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Fecha Publicación: Tue, 28 Jul 2015 17:56:00 +0000
Existen noches en las que el dormir se vuelve irónicamente un sueño anhelado. Buscando el lugar más cómodo para ti, saltas y saltas de un lado para el otro, intentando dejar volar tu inconsciente y olvidarte de los problemas que vives en la otra mitad del día. Pero tu corazón está más acelerado de lo normal, tanto así que piensas que algún medicamento antigripal te afectó, pues hace bastante frío en este invierno limeño; pero no, ese pensamiento se esfuma tan rápido como vino. Es la preocupación lo que evita que te duermas. Cuando tu cerebro no tiene más estímulos visuales o auditivos... es el momento de reflexionar. Y en una mente depresiva esto se vuelve un ejercicio mutilante para el espíritu.

Sueles dar todo de ti en pos de la felicidad de las personas que estimas, llegando a sobrepasarte en atenciones y recibes desatenciones. Aprendes que hay que dejar que los demás se equivoquen para que aprendan por sí mismos, para que aprecien lo que haces por ellos y no lo vean como algo intrusivo en sus vidas. Vidas. Vida. ¿Qué haces con la tuya? ¿Por qué te empeñas en alargar tu descanso? Por miedo quizá. El futuro es tan oscuro como esta noche y prefieres centrarte en lo que puedes hacer hoy. Pero aún así molesta no saber qué pasará o qué no pasará contigo mismo. Es entonces cuando las comparaciones se vuelven inevitables y la depresión se acomoda en tu alma con beneplácito. Quizá ya no puedas seguir con todo esto. La mentira de tu felicidad posee una coraza que has ido reforzando mes a mes, pero las grietas que reparas se hacen más y más grandes. Y es que sí, en verdad estás muy triste pero no lo quieres relucir ante los demás, no, mejor es encerrarte en falsas historias de terceros, invadir mundos, regocijarte con sus éxitos y apoyarlos en su derrota; porque su vida es fascinante, es móvil. Pero cuando todo se apaga, se escapan esas personas, esos seres que manejas y vuelves a ser tú mismo, lamentablemente. Te das cuenta de que el interesarte tanto en otros es solo porque tienes miedo de interesarte en ti mismo y que cuando te piden que dejes de hacerlo, directa o indirectamente, te quedas en nada, porque necesitas preocuparte, dar amor, dar cariño y no sientes que los merezcas. 

Sabes que es tarde, que la rutina volverá a entrar a tu habitación una vez el sol se aparezca. Guardarás silencio. Esperarás la siguiente noche. O quizá ya no. 
Etiquetas: [Amiibo]  [Nintendo]  [Nintendo 3DS]  [Opinión]  [Wii U]  
Fecha Publicación: Fri, 08 May 2015 16:05:00 +0000
Los que me conocen sabrán que no solo me gustan los videojuegos, sino que también poseo un placer insano en coleccionar consolas y juegos antiguos que marcaron mi infancia o a los que nunca pude acceder de niño. Coleccionar trae consigo implicancias que no convienen revelar por el bien de mi vida social, entre las que se encuentran, claro está, el gastar cantidades considerables de dinero en pedazos de plástico que quizá ni vaya a disfrutar más allá del momento inicial en que lo sumo a mi colección. Y es que jugar se va tornando cada vez más difícil cuando la vida te mantiene ocupado en un sinfín de actividades, por lo que tu única forma de continuar con el mundo de los videojuegos, y que se impone como la principal, es la posesión material de los mismos, más allá del disfrute.

El pensamiento anterior se liga perfectamente con el fenómeno "amiibo", muñecos fabricados y vendidos por Nintendo que permiten la interacción con las consolas Wii U y 3DS vía NFC . Es así que además de verse bonitos en el estante de tu habitación, tienen la función extra de desbloquear artilugios variados en determinados juegos. Estas figuras han sacado a la luz todo lo peor que tenemos los gamers: fanboyismo (o defender a ultranza a una compañía), espíritu revendedor (comprar los amiibos más raros para venderlos al triple de su valor) y la manía por tener todos y cada uno de ellos que alimenta lo anterior. Dado que Nintendo ha padecido para tener en stock a la totalidad de las figuras -que a la fecha son 35-, los revendedores se están bañando en dinero cual Rico McPato  vendiéndolas a precios insultantes y/o absurdos en eBay o en Mercado Libre; pero tales son las ansias de compradores y la desidia de Nintendo por reponer, ¡que la gente acepta pagar! Es, hasta cierto punto, entendible pues, si no quieres darle el gusto a los revendedores, deberás acampar afuera de las tiendas como sucede en Estados Unidos o amanecerte en la computadora con la esperanza de adquirir una preventa, que dicho sea de paso duran menos que Ezio Oliva en su video íntimo. ¿Tampoco quieres hacer eso y prefieres ir a la tienda a comprarlos? Difícil aún, los mismos trabajadores de las tiendas esconden amiibos o se los compran antes de ponerlos en el mostrador para revenderlos luego. Toda una histeria colectiva. 



Pese a la sobredemanda, el éxito de los amiibos es palpable para Nintendo. Ayer el presidente de la compañía nipona aseguró que se vendieron más de 10 millones de ellos desde su lanzamiento a fines de noviembre del 2014 a la fecha. Es sin duda un buen colchón económico al cual echarse luego de las pobres ventas de la Wii U y el bajón de 3DS. En mi caso, dejaré de comprarlos una vez termine la serie de Super Smash, que es la que más me interesa... y los de Splatoon que son solo 3.
Etiquetas: [Blog]  [Pensamientos]  
Fecha Publicación: Sun, 02 Nov 2014 17:56:00 +0000
El pasado 31 de octubre por la noche, mientras conversaba en un parque de mi universidad junto a varios compañeros de tragos y clases, una amiga que acababa de llegar me dijo "Edch, estuve leyendo tu blog". Lo dijo con soltura y tranquilidad, como si este espacio web se mantuviese actualizado a la par de mi creatividad. No pude más que responderle "pero si ya no escribo..." Y ello me llevó a reflexionar sobre varias cosas.

