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Etiquetas: [Buenas noches]  
Fecha Publicación: 2018-06-10T04:08:00.000-05:00


Esa sensación amarga,

hidrópica

de constatar

que el espejismo, no existe más . . .



En la urbe,

todos van hacia a algún lugar;

yo mismo marcho hacia un punto

que no es estar frente a tu mirar. . .



El hollín muerto

y adherido de frío

a las sombrías hojas de las frondas,

ésta ligera llovizna,

no lo lavará.



Estamos aquí.

Cada uno en su ordenada de tiempo

donde calculé un día,

consolidaría de dicha

el amor y la felicidad.



Cada error costó la vida misma

y cada dicha,

ésta tristeza de ver

que la juventud se va . . .



Hubieron cosas que busqué

en imágenes falsas,

imágenes que todos rezan

pero que no existen en la realidad.



Recuerdo momentos entusiastas;

donde, estrictamente,

forjaba este mañana que no quise;

éste tiempo baldío,

visión terrible de caminos ya recorridos;

donde,

viejos cansinos sonríen con ausencia,

la lejanía de ver a los niños,

corretear y jugar . . .!



a jóvenes, entrelazar promesas ,

fragantes de abrazos y besos;

como todo joven . . .

efervescentes de vida e ingenuidad . . .



Con este poco de vida

me sustraigo y me digo:

quizá así sea el amor;

estar juntos a ratos,

decir buenas noches e ir a casa

por no sentir todo el dolor.

Cuando los días se niegan a encontrarnos juntos,

es mejor decir buenas noches . . .

que decir adiós . . .!




Etiquetas: [Hombre de todas partes]  
Fecha Publicación: 2018-05-20T22:09:00.000-05:00


Él es un hombre de todas partes,

sentado en un lugar del mundo

que él cree su patria

pero que no es suyo,

ni lo será en ningún tiempo

a menos que se asuma

como el “don nadie” que es.



Está tan acostumbrado a su miseria

que mira confiado a todos

pensando que le va bien;

pero la codicia del sistema

le enseñará a desconfiar,

y a calcular no salir tan lastimado

una y otra vez.



Nuestro hombre de todas las partes del mundo

sabe que tiene poder;

¿Pero qué hace con una patineta un niño,

que ni siquiera sabe correr?



Hombre mío de todas las partes del mundo

alguien hizo la calzada

y la vereda por donde puedes ir y volver;

pero la vereda y la calzada

son tuyas,

como el mundo entero también.



Hombre de todos los lugares

¿Te habrás dado cuenta

que todo está simbolizado?

¿Te habrás dado cuenta que las reglas

están hechas para favorecerte

sólo mientras te desangres soñando que alcanzarás algo?



Mientras tanto, hombre mío

de todas las partes del mundo,

eres tú mismo la fuerza que te reprime,

el apartheid que te excluye;

eres tú mismo quién te condenas

eligiendo a tus reyes,

avalando a gritos de protestas

porque se cumplan

las leyes que aún crees justas

y que nunca fueron hechas para ti.



Tienes dos opciones hombre insignificante

de todas las partes del mundo;

saber que no eres un gusano

y cambiar la ley que aún no sabes

todo el daño que te causa;

pero créeme, hombre proletario,

comerciante informal

perseguido por tus parientes asalariados;

créeme que, cuando pides lo justo para ti,

lo que debieras hacer,

hombre ignaro de pupilas sorprendidas,

es saber que respaldas ciegamente

una ley de leyes que hace que, todo por cuanto protestes,

caiga en saco roto

entre discusiones interminables

de derechas e izquierdas,

escándalos de páginas primeras

e impunidad blindada a toda prueba.



¿Me comprendes hombre amado de todas y de ninguna parte?

se agota el tiempo de vida y con beneplácito

el puñado de millonarios que elegiste

te verán nacer pobre

y morir más pobre que ayer

y “nadie” sabrá por qué.



La cuestión no es enfrentarse al poder a gritos

o con fuego y genocidios, (eso déjaselo a los gringos)

la cuestión es saber que el poder

tiene su amparo y su respaldo

en una ley máxima llamada constitución;

aquella que mientras sueñas el imposible

de llegar a ser rico

o conseguir algo qué comer,

permite que se te robe con una palmada en el hombro

legalizando la delincuencia,

aquella de cuello y corbata,

que conoces tan bien pero no sabes cómo detener.




Etiquetas: [Convicto y confeso]  
Fecha Publicación: 2018-04-24T22:34:00.000-05:00



Retrospectivo,

acúsome de haber reído;

de haber dejado mi andrajo de sufriente

sobre la vereda;

para que la luminiscencia áurea del sol

incendie de luz mi veste de infortunio.



Mirando más allá de la distancia,

tu mirar significa siempre otro cielo.

Acúsome de haber sido dichoso

apoyando mi alma

sobre el menguante de sus sonrisas.


(¿Cómo es posible llenar el gran vacío del ser

con tu sólo espectro?)

