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Fecha Publicación: 2019-11-04T15:21:00.001-08:00

CRISTO VIVE Y AQUÍ 3 JÓVENES LO DEMUESTRAN

Se cumplían 46 años de mis primeros Ejercicios. El mejor regalo, poder dirigir otra tanda más, aquí en el Perú, estos mismos días. Fueron miles los llamados, por tierra (volantes), mar (internet), aire (viva voz) y tres los escogidos. Sólo perdí la paz –un poco- cuando uno me contestó: "voy a ver si no tengo mejor plan" …(¡mejor que estar con Dios?). La creatividad de las excusas y las disculpas me da casi para un libro.

A los ejercitantes les regalé la carta del Papa "Cristo vive" deseándoles que en estos días la leyesen e hiciesen suya: "Vive Cristo, esperanza nuestra, y Él es la más hermosa juventud de este mundo. Todo lo que Él toca se vuelve joven, se hace nuevo, se llena de vida. Entonces, las primeras palabras que quiero dirigir a cada uno de los jóvenes cristianos son: ¡Él vive y te quiere vivo!

Sólo quiero compartirles la foto y dar las gracias al Señor por este inmerecido don de la que salgo contentísimo. En el último tramo de los Ejercicios se nos unió Éder, como coordinador de los jóvenes, y les compartió una preciosa charla testimonial sobre "Las miradas de Jesús".

De esta experiencia única, les resumo los testimonios de mis "tres valientes": JC, 16 años, 5º de secundaria: Siento que estoy el camino de la conversión; me ha encantado la frase de Lope de Vega: "loco debo ser pues no soy santo" y yo quiero serlo, entregándome a Dios, viviendo el gozo de la religión, de darme a los demás. KR, 20 años, de la UNMSM, 6º ciclo, se prepara para la confirmación: "me ha impactado el silencio; lo sentí como el comienzo de algo nuevo, difícil, pero que merecía la pena y que había que vivirlo para siempre; siento que estoy preparándome para un nuevo Pentecostés con mi próxima confirmación; la confesión ha sido de una alegría plena y la mejor preparación. DG, 32, profesor de secundaria, próximo a casarse: "la práctica del Vía Crucis me ha llevado a concretar mi compromiso en detalles personales; la confesión me ha renovado el deseo de ser santo; siento que la vida es un combate, que debo ser humilde pues Cristo es el que nos lleva siempre hacia la meta.

Al quedarme a solas con Jesús, frente al Sagrario, sentí como propias las palabras de Francisco en "Gaudete et exultate:" «Alegraos y regocijaos» (Mt 5,12), dice Jesús a los que son perseguidos o humillados por su causa. El Señor lo pide todo, y lo que ofrece es la verdadera vida, la felicidad para la cual fuimos creados. Él nos quiere santos y no espera que nos conformemos con una existencia mediocre, aguada, licuada". 

Le pido a Nuestra Madre que sean muchos los que se beneficien con este tesoro de los Ejercicios Espirituales de San Ignacio. ¿Quieren de veras mejorar la sociedad española y peruana? Yo tengo la solución, para España, Perú, Chile, Venezuela…La misma del Papa León XIII: Que el mundo contemporáneo viva el Principio y Fundamento de los Ejercicios, que no es otra cosa que vivir para "alabar al Señor!, ¡laudato si, oh mi Señor! Lo demás vendrá por añadidura. Ya estoy harto de charlas, palabras, reuniones, silencio, santidad, Jesús. 


Fecha Publicación: 2019-10-29T08:51:00.000-07:00

"Esta niña es un milagro, póngale Milagros"

El Señor nos sorprende a cada instante, en el aula y fuera de ella. En este día en que el Señor de los Milagros peregrina por las calles de Lima y nos bendice con su presencia, agradezco a mi alumna por compartir este entrañable testimonio que nos recuerda que en octubre y a diario sigue habiendo milagros.

Hace casi 20 a mis padres se casaron por civil e hicieron los respectivos análisis y datos que pide la municipalidad. Entre esos análisis está un examen de sangre. El tipo de sangre de mi papá es O+ y el de mi mamá es A- o sea, no son compatibles sanguíneamente para tener hijos, pero ellos no sabían eso porque la municipalidad no llegó a hacer el aviso correspondiente. Tiempo después mi mamá quedó embarazada y tuvo una pérdida.

El doctor, al querer saber el motivo de la pérdida los mandó a hacerse análisis de sangre, pero justo cuando lo hicieron, el enfermero tenía muchas muestras en la mano y eso hizo que confundiese los tubos. Al salir los resultados parecía que mi mama tenía el mismo tipo de sangre que mi papá, lo cual haba sido un error, el doctor no podía explicar la razón de la pérdida ni por qué en sus exámenes y en su historial médico tenía dos resultados diferentes de análisis de sangre hasta que mi mama volvió a quedar embarazada y le volvieron a hacer exámenes de sangre donde, esta vez, salió correctamente qué tipo de sangre era. Los doctores, al darse cuenta de eso, tuvieron que hacerle muchos de que sus glóbulos blancos no me atacaban, porque eso era lo que pasaba cuando los padres no tienen sangre compatible. Todo este proceso hizo que mi mamá pasase muy nerviosa y asustada su etapa de embarazo porque en distintos análisis le decían que yo nacería con diferentes enfermedades, taras o enanismo.

A los 6 meses de embarazo mi mama empezó a tener sangrados, así que fueron rápidamente al hospital a ver qué estaba pasando. El doctor le dijo a mi mamá que mis latidos estaban muy débiles y que si no me sacaban en ese momento no habría posibilidad de sobrevivir. El procedimiento tuvo que ser de emergencia y le hicieron firmar una autorización de alto riesgo y sin anestesia en la cesárea por la emergencia del caso. Todo fue tan rápido que cuando terminaron la cesárea y me llevaron a cuidados intensivos el doctor estaba tan sorprendida de que estuviese viva que le dijo a mi mamá que no se había podido percatar del sexo del bebé.

Mis expectativas de vida eran muy bajas y, al mismo tiempo, una sorpresa para el doctor. Esto hizo que después de verificar que no había nacido con ninguna de las enfermedades que los doctores habían pensado, nací con un soplo en el corazón (el cual se cerró por sí solo al cumplir un año) y un problema en él por la posición en la que había estado (a los meses lo corrigieron con una férula). Hasta me hicieron pruebas de genética porque no podían creer que no tenía nada grave. Viendo esto el doctor solo atinó a decir: "Esta niña es un milagro, póngale Milagros" por esa razón me pusieron de segundo nombre Milagros".

Estuve 11 días en cuidados intensivos en una incubadora con aire a flujo libre y me ponían varias agujas en las manos y pies (aún tengo las cicatrices en la manos). A mis padres se les partía el corazón verme así. Un día, una enfermera al ver a mi papá muy preocupado por mí se le acercó y le dijo:" No se preocupe, si su hija está viva no es por todo lo que tiene conectado, es porque ella quiere vivir."

A los días me llevaron a casa y aunque era muy pequeña por ser prematura (cabía en la mano de mi papa) ya había demostrado que me estaba recuperando rápido.

18 años después, sigo siendo para mis padres una guerrera y su mayor bendición.

                                                                                                             - Daniela Milagros Jolly Villanueva

Curso Historia de la Cultura II

Facultad de Teología Pontificia y Civil de Lima


Fecha Publicación: 2019-10-24T15:10:00.001-07:00

Amigos: Les comparto la entrañable homilía de don Carlos M. García Nieto, en el funeral de su santa madre. La mejor manera de agradecer la deferencia de enviarme el texto es hacerlo llegar al mayor número posible de personas. El Señor sigue estando grande con nosotros, de modo especial en nuestras madres. En la foto, don Carlos Miguel y sus padres. JAB


 FUNERAL EN SUFRAGIO POR EL ALMA DE

MARÍA JOSEFA NIETO PASCUAL –PEPITA

PARROQUIA DE SAN JULIÁN TOLEDO, 12 DE SEPTIEMBRE DE 2019 (DULCE NOMBRE DE MARÍA)

   

Muy queridos sacerdotes concelebrantes, mi querida familia, queridos hermanos todos en el Señor Jesús. Hoy nos hemos congregado en este templo no sólo para recordar a Pepita, sino sobre todo para orar por ella: hace once días que partió a la Casa del Padre tras casi catorce años de dura enfermedad y contratiempos, los cuales supo sobrellevar procurando conformar su vida a la voluntad de Dios.

Cuando tuvimos que elegir un día para celebrar esta Misa funeral "de los nueve días", consultamos la agenda de la Parroquia para ver qué momento sería el más idóneo. El único hueco que había sin intención era precisamente esta tarde. Me quedé gozosamente sorprendido al darme cuenta de la memoria litúrgica que tal día como hoy se celebra: Dulce Nombre de María. Entendí que era un regalo más del Cielo, que no ha dejado de cuidarnos un solo instante durante estos días. Por eso he deseado que celebremos, más que de morado por funeral, de blanco por la memoria del Dulce Nombre, y aprovechar para dar gracias al Señor por la obra que ha realizado en esta buena hija de María que ha sido Pepita.

Desde niña y adolescente perteneció a esos grupos que había en las parroquias de entonces, llamados "hijas de María", y donde aquellas jovencitas consagraban sus corazones limpios a nuestra Señora. Mi madre quiso que cuando le llegara la hora de dejar este mundo, la vistiéramos con un alba, una túnica blanca. Nunca le pregunté por qué, pero intuí que bien podía ser éste el motivo: su devoción a la Virgen María, el hábito blanco con un cordón azul inmaculado que en determinadas ocasiones vestían aquellas jóvenes. Por eso también ceñimos su cintura con un cíngulo azul de la Inmaculada. En sus manos pusimos un rosario que, ya hace muchos años, me regaló en una audiencia privada el papa magno y santo, Juan Pablo II.

En las lecturas que acaban de ser proclamadas he visto reflejada buena parte de la personalidad cristiana de mi madre, lo que ella trató de vivir y lo que, cuantos tuvimos la suerte de estar junto a ella, admiramos. La divina Liturgia nos ha regalado un pasaje de la Carta del apóstol san Pablo a los Colosenses (3, 12), que comienza de esta manera: «Como elegidos de Dios, santos y amados, revestíos de la compasión entrañable, bondad, humildad, mansedumbre, paciencia». Son éstas las virtudes "silenciosas" que caracterizaron a Pepita y que en este tiempo habéis destacado según os acercabais a nosotros o nos llamabais para darnos el pésame. En su silencio y en la sordo-ceguera a la que había llegado como consecuencia de aquellas hemorragias cerebrales que padeció, atraía a todos por su dulzura, su cariño, su piedad sencilla, profunda y amable.

Una joven madre de familia me decía que, cuando venía a misa a la parroquia, le gustaba ponerse detrás de Pepita, precisamente por la piedad que irradiaba al recogerse en oración. Todos habéis destacado la bondad que igualmente transmitía. Una persona cercana me dijo: «Su madre, don Carlos, ha sido la suave caricia que Dios ha hecho a nuestra parroquia». Considero que es una buena descripción de lo mucho que nos ha dado desde su no poder hacer otra cosa que dejarse atender; en su debilidad ha triunfado la fuerza de Dios. Recuerdo que cuando hace diez años publiqué mi tesis doctoral, hice una doble dedicatoria: a mi hermano mayor, que hacía poco había fallecido, y a mi madre. Las palabras que a ella dediqué fueron las siguientes: «A mi madre: con su vida me ha enseñado la sencillez, la ternura y la delicadeza de Dios». Creo que eso fue Pepita: una expresión veraz de la sencillez, ternura y delicadeza de Dios. Lo que se percibía en ella fuera de casa era idéntico a cuanto ocurría en la intimidad del hogar: para nosotros ha sido una experiencia de Cielo haberla tenido como madre, haberla cuidado durante estos años y aprovecharnos de tanto amor, tantas lecciones como ella nos ha dado con su vida ofrecida a la voluntad de Dios.

No fue una vida fácil la suya. Detrás de esa mujer dulce y bondadosa –en los últimos tiempos tan desvalida–, había una historia de sufrimiento, renuncias, valor y mucha confianza en Dios. Ya desde joven fue una mujer muy probada. Quienes la conocieron en su juventud coinciden en decir que fue una mujer muy bella, bendecida con una inteligencia clarividente, un gran sentido práctico y otras muchas cualidades. Un diamante que el Señor, por medio de tantas contrariedades en la vida, tallaría hasta convertirlo en una joya preciosa.

No puedo relatar muchos detalles que alargarían en demasía mis palabras. Pero me voy a fijar en un momento en que España atravesó por una grave crisis económica. Me refiero a la producida por el petróleo y la reconversión industrial en la década de los 70 y los 80. Grandes empresas cerraron –recordamos altos hornos, astilleros, etc.–. Se produjo lo que los economistas denominan como un efecto dominó: detrás de las grandes compañías cayeron otras más pequeñas. La crisis llegó también a mi familia: la empresa donde mi padre era el responsable de contabilidad cerró. Tras muchos años de trabajo y estabilidad económica, de repente todo se quedaba sumido en la incertidumbre más inquietante. La música –mi padre era director de orquesta, profesor y compositor– no daba para alimentar una familia numerosa, con los dos hijos mayores ya en la Universidad. Mi madre no dudó en coger la aguja y, con miles de puntadas y muchas noches en vela, colaborar en sacar aquella familia adelante. No fue una modista cualquiera: se granjeó un gran reconocimiento, que le llevó a coser para una de las tiendas de alta costura en el Madrid de entonces, en la calle Arenal, junto a la Puerta del Sol. Durante aquellos últimos días en que ella agonizaba, yo no podía por menos de contemplar sus manos, acariciarlas con devoción y derramar lágrimas de gratitud por lo mucho que debíamos al sacrificio de esta mujer.

Aquella madre sacrificada portaba una sencilla y profunda espiritualidad. No faltaba su misa diaria, ni su rosario ni, incluso, el rezo del breviario mientras conservó la vista. Esto lo he contado alguna otra vez: había ocasiones en las que mi padre tenía alguna actuación lejos de nuestro hogar, a muchos kilómetros de distancia. Podía llegar a casa a las cuatro o las cinco de la madrugada. Allí estaba su esposa cosiendo, bordando o terminando cualquier otra tarea. No se iban a descansar hasta que no rezaban su rosario –y eso que mi padre debía estar en el trabajo a las 8 de la mañana y a la misma hora mi madre nos preparaba el desayuno y el bocadillo para el colegio–. Creo que en su vida matrimonial no faltó el rezo del rosario un solo día. Que mi padre falleciera un 13 de mayo, nuestra Señora de Fátima, lo consideramos como una predilección de santa María hacia un hijo fiel.

De ahí se comprende el sufrimiento que llevó clavado en el corazón, como una espina punzante, por el enfriamiento en la fe de algunos de sus hijos. Como otra santa Mónica, rezó hasta la extenuación, derramó muchas lágrimas; y, no contenta con ello, ofreció su vida al Señor con tal de que sus hijos regresaran a la fe de la Iglesia. Una noche, después de aquel primer accidente cerebral –ya en casa tras nueve meses de hospitalización–, mientras le ayudaba a acostar me dijo: «Digo yo, Carlos, que el Señor me ha hecho caso». Dado que se había quedado sorda debido a la potente medicación que le administraron para salvar su vida, le hice un gesto preguntándole en qué le había hecho caso el Señor: «Sí –me respondió–, porque una vez le dije que no me importaba que me diera una enfermedad grave y dolorosa con tal de que mis hijos volvieran al buen camino. Él me ha dado esa enfermedad y creo que ellos están volviendo». Ya para entonces mi hermano Goyo había fallecido, mientras Pepita estaba en coma en la U.C.I.; y mi hermano murió tras haber recibido los sacramentos: es decir, en el seno de la Iglesia. Sin ella saberlo aún –se enteraría pasado un año del fallecimiento de Goyo–, ya había ganado un hijo para el Cielo con la ofrenda de su vida.

En el recordatorio que hemos confeccionado para hacer memoria de estos momentos, hemos querido reflejar su vivencia cristiana. «Al fin muero hija de la Iglesia», fueron las palabras que santa Teresa pronunció en su lecho de muerte y que hemos reproducido. Al fin Pepita también rendía su alma al Señor en el seno de la Iglesia. Ésta fue su pasión silenciosa, aquello que trató de imprimir en nosotros sus hijos, la causa de una ofrenda de vida que Dios acogió y que, finalmente, le ha llevado, durante duros y largos años de enfermedad, hasta este final de consuelo y, seguro, de gloria.

¿Cómo podíamos considerar, mi hermana y yo, el cuidado de nuestra madre como una carga pesada? Puedo deciros que para mí, como hijo y como sacerdote, ha sido el mayor honor y privilegio de mi vida: servirla de día y de noche, ser ese báculo donde ella encontrara seguridad en el mayor de los desvalimientos, cuando a la ausencia del oído llegó la pérdida de la vista, añadiendo a esta cruz distintas operaciones y recaídas. Como sacerdote, tenía la gozosa responsabilidad de sostener a mi madre en esta ofrenda de su vida por la vuelta de sus hijos a la fe y a la Iglesia. Y le pedía al Señor que me capacitara para que no faltase a mi madre ningún medio en su preparación para el Cielo.

Ya conocen las circunstancias en que Pepita entregó su alma al Señor, mientras yo estaba celebrando la Eucaristía, en el momento del ofertorio. Me comunicaron que mi madre se estaba yendo justo en el instante en que iba a ofrecer el pan y el vino. Aproveché, pues, para –en mi patena– elevar su alma al Cielo y entregarla al Señor. En ese momento, ella, que había tenido los ojos cerrados durante una larga agonía de tres días, los abrió; volviéndolos a cerrar, exhaló tres veces, como una suave y silenciosa ofrenda al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo. Y así quedó dormida... Una vez concluida la misa, cuando por fin entré en la habitación, me encontré con ese cuerpo que, tras la ofrenda de su vida, reposaba ya tranquilo, en paz. Lo había dado todo, se vació del todo, lo entregó todo. Después de abrazarme a él, no pude por menos de decir: «Todo está cumplido. Amén». Ojalá, queridos hermanos, que llegando al final de nuestras vidas, pueda decirse de nosotros: «Ahora, Señor, puedes dejar a tu siervo irse en paz. Todo está cumplido. Amén».

  

Carlos M. GARCÍA NIETO

Sacerdote


Fecha Publicación: 2019-10-19T15:48:00.001-07:00

ANTE EL SEÑOR DE LOS MILAGROS CELEBRANDO LOS 25 AÑOS DEL PADRE MORALES

Fieles a la cita anual ante el Señor de los Milagros, este sábado 19 ha sido el de las "diosidencias", por vez primera no estaba el anda del Señor pues está en su segunda salida por lo que el templo estaba más libre, celebramos los 25 años de la partida para el Cielo de nuestro fundador Venerable P. Tomás Morales y parece que quería tener a toda su familia peruana en esta celebración (cruzados, cruzadas, militantes, amigos), y presidió la celebración el P. Juan Álvarez, misionero de pies a cabeza que hereda el legado de quien fue su director espiritual. Su homilía ha sido un canto de gratitud por haber tratado a un santo que declara la guerra a la mediocridad y al pecado y nos impulsa siempre a la felicidad total, a la santidad pero en el detalle de cada día, y no aislados sino en grupo como iglesia que somos.

Magnífico encuentro para celebrar del modo más peruano los 25 años del Padre Tomás Morales. Su mensaje de movilización de los bautizados, despertando los valores de fieles laicos de Cristo, enamorados de Santa María, fieles a la Iglesia, desde su profesionalidad, llevando el Evangelio a todos los rincones, es más urgente que nunca.

Gracias a la generosidad de las Madres Carmelitas Nazarenas, tras la Misa tuvimos un familiar encuentro en la Sala bajo la capilla de la Reconcilación, donde los cerca de cien asistentes pudimos degustar el turrón de doña Pepa al tiempo que compartimos experiencias apostólicas y cantamos nuestras canciones.

En el corazón de todos –pequeños, medianos y grandes- la gratitud por la oportunidad de dejarnos mirar por el Cristo Moreno, Señor de los Milagros, con su poder de sanación, de perdón, de paz, amor, y la alegría de reencontrarnos como grupo, en esta oportunidad crecido por nuevos amigos de la pastoral de San Marcos, UTEC, colegio Bartolomé Herrera…y dispuestos  a proyectarnos en nuestros Círculos Laicos en Marcha, y ya lanzados a la Campaña de la Inmaculada que culminará en la Vigilia el 7 de diciembre.

Sí, Señor de los Milagros, a Ti venimos con devoción, queremos hacer grande nuestro Perú; unidos todos contigo, con la Madre seremos la luz que el mundo necesita. 


Fecha Publicación: 2019-10-16T15:00:00.001-07:00

Ancos, Beatriz de – Isart, Mª Consolación

Juani Benito. 24 años preparando un encuentro

(Fonte Monte Carmelo, Burgos, 2019, 117 pp)

Gracias por este delicioso libro que acabo de saborear al poco tiempo de ser publicado y presentado en España con motivo de los 25 años de la partida para el Cielo del fundador de mi movimiento Venerable Padre Tomás Morales.

Abre sus páginas un precioso prólogo de Lydia Jiménez, directora general de las Cruzadas de Santa María, en el que constata que "Juani estuvo a nuestro lado, casi de puntillas, sin ruido, pero ¡cuánto bien nos hizo! Se sintió siempre tan amada por Dios que quiso contagiar a todos los que la trataron; sin grandes cosas, en la sencillez de lo ordinario y con una alegría siempre radiante"

La introducción transcribe la homilía pronunciada por el Venerable P. Tomás Morales, en la Capilla del Hogar de Salamanca, (8-VIII-89:

 

"La conocí hace unos diez años; no tenía más que catorce, y la conocí en esta casa. Siempre, después de acabar sus clases, venía a estudiar al Hogar y, cuando hablé con ella por primera vez, se me ocurrieron unas palabras de Santa Teresita, cuando ella dice en su Autobiografía que desde los tres años nunca había negado nada a Dios. Conforme fui tratando a Juani estos años, cada vez me iba persuadiendo más que desde niña no le había negado nada al Señor. ¡Qué dicha tan grande haber tratado tan de cerca un alma así, que desde niña no negó nada al Señor!" 

 

 La obra profusamente ilustrada se articula en tres apartados con 8 peldaños, escalones o capítulos cada uno que van conduciendo al verdadero encuentro. El primero "Juani, ¿quién eres tú?, una apretada semblanza que tiene como base los dos libros publicados hasta la fecha (Juani Benito, Cruzada de Santa María, Colección TAU, Ávila, 1992, 126 pp.   y Juani Benito, 24 años para Dios, Juvenil MC, Palabra, Madrid, 1994, 47 pp, reproducida en "Por sus frutos" Encuentro, Madrid, 1998); el segundo "Cincelando un carácter se fija en los valores vividos en "humilde pedagogía de lo cotidiano" (T. Morales); el tercero "la virtud no se improvisa", referido a la etapa final cuando el cáncer le visitó y llevó a la eternidad.

 

¡Con esmero, cariño, delicadeza de hermanas, la obra se apura sin querer! Muchas gracias. Que nos sirva a todos para caminar tras las huellas gozosas por las que caminó nuestra querida Juani. 


Fecha Publicación: 2019-10-12T17:31:00.000-07:00

                               UN PERÚ RENOVADO PARA EL 2020

                                                                                             José Antonio Benito

 

Increíblemente han pasado 20 años y el documento de los obispos del Perú tiene ahora mucha más actualidad y urgencia que en aquel momento. Podría servir de base para una reflexión mayor en vísperas del Bicentenario. Por lo tanto, lo comparto tal cual lo escribí en aquella ocasión. Me limité a resumirlo como decálogo y comentarlo brevemente. Siempre nos motivará la acertada y brillante inauguración de los Juegos Panamericanos 2019 que coloco como ilustración. 

Me encontraba conversando con Augusto Dammert, presidente del Consejo de Cultura Católica en Perú, cuando el célebre historiador Pablo Macera le telefoneó interesándose por un documento que dará mucho que hablar: Un nuevo Perú: Don de Dios y tarea de todos, exhortación de los Obispos peruanos del Consejo permanente. Al módico precio de un sol, y en 20 apretadas páginas, 12 capítulos, 42 parágrafos y 38 interesantísimas notas, se ofrece una reflexión lúcida y valiente sobre el Perú de 1997, así como una invitación apremiante a la acción.

 

1. En vísperas del Gran Jubileo del 2.000

Es un llamado a vivir a la altura del momento histórico en que nos encontramos. Invita a la conversión personal, no sólo como arrepentimiento del pecado sino sobre todo de "nuestras omisiones en todos los aspectos de nuestra vida, desde el más íntimo y personal hasta aquellos referidos a los retos sociales que encara nuestra patria" (n.3)

 

2. Todos responsables

Hay que conseguir "la superación de los serios problemas que hoy afrontamos" (n.4): la defensa de la vida, la paz, el desempleo, la solidaridad, el fortalecimiento de las instituciones democráticas, la distribución justa de la riqueza... Un medio válido para construir "el Perú fraterno, solidario y reconciliado" es el estudio y la aplicación de la Doctrina Social de la Iglesia. (n.38)

 

3. El sufrimiento de nuestro Pueblo

Casi la mitad de la población (el 49,5%) vive con menos de un dólar al día. Según el informe del Banco Mundial -septiembre de 1997- Perú es el 10° país más pobre del mundo, y el más pobre de Sudamérica. La raíz de "tanta miseria física y moral es la quiebra de los valores éticos y espirituales" así como "la desorientación respecto del sentido de la vida" (n.6)

 

4. Pacificación urgente

Aunque se valoran algunos logros, es preocupante la persistencia de la ideología terrorista, acompañada de las injusticias en los juicios contra los acusados de terrorismo. Se exige la revisión de las causas de inocentes condenados como terroristas (n.12)

 

5. La ley de la selva o donde el pez gordo se come al flaco

Los obispos lo dicen de manera más suave pero no con menos convicción: "Una sociedad basada en criterios darwinianos, que sustenta explícita o implícitamente la supervivencia del más fuerte o del más inescrupuloso, no es una sociedad aceptablemente humana". Y como raíz de la falta de paz denuncian "el desprecio del hombre". (nn.14-16).

