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Si vas a rockear [¿cómo dices? ]


@urbanitas: los urbanitas caminan paranoides, creen que serán plagiados por un comando criminal de élite
@Hamletmaschine: @urbanitas Da para un grafitti sobre una puerta neumática: "Aquí inicia tu olvido".
Diálogo twitter.

CARTEL EN LA PUERTA BLINDADA: SE RIFA BOLETO PARA IR A SAN FRANCISCO. SÍRVASE PASAR.

Todo estaba alterado. No sé qué hacer, pensé. Tenía calabazas en el estómago o qué decirte, me había tomado tres vasos de pisco sour y la demencia se me colaba por las sienes. Llevaba un brassiere sexy que me salvaba de caer en el vacío. Tú sabes, hay cosas que llevo como órganos extensivos de mi cuerpo.
Parada frente a ese aviso, me acordé de un cuento de Bolaño sobre el recorrido de B y su padre por bares extraños y aluciné que si cruzaba el umbral de aquella puerta, encontraría fantasmas al filo de la noche y que Jeanette limpiaría ese lugar cantando ¿por qué te vas?. Tú entiendes. Jeanette es el alterego musical de Ana, en Cría cuervos. Jeanette te desafía y luego te acaricia. No sé por qué explico algo que supiste desde que viste esa pela, en el verano del 99. Desvarío un poco, lo sé.

La paranoia me atrajo hacia tu calle en medio del calor nocturno, sin tarjeta de crédito, sola con el mp4, con pinta de tipa ida por la maraña de la ciudad, y con el bolso lleno de boletos del subway, stickers sueltos y algún apunte raro sobre ti.

Nada especial sucede. Me siento al pie de tu puerta y saco del bolso esa foto que me enviaste en diciembre pasado. Ruleas my dear.
Y sigo aquí con el aroma de los azares que abundan en el jardín que pronto no será tuyo. Van a vender tu casa. Mierda, todo se vende. Menos nosotros, o quién sabe nuestra pureza es fácil de ostentar, no tenemos por qué vendernos, ni por un plato de lentejas. No estamos en las últimas. Quisiera decir como los chicos de Of Montreal, que el pasado es un grotesco animal, pero mentiría como una mala puta. El pasado fue nuestra movie. Protagonistas de una ciudad llena de pólvora. Bah, tanto glamour espacial en nosotros y la ciudad en guerra. No quiero reír o sino me reiré demasiado y podría llorar como una niñita salpicada de algo que no es nostalgia y sí lluvia de flashbacks superpuestos. Zuuum, estamos tan desolados y alegres, intermitentemente.

Verte, dorado tú, con esos pantalones de cuero allí en el escenario, rockeando. Niños de mi alma, gritaba, no quiero saber nada de fascinaciones. Grunge la caída, con algún rasguño y nada más. Me escabullía entre los geeks que pululaban en la asonada del concierto, con aires de masters que reparten sonrisas. Chao Calix, chao Tamira. Me gustan sus historias, pero basta, no más.

No soy fan de nadie, pienso mientras la imagen de la puerta blindada oscila en mi cabeza. Tampoco soy una espuria.
Creo que después de tantos recuerdos, veré esa pela porno. Fuera exquisiteces de niña trasnochada.
De vez en cuando no cae mal ver algo que quizás no sea tan aburrido.

Más tarde atravesaré esa puerta, antes que se acabe el plazo para la rifa. No te inquietes. Miss Kittin me pone lúcida en los momentos más inesperados. Ella y tu foto, claro.


Fin del primer episodio.



Imagen tomada de Google.



Después de los códigos, Dark Night

Hamletmaschine, en un comment me decía algo sobre la no visibilidad normal de este spacio. Como suelo distraerme, en vez de revisar el template, seguí escribiendo como si nada lo alterara y hace poco reparé que el favicón no se veía en el navegador. Así que lo cambié y me parece que todo funciona como debía.
¿Les ha ocurrido que siguen moviéndose como si nada mientras alrededor todo se derrumba? Bien, no hago precisamente una analogía, pero me refiero a cómo podemos distraernos, hasta qué punto. Por mi parte creo que me ha servido como llamada de atención. Es preferible estar alerta sin llegar a esa paranoia de los que ven peligro, desestabilización por todas partes.
¿Equilibrio?
Las viejas palabras.

Pienso en Heráclito tan lejos de Nietzsche. Y en Gilles Deleuze dejando atrás lo que el autor de Así hablaba Zaratustra, azuzaba. Ahora que las citas están de moda en los films como en Dark Night donde el Jocker, por ejemplo dice: "Lo que no te mata, te hace fuerte", la filosofía deviene en poderoso acicate.

Si he de pensar en esta movie, lo que me deja pasmada es que se diga que Batman no se libra del ansia del poder. Porque precisamente Batman reniega del poder, radicalmente. Se inmola simbólicamente negándose a revelar a la ciudad gótica, que el supuesto héroe no era más que un enajenado, quien antes fuera un arquetipo del ciudadano corajudo, el individuo con honor. Batman se expone a la persecución, a representar al marginal culpable. A despojarse de su calidad de emblemático héroe ante Ciudad gótica.


Lo que pasa con Batman, ¿o me dirán que estoy diciendo sandeces? es que ante nosotros no sólo es Batman, sino es también el ultramillonario, el mismo que llega a una fiesta, en medio de esplendorosas muchachas. Esa doble vida de Batman, es la que el espectador de la película observa y le quita la idea sólida de un héroe total. Pero recordar que Batman tiene una historia marcada por la muerte de sus padres y un deseo de la venganza revertido en deseo de justicia, lo acerca a nosotros. Ese plus trágico le da otra dimensión. El hombre murciélago no ha tenido una vida fácil. Lo sabemos.


Batman es un esquizo irredento y el Jocker es un anarca desquiciado. Si Batman hubiera sido mujer, sería una superheroína interesantísima. Chocando con Jocker. ¿Imaginan una Superheroína que en la vida de ciudadana normal fuera multimillonaria? Me inclino a verla como un ser deseante espléndido. Muy lúdico. Aunque se nublara también por momentos.
No se me ocurre verla atormentada, aunque tuviera la misma historia de Batman.

Pero no, el mundo de los superhéroes es fundamentalmente masculino. Sólo que en Dark Night, la fragilidad y la rabia que muestra Batman lo aproxima nosotros. Su humana condición. Luego la parafernalia del film, la bruma , la ciudad, los protagonistas, el terrible Jocker, todo forma un compacto bloque, una historia de poder y contrapoder.

¿Equilibrio?

No lo hay. Hay una especie de péndulo. ¿Lo han visto? Nosotros mismos somos como péndulos muchas veces. Seres deseantes. Como péndulos, como niños, como buscadores de algo inasible.

Corte del tiempo.

Sería tan grato comer un helado ahora con Luc.
Pensar en helados cuando tienes frío, el delicioso contraste con la realidad.
El invierno nos golpea cuando es demasiado húmedo. A la vez se siente algo fresco que traspasa la epidermis. Ambivalencia.