Quizá haya perdido esas ganas terribles por escribir. Recuerdo que la rutina que llevaba allá cuando tenía 17 años rebalasaba mi sombra y me compungía tanto que necesitaba -sí, era una necesidad- escribir para desfogarme un rato de tanta mierda. Esas emociones fueron cambiando, y mi blog fue la fiel muestra de ello: entradas más humorísticas que melancólicas fueron llegando de a pocos y posicionándose como las más vistas y comentadas. Y me gustó mucho esa etapa. Mucho en realidad. Sin embargo, con el tiempo, cuando me proponía a realizar más y mejores posts, sencillamente no convencía el resultado. Posts vanos, cursis o clichés vomitaba mi mente. Y dejé de escribir. Ahora tengo un trabajo que me está llevando al extremo de mi paciencia (y eso que soy muy paciente), pero no tengo tiempo ni siquiera para quejarme de él. 

¿Tal vez sea hora de borrar el blog y dejar que su dorado pasado sea el recuerdo perenne en lugar de dejarlo online y que los posibles visistantes solo observen la decadencia en la que se encuentra? No lo sé.
Etiquetas: [20 blogs peruanos]  [Blogs Peruanos]  [Blogósfera]  [SocialDay]  
Fecha Publicación: Wed, 15 Oct 2014 22:59:00 +0000
Sí, me pongo reclamón como si mis escritos en este año fuesen prolijos y abundantes, pero siempre en esta época del año, al lado del turroncito, se hace extrañar la reunión de blogueros y otros seres en el concurso del título del presente post. Porque es cierto que las decisiones del jurado fueron más que criticables, siendo el cénit de la desidia de elegir a Macho Peruano que Se Respeta como ganador de la categoría Entretenimiento, darle el premio, comerse las críticas, luego quitarle el premio.

Me pregunto si habrá otra edición más del Social Day este año. En su página oficial se menciona en un post que data de diciembre del año pasado que  "este evento es la celebración de medios sociales en el Perú y se llevará a cabo en Octubre de 2014. En esta edición podrán participar en todas nuestras categorías blogs, páginas de Facebook, cuentas de Twitter, Youtube, Pinterest, y otras redes sociales (exceptuando la categoría Youtube, que, como su nombre lo indica, es exclusivamente para esta red social)." Ya estamos mitad de mes y todavía no se inician las inscripciones, ¿quedará desierto tal como la categoría Entretenimiento del 2013? Quién sabe.
Etiquetas: [Compras]  [Consolas]  [Nintendo]  [Polvos Azules]  [Wii U]  
Fecha Publicación: Thu, 02 Oct 2014 18:26:00 +0000
Llevo trabajando desde hace más de cinco meses en un puesto que va acorde a la carrera profesional que terminé en el pasado mes de julio, Antropología. Más allá de la satisfacción personal por emplear mi tiempo en beneficio de la sociedad (que es uno de los objetivos que se desprenden de la citada ciencia social), por fin contaba con dinero suficiente para darme mis gustitos en cuanto videojuegos. ¿Que ese juego de Playstation 3 cuesta S/.149.90? ¡Baratija! ¿Que el adaptador de corriente de la Virtual Boy vale 50 soles? ¡Me lo llevo, total casi nunca salen a la venta! Así me fui quedando sin grandes números en mis bolsillos pero con gran alegría al ver mis estantes cada vez más llenos de juegos y productos del ocio digital. 

Pensaba dejar de gastar en videojuegos hasta fines de octubre, ya bastante golpeada tenía a mi economía no solo con lo mencionado, sino además con la compra de un nuevo celular y un mueble para mi habitación, pero carajos, ¡una Wii U a buen precio! Estaba en una encrucijada. O me quedaba misio todo octubre  o lo pasaba relativamente bien con una flamante Wii U ocupando mi vitrina, triunfante. La oferta era muy buena, incluía lo siguiente: la Wii U deluxe de 32gb, 2 juegos originales, cables originales y de regalo un Wii mote con el Nunchuk, lo único que faltaba era la caja. Y ello me hacía dudar más aún de adquirir o no el paquete este. Consulté con un amigo coleccionista sobre cuán factible era conseguir una caja de Wii U y me respondió que eran baratas... en eBay. A la mierda. Me aventuré y compré la consola, acercándome el día siguiente al domicilio del vendedor para cerciorarme que todo funcionase correctamente. Aquella noche, sin embargo, no podía dormir por la angustia de tener guardada la consola y accesorios en deshonrosas bolsas de Plaza Vea y Metro. No. Tenía que ir a Polvos Azules a conseguir la caja.



Al día siguiente...

Edch: Señora, una consulta, ¿tiene cajas de Wii U a la venta?
Vendedora 1: No.

Edch: Señora, ¿podría venderme una caja sola de Wii U? Solo la caja.
Vendedora 2: No tengo.

Edch: Amigo, ¿tienes cajas de Wii U a la venta?
Vendedor 1: Sí, 50 soles.
Edch: ¿Puedo verlas?
Vendedor 1: Son estas de acá. 
Me entrega una. La abro y no tenía nada adentro.
Edch: ¿No tienes los cartones organizadores que van adentro?
Vendedor 1: ¿No lo tiene? Ah, las tengo así nomás.

Edch: ¿Vende cajas para Wii U?
Vendedor 2: 60 soles.
Edch: ¿Tiene los cartones internos?
Vendedor 2: Uhmm, voy a chequear, espérame.

Se va del stand por 15 minutos. Regresa sin nada en las manos.

Vendedor 2: No hay. Pero si quieres te puedo vender la que tengo acá, le saco la consola y te dejo solo la caja con los cartones esos. 
Edch: ¿60 soles también?
Vendedor 2: ¡No! 110. 
Comienzo a desesperarme.
Edch: ¿Puede ser 80?
Vendedor 2: 90 si quieres, te estoy haciendo un favor, ¿quién va a quererme comprar la consola sin la caja?

Edch: ¿Vende cajas de Wii U?
Vendedora 3: No.

Edch: ¿Vende cajas de Wii U?
Vendedora 4: Jaja. No.

Edch: ¿Vende cajas de Wii U?
Vendedora 5: Ahh. No, pero puedo venderte la de allá. 110 soles. ¿Cuánto pagas?
Edch: 50 soles.
Vendedora 5: No vas a conseguir.

