Te encuentras en la páginas de Blogsperu, los resultados son los ultimos contenidos del blog. Este es un archivo temporal y puede no representar el contenido actual del mismo.

Comparte esta página:

Etiquetas: [poesía en prosa]  [rogger alzamora quijano]  [dolor]  [margarita]  [amor]  [disquisiciones de margarita]  
Fecha Publicación: Tue, 18 Jun 2013 01:42:00 +0000














Me quiere cuando lame mis heridas, sufre mis ausencias, remienda mis desgarros. No me quiere cuando me insulta, tira mi nombre a la ciénaga, malversa mis atenciones. Me quiere cuando me abraza y me mira, cuando se ríe ante mis ojos, cuando corre en la arena, camina conmigo y no desanima. No me quiere cuando calla frente a las injurias, cuando anega mis apellidos en el desprestigio y la crueldad.
Me quiere con cada gesto de nobleza, entrega y desprendimiento, con cada esfuerzo por tenerme cerca, con sus intentos por agradarme, con su tierna voz al teléfono. No me quiere con las gratuitas acusaciones, venganzas y enconos, cuando elige herir en vez de curar. Me quiere con su tesón y fidelidad sin medida; con su mano sobre mi mano y los manjares más sabrosos que le dio a mi paladar amargo. No me quiere con su precaria lealtad, sus reiteradas infamias, su abandono inmediato.

Me quiere cuando comprende y escucha. No me quiere cuando juzga y sentencia.
Me quiere cuando me mira y me tiene. No me quiere cuando me olvida al instante.
Me quiere con humildad. No me quiere con prejuicio.
Me quiere cuando me ama, por encima del gran techo del mundo. No me quiere cuando odia lo que no necesita odiar.
Me quiere cuando provoca el milagro. No me quiere cuando lo malgasta.


La quiero desde que escuché su nombre. Desde que mi mente se atascó en la nostalgia de lo desconocido. No la quiero esta noche, porque me humilla con su silencio y me deja a merced de las fieras. La quiero porque sé que me quiere, que daría el mundo por hacerme feliz. No la quiero cuando me quita el aire, me encierra en las dudas y me abandona. La quiero porque me hace insuperable y poderoso con su mirada y sus besos. No la quiero en su mares de soberbia y odio, porque matan su grande y valioso corazón. La quiero con su mano abierta y su gentileza sin límites. No la quiero con su mezquindad inventada sólo para hacer sufrir.

La quiero siempre. A veces no puedo quererla.


De: DÍAS DE SAL Y DE MUERTE © 2013 Rogger Alzamora Quijano
Ilustración: "FLOR DE ENSUEÑO" (Derechos Reservados del propietario).

Etiquetas: [rogger alzamora quijano]  [perú]  [bitácora de la felicidad]  [relatos de rogger alzamora]  
Fecha Publicación: Mon, 17 Jun 2013 02:49:00 +0000


- ¿Cómo es que nunca lo supe?

Mi amigo Fabián tragó saliva. Sus ojos intentaron escapar. Noté un leve temblor en sus manos, mientras trituraba las migas de pan en la terraza de aquél elegante lugar que casi planeaba sobre el mar.

Todo comenzó en mi auto. En la radio sonó la voz de Varela. Yo me puse a cantar. Fabián volteó hacia la ventana. Yo intuí que estaba recordando a aquella bellísima muchacha de ojos color tierra, el amor de su vida, a quien –según yo sabía- él había abandonado. Un poco de ironía me bastó para desatar en mi amigo la tormenta.
Interrumpió abruptamente su conversación, puedo asegurar que para encerrar su llanto.
Ya en la terraza, cafés de por medio, Fabián siguió taciturno, mirando el amplio mar de Lima. La vista era espléndida, pero yo no la podía gozar plenamente porque allí mismo, en el mismo cuadro, en el mismo paisaje, mi amigo se desangraba. Parecía buscar algo en la lejanía, en la profundidad de las grises aguas. Las migajas saltaban de sus dedos.

- Mil años. Han pasado mil años –dijo-. No es que me haya puesto a contarlos. Sólo que para mí el primer día, la primera noche de total desvelo y angustia fue como mil años de todas las muertes juntas. El tiempo que vino después sólo fue acumulándose sobre esos mil años.

- Lamento habértelo dicho. Hubiera preferido… habría sido mejor que te quedaras sin saberlo– dije yo, a modo de arrepentimiento por haber dejado suelta la lengua- Ya para qué.

- Pues sí, habría sido mejor. Ya me había acostumbrado a la historia oficial, la que se contó a los cuatro vientos y todos la dieron por cierta. Yo también. Acuñé esa mentira en mi cerebro. Me acostumbré a sentirme culpable. Me convencí de que la inmolación había sido la mejor decisión. Mejor que amar y sufrir, extrañar y añorar, soñar, y no poder tener ni tocar.

Fabián se quedó mirando el mar. Su inmensidad lo fue envolviendo. Yo quedé en silencio, viendo el inminente retorno de mi amigo desde el pasado.
Todos sabíamos de su sacrificio. Todos de su infinito dolor. Pero no todos sabíamos que aquella mujer los desairó. Era bellísima, pensé. Fabián lo sabía. Era bellísima, recordé. No han pasado mil años como él dice, pero sí varios. Cinco o seis. Suficientes para olvidar, para renunciar, para continuar.
Era bellísima, pero no logró ser preciosa, concluí. Mi percepción acerca de los hechos cambiará. Ella no había esperado a que Fabián terminará de irse, para traicionarlo. Era bellísima. Nunca se me habia dado por hacer un juicio sobre ella. Ahora una opinión cincelaba repetidamente. Ella sabía que era bellísima. Buscó y encontró el arrullo en otros territorios menos sinceros, menos profundos… pero inmediatos. Echó sus anclas y olvidó.

Fabián dejó de mirar el mar, para mirarse él.

- La felicidad no es redonda– dijo.



De: "BITÁCORA DE LA FELICIDAD" © 2013 Rogger Alzamora Quijano


Etiquetas: [poemas de amor]  [rogger alzamora quijano]  [noctiluca]  [poesía perú]  
Fecha Publicación: Tue, 04 Jun 2013 20:21:00 +0000



Todavía vemos el brillo de las estrellas muertas hace mil años.
Todavía algún lejano día de verano trae sonrisas nostalgia.
O nace una rosa sin espinas, y su encanto apaga y aplasta las sombras.
¡Quién sabe de brillos reales, risas actuales o milagros tangibles!

Lo cierto es que el patio paraíso está vacío, duele y castiga.
Es donde se soñaba ver jugar a los niños.

Es donde suena la música de las risas perdidas.
Es donde yacen la soledad, el sacrificio, la entrega.
Es donde rodaron las cabezas de los valientes.
Es donde murió la torre para que viviera la reina.

El silencio retuerce y exprime los recuerdos.

Son como noctilucas en la noche marina.
Vuelven y se apagan los días esperanza,
reverberan los sueños que luego se calcinan.

Son como noctilucas en la noche marina.

De: DÍAS DE SAL Y DE MUERTE Copyright © 2013 Rogger Alzamora Quijano


Etiquetas: [rogger alzamora quijano]  [literatura peruana]  [relatos]  [lago negro]  
Fecha Publicación: Sun, 02 Jun 2013 05:18:00 +0000



Hace menos de un año yo visité ese mismo pueblo, en la sierra del Perú. Pequeño, hermoso, casi vacío de gentes pero lleno de cultura y pasado. La semana pasada, mientras revisaba el periódico, mis ojos se detuvieron en una crónica y en la foto del mismo Lago Negro que yo conozco.

Entre el pueblo y la montaña hay apenas un par de kilómetros. Tal vez un poco más. La cuesta no es pronunciada. Saliendo por el lado oeste de la ciudad uno se topa con el Lago Negro, junto al camposanto. Es un lugar solitario, donde el aire frío sopla inclemente en toda época, según me dijeron. Un lugar donde ni en su cenit el sol logra calentar una pizca.

La crónica cuenta que una princesa y un modesto amauta caminaron hasta la cumbre de la montaña para aprovechar la que quizá sería la única oportunidad de sellar su amor. Ante las miradas protectoras y cómplices del sol, el viento, las montañas y los espíritus de los gentiles, decidieron unirse en unas nupcias muy originales y sinceras. Aquella brillante mañana, la princesa olvidó su solitaria vida -de rígida disciplina establecida por el curaca, su padre-. También habló de sus sueños, tan modestos como el de cualquier doncella: amar, tener hijos, ser feliz. Y se casaron, como una forma implícita de pertenecerse, más que como un ritual o formalidad. Algo muy suyo, algo que significara la celebración de un amor único, total y definitivo. Hicieron sus alianzas con los ichus frescos de la puna y brindaron con agua de la lluvia empozada en la roca. Luego treparon hasta la luna (de miel) mientras descubrían allá, sobre la línea del poniente, un futuro de preciosos colores y repleto de esperanzas. Antes de despedirse, se juraron fidelidad hasta la muerte.

Sin embargo, un día en que la soledad la aplastó además con ausencia, la princesa decidió tener un marido que estuviese siempre cerca. Se casó y se entregó de inmediato a aquél, y cambió sus promesas por la prontitud de la cercanía.
El amauta resistió inquebrantable el desaire.

Mucho tiempo después, la princesa y el amauta se encontraron junto al Lago Negro. Según versiones que el cronista ha recogido -y que parece explicarlo todo- se dice que allí fueron vistos por última vez. Y que mientras se miraban a los ojos, de pronto, en un instante desaparecieron. No se supo más de ellos. El escándalo cundió entre sus familias, como es de suponer en un pueblo pequeño. Y aunque el marido de la princesa usó con furia todo su poder, jamás encontró sus rastros, y años después murió sin haber saciado su venganza.

