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Fecha Publicación: 2019-08-08T10:20:00.001-07:00

LA MUERTE EN LA LIMA DEL XVIII

Lima a comienzos del Setecientos es una gran metrópoli de casi 40.000 habitantes de muy variada ascendencia y ocupación, y toda la complejidad de la capital virreinal, sede de la Real Audiencia, de muchos conventos, de la Universidad, del tribunal de la Inquisición, ciudad amurallada y aduana del Callao, etc.44.

Situados en Lima nos encontramos con este comportamiento en 1703: "Murió Matías de Gaínza, natural del Callao, oficial de carpintero, hombre de constante virtud y mirado con veneración de la república por su gran penitencia y oración. Durmió siempre vestido sobre una tabla; de las dos de la mañana se ponía en oración hasta las cuatro, y a estas horas la iba a continuar al cementerio de San Agustín hasta que le abriese la iglesia, donde oídas algunas misas, recebía la comunión y perseveraba hasta las seis "45 .

 Entroncando con esta mentalidad podemos citar la famosa procesión del Jueves Santo en la calle de San Agustín de Lima, donde la conocida imagen que desfilaba, tras los ciriales y la cruz con manga, era la famosa imagen del "Arquero de la muerte ", de B. Gavilán, que como motivo de meditación y recuerdo del memento mori abría el ciclo procesional de la pasión y muerte de Jesucristo entroncando con un recurso utilizado en la imaginería barroca española46; la secuencia iconográfica quedó inmortalizada en la tira de la acuarela de Pancho Fierro, hoy en la Hispanic Society de Nueva York47 .

 

NOTAS

44 "Numeración general de todas las personas de ambos sexos, edades y cualidades que se ha hecho en esta ciudad de Lima, año de 1700", Biblioteca Nacional de Madrid, ms. 3116; DURÁN MONTERO, Mª A., Lima en el siglo XVII, Sevilla 1994; PÉREZ CANTÓ, Mª P., Lima en el siglo XVIII, Madrid 1995; DESCOLA, J., La vida cotidiana en el Perú en tiempos de los Españoles, 1710-1820, Buenos Aires 1964;

45  19 de Mayo de 1703, en Diario de noticias sobresalientes en Lima y noticias de Europa (1700-1711), New York 2017, vol. 1 (1700-1705), p. 246, edición y estudio de P. Firbas y J.A. Rodríguez

46 LÉVANO, D., Procesión y Fiesta. La Semana Santa de Lima, Lima 2010, pp. 43-46.

47 CISNEROS SÁNCHEZ, M., Pancho Fierro y la Lima del 800, Barcelona 1975; MAJLUF, N., y BURKE, M., Tipos del Perú. La Lima criolla de Pancho Fierro, Lima 2008; Tesoros de la Hispanic Society of America. Visiones del mundo. Catálogo de la Exposición del Museo del Prado, Madrid 2017.

CAMPOS Y FERNÁNDEZ DE SEVILLA, F.J., y GUTIÉRREZ ARBULÚ, L., Documentación sobre la muerte en el Archivo Arzobispal de Lima, San Lorenzo del Escorial 2019, 1991 pp 22-23


Fecha Publicación: 2019-08-08T09:44:00.000-07:00

MEMENTO MORI: 17 SENTENCIAS PARA PREPARARSE A MORIR COMO DIOS MANDA

 

Las obras del P. Javier CAMPOS Y FERNÁNDEZ DE SEVILLA son un modelo de erudición, didáctica, espiritualidad y sentido práctico. Además, la mayoría de ellas como la presente (Con GUTIÉRREZ, L., Documentación sobre la muerte en el Archivo Arzobispal de Lima, San Lorenzo del Escorial 2019, 1991 pp)  se pueden consultar por internet. http://www.javiercampos.com/files/Documentacion_sobre_la_muerte_%20AALLIBRO_Web.pdf

Entre sus numerosos aportes, selecciono una página en la que nos sintetiza En 16 fórmulas lo que significó el tema del menosprecio del mundo y aprender a bien morir, poniendo en circulación unas expresiones retóricas que pronto pasaron al acervo de todas las clases sociales como sentencias morales, tomadas de las Sagradas Escrituras o de los autores clásicos, en latín y a modo de refranes o lapidarias frases que llevaban a reflexionar y aplicar en la vida de cada día:

1.   Contemptus mundi (= desprecio del mundo).

2.   Vanitas vanitatis (= vanidad de vanidades).

3.   Memento mori (= recuerda que has de morir).

4.   Quotidie morimur (= morimos casa día).

5.   In ictu oculi (= [la muerte llega] en un abrir y cerrar de ojos).

6.   Finis gloriae mundi (= [la muerte es el] fin de las glorias mundanas).

7.    Usque adeone mori miserum est? (= ¿Tanta desgracia es morir?).

8.   Quod autem vivere est diu mori? (=¿Qué vida es una muerte prolongada?).

9.   Militia est vita hominis super terra (= la vida de los hombres sobre la tierra es lucha).

10.               Dum vivimus, vivamus (= mientras vivimos, vivamos). • Carpe diem (= aprovecha el momento).

11.               Sic transiit gloria mundi (= así pasa la gloria mundana).

12.               Ubi sunt? (= ¿dónde están?).

13.               Mortui vivos docent (= los muertos enseñan a los vivos).

14.               Tempus fugit (= el tiempo huye).

15.               Fugit irreparabile tempus (= el tiempo huye irremediablemente).

16.               Breve et irreparabile tempus omnibus est vitae (= El tiempo de vivir es para todos breve e irreparable).

17.               Omnia mors aequat (= la muerte lo iguala todo).

(Foto tomada en el cementerio de mi pueblo en el que aparece mi padre Agustín frente a la tumba donde está ya él, junto a mi madre María Antonia y mi hermana Juani)


Fecha Publicación: 2019-08-01T22:06:00.000-07:00

VOZ PROFÉTICA DE MADRE GUZMANA ROMANENGO:

MENSAJE AL HOMBRE POSTMODERNO" (1857-1935)

Ponente: Dr. José Antonio Benito

I. EL HOMBRE POSTMODERNO DE NUESTRO TIEMPO

II. LAS COORDENADAS DEL MUNDO Y LA IGLESIA DE MADRE GUZMANA EN LA ENCRUCIJADA DEL SIGLO XIX-XX

III. LECCIONES DE MADRE GUZMANA

IV. QUÉ HACER AL HILO DEL PAPA FRANCISCO

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Gratitud por la invitación, por su presencia y especialmente por el don de las Dominicas en el mundo y particularmente en el Perú.

Les confieso que si no hubiese sido por este simposio no habría tenido el gusto ni de conocer a la fundadora ni a sus religiosas, otra razón por la que debo agradecer pues me ha obligado a dedicar varias horas a la lectura y a la preparación de esta ponencia que con gusto les comparto.

Debemos enmarcar a nuestra protagonista en su tiempo, ver sus problemas, sus necesidades y cómo los acometió para sacar lecciones para el nuestro.

He planteado cuatro puntos en relación con el tema que se me pidió. El primero, una reflexión sobre el perfil del hombre postmoderno de nuestro tiempo; el segundo, cómo era el mundo civil y católico de Madre Guzmana; el tercero, qué podemos destacar de nuestra protagonista como luces para nuestro mundo; el cuarto, al hilo del magisterio del Papa Francisco, qué podemos hacer.

Agradezco al P. Guillermo Álvarez Perca, Op. por su obra Hermana Guzmana Romanengo y los retos de su tiempo (Lima 1999, 95 pp)

 

PERSONALIDAD Y LEGADO DE MADRE GUZMANA ROMANENGO

Nacida en Voltaggio el 09.23.1857, hermana de la Congregación Dominicana de Mondovì Carassone (CN). Sintió en su corazón el deseo de abrir, a título de prueba, una casa del mismo orden, donde se observará el voto de pobreza, como en los primeros días de la orden, como Santo Domingo había querido imitando a la primera comunidad apostólica. La Madre Guzmana fue una de esas personas que se dejaron "molestar" por las palabras de Dios, que permiten que esta palabra "desgarre" su carne con "la hoja de doble filo" de la que habla San Pablo. No se escandalizó si el Evangelio le quitaba la tranquilidad y casi la hacía perder el suelo bajo sus pies. En la oración, en la escucha de la Palabra, en docilidad a los que se volvieron, para tener luz y consejos, encontró la sabiduría y el coraje para leer los "signos de los tiempos" en su historia. Abre una casa para experimentar un regreso a los orígenes, este sueño vivía en su corazón, como un fuego que pedía espacio para quemar y quemarlo, había entrado en lo profundo de la vida y lo había desviado en otro lugar, muy lejos, hacia lo desconocido, en los pasos de ese "viaje de Abraham", que tiene solo la fe de Dios, como una brújula de orientación. La Madre Guzmana se aventuró en este viaje, que ciertamente solo tuvo la presencia de Dios en ese drama interno depositado allí, en el lugar sagrado de la conciencia, donde la vida busca la Palabra y la Palabra busca la vida.

-       Génova, tierra de Colón, abierta al mundo a través de sus barcos; sometida a Napoleón y Francia hasta 1861; ciudad bella y artística.

-       Su familia proyectada en la sociedad genovesa, el dominico Fernando Francisco Romanengo, teólogo, predicador, provincial de los dominicos de Lombardía. Su hermano Pedro fue célebre dulcero; tuvo dos hijos, Marcio y Juan Bautista, médico, que se casó con Francisca Carrosio, de quien nacieron siete hijas, la última María Adelaida, Guzmana.

-       Educada en Mondovi con las dominicas de Nuestra señora del Rosario. Cuatro años de primaria, tres de gramática, dos de retórica o gimnasio con estudio de ciencias (física y química, anatomía) y los idiomas (griego y francés).

-       Italia: carbonarios, monopolio de la enseñanza, familia al Estado, laicización, separación iglesia-estado, libertad e igualdad de cultos. Diario "Libero Pensiero", decretan la confiscación del Colegio Romano, conventos, curias religiosas; servicio militar obligatorio para sacerdotes y religiosos; se suprime la formula cristiana del juramento en los tribunales, se prohíben procesiones y peregrinaciones…

-       Familia burguesa. Se prepara para postular al Pedagógico de las Dominicas de Mondovi; le atrae ser maestra y la tienen como líder.

-       Lucha abierta contra la Iglesia. Pío IX, Vaticano I, Syllabus, poder temporal de los papas, unificación de Italia…

-       Personalidad: de niña, se burla de una dama coqueta; se corta el pelo tras sentirse ridícula en una peluquería, "los bucles parecían serpientes que se revolvían".

-       Vocación: junio 1876. Participa de Ejercicios con las HH. De la Visitación en Génova y se reafirma en su vocación. El 16 de junio de 1877 novicia en las Dominicas; ve en Santo Domingo la encarnación de los valores que necesita que llega hasta cambiar el nombre…El 29 de enero del 79, profesa.

-       Ejerce como maestra en su colegio. Le interesa formar a los niños, para ser buenos cristianos y honrados ciudadanos, apóstoles.

-       Ley Coppino por la que los colegios particulares no pueden dar clases de religión; la Hna. Busca resquicios para formar cristianamente en el tiempo libre; los maestros se dividen.

-       En Turquía desde 1882, con dos religiosas más, asumen Centros de promoción de niñas y jóvenes, en la parroquia de san Pedro Gálata. Trabaja por la unidad cristiana; aprende idiomas y trabaja en el Centro de promoción de la juventud. En 1883, se trasladan a Makri Keui, un barrio muy pobre de Estambul y crean otro "Centro de promoción de la mujer" abierto a todos los credos, con respeto y amor

-       Viven la fiel observancia de la vida común, oración litúrgica, oración privada, misa, servicio a los más necesitados…. Todo era consecuencia de las guerras de Turquía con sus colonias.

-       1885, se afilia a la parroquia el pueblo joven de Yedi Kaulé. Problemas de salud, estómago, asma bronquial…Una vocación del mundo ortodoxo griego, Ceres Syndika, inteligente, bondadosa, devota.

-       En julio de 1888 debe regresar a Génova; ella lo ofrece. Sus años jóvenes le han hecho madurar

-       En estos seis años la Iglesia ha multiplicado su acción formando grupos laicales para enfrentar la indiferencia religiosa mediante grupos y asociaciones católicas. Sale el periódico "El joven católico" de César Cautú; se multiplican las escuelas y colegios, congregaciones dedicadas a la educación.

-       Llega para recuperarse y pronto recobra la salud, parece un milagro, pero en octubre de 1889 está como nueva. Le asignan un colegio internado en 1891 será directora. El ambiente era de religiosidad, procesiones, peregrinaciones…Devoción al Corazón de Jesús, Virgen de Lourdes, San José, patrono de la iglesia desde 1870, rezo del Rosario, quince sábados, jueves eucarísticos; lecturas del Kempis, Monfort, Ligorio…Primeros viernes, misa dominical…Como directora organizó todo

-       Mujer de mente abierta y espíritu ecuménico. Fomenta la igualdad en la vida religiosa, pobreza evangélica contraria al "peculio" o "libelli" dinero que las superioras permitían a las religiosas

-       1900, superiora de la casa de Mondovi-Carassone, filial de la "Casa Madre Piazza". Propone al director espiritual abrir una casa piloto para vivir con radicalidad la pobreza y se lo propone a >Mons. Ressia, obispo de Mondovi y superior de la congregación. El párroco de Peveragno tenía un proyecto pastoral que encajaba en esta propuesta de la Madre. Envió al vicario, canónigo Campagna y la comunidad se divide, pero el 22 de junio de 1901 se celebra la primera misa. Testimonio de pobreza.

-       En Asti, las "Dominicas Enfermeras" venían a menos y su obispo Mons. Jacinto Arcangeli solicita una religiosa que resulta ser Hna. Guzmana en 1902

-       Los obispos Ressia y Arcángelis convienen en autorizar una nueva congregación desmembrándose de la de Mondovi el 22 de noviembre de 1902 con tres hermanas el 22 de noviembre a las que se añaden dos más al mes siguiente, diciembre, y el 25 de marzo de 1903 la turca Céres Síndyka. Falleció el 10 de junio de 1904 por un tumor del cerebelo.

-       Compran una casa en Vía Aro y el 10 de octubre de 1903 se trasladan: "parecía un conventito. Entendimos el fin que Nuestro Padre Santo Domingo había propuesto al fundar su propia orden: es decir, unir la práctica de la pobreza con la del apostolado…para llegar a este fin, se estableció que todas nuestras oraciones comunes terminaran con la invocación: "Santo Padre Domingo, devuelve tu mirada des el cielo, contempla y visita esta viña que plantó a du derecha, renueva en nuestros días como tú lo comenzaste. Amén. Esta `invocación-´repetida muchas veces al día parecía despertar en nuestros corazones un nuevo deseo de responder más a nuestra santa vocación" pp.132-3

-       El 6 de marzo de 1905, el obispo Jacinto Arcangeli expide el Decreto de Fundación y el 13 del mismo mes el maestro General de la Orden, Fr. Jacinto María Cormier expide el decreto de filiación considerando el origen, la fundación canónica, las obras y los frutos de la nueva congregación.

-       Primeras constituciones aprobadas el 1 de noviembre de 1910

-       En 1909 fue nombrada visitadora de las Hermanas Dominicas de San Sixto,  fundadas por la religiosa italiana María Antonia Lalia, en 1893, en Roma, visitando sus casas, dialogando con las hermanas y detectando posibles causas de crisis

-       Año Santo 1900; las logias masónicas se enfrentan a la celebración del jubileo. Esto aviva el celo de la Madre en la enseñanza del Catecismo a través de sus religiosas

-       Al servicio de las víctimas de la PGM. Su encomiable trabajo fue galardonado a través de la Hna. Gaetana a quien se le otorgó la medalla de honor por tales servicios

-       Formación humana y religiosa para responder a situaciones diversas como auténticas samaritanas

-       Principios pp.82-83: vida interior, comunidad, apostolado. "Jesús, manso y humilde de corazón, haz mi corazón semejante al tuyo, para saber hacer la voluntad de tu Padre Celestial". "Expuse a la tierna Madre nuestra aflicción. Con gran fervor le suplicamos para que tomara entre sus manos nuestra causa…y encontramos la casa que deseábamos…Nuestros corazones palpitaban de alegría, de vernos tan visiblemente escuchadas y bendecidas por nuestra Santa madre Celestial" Santo Padre Domingo, vuelve tu mirada desde el cielo, contempla y visita esta viña que plantó tu derecha. Renuévala, en nuestros días, como al inicio. Amén".

-       Al servicio de la educación y promoción humana a través de varios centros desde 1903, Via Aro, Asti, Quarto, Valfenera, Montemarzo, Génova, Vinchio. El 16 de julio de 1916 se trasladan a la sombra del Santuario de Nuestra Señora de la Puerta, donde abrieron un instituto

-       Personalidad y vida espiritual sobre todo en los últimos momentos, la enfermedad de sus tres últimos años anteriores a la muerte que tuvo lugar el 12 de junio de 1935.

-       Su director espiritual, P. Garberoglio, rector mayor de los Oblatos de San José, venía a visitarla a mundo y la animó a centrarse en el amor martirizado.

-       Al Perú llegan un 13 de octubre de 1969 a petición de Mons. Dante Frasnelli. Sus nombres: María Marchisio, Emilia Nasi, Juana Giovo. Llegan a Huari, luego a Lima, Casa de Barranco, Ica, Chiclayo. Su superiora Hna. Giovanna Alvezzano visitó Perú en 1994, Chaclacayo. De 1970 a 1998, 16 han ingresado. En 1998, 7 hermanas peruanas colaboran en Italia.

La fundadora supo escuchar con sabiduría el signo profético de su tiempo, siendo fiel al ideal apostólico de Santo Domingo, quiere una familia religiosa que tenga como prioridad el vivir y el fomentar la fraternidad a través de la igualdad, dedicándose a la formación humana y espiritual de los jóvenes. En la actualidad esa misma historia continúa a través de nuestras obras en Italia, Perú, República Dominicana e Indonesia.

Conclusión:

En esta época de nuevo Minotauro, de Narciso, de Peter Pan... de crisis, no podemos quedarnos contemplando, menos lamentándonos. Decía San Pedro de Alcántara para el siglo XVI: "El mundo está mal, yo me he decidido cambiarlo cambiándome a mí mismo". Chesterton solía decir que Dios trastorna el mundo para germinar santos. Sin duda que el ejemplo de Madre Guzmana, valiente, audaz, pero delicada y misericordiosa, contemplativa y activa es un bálsamo y un regalo para enfrentar los desafíos de nuestros tiempos. No está ella, pero están sus hijas a quienes agradecemos sean memoria y esperanza. Que el Señor las bendiga y multiplique.

 


Fecha Publicación: 2019-08-01T11:09:00.000-07:00

BUENO DE LA FUENTE, Eloy

Eclesiología del Papa Francisco. Una iglesia bautismal y sinodal (Fonte Monte carmelo, Burgos, 2018, pp. 304)

Después de haberme leído casi todo lo publicado por y sobre el Papa Francisco les confieso que éste es el mejor porque retrata al Papa, al jesuita, al argentino, al hombre Jorge, pero, sobre todo, al testigo de fe, apasionado por Cristo misericordioso, entusiasmado de pastorear una iglesia que es comunión y misión, familia unida y fecunda, agradecida y responsable de comunicar la alegría del amor a nuestro mundo tan necesitado.

En la línea de obras teológicas como la publicada en el Perú por el Dr. Gustavo Sánchez Rojas "Alegría, misericordia, encuentro. El magisterio pastoral de Francisco" (Facultad de Teología Pontificia y Civil de Lima, 2018) y M. Borghesi "Jorge Mario Bergoglio. Una biografía intelletuale" (Jaca Book, Milán, 2017), esta publicación presenta una robusta y escurialense estructura con cinco apartados: 1. Escenario (eclesiología que brota de la misión). 2. ¿Quiénes somos la Iglesia? (Trinidad como amor en comunión y misión, todos los bautizados, iglesia pobre con los pobres). 3. Las iglesias locales en la comunión de iglesias (pueblo con muchos rostros, estados de vida, la dialéctica de la catolicidad y el poliedro). 4. Una iglesia sinodal al servicio de la unidad. 5. Caminando entre los otros y con los otros: diálogo y misión; la Virgen María en el caminar de la Iglesia: discípula y madre).

Más allá de los gestos y las anécdotas, el autor, eminente teólogo y creyente convicto, nos brinda las claves de un pontificado revolucionario, anclado en una eclesiología postconciliar, de fe viva y con discernimiento, abierta a una mirada profética para abrazar a un mundo globalizado que pide a gritos el agua viva del Cristo resucitado.

El autor enfatiza la importancia de los cuatro principios del Papa Francisco: "El tiempo es superior al espacio, la unidad prevalece sobre el conflicto, la realidad es más importante que la idea, el todo es superior a la parte". Como muestra de la hondura teológica y la coherencia de su escrito, les brindo este elocuente texto:

"Estos principios tienen un gran relieve, alcanzan un rango ontológico y antropológico, pues recogen el carácter dramático de la historia y de la experiencia humana. Se remontan muy atrás en la biografía y la actividad eclesial de Bergoglio. En la base se encuentra una lúcida y consciente constatación de las tensiones bipolares que existen en todo ser vivo y en las escisiones de la vida social y de la misma Iglesia. Ello requiere un pensamiento (y una acción) dialéctica; ha de tener en cuenta los polos en tensión (es decir, el conflicto) evitando que deriven en contradicciones insolubles mediante la salvaguarda del valor positivo de cada uno de ellos; la solución no se encuentra en una síntesis artificial (al estilo de Hegel) sino en su apertura a un nivel superior en el que puedan reconciliarse. Ese punto de referencia no puede ser otro que el "más" de un Dios libre, que por eso puede actuar como el Dios de las sorpresas y de la novedad" p. 28.

Después de leérmelo de un tirón, su densidad teológica me invita a leerlo de modo reposado como alimento intelectual, espiritual, apostólico. Indispensable para calibrar la importancia y trascendencia del don que supone el Papa Francisco para la Iglesia y para el mundo. 


Fecha Publicación: 2019-07-30T11:18:00.000-07:00

DICCIONARIO DE HISTORIA CULTURAL DE LA IGLESIA EN AMÉRICA LATINA

Este diccionario de Historia Cultural de la Iglesia en América Latina nace por iniciativa del Consejo Pontificio de Cultura, que convocó en Lima una reunión de representantes de las conferencias episcopales de América Latina y del Caribe en los primeros días de julio de 2006. Desde hacía bastante tiempo, se sentía la necesidad de ofrecer al público interesado en la historia de la formación del Continente Latinoamericano, un instrumento en el que se pusiera de manifiesto la contribución indudable que el hecho cristiano ha dado a la identidad, unidad y originalidad de América Latina. Por ello se quiso tomar conciencia, dialogando con un nutrido grupo de historiadores, enviados por las conferencias episcopales, sobre el asunto. Allí se dieron algunos pasos más concretos para poner en marcha el proyecto querido por todos.

Entre sus principales finalidades, el proyecto se propuso practicar una toma de pulso al momento historiográfico latinoamericano en su vertiente cultural-eclesiástica. Toma de pulso que debería servir para que los reunidos tomaran conciencia de lo que hasta entonces se había hecho y de lo que aún quedaba por hacer, en orden al mejor conocimiento de la historia cultural de la Iglesia en el Continente Latinoamericano. En aquella reunión y por medio de varias comunicaciones enviadas a los participantes y a las Conferencias Episcopales, se fueron perfilando cada vez más los objetivos y el método. Se invitaba a presentar aportes que habían de ajustarse a esta doble modalidad: informes sobre fondos históricos poco conocidos de archivos y bibliotecas, y obras específicas sobre el asunto. Se recibieron, leyeron y comentaron indicaciones sobre posibles voces para el diccionario y varias comunicaciones que tocaban los más diversos temas.

En cuanto a obras generales, así de análisis como de síntesis, existen historias eclesiásticas y culturales generales o para cada país, bibliografías biográficas de personalidades latinoamericnas, como también una rica bibliografía específica en el campo tanto civil como eclesiástico, diccionarios bibliográficos y obras misceláneas de naturaleza diversa, pero falta todavía un diccionario que recoja el papel del cristianismo en la forja del Continente. No se trata de redactar y poner al día una nueva historia eclesiástica o una historia cultural, sino la de facilitar un instrumento de fácil consulta que responda precisamente al título que lleva el diccionario.

Está claro que la historiografía cultural de la Iglesia en América Latina actualmente tiene ante sí un campo vasto y complejo. El preparar un diccionario de fácil manejo para todos los públicos es una empresa ardua, pero necesaria. Por ello, resultaba aconsejable una obra bien clasificada por voces y dividida según algunos criterios de extensión (voces mayores, intermedias y menores) que tuviese presente el título que se le quería dar al Diccionario: Cultural de la Iglesia en América Latina, el cual, sin renunciar a las síntesis de los grandes temas que pudieran presentarse, se caracterizara, más bien, por un trabajo de acopio del material bibliográfico y de ordenación de los datos históricos, ya poseídos y elaborados. La idea inicial partió del Padre Bernard Ardura, premostratense, secretario entonces del Pontificio Consejo de la Cultura, sostenido por el entonces Presidente de dicho Pontificio Consejo, el Cardenal Paul Poupard. La idea será luego sostenida por el actual Presidente el Cardenal Gianfranco Ravasi.

El proyecto fue objeto de especiales encuentros y debates con atinadas sugerencias. El plan detallado y la estructura del trabajo del Diccionario, la preparación del elenco bibliográfico de las colecciones, estudios y revistas que habían de ser citados con frecuencia en sus artículos, la lista de voces mayores, intermedias y menores fueron objeto de estudio y elaboración por parte de algunos colaboradores del P. C. de la Cultura y de los diversos participantes en el Encuentro citado de Lima de 2006, designándose luego una comisión encargada de poner en marcha el interesante proyecto, integrada por varios Consultores de dicho Dicasterio vaticano y con la cooperación importante de un equipo de expertos de la UPAEP (Universidad Popular Autónoma del Estado de Puebla).

Entre los problemas previos y fundamentales que hubo de resolver la Comisión, el más acuciante, sin duda, resultaba ser el relativo al equipo de colaboradores. Preciso es confesar que no es empresa fácil la formación del mismo, dada la complejidad y variedad de las situaciones concretas de los países que forman América Latina y el Caribe, y la dificultad en algunos casos para encontrar colaboradores y expertos en cada lugar y para cada voz o tema. Formóse, al fin, un equipo de colaboradores por países, con una serie de especialistas que se responsabilizaran de los artículos integrados en cada sección correspondiente a cada país. Sus nombres figuran al final de cada voz o artículo. Algunos artículos se deben a especialistas ya difuntos; otras recogen con los debidos permisos, artículos de Congresos o Publicaciones del Vaticano o de otros Entes, de los cuales se dará la debida referencia después de cada voz junto con el nombre de sus autores. La responsabilidad del contenido de cada artículo es del autor o autores del mismo, con la lógica anuencia de los Editores.

De justicia es reconocer que sólo a la constante y estrecha comunicación que algunos colaboradores mantienen con el Pontificio Consejo de la Cultura, se deben los mejores logros que la empresa del Diccionario en ciernes y progresiva formación podrá apuntarse. El valor extraordinario de muchas colaboraciones y el singular mérito de sus autores, es al lector, no a nosotros, a quien toca juzgarlos. Por lo demás, resulta evidente que coordinar a docenas de especialistas, dispersos por toda el área de la geografía latinoamericana y del Caribe, y algunos en otros países como España y Portugal o los Estados Unidos de América, por razones obvias de sus vínculos históricos con el continente latinoamericano y su reconocido conocimiento de la materia, no es empresa fácil, viniendo a constituir dicha circunstancia uno de los motivos que explican la lentitud con que procede el proyecto, y no pocos de los fallos que puedan encontrársele.

Conjuntados, pues, los criterios y esfuerzos de la comisión directora, la empresa del Diccionario empieza a marchar, entrando en su fase ejecutiva, con una serie de problemas, de los cuales trataremos de dar aquí al lector breve idea. Para dársela, procederemos de fuera adentro, es decir, de sus aspectos más externos y superficiales a los más medulares e internos.

El título.

Se dio por definitivo el que campea en la portada y que no tiene precedentes en la historiografía latinoamericana, al menos con esa fórmula exacta. Existen aquí y allá en el mundo de lengua española y portuguesa títulos como Enciclopedia de la Religión Católica; Diccionario de Ciencias Eclesiásticas, Biografía Eclesiástica, Diccionarios Biográficos de personalidades en los diversos países. Con estos diccionarios o enciclopedias coincide nuestro Diccionario en exigir para sus artículos el natural orden alfabético y en ceñirse a temas y voces de contenido eminentemente cultural y eclesiástico, por lo menos en alguna de sus facetas.

El alcance del título "Diccionario de la Historia Cultural de la Iglesia en América Latina", resulta más complejo y se presta a que teóricamente pudieran fijarse a dicho contenido diferentes metas. En concreto, el principal problema que se deriva de semejante titulación es si el Diccionario había de alcanzar también a todas aquellas voces de la historia cultural pre-colombina o a otras muchas que pertenecen sin duda a la historia de la cultura moderna, sobre todo occidental. Incorporarlas efectivamente al Diccionario nos llevaría a un proyecto enciclopédico vastísimo, que sale de los objetivos del proyecto, muy sencillo, de este Diccionario; precisamente por ello se ha querido descartar la palabra "Enciclopedia". Por ello se han impuesto criterios restrictivos, y solo en proporción muy pequeña se deberá tocar el mundo cultural indicado precisamente por tener que ver directamente o indirectamente con el objetivo señalado por el Diccionario en sus contenidos específicos.


En lo referente a la presentación, se parte del presupuesto que el Diccionario debería constituir un conjunto más o menos manual y asequible desde cualquier lado que se le mire. No se trata de nada parecido a las grandes enciclopedias hoy publicadas en los diversos países, de muchos volúmenes; pero ni siquiera a los conocidos Diccionarios de ciencias eclesiásticas, o a otros de carácter temático (de historia eclesiástica, de moral, de derecho, de ciencias religiosas, de los santos...). En principio, se pensó también aquí en la preparación de un diccionario de tal estilo y dimensión; pero a medida que la obra ha ido cuajando, se ha impuesto la idea de que las dimensiones tenían que estar dictadas por las voces mismas, que podrán ser más largas o cortas según las exigencias del tema; y por ello en numerosos casos se trata de intentos de artículos temáticos; en otras ocasiones son voces que dan simples noticias sobre las mismas. Un proceso análogo de crecimiento se opera con relación a las páginas que se ajustarán a las exigencias prácticas en la elaboración de los temas; sobre los cuales hay que advertir que su numeración es seguida y continuada; y ello, en razón de que éstos no responden a divisiones internas o sistemáticas de su contenido textual, sino simplemente a razones prácticas en relación con su más fácil manejo y su presentación más discreta. Dado que el Diccionario se comienza a publicar en red telemática para ir alimentándolo progresivamente, la dirección editorial del mismo podrá oportunamente añadir voces,corregir o mejorar algunas, siempre con la explicita autorización de sus autores y por contribución de los mismos o con el añadido de otras nuevas elaboradas también por autores nuevos o antiguos. Se cuidan también otros elementos que puedan contribuir a hacer más agradable dicha presentación: medidas de las voces, según el tema de cada una y fácil búsqueda de otras con conexiones evidentes con las mismas. Por el momento, debido a problemas prácticos, se excluyen ilustraciones, mapas y fotografías, que hipotéticamente en un futuro podrán añadirse. En la parte tipográfica: se busca una uniformidad de combinación de tipos y de espacios que dan al conjunto una unidad tipográfica, de escritura ajustada y texto lleno, pero con cierta agilidad, incluso en los largos apartados bibliográficos de determinados artículos, donde el problema de la composición se agudiza a cuenta de una mayor cantidad de texto y de un menor tamaño de las letras, así como del tipo de las mismas.