Lejos de desanimarme, me achoré. Nadie iba a decirme lo que podía o no podía conseguir carajo. Me metí en los escondrijos de Polvos Azules, hasta, que, por fin, la luz brilló en la oscuridad.

Edch: ¿Tienes caja para la Wii U?
Vendedor 3: Solo tengo la de Mario Bros.
Edch: A ver...
Buscó en un torre de cajas de Playstation 3.
Vendedor 3: Aquí está. 50 soles cuesta.
Para mi sorpresa no solo tenía los cartones internos, ¡sino que incluso venía con las bolsitas, franelas, alambres y manuales! Ocultando mi alegría le regateé a 40 y aceptó.

Ahora ya tengo mi Wii U completa. Feliz estoy. Sin embargo, ahora sus juegos me parecen caros. Todo me parece caro.

Etiquetas: [Corredor Azul]  [Lima]  [Opinión]  [Política]  [Reforma del Transporte]  [Susana Villarán]  [Transporte]  
Fecha Publicación: Sat, 06 Sep 2014 20:20:00 +0000
El infame Corredor Azul, cuya ruta empieza en la Av. Tacna en el Rímac y termina en la av. Armendáriz en Miraflores, lleva 6 días de funcionamiento ininterrumpido, con todas las consecuencias que ello puede traer. Mucha gente ha criticado el nuevo sistema, aduciendo que no soluciona el tránsito limeño sino que lo dificulta aún más; otros afirman, demostrando un notable compromiso ciudadano, que gracias al Corredor Azul ahora deben caminar más cuadras para llegar a los paraderos o, carajo, que sencillamente ahora deben caminar pues antes no lo hacían. En todo este ambiente de quejas y odios, sazonado con la coyuntura electoral, transcurre la denominada "reforma del transporta" de la alcaldesa y candidata Susana Villarán. En las siguientes líneas expondré mi posición al respecto.

La amplía mayoría de la población limeña está de acuerdo con una reforma del transporte, pues ésta traerá orden, rapidez y seguridad a nuestros viajes cotidianos por la ciudad. El sector opuesto a la misma, supongo, está compuesto por los transportistas, empresarios y toda persona que en la actualidad se beneficia del sistema actual. ¿Por qué entonces observamos tantas protestas? ¿Por qué la gente se opone a la reforma si tanto reclaman por ella en todas las campañas electorales? 

Foto: Perú21

Para empezar, pienso que la ejecución del Corredor Azul ha sido un poco apresurada en tanto funciona sin buses alimentadores que aliviarían sustancialmente las demandas de la gente sobre la distancias que deben recorrer hasta los paraderos. Por la falta de ellos, taxis colectivos se han adueñado de varios paraderos y de las rutas mismas del corredor, generando congestión. Tampoco ha habido suficiente información sobre las rutas que tiene el Corredor; sumado a que estamos acostumbrados a bajarnos en las esquinas que nos placía, reconocer las mismas por sus nombres nos cuesta mucho. Nuestras arraigadas costumbres sobre el transporte parecen muy difíciles de cambiar: no nos gusta hacer cola, queremos bajar y subir donde más nos conviene, no seguimos reglas tan básicas como "abordar el bus por la parte delantera y descender del mismo por la trasera". 

Son varios los factores del caos que se vive a diario en las rutas del Corredor. El apuro político para que la obra se ejecute poco antes de las Elecciones Municipales me parece evidente, pero no deja de ser una decisión valiente que pocos políticos la tomarían ante la posibilidad de un descontento popular como el que estamos viendo. Con todo, creo que el mayor obstáculo que tiene el Corredor son nuestras costumbres, muy interiorizadas y aplicadas en varios ámbitos de nuestra vida social. Habrá que darle más tiempo para que todo se estabilice. 

Fecha Publicación: Fri, 25 Jul 2014 00:39:00 +0000
Me terminé acostumbrando a dejar de escribir mis penas, victorias, amarguras y pesares. Motivo más que suficiente considero fue mi trabajo, el cual me absorbe completamente, no dejándome el tiempo que quisiera destinar en estar con mi novia, jugando con mis consolas y pasarme por aquí. Sin embargo, aún con este óbice llamado empleo y su ulterior rutina agobiante, la idiosincrasia de este siempre pequeño blog se ha mantenido, pues él gira sobre mis rutinas. Y como las rutinas son dinámicas, ahora la que guía mis pasos infranqueablemente, me impide pues escribir como quisiera. He de admitir, eso sí, que a fin de cuentas me terminé acostumbrando a dejar de escribir.

Etiquetas: [Pensamientos]  [Personas]  [Sociedad]  [Vida]  
Fecha Publicación: Wed, 30 Apr 2014 18:09:00 +0000
Decido ponerme mi chompa pese a la fuerte luz solar que traspasa las cortinas de mi habitación marrón. La noche anterior me costó conciliar el sueño, en vano traté de disipar malos pensamientos de mi mente porque, después de todo, que sean malos no significa que sean menos reales. Mientras más me movía en mi cama más pensamientos autodestructivos aparecían, comparaciones odiosas, miedos fundados, futuros posibles, separamientos dolorosos, equivocaciones del pasado... todo hecho un peligroso extracto en mi cerebro. Pero ya está. Quiero estar al menos estable hoy día, que tengo que finalizar el trámite para renovar mi DNI. Me vuelvo a sentir mal a mitad del proceso de salir de mi cuarto. DNI. ¿Tan viejo estoy que tengo que renovar el mío? Y aún sigo aquí, en un tercer piso, unido al pasado, aferrado al presente y temeroso de qué me pondrá el destino por delante. Y qué si no hay destino, sino que uno mismo hace su camino. Peor aún entonces, porque nunca me interesó asfaltar el mío. Me gustan las rutinas y tengo miedo a los cambios, tanto así que sabiendo que son para mejor, trato de pensar que nunca pasarán, que son solo para otras personas. Sin embargo todo tiene un final y es hora de madurar, de dejar de ser tan depresivo, de ser realmente un hombre y no un pobre adulto que reniega de serlo y solo piensa en encerrarse en su cuarto y llorar de sus decisiones ensimismándose en mundos paralelos.

