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Fecha Publicación: 2022-06-20T17:22:00.001-07:00

Revista del Archivo Arzobispal de Arequipa nº 15, 2021, 546 pp.

Celebro, felicito y agradezco la magnífica contribución del Archivo Arzobispal de Arequipa al Bicentenario patrio con esta voluminosa publicación tan rica de contenido de primera mano, novedoso, acerca del acontecimiento de la Independencia desde la Blanca Ciudad.

Su director Álvaro M. Espinoza ha contado con el apoyo del magíster Helbert Suyo Ñaupa en la afanosa edición del presente número 15 que se articula en seis apartados.

El primero, Comunicaciones, con cuatro artículos. El primero, corresponde al Dr. César Gutiérrez, emblemático archivero del Perú, acerca de "Los documentos y el estudio de la Independencia del Perú". Le sigue el maestro de la historia de Arequipa Dr. Eusebio Quiroz Paz Soldán quien escribe "Perú, doscientos años libre e independiente" con una sabia conclusión: "¿Parta qué se fundó la República?", a los doscientos años respondemos con absoluta convicción: para que viviendo libres alcancemos la felicidad" p.23. Por su parte, el pastor de la arquidiócesis, Mons. Javier del Río, en su lúcido artículo "La oportunidad del Bicentenario" nos alienta a salir de la crisis pluridimensional del Perú del Bicentenario caminando juntos: "Elo camino es el diálogo a todo nivel, la integración esos amplios sectores de la población nacional que hasta ahora han sido marginados, el aprecio por la diversidad que complementa, la búsqueda conjunta del desarrollo humano integral de todos y cada uno de los peruanos"p.26. El cuarto "2021 en el Archivo Arzobispal" nos da cuenta del acucioso servicio como custodios del fondo documental, que a pesar de la pandemia, ha seguido atendiendo al público, ha continuado con la clasificación de "correspondencia" y "sin clasificar"·, la digitalización, la edición de la revista; se da cuenta de nuevos documentos manuscritos y libros recibidos en calidad de donación.

La segunda sección, "escritos de los prelados", se brinda el sermón Te De Deum de Mons. Mariano Holguín con motivo del 85 aniversario patrio en la catedral de Lima, (28 julio 1906), la carta pastoral del mismo Mons. Holguín con motivo de los 50 años de la proclamación de san José como patrono de la Iglesia Universal.

El tercer acápite, "estudios" ofrece cuatro trabajos, acerca de "Diezmeros, labradores y trajinantes. Las otras víctimas de la Independencia en Arequipa, 1818-1824" de Victor Condori, "El Patronato: La herencia colonial en las nuevas repúblicas hispanoamericanas en el S. XIX" de Carmen Villanueva y dos sesudos trabajos del mismo director de la revista "Un escritor recoleto en defensa de la fe y fomento de la piedad. Fray Elías del Carmen Passarell (1839-1921)" y "Templos de Arequipa, Paucarpata, 1800, 1817, 1826".

El cuarto, "instrumentos descriptivos" se presenta el "índice del legajo 85 del fondo de causas criminales de la Intendencia de Arequipa" (1784-1796)

El quinto y central se refiere a "documentos relacionados a la Independencia" con diez trabajos entre los que destaco la "sumaria información contra el presbítero Mariano José de Arce (1815"por Arlet Ocopa, "Documentos sobre las celebraciones del primer aniversario de la batalla de Ayacucho en Arequipa" de P. Peralta y L. Vilca, así como "Tomás Landa Vizcarra, prócer de la Independencia"

En la sexta "visitas/crónica" se da a conocer "visitas a la doctrina de Tisco" Walter Ramos y "Una deliciosa crónica de Chapi, 1884-1903" por Jaime Herrera.

Aumenta el atractivo de la revista las 11 ilustraciones del archivo arzobispal y del convento de La Recoleta, además de la portada dedicada a Monseñor Agustín Ugarte. Entre ellas, el singular retrato del genial P. Elías Passarell de 1921.

Da gusto ver cómo ni la pandemia ni tantos obstáculos ha impedido ver la luz esta magnífica revista que ¡laus Deo! ha llegado a su número 15. ¡Que siga y no se detenga por nada! Mil gracias.

 


Fecha Publicación: 2022-06-20T16:07:00.001-07:00

Agradezco al historiador amigo Álvaro Espinosa de la Borda por compartir el fruto de muchas horas de investigación, sobre todo en el archivo de La Recoleta de Arequipa, como adelanto de la voz en el "Diccionario de Historia cultural de la iglesia en América Latina" [1]

Passarell CALCINA, Elías del Carmen (Igualada [Barcelona]17-XII-1839-†Lima 11-VIII-1921) franciscano misionero, predicador, formador, guardián, y escritor.


Fueron sus padres Roque Passarell y Francisca Calcina, que le pusieron por nombre Juan Bautista. Su infancia la pasó en medio de los avatares de las guerras carlistas y la persecución religiosa de que fuera objeto la Iglesia en España por esos años. Después de sus estudios de primaria y secundaria, pasó al seminario de Vich. Viajó al Perú a fines de 1855, llegando los primeros días del siguiente, presentándose al convento de los Descalzos de Lima para ingresar en la orden, vistiendo el hábito franciscano en Ocopa, profesando allí los votos simples y solemnes hasta ser ordenado sacerdote en 1864. Recorrió los departamentos de Ayacucho, Huánuco y Lima. Producida la guerra entre España y el Perú, hubo de huir para evitar la orden de arresto y expulsión dada por el gobierno peruano. Luego, permaneció en los famosos claustros de Ocopa algunos años. En 1869 fue enviado a Arequipa, constituyéndose en uno de los fundadores del Colegio Apostólico de San Jenaro.

Llegó a ocupar la guardianía del Colegio hasta en tres oportunidades: 1872 a 1875, 1878 a 1881 y de 1888 a 1891. Participó en diferentes campañas de misiones populares a diversos lugares del obispado, como también a los de Puno y Cusco; participando en la erección de las hermandades de la Tercera Orden franciscana de Mollendo, Moquegua y Tacna. En el Colegio enseñó Latinidad y Literatura, Filosofía, Teología, Derecho, etc.

Prolífico escritor, la figura del padre Passarell domina la escena del convento recoleto en las últimas décadas del siglo XIX. Autor de más de un centenar de títulos, su obra es de variada temática. Así: Obras de Texto (para enseñanza escolar), Obras científicas o de educación, Obras predicables, Obras históricas, Obras poéticas o literarias y amenas, Obras de controversia, Triduos, novenas, meses a Cristo, María, Ángeles y Santos, Dirección espiritual, Obras de piedad y devoción, Obras ascéticas, místicas y ejercicios de piedad.

Sus numerosas obras nos impiden consignarlas en su totalidad, pero mencionaremos algunas: "Vida de la V.M. Sor Ana de los Ángeles Monteagudo" (Barcelona 1879), "Vida de Nuestro Señor Jesucristo..." (Arequipa 1880), "Nueva historia de la Filosofía" (Arequipa 1882), "Catecismo sobre el perfeccionamiento del hombre" (Arequipa 1882), "Las glorias del excelso patriarca San José" (París 1886), "Historia Eclesiástica..." (Lima 1886), "Filosofía de la Religión... " (Arequipa, 1888), "Máximas de San Francisco de Asís" (Barcelona 1888), "Devocionario Manual de la Tercera Orden..." (Lima 1889), "Biblioteca Manual de Predicadores" (Arequipa 1890-1891) 7 tomos, "El bienestar doméstico y social por medio de las Madres de familia" (Lima 1893), "Los Jesuitas ante la sociedad" (Lima 1894), "La Regeneración Peruana" (Arequipa 1895), "Las glorias de Arequipa" (Arequipa 1895), "Conveniencia de los Círculos Católicos de Obreros..." (Lima 1896), "Las maravillas del Carmelo" (Bilbao 1898), "Nuevos estudios sobre la educación de la mujer" (Einsiedeln 1899), "Soberanía del Romano Pontífice" (Arequipa 1901), "La caridad Cristiana y los peligros del siglo" (Arequipa 1902), "El racionalismo contemporáneo" (Arequipa, 1903).

En 1900 se incorporó a la Provincia de los Doce Apóstoles, dejando La Recoleta y pasando al convento de San Francisco también de Arequipa, donde permaneció algún tiempo, para trasladarse luego a Lima.

Fue designado Cronólogo, lector de Teología y Derecho, examinador de ordenandos, confesores y predicadores de la provincia. Continuó escribiendo, de esta época destaca "Compendio histórico de la Provincia de los Doce Apóstoles del Perú de la Orden de N. S. P. S. Francisco de Asís desde su fundación hasta nuestros días", al haber sido nombrado Cronólogo de la Provincia en 1903, obra que lo ocupó hasta 1909, escrita en diez cuadernos, todavía inédita. Además, está "Historia compendiada de las Tres Órdenes del gran Padre y Patriarca S. Francisco de Asís", publicada en Lima en 1918. Falleció en el convento de Jesús o San Francisco de Lima en 1921.

 

BIBLIOGRAFÍA Catálogo de las Obras y Opúsculos del M.R.P. Fr. Elías del Carmen Passarell. Imprenta La Providencia, Lima, 1906; A. Arce, Noticias biográficas de algunos misioneros del Perú. En: Efemérides de la Provincia Misionera de San Francisco Solano. Año XX, N°59, Lima, 1964; L. Arroyo, La Recoleta de Arequipa, Lima, 1951; J. Castro, R. P. Elías del C. Passarell. En: Revista Franciscana, Lima, 1921; A. Espinoza de la Borda, La Biblioteca del Convento de Recolección de San Jenaro de Arequipa: Fuente para el estudio de la historia local y nacional. En: Pueblos, provincias y regiones en la historia del Perú. Academia Nacional de Historia, Lima 2006; Manejando la pluma para mejor servir la causa de Dios: Escritores recoletos de Arequipa, Arequipa, 2008; J. Heras, Libro de incorporaciones del Colegio de Propaganda Fide de Ocopa (1752-1907), Lima, 1970; F. Richter Fernández Prada, Cronistas de la Provincia de los Doce Apóstoles de Lima. Historia Franciscana siglos XIX y XX. En: Revista Peruana de Historia Eclesiástica, N°8. Academia Peruana de Historia Eclesiástica, Cuzco, 2004; F. Saiz, Los Colegios Misioneros Apostólicos de Propaganda Fide del Perú y su transformación en provincias, Lima, 1998


[1] MÁS DATOS EN UN ARTÍCULO MÁS EXTENSO: "Un escritor recoleto en defensa de la fe y fomento de la piedad. Fray Elías del Carmen Passarell (1839-1921)" Revista del Archivo Arzobispal de Arequipa nº 15, 2021, 107-172.

Les comparto también mi nota: https://perucatolico.com/75-el-peru-independiente-segun-fray-elias-passarell-1839/

 


Fecha Publicación: 2022-06-14T20:38:00.001-07:00

Benedicto XVI ha dejado a los países de América Latina y el Caribe el regalo de su presencia, de su oración, de sus palabras vivificantes y valientes.  Junto a ello está el don de este tríptico que representa el "Cristo del envío".  El pueblo creyente lo irá recibiendo, no sólo como una ilustración de verdades.  Tal vez lo hará suyo y lo transformará, por la plegaria, en un icono de su devoción cálida y confiada, en una parábola pictórica en la cual se unen el Credo de la fe con la persona del Sucesor de Pedro.

La iglesia de Latinoamérica y del Caribe considera como hito inicial de su evangelización un icono: la figura mestiza de María de Guadalupe, representada en la tilma de San Juan Diego.  Ahora Benedicto XVI ha retomado esta tradición, y ha entregado a los Obispos participantes del Encuentro en Aparecida, un tríptico evangelizador y devocional.

En él se contienen la espiritualidad y el programa pastoral característicos que propone el lema de la V Conferencia: "Discípulos y misioneros de Jesucristo, para que nuestros pueblos en él tengan vida. "Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida" (Jn 14,6)".  El tríptico fluye de la tradición del arte cuzqueño.  Con este tríptico del Papa se encuentran simbólicamente en Aparecida, la cultura andina que comparten los países del océano Pacífico con el mundo lusohablante de las costas del Atlántico, al cual pertenece el santuario nacional mariano de Brasil

El programa iconográfico se despliega interiormente en ocho cuadros y en otras imágenes menores.

  1.El motivo central lo ocupa una representación de Cristo Resucitado, en la hora del envío misionero de los discípulos.  La radiante figura de Jesús preside la totalidad del tríptico con el halo de una serena victoriosidad.  En los rostros de los enviados se manifiesta la plural riqueza del pueblo de Dios.  Hay hombres y mujeres.  Algunos tienen tez blanca.  Otros rostros son de mulatos, de indígenas, o de mestizos.  Hacia el fondo se ve la escena del Calvario y dos ángeles. En la leyenda  se reproduce la autodefinición del Mesías, las palabras del envío discipular "vayan y hagan discípulos a todos los pueblos" (Mt 28, 19) y el solemne encargo de la Madre del Señor a su Iglesia.

 

 2. A la luz del milagro de Caná se señala catequéticamente el imperativo pastoral de movilizar el amor a maría de los fieles a una obediencia irrestricta al querer de Jesús "hagan lo que él les diga".  La figura de los esposos, destaca la grandeza del sacramento del matrimonio.  Las tinajas del vino expresan la alegría de los discípulos que, por la manifestación de gloria…. Creyeron en él".

3. Vocación de los primeros discípulos.  Pedro y Andrés, de Santiago y Juan son llamados.  Las palabras de elección de Jesús, tienen una réplica humilde de Pedro quien se siente del indigno para seguir la vocación de apóstol.  Desde ahora serán pescadores de hombres.  Los cuatro escogidos aceptan remar mar adentro y echar las redes sólo "en tu nombre".  El resultado es una abundancia milagrosa.  Han dejado todo.  Comienzan la senda del seguimiento discipular.

4.La multiplicación de los panes.  El verde de la hierba recuerda que ocurrió en primavera.  Cristo despliega el poder de su misericordia, haciendo abundante el escaso alimento inicial.  Pero no es él quien entrega el pan a la multitud –"denles ustedes de comer".  Los discípulos tienen el encargo de atender a los menesterosos.  Resuena aquí una urgencia impostergable.  Es el imperativo de la Iglesia Latinoamericana  y del Caribe de atender a los pobres y postergados, "sea en el socorro de sus necesidades más urgentes, como también en la defensa de sus derechos" (Homilía de los obispos 11-05).

5. Encuentro con los discípulos de Emaús.  Esta escena muestra como Jesús mismo entra en el dinamismo peregrinante de la Iglesia.  Durante el camino, él explica las Escrituras. En la mesa de Emaús, el Resucitado parte y comparte el pan.  Pictóricamente la atención se focaliza en la centralidad de la Palabra y la Eucaristía.  El texto de la leyenda registra la intensidad del encuentro del discípulo con su Maestro.  Es un ardor contemplativo que llevará a un nuevo trayecto misionero hacia Jerusalén

 

6. La venida del Espíritu Santo.  Es el nacimiento de la Iglesia.  Los apóstoles se congregan en torno a María Madre. Pedro tiene las llaves, como símbolo de su encargo específico en el Colegio Apostólico. "Todos quedaron llenos del Espíritu Santo".  Aparecen las mujeres, de las habla el libro de los Hechos.  Unidad en la comunión del Espíritu Santo.  Variedad de carismas.  Sólo por el vigor divino que el Paráclito les concede, podrán asumir la misión encomendada.

7. Los discípulos de Jesús evangelizan. Sucede ahora.  Los discípulos entran en la vida de "nuestros pueblos".  La evangelización ocurre en el diálogo cotidiano.  Los discípulos y misioneros del siglo XXI prolongan el amor y el compromiso de San Juan  Diego de Guadalupe, con la Biblia en la mano.  En su tilma va, impresa por el cielo, la imagen de la Virgen María, discípula perfecta y sabia educadora de los elegidos por Jesús para evangelizar

8. El Padre Eterno y el Espíritu Santo. Corona el tríptico una imagen del padre de Jesucristo.  Se le muestra unido al Espíritu al Señor Resucitado.  Con este remate, todo el tríptico logra un marcado carácter trinitario, tal como era usual en los retablos de la primera evangelización.  Se indica así cuál es la fuente y el destino de la historia humana.  Así el Dios Uno y Trino es propuesto como la suprema realidad de amor,  en la que se sostienen e inspiran todas las formas de comunión y solidaridad que brotan del evangelio

9. En las esquinas superiores de los paneles laterales abiertos, aparecen dos santos emblemáticos del primer siglo del cristianismo.  Uno es el gran misionero venido de España, Santo Toribio de Mogrovejo.  El Obispo místico realizó una gigantesca obra evangelizadora desde su sede limeña. La otra figura es Rosa de Lima.  Representa la recepción del Evangelio por parte de los criollos americanos.  Esta laica nacida en una familia de origen dominican,  llegó a una alta cumbre de intimidad esponsal con Cristo y de heroica caridad con los pobres

10. Cuando el tríptico está cerrado, aparece el escudo papal de Benedicto XVI, y se ve la dedicatoria de mano del Papa con la exhortación señera hacia el futuro: "Sean discípulos y misioneros de Jesucristo, para que vuestros pueblos tengan vida.  Aparecida, 13 de mayo de 2007".

