No se vende a una abuela. Hasta que un día lo ví: Esa tierra no era mía. Es decir, sí, pero no. Esa tierra no era mía, pero sí lo que yo había aprendido en ella. Esa tierra no la había ganado yo, ni la había sudado yo (sólo un poco). Esa tierra era de quién siempre me dió confianza. De la persona que se sacó toda la vida la mugre por mí. De la única persona que creyó en mí, siempre. Todo esto, es su espíritu. Su creación. Sus sueños. Nada de ésto estaría aquí si no fuera por su cariño. Ergo, es suya. Esta tierra, esta madre, esta abuela, es mi papá. Al darme cuenta de esto me dí cuenta también de que si estuviera en mis manos, tendría que estar haciendo lo mismo que él.
Despedirme.
*
No comprendía bien el entusiasmo de papá al vender nuestra tierra. Yo sabía que él amaba cada mora de esa tierra como mi hermano y yo, ¿porqué la vende entonces, con alegría? Mientras yo lloro a escondidas, papá traza planos, compra materiales, reconstruye, organiza. Trabaja desde temprano, paga sus deudas, reparte sonrisas. Todo el día. Y carajos a los trabajadores ociosos. Y yo aquí, llorando lo inevitable, ¿Cómo lo hace? ¿Cómo sigue adelante? Ajusta, arregla, perfecciona el pasado, el presente, trama el futuro. Y corre como el conejo de Alicia. A veces lo encontraba un poco irritable y me decía: Yo no tengo tanto tiempo. Tú tienes que entender que yo no tengo tu tiempo. Limpia. arregla. Compra. Corre. Ver a la nieta. Sonreír. Preparar su futuro. Luchar. Sonreír. Ahora lo veo más relajado, porque por fin puede hacer lo que más le gusta: crear. Ver sus proyectos materializarse. El otro día, en Huachipa, lo escuchaba conversar con sus amigos y amigas - que son de todas las edades- mudos, boquiabiertos, acerca de la muerte y del tiempo de vida. Mi viejo, que le gusta tanto cantar, bailar, reír y luchar. Me llega un retazo de su voz que me trae el viento: Si yo para qué quiero más tiempo, cinco, seis, siete años más y ya para qué más.
*
Mi viejo hace sus maletas.
*
Mi viejo hace sus maletas pero quiere llegar al aeropuerto de pie. Sostenido por sus propias fuerzas. Allí todos le aplaudirán, lo imagino, lo puedo ver, será como en esa gran película cuyo nombre ya no recuerdo, estarán todos, todas esas personas a las que con una sonrisa o un carajo les ha iluminado la vida, el caminará contento, erguido, con todos los papeles en el bolso, en su bolso de cuero negro de viaje, con los documentos preparados, con todo listo, a la mano y en perfectas condiciones, a pie vibrante, emocionado por lo que tenga que venir, imaginando Ganímedes, galaxias lejanas donde supone se reencarnará si la reencarnación existe, no va a venir uno a reencarnarse en el mismo planeta en un universo tan grande, que falta de imaginación. El caminará sonriente, saludando a todos como siempre, y mi hija irá con él de la mano hasta donde se embarca, como yo y mi hermano hacíamos cuando éramos chicos y él joven y en los aeropuertos nadie ponía bombas, mi hija lo acompañará valiéndose de todas las artimañas de las que dispone un niño para burlar la seguridad y cuando lleguen a esa puerta que ya no se puede pasar si no tienes tu ticket, ella le abrazará fuertemente, se sonreirán, él la abrazará para siempre y cruzará la puerta de cristal automática ilusionado, expectante, preparado, listo, iluminado.

Afuera, todos aplaudiremos, largamente.

Cantaremos las canciones que nos enseñó a cantar.

Luego, iremos a casa.

A aprender a preparar nuestras maletas,

con incomprensible alegría.
*

Fecha Publicación: 2011-10-10T06:56:00.000-07:00
Aunque no lo quiera ya estamos oyendo campanitas y villancicos y todavía no ha pasado ni Hallooween. Esto significa sólo una cosa: El verano, está cerca. Asumámoslo.
Recientemente he notado que quien me ve me dice Qué Flaca Estás. Y yo noto en sus rostros una extraña suerte de gesto desaprobatorio, yo no se si ya me ven muy flaca de verdad y estoy al más sexy estilo perro chino, o si lo que sucede es que también ell@s, desean enflaquecer, y su Qué Flaca Estás viene acompañado de un subliminal Cerda Maldita Porqué Yo Estoy Tan Gord@.
Yo siempre he creído, que una persona justa debe demostrar su nobleza compartiendo sus secretos de flaquitud y belleza.
Así que para ustedes, con todo mi kariño, mis trucos dietéticos.

Paso 1
Deprímase.
Deprimirse corta el hambre. Debe mesurar cuánto se deprime, ojo que la depresión total mata la libido y no coger, engorda. Si deprimirse le crea un efecto contrario y le provoca comerse una Mistura completa, obvie este primer paso y alégrese mucho (aunque sea por esto).

Paso 2
Convide.
Trague lo que le de la gana, pero convide la mitad.
Así, Ud. no tragará en exceso -principal razón de engorde-, comerá lo que su cuerpo le pide -por algo será que su cuerpo tanto le pide ese chocolatín-, comerá sin culpa y lo más importante: el mundo le amará.