El contenido.

El Diccionario no pretende, por principio, hacer investigación de primera mano sobre cada una de las voces o temas. Es un Diccionario de divulgación, lo que no significa falta de rigor histórico. Si en algún caso puede ocurrir lo contrario, es por singulares razones, derivadas, bien de la naturaleza de los artículos mismos, bien de la personalidad de los autores que los redactaron. De todas formas y con las limitaciones naturales, hay que reconocer que el conjunto del Diccionario ofrece una presentación elemental de la investigación lograda hasta el presente en los sectores de la Historiografía de la Historia Cultural de la Iglesia en América Latina, y constituye, por tanto, un punto de partida para ulteriores investigaciones. Lo que desde el primer momento se intenta es precisamente eso: recoger en resúmenes breves y en noticias seguras los datos históricos ya conocidos y elaborados sobre personajes y asuntos culturales y eclesiásticos relacionados con el primer tema específico. Esta distinción, entre asuntos temáticos y personas, aún siendo tan obvia, también plantea su problema; se conjuntan ambos aspectos: el temático y el biográfico.

Sin embargo, el trabajo tiene que ver más con los asuntos histórico-culturales-eclesiásticos que aquí han sido recogidos y tratados. No es fácil hacer de ellos una clasificación sistemática y, menos, establecer entre los mismos, en función de su importancia, un orden jerárquico. En cambio, sí interesa poner de relieve que la principal preocupación de los responsables del elenco de voces que se proponen recoger dichos asuntos en los correspondientes artículos, se polariza hacia criterios que den cabida no sólo a los grandes acontecimientos y situaciones extraordinarias de la Iglesia latinoamericana desde un punto de vista cultural, sino también a sus instituciones habituales y ordinarias y, dentro de éstas, a las menos conocidas o divulgadas, por ejemplo, las administrativas, sociales y económicas. Con lo cual se intenta asegurar que ninguna manifestación cultural apreciable de esta Iglesia, a lo largo de sus más de quinientos años de vida en América Latina, ha dejado de ser aquí historiada en mayor o menor grado. Basta, para comprenderlo, leer los títulos de los artículos, donde entran desde la historia de la Liturgia o de los Sínodos y Concilios hasta la de los Movimientos artísticos o literarios, en cuantos éstos han estado imbuidos de espíritu religioso y eclesiástico. No pocos de dichos artículos —Iglesia y Estado, Literatura, Humanismo, Teología, Universidad, Concordatos, Misiones evangelizadoras, Pioneros de la evangelización y de la cultura, santos latinoamericanos etc.— constituyen pequeños artículos que darían para otros ensayos y libros; por eso en su redacción a veces un tema general ha tenido que ser tratado en varios aspectos particulares y redactado por varios autores especializados.

Otros artículos de voces, a pesar de su extensión y del cúmulo de datos que llevan consigo, no pasan de ser, por la naturaleza misma del asunto, más que un intento de recopilación ordenada, que no podía, ni en cantidad ni en calidad, aspirar a resultados definitivos; pues hubieran supuesto otros tantos diccionarios dentro del Diccionario. Tal, por no citar sino algunos, el artículo Descubrimientos, Conquista, Evangelización, Misiones y Misioneros, Santuarios, Religiosidad Popular, Independencias e Iglesia y un largo etcétera, los cuales, aun con la limitación dicha, creemos puedan cooperar en un avance de estudio los respectivos temas en el campo historiográfico, dando nuevos pasos en el campo de la respectiva historiografía del pasado. Como serie de artículos básicos y adecuados a la finalidad del Diccionario, no pueden quedar sin mención los dedicados a cada una de las antiguas diócesis latinoamericanas en sus diversas perspectivas históricas. A ellas se les da un relieve peculiar precisamente por el papel que han jugado en la historia cultural de América Latina: además de llevar casi todas voz propia, y se procura dar una noticia elemental de lo que fueron y del papel que jugaron en la vida de Iglesia en aquellos primeros siglos de vida. Dar noticias específicas sobre los centenares de diócesis creadas en la edad contemporánea es por el momento una empresa importante, pero que sale del objetivo inmediato de este Diccionario.

En cuanto a las biografías, el problema se ha complicado más, por encontrarnos ante varias disyuntivas fundamentales y de opción menos indubitada, a saber: si han de historiarse personas del estado eclesiástico solamente o también seglares cuyo peso en la marcha de la Iglesia latinoamericana haya sido claramente específico y de influencia notoria; si la selección ha de hacerse a escala nacional conjuntamente o por grupos separados, bien siguiendo las instituciones Eclesiásticas normales (obispados o diócesis, Órdenes religiosas, etc.), bien atendiendo a las respectivas especialidades técnicas en que lucieron los biografiados (trabajo evangelizador, teología, humanismo y filosofía, derecho, literatura, artes y música, ciencia, etc.) o a sus personales situaciones, positivas o negativas, con relación a la Iglesia (santos, herejes, apóstatas, reformadores, perseguidores, etc.). Como regla general se incluyen las personas históricas del pasado, incluso reciente, y generalmente se excluyen las vivas en el momento de la redacción a no ser que su significado histórico actual sea reconocido ya unanimemente como patrimonio universal de la Iglesia en América Latina y en la Universal.

Frente a todas estas opciones, se fijan los criterios siguientes: 1) Sólo en casos excepcionales se conceden voz y artículo propios a figuras laicas eminentes que no estuvieran declaradas santos o beatos o siervos de Dios; pues, si lo están, tienen derecho a figurar por ese título antes que por cualquier otro. Tal selección se debe al papel que han jugado en la vida e historia cultural de la Iglesia de manera positiva o negativa. 2) La selección de personajes eclesiásticos cuyo nombre ha de aparecer entre las voces principales del Diccionario, corre normalmente a cargo de las instituciones a que dichos personajes han estado más ligados, en concreto, la diócesis o la familia religiosa a la que pertenecieron, el país o la institución cultural concreta. Esto como norma general. Lo cual ya indica que en determinados casos rigen otras normas especiales; por ejemplo, con relación a aquellos sujetos que se hicieron famosos por su participación en concilios, organismos, hechos...; o por haber sido escritores literarios muy conspicuos, o juristas eminentes, o notables sociólogos católicos, etc. 3) Se incorporan a la lista de voces también muchos eclesiásticos biografiables, aunque hasta ahora hayan sido ignorados por la historiografía corriente. En este trabajo cobran especial importancia las aportaciones dadas por los colaboradores específicos de cada país. En su aplicación, el criterio que ofrece mayores dificultades es el relativo a la selección de personajes cuyos nombres merecen un artículo más amplio. Es inevitable que a veces se pueda pecar por falta de más, y otras, de menos; y esto, así en el número de sujetos que se consideren dignos de ser historiados, como en la extensión de las noticias dedicadas a cada uno de ellos. Puede denunciarse ya desde aquí que algunos grupos de biografías pecan de inflación en ambos aspectos, mientras que otros se le antojarán al lector excesivamente restringidos.

Al concluir estas observaciones sobre el contenido del Diccionario, se debe añadir que algunos temas específicos pueden ser incluidos en el Diccionario, a pesar de encontrarse al margen cronológico o temático específico del mismo. Por ello, tratándosede un Diccionario que se propone salir primero en red, queda abierta la invitación y la posibilidad de que otros autores preparen sus colaboraciones y pidan a la Dirección del Diccionario de incluir sus respectivas voces, que dicha Dirección podrá evaluar. Otros aspectos importantes: en algunos casos han debido incluirse temas y personajes del mundo secular por obvias razones de relación inseparable con la Historia Cultural de la Iglesia en América Latina; separar los campos es una empresa no sólo imposible, sino también contra la misma naturaleza de esta historia. Otros temas son excluidos por falta de colaboradores que no se encuentran dispuestos en el trabajo o que no cumplieron con lo prometido; y en todos, por falta de espacio dentro del Diccionario mismo que, de cargarse con la historia de cuantos asuntos y personas de la Historia Cultural de la Iglesia en América Latina tuvieron que ver con dichos territorios, hubiera desbordado en extensión las proporciones discretas a que nos hemos referido.

El método.

Su postulado más general e importante, impuesto por la naturaleza de la obra y la correspondiente metodología en uso, ha consistido en dividir todos los artículos en dos partes bien diferenciadas, incluso tipográficamente: una, la principal y primera, donde se han reunido los datos y noticias pertinentes a cada tema, ya sea éste de persona o de cosa; otra, donde se han recogido las oportunas referencias bibliográficas y las notas cuando éstas se consideren necesarias para completar la exposición histórica. Sobre cada uno de los dos apartados, el histórico propiamente dicho y el bibliográfico, será bueno hacer algunas advertencias:

1.a Todo articulo principal llevará en cabeza el signo de que lo es, vinculado a una voz, impresa en negrita mayúscula. Dicha voz, la mayoría de las veces, estará representada por una palabra sola; sin ser infrecuente que lo esté por varias, en cuyo caso algunas de ellas, las últimas, podrán ir en negrita minúscula.

2.a Tratándose de asuntos no biográficos, pueden abundar largos artículos temáticos que sinteticen los grandes temas históricos de la Iglesia en América Latina. Tratándose de una Iglesia hija misioneramene de la española y portuguesa, es obvio que entren también algunos temas esenciales y personajes de las mismas, importantes para entender la historia cultural y eclesial de América Latina. Se trata de dar de los mismos una visión conjunta, y sin perjuicio de que algunos de los puntos tocados en ellos vuelvan a tener luego su voz y su artículo allá donde por orden alfabético les corresponda. Ejemplos elocuentes de tales temas podrían ser algunos como éstos: Arqueología cristiana, Arte sacro, Beneficencia, Bibliotecas Eclesiásticas, Conquista, Concilios provinciales, Concordatos, Derecho, Descubrimientos, Espiritualidad, Evangelización, y un largo etcétera. Lamentamos sólo que muchas voces queden en el tintero; que muchos países queden de hecho menguados en el Diccionario a la hora de presentar su historia cultural y eclesial y la de sus personalidades históricas; el que no se les haya aplicado el mismo método, agrupándolas en serie seguida y completa dentro de un solo artículo, sino que se las deje dispersas y situadas cada una donde su nombre lo ha exigido por pura razón alfabética, o que simplemente queden olvidadas. Las razones ya las hemos apuntado. Hay que decir, que la opción por sacar a la luz esta iniciativa de Diccionario en forma telemática en red, es precisamente para dejar las puertas abiertas a ulteriores colaboraciones y subsanar las omisiones, que podrán ser numerosas.

3.a La estructura de cada uno de los grandes artículos no ha obedecido a esquemas rígidos, ni siquiera iguales. En general, su disposición y divisiones se han dejado al arbitrio de los respectivos autores; limitándose la dirección del Diccionario a perfilar detalles puramente extrínsecos, como la fijación de los puntos y aparte, la distribución y numeración de los diversos apartados, la tipografía de los títulos y subtítulos, la presentación en cabeza de los correspondientes resúmenes, el orden y disposición de la bibliografía, después de completarla cuando ello ha sido preciso. Se dan algunas notables excepciones cuando el tema lo pide por ser objeto necesario de mayor extensión y exposición completa. Así en tales casos el largo artículo tratado puede ser subdividido en varios apartados. Pero la estructura externa en estos casos se encuentra cortada por patrón uniforme, a base siempre de varios capítulos, en los que se puede dividir logicamente el tema, con sus titulaciones expresas en pequeña letra negrita que ayuden a seguir debidamente el tema del artículo. En los artículos dedicados a naciones latinoamericanas se ha procedido de forma igual o parecida. En otros, la misma temática ha impuesto a su desarrollo un orden cronológico o un orden alfabético según los casos.

4.a La bibliografía que acompaña a estos trabajos más largos y más articulados se caracteriza también, casi siempre, por su mayor extensión. Ideal hubiera resultado el sistema de dar largas listas de autores y obras convenientemente clasificadas, respondiendo a las divisiones del texto principal; se ha debido hacer una selección por motivos tipográficos, tratando incluir los libros u obras más conocidas sobre el argumento, normalmente dispuestos por orden alfabético y siguiéndo criterios metodológicos generalmente hoy aceptados en las citas bibliográficas. Estos criterios varían cuando la cita de un autor y su obra se incluye en la lista general bibliográfica, o en las notas. En el primer caso el nombre del autor (o del ente en conjunto que ha preparado o editado el escrito) comienza por su apellido, seguido de su nombre de pila o propio, título del libro, o del artículo y revista donde aparece, editor (si se considera fundamental), ciudad de edición y año de la misma. En las notas, se cita primero el nombre propio seguido de los apellidos del autor. En los autores clásicos antiguos se pone siempre el nombre por el que generalmente se le conoce en la historia, aunque sea nombre propio y no apellido.

5.a Para los artículos biográficos; la única norma metodológica se ha concretado a poner siempre en cabeza —salvo excepciones en algunos nombres de religiosos y religiosas— el apellido de la persona historiada, seguido del nombre, en minúscula; los datos referentes a lugar y fecha del nacimiento y muerte vienen a continuación, incluidos entre paréntesis e impresos en forma ordinaria; todo lo cual se complementa siempre con un calificativo o varios que especifiquen la condición del personaje en su faceta más importante: santo, obispo, siervo de Dios, fundador, misionero, evangelizador, teólogo, filósofo, jurista, religioso, religiosa, dramaturgo, escritor ascético, político, patriota, o el título más conocido en su historial (como, rey, virrey) etc. En el restante texto de cada biografía no existe ya uniformidad, ni siquiera en seguir un estilo breve y esquemático, y ello por las razones ya dadas. Consecuencia de esa libertad que a los autores se ha dejado en la estructuración de los respectivos artículos, son las evidentes diferencias que, en punto a extensión, pueden observarse entre unos y otros. Se ha puesto particular empeño en que las biografías de determinados eclesiásticos y personajes del mundo cultural y político importantes y aunque a veces menos conocidos, encontraran ahora ocasión de ser reivindicados historiográficamente, dados a conocer con un detalle y extensión que pudieran parecer a primera vista desmesurados; pero ello se ha tenido en cuenta dada la finalidad del Diccionario.

6.a El problema de la bibliografía en estos artículos biográficos, presenta un doble aspecto: el ordinario, en relación con cuanto se ha publicado sobre cada sujeto historiado; y el extraordinario que ofrecen los que fueron autores de textos escritos; los cuales resultan ser muchos más de lo que, en principio, pudiera imaginarse. De ahí que en los correspondientes apartados se haya optado por repartir su caudal bibliográfico en dos secciones: una, relativa a las obras del personaje, donde lo fundamental ha sido dar, lo más completa posible, la lista de aquéllas, acompañada en muchos casos de un breve estudio de las mismas; otra, la corriente, que viene en segundo término, cuya disposición y título es igual en todos los artículos, biográficos y no biográficos.

7.a En la biliografía se incluyen, cuando las hay, referencias: a las fuentes históricas sobre el argumento; a las obras del autor historiado, si las tiene, seguida de las referencias bibliográficas correspondientes.

8.a El Diccionario carece de ilustraciones, así dibujadas como fotográficas. Sin embargo no se excluye a priori que en algunos artículos las puedan llevar: Demografía eclesiástica, a base de cuadros y gráficos; el de Geografía eclesiástica y política a base de mapas etc...

9.a Desde el punto de vista metodológico consideramos importantes las indicaciones bibliográficas en los artículos temáticos fundamentales. Nos referimos a los grandes repertorios, a los diccionarios y enciclopedias, a los elencos y catálogos de Órdenes religiosas, sobre todo en su labor evangelizadora, a algunas revistas de carácter histórico y a documentos y archivos fundamentales en la história de América Latina. Se intenta citarlos íntegramente cada vez que salen; pero si salen en un mismo artículo más veces se citan en abreviatura, empleando sus iniciales o siglas que se señalan. Abreviar la bibliografía, y no precisamente en sus elementos secundarios, como el nombre de pila de los autores, o el lugar de impresión de los libros, sino en elemento tan principal e importante como el título mismo de las revistas o de las grandes colecciones bibliográficas que habían de repetirse centenares de veces a lo largo del Diccionario, ha exigido una cierta flexibilidad según los casos. En cada artículo se adopta el método de reproducir la primera vez el título entero, para luego citarlo abreviadamente cuando se repita en el mismo artículo. Esta opción evita la necesidad de montar un amplio aparato o tabla explicativa de las siglas y abreviaturas en cuestión para todo un Diccionario en crecimiento.

10.a Otros grupos de abreviaturas que se refieren a lugares de impresión de libros, citados más frecuentemente, o a nombres de Órdenes y Congregaciones religiosas, o a términos técnicos muy en uso, o a títulos conocidos de instituciones, personas, etc., no plantean especiales dificultades por ser universalmente conocidas.

11.a Teniendo en cuenta que los temas de algunas voces, así de biografías como de asuntos, están actualmente en revisión y estudio, y que la investigación se halla siempre en fase constituyente, se deja abierta la posibilidad de una apertura continua a alimentar y completar esta publicación con ulteriores publicaciones y correcciones, indicando siempre las voces relativas complementarias; y esto para otras voces y artículos que, por cualquier causa, no se hayan recogido ahora, se irán publicando así suplementariamente a medida que el avance de la investigación histórica y los colaboradores voluntarios lo ofrezcan.

12.a Todos los artículos van firmados y son responsabilidad de sus autores. La firma aparece al final del artículo en cuestión. En algunas ocasiones los artículos son frutos de varias colaboraciones; ello es siempre indicado. En contados casos cuando una pequeña voz no va firmada o se usa solamente una sigla, ello quiere decir que es fruto de la redacción del Diccionario y vendrá firmada con las siglas DHIAL.

13.a Las notas que algunos de los artículos, especialmente los más largos, no se cincluyen en el texto del artículo, sino que van añadidas al final de la Bibliografía, en carácteres tipográficos menores y siguiendo las normas universalmente aceptadas a la hora de redactar el aparato crítico de un artículo o libro. El nombre del Autor o Autores cierran la voz.

14.a El Diccionario usa las lenguas española y portuguesa en sus voces, por ser las mayoritarias del Continente Latinoamericano, respetando los originales de cada autor en dichas lenguas, sin traducción de la una a la otra.

Lagunas

Sería pueril y pretencioso imaginar que nos encontramos ante un proyecto de Diccionario completo y perfecto. Se trata simplemente del intento de poner a disposición de cuantos lo deseen, un instrumento en el que puedan consultar datos importantes por lo que se ve con claridad meridiana y sin pretensiones ideológicas previas, cómo en la formación de lo que hoy llamamos Continente Latinoamericano, la Iglesia Católica ha tenido un papel tan fundamental, que sin él no se puede entender la historia pasada y la vida actual del mismo. Los medios con los que contamos son exiguos y muy pobres. Todo se basa sobre la libre y voluntaria adhesión y cooperación de algunos estudiosos de historia que, a base de tesón y perseverancia, nos proponemos ofrecer este servicio cultural a todas las personas apasionadas por la curiosidad histórica y la pasión por la búsqueda de "la verdad que nos hace libres" (Cf. Jn. 8, 32). Ello, al menos puede disculpar las inevitables taras que se manifiestan, como la ausencia de muchas voces y artículos cuya presencia era obligada u oportuna por razón del tema; o en el desorden, según los criterios en uso en muchos diccionarios; o en la repetición de conceptos y noticias que se tocan en diferentes artículos; los "duendes de imprenta" que a veces se cuelan; o a la variabilidad con que se ha procedido al citar títulos de obras que se repiten con insistencia; o en el empleo de mayúsculas y minúsculas; o en la disposición de los grupos numéricos correspondientes a citas de colecciones y revistas. Ya aludimos los motivos de muchas de estas lagunas que, si no las justifican, pueden contribuir a explicarlas: el exiguo número y diversidad de los colaboradores, las dificultades inherentes al tratamiento y estructuración de algunos temas, el demasiado tiempo transcurrido desde que se iniciaron los primeros trabajos en esta empresa, el complicado aparato bibliográfico y un largo etcétera. Sin embargo, la pasión inicial no se ha consumido, sólo que nos hemos ido dando cuenta de que aquella aparente simple aventura era más ardua de cuanto imaginábamos, y exigía una dedicación de tiempo tal del que no disponíamos, pero por encima de ello, este Diccionario es obra de nuestra ilusión inagotable, además de la gratuidad o "amor al arte" que nos empuja y sostiene en el empeño.

Agradecimientos

Para terminar con este ya largo discurso prologal, solo queda el obligado capítulo de, gracias a todos aquellos que, en una u otra forma, están haciendo posible la aparición del Diccionario.En primer lugar al Pontificio Consejo de la Cultura del Vaticano, en la persona de su Presidente, el Señor Cardenal Gianfranco Ravasi, y al Delegado S.E. Carlos Alberto Acevedo, Secretario y demás oficiales de dicho Consejo Pontificio, de modo particular a los PP. Miguel Ángel Reyes Arreguín y Carlos Javier Díaz Vega; y a la Universidad Popular Autónoma del Estado de Puebla (UPAEP, México) a su Junta Directiva y a su Dirección Académica, y en especial al Lic. Juan Louvier Calderón, coordinador y colaborador importante de los trabajos y a la dirección técnica, dirigida por el Lic. Mario Jaime García Ramírez y su equipo, y a otras muchas las personas dignas del agradecimiento de todos los que creemos en la búsqueda e investigación histórica sin más.

Agradecemos la colaboración y el permiso que la Pontificia Comisión para América Latina (CAL), la Biblioteca Apostólica Vaticana (BAV), la Enciclopedia Guadalupana (México), y otras instituciones culturales españolas y latinoamericanas que figuran al fondo de cada artículo correspondiente, nos han dado para poder reproducir debidamente algunos textos publicados por cada una de las Instituciones citadas, sobre todo con motivo de las celebraciones del V Centenario de los comienzos de la evangelización en el Continente Americano (1992) como "La Iglesia en América: Evangelización y Cultura". Pabellón de la Santa Sede. Exposición Universal de Sevilla 1992. También cuando el artículo se haya basado en investigaciones específicas publicadas se dará la debida referencia y créditos debidos. Las voces o artículos, aunque sean de volumen menor, irán debidamente firmados por sus autores. En el caso de que una voz o artículo se haya compilado por varias personas a base de consultas y elaboraciones diversas, van firmados con la sigla DHIAL, para indicar tal trabajo de varias manos en la preparación del argumento y en su redacción, indicando siempre en las notas y bibliografía los créditos debidos. Tenemos que agradecer a todos los Autores su trabajo, que en este DHIAL es siempre voluntario y gratuito y sin ánimo de lucro.

Las colaboraciones están siempre abiertas a cuantos deseen cooperar en la redacción de temas considerados oportunos e importantes. En este sentido el DHIAL se propone ser como un río que crece con muchos afluentes que lo enriquecen y ayudan a crecer. Toca a los responsables de la edición del mismo incluirlos debidamente. Los artículos son responsabilidad de los firmantes. Ellos podrán en su caso corregirlos, enriquecerlos con aumentos o recortes, de acuerdo con los responsables de la edición. Los artículos en tal sentido no están abiertos a las correcciones de los lectores, que sin embargo podrán aportar sugerencias o críticas oportunas a los Editores. Las voces o artículos del DHIAL, como el mismo título indica, se encuentran en las lenguas española y portuguesa dependiendo de la lengua usada por los autores de los mismos.

El criterio fundamental que se ha querido seguir en la elaboración de este Diccionario de Historia Cultural de la Iglesia en América Latina, de carácter fundamentalmente temático, es cuanto ya Cicerón escribe en su obra De Oratore (Libro II, cap. 15), y que León XIII recoge en su Carta Apostólica Saepe numero considerantes del 18 de agosto de 1883 cuando ordena la apertura del Archivo Secreto Vaticano (ASV) a los investigadores de la historia: «primam esse historiae legem ne quid falsi dicere audeat, ne quid veri non audeat» «La primera condición de la investigación histórica es no afirmar algo que sea falso, y la segunda no ocultar algo que sea verdadero» .

FIDEL GONZÁLEZ FERNÁNDEZ

Coordinador General del Proyecto

https://www.dhial.org/diccionario/index.php/Glosario

VOCES PERUANAS

A la fecha, 28 de julio del 2019, identificamos más de 70, redactadas por el director P. Fidel González, los miembros de la Academia Peruana de Historia Eclesiástica (APHE) pues la institución generosamente ha facilitado el contenido de sus trece volúmenes para que puedan ser incorporados.  Comparto su contenido con el fin de que se difunda y los académicos se animen a colaborar con nuevos artículos.

1.     BARZANA ALONSO; Apóstol de Sudamérica

2.     BARZANA ALONSO; Dones lingüísticos

3.     BARZANA ALONSO; En camino a los altares

4.     BERLANGA, Fray Tomás de

5.     BIBLIA Y EVANGELIZACIÓN; Presencia en el Virreinato del Perú

6.     BITTI, Bernardo

7.     CALANCHA, FRAY ANTONIO DE LA

8.     CISNEROS, Diego

9.     CÓRDOVA Y SALINAS, fray Diego de

10.  CORUÑA, Agustín

11.  CUZCO; Colegio de San Bernardo Abad

12.  DE LEÓN, Antonio

13.  DEVOCIÓN MARIANA EN PERÚ

14.  DOMINICOS; Fundación de la Provincia peruana de San Juan Bautista

15.  DOMINICOS; Las misiones de Puerto Maldonado

16.  DOMINICOS; Misión de Fray Vicente Valverde en Cajamarca

17.  DOMINICOS; Papel pacificador en el siglo XVI

18.  DOMINICOS; Su impulso misionero en el Perú del siglo XVI

19.  DURÁN Y MARTEL, Fray José Higinio

20.  ESCLAVOS NEGROS EN PERÚ; Condición jurídica y social

21.  ESCLAVOS NEGROS EN PERÚ; Moderación de castigos y trabajos

22.  EVANGELIZACIÓN: aportes de los Agustinos en Filipinas y Perú

23.  EVANGELIZACIÓN Y ENCOMIENDAS EN PERÚ

24.  JEREZ, Francisco de

25.  JURISDICCIONES ECLESIASTICAS DEL PERU

26.  LIMA; Colegio de San Buenaventura de Nuestra Señora de Guadalupe

27.  LIMA: Colegio de San Ildefonso

28.  LIMA; Colegio de San Martin

29.  LIMA: COLEGIO DE SAN PABLO

30.  LIMA: COLEGIO DE SANTO TOMAS

31.  LIMA: REAL CONVICTORIO DE SAN CARLOS. (I)

32.  LIMA: REAL CONVICTORIO DE SAN CARLOS. (II)

33.  LIMA: Real convictorio de San Carlos. (III)

34.  LIZÁRRAGA, Reginaldo de

35.  MAYNAS; Cambios en la Misión

36.  MAYNAS; Características de la Misión

37.  MAYNAS; La Memoria Histórica

38.  MAYNAS; Situación en la etapa post-jesuítica

39.  MEDELLÍN, Diego De

40.  MENDIETA, Fray Gerónimo de

41.  MOGROVEJO; Pastor de la Misericordia (I)

42.  MOGROVEJO; Pastor de la Misericordia (II)

43.  MOGROVEJO Y ROBLEDO, Toribio Alfonso de

44.  PERÚ; Afrodescendientes

45.  PERÚ; Comienzos de la evangelización

46.  PERÚ; El debate teológico jurídico misional sobre la conquista

47.  PERÚ; Elementos de la religiosidad popular

48.  PERÚ; El patronato republicano y los gobiernos anticlericales

49.  PERÚ; El Tercer Concilio Limense y la Cristiandad indiana

50.  PERÚ; Entradas públicas de arzobispos

51.  PERÚ; Erección y organización de la Iglesia

52.  PERÚ; La cultura en tiempos de la evangelización

53.  PERÚ; La evangelización en el contexto andino del siglo XVI

54.  PERÚ; Las diócesis en el siglo XIX

55.  PERÚ; Los religiosos en los siglos XIX y XX

56.  PERU; Loayza y la evangelización

57.  PERÚ; Misiones y doctrinas

58.  PERÚ; Protectoría eclesiástica de los indios

59.  PERÚ; Religiosidad popular en el siglo XVI

60.  PERÚ; Virreyes y episcopado y el tercer Concilio Limense

61.  PIZARRO, Francisco

62.  RODRIGUEZ TENA, Fray Fernando

63.  SEMINARIO DE SAN CARLOS Y SAN MARCELO (Trujillo)

64.  SEMINARIO CONCILIAR DE SANTO TORIBIO

65.  SEMINARIO CONCILIAR DE SAN CRISTOBAL (Huamanga)

66.  SEÑOR DE LOS MILAGROS; Devoción en Perú

67.  SOLANO, San Francisco

68.  TALAMANTES FRAY MELCHOR DE; Promotor de la independencia Novohispana

69.  TALAMANTES FRAY MELCHOR DE; Su vida en México

70.  TALAMANTES FRAY MELCHOR DE; Su vida en Perú

71.  TEOLOGÍA Y DERECHO; La presencia española en Perú

72.  VILLARROEL, Gaspar de

73.  ZÁRATE, Agustín de

 

 

 


Fecha Publicación: 2019-07-29T02:23:00.000-07:00

LA RESIDENCIA UNIVERSITARIA TOMÁS MORALES DE SALAMANCA CUENTA CON RÓTULO A LA ANTIGUA USANZA DE LOS VÍTORES

 

            Gracias a la mano maestra de Antonio Valadés la Residencia Universitaria "Tomás Morales" de los Cruzados de Santa María de Salamanca cuenta con un artístico rótulo acorde con la tradición académica de la afamada Casa de Estudios. Debe resaltarse que el edificio debe su diseño al célebre arquitecto don Alejando de la Sota y que se ubica al lado del popular Jardín de Calixto y Melibea, sobre el solar donde parece nació el rey Alfonso XI allá por 1311. Excelente iniciativa que honra al Venerable Tomás Morales, S.J, que caminó tantas veces por el jardín en compañía de jóvenes a quienes nos aconsejaba espiritualmente y que fue el pionero de este Hogar Universitario para la formación de centenares de jóvenes.

            La Universidad de Salamanca otorgaba el vítor, el símbolo de vencedor, al que coronaba su triunfo académico definitivo gracias al título de doctor. El clásico historiador salmantino M. Villar recoge esta popular tradición:

            "No sólo se trazaban los vítores en las paredes de la universidad, sino principalmente en los muros de las casas, colegios o conventos que habitaban los agraciados ya con algún título académico, ya con la propiedad de una cátedra; expresando el vítor el nombre del catedrático, la cátedra obtenida y a veces el año; aún existen muchos vítores, conservándose legibles los letreros de colorado almagre. La palabra vítor, se halla escrita casi siempre en abreviatura, acompañada en muchas ocasiones de una palma y una espada. También se escribían los vítores en tarjetones que los estudiantes paseaban a modo de estandarte, por plazas y calles[1]".

           

            Estas palabras se estampaban también con almagre por las paredes en obsequio a los que salían airosos en tales contiendas, especialmente en las universidades. Aludiendo a esta costumbre, dice el personaje "Tulipán" en el baile de "Las Flores" de Alonso de Olmedo, dirigiéndose a "Clavelina":

 

- ¡Tú conmigo que pareces pared de Universidad

A quien vítores de almagre ensangrentaron la faz!

 

            No sólo se trazaban los vítores en las paredes de las universidades, sino principalmente en las de las casas, colegios o conventos que habitaban los agraciados ya con algún título académico, ya con la propiedad de una cátedra; expresando el vítor el nombre del catedrático, la cátedra obtenida y a veces el año; aún existen muchos vítores, conservándose legibles los letreros de colorado almagre. La palabra vítor, se halla escrita casi siempre en abreviatura, acompañada en muchas ocasiones de una palma y una espada. También se escribían los vítores en tarjetones que los estudiantes paseaban a modo de estandarte, por plazas y calles".