El sello final es la Imagen de Nuestra Señora Aparecida.  En torno a ella se congrega un racimo abigarrado de diversos rostros del pueblo que ella protege y guía por estas latitudes.

 

http://www.portalmisionero.com/misioncontinental/triptico.htm


Fecha Publicación: 2022-06-09T19:27:00.000-07:00

P. Carlos Rosell Un ratito con la Virgen María (Paulinas, Lima, 2022, 217 pp) ISBN 978-9972-05-405-1

Llegó a mis manos como regalo personal del autor en la fiesta de María Auxiliadora. Ya bastaría para estar muy agradecido, por el gesto generoso, por la persona tan querida, por el tema tan entrañable.

En su presentación la hermana Simona, paulina, destacó que le había hecho reír. Nuevo valor en un tiempo tan tristón y propenso a las depresiones. Madre Carmen Toledano, agustina, nos aporta tantos valores que me recuerda lo que aquel padre de la Iglesia escribió de María: ""De María nunca se dirá bastante". ¡Cuántas lecciones y qué bien contadas para dejarnos las ganas de leerlo!  https://www.facebook.com/events/537164598119598

Claro que no se puede sintetizar mejor que como hace el propio autor en la presentación y forma parte de su estilo, especialmente en sus breves y sustanciosas homilías:

"Fiel al estilo de los anteriores libros, inicio siempre con una anécdota o historieta graciosa para luego entrar de la forma más sencilla posible a explicar una enseñanza sobre la Santísima Virgen María.

He tratado de abordar todo lo que un católico debe saber sobre la Madre del Señor. Por ello, se encontrarán con los cuatro dogmas marianos y otras verdades relacionadas a María; además, desarrollo títulos que le damos a la Virgen y virtudes que Ella nos enseña.

Mi intención es que este texto sea una ayuda para mejorar nuestra relación con la Madre de Dios, quien además, y esto no se nos debe olvidar nunca, también es nuestra Madre. Nuevamente hoy Jesús nos dice a cada uno de nosotros refiriéndose a María: «He ahí a tu Madre» (Jn 19,27)." (pp.4-5)

En un cómodo formato y atractiva presentación, las más de doscientas páginas se digieren con gusto a través de sus 31 capítulos, uno para cada día, ideal para saborearlos a lo largo de un mes.

Son ya 18 en Paulinas, todos auténticos "bestseller"  y el cuarto de tema mariano "María y el purgatorio", "María desatanudos", "Cada día en el corazón de María".

Sorprende que un libro en apariencia tan chiquito pueda ofrecernos tanto: Fuentes bíblicas, tratado teológico -cristocéntrico- "de barrio" como comentó el propio autor, fuerza pastoral con olor a oveja como fruto de su celo apostólico, ternura maternal, con citas de los Padres de la Iglesia y de los santos, con especial atención a San Agustín, mujeres santas con predilección por Santa Faustina -no en vano es el párroco del santuario del Señor de la Divina Misericordia, los papas -especialmente de san Juan Pablo II y Francisco.

Me ha sorprendido gratamente que dé espacio a los dogmas marianos, las verdades más importantes, sus virtudes, las formas de culto mariano esenciales como el rosario, las advocaciones marianas, todo ello empapado en una desbordante vida interior de comunión con María que sabe compartir con el lector a través de un lenguaje teológicamente preciso, palabras sencillas, simpáticas anécdotas, hondas vivencias.

Sin duda que su objetivo de mejorar en los fieles su relación con la Madre se cumple y con creces. Muchas gracias


Fecha Publicación: 2022-06-07T14:35:00.001-07:00

90 AÑOS DE LAS O.M.P. EN EL PERÚ

Les comparto el sintético texto colgado en la web acerca de la historia de las OMP en el Perú en el 90 aniversario de su fundación, brindando nuestra oración y felicitación por tan significativo organismo en la persona de su director, P. Víctor Lívori :

https://omp-peru.org/2022/06/07/aniversario-de-las-obras-misionales-pontificias-omp-peru-7-de-junio/

El Perú lidera a los países de América Latina en recibir la primera de estas Obras – la Obra de la Infancia Misionera. Según los Annales que se encuentra en los archivos de la Santa Sede en Roma lo confirma este comentario en los Annales del 1850:" El arzobispo de Lima muestra un afecto por la Obra y le duele en enviar por lo pronto nada más que una ofrenda personal" (Annales vol. III, p. 77 e 301). Otro comentario del 1860 narra que; "en Lima los niños han hecho una colecta y la ponen a disipación" (Annales 1861 p.80) Las hermanas de los Sagrados Corazones y las Hijas de la Caridad de San Vicente de Paúl han sido las primeras en promover la Santa Infancia. (Annales 1876, p. 138 Una linda anécdota narra una hermana de la Caridad cuando un niño nacido de padres protestantes que iba a su "nido" explicaba a su mamá cuando lavaba la ropa la catequesis recibida en la Infancia Misionera. Su mamá lo escuchaba pacientemente, pero la tocó tanto que ella con su esposo se convirtieron y se bautizaron en la iglesia católica.

Mientras se extendía en el Perú la Infancia Misionera en las últimas décadas del siglo diecinueve y los primeros del siglo veinte las obras se hacen pontificias en el 1922.

Así en el Perú las Obras Misionales Pontificias están presente desde el 1932 en que fue instalado el Consejo Nacional de la Obra Pontificia de la Propagación de la Fe. Según los archivos que se encuentran en la Santa Sede la Congregación para la Evangelización de los Pueblos nombró el 7 de Junio de 1932 al Padre Francisco Cheeseman, O.F.M. como el primer responsable de la Obra de la Propagación de la Fe en el Perú (en aquel tiempo se llamaba Presidente y no Director Nacional). En el 1937 se establecieron las Obras Misionales Pontificias de San Pedro Apóstol para el Clero Indígena y la de la Santa Infancia o Infancia Misionera. El Primer Director Nacional de las Obras Misionales Pontificias fue nombrado en el 1940.

Fue Mons. Pablo Chávez Aguilar que estuvo como director hasta 1945. La primera oficina de la OMP fue en la Oficina de la Propagación de la fe en el Palacio Arzobispal, Calle Arzobispo 257, of. 9 Cercado. En esta época, exactamente el 25 de Noviembre del 1944 se efectuó la primera colecta pública en Lima, Callao y Balnearios con la colaboración de la Junta Auxiliar de Damas de la Propagación de la Fe y de los grupos de colectores organizados con elementos de las parroquias. Así fue el inicio de la Colecta Pública que hoy se llama colecta El 28 de Junio del 1945 fue nombrado director el P Manuel Noriega Sotomayor s.j. que dirigió esta institución hasta el 11 de mayo del 1952.

En su periodo se resalta la presencia de un taller apostólico de las misiones iniciado y dirigido por la Sra. Laura Correa Olavegoya que elaboraba a través de señoras y señoritas voluntarias ornamentos litúrgicas y los vendían entregando toda la ganancia a las misiones. Con el P Manuel Noriega s.j. se inició la época de crecimiento vertical de las Obras Misionales Pontificias debido a su extraordinario entusiasmo y dinamismo y total decisión a este fin.

Desde mayo 1952 hasta mayo de 1955 las Obras Misionales Pontificias tenían como director ejecutivo transitorio al P. Martin Urrutia Baraibar s.j.

La santa sede nombra el 21 de mayo del 1955 al P. Ricardo Durand Flores s.j. que cumplió un periodo bastante largo hasta el 31 de diciembre del 1973. El dio un realce al Gran día Universal de las Misiones (Domund). El 1 abril de 197 aparece el primer número de la revista "Esquila Misional", órgano de las Obras Misionales Pontificias. Después del fructífero período de animación misionera el P. Ricardo Duran s.j. fue nombrado obispo.

Lo mismo sucedió con el P Felipe Maria Zalba Elizalde O.P. que fue nombrado como director de las OMP el 1 de enero del 1974 hasta mayo del 1981 cuando fue consagrado obispo auxiliar de Arequipa y luego obispo prelado de Chuquibamba. Mons. Zalba inicia en el Perú el movimiento Jóvenes Sin Fronteras.

El siguiente director nacional fue también religioso de la congregación misionera comboniana. El P. Mario Mazzoni Guzmeroli mccj también tuvo un periodo bastante largo al frente de las OMP desde junio del 1981 hasta diciembre del 2000. Cabe mencionar que en este periodo en el año 1991 se celebró en Lima Perú el gran Congreso Misionero Latinoamericano COMLA IV del 2 al 5 de febrero.

La Santa Sede nombra desde el 26 de febrero 2001 al P. Gianfranco Iacopi Ghirlardi que estuvo de director nacional de las OMP hasta enero del 2011.

El 26 de febrero del 2011 la Santa Sede nombró al P. Víctor Livori mssp como nuevo Director que realizó la búsqueda en los archivos de la misma sede para descubrir el inicio de las Obras Misionales Pontificias como institución en el Perú y desde luego se celebra el 7 de junio como fecha central de la fundación institucional.


Fecha Publicación: 2022-06-06T16:00:00.001-07:00

SAMARITANOS DE LA DONACIÓN VOLUNTARIA DE SANGRE

14 DE JUNIO, DIA DEL DONANTE

Este día fue establecido en el año 2005, en la 58ª Asamblea Mundial de la Salud, máximo órgano de decisión de la Organización Mundial de la Salud (OMS), para celebrarse el 14 de junio de cada año. La fecha conmemora el nacimiento de Karl Landsteiner (Viena, Austria, 14 de junio de 1868) patólogo y biólogo austríaco, que descubrió y tipificó los grupos sanguíneos ABO.

¡Uno de los científicos católicos más prestigiosos! El objetivo de esta celebración es pro- mover los valores comunitarios de la donación altruista de sangre, reconocer y agradecer el aporte fundamental que los donantes voluntarios hacen a los sistemas nacionales de salud, instar a disponer de sangre y productos sanguíneos seguros, y conseguir un acceso universal a las transfusiones

 

1. ¿POR QUÉ HAY QUE DONAR SANGRE?

Los seres humanos no podemos vivir sin sangre. Todos los órganos del cuerpo funcionan gracias a ella. Sin suficiente cantidad y sin sus funciones específicas nos debilitaríamos y moriríamos. La más avanzada tecnología no ha sido capaz de producir este elemento esencial para la vida. Y es precisamente la complejidad de las funciones que realiza la sangre, lo que hace, hoy en día, que no dispongamos de ningún substituto artificial completo de la misma. La única posibilidad de obtener la sangre es gracias a la generosidad personal del ser humano. A través de la donación es la única forma de compartir este apreciado bien para dar respuesta a las necesidades transfusionales de la población y teniendo en cuenta que la sangre tiene caducidad, no se puede almacenar por un tiempo indefinido. Se espera que sea un acto ejercido y promocionado en todos los sectores de la sociedad, como base para un suministro oportuno, y que garantice la seguridad transfusional, una necesidad permanente, y no debe estar asociada sólo a urgencias o desastres.

2. ¿QUIÉNES NECESITAN  SANGRE?

La sangre es sinónimo de vida. La necesitan: los anémicos, los accidentados que presentan hemorragias y quienes van a ser operados; pacientes con enfermedades de la sangre: hemofilia, leucemia, entre otras; los que recibirán un trasplante de órgano y quienes están con enfermedades renales crónicas; los enfermos de cáncer, mujeres gestantes con hemorragias, en los partos, bebés prematuros y niños con infecciones complicadas, también los quemados y los que tienen cirugía de corazón.

Hacen falta donantes todo el tiempo: todos los días, todos los meses, todos los años. La necesidad de sangre en los hospitales y en otros centros de salud es algo permanente.

3. DONAR SANGRE ES  SALUDABLE

Donar sangre no ocasiona trastornos al organismo. No debilita, no engorda, no adelgaza, no perjudica en nada. El material que se usa para donar sangre es estéril y descartable, haciendo desaparecer el riesgo de contraer enfermedades. Con la donación, la sangre fluye mejor. Existe menor riesgo a sufrir un ataque al corazón y accidentes cerebrovasculares. Además, la médula ósea comienza de inmediato a regenerar todo lo donado, dando vitalidad al organismo. No olvidemos que la sangre se renueva de continuo, hayamos donado o no.

Para donar hay que cuidarse y vivir con estilos de vida sanos. La donación potencia la salud mental, emocional y social al contribuir con talante alegre al bien común. Se da buen ejemplo cívico. Se refuerzan los valores al donar de manera altruista. Está la satisfacción del deber cumplido, de ayudar a mejorar la calidad de vida de uno o varios enfermos y de contribuir a expandir la cultura de la donación para que haya sangre para todos. Inmenso es el gozo espiritual de saber que se ayuda, como buenos samaritanos, a tantas personas, como lo haría Jesús. Y, además, en el control médico que se realiza antes de la donación, pueden detectarse algunos síntomas e iniciarse un tratamiento. Los análisis clínicos que se realizan contribuyen a la prevención en salud.

Donar es saludable. Para muestra un botón: yo he tenido la gracia de donar en más de 150 ocasiones.

4. PERÚ NECESITA SANGRE

Según estimaciones del Ministerio de Salud, se requieren unas 624.746 unidades de sangre y se recolectan 412.920. Y de ese total, sólo el 13.3% se obtiene por donación voluntaria; el resto (86.7%) es por reposición. Basta- ría que donara una sola vez al año un 2% de la población para tener sangre abundante, bien analizada y en pre- visión para todos los peruanos. Y sin necesidad de pedir sangre a ningún fa- miliar, ni corretear detrás de la sangre.

Los habitantes del Perú entre 18 y 59 años son 18.119.655. De éstos, ciertamente, muchos no pueden donar, aunque quisieran, pero basta y sobra- ría menos de un millón de donantes al año para cubrir las necesidades totales de sangre del país, donando una sola vez al año. Desde una donación voluntaria de sangre universal y anual, y de una creativa y sostenida práctica de promoción y extracción de sangre con campañas frecuentes, la cobertura para todos en el Perú está a la puerta. ¡Hay que ser generosos, buenos samaritanos de la donación voluntaria de sangre!

5. UNA META: LLEGAR AL 100% DE DONACIÓN VOLUNTARIA DE SANGRE

Ya sabemos que la sangre no se fabrica artificialmente, se crea en la médula ósea de cada persona y se bombea desde un corazón solidario. La donación es un matrimonio de altruismo y técnica. Hay donantes por reposición; es decir, donar por la necesidad de reponer la sangre de un familiar o allegado. Hay quienes, desgraciadamente, venden su sangre, ¡con el riesgo para la salud que esto implica! Y estamos los donantes altruistas. Hay que llegar a la meta de una donación que sea altruista al 100%, es decir, donar generosamente para quien la necesite y cuando la necesite. La donación voluntaria altruista de sangre comporta un acto de discernimiento moral, valórico, cívico y espiritual. Es un acto humano y humanizador, toda una actitud de entrega personal, digna de imitación.

6. UNA CAMPAÑA DE DONACIÓN DE SANGRE POR AÑO

La diaconía de la caridad se demuestra en cada cristiano tome la iniciativa de donar sangre, al menos, una vez por año, para quien la necesite y cuando la necesite.

Cada institución cristiana (centro de salud, diócesis, parroquia, colegio, universidad, hermandad, radio o televisión católica, etc.) debiera organizar, en equipo con el banco de sangre del hospital más próximo, una campaña de donación de sangre en las propias instalaciones, facilitando a los fieles cristianos ejercer este servicio tan cívico, tan cristiano y tan ejemplarizante.

Bienaventurados los donantes y promotores voluntarios de sangre.

Bienaventurados los donantes voluntarios de sangre que conciben su sangre como una fortuna no para depositarla, sino para donarla: "Mi sangre es tu sangre".

Bienaventurados los donantes voluntarios de sangre que, con su donación altruista, hacen patria.

Bienaventurados los donantes y promotores voluntarios de sangre, imitadores de Jesús, dador de sangre universal y dador universal de sangre, que nos donó hasta su última gota.

Bienaventurados los donantes y pro- motores voluntarios de sangre que un día escucharán: Vengan bendito de mi Padre, porque estaba sin sangre y me dieron la suya (cfr Mt 25, 36).