Paso 3
Coma sin culpa.
Consecuencia casi directa del primer gran esfuerzo que conlleva el paso 2 arriba mencionado. Si Ud. convida, llevará a cabo un acto de desprendimiento tan duro y doloroso que uno siente que es adelgazante de por sí: la renuncia al tragarlo todo uno solo. Sòlo imaginarlo duele tanto, que adelgaza. Uno realiza que de pronto, no es más un tragón de mierda sino un mártir del sanguchito, una beata del chocolate, un asceta de la parihuela. Sentirá una aureola de picarón pacífico que lo coronará e iluminará, iluminará su corazón y la panza de los demás -que es donde, para ciertos orientales, se alojan los sentimientos-. Si siente una caricia sobre el hombro será Dios o la miel del picarón que chorrea, para los efectos, da lo mismo.
Convide y coma sin culpa, saboree cada instante, deguste, utilice sus papilas gustativas al extremo, póngase lúdico, imaginativo, no es un almuerzo al paso, es un momento de gloria. Disfrútelo lenta y plenamente. Y no sienta culpa de expresarse con onomatopeyas de tipo mmmmmm... ahhhhh.... o ufffff .... o incluso expresiones más complejas como qué ricooooo o delicioso.
En síntesis, intente gozar, que eso no engorda y es gratis, pero eso sí, depende totalmente de uno.
*
Finalmente, busque una alternativa al sanguchito, fume, beba pisco puro -no cerveza, eso es sabido que saca guata-, tome valeriana, tenga sexo. Matice sus vicios.
Nada en exceso, eso sí.
*
Eso es todo.
Un abrazo huesudo,
K.

Fecha Publicación: 2011-10-03T08:48:00.000-07:00
Tengo que recomendarles este blog a los aficionados a la ciencia ficción y a los paranoicos - como yo- del tiempo apocalíptico del que somos testigos casi mudos.
Felicidades, Diego. Muy buenos.

http://elexile.blogspot.com/
http://bloglosultimosdias.blogspot.com/
http://blogfindelostiempos.blogspot.com/



Fecha Publicación: 2011-09-22T07:55:00.000-07:00
Curiosa pero no extrañamente este último año y medio me he vuelto sumamente aficionada al Pisco. Puro. Pisco: aguardiente de uva originaria del pueblo de Pisco, Perú, con nombre quechua de ave marina y color ausente. Cristalino, honesto, mágico y salvaje. Nacido entre las líneas de Nazca, los desiertos del sur y las tierras de las Brujas de Ica, este brebaje espirituoso puede destapar las cabezas más pobres, los corazones más duros, las piernas más pudendas. Todo esto es cierto, venga a ver, encontrará pobreza e injusticia, ruinas y restos de temblores, pero también excelente comida y fuertes hechizos, venga a ver. Nomás no se nos quede hechizado por allí, a menos que se quede para invertir. Sí. Pisco. Con la excusa de que es excelente para guisar, ahora siempre hay uno, o lo que de él queda, en la cocina. Luego pasea. De la cocina, al cuarto, al baño, al cuarto nuevamente, a la sala tal vez y luego de vuelta a la cocina. Tengo ya tantas botellas de pisco en casa, -cristalinas, transparentes, todas de la misma marca- que las he juntado y voy a hacer un instrumento musical con ellas, de ésos que son de llenar con agua botellas y hacer así un botellofón de botellas de pisco con aguita de colores.
Gran cosa, el pisco.
Sólo no muy recomendable para hacer jardinería.
*
Ahora recuerdo:
Me dijo Te vas a cortar, yo le dije No y me rebané el dedo. Me detuve cuando sentí el golpe, no por el dolor sino para ver de qué tamaño era el corte, o si mi dedo seguía allí. Me gusta la jardinería. Tengo buena mano para las plantas. Manos frías, para algo tenían que servir, para no quemar las hojas, dicen. Mi jardín es hermoso. Chiquitito, pero hermoso. En Huachipa aprendí mirando cómo los hombres cortaban a machetazos los cercos. Ahora que extraño mi barrio de árboles, me meto a mi jardín y cuchillo de cocina en mano, lo pulo.
Ah, es agradable. Es muy agradable.
Cojes con la mano izquierda las greñas de las matas salvajes y las cortas de izquierda a derecha de abajo hacia arriba, con la mano derecha. Así es, haces un movimiento tipo X . Es como un acto de protección, un antiguo conjuro contra las energías malíferas que las plantas detienen. Es delicioso de hacer. Yo siento una especie de antiguo poder corriendo por mis venas y liberándome a la vez, como el viento fresquito en el desierto. Será la naturaleza. Se corta con un ritmo y una cadencia. Se convierte en una suerte de mantra. Es algo espiritual. Más no debe hacerse en piscos.
*
La sangre manaba gruesa y lenta, pero inevitable. Mientras entrábamos a la casa pesada, atropelladamente, recordé aquel cuento del Gran Gabo, Tu Rastro de Sangre en la Nieve. Ese momento literario me hizo sonreír y también el hecho de pensar en eso justo en ese instante, mientras dejaba todo regado de sangre e iba haciendo un desastre por todas partes. El desequilibrio, la sorpresa, la extrema acción de la escena se congeló por un segundo en ese recuerdo que nunca existió, esta imágen , este hilo rojo de sangre sobre la nieve blanca. Un hilo, que si te fijas bien, es un pequeño río.
Le dije Yo he estado en la Cruz Roja, déjame hacer, y me encargué de mi herida. Listo. Shastá. A dormir.
*
A la mañana siguiente mi almohada estaba manchada de sangre. Mi colcha, mi ropa. Ciertas paredes, el baño. Mis documentos, recibos, cartas. Había tenido el respeto etílico correspondiente por mi hogar y había intentado limpiar la noche anterior, pero el cadáver se me había escapado por todas partes. Gotas y huellas, trazos del dedicidio por todos lados. Imaginé naturalmente, que así debían sentirse los asesinos, perseguidos por el rastro de sangre de sus víctimas y sus dedos acusadores.
*
Me puse cáscara de huevo y mi dedo se curó. Al día siguiente me dolía tanto que no me dejaba dormir. Pero lo peor son las trazas, los restos del hecho. Me siento en el baño y juá, mi ojo descubre una mancha nueva en la pared. Paso por la cocina y juá, alguna mancha incordia asomando por allí. Es más, me corté el dedo hace casi un mes y en este momento estoy viendo una nueva mancha en la pared de mi sala, una gota viajera sobre la pared blanca. Mi casa blanca. Mi sangre roja sobre mi casa blanca. Mi sangre roja cerca a los juguetes de mi niña, mi dedo cruelmente herido. Destrozado. Aniquilado por mi tánatos innato, por mi tánatos involuntario, indomable. Escondo el dedo. La cicatriz es grande. Casi invisible.
*


