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Ultimos post del blog Agali | ¿Quién me enlaza?
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La Traviata :: Guiseppe Verdi

Ustedes deben estar pensando "¿qué le pasó a Gladys?". Porque, como es sabido, La Traviata es una ópera. ¿Por qué va a reseñar esto? Bueno, lo hago, en primer lugar, porque la ópera me gusta. Finito, fin, ya, solo por eso. Y también porque me parece que muchos no tenemos la oportunidad de conocerla y solo la evitamos porque… Por qué, a veces ni siquiera sabemos por qué, pues nunca le hemos dado una oportunidad.

Esta historia musicalizada por medio del género de la ópera no es otra cosa que la más dramática y emocionante historia de amor. Los personajes principales son Alfredo, el guapísimo y romántico galán, y la atractiva Violetta (con doble "t", por si acaso, porque está en italiano -¿será por eso?-). Ellos se conocen en un baile y se enamoran perdidamente. Al poco tiempo deciden fugarse para vivir la pasión que los envuelve en una hermosa casa de campo en las afueras de París. Pero, pero…como debe pasar con las historias de amores maravillosos, tanto en la literatura como en la vida real, estas terminan de una manera inesperada y a veces hasta trágica.

El padre de Alfredo se niega a que la relación continúe y le pide a Violetta que se separen. Violetta acepta sólo porque se da cuenta que está afectando seriamente las posibilidades de casarse de la hermana de su amado. Los enamorados se separan. La existencia de un amor apasionado, padres que se oponen a un amor, las circunstancias que colisionan rompiendo corazones hacen que al final el resultado sea fatal.

Sin contarles el desenlace con detalles, solo puedo decirles que la música que envuelve la historia es maravillosa. Intenten escuchar el preludio del primer acto y Libiamo ne'lieti calici, también del primer acto. Y si pueden, escuchen toda La Traviata, porque les llenará el alma.

Acérquense a la ópera sin prejuicios y sin temor de “no entender”. Traten de asistir por lo menos un par de veces al teatro durante la temporada de ópera y vean y escuchen de qué se trata. Y luego, solo luego fórmense una opinión que no llegue más que de su experiencia directa con este género de la música, del canto y la actuación.


La recomiendo para… grandes, jóvenes y chicos que quieran sentirse transportados a otro mundo, al mundo del arte, del espíritu, de la pasión por la música.

La encuentran en... Les recomiendo La Traviata de la colección que ha publicado El Comercio que viene con disco, resumen de la historia y letra de toda la ópera. Y si pueden, asistan al teatro para que aprecien vestuario, cantantes, escenografía y, por supuesto, música de la mejor calidad.

Atrévanse... a escuchar lo diferente y aprecien lo que es bueno sin importar el género porque un genio como Verdi hace de la música y de la historia de La Traviata algo actual y universal.


Konrad (o el niño que salió de una lata de conservas) :: Christine Nöstlinger

El otro día, tratando de ordenar mi cuarto (cosa que hago cada cierto tiempo, digamos una vez al mes. Siempre se queda en "tratando", por si las moscas), encontré una serie de libros que ni me acordaba que tenía. ¿Han oído eso de que un buen día es cuando metes tu mano en los bolsillos y encuentras plata? Yo prefiero meter mano en el cajón y encontrar libros. Pero bueno, yo estoy loco. Lo cual no quiere decir que este libro no sea un tesoro recuperado. O que ese día no haya sido un buen día.

