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Etiquetas: [Eddie Palmieri]  [Lalo Rodriguez]  
Fecha Publicación: 2022-12-14T00:26:00.006-05:00


Ha muerto Lalo Rodriguez.

A manera de homenaje, publicamos la entrevista que le hicimos a Lalo, acerca de su ingreso y paso por la orquesta de Eddie Palmieri.

Por motivos de espacio, este texto no llegó a publicarse, por motivos de espacio en el libro EDDIE PALMIERI LA HISTORIA DEL SOL MAYOR.

Descansa en Paz, Lalo


LALO RODRÍGUEZ – El canario de Carolina.

Aunque duró menos de dos años, la asociación de Eddie Palmieri con el cantante Ubaldo “Lalo” Rodríguez fue histórica. Una apuesta arriesgada del maestro por un joven de dieciséis años que debía tomar el puesto que el experimentado Ismael Quintana había dejado. El tiempo le dio la razón a Palmieri, pues Lalo ha sido y es una de las voces más finas que se han escuchado en el Caribe, un niño prodigio que se volvió hombre en los mejores años de la salsa, el soñador y el loco que ganó fama con la “salsa erótica” después de una respetable discografía hasta la primera mitad de los 80.

Los dos discos que grabaron fueron los dos primeros Grammy de la historia de la música latina. Dos predestinados que se impusieron juntos a la todopoderosa Fania.

Rodríguez, nacido en Puerto Rico el 16 de mayo de 1958, fue mi primer entrevistado en la radio de El Salsero y esa etapa de su carrera musical fue abordada en aquella nota.

La historia de mi llegada a la orquesta de Eddie Palmieri es bien rara. Yo desde los nueve o diez años cantaba en fiestas patronales, en radio, programas de televisión y toda clase de actividades donde me llamaban. En ese tiempo era Ubaldito Rodríguez y me presentaban como “la sensación del momento”. Tengo en mi archivo alrededor de dieciséis películas, lamentablemente sin sonido, de 1968 y 1969 en las cuales tengo el honor de aparecer acompañado de Tommy Olivencia en las fiestas de Luquillo, Rafael Cortijo, la Orquesta Riverside, Los Guaracheros de Oriente.

En esa época cantaba con mi guitarra temas populares como María Isabel (“la playa estaba desierta / el mar bañaba tu piel / cantando con mi guitarra / para ti María Isabel”) Cartagenera, Preciosa, En mi viejo San Juan o Lamento borincano.

Mi primera experiencia salsera fue a los doce años, cuando ingresé a una orquesta de jovencitos que vivíamos en Carolina y en la cual yo era el menor. Durante dos años alternamos con los mejores grupos de Puerto Rico y con las bandas que llegaban de New York. En el verano de 1973 a ese grupito le tocó acompañar a Justo Betancourt en el famoso club Morocco. Era la época de los bailes de graduación de las escuelas superiores y nos tocó compartir tarima con la orquesta de Eddie Palmieri, que se encontraba de gira en Puerto Rico.

Esa noche me atreví a pedirle a Justo que me presentara a Eddie, porque sabía que ellos eran muy buenos amigos. El me llevó al lado de la barra donde departía con varios amigos, nos presentó y le dije que en el repertorio de nuestro grupo, Tempo Moderno, teníamos dos temas suyos Oigo un tumbao y Sabroso guaguancó que íbamos a tocar en su honor. Le pedí que me escuchara y que en un futuro me apoyara, si creía que tenía madera para llegar a las “ligas mayores”.

Después que tocamos los temas nos saludamos de nuevo y me felicitó. Me dijo que le había gustado mucho mi interpretación y que “en algún momento escucharía de él”.

A finales de enero de 1974, la Tempo Moderno se había disuelto y empecé a ensayar con el grupo de “Hommy” Sanz, una de las primeras orquestas de salsa que salieron en Puerto Rico junto a las de Agustín Arce, Leyo Peña, Johnny El Bravo y, por supuesto, El Gran Combo. Por ese entonces a mí me decían “Lolo” y recuerdo que al terminar el segundo ensayo, Julio Mata (pianista de la orquesta y a quien le decían “El Indio”) me dijo que Palmieri estaba en Puerto Rico buscando un nuevo cantante porque Ismael Quintana había firmado con Fania. Eddie tenía que empezar la grabación de un disco para un nuevo sello musical, Coco Records, y necesitaba reemplazarlo.

Julio le había dicho a Palmieri: “mira, yo conozco a un muchacho que canta muy bien y sabe tocar guitarra. Su nombre es Lolo”. Eddie le dijo que me presentara al día siguiente, creo que fue un martes a las dos de la tarde, en el hotel Americana, que quedaba en el sector de Isla Verde, cerca de la playa de Piñones. Cuando llegué al lobby del hotel, Eddie me ve con la guitarra y me pregunta:

- “¿Tú eres Lolo?”

- “Sí”

- “Ah, es porque estoy esperando a otro muchacho, a Ubaldo”

- “Pero yo soy Ubaldo”

Eddie se echó a reír y me dijo: “¿pero tú no eres Lolo?”. Ahí le expliqué que mi nombre verdadero era Ubaldo, pero que todos mis amigos me decían Lolo. Lo que había pasado es que Justo Betancourt le había hablado de aquel muchachito que cantó aquella vez con la Tempo Moderno, pero me conocía más como Ubaldo. Justo le había recomendado a Ubaldo y Julio le había recomendado a Lolo. Palmieri no se acordaba de mí y no sabía que se trataba de la misma persona.

Cuando el asunto se aclaró, lo acompañé al Golden Beach, un hotel que quedaba al lado y nos fuimos al piano bar. Ahí Eddie se sentó y me dijo: “cántame esta frase: yo vivo en el monte y no quiero saber más de ti”, acompañándome en el piano.

Seguí cantando: 

- “me hiciste sufrir y me estoy alejando de ti. Te di mi corazón…”

- “Suficiente. Cántame ahora esto otro: que yo contigo nunca quisiera tener problemas con nuestro amor”

Se lo canté también y quedó complacido. En ese momento no sabía, pero después entendí, que estaba midiendo si los tonos de los arreglos de esas canciones, que ya estaban hechos para Ismael Quintana, estaban bien para mi voz. A él le gusto y entonces nos fuimos al apartamento 7C del Condominio Balmolar de la Calle del Parque. Ahí vivía el pianista cubano René Hernández, que había sido director musical de Tito Rodríguez, además de tocar con Machito y todos los grandes de esa época, y que había hecho los arreglos para el disco nuevo.

Eddie le dijo a René: “te traigo a este muchachito para que tú lo escuches y me digas” Cogí la guitarra y recuerdo que le canté tres canciones: Delirio, Desilusión (un bolero que después grabé con Machito) y Deseo salvaje. Mientras cantaba, podía ver que ambos se miraban y reían, como que “viajaban” con lo que yo estaba haciendo.

Cuando iba a empezar la cuarta canción, Eddie me dijo: “no cantes más, estás en mi orquesta”. Entonces se sentó en un piano acústico que había en el apartamento y volvimos a tocar las dos canciones que habíamos probado en el hotel (Nada de ti y Nunca contigo) para que René me escuchara y confirmara que los arreglos que había hecho para Quintana yo los podía cantar.

Terminada la reunión, me llevó a casa y habló con mi papá. Anotó mi dirección y mi teléfono y se regresó a New York. Era febrero de 1974. Lo primero que hice fue comprar todos sus discos para estudiarlos y conocer el estilo de la orquesta; para escuchar cómo cantaba Ismael Quintana y estar preparado para el momento de grabar el LP. También compré discos de Beny Moré y de Fernando Álvarez.

Casi tres meses después, Palmieri me llamó y viajé a New York con mi padre don José para grabar The sun of latin music, donde está mi composición Deseo salvaje, escrita cuando tenía catorce años y que fue el último arreglo que se hizo para el álbum.

En agosto regresamos a Puerto Rico y al poco tiempo el disco salió a la venta. A Eddie lo contrataron para una gira en California. El público nos veneraba y fue tal la aceptación que, con un grupo de músicos de la orquesta, decidimos quedarnos en San Francisco. Luego empecé a grabar mi segundo disco con Palmieri.

También quedé muy afectado cuando Coco sacó Unfinished masterpiece a la calle, porque ese disco era meramente un ensayo, una “guía” vocalmente hablando. Las tres pistas grabadas (Kinkamaché, Resemblance y Oyelo que te conviene) no habían quedado al gusto de Eddie, quien decidió meterse al estudio otra vez.

Ahí fue que surgió el problema con el productor Harvey Averne, quien se arriesgó y sacó el LP por su cuenta, completándolo con Un puesto vacante que había quedado sin publicarse en el disco anterior y dos temas más. 

Un puesto vacante se había compuesto especialmente para el percusionista Manny Oquendo, quien estaba en tratativas para regresar después de haber sido parte, en los 60, de La Perfecta. Era un número de recibimiento. La parte que yo canto “Óiganlo, óiganlo…óiganme cantar”, originalmente decía “Oquendo, Oquendo… suena tu timbal” y ahí iba un solo de Manny. Sin embargo, por diferencias personales, Oquendo decidió no grabar en The sun of latin music por lo que el tema finalmente no fue incluido.

En resumen, habíamos hecho un tremendo trabajo para el primer disco y no merecíamos que el segundo terminara así. Aunque Unfinished masterpiece también se ganó un Grammy, lo que salió al mercado no iba a ser la versión final.

Debido a ese contratiempo, Eddie hizo una pausa en su carrera. Yo grabé con Machito y regresé a Puerto Rico para grabar con Tommy Olivencia. Aunque mi estadía con Palmieri no fue muy larga, fue una experiencia inolvidable porque los dos discos que hicimos ganaron el premio Grammy y eso quedó en la historia.

Etiquetas: [Ismael Miranda]  
Fecha Publicación: 2022-11-10T09:35:00.001-05:00

 


Fuente: El Nuevo Día, Puerto Rico. Por: Shakira Vargas Rodríguez

No cabe duda de que la noche del 9 de noviembre será recordada como una celebración a la vida del cantante Ismael Miranda. La Sala de Festivales Antonio Paoli del Centro de Bellas Artes de Santurce, estuvo plagada de emociones de principio a fin, como una gran fiesta que permitió a “El Niño Bonito de la Salsa” compartir ante un público, luego de estar dos años fuera por delicados percances de salud.

Aunque la noche fue diseñada para que diversas estrellas de la salsa y la música popular de Puerto Rico entonaran las canciones de Miranda, como una manera de destacar su trayectoria y agradecer su aportación como uno de los exponentes vivos más influyentes en la salsa, y porque simplemente lo aman, realmente fue el homenajeado quien de manera inesperada cobró protagonismo en el espectáculo “Puerto Rico saluda a Ismael Miranda”.

De manera sorpresiva para los asistentes, el cantante y compositor, quien en enero del 2021 sufrió un derrame cerebral, que le requirió una operación de emergencia para controlar un edema que le provocó una crisis de vida o muerte, apareció en el escenario al finalizar la velada para entonar “Borinquen tiene montuno”.

Aun cuando el cantante de 72 años se le afectó el habla, el balance del cuerpo y la actividad motora, dejó impresionados a los presentes ante la recuperación ganada en estos últimos dos años. Con esmero y esfuerzo, honró la participación de cada uno de sus amigos cantantes que fueron parte del banquete musical.

Una prolífera demostración de amor en su tierra por parte de sus solidarios amigos, los destacados cantantes Gilberto Santa Rosa, Víctor Manuelle, Vico C, Tito Nieves, Jerry Rivera, Domingo Quiñones, Juan José Hernández, Tito Nieves, Danny Rivera, Chucho Avellanet, Andy Montañez, José Alberto “El Canario”, Tony Vega y Álex D’ Castro, lo acompañaron en el tema, mientras lo sujetaban y se mostraban atentos y cariñosos con quien fuera una de las Estrellas de Fania.

“Qué mucha gente, muchas gracias. Se les quiere. Gracias por estar conmigo. Quiero saludar al jefe Gilberto por esta linda noche que he pasado aquí cantando. No sé cuando salga del problema de la pierna y tenga la voz más clara, (cuando eso pase) vengo para acá”, expresó el aguadeño, quien en el escenario también fue acompañado por su esposa, la pastora Janice Batlle, quien ha sido su mayor respaldo y apoyo, además de sus cinco hijos y más familiares, que presenciaron el espectáculo.

Cada interpretación en el espectáculo, de poco más de hora y media, tocó la fibra de los espectadores, que al inicio fueron calentando motores al aplaudir al ritmo de la clave.

Una orquesta dirigida por Carlos García, además de tres pantallas con visuales de Miranda, delimitaron el ambiente de una velada donde se interpretaron canciones de Miranda y otras compuestas por él, pero que otras voces las popularizaron.

El festín salsero comenzó a las 8:20 de la noche con una canción dedicada a la trayectoria de Miranda, que antecedió la presentación de quien se describe como un eterno admirador de este, el cantante Gilberto Santa Rosa en un inusual junte, con el llamado “filósofo del rap” Vico C, para entonar el tema “Abran Paso”.

Aunque al inicio hubo algunos desperfectos con el sonido, esto no impidió que ambos artistas improvisaran algunos versos dedicados al exintegrante de La Fania All Stars. Como veterano sonero y rapero, respectivamente, gozaron de cambiar el coro de la canción a “El que juega con candela, tarde o temprano se quema”, mientras el intérprete de rap hizo algunos movimientos de “break dance”, además de bailar salsa.

Intervenciones entre cada una de las presentaciones estuvieron a cargo de la actriz Alexandra Malagón y el comediante Otilio Warrington, quienes también se juntaron para celebrar a quien llamaron “el arquitecto de salsa clásica”. Durante todo el espectáculo hicieron intervenciones y compartieron anécdotas, a las que les impartían un tono jocoso.

El repertorio continuó con “Cipriano Armenteros”, interpretada por el cantautor cubano Juan José Hernández, quien pidió que los asistentes se pusieran de pie para que Miranda los viera. Al final, el líder de la banda San Juan Habana se acercó hasta una esquina en la primera fila, donde Miranda estaba acompañado de sus familiares, para agradecerle.

Un mensaje grabado se transmitió a través de la pantalla, en el que Rubén Blades se dirigió a Miranda en un emotivo mensaje. “Fuiste uno de los primeros en grabar mis composiciones, aun cuando esperaba la posibilidad de que mi música llegara más allá de Panamá. La deuda que tengo contigo es algo que va a durar toda la vida”, indicó el artista panameño mientras le manifestó su apoyo y afecto.

Para resaltar la faceta de Miranda como bolerista, el cantante Danny Rivera interpretó el tema “Todo de mí”, que arrancó aplausos en los presentes. Luego continuó el conocido “Niño de la Salsa”, Jerry Rivera, con la canción “No me digan que es muy tarde ya”, seguido de “Mi mami me quiere a mí”, por parte de Jerry Rivas, uno de los vocalistas de la agrupación El Gran Combo.

Otro bolero “En Falso”, cobró vida en la voz del “Niño de Trastalleres”, Andy Montañez, con quien Miranda llegó a grabar tres producciones musicales, y Domingo Quiñones vocalizó “Como el águila”. El bolero “La Cama Vacía” se sumó al repertorio musical en la gran voz del cantante Chucho Avellanet, a quien la gente ovacionó de pie.

“Estamos aquí porque te amamos”, dijo el cantante Víctor Manuel, al destacar que Miranda, además de cantante, era un excelente compositor y puso como ejemplo la canción “Pa’ Bravo Yo”, que fue de la autoría del ícono de la salsa, pero que popularizó el sonero cubano Justo Betancourt. Con su estilo particular, también se valió del soneo, mientras el público le hacía el coro.

La velada continuó con temas como “Así se compone un son”, interpretado por Álex D’Castro, acompañado por el músico Nelson González, así como “La cosa no es como antes”, en la voz de Tony Vega, seguido por “Qué será lo que pelean”, interpretada por José Alberto “El Canario”, quien activó al público con sus pasos de baile enérgicos.

Por otro lado, el comediante Bizcocho dejó la animación por un rato para entonar el bolero “Las Cuarenta”, y el “María Luisa”, interpretada por Tito Nieves. Otra de las partes más emocionantes de la noche fue cuando todos los cantantes se juntaron para entonar “Quítate tú”, con versos dedicados a Miranda.

De manera sorpresiva, el cantante y compositor, quien sufrió un derrame cerebral, apareció en el escenario al finalizar la velada para entonar “Borinquen tiene montuno”.

Etiquetas: [Ismael Miranda]  
Fecha Publicación: 2022-11-09T20:46:00.005-05:00

Fuente: Primera Hora, Puerto Rico. Por Rosalina Marrero-Rodríguez

La primera afirmación del cantante Ismael Miranda para esta entrevista fue contundente: “Yo estoy bien, no me hace falta nada, todo está bien”.

Esas palabras correspondían con la imagen que se tenía en frente de quien a los 72 años se le reconoce como “El Niño Bonito de la Salsa”. Se le encontró sentado en una butaca en la sala del hogar que comparte con la esposa, Janice Batlle, en Caguas.

Saludó con la simpatía que le caracteriza e inmediatamente se dispuso a hablar.

“Camino, como, leo, de verdad que no me siento como que... Lo único es que tengo que seguir haciendo, pues la cuestión de las terapias”, dijo.

El derrame cerebral que sufrió en enero del 2021, en medio de una boda, y que le requirió una operación de emergencia para controlar un edema que le provocó una crisis de vida o muerte, le afectó el habla, el balance del cuerpo y algo de la actividad motora.

La esposa cuenta los detalles la emergencia y aún le cuesta creer la recuperación que ha tenido. Es realmente impresionante y para acallar cualquier duda, al preguntarle sobre si le preocupó que se le afectaron las cuerdas vocales, respondió con firmeza: “A mí no me preocupó nada. Desde que abrí mi boca, siempre supe que todo estaba bien”.

Seguido comenzó a cantar “La vida es un sueño”, de Arsenio Rodríguez: “Después que uno vive 20 desengaños, qué importa uno más...”. La voz sigue intacta, diáfana, con ese registro alto que lo identifica a distancia. Tuvo, inclusive, tutores que lo ayudaron a vocalizar, entre ellos, Álex D’ Castro, pero “a todos los he botao’, si yo sé más que ellos”, puntualizó riendo.

Mantiene, asimismo, memoria de la mayoría de las canciones “viejas”, indicó la esposa, quien, entre tantos sombreros, lleva ahora puesto el de respaldo cuando a él se le escapa alguna palabra o algún dato numérico. Son momentos que él fácilmente resuelve con preguntar, “cómo se dice mami”.