Ayer tuiteé un rato en mensajes. Ayer fue un buen día de twits. Llegó Danilo. Twitter y sus rutas.
La imagen de una ruleta rusa. Partys. Pastillas de menta y camisetas rojas. Los besos. El viejo Emile. Libros. New Young Pony. Feist. Otra vez twitter. Blogs.
Recordar nuevamente aquella Oda a twitter. Dibujar torpemente la cara de A. Pensar en Zöe Lung. Té caliente con miel de abejas. Preparar lo que llevaré más tarde a mi caminata. Otra vez viajar en bus mientras llueve. Salir. Mirar e imaginar. Otra vez y otra vez.


¿Eres escritora? ¿publicaste una novela? ¿te premiaron?

Digamos que me formulan con seriedad, con una expresión que podría pasar por estoica, esas preguntas. Pero nada que ver con el estoicismo y sí, mucho con la seriedad.

Fugaz vida, lo que quiero es sentirte como un viaje constante.

Ah, y como decía, sigo: miraría a los ojos a mi interrogador/A y contestaría:

Soy una fanzinera que ahora escribe en un blog. Los fanzineros escriben. No sé si no ser "una escritora" que no ha publicado un libro, me coloca en una infra-categoría, para ti. Lo que pasa es que no creo en las categorías. Escribes bien o no y punto. Escribes excelentemente, o no, sería en realidad, el dilema.

Y al instante me iría a escuchar a The Chemical Brothers. Y en este caso, no me importaría dejar con la palabra en la boca a mi interlocutor/a.

Ave vida mía. Mundo. Planeta Tierra. Traaashhh.


Si alguna vez...

Anotación:

Si alguna vez yo fuera una escritora "reconocida" no querría por nada del mundo, considerarme "especial". Ea, esa que dice "soy especial, si quieres dirigirte a mí o tener un poco de mi atención, salúdame primero" o "Yo sólo hablo con mis semejantes".

Creo que eso tiene que ver con un acartonamiento, una idea decimonónica del escritor aunque al que la tenga, le guste lo posmoderno, por ejemplo.
Bah.


desnudo comic


soy un anime en tu alucine nocturno/ mirando el abismo que saltas al pasar el subway/ lejos del panóptico/ cerca de los fantasmas/ black roadside/ durazno en tu boca de monstruo/ un sueño de niebla y autos abandonados en las autopistas/ soy tu sexo despierto mientras tu sombra te devora/ soy tu odio tatuado en mi nuca/ tu vigía del deseo/ soy



imagen tomada de google





Elogio de lo bárbaro

Ayer. Iba a apagar el televisor que suele acompañarme con el idioma inglés que pasan vía cable, cuando plaaaf, me detuve. Empezaba un film y los créditos iniciales me invitaron a ver qué seguía. Eran más de las 3 de la mañana. Me revolví en la cama, sin sueño.
Ah, Thana/ Zöe Lund.
Cruenta por la inocencia atacada.

Una muchacha enloquece y sale a las calles fulgurante como para que nadie. absolutamente nadie se resista a su atracción. Lo más bizarro es que era muda. No estoy segura si todos los sordos, necesariamente deben ser mudos, pero el caso es que ella entendía lo que decía la gente. Ese detalle, ahora lo pienso, es relevante. Parecía en efecto, no escuchar nada, vivir como en un mundo sostenido por imágenes y olores.

Ms .45, de Abel Ferrara es una pela violenta, hermosa en el tratamiento de sus escenas, con un humor que algunos llamarían freak. Encontré a ese humor, bestial, como se dice en la jerga que te indica algo potente.
O bárbaro.




Si me preguntaran qué actriz me parece la más radiante en su totalidad, contestaría sin dudar que Zöe Lund, quien escribía guiones, experimentaba la vida a tope, se cuestionaba en el rol de top model y en fin, era una de esas raras beldades que van contraviento y marea contradiciendo lo que el establishment pretende imponer: Rutas unidireccionales.

Volviendo al film. Coloca al espectador inclinado a seguir a Thana -Zöe Lund- y a no condenarla aunque mate a cualquier hombre que se le cruze en el camino. Thana no calcula matar por una perversidad a priori.
Un día, con la pistola de su violador, mata a un hombre cualquiera, uno de esos piropeadores que viven en las esquinas y allí comienza su killer ruta.

La calidad gore en este film es de una limpieza elogiable. Hay un glamour con humor de crímenes que culminan con un final antológico. Abel Ferrara está ahora al lado de Takeshi Kitano, con un solo film, en mis preferencias personales. ¿Irracional, yo?. Y como los chicos que están en cole, digo: y qué.
Admito que me decanto por realizadores, que con una película te demuestran un gran talento. ms .45 contiene eso y más.

El stand de los hermanos G , espero me consiga esta movie que no he visto en sus catálogos. O si no removeré todos los stands de pelas de culto, porque ms .45 con ese ángel de las calles que era Thana/Zöe Lund me recuerda a Valerie Solanas, retorcidamente a las muchachas desatinadas, a las black panters y a esas irreverentes chicas capaces de disfrazarse de monjas y de disparar a un asesino.

Deluxe, eh.




¿Ah sí...?


Porque tenía dos canicas en la mano derecha y en la izquierda tu robot, escribí.



-Yo sería el conejo, mami. El conejo que a donde vaya, le dicen hola y le dan juguetes y galletas de coco.

- ¿Ah, sí? justamente galletas de coco y a mí me gustaría ser

- ¡La niña, claro!

- Estás bastante perceptivo querido. ¿Entramos al cuadro?

- Yo estoy con un pie dentro mami, ¡dame la mano!. ¡Me han salido las orejas!.

Dram dram. ¡TRAAASH!



Imagen tomada de Google.





Stráctica

Recurriré a la química. No he salido porque me volvió la fiebre y lo que hice fue en primer lugar limpiar mayólicas y dejar a la compu impecable con una crema special. Revisé los esquemas y sinopsis que no me gustan pero que abordo por trabajo, y de pronto le encuentro el gusto por detalles como el del leader de un profesor de bibliografía. Nada aburrido.

Pero no he podido ni salir a reclamar telefónicamente por el celu. Creo que otra vez caminaré enchalinada a encontrarme con mis semejantes en la calle, carraspeando y con los ojos rojos. Algo común en la ciudad en este superhúmedo mes.

Por ratos ponía canciones, oteaba twitter, tomaba el té de wawasana, cocinaba y heme aquí sin letargo, con el cuerpo en fast posición, lista para salir pero aún con una ligera fiebre. Así que escribir es mi cura en todo sentido siempre, como también puede ser un desangramiento, una punzada en loop a mi zona emocional. Y pasa. Escribir tiene más poder sobre mí que el mal físico, que la neumonía, el dolor, o algo destructivo.


*

Este tema de Ministry me acompañaba mientras escribía lo que viene.







Stráctica

Estoy desconectada según tu canon biomecánico. Mi corazón es un pedazo de platino con señales ocultas. Soy una cyborg oculta y conozco tu maldad. Lo de siempre, eres un crápula más en la ciudad bulliciosa.
Te voy a matar saqueador de cyborgs insumisos.

Hay cierta paz que cuida la música de los ascensores, de los megamarkets y los arsenales de guerra. Yo estoy a la ribera de tus crímenes.