Pero volvamos a lo nuestro. Creo que este podría ser uno de mis serios candidatos al top 10 de literatura juvenil. Creo que lo leí gracias al col--e...gio. Odio esa palabra y quería malograrla. Perdonen. Bueno, no tengo idea de cuándo fue que me lo recomendaron, pero sí me acuerdo que nos prohibieron avanzar la lectura por nuestra cuenta porque supuestamente teníamos que leerlo en clase. Pero bueno, yo siempre he sido medio rebelde con esas cosas. Más si se trata de leer. Y hoy, tantos años después, no me culpo. Nunca debería frenarse las ganas de leer de nadie. Por supuesto, a mi profesora no le cayó muy bien esa idea mía. La conversación fue algo como: "Claro, muy bien, ahora ya tienes la historia adelantada y ya no vas a prestar atención en clase". Yo le dije: "Yo no tengo nada contra su clase... Pero es que el libro me gustó más". Obviamente, me sacaron a gritos del salón. ¿El segundo acto? La directora dijo: "Daniel, ¿otra vez por aquí?". Y finalmente la monjita buena onda que cuidaba los patios me dijo: "¿Deiniel, outra vez sin recreou?". Pero eso sí: yo, durante todos los días que duró el castigo, aproveché de leer los libros que faltaban para el resto del año. Y entre ellos, este Konrad que releí sin hartarme ni un poquito.

En cuanto a la historia del libro, pues es más o menos lo que te cuenta el título. La señora Bartolotti (uno de los personajes más memorables que he visto nunca en literatura juvenil), una mujer excéntrica de ya cierta edad y sin ningún tipo de experiencia en criar niños, recibe por correo una extraña lata de conservas. ¿Que contiene? Pues a Konrad. Un niño de siete años que le ha sido enviado por error. ¿Adivinan qué? Uno puede reírse todo lo que quiera en los castigos sin recreo mientras tengas un libro como este. La cantidad de aventuras, situaciones y escenas en las que se mete la señora Bartolotti en su intento de lidiar con la crianza del niño, la forma en que el niño se va desarrollando en un entorno lleno de locuras (pero de muchísimo cariño), y el suspenso que generan los siniestros personajes de la compañía que envió a Konrad y que pretenden quitárselo a la señora Bertolotti, hacen de esta novela una de esas lecturas en las que no pasa una página sin que riamos, nos sorprendamos o simplemente apresuremos la lectura para llegar al siguiente capítulo.

Tiene además algo que no voy a cansarme de encontrar hermoso: la capacidad de la narradora para hacernos entender que la familia está hecha por la gente que te quiere. La familia que encuentra Konrad es fantástica. Disímil, problemática y para nada convencional. Pero fantástica, porque todos se preocupan por que tenga lo mejor. Claro que el chiste está en que todos opinan algo diferente. Pero la buena intención gana por lejos.

Bien, este libro ya tiene sus años, pero creo que es de esos libros que no vencen nunca (asumo que como los niños que vienen en latas de conserva). Y no sé por qué me gusta tanto. Creo que es porque Konrad me parece un personaje fantástico, pues cuando aparece no es en absoluto un niño normal, sino un chico extremadamente educado y formal. Y porque poco a poco sus amigos y las personas que lo quieren le van enseñando que el mundo es más que solamente un montón de lecciones que se aprenden e incorporan. Quizás eso es lo que me hizo ganarme mi castigo en esos años. Pero está bien. Con el respeto que se merece, profesora de literatura de esos años, no me arrepiento para nada de mi castigo. De hecho, leer este libro seguramente me hizo ser un niño un poco más feliz. Así que si pueden, acuérdense de mí cuando lo lean. Para saber que en realidad el castigo no fue castigo, sino el precio justo a pagar por tan buen rato de diversión y buena onda.


Si este libro fuera persona... Sería sin duda un chico rarísimo, recontra extravagante, pero también super buena gente. Y del que además aprendes harto.

Regálale este libro a... A cualquier padre primerizo que tenga miedo de engreír demasiado a su hijo. Para que se acuerde de que algunas travesuras son más que necesarias en esta vida (no le cuenten a mis papás, pero vamos, yo sigo haciendo las mías de vez en cuando...).