Una sensación dolorosa de paz

se irradia en mi pecho.

Porque fui feliz,

este recuerdo me sacia lánguidamente,

hasta hacerme sufrir. . .!



Siendo un punto en el laberinto urbano

puedo ir hasta la cornisa del edificio más alto

o bajar hasta la humilde sombra

de un papelucho que alguien dejó tirado.

Todo sin sus manecitas en mis manos;

sin sus preguntas pidiendo

les simbolice el mundo.

(Quizás el dios no era yo)



Cuando llegue el instante en que descubras

que siempre has estado solo,

será necesario que tengas atesorado

trozos de sol roto recortando la ciudad.

Quiero decir,

una bolsa mental de dichas;

unas piedras coloridas y lavadas,

redondas ya a fuerza de ir y venir

con el oleaje del mar . . .



Esa margarita que me ofreció Michelle estará bien;

ese cuento que hiciste niñín

será excelente,

para cuando la vida cierre ante nuestra sonrisa,

su telón . . .



Acúsome de haber sido dichoso

y de haberme robado de tanta hambre

mendrugos de tu ilusión;

acúsome de haber soñado

y de enseñarte a soñar.

De haber guardado instantáneas de dicha

cuando ustedes,  hijos queridos, reían conmigo.



Acúsome de haberme quedado dormido

protegiendo tu más pura inocencia;

aquella que rompía a reír desesperada

cuando, al fin de la cuenta,

Michelle empezaba a buscarte;

y tú, riendo de los nervios,

corrías a ella ¡a entregarte. . .!

Constelaron de festejos y alegrías para siempre

lo que yo sólo conocía como noche.

Acúsome de haber sido dichoso.



Acúsome de cantar imitando tu voz,

de sonreír recordándolos;

y repasando nuestros divertidos juegos,

reír como loco a solas,

cuando nadie me está mirando.



Acúsome de tenerlos en una prisión,

secuestrados;

apartados del tiempo y la realidad;

¡siempre niños! ¡siempre niños!

(para mi propia felicidad. . .)




Etiquetas: [Lluvia de jazmines]  
Fecha Publicación: 2018-04-07T11:07:00.000-05:00


Quizá yo sólo intente morir en cada búsqueda ansiosa,

insistente,

de verter mi vida sobre ti…



Quizá está lujuria que se enciende chispeante

en mis pupilas,

en mi lengua sedienta de roja pasión,

no sea más que beber

un sorbo del veneno mortal

que me aparte definitivamente del vivir;

y me tire, infinitamente, al más allá;

donde quizá,

amor,  también habrá…!



Déjame acercarme a tu gruta de placer;

al recodo donde tu sufrir, de añejo,

se vuelve miel;

déjame lamer lascivo

hasta el último rastrojo

de tu enramada hirsuta

sobre tu suave piel.

¡Beber a grandes sorbos quiero,

tu íntimo olor a oasis de mujer…!



Sentir sobre mis labios

el relieve tibio de tu sexo,

tu vello salvaje crepitando en oleadas de placer,

cuando la carnicera me embista

con su cántaro mórbido de boca angosta,

entronando en toda mi boca

su cuerpo hermoso de mujer…!



Yo sólo quiero saborear

entre tus pliegues

el dulce secreto de tu ser,

¡saber de dónde nace tu sonrisa!

y cómo así, brilla en tus ojos,

tu alma;

ofreciéndome en cada mirada

saciar toda mi hambre y toda mi sed…!



Yo quiero ahogar todos mis sentidos

en tu blanda diferencia;

saborear tus escondrijos,

¡morder todos tus frutos!

tu solitaria estrella de Belén…!

penetrarte hasta lo más profundo

donde por fin, repleta de mí,

yo mismo deje de ser en ti…



Devórame por entero,

mama tú también mis frutos

chorreando nuestros sueños;

no te detengas,

¡estállame de amor…!

embriágame de tu respiración esforzada

jadeando hermosas palabras

impropias de una mujer como tú.



Quizá yo sólo busco morir

bendecido por la explosiva lluvia de tu gruta,

tocar cómo es el cielo cuando la lluvia cae;

y acariciar con mi mano

el origen de la vida

y la dulce sensación de muerte también.



Quizá esta arma mía

tiesa y cimbreante

no sea más que el alarde

de mi hombría que sonríe antes de morir;

por eso, deja llover tu amor

sobre mi corteza ardiente y varicosa,

destroza tus entrañas

con mi dulce muerte,

haz que mi capullo colorado

estalle en lluvia de jazmines, mil…!



Etiquetas: [Diestra]  
Fecha Publicación: 2018-04-02T20:01:00.001-05:00


A veces salgo de mi encierro;

a veces dejo Palestina, digo,

y como un perro descuidando su presa

dejo Siria y Venezuela;

y me pregunto sin saber a dónde ir,

(viéndome ridículo y tonto) :

¿qué es lo que quieres

con tantas fotos… ?