 

            En la actualidad, podemos contemplar vítores tanto en las paredes vinculadas con la Universidad, tanto la civil como la pontificia, así como en muros de edificios destacados como el de la Clerecía en recuerdo de la santa salmantina Bonifacia Rodríguez, fundadora de las Siervas de San JoséEn la Universidad de Valladolid, sin ir más lejos, en el claustro del Palacio de Santa Cruz campean los vítores en honor a todos los doctores "honoris causa" nombrados por la Universidad. Junto al emblema descrito anteriormente figura el año y el nombre del doctor.

 

                Enhorabuena, Antonio, y gracias por tan feliz iniciativa

 

José Antonio Benito



    [1] M. Villar y Macías Historia de Salamanca. Salamanca, 1905. III, p.59.


Fecha Publicación: 2019-07-23T08:32:00.001-07:00

Ante la sorpresiva crítica de un escritor a quien admiro y sigo, Juan Manuel de Prada, acerca del concepto de "dignidad" en el personalismo https://www.abc.es/opinion/abci-muerte-digna-201907150013_noticia.html, sugerí al filósofo Carlos Díaz una nota aclaratoria. Fiel a su compromiso generoso se la puedo compartir. Muy agradecido. 


DIGNIDAD Y PERSONALISMO: CARLOS DÍAZ REPLICA A JUAN MANUEL DE PRADA

 

 "Quisiéramos denunciar la colaboración del catolicismo pompier en la progresiva aceptación social de la eutanasia a través de la doctrina llamada «personalismo», que entiende que lo constitutivo de la persona es la libertad de elección y su actividad autocreadora. De este modo, el hombre se «hace» digno actuando libremente de un modo personal, mediante obras o actos a través de los que conquista su personalidad. El personalismo no se cansa de invocar, a modo de disco rayado, la «dignidad humana» que se realiza a través de actos libres, en lugar de distinguir -como hacía la filosofía clásica- entre una dignidad «ontológica» (la que tiene cualquier ser humano por el mero hecho de ser) y una dignidad «moral» (la que el ser humano adquiere o pierde según la naturaleza de sus acciones). Pero el personalismo borró esta diferencia fundamental, fundiendo en una la dignidad ontológica del hombre con su dignidad moral y convirtiendo la libertad humana (en sí misma, independientemente del fin hacia el que se ordena) en «digna». La persona, de este modo, se convierte en un valor absoluto desde el punto de vista moral, con independencia de la naturaleza de sus acciones. Así, el personalismo católico se convirtió en el tonto útil del liberalismo, que pudo encumbrar la «dignidad de la persona humana» como fundamento de los ordenamientos jurídicos y de los programas políticos. Y así se abrió la puerta a que la eutanasia fuese calificada de «muerte digna»; pues es una muerte libremente elegida por el hombre". Y con estos presupuestos falaces, en los que el liberalismo y el personalismo católico van juntitos de la mano, la legalización de la eutanasia será coser y cantar. Aunque, por supuesto, liberales y católicos pompier nos dirán, una vez legalizada, que se trata de una nueva aberración del «marxismo cultural».

 

Hasta aquí el texto en ABC de Juan Manuel de Prada. Deseo confrontar tales afirmaciones ideológicas y sin ningún rigor con las de Jesús Conill contenidas en su libro Intimidad corporal y persona humana (Ed. Tecnos, Madrid, 2019) , que sitúa las cosas de otro modo contra el fixismo sustancialista de rutinario piñón fijo (de Maritain a Karol Wojtyla, a la que ciertos parvenus denominan verdadera filosofía personalista)[1].

 

El dualismo cuerpo-alma (binding problem) ha sido hueso tan duro de roer que, en orden a su resolución, uno de los errores del "error de Descartes"[2] fue el de ingeniarse una tremendísima chapuza epistemológica, la de unir en la glándula pineal el cuerpo y el alma gracias a unos espíritus animales mitad cuerpo y mitad espíritu que supuestamente fluían por los nervios. Pero, sin dualismos, dice Zubiri, "en el hombre todo lo biológico es mental, y todo lo mental es biológico, yo soy el cuerpo, yo soy un cuerpo personal, yo soy una persona corporal". Ser mi cuerpo, "ser mío" (minenes) es serlo relacionalmente, lo cual sin embargo no da derecho a llevar al matadero el cuerpo del bebé que hay en el vientre materno, el cual está en la madre, pero no es el cuerpo de la madre pues, si así fuera al abortar el hijo se abortaría la madre a sí misma.

 

La noción de naturaleza humana se mueve en el marco hermenéutico, no bastando tan sólo la descripción de la tercera persona (científica, en el sentido de la science positivista) sino incluyendo la de la primera persona, experiencial, existencial, y no sólo empírica. Aunque durante mucho tiempo se creyó con Franz Gall que las funciones del cerebro podían localizarse en algunas de sus regiones, hoy sabemos que hay que tener en cuenta en el funcionamiento del cerebro los neurotransmisores, es decir, no sólo la localización fragmentaria sino la conexión de redes neuronales a partir de la unidad estructural psiconeural y psicosomática entre sentir e inteligir; si bien es cierto que en el sistema nervioso no se dan unos fenómenos puramente bioquímicos que luego el cerebro tradujese en percepciones, no es tan sólo en el cerebro donde la sensación se produce.

 

Pero hoy, bajo el imperio del pancerebrismo, el cerebro es para muchos el órgano de la individualidad de la mente y de la conciencia, la sede de la mente, la esencia de la mismidad (self), una maquina causal, una entidad física que determina la mente. Contra esta nueva ideología, atendamos al buen criterio de Jesús Conill: "Se ha ido extendiendo la idea de que las ciencias del cerebro posibilitan entendernos a nosotros mismos con sólo investigar cómo se comportan e interactúan las células cerebrales. Según este enfoque las alegrías y las penas, los recuerdos, el sentido de la identidad y la libre voluntad no son más que el comportamiento de un vasto conjunto de células nerviosas y de moléculas asociadas, en suma, que no seríamos más que un montón de neuronas. De manera que con lo 'mucho' que hoy cree saber el neurobiólogo sobre el hombre ya no necesitaría recurrir a los tradicionales conceptos filosóficos. La principal consecuencia de la transmutación del conocimiento neurocientífico en esa neurofilosofía es que entonces el objetivo primordial de la investigación del cerebro deja de ser -como era preponderante- la comprensión y la cura de las enfermedades, y adquiere el protagonismo la comprensión de comprender la auténtica naturaleza humana. Una alternativa fecunda para comprender el cerebro de un modo más integral proviene de la propuesta neurofenomenología, que intenta lograr una unión de datos científicos y conceptos filosóficos sin disolver la filosofía en las neurociencias e intentando combinar el conocimiento científico neurológico y la reflexión filosófica. En ella se nos advierte, por ejemplo, de que algunos neuroinvestigadores confunden datos y hechos empíricos con conceptos filosóficos, cuando en realidad existe una diferencia ineludible entre concepto y hecho". La "filosofía neurológica" es un nuevo esencialismo intocable e ideologizado que pretende convertirse no sólo en la neofilosofía sino en una neurocultura con pretensiones antimesiánicamente mesiánicas (resignificación parásita a la que nos tienen acostumbrados las filosofías del y del anti en cada época) que -añadimos por nuestra parte- junto con el darwinismo (incluido el neodarwinismo social) ha devenido la cultura del siglo XXI, al menos en lo que de momento ha transcurrido de él. Veremos cuánto dura la moda, una vez de capa caída la cultura del gen: el gen que ríe el último ríe dos veces. Lo que sin embargo se repite en ese gira il mondo gira nello spazio senza fine, aquella canción de los amorosos festivales de San Remo, es la falacia mereológica (mereological fallacy), la cultura parcial de la parte (méros) que se atribuye el valor del todo.

 

Frente a semejante falacias, he aquí este luminoso texto de Jesús Conill: "Al animal fantástico que es el ser humano le hace falta un elemento incondicionado en el desarrollo de su razón práctica. La estructura de la razón lo necesita y un nombre para tal incondicionado ha sido el de dignidad. Una noción aprendida en la experiencia de la vida histórica forjada a lo largo de diversas tradiciones, no inventada de la nada. Y luego reforzada mediante reflexión trascendental, cuando se ha necesitado un incondicionado práctico, de manera que pueda hacerse valer en la argumentación racional... A mi juicio, un enfoque filosófico a la altura de nuestro tiempo no tiene que dejarse arrastrar por la moda de la naturalización, sino representar también el concepto de dignidad desde una hermenéutica crítica en la que se articulan dos lados: 1) el aspecto experiencial (incluso el comportamiento 'thymótico')" del concepto, en el que se fusionan los elementos históricos y culturales de los que se nutre (fusión de contenidos religiosos, humanistas, ilustrados, emancipadores, científicos) y 2) el aspecto transcendental que a través de la reflexión ha sido capaz de descubrir el momento incondicionado de la razón y su condición como categoría antroponómica en virtud de su contenido eleuteronómico".

 

         Carlos Díaz

 



[1] Para entender las líneas actuales abiertas del personalismo remitimos a Bonaventura Pedemonte i Feu: El sujeto convocado. Editorial Mounier, Madrid, 2018.

[2] Damasio, A: Descartes'Error: Emotion, Reason and the Human Brain. Grost/Putnam, New York, 1944, pp. 77 ss.

 


Fecha Publicación: 2019-07-23T06:35:00.000-07:00

Ante la sorpresiva crítica de un escritor a quien admiro y sigo, Juan Manuel de Prada, acerca del concepto de "dignidad" en el personalismo https://www.abc.es/opinion/abci-muerte-digna-201907150013_noticia.html, sugerí al filósofo Carlos Díaz una nota aclaratoria. Fiel a su compromiso generoso se la puedo compartir. Muy agradecido. 


DIGNIDAD Y PERSONALISMO: CARLOS DÍAZ REPLICA A JUAN MANUEL DE PRADA

 

 "Quisiéramos denunciar la colaboración del catolicismo pompier en la progresiva aceptación social de la eutanasia a través de la doctrina llamada «personalismo», que entiende que lo constitutivo de la persona es la libertad de elección y su actividad autocreadora. De este modo, el hombre se «hace» digno actuando libremente de un modo personal, mediante obras o actos a través de los que conquista su personalidad. El personalismo no se cansa de invocar, a modo de disco rayado, la «dignidad humana» que se realiza a través de actos libres, en lugar de distinguir -como hacía la filosofía clásica- entre una dignidad «ontológica» (la que tiene cualquier ser humano por el mero hecho de ser) y una dignidad «moral» (la que el ser humano adquiere o pierde según la naturaleza de sus acciones). Pero el personalismo borró esta diferencia fundamental, fundiendo en una la dignidad ontológica del hombre con su dignidad moral y convirtiendo la libertad humana (en sí misma, independientemente del fin hacia el que se ordena) en «digna». La persona, de este modo, se convierte en un valor absoluto desde el punto de vista moral, con independencia de la naturaleza de sus acciones. Así, el personalismo católico se convirtió en el tonto útil del liberalismo, que pudo encumbrar la «dignidad de la persona humana» como fundamento de los ordenamientos jurídicos y de los programas políticos. Y así se abrió la puerta a que la eutanasia fuese calificada de «muerte digna»; pues es una muerte libremente elegida por el hombre". Y con estos presupuestos falaces, en los que el liberalismo y el personalismo católico van juntitos de la mano, la legalización de la eutanasia será coser y cantar. Aunque, por supuesto, liberales y católicos pompier nos dirán, una vez legalizada, que se trata de una nueva aberración del «marxismo cultural».

 

Hasta aquí el texto en ABC de Juan Manuel de Prada. Deseo confrontar tales afirmaciones ideológicas y sin ningún rigor con las de Jesús Conill contenidas en su libro Intimidad corporal y persona humana (Ed. Tecnos, Madrid, 2019) , que sitúa las cosas de otro modo contra el fixismo sustancialista de rutinario piñón fijo (de Maritain a Karol Wojtyla, a la que ciertos parvenus denominan verdadera filosofía personalista)[1].

 

El dualismo cuerpo-alma (binding problem) ha sido hueso tan duro de roer que, en orden a su resolución, uno de los errores del "error de Descartes"[2] fue el de ingeniarse una tremendísima chapuza epistemológica, la de unir en la glándula pineal el cuerpo y el alma gracias a unos espíritus animales mitad cuerpo y mitad espíritu que supuestamente fluían por los nervios. Pero, sin dualismos, dice Zubiri, "en el hombre todo lo biológico es mental, y todo lo mental es biológico, yo soy el cuerpo, yo soy un cuerpo personal, yo soy una persona corporal". Ser mi cuerpo, "ser mío" (minenes) es serlo relacionalmente, lo cual sin embargo no da derecho a llevar al matadero el cuerpo del bebé que hay en el vientre materno, el cual está en la madre, pero no es el cuerpo de la madre pues, si así fuera al abortar el hijo se abortaría la madre a sí misma.

 

La noción de naturaleza humana se mueve en el marco hermenéutico, no bastando tan sólo la descripción de la tercera persona (científica, en el sentido de la science positivista) sino incluyendo la de la primera persona, experiencial, existencial, y no sólo empírica. Aunque durante mucho tiempo se creyó con Franz Gall que las funciones del cerebro podían localizarse en algunas de sus regiones, hoy sabemos que hay que tener en cuenta en el funcionamiento del cerebro los neurotransmisores, es decir, no sólo la localización fragmentaria sino la conexión de redes neuronales a partir de la unidad estructural psiconeural y psicosomática entre sentir e inteligir; si bien es cierto que en el sistema nervioso no se dan unos fenómenos puramente bioquímicos que luego el cerebro tradujese en percepciones, no es tan sólo en el cerebro donde la sensación se produce.

 

Pero hoy, bajo el imperio del pancerebrismo, el cerebro es para muchos el órgano de la individualidad de la mente y de la conciencia, la sede de la mente, la esencia de la mismidad (self), una maquina causal, una entidad física que determina la mente. Contra esta nueva ideología, atendamos al buen criterio de Jesús Conill: "Se ha ido extendiendo la idea de que las ciencias del cerebro posibilitan entendernos a nosotros mismos con sólo investigar cómo se comportan e interactúan las células cerebrales. Según este enfoque las alegrías y las penas, los recuerdos, el sentido de la identidad y la libre voluntad no son más que el comportamiento de un vasto conjunto de células nerviosas y de moléculas asociadas, en suma, que no seríamos más que un montón de neuronas. De manera que con lo 'mucho' que hoy cree saber el neurobiólogo sobre el hombre ya no necesitaría recurrir a los tradicionales conceptos filosóficos. La principal consecuencia de la transmutación del conocimiento neurocientífico en esa neurofilosofía es que entonces el objetivo primordial de la investigación del cerebro deja de ser -como era preponderante- la comprensión y la cura de las enfermedades, y adquiere el protagonismo la comprensión de comprender la auténtica naturaleza humana. Una alternativa fecunda para comprender el cerebro de un modo más integral proviene de la propuesta neurofenomenología, que intenta lograr una unión de datos científicos y conceptos filosóficos sin disolver la filosofía en las neurociencias e intentando combinar el conocimiento científico neurológico y la reflexión filosófica. En ella se nos advierte, por ejemplo, de que algunos neuroinvestigadores confunden datos y hechos empíricos con conceptos filosóficos, cuando en realidad existe una diferencia ineludible entre concepto y hecho". La "filosofía neurológica" es un nuevo esencialismo intocable e ideologizado que pretende convertirse no sólo en la neofilosofía sino en una neurocultura con pretensiones antimesiánicamente mesiánicas (resignificación parásita a la que nos tienen acostumbrados las filosofías del y del anti en cada época) que -añadimos por nuestra parte- junto con el darwinismo (incluido el neodarwinismo social) ha devenido la cultura del siglo XXI, al menos en lo que de momento ha transcurrido de él. Veremos cuánto dura la moda, una vez de capa caída la cultura del gen: el gen que ríe el último ríe dos veces. Lo que sin embargo se repite en ese gira il mondo gira nello spazio senza fine, aquella canción de los amorosos festivales de San Remo, es la falacia mereológica (mereological fallacy), la cultura parcial de la parte (méros) que se atribuye el valor del todo.

 

Frente a semejante falacias, he aquí este luminoso texto de Jesús Conill: "Al animal fantástico que es el ser humano le hace falta un elemento incondicionado en el desarrollo de su razón práctica. La estructura de la razón lo necesita y un nombre para tal incondicionado ha sido el de dignidad. Una noción aprendida en la experiencia de la vida histórica forjada a lo largo de diversas tradiciones, no inventada de la nada. Y luego reforzada mediante reflexión trascendental, cuando se ha necesitado un incondicionado práctico, de manera que pueda hacerse valer en la argumentación racional... A mi juicio, un enfoque filosófico a la altura de nuestro tiempo no tiene que dejarse arrastrar por la moda de la naturalización, sino representar también el concepto de dignidad desde una hermenéutica crítica en la que se articulan dos lados: 1) el aspecto experiencial (incluso el comportamiento 'thymótico')" del concepto, en el que se fusionan los elementos históricos y culturales de los que se nutre (fusión de contenidos religiosos, humanistas, ilustrados, emancipadores, científicos) y 2) el aspecto transcendental que a través de la reflexión ha sido capaz de descubrir el momento incondicionado de la razón y su condición como categoría antroponómica en virtud de su contenido eleuteronómico".

 

         Carlos Díaz

 



[1] Para entender las líneas actuales abiertas del personalismo remitimos a Bonaventura Pedemonte i Feu: El sujeto convocado. Editorial Mounier, Madrid, 2018.

[2] Damasio, A: Descartes'Error: Emotion, Reason and the Human Brain. Grost/Putnam, New York, 1944, pp. 77 ss.

 


Fecha Publicación: 2019-07-21T01:59:00.000-07:00

SE ESTÁN MATANDO, TE LO DIGO CANTANDO

Otro día cualquiera, a una hora cualquiera, en un bus cualquiera de esta caótica y cosmopolita urbe de Lima. En la hora de trayecto, tras cinco vendedores venezolanos que cual nuevos guerreros se trepan valientes y desesperados a los buses para sobrevivir, un joven más, 18 años, Jonathan, padre de un bebé de meses, nos comparte un rap:  "se están matando en Barrios Altos (La Victoria, El Callao…) y se siguen perdiendo;  no, no lo están pensado; tú debes aceptar lo que está" pasando"…

A cada uno de los amigos de Venezuela les compartí una pequeña ayuda económica y un ejemplar de "Correo Mariano". Lo único que me quedaba lo entregué a Jonathan a quien tomé la foto que les comparto.

La verdad es que me dejó golpeado, sin saber qué hacer que preguntarle por su nombre y mostrarle mi apoyo.

Pocas horas antes había estado en la feria del libro, auténtica babilonia o carrusel plural de ofertas culturales en nuestro Perú globalizado. Nuestro Nobel Mario Vargas Llosa ante un multitudinario público que abarrotaba se quejaba de haber haber apostado por los demócratas presidentes hoy en la cárcel, y consolaba por haber sido "el mal menor"; antes, había alentado a los jóvenes a leer frente al marasmo cultural. ¿Y qué más? Escribía Donoso Cortés que los liberales "alientan que se abran los caños y luego se quejan de las inundaciones", esto es "justifica la liberación de la droga, las relaciones prematrimoniales…y luego se quejan de las mafias, los feminicidios…".

Nuevamente volví a Las Palmas, al inolvidable encuentro con el Papa Francisco el año pasado, cuando nos dejó como tarea el caminar la ciudad como María, con su magníficat… No queda otra que vencer el mal con abundancia de bien, frente a la vieja Eva que mordió y nos legó el pecado original, la solución la da la nueva Eva, María, la mujer más joven que el pecado, llena de gracia. No bastan las palabras, nuestra indiferencia nos hace cómplices. No basta denunciar; necesitamos todas las instancias civiles, políticas, sociales, económicas, religiosas...Y la única verdadera solución es la conversión, la santidad, personal y comunitaria.

Se están matando…¡Señor, ven, que vivan AMANDO!


Fecha Publicación: 2019-07-20T23:57:00.000-07:00

"ANTE LAS ALARMAS DISPARADAS CONTRA LA PERSONA, hacer de la vida de uno un regalo sagrado para los demás ". ENTREVISTA A CARLOS DIAZ EN SU VISITA AL PERÙ

 

Amigos:

Les comparto 30 minutos de entrevista a Carlos Díaz, poco antes de regresar del Perú y que ha sido emitida en mi programa " Perú, Tierra Ensantada" de Radio María Perú, el domingo 14 de julio.

Gracias a Angélica Carazas que he tenido la generosidad de transcribirla

Saludos cordiales y estamos en contacto

José Antonio Benito

 

ENTREVISTA A CARLOS DIAZ EN SU VISITA AL PERÚ emitida el domingo 14 de julio del 2019 en el programa "Perú tierra ensantada" de Radio María conducido por José Antonio Benito.

 

PRESENTACIÓN

Muy buenas queridos amigos de Radio María, nuestro programa Tierra Ensantada se desplaza hasta el escenario de Santo Toribio para recibir de nuestro entrevistado, el filósofo Carlos Díaz Hernández, su testimonio de esta intensa presencia en el Perú. Nuestro amigo Carlos es doctor en filosofía, psicología y derecho, Doctor Honoris Causa por la Universidad de Galileo de Guatemala, y en México merecedor del Premio Manuel Mounier, otro "Premio Gigante del Espíritu" por Valencia, España, fundador de la Fundación Mounier en España, México, Argentina, Colombia, Guatemala, Paraguay y Dios quiera que pronto lo sea en el Perú, y el Perú ha sido bendecido porque durante 15 días recorrió varias de sus ciudades, comenzó en Cañete en el Seminario Mayor de Cañete, después estuvo en Lima Norte en la Facultad de Derecho y Ciencias Políticas de la Universidad Católica Sedes Sapientiae, donde habló a cerca de 500 alumnos sobre "El Valor de la Persona" y el "Derecho al ser humano", el martes se fue hacia Lima Sur y en la Parroquia Matriz "Niño Jesús" de Ciudad de Dios, San Juan de Miraflores habló acerca de "La misión social del agente pastoral" en la inauguración de la semana de Lurín. En la Facultad de Teología Pontificia y Civil de Lima, el miércoles 19, pronunció por la mañana "Antropología de la persona, el árbol del personalismo y el árbol del impersonalismo", para toda la comunidad universitaria; por la tarde dirigió el curso-taller "Del Psicoanálisis a la Psicología Personalista"; en esta misma casa de estudios el jueves 20 tuvo la conferencia "Cómo enseñar a vivir: persona, familia y escuela", y en el Seminario de Santo Toribio se dirigió a sacerdotes, consagrados y movimientos eclesiales, acerca de "Los desafíos del diálogo religioso, ante la mística budista, el judaísmo e islamismo", es decir el credo cristiano, en el seminario auspiciado por la Comisión Arquidiocesana de Fe y Cultura coordinada por el padre José Antonio Ubillús. El viernes 21, en la Facultad Redemptoris Mater de la punta Callao nos habló de los valores que necesita nuestra sociedad fuera de Lima el sábado 22 en la Universidad Católica de Trujillo habló de la persona humana en el pensamiento social cristiano de la Doctrina Social de la Iglesia en el evento que coordinó el Instituto de Estudios Social Cristiano allí mismo en el Seminario San Carlos y San Marcelo habló a los seminaristas y sacerdotes sobre "El desarrollo de la persona como condición para el sacerdocio", por último equipo que tuvo un taller sobre logoterapia con docentes y estudiantes de la Escuela Psicología de la Universidad Católica de Los Ángeles de Chimbote y el miércoles 26 un encuentro con sacerdotes y religiosas de Chimbote  en el Seminario Mayor de San José tratando el tema "El desarrollo de la persona en la vida consagrada y sacerdotal", por último el taller "Diez palabras claves para educar en valores y los hitos básicos del pensamiento filosófico y la religión", esta es la agotadora agenda en estos días, yo creo que después de tantos meses fuera de España te mereces un descanso y sobre todo estar con tu querida familia.

 

En primer lugar, agradecerte muchísimo tu presencia y cuéntanos lo que quieras de esta presencia tuya en América encantada y en este Perú tierra ensantada.

 

Carlos Díaz:

Bueno, Benito muchísimas gracias todo esto te lo debo a ti, desde arriba a abajo todo me lo has preparado tú, generosa, incansablemente me has cuidado durante este tiempo pasado al pendiente de mis necesidades y, naturalmente, como tú haces las cosas con absoluta dedicación y gratuidad.

 

Y ¿por qué viene Carlos, cuando podía gozar de una jubilación súper MERECIDA?

 

Porque esta es mi jubilación, yo me quiero jubilar en América, en el sentido doble de descansar y de vivir con júbilo.

 

Yo te he visto muy cercano a los jóvenes, como que les has rejuvenecido, se te acercaban incluso decías "Dejad que los jóvenes…", pero eran ellos los que iban a por ti.

 

Pues si eso significa que ellos me han rejuvenecido yo les he envejecido (risas), bien,muy contento, yo creo que quienes se acercan los jóvenes es a Jesús.

 

Pero tú ya llevas a Jesús y creo que eso es muy importante.

 

Pues Dios te oiga, pero no se puede llevar a Jesús si Jesús no te LLEVA.

 

¿Cómo te encontraste con Jesús?

 

Pues yo la verdad es que siempre he vivido cerca y lejos de Jesús, no he tenido ninguna cosa enorme como una experiencia de tipo místico que hoy parece ser que es la única manera que tenemos de acercarnos a Jesús a mí siempre me ha parecido que es necesario que haya un crea yo te creador pues a mí me lo enseñaron como un creador Padre Hijo y Espíritu Santo, y es verdad que he tenido momentos difíciles y muy oscuros en mi vida bastantes años, por cuestiones más bien psicológicas, precisamente por una falsa conversión, o sea por una falsa idea de Dios, pero verdaderas ideas de Dios y falsas ideas de Dios o sobre Dios han ido siempre juntas en mí, de manera que igual que el pecado y la gracia, la cultura y la incultura sobre lo divino, no tengo un apartado especial de pureza o de la dimensión envidiable, no; me parece que soy una persona normal.

 

Yo te veo un afecto, una pasión por Jesús de Nazaret.

 

Pues, por supuesto no la voy a tener en mí, a la gente yo la quiero en Jesús; es más no sé querer a la gente de otra manera ya.

 

¿Qué aporta Jesús que no tienen otros profetas como Mahoma u otros grandes líderes?

 

Pues, que no solo es un muchacho excelente sino que es el Hijo de Dios y es el único que además que tiene él mismo pretensiones de serlo, el profeta Mahoma no es más que un ser humano, el profeta Buda no es nada más que un ser humano que alcanza la iluminación como millones de otros seres humanos igual y así sucesivamente en las grandes religiones solamente hay un hombre que dice que es Dios y que viene de Dios y que va a Dios, que viene de Dios para nosotros y que ha dado a Dios con nosotros, esa rara especificidad de Cristo es lo que convierte al cristianismo en una religión única.

 

Una persona como tú Carlos que sabe las lenguas clásicas latín, griego, que ha estudiado a los filósofos contemporáneos en su propia lengua que conoce por dónde va el pensamiento que has tenido la oportunidad de trabajar codo con codo con Joseph Ratzinger, Karol Wojtyla, pero también con filósofos que no comparten nuestro credo, ¿qué es lo que le dirías a los que indican que los dogmas de la Iglesia y que la comunidad no es para ellos y como que les quita libertad a su pensamiento

 

El ser humano es un dogma en movimiento es decir un dogma no es ni más ni menos que una convicción básica en tu vida si no es una convicción es básica para ti no es un dogma, es una sabiduría, es una opinión, pero de todas las sabidurías y opiniones el dogma es lo que funda todo; tener una escala de valores significa ser dos lo contrario del dogma es el nihilismo y relativismo, el opinionismo; lo que pasa es que ser dogmático sobre el dogma, no es lo mismo que ser dogmático sobre sí mismo; hay muchos dogmáticos que se erigen así mismo cómo dogmático, y sin embargo se crean libre pensadores, no se dan cuenta, no han reflexionado bastante no han estudiado bastante, entonces, cuando tú empiezas a estudiar bastante, cuando ya tomas con seriedad, te das cuenta que hay muy poca diferencia entre un dogma bueno y un dogma malo, excepto que uno es bueno y otro es malo, pero en cuanto que dogma, quién no tiene convicciones profundas, prejuicios, estereotipos. Yo creo que el dogma que confesamos nosotros de Dios uno y trino es un dogma muy hermoso, muy salvador y que puede eliminar egolatrías dogmáticas y ésta es la diferencia.

 

A mí me encantó la explicación que dice sobre la Trinidad en un minuto si no los puedes compartir.

 

Son cosas muy sencillas, cuando me dice que hago algo difícil, ¡qué va! Mira, Dios es amor y es familia, Dios es una familia de amor, está en la base de la pedagogía, de cualquier actitud pastoral de la familia, tenemos un Dios extraño, porque es una sola sustancia, una sola naturaleza, una sola realidad, Dios es uno pero en tres personas, y yo diría que - apurando un poco esta afirmación- que del amor que se tiene en el Padre y el Hijo Dios es amor en forma de padre e hijo, se aman tanto, tanto, tanto que no resisten y salen fuera de sí y entonces cuando se derrama en los corazones de toda la gente de buena voluntad, es un Espíritu Santo que santifica, nos hace santos, es un Dios que es amor en tres personas divinas pero que está llamado a ser no ya solo trinitario sino cósmico, que se expande por todas las galaxias, que se expande por toda la humanidad hermana, fraterna; entonces -voy a decir un disparate quizás para algunos- el dogma de la Santísima Trinidad está todavía por acabar, porque Dios está esperándonos para incorporarnos a su apocatástasis y a su acefaleosis, integrarlo todo en todos y eso es: en el fondo, creo que Dios es personalista comunitario, porque es el amor comunizado, y, dónde estás, está el amor de Dios, no es un Dios que aun siendo relacionado hacia adentro, que llaman las pedajoresis intratrinitarias se quede allí, Dios tiene vocación de incorporarnos a su divinidad eso es tan hermoso, si Dios no fuera capaz de hacer todo amor estaría fracasando, pero aunque muchas veces la humanidad no lo quiera así es la humanidad la que fracasa, no Dios .  

 

Carlos tú tienes varios libros sobre una frase en principio muy sencilla y que el Papa Francisco nos la ha repetido "Soy amado, luego existo", hablas también de la "Razón cálida", coméntanos.

 

"Soy amado, luego existo", cuando uno ve ciertos elementos que salen ahí, en la televisión, diciendo que "Yo me lo debo todo a mí mismo", uno se pregunta qué clase de persona es esta, si en principio estamos aquí porque alguien nos hizo y porque alguien nos alimentó, nos dio de desayunar todos los días hasta hoy, y entonces somos hechos por el amor con el que se nos ama; desgraciado es aquel que no es amado o desagradecido es aquel que habiendo sido amado no ama, así que desgraciado, desagradecido es la antítesis de amado y por eso digo que existimos porque somos amados, no porque nos queramos muchos cada uno de nosotros, sin lo demás y a costa de los demás; nos cuesta trabajo entender que el amor funda todo, pues imagínate el amor de Dios, qué es el fundamento real de todo. Cómo podemos explicar que Cristo en la cruz dejó tirado -por decirlo así- su tranquilidad divina y se hizo cruz, pues porque en nuestro corazón no cabe que Dios no ame tanto, somos nosotros los que no podemos entender que Dios nos ame tanto y por eso no le amamos porque no nos cabe en la cabeza tanto amor ni en la vida y entonces pues sí "Soy amado, luego existo" y además es una experiencia muy sencilla yo creo que da más fuerza el ser amado que querer ser fuerte, siempre lo he dicho, está muy bien sentirse fuerte, pero si no te sientes amado al final pues está todo en ti, o eres un Hércules pero con los pies de barro, o cuando enfermas, o caes, te vuelves perplejo o te ocurre una desgracia, necesitas más que nunca que quien te ama no muera, hay dos momentos en los que necesitamos eso, primero cuando se muere alguien querido, entonces necesitamos que no muera, es un momento como intuitiva o instintivamente eternizador, así que necesitamos que el amor existe cuando alguien a quien amamos muere, y necesitamos que Dios exista cuando vemos que alguien que vive, vive en el amor, porque el amor sobrepasa al amor es más grande, desubica, rompe, está al margen de los esquemas, no cabe en el hombre ¡tanto amor!.