 

Padre Mateo Bautista Religioso Camilo

Donante altruista de sangre


Fecha Publicación: 2022-05-29T18:16:00.000-07:00

SABER ESCUCHAR: EL GRAN DESAFÍO DE NUESTRO TIEMPO

Amigos:

1.    Les comparto la cita del cuento de Momo muy valiosa para mi vida y que la saboreé y vuelvo a ella de vez en cuando.

2.    Hoy -29 de mayo 2022- el Papa nos ha compartido un precioso mensaje Escuchar con los oídos del corazón

 

 

1.    Lo que la pequeña Momo sabía hacer como nadie era escuchar. Eso no es nada especial, dirá, quizás, algún lector; cualquiera sabe escuchar. Pues eso es un error. Muy pocas personas saben escuchar de verdad. Y la manera en que sabía escuchar Momo era única.  

Momo sabía escuchar de tal manera que a la gente tonta se le ocurrían, de repente, ideas muy inteligentes. No porque dijera o preguntara algo que llevara a los demás a pensar esas ideas, no; simplemente estaba allí y escuchaba con toda su atención y toda simpatía.

 Mientras tanto miraba al otro con sus grandes ojos negros y el otro en cuestión notaba de inmediato cómo se le ocurrían pensamientos que nunca hubiera creído que estaban en él.

Sabía escuchar de tal manera que la gente perpleja o indecisa sabía muy bien, de repente, qué era lo que quería.

O los tímidos se sentían de súbito muy libres y valerosos. O los desgraciados y agobiados se volvían confiados y alegres.

Y si alguien creía que su vida estaba totalmente perdida y que era insignificante y que él mismo no era más que uno entre millones, y que no importaba nada y que se podía sustituir con la misma facilidad que una maceta rota, iba y le contaba todo eso a la pequeña Momo, y le resultaba claro, de modo misterioso mientras hablaba, que tal como era sólo había uno entre todos los hombres y que, por eso, era importante a su manera, para el mundo.

¡Así sabía escuchar Momo!

(Michael Ende Momo)

 

2.   Escuchar con los oídos del corazón

MENSAJE DEL SANTO PADRE FRANCISCO PARA LA 56 JORNADA MUNDIAL DE LAS COMUNICACIONES SOCIALES

Queridos hermanos y hermanas:

El año pasado reflexionamos sobre la necesidad de "ir y ver" para descubrir la realidad y poder contarla a partir de la experiencia de los acontecimientos y del encuentro con las personas. Siguiendo en esta línea, deseo ahora centrar la atención sobre otro verbo, "escuchar", decisivo en la gramática de la comunicación y condición para un diálogo auténtico.

En efecto, estamos perdiendo la capacidad de escuchar a quien tenemos delante, sea en la trama normal de las relaciones cotidianas, sea en los debates sobre los temas más importantes de la vida civil. Al mismo tiempo, la escucha está experimentando un nuevo e importante desarrollo en el campo comunicativo e informativo, a través de las diversas ofertas de podcast y chat audio, lo que confirma que escuchar sigue siendo esencial para la comunicación humana.

A un ilustre médico, acostumbrado a curar las heridas del alma, le preguntaron cuál era la mayor necesidad de los seres humanos. Respondió: "El deseo ilimitado de ser escuchados". Es un deseo que a menudo permanece escondido, pero que interpela a todos los que están llamados a ser educadores o formadores, o que desempeñen un papel de comunicador: los padres y los profesores, los pastores y los agentes de pastoral, los trabajadores de la información y cuantos prestan un servicio social o político.

Escuchar con los oídos del corazón

En las páginas bíblicas aprendemos que la escucha no sólo posee el significado de una percepción acústica, sino que está esencialmente ligada a la relación dialógica entre Dios y la humanidad. «Shema' Israel - Escucha, Israel» (Dt 6,4), el íncipit del primer mandamiento de la Torah se propone continuamente en la Biblia, hasta tal punto que san Pablo afirma que «la fe proviene de la escucha» (Rm 10,17). Efectivamente, la iniciativa es de Dios que nos habla, y nosotros respondemos escuchándolo; pero también esta escucha, en el fondo, proviene de su gracia, como sucede al recién nacido que responde a la mirada y a la voz de la mamá y del papá. De los cinco sentidos, parece que el privilegiado por Dios es precisamente el oído, quizá porque es menos invasivo, más discreto que la vista, y por tanto deja al ser humano más libre.

La escucha corresponde al estilo humilde de Dios. Es aquella acción que permite a Dios revelarse como Aquel que, hablando, crea al hombre a su imagen, y, escuchando, lo reconoce como su interlocutor. Dios ama al hombre: por eso le dirige la Palabra, por eso "inclina el oído" para escucharlo.

El hombre, por el contrario, tiende a huir de la relación, a volver la espalda y "cerrar los oídos" para no tener que escuchar. El negarse a escuchar termina a menudo por convertirse en agresividad hacia el otro, como les sucedió a los oyentes del diácono Esteban, quienes, tapándose los oídos, se lanzaron todos juntos contra él (cf. Hch 7,57).

Así, por una parte está Dios, que siempre se revela comunicándose gratuitamente; y por la otra, el hombre, a quien se le pide que se ponga a la escucha. El Señor llama explícitamente al hombre a una alianza de amor, para que pueda llegar a ser plenamente lo que es: imagen y semejanza de Dios en su capacidad de escuchar, de acoger, de dar espacio al otro. La escucha, en el fondo, es una dimensión del amor.

Por eso Jesús pide a sus discípulos que verifiquen la calidad de su escucha: «Presten atención a la forma en que escuchan» (Lc 8,18); los exhorta de ese modo después de haberles contado la parábola del sembrador, dejando entender que no basta escuchar, sino que hay que hacerlo bien. Sólo da frutos de vida y de salvación quien acoge la Palabra con el corazón "bien dispuesto y bueno" y la custodia fielmente (cf. Lc 8,15). Sólo prestando atención a quién escuchamos, qué escuchamos y cómo escuchamos podemos crecer en el arte de comunicar, cuyo centro no es una teoría o una técnica, sino la «capacidad del corazón que hace posible la proximidad» (Exhort. ap. Evangelii gaudium, 171).

Todos tenemos oídos, pero muchas veces incluso quien tiene un oído perfecto no consigue escuchar a los demás. Existe realmente una sordera interior peor que la sordera física. La escucha, en efecto, no tiene que ver solamente con el sentido del oído, sino con toda la persona. La verdadera sede de la escucha es el corazón. El rey Salomón, a pesar de ser muy joven, demostró sabiduría porque pidió al Señor que le concediera «un corazón capaz de escuchar» ( 1 Re 3,9). Y san Agustín invitaba a escuchar con el corazón ( corde audire), a acoger las palabras no exteriormente en los oídos, sino espiritualmente en el corazón: «No tengan el corazón en los oídos, sino los oídos en el corazón» [1]. Y san Francisco de Asís exhortaba a sus hermanos a «inclinar el oído del corazón» [2].

La primera escucha que hay que redescubrir cuando se busca una comunicación verdadera es la escucha de sí mismo, de las propias exigencias más verdaderas, aquellas que están inscritas en lo íntimo de toda persona. Y no podemos sino escuchar lo que nos hace únicos en la creación: el deseo de estar en relación con los otros y con el Otro. No estamos hechos para vivir como átomos, sino juntos.

La escucha como condición de la buena comunicación

Existe un uso del oído que no es verdadera escucha, sino lo contrario: el escuchar a escondidas. De hecho, una tentación siempre presente y que hoy, en el tiempo de las redes sociales, parece haberse agudizado, es la de escuchar a escondidas y espiar, instrumentalizando a los demás para nuestro interés. Por el contrario, lo que hace la comunicación buena y plenamente humana es precisamente la escucha de quien tenemos delante, cara a cara, la escucha del otro a quien nos acercamos con apertura leal, confiada y honesta.

Lamentablemente, la falta de escucha, que experimentamos muchas veces en la vida cotidiana, es evidente también en la vida pública, en la que, a menudo, en lugar de oír al otro, lo que nos gusta es escucharnos a nosotros mismos. Esto es síntoma de que, más que la verdad y el bien, se busca el consenso; más que a la escucha, se está atento a la audiencia. La buena comunicación, en cambio, no trata de impresionar al público con un comentario ingenioso dirigido a ridiculizar al interlocutor, sino que presta atención a las razones del otro y trata de hacer que se comprenda la complejidad de la realidad. Es triste cuando, también en la Iglesia, se forman bandos ideológicos, la escucha desaparece y su lugar lo ocupan contraposiciones estériles.

En realidad, en muchos de nuestros diálogos no nos comunicamos en absoluto. Estamos simplemente esperando que el otro termine de hablar para imponer nuestro punto de vista. En estas situaciones, como señala el filósofo Abraham Kaplan [3], el diálogo es un "duálogo", un monólogo a dos voces. En la verdadera comunicación, en cambio, tanto el  como el yo están "en salida", tienden el uno hacia el otro.

Escuchar es, por tanto, el primer e indispensable ingrediente del diálogo y de la buena comunicación. No se comunica si antes no se ha escuchado, y no se hace buen periodismo sin la capacidad de escuchar. Para ofrecer una información sólida, equilibrada y completa es necesario haber escuchado durante largo tiempo. Para contar un evento o describir una realidad en un reportaje es esencial haber sabido escuchar, dispuestos también a cambiar de idea, a modificar las propias hipótesis de partida.

En efecto, solamente si se sale del monólogo se puede llegar a esa concordancia de voces que es garantía de una verdadera comunicación. Escuchar diversas fuentes, "no conformarnos con lo primero que encontramos" —como enseñan los profesionales expertos— asegura fiabilidad y seriedad a las informaciones que transmitimos. Escuchar más voces, escucharse mutuamente, también en la Iglesia, entre hermanos y hermanas, nos permite ejercitar el arte del discernimiento, que aparece siempre como la capacidad de orientarse en medio de una sinfonía de voces.

Pero, ¿por qué afrontar el esfuerzo que requiere la escucha? Un gran diplomático de la Santa Sede, el cardenal Agostino Casaroli, hablaba del "martirio de la paciencia", necesario para escuchar y hacerse escuchar en las negociaciones con los interlocutores más difíciles, con el fin de obtener el mayor bien posible en condiciones de limitación de la libertad. Pero también en situaciones menos difíciles, la escucha requiere siempre la virtud de la paciencia, junto con la capacidad de dejarse sorprender por la verdad — aunque sea tan sólo un fragmento de la verdad— de la persona que estamos escuchando. Sólo el asombro permite el conocimiento. Me refiero a la curiosidad infinita del niño que mira el mundo que lo rodea con los ojos muy abiertos. Escuchar con esta disposición de ánimo —el asombro del niño con la consciencia de un adulto— es un enriquecimiento, porque siempre habrá alguna cosa, aunque sea mínima, que puedo aprender del otro y aplicar a mi vida.

La capacidad de escuchar a la sociedad es sumamente preciosa en este tiempo herido por la larga pandemia. Mucha desconfianza acumulada precedentemente hacia la "información oficial" ha causado una "infodemia", dentro de la cual es cada vez más difícil hacer creíble y transparente el mundo de la información. Es preciso disponer el oído y escuchar en profundidad, especialmente el malestar social acrecentado por la disminución o el cese de muchas actividades económicas.

También la realidad de las migraciones forzadas es un problema complejo, y nadie tiene la receta lista para resolverlo. Repito que, para vencer los prejuicios sobre los migrantes y ablandar la dureza de nuestros corazones, sería necesario tratar de escuchar sus historias, dar un nombre y una historia a cada uno de ellos. Muchos buenos periodistas ya lo hacen. Y muchos otros lo harían si pudieran. ¡Alentémoslos! ¡Escuchemos estas historias! Después, cada uno será libre de sostener las políticas migratorias que considere más adecuadas para su país. Pero, en cualquier caso, ante nuestros ojos ya no tendremos números o invasores peligrosos, sino rostros e historias de personas concretas, miradas, esperanzas, sufrimientos de hombres y mujeres que hay que escuchar.

Escucharse en la Iglesia

También en la Iglesia hay mucha necesidad de escuchar y de escucharnos. Es el don más precioso y generativo que podemos ofrecernos los unos a los otros. Nosotros los cristianos olvidamos que el servicio de la escucha nos ha sido confiado por Aquel que es el oyente por excelencia, a cuya obra estamos llamados a participar. «Debemos escuchar con los oídos de Dios para poder hablar con la palabra de Dios» [4]. El teólogo protestante Dietrich Bonhoeffer nos recuerda de este modo que el primer servicio que se debe prestar a los demás en la comunión consiste en escucharlos. Quien no sabe escuchar al hermano, pronto será incapaz de escuchar a Dios [5].

En la acción pastoral, la obra más importante es "el apostolado del oído". Escuchar antes de hablar, como exhorta el apóstol Santiago: «Cada uno debe estar pronto a escuchar, pero ser lento para hablar» (1,19). Dar gratuitamente un poco del propio tiempo para escuchar a las personas es el primer gesto de caridad.

Hace poco ha comenzado un proceso sinodal. Oremos para que sea una gran ocasión de escucha recíproca. La comunión no es el resultado de estrategias y programas, sino que se edifica en la escucha recíproca entre hermanos y hermanas. Como en un coro, la unidad no requiere uniformidad, monotonía, sino pluralidad y variedad de voces, polifonía. Al mismo tiempo, cada voz del coro canta escuchando las otras voces y en relación a la armonía del conjunto. Esta armonía ha sido ideada por el compositor, pero su realización depende de la sinfonía de todas y cada una de las voces.

Conscientes de participar en una comunión que nos precede y nos incluye, podemos redescubrir una Iglesia sinfónica, en la que cada uno puede cantar con su propia voz acogiendo las de los demás como un don, para manifestar la armonía del conjunto que el Espíritu Santo compone.

Roma, San Juan de Letrán, 24 de enero de 2022, Memoria de san Francisco de Sales.

 

Francisco

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[1] «Nolite habere cor in auribus, sed aures in corde» ( Sermo 380, 1: Nuova Biblioteca Agostiniana 34, 568).

[2]  Carta a toda la OrdenFuentes Franciscanas, 216.

[3] Cf. The life of dialogue, en J. D. Roslansky ed., Communication. A discussion at the Nobel Conference, North-Holland Publishing Company – Amsterdam 1969, 89-108.

[4] D. Bonhoeffer, Vida en comunidad, Sígueme, Salamanca 2003, 92.

[5] Cf. ibíd., 90-91.


Fecha Publicación: 2022-05-28T18:08:00.000-07:00

CIENTOS DE CABALLEROS QUE REZAN A LA SEÑORA POR LA SALVACIÓN DEL PERÚ Y DEL MUNDO

José Antonio Benito

Último sábado del mes de mayo del 2022, mes de las flores, mes de María, nueva oportunidad para dejarme sorprender por la Señora, al romper la aurora. No podía ser de otra manera, como en 1973, en Salamanca, con el Rosario de la Aurora, por la Alamedilla, Gran Vía, San Esteban, con mis 15 años, en unión de jóvenes militantes de Santa María que movilizábamos a miles de fieles; con renovada y creciente ilusión lo viví en mis años de universitario y profesor, por las calles de Valladolid hasta el 1994 y en menor medida por los parques de Pueblo Libre en Lima.

El célebre arzobispo Fulton Sheen, desde la TV de USA en 1972 desafiaba al gran público: "¿quién salvará a nuestra Iglesia?". "No serán nuestros obispos, sacerdotes y religiosos. Depende de ustedes, la gente". Y otro gran misionero, el P. Peyton, convocó a millones para rezar en las plazas: "familia que reza unida permanece unida" y "vive su fe" completó el P. Tardiff.

Pero hoy, 28 de mayo del 2022, no estaba entre los organizadores, era uno más, que con gozo acudí con algunos amigos a rezar públicamente, en unión de otros varones, el Rosario. Habría ido a cualquiera de los cerca de 150 parques de Pueblo Libre que por decisión de sus vecinos han levantado una capilla pública a la Virgen María; me habría sumado con gusto a cualquiera de las todavía muchas parroquias y agrupaciones que salen por sus calles para rezar y proclamar sin complejos su fe.

Hoy, en la Plaza de la Bandera, lugar emblemático en el que se abrazan el patrimonio arqueológico de la huaca Mateo Salado, el barroco virreinal de Santa María Magdalena y el altar patrio del Bicentenario de la Independencia que representa la Plaza, he sido testigo de un nuevo milagro, el de la unidad y fraternidad de cientos de varones que vibraban a pleno pulmón con el sencillo rezo del rosario, en castellano y en el latín eclesiástico que la Iglesia reza por dos mil años en todos los continentes. Se cumplía la profecía de María: "me llamarán Bienaventurada". Y de veras que lo hemos hecho, siguiendo este reguero de pólvora espiritual que nacido en Polonia va abrasando al mundo entero.