El sol parece brillar con más decisión que en verano a pesar de ser ya otoño. Las gentes van avanzando y me pregunto cuáles serán sus destinos. Camino y camino. Miro mis viejas zapatillas, desgastadas por tanto trajín, incluso ellas han pisado otras ciudades. ¿Qué hará aquel señor conversando por celular? ¿Finiquitando un oscuro negocio? ¿Saludando a su hijo que viajó al extranjero? Tonto de ti. Lágrimas reprimidas. Al voltear la calle y llegar a la avenida principal, el sonido urbano me sorprende. Camiones, ómnibuses, taxis y mototaxis avanzan a su antojo gracias al oportuno desperfecto de media docena de semáforos. Me fastidia mi chompa pero me rehúso a sacármela. 



¿Merezco todo esto sin haber hecho nada por conseguirlo? Incluso mi felicidad es puesta en duda. Y, con todo, la solución a todo esto depende de mi propia voluntad, en parte, y de otros que quieran darme oportunidades. ¿Pero acaso las merezco? No más que otros de quienes me burlé en el pasado, subestimé en la vida y me ametrallan con sus logros.Me llega. Personas comunes obteniendo recompensas comunes, mientras aquellos que preferimos intentar cosas nuevas nos vemos obligados a mendigar lo que sobra. Renuncia a tus principios si el camino quieres que aparezca o naufraga en las vicisitudes propias de la rebeldía.

El sitio está atiborrado de jóvenes padres de familia esperando su turno para registrar a sus bebés. Recojo mi ticket y espero. Nadie se acuerda de mí en estos momentos. Para el Estado tal vez haya muerto. Y si desapareciese ¿qué huellas dejaría? ¿es que realmente importa dejarla si quiera? Millones de personas mueren sin que nadie lo sepa o importa. Yo no sería la excepción. Tal vez me sobrestimo, irónicamente. Oye. Puede ser. Quitando expectativas no tendré decepciones. Es mejor a postergar expectativas y llorar decepciones acumuladas como me está pasando. Es mi turno. 
Etiquetas: [Amistad]  [Familia]  [Muerte]  [Pensamientos]  
Fecha Publicación: Fri, 18 Apr 2014 16:37:00 +0000
La muerte ha sido contemplativa conmigo. A diferencia de muchos amigos y compañeros de ruta, la muerte, aquella espantosa muerte que hace temblar incluso al más valiente de los hombres, me ha tratado con relativa piedad. Solo recuerdo haber asistido al velorio y posterior entierro de una persona querida, mi bisabuela materna, con quien compartía habitación a mediados de los años noventa. Ella dormía en un catre de fierro, esas camas antiguas que chirrian tenebrosamente en la madrugada y que de día parecen aguardar con afán el sueño de algún visitante distraído. Mi bisabuela me contaba historias y cuentos de su natal Puno, como cuando se trepaba por los muros de la chacra vecina a robarse gallinas. "A mí nunca me atrapaban, hijo, tengo piernas fuertes" decía. Luego cada viernes por la noche me obligaba a rezar el rosario con ella y, cosa curiosa, nunca me aburrió este ritual, más bien disfrutaba conocer cómo se llamaba cada misterio y por qué teníamos que ir avanzando de tal o cual modo. Cuando ella enfermó me hicieron sitio en otra habitación de la casa para que mi abuelita pudiese cuidarla. No podía dormir solo, extrañaba conversar con ella, su chirriante cama... Luego se la llevaron al hospital, a donde solo pude ingresar una vez porque era un niño. 

Pero además de mi bisabuela nunca más volví a experimentar la muerte de un ser querido, amado. Asistí, claro está, a los velorios de familiares de amigos cercanos, con ese remordimiento de no saber cómo reaccionar ante las escenas de dolor. No es que tampoco sienta envidia o nada por el estilo. Sin embargo, hace unos días falleció una tía abuela política a quien visitaba seguido en mi niñez. Al regresar a su casa ayer por la tarde para su velorio, recordé con cierta melancolía los días enteros que pasaba allá. La escalera caracol del patio que siempre me maravilló pues fue la primera a la que pude subir, la columna cilíndrica del mismo espacio, el equipo de sonido de mi tío abuelo tan grande como colmado de botones raros que presionaba a escondidas, los lonches junto a ellos, mis tíos y mis primos, comiendo tamales, café y panes calentitos. Ahora todos esos recuerdos contrastan con lo visto ayer. Los espacios donde jugaba estaban invadidos por arreglos florales fúnebres, el amplio patio donde echaba a volar mi imaginación cerca a la escalera de caracol ahora flanqueado por sillas de plástico para los asistentes. Y en la sala, el ataúd. Mi tía abuela, tan bonita, ahora descansa para siempre. No pude evitar quebrarme al verla y llorar de verdad. No esos estúpidos llantos por tonterías mías, sino por alguien a quien estimaste mucho y que te estimó mucho, deseándole lo mejor, esperando que eso que los cristianos llaman paraíso exista para una persona tan buena como ella lo fue.