 

Carlos, yo esperaba volver a encontrarme con Julia, tu esposa y tú más todavía porque ya lleva varios meses fuera trabajando en México, en Guatemala, pero la cruz -la enfermedad- le ha impedido estar aquí; pero yo pienso que ha sido como un regalo entre comillas que el Señor ha enviado para ir preparando esos 50 años. ¿Cómo preparas, cómo te sientes ante esta realidad de los 50 años con esta persona maravillosa que yo he conocido?.

 

Es imposible no 50, ni 49, ni 48, si no un segundo estar con alguien si no eres amado y si no amas, también es posible que lleves 70 años juntos, pero no es lo mismo que amando, amar es reconocerte en el tú y ser reconocido por el tú de una manera completamente gratuita, pero no superflua, superflua no, porque hay que renovar el amor cada día enfados de cada día contradicciones permanentes, egoísmos por las dos partes y es lo mismo que con un amigo o con cualquiera, pero eso es un sacramento, nos convierte en sagrado el continuar buscando mantener el vínculo, nos hace sagrado - sacramentum- y por supuesto mi mujer me ha perdonado todas mis carencias y yo creo que ella es la que lleva la mejor parte.

 

Carlos, tu nombre va asociado, por lo menos para mí y para muchas personas con el Personalismo Comunitario, qué nos puedes decir la síntesis y cuál es la situación del personalismo ahora en el mundo, o cuál es tu sueño sobre esta realidad.

 

El personalismo comunitario es el personalismo trinitario, porque busca ser fecundo, un padre busca tener un hijo y un hijo es fecundo en el padre y ambos irradiando esa relación de amistad profunda y de amor, el personalismo comunitario quisiera eso; como decía Manuel Mounier hacer de la comunidad una comunidad de comunidades y en el mundo no parece que estamos yendo por ese camino, es más, en este momento han saltado todas las alarmas de todos los sistemas, ha saltado la alarma ecológica, ha saltado la alarma antropológica, preferimos las cosas y los animales antes que las personas, ha saltado la alarma poblacional, todavía tres cuartas partes de la humanidad pasan hambre. A mí me da miedo que la persona se está perdiendo como tal en gran medida y mi discurso no es catastrofista, pesimizador, inferiorista, no; si estamos atentos a lo que pasa en nuestro tiempo algo está pasando corazón del hombre para algo que le está desfilando de su voluntad de amar y de su voluntad de ser amado, no son buenos tiempos, entonces yo no espero mucho de la persona en cuanto que en sí misma y le digo a Dios "¡pero, Señor cómo te hiciste hombre?", Sinceramente estos son mis diálogos con Dios a fondo, pero Señor cómo te hiciste hombre, pues ya ves es lo que damos de sí, entonces ese es el misterio de Dios para mí. Mi esperanza es escatológica tengo esperanzas pues procuro hacer lo que pueda la vida trabajar etcétera, pero es escatológica, yo confío en Dios, más que antropológica hoy. Dios es posible que haga un hombre nuevo, y hasta ahí llego, pero no creo que el hombre sea capaz de renovarse y también hasta ahí llego, entonces cualquier tipo de convicción para mí es antropo teológica y teo antropológica por lo mismo que decía antes que no puedo mirar de otra manera la realidad, sino bajo el signo del amor y del anti amor que es el que hacemos los hombres; me parece importante seguir trabajando como si todo estuviera bien, aunque todo esté medio mal. Aquello de Unamuno del optimismo trágico, lo de Mounier ¿verdad?  pues ¿qué es en realidad lo que hay? en realidad es un hombre crucificado, se puede morir como un perro entonces no estás crucificado sino "perrificado" se puede morir en la cruz diciendo "Padre, ¿por qué nos has abandonado?", pero con la esperanza de que allí está el Padre.

 

Carlos, uno de tus libros más editados en varios idiomas tiene que ver con los valores nos quedan dos minutos de programa, ¿Qué valor veríamos poner en práctica ante tantos desafíos y retos?

 

El capítulo cuarto versículo ocho de la primera carta de San Juan, "Dios es amor", ya está dicho, de todos los valores qué sería cualquier valor sin el amor, sería en todo caso fariseísmo, sí, claro que como amor todo mundo habla de amor, amor es dar la vida por el otro, el amor es sacerdotal, profético y regio, sacerdotal (regalo sagrado), dar la vida como don, hacer de la vida de uno un regalo sagrado para los demás, profético, es hacer presente a Dios en la vida de los hombres, diciendo lo que Dios dice que digamos y no lo que nosotros mismos decimos que dice Dios, y regio, nosotros somos reyes por eso hay que tratar a todo rey como  mendigo y a todo mendigo como rey.

 

Carlos, ¿volverás al Perú?

 

Hombre, siempre que tú me llames, yo esta vez he estado aquí porque tú me lo has posibilitado a petición mía, pero divino sería que la próxima vez me lo pidieras tú, pero lo pida quien lo pida, aquí estaré en Perú, mientras Dios me lo permita.

 

Pues muchísimas gracias, aquí te estaremos esperando y ya desde ahora te lo solicitamos.

 

Pues encantado, qué grande eres Benito.

 

Y tú más. Muchas gracias. 


Fecha Publicación: 2019-07-20T06:50:00.000-07:00

Álvarez Calderón-Canessa-Hidalgo Señor de los Milagros "Guarda y custodia desta ciudad" Munilibros, Municipalidad de Lima, Lima, 2019, 86 pp

Difícilmente se puede decir más y de modo tan bello a la vez que tan atractivo en menos espacio. Felicitaciones, por tanto, de entrada, a los autores del texto, las fotos y los editores. Claro que –me atrevo a afirmarlo- nadie lo podría hacer con tanta propiedad como los tres. Muchas gracias a la Municipalidad que lo obsequia y promueve.

María Rosa Álvarez Calderón Larco se sabe de memoria la historia de labios de su inolvidable mamá doña Isabel Larco (popular "dama del moño" que podemos contemplar en la emotiva foto de la página 45) pero que documenta con precisión y que nos parece escuchar como en su inigualable guiado en el Museo. Es autora del capítulo I y nos "cuenta la historia" desde "los orígenes" siguiendo "de un largo abandono al brote devocional", hasta confirmar su "consolidación: los pilares de la devoción". "En casa, finalmente" nos narra la construcción de la casa actual de Nazarenas. Pasa seguidamente a la declaratoria de la municipalidad como "guarda y custodia desta ciudad" el 27 de septiembre de 1671, culminando su escrito con la historia de "el monasterio" y "el templo" en 1730 y 1771 respectivamente.

El Padre Pedro Hidalgo Díaz ha "mamado" su culto gracias al abuelo, protagonista de una de las cuadrillas, y ha acompañado como director espiritual a la Hermandad de Nazarenas del 2002 al 2013, con experiencia religiosa y ciencia teológica, unción y erudición, nos introduce en el meollo de la procesión y la devoción, el corazón misericordioso del Señor, escribiendo con profundidad y sencillez acerca de "el mes morado" en el segundo capítulo. Comienza hablándonos de "octubre", de "la imagen como símbolo", la experiencia del milagro, la procesión (reencuentro del primer sábado, los recorridos tradicionales, la despedida, el ritual), la visita al santuario y la gran diversidad cultural expresada en la textilería, música y canto, diseños florales, pintura y gastronomía.

El tercer y último capítulo "preservación de una historia viva" se debe a Liliana Canessa, restauradora e historiadora del arte, directora del Museo, quien dese 1993 dirigió la delicada tarea de intervenir el lienzo y el muro del Señor de los Milagros, así como el lienzo de la Virgen de la Nube.  Su escrito se articula en tres partes, "restauraciones invaluables", las primeras de Andrés de León, al calor de la colocación de muros y techos de manglares y la peana para las flores; la de 1671, por el párroco de san Marcelo para borrar la imagen, y la obra del pintor José de la Parra que agrega el Padre Eterno y el Espíritu Santo; el intento de traslado del muro para conseguir una mayor protección según el maestro Diego de Maroto y el alarife Manuel de Escobar. El mural se daña con el impacto de los terremotos de 1687 y 1746. "Las intervenciones del siglo XX" se refieren a la de los italianos en 1955, el INC en 1974, el Museo Pedro de Osma en 1993 con la dirección de la autora del texto quien logró con su equipo consolidar los sectores afectados por el desprendimiento de la tela del muro de 1955, se limpió la capa pictórica y se rellenaron las zonas faltantes, reintegrando el color, protegido con barniz. De igual manera se mejoraron los lienzos procesionales, el del Señor en 1991 y el de la Virgen de la Nube en 1992.

El epílogo es una confesión de la fe –culta y ferviente- que anima a los autores: "La festividad del Señor de los Milagros es un claro ejemplo de la religiosidad popular peruana y de la evolución de nuestro patrimonio cultural inmaterial, verdadera cultura viva. Tenemos el compromiso de preservarla y conservarla para las generaciones futuras" p.79.

Presenta el libro el propio alcalde Jorge Muñoz quien reconoce como "honor iniciar esta nueva serie de Munilibros con una publicación que rinde homenaje al Guarda y Custodio de nuestra ciudad" p. 7. Le sigue el prólogo del P. Fernando Roca ,SJ  quien declara que "La obra muestra un testimonio de fe entrelazado en historias que se remontan a los tiempos del Virreinato, con raíces incluso en la época prehispánica. Se ofrece como un lugar de encuentro en donde todos los peruanos nos hacemos y sentimos iguales a través de símbolos y signos que el Cristo nos otorga; se abre hacia el futuro como una historia viva que se preserva en la

 Sobre los Munilibros (Municipalidad de Lima)

El munilibro de 86 páginas contiene información inestimable no solo para los seguidores del Señor de los Milagros, sino para aquellos interesados en conocer más sobre las tradiciones que constituyen parte de nuestro patrimonio. Estará disponible en el stand de la Municipalidad de Lima en la Feria Internacional del Libro (número 146).

Esta colección del Fondo Editorial de la Municipalidad de Lima ofrece publicaciones sobre la ciudad y efemérides de la historia del Perú que promueven el conocimiento y la valoración de la capital, y con ello, la identidad del ciudadano limeño. Los libros forman parte de seis series: Prehispánica, Personajes, Historia, Arquitectura, Arte y sociedad, y Fiestas y costumbres.


Fecha Publicación: 2019-07-13T05:47:00.001-07:00

LA RESPONSABILIDAD DEL DOCENTE UNIVERSITARIO ANTE EL RETO DE LA HISTORIA Y EL DESARROLLO DEL MUNDO

 

José Antonio Benito, Trujillo, 11 julio 2019, UPAO

 

SUMARIO

 

I. LOS MALES DE LA EDUCACIÓN NACIONAL Y PERSONAL

II.PSEUDOUNIVERSIDAD: ¿QUÉ NO ES?

III.MISIONES DE LA UNIVERSIDAD

IV.CUALIDADES DEL PROFESOR UNIVERSITARIO

V. ALGUNOS DETALLES CONCRETOS:

CONCLUSIÓN: Dos modelos: Mogrovejo, Martínez Compañón, pasión por el Perú, estudiándolo, visitándolo, difundiéndolo, forjándolo.

 

Distinguidas autoridades, queridos colegas, profesores universitarios: FELIZ DÍA y gracias por su invitación, en especial al profesor y amigo Óscar Ñique, quien ha servido de puente.

Si siempre es un gusto venir a la Ciudad de la Amistad, mucho más con tan grata ocasión, de hacer memoria y celebrar nuestro día. La primera ocasión –como en varias de ellas- de mi presencia en esta hermosa tierra norteña me la brindó Santo Toribio, puesto que sus paisanos de Valladolid a través de Cruz Roja quisieron celebrar el V Centenario de América- en 1992- con un proyecto sólido cual fue el Instituto de Estudios Superiores "Mayorga", precisamente en Zaña, el lugar de su partida para la eternidad. En el 2006 me tocó venir a Trujillo para hablar de Santo Toribio como patrono de la arquidiócesis debido al otro gran prelado ilustrado Baltasar Martínez Compañón. Gracias al amigo Víctor Hugo Chanduví he podido volver para sus encuentros de historia del Derecho en el Perú como fueron las IX Jornadas de la semana pasada.

Espero que mis palabras les sirvan para seguir celebrando este entrañable día del maestro universitario. En la Misa recordatoria de los maestros fundadores de la UPAO, Mons. Timoteo Solórzano Rojas, MSC. nos ha aportado un bello testimonio de su propia trayectoria; y la presidenta de la UPAO, profesora Nancy Casas, ha valorado la vocación docente con poéticas palabras. A mí me gustaría compartir el entusiasmo por tan noble misión educativa desde que hace 40 años comencé a ejercer como profesor de primaria. Mis palabras son deudoras de maestros como el P. Armando Nieto, Dr. Carlos Díaz, Dr. Javier del Hoyo, de quien he tomado algunas de sus ideas.

Ustedes saben muy bien que cada 6 de julio en el Perú, tanto los profesores de educación básica como los universitarios reciben el mismo saludo: ¡Feliz Día del Maestro! El motivo de la fecha del Día del Maestro, a pesar de que la UNESCO sugiere que sea el 5 de octubre (Día Mundial de los Docentes) y en muchas partes de América el 11 de septiembre en homenaje del ex educador argentino Domingo Faustino Sarmiento, debido a que un 6 de julio de 1822 el libertador José de San Martín fundó la primera Escuela Normal de Varones en la República del Perú 

Sin embargo, desde el 2009, el universitario tiene reservado su propia fecha de celebración, en honor a reconocer su doble función: su labor en la formación de futuros profesionales y su función social en la construcción del desarrollo del país. En el 2009, por Resolución Nº 234-2009-ANR, la antigua Asamblea Nacional de Rectores oficializó, en el diario oficial El Peruano, que cada 11 de julio se celebrará el Día del Docente Universitario para reconocer la gran labor que realiza en la formación personal y profesional de mujeres y hombres que deberán ser ciudadanos capaces de resolver problemas, con compromiso ético y social. Un docente universitario se desempeña en un contexto que exige no solo ser un experto en su disciplina sino también un agente activo de transformación social. Esto significa fortalecer sus competencias en las diversas dimensiones de la actuación docente relacionadas a la investigación, a la mejora continua y permanente de la enseñanza, la proyección social y la gestión universitaria, tal como lo refiere la Ley Universitaria Nº 30220.

I. LOS MALES DE LA EDUCACIÓN NACIONAL Y PERSONAL

Como homenaje al gran educador quien fue presidente de la Academia Nacional de Historia les comparto el resumen de la Conferencia del P. Armando Nieto "El rol de la historia y la educación en la identidad nacional" (30 septiembre 2006, UCSS, Los Olivos). Puede ayudarnos a sensibilizarnos sobre los problemas, los males, para SUPERAR.

Para R. Guardini lo primero que influye es la manera de ver, lo segundo lo que hace, tercero que dice. Necesidad de la coherencia para vivir la vocación de maestros. Vivir los valores. Puede ayudar conocer los antivalores o los defectos de la educación nacional, ya señalados por García Calderón en "El Perú contemporáneo".

  1. Superfinformación. Se pone tronos a los principios y cadalsos a las consecuencias. Derecho de los alumnos a preguntar; "no dejen enemigos a la espalda"
  2. Mezcla entre viveza y astucia, obtener el máximo provecho sin entrar en conflicto.
  3. Improvisación. La imprevisión e improvisación, la ley del mínimo esfuerzo, el facilismo
  4. Individualismo. Figuretismo; no dar el pase en el fútbol, elevado número de partidos en las elecciones
  5. Incumplimiento de la palabra dada-
  6. Suciedad en las calles, atentados anti ecológicos tan contrarios a la apuesta del cuidado de la Amazonía, del planeta según la encíclica "Laudato Si".
  7. Respeto a la norma. "Si se ha hecho ya por qué no seguir haciéndolo"
  8. Plagio. Le piratean un artículo en un examen en el que él estaba de Jurado
  9. Incompetencia. Saber reconocer errores
  10. Triunfalismo. "Llegaron los que van a perder", derrotismo, como acabamos de ver con la selección nacional de fútbol.
  11. Irresponsabilidad. Muertes en ómnibus
  12. Relativismo. Todo vale lo mismo. Sin embargo, hay verdad objetiva
  13. Permisivismo. Se aguanta y permite ruido, impuntualidad…

 

Pero no basta con ver defectos mundiales, nacionales, debemos identificar lo negativo que afecta a nuestra profesión docente. Para ello, me permito enumerar "Diez mitos comunes a los malos docentes según Carlos Díaz y la mitología griega[1]

1.   El malestar en la enseñanza; quejas, falta de autoestima; qué bien, no hay clase

2.   La doble moral, mito de Jano, de dos cabezas, que mira hacia un tiempo o hacia otro; es la diferente conducta en lo privado o en lo público, en el dicho y en el hecho

3.   El impersonalismo, mito de Hermes. Es como decir creo que creo lo que estos creen.

4.   El curriculismo, mito del laurel olímpico

5.   La frustración, mito de Sísifo, condenado a resbalar eternamente dejando caer su gruesa piedra cuando está llegando a la cumbre liberadora.

6.   La hiperespecialización, mito de Vulcano y de Prometeo. Vulcano, dios ígneo era capaz de producir cualquier cosa que le obedecerían en la fábrica; Prometeo quiso robar el fuego a Zeus para dárselo a los mortales (antecedente de Robin Hood).

7.   La superficialidad, mito anti Casandra. Casandra, sibila o profetisa troyana que había recibido el don de la profecía junto con la maldición de que nadie iba a creer lo que profetizaba

8.   El formalismo, mito anti Hércules y anti Minotauro. Para recuperar su libertad, Hércules fue sometido en Grecia a doce pruebas como la del Minotauro, terrible animal que asolaba Creta y por ello encerrado por el rey Minos en un laberinto hasta que encontrase la salida (ovillo de Ariadna)

9.   El eficacismo, mito anti Minerva. Contra Minerva, diosa de la sabiduría que nació de la cabeza de Júpiter sabiéndolo todo y sin haberlo aprendido de nadie, se proclama hoy que lo importante en la escuela no es la sabiduría, sino los ejercicios.

10.               El servilismo, mito anti Antígona. Antígona, obedeciendo la ley eterna, muere como mártir por desobedecer las leyes positivas de la ciudad porque éstas son injustas. El imperio lo sabe y elimina a los que no son borregos.

 

II. PSEUDOUNIVERSIDAD: ¿QUÉ NO ES?

Puede ayudarnos a precisar el perfil de nuestro ámbito universitario el constatar la existencia de caricaturas o falsas imágenes de nuestra institución.

 

1. Una fábrica de títulos. Lo denunció con lucidez en su tesis doctoral nuestro egregio paisano Dr. J.L. Bustamante y Rivero, al recoger la opinión de la mayoría del público que otorga como única finalidad de la Universidad "proporcionar la instrucción superior y técnica a los que pretenden alcanzar un título facultativo; y considera la Universidad como uno de tantos planteles en que, colegiales algo mayores en edad que los otros, cursan estudios que han de servirles para su propio y ulterior aprovechamiento".

2. Centro de acogida a jóvenes sin trabajo que les "coloca" provisionalmente con la esperanza de un futuro modus vivendi en la sociedad.

3. Oficina de trabajo para funcionarios docentes más o menos prestigiosos. Ignacio Sotelo, profesor de la Universidad de Berlín, denunciaba el hecho de que la enseñanza no fuese de ciencias, "sino de asignaturas, es decir, de algo asignado y determinado de antemano, y por cuya divulgación los profesores reciben asignaciones".

4. Almacén donde se guardan y transmiten conocimientos; o supermercado donde llenar nuestros cestos mentales.

5. Sala de fiestas en cuya programación no falta la fiesta de bienvenida al cachimbo, la despedida al licenciado, el paso del Ecuador (a mitad de carrera), el patrono de la facultad.

6. Torre de marfil donde se refugian enciclopedias con patas, sabios distraídos, encerrados en guetos aislados de la sociedad.

7. Utopías para inubicados. Sacristía de los partidos políticos donde acolitan tiernos monaguillos a los sacerdotes de la nueva religión del saber.

8. Ni rebaño de "borregos de Pancorbo o rumiantes de la Santa Alianza" (J. Maritain); ni miméticos imitamonos de todas las modas futuristas por el hecho de ser lo último, ni nostálgicos de otras épocas para los que "cualquier tiempo pasado fue mejor".

9. Un kiosco de distinciones académicas que olvida lo fundamental como denunciaba Luis Puchol, subdirector de Ciencias Empresariales Europeas en Madrid, al comentar por qué había rechazado a un brillante titulado superior cargado de condecoraciones: "sabe muchas cosas menos tres: no sabe hablar, no sabe leer y no sabe escribir".

10. Despiezamiento de saberes, creación de monstruos que desarrollan mucho unos órganos y dejan otros sin crecimiento. ¿Qué pasaría con una persona de brazos gigantes y cortas piernas? Se produce así lo que el psiquiatra J.J. López Ibor denominó "genios analfabetos", víctimas de la especialización de "saber cada vez más de cada vez menos hasta saberlo casi todo de casi nada".

 

III. MISIONES DE LA UNIVERSIDAD

 

1. Escuela donde se forman los dirigentes que, conociendo el pasado y aprendiendo de él, poseen una actitud crítica y constructiva de todas las dificultades que impiden al hombre un mayor grado de realización personal y social. Es un centro de liderazgo, de formación se selectos.

 

2. Síntesis de saberes

Uno de los peligros que acechan a la Universidad de nuestro tiempo es la falta de sentido de la totalidad del saber. La súper especialización está llevando a un neo analfabetismo, aunque esté revestido de ropaje de la educación superior. Son los "nuevos bárbaros" según J. Ortega y Gasset. La esencia de la Universidad es reconciliar todos los saberes obtenidos en las ciencias naturales y sagradas en una síntesis general que las comprendía y explicaba. Aunque en la actualidad la gran cantidad de información y conocimientos hace inviable esa síntesis general exterior, a lo menos sí es posible una síntesis general basada en la sabiduría interior que plenifica y potencia al construir personas cabales y unificados interiormente.

Como detalle práctico el universitario debe extractar de cada materia los conocimientos básicos, los que le dan sentido, y una vez realizada esta tarea relacionarlos con otras diferentes asignaturas de su especialidad.

El Dr. José Luis Bustamante y Rivero salía al paso de la discriminación por razón de "castas y de provincialismo". Lo mismo habría que decir de la discriminación socioeconómica. La Universidad es universal, aula abierta sin fronteras, o no es nada. Con su clarividencia característica lo pronunció el polígrafo arequipeño universal, V.A. Belaúnde: "la educación superior no es un privilegio sino una responsabilidad". Lo veremos en la conclusión con mayor detenimiento.

 

3. Formación integral. Conjugar el progreso en los aspectos materiales de la vida con la defensa de los valores del hombre que dan sentido a ese progreso material. El gran reto de la Universidad actual es enseñar a ser persona, formar su conciencia, ayudando a descubrir con claridad la luz que encamina al hombre a lograr que su conducta alcance la plenitud humana a la que está llamado. Exige además la realización de una obra perfectamente acabada. Buscar el desarrollo de toda la persona y de todas las personas. Aspirar siempre, en todo, a la perfección (per-facio, ir hasta lo último, hasta el final).

 

4. Buscadora de la verdad: de las cosas, de la propia vida, del ser humano. Como bien decía A. de Saint Exupéry: "La Verdad para el hombre es lo que hace de él un hombre" Este empeño por buscar la Verdad, pro comprender y hacer comprender el mundo es la misión más sublime del hombre.

Decía A. Einstein: "Vivimos en una sociedad de magníficos medios, pero de pobres fines". Hemos acortado distancias para llegar tarde a todos los sitios; dominamos el mundo externo a costa de dar la llave de nuestro interior, hemos inventado nuevas formas de ocio para hacer del ocio un negocio.

La Universidad, en frase del genial J. Ortega y Gasset, debe ser "la conciencia crítica de la sociedad"; nosotros añadiríamos además "creadora". La Universidad del Tercer Milenio debe ocupar un puesto de vanguardia, de avanzada, de denuncia sí pero también de compromiso creativo.

No nos basta con saber con César Vallejo que "hay mucho que hacer" o con A. Machado "se hace camino al andar", necesitamos un sabio conocimiento de la meta, hacia dónde vamos y por qué andamos. Bellamente lo acuñó Nietzsche "quien tiene un porqué encuentra un cómo".

 

5. Compromiso solidario. Es uno de los más eficaces instrumentos de renovación y perfeccionamiento social. Presta un gran servicio al hombre y a la sociedad ayudando a obtener respuesta a los interrogantes más íntimos del ser humano, colocándole como centro de todo su actuar. No debe olvidar el universitario que la sociedad ha invertido un fuerte presupuesto en su formación y debe retribuirle con su proyección. O la Universidad sirve, se proyecta en la sociedad, o de lo contrario, no sirve para nada.

Antenor Orrego como modelo de docente comprometido en campañas para fortalecer la huelga de los trabajadores del Valle de Chicama entre 1918 y 1921 y que le costó el cierre del diario en el que trabaja en ese entonces, y la cárcel. De igual manera hay que destacar su compromiso como diputado por Trujillo en el Congreso Constituyente de 1931 y en 1945 Senador por el departamento de la Libertad, como integrante de la lista del Partido del Pueblo. En 1940 consiguió recuperar la Universidad Nacional de Trujillo, cuyo estatuto y ciudad universitaria fortaleció.

 

IV. CUALIDADES DEL PROFESOR UNIVERSITARIO

 

Cuando fue enviado al destierro Rodrigo Díaz de Vivar, el Cid Campeador, por la envidia suscitada entre sus enemigos, salía el pueblo sencillo a la calle a homenajearle de forma espontánea, y se cuenta que alguno exclamó: "¡qué buen vasallo, si hubiese gran señor!". Lo mismo podríamos decir de la educación: "¡qué buen alumno, si hubiese gran profesor!".

Un buen amigo mío, profesor de la Universidad Autónoma de Madrid, Javier del Hoyo Calleja, ha tenido la gentileza de enviarme su proyecto docente, del que entresaco algunos rasgos sobre lo que él denomina "la fisonomía" del profesor universitario.

 

1. Docente. Es su misión definitoria y definitiva, la que le distingue del mero investigador. Debe conocer perfectamente la materia que va a enseñar.

"La tarea del maestro no es enseñar. La tarea del maestro es que el alumno aprenda...El futuro de nuestros alumnos y del Perú depende de nuestro propósito de cambio...Debemos provocar el gusto de aprender. Enseñar rigor intelectual. Pasión por la verdad conseguida con humildad, constancia, rigor, trabajo". Los días 16 y 17 de octubre de 1995 se reunían en Bariloche para la V Cumbre Iberoamericana todos los jefes de Estado y de Gobierno de Iberoamérica resaltando que la educación es el factor esencial del desarrollo económico y social:
"La educación necesita ser integral e integradora frente a una realidad que va consolidando la globalización de las actividades económicas, la integración a nivel regional y, simultáneamente, la recuperación de los espacios locales como ámbito de realización personal del ser humano y de la comunidad de que forma parte" (Art.38).

A escala planetaria, el Informe DELORS nos volvió a comunicar lo esencial en la educación a lo largo de toda la vida: 1. Aprender a conocer. 2. Aprender a hacer. 3. Aprender a vivir. juntos.4. Aprender a ser.

Para vivir coherentemente tan grandes objetivos hay que tener muy presente que "no hay profesiones indignas, sino indignos profesionales" (Pío XII). Si ello es muy cierto en todo tipo de profesión, lo es mucho más en la educativa. Creo fundamental una doble actitud: Actualización permanente en las prácticas educativas y capacitación para adaptar un modelo de currículo abierto y flexible. Todo ello, desde los postulados del constructivismo y el aprendizaje significativo, en torno a tres ideas fundamentales: El alumno es el responsable último de su propio proceso de aprendizaje; la actividad mental del alumno se aplica a contenidos que ya poseen un grado considerable de elaboración propia; el papel del Profesor es engarzar los procesos de construcción del alumno con el saber colectivo, culturalmente organizado.  Así entendido, el aprendizaje es el centro de interés y el objetivo primordial de la institución educativa. Pero la profesión, ante todo, es vocación, una respuesta entusiasta a una llamada urgente. "Si no has sido llamado, actúa de tal manera que llegues a serlo"

2. Pedagogo. Didacta, sabe transmitir los conocimientos de modo que el alumno los asimile de forma correcta y atractiva. Como el autor de la Física recreativa Yakov Perelman escribió en escueto prólogo: "Todos los mandamientos pedagógicos se encierran en uno: no aburrir".

Necesitamos el uso de métodos activos, dinámicos.

Sabemos que la docencia se vuelve cada vez más compleja porque tenemos alumnos que también han ido cambiando. El mismo contexto universitario ha cambiado. Entonces, las formas de aprender también son distintas. Esto exige que el profesor tenga que estar constantemente innovando y poniendo a prueba nuevas formas de enseñanza para que los jóvenes aprendan. De hecho, a veces se plantea que es simplemente el incorporar nuevas tecnologías en las aulas para hacerlas más innovadoras; por ejemplo, en los sistemas de evaluación, en el reconocimiento de los saberes previos de los estudiantes, en el poder conocer los distintos estilos de aprendizaje que tienen. Ahora no se busca que aprendan solos o mediados solamente por un texto, sino también que las discusiones se pueden hacer en trabajos grupales.

 

3. Investigador. Es lo que le distingue del resto de los profesores, de primaria o secundaria. Federico Mayor Zaragoza, actual director general de la UNESCO, señaló que la misión fundamental de la Universidad es formar doctores, investigadores. Debe, por tanto, explorar nuevos campos de su materia, profundizar, buscar, bien personalmente o en equipo; debe, igualmente, dirigir trabajos, intercambiar, acudir a congresos... El prestigio de la Universidad pasa por la "cantidad" de su "calidad". Merece la pena esforzarse por conseguirlas. De este modo conseguiremos -con J. Ortega y Gasset- que la Universidad sea la energía espiritual que mueva la historia en el respeto a las personas en la universalidad de sus culturas y a través del diálogo creativo.

 

De Vargas Llosa, al presentarle su "padrino" de ceremonia, el catedrático Dr. César Hernández Alonso, en mi universidad de Valladolid, tras evocar su dilatada trayectoria literaria y humana, pudo sintetizar:

 

"De pocos creadores puede decirse que sean realmente universales. Y entre ellos ocupa un puesto de privilegio Mario Vargas Llosa. El análisis profundo de los comportamientos del ser humano: la desgarrada descripción de situaciones injustas; el colorido vital y realista de sus personajes en marcos multicolores; la actitud comprensiva hacia lo humano; su afán por realizar la novela total a través de un conjunto de historias poliédricas; y su impresionante técnica de montaje y estructuración; todo ello hace de su obra un hito en la historia del pensamiento estéticamente formulado".

 

4. Tutor. Un orientador, un guía de sus alumnos, preferentemente de los novatos o cachimbos. Debe enseñar a estudiar, enseñar a aprender, enseñar a investigar, desarrollar el espíritu crítico y creativo, acompañarles en el proceso educativo, ayudarles a trazarse un proyecto. En los últimos años debe orientar hacia la realización de tesis, asistencia a congresos, sus primeras publicaciones, salidas profesionales...

