Buscar

Ingrese su búsqueda


Búsqueda Avanzada



Ultimos post del blog Generacion Cochebomba | ¿Quién me enlaza?
(BETA)

TONY GUICARD

Foto: John Carleton

En el segundo piso de la esquina del jirón Recuay con Huaraz en Breña, existía un local para fiestas conocido como el Banco Hipotecario. Debía su nombre a una agencia de dicho banco ubicado debajo del local. Allí hacían sus fiestas de promoción los colegios secundarios cercanos: Rosa de Santa María, Guadalupe, Mariano Melgar, etc. En esas fiestas se concretaron muchos amores y también odios, alegrías y tristezas. Broncas descomunales y hasta un asesinato con violación. También fue el escenario del ascenso y caída de Tony Guicard.

En la primera mitad de los ochenta, el éxito de una fiesta de promoción, se sostenía en si era organizada por un colegio femenino (los varones a veces optaban por unirse a una promo de mujeres para no ir en pierde), la ubicación del local y, sobre todo, el sonido, o sea lo que hoy en día se conoce como el discjockey (aún no se usaba el huachafazo Diyey). Por tal motivo, si en la tarjeta figuraba el Hipotecario como local, promo del Rosa y encima con sonido y luces de Tony Guicard, la fiesta prometía ser un éxito.

Nosotros que vivíamos en esas calles, hacíamos lo indecible para estar siempre presentes cada fin de semana. Nuestro infaltable presencia hizo que conociéramos a los que se encargaban del sonido. Muchos pasaron sin pena ni gloria y otros recién se estaban consolidando. Hasta que una noche, de la mano de la promoción 84 del colegio Elvira García y García, hizo su llegada a Breña, Tony Guicard.

Su fama no sólo se debía por contar con los éxitos radiales, los clásicos del rock y la salsa, sino también por la potencia de sus columnas sonoras, las luces sicodélicas y la calidad del sonido, la cual conseguía con un potente ecualizador Technits. Ese día la fiesta fue plena y nadie se quedó sin bailar Billie Jean de Michael Jackson, descalabrarse con Footlose o intentar una pirueta con There’s not stoping now, tema principal de la película Breakdance.

La gente estaba frenética y lanzaba coros de ovación cada vez que Tony cambiaba un éxito por otro. Incluso suspiraban cuando, ante la insistencia de algún enamorado, ponía una de esas baladas con que muchos dieron el primer beso de amor, o sintieron en el alma el rechazo y el consecuente despecho. Bred, Air Supply, o cualquier empalagosa melodía lenta que hacía soñar a las mocosas.

Pero no siempre fue así. A veces la gente estaba dura y al mismo Tony no le quedaba otra que crear el ambiente propicio para que se soltaran y, de a pocos, llegar al frenesí. Tomaba el micrófono y entre arengas y bromas, matizadas con las más conocidas salsas y las canciones más movidas, lo lograba. Era una formula infalible.

Cuando ya tenía el ambiente listo, iba metiendo éxitos de todo tipo y las consabidas baladas. Entonces era la estrella que todos seguían, en una noche de música y diversión. Muchas veces lo vimos parado sobre la mesa con el micrófono en mano, cantando por decirles: Please don’t go de KC and the Sunshine Band u Open Arms de Journey. Hasta ahora tengo esa imagen suya bailando lentamente y siguiendo la letra que se sabía de memoria. En su sonrisa se notaba el disfrute de su trabajo.

Así entre fiesta y fiesta Tony Guicard se convirtió en garantía de un fin de semana alegre, de baile seguro y de diversión adolescente. Y él vio aumentado su prestigio como sonidista. Las promociones se lo peleaban para que pusiera el sonido en sus fiestas; pero él, siempre amable, se disculpaba porque su agenda ya estaba solicitada y contratada, para varios meses. Ser una pequeña celebridad lo llevó a cambiar su imagen de acuerdo con su éxito.

Un día lo vimos llegar con un atuendo parecido a los que Elvis Presley usaba en Las Vegas. Todo de blanco: Los macarios de plataforma para disimular su chatura, el pantalón con aplicaciones de cintas de oro llamadas Grecas. La casaca de cuello alto, tenía bordado su nombre en letras doradas. Completaba el look, unas gafas negras y el peinado hacia atrás que lograba acentuando los duros pelos con bastante Glostora. Más que un Elvis, tenía toda la pinta de un Gary Glitter en decadencia.

Y nosotros que ya éramos sus conocidos no le tomamos importancia al cambio, con tal de que armara la fiesta, todo bien. A veces en medio del vacilón Tony nos dejaba estar a su lado en la cabina, e incluso nos permitía sugerirle una que otra canción que él en buena onda nos aceptaba o no. Un día cuando la fiesta había alcanzado su punto más alto, nos dijo algo que no nos sonó a soberbia: “Mi sonido es incomparable”.

Y lo fue por un buen tiempo. Había días en que su sonido se iba a otros locales, y no nos quedaba más que entrar al albur de una fiesta con otro sonidista o de seguir a Tony Guicard hacia donde sus contratos los llevara. Hasta que una noche pasó lo que habíamos creído nunca iba a pasar.

La fama de Tony había trascendido el ambiente escolar y había llegado hasta los oídos de promociones universitarias que comenzaron a buscarlo. Una noche de 1986 fue contratado para animar la fiesta del octavo ciclo de Ciencias de la Comunicación de la Garcilazo de la Vega.

La fiesta fue normal, había poca gente que bailaba y que más bien se emborrachaba. Como Tony había estado acostumbrado a animar fiestas de adolescentes, los temas que ponía no iban con jóvenes prontos a ser adultos y lo que es peor, estar altamente politizados, porque pertenecían en su mayoría al CUA (Comando universitario aprista) semillero de búfalos y de futuros miembros de Rodrigo Franco.

Al estar la fiesta llena de gente mayor, nosotros nos habíamos refugiado en la cabina con Tony para encontrar algo de diversión, por eso pudimos ser testigos de todo. Los primeros síntomas fueron los pedidos de canciones que Guicard no tenía, por ser gustos de generaciones pasadas, que en el común de las fiestas que animaba sería impensable ponerlas. Al no satisfacer los pedidos, empezaron los reclamos. Veíamos en su rostro la desesperación, cuando por atenuar la falta de un tema ponía uno similar, e inmediatamente no era del agrado del público. Y así, en una seguidilla de rechazos, fue generando todo lo contrario a lo que lograba con su sonido incomparable. La antítesis de euforias pasadas se reveló en insultos, lluvia de cigarros encendidos y vasos de plástico que golpeaban la cabina de sonido. Hasta que un insulto lanzado por algún futuro paramilitar se hizo consigna esa noche: “Oe, Tony Guaco, cambia de música”.

Sí, ya no era el Tony Guicard de apoteosis pasadas. Era el Tony Guaco, que esa creatividad colonial, muy particular de nosotros los limeños, nos brinda para buscar el detalle del insulto en el color de la piel o en el origen humilde de los demás. Y fue pues que la consigna se hizo arenga y como en esos balconazos donde los del CUA celebraban a García por instaurar el pan popular, vituperaron hasta el extremo al buen Tony Guicard, que solamente había querido ser cantante para alegrar los corazones de la gente, y al no poder serlo escogió la música de otros para llevarles esa alegría y sentirse bien, nunca para que lo maltrataran como lo estaban haciendo en ese momento. Por eso no aguanto más y apagó la música, haciendo que el corito burlón de ¡Tony Guaco, Tony Guaco! se sintiera más fuerte.

Los de la promoción fueron a reclamarle, pero él se negó a encender su sonido incomparable. Entonces los miembros de ese partido acostumbrado a la matonería, la intolerancia y a cagarse en lo que sea cuando tienen el poder en sus manos, rompieron todo lo que significara el slogan: Sonido y luces Tony Guicard, ¡alegría garantizada!

Nosotros pudimos salir antes de que una botella llena de cerveza rompiera el vidrio de la cabina y vertiera su contenido en el ecualizador Technits. Tony casi se electrocuta al tratar de desconectarlo, pero fue inútil porque ya el líquido había hecho estragos en su equipo. Y no solo fue eso, las columnas de sonido se fueron al piso y fueron destrozadas a patadas. Las luces sicodélicas a palazos. Cuando llegó la policía no hubo ningún detenido, el carnet del partido había hecho sentir su fuerza. Más bien quisieron llevarse a Tony por incumplimiento de contrato. Pero creo que la policía al ver los destrozos de sus equipos, se apiadó y no se lo llevó.

Nosotros ayudamos a Tony a recoger lo que quedaba de sus cosas. Incluso fuimos hasta el parque El Ovalo a traer una camioneta para que lo transportara. Cuando se despidió, Tony ya no era el mismo. Nunca más volvió por el barrio para animar las fiestas de promoción. Ni volvimos a ver en ninguna tarjeta de ninguna promoción la garantía de la alegría en una fiesta: Sonido y luces Tony Guicard.

Muchos años después estaba por la avenida Perú, grabando un informe para un programa de TV que hacía con unos amigos. Allí muy cerca estaba Tony Guicard bajando cajas de cerveza de un camión para una tienda. Me acerqué a saludarlo, conservaba la misma sonrisa pero estaba bastante acabado. Y creo que no estaba deseoso de recordar su pasada gloria, porque cuando lo llamé por el nombre con el que muchos lo conocimos, me dijo: “Hola amigo como estás”. Y sin más se fue rápidamente en el camión repartidor de cervezas con el que se ganaba la vida.


LA VIRGEN PUTA

¿Qué hace que un viejo punki se convierta en una especie de Sherlock Holmes?... ¿El tedio? ¿El llegar a los treinta? ¿El ver que lo que antes era trasgresor ahora es una moda? Muchas son las respuestas que podrían explicar la historia de Felisín, el protagonista de la novela de Patxi Irurzun Cuestión de Supervivencia, la cual será publicada en Internet con su título original: La virgen puta.

Un policial, mejor dicho un antipolicial, en donde Felisín se ve comprometido con las desapariciones de los indigentes de su barrio, situado en la imaginaria ciudad de Jamerdana que bien podría ser Madrid, Barcelona, Bilbao, Pamplona o cualquier urbe de este mundo, como Lima, ya que su real significado es muladar, vertedero, basural… ese mundo que no aparece en las postales turísticas ni es mencionado por el noticiero de las diez.

Acompañado de su amigo el fotógrafo Picio, especie de Watson, con quien edita un fanzine llamado Borraska, va en busca de la causa de esas extrañas desapariciones. Un recorrido por calles de miedo, bares, casas okupas, hospitales de aniquilación y lujosas residencias donde la decadencia se respira en el ambiente, como el smog de una bonita ciudad. Y para matizar esa decadencia, la música de Eskorbuto, La Polla, Ramones, AC/DC y un peculiar cantautor punk que nos hace recordar a Manolo Kabezabolo, nos brinda el Soundtrack que toda buena novela debe tener.

Una sátira de la novela negra, La virgen puta, se publicó en 1998 con el título de Cuestión de supervivencia, por la editorial Altaffaylla kultur taldea. El autor brinda la explicación del cambio de nombre en el blog http://www.lavirgenputa.blogspot.com/ que es por donde podrán bajarse la novela en formato PDF completamente gratis. La cosa será por entregas y viene con la grata novedad de portada e ilustraciones de Juan Kalvellido.

Los capítulos son cortos, contundentes y fáciles de leer, como canción de La Polla Records o Eskorbuto. Así que si estás interesado espera las entregas que el buen Patxi y el buen Kalvellido nos brindarán todos los lunes y jueves.

A manera de introducción les dejo un extracto del primer capítulo titulado Moscas:

Pensé en ello cuando ví aquellas dos moscas follando sobre la barra del bar: tenía treinta años y estaba solo y aburrido. Todo había ido a la vez tan deprisa y tan despacio... A los quince ya no creía en nada. Por eso me hice punk. Desde entonces había estado borracho. Un mal rollo cuando tienes que caminar sobre el filo de la navaja. La mayoría de mis colegas, por ejemplo, habían perdido el equilibrio y se habían descuartizado: las drogas, la priva, el suicidio... Una vida salvaje. Mentira. Aburrida, mediocre. Una vida como cualquier otra. A estas alturas de la historia todos caminamos por el filo de la navaja. Mirar para adelante tampoco me ayudaba. Tenía treinta años y además de estar solo y aburrido llevaba el pelo teñido de color azul ¿Qué podía esperar de la vida?

Para más información sobre Patxi Irurzun y su copiosa obra pinchen aquí


ACA ESTAMOS Y NO NOS VAMOS


Mientras iba por la avenida Venezuela en una combi rumbo al estadio, en cada paradero se podía ver grupos de camisetas blanquiazules, familias con niños aliancistas, y la sonrisa de un Sol dominguero con fútbol. Había alegría pero ¿A qué jugábamos? Porque parecía que íbamos a disputar una final. Por momentos recordé la tarde soleada de 1997 cuando dimos la vuelta después de dieciocho años, salvando las distancias claro está.