El buen sentido del humor del artista, de 72 años, ha sido determinante en su recuperación.


Ismael, padre de cinco hijos, ha llevado su recuperación con optimismo, fe y buen sentido del humor. Eso no quita que reconozca que los últimos dos años han sido difíciles.

“Soy una persona que me gusta hablar mucho, pues me gusta estar siempre en la naturaleza y siempre estoy vacilando y pues eso, paró por ahora; no paró, porque todavía lo hago, pero no me siento con el deseo de estar todo el día... Pero sí con el deseo de caminar por todo esto, por la finca, todo eso lo hago”, compartió, quien además es un fanático de los caballos, una pasión que, con tristeza, ha tenido poner en pausa hasta que encuentre otro que lo enchule como la “Niña bonita”, único equino que conserva.

La esposa, con la ayuda consistente de los hijos del cantante, amigos y gente que le dio la mano desinteresadamente, ha llevado la mayor carga física y emocional, y él lo valora profundamente.

“Sin ella de verdad que yo no fuera nada”, afirmó. “Yo no estuviera ni aquí, porque ella no solamente me ha cuidado, ella ha estado pendiente de quién viene, quién no viene, y yo pues, me he mantenido chévere”.

Janice contó que al llegar al Hospital HIMA en Bayamón comenzaron a tratarlo como una crisis estomacal, pero en la medida en que los síntomas continuaron y llegó el apoyo de un internista amigo del cantante desde el HIMA en Fajardo, el curso médico cambió hacia un tratamiento de stroke (ataque cerebrovascular). De Bayamón lo transfirieron al HIMA en Caguas, considerado un centro primerario de stroke.

“A mí el médico me dijo, ‘Él va para sala, porque si no lo opero se muere y en sala se puede quedar’, y después de ahí no me dieron ni una buena noticia, así que lo único que a mí me anesteció, porque ante todas esas noticias yo estaba como anestesiada, fue Dios”, manifestó la pastora y autora del libro “Almuerzo con Dios”. “Tenía un edema y empezó a ser tan grande, que por eso el médico me dice, si no lo opero, se va a morir. ¡Es un milagro!”, exclamó aún incrédula de tener a su esposo a su lado, listo para darle un par de besos frente a la cámara.

La esposa del cantante, la pastora Janice Batlle, aún se sorprende de que él haya logrado superar la crisis de salud que le tocó vivir.


“Ismael nunca perdió movilidad, pero cuando le empiezan a dar terapias para andar, no tenía balance; es que no sé ni cómo explicar cuán fuerte fue lo que vivió Ismael y lo que vivimos”

En total, el artista tuvo cuatro hospitalizaciones, la última para realizarsele un cateterismo, porque la vena circunfleja estaba tapada en un 99%. “Tú dime si ese hombre no es un milagro del cielo”, subrayó.

El cantante escucha a la esposa y se sorprende de lo que oye. “No llores, por favor”, le dice al sentirla al borde de la emoción.

Con el tiempo han vuelto a reír juntos. Una sorpresa para ella, cuando él comenzó a recuperar el habla, fue darse cuenta que le había olvidado el nombre y la llamaba como a la primera esposa. “Me decía Lorraine y después Má'. Los hijos de Ismael se morían de la risa”, compartió.

Esta noche los amigos y a la vez admiradores del salsero se unen para cantarle bajo la clave “Puerto Rico saluda a Ismael Miranda”. Será un encuentro que se pudiera anticipar como histórico, porque no siempre coinciden en un mismo escenario Gilberto Santa Rosa, Víctor Manuelle, Vico C, Tito Nieves, Tony Vega, Álex D’Castro, Chucho Avellanet, Danny Rivera, Andy Montañez y José Alberto “El Canario”. La cantante India se excusó por estar indipuesta de salud.

Ismael está consciente de lo que están haciendo sus amigos por él y anhela poder cantar con ellos, expresó emocionado en la tarde del martes, antes de salir a ser parte de los ensayos para el concierto que se llevará a cabo en la Sala de Festivales del Centro de Bellas Artes en Santurce.

En realidad no tenían que hacer esto, y que ellos fueran tan amables de estar conmigo, yo se lo agradezco a cada uno de ellos, eso para mí va a ser grande”

Después de lo que ocurra esta noche, el regreso del cantante a la música pudiera ser “pronto”, pero tal vez desde otro enfoque.

“Yo juré y le pedí a Dios que no iba a hacer nada, solamente las cosas de él, y el día que lo dije salió de mi corazón, porque yo sé que Dios ha estado en medio de esto desde el principio, y sé que él me ha tenido que dar par de bofetaditas, y pues, camino; pero en los últimos días, he pensado en cantarle a Dios. No sé cómo lo voy a hacer, pero cantando música sacra a lo mejor me pueda servir de algo. Pero también Dios ha estado conmigo en las cosas que he hecho, y una de las cosas que he hecho, que me han salvado, es que voy a trabajar. Yo espero en el Señor que el día que salga a hacer lo mío, lo pueda hacer con mucho respeto y hacerlo por ellos, por mis amigos, por mi gente, que se quedaron a mitad, porque yo le que di fue la mitad nada más”, afirmó el padre de Adam, Gizelle, Ismaelito, Israel y Cristi.

“Yo espero tener un buen comeback”, anotó con convicción.

Para la temporada festiva que apenas comienza, Ismael y la esposa esperan disfrutar como en años anteriores, porque afortunadamente están en salud.

“Nosotros esperamos tener full house (casa llena), aquí se va a celebrar como siempre. Todo sigue igual”, concluyó el exintegrante de Fania All Stars.

Etiquetas: [Eddie Palmieri presents Sonido Solar]  
Fecha Publicación: 2022-10-28T19:46:00.002-05:00

 


Aunque ya se puede escuchar desde hace varios días, hoy es la fecha oficial del lanzamiento del álbum Eddie Palmieri presents Sonido Solar, selección de clásicos del jazz latino a cargo de un combo liderado por Jonathan Powell, Louis Fouche, Luques y Zaccai Curtis y bajo la guía de su mentor Eddie Palmieri.

El título del álbum es un tributo a "El Sol de la Música Latina", apelativo con el que se le conoce a Palmieri, quien participa en dos de los nueve temas del disco


A continuación, el press release del álbum:

Led by Louis Fouché, Jonathan Powell, Zaccai Curtis and Luques Curtis, Sonido Solar is a thrilling passage across the Afro-Cuban jazz songbook, bringing together decades of musical collaboration under the guidance of the legendary Eddie Palmieri

World-renowned pianist and NEA Jazz Master Eddie Palmieri has played alongside immense and gifted leaders over the course of his legendary career. Beyond his status in the realm of salsa and Latin jazz, he is known as one of the finest pianists of this century. Now 85 years old, Palmieri continues to refine his mastery by experimenting with new ensemble settings and sourcing inspiration from a steadfast, younger generation of musical cohorts. A crystallized artistry is encapsulated, both spiritually and sonically, on Eddie Palmieri Presents Sonido Solar, due out October 28, 2022 via Truth Revolution Recording Collective.

The name “Sonido Solar” translates to “Solar Sound” and is a tribute to Palmieri, who is celebrated as “The Sun of Latin Music.” Palmieri, though heard exclusively on tracks 7 and 9, radiates throughout this new enterprise, while his lauded mentee Zaccai Curtis takes the reins on piano throughout the nonet’s eponymous recording. An extraordinary recruitment of Palmieri mentees include Curtis and his brother, bassist Luques Curtis, alto saxophonist Louis Fouché and trumpeter Jonathan Powell at the helm. Fellow members of various Palmieri-led groups join these four co-leaders, including tenor saxophonist Jeremy Powell, trombonist Joe Fiedler and timbalero/trap drummer Camilo Molina, who is joined in the percussion section by Curtis Brothers band conguero Reinaldo De Jesus and Marcos López on bongos and cowbell.

A towering, 9-track collection of beloved Latin jazz standards and one original composition, Sonido Solar is fueled by the spirit of learning and fashioned by a repertoire with unique influences for each band member. “We wanted to record some of our favorite songs the way they were originally written and give fans the opportunity to listen to real, xclassic Latin jazz standards,” Luques Curtis shares. Teamwork and camaraderie characterized this unit’s creative process — after selecting what they agreed upon as staples in the Afro-Cuban jazz world at a roundtable discussion, the four bandleaders divided the tunes accordingly, then assigning arrangements to each other. Once they arrived at the recording session, everything was “almost fully-arranged” as Zaccai explains, leaving reserved space for the marvel of improvisation that such a band inherently warrants.

The group’s foray into the illustrious Latin jazz lexicon begins with Zaccai’s arrangement from Cuban danzonero Ernesto Abelardo Valdés. The oldest tune on the date, “Almendra,” was first heard in Valdés’ Orquesta Almendra in a charanga xstyle setting featuring violin and flute. Fast-forwarding to the 21st Century and delving into Chucho Valdés’ AfroCuban Jazz Messengers’ songbook, the ensemble takes on a swinging staple, “Mambo Influenciado.” An expertly-navigated serpentine melodic line offers climactic timbales-conga-bongo exchanges on this co-arrangement by Luques Curtis and Louis Fouché.

Sweltering horn contributions from Jonathan Powell spotlight his arrangement of the Latin jazz xclassic “Mambo Inn,” recreating the full sound of a big band from this much-smaller 9-piece unit. “Maria Cervantes,” a tune regularly performed and recorded by Eddie’s older brother and piano mentor, the late Charlie Palmieri, follows. A legendary pianist in his own right, Charlie’s tremendous influence is heard through Zaccai Curtis’ arrangement of this Noro Morales original, showcasing an appealing melody and contributing a new layer to the tribute aspect of this recording. “Obsesión” is another album highlight, breathing new air into a beloved standard while capturing Zaccai’s anomalous arranging prowess over a pulsating guaguancó rhythm.

Palmieri is featured on piano for his arrangement of the Tito Puente xclassic “Picadillo,” enjoying an extended improvisational adventure only bolstered by his all-star rhythmic accompaniment where vigorous trumpet and alto solos ensue. The mambo master Puente is honored once more on Fouché’s arrangement of “Ran Kan Kan.” 

Closing off the recording is the fiery and exclusive original, “Suite 176.” Co-written by Palmieri and Fouché, the track features an exchange between both Zaccai and Palmieri on piano. The suite number ‘176’ imposes a sentimental message, multiplying the 88 keys on a piano by two and thus emphasizing the power of the pair’s synergy. “A fitting finish to this historic encounter between a mentor and his very talented charges,” as Russo Musto describes in the album liner notes.

“I would put my reputation on the line with these musicians and countless others that have graced my performances, but I must say the last decade has rejuvenated me more than ever. The young musicians that are on this musical project have given me the fortitude to write and play piano at another level,” Palmieri shares. Sonido Solar captures an inimitable musical output from a cast of forces who have evolved in unison, accentuating more than their common ground, but a shared penchant for making timeless sounds appear brand new.



Etiquetas: [Alan Brain]  [The Rumba Kings]  
Fecha Publicación: 2022-10-28T09:19:00.007-05:00


Hoy se estrena en Perú el documental "The Rumba Kings" del peruano Alan Brain Delgado.

The Rumba Kings celebra la épica historia de la República Democrática del Congo, una nación africana que luchó contra la opresión colonial, encontró la libertad y forjó una nueva identidad, a través de la música.

En la década de 1950, cuando la República Democrática del Congo era una colonia belga, una generación de músicos congoleños fusionó ritmos africanos tradicionales con música afrocubana para crear el ritmo electrizante de la rumba congoleña. Un ritmo que acompañaría al Congo a través de su independencia y conquistaría todo el continente africano con su ritmo contagioso, sus cautivadores fraseos de guitarra y sus logradas armonías vocales.

El film se presentará hoy, viernes 28 de octubre, en el el VII ciclo de cine peruano africano en el Centro Cultural Inca Garcilaso del Ministerio de Relaciones Exteriores, en el Jr. Ucayali 391 - Lima. La entrada es libre.

Etiquetas: [Pirulo]  [Salsa y saoco]  
Fecha Publicación: 2022-10-26T14:27:00.004-05:00

 


Fuente: El Nuevo Día, Puerto Rico. Por: Rosa Escribano Carrasquillo

Marcar su evolución artística sin dejar la esencia salsera es uno de los aspectos que sobresale de la nueva propuesta musical de Pirulo y La Tribu.

Además de los esperados ritmos tropicales que abarcan influencias caribeñas, el álbum Salsa y saoco presenta al líder de la banda con temas urbanos en los que se pasea entre el reguetón y el trap, entre otros.

“Todo el mundo me conoce del lado salsero de Piruro y La Tribu. Este disco tiene algo más, tiene salsa y tiene saoco”, dijo sobre la producción que estrena este viernes y que cuenta con 16 temas de salsa más cinco de ellos grabados en su versión urbana, para un total de 21. “Uno va madurando como persona y como ser humano. Este disco me tiene bien contento porque me identifica mucho, me acerca, va enseñando una cara más real de lo que es Pirulo completo. No es que el Pirulo timbalero y salsero no lo fuese. Esa es un área mía en la que se me conoció, la que me ha dado éxito, y la que amo hacer y disfruto, que es la salsa”, dijo el responsable de producciones discográficas Calle Linda, Calle Linda 2 y Calle Linda 3. “Ahora, aparte eso, desde que a mí se me conoció, parte de lo que me diferencia y de lo que me distinguía es que ‘ese salsero es raro, es un salsero urbano’. Trabajé con reguetoneros, y mi música tiene esos elementos, pero no lo había podido presentar así, a la mano para digerirlo. En este disco lo estoy haciendo”, agregó el productor musical, quien fuera de su faceta como cantante, ha trabajado con intérpretes urbanos como Tego Calderón, Jowell y Randy y Julio Voltio.

“La generación a la que pertenece Pirulo no es de los 70, de la Fania ni nada de eso. Yo soy un salsero innato. Me corre muy natural. Pero soy de la generación de Playero para acá. Conozco muy bien el género”, enfatizó Francisco Rafael Rosado Rosario, quien se describe como artesano de la música. “Eso no quiere decir que abandono mi compromiso y seriedad con la salsa”.

El tema que promueve el también arreglista y compositor con el lanzamiento del álbum, es Guillao. “Es un tema muy fresco, muy alegre. Es el primer tema que voy a sacar porque es el tema que más me diferencia, que rompe con esa imagen de Pirulo detrás del timbal y el Pirulo salsero”, expresó sobre la canción urbana que integra tendencias del afro beat.

“Estoy guillao de lo que he representado siempre, la Calle Linda, de que hacemos buen trabajo, de que hacemos música honesta. De que seguimos representando la decencia, la gente trabajadora del país, de los que podemos llevar la frente en alto, los que creemos en el amor, los de la familia, la gente de lo positivo”, manifestó con entusiasmo. “Estoy sacando la cara representando a toda esa gente en un tiempo donde hay un exceso de información negativa y una saturación en el país de cosas negativas nada más, y donde la música ahora mismo está pasando por unos momentos de transición bien fuertes. Hay mucha división y muchos dicen ‘pues sí, eso está bien’, y otros ‘que no’, y hay una música sonando en la calle, para mis efectos, un poco vacía, falta de contenido, falta de pepa, falta de sentimiento, y sin embargo toda esa gente que está haciendo, como decimos, todas esas porquerías, están fronteando mucho. Frontean, se quedan con los medios. Se quedan con todo. Tienen mucho power pa’ frontear, lo que allá cada cual, que cada cuál frontee con lo que tenga que frontear, pero yo, Pirulo, fronteo con todas estas cosas lindas que me hacen quien soy y que sé que hay demasiadas personas en los zapatos míos también, representantes de lo bueno, de lo bonito, de la familia, de lo bien hecho, y ando guillao de que lo estamos haciendo bien”, detalló el intérprete natural de San Juan.

El vídeo musical lo grabó en Loíza. “Estamos resaltando nuestra área negra de una forma moderna, de una forma que el blanco quiere vestirse como nosotros, que sientan que somos una sola cosa, sin divisiones, porque yo soy un jabao”, afirmó con orgullo. “Mi mamá es negra y mi papá es blanco”, compartió sobre el clip visual que exalta la ascendencia africana. “No es un video de negros, pero sí resalto eso, mi área negra, de una forma futurística, y ese orgullo que sentimos por lo que hacemos y por lo que nos toca”.

Listo para visitar su fanaticada internacional

Además de promover su nueva producción discográfica, que incluye Amaneciito, Mi locura y Salsa y saoco, entre otros, Pirulo se prepara para visitar destinos donde su música es aclamada, labor que ha postergado por un tiempo. “Dicen ‘nadie es profeta en su tierra’, y yo lo he podido ser”, celebró con ilusión la voz de Loco pero feliz. “Tengo la dicha de gustar en muchos países y no los he atendido. Me voy para México ahora el 25 de noviembre, con el favor de Dios. Estuve en Cali (Colombia) que me quieren mucho allá, como aquí”, compartió sobre su motivación para visitar otros destinos a nivel musical. “Voy a dedicarme un poco a eso, a ir a Estados Unidos a la diáspora, a darle cara a Suramérica. Quiero viajar para Europa, que tengo mucho fanático allá, Italia, España”.

En proyecto navideño con Don Omar y Jerry Rivera

A su vez, el músico anunció su participación en un proyecto musical con el artista urbano Don Omar. “Está haciendo un especial navideño con los raperos, con Jerry Rivera y otros salseros para llevarle la tradición navideña, nuestra cultura, a todas estas nuevas generaciones de ahora que quizás no han tenido este acceso tan directo a eso”, dijo. “Es con todos los hierros, video y todo”, adelantó.

Si bien Pirulo está claro en sus objetivos, reiteró que prefiere disfrutar el viaje profesional, en vez de apresurarse. “Esta es una carrera para largo. Yo no me apresuro. Esto va a ir construyendo la cadena firme y fuerte, eslabón por eslabón, poquito a poco. En nombre de Dios, una cosa a la vez”.

Etiquetas: [Google]  [Tito Puente]  
Fecha Publicación: 2022-10-10T22:27:00.008-05:00




Etiquetas: [Oscar DLeon]  
Fecha Publicación: 2022-09-19T13:13:00.002-05:00

Fuente: El Estímulo, Venezuela. Por: Aquilino José Mata

Un concierto absolutamente fuera de serie fue el que presentó Oscar D’León los días viernes 16 y sábado 17 de septiembre en la sala Ríos del Teatro Teresa Carreño. Celebraba de esta manera sus 50 años de vida artística.