Hoy me hubieras visto con las manos húmedas sosteniendo al bebé de una mujer aterrorizada. Llegaban tus soldados y antes que nos desaparecieran, salimos como magos de aquel tugurio, desnudos, con apenas unas frazadas y las computers intactas.

El bebé fue bautizado en medio de la fuga: se llama Alvar como el héroe que amaba el tatarabuelo del mío. No pongas cualquier nombre a quien amas, me dijo mi madre cárnica una mañana frente al mar. Tengo recuerdos, mercernario. Alguna vez fui una niña de verdad y tú nunca lograste quitarme mi infancia. Te engañé buitre, y estoy aquí, lejos de tu vileza.

Y soy cruel para los de tu raza, nunca lo olvides. No me persigas más.




Invierno de ciudad post-nuclear. Cielo rojo. Estamos al fin solos, stráctica.
Escucho la respiración del bebé y el olor de su cuerpo me hace cantar mientras amanece.



Imagen tomada de Google.





Esos gestos [ que te hacen querer a alguien ]


Cantar puede ser un gesto. Leonard Cohen canta más ronco que antes y se le oye más conmovedor. En un registro algo retorcido, como en un poema agridulce.

LC e Inspector Morse.

La dupla.
Morse & Lewis.

Son tan grandes algunos actores que en sí toda sus actuaciones son un gran registro de gestos. Se tornan entrañables.
El sargento Lewis, dolido porque se da cuenta que esa viuda rubia que su jefe amaba desde que era un universitario en Oxford, era la asesina. Pero, estrictamente no lo era. La trama se debate en un caso de venganza. Susan es la esposa de un Profesor que estaba desahuciado, inválido por una enfermedad mortal. Susan y su esposo se apoyan y planean una venganza que implica una muerte. Muerte que cumplirá dos objetivos : una venganza y el cese del estado de deterioro físico del enfermo.

Lo que me impactó en el episodio que hoy vi - o volví a ver- fue la actitud del sargento Lewis, en quien no me había detenido para apreciar, como el componente de la dupla Morse& Lewis, en las investigaciones que acomete Morse, ese coloso escéptico, tan atípico para ser un star de las series televisivas. Lewis hasta el final se reserva el cassette develador y lo lanza a uno de los hermosos lagos de Oxford para asegurarse que Morse jamás conocerá una verdad que destruiría cierta belleza dentro de su glam amor, como en una canción de Leonard Cohen, sin duda.

Estoy recordando que mi padre tenía gestos como ese en una variante: me cuidaba desde sus ojos bondadosos y algo nublados hacia el fin de sus días. Estoy imaginando cómo le hubiera gustado cantar alguna canción de LC. Creo que de una u otra forma tenía de sus canciones, en su manera de ser.

Ahora que veo el juguete de cuerda que compré en esa feria popular donde encuentras cosas que existían antes que nacieras, sigo escuchando a LC y acaricio la canica verde, la más grande de las que guardo en mi escritorio.

Mañana llevaré esa galletas de coco que tanto le gustan, a A. Viaje largo atravesando la ciudad con Leonard Cohen en el mp4 y el superbolso. No sé cómo contener en mí, por estos días la sensación de que lo que te duele, ni por asomo se cruza con esa guerras que al otro lado del mundo suceden.
Georgia.
Pero cómo extraño a mi niño.
Autonomía. Él desarrolla su propia maquínica, su propio soundtrack.
Ácido & dulxe.



*


El cuerpo, otra vez el cuerpo vibra. Y no hay que llorar mucho. Mejor, sacarse la filosa tristeza, sonriendo cuando LC canta, porque existes y todo lo que percibes, llueve en la mente y traaash, los roadsides surgen. Always, dixit el cuerpo.

Necesito cómplices.
La ciudad, films, playlists, más libros. Ser deseante.





Olvidos [ el CE, las galletas de coco, esa calle... ] y una Oda

Debí publicar hace semanas el CE [cadáver exquisito] que hicimos un colectivo twittero y que duró unos días. Lo que está sucediendo en esta ola twittera, es puro divertimento en el que la reflexión se parece a un carrusel que se detiene para seguir girando. Espontáneamente tuiteamos sobre lo que nos place, por ejemplo sobre la destrucción del mundo, una fiesta en la terraza/azotea de una mansión con piscina y cielo constelado o como hoy acerca del acto de tuitear, al cual Rafa Saavedra le llama Oda. Cante usted su Oda a los pepinillos o póngase en perspectiva y tuitee sobre los besos, o sobre la inflación y el terror, ¿por qué no?.

Nos divertimos. Pensamos, bailamos, nos serenamos y seguimos en twitter. Mientras que yo olvido algunas tareas como en actos fallidos y ahora lo escribo aquí.

Tengo que publicar el CE, vía reiben y Hamletmaschine, tengo que comprar paquetes de galletas de coco para A, anotar el nombre de aquella calle y de la otra y la otra. Decirle a F que hay un Seminario sobre Cine proyectado a la experiencia mística, sin Tarantino, supongo.

La chica risueña y su moleskine me ayudarían a organizarme en algunos eventos, lo sé. Y la Austeriana me daría una mano para recordar los nombres de aquellos subways que extraño. En fin, no estoy como los pobladores de Macondo en Cien años de Soledad, que le ponían papelitos con sus nombres a las cosas para recordar cómo se llamaban, pero vamos, necesito alguna pequeñita ayuda para mi desordenado orden.

Escribo este post para no olvidar que si reincido en olvidar esos detalles y otros, me convertiré en una mujer de sal. Es un decir, pero vale.


más allá del río missisippi









¿ves a los ghosts boys en aquella vieja factoría?

él tenía 18 años cuando un sicópata le cruzó una lanza oxidada por la espalda. su hermana, la chica que apenas ves asomando por la ventana, fue la miss primavera de las olimpiadas escolares del 99 cuando tú eras virgen y estabas enamorada de morrisey. se llamaba isolda y no me preguntes más sobre ella porque lo que le sucedió todos por aquí lo saben. perros de ciudad más perros que nadie.

no me digas que debo habituarme a no llamar ghost a nadie. me olvido de este tiempo sin nada más que el sonido incesante de nuestras cabezas flotando más allá del río missisippi, lejos de nuestros cuerpos sin cajetilla de cigarros ni para oler. sólo nos reconocemos por esas canciones que nunca mueren, petisa de la quinta calle ¿lo ves?.

nos miran. quizás no estamos tan solos y este polvo que cae de nuestros ojos se mezcle con ese otro polvo de todo lo que nos hizo, alguna vez felices. bah, no somos nada pero aunque estemos muertos, queremos soñar.




foto: tomada de aquí

No, sí, era Mao

La cara de Mao con rouge, china chola, no sé si es inspiradora o acosadora. Me levanté con ella en la cabeza y me reí. Pienso en ella y me dan ganas de escribir, de armar un puzzle olvidado por allí entre cajones refundidos en una esquina. Necesisto comprar cajas de ternopol y ponerlas en mis repisas nuevas, que me gustan por lo rústicas que se ven. Mi espacio es como un atelier sin pintor.
Escucho vía last.fm a Leusemia. Si no fuera por eso Daniel F estaría entre cassettes reunidas en las pequeñas cajas de North Star como cosas fetiches en el olvido.
Pero qué desconcierto, last.fm pasa luego a una banda que debe ser alemana y suena a rap con riffs post-rockers. Algo extraño que no sé si a ustedes les gustaría. A mí, no me llama para ponerla en favoritos. Después vienen canciones que parecen cantadas por adolescentes con ropas de marineros de los setenta, listos para las tomas de un film que trata sobre amores en un yate rumbo a París. Todo se ve tan despreocupado y light que aburre. Pero tampoco hay ganas de ver una película gore. Ahora no. Ni una de
Hitchcock o Chabrol. Tal vez una de Takeshi Kitano. Otra vez Zatoichi, creo que sí.