De tanto ver camisetas blanquiazules, el cobrador, un zambo chalaco con pinta de reggetonero, le dice al chofer:

–Tsss, bastantes cagones en la calle ¿No, primo?
–Sí, pe, como están pa’ bajar, van al estadio a apoyar a su equipo.
–Lo justo, pe’ si Boys hubiera tenido esa hinchada ahorita no estaría en la baja.

Y sí pues, como indica ese hincha rosado, fue el partido de nuestra hinchada. Porque si sacamos cuenta de lo que se vio en el verde, esos dos goles fueron más por el empuje de las tribunas que le dieron una nueva motivación a los jugadores, que por juego de equipo o determinaciones tácticas.

Sinceramente pudimos haber salido con una pena en vez de una alegría, porque el equipo sigue demostrando que tiene debilidades que no han podido corregir a lo largo del año. En fin, de eso no se trata esta crónica, porque ayer el protagonista principal fue esa hinchada que llenó una vez más el templo de Matute.

Eran la una de la tarde y ya la avenida Isabela Católica, mostraba un lleno de procesión. De esa fe que a veces el destino blasfema y que es característica de nosotros, de nadie más, y el Sol de primavera iluminaba las sonrisas y las camisetas de Alianza que se lucían con orgullo. ¿A qué jugábamos? Me seguía preguntando, mientras niños con sus padres entraban ilusionados, quizás por primera vez, a un estadio que me vio allí desde niño.

Sí, por eso, cuando en la previa de La 20 se cantaron también esas canciones de antaño, las setenteras y ochenteras, con las cuales habíamos crecido, muchos recordamos esos años, cuando ganar campeonatos nos era esquivo, cuando ir al estadio, era solo por la alegría de estar con el equipo. Simplemente por sentimiento.

Y esa fue la premisa durante todo el partido, recordar esos años cuando también nos preguntábamos: ¿A qué jugamos? Y la respuesta era ¡A nada! Pero no nos importaba. Porque para los que llevamos estos colores en el alma, los mejor de nuestras vidas es estar allí en las buenas, y en las malas mucho más. Así sea para una final de campeonato, o para salir del descenso. Y ayer lo demostramos, porque nadie, como bien insinuó ese cobrador del Boys, nadie tiene una hinchada tan fiel como la nuestra.

¡ARRIBA ALIANZA TODA LA VIDA!
Publicado en Comandosvr.com


ANDREITA

Foto: Gustavo Sehmsndorf


Andreíta es de esas niñas que tienen algo de adulto en la mirada, a pesar de sus nueve años. Juega como los niños de su edad los juegos propios de su edad, pero como que lleva adentro algo que la hace distinta, como si tuviera una sensibilidad especial que la conecta con lo que sucede a su alrededor. Mientras los otros niños están correteando, ella observa todo, y en su cabecita parece dar vueltas un sinfín de ideas.

Digo esto porque desde hace algún tiempo, las veces que mis estados de ánimos han ido desde el fondo hasta lo más alto, y viceversa, ella ha sabido interpretarlos. Siempre se acercaba a mí con la palabra justa para describir lo que sentía.

–¿Qué te pasa? –Me dijo un día cuando estaba realmente bajoneado.
–¿Por? – le dije.
–Siento que estás triste.
–¿Y tú como lo sabes?
–Siempre te observo.
–¿Ah sí?
–Sí.
–¿Y qué es lo que ves como para que te des cuenta de que estoy triste?
–Tus ojos cambian, y caminas mirando al piso, como si buscaras algo.
–Tienes razón, capaz busco la alegría que dejé olvidada en algún lugar –dije más para mi que para ella.
–¿Qué?
–No, nada…
–Me voy a jugar, no estés triste, sonríe…
–Gracias, Andreíta…
–La alegría no está en el piso, sino en esa chica que te quiere de verdad.

Cuando dijo eso, se fue corriendo al patio. Yo la observaba, sorprendido, porque había dado en el clavo de que el motivo de ese bajón era una chica. ¿Cómo esa niña podía saberlo? Quizás por ser la tristeza de amores un lugar común en todas las personas, lo dijo por decir no más y atinó. No lo sé. La cosa es que siempre se acercaba a saludarme y decía: “Te estoy observando, no estés triste, sonríe” y se iba. Cuando los ánimos eran de euforia, no decía nada, se acercaba a saludarme con una gran sonrisa que daban ganas de peñiscarle los cachetes chaposos. Como dando a entender que cuando todo es alegría, las palabras están de más y una simple sonrisa lo alumbra todo.

Eso me tuvo bastante intrigado que incluso llegué a comentarle lo sucedido a su profesora. Ella me dijo que era una niña normal, salvo que era bastante observadora en comparación a sus demás compañeros. Eso desbarató mis supuestas teorías de que Andreíta podía ser una síquica, futura discípula del Huachano o Lhuis con H. O de don Lino el único brujo malero “compactado” con Satanás (También el único brujo satánico que da descuentos navideños a sus clientes) Me sentí bastante mezquino por haber pensado ese futuro para una niña tan linda, y que ahora la siento como si fuera un angelito. Así pasaron varios meses de saluditos con sonrisas y palabras justas: “No estés triste, sonríe”, me decía. Tanto así que terminé por acostumbrarme y dejé de tomarle importancia como al principio.

Y ayer después de mucho tiempo Andreíta me volvió a sorprender. En la tarde había tenido una decepción cuando, por el Messenger, traté de ayudar a una persona muy querida, a levantarse del bajón anímico en que se encontraba. Estando en esas, obtuve un ¡Basta! que me hizo sentir como un reverendo imbécil… Creo que cuando a alguien –y más si es una mujer– la han tratado como a una basura la única manera de sacarla de esa situación, es hacerla sentir de la mejor manera posible. Y por allí iban mis intenciones, porque a veces una palabra bonita te puede cambiar el día. Pero no, esta vez parece que causaron el efecto contrario y en vez de halagar, molestaron. Yo esperaba un simple gracias, nada más, pero recibí un ¡Basta! Como si lo que yo hubiera estado diciendo, fueran insultos y no palabras bonitas. Cuando pedí una explicación, vino la estocada final: “Tanto halago me estresa”.

Entendí entre líneas que las palabras no son las que estresan, sino quien las pronuncia. Y como ella alguna vez me dijo: “De nada sirve ser buena gente” me di cuenta de que soy un imbécil al tratar de hacer sentir bien a alguien que no le interesa mis palabras bonitas, así hayan sido, simplemente, para hacerla sentir mejor, nada más. Bueno pues eso me cagó la tarde. Y cuando eso me sucede, me da por caminar o comer algo rico para recordarme de que hay cosas en la vida por disfrutar. Pero como no podía salir porque estaba en mi trabajo, decidí ir al kiosko a comprar algo para saborear. Fue allí que encontré a Andreíta.

Estaba jugando en el patio junto a otros niños, cosa rara ya que ella estudia en el turno mañana. En fin, la cosa es que, como siempre, la niña se me acercó y otra vez dio con las palabras precisas para sacarme de mi contrariedad: “Se te ve más bonito con lentes”, dijo. Yo había olvidado quitarme las gafas que uso para leer y creo que es la primera vez que Andreíta me veía con ellos. Pero, sus palabras me causaron tanta ternura, que la abracé fuerte diciéndole: “Muchas gracias, hijita, muchas gracias, de verdad”. Ella sin perder la sonrisa me decía: “Sí, en serio, se te ve muy bonito con lentes”. Y entendí que en el fondo la niña se había dado cuenta de que me sentía mal otra vez y que necesitaba unas palabras bonitas que me sacaran de ese mal momento, como las que la otra persona había rechazado minutos antes. Y no me quedaba más que agradecerle de la única forma en que un niño pudiera entender lo bien que me había hecho sentir. “Gracias por decirme cosas bonitas, Andreíta, ahora como premio te voy a invitar lo que quieras del kiosko”. Pidió un Arroz con leche y regresó con sus amigos.

La observé reunirse con su grupito, que curiosos le preguntaban por la golosina que yo le había comprado. Entonces me ensimismé pensando en lo bien que uno se siente cuando todo lo bueno que puedes dar, mínimo, es bien recibido. Y como que la mala onda me envolvió de nuevo, por el ¡Basta! de hacía pocos minutos. Hasta que uno de los amigos de Andreíta seguido por el resto de niños se acercó donde yo estaba y dijo: “¿Señor, verdad que usted invita algo si es que le dicen cosas bonitas?”. Al segundo de confusión por esa pregunta entre inocente y tendenciosa, exploté en una carcajada que duró bastante rato. Y mientras reía a mandíbula batiente, pude ver a Andreíta, que se había quedado atrás, mirarme de manera cómplice con su gran sonrisa, la misma de los momentos de alegría. Estaba como satisfecha de verme reír de esa manera, de verme alegre. También pude leer en su mirada y en su sonrisa las palabras que me decía siempre: “No estés triste, sonríe”.


ROCK SUBTE

Foto: Pogo en la jato hardcore de barranco. Sacado de http://chankabuques.blogspot.com/
Hace unos meses, unos alumnos de comunicaciones de la Universidad Federico Villareal me entrevistaron para un trabajo sobre el Rock Subterráneo. De casualidad descubro que el informe estaba en youtube, así que lo posteo. Un aporte más sobre esos años. Click para ver video


PARA TI


El hueso más suave del osario

La voz desorejada que desafinaba el oído

Mariposa esquiva de hasta luegos y te quieros

Verso soñado en algun papel escondido

Sonrisa inquieta

Beso dormido

Te sigo soñando

Dentro del olvido


DICTADURA DE CONCIENCIA: Iósiv Stalin

- Nació en una familia pobre.
- Su infancia la vivió en un ambiente de miseria y analfabetismo.
- Su padre era alcohólico y se la desquitaba frecuentemente con su madre y con él a punta de golpes.
- Un amigo personal declararía que esas palizas hicieron del niño Iósiv tan frío y duro como el padre.
- Fue el único hijo sobreviviente. Sus tres hermanos habían fallecido antes de cumplir el año de edad.
- Su madre, Ekaterina, era una mujer bastante religiosa.
- Trabajaba como sirvienta y aportaba sus escasos ingresos para que su hijo ingrese, algún día, a un seminario y llegue a ser sacerdote, único camino para que salgan de la pobreza.
- Iósiv, obtuvo buenas calificaciones en la escuela religiosa donde estudió, lo cual contrastaba con su fama de matoncito.
- Era capaz de liarse a golpes con chicos mucho mayores y fuertes que él.
- El ambiente de la ciudad donde creció, era sumamente violento. Parte de la tradición de la ciudad eran las peleas diarias entre niños y jóvenes, en emulación a los bandoleros de las sagas de su país.
- Las marcas en su rostro que le dejó la viruela, le causaron un complejo de inferioridad que arrastraría toda su vida.
- Después de terminar la escuela ingresaría en el Seminario ortodoxo de la capital de su país.
- En el seminario demostró ser un fino poeta. Incluso sus versos fueron publicados en antologías, mucho antes del triunfo de la Revolución Rusa.
- Su instrucción basada en dogmas, marcarían su concepción cerrada de las cosas.
- Se declaraba aficionado a las flores y a la música.
- Le gustaba usar seudónimos. Antes de autodenominarse Stalin (De acero) se hacía llamar Koba, por un héroe nacional de su país natal.
- Desde joven demostró una personalidad fría, calculadora y fanática.

Si el joven Iósiv hubiera crecido en estos tiempos hoy sería un… ¡Barra brava!

DICTADURA DE CONCIENCIA: Adolfo Hitler

- Lo llamaban de niño con el diminutivo de Adi.
- Su padre era autoritario, le gustaba la bebida y las mujeres, y lo golpeaba frecuentemente.
- Su madre era sobreprotectora y murió tempranamente.
- Odiaba a su padre y amaba a su madre.
- Su padre quería que estudie lo que no le gustaba.
- Encontraba refugio en el cariño de su madre.
- En la escuela primaria demostró ser inteligente, pero retraído.
- En la secundaria era flojo y desaplicado. No culminó su instrucción media.
- Era solitario y tenía muy pocos amigos.
- Amaba a los perros de quienes decía son sus únicos amigos.
- Le gustaba dibujar y se interesaba por el arte, sobre todo la pintura y la arquitectura.
- Quería ser artista, pero fue rechazado de la escuela de bellas artes dos veces por carecer sus dibujos de talento.
- No bebía ni tenía vicios. Se convirtió en vegetariano.
- No frecuentaba compañías femeninas. Tuvo un amor de juventud, pero no fue correspondido.
- Culpaba de sus fracasos a factores externos.
- Se consideraba un asceta frente a los “placeres vulgares” de los hombres.
- Por muchos años osciló entre los trabajos eventuales y la mendicidad.

