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Fecha Publicación: 2021-07-30T08:05:00.001-07:00

1. "HASTA QUE LLEGARON LOS HOMBRES DE CASTILLA" (Pedro Castillo, 28 julio 2021)

José Antonio Benito

Distinguido Jefe de Estado del Perú: Parece que según su mensaje del 28 de julio los males que aquejan al Perú vinieron de los "hombres de Castilla". Como castellano que soy y como usted maestro y campesino, permítame presentarle algunas nociones sobre ellos. Para comenzar,  Castilla es "tierra de castillos". Solía afirmar don Miguel de Unamuno que esta Castilla es la que hizo a España, aunque en generosidad desmedida labró su identidad dándose y multiplicándose por el mundo, hasta llegar a ser deshecha por la propia España. Así lo vieron los brillantes miembros -literatos, historiadores, sociólogos- de la Generación del 98.

Al frente de la arquidiócesis de Lima tenemos un Castillo, Monseñor Carlos, y en la primera jefatura del Estado Peruano otro Castillo, el maestro Pedro. No está de más considerar que hasta en los apellidos de los peruanos perviven los hombres de Castilla, incluso que uno de los presidentes más populares lleva su apellido, Ramón Castilla. Por tanto, estimado colega -por lo de maestro- Pedro Castillo, permítame -a mí hombre de Castilla -de Salamanca- del 2021 hacer memoria de mi tierra y de su gente. Ahora, que Burgos celebra 800 años de su bella catedral, la que guarda el cofre con los restos del Cid, aquel caballero de una pieza, coherente, generoso, "largo en facellas y corto en narrarlas". Y el año pasado también conmemorábamos otros 800 años de mi Universidad, la de Salamanca, la que enseñaba, enseña y seguirá enseñando, porque apostó por la verdad y solidaridad y fecundó universidades en América como la decana de San Marcos.

De aquella tierra, de Valladolid, la que fue capital del mundo hispánico, la que recibió el último latido de Colón y Las Casas, la que vio nacer a Felipe II, vino Santo Toribio, padre del Perú, forjador de América, quien llegó hasta su tierra chotana en 1596. Cuenta el "Libro de Visita" de santo Toribio que "en el pueblo de Chota visitó el Visitador Melchior de Figueroa y halló aver 443 yndios trivutarios y duçientos y quinze resserbados y 1638 de confissión y ánimas 1890, todo lo qual pareçió por la revisita… Tiene por anexo esta doctrina un pueblo que llaman Tacabamba que está quatro leguas de Chota, que es yunga", y "que confirmó Su Señoría por el mes de noviembre del año de 96, 598 ánimas" (f.72v). Gracias a sus visitas, su acción legislativa, se organiza la Iglesia en América, se publica el primer libro en esta tierra, se ponen las bases de los derechos humanos de los indios, se forja un continente con la identidad cristiana.

Baste por hoy con compartir el bello poema CASTILLA de Manuel Machado, dedicado a glosar la semblanza de uno de los castellanos más representativos "Rodrigo Díaz de Vivar" El Cid Campeador

El ciego sol se estrella
en las duras aristas de las armas,
llaga de luz los petos y espaldares
y flamea en las puntas de las lanzas.

El ciego sol, la sed y la fatiga.
Por la terrible estepa castellana,
al destierro, con doce de los suyos
—polvo, sudor y hierro—, el Cid cabalga.

 

Cerrado está el mesón a piedra y lodo.
Nadie responde. Al pomo de la espada
y al cuento de las picas, el postigo
va a ceder… ¡Quema el sol, el aire abrasa!

A los terribles golpes
de eco ronco, una voz pura, de plata
y de cristal, responde… Hay una niña
muy débil y muy blanca
en el umbral. Es toda
ojos azules; y en los ojos, lágrimas.
Oro pálido nimba
su carita curiosa y asustada.

—Buen Cid, pasad… El rey nos dará muerte,
arruinará la casa
y sembrará de sal el pobre campo
que mi padre trabaja…
Idos. El cielo os colme de venturas…
En nuestro mal, oh Cid, no ganáis nada.

Calla la niña y llora sin gemido…
Un sollozo infantil cruza la escuadra
de feroces guerreros,
y una voz inflexible grita: —«¡En marcha!»

 

El ciego sol, la sed y la fatiga.
Por la terrible estepa castellana,
al destierro, con doce de los suyos
—polvo, sudor y hierro—, el Cid cabalga.

(Foto de mi pueblo castellano, Rollán, Salamanca)


Fecha Publicación: 2021-07-30T06:56:00.001-07:00

Semillas de misericordia. Reflexiones sobre la misericordia de DiosP.  Carlos Rosell (Paulinas, Lima, 2021, 191 pp)

Cerca de Roma se cuenta en sus pueblos que cuando el río Po amenaza con riadas e inundaciones lo primero que guardan los campesinos son las semillas, su tesoro. Cuando todo vuelve a la normalidad es cuestión de sembrar y esperar el fruto.

Nuestro autor, querido P. Carlos, a base de oración, reflexión y acción, recogió estas semillas de misericordia en el Año Santo Extraordinario que comenzó el 8 de diciembre de 2015 y concluyó el 20 de noviembre de 2016, para celebrar el quincuagésimo aniversario de la clausura del Concilio Vaticano II, profundizar en su implantación y situar en un lugar central la Divina Misericordia, con el fortalecimiento de la confesión. En aquel momento se encontraba como rector de la Facultad de Teología Pontificia y Civil de Lima y la comisión de liturgia de la Conferencia Episcopal Peruana le solicitó diferentes temas para su boletín Liturgia de la Palabra.

Cinco años después, providencialmente, al frente de la Parroquia del Señor de la Divina Misericordia, ha reunido todos sus artículos sueltos enriquecidos por su experiencia pastoral en tan emblemático santuario y el plus sorprendente de la bendita pandemia. Esto le ha llevado a colocar un sugestivo anexo, el rezo de la coronilla al Señor de la Divina Misericordia, "con el deseo de que acudamos siempre a Jesús, aquel que pase lo que pase nos ama sin poner límites ni condiciones" (p.5).

Como nos tiene acostumbrados cada tema bebe en el manantial seguro de la Biblia, le sigue una breve anécdota que explica e ilustra la enseñanza, continúa una reflexión sintética que fundamenta la doctrina, a continuación el infaltable examen para profundizar y chequear nuestra coherencia y la puesta en acción, coronado todo por la oración viva y amistosa con el Señor de la Misericordia.

Aunque parece pequeñito, de bolsillo, nos presenta 31 temas que podemos meditar a lo largo de todo un mes. Aunque el centro y corazón de la obra es la misericordia, aparece claro el rico contenido orgánico del Catecismo de la Iglesia Católica, que arranca del Dios Uno y Trino, sigue con los misterios centrales de nuestra Fe (pecado, salvación), encarnación, redención, Eucaristía; en vida de oración (trato con Dios (justo, tierno, perdonador) y frecuencia de sacramentos (confesión, comunión); recordándonos los novísimos y la teología espiritual del Más Allá (purgatorio, infierno, juicio final, cielo y alegría final) como verdadero maestro; sin olvidar a María, quien "como Madre nuestra, siempre tiene misericordia de nosotros" (p.127)

Les animo a disfrutar de este excelente regalo por fiestas patrias. Felicitaciones a PAULINAS por tan cuidada edición. 


Fecha Publicación: 2021-07-29T17:37:00.001-07:00

NUESTRA SEÑORA DE LA MERCED Y LA OBRA LIBERADORA EN EL PERÚ EN EL BICENTENARIO

 

Mons. Juan José Salaverry, OP, obispo auxiliar de Lima, 29 julio 2021

 

Muy queridos hermanos de la Orden Mercedaria

Nos sentimos honrados de celebrar esta fiesta del Bicentenario de la Independencia Nacional a los pies de Nuestra Señora de la Merced, advocación que ha marcado el encarnado corazón del creyente peruano con el amparo de la Madre de la Misericordia y una devoción que se ha convertido un símbolo patrio de nuestra identidad.

A lo largo de toda nuestra historia, desde la llegada del Evangelio a nuestras tierras, llegó la Orden de la Merced con el "Cristo de la Conquista" que más que conquistar al pueblo con un afán político lo sedujo con la solidaridad divina de quien asumió el sufrimiento humano para luego redimirlo. Y junto al Cristo de la Redención, la Orden trajo al Perú a la Madre de Dios, que vestida de hábito blanco y con los brazos abiertos acogió a sus nuevos hijos para ser sus hijos.

Desde el arribo de La Merced, el pueblo creyente sintió la maternal protección de la Santísima Virgen, cuánta razón tuvo el Papa Francisco cuando al llegar a nuestras tierras dijo: "Lo primero que me gustaría transmitirles es que esta no es una tierra huérfana, es la tierra de la Madre". Ciertamente, la Madre de Dios ha estado presente a lo largo de la historia de la salvación y a lo largo de la historia de nuestro país.

 

1.   La heroicidad de Judit y la Madre liberadora

La liturgia de la palabra ha empezado con el veterotestamentario relato de Judit, la heroína redentora del pueblo de Israel que, confiando en la misericordia, con fe ardiente y valentía épica encara al generalísimo Holofernes para liberar a su pueblo.

El Papa Francisco en la audiencia del 25 de enero del 2017 decía que las palabras de aliento que Judit dio a su pueblo: "Es un lenguaje de la esperanza. Llamemos a las puertas del corazón de Dios, Él es Padre, Él puede salvarnos. ¡Esta mujer, viuda, corre el riesgo también de quedar mal delante de los otros! ¡Pero es valiente! ¡Va adelante!

 

Con la fuerza de un profeta, Judit llama a los hombres de su pueblo para llevarlos de nuevo a la confianza en Dios; con la mirada de un profeta, ella ve más allá del estrecho horizonte propuesto por los jefes y que el miedo hace todavía más limitado".

La teología nos ha enseñado que en Judit podemos ver un antecedente de la misión de María: como intercesora por la liberación del pueblo y porque a través de ella se consiguió la ansiada liberación de Israel. De esta manera lo entendió el pueblo peruano que confió desde el primer momento en María, especial protectora que abogó por su pueblo, por eso fue reconocida en 1730: "Patrona de los Campos del Perú" y en los albores de la República, en 1823: "Patrona de las Armas de la República". Es que Nuestra Madre compadecida por la opresión de nuestro pueblo, como dice el Santo Padre, elevó su voz de esperanza para llenarnos de confianza en Dios y para decirnos que tras puerta estrecha está el verdadero reino de justicia y de paz.

Que actual se hace este mensaje. Hoy como hace doscientos años nuestro país necesita escuchar la voz valiente de la Madre, que nos una y nos devuelva la confianza para poder construir justos un horizonte de promisión.

 

 

 

2.   Nacido de mujer, la maternidad de María

San Pablo en la segunda lectura nos regala el texto clásico y fundamental para entender la maternidad divina de María: "nacido de mujer, nacido bajo la ley". Verdad dogmática definida por los padres conciliares de Éfeso (431), y que la Iglesia ha creído vivamente porque siendo hermanos de Cristo por el bautismo, hemos sentido que no solo hemos sido adoptados como hijos por el Padre, sino que la Theotocos nos ha recibido con ternura sinigual como madre. Por eso, desde siglos hemos invocado el auxilio de Nuestra Señora diciendo:

Sub tuum praesidium

confugimus,

Sancta Dei Genitrix.

Nostras deprecationes ne despicias

in necessitatibus nostris,

sed a periculis cunctis

libera nos semper,

Virgo gloriosa et benedicta.

 

La Orden de la Merced, al igual que otras religiones, nos ha enseñado a ponernos bajo el amparo de "Nuestra Madre", con cuanta ternura podemos escuchar tanto a frailes ancianos como a imberbes jóvenes dirigirse a Nuestra Señora como verdadera Madre piadosa y amantísima. Nuestro pueblo ha grabado en su corazón este título y, desde pequeños, los que hemos bebido la sabia mercedaria en sus colegios, misiones y parroquias, la hemos invocado diciéndole: "Virgen Madre de Mercedes, reina de cielos y tierras, en la vida y en la muerte, ampáranos madre Nuestra".

 

Hoy nuestro país necesita de la calidez de la madre que cuide nuestros sueños, nos consuele en medio de las aflicciones y nos sostenga en las debilidades, por que con la ayuda de María como Madre podrá hacerse realidad no solo "el sueño de la republica peruana" de la que hablaba Basadre sino el sueño de la nueva humanidad que estamos llamados a edificar, como nos lo pide el Papa Francisco en Fratelli tutti.

 

 

3.   La herencia de una Madre y la solidaridad de los hijos

Finalmente, la profunda lección del Evangelio de San Juan, que hemos leído, nos sitúa como herederos del precioso regalo que Jesús redentor nos concede desde lo alto de la cruz confiándonos a la custodia de María. Muchas cosas podemos decir de este pasaje: el dolor de nuestra Madre, su perseverancia hasta la cruz, la valentía de mantenerse de pie ante la muerte, su maternidad espiritual sobre la Iglesia…

Pero en este día, quisiera que nos fijemos en la solicitud del discípulo amado, que es hecho hijo de María y que la recibe en su casa. Los Padres de la Iglesia nos han enseñado que en San Juan se hace presente todo el colegio apostólico que acoge a la Madre del Señor. Compartiendo la esperanza de María, haciendo suyo su proyecto, pero al mismo tiempo Nuestra Señora acoge el proyecto de esa Iglesia naciente y lo acompaña.

A lo largo de la historia de la Iglesia peruana, esta simbiosis se ha repetido. La esperanza que María ha infundido en su pueblo, el proyecto de un futuro superior para el país, la promesa de tiempos nuevos y mejores, no solo ha movido los corazones de los devotos de Nuestra Madre, sino que ha implicado a los hijos de esta venerable Orden de la Merced.

Cuando se forjaba la independencia del Perú, los hijos de la "Patrona de las Armas" entendieron que "las ideas son tan potentes como las armas" y por eso la Orden de la Merced dio a nuestra patria frailes ilustrados, de gran cultura humanista, comprometidos con el evangelio y con el ideal de patria, como.

• El célebre "ciego de la Merced", Fray Francisco del Castillo Andraca y Tamayo (1716 – 1770).

• Fr. Melchor de Talamantes (1765 – 1809). Ideólogo y prócer de la independencia americana.

• Fr. Cipriano Jerónimo Calatayud (1735 – 1814). Miembro de la "Sociedad Académica de Amantes del país", y colaborador del "Mercurio Peruano".

Sin embargo, también entendieron que no solo la fe y las ideas podían forjar la nueva república, sino sobre todo a través del compromiso de toda la Orden con la causa. Por eso, un día como hoy hace doscientos años, la Provincia Mercedaria del Perú, se hizo una con la independencia, cuando el Padre Provincial congrega a los frailes residentes en los conventos de Lima y en el Salón Capitular de este Convento Máximo de San Miguel de Lima, celebran la "Junta de Comunidad para jurar la Independencia del Perú" adhiriéndose a la causa libertaria y haciéndose ciudadanos de la nueva nación. 

Al iniciar los días de las celebraciones del Bicentenario, nos volvemos a poner a los pies de Nuestra Madre, para pedir su intervención liberadora sobre su pueblo, para invocar su protección de Madre pero también y sobre todo para pedirle que sus hijos de la familia mercedaria sigan fortaleciendo la fe, como lo hicieron los primeros frailes misioneros,  que Ustedes queridos hermanos iluminen la discusión teológica, humanista y patriota como lo han hecho aquellos frailes que gestaron la independencia, y sobre todo que Ustedes hermanos y hermanas de la Orden de la Merced sigan cuidando un auténtico y serio compromiso con el Evangelio y con este pueblo en el cual se sigue encarnando el Verbo.

Laus Deo 


Fecha Publicación: 2021-07-29T10:51:00.001-07:00

SACERDOTES AL PIE DEL CAÑÓN EN EL PERÚ

José Antonio Benito

Nada dijo el nuevo presidente del Perú, Pedro Castillo, sobre la acción de la Iglesia en el Perú. Pareciera que nada ha hecho en sus casi quinientos años de presencia. Según el Programa de gobierno de Perú Libre, capítulo VI "cuando llegaron los españoles a América, comenzó la colonización territorial y cultural, pero esto no sería fácil sin la participación de un aliado político, mediático y propagandístico, que en este caso fue, y sigue siendo, la Iglesia católica, mientras destruían nuestras culturas y ejecutaban a los líderes nativos, invocaban la obediencia y el bautizo, ofreciendo salvación en el cielo". En su discurso de 28 de julio sólo se refirió a la llegada de "los hombres de Castilla, que con la ayuda de múltiples felipillos y aprovechando un momento de caos y desunión, lograron conquistar al estado que hasta ese momento dominaba gran parte de los Andes centrales. La derrota del incanato, dio inicio a la era colonial. Fue entonces, y con la fundación del virreinato, que se establecieron las castas y diferencias que hasta hoy persisten".

Yo también soy hijo de campesinos, maestro de primaria, pero también historiador de América, con la sede universitaria en el mismo Museo Colón de Valladolid, y 25 años de presencia en el Perú, aprendiendo de su gente, investigando acerca de la historia, educando a la juventud, difundiendo especialmente los aportes de personajes ilustres con valores, apoyando en la construcción de una nación de todas las sangres y credos, síntesis viviente, que apuesta por toda la persona sin excluir a nadie. Hoy quiero, tan sólo, recordarle que entre los hombres de Castilla vinieron también los sacerdotes. Ya en enero de 1530 salieron de Sanlúcar de Barrameda seis frailes dominicos en compañía de Francisco Pizarro: Reginaldo de Pedraza, Alonso Burgalés, Juan de Yepes, Vicente Valverde, Tomás de Toro y Pablo de la Cruz. Al llegar a Panamá, quedan allí tres frailes y los otros tres siguen hasta el Perú: Valverde, Pedraza y Yepes. A Cajamarca, su tierra, llega Fray Vicente Valverde, como capellán castrense, que presenta el requerimiento al inca Atahualpa y que posteriormente fuera obispo de Cuzco y Protector de Indios, hasta morir a manos de los propios naturales del Perú.

También con Pizarro, a la par que los dominicos llegaron los mercedarios Sebastián de Castañeda, Miguel Orenes, Martín de Vitoria, Juan de Vargas, Antonio Bravo y Diego Martínez.  Uno de ellos Fr. Miguel de Orenes fundará san Miguel de Piura en 1533. Como primer clérigo diocesano figura Juan de Sosa. En 1536 se presentó desde Panamá el docto mercedario Francisco de Bobadilla, provincial, con el fin de visitar e impulsar la observancia religiosa. Le tocó mediar en el conflicto creado entre los conquistadores Pizarro y Almagro.

Desde el primer momento queda clara su misión: Atender espiritualmente a los cristianos, moderar y -si hiciera falta- denunciar sus acciones hasta negar la absolución sacramental como el P. Montesinos en Santo Domingo, pacificar, evangelizar a indígenas, afrodescendientes, mestizos, españoles.

Baste por ahora compartir algunos datos que el historiador Jorge Basadre  presentó en su conferencia "La obra civilizadora del Clero en el Perú Independiente" en su discurso en la Asamblea de Clausura de la Cruzada Vocacional en 1951: "el sacerdocio en el Perú contribuyó a fundar la Patria; alentó a los libertadores; estuvo íntimamente ligado a la vida pública como a la vida social y privada; trabajó por la cultura; orientó desde el aula y la tribuna; ganó tierras y almas en la selva; defendió los más altos valores espirituales y morales; enseñó un vivir más alto y a bien morir; compartió las grandes festividades y los más luctuosos momentos de la nacionalidad… Al lado de miles, de miles, de miles de cunas cumplieron los sacerdotes su misión sagrada en todo tiempo. Acompañaron en su hora postrera a incontable gente preclara, a gente de la que no tenemos noticia, y  nuestros propios padres y hermanos. Permitidme tan sólo citar unos cuantos nombres de peruanos que fallecieron dentro de las más diversas y dramáticas circunstancias: El Presidente Gamarra, cayendo en medio del fragor y del polvo de la batalla de Ingavi mientras a su lado permanecía un humilde cura, el Sr. Juan Armas, vicario del Ejército; arrodillado sobre su sangre con las manos elevadas al cielo musitando una oración halláronle los enemigos triunfantes. Domingo Nieto, presidente de la Junta de gobierno, haciendo testamento el mismo día de su muerte en el Cuzco, uno de cuyos tres testigos fue el cura párroco de la Matriz, Dr. Pedro José Martínez, y abriendo en seguida un codicilo que ya no pudo firmar "por lo trémulo de su mano", con el único objeto de disponer que a la imagen de Nuestra Señora del Rosario del puerto de Ilo se le mandara hacer y se le dijese un manto y un escapulario que debía estrenar en solemne fiesta. El Presidente San Román falleciendo cristianamente en abril de 1863, suscitando una formidable manifestación pública cuando le fuera llevada la extremaunción que le fue administrada por el humilde P. López de Chorrillos. Manuel Pardo asesinado alevosamente en noviembre de 1878 en el pasadizo que conduce al patrio interior del Senado y pronunciando antes de morir frases de perdón para el asesino, de amor a su familia y de pedido de un confesor, que lo fue el P. Caballero de la Orden Predicadores, mientras los santos óleos le fueron administrados por el cual Tovar, del Sagrario. Miguel Grau, recibiendo siempre los auxilios de la Religión antes de salir al frente de su veloz y silenciosa nave sobre cuyo puente, según las famosas palabras de Monseñor Roca y Boloña, el Infortunado y la Gloria se dieron una cita misteriosa en las soledades del mar" "[1].

Recientemente, el propio Gobierno acaba de distinguir a la Iglesia por su compromiso solidario en tiempos de la covid-19. Su acción material y espiritual, de modo personal e institucional es bien evidente, señor presidente.

Seguiremos aportando datos precisos durante esta semana en el Congreso Nacional Católico: Iglesia en el Bicentenario, al que invitamos cordialmente a usted y todo el pueblo peruano. ¡Bienvenidos a Perú Católico!

 



[1] Revista Renovabis, Lima Año XI, Septiembre—octubre 1951, nn. 129-130, pp. 280-290


Fecha Publicación: 2021-07-27T07:57:00.000-07:00

ZEGARRA LÓPEZ, Dante Edmundo Bienhechora de almas. Sor Ana de los Ángeles Monteagudo. Una vida de virtudes heroicas (Corporación Kaptiva SAC, Arequipa, 2021, 246 pp)

Gracias, amigo Dante, por ayudarnos a entrar en este cofre de santidad que es la santa (aunque el título canónico sea de Beata) arequipeña Sor Ana de los Ángeles. Lo haces tañendo la campana de tu saber histórico y tu sabor periodístico, pero con alma de poeta y corazón de creyente. Tan difícil amalgamar, sintetizar todo, pero lo has logrado, quizá por esa promesa interior motivada por el amor de tu vida, tu esposa Lourdes Mariel. Pero ya diste a luz esta bella criatura que has gestado por más de 40 años. Larga travesía que agradeces como peregrino en personas con nombre propio: Padre José María Gordo, secretario de Mons. J.L. Rodríguez Ballón; Guillermo Galdos, archivero; Madre Trinidad Ávila, priora del Monasterio de Santa Catalina; Diego Alejandro Dani Salas, diseñador de la carátula; Enrique Zavala, periodista y editor; Paulo Pantigoso Velloso da Silveira, mecenas; P. Jorge Carlos Beneito, SJ, y Mons. J.I. Alemany, espléndidos prologuistas. El capítulo 26 lo constata: "Gracias, infinitas gracias: En primer lugar, doy gracias a Dios por darme el conocimiento y el camino, por ser guía y luz en mi vida…Para todos ellos y para otros que llevo en el corazón, mi profunda gratitud y mis oraciones" (pp.233-235).