Vuelvo al patio y me siento, al lado de mi tío abuelo, ahora viudo. Le doy el pésame. ¿Por qué tenemos que repetir siempre la trillada frase "mi más sentido pésame"? ¿No es acaso más sincero expresar tus propias palabras para tan aciago momento? Sucede que en un contexto de muerte, no hay si quiera tiempo para enlazar las palabras y vuelves siempre a tan caprichosa frase. "Hijo, ¿cómo vas en la universidad?" me dice. Y vuelven los problemas que por un momento obvié. "Bien bien, tío, este ciclo acabo" digo sin convicción de dejar la universidad. Minutos de silencio pasan. Los familiares van llegando. Familiares a los que no veo desde hace años pero que me reconocen. "Hola, Edwin, estás grandazo, ya no crezcas" me dice una tía pero sin esbozar sonrisa. Otros se limitan a darme la mano para dar el pésame a mi tío abuelo. Genaro, mi primo y nieto de la difunta, lucía muy fuerte, diría hasta impasible. Estuvo conversando un rato conmigo, siempre sobre estudios, que iba a postular a un instituto, que esta vez no lo dejaría a medio camino. Se disculpa un rato para ayudar a su mamá a pasar las galletas y el café. Mi anterior sitio estaba ocupado, así que voy al lado de otro tío abuelo, Maxímo, quien siempre mostraba pasos de baile pintorescos en antiguas fiestas familiares donde mi tía Sara. "¿Qué tal hijo?" dice "¿Sigues estudiando en la Católica?". Le respondo que no, que hace años que dejé esa universidad y que ahora estoy en San Marcos, próximo a terminar. "Ah ya ya ya, san marquitos, tengo 3 nietos que estudian ahí también, uno ya acabó hace 4 años y ahora enseña en la Católica y en otra universidad particular, no recuerdo. Ha tenido suerte, solo tiene 26 años y mira dónde está, ¿tú qué edad tienes?" Trago saliva. Le revelo a mi tío mis 24 febreros y el silencio se adueña del espacio. Genaro me pasa la voz al otro extremo del patio, lo veo junto a 3 chicas, una de ellas es lógicamente su enamorada pues se toman de las manos. "Oye, Edwin, ven. Te quiero presentar a unas amigas que quieren conocerte" Me incomodo un poco pero me siento, creo que es mejor estar entre personas de mi edad. "Mira ella es Tania y ella Betsabé". Saludos. "Ah y ella es María, mi enamorada". Dice esto y automáticamente se aleja con María unos metros más allá. Siento que las chicas me hablan pero yo estaba ensimismado pensando sobre mi propia muerte. Cuando muera no quisiera ningún adorno cristiano, sería mentirme a mí mismo. "Oye a qué te dedicas? ¿Trabajas?". Tampoco quiero que me recen, ni que mencionen a Dios, ¿pero cómo podrá ser un velorio con tales caraterísticas? Total mi madre es católica acérrima. Espera, ¿ella estaría viva para cuando muera? "¿Edwin? ¿Me oyes?" Que estúpido. No. No quiero pensar en eso, mi madre... mi madre... 

Voy donde mi mamá. Ella estaba conversando junto a mi abuelita pero igual intervengo en el diálogo. Le pregunto hasta qué hora va a quedarse, que ya me estoy sintiendo incómodo aquí. Me dice hasta las 10. Miro la hora en mi celular y trato de no pensar en nada, pero es imposible. Tantas caras tristes divididas por silencios, sonrisas tímidas, lágrimas valientes. Trato de buscar una mirada de comprensión pero solo encuentro miradas furtivas de Tania y Bestabé. Me siento mal por haberlas dejado así. Vuelvo a mi celular, veo fotos pasadas por inercia. Me levanto de mi asiento, salgo a la calle a caminar un rato. Ya nada es igual. Nada.
Etiquetas: [Amistad]  [Amor]  [Ancón]  [Playa]  [Sol]  [Verano]  
Fecha Publicación: Wed, 02 Apr 2014 16:24:00 +0000
Me despierto de repente, como si por un instante estuviese en aquellas añoradas siestas vespertinas en las que el tiempo deja de transcurrir en nuestra mente y al volver en ti lo haces con la duda de si aún sigue siendo hoy. A mi lado está ella, recostada, dormida sobre mi hombro izquierdo. Sonrío. Era la primera vez que íbamos a una playa juntos, es decir, solos. Siempre lo habíamos hecho con nuestros amigos de la facultad y siempre de noche antes de alguna excusa para embriagarse en la casa de Luciana, en Lurín. En mi terquedad fuimos a Ancón. Terquedad porque la moda de ir al sur de la ciudad me llega soberanamente al pincho, como si el norte no tuviera lo suyo... además, claro está, que soy del Cono Norte y mi identidad alimentada de un orgullo fútil sobre aquella eventualidad geográfica era muy fuerte en ese momento. El viaje hacia allá había sido lo más tranquilo posible, sin sobresaltos. Sentados en la parte posterior de una combi, ella me iba contando lo aburrido que era su trabajo mientras yo me ponía a pensar vagamente sobre mi futuro. Los chistes venían  así como los chismes o tal vez los dos juntos. 

Nos bajamos muy cerca del balneario pero estrictamente hablando estábamos en otra playa. El sol felizmente no se dignó en aparecer. Rápidamente señoras ávidas de dinero se nos acercaron ofreciéndonos perezosas, sombrillas, cerveza y almuerzo. Negué a cada una de sus ofertas moviendo la cabeza cortésmente. La playa estaba sucia. Restos de mayólicas impedían el tránsito de los veraneantes, incluso una ropa interior de género indescifrable era traída y llevada por el mar constantemente. "Vamos al balneario, amor, recuerdo que allá fui con mi papá una vez" dije tratando de sonar lo menos fastidiado posible, pero eso sí, mi tacañería heredada por línea paterna me aconsejaba almorzar en esta playa llena de basura improbable  antes de ir a la zona más pituca de Ancón. Nuestro comida se vio inundada por un especial musical de Corazón Serrano, grupo cumbiambero de moda en Perustán. Nuevamente mi odio por las modas afloró y me puse a criticar al grupo este. Ella se amargó de que a mí me amargara tal cosa.



El camino al balneario fue tranquilo, el furor por las playas del sur ha logrado que Ancón descanse del flujo incesante de personas, no así los desperdicios que las muchedumbres dejan a su paso. Restos de comida se asoleaban cerca de otros veraneantes, ropa vieja yendo y viniendo del océano... Mis pensamientos se vieron interrumpidos nuevamente por señoras ofreciéndonos lo mismo que las de la playa vecina, aunque esta vez eran menos insistentes y tenían puestos uniformes. Decidí rentar una perezosa y una sombrilla de modo que pudiese tenderme en la primera y disfrutar de la sombra de la segunda mientras ella chapotease en el mar. De cuando en cuando acudía a su invitación de ingresar al mar, quién no lo haría, pero las aguas estaban heladas y la basura raspaba mis piernas.