Con todas estas características, el joven Adolfo, sería hoy un… ¡Emo!


GENERACION DEL ASFALTO

Esquina del jirón Recuay con jirón Huaraz en Breña, escenario de Generación cochebomba. Foto: MRR.
En la última aparición del fanzine Poetas del Asfalto, han consignado una entrevista realizada por Richi Lakra a este humilde servidor. También un acercamiento a mi novela por Luis, el primo, Mujica y algunos post de este blog, así como la entrevista que me hiciera Gabriel Ruiz Ortega para Proyecto Patrimonio de Chile. Esta vez les dejo la entrevista, posteriormente postearé el combativo comentario del primo Mujica a mi novela.

INTERROGATORIO A MARTIN ROLDAN RUIZ
Por Ricardo Vega Jaime (Richi Lakra)

1.- Cuéntanos tus escarceos literarios

Yo desde muy niño leía de todo. Desde la enciclopedia Temática que había en mi casa hasta los cómics de Batman o el hombre Araña. Tanto leía que un día un amigo de la primaria me prestó o regaló no sé bien, una revista evangelista o cristiana sobre el Apocalipsis. Era el libro del Apocalipsis pero en cómic. Asumadre, la lectura de esa revista me traumó, creo que hasta ahora. No podía dormir por lo macabro de lo que mostraba, era el fin del mundo pero todo recreado con imágenes de miedo. Es la historia de terror más espantosa que he leído. Si el objetivo era asustarte tanto como para convertirte y salvar tu alma, creo que cumplían su cometido. Bueno al menos yo no me convertí ni creo que he salvado mi alma, tampoco me interesa. Ya más grandecito comprábamos con los de mi barrio esas revistas para jeropas llamadas La Cotorra Jodona, Cosquilla, etcétera. También las lubricantes revistas Zeta y la sanguinaria Testigo, para mí, precursora del Gore en el Perú. Entonces con esa base de leer de todo, comencé a aficionarme por los libros de ciertos temas que a mí me parecían interesantes. Recuerdo cuando a los nueve o diez años, para una navidad, mi viejo me preguntó qué deseaba de regalo. Cuando le dije un par de libros sobre Ovnis (Yo visite Ganímedes y Mi preparación para Ganímedes, de Yosif Ibrahim) me miró con cara de asombro. Fácil esperaba que le pidiera una pelota u otro juguete. Me los compró y me los leí al toque. Tanto era mi afición por leer que recogía hasta lo que dejaban tirado en las veredas. Una vez recogí un libro incompleto, no tenía el principio ni el final. Me atrapó desde que lo empecé y me dejó reflexionando sobre muchas cosas, yo tendría unos 11 años. Tiempo después me enteré que ese libro era la novela El Sexto de José María Arguedas. Y, así pues, me fui metiendo más en los libros de literatura y descubrí muchos autores, que hasta ahora forman parte de mis lecturas. Pero lo principal de esa afición de lector, fue el descubrimiento de saber que yo podía escribir como esos autores, de poder escribir mis propias historias.

2.- ¿El escritor nace o se hace?

Para mi el escritor se hace, salvo que seas un iluminado y nazcas con ese talento. En mi caso tuve que aprender, naaaaa aún siento que me falta mucho por aprender. Pero ¿cuántos talentos se han ido a la mierda en el Perú por falta de oportunidades? Porque la vaina no es solo tener un talento, sino también perseverar a pesar de lo difícil que es ser escritor en el país. Si realmente deseas ser escritor la cosa es escribir, pero tampoco creer que lo que uno escribe es ya lo último de la vanguardia postmoderna antistablishment. Porque a las finales puede resultar un mamarracho. En mi caso en mis inicios fui un autodidacta en materia de narrativa. He leído ensayos como los de Miguel Gutiérrez sobre Borges, Faulkner y Ribeyro. O el ensayo Narrativa hispanoamericana de Donald Shaw. Esos ensayos me abrieron un panorama de lo que es escribir tomando como referencia a los grandes autores. También investigaba cómo estructuraban sus cuentos o novelas Juan Rulfo o Vargas Llosa. Conversación en la catedral de Vargas Llosa la tengo toda subrayada Entonces cuando yo escribí Generación cochebomba, me dije que tenía que pulirla, y como tenía ideas vagas me metí a estudiar con los que saben, a los talleres de Cronwel Jara, el mismo Miguel Gutiérrez. Y con Gálvez Ronceros y Jorge Valenzuela en la universidad de San Marcos. Es en este taller donde me di cuenta que me faltaba mucho. Recuerdo que una vez criticando un cuento mío Gálvez Ronceros me sacó el ancho, un poco más y rompía mi cuento en pedacitos y lo tiraba a la basura, y yo que creía que ese era mi cuento más logrado. La vaina que a partir de lo que dijo de él pude mejorarlo. También llegué a la conclusión de que en narrativa si no eres un iluminado, aprendes a las buenas o aprendes a las malas, pero si no aprendes, pues toda la vida estará equivocado en cuanto a tu obra.

3.- Vargas Llosa, Bryce, Scorza, Ribeyro o Reinoso ¿Son para usted los patrones de la novela made in Perú?

Mmmm Personalmente dos novelas fueron muy importantes para escribir la mía. Conversación en la catedral de Vargas Llosa y Los geniecillos dominicales de Julio Ramón Ribeyro. De la primera rescato la ruptura del tiempo y el espacio dentro de la novela y su ambición de ser una novela total sobre el ochenio de Odría. De la segunda, esa atmósfera decadente de las zonas marginales y residenciales de Lima de los años cincuenta. Ambas, además, tienen ese tipo de personajes que siempre me han interesado: el outsider, el marginal, el desclasado. En cuanto a los otros autores, creo que son muy importantes, pero eso de ser patrones de la novela lo tiene que responder un estudioso de la narrativa peruana, y yo no creo estar en ese nivel.

4.- Existe, ahorita en el Perú, una terna de novelistas jóvenes ¿ké nos dice, ah?

Así es y muchos están hablando de un pequeño Boom de la narrativa peruana en estos años. Yo he oído hablar cosas interesantes de estos nuevos escritores, pero te soy sincero al decir que no he leído mucho. Salvo las dos novelas del escritor chimbotano Fernando Cueto: Lancha varada y Llora corazón, que me gustaron mucho. También está la novela de Rafael Inocente, La ciudad de los culpables y la de nuestro conocido Julio Durand, Incendiar la ciudad. Ambas desde una óptica bastante urbana y dentro de la llamada novela de la guerra interna que sufrió nuestro país. También hace poco he leído un libro de cuentos de ciencia ficción del escritor Carlos Saldívar, de muy buena calidad. De los demás escritores nuevos, no he tenido el gusto de leer nada, así que no puedo decir más.

5.- ¿Es Generación cochebomba la novela subte?

Lo mismo se preguntaba el diario Peru21 cuando hizo una reseña de mi libro. Yo creo que es una novela sobre los subtes, porque esa fue siempre mi intención escribir una novela sobre aquellos muchachos que participaban del movimiento subte y a partir de eso, presentar una visión sobre los años de crisis social y económica que nos tocó vivir a muchos. En esa línea está también Incendiar la ciudad, pero Julio toca los primeros años de los noventa, y la mía esta ambientada en la segunda mitad de los ochenta. Pero creo que ambas novelas se complementan para dar una visión de lo que fue el movimiento subterráneo a partir de la ficción literaria.

6.- Cuéntenos sus inicios dentro de la movida subterránea.

Fue en el colegio Guadalupe que un amigo me pasó la maketa de Narcosis. Al principio como que no le tomé mucha importancia, porque yo escuchaba grupos como AC/DC, Iron Maiden, Deep Purple, Led Zeppellin. Pero, cuando me pasaron el cassete Eskizofrenia del grupo español Eskorbuto, me di cuenta que era otra huevada, muy distinta. Y lo que ya me convenció totalmente fue ver el informe que salió en canal 9 sobre el concierto en la concha acústica del parque Salazar: El Rock Subterráneo Ataca Lima. Era 1985 y me di cuenta que ese era el movimiento que buscaba, como adolescente con ganas de expresarme. El lugar del que habla la canción de Leucemia, –Solo sé que será un buen lugar – donde poder encontrar muchas cosas. Posteriormente asistí a los conciertos, a los del Hueko de Santa Beatriz, donde más paraba y también a los de la Jato Hardcore de Barranco. Para mí no había distinción. No me comía esa bronca entre pitupunks y misiopunks o viceversa. Luego con Saúl Omiso hicimos una banda llamada Confrontación de Ruptura que luego se separaría en dos bandas Dictadura de Conciencia y Nada Tuyo. Yo pertenecía a la primera que era una banda Hardcore. Pudimos grabar un cassete compartido con PTK. Cuando acaba Dictadura de Conciencia, un par de miembros funda lo que ahora es la banda dios hastio. Siempre estuve metido de alguna u otra forma con la mancha, en cuanto concierto podía haber, como los de la peña Huascarán o en putamadre. También en las fiestas oscuronas en la No Helden o en Santa Sabina en Pueblo Libre. O lateando por todos lados, con el Omiso, Kilowatt, el gordo maya, el cachinero, Memo eskoria, Miguelón, Chobi, el doctor Fósforo, Aníbal malhecho, José Bacteria, Carlos D, Toño niño rata, Fredy Nada, Toto autonomía, Rafo deformal, condorillo, el poggi, el hombre Topo, el chibolo julio o con Nico y el pelao Kike de Eutanasia, los PTK y tantos otros, incluso tú, Richi Lakra.

7.- ¿Y cómo así se hizo músico?

¿Músico? ¡No seas pendejo! Para hacer Hardcore se necesitaba sólo las ganas de decir algo y mucho punche. Con lo básico podías formar tu banda y si eras honesto en tu propuesta y le buscabas algo de originalidad en el sonido, por muy misio que sean tus conocimientos musicales, podías hacer algo interesante. Y eso fue lo que hicimos con Dictadura de Conciencia. Mucha gente me pregunta por esa banda y algunos han llegado a escuchar algo y me dicen que les gusta. Y eso me parece de la putamadre. Incluso por allí me dijeron para hacer una nueva grabación con los temas antiguos y hacer un concierto de Hola y Chao. Regreso y despedida. Pero no sé aún, cómo se desenvuelva esa figura.

8.- ¿Qué opinión del libro “En los sumergidos pasos…” de Daniel F.

Lo he leído y me parece una visón importante de la formación en nuestro país del movimiento rockero en general y del movimiento subterráneo en particular, porque Daniel F fue testigo de muchas cosas, de la época antediluviana de la movida cuando muchos como yo, todavía estábamos en la primaria viendo Titeretambo. En ese libro se consigna programas de radio, discjockeys de la época que recuerdo haber escuchado pero nunca conocido, como el tío Guillermo Llerena Godoy, entre otros. A veces cuando conversábamos con el Pocho del fanzine Fuerza punk en la casa de Daniel F, muchas de las historias que ahora aparecen en ese libro, las alucinábamos que habían sucedido cuando éramos chibolazos. Entonces el Pocho lo jodía al F: “Es que tú Daniel eres Matusalem” jajajaja. Aparte creo que el F es una voz autorizada y si alguno está de acuerdo o no con eso, pues cada uno con su rollo.

9.- ¿Cómo se llega a los “25 años sobre un sueño” de Leuzemia, con tantos auspiciadores, los medios a su disposición y toda esa alharaca nunca soñada? ¿Ké nos dice hombre?

Los que te llevan a eso es el público que te sigue. Ni Daniel ni nadie, creo yo, ha maquinado o soñado alguna vez tener todo ese apoyo. Porque no creo, que esos auspiciadores metan billete por que les gustó el perfil griego del F, la sedosa cabellera de Montaña, los cachetes de Leo o el floro del Kimba. Se dieron cuenta que la música de Leuzemia llegaba a mucha gente y que esta gente se identificaba con ella. Por lo tanto es buena música y lo que es más… jala gente. Negocio redondo para auspiciar, por eso auspician ese concierto. Digo esto porque si te das cuenta las canciones que más pegan entre la gente de ahora son los temas antiguos de la primera época de Leuzemia y las cúrsiles del F. Las mismas canciones de hace años. Es por esas canciones que ahora Leuzemia es lo que es. Pero en esos años no había un público masivo como para que haya auspiciadores, ¿Te das cuenta, por donde va la cosa? Sino desde un principio hubiera habido publicidad y medios a nuestra disposición, pero tuvieron que darse cuenta que había gente seguidora y ahora llegan solos. Yo sigo considerando que Leuzemia es una buena banda en relación a su trabajo y que esto lo llevó a tener empatía con un público nuevo sin ningún tipo de prejuicios y por eso tiene esa pegada. Lo cual no es ser comercial, porque si fuera así estaríamos hablando de que el primer Lp del 86 sería un disco comercial o que los innumerables maquetas de Daniel F a partir de las cúrsiles serían también comerciales. Daniel hizo la música que le gustaba hacer sin ningún tipo de condicionamientos e hizo clik con el público, sencillamente. Además a quién no le gustaría recibir un buen billete por tu trabajo y más si ese trabajo es lo que más te gusta hacer. Yo estaría feliz si viene la Backus o una editorial grande y me dice: Oe causita tu libro nos ha gustado y te vamos a pagar los derechos de autor para poder regalarlo o venderlo a precio huevo a los colegios de Lima o a las universidades, no sé. Pero como en el Perú, en cuestión de leer libros estamos peor que escuchar rock, no me hago ilusiones, así que sigo buscándomelas día a día.