Lo dedicas al Papa Francisco, a tu esposa, tu hijo y tu nuera; en memoria de tus padres y en gratitud al bienhechor de la edición. Nos recuerdas que se publica en el 335 aniversario del tránsito de la Beata Ana de los Ángeles. Dejas bien claro tu objetivo: escribir una exhaustiva biografía de la mujer más importante de todos tiempos en la historia de Arequipa, tras tu opera magna "Monasterio de Santa Catalina de Sena de Arequipa y doña Ana de Monteagudo, priora" (551 pp) con motivo de la visita del Papa Juan Pablo II a Arequipa con motivo de su beatificación. Para ello has acudido a todas las fuentes, AGI de Indias en Sevilla, los archivos Regional, Arzobispal y Municipal de Arequipa, el General de la Nación, la Biblioteca Nacional de España y el del propio Monasterio.

 El gran reto era que "fuese muy legible y sin las características de los trabajos históricos en que se puntualizan las fechas y las referencias documentales". Para ello, optaste por una recreación histórica, con todo el rigor documental pero relatado de modo ágil y ameno. Ha bastado la genial idea de poner la historia en la boca y la pluma de una religiosa de velo blanco, Sor Petronila de Monserrat, quien vivió con la protagonista, para darle vida y fuerza al relato. Tu gran aporte ha sido en transformar el tedioso repositorio jurídico de los testigos en un variopinto contexto de chispeantes y animadas conversaciones sin convertirlo en ficción sino con la necesaria dosis de realismo que nos lo presenta tan creíble. Tanto que uno se queda con las ganas de seguir sus pasos. Porque, lejos de un retrato hagiográfico dulzarrón o tenebrista, se brinda una vida luminosa, de andar por casa, familiar, y "ésta fue su conversación más frecuente, contar las historias que en toda su vida le habían sucedido con las almas y siempre estuvo muy, muy contenta, en medio de dolores y enfermedades que sufrió" (p.93).

La obra se articula en 26 capítulos.  Los tres primeros se presentan como contextualización de la vida, misión y beatificación de sor Ana. Arranca con el tañido de campana del martes 29 de octubre de 1686, 290 días, del entierro de la sierva de Dios, y el proceso en el que tendrán que exhumar sus restos y declarar acerca de sus virtudes. El capítulo 4 se lo lleva la familia, su padre Sebastián de Monteagudo, de Villanueva de la Jara (Cuenca), su madre Francisca Ruiz de León -hija del fundador de Arequipa Juan Ruiz de León y la noble indígena Ana Palla; sus 7 hermanos Francisco, Mariana, Catalina, Juana, Inés, Andrea y Sebastián.

Los siguientes capítulos se dedican a caracterizar el ambiente arequipeño ("entre un terremoto y otro") y la trayectoria de su vocación (duro noviciado, profesión, dos primeras décadas de vida conventual), la "visita inesperada" de 1642 para inspeccionar la observancia monacal, su etapa de madurez y plenitud (como dedicada sacristana, maestra ejemplar, priora reformadora), su vida fervorosa (pobre, silenciosa, orante, penitente de férrea fe). El capítulo 17 nos permite profundizar en sus virtudes heroicas; como depone sor Francisca de la O "Sor Ana tenía puesta la esperanza en la misericordia de Dios de su salvación por los méritos de la pasión y muerte de Nuestro Señor Jesucristo. Tenía toda su confianza, manteniéndose con mucha humildad profunda como una criatura inútil e inconsciente a los beneficios que recibió de la liberalidad de Dios…de donde surgió una ardiente caridad hacia el prójimo y sobre todo por los pobres necesitados…especialmente con las benditas almas del Purgatorio, por quienes ofreció todas las buenas obras que hizo" (p.116).

 Dos capítulos, el 18 y el 19 -entrañable y leal amistad- se refieren a la particular amistad vivida con el santo agustino Nicolás de Tolentino de quien toma su celo por las almas del purgatorio; cabe resaltar la simpática devoción para con otro santo agustino, Tomás de Villanueva, al que llamaba "tío". En "dones sin par" (cap.20) se presentan los excepcionales carismas de la beata dominica, sobre todo los de profecía y bilocación. Del 21 al 23 se nos da cuenta del atardecer de su vida ("retorno al Padre" que ella misma profetiza), su "despedida" en olor de santidad con sermón de campanillas por el P. Juan Alfonso de Cereceda, SJ, primer biógrafo. Después de casi trescientos años, -299 y 23 días-, el 2 de febrero de 195- "beata, al fin", nada más y nada menos que con la presencia del propio papa San Juan Pablo II y en su misma tierra.

 El penúltimo capítulo lo dedica el autor a contarnos los porqués y paraqués que suelen contarse en la introducción, dedicando el último a todo un magníficat o Te Deum por el regalo recibido y compartido. Como generoso final nos comparte los documentos básicos de la obra. Como post data una entrañable carta de la actual priora del Monasterio, Madre Rosa Elvira, OP, anima a leer el libro para que "sigan el buen ejemplo de la beata como cristiana ejemplar y sientan deseo de ser santos".

José Antonio Benito


Fecha Publicación: 2021-07-26T14:15:00.000-07:00

José Manuel Valdés (1767 – 1843) Médico, poeta y hagiógrafo.

 

Hijo de Baltasar Valdés, músico de profesión, y de María Cabada, de ascendencia africana. Gracias a sus padrinos pudo estudiar en el Colegio de San Ildefonso, en donde se perfeccionó en el latín, filosofía y teología. Al finalizar sus estudios optó por prepararse como cirujano y en 1788, con solo veintiún años se recibió como cirujano latino y continuó sus estudios de Medicina bajo los auspicios de Hipólito Unanue. Ya en 1792, se le concedió una licencia especial para ejercer la medicina, a pesar de no contar con el título. Con gran facilidad para los idiomas, dominó el inglés, italiano y francés.

Publicó tres artículos bajo el seudónimo de Joseph Erasistrato Suadel en el Mercurio Peruano y uno con sus iniciales, dedicándose a explicar sus conocimientos sobre la higiene, la disentería, la muerte ocasionada por hernia y sobre el veneno animal y sus remedios, llegando a traducir al latín la tesis doctoral de Unanue.

En 1807, y en presencia de Unanue, Miguel Tafur y José Manuel Dávalos sustentó su tesis de bachiller, Universidad de San Marcos; logrando el doctorado meses después. Con motivo de la invasión de Napoleón y la crisis suscitada en España y en América, participó en tertulias con otros médicos críticos del sistema virreinal, publicando numerosos artículos, al tiempo que ejerció como médico de varios hospitales como el célebre de San Andrés; su investigación «Cuestión médica sobre la eficacia del bálsamo de copaiba en las convulsiones de los niños» le valió ser incorporado a la Real Academia de Medicina de Madrid en 1815.

Fue el primer médico afroperuano de nuestra historia y un prócer de la Independencia ya que contribuyó con sus acciones a consolidar la incipiente República gracias a su obra científica y literaria. Así, con la llegada del general José de San Martín al campamento de Huaura, sitiando Lima, sufrió, al igual que todo el Ejército Libertador los males del cólera y las tercianas, la COVID de su tiempo. Fue Valdés uno de los estudiosos de la epidemia que azotó Lima en 1821 y que terminó por influir en la retirada del ejército realista a la sierra. Por tal razón, el propio San Martín reconoció -recién proclamada la Independencia- su apoyo, otorgándole la Orden del Sol. Además, fue designado médico de cámara del Gobierno. Al fundarse la Sociedad Patriótica en Lima el 10 de enero de 1822, tuvo como miembros a médicos insignes, tales como Unanue -vicepresidente-, Tafur, Paredes, Devoti y nuestro protagonista Valdés.

La historiadora Carmen McEvoy sitúa a Valdés como médico destacado en el apoyo a los expedicionarios de San Martín que morían en Huaura por las pestes, reivindicándolo como científico forjador de la República naciente. De hecho, al entrar en Lima el ejército expedicionario de San Martín, Valdés apoyó la causa de la Independencia, a la cual dedicó varios poemas, tales como sus odas a San Martín" (1821) y a Simón Bolívar" (1825).

Como señala Yobani Gonzales José Manuel Valdés fue el afrodescendiente más importante en la transición de la Colonia a la República. Transitó por la cultura letrada limeña como un miembro activo, escribió sobre medicina, realizó traducciones del latín al castellano, escribió sobre literatura y religión, y fue el médico de cabecera de la élite política y religiosa de Lima durante el siglo XIX. Llegó a ser un buen matemático, teólogo, filósofo y latinista, consiguiendo la estima y respeto de sus maestros, siendo uno de ellos el cosmógrafo Cosme Bueno, quien fue también uno de sus protectores.

 Para 1827 fue designado catedrático de Medicina y participó en la reorganización del Colegio de Medicina; así mismo, fue diputado por Lima en 1831. Valdés era un hombre creyente en la religión y sometía sus escritos a la revisión de la curia eclesiástica para no generar problemas. Parece que pensó ser sacerdote, pero tuvo que desistir por los prejuicios de la época.

En 1833 publica el Salterio peruano, su obra poética religiosa más estudiada. Varios de los estudiosos de la literatura peruana citan la famosa obra de Valdés. Entre ellos, el gran intelectual español don Marcelino Menéndez Pelayo señaló que era «muy notable por la pureza de la lengua y dulzura de estilo que sabe a Fray Luis de León», y concluye que el Salterio era una de las mejores obras que ha salido en América y la mejor en castellano. Profundamente religioso, sus trabajos están combinados con largos pasajes bíblicos; de hecho, Luis Alberto Sánchez lo considera como escritor místico, y la crítica literata Milagros Carazas lo considera como "el poeta místico de armoniosa lira más relevante de nuestra literatura. Otros trabajos escritos con devoción religiosa fueron "La Fe de Cristo Triunfante en Lima" de 1828 y la clásica biografía de San Martín de Porres de 1833, en la que -identificándose con la atractiva figura del donado mulato dominico- logra belleza literaria, rigor científico, fervor religioso.

A partir de 1835 hasta su muerte acaecida en 1843 fue protomédico general de Perú. Fue catedrático de la escuela de medicina desde 1811 y director desde 1840. Hizo compatible su ejercicio de la medicina con la literatura, llegando a ser considerado notable historiador y hagiógrafo por su biografía de san Martín de Porres, así como varios poemarios místicos.

El Comercio - en su edición del 31 de julio de 1843- no ahorró palabras para rendirle un agradecido homenaje en el momento de su muerte:

El doctor Valdez, prestó a la patria servicios eminentes ilustrando con sus escritos el nombre del Perú, y dándole fama y estimación aun en las naciones más cultas de Europa. Como ciudadano fue obediente a las leyes y fiel observante de los deberes sociales. Como cristiano ha sido su vida entera un modelo de virtud y de santidad: la moderación, la humildad, la caridad, la piedad, hacían resaltar más la profunda sabiduría de que estaba adornado. Como médico poseía cono- cimientos eminentes en su facultad, y algunas disertaciones escritas por él sobre este ramo, han sido acogidas por los sabios de Europa con aplauso y admiración. Como literato encantaba por la sublimidad de su elocuencia, por lo vasto de su erudición, por su finura, por su gusto, y por el inmenso caudal de conocimientos científicos, que en su larga y estudiosa carrera había atesorado. Dotado de un talento claro y penetrante, y de una aplicación inmensa logró sobresalir en casi todos los ramos de la bella literatura, mereciendo que algunas academias de Europa, se honrasen de contarlo en el número de sus miembros. Como poeta puede decirse sin exageración, que era árbitro de los corazones por la dulzura de su lira como hombre privado y como amigo, estaba dotado el señor Valdez de las prendas más distinguidas: un corazón noble y generoso, unos sentimientos llenos de lealtad y franqueza, una familiaridad moderada pero circunspecta; unido todo esto a las gracias de un espíritu cultivado i lleno de poco comunes conocimientos, hacían sobremanera agradable su trato y comunicación.

 


Fecha Publicación: 2021-07-25T14:24:00.001-07:00

Oración Patriótica pronunciada en la Catedral de Lima el 28 de julio de 1947, al conmemorarse el 126 aniversario de la Independencia del Perú[1]

El gran historiador Rubén Vargas Ugarte, guiado del magisterio de Herrera, Huerta y Tovar, recuerda los deberes (respeto a la ley y a la autoridad y el anhelo de contribuir al bienestar de los demás). Fomentar las virtudes cívicas. Lograr la unión.  

Señor Presidente de la república[2]

Emmo. Señor Cardenal Arzobispo Primado[3]

Excmo. Sr. Nuncio de Su Santidad[4]

Excmos. Señores Obispos

Señores Embajadores

Representantes de los Poderes del Estado

No vengo a halagar vuestros oídos con vanas frases de pomposa retó9rica ni menos a prodigar elogios o engarzar fútiles guirnaldas de patriótico regocijo con motivo de esta celebridad, no; creería faltar al respeto debido a esta cátedra, ennoblecida por la elocuente palabra de un Herrera, de un Huerta, de un Tovar y de otros preclaros sacerdotes para quienes el aniversario patrio fue, sin duda, una fecha digna de ser exaltada, pero ante todo la ocasión de volver los ojos al presente y preguntarse con franqueza y lealtad, ante el Dios que nos concediera la dicha de sr libres, si hemos respondido cumplidamente al beneficio y nos hemos hecho dignos de la grandeza de esta dádiva.

En la hora solemne en que el Jefe de esta católica nación va a tributar a Dios el debido homenaje de su reconocimiento y el Pontífice que felizmente rige esta venerada Iglesia va a rendir gracias en nombre de su pueblo al Señor de los Ejércitos, es necesario y conveniente que nos recojamos un poco, que demos vida a la reflexión y, entrando dentro de nosotros mismos, pesemos en la balanza de una conciencia justa y ante el Tribunal de la verdad Suprema, los quilates de nuestro patriotismo y lo acendrado de nuestro afecto para con la patria.

Porque, amados oyentes, no es posible dar oídos a esa falaz y vocinglera sirena que sólo nos habla de derechos del hombre y olvida que por encima de esos legítimos derechos y como ineludible vínculo de toda criatura tenemos aquí en la tierra sacrosantos deberes que cumplir. Uno de esos deberes es precisamente el amor a la patria, al suelo en que nacimos, a la tierra en que yacen nuestros antepasados y nos sustenta con sus frutos y nos regala con la blandura de su temperie.

Deber es, como dice León XIII, impuesto por la naturaleza, amar a la sociedad en que nacimos y este amor en todo buen ciudadano deber ser tal que lo haga pronto a ofrendar la misma vida por la Patria. Ahora bien, hoy más que nunca es preciso hacer hincapié en este concepto, porque son muchas las causas que tienen a oscurecerlo en nuestra mente y debilitarlo en nuestra voluntad, haciéndole creer al hombre que o no existen lazos que nos vinculen a aquellos con quienes vivimos o que éstos no son de tal naturaleza que puedan razonablemente exigir de nosotros algún sacrificio. El egoísmo ese cierto helado que paraliza hasta en su raíz todo sentimiento generoso y la insaciable sed de bienestar material que rebaja los ideales de la felicidad humana son los dos mayores enemigos del patriotismo, porque éste como toda virtud moral se nutre de la caridad y no puede haber caridad allí donde el yo se erige a sí mismo en soberano y se fija como meta de la vida el placer.

Por eso juzgo que nada hay tan necesario como recordar esos deberes y todos, gobernantes y gobernados, poderosos y humildes, en este día en que celebramos la aurora de nuestra vida como nación independiente, los debemos traer la memoria, para excitarnos a su cumplimiento, como el mejor homenaje que podemos rendir a nuestra madre común.

Esos deberes los podemos reducir a dos: el respeto a la ley y a la autoridad que vela sobre ella y el anhelo de contribuir en la medida que nos corresponda al bienestar de los demás. No me detendré en probar, porque demasiado lo sabemos, que el respeto a la ley y a la autoridad que podemos llamar su encarnación es el nervio y fundamento de toda sociedad, pero no es menos cierto que nada hay tan difícil en la práctica como someterse a ella, sobre todo cuanto en la orden del superior hay algo que contraría nuestras miras privadas o no dice bien con nuestro modo de pensar. Pero ¿quién no ve que sería imposible la convivencia si en lugar de atender al bien general se hubiese de tener en cuenta sólo los intereses y pareceres de cada individuo en particular? No, el sometimiento a la ley por imperfecta que ella sea, como lo es De ordinario la obra del hombre, es tan necesario en la vida social que de él no pueden derivarse sino ventajas para la colectividad, en tanto que su desprecio no puede menos de acarrear la ruina de todo el edificio del Estado. Sin embargo, una larga y triste experiencia contradice esta verdad entre nosotros y todavía es el caso de repetir lo que dijera en otro tiempo la autorizada palabra de D. Bartolomé herrera: que el principio de obediencia pereció en las luchas de la emancipación: tan frecuente se hizo en la república al conculcarlo.

Más aún, si acaso nos doblegamos ante la ley, ello no se hizo por conciencia como querría san Pablo que lo hiciesen los cristianos sino a lo sumo por temor de caer bajo la amenaza de la sanción

Pero, ¿irán tras ese ideal los que cegados por la pasión política tienen por adversarios a los que no adoptan su mismo modo de pensar? ¿los que juzgan erradamente que el dominio del Estado es sólo patrimonio de una facción? ¿cómo decir que aman a la patria los que sólo atiende al logro de sus miras privadas y en el disfrute de los bienes que, pródigo nos brinda nuestro suelo, hacen uso de su exclusivismo irritante e injusto? ¿Cuál es la patria que aman los que desatienden a sus hermanos y nada hacen por mejorar la condición de los desvalidos?

¿Y de la autoridad no podemos decir hoy las palabras dichas por otro ilustre sacerdote desde esta misma cátedra? Lamentábase D. Juan Ambrosio Huerta al ver que en el Perú todos se creían con derecho a hacerla objeto de sus críticas y darle lecciones de buen gobierno, empleando para ello muchas veces una lengua maldiciente, como si para dar un consejo saludable a los que manda fuera necesario ultrajarlos. Oh y cuán grave daño infirió esta conducta a la sociedad y cuán funesto ejemplo se dio a la multitud incapaz por sí misma de pensar. ¡Y no se paró mientes en que cuando se combate o se prestigia a la autoridad por los mismos filos se hiere a todo el cuerpo social y se irroga una ofensa a todos sus miembros que de ella dependen como de su cabeza!

Por eso el Apóstol gravemente nos previene que el que resiste a la autoridad legítima resiste a un mandato de Dios, quien, como Dominador del Orbe, no puede dejar sin castigo un delito que amenaza de muerte a la misma sociedad. A ello se agrega que achaque antiguo ha sido culpar a las autoridades o las leyes de nuestras desgracias, pero basta un poco de buen sentido y avivar un tanto la memoria para comprender que no está allí la raíz del mal sino en nosotros mismos, porque no son los gobernantes ni las leyes los que hacen buenos y felices a los hombres, sino al contrario los buenos y virtuosos ciudadanos son los que dan sabias leyes y eligen autoridades dignas del poder.

Inculquemos el respeto a la ley, la obediencia a la autoridad, en una palabra, fomentemos las virtudes cívicas en nuestro pueblo y habrá desaparecido de entre nosotros una de las causas que retrasan nuestro desenvolvimiento como nación.

Pero no es esto solo, el hombre en sociedad no vive aislado de los demás y así como participa y disfruta de los bienes que la vida social lleva consigo, así también le corre la obligación de contribuir en la medida de sus fuerzas al bienestar común. Nada más funesto que ese egoísmo que sólo atiende al interés particular y ahora se oculta bajo el disfraz de una fría indiferencia, ahora llega con increíble descaro hasta la violación del derecho de los demás. Vicio es éste que así se hallará nen los de arriba como en los de abajo, olvidando los primeros que Dios los destina a ser la providencia del pobre y los segundos que el trabajo dignifica y es ley impuesta a todos hombres.

¿Y podrán los que de él se hallan contaminados hablar de patriotismo? ¿Es que acaso el amor a la patria se identifica con su propio interés?

Lejos, muy lejos de nosotros esa mezquina y rastrera concepción de la vida que no se propone otro blanco que la satisfacción de nuestros caprichos y tiende a hacer de la sociedad un violento entrevero de encontradas pasiones. O diré con Mons. D´Hulst: lamentemos la suerte de la nación condenada a escoger entre esas dos formas del egoísmo: la de los satisfechos que todo lo quieren para sí y la de los descontentos que sólo espían la ocasión echarse sobre su presa. Como en el sueño de Faraón los débiles devorarán a los fueres para ser devorados as su vez por otros en un turno inacabable y violento.

Pavoroso es el cuadro que a nuestra vista se presenta, pero es la consecuencia del olvido de los deberes que nos impone la justica social. No en vano quiso Jesucristo que la sociedad por él fundada se asentase sobre esas dos piedras sillares: la justica y la caridad: sin ellas no hay convivencia humana posible y se convierte en un mito el nombre de patria. Porque amar a la patria es servirla en todos y cada uno de sus hijos: des cooperar al bien común; es dar algo de si en beneficio de los demás; es, en una palabra, sentir la emoción ajena como si fuera propia y vivir en la práctica ajustando sus actos a ese ideal de fraternidad que nos legó Cristo y hace de todos los hombres y mucho más de los nacidos bajo un mismo cielo, miembros de una sola y única familia.

No, amados oyentes, la patria de la cual hemos recibido señalados beneficios y nos los dispensa continuamente, espera de nosotros algo más que vítores y aplausos; espera que todos cumplan con los deberes que Dios mismo nos exige para con ella y que hemos resumidos en el respeto y obediencia a la autoridad y a la ley y en una verdad y eficaz cooperación al bienestar de los demás. Ningún día más dichoso para el Perú, aunque aquél en que cada uno, desde el pastor indígena que guarda su ganado en las punas hasta el hombre de negocios que planea una gran empresa mercantil, llegue a persuadirse de estos deberes y se disponga a cumplirlos esforzadamente.

Entonces si que nuestra patria será firme y feliz por la unión y la inevitable diversidad de pareceres que da origen a los partidos políticos no convertirá a estos en instrumentos forjadores del odio y de la división. Meditemos en los deberes que nos impone el patriotismo y, echando un velo sobre los yerros y extravíos en que hayamos podido incurrir en el pasado, aunemos nuestros esfuerzos para hacer del Perú, una nación unida, virtuosa y fuerte. Sin reservas y con generosidad, hombre con hombro, sin más distinción que la señalada por la jerarquía social, apliquémonos a esta tarea a fin de que todos puedan gozar dl inefable placer de haber contribuido a la grandeza de la patria.