 

5. Gestor. La Universidad es una maquinaria que puede oxidarse o moverse en cámara lenta si cada uno no se convierte en locomotora, actuando diligentemente en el cometido académico o administrativo correspondiente. Un buen gestor facilita becas, cursos, congresos, adquisición de publicaciones...

Esta faceta abarca y engloba a las demás, aportándole esa carga de valores que debe llevarse al aula (docencia didáctica), a la biblioteca-archivo-laboratorio (investigación), al despacho (tutoría), a las reuniones departamentales y jefaturas (gestoría), a los pasillos, a la cafetería, al campo de deporte, a la casa, a la calle (compañero-amigo).

 

6. Compañero. Una de las definiciones más bellas de Universidad la dio el rey Alfonso X el Sabio en sus Partidas (II, tít.3) "ayuntamiento de maestros y de escolares que es hecho en algún lugar con voluntad y con entendimiento de aprender los saberes". Quedémonos con lo primero, "ayuntamiento", unión, corporación. Hay que evitar recelos, dialécticas, hay que buscar la "ética de la solidaridad", el bien común.

 

7. El hombre. Esta faceta abarca y engloba a las demás, aportándole esa carga de valores que debe llevarse al aula (docencia didáctica), a la biblioteca-archivo-laboratorio (investigación), al despacho (tutoría), a las reuniones departamentales y jefaturas (gestoría), a los pasillos, a la cafetería, al campo de deporte, a la casa, a la calle (compañero-amigo).

 

Les comparto nuevamente del maestro y amigo Carlos Díaz ¿Por qué no te gusta ser maestro? (Guatemala 2019) Desde que uno se levanta hasta que se acuesta es hombre. Imposible que alguien desarrolle su diaria existencia fuera del trato con los hombres. Lo que uno sea o no sea lo será o no será como hombre y entre los hombres. La historia de la humanidad ha visto épocas pro-humanistas y otras anti-humanistas, así como actitudes personales de todo signo.

En el capítulo titulado El embrutecedor del libro de Papini Gog se lee: "Usted conoce seguramente -dijo el viejo- el famoso aforismo de Federico el Grande: L'homme c'est un animal dépravé. Profunda sentencia comprobable diariamente. El hombre es un animal, nada más que un animal, y ha querido convertirse, por una perversión única entre los brutos, en algo más que en un animal. Ha cometido una traición, la traición contra la animalidad, y ha sido castigado por esta prevaricación. No ha conseguido convertirse en ángel y ha perdido la beatitud inocente de la bestia. Por esto ha quedado suspendido en medio del aire, torturado, angustiado, enfermo, turbado y no satisfecho" (Papini, G: Gog. Ediciones Plaza Janés, Barcelona 1974, pp. 313-317.) 

Así que el embrutecedor propone salvar al hombre devolviéndolo a su naturaleza animal alegando que el animal es más feliz que el hombre; el paraíso a reconquistar -añade- es la fauna. A tal efecto no duda en remontarse a Homero como precedente: Circe, al transformar en cerdos a los compañeros de Ulises -prosigue-  no debería ser vista como perversa sino como mana bienhechora; mientras que Ulises representaría la astucia, la inteligencia corruptora, en su calidad de protegido de Minerva, la cual, celosa de la felicidad de los hombres, les restituyó finalmente a la condición de hombres, o sea, al castigo. Calificando a Rousseau de masoquista sueco del Setecientos por haber predicado la vuelta al estado salvaje, estado que aún se parecería demasiado a los hombres y demasiado poco a las bestias, el embrutecedor propone llevar tres parejas humanas a una extensión desierta y acostumbrarlas gradualmente a vivir animalmente: nada de vestidos, nada de cortarse el pelo, la barba, las uñas; frente a la marcha bípeda, implantación del cuadrupedismo; prohibición del uso de la palabra y de todo lenguaje humano, en cuyo lugar bastarían los gestos, mugidos y aullidos; rechazo de máquinas y alimentación de raíces y carne cruda; no habitáculos, sino cuevas; no ley, no moral, no religión, sino bestias libres luchando cuerpo a cuerpo entre sí. Al cabo de pocos años, con una vigilancia continua, se habría obtenido el embrutecimiento integral, la exención de todas las inquietudes. A eso lo denomina apostolado para el embrutecimiento total de la Humanidad: "Yo seré el Mesías de la animalidad recuperable". Cuando el interlocutor le objeta: "Usted me parece demasiado inteligente para volverse bestia, ¿por qué no comienza el experimento por usted mismo?", el falso mesías responde: "Como todos los redentores, yo también debo sacrificarme por la felicidad de los demás" (Ibíd., p. 317)

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Papini refleja un tipo de actitud: la tentación del no querer seguir adelante, la envidia de la vida animal a la que se presenta como modelo de idílica paz. Muchas veces el hombre de hoy abdica del ejercicio de su humanidad y mira extasiado la aparente placidez del cerdo rodeado de sus bellotas y su libre hozar, sin considerar que el destino de ese cerdo es el matadero, sin tener en cuenta que ni la más perfecta digestión del cerdo se aproxima al momento peor de la existencia humana. Pese a ello no pocos buscan embrutecer al hombre. Hoy, por ejemplo, la televisión y el capitalismo son la moderna Circe que hace lo posible por convertimos en camastrones. Y, cuando no la vuelta al cerdo, la vuelta al primate. En China llegó a intentarse por vía eugenésica la creación del monántropo, aunque el intento fracasó; no sabemos hacia dónde podrá llegar en el futuro próximo una ingeniería genética. De cualquier modo, no sólo se atenta contra el hombre cuando se busca en el cerdo el infrahombre, también cuando la meta es el superhombre. Infrainteligencia y suprainteligencia artificiales son la prueba del desafecto del homo sapiens sapiens para consigo mismo.

 

Es aquél que ha convertido su profesión en una misión como sucedió con el brillante catedrático de Literatura de la Sorbona, Federico Ozánam. A pesar de su enfermedad, y ante la oposición de su médico y de sus familiares, saltó del lecho, dispuesto a dar su última clase, "quiero honrar mi profesión", pronunció decidido. Sus discípulos, impacientes, le esperaban. Casi cadavérico, penetró en el Salón, entre las ovaciones de los universitarios. Al concluir su lección, les habló de esta manera: " Señores. Se reprocha a nuestro siglo de ser un siglo de egoísmo. Se dice que los profesores están contagiados de la epidemia general. Sin embargo, aquí gastamos nuestras fuerzas, perdemos la salud. No me quejo. Mi vida os pertenece. Hasta el postrer aliento es vuestra y la tendréis. En cuanto a mí, señores, si muero, será a vuestro servicio".

 

Nuevamente traigo ante ustedes al maestro que inspira su alma mater ANTENOR ORREGO:

·  No vengo aquí a quejarme porque la queja es de los débiles. Vengo aquí a abrazaros otra vez, con la emoción intensa, con la vibración cordial y embriagadora de quien, estando encarcelado, recorra de pronto el uso pleno de la libertad, vengo aquí para proyectar la poca luz que en estos momentos de tremenda inquietud y de fulgurante esperanza ha podido hacerse en mi cerebro. He sufrido bastante, pero estoy dispuesto a sufrir otra vez, y la otra, y las demás" (p.99, El Norte, Trujillo, 27-IX-1930)

·  La universidad no puede reducirse a ser exclusivamente un copioso archivo o museo de métodos, de enseñanzas, de ideologías, de sistemas o de disciplinas, sino un incesante laboratorio de renovación y de creación espiritual" p.82 La Reforma, Trujillo, 1918-20)

·  El profesor se dirige a tu memoria…a lo sumo a tu vanidad y a tu buena economía. El maestro se dirige a tu espíritu, pozo de creación y de sabiduría…

·  La palabra del profesor se esfuma, se deshace sin dejar huella sangrienta; la palabra del maestro desgarra tu entraña y se incorpora a tu ser para trascender, como un mandato, en cada uno de tus días" Discriminaciones, 1965, Lima

 

8) Maestro

Uno de los más ilustres universitarios del Perú, Raúl Porras Barrenechea, historiador, literato, político, pero también, y, sobre todo, MAESTRO, escribe: "No puede haber, no hay a mi juicio mayor placer ni mayor honra espiritual que ser maestro". Nosotros podríamos añadir salvo el del discípulo que se encuentra con un auténtico maestro.

La Universidad ha girado y gira en torno a los maestros. Viven lo que enseñan y enseñan lo que viven. No es el método ni la técnica quien hace bueno al maestro sino al revés: el buen maestro categoriza, eleva, ennoblece los métodos.

De mis años de Arequipa, entre los maestros de la universidad arequipeña, cabe mencionar al Deán Valdivia, el primer rector electo de la UNSA, quien incursionó de forma enciclopédicas en casi todas las ramas del saber (medicina, derecho, filosofía, teología, química, historia...). De él puede decirse lo que figura en una inscripción a la entrada de la Universidad de Oxford: "Aquí, en Oxford, todo es Universidad". En el Doctor Valdivia todo es sabiduría de maestro universitario; su afán por buscar la verdad, su celo por comunicarla, su pasión por convertirla en útil sillar del cimiento de la justa y solidaria sociedad que anhela construir. Se dio del todo a través de sus libros, tratados, artículos y, sobre todo, de sus discípulos. Del maestro de los filósofos por antonomasia, Sócrates, que como se sabe no escribió ningún libro, se llegó a decir que sus mejores obras fueron sus discípulos; ahí está Platón para asegurarlo. De nuestro citado maestro, Juan Gualberto Valdivia, no he encontrado mejor reconocimiento que el formulado por uno de los más destacados historiadores arequipeños, Francisco Mostajo:

"Pedagogo de sí mismo, fuelo también de la juventud confiada a su cuidado, y para diademar su nombre de maestro bastan los de algunos de su más esclarecida discípula: Manuel Toribio Ureta, José Ciriaco Hurtado, José María Químper, José Simeón Tejada y Francisco García Calderón".

Claro que esta relación estrecha entre el alumno y el maestro no se improvisan. Requiere una dedicación mutua, limpia y desinteresada. Lo mismo que la auténtica paternidad o maternidad no se reduce a la vinculación carnal, sino que se cultiva con el trato, la aceptación, el afecto..., el título de maestro se consigue por la autoridad profesional y moral, así como el de discípulo se gana por la docilidad creativa. El mayor gozo del maestro es descubrir un discípulo, potenciándolo al máximo de sus posibilidades, logrando que le supere.

 

9) Trascendente:

El profesor Carlos Díaz recuerda cómo Tomás Moro pone en los habitantes de Utopía, entre quienes se cultiva la tolerancia y el pluralismo religioso, la exigencia de tres verdades: la inmortalidad del alma, la existencia de Dios y la sanción en el más allá con premios y castigos, desconfiando de este modo de que el ateo tenga la moral suficiente como para cumplir las leyes civiles, estando más bien, por el contrario, dispuesto a quebrantarlas si ello le reporta algún beneficio, como más tarde Dostoievski: si Dios no existiera,  todo estaría permitido.

El mismo Kant, tras fundar una ética autónoma, añade que cree razonable esperar en el allende la sanción correspondiente a nuestras acciones, esperanza que postula a su vez que Dios exista, que nuestra alma sea inmortal y que habrá sanciones para los malos.

En similar línea se movía Horkheimer, al menos en lo referente a la idea de que la mente del hombre no puede soportar la idea de que el criminal triunfe para siempre sobre su víctima, demandando un más allá en que las injusticias perpetradas reciban su pena y las padecidas su compensación

Más humano será quien más se deje interpelar por el mayor amor. Cuando Sartre afirma que si Dios existe el hombre es esclavo, o cuando Marx dice que "un hombre que vive por la gracia del otro se considerará un ser dependiente; y yo vivo completamente por la gracia de otro cuando no sólo le debo el mantenimiento de mi vida, sino además cuando él ha creado mi vida" (Marx-Engels Gesammelte Ausgabe. Ed. Mega l, 3, Berlín 1967, p. 124) tanto Sartre como Marx confunden dependencia con esclavitud. Para el creyente, sin embargo, saberse en las manos de Dios supone la máxima carga de libertad (Vidal, M: La fundamentación de la ética teológica como respuesta al reto de la modernidad. Revista Moralia, Madrid 1981, p. 438)

 

10. Responsable.

Nos encontramos a un año del Bicentenario. Se habla de la corrupción en el Perú. ¿Es normal que sus presidentes acaben presos o vivan en un clima de sospecha? ¿Es normal la pregunta del personaje de M. Vargas Llosa, cuándo se malogró el Perú? ¿Cómo reaccionamos ante el suicidio de uno de nuestros líderes más carismáticos en la política –Dr. Alan García- o el mentor de la bella utopía del Perú de todas las sangres –J.M. Arguedas?

Uno de los filósofos clave de la modernidad, Hegel, resumía todo el sentido de su saber en el lema: "Pensar el propio tiempo". Nuestra misión es escudriñar los signos de los tiempos; a nosotros nos ha tocado vivir un kairós, un tiempo oportuno, propicio, no es el fin de la historia como dice Fukuyama, es un tiempo de impasse histórico.

G. Villapalos, ex-rector de la Universidad Complutense de Madrid y A. López Quintás, catedrático de Estética, acaban de publicar un libro muy interesante, El libro de los valores (Planeta, Barcelona 1996) en el que incluyen este cuento, a la vez simpático y sugerente: "Éste es un cuento sobre Gente llamados Todos, Alguien, Cualquiera y Nadie. Había que hacer un trabajo importante y Todos estaban seguros de que Alguien lo iba a hacer. Cualquiera lo podría haber hecho, pero Nadie lo hizo. Alguien se enojó por esto, porque era el trabajo de Todos. Cada uno pensó que Cualquiera lo podía hacer, pero Nadie se enteró de que Todos no lo iban a hacer. Todos culparon a Alguien, cuando Nadie hizo lo que Cualquiera podría haber hecho".

Ser responsable es responder a la llamada de los valores que piden ser realizados y, además, responder de las consecuencias de tal respuesta.

Es la prueba y la consecuencia más palpable de que existe la libertad, la auténtica libertad interior que se conquista, la que nos permite responder de nuestros actos, de nuestras decisiones y, también, de nuestras omisiones.

El universitario debe responder de sí mismo, de cómo aprovecha el tiempo, de cómo usa sus talentos, los recursos que le proporciona la sociedad en general y su familia y su universidad en particular. El estudiante universitario de hoy debe acostumbrarse a rendir cuentas de su rol como estudiante, para poder rendir cuentas el día de mañana como profesional.

El universitario es responsable de su presente, pero también de su futuro. Cuentan del general Wellington que cuando acudía a su academia militar cercana a Londres, solía repetir: "Aquí derroté a Napoleón", y, efectivamente la victoria de Waterloo se debió a su seria preparación militar académica. El buen o mal abogado, médico o periodista, ingeniero o educador, se fraguan en el aprovechamiento del tiempo de la Universidad. Dice un refrán: "Lo que Pepito no aprendió, Pepe no aprende".

El universitario es responsable de los demás, del ambiente que crea o deja de crear, del despilfarro social que puede ocasionar, de su colaboración a una sociedad más justa y solidaria. Cuando alguien se eleva, eleva el mundo.

El universitario es responsable de la época histórica en que vive. Si la historia es el rescoldo presente de un pasado, el universitario, con todo el futuro por delante, está haciendo historia en cuanto que colabora a construir un mañana desde el hoy.

Otra forma de ser responsable es asumir los errores, las incoherencias entre el pensar y el obrar. Hoy como ayer vemos con mayor facilidad la mota en el ojo ajeno y no vemos el palo que llevamos en el nuestro. Es más fácil decir: "Por tu culpa" que "por mi culpa".

Si queremos vivir la responsabilidad hemos de practicar unos deberes concretos:

1. Cumplir ejemplarmente los deberes como persona y como estudiante.

2. Contribuir, en la medida de sus posibilidades, al progreso de los valores tales como el respeto, la justicia y la paz ente los hombres.

3. Buscar sincera y apasionadamente la Verdad desde su campo.

4. No justificarnos cuando cometamos errores; hay que asumirlos y repararlos.

5. Dejar su universidad mejor de como se la encontró.

El universitario es un privilegiado social, ya que los demás están invirtiendo en él y, por tanto, la sociedad tiene derecho de exigirle no sólo un cumplimiento de sus deberes estudiantiles, sino la excelencia en sus tareas diarias. Aquí también debe cumplir la frase evangélica: "A quien mucho se le dio, mucho se le exigirá".

Cuentan que un anciano de 82 años estaba plantando un melocotonero ante la oposición de sus familiares:

- Si van a pasar varios años sin que puedas saborear su fruto, y probablemente ya se haya muerto.

. Sí, es verdad. Pero he pasado 82 años de mi vida comiendo melocotones gracias a que alguien lo plantó.

Dos peruanos de excepción, J.C. Mariátegui y V.A. Belaunde, enfrentados ideológicamente, pero con respetuosa amistad en "Siete ensayos de interpretación de la realidad peruana" y "La Realidad Nacional", sendos admiradores de Unamuno, llegarán, por caminos diversos, a la misma feliz conclusión: si Perú quiere salir adelante, debe ser él mismo, sin postizos gregarismos; de ahí las expresiones acuñadas de "peruanicemos Perú" (J.C. Mariátegui) y "Peruanidad: Síntesis viviente del Perú integral".

 

V. ALGUNOS DETALLES CONCRETOS:

10 claves de la educación del futuro en la Cumbre Mundial sobre Innovación en la Educación la famosa WISE Summit 2017 (www.wise-qatar.org/summit) que ha reunido una vez más a los mayores expertos en enseñanza del mundo entero y que han dejado claro que ni la postmodernidad ni la capacidad de adaptarse o de innovar van a ser más importantes en las nuevas generaciones que habilidades clásicas como saber leer y entender lo que se lee, tener certezas firmes y valores éticos, reglas bien delimitadas y disciplina. Lo clásico sigue siendo lo eficaz, y en el siglo XXI, más global y tecnológico que nunca, se verá claramente

 

1. EL ASOMBRO. Platón dijo que el fin de la educación era «enseñar a desear lo deseable». El buen educador potencia la curiosidad y el asombro. Pero los críos de ahora viven estresados con sus tareas y sus extraescolares. «Los niños empiezan la escuela deseando aprender y acaban pensando sólo en aprobar», expresa Carmen Pellicer, presidenta de la Fundación Trilema. «Disfrutar del aprendizaje es fundamental. Educar no es cuestión de estrategia, sino de cariño. Frente a la presión academicista de los ránkings, del informe PISA y de las competencias, necesitamos una educación emocional, de aprender a ser persona». Hay que relajarse, volver a la naturaleza y vivir la experiencia de lo real. 

2. LA LEARNABILITYYa no vale con ser inteligente. Ni siquiera basta sólo con tener talento, que es la forma de gestionar la inteligencia. La palabra de moda es learnability, «el deseo y la habilidad de aprender rápida y eficazmente». Es una herramienta clave para los jóvenes, que en su vida laboral tendrán que reciclarse entre 10 y 14 veces. El aprendizaje dura ahora toda la vida. El futuro no será de los más listos, sino de los que tengan más ganas de aprender y mantengan más tiempo ese deseoLa persistencia, el esfuerzo y el carácter son los valores del siglo XXI.

 

3. LA ÉTICA. La única cosa que tienen clara los distintos partidos políticos que negocian el Pacto de Estado por la Educación es que hay que poner más educación cívica en la nueva ley. Cada vez va a ser más importante enseñar en el respeto al diferente, porque cada vez hay más migraciones y más diversidad. Se ha puesto de moda en los colegios el aprendizaje-servicio, algo parecido a lo que antes se llamaba trabajo social. 

4. EL CONOCIMIENTO. Existe un creciente interés en el mundo educativo por que los niños aprendan conocimientos concretos. Aunque ahora se está poniendo mucho énfasis en la educación orientada para el mercado laboral, en el futuro veremos el regreso de la Historia, de la Geografía y de la Literatura. Si tenemos conocimientos concretos, podemos entender mejor lo que está pasando y estar más preparados. Los niños tienen que saber de dónde vienen y conocer el contexto. 

 

5. LOS LÍMITES. «Disciplinar no es solamente poner límites, es, sobre todo, educar en la conciencia del respeto al valor terapéutico de los límites», hay padres que piensan que el "no" es una especie de virus con un poder traumatizante. Las reglas son muy importantes como parte de la educación. Los jóvenes no pueden ser completamente libres, deben estar enmarcados dentro de una cierta estructura». No hace falta ser unos padres autoritarios, pero sí poner reglas, educar en los hábitos y en el rigor y conseguir que se cumplan. Los límites dan seguridad en la incertidumbre.

 

6. LA RESILIENCIA. La resiliencia es la capacidad del ser humano para adaptarse positivamente a situaciones adversas. El mundo postmoderno está obsesionado con el éxito y no enseña a los niños a caerse y levantarse. No hay nada malo en la frustración, pero los padres tienen miedo a asumir que sus hijos fallarán.  Fallar muestra cómo eres en realidad; hay inconvenientes de querer alcanzar la perfección a toda costa. «Muchos problemas vienen porque los niños tienen miedo a defraudar a sus padres. Hay que ser compasivo y amable con uno mismo», Un fracaso a tiempo es un triunfo; por ejemplo, una mala nota puesta a principio de curso ayuda a mejorar.

 

7. LAS TIC. La tecnología sirve para individualizar los programas educativos». Nadie discute los beneficios de las nuevas tecnologías; ahora bien, los alumnos deben aprender a distinguir lo esencial de lo irrelevante.

 

8. LA ALFABETIZACIÓN MEDIÁTICA. Se ve la necesidad de que en los colegios se deberían impartir herramientas de lo que se denomina alfabetización mediática (media literacy) para que los alumnos aprendan a detectar las noticias falsas. ¡Falacias!

 

9. LA LECTURA. La lectura es importante, y cualquier lectura es mejor que no leer, sean cómics, revistas o novelas online. Además de sus ventajas cognitivas (refuerza la ortografía y la comprensión lectora), lo mejor de la lectura es que nos enseña a estar solos, nos permite viajar a otros lugares y vivir otras vidas y nos ayuda a entender el mundo. 

10. APRENDER A ESCUCHAR. Enseñar a argumentar es importante, pero mucho más es enseñar a escuchar. Es fundamental enseñar en el arte de no estar de acuerdo, porque, en la era de Twitter, la gente discrepa sin tratar siquiera de entender al otro.

 

Dos modelos: Mogrovejo, Martínez Compañón, pasión por el Perú, estudiándolo, visitándolo, difundiéndolo, forjándolo.

No digas nunca "imposible", di "no lo he hecho todavía". Y Jesús, el Maestro, Verdad, Camino y Vida: "Para Dios no hay nada imposible". Gracias, amigos, "Sí, se puede".

 


Fecha Publicación: 2019-07-13T05:37:00.001-07:00

¡Qué gusto recibir este artículo tonificante desde Burgos (España) donde veranea sin descanso nuestro amigo y maestro Carlos Díaz!


Malas hierbas

 

 

Cuanto más uniformismo o monismo cerebrocéntrico en las neurociencias, mayores son las ansias de diferencia individuales en  trenecitos arrastrados por una misma locomotora como el colectivo LGTBHIJKLMN xxdobleele…, junt@s pero no revuelt@s, cada un@ en su vagoncillo, pues la lesbiana quiere ser lesbiana, el gay quiere ser gay, y así sucesivamente, como el archipiélago en que se hallaba la isla de Lesbos, separados todos y todas por aquello que les une, hasta el punto de reproducir esmeradamente la medieval angelología tomista según la cual cada ángel agotaba su especie o, más campechanamente, rompía su molde. ¿Qué dirían hoy Sócrates (con su amante Alcibíades) y Platón, declaradamente homosexuales, los cuales, por su condición de griegos, no tuvieron que salir de sus armarios en una sociedad permisiva, aunque al primero de ellos se le terminó acusando de corromper a menores? Sócrates se presentaba como tábano agitador, es decir, como mosca cojonera y, tal vez para escapar de la quema, Platón hubo de disfrazar sus preferencias sexuales sacándose de la manga mitos tan prefreudianos como el del andrógino, que a modo de caracol llevaba todo consigo (omnia mecum porto) sin necesidad de estar siempre con los cuernos al sol, o al menos sin tener que echar los pechitos al aire en los jocundos días del orgullo gay, arcoiridiscencia que sin embargo hubieran ridiculizado hasta los más liberales griegos como Aristófanes en su crítica a las cachas locas de las fainomerides o enseñanalgas. Por lo demás, y al mismo tiempo que lleva sus políticas antinatalicias más lejos que nadie, al mismo tiempo es el país de Europa que más donaciones de óvulos y de esperma registra, "más una veintena de países lo han prohibido y España es el país europeo que más donaciones de óvulos registra y donde nacen más niños mediante estas técnicas" (El País, 13 de julio de 2019). Verdaderamente somos unos animales fantásticos.

Esto que acabo de escribir en este momento se me ha cruzado mientras preparaba un largo escrito sobre neurociencia, no es sino uno de mis cada vez más frecuentes ramalazos de rapsódica locura (inspiración, podría decirse más benignamente) que a mi vejez me persigue con una frecuencia viral antes inusitada. Me asaltan cada día más estos raptos tan helénicos, aunque estoy seguro de que textos como el supraescrito serán leídos incluso con asco por parte de quienes han sufrido todo tipo de bestialidades por el mero hecho de ser diferentes. Y lo siento mucho. Lo siento tanto más porque incluso los más pretendidamente liberales de hoy (¡qué fácil resulta "liberalizar" el pensamiento cuando el imaginario social lo ha impuesto como ideología tiránica!) son incapaces de humor lingüístico, quizá porque en lugar de hablar berrean como la manada a la que dicen oponerse.

Y me duele también en el alma porque soy anarquista, no liberal ni siquiera libertario, anarquista, es decir, convicto y confeso de que la anarquía es la más alta expresión del orden, el cual no se adueña de la calle para dejarla llena de basura tras la manifestación de los cabestros, y no sólo del orden, sino también de la ternura, del cuidado recíproco, de la solicitud educada que no cambia de cama ni baja a los oscuros infiernos de los urinarios buscando a cada rato calentar motores, sino ser fiel, auténtico, envejecer juntos pagando impuestos y no prevaleciéndose de ontologías recicladas de sexo para encaramarse a lo alto de la cucaña.

¿Es que las nuevas generalas van a poner ternura en los ejércitos a los que acceden para hacer la guerra, esa guerra que -islámica sin remedio, aunque sea pagana- siempre es yihad, sumisión voluntaria a la brutalidad bélica dictada por no se sabe qué Allah, o qué clase de Allheit totalitaria en nombre de la paz, del shalom? ¿Ternura femenina en el poder? Risum teneatis, amice, no me hagas reír que se me parte el labio.

No sé, pero la sabiduría anárquica se distancia a pasos agigantados de la filosofía clásica en un mundo en el cual un topicazo sigue a otro, así que, San Confucio, ruega por nosotros: "El sabio no posee un yo propio, hace del yo ajeno el suyo. Con el bueno obra bien, con el malo obra bien, y así alcanza el bien; con el justo es justo, también lo es con el injusto, y así alcanza la sabiduría". Para eso tiene que desaprender muchas malas cosas y así, en tranquila coeundia, volver a pasear lentamente y sin teléfono móvil.

 

Carlos Díaz

 

 


Fecha Publicación: 2019-07-09T17:43:00.000-07:00

¡Caminos de perdón y de esperanza desde el LUM!

NUNCA OLVIDARÉ EL LUM (LUGAR DE LA MEMORIA, LA TOLERANCIA Y LA INCLUSIÓN SOCIAL).

Sin duda que es el mejor antídoto contra la amnesia y la indiferencia. Imposible seguir igual tras asomarse a este pozo del horror, de la monstruosidad. La sentencia de Hobbes "el hombre para el hombre es un lobo" se queda pequeña, aquí cabe ponerle el apelativo de "diablo", "infierno". ¿Cómo es posible este mar de odio y de sangre? ¿En nombre de qué? ¿Para qué? ¿Por qué? La ideología marxista se manchó de sangre, se enloqueció, se convirtió en gestora de asesinos sin sentido, abusadores sin cuento, locos de atar y que no paran de matar.

El Museo representa un esfuerzo mancomunado que nos presenta la triste y dolorosa realidad, con lujo de detalles de documentación (orales, escritos, visuales) y una finalidad bien concreta: para que no se repita.

He salido conmovido, desasosegado, frustrado. He buscado imágenes de perdón y de esperanza, y sólo he visto cruz y dolor. Me quedo con el último párrafo del tríptico ofrecido: "Cerca de cumplir 200 años de vida republicana, los peruanos debemos mirar hacia el pasado para reflexionar sobre el país que tuvimos y promover la construcción de uno mejor".

Agradezco la atención brindada por todo su personal y en especial a la responsable del Centro de Documentación e Investigación (CDI) - LUM que puntualmente me brindó el enlace http://lum.cultura.pe/cdi/busqueda.

De mi visita rápida, me queda que apenas aparece la misión de reconciliación de la Iglesia, su rol profético de denuncia de la injusticia, comunicados y manifiestos de obispos y sacerdotes, las numerosas marchas por la paz y por la vida, la atención desde Cáritas en las parroquias, en las casas de tantas congregaciones religiosas, la vida ofrecida de sus mártires apenas mencionada: Hermana Agustina Rivas, beatos de Chimbote (P. Sandro Dordi, Miguel Tomazeck y Zbigniew Strzalkowski…), la acogida de tantos huérfanos en sumac wasi como los de CIRCA en Arequipa…

Les comparto la magistral alocución de San Juan Pablo II en la capital del terror, Ayacucho, aquel domingo 3 de febrero del 1985

Señor arzobispo, hermanos obispos, amados hermanos y hermanas:

1. No he querido que faltara una visita del Papa a Ayacucho durante mí viaje apostólico a Perú. En ella deseo acercarme al dolor de los habitantes de esta zona, daros una palabra de aliento y contribuir a la deseada reconciliación de los espíritus.

En estas tierras, como por desgracia también en otras de este querido país, se oye el clamor angustiado de sus gentes que imploran la paz. Sé que hay mucho sufrimiento a causa de la espiral de violencia que ha puesto su centro entre vosotros. Comparto desde lo profundo de mi corazón el desgarramiento que sufrís. Ojalá que el dolor que hiere a vuestras familias acabe pronto, y que entretanto sepáis afrontarlo con espíritu evangélico. Lo cual no significa desánimo, sino valor para reaccionar con dignidad, recurriendo a los medios legítimos de tutela de la sociedad, y no a la violencia que engendra más violencia.

Vuestro difícil desafío es combatir ésta con las armas de la paz y convencer, a los que han caído en la tentación del odio, de que sólo el amor es eficaz. Si en verdad queremos construir un mundo nuevo, no existe otro camino que el que nos muestra Jesús, «Príncipe de la Paz» (Is. 9, 6).

2. Sin embargo, hemos de ir a las raíces de ciertas situaciones dolorosas, que a veces provocan dolor nuevo en tantas víctimas inocentes, aumentando la tragedia.

«No es casualidad —como han dicho vuestros obispos en su Pronunciamiento de septiembre del pasado año— que los brotes de la violencia aparezcan precisamente en las zonas más postergadas y postradas de la comunidad nacional, circunstancia que ha sido aprovechada durante años para sembrar en la mente de los niños y jóvenes la nefasta semilla ideológica del odio, la violencia y la lucha armada como única vía para cambiar la sociedad».

No se puede, ni se debe, negar la realidad de hombres y mujeres que sufren a causa de la injusticia. Esa dolorosa realidad debe mover eficazmente ala acción. En todos los hombres hay que reconocer la dignidad de ser imagen de Dios. A todos hay que hacer efectivo su derecho a participar de los bienes espirituales, culturales y materiales de cada pueblo y de la humanidad, en virtud del destino universal de esos bienes. Las desigualdades injustas y la marginación son, han de ser, constante incentivo para toda conciencia cristiana.