10.- ¿Cómo se unen el periodista, el músico y el novelista?

Aunque músico nunca me consideré, fue parte importante en mi formación como persona y ser humano. Igual con mi profesión de periodista y ahora mi oficio de escritor, por tal motivo pueden unirse en una sola cosa que aprendí con los subtes: Expresarme, alzar una voz, decir lo que tenga que decir, de la manera más honesta con uno mismo y con los demás.
Si desean adquirir el fanzine Poetas del Asfalto, pueden contactarse a: richi_lakra_@hotmail.com


COMO ESTUDIANTE EN EL DIA DE LA PRIMAVERA

(Escuela de periodismo Jaime Bausate y Mesa 1993)

Después de muchos años regresé a la Escuela de periodismo Jaime Bausate y Mesa, invitado por unos alumnos del V ciclo, para una entrevista sobre mi libro. Y soy sincero que no pude reprimir la nostalgia.

Esperando unos minutos en la esquina, pude recordar las horas de hueveo que nos dábamos en ese mismo lugar junto a Iván Slocovich, Rafo Oré y Rafaelito Vallejo y Morón, los Galifardos como así nos llamaba Iván. Hueveros al mango, no entrábamos a algunos cursos que no tenían nada especial que ofrecer y que no pudiéramos aprender rápidamente a pocos días de los parciales o finales.

En esos minutos pude volver a escuchar las llamadas para entrar a clases que nos hacían Claudia Flores, Rocío Moreno o Gaby Luna, quienes siempre se preocupaban de sus amiguitos para que estuvieran al día y no las molestemos después, pidiéndoles cuadernos y separatas.

Vi por allí a Ronic Torres, haciéndola de gay. La hacía tan pero tan bien, que a veces dudábamos de su condición masculina. Pero no. Hoy es junto a Gaby Luna, padre de una hermosa niña. Por allí escuché a Carlos Cabrejos, el popular cabrejeros junto a su inseparable Kike Peralta, uña y mugre para todos lados, rajando de algún profesor que los había jalado en alguna práctica. O también escuché, aunque no hablaba mucho, a Franco Boggiano, con su larga y metalera cabellera rubia, envidia de las oxigenadas de la escuela. Hoy Franco esta casado con Gisela Vargas y tienen una hija ya grande.

Y aunque en la esquina no estaba el Chino, el eterno señor que vendía golosinas en su carreta, sí estaba su hermano en la otra esquina. Me acerqué a comprar unos cigarros, y aunque lo pensé no le pregunté por temor a que me dieran la mala noticia de que había muerto. Felizmente los muchachos que me invitaron me sacaron de dudas. Pero igual pude recordar cuando en su eterna libación el Chino llegaba más mamado que teta de vieja, y todos aprovechaban para levantarle una gaseosa, una galleta o un chicle. O por un par de Hamiltons te llevabas de yapa dos Cua Cuas. Sobre todo Carlitos Puertas, que era su cliente estrella.

Tantos pasaron en ese instante como si toda una vida de estudios, juergas, risas y amores fueran igual a esas mañanas de verano que no deseamos que se acaben, pero se acaban. El gordo Guillermo Pérez, Solapa Bernaola, Erick Castillo, Franco Ortiz y Remo di Natale, metiendo chongo a cada momento, sobre todo el gordo con su fijación por el sexo oral, sexo oral, sexo oral que repetía como una letanía. Años después Guillermo asegura no recordar nada de eso… ¡ya pues!

La loca Giovanna Portilla, riéndose de todos y de todas, junto a Roxana Silva, Melissa Ochoa y Jessica Ramírez. O la presencia apacible de Edgard Dávila, Javier Ampuero, Hernan Carranza, Netter Pinedo y Gaby Rivera. O el andar apurado de llegar para estudiar o de retirarse para seguir estudiando de Esther Kooyip, Mirtha Vergaray (la Pochita) e Isabel Saco. Todos allí, entre risas de nada como los de la tía Victoria Morante, junto a Carlitos Cano, más conocido como ¡¡¡zacarazaaaaa!!! O la presencia sutil, pero presencia al fin, de Karina Neyra, Techi Llerena, Katty Aguilar, Fanny Rosales e Isabel Idrugo.

Todos ellos fueron años de libros, trabajos, exámenes, fiestas, juergas, amor y amistad, mucha amistad, y quedan en la retina como imágenes de esos años tan maravillosos, años de vivir como estudiantes en el día de la primavera.

¿Y la escuela como está? Como en la vida, las fachadas siguen siendo las mismas, pero por dentro muchas cosas cambian, y la escuela había cambiado por dentro. La casa del lado, donde a veces un bebe impertinente nos interrumpía alguna clase con su llanto, ahora es un patio donde los alumnos pueden sentarse a preparar su clase, fumarse un cigarillo o hacer lo que los Galifardos hacíamos en la esquina, simplemente estar en plan hueving.

Allí fui entrevistado por Carlos Vera, quien tiene un tremendo parecido con el poeta y también bausatino Eduardo Pucho. Y así entre las preguntas y respuestas y los flashes de Pamela, la fotógrafa, me venían rápidos flashbacks, donde una y otra vez me veía exponiendo o interviniendo en esas clases a las cuales no podíamos faltar por obligación o por el simple gusto de aprender.

Las clases de Jorge Ramos de la Flor, de quien aprendimos mucho con su severo método para enseñarnos a escribir periodísticamente, sobre todo las alumnas. O los cursos del ya finado Moisés Arroyo Guanira, una enciclopedia para todo tema (Supongo que por los años y por la edad que tenía ya estará finado, de lo contrario el tío es lo que especulábamos en esos días, un ser inmortal). O las clases de cine del profesor Parodi, o las de radio del maestro Max Obregón Mickelsen… Las clases de Lengua de Raquel Bejar y Galo Martínez… la de crónica periodística de Manuel Jesús Orbegozo.

Pero ninguno como el curso de Sociología peruana I y II que para mi fue el más interesante de toda la carrera. Porque fue el único donde saqué nota de 20 en los parciales y finales y en donde nunca falté y en donde siempre intervine, simplemente porque estaba secretamente enamorado de la profesora y estoy seguro que ella también de mi. Porque con los años he podido descubrir en la mirada de una mujer, si existe atracción. Y esa mirada era la misma que la profesora tenía cada vez que me atendía por cualquier cosa que yo le iba a preguntar. O cuando ella misma lanzaba una pregunta en plena clase y me quedaba mirando, esperando la respuesta. Respuesta que ya tenía preparada de antemano porque ese curso lo trabajaba con el sílabo, sólo para impresionarla. Por eso, cuando dejó de enseñarnos, me quedaba el consuelo de verla pasar hacia otras aulas, hasta que no la volví a ver más, había dejado de trabajar allí.

Y así entre anécdotas de la escuela y acercamientos a mi novela, sentí que había vuelto a los años de estudiante. Y al despedirme pude dar una ojeada a lo que fue mi último salón. Lástima, no encontré miradas de antaño, encontré las miradas de muchachos y muchachas que nos habían relevado en esas carpetas, y que me escudriñaban con curiosidad. Ellos son ahora, los llamados a darle vida a esas aulas, esa vida que nosotros ya habíamos vivido.


LOS GUERREROS AMOS DE LA NOCHE


Hace unos meses fui Invitado por Richi Lakra para hablar en El Averno sobre esta pelicula. Por problemas técnicos, no se pudo dar lectura a mi comentario. Así que para que no se pierda por allí, lo brindo a ustedes, espero sea de su agrado.

Una noche de la primera mitad de los ochenta, vi esta película junto a la mancha de mi barrio ¿Qué año habrá sido? ¿85, 86? No recuerdo bien. Fue en el cine Paty del jirón Varela en Breña. –Muchos años antes se había llamado Danubio y pocos años después se convertiría en un cine porno–. Dentro de la sala se habían concentrado las manchas de los diferentes barrios de esa Breña ochentera: Los de Yavarí, los del ovalo, los de Jorge Chavez, los de la Barriada, y nosotros los de la cuadra cuatro de Huaraz, entre otros. Al final de la proyección, salimos del cine mirándonos de refilón. Cualquier provocación pudo desencadenar en una gresca. Felizmente no pasó nada.

Pero, a pesar de que mi barrio estaba a pocas cuadras, la sensación de avanzar por territorio hostil, como los protagonistas de la película, nos hacía avanzar con cuidado en cada esquina, y pasar con desconfianza ante alguna collera esquinera.

Estrenada en 1979 y dirigida por Walter Hill, The Warriors –En castellano se tituló Los guerreros amos de la noche– está basada en la novela del mismo nombre de Sol Yurik, la que a su vez se basa en un hecho de la antigüedad, la llamada Retirada de los diez mil. Escrita por Jenofonte, esta historia del año 401 ac, narra la retirada a través de territorio enemigo, de los mercenarios griegos, entre ellos el mismo Jenofonte, tras la debacle del ejército que Ciro el joven, había reunido contra su hermano, el rey de Persia Astajerjes II.

A partir de este hecho, la novela y luego el guión cinematográfico, nos presenta a un grupo de pandilleros de Coney Island denominados The Warriors.

Convocados por Cirus el jefe de los Riff, la pandilla más fuerte de Nueva York, acuden hasta el Bronx, en medio de una tregua, junto a todas las pandillas de dicha ciudad. El objetivo es unir a todos en una gran organización para controlar las calles. Pero, Cirus es asesinado en medio de la arenga.

Fox, uno de los warrior, vio al asesino; pero, éste, anticipándose a todos, los culpa de ser los responsables. Viéndose perdidos escapan y buscan llegar hasta su territorio en Coney Island. Para llegar tienen que atravesar toda la ciudad hasta el otro extremo de Nueva York. Pero, los Riff informan a través de una Dj de radio que la tregua se ha acabado y que la cabeza de los Warriors tiene precio.

Al igual que Jenofonte y los diez mil de la epopeya griega, Los guerreros tienen que atravesar por un territorio plagado de enemigos que están dispuestos a darles caza.

La lectura que se puede hacer de esta novela nos remite a un acontecimiento que estaba afectando a la sociedad norteamericana de eso años y a gran parte de la juventud de dicho país: La guerra de Vietnam. El escenario vivido por los soldados que regresaban del frente era el mismo que muestra la película. El ansia de supervivencia en medio de una selva plagada de enemigos dispuestos a cazarte como a una fiera feroz. Un lugar donde tenías que aguzar tu instinto animal para sobrevivir. La selva salvaje se había trasladado a la selva de cemento. La jungla vietnamita se había trasladado a las calles de Nueva York.

La visión futurista de The Warriors la encontramos en la fuerza que las pandillas callejeras podían llegar a alcanzar con los años. En todas las grandes ciudades de Norteamérica y Sudamérica, ya es un problema que linda la seguridad nacional. Cirus, en la película formula a los pandilleros lo siguiente: ¿Por qué pelearnos por un pedazo de territorio, si podemos controlar la ciudad? De esta lógica aprendieron bien, las ahora denominadas Mara salvatrucha o la Mara18. Pandillas cuya organización ha trascendido las fronteras de su origen californiano y ha llegado a los países de donde son originarios sus miembros: El salvador, México, Honduras, Guatemala.

Sin ir más allá, en el Perú, es sabido que las pandillas controlan territorios donde no se puede caminar libremente y en donde los transportistas tienen que pagar cupos para poder cruzar sus calles. Y los hechos de violencia donde participan, van en aumento cada año, con muertes cada vez más crueles e inimaginables.

Bien dicen que la realidad supera muchas veces a la ficción. (Ver trailer de la película)


ATRAPAN A PRESUNTOS ASESINOS DE COCO CIELO


Nico eutanasia que ahora reside en España recibió hoy una llamada de Mario telegram (ex pareja de Cocó cielo y ex miembro de Silvania) donde le avisa que dos presuntos asesinos de Cocó fueron atrapados en Barcelona tratando de vender algunas pertenencias que se llevaron del apartamento. Mario no dio más detalles, pero al parecer los presuntos responsables eran conocidos de Cocó, porque pudieron entrar a su casa sin ningún problema.

Subo este post a pedido del mismo Nico. Esperamos más noticias y que los responsables sean sancionados pronto.