Fecha Publicación: 2011-07-22T01:00:00.000-07:00
Ingreso. Me pregunto si aun recuerdo la contraseña
Ingrata de mierda , machaco, pienso. Estoy escuchando en loop chanchan, què quurioso tìtulo, como tan importante ciudad mìa, mìa, porque soy peruana y chan chan es ,mìo. NO me importan esta noche las faltas, no pienso cxorregir un pito. porque estoy suficientemente borracha coo para escrttibir y en este instante es èste u regalo de sibnceridad. no corrijo un pincho y que carajpo. Esta puta, maravilosa deliciosqa y maternal puta bvida.
Imgreso. es jueves y la mente saca su proximo disco no estoy allì porque no tengo nana. a perra fugò como aniie. La proxima vez pienso, la proxima vex serè una hijaeputa. No lo serè patrañas. Creo demasiado en la puta luz. Làstrima que mi gen siciliano no està suficientemente activado ymi gen no es siciliano es salentino y esos son unos relajados toy jodidA.
Aguanta q pongo chan chan ota vezç
No me gusta chatear. Siempre trae problemas.
Voy a releer la verborrea. Puta realidad- Juro o corregir NA.

*
Ya . Me demorè en encontrar el asterisco.
Chan chan de nuevo que mierda. Quiero tomar absenta con Satie. Eso si lo corregi por que satie es un puto genio sòlo por haber escritos las gnossienes, no las gymnopedies, gracias bro, por ese purto sentir.
Que deliciosa la vida, incluso cuando miserable que deliciosa. han chan. Buenavista. Pisco quebranta italia queirolo a solas y aguanta que ponmgo de nuevo chan chan- Què bueno quen no estas conmigo, asì no t aburres con lsa musica.
tengo en este instante, puesta una peluca corla, bob, cekleste. los tacos me los quitè- Nunca salì de casa. Amo a cobain y a courtney tambièn,. salu paloi,a. Y vàyandde todos al carajo. Digo, los que no comprebdan . Puta vida, tan hermosa.
Trengo un conejo peludo y blancvo. Sodpecxho, qure èlk lo sabre todo.

Fecha Publicación: 2011-06-07T08:38:00.000-07:00

Desaparecì y ahora se puede decir llegò un pirata y me raptò del barco S.S. Nostalgia donde iba yo tan incòmoda. Llegò èl, peludo sonriente y con el brazo tatuado y asì me anda llevando por los mares desde hace ya un rato. Estoy presa en su nave. Parece que voluntariamente. Mi trenza larga ha crecido y se enrosca a su barco como una planta, no se que le pasa. No sè què le puedo hacer. Sufro de hechizos, sospecho del capitàn. Este pirata algo le echa a mi comida.

Me dice un perico, desplumado y con arete,

que èl

sospecha

lo mismo

de mì.

Fecha Publicación: 2011-01-07T10:23:00.000-08:00

Fecha Publicación: 2010-11-23T23:41:00.000-08:00
http://lamujerespada.blogspot.com/