El Lago Negro se había tragado a los amantes -eso dicen y eso parece- y oscurecido sus aguas para que en sus profundidades pudieran cumplir sus promesas sin jamás ser descubiertos. Hay quienes aseguran que por las noches se pueden escuchar risas y voces de niños, en una fiesta constante de familias felices.

Desde entonces, el Lago Negro es el mundo donde viven los amantes que en vida no pudieron juntarse.

De: BITÁCORA DE LA FELICIDAD Copyright © 2013 Rogger Alzamora Quijano
Etiquetas: [ancash]  [terremoto]  [rogger alzamora quijano]  [perú]  [31 de mayo de 1970]  
Fecha Publicación: Wed, 29 May 2013 12:30:00 +0000
Escribe: Rogger Alzamora Quijano

Dedicado a los testigos del 31 de Mayo de 1970 en Ancash y el Perú.


Hace cuarenta y tres años, una tarde de mayo, el cielo se confundió con la tierra.
Hace cuarenta y tres años, la tarde del treinta y uno de mayo, la vida se hizo drama.
Hace cuarenta y tres años, el treinta y uno de mayo, poco más de las tres y veinte de la tarde, por alguna razón –o ninguna- la tierra se enfureció con Ancash, Perú. Nadie podía entender cómo los paisajes más bellos del planeta se iban convirtiendo en un amasijo de sangre y barro, llanto y muerte, caos y destrucción.
Los horrendos espasmos duraron más de cuarenta y cinco segundos. Puede parecer poco tiempo, pero en esos segundos terminaron cien mil vidas; otro medio millón quedó sumido en el dolor y la soledad, y todo un país lloró desde sus casas la tragedia que día a día iba mostrando la televisión.
Alguien movió la tierra con furia. Alguien le arrancó un brazo al nevado tutelar y provocó que su torrente bajara incontenible, rugiendo hasta los confines y sepultando la bella y noble ciudad de las cuatro palmeras.
Tras días enteros de hambre y abandono, el cielo se fue abriendo. Nuevos rostros, nuevos planes, nuevas casas, calles, plazas, mercados. Nueva vida, desde el dolor, fueron animadas y reparadas por gentes venidas desde ultramar, que hablaban y escribían intrincadas lenguas. Ellos usaron las únicas llaves que pueden abrir los corazones: la solidaridad y la sonrisa.

Hace cuarenta y tres años quedamos en pie algunos, como testimonios no solamente del desastre, sino de la esperanza.


Etiquetas: [ausencia]  [rogger alzamora quijano]  [perú]  [poesía]  [amor]  
Fecha Publicación: Wed, 22 May 2013 15:42:00 +0000


Ella contaba los días,
ella apilaba los sueños,
ella mordía la esperanza cada día,
ella sangraba ausencia.

De: Entre la vista y el tacto está el alma. Copyright © Rogger Alzamora Quijano
Etiquetas: [caminando con mamá]  [madre]  [rogger alzamora quijano]  [literatura peruana]  [dolor]  [amor]  
Fecha Publicación: Fri, 10 May 2013 23:56:00 +0000
Agustina: 36 años después tengo fresca nuestra historia. Déjame contarla ahora.


Agosto en Lima. La temperatura dice que hace un poco más de diez grados, pero la realidad la desmiente. Hace mucho más frío.
Tengo diecisiete años pero hoy no siento frío. Lo que tengo es angustia. Vine muy temprano ansiando abrazarla y la encontré levantada, pálida, adolorida.
La ayudo a alistarse.
Tengo diecisiete, repito. No tengo frío, repito. Tengo angustia, repito, pero además tengo preguntas que martillan mi cabeza y esas no quiero repetirlas. No sirven las dudas existenciales ahora.
Bajamos los casi veinte escalones de madera. La pensión es una casa antigua y mi madre está hospedada aquí desde esta madrugada. Yo estoy alojado más lejos, en Barranco.
Luego del lento descenso, ya estamos en la calle. Casi las siete de la mañana.
Unas cuantas personas nos miran, quizá sin comprender.
Yo tampoco comprendo mucho.
Mamá me pide que le ayude a mantener erguida su cabeza.
La primera estación del vía crucis debe ser la esquina, apenas a diez metros de la puerta de la pensión. Llegamos allí. Nos miramos. Es decir, la miro. Ella trata de no mirarme.
Emprendemos otra vez la travesía.
Voy pegado a ella, tratando de seguir sus instrucciones. Un poco más hacia acá o allá, abajo o arriba, así, allí está bien. Aunque habla serena, siento que mi madre tiembla.
Tengo diecisiete y no pienso en la muerte. Sólo pienso en mi madre, en llevar su cabeza entre mis manos, tratando de mantenerla quieta, absolutamente quieta. Cuando lo logro, ella deja de sufrir.
Pienso en llegar pronto a la siguiente estación. Hasta la esquina, dice ella al notarme cansado. Un poco más, hasta la esquina.
Cuando llegamos a la esquina, veo el reloj: siete y treinta y tres. Media hora para ciento diez metros. Nos faltan otros ochocientos. Miro al cielo, pero no tengo tiempo de suplicar. Debo tomar su cabeza y seguir viviendo aquí, en esta calle, en esta nueva obsesión por la quietud absoluta.
Cuatro horas después estamos frente a la puerta de emergencia del hospital central. Ella y yo empapados en sudor. Puedo ver que sus ojos están mojados, pero ella, al sospecharlo también, dice: qué calor. Y se seca la frente y, soterradamente, las lágrimas.
Yo pienso en los límites del dolor. Me pregunto qué extraña fuerza nutre su valentía.
Y por un instante soy feliz.
Porque si ella es valiente, también yo lo seré.
Pronto su rostro agotado me reclama. Entramos. Un médico va de salida en el larguísimo trecho entre la calle y la puerta de ingreso. Le pregunta algo. Ella responde. Yo veo el traje blanco como si fuera una luz. Le quiero decir algo, pero ya él va de regreso. Ella se limpia el sudor y me dice que esperemos allí mismo.
El médico retorna muy pronto, con una enfermera, un collarín ortopédico y una silla de ruedas. Ella suspira y vuelve a suspirar, mientras la enfermera le coloca el collarín y la ayuda a sentarse.
Mamá me toma del brazo y me da las gracias con la mirada. Ya no tiembla.
Yo también suspiro.
Es cuatro de Agosto. Mamá y yo hablamos de muchas cosas mientras esperábamos por una cama disponible. Alguien nos dice que en otro hospital afiliado la aceptarán. Y nos envían en una ambulancia por todo Lima, buscando aquí o allá la habitación que nos dará sosiego. No hay cupo dice uno, no hay cupo dice otro; el seguro no paga a tiempo, dice otro. Regresamos al hospital central. Está cayendo la tarde.
Quizá reforzado por la valentía que ella me contagia, me despabilo y entro a exigirle -a no sé quién- que encuentre una cama. No sé si lo amenazo, no sé si le imploro. No importa. Él me escucha y promete que en media hora tendremos habitación. Casi una hora después ella ya está instalada en su habitación.
Faltan diez días para tu cumpleaños, le digo. Ella sonríe.
Sí, dice. Ya para eso estaremos en casa.
Y nos iremos al teatro, le digo.
Ella asiente.
Ella sabe que no será así. Yo siento lo que ella sabe.
La miro y ella a mí. Si ella no llora, tampoco yo lo haré. Pero me dan tantas ganas. Ha sido un larguísimo día y todavía no puedo creer que estemos en una habitación del hospital.
Ella me pide que mañana le traiga su tejido. La veo sonreír. Los palitos de tejer vuelan en sus ojos.

De: "PEQUEÑAS HISTORIAS" Copyright © Rogger Alzamora Quijano
Etiquetas: [prejuicio]  [poemas de amor]  [poesía peruana]  [rogger alzamora quijano]  [perú]  [gloria]  [poesía]  
Fecha Publicación: Fri, 12 Apr 2013 03:33:00 +0000


De mis tiempos fetales recuerdo
la calidez de mamá,
la fortuna de vivir para comer,
los diálogos de fe y la cocina de la abuela.

De mi parvulario los amigos que perdí.

De las tardes la soledad,
mi adolescencia genital
y la urgencia de ser amado,

mientras
el cirio del despilfarro
se iba apagando.