(donde estoy sin estar)

(y donde tu mirar, es una lanza

que se asesta en el corazón sin piedad…)



Hay miles y miles de calles,

todas sin un derrotero preciso;

pero yo soy un orate que divago

con tu nombre en mi costado,

deshojando margaritas mentales mil

que siempre dan como resultado: NO.



No quise esto,

debí haberme alejado,

lo hice hace tiempo…!

pero, extrañamente,

esta noche,

busqué algo de ternura;

y al abrir tu álbum hallé con sorpresa

que muchas veces has estado cerca de mí;

y yo buscando la dicha sin saber

que estaba en ese bullicio!

en esa conversación alborotada

que no me dejaba dormir…!



El camino sigue largo y sinuoso

imposible que te vuelva a encontrar;

(¿pensarás en mí?)

habrán numerosos rostros

aglutinados ante las puertas cerradas,

todos con una historia válida de contar;

frente a mí sólo calles solitarias

con candiles que reflejan en su luz gualda

lo triste de saber que nunca te hallaré…



Por más kilómetros que recorra

no puedo estar completamente triste

ni completamente lejos;

pues conocerte hizo que la vida valiera su sed.



Hay una elipse torpe que me lleva a pensar en ti:

“prohibido voltear a la izquierda”,

y es lo que hago todo el tiempo;

y que ya, debería dejar de hacer . . . por mi bien . . .




Etiquetas: [Balada del adiós]  
Fecha Publicación: 2018-02-11T21:52:00.001-05:00



¿Qué hay de mágico

en la caricia del resol?

¿qué hay de pasado

y de esperanza marchita

que no volverá…?



En el desorden geométrico,

inefable de las calles

¿qué conversaciones

se quedaron áfonas

de toda atención?

¿qué miradas con preludio de romance?

¿qué sonrisas desaparecidas

brillando de ilusión…?



¿Qué secreto tibio

guarda la noche en su sombra azul?

en su cierzo nocturno,

¿qué “te quiero” el canto del grillo

ocultó?

¿cómo saber si los luceros,

destellando a lo lejos,

no son lágrimas heridas de dicha

o irrefrenables, de doloroso adiós?



¿Sabes a dónde vas?

porque la vida ya se acaba

y sólo tenemos tiempo de espera

que largamente nos separa;

un continente, dos océanos,

y unas cuitas que remendamos día a día

para no decir adiós.



Al borde de una canción

te esperaré,

cuando el dolor de tu ausencia

rompa en  mil facetas

su límpido diamante azul;

heriré con su hermoso brillo

mi corazón,

para tener el placer y la tristeza

de verlo desangrar por tu ilusión.



Porque no pude formar un hogar a tu lado,

es que se tienden sendas tristes

por dónde nuestros sueños se encontrarán;

porque no pudiste ser mi esposa

guardaré por siempre en el alma

el hijo anhelado que el destino truncó.



¿Por qué tiene que ser halagüeño

el verdadero rostro del amor?

¿Por qué estando tan cerca,

no pudo ser el amor?



Cuando llega el momento solitario de partir,

un viejo agita un pañuelo en la noche imposible.

Ante el horizonte,

sólo puedo ver sus lágrimas correr.

No llegará las señales de su albo lienzo

a las pequeñas luces del barco

que desapareciendo va en la bruma oscura,

destrozando de dolor cada recuerdo del viejo;

y en mi alma,

cada felicidad lucífuga

que no somos capaces de olvidar.



Cuando llega el momento solitario de partir

duele tanto,

que se queda en nuestro pecho la pregunta

(¿a dónde vas sin mí?)

(¿te puedo acompañar?)

(¿por qué no me quieres

si yo te amo para mi hogar…?)

porque una cosa es morir de muerte natural

y otra, este dolor inmenso

que no sé cómo acabar…!



Etiquetas: [Hasta mañana]  
Fecha Publicación: 2018-01-18T12:22:00.000-05:00


En un mar embravecido de infortunios,

una frase a veces nos sirve de balsa

para vivir sin  naufragar...



Cuántas veces nos acercamos al terrible precipicio

del final de una velada;

temiendo que lo dichoso de nuestra vida

acabara con el adiós. ..



Cuántas veces la esperanzada frase

no se llegó a cristalizar;

cuántas veces el “hasta mañana”

fue un impiadoso hasta nunca;

y nos quedamos detenidos en el tiempo,

manteniendo intactos, en el alma,

la ilusión acariciada

que no pudo ser...



mirando cómo la vida

se aleja de nosotros...

detenido nuestro mundo 

en la infausta hora del adiós…



Aferrados a la promesa del regreso,

supimos muy tarde

que era mejor segar la vida

a llegar a ésta certeza de vacío...



que  hace borrosa ya su sonrisa

y espectral, su mirada de dolor...!!