Fecha Publicación: 2010-10-29T23:21:00.000-07:00
Leyó Ud. correctamente. Mautilus. El Mautilus es una suerte de Nautilus materno. Un lugar en el que la mayoría de mujeres somos prisioneras durante - dependiendo de la química de cada cuerpo- cinco, diez, quince días al mes. El encierro natural, el viaje submarino mensual titulado SPM. Los días más brutos de la vida de una fémina. Sus días más salvajes. Sus abismos más hondos. Y esa sensación constante, ese deseo de perderse una en el fondo del mar. Donde todo es verde. Donde nada duele. Donde todo es curado por algas magníficas y frías temperaturas que nos mantienen libres, lejanas a la podredumbre de la emoción y sus calores.
Hoy sábado emitirán en RPP (y también el domingo) Veinte Mil Leguas de Viaje Submarino, de nuestro pata Verne. Más pata de V. Llosa y de A. q mío, pero allí vamos. Mi amigo A. - que es digno de tal letra- me invitó a escribir el guión, la versión para radio de la novela original. Eso es lo que se emitirá el sábado y el domingo. La versión de mi guión de radio grabada, actuada, musicalizada, el viaje a bordo del Nautilus donde fuera prisionero el profesor Pierre Aronnax.
Dos semanas me tomó escribirlo. Ya estaba el guión prácticamente completo. Pero no podía. No podía terminarlo. No sabía por qué. Sencillamente no podía, como cuando acercas demasiado dos imánes de igual polaridad. Demoraba el final. Podía cerrar uno simple, sin mayores complicaciones, pero uno no puede cerrar uno simple, porque uno no es uno simple. Uno es más complicado que el sistema de flotación del Nautilus. Uno es un laberinto. Uno es el fondo del mar. Así que nada, amigo A. disculpe Ud. pero mire aquí le muestro el avance no se diga que una es una floja pero verá, lejos estoy del final. Me parece que estoy lejos yo. Me disculpa un tantito, pero creo que estoy en esos días en que la química de mi cuerpo me secuestra, me disculpa pero creo que ya soy prisionera, le juro que desearía estar con Ud. en tierra firme y presentarle un final decente de una vez por todas de este guión del cacho, pero sabe, estoy sumergida, no soy ya dueña de la voluntad de mi humor o de la lógica de mi razón, intento no naufragar no se preocupe Ud. sabe que es un tratamiento de rutina, nada más, mensual, quincenal, constante. Quisiera, pero en este instante no puedo, describirle, descifrarle, las características de este evento que me sumerge en los más fríos abismos de los que parece jamás podré escapar- aunque dicen , es ése uno de los regalos de la vejez- . Lamento mi ausencia de mí, y esta tendencia detestable a buscar las orillas como los pájaros ya muertos para siempre de amor se estrellan en las lunas, buscar las orillas del mar para entrar hasta sambullirme y es entonces, es entonces que me crecen braquias, maestro, es entonces que una membrana fina cubre mis ojos y es cuando me deslizo me pierdo para siempre durante días plateada de pena. Busco. No sé qué pero busco. Ya no me pregunto qué busco. Sólo agradezco cuando algo encuentro. Y así me doy cuenta. Ya sé porqué no puedo terminar este guión de michi que me tiene quemándome las pestañas. Por que yo voy a bordo de esa nave. Conozco bien a ese capitán alegre y curioso, como al sombrío y desgarrado vengador. No puedo despedirme de Nemo. Porque yo soy Nemo. Yo estoy allí, a bordo de esa nave de extraña fosforecencia, que en algún momento tomaron por un animal. Yo soy eso. Soy todo ese cuerpo. Soy el remolino final, donde confluyen todos los mares, he muerto en el Maelstrom más de una vez. Dicen haberme visto en los mares septentrionales del Pacífico. En estos días en los que soy prisionera de mí soy capaz de ver maravillas, la Atlántida, bosques de coral, especies sobrenaturales, cosas que no podría captar de no estar en el silencio natural del fondo del mar. Veo todo. Incluso lo que no deseo ver. No hay manera de escapar de aquí. Sólo esperar que llegue el momento indicado y... volver a saltar a tierra. En eso, se parece más a los secuestros alienígenas que a otra cosa lo del SPM, por lo de su inmediatez a la hora de ir y venir. De pronto está una bien, de pronto záz, ya estás con zapatos de plomo y escafandras recorriendo el lecho marino. Ojo varón, para que se desasne y no rebuzne cuando se comunique con una fémina con seguras intenciones copulativas, los días del SPM son PM, es decir, son los días anteriores, los días pre- Drácula. Los días del Conde son un paseo en los campos Elíseos a comparación del Gran Dolor. La Gran Paga. La Megatristeza Cósmica Previa.
Habrán notado que desapareció el último post. Kojudópolis es también un poco un submarino (o un sumbarino? ;))
A veces se le ve, a veces desaparece en altamar.