Oh, Señor, que riges los destinos de los pueblos y desde tu eternidad fijaste el día en que había de lucir para nosotros el sol de la libertad, mira esta nación que hoy eleva sus ojos hasta tu trono para agradecerte tus beneficios y por boca de sus Prelados y Sacerdotes te canta desde todos los ámbitos de su suelo el himno de la gratitud. Escucha nuestros votos y, al derramar tus bendiciones sobre nosotros, sean ellas prenda de una era de paz sobre la tierra y de gloria para tu nombre en los cielos. Así sea



[1] Publicada en revista Renovabis, Lima, julio-agosto 1947, pp.79-80[2] José Luis Bustamante y Rivero[3] Juan Gualberto Guevara  [4] Luis Arrigoni


Fecha Publicación: 2021-07-25T08:26:00.000-07:00

Fray Sebastián de la Cruz y del Espíritu Santo, mercedario (Callash, Cajamarca 1668- Lima, 1721)

 

Sebastián de la Cruz González Ayala nació en 1668 en el caserío de Callash, primogénito de Sebastián González y Micaela Ayala, ambos indios caciques. Tuvo, otros dos hermanos, con los cuales compartió una infancia feliz al calor del cristianismo del hogar. Su padre era un hombre muy fervoroso, quien llevaba todos los días a sus hijos a participar en la celebración de la misa y les enseñó a rezar en casa; en concreto, al desayunar y rezar el Padre Nuestro, en llegando a la petición: "danos hoy el pan de cada día", sacaba un pan de la canasta y él mismo se lo daba dándoles a creer firmemente que de Dios lo recibían.

Tan gozosa vida familiar en los primeros años de su vida, se rompe por la muerte de su padre Sebastián primero y dos años después de su madre Micaela, quedando bajo la tutela de unos tíos que sobrevivieron.

La ocupación principal del niño fue la de pastor de las ovejas que sus padres habían dejado, y como ya no había quien lo llevase a la misa diariamente, cuando no podía asistir, mientras las ovejas pastaban, él, arrodillado en el mismo lugar del campo donde cuidaba el rebaño; y mirando en dirección a la Iglesia, como predestinado de Dios, tenía la capacidad de escuchar la Santa Misa que el señor cura celebraba todos los días en la iglesia del pueblo de Cajabamba

Parece que una vez se perdió en el campo, anocheció y estaba en ayunas. Sintió la tentación del Demonio que lo aterrorizó con una visión espantosa. Vio que un horroroso incendio se cerraba a su alrededor para abrasarle; pero Dios acudió a su amparo, ofreciéndole frente a sí una ermita con las puertas abiertas de par en par. Corrió a ella, y en el altar vio a Cristo crucificado, que con los brazos desclavados le mostraba su costado abierto y le invitaba a refugiarse en su Sagrado Corazón. En tal situación, se sintió provisto de alas y, lanzando un rápido vuelo se abrazó con el Cristo de la cruz, que, ensanchando la herida del costado, le introdujo en él; al volver en sí del sueño, se encontró cerca de su casa.

Pasada la infancia y aprendidas las primeras letras, leyó la vida de los santos y otros libros de espiritualidad, sintiendo lo que san Ignacio de Loyola "si ellos lo hicieron yo también puedo hacerlo". Así, el Espíritu Santo, iba inspirándole grandes deseos de ser santo.

Sus biógrafos cuentan sucesos prodigiosos como aquél de sus años de adolescente en que, ayudando en las faenas agrícolas, una yunta de bueyes cayó por un rodado; aunque la gente se lamentaba por la pérdida de los animales, él rezó por su recuperación y los encontró sanos y salvos. De igual manera, cuando contaba unos17 años de edad, una tarde de tormenta en la que estaba cuidando del rebaño de ovejas, un rayo las mató a todas quedando él, milagrosamente ileso, sin ninguna quemadura y sin ningún rasguño. Asustado corrió hasta su casa a contarle a sus tutores lo sucedido. Estos fueron al lugar y al ver a todo el rebaño sin vida, su tío lo reprendió duramente, como si la culpa hubiese sido de él. Decepcionado por esa dureza, se quedó junto a las ovejas muertas llorando amargamente por la incomprensión y egoísmo de sus propios familiares, y así llorando se acercó a cada una de las ovejas muertas. Cuenta la tradición, que las iba acariciando y sus lágrimas caían sobre ellas, una a una se iban levantando y balando vivas y coleando.

Parece ser que este incidente u otro parecido decidió a Sebastián ingresar en algún convento. Guiado por un padrino suyo decide irse a la costa por Araqueda, Huacamochal, Usquil, Otuzco y Trujillo. Fue en uno de los conventos mercedarios de la región donde posiblemente conoció al célebre maestro de espiritualidad, Padre Luis Galindo. Allí enfermó gravemente y estando en el templo, escuchó una voz interior que le decía: "¡Sebastián; a la empresa mayor!".

Alentado por la divina llamada, sin despedirse de nadie, abandonó su puesto y, en compañía de unos arrieros, se dirigió hacia Santa, donde pernoctaron. Aquella noche, tuvo un sueño tan real que despertó preocupado creyendo que sus tíos llegaban para prenderle y obligarle a casarse. Sin pensarlo dos veces, se arrojó a la rápida corriente del caudaloso río, a pesar de que nunca había nadado; como comenzase a hundirse, se le apareció La Santísima Virgen y tomándolo de la mano lo dejó en la otra orilla.

En su patria chica de Cajabamba, se narra una versión parecida en la que Sebastián a orillas del río Santa, de profundas y caudalosas aguas, temeroso de cruzarlo, pero suplicando al buen Dios que le ayudase, y, al cabo de un rato, con la sorpresa de los viandantes, vieron cómo Sebastián extendía su poncho sobre las aguas y subía en él trasladándose como si estuviera en una balsa. Sigue el relato popular, contando, que la mañana de su llegada a Lima, se escuchó el repique de las campanas de sin mano humana las moviera.

Todavía tuvo que sufrir un asalto en el camino por lo que fue ayudado por un rico comerciante que le ofreció su casa para trabajar. Ya en Lima, tocó la puerta del convento de la Merced, en concreto, la celda del recordado Fr. Galindo, quién le preguntó qué deseaba. Sebastián le contestó:

- Padre: vengo aquí, para que vuestra paternidad me enseñe a ser santo.

Cuentan las crónicas que el Padre Galindo se rió, contento, de oír aquella razón tan sincera y encantadora, y le repuso:

-En buena hora; entre al convento de la Madre de la Merced.

Era el padre Luis Galindo de San Ramón, un apóstol en el púlpito con el confesionario, en las cárceles y hospitales y un taumaturgo prodigioso en toda clase de necesidades espirituales y materiales; a todo lo cual añadía una laboriosidad infatigable para el aumento del culto divino y el esplendor del templo de Dios. Además, había alentado la formación de un grupo de devotos -terciarios- quienes portaban un hábito de devoción sin carácter canónico. Fue lo que propuso al saber que Sebastián quería ser donado, con noviciado y profesión. De este modo, siguió un año de noviciado y profesó con votos simples perpetuos como donado, rehusando la capilla de lego que P. Vicario General Fr. Rodrigo de Castro le ofrecía.

Posteriormente continuó al servicio del P. Galindo y le ayudó en la reconstrucción del templo en los terremotos que lo derribaron especialmente el de 1687, el mismo que fue profetizado por Fray Sebastián, no quedando en Lima ni templo ni edificio en pie, pues desde la catedral hasta el palacio virreinal quedaron hechas un montón de ruinas. Desempeñó también el cargo de Despensero, logrando dar de comer a diario a unas 300 personas -entre mercedarios y personal de servicio- que se alojaban en los cinco claustros del convento.

Simultaneó los trabajos administrativos que llevaba en el convento con una vida fervorosa de oración, pues dedicaba a ella pasaba hasta cinco horas diarias, recibiendo grandes favores del Señor; uno de ellos fue el haberse desprendido de la cruz para abrazarle diciéndole: "Hijo, tú me verás porque soy tu Padre". A esta imagen del Señor Crucificado, obra del célebre escultor Martínez Montañés, Sebastián le puso el nombre de "El Señor del Auxilio".

Sólo queda rescatar la gran caridad con el prójimo, como consecuencia de su íntimo amor a Dios, y, que fiel a su carisma mercedario, se explayó en los cautivos de su tiempo, enfermos y necesitados. Así se manifiesta en los numerosos milagros atribuidos a su mediación. Rescatamos dos:

- Un caballero limeño estaba preocupado porque no podía tomar la santa bula de Cruzada por falta de la limosna necesaria, se acercó Fray Sebastián y le entregó secretamente, envueltos en un papel, los trece reales que le hacían falta. El caballero quedó estupefacto por ser lo que necesitaba y porque no se lo había manifestado.

- Otro día, a las diez de la noche, con el convento, el Hermano tuvo revelación de que una familia numerosa no había probado bocado desde el amanecer. La madre había mandado a un hijo a la tienda por pan y sin dinero, cuando, por bilocación, fray Sebastián se presentó al muchacho y lo proveyó de pan abundante para todos.

Más adelante, conocida su vida virtuosa, los personajes importantes de la época lo quisieron tener como amigo y consejero; fue el caso de don Sebastián de colmenares, Conde de Palestinos, quien pidió a Fray Sebastián que llevara a su menor hija a la pila bautismal, niña que con el tiempo se convirtió en la condesa de San Juan de Lurigancho.

Su muerte fue serena, llena de paz, en olor de santidad. Puestos los brazos en cruz sobre el pecho y dilatando los labios con una celestial sonrisa, entregó su alma al Señor, un 17de julio de 1721, a los 53 años de edad. Sus funerales fueron honrados con la asistencia de todas las autoridades civiles y eclesiásticas, entre ellas el virrey-arzobispo Diego Morcillo Rubio de Aruñón, la Real Audiencia, los cabildos civil y eclesiástico, comunidades religiosas y un público tan numeroso, que muchos se volvían sin poder penetrar en la iglesia, en cuya capilla del Señor del Auxilio fue enterrado a una vara de la pilastra del arco del lado del evangelio, en donde se encuentra empotrado un azulejo que indicaba su epitafio, el cual reza así: "El día 17de julio de 1721 murió de edad 53 años el hermanos Fr. Sebastián de la Cruz. Religioso donado del orden de la Merced, de esta provincia de Lima".

En 1837, después de 116 años de su muerte, fue declarado venerable, sin embargo, falta llevar a cabo el canónico exigido por la Iglesia. En este empeño están la gran familia mercedaria al celebrar los 300 años de su partida para la eternidad.

Oración para su pronta Beatificación

Padre de infinita bondad, Señor de toda la creación, que no cesas de aumentar el número de tus santos. Te alabamos y glorificamos por tu gran misericordia. Te pedimos nos concedas la pronta Beatificación de tu siervo Fray Sebastián de la Cruz y del Espíritu Santo, quien en vida sirvió con alegría y sencillez a la Santa madre Iglesia, obedeciendo con prontitud y respeto a sus superiores, ayudando a las personas más necesitadas, practicando el ayuno, la oración y la penitencia, para llegar a ser Santo, como era su deseo y como Tú quieres que todos se salven y sean santos. Te lo pedimos por Jesucristo Nuestro Señor. Amén. (Un Padre nuestro, Ave María y Gloria


BIBLIOGRAFÍA

 

CLOE ANGULO Violeta, Milagro en Callash: Fr. Sebastián de la Cruz y del Espíritu San- to. Lima, 2002, 96 pp.

 

SERRATOSA, Fr. Ramón en su libro: Vida de siervo de Dios, Fr. Sebastián de la Cruz y del Espíritu Santo Provincia Mercedaria del Perú, Lima, 2006, pp. 88-204

SÁNCHEZ-CONCHA B Rafael Santos y Santidad en el Perú Virreinal VE, Lima 2003, p.231

https://www.facebook.com/NuestraMadreDeLaMercedDeLima/posts/2299005010167651/


Fecha Publicación: 2021-07-23T06:57:00.001-07:00

Nuestro Perú ensantado no ha quedado congelado en el tiempo virreinal de los clásicos cinco santos. Gracias se va renovando. Pronto veremos beatificada a la ayacuchana Agustina Rivas, de las Hermanas del Buen Pastor, mártir de Sendero Luminoso en La Florida. Hoy me entero -de labios de Monseñor Gerardo Zerdin, obispo del Vicariato de San Ramón, que, al igual que la Hermana Aguchita, otro siervo de Dios acabó sus días en este vicariato misionero de la Selva Central.

Se trata del Padre José Walijewski, sacerdote misionero de la Diócesis de La Crosse, Wisconsin, EE.UU., quien vino al Perú en 1971 y pasó casi dos décadas en Villa El Salvador donde fundó la Parroquia Cristo el Salvador, la primera iglesia de Villa, hace 50 años. Demos gracias al Señor y recordemos su benéfico paso por nuestro Perú, en vísperas del Bicentenario patrio que nos convida a rememorar eventos y personas protagonistas. El emblemático distrito de Villa el Salvador le cuenta entre sus forjadores.

 

Siervo de Dios Joseph Walijewski

El P. Joseph Walijewski (pronunciado Wali-ES-ki), nació en Grand Rapids, Michigan, el 15 de marzo de 1924, rodeado de 9 hermanos de una familia numerosa de 10, formada por 1924, Frank y Mary, sus padres.  Recuerda que, de niño, cuando tenía 6 años, estaba viendo descargar un camión de plátanos y le preguntó a uno de los hombres que de dónde venían. "Me respondió que de Hispanoamérica. Desde entonces me vinieron ganas de venirme acá".

 Después de graduarse de la escuela católica, Joseph se mudó al estado de Wisconsin para ingresar al seminario.  Ingresó al postulantado franciscano porque tenían misiones en Hispanoamérica. Tras 4 años de estudios, sus superiores le dijeron que no podía ser sacerdote debido a sus problemas con el estudio. Algo parecido a lo que le sucedió al célebre Cura de Ars. Sin embargo, no se rindió, oró y acudió a un seminario para estudiantes de origen polaco que no conocieran suficientemente la lengua inglesa. Después le costó encontrar obispo estadounidense que lo quisiera incardinar. Finalmente, el obispo de La Crosse en Wisconsin lo acogió porque necesitaba sacerdotes que hablaran polaco para atender a los emigrantes de este origen. Allí. en abril de 1950, fue ordenado sacerdote de la diócesis de La Crosse, Wisconsin.

En la diócesis, sirvió parroquias en tres comunidades. Luego, en 1955, escuchó un discurso sobre la necesidad de misioneros en Bolivia, América del Sur.  Le preguntó a su obispo si podía ir a Bolivia, pero el obispo le dijo que orara por eso y que lo contactara en un año.  Luego, en 1956, el obispo accedió a su pedido de ir a Bolivia.

El p. José fue a la ciudad de Santa Cruz, donde se reunió con el obispo Brown. Él mismo relata con mucho afecto la década vivida allá: "Para construir una iglesia con cemento, tuve que coger el tren que iba hasta Brasil a través de la selva. En Bolivia no había fábricas de cemento. El calor era agobiante y el proyecto un tanto absurdo, pero yo iba confiando en el Señor. Cuando llego, era entonces el mes de julio, me dicen que hasta noviembre no me pueden servir las 2.000 bolsas de cemento. Yo ruego al cielo y a la tierra, hablo con los encargados y días más tarde me preparan las 2.000 bolsas. Ahora viene un nuevo problema: que llueva. El tren tenía tres clases de pasajes: en un cajón cerrado, pero con ventana; en un cajón cerrado sin ventana donde iban los animales y en un cajón sin techo. Las bolsas sólo podían viajar en el cajón abierto. Si llovía, todas se malograrían. Tras mucho pensarlo le dije al Señor: "si tú quieres la iglesia, ya te encargarás de que no llueva". Y me preparé para hacer el viaje con mi sotana blanca en uno de los tres vagones. No podía dejar las bolsas sin vigilancia por miedo a que me las robaran.

Ya de vuelta llegamos a un río y nos encontramos que no hay puente. Al otro lado nos espera otro tren y nos encontramos que ha desaparecido el puente. ¿Qué hago yo para pasar las 2.000 bolsas de cemento en los pequeños botes que nos esperan? Me hablan de una tribu nativa 30 km. río arriba que dispone de más botes y más capaces. Allí me presento yo para pedir su ayuda. Al principio no me quieren ayudar, pero les doy varias estampas de la Virgen y cambian de opinión. Dos días completos nos llevó el traslado de la las bolsas. 1.500 llegaron sanas.

La construcción del templo también tuvo sus problemas. Por tres veces se nos abrieron los muros al tratar de cerrar el techo. Yo, por entonces, vivía en un establo que se había quedado sin vacas. Cuando estábamos acabando el templo y la casa parroquial se presentó un capitán con más de cien soldados pretendiendo convertir el templo en cuartel. Se estaba preparando una revolución, me dijo. Le convencí para que no utilizara la iglesia, pero le dejé la casa parroquial. Allí estuvieron mes y medio. Meses más tarde, el capitán se convirtió y fue uno de nuestros mejores bienhechores.

En otra ocasión, el obispo le dio un machete, y los dos comenzaron a abrirse camino a través de la jungla a las afueras de la ciudad.  Finalmente, el obispo se detuvo y dijo: "Construye una iglesia aquí. La gente vendrá y construirá sus casas alrededor de la iglesia".  Entonces, eso es exactamente lo que el Padre Joseph lo hizo.  Construyó la parroquia de Holy Cross y permaneció allí durante una década antes de ser llamado nuevamente para servir nuevamente en la Diócesis de La Crosse.

Pero en 1970, un terremoto devastó el Perú, ocasionando la desaparición de poblaciones enteras como la de Yungay, en Huaraz, y provocando la muerte de más de 74,000 personas.  El Padre José, fue enviado a Perú para ayudar. En las afueras de la ciudad capital de Lima, fundó la parroquia de Cristo Salvador en Villa El Salvador.  Durante los siguientes años, la población de la parroquia creciendo aceleradamente y de los 80,000 de entonces se ha convertido en el distrito más numeroso del país con más de un millón de habitantes, exactamente 1 117 629, en 2021.  El Padre José fundó hasta ocho capillas en el área. Los terroristas pronto le echaron el ocho debido a su trabajo de apoyo a los pobres y escapó milagrosamente de varios intentos de asesinato, como cuando la dinamita empacada en un tractor que estaba usando para trabajar en su iglesia no pudo detonar. Él mismo nos lo cuenta:

Vine al Perú como párroco de un naciente pueblo joven en Lima: Villa Salvador. Entonces se iniciaba el éxodo de la sierra a las ciudades grandes. Miles de familias acudían buscando una vida menos dura y se encontraban en la ciudad deseada sin ni un mal cobijo donde dormir y guardar las cuatro cosas que poseían.

En Villa Salvador también tuve que hacer de todo, pero quizá lo más significativo que viví allí fue la visita del Papa en 1985. Aunque la cosa empezó antes. A poco de ser elegido, en 1978, por mi condición de polaco fui elegido por el cardenal de Lima para representar al Perú ante el Papa en Roma. Allí me presenté y toda mi ilusión era que el Papa, personalmente, me bendijera un pan que yo pensaba repartir entre mis huérfanos. Como tenía alguna amistad con el cardenal Marcinkos le pedí que me ayudara. Me dijo que era difícil, pero que tras una reunión importante con cardenales iba a pasar por un corredor con una ventanilla, que allí le podía esperar y probar suerte. Así lo hice. Cuando tras mucho esperar apareció, me dirigí a él con mi pan. Mi sorpresa fue muy grande cuando vi que se paraba a escucharme como si no tuviera nada más que hacer. Se interesó por mis huérfanos y bendijo el pan con las dos manos. Le invité a visitar mi parroquia de Villa Salvador cuando viniera al Perú y me dijo que sí que le gustaría.

Años más tarde, para sorpresa mía y de todos, el Papa vino a Villa Salvador. Casi dos millones de personas, sobre todo los pobres de los pueblos jóvenes le estábamos esperando. Yo estaba en el palco como párroco, pero el cardenal me animó a que le dijera unas palabras en polaco. Improvisé como pude y en una mezcla de polaco, inglés y algo de castellano le di la bienvenida. Él viendo mi apuro y reconociendo mi acento americano me respondió en inglés.

Años más tarde recibió la visita del entonces cardenal Ratzinger deseoso de conocer la pobreza de que le había hablado el Papa. Llegó a la parte alta de Villa Salvador. La policía secreta que le acompañaba se opuso porque podría ser peligroso, pero él impuso su voluntad. El P. José le llevó a ver a una buenísima señora que estaba muriendo de cáncer, descubriendo que -entre toda la miseria de Villa Salvador- la estaban visitando unos niños a los que ella enseñaba el catecismo. Conteniendo a duras penas la emoción, el cardenal la bendijo y se marchó con una conmoción interior como pocas veces había sentido. 

Efectivamente, en 1985, el Papa Juan Pablo II visitó Lima, Perú, y se reunió con el Padre José.  Antes de abandonar el país, el papa le dio al Padre José un regalo de $50,000. Pocos años después, en 1985, Padre José tuvo la oportunidad una vez más de visitar con el Papa Juan Pablo II, y contarle su sueño de construir una casa para niños pobres y huérfanos, durante su primera visita papal al Perú. El Papa, impresionado con el compromiso y entusiasmo de Padre José, donó $50.000.00, lo cual fue usado para empezar la estructura inicial de la casa que ahora lleva su nombre. Fue en este entonces, después de 17 años de párroco en Villa el Salvador, Padre José se mudó a Lurín para empezar su nuevo proyecto, la Asociación Juan Pablo Magno.

 

Padre José encontró su inspiración después de ver como tantos niños limeños que viven en pobreza extrema. Un día, mientras caminaba por los barrios pobres de Lima, Padre José percató unas hojas de periódicos que empezaron a moverse. Luego, las cabezas de un niñito y una niñita salieron por debajo. Esos niños, como tantos niños de las calles de Lima, habían pasado la noche con sólo aquellos periódicos para protegerlos del frío. Pensó para sí: "Cómo puedo yo regresar a una cama calurosa, cuando hay tantos niños que viven en estas condiciones?".

 

Con este dinero, el Padre José fundó un orfanato en Lurín que llamó Casa Hogar Juan Pablo II en 1986 y que albergó a 140 chicos. Como él mismo comenta: "Quería hacer hombres de bien de estos muchachos que han tenido tanto que pasar. Necesitaba unos 1.000 dólares al año para cada uno de ellos, pero nunca me preocupé, Dios era mi tesorero. A veces tenía que coger el avión a Estados Unidos para pedir ayuda, pero nunca nos faltó". Allí pasó 14 años.

Desde Lurín pasó al Vicariato de San Ramón, Selva Central, a Chontabamba. Allí también buscó a los jóvenes más necesitados, aquellos que, al cumplir 18 años, pudieran tener un trabajo formando una cooperativa y trabajando en el campo. También le ilusionaba que pudieran iniciar una comunidad cristiana al hacerse mayores.

