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Fecha Publicación: 2018-08-14T12:37:00.000-07:00

UN RATITO CON LOS SANTOS - TOMO II (De la J a la M )

LA ALEGRÍA DE LOS AMIGOS DE DIOS

P. CARLOS ROSELL DE ALMEIDA

224 PÁGINAS, 8.0 x 12.0 cm

 

Paulinas, Lima, 2018



Cuenta el autor que su "intención no es otra que difundir la vida de algunos santos para que no solo conozcamos sus vidas, sino para que tomemos conciencia de que no hay mayor felicidad que vivir con Dios. Debido a que era imposible referirme a todos, en este libro les presento una serie de santos por orden alfabético. Este es el segundo tomo de la colección (De la J hasta la M) y pronto el tercer tomo (De la N hasta la Z)".

http://ftpcl.edu.pe/rector-presentara-un-ratito-con-los-santos-tomo-ii-en-la-fil/

P. Carlos Rosell De Almeida, rector de la Universidad Católica San José y de la Facultad de Teología Pontificia y Civil de Lima, presentó  su libro "Un ratito con los santos- Tomo II", en la 23 Feria Internacional del Libro, 2018, acompañado del popular periodista RPP, Ricardo Gómez, quien comparte cada domingo el esperado programa "Domingo es fiesta" a las 10 a.m.

La verdad que cuando uno toma en sus manos el librito, de bolsillo, siente lo mismito que cuando le dan un alfajor, un caramelito, lo acaricia con afecto y se lo come con gusto y regusto. Lo abra por donde lo abra, siempre aparece la bondad del santo, narrada con la simpatía incontenible de la gracia del P. Carlos que nos hace gozar y, sobre todo, nos deja con las ganas de saborearlo viviendo como él, siendo santo como el Santo.

Este volumen se lo lleva casi todo la "J", 20: Jerónimo, Joaquín-Ana, José (Cupertino, Gabriel-Brochero, Josefina Bakkita,  Josemaría), Juan (Bautista, Bosco, De Dios, De la Cruz, Diego, Eudes, Macías, María Vianney, Pablo II, XXIII, Juana Francisca de Chantal, Tadeo)

1 para la K, Kateri

9 para la L, Laura Montoya, Leopoldo de Mandic, Lorenzo, Lucas, Lucía, Luis (Gonzaga, María de Monfort, Rey de Francia, Luisa de Marillac)

13 para la M:  Manuel González, Margarita María de Alacoque, María, María Eufrasia, Magdalena, Mazarello, Marianita de Quito, Marcos, Marta, Martín de Porres, Mateo, Maximiliano Kolbe, Mónica

En total 43, subdivididos en tres cómodos y atractivos apartados, para no empachar, para degustar, reflexionar, orar…y meditar en el corazón para llevarlo a la acción.

Les comparto el inicio de "San Joaquín y Santa Ana": Aquí les dejo algunas definiciones graciosas de lo que es una abuelita según varios niños. Una abuelita es como una mamá, pero con dentadura postiza. Una abuelita es como una mamá pero que no regaña. Una abuelita es como una mamá que sólo sabe engreír. Una abuelita es como una pasa, está arrugadita, pero es dulce. Lo cierto es que las abuelas son siempre dulces con sus nietos. Y Jesús, Nuestro Señor, tuvo una abuelita. Fue Santa Ana" (pp.12-13. Los abuelitos de Jesús; Piadosos; La labor de los abuelitos.

Felicitaciones, P. Carlos, gracias Paulinas, por este servicio tan pastoral para la gente que apenas tiene tiempo, que apenas lee, pero que seguro que va a llevárselo en el bolsillo o lo deja en mesita como pan de cada día. Sí, estos "ratito" son para pasar un RATAZO




Fecha Publicación: 2018-08-06T20:54:00.001-07:00

 

LA RELIGIOSIDAD COMO FACTOR DE DESARROLLO INTEGRAL EN EL PERÚ: De Toro Muerto a Ezequiel Ataucusi

 

José Antonio Benito, Universidad Católica San José-UCSS,

Lima, 8 agosto 2018. joseantoniobenito@gmail.com

 

Con motivo del Bicentenario de la Independencia del Perú, en el 2021, se hace necesaria una reflexión acerca de la identidad nacional, de los elementos que la han forjado, de la realidad presente y de lo que se avizora en el futuro más inmediato. Me centro en lo que considero una de las claves para comprender la milenaria trayectoria del Perú, su religiosidad. En este Congreso de Historia tenía pensado hablar de diversos temas vinculados con mis investigaciones, incluso exponer un tema monográfico fruto de mi último año dedicado a CIRCA y al P. Pozzo en Arequipa. Hace unos días se me propuso el tema que les voy a exponer y que como ven no sólo se refiere al rol de la Iglesia sino al fenómeno religioso en la historia del Perú.

Antes de entrar en el desarrollo de mí ponencia bastaría citar diversos hechos para constatar la importancia del hecho religioso en el Perú: Varias de las ponencias en este mismo congreso estudian diferentes aspectos de la religiosidad a través del arte, la antropología…incluso una mesa se dedica a la historia de la Iglesia. Con motivo de la visita del Papa Francisco el presente año 2018, al igual que cuando nos visitó el Papa Juan Pablo II se han dado las mayores concentraciones demográficas de la historia para una actividad pública.

Partimos del hecho de que desde la civilización más antigua del Perú –la de Caral- con 4000 años de antigüedad la religiosidad ha sido un factor decisivo en la vida de los peruanos, en todo su territorio, en todas sus culturas, en todas las etapas de su dilatado arco cronológico. Según la edición estadística de Datum Internacional de El Comercio en "La Encuesta del Milenio: Religión" (Lima 19 marzo 2000), "el Perú es el país donde más se cree en un Dios (80%), reafirmando así una tradición católica que no ha perdido vigencia" (p.5). En el censo de 2007 la mayor parte de la población peruana se identifica como católica, con un 81.3%. Asimismo, para la encuesta elaborada por Vox Populi, de la Faculta de Teología Pontificia y Civil de Lima, de este año, el cristianismo es la fe del 94% de los peruanos, del cual el 80% es católico y el 79% opina que si los valores religiosos estuvieran más presentes en los gobiernos del país, los peruanos estuviéramos mejor.

Más allá de estas cifras, hay que constatar datos evidentes como la gigantesca procesión del Señor de los Milagros, y tantas expresiones de religiosidad popular (devoción a la cruz, Virgen María, los santos, la Eucaristía), numerosas órdenes religiosas y nuevos movimientos eclesiales, la topografía de todo el Perú sembrada de nombres cristianos, personas, instituciones... nos evidencian que, incluso mucho antes de la presencia cristiana, el Perú ha tenido un sentido profundamente religioso en las creencias y en las costumbres. 

 

SUMARIO

 

1.               PUNTO DE PARTIDA. TE DEUM POR EL PERÚ

2.                ACTUALIDAD Y SENTIDO RELIGIOSO DE LA HISTORIA

3.                LA RELIGIÓN COMO FACTOR DE DESARROLLO INTEGRAL

4.                RELIGIÓN PRE HISPÁNICA

5.                DEL PATRONATO REGIO AL CONCORDATO

6.                APORTES DE LA IGLESIA CATÓLICA

7.                EL MESIANISMO ANDINO

8.                EL PARTICULAR CASO DE AREQUIPA

9.                OTRAS RELIGIONES. NUEVOS MOVIMIENTOS RELIGIOSOS

10.             CONCLUSIÓN: VIGENCIA DE UNA TRAYECTORIA

 



Fecha Publicación: 2018-07-26T11:27:00.001-07:00

Amigos:

Con mi felicitación por FIESTAS PATRIAS les comparto este actual artículo de un amigo y colega de la UCSJ

Felices fiestas patrias

JAB


Corrupción, democracia y ciudadanía en el mes de la Patria

Marco Jiménez, docente de Filosofía UCSJ

En la segunda mitad de siglo XIX de la historia del Perú, durante el gobierno de Mariano Ignacio Prado Ochoa se repetía con temor –por evitar ser arrestado– el refrán popular: "Este jabón lava pero nunca sacará la mancha". Podría decirse que esta frase sintetiza, emblemáticamente, la actitud tolerante de las autoridades gubernamentales peruanas respecto –no al tema– sino a los actos reales, cotidianos, innumerables y hasta soberanos de corrupción en nuestro país, sea en la capital como en las provincias.

Esta tolerancia indebida –que ha eclipsado valores y virtudes fundamentales– con el tiempo ha llevado a que la corrupción exija asimismo carta de ciudadanía, es decir, a la creación de ciertos medios legales que hagan posible su libre tránsito y a la adquisición de pseudoderechos sin deberes, validando, de este modo, su democratización. Y esto es así porque ha llegado, en esta época, a su mayoría de edad, y desea autonomía, no leyes que la restrinja. En eso es autoritaria. Pero esta es la máscara de la corrupción porque su verdadero rostro es el de una enfermedad moral y mortífera para la vida democrática, que se clona como una célula cancerígena, nacida para fortificarse colectivamente hasta llegar a destruir un tipo de vida saludable: la fundada en los principios ciudadanos y democráticos de un Estado.

Cuando un gobierno es corrupto, aunque en su constitución y demás documentos e instituciones oficiales se profese democrática y a favor del bien común, en la práctica funda la corruptocracia. Y esta no puede darse si no es en gobiernos formalmente constituidos, es como un buen parásito –tal como la taenia solium–: puede vivir por décadas en el organismo estatal y social, pues de ella se sirve para asegurar su calidad de vida: recurre a la legalidad, a la tecnología y a la publicidad formal para sus fines absolutamente perversos.

La corruptocracia es un tipo de gobierno nunca obsoleto, que tiene, sin duda, sus actores, mejor dicho, sus ciudadanos, cuya condición no se adquiere dentro de un sistema democrático, sino del mero lugar y ambiente en donde se vive, no hay edad para eso, ni profesión, ni oficio específico; basta haberse iniciado en cierto grupo de prácticas delictivas, calculadas, criminales y hasta cleptómanas. Y esto hace que los rostros de la corrupción (la enfermedad) tengan las más diversas formas y nombres: clientelismo, malversación de fondos, conflicto de interés, engaños demagógicos, abuso de poder, evasión de impuestos, lavado de dinero, difamación, trata de personas, narcotráfico, impunidad, etcétera. Y como toda enfermedad, la corrupción no respeta personas, y con ello tipos de gobiernos, partidos o agrupaciones políticas, económicas, culturales o religiosas; tampoco sociedades desarrolladas, en desarrollo, o menos, subdesarrolladas; ni ideologías capitalistas o comunistas; entre países ricos o pobres. Sin embargo, como ocurre con hombres, animales y plantas, la corrupción ataca a los gobiernos más vulnerables a nivel político, es decir, a los de menor fortaleza institucional, jurídica y, por supuesto, ética.

Una democracia infectada por la corrupción representa, por tanto, una forma de gobierno y una ciudadanía con anorexia ética. Todo lo cual me permite definir la corrupción como la incapacidad moral y reflexiva de perseverar en el bien y de resistir al mal. Efectivamente, cualquiera sea el tipo y expresiones de la corrupción, en cualquiera de las prácticas humanas, profesionales o no, religiosas o no, ciudadanas o no: se trata esencialmentede un fenómeno moral y de naturaleza antropológica, que revela asimismo la crisis de un tipo de racionalidad, la ética.

El problema ético de la corrupción en una sociedad democrática es que gatilla un régimen de desmoralización de la institucionalidad y de la legalidad en sus autoridades, creando una ciudadanía desconfiada sino asimismo corrupta. Porque quién es finalmente una autoridad política o civil, sino un ciudadano, y con frecuencia, un profesional, es decir, un abogado, un ingeniero, educador, arquitecto, empresario, entre otros. Y quién es un profesional del derecho, de la ingeniería, la educación, la arquitectura, de la administración empresarial, sino una persona humana; en este sentido no siempre su mejor ejemplar ni mejor ejemplo. Se trata, por tanto, del contexto de las malas prácticas profesionales en la vida ciudadana en sus diversas formas, protagonizadas por individuos maleables que representan e institucionalizan el mal de su codicia.

Lo dicho conduce a extrañarnos por lo sano y lo bueno ¿qué es de la honestidad ética e intelectual, de la pureza de las intenciones en el ejercicio profesional, hoy que se sabe de que existen cosas puras que dañan, como el agua embotellada, qué de la transparencia, pero sobre todo de la bondad de las pequeñas acciones en las prácticas no puras: en carreras creadas para el momento y con ciertos fines, que producen con su formación ciudadanos superficiales e indiferentes para cooperar en el bienestar de la ciudad y del Estado, en la salud, la economía, el medio ambiente y la erradicación de la pobreza? Salvándose –con dificultad­– algunas excepciones que puedan reconocerse, sabemos –como lucidamente declara Junot Díaz, el Premio Pulitzer de Literatura–, que "la universidad como institución ha dejado atrás los valores de la educación para sustituirlos por un modelo de negocios"[1]. Y este es el caso de más del ochenta por ciento de las universidades en el Perú, que han excluido –si no reducido y caricaturizado, en forma y fondo– las humanidades en sus planes de estudio, centrando la formación profesional en habilidades técnicas y operativas sin claros para asignaturas que reflexionen sobre la ética, la responsabilidad social corporativa, la ciudadanía, entre otros temas de central importancia social, económica y política.

En este contexto, "cada joven –añade Díaz– es un objetivo ambulante sobre el que las corporaciones se lanzan despiadadamente a fin de asegurarse que no les quede un solo momento libre. Para cada instante de ocio hay un artilugio de consumo al que son adictos. Los jóvenes son consumidores a quienes no se deja en paz un solo instante. ¿Cómo van a desarrollar la capacidad necesaria para disfrutar del arte con la tranquilidad que exige la contemplación estética cuando los están bombardeando con productos edulcorados de bajísimo valor nutritivo, entretenimiento basura?"[2].

Está claro que los agentes de moralidad no sólo deben ser las personas, las familias, sino las instituciones estatales como privadas, y hay suficientes razones para hacerlo, como urgentes acciones a realizar. Sin embargo, la reflexión ética tiene, en nuestro entorno, escasa tribuna académica y popular, y su significado se ha reducido a un conjunto de normas relativas o establecidas por el derecho. Para la vida ciudadana y democrática, ello no basta. Sostengo que importa recuperar en la ética el concepto de vida buena, que no excluye lo anterior. Aspirar a una sana bondad y dicha de la vida es fundamental en nuestra época. Si las instancias gubernamentales se propusieran eso, el mínimo legal se comprometería más con lo moral.

Y es que la corrupción daña a la persona humana, la devalúa reificándola hasta hacerla objeto de venta, manipulación y consumo. En consecuencia, la misma perversidad destruye a las instituciones convirtiendo el mal en instancia organizada, sistémica. Y eso, inexorablemente, produce desamparo moral, desconfianza gubernamental terminando en el miedo colectivo y la astenia social, que lo permite todo por el agotamiento de las fuerzas y la desesperanza. En una sociedad así, aún tiene relevante sentido preguntarse por la vida buena, por la felicidad de las naciones. En uno de sus audaces estudios, Eduard Punset, ha demostrado que una de las causas de la infelicidad en las sociedades complejas occidentales, es el ejercicio abyecto del poder político. Esta información es vital: si el poder corrupto en lo económico ya provoca un índice significativo de infelicidad, es mucho mayor en lo que respecta a las libertades políticas comparándose con el impacto emocional producido por una enfermedad grave o un divorcio[3].

Urge, por tanto, una alfabetización ética para la vida democrática y ciudadana. Urge recuperar –en nuestro país– esa básica bondad natural, como lo reconocía una ciudadana planetaria como Teresa de Calcuta: "Todos somos capaces de hacer el bien y hacer el mal. No hemos nacido como personas malvadas. Todo el mundo tiene en sí algo bueno. Unos esconden el bien, otros no le hacen caso, pero la bondad está en todos"[4]. No es pues, responsable ni democrático ocultar el bien, y si alguien es indiferente es que ya ha sido víctima de la corruptocracia o se ha sumado a ella en un tiempo en que se ha empezado a escribir sobre el cansancio de los buenos en la plenitud de los malos...



[1] El País Semanal, Entrevista a Junot Díaz, recuperado de https://elpais.com/elpais/2013/04/29/eps/1367237169_171617.html

[2] Id.

[3]  Cf. Punset, Eduard, El viaje a la felicidad, Barcelona, Ediciones Destino, 2011, p. 161.

[4] Cervera Barranco, Pablo (Comp.), 366 textos de Madre Teresa de Calcuta, Buenos Aires, San Pablo, 2014, p. 131.



Fecha Publicación: 2018-07-25T16:09:00.001-07:00

MISA EN LA SOLEMNIDAD DE SANTIAGO APÓSTOL, PATRÓN DE ESPAÑA

Mons. Reig Pla: «La Iglesia no puede ofrecer lo que el mundo ofrece. Para eso no hacemos falta»

El obispo de Alcalá de Henares (España) ha recordado hoy que la Iglesia no está para hacerse eco de lo que el mundo desea sino de lo que Dios manda. Eso fue lo que llevó al papa Pablo VI a promulgar la profética encíclica Humanae Vitae. Su no aceptación ha sumido a Occidente en un desierto demográfico.

(InfoCatólica) Mons. Juan Antonio Reig Pla ha oficiado hoy la Misa en la Solemnidad de Santiago Apóstol, Patrono de España, que ha retransmitido TVE2. El obispo de Alcalá de Henares ha asegurado que «obedeciendo a Dios la Iglesia Católica en España no puede ofrecer simplemente lo que el mundo ofrece. Para eso no hacemos falta».

El prelado español ha indicado que aun «siendo legítima y necesaria la colaboración con las necesidades de los hombres, nuestros hermanos, lo específico de la Iglesia es anunciar la gracia de Dios, el perdón de los pecados, la salvación que nos alcanza por la oración y los sacramentos y, sobre todo, la vida eterna que nos ha merecido Jesucristo Nuestro Señor».

Don Juan Antonio ha comenzado su homilía refiriéndose a la celebración del Patrón de España, Santiago Apóstol: 

«Verdaderamente hoy, como en tiempos del apóstol, España necesita a Cristo y necesita la vigencia del cristianismo en el seno de la Iglesia Católica.

Necesitamos a Cristo porque Él, con su gracia, garantiza la dignidad de la persona humana y le ofrece un sentido para vivir con esperanza.

Es Cristo quien nos garantiza también la bondad del matrimonio y el bien social de la familia que constituyen la base más sólida de nuestra sociedad y su futuro.

Cristo es el único que da respuesta a los interrogantes profundos del corazón humano. [...] Siguiéndole a Él, nuestra vida no está abocada al fracaso sino a la felicidad eterna. Este es el destino final al que estamos llamados quienes hemos sido incorporados por el bautismo a su muerte y su resurrección.

La fe en Cristo es lo que ha alentado la unidad de nuestro pueblo y nos ha llevado con auténtico espíritu misionero a evangelizar, bajo la guía del apóstol Santiago, los pueblos de Hispanoamérica, Filipinas y pueblos de Oceanía y África.

Para mantener viva esta fe, en nuestro pueblo, necesitamos escuchar y poner en práctica la Palabra de Dios que hemos proclamado y que podemos sintetizar en estos tres puntos.

En primer lugar, el testimonio de los apóstoles y el martirio de Santiago, nos invitan a recuperar el valor y la libertad de la Iglesia para anunciar que la muerte ha sido vencida. [...] De los apóstoles hemos de aprender, pues, a no tener miedo, a ser libres y proclamar a viva voz que «hemos de obedecer a Dios antes que a los hombres», porque sólo en Dios y en su Amor está la salvación.

Del apóstol San Pablo hemos de aprender, en segundo lugar, que este tesoro, que es la gracia de Dios y la salvación, lo llevamos en vasijas de barro para que se manifieste que la gloria es de Dios. Nuestra Iglesia Católica, además de ser libre, necesita ser pobre y humilde porque nuestra fortaleza está en Dios y en la primacía de la gracia.

En tercer lugar, como nos enseña Jesús, hemos de escapar de la lógica de la ambición y del poder. [...]»

Mons. Reig Pla ha recordado que «la lógica de los cristianos no es, pues, la lógica del poder sino la lógica del Amor que lleva el servicio hasta el límite como Jesús, «que no ha venido a ser servido sino a servir y dar su vida en rescate de muchos"».

En ese sentido:

«Esta lógica del servicio llevó al Beato Pablo VI a promulgar en el día de hoy, hace cincuenta años, la Encíclica Humanae vitae en la que, desde la visión integral del hombre, exaltó el amor conyugal y estableció las bases para una paternidad responsable y una apertura a la vida por parte de los matrimonios que garantizara el futuro de la sociedad.

Sus palabras, promoviendo la dignidad de la vida humana y la procreación y educación de los niños, son verdaderamente proféticas y forman parte de la ética social que llamamos Doctrina Social de la Iglesia. El no haber escuchado la voz profética de la Iglesia, nos ha sumido en un desierto demográfico y ha favorecido el debilitamiento de los matrimonios».

25/07/2018

Homilía de Mons. Reig en la Solemnidad de Santiago Apóstol, Patrono de España

SANTA MISA RETRANSMITIDA POR LA 2 DE TELEVISIÓN ESPAÑOLA
(TVE2)

Homilía: ver minutos 19:35 a 32:45


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SOLEMNIDAD DE SANTIAGO APÓSTOL
PATRONO DE ESPAÑA

Parroquia de Santiago Apóstol de
Torrejón de Ardoz, 25 de Julio de 2018

 Mons. Juan Antonio Reig Pla
Obispo de Alcalá de Henares

Homilía

 Hemos pedido en la oración colecta que, por intercesión del Apóstol Santiago, «los pueblos de España se mantengan fieles a Cristo hasta el final de los tiempos». 

Verdaderamente hoy, como en tiempos del apóstol, España necesita a Cristo y necesita la vigencia del cristianismo en el seno de la Iglesia Católica. Esta es nuestra tradición mayoritaria que ha configurado nuestros pueblos. 

Necesitamos a Cristo porque Él, con su gracia, garantiza la dignidad de la persona humana y le ofrece un sentido para vivir con esperanza. 

Es Cristo quien nos garantiza también la bondad del matrimonio y el bien social de la familia que constituyen la base más sólida de nuestra sociedad y su futuro. 

Cristo es el único que da respuesta a los interrogantes profundos del corazón humano. Es Él quien confiere sentido al sufrimiento y vivifica nuestra esperanza. Con su muerte nos ha redimido y con su resurrección nos ha abierto las puertas del cielo. Siguiéndole a Él, nuestra vida no está abocada al fracaso sino a la felicidad eterna. Este es el destino final al que estamos llamados quienes hemos sido incorporados por el bautismo a su muerte y su resurrección. 

La fe en Cristo es lo que ha alentado la unidad de nuestro pueblo y nos ha llevado con auténtico espíritu misionero a evangelizar, bajo la guía del apóstol Santiago, los pueblos de Hispanoamérica, Filipinas y pueblos de Oceanía y África. 

Para mantener viva esta fe, en nuestro pueblo, necesitamos escuchar y poner en práctica la Palabra de Dios que hemos proclamado y que podemos sintetizar en estos tres puntos. 

En primer lugar, el testimonio de los apóstoles y el martirio de Santiago, nos invitan a recuperar el valor y la libertad de la Iglesia para anunciar que la muerte ha sido vencida. «Cristo ha resucitado y ha sido constituido jefe y salvador, para otorgar a Israel - y a todas las naciones - la conversión y el perdón de los pecados». 

De los apóstoles hemos de aprender, pues, a no tener miedo, a ser libres y proclamar a viva voz que «hemos de obedecer a Dios antes que a los hombres», porque sólo en Dios y en su Amor está la salvación. 

Obedeciendo a Dios la Iglesia Católica en España no puede ofrecer simplemente lo que el mundo ofrece. Para eso no hacemos falta. Siendo legítima y necesaria la colaboración con las necesidades de los hombres, nuestros hermanos, lo específico de la Iglesia es anunciar la gracia de Dios, el perdón de los pecados, la salvación que nos alcanza por la oración y los sacramentos y, sobre todo, la vida eterna que nos ha merecido Jesucristo Nuestro Señor. Como dice el Papa Francisco la Iglesia «no es una agencia humanitaria, la Iglesia no es una ONG, la Iglesia está enviada a llevar a todos a Cristo y su Evangelio» (Audiencia General, 23-10-2013) 

Del apóstol San Pablo hemos de aprender, en segundo lugar, que este tesoro, que es la gracia de Dios y la salvación, lo llevamos en vasijas de barro para que se manifieste que la gloria es de Dios. Nuestra Iglesia Católica, además de ser libre, necesita ser pobre y humilde porque nuestra fortaleza está en Dios y en la primacía de la gracia. 

Como los apóstoles, hemos de poder decir: «Creemos y por eso hablamos, sabiendo que quien resucitó a Jesús nos resucitará a nosotros». Por eso, no nos acobardamos, ni nos asusta la persecución, ni el sufrimiento, ni la muerte. Es más, también, como el apóstol, nosotros podemos decir: «por todas partes llevamos la muerte de Jesús para que vosotros  - los que nos escuchen - tengáis vida». 

En tercer lugar, como nos enseña Jesús, hemos de escapar de la lógica de la ambición y del poder. El Maestro nos advierte: «sabéis que los jefes de los pueblos los tiranizan y que los grandes los oprimen. No será así entre vosotros. El que quiera ser grande entre vosotros, que sea vuestro servidor, y el que quiera ser primero entre vosotros, que sea vuestro esclavo». 

La lógica de los cristianos no es, pues, la lógica del poder sino la lógica del Amor que lleva el servicio hasta el límite como Jesús: «que no ha venido a ser servido sino a servir y dar su vida en rescate de muchos». 

Esta lógica del servicio llevó al Beato Pablo VI a promulgar en el día de hoy, hace cincuenta años, la Encíclica Humanae vitae en la que, desde la visión integral del hombre, exaltó el amor conyugal y estableció las bases para una paternidad responsable y una apertura a la vida por parte de los matrimonios que garantizara el futuro de la sociedad. 

Sus palabras, promoviendo la dignidad de la vida humana y la procreación y educación de los niños, son verdaderamente proféticas y forman parte de la ética social que llamamos Doctrina Social de la Iglesia. El no haber escuchado la voz profética de la Iglesia, nos ha sumido en un desierto demográfico y ha favorecido el debilitamiento de los matrimonios. 

Como dice el Beato Pablo VI:

 

«Los hombres rectos podrán convencerse todavía de la consistencia de la doctrina de la Iglesia en este campo si reflexionan sobre las consecuencias de los métodos de la regulación artificial de la natalidad. Consideren, antes que nada, el camino fácil y amplio que se abriría a la infidelidad conyugal y a la degradación general de la moralidad. No se necesita mucha experiencia para conocer la debilidad humana y para comprender que los hombres, especialmente los jóvenes, tan vulnerables en este punto tienen necesidad de aliento para ser fieles a la ley moral y no se les debe ofrecer cualquier medio fácil para burlar su observancia. Podría también temerse que el hombre, habituándose al uso de las prácticas anticonceptivas, acabase por perder el respeto a la mujer y, sin preocuparse más de su equilibrio físico y psicológico, llegase a considerarla como simple instrumento de goce egoísta y no como a compañera, respetada y amada.

 

Reflexiónese también sobre el arma peligrosa que de este modo se llegaría a poner en las manos de autoridades públicas despreocupadas de las exigencias morales. ¿Quién podría reprochar a un gobierno el aplicar a la solución de los problemas de la colectividad lo que hubiera sido reconocido lícito a los cónyuges para la solución de un problema familiar? ¿Quién impediría a los gobernantes favorecer y hasta imponer a sus pueblos, si lo consideraran necesario, el método anticonceptivo que ellos juzgaren más eficaz? En tal modo los hombres, queriendo evitar las dificultades individuales, familiares o sociales que se encuentran en el cumplimiento de la ley divina, llegarían a dejar a merced de la intervención de las autoridades públicas el sector más personal y más reservado de la intimidad conyugal.

 

Por tanto, sino se quiere exponer al arbitrio de los hombres la misión de engendrar la vida, se deben reconocer necesariamente unos límites infranqueables a la posibilidad de dominio del hombre sobre su propio cuerpo y sus funciones; límites que a ningún hombre, privado o revestido de autoridad, es lícito quebrantar. Y tales límites no pueden ser determinados sino por el respeto debido a la integridad del organismo humano y de sus funciones, según los principios antes recordados y según la recta inteligencia del "principio de totalidad" ilustrado por nuestro predecesor Pío XII.» (Humanae vitae, 17)

La canonización del Beato Pablo VI en el próximo mes de octubre, viene a sancionar la importancia de estas palabras contenidas en su última Encíclica, la Humanae vitae, de tanta trascendencia para la Iglesia y toda la sociedad. 

Al apóstol Santiago confiamos el presente y el futuro de la fe de nuestro pueblo. Del mismo modo que él fue asistido por la Virgen del Pilar, suplicamos su intercesión para que nos conceda ser una Iglesia libre, humilde y pobre, servidora de todos los hombres. Que bajo su amparo se mantenga incólume en España la fe en Cristo, nuestro Salvador. Amén 



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Algunos otros documentos de interés:



«Edificar la Iglesia doméstica. Prácticas familiares para habitar en la Iglesia», 28-6-2017

«Los retos de la familia en el contexto actual», 8-5-2017

Congreso «La familia cristiana y la escuela católica: Minorías creativas para la renovación de la sociedad» Palacio Arzobispal de Alcalá de Henares, 10-12 de marzo de 2017. Vídeos de las ponencias y documentos

Nota de los Obispos de Getafe y Alcalá de Henares sobre la «Ley de protección integral contra la LGTBIfobia y la discriminación por razón de orientación e identidad sexual en la Comunidad de Madrid», 7-8-2016

Reflexiones Pastorales sobre la «Ley de Identidad y Expresión de Género e Igualdad Social y no Discriminación de la Comunidad Autónoma de Madrid», 21-3-2016

Carta Pastoral: "Misericordia con todos, también con los embriones", 23-2-2016

Carta Pastoral: "Cruzar otra línea roja ¿una muerte digna?", 2-11-2015

Carta Pastoral: "No hay ecología sin una adecuada antropología" (LS, n. 118), presentando la encíclica del papa Francisco "Laudato Si' sobre el cuidado de la casa común", 26-6-2015

Carta Pastoral: «En defensa de la vida: sobre los abusos sexuales a menores y adultos vulnerables», 7-3-2015

Sobre el aborto (2): «Por un plato de lentejas. La peor de las corrupciones», 26-12-2014

Sobre el aborto: «Llamar a las cosas por su nombre. Un verdadero reto para los católicos», 24-9-2014




Fecha Publicación: 2018-07-21T14:06:00.001-07:00

Pronto veremos como santo al Papa Pablo VI, quien elevó a los altares, en 1975, a Juan Macías. 
Les comparto estas fotos que me envía mi hermana Marian desde Olivenza.
Siempre recuerdo al P. Manuel Marzal, oriundo de aquella tierra y que solía narrar el milagro de su paisano con simpatía y cariño. ¡Vamos allá!

El 23 de enero de 1949, desde Olivenza (Badajoz), la cocinera Leandra Rebello Vásquez no podía dar crédito a lo que vieron sus ojos. Se encontraba en el Hogar de Nazaret, colegio de niños acogidos a la Protección de Menores, regentado por una institución religiosa fundada por el párroco del pueblo don José Zambrano. Era domingo y, además de la comida para los 50 niños, había de preparar alimentos para los pobres de la población. Los bienhechores designados para ese día no trajeron  los alimentos. La criada encargada de preparar la comida, advirtiendo la exigua cantidad de arroz (unos 750 gramos), la arrojaba para su cocción al tiempo que se abandonó en su paisano beato Juan Macías:"¡Oh Beato, hoy los pobres se quedarán sin comida!"
A continuación, aquella minúscula cantidad de arroz, al cocer, fe vista crecer de tal modo que al instante fue preciso trasladarla a una segunda olla; lo que se hizo una y otra vez. La multiplicación del arroz duró cuatro horas de una a 5 de la tarde cuando el recipiente que rebosaba fue apartado del fuego por mandato del párroco. Del alimento gustaron hasta hartarse los chicos del hogar, como la ingente multitud de pobres y necesitados. Leandra Rebello, protagonista del milagro de este "conquistador espiritual", presente el 28 de septiembre de 1975 en la canonización de Juan Macías, es digna sucesora de espíritus tan sencillamente magnánimos. Lo demuestra su confianza audaz que atrae el milagro del Cielo.



Fecha Publicación: 2018-07-17T16:17:00.001-07:00

Universidad Católica San José lanza

Maestría con mención en Derecho Eclesiástico

 ·      Es la primera Maestría en el Perú sobre un tema que no ha sido desarrollado hasta ahora: el derecho eclesiástico.

·      Asuntos como la libertad religiosa, la inscripción de instituciones en los Registros Públicos, y la resolución de conflictos ante el Tribunal Constitucional peruano, entre otros, están estrechamente relacionados con el Derecho Eclesiástico.


Lima, junio de 2018.- La Constitución Política del Perú reconoce en su artículo segundo el derecho que tiene toda persona "a la igualdad ante la ley" y establece que "nadie debe ser discriminado por motivo de origen, raza, sexo, idioma, religión, opinión, condición económica o de cualquier otra índole". De esta manera, se exige de parte del Estado la toma de medidas encaminadas a garantizar el ejercicio del derecho de libertad religiosa, mediante una adecuada regulación normativa.

"El Derecho Eclesiástico del Estado es aquella rama jurídica que se dedica a estudiar el ordenamiento jurídico de un Estado en relación al factor social religioso. Se refiere al derecho humano de libertad religiosa -uno de los «cimientos de la sociedad democrática» como lo reconoce la Corte Interamericana de Derechos Humanos-,  que los Estados democráticos garantizan a sus ciudadanos, y también a otras manifestaciones como la presencia de entes religiosos en un país y la relación de estos con el Estado. Por tanto, tiene una vertiente individual y otra colectiva", asegura Jessica Chirinos-Pacheco, directora y docente de la Maestría en Derecho Canónico con Mención en Derecho Eclesiástico de la Universidad Católica San José.

 

En nuestro país esta rama del derecho está poco desarrollada en la doctrina jurídica, es por ello que esta Maestría ofrece la oportunidad de formar profesionales expertos en la materia.

 

Dada la presencia importante de la Iglesia Católica en nuestro país, y su mención en la Constitución Política del Perú, la malla curricular incluye algunas asignaturas de derecho canónico relevantes, así como asignaturas propias del Derecho Eclesiástico del Estado. Se estudiará también la relación del Estado Peruano con otras confesiones religiosas, finalizó la docente.

 Cabe precisar que las inscripciones para la Maestría en Derecho Canónico con Mención en Derecho Eclesiástico continúan abiertas. Las clases inician el viernes 3 de agosto de 2018.

   

Sobre la Universidad Católica San José:

La Facultad de Teología Pontificia y Civil de Lima remonta sus orígenes a la creación del Estudio

General de la Orden de Santo Domingo, el 1 de julio de 1548, institución que dio inicio a la

Universidad de San Marcos en 1551.

 

La Ley N° 30220 dispuso que todas las universidades del Perú adecuaran sus estatutos a los

requerimientos legales exigidos por esta nueva normativa. En este proceso de adecuación, se vio

conveniente ponerle un nombre propio a la institución universitaria: "Universidad Católica San

José". La Facultad de Teología sigue conservando su nombre histórico de Facultad de Teología

Pontificia y Civil de Lima y mantiene su naturaleza jurídico-canónica de facultad eclesiástica,

que depende, en cuanto a su dirección y gobierno, de la Santa Sede, por medio de la Congregación

para la Educación Católica. 

 

El promotor de la Universidad Católica San José es el Arzobispado de Lima. Ofrece las carreras de

Filosofía, Educación y Psicología. Por su parte, la Facultad de Teología Pontificia y Civil de Lima ofrece la carrera de Teología.

 

Mayor información en: http://www.ucsanjose.edu.pe/ 
Rocío Angulo    


Fecha Publicación: 2018-07-16T22:04:00.001-07:00

VARGAS UGARTE, R. Historia del Santo Cristo de los Milagros

Monasterio de Nazarenas Carmelitas Descalzas, Lima, 2018, 170 pp

 

¡Bienvenida esta quinta edición de la obra clásica del maestro de historiadores y jesuita en los 450 años de la llegada de la Compañía de Jesús al Perú y a los 69 de su primera edición en 1949!

Como se anota en la "advertencia a la quinta edición" se mantiene íntegro el texto original del autor y se añaden algunas fuentes históricas (notas) gracias a la "labor minuciosa de investigación realizada por el padre Jesús Túpac y la Sra. Pilar Marín de Ausonia [que] han pulido y ampliado en anotaciones la obra original del P. Vargas Ugarte que hoy sale a la luz corregid y enriquecida por vez primera" (p.XIII).

 

El cuerpo de la obra como en las anteriores ediciones contiene la "Introducción" por parte del autor, quien confiesa escribir el libro por petición de las Carmelitas Nazarenas, quienes les abren sus archivos para trabajar con facilidad. Bueno es recordar que por aquellos tiempos -1940- el Padre R. Vargas campaba libremente por todos los archivos e incluso contaba con los permisos para llevar los manuscritos a su casa.

Fiel a su esquema de capítulos cortos y secuenciados cronológica y temáticamente, se estructura la obra en diecisiete apartados, correspondientes al escenario (Barrio de Pachacamilla), los actores (Andrés de León, Sebastián de Antuñano, Antonia Maldonado, Primeros Mayordomos), los acontecimientos (terremoto de 1654, 1687, 1746; los intentos de borrar la imagen), los espacios sacros (Monserrat, iglesia de las Nazarenas), agrupaciones (cofradía, hermandad), aprobación civil (el Patrono de la Ciudad), los sucesos extraordinarios (maravillas y milagros), su trayectoria (irradiación del culto), restauración de la imagen y del templo. Siempre resulta de mayor interés el apéndice documental con siete documentos: Auto de donación al Beaterio de Nazarenas del Callao por D. Francisco Carrillo, 1692; Fragmento del Testamento de Madre Antonia Lucía, 1709; Carta de las Beatas Nazarenas al Rey en 1718 solicitando ayuda y aprobación;  Solicitud por parte del Cabildo se apruebe el Monasterio en 1718; Licencia del Rey para Clausura en 1720, Reforma del Estatuto de las Nazarenas firmador por la priora Grimanesa Josefa de Santo Toribio, Memorial de la Priora del Monasterio de Nazarenas sobre la Becas de Fundación y renta 1782.

 

El primer gran aporte de esta nueva edición es el erudito prólogo de Ramón Mujica Pinilla (pp.VII-XIII),  uno de los mejores conocedores del tema en cuestión como puede comprobarse en su reciente estudio "El Cristo imborrable y las Nazarenas: Arte sagrado y espiritualidad femenina en la Lima Virreinal", en El Señor de los Milagros, Lima, Banco de Crédito del Perú, 2016).  Se pondera el valor de la obra debido al uso de fuentes primarias –Archivo de Nazarenas, Archivo Arzobispal- por parte a del autor. Buen conocedor de la iconografía postridentina, así como de las corrientes espirituales de la Reforma Católica, nos introduce en el fascinante mundo religioso del Perú virreinal, en plena ebullición de su religiosidad popular y abigarrada piedad en la que se hacen sentir tanto poblaciones marginadas, como la afrodescendiente, como la sensibilidad femenina. En efecto, el culto habría tenido una evolución muy singular gracias al rol la Madre Antonia Lucía del Espíritu Santo, fundadora de un Beaterio, cuyo hábito morado fue trasladado como parte del nuevo Monasterio, -ligado a la regla del Carmelo-, fundado en torno al santuario ya existente del Señor de los Milagros y que, desde entonces, quedaría asociado a esta devoción limeña. Se nos recuerda que cuando Sor Antonia vio pasar la procesión nazarena en 1687 "el mismo Cristo crucificado se le apareció milagrosamente ´vivo y glorioso´. Es decir, para ella la imagen visible y su prototipo eran una sola realidad, experiencial y espiritual" (p.XII).