Fecha Publicación: 2010-08-23T10:26:00.000-07:00
Das vueltas y vueltas. No sabes cómo volver al barrio. Aquí todos te conocen bien, no hay lugar a engaños. Tarde o temprano tenías que enfrentarlo. Y aquí estás. Has apagado todo, te has escapado un rato, has traído todo, el tabaco, el fuego, tu corazón. Nada falta, sino el coraje. El sentido del humor. La confianza.
Tus amigos lo saben bien, cuando desapareces es que estás por allí muriéndote así que tienen el buen gusto de - a veces- ir a tu rescate. Muchas veces se ahorran el esfuerzo por que saben que tú eres fuerte, eres fuerte, eres fuerte. Ellos saben que tú la haces. Todos saben que tú la haces. Y tú también, lo que te llega francamente a la teta, quisieras no poder, a veces, quisieras ser la mujercita moscamuerta, a veces, quisieras ser la princesa dormida que espera al príncipe que vendrá, oh sí, el vendrá, y no esta suerte de cosa guerrera en la que te ha convertido la carretera.
Te ves al espejo y ves que por lo menos, con este último embate, no has perdido la gracia. La gente puede entenderlo superfluamente, como pura vanidad, pero no es eso, es mucho más que eso. Es que cada marca en tu piel es un mapa de dolor, y hay cosas y hay personas y hay hechos que no merecen dejar una sóla huella en tu cuerpo.
Así que no has estado escribiendo. De qué? Te preguntas. De qué voy a escribir. De la decepción? De la rabia? Del absurdo? Te vas a quejar, vas a zapatear en público, vas a llorar? Qué es eso. No sabes. Esperas. A que regrese la lucidez. A que asome el humor. A que se disipe esta niebla de desencanto que te deja con tanta sed. Garganta seca. Necesidad de pisco, tal vez. No vas a escribir emo. Para eso ya estás grande. Te estás callada. Dejas el tiempo pasar.
Te sorprenden las cosas que te desencajan, un tanque de agua municipal, ciertas calles, el recuerdo de los arreglos de flores que disfrutabas tanto armar. En silencio. Notar que tu mano no es la misma, has perdido alegría y con ella, sazón. Sabes que pasará. Sabes que un día pasará. Es más, de pura rabia, ya sientes la risa adentro tuyo como un mar, como una inmensa y aún lejana catarata, reirás, reirás hasta llorar y cada lágrima abrazará el camino de la otra, la anterior, la desolada, recorrerá su rastro de sal cubriéndolo con un yodo nuevo, cosas de la química de Dios, reirás, reirás y reirás hasta caer dormida, de placer, de risa, de perdón, de esperanza.
*
Por ahora, sólo combatir todo este gris. Todas estas ganas de huír hacia adentro. Orden y trabajo. Y a veces, un par de ojos fieros, secretos, que te recuerdan que además de ser burro de carga eres mujer, que además de ser madre eres mujer, que además de estar enferma de rabia y pena eres tú. Y que por eso, aunque te joda, la vas a hacer.
La vas a hacer.
Por ahora, ya escribiste otra vez. Te gusta. Quieres volver a leerlo.
Eso está bien.
Eso está mucho mejor.

Fecha Publicación: 2010-08-16T00:29:00.000-07:00
La creación de este taller es una de las cosas que me ha tenido lejos de ustedes, pero vale la pena.

La vida realmente es como un teatro. No somos los mismos en todas las circunstancias. Cambiamos para sobrevivir, mientras intentamos seguir siendo fieles a nosotros mismos. Algunos parecen actuar con mayor fluidez. Otros tenemos mayores dificultades, factores en contra de nuestro desarrollo como la timidez, la rabia contenida, el autosabotaje, la falta de confianza en determinadas situaciones o personas, la desidia, la desesperanza, la falta de motivación, entre otros.

Siempre se dice que un taller de teatro sirve para fortalecernos. Este no es un taller de teatro con un montaje final. Es un taller que te brinda las herramientas del teatro, para que tú aprendas a utilizarlas y aplicarlas en los campos que tú necesites. En tu trabajo, con tu familia, contigo mismo y en la zoociedad.



El taller ATTACA consta de 10 sesiones de tres horas:



Clase 1 - Venciendo el temor. Aprendiendo a reírnos de nosotros mismos.

Clase 2 - La Columna Vertebral. Estudio de la columna como eje de la imagen que proyectamos y de los estados que genera su postura. Prácticas.

Clase 3 – La Voz y el uso de ella.

Clase 4 – La Fuerza Interior. La meditación y visualización. La importancia de la mentalización.

Clase 5 – El lenguaje no–verbal. Qué comunicamos con nuestro cuerpo sin saberlo.

Clase 6 – El manejo de un público. La memoria física.

Clase 7 – Enfrentar la escena: La construcción de un personaje. El discurso.

Clase 8 – Impro. Bases del arte de la improvisación.

Clase 9 - Presentación individual de cada tallerista.

Clase 10 – Presentación de un proyecto de desarrollo personal. Repaso de las técnicas aprendidas, de los objetivos alcanzados y de los campos que necesitan continuar fortaleciendose a nivel personal. Fin del taller.



CLASE ABIERTA : Viernes 20 de Agosto, Centro Cultural Peruano Británico, Jr. Bellavista 531.

Teléfonos: 6153625 - 6153627



INICIO DE CLASES: 3 de septiembre
.



Los espero!

Pasen la voz!



Gracias ;)

K.







*ATTACA es una idea original de Kareen Spano K. Todos los derechos reservados.


(Esa kc!)




Fecha Publicación: 2010-08-13T14:43:00.001-07:00
Crítica al corto Desencuentro, corto que protagonicé en el 2008. Me caen buenas flores, pero el q escribe es mordaz. Interesante artículo.
Gracias!

Fecha Publicación: 2010-07-07T16:25:00.001-07:00

Muy gracioso!!

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Rezo de pitucas



"Santo papi, darling que estás en lo más top de todos los tops.
Nada que ver con quien se meta con tu nombre.
Venga a nosotros una invitation a tu reino, penthouse, suite presidencial
o whatever que tengas en los cielos.

Mándame a un ángel fabuloso para ir a tu cielo
o vente acá a la terri o sea, whatever,
pero siempre como Tú quieras, ¿ok?