Por último, se empeñó en construir un comedor que dé trabajo en plan de cooperativa a unas cuantas personas y que sirva de ejemplo para que otros monten algo parecido, con una limpieza y un gusto que pueda atraer a turistas. Como afirmaba el P. José: "La solución a la pobreza no está tanto en la llegada de dinero como en la educación que enseñe a la gente a trabajar y a plantearse las cosas de otra manera".

También colaboraba con el padre Lucho y los domingos hasta llegaba a celebrarle hasta 4 misas por diferentes pueblitos alejados de Oxapampa, en las comunidades ashánincas de la región del Gran Pajonal . Cuando le preguntaban al P. José si no le daba miedo a sus 80 años "coger el todoterreno e irse por esos montes solo", respondió seguro de que siempre cuenta con la providencia divina: "Nunca voy solo, "el de Arriba" siempre me acompaña y me ayuda. Pero si me quiere llamar, no me importa, ya sabe que viajo con el maletín listo".

Cada año, el Padre José regresaba a la diócesis de La Crosse, Wisconsin, para compartir lo que llevaba en su corazón misionero, motivar a sus paisanos, y recabar donativos para la obra.  Una persona que tuvo el privilegio de escuchar muchas de las historias del sacerdote fue el seminarista James Altman, que en la actualidad es sacerdote, y quien declara: "Con el P. José se podía hablar durante horas sobre las personas a las que servía, cómo era ser misionero y cómo tenía que tener mucho cuidado de no ser asesinado por terroristas y agentes del gobierno debido a su servicio a los pobres; era un hombre humilde con gran fe".  

Los últimos años de su vida El padre José murió justo lo que deseaba, mientras trabajaba con los pobres.  Después de enfermarse, fue llevado a un hospital en Lima, Perú.  Murió de neumonía y leucemia aguda el 11 de abril de 2006 a la edad de 82 años.

Su diócesis ha incoado el proceso de beatificación. Compartimos su oración.

ORACIÓN PARA PEDIR GRACIAS Y SU BEATIFICACIÓN

Santo y buen Dios, su servidor y sacerdote, el padre Joseph Walijewski, a través del celo sacerdotal y la santidad heroica, defendió la inocencia contra la tristeza del mal, especialmente a las familias rotas y los niños indefensos.

Imaginándose al Cristo compasivo, llevó a otros a la fuente de la vida sacramental y al conocimiento de Jesucristo como su verdadero y único Salvador.

Padre celestial, te rogamos humildemente que levantes a tu siervo, el padre Joseph Walijewski, cuyo gozoso corazón sacerdotal estaba resuelto en el Corazón de Cristo Jesús, a los atrios de los cielos; y, por tu Santo Espíritu, que guía y conduce a la Iglesia, dénoslo como santo y héroe de esta generación.

Que a través de su ejemplo haya una nueva urgencia de las almas por Cristo. Por su intercesión, humildemente te pido (haz tu intención aquí) por Cristo nuestro Señor. Amén.

https://sites.google.com/site/vicariatodesanramon/home/contactenos/p-jose-walijewski

https://frjoesguild.org/


Fecha Publicación: 2021-07-18T20:31:00.001-07:00

Acerca de lo que es la historia y cuál es su utilidad

Carta a Diego Alonso Méndez Quiroz

Querido Diego:

Me enteré que tienes dudas acerca de lo que es la Historia y para qué sirve. Esto tiene que ver, hijo, con lo que he trabajado toda mi vida: investigar el pasado y escribir el resultado de ello. Soy un historiador profesional, así como tu padre es ingeniero y tu tío también, o sea que nos dedicamos seriamente a una actividad que exige estudios universitarios y título profesionales de ese nivel; como sabes, he enseñado a investigar en Historia en la UNSA durante cuarenta años.

La Historia, querido Diego, es cuna ciencia, como lo es, lo son la Química, la Física, la Biología y la Matemática, la Psicología y el Derecho; no olvides que claudia es abogada.

-          Pero tú te darás cuenta que no es igual a esas ciencias, ya que ellas pueden "ver, tocar y experimentar" con su objeto de estudio; la química con los elementos, la física con poleas, palancas, la Biología con los seres vivos.

-          Esas ciencias son experimentales y observan su objeto. La Historia no es capaz de observar su objeto ni puede experimentar con él.

-          El objeto o cosa que estudia la Historia es el pasado. Que ya fue, ya sucedió hace muchos años. No se puede mirar el pasado, porque no se puede retroceder el tiempo. Jesucristo nació hace más de 2000 años. ¿Es cierto eso? No estuvimos allí y no lo pudimos ver, pero conocemos que así fue

-          El historiador conoce el pasado. Lo vuelve a crear en su mente, solo intelectualmente

-          - ¿Cómo puede conocer lo que no observa?

-          De los hechos humanos del pasado han quedado huellas, testimonios, vestigios, documentos que se llaman fuentes pues de allí brota el conocimiento del pasado. En periódicos, cartas, documentos, objetos materiales, encontramos información que seleccionamos científicamente y que organizamos en un cuadro congruente que tiene sentido sobre el pasado.

-          Un griego llamado Heródoto es el primero que concibió la idea de escribir historia, para que no se olvidarán los grandes hechos de su pueblo. Esto en el siglo IV antes de Cristo, Desde entonces se ha desarrollado la costumbre de investigar, averiguar, pesquisar los hechos del pasado humano y mostrarlos por escrito u oralmente al presente. Esa es la historia que aprendemos.

-          Apreciamos la utilidad de una ciencia, si es que no ayuda a vivir mejor. Es decir, si nos brinda salud y comodidad.

-           Las aplicaciones de las ciencias no brindan utilidad.  Por ejemplo, los puentes necesitan datos de la Física, el agua que tomamos, requiere de la Química, las enfermedades se curan con remedios que ha descubierto la bioquímica y los cohetes y naves espaciales requieren de las Matemáticas para orientar su trayectoria. Como verás, las ciencias nos brindan no sólo conocimientos sino aplicaciones prácticas que usamos, a veces, sin darnos cuenta, en la vida diaria.

-          Viene ahora una gran pregunta, Diego: ¿Brinda la historia alguna utilidad como la de las demás ciencias? ¿Para qué sirve la Historia?

-          1. La Historia forma parte de los estudios de todo nivel. En la escuela es un conocimiento básico, principal, que nos enseña quienes somos y de dónde venimos, nos permite identificarnos con un grupo social -somos peruanos- y tenemos rasgos culturales que nos permiten reconocernos unos a otros. Los Incas, por ejemplo, crearon el Tahuantinsuyo, un gran imperio andino. Dieron formas a una gran civilización sin influencia de otros, por ello los admiran en todo el mundo y saben que los peruanos descendemos de ello. Esto nos identifica.

-          2. La Historia, no lo olvides, es una ciencia, pues busca la verdad, con método y riguroso trabajo. Este conocimiento no es inventado por la imaginación como la Literatura. La Historia no es un cuento ni es un poema, es el resultado de un proceso de investigación científica.

-          3. Os permite conocer la vida- el pasado- en sus múltiples formas y darnos cuenta que somos herederos de lo que han realizado muchos grupos humanos y sociales, antes de nosotros, por ejemplo, cuando comes un tomate o usas un tendero o enciendes un foco no te preguntas ¿cómo ha llegado a la mesa? ¿quién los inventó o cuándo? Y ¿cómo eran las cosas antes de estos inventos?

-          Hay, así Diego, grandes temas que quizás te preocupen o sobre los que tengas alguna curiosidad y acerca de ellos necesitas de la respuesta que te dará la Historia.

-          Si el hombre, débil y pequeño, ha llegado a convertirse en un gigante -en sentido figurado, es porque ha aprovechado de la lección del pasado y ha aprendido de él para conocer y vivir mejor. Como somos personas libres, no siempre hacemos lo que debemos hacer, sino lo que podemos hacer.

-          4. La Historia es también vital porque nos enseña que se puede conocer científicamente el pasado. Ésa es una hazaña ya que penetran en lo desconocido, a partir de referencias, textos, objetos, ruinas, etc.

-          Ese saber es revivir, evocar, comprender, juzgar o interpretar, dice Jorge Basadre no es fácil y no puede ser obtenido sin duro esfuerzo, severa técnica, labor metódica.

-          Es la Historia el triunfo más grande del intelecto humano, al reconstruir etapas pasadas de la vida en sociedad, no conocidas u olvidadas o no bien comprendidas y que son recuperadas por el esfuerzo de los historiadores.

-          5. Nos enseña a comprender el pasado y a entender la vida. La Historia es una ciencia de la vida y ése es su tema. Nos enseña entonces a comprender la vida y a encontrar el sentido del drama humano y social.

-          Nos ofrece una respuesta a la cuestión de cómo se ha llegado -hoy, ahora- a la situación actual.

-          Eso nos ubica, Diego, nos hace darnos cuenta que como personas necesitamos de otras personas.

-          6. La vida contemporánea, Diego, tiene grandes problemas que el historiador tiene que ayudar a comprender y explicar, para enseñarnos a mirar la vida en todas sus manifestaciones.

-          Como verás, querido Diego, la Historia no nos dice jamás como la Química, qué elementos usar para conservar los alimentos, pero sí nos dirá cómo el hombre viajó hasta el Cipango y el Catay, las Islas de las Especias (pimienta, canela, clavo de olor) con que se conversaron los alimentos hacia 1492. Eso nos da una visión más profunda de la existencia humana.

-          Esta ha resultado una larga carta, Diego, motivada por tu interés en la utilidad de la Historia. He querido ofrecerte unas ideas sencillas. Si no te resultan fáciles, te ruego que me escribas en una carta tus dudas y tus preguntas.

-          Mi libro "Visión histórica de Arequipa" fue dedicado a ti con esperanza. Tengo la certeza que tu interés en la Historia no es pasajero. Espero tu respuesta.

-          Te quiere, tu abuelo. Eusebio

-           

-          QUIROZ PAZ SOLDÁN, Eusebio, Para enseñar historia del PerúTotal KRAPS, Arequipa, /, 2008. (pp.227-230)

-           


Fecha Publicación: 2021-07-17T16:40:00.001-07:00

AYLLÓN DULANTO, Fernando El diputado Miguel Grau Seminario, Fondo Editorial del Congreso del Perú, Lima, 2019, 257 pp. Colección Bicentenario de la Independencia 1821-2021

Pocos momentos tan aciagos y dramáticos para la patria peruana como los que está librando justo en la emblemática fecha del bicentenario de su independencia y nacimiento como Estado. Los 200.000 compatriotas muertos nos invitan a vivir estas jornadas con dolor, pero con esperanza. No podemos dejarnos llevar por el abatimiento. Confiemos en que como reza el refrán "después del eclipse el astro brilla más".

En estos días próximos a fiestas patrias he recibido un preciado regalo, la obra que estoy reseñando y que estoy leyendo con sorpresa, devoción, pleno gozo. Agradezco cordialmente el generoso gesto de su autor, quien me lo ha hecho llegar a mi domicilio acompañado de una amistosa dedicatoria. De veras que está siendo un auténtico bálsamo como contrapunto al duro momento que estamos viviendo en el Perú, por la covid física pero también por la tremenda "covid moral" que tras las elecciones presidenciales está despedazando a los peruanos.

Necesitamos peruanos del temple de Grau, de una pieza, profesionales a carta cabal, conscientes de su misión, representantes de todas las voces y sangres del Perú. Tal es la persona labrada en este libro magníficamente editado, fruto de una puntual investigación acerca de una dimensión casi olvidada del peruano del milenio su vocación política y su actividad parlamentaria como diputado por la provincia de Paita en dos momentos, 1868 y 1876, en los que presentó interesantes proyectos vinculados con la marina de Guerra y la defensa nacional. En ese contexto de grave crisis económica del Perú, con otros cuatro diputados, propuso la reducción de los emolumentos de los parlamentarios. Nada mejor que el último párrafo de la obra para calibrar la grandeza de nuestro protagonista: "El ejemplo del diputado Miguel Grau como ciudadano, político, legislador, marino, padre de familia, esposo y amigo, como auténtico cristiano y hombre de bien, ilumina la historia nacional y la historia del Congreso de la República, y, por su permanente actualidad, sirve de paradigma a las presentes y futuras generaciones" (p.127).

La obra cuenta con la presentación del presidente del Congreso de la República en el tiempo de la publicación, Pedro Carlos Olaechea, el prólogo del primer vicepresidente del Congreso Mario Fidel Mantilla, la introducción del autor en la que hace presente a su maestra Ella Dunbar Temple y nos da cuenta de los objetivos y el método seguido en su cuidado trabajo. Siguen dieciocho capítulos en los que se brinda lo mas destacado de la vida y obra de Grau, deteniéndose explícitamente en lo central de su estudio: el diputado suplente por la provincia de Paita (pp.49-52), el defensor de la legalidad (pp.57-64), el diputado propietario por la provincia de Paita (pp.65-76), el retorno al Congreso de la República (pp.79-90), la curul de Miguel Grau en el hemiciclo (pp.121-128). Culmina con una selecta bibliografía (pp.129-131) y trece anexos con la reproducción facsimilar de los documentos fundamentales de su labor congresal.

Agradecemos y felicitamos al autor. Un libro infaltable en nuestra biblioteca personal e institucional.

José Antonio Benito


Fecha Publicación: 2021-07-11T10:25:00.001-07:00

MUJERES PROTAGONISTAS EN EL BICENTENARIO DEL PERÚ. Paseo de las Patricias en Pueblo Libre

Da gusto pasear por los más de cien parques de Pueblo Libre, gozando de su naturaleza vegetal tan bien organizada con plantas y flores, la tranquilidad ambiental y la seguridad que brinda su serenazgo. Una agradable sorpresa me la ha dado cuando buscando una "ruta libertadora" que ofrecer a mis alumnos desde la plaza de la Municipalidad a la Plaza de la Bandera me encontré este singular boulevard en el parteaguas o paseo central del tramo de la Avenida Sucre desde la Avenida Bolívar a la Plaza de la Bandera. Bajé de mi bicicleta y me enteré el hermoso título con que ha sido bautizado "`paseo de las patricias". Según el alcalde de Pueblo Libre, Stephen Haas del Carpio, "queremos visibilizar a nuestras heroínas y perennizar sus actos por la independencia ya que simbolizan el alma de la mujer de lucha, gran corazón y sentimientos sinceros", "El hermoso boulevard. perenniza con un busto cada una de las seis heroínas a lo largo de las tres cuadras. El paseo ha sido dotado de modernas luminarias luces Led en faroles ornamentales, paseos peatonales, bancas, cambio total del gras y sistema de riego.

La inauguración del mismo se realizó en el marco de las celebraciones del Bicentenario de la Independencia nacional, en la tradicional Plaza de la Bandera, con una ceremonia en la que se destacó el rol de quienes no dudaron en ofrendar su vida por la independencia y por ello simbolizan el alma de la mujer de lucha, gran corazón y sentimientos sinceros.

Les comparto lo más destacado de cada una de las valientes mujeres:

1.   María Parado de Bellido

En el año de 1963, a doña María Parado de Bellido, heroína y mártir de la Independencia de nuestra Patria, se le rinde homenaje con el levantamiento de un monumento en la plaza del pueblo de Paras, lugar de su nacimiento, declarando, además, como monumento nacional la casa de su nacimiento. La propuesta legislativa fue promulgada como la Ley Ni 16400.

2.   Marcela Castro

Madre de Diego Cristóbal Condorcanqui Castro, primo de Túpac Amaru II, quien continuó su rebelión al ser detenido aquél. Marcela Castro fue acusada de alentar el alzamiento Tupacamarista en Marcapata y de no haber delatado a los que intervinieron en él. Se le aplicó feroz sentencia mortal.

3.   Antonia Moreno Leyva de Cáceres

Nació en Ica, 13 de junio de 1848 y falleció en Lima, 26 de febrero de 1916. Hija de don Fulgencio Moreno y doña Antonia Leyva, dirigió junto a su esposo, el General del Ejército Peruano y luego Héroe Nacional Andrés Avelino Cáceres Dorregaray, la resistencia en la sierra central (Campaña de la Breña) contra la ocupación de Chile durante la Guerra del Pacífico (1879-1883).

4.   Ana Tomasa Tito Condemayta

Nace en Acos1740  y muere en Cuzco18 de mayo de 1781) . Al estallar la revolución de Túpac Amaru II, fue una de sus decididas partidarias, tuvo que dejar a su esposo, Faustino Delgado, y a su familia, demostrando valor y espíritu de lucha, auxiliando con armas, alimentos y tropas. Fue protagonista. En la batalla de Sangarará, en un pueblo en las alturas y en el puente Pillpinto (Mariposa en quechua). Durante la rebelión le escribió muchas cartas a Micaela para pedirle que se cuidara, y también para darle ánimos. Su ejemplo de coraje y determinación al defender sus ideales de justicia y libertad hasta su muerte a mano del gobierno virreinal, la convirtieron en leyenda y símbolo de la lucha.

5.   Manuela Sáenz de Vergara y Aizpuru

Nace en QuitoReal Audiencia de Quito27 de diciembre de 1797-PaitaPerú23 de noviembre de 1856). Popularmente conocida como Manuelita Sáenz y  Libertadora del Libertador, apodo que le otorgó Simón Bolívar al salvarle la vida durante la conspiración Septembrina en Bogotá. Educada en los colegios de las Concepcionistas y dominicas de Quito, aprendió a bordar, a elaborar dulces, a comunicarse en inglés y francés. En 1817 se une en un matrimonio arreglado por su padre con el acaudalado médico inglés James Thorne, mucho mayor que ella. Por sus actividades proindependentistas, José de San Martín, le concedió el título de Caballeresa de la Orden El Sol del Perú. En 1821, a raíz de la muerte de su tía materna, Manuela regresó al Ecuador, para reclamar su parte de la herencia de su abuelo materno, y viajó con su medio hermano, entonces oficial del batallón Numancia, y bajo las órdenes del general Antonio José de Sucre. Al no contar con la aprobación de su padre o su marido no se le permitió participar directamente en el campo de batalla, encargándose de la asistencia de los heridos y del apoyo logístico. Allí -en 1823- conoció a Simón Bolívar de quien será su compañera y a quien apoyará de modo ejemplar en todas las campañas libertadora hasta su muerte en Paita.

6.   Micaela Bastidas Micaela Bastidas

 Esposa y consejera de Túpac Amaru II, su desempeño tuvo vital importancia en la rebelión de Tinta. Apoyaba firmemente a su esposo, defendiendo y divulgando los postulados que harían resurgir la conciencia del derecho de los labriegos a liberar su tierra y su existencia de la mano opresora de los corregidores. Cabe mencionar también la religiosidad de Micaela Bastidas, esposa de Túpac Amaru. El mercedario P. Juan de Dios Pacheco, declara que "convocaba a su gente para rezar el Santo Rosario en su casa y alabar a Dios en la Iglesia"; era devota del Crucificado de Tungasuca, encargó misas por el triunfo de la revuelta y en el célebre Edicto de 13 de diciembre de 1780, se lee: "Que nuestra Santa Fe se guarde con el mayor acatamiento y veneración, la que hemos de llevar adelante, y si es posible fuese morir por ella". En 1980, el Congreso de la República, enaltece la figura de doña Micaela Bastidas Puyucahua, y la reconoce como precursora, prócer y mártir de la Emancipación Peruana, al igual que a su esposo José Gabriel Túpac Amaru; mediante la Ley N° 23225.

Otras muchas mujeres heroicas de la Independencia del Perú

A lo largo de nuestra historia republicana, se han reconocido sucesos y actos heroicos que acontecieron durante el proceso de la emancipación peruana, y, sobre todo, se ha valorado la participación de la mujer peruana. En ese sentido, el Congreso de la República del Perú ha contribuido en enaltecer la figura de la mujer peruana enmarcándolas en sendas leyes que rinden homenaje a su sacrificio en aras de la liberación de su pueblo del yugo colonial. Además de las seis, otras muchas más como recuerda la cripta de los héroes.

Heroínas Toledo. Es así, que en 1954 se presenta un Proyecto de Ley en la Cámara de Diputados, para la creación de un nuevo distrito en la Provincia de Concepción, al cual se le denomina "Heroínas Toledo", en homenaje a doña Cleofé Ramos de Toledo y sus hijas María e Higinia por el acto heroico realizado en el puente Balsa, cerca de Concepción, y que posteriormente fue promulgado como la Ley N° 12536.