 

6. Sube la macroeconomía, se agujerean nuestros bolsillos.

La portada de "Caretas" le da la razón. Esa tan simpática en la que aparece un ciudadano con los bolsillos vacíos al tiempo que dice: No entiendo, la economía nacional sigue subiendo y yo cada vez estoy peor. El documento anota: "En materia de economía notamos que el crecimiento global del producto interno es sensible, pero no se ve que esto llegue a beneficiar a quienes más lo necesitan" (n.17). Denuncian el problema del paro laboral, la quiebra de empresas nacionales "enfrentadas en desventaja a una competencia ante el gran capital extranjero" (n.19). Hay una crítica al neoliberalismo que no reconoce que la "economía debe estar al servicio de las personas y que no se puede aceptar al sacrificio de tantos peruanos en función de objetivos globales  y por la sola operación de los mecanismos impersonales del mercado" (n.21).

 

7. El mayor atentado contra la mayor riqueza de Perú.

El capítulo 8° "problemática demográfica" pone el dedo en la llaga al denunciar "las campañas públicas y privadas de control natal compulsivo, de nefastas repercusiones económicas, culturales, sociales y morales" (n.22). Sin pelos en la lengua se quejan de que las autoridades competentes parecen haber ignorado sistemáticamente sus denuncias. Particular énfasis reviste el número 25: "La esterilización intensiva de mujeres pobres y campesinos, no sólo lesiona su libertad y dignidad, sino que al suprimir los nacimientos en las zonas rurales hace que la población de las mismas, ya mermada por las migraciones (especialemnte de los jóvenes), disminuya radicalmente, lo que llevará pronto al vaciamiento del campo". (n.25) Tal despoblamiento rural, al contribuir a la reducción de la producción agrícola regional, agudiza el incremento de la pobreza en nuestra nación ya que los alimentos hay que importarlos.

 

8. La quiebra de la institucionalidad democrática.

"Con especial preocupación vemos que la administración de la justicia se viene convirtiendo en una pugna por el poder, cuando debe ser garantía de una vida ciudadana para todos" (n.31).

 

9. Falta de sentido cívico

"Es urgente trabajar por la superación de esta falta de civismo y de la pasividad, que se convierte en una tolerancia cómplice en la manipulación de las instituciones" (n.34). En el fondo de todos está una crisis de valores que hace que la población, especialmente la juvenil, viva sólo para "el tener, el poder y el placer avivados por el individualismo y el consumismo", confundiendo la auténtica felicidad que nace siempre de la suprema dignidad de la persona y tiene a Dios como centro.

 

10. Con la ayuda de Dios

Como dice el Evangelio "para Dios nada hay imposible". Los pastores del Perú descubren "luces" en el presente pero nos lanzan a asumir "el reto de vivir una vida cristiana más auténtica, coherente e integral". Para ello hacen un llamado a la conversión a Dios y una transformación en frutos "de comunión y solidaridad".

 

Ojalá este breve pero sustancioso documento no sea papel de archivo sino programa de estudio y, sobre todo, de acción entusiasta e integradora para el nuevo Perú que todos deseamos.


Fecha Publicación: 2019-10-12T15:59:00.000-07:00

In memoriam

 

Padre Julián Heras Díez, OFM (Burgos, 1935-Lima, 2015)

 

José Antonio Benito

 

Nació un ocho de mayo de 1935, en el pueblo burgalés de Cubillo del Campo y en la casa todavía hoy ocupada por la familia Heras Díez. Fue el primero de los seis hijos de los esposos Patricio y Amparo. Al año de su nacimiento, su padre, como todos los españoles adultos, debe dejar la familia para enrolarse en el ejército y participar en la fratricida guerra hasta 1939. Cumplidos los seis años, como era preceptivo, entonces, comenzó su vida de estudios, que ya no dejará nunca, en la escuela del pueblo, dirigida entonces, por la señorita Doña "Feli".

 

Cuando cumplía 12 años, el misionero franciscano, P. Guillermo Manero, que había estado en el Perú y que a la sazón era maestro de colegiales en el Seminario de Anguciana, le brindó la posibilidad de ingresar en dicha casa de estudios y, posiblemente, con el tiempo llegar a ser también un misionero en el Perú. Era el año 1947: dejó el pueblo y viajó a Anguciana, en Logroño.

Al año siguiente, con solo 13 años, viajó al Perú, llegando después de un larguísimo viaje lleno de peripecias, que él mismo cuenta en la obra Crónicas franciscanas de viaje de Europa a América a América en los siglos XIX y XX" por él publicada, sobre viajes de "colegiales-futuros-misioneros" al Perú.

Llega al Callao el año 1948 y, en el Colegio Seráfico de los PP Franciscanos de esa ciudad, cursa los cuatro primeros años del Bachillerato, con pleno éxito académico.

En abril del 1952 es trasladado a la capital, Lima, poco distante del Callao, y en el Convento de Los Descalzos se inicia lo que es propiamente la vida y franciscana (vida fraterna, espiritualidad franciscana, historia de nuestra Orden, vida de oración, etc.).

Cumple satisfactoriamente con el año de Noviciado y emite los primeros votos religiosos. Permanece un año más en dicho convento y completa sus estudios de Bachillerato. Cumplido este año el quinto de bachillerato, viaja al convento de Ocopa, para cursar los estudios de Filosofía y Teología. En este emblemático centro misionero franciscano ubicado en el Valle de Mantaro, se encontrará con algo que le acompañaría toda la vida: la magnífica biblioteca de más de 30 mil volúmenes que él valoró y custodió como nadie; además, Ocopa es el foco misionero cargado de arte y espiritualidad, con una comunidad donde se vivía la fraternidad, el estudio y que era portadora de una historia misionera admirable, con miembros tan eminentes como el cardenal Juan Landázuri Ricketts.

Cumplidos sus estudios filosóficos y teológicos, un 6 de enero de 1961, es ordenado sacerdote. Enseguida, sus superiores, conocedores de sus aptitudes y gustos intelectuales le destinan a estudiar Biblioteconomía en la Escuela Nacional de Bibliotecarios de Lima, donde elabora una original y práctica tesis, en la que aporta un método que corregía en la sección religiosa la "Tabla de Melvil Dewey" y que mereció la máxima calificación, siendo adaptada por la Biblioteca Nacional del Perú.

El año 1990 es trasladado al Convento de los Descalzos, donde permanece hasta el día de su partida para la Casa del Padre. 

Su esfuerzo, a través de toda la vida, ha sido encaminado al conocimiento científico, sobre todo en el campo de la investigación histórica.

En él encontramos un auténtico "ratón de bibliotecas", pero que no se ha quedado en curiosear libros, sino que ha caminado por las sendas del auténtico investigador.  Fruto de sus investigaciones es una lista larga de artículos y libros por él escritos y/o publicados.

Durante muchos años y en forma continuada fue nombrado y desempeñó el cargo de "Ecónomo" o administrador de la economía del Convento de Ocopa y, después, del Convento de los Descalzos de Lima. Igualmente fue nombrado durante muchos años Vicario Conventual de Ocopa y Lima. Finalmente, también recibió el nombramiento y desempeñó durante seis años el cargo de Superior-Guardián del convento de los Descalzos de Lima.

Desde 1993 fue miembro de número de la Academia Peruana de Historia Eclesiástica, así como de la Comisión Episcopal para bienes culturales de la Iglesia, de la Sociedad Peruana de la Historia y del Centro de Estudios Histórico-Militares del Perú. En 1986 recibió el orden al mérito del Estado peruano en grado de comendador.

Desde el 2002 fue miembro de número de La Academia Nacional de Historia del Perú. Su discurso de incorporación fue leído el 24 de octubre de 2002 y llevó como título "Los franciscanos del Perú, defensores del indio"[1], Ocupó la silla nº 24 del Dr. Félix Denegri Luna. El discurso de recibimiento fue pronunciado por el Dr. Félix Álvarez Brun[2]. En este discurso, Álvarez Brun da una corta biografía del Padre y se refiere a su producción bibliográfica, así como a la importancia histórica del Convento de Ocopa, que el P. Heras supo darle su lugar en la historiografía del Perú.

Cubillo del Campo, pueblo natal de Julián Heras Diez, en Sesión ordinaria del Ayuntamiento, acogiendo el sentir de los ciudadanos, le ha declarado "HIJO ILUSTRE DEL PUEBLO" y ha decretado que se coloque una placa recordatoria en su casa natal.

Tuvo la dicha de celebrar el 11 de enero de 2011 sus 50 años de ordenación sacerdotal en el Convento de los Descalzos de Lima, rodeado de sus hermanos franciscanos y tantos amigos del mundo académico y pastoral.

El último tramo de su vida lo pasó convaleciente en cama o postrado en silla de ruedas en su cuarto del Convento de los Descalzos de Lima-Perú. La hermana Muerte le sorprendió en la paz de la celda un siete de febrero 2015. [3]

Comparto, por fin, el listado de sus publicaciones: 

 

1967: Fuentes para historia del Convento de Ocopa. Reseña Histórica de Ocopa. (1725-1967), Lima,

1967. "Una obra inédita de Carlos Prince". En Revista Histórica, tomo 30

1968. "Catálogo de impresos de la Provincia de S. Francisco Solano". En Efemérides vol.24, nos. 70-71 (Ene-ago. 1968) -- Lima: [s.n.]

1970. Libro de Incorporaciones del Colegio de Propaganda Fide de Ocopa; Ed. y notas del P. Heras. Lima, 1970.

1970. Libro de incorporaciones del Colegio de propaganda Fide de Ocopa : 1752-1907 / con introducción y notas del R. P. Julián Heras, O. F. M.  

1972 El Valle del Mantaro : informaciones turísticas.  

1975 Historia de las misiones del Convento de Santa Rosa de Ocopa / José Amich ; edición y notas de Julián Heras

1976 Ocopa : paisaje, historia y tradición   

1977. Con el P. Odorico "Provincia Misionera de "San Francisco Solano del Perú" (Reseña histórica y estado actual), 2ª ed. Madrid, 1977

1977 La provincia misionera de San Francisco Solano del Perú : reseña histórica y estado actual Odorico Saiz y Julián Heras.  2a ed.   

1979. "La Pinacoteca de Ocopa". Boletín de Lima, nº 2

1974 El convento de Ocopa : guía turística y síntesis histórica  

1974 Los Franciscanos en el Valle de Jauja 

1979. Guía Turística del Valle del Mantaro. Boletín de Lima Nº 2 (set.

1983.Los Franciscanos y las Misiones Populares del Perú. Ed. Cisneros 1983.

1983 Los franciscanos y las misiones populares en el Perú / J  

 

1985. "Bibliografía misional franciscana sobre la Amazonía". En Amazonía Peruana, vol. 6 nº 12 (noviembre).

1985 Heras. Desarrollo. -- No. 6 (Julio 1974).

1985.  Quinientos años de fe: historia de la evangelización de América Latina, prólogo del Cardenal Juan Landázuri Ricketts. Lima 1985.

1985 Quinientos años de fe : historia de la evangelización de América Latina /  

1987 Iglesias franciscanas en el valle del Mantaro (siglo XVIII) / Julián Heras.    

1988 Historia de las misiones del Convento de Santa Rosa de Ocopa/ José Amich, O.F.M. ; edición crítica, introducción e índices de Julián Heras Díez O.F.M. Amich, José. 

1989 "Colegio de Propaganda FIDE de Ocopa". En Revista Peruana de Historia Eclesiástica Nº 1, Cuzco, 213-224

1989 La conquista franciscana del Alto Ucayali / Manuel Biedma ... [et al.]; sel., introd. y notas Julián Heras y Antonino Tibesar, O.F.M.   Por Biedma, Manuel.

1990. Los Franciscanos en el Valle del Colca (Arequipa): dos siglos y medio de evangelización: 1540-1790. Arequipa, 1990.

1990. Inventario de las iglesias franciscanas del Valle del Mantaro. Boletín del Instituto Riva Agüero de Lima, nº 17.

1990 Inventario de las iglesias franciscanas del valle del Mantaro (1752) / Julián Heras Díez.   1990 . En Boletín del Instituto Riva-Agüero -- No. 17 (1990)

1990 "Los franciscanos en el valle del Colca (Arequipa) dos siglos y medio de evangelización 1540-1790" La evangelización del Perú siglos XVI-XVII -- Arequipa: Actas del Congreso Peruano de Historia Eclesiástica, 1990

 1991 La conquista franciscana del Alto Ucayali / Manuel Biedma O.F.M. ; introducción y notas por los padres Antonino Tibesar y Julián Heras, O.F.M.

1992. Aporte de los franciscanos a la evangelización del Perú. Lima.

1992. "El libro y la imprenta al servicio de la evangelización" Revista Peruana de Historia Eclesiástica , nº 2, Cuzco, 247-258

1993. "Los franciscanos del Perú, defensores del nativo". Revista Peruana de Historia Eclesiástica nº 3, Cuzco, 145-167

1993. Perú, centro de irradiación franciscana en Sudamérica, en Franciscanos en América. México.

1994. "Fray Gonzalo Tenorio, O.F.M., y sus teorías escatológicas sobre el Nuevo Mundo (1602-1682)" Revista Peruana de Historia Eclesiástica nº 4, Cuzco, 155-167

1995.  Convento de los Descalzos de Lima: un oasis de espiritualidad y de acción apostólica (Lima).

1995 El Convento de los Descalzos de Lima : cuatro siglos de historia y de arte 1595-1995. 

1995 El Convento de los Descalzos de Lima : un oasis de espiritualidad y de acción apostólica

1996. "Los Franciscanos del Perú a partir del siglo XIX" Revista Peruana de Historia Eclesiástica nº 5, Cuzco, 75-112

1996. Bio-biliografía de Fr. Luis Jerónimo de Oré. En Rev. Histórica, vol. 29 (1966).

1997. "Los Franciscanos en el Perú en el siglo XX". Revista Peruana de Historia Eclesiástica nº 6, Cuzco, 123-142

1997 Cartas e informes sobre Ocopa y sus misiones / P. Francisco de San José, O.F.M. ; introducción del P. Julián Heras, O.F.M.  

1999. Tres siglos de presencia franciscana en el departamento de Áncash. Diócesis de Huaraz. Lima.

1999 Tres siglos de presencia franciscana en el departamento de Ancash /   

1999 Los franciscanos en el Oriente peruano / Julián Heras, O.F.M.  

1999 Descripción de la América Austral o reinos del Perú con particular noticia de lo hecho por los franciscanos en la evangelización de aquel país / ed. , O.F.M.   Por Cruz, Laureano de la, Fray

2000.  Tabla de clasificación de religión (200); adaptación de la Tabla de Melvil Dewey para bibliotecas ecelesiásticas. Biblioteca Nacional del Perú, Fondo editorial

.

2001 "Principales Archivos y Bibliotecas de la Orden Franciscana en el Perú" Revista Peruana de Historia Eclesiástica nº 7, Cuzco, 183-204

2001. "Los Franciscanos en la Universidad de San Marcos". En Revista Teológica Limense, 2001.

2001 Comienzos de las misiones de Ocopa (Perú), documentos inéditos para su historia 1724-1743 con introducción y notas / Julián Heras   

2003. Mons. Francisco de Sales Arrieta Ortiz (1768-1843) Revista Peruana de Historia Eclesiástica nº 8, Cuzco. 163-174

2004 Crónicas franciscanas de viaje : episodios pintorescos de Europa a América en los siglos XIX y XX .  

2005. Con Laura Gutiérrez Archivos franciscanos de Lima (Fundación Mapfre Tavera, Lima)

2005 Crónica de las misiones franciscanas del Perú, siglos XVII y XVIII / introducción Julián Heras Por Rodríguez Tena, Fernando.

2006. "Santo Toribio de Mogrovejo y los religiosos". Revista Peruana de Historia Eclesiástica nº 9, Cuzco Nº 9

2008. "El Padre Juan de Marimón, teólogo franciscano y fundador de la casa de ejercicios de los Descalzos (1733-1823)". Revista Peruana de Historia Eclesiástica nº 10, Cuzco 103-112

2008 editó una obra singular Provincia Misionera de San Francisco Solano del Perú (1908-2009), Convento de los Descalzos, Lima 2008, en la que además redactó los siguientes artículos: "El colegio seráfico de Anguciana (La Rioja) 1920-1970 pp47-52; "Misiones populares" 127-154; "Apostolado ordinario" 155-182; "Los conventos de la provincia, 1908-2008" 199-220; "Patrimonio histórico-artístico documental de nuestros conventos" 221-270



[1] Revista Histórica, Tomo 41, pp. 37-57. Lima 2002-2004

[2] Revista Histórica, Tomo 41, pp. 57-62. Lima 2002-2004


Fecha Publicación: 2019-10-11T20:21:00.001-07:00

LA CAPILLA DE SANTO TORIBIO EN LA CATEDRAL DE LIMA

 

José Antonio Benito

 

Anteriormente, se consideraba como capilla del Santo, la Capilla de Santa Ana, tal como aparece en la documentación catedralicia: "En el altar de esta Santa está colocado el cuerpo del Ilmo. y Bienaventurado santo Toribio Alfonso Mogrovejo, segundo arzobispo de esta S. Iglesia dentro de una urna de plata, grabada con su reja de fierro con dos llaves, la una que tiene el Sr. Arzobispo y por muerte del Sr. Zuluaga la tiene su sobrino don Manuel Sáenz de Ayala; la otra la tiene el Deán Gómez de Silva y la tapa de cedro encima de dicha reja cuya llave tiene la Srª Dª Teresa de Castilla Altamirano, sobrina del santo? con la llave de la Capilla, suyo aseo está a su cargo"[1].

 

Actualmente, la capilla dedicada al santo arzobispo es la cuarta del lado de la epístola, entrando por la puerta del Perdón, y fue propiedad del Arcediano de la Catedral y Subdelegado de Cruzada en Perú, Dr. Juan Velázquez (anteriormente estuvo aquí su retablo-sepulcro). A. San Cristóbal nos informa que su retablo de caoba negra de dos cuerpos y tres calles fue traído desde la antigua iglesia de la Recoleta de Belén de la Orden de la Merced,  a raíz de la demolición del templo para dar paso a la Avenida Uruguay en 1920.
Corresponde al mejor estilo de los retablos limeños de la primera mitad del S. XVIII; destaca la fuerza ascendente de sus cuerpos por el centro del retablo que hace abrirse y curvarse por el centro los elementos arquitectónicos de sus cuerpos, un contraste muy acentuado frente a la rigurosa horizontalidad de los cuerpos en el retablo de san Juan Bautista de Martínez Montañés.

 

En el nicho se ha colocado la imponente imagen de Santo Toribio como padre y pastor, acompañado de sus símbolos característicos: mitra, báculo, cruz pectoral y capa pluvial. Según el Dr. Rafael Ramos Sosa su autor puede ser Francisco Martínez, quien recibe 180 pesos, según contrato con el Cabildo Catedralicio el 30 de abril de 1686, por "una hechura de bulto de vara y tres cuartos de alto de Santo Toribio Arzobispo para su mismo día, pintado, dorado y encarnado con toda su vestidura, ropaje, grabado y báculo y demás adminículos"[2] en estos términos: Ha sido felizmente restaurada en febrero del 2006 por Jaime Rosán, Director del Taller del Arzobispado.

 

A ambos lados del retablo, sendas vitrinas que contienen por una parte una casulla encarnada del Santo, decorada con la imagen de un ánfora de la que brotan espigas de trigo y flores, una estola del mismo color. En la otra vitrina se muestran dos cáligas o calzado ceremonial episcopal, así como la valona, cuello grande y vuelto sobre la espalda, pechos y hombros, usado por el arzobispo.

 

Cuelga en el muro lateral el cuadro que los canónigos compraron a la iglesia de Santa Liberata el 19 de enero de 1897, que representa la fachada principal de La Catedral tal como quedó tras el terremoto de 1746, valioso documento gráfico de la catástrofe. La vista de la Plaza Mayor de Lima (1711-15); es uno de los dos lienzos –el primero- votivos que narra el robo sacrílego padecido por la parroquia del Sagrario en el 1711. El segundo representa el desagravio presidido por el Arzobispo Diego Ladrón de Guevara en procesión hasta el parque de Santa Liberata.

 

Debido a la veneración profesada por el Cardenal Landázuri al Santo está enterrado en el nicho que él mismo costeó en esta capilla, tras la delicada carta de solicitud al Cabildo. Una lápida recuerda su deseo de restaurar la capilla: "Esta Capilla de Santo Toribio fue restaurada el año del Señor de 1979 en conmemoración del IV Centenario del nombramiento episcopal del Santo, siendo Arzobispo de Lima y Primado del Perú, Sr. Cardenal Juan Landázuri Ricketts. Pax et bonum". En la lápida de su sepultura figura esta sencilla leyenda: "Emmo. Señor Cardenal Juan Landázuri Ricketts, O.F.M., XXX Arzobispo de Lima y Primado del Perú, 19-12-1913, 18-01-1997. Paz y Bien".

 

A la entrada hay diversas lápidas que recuerdan los hitos más importantes. Así, una lápida de 23 de marzo de 1906, está dedicada al tercer centenario de la muerte, dando cuenta del prelado reinante, Dr. Manuel Tovar, la comisión organizadora de las fiestas (Manuel Segundo Ballón, Carlos García Irigoyen, Belisario A. Philipps, Ignacio Escudero, Rector del Seminario, José Toribio Polo y Guillermo Basombrío), así como una larga lista de protectores por sus donativos económicos: Arzobispo Manuel Tovar, Supremo Gobierno, Monasterio de la Concepción, Beaterio de Copacabana, Padres de la Compañía de Jesús, Seminario de Santo Toribio, Religiosas del Sagrado Corazón, Enriqueta Bolívar de Soria, Darlos García Irigoyen, Alejandro Aramburu, Belisario Philipps, amador Sotomayor, Miguel Ortiz y Arnáez, Julio Zárate, Jaime Tovar, José M. Samamé, Religiosas de las Descalzas, Convento de Santa Catalina, Santo Domingo, San Agustín, Unión Católica de Señoras, Unión Católica de Caballeros, Universidad Mayor de San Marcos, Consejo Católico del Apostolado de la Prensa, MM. Terciarias de Santo Tomás, MM. De San José de Cluny, Jesús Beltrán de Elías, Carlos M. Elías, Toribio Elías.

 

(Fotografía JPelSous).



1 En el Archivo Capitular de Lima, Libro de Inventarios, nº 14, "Razón de las santas reliquias que están en esta santa iglesia metropolitana". Año 1718, ff.30-30v.

2 Acuerdos del Cabildo de Lima, Libros de Fábrica, nº 9, ff.348-349.  "La grandeza de lo que hay dentro: escultura y artes d la madera" pp.115-117. La Basílica Catedral de Lima Banco de Crédito, Lima, 2006. 


Fecha Publicación: 2019-10-09T06:01:00.000-07:00


LA FE MUEVE LOS PIES. PEREGRINACIÓN A LA VIRGEN DEL ROSARIO DE YAUCA, ICA.

No he encontrado otra clave para explicarme el por qué miles de fieles se agolpan hasta el recoleto y espectacular santuario de la Virgen del Rosario de Yauca, en Ica. Nada de bellos parajes como disfrutan los peregrinos de Santiago o de Javier en España, nada de artísticos templos o acogedoras hospederías, nada de sorprendentes amaneceres o atardeceres; todo yermo y desierto, polvo y frío, noche y cansancio…

Pero, donde hay una voluntad, una fe, una meta, hay camino, superación, destino. ¡Qué gusto ver caminar sin detenerse a cientos de jóvenes, familias, grupos, de uno en uno o por parejas! Lo que importa es dar un paso y otro más, sin volver la vista atrás, en oración, en confidencia de amistad, solos y acompañados a un tiempo, con la certeza de llegar, con la esperanza de un hogar, con la alegría de rezar a la Madre del Amor y la Verdad.

¡Cómo agradezco a los amigos de Ica que me invitaron a peregrinar y me acompañaron durante la caminata mariana! Ellos me fueron contando la encantadora historia de la imagen. Fue a comienzos del siglo XVIII, el 3 de octubre de 1701, en la inmensa y desolada pampa de Yauca, cuando fue encontrada escondida entre matorrales por los vecinos del lugar una diminuta imagen –casi una muñeca- de Nuestra Señora del Rosario, con el Niño Jesús y un rosario nacarado en sus manos, que al parecer habían perdido unos arrieros que al bajar de la serranía ayacuchana se perdieron en medio del desierto iqueño. Los afortunados campesinos que encontraron la imagen fueron Nicolás Ortega, Diego Gutiérrez y Francisco Córdova, quienes pensaron trasladarla a Ica, pero al intentar levantarla y no conseguirlo interpretaron que era deseo de la Madre de Dios permanecer allá. Fue entonces, con la ayuda de Calixto Muñoz cuando le edificaron una sencilla capilla en las inmediaciones; y tras una plegaria que la imagen se dejó conducir. La noticia se propagó veloz y desde entonces la Virgen de Yauca es venerada por sus hijos iqueños como su Patrona.

Son más de trescientos años en los que la gente de Ica y alrededores ha recibido innumerables favores en el cuerpo y en el alma. Gran propagador de su devoción fue el Venerable Padre José Ramón Rojas de Jesús María (1775-1839), Padre Guatemala, quien desde 1835 hasta su muerte fue asiduo peregrino a Yauca, cubriendo la distancia a pie dos o tres veces por semana. El propio templo franciscano de Ica cuenta con un bello vitral dedicado a la Virgen de Yauca.

El actual Santuario se debe al esfuerzo y piedad de Mons. Francisco Rubén Berroa y Bernedo, primer obispo de Ica, y al entusiasmo y la generosidad de miles de devotos que contribuyeron con las limosnas necesarias para su edificación. Iniciados los trabajos en diciembre de 1947, se terminó de construir en febrero de 1951. En su interior se guarda también una réplica de la imagen conocida como la peoncita, pues es la encargada de recoger las ofrendas de los fieles.

Fue coronada canónicamente en agosto de 1988 durante el Primer Congreso Eucarístico Mariano, recibiendo la Corona de Oro de manos del Cardenal Legado, Mons. Juan Landázuri Ricketts.

En el Segundo Congreso Eucarístico y Mariano 1996 recibió la visita del Cardenal Augusto Vargas Alzamora Arzobispo de Lima Primado del Perú, el Nuncio Apostólico de Roma, Obispo de ICA Monseñor Guido Breña y los Obispos del Perú, fue coronada en presencia del pueblo de la Región Ica.