EL SUBTE Y LA GRUNGE


Para un subte ochentero, la autenticidad implicaba, principalmente, la música y ser tú mismo. Al menos para mí, fue así. Para otros sería la ropa, la forma de hablar, el peinado... Musicalmente parecía ser muy fácil, que sólo era escuchar algo distinto y listo. Pero No. La cosa Iba más allá, si no te podían considerar un posero. En ese aspecto, llegar a ser autentico, implicaba una militancia, pero también, aceptar los sacrificios y carencias que nuestro peculiar gusto implicaba. Una de esas carencias era el amor.

Encontrar una chica que compartiera tus gustos musicales, era casi imposible. La mayoría escuchaba Río, Chachi Lujan, Pandora o las Flans. Uno podía hacerse el loco, en ese sentido, porque para el amor nada es determinante y lo que más anhelábamos era tener una chica, escuchara lo que escuchara. Pero ellas eran poco tolerantes cuando decías que Eskorbuto era el grupo que te había cambiado la vida. O que ibas a los conciertos de Eutanasia. Obviamente te consideraban un marciano o un terruco.

Todos buscábamos a la chica subte capaz de entrar al pogo, o de ir a pintarrajear Lima con: Somos el futuro, somos el progreso, somos tu futuro de carne y hueso. Pero, eran poquísimas las que iban a conciertos o que escuchaban esa música, que ya solamente buscábamos a esa que pudiera entendernos sin reproches ni desconfianzas.

Incluso las Darkis, Zopilotonas, Niuweys o poseras, consideraban a los subtes como unos carcosos, lisurientos y antitodo. Lo cual no escapaba mucho de la realidad. Muchos, como yo, alzábamos eso como una bandera de autenticidad.

En mi caso, el haber sido seguidor del Hardcore punk, implicaba conocer y despedirme de las pocas chicas que en un principio me consideraban interesante. Aparte, claro está, que mi rancio olor a sobaco o mis chancabuques sin lustrar, brindaban su aporte. No obstante, una que otra compartió conmigo momentos que ahora son recuerdos. Y no precisamente por la música.

Con el tiempo llegué a la conclusión, de que una jipilona metida en esa onda de paz y amor, podría ser el equilibrio para mi paranoia subte. Lástima que, para esos años, las jipilonas estaban casi tías. Aparte estaban de poetas, marihuaneras o de militantes de la Izquierda Unida, lo cual no le quitaban atractivo. Pero, seguro, tenían otros intereses que conocer a un subte pelo parado.

Así fui claudicando, porque nunca encontré a una que le gustara La Polla, Kortatu, Eskorbuto, Discharge, GBH. La verdad, ya no tomaba en cuenta eso al momento de conocer una chica. Pero, por experiencia, evitaba hablar de mis gustos musicales en un principio. Si la flaca me interesaba bastante, hasta podía mentir que me gustaba Magneto.

Así pasaron unas relaciones en donde el Hardcore punk, no tenía cabida entre las caricias y los besos. Ni siquiera en un lento caminar de manos entrelazadas. Con el tiempo ya eran otras las motivaciones y los motivos por el cual se daban los acercamientos con mujeres. Hasta que conocí a una persona especial.

Me la presentaron como miembro de una banda femenina que nunca hizo una canción, que nunca había tocado y que nunca pasó de dos integrantes: Las Bastardas. Lo primero que pregunté fue si cantaba o tocaba la guitarra. Me dijo que no, que no hacía ninguna de las dos cosas. Justo cuando la charla estaba por volverse un hielo, la música salvó la conversación. Ya para ese tiempo había dejado mi recalcitrante cerco Hardcore punk y había descubierto otras bandas y estilos que hicieron interesante el diálogo. Aparte, ella era tan linda y transparente como una lágrima de flor.

Inesperadamente nació una relación basada en la música. Esa primera vez, conversamos de Velvet Underground. A ella le gustaba con Nico, a mi no. Pero, para ambos, Venus in furs, y Pale blue eyes, eran las mejores. El problema vino cuando confesó ser fanática del Grunge y el Rock Alternativo de los noventa.

Para mí, los noventa, no fueron de mi interés. No porque considerara mala la música, sino porque yo había crecido con una amplia gama de grupos que hacían no interesarme en bandas como Pearl Jam. Coincidentemente la preferida de ella, tanto que había viajado a Argentina para verlos en concierto.

Nos diferenciaban diez años de edad y el estilo de cada década. A veces discutíamos, en buena onda, sobre el aporte musical del Punk, el Dark y el New Wave de los ochenta y del Grunge o alternativo de los noventa. Como si fuéramos rivales, como si uno fuera de la U y otro de Alianza, nos apasionábamos en defender la música de nuestro tiempo. A veces ella ganaba, a veces ella perdía. Yo podía notar su rabia por perder. Entonces un beso sellaba la reconciliación entre el viejo subte y la grunchera alternativoide.

Con ella bebí de otras músicas, de otros estilos. Como la canción de Joaquín Sabina que escuchábamos cuando paseábamos por el parque Castilla de Lince: Y aunque sé que no era la más guapa del mundo, juro que era más guapa, más guapa que cualquiera. O cuando toda una noche The Doors marcó el ritmo de nuestros besos y caricias. O cuando Please, please, please… Let me get what I want de The Smiths se convirtió en la única canción que pudimos bailar, en un viaje que bautizamos como nuestra luna de miel. Otras tantas como Me and Bobby Mc Gee de Janis Joplin o esa de Calamaro que marcó nuestra despedida: Este viaje es mejor hacerlo solo, yo te voy a recordar todos los días…

Porque así como no lo esperaba, tampoco esperaba que terminara esa bonita relación, pero terminó. La vida nos alejó y cada uno tomó su rumbo. Con ella aprendí a sentir y a valorar muchas cosas. Y aunque nunca se lo dije, también aprendí a valorar la música que me enseñó a escuchar, la de su década. Y, cada vez que suenan, regresa su sonrisa y aquellos momentos. Tanto así que Pearl Jam terminó por gustarme; y, Black, su canción favorita, terminó siendo también la mía. Será, quizás, por la última estrofa que alguna vez la escuché cantar con tristeza: I know someday you'll have a beautiful life... I know you'll be a sun in somebody else's sky, but why... Why, why can't it be, why can't it be mine.
Publicado en el número 04 de la revista Audiofobia (octubre 2008)


LA COCÓ SUBIÓ AL CIELO

La Cocó (Foto: Oscar L. Tejeda)

No llegué a conocer personalmente a Jorge Revilla, más conocido entre los subtes como El Romántico o La Cocó. Por allí algunas fotografías que vi en el Stand de José Galicio, vestido de negro, típico new wave, en algún concierto o ensayo, no recuerdo bien. Recuerdo también que en 1989, había fugado a España con Mario Tifoidea, bajista hasta ese momento de Eutanasia.

También recuerdo que Carlos Magán, el Boui, me contaba de los conciertos en España de la ya mítica banda Silvania, banda que formó con Mario Tifoidea. Una de sus presentaciones fue catalogada por una revista española como un buen “Caos Sónico”, a lo que La Cocó respondería: “Pero si sólo fue un besito”.

Recuerdo y más recuerdos. Aparte de Silvania tuvo un último proyecto llamado Cielo, siempre con Mario, en donde los elogios no dejaban de llegar (leer acá). Siempre sin perder el espíritu del Subte, que la formó. Testimonio de eso son las declaraciones en Diez canciones que me hicieron subterránea y en este comentario sobre Radio Subterránea, grabación del 2007 de Cielo.

Lo que La Cocó pudo lograr internacionalmente con su música es una de las demostraciones de que el Movimiento Subterráneo abrió muchos caminos para el talento y la imaginación. Lastima que en nuestro país ese talento y esa imaginación no sean entendidos y valorados como se debe, tanto así que muchos tuvieron que fugar, para poder desarrollar sus expectativas de expresión.

Ayer domingo 28 de septiembre La Cocó murió apuñalada en su departamento de Madrid. Se sospecha de su actual pareja. Las investigaciones darán con el responsable.

Como le dije al loco Erick Desconcierto y a Rafo Deformal, quien fue el que me aviso de su muerte, ella o él, como prefieran, es un subte más que se va. Y así como Kilowatt, El Omiso, Edwin Zcuela y otros… La Cocó ya es leyenda.


SARTRE Y DE BEAUVOIR: DOS QUE FUERON UNO

(Simone de Beauvoir y Jean Paúl Sartre 1954)

Por más que el existencialismo sartreano, esté basado en la soledad del individuo arrojado en el mundo, como proyecto de hacer-se, de Ser para sí, en su individualidad; al autor de El muro, no se le puede conocer completamente, por él mismo, como tal, sin tener que unirlo al trabajo y cercanía de Simone de Beauvoir, discípula, pareja, amiga amante y compañera. Palabras cuyo significado nos remiten necesariamente a dos seres, como Uno.

El encuentro se dio en 1929 en La Sorbona de París dando inicio a una relación basada en la libertad del otro como base de un amor muy superior. Compañeros inseparables hasta el final de sus vidas, juntos construyeron la crítica hacia la sociedad burguesa de su tiempo. Cada uno aportó su obra para el progreso del pensamiento humanista contemporáneo. Sartre con el Ser y la nada, aportó una de las filosofías más influyentes del siglo XX junto con el marxismo, y de Beauvoir aportaba con El Segundo Sexo, una corriente nueva e importante dentro del feminismo.

Jean Paúl dijo: “La existencia precede a la esencia”, Simone diría “No se nace mujer, se llega a serlo”. Por su laboriosidad en el trabajo intelectual Sartre, la llamó el Castor.

Nunca se casaron, nunca vivieron juntos, no tuvieron hijos y no dependían económicamente el uno del otro, tampoco sexualmente; pero, a pesar de ello, ambos se sabían de la misma especie: "Lo que nos ligaba nos desligaba; y por ese desligamiento nos reencontrábamos ligados en lo más profundo de nosotros”. Afirmaba Simone.

Durante años mantuvieron lo que ella llamó “Los amores de contingencia”. Como Olga Kozakiewicz, que despues de haber sido amante de Simone, lo fue de Sartre. Durante esos años esta última mantendría un romance con Jacques-Henri Bost. Curiosamente Bost se casaría con Olga años después.

Conforme pasaban los años, Jean Paúl mantenía romances con mujeres cada vez más jóvenes, romances a los cuales Simone definía como su incapacidad por aceptar la edad adulta. Ella por su parte mantenía una correspondencia epistolar con el escritor norteamericano Nelson Algren, quien posteriormente le propondría matrimonio. Tras la muerte de Sartre, la escritora pasaría los últimos años de su vida al lado de Algren.
Simone de Beauvoir en 1954, por Art Shay. Con esta foto hace honor a su apellido: Bonito de observar.

Bella e inteligente, conoció del escandalo cuando la madre de una de sus alumnas, Natalie Sorokin, la acusó de seducir a su hija, cosa que no era menos cierta. Así transcurrió esta pareja, entre amantes compartidos y compartidas, entre cartas donde cada uno contaba sobre sus amores contingentes. Como esa carta de Simone que dice:

"Querido pequeño ser: Quiero contarle algo extremadamente placentero e inesperado que me pasó: hace tres días me acosté con el pequeño Bost. Naturalmente fui yo quien lo propuso, el deseo era de ambos."

O la respuesta de Jean Paúl: "Si usted se acostara en este estrecho jergón, a mi lado, me encontraría muy a gusto y se me derretiría el corazón. Pero no será así y tendré que oír los ronquidos sonoros de alguien. Ay, amor mío, cómo la amo a usted y cómo la necesito. La amo con todas mis fuerzas.”

¿Cómo se entiende este tipo de relación? Simone de Beauvoir, lo definiría así: “No nos juramos fidelidad, pero nos sabíamos el ser más importante para el otro".

Juntos influenciaron a toda una generación, fueron considerados la pareja intelectual más influyente de la post guerra. Por esta razón recorrieron el mundo exponiendo cada uno sus ideas. Participaron del Tribunal Russel, acusando los crímenes de los Estados Unidos en Vietnam. Estuvieron a favor de la independencia de Argelia de Francia, apoyaron a la Revolución cubana, Estuvieron de parte de La Revolución Cultural China, en sus inicios, y también de Mayo del 68 francés. Para estos años, en que muchos mitos han caído, su apuesta por la libertad, y su apoyo a los movimientos de su tiempo, parece ser contradictorio.

Como contradictorio, o paradójico, puede parecer el hecho de que Sartre haya afirmado que “El Infierno es el otro”, y no se le pueda desligar de la otredad de Simone de Beauvoir, para conocerlo en toda su dimensión; e igual a Simone quien renunció a vivir bajo la sombra de un hombre, como le había enseñado la educación tradicional de su infancia, no la podamos concebir a ella y a su obra sin la influencia del autor de El existencialismo es un humanismo.