He vivido el gozo de encontrarme con antiguos y actuales alumnos de las universidades, compañeros, amigos; hemos rezado con gusto, siguiendo las motivadoras pautas de los organizadores y con alegría veía que la dilatada Plaza de la Bandera se convertía en gigantesco santuario abierto a los distritos de Pueblo Libre y Breña, en plena calle, pidiendo por la paz del mundo y del Perú, así como otros objetivos bien claros y sencillos: recuperar el carácter público de la fe, reparar por la apostasía de los gobernantes, recuperar la masculinidad arrebatada a los hombres, reinstaurar la familia como célula básica de la sociedad o defenderla de los ataques anticristianos, con el arma espiritual del rosario. No hay siglas, ni grupitos, aunque ahí están alentando los movimientos eclesiales y hermandades; nada de mezcolanzas con políticas y fines bastardos, con la conciencia clara de que "hacen más por el mundo los que rezan que los que pelean" (D. Cortés) y que "el mundo se salvará por la oración", como advirtió la Virgen en Lourdes y en Fátima.

Carlos Waite, modesto empresario, director de la iniciativa en el Perú, quien declara que "nunca había organizado nada parecido ni jamás se le ocurrió", y los jóvenes Luis González y Javier Moscoso, "tres amigos entusiasmados en promocionar la devoción al Santo Rosario entre los hombres", decidieron tomar nota de lo vivido en Polonia, España, Argentina y aplicarlo en el Perú.

Su testimonio me ha hecho recordar la aparición de la Virgen de la Merced  1 de agosto de 1218  a tres ilustres personajes de Barcelona: a San Pedro Nolasco, quien sería el fundador de la Orden de la Merced; al rey Jaime I de Aragón, conocido como "el conquistador", y reinante en aquel momento en la Corona de Aragón; y a San Raimundo de Peñafort, fraile dominico, maestro general de su orden de predicadores, y confesor del primero. Diez días después de la aparición, los tres caballeros se encontraron en la Catedral de Barcelona y compartieron haber tenido la misma aparición: la Virgen María les pedía la fundación de una orden religiosa dedicada a la redención de los cautivos. Sería la Orden de la Merced para la redención de los cautivos.

Dios quiera que nuestros tres amigos sigan coordinando este desborde de amor mariano para ayudar al Perú, América y el mundo la redención de los nuevos cautivos de nuestro tiempo. A los 15 años de Aparecida, la campanada para la misión, como discípulos y misioneros, recibimos con gozo y esperanza este regalo del Rosario de Hombres para la nueva evangelización del Perú. Y habrá confesiones como esta mañana, oraciones sin complejo, proclamación gozosa de la fe. Alegría y paz ante la presencia de María como ante la bella imagen de Fátima.

Pasemos la voz. Y si podemos la imagen, como PAX TV, mucho mejor. Como siempre, el mal se vencerá con sobreabundancia de bien. Hay que poner el agua -nuestra presencia, nuestro compartir- como en Caná, y Dios con nuestra Madre lo convertirá en el vino de la santidad y la fraternidad.


Fecha Publicación: 2022-05-27T14:52:00.000-07:00

¡SIRENAS A PECHO DESCUBIERTO EN EL PÚLPITO DE SANTA MARÍA MAGDALENA DE PUEBLO LIBRE!

Un fervoroso parroquiano de la iglesia de Santa María Magdalena, de Pueblo Libre, bien comprometido con su iglesia y su parroquia, amante del arte, especialmente del deslumbrante barroco de nuestro Perú virreinal como el que aquí se puede contemplar, me preguntó -de modo confidencial y un tanto desconcertado- acerca del significado de las figuras femeninas que ostentan sus pechos desnudos debajo del fastuoso y elegante púlpito de mediados del siglo XVIII.

Agradezco a mi amigo el arquitecto Luis Villacorta, experto en historia del arte peruano, quien elaboró su tesis sobre la arquitectura de los templos de las doctrinas rurales como el de Santa María Magdalena, quien me indica que las sirenas eran un motivo ornamental de uso frecuente en el arte virreinal del Perú. Las sirenas tienen varios significados, el principal es el que "distraen" al hombre, son como símbolo de la tentación, lo atraen hacia algo que no es bueno para él. Suelen aparecer con vistosos collares como añadido a su exuberancia ornamental. De hecho, son frecuentes las sirenas en las iglesias surandinas (Arequipa, Puno…) como símbolo de la lujuria o ícono femenino de la tentación, también como sujeto de distracción del camino del bien y de la santidad.

 

Suelen ubicarse en la parte inferior del púlpito y puede simbolizar su derrota por la fuerza de la Palabra de Dios predicada por el sacerdote normalmente en la homilía o sermón tras la proclamación del Evangelio o la exposición de un tema catequético.

Resulta espectacular el púlpito de la catedral de Arequipa en el que el escultor se recreó de tal modo en la figura del diablo que casi acaba por olvidarse que el púlpito es la cátedra de verdad frente a la mentira y el mal.

Según el libro de Emblemas Morales (Madrid, 1610) de Sebastián Covarrubias, en la tradición iconográfica europea la sirena simbolizaba el pecado de la lujuria.

No está de más indicar que como escribe el P. Antonio San Cristóbal la estética del mismo en Pueblo Libre ha superado la de los púlpitos cuzqueños de la segunda mitad del siglo XVII, ornamentados con recuadros de imágenes entre columnas para adoptar el estilo de los púlpitos comunes en Ayacucho y Lima, cuya cazuela se adorna con tableros planos recubiertos de follaje, al igual que el de Jesús-José-María de las Clarisas Capuchina, el Hospital se San Andrés, y el de la Compañía de Jesús en Pisco.


Fecha Publicación: 2022-05-27T05:40:00.000-07:00

LA SEDUCCIÓN DEL ICONO EN LA EXPOSICIÓN DE LAS EDADES DEL HOMBRE

AHORA EN PLASENCIA, UN TRÁNSITO DESLUMBRANTE

José Antonio Benito

Eugenio d'Ors repetía con frecuencia que: "donde no hay tradición hay plagio". Aquí hemos presenciado el crepitar renovado de esas brasas vivas que luchan por despejar la ceniza de su historia. Volvemos a recobrar nuestro "carnet de identidad", nuestro yo colectivo más auténtico y profundo.

Guiados por la magia del icono, contemplando con serenidad que se asombra y dialoga, recorremos los hitos de nuestras "edades" que laten unísonas con las "edades" de Cristo, de la Iglesia. Cual familia que rememora sus acontecimientos más entrañables (gozosos, dolorosos y gloriosos) en un álbum de fotos, así nos trasponemos en la visita a las catedrales, paraísos de la tierra, las moradas de Santa María, preludios del cielo.

La primera fue la gélida catedral de Valladolid acogió calurosamente el hondón del alma de Castilla a flor de cultura, arte y fe. Después los claustros de Burgos con la exposición documental y bibliográfica, vidrieras de la catedral León y la música, Salamanca morada de contrapunto cultural, Flandes como puente cultural castellano-europeo, Palencia hogar de la catedral, Burgo de Osma la "casa de seis pisos" como modelo de una diócesis 14 veces centenaria, Encrucijadas en Astorga y el cruce intercultural, RemembranZa en Zamora, Segovia para el 2003, Ávila 2004, Ciudad Rodrigo 2006. El nuevo presidente de la Junta de Castilla y León, Juan Vicente Herrera, en su discurso de investidura prometió llevar una muestra a los Estados Unidos para el año 2002.

Juan Pablo II lo proclamó ante los intelectuales en la Complutense: "Tanto dentro como fuera de sus fronteras, España se ha hecho a sí misma, acogiendo la universalidad del Evangelio y las grandes corrientes culturales de Europa y del mundo..." (3-XI-82)."La Iglesia -continúa el Papa- ha estado presente en todas las etapas de la gestación y del progreso de la civilización española".La exposición confirma la verdad de estas palabras con esos relámpagos de belleza que, vivos en el santuario iconográfico de la catedral de Valladolid en 1988, han iluminado el cielo cultural castellano-leonés, español, europeo, en las ocho ediciones culminadas hasta la fecha. Todo arrancó en la catedral herreriana de la ciudad del Pisuerga en 1988 con más de un millón de visitantes; le siguió la muestra bibliográfica de Burgos' 90, la investigación de fondos musicales (León 91), el congreso "fe-arte" y la exposición "El Contrapunto y su morada" (Salamanca 93), la vinculación con Europa a través de Flandes (Amberes ́95),  la historia de una diócesis en "La Ciudad de los Seis Pisos" (Burgo de Osma ' 97), el proceso de construcción de una catedral en "Memorias y esplendores" (Palencia' 99), "Encrucijadas" (Astorga ́2000)  Fue una magnífica preparación para el año de España: 1992, en la que reflexionó sobre sus valores, sobre el sentido último de la trayectoria histórica, pero no para mirarse en su ombligo, sino como trampolín hacia el Tercer Milenio.

La honda resonancia cosechada en todos los sectores, ha dado confianza a los organizadores que se han sentido desbordados por la avalancha del público para emprender nuevos proyectos del que éste es paradigmático. Ahí están las exposiciones "Hacia el Tercer Milenio" en Cataluña, el pabellón de la Santa Sede en la Expo de Sevilla, "Cruce de Caminos" sobre el Camino de Santiago... y hasta las espectaculares dedicadas a Felipe II en 1998 y Carlos V en el 2000.

            Muy cerca de la patria chica del P. Manuel Rodríguez -misionero claretiano fundador de Jn 19 en Lima- se encuentra Astorga que acogió la octava exposición de las Edades del Hombre. El lema escogido fue ENCRUCIJADAS, tanto porque Astorga lo fue por geografía como por historia y cultura. Tuve la suerte de estar presente en el comienzo de la primera exposición la iconográfica de Valladolid; he dedicado algunos programas  de TV en PAX TV como cuando llegó a  Nueva York y el de  Encrucijada de los dioses, encrucijada de los caminos, encrucijada del hombre.

            Recibo con sorpresa y gratitud el presente desde Plasencia (Cáceres) y no me queda otra que invitarles a gozarla y compartirla como de modo ejemplar lo hace ALFA Y OMEGA

 

UN TRANSITO DESLUMBRANTE

Hasta el 11 de diciembre puede visitarse en la catedral de Plasencia la exposición Transitus, primera edición de Las Edades del Hombre fuera de las diócesis de Castilla y León

Desde 1988, la Iglesia –y, en concreto, sus diócesis castellanoleonesas– viene organizando exposiciones de arte sacro a través de la fundación Las Edades del Hombre. Gracias a los dos arzobispados y los nueve obispados de Castilla y León, todos podemos disfrutar de la belleza deslumbrante del patrimonio que ellas custodian y ponen al servicio del pueblo desde hace más de 1.000 años.

En esta ocasión, Las Edades del Hombre transita, por vez primera, fuera de Castilla y León, y acoge a los visitantes en la catedral de Santa María de Plasencia (me pongo en pie para nombrarla). El título de la muestra es Transitus y, a lo largo de siete capítulos y un epílogo, reúne más de 180 obras del Greco, Zurbarán, Gregorio Fernández, Martínez Montañés y Luis Morales, que ha pasado a la posteridad con el bellísimo sobrenombre del divino.

Construida sobre la idea central del tránsito, es decir, del cambio, el desplazamiento, el movimiento, el paso de un estado o un lugar a otro, la muestra nos toma de la mano para acompañarnos en un recorrido por la historia, la pintura, la escultura, la orfebrería, y a través de ellas mostrarnos la historia de la salvación como camino, recorrido, peregrinaje que nos lleva desde Plasencia al otro lado de Atlántico.

Al visitante le da la bienvenida una explicación de la historia de esta tierra cuando ni siquiera se llamaba Extremadura. Por aquí pasan caminos que atraviesan la península Ibérica. Aquí se establecieron los pueblos desde antes de la llegada de los romanos. Se sentaron en estos campos los veteranos de las legiones y los visigodos, los musulmanes y los judíos, los ganaderos y los agricultores. Todos transitaron por algún lugar hasta establecerse en este sitio. Plasencia ha acogido Las Edades del Hombre y la exposición no podría haber encontrado mejor paraje para plantar su tienda.

Transitus exhibe obras de arte que estimulan el cuerpo –atención al olor de las maderas nobles o los cascos mojados de los barcos que parten a América– y alimentan el alma. ¡Ay! No faltan ni los maestros flamencos ni los genios del Barroco, cuyo origen se cuenta en un entrañable vídeo que se proyecta en el retablo de la Asunción.

«Tierra de paso», «Cambio de época», «Una diócesis para una ciudad», «La historia de la salvación», «La reforma de Trento», «Entre dos sueños», «La obra de la evangelización» y «¡Rema mar adentro!» son los títulos de los episodios y el epílogo que estructuran esta exhibición de belleza. Uno ya no sabe ni por dónde empezar: esta fíbula visigoda con vidrios relucientes, esta Virgen del Sagrario del siglo XIII, esta imagen de Santa María la Blanca del siglo XIV… Admiren este Cristo de los Doctores suspendido en el aire. Que no se les escapen los libros delicadisimos de la sala dedicada al humanismo –ese Nuevo Testamento de Erasmo, esa edición de La Celestina, ese Homero en griego de 1519 que da gloria verlo–, ni se les pase por alto tomar cuenta de los santos y los padres de la Iglesia latinos y griegos.

Yo ya no sé qué más decirles para que vengan. Aquí están todos. Ha venido el Greco con la Coronación de la Virgen (1591-1592); Gregorio Fernández con una Piedad (1620) que desgarra la carne; Zurbarán con este Cristo Crucificado (1636-1639) que está salvando al mundo sin que el mundo se entere. A Morales, el divino, directamente tengo que omitirlo porque son tantas sus obras que, si me quedo con una, ofendo a las demás. De acuerdo, me arriesgo: deténganse ante el retablo de la capilla de Ginés Martínez (1565-1566) y, si no se conmueven ustedes con ese Cristo con la cruz a cuestas –esa cruz en la que carga con los pecados de todos nosotros–, yo tiro la toalla.

Entonces llegan las salas dedicadas a la evangelización de América y se desborda todo de aromas, sonidos y colores vivísimos. Es reconfortante que no haya concesiones a la Leyenda Negra, sino verdadera justicia a la historia de España. Deténganse un instante ante estos ángeles arcabuceros llegados del Perú, o ante los marfiles tallados de Filipinas. Aquí tienen al Cristo de la Encina, bellísimo óleo del siglo XVIII. Allá, a la Virgen de Guadalupe, que se apareció a Juan Diego Cuauhtlatoatzin en 1531. Diríjanse a esos tres paneles que recogen los centenares de nombres de misioneros que marcharon a América a llevar al Evangelio. Busquen su apellido. Tal vez se lleven una sorpresa. Sin darse cuenta, habrán llegado al final de este tránsito fabuloso y se les habrá hecho corto.

 

ALFA&OMEGA Del 26 de mayo al 1 de junio de 2022 https://alfayomega.es/hemeroteca-2/

 


Fecha Publicación: 2022-05-15T04:01:00.001-07:00

En este domingo en la Plaza de San Pedro el Papa Francisco canoniza como santos a 10 beatos:

 

1.   Carlos de Foucauld (1858-1916), francés, de los Hermanitos de Jesús,

2.   Tito Brandsma (1881- 1942), holandés, sacerdote carmelita mártir en el campo de concentración en Dachau, Munich[1]1942,

3.   María Francesca de Jesús (Ana María Rubatto) (1844-1904), fundadora de las Hermanas Terciarias Capuchinas de Loano, nacida en Italia y fallecida en Montevideo, Uruguay el 6 de agosto de 1904.

4.   María Rivier (1768-1838), fundadora de la Congregación de las Hermanas de la Presentación de María;

5.   María de Jesús Santocanale (1852-1923) (nacida con el nombre de Carolina Santocanale), fundadora de la Congregación de las Hermanas Capuchinas de la Inmaculada de Lourdes,

6.   Lázaro, llamado Devasahayam (1712-1752), nacido en India, laico, mártir, luchó por la igualdad entre las personas sin importar su proveniencia o casta, asesinado por odio a la fe, por convertirse del hinduismo al cristianismo;

7.   María Doménica Mantovani (Josefina de la Inmaculada),(1862-1934) italiana, cofundadora y primera superiora general del Instituto de las Hermanitas de la Sagrada Familia, que fundó junto con el beato sacerdote Giuseppe Nascimbeni;

8.   César de Bus (1544-1607), francés, sacerdote, fundador de la Congregación de los Padres de la Doctrina Cristiana (Doctrinarios);

9.   Luigi Maria Palazzolo (1827-1866) italiano, sacerdote, fundador del Instituto de las Hermanas de los Pobres (Instituto Palazzolo);

10.              Justino María Russolillo (1891-1955) , italiano, sacerdote, fundador de la Sociedad de las Divinas Vocaciones y de la Congregación de las Hermanas de las Divinas Vocaciones

El Papa en el Regina Coeli: Que los nuevos Santos inspiren caminos de diálogo

Este 15 de mayo, V Domingo de Pascua, al final de la Santa Misa con el rito de canonización de diez beatos y antes de la oración del Regina Coeli, el Santo Padre hizo un nuevo llamamiento a quienes ocupan "puestos de gran responsabilidad" para que sean "protagonistas de la paz y no de la guerra".