Con motivo del IV Congreso Eucarístico y Mariano del 2004, tuvo la visita del Señor Cardenal Arzobispo de Lima, Juan Luis Cipriani, quien por primera vez visitó el Santuario de Yauca ICA, acompañado de los obispos de ICA y Caravelí, el clero y fieles de la diócesis.

En el 2015, el Obispo de Ica Mons. Héctor Eduardo Vera Colona y el Rector del Santuario Padre Michel Huamán Sánchez presentaron la Maqueta de la Futura Basílica del Rosario de Yauca así como del Complejo de Multiservicios al Peregrino.

 

Una semana antes de su fiesta, que se celebra el primer domingo de octubre, tiene lugar el tradicional barrido, surgido de la necesidad de mantener limpio el templo y sus alrededores para las celebraciones, y es realizado por voluntarios que retribuyen de esa manera a la Virgen del Rosario los favores recibidos.

 

Y, como lo importante es llegar, son múltiples las modalidades, en carro propio, ómnibus, mitad en carro y desde la pampa caminando, o, como los valientes, a modo penitencial, a pie, algunos hasta cargando a sus pequeños, los 30 Km. que separan a la ciudad de Ica del Santuario.

Cada quien organiza su romería. Con mi grupo del Movimiento de Santa María fuimos meditando textos del Papa Francisco a los jóvenes, en silencio, contemplando los misterios del Santo Rosario, desgranando avemarías, recitando las letanías, cantando…con la tímida luz de las linternas y la ardiente –así la pedimos- de nuestra fe.

Nosotros llegamos a las 2.30 a.m., gozosos de sumergirnos en las oraciones y los cánticos de los peregrinos y la acogida de la Comisión Responsable del Santuario, especialmente los seminaristas de Ica. A continuación tuvimos el gozo de participar en la Santa Misa de las tres de la mañana. Mereció la pena. A lo largo del camino habíamos ofrecido oraciones, nuestro cansancio, por numerosas intenciones, la paz del mundo, las vocaciones, las familias, los jóvenes, el Sínodo, el Perú…Sentíamos que Nuestra Madre las acogía y las presentaba ante su Hijo, Gozo y Paz. En medio del fervor de cientos de fieles, algunos descansando en el templo, luchando contra el frío,  vivimos la Misa de amanecer, encendidos por la Palabra de Dios, el vibrante comentario del sacerdote oficiante, agradecidos por el Pan de Vida.

A la salida cientos de puestos de comida para calmar la necesidad del cuerpo. Numerosos peregrinos pasan la noche en vela o dormitando arropados por una frazada o en tienda de campaña. Al regresar en el ómnibus quedan los propósitos de volver, de colaborar y mejorar la peregrinación. Mi sugerencia es señalizar el camino, colocar motivos religiosos (estación de vía crucis, misterios del rosario, textos espirituales), cuidar la limpieza (colocar tachos, papeleras, avisos ecológicos), un tríptico con la historia, oraciones y canciones.

Gracias, Santa María del Rosario de Yauca. Que el próximo año seamos más y lo hagamos mejor.

 

José Antonio Benito

 

 

BIBLIOGRAFÍA:

 

Boletín Diocesano de Ica, año II, nº 6, octubre-diciembre de 1948

 

DONAIRE VIZARRETA, Juan Leyendas y Tradiciones Iqueñas, 2ª edición, t. II, p. 140-153.

SANCHEZ BAIOCCHI, César E. Santísima Virgen del Rosario de Yauca. Luz de fe en el desierto de Ica (Ica, 2018)

 

VARGAS UGARTE, P. Rubén S.J.Historia del Culto de María en Iberoamérica, Madrid, 1956, t. II, p. 89-90.

 

https://www.fatima.org.pe/articulo-161-la-virgen-del-rosario-de-yauca-ica

 

https://www.facebook.com/pg/VirgendeYaucaICA/posts/

 


Fecha Publicación: 2019-10-07T17:54:00.000-07:00

LA IGLESIA DEL PERÚ ANTE EL BICENTENARIO

La APHE organiza simposio con expertos de historia de la Iglesia en la PUCP

 

Monseñor Dr. Carlos Castillo Mattasoglio, arzobispo metropolitano de Lima, a las pocas horas de su regreso de Roma, se dio tiempo para pronunciar las Palabras inaugurales del Simposio, que tuvieron como motivo central las dedicadas por el Papa Francisco en el Bicentenario de Argentina en las que  subrayó la importancia de hacer memoria de la contribución de la Iglesia en la forja de la Patria Grande abierta a los signos de los tiempos y acompañando como Pueblo de Dios a la nuevas patrias, agradeciendo al Señor de la historia y pidiéndole su fuerza para ser fieles a la identidad lograda y creativos ante las exigencias de la cultura y la sociedad nueva. Nos animó a dar una lectura evangélica y evangelizadora, cerca de los más llagados de la Patria, como Cristo que no se bajó de la cruz y apostó por todos; necesitamos rescatar tanta riqueza en nuestro pueblo y vivir el bicentenario  con utopía y esperanza.

 

A continuación, Dr. Ernesto Rojas Ingunza, Pbro., presidente de la Academia Peruana de Historia Eclesiástica, trazó los objetivos, agradeció, enfatizó el papel de la Iglesia como protagonista y no sujeto pasivo, forjando Ella el proceso independendiente, en sus personas e instituciones, y siempre con sentido de prospectiva, y sin olvidar nuestra realidad. Con todo ello, declaró inaugurado el congreso.

 

La SESIÓN DE LA MAÑANA fue iniciada con el tema "El episcopado en el proceso independentista: razones y actitudes" de la Dra. Cecilia Bakula Budge, historiadora, experta en patrimonio cultural, fue directora del INC, quien abordó el conjunto de reacciones de los prelados del Perú virreinal tardío con respecto del proceso emancipador, especialmente en los primeros años de la etapa independentista, vale decir, durante la campaña del sur acaudillada por el libertador José de San Martín.

El Dr. Rafael Sánchez-Concha Barrios, coordinador del evento y director de la Revista de la APHE, diserto acerca de "La permanencia de la piedad católica en el tránsito del virreinato a la república (1780-1850)" demostrando que en el paso del Cuerpo Místico de la República (que era referente del orden social del virreinato) al del Cuerpo de Nación (contemplado en la constitución de 1823), no se altera la religiosidad católica, a pesar de que las formas y los caminos de la Iglesia en el Perú finivirreinal fueron cruzados por el influjo de elementos de la Ilustración, característica propia de las élites intelectuales y políticas del tiempo emancipador.

El Mgr. Fernando Valle Rondón nos adelantó un apartado de su tesis doctoral "El clero de Arequipa en el tiempo previo a la Independencia: cuestiones en torno a la formación de los curas en el Seminario de San Jerónimo según el método de estudios del obispo Chaves de la Rosa (1802-1808)", estableciendo una vinculación entre la información sobre la educación recibida por los seminaristas que ejercerán cargos en parroquias y doctrinas de indios en el tiempo de la Independencia y datos biográficos relevantes de los clérigos. Se analiza, por un lado, los cambios en las bases filosófico-teológicas y en la normativa disciplinaria de las reformas educativas ilustradas del obispo Pedro José Chaves de la Rosa a fines del siglo XVIII y comienzos del siguiente. Por otro lado, observaremos la influencia de las reformas en la cultura política de este sector del clero peruano finivirreinal.

El Dr. José Antonio Benito, secretario de la APHE, trató sobre "El arzobispo de Lima Bartolomé María de las Heras y la Independencia del Perú (1805-1823)". Dado su rol de organizador y promotor del evento, dedicó unos minutos a motivar la importancia decisiva de la Iglesia en acontecimiento independentista y en la formación de las nuevas nacionalidades como se pretendió en los congresos organizados en Roma y Lima en el 2009, así como otras iniciativas que buscan resaltar el protagonismo de la Iglesia. De Monseñor Bartolomé María de las Heras destacó que fue el último prelado de la arquidiócesis limeña del período virreinal y el primero durante el proceso de Independencia. Nacido en Sevilla (1743) y muerto en Madrid (1823), vivirá en el Perú desde 1786 en que llega como canónigo a Huamanga hasta 1822, en que presenta su dimisión ante la hostilidad del gobierno emancipador. Son 36 años decisivos en la historia patria, que el dignatario religioso vive con prudencia y responsabilidad.

 Una de las ponencias centrales fue la del Dr. Ernesto Rojas Ingunza, Pbro., presidente de la APHE quien nos habló del "Posicionamiento del obispo Goyeneche en las postrimerías del régimen virreinal", presentándonos elementos de una investigación sobre el obispo de Arequipa, Sebastián de Goyeneche y Barreda (1784-1872), en la coyuntura de la Independencia del Perú, como contribución a la comprensión del realismo eclesiástico en las postrimerías del régimen virreinal, en particular el del alto clero, y su participación en el proceso.


La Dra. Elizabeth Hernández García, de la UDEP, experta en temas independentistas, especialmente en el Norte del Perú, se refirió a "El obispado de Maynas y la acefalía de la Iglesia en el Perú independiente (1821-1838)". Destacó la ubicación de esta región distante, distinta, inaccesible para el Estado virreinal español. Con esas características, el obispado de Maynas llegó a ser parte protagónica del proceso de Independencia, al ser una de las pocas regiones en el norte peruano en abrigar una contrarrevolución, dado que su obispo era un convencido realista. Así, cuando Maynas se proclama independiente, y ante la noticia de que los patriotas lo iban a tomar prisionero, abandonó su diócesis para refugiarse en el Brasil. A pesar de que la contrarrevolución realista triunfó momentáneamente en la selva norte, Sánchez Rangel no regresó nunca más a su obispado. Maynas se convirtió entonces en una diócesis más sin pastor y por ello con grandes problemas derivados tanto del Patronato Regio como del día a día del obispado. Este período de acefalía termina con el nombramiento, después de algunos lustros, del nuevo obispo de Maynas, el piurano José María de Arriaga, en 1838. La ponente dejó en claro la trayectoria del obispo Hipólito Sánchez Rangel en la coyuntura de la Independencia, los problemas que la guerra suscitó en un obispado tan distante del centro administrativo político, y los retos que una diócesis como Maynas suponían para la Iglesia y el Estado a inicios de la república.

 

La SESIÓN DE LA TARDE contó con cinco ponencias. La primera llevó por título "El clero ilustrado y su influencia en la formación del pensamiento independentista" y corrió a cargo de la  Dra. Margarita Guerra Martinière, en la actualidad presidenta de la  Academia Peruana de la Historia, quien expuso como para finales del siglo XVIII el poder de la Iglesia empieza a contrarrestrase por el avance del regalismo en las monarquías católicas, no obstante al ser las sociedades hispánicas esencialmente religiosas los gobiernos no pudieron impedir que tanto el clero secular como el regular mantuvieran un trato frecuente con la élite intelectual y económica de las sociedades americanas, ya fuese a través de la educación (colegios y preceptores), confesores de autoridades y del elemento femenino, prácticas religiosas y demás actividades en las cuales necesariamente había presencia católica.

La segunda ponencia de la tarde "Estado, Iglesia y sociedad: Luna Pizarro, eclesiástico de 1798-1821" corrió  a cargo de la Dra. Carmen Villanueva Villanueva, quien fue la creadora y directora por muchos años de la gran biblioteca de la PUCP. Autora del libro más sólido sobre quien fue político liberal, responsable del primer congreso del Perú y arzobispo de Lima, contextualizó su vida y obra en el encendido debate sobre la tolerancia de cultos. Destacó cómo bajo la orientación del jefe del partido liberal que fue Luna Pizarro se producirían las tres primeras constituciones liberales hasta 1834, cuando se retira a la exclusiva vida eclesiástica y se enfrenta a las autoridades civiles y a su manejo del Patronato, marcado también por el avance general del regalismo y el anticlericalismo. Pero al conocer sus opiniones privadas desde su juventud se descubren los principios de su educación a manos del ilustrado obispo Chaves de la Rosa: apertura hacia las nuevas ideas del siglo, respeto y reconocimiento sin condiciones al Santo Padre, y la defensa del derecho canónico por sobre cualquier circunstancia. Rasgos de su llamado conservadurismo van a descubrirse así desde su juventud, cuando escribió y actuó en consonancia.

Imposible en un evento de historia eclesial no referirse a los santos, especialmente en esta tierra denominada por el actual Papa como "ensantada". Quizá la mejor conocedora de la vida y obra literaria de Santa Rosa, la Dra. Rosa Carrasco Ligarda, experta en las mujeres escritoras del virreinato, en especial la santa patrona de América, nos compartió el tema "Santa Rosa de Lima: una presencia emblemática en la Independencia del Perú", abordando el análisis de diversas circunstancias históricas y sociales que se desarrollaron hasta la proclamación de la independencia del Perú, tiempo en el que el factor religioso manifiesta su vigencia como parte de la cultura que nos identifica como nación. En este contexto, se valora la trascendencia de la imagen de Rosa de Santa María en el imaginario social, que perdura hasta la actualidad.

Las dos últimas ponencias versaron acerca del rol de los religiosos, específicamente los franciscanos y los mercedarios. La primera corrió a cargo de Fray Jorge Cajo, O.F.M., graduado como historiador en la Complutense de Madrid, antiguo guardián de Ocopa, quien habló de "Los franciscanos frente al reto de la Independencia del Perú" de acuerdo lo que señalan los documentos existentes en el Archivo del Arzobispal de Lima, en la serie Emancipación. Recordó también uno de los momentos más apremiantes, no sólo para los franciscanos sino para todas las órdenes religiosas, que se dio a raíz de la promulgación del "Decreto sobre la reforma de los regulares" de 1826.

Por último, el veterano bibliotecario e historiador Fray Saúl Peredo. O. de M. se refirió a "La contribución de los mercedarios a la Emancipación Peruana (1800-1826)", destacando el protagonismo de la orden mercedaria en todos los aspectos de la vida del virreinato peruano, no podía permanecer al margen del acontecimiento decisivo de la Independencia. Para valorarla con precisión, deben estudiarse a sus miembros destacados como sucedió con Melchor de Talamantes, ideólogo precursor en México, la situación de los conventos en sus provincias religiosas de Cuzco, Lima y La Paz, la participación a favor o su resistencia ante la Emancipación, la adaptación y respuesta ante la nueva situación, especialmente creada por el "Decreto sobre la reforma de los regulares" de 1826.


Fecha Publicación: 2019-09-30T03:51:00.000-07:00

Melchorita Saravia Tasayco (1897-1951)

Melchora Saravia Tasayco, llamada "La Melchorita", nació el 6 de enero de 1897 en el pueblo de San Pedro de Grocio Prado, perteneciente a la provincia de Chincha, Ica. Sus padres fueron don Francisco de Sales Saravia Munayco y doña María Agripina Tasayco Rojas, fue bautizada el día 9 de enero de 1895 en la Parroquia de Santo Domingo de Chincha. Su familia fue muy humilde y estaba dedicada al tejido.

Desde los cuatro años mostró inclinación a ir a la escuela, pero su madre, no se lo permitía. Entonces ella agarraba todo libro que podía como queriendo aprender, pero en igual modo tenía que dejarlos porque no le enseñaban a leer. Desde pequeña aprendió a trabajar en la artesanía del tejido; elaboró canastas, petates, bolsos y esteras con caña, totora, junco y carrizo.

Más bien, en lo que aprovechó antes de ir a la escuela fue en aprender las oraciones y catecismo porque eso sí le enseñaron su padre y su madre. Y dado su gran deseo de aprender, pronto los supo de memoria y se aprovechaba de ellos para sus rezos. Debido a la pobreza que los aquejaba, Melchora desde su juventud tuvo que ocuparse en las ocupaciones del hogar, en el cuidado de sus hermanos menores, etc. A medida que iba creciendo en edad aprovechaba las oportunidades para reunir a los niños y jóvenes para hacerles rezar el rosario y enseñarles a dominar el catecismo. Todos los días domingos muy de madrugada acompañada de sus padres se dirigía a Chincha Alta para asistir a la misa de las 4 de la mañana.

El 15 de agosto de 1924 el presbítero, Miguel Gamarra del convento Franciscano de Ica admitió a la joven Melchora al noviciado de la Tercera Orden Franciscana en Grocio Prado. Posteriormente en las Actas de la hermandad aparece nombrada para el cargo de consejera o discreta vicaria del Culto el 31 de enero de 1946. Su vida campesina, sencilla, humilde, caritativa y sacrificada por Dios y por el prójimo la comprendía gráficamente sus vecinos así: "Era una niña muy buena. Su vida era: De su casa a la Iglesia de la Iglesia a su casa, a todos hacía el bien". Dios parece haberle complacido en sacar del anonimato a un alma sencilla, del pueblo, del campesinado criolla, de esa gente tan sufrida y tan frecuentemente despreciada y maltratada, para manifestar una vez más, que, ante Dios, lo que vale no son las riquezas, no los títulos de nobleza o alta alcurnia, sino la virtud y la sanidad. Con su amor a la Eucaristía fue desarrollándose en una gran amor a la riqueza de alma y cuerpo, una clara conciencia de sus deberes religiosos para cumplirlos estrictamente y un gran horror el pecado mortal. El centro de la vida de santidad de Melchora Saravia, fue su fe en el ministerio de la eucaristía, la presencia real de Jesucristo en la hostia consagrada y esa fe en el santo sacrificio de la misa la lleva a entregarse con toda su alma a la contemplación de eso misterios y a sacrificarse por amor a Jesús; de ahí su acendrado afecto a la Santa misa, su ardiente amor a la Sagrada comunión, su desvelo por la limpieza y ornato del templo, su respeto y veneración al sacerdote.

Tenía una especial devoción al divino Niño de Belén y cuando hubo oportunidad comenzó a armar en la parroquia el nacimiento del Niño Dios, arreglándolo muy bien. También en su casa armaba el nacimiento exteriorizando así su amor y devoción. Y es voz corriente en el pueblo que algunos años antes de su muerte brotaba de un pequeño huerto una hermosa flor que no se conocía en la región y que aparecía al regresar de la Misa de Noche Buena y que al morir ya no volvió a aparecer dicha flor.

Era también muy grande su devoción a la Virgen Santísima, en su honor rezaba todos los días el Santo Rosario. También dedicaba todo el mes de mayo a honrar a la Virgen y desde que ingresó a la Tercera Orden Franciscana tuvo una gran devoción a su Seráfico fundado San Franciscano, cuyo espíritu trató de hacerlo propio y cuyos ejemplos de virtud trató de imitar lo más perfectamente posible. A medida que era guiada por el Espíritu Santo; se le abría el corazón a la esperanza practicando esa virtud en grado eminente, practicó en el más excelso grado de caridad, que es el vínculo de la perfección. Buscó y trabajo con insistencia para que hubiera algún padre que fuera a Grocio Prado para celebrar Misa los Domingos y lo consiguió. Ella misma puso en práctica lo que aconsejaba a los demás, evitando los peligros de pecar, por eso huía de la ociosidad, madre de todos los vicios.

Muy espiritual, desde niña visitaba los templos de Chincha y San Pedro. Supo aunar en su vida oración y trabajo, al tiempo que se proyectó en una comprometida acción social y caritativa. Fue terciaria franciscana y se impuso como deber el visitar a los enfermos y socorrer a los pobres. A su humilde vivienda acudían cientos de personas en busca de consejo, ayuda física y vigor espiritual. Construyó en su casa una ermita como hiciese la pionera Rosa en Lima dentro de su casita de cañas. Todavía queda su tosco camastro en el que se recuestan los devotos en espera de algún favor y milagro.

Acerca de la virtud de la paciencia y aceptación del sufrimiento, refiere Marcela Rivera que visitándola antes de ir al nosocomio en su última enfermedad dio muestra de horror al ver su pecho que era una llaga viva y al darse cuenta del efecto que le causó le dijo "Que sería si vieses mi espalda" sin embargo no se lamentaba y se mostraba serena. El propio médico,  al observar que su mal era cáncer y que uno de los senos tenía necrosis quedó maravillado de que padeciera tanto sin quejarse, admirando su heroica fortaleza.

Ingresó al Hospital San José de Chincha el 1 de octubre de 1951 con diagnóstico de cáncer al seno y fue instalada en una sala de pago; dada a su condición humilde no tenía dinero para pagar la pensión por lo que la Superiora de las Religiosas del hospital movida de compasión dispuso que preparen un cuarto aislado y allí la colocó, desde que quedó instalada; el hospital se convirtió en el jubileo a donde comenzó a fluir toda clase de personas a visitarla quienes le dejaban limosnas, de suerte que al ver que se había acumulado una regular cantidad, se pensó que se podía hacer frente a los gastos necesarios para devolverla a la sección de pagantes, pero al proponerlo a Melchora ésta no quiso diciendo que allí estaba bien y quería morir como pobre. Poco antes de su fallecimiento, la superiora autorizó que la Comunidad de Religiosas asistieran al cuarto de la enferma y rezaran el Santo Rosario y se notaba por ciertos gestos que ella lo seguía. Al terminar de rezar, fallece a las 7 de la noche del día 4 de diciembre de 1951.

Al día siguiente se realizó el entierro, el cortejo fúnebre partió de Grocio y como no había cementerio hubo que llevarla a enterrar a Chincha. Sin que mediara propaganda especial, por la forma de santidad que se iba extendiendo comenzó a fluir gente de Grocio Prado, todos los días suelen acudir visitantes a la casita donde vivió la Sierva de Dios y sobre todo el 6 de enero fecha de su nacimiento, acuden tanta gente no sólo de las ciudades y pueblos comarcanos, sino de los diferentes y más alejados departamentos de la República. Refiere Josefa Flores Vda. de Poicón quien compraba, los sombreros que tejidos por Melchorita, mas estando ésta grave en el Hospital le sucedió un caso al que Josefa no dio importancia, pero después al averiguar las circunstancias quedó muy sorprendida. Sucedió, que caminando Josefa Flores por las calles de chincha se encontró con la paciente y abrazándose esta le dijo: "Estoy enferma. Recién salgo del hospital me quieren llevar a Lima, pero mi situación no lo permite. No dejes de ir a la casa, si no me encuentras a mí, ahí mi hermana Eusebia" y le entregó un sombrerito diciendo que "Era el último, que ella no tejería más". Y respecto a sus dos hijos que estaban enfermos y pensaba llevarlos a Lima le dijo: "Que tuviera paciencia, que sanarían", y así sucedió.

Su tumba se ubica en la sección Santa Elena (C-33) del cementerio de Chincha.

Luego de varios años, la diócesis de Ica ha elaborado el expediente para el proceso de beatificación y canonización a través de los testimonios de las personas que la conocieron, recogiendo documentación que manifiestan su vida cristiana y su fama de santidad. La beatificación de Melchorita, una mujer de pueblo, de familia pobre y trabajadora, lleva un mensaje que la santidad se puede vivir en cualquier estado social y particularmente en el caso de ella dentro de su familia. Ella se santificó sirviendo y colaborando mucho con la comunidad parroquial. Era la primera que ayudaba a la gente, enseñaba el catecismo, es decir, era una persona pobre pero generosa. Estaba muy cercana a las familias, a las personas, unía a los que estaban divididos, llevaba la paz a los hogares, animaba a la gente que atravesaba momentos difíciles, y todo el mundo confiaba en ella. Es un ejemplo de vida cristiana en un ambiente pobre y sencillo.

 

Fotos gentileza de Rubén Enzian y de Fabriciocariñosos - CC BY-SA 4.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=42597916

Datos del P. Jorge Cuadros y https://es.wikipedia.org/wiki/La_Melchorita


Fecha Publicación: 2019-09-29T12:58:00.000-07:00

LA PERRICHOLI, CATÓLICA Y DADIVOSA

Más allá de la leyenda y de lo que se piense de la mujer más célebre del virreinato peruano, si excluimos a Santa Rosa, nos importa la vida histórica y real, especialmente en el momento supremo cual es el de enfrentarse ante la muerte.

A mí me recuerda a la del insigne don Quijote, quien poco antes de confesarse y dictar sus últimas voluntades, declaró que sólo pensaba en "las misericordias que en este instante ha usado Dios conmigo, a quien, como dije, no las impiden mis pecados". 

También Micaela Villegas, al final de su vida, se dio a la oración, limosna, vida de familia, como terciaria carmelita.

La reciente novela titulada La Perricholi: Reina de Lima (Edición Kindle, Lima, 2019, 459 pp) de Alonso Cueto brinda estas motivadoras preguntas: "¿Quién fue Micaela Villegas? ¿La actriz que brilló en el Coliseo de Comedias? ¿La amante que protagonizó junto al virrey Amat una de las historias de amor más polémicas del siglo XVIII en el Perú? ¿La belleza mestiza que sacudió los cimientos de la sociedad limeña de su época, desatando odios, halagos y envidias? ¿La piadosa que se arrodilló frente a un párroco para confesar sus pecados? ¿La díscola acusada de inmoral? ¿La madre que crio a su hijo con orgulloso amor? ¿O la contestataria que supo trocar un insulto en el nombre con el que se hizo famosa: la Perricholi?"

A mí, sólo me interesa compartirles una página de Carlos Miró Quesada Laos De Santa Rosa a la Perricholi (Lima 1958, 1958, 359 pp), quien culmina su obra relatándonos un final ejemplar de nuestra protagonista: "Siempre en su casa hubo reuniones de artistas, escritores y gente importante y hasta se asegura que los virreyes le dispensaron amistad. Era símbolo de la colonia. Amat le dejó dinero y tuvo situación holgada, al margen de necesidades apremiantes. Consagrada a las limosnas, recibió las bendiciones del barrio, el respeto de todos y el afecto de sus relaciones…A los 73 años cumplidos se extinguió la vida de Miquita. Esto ocurrió –tal como apunta L. A. Eguiguren- ante el escribano Ayllón- el 16 de mayo de 1819…Si no murió en santidad, terminó sus días en cristiana resignación, paz de conciencia y edificante recogimiento. Ese testamento encontrado hace pocos años es humilde y ejemplar. Nada hay en él que recuerda a la cortesana de los días de gloria, nada que pueda evocar a la hembra caprichosa y dominante de las tardes de arrebato y de las noches triunfo. En la primera parte, dice así:

"Encomiendo mi alma a Dios Nuestro Señor que la creó y redimió con el precio infinito de su preciosísima sangre, pasión y muerte, y el cuerpo mando a la tierra de que fue formado cuando fuese hecho cadáver, amortajado con el hábito y cuerda de Nuestro Padre San Francisco, será sepultado en el Cementerio General, haciéndose el funeral en la iglesia de la Recolección de San Francisco, sin que acompañe ninguna comunidad, enterrándoseme con sólo cuatro luces y sin la más mínima pompa y sin que dicho mi cadáver sea conducido en carro de distinción, lo que encarezco mucho a mis albaceas no sólo porque no lo merezco por mis pecados, sino principalmente porque ahorrándosete cuanto se pueda de gastos, pueda haber el verdadero acompañamiento que yo deseo, que es el de las limosnas a los pobres"

Añado cuatro documentos que pueden ayudarnos a conocer la verdadera historia de nuestra protagonista, el periodístico de Katherine Subirana Abanto23.05.2019 / (El Comercio), dos semblanzas del autorizado diccionario biográfico de la Real Academia de la Historia de España: http://dbe.rah.es/biografias/9310/micaela-villegas-y-hurtado http://dbe.rah.es/biografias/7149/manuel-de-amat-y-junyent y el didáctico programa de "Sucedió en el Perú".