Por ello, hay que empeñarse en la elevación del nivel cultural mediante la creación y potenciación de los centros educativos privados y públicos; en la promoción del nivel de vida con la implantación de una economía industrial y agrícola en la que todos puedan encontrar un trabajo digno y remunerativo; en el empleo, en fin, del potencial humano y económico en obras de utilidad social. Esas son las líneas maestras de la obra de desarrollo en L. que las autoridades públicas y los responsables deben comprometer todas las energías disponibles; para llegar a estructuras sociales justas, a una más adecuada y humana distribución de los bienes materiales y culturales.

3. Pero si bien la injusticia y la miseria pueden ser el ambiente propicio para que tomen cuerpo la amargura y el odio, no lo explican por sí solas, no son su verdadera raíz. El odio y la violencia nacen del corazón del hombre, de sus pasiones o convicciones desviadas, del pecado. La raíz del odio es la misma que la del pecado.

El odio manifiesta que el hombre, en lugar de optar por el amor, ha permitido que venzan en él la agresividad, el resentimiento y, en consecuencia, la irracionalidad y la muerte.

En la lucha entre el bien y el mal, entre el amor y el odio que se plantea en el corazón del hombre, y con mayor fuerza en el corazón del hombre probado por el sufrimiento, pueden influir poderosamente las convicciones ideológicas. Todos hemos sido testigos de cómo grupos de hombres, tratando de reaccionar ante frustraciones sociales y prometiendo vías de liberación, desencadenan a veces conflictos y violencias que al fin producen sólo mayores frustraciones y dolor.

Grave es la responsabilidad de las ideologías que proclaman el odio, el rencor y el resentimiento como motores de la historia. Como el de los que reducen al hombre a dimensiones económicas contrarias a su dignidad. Sin negar la gravedad de muchos problemas y la injusticia de muchas situaciones, es imprescindible proclamar que el odio no es nunca camino: sólo el amor, el esfuerzo personal constructivo, pueden llegar al fondo de los problemas.

Se hace necesaria, pues, una auténtica y radical conversión del corazón del hombre. Mientras se siga eludiendo el punto central, esto es, la raíz de los males que aquejan la vida de hombres y pueblos, las situaciones conflictivas, la violencia y la injusticia seguirán sin resolverse.

4. Hoy más que nunca hay que volver al sentido auténtico de la cruz. De esa cruz tan venerada en Perú.

La cruz del Señor expresa para nosotros el don de la reconciliación con Dios y de los hombres entre sí (Cf.. Rom. 5, 10; Eph. 2, 14-16). Por eso el Papa ha venido a Ayacucho para traeros un mensaje de amor, de paz, de justicia, de reconciliación; para exhortares a todos a reconciliares con Dios, alejándoos del pecado y sus consecuencias; para que os convirtáis al amor, acogiendo el don de la reconciliación en los propios corazones, a fin de vivir sus frutos en la vida personal y social.

Por tal motivo me dirijo en primer lugar a vosotros, huérfanos y viudas, con quienes he deseado encontrarme y por quienes siento compasión y afecto inmenso. Sí, a todos vosotros, unidos a Cristo desde vuestro calvario, os invito a perdonar a los que os han hecho el mal, «porque no saben lo que hacen» (Luc. 23, 34).

Os pido que, dentro de la esperada y eficaz defensa que se os debe, testimoniéis ante el mundo el sublime gesto del perdón evangélico, fruto de la caridad cristiana, frente a quienes os arrebatan la vida de vuestros seres queridos, frente a quienes destruyen el fruto de vuestro trabajo, frente a quienes conculcan vuestra dignidad, frente a quienes pretenden manipulares en nombre de una ideología de odio. Así contribuiréis a atraerlos también a ellos hacia el amor, abandonando falsos caminos.

A las autoridades y responsables del orden público, que tienen el deber de defender el recto orden de la sociedad y de proteger a los indefensos —como son tantos pobladores de esta zona de Ayacucho— y cuya misión resulta sumamente delicada en las actuales circunstancias, y hasta ingrata e incomprendida, quiero recordarles, haciéndolas mías, las palabras del Episcopado del Perú: «Es importante que las instituciones encargadas de la vigilancia del orden público y de la administración de la justicia, cuya misión es la defensa de la vida y del orden jurídico, logren inspirar la confianza de la población, contribuyendo así a fortalecer la convivencia de la ley en nuestro país» (6 de septiembre de 1984).

Para lograr la deseada reconciliación, es también actual en el Perú cuanto dije hace casi dos años en El Salvador: «Es urgente sepultar la violencia... ¿Cómo? Con una verdadera conversión a Jesucristo. Con una reconciliación capaz de hermanar a cuantos hoy están separados por muros políticos, sociales, económicos e ideológicos. Con mecanismos e instrumentos de auténtica participación en lo económico y social, con el acceso a los bienes de la tierra para todos, con la posibilidad de la realización por el trabajo... En este conjunto se inserta un valiente y generoso esfuerzo en favor de la justicia, de la que jamás se puede prescindir» (Homilía durante la Santa Misa celebrada en San Salvador, n. 7, 6 de marzo de 1983: Insegnamenti di Giovanni Paolo II, VI, 1 (1983) 604).

5. Me dirijo también a todos aquellos que, por diversos títulos, tienen particulares responsabilidades respecto al futuro de esta querida nación: políticos y hombres de ciencia, empresarios y sindica listas, dirigentes sociales y representantes del mundo de la cultura.

Combatid con las armas de la justicia, y con eficacia, todo pecado contra el bien común y sus exigencias, dentro del amplio panorama de los derechos y deberes de los ciudadanos. Por sentido cristiano, y aun humano, ofreced un servicio abnegado al necesitado. El mensaje de Jesús no se limita al fuero de la conciencia. Tiene claras y concretas repercusiones en el orden social, como recuerda la Exhortación Apostólica Reconciliatio et Paenitentia. «Puede ser social el pecado de obra u omisión por parte de dirigentes políticos, económicos y sindícales, que aun pudiéndolo, no se empeñan con sabiduría en el mejoramiento o en la transformación de la sociedad según las exigencias y las posibilidades del momento histórico» (Reconciliatio et Paenitentia, 16).

En el horizonte del Perú se os presenta una tarea impostergable: trabajar con medíos no violentos, para restablecer la justicia en las relaciones humanas, sociales, económicas y políticas; siendo así realizadores de reconciliación entre todos, pues la paz nace de la justicia.

Es necesario que todos los peruanos de buena voluntad vuelvan su mirada al sufrimiento del pueblo de Ayacucho y de las otras regiones peruanas probadas por el dolor. Y que encuentren ahí motivación e impulso para un esfuerzo decidido, en orden a evitar y corregir las injusticias, la postergación, el olvido cívico. La tarea de convertirse en artífices de reconciliación debe manifestarse en hechos concretos que erradiquen, con urgencia, las circunstancias sociales que hieren la dignidad de los hombres, y que se pueden convertir en caldo de cultivo de situaciones explosivas, favoreciendo la violencia, generando animosidad, dando lugar a postraciones lacerantes.

La doctrina social de la Iglesia aporta criterios éticos radicales. Todo cristiano ha de sentirse urgido en llevarlos a la práctica. Para ello es necesario no sólo generosidad de corazón, sino empeño eficaz y competencia técnica. Hace falta que cristianos convencidos, peritos a la vez en los distintos saberes y conocedores por propia experiencia de los ámbitos políticos, económicos y sociales, reflexionen a fondo sobre los problemas de la sociedad contemporánea, para iluminarnos con la luz del Evangelio (Cfr. Instrucción sobre algunos aspectos de la "Teología de la liberación" , XI, 14). De esta reflexión surgirán orientaciones y pautas, plurales en muchos casos, que estimulen a los hombres de acción y los guíen en su actuar. De este intercambio entre hombres de pensamiento y de acción, podrá derivar la mejora de la sociedad, la justicia y, con ella, la paz.

La Comunidad internacional, por su parte, y las instituciones operantes en el ámbito de la cooperación entre las naciones, han de aplicar medidas justas en las relaciones, sobre todo económicas, con los países en vías de desarrollo. Han de dejar de lado todo trato discriminatorio en los intercambios comerciales, sobre todo en el mercado de las materias primas. Al ofrecer la necesaria ayuda financiera han de buscarse, de común acuerdo, condiciones que permitan ayudar a esos pueblos a salir de una situación de pobreza y subdesarrollo; renunciando a imponer condiciones financieras que, a la larga, en vez de ayudar a esos pueblos a mejorar su situación, los hunden más; y hasta pueden llevarlos a condiciones desesperadas que traigan conflictos cuya magnitud no es posible calcular.

6. Quiero ahora dirigir mi palabra apremiante a los hombres que han puesto su confianza en la lucha armada; a aquellos que se han dejado engañar por falsas ideologías, hasta pensar que el terror y la agresividad, al exacerbar las ya lamentables tensiones sociales y forzar una confrontación suprema, pueden llevar a un mundo mejor.

A éstos quiero decir: ¡El mal nunca es camino hacia el bien! No podéis destruir la vida de vuestros hermanos; no podéis seguir sembrando el pánico entre madres, esposas e hijas. No podéis seguir intimidando a los ancianos. No sólo os apartáis del camino que con su vida muestra el Dios-Amor, sino que obstaculizáis el desarrollo de vuestro pueblo.

¡La lógica despiadada de la violencia no conduce a nada! Ningún bien se obtiene contribuyendo a aumentarla. Si vuestro objetivo es un Perú más justo y fraterno, buscad los caminos del diálogo y no los de la violencia.

Recordad lo que los obispos latinoamericanos han enseñado repetidas veces: que la «Iglesia rechaza la violencia terrorista y guerrillera, cruel e incontrolable cuando se desata. De ningún modo se justifica el crimen como camino de liberación. La violencia engendra inexorablemente nuevas formas de opresión y de esclavitud, de ordinario más graves que aquellas de las que se pretende liberar. Pero sobre todo es un atentado contra la vida, que sólo depende del Creador . . . Debemos recalcar también que cuando una ideología apela a la violencia, reconoce con ello su propia insuficiencia y debilidad» (Puebla, 532).

Por ello os suplico con dolor en mí corazón, y al mismo tiempo con firmeza y esperanza, que reflexionéis sobre las vías que habéis emprendido. A vosotros, jóvenes, os digo: ¡No permitáis que se instrumentalice vuestra eventual generosidad y altruismo! La violencia no es un medio de construcción. Ofende a Dios, a quien la sufre y a quien la practica (Homilía durante la Santa Misa para las Órdenes y las Congregaciones religiosas en Loyola, n.6, 6 de noviembre de 1982: Insegnamenti di Giovanni Paolo II, V, 3 (1982) 1166). Una vez más repito que el cristianismo reconoce la noble y justa lucha por la justicia a todos los niveles, pero invita a promoverla mediante la comprensión, el diálogo, el trabajo eficaz y generoso, la convivencia, excluyendo soluciones por caminos de odio y de muerte.

Os pido, pues, en nombre de Dios: ¡Cambiad de camino! ¡Convertíos a la causa de la reconciliación y de la paz! ¡Aún estáis a tiempo! Muchas lágrimas de víctimas inocentes esperan vuestra respuesta.

7. A los miembros de la Iglesia en Perú los aliento a ser los primeros en hacerse instrumento de reconciliación, de esperanza, de justicia integralmente liberadora.

En ese imprescindible esfuerzo por cambiar las personas y las estructuras, recordad siempre que un compromiso por la liberación que no esté inspirado en el propósito de verdad, de justicia y en el amor sin exclusivismos; que no vaya acompañado de acciones en favor de la reconciliación y de la paz, nos es cristiano. Estad, pues, atentos ante vuestros propios corazones, ante intereses y propósitos intencionados de agudizar los antagonismos. Guiados por y desde el Evangelio, sed artífices de justicia, y seguid fielmente las normas fijadas a este propósito por vuestros obispos (Cf. Instrucción sobre algunos aspectos de la "Teología de la liberación").

Pastores y fieles de la Iglesia en Perú: Buscad personalmente a Cristo para así llevarlo a los demás. En la actual coyuntura del Perú, del continente latinoamericano, del mundo, la Iglesia tiene una función propia que cumplir: recordar que sólo Cristo puede ser principio y fundamento de una auténtica reconciliación social.

8. Queridos hermanos: Quiero concluir este encuentro con un llamado a la esperanza. No os dejéis abatir por el dolor que pesa sobre vuestras vidas. No olvidéis la constante capacidad de conversión a Dios del corazón humano. No perdáis la esperanza y el propósito de vencer el mal con el bien. ¡Cristo nos acompaña y ha vencido el mal! No dejéis, pues, de mirar vuestra vida en la perspectiva de la cruz redentora y reconciliadora de Jesús, que nos muestra las metas eternas de nuestra existencia.

A María, la Madre de la esperanza, confiamos estas necesidades. Vamos a orar ahora con Ella recitando el Ángelus: Pidámosle que ilumine a los gobernantes, estimule a las fuerzas vivas del país, pacifique a los violentos, ayude a los que sufren.

¡Que Santa María obtenga de su Hijo la paz eterna para los muertos de esta región!

¡Que la Virgen fiel interceda ante su Hijo por las víctimas del terrorismo, para que hallen consuelo, ayuda y eficaz solidaridad!

¡Que la Madre del Redentor del hombre aliente los esfuerzos por mejorar la situación en todos los países que conocen la injusticia o la escasez!

¡Que la Madre de la Iglesia impulse a sus hijos a comprometerse en el servicio al desarrollo integral de sus hermanos más necesitados!

¡Huamangapa, iñiq Wuawancuna!

(Católicos hijos de Huamaga).

Unanchacuqpa Cuyacuinintam apamuiquichic, allpaichichicpi tarpusqa sonqoiquichicta causarichinampaq.

(Os traigo el amor de nuestro Dios, para que sembrado en vuestra tierra, sea la resurrección de vuestros corazones).

 


Fecha Publicación: 2019-07-05T09:52:00.000-07:00

LAS EDADES DEL HOMBRE  Y LOS DONANTES DE SANGRE, 30 AÑOS DESPUÉS, Carnet n°13.688 de la Hermandad de Valladolid
Con sorpresa, gratitud y gozo, encuentro este artículo en el que relaciono la primera edición de la muestra iconográfica LAS EDADES DEL HOMBRE que tanto me impactó con la donación de sangre. 
Dios quiera sirva para hacer memoria, agradecer y animar a seguir donando
JAB 

Fecha Publicación: 2019-07-02T16:37:00.001-07:00


Amigos:
Me complace compartirles la interesante reflexión del maestro y amigo Dr.  César Gutiérrez Muñoz, de la Academia Peruana de Historia Eclesiástica y de la Academia Nacional de Historia del Perú, director emérito del Archivo de la PUCP. ¡FELICES FIESTAS PATRIAS!
Foto tomada en el Instituto Riva Agüero donde siempre se retorna con gozo como a su hogar.

                                                          Imagen integrada

                                                            NUESTRA BANDERA

Es el Día de la Bandera. Pacasmayo, viernes 7 de junio de 2019.  Las autoridades participan en una breve ceremonia oficial ante el busto del héroe Francisco Bolognesi. En el Puesto de Capitanía de Pacasmayo, frente al Mar de Grau, no se izó el pabellón nacional. En cambio, un grupo de civiles: señoras, profesoras, escolares, niñitos y otras personas realizaron un emotivo paseo de la bandera por las calles de la ciudad, que todos los presentes en la marcha admiramos y aplaudimos. Así fue esta festividad cívica en uno de los pueblos costeros del Perú, casi sin pena ni gloria si no fuera por el patriotismo de la gente.

Hasta ahora no aprendemos a respetar a nuestro símbolo nacional. La bandera debiera exhibirse adecuada y voluntariamente, con el blanco y el rojo bien definidos, entre el 15 de julio (aniversario del Acta de la Declaración de la Independencia del Perú -Lima, 1821-) y el 6 de agosto (batalla de Junín de 1824), para evitar que se olviden de ella hasta octubre o más allá, convirtiéndose en un irrespetuoso trapo raído y sucio. Nuestra bandera nos representa desde que en Pisco, el 21 de octubre de 1820, fuera imaginada y creada por San Martín. En esa fecha también apareció nuestra escarapela bicolor. El marqués de Torre Tagle cambió el diseño inicial en dos oportunidades; la segunda, reformulada  el 31 de mayo de 1822, es la que tenemos y queremos  hasta ahora. 

Nuestra bandera siempre debe flamear, lucirse en los aires, expresarse con libertad, no estar colgada ni sujetada de otra manera. No entiendo hasta ahora por qué en el edificio Carlos García Bedoya (Jr. Lampa 545 - Lima) del Ministerio de Relaciones Exteriores la bandera está puesta a la mitad del local y 'esclavizada' por unos cordones. Ojo que es la Cancillería, no cualquier oficina. En Trujillo, en solo un año (2018), una institución autoproclamada de 'muy importante' tuvo que renovar su bandera en tres ocasiones por su mala apariencia, deshilachada, indecente. No lo hizo motu proprio, sino por reclamo ciudadano.

Nunca he visto flamear mejor nuestra bandera que en la selva, especialmente una vez en Yarinacocha (Pucallpa). Pero recientemente hubo una excepción en Iquitos. Estaba con una amiga y le pregunté por el color de una bandera de un bote cercano a nosotros sobre el río Itaya. Me contestó de inmediato: es igual que el de mi polo. Entonces le insistí sobre el que que llevaba encima suyo: coral. No era blanquirroja, como la que se usa con nitidez durante las competencias de la selección de fútbol. Si se revisa su estado luego de un embanderamiento, el color varía entre el fucsia, el granate y el ocre. Si ya envejeció por el sol o, en general, por cualquier otro efecto de la intemperie el tono es difícil de determinar. El blanco si está mal lavado o percudido se ve feísimo, insultante. La industria textil peruana bien podría producir una tela duradera y digna de la enseña nacional.

Si los peruanos fuéramos coherentes con nuestro excesivo entusiasmo futbolístico, que paraliza al país de capitán a marinero, debiéramos honrar siempre a nuestra blanquirroja en nuestros hogares  exhibiéndola como Dios manda. Para ello se necesita que se haga con las ganas del corazón y sin temor a las absurdas multas. Porque lo siento y quiero así... y punto. Ser hinchas todo el tiempo sin VAR ni pitazos finales.
Como lo fue el recordado montañero Richard Hidalgo (1971 - 2019) que nos elevó hasta la cumbres más altas del mundo.

¡Felices fiestas patrias!


Trujillo, 2 de julio de 2019

César Gutiérrez Muñoz


Fecha Publicación: 2019-06-25T08:19:00.001-07:00

DÍAZ, Carlos Tres trilogías (Sinergia, Guatemala, 2018, 464 pp)

Gigante libro, por el tamaño, por las ilustraciones, la letra bien visible, pero sobre todo por su contenido. Parece una novena de personas –las más cercanas y queridas para el autor- que, como en Pentecostés, nos llenan de luz y calor por la acción del Espíritu.

La primera se refiere a tres "magisterios" el de Kierkegaard, Unamuno y Legido.

La segunda, "tres pilares en mi palabra" Erasmo, Mounier, Machado

La tercera "ente mis santos favoritos: Francisco de Asís, Maximiliano Kolbe y Guillermo Rovirosa".

Muy elocuente el comentario inicial del autor que versa sobre el título y la portada: "Es la persona un telar siempre abierto en el cual se tejen durante toda la vida al mismo tiempo distintas hilaturas existenciales; mi telar está desde luego permanente de guardia (como el búho de Minerva) ocupado con faenas simultáneas…En mi telar, pues, todo está presente en todo, y todo ello totalmente en cada día. Yo, al parecer, iba guardando ya en mi pequeño corazón infantil en aquel poblachón manchego de Puertollano (Ciudad Real) las homilías que ni si quiera recuerdo y que reaparecen ahora, espero que con mejor fortuna…Llevo en mi mochila todos los telares…".

En espera de más tiempo, les adelanto que lo que he leído ma ha resultado fascinante y que lo he encontrado fresco –como todo escrito de Carlos-, muy libre, pero erudito y preciso al extremo, sin dejar de ponerle alma, corazón y vida, de modo especial en sus dos referentes fundamentales: Mounier, Legido. 


Fecha Publicación: 2019-06-22T05:36:00.001-07:00

Ramón Horcajada escribe EL PERSONALISMO COMUNITARIO DE CARLOS DÍAZ EN LOS CINCUENTA AÑOS DE su PRIMER LIBRO 


Capítulo I.3 de EL PERSONALISMO COMUNITARIO DE CARLOS DÍAZ (POBREZA DE LA FILOSOFÍA Y FILOSOFÍA DE LA POBREZA), de Ramón Horcajada Núñez

(Sinergia, Guatemala, 2019)

 

De esta obra, la última sobre nuestro autor, maestro y amigo, Carlos Díaz, poco pródigo al halago, ha dicho: "Tu libro me ha encantado, es muy bueno. Te estoy infinitamente agradecido. Ese es fuerzo tuyo es de hombres buenos, valientes e inteligentes. Además, sabes mucho. Te ruego le hagas llegar también mi gratitud a Carmen y a los niños por las horas robadas. Por lo demás, creo que eres quien mejor conoce mi pensamiento, y quien más lo estima…En fin, sólo Dios. Un gran abrazo. ¡Hermano! Carlos

En este momento, en que seguimos con el gozo de tenerlo en el Perú, la estoy leyendo con gran gozo. Les comparto uno de sus capítulos decisivos, agradeciendo la gentileza de enviármela por correo. ¡Que nos sirva de alimento personal y comunitario!

 

 

ÍNDICE

Primera parte: Cuatro pilares para una obra                              

1.     La fenomenología                                                                   

2.     El marxismo-anarquismo                                               

3.     El personalismo                                                             p. 79-100.

4.     El cristianismo                                                                        

 

Segunda parte: El personalismo de Carlos Díaz

I: La razón                                                                              

II: Antropología pauperónoma                                                 

III: Ética y Política: Razón utoprofética                                   

IV: Dios                                                                                  

V: Psicología                                                                          

Conclusión

 

 

I.                  3. El personalismo

 

El personalismo es un intento abierto y plural de responder a las tres preguntas fundamentales formuladas por Kant, a saber: qué debo hacer, qué me cabe esperar y qué es la persona. Responder a estas preguntas es el intento de todo filósofo, sea cual fuere su cosmovisión. El personalismo, de igual modo, se atreve con todas esas cuestiones y dimensiones de la filosofía haciendo de la razón cálida, que luego veremos, centro de todas ellas. Toma a la mirada ética como fondo de ojo de la mirada humana y convierte de esa forma a la ética en un descenso interminable hacia el fondo de la metafísica o filosofía primera, en cuanto expresa una vocación, trans-itivamente, de ir más allá con viatoria vocación de viatores incansables[1].

El primer libro publicado por nuestro filósofo se tituló Personalismo obrero[1]lo cual deja ya claro el posicionamiento intelectual desde el que siempre observará, pensará y vivirá el mundo que le rodee. El personalismo se encuentra al principio, al final y como nervadura en toda su reflexión en torno a las cuestiones antropológicas, sociales y políticas, de ahí que, como hemos afirmado al cerrar el punto anterior, estemos ante una propuesta de anarcopersonalismo, aunque no todo acaba ahí.

El personalismo de Emmanuel Mounier, el hombre al que podemos denominar sin ningún género de dudas como su maestro, "es una filosofía, no sólo una actitud; es una filosofía, no un sistema cerrado, aunque no se resiste a cierta sistematización. Es necesario establecer un orden en los pensamientos porque necesita de estructuras, pero como su afirmación central es la existencia de personas libres y creadoras, introduce en el corazón de estas estructuras un principio de imprevisibilidad que disloca toda voluntad de sistematización definitiva"[2]. De ahí que en el sentido especulativo y especializado de la palabra filosofía haya que responder que no es eso. "No es un encadenamiento riguroso de conceptos, sino ante todo una tarea, teórica y práctica, previa y necesaria para el advenimiento de una o de varias filosofías de la persona, como una subversión general de los valores y de las ideas partiendo de la cual se vuelve a ser posible pensar y vivir humanamente la historia contemporánea. Podríamos expresarlo afirmando que su tarea puede ser la de cuidar, salvar"[3].

El personalismo se torna entonces una matriz filosófica (Ricoeur) capaz de engendrar sistematizaciones o de restaurar una filosofía del hombre contra los excesos de la filosofía de las cosas y la filosofía de las ideas (Mounier) hacia una síntesis liberadora. Aquí es donde uno encuentra pleno sentido a la propuesta de nuestro autor. Pocos como él han sabido imprimir esa fuerza liberadora diagnosticando, deconstruyendo y sanando todo lo que de sospechoso hay tras cada ideología y tras cada estructura construida por el hombre, ya sea a nivel social, psicológico o espiritual y que realmente impiden el auténtico despliegue y la auténtica realización de cada persona con la que se ha encontrado.

Por todo esto, y con Mounier, podemos decir que personalismo puede ser referido a toda doctrina y civilización que afirma la primacía de la persona humana sobre las necesidades materiales y sobre los mecanismos colectivos que sustentan su desarrollo. Por eso hablamos también de inspiración personalista en vez de sistematización. Sus características comunes serían: aceptación de la existencia abierta a la trascendencia, respeto a la persona humana en todas sus dimensiones, intento de reflexión racional sobre ambos puntos y una inserción sociopolítica casi siempre comprometida. Se trataría del reconocimiento de la existencia personal como realidad a partir de la cual la reflexión es posible y la aceptación de la alteridad como substancial requerimiento de la existencia personal. No se trata sino de la designación de doctrinas distintas que coinciden en esa recuperación de la persona frente a todo extravío que pueda producirse desde concepciones metafísicas, científicas, económicas, etc. Por eso Carlos Díaz habla de los personalismos, a los que presentó ya hace tiempo distribuidos por sus diversas inspiraciones en su árbol del personalismo[4].

 

 

En todos estos autores se respira un aire de familia a pesar de las divergencias, las cuales son inevitables si, como hemos señalado, partimos de la imprevisibilidad de la persona. Con esta objeción siempre contaron Mounier y cuantos se acercaron al personalismo. Pero, aunque el personalismo no sea algo sistemático, ello propicia una mayor agilidad y un asimilar la novedad, el error que ha supuesto en algunos momentos que ese asistematismo haya permitido un sincretismo de difícil articulación y a veces de extremada superficialidad[5].

 

3.1. La filosofía personalista de Mounier

 

Mounier no abusa de oscuridad ni de especulaciones sin fundamento en la vida y que cada vez están más lejos de ella. Aunque huye de los filósofos no comprometidos, cree firmemente en la filosofía, en la profundidad, en la meditación, que son condiciones indispensables para la acción. ¿Cómo ceñirse a la confrontación teórica si Cristo sigue humillado y esclavizado en tres cuartas partes de la humanidad? El equilibrio entre la teoría y la praxis será el objetivo. En Mounier ve nuestro filósofo al hombre que se baja de su cátedra para inmolarse, para decir al pueblo lo que hay que decirle, pero viviendo y estando con el pueblo. Mounier enfoca cualquier trabajo universitario desde el punto de vista del hombre; hay que transformar el mundo desde el pensamiento actuante y no solo contentarse con especular sobre las estructuras del universo personal. Se busca al hombre que piensa y que actúa, nada de refugios mentales, pensar exige encarnar la idea. El personalismo no está en contra de la reflexión, no es anti-racionalista. Al contrario, lo toma muy en serio, de ahí su visión en profundidad: "Puede considerarse al personalismo como la reacción más profunda (si no en Mounier, sí en otros personalistas) contra la fenomenología, que pretende hacer del conocimiento humano mera ciencia rigurosa y además ciencia desinteresada, sin intereses éticos, políticos o religiosos"[6].

En relación con lo anterior no podemos dejar de mencionar la importancia que para Mounier tiene la dialéctica. La dialéctica es movimiento, lucha de contrarios, lucha de superación que aprovecha los elementos del estado anterior. Carlos Díaz vio siempre en Mounier esta dialéctica que, aun venciendo a los contrarios, los conserva para mejorarlos elevándolos a otro plano superior. De ahí su lucha entre la pureza y la impureza, entre el fin y los medios, afrontamiento social y lucha en cualquier frente político, desde las alturas espirituales y las bajezas humanas. Esta dialéctica no es la que habíamos criticado en el capítulo anterior.

Su teoría del Estado es igualmente dialéctica: se busca un Estado no igualitario y a la vez antiaristocrático, es decir, se permite la desigualdad, pero no los privilegios. Aplicar a las personas un rasero común es una invención del racionalismo burgués. Cada persona tiene un valor inestimable e infinito. Existe entre ellas equivalencia. Ninguna tiene derecho a utilizar a las demás como medio. La persona es un constante movimiento, movimiento del ser hacia el ser dejándose jirones de existencia alcanzando nuevas claridades, abandonándose y superando, integrando lo superado. De ahí que tanto Mounier como Carlos Díaz sean capaces de integrar gran número de filosofías y de visiones en orden a una verdad con sentido para el ser humano, pero Dios será la riqueza absoluta en la pobreza absoluta. Distinguir para unir, progreso y escatología, sin rechazar la historia, pero sin rechazar tampoco la dimensión vertical del hombre, hallarse situado entre el optimismo impaciente y el pesimismo buscando la vía propia del hombre en el "optimismo trágico" en que se halla esa justa medida en un clima de grandeza y lucha.

El personalismo no es una filosofía como las demás, un esfuerzo por un saber racional, una síntesis intelectual total del mundo y de los hombres. Es perspectiva, método, exigencias. Perspectiva: un realismo espiritual, lo cual hace que se distancie del anarquismo antes estudiado; método: la dialéctica superadora del método deductivo de los dogmáticos y del empirismo bruto de los realistas; exigencias: empeño total. Nada de sistemas cerrados. Todo ello puesto al servicio de una civilización de personas, personas tomadas en todas sus dimensiones, material y espiritual. Presencia plena, nada de huidas. Perspectiva, método y empeño. Esto es la filosofía personalista. Tal vez sólo sea eso, pero eso ya es bastante. Lo que no acaba en lucha y en empeño no cuenta para esta filosofía. Los filósofos de galería se empeñan en que el personalismo no es ciencia rigurosa. Podríamos decir que cierta verdad hay en afirmar que la filosofía personalista no se deja encerrar en los moldes de la filosofía clásica teorética. En consecuencia, la especificidad de lo filosófico no coincide exactamente con la del movimiento personalista. Ciertamente, la síntesis filosófica que caracteriza el pensar especulativo puede ahorrar dilatadas digresiones y dotar de unidad a temas tratados, conferirles un rigor determinado, pero también puede marginar otros aspectos teoréticos (económicos, políticos, sindicales) y prácticos (sociológicos, estratégicos, obreros, etc.), capitales dentro del personalismo. Esto le ha supuesto a este movimiento el haber desarrollado un estilo natatorio corriente arriba, lo cual tiene sus compensaciones y sus desgastes. No podemos decir que el personalismo haya ocupado el poder de ningún tipo, pero no ha renunciado nunca al contrapoder desde la cercanía mayor a la sociedad civil, rasgo no sólo libertario sino también evangélico. Esto tampoco ha sido comprendido desde fuera del personalismo.