¿Cuántas veces hemos de morir

en el “hasta mañana” que nunca llegó?

cuántas caricias marchitaron

en nuestras manos;

cuántas ofertas primorosas

se durmieron para siempre

en nuestros labios…


y apagaron luces en nuestras pupilas

mil luceros de esperanzas

esperando amanecer frente a otro sol…!



De nada sirve lo mucho que deseemos

cuando el destino se nos ofrece trunco;

de nada sirven los “te quieros”

cuando mudos sortilegios

desbaratan nuestros frágiles castillos

de desesperados besos...!



Nos quedaremos aguardando en la víspera

lo que soñábamos realizar;

nos quedaremos esperando la esperanza

de otro cielo,

                           en otra vida, 

                                                           quizás…

Etiquetas: [Florida a las seis]  
Fecha Publicación: 2017-12-16T05:12:00.001-05:00



A golpe de seis

cuando el sol se empecina

en tumbar a la gente sobre sus sombras,

descubro que es el cansancio

de estas horas

el que nos hermana,

el éxito diezmado para tanto esfuerzo…



A estas horas

las nubes vaporosas en el célica

de calor se agobian;

una pareja se da besos apasionados

como si estuvieran soñando;

como aquel pordiosero que en una banca,

rodeado de miseria, sonríe mientras duerme;

y en su sueño, le dice a su amada,

“¡bésame rápido, que ya tengo que despertar!”



El sol ataca a martillazos.

Es increíble cómo puede cambiar tanto la vida

con tan solo una compañía.

Un perro husmea buscando algo en las veredas,

aún tiene esperanzas de hallar algo…

Es la suerte del bruto, para quien

cada instante será siempre el primero

y que nada guardará, como el ser humano, en el recuerdo.



Las últimas horas de la tarde

nos encontraba aferrados de la mano,

listos para adentrarnos en la noche

sin ningún temor de la oscuridad o el silencio;

allí se oirían nuestras charlas,

el chasquido de nuestros besos;

nuestras risas desbaratando la azul solemnidad de la noche,

aquella sensación hostil de miedo

cuando el mañana es incierto.



¿Qué sería de la vida sin estos recuerdos?

¿qué sería de mi yerto corazón ,

sin esta espina dolorosa que me dejó tu amor?

A miles de kilómetros

un mar de vacuidad me ahoga;

y aunque todo sea casi igual,

el volver sin ti a donde no estás

me da esa sensación de no estar en mi patria,

de ser una alma que arrastra su vida y sus penas

por donde ya no quiere estar.



Extraño el penetrante olor de la habitación cerrada,

la sensación mullida de tu cuerpo;

mis brazos buscándote y encontrándote

a cada momento;

nuestro pasos descalzos sobre el piso de madera,

nuestras voces girando en el ambiente

y llenando de emoción y de “te quieros”

cada actitud nuestra...



y salir luego,

cansados de tanto amar,

a recorrer las calles florecidas de artesanías

solo para sentir que éramos entre la muchedumbre,

dos adolescentes que se amaban,

y que detenían el tiempo a cada tramo

para hacerse bromas;

sólo para darse besos en cada esquina,

y andar abrazados,

como dos adolescentes que se amaban;

dos adolescentes

un poco avanzados de edad…






Etiquetas: [La condena de Tántalo]  
Fecha Publicación: 2017-12-08T14:49:00.000-05:00



¿Qué hacer cuando tu mirar me persigue

en todo instante del día…?

Quizá no me persiga,

quizá solo es una obsesión mía

¡volver a esa grata sensación

de sentir como luz de aurora

tu sonrisa sobre mí…!

tu mirar señalando la paz, azul-nocturna,

donde quisiera ir…!



Indudablemente,

sé que la que vive en mis sueños

no eres tú,

que la que sueño realizando

mil ansias de amor,

no eres tú;

pero al final de mis cuitas,

se queda trémolo en el aire

esa dulce sensación

que todo cuanto siento,

sea esa forma inexplicable en que,

los que se aman,

se transmiten a la distancia amor.

Una forma no probada

pero que los soñadores,

mirando las estrellas en la noche,

confiamos como cierta,

sonriendo de satisfacción…



Aguardando el momento,

una marejada de emociones

hacen presa de mí;

y me empujan a exponer mi vida

cual as bajo la manga,

que me haga ganar la partida

o me lance a zozobrar

a otro naufragio de la vida.



Siempre tengo miedo;

pero cuando ya no hay más camino,

sólo queda andar y asumir

la realidad incierta que depare el destino.



A veces te veo tan buena

que me digo,

quizás por pena…



No sé qué esperar de ti

pero yo sí sé lo que quiero:

un hogar, unos hijos;

una esposa orgullosa de mí.



Al otro lado del horizonte

está el sueño como dicha;

y a la otra orilla, yo con mi barca,

esperando poder vencer la tormenta.




La condena de Tántalo se repite,

perennemente en mí...




Etiquetas: [El camino largo y sinuoso]  
Fecha Publicación: 2017-11-01T20:04:00.002-05:00


El camino hasta aquí recorrido;

y donde me detengo

a despedirme de un vistazo

de todo lo querido…

está lleno de recuerdos y añoranzas.