Hablamos de un espectáculo lleno de momentos brillantes, donde el bien llamado Sonero del Mundo, una de las figuras artísticas más internacionales de nuestro país, demostró que a sus 79 años sigue cantando mejor que nunca y que aún ostenta una energía a toda prueba como para permanecer durante tres horas y veinte minutos en escena. En ese lapso brindó lo mejor de su arte ante una audiencia delirante, que se le entregó sin reservas, bailando y coreando sus canciones y ofrendándole aplausos y vítores continuos. En síntesis, una celebración consistente y sin baches.

Producción impecable y de lujo

Acompañado por la Orquesta Sinfónica Simón Bolívar, dirigida por el joven y reconocido maestro Christian Vásquez, del Coro Sinfónico Simón Bolívar y de su propia agrupación, Oscar D’ León se paseó por los más grandes éxitos de su vasto repertorio, desde sus inicios con la Dimensión Latina hasta hoy. Los arreglos sinfónicos, a cargo de Pedro López y Abraham Maduro, le imprimieron categoría y densidad a este inapreciable legado musical.

La puesta en escena, impecable y llamativa, fue producto de largos meses de preparación, con un minucioso y concienzudo trabajo de producción, sin descuidar ningún detalle, incluyendo rigurosos y bien estructurados ensayos para que todo quedara a pedir de boca, como efectivamente ocurrió. Aquí funcionó eficazmente la alianza entre las empresas Image producciones y Oz Show con el Sistema Nacional de Orquestas y Coros Infantiles y Juveniles de Venezuela y la Fundación Teresa Carreño.

Una noche inolvidable

El concierto del viernes 16 de septiembre, que fue al que asistimos, empezó a las 7:24 pm. Impresionante el primer efecto visual al apenas abrirse el telón, con más de 200 personas en escenas, distribuidas en un atrayente dispositivo de tres niveles, con la Orquesta Sinfónica Simón Bolívar, en el centro y en primer plano, y en el fondo el coro, dividido en dos tarimas, así como la orquesta con los quince músicos de Oscar D’León. Todo ello, apoyado por una iluminación fascinante y climática, que le otorgaba al conjunto el empaque del mejor espectáculo internacional.

Tras el escenario trabajaron más de 100 personas encargadas del sonido, las pantallas panorámicas que rodeaban la escenografía y otros aspectos de la producción en general.    

Al apenas aparecer en escena, desde la parte posterior de la orquesta y ataviado con una chaqueta dorada brillante,  el recibimiento del Sonero Mayor por parte de la devota y multigeneracional audiencia, resultó clamoroso. Lo que vino durante las más de tres horas que le siguieron solo puede ser calificado de apoteósico. Ver a un gran artista hacer gala, a sus 79 años, de la energía y el buen hacer que desplegó, es admirable y digno de una especial mención.

Repertorio de medio siglo

El cantante abrió los fuegos con Mi negra está cansá y por ahí se desprendió en una actuación que abarcó 40 canciones, la mayoría éxitos suyos acumulados en sus cinco décadas de vida artística. Algunos de los temas que interpretó a lo largo del memorable concierto, que marcó su regreso a los escenarios venezolanos después de varios años, fueron, entre muchos otros, El frutero, Mata siguaraya, Llorarás, La Mazucamba, con su hija Iroska moviendo las caderas, como lo hacía cuando esta pieza estaba muy pegada; Sigue tu camino y Taboga, de sus inicios con la Dimensión Latina -orquesta con la cual anunció en rueda de prensa, dos días antes de este show, que se propone reunirse con ella para varias presentaciones-, así como también La piragua, Divina niña y Detalles.  

En una de esas paró y gritó: “¡Calipso, maestro!” y sonó la muy vibrante Guayana es, un alegre aire carnavalesco con el cual dijo que remarcaba su esencia venezolana. El coro de la Simón Bolívar, entusiasta y festivo, no dejó de bailar en este segmento, cautivado por la contagiosa interpretación del artista.

En honor a Billo y Celia

Recordó también a Billo Frómeta cantando Ariel, que grabó en vivo hace muchos años, en un concierto en el Gran Salón del desaparecido Caracas Hilton, en un homenaje al maestro dominicano.

Hora y media después, dijo. “Voy y vengo” y salió de escena por unos ocho minutos, mientras el piano y parte de la orquesta entonaba un tema melódico para ambientar, en semipenumbra, la breve espera.

Al reaparecer, vestido con un traje blanco,  estelarizó uno de los mejores y más entrañables momentos de la noche, al entonar un popurrí de boleros, compuesto por Dolor cobarde, de Miguelito Valdés, de su época con la Dimensión Latina; Somos novios, de Armando Manzanero; Cuando estemos viejos, de Billo Frómeta y Frenesí, de Alberto Domínguez Borrás, que hace varios años versionó en una muy lograda adaptación. Luego le dijo a Christian Vásquez -incansable y lleno de energía, como él, en su rol de director de la Simón Bolívar-: “Maestro el público está frío”. Y atacó El manisero, el célebre son cubano de Moisés Simons, que volvió a poner a bailar a todo el mundo.

El de Oscar D’León por sus 50 años artísticos, ha sido, a no dudarlo, uno de los mejores espectáculos en lo que va de año. Foto Daniel Hernández

Y fuera de programa, según diría, homenajeó a la gran Celia Cruz con Bemba Colorá. La inició con un toque lento y lírico, que luego remató con el ritmo de salsa original del tema popularizado por la singular cantante cubana, que finalizó al grito de “¡Azúcar!”. Le pidieron igualmente Mi tierra, que no estaba en el programa, y él complació la petición acompañado por su orquesta.

Despedida a la llanera

Al llegar a las tres horas de concierto, anunció que estaba por despedirse y cantó Caballo viejo, de Simón Díaz, seguido del Alma llanera de Pedro Elías Gutiérrez y Rafael Bolívar Coronado. Salió de escena, pero ante la aclamación de la audiencia, que no cesaba de aplaudir y pedir “¡Otra, otra!”, regresó y repitió Llorarás, para ponerle punto final a un concierto que, como este de sus 50 años artísticos, resultó especialmente memorable y que quedará para la posteridad, en un video que fue grabado para comercializarlo a fin de año por el Sistema Nacional de Orquestas.

El de Oscar D’León por sus 50 años artísticos, ha sido, a no dudarlo, uno de los mejores espectáculos en lo que va de año. Por encima inclusive de los de las estrellas foráneas que nos han visitado hasta ahora en este repunte de atracciones internacionales, que estalló en junio pasado y que parece indetenible.

Habiendo acompañado a Oscar D’León en algunas de sus giras, lo hemos visto actuar en París, Londres, Roma,Milán, Zurich, Ginebra, Amsterdan, Nueva York y, por supuesto Caracas, entre otras ciudades, y en todas esas presentaciones ha tenido un desempeño a tono con su calidad y prestigio artístico. Pero en nuestra opinión, este que acaba de protagonizar en el Teresa Carreño ha sido el más relevante de todos en cuanto a producción y aliento creativo en su puesta en escena, respaldado por una gran orquesta y coros y poniendo de manifiesto que sus condiciones vocales e interpretativas, así como sus condiciones físicas, son las de un artista al que aún le queda bastante camino por recorrer.

Ojalá que los espectáculos internacionales que vengan de ahora en adelante sean del nivel del que acabamos de ver con Oscar D’León, un auténtico profeta en su tierra.

En primera persona

Una nutrida agenda debió cumplir Oscar D’León en esta visita de reencuentro con su país. De las entrevistas que concedió, así como del material promocional de prensa, seleccionamos este compedio de opiniones, que lo retratan cabalmente:

“Celebrar 50 años de carrera artística en la Sala Ríos Reyna del Teatro Teresa Carreño, y junto a mi público venezolano, es lo más grande que yo haya podido lograr.”

“Agradezco a Venezuela el privilegio de ser profeta en mi tierra.”

“Repasar mi carrera es recordar inevitablemente a los muchachos que yo llamé para formar la Dimensión Latina.”

“Cuando arrancamos con la Dimensión Latina, Celia Cruz llegó a Caracas y tuvo la oportunidad de vernos en televisión y llegó a Nueva York hablando de un negrito que tocaba el bajo y cantaba. Eso me lo contó ella y lo recuerdo con cariño.”

“Físicamente uno de prepara para esto como si fuera un jugador de fútbol, un pelotero o un boxeador. La idea es tener una buena preparación física y mental y alimentarse muy bien para estar sano.”

Etiquetas: [Obituario 2022]  [Radames Giro]  
Fecha Publicación: 2022-09-18T08:50:00.001-05:00



 Fuente: Prensa Latina, Cuba

Tras una prolífica trayectoria al servicio de la música cubana, exhaló su último aliento hoy, en esta capital, el musicógrafo y editor Radamés Giro Almenares, a la edad de 82 años.

En un comunicado oficial, el Instituto Cubano de la Música destaca la trayectoria de Giro Almenares en el universo de los sonidos, dónde se desempeñó también como investigador, escritor y gestor de una amplia obra editorial.

El artista proveniente de una familia de trovadores de la oriental provincia de Santiago de Cuba, sobresalió, además, como brigadista en la Campaña de Alfabetización y por su labor en las editoriales Pueblo y Educación, Arte y Literatura y Letras Cubanas.

Graduado de la especialidad de Teatro en la Escuela Nacional de Instructores de Arte, se desempeñó, desde el año 2006, como editor principal de las Ediciones Museo de la Música y legó para la cultura en la isla el Diccionario Enciclopédico de la Música en Cuba.

Precisamente ese volumen fue uno de los trabajos más importantes de su carrera, pues constituyó el resultado de cuatro décadas de investigación ininterrumpida y es en la actualidad fuente indispensable de información y obligada consulta, apunta la nlta de prensa.

Premio Nacional de Edición (1999), Giro Almenares, recibió también los lauros Investigación Cultural y de la Crítica Científico-Técnica, la Medalla Alejo Carpentier, la Distinción por la Cultura Nacional, la Orden Raúl Gómez García, entre otros.

Miembro de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba, el creador fungió como asesor de la Smithsonian Foundation, de Estados Unidos, señala el documento, al tiempo que transmite las condolencias a familiares y amigos.


Un musicólogo ilustre: Radamés Giró. Por: Ricardo Oropesa.

Agradecimiento a Carlos Mateu (Pintura) y a Pepe Reyes (información)

"La historia de la cultura cubana no se puede escribir, sin los aportes de los Abakuá. Sus cantos y música fueron definitivamente determinante en la cristalización de la música popular bailable, aunque la clásica y sinfónica no pudieron escapar de su influencia, desde Eduardo Sánchez de Fuente, quien lo negaba, hasta Jorge Anckermann, Gilberto Valdés y tantos otros.

El Conjunto de instrumentos rituales de procedencia carabalí utilizados por la sociedad secreta abakuá se construyen de cedro y su parche es de piel de chivo. Son de caja abierta y su sistema de tensión es mediante cáñamos y cuñas parietales. Los tambores de este grupo se diferencian por sus tamaños. El bonkó-enchemillá, el mayor, «hablará»: marcará los ritmos de una parla que presenta el moní-bonkó, tamborero iniciado en esa plaza. Los demás tambores marcan ciertas fórmulas rítmicas más regulares; ellos son: el obí-apá, el kuchí-yeremá y el biankomé.

Esta música se diferencia del resto, entre otras, por los giros melódicos más largos, de mayor articulación y riqueza tonal, al que su marcada polifonía de las voces, junto al acentuamiento anticipado de sus instrumentos, dan ese carácter sincopado, todo esto disimuladamente llevado a la música popular por su carácter “secreto” de sus ceremonias y prácticas religiosas. Sin Rumba no hay Son, y sin el abakuá no existieran ninguna de las dos, al menos como la conocemos."

Estas y muchas otras reflexiones caracterizan el carácter profundamente científico del músico, editor, escritor y académico, Radamés Giro, que forma parte de sobresalientes estudiosos de nuestros tiempos, junto a Jesús Gómez Cairo, Leonardo Acosta, José Reyes Fortún y Cristóbal Díaz Ayala. 

Solo con citar su “Diccionario enciclopédico de la música en Cuba” en cuatro (4) tomos, bastaría entender la dimensión de sus aportes, esta monumental obra, la primera con la más extraordinaria e integral compilación sobre los músicos y la música en Cuba, que por su alcance universal debe ser considerada la “Salvat” Cubana de la música, coherente en su concepción teórica y metodológica, selección y decantación personológico de los músicos y agrupaciones musicales, representativa de los aportes creadores trascendentales de todos los tiempos. 

Radamés Rufino Giro Almenares, nacido en Santiago de Cuba el 30 de julio de 1940. Estudió guitarra en su ciudad natal con el profesor Esteban Castillo y con Ángel Almenares, su abuelo. Durante varios años se desempeñó como guitarrista de varias agrupaciones musicales, como el Conjunto Avance del 56, Trío Los Románticos, y como acompañante de cantantes, entre otros Orlando Contreras. De 1962 a 1964 estudió en la Escuela para Instructores de Arte en La Habana. En octubre de 1966 es nombrado subdirector de la Escuela Nacional de Música (Cubanacán), cargo que desempeña hasta 1970. En octubre de ese mismo año comenzó a trabajar en las ediciones de libros sobre música en el Instituto Cubano del Libro. En la editorial Pueblo y Educación, entre otros publicó, el Diccionario Oxford de la Música, primera obra de este tipo que veía la luz en Cuba. Fundador de la Editorial Letras Cubanas (1976), y de su redacción de arte, para la cual formó especialistas y creó colecciones. Una de las vertientes de más trascendencia de su trabajo en el campo editorial ha sido la promoción de investigaciones acerca de los más diversos aspectos de la música, las artes plásticas, el ballet y la arquitectura cubanos, promoviendo, en consecuencia, la obra de nuevos autores, así como la de los valores ya consagrados, con más de ciento cuarenta títulos publicados entre 1976 y 1998. 

En 1988 participó en la Feria del Libro de Frankfurt, ocasión en que impartió conferencias sobre la historia de la guitarra en Cuba, en la Universidad de esa ciudad. En 1991 y 1992, viajó a Nueva York invitado por la CUNY, para impartir conferencias sobre música cubana; en 1996 fue invitado a la Feria del Libro de Caracas, Venezuela, donde participó en una mesa redonda sobre la obra de Alejo Carpentier, en la que abordó el pensamiento musicológico de este escritor; en 1999 fue invitado a la feria del Libro de República Dominicana. Como especialista en música cubana ha impartido cursos y conferencias en la Universidad Pedagógica “Enrique José Varona” y  la Facultad de Artes y Letras de la Universidad de La Habana, sobre temas como La canción cubana, El universo musical de Alejo Carpentier y Panorama de la música cubana, para estudiantes extranjeros.

Ha tutoreado varias tesis de grado sobre música cubana. Ha asesorado a investigadores extranjeros cuyo resultado ha sido la publicación de los ensayos: Salsiology, de Vernon W. Boggs (musicólogo norteamericano †); Silvio Rodríguez, memoria trovada de una revolución, de Joseba Sanz (musicólogo vasco); Música folklórica de Cuba, de Huit Billiet (musicólogo belga); Musiques Cubaines, de Maya Roy (musicóloga francesa). Participó y asesoró el filme Yo soy del son a la salsa,  Gran Premio Coral del Festival del Nuevo Cine Latinoamericano en 1996. Desde 1998 al 2005 trabajó como asesor de musicólogos norteamericanos en proyectos de la Smithsonian Foundation, en coordinación con la UNEAC, por ejemplo: el proyecto Historia Oral de América.

Desde 1998 es profesor asistente del Hampshire College de Massachussets, Estados Unidos. En 1998 participó en el Taller Relaciones Universidad de Harvard, con la ponencia «Relaciones musicales Cuba-Estados Unidos 1850-1902», publicada en el libro Culturas encontradas: Cuba y los Estados Unidos. La Habana, Centro de Investigación y Desarrollo Juan Marinello y Centro de Estudios Latinoamericanos David Rockefeller, Universidad de Harvard, 2001. Ha sido miembro del Consejo Técnico Asesor del Instituto Cubano del Libro y del Consejo Editorial de la revista Salsa Cubana. Desde el año 2000 se dedica fundamentalmente a sus proyectos personales u otros de su interés. Ha integrado en el 2001, 2002, 2003, 2004 y 2005, el Comité de Selección y Jurado de Cubadisco, Jurado del XII Concurso y Festival Internacional de Guitarra de La Habana. En la actualidad es Editor Jefe de Ediciones Museo de la Música.

Es miembro de la Asociación de Músicos de la UNEAC. Su producción científica abarca algo más de un centenar de artículos, libros, prólogos y compilaciones, todas referidas a la música cubana y poseedor de múltiples distinciones y premios, entre los que se destaca: Premio Nacional de Edición (1999), Premio Anual de Investigación 2002, Premio de la Crítica Científica 2007 al Diccionario Enciclopédico de la Música en Cuba.

Etiquetas: [Eddie Palmieri]  
Fecha Publicación: 2022-09-16T23:22:00.002-05:00

 


Fuente: Agencia EFE

El pianista y compositor Eddie Palmieri dará este sábado 17 un concierto en el Bronx, el condado de la salsa, en el que los asistentes "van a bailar hasta en los asientos", pero el también director de orquesta expresa su tristeza porque la salsa ya no se disfruta allí donde nació, en la ciudad de Nueva York.

La salsa "tiene una historia preciosa, pero la juventud no la conoce (y) eso no ayuda a nuestra música y músicos que están tocando la música afrocaribeña", como tampoco ayuda que no haya salones de baile en Nueva York, recuerda el maestro, tremendamente lúcido a sus 86 años en entrevista con Efe.

"Es una tristeza, una herida espiritual porque no hay nada como nuestra música bailable".

Palmieri no escondió su desdén por las músicas latinas más modernas, y dijo que lo que actualmente se escucha en la radio comercial es "un desastre", en una clara alusión al reguetón.

"Lo que sea que esté escuchando la juventud es dañino" y recordó que cuando él crecía la música afrocubana era lo que se escuchaba en la radio con Machito, Tito Rodríguez y la orquesta de Tito Puente, entre otros, al referirse a las décadas de 1950 y 1960 en que la música latina reinó en el Palladium, el hogar del mambo, que cerró en 1966.

Destacó que "cada día es una lucha para echar pa'lante" afirmó Palmieri, que ha compuesto temas en los que expresa su preocupación por la justicia social, lo que ha vuelto a manifestar en el tema que compuso para Arlene G, en el que menciona el alto costo de la vida y exhorta al público a no rendirse porque la salsa "es resistencia".