 

José Antonio Benito

1.   La historia detrás de La Perricholi, por Kathy Subirana

A 200 años de la muerte de Micaela Villegas es justo rescatar la historia de una mujer que fue más —mucho más— que la amante del virrey Amat. https://elcomercio.pe/eldominical/perricholi-noticia-636641-noticia/23.05.2019 / (El Comercio)

 

Por qué conocemos más a la Perricholi que a Micaela Villegas? Son la misma persona, por supuesto, pero examinando la historia, a veces parece que habláramos de dos mujeres distintas. Ya lo dijo el destacado historiador Raúl Porras Barrenechea: "Los biógrafos de Micaela Villegas, criollos y extranjeros, se han ocupado más de la novela o de la leyenda de la Perricholi que de su auténtica historia. La leyenda amada por el pueblo es más fuerte y duradera que la historia, pero esta se recoge obstinada y silenciosa en los papeles viejos, esperando la hora lejana del desquite y de las rectificaciones documentales". 

Esta leyenda que vive en nuestra peruanísima memoria se ha construido gracias a las peculiaridades del carácter de María Micaela Villegas (Lima, 1748 - 1819). Peculiaridades que fueron inmortalizadas —apelando, por supuesto, a la ficción— primero por don Ricardo Palma en una de sus tradiciones más famosas, Genialidades de la Perricholi, y, sobre la base de ella, luego por Michel Gómez en dos producciones audiovisuales. La primera, en 1992, protagonizada por Mónica Sánchez y Alfonso Santistevan; la segunda, en 2011, con Melania Urbina y Alberto Ísola. Estas y otras ficciones que se ocuparon de la Perricholi durante el siglo XIX y XX procuraron resaltar a una mujer grácil, de carácter seductor, caprichoso y lisonjero, reconocida —antes que como una actriz que dio que hablar en el teatro del siglo XVIII— por ser la amante del virrey Manuel de Amat y Junyent. Pero, si exploramos un poco en la segunda mitad del siglo XX y este aún novísimo siglo XXI, podemos encontrar herramientas para conocer a Micaela Villegas más allá de los clichés que alimentaron el siempre atemporal espíritu de cotilleo de la sociedad limeña.

 Lo primero que podemos enmendar de la historia que hizo famosa Palma es que Micaela Villegas no nació en Huánuco, sino en Lima. Así lo anota Luis Alberto Sánchez en su libro La Perricholi (1936). Aunque confunde su fecha de nacimiento —coloca 1739—, Sánchez nos sitúa en el sitio exacto en el que nació la niña de José Villegas y Arancibia y María Teresa Hurtado de Mendoza y de la Cueva. "Rayaba el alba cuando José Villegas oyó el primer vagido de su carne hecha carne. Estremecía las viejas paredes del caserón el isócrono don-don de las campanas, en la vecina torre de San Lázaro. Todas ellas eran como voces hogareñas. Primero, echose a volar la 'María Angola' en la Catedral. A su tañido grave respondió, luego, la estridente voz de la del Sagrario. Y al punto despertaban los esquilones de San Pedro, y más acá devolvían el son, eco multiplicado, las campanas de San Francisco, y a estas replicaba la voz añorante de los bronces de Nuestra Señora de los Desamparados". 

El historiador Luis Rodríguez Toledo escribe en el artículo "Las alegorías femeninas durante la Independencia peruana", publicado en la Hispanic American Historical Review, que la familia vivía en un solar grande en la calle Puno, y que el terremoto de 1746 los obligó a endeudarse para reconstruir su casa. Todo parece indicar que, debido a esto, Micaela no tuvo una infancia muy afortunada, pues los primeros años de su vida transcurrieron en esa casa y en medio de los esfuerzos de su padre por reconstruirla y mantener a la familia. "Así, Miquita parece tener una condición humilde, pero está posicionada lo suficiente como para acceder a las artes escénicas donde inicia su vida social", apunta.

La historiadora Ilana Lucía Aragón en el artículo "El teatro, los negocios, los amores: Micaela Villegas, la Perricholi", incluido en el libro El virrey Amat y su tiempo (2004), anota que Micaela era la mayor de cuatro hermanos y tenía diez años cuando su familia salió de la casa que les servía de morada. Su padre se había declarado en insolvencia. "Sin duda, fue la gravedad de esta situación la que la empujó a trabajar desde temprana edad en el oficio de cómica, para lo cual, quizá, ya había descubierto algunas cualidades", añade Aragón.

"Acababa Amat de encargarse del gobierno del Perú cuando en 1762 conoció en el teatro a la Villegas, que era la actriz mimada y que se hallaba en el apogeo de su juventud y belleza. Era Miquita un fresco pimpollo, y el sexagenario virrey, que por sus canas se creía ya asegurado de incendios amorosos, cayó de hinojos ante las plantas de la huanuqueña", dice don Ricardo Palma en su ya mencionada tradición. Y, aunque es reconocible la musicalidad de su relato, esto es falso. El militar Manuel de Amat y Junyet (Barcelona, 1704 - 1782) llegó a Lima a hacer las veces de virrey el 12 de octubre de 1761; en ese entonces el espacio conocido como el corral de comedias llevaba algunos años clausurado y Micaela Villegas tenía solo 13 años. Sin embargo, el corral reabrió sus puertas a poco de la llegada de Amat a Lima, y el virrey fue asiduo concurrente a las veladas que allí se montaban. Dice Ilana Aragón en el texto ya citado que sí fue en una de esas veladas, pero en 1767, cuando conoció a Micaela.

A decir de Aragón, para ese entonces ella ya había conseguido un espacio en esas funciones desempeñando algún papel secundario bajo las órdenes del reconocido maestro de música Bartolomé Massa. "Tras algunos años de haber trabajado como cómica, desarrolló grandes habilidades para el teatro y el canto, así como una gracia singular capaz de concitar la mirada del representante del rey", apunta.

En La Perricholi, mito nacional peruano, tesis para obtener el doctorado en Filosofía en la Universidad de California, Luz Angélica Campana de Watts recuerda que el virrey Amat tuvo la misión, por orden de Carlos III, de expulsar a la orden jesuita del Perú en setiembre de 1767. "La reacción, no solo de los jesuitas, sino también de los sectores sociales de la vida peruana fue de más o menos pública pero muy violenta oposición", dice. Es claro que todos estaban contra él y que sus actos eran sometidos al escrutinio público. "La Perricholi fue un elemento de discusión y acusación contra el virrey. En su relación fue que sus opositores encontraron el elemento más eficaz para ponerlo en ridículo", añade.

Claro que fue elemento de discusión. En una Lima en la que mujeres que hacían tintinear sus joyas para llamar la atención en la calle —como bien cuenta Alonso Cueto en su reciente novela, La Perricholi —, el oficio de cómica era catalogado entonces como una actividad de baja reputación. A pesar de este estigma, Micaela Villegas, dueña de un carácter dominante y de una personalidad histriónica —dice Ilana Aragón—, no procuró de ninguna forma mantener su relación con el virrey en el anonimato de un anfiteatro o en algún rinconcito íntimo.

Esto dio pie a la circulación de libelos, escritos difamatorios que ventilaban supuestos excesos de la relación del virrey y la cómica, condenada por la más orgullosa élite limeña. Sin embargo, como señala Gisela Pagès en su tesis Mujeres entre dos mundos, escrita para obtener el doctorado en Historia por la Universidad de Barcelona, "algunos episodios de su historia de amor con el virrey Amat, que no pueden ser comprobados con fuentes históricas, han sido interpretados a la luz de las reivindicaciones criollistas considerando que la actriz, de ascendencia criolla, acaba imponiendo sus deseos y ejerce un dominio sobre el virrey español". 

Se dice y se cree y se quiere creer que Manuel de Amat y Junyent hizo y deshizo obras, compró propiedades y hasta emitió decretos en favor de su amada Perricholi; pero en esta historia hay tanto de verdad —él le regaló una lujosa carroza que ella ostentaba cada vez que podía—, como de mentira —la alameda de los Descalzos, por ejemplo, no fue construida en honor de estos amores, pues su origen data de 1611—, como de auténtica duda —¿el paseo de Aguas del Rímac se construyó para impresionar a Micaela Villegas?—, cosa que ayuda a mantener el misterio alrededor de esta relación.

Manuel de Amat y Junyet dejó el país el 4 de noviembre de 1776. Atrás dejó una larga gestión como virrey y una también larga relación con Micaela Villegas. "Cuando se despidieron, él tenía 75 años y ella acababa de cumplir 28. Él no mencionó ni una sola palabra sobre la actriz en las graves páginas de su memoria y ella guardó la misma discreción en su testamento. No quedó rastro de alguna correspondencia epistolar entre ambos", anota Aragón en su texto. De lo que sí quedó registro es que fruto de dicha relación nació un niño: Manuel Amat y Villegas, quien tenía seis años cuando su padre se fue del Perú.

Pero la partida de su amado no detuvo la vida de Micaela Villegas, quien, ya sabemos, era mucho más que la amante del virrey. "Durante los meses de espera para la salida definitiva de don Manuel de Amat, en el año de 1776, Micaela dio a luz a una niña y, vaya sorpresa, esta no era hija del maduro catalán, sino del aún joven navarro Martín de Armendariz", cuenta Ilana Aragón. A esto le sumamos —como anota Alonso Cueto —, que el 22 de julio de 1777 Micaela ya era regente del Coliseo de Comedias.

Nuestra heroína había vivido muchos años en una modesta morada ubicada en la calle del Huevo, en el barrio de San Marcelo —vale la pena aclarar que no se ha podido demostrar que esta fuera un regalo del virrey—, y no es hasta 1781, cuando, ya convertida en próspera empresaria teatral, ella adquiere la casa-molino de la alameda, hermosa finca con huerta, jardines y surtidores de agua. 

Micaela Villegas se hizo de esta vivienda a mucho menos precio de la que valía, aprovechando que al momento de su compra tenía grandes daños producto de una inundación. Con gran intuición comercial, la nueva propietaria logró reparar el molino y ponerlo en marcha. Lo arrendó después a 1.200 pesos anuales. Para 1795, año en el que se casó con Vicente Fermín de Echarri, Micaela Villegas figuraba como una destacada propietaria de uno de los molinos más productivos de la ciudad.

A su muerte, el 16 de mayo de 1819, sus bienes fueron tasados en más de 72.000 pesos. Una verdadera fortuna. No fue hija de padres adinerados, ni heredó fortuna alguna de sus amores, pero sí fue, a fuerza de voluntad y audacia, una de las mujeres más poderosas de la ciudad. Dicho esto, piénselo dos veces antes de decirle, despectivamente, Perricholi.

Quizá vistió el hábito en el convento del Carmen o el de terciaria, sin salir de su casa.

2.   Biografía. Villegas y Hurtado, [María] Micaela. La Perricholi. Lima (Perú), 28.IX.1748-16.V. 1819. Actriz, amante.

Hija del arequipeño Joseph Villegas y de Teresa Hurtado, criollos, era la mayor de siete hermanos, y debió de trabajar en el teatro desde muy joven, para ayudar a sufragar las necesidades económicas familiares, a pesar de que la profesión teatral era considerada en la época indigna e impropia para una mujer.

Debuta como comparsa y antes de los veinte años figura como actriz en el coliseo de la Comedia. "Y [Miquita] no sólo se impuso en la escena gracias a sus ligeras condescendencias (con el actor José Estacio, con el empresario Bartolomé Massa), sino merced a su versatilidad y su gracia indiscutidas, pues con igual destreza se desempeñaba en la comedia, en el canto y el baile, como tañendo el arpa o la guitarra. Aún dicen las crónicas que recitaba hábilmente ciertas tonadillas de intención picaresca, enderezadas al público masculino, y hubo ocasiones en que la vitorearon y la sacaron del teatro en triunfo" (según Tauro), pero sobre todo logró conquistar el amor del virrey Manuel de Amat y Junient, en el coliseo de la Comedia, probablemente en 1766 (Tauro), con cerca de cincuenta años de diferencia con la edad de la actriz, convirtiéndose en su favorita, mientras que para ella era una gran oportunidad para adquirir riqueza y fama. Tres años más tarde, en 1769, tuvo un hijo de él, que le llamó Manuel, al igual que su padre, y gracias a su protección adquirió "la casa del placer" (según Porras Barrenechea), donde vivió con su familia. En este tiempo, envanecida rasgó el rostro del empresario con el que trabajaba, para castigar los reproches que le dirigió en el transcurso de un ensayo, y la queja del agredido ante el virrey, le autorizó para que la echara del teatro e incluso el propio virrey tomó también medidas, negándole en adelante sus favores, de 1773 y 1775. Pero, más tarde, el 4 de septiembre de 1775 reapareció en escena, mientras que su amante virreinal le animaba a voces con el apelativo cariñoso de Perricholi, que hasta entonces sólo lo había pronunciado en la intimidad, y pronto se extendió este seudónimo por la ciudad. Le obsequió con una quinta en El Prado, con capilla, teatrín (teatro) y amplios jardines, y además construyó un importante paseo de Aguas (que aún permanece en el distrito del Rímac) a poca distancia de la casa de la actriz y amante, que "era la envida de la aristocracia limeña". Y todo se convirtió en leyenda cuando Amat dejó el gobierno (17 julio 1776) y se embarcó para regresar a España (4 diciembre 1776), se hablaría de sus provocadores paseos ante la aristocracia por la Alameda de los Descalzos y de que acompañaba a caballo al carruaje del virrey por los paseos campestres a Miraflores. Por esto, un viajero de la época, el francés Max Radiguet dirá que "Mariquita, como buena limeña, tomó todo lo que se le ofrecía, y llenó la ciudad de los Reyes con sus fausto insolente y con sus locas prodigalidades. Celosa de vengar en la persona del mayor dignatario del Estado el menosprecio y los insultos con que el orgullo español empapaba a los de su casta, cada favor se convertía en el precio de sus más caprichosas exigencias. Una noche obligó [como capricho de embarazada] a su real [virreinal] amante a bajar, con el más simple de los vestidos (una camisa) hacia la Plaza Mayor a sacar agua de la fuente, la única que en ese momento podía aplacar su sed" (C. P.).

Con el tiempo, "gracias a oportunos arreglos", adquirió la quinta y el molino situados en la esquina de la Alameda (1781), mientras que dejó definitivamente el escenario para dedicarse al cuidado de su hijo Manuel, y aunque mantuvo un cargo en la dirección de la empresa del teatro limeño, que dejó poco tiempo después, en 1794, para contraer matrimonio con José Vicente Echarri (1795), y sus últimos años de vida los dedicó "a la administración de sus bienes, el hogar y la piedad" (Tauro). Pero, sobre esto último, C. P. señala, en cambio, que Micaela Villegas, mientras que está casada, llega a tener una hija con el coronel de milicias Martín de Armendáriz, que le puso de nombre Manuela, seguramente en recuerdo de quien había sido el gran amor de su vida Manuel de Amat.

 

Bibl.: A. Tauro (dir.), Diccionario enciclopédico del Perú, Lima, Editorial Mejía Baca, s. f.; VV. AA., Personajes de la Historia de España. Madrid, Espasa Calpe, 1999; C. P., J., "Micaela Villegas y Hurtado" en VV. AA. Grandes forjadores del Perú, Bogotá (Colombia), Lexus Editores, 2001.

Miguel Héctor Fernández-Carrión

 

3.   Amat y Junyent, Manuel de. Vacarisas (Barcelona), 1704 – Barcelona, 1782. Virrey del Perú.

Fue el cuarto de ocho hermanos, nacido en el seno de una familia de origen noble. Sus padres fallecieron siendo él niño, y después de pasar un tiempo en Barcelona fue enviado a Valencia, a los ocho años de edad, a estudiar en el Colegio-Seminario de los jesuitas. Un año después regresó a tierras catalanas, y junto con sus hermanos asistió al también colegio jesuita de Cordelles, concluyendo más adelante su educación con un maestro privado. Se sabe que no mantuvo buenas relaciones con su hermano mayor, el cual heredó los títulos nobiliarios del padre.

Decidido a seguir la carrera militar, en enero de 1719 era ya alférez, y durante ese año participó en acciones armadas contra grupos de rebeldes catalanes infiltrados desde Francia. Sus años de juventud estuvieron acechados no sólo por los peligros propios de los encuentros bélicos, sino también por los temibles ataques de las epidemias. Así, en 1721 fue afectado por la peste en una travesía por el Mediterráneo, debiendo guardar cuarentena durante casi dos meses en Palma de Mallorca; y en 1727, sirviendo en el norte de África, fue enviado a la Península por razones de salud, probablemente a causa de sufrir de paludismo. Ceuta y Melilla fueron las dos localidades en las que sirvió durante el tiempo de su estancia en ese continente. En 1726 alcanzó su ascenso a teniente en Ceuta, y tres años después era ya capitán. En 1731 participó en las campañas de Italia dirigidas por el infante Carlos, hijo de Felipe V, en el transcurso de las cuales las fuerzas hispanas tomaron la Toscana y Parma. Al año siguiente pasó a integrar la Compañía de Granaderos a caballo del Rey, con la cual siguió sirviendo en Italia: en el sur luchó contra las tropas austríacas, y participó en el sitio de Capua, localidad que finalmente fue tomada por los españoles en noviembre de 1734. En 1736 fue ascendido a teniente coronel, volviendo a la Península Ibérica, destinado primero en Barcelona y luego en Ciudad Rodrigo, donde recibió su ascenso a coronel.

En 1740 murió el emperador de Austria, y España formó una alianza con Francia, Prusia y Cerdeña en contra de la heredera del imperio, María Teresa. En ese contexto, el coronel Amat pasó nuevamente a Italia, intervino en los intentos de conquista de ciertos territorios que estaban bajo el control de los austríacos, aunque finalmente los españoles salieron derrotados, teniendo que refugiarse en Francia. Luego de participar en otras campañas militares, recibió el nombramiento de brigadier, y en 1747 se hizo cargo del mando del Regimiento de Dragones de Batavia, con sede en Palma de Mallorca. Desde ese destino realizó diversas gestiones ante la Corte para obtener la encomienda de alguna Orden Militar, manifestando además su deseo de servir a la Corona en América.

En 1754 fue nombrado gobernador y capitán general del reino de Chile, jurando su cargo ante el Consejo de Indias y recibiendo el despacho de mariscal de campo. En marzo del siguiente año se embarcó para el Nuevo Mundo, probablemente sin imaginar que allí adquiriría responsabilidades aún mayores. Hizo su entrada en Santiago en los últimos días de 1755. Su labor gubernativa allí comprendió un período de seis años, en los que dio especial impulso a algunas reformas relativas a aspectos militares, por el carácter estratégico de la ubicación geográfica de Chile. En efecto, el reino de Chile constituía el primer territorio que los piratas y corsarios —o, en general, los navegantes enemigos de España— encontraban al pasar al Océano Pacífico por el Estrecho de Magallanes, con lo cual la defensa de esas costas fue de especial trascendencia para el gobernador y capitán general Amat. En ese contexto, dictó normas para reformar las milicias situadas en Valparaíso, Chiloé y Valdivia. Otro foco de inestabilidad era el de la frontera con los araucanos, la cual fue visitada por Amat. Éstos habían protagonizado varias revueltas en décadas anteriores, aunque el período de gobierno de nuestro personaje fue pacífico en ese aspecto.

En otro orden de cosas, promovió la conclusión de la Historia geográfica e hidrográfica, con derrotero general correlativo al plan del Reino de Chile, que fue enviada a la metrópoli, y que constituyó el primer diccionario geográfico de esos territorios. En cuanto a la capital del reino, dispuso diversas acciones para aplacar los altos índices de criminalidad, entre las que cabe destacar el establecimiento de la Compañía de Dragones, que tuvo como finalidad primordial la custodia del orden; además, reorganizó el cabildo secular de Santiago. Si bien los historiadores reconocen la energía desplegada por Amat en el Gobierno de Chile, varios estudiosos han emitido juicios negativos con respecto a su duro carácter, al que han atribuido la comisión de acciones arbitrarias, al igual que una supuesta tendencia a imponer su propio criterio sin valorar otros pareceres. Un factor que otorgó a la figura de Amat ribetes de conflictividad fue su enfrentamiento con importantes sectores de la elite criolla chilena.

En 1761 recibió su nombramiento como virrey del Perú, embarcándose en Valparaíso con dirección al Callao, adonde llegó en octubre de ese mismo año, haciendo luego su solemne entrada en la capital virreinal. Lima era el más importante núcleo del poder español en América del Sur, aunque Amat encontró la ciudad todavía recuperándose del terrible terremoto de 1746, que la destruyó en buena parte. A pesar de que su antecesor, el conde de Superunda, había desplegado importantes esfuerzos por reconstruirla, Amat se enfrentó a muchas tareas por concluir, y además imprimió a esas acciones una orientación acorde con las tendencias urbanísticas que entonces habían adquirido gran fuerza en Europa, en el contexto de la influencia ilustrada. Así, impulsó la creación de plazas y de lugares de recreo, como la plaza de toros de Acho, inaugurada en 1768 y que supuso el que las corridas de toros dejaran de ser una diversión callejera; se propuso la reactivación del coliseo de Comedias de Lima, ya que a su llegada llevaba varios años sin funcionar; puso también gran interés en el paseo de Aguas; plantó árboles y dotó a la ciudad de un aspecto más ordenado. Es éste, en efecto, uno de los aspectos del gobierno virreinal en el que Amat manifestó su condición de virrey del despotismo ilustrado, al igual que su Monarca, Carlos III, demostraba su interés en remodelar la ciudad de Madrid. Se trataba de una nueva concepción urbanística, que entendía la urbe como un ámbito que debía ser agradable para sus vecinos, pero a la vez dotado de seguridad y de medidas preservadoras de la salubridad pública. Así, por ejemplo, en 1769 el virrey estableció un Reglamento de Policía, para asegurar el orden en la capital. Ordenó la reparación del camino de Lima al Callao al igual que la refacción de la caja de agua y de las cañerías y pilas de la antigua alameda; también dispuso se allanara el camino al pueblo de Lurigancho.

Debe entenderse la gestión gubernativa del virrey Amat en el Perú en el contexto de las políticas reformistas de la dinastía borbónica con respecto a América. En efecto, la Corona estaba empeñada en recobrar su poder en el Nuevo Mundo, que a lo largo de la centuria anterior había disminuido notablemente. No sólo la crisis financiera de la Real Hacienda en el siglo XVII contribuyó a esa disminución de la autoridad real, sino también el creciente poder que en el Perú había ido adquiriendo la elite criolla. Incluso muchos de los propios agentes de la administración —por ejemplo, corregidores de indios, oficiales de la Real Hacienda y hasta ministros de la Audiencia de Lima— se habían vinculado de diversos modos con los grupos locales, con lo cual no fue infrecuente el que se dieran muchas situaciones en las que los intereses de éstos se imponían sobre los de la Monarquía. Fue, pues, particularmente delicada su relación con los sectores criollos, y buena parte de las críticas que luego recibió su gobierno provenía de esos sectores. Pero el reformismo borbónico no solo generó resistencia en esos grupos, sino también en muchos otros. En este sentido, los años de gobierno de Amat en el Perú fueron cruciales, ya que a los afanes reformistas que él representaba se añadía una situación de evidente tensión social, que estalló violentamente cuatro años después del final de su gobierno, con la rebelión de Túpac Amaru II en el sur andino. En cierto sentido, fue un virrey de transición: durante las décadas anteriores a su gobierno se habían iniciado las reformas borbónicas, pero fue después de su período gubernativo cuando esas reformas enfrentarían una abierta y violenta reacción.

Un importante propósito del plan de reformas de la Corona fue el de conseguir el crecimiento económico y productivo de España, para lo cual se consideraba que América debía cumplir un papel fundamental: se trataba de integrar a la metrópoli con sus dominios ultramarinos en una unidad económica productiva, para lo cual era preciso que en América se diesen las condiciones que permitieran una explotación eficaz de sus riquezas, a través de reformas administrativas y comerciales. Éstas buscaron aumentar la recaudación fiscal, favorecer el mayor desarrollo del comercio y de la minería e incrementar el número de efectivos militares para cubrir las necesidades defensivas de los territorios americanos.

Los aspectos fiscales tuvieron crucial importancia, y un punto central fue la legalización del reparto de mercancías; era ésta una práctica frecuente en el Perú desde el siglo anterior, y consistía en la venta compulsiva a la población indígena de productos que no necesariamente aquélla requería. Muchos corregidores de indios organizaron esos repartos, ya que por medio de ellos lograban beneficios económicos, actuando como intermediarios. La legalización de esa práctica en el siglo XVIII fue vista por muchos como la consagración de un abuso. La Corona, sin embargo, entendió el reparto como un sistema eficaz para lograr dinamizar el mercado, introduciendo en él a la población indígena, con los consecuentes beneficios fiscales de ese aumento de las actividades mercantiles. Otra importante etapa reformista fue la centrada en el aumento del impuesto de la alcabala y en la visita general del virreinato del Perú. El período gubernativo del virrey Amat concluyó poco antes de que esa etapa se iniciara. Sin embargo, el impacto que el conjunto de reformas tuvo, en especial sobre la población indígena, explica que desde mediados del siglo XVIII se advirtiera un notorio incremento de las revueltas en el territorio virreinal.