Juana de Dios Manrique de Luna. En el mes de mayo de 1983 es promulgada la Ley N° 23599 mediante la cual se da a conocer la figura de la distinguida patriota doña Juana de Dios Manrique de Luna, declarándose que merece la gratitud nacional por los servicios que prestó junto con el Héroe José Olaya Balandra.

https://www.congreso.gob.pe/mujeresheroicas/historia/

RELACIÓN DE LAS  193 DAMAS QUE RECIBIERON LQ ORDEN DEL SOL POR COLABORAR A   LA INDEPENDENCIA DEL PERÚ

Tomasa Amat
Manuela Sáenz de Thorne
Rosa Campusano
Francisca Mancebo
Agustina Pérez de Seguín
Agustina Vela
Andrea de Mendoza de Sancho Dávila
Andrea Jáuregui
Antonia Bernales de Zubiaga
Antonia Cabrera y Zagarra
Antonia López
Antonia Maldonado
Antonia Ulate y Valderrama (Ulate y Gomez)
Baleriana de Aguirre
Baltazara Flores
Barbara Alcazar
Benancia Pineda
Bernarda Argote
Brígida Silva de Ochoa
Camila Armas
Camila Arnao
Candelaria García
Canderlaria Palomeque de Postigo
Carmen Larriva de Gonzales de López Aldana
Carmen Martínez
Carmen Muñecas
Carmen Noriega de Paredes 
Carmen Ormasa (Ormaia)
Carmen Palacios de Tellería
Carmen Vásquez de Acuña de Santiago Concha 
Catalina Agüero de Muñecas
Catalina Fernández

Catalina Fernández de Giraldino
Cipriana Portocarrero
Clara Coquis
Condesa de la Vega
Condesa de San Carlos
Doña Jesús Montoya
Doña Rosa Bartola Enriquez
Estefanía de Saavedra
Eulalia Cárdenas
Eulalla Cadenas
Francisca Caballero
Francisca Unánue
Ignacia Cuéllar
Ignacia Larriva
Ignacia Mendiburu de Palacios
Ignacia Trejo
Inés Arce
Isabel de Orbea
Jacinta Medrano
Josefa Anglade
Josefa Antonio Dueñas
Josefa Boquete
Josefa Boqui
Josefa Carrillo Marquesa de Castellón
Josefa Cortés
Josefa Cuna de Unánue (Cuba)
Josefa de Larriva de Agüero
Josefa García
Josefa Lisano
Josefa Pezet

Josefa Pimental
Josefa Quebedo
Josefa Saénz de Ayala
Josefa Sánchez de Callejas 
Josefa Zapelena
Juana Anglade
Juana Belés 
Juana de Dios Nabajas de Sierra
Juana García
Juana Montenegro
Juana Palacios de Mariategui
Juana Pezet
Juana Salazar de Coloma
Juana Sánchez de Zumaeta
Juana Unánue
Juliana Montero de Balleto
La Condesa de Premio Real
La Condesa de San Isidro
La Marquesa de Fuentehermosa
Lorenza Carabajal
Lorenza Chávez
Lucía Delgado de Herrero
Manuela Bahamonde
Manuela Carbajal y Espejo
Manuela Estacio, Estancio
 Manuela García de Amigo
Manuela Noriega
Manuela Ortiz
Manuela Paredes y Noriega
Manuela Urriola
Manuela Valdivieso
Manuela Vilchez, Vilches
Manuela Villa Real
Manuela viuda de Bedoya
María Ana Ulloa


María Arenas
María Cabrera de Pezet
María Concepcion Cordova
María de la Cruz Castillo
María de Otero
María del Pilar Perez
María del Rosario Barba
María Felene
María Gonzales de Villarán
María Guisla
María Hermenegilda de Guisla y de Larrea
María Islas
María Jacoba de Besamilla
María Jesús Unánue
María Josefa López Portocarrero 
María Josefa Tagle
María Matute de Saravia
María Narcisa Barba
María Palacios
María Reyes y Cavero
María Sanchez Sánchez
María Trinidad de Celiz y Castellanos
María Trucíos
María Urrimaga
María Visitacion Requena
Mariana Echevarria de Santiago y Ulloa
Marquesa de Casa Muñoz
Marquesa de Castel Bravo
Marquesa de Castenon
Marquesa de Valleumbroso
Mercedes de la Rosa (Riva)
Mercedes Nogareda
Mercedes Velez, Veles
Micaela García de Fani

Micaela Silva
Micaela Solar de Forcada
Narcisa Arias de Saavedra (y Lavalle), Condesa de Vista Alegre
Narcisa Balderrama
Narcisa Gómez
Narcisa Iturregui
Natividad Sánchez
Nicolasa Reyes
Paula Barrera
Petronila Carrillo de Albornoz de Boza
Petronila de la Torre
Petronila Ferreiros
Petronila Gómez
Petronila Gonzalez
Petronila Gonzalez de Larriva
Rosa Cavero y Tagle de Cavero y Muñoz, Marquesa de Bellavista
Rosa Delgado
Rosa Martínez
Rosa Palomares
Rosa Piedra de Lequerica
Señora de Casa Saavedra
La Abadesa Sor Petronila Anglade-  Monasterio de Jesús María  
La Madre Mancilla -Convento de las Mercedarias
La Madre Priora Mercedes-  Convento Nazarenas Callao
La Madre Priora Sor Paula-  Convento del Prado 
Sor Bartola Sanabria-Abadesa Convento de los Descalzos
La Madre Serafina-Priora del Convento del Carmen Bajo
Sor Bernadina Chavez - Convento de la Encarnación
Sor Dolores Pezet -  Convento de Santa Catalina
Sor Isabel Manjares- Convento de la Concepción -Junín
Sor Isabel Nuñez - Convento de la Encarnación 
Sor Josefa Castro- Convento de la Concepción -Junín

Sor Josefa Cabrera- Convento de la Trinidad 
Sor Josefa Gallo- Convento Nazarenas Callao
Sor Josefa Zerragería  -Convento de la Concepción - Junín
Sor Juana Baquíjano- Convento de la Concepción - Junín 
Sor Juana Lince- Convento de los Descalzos
Sor Juana Riofrio- Convento de la Encarnación
Sor Luisa Merino –Monasterio de Jesús María 
Sor Manuela Espinavete- Convento del Carmen Bajo
Sor Manuela Luna - Convento de Santa Catalina
Sor María del Carmen Aliaga – Convento de las Nazarenas
Sor Mariana Valmaceda - Convento de Santa Rosa 
Sor Mercedes Salazar - Convento del Carmen Alto
Sor N. Pando- Convento del Carmen Alto 
Sor Rosa Dueñas-Convento de Santa Clara
Sor Rosa Encalada y Palomares Conv.de la Concepción - Junín
Sor Rosalía de Santa Teresa de Jesús- Conv. Trinitarias Descalzas
Sor Rudecinda Vergara-Abadesa- Convento Concepción -Junín      
Sor Rufina de San José-  Convento Trinitarias Descalzas
Sor Teresa de Cruz - Convento de la Encarnación
Sor Teresa Gorozabel - Convento del Carmen Bajo
Sor Ventura Cantillana y Gavilan- Convento de Santa Clara 
Sor Vicenta Martinez- Convento de la Trinidad 
Teodora Loaiza 
Teresa Campos y Tutor 
Teresa Rodríguez
Teresa Tutor de Campo (Trito de Campe)
Tomasa Coquis
Tomasa Estada
Tomasa Garay
Trinidad Blanco

(Fuente: University Nottingham-Genderlatam UK-
de la Gaceta de Lima, 23-1-1822, p. 3-4


Fecha Publicación: 2021-07-10T09:50:00.001-07:00

Esteban Puig Tarrats Ensayos discretos en tiempos diversos Universidad Católica Santo Toribio de Mogrovejo, Chiclayo, 2020, 245 pp

¡Qué gusto saborear la pulcra y sencilla prosa poética de nuestro maestro y amigo, Monseñor Esteban, ¡en esta gavilla de artículos redactados en los más de 60 años en el Perú y casi 90 de vida!

Gracias a este esfuerzo en recopilar lo más sazonado de su producción podemos consultar en un solo volumen los variados trabajos a lo largo de su trayectoria histórica.

Nacido en Banyotes-Girona (España) el 22 de mayo de 1932. Es ordenado sacerdote en 1955. El 22 de enero de 1960 llega al Perú para desempeñar su labor pastoral en la Prelatura de Yauyos-Huarochirí y pronto se impregna de la idiosincrasia del pueblo. En 1963 el Padre Esteban se trasladó a Cañete, provincia incorporada a la Prelatura. En 1974 el P. Esteban es convocado a la Arquidiócesis de Piura. Por su dinámica labor la Federación de Periodistas del Perú premia sus 25 años de labor periodística. El Concejo Provincial de Piura le concede el título de Hijo Adoptivo de Piura. Y el Ministerio de Educación le otorga las Palmas Magisteriales en el grado de Educador. En 1996, enrumbó hacia Arequipa. Trabajó en el Obispado, fue Capellán del histórico convento de Santa Catalina y profesor en la Universidad de Santa María. En 1998, fue llamado a Chiclayo por Mons. Jesús Moliné Labarta para asumir el cargo de Vice Gran Canciller de la flamante Universidad Católica Santo Toribio de Mogrovejo, cargo que ha desempeñado brillantemente durante doce años. Es Miembro Correspondiente de la Academia Nacional de la Historia y miembro de número de la APHE (Academia Peruana de Historia Eclesiástica). Su identificación plena con el alma nacional hizo que adopte la nacionalidad peruana desde 1972

La obra arranca con la presentación por parte del docente de la USAT Luis Rivas y el prólogo debido a Milton Calopiña quien entrevistó al autor en el 2011.

El cuerpo del libro se articula en cinco apartados. El primero "hechos" nos brinda la emocionante crónica de la llegada del hombre a la luna "¡Salvados por un lapicero!" y "los antiguos piuranos" que sirvió como presentación al "Libro conmemorativo de la Universidad de Piura" en 1999.

En el segundo, "personajes" nuestro incomparable autor inserta a dos personajes que nada tienen en común, santo Toribio Mogrovejo y Brigitte Bardot, ¿por qué? Deben leer el libro. Claro que gana en páginas y dedicación el primero, 30 páginas, con temas tan caros al autor como la Eucaristía, su devoción mariana en la ermita de Copacabana y su presencia en Lambayeque. El otro personaje es la estrella del fútbol americano Tim Tebow "premio de Dios". Además, un niño, singular protagonista anónimo, que demuestra que "los milagros existen".

El tercero "advocaciones y ensayos marianos" aglutina sus artículos sobre la devoción popular de María en el Perú, Nuestra Señora de Copacabana, la candelaria de Cayma y la bella glosa sobre el Hanac Pachap.

El cuarto "imagen y parábola" nos brinda nueve entretenidos relatos en los que se proponen valores con bellas descripciones plástica desde el género parabólico: Kekarporta, Guillermo Tell, el caballo de Troya, el rostro del cerro, sin destino el "ngubi", competencia, la orca asesina, la sangre de los mártires.

Por último, el quinto, el que da nombre al libro, "ensayos discretos" y para mí el "fuerte" de la obra en el que se dan cita lecciones magistrales como inauguración de cursos académicos, su compromiso con el patrimonio cultural como en la descripción del museo de Tumbas Reales de Sipán y su genuino patriotismo que llega a lo sublime cuando rememora las hazañas del Huáscar y el Combate de Angamos recordando las raíces catalanas de sus paisanos héroes como fueron Pratt y Grau.

En el epílogo nos cuenta el porqué de la publicación. Su deseo cordial de compartir lo mejor de sí con sus amigos: "Escribí estos ´Ensayos` -cantos de amor y de guerra-, como urdiendo en pespunte, mis vivencias - ¡sorprendentes!, inspiradas por las costumbres, modos y maneras del vivir cotidiano y motivado por la belleza de la costa, de la sierra de la selva del Perú. Deseoso, sobre todo, por conocer de buen talante, el afecto de "este encanto de gente" que son mis amigos". Yauyos, Cañete, Piura, Chiclayo, Arequipa, el Perú eterno, sin olvidar la patria catalana y la gracia heredada de san Josemaría, con la sonrisa en los labios y el corazón en la Madre del Amor Hermoso.

Gracias, Padre Esteban, por tejer y zurcir tan bellas y simpáticas puntadas convertidas en vistosa tilma. 


Fecha Publicación: 2021-07-08T16:30:00.001-07:00

QUÉ HACER FRENTE A DOSCIENTOS AÑOS DE INDIFERENCIA

 

Comparto la crónica-resumen el interesante evento motivado por el Bicentenario del Perú y su provocador slogan "200 años de indiferencia". La verdad que su título me previno de entrada pues me gusta ver lo hecho que no lo por hacer, ya que creo que si seguimos preguntándonos que cuándo se malogró el Perú no terminaremos nunca y sólo llegaremos a nuevas frustraciones. Por esta razón, al escuchar las magistrales ponencias, les formulé la siguiente pregunta: "¿No les parece que se enfatizan las patologías sin considerar los aspectos positivos y reiteramos la pregunta de Vargas Llosa que cuándo se malogró el Perú en vez de preguntar cómo se va forjando y construyendo? ¿No estamos pidiendo demasiado a una sociedad "adolescente"?" Agradezco la interesante y estimulante propuesta de la Dra. Carmen  McEvoy. Yo pensaba que los problemas achacados al Perú son los que en mayor o menor medida se dan en la sociedad contemporánea mundial. Gracias a la global pandemia que nos une a todos en los problemas, deberemos unirnos en la solución. Lo que me queda claro es que, tras estos días motivadores de ponencias, talleres, coloquios, parafraseando a nuestro Vallejo, "queda mucho por hacer" y lo haremos si tomamos nota del mensaje del Papa Francisco en la "Fratelli tutti" tratado en una de las mesas y que nos propuso en vivo y en directo en su visita en el 2018: UNIDOS EN LA ESPERANZA.

 

http://encuentro.pucp.edu.pe/derechoshumanos/

El día lunes 21 de junio se dio inicio al XVI Encuentro de Derechos Humanos, evento organizado por el Instituto de Democracia y Derechos Humanos de la Pontificia Universidad Católica del Perú (IDEHPUCP) en alianza con el Instituto Riva-Agüero y la Maestría en Derechos Humanos de nuestra casa de estudios.

Bajo el título de "Bicentenario: 200 años de indiferencia", se ha propuesto como principal tema de reflexión este año los retos que enfrenta la democracia a doscientos años de nuestra vida republicana desde una perspectiva de derechos humanos.

Como antesala a la mesa de bienvenida se transmitió la puesta en escena de "Con-Memoria", pieza teatral realizada por el Grupo Cultural Yuyachkani.

La mesa de bienvenida estuvo a cargo de Elizabeth Salmón, directora ejecutiva del IDEHPUCP; Salomón Lerner Febres, presidente emérito del IDEHPUCP y  Carlos Garatea, rector de la PUCP.

La directora ejecutiva de Idehpucp destacó la importancia de hacernos esta pregunta crítica: "¿Cuánto hemos avanzado como país estos doscientos años?", comprendiendo que todavía hay muchos derechos que no son reconocidos plenamente por nuestro Estado e incluso la misma sociedad.

Por su parte, el doctor Salomón Lerner resaltó que "estamos en un momento crítico en el Perú, donde además de un problema de salud se agregan la violencia, el egoísmo, los prejuicios y ahora la matonería mediática"; agregó además su preocupación por hechos recientes donde se ha observado que diversas personas consideran que los derechos humanos no son para todos.

Para el rector Carlos Garatea, la palabra "indiferencia" debe ser también entendida como una reflexión: "antes de preguntarnos quiénes son los indiferentes, reconocer si nosotros somos los indiferentes".

Agregó también que, aunque el país ha pasado por situaciones complicadas, "tenemos que aprender a reconocer las cosas positivas que hemos hecho recientemente".

Tras la mesa de bienvenida, se dio inicio a la conferencia inaugural titulada: "200 años de indiferencia: una perspectiva histórica", en la que participaron Jorge Lossio, director del Instituto Riva- Agüero; Carmen McEvoy, doctora en Historia; y Antonio Zapata, doctor en Historia e investigador del IEP.

Jorge Lossio: "el Estado buscó integrar territorios, pero dejó de lado a sus habitantes"

El historiador Jorge Lossio dio inicio a la mesa inaugural resumiendo los primeros años de la conformación del Estado y señalando cómo entre los siglos XIX y XX los gobiernos de turno buscaban responder a las demandas de la población, las cuales se acentuaban con el mayor crecimiento urbano, la creación de partidos de izquierda que reclamaban una mejor y mayor distribución de la riqueza, y la comunidad intelectual que señalaba las desigualdades entre diferentes sectores sociales en el país.

"Hubo un proyecto de nación", resalta. Sin embargo, considera que el Estado mantuvo una gran dificultad para enfrentarlo porque bajo sus cimientos se encontraba enraizada una serie de prejuicios sociales.

Como ejemplo, detalló cómo fueron las primeras aproximaciones del Estado a las poblaciones originarias. Explicó que el Estado buscó integrar a la Amazonía, mediante vías, carreteras y aeropuertos buscando promover el desarrollo regional, destacando que "desde el Estado hubo un afán por enfatizar la peruanidad de la Amazonía", recalcó. No obstante, a pesar de las buenas intenciones, se mantuvo una visión colonial hacia las poblaciones originarias, a las que se percibía "como ancladas en el pasado, [creyendo que eran personas] biológicamente inferiores y violentas". Aunque el Estado buscó integrar territorios, la tarea no fue completa pues se dejaba de lado a sus habitantes. Lossio resaltó que este tipo de pensamiento persiste hasta el día de hoy.

Más adelante, indicó que, en diversas situaciones y contextos de epidemias en el Perú, lo que se ha registrado y evidenciado es que se ha echado la culpa a grupos específicos, y que en especial se ha buscado atacarlos a partir de distintos prejuicios raciales y clasistas.

Lossio destacó, finalmente, que en los años fundacionales los gobernantes populistas buscaron ciertamente acercar al Estado con los sectores marginales, pero sin pretender cambiar las condiciones estructurales. Aunque sí reconoce que hubo cambios sustanciales afirmó que no se lograron resolver las demandas, en especial para ampliar los derechos. "Parte de las inequidades que vivimos hoy, es que las bases del Perú moderno todavía se sostienen en principios racistas, clasistas y machistas", señaló.

Antonio Zapata: "El enfrentamiento del Ejecutivo y el Legislativo siempre ha sido una constante en nuestra historia"

Por su parte, Antonio Zapata inició su exposición destacando que, además de ser 200 años de indiferencia, "también son [200 años] de diferencias entre peruanos y peruanas".

En pasadas fechas de celebración – recordó – el país se encontraba en una situación más optimista. "Hoy solo vemos desánimo y pesimismo", comentó. Las razones para ellos son evidentes: pandemia, pobreza y crisis política.

El historiador interpreta la situación actual como el resultado de un Estado que siempre ha tenido una muy mala organización. Resaltó las varias Constituciones que se han promulgado y en la que considera que ninguna ha funcionado plenamente. Entre los problemas que siempre se repiten, destacó el conflicto entre el Ejecutivo y Legislativo como un suceso regular. "Este enfrentamiento es una constante de la historia peruana que se arrastra a lo largo de 200 años", enfatizó.

Otro problema que señala es que el Estado peruano ha dejado de pensar como un ente que planifica a largo plazo. "Previamente hubo instituciones que intentaron construir un desarrollo planificado, pero hoy es un Estado fundamentalmente empírico y corrupto".

Justamente, sobre la corrupción nos recuerda que, a lo largo de la historia republicana, para muchos el país no era otra cosa más que "un botín que servía para satisfacer intereses particulares".

Ya en un terreno actual, Zapata analiza la actual economía y arroja un balance mixto. Por un lado, una realidad con un mercado capitalista, la cual rige hace 200 años, que ha traído crecimiento económico, pero por el otro encuentra un grave problema: esta misma economía ha profundizado la desigualdad manteniendo niveles de pobreza medianamente elevados.

Sobre el primer centenario, en 1921, destaca que la Generación del Centenario, sí tuvo una idea de nación, la cual consideraron que estaban en una etapa construcción. "Veían el vaso a medio llenar", precisa.

La reflexión final de Zapata es que a diferencia de esa primera generación donde creían en un país con un proyecto en marcha, lo que se debe criticar hoy es que el vaso en sí históricamente ha estado mal estructurado y por eso "no se puede llenar por completo". Esta sería la reformulación para construir una nación diferente.

Carmen McEvoy: "se han vivido actos heroicos, creativos y de mucha inteligencia"

La tercera invitada a la conferencia inaugural fue la historiadora Carmen McEvoy quien señaló que, a 200 años de la proclamación de la independencia en Lima, los peruanos han realizado actos equivocados que deben ser censurados, pero también se han vivido actos heroicos, creativos y de mucha inteligencia. Al igual que los anteriores panelistas coincide que a pesar de las adversidades "la vida se impone en el Perú".

Resaltó una constante en el Perú como principal característica de su historia: la lucha a muerte por el poder. "Hay una suerte de repetición en los comportamientos políticos que no han sido identificados en toda su magnitud". Encuentra además patrones identificados en los comportamientos clasistas y racistas que han ingresado a la plataforma política. El Perú, en ese sentido, "nace débil" y todas sus características negativas la podemos ver en la actualidad. "Esto impide la consolidación de las instituciones y de un Estado, que permite la intromisión de intereses particulares".

McEvoy recalcó cómo diversos conflictos permanentes han impedido el acuerdo y el consenso para una convivencia pacífica. "Se crean espacios donde el enemigo debe ser eliminado", revela. En esa línea, las tareas del Estado moderno no pueden avanzar hasta que no se hayan resuelto estos problemas que se arrastran desde la independencia. A todo esto, advierte, se le debe añadir el patrón clasista y racista. Encuentra en la república una serie de comportamientos perversos que destruyen todo proyecto previo sin poder siquiera consolidarse.

La historiadora destaca la importancia de aceptar que el Perú se creó a partir de una fragilidad estructural. "Cuando el poder prevalece y se impone sobre todo lo demás, desaparece la humanidad. Ahí surge la indolencia y el desprecio por el otro. A los 200 años, lo que tenemos es un espejo frente a nosotros", finaliza.


Fecha Publicación: 2021-07-03T14:06:00.001-07:00

SIMÓN BOLÍVAR Y LA RELIGIÓN

José Antonio Benito

Parece que a los personajes célebres se le consiente vivir una religión a la carta y hasta se le perdonan desmanes autoritarios, caprichos culinarios y deslices en los siempre complejos aspectos de su vida privada, más en concreto la amorosa, como algo irrelevante como el de aquella expresión "aunque robe, lo importante es que haga obra".

En el Perú, a pesar de levantarle gigantescos monumentos como gratitud a su apoyo libertador por la independencia, siempre se le pasará factura a su pretendida y desmesurada ambición de poder en un Perú que quería ser nación autónoma y soberana.

Siempre recordaré a mi profesor Demetrio Ramos cuando calificaba a Bolívar como "protagonista de una nueva era". Nadie le niega su genialidad política, literaria y en cierto modo visionario.

Otro asunto es el de su religiosidad. El sacerdote centenario Alfonso de Jesús Alfonzo Vaz, dedicó todo un libro, "Bolívar Católico" (Caracas 1999), a defenderla, concluyendo, tras un serio acopio documental, que Simón Bolívar "en sus primeros meses de viudo, quiso conocer cómo era la masonería, y esto ha sido aprovechado por sus detractores y por quienes no lo han estudiado a profundidad o lo desconocen, con la intención de desacreditarlo en su fe; el Libertador no fue masón ni practicante de cualquier rito o creencia que no fuera la religión católica".

Indica que en su estudio le llamó mucho la atención el matrimonio de Simón Bolívar con María Teresa del Toro y Alaysa, realizado en Madrid el 26 de mayo de 1802, en la popular iglesia de San José. Él tenía 19 años y ella 22, por lo cual hubo que pedir una dispensa al Papa Pío VII, así como a su tío Esteban. El matrimonio duró apenas ocho meses y tras la muerte de su esposa, el 22 de enero 1803, el futuro Libertador de América se hundió en un profundo pesar que desde Caracas lo hizo regresar a Europa a finales de ese año. Allí se encontró con Francisco de Miranda, Simón Rodríguez y Alejandro de Humboldt, entre otros, quienes le invitaron a meterse en la masonería 'porque estamos conspirando contra el gobierno', y en la masonería hay secretos que no se pueden divulgar como este".

Un episodio que corrobora la fe de Simón Bolívar fue el desprendimiento del regalo de una llave de oro que le hicieron en Bolivia, en junio de 1825, durante su encuentro con el Mariscal Antonio José de Sucre. Al terminar la fiesta, Bolívar llamó al capellán de nombre Fraile Torres, y le dijo: "Esto es para usted, fraile. Mande a hacer una patena para que se recuerde de mí durante la celebración del Sacrificio de Nuestro Señor"

De la mano del historiador, teólogo y comunicador, Javier Olivera Ravasi podemos rescatar otros aspectos de su religiosidad. En los cortos años de su vida, Bolívar dio un giro ideológico completo, merced a su poderosa inteligencia; efectivamente, en su infancia, adolescencia y juventud padeció el influjo de su preceptor Simón Rodríguez, teísta ilustrado (1771-1854) quien le inoculó especialmente las ideas de Voltaire, Montesquieu y Rousseau, por lo que creyó encontrar en Bolívar a su "Emilio" y quien, a juicio de Madariaga, era "un verdadero vagabundo…mitad cínico, mitad loco, un farsante, que se cree el genio más grande de América" como consigna en su "Apología". En esa órbita de ideas se explica en el joven Bolívar el muy citado "juramento del Monte Sacro" de Roma, su liberalismo exaltado y su afiliación a la Masonería.  

Pronto, sin embargo, la lección de la experiencia revolucionaria en Venezuela y Colombia, irá despegando a Bolívar de semejante formación juvenil hasta vivir una evolución antiliberal que resumirá el 28 de agosto de 1828 en la siguiente fórmula: "Yo creo que el nuevo Gobierno que se dé la República debe estar fundado sobre nuestras costumbres, sobre nuestra religión y sobre nuestras inclinaciones, y últimamente, sobre nuestro origen y sobre nuestra historia".