Palmieri, de origen puertorriqueño, estará acompañado por el cantante de su orquesta, el sonero Herman Olivera, a quien ha llamado la voz del Caribe -"porque se lo merece"- y con quien ha cosechado grandes éxitos, que el público podrá disfrutar en la apertura de la temporada de conciertos del Lehman Center for the Performing Acts.

La cantante Arlene G, cuya carrera está apoyando el pianista, interpretará con la orquesta "Para que sepan quién soy yo", compuesta por el pianista e incluida en el disco que le está produciendo, que sale al mercado a principios de 2023.

"¡Van a bailar hasta en los asientos!, promete el músico con el entusiasmo y energía que le caracteriza, que le impulsa a seguir creando, y que a sus 86 años se mantiene activo entre la música afrocubana y el jazz latino, en las que ha dejado huellas.

El legendario músico, que ha ganado 10 premios Grammy y grabado más de 36 discos, quiere que el público olvide sus problemas cotidianos "porque todo ha subido, menos los salarios" y disfruten de la jornada que contará además con Del Caribe Latin Jazz All Star que dirige el tresista Nelson González con la que cantarán los cubanos Lucrecia y Mario "Mayito" rivera, exvocalista de los Van Van.

Temas icónicos de la "salsa dura" como "Vámonos pa'l monte" y "Muñeca" no faltarán en este concierto para los fieles seguidores de este género que nació en Nueva York, asegura Palmieri, que en 1975 logró el primer Grammy latino al mejor disco con "The Sun of Latin Music" que contó con Lalo Rodríguez, entones de 16 años, con el tema "Deseo salvaje".

"Por 17 años se negaron a aceptarnos (la música latina) y ganamos el primer Grammy para todos los artistas latinos", recuerda con su excelente memoria el "maestro del jazz", título que le concedió en 2013 el National Endowment for the Arts.

Sólo tres latinos, Palmieri, y los percusionistas Ray Barretto (1929-2006) y Cándido Camero (1921-2020), han logrado el título de "Master of the Jazz".

El pianista y compositor, que se ha destacado además por experimentar con la mezcla de géneros, reitera en la entrevista telefónica con Efe que para él "lo más importante" es su música "y el respeto para mis grabaciones, con los mejores músicos del mundo, que salen de Nueva York".

Etiquetas: [Salserisimo Peru]  
Fecha Publicación: 2022-09-16T16:00:00.005-05:00



Salserísimo Perú, que cuenta con más de un millón de seguidores en Facebook y casi 300 mil en Youtube, alista su primera fiesta salsera y con dos orquestas creadas especialmente para la ocasión

Papo Vive

La primera orquesta es Papo Vive, banda que rendirá homenaje a Papo y su Combo Sabroso, legendaria agrupación del Callao que en los años 60′ fue la primera en introducir los trombones de vara.

El repertorio de Papo grabado en discos de 45 RPM y un álbum para el sello Virrey es ampliamente apreciado por los coleccionistas dentro de Perú y fuera del país. Números como ‘El rey’, ‘Melina’ o su versión de ‘Tirándote flores’ han quedado en la memoria de los aficionados de la salsa brava.

Hoy sobreviven algunos músicos de aquella época y Salserísimo ha logrado reunir a jóvenes talentos bajo la dirección de Giancarlo Junior González, joven saxofonista estudioso del legado de Papo Menéndez, quien falleció en 1997. Sin embargo, para muchos amantes del ritmo bravo ¡Papo Vive!

Omar Basallo y sus Meteoritos

Luego subirá a la tarima Omar Basallo y sus Meteoritos, agrupación que ofrecerá un exquisito repertorio con lo mejor de los éxitos del sello Fania y Alegre. La banda contará con invitados especiales, tanto en su plantilla de músicos como de cantantes.

Incluso, se presentará como novedad un número llamado ‘Descarga Salserísimo’, donde cada uno de los integrantes de la banda se podrá lucir en su instrumento.

Salserísimo Perú, web creada por Antonio Alvarez, Daniel Alvarez y Martín Gómez, cuenta con amplio prestigio internacional, siendo Estados Unidos, México, Colombia, Venezuela y Perú los países en los que tiene mayor impacto.

El evento abrirá sus puertas a las 4:30 p.m. y durará cerca de 12 horas. Las entradas para Así se Goza están a la venta a través del Whatsapp 912 087 477.

Etiquetas: [Agradecido y Afortunado]  [Don Perignon]  
Fecha Publicación: 2022-09-14T16:29:00.003-05:00

Fuente: Primera Hora, Puerto Rico. Por: Rosalina Marrero-Rodríguez

La historia musical de Don Perignon no se puede escribir sin incluir a Gilberto Santa Rosa. Tampoco puede quedar fuera Andy Montañez. Fue “El Niño de Trastalleres” quien lo nombró Perignon y desde entonces pocos recuerdan a Pedro Morales. Pero el juego a ser alguien en la música lo comenzó con Gilberto Santa Rosa, cuando apenas se iniciaban en la adolescencia como vecinos del bloque 500 de la cuarta extensión de Country Club.

“El primer amigo que hice al mudarme a ese bloque fue Gilbertito”, recordó.

Ambos compartían dos pasiones: el béisbol y la música. “Él traía los zafacones de la casa de la cocina, que eran plásticos, los sacaba y empezaba a hacer como si fueran congas. Entonces yo tenía un instrumento, que era bien amateur, pero empezábamos a hacer ruido y al poco tiempo le llamó la atención a los otros amigos del bloque”, rememoró el timbalero, de 63 años.

La presencia del timbalero en la música guarda estrecha relación con la amistad que mantiene con Gilberto Santa Rosa.

Con “ese ruido” tocaron por primera vez en un baile para recaudar fondos para una Reina de Corazones y así comenzaron a forjar su camino en el género de la salsa hasta que cada uno tomó un rumbo propio, sin descuidar nunca la amistad.

Don Perignon celebra ahora 45 años de trayectoria aún cuando, en el inicio, se convenció a sí mismo de no ser el mejor en su instrumento.

“Siempre había alguien tratando de competir y yo no soy persona de competir. A mí lo que me gusta es disfrutar y tuve la suerte de que todo el mundo me buscaba para que hiciera ese rol, el de reunir, que se mantuviera la cohesión”, compartió.

“Don Perignon 45 Aniversario: Agradecido y Afortunado” es un álbum que comenzó a grabar retando las limitaciones de la pandemia. Poco a poco fueron llegando los amigos, José Alberto “El Canario”, Herman Olivera, Tito Nieves, entre otros, hasta que se dio cuenta que habían dos que no podían faltar, Andy Montañez y Gilberto Santa Rosa.

” ‘No puedo terminar esto si no están ustedes dos -les dijo- porque ustedes son la punta de lanza de que yo todavía esté en el ambiente’ y los convencí e hicimos el proyecto”.

“El proyecto se hizo para que se reunieran los contemporáneos conmigo, porque antes fui protector de los jóvenes, ahora soy protector de los viejitos. Me gusta asegurar que todavía voy a tener un espacio donde divertirnos y donde expresar lo que nos gusta”


El disco está disponible desde este jueves, 15 de septiembre, en las plataformas de música digital.

“Es muy importante para mí, porque me atreví a hacer cosas que no había hecho. Hice un big band, una orquesta que no puedo presentar por ahí, porque en las tarimas de Puerto Rico no siempre hay su espacio, no hay ese presupuesto para tener todos esos músicos. Esto es un proyecto para los coleccionistas y para los que les gusta la salsa y más aún, para los que le gusta la etiqueta que significa Don Perignon, que por ahí dicen que es la orquesta del bailador”, advirtió el músico, que en este nuevo repertorio incluyó una renovada versión de “Pica Pica”, de Cortijo y su Combo, logrado conjuntamente con Víctor García.

Y usted, ¿baila?, le preguntamos

“Siempre bailé, ahora es que no bailo. Tengo tal vez 30 libras más, la falta de práctica, porque no salgo casi, pero de que sé lo que hay que hacer ahí, lo sé. A mí me dicen ‘El timbal que baila’, porque soy descendiente de Rafael Cortijo y siempre pensé que esa era la forma de proyectarle al público, que tú crees en lo que estás haciendo”, respondió.

Don Perignon promete con esta producción un nuevo sonido, combinado con la experiencia de sus contemporáneos y la frescura de una nueva generación de músicos en la que milita su hijo, Pete Perignon. “Quise darle una oportunidad a mi hijo para que figure en este producto histórico y a la misma vez a sus amigos. Ocho a nueve músicos de la generación del presente, que estaban muy contentos de estar con nosotros ahí, y nosotros estábamos muy contentos de que ellos aceptaran, así que de eso se tratan los 45″.

La música sigue siendo un juego para el timbalero y alguacil, pero un juego en serio. Su compromiso con el público, dijo, lo mantendrá hasta que la salud se lo permita.

“Todos los días le pido a Dios por la salud del brazo y de las piernas, porque tal vez podría estar en la música, pero si no me puedo mover y no puedo tocar, creo que detrás del telón no me gustaría estar”.

Etiquetas: [En mi salsa]  
Fecha Publicación: 2022-09-13T10:08:00.004-05:00

 


El próximo jueves 15 de setiembre se estrenará la obra "En mi salsa - Crónica de un viaje a la raíz", unipersonal que combina la historia de la salsa con la historia personal del intérprete y la construcción de su independencia.

Se trata de una creación de Diego Zúñiga y Bea Heredia, producida por Chiara Rodríguez, que es el resultado de una exhaustiva investigación sobre la historia de la salsa, una historia de migración, de desarraigo, hibridación y reconstrucción de la identidad cultural que hace eco con nuestra cultura local.

Zúñiga, provinciano arraigado en Lima, conecta su historia con la salsa y lo que han vivido muchas familias que apostaron por construir una vida en la capital.  “Seamos o no salseros, está presente en nuestra vida. La salsa ha sido esa música que aderezó nuestras vivencias y que hoy evoca recuerdos cargados de nuestra identidad”, comenta el actor.

A través del vínculo con la música, la obra busca explorar la relación con la familia y la herencia. Nos muestra las tradiciones y el amor familiar sobre el cual basamos nuestra identidad, pero también el machismo y el riesgo de estancarse en viejos patrones.

“En mi salsa - Crónica de un viaje a la raíz” se presentará en el Teatro de Lucía por cuatro únicas funciones, los días jueves 15, lunes 19, jueves 22 y martes 27 de septiembre. Las entradas están disponibles en Joinnus.

Etiquetas: [Bailando a tu son]  [Debut y segunda tanda]  [Gilberto Santa Rosa]  
Fecha Publicación: 2022-09-08T18:45:00.001-05:00

Fuente: Agencia EFE. Por: Jorge J. Muñoz Ortiz

El veterano salsero puertorriqueño Gilberto Santa Rosa lanzó este jueves su nuevo disco "Debut y Segunda Tanda" en el que, según dijo a Efe, incluye temas de otros artistas y géneros pero agregándoles la "frescura" de la salsa.

Santa Rosa, conocido como "El caballero de la salsa", explicó que la palabra "debut" alude a que tres de los ocho temas son inéditos, mientras que "la segunda tanda", se refiere a las restantes cinco canciones que reinterpretó, como "For Sale" de Alejandro Sanz y Carlos Vives.

"El disco surge de la idea de hacer algo refrescante, que aunque es música que ya ha salido, pero lo hice por el carácter de las canciones y arreglos", afirmó el cantante, de 60 años, en una entrevista con Efe en su oficina ubicada en la exclusiva área de Ocean Park, en San Juan.

Con "Debut y Segunda Tanda" -de la compañía B2B Music-, Santa Rosa quiso "demostrar frescura y vigencia": "Que todavía los viejitos tenemos algo que decir, pero más que todo eso, es la vitalidad", agregó.

Siente que ahora canta mejor que antes

"Yo me siento bien, activo, vigente, creativo y, modestia aparte, siento que estoy cantando mejor que antes", abundó el intérprete, con 40 años de carrera y con experiencias en las orquestas de Mario Ortiz, Tommy Olivencia y Willie Rosario, entre otras.

Según afirmó Santa Rosa, pese a que lleva cantando cuatro décadas "y pasan los años" y normalmente los registros de las voces de los cantantes disminuyen, los de él, subieron.

"Ahora doy unos tonos y notas que ni pensar en los ochenta ni noventa. Tampoco soy Lalo Rodríguez ni Rubby Pérez, pero sí, hay un cambio. De hecho, las canciones que grabé en los ochenta las canto con el mismo registro", afirmó.

Destaca las composiciones de Juan José Hernández

Los tres temas inéditos en "Debut y Segunda Tanda" son "Quién no ha llorado solo" y "En defensa propia", ambos escritos por Santa Rosa y el cubano Juan José "Juanchi" Hernández, y "Cartas sobre la mesa", del también cubano Mucho Manolo.

Las otras regrabaciones, además de "For Sale", son "El tren del olvido" de Willy Chirino; "Enamórate bailando", del Septeto Acarey; "Me cogió la noche", del Grupo Bahía; y "Bailando a tu son", de "Juanchi" Hernández.

Sobre el tema "En defensa propia", Santa Rosa contó que a él se le ocurrió la letra y el estribillo, pero decidió contar con el apoyo de Hernández, compositor de otras de sus canciones pasadas como "Conteo regresivo".

"Juanchi es un sastre. Le doy un pedazo de tela y hace un traje espectacular", subrayó Santa Rosa sobre las obras del también compositor de otros temas como "Arroz con Habichuela" de El Gran Combo de Puerto Rico.

Contar historias de amor es su pasión

Para "Debut y Segunda Tanda", Santa Rosa también quiso volver a grabar canciones e "historias" con temáticas con las cuales ha hecho su carrera: románticas, de despecho o desamor, después de que su anterior álbum "Colegas" (2020) lo dedicara a temas bailables.

"Me he dado a conocer de esa manera y no me disgusta, sino que me encanta esa vaina. Y una canción de amor tiene el mismo 'swing' para bailar que una canción tradicional", dijo el ganador de seis Latin Grammys y un Grammy anglosajón.

"Cuando empecé reconocí que soy un cantante que le gusta cantar y contar cosas. ¿Qué pasa? Cuando me fui solo, me pregunté dónde me ubico para tener un espacio, y en la canción romántica, que tiene improvisación, y ahí puedo elaborar", explicó.

La salsa erótica no se debe comparar con el reguetón

Santa Rosa rememoró que cuando inició su carrera como solista a finales de la década de 1980 fue en el apogeo de la llamada "salsa erótica", que en ese tiempo era bien criticada por sus letras, aunque en su opinión no se deben comparar con las de los artistas urbanos actuales.

"Históricamente, los salseros lo que hicieron fue cantar las baladas que estaban pegadas y hacerlas en salsa. Tuvieron mucho éxito y la balada de entonces era erótica y hasta atrevida en esa época. Ahora (el reguetón) es mucho más gráfico", apuntó el veterano artista.

Además de "Debut y Segunda Tanda", Santa Rosa lanzará en octubre una edición "Deluxe" del álbum con las únicas dos colaboraciones del disco y cuyos artistas invitados no se han revelado.

Etiquetas: [Fruko]  [Juan Carlos Mazo]  [Sergio Santana]  
Fecha Publicación: 2022-09-07T18:01:00.007-05:00


Esta es la presentación del libro FRUKO SALSA Y TESURA, escrito por Sergio Santana y Juan Carlos Mazo.

El moderador del evento, realizado en el Auditorio Edificio Torre de la Memoria de la Biblioteca Pública Piloto de Medellín, es Diego Londoño 

Etiquetas: [Willie Rosario]  
Fecha Publicación: 2022-09-07T09:45:00.003-05:00

Los hijos de los legendarios músicos puertorriqueños Tito Puente y Tito Rodríguez homenajearán al veterano salsero boricua Willie Rosario el 2 de octubre con un espectáculo en la Sala Sinfónica del Centro de Bellas Artes de San Juan.

Estos músicos, a los que también se unirá el hijo del cubano Francisco Raúl Gutiérrez Grillo, mejor conocido como "Machito", revivirán el sonido salsero y de jazz que sus progenitores destacaron durante las décadas del 50 y 60 en "El Palladium" en Nueva York, anunciaron este martes los productores del evento.

El espectáculo contará también con la participación especial del bongocero John "Dandy" Rodríguez, quien se destacó en la orquesta de Puente, conocido como "El rey del timbal".

Sobre Rosario, de 98 años y cuyo nombre de pila es Fernando Luis Rosario Marín, se definió por el timbal, inspirado por el estilo de Puente, tras verlo tocar en el famoso salón "El Palladium".

En sus primeros años, Rosario no solo fue seguidor del estilo fomentado por Puente, sino también porque fue admirador de Ubaldo Nieto, el timbalero que sustituyó a Puente en la orquesta de "Machito" a finales de la década de 1940.

En 1958, luego de perfeccionarse como percusionista en orquestas como la de Noro Morales, Joe Quijano y Aldemaro Romero, Rosario emprendió su propia agrupación, una vez que el músico Johnnie Seguí, con quien trabajó desde 1953, dispuso disolver su grupo para retornar a Puerto Rico.

La incorporación del saxofón barítono a su propuesta fue lo que llevó a Rosario a tener éxitos como "De Barrio Obrero a la 15", "El apartamento", "Yambú", "La cuesta de la fama", "Lluvia", "El callejero", "Botaron la pelota", "Mi amigo el payaso", "Maina" y "Anuncio clasificado".

Etiquetas: [El Gran Combo]  
Fecha Publicación: 2022-08-28T23:33:00.003-05:00

 


Fuente: Listín Diario, República Dominicana. Por: Ramón Almánzar

Los lazos históricos entre el Gran Combo de Puerto Rico y los dominicanos quedaron renovados la madrugada de este domingo cuando celebraron sus 60 años en la salsa y regresaron a Santo Domingo tras diez años de ausencia, esta vez al hotel Jaragua.

Esta conexión especial con República Dominicana se estableció desde la primera conformación como agrupación, en la que incluyeron como voz estelar al dominicano Joseíto Mateo, quien grabó el primer tema del grupo, "Menéame los mangos".

Después vendría otro lazo musical con un dominicano: Johnny Ventura, con quien establecieron una amistad hasta la hora de su muerte, el 28 de julio de 2021, y de quien grabaron la clásica salsa "Trampolín".

De hecho, Rafael Ithier, el fundador del Gran Combo, sacó anoche un momento para recordar a su amigo: "Antes de seguir tocando, quiero que ustedes se unan a nosotros y le demos un abrazo a una figura que más que amigo fue un hermano de nosotros, el señor Juan de Dios Ventura, Johnny". 