Ello explica también el hecho de que a lo largo del siglo XVIII los nombramientos de virreyes del Perú recayeran sobre militares, cuando en tiempos de los Austrias esos nombramientos recaían fundamentalmente en juristas o cortesanos. Los planes reformistas de los Borbones consideraron que se requería que una mano fuerte estuviera a cargo de los virreinatos y gobernaciones americanos, con el fin de restablecer la autoridad real. Además, parte de ese restablecimiento incluía la defensa de las costas frente a los ataques de los enemigos europeos de España, para lo cual se diseñó un ambicioso plan de construcción de fortificaciones. Especial empeño puso Amat en esa tarea, al punto de afirmar que la defensa territorial y el cuidado de los aspectos militares constituían la "más interesante" de las obligaciones que tenía como virrey. En efecto, un año después de tomar posesión del Gobierno del Perú fue declarada la guerra a Inglaterra, con lo cual se puso especial atención a la defensa de las costas, con una estrategia que implicó un doble objetivo: el reforzamiento de las guarniciones y el remozamiento de las fortificaciones. Amat consideró de vital importancia emprender un serio plan de defensa del Callao, ya que encontró ese puerto —al que consideraba el más importante del Pacífico— bastante desguarnecido. Por eso, emprendió obras de reforzamiento del Real Felipe, que hasta entonces constaba sólo de un cerco que consideró bastante precario. Además, organizó cuerpos de milicias en muchas provincias, comprometiendo a la población civil en ello, lo cual también le sirvió como una manera de calibrar el apoyo de la población a su autoridad.

En el ámbito económico, un sector que creció en el tiempo del virrey Amat fue el minero. Después de muchas décadas de estancamiento o de franca disminución de la producción de plata en el virreinato, la segunda mitad del siglo XVIII supuso una recuperación productiva en ese ámbito. Potosí y Cerro de Pasco fueron yacimientos que mostraron un aumento en sus rendimientos, aunque no se llegó a los volúmenes del siglo XVI o de inicios del XVII. Para la época que nos ocupa, la mayor producción de plata era la que se daba en el virreinato de Nueva España. Sin embargo, durante el gobierno de Amat se descubrieron las importantes minas de Hualgayoc —cerca de la ciudad de Cajamarca—, lo cual supuso el inicio de un importante desarrollo económico y comercial en el norte del Perú. Otro importante empeño de Amat —en el contexto del reformismo borbónico— fue el de reducir el poder de los grandes comerciantes de Lima, agrupados en el Tribunal del Consulado. Desde la metrópoli se consideraba que la pérdida de parte de la Corona del control del comercio transatlántico se debía, en buena parte, al creciente desarrollo del contrabando y del tráfico de barcos neutrales, todo lo cual beneficiaba a los comerciantes americanos, al igual que a los extranjeros. Puso Amat especial empeño en la lucha contra el contrabando, y lo cierto es que los ingresos aduaneros se incrementaron notablemente durante su gobierno.

De acuerdo con la inspiración ilustrada propia de la época, Amat se propuso promover el desarrollo de las actividades académicas en la Universidad de San Marcos, la cual afrontaba desde tiempo atrás importantes problemas: por ejemplo, el de la notoria inasistencia de profesores y de alumnos a las clases, o el de las irregularidades que se producían en la provisión de las cátedras. Dispuso el virrey que los catedráticos hicieran exposiciones públicas periódicamente, a las cuales los alumnos estuvieran obligados a asistir; promovió que la elección de aquéllos fuera hecha exclusivamente por sus méritos; dispuso la creación de la biblioteca universitaria; y apoyó el desarrollo de los estudios de Matemáticas. Además, durante su gobierno se creó el Convictorio de San Carlos.

La expulsión de los jesuitas fue uno de los grandes acontecimientos producidos durante el gobierno del virrey Amat en el Perú, respondiendo también a las políticas del reformismo borbónico. El despotismo ilustrado dominante en la Corte madrileña tuvo como uno de sus principales objetivos el aumento de las atribuciones y prerrogativas de la Corona en el ámbito eclesiástico. En ese contexto, la Compañía de Jesús apareció como la principal defensora del Papa y de la curia romana, y su expulsión en 1767 supuso un avance en las políticas regalistas. Desde los inicios de su gobierno, Amat adoptó una serie de disposiciones encaminadas a recuperar la primacía de las autoridades civiles sobre determinados asuntos en los que la Iglesia había ido logrando predominio. Así, se propuso limitar el desarrollo de las cofradías en Lima, al considerar que muchas de ellas habían abandonado en la práctica su carácter piadoso; por otro lado, ordenó realizar un inventario de todos los bienes de la catedral de Lima; ordenó el cumplimiento de la disposición emanada de la metrópoli en el sentido de no pagar los emolumentos de los eclesiásticos que se ausentaran de sus correspondientes diócesis sin autorización de las autoridades civiles; y dispuso que si alguna doctrina a cargo de un miembro del clero regular quedaba vacante, debía ser entregada a un clérigo secular, en tanto se realizara una adecuada reforma de las órdenes religiosas, para desterrar las costumbres relajadas que se atribuían a sus miembros. Sin embargo, las medidas reformistas impulsadas por Amat en el ámbito eclesiástico no llegaron a ponerse en práctica de modo pleno y, por tanto, el aspecto más relevante fue el de la expulsión de los jesuitas, sobre cuyas consecuencias han sido ofrecidas diversas interpretaciones por los historiadores. Lo cierto es que los miembros de la Compañía de Jesús dirigían muchos de los centros educativos más importantes del virreinato, y además manejaban grandes propiedades agrícolas, con lo cual fue muy notorio el impacto producido por su expulsión. Según el propio virrey, ése fue uno de los asuntos "más laboriosos" que enfrentó en su gobierno: no sólo por la gravedad del mismo, sino por la discreción y urgencia con el que hubo de acometerse; no debe olvidarse, además, la antigua vinculación de Amat con la Compañía, al haber sido alumno de los jesuitas durante su infancia.

Amat intervino en la edificación de templos o en la restauración de los que habían sufrido los estragos del referido terremoto de 1746. Así, en 1771 se estrenó el templo del monasterio de las Nazarenas, dedicado al Señor de los Milagros. El antiguo templo, poco importante arquitectónicamente, había sido destruido por el terremoto. El virrey Amat intervino personalmente en la ejecución de los planos del nuevo templo, el cual fue edificado en buena medida gracias a sus personales aportaciones económicas. Igualmente, promovió la edificación de una nueva torre para el templo de Santo Domingo, ya que la antigua había quedado seriamente dañada.

Una de las figuras centrales en la vida de Amat en Lima fue la de Micaela Villegas —la Perricholi—, joven actriz —aproximadamente cuarenta años menor que el virrey— con quien mantendría una relación amorosa que ha sido materia de interés de muchos cronistas e historiadores. En efecto, la figura de la Perricholi es una de las más célebres del período virreinal, aunque lo que se ha escrito sobre ella ha estado, en buena medida, más vinculado a la leyenda o a la novela que a la realidad. Se conocieron en el ambiente del ya mencionado Coliseo de Comedias de Lima, cuyos espectáculos histriónicos se reanudaron pocos meses después de la llegada de Amat al Perú, siendo él un asiduo concurrente a esas veladas. Todo indica que por entonces Micaela Villegas desempeñaba papeles secundarios en algunas comedias, y que el apoyo del virrey facilitó el posterior éxito en su carrera artística.

El 17 de julio de 1776 fue relevado por Manuel de Guirior, después de quince años de gobierno. Partió a España en noviembre del mismo año, luego de un período gubernativo ciertamente intenso, y con setenta y dos años de edad. A pesar de su fuerte temperamento —"de los arranques frecuentes que tenía como soldado terco, y de sus tendencias a la arbitrariedad", al decir de Mendiburu—, Amat hizo numerosos amigos en Lima, y su influencia social en la capital virreinal fue ciertamente mayor que la que alcanzaron muchos otros vicesoberanos. Por otro lado, sin embargo, fueron también muy insistentes las versiones que le atribuyeron actuaciones ilícitas —por ejemplo, recibiendo dinero de diversas personas con el objeto de obtener determinados beneficios—, a partir de las cuales habría formado una importante fortuna. En este sentido, después de su regreso a la Península se publicaron en Lima numerosos panfletos y textos variados condenando muchas acciones del virrey, como sus supuestos derroches, su enemistad con los jesuitas y los públicos amores con Micaela Villegas. Tuvo, pues, muchos enemigos, y durante los meses previos a su regreso a la Península —tras haber dejado ya el poder virreinal— tuvo que sufrir ataques, críticas y comentarios sarcásticos de diverso tipo, muchos de ellos a través del medio impreso. De ellos, el que más resonancia alcanzó fue el Drama de Dos Palanganas, que por el odio y mordacidad reflejados —fue, sin duda, el escrito más duro en cuanto a sátira política de toda la época virreinal—, al igual que por su carácter anónimo, generó desde un principio diversas especulaciones entre los historiadores.

Al parecer tuvo un hijo con Micaela Villegas, tal como ella expresamente lo indica en su testamento: Manuel de Amat y Villegas, que años después fue enviado por su madre a educarse en Europa, volviendo posteriormente al Perú.

En cuanto al virrey, tras su regreso a la Península vivió retirado en Barcelona, en una finca de su propiedad. En edad muy avanzada contrajo nupcias con una sobrina suya, y en esa etapa construyó el denominado palacio de la Virreina, en la misma ciudad, donde falleció el 14 de febrero de 1782.

 

Bibl.: M. de Mendiburu, Diccionario Histórico-Biográfico del Perú, t. I, Lima, 1931, págs. 410-472 (2.ª ed. con adiciones y notas bibliográficas publicada por Evaristo San Cristóval); V. Rodríguez Casado y F. Pérez Embid,Memoria de gobierno de Manuel Amat y Junient, virrey del Perú, Sevilla, Escuela de Estudios Hispano-Americanos, 1947; V. Rodríguez Casado y F. Pérez Embid, Construcciones militares del Virrey Amat, Sevilla, Escuela de Estudios Hispano-Americanos, 1949; R. Vargas Ugarte, SI, Historia del Perú. Virreinato (Siglo xviii),Lima, 1956; A. Sáenz-Rico, El Virrey Amat. Precisiones sobre la vida y la obra de Don Manuel de Amat y Junyent,Barcelona, Ayuntamiento, Museo de Historia, 1967 (2 vols.); G. Lohmann Villena, Un tríptico del Perú virreinal: el Virrey Amat, el Marqués de Soto Florido y la Perricholi. El Drama de dos palanganas y su circunstancia, Chapel Hill, University of North Carolina, 1976; S. O'Phelan Godoy, Un siglo de rebeliones anticoloniales. Perú y Bolivia, 1700-1783, Cuzco, Centro de Estudios Regionales Andinos Bartolomé de las Casas, 1988; J. de la Puente Brunke,José Baquíjano y Carrillo, Lima, 1995; V. Peralta Ruiz, "Las razones de la fe. La Iglesia y la Ilustración en el Perú, 1750-1800", en S. O'Phelan Godoy (compiladora), El Perú en el siglo xviii. La era borbónica, Lima, Pontificia Universidad Católica del Perú- Instituto Riva-Agüero, 1999, págs. 177-204; J. Fisher, Bourbon Peru. 1750-1824,Liverpool, Liverpool University Press, 2003; C. Pardo-Figueroa Thays y J. Dager Alva (dirs.), El Virrey Amat y su tiempo, Lima, Instituto Riva-Agüero-Pontificia Universidad Católica del Perú, 2004.

José de la Puente Brunke

 


Fecha Publicación: 2019-09-27T13:58:00.000-07:00

«Las pinturas murales del Templo Santiago Apóstol de Kuñotambo»

L. A. Villacorta., «Las pinturas murales del Templo Santiago Apóstol de Kuñotambo», en: Proyecto de Estabilización Sismorresistente. Informe sobre el análisis de condiciones, diagnóstico y pruebas de protección para las pinturas murales– Templo Santiago Apóstol de Kuñotambo, Capítulo 3, The Getty Conservation Institute, Cusco y Los Ángeles, 2017, 17 – 46.

            La lectura del presente artículo hará que rememoremos lo dicho por Agustín en su conocido poema dedicado a la "Hermosura tan antigua y tan nueva", Cristo nuestro Señor. Pensar en la historia de la Iglesia contemporánea del Perú implica pensar en la contemporaneidad de Cristo en el presente de la Iglesia en el Perú. Esta contemporaneidad se ha percibido este año, concretamente en la restauración de la Iglesia del pueblito situado a dos horas al sur de Cuzco, Kuñotambo, que en la época hispánica fue una "reducción indígena" anexa a una reducción indígena mayor llamada Rondocan.

            El autor del artículo –arquitecto humanista y teólogo- nos transporta al S.XVI permitiéndonos conocer el impulso evangelizador de los misioneros que, siendo hijos de su tiempo, emprendieron dicha tarea divina (eclesial) con los criterios e ideales propios de la época. Por ejemplo, todo el proceso de reflexión previo a la conquista sobre si era o no conveniente venir al continente americano, la fundación de los pueblos, la forma de organizar a los indígenas, etc.

            Resulta llamativo el papel fundamental que juega el Virrey en este proceso, pues éste estaba llamado a fundar las "reducciones indígenas", pero no con un afán del poder por el poder, sino con el ideal y la convicción de que el "hombre que vive en comunidad es aquel que puede ser feliz", convicción presente ya en la fundación de las polis griegas, y que eran conocidas en el siglo XVI. En ese sentido, el autor hace un interesante paralelismo de estos dos hechos al llamar a las reducciones creadas por el Virrey "polis indianas".

            Estuvieron tan presente estos ideales que, a pesar de los siglos, siguen vigentes, y ahora más que nunca, pues tras la restauración de esta Iglesia de Santiago Apóstol de Kuñotambo podemos percibir el valor de la grandeza que alberga esta edificación sagrada. Riqueza que se contiene en sus pinturas murales, en el retablo, en el pulpito, en el coro y su órgano a tubos, en las imágenes sagradas, en los cuadros, en los ornamentos religiosos. Todos estos elementos nos permiten apreciar, como lo dice el autor, que la función del artista medieval era "ante todo hacer visible, la realidad que no es perceptible por los sentidos". Además, según el principio aristotélico que dice "nada hay en el intelecto que no haya estado primero en los sentidos", de allí la importancia de las artes visuales para poder aproximarse a las realidades trascendentes.

            Asimismo, este hecho no era algo inútil, sino todo lo contrario, pues el fin era que el sujeto perciba la realidad trascendente a través de la belleza expresada en sus diversas manifestaciones artísticas. En ese sentido, el autor del artículo hace una pregunta provocadora y pertinente a la vez "¿Cómo hablar del orden, de la belleza a una comunidad sino haciéndolo tangible a través del propio urbanismo, de su arquitectura, y los elementos de la vida cotidiana como la música y las artes plásticas, y en ella la pintura mural que tiene orden, ritmo, proporción, etc.?" De este modo, nos muestra que el arte visual es útil, porque cumple una función buena, siempre y cuando refleje esa belleza objetiva que existe.

            Por tanto, queda demostrado que la lectura de este articulo nos permite conocer la esencia de este modo de transmitir la fe a través de la arquitectura, la pintura, la escultura. Todas estas obras de arte, por cierto, con gran influencia de la pintura flamenca sobre la pintura cusqueña. Así, dicha esencia se puede llegar a percibir y a imaginar a través de la descripción que realiza el autor acerca de las pinturas murales y el amplio significado que contienen para la vida cristiana.

Jorge Neyra


Fecha Publicación: 2019-09-25T18:04:00.000-07:00

LA HISTORIA DE LA IGLESIA EN LA AMAZONÍA ANTE EL SÍNODO PANAMAZÓNICO

No podemos dejar Sínodo tan trascendental ni a los "expertos" ni sólo a los "nativos", es tarea de todos, desde el Papa Francisco que lo ha convocado e iniciado en Puerto Maldonado, pasando por los obispos, sacerdotes, consagrados, fieles, todos. Como historiador de la Iglesia, les comparto los textos oficiales de documentos preparatorios con una valiosa síntesis del P. Armando Nieto (+) publicada en el 2015. Ojalá de pie a que mis colegas que han estudiado estos asuntos se animen a compartir sus trabajos.

I. Documento Preparatorio para el Sínodo en junio de 2018

Memoria histórica eclesial

El inicio de la memoria histórica de la presencia de la Iglesia en la Amazonía se sitúa en el escenario de la ocupación colonial de España y Portugal. La incorporación del inmenso territorio amazónico en la sociedad colonial y su posterior apropiación por parte de los Estados nacionales, es un largo proceso de más de cuatro siglos. Hasta el inicio del siglo XX, las voces en defensa de los pueblos indígenas eran frágiles – aunque no ausentes – (cf. Pio X, Carta Encíclica Lacrimabili Statu, 7.6.1912). Con el Concilio Vaticano II, dichas voces se fortalecen. Para alentar "el proceso de cambio con los valores evangélicos", la II Conferencia del Episcopado Latinoamericano, realizada en Medellín (1968), en su Mensaje a los Pueblos de América Latina, recordó que «a pesar de sus limitaciones», la Iglesia «ha vivido con nuestros pueblos el proceso de colonización, liberación y organización». Y la III Conferencia del Episcopado Latinoamericano, realizada en Puebla (1979), nos recordó que la ocupación y colonización del territorio de Amerindia fue «un enorme proceso de dominaciones», lleno de «contradicciones y laceraciones» (DP 6). Y más tarde, la IV Conferencia de Santo Domingo (1992) nos advertía sobre «uno de los episodios más tristes de la historia latinoamericana y caribeña», que «fue el traslado forzado, como esclavos, de un enorme número de africanos». San Juan Pablo II llamó a este desplazamiento un «holocausto desconocido» en el que «han tomado parte personas bautizadas que non han vivido su fe» (DSD 20; cf. Juan Pablo II, Discurso a la comunidad católica de la Isla de Gorea, Senegal, 22.02.1992, n. 3; Mensaje a los Afroamericanos, Santo Domingo, 12.10.1992, n. 2). Por esa «ofensa escandalosa para la historia de la humanidad» (DSD 20), el Papa y los delegados en Santo Domingo pidieron perdón.

Hoy, lamentablemente, existen todavía resquicios del proyecto colonizador que creó representaciones de inferiorización y demonización de las culturas indígenas. Tales resquicios debilitan las estructuras sociales indígenas y permiten el despojo de sus saberes intelectuales y de sus medios de expresión. Lo que nos asusta es que hasta hoy, 500 años después de la conquista, más o menos 400 años de misión y evangelización organizada, y 200 años después de la independencia de los países que configuran la Panamazonía, procesos semejantes se siguen extendiendo sobre el territorio y sus habitantes, víctimas hoy de un neocolonialismo feroz, "enmascarado de progreso". Probablemente, tal como lo afirmó el Papa Francisco en Puerto Maldonado, los pueblos originarios Amazónicos nunca han estado tan amenazados como lo están ahora. Hoy, debido a la ofensa escandalosa de los «nuevos colonialismos», «la Amazonía es una tierra disputada desde varios frentes» (Fr. PM).

En su historia misionera, la Amazonía ha sido lugar de testimonio concreto de estar en la cruz, incluso muchas veces lugar de martirio. La Iglesia también ha aprendido que en este territorio, habitado hace aproximadamente diez mil años por una gran diversidad de pueblos, sus culturas se construyen en armonía con el medio ambiente. Las culturas precolombinas ofrecieron al cristianismo ibérico que acompañaba a los conquistadores, múltiples puentes y conexiones posibles «como la apertura a la acción de Dios, en el sentido de gratitud por los frutos de la tierra, el carácter sagrado de la vida humana y la valorización de la familia, el sentido de la solidaridad y corresponsabilidad en el trabajo común, la importancia del culto, y la creencia de una vida más allá de la terrenal, y tantos otros valores» (DSD 17). DSD: Documento de Santo Domingo. IV Conferencia General del Episcopado Latino-Americano (1992) .(n.4)

II. Instrumentum laboris de la Asamblea Especial para la Región Panamazónica del Sínodo de los Obispos (6-27 octubre 2019)

 PARTE I. LA VOZ DE LA AMAZONÍA

"Está bien que ahora sean ustedes mismos quienes se autodefinan y 
nos muestren su identidad. Necesitamos escucharles
" (Fr.PM)

La evangelización en América Latina fue un don de la Providencia que llama a todos a la salvación en Cristo. A pesar de la colonización militar, política y cultural, y más allá de la avaricia y la ambición de los colonizadores, hubo muchos misioneros que entregaron su vida para transmitir el Evangelio. El sentido misional no sólo inspiró la formación de comunidades cristianas, sino también una legislación como las Leyes de Indias que protegían la dignidad de los indígenas contra los atropellos de sus pueblos y territorios. Tales abusos produjeron heridas en las comunidades y opacaron el mensaje de la Buena Nueva; frecuentemente el anuncio de Cristo se realizó en connivencia con los poderes que explotaban los recursos y oprimían a las poblaciones. (n. 6)

http://www.sinodoamazonico.va/content/sinodoamazonico/es/documentos/instrumentum-laboris-del-sinodo-para-la-amazonia.html

 

III.HISTORIA DE LA IGLESIA DE LA AMAZONÍA PERUANA

 

Buscando y rebuscando algún texto histórico fundamental que amplíe y complemente la escueta introducción, felizmente he encontrado esta formidable síntesis del querido P. Armando Nieto Vélez, SJ, de las páginas 22 a la 37 que forma parte de su artículo  "Amazonía: Aspectos relevantes de su historia", sobresalientemente ilustrado. En: La Amazonía. Sílabas del agua, el hombre y la naturaleza. Colección Arte y Tesoros del Perú. Banco de Crédito, Lima 2015, pp..21-44 http://fondoeditorialbcp.com.pe/publication/2d514962/mobile/

http://www.sinodoamazonico.va/content/sinodoamazonico/es/la-panamazonia/amazonia-en-peru.html

 

Las Misiones en la Amazonía peruana

 La presencia de la Iglesia Católica en la Amazonía, desde los tiempos coloniales, ha sido relevante. Los misioneros dieron a conocer estos nuevos territorios al mundo de ese entonces. Además de evangelizar hicieron levantamientos cartográficos, etnográficos, de flora y de fauna con detalladas descripciones. Se asociaron a investigadores y exploradores en esta tarea. Esta afirmación es válida también para el caso peruano. Por ello, consideramos importante presentar un breve recorrido histórico de la Iglesia en territorio amazónico peruano. Los Jesuitas y las

Reducciones de Maynas, Quito y Lima se unen en el Amazonas

 Entradas en el Amazonas a partir de afluentes septentrionales se hacen más frecuentes en el siglo XVII, y coinciden con la llegada de religiosos jesuitas, que fundarán la célebre misión de Maynas. Desde Quito (sede de la Viceprovincia del mismo nombre, dependiente de la provincia del Perú) los misioneros recorrieron los ríos Santiago, Morona, Curaray, Pastaza, Corrientes, Tigre, Aguarico, Napo, Nanay, con cuyas tribus entran en contacto.

Se esfuerzan por crear estaciones cerca de los ríos, pero también –tarea esta dificilísima– por dominar los dialectos locales. En ese maremágnum lingüístico encontrarán los misioneros una barrera no sólo ardua sino también desesperante. Junto con la tarea diaria de aprender las lenguas se recurrió a formar intérpretes o catequistas como colaboradores de los padres. Las relaciones que nos han dejado los misioneros calculan 26 lenguas matrices y 91 dialectos. El 6 de febrero de 1638 los padres Gaspar Cugía y Lucas de la Cueva llegaron –desde Quito– al poblado de Borja en la margen izquierda del Marañón y a la salida del pongo de Manseriche. Hicieron ruta hacia Moyobamba y tomaron contacto con los omaguas, jeberos, cutinanas y ticunas.

Fundaron reducciones en el Ucayali y en el Huallaga. Los nativos aceptaron bien a los padres, al advertir la actitud pacífi ca con que se presentaban. Pero no faltaron casos de rebeliones y martirio: así murieron los padres Rafael Ferrer, Francisco Figueroa, Enrique Richter, Nicolás Durango, Juan Casado, Pedro Suárez y Francisco Herrera, víctimas de cofanes, cocamas, avijiras y cunibos.

Establecieron los misioneros dos puestos principales del trabajo apostólico: Jeberos y La Laguna. Abundaron los contratiempos y adversidades, no sólo por las ásperas condiciones de la selva tropical y de belicosos nativos, sino también por las amenazantes invasiones de los portugueses del Brasil o "bandeirantes", desde 1640, cuando Portugal se separa de España. Estas oleadas buscaban arrebatar indígenas de las reducciones para llevárselos al Gran Pará.

Se destacaron como fundadores de reducciones los padres Lorenzo Lucero (fundó doce reducciones), José Bahamonde (fundó ocho reducciones), y sobre todo Samuel Fritz (fundó 43 reducciones), quien no solamente se distinguió por su vigor espiritual sino además por su formación científica. Este jesuita checo trazó el primer mapa de la región amazónica (1691), que impresionó a los sabios europeos. Fritz había fundado tres años antes la reducción de Nuestra Señora de las Nieves de Yurimaguas –hoy floreciente ciudad–. Viajó a Lima para presentar su carta geográfica al virrey Conde de Monclova y sobre todo demandar la ayuda oficial para contener de modo efectivo las invasiones de los portugueses del Brasil (1692). El padre Fritz murió en Jeberos en 1725. Páginas 20-21: Convento Santa Rosa de Ocopa. Fue el núcleo de las misiones franciscanas en la selva central. Concepción, Junín.

Se cuentan por decenas los grupos nativos con los que se vincularon los misioneros jesuitas de los siglos XVII y XVIII: omaguas, jeberos, mayorunas, muniches, lamistas, cahuapanas, chayahuitas, paranapuras, huitotos, cocamas, muratas, roamaynas, napeanos, iquitos, maynas, andoas, jíbaros, barbudos, águanos, záparos. En la segunda mitad del siglo XVIII afectó severamente a la Compañía de Jesús la campaña adversa que surgió en las monarquías europeas.