Una vida intelectualmente productiva no dura para siempre, como ninguna de las vidas. En 1980 Jean Paúl Sartre, moriría víctima de una enfermedad. Dicen que en sus últimos momentos lúcidos, después de recibir un beso de Simone, le dijo: “Te amo”. Un Te Amo bastante sincero. Ambos habían apostado por un amor basado en la honestidad y la libertad por la individualidad del y para el otro. Cinco décadas juntos, y un trabajo intelectual grandioso, es la prueba más palpable.

Poco tiempo después el Castor diría: "Su muerte nos separa, mi muerte no nos volverá a reunir. Mejor así: ya es hermoso que nuestras vidas hayan encajado durante tanto tiempo."

Simone de Beauvoir, moriría en 1986. Desde entonces sus restos descansan junto al de Jean Paúl Sartre en el cementerio de Montparnasse, para siempre.

Publicado en el último número (setiembre del 2008) del fanzine Poetas del Asfalto, dedicado a la vida y obra de Sartre.



¡DENUNCIA!

Desde hace un tiempo, supe el drama que Rafael Inocente tuvo con respecto a la publicación de su novela La ciudad de los culpables. En las conversaciones que hemos tenido, me he ido enterando que ya no sólo Rafael, el agraviado, sino también escritores y poetas peruanos y no- peruanos. Incluso uno de los afectados, Harry Cañari Atoche, me dejñó su denuncia en un comment de este blog. Pues bien todos los afectados se han unido para denunciar a Harold Alva, director de Editorial Zignos, responsable directo del problema. Acá les dejo una carta abierta que los denunciantes están haciendo pública en varios blogs y en un diario de circulación local. Desde acá mi solidaridad con todos ellos.

Lima, setiembre de 2008.
Los firmantes somos escritores, poetas y críticos literarios peruanos y extranjeros que hemos sido perjudicados en nuestro trabajo de creación por el pernicioso accionar de Harold Alva Viale, director de la Editorial Zignos, cuyo abundante prontuario está siendo destapado en diferentes medios públicos en el Perú.
Harold Alva es un timador de vuelo internacional que ha afectado nuestras obras con una pésima edición (libros mutilados, con hojas en blanco y maculados por decenas de erratas debido al pésimo cuidado de edición) e impresión y una nula difusión de las mismas. Asimismo, Harold Alva ha incurrido en delito de estafa al incumplir con realizar el depósito legal y la inscripción de nuestras obras en la Biblioteca Nacional del Perú (código ISBN), algo completamente incomprensible pues el monto del depósito legal es irrisorio, y para coronar la desfachatez del pillaje, Alva no ha entregado la totalidad de libros que previamente había pactado con los respectivos autores (en el contrato se firmaba y se pagaba por 1000 ejemplares y el bribón sólo entregaba 20, luego se esfumaba, ésta ha sido una práctica recurrente de este audaz sujeto, quien ha tenido el mismo proceder con el seudofestival de poesía que organizó en el año 2007 y que llamó pomposamente Festival de Poesía País Imaginario, en el cual embaucó a numerosos escritores extranjeros, prometiendo editarles libros que sólo fueron imaginarios pues no hubo nada tangible). Finalmente, la difusión de nuestras obras en librerías y medios de comunicación ha sido absolutamente nula por parte de la seudoeditorial Zignos que dedica sus esfuerzos a buscar nuevas víctimas entre poetas y escritores jóvenes ignorantes de los sombríos antecedentes de su director, Harold Alva Viale.

Creemos que es de justicia denunciar este tipo de atropellos y creemos asimismo que resulta desatinado de parte de ustedes invitar a un sujeto que desfalca a decenas de escritores y se ampara en sus oscuros vínculos con el poder para permanecer impune.
Atentamente,
Harry Cañari Atoche
Rafael Innocente
Nuvia Estévez
Marta López Luaces
Miguel Ángel Zapata
Winston Orrillo
Aldo Pancorvo
Jorge Castillo Fan
Omar Salomé
Giancarlo Huapaya
Fernando García Cueto


¡ENTREVISTA COCHE BOMBA!

Foto: De izquierda a derecha Yucatán, Kike Eutanasia, Chovi y Chikidrákula. Abajo: Marko Fósforo y el Tombo loko. Concierto subte Lima Se Muere en la Peña Huascarán (1989)

La revista de Humanidades VILLA LITERARIA publicó en su primer número una entrevista a este pechito. Agradesco a todos los alumnos de literatura de la Universidad Federico Villareal, por el apoyo a mi libro y a Crisóstomo Gamboa por las preguntas. Los que deseen adquirir o contactarse con la revista escriban a revista.villaliteraria@gmail.com

ENTREVISTA A MARTIN ROLDAN RUIZ

Por: Crisóstomo Gamboa M.

“Generación Cochebomba” Tu primera novela publicada. ¿Cuan sacrificada ha sido poder concretar ese objetivo?

Más que todo fue el sacrificio de horas robadas a muchas cosas, aunque ni tanto como sacrificio, porque para mi fue muy placentero escribir Generación cochebomba. Escribía sábados y domingos. Me levantaba a eso de las 8 de la mañana, desayunaba y de allí me encerraba hasta las tres o cuatro de la tarde, con el intermedio para el almuerzo. Esto me permitió además cambiar de hábitos, porque me había comprometido con mi novela y no podía faltar a las citas mañaneras, por culpa de una noche de desbande. Para tal fin trasladé esto último a otros días de la semana y solamente cuando había un motivo muy especial, tanto así que ahora ya no me llama mucho la atención salir de juerga… Esto ya fue en los últimos años, porque en un principio escribía en las horas muertas de mi labor como bibliotecario de un colegio nacional. Como no tenía computadora, empecé escribiendo los primeros capítulos con lápiz y papel, si mal no recuerdo toda la historia central de Adrián R y su mancha del Lado A o la primera parte de mi libro. Lo más difícil, creo yo, fue saber si ya tenía algo publicable. Algunos amigos metidos en lo que es literatura, me animaban a hacerlo. Pero quería yo, tener la opinión de alguien conocedor. Por recomendación de un amigo, le entregué mi novela a un editor. Éste, muy amablemente, me dijo que mi novela no tenía trama, que los personajes no estaban bien tratados y que le faltaba mucho a mi libro para retratar a la generación coche bomba. Bueno, ante esas palabras, como que me dio algo de pánico, porque yo había puesto mucho énfasis en esas cosas. Pero igual, mientras la escribía, siempre me preguntaba si estaba escribiendo algo bueno; a veces me respondía que quizá no lo era, pero tenía la firme convicción de que sí estaba escribiendo sobre algo importante, así que me mandé con todo y contra todos. Ahora la opinión de los lectores y de algunos conocedores me dan la razón y me llaman a pensar de que ese editor, quizás, no leyó con atención mi libro. Con la decisión de publicar, lo demás llegó fácil. Porque, creo yo, cuando uno desea concretar algo, no escatima esfuerzos y gastos para verlo realizado, y así fue. Ni el dinero ni el tiempo ni nada fue para mí un sacrificio, porque hice lo que deseba hacer.

“Los espacios narrados en tu novela están ambientadas en el centro de Lima, ¿cual es o ha sido tu relación con estos lugares que alimentan la verosimilitud en tu creación?

Yo, desde muy niño he sido un callejero. Desde los ocho años ya andaba por las calles de Breña y el centro de Lima, escenarios de Generación cochebomba. Salí armado, únicamente, con los consejos de mi padre, los cuales me ayudaron mucho para sobrevivir entre esas veredas. Con esto no quiero decir que haya sido un pirañita. Pero, la calle fue parte importante en mi formación como hombre y ser humano. Como dije ante una pregunta sobre mi libro en el ciclo La Nueva Narrativa Peruana, organizada por ustedes, que así como los jóvenes de otras clases sociales de mi generación o los de ahora cogen sus mochilas y se van hasta donde los lleve el camino, para encontrase con sí mismos; nosotros, los subtes de quienes hablo en mi novela, nos encontramos con la vida entre las veredas, el asfalto y el smog, que se movían y aún se siguen moviendo a ritmo de música punk.

¿Cuáles son los escritores a los que recurres constantemente?

Siempre leo a Juan Rulfo, Borges, Vargas Llosa, Julio Ramón Ribeyro, Albert Camus, Oswaldo Reynoso, Oscar Colchado. Últimamente estoy tratando de leer a autores peruanos más recientes, porque me estoy dando cuenta que conozco a muy pocos y por lo que leo en muchos lados, son bastante interesantes. Además, por influencia de una persona a quien quiero mucho, estoy leyendo lo que pueda encontrar de Alejandra Pizarnik

Las buenas amistades están presentes directa o indirectamente en el mundo ficticio del novelista ¿Cuánto de esas grandes amistades están modeladas con Generación cochebomba?

No niego que varios de los personajes de mi libro están modelados de acuerdo a ciertos rasgos físicos o de personalidad de amigos muy cercanos. A un par los mencionó con el nombre o apodo con que se les conoce aún. Incluso algunos son tal cual yo los conocí. Por allí me han dicho que están pensando cobrarme regalías, jajaja. Pero no, cuando construí mis personajes, tuvieron como base esas personas reales, y conforme las necesidades de la ficción me lo exigían, iba moldeándolas de acuerdo a esas necesidades, con características artificiales. Hay un personaje importante que está hecho de la personalidad y físico de tres personas de la realidad y también de lo que yo creí necesario incluirle.

¿Cuánto ha cambiado la Lima de los apagones, a la actualidad?

No mucho te diré, quizá en infraestructura y organización haya mejorado, pero en lo esencial que es la seguridad como que hemos empeorado. Antes tú sentías un miedo a toparte con un coche bomba o un paquete en alguna esquina. Pero tenías la ventaja de que los podías encontrar cerca de puestos policiales o dependencias públicas y entonces evitabas dichas calles. Pero ahora todos tenemos un temor a ser asaltados y ya no tenemos esa ventaja anterior, porque un choro lo encuentras en cualquier esquina. Antes no había muchos microbuses y tenías que viajar colgado del estribo. Aparte que todos eran una calamidad. Hoy tenemos combis, custers, microbuses, taxis, taxicholos, mototaxis, etc., muchos de ellos modernos, pero igual se olvidan de lo esencial que es el pasajero, porque te tratan como ganado. Bueno, también por culpa de nosotros que nos gusta que nos traten así. Pero igual, a pesar de que hay parques más bonitos y calles remodeladas, Lima, sigue conservando eso que llevará por siempre y que para muchos es lo que más añoran al estar lejos: Su color gris melancolía. Ese gris que para mí es el espíritu de mi novela, porque traté de capturar esa melancolía a través de la ciudad, esa poesía de las calles y veredas de una ciudad decadente que influenciaba a los que caminábamos por sus jirones y avenidas. A diferencia de Zavalita de Conversación en la catedral, para quien Lima tiene un color caca, el color del Perú, los personajes de mi novela no odian Lima, más bien se sienten parte de ella, se sienten parte de ese color gris. No son limeños mazamorreros, más bien limeños salchipaperos.

Hay un boom de escritores que abordan el tema de la violencia política que sufrió el Perú (80-2000), en estos momentos cuáles serian los temas, materia de creación literaria?

Mmmm, cada escritor tiene sus temas en cuanto a ese episodio. Yo los tengo, pero ignoro cuál sean los temas de los demás. Yo escribí mi novela desde la visión del movimiento subte y ahora deseo escribir otra novela sin alejarme del argumento de la guerra, desde otra visión. El gran tema de la violencia política no se va a agotar en muchos años. Hace unos días, tuve la suerte de compartir un café con Miguel Gutiérrez y el filósofo Dante Dávila, y ambos llegaban a la conclusión de que el tema de la violencia política de los años ochenta ha marcado tanto que está generando novelas y cuentos en número mucho mayor a la guerra con Chile, que fue un hecho tan igual de traumático en nuestra historia. Además, tomando como ejemplo la novela Soldados de Salamina de Javier Cercas, decían que así como para los españoles el tema de la guerra civil no se agota y las nuevas novelas no están vistas desde la perspectiva de esos años, igual sucederá en el Perú. De acá a muchos años se seguirá escribiendo sobre esos tiempos violentos, ya ni tanto desde el punto de vista de los que la vivieron sino de sus hijos, incluso, de sus nietos. El reto es encontrar de qué forma escribir sin caer en la repetición. Todo es válido incluso el humor, como algunas novelas y películas españolas sobre la Guerra Civil.

¿Cómo recibe la crítica Martín Roldan Ruiz?