No sé si lo veo triste

o es que yo le voy dejando en cada baldosa

el alma…



De haber andado tanto,

estoy cansado;

de haber visto tanto

ya nada tiene el brillo lozano

que reía cual ilusión en mis ojos.

Los luceros fulgurantes

de las noches apacibles,

azules y lejanas;

no fueron más que imposibles

que imaginé alcanzar,

cuando la vida me sobraba…



Ahora que voy camino a desaparecer,

sinceramente,

no valió la pena vivir si nada se conserva;

si al final todo permanece en el tiempo

y uno tiene que desaparecer en medio de la guerra.



No sé por qué seremos conscientes,

que sufrimos por falta de amor o por él,

habiendo tanta desgracia

que hace al ser humano fenecer;

no sé por qué tendremos que padecer tanto

aguardando la dicha junto a alguien

que nunca nos querrá bien.



Sería bueno erradicar lo bello

al empezar el sendero del sol;

erradicar los adioses,

y el perseguir en unos brazos,

el cálido refugio que buscamos tanto

errando risas, sueños, llantos.

Los anhelos que prometió la vida

¡debemos erradicarlos!

puesto que nunca, casi,

habremos de encontrarlos…



¡Cómo marca en nuestro rostro, la rutina,

el pasar fiero de los años…!



Porque la muerte es

el teléfono sonando

sin que nadie conteste al otro lado;

el amor que marchita

en el silencio de unos labios,

el recuerdo adorado de tu sonrisa…



Porque la muerte es

llegar a tu puerta

sabiendo que no hay nadie

y quedarme a solas esperando

hasta que la flama de la fe se apague

o amanezca vacía y fría, mi cama,

en la sala de un hospital.



Cuando el frio arrecie

y las calles se vayan quedando sin alma,

temeré más que a la orfandad del hombre,

el frío infausto que no vengas.



Porque la muerte es

no alcanzar a ver que regresas

a oír los ecos sordos de mi voz

pidiéndole a la nada verte;

hasta convertirme en tiempo ido,

recuerdo, abisal ausencia.



Porque la muerte es

saber que volviste

desde el otro lado de la acera;

sólo para acentuar el infinito que nos separa;

un infinito llamado adiós,

que completa su órbita de olvido

con lapidaria indiferencia.



¡Hasta la vista, vida…!

camino largo y sinuoso donde creí, al correr,

alcanzaría la dicha;

pero ella era…¡como el horizonte…!

que a cada paso que demos, 

un paso más, eternamente, se aleja…!



Etiquetas: [Hasta que volvamos a vernos]  
Fecha Publicación: 2017-10-06T00:00:00.000-05:00



En la bóveda celeste

en que la vida se sobrepone a la muerte;

mi dicha será tu ilusión

cada recuerdo que dejamos

en Buenos Aires,

cada cosa que sellamos

con un beso en el adiós.



Tu tristeza infinita al abordar

el avión,

regresando a una cárcel

que llamaremos casa…

sólo para soportar el dolor.



No tengas pena,

que el péndulo que oscila en el alma

entre la distancia y la ilusión,

sea lo que nos mantenga vivos,

hasta que volvamos a vernos, amor.



Nunca abrazarás la angustia

que paso aquí, lejos de ti;

nunca consolaré tus penas

cuando nadie te quiera oír.



Aguardando las promesas

que nos dio la vida,

una mañana descubriremos en el espejo

al otro, que ya no somos nosotros;

en cuyo mirar hondo

radian un puñado de lirios muertos.



Exentos de dolor,

amén de tanto esperar,

se trazan los rasgos

de una persona fiera, fuerte;

un superviviente del destino,

que ya no se conmueve.



Marchando al borde del camino

llegaremos donde ya no existe el miedo,

porque cuando ya no hay más camino

nos forjamos uno martirizando hasta la muerte

cada uno de nuestros bellos sueños.



El día esplende,

otra navidad se avecina

como un calco que natura

tiende a repetir;

la tarde soleada de brisa fresca

ya no nos trae la alegría

de descubrir la vida nueva

sino la triste niebla de los recuerdos;

porque en la sonrisa cansina sabemos

que esas alegrías y dichas

nos costaron tiempo, esperanzas;

la vida misma que frente al espejo

vemos con horror

que ya no nos alcanza.



No tengas pena,

que el péndulo que oscila en el alma

entre la distancia y la ilusión

sea lo que nos mantenga vivos;

hasta que, algún día,

volvamos a vernos… amor…!



Etiquetas: [El inelegible]  
Fecha Publicación: 2017-09-16T03:28:00.001-05:00


En medio del tráfico

y la premura por llegar

hay un espacio entre los segundos

para recordar la bondad de tu mirar.