El segundo es la "Introducción" por parte del P. Juan Dejo SJ (teólogo e historiador especializado en la Historia de la espiritualidad, actual responsable del Archivo y patrimonio de los Jesuitas en el Perú). Repasa los primeros historiadores del acontecimiento nazareno, Felipe Colmenares y Pablo de Laurnaga (1771), Pedro Vásquez de Novoa (redactada en 1766 y publicada en 1868) y rescata la "Relación del origen y fundación del Monasterio del Señor San Joaquín de Religiosas Nazarenas Carmelitas Descalzas" de la Venerable Antonia Lucía del Espíritu Santo, del año 1793, como la fuente más apreciada por el P. Vargas. Se pondera la profesionalidad como historiador del autor, destacando además su faceta de teólogo y maestro de espíritu: "Con prístina claridad, el jesuita nos lleva hacia una teología de la gracia en estrecha relación con la espiritualidad popular" (p.XVIII). Señala como tarea pendiente en el P. Vargas pero felizmente realizada por R. Mujica al estudiar la devoción a la cruz y los lazos jesuítico-carmelitanos vinculados con la población africana.

El tercer aporte es la identificación y especificación de algunas fuentes históricas en varias de las notas, de las que resaltamos:

 

p.7 nota 4. Según las investigaciones de la restauradora Liliana Canessa la imagen junto a Cristo Crucificado es María Magdalena y no San Juan como antes se afirmaba.

p. 14: n.3 El manuscrito fue restaurado en el 2016 por el BCP

p.15 Se indica que "la investigación realizada por el P. José Gutiérrez, OCD, determinó que el nombre del primer favorecido con un milagro del Santo Cristo, fue Andrés de León y no Antonio como antes se afirmaba".

 

Me permito compartir algunos aportes debidos a mis consultas en el AAL (Archivo Arzobispal de Lima::

p.36 Real Cédula de 19 de abril de 1681 y que se encuentra en el AAL, II, 493

p.62, Nota 5 AAL, XXV: 15

p. 79 Nota 4 El original está en "Biblioteca y Archivo Histórico de la Municipalidad Metropolitana de Lima. Libro de Cabildos nº 34, folio 158, vuelta. Certificación y testimonio del Escribano Real Don Diego de Salazar. Copia certificada en el Archivo del Monasterio.

P. 167: En el Apéndice figura el documento titulado "Reformas del Estatuto de las Nazarenas". Debería ponerse la fecha que corresponde de 1738 a 1778 y su ubicación concreta: AAL. Monasterio de Nazarenas I: 87.

Felicito, por tanto, la iniciativa de renovar la edición de esta obra clásica sobre la historia, devoción y culto del Señor de los Milagros, con el añadido de espléndidas fotos del Archivo del Monasterio de Nazarenas, el cómodo tipo de letra y el atractivo formato.



Fecha Publicación: 2018-07-15T15:00:00.001-07:00

En la formidable obra de más de 45.000 biografías del Diccionario biográfico de la Real Academia de Historia de España tuve el honor de elaborar alguna biografía como la presente: http://dbe.rah.es/biografias/68501/sebastian-de-antunano-y-rivas
La comparto en gratitud por el envío de las fotos del nuevo cuadro restaurado que se expone en el Museo de las Nazarenas de Lima; gentileza de Iván Landa, responsable de las Hermandades del Arzobispado de Lima. 

Sebastián de Antuñano y Rivas | Real Academia de la Historia

Sebastián de Antuñano y Rivas

Biografía

Antuñano y Rivas, Sebastián de. Vizcaya, 1665 – Lima (Perú), 17.XII.1716. Cuarto mayordomo y benefactor de la Hermandad del Señor de los Milagros de Nazarenas de Lima.

Allá por el año 1650, en el barrio limeño de Pachacamilla, unos negros procedentes de Angola se unieron en cofradía, levantando una tosca ramada para sus reuniones. Para presidir éstas mandaron pintar una imagen de Cristo Crucificado sobre una de las paredes de adobe del barrio limeño de Pachacamilla.

Poco después contrataron al pintor José de la Parra para que mejorase la pintura. Venerado tan sólo por los concurrentes a las reuniones del barrio, permaneció expuesto a la intemperie de soles y garúas, hasta que un 13 de noviembre de 1655 un violento terremoto sacudió los cimientos de la ciudad y muchos de los edificios se vinieron abajo, también las casas vecinas del muro donde se veneraba el Cristo; tan sólo el muro pintado permaneció en pie.

Hacia 1670 el limeño Antonio de León siente la inclinación de cuidar la imagen y le levanta un altar al ser curado milagrosamente de un tumor maligno.

La noticia de otros hechos milagrosos atribuidos a la imagen del mural atrajo el interés del público y la imagen comenzó a ser conocida como el "Señor de los Milagros". No todas las reuniones en el lugar eran de naturaleza edificante, y la autoridad pública mandó borrar la imagen. Pero los fracasos de este intento aumentaron la fama del Cristo. El mismo virrey conde de Lemos se personó en el lugar y ordenó que se le construyera una ermita. Su inauguración fue durante la fiesta de la Exaltación de la Santa Cruz del año 1671, y en esos mismos días la autoridad arzobispal, a fin de dar continuidad y decencia al culto religioso, nombró como primer mayordomo a Juan de Quevedo y Zárate. El segundo fue Juan Gonzalo de Montoya y Juan López de Saavedra el tercero. Surge entonces el más destacado mayordomo y benefactor, Sebastián de Antuñano, quien en 1684, al dirigirse a la ermita y contemplar la santa efigie, había sentido una voz interior que —en propias palabras— le susurraba claramente: "Sebastián, ven a hacerme compañía y a cuidar del esplendor de mi culto". Puesto de rodillas ante la imagen, le había ofrecido un servicio incondicional hasta la muerte.

Terminadas las obras, un violento terremoto asoló la ciudad de Lima, Callao y las localidades vecinas, destruyéndolas por completo, en la madrugada del 20 de octubre de 1687. Por la tarde de aquel día, Sebastián de Antuñano tuvo la idea de sacar en procesión un lienzo que era copia del Cristo del mural. Fue así que se inició la primera procesión de las tradicionales procesiones de octubre del Señor de los Milagros de las Nazarenas. En su primer recorrido llegó hasta la Plaza Mayor y al cabildo limeño, donde recibió muestras de fervor por parte de los fieles y vecinos de ambos lugares.

Se tiene la seguridad de que aquella réplica es la misma que hoy en día se sigue acompañando en los meses de octubre en su multitudinario recorrido por la gran Lima.

En 1699 Antuñano compraba al maestre de campo Diego Manrique de Lara el "sitio que llaman del Santo Cristo de los Milagros [...] y asimismo está incluso otro solar que es sobre el que estaba el muladar grande de Pachacamilla". Su objetivo único era que "en el dicho sitio se celebre el mayor culto y veneración de la maravillosa imagen del Santo Cristo de las Maravillas y Milagros, cuyo santuario y casa está en dicho sitio donde se celebra públicamente su mayor culto desde el año de 1671".

Antuñano sintió cercano su fin y, habiendo hecho testamento el 17 de diciembre de 1716, confesado y comulgado, falleció en la noche del 20 al 21 de diciembre del mismo año. Tenía sesenta y cuatro años de edad y treinta y tres de mayordomo del Señor de los Milagros. Sus restos reposan en la pared de crucero de la derecha del que entra en el templo; puede leerse la siguiente inscripción: "Aquí yacen los restos del Hermano Sebastián de Antuñano, nuestro cofundador de nación vizcaíno-español, quien desde el año 1684 se consagró a promover el culto y devoción a Nuestro Señor de los Milagros y cooperó eficazmente a la fundación del Beaterio de Nazarenas, actual Monasterio de Carmelitas Descalzas Nazarenas".

En la actualidad, la imagen del Señor de los Milagros de Nazarenas es la más popular del Perú y cuenta con millones de devotos, particularmente en las multitudinarias procesiones de octubre, "mes morado", en Lima, Perú y el mundo.

 

Bibl.: R. Vargas, Historia del Santo Cristo de los Milagros, Lima, Sanmartí, 1966; R. Banchero, La verdadera historia del Señor de los Milagros, Lima, Inti Sol, 1976; M. Maticorena, "Sebastián de Antuñano", en El Comercio, Lima, 30 de diciembre de 1979; R. Banchero, El Cristo de Pachacamilla, Lima, Monasterio de Madres Nazarenas Carmelitas Descalzas, 1984; J. A. Benito, "Historia del Señor de los Milagros de las Nazarenas", en El rostro de un pueblo (Estudios sobre el Señor de los Milagros), Lima, Universidad Católica Sedes Sapientia, 2005; G. Corrado Peluso (coord.), Lima, Fondo Editorial UCSS, 2005, págs. 131-257.

 

José Antonio Benito Rodríguez



Fecha Publicación: 2018-07-15T14:34:00.000-07:00

Juan Pablo Viscardo y Guzmán | Real Academia de la Historia

Juan Pablo Viscardo y Guzmán

Biografía

Viscardo y Guzmán, Juan Pablo. Pampacolca (Perú), 26.VI.1748 – Londres (Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte), 10.II.1798. Exseminarista jesuita (SI), humanista, precursor ideológico y promotor de la independencia americana.

Nace en Pampacolca (Arequipa), aunque se cuestiona si el nacimiento pudo tener lugar en algunas de las propiedades que los padres poseían en el valle de Majes y ser llevado a esta doctrina para su bautizo el 27 de junio de 1748. Perteneciente a una familia distinguida de Arequipa, su madre fue Manuela de Sea y Andia y su padre el maestre de campo Gaspar Vizcardo, fallecido con sólo treinta y cuatro años, lo que debió de influir en el envío de Juan Pablo y de su hermano mayor, Joseph Anselmo, al internado de los jesuitas en Arequipa, donde ambos ingresaron el 27 de junio de 1763. La orden de extrañamiento de los jesuitas, decretada por el monarca hispano Carlos III, les fue comunicada el 7 de septiembre de 1767, cuando los hermanos Viscardo estaban en el colegio máximo de la Transfiguración (Cuzco), donde Juan Pablo había comenzado los estudios mayores de Filosofía y ampliaba los conocimientos de las humanidades clásicas. Con otros miembros de su orden, los hermanos son embarcados en El Callao (Perú), posiblemente en el navío Santa Bárbara, que el 11 de marzo de 1768 zarpó rumbo a Cádiz (España). El 10 de agosto llegan al puerto español y permanecen en la cercana población de El Puerto de Santa María durante varios meses, en los que ambos solicitaron la secularización mientras esperaban ser trasladados a Italia.

El 6 de abril de 1769 los Viscardo llegan a Italia (La Spezia) en la fragata sueca Cristina Margarita y se establecen en Massacarrara, pequeña ciudad entre la Liguria y la Toscana, donde Juan Pablo dedicó gran parte de su tiempo a enviar múltiples instancias para obtener un permiso de regreso a Perú y recuperar una rica herencia familiar que les permitiera hacer frente a las dificultades económicas del exilio italiano, que compartió con su hermano hasta su muerte prematura. A mediados de 1781, al recibir noticias del alzamiento en el Cuzco de Tupac Amaru contra el régimen español, Juan Pablo Viscardo se entrevista con el cónsul inglés en Liorna, John Udny, solicitando la ayuda británica en favor de los rebeldes peruanos. El 30 de septiembre de este mismo año, confirmada la derrota de la revolución tupacamarista, Viscardo escribe al cónsul una extensa carta para fundamentar la viabilidad de la ayuda inglesa (armas y oficiales) a la independencia de Perú y ofrecer sus propios servicios (conocimiento del país, lengua y costumbres), con el ruego —decía— de "considerar las ventajas que resultaría para los ingleses si yo los acompañara en esta gran empresa".

El 30 de junio de 1782 Juan Pablo viaja por vez primera con su hermano desde Florencia a Londres, bajo los falsos nombres de Paolo Rossi y Antonio Valesi respectivamente. A la espera del final de la guerra de independencia de las trece colonias americanas, y posiblemente pensionados por el Gobierno británico, permanecieron hasta 1784 que regresaron a Massacarrara sin resultado alguno. Tras la muerte de su hermano el 29 de septiembre de 1785, Juan Pablo Viscardo reside en Florencia (de mayo de 1787 a febrero de 1789) y luego en el consulado de Nápoles en Liorna, quizás como empleado, hasta que vencido por la desesperanza de obtener un permiso para regresar a Perú e indignado de que Carlos IV mantuviera la orden de destierro, decidió dedicarse a defender la independencia americana en Inglaterra. A partir de entonces Viscardo, al que, según Batllori, "la miseria y los sufrimientos de trece años de exilio en Italia fueron capaces de convertir a un tímido introvertido en un pensador intervensionista y activo", se entregará plenamente a la causa independentista a través de sus escritos. Sus conocimientos de la vida y sociedad hispanoamericanas lo convertirán en portavoz ante el Gobierno británico respecto a la necesidad de autonomía política y económica.

A fines de 1791 o primeros de 1792, por segunda y definitiva vez, el abate Viscardo viaja a Londres, ahora solicitado por el Gobierno británico y protegido de inmediato por la Oficina de Asuntos Extranjero, recibiendo una pensión de 300 libras esterlinas que le permitió dedicar sus últimos años de exilio a la infructuosa tarea de convencer a Inglaterra de apoyar los movimientos hispanoamericanos en favor de la emancipación y la libertad. De idealista pasa a libertador, pero después de seis años de exilio inglés Viscardo va a entrar en una etapa de debilidad y de desconsuelo por su añoranza cada vez mayor, por su situación económica bastante precaria, y, sobre todo, por la actitud del Gobierno británico de seguir posponiendo toda ayuda a los revolucionarios americanos. En esta fase final de su vida, Viscardo conoce al embajador de los Estados Unidos en Inglaterra, Mr. Rufus King, quien desde años atrás estaba interesado en los movimientos de los patriotas americanos, inclusive había contactado con varios de los exjesuitas americanos que se encontraban al servicio del Gobierno británico. El diplomático norteamericano se convierte en el amigo y confidente de un Viscardo aislado y reconcentrado, resentido y definitivamente desengañado de que se llevaran a cabo sus proyectos tan ansiosamente elaborados. A los cincuenta años de edad, agotado y enfermo, Juan Pablo Viscardo fallece en Londres en febrero de 1798, después de tres décadas de exilio sin ni siquiera haber logrado que se publicara la Carta a los Españoles Americanos, su más valioso alegato en favor de la independencia de la América hispana pero sin duda un documento comprometedor para la diplomacia inglesa. Poco antes de morir, no contando Juan Pablo con otra persona que le inspirase confianza y que fuese simpatizante de la causa independentista de las colonias españolas, lega todos sus papeles y libros al diplomático norteamericano, quien los pasó a su íntimo amigo y precursor de la independencia venezolana Francisco de Miranda. Su testimonio da idea de la multiplicidad y valor informativo de los escritos del abate Viscardo, con el que compartió el compromiso por la independencia americana y la frustración por no conseguir el apoyo efectivo del gobierno inglés, pero que no tuvo oportunidad de conocer personalmente porque la estancia londinense del abate coincidió con la del venezolano en Francia.

Cuando Francisco de Miranda entró en posesión de los papeles de Viscardo y Guzmán, en julio de 1798, halló la Carta a los Españoles Americanos, manuscrita del jesuita peruano, uno de los textos pioneros en la construcción del pensamiento libertador al que, sin duda, debe su fama como precursor de la independencia, aunque no sea su única producción. Además de un sinfín de solicitudes, pleitos y cartas a diferentes autoridades, Viscardo escribió otros trabajos que permanecieron ignorados, uno de ellos el titulado Proyecto para independizar la América Española, fechado en Liorna, el 18 de septiembre de 1790, que fue conservado en la Sociedad de Historia de New York y se conoció en 1983. Este documento, además de proponer que Inglaterra asumiese la protección de las colonias españolas en América, presenta un minucioso plan estratégico para lograr la independencia muy similar al que años después el general San Martín llevó a la práctica en su campaña libertadora. El proyecto de Viscardo, que incluye un "Ensayo histórico sobre la América Meridional en 1780", proponía como primer objetivo la emancipación de la provincia de Chile y la necesidad de una escuadra y de cinco a seis mil hombres de buenas tropas para interceptar a las naves españolas que pasaran al Cabo de Hornos, asegurar el dominio en el Pacífico y llevar a cabo la independencia del Perú, con recomendaciones sobre la organización y avance terrestre hacia El Callao.

Pero la obra de Viscardo más conocida y estudiada hasta hoy es la citada Carta a los Españoles Americanos, un cuadernito de treinta y seis páginas que se convirtió en el escrito de mayor divulgación en su momento por el planteamiento separatista y la justificación ideológica que Viscardo hacía en un período revolucionario todavía embrionario y que ya había esbozado en la carta escrita al cónsul británico el 30 de septiembre de 1781. Entonces el abate se limitó a presentar las circunstancias histórico-políticas que podían inducir a Inglaterra a una acción concreta para restaurar la independencia en Perú, por eso defendió en ella la unión de indígenas y criollos, inclusive exageró el entusiasmo y el apoyo de éstos a la sublevación de Tupac Amaru; mientras que en la Carta a los Españoles Americanos, escrita probablemente en 1792, insiste en los fundamentos histórico-doctrinales para una completa independencia de toda la América española y radicaliza su posición separatista. En un tono de reproche constante hacia la Corona española, Viscardo se refiere a España como "un país que nos es extranjero, a quien nada debemos, de quien no dependemos y del cual nada podemos esperar"; critica ferozmente la colonización española, afirmando que la historia de tres siglos se podría reducir a cuatro palabras "ingratitud, injusticia, servidumbre y desolación"; denuncia la violación de los derechos fundamentales y no duda en proponer la independencia como solución cuando escribe "el despotismo que la corte de España ejerce con nuestros tesoros podría recibir con nuestra independencia un golpe mortal", exaltando el ánimo de los posibles lectores cuando añade "no hay ya pretexto para excusar nuestra apatía, si sufrimos más largo tiempo las vejaciones que nos destruyan se dirá con razón que nuestra cobardía las merece".

El independentista Francisco de Miranda comprendió la importancia de esta Carta para sus fines revolucionarios y la publicó por primera vez en junio de 1799, apenas un año de la muerte del jesuita arequipeño, con el título original Lettre aux Espagnols Américains par un de leurs compatriotes en Filadelfia, aunque impresa en Londres, y desde allí hizo varias ediciones.

En 1801 la publicó en español y distribuyó entre revolucionarios americanos (Gual, Pedro José Caso), gracias a lo cual en los círculos independentistas de la América española circularon clandestinamente ejemplares de la Carta o, en cualquier caso, se tuvo conocimiento de ella por fragmentos o alusiones hechas en proclamas o folletos. En 1803 las autoridades de Margarita y Trinidad informaban de la propagación de libelos como la Carta que "inducen a la subversión de estos habitantes".

El mismo Miranda en su Proclamación a los pueblos habitantes del continente Américo-Colombiano, difundida al desembarcar en Coro (2 de agosto de 1806) para iniciar su fallido proyecto independentista de Venezuela, adjuntó la Carta como prueba de las "crueldades y persecuciones atroces del gobierno español" y recomendaba su lectura, como sólido argumento de la causa, "a las personas timoratas o menos instruidas que quieran imponerse a fondo de las razones de justicia y de equidad". La primera edición inglesa se debe al periodista y escritor William Burke, que la incluyó en su "Additional Reasons for our immediately emancipating Spanish America", publicada en Londres (1808).

En México se difundió extensamente desde 1808 hasta que la Audiencia ordenó la prohibición absoluta y el requisamiento de todos los ejemplares tras el informe de los jueces inquisidores (11 y 24 de septiembre de 1810) que la calificaron de "falsa, temeraria, impía y sediciosa, injuriosa a la religión y al estado, a los reyes y a los pontífices". Pese a esta censura y condena, la sociedad secreta revolucionaria —los Guadalupes— enviaron el 17 de octubre de 1812 un ejemplar, impreso en los Estados Unidos, al líder independentista José María Morelos, capitán general y vocal de la Junta de América en México; una copia de la Carta se encontró entre los manuscritos del independentista rioplatense Mariano Moreno; en las páginas del Aviso al Público (Bogotá) se le dio cabida a primeros de noviembre de 1810. Ejemplares de la Carta, y en favor de los derechos de los americanos, se distribuyeron y quemaron en la plaza mayor de Caracas, al tiempo que desde la Gazeta de Caracas el periodista Burke difundía (1811) en varias entregas las ideas y principios de Viscardo; y en el Perú fue publicada en el Correo Mercantil, Político y Literario (Lima), n.º 16 (28 de febrero y 7, 14 y 22 de marzo de 1822).

Estos ejemplos no son más que una muestra de la divulgación e influencia en el proceso de independencia de la América española de la Carta del abate Viscardo, al que "virtud no le faltó sino fortuna" concluyen los versos del poeta y pensador venezolano, Andrés Bello, quien posiblemente supo de él y de su obra a través de su compatriota Francisco Miranda en cuya casa de Londres vivió hasta 1812. Una placa conmemorativa, homenaje del Consulado General de Perú en Londres y la alcaldía de Westminster, fue instalada en 1999 en la céntrica esquina de Marylebone Rd. y Baker St., donde se ubicaba la residencia de la familia Allsop, lugar donde falleció Juan Pablo Viscardo, calificado como "heraldo de la Independencia".

 

Obras de ~: Carta al cónsul británico, Massacarrara, 30 de septiembre de 1781; Proyecto para independizar la América española. Ensayo histórico sobre la América meridional en 1780, Liorna, 18 de septiembre de 1790; Lettre aux Espagnols Américains par un de leurs compatriotes, Filadelfia, 1792; "Carta Dirigida a los Españoles Americanos" (c. 1792), en Correo Mercantil, Político y Literario (Lima), n. 16 (28 de febrero y 7, 14 y 22 de marzo de 1822) (ed. de R. Vargas Ugarte, Lima, Pacific Press, 1971 y Editorial del Centro de Estudios Históricos Militares, s. f.); Obra Completa, 2 vols., Lima, Ediciones del Congreso de la República del Perú, 1998 (Lima, Banco de Crédito del Perú, 1998).

 

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María Ángeles Eugenio Martínez



Fecha Publicación: 2018-07-15T14:24:00.001-07:00

Antonio José de Sucre y de Alda | Real Academia de la Historia

Biografía

Sucre y de Alda, Antonio José de. Cumaná (Venezuela), 3.II.1795 – Berruecos (Colombia), 4.VI.1830.

Patriota venezolano, general del Ejército de Venezuela, Colombia y Ecuador, mariscal de Ayacucho y presidente de Bolivia.

Sucre es una de las figuras históricas más estimadas en los países grancolombianos e incluso suramericanos.

Es además un personaje muy complejo en sus facetas, que han suscitado numerosos y valiosos estudios.

Nació en Cumaná y fue hijo del teniente Vicente de Sucre y Urbaneja y de Manuela de Alcalá. Su familia paterna había sido tradicionalmente de militares, desde su padre a sus cuatro tatarabuelos, pasando por sus dos abuelos. Quedó huérfano de madre a los siete años y fue enviado a Caracas al cuidado de su padrino el arcediano catedralicio Antonio Patricio de Alcalá. En la capital inició los estudios de ingeniería con el coronel José Mires. En 1809 ingresó como cadete, junto con su hermano Pedro, en la Compañía de Húsares Nobles de Fernando VII en Cumaná, una unidad organizada por Manuel de Cajigal, gobernador de la provincia de Cumaná. En 1810 la Junta de Gobierno de Cumaná le nombró subteniente de Milicias Regladas de Infantería, grado que le confirmó la Junta Suprema de Caracas el 6 de agosto siguiente. En 1811 fue comandante de Ingenieros en la isla Margarita y el 31 de julio del mismo año ascendió a teniente.

En 1812 era ya comandante de artillería en Barcelona.

Combatió en defensa de la I República frente a la reconquista de Domingo Monteverde hasta la capitulación de San Mateo, tras la cual regresó a Cumaná, donde el gobernador realista Ureña le expidió pasaporte para que pudiera trasladarse a Trinidad. En dicha isla se encontraban, entre otros patriotas, Mariño, Bermúdez y Piar. Al sobrevenir la Campaña Admirable de 1813, Sucre pasó al continente por el golfo de Paria. Desembarcó en Güiria y organizó la resistencia oriental bajo las órdenes de Mariño, participando en la batalla de Maturín y en la rendición de Cumaná. En 1814 era Edecán de Mariño y desarrolló una gran actividad en lograr la concentración de tropas en Aragua con destino a la toma de Caracas. Ese mismo año muchos de sus parientes fueron ejecutados por los españoles, principalmente por Boves. En 1815 combatió bajo las órdenes de Francisco Bermúdez. Después de Maturín huyó de la isla Margarita y luego, al producirse la invasión de Morillo pasó a las Antillas (Martinico y San Thomás) y a Cartagena. Aquí colaboró con Lino Pombo en las obras de fortificación de la plaza de cara al posible asedio realista. En diciembre estaba en Haití, desde donde regresó a Venezuela pero con tan mala fortuna que naufragó en el golfo de Paria.

En 1816 Mariño le nombró su jefe de Estado Mayor y lo ascendió a coronel. Al año siguiente (1817) fue designado comandante de la provincia de Cumaná. Ese mismo año, tras el congreso de Cariaco (8 de mayo) se declaró en rebeldía con el Congreso, rechazando además la autoridad de Mariño. Fue uno de sus grandes virajes políticos y marcó su vida, pues abandonó el Oriente, su región natal, y se trasladó a la Guayana, poniéndose a las órdenes de Bolívar. El futuro Libertador reconoció su enorme valía y le nombró gobernador de la Antigua Guayana y comandante general del Bajo Orinoco (17 de septiembre de 1817), y le encargó organizar el batallón Orinoco.

A partir de entonces, Sucre figuró ya en el carro de las grandes empresas militares de Bolívar como uno de sus grandes jefes hasta llegar a ser presidente de la Republica en Bolivia. El 7 de octubre de 1817 fue nombrado jefe de Estado Mayor de la división de la provincia de Cumaná, bajo las órdenes del general Bermúdez, nombrado comandante de dicha unidad.

Bolívar conocía ya a Sucre y sabía que así evitaría las disidencias patriotas en Cumaná. En 1819, Bolívar diseña su ideal de una nación llamada Colombia en el Congreso de Angostura, donde se nombró a Antonio Zea como vicepresidente. Tras esto lanzó su operación sorpresa de ascensión al altiplano andino, donde derrotó a los españoles en la batalla de Boyacá, que permitió liberar Colombia. Bolívar volvió a Angostura y diseñó ya definitivamente lo que sería Colombia (se la denomina Gran Colombia para distinguirla) una nación que se crearía a golpe de batallas victoriosas uniendo Colombia, Venezuela y Ecuador (Panamá se uniría voluntariamente). Para esto contó con la ayuda insuperable de Sucre, el vicepresidente Zea había ascendido a general de brigada en agosto de 1819, lo que el Libertador confirmó el 16 de febrero de 1820.

Sucre fue enviado a las Antillas para conseguir material de guerra para la Gran Colombia, encargo que cumplió fielmente. Ese año de 1820 fue ministro interino de Guerra y Marina y jefe titular de Estado Mayor General. Se le seleccionó como comisionado para concertar los Tratados de Santa Ana de Trujillo o de armisticio y regularización de la guerra en noviembre de 1820 (Bolívar y Morillo). Fue su primera experiencia diplomática.

Bolívar se enfrentó entonces al gran problema quiteño, que era un baluarte realista, con un antemural como Pasto. Una campaña frontal podría haber sido desastrosa y decidió utilizar a Sucre como la pieza maestra de la operación. El 11 de enero de 1821 nombró en Bogota a Sucre comandante del Ejercito Sur, en reemplazo del general Manuel Valdés, que mandaba las tropas que combatían en Popayán y Pasto. Bolívar le encargó la misión de trasladarse por mar a Guayaquil (que se habia independizado de España en octubre de 1820) y conseguir que aceptase incorporarse a la Gran Colombia, para convertirla en vanguardia de la guerra de liberación de Quito (Ecuador).

Sucre llego a Guayaquil el 6 de abril y se presentó a la Junta de Gobierno, comunicándole la comisión de Bolívar. El 15 de abril de 1820 se firmó el tratado entre Sucre, por Colombia, y José Joaquín de Olmedo, Francisco Roca y Rafael Jimena por la Junta. Guayaquil mantendría su soberanía pero bajo la protección de la República de Colombia. El tratado no tuvo consecuencias, por la indecisión de Rafael Jimena y la hostilidad hacia Colombia de Francisco Roca. En septiembre Sucre emprendió en solitario la acción militar contra las tropas de Aymerich, pero fue detenido por los realistas en Huachi el 12 de septiembre.

Sucre se retiro a Guayaquil, donde reforzó sus tropas con nuevos efectivos del lugar y con las que le llegaron de Colombia en octubre del mismo año. En diciembre la situación se volvió más comprometida como consecuencia de la llegada del Perú de los generales Francisco Salazar y José de la Mar, el primero como embajador y el segundo para tomar el mando en la provincia. Tras intensos debates, el 16 de diciembre se declaró la incorporación de Guayaquil al Perú, ejemplo que siguieron Jipijapa y Manabí. La Junta nombró a La Mar jefe provincial y le encargó someter las poblaciones que se habían pronunciado a favor de la unión con Colombia. Intervino Sucre para señalar que lo importante era la lucha con los españoles. Envió a Lima al coronel Tomás Heres, que logró que se le enviaran refuerzos. Estas tropas, mandadas por el coronel Andrés de Santa Cruz fue la llamada División Peruana. Por otra parte Bolívar inició la campaña del Sur de Colombia, atacando Pasto, lo que cambió radicalmente la posición de Sucre, que pudo emprender las operaciones para liberar Quito.

La situación militar en Quito era equilibrada. Los españoles contaban con tres mil hombres, indios en su mayoría, distribuidos en Cuenca, Riobamba, Ambato y Quito. Los patriotas, Sucre en realidad, tenía el llamado Ejército Unido, con dos mil hombres, divididos en las dos divisiones colombiana y peruana. El plan de Sucre era concentrar sus fuerzas en el área comprendida entre Loja, Sangaruro y Oña, y amenazar con una fuerza secundaria Quito y las comunicaciones enemigas con Riobamba. Inició sus operaciones en enero de 1822 concentrando tropas en Sangaruro. Se tomó fácilmente Cuenca y luego el 21 de abril Riobamba.

Luego siguió avanzando hasta Latacunga en la que entró el 2 de mayo. Allí esperó que se le unieran los dos batallones panameños, y continuó por las faldas del Cotopaxi hasta alcanzar el valle de Chillo, separado de Quito por las alturas del Puengasi. Los realistas entraron en Quito el 16 de mayo. Sucre pensaba presentar batalla en Iñaquito, pero el general Aymerich decidió presentar combate de inmediato subiendo por la falda del volcán Pichincha, lo que le colocó en una posición muy desfavorable. El 24 de mayo Sucre obtuvo una gran victoria y Aymerich capituló al día siguiente. Los patriotas libraron Quito, pero además Guayaquil decidió ya unirse incondicionalmente a la Gran Colombia.

El 18 de junio siguiente Bolívar ascendió a Sucre a general de división y le nombró intendente del departamento de Quito.

Sucre hizo en Quito una acción sociopolítica importante, aunque breve. Estableció la Corte de Justicia en Cuenca, instaló la Sociedad Económica en Quito y se preocupó de crear algunas escuelas. No pudo hacer mucho más porque Bolívar le mandó al Perú, que había pedido ayuda al Libertador. Bolívar no pudo o no quiso ir de inmediato y envió por ello a su Delfín. Sucre llegó a Lima el 10 de mayo de 1823 y el 30 de mayo siguiente fue nombrado comandante del Ejército Unido. Las operaciones militares se reanudaron de inmediato. No fueron bien, aunque se produjo una victoria de Santa Cruz en Zepita, y Sucre tuvo que retirarse a Lima. El 1 de septiembre llegó a esta capital Bolívar, que asumió el mando de todas las operaciones, pero contando con la enorme colaboración de Sucre. Los patriotas obtuvieron la gran victoria de Junín (6 de agosto de 1824), que supuso prácticamente la liberación del Perú. Para completar ésta designó Bolívar a Sucre en Andahuaylas. A fines de octubre de ese año 1824 los realistas lanzaron desde Cuzco su ofensiva contra el Ejercito Unido Libertador.

Sucre maniobró para colocar sus tropas en un sitio ventajoso y se trasladó a Ayacucho, donde se enfrentó con los realistas el 9 de diciembre, obteniendo otra gran victoria, esta vez definitiva. Se firmó la rendición y la evacuación de las tropas españolas que quedaban en Suramérica. El Congreso de Colombia nombró a Sucre general en jefe y el Congreso de Perú le dio el título de gran mariscal de Ayacucho.

Sucre entró triunfante en Cuzco, libertó las provincias del Alto Perú y se trasladó a este ultimo territorio para gobernarlo provisionalmente Fue una de las épocas más difíciles de Sucre, pues pensaba que debía ser independiente, mientras que Bolívar dudaba en cederlo a Buenos Aires, ya que había pertenecido a su virreinato. Triunfó Sucre. En 1825 convocó a los representantes de sus provincias para convertirse en Asamblea y decidir el futuro de la nueva República, de la que sería presidente Bolívar, cuando estuviera en su territorio, y Sucre tendría el mando inmediato de los departamentos. En abril de 1826 se reunió en Chuquisaca el primer Congreso Constituyente de Bolivia que eligió a Sucre como presidente vitalicio, cargo que aceptó sólo por dos años.

El mariscal de Ayacucho trató de gobernar Bolivia mientras el Libertador trataba de redactar su famosa Constitución. Organizó la Hacienda Pública y la Administración; trató de liberar a los esclavos y de repartir la tierra, y mejoró la educación, creando numerosos colegios. Todo fueron dificultades. Hasta en el plan educativo, donde tuvo varios desencuentros con Simón Rodríguez, el antiguo maestro de Bolívar.

La anarquía política y militar se apoderó de Bolivia y surgió el motín militar de Chuquisaca (18 de abril de 1828) en el que Sucre resultó herido en el brazo derecho y hecho prisionero. Fue rescatado por el general López, que vino a marchas forzadas desde Potosí. El mariscal pensó que era hora de ocuparse de su propia vida. Envió poder para contraer matrimonio en Quito con Mariana Carcelán y Larrea, marquesa de Solanda (20 de abril). Presentó su renuncia a la presidencia y antes de abandonar Bolivia envió al congreso extraordinario de 1828 un magnífico mensaje, en el que renunciaba a todas las prerrogativas que le concedía la constitución de eximirle de toda responsabilidad en los actos de gobierno. Antes al contrario rogaba que se examinase minuciosamente su conducta, prestándose a someterse al fallo de la Cámara, si ésta encontraba que hubiera cometido una sola infracción contra la ley. En agosto emprendió viaje a la capital ecuatoriana, donde estableció su hogar. Ocupó su tiempo en la administración de los bienes de su esposa y en el estudio. El sosiego duró poco, pues en 1829 la República de Colombia requirió sus servicios militares para enfrentar la ofensiva peruana en el sur del Ecuador. Triunfó en Tarqui (27 de febrero) contra el general Lamar y firmó una capitulación honrosa para los vencidos. El 10 de julio del mismo año nació su hija Teresita (en 1826 habia nacido su hijo natural José María que tuvo en Rosalía Cortés).

La provincia de Cumaná le eligió como su representante al Congreso Admirable de 1830, en el que tuvo que actuar como presidente. En enero del mismo año se le dio otra comisión muy delicada, como fue negociar con Páez para evitar la secesión de Venezuela de la Gran Colombia. Fue a Venezuela en compañía de José María Estévez, obispo de Santa Marta y vicepresidente del Congreso y del diputado Francisco Aranda. Al pisar territorio venezolano se ordenó a los comisionados que regresaran a Cúcuta, donde se efectuarían las negociaciones pertinentes. Así lo hicieron prudentemente, pero las conversaciones fueron inútiles.

Sucre volvió a Bogotá, mientras la confederación de la Gran Colombia empezaba a saltar por los aires. Se dirigió a Quito para unirse con su familia y fue asesinado en la montaña de Berruecos (en Pasto, al sur de Colombia) el 4 de junio de 1830. Su muerte sigue siendo un hecho oscuro, aunque se ha atribuido a José María Obando, jefe militar de Pasto, como autor intelectual y a Apolinar Morillo como su ejecutor.

 

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Manuel Lucena Salmoral



Fecha Publicación: 2018-07-15T14:17:00.001-07:00

Simón Bolívar y Palacios | Real Academia de la Historia

Simón Bolívar y Palacios

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Simón Bolívar y Palacios
Biografía

Bolívar y Palacios, Simón. El Libertador. Caracas (Venezuela), 24.VII.1783 – Santa Marta (Colombia), 17.XII.1830. Político independentista, libertador.

Político criollo venezolano propulsor de la independencia política y de la unión de todas las naciones de la América española bajo sistema constitucional. Desciende de una familia española instalada en Venezuela en el último tercio del siglo XVI. En el siglo XVIII, los Bolívar adquieren un fuerte arraigo, pues cuando nace Simón cuenta con ciento treinta antepasados conocidos. Los Bolívar son, pues, criollos acomodados en la sociedad provincial venezolana, ricos y poderosos en sus plantaciones de cacao, con indios de encomienda y esclavos negros. El padre de Simón Bolívar fue Juan Vicente de Bolívar y Ponte, coronel del Batallón de Milicias de Blancos Voluntarios de los Valles de Aragua, que contrajo matrimonio con Concepción Palacios y Blanco, de cuya unión nacieron cuatro hijos: María Antonia, Juana, Juan Vicente y Simón. Quedaron huérfanos de padre el 19 de enero de 1786 y de madre el 6 de julio de 1792. Los cuatro quedaron bajo tutoría de su abuelo materno, Feliciano Palacios y Sojo y, de modo particular, Simón quedó bajo el cuidado de su tío, adinerado sacerdote, Juan Félix de Aristeguieta y Bolívar, que en su testamento dejó a Simón toda su inmensa fortuna. Es de destacar en la biografía de Bolívar la inexistencia de vida familiar; fueron sus tutores quienes se ocuparon de su educación que por epistolario de Bolívar se sabe que fueron el agustino fray Francisco de Andújar, el eminente humanista Andrés Bello y su verdadero maestro y mentor Simón Carreño Rodríguez, que fue uno de los empleados del abuelo y tutor de Simón. En la hacienda "San Mateo", Carreño Rodríguez llevó a cabo la etapa educativa más decisiva de Simón Bolívar, en los principios de la Ilustración, sobre todo tomados del Emilio de Jean Jacob Rousseau, hasta consolidar la personalidad de Simón Bolívar, que en esa época ingresó en las milicias de los valles de Aragua consiguiendo en un año el grado de subteniente.

La formación de Simón Bolívar alcanzó máxima dimensión con su viaje a las grandes potencias del mundo occidental: España, Francia, Italia, Inglaterra y Estados Unidos, en donde conoció una considerable variedad de ideologías políticas en un momento histórico en que las relaciones internacionales adquirían una nueva estatura como consecuencia de la tensa década 1773-1783 en la que, el año en que nace Simón Bolívar, se produjo la conjunción de comercio, guerra, diplomacia, en la que irrumpe la fuerte tensión intelectual gran colonialismo-descolonización que, en el orden político internacional, se corresponde con el doble término revolución-restauración (1776-1815) cuya doble onda long run tanto influyó en el pensamiento, comportamiento y acción históricos de Simón Bolívar. Los viajes —fueron tres— maduraron la personalidad política del criollo caraqueño desde el punto de vista político, intelectual, republicano, haciéndole decididamente partidario de las metas y caminos revolucionarios, de modo particular cuando quedó viudo de su joven esposa española María Teresa Rodríguez del Toro y Alaysa, con la que contrajo matrimonio el 15 de mayo de 1802 y de la que quedó viudo el 22 de enero de 1803. Este hecho fue determinante en la decisión final de Bolívar de romper con España, llevándole por el camino de la ruptura, sellada en el juramento del monte sacro de Roma que, a su vez, está inspirado en la estética revolucionaria del pintor David y muy concretamente en el cuadro El juramento de los Horacios.