De manera deportiva. Hasta ahora el comentario de los lectores que escriben al correo consignado en el libro, es positivo. De algunos entendidos, con bastante nombre, también. Lo cual agradezco mucho. Me parece increíble la verdad. Solamente en un comment anónimo de un blog muy reconocido leí que mi novela era malísima. Yo me dije: “¿Qué comen que adivinan?” jajaja. Pero, igual, todo lo tomo con mucha humildad, porque aún creo que estoy en proceso de aprender. Bueno, uno nunca termina de aprender. Lo que sí estoy seguro es no perder el apasionamiento con que escribí mi libro, porque para mí esa es la base de todo buen trabajo: La pasión. Eso es muy importante para mí persona. Y no solo al momento de escribir sino en todos los aspectos con que llevo mi existencia.

Ser un disidente en estos días debe resultar ser complicado ¿te consideras uno de ellos?

Antes que ser disidente creo que soy, como se dice en la calle, un aparecido. Pero no en el sentido del que se cree sin ser nada. La razón es que al momento de publicar yo no conocía a nadie, dentro del circuito literario de Lima. Pero, sí tenía conocimiento sobre la narrativa que había dominado en los últimos años. Por tal razón puse esmero en que Generación cochebomba, no fuera un libro más de la llamada narrativa urbana juvenil que dominó los años noventa. Si ser un disidente es no estar de acuerdo o pensar distinto con lo imperante en algún espacio social, musical o literario. Pues sí, me considero un disidente, con este primer libro. Ya se verá si continúo esa disidencia con los demás libros que escriba.

Me comentabas que trabajas en una biblioteca de un colegio, una labor encomiable ¿nos podrías asegurar que se están forjando una generación de buenos lectores?

Es bastante difícil decir que se está forjando una generación de buenos lectores, pero que se está haciendo el esfuerzo a partir de mi biblioteca pues se está haciendo. Tenemos un taller de lectura de cuentos y la recepción de los alumnos es buena. Hemos leído los clásicos de Congrains, Reynoso, Diez Canseco; pero, además les he incluido cuentos de Sergio Galarza, Oscar Colchado, Betsabeh Huamán Andía y justamente los dos primeros fueron los más comentados por los alumnos de secundaria. Incluso se han interesado por una canción de uno de los cuentos de Galarza: Pale blue eyes de Velvet Underground. Mientras ellos leían les hacía escuchar dicha canción y después cuando comentábamos el cuento, les revelaba que era la canción de la historia leída. Y lo bueno de esto es que los comentarios eran a partir del criterio de los alumnos, no del mío. Yo, además, les daba una introducción a la biografía y a la obra del autor y lo bacán era que muchos me pedían los libros para leer los demás cuentos. Me pedían también historias así, cercanas a sus vivencias personales, con un lenguaje directo y fácil de entender. Poco a poco se estaban dando cuenta que la literatura no es aburrida y que hay mucha cosas por descubrir mediante la lectura.

Recuerdo cuando Julián Pérez autor de “Retablo” te felicitaba por el logro de escribir una novela asimismo te recomendaba que dejes libre a “Generación Cochebomba” que camine sola, que te preocupes por lo que se viene ; cuéntanos Martín que se viene para la Razón de ser de todo escritor, el publico lector …

Sí, yo estoy muy agradecido por las palabras de Julián Pérez, porque fue como un alivio saber eso de que ahora mi novela tiene que caminar sola y dedicarme a seguir escribiendo. Con esto no quiero decir que huyo a mi responsabilidad de autor de Generación cochebomba. También estoy agradecido por sus consejos, pues vienen realmente de un verdadero maestro, el cual me compromete a esforzarme mucho más para superar este primer libro. En cuanto a lo que se viene, estoy escribiendo un libro de cuentos, con la temática de la violencia de las barras. No es un libro de fútbol, sino un libro donde deseo reflejar en cada cuento, esas contradicciones que tenemos como país, un país enfermo cuyos síntomas se reflejan a través del accionar e idiosincrasia de estas organizaciones juveniles. También tengo en mente dos novelas, una con el tema del amor o los desamores y otra dentro de la violencia política de los años ochenta, pero desde una óptica muy particular. Aún no sé cuál de las dos iniciar. Ya veremos cómo voy de ánimos.


LA NUEVA NARRATIVA PERUANA


Armando Alzamora, director de la revista literaria Otras Voces y organizador del ciclo La Nueva Narrativa Peruana, escribió este post en su blog, el cual me parece bastante interesante. Espero sea de su agrado.


Respuesta al Sr. Julio Medem respecto al ciclo La Nueva narrativa Peruana
Por: Armando Alzamora.

Ahora que releía el post que Gabriel Ruiz-Ortega escribió con respecto al ciclo «La nueva narrativa peruana» para el portal literario Porta 9, me quedó una sensación muy similar a la que manifiesta el señor Julio Médem (desconozco si se trata del cineasta o de un desaforado impostor) en su comentario, el cual transcribo a continuación:

''En principio saludo que este tipo de eventos se desarrollen en una escuela de literatura tan relegada. Es una muestra de que sí se pueden hacer encuentros literarios de cierto alcance.Sobre el artículo, pensé que se iba a plantear alguna problemática tocada en ese ciclo, o algunas conclusiones, por lo menos. Es decir: el debate.GRO ha hecho lo que hace en su blog. Una lástima, seguro que se sacó algo provechoso de este encuentro, sería bueno que alguien lo condense en un artículo coherente e interesante.Nada en contra del autor de la buena novela La Cacería. Solo es una opinión.''

Estoy de acuerdo con la idea de que el post intenta informar y entrener (fiel a su estilo), porque Gabriel condensa de manera sustancial la forma en que nos organizamos para concretar la realización de este evento. Testimonio fiel, diría yo, de un arduo trabajo en el que participamos tanto autoridades, profesores y alumnos de la Universidad Nacional Federico Villarreal. También están, obviamente, los autores que tan gentilmente accedieron a formar parte del ciclo, así como los invitados para comentar las obras que en su mayoría estuvieron acertados (sólo basta preguntar a algunos de los asistentes por las intervenciones de José Güich o de Ricardo Virhuez, entre otros). Sin embargo, decidí escribir este post en parte atendiendo al pedido del señor Médem (de quien me intriga de sobremanera su verdadera identidad que sé jamás revelará -espero que lea este post, agradeceré la difusión) y en parte también porque hasta el momento, salvo la crónica y algunos post de Ruiz-Ortega, nada se ha escrito al respecto.

No creo que sea pronto para sacar conclusiones, ya que el tema principal siempre estuvo sobre el tapete en todas las presentaciones: ¿En qué situación se encuentra el panorama actual de la narrativa peruana? No obstante, el sentido común me dice que la pregunta, e incluso el tema, le queda demasiado grande al ciclo. Debo decir a título personal que el ciclo que hemos realizado no sirve como muestra de la nueva narrativa peruana. La narrativa peruana no son solamente ocho autores invitados a un evento literario. Eso debemos tenerlo claro. A lo mucho lo que hemos logrados es una muestra de narradores capitalinos, y en esto quiero incidir. No me cabe la menor duda que los narradores que en estos meses desfilaron por la UNFV -capitalinos o no, andinos o no- poseen la más alta calidad literaria. Ha sido muy grato para mí descubrir obras como las de Martín Roldán Ruíz, Rafael Inocente y Marco García Falcón. Y con esto no digo que sean referentes de la nueva narrativa peruana, solo afirmo que de entre los ocho escritores que asistieron al ciclo, a mi parecer fueron los más destacados. Aunque con estilos disímiles, la sensación que me deja este acercamiento es que los nuevos narradores están forjando lo que será en el futuro una generación fascinante de escritores los que sin duda merecen nuestra atención como lectores o como críticos.

Ahora bien, en medio de esta eclosión literaria, subyace otro problema que muy bien anotó Francisco Ángeles (que me disculpe si tergiverso alguna de sus palabras, pero es lo que más o menos entendí) en su disertación con ocasión de la presentación la obra de Claudia Ulloa Donoso. Él dijo casi textualmente que si bien existe muy buena narrativa -y Claudia es un claro ejemplo- también existe una narrativa muy mala. Y culpa de ello al fenómeno editorial que más se viene preocupando por la cantidad que por la calidad. La fórmula es: mucha editorial = mucho escritor = poca calidad. El precio que tenemos que pagar nosotros los lectores que ya no sabemos ni qué escoger es una publicación indiscriminada de libros en donde vienen mezclados desde autores de gran talla hasta perfectos bodrios (alguna vez leí las críticas que Leonardo Aguirre solía escribir sobre esta última categoría de escritores -gran perverso, Leonardo). En otras palabras, poco profesionalismo, señores: ahora todos quieren ser escritores, como si pateando un árbol, el talento cayera cual manzana.

Empero, ¿es posible comprender el panorama en el que se encuentra la nueva narrativa peruana? ¿Y sirve de algo este tipo de eventos para demandar el reconocimiento de una generación que se abre paso en nuestra narrativa? El problema que se presenta aquí es el mismo que se da cuando empieza a circular en el medio una nueva antología sobre los narradores jóvenes (y de esto podrá dar fe, Gabriel). Lo que pretendo entonces es reconocer que pese a las limitaciones, el ciclo que esmeradamente realizamos ha sido un grano de arena en el castillo. Falta de difusión (pese a todo), cierta arbitrariedad, inexperiencia, entre otros defectos. Pero este pequeño aporte no hubiera sido posible sin el apoyo de la Escuela de literatura de la UNFV (me sorprende que algunos no sepan de la existencia de esta escuela, como si fuera novedad que poetas como Alessandra Tenorio o Víctor Ruiz salieron de estas aulas, o digo bien: «egresaron de esta escuela»).

Espero con ansias que el señor Médem pueda leer este post y que pueda comentar algo al respecto. De ser así, le hago llegar la invitación para que asista (si es que, como parece obvio, no se tratase del cineasta) a la última fecha en la que presentaremos al escritor Marco García Falcón. La cita es el viernes 26 al mediodía en la sala de Grados Antenor Orrego, en el local central de la UNFV ubicado en la avenida Colmena.


AGNOSTIC FRONT...TODAY, TOMORROW, FOREVER!!!


Cuando los años pasan y uno va mirando lo recorrido, recuerda esos momentos que intuías iban a quedar siempre, que marcarían un cambio en tu vida. De esos momentos, aún tengo grabada aquella noche de 1989, en uno de los primeros stands de GJ records, en las galerías Centro Lima. Ya trabajaba y me había hecho la costumbre de comprar Lps después de cobrar mi sueldo mensual. Y estaba allí, revisando las portadas de los discos en venta, hasta que encontré una banda de la que recién había tenido noticias: Agnostic Front.

Desde ese artículo en el fanzine Termonuclear, editado por Miguel Det y su hermano, me pareció un grupo bastante interesante. Se notaba la honestidad de su propuesta, y que iba a ser de aquellas que te acompañarían toda la vida. Entonces no lo dudé y me llevé a casa el Liberty and Justice for…

Hardcore neto, propio de su ciudad natal: Nueva York. Letra y música que te daban ganas de saltar y poguear. Y, sobre todo, acompañado de varias botellas de cerveza. Más aún cuando un par de años después, conseguí el Live at the CBGB. Cada tarde la consola reventaba ese disco con toda la energía que los Agnostic derrochaban en sus presentaciones en vivo. Luego llegó el video New York Hardcore, que trajo El Coyote. Por la fuerza y punche desplegado Sick of it all y Agnostic Front, la rompen…los Gorilla Biscuit, estaban de más en ese video.

Después llegaron los otros discos: el United Blood, Victim in Pain, Cause for alarm, One Voice, Raw Unleashed, Working Class Heroes, Dead Yuppies, entre otros, que durante años hicieron de la sala o el dormitorio una salón de conciertos. Junto a los amigos, añorábamos ser participes de esa fuerza musical. Como decía Pablo Loza de la actual banda Justicia Inmoral: Machocore puro, Hardcore para hombres.

Pero tuvieron que pasar cerca de veinte años para poder estar frente a frente con ellos. Estuvieron presentes todos los viejocore: Toñón y su hermano el Mañuco ex bajista de Kaos y ex cantante de Radio Criminal, Gustavo ex batero de Kaos, Pedro Toxico de SdeM, Pablo Loza y su hermano Raúl, Oskitar guitarra de dios hastío, El Coyote ex guitarra de Nada Tuyo, Memo Eskoria, Toto de Autonomía, el Julio Macha de Aeropajitas, el tío Lukas. Por allí también estaban Fernando Boggio, ex batero de Ataque Frontal y Gonzalo Farfán de G-3, quien en un intercambio de palabras, me dijo que pronto habría una reunión de su banda.

El domingo 7 fue un día de buena suerte para nosotros, porque se cumplieron esas añoranzas de saltar, poguear y aventarte desde el escenario escuchando temas como Victim in Pain, Crucified, For my family, Gotta go. Lástima que no tocaron la que para mi es su mejor canción, Anthem (Himno) La tocada se inició con la previa de la banda Skinhead Oi! BZ, y la ya clásica banda Desarme, las cuales no desentonaron y estuvieron a la altura. Incluso Roger Miret les dedicó un tema a los Desarme.