Brinca de golpe, como si tuviese una pesadilla. El carro sigue su marcha con una serenidad tal que adormecería al hombre más insomne. Volteo mi cabeza hacia la derecha solo para notar que el paisaje ya dejó de ser lo que era, las casas y negocios, copiosas, se adueñan de mi campo visual. "Tenemos que bajar, ya, despiértate" le digo moviéndola suave pero firmemente. Miento. Aún faltan algunos kilómetros más, pero quiero aprovechar el tiempo que me queda con ella, no sé, después de todo, si no fuera por ella, en estos momentos estuviera esclavo de un computador y no aquí, con los pies llenos de arena y con la compañía de la mujer que amo.
Etiquetas: [2014]  [Amistad]  [Amor]  [Cumpleaños]  [Estudios]  [Febrero]  [Pensamientos]  [Trabajo]  [Videojuegos]  
Fecha Publicación: Sat, 01 Mar 2014 15:14:00 +0000
No puedo creer todavía que haya pasado todo un mes sin escribir una entrada en este añejo blog. Las ideas no venían, ni vienen, como antes, quizá como resultado de lo ecléctico de la temática del sitio como de mi perfeccionismo enfermizo en mi redacción. Pero lo hecho, hecho está y quedará registrado que durante todo un mes no publiqué nada en este blog, que nació como una especie de diario online para desfogarme y se fue transformando hasta llegar a ser el híbrido que es.

¿Cómo pasé febrero? Buscando prácticas pre profesionales y trabajo. No tuve éxito en ningunas. Ni si quiera en los voluntariados confían en mi capacidad. Bien dicen que la calle está dura y que, ahora lo siento tan terroríficamente cierto, "todo lo que un hombre necesita es una oportunidad". Y nadie te la quiere dar. Pero es que es hasta lógico: ¿de qué les sirve perder días o semanas en que tú ganes experiencia si fácilmente pueden decirte "te llamamos" y conseguirse a alguien con un CV kilométrico? Pero en fin, no me referiré más sobre este tema en el blog, no es mi intención causar lástima, total, la calle está dura para todos.



Oh, claro, también celebré mi cumpleaños este mes. 24 años. La pasé junto a un par de amigos del colegio días previos a él, con mi novia y mis padres el mismo día y con mis amigos de la universidad unos días después. Fue bonito cada momento. Me llegué a dar cuenta de que estoy a tantos años de los 30 como de los 18 y eso me llegó a deprimir un poco, pero luego al ver a mis amistades igual de viejos y sin futuro seguro como yo, algo de reconforte sí. Pensamiento mediocre, vamos.

Mis negocios se han vuelto más productivos en febrero, es más, desde fines de enero. Ya no solo compraba videojuegos en Paruro y me los quedaba y luego de un tiempo los vendía, sino que pasé horas buscando en Mercado Libre alguna oferta buenísima para luego revender. Y así es como me hice de un dinerito suficiente como para costearme yo mismo una Xbox 360. Está bien, menos convencional que el mundo de las 9-5, pero pienso que lo hecho fue trabajo. Buscar publicaciones, sacar cuentas de lo invertido y la ganancia neta, pactar con los vendedores y compradores, arriesgarme en cada compra, la satisfacción de cada venta, hablar de videojuegos con gente que comparte la misma pasión... me gusta. No tiene nada que ver con la carrera que estoy a punto de terminar, pero tampoco son mundos irreconciliables.

Y eso es todo por ahora. Marzo empieza y con él otro mes de, espero, entradas más constantes por aquí.

P.D.: Gracias a la chica que dio "me gusta" al Facebook del blog el día de ayer, hacía tanto tiempo que nadie lo hacía y logró darme el empujoncito a escribir.
Etiquetas: [Amor]  [Fantasía]  [Historias]  [Relatos]  
Fecha Publicación: Wed, 22 Jan 2014 16:23:00 +0000
Me permitiste ingresar con ilusión a tu morada distante, a aquella que solo la oscuridad abriga en el día y la luz no la alcanza en primavera. Antorcha en mano, que temblorosa pero constante, mantuve al frente de mi para observar el camino que me lleve hacia tu regazo. Arbustos olvidados, enredaderas angustiadas y árboles cercenados. La vida parece haber huido a un confín más seguro, si es que alguna vez decidió visitar este lugar, me digo mientras avanzo, arrastrando mis pies. A lo lejos observo la silueta de unas barreras pedregosas, tal vez mágicas, que me unen y me separan de ti en su vaivén, como si fuesen un puente levadizo transformado en obstáculo de piedra. El fuego de la antorcha amaina, pero el recuerdo de tu compañía logran que la esperanza no tenga el mismo destino. Llego donde ti. Estás sentada en un rincón, sobre un banquito de madera que tu papá te regaló cuando niña. Llevas puestos los aretes en forma de corazón que te regalé hace tanto tiempo e inesperadamente, también el collar que hace juego. Hay un silencio, y por fin vienes hacia mí.

"Gracias por salvarme una vez más" nos decimos mutuamente.
Etiquetas: [Amixers]  [Combate]  [Crítica]  [Facebook]  [Fujimorismo]  [Lima]  [Redes Sociales]  [Sociedad]  
Fecha Publicación: Wed, 15 Jan 2014 15:30:00 +0000
De un tiempo a esta parte se ha vuelto deporte nacional el criticar muchas de las producciones televisivas del país. Los motivos estriban generalmente en el vacío cultural de sus contenidos, como si la televisión se hubiese concebido para impartir cultura y educación a quienes reciben su señal. Con esto no defiendo que programas estrafalarios fácilmente prescindibles existan, pero tampoco me quiero poner en el otro extremo, muy cucufato, en el cual la mayoría de peruanos se coloca pues es lo políticamente correcto. 

Ahora que estamos tan influenciados por la denominada "concentración de medios", ¿hasta qué punto los peruanos tomamos una opinión de otros y la interiorizamos? ¿Guarda coherencia el discurso manejado con los gustos y actos del individuo? Con el didáctico fin de aproximar una respuesta a estas interrogantes, realicé un experimento social (si cabe el término) en el laboratorio artifical del Facebook. Ni si quiera tuve que recrear un personaje complejo y creíble para la fauna de dicha red social, simplemente coloqué una frase que, al parecer, tiene más alcance que cualquier descripción detallada "Sin Zumba no hay Combate!" en una foto que informaba sobre la incorporación de Ximena Hoyos a dicho reality de ATV. Mi grito rebelde en contra de la ausencia del controvertido personaje de uno de los programas más odiados del país, hizo que una veintena de personas me respondiera con insultos de diverso calibre, pero bueno, una imagen vale más que mil palabras.