De: "Días de sal y de muerte" Copyright © 2013 Rogger Alzamora Quijano


Etiquetas: [turismo berlin]  [alemania]  [rogger alzamora quijano]  [berlín]  [brandenburgo]  [potsdamer platz]  [checkpoint charlie]  [friedrichstrasse]  
Fecha Publicación: Thu, 21 Mar 2013 04:05:00 +0000



Apenas estaba amaneciendo cuando vi la torre del gigante Barajas en medio de la bruma.
Doce horas en un avión estaban llegando a su fin y yo sólo quería caminar y mirar otra cosa que no fuera el pasillo del gran pájaro de acero con sus más de 240 pasajeros. Tenía hora y media para trasladarme en tren subterráneo hasta el terminal T4-S, donde esperaría mi avión hacia Berlín. Poco más de dos horas después estaba ya en la capital bávara. Berlín mostraba un cielo despejado, brillante. Algo de frío, no mucho. Quizá 8 ó 10 grados Celsius. Once de la mañana. Después de pasar los controles de seguridad, salí del Aeropuerto de Tegel, un recinto pequeño, agradable y ordenado. Muy pronto se puede estar en la calle y frente a los taxis. Después del largo y cálido abrazo que fue mi premio esperado, trepamos en un Mercedes color arena. Buena parte de los taxis berlineses son de esa marca y todos de ese color. Poco tiempo y 25 euros después estábamos llegando a casa, en Kreutzberg. Ya estaba en Berlín, abrigado y feliz, por fin sintiendo hambre, sin sueño ni cansancio. La preciosa vista desde el apartamento en el noveno piso, dejaba ver la ciudad.
Berlín es una ciudad mágica. Ofrece libertad a manos llenas. Libertad de pensamiento, de razas, de credos, de comportamientos, de elecciones, de actitudes. Hay reglas que deben observarse para salvaguardar la convivencia, pero en ningún caso se afecta la libertad. Se puede caminar sin temor, sabiendo que lo que uno lleva encima no será robado. Hay escaparates de vidrio en plena calle, que contienen ropas de altos precios, expuestos día y noche; o zapatos, pelotas de conocidas marcas, etcétera, y que son un paisaje cotidiano para los transeúntes. Vitrinas de las tiendas más famosas con carteras Gucci, poderosas motos BMW estacionados casi al desgaire, autos Maserati , Ferrari o Lamborghini, circulando por la ciudad, para citar algunos casos representativos, sin olvidar a la gente que camina despreocupada operando sus Ipads y similares. Suele haber una actitud crítica hacia la delincuencia de parte de los mismos ciudadanos que saben que con su ayuda pueden tener un mejor lugar para vivir. La policía actúa rápido y muy eficazmente para reprimir o controlar algunos brotes de violencia, fruto generalmente del exceso de alcohol. En tres meses vividos en Berlín sólo pude ser testigo de una refriega entre dos jóvenes en los alrededores de Mehringdamm, durante el desfile por el Karneval der Kulturen -el Carnaval de las Culturas-. Apenas se habían propinado un par de empujones la policía apareció, no sé bien de dónde pues no se les vió cerca. Separaron a los revoltosos y luego los hicieron reconciliar con un apretón de manos, para después dejarlos allí mismo y retirarse. Los ánimos se calmaron y la fiesta continuó. A pesar de que se beben ingentes cantidades de cerveza, esta ya tradicional celebración se cumple en medio de completa armonía. En su momento y en capítulo aparte me referiré al Karneval der Kulturen.
Después de hacer un plan, al día siguiente emprendimos la ruta hacia Mitte. Antes, como para asegurarnos las energías para el largo día, pedimos un par de Currywurst, en el famoso Curry 36, en Mehringdamm. Ya a esa hora, poco menos de las nueve de la mañana, había gentío y una larga fila de ansiosos comensales, como para reafirmar su renombre.
Checkpoint Charlie se abre a lo largo de la Zimmerstraße. La famosa estación de control militar estadounidense ubicada al oeste de la Friedrichstraße, a la cual cortaba en dos con el muro entre 1961 y 1989. Aún se mantienen las barricadas: “Soldados” de la época “viven” sus rutinas alrededor de los sacos de arena, mientras flamea la bandera norteamericana y ofrecen fotografías por doquier a costos comprensiblemente elevados, dada la historia y la gran afluencia de turistas en el lugar. Un poco más allá está la tienda-museo Haus am Checkpoint Charlie, que ofrece al público pequeños trozos del famoso muro, entre otras evidencias de los tiempos de la guerra fría. En medio de la vorágine turística de este lugar, se puede ver muestras precisas de la historia alemana y berlinesa a cada paso.
Debíamos descansar un poco, después de casi cuatro horas de caminata. Elegimos la ineludible “Fassbender & Rausch”, en Charlottenstraße 60, la cual exhibe sus magníficas esculturas hechas íntegramente de chocolate. Asombrados, terminamos en la segunda planta, ordenando sendas tazas de chocolate caliente y algo de su tradicional exquisitez: yo un Saftiger Schokoladen-Rührteig auf Orangen-Krokant und Ganache unter Orangen-Creme in Bitter-Schokolade -bizcocho de chocolate humedecido en naranja con almendras y crema de naranja con chocolate negro; y ella con un delicado Weiße Schokoladen-Mousse mit Himbeerkern auf hellem Biskuit -mousse de chocolate blanco con núcleo de frambuesa y galleta-. Lo único que lamento es no haber conseguido guardar para siempre en mi paladar el sabor increíble de estas delicias. Sólo puedo dar fe de que todo en F&R sabía y olía al mismo cielo.
Friedrichstraße, la gran avenida que se abre paso con sus lujosas tiendas –Galeries Lafayette y su imperdible cono de vidrio tornasolado, Quartier 206 con su interior de mármol y metal, Gendarmenmarkt considerada una de las plazas más hermosas de Europa, Friedrichstadtpalast teatro de variedades -donde pudimos unos días después ver “Ima”, un fastuoso musical al estilo de Broadway-, etc. En medio de todo eso, la Berliner Ensemble, donde se presenta el teatro de Bertolt Brecht y la tienda de libros y música Dussmann. De todo y para todos. En el centro de Berlín es difícil imaginarse los edificios que de pronto fueron brotando del suelo yermo que quedó después de la unificación. Camino a Postdamer Platz discurrimos por la Friedrichstraße, sus lujosas tiendas y su encanto particular. Nos detuvimos cuando apenas acababan de descorrer el velo que cubría un realuciente Bugatti Veyron Fbg 16.4. de 1000 caballos de fuerza. Llegamos a Unter dem Linden, el paseo más famoso de Berlín. Prometimos regresar pronto al Staatsoper y al Madame Tussauds, el museo de cera (promesa que cumpliríamos poco después). Entonces enfilamos hacia la mítica Brandenburger Tor -Puerta de Brandeburgo-, la imponente antigua entrada del oeste hacia la ciudad, diseñada por Carl Gotthard Langhans entre 1789 y 1791, como la primera obra importante del clasicismo prusiano inspirado en los Propileos de Atenas. Hecha íntegramente en piedra arenisca, luce una cuadriga de cobre representando a la Diosa de la Victoria -obra de Johann Gottfried Schadow, que después Karl Friedrich Schinkel adicionara con una cruz de hierro- coronando la puerta de 26 metros de alto. La cuadriga fue restaurada después de haber sido casi totalmente destruida durante la guerra. Aunque se construyó para que solamente los miembros de la realeza pasaran bajo sus arcos, ahora Brandenburger Tor se ha convertido en símbolo de la unidad alemana y el centro obligado de las celebraciones más importantes.
Después de las fotos de rigor y de admirar cada rincón de este histórico lugar, nos dirigimos hacia el Reichstag -Parlamento Alemán desde el 20 de Junio de 1991 cuando se mudó desde Bonn-. Esta impresionante edificación fue terminada en 1894 a partir de los planos de Paul Wallot para el imperio de entonces. Luego de la reunificación alemana fue reconstruida con los planos de Sir Norman Foster. Su detalle más notable es sin duda la cúpula de cristal con un interesante cilindro de espejos que lleva luz a su interior. Cerca del Reichstag se encuentran la Paul-Löbe Haus y la Cancillería Federal. Nosotros decidimos tendernos plácidamente sobre el grass de la Platz der Republik y ante el Reichstag, solamente para mirar el cielo azul desde allí. Fue una experiencia inolvidable, mientras en silencio contábamos las estelas blancas de los aviones que surcaban el cielo berlinés.
Casi las cinco. Decidimos regresar por la Ebertstraße, hacia Potsdamer Platz. Si no hubiéramos leído acerca de este lugar, jamás habríamos imaginado que, como la octogonal Leipziger Platz, eran hasta hacía poco simplemente nombres históricos con los que se nombraba tierras eriazas situadas en el mismo centro de Berlín. Tanto la guerra como la construcción del muro habían acabado con todo vestigio de arquitectura en la zona. A finales del siglo XX, sólo había allí un inmenso arenal. Hoy es el orgulloso centro de la metrópoli. Allí está el ascensor más rápido de Europa; el techo ovalado, único en el mundo, del Sony Center; el Hotel Ritz Carlton, tras los interesantes tubos inclinados que abastecen de luz natural mediante un juego de espejos a los interiores de la estación de trenes bajo el suelo de Potsdamer Platz.
Ingresamos al Sony Center y quedamos impresionados con su diseño de avanzada. El consorcio Daimler construyó bajo la batuta de Renzo Piano, una estructura llena de vida donde se puede encontrar teatro de comedia musical –sede del famoso Festival de Cine de Berlín o Berlinale; discotecas, el lujoso Hyatt Hotel, cines, las tiendas “Arkaden”. Allí, después de admirar los hermosos y gigantes huevos de pascua de diseños y colores espectaculares, decidimos regresar a casa al filo de las ocho. Nos dirigimos directamente desde el sótano hacia la estación de trenes. Habíamos terminado con éxito y mil imágenes entre los ojos este primer día en Berlín. Todavía quedaba mucho para ver, pero tiempo tendríamos.

DE: "ALEMANIA, EN CADA ESQUINA HAY HISTORIA" (FRAGMENTO). Copyright © 2012 Rogger Alzamora Quijano.

Etiquetas: [sueño de amor]  [poemas de amor]  [poesía peruana]  [rogger alzamora quijano]  [perú]  
Fecha Publicación: Thu, 21 Mar 2013 03:48:00 +0000


¿De cuál patria me hablas?
Tú eres mi patria, tú mi territorio. Tú el lugar donde nací,
tú mi terruño.
Yo soy tu historia, soy tu pasado, yo tu buen día,
yo tu sueño.