Era un concierto que no debía perderme. Ya se me había pasado DRI, Ratos de Porao y The Exploited. Por tal razón me metí al pogo con todo, como en los viejos tiempos. Junto al Toñón que me decía: “Puta tío, tantos años esperándolos y allí está Roger Miret, Vinnie Stigma…¡Agnostic Front!” Con casi cuarenta años, pogueabamos como si fuéramos adolescentes. Al lado de esa chiquillada que también sentía a esta banda como la sentimos nosotros. Hardcore puro y honesto, lo que ahora llaman la vieja escuela del hardcore. Ante tanta banda de aparecidos creo que es la mejor forma de diferenciar las cosas.

Por eso cuando tuve la oportunidad de hablar con Vinnie Stigma lo único que podía decirle era agradecerle por mantener el feelling de los primeros años, ese sentimiento que sentí cuando aquella noche de 1989 me llevé un disco de ellos a casa, porque Agnostic Front siempre serán Los Padrinos del Hardcore… ¡Hoy, mañana y siempre!

Fotos: Margoth A.

Agnostic Front en el Saquara


Con Vinnie Stigma


EL INOCENTE DE LA CIUDAD DE LOS CULPABLES EN LA VILLAREAL

La ciudad de los culpables de Rafel Inocente será presentada este viernes 5 de setiembre a las 12:30 pm , en la sala de grados Antenor Orrego de la universidad Federico Villareal.

Polemica por su contenido y por el escandalo editorial en que se ha visto envuelta, la novela de Inocente será presentada por Balmes Lozano (Revista Tierradentro), Ricardo Virhüez (Revista Peruana de Literatura) y el escritor Julián Pérez, autor de la notable novela Retablo.

Con esta presentación el ciclo LA NUEVA NARRATIVA PERUANA organizado por el grupo literario Otras Voces, continua brindándonos autores jóvenes con interesantes propuestas narrativas.

La moderación estará a cargo de Armando Alzamora.


CRITICA A LA CRITICA I

Miguel Gutiérrez y Rodolfo Ybarra

La polémica bien llevada entre distintas posiciones de ver la literatura siempre es saludable, para aquellos que estamos ávidos de conocer y de aprender. Por eso desde hace unas semanas he venido siguiendo una que se ha desatado entre el escritor Iván Thays, el crítico Gustavo Faverón y el poeta Rodolfo Ybarra. También ha intervenido el escritor Rafael Inocente.

En un principio la cosa fue entre Thays e Ybarra, luego intervino Inocente y posteriormente Faverón. Pero parece que el debate ya desbordó hacia otros cauces, tanto así que me ha llegado un comunicado del Gremio de Escritores del Perú que se solidariza con Ybarra. Según dicho documento, Rodolfo está siendo acusado de filosenderista.

Yo siempre he tenido mis reparos con los comunicados, aparte que existen ciertas cosas en ese documento que no comparto. A pesar de que nadie me pidió que lo coloque en este blog, en un principio pensé en hacerlo, pero luego desestimé esa idea. Porque si existen algunos puntos con los cuales no me identifico, prefiero escribir algo donde esté sentada mi opinión personal. Aparte también porque no pertenezco a ese Gremio y porque no hay ninguna firma que lo avale, de los escritores que lo conforman. Y eso me parece tan mal, como los tan criticados comments anónimos de los blogs.

Siempre he creído que si hay que decir algo, hay que hacerlo con nombre y apellido. Me perdonarán los que me enviaron ese comunicado, pero esa es mi posición. Prefiero por tal motivo comentar lo que ha suscitado esta polémica que ha devenido en insultos y acusaciones y dejar sentada mi opinión al respecto. Primero empezaré con el asunto Iván Thays – Miguel Gutiérrez. Y en otro post continuaré con el tema de Rodolfo Ybarra y Gustavo Faverón.

Por lo que sé todo comenzó cuando Iván Thays publicó en el diario el Comercio un artículo criticando el ensayo de Miguel Gutiérrez, La generación del 50: Un mundo dividido. En dicho texto Thays califica el ensayo como un artefacto anacrónico. Esto provocó una respuesta de Rodolfo Ybarra en su blog que tituló: ¿Iván Thays contra Miguel Gutierrez? y una carta de Rafael Inocente que coloque en el mío. Desde allí las respuestas y contrarespuestas, las marchas y contramarchas, han sido lanzadas desde ambos lados.

En los primeros cuatro párrafos, de los cinco que conforman dicho artículo, titulado Un artefacto literario anacrónico, Thays, hace una crítica al libro de Gutiérrez y la tesis que propone. Pero, es en el último párrafo donde se inicia toda esta polémica, porque no ataca al libro y a las ideas en sí, sino a la persona del autor.

Eso fue lo que motivó la intervención de Ybarra e Inocente. Pero, antes de pasar a ese último párrafo, quería indicar ciertas contradicciones que el propio Thays deja entrever. Su texto se inicia así: “No existe nada malo en escribir críticas literarias o reseñas de libros desde una ideología determinada; pero hacerlo desde una posición doctrinaria puede resultar un esfuerzo inútil”. De arranque me pregunto si escribir como marxista, existencialista, liberal, fascista, es decir desde una ideología no es nada malo, por qué entonces considera Thays que hacerlo desde una posición doctrinaria sí lo es, si a las finales es lo mismo. Porque un marxista si va a escribir algo, lo hará desde su doctrina ¿O creen que lo hará desde la doctrina del Opus Dei?

Además, el que profesa una ideología política, religiosa, filosófica, va a tener que escribir necesariamente a través de esa visión del mundo; es decir, desde la doctrina que lo hizo marxista, cristiano, liberal, etc. Considerar que puede ser un esfuerzo inútil escribir crítica o reseñas, que en el fondo es lo mismo que escribir novelas o cuentos, desde una doctrina en particular, sería desmerecer libros tan importantes para la cultura universal como La Nausea, El muro, El extranjero, La peste o ensayos como El ser y la nada, el Mito de Sísifo o el Hombre rebelde, que se escribieron desde la particular visión del mundo de los escritores existencialistas Jean Paul Sartre y Albert Camus. O quizás si hablamos de libros tan importantes para estos tiempos como El otro sendero que fue escrito desde la doctrina liberal que profesa su autor Hernando de Soto. ¿O de Soto escribió su libro desde otra doctrina?

Creo que esto contradice todo el argumento que expone en su artículo, el autor de La disciplina de la vanidad. Pero veamos.

El ensayo de Gutiérrez tiene una crítica a la producción literaria de los intelectuales de la generación del cincuenta; y, tal como lo señala Thays, si los mencionados autores son consecuentes entre dicha producción y su conducta personal para con el país y su sociedad. Si consideramos este aspecto del libro, podemos darle crédito a Thays por las críticas contra la persona de Miguel Gutiérrez, sobre lo que dice en su obra y lo referente a su praxis. Pero no, existe un sustento que no equipara la crítica del ensayo con los ataques personales en ese quinto párrafo del artículo Un artefacto literario anacrónico.

Dicho sustento es el contexto histórico de dicha generación, la cual influenció en su producción intelectual. ¿Cuáles fueron estos acontecimientos? La guerra fría, Dien Bien Phum, y sobre todo la Revolución Cubana, entre otros igual de importantes. Dichos acontecimientos necesariamente y dada la configuración bipolar del mundo, hacía que los intelectuales tomaran una posición, no necesariamente de clase; pero sí una posición, como intelectuales progresistas o retrógrados. Y lo que a mi entender La generación del cincuenta: Un mundo dividido, quiere dejar entrever, es dejar en claro quiénes se hacían llamar progresistas, pero que en la práctica no lo eran. Así de simple.

Agarrándose de la crítica, en este aspecto, del ensayo reseñado, Thays trata de formular la suya contra la persona de Gutiérrez: “Abruma ver hoy a Miguel Gutiérrez, el otrora luchador contra el ‘antiguo orden’, figurando en la página de sociales de El Comercio, acariciado por los críticos que él llamó ‘carlistas’, alabado en todas las páginas culturales que él calificó de "mafiosas", y hasta publicado con gran felicidad suya por una editorial transnacional que él calificó siempre de ‘enemiga de clase’ e imperialista”.

¿Qué hay de criticable en esto? Miguel Gutiérrez no es de las personas que se mueren por aparecer en dichas páginas sociales, tampoco espera que ciertos críticos alaben su calidad literaria, que realmente la tiene, ni que una editorial transnacional lo publique. Lo cual, creo, es consecuencia de la valía de su obra. Lo criticable sería que él haya estado detrás de ellos toda la vida y despotricando a las espaldas. Conociendo a Miguel sabemos que no es de esas personas, y que si algo tiene que decir lo dice de frente. En todo caso si a Thays tanto le abruma, molesta, irrita, fastidia o incomoda esta situación, debería criticar al editor de la página de sociales de El Comercio, por poner a un comunista entre tanta gente pipirisnais que es lo que le parece joder realmente.

Y si lo ha publicado una transnacional, es porque consideran su obra de real importancia y calidad. Ninguna transnacional publica por publicar y menos gasta su dinero en un libro que no valga la pena. Y creo que la obra de Miguel Gutiérrez si tiene esa calidad para publicar en cualquier editorial grande. Otra cosa hubiera sido que le dicten a Miguel lo que tiene que escribir para publicarlo. Eso sí sería imperdonable.

En todo caso si partimos de esto, y consideramos válida la crítica de Thays, podemos decir que nadie se escapa, ni siquiera el tan admirado por todos, y me incluyo, Mario Vargas Llosa, cuyas obras han sido traducidas al chino y vendidas y leídas en ese país de millones. Si vamos a criticar a Miguel Gutiérrez por haber “publicado con gran felicidad suya por una editorial transnacional que él calificó siempre de ‘enemiga de clase’ e imperialista”. Entonces habría que criticar a Vargas Llosa por dejar que vendan su obra en un país como China Popular que no respeta los derechos humanos, que no respeta la libertad de opinión, expresión y prensa, y que tampoco está dentro del modelo económico liberal. Un país que está en contra de todo con lo que el autor de La ciudad y los perros se identifica, y defiende como parte de su conciencia de ser humano. Pero no, Vargas Llosa es intocable en este caso. Si observamos bien la forma es distinta, pero en el fondo es la misma chola con diferente calzón.

Sobre esto, es revelador el post en que Thays presenta un extracto de un artículo sobre el autor de Conversación en la catedral, escrito por Alberto Fuguet para el diario Perú21 titulado: El fundador (literario) de la patria: “Cuando conocí a Alberto Fuguet todo hacía indicar que no podríamos tener ningún punto en contacto. Por entonces yo andaba despotricando de las novelas callejeras, muy generación X, y él era casi un abanderado de esa generación para algunos autores de entonces. Pero bastó que conversáramos unos minutos para descubrir que había un gancho común, muy intenso: nuestra admiración por Mario Vargas Llosa (que luego compartiríamos con Paz Soldán). Eramos unos "incondicionales" como él nos llama en el artículo”.

¿Incondicionales? Yo también me consideró un incondicional de la obra literaria de Vargas Llosa, pero no hasta el punto de no saber diferenciar la obra de algunas incongruencias ideológicas de nuestro más famoso escritor. Al menos Fuguet es sincero y consigna lo siguiente: Somos muchos los que creemos en MVLL, que siempre estaremos a su lado, que nos de la mismo sus fetichismos ideológicos”. ¿Fetichismos? ¿Fuguet, está diciendo que MVLL es un idolatra del mercado? Si vamos a atacar a Miguel Gutiérrez por su ideología, ¿Por qué no decir lo mismo de otros? Pongo el siguiente caso:

Hace poco falleció Alexander Solyetnitsin. El mismo día consigné un post titulado El archipiélago Solyetnitsin, donde daba cuenta de la importancia de este escritor político que llegó a ser un abanderado de las libertades democráticas dentro de la Unión Soviética, por las cuales fue deportado de su país. Pero, también, hice hincapié del cambio ideológico cuando regresó a su patria, pues se reveló monárquico, antisemita, paneslavista, es decir racista y nacionalista. Además de defensor de las tradiciones rusas, que no tienen nada que ver con las libertades democráticas de occidente, con las cuales alguna vez fue identificado. Por estos motivos me preguntaba casi al final de ese post: “Lo seguirán aplaudiendo sus antiguos seguidores? ¿O lo recordaran solamente por esa etapa de su vida, de disidente?” Thays, días después, escribe en su blog lo siguiente: “A los 89 años murió Aleksandr Solzhenitsyn, escritor soviético que ganó el Premio Nóbel de Literatura en 1970, para ira eterna del entonces régimen Unión Soviética que lo consideraba un traidor. En NYT le hacen un extensísimo y muy documentado obituario, a cargo de Michael T Kaufman. Lo califican ahí como Un Gigante y Una Víctima. Aunque han pasado varios días del hecho, mientras estuve de viaje, no quería pasar por alto esta pérdida t