Como pueden apreciar, esa sola frase compuesta de cinco palabras hizo que este servidor fuese amixer, asqueroso, apestoso, maricón, dueño de una cabeza con mierda adentro, etc. Solo con fines científicos, me puse a revisar los perfiles de quienes me profirieron el menú de insultos precedente, enfocándome en ver sus gustos tan superiores que dicen tener, aquellos que tendrán efecto en su intelecto, buen olor y heterosexualidad. Lo más resaltante: uno de ellos le dio like a "Amor, amor amor" conocido programa de espectáculos que fácilmente contiene más "basura" que Combate; otro tiene una foto de perfil editada con efectos propios de los amixer; otro es fujimorista, lo cual ya lo pinta de cuerpo entero; a otro le gusta Al Fondo Hay Sitio, programa al que considero el más embrutecedor de los últimos años.

Con estos datos me propongo a responder mis preguntas iniciales. 

1. ¿Hasta qué punto los peruanos tomamos una opinión de otros y la interiorizamos?

Visto lo anterior, me parece que los peruanos caemos en el facilismo de señalar lo que otros han señalado, no porque sea producto de un análisis o crítica sesudos, sino porque sencillamente dicha postura va a ser bien vista por los demás que los señales negativamente. Aquellos que gustan de lo que un colectivo influyente y poderoso califica como "basura" son reducidos ipso facto a grupos subalternizados en nuestra sociedad, como los amixers, los homosexuales o los indigentes.

2. ¿Guarda coherencia el discurso manejado con los gustos y actos del individuo?

Definitivamente no. Si fuesen los defensores de la moralidad y el buen gusto tal y como se muestran en sus expresiones frente a mi comentario malicioso, no tendrían entre sus gustos a programas como Amor, amor, amor que han rescatado lo más deleznable del extinto programa de Magaly Medina, no simpatizarían por Fujimori quien dio carta blanca a la creación de diarios chicha que apoyasen su dictadura (entre muchas otras cosas) y definitivamente no serían televidentes empedernidos de Al Fondo Hay Sitio.

En conclusión, ha sido un experimento divertido en mi opinión. Me gusta crear polémica, poniendo el dedo en la llaga. Gracias a ello he podido ver realmente cuán inconsecuentes somos los peruanos, escudados claro está en el anonimato propio de las redes sociales.
Etiquetas: [Amor]  [Atlus]  [Catherine]  [Game Over]  [Playstation 3]  [Sociedad]  [Videojuegos]  [Xbox 360]  
Fecha Publicación: Wed, 08 Jan 2014 16:00:00 +0000
Sí, otra entrada de Game Over. Déjenme pues, el tema del amor nuevamente ronda esta sección.

Catherine


Desarrolladora: ATLUS
Plataformas: PlayStation 3 y Xbox 360
Año: 2011

Trailer de lanzamiento en Estados Unidos.

El Atlus Persona Team, subdivisión de Atlus que desarrolló el spin off homónimo del JRPG Shin Megami Tensei, fue designado para la creación de este excelente videojuego de horror, puzles y aventura. Lejos del argumento de la saga Persona en la que un grupo de estudiantes luchaba contra demonios para salvar a su ciudad -que es realmente bueno-, aquí la puesta en escena adquiere un tinte más adulto. Digo adulto no en el sentido en el que muchas empresas de videojuegos se empecinan en relacionar con sus juegos de sangre, violencia desenfrenada, armas y músculos hipervitaminados; sino en un aspecto más real, más creíble y más identificable: los avatares de una infidelidad amorosa y la consecuente toma de decisiones.

Vincent Brooks es un empleado de 32 años, sin muchas aspiraciones en la vida. Sus días consisten en levantarse temprano, ir a la oficina, almorzar esporádicamente con su novia Katherine y al anochecer dirigirse a su bar predilecto, La Oveja Perdida. Gracias a la forma en que es narrada la historia, se nos hace difícil no identiticarnos con él y su agobiante rutina, la cual se ve rápidamente trastocada cuando Katherine nos dice que quiere dar el siguiente paso en la relación, esto es, casarse. Aquí es cuando la calidad narrativa del videojuego adquiere mayor confianza y nos va envolviendo en su argumento. ¿Quién está realmente preparado para casarse? ¿Consideras que has vivido lo suficiente para finalmente "sentar cabeza" y dar el siguiente paso? ¿Es tu novia la indicada? ¿Por qué las cosas no pueden continuar como están si me llevo de lo mejor con ella? Estas preguntas se las hace Vincent en el bar, con la compañía de sus amigos. Cada uno de sus amigos personifica características o actitudes de los hombres frente a una relación amorosa. Orlando se ha enamorado de verdad en su vida, de su ex esposa, a quien culpa de haber llevado la relación a su final. Jonny es más práctico, pero no por ello menos serio cuando de matrimonio se trata. Por último Toby, el menor del grupo, es un romántico empedernido, aunque sin éxito con las mujeres. Todos ellos le dan sus puntos de vista a Vincent sobre la propuesta de Katherine, pero  prefiere seguir tomando en el bar inclusive cuando ellos se marchan. Es en este interín cuando una hermosa veinteañera de cabellos dorados se nos acerca. Es prácticamente imposible no apreciar su atractivo físico, así como sus extrañas ganas de estar con Vincent, un tipo no bien parecido ni con dinero. ¿Por qué una chica tan hermosa se interesa en él?