De ahí que -como apunta Víctor Andrés Belaúnde- podamos ver "dos Bolívares, no sólo distintos, sino a veces opuestos".  Se trata de la etapa que va de 1828 a 1830, o "La Dictadura", que se gesta a partir de la sanción de la Constitución con Presidente Vitalicio, de Bolivia, y con el Congreso de Ocaña, en el que condenará el democratismo liberal porque "hace imposible toda obra de continuidad".

Su experiencia política lo curará de la funesta educación de Simón Rodríguez, llegando a consignar en su último mensaje al Congreso colombiano, el 24 de enero de 1830: "Permitiréis que mi último acto sea encomendaros que protejáis la religión santa que profesamos, fuente profusa de las bendiciones del Cielo".

Esta evolución política general fue acompañada de una política religiosa adecuada. Así, cuando se entera de la llegada a Chile del Vicario Apostólico, Mr. Muzzi, hizo que Sánchez Carrión se dirigiese a él, desde el cuartel general de Huánuco, el 13 de Julio de 1824, en vísperas de la de Junín: "El Gobierno [del Perú] no omitirá medio alguno de los que sean conformes con las máximas evangélicas, para proteger el esplendor de la Iglesia". Al General Páez, escribe el 30 de junio de 1828, desde Bogotá: "Mi plan es apoyar mis reformas sobre la sólida base de la religión". Y en carta privada, a la señora María Antonia Bolívar, su pariente, escribe desde Potosí, 27 de octubre de 1825: "Me alegra mucho que los clérigos me esperen con impaciencia como tú dices. Puedes asegurarles que protegeré la religión hasta que muera".

El 31 de agosto de 1828 pronunciará un significativo mensaje al Congreso Constituyente de la República de Colombia de 1828: "Conciudadanos: Séame permitido felicitaros por la reunión del Congreso, que a nombre de la nación va a desempeñar los sublimes deberes de Legislador. Permitiréis que mi último acto sea recomendaros que protejáis la religión santa que profesamos, fuente profusa de bendiciones del Cielo".

Como indica Elizabeth Hernández García en su estudio sobre Bolívar y su relación con la Iglesia del Perú, el patriotismo de todos, sobre todo el de los clérigos "era cuestión de vital importancia para el Estado. La reeducación política de la población dependía de la influencia ideológica que la Iglesia y sus miembros tuviesen sobre ella". Como San Martín, Bolívar asumió para sí la institución del Patronato Regio como única manera de conseguir el control, logrando como afirma el P. Ernesto Rojas que, dos años después de Ayacucho, la Iglesia en el Perú se encontrase casi de rodillas. Sus años en el Perú (1823-1826) fueron suficientes para marcar la hoja de ruta en la reorganización eclesiástica y secularización del Estado. A pesar de ello, como señala  el historiador  Alejandro José Molina el Libertador, tanto en  la guerra como en la paz, en la construcción de las nuevas repúblicas, mantuvo una postura diplomática en sus relaciones con el clero católico.

La conclusión adecuada a dichas normas y conductas la colocó el gran historiador peruano Don Víctor Andrés Belaúnde:  "Bolívar busca el apoyo del clero y de la masa de la población en que se conservan vivos los sentimientos católicos".

Baste, por último, en orden a ver sus convicciones personales, lo que declaró en la cabecera de su Testamento:

En el nombre de Dios Todopoderoso. Yo, Simón Bolívar…hallándome gravemente enfermo, pero en mi entero y cabal juicio, memoria y entendimiento natural, creyendo y confesando como firmemente creo y confieso el alto y soberano misterio de la Beatísima y Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo, tres personas distintas y un solo Dios verdadero, y en todos los demás misterios que cree, predica y enseña nuestra Santa Madre Iglesia Católica, Apostólica, Romana, bajo cuya creencia he vivido y protesto vivir hasta la muerte como católico fiel cristiano.  

El P. Vargas Ugarte tan poco pródigo a los elogios concluye su artículo dedicado a las "Ideas religiosas del Libertador": "El día 17 de Diciembre, a la una de la tarde con perfecta serenidad de espíritu entregó su alma al Creador. quien, sin duda habrá premiado ya las acertadas medidas que tomó para consolidar la religión, desde las selvas del Orinoco hasta las feraces márgenes que baña el Pilcomayo"[1].

 


Fecha Publicación: 2021-06-26T08:55:00.000-07:00

APORTES DE LA IGLESIA CATÓLICA A LA NACIÓN PERUANA EN EL BICENTENARIO

José Antonio Benito

Si partimos del Perú como patria, nación y estado -desde el momento de la Independencia-, conviene recordar el concepto de peruanidad como realización de la síntesis viviente que la integra, tal como lo definiese Víctor A. Belaunde. En esta larga trayectoria, siempre la Iglesia ha caminado de la mano de la nación, tanto en la época virreinal como la republicana. Resaltamos sus aportes en estos doscientos años de vida independiente.

Así, podemos constatar cómo la Iglesia católica contribuyó con la gesta emancipadora con próceres destacados, entre ellos Toribio Rodríguez de Mendoza quien fue Rector del Real Convictorio de San Carlos que contribuyó a la formación de líderes patriotas, varios de los cuales participaron en el primer Congreso y en la gesta patriota independentista.

Considerando la geografía eclesial en el momento de la Independencia, la Iglesia católica contaba sólo con seis diócesis: Lima, Cuzco, Trujillo, Arequipa, Huamanga y Maynas-Chachapoyas. En el momento del Bicentenario, 2021, las jurisdicciones eclesiásticas -diócesis, prelaturas, vicariatos- son 46, incluyendo al Obispado Castrense

Jorge Basadre reconoce que la Iglesia tuvo una significativa contribución en la perspectiva de vida peruana que se concretó en un ideal de superación individual y colectiva que debía ser obtenido por el aprovechamiento de sus riquezas, la defensa y acrecentamiento de su población, la creación de un mínimo de bienestar para cada ciudadano y de oportunidades adecuadas para todos.  Las formas de materializarla eran, por un lado, la preocupación ideológica, espiritual, tendiente a la afirmación patriótica de la nacionalidad; y por otro la búsqueda del desarrollo material del país[1].

El mismo General San Martín propuso a Santa Rosa de Lima como Patrona de la Orden del Sol, institución creada con el objetivo de premiar los servicios que personas civiles y militares hubieran realizado en favor de la emancipación nacional. Por otro lado, San José fue declarado Patrono de la República del Perú en1828 por el Congreso Constituyente, restituyendo la fiesta del Santo Patriarca en el calendario de fiestas de guardar.

Preclaros padres de la patria fueron clérigos, tales como Francisco Javier de Luna Pizarro, Bartolomé Herrera, Deán Valdivia. Basadre mismo sostiene que el sacerdocio en el Perú contribuyó a fundar la Patria; alentó a los libertadores; estuvo íntimamente ligado tanto a la vida pública como a la vida social y privada; trabajando por la cultura, orientando desde el aula y la tribuna, defendiendo los más altos valores espirituales y morales, compartiendo las grandes festividades y los más luctuosos momentos de la nacionalidad.

La Iglesia en la época y posteriormente promovió la escolarización de los hermanos indígenas, la educación gratuita propiciada por el Estado, la incorporación de las artes plásticas y musicales a través de la educación, creando centros de educación básica y universitaria, impulsando la enseñanza técnica, la educación secundaria, profesional y superior femenina, la educación de huérfanos, la educación de adultos, el sindicalismo apostólico de profesores; renovando la formación pedagógica, así como la participación de los padres de familia en la escuela, aportando con eminentes educadores y educadoras. Siempre quedarán los casos emblemáticos de las dos universidades más destacadas del Perú, la Universidad de San Marcos fundada por la Iglesia por la congregación de los Dominicos en 1551 y la Pontificia Universidad Católica del Perú en 1917 por el Padre Jorge Dintilhac de los Sagrados Corazones.

El mismo Jorge Basadre lo pone de relieve en su ponencia "La obra civilizadora del Clero en el Perú Independiente" (Lima 1951) al destacar que como grupo selecto de la Iglesia "contribuyó a fundar la Patria; alentó a los libertadores; estuvo siempre unido a la vida pública como a la vida social y privada; trabajó por la cultura; orientó desde el aula universitaria y la tribuna del Congreso; ganó tierras y almas en la selva desde el convento de Ocopa; defendió los más altos valores espirituales y morales en todo momento; enseñó un vivir más alto y a bien morir; compartió las grandes festividades y los más luctuosos momentos de la nacionalidad".

También la Iglesia jugó un rol clave en la fundación de las ciudades, el cuidado de las fronteras, la organización de Monasterios y conventos, así como Concilios, Juntas, Sínodos, que permitieron el desempeño territorial de la República con la incansable labor de los Misioneros y de maestros en el arte, la arquitectura, la escultura, la pintura, la lingüística.

Sobresalieron desde mucho antes Santos, beatos, venerables, siervos de Dios con conmovedora labor caritativa y social.  Las propias Fiestas patronales fueron convertidas en patrimonio cultural y genuinas expresiones de religiosidad popular y de veneración mariana como son la Candelaria de Puno, Chapi, Cocharcas o la Virgencita de La Puerta de Otuzco. Con razón el Papa Francisco pudo referirse al Perú como "tierra encantada".  Recientemente -en mayo del 2021- el Vaticano ha aprobado el martirio de la religiosa Agustina Rivas, hermana del Buen Pastor, víctima del ciego terrorismo de Sendero en 1992. Los santos, mártires y misioneros constituyen el gran tesoro del Perú, el mejor contrapunto a la indiferencia y olvido de los peruanos más olvidados.

La Nación peruana y la Iglesia fueron, son y serán aliadas en los tiempos actuales, tal como recoge la misma Constitución vigente, reconociendo a la Iglesia r como "elemento importante en la formación histórica, cultural y moral". Es una relación de autonomía e independencia que se manifiesta en la mutua y fecunda colaboración que se manifiesta permanentemente como ahora en la lucha contra la covid-19 y en su papel mediador en la contienda electoral.

Tal espíritu fue recogido por el Papa Francisco en su gozosa visita al Perú en el 2018 cuando afirmó: «Quiero renovar junto a ustedes el compromiso de la Iglesia Católica, que ha acompañado la vida de esta Nación, en este empeño mancomunado de seguir trabajando para que Perú continúe siendo una tierra de esperanza». Para seguir forjando la peruanidad en un clima de libertad, reconciliación, desarrollo de toda la persona y de todos los peruanos, fieles a su identidad, pero abiertos a la globalización, nos dejó una fórmula que es un legado y un desafío de nuestra Iglesia: Caminar unidos en la esperanza.

. Ilustración: Semana Santa de Lima, Pancho Fierro

[1] Cfr. Basadre, Jorge, Historia de la República del Perú, 1822-1933. Tomo I, El Comercio.


Fecha Publicación: 2021-06-24T09:40:00.001-07:00

  • P. Enrique Christie Gutiérrez, nacido y muerto en Lima, sirvió heroicamente como capellán en la Guerra del Pacífico (1842-1882)

Resulta conmovedor "descubrir" héroes olvidados, auténticos cristos de bondad y misericordia, hasta en la horrenda guerra peruano-chilena del Pacífico. En medio de tantos odios fratricidas, su inmolación sacerdotal como un nuevo Padre Damián, apóstol de los leprosos, muere en el Hospital Dos de Mayo, apestado contagiado por atender a los enfermos de tifus del Lazareto, nos abre surcos de paz y entendimiento, para momentos tan difíciles como el presente, sin que nadie nos robe la esperanza.

Fue uno de los 47 capellanes que sirvieron en las filas de las fuerzas armadas chilenas en la Guerra del Pacífico. La mayoría eran sacerdotes seculares o diocesanos, el resto fueron Franciscanos, Jesuitas, Claretianos y Dominicos. La coordinación de los mismos fue ejercida por el "Capellán jefe o Capellán mayor", quien aunó voluntades y destinaba a los sacerdotes a los lugares donde más se les necesitaba. Desde Santiago eran dirigidos por el vicario Monseñor Joaquín Larraín Gandarillas quien, de acuerdo con el gobierno, los nombraba y destinaba a los buques de guerra de la armada, hospitales de sangre o a alguna de las divisiones del ejército, y desde allí atender al personal de los diferentes batallones

Nació en Lima el 17 de octubre de 1841, hijo de David Christie, inglés y Carmen Gutiérrez, chilena, quienes habían contraído matrimonio por el rito anglicano. A los cuatro años, la familia se traslada a Valparaíso y posteriormente a Santiago. Ejerció profesionalmente como contador en la Armada y en el Banco Nacional de Valparaíso y de Santiago. Con 35 años, fue ordenado sacerdote el 16 julio de 1876 en Valparaíso. Fue capellán de la Verónica en Santiago, Secretario Contador de la Casa de Refugio. Murió en Lima el 13 de septiembre de 1882.

El 29 de mayo de 1879 recibió el nombramiento de capellán del  Blanco Encalada y en el Amazonas.  Le  correspondió participar en el combate de Angamos dando "elocuentes pruebas de serenidad, valor y patriotismo",  ayudar a rescatar a los heridos y atender a los moribundos del Huáscar. Confiesa, administra el viático, consuela tanto a chilenos como a peruanos.   
También estuvo en las batallas de Tacna, Chorrillos y Miraflores. El hecho de que fuera capellán del Blanco no implicaba que no atendiera a las tripulaciones de los otros navíos ya que según los testimonios de la época, estaba siempre pronto "para prestar sus servicios en las otras naves en que puedan ser necesarios".  
Fue ascendido a Capellán Mayor del Ejército, en reemplazo de Javier Valdés, el 13 de  marzo de 1882.  En la ocupación chilena de Lima, ejerce su ministerio en el Hospital Dos de mayo y el del Callao, así como en las guarniciones del puerto y de Lima.

En su carta de 26 de abril de 1882 comparte la brillantez de la fiesta del Sagrado Corazón en el hospital en que él cantó la misa, predicó el P. Valdés, ante la enorme concurrencia entre la que figuraban "hasta algunas señoras peruanas". Un día de la octava del Corpus, queriendo celebrar misa en la Catedral, se encuentra en la sacristía con el rector del Seminario de Santo Toribio, el P. Manuel Tovar, a quien le solicita permiso y "vi con gusto que el caballero se portó muy bien; todo me facilitó, llamando él mismo al sacristán e indicándome el altar de la Purísima como el más devoto. Por delegación del mismo señor Tovar, uní privadamente en matrimonio en casa particular, a un capitán Orbeta, chileno, con la señorita peruana, María Luisa Ramírez".  En la post data aprovecha para pedir ayuda para las "niñitas peruanas" atendidas por las religiosas del hospital Guadalupe del Callao.

El 26 de abril de 1882 comunica la muerte en Huacho del capellán Juan Francisco Astete y Zapata, quien durante 30 años había residido en Perú y que tanto apoyo le brindó pues era  "excelente sujeto, muy piadoso, instruido y celoso". Da cuenta del apoyo brindado por dos celosos franciscanos descalzos que predican misiones populares en los hospitales y culminan con confesión y comunión general, siendo ayudados por cuatro jesuitas. "No tengo palabras para manifestar el celo, abnegación y piedad de los dos sacerdotes que, sin más inte´res que la gloria de Dios y la salvación de las almas, me acompañan voluntariamente, con permiso de su prelado, en mis tareas. No indico sus nombres, porque ellos a saberlo se ofenderían".

Desgraciadamente, cinco meses después, el 5 de septiembre de 1882,  la muerte lo sorprendió cuando desempeñaba ese cargo, víctima de un tifus, "contraído en la asistencia de nuestros soldados acometidos en esa horrorosa enfermedad durante la campaña del interior. El sacrificio al deber y patriotismo, sin que fueran bastante a salvarle su vigorosa salud, que tanto le ayudó durante la guerra en la que ejerció infatigable su sagrado ministerio, ya sea exhortando al soldado, ya consolando al moribundo y atendiendo al herido, ni los esfuerzos profesionales de los doctores (dos médicos peruanos)".

Recibió cristiana sepultura en el cementerio Presbítero Matías Maestro, cuartel Nuestra Señora de Lourdes, n.50, con una lápida que recuerda su talante sacerdotal por el misal, la estola y el birrete.

Datos tomados de Monseñor Joaquín Matte quien rescató doce de sus cartas personales ("Cartas del capellán mayor de la Guerra del Pacífico, Pbro. D. Enrique Christie Gutiérrez" Anuario de Historia de la Iglesia en Chile, I, 1, 1983, pp181-199), tras cien años de olvido.

Fecha Publicación: 2021-06-20T17:21:00.001-07:00


DESDE EL PARQUE ROSPIGLIOSI: ¡PUEBLO LIBRE, CAPITAL ECOLÓGICA DEL BICENTENARIO!

Sabemos que este distrito histórico debe su nombre a ser morada de los libertadores San Martín, Bolívar, Sucre, La Mar, Torre Tagle. Doscientos años después, cuando muchos lugares -baste recordar el olvidado de Punchauca en Carabayllo- siguen condenados a la desidia y el olvido, Pueblo Libre puede compartir con todo el Perú su lección de ciudadanía y patriotismo. Y por su empeño en el cuidado de sus parques bien puede ganarse el título no sólo de capital cultural sino también ecológica del Bicentenario. 

Este sábado 19 de junio he sido testigo de uno de los momentos más entrañables de los vividos en los 20 años que llevo como vecino del Parque Rospigliosi.

A través de mi blog quiero agradecer a la Municipalidad liderada por su alcalde Stephen Yuri Haas Del Carpio, por su modélica tarea por mejorar el gran patrimonio que constituyen sus parques. A pesar de vivir todavía en medio de la pandemia, a estos recintos de naturaleza organizada que son los parques va llegando la  seguridad (presencia de serenazgo), la iluminación (con nuevos faroles Led que preparan de modo creativo en la propia Municipalidad), orden (se han retirado carros abandonados, casetas en mal estado),  limpieza (barrido y lavado),  áreas verdes totalmente renovadas,  sardineles recuperados, estacionamientos señalizados, renovados rótulos, explicación del nombre del parque (en honor a Juan Luis J. Rospigliosi, fundador de los scouts en el Perú).

En el corazón del parque luce la imagen de la Virgen en su advocación de la Medalla Milagrosa, colocada por la feliz iniciativa de la doctora Consuelo Gómez que contó con el apoyo de los vecinos.

Anoche, gracias a la presencia del señor alcalde y una gran representación de la corporación municipal recibimos de modo oficial este parque totalmente renovado. Esto sí que es conmemorar y celebrar el Bicentenario. La iniciativa ciudadana y el apoyo corporativo se necesitan. Dios quiera que todos los vecinos seamos conscientes que el Perú, Pueblo Libre, el Parque depende de cada uno de nosotros. De este modo seremos libres, sin miedos. Caminaremos tranquilos y gozosos por nuestro parque como prolongación de nuestra casa, como espacio agradable de paseo y convivencia, disfrutando de sus árboles y sus flores, de la tranquilidad y limpieza del ambiente, de la seguridad y del orden. Entre todos lo lograremos. Gracias, Municipalidad, por este impulso decisivo.  


Fecha Publicación: 2021-06-18T16:54:00.001-07:00

EL P. ARMANDO NIETO SE MERECE ESTE CUADERNO Y MUCHO MÁS. Amigos, les comparto el envío del Archivo de la Universidad PUCP agradeciendo la colaboración en el Cuaderno del Archivo de la Universidad 62: Armando Nieto Vélez, S.J. (1931-2017) y facilitándonos el link del Repositorio institucional de la PUCP, donde podrá ver el texto completo del Cuaderno 62. Presentado por la Dra. Margarita Guerra, se ofrecen los interesantes testimonios-semblanzas "Armando Nieto, modelo contracultural en tiempos de la posverdad" de Juan Dejo Bendezú, S.J. "Armando Nieto, S.J., el maestro, el amigo: una evocación" de Gabriel García Higueras, "Sobre la relación epistolar entre Armando Nieto y José Agustín de la Puente Candamo" de José de la Puente Brunke. En el siguiente apartado se brindan treinta testimonios personales y adhesiones. Además, un texto inédito de su última conferencia académica rescatada. Por último, entrañables fotos del Archivo PUCP y de los colaboradores.
Pueden acceder a todos los textos y las fotos en:
Agradezco la gentileza de Marita Dextre Vitaliano, administradora del Archivo PUCP , por su generosidad.

Fecha Publicación: 2021-06-12T17:25:00.001-07:00

EL HÉROE DEL MONOPATÍN - Ignacio Echeverría- INSPIRA EL MUSICAL SKATE HERO

 

Gracias a este juvenil y emotivo musical en el cuarto aniversario de su muerte -junio del 2017, el heroico gesto del abogado español Ignacio Echeverría que dio su vida por salvar a varias personas en el atentado terrorista de Londres, cobra vida.

Sobrino nieto del célebre obispo misionero Antonio Hornedo, SJ, de Chachapoyas (Perú), se ha ganado el respeto y aplauso de este mundo relativista por su actitud valiente y solidaria.

Les comparto los datos recogidos en varias páginas de internet y en la nota de prensa de la Asociación "Ven y Verás" https://venyveraseducacion.com/una-ola-de-esperanza/

 

TRAYECTORIA VITAL

Ignacio Echeverría Miralles de Imperial nació en un hospital de Ferrol (España) en 1978, si bien fue inscrito en el Registro Civil de Puentes de García Rodríguez, (provincia de La Coruña), donde vivió hasta los 9 años, donde su padre trabajaba en la mina de lignito de Endesa. Más tarde la familia se mudó a Las Rozas de Madrid (Madrid). Ignacio se licenció en Derecho, estudiando en la Universidad Complutense y en La Sorbona.

Su familia era católica practicante, siendo Ignacio sobrino nieto de Antonio Hornedo SJobispo y misionero en Perú; además pertenecía a un grupo local de Acción Católica de Las Rozas de Madrid. Ignacio también era muy aficionado al monopatín además de al surf, golf y squash.

Tras trabajar en varios bancos y estar en paro, decidió trasladarse a Londres, logrando un puesto de analista en el banco HSBC, donde trabajaba en prevención de blanqueo de capitales.

ATENTADO Y MUERTE

Alrededor de las 23 horas del sábado 3 de junio de 2017,  Ignacio se dirigía en bicicleta con unos amigos a la zona londinense de Whitechapel. A la altura del Borough Market vieron a un hombre asestar lo que inicialmente les parecieron puñetazos (que luego serían puñaladas) a una chica, Ignacio bajó de su bici cogió el monopatín de la espalda quitándose la mochila y fue a por la chica (la cual era de nacionalidad francesa y sobrevivió gracias a los actos de Ignacio). Entonces vio que el atacante estaba agrediendo a un policía, corrió hacia él para darle con su monopatín (a su voz corrieron dos policías más -uno de ellos fuera de servicio-) mientras otros dos terroristas corrieron hacia ellos propinando a Ignacio dos cuchilladas por la espalda que fueron mortales. Viendo que el hombre dejaba el cuerpo del agente y comenzaba a agredir a una mujer, Ignacio consiguió desviarlos de su objetivo el suficiente tiempo para que varias personas se pusieran a salvo.  