En el hotel Jaragua, este tema tomó particular sentido nostálgico al no poder contar con la presencia física del legendario Johnny Ventura, pero sí con la de su hijo Jandy Ventura, a quien Ithier abrazó y le dio sus bendiciones.

"Trampolín" incluyó a Jandy en la interpretación de esa noche, generando algarabía total en la sala.

Otro regalo para fue la grabación de "Amame", escrita por el dominicano Palmer Hernández, la que tambièn cantaron en Santo Domingo esta vez.

El Gran Combo hizo un recorrido histórico por su carrera desde el mismo 26 de mayo de 1962 cuando se escucharon por primera vez en la radio puertorriqueña. O desde el 20 de noviembre de 1963, día en que lanzaron su segundo álbum como grupo, "De Siempre", con Pellín Rodríguez y Andy Montañez como las voces líderes. 

El repertorio incluyó muchos de los temas de la década de los años 70, que fue muy productiva para esta legendaria orquesta, pero también de inestabilidades por la salida y entrada de cantantes. 

En 1977 salió Andy Montañez y entró Jerry Rivas, quien permanece activo en el frente de voces de la agrupación.

En la actualidad, junto a Jerry cantan Anthony García, quien ingresó en 2015, y Joselito Hernández, desde 2017. La verdad que sus voces son de iguales matices de esos temas originales, además de estar soportadas en una orquesta de 10 músicos que le dan el real sonido de siempre.

A lo largo de su historia suman otros ocho cantantes, entre ellos cuatro ya fallecidos: Joseíto Mateo (de 1962 a 1963), "Chiqui" Rivera (solo estuvo en 1962);  Pellín Rodríguez (que permaneció entre 1962-1973) y Marcos Montañez (estuvo en 1973).

Los otro cuatro son: Andy Montañez (1962-1976), Mike Ramos (1970-1979). Charlie Aponte (1973-2015) y Luis "Papo" Rosario (1980–2019).

En la descarga musical en el Jaragua no faltó "Un verano en Nueva York", escrita por el cubano Justi Barreto y que simbolizó toda una época en la música latina, cuando la salsa reinaba, y en el ambiente que se vivía sobre la mitad del siglo XX.

"Un verano en Nueva York", en la voz principal de Andy Montañez, fue incluida en el disco “Número 7” de El Gran Combo de Puerto Rico, lanzado al mercado en 1975.

“Si te quieres divertir, con encanto y con primor, solo tienes que vivir un verano en Nueva York”, reza la salsa, que la noche del sábado fue cantada a todo pulmón por los presentes en el hotel Jaragua.

Ese repiqueteo del sonido de trompetas es tan contagioso que lleva al climax del concierto, dándole el soporte rítmico junto con la percusión, los timbales, el piano, el bajo, los trombones y saxofones, a uno de los grandes clásicos de la salsa que todavía hoy día hace bailar a las nuevas generaciones.

"Un verano en Nueva York" un claro reflejo de lo que se vivía en la década del 70, cuando la gente latina bailaba al compás de la salsa, un movimiento musical que había abandonado las zonas marginales del Bronx y Queens, donde se había germinado, para expandirse hacia otros lugares.

Ese ánimo festivo prevalece. Los dominicanos congregados en el salón del hotel Jaragua dieron testimonio de eso y la algarabía llegó al éxtasis.

Otro tema relacionado a Nueva York es "Se me fue, bendito se me fue, se me fue la mujer pa´ lla pa´ Nueva York".

Otro infaltable fue "No hay cama pa tanta gente", escrito por el trovador Florencio M. Morales Ramos (Ramito), que da aires de Navidad al escucharlo.

El vocalista Charlie Aponte fue quien le dio la idea a don Rafael Ithier de cambiar algunos nombres por la gente de la farándula, de la televisión y la música popular en esos años, entre ellos Johnny Ventura, Tito Puentes y Celia Cruz. El tema aparece en el álbum "Nuestra Música" (1985).

El show en el Jaragua incluyó otras de las salsas más difundidas en República Dominicana: "Me liberé", "Brujería", "Mujer celosa", "Tilín tilón", "Aguacero", "Se nos perdió el amor", "Ojos chinos", "Hojas blancas", "Timbalero", "Arroz con habichuela", "Y no hago más na". 

"Pilito" y "No hay cama pa´ tanta gente" fueron las dos últimas para cerrar a las 3:00 de la madrugada, con muy pocas peticiones sin complacer, talvez "Nido de amor" y "A la reina" faltaron, pero ya estaba más que bueno. Demasiado bueno.

Admirable lo de Rafael Ithier. Se pasó toda la noche de pie dirigiendo con sus manos la orquesta. A sus 96 años (que los cumple este lunes) conserva la energía, ya lacerada por el tiempo, que le imprimió durante décadas a esta agrupación. 

"Gracias, gracias, gracias", dijo Ithier cuando habló con voz ronca y escuchó los aplausos de los presentes, un tributo merecido por ese legado inmaterial para Puerto Rico y el Caribe.

Luego agregó: "Estoy convaleciendo de una enfermedad que me dio hace como dos años con la pandemia y estoy metido en casa, no he salido de casa a nada, pero cuando cuando me dijeron que venía para Santo Domingo yo dije: - no me puedo quedar, tengo que ir pa` Santo Domingo".

Previo a la presentación de la denominada "Universidad de la salsa", el evento contó con la salsera dominicana Ruth la Cantante y el merenguero Wilfrido Vargas.

Cerca de las 11:00 de la noche del sábado, Ruth sirvió de anfitriona, interpretando un popurrí de La India, “Caballero engaño, “Sonero”, “Ahora resulta”, “La loba” y su más reciente sencillo “Qué lástima me das”.

Luego subió al escenario el merenguero Wilfrido Vargas, quien impuso su veteranía con una banda muy acoplada y un frente de cantantes jóvenes que mantienen la energía, el buen canto y las coreografías como parte esencial del tradicional sonido de esta agrupación.

Wilfrido Vargas y su orquesta ofrecieron una hora de lo mejor de uno de los repertorios más populares del merengue.

“Les damos las gracias a todos ustedes y a la gente que ha hecho posible para que yo esté aquí junto con El Gran Combo, que cumple 60 años en las tarimas con Rafael Ithier”, expresó Wilfrido cuando retomaba el ritmo de “El africano”.

No faltaron otros de los emblemáticos merengues de Los Beduinos, como “Comején”, “Volveré”, “El jardinero” y “Sálvame”.

Ericko Zapata fue el encargado de la producción artística, que contó con la animación de Julio Clemente y Yoryi Castillo.

Etiquetas: [Grammy Latino 2022]  
Fecha Publicación: 2022-08-26T21:13:00.002-05:00

 


La Academia Latina de la Grabación® anunció que Rosario Flores, Myriam Hernández, Rita Lee, Amanda Miguel y Yordano recibirán el Premio a la Excelencia Musical de este año. Además, Manolo Díaz, Paquito D’Rivera y Abraham Laboriel recibirán el Premio del Consejo Directivo.

“Los logros colectivos de este extraordinario grupo de artistas y sus contribuciones a la música latina son incalculables”, dijo Manuel Abud, CEO de La Academia Latina de la Grabación. “Será un gran privilegio honrar a estas legendarias figuras durante la Semana del Latin GRAMMY® en Las Vegas”. 

El Premio a la Excelencia Musical se otorga a intérpretes que durante su carrera han hecho contribuciones creativas de sobresaliente valor artístico a la música latina y sus comunidades. El Premio del Consejo Directivo se otorga a personas que han realizado importantes contribuciones a la música latina durante su carrera, pero no necesariamente en la forma de interpretaciones. El Consejo Directivo de La Academia Latina de la Grabación vota ambas distinciones.

Se homenajeará a los galardonados durante un evento privado el miércoles, 16 de noviembre de 2022, en el Mandalay Bay Convention Center. Eduardo Osorio regresará como productor ejecutivo junto al equipo de producción de La Academia Latina de la Grabación.

Galardonados con el Premio a la Excelencia Musical 2022:

Rosario Flores (España)

Desde el comienzo de su notable carrera, este fenómeno del pop español ha aportado elegancia y sobriedad a todas sus actuaciones, ya sea una balada rockera, una auténtica rumba catalana o una cadenciosa canción de amor. Nacida en Madrid en el seno de una de las familias musicales más emblemáticas de España, comenzó a grabar música desde muy joven y contó con la tutela de su hermano mayor, el cantautor Antonio Flores, en discos como Siento, de 1994. Un año después de su trágico fallecimiento, Rosario ofreció un desgarrador homenaje a su memoria, “Qué bonito”, el cual se convirtió en uno de sus mayores éxitos. En 2002, un papel en la obra maestra de Pedro Almodóvar, Hable con ella, mostró su versatilidad como artista, que también brilla en su álbum más reciente, el exuberante Te lo digo todo y no te digo na de 2021.

Myriam Hernández (Chile)

Una de las cantautoras chilenas de mayor influencia y éxito comercial, Myriam Hernández surgió a fines de los 80 y dejó una huella profunda en la música romántica contemporánea. Tras el éxito de “El hombre que yo amo” de su álbum Dos, en 1990, “la baladista de América” —como se la conoce afectuosamente— ha ido creando éxito tras éxito gracias a la pasión de su estilo “amyrianado”, que genera un delicioso contraste con las delicadas tonalidades nocturnas de las melodías. Hernández ha colaborado con destacados artistas como Gilberto Santa Rosa, Marco Antonio Solís, Cristian Castro y Paul Anka, además de establecerse como una respetada personalidad televisiva.

Rita Lee (Brasil)

Rita Lee es una de las cantautoras más exitosas en la historia musical de Brasil, una artista visionaria cuya singular identidad fusiona sicodelia con balada pop, MPB, bossa y new wave. Comenzó su carrera con la banda Os Mutantes y grabó discos con el grupo Tutti Frutti, que incluida la obra maestra de 1975 Fruto Proibido. En 1979 lanzó el el legendario LP Rita Lee, en colaboración con su esposo, el multiinstrumentalista Roberto de Carvalho, y Su sociedad artística continuó durante los 80 con una larga lista de éxitos radiales y conciertos multitudinarios. En décadas posteriores, comenzó a salir de su zona de confort con grabaciones acústicas como Aqui, Ali, em Qualquer Lugar, una colección de canciones en directo basadas en temas de los Beatles.

Amanda Miguel (Argentina) 

Nacida en la provincia de Chubut, Argentina, Amanda Miguel estudió música en Buenos Aires, donde conoció al cantautor Diego Verdaguer, su futuro esposo y socio creativo. Con Verdaguer como productor, editó entre 1981 y 1984 una visionaria trilogía de discos conceptuales conocida como El sonido. Grabados en Los Ángeles con extraordinarios músicos de sesión, los álbumes impactaron a los aficionados de las baladas tórridas y generaron éxitos masivos, entre los que figuran “Así no te amará jamás”. En 1992, lanzó Rompecorazones, una sofisticada excursión en la música ranchera, seguido cuatro años más tarde por el éxito pop Ámame una vez más. Con una carrera que abarca más de cuatro décadas, su pasión por la música continúa en 2022 mediante la gira “Siempre te amaré”, junto a su hija Ana Victoria.

Yordano (Venezuela)

El cantautor ítalo-venezolano Yordano ha transformado la música latina con su visión poética y un delicado cancionero que se inspira en el pop cosmopolita, las cadencias tropicales y la balada romántica. Luego de estudiar arquitectura, comenzó su carrera musical en 1978 como vocalista de la banda Sietecuero. Fue su segundo álbum como solista en 1984, Yordano, y la canción “Manantial de corazón”, que lo consagraron internacionalmente. Sus siguientes discos presentaron éxitos radiales como “Locos de amor” en 1988, y la canción de comentario social “Por estas calles” cuatro años más tarde. En 2016 recordó su catálogo en El tren de los regresos, con importantes artistas invitados como Carlos Vives, Kany García y otros destacados artistas.

Galardonados con el Premio del Consejo Directivo 2022:

Manolo Díaz (España)

Después de una larga carrera en la industria de la música, Manolo Díaz volcó su experiencia como cantautor con conciencia social y ejecutivo de disqueras a su rol como vicepresidente y ahora miembro del Consejo Directivo de la Fundación Cultural Latin GRAMMY®, donde sirvió durante más de siete años. Participó activamente en la ola del rock español en los 60 en su país natal, primero como guitarrista de Los Sonor y luego como compositor y productor de éxitos para Los Bravos y Aguaviva. Durante los años 70, Díaz hizo la transición a una respetada carrera como ejecutivo de la música con CBS, Sony, IFPI y UMG, donde trabajó de cerca con destacados artistas como Julio y Enrique Iglesias, Raffaella Carrá, Juanes y Carlos Vives, entre otros.

Paquito D’Rivera (Cuba)

Ganador de nueve Latin GRAMMYs® y cinco GRAMMYs®, el saxofonista y compositor cubano Paquito D’Rivera ha enriquecido el mundo de la música latina contemporánea con su sentido del humor y exuberancia artística. Fue integrante fundador del supergrupo progresivo cubano Irakere en los años 70. Tras emigrar a Estados Unidos en 1980, creó la United Nations Orchestra con el legendario Dizzy Gillespie, un puente entre el jazz y los estilos afrocaribeños. En su faceta como solista, D’Rivera se ha presentado con orquestas sinfónicas en todo el mundo y ha promovido la inclusión de compositores latinoamericanos en el repertorio clásico.

Abraham Laboriel (México)

Nació en la Ciudad de México, Abraham Laboriel aprendió a tocar la guitarra con su padre antes de pasarse al bajo. Fue el compositor Henry Mancini quien le aconsejó a mudarse a Los Ángeles para conseguir trabajo de sesión, y tras una gira internacional con el cantante Al Jarreau, Laboriel consolidó su reputación como músico de extraordinaria técnica que podía adaptarse fácilmente a todos los estilos. Muy admirado en la comunidad del jazz, Laboriel ha trabajado con grandes como Ella Fitzgerald y Herbie Hancock, y también se volvió el bajista favorito de muchas estrellas latinas, entre ellas Julio Iglesias, Rubén Blades, Roberto Carlos y José José.

La Semana del Latin GRAMMY culminará con la 23.a Entrega Anual del Latin GRAMMY®, que se trasmitirá en vivo por Univision el jueves, 17 de noviembre de 2022, a partir de las 8 p.m. Este/Pacífico (7 p.m. Centro) desde el Michelob ULTRA Arena del Mandalay Bay Resort and Casino.


Etiquetas: [Eloy Jauregui]  [Jorge Eduardo Bancayan]  [Los Mundialistas]  [Orlando de la Torre]  
Fecha Publicación: 2022-08-25T14:21:00.003-05:00

Orlando "Chito" de la Torre en un cromo del álbum Panini del mundial México 70
 

Ha muerto Orlando “Chito” de la Torre, destacado futbolista, referente del Sporting Cristal y seleccionado peruano que jugó el mundial México 70.

La noticia no solo abarca el espectro deportivo sino también el musical, pues de la Torre fue uno de los propietarios de Los Mundialistas, uno de los locales emblemáticos de la naciente movida salsera de inicios de los 70 del siglo pasado.

Jorge Eduardo Bancayán, el gran difusor y conductor del programa radial “Hit Parade Latino”, recuerda que el local que albergó a Los Mundialistas quedaba en la esquina de la avenida Grau con Los Incas, al frente del cuartel Barbones en el Cercado de Lima, y era el depósito de una ferretería, propiedad de Rómulos Olivos, amigo de “Chito”.

Había terminado México 70 y “Chito”, gran aficionado a la salsa y a la música criolla, convenció a Olivos y a otro amigo, Alfonso Salinas, para convertir el depósito en lo que sería uno de los epicentros salseros de Lima.

Inicialmente, en “Los Mundialistas” se tocaba música criolla (Lucía de la Cruz era una de las cantantes que se presentaban en el local) hasta que la salsa se hizo un espacio los días viernes, sábado y domingo. Bancayán fue el animador de dichas veladas salseras que tuvieron como gran protagonista a la orquesta de Beto Villena.

Un fin de semana, Bancayán le propuso a de la Torre que llevara la orquesta Rumbaney, para que se presentara en el local. “Chito” accedió y la banda chimbotana realizó dos presentaciones que quedaron para la historia.

En marzo de 1974, de la Torre traspasó “Los Mundialistas” a Willy Porras y Herculano Soto, quienes mantuvieron el local, que era uno de los preferidos del público y que tuvo a El Combo de Loza, dirigido por Carlos Nunura y luego por Oscar "Pitín" Sánchez, como otra de sus grandes atracciones.

Porras recuerda que, en el año nuevo de 1978, varios músicos de la orquesta de Willie Colón que habían animado una fiesta de fin de año, fueron invitados al local para descargar. Otro de los músicos extranjeros que lo visitaron fue el panameño Toby Muñoz.

La situación social del país empezó a complicarse y el gobierno militar de la época implantó prolongados toques de queda. Dicha situación atentó contra la continuidad del negocio y los propietarios decidieron cerrar el local.

En su libro Usted es la culpable, Eloy Jaúregui escribió una crónica acerca de “Los Mundialistas”, la cual compartimos nuevamente como homenaje a su recién fallecido creador.


LOS MUNDIALISTAS / LA NOCHE QUE SE SOLTARON LOS CABALLOS

1.

El salsódromo fue la institución para los cuerpos ardorosos. Y la salsa se posesionó del sentimiento de los peruanos. Y en un principio del Callao y luego de Lima. El cabaret que se hizo carne para congregar a los amantes del desenfreno. Se cuenta las tribulaciones de un limeño anonadado por el cielo de tambores, de un joven al descubrimiento de los vericuetos del ritmo y el laberinto del sexo. Con los ojos erectos, leamos su incontinente música.

Llegué. Llegamos. El piso de losetas, las paredes forradas con retratos de futbolistas, las luces amarillas y azules, las mesas de fórmica, la barra y el escenario. Nadie se explicaba qué demonios tenía aquel lugar que hacía a las mujeres extremadamente nalgudas, qué diablos trastornaba y las hacia nalguear como ninguna [cf. E.E. Pizarro La carne es para morder p. 167: «carne mollar que ocupa todo el espacio intermedio entre el fin del espinazo y el nacimiento de los muslos. Muelle y acogedoras, aposento para caerse jamás muerto»]. Llegué. Llegamos. Bailaban tres parejas y una bailaba mejor. Llegamos unos y salieron definitivamente otros. Armando Cruzado pidió la primera cerveza.