Portugal primero (1759) y luego Francia (1762) prohibieron las actividades de los jesuitas. La persecución fue muy dura y aun calumniosa por parte del marqués de Pombal, que dispuso el destierro y la prisión de los misioneros portugueses de la Compañía. Francia disolvió también a los religiosos tanto en Europa como en las colonias de Ultramar. En España, siguiendo los consejos del infl uyente Campomanes, el rey Carlos III ordenó la expulsión de los jesuitas. La llamada Pragmática Sanción (1767) alcanzó a los misioneros de Maynas, que por entonces evangelizaban a 15 mil indígenas en 33 poblaciones, que no atinaban a entender tan repentino y tamaño descalabro. Los jesuitas del Perú y Quito tuvieron que viajar a Europa en humillantes condiciones sin saber con precisión a dónde los conduciría el destierro. El papa Clemente XIII –que había protestado ante la corona española– remitió a los desterrados hacia los Estados Pontifi cios.

El sucesor de Clemente XIII fue Clemente XIV, al que los gobernantes de Portugal, Francia y España acosaron de modo agobiante, hasta el punto de que se vio forzado a suscribir la bula por la cual la Compañía de Jesús quedaba "suprimida, derogada y extinguida" (1773).

Las misiones de Maynas habían recibido sin defensa un golpe mortal. Sólo 35 años después de la expulsión el gobierno español intentó reparar en parte el daño causado a las misiones amazónicas. Dispuso que la orden franciscana remplazase a los jesuitas. Por Real Cédula del 15 de julio de 1802, el rey Carlos IV, inspirado por Francisco Requena, insigne conocedor y autoridad de las regiones selváticas, crea la Comandancia General de Maynas, se la hace depender del Virreinato de Lima y ya no de Nueva Granada. Como se sabe, esta Real Cédula dio una base sólida a la configuración de los límites nororientales del Perú. Después de la Real Orden en 1805, la corona española crea la diócesis de Maynas, con un área extensísima, y se nombra prelado al franciscano Hipólito Sánchez Rangel. Pero los resultados fueron muy pobres.

 El nombre de Loreto

Más de un autor ha creído que el topónimo Loreto viene del idioma aymara. En realidad procede del italiano. Los jesuitas del siglo XVI tuvieron una especial devoción a Nuestra Señora de Loreto, cuyo santuario –que se remonta al siglo XIV– está situado cerca de Ancona y del mar Adriático. Loreto es el más antiguo y célebre santuario mariano en Italia, que acogió a peregrinos como san Francisco Javier, san Luis Gonzaga e –incluso– al filósofo francés René Descartes. Los misioneros de Maynas dieron el nombre de Loreto a varias reducciones.

En el límite oriental del Perú, en el Trapecio Amazónico –hoy territorio colombiano– el padre Bahamonde fundó en 1740 la reducción de Nuestra Señora de Loreto de los Ticunas (en el territorio del actual municipio colombiano de Puerto Nariño). Ese mismo año, fundó Santa María de la Luz de Iquitos, a orillas del río Nanay, no muy lejos de la ubicación actual de la ciudad de Iquitos. No deja de ser sugerente que el nombre de una pequeña reducción de nativos ticunas sobre el río Amazonas haya ascendido hasta designar –en la toponimia peruana– el departamento más extenso del país. Loreto es la advocación católica de una fi esta de la Virgen María, que se celebra el 10 de diciembre. Tal fecha se consigna en el diario de un viajero italiano, Gaetano Osculati, quien apareció por allí hacia 1846. El papa Benedicto XV (1914-22) instituyó a Nuestra Señora de Loreto patrona de los aviadores.

Los Franciscanos y la Misión de Ocopa.

Los Andes centrales abren camino a la Amazonía La orden de los Hermanos Menores, como la denominó Francisco de Asís al fundarla en 1209, llegó al Perú en la época de la Conquista. Sus religiosos fundaron conventos en diversos parajes de la costa y sierra, pero pronto fueron atraídos hacia la labor entre los nativos selváticos. Trabajaron en territorios situados al sur de la región de Maynas, dado que esta última venía siendo atendida por la Compañía de Jesús. La orden seráfica se propuso evangelizar a las poblaciones del Alto Ucayali, Perené, Palcazu, Pichis, Pozuzo, Urubamba, Mantaro, Aguaytía, Huallaga. Cabe citar la abnegada labor del mártir fray Manuel Biedma, criollo de Lima, llamado "El genio de la Selva", que llegó al valle de Pangoa y fundó varias reducciones. Murió asaeteado por los indios piros en el río Tambo. Las tribus encontradas por los franciscanos fueron numerosas, entre ellas los cashibos, cunibos, shipibos, callavías, panataguas, setebos, amueshas, cholones y panos. Como centro de operaciones hacia el oriente eligieron Santa Rosa de Ocopa. Al principio fue un modesto "hospicio". Lo fundó en 1725 Fray Francisco de San José (Jiménez Brea). El 18 de agosto de 1753, a petición de la Orden, el Papa Clemente XIII elevó el hospicio de Ocopa a la categoría de Colegio Misionero de Propaganda Fide, eximio plantel de misioneros, elogiado sin reservas por los historiadores Raúl Porras y José de la Riva-Agüero. El monasterio de Ocopa –dijo Riva-Agüero– "ha sido y continuará siendo para nosotros lumbre de fe y cultura, y ensanchador del suelo patrio". Y Porras agrega que Ocopa, "es el mayor esfuerzo misionero del siglo XVIII y el de más trascendencia peruana".

A Ocopa pertenecieron ilustres franciscanos, notables por el celo apostólico, pero también hábiles geógrafos y científicos, como los padres Sobreviela, Girbal, Pallarés, Sala, Cimini, Calvo y Plaza. El "Mercurio Peruano" de 1791 publicó el célebre mapa de Sobreviela que describe la región del Huallaga y Ucayali y la Pampa del Sacramento. Entre 1637 y 1896 la orden franciscana cuenta, en su nómina de honor y martirio, la muerte violenta de 72 religiosos (sacerdotes y hermanos legos), víctimas de los indios campas, shipibos, panataguas, piros, cunibos, cashibos y de caciques indios (Mangoré y Torote), y seguidores de Juan Santos Atahualpa. Los territorios en que ocurrieron estos martirios corresponden a extensas regiones del Perené, Manoa, Aguaytía, Tambo y del Cerro de la Sal. A propósito de la tarea civilizadora de los misioneros franciscanos y jesuitas, sobre todo en los siglos XVII y XVIII, es pertinente el juicio del historiador naval Fernando Romero Pintado: "Es innegable que sin la obra de los misioneros hubiera sido muy pequeña y en algunos casos inexistente la ocupación por peruanos de las tierras amazónicas a que teníamos derecho".

Hacia 1858 –en la línea del presidente Castilla– el Obispo de Chachapoyas Pedro Ruiz tuvo la iniciativa de fundar la Sociedad Patriotas del Amazonas, reconocida por el Gobierno, para fomentar el progreso moral y material de la región. Una expedición de voluntarios de la Sociedad tomó contacto con los aguarunas. El obispo Ruiz murió ahogado durante la exploración del río Cahuapanas. Luego de la expulsión de los jesuitas y hasta 1900 fueron los Franciscanos de Ocopa los que asumieron –parcialmente por cierto– las doctrinas de los nativos del Oriente, fundadas por la Compañía.

En 1824 –durante el período gubernativo de Bolívar– fue suprimido el Colegio misionero de Ocopa. Lo restauró el presidente Luis José de Orbegoso en 1836. En consecuencia vinieron de España diecinueve religiosos franciscanos, destinados por la Congregación romana de Propaganda Fide, que revitalizaron las misiones de la selva Central en los ríos Ucayali, Perené, Apurímac y en el Gran Pajonal y Chanchamayo. La sede de la antigua diócesis de Maynas fundada en 1803 se sostuvo difícilmente allí, hasta que pasó en 1848 a Chachapoyas.

La orden seráfica fundó nuevos colegios misioneros en Lima (Descalzos), Cajamarca, Cusco, Arequipa y fuera del Perú en Tarija (Bolivia) y Chillán (Chile) al tiempo que en el archipiélago de Chiloé (Chile) sustituyen a los jesuitas expulsados a fines del siglo XVIII.

Los Vicariatos Apostólicos

Sin duda fue acertada la decisión conjunta de la Santa Sede y el Gobierno peruano de crear en 1900 las tres Prefecturas Apostólicas del Ucayali (Franciscanos), Urubamba (Dominicos) y San León del Amazonas (Agustinos), a las que se encomendó la labor apostólica en regiones de una gran extensión. (Cerca de 645 mil km2 ).

Dichas Prefecturas no dependían de ninguna diócesis, sino directamente del dicasterio de Propaganda Fide en Roma. Por esa época van llegando a la selva diversas congregaciones religiosas femeninas para atender escuelas, orfanatos, colegios, postas médicas, internados, etc. Merecen ser mencionadas aquí las Franciscanas Misioneras de María, las Terciarias Franciscanas Nacionales, las franciscanas de Bamberga, las Misioneras Dominicas del Rosario, las Misioneras del niño Jesús, entre otras.

En 1907 el convento de Ocopa pasa a llamarse Convento de la provincia Franciscana de san Francisco Solano –distinta de la de los Doce Apóstoles–, sin perder el objetivo de las misiones de la selva. Por fi n las Prefecturas Apostólicas ascienden a la categoría de Vicariatos Apostólicos. Se crea el de San Ramón (2 de marzo de 1956); el de Puerto Maldonado (ex-Urubamba, el 10 de marzo de 1949); el de Iquitos (ex-San León del Amazonas, el 10 de marzo de 1945).

Surgen también nuevos Vicariatos: los de Requena y Pucallpa (ambos el 2 de marzo de 1956) y el de Jaén o San Francisco Javier del Marañón (creado como Prefectura Apostólica el 11 de enero de 1946 y elevado a la categoría de Vicariato el 22 de noviembre de 1980).

Con esta última fundación la Compañía de Jesús vuelve a la selva luego de más de 180 años de ausencia. A los Vicariatos señalados hay que agregar la Prelatura de Moyobamba, creada el 7 de marzo de 1948.

Los Dominicos y la selva sur del Perú. Entrando desde el Urubamba

La orden de Predicadores, fundada por santo Domingo de Guzmán en el siglo XIII, fue la primera que llegó al Perú al inicio de la expedición de Francisco Pizarro. Sus conventos principales se centraron en la capital del Virreinato y en el Cusco. La Santa Sede les encomienda en 1900 la Prefectura de Santo Domingo del Urubamba, que comprende la "extensión del mismo río y todos sus afluentes, más los valles de la región oriental que vierten sus aguas a los ríos de Bolivia, hasta la frontera misma de esta región con el Perú. Por el norte, no más allá de la confluencia del Urubamba y el Tambo". "Los primeros dominicos quemaron muchas energías en abrir rutas, conocer ríos, rectificar mapas incorrectos, preparar expediciones arriesgadas, enfrentarse a situaciones generalizadas de explotación que trajeron sinsabores, lágrimas y muertes" (Informes del Director del Centro Cultural José Pío Aza. Datos Misioneros Dominicos, Julio 2015, p. 2).

El fundador de la nueva Misión fue Fray Ramón Zubieta, quien creó las primeras casas de misión en Chirumbia y Ccosñipata, además estableció líneas telegráfi cas en la zona y recibió el encargo del gobierno para dirigir los trabajos del camino de Paucartambo al río Madre de Dios. Quillabamba fue por entonces la casa central de la Misión Dominica. Quedó constituido sobre todo el Vicariato Regional de Santa Rosa de Lima, para organizar las labores de la Prefectura Apostólica. Se recuerdan los nombres de los pioneros de esos tiempos heroicos: Pío Aza, Manuel Álvarez, Sabas Sarasola, José Álvarez. La religiosa dominica Ascensión Nicol (beatificada en 2005) funda la Congregación de las Dominicas del Rosario en 1918 para trabajar en el proceso de evangelización de la selva sur del Perú. En sus frecuentes expediciones dentro del territorio vicarial los dominicos identifican hasta 22 comunidades nativas. Entre las más conocidas se hallan: huarayos, piros, campas, asháninkas, shirenaires, machiguengas, cashinahuas, amaracaires, huachipaires, iñaparis, chamas. Se fundan puestos de misión en el alto Madre de Dios, bajo Madre de Dios, río Purús, bajo Urubamba. Hay 44 centros escolares en el Vicariato, internados de varones y de mujeres, un hospital, puestos médicos y dos radioemisoras (desde hace 50 años).

Los Agustinos se instalan a orillas del gran río de las Amazonas

 La orden agustiniana se había hecho presente de manera eventual, en el siglo XVII, entre los nativos de Apolobamba y las selvas del Apurímac. Con la creación de la Prefectura de San León del Amazonas en 1900 los esfuerzos misioneros se hacen consistentes y fructuosos. La rama de la orden que se ocupará de la Prefectura es la Provincia del Santísimo Nombre de Jesús de las Islas Filipinas. El territorio de la Misión excedía los 300 000 km2 ya que incluía el Marañón con sus afl uentes (menos el Ucayali), hasta los límites con Colombia, Brasil y Ecuador. En 1921, al erigirse el Vicariato se va precisando progresivamente el alcance geográfico de la Misión. A más de los cinco sacerdotes que fueron los primeros Prefectos Apostólicos, se añaden, a partir de 1921, seis obispos Vicarios Apostólicos. Hay 21 parroquias, en la capital Iquitos, Punchana, Belén, Castilla, Nauta, Santa Clara de Nanay, Intuto, San Juan Bautista, por citar algunas.

Mención especial le corresponde al Centro de Estudios Teológicos de la Amazonía (CETA), con sede en Iquitos, fundado y dirigido por el Padre Joaquín García O.S.A., cuya labor realmente extraordinaria ha dado impulso al conocimiento integral de la Amazonía. El CETA, por sus investigaciones y publicaciones tiene ya un renombre internacional.

Los Pasionistas y el nororiente peruano

Teniendo en cuenta las necesidades pastorales de una parte del Oriente peruano, la Santa Sede creó la Prelatura de Moyobamba el 7 de marzo de 1948. Fue la primera Prelatura del Perú y sufragánea del Arzobispado de Trujillo. Los tres primeros Obispos de Moyobamba pertenecían a la Congregación de la Pasión, fundada por san Pablo de la Cruz Danei en el siglo XVIII. Hallándose en España el Obispo de Chachapoyas (y luego Arzobispo de Lima) Monseñor Emilio Lissón Chaves, tomó contacto con los padres pasionistas y obtuvo de los superiores el envío de un numeroso grupo de religiosos, que llegaron al Perú en 1913, y de inmediato se dirigieron hacia el Oriente. Se establecieron en Moyobamba así como en Yurimaguas y a partir de entonces fundaron parroquias en las provincias de Bellavista, Juanjuí, Soritor, Picota, Rioja y Tarapoto. Crearon también obras sociales de promoción, salud y capacitación. Actualmente Moyobamba cuenta con la valiosa ayuda de sacerdotes del Arzobispado de Toledo (España). Similares tareas cumplieron los pasionistas en Yurimaguas. El 27 de febrero de 1921 el papa Benedicto XV creó la Prefectura Apostólica de San Gabriel de la Dolorosa del Marañón, confiándola a la Congregación de la Pasión.

El 18 de noviembre de 1960 la Prefectura cambió su nombre por el de Vicariato Apostólico de Yurimaguas, porque en dicha ciudad está su sede. Los cuatro Obispos desde 1921 hasta la actualidad son pasionistas. Atienden lugares como Jeberos, Lagunas, Santa Cruz y Yurimaguas (pueblos que recuerdan las fundaciones del padre Samuel Fritz en los siglos XVII y XVIIII). El Vicariato tiene 20 parroquias, un Seminario mayor, 14 congregaciones de religiosas, 10 instituciones educativas y numerosas obras sociales. 


Fecha Publicación: 2019-09-25T15:46:00.000-07:00

Simposio: "La Iglesia ante el desafío de la Independencia del Perú"

𝗡𝗨𝗘𝗦𝗧𝗥𝗢 𝗦𝗜𝗠𝗣𝗢𝗦𝗜𝗢 𝗤𝗨𝗜𝗘𝗥𝗘 𝗥𝗘𝗦𝗣𝗢𝗡𝗗𝗘𝗥 𝗔 𝗟𝗢𝗦 𝗗𝗘𝗦𝗔𝗙Í𝗢𝗦 𝗗𝗘𝗟 𝗕𝗜𝗖𝗘𝗡𝗧𝗘𝗡𝗔𝗥𝗜𝗢 𝗔 𝗟𝗔 𝗜𝗚𝗟𝗘𝗦𝗜𝗔 𝗘𝗡 𝗘𝗟 𝗣𝗘𝗥Ú (1821-2021)

                                                           Memoria y compromiso de su presencia benéfica

La Iglesia, Cuerpo de Cristo, Pueblo de Dios peregrino, tiene una palabra para el hombre de nuestro tiempo. Recientemente, la Conferencia Episcopal Peruana emitió una nota con motivo de las elecciones locales, en su condición de Pastores del Pueblo de Dios en el Perú, conscientes de que, a través del voto ciudadano cada uno se compromete con el futuro de nuestro país y que la democracia es responsabilidad de todos, colaborando con los elementos éticos básicos que nos permitan emitir un voto responsable, meditado, y libre. En ella recuerdan la encíclica social 'Caritas in veritate', del Papa Benedicto XVI y los dos criterios básicos para actuar en la vida social: la justicia y el bien común. La "justicia es la primera vía de la caridad". El futuro del Perú debe anclarse en la justicia social, incluyendo y promoviendo a los más débiles en su proyección del desarrollo integral. El bien común "No es un bien que se busca para sí mismo, sino para las personas que forman parte de la comunidad". La política debe buscar siempre formas eficientes de convivencia... Desear el bien común y esforzarse por él es exigencia de justicia y caridad.Hace 200 años, la sociedad peruana vivió una metamorfosis decisiva al calor de valores fundamentales como la libertad, independencia, justicia, patriotismo, nacionalidad. Poco a poco se fueron estableciendo las bases institucionales de un proyecto integrador del nuevo estado del Perú, síntesis viviente de sangres y culturas, siempre acompañado por la Iglesia.El Bicentenario de nuestra Independencia es una oportunidad excelente para hacer memoria de causas, procesos y consecuencias de todos los actores, desde el Papado y los obispos, clérigos y seglares, realistas y patriotas, personalidades y corporaciones, en su mayoría católicos y peruanos, con la responsabilidad de enfrentarse a la comprometida decisión de ser fieles a una autoridad secularmente incuestionable pero que el momento exigía ser cambiada.La Academia Peruana de Historia Eclesiástica convoca a sus miembros y expertos para que compartan sus reflexiones a fin de clarificar la génesis y la trayectoria del acontecimiento de la Independencia en el Perú, así como la respuesta de la jerarquía eclesiástica y el compromiso del clero y de la Iglesia en general en el proyecto de integración nacional que hoy, en vísperas del Bicentenario, se torna más urgente cada día.


DEL EVENTO:

A fin de facilitar el ingreso de los asistentes al evento, el mismo que se llevará a cabo en al Auditorio del Departamento de Humanidades de la PUCP, sírvase completar el FORMULARIO DE INSCRIPCIÓN, líneas abajo.

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𝗖𝗼𝗿𝗱𝗶𝗮𝗹𝗺𝗲𝗻𝘁𝗲 𝗯𝗶𝗲𝗻𝘃𝗲𝗻𝗶𝗱𝗼𝘀                                                                                                                                                          𝗘𝗾𝘂𝗶𝗽𝗼 𝗔𝗽𝗵𝗲


Fecha Publicación: 2019-09-23T02:50:00.000-07:00

Aguchita. Una vida entregada a Dios y al prójimo (Congregación Nuestra Señora de la Caridad del Buen Pastor, Lima 2019, 176 pp)

 Reconforta, anima, estimula la lectura de vidas de santos, especialmente cuando se refiere a personas de nuestro tiempo, de nuestra tierra. El Perú ensantado no es arqueología, si alguno fuese tentado de pensar que el Perú virreinal –en concreto el de los cinco santos Rosa, Martín, Toribio, Francisco Solano, Juan Macías- lo fuera; el Perú ensantado es vida y vida en abundancia, porque es vida entregada por Dios y por el prójimo, porque es trigo viejo y podrido que germina en nueva vida.

Así sucede con la bella obra que ha hecho llegar la Hermana Alicia Corvacho de la Congregación Nuestra Señora de la Caridad del Buen Pastor que se titula "Aguchita. Una vida entregada a Dios y al prójimo" y que ha sido recolectada y ordenada por Luis Mujica y Paloma Mujica" de acuerdo a en los datos facilitados por la propia Congregación.

El libro se abre con la página evangélica de Juan 10, 7-18 referido al Buen Pastor que da su vida por las ovejas.

El prólogo- magistral en contenido y belleza literaria- se debe a Gustavo Gutiérrez y lleva por título "con las manos llenas".  (pp.9-11)

La presentación corre a cargo de la actual Animadora Provincial Hna. Eliana Guisa quien trasunta afecto por Aguchita y desborda en razones para recordarla hoy , pero fundamentalmente para "hacer memoria" de su vida y obra, "la historia de una mujer que desde su vida sencilla supo construir puentes de igualdad y ser gestora de nuevas oportunidades para aquellas personas, especialmente niñas y mujeres, que no eran tomadas en cuenta y exigían a gritos ser escuchadas" (p.14); de igual manera para "comprometernos a vivir la misión con amor, entrega y dedicación y en constate apertura para responder de forma creativa y audaz a las necesi8dades de nuestra realidad". El libro pretende acercarnos a Aguchita, ejemplo de pastora, con una mirada renovada que sirva de inspiración para "seguir construyendo un mundo más humano, justo e inclusivo, tal como lo propuso Jesús de Nazaret" (p.15)

La primera parte nos habla de sus orígenes, en Coracora (Ayacucho), 13 de junio de 1920, de la recia fe de sus padres Dámaso y Modesta y sus diez hermanos, uno de ellos misionero redentorista. También de su trayectoria en Lima, su formación en el Instituto Sevilla, su cambio de Antonia Luzmila a Sor María Agustina de Jesús.

La segunda parte nos presenta su proyecto de vida como servicio a través de una fervorosa vida de oración reflejada en su cuaderno de meditaciones (1960-63), en su preparación profesional mediante los estudios de enfermería (1966), su servicio como enfermera a las religiosas contemplativas y en el día a día de la vida comunitaria. De sus encantadores apuntes, comparto dos textos que reflejan su intimidad con Jesús y su celo de almas: "Junio, mes de mi Jesús…Sola y todo para ti ¡Señor! Recibe todo y por todo y hazme más y más alma sacerdotal, porque la mies es mucha y los operarios pocos… ¡Gastarme por Cristo! Es una preocupación que debiera obsesionarme: ¡Vivir días llenos! ¡La vida es tan corta…y penden tantas almas de nuestra vida! (p.65). Sus hermanas destacan su pasión por la Eucaristía, la tierna devoción por san José a quien encomendaba como "su protector y ecónomo, el fervoroso rezo del Rosario y su constante petición de oraciones "por su club de madres y por sus niños abandonados" (p.79)

La tercera parte recoge su vida cotidiana y su trabajo pastoral como reflejo de una rica y honda espiritualidad manifestada en los "pucheros" que diría Santa Teresa y que ella vivió con tanta alegría y dedicación como consumada cocinera y lavandera. Ello nos lleva cuando le toca hacer las compras al caótico mercado de La Parada donde tejió tan entrañables amistades. O los clubes de madres y la vida cotidiana con la gente más sencilla del barrio. La obra es pródiga en testimonios como el de la Hna. Celina Jugo, quien destaca su pericia en ganarse a las chicas más traviesas gracias a su cariño y paciencia, su saber dar responsabilidades.

La cuarta y última y parte nos lleva a la consumación de su vida, con su destino misionero al centro poblado La Florida. Allí despertó el cariño y la admiración entre sus pobladores. La veían feliz, contemplativa y activa, disfrutando de la belleza de la creación, del servicio para promocionar a la mujer, de su espiritualidad. A pesar de sus setenta años se mostraba siempre jovial, serena e incansable. Como rescatan sus compañeros de trabajo "a su lado los niños aprendían a rezar, a tejer, a hacer pan, a cuidar las plantas y los animalitos" (p.141). Allí donde encontró el martirio, un 27 de septiembre de 1990. "Aguchita fue alcanzada por una ráfaga de cinco disparos y quedó como queriendo arrodillarse y con las manos juntas, como una paloma, cae junto a la banca y ahí queda" (p.148).

Emociona leer los "comunicados" de la Conferencia Episcopal Peruana, la CONFER, el Centro Amazónico de Antropología y Aplicación Práctica (CAAAP) y de modo especial el de su Congregación quien manifiesta "su dolor y esperanza ante la violenta muerte de su queridísima hermana" quien "como su Buen Pastor al que amaba y seguía muy de cerca, ofrendó su vida sin apartarse del rebaño, sufriendo la misma suerte de Jesús, la muerte de los abandonados de la tierra", marcándonos "un camino a seguir y nos habló de lo que puede significar la fidelidad a un carisma de amor, de acogida y reconciliación. María Agustina vive en Jesús resucitado y vive entre nosotros para siempre" (pp.158-161).

La obra logra contextualizar la vida de esta mujer encantadora, plena, feliz, que hizo de lo ordinario (cocinar, lavar, curar, enseñar) algo extraordinario que le preparó para inmolarse como el Buen Pastor, donde las papas queman, cuando el terror asoma, para vencer con el servicio, con el amor, sin ruidos, sin muecas, sin ser notada, como la flor delicada únicamente ocupada en dar su mejor olor, su mayor color, su total donación. 


Fecha Publicación: 2019-09-18T17:18:00.001-07:00

LA FE DE MI PADRE VICTOR ANDRES BELAUNDE

Les comparto la Entrevista en PAX http://paxtvmovil.org/vod/capitulo_video/14/651 que tuve el honor de hacer a su hijo José, autor de este magnífico artículo:

Belaunde Moreyra, J. (2019). Recuerdos de mi padre. Mercurio Peruano. Revista De Humanidades, (531), 3-11. https://doi.org/10.26441/MP531-2018-SM1

 

"…Dos fueron los pilares de la vida de fe de mi padre. El primero, la misa y la comunión diarias, a las que se habituó muy pronto y que no abandonó hasta el final de sus días. Desde los 8 años, en que hice la primera comunión, hasta los 12, en que entré al colegio de los jesuitas, fue mi costumbre acompañar diariamente a mi padre a la misa de las seis y media de la mañana en la parroquia de los padres pasionistas, que, por un designio de la Providencia sin duda, quedaba al lado de la casa.