Bendice please a mi papi, a mi mami, a toda la gente nice,
a mi mejor partner y a mi perrito,
ah, sí y a todos esos wanna-be's, a los que creen que son como nosotros
y a todos esos pobrecitos que jamás van a ir a un luau (chimbos,
losers, igualados y feoooos) que, a pesar de todo, me rodean,
y nunca dejes que me falte el crédito en la American (jamasssss, primero muerta!),
ni en el burger, ni en el mall, ni en mi Facebook.

Sorry, por esas cosas que a veces hago, o sea nada que ver contigo,
cáptame bien, y acuérdate que yo no les paro bola a esos losers que me estresan
y que atentan contra tu voluntad.

Please, never dejes que de las cosas que hago se entere mi mami,
sigue apoyándome y yo te apoyaré.
Por nada del mundo dejes que se me pegue lo chimbo y ni que me
guste el reggaetón, ¿ok?, el fin del mundo toootaaal! y enséñame a
ser tan nice como tú...

Gracias por todo, no sabes cuanto te quiero, eres súper linda
gente, osea, lo máximo ¿ves?.... never change!
Porque tuyo es el reino, el poder, la gloria, el crédito eterno,
o sea, eres platino-platino...

Remember que en mi corazoncito Tú aquí y Satanás por allá lejos,
o sea cancelado el tipo, cerca de esas zonas rojas con esa gente de
franelas rojas... donde Tú sabes la gentuza que anda por allí,
todos unos nuevos rich....
Además de que eres todo VIP para mi y para mis amigas, ¿sabías?,
osea, espero vayas comprendiendo lo cool que te has vuelto.

Osea, Santito eres por siempre. Amén, ¿ok?
Besitos, bye-bye y te me cuidas.
En el nombre de mi Papi, de Junior y de esa linda palomita blanca.
AMÉN (en inglés, osea, pronunciar: Eimen)."



Fecha Publicación: 2010-07-03T18:25:00.000-07:00

Fecha Publicación: 2010-06-26T09:48:00.000-07:00
De la Sombra. De la Guerra. De noches perdidas en medio oriente. De ser atada en la hoguera. Vuelvo. Son más de dos años y medio, sin parar de actuar, actuar y actuar.
Y ahora?
Miedo de mí.
Y sin embargo, prevención. Escribo. He parado para escribir más. Para preparar cierto proyecto mediático del que ya les hablaré. Pausa. Regreso al verbo, al silencio, a casa. A la tv encendida con dibujitos animados, el olor del almuerzo, la voz de mi bebé.
Ahora que vuelvo de la sombra de la Guerra encuentro mi casa cambiada. Hay alguien que ya no está. No recuerdo quién es. Pero sé que es alguien. Recojo mis memorias con horror y corro a la sala: allí está mi niña. No, no es ella, ella está aquí, jugando jueguitos que yo no alcanzo a disfrutar, las heridas de la guerra me rebasan, estoy muda desde los desiertos del silencio, me llaman al campo de batalla, necesito regresar, volver a hurgar entre los cadáveres, hay alguien que se me ha quedado en algún lugar hay alguien y no sé quién es. Y no sé dónde buscarle.
Olas de pánico me mecen. Un año y medio sin parar y ahora la vida. La realidad. Y por elección propia, además. Para crecer. Para desafiarme. Para continuar en el fondo este camino que en realidad me camina a mí. Y me deja sellada para siempre.
Ponerme de pie. Mirar alrededor. Una niebla densa me impide ver. La realidad. Una niebla densa dentro de mi ojo, en la sala, una suerte de legaña maligna, un dolor, no sé.
Estoy en ese barquito que te salva en altamar. Es sólo un barquito. Sé que es cuestión de tiempo y reventará con las olas. Debo aprender a nadar. A nadar. A nada. R.
Por ahora sólo me ahogo un poco. No vuelvo con luces. Regreso cansada. Regreso tullida. Regreso triste, dubitativa. Regreso enferma de pena y rabia. Alguien se me ha quedado en el camino.
*
Creo que soy yo.
*
Vuelvo por mí. Y ustedes después de viaje tan largo, siguen acá.
*
Sois extraños.
*
Por eso, tal vez, entre otros, me caen bien bien, Cyberfamilia.
*
Tampoco me preocupo. Es cuestión de dejarle todo a esta puta resilencia. Ahora soy un fénix desplumado, un dragón flaco. Un otorongo sin divinidad ni tierra. Un pajaro enférmo. Pero fénix, dragón, otorongo y pajarito al fin. Eso recuerdo. Dónde era? Cuándo era? Con quién fué?
*
Ah, sí, alguna vez de la mano, conmigo.

Fecha Publicación: 2010-05-31T11:17:00.000-07:00


La Sombra
Creación colectiva sobre el lado oscuro del ser humano. Y de la luz que en él habita.
De jueves a Lunes a las 8.00 pm, Alianza Francesa de Miraflores, 45 de la av. Arequipa.
Sólo tres semanas.







Yo soy tú.
Tú eres yo.
No somos lo mismo.
La confianza es un asco.
Eres un asco.
Víctima.
No eres tú, soy yo.
Somos idénticos.
Risa y lágrima.
Aquí.
Ahora.