Renato Martinez – Ciudad del Vaticano

"Que los nuevos Santos inspiren soluciones de unión, caminos de diálogo, especialmente en los corazones y las mentes de quienes ocupan puestos de gran responsabilidad y están llamados a ser protagonistas de la paz y no de la guerra", lo dijo el Papa Francisco en su alocución antes de rezar la oración mariana del Regina Coeli, de este V Domingo de Pascua, al concluir la celebración Eucarística con el rito de canonización de diez beatos, en la Plaza de San Pedro.

Reliquias de los nuevos santos

Reliquias de los nuevos santos

Gratitud a las familias espirituales de los nuevos Santos

11.              Al final de la Santa Misa donde fueron canonizados: Tito Brandsma, Lázaro conocido como Devasahayam, César de Bus, Luigi María Palazzolo, Justino María Russolillo, Charles de Foucauld, Marie Rivier, María Francesca di Gesù Rubatto, María di Gesù Santocanale y María Domenica Mantovani, el Santo Padre agradeció a sus "hermanos Cardenales, a los Obispos, a los sacerdotes, a los religiosos y religiosas, especialmente a los que pertenecen a las familias espirituales de los nuevos Santos, y a todos ustedes, pueblo fiel de Dios, reunidos aquí desde tantas partes del mundo".

 El Papa: La santidad no está hecha de actos heroicos sino de mucho amor cotidiano

Que los nuevos Santos inspiren unión, diálogo y paz

Asimismo, al dirigir sus saludos a las Delegaciones oficiales de los diferentes países que participaron en la liturgia de canonización, especialmente al Presidente de la República Italiana, el Papa Francisco dijo que, "es bueno ver que, con su testimonio evangélico, estos Santos han favorecido el crecimiento espiritual y social de sus respectivas naciones y también de toda la familia humana. Mientras, lamentablemente, en el mundo crecen las distancias y aumentan las tensiones y las guerras. Que los nuevos Santos inspiren soluciones de unión, caminos de diálogo, especialmente en los corazones y las mentes de quienes ocupan puestos de gran responsabilidad y están llamados a ser protagonistas de la paz y no de la guerra".

 

 


Fecha Publicación: 2022-05-15T03:58:00.001-07:00

El Papa a los jóvenes de Viviers: conserven este patrimonio de santidad

La mañana de este sábado, 14 de mayo, el Santo Padre recibió en audiencia a la delegación de jóvenes de la diócesis de Viviers, Francia, quienes llegaron a Roma para participar en la canonización de Charles de Foucauld y Marie Rivier. A ellos el Papa los encomendó a la intercesión especial de sus futuros santos, y les deseó que, "siempre sean un estímulo y una inspiración para ustedes".

Renato Martinez – Ciudad del Vaticano

"Deseo que regresen de Roma con un mayor amor a la Iglesia. La celebración de mañana les dará una imagen de su universalidad y de sus muchos rostros, todos dirigidos hacia el único Salvador. Los encomiendo a todos a la intercesión especial de sus futuros santos, Marie Rivier y Charles de Foucauld. Que siempre sean un estímulo y una inspiración para ustedes", lo dijo el Papa Francisco en su discurso a los jóvenes de la diócesis de Viviers, Francia, a quienes recibió la mañana de este sábado, 14 de mayo, en la Sala del Consistorio del Vaticano.

Fecundidad y patrimonio de santidad

A los jóvenes peregrinos que llegaron desde el sur de Francia a Roma, para participar este domingo, 15 de mayo, en la Santa Misa con el rito de canonización de Charles de Foucauld y Marie Rivier, el Santo Padre les dijo que, "esta sucesión de beatos y futuros santos muestra claramente la fecundidad de su diócesis y espero que puedan conservar este patrimonio de santidad". Asimismo, el Pontífice recordó al padre Gabriel Longueville, también de la diócesis de Viviers, beatificado como mártir en 2019, y a quien conoció en Argentina. "Su abnegación y su atención a los más pobres en la parroquia donde trabajaba – precisó el Papa – son un modelo para los sacerdotes de su tierra natal".

 

Aprendan de Charles de Foucauld a evangelizar con la presencia

El Papa Francisco, además, invitó a los jóvenes peregrinos a que aprendan de Charles de Foucauld a hacer esa experiencia de Dios que le llevó a evangelizar con la presencia. "Una forma discreta de evangelización, sí, pero muy exigente, porque requiere el testimonio de una vida coherente, es decir, que se ajuste verdaderamente a las aspiraciones de todo hombre amado por Dios y llamado a algo más que al placer fugaz o a los resultados inmediatos y visibles". Si aceptan ser como la levadura en la masa, como Charles de Jesús quiso ser en el Hoggar – señaló el Pontífice – las generaciones posteriores podrán recoger los frutos espirituales.

Evangelio, Eucaristía y Evangelización

El Santo Padre también animó a los peregrinos franceses, a fundar su vida cristiana en las "tres E", tres palabras clave de la espiritualidad de Charles de Foucauld: Evangelio, Eucaristía y Evangelización. "Aquí tienen todo un programa de vida en la escuela de Cristo". Además, el Obispo de Roma les sugirió que aprendan y mediten a menudo la magnífica oración de entrega a Dios, tomada de sus escritos:

"Padre mío, me entrego a ti, haz conmigo lo que te plazca. Hagas lo que hagas conmigo, te lo agradezco. Estoy preparado para todo, lo acepto todo. Mientras se cumpla tu voluntad en mí y en todas tus criaturas. No deseo nada más, Dios mío..."

Que esta oración, dijo el Papa, se convierta en su oración en los momentos de elecciones y cruces de la vida. De este modo podrán entrar en la dinámica evangélica de la Iglesia en su diócesis, una diócesis que manifiesta el deseo de vivir la fraternidad universal del ermitaño del Sahara. Pienso en particular en todos los grupos de scouts que se han puesto bajo el patrocinio de Charles de Foucauld.

 

Como Marie Rivier den a conocer el amor de Dios a los pequeños

Finalmente, el Papa Francisco alentó a los jóvenes franceses a seguir el ejemplo de Marie Rivier, hija de su tierra, dedicada a la educación de los niños, con la Congregación de las Hermanas de la Presentación de María que ella fundó. "Les deseo que reciban el deseo de abrir la mente de los pequeños a las cosas de Dios, a la preocupación por el prójimo y a la admiración por la creación. ¡Qué importante es esto! Espero que siga habiendo muchas mujeres de esta talla, humildes y valientes para dar a conocer el amor de Dios a los pequeños que sólo piden aprender. Este deseo está arraigado en la Esperanza que no defrauda".

El Santo Padre concluyó su discurso encomendando esta intención a la Virgen María, Madre de esta Congregación, ahora extendida por todo el mundo y que sigue dedicándose incansablemente a los niños, los jóvenes y los excluidos.

 


Fecha Publicación: 2022-05-13T11:07:00.001-07:00

 

MONSEÑOR MIGUEL CABREJOS, PRESIDENTE DEL CELAM, EN LA BEATIFICACION DE SOR MARIA AGUSTINA RIVAS LOPEZ "AGUCHITA"

 

Estimados hermanos y hermanas:

 

El libro del Apocalipsis proclama que Dios es Santo (Ap. 4,8). La santidad es propia de la esencia divina, pero Dios la comparte con sus criaturas a las que llama e invita a una vocación de santidad: "sean santos como su Padre Celestial es santo" (Mt. 5,48).

 

En el Perú, llamado por el Papa Francisco "Tierra ensantada", hemos tenido santos y santas de la grandeza de Santa Rosa de Lima, San Martín de Porres, San Juan Masías, Santo Toribio de Mogrovejo y San Francisco Solano que han marcado profundamente la vida espiritual de los católicos peruanos. Del mismo modo hemos tenido mártires como los sacerdotes polacos e italiano de Chimbote, que murieron víctimas de la ideología demencial del terrorismo.

 

En esa línea de testimonio y fidelidad a Cristo y a su Iglesia estamos celebrando hoy el heroico sacrificio de una mártir: María Agustina Rivas López, más conocida como "Aguchita", cuya vida fue inmolada un 27 de setiembre de 1990 a manos de terroristas integrantes de Sendero Luminoso.

 

Ellos quisieron ahogar su vida en el silencio de la muerte, pero Dios la hizo un grito de justicia que ha resonado y resuena en la Iglesia universal. Ellos quisieron derramar su sangre para eliminar su presencia y su fe entre el pueblo sencillo de La Florida, pero Cristo Resucitado la ha convertido en un emblema de caridad y esperanza que fortalece nuestro compromiso. Ellos quisieron amedrentar la misión evangelizadora de la Iglesia, asesinando una hija suya, pero Dios consolidó la fe de sus fieles con el testimonio martirial de Aguchita.

 

En esta beatificación de Aguchita no podemos olvidar aquellas otras seis personas que también fueron asesinadas por aquellos terroristas. Puede que su sangre derramada en este mismo suelo de La Florida, sangre como la de Abel, los haya unido al coro de los que siguen al Cordero Vencedor entre los santos del Paraíso.

 

Me permito recordar que la Iglesia existe para evangelizar. Por eso dice el Papa Francisco:

todo lo que la Iglesia ofrece debe encarnarse de modo original en cada lugar del mundo, de manera que la Esposa de Cristo adquiera multiformes rostros que manifiesten mejor la inagotable riqueza de la gracia. La predicación debe encarnarse, la espiritualidad debe encarnarse, las estructuras de la Iglesia deben encarnarse"[1], la santidad divina debe encarnarse.

 

Por eso, en este tiempo sinodal que vive nuestra Iglesia, los invito a renovar la pasión por Jesús, la pasión por su Evangelio, la pasión por su pueblo, pueblo Santo de Dios.

 

Gracias Emmo. Señor Cardenal Baltazar Enrique Porras Cardozo, Delegado Papal; gracias en su Superiora General a las Hermanas del Buen Pastor; Gracias Mons. Antón Zerdin; gracias a todos los Obispos, al Señor Nuncio Apostólico, al Cardenal Pedro Barreto, a todos los sacerdotes, religiosas, religiosos y fieles aquí presentes en esta inolvidable Beatificación de Aguchita.

 

Quiero invitarlos a elevar los ojos a la Santísima Virgen María, Madre de la Amazonía, acompañándonos con esta oración:

 

Querida Madre de la Amazonía, hoy te elevamos nuestra oración para que intercedas por nuestros pueblos hermanos nativos de la Amazonía. Muéstrales el rostro misericordioso de Cristo y protégelos de la amenaza de perder su lugar y sus recursos a causa del abuso de los recursos naturales de nuestra casa común. Concédenos a todos la gracia de sabernos hijos amados de Dios, que nos ha engendrado en esta Casa Común y que con este don también nos llama al compromiso de cuidarla y compartir todo con todos, sin que nuestras acciones tengan que perjudicar a nadie. Te encomendamos a todos los pueblos nativos, para que puedan vivir en paz y que puedan reconocer en nosotros un signo de la Misericordia de Dios Padre, la paz de Jesucristo y el amor del Santo Espíritu.

 

Que nuestra Beata Aguchita nos ayude desde el cielo. Pidamos todos ahora a nuestra Beata Aguchita por numerosas y santas vocaciones sacerdotales, religiosas y laicos comprometidos en la evangelización, en una Iglesia en salida y más sinodal.

 

Hoy nos alegramos en el Señor por tener una beata valiente, que dio la vida por Cristo y por los pobres. Por tanto, ella es el ejemplo de servicio y de fidelidad para todos nosotros. Que así sea.

 

La Florida, Junín, 7 de mayo de 2022.

 

 

+ Héctor Miguel Cabrejos Vidarte, OFM

Arzobispo Metropolitano de Trujillo Presidente de la Conferencia Episcopal Peruana

Presidente del CELAM



[1] FRANCISCO. Exhortación Apostólica Postsinodal "Querida Amazonía" (2-2-2020), 6


Fecha Publicación: 2022-05-13T03:42:00.001-07:00

UN PATRONO CON DENOMINACIÓN DE ORIGEN

Un santo que vivió y obró milagros en la ribera del Duero

Javier Burrieza Sánchez

Se ha escrito de modo castizo —como decían los periodistas de antaño— que san Pedro Regalado es un santo de los de verdad, pues obraba continuamente milagros. Cuando murió en 1456, los frailes que habían vivido a su alrededor recopilaron en los seis meses siguientes los prodigios que se atribuían a su intercesión. Era tantos que se cansaron de apuntarlos, a los que había que añadir todos aquellos obrados en vida. Episodios extraordinarios que propiciaron la extensión de su fama de santidad. Y es que Valladolid tenía un serio problema. Era ciudad de importancia más que notable y no tenía patrono propio, nacido entre sus calles. Esto era tan grave como carecer de avales en lo que verdaderamente importaba entonces: lo sagrado. Las colectividades, y las ciudades lo eran, debían disponer de sus propios protectores. Ante esta ausencia y siguiendo una moda de las santidades del siglo XVII, la ciudad adoptó al arcángel San Miguel como tal, pues en esto de proteger sabía lo suyo, sobre todo luchando contra el mal.

En 1746 fue canonizado el franciscano Pedro Regalado, un fraile del que sabemos muy poco de su vida. Teófanes Egido, que es su primer biógrafo —antes existieron muchos hagiógrafos—, ha subrayado que fue un pobre entre los pobres, que vivió la mayoría de su existencia entre La Aguilera en Burgos y El Abrojo en Valladolid, después de haber salido de su entonces villa natal cuando era un adolescente, atraído en su vocación por un reformador de tirón como era fray Pedro de Villacreces. Por eso, no era extraño que el ámbito del Duero fuese el de sus caminos, a veces ensuciándose las sandalias, otras rompiendo el horizonte cuando los ángeles le transportaban. No era exactamente bilocación aquello sino velocidad de presencia. Esa era la razón por la cual le quisieron hacer patrono de Internet, pero la candidatura no tuvo padrino en el Vaticano.

Lo que sí consiguió san Pedro Regalado, en los primeros años cincuenta del siglo XX, fue ser patrono de los toreros. La razón era sencilla. Había sabido templar un toro que se había escapado de sus límites de actuación. Y lo hizo con la tranquilidad del buen franciscano, que por algo es una escuela de amplio espíritu ecologista. Por tanto, la ribera del "padre Duero" fue escenario de muchos de sus prodigios, navegando por el río sobre una capa con un compañero o dando de comer a los pobres de aquellas tierras. Este sí que fue un milagro bonito. Un pobre recibía el pan del buen Regalado hasta que el fraile santo murió. El que le sustituyó en el oficio se lo negó, ¡para que luego digan que nadie es imprescindible! "Piadosísimo padre, si tú vivieras no me hubieran despedido sin limosna. En vos hallé siempre alivio; faltó vuestra vida y se acabó mi socorro", reprochó en su oración el pobre. Al pronunciar estas palabras, el sepulcro se abrió, el Regalado se incorporó, extendiendo el brazo para dar pan al menesteroso. Una escena que plasmó en una obra magnífica Plácido Constanzi y que se conserva en una de las capillas de la Catedral.

Así, los primeros que contaron su vida no hablaron de su familia, descendiente de judíos, conversos a la fe cristiana. Era más interesante destacar sus escenarios vitales en Valladolid. Hablaban de sus virtudes de caridad pero no olvidaban sus prodigios, apropiados para las mentalidades teatrales del barroco que habrían de canonizarlo. Y cuando llegó la decisión del papa Benedicto XIV, la ciudad echó sus arcas municipales por la ventana y se endeudó para celebrar algo único: uno de sus paisanos —nacido en 1390— había sido proclamado ante toda la cristiandad como santo. Los vallisoletanos, por ello, se encargaron de nombrarlo "súbito" patrono pocas fechas después, desde 1747.

Hoy, su sepulcro, rodeado de numerosas obras de arte referidas a su vida y santidad, se encuentra dentro del antiguo convento franciscano de La Aguilera, comprado por las que fueron clarisas en Lerma y hoy conforman el instituto religioso "Iesu Communio". Sería bueno que desde Valladolid, como ciudad y como diócesis, protegiésemos ese fragmento importante de nuestra historia que se encuentra en tierras burgalesas de la Ribera del Duero. Un toquecito de atención para todos.