Christine Nöstlinger es... Austriaca. Cosa rara, porque recién me doy cuenta ahora, después de tantos años. Siempre pensé que era noruega (debí darme cuenta antes que no, porque hay un montón de referencias al alemán en el libro, pero supongo que era muy chico para que me importara eso de las fronteras). Y aquello de que era noruega lo pensaba porque en Noruega hay harto bacalao y por ende hartas latas de conservas. Hasta el perno, Daniel, eso te pasa por dejarte botar de la clase.


El pulpo está crudo :: Luis María Pescetti

Este libro es un libro de relatos breves. Como los que alguna vez han visto escritos para adultos. El pulpo está crudo lo compré en Argentina en una librería muy grande. El Ateneo es el nombre de la librería, un lugar original por donde se vea. Es un teatro viejo convertido en librería y café literario. El café con sanguchitos incluidos se puede tomar en el escenario y se puede ver los libros con toda calma. Algo divertido es leer los libros y tomar el cafecito, con el sanguchito incluido, en cualquiera de los palcos, está permitido. Y ya a estas alturas se preguntarán qué tiene que ver esto con el Pulpo está crudo. Bueno, yo lo compré allí y me senté en el escenario a tomar mi café y desde la primera página me empezé a reír a carcajadas. Imaginénse, el teatro, los libros, el café, la gente en silencio, el escenario y yo atacada de la risa con este libro. No pensé reirme tanto, así que las primeras carcajadas me salieron a gritos y hasta me tuve que tapar la boca. Incomodé tanto a los comensales y clientes literarios que me puse colorada, todos voltearon a mirarme y algunos hiceron la señal de "silencio" y yo claro, pedí disculpas y luego de dos párrafos me volví a reir.

Es para disfrutarlo desde el comienzo hasta el final. Las historias son absurdas e hilarantes. Uno de los cuentos: "Parichempre" trae la indicación de leerlo en voz alta porque toda la escena está escrita exactamente como hablan los viejitos sin dientes. Este cuento en particular me pidió que lo recomiende un niño a quien se lo leí. Todavía, no estoy segura si porque la historia es graciosa, o porque la lectura del texto es curiosa o porque se rió mucho al verme leerlo precisamente en voz alta. Bueno, por cualquiera que sea la razón, disfruté un buen rato con la historia cuando se la leí y estuvimos deteniendo la lectura a cada momento por los ataques de risa que nos daban.

Otro cuento es "El narrador". El personaje que encarna al narrador empieza a contar el cuento a otro que escucha no tan atentamente. Y los detalles se disipan entre la historia narrada y otras historias de donde el narrador roba personajes, escenas y detalles. Es el diálogo entre ellos, y no el absurdo de la historias mezcladas, lo que nos hace reír. Así que, desde el punto de vista del escritor es bueno leerlo para aprender cómo hacer reír con historias paralelas y cómo mezclar los diálogos y es bueno leerlo como entretenimiento para pasarla bien.

La historia de "Ese coro", es una carcajada. Y me imagino que el escritor debe haberse inspirado cuando asistió a la presentación de algún coro en algún teatro. No quiero dar detalles porque les arruino el chiste pero si lo leen comprenderán con mi comentario por qué me dio tanta risa. Son esos momentos de silencio perpetuo, cuando el teatro se queda mudo, justo antes de levantar el telón. Yo siempre me pongo nerviosa y espero en silencio claro, a menos que algo pase. Y entonces no me puedo aguantar la risa. Eso me pasó en un teatro en Lima el día que asisití con mi amiga Regina a un concierto de música clásica, conciertos que disfruto mucho, pero este en particular, en el momento del silencio perpetuo me provocó un ataque de risa incontenible. No voy contarles los detalles pero cuando lean "Ese coro" piensen que probablemente Regina y yo provocamos algo parecido en el teatro.


Si este libro fuera persona... Sería mi amigo de todas maneras porque me gustaría salir con él o pasar el rato disfrutando de su alegre compañía.

Regalale este libro a... A alguien que esté triste o a alguien que no tenga mucho tiempo para reír porque los relatos son breves y la carcajada le va a durar en buen rato.