 

3.2. Ciertos desórdenes

 

En el personalismo encontró nuestro profesor un lugar especial desde el que vivir sus opciones y desde el que repensar constantemente sus fundamentos. Mounier se convirtió en su maestro personal al acabar sus estudios de licenciatura en Madrid y nunca lo abandonará, su estilo de vida y sus intuiciones marcarán la orientación de todo cuanto realice en su vida[7]. En el personalismo se encuentra una sublevación contra la tiranía del capital, un movimiento en perpetua búsqueda, en apertura a todos los hombres, siempre antítesis, nunca tesis o posición conformista. Mounier es el modelo de intelectual que ha dejado todo y se ha entregado hasta el final en pobreza y en absoluta libertad. De él ha aprendido que la posesión no es mala en sí misma, sólo si hay gente que no posee, lo cual delata una situación injusta; es malo, en definitiva, si lo que se posee es un obstáculo para arriesgarlo en una sociedad injusta. Pero es bueno poseer cuando las posesiones se toman para hacer más hombres, para que la persona sea más, para que se la respete más, para que se llegue a apreciar todo el inmenso valor que la persona encierra dentro de sí. No reconocer la necesidad de la posesión sería pecar de un angelismo del que estos autores jamás pecaron.

Junto a esto hay algo que se tornará fundamental: la visión del hombre del personalismo. Ahí radicará el posicionamiento que más distanciamiento le producirá con el anarquismo y el marxismo (junto al teísmo). La visión del hombre de estos movimientos es lo que más pobre resulta a los personalistas. El hombre no puede quedar reducido a materia, a mecanismo proletario. Si se produce esta reducción, no sólo el hombre y el mundo pierden el misterio y el respeto de saberse hechos a imagen de Dios, sino que para el personalismo no podrían siquiera ser conocidos. El hombre no puede ver frustrada su esperanza sin un mundo nuevo; el verdadero revolucionario ha de ordenar la revolución a la base de los valores espirituales, los cuales no son inmanentes a la historia, como puede suceder en el marxismo. Eso es poco para el personalismo, que busca en el hombre la imagen viva de Dios.

En la reducción de lo humano el marxismo compartiría pecado con la burguesía: la imagen del verdadero hombre que el personalismo defiende. Nada bueno hay en el capitalismo y por eso debe desaparecer. Es intrínsecamente malo e injusto: primado de la producción, del dinero y del provecho. Reino del egoísmo social. El burgués es el hombre que ha perdido el amor, que no arriesga por los demás, que los explota y que se empobrece a sí mismo al no poder amar. Para el personalismo la relación interpersonal se hace de modo material, es decir, de modo espiritual, que es decir lo mismo. Desde esta perspectiva, el personalismo comunitario se enfrenta al mundo que ha arrojado al hombre a la pura abstracción por entidades despersonalizadas como la economía y la política. Los hombres arrojados y abandonados a lo invisible, vueltos ellos mismos insensibles, cuyos ojos ya no dicen nada. Hombres embrutecidos consagrados a los espectáculos que exponen su propia nulidad y decadencia. Hombres cuyas emociones y amores son reducidos a secreciones glandulares, hombres que creen que su sexualidad es un proceso natural en lugar de un deseo infinito. Responsabilidad y dignidad ya no tienen ningún sitio asignable. Estos hombres viven envidiando a los animales. Hombres que han elegido la muerte.

Entre los enemigos del personalismo[8] el actualismo niega la identidad personal, reducida a sus actos discontinuos. Ser sujeto no es una esencia, es una serie de actos, de procesos, diría Althusser. Pero lo importante es que no hay centro, núcleo o principio. El sujeto no puede ser fundamento de nada. El interior es un lugar vacío, el yo no es nada, sin densidad. Sólo quedan los actos de la persona (actualismo), cuya suma es el resumen del hombre. Negar el yo con el propio yo es una absoluta contradicción que siempre denunció nuestro pensador. Para el pensamiento egocéntrico el otro es un mero objeto más y se reduce a sus notas funcionales ("sirve para…"), sin dignidad.

El colectivismo sustituye el egoísmo del yo por el egoísmo del nosotros, siendo reducido aquél a mera célula en el organismo social o económico. De ahí brotan el escepticismo y el pesimismo: el escepticismo alberga en su interior el totalitarismo en la medida en que propone como verdad la no verdad. Incluso eltranspersonalismo del budismo y el hinduismo menosprecian el yo corporal y mundanal a favor de "la nada", una nueva degradación del yo. Por eso "el personalismo está en lucha contra todo lo que degrada e indignifica al ser humano, pero no es amigo de lacrimocracias respecto de los disidentes, ni abomina de los sistemas opuestos, aunque los combata lealmente, ni deja de agradecer lo que por contraposición han hecho posible. En efecto, ¿acaso no existe en ciertos sistemas un antipersonalismo rectificador del personalismo mucho más fértil para éste que el impersonalismo y el pseudopersonalismo retórico, de adormidera? Hay que evitar el punto de vista del maniqueo buscando, por el contrario, recuperar lo mejor de todos los puntos de vista, propios y ajenos, alentando cuanto de bueno duerme en ellos, pero sin irenismo –pues no todo vale-, es decir, separando trigo y cizaña. El personalismo, si quiere encontrarse con sinceridad a la altura de su propio discurso, habrá de estar igualmente atento a los propios mitos y a las propias infidelidades para tener el valor de ser el primero en denunciarlas, e incluso de agradecer la denuncia venida del exterior"[9]. Siempre la misma actitud de encuentro.

 

3.3. Persona y sociedad

 

El personalismo rechaza las comunidades de individuos de la sociedad burguesa donde se vive para ser admirado por lo que se tiene. El individuo es la disolución de la persona. Se mueve únicamente en el mundo de lo objetivo, de tal modo que el otro se pierde, se difumina, y es transformado en mero trámite. El individuo es la soledad por excelencia a pesar de vivir rodeado de gente constantemente. Se mueve en el mundo del "se", de lo impersonal, donde todo se aprueba porque así se hace y se vive. El otro, para el individuo, sólo es un él, tercera persona, algo intercambiable y sin valor. Las actitudes más generales hacia esa tercera persona en el mundo del individuo son la ignorancia y la indiferencia hacia los otros. Nadie se reconoce allí como persona. Soledad integral es este individualismo metafísico. El personalismo sería entonces la propuesta de la persona contra el individuo, movimiento de concentración y recogimiento contra la dispersión del mundo del individuo. Pero esta concentración no puede ser para un nuevo repliegue que imposibilite el encuentro sino para la distensión, para la expansión, para la relación. Una persona es un ser hecho a imagen de Dios, por tanto, habrá de ser respetado como yo, de ahí que la relación con él no pueda ser otra sino la relación de un yo con un . De ahí que, en el personalismo de nuestro autor, ensamblado en el de Mounier, no cabe el egoísmo de la burguesía capitalista ni los acoplamientos despersonalizados de los colectivistas (y menos de los que proliferan últimamente). Nada tienen que ver con una sociedad personalista, donde la dignidad de cada sujeto es el fundamento de cualquier opción privada o pública.

Lo realmente auténtico es lo que brota de la concentración de la persona en su amor al universo, vinculándose al mundo y luchando por él. La persona es un ser en el mundo con su cuerpo, sus sentidos y, a través de ellos, lucha y se entrega para construir el mundo. Si no es para esto el cuerpo se convierte en algo impersonal: "La persona es amor al prójimo, lucha por él como por uno mismo, riesgo, que tiene en cuenta al otro. Si el individuo era la metafísica de la soledad, la persona siempre está acompañada por el otro, siempre acompaña a su vez al otro, y es la metafísica de la comunidad"[10]. El personalismo sería entonces una tarea diaria y continua de personalización dejando de lado al individuo. Siempre en la lucha. Frente a este mundo impersonal, el yo, una vez convertido en persona, no tiene otro movimiento que estar dirigido al otro, es "ser-hacia". La persona es relación intencional constitutiva, cuestión esta que vincula al personalismo con la fenomenología, como hemos mencionado más arriba, pero en el personalismo la intencionalidad adquiere su plena significación en la comunidad, tanto familiar como política. El amor es piedra angular del sistema personalista. Toda la visión del mundo en el personalismo pasa por el prisma del , de la relación dialógica. El tú se convierte en dimensión originaria, de ahí que en el personalismo se desborden los límites de la filosofía especulativa. El  antecede al yo y la sociedad se articula en esa vivencia de cada yo como antecedido por el , de ahí que la soledad no tiene cabida en esa sociedad. Nadie en soledad. El otro es otro yo mismo, ambos imagen de Dios, y sobre esta concepción se edifica el diálogo personal, la relación dialógica. Esa auténtica comunicación es la vivencia de la persona como fuente inagotable, como un dentro que necesita un fuera, profundidad ilimitada que no cesa en su movimiento de exteriorización. Ahí radica el respeto a cada ser personal. Sólo en la profundidad de esas aguas puede darse la auténtica comunicación, enriquecimiento mutuo socializador de la relación personal. Poco tendrían que ver con el personalismo los que se quedan en la pura interioridad o en la pura exterioridad. El silencio y el retiro son fundamentales en la propuesta personalista, pero es un silencio y un retiro que preparan para la vida y la entrega. No hay un solo pensamiento que no incluya de alguna manera el diálogo con los demás y, a través de ellos, con Dios. El diálogo como manifestación del amor que somos rige cualquier movimiento de interiorización: recogerse para entregarse por entero.

En este sentido, el personalismo transmite la intuición de un misterio vivido como profundidad del universo llevado a la relación con el otro y para el otro. Todo en él está sometido al amor. No hay recinto alguno que no tenga presente la dimensión social del otro. Una verdadera comunidad no puede ser, entonces, más que una sociedad de personas movidas por el amor. No existe lo neutro en una sociedad donde sólo hay inhibición, ni caben las sociedades anónimas donde priman los intereses jurídicos y contractuales, ni la sociedad razonable de sabios que discuten sin encarnarse en la vida, ni siquiera una organización de sociedades familiares ya que a la familia hay que darle una dimensión universal. La comunidad personalista es "persona nueva que une a las personas por el corazón de ellas mismas" (Mounier)En ella cada persona es insustituible y es promovida a los valores superiores del amor.

El personalismo es la filosofía del nosotros. Esto, ya lo hemos dicho, no significa ningún colectivismo a modo de rebaño, sino que se asienta sobre personas colectivas. De ahí que sea esa comunidad que une a las personas por el corazón de ellas mismas, de ahí que la comunidad sea una persona de personas. Sólo se reserva el término "comunidad" a este tipo de comunidad personalista, de persona de personas. La comunidad personalista es la única comunidad. Sólo el amor podría unir esta comunidad, sin intereses de ningún tipo. Unos seres que se aman en profundidad llegan verdaderamente a formar con sus personas una persona nueva. Se actúa como comunidad sólo cuando cada uno se preocupa, antes de nada, de las relaciones con los demás, de todos y cada uno de sus miembros, con leyes flexibles, dictadas por la justicia y la caridad del amor. Decir personalismo y decir comunidad es, pues, lo mismo, todo uno: metafísica de la comunidad. Decir personalismo comunitario sería un pleonasmo. Es comunidad de acción, de lucha contra el desorden establecido y contra los desórdenes que tratan de establecerse. Está lleno de riesgo ya que el que más ama es el que da la vida por los demás hasta la muerte.

El papel del personalismo será el de reencontrar la verdadera noción de hombre: todo su esfuerzo doctrinal es el de dar un sentido a la persona, más allá de errores individualistas y colectivistas: "Cree el personalismo que los valores, en efecto, están sujetos a su captación por los hombres, pero no por eso dependen de éstos… No creer en ningún valor es imposible, tan imposible como creer en el hombre cual portador de valores, de suyo eternos. Afirmar la eternidad del valor no es situarse fuera del eje de la vida, sino poder vivirla. En la experiencia personalista la persona es el protovalor innegociable, pues todo valor enraíza en él, y convivir es promover la sociedad como persona de personas. Si eso no tiene sentido, toda apuesta sobre toda cosa sería toda ella pasión inútil. Pero si la persona es un valor, caminar hacia la personalización es la tarea a la que el hombre tiene que apelar siempre. Aunque hoy sea noche"[11].

 

3.4. Los valores de la persona

 

Carlos Díaz centra los valores del compromiso, la libertad, la vocación, la encarnación y la comunión en el de la libertad[12]. De él se extraerían aquéllos, aunque también es cierto que siempre se presentan juntos, exigiendo uno a otro su presencia. La libertad es dinamismo, fuerza, de ahí que la libertad no sea individual, sino que ha de vivirse en comunidad. No puede hablarse de libertad personal a costa de libertades colectivas, ni de libertades colectivas a costa de libertades individuales. En virtud del dinamismo de la persona, excéntrica, cuya realización está en el encuentro con el , como veremos más adelante, ambas libertades no pueden ir desvinculadas. Sólo desde aquí podemos entender que en la filosofía de este personalismo vayan unidas la libertad y la vocación de servicio, de ahí que la lucha por la libertad sea un proceso sin fin siempre que respete el itinerario servicial al que nos estamos refiriendo. Es además movimiento hacia la trascendencia ya que cada persona ha de hacer su destino sin poder ser sustituida. La libertad es experiencia de los valores interpersonales hacia el valor transpersonal que supone para el cristiano la presencia de Dios. Es siempre acción, movimiento personal que arriesga y lucha, que no se contenta con aspirar a la pureza sin arriesgar un mínimo en la vida real. La historia de la libertad se hace en la lucha por la libertad y no soñando con una situación de libertad mientras nuestros pies se hunden en el barro. Ser libre es realizar la vocación de amor a la que estamos llamados, vocación colectiva de amor encarnado en el mundo y en el pueblo. No se es libre más que entregándose a los demás. Quien piense en libertades egoístas será esclavo de ellas, igual que el avaro es esclavo del dinero.  La libertad, en resumen, es fuerza, espíritu de servicio, movimiento de amor colectivo, autoposesión responsable que exige comprometerse. Por eso la libertad es afirmación de la persona y no es la libertad un dato más que se encuentra. Es en este contexto comunitario y personal donde adquiere sentido la subdivisión que se hace de la libertad en libertad "interna" y "externa", "privada" y "pública".

El hombre libre no es el libertino, sino el abnegado y valiente, el que se encuentra presente en la lucha. La persona no puede pensar en su libertad sin comprometerse. Siempre se está comprometido. No es posible la abstención, aunque habrá que contar con la prudencia y la coordinación con los demás aguardando a la conjunción de la acción sabiendo que un compromiso colectivo será una libertad colectiva. Se trata de la sinergia a la que se aspira en la acción personalista. Así es como se afirma la persona. Mejor dicho: así se vive la persona, en el amor. Todo valor que no se vive en la realización personal y comunitaria se torna en valor negativo. Revolución interior y exterior, renovación auténtica, recogida de sí mismo para una gran acción. Una revolución asentada en la fuerza de una violencia que por amor no puede pararse ni detenerse ante nada, ante ningún obstáculo, rechazando todo purismo pasivo que rechaza la revolución porque es incapaz de moverse ni de ser persuadido justificando el desorden establecido con la mentira de una paz que justifica todo ese desorden. La oposición a cualquier tipo de opresión incluye esa fuerza y esa violencia. Un estado de violencia que se disfraza de paz y oprime mientras tanto al pobre hay que oponer toda nuestra fuerza sin dejar hacer al mismo tiempo autocrítica desde el amor: "el personalismo no es una filosofía para los domingos por la tarde" (Nédoncelle).

 

3.5. ¿Qué es el personalismo?

 

El personalismo es toda forma de vida que centra el sentido de la realidad en la persona reivindicando su dignidad absoluta en todos los terrenos (ontológico, gnoseológico, moral o social) contra las negaciones tanto materialistas como inmanentistas. El significado de toda la realidad se centra en el concepto de persona[13]. Lo propio del personalismo no es sólo valorar a la persona, sino estructurar su filosofía en torno a ella. Aquí es donde nuestro filósofo entra en polémica abierta con J. Seifert, el cual al definir el personalismo parte de un presupuesto desde el que queda fuera de la definición de personalismo adecuado el propio Mounier. Para Seifert, autores como Tomás de Aquino, Karol Wojtyla, Tadeus Styczen o Dietrich von Hildebrand responden más al nombre de personalistas que el filósofo francés[14]. Según Carlos Díaz, Seifert se mueve por la condición de que quien no acepte la definición de persona de Boecio y de santo Tomás (al que tacha también Seifert de personalista imperfecto) será declarado personalista non grato, rasgo fundamentalista que aparecería siempre en todas las escuelas. Pero, en segundo lugar, y más importante, la filosofía de Mounier contiene una dosis y unas dimensiones sociopolíticas, consustanciales al personalismo, que Seifert no quiere asumir: lucha contra el desorden establecido, revolución en las estructuras del capitalismo, espíritu no burgués.

Este es el punto radical en las discrepancias entre los diversos personalismos. Tanto el de Mounier como el de nuestro autor no renuncian a "la opción por el sur como lugar del ser, a la primacía de la ética frente a la ontología, al sur del ser como ser del ser, a la defensa militante del rostro de la viuda, del huérfano y del extranjero, a flexibilizar su ontología, a la ética que no sólo es lógica, sino también dialógica, y no sólo dialógica, sino además profética"[15].

El posicionamiento de este planteamiento ha supuesto para Carlos Díaz no sólo la justificación constante ante el mundo académico, sino que en estos últimos años le ha costado también la necesidad de la justificación frente al resto de personalismos, más tardíos que el suyo, pero de distinto corte que no han asumido las implicaciones de la filosofía del que fue fundador del personalismo comunitario. El distanciamiento tomista y las implicaciones sociopolíticas siguen pasando factura a este personalismo. Pero un personalismo que no lleva a la vida su pensamiento se convierte incluso en algo a combatir. Si el hombre es animal de ideales lo es precisamente para poder ser animal de realidades (Zubiri). Lo cual no quita que el personalismo no pueda dejar de exigir el rigor del concepto, la maduración de la idea, la reflexión crítica, el trabajo intelectual. Teoría y práctica, especulación y compromiso en la acción, son convicciones expresables en la plaza pública. ¿Cómo articular discurso y acción? Eso es el personalismo comunitario. ( pp.79-100))

 



[1] Díaz, C., Personalismo obrero (Presencia viva de Mounier), Ed. Zero, Bilbao, 1969

[2] Jean Lacroix define al personalismo como anti-ideología y como meta-filosofía más que como sistema o filosofía, algo que ya Carlos Díaz tildó de contradicción, pues una cosa es un sistema y otra su sistematización fosilizada. Sistema abierto, pero sistema. Cfr. Díaz, C., -Maceiras, M., Introducción al personalismo actual, Gredos, Madrid, 1975, pp. 73 ss.

[3] Doménach, J.-M., Mounier según Mounier, Laia, Barcelona, 1973, p. 74.

[4] Díaz, C., ¿Qué es el personalismo comunitario?, Editorial Mounier, Madrid 2003, p. 42.

[5] Cf. Díaz, C., Corriente arriba, Ed. Encuentro, Madrid, 1985, p. 30.

[6] Ibi., p. 97.

[7] Díaz, C., Mi encuentro con el personalismo comunitario, Ed. Mounier, Madrid, 2004.

[8] Díaz, C., ¿Qué es el personalismo comunitario? ..., pp. 20 ss.

[9] Ibi., p. 29.

[10] Díaz, C., Personalismo obrero…, p. 52.

[11] Díaz, C., Corriente arriba…, p. 42.

[12] Díaz, C., Personalismo obrero…, pp. 67 ss.

[13] Díaz, C., ¿Qué es el personalismo comunitario?..., p. 44.

[14] Seifert, J., El concepto de persona en la renovación de la teología moral. Personalismo y personalismos. In "El primado de la persona en la moral contemporánea", Universidad de Navarra, 1997, pp. 33 ss.

[15] Díaz, C., ¿Qué es el personalismo comunitario?..., p. 47.

 



[1] Díaz, C., Apología de la fe inteligente, Ed. Desclée de Brouwer, Bilbao, 1998, p. 88.


Fecha Publicación: 2019-06-21T14:25:00.001-07:00

INTENSA PRESENCIA DEL FILÓSOFO CARLOS DÍAZ EN PERÚ

Su presencia ha servido para entrar en contacto directo con parte de sus 270 libros, pero especialmente con su persona, rebosante de sabiduría y de vida.

 

Doctor en Filosofía, Psicología y Derecho. Doctor Honoris Causa de la Universidad Galileo Galilei de Guatemala, Guatemala, y la Nexum de México, Sinaloa. Premio Emmanuel Mounier (París). Premio Gigante del Espíritu (Valencia, España). Fundador de la Fundación Mounier en España, México, Argentina, Colombia, Guatemala, Paraguay. Conferencista en 40 países de todo el mundo, profesor visitante y conferencista de diversas universidades latinoamericanas acerca del pensamiento personalista comunitario, la razón, valores del futuro y la política como justicia. Actualmente es Presidente de la Fundación Emmanuel Mounier con sede en España, México, Argentina y Paraguay. Ha puesto en marcha editoriales, agrupaciones, seminarios.

 

Su agotadora actividad comenzó el 15 de junio en el Seminario Mayor de Cañete, continuando por Lima Norte, el lunes 17, en la  Facultad de Derecho y Ciencias Políticas de la UCSS, Los Olivos donde habló ante más de 300 alumnos sobre "El valor de la persona y el derecho a ser humano"

El martes 18, en Lima Sur, Parroquia Matriz El Niño Jesús (Ciudad de Dios, San Juan de Miraflores), habló acerca de la "Misión social del agente pastoral" en la inauguración Semana Social de la Diócesis de Lurín.

En la Facultad de Teología Pontificia y Civil de Lima el miércoles 19 pronunció por la mañana la conferencia "Antropología de la persona: El árbol del personalismo y el árbol del impersonalismo" para toda la comunidad universitaria y por la tarde el curso-taller  Del psicoanálisis a la psicología personalista.

El jueves 20, en el Seminario Santo Toribio, se dirigió a sacerdotes, consagrados y movimientos eclesiales, acerca de "Los desafíos del diálogo religioso: Ante la mística budista, el judaísmo e islamismo, decir el credo cristiano", en el seminario auspiciado por por la comisión arquidiocesana de fe y cultura coordinada por P. José Antonio Ubillús

Por la tarde, en la Facultad de Teología, el seminario-taller "Cómo enseñar a vivir: persona, familia, escuela.

El viernes 21, en la Facultad Redemptoris Mater, La Punta-Callao, Los valores que necesita nuestra sociedad

Fuera de Lima, el Sábado 22, en la  Universidad Católica de Trujillo, "La persona humana en el pensamiento social cristiano y la DSI"

En esta misma ciudad, Lunes 24, en el Seminario Mayor San Carlos y san Marcelo de Trujillo. Tema con seminaristas "El desarrollo de la persona como condición para el sacerdocio"

En Chimbote, taller sobre "Logoterapia" con docentes y estudiantes de la Escuela de Psicología de Universidad Católica Los Ángeles de Chimbote. El miércoles 26 "Encuentro con sacerdotes y religiosas de Chimbote en el Seminario Mayor San José. Tema "El desarrollo de la persona en la vida consagrada y sacerdotal". El Jueves 27Taller "10 palabras clave para educar en valores" para estudiantes del Instituto Superior Pedagógico de Chimbote. Por fin, el Viernes 28, en el Seminario Mayor San José, "Los hitos básicos del pensamiento filosófico y la religión".

Centrado en el personalismo comunitario, ha presentado las corrientes contemporáneas del pensamiento desde su abierta visión crítica y creativa de maestro filósofo cristiano y devoto católico. Gracias por traer a cuestas tus libros y darnos lo mejor de tu mente y corazón. 


Fecha Publicación: 2019-06-08T06:44:00.000-07:00

PRIETO CELI, Federico Huellas de Púrpura. Líderes espirituales de la Iglesia católica en el Perú (1945-2019), Fundación Luis Enrique Tord, Lima, 2019, 91 pp

¡Cuánto se agradece que alguien se atreva con la historia reciente! Nadie mejor que un periodista, con formación humanista, de larga trayectoria y, en buena medida, protagonista de los hechos; por esta razón, es bien comprensible que no sólo nos presente hechos, sino que también juzgue, analice y dé su respetable punto de vista.

Y, qué oportuna la obra, en este momento de kairós que vive la Iglesia de Lima con el cambio de prelado. Tiempo como escribió San Juan Pablo II para mirar el pasado con gratitud, el presente con pasión, el futuro con esperanza.

Presenta el libro Monseñor Juan Antonio Ugarte quien destaca el título referido al color de la birreta cardenalicia; nos habla de fortaleza (hasta derramar la sangre) y luz de fuego de santidad. Al enfatizar el desafío de luchar por la santidad, constata "cómo todos mis pares –obispos- se han esforzado por predicar a Cristo, cada uno sin perder su personalidad ni uniformizar sus tendencias, porque son anchos y largos los caminos de Dios" (p.8).

Con gran acierto por parte del autor dedica los tres primeros capítulos a los tres últimos papas, los tres ilustres visitantes del Perú, aunque Benedicto XVI lo hiciese como cardenal. De San Juan Pablo II destaca "su visión profética", de Benedicto XVI "la doctrina social cristiana" y del Papa Francisco, el tiempo nuevo de evangelizar con gozo, en el que en América y el mundo "el comunismo quedó atrás".

Lo central de la obra son las cuatro semblanzas de los cuatro cardenales. Juan Gualberto Guevara de la Cuba, "un prelado de origen humilde", antes del Concilio Vaticano II, Juan Landázuri Ricketts, "en defensa de la unidad", cardenal que llenó toda una época y que dejó en manos del autor la redacción de sus memorias.  El tercero, Augusto Vargas Alzamora, "primer cardenal nacido en Lima", de quien resalta la "relación formal y distante" con Fujimori; nos brinda un resumen de una larga y profunda entrevista que le hizo en 1990. Por último, Juan Luis Cipriani Thorne, a quien caracteriza con el subtítulo "fidelidad al Magisterio", traza una viva y completa semblanza que adelantó el 21 de enero del 2019 en el portal virtual "Lucidez" con el título "El gobierno episcopal del cardenal Cipriani" y culmina con la carta de despedida de Su Eminencia el 5 de febrero de 2019, en la que agradece y alienta a los fieles a recibir al nuevo Arzobispo "con la misma calidez con que me he sentido acompañado por ustedes durante estos años".

Les animo a leer este casi centenar de páginas, tan precisas y con tanto gusto literario, auténtico retrato de nuestra Iglesia y del Perú, desde la pluma de un profesional del periodismo, peruano, católico fiel. 


Fecha Publicación: 2019-06-08T05:41:00.001-07:00

MOLINÉ LABARTE, Jesús: Daniel Figueroa Villón. Una vida para Dios y para su Iglesia (Testimonios sobre la vida y ministerio del Excmo. Monseñor Daniel Isaac Figueroa Villón (1902-1967), Chiclayo 2018, 197 pp

 

Agradezco el envío de esta magnífica semblanza acerca del primer obispo de Chiclayo preparada por el actual emérito Mons. Jesús Moliné, ayudado por el P. José Antonio Jacinto, quien hace una magnífica presentación en el video que ofrece la USAT.

Comienza con un excelente prólogo del actual obispo Monseñor Robert Prevost.

La primera parte brinda una sintética semblanza en ocho capítulos desarrollados de modo cronológico, ubicando al personaje y destacando su benéfico ministerio.

En la segunda se centra en los principales rasgos de su personalidad y trabajo pastoral de acuerdo con el acopio de testimonios recogidos.

Por último se ofrecen "favores" sobrenaturales registrados. En el epílogo, el autor de la obra manifiesta que podía resumirse todo "diciendo que fue una vida para Dios y para su Iglesia" (p.193)

Su esmerada presentación y cómoda letra, así como sus ilustraciones lo hacen de una atractiva y provechosa lectura. Felicitaciones

 

SEMBLANZA

Monseñor Daniel Figueroa Villón. Nació en Carhuaz (Ancash), el 16 de agosto de 1902. Desde el 20 de mayo de 1945 fue auxiliar del Arzobispo de Arequipa. Trasladado a Huancayo el 22 de septiembre de 1946, teniendo como lema: "Plenitudo legis dilectio" (El amor es la plenitud de la ley). Fue gran devoto de San Pío X, el "Papa de la Eucaristía". Del 20 al 24 de agosto de 1951, Huancayo fue sede del Congreso Eucarístico Regional. En aquella ocasión se realizó el I Certamen Catequístico entre los escolares del departamento de Junín. Al año siguiente, del 1 al 3 de diciembre de 1952, se celebró el Primer Sínodo Diocesano, el mismo que consta de 383 artículos. Monseñor Figueroa fue trasladado a Chiclayo, como primer Obispo de esa nueva Diócesis, el 17 de diciembre de 1956. Murió en Lima el 30 de enero de 1967. Actualmente, sus restos mortales reposan en el cementerio general de Chiclayo.

 

LIBRO

Tras un paciente trabajo de investigación que lo llevó a consultar los archivos eclesiásticos de Chiclayo, Huaraz, Huancayo y Lima, monseñor Jesús Moliné Labarta publicó el libro "Daniel Figueroa Villón: una vida para Dios y para su iglesia", sobre la obra pastoral del primer obispo de la Diócesis de Chiclayo, de quien se dice, murió en olor a santidad.

 Moliné Labarta, obispo emérito de Chiclayo, conoció del trabajo de Figueroa Villón al llegar a la diócesis y luego, al asumir la conducción de esta, decidió investigar sobre el inicio de beatificación del recordado pastor de la Iglesia Católica en Lambayeque, nacido en Carhuaz, Áncash.

"Entendí que era un proceso muy complejo para el que se necesita tiempo, personas y recursos, así que me dije que no podía quedarme únicamente con la satisfacción de saber que había sido un hombre muy bueno. Decidí recoger datos sobre él y escribirlos y repartirlos, al menos en el archivo diocesano y en la biblioteca del seminario, para que luego alguien pueda animarse a hacer más. Tuve el apoyo de monseñor Ricardo Guerrero y de la profesora Elena Cárpena, que conoció de cerca de monseñor Daniel", comenta Jesús Moliné.

 

BÚSQUEDA EN LOS ARCHIVOS

En el camino hacia la preparación de lo que inicialmente sería un resumen biográfico, Moliné Labarta recibió escritos de Huaraz, Huancayo y Lima, todos enviados por personas que conocieron y trabajaron junto a Figueroa Villón, quien fue nombrado por el papa Pío XII como primer obispo de Chiclayo el 17 de diciembre de 1956.

"Dos años después me animé a escribir el libro, casi al final de mi episcopado. La producción del libro ha sido mi primer trabajo en serio como obispo emérito, además de confesar y decir la misa, que es lo más importante. El libro contiene testimonios e información recogida en los archivos diocesanos de Huaraz, Lima y Huancayo", señala.

Figueroa Villón realizó sus estudios en el seminario menor de su natal Carhuaz y al concluirlos se mudó con su familia a Lima, donde ingresó al seminario para su formación sacerdotal, ordenándose como tal el 26 de mayo de 1926.

"La carátula presenta la imagen de monseñor Daniel que corresponde a un lienzo que se encuentra en el Arzobispado de Huancayo, donde él pudo trabajar con mayor intensidad, pues estaba joven y fuerte, hasta que le dio un derrame cerebral por lo que tuvo que ser trasladado a Lima. En el archivo de Lima encontré que había sido administrador apostólico de Huancavelica, algo de lo que nadie sabía. Me comuniqué con Huancavelica y no me dieron mayor información, pero se pudo confirmar buscando en el Ministerio de Justicia y en el de Interior", relata Jesús Moliné.

Figueroa Villón también fue obispo auxiliar de Arequipa, aunque por breve tiempo.

 

SANTO POR ACLAMACIÓN

De su obra como obispo de Chiclayo se recuerda la culminación de la catedral, cuya construcción demoró 90 años y fue terminada en 1959. Ese mismo año adquirió el terreno para la construcción de seminario de Santo Toribio de Mogrovejo, preocupado en la necesidad de incrementar el número de vocaciones sacerdotales en la diócesis, que hasta ese momento eran casi nulas.