Bolívar regresa a Caracas en 1807, a una sociedad criolla venezolana, que se asentaba en una estructura básica de cabildos, ayuntamientos y regimientos locales con una marcada pauta de fragmentación localista, y en la que había anidado el movimiento revolucionario. Bolívar se unió al movimiento de independencia seducido por la figura del "precursor" Francisco de Miranda que era, en realidad, un eslabón más de la cadena de revueltas que se dieron durante el siglo XVIII: Andresote (1730-1733); en 1740 el levantamiento de Juan Francisco de León; en 1781 la insurrección de los comuneros de Mérida; en 1795 la del mulato José Leonardo Chirinos y a finales de siglo la conspiración de Gual y España. Junto a intereses económicos, se defienden los principios de tolerancia, libertad, igualdad y fraternidad. Además, tienen incidencia los cambios que, desde España, se hacen con la idea de dar otra dimensión al dominio americano, lo cual ocurre en una doble vertiente: si durante la monarquía austriaca hubo una sujeción patrimonial a la Corona ampliamente sustentada por las universidades en las que, principalmente, enseñaban jesuitas y dominicos; en el siglo XVIII esta idea continuó con los Borbones, aunque con un sesgo liberal; las reformas de Carlos III concibieron las posesiones ultramarinas como un sector productivo cuyo principal fin era de subordinación a la metrópoli, objetivo logrado a través de una intensa labor reformista. Y es en este sistema productivo donde se configura el oleaje revolucionario, pues en América estaba controlado por los hacendados criollos propietarios de grandes plantaciones de cacao y café, "mantuanos" y "grandes cacaos", que ante la presión de España se situaron a favor de la revolución, lo que tuvo como respuesta que la población india y negra buscara el amparo en las instituciones españolas, lo que provocó una distensión en la sociedad americana y dificultó la posibilidad de reclutar más indígenas y negros para la causa revolucionaria. Quien sí tuvo posibilidad de hacerlo fue el asturiano José Tomás Boves que llegó a reclutar un formidable ejército de "llaneros". Bolívar reconoce este factor social en la Carta de Jamaica (1815), en la que explica la derrota inflingida por Boves en su primera intervención bélica en la guerra de independencia: "Seguramente la unión es lo que nos falta para completar la obra de regeneración".

La decisión e intervención de Bolívar en el discurso de la Independencia tiene dos etapas; una, en la que todavía no tiene formado un proyecto intelectual, consistente en conseguir para la América española peso en la política internacional. El proyecto bolivariano cristaliza en un esquema categorial que para el historiador venezolano Carrera Damas se estructura en tres niveles: primero "independencia", seguida de una "integración" multiterritorial para salir de la estrechez provincialista y lograr una ecuanimidad continental que condujese a un nuevo "orden constitucional".

Este proyecto adquiere consistencia mediante la interacción de tres factores históricos que obligan a Bolívar a entrar en un proceso de reflexión que condujo al esquema categorial señalado anteriormente, construido por Carrera Damas. Para comprender el esquema histórico de Bolívar hay que señalar dos etapas, separadas por el año 1815. Entre 1807 —fecha de su regreso a Caracas— y el año 1815, los acontecimientos son muy significativos para la incorporación de Bolívar al movimiento de independencia. Se centra en la acción revolucionaria de la burguesía criolla venezolana que había conseguido desarrollar —de modo especial en Caracas— un clima intelectual de opinión que reclamaba la formación de una Junta para proveer el nacimiento de la Primera República, como ha explicado en sus estudios el historiador venezolano Carracciolo Parra Pérez.

El 9 de julio de 1810 la Junta enviaba las misiones al mundo anglosajón: Simón Bolívar, Andrés Bello y Luis López Méndez, a Londres; Juan Vicente Bolívar y Tomás Orea, a Estados Unidos. Para participar y presidir esta misión, Bolívar sufragó los gastos del viaje con la esperanza de conseguir la reincorporación de Francisco de Miranda, instalado en Londres a finales de 1784. Tras un largo viaje por Europa, regresó a la capital del Támesis en junio de 1789, donde mantuvo una serie de entrevistas con William Pitt en el transcurso de las cuales proporcionó al primer ministro británico importante información sobre población, fortificaciones, estado de la marina, de las fuerzas regulares del ejército, las milicias provinciales, de las provincias americanas "sujetas a una opresión infame".

En el viaje a Inglaterra, Bolívar consiguió la promesa de Miranda de regresar a Venezuela, lo cual no fue muy del agrado del prudente conservadurismo de la Junta, vencido por el radicalismo bolivariano, mediante la presión ejercida desde la Sociedad Patriótica que se inclinó abiertamente hacia el federalismo de la Primera República. Una comisión integrada por Germán Roscio, Fernando Toro y Francisco Isnardi, redactó la Declaración de Independencia de la Confederación Americana de Venezuela, aprobada en diciembre de 1811. El federalismo condujo a discrepancias, disensiones y violentos levantamientos contra la República, en el oriente y occidente de Venezuela. La guerra civil termina con un tremendo fenómeno sísmico que asoló la región, destruyó varias ciudades y sembró el miedo en la población, mientras se producía una reacción del ejército español dirigido por el general Domingo Monteverde desde Coro, que avanzó por territorio venezolano recibiendo la adhesión de muchos pueblos. Bolívar perdió la plaza de Puerto Cabello y solicitó urgente apoyo a Miranda que no pudo dárselo. Caído el prestigio de Miranda, es el propio Bolívar quien lo hace prisionero, lo entrega en La Guayra al comandante del puerto y obtiene salvoconducto de Monteverde para regresar a Caracas, pero se dirige a Cartagena de Indias (en Nueva Granada) e inicia un desesperado intento de reunir un ejército. Con el Decreto de Guerra a Muerte comienza lo que se ha llamado la Campaña Admirable que es, en realidad, el comienzo de la Segunda República, centrada de una manera total en la figura, la voluntad y el pensamiento constitucionalista de Simón Bolívar y una inevitable guerra social pues, el enfrentamiento armado entre patriotas y realistas puso en movimiento importantes masas que, hasta entonces, estaban adormecidas o controladas en sus respectivos quehaceres. El carácter social de la guerra adquirió una gran ferocidad por el levantamiento de las montoneras de los Llanos de Venezuela, bajo el impulso del asturiano José Tomás Boves. A partir de 1813, la terrible caballería de los llaneros supuso el final de la Segunda República de Bolívar.

Las tropas de Bolívar quedan destruidas en el choque con los llaneros que obtienen una decisiva victoria en La Puerta, mientras un segundo choque en Aragua destroza los restos del ejército republicano mandado conjuntamente por Bolívar y Mariño, que se ven obligados a huir en un pequeño velero a la isla Margarita, desde donde Bolívar se dirige a Cartagena de Indias. En julio de 1814 los llaneros de Boves y Morales entran en Caracas, sometida al saqueo y el terror. En las batallas de la Sabana del Salado y Urica se consuma la destrucción final del ejército revolucionario, pero en la última muere Boves de un lanzazo.

Comenzaba un repliegue para los independentistas. En año 1814 es el del regreso al trono de España de Fernando VII. Pronto se organizó una expedición integrada por diez mil quinientos soldados en cuarenta y dos buques de transporte y dieciocho navíos de guerra, a cuyo frente figuraba el general Pablo Morillo. Bolívar renuncia a su mando y, en mayo de 1815, se exilia a Kingston, en la isla inglesa de Jamaica.

La estancia de Bolívar en Jamaica supuso, ante todo, una etapa de reflexión que se pone de manifiesto en un proyecto constitucional junto con un lineamiento de revolución continental, como puede apreciarse en el importante documento —eminentemente político— que es la Carta de Jamaica donde aparece el enérgico optimismo contestatario, junto a una poderosa llamarada profética en la que su pensamiento abandona, de hecho, el provincialismo para adquirir una visión continental, erigiéndose en el principal defensor de la soberanía hispanoamericana; el gran acto de cooperación y colaboración que se había alcanzado en Cádiz con la Constitución de 1812, frente al intento de Fernando VII de reconstruir el antiguo edificio absolutista.

En 1815 en la mente de Bolívar germinó la idea de cambiar de modo radical las bases sociales de la revolución de independencia. En la Carta de Jamaica (1815) y el Discurso de Angostura (1819) puede advertirse la teoría de la ruptura sin ninguna clase de entendimiento y la formulación de un Estado republicano de ámbito continental, sin duda inspirado en el modelo norteamericano de 1787. En todo caso, ambos documentos constituyen la expresión, de una potente energía política, de alcanzar como meta última la Independencia. El Discurso de Angostura es el documento de teoría constitucional de mayor densidad escrito por Bolívar. Inicia una línea que ya no se interrumpe y que, como advierte Carrera Damas, debe ser puesto en relación explicativa con el Mensaje al Congreso Constituyente de Bolivia (25 de mayo de 1826) y el Mensaje a la Convención de Ocaña (29 de febrero de 1828).

Se trata de una línea de pensamiento teórico simultánea con el desarrollo de la campaña continental que ofrece hitos muy característicos desde los Andes a Carabobo: Congreso Constituyente de la Villa del Rosario de Cúcuta; campaña sobre el virreinato de Perú; Pichincha, Conferencia de Guayaquil, con San Martín, hasta culminar el proyecto andino con la creación de Bolivia y las dos decisivas batallas de Junín y Ayacucho. La pasión política de Bolívar se ha explayado desde 1815 a 1824 en la doble empresa militar y constitucional de la vida nueva que quiso crear en la América española.

Al final de su vida, enfrentado con la realidad social, las ambiciones personalistas, tanto populares como elitistas, produjeron la entrada de Bolívar en una espiral de frustración que en su ideología política personal giraba en torno a una doble cuestión: por una parte, la Constitución de Bolivia que el 16 de agosto de 1826 consiguió fuese adoptada por Perú. Era una carta constituyente fuerte que, sin violar las tres unidades, revocaba desde la esclavitud para abajo, todos los privilegios, reforzando el poder presidencial. En ello se contiene el pensamiento republicano del Libertador, que no era el mismo de toda la opinión hispanoamericana. También el prestigio militar se resentía. El levantamiento de Páez contra el orden impuesto en Venezuela por Bolívar se había unido al rechazo de la unión con Colombia y existía un fondo permanente de tensión y antagonismo entre militares y civiles. Páez se hizo portavoz del descontento y convocó (6 de enero de 1826) una conferencia populista en el monasterio de San Francisco, creando una fuerte tensión con las instituciones gubernamentales —Congreso y Cabildo— pues ello suponía la violación de la constitución de Cúcuta y la inevitable toma por Páez del mando militar en la ciudad de Valencia. La segunda cuestión fue la convocatoria de la Asamblea de Panamá (1826) para conseguir la unión continental que debía mantenerse entre las repúblicas mediante una Confederación. La unión era para Bolívar el mejor remedio contra la anarquía. No consiguió, tras la convocatoria, respuesta unánime, quedando reducida la participación a Colombia, México, Perú, Chile y las Provincias Unidas de Centroamérica. El resultado principal de la Asamblea de Panamá fue demostrar la posibilidad de contraste de opiniones políticas, de modo que pudiesen fortalecer los vínculos y relaciones fraternales de las naciones que van apareciendo en el tejido histórico de Iberoamérica.

El edificio pensado por Bolívar concluyó cuando acabó la guerra. Ruptura con Páez, con Santander, con la aristocracia limeña que consiguió la anulación de la Constitución bolivariana. El edificio republicano construido por el Libertador se resquebrajaba. Los intentos por mantenerlo fracasaron en la Convención de Ocaña, donde la oposición que, sin serlo, se llamaba democrática, caracterizaba el otro polo, representado por Bolívar, la dictadura. El pronunciamiento de Bogotá hizo que Bolívar asumiese plenos poderes, prácticamente dictatoriales, lo que condujo a la rebelión colombiana contra su dictadura pretoriana. A ello se añadió la invasión del ejército peruano del general-presidente La Mar; la rebelión del general de su máxima confianza, José María Córdoba, como consecuencia del rencor. Bolívar, ya gravemente enfermo, presentó su dimisión ante el Congreso colombiano e inició su retirada con la idea de hacer un último viaje a Europa, cosa que tampoco pudo cumplir. Acompañado de un reducido número de amigos y ayudantes inició el lento descenso del río Magdalena recibiendo constantemente noticias de la fragmentación de la América española, la muerte de su más directo colaborador en la guerra, el general Sucre, y la disidencia de Venezuela, minaron más, si cabe, su delicada salud. A las doce de la mañana del día 17 de diciembre de 1830 murió en la finca de recreo del hidalgo español Joaquín de Mier en San Pedro Alejandrino, cura de Santa Marta.

 

Obras de ~: Colección de documentos relativos a la vida pública del Libertador de Colombia y del Perú, Simón Bolívar, para servir a la historia de la independencia de Suramérica 1826-1830, compilada por Cristóbal de Mendoza, Francisco Javier Yanes y Antonio Leocadio Guzmán, Caracas, Imprenta de G. F. Devisme, 1826, 22 vols.; Documentos para la historia de la vida pública del Libertador de Colombia, Perú y Bolivia, compilada por José Félix Blanco y Ramón Azpurcía, Caracas, 1875- 1877, 14 vols.; Simón Bolívar, obras completas, comp. y notas de V. Lecuna, con E. Barret de Nazaris, La Habana, Editorial Lex, 1947; Discursos, proclamas y epistolario político, ed., pról. y notas de M. Hernández Sánchez-Barba, Madrid, Editora Nacional, 1975; Obras completas, Caracas, Universidad Simón Rodríguez, 1975; Doctrina del Libertador, pról. de A. Mijares (compil.), notas y cronología de M. Pérez Vila, Caracas, Ayacucho, 1976; Simón Bolívar fundamental, compil. por G. Carrera Damas, Caracas, Monte Ávila Editores, 1992-1993.

 

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Mario Hernández Sánchez-Barba



Fecha Publicación: 2018-07-15T14:15:00.001-07:00

José de San Martín | Real Academia de la Historia 
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José de San Martín

Biografía

San Martín, José de. El Libertador. Yapeyú, Corrientes (Argentina), 25.II.1778 – Boulogne sur Mer (Francia), 17.VIII.1850. General argentino, caudillo de la emancipación de América del Sur.

Nacido el 25 de febrero de 1778, en el pueblo de Yapeyú (Corrientes), capital de su departamento y uno de los cinco en que se dividió el gobierno de los guaraníes, organizado por misioneros y mártires. Era el quinto y último hijo del ayudante mayor Juan de San Martín, teniente gobernador de la provincia, y de Gregoria Matorras, casados en Buenos Aires, pero ambos palentinos, él de Cervatos de la Cueza y ella del próximo Paredes de Nava. En 1781, se trasladó la familia a Buenos Aires y, destinado el padre a España, llegaron a Cádiz el 23 de marzo de 1784 con cinco hijos, el menor José Francisco, de seis años.

La niñez de José de San Martín se marcó por la ausencia de los jesuitas, expulsados de su Misión de Yapeyú y de su Colegio de Málaga, cuyo local ocupó la escuela civil a la que asistiría. Aprendió en Buenos Aires a leer y escribir, durante el largo año que la familia vivió en Madrid, esperando destino y el padre se quejó en sus instancias del año perdido, con sus hijos "sin educación ni carrera".

Luego, durante casi siete años, José iría en Málaga a la escuela gratuita de las Temporalidades, sucesora del Colegio jesuítico de la calle de la Compañía. Los alumnos admiraban su precoz inteligencia, su excelente caligrafía, visible a los once años en la instancia de ingreso al Ejército, y dotes para el dibujo, la natación y la equitación, entonces normal en Málaga.

Desde los seis años hasta los trece, vivió José en la sencilla casa paterna y en el rudo cuartel de aquella Málaga de cincuenta mil almas, alegre y movida cara al mar. Su cristiana castellanía recibió influjos del fatalismo oriental, arábigo o bereber, y de puertos exóticos, que contribuyeron a su vigorosa personalidad.

Por entonces llegó de Lima a Cádiz, con los cuadros de mando incompletos, el Regimiento de Infantería de Soria, "El Sangriento", donde fueron "cadetes de cuerpo" sus hermanos mayores. Hubiera querido don Juan que José se les uniese al año siguiente, con los doce exigidos a hijos de oficial; al no haber plaza, el 21 de julio 1789 fue admitido cadete del Regimiento Murcia, con plana mayor en Málaga.

Aquel año el Ejército entraba en transición. Con la pujanza de la burguesía, las nuevas ideas limitarían el clasismo. Las ordenanzas de 1768 advertían al oficial que su "nacimiento no debía granjearle esperanzas para el ascenso". El saludo de San Martín, también reciente, era con la "gorra de sombrero", casi mitra sueca, que sustituyó al "sombrero acandilado" —de tres picos, flexible y estrechado en candil— y la marina bandera roja y gualda desde 1785, popularizaría en el sitio de Gerona, y la vería José, como oía la marcha real, aún "marcha granadera", que desde 1761 alternaba en infantería con "la fusilera".

No fue cadete cinco años, como sus hermanos, lo normal, sino menos de cuatro, tal vez por la campaña. Viviría en su casa —era permitido— y su alma militar se forjaría en el espíritu y la letra de las "sabias ordenanzas", norma de vida del soldado y el oficial, que se las haría comprar a su ingreso el "maestro de cadetes".

Llevaría San Martín cerca de catorce meses en filas, aún sin cumplir trece años, cuando fue en un destacamento a Melilla. Debió partir de Málaga en septiembre de 1790, cuando el sultán de Marruecos, Muley Yasid, declaró la guerra. Pese a su corta edad, dadas sus cualidades, se le consideró útil para el servicio.

En las siete semanas de destacamento melillense, San Martín no hizo más que aprender, navegando en su batallón, ida y vuelta de Málaga a Cartagena y a Mazalquivir hasta el 7 de mayo de 1791, ya con trece años de edad y dos de cadete. Al fin a Orán, que, asolado por un terremoto en octubre anterior, dio ocasión al bey Mascara para sitiarlo con abundantes fuerzas. Llegó el II Batallón el 25 de junio y el 28 empezaron treinta y tres días de ataques. Allí fue el bautismo de fuego de San Martín, granadero por diestro en lanzamientos. El 30 de julio de 1791 se entregó la plaza, aunque el Batallón permaneció siete meses más, hasta el 27 de febrero de 1792, en que abandonó Orán, cuando José cumplía catorce años con buena experiencia acumulada.

El 21 de septiembre, proclamada la República en Francia, el Murcia navegó desde Cartagena al puerto de Los Alfaques, y por jornadas ordinarias, recorrió José unos 190 kilómetros hasta Villafranca del Panadés, al suroeste de Barcelona. De allí, otros 250 hasta Zaragoza, donde el 1 de diciembre quedó su Plana Mayor. Por buen tirador, en Seo de Urgel se incorporó a los cazadores del capitán Corts. En unos dos meses, aún cadete, anduvo casi 600 kilómetros con armamento y equipo. Aprendió a vivir en alta montaña por los valles de Arán y Tena. Su regimiento, el Murcia, fue de los que formaron la agrupación de maniobra del Ejército Pirenaico Central, del príncipe Castellfranco.

Cuando la Convención, declaró la guerra a España el 7 de marzo de 1793, el general Ricardos invadió el Rosellón con el Ejército Oriental. Con el Murcia, en el Central, protegiendo Jaca y el valle del Tena, intervino San Martín en un combate cerca de la venta de Brouset, y el 19 de junio recibió el despacho de segundo teniente. Tenía mando en su cuarta compañía y quince años de edad, cuando el Murcia fue a reforzar el Ejército de Ricardos, el más avanzado, teniendo que, volver a la Seo, para su larga marcha de montaña casi hasta Figuras y, tras la frontera, combatió en Creu del Ferr y Tour de Batere.

Las tropas de Ricardos, únicas en otoño de 1793, rechazaron a las de Dugommier, con fuertes pérdidas en Truillas, donde el Murcia venció en cinco encuentros, desde Mount Boulou hasta dos combates de Banyuls, el segundo con más de dos mil bajas francesas. En marzo de 1794 muerto Ricardos, el conde de La Unión mandó replegarse, el regimiento de San Martín, aún combatió del 3 al 27 de mayo, en Port Vendres, y luego en Puy des Dames y Collioure. Al capitular su general, Navarro, el Murcia fue prisionero a Barcelona, comprometido a no empuñar las armas hasta la paz.

En julio de 1794 San Martín fue primer subteniente y en mayo de 1795, segundo teniente. A lo dos meses firmó Godoy la Paz de Basilea, y se le nombró príncipe de la paz de Basilea, mal abreviado en príncipe de la Paz, que era exclusivo de Jesucristo. San Martín recobró su hipotecada capacidad de lucha.

El 27 de febrero de 1801, España declaró a Portugal la guerra llamada "de las naranjas" para la que el Murcia embarcó en la Santa Dorotea, que el año 1797 caboteaba la costa norteaficana. San Martín actuó en la captura de un jabeque en el cabo Falcón y en un combate cerca de Almería. La hoja de servicios cita su quinta campaña, primero en aguas de Toulón y al fin junto a Cartagena, contra el navío inglés Lión, que al fin apresó a la Santa Dorotea, y trasladó su tripulación a un bergantín de la república de Ragusa, que les desembarcó en Mahón en julio de 1798. Desde entonces los datos de San Martín son oscuros, se dice que volviendo a España como "prisioneros juramentados", a él y otros, les llevaron a Londres, donde quizá se viesen con las primeras logias americanas.

También consta en su hoja que el 19 de mayo de 1801 actuó como oficial del Murcia en la acción de Campo Mayor y que, a fin de año, yendo al mando de un destacamento de recluta, cerca de Valladolid, unos bandidos le robaron la caja militar con 3350 reales de vellón, quedando con graves heridas en el pecho y una mano, saliendo sin tacha del expediente que por ello se abrió el 6 de enero de 1802, mientras él actuaba en el sitio Gibraltar.

La brillante carrera que presagiaban sus méritos en los Pirineos inició su declive el 8 de mayo al fracasar la flotilla, por los siete años y medio prisionero juramentado, más la inocua guerra de Portugal y la afrenta administrativa por su encuentro con los bandidos, dura lección en aprendizaje militar.

José de San Martín llegó a Cádiz el 26 de diciembre de 1802, a raíz de su ascenso a segundo teniente, destinado al nuevo Batallón de Infantería Ligera de Voluntarios de Campo Mayor. En él se distinguió por su actividad humanitaria en la peste de 1804; el 2 de noviembre ascendió a capitán segundo, asistiendo a los preparativos y resultados de la batalla de Trafalgar. Allí recibiría ecos de los sucesos de Hispanoamérica, en contacto con las logias de inspiración británica, con noticias de la transformación de las juntas revolucionarias americanas, noticias que le irían interesando por la político-militar argentina.

En noviembre de 1807 formó parte de la desorganizada expedición a Portugal y al regresar a Cádiz se enteró del motín de Aranjuez y vivió su tragedia inicial de la Independencia, cuando el 26 de mayo de 1808, la Junta Revolucionaria exigió alzarse contra los franceses al gobernador de Cádiz, general Solano, quien estudiando el caso con sus generales, publicó un indeciso bando que soliviantó al pueblo, moviéndole a ir hacia Capitanía, San Martín, que estaba en casa de Solano, veía desde allí la guardia, que era del Campo Mayor, su batallón, al ver el cariz del pueblo llegando la plaza, debió absorber el mando del teniente de guardia, al que la tropa obedecía mal, y disparaba al aire al mandarle hacer fuego.

Solano se vio perdido y huyó por azoteas, hasta una casa próxima, y mientras San Martín, pugnaba por defender la puerta, los sublevados entraban en Capitanía por la de cocheras. Descubierto Solano el gentío le llevó hasta la plaza y le dio muerte. Algunos, confundiendo a San Martín con el general, muy parecido, iban a lincharle y no le lincharon por ocultarle un amigo, logró incorporarse en Ronda a su Batallón.

Era ya un experto capitán de treinta años, con temple palentino y ceceo malagueño, que hasta el 29 de mayo de 1808 actuó como ayudante del Batallón de Campo Mayor, a las órdenes del general Francisco Solano, marqués del Socorro, a quien conoció en Orán y en el Rosellón y, criollo como él, pronto obtuvo su aprecio, siendo su capitán de guías en la Guerra de las Naranjas. San Martín le recordó toda su vida llevando en su cartera el retrato de quien había sido su compatriota, jefe protector, amigo y acaso hermano de logia.

La Junta de Sevilla le nombró instructor de tropas en Jaén, pero al organizarse las unidades militares, volvió a su Batallón de Voluntarios de Campo Mayor, encuadrado ya en el Ejército de Andalucía del teniente general Castaños, que el 20 de junio inició sus operaciones con treinta y cinco hombres en tres divisiones mandadas por los generales Reding, Coupigny y Jones, y los destacamentos de flanqueo de Valdecañas y de la Cruz Mourgeón.

Castaños creó para Coupigny, una agrupación volante, de choque, al mando de Cruz Mourgeón, teniente coronel del Campo Mayor, formada por una compañía de su Batallón, otras de a pie y varios escuadrones. Para una operación de caballería, dio la vanguardia el capitán San Martín, experto jinete, a quien el 23 de junio, ordenó Mourgeón explorar el terreno, y San Martín, cerca de Arjonilla, organizó en cabeza veintiún húsares de Olivenza montados y caballería de Borbón, y detrás, cuarenta y un infantes del Campo Mayor.

La noche de San Juan, a las tres, San Martín inició en la oscura Aldea del Río un avance lento, que seguían los de a pie; y al verse el perfil del camino, destacó dos húsares a exploración, que vieron caballería en retirada. Mourgeón ordenó atacar, pero el enemigo ya lejos, hizo atajar por una trocha sobre el camino de Andújar. San Martín con los húsares, cargaron sobre una línea de caballería de la guardia imperial, formada en batalla ante unas casas de posta El parte de Mourgeón decía el 23 de junio decía: "Este valeroso oficial atacó con tanta intrepidez, que logró desbaratarlos, dexando en el campo diez y siete dragones muertos y cuatro prisioneros; emprendiendo la fuga el oficial y los restantes soldados, con tanto espanto que arrojaban sus morriones. Por nuestra parte herido leve un Cazador, pese a descargas de tercerolas y pistolas".

Fue la primera victoria española de la guerra y el primer mando de San Martín. El parte se hizo bando y edicto pregonado en las esquinas, con la sarcástica apostilla: "Los que así huyen son los vencedores de Jena y Austerliz". A Austerlitz le faltaba una "t". Se concedió a las tropas un escudo, boceto de San Martín, buen pintor, él ascendió a primer ayudante a las órdenes de Coupigny, y agregado a la caballería de Borbón, pues el cargo era de jinetes.

El capitán San Martín continuó en la agrupación de vanguardia de Mourgeón. Consta como desde el 27 de junio, A los cuatro días de Arjonilla era ya ayudante primero y el 7 de julio agregado al regimiento de Caballería de Borbón, como ayudante de campo de Coupigny, con misiones del aún inexistente Estado Mayor, De sus acciones en la complicada batalla de Bailén, da idea el informe del general Reding a Castaños sobre su jefe, Coupigny: "En la dirección de los movimientos contribuyó al acierto, eligió los cuerpos y acudió con ellos a los puntos más vivos de los tres ataques generales, y con sus conocimientos y valeroso ejemplo, proporcionó los felices resultados".

Así se reconoció en su grado de teniente coronel, distinguido el día 11 en el cruce del Guadalquivir; el 13 en el del río Salado; el 14 y 15 en los combates de Villanueva de la Reina; el 16 al levantarse el campo para marchar a Menjíbar, el 17 por los combates allí y el 18 y 19 por los de Bailén. Como ayudante asistiría con Coupigny, al encuentro de Reding con Dupont, donde hubo de observar y aprender, como demostró después: En el combate de San Lorenzo aplicaría su experiencia de Arjonilla al campo raso; en los Andes, la de las cumbres pirenaicas y en Chacabuco, la de la batalla clásica que vio y practicó en Bailén.

No consta una actuación masónica de San Martín en Cádiz; en 1810 sólo la logia "Lautaro" trataba de la emancipación americana, vinculada con "La gran Reunión Americana", su matriz de Londres. De la "Lautaro" argentina quedan aún enigmas. Dos años antes de morir, el 11 de septiembre de 1848 escribía desde Boulogne al general Ramón Castilla declarando: "Una reunión de americanos en Cádiz, sabedores de los primeros movimientos... resolvimos regresar cada uno a al país de nuestro nacimiento, a fin de prestarle nuestros servicios en la lucha, pues calculábamos se había de empeñar." El 2 de septiembre de 1811 solicitó la baja en el ejército y pasaporte a Lima bajo el nombre de José Matorras, con intención secreta de ir a Buenos Aires Cuando dijo adiós a Cádiz, se despidió también de España. Esa llamada "traición" de San Martín, no se explica por "la voz de la sangre", cuando hijo de palentinos, el menor de cinco hermanos, salió de América, con cinco años, y sólo a él le "hirvió su sangre criolla". El motivo está en "el glorioso desencanto", la injusticia profesional con los méritos del padre, oficial "de tropa" muerto con sueldo de teniente; y con él, "cadete de cuerpo" por "hijo de americano" (militar en América), que fue postergado. Alfredo Villegas, el gran historiador sanmartiniano, vio en el Archivo de Simancas —y murió poco después— una lista de ascensos, con San Martín a teniente coronel efectivo, cuya noticia se cruzaría con su salida de Cádiz en glorioso desencanto.

El día 14 zarpaba a Londres, donde permaneció cuatro meses, en los que se supone que renovó los contactos con la logia iniciados en Cádiz. El 19 de enero de 1812 embarcó con otros "patriotas" americanos en la fragata George Canning rumbo a Buenos Aires. Llevaba una biblioteca con 126 títulos en 430 tomos, muchos prohibidos en España, acaso regalo de "ilustración" inglesa a Hispanoamérica. De ellos, en francés 83 y 126; militares 48 y 84, en español, 25 de los 48 y 30 de los 84. Llama la atención lo absurdo de estar en francés los 11 tomos de las Reflexiones Militares, de Santa Cruz de Marcenado, el clásico texto militar español de entonces.

Llegó a Buenos Aires el 9 de marzo de 1812 y ocho días después ofreció sus servicios a la Junta Gubernativa, donde, según su carta "todos los vocales menos uno, le recibieron con una desconfianza muy marcada". Siete días después, el 16, se incorporó al Ejército de la Revolución de Mayo y el Triunvirato le reconoció el grado de teniente coronel de Caballería. Le aceptaron formar un primer escuadrón de Granaderos a Caballo, cuerpo de aparente antítesis, ya iniciado en España en 1735 con la "Compañía de Granaderos a Caballo del Rey", con variantes de los Dragones de fines del siglo xviii. San Martín llegó a organizar con ellos un regimiento de tal nombre, en largo período de instrucción. El 12 de septiembre de 1735 se casaba con María Remedios de Escalada, el 8 de octubre actuó en la revolución que derrocó al Triunvirato, y el 7 de diciembre, ascendido a coronel, se le nombró jefe del ya instruido Regimiento de Granaderos.

El 3 de febrero de 1813. vencía a los realistas en San Lorenzo, combate de pequeña entidad, llamado "batalla" por ser la primera victoria contra los realistas, éxito semejante al de Arjonilla, famoso por su bando como éste por su himno, casi nacional: "Son las huestes que prepara/ San Martín para triunfar en San Lorenzo". Buenos Aires le envió al pueblo de San Lorenzo con sus Granaderos a caballo que, a marchas forzadas, esperaron a los realistas ocultos tras el convento de San Carlos y les vencieron, teniendo sólo ocho bajas. A San Martín, con la pierna presa por su caballo muerto, le salvó de morir el sargento Cabral con heridas mortales.

El 1 de junio de aquel 1813, moría en Orense Gregoria Matorras, madre de José Francisco, al que empezaban a llamar "El Libertador".

El general Belgrano, jefe del Ejército del Norte, vencedor en Tucumán y Salta, al ser vencido en Vilcapugio y Ayohuma, al retroceder a Salta para reorganizarse, el gobierno le envió refuerzos con el coronel San Martín, a quien luego dio el mando de aquel Ejército el 29 de enero de 1814, con cuartel general en Tucumán, donde planeó el proyecto del paso los Andes para liberar Chile y Perú. Cuando estaba entregado de lleno a organizar las tropas, se le agravó una enfermedad latente y hubo de pedir licencia, yendo a reponerse a la sierra de Córdoba.

En septiembre de 1814 se le nombró gobernador intendente de Cuyo y tuvo que acoger allí a los patriotas que buscaban refugio después de la derrota sufrida en octubre de ese mismo año en Rancagua. Con el apoyo del nuevo director supremo, Carlos de Alvear, a quien conoció en Cádiz, organizó un ejército con los refugiados, cuando el Congreso de Tucumán el 9 de julio de 1816 concedió la independencia a las Provincias Unidas del Río de la Plata. El director supremo Juan Martín de Pueyrredón le nombró general en jefe del Ejército de los Andes, al que durante dos años instruyó en Mendoza, en el campamento del Plumerillo, preparando la invasión de Chile. Desde allí inició el paso de los Andes el 18 de enero de 1817 con 5.200 hombres que, con en marchas forzadas los atravesaron durante veinte días.

No puede compararse con él, el paso de los Alpes por Aníbal, César, Alejandro y Napoleón, no puede compararse con el de los Andes por San Martín, ni por el obstáculo, ni por las circunstancias. Las tropas de San Martín franquearon alturas de 3200 a 4200 metros en ruta máxima 745 y mínima de 380, por zonas casi desérticas, clima riguroso, sin poblados ni refugios, y difíciles desfiladeros en la frontera con Chile; mientras que Napoleón no subió a más de 2500 metros, con recorrido máximo de 280 kilómetros y mínimo de cien, con algunas zonas fértiles y pobladas.

Los Andes sólo podían pasarse desde finales de diciembre a principio de febrero, por la inmovilidad que exigen las tierras inhóspitas en temporales de nieve y viento, marchando a veces de noche, mal abrigados y alimentados, con dificultad extrema para transportar la artillería. Sólo de "puna", mal de montaña, murieron unos trescientos soldados. Destaca la previsión y desarrollo operativo de San Martín, que con deficiente de cartografía, condujo sus columnas, casi sincronizadas, por seis rutas muy dispares: Planchón; Portillo; Guana; Comecaballos; La Cumbre y Los Patos, hasta reunirlas en Chile, casi en la fecha prevista, para ayudarse si era necesario, como así ocurrió.

Cuando el 12 de febrero de 1917, tras la ardua hazaña, las tropas de San Martín y el general chileno O'Higgins, bajando de las montañas de Chacabuco, entraban al valle próximo a la capital, cortaban el paso unos mil quinientos realistas al mando de Rafael Maroto, que rechazaron y contraatacaron un ataque de O'Higgins. Al atacar San Martín hizo retirarse al enemigo con grandes pérdidas. La victoria de Chacabuco restableció la libertad en Chile y pasados dos días, San Martín entraba triunfador en Santiago. Tres días después se reunían allí una comisión de notables proponiendo como gobernante al Libertador, pero San Martín declinó tal honor en el brigadier chileno Bernardo O'Higgins, que llevó el título de director supremo.

Entonces el Cabildo de Chile premiaría al vencedor de Chacabuco con 10.000 pesos, y San Martín, al rehusarlos, propuso fundar con ellos una biblioteca nacional "para que el pueblo se ilustrase en los sagrados derechos que forman la esencia de los hombres libres".

Reacción de los realistas el 19 de marzo de 1818 venciendo a los patriotas en Cancha Rayada, pero el 5 de abril, al mando vencieron éstos, al mando de San Martín, en la batalla de Maipú, de gran trascendencia, no sólo militar, pues al confirmar la independencia de Chile repercutió en todo el continente, despertando buenos augurios su influencia en la política europea.

Seguro ya Chile, San Martín organizó con tropas argentinas y chilenas el Ejército Libertador del Perú, con el que se trasladaría al Perú y para complementarlo creando una escuadra en el Pacífico, regresó a Buenos Aires. Viendo allí una situación de práctica guerra civil entre el poder central y las provincias, se negó a emplear sus tropas en ella, y volvió a Chile en el otoño de 1817, cuando empeoraba su salud, retrasando hasta 1820, la campaña de Perú. Con el apoyo de la flota que mandó el escocés lord Cochrane, los patriotas lograron controlar toda la costa del Pacífico, desde el estrecho de Magallanes hasta el Perú, estrechando el cerco a las tropas realistas.

Desembarcó en la bahía de Paracas el 8 de septiembre de 1820, anunciando a los peruanos que llegó la hora de su liberación. Al iniciar la campaña negoció una paz con el virrey absolutista Joaquín de la Pezuela, y en 1821 firmó el Pacto de Punchauca con el nuevo virrey, el liberal José de la Serna e Hinojosa, acordando la independencia de Perú, el establecimiento de una regencia de tres miembros y el envío de representantes a España, ofreciendo el trono a algún príncipe de la familia real, pero los oficiales realistas no aceptaban ese acuerdo. Reanudada la lucha, se coronó el 10 de julio de 1821, entrando San Martín en Lima, de incógnito y al atardecer, evitando alardes inmodestos, y demorando hasta el día 28 proclamar la independencia en la plaza mayor.

San Martín gobernó como protector de la libertad del Perú desde el 3 de agosto de 1821 hasta el 20 de septiembre de 1822. Creó el ejército, la marina de guerra, las instituciones del país, su bandera y su himno. Fundó la Escuela Normal y la Biblioteca Nacional, donándole la suya; decretó la libertad de los negros hijos de esclavos y eximió de tributos a los indígenas. Convocó un Congreso Constituyente que acabase con las discrepancias entre líderes y marchó a Guayaquil a entrevistarse con el otro general Libertador, Simón Bolívar, que estaba en Ecuador.

En la entrevista, el 26 de julio de 1822, los Libertadores trataron de la situación del continente, el régimen de Perú y la situación de Guayaquil: su independencia, pertenecer al Perú o integrarse en la Gran Colombia, como resultó al fin. San Martín, era partidario de una monarquía en Perú, pero al oponerse la burguesía limeña, optó por un Congreso Nacional, ante el que, en septiembre de 1822, pronunció un discurso de talla heroica resignando sus poderes en él, como expresión del pueblo soberano, pero, en realidad, quedando en Bolívar los asuntos del país.

San Martín abandonó enseguida la sala del Congreso para descansar unas horas en su quinta antes de ir a Chile, Le visitó un grupo de diputados ofreciéndole, entre otros títulos, el de generalísimo y fundador de la libertad del Perú, lo que aceptó como honor, no con autoridad en el Ejército. El 20 de aquél mes, yendo a Valparaíso, enfermó gravemente y quedó en Mendoza del 4 de febrero al 20 de noviembre de 1823 en que salió para Buenos Aires al saber la muerte de su esposa. Al llegar allí en diciembre, un ambiente hostil le atribuía absurdos proyectos. Decidiendo educar a su hija en Europa, embarcó con ella en febrero de 1824, aún con la salud quebrada.

Permaneció algún tiempo en Gran Bretaña y Francia, y al fin se instaló en Bruselas. En 1827 por la guerra con Brasil, ofreció sus servicios al gobierno argentino, y en 1829 quiso mediar en las tensiones entre centralistas de la capital y los federalistas de provincias, a quienes siempre se opuso, viajando a Buenos Aires, pero dado el mal ambiente político, sin desembarcar, volvió a Europa.