Ajonjolí y el Monte Calavera :: Gladys Segovia

(Podría decirse que estoy devolviendo el gesto. Pero sería más sincero decir que me gusta recomendar este libro.)

A Gladys la conocí el día que fue a llevarme este libro a mi antiguo trabajo. Bueno, este libro y un inédito que finalmente, por esos avatares del destino, ha terminado convirtiéndose en uno de los proyectos más interesantes en los que me ha tocado participar nunca. Pero en fin, ya ese es otro rollo. La cosa es que Gladys llega y me pasa este libro con carátula amarilla (color que odio y me persigue recurrentemente, probablemente porque lo sabe) y con un título francamente interesante. Hasta ese día todo lo que me llegaba de literatura infantil lo pasaba al área sin darle mayor importancia. Pero Gladys tenía dos cosas a favor: uno, era amiga de una amiga (bueno, eso en realidad no es decir mucho, pero quería poner que no era solo una cosa). Dos, cuando estuvo frente a mí fue ella misma. Y ella misma es genial, la verdad.


No le digan nunca. Pero lo cierto es que me picó la curiosidad. Nunca le he contado, pero la cosa es que apenas se fue leí el
Ajonjolí. Y lo volví a leer esa noche en mi casa. Me reí muchísimo, qué les puedo decir. Recuerdo que lo primero que pensé fue "esta mujer no puede estar tan loca". Obviamente, muchos meses después, cuando empezamos con el proyecto de Arkabas, me di cuenta que no solo estaba loca, que eso era quedarse corto. Pero de nuevo, eso es adelantarnos mucho.

El punto con
Ajonjolí y el monte calavera es que es un libro espontáneo. Uno de esos raros, muy raros libros que emergen del talento puro de un autor, de un autor crudo, ese autor que está descubriendo o empezando a descubrir por dónde quiere orientar su literatura. Y eso no tiene nada de malo, de hecho, lograr hacer un buen libro usando solo el talento, usando solo la imaginación y las ganas y las imágenes que uno quiere plasmar, es una tarea sumamente difícil. En ese sentido, Ajonjolí no es solo un libro implacable, sino una verdadera innovación en su género. Pero lo más importante de este libro, y probablemente de la autora, es que tiene esa cualidad tan escasa en los autores de hoy en día (me atrevería a decir que más aun en los infantiles), esa cualidad que llega a tocar esa fibra sensible que tenemos todos: quizás el niño que alguna vez fuimos, o el niño que conservamos, o el niño que quisiéramos ser, no sé, ya eso será a gusto del cliente. Pero el caso es que cuando un autor se lanza a escribir y vuelca lo que tiene dentro y lo hace así de bien y encima te remece la emoción estética como terremoto de cien grados, sabes que estás ante algo grande.

Este libro es un viaje al campo en el que nada es el campo porque, una vez más, para un niño nada se termina en lo aprendido, sino que apenas empieza a formarse allí. Los límites pueden ser el universo mismo, el cielo, un helicóptero que aparece de la nada donde no debería haber más que piedras, un viaje fantástico que tenemos con quién compartir, una serie de personajes que aparecen y se desvanecen con el mismo interés súbito con que los niños toman las cosas o las dejan por otras que los entretengan más. Yo no sé. A mí esa clase de lecturas me renuevan porque es como entrar a ese hermoso torbellino que es la diversión y la libertad más pura y simple: la que se imagina y, por lo tanto, es.
Va recomendado para todos los padres que no saben qué comprarle a sus hijos. Es un libro diferente y simplemente único en su especie. Un poco como las aventuras de sus personajes: van siempre en busca del siguiente paso. Y por eso no importa mucho la intención original, sino la sonrisa del aquí y el ahora.


Gladys Segovia es... Tricia Baldwin. Ya, esa historia es medio complicada, pero resulta que a nuestra autora le dio crisis de identidad cuando estaba por publicar y finalmente salió con ese seudónimo de Tricia Baldwin. Lo cierto es que ya ha declarado que su siguiente libro sale con nombre y apellido, así que habrá que hacerle caso.