Fecha Publicación: 2022-05-11T11:25:00.001-07:00

Cardenal Baltasar Porras: "AGUCHITA ES UNA SANTA PARA TODO EL MUNDO DE NUESTRO TIEMPO"

Queridos amigos de Radio María, tengo el enorme gusto de estar con el Cardenal Baltazar Enrique Porras, legado pontificio de Francisco para presidir la beatificación de la hermana AGUCHITA.  En la historia del Perú, sólo ha habido tres beatificaciones en el territorio patrio, la primera de San Juan Pablo II en Arequipa, el 2 de febrero de 1985 para Sor Ana de los Ángeles Monteagudo; la segunda para los Mártires de Chimbote, y esta es la tercera. Normalmente las beatificaciones se realizaban en Roma, ¿verdad?, pero desde el Papa Benedicto XVI se ha querido que se den en su realidad local para facilitar su participación a los que viven más cerca y conocieron al beato, de ahí que ahora se sienta este desborde de gozo en el vicariato de San Ramón.

(Entrevista realizada en San Ramón, el viernes 6 de mayo del 2022, por José Antonio Benito)

 

Monseñor cuéntenos, ya lleva un tiempo aquí conociendo San Ramón, háblenos de ello, para luego seguir conversando de la beatificación.

En primer lugar, siento una inmensa alegría y un agradecimiento al Papa Francisco por haberme delegado para que presida la beatificación de la hermana Aguchita, esto me ha permitido conocer más a fondo su vida y todo el entorno. Realmente estamos ante una gran Santa, una mujer que no solo por ser mártir, digamos que por casualidad se haya ganado gratis esta palama del martirio, porque simplemente estamos ante una mujer mística qué con su sencillez, con pocas palabras, pero sobre todo que con sus testimonios y alguna de las pocas cosas que dejó escritas en sus cuadernos no solo de los últimos años de su vida, sino de edad más temprana y de su tercera aprobación a los 40 años, es verdaderamente de una profundidad impresionante que lo desbordó con su quehacer en el servicio a los pobres, en el servicio de la recuperación de las muchachas en riesgo propio, pues desde su Congregación siempre atenta al servicio para todos y que en los últimos años quisiera desarrollar más vocación misionera y quisiera venir a esta parte de la Selva amazónica, donde encontró, pues la muerte.

He querido venir antes para conocer un poco más y agradezco monseñor Gerardo Zerdín, pues esas cositas tan fraterna que hemos tenido el día de ayer la oportunidad de visitar varias localidades como Oxapampa y todos sus alrededores, de Quillazú y la alegría de la gente, el recibimiento la fe profunda y la labor que se realiza en medio de las contradicciones propias de la vida cotidiana y de lo que ha sido pues en esta región desde el tiempo inmemorial, y desde el tiempo más cercano también haber sufrido los embates del terrorismo, y que se esté desarrollando una vida civil, diríamos que se ve como en crecimiento, y también esa presencia generosa de los misioneros de toda esta región, de tal manera que para mí, lo siento como una gracia muy especial.

Y creo que estamos ante una santa no solo para esta región, no sólo de la zona amazónica peruana o de la Amazonía en general, no solo para América Latina, sino creo que, para el mundo, como el Papa que nos habla y reivindica tanto la vocación bautismal y que sea sobre todo testimonial. Encontramos que hay profundidad, hondura de Fe, de amor a Jesús, de amor a su iglesia, de amor y servicio a los pobres y qué mejor que con el ejemplo que tenemos en esta monjita, de la alegría, la misericordia y el perdón y su vocación samaritana la exaltan a los altares.

Chesterton solía decir que: "El Mundo se trastornaba, para que Dios germinase Santos", Venezuela y Perú están viviendo un momento muy crítico, muy difícil, ¿Qué respuesta dan los santos? y ¿qué invitación hace a los fieles cristianos que vivimos en Venezuela y en el Perú para responder como debemos?

Los Santos Padres nos dicen, si mal no recuerdo fue San Juan Crisóstomo que dice: "La virtud se manifiesta de verdad en la tribulación"; cuando las cosas nos salen bien, es muy fácil hacer el bien, cuando nos encontramos ante dificultades personales, internas, externas de tipo social, político económico, hasta religioso, es donde se prueba, así como el oro se prueba en el crisol, y el metal en el yunque, necesitamos esos golpes de la vida, necesitamos que nos pongan en primer lugar en la verdadera dimensión de lo que es la fragilidad y la debilidad humana, y que allí es donde está la fuerza del Señor; la fuerza no está en la violencia y la guerra, ni en las armas, ni en el poder, sino en la ternura, la ternura de María que nos invita a ese sentido del verdadero amor que no es algo insensible sin más y que no es algo que se queda en el caparazón, en lo exterior, sino que va a lo más profundo. Yo creo que todos tenemos experiencia de lo que significa esa alegría interna, sincera, cuando hacemos las cosas sin buscar un aplauso, sin buscar que nos vean, sin esperar ninguna recompensa, sino simplemente saber descubrir el rostro de Dios en cualquiera de nuestros hermanos, en cualquiera de los que vemos en nuestro derredor, en el entorno en el que estaba desfigurada la imagen de Dios, la imagen de Jesús.

¡Qué bello recuerdo el de María, porque cuando uno ve la imagen de AGUCHITA, siente uno que es su madre y que está en ese paralelismo, por la mujer del Magníficat, es sobre el Magníficat que se hace más sencilla comprender la santidad, sino uno no sabe cómo empezar; cuando uno dice qué respuesta damos; yo cuando veo tanto venezolano en Perú, ¡uno no sabe por dónde empezar o como cuando se dice qué respuesta le damos!

Ciertamente, yo creo que allí tenemos ese gran ejemplo, en la vocación Mariana que tiene todo nuestro continente latinoamericano y que se descubre en nuestra familia, en nuestra madre, con esa devoción como en el caso de AGUCHITA lo que recibió fue en su familia, en el hogar y que después creció. Indudablemente a lo largo de su vida y de su entrega, pero tuvo esa base fundamental, de esa devoción sencilla y humilde, qué es la que nos da la fortaleza, que es la que nos tiempla en nosotros todos esos resortes que son los que nos permite ver en el otro no un estorbo, sino un hermano.

María la Madre de la Iglesia, la que une a todos los hermanos. Estamos muy contentos de que venga desde Venezuela. Le sentimos muy cercano cuando ha estado visitando San Ramón. Aquí hay una comunidad de venezolanos que seguramente le gustará también dirigir unas palabras suyas, si quieres darles un mensaje adelante.

Sí, claro que sí, sé que son muchos los venezolanos, tengo varias familias conocidas aquí sobre todo en Lima que ya he tenido contacto en Lima con ellos, sé que son miles y miles a través del trabajo con Caritas, y el trabajo que tenemos, mejor dicho, en la relación tan estrecha y fraterna que tenemos con el Episcopado Peruano para ayudar en esta situación. En primer lugar el agradecimiento al Perú con todas las situaciones si se quieren desagradables que se han presentado, que tienen una cierta lógica porque no se trata de tres o cuatro personas, sino de miles de personas que vienen a un país que también tiene sus necesidades y que sin embargo pues la apertura de la Iglesia pero también de buena parte de la sociedad ha sido de acogida en medio de situaciones algunas muy dramáticas que viven nuestros hermanos y que sin dudas viven las migraciones, no solamente de las migraciones de la guerras como en el caso de Ucrania, yo creo que estamos ante una guerra que no va con las armas, sino que es con el desprecio de algunos sectores de la sociedad que imposibilita el desarrollo de la solidaridad y obligan casi por la fuerza a tener que buscar en otros horizontes; y ciertamente que el desarraigo, la expectativa y la incertidumbre, el tener que cargar con la familia, el ver las expresiones que ciertamente indican una capacidad de sufrimiento, el irse a pie desde la frontera venezolana hasta el Perú son miles de kilómetros en los que van con la esperanza de poder encontrar que abran los brazos para poder tener una vida digna.

Radio María quiere responder justamente a este reto de nuestro tiempo y en concreto en esta crisis. Me gustaría pedirle un mensaje final para los oyentes de Radio María que con tanto cariño y expectativa siguen esta beatificación.

Yo creo que el mensaje que debemos tener todos, es el que nos da Dios en AGUCHITA,  no va hasta que veamos el mal y la ayuda el próximo de lejos, tenemos que ser samaritanos, tenemos que bajarnos del caballo, tenemos que bajarnos de lo que nos ocupa para atender a quien no sabemos quién es, este es el verdadero sentido de la caridad, como nos dice el Papa, y  es la forma que como creyentes tenemos para caminar juntos en ese sentido de sinodalidad, que es lo que el Bautismo nos llama para ser mejores ciudadanos y  también mejores cristianos. Por eso, a todos los oyentes de Radio María una bendición muy especial, qué esta oración se convierta también en esa acción caritativa.

¿Su Eminencia, Monseñor Baltasar; nos puede dar una bendición?

Con sumo gusto. Que la bendición de Dios todopoderoso, Padre Hijo y Espíritu Santo descienda sobre todos nuestros oyentes y sobre todos los que siguen a Radio María y que le sirva para crecer en la fe esperanza y la caridad.

Bendiciones, muchísimas gracias.


Fecha Publicación: 2022-05-11T09:42:00.001-07:00

HERMANA AUGUSTA, IMPULSORA DE LA CATEQUESIS FAMILIAR EN EL PERÚ (1937-2022)

José Antonio Benito

En los 200 años de vida republicana del Perú, personas e instituciones se han identificado de tal manera que es imposible diferenciarlas; es el caso de la inolvidable Hermana Augusta Carrara, religiosa Hija de la Sabiduría, con la Catequesis Familiar (CF). Su deceso el pasado 1 de mayo del 2022 será motivo de recordarla por considerar que desde este movimiento catequético legó un apoyo significativo a la formación integral de miles de peruanos, desde la riqueza del método formativo catequético aplicado en las familias.

La vida plena de Hna. Augusta

Augusta nació el 23 de mayo de 1937, en Albino, un pueblo de la provincia de Bérgamo en Italia, y, fue bautizada dos días después. El 23 de mayo de 1953 recibió su primera comunión, el 18 de mayo de 1946 su confirmación y entró en la Congregación de las Hijas de la Sabiduría el 16 de Mayo de 1960. Hizo sus primeros votos el 2 de Agosto de 1962 y su profesión perpetua el 22 de Agosto de 1968; en el mismo día, recibió la obediencia para ir de misionera a la tierra peruana. Su profunda pasión por los más necesitados ha sido siempre su principal motivación para emprender numerosas aventuras de servicio pastoral, como la de la CF.

Como ella mismo dice: "No hay que olvidar que los beneficiarios del programa son los niños. Ellos son el centro de todo; por amor a los niños nos preocupamos de la familia, queremos que los padres asuman su compromiso cristiano de educar en la fe sus hijos[1]".

Llegó a Perú el 31 de enero de 1969, y fue destinada directamente a Yanahuanca (1969-1975), un pueblito de Cerro de Pasco, a la altura de 3,500 metros. Después de una breve pausa en el "Centro Unitario Missionario" de Verona en el año 1975, volvió de nuevo a la tierra peruana donde trabajó en Huánuco (1975-1978); luego, en Huasca del Agustino (1979), y, de allí llegó a la Visitación de Lima donde trabajó con el Padre Jonny Bigoni (1981-1985). En el año 1987, la Conferencia Episcopal le encargó de coordinación del Equipo Itinerante en el ámbito nacional. En el año 1992, el Consejo Permanente de la Conferencia Episcopal Peruana aprobó los estatutos de la CF y la nombró como Coordinadora Nacional. En los días 9 y 15 de febrero de 2003 organizó el Primer Congreso de CF y, al año siguiente en el mismo mes, el mini congreso para los niños.

Siguió en el cargo, desempeñando una gran labor demostrando su entusiasmo y entrega para que la CF pueda difundirse siempre más en todas las familias para que -según sus palabras- "El Programa sea asumido como camino de Iglesia, para que pueda extenderse de manera rápida a todos los hogares".

Debido al desgaste físico y deterioro personal regresó a Italia donde el cruel mal del Alzheimer fue minándole y poco a poco se fue apagando. El primer día del mes de mayo, mes de las flores, mes de María, Madre de la Sabiduría, la Señora, Virgen, Madre y Maestra vino a recogerla para contemplar, por fin, la catequesis viva, en familia, en el calor del hogar trinitario, Padre, Hijo y Espíritu Santo.

Todo por la Catequesis Familiar

En el 2004 tuve el honor de asesorar la tesis de maestría de Juan Pedro Bonanomi Barcella -y a quien agradezco la mayoría de los datos del presente artículo- en la Facultad de Teología Pontificia y Civil de Lima, que se titula "Catequesis Familiar. Un método válido para la Nueva Evangelización. Primer Congreso Internacional" y pueden encontrar en http://repositorio.ftpcl.edu.pe/handle/FTPCL/188  o Metadatos: Catequesis Familiar. Un método válido para la Nueva Evangelización. Primer Congreso Internacional (concytec.gob.pe)

En el mismo se nos da cuenta de la metodología de la CF: ver, juzgar, actuar, revisar y celebrar La llegada de la Catequesis Familiar al Perú, como toda acción evangelizadora, siempre es obra del Espíritu Santo que suscita hombres sensibles a su acción y, desde una pequeña semilla echada en la tierra de Villa El Salvador y Yerbateros, en 1978, poco a poco, ha ido organizándose, creciendo y abriéndose a nuevos caminos misioneros. El Primer Congreso Internacional fue este árbol maduro de un camino de 25 años, que brotó con sencillez y que ha crecido despacio, en varias etapas: Gestación, organización, misional, profundización y reorganización, universalidad y hacia nuevos horizontes.

La CF, en sus primeros veinticinco años de presencia en Perú, logró una gran difusión alcanzando casi todas las jurisdicciones eclesiásticas: Lima, Chosica, Carabayllo, Lurín, Chimbote, Chachapoyas, Huancayo, Huánuco, Pucallpa, Chota, Callao, San Ramón, Iquitos, Piura, Huacho, Huaraz, Jaén, Amazonas, Yurimaguas; Cajamarca, Ayacucho, Ica, Tacna y Moquegua, Ayaviri, Arequipa, Cuzco, Chiclayo, Carabalí, Huamachuco, Trujillo, Huancavelica, Puno, Huari, Chuquibamba, Huancavelica, Puno Huari, Juli, Sicuani, Tarma, Puerto Maldonado, Abancay y Chulucanas. En este tiempo, la presencia de la CF ha logrado ingresar en todas las arquidiócesis - diócesis y en casi todas las Prelaturas y Vicariatos Apostólicos del Perú. Los años de la gran expansión nacional fueron los años 80.

La CF no se cerró en los límites nacionales desde su comienzo en Chile, sino que se abrió a una dimensión universal llegando en el año 1978 en el Perú. Actualmente está presente en muchos estados de América Latina: Chile, Perú, Bolivia, Colombia, Argentina, Venezuela, Uruguay, Paraguay, Ecuador, Brasil, Panamá, Honduras, El Salvador, Nicaragua, Guatemala, Cuba,  República Dominicana y México.

La CF es una expresión típica de la iglesia de América Latina. Así, llegando a su madurez, la Iglesia de AL se vuelve misionera tocando las orillas del primer mundo norte americano y del viejo mundo europeo: EEUU, Canadá, Alemania, España, Italia, República Checa y Suecia. Tanto se ha difundido, que tocó la puerta del gran continente asiático, empezando su presencia en el país de Corea del Norte.

Hoy día se puede decir que el Programa tiene una difusión mundial, llegando a tener su presencia en veintiséis países en el mundo. Todo eso, nos hace ver cuán grande creció el árbol de la CF en estos treinta y cinco años de su nacimiento en el territorio sureño, Chile.

Justo es en este tiempo de bicentenario patrio, agradecer, examinarse, proyectar sobre la formación doctrinal y catequética del Perú en la que la CF y la Hna. Augusta han contribuido de modo decisivo. Gracias, P. Juan Bigoni, por su colaboración y por informarme sobre el tránsito de nuestra querida e inolvidable Hna. Augusta; oramos para que tan hermosa labor continúe por el bien de nuestro Perú .



[1] Catequesis Familiar, Catequesis Familiar, 25 años de presencia en el Perú, Lima 2001., Pág. 20.


Fecha Publicación: 2022-05-10T20:16:00.001-07:00

Annelise Permandinger, misionera laica austríaca en Yurimaguas (1946-2002)

 

Nació en Linz – Austria, el 30 de julio de 1946 y le tocó sufrir los avatares de la postguerra europea. Para los Achuar era Nunkui. Aquí se le conocía como Anita.