Mi padre ayudaba con frecuencia a la misa, cuando no lo hacía yo, y, una vez terminada, permanecía largo rato arrodillado dando gracias. La fotografía que un día publicó la revista

Caretas, en la que se ve a mi padre en el reclinatorio, con la cara hundida en las manos, transmite perfectamente lo que era su actitud de recogimiento después de comulgar en misa.

Durante  esa  época,  mi  padre  estaba  muy  preocupado  por  su  vesícula  biliar.  Le  habían  dicho  que  ya  no  funcionaba  apropiadamente  y  que  habría  necesidad de extirparla. La idea de una operación lo horrorizaba, santo temor por el bisturí que yo comparto. Le  habían  recomendado  tomar  diariamente,  y  en  ayunas,  una  infusión  de  hojas  de  boldo,  un  buen  rato  antes  del  desayuno.  Para  poder  cumplir  con  esa prescripción sin dejar de comulgar ni retrasar la primera colación del día, llevaba a la iglesia una botellita algo chata, como de un palmo de tamaño, llena

de la infusión rojiza. Minutos después de comulgar se acercaba discretamente a  un  confesionario  cercano  que  no  estuviera  ocupado  y  allí,  semioculto  en  el  reclinatorio  del  penitente,  empinaba  el  codo  hasta  apurar  el  contenido  de  la  botella,  posiblemente  ante  la  mirada  asombrada  de  algunas  de  las  personas  piadosas que se encontraban cerca. Debo confesar que yo como niño me sentía incómodo de lo que pudieran pensar. ¿Cómo decirles que era boldo y no alcohol? Pero mi padre se cuidaba poco de lo que pensara la gente.

El  segundo  pilar  eran  las  dos  horas  que  dedicaba  a  la  oración,  lectura  y  meditación cada noche. Durante los primeros años de su exilio había adquirido el  hábito  de  despertar  en  la  madrugada  y  no  volverse  a  dormir  sin  leer  largo  rato. Mal hábito ocasionado por el insomnio que se convirtió para él, después de volver a la fe de su infancia, en una fuente de luz y consuelo, cuando a la lectura añadió la oración y la meditación…".


Fecha Publicación: 2019-09-18T15:49:00.000-07:00

¡Felicitaciones por digitalizar buena parte de EL MERCURIO PERUANO!

http://www.filosofia.org/hem/dep/mer/n001p001.htm

El principal objeto de este Papel Periódico, según el anuncio que se anticipó en su Prospecto, es hacer más conocido el País que habitamos, este País contra el cual los Autores extranjeros han publicado tantos paralogismos. Los primeros escritores, entre los nacionales que trataron del Perú, fueron los que compilaron las relaciones de sus propios acontecimientos, o depositaron en sus Historias y Anales los datos de la tradición. Garcilaso, Herrera, Zarate, Gil González &c. son de esta clase: y de la misma han sido todos los demás que les subsiguieron, hasta que el Excelentísimo Señor Ulloa escribió la historia de su Viaje a la América, y los Entretenimientos Americanos. Este Ilustre Autor ha sido el primero entre los españoles, que tratando de los habitadores de estos países, elevó su pluma hasta la contemplación del Hombre en su sistema moral, y aun en el fisiológico.

Con los materiales de estos Autores, y sobre las ligeras noticias que de paso adquirieron algunos Viajeros, se han combinado casi todas las Historias, Reflexiones, Cartas, Tratados Geográficos y Compendios, que se han dado a luz sobre el Perú en las orillas del Sena, y del Támesis. El espíritu de sistema, sus preocupaciones nacionales, la ignorancia a veces, y el capricho han influido, tanto en la mayor parte de estas obras, que el Perú que ellas nos trazan, parece un país enteramente distinto del que nos demuestra el conocimiento práctico.

La consecuencia que deducimos de esta exposición, es lisonjearnos que bien podemos entrar haciendo un dibujo general [2] del Perú, sin temer la nota de temerarios, ni de copiantes, y con la seguridad de extender unas noticias más exactas, y tal vez más nuevas de las que hasta aquí se han dado.

Este grande Imperio, cuya fundación por los Incas queda envuelta en las tinieblas de un conjunto de fábulas{1} y de una tradición incierta, ha perdido mucho de su grandeza local desde el tiempo en que se le desmembraron por la parte del N. las Provincias que forman el Reino de Quito{2}, y sucesivamente las que al E. constituyen el Virreinato de Buenos-Aires{3}. Su actual extensión{4} en lo largo corre N. S. el espacio de 420. a 450. leguas, desde los 2. grados hasta los 23. próximamente de Lat. S.; y en su mayor ancho se extiende de 100. a 120. leguas E. O. desde el 297. grados hasta el 310. de Long. O. fijando por primer meridiano el Pico de Tenerife. El Río de Guayaquil lo divide del Nuevo Reino de Granada por la parte Septentrional: el despoblado de Atacama lo separa del Reino de Chile al Mediodía: otro desierto horrible de más de 500 leguas lo aleja, al Oriente, de las Provincias del Paraguay y Buenos-Aires: finalmente el mar pacífico baña sus costas Occidentales.

Una cadena de cerros áridos y fragosos: unos arenales que se extienden a lo largo de casi toda la Costa: unas lagunas de muchas leguas de extensión, algunas de ellas situadas en las cumbres de la misma Cordillera, ocupan mucha parte del terreno Peruano. Con todo, las quebradas, y los valles que logran del beneficio del riego, presentan unas [3] amenas campañas poblabas de villas y ciudades, y gozan del mas benéfico temperamento. El de los lugares elevados de la Sierra es sumamente rígido. En las Pampas de Bombón{5} el termómetro de Fahrenheit se mantiene constantemente de 34. a 40. grados sobre el cero.

La población del Perú, en cuanto a las cosas originales, se compone de Españoles, Indios, y Negros. Las especies secundarias mas conocidas, que proceden de la mixtión de estas tres, son el Mulato, hijo de Español y Negra; Cuarterón, de Mulata y Español; y Mestizo de Español e India. Las demás subdivisiones que se forman por la mezcla sucesiva, son tantas como las diversas combinaciones posibles de esas razas primitivas. El trabajo de las Chacras{6}, y el servicio doméstico se ha hecho siempre por Negros. De cuatro años a esta parte muchos Blancos se ocupan en uno y otro. Anteriormente, fuese por preocupación o por soberbia, se reputaba en cierto modo infame aquel criado, que no era o Negro o Mulato. Algunos Políticos ilustrados opinan que sería más feliz el Reino, y especialmente esta Capital, si este perjuicio se desarraigase enteramente.

El Comercio del Perú ha tomado un incremento considerable desde que, con la venida de los Navíos mercantes de España por el Cabo de Hornos, y con el permiso del Comercio libre, se ha emancipado de la opresión bajo la cual gemía en el tiempo de los Galeones, y de las Ferias de Portobelo y Panamá. Antes de esta época, el giro de la plata efectiva sobre escrituras de retorno era el arbitrio más seguro en el Comercio con España. La habilitación de los Corregidores formaba el recurso principal de las negociaciones de esta Capital con el País interno. En pocas manos circulaban, y se confundían los capitales más crecidos. Los demás individuos de [4] esta profesión, ocupados en las ventas de tiendas, daban la ley a los géneros, así como ellos la recibían de los almaceneros. Ahora el Comercio, con haberse subdividido en tantos ramos menores, mantiene mayor número de negociantes, aunque son más raras las fortunas que proporciona. Es menester que el comerciante combine bien sus proyectos, y extienda sus especulaciones, para que pueda conservar un giro mediano.

Las Fábricas del País se reducen a pocos obrajes de bayetas, que llaman de la Tierra, cuyo uso se limita casi solo a los Indios, y Negros. Hay algunas de colchas, de vidrios, de sombreros, &c. pero no ocupan mucho lugar en el plan de las riquezas del Perú. El azúcar, la lana de Vicuña, el algodón, la cascarilla, el cobre, y el cacao (aunque estos dos últimos renglones y en parte el antecedente nos vengan de Guayaquil &c.) son los únicos géneros de nuestra exportación.

La Minería es el principal, y tal vez el único manantial de las riquezas del Perú. A pesar de la debilidad con que se laborean las Minas, y de los pocos auxilios que el Comercio proporciona a los Mineros, en el año pasado de 90. se han fundido en esta Real Casa de Moneda 534000. marcos de plata, y 6038. de oro; y se han acuñado 5.162.239. pesos en ambos metales{7}.

Solo de los Minerales de Hualgayoc{8}, y del de Pasco{9} se extrae cerca de la mitad de la plata que anualmente se funde, acuña, y labra. El de Huantajaya{10} es en lo general de la ley más subida, aunque no rinde en proporción, por lo caro que sale su beneficio a causa de la distancia [5] de las Haciendas, y carestía de todo lo necesario al trabajo, a la comodidad y a la subsistencia. Los metales de 30. marcos por cajón{11} no se costean; y así poco importan las bolsonadas que a veces ofrece, en las cuales suele cortarse la plata a cincel. Muchos esperan que si se asentase bien el proyecto de transportar estos metales al Callao, y beneficiarlos en estas inmediaciones, se haría prosperar a un mismo tiempo aquel Mineral, y todas esas cercanas provincias.

El de Huarochir{12}, que es el que más inmediatamente hace sentir a esta Capital los efectos de su abundante o escasa exploración, no se halla en aquel grado de prosperidad, que parece debía corresponderle con proporción a la riqueza de sus metales, y abundancia de Minas y vetas. La adopción del método de amalgamar por los Barriles; el concurso, que se le puede proporcionar de Indios trabajadores; algunas reformas en la parte práctica de su laboreo y beneficio: estos son los únicos principios por donde se pueden felicitar este Mineral, y todos los demás del Reino.

Nuestra Navegación es limitada: el Comercio de trigos nos hace frecuentar los Puertos de Chile: el de maderas &c. nos lleva a Guayaquil: finalmente, los situados y otros pequeños ramos nos proporcionan algunos viajes a Chiloé, Juan-Fernández, Valdivia, y Panamá. En lo material se navega con economía y con aseo; pero en la parte científica estamos atrasados. No se piden auxilios a la Astronomía: la maniobra no tiene más preceptos que los de la imitación: las cartas hidrográficas que se consultan, son defectuosas por muchos principios: el arrumbamiento de las costas es más paralelo de lo que lo figuran: por otra parte la niebla, que casi siempre cubre la costa, y la oculta al navegante, lo precisa a unos rumbos oblicuos que retardan mucho el plazo de los viajes. Hasta los años de 1780. o de 82. era un principio de riqueza para una casa de comercio el tener un navío propio empleado en el tráfico de la tierra. Sucesivamente como se han ido multiplicando [6] las embarcaciones, los fletes han bajado de precio, y las ganancias son más repartidas.

La Pesca es un ramo de industria peculiar de los Indios de la Costa; pero la practican informemente, sin instrumentos proporcionados, sin barcos, y por lo mismo costeando siempre las orillas, no pudiendo alejarse mas de 4 o 5 leguas mar adentro. De aquí es la escasez y carestía de pescados que se experimenta frecuentemente en esta plaza, y en todas las de las Costa. Ahora pocos años se ideó poner unas barcas tripuladas en forma, para que pescasen en toda la extensión de estos mares, pero este proyecto se desvaneció. Las Lagunas del Reino no dan regularmente, mas que bagres. El Indio con ser pescador apenas come del fruto de su trabajo. Contento con su maíz, sus papas, y su chicha, mira la multiplicidad da manjares como una voluntaria ruina de la salud y de la vida.

La Agricultura en lo general podría proporcionar lo bastante para que nuestra subsistencia no fuese tan precaria, ni dependiente de auxilios externos. La alfalfa, y los cañaverales ocupan en los valles inmediatos a esta Capital aquel lugar que parece era más propio para las siembras de trigo. Los malos y dilatados caminos, los costos del arreaje y sus demoras, así como impiden la circulación interior de este Reino, son obstáculos para que prospere la Agricultura. El Valle de Jauja{13} ofrece hartas pruebas en abono de esta proposición: la facilidad que tiene de enviar sus harinas y maíces al Mineral de Pasco, lo mantiene en un estado más floreciente.

La Historia Natural del Perú es fecunda en prodigios. Todos los sistemas que se han trazado en Europa sobre esta materia, están sujetos a mil ampliaciones cuando aquí se hace la aplicación de sus teorías. Las Montañas de Chanchamayo, Huanuco, Lamas{14} &c. son unos parajes privilegiados de la naturaleza en cuanto a la portentosa lozanía, y hermosura de sus producciones. Las circunstancias de unos climas húmedos y [7] cálidos, y el recelo de los Indios infieles que los habitan, contribuyen a que sean escasas las noticias que tenemos en esta línea: con todo hay bastantes para que muchos de nuestros Papeles se ocupen en su descripción y examen.

La ilustración es general en todo el Perú, tanto por la natural grandeza y penetración de sus habitadores nativos, cuanto por su adhesión al estudio. En todo lo que no requiere una meditada combinación de ideas, el Bello Sexo comúnmente hace ventajas al nuestro. La Real Universidad de San Marcos, y con proporción las demás del Reino, forman un centro de literatura, que lleva abundante luz a toda la circunferencia. Bajo sus auspicios las ciencias del humanista, y del filósofo han hecho en estos últimos tiempos increíbles progresos, y los hacen continuamente. Ufanas de verse acogidas en el palacio de la Suprema Autoridad, han penetrado todas las Escuelas, y de allí se han esparcido rápidamente en todos los órdenes del estado. ¡Ojalá esta luz filosófica sea tan constante y tan eficaz, que baste para alumbrarnos sobre el sistema de educación común, y sobre los medios de mejorarla! La educación, tomada en el sentido que comprehende a todo el Reino, es la única parte por donde el Perú está ofuscado con algunas sombras. En lo demás el buen gusto, la urbanidad y el dulce trato son prendas hereditarias de todo Peruano.

Creemos haber desempeñado la promesa del Epígrafe inicial. Esta es una idea del Perú tomada en términos generales, y no sujeta a un punto determinado de historia, ni de literatura. Es una insinuación prologética; o si se nos permite adaptar esta frase, es una composición de lugar para entrar luego a hablar del Reino en toda la serie de los Mercurios, según la variedad de materias que se han ofrecido.

——

{1} Herrera Decad. 5. lib. 3. cap. 6. Fr. Gregorio García en su obra Origen de los Indios, lib. 5. cap. 8.

{2} En el año de 1718, siendo Virrey el Excelentísimo Señor Príncipe de Santo-Bono.

{3} En el año de 778, siendo Virrey el Excelentísimo Señor Don Manuel de Guirior.

{4} El Mapa Geográfico de Santa Cruz, y la Carta Hidrográfica de Ulloa, inserta en el Tomo 3. de su Viaje a la América, nos han servido para rectificar los datos longitudinarios, y latitudinarios, que establecen en esta materia con bastante variedad Busching Tomo 22. Echard Tomo 3. La-Croix Art. Perú y otros Geógrafos en sus respectivas obras.

{5} Estas son unas llanuras de 15. leguas de largo, y 5. o 6. de ancho, que hacen parte de la Subdelegación de Tarma, y de la Intendencia del mismo nombre. Distan de Lima al E. unas 40. leguas. La Laguna de Chincha-y-cocha las atraviesa a lo largo, y son la parte más elevada, y unida de toda esta Serranía.

{6} Esta voz, y la de Chácara que es la misma, proceden del idioma índico, y significan las haciendas de siembras y plantíos.

{7} En el año anterior de 89. se acuñaron 3.570.000 pesos en plata, y 766.768. pesos en oro.

{8} Este Mineral está en la Intendencia de Trujillo, dista de Lima 178. leguas, y de Trujillo 68.

{9} Llámase Cerro Mineral de Lauricocha. En su ribera terminan por la parte del N. las Pampas de Bombón: dista de Lima 45. leguas, y 22. de Tarma.

{10} Este Mineral que contra las leyes casi generalmente observadas en la Naturaleza, se halla en un paraje arenoso y calidísimo, está comprehendido en la Provincia de Tarapacá en la Intendencia de Arequipa. Dista de ella 80. leguas; de Lima 300., y del Puerto de Iquique de 1. ½ a 2. leguas.

{11} Por un cajón se entiende 25. cargas de a 10. arrobas cada una.

{12} Este Mineral se extiende en casi toda la Provincia de su nombre, cuya capital es el Pueblo de Huarochir, que dista 17. leguas de Lima, y 28. de Tarma: pertenece a la Intendencia de Lima.

{13} Este Valle, que no tiene mas de 17. leguas de circunferencia, es sumamente poblado. Atunjauja es la Capital de la Provincia de este nombre dependiente de la Intendencia de Tarma, de la que dista 10. leguas, y de Lima 37.

{14} Las Montañas de Chanchamayo, empiezan a 25. leguas de Tarma, no contando la curvaturas del camino. Las de Huanuco, o Panataguas comprehendidas, como las nominadas, en la Intendencia de Tarma, empiezan a pocas leguas del Pueblo de Posuzo, que dista 13. leguas de Huánuco: y la Ciudad de este nombre 65. de la de Lima. Las Montañas de Lamas se extienden hasta Tefe, límites de las posesiones Portuguesas desde los confines de la Intendencia de Trujillo.


Fecha Publicación: 2019-09-16T13:18:00.001-07:00

Gracias al Dr. G. Kapsoli me entero de este gracioso suceso narrado por nuestro querido don Miguel de Unamuno en carta a don Ricardo Palma. Se la comparto para su solaz

El Rector de la Universidad de Salamanca

Particular

18 de abril, 1904

Sr. D. Ricardo Palma

Mi muy estimado amigo: Me recuerda el deber en que estoy de contestarle una carta que he recibido de su hijo D. Clemente, para cuyos Cuentos malévolos, que están en prensa, he escrito una carta-prólogo. Por cierto la carta de su señor hijo me ganó la voluntad por el garbo y simpático desenfado con que estaba escrita.

He recibido los libros que me mandó, así como también la Flor de Academias, libro interesantísimo para conocer la sociedad peruana de los siglos XVII y XVIII y de más valor histórico que literario. El Diente del Parnaso está a la altura de lo que en su género se hacía en España, pero es un género que me gusta muy poco, ni aun siquiera manejado por Quevedo.

Sus Recuerdos de España es obra de gran frescura y de un muy sano sentido. Pero lo que no se figurará usted es que fue ocasión de que mi mujer se alarmara cierta noche. Se lo contaré.

Soy hombre de cara dura, quiero decir, de fisonomía poco movible, y así siendo alegre de espíritu, rarísima vez me río por mucha gracia que una cosa me haga. Acababa un día de acostarme cuando a poco entra mi mujer en el cuarto alarmada al oírme reír de tal modo, en carcajada contenida -por no despertar a los niños- que creyó que me había dado algún accidente, y ello era que acababa de leer el chistosísimo cuento del inglés que visitó el colegio de los jesuitas y le contestó el rector aquello de -«a este prójimo lo destinamos a mártir del Japón», que cuenta usted en la tan bien pegada paliza que le propinó usted al P. Cappa. Aquello no solo tiene una gracia extraordinaria, sino que me cogió en las mejores disposiciones para que la entendiera.

Lo que me dice de la testarudez académica es el evangelio puro. Mas aquí cada vez nos hacemos menos caso de la tal Academia y el lenguaje se ensancha y flexibiliza sin contar con ella. Su papel debe aceptar lo que aceptó el pueblo. Pero, por desgracia, lejos de ser una corporación conservadora lo es reaccionaria. Santo y bueno que no se precipite a admitir cualquier novedad, pero es torpeza, no poner el sello a lo que sin él corre. No quieren comprender que oro de ley sin acuñar vale más que oro malo acuñado. No   —115→   entienden el liberalismo lingüístico a derechas, sino que plantan aduanas y derechos arancelarios y no quieren poner el marchamo a esto o aquello.

En España no hay un inventario de la lengua española, en que consta cuanto se usa. De esta provincia tengo recogidas cerca de 4000 voces que no figuran en el Diccionario. Muchas de ellas las uso de continuo. Al presente leo libros escritos en ladino que es el castellano que hablan los judíos-españoles unos 500000- esparcidos por oriente (Rumania, Bulgaria, Servia, Austria, Turquía, Grecia, etc.) y lo escriben con caracteres rabínicos ¡Qué riqueza de idioma! Y no es sólo porque conserven voces aquí perdidas (acabo de leer esta, preciosa, afrochiguar (?), por fructificar como zantiguar, averiguar atestiguar, apaciguar, etc. de santificare, averiguare, atestiguare, apaciguareetc. sino por la libertad con que sujetándose a la analogía y a los principios que rigen la fábrica del castellano forman nuevos y muy ajustados derivados.

Del artículo «Gazapos oficiales» que figura en su libro Cachivaches ¿qué he de decirle, sino que todo aquello me parece de perlas? Generalizando la cuestión cabe decir que en pocos idiomas son más muertas y más absurdas las fórmulas cancillerescas y burocráticas que en castellano lo son. Y es que las más de esas fórmulas carecen de contenido real y sólo sirven a nuestra pereza mental para rellenar huecos sin decir nada. Sucede con esto algo parecido a lo que sucede con la fea costumbre de soltar reniegos, ajos y puerros que no es más que una forma de tartamudez mental. Las tales palabrotas, ripio y cascote de la conversación, sirven de relleno mientras va pensando que ha de decir el torpe en quien el pensamiento marcha muy a rezago de la palabra.

Y así en el castellano hay una enormidad de materia muerta, de detritus y escurrijas, hasta de excreta lingüística, y a la vez mucho tejido conjuntivo y hasta adiposo, y poco sustancial. Tal nos le van haciendo y esos elementos de desasimilación, esas voces y flores muertas, estorban el desarrollo de los elementos embrionarios y en formación, de las voces y giros que se están naciendo. Es un reuma senil. En vez de hacer lo que hacían los clásicos que era de servirse del idioma como de cuerpo vivo y moldearlo, lo tomamos cual coyunt mortum y aquí se cree ser clásico remedando su lenguaje y no su manera de hacerlo. Vea aquí por qué sostengo, y lo sostendré en público, que soy yo escritor más clásico que cuantos contrahacen el habla cervantina o calderoniana o quevedesca. No voy a ellos a tomarles oro sino a aprender de que mina y como lo extrajeron y como lo acuñaron luego. Y uso mi cuño y no el de ellos.

(Se continuará).
Sabe que es muy de veras su amigo.

Miguel de Unamuno

http://www.cervantesvirtual.com/s3/BVMC_OBRAS/035/191/2c8/2b2/11d/fac/c70/021/85c/e60/64/mimes/0351912c-82b2-11df-acc7-002185ce6064_14.html


Fecha Publicación: 2019-09-08T16:44:00.000-07:00

  CONTIGO POR EL CAMINO, SANTA MARÍA VEN
Caminata a las Lomas del Manzano  
Dejamos la caótica, Lima, la sucia Lima, la horrísona Lima, y a una hora vamos a ser testigos de un espectáculo sorprendente; un poco más allá de Pachacámac, en las inmediaciones del célebre santuario inca, ya en tierras de Huarochirí, todavía en la diócesis de Lurín, en el término de San Cristóbal de los Olleros, un microclima que ha dado origen a unas lomas bellísimas, nosotros disfrutamos de las Lomas del Manzano. Nos compartió el dato el P. Luis, de alma benedictina, párroco en la capilla de María Auxiliadora. Nuestra vista se extasía por el formidable campo con la Flor de Amancaes, amarilla, blanca, y un verdor casi selvático. Y, primera reunión, motivación, recordando la homilía con el P. Juan Carlos en que nos instaba a dar sentido a nuestras vidas, en Cristo; ahorita, recordando el objetivo de nuestras marchas y campamentos, ser más personas, más peruanos, más cristianos, superándonos, en grupo, con alegría, ofreciéndoselo a María.
Íbamos doce como los apóstoles, más uno para la foto, y para suplir si hacía falta. Subimos en picado, vinieron los resbalones porque el suelo estaba húmedo y nuestro calzado no era ni mucho menos el adecuado, pero no nos detuvimos, seguimos adelante; bueno, Eduardo tuvo un desgarro y su cumbre se convirtió en aceptar la limitación y afrontar la soledad. En marcha, montañeros, subamos a las cumbres, dejemos atrás, en el valle, el odio y el rencor, arriba las montañas que son nuestra ilusión. Así cantamos, así subimos. Cuando llegaron las dificultades a más de uno escuché "¡por María!" . Hicimos el silencio de cumbre contemplando en mayor silencio el formidable retablo de la naturaleza, belleza multicolor, la caricia de la brisa, el suave canto de los pájaros, los tímidos insectos que zumbaban sin molestar, el ritmo del silencio, la eternidad en el tiempo, el sentido de la creación, gracias Señor. Y los gritos de montaña "por Cristo, por la Virgen, por el Perú, más, más y más", y ahí estaban todos los jóvenes, te pedimos por ellos, por lo que son y quieren ser.
Bajamos correteando y al llegar nos encontramos con una capillita que parecía esperarnos, la cruz del manzano, allí rezamos el ángelus y en la antesala pudimos compartir nuestros alimentos. A nadie le faltó y todos quedamos satisfechos.
Llegamos, por último, a la reunión final en el local del párroco que nos habló de este tesoro ecológico. Nos recibió con una sonrisa franca, acogedora, nos pasó al templo, que él convirtió en tal dejando de ser un almacén de trastos, y que preside la entrañable  imagen de María Auxiliadora; también nos ofreció la salita para el balance final en el que se dieron cita dos palabras: gracias, que se repita. Y así quedamos, en llevarlo al llano, a la familia, a la escuela, a la calle.
Aviso final: la próxima semana volvemos a nuestra reunión, formación, oración, acción. ¡Gracias, Madre, estos jóvenes son tuyos, cuídalos, totus tuus!
José Antonio Benito

Fecha Publicación: 2019-09-01T03:10:00.000-07:00

MONSEÑOR ANTONIO HORNEDO, S.J., OBISPO DE CHACHAPOYAS, Y EL VENERABLE P. TOMÁS MORALES, S.J., GRANDES AMIGOS      

José Antonio Benito

Mons. Antonio Hornedo Correa nació el 23 de septiembre de 1915 en Comillas, Cantabria, España. Estudió en el Colegio de Areneros. De joven, como Tomás, practicó el deporte en la disciplina de gimnasia. Sus padres eran fervorosos católicos que apoyaron su vocación sacerdotal. Ingresó a la Compañía de Jesús el 27 de mayo del año 1933 en Bélgica, donde coincidió con Morales. Estudió Filosofía en Chamartín, del año 1940 al 43. Posteriormente fue destinado a estudiar Teología en Irlanda donde estuvo a punto de morir en un gran incendio del que se salvó saltando de un edificio a otro. Se ordenó de sacerdote el 31 de Julio de 1949. Hizo su tercera Probación en Salamanca en el año 1951.