Yo sé que nunca tu sonrisa, me sonreirá;

pero es hermoso ver cómo el mundo se ilumina

con la alegría que rebosa el alma, que parece,

no saber llorar…



Todas las cosas bellas

me hacen recordarte,

no lo puedo evitar.

Una canción se escapa

de su cárcel de silencio

y llega para tocarme

con sus manos leves de caridad.

De nada sirvió trabajar tanto

ni las cosas que conseguí ,

si no puedo contar entre mis posesiones

la paz asaz de tu sonreír.



Quisiera decirte

que detrás de ésta faz monstruosa

está el corazón que buscas,

y el pensar que nunca te olvidará;

quisiera decirte

que caminaría solo el mundo, otra vez,

si eres capaz de regalarme un soñar.



Quisiera decirte que detrás de mi silencio,

están en bandada

besos y te quieros aurorando

amor y felicidad;

que nunca más las noches serán tristes

si dejas el amor llegar...



Es lindo el momento

que sueño estar contigo;

la ciudad a las seis, rompe sus estructuras

y en sus venas de obsidiana

los motores hacen correr las llantas.

En un mar de luces y semáforos

mi corazón está contigo

y pienso que tal vez, en este momento,

un raro magnetismo haga que te detengas

y me fijes, un instante, en tu pensamiento.



Si en la vida

todo es lucha y sufrimiento

este acariciado minuto

en que voy contigo dichoso

nada me lo podrá arrebatar.



En la gracia forzada

del niño que sólo quiere agradar,

me veo;

tratando de agradarte.

Los 14 de febreros dibujaba

corazones en el suelo

para que otros pongan sus nombres

y me iba conmovido guardando en secreto el anhelo ,

que algún día, con alguien, lo escribiría también.



Las parejas son hermosas

en todo lo que hacen:

sus juegos, sus charlas, sus besos;

quizás tú puedas responderme

¿por qué las lámparas tienen largas aspas

cuando las pupilas están anegadas de llanto…?



Entre una hilera de carros

hay uno sólo que va con tu nombre

apretado en el pecho;

hay uno sólo que te tiene presente en cada sueño,

así la noche vaya cerrando para siempre

sus luces hórridas de realidad.



Sé que nunca me elegirás;

pero podrías en este instante reglarme

un destello de ilusión,

una sonrisa,

antes que todo se vuelva oscuridad.




Etiquetas: [Mientras el tiempo pasa]  
Fecha Publicación: 2017-08-27T13:45:00.002-05:00


Hay cosas que ni siquiera

podemos imaginar…

el principio de incertidumbre de Heisenberg,

dimensiones ocultas entre nosotros;

la teoría de las cuerdas

que pronostica la desaparición de algo

para después de un lapso,

en otro lado, volverlo a encontrar…



Hay cosas que ni imaginamos,

como el que piensa en ti en todo momento,

y en cada lugar;

el propósito de la vida…

¡la incomparable felicidad

de comprenderlo todo!

(estar junto a Dios

así será…!)



Todo lo que imaginamos

es posible;

pero quizá,

no lo imaginemos;

sino, sólo lo recordamos sin convicción;

quizás todo esto no sea más

que una forma de volver a comenzar.

Condenados a repetir

en todas las dimensiones

nuestra mala forma de querer. .



Quizá somos partículas del mal y del bien

de atormentado ser;

en donde nuestra dialéctica se subdivide

infinitamente,

para darnos la suerte

o la desgracia de ser,

en medio del adiós perenne del no ser.



Quizá, no es ilusión

soñar contigo,

sino la dulce añoranza

de lo que pasó en otra dimensión;

anhelo de lo que está sucediendo ahora

y esperanza,

de que, en este universo,

me suceda también.



Tal vez de este mundo humano

no podremos nunca escapar;

pero sí contribuir

a que el sufrimiento se puede evitar.



Yo te pienso

y, bajo la noche azul oscura,

algo me dice

que tú, tal vez, también me pensarás;

“las cosas fundamentales se dan

mientras el tiempo pasa”,

sin darnos cuenta…¡ya es ayer…!

y nada de lo que sucedió en esta vida

podremos volverlo a alcanzar.



Tal vez el amor que me ilumina en este instante,

sea finalmente,

lo que "te defina" enamorada también;

¡qué importa lo que depare el destino!

si “la vida es eso que pasa

mientras estamos haciendo otras cosas”

por distraernos de la muerte;

arrojados a alcanzar todo lo vano

para comprobar luego

que es efímera su felicidad.



Las cosas fundamentales se dan

mientras el tiempo pasa;

y cuando te animas a amar,

ya no es tiempo

y sólo te queda recordar.



Etiquetas: [Ave Satani]  
Fecha Publicación: 2017-07-27T09:43:00.002-05:00



Nunca nos damos cuenta.

A los lejos, ladran los perros,

cuando la noche siega sus luces

y en las rúas desoladas

árboles quietos

se estremecen en las sombras.

Un ruido pequeño en los negros profundos

delatan las hambres del mal...