Durante largo tiempo vivió en Bruselas con decoro y escasos recursos. A comienzos de 1831 reanudó en Francia la vieja amistad del banquero Alejandro Aguado, marqués de las Marismas del Guadalquivir, que le invitó a instalarse en París, fue su benefactor y murió en 1842, habiéndole nombrado su albacea. En 1844 adquirió la casa de Grand Bourg, donde vivió hasta 1848, en que el agitado ambiente le movió a unirse a su familia a Boulogne sur Mer, dispuesto a ir a Inglaterra si lo aconsejase la inseguridad.

Mantuvo relación epistolar con el mariscal Castilla, presidente del Perú, que le invitaba a "pasar allí tranquilo el último tercio de su vida". Cuando dudaba de ir, murió en Boulogne el 17 de agosto de 1850, teniendo a su lado, su hija Mercedes y sus dos nietas, el enviado de Chile en Francia y el médico, doctor Jordán. Al trasladar sus restos a Buenos Aires, en 1880, se depositaron en un mausoleo de la Catedral, con símbolos de Argentina, Chile y Perú.

Mientras tanto, aún se mantiene la vieja pugna entre su posible adscripción a las sectas y su manifiesta devoción religiosa, como se considera misteriosa la entrevista de Guayaquil con su inexplicable sometimiento a Bolívar.

 

Bibl.: J. M. Gárate, El glorioso desencanto del capitán San Martín (inéd.); B. Mitre, Historia de San Martín, Buenos Aires, Editorial Anaconda, 1950; R. I. Gómez Carrasco, El general José de San Martín, Buenos Aires, Peuser, 1961; D. S. Sarmiento, Vida de San Martín, Buenos Aires, Emecé, 1964; C. A. Salas, El general San Martín y sus operaciones militares, Buenos Aires, Editorial Instituto Nacional Sanmartiniano, 1976; P. Otero, Historia del Libertador Don José de San Martín, Buenos Aires, Círculo Militar, 1978; D. Ramos Pérez, San Martín, el libertador del Sur, Madrid, Anaya, 1988 (Biblioteca Iberoamericana); A. Lago Carballo (coord.), Vida española del general San Martín, Madrid, Instituto Español Sanmartiniano, 1994; A. Pérez Pardella, El Libertador cabalga, Buenos Aires, Desarrollo Editorial, 1994; A. Henniti, San Martín y los libertadores de América, Madrid, 2000.

 

José María Gárate Córdoba


Fecha Publicación: 2018-07-13T21:27:00.001-07:00

Lavarello Vargas de Velaochaga, G.  Artistas plásticos en el Perú: Siglos XVI - XVII - XVIII - XIX – XX  Lima , 2009 - 507 pp

He tomado contacto con su autora por internet, gracias al gratuito y gentil envío de sus presentaciones en PPT https://cepac.ucss.edu.pe/recopilacion-de-nuestra-historia-peruana-por-gaby-lavarello-de-velaochaga/.

En la Biblioteca Municipal de Lima pude tener en mis manos su magno Diccionario de Artistas Plásticos la semana pasada, y hoy, gracias a su generosidad, he recibido la obra como preciado regalo. Me la he leído de un tirón y he quedado sorprendido de la proeza de su obra enciclopédica. Tantos creadores desapercibidos o silenciados cobran vida y cuerpo al presentarlos en familia, en conjunto.

Por el más de medio millar de páginas, desfilan cientos de autores, interminable enumeración de artistas plásticos –pintores, escultores, arquitectos- que se remonta a los tiempos del Virreinato, pasando por la República, hasta llegar al 2002, sin discriminar a los artistas extranjeros que a su paso por nuestras tierras también dejaron un importante legado.   

Como muy bien dice en el prólogo su autora: "Creo que el Perú tiene un arte propio, tan legítimamente nuestro como lo tuvieron nuestras culturas aborígenes; las grandes figuras de la plástica actual así lo confirman. Este compendio tiene por objeto dar un paso más en la historia de la plástica peruana en todas sus técnicas y rendir un homenaje a los artistas olvidados que tantos galardones y reconocimiento internacionales lograron para el Perú".   

Gabriela Lavarello Vargas de Velaochaga nació en Lima en 1943 y realizó estudios de Artes Plásticas, Pintura y Escultura con el maestro Carlos Cánepa Chamochumbi, entre 1966-1972. Asimismo, es Bachiller de Educación Técnica y Artística; y ha realizado Cursos de especialización de Museología, Museografía y Restauración.   

Como Directora de la Galería de Arte 715 de Lima, desde 1974 hasta el 2003, proyectó y realizó 683 exposiciones de arte en las Galerías del Grupo 715 y en instituciones públicas y privadas nacionales y del extranjero. Esta experiencia constituyó un acercamiento real al arte peruano contemporáneo.   

Por su labor a favor de la Cultura Artística, ha sido galardonada en varias oportunidades, destacando la del Homenaje al Día Internacional de la Mujer por la Municipalidad de San Borja, 2003; Premio Excelencia, MT Fashion Magazine, como la Directora de Galería de Arte más destacada de Lima del año 2002, julio 2003.

En agosto del 2005 fue incorporada como miembro de la Academia Gravatalense de Letras (Termas de Gravatal, Santa Catarina, Brasil).

Ha publicado varios ensayos históricos del Perú, en el Boletín de Nueva York, USA, desde el año 2003. Autora, desde fines del 2007, hasta la fecha, de la serie de treinta y tres presentaciones en archivos PPS de Arte en el Perú desde el siglo XVI al XX. 

Así mismo, programas con diapositivas en PPS como: Lima es mi Verdadero Nombre, Templos Limeños, Bicentenario del Cementerio Presbítero Maestro, Señor de los Milagros, Imaginería Religiosa, Inca Garcilaso de la Vega,  90 años de la ENSABAP; Sermón de las Tres Horas, Oceanus Peruvianus, El 28 de julio y los artistas diseñadores de nuestros Símbolos Patrios; los mismos que se pueden ver vía Internet, incluyendo La Condesa de Lemos, Primera Gobernante del Perú, en ETNILUMINIDAD de Costa Rica. Colaboradora en Monforte de Lemos, España, y de la Fundación Universitaria Andaluza "Inca Garcilaso" de la Universidad de Málaga, España.  



Fecha Publicación: 2018-07-12T06:37:00.001-07:00

Tercer aniversario de la encíclica Laudato Si


Amigos: Les comparto la crónica del Dr. P. Martínez Anguita, por gentileza del gran amigo Dr. Francisco Marcos; la ponencia del Cardenal Barreto y el testimonio del profesor  de la UCSS-Nopoki, Delio SITICONATZI CAMAITERI, del Pueblo Ashaninka

 

1.   Testimonio del Dr. Pablo Martínez de Anguita, Director del Instituto Laudato Si (Granada), participante del congreso del Vaticano sobre la encíclica, julio 2018

Durante los días 5 y 6 de julio de 2018 tuvo lugar en el Vaticano la conferencia  para celebrar el tercer aniversario de la publicación de la encíclica del Papa Francisco  "Laudato Si". Quienes hemos tenido la suerte de asistir hemos quedado profundamente conmovidos al escuchar los testimonios de nativos de Groenlandia que han visto decrecer la capa de hielo de su tierra de 5 a 2 km de altura con millones de litros por segundo de hielo inmemorial vertiendose al océano a la par que el testimonio de otros nativos de Tahití que han visto como la escuela donde estudiaron sus padres está ahora bajo el mar. Desde América, indígenas de la Red Eclesial Pan- amazónica nos han explicado como la minería extractiva y las compañías energéticas están destruyendo las aguas y bosques que han sido su sustento durante siglos.

En los últimos millones de años no habido tanto carbono en la atmósfera como ahora, por eso la frecuencia y gravedad de lo desastres naturales es cada año mayor. El cambio climático es una realidad consecuencia de nuestra falta de conciencia sobre el cuidado de la casa común. Nuestro modelo de consumo económico genera la destrucción de un territorio equivalente a un campo de fútbol por minuto con toda su pérdida de biodiversidad asociada. Pero también los grandes expertos como el presidente de la COP24 nos han explicado que aún estamos a tiempo de salvar el planeta de una destrucción sin igual.

Estamos ante nuestra última oportunidad para lanzar un "rescate" por nuestro clima y un plan Marshall para nuestro planeta. Hace ocho siglos un hombre llamado Francisco recibió este mensaje: "Repara mi casa que como ves está en ruinas".  Hoy un nuevo Francisco nos invita a un cambio tan grande como el que era necesario entonces, si bien, esta vez la casa no es sólo la iglesia si no el planeta entero.

No podemos dejar pasar más oportunidades. He aquí lo que nos ha vuelto a decir el Papa en este encuentro: "Las predicciones catastróficas ya no pueden ser miradas co

 

n desprecio e ironía. A las próximas generaciones podríamos dejarles demasiados escombros, desiertos y suciedad. El ritmo de consumo, de desperdicio y de alteración del medio ambiente ha superado las posibilidades del planeta, de tal manera que el estilo de vida actual, por ser insostenible, sólo puede terminar en catástrofes, como de hecho ya está ocurriendo periódicamente en diversas regiones. La atenuación de los efectos del actual desequilibrio depende de lo que hagamos ahora mismo, sobre todo si pensamos en la responsabilidad que nos atribuirán los que deberán soportar las peores consecuencias (Laudato Si, 161).

Es hora de mirar a nuestro planeta de otro modo, como lo hacen los pueblos indígenas para quienes "la tierra no es un bien económico, sino don de Dios y de los antepasados que descansan en ella, un espacio sagrado con el cual necesitan interactuar para sostener su identidad y sus valores" (Laudato Si 141).

Es hora de cambiar hábitos, de convertirnos ecológicamente como nos invita el Papa Francisco, es tiempo de pedir compromisos ambientales a nuestros dirigentes y de asumirlos también nosotros, es hora de volver a ser hermanos y de celebrar nuestra vida y la de la tierra. Es tiempo de desterrar la avaricia, la arrogancia y la apatía que nos han traído esta crisis ambiental a la que parecemos ciegos y cuyos efectos ya los sufren los más vulnerables.

De este encuentro con el Santo Padre me quedo sobre todo con sus palabras de despedida para todos nosotros: "El Señor de la vida … que se han ido el mismo y se ha unido definitivamente a la tierra no nos abandona y en su constante amor nos ayuda a encontrar nuevos caminos".

Es tiempo de despertar. Es tiempo de cambiar. Es el momento de encontrar estos nuevos caminos y de actuar.  

2.   Cardenal Pedro Barreto y el profesor Delio Siticonatzi

En la Ciudad del Vaticano, los días 5 y 6 de julio del 2018, con ocasión del 3° Aniversario de la encíclica Laudato si' del Papa Francisco, se llevó a cabo la Conferencia Internacional "Salvemos nuestra Casa Común y el futuro de la vida en la tierra". Conferencia organizada por el Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral, presidido por el Cardenal Peter Turkson, quien haciendo énfasis a los desafíos que encontramos hoy, no solo la Iglesia, sino todos aquellos que están involucrados en el cuidado de la Casa Común, se han encontrado en el Vaticano para buscar respuestas globales a problemas globales.

En medio de todos los participantes, provenientes de diversas partes del mundo eclesial, político, gubernamental, ONGs, empresas extractivas, científicos y todos aquellos preocupados  por el futuro de la vida en la tierra, en medio de ellos, es de suma importancia resaltar la presencia de los representantes de los Pueblos Indígenas y Originarios, provenientes de la Panamazonia, la Groelandia, Asía y África, quienes con su participación y aportes se convirtieron en los protagonistas de esta gran asamblea, que ni más ni menos se desarrolló en la Sala del Sínodo al interior del Vaticano.

Delio SITICONATZI CAMAITERI, del Pueblo Ashaninka – Perú – representante de la Red Eclesial Panamazónica – REPAM

Certera y asertiva fueron las palabras del profesor de la Universidad de los Indígenas – NOPOKI – Delio Siticonatzi, cuando resaltaba lo importante que tiene el territorio amazónico con todas sus riquezas para todos los que la habitan. Naturalmente, este fue la primera pucuna que han recibido los participantes. Sus palabras poseen un tono evangelizador, son los pueblos indígenas quienes están evangelizando hoy al Vaticano. "Evangelizare pauperibus misit me. Pauperes evangelizantur". Cabe aquí preguntarnos: ¿quiénes son realmente los "pobres"?


Aquí algunas frases a destacar:


"Los ríos nos conectan con otros pueblos y nos bendicen con abundancia de peces. Pero existen contrastes muy fuertes a esta imagen tan bella. En el siglo pasado hubo un fuerte impacto debido a la extracción del caucho que causó la muerte de muchísimos indígenas. Convirtiéndose (los responsables de esta fiebre cauchera) en auténticos genocidas. La guerrilla ha dividido a mi pueblo. Sembrando el terror han causado la muerte de muchos indígenas. Han causado (caucheros y guerrilleros) divisiones y han convertido a muchos de nosotros en muchos refugiados. Actualmente nuestras comunidades se han fortalecido, pero crece la amenaza de los grandes proyectos extractivos de hidrocarburos, de nuestras maderas, de nuestras riquezas, como el oro, minerales, y coca; causando la destrucción de la Amazonía y la destrucción de los pueblos que viven en ella.

Estuve presente cuando el Papa Francisco visitó la Amazonía, y me alegró mucho sus palabras de aliento para nuestros pueblos, animándonos a seguir con nuestros valores ancestrales que heredamos; y escribir nosotros mismos nuestra historia, de lucha y esperanza. Hemos recitado partes importantes de la encíclica Laudato si', en nuestras respectivas lenguas. Las palabras de este escrito que el Papa dijo nos alegraron el corazón; ya que es un lenguaje que usamos desde mucho tiempo atrás. ¡Qué lindo es escuchar que la Iglesia hable nuestra lengua y asuma plenamente el empeño por una mejor vida, una vida abundante, una vida digna! Hoy existe más interés de nuestra cultura, y el Estado trata de fortalecer la Educación Intercultural Bilingüe.

La Iglesia en la Amazonía nos acompaña en nuestro caminar, en nuestra formación y en nuestro esfuerzo de desarrollo autóctono y de defensa de nuestras tierras. Necesitamos que desde aquí, esa voz de la Iglesia, a la vez es nuestra voz. Porque somos parte de la Iglesia con rostro amazónico, con comunidades cristianas autóctonas que unen sus lenguas, las del mundo global, en la alabanza del único Dios que ama la vida…".


Cardenal Pedro BARRETO JIMENO, sj – Arzobispo de Huancayo – Perú y Vicepresidente de la REPAM

Otro de los protagonistas que vino en nombre de la Iglesia en la Panamazonia, es el ya conocido en Perú como el "Pastor de la Ecología", Mons. Pedro Barreto, quién últimamente ha recibido del Papa Francisco el encargo cardenalicio. Esto significa para la Iglesia en la Panamazonia un signo de esperanza en vistas a la próxima Asamblea Especial para la Región Panamazónica, a realizarse el próximo octubre del 2019 en Roma.


Sus palabras, también con tono certero y asertivo, pasando por un argumento bíblico y teológico hasta llegar a un argumento pastoral iluminado por el Magisterio contemporáneo de la Iglesia, nos presentaron los desafíos que tenemos como Iglesia, no sólo en esta región del mundo sino en toda la Casa Común. "Amazonia: Nuevos caminos para la Iglesia y para una Ecología Integral", es el lema del Sínodo Amazónico. Acontecimiento esperado por muchos, sobretodo, por las comunidades cristianas asentadas en la Panamazonia, acompañadas por la Iglesia hace más de 400 años. Son 390 pueblos y nacionalidades diferentes con un aproximado de tres millones de indígenas, incluso, contando los aproximados 130 Pueblos Indígenas en Aislamiento Voluntario. Sin duda, el neo Cardenal Barreto, se presenta en esta Conferencia Internacional como la voz de una Iglesia con rostro amazónico, misión que la REPAM intenta sobretodo desarrollar. Estas palabras son, probablemente, las primeras que Mons. Pedro Barreto, el "Pastor de la Ecología", pronunciadas en el Vaticano, pero ahora como Cardenal de la Iglesia Universal.


Aquí algunas frases a destacar:

"Estamos ya en la fase de ponernos en camino… Estamos en un movimiento masivo, yo diría global. Porque la urgencia, como nos lo ha dicho el Papa Francisco es realmente urgente, urgente… ¡Hay que comenzar ya!"

"En primer lugar quiero citar a un personaje histórico que vivió en el siglo XIX, que dijo: primero fue necesario civilizar al hombre en su relación con el hombre. Ahora es necesario civilizar al hombre en su relación con la naturaleza y los animales". Esto todavía es una deuda pendiente en ambos casos, pero lo dijo Víctor Hugo… un verdadero profeta".

"Y es la Iglesia con todos los creyentes en Cristo y con las personas de buena voluntad, que tenemos que ponernos a lavar los pies, a purificar nuestras motivaciones".

"Son los niños amazónicos indígenas y de todos los continentes que nos dicen 'nuestra Madre Tierra nos cuida mucho', nosotros debemos cuidarla también".

"Hemos escuchado al principio que somos fruto de la mente, del corazón y de las manos de Dios en nuestra Casa Común. Si esto lo tenemos muy presente podemos ser testimonio de lo que Dios quiere para la tierra que grita, y también especialmente para los más pobres".

"Es un Dios que tiene corazón. La tierra tiene corazón y ha puesto como trono, como centro de toda la creación al hombre creado a imagen y semejanza de Dios… Somos creados, somos también hijos, somos también hermanos. Con esta convicción podemos escuchar y responder al grito de la tierra y al grito de los hombres".

"(Las bienaventuranzas) es un programa actual… El Papa Francisco nos invita a ser transparencia de Dios porque somos creados a su imagen y semejanza… En definitiva, se trata de vivir una mística, una espiritualidad de los ojos abiertos a Dios, a los hermanos y hermanas y a la naturaleza. Y también tener oídos atentos a la humanidad de hoy para escuchar sus gritos de la naturaleza y de los pobres para DISCERNIR. Y aquí está el verbo fundamental que quiero yo insistir".

"Discernir la llamada de Dios desde la realidad que nos rodea. No la de ayer, la de hoy".

"La Iglesia mística y profética está al servicio de la vida. Para ello es necesario y fundamental dejarnos INTERPELAR por la Palabra de Dios que es Jesucristo, que es el que sufre hoy e los hermanos".

"¡No basta oír, hay que escuchar con la mente, con el corazón y con la voluntad para poder actuar!".

"Si nosotros no vemos, no podemos escuchar, y menos actuar… Y sabemos quiénes son los opresores hoy del Pueblo de Dios, la humanidad entera… Nosotros somos también los ojos, los oídos y el conocimiento de las angustias de nuestro pueblo hoy en el mundo, en los cinco continentes. Y somos instrumentos de Él para poder vivir esta mística profética que nos transforma, no solamente en nuestra vida personal, sino también la misión evangelizadora de la Iglesia".

"Esta experiencia cristiana es la que asume el sueño de Dios. La ilusión de Dios para toda la humanidad, de todos los tiempos. En primer lugar la defensa de la vida desde su concepción hasta su término natural; el respeto a la dignidad de la persona humana, de toda persona, especialmente los más frágiles, que son los pobres, que son los niños, que son los jóvenes, que son los indígenas. Y el cuidado de la naturaleza como Casa Común".

"Necesitamos urgentemente ponernos en camino desde esta mística profética, porque tenemos que ser los soñadores de ese sueño de Dios que mira lejos, y apasionados de lo que Dios quiere para la humanidad hoy".

"La misión evangelizadora de la Iglesia puede resumirse en cuatro aspectos: 1°.- UN ANUNCIO GOZOSO… la alegría es la que transforma, no las ideas. 2°.- DENUNCIAR LA PASIÓN, EL SUFRIMIENTO, LA MUERTE DE JESÚS HOY… y fíjense que hoy mismo, en este momento el Papa Francisco está celebrando la Eucaristía por el V Aniversario del naufragio en Lampedusa… Nadie conocía Lampedusa, (ella) ahora es el símbolo de esa migración política, social, ambiental. 3°.- DISCERNIR. No basta anunciar, no basta denunciar. Hay que discernir ¿CUÁL ES LA RESPUESTA DE DIOS HOY Y AQUÍ? desde cada una de nuestras ciudades, comunidades de las cuales provenimos. PARA BUSCAR Y REALIZAR LO QUE A DIOS LE AGRADA, que es la visión de Jesús… 4°.- Y por último, y es muy urgente, ACOMPAÑAR… Significa actuar con los protagonistas de la historia, que son los niños, los jóvenes, los indígenas… El Papa Francisco nos ha dicho esta mañana que son los protagonistas del cambio radical que exige el mundo de hoy".

"¿Qué entiende la Iglesia por Acción Social?... la definimos con las palabras de San Juan Pablo II que en 1992 en la Centesimus Annus dijo: 'para la Iglesia el mensaje social del Evangelio…, no debe considerarse como una teoría muy bonita, muy agradable, que podemos discernir, que podemos escuchar, sino por encima de todo, un fundamento y un estímulo para la acción. La Laudato si' es un fundamento y un estímulo para la acción AHORA, NO MAÑANA".

"Pablo VI en 1971 en la Carta Apostólica Octogesima adveniens dijo algo que nos puede llamar la atención: 'el ser humano debido a una explotación inconsiderada a la naturaleza, el ser humano corre el riesgo de destruirla y de ser a su vez víctima de su degradación'. Si hubiésemos puesto en práctica en 1971, hace 47 años, estaríamos en otra situación. La Iglesia tiene que urgir la acción inmediata como hemos hablado".

"San Juan Pablo II también dice lo mismo: 'el cuidado del medio ambiente constituye un desafío para la entera humanidad".

"El Bien Común incluye también, dice el Papa Francisco en la Laudato si', a las generaciones futuras. No es el Bien Común nuestro, es el Bien Común de los demás".

"El Papa Benedicto XVI habla de la destrucción del ambiente. Su uso impropio y egoísta y el acaparamiento violento de los recursos de la tierra generan fricciones, conflictos y guerras, precisamente porque son un fruto de un concepto inhumano de desarrollo. Es lo mismo que dice el Papa Francisco, un sistema tecnocrático sin rostro humano, sin corazón, sin piedad".

"Fíjense lo que dice el Papa Francisco sobre la Laudato sí, al final: Invito a todos a recibir con corazones abiertos este documento, el cual continua la línea de la Doctrina Social de la Iglesia".

"Todo está conectado, entrelazado… Y ayer se dijo aquí también que debemos trabajar en red. Y aterriza el Papa Francisco en la número 38 (de la Laudato si')… 'mencionemos por ejemplo esos pulmones del planeta repletos de biodiversidad, que son la Amazonía y la Cuenca Fluvial del Congo y los grandes acuíferos y los glaciares. No se ignora la importancia de esos lugares para la totalidad del planeta y para el futuro de la humanidad".

"En otro lugar dice, lo más importante son los que viven, son los indígenas amazónicos que son los mejores guardianes de la Ecología Integral".

"Cuatro meses antes que saliera la Laudato si', se creó la RED ECLESIAL PANAMAZÓNICA – REPAM – en Brasilia. Esta Red Eclesial Panamazónica fue fundada por el Papa Francisco, porque nosotros pusimos los medios y él dijo ¡Felicitaciones! antes de haber sido creada".

"La Red Eclesial Panamazónica… la diversidad de pétalos y los diversos colores son los países que conforman la región amazónica".

"Pero el Papa convocó el 17 de octubre del año pasado un Sínodo sobre la Amazonía: 'Nuevos caminos para la Iglesia y para una Ecología Integral'. Con Don Claudio Hummes presentamos la carta fundacional el 3 de marzo d el 2015. El Papa lógicamente ya tenía preparado la Laudato si' y se alegró mucho… Él tiene en su corazón los hermanos, sus engreídos, que están presentes, como les dije en esta mañana, provenientes de Colombia, Perú, Brasil y Ecuador…"

"Aquí está DELIO (SITICONATZI)… ¡Levántate Delio! Quien el 20 de enero pasado, en Puerto Maldonado, está allí con Jessica, que está hablando al Papa, y el Papa escucha, el Papa discierne, el Papa actúa".

(Mostrando la fotografía del 20 de enero del 2018) dice: "¡AQUÍ ESTÁN LOS PROTAGONISTAS, LOS INDÍGENAS AMAZÓNICOS de Brasil, de Bolivia y de Perú!"

"LOS INDÍGENAS AMAZÓNICOS NOS DAN DE BEBER. NOS CALMAN LA SED DE JUSTICIA, DE SOLIDARIDAD, PORQUE CUIDAN EL AGUA, EL AIRE Y LA TIERRA. PORQUE DE ESO VIVEN".

"¿Qué significa un Sínodo de octubre del 2019?: Será un acontecimiento de extraordinaria importancia con repercusiones a nivel global para toda la Iglesia y para el mundo. La Amazonía por su aporte a la vida del planeta abarca realidades muy diversas que van desde la evangelización de los pueblos hasta aspectos concernientes a la ecología ambiental".

"Nosotros tenemos una Madre, la PACHAMAMA, decimos…, LA MADRE TIERRA… ¿Con qué cariño la tierra, la madre, mira a su hijo. Y un niño que mira también con esperanza, con tranquilidad porque sabe que está en manos de su Madre, la Tierra".

"Una invocación final que el Papa también lo dice en la Laudato si'. EL ESTILO DE VIDA SOBRIO. Simplificar la vida. Y Mahatma Gandhi dice, 'tenemos que aprender a vivir más simplemente, para que los otros, simplemente puedan vivir'.  Y aquí estamos en camino, en movimiento, en este gran y fértil río que es la Amazonía y cualquier otro río".

 

 

 

 

 

 



Fecha Publicación: 2018-07-11T14:22:00.001-07:00

SIMPOSIO INTERNACIONAL SOBRE ISABEL LA CATÓLICA Y LA EVANGELIZACIÓN DE AMÉRICA, del 15 al 19 de octubre en Valladolid.

Organizado por la Comisión de Beatificación de Isabel La Católica, se celebrará  el 15 al 19 de octubre de 2018 en Valladolid (España) el Simposio internacional sobre la Reina Isabel la Católica y la Evangelización de América.

Fue San Juan Pablo II, quien, en Zaragoza 10-10-1984, reconoció que "España aportó al Nuevo Mundo los principios del Derecho de Gentes… y puso en vigor un conjunto de leyes con las que la Corona Castellana trató de responder al sincero deseo de la Reina Isabel I de Castilla de que sus hijos, los indios… fueran reconocidos y tratados como seres humanos con la dignidad de hijos de Dios".

Fi­gu­ras aca­dé­mi­cas de pri­me­ra lí­nea, es­pa­ño­las y la­ti­noa­me­ri­ca­nas, ade­más de va­rios pre­la­dos, ana­li­za­rán esta fi­gu­ra his­tó­ri­ca apa­sio­nan­te y com­ple­ja des­de di­ver­sas pers­pec­ti­vas y cri­te­rios, en se­sio­nes que se desa­rro­lla­rán en el com­ple­jo del Es­tu­dio Teo­ló­gi­co Agus­ti­niano. Los asis­ten­tes ten­drán la opor­tu­ni­dad, ade­más, de rea­li­zar vi­si­tas guia­das a los «lu­ga­res isa­be­li­nos» más em­ble­má­ti­cos: Ma­dri­gal de las Al­tas To­rres, Me­di­na del Cam­po Pa­la­cio Vi­ve­ro –tes­ti­go de la boda de Isa­bel y Fer­nan­do– Mu­seo Na­cio­nal de Es­cul­tu­ra y Pa­la­cio de San­ta Cruz.

Co­men­za­rán las se­sio­nes con la po­nen­cia de la ca­te­drá­ti­ca de His­to­ria Me­die­val y la ma­yor co­no­ce­do­ra de la Ca­tó­li­ca 'prin­ce­sa', Isa­bel del Val, que abor­da­rá su fi­gu­ra como mu­jer ca­tó­li­ca.

La rectora de la Universidad Católica de Ávila, Rosario Sáez Yugero disertará sobre "Las mujeres evangelizadoras en tiempos de Isabel la Católica".

Uno de los gran­des ex­per­tos mun­dia­les en ca­te­cis­mos, Luis Re­si­nes, ex­pli­ca­rá el pa­pel que és­tos ju­ga­ron en la evan­ge­li­za­ción. Monseñor Brau­lio Ro­drí­guez, ar­zo­bis­po de To­le­do, se cen­tra­rá en las ór­de­nes re­for­ma­das como agen­tes evan­ge­li­za­do­res, y el obis­po au­xi­liar de To­le­do e his­to­ria­dor, monseñor Ángel Fer­nán­dez Co­lla­do, en el pa­pel que ju­ga­ron los obis­pos.

Tres comunicaciones puntuales acerca del "Estado actual del Proceso de beatificación" por su postulador P. Javier Carnerero, "La influencia del arte de los Reyes Católicos en Castilla y América" por Alejandro Rebollo, "La Capilla Real de Granada" por Manuel Reyes Ruiz

Desde América, in­ter­ven­drá la per­so­na que se di­ri­gió al papa Pío XII des­de Ar­gen­ti­na para so­li­ci­tar­le la ca­no­ni­za­ción de la mo­nar­ca es­pa­ño­la, Ber­ta Bil­bao Ri­ch­ter, que dará tes­ti­mo­nio de la vi­sión que de­ter­mi­na­dos sec­to­res de Amé­ri­ca tie­nen acer­ca del le­ga­do de Isa­bel la Ca­tó­li­ca. El Rector de la Universidad de La Plata, Argentina, Her­nán Mat­hieu, di­ser­ta­rá so­bre la re­la­ción en­tre la evan­ge­li­za­ción y la cul­tu­ri­za­ción del con­ti­nen­te ame­ri­cano.

Des­de Lima (Perú), José An­to­nio Be­ni­to, director del Instituto de Estudios Toribianos y decano de la Facultad de Humanidades de la Universidad Católica San José, abor­da­rá el tema de los con­ci­lios y sí­no­dos de san­to To­ri­bio de Mo­gro­ve­jo. Cabe resaltar que el docente de nuestra Casa de Estudios, es doctor en Historia de América por la Universidad de Valladolid, y dedicó su tesis de licenciatura precisamente a los "derechos humanos en los sínodos y concilios del que es desde 1983 el patrono de los obispos de América. El Dr. Benito resalta la importancia de Valladolid, corazón del mundo hispano en aquel momento histórico, lugar donde murió el Descubridor Cristóbal Colón, Isabel la Católica, patria de Felipe II, P. Acosta y Santo Toribio; en nuestro tiempo, es la patria de don Vicente Rodríguez Valencia, primer postulador de la Causa de Isabel la Católica y el mejor biógrafo de Santo Toribio.

Como colofón, el vi­ce­pre­si­den­te de la Pon­ti­fi­cia Co­mi­sión para Amé­ri­ca La­ti­na, Guz­mán Ca­rri­quiry, se de­ten­drá en los san­tos de la pri­me­ra evan­ge­li­za­ción del Nue­vo Mun­do.

Culminará con la Eucaristía de clausura presidida por Monseñor Javier Martínez, arzobispo de Granada.

Para informes e inscripción:

https://www.reinacatolica.es

Para América: joseantonio.benito@ucsanjose.edu.pe




Fecha Publicación: 2018-07-09T17:14:00.001-07:00

Amigos:

Les comparto un artículo bien patriota e ilustrado del Dr. César Gutiérrez, ampliando nuestro panorama celebratorio en las fechas y los lugares.

El Dr. Víctor Hugo Chanduví nos aclara por qué no usar la escarapela como símbolo patrio

En tercer lugar el poeta Marco Martos sintetiza el amor patrio en un sencillo y entrañable poema

¡Muy felices fiestas patrias!

JAB

 

197 aniversario de la Declaración de la Independencia del Perú: Declaración, Proclamación y Jura 

 

A don José Agustín de la Puente Candamo 

 

El domingo 15 de julio de 2018 se conmemorará el 197 aniversario de la redacción y del inicio de la suscripción del Acta de la Declaración de la Independencia del Perú.  Por eso, ese día comienzan nuestras fiestas patrias, que continuarán el sábado 28 (Proclamación) y el domingo 29 (inicio de la Jura). 

Los peruanos solo nos acordamos de las dos últimas fechas porque son feriados no laborables.  Muy pocas personas saben dónde se conserva este valiosísimo, único e irreemplazable documento de importancia nacional: está en el Archivo Histórico de la Municipalidad Metropolitana de Lima (Jirón de la Unión 300 – Plaza de Armas).

 

La Declaración, la Proclamación y la Jura son tres actos jurídicos consecutivos que forman un todo para concretar, formalmente y luego de una larga trayectoria de opiniones y sucesos, nuestra emancipación política.  Si falta uno de ellos, no se perfecciona el proceso.  La Declaración, redactada el domingo 15 de julio de 1821 por los abogados José de Arriz y Manuel Pérez de Tudela, fue firmada en cabildo abierto por 3 502 varones (según el uso de la época) –todos vecinos de "reconocida probidad, luces y patriotismo– y su texto de trece renglones sigue teniendo plena vigencia pese al tiempo transcurrido; expresa: Que la voluntad general está decidida por la independencia del Perú de la dominación española y de cualquiera otra extranjera...  La Proclamación (es decir, la publicidad de la Declaración) la hizo José de San Martín el sábado 28 de julio de 1821 en cuatro lugares públicos de la Lima de entonces: Plaza de Armas, Plazuela de la Merced, Plaza de Santa Ana (hoy Plaza Italia) y Plaza de la Inquisición (hoy Plaza Bolívar).  La Jura se realizó en las instituciones civiles, militares y eclesiásticas, prometiendo ante Dios defender la conseguida Independencia con la opinión, la vida y los bienes.

 

Respecto de las palabras pronunciadas por San Martín, que conocemos y repetimos desde niños, hay hasta dieciséis versiones, más o menos parecidas. Acerca de este caso, el maestro Gustavo Pons Muzzo ha publicado en Documenta (Lima: 1965, N° 4, p. 382-390), revista de la Sociedad Peruana de Historia, un importante estudio. Don Gustavo señala que las más fidedignas son: El Perú es desde este momento libre e independiente por la voluntad general de los pueblos y por la justicia de su causa que Dios defiende.

 

Existe interesante información sobre estos tres actos de julio de 1821.  Un libro clave es el de don Fernando Gamio Palacio: La Municipalidad de Lima y la emancipación 1821, lamentablemente agotado.

 

Hay que aclarar que en estos días recordamos la Independencia del Perú (el país total de esos tiempos), no solo la de una de sus ciudades o la de una de sus regiones, que tienen sus fechas, sus circunstancias propias y sus celebraciones. Todas contribuyeron en aquel momento a fortalecer ese propósito y todas deben estudiarse a fondo para obtener nuestra deseada integración nacional. El inolvidable historiador y académico Percy Cayo Córdova ha recordado que el 28 de julio es nuestra principal fiesta cívica por decreto del Congreso de 16 de noviembre de 1827 y el primer festejo fue a partir de 1828 (de eso hace 190 años).

 

El nombre oficial es República del Perú. Por eso, en el habla diaria se debe decir con corrección: el Perú, del  Perú, al Perú. No Perú a secas, aunque esta expresión se está extendiendo entre los peruanos y  más entre los extranjeros; por ejemplo, la repiten una y otra vez el Presidente de la República y las altas autoridades. ¿Qué esperar de los demás compatriotas? Como sospecha la eminente lingüista liberteña Martha Hildebrandt, "lo histórico, lo tradicional y lo mayoritario" de llamar a nuestro país, el Perú, se va diluyendo.

 

La bandera nacional debiera exhibirse adecuada y voluntariamente, con el blanco y el rojo bien definidos, entre el 15 de julio y el 6 de agosto (batalla de Junín) para evitar que se olviden de ella hasta octubre o más allá, convirtiéndose en un irrespetuoso trapo raído y sucio. Nuestra bandera es un símbolo patrio desde que en Pisco, el 21 de octubre de 1820, fuera imaginada y creada por San Martín. Debe flamear, no estar colgada ni sujetada de otra manera.

 

Nos acercamos al bicentenario todavía tembleques, sin habernos asentado bien como país. Somos, en palabras del gran intelectual Luis Alberto Sánchez, un país adolescente, que en el decir del ingeniero y empresario limeño Roque Benavides Ganoza tiene tres graves problemas por resolver: la centralización, la informalidad y la corrupción. También es tiempo de erradicar esa inexacta división capitalina entre Lima y "el interior del país". El gran polígrafo limeño José de la Riva Agüero y Osma señaló con claridad y contundencia: El Cuzco es el corazón y el símbolo del Perú.

 

¡Felices fiestas patrias!

                              

Cuzco, 9 de julio de 2018

 

 

César Gutiérrez Muñoz

sumacmajta@yahoo.com

 

LA ESCARAPELA NO ES SÍMBOLO DE LA PATRIA

Estimados amigos

Por la presente me es grato saludarlos y estando en el mes de julio en la cual celebramos la fecha nacional de nuestra  Independencia, me permito recordar que no se debe usar la escarapela como símbolo patrio ya que de conformidad con nuestra Constitución Política del Perú de 1993, ya no lo es, por tal motivo manifiesto a usted lo siguiente.

De conformidad con el  Artículo 38 de nuestra Constitución, "Todos los peruanos tienen el deber de honrar al Perú y de proteger los intereses nacionales, así como de respetar, cumplir y defender la Constitución y el ordenamiento jurídico de la Nación."

Dentro de ese contexto debo indicar a usted que la Escarapela no es símbolo de la Patria, ya que de conformidad con el Artículo 49 de la Constitución en comento en su segunda parte dice: "Son símbolos de la Patria la bandera de tres franjas verticales con los colores rojo, blanco y rojo, y el escudo y el himno nacional establecidos por ley."

Atentamente

Víctor Hugo Chanduví

www.revistaepisteme.blogspot.pe

 

En mi visita al Museo de Pueblo Libre, me encontré con este sencillo y
espléndido poema de Marco Martos:

No es este tu país
Porque conozcas sus linderos,
Ni por el idioma común,
Ni por los nombres
De los muertos.
Es este tu país, porque si tuvieras que hacerlo,
Lo elegirías de nuevo
Para construir aquí
Todos tus sueños

 



Fecha Publicación: 2018-07-08T17:31:00.001-07:00

MI TESTIMONIO EN PAX SOBRE LOS FRUTOS DE LA VISITA DEL PAPA EN EL PERÚ


Días después de la visita del Papa al Perú, PAX TV nos preguntó a varias personas sobre la incidencia del Papa en la visita. Aquí mi testimonio. No sabía hasta hoy que existía la opción de "transcripción" y como he visto que era fácil se lo comparto también en texto.

 http://www.ucsanjose.edu.pe/lo-que-nos-dejo-el-papa-francisco-jose-antonio-benito-opina-en-pax-tv/ 

https://www.youtube.com/watch?v=g4zByjgTiOw&feature=share

 

Considero que la visita del papa Francisco   a Perú ha sido un auténtico kairós, una bendición del Señor para todo el pueblo peruano. Para mí ha sido como unos días jubilares que han tenido un "pre",  una celebración y que ahora es el momento de analizar y sobre todo de poner en práctica. El papa Francisco   ha querido que miremos el pasado del Perú para agradecer y nos ha dicho que lo más lindo que tiene el Perú es la riqueza de los santos, santos magnos, unos santos gigantes que han marcado Latinoamérica. De hecho basta comprobar la toponimia, ver la iconografía de todo el territorio latinoamericano para encontrarse con estas figuras que no solamente son de escayola, de madera, sino que dan vida a instituciones universales; llevan su nombre parques, movimientos y personas.  Entonces, en un primer momento habría que agradecer por este mensaje que nos ayuda a valorar la historia de santidad del Perú, pero al mismo tiempo quiere que el presente el aquí y él ahora lo miremos con pasión, que miremos la realidad sin maquillarla, sin disfrazarla; él ha querido ir a los lugares más significativos, en primer lugar el castigado por el fenómeno del Niño, Trujillo, a la Amazonía tan querida para para él, y, por supuesto, Lima donde se va fraguando esa nueva sociedad; y en los tres ámbitos él ha querido darnos una luz sobre esa realidad que a veces es dura y por eso él ha querido bajar a la calle, no la ha querido mirar desde el papamóvil.