En su juventud, por algún tiempo, fue novicia de una congregación Misionera, pero su vocación misionera era seglar.

El año 1970 llega al Ecuador y trabaja algún tiempo con las hermanas Salesiana en Sevilla-Don Bosco, frente a Macas. Em 1972 la encontramos en Punpuís. Allí fue donde Anita y el P. Luis Bolla hablaron e intercambiaron sus proyectos misioneros a favor de los Achuar.

Pasa también algún tiempo en Taísh, pero se establece entre los Achuar de Pumpuinsi.

Enfermera abnegada y sacrificada salvó muchas vidas. Enterada de que el P. Bolla estaba con fuertes fiebres palúdicas, Anita recorrió varios días y atendió al padre con medicinas oportunas. Suele decir el P. Bolla que, si no llega a tiempo Anita, hubiese terminado su ruta misionera el año 1972. Gracias, Anita, por tus servicios y entrega misionera.

El año 1972 se estable con los ylpiáku, el grupo más guerrero entre los Achuar. Allí abrió la primera escuela de la comunidad e hizo de maestra.

En 1975 abre también la escuela de Wámpuik. Unas fiebres palúdicas malignas la obligaron a salir de la zona. Viaja a Austria para reponerse y conectarse también con algunas instituciones que la ayudarían más tarde.

En 1978, la encontramos en Lima, trabajando en las cárceles, viviendo en un barrio muy pobre. Al principio su casita no tenía ni puerta.

Anita deseaba a la Selva y continuar su trabajo con los Achuar. En este tiempo se conecta con Monseñor Miguel Irízar Campos, Obispo Vicario Apostólico de Yurimaguas y le expone su deseo de trabajar en el alto Pastaza.

En el viaje que el P. Bolla hace al Perú para ver la situación de los Achuar (llamados aquí achuales), Mons. Irízar pregunta al P. Bolla: ¿Aceptamos a Anita en nuestro Vicariato de Yurimaguas para trabajar con el pueblo Achuar? La respuesta del P. Bolla fue sincera: «Acéptela, ya que es una buena misionera». Esto era a principios del año 1979.

En Mayo de 1979 Anita viene a Yurimaguas como misionera seglar y se sitúa en la zona Achuar en el alto Pastaza.

En Wisum, en 1982, inicia la formación de los primeros animadores cristianos (etserin) Achuar. Invita a este curso al P. Bolla, que trabaja en la otra parte de la frontera.

En el año 1984 el Padre Luis Bolla (Yánkuam) pasa al Vicariato Apostólico de Yurimaguas para establecerse en las comunidades Achuar. Anita le esperaba en Lorenzo y lleva al P. Bolla hasta Huituyacu, afluente del Pastaza. Anita era una experta motorista, ella manejaba su chalupa con el motor fuera borda.

El P. Bolla se establece en las comunidades de Pankintsa y Kuyunta, zona conocida por Anita.

En 1984 encontramos a Anita en Katira y Yankuntic, lugar donde más tarde se establece. En 1985 toma vacaciones y pasa un tiempo en Lima haciendo una pastoral muy efectiva en barrios pobres.

El año 1988, con la ayuda de Cáritas de Viena, se establece en la comunidad Achuar de Chuwintar, un centro de atención médica. Anita puso muchas ilusiones en ese Centro, pero fue ella origen de grandes dolores de cabeza y preocupaciones.

El año 1989 Anita sale de la zona Achuar y se establece en Lagunas, río Huallaga, desde donde atiende a las comunidades del río Nucuray, principalmente a los Candoshi.

Sabemos por algunos amigos de Anita que el año 1990 tuvo planes de trasladarse a Mongolia, país de minoría cristiana, pero desistió de sus planes por la dificultad del aprendizaje del idioma.

En febrero de 1991 asiste a Lima al COMLA 4 (Congreso Misionero Latinoamericano) donde se encuentra con muchos misioneros conocidos, tanto del Perú como del Ecuador.

El año 1993, después de 14 años en el Vicariato de Yurimaguas y de acuerdo con Monseñor Víctor de la Peña, Vicario Apostólico de Requena y con Monseñor José Luis Astigarraga, Obispo de Yurimaguas, pasa al Ucayali en el Vicariato de Requena y se ubica en los ríos Tapiche y Blanco, residiendo en la comunidad de Santa Elena.

Hacia mediados de 2002 manifiesta deseos de retornar al Vicariato de Yurimaguas. Pocas semanas antes de morir, llamó al Vicario Apostólico de Yurimaguas, a las Carmelitas y a los Misioneros de Jesús.

Gravemente enferma, la atienden con mucho amor y cariño en Iquitos, personalmente el personal de Cáritas Iquitos.

Viendo que su mal se agravaba, la trasladaron a Lima, al Hospital Cayetano Heredia. Allí fallece la noche del 16 de agosto del 2002, a los 56 años de edad.

Sus restos fueron velados en el Convento de los Descalzos del Rímac, por residir ahí el Procurador de las misiones de Requena.

Por manos de Anita han pasado cantidades ingentes de medicinas y ayuda para la gente enferma y necesitada, pero su última enfermedad y fallecimiento la encontramos en una pobreza evangélica y extrema.

Mons. Víctor de la Peña Pérez, Obispo de Requena dirá de ella que era una misionera inteligente y nos comparte una carta de  septiembre del 98 agradeciendo algo que a ella le encantaba:

«Hace unos 10 días quise agradecerle de nuevo la imagen de un caballo blanco que me trajo de España. Tiene un sitio privilegiado en mi habitación. Iluminado lateralmente por el farol, parece despegarse de su fondo oscuro y acercarse a todo galope. Me llena cada día de alegría y admiración. También tengo la impresión que «Aquel», que un día vendrá sobre el lomo blanco de un caballo ha quedado en mi casa.

No suficiente con eso me llegó la grata sorpresa del impresionante libro. Aún tengo que volverlo a mirar fijándome en cada detalle de las de las magníficas fotos. Por todo muchas gracias. Que el Señor Jesús le bendiga. Anneliese P.»

Annelise Permandinger | Vicariato Apostólico de Requena (vicrequena.org)


Fecha Publicación: 2022-05-10T13:42:00.000-07:00

SAN CARLOS DE FOUCAULD, NUESTRO GIGANTE HERMANITO

José Antonio Benito

Sí, Hermano Carlos, en la fiesta del humilde campesino y patrono de Madrid san Isidro Labrador, un día muy querido para mí, domingo 15 de mayo del 2022, el Papa Francisco te canoniza y propone como modelo para todos. Nuestra Iglesia, Madre y Maestra, desborda de gozo por sentirte como hijo preclaro; de igual modo, la humanidad entera te agradece por querer ser el "hermano de todos".

Recordemos que naciste en Estrasburgo (Francia) el 15 de septiembre de 1858, en una familia noble. Tres años después nació tu hermana María y a los 6 años quedaste huérfano de padre y madre, por lo que fuiste adoptado por el abuelo materno. Ésta será una de las causas de tu dolorosa adolescencia sin rumbo alguno lo que degenera en una vida desordenada, deseosa de aventureras. Te incorporas a la carrera militar, vas a Argelia (Norte de África) y allí te encuentras con el mundo del Islam. Abandonas la carrera militar y te vuelves científico, viajero y explorador por Marruecos, logrando que la Sociedad de Geografía de París premie tu investigación. En la capital de tu patria, y de la mano de tu prima y del P. Huvelin logras la conversión en una búsqueda permanente de Dios. Tu constante oración será: "Dios mío si existes, haz que te conozca". El itinerario iniciado tras las huellas de Jesús te llevará a Tierra Santa para conocer el país de Jesús. Luego sientes la llamada a la vida consagrada y te haces monje trapense. Tu búsqueda continúa, dejas la Trapa y te conviertes en un simple jardinero de las Hermanas Clarisas de Nazareth solo con la finalidad de seguir más de cerca a Jesús de Nazareth. Más adelante, descubres que la vida de Nazareth no consiste en un lugar sino en un estilo de vida como la que acometerás entre las personas más abandonadas, más vulnerables. Ordenado sacerdote a los 43 años (1901), decides ir al desierto del Sahara argelino, primero a Beni Abbès, pobre entre los más pobres, y luego más al sur, a Tamanrasset, con los tuareg del Hoggar. Allá estudias su idioma y hasta elaboras un diccionario tuareg -francés y traduces los Evangelios, ofreciendo tu amistad y dándote del todo para evangelizar de modo integral, tanto mediante la oración y la prédica como la promoción humana.

En 1914, estalla la Primera Guerra Mundial, y está tentado de ir al frente, en Francia. En 1915 hace construir un fortín para proteger a la gente del pueblo, y se establece en él para estar más cerca de ellos, con ellos. Engañado por uno de los que él había ayudado, abre la puerta del fortín: enseguida, es apresado y maniatado por una banda de senusistas. Mientras se dedican al saqueo, dejan a un adolescente encargado de vigilarlo. De repente, al creer que están llegando unos soldados adversos, se pone nervioso y le da un disparo en la cabeza. Su cuerpo queda en la arena en el desierto como un grano de trigo que muere para dar fruto. Corría un 1° de diciembre de 1916. Contabas tan solo 58 años. Benedicto XVI te beatificó en 2005.

Entre varios de los libros dedicados a tu vida y misión destaco el de Pablo D' Ors El olvido de sí. Una aventura cristiana (Pre-textos, Valencia, 2013, pp.386). Tu de por sí apasionante vida, se torna en fascinante en esta poética biografía novelada en primera persona, de tú a tú. De ella rescato tu compleja personalidad de inquieto buscador de Dios que para convertirte en "hermano de todos" te olvidado de sí y te identificas totalmente con el humilde obrero de Nazareth. Como los grandes buscadores, san Agustín, san Juan de la Cruz, santa Teresa de Jesús, sentimos que nos va la vida en ello, de ahí que cualquiera de sus páginas puede ser motivo de autoanálisis introspectivo, subsidio de oración contemplativa, recreación literaria que nos plenifica. Menciono también la entrañable semblanza de una de tus seguidoras en España, Margarita Saldaña y que titula de modo elocuente "El hermano inacabado" (Sal Terrae, 2022). Por último, recuerdo con emoción el texto que te dedicó el Santo Padre, al concluir su encíclica: Fratelli tutti

En este espacio de reflexión sobre la fraternidad universal,..quiero terminar recordando a otra persona de profunda fe, quien, desde su intensa experiencia de Dios, hizo un camino de transformación hasta sentirse hermano de todos…Que Dios inspire ese sueño en cada uno de nosotros. Amén" (n. 286). 


Fecha Publicación: 2022-05-08T21:32:00.001-07:00

NUEVA BEATA AGUCHITA, CORAZÓN SINODAL EN LA SELVA DEL PERÚ

 

José Antonio Benito

 

Gracias a la nueva beata mártir Aguchita, el centro poblado de La Florida, del distrito de Perené, provincia de Chanchamayo, región Junín, parroquia de Nuestra Señora de la Asunción de Puerto Yurinaki, vicariato de San Ramón, en el Perú, se convirtió el sábado 7 de mayo del 2022 en la capital del mundo católico; así lo reconoció al día siguiente, domingo 8, fiesta del Buen Pastor, Jornada de oración por las vocaciones, tras el rezo del Regina Coeli:

Ayer en San Ramón (Perú) fue beatificada María Agustina Rivas López, llamada Aguchita, religiosa de la Congregación de Nuestra Señora de la Caridad del Buen Pastor, asesinada por odio a la fe en 1990. Esta heroica misionera, incluso sabiendo que arriesgaba la vida, permaneció siempre cerca de los pobres, especialmente de las mujeres indígenas y campesinas, testimoniando el Evangelio de la justicia y de la paz. Que su ejemplo pueda suscitar en todos el deseo de servir a Cristo con fidelidad y valentía. Un aplauso a la nueva Beata"[1]

Ha sido la tercera beatificación en nuestra tierra peruana, jornada realmente histórica e inolvidable, tras la de Sor Ana de los Ángeles, el 2 de febrero de 1985 en Arequipa por Juan Pablo II y la de Miguel Tomaszek, Zbigniew Strzalkowski y Alessandro Dordi el 5 de diciembre del 2015 en Chimbote por el Cardenal Angelo Amato.

He podido participar de lleno en la vigilia del viernes 6, en San Ramón, y en la misa de beatificación en La Florida del sábado 7. A pesar de la dificultad de acceso, a mí me ha supuesto 12 horas de transporte desde Lima, miles de fieles se han acercado desde los más diversos lugares del Perú, especialmente desde los rincones más apartados del vicariato.

En mi condición de fiel católico, historiador y reportero de Radio María y PAX TV, he tenido la oportunidad de entrevistar a varios de los protagonistas -Monseñor Salvador Piñeiro, arzobispo de Ayacucho, Su Eminencia Cardenal Baltazar Porras, familiares de Aguchita, hermanas de la congregación del Buen Pastor, sacerdotes del vicariato, voluntarios, pintor del cuadro, músicos, animadores…y gozar de primera mano del acontecimiento único -celebrativo- de la glorificación de uno de los hijos de la Madre Iglesia. ¡Por todo lo alto! En el recóndito y humilde poblado de la Selva central, montañoso, pródigo en productos tropicales como café, cacao, achiote, palta, yuca y plátano.

La periferia se ha convertido en centro, el pobre en bienaventurado, la cruz en luz, la muerte en vida. Aguchita ha creado lazos, tendido puentes, forjado familia. Ha transitado las tres regiones del Perú, nacida en Coracora, sierra ayacuchana, se acrisoló en Lima, costa, y se donó definitivamente en la selva. Tanto en la vigilia preparatoria como en la ceremonia de beatificación sentí el abrazo maternal de Aguchita como recipiente testamentario del Buen Pastor de que "sean uno para que el mundo crea". Su sangre martirial ha sido el rocío fraternal de su familia natural -hoy repartido por medio mundo-, religiosa - Hermanas del Buen Pastor -en varios continentes-, misionera -universal- que ha alegrado la vida de todos los participantes: desde los obispos, sacerdotes, religiosos y religiosas, laicos, familias, pobladores; parroquias y movimientos; la iglesia local y la universal; todos la sentíamos muy nuestra, por su sencillez, por su sonrisa, por su entrega servicial, por su santidad. La percibía como la encarnación de la discípula y misionera que evangeliza con gozo, la santa de la puerta de al lado, la referente del Papa Francisco para responder a los desafíos de un mundo globalizado y roto. Ella, desde el anonimato, en el amor cotidiano, escondido y oferente, en magníficat permanente, es la respuesta que necesita el mundo en guerra y el Perú en crisis.

Gracias a nuestra Hermana Aguchita, la iglesia local brinda a la iglesia universal, a todo el mundo, lo mejor de sí, el tesoro siempre antiguo y siempre renovado y fresco de la santidad que supera toda división y mezquindad. Su gran legado es dar vida al patrimonio y reto de la iglesia de nuestro tiempo: la sinodalidad. Ella nos ha ayudado a caminar juntos, a dar lo mejor de sí para compartirlo con el mundo.

Gracias parroquia y vicariato de san Ramón con las comisiones de organización, comunidad de Hermanas del buen Pastor con todos los grupos colaboradores, REPAM… por tan formidable acogida, brindando hospedaje, comida y puntual orientación a los de lejos y de cerca. Como en los congresos misioneros, jornadas mundiales de la juventud, cada peregrino ha recibido de modo gratuito su bolsa-mochila con su gorra, cancionero, mascarilla, botella de agua y alcohol, programa…así como la facilidad para el transporte… y de vuelta para nuestras casas con libro, reliquia, estampa; luz, pasión, desborde; para seguir viviendo tras las huellas del Buen Pastor al estilo de Aguchita, en nuestro ambiente…para florecer donde Dios nos planta, al igual que nuestra nueva Beata en La Florida, hasta dar la vida.

Es el momento de saborear, hacer digestión, asimilar, aplicar, multiplicar, convirtiendo por amor lo ordinario en extraordinario. Y como nos recordó Monseñor Miguel Cabrejos al pedirnos oraciones por nuevas vocaciones: así sea, amén.

Tan sólo me ha quedado una sombra, una pena, una desazón… ¿Por qué los medios "civiles", "públicos" en general no lo publican? ¿Por qué tanto silencio, tanta indiferencia? ¿Por qué tanto interés en las "malas" noticias de la permanente corrupción, el morbo, el ruido? Decía Unamuno que la palabra vana es del tiempo, el silencio de la eternidad. Y Aguchita nos grita y alecciona para hacer realidad el sueño de Francisco en la "querida Amazonía", el Perú y la Humanidad entera.