Y estaba igualito Lucho Delgado Aparicio. También bailaba, pero bailaba como un príncipe. Un Tarzán rumbero en la selva del sentimiento y el feeling. Un Nureyev –con traje italiano– del trópico. Nadie se acercaba a su mesa. Era un personaje. Allí, elegantísimo, romántico y correcto, siempre rodeado de bellezas, siempre en el gesto preciso. Entonces descubrí el encanto de la palabra “caché”. Entonces descubrí el otro rostro de la salsa, no esa de los seres culebrones, sino la de aquellos comunes mortales en la decisiva danza decente de la vida.


La bacteria del ritmo. Eso precisamente me atacó como la fiebre amarilla, más caribeña que asiática, como la malaria antes de ser maleado. Yo, pálido como una ocopa en medio de un mar de espinillas, ahogado por los trombones y trompetas, náufrago en la jungla de los tambores. Y encarcelado por el terciopelo de la noche, un puro púber en el blanco de la rumba. Entonces a uno le crecían los primeros pelos en la molleja, el bajo vientre y la huasamandrapa. Entonces uno era feliz, fibroso como la yuca, un torete suelto entre las mesas de la virginal arrechura y la ortografía del pecado y el pescao.


2.

Carlos Loza, un Nobel de la rumba y con zapatos amarillos, me dijo: “si no bailas, te bailan”. Tenía razón el profeta, esteta de las guarachas, oyente de Don Américo y sus caribes, de El cuarteto Jiménez y la agrupación de Eduardo Armani. En Los Mundialistas -un garaje adaptado a restaurant danzant, en la última cuadra de la avenida Grau, pasando el hospital Dos de Mayo, y a la vuelta de mi tía Peta-, de noche era el templo de las profanaciones.

Ahhh, Los Mundialistas. Y se llamaba así y no asá, porque su primer propietario era Orlando La Torre, un futbolista que jugó en el mundial de México 70, y al principio los shows eran de música criolla, y boleros, y orquesta para bailar suavecito. Pero llegaron los chalacos -el swing tiene alma marina- y la simbiosis dio por hijo un extraño vivir y respirar aputamadrado. Cholo con zambo y una pizca de chino. Eran los reyes del achoramiento, un silletazo con patada a la luna y moría el payaso. Entonces se apoderó del recinto El Combo Loza, una formación salsera ortodoxa, del rico “llauca”: dos trompetas, dos trombones, bajo, tres cubano, conga, bombo y timbales, más tres cantantes y un animador que se parecía mi papá, don Peter Mac Donald, hombre del pelo, natural de Chincha.

Tres mujeres me pegaban contra el techo, me daban de alma, me amotinaban. Soledad, cajera de piel blanca y ojos tourbillons –carne blanca, más que sea de hombre–, Soledad y sus hermanas: Piedad y Caridad. O eran Caridad y Piedad, sintetizaba en la hermana Soledad. A Soledad la conocí mientras Vitín Esquivel cantaba «Un pañuelo y una flor». La conocí de los pechos para arriba. Es que siempre estaba sentada tras la barra. De los pechos para abajo era un misterio. En todo caso, yo hablaba con la mujer decapitada de los pechos para arriba. Casi un busto, su busto y su testa. Ella no iba a perder la cabeza por mi amor. Yo iba a perder el resto del cuerpo si no apuraba la cosa.


3.

Un domingo, después del hipódromo –entonces era un jugador jugado siempre a placé por el placer [el orgasmo del que llega segundo y no último]– me inflamé en la salsa del valor: por esos años el ron de quemar era mi perdición, un pirómano a mano con el dragón que me habitaba. “Y pensar que en mi vida fuiste flama” y me dije: “Intruso corazón, déjala quererla”. Ella no contestó, apenas me mostró la factura de mi cuenta pero yo sentí que me estaba diciendo: “¿le has pedido permiso a tu mamá?”. Era verdad, los 18 años no lo hacen a uno un “rechú”. Yo me creía un “rechú” y no era un “rechú”. Entonces el bolero terminó por liquidarme. “Yo no sé para qué, para qué son esos plazos traicioneros”.

El show empezaba los viernes a las once de la noche. Llegaba la orquesta que dirigía el maestro Carlos Nunura con Oscar “Pitín” Sánchez, que recién había llegado de Nueva York. Aparecían primero los pitucos, muertos de espanto con sus muchachitas más jóvenes y más enamoradas. Después entraban los de la PIP con trajes de PIP y modales de PIP. Luego los faites y las marocas, al rato ingresaban los cafichos y sus nenas. Más tarde los maricas y los bancarios y las pamperas. Después los señores y la pulentería. Entonces se armaba el rumbón, y la jarana y el king y la vaina ¿Que qué cosa era la vaina? Eso, la coca, damas y caballeros ¡Y a gozar que el mundo se va ha acabar!

Con el tiempo me hice de conocidos, de gente mayor, conocidos todos en la jalea del vivir. “El Pato” Ordóñez, el timbalero, Nicasio Macario, el bongocero, Willy Porras notable policía plantado. Jorge Eduardo Bancayán, el presentador, Jorge Verástegui, hoy el mejor fotógrafo de Lima. Y nuestra mesa se llenaba de cervezas como todas. Y se arrancaba la orquesta y nos arrancábamos nosotros en busca de la presa, femmes famosas de la noche, jamás fatales. Y su alegría era nuestro anclaje en su piel de higo lustroso por las grasas del deseo.


4.

El show terminaba recién el lunes por la mañana. Así terminábamos en la cizalla de la resaca. Así, los cuerpos se desahogaban en la sábana de la rumba. Pero eran tiempos del caldo de gallina negra, de los seviches en las cantinas de la Av. Iquitos. Había que trabajar y escuchar los discos de ese flaco increíble, el Héctor Lavoe, escucharlo para cauterizar el alma. Había que preparar los zapatos macarios para el próximo viernes. Y otra vez Soledad. “Hola Soledad” de Rolando La Serie. Y buenas noches Soledad. Y mozo, sírvame en la copa rota y que quiero sangrar gota a gota el veneno de su amor. En Los Mundialistas uno se hizo de fierro, por lo de la chaveta y el revólver. Y la bronca nos tatuó como las congas de Ray Barretto, el indestructible.

Pero una noche la saqué a la pista, no de la calle sino del baile. Fue un descubrimiento, una revelación. Era divina del busto para abajo. Cuando danzaba, su cintura -el resorte de la lujuria- evolucionaba como yo me engolosinaba. Su talle, sus caderas, el correcto equilibrio de la belleza salvaje. Aquellas caderas al ritmo libidinoso de “Un verano en Nueva York”. Y las piernas suicidadas en sus zapatos de taco aguja y sin talón, y sus medias con raya atrás, dos bastiones bajo el pórtico de las delicias. Soledad acompañada. Soledad para el oscuro mensaje de la sangre. Entonces, susurré en su oído: “¿Sabes preparar arroz zambito?”. “Sí -dijo ella como una madre de pecho- y muchas, y muchas cosas más”, agregó Gregaría para el resto, sola para mi solita.

Que si esto es escandaloso, es más vergonzoso no saber amar, dice otro bolero, pero esa es harina de otra rockola. Lo cierto es que en Los Mundialistas, vi desfilar las humanidades más increíbles y maravillosas de esta ciudad. No está más Los Mundialistas, el toque de queda de los militares lo acabó reduciendo a un remalazo de melancolía. Era difícil seguirle el ritmo porque era auténtico. Y hablo de Los Mundialistas virginal, el macho, el del negro “Tomate” y el cholo “Caminito de Huancayo”, antes que lo invadieran los “progres”, aquellos intelectuales que una noche salieron corriendo porque Herculano Soto sacó la pistola e hizo tiro al blanco con un negro. La salsa, ladies and gentleman, puede ser ética, moral o filosófica. La salsa la puede interpretar el Grupo Niche para que la goce el propio Nietzsché. La vive este servidor para que nadie le quite lo bailao.

Etiquetas: [Gilberto Santa Rosa]  
Fecha Publicación: 2022-08-24T14:06:00.006-05:00

 

Gilberto Santa Rosa acompañado de su esposa Alexandra Malagón

Fuente: Primera Hora, Puerto Rico. Por Rosalina Marrero-Rodríguez

La celebración de los 60 años del cantante Gilberto Santa Rosa no se quedó en Nueva York. En la noche del martes el salsero fue sorprendido con una gran fiesta en la Fundación Luis Muñoz Marín en Trujillo Alto, organizada por su esposa, la presentadora Alexandra Malagón.

Con una ambientación inspirada en el glamour de la década de 1960, el festejo esta vez fue uno más íntimo, aunque no por ello de poca gente. Alexandra Malagón se encargó de invitar a los familiares, amigos y seres queridos de su esposo, quien tenía algún conocimiento sobre la sorpresa que lo esperaba desde las 7:00 de la noche y que se extendería hasta entrada la medianoche.

“He tenido 60 años increíbles, siempre he dicho que mi vida, personal y profesional, ha sido como una montaña rusa y me ha permitido vivir muchas emociones y estar rodeado de la gente bonita que he podido cruzarme en el camino”, expresó el salsero a su llegado al vestíbulo de la fundación. “Veía esos 60 años tan lejos, pero ¡Ya llegaron!”, exclamó agradecido.

Entre las amistedes que dijeron presente, estuvieron los cantantes Marco Antonio Solís, José Alberto “El Canario”, Ednita Nazario, Víctor Manuelle, Wison Torres, de Los Hispanos, Oscarito, Chucho Avellanet, Gerardo Rivas, el productor y animador Luisito Vigoreaux, su manejador Rafo Muñiz, el comediante Otilio Warrington “Bizcocho” y por si fuera poco, uno de sus padres en la música, Rafael Ithier y El Gran Combo de Puerto Rico.

“Gracias a este grupo yo me decidí a hacer esto que me ha dado vida a mí y me ha permitido conocerlos a todos ustedes, ser querido en mi país, ser querido fuera de aquí, tener una familia espectacular y una familia extendida”, agradeció “El Caballero de la Salsa” abrazado a Ithier, quien aprovechó para comenzar a celebrar los 96 años, que oficialmente cumplirá el próximo lunes.

El cantante Marco Antonio Solís compartió que conoció al salsero a través del también colega Tito Nieves y desde ese primer momento conectó con él por su calidad humana.

“Cuando me lo presentó ya en otro plano, en un cumpleaños mío, ahí ví a la persona que hay detrás del artista y ahí supe que iba a ser un amigo para siempre”, destacó “El Buki”, al tiempo que valoró la integridad y el sentido del humor de su amigo.

Siendo la orquesta favorita de Gilbertito era de esperar que Los Mulatos del Sabor lo volvieron a acompañar en un momento tan especial, al igual que cuando cumplió los 50 años.

Entre los momentos memorables de la fiesta se cuenta lo que representó el debut del cantante Chucho Avellanet en la salsa cantando el clásico “Caballo pelotero” junto con El Combo. Aunque le advirtió al cantante Jerry Rivas que lo salvara si se le escapaba la letra, su impeacable voz superó cualquier olvido. Tan emocionado estaba, que hasta se atrevió a sonear un poco.

La relación de Chucho Avellanet y Gilbertito remonta al segundo especial que produjo el Banco Popular, según recordó.

“Gilberto es la persona más humanitaria que he conocido, más dulce, más noble, siempre te quiere ayudar, nunca te olvida”, apreció el cantante, que además es su padrino de bodas.

Como era de esperar, el cumpleañero se unió a El Gran Combo para hacer lo que mejor saber hacer, cantar en su clave, en su swing, con la gracia y elegancia que lo ha definido a lo largo de sus cuatro décadas de trayectoria musical. Fue así que el sonero complació a su gente querida con uno de sus temas favoritos, “Y no hago más na’”.

Algunos de los detalles que hicieron de la fiesta una cargada de detalles especiales, fueron la selección de fotografías proyectadas en pantalla grande de distintos momentos en la vida del cantante; otra proyección de los que fueron sus programas de televisión favoritos y la presencia de un amigo de la infancia del salsero, Mario Ortiz.

Este fue el segundo festejo del artista por sus seis décadas de vida. El primero lo disfrutó el pasado domingo, cuando se presentó ante un repleto Beacon Theatre en el Upper West Side de Manhattan, Nueva York.


Etiquetas: [Creed Taylor]  [La Cuna]  [Obituario 2022]  [The New Sound]  
Fecha Publicación: 2022-08-23T19:52:00.003-05:00



Ha muerto Creed Taylor, importante productor quien fundó las disqueras Impulse! y CTI, sellos de gran relevancia en la historia del jazz nortemaericano. Taylor lideró también en los 60 la histórica disquera Verve.

Precisamente, cuando Taylor era productor de Verve, estuvo a cargo de la realización del LP The new sound, que reunió por primera vez a La Perfecta de Eddie Palmieri con el vibrafonista Cal Tjader. Eso fue en 1966, un año antes de que fundara su disquera propia CTI.

Quince años después, en CTI, Taylor produjo el álbum La cuna de Ray Barretto.

Con respecto al disco de Tjader y Palmieri, esto fue lo que escribí en mi libro Eddie Palmieri La Historia del Sol Mayor:

Uno de los admiradores de La Perfecta era el vibrafonista norteamericano Cal Tjader, uno de los precursores del llamado jazz latino, especialmente en la costa Oeste de los Estados Unidos. Había empezado en el jazz, pero se rindió ante los ritmos latinos cuando fue parte, desde 1953, del grupo del pianista George Shearing. Un año después formó su propio grupo, grabando primero para Fantasy y luego para Verve Records.

Palmieri y Tjader se encontraron una noche en el club Cheetah. El vibrafonista propuso grabar un disco juntos y el pianista aceptó, no sin antes elevar la propuesta a Morris Levy, quien pidió hablar con Creed Taylor, cabeza de la disquera donde Tjader grababa. Acordaron hacer no solo uno sino dos discos, uno sería en Verve y el otro para Tico.

Ambos músicos se juntaron el martes 24 de mayo de 1966 en los estudios de Rudy Van Gelder en Englewood Cliffs, New Jersey, para empezar la producción del primer disco que tendría arreglos de Claus Ogerman y el propio Eddie. Ese día grabaron dos temas:

- Picadillo, de Tito Puente.

- Ritmo Uni, composición de Palmieri y de su trombonista José Rodrigues. 

Continuaron la sesión al día siguiente para grabar dos cortes más:

- Guajira en azul, escrito a cuatro manos por los protagonistas del álbum.

- On a clear day you can see forever, de Burton Lane y Alan Jay Lerner, escrito para un musical de Broadway que Barbra Streisand llevaría al cine en 1970.  Palmieri y Tjader lo hicieron en ritmo Mozambique.

El jueves 26 de mayo, Cal y Eddie culminaron el disco con cuatro temas más:

- Modesty, composición de John Dankworth y Benny Green que era tema musical de una tira cómica inglesa titulada Modesty Blaise, publicada desde 1963 y que trataba de las aventuras de una espía. Esta tira fue llevada al cine, precisamente en 1966, con Monica Vitti en el papel protagónico.

- Los jíbaros, de Ray Rivera y Vin Roddie.

- Unidos, de Tjader y Palmieri.

- El sonido nuevo, también compuesto por Cal y Eddie.

Este último corte sirvió para ponerle el título al LP, The new sound o El sonido nuevo, que sería la primera grabación oficial de jazz afrocaribeño de Eddie Palmieri, la misma que resultó, en términos prácticos, una grabación de La Perfecta más Cal Tjader.


La cuna de Ray Barretto fue grabado en agosto de 1979 y publicado dos años después. Cuando entrevistamos al conguero, no dio buenas referencias con respecto al trato que se le dio a la producción de dicho álbum, que presentó a músicos como Tito Puente y Charlie Palmieri.



Con respecto a Creed Taylor, publicamos la reseña (en inglés) de la web udiscovermusic.com


Creed Taylor, Jazz Giant And Impulse! Founder Has Passed Away At The Age of 93. Fuente: udiscovermusic.com Por: Charles Waring

Creed Taylor, the visionary jazz record producer and founder of the Impulse! and CTI labels, who brought bossa nova to the global market, passed away this morning at the age of 93.

Over a 50-year career that yielded almost 300 albums, Creed Taylor’s gift as a record producer was getting the best out of jazz musicians in the recording studio. He created musical settings that enhanced their talents, and possessed an unerring ability to broaden an artist’s commercial appeal without sacrificing their creative needs.

Following the news of Taylor’s passing, a number of his friends and colleagues shared statements about this music industry legend.

“From his visionary ear for talent to his singular skills as a producer, Creed Taylor’s impact on jazz can’t be overstated,” shared Jamie Krents, President of Verve, Impulse! and Verve Forecast Records.

“Whether it was signing John Coltrane to Impulse! Records or helping to introduce Bossa Nova music to the world via his work with Charlie Byrd, Stan Getz and Astrud Gilberto for Verve, Creed’s integrity and innovative, open-minded approach to music have made him an inspiration in perpetuity to everyone at these labels and he will be dearly missed.”

Bruce Resnikoff, President & CEO of UMe, also added: “Creed Taylor founded one of the most important jazz labels of all time with Impulse! and was a vital figure in the growth and success of UMG for decades. Through Impulse!, Verve Records, and CTI, he was instrumental in releasing and producing so many incredible and timeless albums that continue to be loved today. More than just music, Impulse! was a cultural beacon of progressivism, spiritualism, and activism throughout the 1960s and 1970s. Creed was one of the great record executives and his contributions to the world of music will forever be remembered and enjoyed.”

Starting at the U.S. indie label Bethlehem in the 1950s, Taylor went on to make his mark at ABC/Paramount, where he founded the iconic jazz label Impulse! in 1960 before taking the helm at Verve Records. In 1967 he started his own company, CTI.

Taylor wanted to develop jazz’s allure beyond its core audience. He created a remarkable catalog of albums that raised the bar for jazz through impeccable sound quality, clever concepts, and eye-catching covers. He often persuaded jazz musicians to expand their repertoires by interpreting pop songs and xclassical music. “I wanted to make a musician sound good to people who may not be that sophisticated about jazz or improvising,” he told Record Collector in 2008.

Not everyone – especially jazz purists – appreciated the smooth, pop-oriented chart hits that Taylor masterminded at Verve in the 60s, for artists such as Stan Getz, Wes Montgomery, and Jimmy Smith. But the controversial crossover approach brought these musicians, and others, widespread attention that vindicated his instincts – and made them household names. Pianist Bob James worked with Taylor at CTI in the 70s, and described him as “a great casting agent,” with a knack for finding the right personnel for projects. “He really had the foresight and taste to bring great musicians together in the studio,” James told this writer in 2018.