Fecha Publicación: 2010-05-03T20:14:00.000-07:00

Allá va:
Esta es la última semana para ver la obra LA NOCHE ARABE. Actúo allí junto a Elsa Olivero, Marcello Rivera, Juan Carlos Morón y Diego Lombardi. Vamos de jueves a Lunes a las 8.00 pm, en el ICPNA de Miraflores.

También estoy actuando en la película REHENES, aún en cartelera. Es sobre la toma de la embajada.

Y no se pierda éste sábado el estreno a nivel nacional de la esperada radionovela Paco Yunque, adaptación para radio de la novela de César Vallejo, cuya versión radial tengo el honor de narrar yo, su servidora, amiga de la ionósfera, de la onda viajera, Kareen Spano, alias Dra. Espasmo. Por RPP, sábado a las 12.00 am. Domingo de 10 am a 11 am.

Fecha Publicación: 2010-03-27T08:17:00.000-07:00
Y a ustedes, Kojudopólitans de mi alma.
Me he pasado la mañana leyendo el blog, desde el inicio... y sus koments...son geniales...
Gracias... ;)
XXX

Fecha Publicación: 2010-03-18T08:41:00.000-07:00
La Mota, es un perro. Ocho kilos de furia. Es peludito, pero tenaz. Su aspecto suavil no lo amedrenta ya que carece de espejo. Me lo encontré en la calle. Después de un ensayo. Estaba debajo de una escalera. Pensé que era un waipe. Pero luego, con el rabo del ojo, ví que temblaba. Temblaba. Está vivo ese waipe o allí hay una rata. Me acerco. Era un perrito. Un perrito pequeño y carachentífero, casi sin pelo de la sarna. Estaba hecho leña y parecía enfermo. Era mayo. Un mayo frío. Se va a morir, este perro, pensé. Le pregunté a mi hermano y colega, el Chechelev, si no tenía nada para darle de comer. El cheche sacó estofadito de pollo de la abuela, calientito, buenazo. Pero el perrito, nada. Ni bola. Agachó su carita triste y la escondió en los abismos de su axila. Su pequeño gesto me hizo recordar a muchos amigos en momentos tristes, a mi misma, a mi mamá. Uy, pensé. Este perrito se va a morir. Levanté su carita con cuidado, por si acaso me mordiera, dicen que los perritos chiquitos son mordelones. Este, en cambio, primero apoyó su cabecita en mi mano cuando busqué su cara. Casi me parecía que no quería que se la viera, tal vez se sentía feo. A verte, le digo. Y cuando se dejó ver ví toda su caracha, toda su piel viva y de pronto, allí y a la vez escondidos, dos ojitos preciosos, vivaces, llenos de inteligencia y ternura, como dos ojitos de ratón bebé. Me conmovió mucho su mirada. Suertudo, le dije. Eres un suertudo.
No podía llevármelo a casa, por que estábamos a punto de hacer un viaje largo a Francia, actuando. Pero pensé en llevarlo a la veterinaria, invertir plata que no tenía, curarlo y luego dejarlo en algún centro de cuidado de animales. No tenía familia. Vivía buenamente arrimada en casa de mi mejor amiga, que es alérgica a las pulgas, a los ácaros, a los líquenes y a los malos hombres. Yo ya había tenido gatos y perros y tortugas y había tenido que vivir perderlos. Todavía era hija de la peor de las noches, ¿qué me hacía con un perro? Imposible.
Pero cuando llegamos a la veterinaria pasó algo especial. Yo estaba sentada esperando mi turno, con mi perrito envuelto en una colcha vieja. El no se movía. Parecía no respirar. En todo ese rato no lo había escuchado ni una vez ladrar. Estaba escondido en mi oscuridad y allí durmió desde que lo recogí bajo la escalera. Entonces entró a la veterinaria una señora joven, con una perra boxer. Linda, juguetona. Se acercó a mí para saludarme. Y entonces apareció la fiera. Los ocho kilos dormidos despertaron de un brinco loco, pensé que le estaba dando un ataque de epilepsia, que le había dado un calambre o que le estaba chancando una patita, pero no, era la Mota, era mi Mota, manifestándo su poderío, defendiéndome. Protegiéndome de lo que él consideraba un agresor mortal. Y estaba exponiendo su mini vida, por mí. Por mí.
Perrito..., pensé. Y creí sentir todo lo que había vivido en la calle. La veterinaria me lo confirmó. Este perrito es de casa, me dijo. Mira: su pelo ha sido cortado hace algunos meses. Se ha perdido, seguro. Y luego de examinarlo me dijo: tu perro sólo tiene caracha y pena. Para lo primero le podemos poner una inyección. ¿Estás segura que es sólo pena?, le pregunto. El perrito parecía tan débil, tan enfermo. Parecía que sufría de algo terminal. No, me dijo ella. Es sólo pena. Sólo pena.