Su primera práctica pastoral la ejerció en la formación de los jóvenes jesuitas como ayudante del Maestro de Novicios (1951-1952), director espiritual de los Filósofos en Chamartín (1953-1955), Rector de Aranjuez, Noviciado y Juniorado de la Provincia de Toledo (1955-1961). En 1962 fue enviado al Perú, como Superior de la Misión del Marañón, trabajando intensamente en la evangelización y organización de ella del año 1962 al 1968; así, fue designado en 1963 como Prefecto Apostólico de Jaén, Administrador Apostólico de Chachapoyas en 1968, Vicario Apostólico de San Javier del Marañón en 1971. Este año, el 15 de agosto, fue consagrado Obispo en Jaén. Posteriormente, fue destinado como nombrado Obispo de Chachapoyas el 14 de Julio de 1977, cargo que desempeñó hasta 1991.

En todos sus ministerios dejó el recuerdo del pastor fiel que ha ofrecido su vida en todo momento por sus ovejas, especialmente en su dedicación denodada a favor de la población con obras sociales como el asilo de ancianos, la construcción del colegio Seminario Jesús María, Radio Horizonte, comedores y dispensarios parroquiales. Todo ello pensando en la atención a los ancianos más necesitados, en la educación y formación de la juventud, en la alimentación y salud de los niños y en la evangelización a través de los medios de comunicación. También instituyó el Preseminario como casa de acogida y formación de los aspirantes al sacerdocio, construyó varias casas parroquiales y, gracias a sus desvelos y gestiones, fueron varias las congregaciones de vida religiosa y sacerdotes los que vinieron de otros países y se establecieron en la diócesis con el propósito de que la comunidad católica estuviera debidamente atendida con la palabra de Dios y con la Eucaristía, así como laicos comprometidos con la misión de la Iglesia principalmente en trabajos de promoción y desarrollo de los pueblos. Visitó aún las localidades más alejadas de la diócesis a pesar de los difíciles caminos de acceso. La población en general lo recuerda como un obispo cercano, de trato afable, y siempre sensible a las necesidades de las personas.

De Chachapoyas pasó a la Comunidad Jesuita de San Pedro, donde dedicó la mayor parte del día a escuchar confesiones. Pasó sus últimos años en la Comunidad de Fátima, en Miraflores. Recuerdo que siempre que lo visitábamos nos brindaba una acogedora sonrisa. Le hacía presente a su amigo P. Tomás Morales y aumentaba su sonrisa. Al preguntarle, sin embargo, si nos recordaba, aquejado por el incipiente alzhéimer, se esforzaba y nos comentaba: "Se me está perdiendo la memoria, no recuerdo casi nada…". Y le bromeábamos: "No se olvide de celebrar la Misa, de su amigo Jesús" …y al toque contestó: "De Él nunca, ahí –apuntaba al Sagrario- le tengo siempre, somos muy amigos". Otro amigo me recuerda que cuando se le pedía un servicio litúrgico acudía con presteza y al querer abonarle el justo óbolo, te obsequiaba la más cálida de las sonrisas y comentando: "Quita, quita; ya estoy pagado por poder servir". Falleció la madrugada del 10 de enero de 2006 en la Enfermería de Fátima, en Miraflores (Lima). Obispo de Jaén y de Chachapoyas, hombre sencillo y jesuita ejemplar, sus restos descansan en un lugar especial de la Basílica Catedral de Chachapoyas.

Fue connovicio del P. Morales en Bélgica y en la Semana Santa de 1964, le envió una petición de dos cruzados, al menos, para uno de los puestos misionales de vanguardia en su diócesis. Se lo comunica a los cruzados y se ofrecen todos. Su amistad se avivó a través de alguna visita que Mons. Hornedo le hizo al P. Morales en España y, sobre todo, a través de la correspondencia. Transcribimos una de ella, fechada en Madrid, el 17 de octubre de 1989:

"Mi querido Padre Hornedo:

Una alegría muy grande me causa la tuya del 25 de septiembre y he esperado a contestarla hasta estar con el Nuncio anteayer en la imposición del crucifijo de las tres nuevas cruzadas misioneras que saldrán allá. Comimos con él, además de Lydia, los dos Javier y José Luis que acaudillaban los equipos que estuvieron este verano en La Jalca y en Yerbabuena. Al Nuncio le causó muy buena impresión lo que le dijeron y después de hablar ellos al final del festival dijo unas palabras que a todos nos emocionaron.

Mucho tenemos que pedir los dos y recolectar oraciones para que cuando vengas hayamos tenido ocasión de convencer a un sacerdote para que te lleves a esa tierra tan necesitada, pero ese "curilla" sólo podrá surgir si no desfallece nuestra confianza pues por ahora no tenemos ninguno, pero la nube se disipará y un sol radiante acompañado de muchos astros luminosos surgirá si Dios quiere.

Los detalles que me das de esa visita pastoral ¡me dan tanta luz acerca de lo que te va uniendo con el Señor toda esa vida de amor sacrificada...! esa pobreza horrible pido la compartamos desde aquí los que estamos en retaguardia para mantener el espíritu misionero en nuestras latitudes.

Un abrazo recordando tantas cosas que no se pueden expresar ni con carta ni con palabras y unión cada vez más íntima de oraciones, Tomás Morales".

La amistad se fue estrechando con la presencia de algunos equipos misioneros de los GAM en el verano europeo y, sobre todo, con la presencia de las cruzadas en Chachapoyas. Así lo recordó con su habitual simpatía en varios encuentros mantenidos con miembros de los institutos fundados por el P. Morales. En Navarredonda de Gredos (Ávila) el 15 de diciembre de 1994 confesó: "Nos reíamos muchísimo […] Era un hombre que buscaba a Dios de verdad, la voluntad de Dios por encima de todo […] muy humildote y calladote, de sí mismo no hablaba; no le gustaba halar de sus cosas". En los Ejercicios Espirituales a los cruzados del año siguiente (agosto 1995) plática del segundo día, 1995, el P. Morales recordará:  "Cuando yo hablaba con él después en los alrededores del albergue, y me contaba él la vida que llevaba en la misión del Perú, yo digo: «Aquí los sacerdotes estamos veraneando, y los religiosos en una vida tan cómoda; y los laicos, no digamos, claro, como consecuencia».

Con motivo del primer aniversario de la muerte del P. Morales en el Hogar de las Cruzadas de Lima y que él se dignó presidir (1 de octubre de 1995), pronunció una entrañable homilía en la que recordó y estimuló a imitar a su amigo: "Le llamábamos el Bolonio; lo sabía todo; cuando íbamos en terna (grupo de tres) siempre nos colocábamos a ambos lados y le dejábamos hablar; tenía una ironía y un humor muy finos. En Villafranca, él daba alemán y yo griego, ¡vaya dos! Él daba más clases pues era solo profesor y yo inspector. ¡Santo varón! a ver si le imitáis todas y todos en su enamoramiento de Jesucristo y en la obediencia al superior viendo en todo momento la voluntad de Dios!".

 


Fecha Publicación: 2019-08-15T12:35:00.000-07:00

Amigos: En este bello día de la fiesta de la Asunta, les comparto el apasionado texto del Venerable P. Tomás Morales ilustrado de la imagen de Nuestra Señora de la Asunta, de Zamacola, Arequipa (Gentileza de J.M. Bellido)

15 AGOSTO NUESTRA SEÑORA DE LA ASUNCIÓN

 

         El día de hoy es de una intimidad tal para los que miramos un poquitín al cielo que nos deja llenos hasta rebosar de una alegría entrañable.

 

         15 de agosto de 1900. La Virgen dice a Sta. Gemma Galgani: "Hija mía. Cuando esta mañana me vaya al cielo, me llevaré tu corazón". La santa escribe: "Me pareció que me lo arrancó, lo tomó en sus manos y me dijo: 'Nada temas. Tu corazón estará siempre allí arriba entre mis manos'". María quiere también llevarse al cielo el corazón de sus hijos. Madre querida, arráncanos de la tierra, arrástranos al cielo!

 

"Nuestros corazones abrasados en tu amor... "

 

         Los trueques de corazón de Catalina de Siena, Margarita de Alacoque, Verónica Juliani..., no son según explican los teólogos, cambios físicos de corazón. Es comenzar una vida de más intenso amor de Dios que les produce la sensación de tener un nuevo corazón, de haberles sido arrebatado el suyo.

 

         El amor a Dios crecerá también en nosotros si repetimos la súplica de la Iglesia. "Llegue a Tu presencia, Señor, nuestra humilde oblación. Por intercesión de la Santísima Virgen María que ha subido al cielo, haz que nuestros corazones abrasados en Tu amor vivan siempre orientados hacia Ti" (orac. of.).

 

"Llegar a la gloria de la resurrección"

 

         Arráncanos de la tierra para que no nos seduzca la apariencia halagadora de sus amorcejos engañosos. Crudas espinas son bajo blandas flores, dolores con semblante de placeres, placeres con raíces de dolores...; es el mundo con todo lo que nos brinda. Arrástranos al cielo para "se deleite el ánimo con la grandeza de los premios y no se abata por el combate de los trabajos" (S. Gregorio Nacianceno). Arrástranos al cielo para pasar por al tierra sembrando rosales de poesía, de esperanza y de consuelo...

 

         Alegría, nostalgia, confianza, son los sentimientos que evoca en el alma el triunfo de María en su gloriosa Asunción. Una alegría inmensa al ver a nuestra Madre desprenderse de la tierra y penetrar en los cielos... Nubes azuladas, la mirada dirigida hacia lo alto, se desliza suavemente.

 

         Las manos cruzadas sobre el pecho, perfume de nardos y azucenas. Así nos la presentan los pintores. Así tengo que contemplarla mientras repito con toda la Iglesia: Arráncanos de la tierra, donde estamos de paso. Arrástranos al cielo, la patria eterna... "Haznos que aspirando siempre a las realidades divinas lleguemos con la Virgen a la misma gloria del cielo" (orac. col.). "Haz que por las súplicas de María que ha subido al cielo, lleguemos a la gloria de la resurrección" (orac. com.).

 

"Consuelo y esperanza de tu pueblo..."

 

         Una dulce añoranza de cielo nos invade al ver subir a María. Se nos va el corazón tras Ella. Mucho la queremos ya para seguir viviendo separados. La Virgen tira de nuestras almas con fuerza incoercible. No nos resignamos a seguir viviendo en la tierra. Suspiramos con más vehemencia por la patria.

 

         Una certidumbre inconmovible se adueña de nosotros. Sí, Ella nos llevará al cielo. María nos salvará después de tantas zozobras, angustias, tentaciones y trabajos. Todo terminará. El alma, tan ávida de Dios, gozará de Él por siempre y para siempre dando gracias a la Virgen por Rosarios de siglos... Prendidos entre los pliegues de su manto, aterrizaremos en las alturas. "Que sólo quiero, asido de tu manto, volar al cielo..."

 

         Nos empaparemos mejor de estos sentimientos de alegría, nostalgia y confianza si contemplamos sucesivamente, con amor creciente, los dos momentos que entraña esta fiesta. Tránsito y Asunción. Doblaje maravilloso, arrebatador.

 

         El cristiano esperanzado sentirá nostalgia de gloria al oír el Prefacio de la Misa. "Hoy ha sido elevada al cielo la Virgen, Madre de Dios. Ella es figura y primicia de la Iglesia que un día será glorificada. Ella es consuelo y esperanza de Tu pueblo, todavía peregrino en la tierra".

 

Sueño dulcísimo, ímpetu de amor

 

         Han llegado para María los últimos momentos de su vida en la tierra. Una venerable tradición congrega en derredor a los Apóstoles. Van a contemplar extasiados su Tránsito. Ella, en dulcísimo sueño de amor, va a entregar su vida como nardo que se marchita al sol exhalando su postrer aroma. La Virgen muere, no de enfermedad o vejez, sino de amor. "Este amor de Dios le dio tantas acometidas y tantos asaltos... Esta llaga del amor le causó tantas inflamaciones, que no fue posible resistirlas y tuvo que morir... Como río que dulcemente torna a su fuente, así Ella se volvía hacia esa unión tan deseada del alma con Dios... Fue el amor quien verdaderamente hizo la división entre su cuerpo y su alma" (S. F. de Sales).

 

         Eso fue el Tránsito de la Virgen. Sueño dulcísimo, ímpetu de amor (S. Andrés Cretense). Parpadeo de estrella que al llegar la aurora se esconde en el azul del cielo. La rama cargada de frutos no puede resistir más y se dobla... Así, el alma de María al peso del Amor. Cada día en su vida se iba encendiendo más y más aquel volcán de caridad que ardía en Ella desde su Concepción Inmaculada. Ahora va a explotar...

 

         La Dormición de María fue suave susurro. Brisa que pasa riendo a través de rosales, balanceo de doradas espigas mecidas al céfiro primaveral... Se inclinaría su cuerpo y rendiría el último suspiro de su casto corazón. Brillarían sus ojos purísimos en la hora postrera y feliz devolvería su alma a Dios...

 

Romper la tela y llevarse la joya...

 

         Nada de tristeza y amargura. Sólo paz y alegría. Ni apegos de la tierra, ni remorderse de pecado, ni angustia de salvación. Nada de ansia que perturbe. Ha vivido sólo para el Amor. Estaba serena, tranquila, alegre.

 

         S. Bernardo al comentar la muerte de su hermano el Beato Gerardo, escribe. "Siempre fue hombre de un solo ideal. Durante mucho tiempo siguió a Cristo como a su Rey y Capitán. Pensó que era su soldado. Pero al correr de los años, se hizo más y más niño. Y Dios se convirtió en su Padre. Su muerte me pareció como el dormirse de un niño muy cansado que ama y confía en su padre". Dormirse de un niño muy cansado en brazos de Dios Padre, es morir para un cristiano militante.

 

         El Tránsito de María fue dulce despertar de un sueño. Puede cantar mejor que Juan de la Cruz en su Cántico Espiritual. "Un ímpetu y encuentro de amor más subido que los pasados... Es más poderoso para romper la tela y llevarse la joya del alma". Ha sido "muy suave y muy dulce", mucho más "que lo fue la vida espiritual toda su vida". Pasa de esta vida "con más subidos ímpetus y encuentros sabrosos de amor". Es "el cisne que canta más suavemente cuando muere. ?Oh llama de amor viva...!".

 

         Sueño, Dormición, Tránsito, así designan la muerte de María muchos Santos Padres. Sueño, Dormición, Tránsito, palpitando de alegría y felicidad... Si Sta. Teresita exclamaba al morir, llena de fe: "No me muero, entro en la Vida"; la Virgen, que ardía en un amor de Dios mucho más intenso, ?qué sentiría?...

 

         Luis Gonzaga contagiado en Roma de la peste contraída al ayudar a los enfermos, va a morir ocho días después de cumplir veinticuatro años. Al decírselo exclama: "?Qué alegría! ?Me voy a marchar!"... Alegría inefable de la Virgen en este momento. Alegría inmensamente mayor que la de Gemma Galgani cuando al morir decía: "?Morir! ?Qué felicidad! ?Irme con Jesús! Tener seguridad de quererle siempre, de no perderle jamás...".

 

"La que en el parto había conservado intacta..."

 

         Ha dejado de latir en la tierra el Corazón que más amó al Amor. Se paralizan los miembros del cuerpo de la Virgen. Pero va a empezar su glorificación... La corrupción de la muerte se detiene reverente ante la que fue sagrario de la Divinidad nueve meses.

 

         Ese cuerpo sagrado no podía deshacerse en polvo como el nuestro. La muerte, la corrupción, el pulverizarse de un cuerpo, es castigo del pecado. Pero María era Inmaculada. Además, tampoco podía corromperse, porque era Virgen. "La que en el parto había conservado intacta su virginidad, tenía que mantener su cuerpo sin ninguna corrupción después de la muerte" (J. Damasceno).

 

"Concibió en su seno al Autor de la Vida..."

 

         El mismo Jesucristo, el corazón no se resiste a pensarlo, se presenta con Su Humanidad gloriosa para llevarla al cielo. Era natural que hiciese Inmaculada a Su Madre. Natural también que revistiese su cuerpo de gloria al morir. "Lejos de mí pensar que la que vistió a Cristo con su carne inmaculada, santificada por la presencia del Verbo Encarnado, fuese pasto de gusanos" (S. Buenaventura).

 

         El juicio del santo coincide con la liturgia. "Con razón no quisiste, Señor, que conociera la corrupción del sepulcro la mujer que por obra del Espíritu, concibió en su seno al Autor de la Vida, Jesucristo, Hijo Tuyo y Señor nuestro" (Prefacio Misa).

 

"Apareció una figura portentosa..."

 

         Comienza la triunfal y gloriosa Asunción de la más pura de las criaturas. Es la más grande de las mujeres de la tierra, Virgen de vírgenes, la Madre de Dios y de los hombres todos. La Iglesia se admira en la antífona inicial de la Misa. La ve subir... "Apareció una figura portentosa en el cielo. Una mujer vestida de sol. La luna como escabel de sus pies, coronada con doce estrellas".

 

         Es la Inmaculada, misteriosamente descrita en el Apocalipsis (12,1) que llega al cenit de su gloria. Y son sus hijos de todos los tiempos que la aclaman y lloran enternecidos de amor y agradecimiento hacia Ella.

 

"Suspirar siempre por el cielo"

 

         Entra en la gloria conducida por Jesús. Los ángeles cantan con nosotros el Aleluya de la Misa. "Hoy es la Asunción de la Virgen. Se alegra el ejército de los coros angélicos". Con sencillez y disimulo, se Le escapa para irse a un rinconcito, para pasar desapercibida. Como en la tierra, no se cree nada... "Ha hecho en mí cosas grandes el Todopoderoso". A Él la alabanza, la gloria, la bendición por los siglos de los siglos. Yo, a esconderme donde no me vean.

 

         Quiere mantener eternamente, en el cielo, la misma línea de humildad... Antes de la Anunciación, nunca había reparado que era "la llena de Dios". El ángel le hace caer en la cuenta, pero María no se engríe. Sigue igual que antes, en vida sencilla oculta en el amor.

 

         Pero Jesús ahora quiere exaltarla para siempre. La vuelve a tomar de la mano. La remonta por encima de tronos, potestades, querubines, dominaciones, serafines. La coloca en trono resplandeciente preparado desde la eternidad.

 

         La sugestiva oración de la liturgia pide que nos deleitemos mirando al cielo a nuestro paso por la tierra. "Todopoderoso y Eterno Dios, que elevas en cuerpo y alma a la gloria a la Inmaculada Virgen María, Madre de Tu Hijo! Te rogamos nos concedas suspirar siempre por el cielo para merecer participar de su gloria" (orac. col.).


Fecha Publicación: 2019-08-13T07:39:00.000-07:00

Vuelvo a enfrascarme con este tesoro de libro lleno de VIDA CON MAYÚSCULA y que cuenta con una magistral INTRODUCCIÓN, seguida de tres entrañables confesiones que son tres vocaciones: poeta, "me descubrí poeta"; sacerdote, "me consagré"; misionero de 80 años, "me coroné"...y luego todo un listado de poemas, uno por año...Gracias, amigo, Alfonso, fruto sazonado de mi Salamanca, de Don Bosco, del Señor, María Auxiliadora, de Perú y del mundo entero. Que sigas cumpliendo años y años con tanta vida y vida en abundancia

JAB

http://salesianos.pe/alfonso-francia-%E2%80%9Clo-mas-bonito-de-la-vida-es-hacer-de-ella-poesia%E2%80%9D/

https://lacronicadesalamanca.com/215346-alfonso-francia-presenta-un-nuevo-libro/

Alfonso Francia presenta un nuevo libro este martes a las 21 horas en el Ayuntamiento de Barruecopardo.

Alfonso Francia nació un d{ia como hoy, 13 de agosto, hace 82 años en Barruecopardo, en la zona de prearribes. Estudió en los salesianos de Andalucía y profesó como salesiano.

Hizo magisterio en Sevilla, más tarde estudió en León y Estrasburgo en cuyas universidades se diplomó en francés, pedagogía religiosa y teología pastoral.

Ha dedicado su vida a la docencia y ha impartido diversos cursos y talleres en Europa, América y África.
Actualmente reside en Lima (Perú) donde atiende a sectores populares y marginados.

Ha fundado la asociación hispanoamericana 'Animadores Siglo XXI' en España y en Perú y ha creado la editorial 'Vida con Mayúscula' y ha publicado 160 libros.


Fecha Publicación: 2019-08-08T10:20:00.001-07:00

LA MUERTE EN LA LIMA DEL XVIII

Lima a comienzos del Setecientos es una gran metrópoli de casi 40.000 habitantes de muy variada ascendencia y ocupación, y toda la complejidad de la capital virreinal, sede de la Real Audiencia, de muchos conventos, de la Universidad, del tribunal de la Inquisición, ciudad amurallada y aduana del Callao, etc.44.

Situados en Lima nos encontramos con este comportamiento en 1703: "Murió Matías de Gaínza, natural del Callao, oficial de carpintero, hombre de constante virtud y mirado con veneración de la república por su gran penitencia y oración. Durmió siempre vestido sobre una tabla; de las dos de la mañana se ponía en oración hasta las cuatro, y a estas horas la iba a continuar al cementerio de San Agustín hasta que le abriese la iglesia, donde oídas algunas misas, recebía la comunión y perseveraba hasta las seis "45 .

 Entroncando con esta mentalidad podemos citar la famosa procesión del Jueves Santo en la calle de San Agustín de Lima, donde la conocida imagen que desfilaba, tras los ciriales y la cruz con manga, era la famosa imagen del "Arquero de la muerte ", de B. Gavilán, que como motivo de meditación y recuerdo del memento mori abría el ciclo procesional de la pasión y muerte de Jesucristo entroncando con un recurso utilizado en la imaginería barroca española46; la secuencia iconográfica quedó inmortalizada en la tira de la acuarela de Pancho Fierro, hoy en la Hispanic Society de Nueva York47 .

 

NOTAS

44 "Numeración general de todas las personas de ambos sexos, edades y cualidades que se ha hecho en esta ciudad de Lima, año de 1700", Biblioteca Nacional de Madrid, ms. 3116; DURÁN MONTERO, Mª A., Lima en el siglo XVII, Sevilla 1994; PÉREZ CANTÓ, Mª P., Lima en el siglo XVIII, Madrid 1995; DESCOLA, J., La vida cotidiana en el Perú en tiempos de los Españoles, 1710-1820, Buenos Aires 1964;

45  19 de Mayo de 1703, en Diario de noticias sobresalientes en Lima y noticias de Europa (1700-1711), New York 2017, vol. 1 (1700-1705), p. 246, edición y estudio de P. Firbas y J.A. Rodríguez

46 LÉVANO, D., Procesión y Fiesta. La Semana Santa de Lima, Lima 2010, pp. 43-46.

47 CISNEROS SÁNCHEZ, M., Pancho Fierro y la Lima del 800, Barcelona 1975; MAJLUF, N., y BURKE, M., Tipos del Perú. La Lima criolla de Pancho Fierro, Lima 2008; Tesoros de la Hispanic Society of America. Visiones del mundo. Catálogo de la Exposición del Museo del Prado, Madrid 2017.

CAMPOS Y FERNÁNDEZ DE SEVILLA, F.J., y GUTIÉRREZ ARBULÚ, L., Documentación sobre la muerte en el Archivo Arzobispal de Lima, San Lorenzo del Escorial 2019, 1991 pp 22-23


Fecha Publicación: 2019-08-08T09:44:00.000-07:00

MEMENTO MORI: 17 SENTENCIAS PARA PREPARARSE A MORIR COMO DIOS MANDA

 

Las obras del P. Javier CAMPOS Y FERNÁNDEZ DE SEVILLA son un modelo de erudición, didáctica, espiritualidad y sentido práctico. Además, la mayoría de ellas como la presente (Con GUTIÉRREZ, L., Documentación sobre la muerte en el Archivo Arzobispal de Lima, San Lorenzo del Escorial 2019, 1991 pp)  se pueden consultar por internet. http://www.javiercampos.com/files/Documentacion_sobre_la_muerte_%20AALLIBRO_Web.pdf

Entre sus numerosos aportes, selecciono una página en la que nos sintetiza En 16 fórmulas lo que significó el tema del menosprecio del mundo y aprender a bien morir, poniendo en circulación unas expresiones retóricas que pronto pasaron al acervo de todas las clases sociales como sentencias morales, tomadas de las Sagradas Escrituras o de los autores clásicos, en latín y a modo de refranes o lapidarias frases que llevaban a reflexionar y aplicar en la vida de cada día:

1.   Contemptus mundi (= desprecio del mundo).

2.   Vanitas vanitatis (= vanidad de vanidades).

3.   Memento mori (= recuerda que has de morir).

4.   Quotidie morimur (= morimos casa día).

5.   In ictu oculi (= [la muerte llega] en un abrir y cerrar de ojos).

6.   Finis gloriae mundi (= [la muerte es el] fin de las glorias mundanas).

7.    Usque adeone mori miserum est? (= ¿Tanta desgracia es morir?).

8.   Quod autem vivere est diu mori? (=¿Qué vida es una muerte prolongada?).

9.   Militia est vita hominis super terra (= la vida de los hombres sobre la tierra es lucha).

10.               Dum vivimus, vivamus (= mientras vivimos, vivamos). • Carpe diem (= aprovecha el momento).

11.               Sic transiit gloria mundi (= así pasa la gloria mundana).

12.               Ubi sunt? (= ¿dónde están?).

13.               Mortui vivos docent (= los muertos enseñan a los vivos).

14.               Tempus fugit (= el tiempo huye).

15.               Fugit irreparabile tempus (= el tiempo huye irremediablemente).

16.               Breve et irreparabile tempus omnibus est vitae (= El tiempo de vivir es para todos breve e irreparable).

17.               Omnia mors aequat (= la muerte lo iguala todo).

(Foto tomada en el cementerio de mi pueblo en el que aparece mi padre Agustín frente a la tumba donde está ya él, junto a mi madre María Antonia y mi hermana Juani)