Como en siglos pasados, hoy existimos en las palabras
Rumbo a la luz del horizonte, atravesamos cielos y mares
Te he conquistado, ganándome cada línea de tus manos
Te he conquistado, dibujando una a una tus pestañas
Tendiendo al sol tus cabellos. Velando tus insomnios

Calmando tu sed con mis deshielos
Esperándote en los parques y las esquinas

Somos la luz del naciente, el primer vuelo de un ave.
Somos como la nube que viaja, llueve y nace otra vez
Un retazo de alegría en medio de la soledad
Una noche apacible con luna llena
No he venido hasta aquí a perderme en la noche
No has llegado conmigo a arrepentirte y volver
Como en la luz del horizonte atravesaremos cielos y mares

Como en siglos pasados escribiremos nuestra historia

De: "LICENCIAS CON GOCE" - Copyright © 2012 Rogger Alzamora Quijano

Etiquetas: [dresde]  [alemania]  [rogger alzamora quijano]  [terraza brühl]  [Elba]  [meissen]  [dresden]  
Fecha Publicación: Fri, 08 Mar 2013 05:12:00 +0000


Escribe: Rogger Alzamora Quijano


La fría mañana develó, no obstante, un Dresden espléndido. El cielo gris contrastaba con la Altstadt -la ciudad vieja-. Habíamos bajado del tranvía que nos trajo desde nuestro alojamiento en Moritzburguer Weg. Apenas pusimos los pies en la Akademistraße, vimos los dorados impecables de sus ornamentos, su arquitectura fabulosa, los latidos que se sienten de la cultura, en cada rincón, en cada vista lejana o próxima, desde los tiempos de Meissen en el siglo VIII. No quisimos -y no habríamos podido- elegir entre el Río Elba y sus puentes, o la Brühlsche Terrasse -la espléndida Terraza de Brühl- primorosamente vestida de flores y con razón llamada por Goethe El Balcón de Europa. Desde la terraza se puede ver la historia de cientos de años, la cultura y el arte desfilando sin fin. Tendríamos poco tiempo para recorrerlo todo pero no desperdiciaríamos ni un minuto para captar al menos una visión básica especialmente de la Altstadt. Era las nueve de la mañana cuando comenzamos a humillarnos ante la Escuela Superior de Artes Plásticas, con sus imponentes estatuas. Nos miramos sin poder decir palabra, invadidos por el asombro y la urgencia de la contemplación. El intenso frío pasó a ser una anécdota. Todo era importante, todo imposible evitar.
Nos sentamos brevemente en el Planetendenkmal para la obvia foto; colocamos nuestros pies sobre la dorada inscripción “Venus: Liebe herrscht ohne Gesetz" -Venus: Las reglas del amor sin ley-; nos dejamos encantar por los primorosos edificios que se alzaban ante nosotros: el Georgenbau -Palacio del duque Georg, el Barbudo-, construcción renacentista de señoriales portales impecablemente conservados, con su espléndida Grünes Gewölbe -Bóveda Verde-, la más importante colección de Europa en su género; Augustusbrücke –quizá el más bello puente sobre el Elba-; Haussmannsturm, Ständenhaus, la ópera Semperoper, Theaterplatz, Hofkirche, Schloßplatz. Ciertamente el paisaje era exuberante, con cientos de personas discurriendo lenta y apaciblemente, como el mismo Elba. En mi memoria, como en el de casi todo visitante de Dresden, resultan ineludibles Canaletto y su grabado del siglo XVI, con la Altstadt vista desde la margen derecha del río. El gran Elba, precioso y mítico río, me arrancó lágrimas del alma. Nos quedamos mirando el lujoso paisaje que se extendía ante nuestros ojos. Nuestras manos asidas convergieron en el mismo sentimiento, el mismo asombro, igual emoción.
Ya en Schloßplatz -Plaza del Palacio- todo alrededor es único. Desde la escalera de la Terraza se puede tener la mejor vista de Hofkirche, la iglesia católica imperial, con su preciosa torre de 83 metros de altura adornada con 78 estatuas de tres metros cada una. Cada detalle de la fastuosa estructura barroca tardía, construida por Chiavari en el siglo XVII por encargo de Augusto III para contrarrestar a la luterana Frauenkirche -Iglesia de Nuestra Señora- es un supremo deleite para la vista. Varios de los edificios han sido reconstruidos después del salvaje bombardeo durante la Segunda Guerra Mundial, pero mantienen su espíritu vivo, el espíritu sajón. Atravesamos el pequeño túnel y vimos abrirse a nosotros la espléndida calle Sophienstr. La Frauenkirche no nos dejó mirar su interior: habría un concierto de música y estaría cerrada al público. No teníamos boletos, así que no nos quedó más que lamentarnos pues se trata de un emblemático monumento de arquitectura fascinante en piedra arenisca, y de la que se dice es una de las joyas más destacadas de Europa, pero que además fue reconstruida con los aportes de miles o millones de gentes de todo el mundo, deseosas por recuperar tan importante legado arquitectónico e histórico, que había sido abandonado por la RDA so pretexto de ser conservada en ruinas como la consecuencia de la guerra. Pasada la desazón, acometimos la ruta que no dejaba de invitarnos. El Georgenbau, que debe su intenso color oscuro al elevado contenido de hierro de la arenisca sajona con la que fue construido y que le añade una indudable elegancia, nos tocó enseguida. El interior impresiona por sus ornamentos de grafito y la ominosa belleza de su frontis de estilo renacentista con tres portales engarzados delicadamente.
No podíamos haber continuado sin darle una mirada a la tienda Meissen, vitrina de la mejor porcelana, cuyas esculturas nos dejaron perplejos por su delicadeza, finura y elegancia. Piezas de hasta 75,000 euros se exponen en su interior. Con esa sensación todavía caliente nos dirigimos hacia el muro Johanneum donde a lo largo de 102 metros se plasma con 25,000 azulejos de Meissen “El Desfile de los Príncipes”: la sucesión de la dinastía de los príncipes electores de Wettin con sus respectivas vestimentas y armas de la época. Una verdadera y monumental obra que no pudo ser destruida ni siquiera durante los bombardeos de 1945. Un mimo ataviado a la usanza de Augusto III nos miró. Nos acercamos a él sólo para comprobar su imperturbable y pulcro trabajo. No pestañeó. No mostró ninguna reacción. Solemne quietud, soberbia mirada, rígido talante, seguramente como en los tiempos de su monarca.
Luego fuimos a desembocar tras un portal en la espléndida Theaterplatz -Plaza del Teatro-, que mostraba su perla más valiosa: la barroca Zwinger (Ronda), situada entre la Semperoper y la Postplatz. Un pasaje da lugar al patio interior que tiene una sencilla pileta sin ornamentos, que obliga a resaltar la belleza de las escalinatas, las esculturas y todo el conjunto. Un todo que data del siglo XVI y que Pöpelmann terminó, logrando una perfecta simbiosis de arquitectura y magia que termina por seducir al más escéptico. Arriba, con despampanante presencia está el Kronentor -el Portal de la Corona-, símbolo del poder de la realeza, sostenido por cuatro águilas y con un dorado centellante, que parece nunca corromperse aun a la intemperie más tenaz. Siempre asombrados, recorrimos Langgalerie -La larga galería-, desde la cual se puede ver completamente el patio de Zwinger y en dichosa perspectiva la vista idílica del Nynphenbad -El baño de las ninfas-, de Permoser, y su preciosa cascada. El Zwinger nos lleva a pensar que todo cuanto se puede ver en el Dresden de estos tiempos –cientos de años después de haber sido ideado y construido- es el resultado de la conjunción de las mentes creativas más brillantes de su tiempo, quienes quisieron perennizar sus huellas como un puente de comunicación entre todos los pueblos, todas las razas, todas las naciones, todos los credos, todos los conceptos del arte. El Salón de Ciencias Físicas y Matemáticas, el Museo Zoológico, enlazados magistralmente con el Wallpavillon o Pabellón de la Muralla son un dechado de imaginería, armonía, plasticidad y genialidad en sus estructuras y decorados. La cereza de la torta resulta siendo la recreación de la fábula de las manzanas de oro del Jardín de las Hespérides.
A la izquierda del Portal de la Corona se encuentra la Porzellansammlung -La Colección de Porcelana-, que guarda valiosas piezas de Asia Oriental y obviamente de la porcelana de Meissen y que la convierte en una de las mejores colecciones del mundo. Desde allí se ve la fachada de la Pinacoteca Gemäldegalerie “Alte Meister” -La Galería de los "Maestros Antiguos”- que luce con orgullo las obras de Rafael (por ejemplo, la invaluable “Madonna Sixtina”), Rembrandt, Durero, Giorgione, Tiziano, Carregio, Vermeer van Delft, Van Eyck, Lucas Cranach. Con la premura del tiempo sobre nuestras cabezas, decidimos dejar el encantamiento y salir otra vez hacia el Pabellón del Carillón. Desde allí observamos el Taschenbergpalais, destruido durante la guerra y que tuvo que esperar por su reconstrucción durante casi 50 años. Valió la pena, ahora luce fantástica. La vista se completa con la bellísima y gótica Fuente del Cólera de Semper, con sus 18 metros de altura y que semeja el chapitel de una iglesia. Realmente preciosa.
Nos sorprende ver el reloj de la torre del Ayuntamiento, de 98 metros de altura, rematada con el Goldener Mann -El hombre de oro-: casi las dos de la tarde. Debemos ir a comer algo para continuar nuestro periplo. Elegimos el Kutscherschänke, en Münzgasse 10. Acepté de buena gana la recomendación, que poco después agradecería: un sabroso Ente mit Kartoffelknödel und Rotkohl -medio pato con bolas hervidas de harina de papas y col roja-. Delicioso. Y para beber, unas cervezas sin alcohol.
Al salir todavía pudimos ver parte de la Alstad, pero con la idea fija de enfilar hacia el Terrassenufer, el gran malecón sobre el Elba. Caminaríamos hasta cruzar el puente Marienbrücke rumbo a la Neustad. Apenas salimos hacia la gran terraza nos llamó la atención el Moritzmonument -Monumento al duque Moritz- ubicado en plena espuela del bastión: una hornacina bellamente labrada por Hans Walther II el siglo XIV, lo que hace de él el monumento más antiguo de Dresden. Cada centímetro exuda poesía, libertad, ingenio, belleza. Observamos los pequeños muelles de atraque para embarcaciones, bajamos las escaleras dejando sobre nosotros el muro de contención ante las crecidas del Elba. Es un camino amplio, empedrado y decorado con cubetas de flores. Unas preciosas trinitarias amarillas de corazón morado me trajeron la compañía de mamá Agustina hasta las orillas del Elba. Tomé una foto antes de sentarme en el banco de al lado y tuve un abrazo solidario para abrigar mi nostalgia. Retomando la caminata, fuimos atrapados por la excelsa prestancia de la Staatliche Akademie der Bildenden Kuenste –Academia estatal de Bellas Artes-, justo cuando el barco Stadt Wehlen terminaba de pasar bajo el Marienbrücke. Por sobre los hombros de los demás edificios sobresale la Yenidze, la ex fábrica de tabaco en forma de mezquita, con su impresionante cúpula de vidrio colorado.
El puente Marienbrücke nos acogió mostrándonos sus viejas columnas y medialunas para el descanso. Desde allí vimos el Elba que parecía coquetear, sabedora de nuestra inocultable devoción. El paisaje era esplendoroso. Mientras íbamos llegando al otro extremo del puente, se hacían cada vez más notorias las delicadas líneas del Japanisches Palais -Palacio Japonés- en la Ciudad Nueva, y su extraña arquitectura de rasgos orientales, diseñada para ser el palacio de la porcelana asiática. Con la muerte de su propulsor, Augusto el Fuerte, habría de morir también el proyecto de hacer su interior completamente cubierto de porcelana, inclusive hasta los techos.
Un bello jardín de añosos árboles rodea el Palacio y un poco más hacia la colina se puede ver el Elba y enfrente la Altstadt en su máximo esplendor. Decidimos tomar la ruta de polvo rojizo en la margen del Elba. Era una gran oportunidad para caminar por las riberas. Hacía frío, eran casi las cuatro, pero sabíamos que no iba a llover y eso era todo lo que queríamos para aprovechar nuestro plan. A las seis tendríamos que estar esperando a nuestra amiga Sue bajo el puente peatonal, en Albertstraße. Mientras caminamos disfrutando al máximo el sendero adornado con arbustos muy bien cuidados, bancas y muros de piedra, revisamos la fotografía inmejorable que se completa con patos y otras aves de distinta belleza y tamaño, al borde del río. El camino rojizo dió paso a un sendero de tierra que matizó perfectamente con nuestras más íntimas ilusiones. Sentimos muy cerca el rumor de sus tranquilas aguas, nos acercamos hasta tomarlas en las manos y, en ese trance, la magia del gran río nos cubrió con su velo de sensibilidad y esperanza. Ahora podíamos recoger nuestras propias historias, dolorosas, tristes y felices.
Al filo de las cinco estábamos ya entre Köpckestraße y Albertstraße. Desde allí pudimos ver la Jägerhof -Quinta de los Cazadores-, la construcción más antigua de la Neustad, pensada por Augusto el Fuerte como casa para animales exóticos, y algunos siglos después como cuartel de caballería. Caminamos lentamente y descubrimos una preciosa fuente con cinco elefantes, desde uno pequeño hasta el más grande. Al medio de la pileta, un arlequín que completaba la notable fuente. Nos gustó. Entre risas nos tomamos unas fotos antes de cruzar hacia la otra vera del camino.
Dresden, la ciudad de la nostalgia, al día siguiente nos despidió con lluvia. Y no fue casual. Era el rostro de la despedida. Prometimos volver, para terminar esta crónica aún incompleta.
Nota del autor: Hay quienes prefieren llamarlo Dresde. Yo elegí Dresden, porque se trata de un nombre propio, el cual debe ser respetado para todos sus efectos.