 Creo que lo más importante es su carácter, el dejarse abrazar. No ha llegado en el mejor momento del Perú pero "donde Dios nos planta hay que florecer "como decía Teresa de Calcuta y él no ha cambiado la agenda, no ha cambiado el tiempo de la visita sino que nos ha visitado para conocer el Perú aquí y ahora y creo que nos ha dado mensajes de esperanza .

Y el tercer tiempo es para desafiar el futuro, como ha sido el lema de todo el viaje, "unidos en la esperanza caminemos";  de acuerdo con el mensaje que nos han dado los santos; por eso, el primer mensaje es que tenemos que vivir una cultura de santidad; así, se ha referido a la evangelización de santidad de santo Toribio, tanto cuando saludó a las autoridades como cuando estuvo en Puerto Maldonado donde lo puso como modelo de evangelización inculturada y apuesta por los derechos humanos; al hablarle a los obispos se refirió a un obispo que cruza a la otra orilla que se descentra y que va a las periferias y de manera gráfica les invitó a gastar la suela del zapato como hizo santo Toribio.

Particularmente me gustó que citara alguno de mis libros como el de "Cinco santos" publicado por Telefónica; ha sido, pues, una alegría grande porque yo en realidad en este viaje he estado desde el pueblo fiel, como espectador, con jóvenes, con familias, coreando y alentando pero desde muy atrás, gozándome, alegrándome con la presencia del Papa con esos encuentros pero desde la barrera. Entonces, cuando me mencionó, pues realmente me alegró muchísimo porque llevo más de 30 años trabajando la figura de santo Toribio; sobre todo que lo ponga como modelo de santidad a los obispos en la imaginación inculturada de los nativos cuando estuvo también en Trujillo y hablarle a los seminaristas,. las religiosas,  religiosos y sacerdotes y recordando que el último viaje emprendido por santo Toribio fue el viaje de la eternidad y fue allá en la arquidiócesis de Trujillo porque en aquel momento Zaña pertenecía a Trujillo.

El discurso que a mí me ha llegado más ha sido el de los jóvenes desde el balcón del palacio arzobispal cuando habló de un término que yo siempre he referido siguiendo al padre Manuel Marzal que él dice que América es una "tierra encantada" y yo siempre decía que Perú es una tierra ensantada; lo ha repetido por lo menos en cinco momentos, hasta en el encuentro con los periodistas cuando ya estaba por terminar a la hora de responder se refirió también que Perú es una tierra ensantada; entonces por una parte la santidad no una santidad arqueológica de quedarse en el siglo XVII sino que nos ha hablado que tenemos que ser los santos de nuestro tiempo; los santos van caminando y van tendiendo puentes, crean lazos que forman pueblos que se tienen que poner en movimiento .

En segundo lugar yo hablaría de la celebración de la fe con un pueblo que celebra; él mismo ha recordado que sentía estar en Colombia, en Filipinas donde el pueblo celebra la fe sale a la calle como el día de un Domingo de Ramos aclama "bendito el que viene en el nombre del Señor". Cuando yo veía este pueblo que celebra la fe con el Cristo aquí y ahora, sentía lo que Santa Catalina de Siena, que era "el dulce Cristo en la Tierra". Y esto va mucho más allá que un líder carismático, que un jesuita excepcional, que un argentino con 'don de gentes'.

 Yo he tenido el gozo de ir preparando un libro justamente para la visita durante 100 días y de alguna manera me iba empapando en su vida y su doctrina y también estaba esperanzado de cómo se iba a aplicar aquí al Perú no y realmente doy gracias porque he notado al Papá que se ha sentido muy acogido, muy a gusto y feliz como  transfigurado. Y eso lo compartimos. Yo, en mi libro, he puesto como en el facebook "me gusta" por muchos motivos, "comento" poco, simplemente –decía- intuyo que estamos en un kairós, en una explosión de fe, en un tsunami, en un nuevo pentecostés y "comparto" porque él nos invita realmente a llevarlo fuera. Se trata ahora y ese es el desafío de que nadie nos robe la esperanza, de que toda esa siembra que ha hecho entre los contemplativos y contemplativas, entre los consagrados, entre las familias, con los jóvenes. con todas las fuerzas vivas del Perú y de la Iglesia, ahora es el momento de aplicarlo en él; en el momento nuestro de cada día.

Tuve la suerte de estar en Las Palmas y realmente me emocioné, simplemente de ver llorando a la gente con la con la presencia del papa Francisco  y sentía un cariño tan grande de ver que con 81 años sacaba fuerzas de flaqueza y no se cansaba de darse, de entregarse y notaba que como Cristo todo lo hacía bien y quería que nosotros también seamos esa iglesia en salida en todos los lugares.

 



Fecha Publicación: 2018-07-08T06:55:00.001-07:00

EL MILAGRO DE LA SOLIDARIDAD EN CIRCA.

 "¡Corazón de Jesús, de Ti sí me fío!"

En el centenario del P. Carlos S. Pozzo, S.J.


(Artículo preparado para ESTAR, agosto 2018. Las dos fotos primeras se deben a la gentileza de su sobrino Lucho Spallarossa; aparece en su primer momento de seminarista con sus papás y hermanos; en la otra solo, todavía como laico)

José Antonio Benito

 

Con motivo de los cien años del nacimiento del P. Carlos Spallarossa Pozzo, S.J. (Génova, 1918-Lima, 2008), CIRCA (Círculos Católicos) me pidió un libro que he titulado "P. POZZO: ¡Coraje, gratuidad y gozo!". Me explico. Nuestro protagonista, se quitó el nombre y primer apellido para simplificar ante la gente sencilla que a diario le trataba. Por tanto, fuera "Carlos" y fuera "Spallarossa". Sus peques –en los ocho albergues o internados- le recibían con el simpático: "Oso, oso, oso, que viva el Padre Poso'".

Nuestro querido P. Pozzo llegó como inmigrante al Perú a los 17 años, en 1935, trabajó en una Casa de Préstamos como negociante a carta cabal, y a los 28 años –bien "salido de mochacho"- ingresó a la Compañía de Jesús en el Noviciado de Miraflores, el mismo lugar donde pasaría los últimos años en su Enfermería.

Estudió la teología en Granada, teniendo como compañero al que sería Cardenal Augusto Vargas Alzamora y en Madrid acompañó al Venerable P. Tomás Morales, S.J., como maestrillo en algunos de los campamentos. Allí, aparte de contar chistes como el del gangoso que quería apagar la vela y no podía, tomo buena nota de la pedagogía de las cumbres, en Gredos, con sus himnos, su exigencia, su vida de familia, su "más, más y más".

Al llegar a Arequipa, Ciudad Blanca, maltratada por los terremotos de 1958 y 1960, acometió una titánica obra de solidaridad, movilizando y agrupando laicos en las barriadas, a través de CIRCA –Círculos Sociales Católicos- una red gigantesca de colegios con cerca de 1000 profesores y 20.000 alumnos, departamentos de madres, círculos sociales católicos de obreros, grupos juveniles (comandos, vanguardias, Ven-Sígueme, …), postas médicas, albergues para huérfanos, comedores populares, postas médicas, capillas, casas de Ejercicios (con unos 4.000 ejercitantes cada año) y hasta 6000 casas construidas.

Si como suele hacer el Papa Francisco tomamos tres palabras para definir su personalidad, me quedaría con las del título del libro: "coraje, gratuidad, gozo". La palabra "coraje", valiente, decidido, le cuadra como ninguna. En segundo lugar, "gratuidad", me sorprendía cómo pronunciaba "gratis…ga-rr-atis", para que viesen que en la Iglesia no se cobraba, quería ser "gratis" como Jesús, y "gozo", al estilo de "Evangeli gaudium".  Fue un enamorado de Cristo, un luchador de la fe, un sacerdote y jesuita a carta cabal, un genovés arequipeñizado, un "toro bravo" de los mansos de corazón del Evangelio, un gigante de la caridad "en salida", un comunicador gozoso del Evangelio, un apóstol de las periferias al estilo del Papa Francisco, un soñador realista que circundó la Blanca Ciudad de familias críticas y creadoras, un sonriente obrero de zapatos empolvados que se fió de Dios, escuchó la voz del pueblo, y con María en el corazón hizo de su vida un auténtico Magníficat.

Con toda razón Jesús Amado, que lo conoció de cerca por su apoyo como voluntario en el campo de la docencia y la formación de los profesores, destaca de nuestro protagonista: "Él era una persona que sabía rodearse de todo tipo de colaboradores. Más aún, tenía un don especial para comprender y conocer las cualidades de cada uno de ellos, y así encomendarles la tarea en la que se sentían más cómodos y felices con lo que estaban realizando. Y también era una persona sumamente realista. Sabía que lo que se regalaba gratuitamente no se valoraba (Realista con su "Corazón de Jesús, de ti si me fio"), Por eso pedía aunque solo fuera una pequeña cantidad por lo que donaba. Claro que lo más valioso fue su convicción de que la atención a las necesidades de escuela y vivienda debían ir parejas con la atención y formación espiritual".

De su talante espiritual y solidario, nos habla el testimonio del P. Juan Álvarez Hidalgo quien lo conoció en 1971 en Arequipa, cuando dirigía una semana de Ejercicios a la Junta Directiva de CIRCA. Le pidió que le ayudara en lo espiritual mientras él se encargaba de lo social. De este modo, casi todos los meses, a lo largo de 40 años,  les ha apoyado con una o dos tandas de Ejercicios en silencio. Un día le dijo: "reza para que nos venga un BUS de EEUU; si viene, te regalamos un microbús". El ómnibus llegó, se lo regaló, el P. Juan lo vendió y con el dinero se pudo construir la nueva Iglesia de la Virgen de la Asunción de Huata cerca de Carás en Áncash, derrumbada en el Terremoto de 1970. De su persona destaca su "maravilloso testimonio de amor a la Virgen, a la Iglesia, al Papa y a la gente más necesitada".

El P. Carlos Rodríguez Arana, SJ, que fue superior suyo en la Casa de Arequipa, nos brinda el siguiente testimonio: "era un hombre muy alegre, muy bromista, le gustaba tomar el pelo a todo el mundo, se reía hasta de su sombra, era muy simpático, muy gracioso, muy entrador. Se hablaba mucho de él, que era un revolucionario, que movilizaba mucha gente, que él se iba por ahí con la gente cuando había una invasión para buscar un sitio para las escuelas, que era hombre muy activo, muy dinámico, siempre trabajando con un grupo de Jesuitas, y luego con muchos laicos, con gente del pueblo, profesores, líderes sindicales…Él era un hombre muy cercano a la gente con mucha capacidad de empatía, con acercamiento a la gente, viviendo el carisma del jesuita del aprecio por el laico y el respecto por la misión del laico en la iglesia. Carlos era un hombre santo, de verdad, un hombre que entregó su vida, que lo hizo todo con un gran amor a Dios y amor a la gente y dice Jesús, quien hace eso ha cumplido con todo lo que lo que él quiere para las personas, entonces podemos decir que es un santo. Era un hombre entregado, consecuente, un hombre sencillo, pobre, generoso y entregado a su misión y con un alcance muy grande social; entonces yo creo que sería un hombre, un santo arequipeño. La Compañía de Jesús ve la obra de CIRCA, como una obra muy importante, yo creo que sigue creciendo, debería seguir, no continua abriendo escuelas, yo sé que mientras puedan, yo creo que es muy importante que siga creciendo, toda obra de este tipo tiene que crecer, sino se muere, se anquilosa y lo que me parece importante de esta obra es que este llevada por laicos y ojala pues que siga habiendo esa mística del servicio de estar digamos de  poniéndose al servicio de la gente más pobre de la ciudad.

Era frecuente, al contemplar obra tan colosal, que quien más quien menos se preguntase por su continuidad, especialmente tras el retiro o la muerte de su Fundador. Y hasta se deshojaban margaritas si "pasaría" a la Compañía de Jesús, al Arzobispado…El propio Padre Pozzo oraba, consultaba; sus superiores, sus próximos y hasta su "millón de amigos" se formulaba la cuestión. Un buen día, en un encuentro de voluntarios, yo mismo, como portavoz de tales inquietudes, se lo pregunté: "Padre Pozzo, ¿y qué pasará con CIRCA cuando usted muera?". Y recuerdo que, sin titubear, totalmente seguro y con una sonrisa un tanto pícara, me respondió: "¡Dios no muere nunca!". Y yo casi no supe continuar, porque me quedé con ganas de decir: "Suficiente, Padre, no necesitamos nada más, mil gracias y que el Señor le bendiga a usted y a CIRCA por siempre". Porque su respuesta equivalía a decir, CIRCA comenzó a vivir porque Dios lo quiso, a través de la obediencia a mi Superior y escuchando la voz de los pobladores de Alto Selva Alegre; continuó por deseo de la Divina Providencia, a través de lo que le iba suscitando y discerniendo en la consulta permanente con los circulistas y sus superiores; y continuará hasta que Dios quiera porque Él no muere nunca.


 


Fecha Publicación: 2018-07-05T11:10:00.000-07:00

José Antonio del Busto (1932-2006),

biógrafo de Santa Rosa, maestro de la peruanidad

José Antonio Benito, UCSS-CEPAC, FTPCL-IET

(Publicado en  "José Antonio del Busto, biógrafo de Santa Rosa, maestro de la peruanidad" Mercurio Peruano 2017, 530, 47-57)

 

El 2017 ha conmemorado el primer centenario de la emblemática PUCP y el cuarto centenario del tránsito celestial de Rosa de Santa María, la santa universal. En esta Casa de Estudios se formó y sentó cátedra el maestro José Antonio del Busto. Entre sus concienzudas biografías dedicadas a los grandes forjadores del Perú, destaca  como singular y señera la dedicada a Isabel Flores de Oliva, su última obra publicada en vida. En el pórtico del libro esculpe la escueta y sentida dedicatoria con sabor a testamento: "A la Pontificia Universidad Católica del Perú, cuya patrona es Santa Rosa de Lima". Una buena oportunidad para agradecerle y recordarle. Cabe mencionar que en las dos conmemoraciones, la centenaria de la PUCP, y la cuatricentenaria de Santa Rosa, ha sido continuamente citado. Con estos apuntes sobre su vida y obra, quiero sumarme a las numerosas muestras de gratitud que con motivo del décimo aniversario de su partida le han brindad.

 

 

Un historiador con mucha historia

Hijo de Angélica Duthurburu y José Antonio del Busto nació en Barranco 1932. Su cariño por la historia comenzó desde aquel momento en que su mamá lo motivó ante un plato de arroz con frijoles en el que le dijo: come el arroz blanco, como los españoles; y ahora, los frijoles cobrizos como los indios. Luego de graduarse en el colegio San Luis de Barranco ingresó a la Universidad Católica Su actividad docente se inició en 1953 en condición de Instructor del Pre Seminario que estaba a cargo del Dr. Luis Jaime Cisneros en el antiguo Local de la Plaza Francia donde funcionaba la Universidad. Tras asumir la cátedra de Historia del Perú, muchas generaciones de estudiantes de diferentes carreras han gozado del estudio de los orígenes de la civilización peruana. A los 25 años obtuvo el grado de doctor en Historia y Geografía. Fue profesor principal de Historia del Perú en la PUCP, Decano de la Facultad de Letras y Ciencias Humanas. También ejerció la docencia en la Escuela Militar de Chorrillos y en la Escuela de Aviación de las Palmas. Ha sido Director general del INC (1983-1984). Miembro de la Academia Nacional de Historia, miembro honorario de la Academia Peruana de la Lengua Quechua y miembro corresponsal de la Real Academia Española de Historia, Instituto Nacional de Estudios de Túpac Amaru, del Instituto Peruano de Historia del Derecho. Miembro de la Academia Nacional de Historia de la República Argentina, de la Academia de Ciencias de Buenos Aires y del Centro Nacional de Investigaciones Genealógicas y Antropológicas de Quito.

Su labor mereció diversas distinciones de muchas universidades e instituciones. Era Comendador de la Orden Española de Alfonso X el Sabio (1974) e Isabel la Católica (2002) En 1968 obtuvo el Premio Nacional de Cultura Inca Garcilaso de la Vega.

Aparte de más de un centenar de artículos en revistas especializadas, destacamos de entre sus 50 libros El conde de Nieva, virrey del Perú (1963), La tesis universitaria (1965), Historia de los descubrimientos geográficos, siglos V al XV (1973), los dos volúmenes del siglo XVI en la Historia marítima del Perú (tomo III, 1973); la colección Historia general del Perú (Perú antiguo, 1970; Descubrimiento y conquista, 1978). José Gabriel Túpac Amaru antes de su rebelión (1981), Los trece de fama (1988), San Martín de Porras/Martín de Porras Velásquez (1993). Fundadores de ciudades en el Perú (1995),

Otra veta abierta se refiere a sus estampas testimoniales de personas, lugares y viajes: Historia y leyenda del viejo Barranco (1985), Los peruanos en la Antártida (1989), La tierra y la sangre de Francisco Pizarro (1993), Barranco: personajes de ayer (1993) Elaboró un catálogo comentado de la colección Enrico Poli "La platería en el Perú: dos mil años de arte e historia" (1996). Por último, "Historia de la minería en el Perú" (1999), "Túpac Yupanqui, descubridor de Oceanía" (2000), "Breve historia de los negros del Perú" (2001), "Conquista y Virreinato", tomo 3 de la Enciclopedia Temática del Perú (2004, El Comercio), "Santa Rosa de Lima" (2006).

Al preguntarle acerca de la mayor satisfacción que le ha deparado su labor como investigador, no dudó en responder: La realización personal. Encontrar la verdad mediante la búsqueda. Es ir de lo conocido a lo desconocido y convertir lo desconocido en conocido. Mi trabajo es mi recreo. Por eso mi labor ha sido una ininterrumpida satisfacción durante toda la vida. Al pedirle uno de mis alumnos un consejo sobre la vocación por la historia, nos puso el símil del matrimonio. "En la elección de esposa .-le respondió a un alumno- lo primero es que te guste, luego que sea buena, que te comprenda que te quiera"

 

Historiador de la peruanidad

El librito Tres ensayos peruanistas. (Lima 1998) recoge tres estudios, magistrales por su sencillez y profundidad. El primero, Perú esencial, nos ofrece su "visión peruanista del Perú", a través de la realidad histórica del Perú en tres dimensiones: como patria (nacida hace 15.000 años con el ingreso de los primeros cazadores nómadas a nuestro territorio), nación (surgida en el siglo XVI con los primeros mestizos, especialmente con Garcilaso) y estado (libre y soberano desde el 28 de julio de 1821 con la Independencia. Su determinación de autonomía le convierte en país "independiente, uninacional, pluricultural, multilingüe y mestizo". El segundo, el más extenso, El mestizaje en el Perú, nos brinda la lección inaugural del año académico de 1992 en la Universidad de Piura. Parte del mestizaje racial para centrarse en el cultural, poderosamente desarrollado en la comida, el vestido, la habitación, la música, la danza, la pintura, la literatura, la artesanía y la religión. El último de los artículos se titula En torno al monumento a Pizarro y fue publicado en el diario "El Comercio" el 29 de abril de 1997. Son reflexiones acerca de la polémica del monumento ecuestre de Francisco Pizarro. Reconoce que el extremeño "no nos conquistó a nosotros, sino a los hombres del incario que son nuestros antepasados cobrizos. Nosotros descendemos de los vencidos y de los vencedores, pero no somos vencedores ni vencidos. Somos el resultado de ese encuentro. Podemos ser indigenistas e hispanistas, pero por encima de todo debemos ser peruanistas. El peruanismo une, cicatriza; el indigenismo y el hispanismo mal entendidos dividen, descuartizan. Nuestra obligación es integrarnos, no desintegrarnos".

Casi todos los escolares han estudiado la historia del Perú en sus magníficos textos. Coordinó el gran proyecto editorial BRASA "Forjadores del Perú" en 30 fascículos (1994-1996), proyecto lamentablemente truncado ya que iban a desfilar más de 100 peruanos ilustres seleccionados por él. En la misma editorial coordinó "Historia general del Perú" (1993) en nueve volúmenes.

 

Sabía más de Pizarro que el propio conquistador

La frase es de uno de sus cientos de alumnos que se sintió cautivado con la magia personal de narrar la historia. El Dr. Del Busto sabía hasta "qué pensaba Francisco Pizarro". Recuerdo su magnífica conferencia en mi Universidad Católica Sedes Sapientiae de Lima para inaugurar nuestro seminario "Forjadores de la peruanidad". Nos habló sobre "Lo que el Perú tiene por la presencia de Pizarro", y que sería publicado en "El Comercio" y en nuestra revista "Studium" con el tema. En su estilo inconfundible, escueto, directo, vibrante, nos adelantó de entrada sus conclusiones: "Se puede hablar de Pizarro sin el Perú, pero no se puede explicar el Perú sin Pizarro. Hagamos la prueba, resulta imposible. Luego, nos guste o disguste, es pieza inamovi­ble de nuestro pasado. La lista anun­ciada no es larga pero sí importante. Se puede enumerar así: el Perú tiene hoy, debido a la presencia de Pizarro, los siguientes hechos: su descubrimiento; su nombre; su in­greso a la Historia, a la Geografía y a la Cronología modernas; su territorio mayoritario; la Amazonía; las principales ciudades; la Cultura Occidental; la lengua española; la religión cristiana; el mestizaje; la nación en su momento; y la Cultura Peruana".

Al hablar del cristianismo, nos dijo: "Pizarro no era un santo ni pretendía serio, pero fue el implantador del cristianismo en el Perú. Lo tra­jo en su versión española, el catolicismo, y esta fe, predicada bien o mal a todo el territorio, fue la primera unidad que hemos tenido. La religión católica conllevó su dogma y su moral. Nos enseñó a diferenciar, a la cristiana manera, lo bueno y lo malo, lo justo Y lo injusto, lo derecho y lo falso. En esto el cristianismo se adelantó con su prédica en muchos siglos a la proclamación de los Derechos Humanos".

La biografía está hecha por un peruano mestizo y para todos los peruanos; porque Perú está formado por todas las sangres. La profesionalidad del historiador le impide hacer su apología, por lo que nos brinda un estudio científico con sentido común y apreciación serena de su biografía El Dr. Del Busto reconoce que el extremeño "no nos conquistó a nosotros, sino a los hombres del incario que son nuestros antepasados cobrizos. Nosotros descendemos de los vencidos y de los vencedores, pero no somos vencedores ni vencidos. Somos el resultado de ese encuentro. Podemos ser indigenistas e hispanistas, pero por encima de todo debemos ser peruanistas. El peruanismo une, cicatriza; el indigenismo y el hispanismo mal entendidos dividen, descuartizan. Nuestra obligación es integrarnos, no desintegrarnos". A la visión de los vencedores y a la visión de los vencidos ha sucedido la visión de los mestizos. Somos rebisnietos de Manco Cápac y rebisnietos del Cid. A los peruanos no nos van a decir com. o tenemos que ser, ahora nosotros decimos quiénes somos. Y este mestizaje es positivo, significa unión, cohesión progreso, estabilidad, potencialidad y realización (II p.546.

Los cientos de citas documentales así como los apéndices (Cronología del Tahuantinsuyo, su genealogía (el árbol del porquerizo), los trabajos y los días, la marcha de Pizarro de Tumbes a Poechos, de Tangarará a Cajamarca, de Cajamarca a Pachamac, la lista del oro y de la plata, la marcha de Cajamarca a Cusco) nos prueban los sólidos cimientos en que construye su obra basándose en manuscritos, crónicas, probanzas, cartas... En conclusión estamos ante la biografía "definitiva" de Pizarro. A pesar de la evidente erudición la obra se lee de un tirón.

 

Santa Rosa y San Martín en carne y hueso

Como otrora Miguel Ángel con sus esculturas, el Dr. del Busto supo dar alma, corazón y vida a sus personajes. Dejando de lado almibaradas hagiografías de santos acartonados, nos brinda un estilo de hacer santos, de carne y hueso, creíbles, vivibles. Parafraseando lo que se decía del Cid Campeador, el autor es "largo en facellas" (recopilación) y "corto en narrallas" (redacción). Tal sucede con la dedicada a Santa Rosa. La obra se nos antoja en su diseño como un Escorial, labrado con austeridad herreriana y claridad meridiana. Dos partes, correspondientes a los dos ambientes en los que discurre la vida de Rosa, la casa del arcabucero Gaspar de Flores y la casa del contador Gonzalo de la Maza. A la primera se dedican 15 capítulos, a la segunda 12. Todos los capítulos están subdivididos en tres apartados; unos –como el primero dedicado a la familia- de lógica aplastante: padre, madre, hermanos; otros, -como el de las devociones- teológicamente perfectos: el culto de latría, el culto de hiperdulía, el culto de dulía; algunos, provocando hilaridad "la doncellica (niña graciosa de 12 a 14 años), la doncelluela (muchacha donosa de 15 a 17), la doncelleja (moza apta para ser esposa, de 18 a 20); algunas, -tres experiencias extrañas- un tanto acomodadas: el Maestro Cantero, la visión del Justo Juez, el enigma de las rosas. Tan sólo un asunto –el de la penitencia- requiere dos capítulos, el primero "los guantes de piel de buitre, los cilicios de metal, la corona de púas", y el segundo "la alcayata, la cadena, la corona de púas". Los títulos, a manera de ráfagas rápidas y de nombre sonoro, en número 84, agilizan la lectura. Las palabras, netamente castizas, sin concesión alguna al neologismo, muchas veces divertidas; así nos dirá que "María de Oliva, su esposa (de Gaspar Flores), era la que llevaba la voz cantante, sonante y tronante" pp.103-104. Otras, presenta vocablos inusuales como "se penitenciaba" (p.129)

La obra sigue un orden cronológico, lineal, muy claro, al tiempo que dotado de una rica contextualización. Aunque principia confesándonos que "escribir sobre Rosa de Santa María no ha sido fácil", sin embargo, al auscultar a la "mujer, a la mujer ascética y a la mujer santa" queda satisfecho. Destaca que gracias ella, "desde un ángulo nuevo, desconocido, se unificó el Perú... Fue la primera gran unidad que hemos tenido. El orgullo criollo y mestizo, así como el de los indios y de los negros, fue el factor preponderante de todo ello. España lo reconoció y Roma hizo el resto. Rosa de Lima, si no fue mestiza de raza –lo que no es un imposible (véase el testimonio de Fray Gonzalo Tenorio que habla de que sus abuelos "maternos fueron indios" p.337)-, fue mestiza por aclamación"p.15. Nadie tan universal como Rosa. Difícilmente se puede concebir Lima sin ella. El autor no olvida el entrañable nombre que los limeños han dado a las golondrinas que con sus plumas blanquinegras recuerdan el hábito de Rosa: las "santarrositas".

Lo mismo había sucedido con la biografía de San Martín. Más allá del mito y de la leyenda creada en torno al taumaturgo "santo de la escoba" hay que rescatar -como lo ha hecho magistralmente su biógrafo Dr. J. A. del Busto- su entrañable humanidad, la gran responsabilidad con la que vivió su vocación. Al respecto dirá su compañero Fray Juan de Barbarán que todo el tiempo que fue religioso "tocó a maitines y al alba", de forma tan vigilante que "enmendaba el relox y tan perseverante que nunca dejó de oírse esta salva a la aurora". En su profesión de lavandero destacó por la pulcritud con que dejaba la ropa.

El autor delinea con precisión el contexto limeño y el pensamiento de la época -"crepúsculo quinientista y el amanecer barroco- para presentarnos a un Martín de Porras creíble por el realismo del personaje: "Martín de Porras Velásquez, gentilhombre de escoba, barbero sangrador, mulato socarrón, flor de Malambo" p.27. A pesar del gran aparato de notas documentales, la lectura cautiva por su magia narrativa. Imprescindible para conocer el auténtico hombre y santo dominico.

La fuente principal es el proceso de beatificación y del mismo los testigos que vieron, conocieron y trataron a Fray Martín, dejando para un segundo lugar a los que sólo oyeron hablar de él y se acogen a lo que fue público y notorio. El autor lo somete al método de la contraposición y del análisis, para deslindar errores, fraudes, fantasías.

El Dr. del Busto presenta siempre a las claras su modo de hacer historia: "Saberse trasladar al pasado como primera actitud del historiado con el fin de reconstruir "el pasado como pasado, tal como fue y no como creemos que fue, tal como sucedió y no como quisiéramos que hubiese sucedido" p.13

El resultado: "Hoy hemos reconstruido su vida y nos ha dejado satisfechos. Lo hemos sacado del mito y de la leyenda, de la tradición y de la sensiblería popular para ubicarlo en el terreno histórico y darnos en definitiva como el hombre. Podemos decir que lo hemos llegado a conocer como personaje histórico y concluimos que en la Lima de ese entonces, ciudad entre beata y pecadora, urbe de embrujos y milagros que en todo veía la mano de Dios o las uñas del diablo, vivió un hombre santo. Era limeño, bastardo, mulato y donado, y su vida fue tan virtuosamente llevada que resulta explicable que la gente empezara a mirarlo como un logrado caso de santidad" p.14

Tuve la suerte de entrevistarle para un programa de TV y le comenté que se observaba en su obra una pretensión inicial de objetividad y casi distancia hacia el personaje, pero que  a medida que va avanzando el libro  le gana el personaje  y como que le cobra un gran cariño. Me respondió: Yo quedé muy contento de esto, tan contento que a veces el lector de da cuenta, en vista que descubrí ese personaje triple ¿no? en uno, el hombre común, el hombre superdotado por una serie de cosas parapsicológicas y en tercer lugar acaso el primero el hombre Santo ¿No? algo muy difícil de negar, pero que bueno finalmente si uno no ve el sol ve su resplandor, así que esto fue un poquito lo que hice yo.

Tuve la suerte de participar como comentarista en la presentación de su obra sobre Santa Rosa que coincidiría con su última intervención pública. Minutos antes del evento –tal como era su costumbre y a pesar del cáncer que minaba su organismo- bromeaba y se convertía en el centro de la tertulia. Escuchó los elogiosos comentarios sobre su persona y su obra y, al concluir, sin ningún apunte en la mano, con tono decidido pronunció sublimes palabras que bien pudieran denominarse su testamento como historiador, hombre, cristiano. Nos habló de su visión como historiador, su recelo por airear demasiado lo bueno y disimular lo débil. Al acercarse a Santa Rosa la encontró dedicada y profunda, sin nada negativo y con sólo cosas buenas. Al igual que con San Martín quería someterla a la prueba de la crítica histórica y creía haber logrado un estudio sólido. Tanto uno como otra se merecen una estatua de piedra, de tal manera que quienes los atacan lo los conocen. Los santos no son comunes, pero son normales, son heroicos. Ser santo no es sólo hacer el bien y hacer maravillas; es hacer lo ordinario de modo extraordinario. Con Rosa se han cebado en decir que era loca, visionaria, exagerada. Pobrecita; era enferma, pero una mujer muy fuerte; la veo muy difícil de atacar.

En la historia y en la vida uno se encuentra con personajes normales y anormales. San Martín y santa Rosa son dos santos muy limpios en el proceder, no se les puede atacar; no hay que defenderlos, no lo necesitan.

Como en todas las biografías y en mis obras he tenido muy presente a Parménides "lo que es y lo que no es no es". Por esto hay que enfrentar a los falsos santos. No es cristiano querer ser y luego no ser. Hay que serlo. Aparentarlo ya es vanidad.

Debemos destacar la presencia de la santidad en el Perú. Al estudiar los santos peruanos, tenía la convicción de que lo nuestro peruano debía de quedar muy claro. Yo, desconfiado por naturaleza, llegué a la conclusión de que todo era muy bonito; el mundo de los santos era muy interesante, muy equilibrado. Su mundo es fascinante y muy profundo. Uno encuentra el amor de Dios, el amor a Dios, el amor por Dios. A Santa Rosa y a San Marín si se quita su conducta por este amor a Dios no se les entiende.

 

Tupa Yupanqui y la aventura

Acaba de ser editado en la Universidad de Piura el libro Túpac Yupanqui, el Resplandeciente, en dos tomos, dedicados a sus facetas de conquistador y gobernante. Hace más de una década que se publicó en dos ocaciones una versión resumida o reducida del primero: Túpac Yupanqui, Descubridor de Oceanía, que recoge su teoría acerca de la expedición que habría realizado el inca a la Polinesia. En el mismo sustenta que, al igual que existe "el soldado desconocido", en Perú existe el emperador ignorado. Para Del Busto Túpac Yupanqui es más que Pachacútec y más que Huayna Cápac. fue un conquistador al que se ha querido halagar llamándolo el Alejandro Magno del Nuevo Mundo. Pero cuando midió las distancias de las conquistas de Alejandro, resulta que Túpac Yupanqui había conquistado mucho más. Por otro lado, los actuales límites del Perú se los debemos a él que los conquistó y a Francisco Pizarro que los resguardó. Él hizo ocho campañas militares que son notables. Dos al Chinchaysuyo, dos al Contisuyo, dos al Collasuyo, dos al Antisuyo, terminó barriendo todo el territorio actual del Perú.

El punto de partida fue La historia índica de Pedro Sarmiento de Gamboa, y las crónicas escritas por Miguel Cabello de Balboa y Fray Martín de Murúa. Su teoría la inició en 1967 cuando visitó Oceanía. Se apoya en que en las Marquesas hay unas ruinas que se atribuyen al rey Tupa, el cual vino de un país donde nacía el sol, a través del mar, en una flota de balsas. Dejó un templo inconcluso que tiene el nombre de Tupa -que coincide con Túpac, el inca que, siendo príncipe, zarpó de Manta, en el Ecuador- y llegó a las islas de Auachumbi y Ninachumbi que, para mí, son Mangareva y Rapa Nui. En Mangareva se conserva la leyenda del rey Tupa, que llegó a través de un estrecho que hasta hoy lleva su nombre y en donde se baila 'la danza del rey Tupa'. Tanto impacto causó que, quinientos años después, los isleños de Mangareva no lo olvidan. Túpac llevó la edad de los metales a un pueblo que vivía en la Edad de Piedra.

Como el periodista Miguel Ángel Cárdenas escribiese en "El Comercio" este 20 de diciembre del 2006 fue un impertérrito aventurero. "Ha cruzado seis veces el Océano Atlántico, dos veces el Pacífico, ha surcado el Índico por el estrecho de Bass y recorrido el Antártico, siguiendo la corriente de Humboldt. Ha cruzado diez veces la línea ecuatorial y cuatro veces los trópicos de Cáncer y de Capricornio, también el Triángulo de las Bermudas. Ha recorrido la Polinesia, la Melanesia, Australia y Nueva Zelanda. En 1977 navegó entero el Amazonas hasta el puerto brasileño de Manaos; a remo y a la deriva. Y ni el lago Titicaca se libró de su espíritu de historiador naviero". Vinculado con esta pasión por la aventura estuvo su afición por el toreo; de forma continua los cuatro últimos años de secundaria y los dos primeros de universidad (incluso ha toreado en Zalamea la Real, en España.

 

¡Gracias y adiós!

Se lo dijeron su esposa Teresa Guérin y sus cuatro hijas. La PUCP, a la que consagró su vocación a la enseñanza formando legiones de historiadores y apasionados por el Perú. Las numerosas instituciones de la que ha sido miembro y responsable. Se lo dice el Perú y la Iglesia Por mi parte, siempre vi en el Dr. José Antonio del Busto un hidalgo universal al tiempo que embajador de la peruanidad. Duro como el granito de El Escorial o los muros ciclópeos de Sacsahuamán a la hora de trabajar, pero blando como la nieve de la Sierra de Granada o la espuma de la costa barranquina a la hora de dar. Rigurosa objetividad de arquitecto milimétrico pero pujante y creativa vitalidad de poeta al hacer valer su rico yo. Conquistador del más –del primer lugar- a lo Pizarro y conquistado por lo menos -el último lugar- a lo Martín de Porras Velázquez. Amigo de sumar (aventuras, sangres, culturas), enemigo de restar (flojera, materia, bazofia. Siempre en vela, valiente, señalando que la meta está siempre más allá. Explorador de nuevos mundos a lo Túpac Yupanqui y excelente y simpático narrador.

Gracias por el ejemplo. Mi adiós –junto a los colegas de la UCSS- fue un compromiso con la Universidad en Lima Norte a la que alentó por su juventud e ilusión, historia, con el Perú, con lo mejor de cada ser humano. Como recuerdo de su inolvidable visita a mi Universidad Católica Sedes Sapientiae estampó en el segundo tomo de su libro sobre Pizarro: "A esta Universidad, con mucha esperanza, porque de verdad que tengo mucha esperanza en ella, con mis mejores deseos".

 

¡Señor "Yupanqui"!

Pero el Dr. José Antonio del Busto sigue vivo en sus libros, los publicados y los que con sorpresa vemos que se van publicando. Es el caso del editado con el manuscrito de sus memorias. El maestro Rodolfo Cerrón Palomino, en las palabras de presentación de la obra póstuma de José Antonio del Busto Duthurburu Memorias de un historiador (Fondo Editorial de la PUCP, 2008, 328 pp) nos compartió la etimología puquina de "YUPANQUI" y que habría encantado al llorado Maestro: Señor, digno de memoria. Y me quedé con este mensaje, el Dr. Del Busto había sido todo un "Yupanqui" un "señor digno de memoria". De ahí que el Instituto se llenase –en argot taurino- hasta la bandera y el libro fue premiado con las dos orejas y el rabo. Los elogios –muy fundados si se ve el rico contenido y la excelente presentación- vertidos por los presentadores así lo ameritan. Desde Patricia Arévalo, directora del Fondo Editorial, alumna del maestro y amiga de su esposa y viuda Teresa, quien se refirió a la sinceridad sorprendente, sin miedo a la verdad, valiente, aunque genere polémica; su vibración literaria, con pasión y erudición. El Dr. Cerrón Palomino hiló un discurso del más puro castellano en el que destacó la virtud de la descripción, la magia de los nombres, el goce permanente de la investigación, la pasión por la peruanidad (la sentía desde el Instituto cuando escuchaba tocar la quena de un pobre ciego al unísono de las campanas de la iglesia de san Agustín), su espontaneidad y su amistad fruto de su profundidad; terminó glosando a Góngora "a mis soledades voy y a mis soledades vengo, porque para andar conmigo me bastan mis pensamientos"[1].

 

El Dr. José Agustín de la Puente recordó el año 1951 en que se acercó a la PUCP para matricularse. Destacó el valor de la memoria autobiográfica, la suya tan limpia y tan libre, sin nada que defender ni que atacar, tan sólo compartir. Su personalidad firme, equilibrada, serena, coherente. Su vivencia familiar, hogareña, el cariño por Barranco, el colegio San Luis, Su interés por la geografía, el arte, lo cotidiano. Fue un maestro con el don de la evocación, sin ninguna incertidumbre, aprovechador del tiempo, hasta en la enfermedad. ¡Qué alegría sentí al evocar un gran maestro a un gran discípulo!

 

Teresa Guerin, su esposa y viuda, con una simpatía contagiosa, nos develó secretos como su pasión por la heráldica, la genealogía, su admiración por los conquistadores porque "se jugaron el todo por el todo". Una anécdota simpática de uno de los primos más allá del 4º grado; al preguntarle que de dónde venía su apellido y responderle que no sabía, el Dr. Del Busto le espetó: "Si no sabe de dónde viene cómo va saber dónde ir, jovencito…". La entrega y pasión por la historia que le llevó a hurgar hasta el fondo de sus personajes; de todos ellos quiso captar el lado positivo, hasta de Lope de Aguirre. Aunque vibró con Túpac Yupanqui y Pizarro, llegó a la compenetración casi total con San Martín de Porras. En las memorias deja su pensamiento sobre el Perú y el mestizaje, deja ideas, propuestas. Por último, agradeció a los organizadores y presentadores, especialmente a Margarita Guerra, directora del IRA, al Rector de la PUCP, y al Dr. De la Puente a quien José Antonio del Busto le reconoció siempre como su maestro. Dicho sea de paso pero Del Busto tenía tal pasión por el toreo que estuvo a punto seguir el arte de la tauromaquia y fue el Maestro de la Puente quien le cambió de tercio y nos proporcionó una faena de primera.