Mao con rouge: No, es la china chola mirándome desde un más allá con escenografía de Joseph Beuys.
The Flaming Lips
suena y hay banderas negras en una calle de París. Camino entre los chicos del film light y al girar para no verlos, Mao está mirándome, pero me dice que es la china chola y sé que en el fondo teme que le hable de la
Masacre de Tian'anmen. Porque no me engaña, es Mao y sabe que todos sus sueños sobre la Gran China se fueron por esos túneles del tiempo entre volantes sucios por las cagadas de las palomas parisinas, entre etiquetas y electrodomésticos desfenestrados por las familias con la llegada del booom pre-robótico. Historia, colapso, y al final máquinas en las ciudades superpobladas del mundo, piensa Mao quien no me quiere hablar ahora de Tian'anmen, pero sí de los poetas chinos, de los niños con pañoletas rojas recibiéndolo en el Aeropuerto, lejos de París y sus malos olores, su Torre de Eiffel, con Vive la Fête en un megaconcierto y de todo ese charm de los franceses con sus ggg musicales, algo roncos, y del Río Sena con los huesos de Jim Morrison que algún demente fan robó en una noche vampiresca. Y no sé si te hubieras llevado bien con Gilles Deleuze, al que me gusta imaginar corriendo hacia el Louvre con zapatillas azules y audífonos en las orejas. Qué conversaciones hubiera tenido contigo. Acaso te hubiera preguntado si viste El último Emperador, de Bertolucci, para llegar de pronto a los chicos de Tian'anmen.
Mao, ¿sabes?, a mis 17 soñaba con ir a París. Una vez leí un poema violento sobre ese deseo en los años que caminabas por Lima y al voltear una esquina te encontrabas con cuerpos aún calientes y sin vida en el pavimento. París y esos muertos en mi mente por siempre. Y tu imagen en banderolas ocultas por la ciudad. ¡Liberatión!, gritaban en francés en mayo del parisino 68 y en los 90's en Lima tu cara estaba en tatuajes cerebrales.

Mao ¿a dónde te fuiste?




*


Pompas de jabón en el juguete del niño que pasa. Eso y el olor a chocolate aquí. No tengo más.



*


Aún ando sin celular. A fin de semana querría comprarme una cámara para fotografiar la ciudad porque camino mucho cuando salgo y a veces veo a gente como Mao sin rouge, con los ojos achinados, llevando de la mano a sus hijos, veo chicos universitarios, no como los de Tian'anmen, si no esos muchachos que hablan de mastercards y noches de fiesta, y de los exámenes que vienen. A veces veo una chica con los ojos perdidos en algo que logro conocer un poco por la manera en que mira, por sus dedos delgados y el cabello que le cubre el perfil, y por el movimento de sus pestañas que se humedecen ligeramente. A ella ya la fotografié en el flash sin límites, como en esos registros de días ubicuos, cuando estás aquí pero también estás allá, entre sonidos de la licuadora, gritos del niño que pasa con su triciclo al frente, mientras limpio las mayólicas celestes y cae el agua de la ducha. Sería una novel fotógrafa colocando más fotos en mi hasta ahora exiguo Flirck, con una cámara digital en estas caminatas y Vive La Fête sonando justamente cuando recuerdo la maravillosa sombrilla de Queque, a la que ves cual si estuviera hecha de cielo negro plateado. Y tal vez Mao con rouge se reiría conmigo al hacer click a los surtidores que en las noches de Lima brillan en el Parque de la Exposición. Ven ¿cómo me deslizo con mi patineta de la alucinación? Traaaash. La china chola se está burlando de mí.



Confesiones en fichas [ con Mao al lado ]

Van a ser las 5 a.m y voy a lavar dos melocotones para comerlos. Me doy cuenta que debo cerrar la ventana del baño, y me levanto de una vez.
Miro el afiche de Pandillas de Nueva York que compré al muchacho que me daba los dvd's para que luego los pague. Recuerdo ese gesto, sonrío, le saco la pelusa restante al melocotón y le doy vuelta a lo que tuiteé esta noche sobre el sentimentalismo. No había con quien conversar a estas horas y me disculpé por la marathónica tuiteada. Cuando vean mis twits, los pasarán rápidamente y probablemente alguien note que me daban unas ganas de hablar y preguntar, como si escuchando una opinión, me estuviera liberando.
Como ayer fue el cumpleaños de Juana, que está en donde cae y cae la nieve todo el año, le dediqué mis pensamientos y la vi tan risueña como lo es, con sus manos pequeñas y sus hoyitos en la cara.
Lo que me atormentó de una manera cómica si veo sin atenuantes mi filopatetismo, fue disparar contra el sentimentalismo. Le disparé estas ganas de salir de lo que aún me sujeta y que no me hace sentir bien conmigo misma. Pero exageré. Fue como negar que tengo un chip interiorizado que me avisa cuando debo detenerme para no ser insoportable.

Lo que quiero contar mientras los ojos se me agrandan mirando los de las tres caras en el poster de cine, es eso: cómo veo las cosas que me dicen diferentes mensajes. Es como lo que nos pasa cuando nos enamoramos porque sí y por lo que Freud decía sobre el subconsciente y que ni Lacan lo negaría. Dixit mi subterráneo anhelo por las cosas iluminadas en sí mismas o porque uno las ilumina al contemplarlas y meditar sobre ellas.

En estos días entré a bibliotecas, librerías, extrañé los subways, dibujé carruseles por el puro gusto de alucinar que D apreciaría mis toscos bocetos y estuve en esta Muestra. Contesté algunas preguntas del cuestionario de Gilda Mantilla. Me la pasé cerca de dos horas y media ante los cuadros, las instalaciones y el video de la mujer que está en un pueblo lejano de Usa y habla consigo misma. El pelo castaño claro le caía a la cara, ella se lo acomodaba, hablaba, en un momento lloró y se cubrió el rostro. Su voz sonaba melodiosa, y a la vez resentida, con ganas de destrozar lo que la rodeaba, pero ella se quedaba sentada en el piso y decía: tal vez no soy una buena madre, tal vez no soy una buena esposa.

Después de la muerte, creo que hay agujeros negros eternos, escribí con plumones, en la ficha de cartulina con el lila y trazé unas curvas con el amarillo. Cinta masketing y listo. Otra ficha entre las que llenaban esa pared destinada para dejar una bio en unos minutos como si hubiéramos respondido un casting existencial. Fue catártico. ¿Se imaginan? Volteaba hacia la derecha y miraba la cara de Mao Tse tung, travestido con rouge en la boca, rojo rojo.