Si este libro fuera persona...
Lo más fácil sería decir que sería Gladys, pero creo que en general cualquiera que (y me meto en el paquete) al entrar al campo rompe riendas, se desboca un poco y no duda en meterse al barro, abrazar a los animales, treparse a los árboles, qué sé yo, todo menos esa actividad inutil que requiera de un enchufe.

Pueden encontrarlo...
(A pedido del público) En cualquier librería de Lima, creo. Especialmente en La Casa Verde, donde nos engríen bastante.

El próximo...
Ya está anunciada la salida de su nueva novela en julio. Lo que es yo, no puedo esperar. El tema va por un lado totalmente distinto, pero vamos. Sigue siendo Gladys Segovia.


Las brujas Paca y Poca y su gato Espantoso :: Cristina Portorrico & Poly Bernatene

Las brujas son mi pasión. Me gustan porque son desfachatadas, porque se visten como quieren y porque tienen poderes mágicos. Pueden hacer pociones, en las que ponen ranas, renacuajos, ojos de culebra, líquidos verdes y pegajosos y otros ingredientes que me han resultado siempre intrigantes. Luego revuelven sus mejunjes con una cuchara de palo que siempre es más grande que el caldero en donde las preparan. Eso me encanta.

Paca y Poca son de esas brujas que preparan mejunjes, se comunican telepáticamente y cuyos embrujos les salen, irremediablemente, desastrosos o, lo que es peor, no surten ningún efecto. Son dos hermanas graciosas y divertidas, son unas brujas desfachatas, cariñosas y muy graciosas pero sobre todo, sobre todo lo demás, son muy pero muy feas.

Las hermanas tienen un gato que es más feo que ellas pero a las mascotas se les quiere como son. El gato se llama, como no podría ser de otra manera, Espantoso. A mí me gusta su nombre porque no me gustan los gatos, porque soy de perros, pero resulta que este gato me cae bien. Pero aun así, no lo disculpo por ser gato así que apruebo el nombre, nada más.

La historia es entretenida, ágil y cuenta las aventuras de estas hermanas y de su gato Espantoso, en circunstancias absurdas y disparatadas.

Si quieren divertirse y pasarla bien leyendo un libro corto y bien ilustrado pues adelante, es este libro el que deben leer en cualquier tarde en la que quieran reir un rato y olvidarse de las brujas malas.


Si este libro fuera persona: Leyendo mi comentario me he dado cuenta que este libro se parece a mi. Ojo, no soy fea. Se parece a mi porque soy divertida y desfachatada (me encanta esa palabra. Úsenla).

Regálale este libro a: A cualquier niño o niña que quiera reírse. A cualquiera que no tenga muchas ganas de reír. A ciertas personas que se creen brujas, para que aprendan a serlo de verdad.


La suma más difícil del mundo :: Terry Wardle

Nunca fui muy bueno en la clase de mate. Bueno, en realidad mis profesores decían que sí era bueno y que era un vago. Puede ser. El caso es que nunca entendí muy bien el punto de estudiar fórmulas que no tenían ninguna relación con el mundo de allá afuera. Algunos años más tarde, estudiando una ciencia que se llama epistemología (y que me tomaría un par de horas definir bien), descubrí que la matemática en realidad no es tan mala como parece. O para decirlo mejor, que la matemática tiene algo interesante detrás de tanto garabato: es un sistema creado por los seres humanos. Pero ni siquiera los seres humanos podemos llegar a los límites de ese sistema.