 

En la Sala estaban sus hijas, sus nietos, sus amigos… Sentimos su aliento y su fuerza. Y seguimos esperando sus obras. Se anunció el homenaje dedicado por sus amigos y discípulos, que hoy es realidad en dos tomos editados por los historiadores Margarita Guerra Martinière y Rafael Sánchez-Concha Barrios. En los mismos  hemos participado historiadores, arquitectos, abogados, filósofos, lingüistas, arqueólogos, periodistas, entre otros investigadores entre los que destacan Guillermo Lohmann Villena, Mariana Mould de Pease, Santiago Agurto, Carlos Blancas, Federico Kauffmann Doig, Rodolfo Cerrón-Palomino, Juan Gargurevich Regal, Salomón Lerner Febres, Amalia Castelli, Oswaldo Holguín Callo, Juan de la Puente Candamo, Augusto Ortiz de Zevallos, Waldemar Espinoza Soriano, Martha Barriga Tello. Esta sección está antecedida por testimonios personales, artículos sobre patrimonio cultural y sobre teoría de la historia, que dan cuenta de la visión integradora que el doctor del Busto tenía de su disciplina. Que disfruten de la lectura de este libro de combate y de paz, de fuerza y hermandad, de hondura y relax.

 

La Universidad de Piura está próxima a publicar un libro en homenaje al profesor Del Busto, con el contenido de las Jornadas de Historia del año 2007 que llevaron por epígrafe "El historiador, su vida, el Perú", en referencia a su persona y a su labor peruanista. En buena hora.

Recordar es recrear de modo cordial. Cuatro por cien, de Santa Rosa, cien de la PUCP, diez, ya diez, se dice bien, pero parece que fue ayer. Gracias, doctor, maestro y amigo, por volver a nuestro ser y querer.

 

REFERENCIAS

BUSTO, J.A. del

2006 Santa Rosa de Lima (Isabel Flores de Oliva) Fondo Editorial PUCP, Lima

2006 San Martín de Porras. Lima, Fondo Editorial PUCP, Lima

http://www.arbil.org/111bust.htm

http://jabenito.blogspot.pe/2009/04/jose-antonio-del-busto-yupanqui-senor.html

http://jabenito.blogspot.pe/2011/08/la-vida-de-santa-rosa-de-lima-de-ja-del.html

http://jabenito.blogspot.pe/2012/11/homenaje-jose-antonio-del-busto.html



Fecha Publicación: 2018-07-01T09:07:00.001-07:00

Sobre la confusión actual en torno al género

por cesarbuendia

Sobre sexo o género

 Oigo sin cesar llamar al sexo género. El sexo es algo real, el género no. La mesa es del género femenino por convención. La mujer no es por convención, sino por creación. La convención es humana, la creación divina.

¿Hay alguien masculino o femenino, entre los seres humanos, por convención? No.

El género es convencional, el sexo natural y real. Llamar género al sexo es declararlo convencional, es decir, que, como es convencional, no correspondería a la realidad creada por Dios sino que obedecería a la voluntad humana.

Sobre lo convencional Dios no tendría derecho. Y, por tanto, tampoco la Iglesia. Los de la ideología de género  reducen la moral natural a una moral de costumbres particulares, que no se puede imponer a los demás, y que no posee ni legitimidad ni racionalidad.

La reducción de la moral natural a moral particular de los católicos significa que ésta pierde su autoridad universal y queda reducida a los caprichos de una religión que quizá no tiene más legitimidad que  cualquier otra.

De la inocuidad de la sexualidad se deriva la inocuidad de su ejercicio y su significado.

Se predica desde los medios la idea de que no existe el pecado.

Desde el pensamiento de que no existe la moral natural, que tendría autoridad universal, se concluye que nada, ninguna acción humana, tiene un significado objetivo que lo califique con el criterio del bien y del mal. Especialmente en los ámbitos de la sexualidad y la vida. Los últimos intentos de normalizar el aborto, la eutanasia, la manipulación de embriones, la venta de vientres, o la incursión en el campo de la información genética significa que ninguna cosa, excepto el dinero, es sagrada.

Todavía nos escandalizamos de la trata de personas, pero todo es cuestión de acostumbrarse. La "manada", esa jauría infernal de abusadores españoles que se reía de cualquier norma que no sea la pura fuerza, es un símbolo del destino que espera a los seres humanos. Si pensamos que el ser humano sólo es materia, ninguna barrera moral puede oponerse a los que detentan el poder, actualmente, sobre todo, mediático, pero, en cualquier caso, a los que mandan sobre la mente ajena, los que se ríen de Dios, los que se creen dios, porque no hay nada por encima de ellos .

Y así, el mundo se vuelve algo donde no existen reglas de juego y sólo vale la ley del más fuerte. Las realidades sagradas pierden todo significado.

Y, perdido el significado, todo es confuso.

No hay así por qué obedecer a ninguna autoridad, porque son las autoridades las que no obedecen la ley divina. La ley divina consiste en este caso en que la autoridad es como un padre que busca el bien de sus hijos, y, por reconocer la ley divina, los que están a su cargo le obedecen. Es el cuarto mandamiento: honrarás a tu padre. Pero si la autoridad no obedece a Dios ¿cómo pide obediencia?

Estamos en un momento nazi. Aquellos decían que el derecho es la fuerza. De alguna forma, todos los que niegan a Dios, lo hacen para ponerse en su lugar. Pero son sólo ídolos.

De ahí vamos a legalizar, con la droga (¿a quién le importa si se mata el prójimo?), el incesto, la pedofilia, la zoofilia, y la x filia. Es el individualismo y el egoísmo. Y a eso llamamos civilización.

Pero habíamos dicho que el dinero, que representa el poder, es la excepción. Todo lo puedes manosear menos el dinero. Por él sí se pelean. No por Dios, ni por el Bien, sino por la plata.

Es el hombre sin alma.

Pero si el hombre no es simplemente algo que se compra y se vende, si el hombre no es simplemente materia, si tiene alma, por viejo o niño que sea, sea cual sea su estado, entonces el hombre debe ser calificado por su alma. Y ésta no puede ser troceada, separada o reducida a otra cosa más que a su relación con Dios. El hombre no es su cuerpo, es alguien en relación con su defensor, Dios.

El ser humano, con su alma libre y racional, manda de su cuerpo. Por eso la sexualidad es vehículo de su entrega en amor, tiene su lugar, no tiene vida propia ni puede ser separada de su misión y de su significado. No es algo indiferente. Y tampoco su ejercicio es indiferente. Es el modo natural de significar la unión y el amor entre el hombre y mujer y la apertura definitiva a la paternidad o a la maternidad.

¿Es esto discriminación de los homosexuales? El discurso no discriminaba la persona, lo que hacía era aclarar la cosa. Si estamos en relación con Dios, la sentencia es de Dios, no del hombre. Y Dios ha dejado claras las cosas. Lo peor que podemos hacer ante Él es no reconocer que estamos desnudos y esconder nuestro pecado. Si pedimos perdón grande es Dios para reconstruir al ser humano.

Pero ¿qué perjudica a los demás los pecados personales? ¿No son míos y sólo míos? ¿No soy digno de ser aceptado como soy en medio de los seres humanos? ¿Es esto caridad?

Es que todo lo que tú eres nos afecta. La relación con el bien es una relación de todos juntos, que somos una sola familia, con el bien, es decir con Dios. Pero, precisamente porque estás entre los demás, tu mal nos exige por caridad, ayudarte a reconocerlo y a salir de él.

Haríamos un pecado mayor si calláramos. ¿Para qué sirve un perro guardián que no ladra si ve un peligro?

Por otro lado, si la sexualidad, que es de enorme fuerza, no es controlada, será, como un tirano, dueña de nosotros. Nunca tendremos bastante. Las violaciones aumentarán. La inocencia desaparecerá. Enseñaremos el mal. No podremos ejercer la misión de la paternidad ni podremos vivir la fidelidad.

Pero todavía quiero decir algo más. La total identidad entre lo que ha sido revelado por Dios y que retenemos comos verdadero en nuestra fe católica y lo que corresponde a la moral natural no sólo no convierte en caprichosa la moral de la Iglesia sino que manifiesta claramente la verdad de la misma revelación. Por eso la Iglesia es Católica, es decir, Universal, porque sólo hay un Dios, una Verdad, y un Mediador entre Dios y los hombres, el fundador de la Iglesia, Cristo Jesús.

Llamar a las cosas por su nombre es hacer un bien.

Y Dios nos ayude y nos salve



Fecha Publicación: 2018-07-01T07:31:00.000-07:00

Amigos:

Les adelanto lo que saldrá en la radio para fiestas patrias, fruto de la entrevista del día 30 de junio del 2018 con el Dr. Jorge Capella, profesor emérito de la PUCP, donde fue Decano de Educación. Se emitirá en nuestro programa "Perú, Tierra Ensantada" de Radio María-Perú.

Me gustaría centrarme en un gran amigo suyo, el Padre Juan Serpa, del que estamos en su décimo aniversario de su sensible fallecimiento. ¿Qué destacaría de él?

 

Primero diré que conocí al Padre Juan al buscar al procurador para una anulación de un matrimonio no consumado de un amigo. Acudí a él pues sabía que tenía un doctorado en Derecho Canónico. Me comento que él no era esa persona pero me recomendó al Padre Jesuita que tenía su cargo esa labor.  Ahí comenzó nuestra amistad.

Poco a poco me fue contando cómo nació en Callahuanca provincia de Huaochirí. Pasó su infancia en Huancavelica de donde eran oriundos sus padres. Con el fin de formarlo bien, sus padres le hicieron postular al Colegio Guadalupe de Lima, donde ingresó como alumno interno. Al terminar su primaria, con 15 años, decidió ser sacerdote para ayudar a los más pobres. Ingresó en el seminario de Huancavelica, de donde pasa a Ayacucho y concluyó los estudios de secundaria. Tras estudiar filosofía y teología en varios seminarios de Perú y Bolivia, fue ordenado sacerdote en 1959 en Huancavelica donde pasó sus primeros años como sacerdote. En 1964 pasó a ser Capellán militar y paracaidista en la frontera con Ecuador. En 1966 el nuncio del Papa en el Perú le invitó a seguir estudios en Roma donde estudió en la Universidad Lateranense, consiguiendo la licenciatura y el doctorado en Derecho Canónico y Civil. De igual manera, obtiene la licenciatura en Sagrada Teología.

En 1974, a sus 43 años se reincorporó al Perú y estuvo un año como Rector del seminario y en 1976 el Cardenal Juan Landázuri lo mandó a la parroquia de Montserrat, diciéndole que era una cuestión transitoria pero fue su destino definitivo por 32 años.

Luego cuando yo era decano de la Facultad de Educación de la Pontificia Universidad Católica del Perú me visitó para preguntarme si había alguna posibilidad de seguir esa especialidad en nuestra universidad pues siendo director del Colegio Parroquial Nuestra Señora de Montserrat se sentía obligado a tener cierto dominio sobre la educación formal. Le di a conocer que teníamos el Programa de Complementación Pedagógica para quienes ya tenían un Bachillerato Universitario y como él tenía un doctorado lo podía seguir perfectamente. El Padre Juan se matriculó y siguió ejemplarmente el programa logrando la respectiva licenciatura.

En mi trabajo "El bendito y complejo mundo de Montserrat" al hablar la expansión de esta advocación escribí acerca de la antigua Parroquia de Monserrate y dije que en los últimos años fue muy acertada y recordada la labor del padre Juan Serpa Meneses como párroco. En 1987 creó el Colegio Parroquial de Ntra. Señora de Montserrat, que brinda servicios de nutrición, salud, educación y cultura de paz. Diez años más tarde se inauguró el Hogar Granja Escuela Experimental Nuestra Señora de Montserrat, con sede en Santa María de Huachipa, cuya oferta es: industria del vestido, biohuerto, granja de animales menores, panadería, cosmetología, industria alimentaria y defensa personal. Y en 1999 se inauguró el Instituto Parroquial Superior Nuestra Señora de Montserrat en el mismo lugar. En estos dos centros atendí a jóvenes señoritas procedentes sobre todo de Huancavelica. Las formaba para que fueran líderes en sus comunidades de origen.

 

El P. Serpa cerró su ciclo Magisterial publicando en el año 2000 el libro Reflexiones desde Montserrat en el que hizo gala de escritor, con la sencillez con que siempre actuó. El 22 de diciembre ocurrió su sensible fallecimiento pero la obra continúa pese a las dificultades.

 

Trabajé con él en todo lo concerniente al CEO y al Instituto de Huachipa. Y pude comprobar que era una persona extraordinaria, una persona muy  buena pero firme. Cariñoso con los más necesitados sabía que estaba mal de salud pero eso no le arredraba en su trabajo.

Lamentablemente tuvo que ser internado el 21 de diciembre de 2008 en la Unidad de Cuidados Intensivos del Hospital Almenara tras tener problemas al corazón, y falleció al día siguiente. ​ Una de sus últimas frases a su hermana Lucila revela su responsabilidad y celo sacerdotal: "Avisen que no podré llegar a celebrar la misa dominical de 8 de la mañana en San Sebastián".

Como Ud. mismo ha escrito "doy fe de cómo se recibe al que se da al cien por cien. En el velorio, en la parroquia Nuestra Señora de Montserrat, se agolparon niños, jóvenes, padres de familia, profesores  de los colegios promovidos por él: el Instituto Superior Tecnológico "Nuestra Señora de Montserrat y San Sebastián" de Huachipa. Respeto, admiración, gratitud, cariño. No en vano más de dos mil niños reciben –junto a una educación de primer nivel- desayuno y comida gratis cada día y participan de diversas actividades complementarias como los retiros con el fin de proporcionarles una educación integral católica.

Desde el Sr. Cardenal, que dirigió el primer emotivo responso y presidió el funeral, hasta el máximo mandatario de la nación, el ministro de Defensa y el Sr. Alcalde de Lima, autoridades del mundo educativo; desde sacerdotes y religiosos hasta políticos y economistas..., los grandes, pero sobre todo los pequeños acudieron a dar el último adiós a este gigante de la caridad que ha sabido actualizar los milagros evangélicos de la pesca milagrosa y la multiplicación de los panes y los peces. La zona del Cercado en la que está el colegio Monserrat, así como la capilla del mismo nombre y la iglesia de San Sebastián fue un discurrir de personas que querían dar el último adiós a quien sembró el bien a manos llenas e hizo florecer aulas, capillas, casas en un terreno casi prohibido. En el funeral, el templo se abarrotó, sin poder dar cabida a otros muchos que tuvieron que quedarse en el atrio y hasta en el Jirón Ica.

La misa de cuerpo presente se celebró el martes 23 en San Sebastián y, tras la despedida en su Tecnológico de Huachipa, fue enterrado en el cementerio "Campo Fe" de Huachipa.

Tuvo el apoyo del diario El Comercio, gracias a la amistad que forjó con Francisco Miró Quesada. Asimismo, recibió el apoyo de diversos ministros de educación, entre ellos Mercedes Cabanillas, quienes le facilitaron los docentes para el colegio. Muchos empresarios privados y personas naturales contribuyeron con ésta obra realizada durante toda su vida, las cuales pudo hacer realidad en favor de los más pobres.

En 1974, fue el primer sacerdote en oficiar una misa en idioma quechua en la Catedral de Lima. También fue nombrado vicario de los quechuahablantes residentes en la capital por el Arzobispado de Lima.

Colaborador constante de los principales diarios de Lima, donde publicaba artículos de alto contenido moral.

Recibió gran número de reconocimientos y condecoraciones, tanto de Instituciones públicas como privadas. Entre ellas cabe destacar: las Palmas Magisteriales en el Grado de Amauta, la medalla cívica de la Ciudad de Lima y la Medalla de Honor del Congreso en el grado de Comendador.

Y quiero terminar con unas palabras del Padre Juan al profesor Teodoro Oliva que lo encuestó el 27 de julio del 2007: "Yo soy de esos que digo: a Dios rogando y con el mazo dando. Estoy convencido de que si no hay oración no se pueden hacer las cosas de Dios. Por ello, cuando me inicié en Montserrat establecí la hora santa los sábados, a las 10 am y se llenó la iglesia, yo mismo la dirigía. Ahora todos los domingos después de la misa de 8 am en San Sebastián tenemos exposición y bendición con el Santísimo. Todos los días al levantarme, lo primero que hago, aún en pijama es tirarme al suelo y de rodillas rezar, después el rezo del breviario y durante el aseo voy ofreciendo a Dios todo el día, todo lo que pueda pasar…. Esta es mi alma: la oración. Además vivo el amor a la Virgen María, lo hago todo en nombre de Ella. Yo sé que Ella va por delante, sin Ella no habría nada Amo a la Iglesia con fidelidad incondicional como me aconsejó el Papa Pablo VI. Siempre en comunión con el Papa y con mi obispo, pues si no estoy en comunión con ellos, tampoco puedo estarlo con Cristo.



Fecha Publicación: 2018-06-30T05:16:00.001-07:00

El gnosticismo de ayer y de hoy combatidos por San Ireneo y el Papa Francisco

Amigos:

Les comparto el candente asunto del gnosticismo y neognosticismo, su exposición y refutación, a través de dos textos sencillos, claros y contundentes.

El primero es la semblanza elaborada por el Venerable P. Tomás Morales, SJ, en la fiesta de San Ireneo. El segundo es parte del segundo capítulo de la reciente carta "Alégrate y regocíjate" del Papa Francisco y que el Nuncio de Su Santidad en el Perú nos urgió a leer y difundir con motivo de su homenaje al Santo Padre, el 28 de junio, en la Universidad Católica San José.

SAN IRENEO, OBISPO Y MÁRTIR

28 JUNIO[1]

 

         Encaramado en la divisoria de dos siglos, es anillo de oro que nos engarza. Con S. Policarpo que trató con Juan Evangelista y los primeros discípulos del Señor. "Hombre de los tiempos apostólicos", es su carnet de identidad en palabras de S. Jerónimo.

 

         Escritor del siglo II, Padre de la Iglesia, es el teólogo más profundo y destacado de la centuria. Paladín con Tertuliano y S. Hipólito en la lucha contra la gnosis, defiende con acierto y valentía el Evangelio de Cristo. Sólo la Iglesia católica lo conserva íntegro, pues tiene una tradición directa y genuina por la sucesión ininterrumpida desde los Apóstoles.

 

Primer teólogo

 

         Los sucesores de ellos, encabezados por el obispo de Roma, son los únicos que pueden transmitir e interpretar toda la enseñanza apostólica. Un mazazo contundente asienta así contra los cabecillas gnósticos, y contra todos los subrepticios "magisterios paralelos" que surgirán en la historia. Mató la gnosis, dicen, con razón, algunos. Una victoria definitiva obtuvo para la Iglesia. Le asegura el triunfo permanente contra la gnosis, que retoñará con mayor o menor intensidad en todo el periplo de su historia.

 

         "Primer teólogo", se le llama. Sólo S. Agustín y Orígenes se le pueden comparar en los primeros siglos. La visión armoniosa y sintética del Evangelio es lo que le caracteriza. Su nombre es el más preclaro que registra la historia del dogma entre el Águila de Patmos y el Águila de Hipona.

 

         Cimentó en roca la teología cristiana. La vivió con inteligencia esclarecida y encendido corazón. Ilumina y completa la enseñanza de la Sagrada Escritura con la enseñanza tradicional de la Iglesia apostólica que él había captado en sus frecuentes y numerosos viajes. Pulveriza, catorce siglos antes, la demoledora afirmación de Lutero "sola Scritura" fuente única de la Revelación divina.

 

Nueva Eva

 

         Creyente y filósofo, otea con sagacidad maravillosa y clarividente seguridad el dogma. Hacia él deben converger los radios del raciocinio humano buscando su centro. "Dios se hizo hombre para que el hombre se hiciese Dios", es la síntesis luminosa de su enseñanza. Los Santos Padres posteriores acusan huella de su pensamiento y repiten sin cesar esta fórmula sagrada.

 

         Dos legados de imperecedera actualidad nos dejó. El amor y la obediencia al Papa que preside "la Iglesia de Roma, con la que deben unirse todas las iglesias y los fieles de todas partes".

 

         El segundo legado es la entrañable ternura y confianza en la Virgen María. "Nueva Eva" que con su obediencia nos salva a todos. La firmeza y suavidad del santo para transmitirnos la fe de la Iglesia, es Ella quien se la comunica. El léxico empleado aún hoy para expresarla lo debemos, en gran parte, a Ireneo.

 

         Muy familiar entre los doctos, es poco conocido en el pueblo fuera del sur de Francia. Benedicto XIV nos hizo un gran regalo al extender su fiesta a toda la Iglesia.

 

En el mar Egeo

 

         La última mitad del siglo II va a iniciarse. En el 140 nace en Esmirna o sus alrededores. Asia Menor, Turquía asiática actual, es, pues, su patria, como la de muchos que llevaron a Cristo a las orillas del Ródano.

 

         Es la costa del mar Egeo, en cuyo extremo oriental se abre acogedor el golfo de Esmirna. La ciudad se extiende en forma de anfiteatro rodeado de montañas. Es el principal puerto de Asia Menor por su privilegiada situación. Destruida por un seísmo en 178 cuando el Santo estaba ya en Lyon, el emperador Marco Aurelio ordena su reconstrucción.

 

Oía esto con toda el alma...,

y se grababa en mi corazón"

 

         Una carta suya a los cincuenta años escrita desde Galia, le transparenta. Es un recuerdo de niño que marcará ruta en su vida. La dirige en el 190, a su querido condiscípulo Florino. Atrapado por las redes de los gnósticos, quiere librarlo de sus garras. Con cariño y audacia lo reintegra a Cristo.

 

         "No te enseñaron estas doctrinas los ancianos que nos precedieron, discípulos de los Apóstoles. Recuerdo cuando siendo niños, en el Asia inferior, nos sentábamos junto a Policarpo. Evoco aún las cosas de entonces mejor que las recientes. Lo que de niños aprendimos, parece nos acompaña siempre, y se afianza en nosotros al correr de los años".

 

         "Podría señalar el sitio en que él se sentaba para enseñarnos. Detallar sus entradas y salidas, su modo de vida, los rasgos de su fisonomía. Recuerdo lo que nos contaba de su trato con Juan y los demás que vieron al Señor. Nos repetía que ellos contemplaron del Verbo de Vida, Sus milagros, y oyeron Sus palabras".

 

         Emocionado, nos revela la profunda y duradera impresión que le producían los ejemplos y palabras de Juan. "Yo oía esto con toda el alma. No lo escribía porque se grababa en mi corazón. Lo voy pensando y repitiendo cada día".

 

         Aflora en su carta un corazón tierno y delicado. Enamorado de Cristo en su temprana adolescencia, gracias al magisterio y la vida del añoso obispo.

 

Triple anillo

 

         S. Juan percibió los latidos del corazón de Cristo al reclinar su cabeza en la Última Cena (Jn 12,23). Con inefable amor los trasmitió fascinado a sus oyentes. "Lo que hemos oído, lo que hemos visto con nuestros ojos, lo que han palpado nuestras manos del Verbo de Vida... La Vida eterna que estaba en el Padre y se dejó ver en nosotros, os anunciamos también a vosotros para que tengáis comunión con nosotros, y nuestra comunión sea con el Padre y su Hijo, Jesucristo" (1 Jn 1,1–3).

 

         Es el primer eslabón de fuego de una cadena irrompible que nos ata a Cristo Dios, Camino, Verdad y Vida (Jn 14,5). El segundo será Policarpo, quien entrega la antorcha encendida a Ireneo que le relevará.

 

         Auténtica y esplendorosa cadena de luz y amor, nos enlaza con el Cristo del Evangelio. Cadena diamantina de poderosos anillos que garantizan nuestra fe trasmitida por la genuina tradición oral cristiana.

 

Un martirio que enardece

 

         Unos quince años tendría cuando el 23 febrero 155 su fe se enciende al enterarse del martirio de S. Policarpo. Gentiles y judíos de Esmirna ejecutan en el circo a once cristianos. A pesar del edicto de Antonino Pío favorable para los cristianos de Asia, condenan a la hoguera al obispo.

 

         Las llamas crepitan alrededor de su cuerpo y se escucha de sus labios la postrera lección. Es de perdón a sus enemigos y de confianza en Jesús. "Ochenta y seis años hace que sirvo a Cristo y no me ha hecho ningún mal. ¿Cómo voy a blasfemar de mi Rey y mi Salvador?".

 

Viajero y erudito

 

         Adorador apasionado de Cristo, viaja incansable desde entonces con afán ardoroso. Busca inquieto a través del Oriente, los mejores expositores del Evangelio. Personal y exigente, no quiere, después de Policarpo, ser discípulo de nadie, pero no se cansa de tratar con todos los que habían convivido con los Apóstoles.

 

         Papías, obispo de Hierápolis, es uno de ellos. En sus Explicaciones de las Sentencias del Señor. Es la primera exégesis del Nuevo Testamento. Sintetiza lo que había oído de los discípulos del Señor. Ireneo se entusiasma más con Cristo al escucharle. No se conforma con la palabra viva de la Tradición oral. Lee incansable libros profanos y religiosos, cristianos y judíos.

 

Genio griego, alma cristiana

 

         La Biblia sobre todo, alimenta su vida. Piensa y siente con ella, pero se adentra en los clásicos. Homero, Píndaro y Hesíodo, los cita con frecuencia. El perro de Esopo que deja la presa por la sombra, le recuerda la actitud de los gnósticos. Piensa en Edipo que se arranca los ojos, al leer a los herejes ciegos ante el sol de la Sagrada Escritura.

 

         Con curiosidad y diligencia penetra en los sistemas filosóficos, desde las disquisiciones de los presocráticos hasta el platonismo, pasando por Demócrito, Epicuro y Pitágoras. Es genio griego, pero alma cristiana.

 

No hay Dios sin bondad

 

         La profundidad de su fe le caracteriza. Dios, Cristo, la Iglesia son sus tres grandes amores. Vibra al hablar de la Luz, la Vida, el Amor con una efusión íntima que recuerda a S. Juan.

 

         El entusiasmo religioso lo templa con una suavidad apacible. No tiene el talento de Tertuliano, pero le supera en ternura de corazón. Encarna en su vida una frase deliciosa y profunda digna de S. Pablo: "No hay —dice— Dios sin bondad".

 

Roma

 

         Peregrino por tierras del Oriente, goza viendo la fidelidad unánime de todas las iglesias a la Tradición apostólica. Sufre cuando los gnósticos la deterioran. Llega a Roma. Lleno de alegría constata en las iglesias occidentales idéntica fidelidad.

 

         En la Urbe permanece algunos años, pero luego, en los días de Antonino Pío o quizá en los de Marco Aurelio, se traslada a Lyon. Las necesidades de la Iglesia al Sur de Galia, según sospechan algunos, le reclaman.

 

Está abrasado por el celo de Cristo

 

         El obispo S. Potino, oriundo como él de Asia Menor y discípulo de S. Policarpo, le ordena presbítero. Estalla con Marco Aurelio la cuarta persecución en el 177. Los cristianos encarcelados de Lyon y Vienne escriben una deliciosa y entrañable carta a las iglesias de Roma, Asia y Frigia. Es, quizá, el escrito más sabroso de la era martirial.

 

         Ireneo es designado para llevar al Papa Eleuterio el mensaje de los mártires. Están preocupados por la borrasca desencadenada por la falsa profecía de Montano. El Santo actúa de mediador para sosegarla. "Te rogamos le escuches —dicen al Papa—, pues está abrasado por el celo del Testamento de Cristo".

 

Obispo

 

         Mientras cumplía su legación en Roma, muere mártir Potino. El anciano obispo, extenuado en la cárcel, apenas podía ya respirar, pero "encontraba fuerza por el poder del Espíritu, y en su deseo ardiente de martirio", según dicen las Actas.

 

         Al regresar a Lyon, se enfervoriza al oír el relato de los cincuenta mártires. Entre ellos de Póntico, niño de cinco años, y Blandina la joven esclava que "apenas se daba cuenta de sus dolores por la esperanza del cielo y su conversación con Cristo". Le eligen obispo al rayar en los cuarenta años.

 

         Tarea gigantesca cae en sus hombros. Una espléndida primavera, vigorizada por el martirio, germina. Lyon, única sede episcopal, se convertirá en foco potente de irradiación espiritual. Verá florecer en la centuria siguiente numerosas diócesis.

 

         Viaja sin reposo. Llega al límite de los confines del Imperio. Él mismo nos da la feliz noticia. La predicación cristiana ha roto, por primera vez, las fronteras. Los bárbaros se apresuran a entrar en la Iglesia.

 

         El obispo es él todo. Los presbíteros no se habían encargado aún de las cristiandades que van naciendo. Es el único que celebra liturgia, administra Bautismos, catequiza a los candidatos y oye confesiones.

 

La fe, con todo, es la misma

 

         Su actividad agotadora le permite aún intervenir en la problemática de la Iglesia universal. Eusebio de Cesarea nos conserva una carta del Santo al Papa Víctor, que no lograba poner de acuerdo las iglesias de Oriente con las occidentales en la fecha de la Pascua. Las amenazaba con la excomunión.

 

         El santo le escribe en nombre de los fieles a quienes gobierna. Debe guardarse ‑afirma‑ la costumbre romana, y celebrarse en domingo la Resurrección del Señor. Exhorta a Víctor a no excomulgar iglesias enteras fieles a una vieja tradición judía. "Si hay diferencia —le dice— en la práctica del ayuno. La fe, con todo, es la misma". El Papa, dócil a esta insinuación, paraliza el rayo del anatema que estaba a punto de lanzar contra los asiáticos.

 

Actualidad perenne

 

         El huracán de la persecución que durante más de un siglo viene sacudiendo a la Iglesia, engendró cristiandades heroicas acrisoladas por el martirio. No fue capaz de abortar la herejía que corroía su unidad. La gnosis era el cáncer peligrosísimo con el que tuvo que enfrentarse la Iglesia apenas nacida. En los días de Ireneo su virulencia se había acentuado.

 

         Los gnósticos pretendían explicar los misterios religiosos de manera más asequible a la razón. Antes de Cristo, habían tratado ya de buscar un soporte racional a los cultos paganos. Aparece el Cristianismo. Quieren aplicar la misma terapéutica a sus supuestos dogmas.

 

         Unas treinta sectas gnósticas querían, en el siglo II, hacer una simbiosis de fe y razón. Una amalgama de la revelación judeo–cristiana con la filosofía greco–oriental.

 

         Una síntesis híbrida y espúrea entre razón–fe, inteligencia–Revelación, creación–Redención, hombre–Dios. Una armonía falaz que fascina a los incautos entonces, hoy y siempre. Nos siguen deslumbrando con el brillo de elucubraciones fantásticas que pretenden hacer probable lo absurdo.

 

         Ireneo se lanza audaz a la palestra. Elabora una síntesis deleitosa, genuina y verdadera que contrapone con éxito el artificio engañoso ideado por los herejes. Es una crítica constructiva. Un ariete eficaz que tiene actualidad perenne contra los gnósticos del siglo II y de ahora.

 

         La gnosis es el peligro permanente de la Iglesia, mientras peregrina. El orgullo humano, enraizado en el pecado original, la hará rebrotar en todos los siglos. La razón humana "suprema deidad" (Hegel), levantará siempre castillos en el aire. Harán creer que "el hombre es para el hombre el Ser supremo" (Marx). Los ingredientes del neomodernismo actual: teología luterana, filosofía racionalista y seducción marxista, hunden sus raíces en Basílides, Marcos, Valentín o Marción.

 

         La victoria contra la gnosis de los primeros siglos se debe, en gran parte, al santo y a la inalterable firmeza de otros obispos. Con inquebrantable adhesión aceptan y defienden con tesón hasta el martirio, la fe transmitida por la enseñanza apostólica. El cristianismo, sin este esfuerzo y fidelidad, se habría convertido en un vulgar humanismo sin raíz divina. Se habría confundido con una secta más de inspiración maniquea que colorea con variados matices el humanismo ateo.

 

         La Iglesia hizo imposible entonces, de una vez para siempre, la disolución de la religión cristiana en una filosofía humana. Con tenacidad y valentía impidió que la moral evangélica se diluyese en ética arbitraria y convencional de coexistencia entre los hombres. Sin unirlos en la convivencia íntima que los hace hermanos, hijos de un mismo Dios Padre.

 

Jamás me cansaré de tenderles la mano

 

         Controversista ideal, armoniza vigor dialéctico y paciencia. Refuta a sus adversarios con crítica constructiva y contundente. Un arsenal son sus escritos, pero por desgracia, sólo dos obras nos han llegado completas. Una polémica en quince libros contra la gnosis, Adversus haereses. Otra apologética, Demostración de la enseñanza apostólica. Expone en ella el dogma divino. Es un entrañable testimonio sencillo y profundo de la Teología y doctrina de la Iglesia.

 

         "Era tan pacífico como lo indica su nombre", dijeron sus coetáneos. Columba Marmión dice que el abad benedictino debe "repartir la alegría y la paz". Esa fue la vida y escritos de Ireneo que irradian resonancias pacificadoras.

 

         Derrochaba paciencia con sus adversarios soñando con su retorno. "Pido para ellos se levanten del foso que se han abierto, salgan del vacío, abandonen la sombra y entren en la Iglesia del Dios y Señor de todas las cosas... Un amor verdadero y saludable les tengo, aunque parezca a veces medicina amarga que arranca la piel muerta". Una frase emocionada perfila su pensamiento: "Jamás me cansaré de tenderles la mano para salvarlos".

 

A la iglesia de Roma...deben unirse..., los fieles de todas partes

 

         El torpedo que lanza contra la gnosis la pulveriza. Sus argumentos son válidos en todos los tiempos contra las "iglesias paralelas o subterráneas" que siempre pululan. Una discusión en el mismo plano de los gnósticos hubiese sido estéril. "La auténtica enseñanza —dice— es la del Padre que envió al Hijo, y que éste confirió a la Iglesia en Pedro".

 

         La Iglesia de Roma es "la más grande, la más antigua, por todos conocida, fundada por los gloriosos apóstoles Pedro y Pablo". La obediencia a ella de obispos y fieles se impone como obligatoria. "A esta Iglesia de Roma, por su preeminencia más poderosa, es necesario que se unan todas las iglesias, es decir los fieles de todas partes".

 

         La razón de esta preeminencia y de la obediencia que todos le deben es por haber mantenido la Tradición apostólica. "En ella se ha conservado siempre la Tradición recibida de los Apóstoles por los cristianos de todas partes".

 

Nueva Eva

 

         Pionero que canta las glorias de María, la saluda como fuente de nuestra salvación con el título "Causa salutis". Los labios de Policarpo, se lo enseñaron.

 

         Es el teólogo de la "Nueva Eva", el precursor que se anticipa a los Santos Padres. "El nudo de la desobediencia de Eva fue desatado por la obediencia de María. Lo ató Eva por la desobediencia, y la Virgen María lo desató por la fe. Obedeciendo, fue causa de la salvación propia y de todo el género humano".

 

Mártir de Cristo

 

         La vida laboriosa y fecunda suele ser coronada con el martirio. El ideal, dice Pasteur, no es una vida confortable. Añadía: "Nuestra entrega a los demás es lo único por lo que vale la pena vivir". Sesenta y tres años de vida nos ofreció Ireneo para legarnos la fe en Cristo. Tenía que sellarla con sangre derramada en un martirio merecido.

 

         Corría el año 200. Septimio Severo promulga su edicto. La sexta persecución contra los cristianos se había desencadenado. Hacia el 203 se extiende a Galia. Ireneo se inmola mártir de Cristo, según atestigua S. Jerónimo en su Comentario de Isaías y S. Gregorio de Tours.

 

         En vida y en muerte "purificó su alma con la obediencia a la Verdad", y así trabajó como nadie "para un amor fraterno, no fingido" (1 Pe 1,22). La caridad que nos entrega a los hombres, arranca siempre, no de una arbitraria y variable mayoría sociológica, bailando al compás de la moda imperante, sino de "la obediencia a la Verdad".

 

         La liturgia, mirando al santo que siempre "conservó incólume la doctrina y la paz en la Iglesia" (orac. col.), nos anima a mantener "intacta la integridad de la fe de la Iglesia" (orac. of.), para "trabajar sin tregua por la concordia y caridad entre los hombres" (orac. com.).

 

BIBLIOGRAFÍA

 

BENOIT, S. Ireneo, Introducción a su Teología, París 1960.

 

DUFOURCQ, S. Ireneo, París 1904.

GONZÁLEZ, C.I. San Ireneo de Lyon. Contra lo Herejes. Exposición y refutación de la falsa gnosis, Facultad de Teología Pontificia y Civil de Lima, Lima, 2000

 

EL GNOSTICISMO ACTUAL SEGÚN EL PAPA FRANCISCO[2]

36. El gnosticismo supone «una fe encerrada en el subjetivismo, donde solo interesa una determinada experiencia o una serie de razonamientos y conocimientos que supuestamente reconfortan e iluminan, pero en definitiva el sujeto queda clausurado en la inmanencia de su propia razón o de sus sentimientos»[35].

Una mente sin Dios y sin carne

37. Gracias a Dios, a lo largo de la historia de la Iglesia quedó muy claro que lo que mide la perfección de las personas es su grado de caridad, no la cantidad de datos y conocimientos que acumulen. Los «gnósticos» tienen una confusión en este punto, y juzgan a los demás según la capacidad que tengan de comprender la profundidad de determinadas doctrinas. Conciben una mente sin encarnación, incapaz de tocar la carne sufriente de Cristo en los otros, encorsetada en una enciclopedia de abstracciones. Al descarnar el misterio finalmente prefieren «un Dios sin Cristo, un Cristo sin Iglesia, una Iglesia sin pueblo»[36].

38. En definitiva, se trata de una superficialidad vanidosa: mucho movimiento en la superficie de la mente, pero no se mueve ni se conmueve la profundidad del pensamiento. Sin embargo, logra subyugar a algunos con una fascinación engañosa, porque el equilibrio gnóstico es formal y supuestamente aséptico, y puede asumir el aspecto de una cierta armonía o de un orden que lo abarca todo.

39. Pero estemos atentos. No me refiero a los racionalistas enemigos de la fe cristiana. Esto puede ocurrir dentro de la Iglesia, tanto en los laicos de las parroquias como en quienes enseñan filosofía o teología en centros de formación. Porque también es propio de los gnósticos creer que con sus explicaciones ellos pueden hacer perfectamente comprensible toda la fe y todo el Evangelio. Absolutizan sus propias teorías y obligan a los demás a someterse a los razonamientos que ellos usan. Una cosa es un sano y humilde uso de la razón para reflexionar sobre la enseñanza teológica y moral del Evangelio; otra es pretender reducir la enseñanza de Jesús a una lógica fría y dura que busca dominarlo todo[37].

Una doctrina sin misterio

40. El gnosticismo es una de las peores ideologías, ya que, al mismo tiempo que exalta indebidamente el conocimiento o una determinada experiencia, considera que su propia visión de la realidad es la perfección. Así, quizá sin advertirlo, esta ideología se alimenta a sí misma y se enceguece aún más. A veces se vuelve especialmente engañosa cuando se disfraza de una espiritualidad desencarnada. Porque el gnosticismo «por su propia naturaleza quiere domesticar el misterio»[38], tanto el misterio de Dios y de su gracia, como el misterio de la vida de los demás.

41. Cuando alguien tiene respuestas a todas las preguntas, demuestra que no está en un sano camino y es posible que sea un falso profeta, que usa la religión en beneficio propio, al servicio de sus elucubraciones psicológicas y mentales. Dios nos supera infinitamente, siempre es una sorpresa y no somos nosotros los que decidimos en qué circunstancia histórica encontrarlo, ya que no depende de nosotros determinar el tiempo y el lugar del encuentro. Quien lo quiere todo claro y seguro pretende dominar la trascendencia de Dios.