Creed Taylor was born in Lynchburg, Virginia, on May 13 in 1929. He was raised on a farm near White Gate, a small town under the shadow of the Blue Ridge Mountains. Though bluegrass music dominated the local airwaves when Taylor was young, he was drawn to the more exotic sonics of big band jazz. At the age of 10, he began tuning into late-night live broadcasts from New York’s Birdland venue, hosted by jazz radio personality Sid “Symphony Sid” Torin. “I heard everything that was coming out of Birdland and made it a point to listen to two or three o’clock (in the morning) and then get up and get the bus to school,” he told Shook in 2008.

Taylor’s passion for the music of trumpeters Harry James and Dizzy Gillespie led him to pick up the horn in high school, where he played in local jazz bands. Taylor’s obsession with jazz was such that he would hitchhike to Roanoke, a town 75 miles away, just to catch Benny Goodman, Woody Herman, and Cab Calloway playing live.

After leaving high school, Taylor spent four years studying psychology at Duke University in North Carolina and continued to play trumpet in a band called The Five Dukes. In 1951 he was drafted into the Marine Corps and, a year later, went to the frontlines in the Korean War. After completing military service, Taylor headed to New York City – the center of the jazz world.

In New York, jazz’s bebop revolution was in full swing led by the innovations of virtuoso musicians like saxophonist Charlie Parker and trumpeter Dizzy Gillespie. Taylor knew his horn-playing couldn’t match people like the technically dazzling Gillespie, so he shifted his focus to producing records. At that time, in the early 1950s, the modus operandi of jazz labels was to record jam sessions. Taylor had no production experience, but he did have youthful bravado, a psychology degree, as well as an instinctive feeling about incorporating a more focused and conceptual approach to jazz records. “I was just convinced I could do it,” he told Jazzwax in 2008. “It was a mix of naiveté and positive thinking.”

That’s how 25-year-old Taylor talked his way into working at a struggling label called Bethlehem in 1954. His first task was getting loose in the studio with singer Chris Connor, whose previous big band recordings had been unsuccessful. Taylor felt she would thrive in a more intimate setting, and put her with pianist Ellis Larkins’ trio to make Lullaby Of Birdland, Bethlehem’s first 10″ LP. As well as producing the record, Taylor was also involved in the promotion and marketing, including the artwork. The album was a roaring success.

Taylor’s subsequent successes with Carmen McRae, Charles Mingus, and Herbie Mann for Bethlehem, caught the attention of ABC/Paramount. In 1956, he was hired as a staff producer at the film company’s fledgling record label. He initially put themed concept albums together before building up the label’s jazz catalog. One record, in particular, brought him notoriety: the 1958 LP Sing A Song Of Basie by vocal trio Lambert, Hendricks & Ross. It was groundbreaking because the singers overdubbed their voices to create intricate vocal versions of Count Basie tunes. It was also the first album with Taylor’s signature inscribed on the back cover, a feature of every album he produced thereafter. “I wanted to put my stamp on something that I did, so there would be no backing away,” he told Record Collector in 2008.

Taylor’s reputation was growing, not simply for his production but also his contributions to the way records looked. At ABC/Paramount, he revolutionized LP cover art by introducing high quality laminated sleeves featuring cover photos by Pete Turner, whose stunning shots would grace many of Taylor’s LPs over the next 20 years.

Despite the noise his records made in the jazz world, Taylor was a quiet person, bordering on shy. “He was a real introvert,” said Don Sebesky, Taylor’s go-to arranger in the 1970s, in a 2009 interview with Shook magazine. “He used me as his mediator between himself and all the musicians in the room because he felt a little bit reticent about telling them what to do. He would ask me to convey his thoughts to them in a musician’s way.”

The late Claus Ogerman, an arranger who worked with Taylor in the 60s on albums for pianist Bill Evans and singer/songwriter Antonio Carlos Jobim, remembered him as “very smart” and having “great taste.” He told Wax Poetics in 2010: “Creed was a very easy-going, no-problem producer, which was very unusual. Many producers stopped you in the midst of your work but he would never do that … If he wanted to change something he mentioned it while we were listening back to the tape.”

In 1960, ABC/Paramount created a dedicated jazz imprint called Impulse! and named Taylor the founder. He brought A-list artists to the new label, including John Coltrane and Ray Charles, and established the company’s identity by pairing high quality recordings with eye-catching, heavy-duty gatefold sleeves.

Within six months of Impulse’s launch in 1961, Taylor had moved on. He joined MGM’s Verve label where his production of 1962’s Jazz Samba by saxophonist Stan Getz and guitarist Charlie Byrd sparked America’s love affair with Brazilian bossa nova. Taylor was also responsible for Getz/Gilberto, Getz’s influential 1964 collaboration with singer/guitarist João Gilberto, which introduced the world to the Brazilian maestro’s wife, Astrud. Her wispy vocals on “The Girl From Ipanema,” transformed bossa nova into an international phenomenon.

In 1967, Taylor left Verve to start his own label, CTI (Creed Taylor Incorporated) as an imprint of A&M Records. The label’s early LP successes included Antonio Carlos Jobim’s Wave and George Benson’s The Other Side Of Abbey Road, a jazz interpretation of the iconic Beatles album, which epitomized Taylor’s desire to reach wider audiences.

Artistic differences with A&M prompted him to independently re-launch CTI in 1970 with marquee signings like virtuoso trumpeter Freddie Hubbard, saxophonist Stanley Turrentine, and flautist Hubert Laws. But it was an obscure Brazilian pianist, Deodato, who broke the label into the mainstream: “Also Sprach Zarathustra (2001),” an edgy jazz-funk retooling of xclassical composer Richard Strauss’ music from the sci-fi film 2001: A Space Odyssey, was a U.S. No. 2 hit single. Taylor then convinced other artists to reinterpret xclassical pieces, including pianist Bob James who was one of CTI’s best-selling artists in the mid-’70s.

Taylor expanded CTI by creating a sister label, Kudu, dedicated to soul jazz. The roster included saxophonists Grover Washington Jr. and Hank Crawford, as well as singer Esther Phillips, who brought the label a disco hit with the 1975 single, “What A Diff’rence A Day Makes.”

But CTI’s sudden success sowed the seeds for its downfall. Warner Bros. and Columbia lured many top CTI musicians with the promise of big money, and soon the fast-expanding label was crippled by debt. After filing bankruptcy in 1978, Taylor reluctantly sold the catalogue to Columbia, where it remained.

In 1989, Taylor briefly resurrected CTI as an independent entity until 1996. Signings included jazz-rock fretboardist Larry Coryell, bassist/composer Charles Fambrough, and veteran guitarist Jim Hall. Taylor faded from view, but in 2009 a host of reissues re-ignited interest in his back catalog. At age 79, he put together a CTI All-Stars Band that toured Europe and recorded a live album under his supervision. With its harmonious marriage of sound, concept, and image, Taylor’s final recording stayed true to the values he brought to jazz back in the 1950s.

Etiquetas: [Ernesto Bacallao]  [Obituario 2022]  
Fecha Publicación: 2022-08-22T10:37:00.001-05:00


Esta mañana, a través de sus redes sociales, la Orquesta Aragón comunicó el fallecimiento de Ernesto Bacallao Serrano, vocalista estelar de la banda.

Ernesto nació el 7 de noviembre de 1957 y era hijo de Rafael “Felo” Bacallao Hernández, quien (desde 1959) fue uno de los legendarios integrantes de la Aragón, primero como bailarín y luego como cantante. 

Ernesto siguió los pasos de su padre y se integró también a la popular agrupación cubana, primero como cantante suplente. En 1993 Felo decide retirarse y Ernesto tomó el relevo para escribir su propia historia en la Aragón.

Aunque no era tan buen bailarín como su padre, Ernesto supo mantener “el cuño” en las voces del grupo, aún cuando sus inicios se dieron en una época difícil para el estilo tradicional de la charanga cubana, pues eran los años de la ebullición de la timba.

Que descanse en paz, Ernesto Bacallao

Etiquetas: [Festival de salsa de Mayagüez]  [Ismael Miranda]  
Fecha Publicación: 2022-08-21T12:59:00.000-05:00


Fuente: El Nuevo Día.com Puerto Rico

 La cuarta edición del “Festival de Salsa” de Mayagüez, rendirá homenaje al destacado cantautor salsero Ismael Miranda, uno de los pilares del género de la salsa.

El evento se llevará a cabo el domingo, 28 de agosto a partir de las 11:00 a.m. en La Concha Acústica del Palacio de Recreación y Deportes de Mayagüez. El emblemático espacio, bautizado por el alcalde como Concha Acústica Frankie Ruiz en honor a la trayectoria musical de este legendario puertorriqueño, servirá de escenario para la participación los exponentes Frankie Ruiz Jr., Viti Ruiz, Luis Enrique, Tony Vega, Joey Hernández con “Puerto Rico Es Salsa”, Simón Pérez, Guillo Rivera, La Mulenze, José Alberto “El Canario”, Rey Ruiz y DJ Andy “El más bailable”.

El “Festival de Salsa” de Mayagüez es producido por Madera Events junto al Municipio Autónomo de Mayagüez.

“Nos complace unirnos por cuarta ocasión para llevar este evento y aportar a la celebración del pueblo. Además, dedicarlo a una figura como Ismael Miranda, que ha aportado tanto a la historia de la salsa, nos llena de mucho orgullo”, expresó el equipo de producción en una parte de prensa.

El legado musical de Miranda abarca más de cinco décadas de trayectoria y sobre 40 producciones discográficas. Con su impecable voz, el eterno “Niño bonito de la salsa” ha convertido en éxito temas como “Así se compone un son”, “Qué rico suena mi tambor”, “Como mi pueblo”, “Abran paso” y “Señor Sereno”.

El artista se recupera del quebranto de salud que sufrió el año pasado como consecuencia de un derrame cerebral. Luego del infarto cerebral isquémico, el artista se encuentra en su proceso de recuperación que con lleva tiempo y paciencia.

Como antesala al festival, el sábado 27 de agosto se realizará el “Rumbón” en la Plaza Colón de Mayagüez. A partir de las 7:00 de la noche, el público podrá disfrutar de la oferta musical del DJ Andy “El más bailable”, directamente desde Nueva York, y de Moisés Cancel con “Pichy” Pérez.

Ambos eventos son libres de costo.

Etiquetas: [Gilberto Santa Rosa]  
Fecha Publicación: 2022-08-21T12:50:00.001-05:00

 


Fuente: Primera Hora, Puerto Rico. Por: Damaris Hernández Mercado

Si el cantante puertorriqueño Gilberto Santa Rosa hoy, domingo, en su cumpleaños 60, le pide algo más a la vida sería una ingratitud o avaricia de su parte, ya que reconoce ser un afortunado con todo lo que ha vivido, sentido y experimentado en seis décadas.

El “Caballero de la Salsa” se siente realizado, satisfecho y bendecido con todo lo que la vida le ha dado en los aspectos profesional, personal, familiar y afectivo que lo han formado como ser humano.

La voz de “Carta sobre la mesa” asegura que desde su crianza en casa de sus padres en Santurce, el emprendimiento con el maestro y director de orquesta Mario Ortiz hasta la actualidad no cambiaría nada. El intérprete es un hombre alegre y genuino, lo demuestra tanto dentro como fuera del escenario. Las palabras generosidad y gratitud, hoy, 21 de agosto, describen muy bien lo que vive al comienzo de una nueva década.

“Aquí estoy festejando mis primeros 60 años haciendo lo que me gusta hacer y que tanto amo. No puedo pedirle nada más a la vida, porque la vida conmigo ha sido espectacular… con altibajos, regulares, pero ha sido un balance muy positivo y más de lo que soñaba o planeaba. Si tuviera que pedir algo en la vida, sería para los demás. No para mí. Pido por mi familia, por mis amigos, por mi país porque lo que necesitamos es calidad de vida y bajar la violencia. No puedo quejarme de nada. Hasta me siento mal por pedirle algo más a la vida que no es para otra persona”, dijo el artista en entrevista con El Nuevo Día en medio de su gira internacional “Camínalo”.

Al hacer un fugaz repaso de cómo empezó a cantar aquel chico de 14 años, -sin emular los pasos de ningún cantante de su casa-, y logrando una carrera musical constante, productiva e impecable, su explicación radica en “tener la mismo pasión como cuando empecé, eso no ha cambiado.”

“Decir en este momento de mi vida que no me siento realizado sería muy injusto con la vida. De todo corazón sé que me quedan proyectos, pero me siento realizado porque quería ser cantante de oficio y lo logré. La otra cosa importante es que mi primer lugar siempre ha sido Puerto Rico, mi patria, y eso es lindo. Muchos cantantes tuvieron que mudarse y hacer otras cosas para sobrevivir”, agregó.

Su primera vez

Por eso celebrar sus 60 años sobre los escenarios es un gran éxito para él. Santa Rosa pisa hoy por primera vez el icónico escenario del Beacon Theatre de Nueva York para presentar su concierto, por lo que el espectáculo tendrá un matiz y estreno especial.

Comenzar la nueva década en la Gran Manzana es para él “como llegar y estar en el salón de un familiar en Nueva York” en el que la unión, la familiaridad y el vínculo inquebrantable que ha forjado en 46 años serán celebrados con el público.

“Esta noche será especial porque es el final de una década y el comienzo de otra. Aunque para ser honesto, tener 60 años suena mucho y pesado”, admitió entre risas.

La ciudad de Nueva York fue una meca para la creación de movimientos musicales en el siglo pasado, especialmente para el género del a salsa que logró difundirse y comercializarse desde las calles y barrios de Nueva York.

Santa Rosa recordó que fue el fallecido maestro Ray Barretoquien grabó una producción en vivo en 1976 en el Beacon Theatre de Nueva York y marcó un capítulo en la historia de la salsa.

“Una de las estrellas más icónicas de la salsa, Ray Barreto hizo una grabación en ese teatro. A partir de entonces, se convirtió en uno de los teatros reconocidos entre los latinos por la grabación de Barreto. Es la primera vez que aparezco allí. Nueva York tiene su propia historia con esta música y más allá de haber sido la Meca de este género en su momento, todos los puertorriqueños tenemos una historia relacionada con Nueva York, por la diáspora y para mí es como llegar y estar en familia”, dijo el artista, quien cuenta con más de 35 producciones discográficas que incluyen álbumes de estudio y compilaciones.

Otro de los aspectos particulares de su cumpleaños es que además de celebrarlo con su público devoto, estará acompañado de su familia, pues con él trabajan tres de sus cuatro hijos. Así que la celebración continuará después del show y seguro por más días rodeado de su esposa Alexandra Malagón, su familia y amigos.

La voz de “Conciencia” volvió a los escenarios internacionales tras la pausa por la pandemia del COVID-19 con auditorios abarrotados, como fue el caso del Auditorio Nacional de México, Costa Rica y Chile. Santa Rosa continúa consolidando su carrera a través del reconocimiento y apoyo de sus fanáticos dentro y fuera de Puerto Rico.

Anoche actuó en Glenside, Pensilvania y esta mañana llegó a Nueva York para su show programado para las 7:00 p.m.

“Esta gira que iniciamos el año pasado en Estados Unidos ha sido una mezcla de emociones ya que fue después de la pandemia y toda la gente que nos ha acompañado ha llegado con la buena onda de reencontrarnos y ha sido muy lindo y especial. Ha sido muy bueno, como el caso de Chile, que pudimos hacer dos funciones, regresar a Costa Rica después de cinco años. Todo ha sido muy chulo y encima ¡cumpliendo 60 años! Es una bendición”, explicó el cantante.

El viaje musical continuará el 25 y 26 de agosto por Medellín, Colombia; el 27 de septiembre en Bogotá, Colombia y el 2 de septiembre en Ciudad de Panamá, Panamá.

Mientras tanto y mientras le den años sobre los escenarios, su deseo es que el “público se siga emocionando” para que pueda seguir recargando energías y seguir caminando.

¡Feliz cumpleaños, Gilberto!

Etiquetas: [Larry Harlow]  
Fecha Publicación: 2022-08-20T17:53:00.007-05:00



Hoy conmemoramos el primer año de la muerte de "El Judío Maravilloso" Larry Harlow.

El mejor obituario que se escribió en su memoria estuvo a cargo del músico y educador Bobby Sanabria.

A manera de tributo al recordado músico y productor, presentamos dicho obituario, traducido al español, el mismo que fue publicado el 26 de agosto de 2021 en la web de la emisora WBGO.

Larry Harlow, Bobby Sanabria y Rubén Blades


Fuente WBGO.com Por: Bobby Sanabria

Larry Harlow, personaje omnipresente en la salsa quien se ganó el sobrenombre de “El Judío Maravilloso (The Jewish Marvel)”, murió el viernes 20 de agosto de 2021 en el Calvary Hospital en el Bronx, Nueva York. Tenía 82 años.

Su esposa, María Del Carmen Harlow Kahn, dijo que la causa fue insuficiencia renal.

Pianista, arreglista, productor y visionario, Harlow fue pionero en el uso de teclados eléctricos en la salsa, además de establecer la poderosa línea frontal de dos trompetas y dos trombones que la mayoría de las bandas del género utilizan en la actualidad. Le dio a la música una identidad neoyorquina conservando sus profundas raíces afrocubanas. También fue el primer artista latino en desarrollar “el álbum de concepto”, con obras como La Raza Latina: A Salsa Suite y Hommy, A Latin Opera.

Raíces de Brooklyn

Buddy y Larry Harlow (foto de Myles Kahn)

Un producto de Bensonhurst, Brooklyn, Lawrence Ira Kahn nació el 20 de marzo de 1939. Su padre Nathan "Buddy" Kahn, de ascendencia austriaca, era un bajista y líder de la banda de baile del famoso Latin Quarter de Nueva York. Su madre Rose Sherman, de ascendencia rusa, era contadora y ocasionalmente cantaba ópera. Según el hijo de Harlow, Myles, Rose le consiguió al joven Larry su primer concierto, en el Carroll Hotel en Catskills.

Por parte de su padre, la familia Kahn tiene una raiz judío asquenazí austríaca. El abuelo paterno de Harlow fue crítico de teatro del The Jewish Daily Forward. Buddy Kahn fue el primero en adoptar Harlow como apellido. “Mi padre tuvo un accidente automovilístico y un médico llegó al lugar y le salvó la vida”, me dijo Larry. “Su apellido era Harlowe. Así que mi padre tomó su apellido en honor a él. Luego, simplemente, eliminé la 'e' en la ortografía".