Ya, yo sé que esa explicación no dice mucho. Pero capaz este libro lo explica de forma más fácil. Digamos que eso que dice el profesor de que la matemática se usa todos los días es mitad verdad mitad mentira. Eso sí, cuando te dicen que es el curso más importante de todos sí están exagerando, por no decir que están siendo absurdos. Con todo respeto, eh. Porque como la matemática ha sido creada por los seres humanos, finalmente su límite es el ser humano. Fuera queda la interpretación, la fantasía, aquellas cosas que requieren de más que el razonamiento puro para cobrar sentido. Peeeeeero (y antes que el clan de profesores de matemática empiece a buscarme para cortarme la cabeza), como dije antes, hay algo de verdad en que está en nuestro día a día. Y ese es exactamente el elemento que rescata este libro divertidísimo.

La suma más difícil del mundo es la historia de Billy Budge, un niño no demasiado aplicado y no demasiado curioso, que sin embargo formula una pregunta dificilísima de responder: ¿cuál es la suma más difícil del mundo? Su pregunta, al comienzo inocente y acaso inofensiva, termina creando una conmoción en su país cuando un periódico decide dar un premio de 10 000 libras al que conteste correctamente la pregunta. Y la verdadera magistralidad de nuestro autor no está en la (posiblemente) complicadísima fórmula que llegue como respuesta, sino en la capacidad del pequeño Billy de crecer y entender el mundo a través de esta pequeña grieta que ha abierto en las paredes de lo que los adultos llaman sociedad.
Ideal para cuando tenemos esas preguntas que los adultos no saben responder y los compañeros no se hacen todavía, este libro es un viaje al conocimiento rescatado de uno mismo y, desde luego, a entender por qué michi los profesores de matemática no son tan importantes como dicen serlo. Aunque les duela.

Si este libro fuera una persona: Sería un chico que un día abre los ojos y descubre que el mundo es más complicado de lo que parece. Peeeeeeeeeeeeeeeeeeeero, eso sí, también mucho más divertido.

Regálale este libro a: A ti mismo/a. Para que cuando estés haciendo tu tarea entiendas que tu profe no es malo, solo que probablemente no sabe cuál es la suma más difícil del mundo.


The Tale of Peter Rabbit :: Beatrix Potter

Este libro es famosísimo. La historia es encantadora, divertida y hasta te pone en suspenso el pensar cual será el destino final de Peter, el conejito. Lo pueden leer (solos) niños desde los nueve años, pero yo recomendaría que todos conozcamos esta dulce historia. Los pequeños, medianos y grandes se sentirán emocionados con el protaginista.

La historia no solo es buena sino que las ilustraciones son espectaculares. Están hechas con un trazo elegante y evocan una dulce imagen del campo, quizá porque están pintadas con acuarela o quizá porque es así como Beatrix Potter veía su mundo.

Para mi el campo es también un lugar para evocar los mas dulces recuerdos. Yo viví en el campo y jugaba alrededor de los sembríos de maíz, tomate y camote. Corría entre los establos de vacas y caballos con mis hermanos en donde la libertad de andar sin zapatos y sin horario te hace sentir perfecta. Por otro lado Peter me hace recordar a mi hermana Verónica pero no por ser hombre o mujer sino porque Peter es inquieto, intrépido y divertido.

La moraleja del cuento es que si los niños hacen travesuras (y también los adultos) pueden terminar en apuros. Pero a mí, hasta ahora, me gusta hacer travesuras de vez en cuando y no siempre me atrapan, así que en mi propia interpretación del libro, si no hubiese existido la travesura, no tendríamos esta historia maravillosa.

Espero que todos los niños y jóvenes que lo lean, tengan un poquito de Peter en ellos porque eso los convierte en personas creativas, que buscan la libertad, que se atreven.

Y para los grandes que lean este libro espero que recuperen ese espíritu travieso y lleno de libertad.

Beatrix Potter en el cine: Existe una película que cuenta la historia de la autora, de su vida personal, de cómo llegó a publicar y cómo amaba a sus personajes que se convirtieron en parte de su mundo interno. La recomiendo.
Regálale este libro a... cualquier mamá que esté esperando un bebé. Para que se lo lea, y quizás su hijo se parezca un poco a Peter (en lo travieso, por supuesto).