42. Tampoco se puede pretender definir dónde no está Dios, porque él está misteriosamente en la vida de toda persona, está en la vida de cada uno como él quiere, y no podemos negarlo con nuestras supuestas certezas. Aun cuando la existencia de alguien haya sido un desastre, aun cuando lo veamos destruido por los vicios o las adicciones, Dios está en su vida. Si nos dejamos guiar por el Espíritu más que por nuestros razonamientos, podemos y debemos buscar al Señor en toda vida humana. Esto es parte del misterio que las mentalidades gnósticas terminan rechazando, porque no lo pueden controlar.

Los límites de la razón

43. Nosotros llegamos a comprender muy pobremente la verdad que recibimos del Señor. Con mayor dificultad todavía logramos expresarla. Por ello no podemos pretender que nuestro modo de entenderla nos autorice a ejercer una supervisión estricta de la vida de los demás. Quiero recordar que en la Iglesia conviven lícitamente distintas maneras de interpretar muchos aspectos de la doctrina y de la vida cristiana que, en su variedad, «ayudan a explicitar mejor el riquísimo tesoro de la Palabra». Es verdad que «a quienes sueñan con una doctrina monolítica defendida por todos sin matices, esto puede parecerles una imperfecta dispersión»[39]. Precisamente, algunas corrientes gnósticas despreciaron la sencillez tan concreta del Evangelio e intentaron reemplazar al Dios trinitario y encarnado por una Unidad superior donde desaparecía la rica multiplicidad de nuestra historia.

44. En realidad, la doctrina, o mejor, nuestra comprensión y expresión de ella, «no es un sistema cerrado, privado de dinámicas capaces de generar interrogantes, dudas, cuestionamientos», y «las preguntas de nuestro pueblo, sus angustias, sus peleas, sus sueños, sus luchas, sus preocupaciones, poseen valor hermenéutico que no podemos ignorar si queremos tomar en serio el principio de encarnación. Sus preguntas nos ayudan a preguntarnos, sus cuestionamientos nos cuestionan»[40].

45. Con frecuencia se produce una peligrosa confusión: creer que porque sabemos algo o podemos explicarlo con una determinada lógica, ya somos santos, perfectos, mejores que la «masa ignorante». A todos los que en la Iglesia tienen la posibilidad de una formación más alta, san Juan Pablo II les advertía de la tentación de desarrollar «un cierto sentimiento de superioridad respecto a los demás fieles»[41]. Pero en realidad, eso que creemos saber debería ser siempre una motivación para responder mejor al amor de Dios, porque «se aprende para vivir: teología y santidad son un binomio inseparable»[42].

46. Cuando san Francisco de Asís veía que algunos de sus discípulos enseñaban la doctrina, quiso evitar la tentación del gnosticismo. Entonces escribió esto a san Antonio de Padua: «Me agrada que enseñes sagrada teología a los hermanos con tal que, en el estudio de la misma, no apagues el espíritu de oración y devoción»[43]. Él reconocía la tentación de convertir la experiencia cristiana en un conjunto de elucubraciones mentales que terminan alejándonos de la frescura del Evangelio. San Buenaventura, por otra parte, advertía que la verdadera sabiduría cristiana no se debe desconectar de la misericordia hacia el prójimo: «La mayor sabiduría que puede existir consiste en difundir fructuosamente lo que uno tiene para dar, lo que se le ha dado precisamente para que lo dispense. [...] Por eso, así como la misericordia es amiga de la sabiduría, la avaricia es su enemiga»[44]. «Hay una actividad que al unirse a la contemplación no la impide, sino que la facilita, como las obras de misericordia y piedad»[45].

 

NOTAS:

[35] Ibíd.: AAS 105 (2013), 1059. [36] Homilía en la Misa de la Casa Santa Marta (11 noviembre 2016): L'Osservatore Romano (12 noviembre 2016), p. 8. [37] Como enseña S. Buenaventura: «Es necesario que se dejen todas las operaciones intelectuales, y que el ápice del afecto se traslade todo a Dios y todo se transforme en Dios. […] Y así, no pudiendo nada la naturaleza y poco la industria, ha de darse poco a la inquisición y mucho a la unción; poco a la lengua y muchísimo a la alegría interior; poco a la palabra y a los escritos, y todo al don de Dios, que es el Espíritu Santo; poco o nada a la criatura, todo a la esencia creadora, esto es, al Padre, y al Hijo, y a Espíritu Santo» (Itinerario de la mente a Dios, VII, 4-5). [38] Carta al Gran Canciller de la Pontificia Universidad Católica Argentina en el centenario de la Facultad de Teología (3 marzo 2015): L'Osservatore Romano (10 marzo 2015), p. 6. [39] Exhort. ap. Evangelii gaudium (24 noviembre 2013), 40: AAS 105 (2013), 1037. [40] Videomensaje al Congreso internacional de Teología de la Pontificia Universidad Católica Argentina (1-3 septiembre 2015): AAS 107 (2015), 980. [41] Exhort. ap. postsin. Vita consecrata (25 marzo 1996), 38: AAS 88 (1996), 412. [42] Carta al Gran Canciller de la Pontificia Universidad Católica Argentina en el centenario de la Facultad de Teología (3 marzo 2015): L'Osservatore Romano (10 marzo 2015), p. 6. [43] Carta a Fray Antonio, 2: FF 251. [44] Los siete dones del Espíritu Santo, 9, 15. [45] Id., In IV Sent., 37, 1, 3, ad 6.

 



[1] P. Tomás Morales Semblanzas de testigos de Cristo para los nuevos tiempos, Vol. VI, Junio, Encuentro, Madrid, 1993, 287-302

 

[2] EXHORTACIÓN APOSTÓLICA GAUDETE ET EXSULTATE DEL SANTO PADRE FRANCISCO, Capítulo II, Roma, 2018

 



Fecha Publicación: 2018-06-29T17:56:00.001-07:00

El PERÚ y TODOS sus GOBERNANTES: de manco Cápac a Vizcarra

 

Gabriela Lavarello Vargas de Velaochaga (Perú)   gabygaby715@cyber.com.br

El PERÚ COMO TAHUANTINSUYO OMPRENDÍA LOS ACTUALES TERRITORIOS DE:

 

PERÚ, COLOMBIA, ECUADOR, BOLIVIA, CHILE Y ARGENTINA

hasta la división del virreinato.

PANAMÁ, COLOMBIA Y ECUADOR (Hasta 1739),

ARGENTINA Y BOLIVIA (hasta 1776) y CHILE (hasta 1778)

Tabla de concordancia de las antiguas Culturas Peruanas

Costa                                                                                    Sierra

Mochica, Lambayeque, Chimú,                                    Kotosh, Chavín, Wari,

Paracas, Nazca                                                           Tiahuanaco

Época posterior a Tiahuanaco

Conquista de la costa por los Incas                  Nacimiento del Imperio del Tahuantinsuyo

RELACIÓN DE LOS GOBERNANTES INCAS

 

Según leyenda Manco Cápac, considerado hijo del Sol, y su hermana y esposa Mama Ocllo Huaco, emergieron del Lago Titicaca para fundar el Imperio Incaico en la ciudad del Cusco. Gobernó largos años, fue el padre de Sinchi Roca.

A.- Período del Imperio Inca ( siglo XII? - 1536 )

Personajes de existencia conjetural.  

Reinado, según: Lazaro Costa Villavicencio            INCA             Según: Hipólito Unanue Pavón, año de fallecimiento

Primera dinastía                 1150 – 1178 Manco Cápac                                                  1107

Siglo XII                            1178 - 1197             Sinchi Roca                                                     1136

Personajes de existencia efectiva y de hechos legendarios.

Segunda dinastía               1197 - 1246             Lloque Yupanqui                                             1171

Fines de siglo XII y XIII       1246 - 1276             Mayta Cápac                                                   1211

                                         1276 - 1321             Cápac Yupanqui                                              1252

Siglo XIV                           1321 - 1348             Sinchi Roca                                                     1303

                                         1348 -                     Yahuar Huacac                                    1323

Rama segunda génita de la segunda dinastía    1370 - 1430       Wirakocha        1373 siglo XIV y XV

B.- Período del Imperio Unificado (1420 ó 30-1533)

                                         1430 - 1478             Pachacútec Yupanqui                                      1423

                                         1478 -                     Amaro Inca Yupanqui (excluido de lista oficial) 1453

                                         1478 - 1488             Túpac Yupanqui                                              1483

Personajes de hechos históricos positivos

                                           1488-1523             Huayna Cápac                                                 1523

1524-1530                  Huáscar, asesinado por su medio hermano Atahualpa  1528

1481- 1533            Túpac Huallpa (murió envenenado)
1532-1536             Manco Cápac II o Manco II (en Vilcabamba-Cusco) 1544? 1545?

 

 

Rama bastarda de la segunda dinastía

1531 –1533            Atahualpa, asesinado en 1533 por mandato de Francisco Pizarro. Existen varios registros de los días de la ejecución, 27 y 29 de julio. Muerte por ahogamiento. En el diario de Inés Muñoz, cuñada de Pizarro, dice 26 de julio "...Ha quedado olvidada la palabra empeñada de libertad tras recibir el cuantioso tesoro del rescate..."

  

 

RELACIÓN DE GOBERNANTES Y VIRREYES 1534-1824

Dinastía de los Austria, Casa de Habsburgo

Reinado de Doña Juana la Loca, 1516 - 1555 y de su hijo el

                        Emperador Don Carlos I de España y V de Alemania, 1516 - 1556

1534 - 1541       Don Francisco Pizarro y Gonzáles, Gobernador con título de Marqués (sin marquesado) Titulo otorgado por la corona el 10 de octubre de 1537.

1541 - 1542       Diego de Almagro El Mozo          

1542 - 1544       Licenciado Cristóbal Vaca de Castro, Gobernador.

1543 -               Se establece la Real Audiencia y Chancillería de Lima. 

1544 -               Don Blasco Núñez de Vela y Villalba, Caballero de Avila, Primer Virrey (derrocado)

1544 - 1548       Gonzalo Pizarro (usurpador del poder, suprimió la Real Audiencia)

1547 - 1550       Licenciado Pedro de la Gasca (llegó en 1547) restableció la Real Audiencia en 1549.

1550 - 1551       Audiencia Andrés Cianca Presidente de la Audiencia y Gobernador.

1551 - 1552       Don Antonio de Mendoza, Marqués de Mondéjar, Segundo Virrey (murió en Lima)

1552 - 1553       Audiencia Melchor Bravo de Saravia, Gobernador.

1553 - 1554       Francisco Hernández Girón (usurpador, intitulado Procurador General de Justicia Mayor y Capitán General del Reino)

1554 - 1556       Audiencia Melchor Bravo de Saravia, Gobernador.

Reinado de Felipe II 1556 - 1598.

1556 - 1561       D. Andrés Hurtado de Mendoza, Segundo Marqués de Cañete, Tercer Virrey

1561 - 1564       Diego López de Zúñiga y Velasco, Conde de Nieva, Cuarto Virrey.

1564 -               Audiencia Juan de Saavedra, Gobernador.

1564 - 1569       Licenciado D. Lope García de Castro, Gobernador, Capitán General Presidente de la Audiencia.

1569 - 1581       D. Francisco de Toledo, Quinto Virrey.

1581 - 1583       D. Martín Enríquez de Almanza, Sexto Virrey.

1583 - 1585       Audiencia Cristóbal Ramírez de Cartagena, Gobernador.

1585 - 1589       D. Fernando de Torres y Portugal, Marqués de Villar Don Pardo, Séptimo Virrey.

1589 - 1596       D. García Hurtado de Mendoza, Cuarto Marqués de Cañete, Octavo Virrey,

1596 -               D. Luis de Velasco, después, Marqués de Salinas, Noveno Virrey.

Reinado de Felipe III 1598 - 1621

1596 - 1604       Continúa D. Luis de Velasco, Marqués de Salinas, Noveno Virrey.

1604 - 1606       D. Gaspar de Zúñiga Acevedo y Fonseca, Conde de Monterrey, Décimo Virrey

1606 - 1607       Audiencia Núñez de Avendaño, Gobernador, Presidente de la Audiencia.

1607 - 1615       D. Juan de Mendoza y Luna, tercer Marqués de Montesclaros, Undécimo Virrey.

1615 - 1621       D. Francisco de Borja y Aragón, Príncipe de Esquilache, Duodécimo Virrey.

Reinado de Felipe IV 1621 - 1665

1621 - 1622       Audiencia Juan Jiménez Montalvo, Gobernador.

1622 - 1629       D. Diego Fernández de Córdoba, Conde de Posadas y Marqués de Guadalcázar,

            Décimo Tercer Virrey.

1629 - 1639       D. Luis Jerónimo Hernández de Cabrera y Bobadilla Cerca y Mendoza, Conde de Chinchón, Decimocuarto Virrey.

1639 - 1648       D. Pedro de Toledo y Leyva, Marqués de Mancera, Decimoquinto Virrey.

1648 - 1655       D. García Sarmiento de Sotomayor y Luna, Conde de Salvatierra, Decimosexto Virrey

1655 - 1661       D. Luis Enríquez de Guzmán, Conde de Alva de Liste, Decimoséptimo Virrey.

1661 - 1666       D. Diego de Benavides y de la Cueva, Conde de Santisteban del Puerto, Décimo octavo Virrey.

Reinado de Carlos II 1665–1700,

Hasta su mayoría de edad Reyna madre Regente, Mariana de Austria, 1665-1675

1666 - 1667       Audiencia Bernardo de Iturriaza, Gobernador.

1667 - 1668       D. Pedro Antonio Fernández de Castro Andrade, Conde de Lemos, Decimonoveno Virrey.

1668 -               Doña Ana de Borja y Doria, Condesa de Lemos, Virreina por 5 meses (la cédula real del 12 de junio 1667, autorizaba al Virrey poner el gobierno en manos de su consorte)

1668 - 1672       D. Pedro Antonio Fernández de Castro Andrade, Conde de Lemos, Decimonoveno Virrey.

1672 - 1674         Audiencia D. Álvaro Ibarra M Presidente de la Real Audiencia, Gobernador y Capitán General del Virreinato (criollo limeño)

1674 - 1678       D. Baltazar de la Cueva Henríquez, Conde de Castellar, Marqués de Malagón Vigésimo Virrey.

1678 - 1681       Arzobispo Melchor Liñán de Cisneros, Vigésimo primer Virrey.

1681 - 1689       D. Melchor de Navarra y Rocafull, Duque de la Palata, Príncipe de Massa, Vizconde de la Torrecilla, Vigésimo Segundo Virrey.

1689 -               D. Melchor Antonio Portocarrero Lazo de la Vega, Conde de la Monclova y Mendoza, Vigésimo tercer Virrey.

Dinastía de los Borbones.

Reinado de Felipe V 1700 - 1724

           1705      Continúa el Conde de la Monclova y Mendoza.

1705 - 1706       Audiencia Juan Peñalosa y Benavides (Oidor decano de la Real Audiencia de Lima)

1706 - 1707       Diego Ladrón de Guevara Obispo de Quito, Gobernador interino

1707 - 1710       D. Manuel de Oms de Santa Pau, Olin de Senmat y de Lanuza, Marqués de Castelldusrius, Vigésimo cuarto Virrey

1710 -               Audiencia Miguel Núñez de Sanabria, Gobernador (criollo limeño) 

1710 - 1716       D. Diego Ladrón de Guevara, Obispo de Quito, Vigésimo quinto Virrey.

1716 -               Fray Diego Morcillo Rubio de Auñón, Arzobispo de Charcas, Virrey interino.

1716 -               Audiencia Mateo de la Mata Ponce de León, Gobernador

1716 - 1720       D. Carmine Nicolás Caracciolo, Príncipe de Santo Buono, Duque, Marqués, Conde y Barón, Vigésimo sexto Virrey

1720 - 1724       Fray Diego Morcillo Rubio de Auñón, Arzobispo de Lima, Vigésimo séptimo Virrey.

Reinado de Luis I 1724 - 1724

Reinado de Felipe V 1724-1746

1724 - 1736       D. José de Armendáriz, Marqués de Castelfuerte, Vigésimo octavo Virrey.

1736 - 1745       D. José Antonio de Mendoza Caamaño y Sotomayor, Marqués de Villagarcía y Conde de Barrantes, Vigésimo noveno Virrey.

1745 -               D. José Antonio Manso de Velasco, Conde de Superunda, Trigésimo Virrey.

Reinado de Fernando VI   1746 - 1759

            Continúa D. José Antonio Manso de Velasco, l Conde de Superunda.

Reinado de Carlos III 1759 -1788

        - 1761       Continúa D. José Antonio Manso de Velasco, Conde de Superunda.

1761 - 1776       D. Felipe Manuel Cayetano Amat y Junient, Caballero de las órdenes de San Juan y San Jenaro, Trigésimo primer Virrey.

1776 - 1780       D. Manuel Guirior, Marqués de Guirior, Trigésimo Segundo Virrey.

1780 - 1784       Agustín de Jáuregui y Aldeoca Trigésimo tercer Virrey.

1784 -               D. Teodoro de Croix, Caballero de Croix, Trigésimo cuarto Virrey.

Reinado de Carlos IV 1788-1808

         - 1790      Continúa el Caballero de Croix.

1790 - 1796       Francisco Gil de Taboada y Lemos y Villamarín, Trigésimo quinto Virrey.

1796 - 1800       D. Ambrosio de O'Higgins, Marqués de Osorno, Trigésimo sexto Virrey.

1800 - 1801       Audiencia, Manuel Arredondo y Pelegrin, Gobernador.

1801 - 1806       D. Gabriel de Avilés y del Fierro, Marqués de Avilés, Trigésimo sétimo Virrey.

1806 -               D. Fernando de Abascal y Sousa Marqués de la Concordia Trigésimo octavo Virrey.

Reinado de Fernando VII 1813-1830

        - 1816       Continúa D. Fernando de Abascal y Sousa, Marqués de la Concordia.

1816 - 1821       General Joaquín de la Pezuela y Sánchez, Marqués de Viluma, Trigésimo noveno Virrey.

1821 - 1821       D. Pedro José de Zárate Navía y Bolaños. Marqués de Montemira y del Valle de Oselle. (Criollo, al mando político y militar de la ciudad de Lima)

1821 - 1824       D. José de la Serna e Hinojosa, Conde de los Andes. Cuadragésimo Virrey

1824- 1824        Juan Pío Tristán y Moscoso. Criollo peruano

 

 

 GOBIERNOS PARALELOS EN EL PERÚ   1821-1826

 

1821- 1824        Virrey José la Serna y Martínez de Hinojosa (en la costa meridional y en la sierra meridional y central con sede en Cusco) 

1821-                Pedro José de Zárate y Navia Bolaño, marqués de Montemire, peruano, encargado de la plaza de Lima por el Virrey José la Serna.

1824- 1824        Juan Pío Tristán y Moscoso. Criollo peruano. Militar arequipeño realista. Nombrado cuadragésimo primer Virrey provisional tras la capitulación de Ayacucho de 1824. Virrey entre el 16 y 30 de diciembre de 1824. Traspasó los poderes a los independentistas. Entre otros cargos fue Presidente provisional del Estado independiente Sur-Peruano (ver en 1838-1839) 

1824-1826         José Ramón Rodil y Gayoso – Brigadier general de los Reales Ejércitos de España en Lima y el Callao; capituló el 22 de enero de 1826. Así se terminó el dominio de la Corona Española. 

 

Mención aparte.

1808-1813            José I. Rey de España, José Bonaparte Ramolino. Retoma el poder el Rey de España

 

                                  

   

 

 

 

     GOBERNANTES DEL PERÚ INDEPENDIENTE   1821 al 2018

1821 - 1822       General Don José de San Martín y Matorras, Supremo Protector.

1822 -               Prelado Francisco Javier Luna Pizarro Castro, Presidente del Primer Congreso Constituyente y firmante del Acta de la Independencia.

1822 - 1823       La Junta Gubernativa, presidida por el General José de La Mar Cortazar, Manuel Salazar y Baquíjano Conde de Vista Florida y Felipe Antonio Alvarado Toledo.

1823 -               José Bernardo de Tagle y Portocarrero IV Marqués de Torre Tagle, encargado del Gobierno por el Congreso Constituyente por 2 días.

Constitución de 1823

1823 -               Coronel ascendido a Gran Mariscal José Mariano de la Riva Agüero y Sánchez Boquete, Presidente de la República, el primero que tuvo este título.

1823 -               Francisco Valdivieso y Prada, encargado del despacho de los asuntos del Gobierno por encargo del Congreso Constituyente tras la deposición de Riva Agüero.

1823-                General Antonio José de Sucre y Alcalá, encargado de las fuerzas militares y Presidente del Perú     

1823 - 1824       Mariscal José Bernardo de Tagle y Portocarrero Marqués de Torre Tagle y Marqués de Trujillo ratificado por el Congreso de la República nombrado como Presidente del Perú. Destituido por Simón Bolívar Palacios y su lugarteniente el General, Antonio José de Sucre y Alcalá.

Dictadura

1824 -               General Mariano Necochea Saraza, Jefe político y militar. Encargado por Simón Bolívar.

1824 -               Simón Bolívar y Palacios (Simón José Antonio de la Santísima Trinidad), nombrado como Dictador, el 10 de febrero, por el Congreso Constituyente (que se autodisolvió)

Fuerzas Realistas

1824 -               General Juan Antonio Monet (español) Jefe de las fuerzas realistas que ocuparon Lima.

1824 -               Brigadier Mateo Ramírez (español) Jefe de Plaza de la Capital, por ausencia de J. Antonio Monet.


Dictadura

1825 -              Simón Bolívar Palacios, ratificado como Dictador por el Congreso Constituyente.

1825 -               Hipólito Unánue Pavón, Vice-Presidente del gobierno encargado del mando por un viaje de Bolívar

1826 -               General José de la Mar Cortazar, Presidente del Consejo de Gobierno.

Constitución Vitalicia.

1826 -               El Libertador Simón Bolívar Palacios, Presidente Vitalicio, y en su ausencia el Consejo de Gobierno, presidido por Andrés de Santa Cruz Calaumana, Hipólito Unánue Pavón y José Larrea Loredo.

Constituciones de 1823 -1828.

1827 - 1829       Mariscal José de La Mar Cortazar, Presidente elegido por el Congreso a propuesta de Javier Luna Pizarro Castro. Deportado a Costa Rica donde falleció en 1830.

1827 -               Manuel Salazar y Baquíjano, Vice Presidente elegido por el Congreso en reemplazo de La Mar

1828 -               Manuel Salazar y Baquíjano, Vice Presidente elegido, reemplaza por segunda vez a La Mar, derrocados por Antonio Gutiérrez de la Fuente.

1829 -               General Antonio Gutiérrez de la Fuente, Jefe Supremo provisional por tres meses.

1829 -               Andrés Reyes y Buitrón Presidente del Senado. Encargado del mando.

1829 - 1833       Mariscal Agustín Gamarra Messía, Primer Presidente Constitucional por elección popular.

1833 - 1835       Mariscal Luis José de Orbegoso Moncada, Presidente provisional en Lima y Arequipa.

1834 -               El General Pedro Bermúdez Ascarza, Jefe Supremo en Lima. Derrocado.

Constitución de 1834

Dictadura.

1835 -               General Felipe Santiago de Salaverry del Solar, Jefe Supremo en Lima, fusilado en la Plaza de Armas de Arequipa, 1936.

1835 -               León Escobar, bandolero de raza negra se declara Presidente, desalojado al día siguiente por el indio montonero Vivas y este a su vez desalojado al siguiente día por el General Francisco Vidal Laos, quien ocupó la capital a nombre de José de Orbegozo Moncada.

1836 -               General Trinidad Moran Manzano, Jefe Superior de Lima. Ocupó el cargo en nombre de Orbegozo.

1836 -               Mariscal Luis José de Orbegoso Moncada, reasume el mando a su regreso del norte.

Confederación Perú Boliviana.

1836 - 1839       Mariscal Andrés de Santa Cruz Calaumana, Supremo Protector de la Confederación Perú-Boliviana.

1838 - 1839   Juan Pío Tristán y Moscoso, Presidente Provisional del Estado Sur-Peruano. (Designado Virrey provisional en 1824, ejerció su autoridad por algunos días, ya que traspasó los poderes a los independentistas).

 

Presidentes Caudillos

           

1838 -               En ese solo año se contó con ocho Presidentes: Juan García del Río, José María Galdeano, Manuel Villarán, Francisco de Paula y Otero, Francisco Rodríguez Piedra, José de la Riva Agüero.

1838 -               Mariscal Luis José de Orbegoso Moncada, reasume el mando como Presidente Provisorio.

Constitución de 1839

1838 - 1841       Mariscal Agustín Gamarra Messía, Presidente provisorio y Presidente Constitucional sucesivamente.

1841 - 1842       El Presidente del Consejo de Estado, Manuel Menéndez Gorozabel, encargado del mando.

1842 -               Juan Crisóstomo Torrico González, Jefe Supremo de la República.

1842 - 1843       General Francisco Vidal Laos y Don Justo Figuerola Estrada, Vice Presidentes del Consejo de Estado, encargados del mando.  De Figuerola se dice que ante una multitud que rodeaba su casa y que le exigía renunciar a favor del coronel Vivanco ordenó a su hija arrojar por el balcón la Banda Presidencial. Así lo relata Ricardo Palma

Dictadura

1843- 1844        Manuel Ignacio Vivanco Iturralde, se proclamó Supremo Director del Perú.

1843 -               Coronel Eleuterio Aramburú.

1843 -               Coronel Rufino Echenique y Benavente, Prefecto de Lima.

1843 -               General Juan Antonio Pezet Rodríguez.

1843 -               General Manuel Ignacio de Vivanco Iturralde, Supremo Director de la República.

1843 -               La Junta Suprema de Gobierno, presidida por Domingo Nieto Márquez y Ramón Castilla Marquesado, sucesivamente, en el sur.

1843-                Domingo Nieto Márquez, Gobierno Provisorio en Cusco.

1843 -               Domingo Elías Carbajo, Prefecto de Lima, toma el mando político y Rufino Echenique y Benavente el mando militar.

1844 -               Domingo Elías Carbajo, Jefe Supremo. 

1844 - 1845       Justo Figuerola Estrada y Manuel Menéndez Gorozabel, Primer Vicepresidente y Presidente del Consejo de Estado respectivamente, encargados del mando sucesivamente, por la renuncia del General Francisco Vidal Laos.

1845 - 1851       General Ramón Castilla Marquesado. Presidente Constitucional por votación popular.

1851 - 1855       General Rufino Echenique y Benavente, Presidente Constitucional por votación popular. Derrocado 

Régimen provisional

1855 - 1858       Mariscal Ramón Castilla Marquesado, Presidente Provisorio, parte en Cusco y parte en Lima. Suprimió la esclavitud de los negros en 1855 y abolió la pena de muerte.

1857 - 1858       General José María Raygada Gallo, Presidente del Consejo de Ministros y posteriormente el Mariscal Miguel de San Román Meza.

Constituciones de 1856 y 1860

1858 - 1862       Mariscal Ramón Castilla Marquesado, Presidente Constitucional por votación popular.

1859 -               El Vicepresidente Juan Manuel del Mar y Bermedo, encargado del Mando.

1862 - 1863       Mariscal Miguel de San Román Meza, Presidente Constitucional por voto popular, (fallecido durante su gobierno). Instauró la moneda el Sol de Oro.

1863 - 1865       Completan su período Ramón Castilla M. encargado provisorio. El Primer y Segundo Vice Presidentes, Generales Juan Antonio Pezet R. (1864) y Pedro Diez Canseco C. (1865), encargados sucesivamente del mando.

1865 -               El Segundo Vicepresidente General Pedro Diez Canseco y Corbacho, encargado del mando en Ayacucho.

Dictadura

1865 - 1867       Coronel Mariano Ignacio Prado Ochoa, Jefe Supremo, se proclamó Dictador, como resultado del movimiento popular que lo proclamó en Lima y Callao.

1867-    Coronel Mariano Ignacio Prado Ochoa, Presidente Provisorio designado por el Congreso.

1867 - 1868       General Mariano Ignacio Prado Ochoa, Presidente Constitucional por elección popular, derrocado.  

Constitución de 1860.

1868 -               General Francisco Diez Canseco y Corbacho, encargado del mando en Lima.

1868 -               General Pedro Diez Canseco y Corbacho encargado del mando del Perú.  

1868 - 1872       Coronel José Balta Montero, Presidente Constitucional.

1872 -               Coronel Tomás Gutiérrez, Jefe Supremo, como resultado por su pronunciamiento contra Balta Montero.

1872-    General Francisco Diez Canseco y Corbacho, Segundo Vice Presidente, en ausencia de Herencia Zevallos. Diez Canseco estaba en Palacio y Gutiérrez en Santa Catalina.

1872-    Coronel Mariano Herencia Zevallos. Primer Vice Presidente, asume el mando a la muerte, por asesinato, de José Balta Montero en manos de los cuatro hermanos Gutiérrez.  

1872 - 1876       Don Manuel Pardo y Lavalle, Presidente Constitucional.

1876 - 1879       General Mariano Ignacio Prado Ochoa. Presidente Constitucional.

1879 -               El Vice Presidente General Luis La Puerta de Mendoza, encargado del mando en Lima.

Dictadura civil.

1879 - 188l        El ciudadano Don Nicolás de Piérola Villena, Jefe Supremo y protector de la raza indígena.

Constitución de 1860.

1881 -               El ciudadano Francisco García Calderón Landa, Presidente Provisorio en Lima.

1881 - 1883       Contralmirante Lizardo Montero Flores, Vice Presidente encargado del mando en Arequipa.

Régimen provisional

1883 - 1885       General Miguel Iglesias Pino, Presidente en Cajamarca, Trujillo y Lima, sucesivamente 

                        (Regenerador del Perú), firmó con Chile el tratado de Ancón en 1883. Derrocado por

                        Andrés Avelino Cáceres Dorregaray.

1885 -               Don Antonio Arenas Merino, Presidente del Consejo de Ministros, encargado del mando, después del triunfo del General Cáceres, ante la ocupación chilena, en diciembre de 1885.

1886 - 1890       General Andrés Avelino Cáceres Dorregaray, Presidente Constitucional.

1890 - 1894       General Remigio Morales Bermúdez, Presidente Constitucional, falleció en su mandato. 

1894 -               Coronel Justiniano Borgoño Castañeda, Segundo Vice Presidente, encargado del mando tras la muerte de Morales Bermúdez,

1894 - 1895       General Andrés Avelino Cáceres Dorregaray, Presidente Constitucional. Renunció a la presidencia.

1895 -               Don Manuel Candamo Iriarte, Presidente del Consejo de Ministros, encargado del mando, después de la guerra civil.

1895 - 1899       Don Nicolás de Piérola Villena, Presidente Constitucional.

1899 - 1903       Don Eduardo López de Romaña Albizuri, Presidente Constitucional.

1903 - 1904       Don Manuel Candamo Iriarte, Presidente Constitucional.

1904 -               Don Serapio Calderón Chirinos, Segundo Vice Presidente, encargado del mando.

1904 - 1908       Don José Pardo y Barreda, Presidente Constitucional.

1908 - 1912       Don Augusto B. Leguía Salcedo, Presidente Constitucional.

1912 - 1914       Don Guillermo Billinghurst Ángulo, Presidente por elección del Congreso. Derrocado

1914 -               Junta de Gobierno, presidida por el Coronel Oscar R. Benavides Larrea.          

1914 - 1915       Oscar R. Benavides Larrea, Ascendido a General como Presidente provisorio

1915 - 1919       Don José Pardo y Barreda, Presidente Constitucional. Derrocado por Leguía.

Constitución de 1919, promulgada el 10/1/1920 

Dictadura civil

1919 - 1924       Don Augusto Bernardino Leguía Salcedo, Dictador nombrado por la Asamblea Nacional y Presidente proclamado por el Congreso de la República. Repuso la Orden del Sol en 1921

1924 - 1929       Don Augusto Bernardino Leguía Salcedo, Presidente reelegido.

1929 - 1930       Don Augusto Bernardino Leguía Salcedo, Presidente reelegido, derrocado el 22-08-1930.

 

 

Régimen Provisional

1930 -               General Manuel María Ponce Brousset, en espera del Presidente de la nueva Junta de Gobierno de Luis Sánchez Cerro.

1930 - 1931       Comandante Luis Miguel Sánchez Cerro, Presidente de la Junta de Gobierno con Gustavo Jiménez y Ricardo Leoncio Elías Arias.

1931 -               Monseñor, Mariano Holguín Maldonado (por algunas horas el 1º de marzo).

1931 -               Gobierno provisorio, ciudadano Ricardo Leoncio Elías Arias, derrocado 2 días después. 

1931 -               Comandante Gustavo A. Jiménez, derrocado pocos días después.

1931 -               Don David Samanez Ocampo y Sobrino, Preside una Junta de Gobierno.

1931 - 1933       General Luis Miguel Sánchez Cerro, Presidente Constitucional. (Asesinado el 30 de abril de 1933, en el actual Campo de Marte).

Constitución de 1933

1933 - 1939       General Oscar Raimundo Benavides Larrea, Presidente Constitucional.

1939 - 1945       Don Manuel Prado y Ugarteche Presidente Constitucional.

1945 -               Año en que se establece el 28 de julio como inicio de gobierno de los Jefes de Estado.

1945 - 1948       Don José Luis Bustamante y Rivero Presidente Constitucional. Derrocado.

Dictadura

1948 -               General Zenón Noriega Agüero, Jefe de Gobierno en espera del General Odría.

1948 - 1950       Junta de Gobierno Presidida por el General Manuel A. Odría Amoretti.

1950 -               General Zenón Noriega Agüero, Presidente provisorio.

Constitución de 1933

1950 - 1956       General Manuel Arturo Odría Amoretti Presidente Constitucional.

1956 - 1962       Don Manuel Prado y Ugarteche Presidente Constitucional. Derrocado.

Dictadura

1962 - 1963       Junta Militar de Gobierno Presidida por Los Generales Ricardo Pérez Godoy, Nicolás Lindley López, Pedro Vargas Prada y Francisco Torres Matos.

Constitución 1933

1963 - 1968       Don Fernando Belaúnde Terry Presidente Constitucional. Derrocado.

Dictadura

1968 - 1975       General Juan Velasco Alvarado. Preside el Gobierno Revolucionario de la Fuerza Armada.

1975 - 1980       General Francisco Morales Bermúdez Cerruti, derroca al General Velasco Alvarado y Preside el Gobierno Revolucionario de la Fuerza Armada.

Constitución de 1979

 

1980 - 1985       Don Fernando Belaúnde Terry Presidente Constitucional. Cambio de moneda, Inti por Ley Nº24064 1/2/1985

1985 - 1990       Don Alan García Pérez, Presidente Constitucional. El Inti moneda de circulación legal desde 1986 

1990 - 1995       Don Alberto Fujimori Fujimori, Presidente Constitucional. Cambio de moneda, Nuevo Sol, por Ley Nº 25295, 3/1/1991.

 

Constitución de 1993

1995 - 2000       Don Alberto Fujimori Fujimori, Presidente Constitucional por voto popular.

2000 -               Don Alberto Fujimori Fujimori, Presidente Constitucional. El Congreso aprobó la vacancia de la Presidencia de la República por incapacidad moral permanente, 21 de noviembre, 2000.

2000 - 2001       Don Valentín Paniagua Corazao, Presidente del Congreso y Presidente Constitucional provisorio, nombrado por el Congreso. Convocó el 8 de abril del 2001 a elecciones generales para el período 2001-2006

2001 - 2006       Don Alejandro Toledo Manrique, Presidente Constitucional.

2006 - 2011       Don Alan García Pérez, Presidente Constitucional.

2011-  2016       Don Ollanta Humala Tasso, Presidente Constitucional. Cambio de moneda, Sol, por la Ley 30381, 20-11-2015  

2016-  2018       Don Pedro Pablo Kuczynski Godard, Presidente Constitucional. Renuncia y Vacancia por Artº 115 de Constitución Política del Perú. Resolución Legislativa del Congreso 008-2017-2018CR / 23-03-2018

2018- 2021        Don Martín Alberto Vizcarra Cornejo, Presidente Constitucional. (Tomó en cargo como primer vicepresidente)   

 

Gabriela Lavarello Vargas de Velaochaga (Perú)   


Fecha Publicación: 2018-06-26T21:10:00.001-07:00

http://dbe.rah.es/biografias/11148/bartolome-de-las-casas Pocas personas tan bien preparadas como don Paulino Castañeda (fue presidente del tribunal de mi doctorado y responsable de las obras completas del P. Las Casas) para escribir sobre personaje tan complejo y controvertido. Para unos "mentiroso y psicológicamente enfermo", culpable de la leyenda negra antiespañola, para otros pionero de los derechos humanos de los indios y siervo de Dios en proceso de canonización

Casas, Bartolomé de las. Sevilla, c.1484 – Madrid, 18.VIII.1565. Dominico (OP), obispo, teólogo, polemista, defensor de los indios.

Nació en Sevilla, colación del Salvador, en el centro de la ciudad; dato cierto, pues él no pierde ocasión de proclamarlo. El 19 de septiembre de 1516 afirmó que tenía treinta y un años. Algunos dicen que era de familia noble, pero no aportan pruebas y si se atiende a la profesión paterna, cabe pensar que no. Y aunque él se ufana en que sus ascendientes eran cristianos viejos, es más verosímil que por sus venas corriera sangre de cristianos nuevos, pero todo esto es mera conjetura. Pedro, su padre, se embarcó en el segundo viaje colombino. Volvió a Sevilla en 1498. De su madre, nada cierto se sabe y muy poco de sus cuatro hermanos. Con ellos pasó Bartolomé su infancia y adolescencia. En el hogar aprendió a rezar y en el colegio sus primeras letras. De joven estudió latín con un buen maestro, pues lo escribe con cierta corrección. No hay rastro de que hiciera carrera universitaria, ni fechas que permitan su posibilidad. Nadie, que sepamos, ha aclarado el itinerario de su formación intelectual que, en gran medida, fue autodidacta. Hizo un viaje a Granada, con su padre, en 1501. No se sabe a qué: para unos a participar en la guerra contra los moriscos, pero no encaja, pues era muy joven. Tampoco consta que fueran a negocios. Se cree que iban a preparar su viaje a Indias. En Granada firmaban los Reyes el nombramiento de Nicolás de Ovando como gobernador de las Antillas. El 13 de febrero de 1502, padre e hijo zarpaban de Sanlúcar. Las Casas describe la flota —imponente—, las peripecias de la travesía, la arribada a Santo Domingo el 15 de abril de 1502. Pero nada dice de él, ni de su padre. Piensan sus biógrafos que iba de doctrinero, pero él da a entender otra cosa: iba "a desechar de sí la pobreza…". En 1506 vino a España. Tampoco se sabe a qué; estuvo en Roma en 1507 y regresó a La Española, donde fue colono y agricultor.

1. Los dominicos llegaron a La Española en 1510. Procedían de una vida religiosa renacida y llevaban un alto sentido humanitario y la rica doctrina de santo Tomás de Aquino. Las Casas tomó contacto con ellos, oyó el sermón-denuncia de Montesino y se ordenó sacerdote. Lo dice él, aunque no precisa fechas. Lo importante es que se ordenó. A principios de 1513 pasó a Cuba y obtuvo una excelente encomienda. Le visitaron unos padres dominicos, conversaron y despertaron sus dudas. No era lógico predicar contra la encomienda siendo encomendero. El resultado: su primera conversión. Devolvió la encomienda, dispuesto a defender a los indios para siempre. Salió para La Española, se entrevistó con fray Córdoba que le habló de un viaje a España, con Montesino y otro fraile. Embarcaron, en efecto, en septiembre de 1515 y llegaron a Sevilla el 6 de octubre. Los frailes se alojaron en el convento de San Pablo, y Bartolomé, con sus deudos. Visitó al arzobispo Deza, quien le dio cartas para el Rey: quería "notificarle la perdición de estas tierras"; pero la audiencia, que sería en Sevilla, nunca se celebró. El Rey murió el 23 de enero de 1516. Dirigió un Memorial de remedios (1516) a Adriano de Utrech, el primer plan auténtico sobre la república de españoles y la república de los indios. Propone la construcción de fortalezas defensivas, que la penetración y la evangelización fuesen pacíficas, la liberación de esclavos, la creación de diócesis, la restitución de todo lo robado. Explica después la organización de comunidades mixtas y la radical supresión de la encomienda. Cisneros y Adriano le oyeron complacidos, y le encargaron, con Palacios Rubios, elaborar un plan de reforma de las Indias, estableciendo comunidades indígenas libres, otras intervenidas por funcionarios reales, y el cumplimiento de la Leyes de Burgos de 1512.