DE: "ALEMANIA, EN CADA ESQUINA HAY HISTORIA" (FRAGMENTO). Copyright © 2012 Rogger Alzamora Quijano.




Etiquetas: [rogger alzamora quijano]  [poesía]  
Fecha Publicación: Sat, 02 Mar 2013 11:24:00 +0000

Para Andrea Luciana, este mi abrazo.


Hubo en el cielo de tu rostro una mirada
también para mí.
Fue la gloria por cantar tu nombre:
Andrea Luciana, flor de mi hijo.

Hubo en el cielo de tu rostro una mirada
eterna, diáfana.
Sol de Setiembre, color, brillo y calor.
Promesa y valor.

Andrea Luciana, flor de mi hijo.
Flor de mis ojos.
Etiquetas: [poemas de amor]  [poesía peruana]  [rogger alzamora quijano]  [perú]  
Fecha Publicación: Thu, 28 Feb 2013 03:36:00 +0000


No hay por qué odiarte y menos yo.
Que sólo he buscado soslayarte.
Soy mi peor enemigo,
el verdugo de mi propio cuello.
Y cada vez que sales a comprarme
sumiso me vendo a tus ojos,
y me rindo ante tu boca primavera.


Pues bien,
me alegra ser tuyo y recoger tus migajas.
Vendido o asalariado, pero tuyo.
Y si en otra vida tengo el mismo destino
me venderé otra vez, aún sin valer nada,
así seas peor de lo que hoy eres
y yo no logre ser mejor de lo que soy.


DE:
40 POEMAS Y OTROS TANTOS DESMANES
Copyright © 2011 Rogger Alzamora Quijano

Etiquetas: [la esperanza]  [poemas de amor]  [poesía peruana]  [rogger alzamora quijano]  [perú]  
Fecha Publicación: Wed, 27 Feb 2013 11:29:00 +0000

Respira y canta.
Donde todo se termina abre las alas.
Eres el sol,
el aguijón del alba…
(Blanca Varela)



El tiempo está lejos
y cerca de la mano.
Induce,
provoca,
confronta.

El tiempo que cortó
un rastro de mil años
es ahora una esperanza.
Sigue en la cresta del mismo sueño.

Tus ojos de miel y de angustia
me perdonan.
Fortuita luz que atraviesa
el agujero por el que ya puedo respirar.

Has tomado el cielo.
Puedo ver tu sonrisa,
el sol,
la claridad,
la promesa
y tus dedos abejas.



De: "40 POEMAS Y OTROS TANTOS DESMANES" Copyright © Rogger Alzamora Quijano
Etiquetas: [poemas de amor]  [poesía peruana]  [rogger alzamora quijano]  [perdonar]  [el libro del futuro]  
Fecha Publicación: Sat, 16 Feb 2013 22:31:00 +0000


Perdonar sin pausa.
Hay mil perdones que están llamando a la puerta.
Abrir y dejarlos entrar uno a uno con optimismo,
porque es de celebrar la urgencia y la sensatez.

Al primer paso le sigue el segundo.
Así puede comenzar una larga caminata, otra vez.
El libro del futuro está por leerse.

El resentimiento no paga,
la oscuridad no ciega.

No temer el intento.
El viento de la célebre montaña nupcial exige
valentía, humildad y rebeldía.

La puerta está abierta.


Anotación registrada a pie de página:


Un sábado 21 de mayo escribí un poema. El siguiente 24 descifré un enigma que año y medio después me asaltó y obligó a escribir otro. El mismo sueño había regresado. Por eso publico este poema, atado a aquél del 21 de mayo. Sale a la luz con el pretexto de ser leído, pero puede también ser echado al fuego o servir como una bandera de paz y élan para seguir buscándonos.


De: DÍAS DE SAL Y DE MUERTE, Copyright © 2013 Rogger Alzamora Quijano

Etiquetas: [rogger alzamora quijano]  [recuerdos]  [colores]  [bitácora de la felicidad]  [nostalgia]  [amor]  
Fecha Publicación: Tue, 05 Feb 2013 23:11:00 +0000

Te llegará una rosa cada día
que medie entre los dos una distancia
y será tu silente compañía
cuando a solas te duela la nostalgia.


Alberto Cortez - Te llegará una rosa



Hay un lugar en la imaginación, donde el pasado se confunde con los sueños. En ese ignoto espacio fluyen las luces, como en una noche de año nuevo. Libres y hermosas, las luces inundan el cielo. Se abren en manojos, brillan sus fogonazos y arrancan vítores de asombro.

Hay una luz que –se la puede ver perfectamente- es de una llegada nocturna. La primera en muchos años. La luz, blanca como un lirio cala, ilumina un abrazo emotivo, la pálida faz que sonríe, el temblor de unas manos, el clamor vívido de los testigos.

La otra luz, amarilla intensa, viene desde un lugar donde una celebración popular no puede con el bullicio de dos cuerpos encabritados que intercambian sus pasiones, como si fuera el único momento en toda la vida. Ese amarillo vibrante revienta en pleno cielo oscuro y profundo, mientras los demás beben con el alcohol sus desdichas.

El verde esperanza fulgura imponente, lleno de palabras dulces, adoquines de ternura, sensaciones elípticas donde el amor se acerca y se aleja, pero siempre en su órbita. El verde esperanza nunca fue tan cierto. Nupcias en la montaña, juramento ante el cielo mismo, un sorbo de agua limpia en el brindis y amarse sobre las colinas. El verde fulgura cálido y señero.

El azul se nota muy poco, pero deja sentir la apacible versión de todas sus noches juntos. Con sus tímidos trazos parece expresar que aquellos momentos serán solamente de dos, pues nadie podrá irrumpir en sus recuerdos ni se sabrá lo que estos guardan. Trazos celestes para el lecho calmo y noble como el mar. Trazos que contienen mucho más que los sueños.