Mi hermana del alma, Syl, me permitió llegar con el can- hasta ese momento sin nombre- a su casa. ...¡Ay, amiga!, me dijo cuándo lo vió. Ella y yo hemos recogido antes animalitos, antes de sus alergias. No tuve ni que pedírselo por favor. Creo que ella, mejor que nadie, comprendía la magnitud de mi soledad. Hizo un gran sacrificio - por que su hijita, mi Pauli, también es alérgica y espero desarrolle una oportuna alergia al último ítem- y el perrito se quedó conmigo. Esa semana el perrito sin nombre no ladró ni una vez. A veces se olvidaban de que había un perrito allí. Dormía y dormía. Y me esperaba para acurrucarse en mis abismos. Un día, mi sobrina, sabia, vino y me dijo, Sabes tía, a tu perrito le falta jugar. ¿Puedo llevarlo al parque? Después de darle los tres millones de recomendaciones y que cuidado con los pitbulls, y que si viene uno cargas al perro, no mejor no, no te vaya a morder a tí, pero tampoco corras, y ten cuidado con las motos que el perro sale corriendo detrás de ellas y etc., se fueron. Cuando regresaron, mi perrito era otro. Movía la colita, y ladraba y hacía arrr y recién noté que era súper ágil y rápido... Sonreía.
Desde entonces me ha acompañado a todas partes. Le creció un hermoso y suave pelo blanco y hippie. Un día me dí cuenta de que tenía miedo de que no volviera y le dije: A donde vaya yo vas tú. Tú y yo vamos juntos.
Un gran amigo y colega, que estaba allí cuando lo encontre, cuya casual chapa es El Perro, me dijo, Y, ¿cómo vas a llamar a tu perro? Yo había pensado en Suertudito, Lucky o su versión en quechua. Y él me dijo, ponle David, para que se enfrente a los Goliats de tu casa y salga bien parado... me dió mucha risa y le puse David La Mota, sin pensar que era nombre de gente, sin pensar que era un nombre bíblico, sin pensar que mis perros grandes, en efecto un día lo iban a agarrar.
La Mota tiene un problema con los perros grandes. Antes, también tenía un problema con las motos, y caminaba chuequito. Creo que una moto lo había agarrado. Y con los perros grandes... pues qué le habrá pasado, pero no los puede ver. Y se pone liso como si él fuera un rottweiler. Encuentra a los gran daneses dormidos, echados. Pasa, levanta la pata y los mea. Disrespectful! Cómo va a ser! Perrito caradura! Y así, con esa actitud, ya lo ha mordido un siberiano enorme - a medio centímetro de la yugular-, el macho alfa de los gran daneses de mi casa - a un centímetro del pulmón-, y ahora, este lunes pasado, lo agarraron los seis machos gran daneses. Los seis, por que hay una perra en celo. Yo he estado a tres segundos de mi perro, y aún así le han hecho cinco cortes inmensos, inverosímiles. Mi perrito está todo chuceado y parece el perro del extraño mundo de jack, o la mascota del Cadáver de la Novia.
Pero ya mueve el rabo. Ya quiere correr. Ya quiere vengarse. Pierde el tiempo de paseo fisiológico para buscar a los perros grandes en el aire, olfatearlos, rabiar. Algo raro pasaba con su quijadita, pensamos que eran los golpazos y el esfuerzo. Pero el ataque ha sido hace una semana y el perrito se sigue quejando cuando lo fuerzo a tomar su antibiótico. Lo llevo ayer a la veterinaria de nuevo. Lo chequea la doctora. No lo puedo creer, dice. Ha estado comiendo? Sí. Y no se ha quejado? No, sólo con lo de las pepas. Tiene la mandíbula rota... pobrecito...
Mi perrito de ocho kilos. Ocho kilos de amor y furia. Cuando llegué a casa se lo conté a mi confidente, el papá de mi hija, y me dijo lo mismo que la doctora, no lo puedo creer, cómo es posible que haya aguantado tanto, que esté comiendo...
Y se me salió desde adentro, desde el centro de mi corazón, desde ese mismo flujo que me hizo recogerlo y reconocer a la semana que la suertuda había sido yo, Es que es mi perro.
*
Es mi perro.
*
Esta tarde le operan la mandíbula. Tengo miedo porque está todavía débil, con antibióticos por los chavetazos, perdió mucha sangre, ese día llegó con la lengua blanca al doctor... pero ese perrito... va a resistir... por puro terco, por puras ganas de seguir jugando, por puro soñar con la playa, por puro volver a verme, a acompañarme, a protegerme...
Ese pequeño perrito, que un día me enseñará el camino al otro mundo, esta vez la va a hacer. Lo va a lograr.

La va a volver a hacer.
La va a hacer.
La hace.

Gracias.

Fecha Publicación: 2010-03-07T10:39:00.000-08:00
Jefe de Cabina de Taca: "No es un video promocional y boten lo que tienen adentro"
Este tipo es maravilloso.
desmitificamos el runrun q corre por allí: no esra publicidad, era orgánico-
Piensa Bonito :)!
K.

Fecha Publicación: 2010-03-05T22:11:00.000-08:00

Este video es lo máximo!!
Es un jefe de cabina de Taca Perú dando la bienvenida a nuestra ciudad... es sencillamente genial! :)
Si estás en casa te vas a morir de risa.
Si estás lejos, saca pañuelo.
Si no nos conoces, ¡así nos vas conociendo!

Fecha Publicación: 2010-03-05T22:01:00.001-08:00

Fecha Publicación: 2010-03-05T21:54:00.000-08:00


Estoy muy emocionada de haber representado tal vez el personaje más duro y complejo de mi carrera actoral: La tijera.
Gracias.

Fecha Publicación: 2010-02-28T13:31:00.000-08:00