El miércoles 7 de junio las autoridades británicas confirmaron a la familia que el cuerpo de uno de los ocho fallecidos en el ataque era el de Ignacio. La familia lo reconoció el día siguiente y se procedió a su repatriación. El cuerpo de Ignacio llegó en un avión militar el diez de junio, siendo recibido con honores por el presidente Rajoy y la ministra de Defensa, Dolores de Cospedal, en la base aérea de Torrejón de Ardoz. La capilla ardiente se instaló en el cementerio de Las Rozas, colocándose sobre su féretro la Orden del Mérito Civil, en su categoría de Gran Cruz, que se le concedió a título póstumo.

Se celebró una misa funeral por él en la parroquia del Corpus Christi de Las Rozas el domingo once, que celebró el arzobispo de Madrid Carlos Osoro, que previamente había oficiado una misa a su llegada a España y asistido a su entierro.

Desde el Ayuntamiento de Las Rozas, donde vivía la familia de Echeverría, se convocaron dos días de luto oficial y una concentración "en recuerdo" de Ignacio a la que acudieron más de un millar de personas; además de prometerse que se pondría su nombre al parque de skate donde Ignacio solía practicar. También el consistorio de As Pontes, donde vivió hasta los 9 años, convocó una manifestación de luto. La noticia de su muerte y las circunstancias en que se produjeron saltaron a la prensa nacional e internacional y algunos medios le dieron del apodo de "el héroe del monopatín".

El cantante español Joaquín Sabina le dedicó una canción en el concierto "Contigo" que se celebró a los pocos días del atentado en Úbeda :"Y morirme contigo si te matas, y matarme contigo si te mueres". De igual manera  lo mencionó en su concierto en Londres.

 

La Real Federación Española de Patinaje le concedió la Orden del Mérito. También alabaron su ejemplo y pidieron orar por él miembros de la Iglesia española: el cardenal Osoro, (arzobispo de la diócesis madrileña, donde se encuentra Las Rozas, quien celebró su funeral), y el obispo de Ferrol, su ciudad natal, Luis Ángel de las Heras CMF.

El rey mencionó su acto de heroísmo en la recepción de la embajada en Londres con motivo de su visita a la reina de Inglaterra y en los discursos que dio antes las cámaras inglesas y en la recepción que dio la reina Isabel II.

El Ayuntamiento de Alicante acordó dar su nombre a un parque de skate de la playa de San Juan. Se da la circunstancia de que sus tatarabuelos Marta Barrie y Clemente Miralles de Imperial eran oriundos de Alicante.20

En el desfile de las fuerzas armadas del 12 de octubre de 2017, que se dedicó por primera vez a las Víctimas del Terrorismo, Ignacio recibió un homenaje junto a las víctimas de los atentados de Cataluña, estando presente su madre, que acompañó al Rey en la ofrenda floral, junto con los embajadores de los países que habían sufrido víctimas en Cataluña y los representantes de la fundación y la asociación de Víctimas del Terrorismo.21

El boxeador Kerman Lejarraga dedicó su victoria en Nueva York a Ignacio Echeverria.22

El poeta español José Gabriel Risco Pablos le dedicó el poema Elegía al héroe del monopatín .

 

Musical SKATE HERO

La obra recrea las 24 horas previas al último y memorable gesto del español , que corrió sin pensárselo a ayudar a las víctimas tras el atentado.

Somos una tribu que siempre va de frente/ la ruedita del patín siempre caliente/ Vivimos diferente/ Y aunque la gente nos ve al pasar como si fuéramos delincuentes/ Vivimos bien tranquilos/ No hay nada que nos quite nuestro estilo

Ignacio Echeverría, el "héroe de monopatín", que perdió la vida en el atentado del puente de Londres en 2017, se subiría sin dudarlo a la tabla y cerraría filas con su variopinta tribu, la misma que cantará "Libertad" el próximo 5 de junio en el auditorio Joaquín Rodrigo de Las Rozas (Madrid)

 

El musical se titula "Skate hero", y ha sido escrito y compuesto por un grupo de jóvenes del Movimiento Milicia de Santa María entre los que figura Juan Ayuso, de 19 años, que interpretará en el escenario a Ignacio.

 La obra recrea las 24 horas que precedieron a su último y memorable gesto, rubricado con un monólogo interior que tiene mucho de oración: "Dar la vida por amor".

 

Moviendo los hilos del musical desde sus inicios tenemos a Javier Segura, presidente de la asociación Ven y Verás Educación, en calidad de productor y guionista, con el profesor Miguel Ángel Gómez González-Vallés reforzando la parte musical.

 

La chispa surgió precisamente en el 2017, cuando el grupo de jóvenes del Movimiento Santa María participaba en Gales en un encuentro ecuménico, aderezado con un musical que ellos mismos interpretaron en aquella ocasión en inglés: "Sons of liberty".

 

"Cada tres años realizamos la misma experiencia y siempre representamos un musical nuevo", recuerda Javier Segura. "La última vez acababa de ocurrir el atentado que le costó la vida a Ignacio. Por eso fue casi inmediato para nosotros pensar en contar su historia en nuestro próximo encuentro. La vida de Ignacio es un auténtico puente entre España y el Reino Unido. Y representa muy bien unos valores que queríamos vivir y transmitir".

La pandemia ha obligado a aplazar el próximo encuentro en Gales hasta el 2022, y allí llegará "Skate Hero" adaptado al inglés. De momento se interpretará en español y saldrá posiblemente de gira por España. El estreno del 5 de junio (dos días después del cuarto aniversario de su muerte) será a tiro de piedra del Skatepark Ignacio Echeverría en Las Rozas, donde recibió el sobrenombre de "Abo" o "El Abogado, que da también título al documental en su honor.

Los padres de Ignacio, Joaquín y Ana, hicieron entrega de un monopatín que perteneció a su hijo en la emotiva función.

El libro escrito por Joaquín ("Así era mi hijo Ignacio: el héroe del monopatín") ha servido de inspiración para el libreto y para las canciones, con temas como "Deslizándose por la calle del bien" y "Vive", compuesto por el propio Juan Ayuso, que compagina los estudios de Administración de Empresas con su dedicación a la música.

Joaquín y Ana son interpretados por cierto por dos hermanos, Miguel Angel Mari Carmen Toraño, que quisieron conocerlos antes de meterse en su piel.

Enrique, hermano de Ignacio, compartió también durante meses el proceso de creación de las canciones con esa "tribu que siempre quiere más y más". "El gesto de Ignacio traspasó las fronteras y las conciencias", advierte el productor Javier Segura. "Se sucedieron los homenajes y los reconocimientos. Las pistas de "skate" por toda España llevan su nombre. Recibió las más altas condecoraciones aquí y en Gran Bretaña. Ignacio representa lo mejor de nuestra tierra. Valentía, generosidad, altruismo extremo. Y lo mejor de la humanidad: ser capaz de dar la vida por un desconocido". Más en El Mundo

 

"En el cuarto aniversario de su fallecimiento, este musical tiene sin duda un significado especial", recalca Segura. "Será también un momento de acompañar a la familia y de mostrar a todo el mundo que la muerte de Ignacio no fue en vano. Que su ejemplo sigue vivo".

Al final del musical, se leyó una carta de los Reyes de España manifestando su solidaridad; el propio padre de Ignacio lo agradeció con un "viva el Rey" y un "viva España", expresión de la apuesta de su hijo Ignacio por los valores patrios. De igual manera la presidenta de la Comunidad de Madrid envió una sentida carta el 8 de junio de 2021: Querido Joaquín: Gracias, ante todo, por tu carta y por tu afectuosa invitación. No quería dejar de escribirte para comunicaros a tu familia y a ti que lamenté mucho no haber podido acompañaros el pasado fin de semana en la representación de "Skate Hero", con la que se conmemoró el cuarto aniversario de la muerte de vuestro hijo que, tras su hazaña e increíble heroísmo, todos sentimos también como nuestro. Comprendo lo emocionante que tuvo que ser asistir a la representación de las últimas 24 horas de la vida de lgnacio y el orgullo de recordar, una vez más, su generosidad y valentía al entregar literalmente su vida por lo demás enfrentándose a la barbarie terrorista. Nunca lo olvidaremos. Por ello, me alegra saber que la lglesia Católica está considerando poner en marcha una comisión para promover y seguir su posible beatificación, cuestión para la que podéis contar con mi respaldo y apoyo. Esperando poder unirme a todos vosotros en otra ocasión, te envío un fuerte abrazo, con el ruego de que se lo traslades a tu familia.

Deseamos que su vida siga siendo inspiración y paradigma para nuestro mundo, especialmente el de los jóvenes.

 


Fecha Publicación: 2021-05-26T08:24:00.001-07:00

EN BASÍLICA DE MARÍA AUXLIADORA, Dª MARGARITA GUERRA, PRESIDENTA DE LA ACADEMIA NACIONAL DE HISTORIA DEL PERÚ, VALORA LA PRESENCIA DE LA IGLESIA ANTE EL BICENTENARIO

 

 

Agradezco a la comunidad Salesiana haberme hecho partícipe de las celebraciones que con motivo del Centenario de este templo se han organizado por su reconocimiento  nacional como patrimonio cultural.

 

Mes de mayo, mes de la Virgen, y el 24 es el día de María Auxiliadora, cuya novena se ha iniciado el día 15. Este templo, basílica y santuario, ha sido reconocido este año, como patrimonio cultural nacional al cumplirse el centenario de su construcción, cuyo inicio  coincidió con el centenario de nuestra Independencia y esta vez se une con nuestro Bicentenario.

 

Esto nos lleva a reflexionar tanto desde el punto de vista de nuestra identidad nacional, como de nuestra identidad religiosa que desde la instalación del Perú como  Estado soberano surgió bajo el símbolo de la fe católica, reconocida en sus constituciones hasta el primer centenario.  Se mantuvo en los estandartes la presencia Mariana y las proclamas se iniciaban invocando a Dios Todopoderoso. Por esto podemos decir que los objetivos perseguidos en la independencia no solo eran políticos, eran también, de alguna manera, un compromiso religioso de continuar con nuestro culto, porque la fe es universal, lo que se rechazaba era el dominio extranjero.

 

Ha pasado el tiempo, doscientos años de vida republicana, en los cuales hemos vivido muchas transformaciones, algunas de las cuales nos han alejado de nuestros objetivos iniciales. El Estado peruano actualmente es laico, pero el pueblo sigue siendo religioso, muchas veces a su manera, pero la devoción a María Auxiliadora nos demuestra que hay en nuestra sociedad una profunda religiosidad que emerge, sobre todo, en momentos críticos, como el 24 de mayo de 1940 cuando Lima fue azotada por el mayor terremoto del siglo en la capital y fue la Virgen Auxiliadora la que protegió a la ciudad de un desastre mayor. Fuimos muchos, especialmente en nuestro distrito, Breña, quienes apelamos a su misericordia. Era el día de la procesión.

 

Como peruanos y como creyentes debemos tomar conciencia de lo que representan estos centenarios. No son solo fechas en las cuales organizamos una reunión, una convocatoria para pasar un rato agradable, lo cual es importante para hacer recuerdos, pero debemos considerar que es tiempo de hacer el balance de lo que hemos avanzado en nuestro objetivos iniciales, que tomamos de nuestros antepasados para construir una sociedad mejor, más justa, más humana y fraterna y alcanzar el bien común, que no solo es material, sino también cultural y, sobre todo espiritual. ¿Estamos más cerca o más lejos de estos propósitos?

 

Esta reflexión debemos hacerla como peruanos y como ciudadanos, pero también como creyentes, porque ya en los días de la Independencia se hablaba de un modelo de ciudadano que debía reunir ciertas cualidades para el desempeño de la función pública, entre las cuales estaba ser honesto, honestidad que debía ser públicamente reconocida; tener una preparación intelectual para poder ofrecer soluciones viables para los problemas que se vivían; debía ser virtuoso; debía tener valores morales; y se llega a proponer que debe ser persona religiosa. Es decir, la religión iba unida a la actividad política.

 

Esto nos lleva a la reflexión de hoy: patriótica y religiosa, el orden de nuestras prioridades debe ser Dios, como creyentes; patria como ciudadanos, parte de una comunidad nacional; y familia como parte de la célula básica de la sociedad.

 

Que esta novena nos ayude en nuestro crecimiento espiritual y nacional. Recuerden también que nuestro distrito tiene como símbolo del barrio a nuestra Madre Auxiliadora.

 

Lima, 19 de mayo de 2021

 

MGM.

 

PALABRAS pronunciadas: https://www.facebook.com/salesianosperu/videos/2833586430225986/


Fecha Publicación: 2021-05-24T17:58:00.000-07:00

El sábado 22 de mayo, los vecinos del Parque Rospigliosi de Pueblo Libre vimos con grata sorpresa decenas de jóvenes scouts brindando arborizar el Parque de su fundador con motivo de celebrar el aniversario de su creación 25 de mayo de 1911 . Gracias a ellos, supimos el gran peruano que ha dado nombre a nuestro parque. Gracias a la Municipalidad y a los scouts por este gesto. Les comparto algunos datos de su significativa vida, así como de la trayectoria de los scouts en el Perú.

 

Semblanza de Juan Luis J. Rospigliosi

Nacio el 24 de junio de 1872, descendiente de una familia italiana cuyos rastros recién se pierden hacia el siglo XIII y del Papa italiano Giulio Rospigliosi –Clemente IX–, Juan Luis J. Rospigliosi y Gómez Sánchez, así como los demás miembros de su familia, llevó, desde el momento del bautismo, una J en el nombre, en homenaje al Santo Padre.

Sus padres fueron Uladislao J. Rospigliosi Bustamante y Manuela Gómez Sánchez de Rospigliosi que contrajeron matrimonio el 25 de enero de 1859, el cual tuvo 5 hijos Evaristo Fidel, José Alberto, María Jesús, Paula Fortunata y el mismo Juan Luis.

Luis estudió derecho en la universidad, aunque nunca lo ejerció, dedicando su vida a la educación de jóvenes y adolescentes.

Casado con Emilia Castro Fecel, 1907 fue un año importante para la vida del educador. Al tiempo que su esposa daba a luz, en Lima, a José Evaristo, el último de los cinco hijos de la pareja (Luis había nacido el 15 de setiembre de 1897; Ricardo, el 11 de setiembre de 1899; César, el 15 de diciembre de 1900 y Alfonso, el 24 de setiembre de 1905), en el lejano país de Inglaterra el teniente general Sir Robert Stephenson Smith Baden-Powell, Lord of Gilwell, fundaba el movimiento scout, método educativo basado en valores como el cooperativismo y el compañerismo. Aunque todavía Rospigliosi no lo sabía, su vida estaba por cambiar.

Siendo director del Colegio Inglés de Barranco, llegó a sus oídos la fama del escultismo. Desde ese momento, quedó prendado de los valores de la organización, y el 25 de mayo de 1911, el entonces Ministerio de Instrucción Pública reconoció y registró al primer grupo de Scouts del Perú. Entonces, el señor Rospigliosi decidió hacer el primer viaje de la organización: junto con uno de sus sobrinos y sus cuatro hijos, se fue a Chile en un carguero, donde durmió en la cubierta del barco. Desde entonces adoptaría el lema 'siempre listos', que trasmitiría a las generaciones futuras. A los scouts dedicó su don de gentes, inculcando en los futuros profesionales de siglo XX los valores de la voluntad, el amor fraterno y el espíritu de servicio, mientras se les acercaba echando mano de toda su experiencia en educación: fue un extraordinario tutor que, aunque podía dialogar abiertamente, comprender y aconsejar, también sabía reprender y corregir severamente.

A pesar de que el señor Juan Luis J. Rospigliosi y Gómez Sánchez nunca vio cumplida su ilusión de ver a sus muchachos en un jamboree internacional, murió con el consuelo de que el amor por el escultismo había sido muy bien introducido por él en la sociedad peruana: los religiosos del colegio La Recoleta tomaron la dirección del movimiento, en la que fue la segunda etapa de la conformación de los Scouts. Falleció el 24 de julio de 1935

(Face:Antonio Toribio Arana Basto)

HISTORIA DE LOS BOYS SCOUT en el PERÚ. Por Juan José Pacheco

El 25 de mayo de 1911, en una casa ubicada en la avenida Pedro de Osma en el distrito de Barranco se inició la historia de los Boys Scout en el Perú.

Juan Luis Rospigliosi (1854-1935) director del English School de Barranco, fue el fundador del escultismo en el Perú.

Al igual que Sir Baden Powell, creador del movimiento Scout en Inglaterra, Rospigliosi inició la primera brigada Scout con sus hijos y sobrinos organizando las primeras expediciones y campamentos de aprendizaje.

Adoptaron el uniforme de los Scout, la pañoleta y sombrero de ala ancha. Organizaron excursiones a las playas de Ancón, la Herradura, a los cerros de El Agustino, la pampa de Amancaes y la isla San Lorenzo. También visitaron algunos sitios arqueológicos.

En estas salidas pusieron en práctica los conocimientos de los Scouts. Aprendieron a explorar y transitar por terrenos inhóspitos y a sobrevivir en medio de la naturaleza todo esto dentro de una preparación casi militar.

Cada pelotón estaba conformado por patrullas de 9 niños. Además tenían un jefe general e instructores.

La segunda brigada scout se estableció en el Callao en 1913, bajo la dirección de Alberto Secada. Posteriormente en el Callao se formaron varias brigadas más. Una de las más importantes estuvo a cargo de Andrés Zúñiga en el "Instituto Chalaco". Las brigadas del Callao crecieron con gran rapidez, hacia 1917 ya tenían 160 scouts y 300 socios.

El movimiento se expandió rápidamente en provincias. Para 1916 ya se había fundado brigadas en Arequipa, Huamachuco, Tayabamba, Paita, Cuzco, Puno, Chincha y el Callao. En Chiclayo las brigadas fueron organizadas por el colegio nacional de San José.

El 1 de abril de 1915 se conformó un importante grupo de Boys Scouts, el nº 3 del Colegio Alemán, que estaba integrado por 180 exploradores, 1 brigadier, 2 tenientes, 11 sargentos y 11 cabos.

Otro grupo destacado fue la de los Exploradores peruanos Lima Nº 13. Brigada fundada el 23 de abril de 1917. Dirigida por el capitán del ejército Teófilo Bellido, tenía 110 socios inscritos.

En 1917 las brigadas del Colegio Alemán y del English School de Barranco viajaron a la ciudad de La Paz (Bolivia) en su primera excursión internacional. Aquí fueron recibidos con grandes honores por la población.

Entre las brigadas de Boys Scouts comenzó a vivirse un espíritu de competencia. Cada grupo se esforzaba por sobresalir y ser mejor que los demás. Esta competencia hizo que los boys scouts de Lima organizaran arriesgados ejercicios y exhibiciones de destreza física. Un ejemplo de esto fue la Brigada "Enrique Delhorne" una de las mejor organizadas, que llegó a adquirir un terreno en la avenida Miramar para levantar su propio campo de entrenamiento.

La labor de los Boys Scout fue muy elogiada por la prensa y la opinión pública, pues mostraba un movimiento benéfico que cultivaba valentía, honradez, cortesía y responsabilidad en los jóvenes. Uno de los grandes aliados de este movimiento juvenil fue la Iglesia Católica. Desde su formación varias brigadas recibieron el apoyo de las parroquias para la organización de los grupos scouts y sus estandartes eran bendecidos durante la misa.

La importancia del movimiento scout

Fomentar el patriotismo y preparar a los jóvenes para la acción e incluso para un conflicto bélico, estos fueron algunos de los elementos que favorecieron la rápida difusión del movimiento scout en el Perú.

Lo más notable del escultismo peruano es la rapidez de su crecimiento. En 1907 Sir Baden Powell había fundado el movimiento. En 1909 visitó Brasil, Uruguay, Argentina y Chile donde ya se habían formado varios grupos scouts y en 1911 se formó la primera brigada scout del Perú en Barranco.

En un artículo de 1916 se elogiaba a este movimiento de la siguiente manera:
"Era necesaria la implantación entre nosotros del scoutismo, á fin de que nuestros niños se vayan acostumbrando á la disciplina severa y á la obediencia, y los padres á verlos en ejercicios varoniles y á apreciar los beneficios que éstos les reportan y pierdan ese miedo necio y femenino que los hace involuntariamente ser ellos, los padres, los que debían precisamente obligar á sus hijos á servir á la patria, los que, por exceso de cariño, ó porque á ellos no les enseñaron ni les exigieron cumplir, retienen á sus hijos, les apañan y les fomentan que vergonzosa y cobardemente burlen la ley de servicio (militar) obligatorio y defrauden las esperanzas de la patria de contar con ciudadanos que sepan defenderla y hacerla respetar". (Revista Variedades 1916)

 

En 1935 falleció Juan Luis Rospigliosi, para ese momento el movimiento scout en el Perú se había diversificado y convertido en una importante institución juvenil, que fue reconocida en 1922 como fundadora del escultismo mundial.

 

Un siglo después, los ideales de este grupo siguen intactos: hacer la buena acción diaria es su lema y servir a los demás. Todo un ejemplo para la juventud de otras épocas y las actuales.

 

En 1916 se fundó la compañía de Girls Scout bajo la jefatura de Elsa Hansen Daranyi. En 1917 Rosa Gaige fundó la brigada de niñas exploradoras. Pronto las brigadas de chicas se expandirían por todo el Perú.

http://historiadordelperu.blogspot.com/2011/06/los-primeros-boys-scouts-peruanos-1911.html

 


Fecha Publicación: 2021-05-22T08:47:00.001-07:00

EL PAPA APRUEBA EL MARTIRIO DE LA HERMANA AGUSTINA RIVAS

José Antonio Benito

En la mañana de este sábado 22 de mayo de 2021, el Santo Padre Francisco ha recibido en audiencia a Su Eminencia Reverendísimo el Cardenal Marcello Semeraro, Prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos, en el marco de la cual el Papa autorizó a la misma Congregación a promulgar el decreto relativos a: " el martirio de la Sierva de Dios María Agostina Rivas López, conocida como Aguchita (en el siglo: Antonia Luzmila), religiosa profesa de la Congregación de Nuestra Señora de la Caridad del Buen Pastor; nacido en Coracora (Perú) el 13 de junio de 1920 y asesinado, por odio a la Fe, en La Florida (Perú) el 27 de septiembre de 1990" https://press.vatican.va/content/salastampa/it/bollettino/pubblico/2021/05/22/0319/00705.html.

El vicariato de San Ramón, donde vivió la última etapa de su vida y donde recibió la palma del martirio, al igual que todo el Perú y toda la Iglesia se alegra con tan gozosa proclamación.

Me comenta el P. Alfonso Tapia, misionero burgalés presente en el Vicariato y que está ultimando la biografía de la próxima beata, que la Hermana Aguchita vivió su día a día en martirio permanente, en olvido de sí, haciendo siempre la vida agradable a los demás. De hecho, ella solía decir "Reconozco que dar la vida por el hermano requiere haber vivido previamente, día a día, hora a hora, el carisma de la Congregación, de la misericordia del Buen Pastor. Momentos como el martirio, no se improvisan… "El buen Pastor da la vida por sus ovejas".