Allí está el rojo. Hermoso, deslumbrante, único. Ilumina el cielo, su lecho, una almohada, cada mañana. En ausencia, es la huella sagrada de un cuerpo vivo. Es un saludo matinal, es un beso. La sonrisa fresca, la promesa. Es la rosa que cada mañana se enciende ante los ojos. Es la rosa. El abrazo que él ha dejado para cada mañana. Es una flor que estará para siempre en su cama.



DE: "BITÁCORA DE LA FELICIDAD" Copyright © 2013 Rogger Alzamora Quijano



Etiquetas: [rogger alzamora quijano]  [amor volvamos a conocernos]  [bitácora de la felicidad]  [relatos]  
Fecha Publicación: Mon, 04 Feb 2013 21:19:00 +0000


La ventana estaba abierta. Desde allí se podía mirar la gran ciudad. El sol brillaba por todo lo alto y las gentes abajo se sofocaban. Alisa rezongaba en la cocina. Se la podía escuchar peleándose con los utensilios. Rodrigo sonrió. Le había ofrecido ayuda, pero ella se negó con un beso. Esta vez cocinaré yo, le dijo. Ya estoy cansada de comer tus delicias. Hoy habrá comida quemada, exceso de sal y sabor ausente.
Los tiempos de la escuela en su pequeña ciudad estaban lejanos. Por aquél entonces él tenía cerca de 10 años y ella 9. Las mamás de ambos habían acordado que Rodrigo sería el paje de Alisa en el corso de la primavera y por supuesto también durante la fiesta de recepción. Alisa era la Reina de la Primavera. La gente no se cansó de elogiar y aplaudir la belleza de ambos durante el desfile. Alisa tenía una mirada deslumbrante que nacía en el alma y desembocaba en sus preciosos ojos café. Tímida y natural sonrisa, cabellos negros y piel nácar. Rodrigo era un niño hermoso. Todo en sus facciones era perfecto. Tenía los ojos grandes e intensos y las facciones del hijo de algún poderoso malik. Esa tarde bailaron mucho, hasta que al final, antes de que sus padres se los llevaran, ella se acercó y le dijo sin atisbo de inseguridad:
- Quiero ser tu novia.
Desde entonces y hasta finales de la secundaria fueron novios, sin siquiera haberse dado un beso. Se sentían unidos per se. Fueron años de somera felicidad, hasta que un día Alisa vio a Rodrigo riendo animadamente con otra joven. Se sintió traicionada. Tenía catorce años cuando el mundo se derrumbó sobre ella. Poco después, Rodrigo se dio de bruces con Alisa besando a un compañero de su misma aula. Rodrigo lloró toda la noche ante la condolencia de su padre. Nunca supo que ella había actuado así aconsejada por el despecho. No volvieron a dirigirse palabra alguna. Tiempo después Alisa se casó con aquél muchacho y tuvieron un hijo. Rodrigo se tuvo que casar también, quizá sólo para tener otro hijo. Alisa salió del país con su nueva familia y Rodrigo se quedó en su patria para vivir o morir con los recuerdos, allí mismo.

En su lecho de muerte el padre de Rodrigo le confesó muchos años después lo que había escuchado y callado sólo porque pensó que un amor de niños no tenía importancia. Le habló de la confabulación de mucha gente para destruir el amor entre él y Alisa. Padres e hijos se habían adherido a alguna trama maquiavélica y, queriéndolo o no, colocaron primero en la mente de Alisa y luego en su corazón la certeza de que Rodrigo, con lo guapo e inteligente que era, nunca dejaría de estar asediado por varias mujeres a la vez. Que era y sería un mujeriego incorregible. Con patrañas que casi contaban la historia de un pequeño rufián de ligas mayores, lograron que Alisa terminara convencida de ello. Rodrigo pudo entender a su moribundo padre enfatizar cómo en aquella pequeña ciudad se urdió una gran emboscada contra dos niños que apenas comenzaban a conocer las cosquillas del amor. Rodrigo oyó a su padre sentirse culpable. Lo consoló, mientras volvía a llorar otra vez por aquella inmunda verdad. Nunca había podido olvidar a Alisa, a pesar de creer que ella había provocado la ruptura. Se reprochó el no haber sospechado nunca la calaña de aquella gente incapaz de soportar la felicidad ajena.
Su padre terminó la confesión con un meditado corolario que Rodrigo no habría de olvidar: “Eran la chica más hermosa y el muchacho más codiciado y guapo de la ciudad. La pareja perfecta. Tus amigos y compañeros te envidiaban porque todas las muchachas sólo querían estar contigo. No soportaron que ellas te adoraran no solamente por tu aspecto físico, sino por tu inteligencia, caballerosidad, educación y sencillez. Eras un titán a quien jamás hubieran podido vencer limpiamente. Y las muchachas, por su parte, se unieron después a la confabulación porque nunca les diste oportunidad siquiera en la fila de espera. Ellas envidiaban a Alisa. Sabían que tú solamente tenías ojos para ella y optaron por adicionarse a la conjura, tal vez pensando que si vuestro noviazgo terminaba elegirías a alguna de ellas en lugar de Alisa -o quien sabe nada más por el gusto de verlos separados e infelices-. Cuando, pese a la ruptura, tú no elegiste a ninguna de las intrigantes, fue aún más atroz la rabia de aquellas jóvenes mujeres, que no te lo perdonaron. Y pienso que jamás te lo perdonarán. Ni ellas, ni ellos. Ahí tienes el origen y las consecuencias de la salvaje conspiración. Y te dejo mi sugerencia: no te acerques a ellos, porque siguen viviendo en el odio y en el pasado, y volverán para hundirte cuantas veces sea necesario. No creas en sus cantos de sirena. Mantente alejado de esa gente. Pero no olvides: no le cobres al lugar en que naciste las deudas de los humanos.”

Rodrigo escuchó que -su ahora esposa- Alisa lo llamaba y tuvo que regresar abruptamente desde los recuerdos. Tenían alrededor de cincuenta y cinco años cada uno. Alisa seguía siendo hermosa y distinguida, y Rodrigo aún se veía guapo, interesante, además de ser caballeroso, sencillo y culto.

Antes de entrar en la cocina, miró a su mujer desde el umbral de la puerta. Quiso recordar brevemente su reencuentro, casi dos años atrás. Después del primer nervioso saludo y de una formal conversación que trataba de soslayar sus corazones acelerados, y cuando ella se disponía a partir, Rodrigo se adelantó a la despedida:

- Cuando éramos niños –le recordó- tú me pediste que fuéramos novios. Ahora yo te pido algo más sencillo y más valioso: que volvamos a conocernos.



DE: "BITÁCORA DE LA FELICIDAD" Copyright © 2012 Rogger Alzamora Quijano
Etiquetas: [la civilización del espectáculo]  [rogger alzamora quijano]  [mario vargas llosa]  
Fecha Publicación: Wed, 30 Jan 2013 18:37:00 +0000
Escribe: Rogger Alzamora Quijano