Monseñor Daniel Figueroa falleció en Lima el 30 de enero de 1967. De ese momento, según ha relatado el padre Ricardo Guerrero Orrego, que fue ordenado sacerdote por el desaparecido obispo, el propio nuncio apostólico en Lima pidió que se inicie de inmediato el proceso de beatificación, dadas las condiciones de santidad que en vida mostró. Incluso – de acuerdo a los testimonios de una de sus sobrinas – en una ocasión fue encontrado levitando cuando estaba en oración.

Sus restos descansan actualmente en el Santuario de Nuestra Señora de la Paz.

"La tarea ahora es de monseñor Robert como obispo de Chiclayo, porque así como sucedió con San Juan Pablo II, a monseñor Daniel se le consideró santo por aclamación popular", refiere monseñor Jesús Moliné.

GRACIAS A LA USAT

El libro fue presentado el jueves 8 de noviembre y fue publicación fue posible gracias al Fondo Editorial de la Universidad Católica Santo Toribio de Mogrovejo.

https://www.semanarioexpresion.com/Presentacion/noticia2.php?noticia=863&categoria=Regional&edicionbuscada=1089 

Este libro, editado por la USAT, es una semblanza biográfica de un hombre "que era un santo", como afirmaría su sucesor, Mons. Orbegozo y el Nuncio Rómulo Carboni. Mons. Jesús Moliné, su autor, ha logrado recoger de un modo riguroso testimonios de dos personas que conocieron de cerca a Mons. Daniel, el P. Ricardo Guerrero y la Prof. Elena Cárpena, además de haber investigado con seriedad otras fuentes de diversos lugares por donde pasó trabajando esta "figura de gran talla humana espiritual y pastoral puesta totalmente al servicio de la Iglesia, no se reservó nada".
Consta de dos partes: por un lado se señalan datos biográficos y trabajos pastorales, y en segundo lugar se encuentran las reflexiones de diversos puntos de la vida cristiana, que nos ayudan a meditar. De ahí que –en el decir de Mons. Robert Prevost– es un libro que se puede aprovechar como lectura espiritual.
Sigue afirmando Mons. Prevost: este libro refleja un "denodado esfuerzo en la investigación, en la recopilación de los testimonios y en una muy apropiada organización de los documentos que le han llegado. Nadie mejor para escribir la vida de un Santo Obispo, que otro buen Obispo y sucesor suyo como ha sido Mons. Jesús Moliné Labarta".
Los interesados en adquirir el libro pueden comunicarse con el P. José-Antonio Jacinto (957615070; jjacinto@usat.edu.pe).

http://www.diocesischiclayo.org/2019/02/19/monsenor-daniel-figueroa-villon-una-vida-para-dios-y-para-su-iglesia/

https://www.facebook.com/usat.peru/videos/presentaci%C3%B3n-del-libro-daniel-figueroa-vill%C3%B3n-una-vida-para-dios-y-para-su-igles/1943394019080279/


Fecha Publicación: 2019-05-30T12:27:00.001-07:00

MANUEL GIGANTO SE NOS FUE CON SANTO TORIBIO

Gracias a su devoción por Santo Toribio, yo comencé –en 1991, con motivo de mi primer viaje al Perú- a recopilar material para lo que considero LA MAYOR COLECCIÓN DOCUMENTAL SOBRE SANTO TORIBIO en su casa de Tudela y que fructificó en sus dos monumentales obras.

Tuve la suerte de visitarle en dos ocasiones y siempre dedicamos horas a nuestro Santo. Claro que su opción por Villaquejida es incuestionable; lo que me queda es su pasión y fervor por el santo que le llevó a dedicarle miles de horas a recopilar material para dar a conocer su vida y obra.

Ofrezco mi oración por el eterno descanso de su alma y envío mi más sentido pésame a su esposa e hijos, especialmente mi gran amigo e hijo suyo, Josemari. Gracias a él, les puedo compartir una emocionada semblanza de su vida y su misión.


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https://jabenito.blogspot.com/…/manuel-giganto-completa-su-…
http://ietoribianos.blogspot.com/…/manuel-giganto-expone-50…
 

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UNA VIDA DE PELÍCULA. SEMBLANZA A UN PADRE EJEMPLAR

Suele decirse que casi todo o buena parte de lo que somos humanamente se lo debemos a nuestros padres: aficiones, hábitos, valores, cualidades físicas... Incluso en la fe, al menos los primeros pasos. Nosotros hemos tenido la fortuna de haber nacido en una familia con fe y de la que somos deudores y debemos ser transmisores.

Manuel, mi padre, había pedido muchas veces a San José, patrono de la buena muerte, esa gracia. Y así se la concedió: estos últimos meses que ya no podía ir a la misa diaria, le traían la comunión diaria a casa. Incluso el último día, el sábado pasado 6 de abril, la mañana, comulgó semiconsciente. Después ya se fue apagando, sin dolores y sin medicación alguna, como una vela que se agota en el candelabro. Murió en casa a las 1:15 h de la madrugada del domingo 7, rodeado de mi madre y los cuatro hijos que estábamos rezando el rosario y otras oraciones. Conscientes todos del momento, aceptando con naturalidad la muerte que es un tránsito necesario para encontrarnos con Dios. ¿Qué mejor muerte se puede pedir a San José y a Santo Toribio? Sobre el pecho una estampa del Cristo de Villaquejida y otra de la Virgen. En el ataúd, además, una estampa de Santo Toribio y un rosario en las manos. 

 

Ahora nos toca pedir, por intercesión de Santo Toribio, que el Señor lo lleve pronto a su compañía plena en el cielo. 

Creo que sabes que mi padre tiene una vida de película: nació en una familia sencilla y con muy pocos medios económicos en Algadefe, pueblo próximo a Villaquejida. Con un tesón ejemplar, compaginando desde la infancia el trabajo y el estudio por las noches, fue saliendo adelante y ocupando profesiones de lo más variadas: delineante, gestor de seguros... capataz agrícola, perito agrícola, profesor del PPO, Director de la oficina de Empleo. Se casó con mi madre que era de Villaquejida, un pueblo a 8 km del suyo, y ahí descubrió a Santo Toribio cuyo ejemplo de vida le cautivó. Le sorprendió siempre la poca transcendencia que se le daba pese a la importancia que tuvo en la evangelización de América y en su transformación y desarrollo en todos los sentidos. 

Tenía cualidades singulares como la constancia. Escribió varios libros para enseñar Fruticultura (era profesor de esa materia en el PPO). Sus cursos por los pueblos y ciudades (años 60 y 70) eran un éxito y había que hacer selección de inscritos pese a que eran de 7 a 11 de la tarde/noche durante los cinco días de la semana y cinco meses seguidos. Siempre había médicos, secretarios de Ayuntamiento, monjes, monjas a las que el obispo libraba esas horas de la clausura y que querían también aprender. Con muchos mantuvo una amistad singular. Era habitual que en las inauguraciones y clausuras de los cursos estuvieran presentes los alcaldes, gobernadores civiles, obispos... Ya ves, era un caso muy singular y muy valorado en el PPO, tanto que tuvo trato personal con dos o tres ministros de Trabajo, incluso comiendo en su casa. Sin embargo, siempre rehusó ocupar cargos públicos en ayuntamientos u otras administraciones políticas.

En fin, una vida de película por múltiples motivos. Con 46 años, tras una operación en la columna vertebral que resultó mal, quedó tetrapléjico y desahuciado. Contra todo pronóstico médico (había docenas de frailes, monjes y monjas rezando por él) sobrevivió y se recuperó en gran parte. Quedó con muletas, dolores y otras molestias sin fin, pero vivo. Y ahí retomó con tenacidad el estudio de Santo Toribio además de la dirección de la Oficina de Empleo, la familia, la vida de piedad...

Este domingo, le tocó el último paso: el encuentro definitivo con el Corazón de Jesús, de quien era tan devoto. Ese Corazón tan inmenso que nos espera a todos y que debemos dar a conocer en este mundo tan necesitado de su Amor. 

Un abrazo grande. Que Santo Toribio nos ayude a seguir su ejemplo apostólico.

 

José María Giganto

 

 


Fecha Publicación: 2019-05-30T10:57:00.000-07:00

Me complace compartirles el estupendo libro del P. Francisco José Delgado, fruto de su tesis de licenciatura y que él mismo comenta como nadie mejor puede hacer, tras su investigación y preparación para esta vistosa publicación. Aprovecho para agradecer su donación que he derivado a la Biblioteca de la Facultad de Teología donde pueden encontrar el ejemplar. 

José de Acosta y la necesidad de la fe (introducción)

José de AcostaEn su último post dentro de la serie sobre la Evangelización de América, el P. Iraburu hablaba de Santo Toribio de Mogrovejo, segundo arzobispo de Lima y patrón del Episcopado Hispanoamericano. Es una figura gigante de la Evangelización, de las que hubo una sorprendente abundancia durante los siglos de la construcción de la América hispana y cristiana. Esa abundancia es la única que puede explicar la titánica obra realizada por España y la Iglesia, que, gracias a Dios, hoy parece que se va volviendo a apreciar.

Junto a estos personajes, muchos proclamados santos, encontramos a una legión de personas que colaboraron con ellos, e incluso que fueron determinantes para muchas de sus ideas y empresas. Una de estas personas es el P. José de Acosta, S.I., al que cita Iraburu, y que es responsable de algunas de las cosas que menciona en su artículo, como la determinación de predicar el Evangelio a cada uno en su propia lengua. José de Acosta fue, en concreto, el principal autor de la Doctrina Christiana, que contenía dos catecismos (mayor y menor), un confesonario para indios y un riquísimo sermonario para predicar la doctrina a los indios.

Durante mi estancia en Perú tuve la ocasion de acercarme a las obras de este gran jesuita, y decidí dedicar mi tesina de licenciatura en teología a una de sus propuestas teológicas más polémicas: La necesidad de la fe explícita en Cristo en el P. José de Acosta, S.I. En otro momento ya publiqué el resumen que hice de la misma para la defensa académica. En este caso quiero reproducir la introducción de mi trabajo, porque he decidido autopublicarla para que se pueda adquirir.

Es un trabajo académico, no destinado a la divulgación, por lo que puede ser difícil para quien no conozca los rudimentos de la ciéncia teológica. No obstante, puede resultar interesante para los que quieran profundizar en este tema que tiene relación con tantas polémicas actuales sobre las religiones, el conocimiento de Cristo, la misión y la salvación de las almas.

La necesidad de la fe explícita en Cristo en el P. José de Acosta, S.I

Estudio de la controversia presentada en el libro V
de su De procuranda indorum salute

Introducción

Se ha insistido con frecuencia en el cambio de perspectiva sobre la motivación de las misiones como consecuencia del Concilio Vaticano II y su «optimismo salvífico», tal como lo denominó Karl Rahner, S.I.[1]. De acuerdo con este cambio, la preocupación por la salvación de los hombres, unida a la necesidad de la fe para esa salvación, pasa a un segundo plano como motivación para la acción misionera frente a la naturaleza universal de la Iglesia, fiel al mandato misionero de Cristo. Es, además, un lugar común el de señalar el «error» de San Francisco Javier al motivar su actividad misionera en la condenación de aquellos que, desconociendo el misterio de Cristo, no pudieran aceptarlo por la fe[2].

Joseph Ratzinger ha escrito que:

Hoy día no compartimos ya la opinión de Francisco Javier de que sin misiones los hombres deberán ir todos y sin remedio al infierno. Al lado de su referencia a la salvación y tal vez incluso antes que esa referencia inmediata, las misiones se fundan en que de ese modo la Iglesia realiza su propia dinámica interna, el estar abierta para todos, al expresar simbólicamente la hospitalidad de Dios que ha convidado a todos los hombres a ser comensales en el banquete de bodas de su Hijo[3].

PortadaUn texto fundamental sobre este tema sería el n. 16 de la Constitución Dogmática sobre la Iglesia Lumen Gentium, en el que el Concilio enseña que: «quienes, ignorando sin culpa el Evangelio de Cristo y su Iglesia, buscan, no obstante, a Dios con un corazón sincero y se esfuerzan, bajo el influjo de la gracia, en cumplir con obras su voluntad, conocida mediante el juicio de la conciencia, pueden conseguir la salvación eterna»[4]. Detrás de esta formulación está la Carta del Santo Oficio al arzobispo de Boston de 1949[5] que responde a una notoria polémica protagonizada por el P. Leonard Feeney, S.I., que fue excomulgado por sostener, contra la fe católica, que solo podían salvarse aquellos que pertenecieran visiblemente a la Iglesia Católica[6].

La polémica sobre el tema de la salvación de los que ignoran el Evangelio ha sido en los tiempos más recientes de clave especialmente eclesiológica, centrándose en la correcta interpretación de la sentencia «extra Ecclesiam nulla salus», dado que la teología ha ido priorizando el papel salvífico de la Iglesia. Para San Francisco Javier y para los teólogos de su tiempo que seguían las enseñanzas de Santo Tomás, esta sentencia no suponía un gran problema, dado que, según el Angélico, el Extra Ecclesiam… se refiere fundamentalmente a la necesidad de la fe y los sacramentos, que se pueden encontrar únicamente en la Iglesia. La cuestión sobre la pertenencia a la Iglesia se transformaba para ellos en la cuestión sobre la necesidad de la fe[7].

La Carta del Santo Oficio antes citada afirma la suficiencia de la incorporación a la Iglesia con un voto implícito, de cara a la salvación, pero a la vez declara que «el voto implícito no puede tener efecto, si el hombre no tiene una fe sobrenatural»[8]. De la misma manera, aunque el Concilio haya afirmado decisivamente la universalidad salvífica (cf. Gaudium et Spes, 22), no se ha pronunciado en contra de la necesidad de la fe sobrenatural para la salvación.

Algunos consideran hoy como enseñanza de la Iglesia la posibilidad de la salvación de aquellos que no han llegado a la fe explícita en Cristo[9]. San Juan Pablo II parece indicar esto en su Carta Encíclica Redemptoris missio (cf. n. 10). Pero la suficiencia de la fe implícita no es, ni mucho menos, algo enseñado de forma continua en la tradición de la Iglesia sino, más bien, una doctrina que no aparece sino en torno a la reflexión teológica realizada por los teólogos de la primera Escuela de Salamanca respecto de los problemas derivados del descubrimiento del Nuevo Mundo, a partir del s. XVI.

Uno de los teólogos más importantes de aquel momento respecto de los temas relacionados con la misión es, sin duda, el P. Jose de Acosta, S.I. (1540 - 1600), que redacta un excelente manual misionológico titulado De procuranda indorum salute, fruto de su experiencia en el virreinato del Perú. Desde su posición privilegiada como teólogo por el contacto directo con aquellos que podían haber ignorado invenciblemente el Evangelio, Acosta sale al paso de las teorías de los teólogos de Salamanca en un célebre capítulo de su obra.

El estudio que estamos presentando es la disertación realizada para la obtención de la licenciatura canónica en Teología Dogmática, en la Facultad de Teología Pontificia y Civil de Lima el año 2017. Nos proponemos realizar una reconstrucción del problema al que se enfrenta Acosta, que es el de la necesidad de la fe explícita en Cristo para la salvación, partiendo de las fuentes de las diversas posturas, para poder valorar correctamente su respuesta.

Para alcanzar este cometido comenzaremos por esbozar una breve biografía del P. Acosta, con la presentación de sus obras fundamentales. Creemos necesario entretenernos en algunos aspectos de su vida que ayudan a entender su respuesta a la problemática teológica, sus fuentes de inspiración y algunas causas por las que su enseñanza no fuera más valorada en su momento.

Dedicaremos el segundo capítulo a presentar sumariamente los fundamentos escriturísticos y patrísticos sobre la necesidad de la fe en Cristo para la salvación. Haremos ver que todavía no se distingue entre fe implícita y fe explícita, distinción que no aparecerá hasta las presentaciones de los teólogos medievales que comentaremos, junto con las definiciones de los concilios, al final de dicho capítulo.

Todo el tercer capítulo tratará la elaboración teológica de Santo Tomás sobre este tema, que recoge armónicamente la tradición de la Iglesia al respecto hasta el s. XIII y la desarrolla en continuidad. La prioridad concedida al Doctor Angélico, así como la extensión de nuestra exposición, viene dada, sobre todo, porque todos los teólogos que participan en el debate hasta el P. Acosta dicen beber de Santo Tomás para sus diferentes elaboraciones teológicas.

El cuarto capítulo recoge las aportaciones de la primera Escuela de Salamanca, especialmente de sus principales representantes: Francisco de Vitoria, Domingo de Soto y Melchor Cano. Previamente dedicaremos algunas consideraciones a la enseñanza de Trento al respecto, que guía las conclusiones tanto de los salmantinos como de nuestro teólogo.

El quinto capítulo, por fin, es un comentario detallado de la respuesta de José de Acosta al problema de la necesidad de la fe explícita en Cristo para la salvación. El estilo literario del De procuranda, que no pretende ser un tratado académico, requiere que delimitemos los problemas que aborda, los argumentos que esgrime y quiénes son sus interlocutores en cada momento. Concluiremos nuestro comentario con una valoración de global de la respuesta de Acosta, destacando sus aspectos positivos frente a la solución de los salmantinos.

Debido a la extensión limitada de este trabajo, debemos ceñirnos a los temas tratados directamente por los autores comentados, por lo que se encontrarán ausentes de nuestro estudio algunos puntos muy importantes en la discusión teológica actual que tienen que ver con nuestro tema, como los de la relación entre lo natural y lo sobrenatural o el ya comentado de la mediación salvífica de la Iglesia. Con todo, al plantear las raíces de la controversia sobre la necesidad de la fe para la salvación, pretendemos fundamentar más sólidamente la reflexión actual necesaria sobre este tema, dando voz a un teólogo injustamente olvidado como José de Acosta, de cuya acción misionera, como estrecho colaborador de Santo Toribio de Mogrovejo, ha dependido, en gran medida, la evangelización del Perú y la configuración de la Iglesia en América.



[1] Cf. Ralph Martin, Will Many Be Saved? What Vatican II Actually Teaches and Its Implications for the New Evangelization, Grand Rapids (Michigan) – Cambridge: Edermans, 2012, p. 54; cf. Karl Rahner, S.I., «Ateísmo y "cristianismo implícito"», en: Facultad Teológica de la Universidad Pontificia Salesiana de Roma, El Ateísmo Contemporáneo, t. IV: El cristianismo frente al ateísmo, Madrid: Ediciones Cristiandad, 1973, pp. 103-118.

[2] No nos resistimos a presentar un ejemplo de este cambio de perspectiva en la interpretación de la gesta misionera de San Francisco Javier. En el prólogo de 1952 de su obra San Francisco Javier. Itinerario místico del apóstol, León-Dufour proclamaba que «la epopeya de S. Francisco Javier continúa siendo, después de la de San Pablo, el prototipo de la vida del misionero aun del más humilde. Ha perdido, sí, su aspecto maravilloso; no queda ya mucho campo que desbrozar; pero aun así conserva su rasgo característico: el deseo apasionado de llevar la luz de Cristo a quienes no han recibido aún la Buena Noticia. Esta epopeya logra incluso ponerse de manifiesto, en el combate interior librado por Javier, el verdadero sentido y la naturaleza del apostolado en misión: las barreras que separan las civilizaciones ceden solamente ante los hombres espirituales en los que la gracia triunfa sobre el pecado» (Xavier Léon-Dufour, S.I., San Francisco Javier. Itinerario místico del apóstol, ed. Felipe Aguirre – Juan A. Irazabal, Bilbao – Maliaño (Cantabria): Mensajero – Sal Terrae, 1998, p. 9).

Para la edición de 1996 el autor escribió un nuevo prólogo, en el que el tono cambia radicalmente: «El primer obstáculo para un lector actual es la motivación que ha llevado a Javier a arrostrar enormes dificultades, pruebas innumerables y hasta la misma muerte. Sin duda, ardía en el deseo de llevar a lo lejos la luz y la paz de Cristo, pero lo expresaba como el deseo de convertir a las almas perdidas en las tinieblas de la idolatría. A sus ojos, los adoradores de ídolos estaban abocados al infierno. De ahí su prisa por enseñar las fórmulas de la fe y las oraciones; de ahí su frenesí por bautizar sin descanso. Su ideal parece confundirse con el de una cristiandad según el modelo europeo. De ahí su error manifiesto acerca de las diversas religiones: ¿Sakyamuni y Amida no son más que "puras invenciones del demonio"?» (Ibid., p. 11).

Es decir, el origen del deseo por llevar la luz de Cristo, que serían su idea de la incapacidad de las religiones naturales de dar la salvación y la necesidad de la fe en Cristo para conseguirla, parecen ser su «error manifiesto».

[3] Joseph Ratzinger, El nuevo Pueblo de Dios, Barcelona: Herder, 1972, p. 118.

[4] Concilio Vaticano II, Constitución Dogmática Lumen Gentium, en: Acta Apostolicae Sedis, 57 (1965), p. 20.

[5] Cf. DH, nn. 3866-3873.

[6] Cf. Francis A. Sullivan, S.I., ¿Hay salvación fuera de la Iglesia? Rastreando la historia de la respuesta católica, Bilbao: Desclée de Brower, 1999, pp. 11-12.

[7] Cf. Sullivan, ¿Hay salvación fuera de la Iglesia?…, p. 62; cf. Eduardo Vadillo Romero, «La mediación de la Iglesia para la salvación en la Cátedra salmantina de Prima desde Juan de la Peña a Francisco de Araujo», en: Archivo Dominicano, n. 16 (1995), Salamanca: Editorial San Esteban, pp. 311-339, aquí pp. 311-312.

En la medida en que el Aquinate defiende la suficiencia del bautismo recibido in voto(esto es, deseado), ya sea implícito o explícito, la cuestión que resta únicamente es la de la necesidad de la fe para la salvación (cf. STh III, q. 69, a. 4, ad 2: «remissionem peccatorum aliquis consequitur ante Baptismum secundum quod habet Baptismum in voto, vel explicite vel implicite»).

[8] DH 3872: «Nec votum implicitum effectum habere potest, nisi homo fidem habeat supernaturalem».

[9] Cf. Martin, Will Many Be Saved?…, p. 5.


Fecha Publicación: 2019-05-30T05:25:00.000-07:00

La existencia de los ángeles en la filosofía de Santo Tomás (introducción)

Francisco José Delgado, el 28.03.19 a las 10:15 AM

Santo TomásSanto Tomás dedica en sus obras un espacio llamativamente amplio al estudio filosófico y teológico de los ángeles. Estudiando la filosofía tomista siempre me llamó la atención la conexión que se daba en estos temas entre las distintas fuentes clásicas que recibe el Aquinate. Por eso decidí dedicarle mi tesina de licenciatura al tema de la existencia de las sustancias separadas, que en teología se llaman ángeles, un tema poco tratado y en el que se dan opiniones muy diversas. Ahora presento aquí la introducción de este trabajo, que me he autopublicado para que se pueda conseguir en un formato presentable.

En el desarrollo del libro he tratado con cierta extensión el asunto de la perfección del universo, dentro de la metafísica tomista. Es un punto muy interesante, que me gustaría comentar en algún artículo posteriormente, porque tiene conexiones muy interesantes con algunos temas que ya he tocado en otros momentos.

Advierto que, como es un trabajo académico, no está pensado para quien no tenga nociones básicas de metafísica.

Por la sugerencia de algún comentarista, ofrezco también las versiones electrónicas de mis dos libros. Los enlaces para la compra están al final del artículo.


La existencia de los ángeles en la filosofía de Santo Tomás

Necesse est ponere aliquas creaturas incorporeas

Introducción

Los ángeles estaban ya presentes en las distintas culturas humanas antes de la Revelación bíblica y del inicio de la reflexión racional y sistemática sobre la realidad. Ambos campos, el de la teología y el de la filosofía han asumido el estudio de estos seres, purificando su imagen y mostrando hasta qué punto son válidas las intuiciones de los antiguos sobre las criaturas espirituales.

La especulación filosófica tiene que reconocer sus límites ante la superioridad ontológica del mundo angélico. Los filósofos antiguos han disentido sobre muchas de las cosas relativas a los ángeles y no han podido avanzar demasiado en el conocimiento de las sustancias espirituales. La Revelación bíblica ha llevado a la plenitud de la verdad las semillas que el Verbo había diseminado entre los hombres. Sin embargo, la certeza que proporciona la Palabra de Dios no elimina la necesidad de una investigación racional sobre los seres angélicos, sino que la exige, como la fe busca entender. La teología se ha servido de los instrumentos que le proporciona la razón natural para establecer conclusiones desde los datos revelados, pero no ha dejado de haber polémicas acerca de algunos de los puntos de la doctrina sobre los ángeles.

Portada libroSanto Tomás de Aquino se ocupó de los ángeles en muchos de sus escritos, dedicándoles incluso una de sus últimas obras, que no pudo terminar. Su estudio es fundamentalmente teológico, pero, como sucede en otros muchos temas, requerirá la puesta en juego de los aspectos más elevados de su sistema filosófico, en el que conjugará lo mejor de las tradiciones anteriores.

Nosotros pretendemos realizar un acercamiento meramente filosófico a una de las cuestiones que se pueden estudiar sobre los ángeles, que los filósofos llaman inteligencias o substancias separadas. Nos preguntamos si se puede demostrar la existencia de los ángeles, y dirigimos nuestras dudas al Doctor Angélico, con la esperanza de hallar una respuesta en su enseñanza. No pretendemos, por tanto, realizar nosotros una demostración, sino atenernos a lo que santo Tomás haya dicho al respecto, tratando de presentar los textos fundamentales y explicando los principios que articulan sus propuestas.

Perseguiremos este objetivo en tres momentos distintos. En el primer capítulo estudiaremos la posibilidad para el hombre del conocimiento de los seres espirituales. Por el modo humano de conocer, que requiere de las imágenes, los ángeles se sitúan fuera de nuestro alcance natural. Pero ¿podrá demostrarse al menos su existencia? Para ello tendremos que presentar los tipos de demostraciones posibles y examinar cuáles podrían, en teoría, utilizarse para responder a la pregunta sobre si hay sustancias separadas.

Siendo que los argumentos pueden proceder a priori o a posteriori, nos ocuparemos en primer lugar de los segundos, es decir, de aquellos argumentos que parten de efectos cuyo conocimiento sí es adecuado a nuestra capacidad, para remontarse mediante la razón a las causas. Nos encontraremos con la vía aristotélica, que santo Tomás asumirá con importantes correcciones. Examinaremos si es posible mantener las vías a posteriori para demostrar la existencia de los seres inmateriales.

El tercer capítulo, que será el más extenso, tendrá que dar cuenta de los intentos de demostración a priori. Aunque la mayoría de las demostraciones a priori, cuando son posibles, suelen proporcionar un alto grado de certeza, las argumentaciones sobre la existencia de los seres espirituales se encuentran con muchas dificultades. Santo Tomás presenta distintas vías complementarias desde las que realiza un gran número de argumentos, basados en distintos principios de su sistema metafísico. Tendremos que exponer los textos con la minuciosidad posible, tratando de mostrar en qué medida los intentos de razonamiento del Aquinate ponen en juego los elementos más elevados de su filosofía.

No pretendemos dar una palabra definitiva en un campo en el que hay tantas y tan dispares opiniones. Nos basta con aprovechar este estudio para profundizar en la comprensión de la realidad que ofrece la filosofía tomista, desde los seres más ínfimos a los más elevados, en la unidad ordenada de un universo preñado de múltiples y diversos seres, y creado para expresar la infinita perfección de Aquél cuya esencia es su propio esse.


Existencia de los ángeles

Francisco José Delgado Martín, La existencia de los ángeles en la filosofía de Santo Tomás, Toledo, 2019

Enlace para la compra del libro


Fecha Publicación: 2019-05-16T08:30:00.000-07:00



 

CONVICTORIO DEDICADO AL LEGADO DE MONSEÑOR ÓSCAR ALZAMORA EN EL VIGÉSIMO ANIVERSARIO DE SU MUERTE

Este miércoles 15 de mayo los Encuentros Bicentenario "Convictorio 2021" se han dedicado a honrar la memoria de MONSEÑOR ÓSCAR ALZAMORA (+1999) estudiando su LEGADO AL NUEVO PERÚ EN VÍSPERAS DEL BICENTENARIO 20 AÑOS DESPUÉS.

Dio la bienvenida el promotor de la iniciativa, Dr. José Antonio Benito, Director del Instituto de Estudios Toribianos, quien  motivó la pertinencia e importancia de la iniciativa, glosando la personalidad del que fue obispo de Tacna, auxiliar de Lima, y gran dinamizador del laicado en el Perú. Nacido en Lima11 de marzo de 1929, falleció el 19 de mayo de 1999, estudió en el Colegio Sagrados Corazones Recoleta y luego en el Santa María culminando en 1945.En la  Universidad Nacional de Ingeniería se graduó de arquitecto en 1953; cursó estudios de filosofía, teología y sociología en Suiza, Francia y Estados Unidos.

Escribió los siguientes libros: Misterio de salvación: una presentación del cristianismo, Iglesia y Política, Guía introductoria para la vida espiritual, La iglesia como tarea: una reflexión pastoral, La iglesia y los social, Perspectivas de una teología de la reconciliación, Ideología de género, sus peligros y alcance:http://www.staffcatholic.net/archivos/lexicon/ideologiadegenero.pdf.

Participó frecuentemente en radio, TV, así como en diversos diarios como en Opinión y Religión de El Comercio de Lima.

Llevado por su devoción a la Virgen María y su vocación al sacerdocio ingresa a la Sociedad de María, (Marianistas), siendo el primer sacerdote marianistas del Perú en 1963. Trabajó en la Parroquia Santa María Reina de San Isidro..  Fue  docente de la PUCP, de la Facultad de Teología, Pontificia y Civil de Lima y del ISET "Juan XXIII".

Fue electo Obispo de Tacna y Moquegua desde 1982 a 1991, fecha en que fue trasladado al Arzobispado de Lima, como obispo auxiliar. En este tiempo impulsó diversos círculos de estudio con profesionales (economía, derecho, salud, educación…) e intelectuales a los que presentaba y explicaba los documentos del Magisterio de la Iglesia. Colaboró de modo acucioso en la Conferencia Episcopal Peruana en temas educativos y culturales, así como en el candente asunto de la Teología de la Liberación.

Como primer ponente intervino José Antonio Varela, periodista, quien destacó en Monseñor Alzamora su inteligencia, voracidad lectora, su permanente inquietud para estimular a los comunicadores católicos fomentando su asociación, su presencia en el Sínodo de Lima, y en todos los medios.

En segundo lugar habló Álvaro Vera Gastañaduí, contador y economista, quien se centró en sus aportes a la relación del hombre y la sociedad, desde la Doctrina Social de la Iglesia, el Catecismo de la Iglesia Católica y documentos eclesiales, a partir de la evangelización de la cultura.

Por su parte, la doctora Carmen Meza Ingar, abogada, compartió sus reflexiones al candente tema de la Teología de la Liberación, su presencia en los consorcios de profesionales especializados en la Acción Católica y otras asociaciones como la de los químicos-farmacéuticos, además de los abogados.

Siguió José Belaunde Moreira, músico y humanista, hijo del célebre Víctor Andrés Belaunde, y padre de nueve hijos, nos compartió su amistad con Monseñor Alzamora gracias a las reuniones con Monseñor los domingos por la tarde en la parroquia de Santa María Reina.

A continuación hubo una rueda de preguntas con animado coloquio acerca de las diversas facetas cultivadas por el homenajeado. Como conclusión se vio la perspicacia de Monseñor Alzamora para clarificar temas como el de la "ideología de género", "teología de la liberación", "fe-cultura", transparencia y coherencia en la vida política, presencia en los medios y en la vida pública, sobre todo desde la educación y la familia.

Por feliz coincidencia este quince de mayo cumplía años el coordinador de estos amicales encuentros por lo que aprovecharon para felicitarle y degustar una rica torta en el mejor ambiente de familia, algo por cierto habitual en la Facultad de Teología Pontificia y Civil de Lima.