Vi los videos clips de la escena rockera. Lima y sus Bandas. Cierto es que hay una efervescencia creciente. Ahora hay muchos grupos que tienen una gran calidad musical. Es una movida que opera tan al ras de todo lo que late en la ciudad, con una versatilidad con la que te topas y te preguntas ¿es posible que haya tanta creatividad y que muchos chicos la desconozcan?.

Me llevé dos papeles volantes que estaban entre cientos alrededor de una instalación que tenía en el techo especies de pequeñas máquinas colgantes con hilos de nylon. Era como una cabeza de coco con astillas de madera. Una cabeza de viejo Inca o eso me pareció. La sugestión con dato visual. Historia plástica.

Un día antes había visto unos cortos peruanos. Me gustaría hablar sobre ellos, pero hay una nube en mis ojos. Aún no tengo sueño pero sí apetito. Y sólo hay galletas de soda. Tengo que dormir para no sentir cruch cruch en el estómago. Más tarde estaré a años luz cuando viaje en el bus leyendo cuentos de Asimov.
Ojalá sueñe con esas mariposas de Iguazú que Luc me describía hace tiempo en uno de sus más hermoso mails. Jay jay, chao, como en la canción digo y termino mi té.


Devotage IV




Me escurro por los intersticios de una imagen. Mi cuerpo es un cuerpo que no extraña a otro cuerpo. La imagen es una respuesta. No sé exactamente qué decir cuando la música está en mi cuerpo. Me transfiguro. La ciudad y sus reductos, su transpiración, los bares, sus esquinas, sus cines, la hierba de sus parques, sus niños vagabundos, sus perdidas criaturas. Todo cabe en el cuerpo.

Yo me voy a quedar sola. Lo sé. Yo me voy a quedar con mi cuerpo, con la ciudad y sus ojos en mi sexo. Con su música en mi música. No voy a ser de nadie como la ciudad que en su eclosión no es de nadie aunque sea de todos.

Soy como ese instrumento que inventó Glenn Branca, una guitarra de tres puentes, un 3er bridge. Un cuerpo musical, con marcas indelebles, una dislocación de las voces de la ciudad. Y me alimento de objetos, de sonidos, del aire. Té, pan caliente, manzanas. Este cuerpo desnudo fotografiado por un niño recibe el smog que entra por la ventana y ríe.

Mi confort es tener mi propio espacio. Una historia. Una madre que es la ciudad revoltosa, con sus megacentros, sus barrios oscuros, sus rockolas en cafés retronaif, sus putas aventureras, sus chicos turbulentos. Cuerpo de ciudad rasgada como esa pintura de Klee en la que todo es anaranjado, pero no, no es anaranjado. Al final es un enigma pintado de un encendido naranja y el Angelus Novus de la Historia rockea en el color de esta ciudad que nos muta y aligera.

¿Has visto cómo desde la ciudad que uno habita, mirar el mundo es como bailar?
El cuerpo mira, el cuerpo baila. El cuerpo estalla.


Tomates revueltos

Vi al tipo de los pastelillos de queso, venir hacia mí con gesto desconcertante. Tendrían que verlo, él es un muchachote en la nota fisicoculturista. Con esos horribles músculos en su cuerpo, me parece el Allien humanizado que arroja lava en vez de saliva. Tal vez le gusto porque le atrae la idea del dominio total. Digamos, que con un solo abrazo, me rompería. ¿O se burla de mí? Sí, eso es lógico, pero con los gustos nunca se sabe. Hay, digamos, muchos que son tan, tan bizarros que te asombrarías, te lo juro.
Viene el tipo y trae tomates rojos rojos en sus manotas. No sé. yo no debería estar escribiendo aquí. Yo debería huir porque el tipo me guiña el ojo derecho y me dice piropos tontos. Como que soy su finita mujer. Pero yo no soy su mujer, ni siquiera quiero serlo en sus sueños. Y es imposible quitárselos. Los sueños son los reductos donde puedes poseer al que te gusta. Allí materializas tu utopía amorosa.
Pero por todos los deuxes de los mitología y del ensueño dadá, no quiero que me toque ni un cabello el tipo, el de los tomates revueltos que allí vieeeene. ¡Nooooo!


[Este relato continuará
o quién sabe, si no estoy ...., no sé.
Ya, lo escribí porque tuve un día del des-ma-dre.]


Devotage III

[Cómo me gusta recordar tu belleza abstracta cuando viajo en el bus]

Yo sé que soy feliz a ultranza algunas veces que escribo. Por eso ahora quiero escribir sobre ti, un poco. Solamente un poco.

Escribir por ejemplo que por ti lo que escribo se desliza encima entre Lima, las rutas del mundo, lo sobrenatural, el cuerpo, tu belleza, mi diapasón, el retronaif, el futurismo fragmentado, el dorado remix que creaste en mi cabeza sin saberlo:

vivo en la ubicuidad. Eso es algo diferente a vivir en la fantasía. Desdoblar el cuerpo para que viaje en la escritura es la gran aventura. Si me faltara, todo sería como un páramo o como la Nada.

Si me vieras ahora te provocaría saltar a esta insondable zona, mientras el bus atraviesa aceleradamente la Avenida Rostedal y se interna en el laberinto de la ciudad periférica. Nils Petter Molvaer suena en mi cabeza y te veo desnudo con el corazón marcado por pintura gel. Performance armada con tus gestos y los míos, paredes con graffitis, jazzistas con saxos pasando por el pasillo del bus. Nunca tuvimos alas y nos decían ángeles cuando teníamos 19 años y solíamos garabatear los pizarrones en aquella casona de outsiders, ¿te acuerdas cómo nos querían? ¿quién dice que los outsiders son incapaces de querer? .
El presente es algo más difuso si lo miras caleidoscópicamente. Ya no tenenos mucho que decirnos en un instante y al siguiente nos falta el lenguaje para destruir lo que nos molesta. Deliberamos, nos separamos, volvemos a vernos, hacemos pompas de jabón en las calles y leemos mucho otra vez a los nenes beat para voltearles las ganas de masturbarse que tienen y que te acogotan si estás en otra parte, donde ya no hay espacio para los onanistas convulsos. Y nos salvajearemos los cuerpos más tarde, sin testigos, sin paradas de bus cerca, como alienígenas en un planeta deshabitado. Y hacia el fin de la tarde atravesaremos esos túneles, esas zonas de horror que se autodestruyen cuando pasa alguien que conoce cómo mutar sin ninguna magia. Algo así como la metempsicosis que te lleva a un no-lugar. Tú sabes cómo es eso, tú estás hecho de instantes cristalizados que conozco.