Mario Vargas Llosa (Arequipa, Perú, 28 de marzo de 1936) ha publicado recientemente un libro de ensayos titulado: "La civilización de espectáculo" (Alfaguara, 2012. 232 páginas). En este nos dice con su habitual estilo provocador -y muchas veces certero- que estamos viviendo una cultura del entretenimiento banal, donde también está incluida la literatura, la televisión, el sexo, la política y demás manifestaciones. Esto, según nos advierte, tendrá consecuencias devastadoras para humanidad, pues va trivializándola sin remedio. La prensa se ha hecho chismografía, el sexo solamente es un pasatiempo desprovisto de todo erotismo, y la política se va convirtiendo en un espectáculo en lugar de una confrontación de ideas.
Dice también que la cultura está desapareciendo, pues estamos sentados en un mundo donde el primer lugar de la tabla de valores lo ocupa el entretenimiento y donde divertirse y escapar del aburrimiento es una pasión universal. Pese a que la cultura puede ser también una forma superior del entretenimiento, su función principal es la preocuparnos sobre el mundo en el que vivimos, ver la problemática que nos envuelve y una manera de crear en nosotros una actitud crítica y poner en cuestión lo que parecen certezas inamovibles. En estos tiempos, por el contrario, va pasando a segundo plano la gran función de la cultura que ha hecho progresar al género humano. Existe cada vez más el riesgo de tomar a la cultura como pura distracción, diversión, entretenimiento, por culpa del esnobismo y de la frivolidad.
Otra causa, según el Nobel, es la tecnología. El Internet nos está convirtiendo en personas con poca o ninguna capacidad de concentración, donde la gente se queda sin leer libros por “picotear” información en la red. En términos cuantitativos ahora hay muchísimos más lectores que en el pasado, pero el efecto de esa lectura es muy superficial, Ahora no sería posible que aparecieran otro Borges, Joyce o Tolstoi. Es una tendencia que debería preocuparnos. Vargas Llosa aclara que de ninguna manera es una crítica hacia la tecnología o el desarrollo, especialmente audiovisual –que ha traído enormes beneficios y ventajas en el campo de las comunicaciones, la libertad de expresión, de prensa-. Reemplazar los libros por las pantallas es reemplazar un esfuerzo intelectual intenso por otro mínimo, con serias consecuencias en el pensamiento y las ideas -a los que en muchos sentidos está trivializando- y que va creando un público que ya no soporta un gran esfuerzo intelectual, al que fatiga, distrae y aburre, precisamente porque está educado a ese esfuerzo mínimo –en algunos casos ínfimo- que es lo que demandan las pantallas de un computador. Esa es una preocupación latente en países como Francia, Inglaterra y los Estados Unidos, por ejemplo, donde la tecnología audiovisual ya se ha enraizado profundamente. Vargas Llosa se refiere también a los millones de lectores de la revista “Hola”. Gentes que diariamente leen o al menos hojean la revista para enterarse cómo viven los famosos, cómo se casan, descasan y vuelven a casar. Eso no está mal –dice- a condición de que no sea su alimento cultural único y excluyente, como cree que está ocurriendo en algunos casos. Leer una revista banal no llevará a una persona a formarse sólidamente para enfrentar el mundo de manera creativa. Eso sucede también con la prensa, la que en lugar de ejercer su función fiscalizadora se dedica cada vez más a la chismografía. La tendencia impulsa a los periódicos a mantener su lectoría cautiva con chismes, farándula y escándalos. Ahora es más difícil establecer una frontera entre la prensa amarilla y la seria –que no tienen más remedio que ponerla, porque es un pedido creciente de la misma sociedad. La libertad de mercado requiere una intensa vida cultural y social para que su funcionamiento -del mercado- no destruya los valores y pueda acoplarse dentro de una cierta moralidad, como afirman los grandes pensadores liberales, como Adam Smith (quien curiosamente no comenzó escribiendo sobre economía, sino sobre moral). Cuando la cultura se deteriora –dice Vargas Llosa- la moral se deteriora también y entonces el mercado desborda todo freno. Ha sido esa rapacidad, esa codicia, absolutamente desenfrenada desde los grandes centros financieros lo que originó la terrible crisis que vivimos. No se trata de detener el mercado con reglamentos ni leyes, sino con la moral cimentada en la cultura.
En el capítulo sobre el sexo, Vargas Llosa dice que este se ha des-erotizado. Cita a George Bataille, el ensayista francés, quien lúcidamente decía que el erotismo es una manifestación de la civilización, del progreso, pues el erotismo no aparece en culturas primitivas. Es algo que se da en un contexto donde las artes, las ciencias, las letras y la permisibilidad comienzan a florecer. El erotismo des-animaliza el sexo, lo humaniza y convierte en un ritual y finalmente en un arte. No obstante, en la era moderna y curiosamente desde la permisibilidad, que fue un avance en el campo de la relación sexual, en lugar de enriquecer esos rituales y perfeccionar todavía más esa relación física entre dos personas, lo han trivializado, vulgarizado y convertido en cierta forma en una rutina ya sin misterio, en la que casi no se respetan las formas y rituales que le dan la connotación de acto creativo, de arte. En lugar de aumentar las libertades en el dominio de la expresión sexual, la extrema permisibilidad de hoy terminará trivializando una actividad humana que, si no se conserva, la dosis de privacidad y de misterio puede retrocedernos hacia ese sexo puramente dedicado al desfogue del instinto, que es lo más cercano al sexo animal. Eso traería como consecuencia la pérdida de la pasión, creatividad, fantasía y llevaría a los jóvenes a desembocar en la violencia, el alcohol, las drogas. Algo de eso está ocurriendo ya en las ciudades más permisivas, según advierte Vargas Llosa. Es por ahora un sector relativamente reducido del mundo, ciertamente. Al otro lado están los lugares donde hay censura y existe un gran rigor, la defensa de un puritanismo a ultranza, sectores muy amplios del mundo donde todavía la mujer es discriminada, donde el sexo es sinónimo del mal, y del pecado nefando. Es decir: los países más avanzados del occidente llevan la permisibilidad hacia lo insensible, a la trivialización del sexo, en lugar de a una batalla contra el prejuicio. La trivialización del sexo es tan peligrosa como su represión o censura y acabará con una de las manifestaciones del placer humano, de la comunicación y la creatividad.
En otras partes de su libro, Vargas Llosa habla del fútbol. Las “barras bravas” son un fenómeno de la cultura del espectáculo donde el espectador, amparado en el anonimato, da rienda suelta a sus instintos agresivos. Esa especie de religión laica que arrastra a los espectadores hacia el fanatismo, la irracionalidad, lo puramente instintivo. A lo que Karl Popper definía como “el llamado de la tribu”, especie de colectivismo ciego, en este caso en torno a una camiseta o a un club. Es un fenómeno irracional, que se da justamente en países muy desarrollados tanto como en los más sub-desarrollados. Este fenómeno debería estar contrarrestado por la cultura, pero no por una cultura frívola como la que hoy se va apoderando del mundo. Al mismo tiempo, el escritor aclara que “criticar a las barras bravas no es criticar al fútbol”.
No podía dejar de referirse a “la política espectáculo”. Para él, la política ha experimentado una banalización tan acentuada como la del cine y las artes plásticas actuales. Cada vez la política es mucho más un espectáculo que un debate de ideas y un cotejo de principios o de propuestas. Hoy vemos en las campañas electorales el papel secundario que juegan las ideas, los programas, los valores, los sistemas, versus el papel preponderante que tiene el espectáculo. No son los pensadores, sino los creativos de publicidad los que determinan el éxito o el fracaso de una campaña electoral. También están las enormes cantidades de dinero que se invierten en ellas. Es verdad que no están desapareciendo del todo las ideas. Hay unos países donde el espectáculo es más pronunciado que en otros. Pero la tendencia es creciente. En estos tiempos son los mejores histriones, los actores o los payasos quienes conquistan a los votantes. Contra eso también debería defendernos la cultura, a condición de que también la cultura no contribuya con sus propias superficialidades. Francia es un caso notorio, donde su tradición, de pensamiento profundo, se ha convertido ahora en un mero espectáculo (verbigracia: Sarkozy/Bruni). Los intelectuales están dejando de participar en estos lances y curiosamente es en los países abiertos y llamados libres, donde los intelectuales se están retrayendo de participar, muchas veces por considerar a la política una actividad sucia, despreciable, y que no debe en modo alguno contaminarse con las actividades creativas y artísticas. Vargas Llosa cree que esta es una actitud equivocada, porque “si despreciamos a la política, contribuimos a que la política se vuelva despreciable”. Los intelectuales, al igual que todos los ciudadanos, tienen que participar en el debate público. Ello a pesar de que muchas veces los intelectuales se han equivocado y han defendido las peores opciones, desde el Gulag hasta la revolución cultural china, pasando por los que defendieron las ideas nazis, el holocausto y los asesinatos masivos de judíos. Hubo intelectuales que parecían muy lúcidos y que terminaron ensuciándose moralmente al defender esas opciones. Pero están los del otro lado: quienes aun en medio de esa ceguera colectiva, que es la del fanatismo político, mantuvieron las ideas de la igualdad, libertad y fraternidad. Por eso cree importante incitar a los que dedican su vida a la creación, al pensamiento, a participar de la vida cívica, para no dejar exclusivamente a los políticos profesionales a que lleven la política a empobrecerse y muchas veces a corromperse.
Finalmente, Vargas Llosa se alegra de que su libro haya provocado reacciones diversas y haya sido objeto de críticas y elogios, pues –dice- esa fue la razón de su publicación: invitar a un debate acerca de la necesidad de encontrar soluciones para una cultura en decadencia y que está cayendo rápidamente en la superficialidad.



Etiquetas: [origen mítico de Aija]  [aija]  [ancash]  [poesía peruana]  [rogger alzamora quijano]  [perú]  [peru]  
Fecha Publicación: Wed, 09 Jan 2013 18:01:00 +0000

Tras los collados descubiertos en la majestad del paisaje,
senderos piedra, campos ichu, lagunas, cumbres y parajes,
bajando pendientes de somera calma, brujo encanto y paz invariable,
sembraron con piedras la desafiante cuesta y dibujaron el perro:
un laborioso mapa donde ocasos y albores se bañan en oro.

Al pie de dos celosos imanes de ojos negros,
con el azul intenso aparcado para siempre sobre sus ceños,
el río meditabundo de cabellera plata y rumor bandada
y un paisaje de verdes oníricos acariciados por el viento,
fueron colocados los azulejos de adobe y rojo teja.

Aija, la tierra del genético orgullo y la sapiencia innata.

La culta progenie dispersó la mies generosa hasta los confines.
Dorados trigos, papas violeta, eucaliptos, peces y ganado.
Trazaron sabiamente en las montañas sus veleidosos caminos
que cimbreantes trepan y caen hacia recónditos acantilados.

Desde aquellos primigenios tiempos en la flamante ciudad paraíso
se decretó para cada mediodía una amalgama de humeantes aromas
que danzan su nobleza sobre la ciudad, sólo para dejarse compartir.
Tal fue el legado de los fundadores, que así abolían la mezquindad.

La lluvia derrama su maciza mirada sobre las brumas de invierno.
Con su manto promisorio brama la firme y animosa riada.
Las tierras calman su sed y prometen buenas cosechas,
conforme a los sabios designios de los imperiales abuelos.
Hoy persisten bajo la celosa égida de Santiago el Mayor.

El estío deberá ofrecer su sonrisa -dictaron los patriarcas-;
las montañas entronizarán al soberano sol de los incas
en albas solemnes y mayestáticos crepúsculos;
las praderas se lucirán con las aves en una fastuosa sinfonía
de pleno color y música. Se le llamará: armonía aijina.

El ancho cielo nocturno alberga desde entonces
todas las constelaciones y abruptos laberintos cósmicos.
Es un atlas adonde los viajeros de largo aliento acuden
para no perder el rumbo en las intrincadas sendas,
que siendo osados aijinos, deben acometer en honor a su abolengo.

Así fue como Aija, la noble ciudad, tuvo su origen.
En el lugar propicio para el cultivo del espíritu,
los sueños
y la libertad.


Copyright © 2012 Rogger Alzamora Quijano

Etiquetas: [poemas de amor]  [poesía peruana]  [rogger alzamora quijano]  [sueño]  [peru]  
Fecha Publicación: Tue, 08 Jan 2013 03:25:00 +0000



Sueño que escucho el mismo teléfono que ayer no atendí.
Sueño que contesto.
Que hablamos sin temor a desparramarnos en la huida.
Que hablamos de cuando éramos valientes y rebeldes.