Katherine, Vincent y Catherine (de izquierda a derecha)


El bar

El juego cambia de manera drástica y nos presenta esta vez a un grupo de ovejas entrando a una puerta enorme mientras una voz misteriosa nos da la bienvenida. Vemos a Vincent con unos cuernos de carnero y pijamas. Es obvio, es una pesadilla. La mécanica de esta parte juego consiste en escalar una enorme torre formada por bloques,  los cuales podemos mover para crear un camino, antes de que el vacío llegue hacia nosotros. El nivel es exigente y conforme va a avanzado el juego, aumenta aún más. Son estos puzles lógicos los responsables que estemos más tiempo de juego en ellos que en la historia propiamente dicha. Al terminar cierta cantidad de niveles nos enfrentaremos a un "jefe final" el cual simboliza un aspecto del que tengamos miedo ya sea un bebé, nuestra lujuria, una novia amarga o hasta nosotros mismos. Al terminar, se nos hará una pregunta que encierra una ética  detrás de ella como por ejemplo "¿está bien mentir si sabes que no vas a ser descubierto?" o "¿el matrimonio es el inicio de la vida o el fin de la misma?" De acuerdo a cómo contestemos a estas preguntas durante las pesadillas, un medidor de se moverá hacia la derecha si nuestras respuestas son "buenas" o a la izquierda si son "malas" o sea, si son respuestas de alguien que busca una relación seria o solo un "vacilón". Esto luego repercutirá en las acciones de Vincent cuando despierte. Y es que cuando despierta... la chica de cabellos dorados está, desnuda, en su cama. Para colmo o ironía, se llama Catherine, igual que su novia pero con C.



Las pesadillas que tiene Vincent ocurren cada noche y, según dicen, todos los hombres infieles las sufren, pudiendo morir si es que no llegan a la cima de las torres. Podría no sonar creíble, pero se ve en los periódicos y en la televisión casos de hombres fallecidos mientras dormían, sin razones aparentes. Todo esto perturba a Vincent, más aún porque noche tras noche termina con Catherine en su departamento.  Por eso que depende de ti elegir vivir una vida segura y estable con Katherine o una llena de desenfreno y placer con Catherine.


En cuanto a los demás aspectos, jugabilidad, personajes secundarios, música y aspectos gráficos, el juego es aceptable. La jugabilidad es buena durante las pesadillas en las que, como ya se dijo, debes pensar rápido a la hora de subir los bloques pero se torna algo aburrido en el bar, donde conversas con varias personas más allá de tus amigos. Esto quizá se hizo para darle más profundidad o un esfuerzo más de mostrar cuán rutinaria es la vida de Vincent pero, en lo personal, cansaba. Los personajes están muy bien trabajados, se muestran dotados de una personalidad diferenciable y sus palabras están acorde a ellos. La música acompaña de forma más que buena, en los momentos de mayor clímax nos llena de grandes momentos. La mayoría de escenas no jugables son tipo anime; lo ideal hubiera sido que todas lo fueran.

En síntesis, Catherine es un excelente juego, te hace pensar realmente cómo quieres que sea tu vida, aunque con un toque de humor, situaciones un tanto absurdas pero todas estructuradas bajo la compleja y rutinaria vida de un hombre treintañero, inseguro y tímido.

Nunca enfurezcas a tu novia. Nunca.
Etiquetas: [Claudia Serpa]  [Moda]  [música]  [Poseros]  [Ramones]  [Ropa]  [Sociedad]  
Fecha Publicación: Fri, 03 Jan 2014 20:40:00 +0000
Las modas están ahí. Las siguen aquellos que desean incorporarse en la movida cultural de masas, ya sea para traspasar barreras sociales o para que su capital simbólico adquiera nuevos matices. Es decir, si consumes tal o cual producto tu status en la sociedad puede que se eleve. Claro que existen modas y modas, aquellas a los que por más que lo intentes no podrías inocularte su aporte simbólico pues tu status y tu origen social te lo impiden, y aquellas, las de masas, a las que simplemente te adhieres para no caer en el desierto de lo anticuado.

No sé qué carajos escribí en el párrafo anterior, pero quería que sirviera como introducción a esta entrada que tratará sobre cuánto me afecta la masificación de una moda a expensas de una banda que me gusta mucho. Espero que haya servido y si no, ahí quedará como un hito de lo que no debería hacer en el futuro. En fin. Es común ver a personas con polos de El Che Guevara con igual frecuencia y soltura como si fuera un polo cualquiera, de esos que te regalan en los mítines políticos o en las publicidades de productos. Pues bien, igual sucede con bandas mainstream como Nirvana o Red Hot Chili Peppers, grupos cuya fama es bien conocida y sus canciones también pues suenan cada cuanto en radios peruanas. Pero... ¿qué mierda pinta Ramones?

Como algunos de ustedes sabrán, Ramones es una banda estadounidense de los años 70s cuyo género musical pertenece al punk. Sus álbumes nunca fueron un éxito comercial y a duras penas las radios gringas tocaban sus canciones; sin embargo, el boca a boca hizo que esta banda se convirtiese en una de las más influyentes de la historia. En la escena peruana, en la llamada movida subterránea o aquella en la que participan bandas peruanas ignoradas olímpicamente por las radios paisanas, Ramones es una banda ícono, pues revolucionó el rock haciéndolo más simple, más crudo, contracorriente, pero también más sentimental y más humano. Por ello, el éxito alcanzado por la banda ha sido más que nada un reconocimiento tardío a su extensa discografía, llena de canciones sencillas pero, como dije, muy humanas.

Y, de repente, el logo de Ramones aparece estampado en cualquier prenda de vestir y utilizado por cualquier persona. Desde una chica de 11 años más atenta al K-Pop o a lo nuevo de Miley Cyrus, hasta una señora que va al mercado. Estamos hablando de una banda que tocó desde 1973 hasta 1996, es decir, ya no tocará más. ¿Suena en las radios? Nunca he oído una sola canción de Ramones en radios peruanas, entonces ¿por qué es que cada vez me encuentro con un mayor número de personas con polos de Ramones? ¿Les gusta? Me atrevo a afirmar que no. Es más que obvio que no comparten las filosofía de Ramones ni del punk, el diseño insolente y huachafo que estampan en sus polos lo delata: un dorado popero y/o un escarchado reggaetonero.

Un ejemplo claro fue el de Claudia Serpa, ex Combate, ex Rojo y ex La Voz, quien usualmente cantaba en sus presentaciones con un polo de Ramones, sin embargo, NUNCA interpretó una canción de ellos sino aquellas más comerciales. Quería darse el look de rockera, pero apuesto que ni podría decir los nombres reales de los integrantes de Ramones o al menos 5 canciones que no sean Blitzkrieg Bop o I wanna be sedated.

Galería de la vergüenza ajena.

Claudia Serpa La Voz Ramones


Ramones meme t shirt logo