Las brujas :: Roald Dahl

Me fascinan las brujas. En general, no sé por qué, pero me parecen lo máximo A Gladys también, con lo cual creo que solo era cuestión de tiempo hasta que alguien pusiera este clásico. Así que aprovecho que me dejó solo en la oficina para ganarle el post. Eso te pasa por seguir siendo abogada, Gladys.

Bueno, pero para ser francos, creo que Gladys debe haber leído más libros de brujas que yo. Siempre me trae libros de brujas que preparan pociones, que vuelan en escobas o a las que le pasan cosas de lo más divertidas con su magia. Y siempre pienso que hubiera querido leer más de eso cuando era más chico. Pero bueno, ni modo, yo no tuve la suerte de nacer en una época en que hubiera Wikipedia, profesores que supieran lo importante que es el arte ni ninguna de esas cosas. Qué hasta el perno. Pero al menos puedo hacer mi voto de protesta desde aquí: ¡por qué en el odioso colegio no me mandaban leer libros interesantes! Listo, disculpen. Es que no me aguantaba.

Volviendo a lo nuestro, este es un libro que tiene todas las condiciones que me gustan en un libro: divertido, diferente, no subestima a los lectores, tiene escenas que no te olvidas nunca en la vida, y sobre todo, te da esa sensación de que realmente quieres seguir leyendo. Quizás lo único que me llega un poco es el título, porque de hecho lo ves y piensas que es oootro libraco como tantos más acerca de esos seres bizarros que se llaman brujas (y no todos somos como Gladys o yo). Pero el genial Roald Dahl, un galés que bien podría ser mi escritor juvenil favorito, nos regala en este libro la posibilidad de una aventura irrepetible.

Porque, ¿qué piensan que pasaría si las brujas no pararan escondidas? ¿Qué tal si no las pudieras reconocer porque no son unos bichos feos, verdes y con sombrero de punta? ¿Qué tal que estuvieran ahí, en todas partes, que una bruja pudiera ser tu vecina o tu profesora (shhh, no le digan que dije eso), o una señora amable que te cruzaste por la calle? Y que sus maleficios tampoco sean tan comunes como pensamos. Estas brujas no te hechizarían con una varita mágica. Harían algo peor. Algo mucho peor. Como encerrarte en un cuadro, sin forma de pedir auxilio. O como convertirte en algún animal que cualquier persona botaría de su casa (en el mejor de los casos). Desde luego hay formas de reconocerlas. Pero como yo ya soy un adulto y felizmente ya no me persiguen, quizás sería mejor dejar dicho que en el libro están todas las respuestas para evadir a una VERDADERA bruja. Y no creas que es de mala gente que no te cuento, sino que además como que uno se va olvidando con el tiempo...


Esta novela es absolutamente grandiosa: tiene momentos verdaderamente emocionantes, otros graciosos, otros que simplemente dan miedo... Todo lo cual es muy parecido a ser chico. Y todo lo cual deberían recordar los adultos también. Los dejo con las ganas de leerlo (espero), y con el primer post de este Agali en el que espero encuentren buenas ideas. No duden en dejarnos cualquier comentario, duda, queja, sugerencia o petición. No somos brujos, pero sí puedo prometerles que trataremos de hacer lo humanamente posible por mejorar.

¡Hasta la próxima!

¿Qué tiene que ver Las brujas con el chocolate? Bueno, en el libro los chocolates son una poderosa arma de convencimiento de las brujas para atrapar chicos, pero también que Roald Dahl es el autor del famoso libro Charlie y la fábrica de chocolate.
Roald Dahl en el cine: Síps, hay pelas de los dos libros, tanto de Charile y la fábrica de chocolate como de Las brujas. Aunque las dos películas son bien telas comparadas con los libros...
Regálale este libro a... Ese amigo tuyo que para hablando con extraños todo el tiempo sin roche. A ver si le dan ganas de seguir haciéndolo después de esto...


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