La reforma era un noble intento pero de planteamiento difícil y la elección de los Jerónimos para su ejecución no fue acertada: no tenían experiencia alguna, ni entendieron el pacifismo. En su Informe (1 de abril de 1517), los indios no quedaban bien parados y se desecha la idea de comunidades indígenas. Las Casas, aconsejado por los dominicos, regresó a España el 3 de junio de 1517. Fue a Aranda a ver a Cisneros, pero estaba muy grave, y se fue a Valladolid a esperar al Emperador, que llegó el 18 de noviembre de 1517. Bartolomé se ganó a los consejeros flamencos y logró presentar su proyecto al Rey. Consciente de que no lograría suprimir la encomienda, si antes no demostraba que la supresión no suponía la ruina económica, escribió el Memorial de remedios (abril 1518) en el que trazó un plan socioeconómico de colonización pacífica con una consecuencia clara: el aumento de población y de riquezas, aunque no era fácil ponerlo en práctica, pues significaba un cambio radical del sistema, con dificultades insalvables. No llegó a discutirse. El Rey partió para Coruña el 25 de enero de 1520, y el día antes de embarcar firmó la capitulación para poblar la costa de Paría (19 mayo 1520). Eran veintisiete puntos que precisaban su finalidad: colonización y evangelización pacífica, tributos para el rey y modo y manera de tratar a los indios. Las Casas embarcó con los labradores en Sanlúcar el 15 de diciembre de 1520 y llegaron a Puerto Rico en febrero de 1521. La expedición fue un fracaso, y casi una tragedia.

Las Casas ingresó en el noviciado de los dominicos en 1522 y profesó a finales del año siguiente. Su vida no sufrió un cambio radical, pero su defensa de los indios se hizo más evangélica, más doctrinal y polémica. Abandonado su plan de colonización, siguió una etapa de silencio y estudio —exigencias de la Orden— y desarrolló su vocación de escritor. Durante estos años se dedicó a escribir la Historia general, y la Apologética historia, que terminó más adelante. También escribió su primer libro teológico y doctrinal, el más sólido, terminándolo hacia 1526: De unico vocationis modo. El planteamiento es muy claro: "la única norma para llevar a los pueblos la religión cristiana, es la evangelización pacífica". Quiso decir dos cosas: no hay más que un camino de evangelización: la persuasión del entendimiento y la invitación de la voluntad. Y este camino es común para todos los hombres. De esta obra sólo se conocen tres grandes capítulos: uno lo dedica a probar su aserto en un esfuerzo argumental, con la Bula Sublimis Deus, de Paulo III como fundamento (2 de mayo de 1537). El Papa trató de los derechos naturales de los indios, como utpote veros homines y aunque no tuviesen fe no carecían de libertad y dominio, y no se les podía esclavizar. El segundo capítulo lo dedicó a refutar a su oponente, Ginés de Sepúlveda; y se nos manifiesta el gran polemista. Sepúlveda, en cuanto a métodos de evangelización, militó en campo contrario. No trató de que se obligase, directa y absolutamente, a los indios a hacerse cristianos. Admitió, con criterios amplios y benignos, una coacción indirecta, para crear las condiciones más favorables a la predicación y conversión de los indígenas. Tal sería la conquista previa, para que los indios pudiesen ser más cómodamente catequizados. No negó otros caminos, pero tan difíciles que, de hecho, resultaban imposibles. En el tercer capítulo, Las Casas concluyó categóricamente: la guerra que se hace a los indios es temeraria, porque es contraria al derecho natural, divino y humano; injusta, porque los indios no han injuriado a los españoles ytiránica, porque es cruel y violenta. Y, en consecuencia, a) todos los que de algún modo, han cooperado a esta guerra, han pecado gravemente; b) están obligados a restituir, y c) los clérigos que castigan a los indios son culpables. El libro es sorprendente por su alcance universal, su aplicación al problema indiano es una simple consecuencia, y por su tono moderado, aunque, de vez en cuando, se arranca en párrafos que no desdicen de laBrevisima.

A la luz de estos principios, se aprestó a ensayar el nuevo sistema de evangelización en Verapaz (Guatemala), en los años 1537-1539, como modelo de conversión y pacificación de los indios. Acierta Las Casas en la preparación diplomática —cesión de las tierras, ausencia de españoles—, y sobre todo, en la elección de los compañeros: los dominicos Andrade, Angulo y Cáncer, verdaderos ejecutores del ensayo. Se inició con éxito, pero pronto llegaron las dificultades. De todos modos, es el proyecto misionero más admirado y estudiado.

Volvió a España en 1540. Su propósito era plantear a Carlos V —que regresa en 1542— la reforma general del gobierno de las Indias, para lo cual había preparado dos importantes documentos: uno, Entre los remedios, de contenido teórico, que preludia la evolución de su pensamiento jurídico. El alegato, extenso, constituye el Octavo remedio, "el más principal y sustancial". Y consiste: a) inmediata suspensión de las encomiendas; b) que todos los indios fuesen incorporados a la Corona Real, "como súbditos y vasallos libres", irrevocablemente. Los razonamientos —teológicos, jurídicos, históricos— son abrumadores. El autor no duda de la soberanía del Rey sobre las Indias, en virtud de la Bula de donación, compatible con la libertad de los nativos, que la pierden cuando son sometidos a la jurisdicción y servidumbre de los encomenderos. El otro documento fue la Brevísima relación de la destruición de las Indias, también de 1542 y editado en 1552. El más endeble y el más difundido. Es posible que lo escribiera de buena fe para conseguir leyes más humanas. Pero se excedió e hizo daño a España, con relatos que la crítica histórica y el sentido común necesariamente han de calificar de inverosímiles.

2. La Leyes Nuevas de 1542. La esclavitud de indios fue un hecho. Carlos V la prohibió en 1530; pero ante la reacción de los españoles, la restableció cuatro años más tarde. Hubo reacciones nobles, como la de Vasco de Quiroga, quien envió al Monarca un alegato jurídico contra la esclavitud. Se discutió en las aulas universitarias por obra y saber de Vitoria y de Soto, e intervino con toda su autoridad Paulo III: "Decretamos y declaramos… que los indios no deben ser reducidos a esclavitud". Es la Sublimis Deus. En la misma línea, el Breve Pastorale officium (29 de mayo de 1537) dirigido al cardenal Tavera, en Toledo: nadie puede privar a los indios de su libertad y de sus bienes, aunque estén fuera de la Iglesia. Las Leyes Nuevas vienen a recoger una parte importante de esta corriente crítica. El 20 de noviembre de 1542 fueron promulgadas en Barcelona. Cinco son los puntos que aquí se pueden subrayar: 1) la dignidad del indio, considerándolo como un súbdito más de la Corona; 2) la eliminación de la esclavitud; 3) la anulación de la encomienda, como principio de servidumbre; 4) la supresión de la guerra de conquista; 5) las cláusulas de seguridad de estas determinaciones, mediante vigilancia, procesos judiciales, castigos.

Las Casas influyó en estas leyes, pero no las aprobó, pues, a pesar de los avances indudables, mantenían la encomienda, aunque con ciertas condiciones. En 1543 escribió al Emperador denunciando lo que aún subsistía de injusto con relación a la libertad de los indios. Sus quejas fueron examinadas y se tuvieron en cuenta, incluyendo en la Leyes algunas disposiciones complementarias. Fueron tan imprevistas para conquistadores y encomenderos, que hubo que diferir su aplicación, pero su contenido se fue imponiendo poco a poco e influyeron, cada vez más, con su humanitarismo, en los hispanos del Nuevo Mundo.

El dominico volvió a presentar nuevos Memoriales al Rey. El primero, en 1543, lo suscribió su hermano de hábito fray Rodrigo de Andrada. Protestó porque no se hubiesen abolido inmediatamente las encomiendas. Expuso y fundamentó la predicación pacífica y la abolición de la esclavitud, y esbozó su teoría de soberanía imperial. Fue un gran momento para fray Bartolomé. El cenit de su prestigio. Y fue nombrado obispo de Chiapas (1543). Consagrado en Sevilla (1544), se trasladó a Indias y entró en su sede al año siguiente. Promulgó su Confesonario,que prohibía absolver a conquistadores, encomenderos y traficantes de armas, si antes no se retractaban, liberaban a los indios y restituían todos sus bienes. La resistencia y oposición fue total. Hubo una conmoción general.

El cabildo de México protestó ante la Corte y en la asamblea de obispos fue recibido con desagrado. La Audiencia también mostró su disgusto, y en la Corte actuaron sus opositores. El fraile renunció a su obispado, pero no a su cargo de defensor de los indios.

En 1547, regresa definitivamente a España. Es la época de sus grandes obras. Interesan los Tratados, en los que sintetizó sus ideas con más precisión y orden.

Estaba ya en Valladolid, en San Gregorio, más sosegado y en un ambiente intelectual émulo de San Esteban de Salamanca. Los Tratados son de lo mejor de fray Bartolomé, desde el punto de vista teológicojurídico. En Las treinta proposiciones muy jurídicas pretendió probar el fundamento en que se fundaba el título y señorío supremo que los Reyes de Castilla y León tenían en las Indias. La Proposición XVII dice: el único derecho de soberanía y su único fundamento jurídico es la donación pontificia, que, dice, no privó de su dominio a los príncipes y señores que estaban en el Nuevo Mundo; sólo había colocado sobre ellos, como supremo emperador, a los reyes de Castilla, lo que supuso un cambio sustancial. Sin detenernos en esta variante, conviene insistir en que Las Casas sostuvo en la mayor parte de sus obras la idea de que el Papa, como vicario de Cristo y dominus orbis, subrogó en los Reyes Católicos su poder temporal sobre las Indias para el cumplimiento del fin evangélico que les había encomendado. En la XVIII se subraya que los naturales conservan sus derechos y dominio sobre sus súbditos…, pero, (Proposición XIX) que estaban obligados a reconocer este imperio de los Reyes de Castilla, una vez recibido libremente el bautismo. Idea que se verá precisada más adelante. Después, habla de métodos misionales; defiende el apostólico, condena la conquista previa, y recuerda al Rey su obligación de gobernar bien aquellos territorios; condena, una vez más, la encomienda —"la más cruel especie de tiranía"— y los repartimientos efectuados por Colón.

Vitoria y Soto trataron de estos asuntos con más cautela. Rechazaron el Imperator y el Papa dominus orbis,negaron al Papa cualquier poder sobre los infieles, y de no mediar otros causas, ni él, ni los Reyes, tendrían más derecho que a predicar el evangelio.

Para llegar a la guerra justa hacía falta que surgiese la injuria y, agotados los medios pacíficos, si los indios ofreciesen resistencia o impidiesen la predicación o matasen a los predicadores, surgiría ese derecho. Se sabe que Vitoria y Soto pensaron en otra vía de acceso, pacífica o violenta, según las circunstancias: la natural, que no necesitaba las bulas de donación. Es posible que Las Casas buscase en el fondo este camino, pero no acertó a expresarlo con precisión: defiende con vigor los derechos naturales de los indios, antes y después de la conversión, aunque les busque una tutela bajo la Corona, que consideraba beneficiosa para ellos. Pero resucita la teocracia y el cesaropapismo, aunque sea tímidamente, y se olvida del origen del poder civil y de los derechos de los pueblos soberanos.

3. La disputa o controversia. La Junta de Valladolid (1550-1551) fue importante en la historia del humanismo cristiano. Los antecedentes son conocidos. Ginés de Sepúlveda había publicado su Democrates alter en forma de Apología, y fray Bartolomé escribió otra Apología para combatir los fundamentos del Democrates y defender a los indios. Ambos fueron convocados en Valladolid, entonces capital de la Corte, para que explicaran sus teorías. Primero habló Sepúlveda: expuso su tesis, "sin leer", durante dos o tres horas. Las Casas no asistió. Pero, "durante cinco días sin interrupción, él hizo lectura completa de su Apología". Asombrados los miembros de la asamblea, encargaron a Soto que hiciera un resumen de lo expuesto por los dos. Soto cumplió su cometido con habilidad y pericia. El Sumario fue entregado a Sepúlveda, quien presentó doce objeciones a la Apología lascasiana. Objeciones que pasaron a fray Bartolomé, quien en su réplica las calificó de frívolas y sin ningún efecto ni valor.

El texto de la Disputa, tal como la publicó Las Casas en los Tratados, contiene las tres piezas: a) el resumen que hizo Domingo de Soto; b) las doce objeciones de Sepúlveda; c) las doce réplicas de fray Bartolomé. Se trata de una síntesis de obras mucho más amplias. Cabe citar, por vía de ejemplo, la respuesta del padre Las Casas a la duodécima objeción de Sepúlveda, "la intención del Papa fue subjetar y después predicar". Dice el dominico que es falso: la Bula de donación subraya que los indios vivían mansos y pacíficos; y entonces ¿para qué la guerra? La Bula urge el envío de misioneros, y ¿para qué la conquista? Ilustra su negativa con el testamento de Isabel la Católica, "que debía tener entendida la intención del Papa" algo mejor que Sepúlveda, y con la instrucción que los Reyes dieron a Colón. Afirma que, antes de bautizarse, los infieles no eran súbditos de la Iglesia, y "no se les puede poner o quitar señor", a no ser per accidens, por ejemplo, si impedían la predicación de la fe. Pero, después de convertidos, "la Iglesia puede ejercer su jurisdicción temporal en ellos, como en súbditos", si fuera necesario para la conversión de la fe; cuando es de tanta utilidad para los naturales, "como es poner sobre todo aquel orbe un supremo o universal monarca, o como imperial señor, que les ordene, rija y gobierne". Ahora bien, si no quisieran recibirlo, no por eso se les podía hacer la guerra, mientras siguieran en la fe; el "supremo e universal señor" se les ponía para su bien, y no para daño, pues, en este caso, tal señorío sería injusto y tiránico. Así hay que entender la citada proposición XIX. Por tanto, no hay más que un camino para asentar y perpetuar el señorío sobre aquellos reinos: la vía pacífica, ganar por amor sus "voluntades e ánimas".

Con ello, el principado supremo queda sin contenido: se trataría de un derecho que el Papa concede a los Reyes —excluidos otros príncipes cristianos— a ser reconocidos como emperadores por los indios, pero cuando éstos quieran, sin facultad alguna para hacerlo efectivo, aunque, el derecho de elegir o reconocer a un príncipe lo tienen todos los pueblos por derecho natural.

En el Tratado comprobatorio, las Casas pretendió probar las proposiciones anteriores. Presenta inicialmente dos conclusiones que sintetizan la doctrina del Tratado: 1) el único título justo que tienen los reyes de España al imperio soberano universal sobre las Indias es la donación pontificia; 2) este dominio soberano imperial es compatible con el dominio y jurisdicción de los reyes y señores naturales de las Indias sobre sus pueblos y territorios. Las pruebas son abrumadoras: jurídicas, teológicas, filosóficas e históricas… En esta obra se inclina más a las doctrinas teocráticas que los maestros de Salamanca: el Papa tiene plenísimo poder en la tierra sobre todo el mundo; el poder temporal lo posee "en orden al espiritual", es decir, "en orden a encaminar a los hombres, fieles e infieles, por el camino de la vida eterna: in ordine ad finem spiritualem". Según este tratado, el bautismo le da al Papa un poder indirecto temporal para entregar esos indios en manos de los Reyes de España. Consecuencia que no admitiría Vitoria, y que el propio Las Casas enmendó más adelante.

4. Los dos tratados teóricos, orientados a defender los derechos de los indios: a) Principia quaedam, publicado en los Tratados de 1552. En ellos formula su doctrina de la libertad y derechos de los indios. Trata del señorío y la potestad de las autoridades públicas conceptuándolas como derecho natural y de gentes, de que el hombre es naturalmente social, y sobre que la sociedad no puede subsistir sin la autoridad. La consecuencia de este planteamiento es que a nadie le es lícito, sin legítima causa, usurpar o impedir el dominio o jurisdicción que un rey o señor ejerce sobre sus súbditos, sencillamente, porque el poder de tales reyes y señores se asienta en el derecho natural y de gentes. Todos estos derechos se encuentran en sujetos libres: hombres, pueblos, reyes y gobernantes. La libertad es común y natural a todos los hombres, luego los pueblos y sus gobernantes o reyes son libres. Era su idea fija: presentar al indio y a los pueblos indígenas en pie de igualdad con los españoles y demás pueblos europeos, en el ámbito de los derechos.

b) De regia potestate o Erudita et elegans explicatio (1559). Supera al anterior en extensión y en importancia. No trata aquí el problema de la autoría, pero resume algunas nociones del escrito anterior y explica las ideas expuestas en obras anteriores. No deja de sorprender la falta de referencias a la donación pontificia y la condena "por herética" de la opinión del Hostiense, aunque sí se refiere con frecuencia a la toma de posesión justa como condición sine qua non para establecer una autoridad legítima. La obra constituye un alarde de erudición jurídica y canónica. Consta de cuatro notabilia o cuestiones y cinco conclusiones en las que afirma que no basta la autoridad real para autorizar cualquier enajenación. He aquí algunos principios: 1) Todos los hombres son libres; la libertad es inherente a la persona humana. La esclavitud es un fenómeno accidental, no obedece a causas naturales; 2) ninguna servidumbre puede imponerse al pueblo sin que éste dé su consentimiento; el poder y la soberanía proceden directamente del pueblo; 3) los reyes y soberanos son señores de sus señoríos y dominios en cuanto a la jurisdicción, protección y defensa, pero no en cuanto a la propiedad que es de los particulares; 4) el rey o soberano sólo puede mandar conforme a las leyes; 5) ningún príncipe puede enajenar "ni porción la más pequeña del país", sin el consentimiento libre de los súbditos. La estructura del Estado que aquí proyecta Las Casas es avanzada, pero la extrae de la mejor tradición jurídica medieval. Su convicción de que los reyes de España eran soberanos de las Indias, basada en un principio teocrático, era tan sólida como siempre. Y lo que pretendía era concluir —una vez más— que la enajenación perpetua de la encomienda era radicalmente injusta.

5. Los últimos años de Las Casas fueron fecundos. En Atocha, Madrid, escribió dos tratados polémicos: De thesauris in Perú y Las doce dudas, la Historia general de las Indias y la Apologética historia.

El De thesauris, Madrid 1563, escrito en latín, responde a una duda presentada por los dominicos del Perú sobre si era lícito apropiarse de los objetos valiosos de los incas. La respuesta es negativa y tajante: a nadie le era lícito tal apropiación, ni siquiera al Rey de España. Aprovechó para puntualizar el alcance de la donación pontificia, que, dice, hizo a los Reyes de España príncipes de aquellos territorios, pero se requiere el consentimiento de los indios para que obtengan la posesión jurídica de las Indias. Así, Las Casas corrige lo dicho en Las treinta…, y en elComprobatorio: que una vez bautizados los indios pasan a ser súbditos de la Iglesia y del Rey, que recibe la jurisdicción actual sobre ellos. Aquí, en cambio, aclara que los reyes de España, con la Bula, sólo reciben la jurisdicción in habitu y de derecho, ya que era necesario el consentimiento unánime de los naturales y el juramento de fidelidad para la posesión jurídica y ejercicio de la soberanía, pues la "causa eficiente" del poder jurisdiccional, "que da el derecho más principal, es el consentimiento de los pueblos". Mientras los Reyes no obtengan ese consentimiento, tienen ius ad rem, a reclamar su potestad, no el ius in re o potestad efectiva. Termina con dos conclusiones: 1) Nunca los indios dieron ese libre consentimiento, por tanto no existía el ius in re, salvo en Verapaz; 2) los Reyes de España, en cuanto al dominio, se encuentran como en el momento de la donación, de modo que todas las conquistas de los españoles son injustas y tiránicas. Y dos corolarios: 1) el Rey no tiene nada que ver con los tesoros del Perú; 2) todos los bienes que los españoles trajeron de Indias fueron robados y han de ser restituidos.

Tratado de las doce dudas, escrito en castellano en 1564. Un dominico que residía en el convento de Valladolid, fray Bartolomé de la Vega, antiguo misionero en el Perú, entregó a Las Casas "doce dudas", pidiendo solución. El tratado contiene las dudas y las respuestas, que se pueden reducir a una: los españoles han sido ladrones y están obligados a restituir in integrum. Y concreta: los que participaron en la muerte de Atahualpa, conquistadores, tasadores de tributos, funcionarios de gobierno y de justicia. Tampoco se salva el Rey de España, a quien niega toda legitimidad, por tener solo ius ad rem. Ha de restituirlo todo siguiendo la norma trazada en el Tratado anterior. Estos escritos iban dirigidos al Rey, o al Consejo Real.

La Quaestio theologalis (c. 1560-1563), en la que perfila su concepto del poder del Papa. Toda potestad y jurisdicción temporal, y en resumen todo lo temporal, se ordena a lo espiritual, como el cuerpo al alma. Al Papa, de suyo, le atañen los asuntos espirituales y el fin espiritual —conducir a los hombres a la salvación—. Por consiguiente, puede la potestad espiritual disponer de algunas cosas temporales, en la medida que convenga o sea necesario para los asuntos espirituales. Por eso, el Papa tiene amplísima potestad sobre algunas cosas temporales, de modo que puede alterar los estados de los reyes y de los príncipes seculares, deponerlos y colocar a otros en su lugar, si fuera necesario para la propagación y defensa de la fe, y para la prosperidad y unidad de la Iglesia.

6. Y en su retiro de Atocha, puso punto final a sus dos obras más extensas: la Historia general y la Apologética historia. En la Historia, que comenzó a escribir en 1527 en La Española y terminó en su retiro de Valladolid, se propuso narrar los acontecimientos de los primeros años de la acción colonizadora, y remediar los problemas de aquellas gentes. Es su obra fundamental. Interesa referirse a su concepción del hombre, que se centra en la idea de unidad específica del género humano. Todos los hombres son esencialmente iguales y dignos de respeto y tienen unos derechos que, por nacer de la naturaleza, son derechos naturales, inviolables e inalienables, y unos atributos fundamentales: racionalidad, libertad y sociabilidad. Lo postula como un concepto recibido de autores clásicos y de escritores cristianos. De las ocho razones que le indujeron a escribir la Historia, hay una —la sexta— que es desconcertante: "Librar a mi nación española del error y engaño gravísimo y perniciosísimo… estimando de estas océanas gentes faltarles el ser, haciéndoles brutales bestias incapaces de virtud y doctrina".

Hay que preguntarse qué quiere decir Las Casas al escribir que, en su opinión, la nación española, a mediados del siglo XVI, creía que los indios no eran hombres. No parece que quisiera hacer tal afirmación, pues ¿cómo explicaría él —testigo de tantas cosas, promotor de los derechos humanos— el esfuerzo misionero, la legislación canónica y civil, la fundación temprana de colegios, la experiencia de Tlatelolco y de San Juan Letrán, por citar sólo algunos hechos? Sin embargo, sus palabras han servido de argumento —entre otros varios— para que algunos hablen de una gran controversia "durante la primera mitad del siglo de la conquista" sobre la racionalidad del indio. Se cree que no existió tal controversia y que nadie impugnó responsablemente la racionalidad del indio. Lo que sí se debatió fue su capacidad para recibir algunos sacramentos, que es cuestión bien distinta. En todo caso, fray Bartolomé no podía dudar de la condición humana de los indios. Y cuando Garcés escribe al Papa, y Minaya en Roma convence a Paulo III de que declarase la capacidad del indio para la fe, no pretendían aclarar sus ideas, sino lograr que el Papa condenara a aquellos españoles que no trataban a los indios conforme a su dignidad humana. Y si Las Casas lo plantea no es para demostrar su humanidad, sino para facilitar su encuentro con el mensaje cristiano. En cualquier caso, para fray Bartolomé los indios pertenecían a una raza excelente, estaban dotados de inteligencia clara y de notable hermosura: eran sobrios, castos, mansos e ingeniosos. Tal es la tesis de su Apologética historia, que empezó a escribir en 1527. Este libro, que muchos definen como la primera antropología, es más bien una obra de tesis. Así, cuando exalta las excelencias del clima, no se refiere a sus vivencias personales, pues lo que pretende es demostrar la gran influencia que tiene sobre los seres vivos: "en las zonas templadas, las inteligencias son claras y los sentidos despiertos". De este modo, al ponderar el medio ambiente en que viven los indios, formula un nuevo argumento a su convicción de que constituyen la raza más perfecta del orbe. Y cuando describe costumbres indígenas, no es con afán etnológico, sino como un nuevo argumento que confirma su opinión: los indios tenían una buena economía doméstica y vivían en buena sociedad; y si algunos —más bien, muchos— no estaban agrupados en pueblos, no faltaban razones que justificaran y explicaran satisfactoriamente tal situación. En una comparación entre indios y griegos, éstos salen mal parados: los indios, calificados de bárbaros, tendrían más conocimiento natural de Dios que griegos y romanos. Exaltó todas las condiciones físicas e intelectuales de los indios, así como los ambientes naturales en que habitaron, siguiendo el esquema aristotélico, para probar la total y absoluta posibilidad de los indios, seres racionales excelentes e insuperables. Siguiendo una relación de autoridades, estableció que el medio geográfico en que habita el hombre puede determinar notables características, y determinar, que haya inferiores y superiores. Llegó a establecer las condiciones ideales para el ser humano que, en su gama completa, se cumplirían de manera singularísima y en grado sumo en los indígenas de América. En suma, que el determinismo geográfico alcanza en Las Casas una amplia y decisiva función.

Para fijar la figura de fray Bartolomé de las Casas, se han seguido sus escritos, por considerar que son la medida y la imagen del autor. La personalidad del padre Las Casas está reflejada mucho mejor en el De unico, o en laHistoria de las Indias, que en la Brevisima. Estos escritos, exceptuados los Tratados, impresos en Sevilla en 1552-1553, han permanecido inéditos hasta el siglo XX. La primera edición crítica, completa, es la de Alianza Editorial, Madrid 1988- 1996, bajo la dirección del doctor Castañeda Delgado, que es la que se consigna aquí.

 

Obras de ~: De regia potestate o Derecho de autodeterminación, ed. de L. Pereña, Madrid, Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), 1984; Apología, ed. de A. Losada, Madrid, Alianza Editorial, 1988; Diario del primer y tercer viaje de Cristóbal Colón, ed. de C. Varela, Madrid, Alianza Editorial, 1989; Obras completas. De unico vocationis modo, ed. de P. Castañeda Delgado y A. García del Moral, Madrid, Alianza Editorial, 1990; De regia potestae; Quaestio theologalis, ed. de A. Larios y A. García del Moral, Madrid, Alianza Editorial, 1990;Apologetica historia sumaria, ed. de V. Abril Castelló et al., Madrid, Alianza Editorial, 1992, 3 vols.; Tratados de 1552, ed. de R. Hernández y L. Galmés, Madrid, Alianza Editorial, 1992; De thesauris, ed. de A. Losada y J. B. Lassègue, Madrid, Alianza Editorial, 1992; Doce dudas, ed. de J. B. Lassègue, Madrid, Alianza Editorial, 1992;Historia de las Indias, ed. de I. Pérez Fernández, M. A. Medina y J. A. Barreda, Madrid, Alianza Editorial, 1994;Cartas y memoriales, ed. de P. Castañeda et al., Madrid, Alianza Editorial, 1995.

 

Bibl.: M. Giménez Fernández, Bartolomé de las Casas. Tomo I, Delegado de Cisneros para la reformación de Indias. Tomo II, Capellán de Carlos V y poblador de Cumaná, Sevilla, Escuela de Estudios Hispano-americanos, 1953 y 1960 respect.; T. Urdanoz, "Las Casas y Francisco de Vitoria", en Revista de Estudios Políticos, 197 (1974), págs. 115-187; F. Morales Padrón (coord.), Estudios sobre Fray Bartolomé de las Casas, Sevilla, Escuela de Estudios Hispano-americanos, 1974; I. Pérez Fernández, Inventario documentado de los escritos de Fr. Bartolomé de las Casa, Bayamón (Puerto Rico), Universidad Central, Vicariatos Dominicos del Caribe, 1991; P. Castañeda Delgado,La teocracia pontifical en las controversias sobre el Nuevo Mundo, México, Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), Instituto de Investigaciones Jurídicas, 1996; A. Huerga, Fray Bartolomé de las Casas, vida y obras,Madrid, Alianza Editorial, 1998; P. Castañeda Delgado, "El pensamiento de Bartolomé de la Casas", en Cuadernos Salmantinos de Filosofía, 30 (2003), págs. 669-687; B. Hernández, Bartolomé de las Casas, Barcelona, Taurus, 2015.

 

Paulino Castañeda Delgado


 Fotos de la Real Basílica de Atocha (Madrid), donde se venera la imagen de Nª Sª de Atocha y está enterrado el P. Las Casas. Gentileza de Juan Antonio Teso



Fecha Publicación: 2018-06-18T16:17:00.000-07:00

ENTREVISTA AL PADRE CARLOS S. POZZO (Programa Horizontes, Jn 19, 2002) https://www.youtube.com/watch?v=NCGKtC-QRhs&t=1402s

 

Por el año 2002 conducía un PROGRAMA en Jn 19 "HORIZONTES". De las pocas veces que vino a Lima, le invité a conocer mi Universidad Católica Sedes Sapientiae (Los Olivos) y en una sala de la entrada, con la cámara de Humberto Zárate, grabamos el programa. Lo titulé ENTREVISTA A R.P. CARLOS POZZO FUNDADOR Y ASESOR ESPIRITUAL DE CIRCA y en síntesis nos contó cómo comenzó la obra de CIRCA, su vocación, y sobre todo su abandono confiado en el amor de Cristo y de la Virgen. Con 84 años, el Padre Carlos había sufrido un derrame cerebral y sufría a veces lagunas mentales o amnesias. A pesar de todo, aceptó responder por el bien de su gente, para los que siempre vivió. Me cautivó su sencillez, espontaneidad, la fuerza espiritual y hasta la chispa bromista que nunca abandonó. En un momento de la entrevista no se acordaba del nombre de su provincial –P. Felipe MacGregor- pero él divaga de modo simpático diciendo que era "una persona mundialmente famosa y no como él que no lo conocía nadie, sigue hablando y como no le venía el nombre se encoge de hombros y sigue conversando con gran paz y alegría.

Agradezco a Javier Castillo por mejorar la calidad de la deficiente versión en VHS y subirla a YouTube para provecho de todos.

 

José Antonio Benito (JAB) ¿Cómo comenzó la obra?

 

Padre Carlos Pozzo: CIRCA comenzó porque destinaron a mis superiores a determina actividad en lo social y entonces pregunté cuál era mi trabajo, se me dio la dirección del centro de capacitación para chicos que trabajan y todas las noches teníamos sesiones de 6 a 8 para ir formando muchachos; claro que el resultado no era del todo satisfactorio porque se trataba de chicos que trabajaban por el día y estudiaban por la noche y dedicaban las pocas horas que les quedaban para este asunto.

 

¿Cuál fue el primer colegio?

No fue ningún colegio de Pueblos Jóvenes sino el San José que nos dejaba el local para las reuniones

 

¿Tuvo que ver mucho los terremotos de Arequipa en ese momento para la labor de CIRCA?

Sí, porque en Arequipa hubo un terremoto en 1958 y otro en 1959. Conocí el primero por referencia y el segundo por estar allí. Fue un terremoto muy fuerte y los pobladores lo tuvieron que arreglar todo con sillar de piedras y después un techo de calaminas. Los terremotos tuvieron que ver  para el desarrollo, los mismos pobladores tuvieron que hacer sus propias casitas  precarias, pero se logró ayuda a la gente pobre, comunidad de ese entonces y también poder expandir  la religión y un logro era que fue vista por los pobladores, así por ejemplo cuando se les preguntaba que querían, ellos decían: primero tenemos la misa y luego que venga todo lo demás.

 

Tengo la definición de CIRCA y el concepto de educación. Se ve que el concepto de educación es muy amplio, educación integral, cuerpo, alma y Doctrina Social de la Iglesia

 

Como digo, los pobladores algunos a veces no quieren escuchar nada más que sus intereses inmediatos, nuestra organización ha sido una cosa confortable y estimulante el ver que los pobladores estaban acercándose a nosotros, lo primero que pedían era una educación religiosa y una iglesia o capilla, hemos hecho 32 capillas en todo tiempo.

 

Formación seglares

El secreto  es que CIRCA no sólo se ha limitado a los asesores religiosos sino que ha pedido al elemento "mayoría" la ayuda y felizmente ha resultado exitosa y se ha desarrollado.

 

Ubicación de colegios

La totalidad está en pueblos jóvenes y tenemos 15 mil alumnos. Nuestras escuelas son preferidas por los pobladores porque sabe que son exactamente y no solo de palabras son gratuitas, lo hemos conseguido por esfuerzo pero se ha conseguido y saben que sus hijos van a tener una educación cristiana en primer lugar, efectiva y valiosa, porque no nos contentamos con que sepan unos datos, buscamos el mayor contenido y porque nos preocupamos de su amor al estudio

 

Hermano Julio Corazao se sorprendió de este milagro…A qué atribuye este "milagro" de CIRCA, su formación completa

Claramente ha habido muchos seminaristas y muchos religiosos y religiosas que han salido de CIRCA, también sacerdotes como el párroco de Mejía que estudió en nuestro Colegio de 15 de agosto. También los jóvenes han respondido, han traído nuevas ideas y han ido desarrollándose haciendo  de CIRCA algo aceptable; de hecho cuando van a CIRCA van con la sonrisa en los labios, no van llorando; quiere decir que algo es. Un convento en Arequipa  desde la Maestra hasta la última novicia son de CIRCA

 

 

Publicaciones

 Del "Destape" lo primero que hay que decir es que se mantiene viva estamos en más de 4 mil números. Hemos pensado que la gente está interesada en la lectura y en ver una posición ante lo que sucede en la sociedad. Es un semanario, que se atreve a destapar muchas cosas que los otros no lo dicen. Por eso tenemos muchísimos amigos, pero también muchísimos enemigos. Pero la verdad nos hace libres y podemos aportar algo al bien del Perú.

 

Le escuché que se estaba convirtiendo y comenzó a escribir un librito "¿Confiar por qué no?" ¿En qué consiste esta conversión y qué contiene el libro?

Efectivamente. Cuando llegué a los ochenta comencé a escribir un libro sobre la confianza y no me arrepiento. En CIRCA intentamos ayudar en todo. Llevo ya varios años en los ochenta y sobre el libro pensamos que en el siglo XVIII, XIX cuando empezó capitalismo, hay cosas muy buenas pero también fatales porque resulta que la plata y el capital es una alternativa; o somos capitalistas o somos religiosos, desgraciadamente no debiera ser así, porque el capital nos ha regalado muchas cosas y nosotros encantados, no estamos contra el capital; pero no olvide que es un capital cristiano, y los cristianos que lo usan para el bien tengo la idea y la seguridad que tendrán un premio no material. Deben sacarlo de su religión, ahí está el gran desarrollo, la felicidad.

Lo que dice la biblia de la confianza es fundamental en nuestra vida y no se puede llegar a Dios sino por esto. No hay una sola frase sin que diga la verdad, porque la dicho Dios por la Revelación. Si la dice el Padre Pozzo seguro que es una frase idiota –como es verdad-, que va a romperlo todo; si lo dice otro Padre que no quiero decir el nombre también igual, lo dicen estos voluntarios o los que tienen plata, igual. Entonces yo busqué a uno que no se equivoca,  y que es palabra de Dios.

 

En el 2002, ¿cuáles son las necesidades de CIRCA? Fiesta de la paz

Primero un sinceramiento de sus socios, de sus miembros, porque es necesario, indispensable. Hay un camino, no tantos, sólo un camino, para llegar a Dios, confiar en Dios, fiarse de Él.

 

¿Qué necesidades tiene CIRCA en las que podamos ayudar?  

Muchas y siempre. Pero si confiamos en Dios, nosotros podemos colaborar en la conversión del mundo. Si leemos este libro sobre la confianza llegaremos a una conclusión: sin Dios no hay nada más que hacer. Ahí no podemos jugar ni quitarle la pelota, no, no. Él gana. Y con CIRCA siempre hay que ir a ganar no a perder.

 

Hambre de pan no, hambre de Dios. ¿Cómo se puede ayudar? ¿Cómo ir de voluntario?

Las puertas están abiertas y les esperamos.

 

Fiesta del Papa es la fiesta de CIRCA

Mira, el mundo hay que conquistarlo con nuestras manos, hay que hacerse notar. Tampoco sin exagerar, pero una vez al año tenemos un desfile de todo, de todo CIRCA. Desde los más chiquitos, pequeños de 3 años hasta los más viejos como yo de 84. Y es una fecha que todo el mundo ya pregunta y cuándo sale CIRCA

 

 

Su vocación R.P. Carlos Pozzo

No soy primeriza, me vino más tarde, a los 25 años y entré a los 28. (Se nota un lapsus gracioso pues no recordaba el nombre del Provincial, P. Felipe MacGregor pero él sigue hablando). Estaba el Provincial, un jesuita muy famoso, que me envió a Arequipa, de fama universal, a mí no me conoce nadie. Ah de compañeros de novicio estuvo el P. Ricardo Morales; el Cardenal Vargas (que en Dios descanse) fue mi compañero en Granada, él estaba en 4° de Teología y yo en 3° y me lo dieron para que me preparase para la Misa; y me acuerdo que un día me dijo "Mira, Pozzo, si sigues así no vas a celebrar Misa; total, que felizmente me lo permitieron y no sé si con razón o sin razón pero me ordenaron.

 

María en su vida

Sí, la Virgen nos va afianzando, porque si no tenemos una convicción fuerte religiosa no podemos seguir adelante y ella nos va ayudando. Si no tenemos una convicción espiritual y se medita, entonces sí se puede pensar que el futuro es nuestro.

 

Una pregunta que está en el aire y que le han hecho muchas veces aunque a mí no me gusta. Son ya 84 años, que dure 200, qué pasará cuándo lo contemple desde el Cielo.

Pues mira, yo estaré descansando y otros estarán trabajando. Porque, en realidad, sí, CIRCA, tiene sus defectos, tiene sus fallas, tiene muchas cosas y que deben tenerlo presente los de CIRCA porque es que Dios te está llamando a pensarlo bien, no a pensar lo que ha dicho el otro, sino a pensar lo que ha dicho Dios a través del otro y eso creo que es una cosa muy importante y muy seria ¿no? Pero eso nos lleva a decir que hay mucho elemento bien orientado y mucho elemento que trabaja por Dios para un trabajo. Dios no muere nunca.

 

Hombres de CIRCA, hombres de esperanza. Un último saludo para todos.

Pues mira, francamente, no he nacido para saludar a la gente y ni llevo sombrero, pero ya que me lo pides. Pido a la gente que se acuerden de Cristo porque él es el único que no engaña, porque nosotros ente nosotros nos engañamos unos a otros de una forma maravillosa. Por lo tanto acudir a Jesucristo, a la Virgen, ¿verdad? Porque cuando ya hay problemas yo conozco bastantes casos de personas que me han venido "Padre, mire que yo tenía esta enfermedad y han salido adelante porque viven esta veneración a la Virgen y a Jesucristo".