Al crecer, Larry se sentaba en primera fila en los conciertos de su padre en el Barrio Latino. Propiedad de Lou Walters, el "LQ" presentaba los mejores espectáculos del momento, como Frank Sinatra, Sarah Vaughan y Dean Martin con Jerry Lewis. “La hija de Lou era Barbara Walters”, recordaba Harlow. “Solíamos sentarnos en el balcón, viendo asombrados los espectáculos. Mi papá podía cantar en diferentes idiomas, por lo que se hizo muy popular entre el público y dirigió la banda durante unos 30 años. También me llevó a muchos espectáculos de Broadway, así que tuve la oportunidad de experimentar el teatro musical a una edad temprana”. Esa influencia que luego se manifestaría en las obras de gran formato que luego produciría.

Sus raíces en Brooklyn generaron amistades duraderas. “Crecí en Rockaway Parkway. Tengo cerca de 50 amigos con los que me mantengo en contacto, desde cuando iba a la escuela primaria”, dijo. “Muchos de ellos, como Neil Axelrod, a quien conocí en el jardín de infantes (cineasta) y Leon Gast (fallecido, gran fotógrafo, director de cine ganador del Oscar), todavía van a nuestros conciertos”.

Larry Harlow a los trece años (Foto de Myles Kahn)

Música y Arte

Formado como pianista desde los cinco años, Larry se destacó también en otros instrumentos. “Me aceptaron en la High School of Music and Art, que entonces estaba en West 137th y Convent Avenue Street en Upper Harlem. No sé cómo es ahora, pero en ese entonces era muy prestigioso haber ido allí. Obtenías, en cuatro años de secundaria, lo que hoy obtienes en cuatro años de conservatorio. Muchos de los músicos de la New York Phil habían ido a la escuela. En aquellos días, además de un instrumento principal, también debíamos de tener un instrumento secundario y terciario. El oboe era mi instrumento secundario, y me volví lo suficientemente bueno como para tocar ocasionalmente en la Filarmónica de Brooklyn”.

La High School of Music and Art resultó ser un cambio de vida por otra razón: “Cuando me bajaba del metro, tenías que subir una colina larga para llegar a la escuela. Solía escuchar música latina saliendo de las bodegas. La música era popular entre nosotros los judíos, pero realmente no sabía nada al respecto”.

Un saxofonista afroamericano llamado Hugo Dickens dirigía una banda popular en Harlem. Este grupo poco estudiado se convirtió en una incubadora de muchas futuras estrellas de la música latina, como el trombonista Barry Rogers y los percusionistas Wille Bobo, Steve Berrios y Pucho Brown. Dependiendo de la paga por el concierto, actuaba como un pequeño combo o una gran banda. “Me senté en un ensayo”, recordó Harlow

“Ellos tocaban arreglos originales de melodías cubanas como ‘Mambo No. 5’. Yo podía leer bien y tocaba todo lo que estaba escrito, pero me dijeron que estaba mal, que no sabía tocar la música. Yo estaba confundido porque estaba leyendo exactamente lo que estaba en el papel. Aprendí que las partes del piano estaban simplificadas, no como los verdaderos pianistas latinos las tocarían en un concierto. Entonces fui a una tienda y traje discos de Noro Morales, Joe Loco y otros, y me di cuenta como rompían los acordes de una manera rítmica, que en la música cubana se llama 'guajeo'. Luego, un trompetista en una de mis clases, que era italiano, me enseñó sobre la clave, el componente rítmico de la música cubana. También hubo algunos estudiantes latinos en la escuela que me ayudaron. Yo estaba fascinado. Me enamoré de la música.

Me gustaba Thelonious Monk, el jazz y todo eso. ¡Yo era uno de los chicos que escribían “Bird Lives!" en las paredes de la estación de metro cuando murió Charlie Parker. Pero en ese momento, la mayoría de la gente del jazz que yo admiraba eran drogadictos, y eso me desagradaba. Descubrí que en la música latina se podía improvisar, había baile y el ritmo era emocionante. Fue entonces cuando decidí que tenía que ir a la fuente de la música, Cuba”.

Cuba y los Catskills

La primera vez que Harlow fue a Cuba, tenía la perspectiva de un turista. “Pero en mi segundo viaje, fui inteligente”, dijo. “Me llevé una vieja grabadora de carrete Webcor y grabé todo lo que pude. Literalmente, había música por todas partes. Vi a la Orquesta Aragón, la principal orquesta de charanga (flauta y violín) de Cuba, y me hice amigo de los músicos. De hecho, viajaba con ellos en su autobús a los conciertos. Aprendí español, fui a ceremonias de santería, rumbas, lo que sea. Había un pequeño restaurante en La Habana al que iban todos los músicos que se llamaba Fania. Ahí fue donde conocí a [futuro fundador de Fania Records] Jerry Masucci. Él era de Brooklyn como yo, así que nos llevamos bien”.

El viaje de investigación de Harlow a Cuba se vio interrumpido cuando Fidel Castro marchó hacia La Habana el día de Año Nuevo de 1959. “Estaba sentado en un banco del parque y uno de los rebeldes se me acercó y me dijo: 'Será mejor que te vayas'”, recordó. “Tomé el primer avión que salió de allí”.

Al regresar a los Estados Unidos, encontró trabajo con su amigo de la infancia, el vibrafonista Harvey Averne, en la región de Catskills en el norte del estado de Nueva York. Catskills, que se remonta a la década de 1920, era conocido como Borsch Belt por su popularidad entre la comunidad judía. El área cobijaba a una serie de centros turísticos de verano y una industria del entretenimiento increíblemente próspera que empleaba a cientos de músicos. Una velada típica contaba con un espectáculo al estilo de Las Vegas con un reparto acompañado por una big band, seguida de una banda latina que cerraba la velada para bailar. Las familias podían alquilar bungalows para el fin de semana o todo el verano.

“Los hombres regresaban a la ciudad para trabajar durante la semana, dejando solas a sus hermosas esposas e hijas durante el fin de semana. Algunos les decían a los músicos: 'Aquí hay 25 dólares'. Quiero que vigiles a mi esposa. Bueno, ¿qué crees que pasó? No solo mirábamos a sus esposas, también mirábamos a sus hijas. Pero también funcionaba al revés. La mayoría de los hombres que dejaban a sus esposas e hijas allí también tenían sus mujeres en la ciudad. Todos se divertían. Algo de eso se representó en la película Dirty Dancing, pero créanme, era mucho más sucio. Yo era joven y me divertía mucho”.

Pero en términos de real importancia, el hedonismo pasó a un segundo plano frente a la música. “Había un pequeño hotel llamado Schenck’s”, dijo Harlow. “Era el último hotel y todos los músicos latinos aparecían después de que todos los otros locales habían cerrado. El dueño nos dejaba el salón de baile para que pudiéramos tocar toda la noche. Ahí es donde conocí a muchos de los músicos que luego se convertirían en superestrellas”. En el documental de PBS de 1998 Through the Eyes of Larry Harlow - El Judio Maravilloso, el legendario vocalista de salsa Cheo Feliciano recordó esas sesiones en Schenck's: “Era fascinante ver cómo esos judíos norteamericanos, que no tenían nada que ver con nuestra idiosincrasia, tocaban nuestra musica."

Orquesta Harlow

Después de la invasión de Bahía de Cochinos en 1961, Estados Unidos impuso embargos comerciales y de tránsito a Cuba. Ya no venían grupos de la isla a Nueva York, epicentro de la música latina. Todas las grandes discográficas habían dejado caer a la mayoría de sus artistas latinos, ya que el consenso era que la música latina, en particular la cubana, era una propuesta comercial perdedora.

Este vacío pronto fue ocupado por Masucci, un ex oficial de policía de la ciudad de Nueva York convertido en abogado, y Johnny Pacheco, un flautista y percusionista nacido en República Dominicana que había tocado con Tito Puente. Cuando formaron Fania Records en 1964, Larry fue su primer artista firmado.

“Lo primero que noté fue que realmente sabía tocar música latina”, atestiguó Pacheco en un perfil de Harlow de 2010 de Larry Rohter en el New York Times. “Tenía una banda sólida, pero cuando tomaba un solo, era increíble. Ahí era cuando realmente me atrapaba. Se notaba que realmente había escuchado a Peruchín y a todos esos muchachos en Cuba. Las escalas que solía tocar, me quedé estupefacto. Realmente era El Judío Maravilloso”.

Las primeras grabaciones de Harlow presentaron el híbrido nacido en Nueva York llamado Latin Boogaloo, una fusión de ritmos cubanos como el cha-cha-cha, la guajira y el son montuno con letras en inglés. “Lo odiaba”, dijo. “Pero lo hice porque se estaba vendiendo y teníamos que seguir siendo relevantes”.

Luego, en 1970, uno de sus héroes, Arsenio Rodríguez, la maravilla ciega del tres cubano, murió de neumonía. La posterior grabación del Tributo a Arsenio Rodríguez de Harlow fue el primer reconocimiento por parte de cualquier líder de banda sobre la importancia de Rodríguez para lo que hoy se conoce como salsa. Que viniera de alguien que ni siquiera era latino solo ayudó a asegurar su estatus legendario.

“Sin Arsenio no hay salsa”, afirmaba Harlow. “Este hombre, que fue el primero en agregar la conga, el piano, múltiples trompetas y más a la música, murió en la oscuridad. Nadie en la escena latina hizo nada en su homenaje. Como judío, escuchaba comentarios sarcásticos acerca de que yo era un forastero. Ese álbum ayudó a borrar algunos de esos comentarios sarcásticos y me ganó algo de respeto”.

Fania All-Stars

Entre sus muchas otras distinciones en la música latina, Harlow fue miembro fundador de Fania All-Stars, que se reunió por primera vez en 1968. “La Fania All Stars se inspiró en los viejos álbumes de Alegre All Stars que Al Santiago había producido a principios de los años 60”, dijo. “El concepto era tomar a los mejores directores de orquesta del sello Fania y que cada uno de ellos eligiera a dos de sus acompañantes y su cantante y se ensamblaran en un supergrupo. Tuvimos un concierto en el club nocturno Cheetah en la ciudad de Nueva York, que hoy es S.I.R. Estudios. Yo fui quien le dijo a Jerry que debía filmarlo. Conseguí a mi viejo amigo Leon Gast como director y se hizo la película”.

La película en cuestión fue Our Latin Thing, estrenada en 1972. Fue el primer vistazo del mainstream estadounidense a la vibrante escena de la salsa underground de Nueva York. Larry remarcaba: “Los puertorriqueños de Nueva York buscaban una identidad y la encontraron en la música cubana. Pero era música cubana tal como se tocaba en Nueva York”. Lo más destacado de la película son las escenas de Larry en el estudio de grabación dirigiendo una sesión de regrabación con los vocalistas Ismael Miranda, Adalberto Santiago y Cheo Feliciano en “Anacaona”. Larry también aparece en lo que se ha convertido en un solo de piano icónico.


Hommy

En 1969, The Who lanzó Tommy, una ópera rock sobre un niño sordo, mudo y ciego que era un mago del pinball. Ese álbum llevó al rock a un nivel superior del arte. Larry había sido un fanático del género, de su vestimenta y producción, e incluso había experimentado con su propio grupo de rock, Ambergris.

“Tommy me afectó profundamente. Fue increíble”, dijo. “Me inspiré y comencé a colaborar con el vocalista y compositor Genaro ‘Heny’ Alvarez, y se nos ocurrió una ópera latina a la que llamamos Hommy. La diferencia era que era un niño sordo, mudo y ciego que era un virtuoso de la conga”.

Aunque fue inspirada en Tommy, Hommy fue tan diferente musicalmente que se erigió como una obra maestra. El 29 de marzo de 1973, Harlow dirigió una orquesta de 50 músicos en un concierto de Hommy en el Carnegie Hall. La música contó con ocho vocalistas, incluida Celia Cruz, que se había retirado a vivir a México. Fue un momento triunfal tanto para Larry como para la comunidad mayoritariamente puertorriqueña de la ciudad, ya que ahora la música latina había llegado a un nivel superior del arte.

El 23 de julio de 2014 se programó un nuevo concierto de Hommy en el Lincoln Center,el cual fue desafortunadamente interrumpido por una tormenta catastrófica, propia de una película de ciencia ficción. Mi Multiverse Big Band, nominada a varios premios Grammy, fue elegida por Larry como la banda principal de soporte, con la adición de una sección de cuerdas y un coro. En total, 100 músicos estuvieron en el escenario.

La Raza Latina

En 1977 Larry compuso su siguiente obra maestra, La Raza Latina. Fue nuevamente un proyecto a gran escala que rastreaba las raíces de la música desde África occidental hasta Cuba y finalmente a la ciudad de Nueva York. Esta vez el vocalista destacado fue Rubén Blades y la música dejó más espacio para músicos orientados al jazz como el saxofonista alto Bobby Porcelli.

El piano

Como pianista, Larry estaba profundamente arraigado en la tradición cubana. Fue profundamente influenciado por músicos como Peruchín (Pedro Nolasco Jústiz Rodríguez) así como por virtuosos puertorriqueños como Charlie Palmieri, Juan “Joe Loco” Esteves y Noro Morales. Pero también combinó eso con elementos de modernismo, como lo ejemplifican músicos como Lennie Tristano, George Shearing y McCoy Tyner. Junto con su contemporáneo Eddie Palmieri, Harlow transmitió esas influencias a una nueva generación de pianistas como Oscar Hernández, Ricky González y otros.

Una Hora

Larry procedía de una generación de directores de orquesta que tuvo que soportar mucho: desde propietarios de clubes sin escrúpulos, ejecutivos de compañías discográficas, promotores y, en ocasiones, músicos poco profesionales. Recuerdo un compromiso en Panamá con The Latin Legends Band. Formado en 1994 por Larry, Johnny Pacheco, Ray Barretto y Yomo Toro, el grupo era en cierto sentido una versión reducida de Fania All Stars, pero no menos potente.

Para la década de 2000, Barretto y Pacheco se habían ido. Yomo y Larry se quedaron, asumiendo el liderazgo completo del grupo. A nuestra llegada a Panamá, el promotor titubeó y titubeó acerca de pagarle a Larry el saldo del compromiso con constantes dilaciones y excusas. Habíamos llegado por la mañana. Al anochecer, llegada la hora de tocar, Larry aún no había recibido el saldo. Había dos guardias armados con ametralladoras y vestidos con uniformes militares verdes, que supuestamente nos protegían. ¿Estaban realmente allí para protegernos?

El promotor llega y le dice a Larry: No te preocupes, les pagaremos después de que suban al escenario. Sin alterarse, Larry le respondió: “Te daré una hora para que me consigas el dinero que me debes. Si a esa hora no regresas con el saldo de 8,000 dólares, subiré al escenario y le diré a la multitud por qué no tocamos. Recuerda, la prensa también está ahí afuera y escuchará todo lo que diga. ¿Qué piensas que va a pasar? Al día siguiente estarás en todos los periódicos de Panamá y de América Latina. Nunca podrás hacer otro concierto en tu #*@ vida”.

El promotor sudaba con cada palabra que Larry decía. Luego repitió: “Te doy una hora, una hora”. El promotor se fue con su asistente. Yomo Toro, el virtuoso cuatrista puertorriqueño, movía incrédulo los pulgares y decía: “No puedo creer que estemos pasando por esta mierda”. Los dos guardias de seguridad empezaron a decirnos que nos querían, que les daba vergüenza, y que esto no era el reflejo del pueblo de Panamá. Si queríamos, les dispararían a los promotores por nosotros. Larry les respondió: "Esperen a que primero nos paguen". Todos nos reímos nerviosamente, esperando lo peor. Pero el promotor regresó en una hora y Larry obtuvo el dinero. Como un crupier de blackjack en Las Vegas, ojeó el dinero de un solo golpe. Luego dijo: “¡Vamos, todos al escenario!”

Como habíamos pasado mucho tiempo esperando el dinero, estábamos retrasados en el concierto y en el vuelo de regreso, que salía una hora después de que termináramos. Todavía no habíamos regresado al hotel para recoger nuestro equipaje. La multitud nos acosaba para pedirnos autógrafos, impidiéndonos subir al autobús para regresar al hotel. Por suerte, esos guardias armados con ametralladoras nos ayudaron. Cuando llegamos al aeropuerto, el vuelo ya estaba cerrado. El próximo vuelo de regreso a Nueva York saldría en una semana. Cuando descubrieron que era Larry, llamaron por radio y detuvieron el avión y nos subieron, tratándonos como VIP.

Otro ángulo sobre el carácter de Larry Harlow: allá por 1974, cuando no habían computadoras, recolectó más de 100,000 firmas y protestó frente al Teatro Uris en Nueva York, donde se realizaba la ceremonia televisada de los premios Grammy. Su labor como miembro del Capítulo de Nueva York consiguió finalmente el reconocimiento del género y una categoría propia. En 2008, recibió el premio The Trustees Lifetime Achievement Award de la Academia.

¿Moraleja de la historia? Confía en el líder, “El Judío Maravilloso”.

Aché

Los viajes de Larry a Cuba lo habían expuesto a las profundas raíces africanas de la música. Aunque en Cuba hay diferentes religiones de raíces africanas, la santería es la más frecuente. Nacida en las tradiciones sagradas de los poderosos yoruba en Nigeria, donde es conocida como Ifá, fue traída a la isla durante el período colonial. Construida sobre el concepto de aché, energía positiva suprema, se sincretizó con imágenes católicas para enmascarar su práctica. Larry se convirtió en devoto y, finalmente, en un completo iniciado: sacerdote de Ochún, la deidad yoruba de los ríos, el amor, el romance y la belleza.

“No veo ningún conflicto en que yo sea judío y santero”, dijo. “Todavía uso la estrella de David y estoy orgulloso de ser judío. Lo veo como una forma de protección. Ya sea la cábala o la santería, si me jodes, te marchito las pelotas. La ironía es que de todos los integrantes de la Fania All Stars, yo fui el primero en hacer santo. Después de que lo hice, todos esos comentarios sarcásticos acerca de que yo era judío cesaron”.

Como si eso no fuera suficiente, Larry obtuvo una licenciatura en música del Brooklyn College y una maestría en filosofía de la New School en la ciudad de Nueva York. Hasta aquí, todo lo que puedo decir es ibae abae tonú baba Larry. Dolor.

Por el apoyo en la preparación de este artículo, un agradecimiento especial a la familia de Larry Harlow: su esposa, Maria Del Carmen Harlow Kahn; su hijo, Myles Kahn; su hermano menor, el saxofonista, flautista y locutor de radio Andy Harlow; y sus nietos, Aaron y Sasha.