Tu sinfónica natural me hace otra y la mía te hace otro. Por eso afuera no hay agrimensores cuantificando qué hacemos, aprisionándonos en el panóptico. Nosotros los vimos y nos comimos sus cerebros, pestañeando divertidos. Que el acto de la destrucción nos purifica como diría una canción de Vive la Fête, compuesta para oírla frente al mar cuando va a amanecer. O que los cadáveres del lenguaje sean quemados en la pira de la underfiesta nos limpia. Siempre estamos limpiándonos para ser otros. Después de ensuciarnos, nos limpiamos como kamikazes en su última noche, vivos. Pero a veces todo es tan teatral que verte con esas medias de sportboy parece un detalle ínfimo, un toque de comicidad prescindible. Y me quieres devorar allí mismo porque al fin eres como una flor carnívora y yo te quiero como se quiere a algo imposible y me canso.

Así que salimos a la autopista, esperando ese bus que va a ninguna parte. Queremos dejarnos ir y caminamos como dos cuerpos que están a punto de incendiarse, allá en ese punto donde nadie sabe qué va a pasar.
Pero tú no estás, lo sé y yo que comenzé a escribir sobre ti porque recordaba tu belleza abstracta, camino hacia una rockola vieja en medio de la Nada y otra vez escucho a Nils Petter mientras anochece.




La rubia que miraba mi diapasón desde su esquina rosada [ mientras el mercenario se comía tu pastel ]


¿Viste La rosa púrpura del Cairo? si así fue, imaginarás a la rubia que ves aquí, saltar del monitor con una naturalidad idéntica a la del chico con sombrero de safari irrumpiendo en la sala de cine ante Mia Farrow. Felizmente eso pasó tan rápido que no me alteró en lo mínimo, así como estaba embebida de archivos gif y lecturas sobre Nietzsche que era tratado como un filofascista en un artículo con bastante linkeada histórica que me había agriado un poco el ánimo. Pero gracias al salto de la rubia eso desapareció. A mi lado tenía apuntes a mano con grafias esmeradas para entretenerme visualmente, escuchaba el muxtape de postbop y la oleada retronaif me había puesto en un estado de extraño gozo, recordando esas líneas de Amuleto: Si no me volví loca fue porque siempre conservé el humor.

La rubia se sentó en mi cama y silabeó los títulos de algunos libros. Se parecía a Nicole Kidman en ese film del cual no recuerdo el título, en el que actúa con Tom Cruisse como su mujer, donde pasan experiencias de un terror enigmático ¿ustedes la identifican?. En fin, la rubia parecía ese personaje elegante y algo insípido. Luego se ocupó de tí: un mercenario se está comiendo el pastel de tu chico. Pero no temas, es sólo abuso, no lo va a matar, a él no. Tampoco a ti, dijo al darse cuenta de mi sobresalto y me guiñó su ojo izquierdo. Ya no se le notaba lo insípido. Ahora lucía bonita.

Tú eres real, M y yo somos reales, te creo, dije. Y mordí mi jugoso durazno. La rubia sonrió y comenzó a hojear las páginas de Amuleto.


A estas alturas yo sabía que no estaba soñando y que tampoco había enloquecido. Todo lo que estaba sucediendo, traspasaba las barreras de la dimensión desconocida.
En mi habitación la escasez de uvas y helados se debía a que debía incrementar mi presupuesto, y aquello no le importaba a la rubia, ni alteraba la dimensión que ocupaba con sus bizarras disquisiciones. Si a ti no te matarían, yo podía respirar sin angustia. Al día siguiente te vería, te abrazaría, revolvería tu ensortijado cabello y me quedaría oliendo unos instantes ese rico aroma tuyo, sin la rubia mirándonos, quien se quedaría eternamente en su esquina mientras todo volvería aparentemente a esa normalidad de plástica rutina que de mil maneras intentamos destrozar día a día.
No sé por qué creí en un momento que nunca más la vería, quizás porque vi que su rosada esquina con cuadradritos coloreados era su inamovible hogar. Ella me parecía un ser sedentario, ávido de asombros, mas al fin y al cabo, brutalmente aferrada a su espacio de color.
La rubia me miró irónicamente y lentamente dijo: mi nombre es De. Se quedó inconclusa la revelación. ¡Ya no estaba allí!. Sonó la alarma y unos enfermeros entraron a mi habitación con jeringas y un chaleco inmaculado, destinados para mí. a quien, pensé en esa milésima de desconcierto, vendría a rescatar la rubia abandonando su rosada esquina por los siglos de los siglos, llevándome a ti como se lleva a un niño hacia su cuarto de juguetes, su espacio de felicidad, su diapasón, el incesante soundtrack de Del Shannon-Runaway.

Lejos, en el nubífero baile de mi sombra, espero. A ti y a la rubia.
Espero, mientras musito aquella maravillosa canción.
Y sé que en alguna parte, cae una estrella de aire en tu cara.



Ilustración tomada de Google.




Post-post me-me [ acotaciones trash ]

Anteriormente eludí los detalles. ¿14 pequeñas cosas que te hacen feliz? Es decir, las pequeñas cosas son grandes y viceversa.
Hay mucho más de 14 para algunos y para otros, quizás menos de 14 [ cantidad, calidad, no sé: menos de 14 cosas para mí sería poco] .

Una cosa atemporal: la mental, la que acometes en un trazo fílmico [siempre mental], la que puedes diseñar en cualquier lugar, a cualquier hora, sólo con dinamizar tu mente. Eso está relacionado con lo que señalé en el nro 11 del post precedente a éste. Así que la cosa ya materializada es una especie de pase a una fase con corchetes existenciales. ¿La ven?
E incluso le pones olor si quieres. Splash. Hum, la imaginación. Sí.


14 pequeñas cosas: el me-me [ saltándome sus reglas ]

Gabo y el meme. El meme en proceso. Aquí las reglas [algunas no cumpliré, se comprende que eso es libertad] :

1. Escribir 14 “pequeñas cosas” que te hagan feliz
2. Copiar primero las reglas
3. Seleccionar 6 bloggers para que sigan con el meme
4. Avisarles a los bloggers seleccionados (y aguantarse después las puteadas).

14 cosas que me hacen feliz (variables, eclécticas, algunas pueden dejar de ser...)

1.- La risa y las conversas de D que a sus 2 años y medio tiene un vocabulario sorprendente.

2.- Hay una cosa x que ya no está. Se ha transformado. Pero es inevitable recordarla como algo que me hacía muy feliz.

3.- Tuitear.

4.- Leer twits asombrosos, meditabundos, extraños.

5.- Bailar.

6.- Ver a A haciendo cosas interesantes.

7.- Algún gesto hermoso de A.

8.- Comer helados.

9.- Escuchar a The Chemical Brothers.

10.- Seleccionar mp3s y grabarlos.

11.- Elaborar alguna idea sobre la que giro y a la vez percibo que la idea da vueltas en mí.

12.- Descubrir libros por azar.

13.- Adquirir un libro que buscaba hace tiempo.

14.- Mutar los diseños de mi blog.


Si alguien desea seguir este me-me, porque lo va a disfrutar, adelante.
Estoy pensando en una variante [como si se desarrollara en un tablero de ajedrez musical] de esta cadena y la acometeré luego.

Este me-me se puede escribir fast. No tienes qué pensar demasiado. Apenas si compilar y escribir placenteramente. Algo ludens.