Nació el 13 de junio de 1920 en Coracora, provincia de Parinacochas, Ayacucho. Sus padres fueron Dámaso Rivas y Modesta López, quienes tuvieron en total 11 hijos, todos nacidos en Ayacucho. Es en este hogar ayacuchano donde interioriza el valor de la justicia solidaria y aprende las virtudes cristianas, junto a sus diez hermanos.

Vino a Lima en 1938 y en 1942, el 8 de febrero, hace su primera profesión en la Congregación del Buen Pastor. Desde entonces, vivió con fidelidad inquebrantable su compromiso con la Persona y la misión de Jesús Buen Pastor. Vivenció plenamente el carisma de misericordia en su vida comunitaria y apostólica. Transcurre gran parte de su vida en la casa de Barrios Altos. Allí trabajó especialmente en la lavandería y alternaba con el personal y las jóvenes internas.

De 1970 a 1975 acompañó a las Hermanas Contemplativas. Agustina fue para ellas una excelente y abnegada enfermera, un apoyo, un recurso frecuente y fraterno. Luego, en su contacto con jóvenes y niñas en el apostolado, se dio con su habitual abnegación; ellas como todas las personas que compartieron con ella, la encontraron sencilla, alegre y llena de bondad.

En 1986 forma parte de la comunidad del Noviciado. Su testimonio de vida fue un factor importante en la formación de las jóvenes. En 1987 se ofreció para vivir en la comunidad misionera de La Florida (Vicariato de San Ramón).

La Congregación había asumido allí desde hacía 11 años un Proyecto de Promoción de la Mujer dirigido a la joven y mujer campesinas y de las zonas nativas, las más pobres del valle, en talleres textiles, repostería y cocina. Estaba comprometida con la defensa de la tribu amazónica asháninka, diezmada a principios del siglo XX por la explotación del caucho y la destrucción de su bosque, así como por la enfermedad y la esclavitud. De acuerdo con la Comisión de la Verdad y Reconciliación, el 10% de la población asháninka fue asesinada por Sendero Luminoso y unos 10,000 se vieron obligados a desplazarse. Muchos asháninkas, además, padecieron trabajos forzados en campos de concentración de Sendero Luminoso.

La última etapa de su vida, la que puso en evidencia toda su riqueza personal y su opción por los pobres, fue harto difícil. La situación fue tornándose muy difícil debido a la presencia de grupos subversivos en el valle de Yurinaqui. Permanecer allí era para la Congregación un fuerte desafío, con dos alternativas: o abandonar el rebaño, o ponerse en riesgo constante de "dar la vida" por Él. Las hermanas optaron por lo segundo. Aguchita, pese a su salud quebrantada, siguió fiel a su opción, en absoluta coherencia.

Hasta que el 27 de setiembre de 1990 el Buen Pastor le hizo su último llamado, le dio el privilegio de ofrendar su vida, junto al rebaño. Fue asesinada por Sendero Luminoso, junto a 6 personas del lugar. La Hermana Aguchita (diminutivo cariñoso con el que se la conocía) desarrolló el programa de Catequesis Familiar en todo tiempo y lugar. Era muy querida pues tenía el don de convocar a niños y grandes. A su lado, los pequeños aprendían a rezar, tejer, hacer el pan y cuidar las plantas y los animalitos. Precisamente cuando la columna senderista la llamó para ser ejecutada se encontraba enseñando a las niñas a preparar caramelos toffees. Fue un 27 de septiembre de 1990. Contaba con 70 años. Los cargos que le inculparon los terroristas fueron "por hablar de la paz y no hacer nada, por estar trabajando con los asháninkas, por estar organizando, por distribuir alimentos...".

Aquel día la hermana Agustina se encontraba reunida con un grupo de jóvenes, una integrante de "Sendero luminoso" la vio mientras ella buscaba unos limones, ella la obligó a presentarse ante el jefe del movimiento armado. Después de que el jefe terminó de hablar, leyó una lista de las personas que serían ejecutadas, entre las que mencionó a la hermana Luisa, de la congregación del Buen Pastor. En vista de que ella no estaba le dijeron a Agustina: "Tú pagarás por ella". Junto con ella se encontraba: Juan Pérez Escalante, Luis Pérez Marín, Pedro Pizarro, Efigenia Marín de Pérez.

Al día siguiente fueron enterrados, pero el cuerpo de la hermana sería trasladado a la Merced por orden del juez. Allí la Congregación del buen Pastor celebró sus exequias el 6 de octubre del mismo año donde estuvieron presentes varias religiosas y varios sacerdotes, entre ellos su hermano Cesar. Ante su testimonio se dijo de ella: "Aguchita, ayúdanos a tomar conciencia del alcance de nuestra entrega, hasta la muerte. Tú moriste por causa de un compromiso que asumimos: el de estar al lado de los más pobres y oprimidos. Tu testimonio nos hace pensar en la situación de América Latina. Construir el Reino de Dios y su justicia en el mundo, defender la vida es nuestra misión. Aguchita ahora estás resucitada con Cristo y vives para siempre. Ruega por nosotros, por los jóvenes, por las vocaciones, por la Congregación, por el pueblo oprimido del tercer mundo".

Monseñor Julio Ojeda, Vicario Apostólico de San Ramón, dirá en la homilía de su funeral: "Ella en su larga y callada vida fue asimilando profundamente la espiritualidad del Buen Pastor. Supo amar a todos y en su sencillez lo fue demostrando en los pequeños detalles del vivir cotidiano, hasta que el Señor considerándola ya madura, le pidió el obsequio de su misma vida, ofreciéndola cruentamente, como signo de que era capaz de amar hasta el extremo".

Tenemos en ella una santa mártir. Aguchita nos mostró el Evangelio durante su vida, a partir de su muerte nos sigue evangelizando con la fuerza radical de las bienaventuranzas. Precisamente en estos momentos tan convulsos para el Perú, le pedimos nos ayude a entender lo que significa ser artesanos de paz con justicia en nuestra nación y en el mundo.  Le pedimos que nos ayude a amar hasta que duela, hasta el extremo, hasta dar la vida.

Cada 27 de septiembre se ha venido conmemorando el aniversario de su martirio. Sus restos mortales fueron llevados justamente al lugar del martirio donde reciben constantemente la visita de los fieles que rezan por su pronta beatificación y se encomiendan a sus oraciones. De igual manera, han vuelto las Hermanas del Buen Pastor retomando la benéfica acción pastoral pasada en tiempos de Aguchita.

Como escribió el P. Daniel Córdoba, o.f.m. "Agustina, mártir, no defendió su vida sino su causa: la fidelidad al Dios de la vida y al hermano. Esta causa sólo se defiende muriendo, perdiéndose"

Seguimos encomendándonos con la oración aprobada para pedir por su beatificación:

Señor Jesús, Buen Pastor, Tú nos has enseñado a ser misericordiosos como el Padre y concediste a la Sierva de Dios María Agustina Rivas López – Aguchita, la gracia del pastoreo ejemplar al servicio de la Iglesia, en la caridad con los más necesitados y en el cuidado de la Creación, expresado en la entrega de su vida. Te pido humildemente, para Tu mayor gloria, me concedas, por intercesión de Aguchita, la gracia de …".


Fecha Publicación: 2021-05-21T17:23:00.001-07:00

MANUEL PÉREZ DE TUDELA Y VÍLCHEZ (1774 -1863), REDACTOR DEL ACTA DE LA INDEPENDENCIA

Hijo de José Manuel Pérez de Tudela y Hurtado de Mendoza y María Casilda de Vílchez y Peralta. Radicado en Lima, realizó su formación estudiantil en el Real Colegio de San Ildefonso de los Padres Agustinos. Luego pasó al Convictorio San Carlos en tiempos del célebre rector Toribio Rodríguez de Mendoza. Obtuvo el grado de bachiller en Cánones (1793) en la Universidad de San Marcos, practicando como asesor en derecho en el consultorio jurídico de Manuel Antonio Noriega y asesor del Real Tribunal del Protomedicato de 1808 a1814. Graduado de doctor en Cánones en San Marcos (1811) enseñó en las cátedras de Digesto (1813) e Instituta (1815). Fue asesor del Ayuntamiento (1818) y regidor (1820).

Pero, más allá de estas funciones, hay que destacar la defensa legal de los patriotas encausados como Manuel Ubalde, José Santos Figueroa, Manuel José Rivero y las que según la Dra. M. Guerra fueron sus defensas más importantes, las de los conspiradores patriotas José de la Riva Agüero (1818) y el Conde de la Vega Ren (1821). . Su casa fue algunas veces refugio de prófugos y él mismo se contó entre los más seguros corresponsales del Libertador San Martín. Cuando el Expedición Libertadora del Perú Ejército Libertador preparaba su marcha sobre Lima, redactó una fingida representación que el cabildo habría elevado al virrey José de la Serna (7 de junio de 1821) para solicitarle que negociara la paz, y cuya circulación pública tuvo un decisivo efecto moral.

Ocupada la ciudad por las fuerzas patriotas, fue el responsable de redactar el Acta del pronunciamiento que en favor de la Independencia se suscribió en sesión de Cabildo Abierto (15 de julio de 1821):

"En la ciudad de Los Reyes, el quince de julio de mil ochocientos veintiuno. Reunidos en este Excmo. Ayuntamiento los señores que lo componen, con el Excmo. e Ilmo. Señor Arzobispo de esta santa Iglesia Metropolitana, prelados de los conventos religiosos, títulos de Castilla y varios vecinos de esta Capital, con el objeto de dar cumplimiento a lo prevenido en el oficio del Excmo. Señor General en jefe del ejército Libertador del Perú, Don José de San Martín, el día de ayer, cuyo tenor se ha leído, he impuesto de su contenido reducido a que las personas de conocida probidad, luces y patriotismo que habita en esta Capital, expresen si la opinión general se halla decidida por la Independencia, cuyo voto le sirviese de norte al expresado Sr. General para proceder a la jura de ella. Todos los Sres. concurrentes, por sí y satisfechos, de la opinión de los habitantes de la Capital, dijeron: Que la voluntad general está decidida por la Independencia del Perú de la dominación Española y de cualquiera otra extranjera y que para que se proceda a la sanción por medio del correspondiente juramento, se conteste con copia certificada de esta acta al mismo Excmo. y firmaron los Sres.: El Conde de San Isidro- Bartolomé, Arzobispo de Lima, Francisco Javier de Zárate- El Conde de la Vega de Ren- El Conde de las Lagunas-Toribio Rodríguez-Javier de Luna Pizarro-José de la Riva Agüero-El marqués de Villa fuerte ...".

De ella escribió Vicente Ugarte del Pino que fue el "Acta de la Ciudadanía" ya que "jurídicamente sus suscritores hasta el momento de estampar su autógrafo en la mencionada Acta, no eran otra cosa que `vasallos´ del Rey de España y por el acto realizado en el Ayuntamiento de Lima se convirtieron en `ciudadanos´ de un nuevo país que ya no era ni Inca ni español sino peruano"

Proclamada la independencia, Pérez de Tudela participa en la Sociedad Patriótica que había organizado San Martín con el fin de promover ideales monárquicos; pero allí nuestro personaje rebatió brillantemente a quienes sostenían la idea de un gobierno monárquico para el Perú. También fue productivo miembro del primer Congreso Constituyente del Perú.

Bajo el gobierno protectoral de San Martín fue nombrado fiscal de la Alta Cámara de Justicia y miembro de la Junta Censora de Imprenta. Fue asociado a la Orden del Sol y como miembro de la Sociedad Patriótica, en cuyo seno replicó al alegato monarquista del clérigo José Ignacio Moreno, dejando claramente expresada la adhesión de los patriotas peruanos al sistema republicano.

Elegido diputado por Arequipa al primer Congreso Constituyente (1822). Dicho congreso constituyente fue el que elaboró la primera constitución política del país. Al plantearse luego un conflicto entre el Congreso y el presidente Riva Agüero, por amistad se comprometió a respaldar la posición de éste. Con él abandonó Lima; en Santa aceptó asumir un nominal Ministerio de Hacienda; en Trujillo aprobó la posibilidad de llegar a un entendimiento con los españoles, a base del reconocimiento de la Independencia, lo que motivó que fuera procesado criminalmente en Lima como traidor. Tales relaciones fueron inclinando su posición ideológica fidelista que pretendía la autonomía sin independencia hasta un separatismo definido. De todos modos, su republicanismo fue conservador y cristiano bastante semejante al ideario del venezolano Juan Germán Roscio (1763-1821). Fue la «Memoria en pro de la adopción del sistema republicano, leída en la Sociedad Patriótica de Lima, el 8 de mayo de 1822" la que a juicio de César Pacheco Vélez "la pieza republicana fundamental en la polémica sobre la forma de gobierno". Fernando Altuve resalta su participación en este foro político en el que se instaura la República con la promulgación de la ley de bases de 16 de febrero de 1822; nos comparte un atinado texto del también tribuno y maestro de historia, don Raúl Porras, en el que nos dice que [M. Pérez de Tudela] representa "la antítesis de la hipérbole y el desenfreno retóricos, la elocuencia sin teatralidad y sin gritos, el equilibrio, la reflexión y la prudencia, la moderación del pensamiento y de la conducta".  

Apresado por el general Antonio Gutiérrez de La Fuente (25 de noviembre de 1823), fue desterrado a Chile. Pero logró que se le permitiera presentarse en Lima, y se sumó al mayoritario respaldo que el Congreso dio a la participación de Bolívar en la campaña libertadora del Perú. A su término, fue acreditado como ministro plenipotenciario ante el Congreso de repúblicas americanas reunido en Panamá (18 de mayo de 1826).

Miembro también del Congreso General Constituyente de 1827 por Arequipa, colaboró en la redacción de la segunda constitución política del país. Incorporado luego a la Corte Suprema de Justicia, primero como fiscal (1831) y más tarde como vocal (1840), fue ministro de Hacienda en 1831 y 1832); y ministro de Gobierno y Relaciones Exteriores durante el segundo mandato de este caudillo (12 de julio al 14 de octubre de 1841), y posteriormente en el accidentado interinato cumplido por el doctor Justo Figuerola (18 de septiembre al 7 de octubre de 1844).

Aún compartió sus labores judiciales con la presidencia de la comisión encargada de preparar el proyecto de Código Civil (25 de noviembre de 1845 al 28 de enero de 1846); pero renunció al sostener una solitaria oposición al matrimonio civil. Obtuvo su jubilación en 1856 y falleció en el pueblo costero de Chorrillos, cerca de Lima. De él dijo Manuel Lorenzo de Vidaurre, en carta dirigida a Bolívar que era «honrado en extremo, de ingenio perspicaz y vivo, e inmensa erudición".


Fecha Publicación: 2021-05-21T14:47:00.000-07:00

LA FACULTAD DE TEOLOGÍA EN TIEMPOS DE LA INDEPENDENCIA

   En la actualidad, nos encontramos con tres instituciones claramente diferenciadas: El Seminario de Santo Toribio, la Facultad de Teología y la Universidad San Marcos. Sin embargo, en sus cuatro siglos de historia han vivido etapas en que sus vidas se fundían (¿también se confundían?) e identificaban, no sólo por compartir local -calle san Francisco- sino autoridades, profesores y alumnos. Baste con recordar que don Hernando de Guzmán, primer Rector del Seminario de Santo Toribio, durante tres periodos fue rector de San Marcos. Por tanto, no nos extraña que hace 200 años las tres instituciones recaían en la misma persona: el Dr. P. Ignacio Mier, quien, por la misma razón, fue protagonista de la declaración de Independencia en sendas corporaciones. el responsable máximo

   Desde su fundación en la Universidad de San Marcos el primer puesto del claustro se reservó a la Facultad de Teología. Las otras facultades eran las de Derecho Civil (Leyes), Derecho Canónico (Cánones), Artes y Medicina. Las cátedras más importantes en Teología eran la de Prima o Teología escolástica, la de Sagrada Escritura, Vísperas y Nona. Cátedras de Sagrada Escritura. En la Universidad de San Marcos, la Facultad de Teología contaba con cuatro cátedras: Prima, Sagrada Escritura, Santo Tomás, Vísperas. Los grados eran de bachiller, licenciado, maestro y doctor. El gobierno de la Universidad corría a cargo del claustro, encabezado por el rector, que era elegido por catedráticos y estudiantes, y que estaba asistido por cuatro consejeros o consiliarios (elegidos del mismo modo), más un procurador general, el secretario y el tesorero.

En Lima existían varios colegios universitarios, convictorios o residencias de alumnos en los que se proporcionaba a una minoría selecta -aparte de alojamiento y comida- una formación esmerada tanto en el aspecto académico, como en el humano y espiritual. El más conocido era el "Colegio Real de San Felipe y San Marcos"; estaba también el de "San Martín "que en 1770 se fusiona con el primero y se convierten en el Real Convictorio de San Carlos; en tercer lugar, estaba el de "Santo Toribio". Los estudiantes del seminario que aspiraban al doctorado en Teología, llevaban a cabo sus estudios en la Facultad respectiva de San Marcos. Debían asistir a la apertura, clausura, y todos los actos públicos que se verificasen en la Universidad. Por su parte, los profesores de la Facultad de Teología enseñaban los cursos de esta Facultad en el colegio seminario.

Durante el siglo XVIII la Universidad decayó tanto que llegó decir en 1733 el arzobispo de Lima Francisco Antonio Escandón que era "la cosa más inútil" del Perú, acabando por dejar de asistir los seminaristas. Por esta razón, el arzobispo Diego del Corro introdujo un plan de estudios en el Seminario de acuerdo con su pastoral de 4 de noviembre de 1759 y encargando de su aplicación al rector Agustín de Gorrichátegui. Sin descuidar las humanidades, sobre todo el latín, se exigía se diese más importancia a la Sagrada Escritura, al Derecho Canónico, la Teología Moral.

El universal polígrafo peruano José de la Riva Agüero, buen conocedor de la trayectoria histórica de los centros educativos del Perú, evaluará positivamente su reforma: "En el periodo que media entre la expulsión de los jesuitas (1767) y la reforma del Colegio de San Carlos por Rodríguez de Mendoza, el Seminario de Santo Toribio era el centro de la ilustración de la colonia, el foco de los estudios teológicos y filosóficos".

El humanista peruano L.A. Eguiguren, uno de los mejores conocedores de la universidad sanmarquina enfatiza su rol en el proceso emancipador, gracias a su ubicación en Lima, capital del virreinato peruano:

"Las familias más distinguidas, de todos los ámbitos de América, envían a sus hijos a estudiar en San Marcos o en los colegios más renombrados de entonces: en el Real de San Martín, en el de San Felipe y San Marcos, en el de santo Toribio, en el de San Carlos, todos vinculados a la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Fue Lima, por tal razón, la capital de la inteligencia de la Colonia. Cuando la Independencia crea la República, en Lima, trabaja activamente la generación de los próceres que formó su espíritu en san Fernando y san Carlos, hijos predilectos de la Universidad de San Marcos"

Al final del virreinato y comienzos de la emancipación, el arzobispo De las Heras establece un nuevo plan poniendo "un Maestro de Latinidad y Retórica, dos catedráticos de Filosofía que deben enseñar también la historia de esta facultad y la Álgebra y Geometría tan descuidados antes, que esta es la primera vez que se oyen en los ángulos del Colegio; otros tres de Teología Dogmático-Escolástica, Expositiva y moral con otro de Cánones y Disciplina Eclesiástica".

La historiadora Águeda Rodríguez Cruz escribirá con acierto que "cuando llegó el momento de la gesta libertadora, la Universidad de Lima tenía preparados a sus dirigentes intelectuales y luego a los estadistas de la República, donde bebieron los principios del respeto a la persona humana, de la libertad en su auténtico sentido, de la verdadera democracia, de lo que Salamanca fue siempre maestra.

Al frente de la Universidad, como rector (l-VII-1819 a 30-VI-1822), así como del decanato de la Facultad de Teología y del propio Seminario Santo Toribio – de 1814 a 1831- se encontraba un gran clérigo, el limeño Ignacio Mier, quien había cursado sus estudios en el propio Seminario, y que se graduó como Licenciado y Doctor en Teología (2-IV-1781) en la Universidad Mayor de San Marcos, donde se desempeñó como catedrático de Prima de Sagrada Escritura. Ejerció su ministerio sacerdotal en el cuarto de Pomabamba (1789-1799), de donde pasó al cabildo metropolitano de Lima, en calidad de canónigo teologal (24-IX-1799); luego fue designado juez hacedor de diezmos (1811), y sucesivamente promovido a las dignidades de maestrescuela (24-IX-1812), chantre (17-111-1813), arcediano (30-1-1814) y deán (9-XH-1824). Por su informe rectoral de 1817, sabemos que los maestros y colegiales eran entonces 62 y los sirvientes 8.

Y aunque sus deberes lo indujeron a establecer un trato amistoso con el virrey, como lo demostró aun después de que éste fuera depuesto en Aznapuquio (29-1-1821), al hacerle frecuentes visitas en su forzado retiro de Magdalena; lo cierto es que ya profesaba el clérigo una decidida adhesión a la causa libertadora. De hecho, fue uno de los firmantes del acta de la independencia (15-VII-1821) en el cabildo de Lima; y, en su calidad de rector, presidió a los miembros del claustro en la sesión durante la cual fue jurada la independencia (30-VII-1821), no sólo de España sino "de cualquiera otra nación extranjera". La declaración de independencia también llegaría a las aulas sanmarquinas proclamándosela un 30 de julio de 1821, siendo Rector el Dr. Ignacio Mier, quien a su vez era Decano de la Facultad de Teología (1814-1831) y Rector del Seminario de Santo Toribio. He aquí las palabras con que el Dr. Mier invitaba a los colegas del Claustro a prestar el juramento de fidelidad a la patria:

"Me parecería, dijo, hacer agravio a la distinguida penetración y luces de que abundan todos los individuos que componen este Cuerpo, si tomase el empeño de manifestar todas las ventajas que han de resultar a la América en su gobierno independiente de la nación española y de cualquier otra nación extranjera, no sólo en las artes y comercio, sino también en las ciencias, pues libres ya los sabios de que abunda este nuestro suelo de incurrir en la indignación de un gobierno indiscreto y opresor que los obligaba a sofocar aun la idea de lo que son, podrán desplegar toda la sublimidad de sus luces y conocimiento para explicar y defender la alta dignidad de hombres libres, con una libertad sujeta siempre a las leyes y preceptos de nuestra Santa Religión".

Lo mismo hará en el Seminario. El 30 de julio de 1821, profesores y alumnos prestan, juntamente con el clero diocesano, el juramento de sostener y defender la independencia del Perú y el arzobispo de Las Heras remite el testimonio de lo hecho al Protector San Martín. Tal gesto será correspondido por el Congreso Constituyente del Perú al decretar becas de estudio para facilitar a la «juventud estudiosa, escasa de facultades, los medios de hacer su carrera en la ilustre profesión del foro» (Lima15 de febrero de 1855).

Foto: Salón de Grados. Casona de San Marcos