Sueño que la esperanza que te seduce me toma de la mano.
Sueño que tu mirada alumbra el crepúsculo de mis ojos.
Que caminamos sobre la cornisa, desafiantes y lozanos.

Sueño que sueño.

Sueño la sombra de tu nombre sobre mi nombre.

Entonces el teléfono suena. Me levanto y respondo.
He atravesado el sueño y ahora puedo hablar contigo.
Tu voz y mi voz, dos moribundas palomas
que han horadado el tiempo muralla. Por allí escapamos
otra vez desafiantes y lozanos, rumbo al mismo verano
del año pasado.

Sueño que vivo.

Escúchame:
cada noche es un silencio nuevo,
cada amanecer es una flor en botón,
una palabra puede sonar distinta aun para los mismos oídos.

Escúchame:
no dejes que mi sueño se queme en el infierno.
No te rindas. Las palabras no matan.


De: "DE SAL Y DE MUERTE" © 2013 Rogger Alzamora Quijano


Etiquetas: [poemas de amor]  [rogger alzamora quijano]  [adios]  [perú]  
Fecha Publicación: Sun, 30 Dec 2012 05:59:00 +0000


Dedicado a dos días: el 29 de Diciembre de 2011 y el 29 de Diciembre de 2012. No se trata solamente de dos fechas que indican el lapso de un año, sino dos fechas que contienen toda una vida… o quizá dos vidas.



En el día del adiós solo se siente gratitud por los momentos vividos
que acunaron cada sueño y cada paso.
Por los lugares donde se vieron alumbrados por la felicidad más intensa,
cada uno de ellos valiosos e irrepetibles.
Por las calles que ofrecieron sus cálidos suelos para que la reina caminara.
Compañía plena, miradas y piel orquídea.

En el día del adiós, a un año del día de gozo más primario,
pleno, curvo y perfecto, el del reencuentro soñado,
es noble dar gracias y sentir el resuello de la nostalgia más cara
que trae las brisas de las mañanas costeras,
las caminatas por la arena, las lecturas de Rulfo y mis poemas.

Es noble arrodillarse deslumbrado por la fantástica era de gozo,
de emociones y disfrute que se recibió como regalo.

En el día del adiós es preciso darle gracias a la reina
que con todo derecho tomó su trono y se fue.
Dejó callado al propio silencio, sin lugar para el asombro.

Que esos momentos felices pasen a la cuenta de ahorros
para ser gastados en momentos de soledad y carencia de goces,
donde nos puedan abrigar la vida, cual paloma sonrisa
que trae bajo sus alas recuerdos, recuento y tacto, miel y sabores.


En el día del adiós se mata el futuro,
pero el pasado se adueña de la memoria.

Decir adiós es difícil.
Decir adiós a una reina es aplastante, irremediable y triste.


De: LICENCIA CON GOCE © 2012 Rogger Alzamora Quijano



Etiquetas: [poemas de amor]  [poesía peruana]  [rogger alzamora quijano]  [ruptura]  [perú]  
Fecha Publicación: Thu, 27 Dec 2012 12:46:00 +0000
"Muchachas que algún día leáis emocionadas estos versos
y soñéis con un poeta:
sabed que yo los hice para una como vosotras
y que fue en vano."
Ernesto Cardenal - Epigramas



Cuando el amanecer vomitó un parco sol me sentí avisado de mis propias exequias.
Nos habíamos estado llevando muy bien, hasta que algo rompió la gruesa cuerda
que nos sostenía, cuando ya faltaba muy poco para llegar a la cima de la montaña.
Y caímos, cada cual por su lado. Cada cual por su lado, no más juntos.

¿Dónde perdimos nuestras manos?
¿Dónde conocimos nuestros egoísmos?
¿Dónde el amor se volvió guerra?
¿Dónde el denuesto pisoteó las caricias?
¿Dónde las risas se hicieron tormentos?
¿Dónde perdimos la Florencia llena de Toscanas?

Nos habíamos llevado muy bien hasta que algo nos lanzó al vacío.

¿Dónde se extraviaron las delicias en favor del acíbar?
¿Dónde las imprecaciones matinales con abrazos en la cocina?
¿Dónde se oxidan las sonrisas de las fotografías?
¿Dónde languidecen los soneros de los miércoles?
¿Dónde han muerto las flores y el café del sábado?
¿Dónde se han ahorcado los vinos, el sillón y las cervezas?

Cuando el amanecer vomitó un parco sol la gruesa cuerda ya estaba rota.

Nos habíamos llevado muy bien, hasta que nos dio por explorar el abismo.



De: "DÍAS DE SAL Y DE MUERTE" Copyright © 2012 Rogger Alzamora Quijano
Etiquetas: [poemas de amor]  [poesía peruana]  [rogger alzamora quijano]  [peru]  [bella]  
Fecha Publicación: Sat, 22 Dec 2012 04:33:00 +0000


Hoy te pude tocar, bella. Tacto y pacto con tu piel nube.
Hoy te pude tocar bella. Como se toca la luz y la sonrisa.
Te pude tocar en plena calle, a expensas del sol malvado
que me alejaba de tus pupilas solamente para cegarme ante tus ojos.

Hoy te pude hablar, bella. Bella de labios magia que acarician.
Hoy te pude haber besado, bella. Y tú me lo habrías permitido.
Porque hubo un lugar poderosamente magnético que nos atrapó,
que me ató a ti con la cuerda indisoluble del tozudo destino.

Hoy te pude tener, bella. El as de mis espadas valió cuatro ases
y cargué sobre mis espaldas el pasado sin peso ni tormento.
Logré con una mirada a tus ojos el culmen de un épico triunfo
y esta desolada mañana de pronto me bañó de esperanzas.

Soy tu mano, los dedos que me tocan,
la lluvia que me posee con su tibia caricia, su olor a tierra cruda.

Soy tu boca. Los alientos entrecortados
del amanecer todavía indeciso que, sin embargo, promete.

Soy tu cuerpo, el viento que me envuelve
mientras desfallezco en las hirvientes avenidas de la Gran Lima.

Como las gaviotas sobre el mar, como los caminos y los libros.
Como la gula que tengo de tus miradas manzana.
Como las mieles rebosantes de las abejas obreras.

Enterré mis manos en tus manos para no soltarlas más.
Y que las manos asidas tracen la línea que nos falta del futuro.
Y que las manos asidas sean el techo ante las tormentas.
Y que las manos asidas planten árboles en nuestras desiertas vidas.

Que las manos asidas lleven la comida a nuestras bocas,
mientras tu larga cabellera me seduce con su vuelo.

Hoy te pude tocar, bella. Hoy te tuve, y pude haberte besado.
Y tú me lo habrías permitido.



De: "DÍAS DE SAL Y DE MUERTE" © 2012 Rogger Alzamora Quijano

Etiquetas: [poemas de amor]  [poesía peruana]  [rogger alzamora quijano]  [silencio]  
Fecha Publicación: Tue, 18 Dec 2012 18:32:00 +0000



Sin paz para restaurar tus heridas
sentirás que al fin te hago falta.
Se quebrará tu impaciencia
a falta de fuerzas, y sin opción
a medianoche buscarás salvarte
con una llamada.

Y qué es la muerte, sino un trozo de silencio
habitando el teléfono…



De: "40 POEMAS Y OTROS TANTOS DESMANES" © Rogger Alzamora Quijano
Etiquetas: [tiempo]  [final]  [poesía peruana]  [rogger alzamora quijano]  [amor]  
Fecha Publicación: Fri, 14 Dec 2012 04:27:00 +0000


Desde la noche hasta el amanecer y cada día
el presente va devorando cada uno de los momentos,
se establece un vacío insalvable, ausencia de palabras, escape,
y se va diluyendo la urgencia de volver,
quizá porque las heridas llueven angustia, duelen desilusión, exudan dolor.

Falta saber si es fácil enfrentar las cobardías propias y ajenas.
Falta saber si el perdón es una palabra consentida.
Falta llorar las oportunidades, falta llorar lo que se ha perdido.

Recolectar los momentos de purísima felicidad
mientras se atravesaba el plácido mítico aeropuerto abandonado,
rumbo a encontrar al ser amado en una lejana estación del tren,
largas cuotas de sol en la espalda, fotografías de infinitos sueños juntos,
música de dos personas que se encontraron en plena conjunción, gentes ignotas que no importan
cuando se trata de mirarse a los ojos, incrustarse en el alma y redimirse plenamente.

Mirar al cielo desde el aquellos campos atestados de gente y amenazados por el anochecer.
Mirar los aviones cruzarse sin perder los rumbos, mirar las calles incendiadas por el ocaso.
Buscar juntos las huellas del pasado histórico, palpar la ciudad en su dolor y cumbre.
Buscar los rincones más sublimes para besarse y mirarse sin tiempo, sin tiempo.
Todo eso puesto sobre la picota de un viaje sin retorno.

Caminar plazas, tiendas, soñar con las cosas nuevas para el verde hogar naranja,
planear las vacaciones de ensueño en alguna humilde ciudad de la costa
donde las olas revientan sobre otras olas, como los sueños sobre otros sueños.
Todo eso también puesto sobre la picota de un viaje sin retorno.

Pero cada día que pasa, desde el amanecer hasta la tarde y cada noche
el presente va devorándolo todo y terminará con los momentos uno a uno.
Se trata de la notable sucesión de tiempos moribundos
que todo lo oculta, lo envilece, lo juzga, lo destroza, lo devora.

Cuando la mano derecha ha borrado lo que trazó la izquierda,
cuando la sensatez comienza a imponerse sobre la locura
es cuando el presente vuela por sobre los techos de las promesas.



De: LICENCIAS CON GOCE © 2012 Rogger Alzamora Quijano