Ah, te dije, te dije

El olor de una carta como el aroma de un cuerpo
[Un twit que escribí hace unos días]



Tú sabes que hace tiempo somos drunkies sin hiperbólicas apelaciones dentro.
Tú me hueles, yo te huelo. Impureza deliciosa. Sin luxuria de rebote pátrulo. Qué pesadez en la monotemática.

Estoy triste pero mi sónica subterránea me reinventa.


Cuando todo explota en ti [ escenas de films y libros ]

Creo que para conjurar lo terrible tienes que ser más gore, más rebelde y ser tierna como Sor Juana Inés de La Cruz. O como la chica del mito rosado y negro: el chip imaginario de Sarita Colonia.

Porque sino te puedes morir antes de que sea tu hora. Yo creo que me estoy muriendo poco a poco pero no me dejo y vuelvo a escribir.
Hoy me enfurecí y ahora me río recordándome como si fuera otra. Si alguna vez conozco a alguien que no conoce la furia le preguntaré qué se siente en vez de eso, cómo se indigna uno si desconoce la ira.
Entre la furia y ciertas obsesiones, éstas son las que priman y configuran una estelar calma. Paradojas, sí.

Esta mañana me levanté pensando en esa escena que me destrozó y me sigue destrozando cuando la evoco, porque sé que sucedió aunque en el film sea un pedazo de ficción. Sophie, la judía en la noche ante sus hijos, conminada por el soldado nazi a elegir entre sus dos hijos para salvar a uno. Su pequeña hija sube a rastras al tren, después que Sophie contesta que se quede el niño. La pequeña grita, llora, llama a su madre. A Sophie que la contempla desde el andén con unas lágrimas que jamás se irían de su cuerpo. Y yo la miraba, considerando que era la escena más triste y feroz que había visto hasta ese momento.

Al terminar La decisión de Sophie salí del Cine Club a caminar por la ciudad sitiada. Eran los 90's. Y aún no había leído Cantos de Maldoror, del Conde de Lautreámont [o Isadore Ducasse]. Cuando eso sucedió, no salí de casa dos días y al tercero di mi examen de matemáticas, perdida. Pero ya era otra y eso no importó.
Maldoror revolviendo las entrañas de su víctima. Maldoror y su mirada de abismo. Si lees Cantos de Maldoror, te adentras al inframundo espiritual y sucumbes o cambias.

Pero eso no fue todo, ni ver en aquellos tiempos, sangre en cuerpos tirados en las calles. G, una muy querida amiga me contó cómo la habían violado y vi su alegría rota. Ella debía ir a un juicio y encontrarse cara a cara con su victimario. Ella que era tan fuerte, no quería verlo pero dijo que lo enfrentaría.
¿Has visto cómo se desvanece el cielo en las noches de verano cuando va a amanecer? así yo veía la cara de G, como a una noche desvanecida en la que después todo era eclipse. Pero ella era fuerte y lo soportó.



Cuando leí El niño proletario de Osvaldo Lamborghini, otra vez pensé en lo que una novela o un film te muestra y que sabes pasó en algún lugar, donde los nombres son intercambiables. En alguna ciudad, un barrio, una calle, a un niño le pasó lo que cuenta OL en su cuento.
En las películas gore se ve gente cercenada, pero no niños. No los ves, porque esa transgresión sale del marco que una construcción fílmica admite: allí se encuentra la médula de algo inconcebible. Es lo que no se dice, lo que no tiene por qué decirse. Mostrar la tortura de un humano, sí, se muestra, mas no la de un niño. El niño proletario es una especie de ópera trágica escrita, cuya música te mata al sentirla a través de la lectura. Sólo te queda sobreponerte y asimilar esa muerte.
No hay exageración. El niño proletario destruye toda convención.

Pero en Saló o los 120 días de Sodoma, película de Pier Paolo Passolini, el horror es frío, destructivo, sin pause, sin salida. Monotonía de la malditez, del desamparo cruelmente desnudo.

Passolini y las obsesiones decantadas hasta los extremos. Lo irrespirable, el Mal.

Luego meses antes que lea Meridiano de sangre de Corman MacCarthy, vi Oldboy de Chan-wook Park. Violencia de la tristeza y la venganza. ¿Te imaginas hasta qué punto la tristeza y el resentimiento pueden ser tan terribles? Ch W P le da a este film la fuerza de un huracán del imagine con sus actores precisos para el drama desarrollado con una maestría de outsider: un hombre secuestrado quince años, la venganza de dos resentidos, dos muchachas al fondo de la historia. Aquí, la mujer es el quid en el fondo del dolor, pero todo es hiperactivo, alucinante. E inolvidable.

Luego llegaría la novela más cruel que he leído en el nuevo siglo: Meridiano de sangre. Toda ella es una epopeya de la maldad y la soledad. Hay una línea brutal que al leerla me ensimismó en una pena como si hubiese visto directamente lo que contaba. La parafraseo: vimos bebés degollados que estaban colgados en las ramas de los árboles.

Bebés.
Bebés.

En la historias de expoliaciones nunca leí algo parecido. Lo que no he visto en un film ni leído, estaba aquí en esta Novela con su far west sangriento. Fue estremecedor. Sigue siéndolo. Una línea dentro de la estructura total de la novela, configurando el revival maligno.

Después llegaría Halloween, el film de Rob Zombie. En el centro está el sanguinario niño que al único ser que ama es a su hermana, una bebé. El niño que en la primigenia versión de John Carpenter es visto como en una difuminación misteriosa, aquí es mostrado en toda su monstruosidad y vulnerabilidad. El niño crece y escapa de su celda. Allí comienza su odisea y su otra ruta de muerte.

La escena puntal en Halloween que vi no era propiamente violenta sino infinitamente desoladora: cuando el niño abriga en sus brazos a su hermana después de haber asesinado a su familia.

Antes de terminar apunto una escena de la que no he leído en ningún sitio, artículo o post. Sombras y niebla, de Woody Allen es considerada una comedia, pero sin duda tiene su flash de horror. Se busca a un asesino, el film discurre en blanco y negro cual homenaje al cine expresionista. Hay una belleza acentuada precisamente en las sombras y la niebla. Muy noir a la vez. Y cuando llega ese grito del hombre que ve aproximarse al que lo va a matar, sientes ese pavor hasta los huesos. No había visto ni en la saga de Viernes 13, en las víctimas de Jason, esa expresión de horror tan genuina. Ni en Psicosis, de Hitchcock cuando aquella mujer grita en la bañera. En Sombras y niebla, el hombre ve a su propia muerte en unos segundos y tiembla.

Finalmente en este recuento signado por lo que la mente registra con el velocímetro afectivo, está el cuento que leí hoy: El ojo Silva, de Roberto Bolaño. Primer cuento de Putas y asesinas. en la que el personaje Ojo Silva es uno de los más conmovedores de la narrativa, uno de esos seres que se introducen en tu vida por el golpe de la lectura. Golpe y abrazo. Porque te encuentras con un hombre más hombre que cualquier otro que apele a su virilidad cual machito machote orgulloso en su falocéntrico universo. El Ojo Silva, héroe violento que mata y protege a niños. La humanidad de un hombre como el que Bolaño delinea en este cuento, te devela una estirpe de héroes marginales, los que asumen en un instante lo que saben es lo único que pueden hacer para no negociar con el crimen: por este personaje que en un momento del cuento se agiganta en medio de sus lágrimas, tuve el impulso para escribir este post.