Hacen sus rondas de mal designio

acariciando viejas heridas,

amargos rencores

de razones ya olvidadas.



Encorvados acechan

el momento de descuido;

esperan camuflados

en fotos, cuadros,

adornos inocentes

de criaturas adorables;

en leyendas cálidas con frases de amor

que ornan el hogar;



allí esperan transparentes

a ser conjuradas por el mirar furtivo,

justo cuando el alma dolida

se rebele contra la mansedumbre

y anhele por un instante

el gozo inicuo del mayor de los males.

El fulgor de ira en la mirada,

esa injusticia que nos duele

pero que preferimos mantener callada.



Su sevicia, entonces, contacta nuestro dolor

y accede punzante a su sol de victoria,

como puñal clavado

en lo hondo del corazón.



Volvémonos entonces, por nuestros

propios labios y manos,

victimarios y víctimas;

contestatarios absurdos

de todo lo razonable;

cabalgamos enloquecidos

a tergiversar perpetuos todo lo actuado,

envileciendo con saña

los sagrados actos de amor.



Los males crecen y se multiplican

cuando el agotamiento nos hace desfallecer

y reina la ponzoña como sibilina paz;

el silencio hace que advirtamos en una imagen

esa sombra inexplicable,

sin razón aparente de ser...

El alma se sobrecoge

ante la presencia del mal,

el presagio de infortunio es inminente; mas,

decidimos ignorar con inocente carcajada

el chauvinismo ridículo,

de las ansias enfermas del maldito satanás.



Para entonces, ya es tarde,

se ha cerrado todo,

y no hay ni luz ni entendimiento;

se desatan los venablos envenenados

y solo el odio torvo reinará por siempre

la demente oscuridad;

su violencia,

su inquina malévola y feraz.



Las traiciones esperan su turno,

las mentiras florecen y ascienden

con cínica soberbia

a victimizar al victimario;

a transfigurar el rostro demoníaco

en la sonrisa afable,

mirada clara y compasiva

incapaz de hacernos ningún mal.



El triunfo nadie lo sabe,

sólo nosotros que nos hundimos aterrados

viendo en sus pupilas fementidas

aquellos a quienes cegó de la vida,

y que nunca más hablarán.




Etiquetas: [Mi amor]  
Fecha Publicación: 2017-06-18T21:37:00.002-05:00


Fue grato sentirte como eras siempre:

echándome los brazos al cuello

y devolviéndome con besos

la idolatría del corazón perenne.



Tal pareció que nada había pasado.

Como cuando recuerdos felices

nos envuelven, al entrar o salir

del camposanto.



Al abrir los ojos…

la penumbra del cuarto.

Y al caminar hacia el baño…

la mañana acechando

con su claridad y su aire helado.



Los sonidos de la vajilla,

al prepararme un café,

se van alarmados

por toda la casa;

por un océano de soledad

donde nadie más existe;

sólo mi cuchara y yo…

y este frío café

girando en la taza.



Rodeado de ayeres

y cosas que no entiendo,

extraño la alegre luz de tu sonrisa

iluminando cada estancia

del lar pequeño que nunca frecuentaste.



Hay una tristeza dulce que me acompaña.

Una tristeza que tiene, en éste invierno,

su odre viejo donde fermentar.



Asomado a la ventana

envidio la alegría del can

acariciado por sus amos,

envidio al niño corriendo

hacia maternales brazos;

y la flor que es olida con fervor

por la muchacha que calla

ante el mirar fijo de su enamorado.



Envidio la mirada que, aquél,

posa en los ojos de su amor;

y que ella devuelve rielante,

trémula de emoción…!



Extraño tus manos tibias

y los besos que invitabas,

sin un por qué,

al anhelante corazón.



Al primer sorbo de café,

inadvertidamente,

mi cuchara cae;

y su tintinear repentino

se va alborotado

a todos los rincones de la casa

para volver y encontrarme solo;

solo, con mi café,

amargo y frío,

girando demencial en la taza…





- Mi amor,

¿verdad que todo va a estar bien...? -






Etiquetas: [En voz baja]  
Fecha Publicación: 2017-05-21T19:52:00.000-05:00



Me inclino ante ti

Oh señor del poder,

Oh magnifica imagen mítica de la falsedad;

me inclino ante ti

y ante tu gran poderío militar.



Ante tus legislaciones refrendadas

por ojivas nucleares;

que perdurarán aun,

cuando ya no haya más humanidad.



Tus maléficos decretos

nacidos como derechos del ser humano,

pero que sin embargo,

inicia guerras

sobre párvulas naciones

que jamás supieron de ti,

sino, gracias

al sionismo holiwoodense,

cínico, abusivo,

que hace que te odie insanamente

con todas las fuerzas del ser.



Ahora tu sonrisa

y tus bellos ojos azules

son la evidencia incontrastable

de la inequívoca existencia de Luzbel.



La solución está en el milagro alemán,

en el esplendor de Libia;

en los ideales de los próceres que asesinaste.