Necesidad de la escritura, karma y swing.


Voyeurs resentidos

Me decía el allien en el sueño. No, no era una pesadilla aunque el allien hablara de voyeurs que en sus casas se la pasan espiando a gente por la que tienen cierto sentimiento inclasificable, algo así como una pertinaz curiosidad de alliens en un mundo gris con puntitos brillantes y basura por todas partes. Despropósitos oníricos. Reciclamientos en el sueño de caquitas virtuales.


Conversa twitter

Twitter para todas las capas vitae.
rafadro Icon_red_lock @Rain_overlima Twisteando al twitter, no? Eso me encanta de estas plataformas, la gente termina por usarlas para lo que le interesa más.
rafadro rafadro Icon_red_lock @Rain_overlima Es k hay gente que la vive así, como un continum fácil y ya predestinado. A mí me encanta el riesgo, el desaforo y la euforia ...



Rain_overlima Rain_overlima @rafadro Más q´nunca me reconozco como twittera. Grax a ti. En un twit puedes ahondar algo que te importa mucho.
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Rain_overlima Rain_overlima @rafadro Si se asumiera así la vida, como algo natural, como saber q' debes dormir y comer, serían otras las coordenadas de la existencia.
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Rain_overlima Rain_overlima @rafadro Neurálgico punto. ¡Potente reflexión!
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rafadro rafadro Icon_red_lock @Rain_overlima Es que nunca hemos entendido que la vida, tal y como la conocemos, es un deporte extremo. Rain_overlima @rafadro Sí. Sólo que imaginarse presa y que tal vez puedas morirte,es un extremo.
rafadro Icon_red_lock @Rain_overlima Durante nuestra vida somos presos de tantas cosas. Lo malo es que desconocemos que nuestra prisión es psico-social y etc.


Rain_overlima Prisión/secuestro. Lo veo de afuera e intento experimentarlo como en un acto dirigido por Stanilavski.
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Rain_overlima Rain_overlima No sé lo que es estar presa durante años.


Rain_overlima Rain_overlima Veo las fotos de Ingrid Betancourt. 6 años. ¿Qué habrá pasado en su manera de ver la vida después de lo vivido?

Publicando respuesta mientras que haloscan está en pause.

Hamletmaschine, Rafael, con twitter pasa que según lo que busques , te nutres como si fuera con pastillas concentradas. De pronto encuentras señales disonantes para lo que te interesa y eso también te da una idea que en twitter las afinidades no siempre están allí, aunque se suponga que deba ser así por la cuestión de los seguidores recíprocos. Al ser el twitter abierto, llega un momento en el que lo que dices puede sonarle antipático a los contactos, gente de carne y hueso que está al otro lado. Las opiniones pueden fastidiar. A mí me resultaría non grato alguien que demuestre su racismo vía twit, pero eso es raro encontrarlo, entre los que sigues y se suponen "te siguen". También tenemos la cuestión de la gente que no contesta replies, porque se ha perdido en la maraña de cientos de seguidores o porque no le da la gana de establecer un diálogo con el que le envía un replie. En fin, se deduce que eres un contacto twit dentro de una formalidad, algo que está allí, pero que no es significativo.

Todo eso me lleva a pensar que twitter mientras sea más numeroso, aleja a la gente, la pone en un nivel de individualidad a ultranza, o no, la acerca, a una distancia rica, esa que te hace mirar mejor todo.

Miércoles 9 julio de 2008.


Abraxos.



dunas

es como si uno se llenara de polvo aromático, o como decir que uno es el polvo de sí mismo. que uno se ha muerto y que se ha mezclado con la arena de las dunas que son un tránsito para una ciudadela
de gente fronteriza, donde matar es algo legítimo y asimismo no sucede. como si el cuento gore llegara a las dunas posesionándose de sus microscópicas partículas. absurdas, cruentas las dunas y al final del horizonte, esos seres imposibles. y no sabes qué pasó, si todo eso fue en verdad tan magnífico y si acaso nadie te extrañará cuando no estés.



nota.- aún desconozco que pasa con haloscan. sea como fuere, si les interesa comentar, háganlo :) yo estaré cerca, siempre.


Liberata twitter

En estos días tuitear me ha rescatado de mí misma. Microblogging cual railer imaginista. Entretiempos leo varios libros en los trayectos, sea en los buses o en los combis reaggetoneros. El tono que subyace en muchas cumbias es llorón. En el reaggeton, hay una especie de mixtura pendeja e hipócrita. O es lo que percibo. El dolor no existe en el reaggeton y eso puede ser algo que gusta a los chicos, como si el sufrimiento fuera aburrido y no existiera un soporte de propuestas con música, con ese ritmo versátil que no importa el gènero, es un torrente splendid. Aún para el dolor, esa sombra que muchos no quieren ver.



*

Respuesta (porque no ingresan mis propios comments, espero sea sólo un impasse temporal). Haloscan vía sos, veremos...


Escribí un comment largo y haloscan no lo publica. Ayer desaparecieron los comments un tiempo y en fin, no sé por qué.

Hamletmaschine, te decía que he estado pensando por la vía reflexión sobre el dolor, en la llamada "música juvenil". Me inquieta que lo "juvenil" se de por sentado como algo siempre despreocupado del entorno. Se es joven ¿hasta qué edad?. Tienes 15 y piensas de una manera y a los 19 de otra, sí, cierto, pero "lo juvenil" implica que el dolor no esté en tus percepciones porque lo que abarca la juventud debiera ser dedicado a ser despreocupado. No lo creo, realmente.

Y eso lo escribo en este post. A propósito de los recientes posts, tal vez no debiera ponerles los ping porque son personales/personales. Son como anotaciones al margen. Estoy pasando una etapa algo introspectiva pero recuerdo a la vez ahora que ha comenzado la fase cobalto y que si me disperso por ciertas cuestiones..., no sé hasta qué punto me hace bien. Lo que pasa es que hay que enfrentarse con lo que a uno le pasa. Como decía P, la vida está llena de dificultades, pero se trata de no magnificarlas. Tampoco se trata de hiperbolizar al dolor, de ser trágicos cien por ciento, creo. Porque el dolor está aquí entre todos.

En lo llamado"juvenil", creo que lo que tiene que ver con el lenguaje, pienso en alguien que con 68 años sea un crack escribiendo, que use un lenguajes siempre fresco. Nadie tiene la voz para objetarle lo haga. No se trata de que "lo juvenil" sea algo pasajero si se trata de escribir. Diríamos que son temáticas. Ese escritor de 68 años no va a potenciar una narrativa de sucesos en periplos de discotecas, por ejemplo, pienso :)

Recuerdo lo pendiente y todo sale a la luz en su momento, destellazos deslizados en nuestras conversas vía comments, querido amigo.

Abraxos en estas rutas, quiero salir más de ciertos ensimismamientos :) y los comments, tus comments son como impulsadores/dispositivos chip para crear. Chao.

Jueves 3 de julio: 12.21p.m.





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