La solución está en apartarnos

de tus bancos centrales,

y crear nuestra propia moneda

nuestro propio mercado.



Nuestra solución es

no permitir que vengas con tu lengua extranjera

ni con tu "ayuda humanitaria"

que en tu idioma garrapateado

solo significa guerra…!!



¡No vengas! ¡No vengas!

Estamos completos en nuestras tierras,

si quieres sangre ¡te la daremos!

pero no vengas a decirnos que eres paz

porque los mártires asesinados del mundo

en muchedumbre espantosa de almas en pena

no hayan descanso...y rezan…

rezan que ya no te creemos...!



El sueño terminó

y de haberte quedado sin riquezas,

sabemos que con tus sicarios has venido a robar.

Más de un millón de muertos en Irak,

seis de Afganistán, Libia, Vietnam,

melopeyan  desde ultratumba

que eres un pordiosero miserable y malvado,

que esgrime como en la vejada Siria

la fuerza de sus armas para saquear.



¡¡Fuera de aquí!!

asaltante universal de península…!!



¡Largo de mi patria maldito genocida!

lárgate con tu psicopatía a matar

a quienes te adoran,

a quienes ambicionan tu apócrifo papel moneda

que imprimes canallescamente, ruin,

a toda hora!!






Etiquetas: [regalo]  
Fecha Publicación: 2017-05-01T22:55:00.002-05:00


Cuando Paul Anka cante lejano por el altavoz,

los pasajes del tiempo

se llenaran otra vez de ilusión;

no habrá nadie aguardándome,

las gaviotas

son parte adorable del mar,

de la playa y el cielo azul;

pero para el corazón humano,

su vuelo pausado y mágico,

es solo una visión...



De la magnificencia de la tarde soleada,

en la urbe,

se distribuyen por doquier sonrisas;

y un fuego ardiente

que devora mi alma…

el recuerdo amado

de una sonrisa falsa …

de mujer.



Mientras trato de infundir por redes

el respeto a la democracia;

volverá tu cumpleaños,

y me hablarás otra vez de tu regalo

que no sabré comprender.



Llegado el día

me acicalaré puntual, apresurado;

solo para darte el regalo,

que a través de los años,

guardaré muy bien…




Etiquetas: [Miserere]  
Fecha Publicación: 2017-03-12T20:02:00.002-05:00


Es el absurdo;

no lo pienses,

cuando llega

solo cierra los ojos

abraza y besa…



Es el absurdo;

cuando no puedes contra un muro

de agua que sobre ti se desploma;

déjalo,

tendremos que perder cinco años más

y luego,

cinco más,

hasta que la muerte nos llegue.



Déjalo,

es el absurdo;

sólo

toma mi mano

y permite

que el sol

nos mire libres sonreír,

caminar a prisa

por la plaza miserere

cuando nos amamos.



Sabes?

he descubierto algo!

que somos la manutención

esclava del mundo;

pero que si nadie nos lo dice

seguirán matándonos

un puñado de oligarcas,

dueños del medio ambiente,

de presidentes y la banca.



Son nuestros niños que el mañana

tendrán esa tarea colosal:

desatar el terrible nudo de la ignorancia.



¡Ya está verde!

¡cruza conmigo!

¡no tengas miedo!

el tiempo se va volando

y es mejor, antes de irnos,

dejar sembrado el amor

para cuando volvamos a vernos.



¡Apura!

que los hombres del mañana

nos están esperando…!




Etiquetas: [Mujeres]  
Fecha Publicación: 2017-03-04T23:55:00.000-05:00

No sé por qué siento pena;

ciertamente,

aún teniendo mi corazón atado,

no son parte de mi vida.



Una pasaba navidades

y aniversarios sola.

Reflejada en el espejo

la observaba.

Se vestía

y poníase linda,

para llorar por horas, enteras en vela…

sin que nadie viniera a verla.



El dolor endureció su corazón

y como a su paciente el doctor,

procura curar sin contagiarse,

la honda tristeza que conoce del dolor.



Otra,

tras miríadas de error

me encontró una noche

apostado en una esquina, 

sin solución.

Yo veía cómo se iba la vida 

soñando embelesado con el fin

de la función. 



Como luces preciosas en el puerto, 

a oscuras, ella sonreía, 

obviando la cruel adversidad 

que la hería. 

Yo aprendí a reír también, 

pero algo me decía 

que ese sortilegio 

no era de fiar. 



Un día atravesé el continente 

para reclamarle su amor, 

me miró con ojos llenos de ilusión perdida, 

sôlo para decirme adiós. 



Otra, después de haber querido ir 

más aprisa que su tiempo, 

se encontró de pronto 

con los brazos llenos de otra vida; 

y aunque por fin, quisiera darme su corazón, 

esta vez quien no aceptará 

seré yo. 



La felicidad es un momento en el recuerdo;

un momento de dicha eterno, 

pero que, indefectiblemente 

ya murió.