Como nos alienta el Grupo musical Siembra: "Aguchita, va, perfumando el viento, su vida da, anunciando a Cristo, ternuras da, muy cobijadita, entre pobres va". Basta de lamentarse, fuera las quejas, sobran los espectadores, vamos allá, todos a una, en familia, en comunión, de modo sinodal, que "Aguchita va". Hagamos vida lo que ella rezaba cada día: "Señor, que ves, que puedes, haz de tu miserable, lo que tú quieras". Hagamos nuestra la oración propuesta para su canonización:

Oración ¡Oh Dios! Tú que infundiste en la Beata María Agustina, la virtud de vivir fiel hasta el martirio, testificando el amor, la misericordia, la paz, la justicia y el cuidado de la creación, haz que sepamos imitar su ejemplo de vida, humildad y sencillez. Que por su intercesión podamos alcanzar la gracia del pastoreo ejemplar al servicio de los más vulnerables. Por Cristo, nuestro Señor. Amén


Fecha Publicación: 2022-05-08T16:40:00.001-07:00

HOMILÍA EN LA CELEBRACIÓN DE LA BEATIFICACIÓN DE LA MÁRTIR MARÍA AGUSTINA DE JESÚS RIVAS LÓPEZ, AGUCHITA, EN LA FLORIDA, PERÚ, A CARGO DEL CARDENAL BALTAZAR ENRIQUE PORRAS CARDOZO.

 La Florida, 7 de mayo de 2022.

 

Los hijos de la selva te alabamos, Señor.

Las aves con sus cantos, los peces y reptiles

las fieras de la Selva te alaban, Señor!

Los pobres y olvidados, con ansias de ser libres,

luchando en su esperanza te alaban Señor.

(canto de entrada)

 

 

Muy queridos hermanos y hermanas

 

Vengo con inmensa alegría, al son del hermoso canto de entrada, junto a "los hijos de la selva, a los pobres y olvidados, luchando en su esperanza, te alabamos Señor". El Papa Francisco está con nosotros de corazón, con su fraternidad, afecto y oración, quien me ha enviado para que lo represente en este hermoso día de la glorificación y elevación a los altares de nuestra mártir "Aguchita".

 

Les confieso que para mí, estar aquí presente, más que el cumplimiento de una misión, muy grata por lo demás, es una gracia muy especial que me enriquece. En efecto, vengo como peregrino a beber en el pozo insondable de la fe y entrega de nuestra mártir, en las que ustedes, originarios de estas tierras, fueron y son, sostén de la esperanza cristiana que han sabido mantener y cultivar en el tiempo, más allá de las contradicciones y asperezas de la vida. Considero, igualmente, una gracia estar en esta tierra peruana, pues, mucho debemos los países de Suramérica a la sombra benéfica de los concilios limeños que nutrieron la vida cristiana de nuestras nacientes comunidades, al igual que a la reflexión y experiencia pastoral que se ha irradiado desde el postconcilio y en la actualidad desde la pastoral panamazónica.

 

Es también para mí, una grata sorpresa, compartir la espiritualidad de la Hermana Agustina, pues fui formado por los Padres Eudistas en el Seminario de Caracas, y entre las actividades que debíamos cumplir, estaba el participar en los retiros y convivencias que tenían lugar en la casa de formación de las Hermanas del Buen Pastor, donde conocimos y admiramos desde adolescentes, el recio carisma de las Hijas de San Juan Eudes y Santa María Eufrasia.

 

Los materiales que fraternalmente me envió Mons. Gerardo Zerdin escritos con pasión y competencia por el P. Alfonso Tapia han sido lectura espiritual, muy propia del tiempo cuaresmal y pascual, haciéndome mucho bien, en la estela de la semilla sembrada por nuestros mayores, hombres y mujeres sencillos de nuestro continente, auténticos transmisores de la fe que se vive en Latinoamérica. Es pues, ocasión propicia para reconocer que, en palabras de Medellín, "la Iglesia ve con alegría la obra realizada con tanta generosidad y expresa su reconocimiento a cuantos han trazado los surcos del Evangelio en nuestras tierras, aquellos que han estado activa y caritativamente presentes en las diversas culturas, especialmente indígenas, del continente: a quienes vienen prolongando la tarea eduadora de la Iglesia en nuestras ciudades y nuestros campos" (Medellín, Conclusiones, introducción, 2).

 

La lectura del Cantar de los Cantares que acabamos de escuchar, es fiel retrato de nuestra mártir; ella tuvo grabado en su brazo, mejor en todo su cuerpo, como un sello en el corazón, a Jesús, porque el amor es más fuerte que la muerte y, ni las aguas torrenciales podrán ahogar el amor que repartió a borbotones. Junto a ella, cantamos "el Señor es mi pastor, nada me falta", porque con Él nada nos faltará.

 

Esta palabra de Dios, proclamada hoy aquí, se cumple, en nuestra santa, y debe cumplirse también en todos nosotros, llamados a ser fieles seguidores desde estas lejanas tierras de la inmensa selva amazónica, marcados con el sello del amor en todo nuestro ser, físico y espiritual, para seguir siendo, semillas de paz y de amor que se irradien y extiendan por el mundo entero.

 

San Pablo, a su vez, lo que parecía una ganancia, lo consideró basura y lo dio por perdido, para ganarse a Cristo. También aquí, queda reflejada la vida y entrega final de nuestra Aguchita, y se convierte en desafío del presente. En efecto, ¿qué significa para nosotros, seguir a Cristo, en medio de las circunstancias actuales, con sus nubarrones, pero también con sus inmensos rayos de luz? La pastoral amazónica es faro luminoso para la región y para el mundo y ustedes son sus protagonistas. Es el sueño cultural, ecológico y eclesial del Papa Francisco, porque "el camino continúa, y la tarea misionera, si quiere desarrollar una Iglesia con rostro amazónico, necesita crecer en una cultura del encuentro hacia una pluriforme armonía…donde debe resonar una y otra vez, el anuncio misionero" (Querida Amazonía, 61).

 

Antes de hacer referencia al Evangelio del Buen Pastor, preguntémonos qué lección y qué tarea nos deja y exige la Hermana Agustina. Me limitaré a señalar algunos rasgos importantes de su legado, pues necesitamos continuar la labor evangelizadora que ella emprendió. Los santos están puestos, para admirarlos, por las obras que Dios ha hecho en ellos, pero más aún, para imitarlos y seguir sus huellas. Es el crecimiento permanente del grano que muere para que dé fruto abundante.

 

En primer lugar, su origen. Hija de esta tierra ayacuchana, fue siempre su querencia primera, referencia e interés permanente en su quehacer, porque de Coracora, como de Nazaret ha salido algo bueno. Por eso, cargada de años, virtudes y añoranzas, aceptó gozosa la obediencia de ser misionera en el Vicariato de San Ramón, a pesar de sus achaques. No lo rehuyó, sino que lo asumió con alegría y entusiasmo.

 

En segundo lugar, la familia fue el vientre nutricio de su vida y de su vocación cristiana. El ejemplo de sus padres, Dámaso y Modesta, fue yunque, primera escuela donde se fraguaron sus virtudes humanas y cristianas. La primera iglesia es el hogar; no desperdiciemos el papel que tienen en la configuración de la personalidad integral de sus miembros. Su alegría al saber que su hermano César abrazaba la vida religiosa como redentorista, fue otro fruto de la siembra familiar. De allí, el trabajo tesonero y la prioridad que debemos dar a la pastoral familiar, más allá de convencionalismos, y de familias truncadas por tantas circunstancias que nos obligan, no a condenar o desechar, sino al contrario, reivindicar el que "con franqueza los condicionamientos culturales, sociales, políticos y económicos, impiden una auténtica vida familiar"; por ello, sin desvincularnos de los problemas reales de las personas, debemos "proponer valores, respondiendo a las expectativas más profundas de la persona humana: su dignidad y la realización plena en la reciprocidad" (Amoris Laetitia, 202 y 201). La Hermana Agustina refirió siempre sus virtudes cristianas, los oficios aprendidos junto a sus padres, la preocupación como hermana mayor de sus numerosos hermanos, la cercanía a la parroquia, a lo aprendido en el hogar.

 

¿Cuáles fueron esas virtudes aprendidas al calor de sus seres queridos?

La sencillez, la humildad, el sentido del trabajo, la servicialidad, todo ello amasado con actitud amorosa y desprendimiento. "Confesar a un Padre que ama infinitamente a cada ser humano implica descubrir que con ello le confiere una dignidad infinita, porque cada persona humana ha sido elevada al corazón mismo de Dios" (Evangelii Gaudium 178).

 

El amor a los pobres, con actitud samaritana, fue otra de las virtudes aprendidas en el hogar, por el testimonio y ejemplo de sus mayores. Desde niña, la opción preferencial por los pobres estuvo en el horizonte de su vida espiritual y de su servicio misericordioso.

 

Su espiritualidad se nutrió de la rica religiosidad popular, propia de nuestra gente sencilla. Santa María, San José y la lectura orante de la Biblia, formaron parte de sus devociones primeras y la acompañaron toda su vida. Es una prueba más de la raigambre de la fe en nuestro pueblo, ese sensus fidei, esa especie de instinto que posee todo bautizado para reconocer y apreciar lo que es de Dios, lo que es genuinamente cristiano, que penetra todo su ser y se manifiesta en el profundo amor a la Iglesia. Aparecida nos recuerda "el papel tan noble y orientador que ha jugado la religiosidad popular, especialmente la devoción mariana, que ha contribuido a hacernos más conscientes de nuestra común condición de hijos de Dios y de nuestra común dignidad ante sus ojos, no obstante las diferencias sociales, étnicas o de cualquier otro tipo". Esta piedad "refleja una sed de Dios que solamente los pobres y sencillos pueden conocer" (Aparecida, 37 y 258ss).

 

Los caminos de Dios son insondables. En la respuesta de la Hermana Agustina a las oportunidades que se le presentaron se abrieron nuevos cauces a su vocación de consagrada en la Congregación de las Religiosas de Nuestra Señora de la Caridad del Buen Pastor. La espiritualidad de San Juan Eudes y de Santa María Eufrasia permearan todo su ser, impregnándola de la riqueza del recio carisma eudista, para ser misionera a tiempo completo en el servicio a la juventud en riesgo, y más allá, a todo el que se acercaba a ella para percibir el buen olor de su comportamiento. Disciplina, oración, compartir fraterno, servir, formación permanente en lo humano y lo divino, con espíritu alegre y deseo permanente de aprender para darlo en abundancia. La devoción al Sagrado Corazón de Jesús entra en la galería de sus preferencias junto con los santos fundadores, añadidos a San José y Santa María, a quienes refería todas sus necesidades y anhelos.

 

La presencia testimonial de la Congregación del Buen Pastor en las muchas obras diseminadas por la amplia geografía del país por más de un siglo es signo de la vitalidad de la Iglesia. En ellas también bebió nuestra Hermana Agustina y las interiorizó fuertemente. No digo nada nuevo, ante la inmensidad de testimonios sobre su humildad y compromiso de servicio, y su capacidad de enseñar con disciplina y rigor pero con mano suave y cariñosa. Reconozcamos el valor de la vida consagrada en nuestro tiempo, y la aceptación de la gente de esta región al regresar la presencia activa de las Hermanas al Vicariato.

 

Pero, lo que más me ha impresionado en Aguchita es encontrarme con su profunda espiritualidad que raya en el misticismo. La contemplación en la acción fue norte de su quehacer cotidiano y se blindó con la exigencia de su congregación de que "la muerte no se improvisa, el amor es nuestra vocación", unida al voto del martirio de San Juan Eudes: "te alabo y glorifico en los diversos martirios que han padecido tantos y tan atroces tormentos por amor a ti". Y al voto de Santa María Eufrasia: "Confío en que nuestra Congregación llegará a ser muy numerosa, a extenderse mucho y que Dios nos concederá la gracia de que algunas lleguen a verter su sangre por la salvación de las almas".

 

Toda su vida estuvo marcada por asumir, con temor pero con generosidad, la exigencia de estos votos. Sorprende la vigencia de su vocación mística desde edad temprana. Son pocos, poquísimos, los escritos que nos ha dejado la santa, pero suficientes para calibrar la hondura de su amor a Dios y el servicio al prójimo. A los cuarenta años, en la tercera probación, deja entrever su capacidad orante que va más allá de lo ordinario. El sentido oblativo de la vida cristiana y de la vida religiosa, fue para ella bálsamo suave cuando las dudas, las tentaciones o el cansancio intentaban hacer mella en su espíritu.

 

El dolor fue purificación y llave para la contemplación, para pensar y actuar primero tomando en cuenta al otro antes que a sí misma. Nos evoca el cántico espiritual de San Juan de la Cruz "Buscando mis amores, iré por esos montes y riberas; ni cogeré las flores, ni temeré las fieras, y pasaré los fuertes y fronteras". Es una experiencia que nos parece rara y difícil de alcanzar, pero no es así, lo palpamos por doquier. El profundo sentido religioso de mucha de nuestra gente sencilla, en la que no hay obstáculo para ver el lado positivo y trascendente de la vida ordinaria, es más común de lo que pensamos, y es sostén de la vida cristiana de nuestros fieles y nos hace descubrir como Elías, la presencia del Señor, en la brisa cuasi imperceptible, que nos arroba en "la noche sosegada, en par de los levantes de la aurora, la música callada, la soledad sonora, la cena que recrea y enamora". Los testimonios de primera hora y los recogidos en la elaboración del proceso de beatificación ratifican esta condición: la Hermana Agustina trasmitía como por ósmosis que detrás de sus actos estaba la acción de la gracia divina, percibida por propios y extraños.

 

El martirio de la Hermana Agustina tiene varias caras que conviene tener en cuenta. En primer lugar, el sin sentido de la violencia, el crimen, la injusticia y lo nefasto de las ideologías para quienes la vida humana no cuenta. El uso indiscriminado de las armas solo deja muerte y desolación, no soluciona los problemas reales de la convivencia humana. Que la guerrilla y la guerra desaparezca para siempre del mundo entero y de esta tierra bendita de la selva amazónica. Seamos capaces de sanar el dolor y el desprecio, asegurando, construyendo lentamente la globalización de la solidaridad sin dejar a nadie al margen.

 

En segundo lugar, como creyentes, vemos a la luz de la Palabra y la fuerza de la eucaristía, la necesidad del cultivo de las vocaciones a la vida sacerdotal, a la vida consagrada, a la presencia estable de líderes laicos que abran espacio a la multiplicidad de dones que el Espíritu Santo siembra en todos. Es urgente encarnar la idea de la permanencia de una vida auténticamente humana sobre la tierra, abonada con la exigencia cristiana de asumir la fragilidad y debilidad de la condición humana como una fuerza para la confianza en la acción de la gracia que nos llama a ser constructores de la fraternidad y de la paz. "En el seguimiento de Jesucristo, aprendemos y practicamos las bienaventuranzas del Reino, el estilo de vida del mismo Jesucristo: su amor y obediencia filial al Padre, su compasión entrañable ante el dolor humano, su cercanía a los pobres y a los pequeños, su fidelidad a la misión encomendada, su amor servicial hasta el don de su vida" (Aparecida 139).

 

Aguchita hizo de su vida lo anteriormente expuesto en fidelidad al pensamiento de Santa María Eufrasia: "Felices si muriésemos en el ejercicio de nuestro celo, porque seríamos consideradas como mártires". En ella, el martirio no fue una improvisación sino el holocausto final del amor a su vocación. Su vida y su muerte nos recuerdan que para todo bautizado  esta es una dimensión constitutiva de su existencia; que la entera vida cristiana mira al martirio como a un horizonte permanente, a esa dimensión oblativa, y sea de manera incruenta las más de las veces, o de manera cruenta.

 

En la Hermana Agustina se hizo presente el evangelio del Buen Pastor proclamado en esta eucaristía. Como buena pastora, Aguchita dio su vida por sus ovejas. También a ella la amó el Señor porque dio la vida para recobrarla, nadie se la quitó, la dio voluntariamente. La riqueza espiritual y pastoral de Medellín y Puebla la hizo suya, uniendo así el cielo con el suelo, en el ansia de liberación plena y total. La ternura y el amor misericordioso, la tolerancia y el respeto, la acogida y la no discriminación, la opción por la vida y el amor a la naturaleza, propias de la espiritualidad del Buen Pastor, se convirtieron en ofrenda agradable a Dios para bien de todos. Hoy celebramos el triunfo de la vida sobre la muerte y asumimos el reto pascual de ser discípulos misioneros apasionados por aprender y enseñar a vivir. La bondad que contagiaba fue fruto de un duro trabajo que se lleva a cabo en el corazón del hombre (San Juan XXIII).

 

Aguchita se convierte con su muerte en el mejor regalo a los desvelos del Papa Francisco para ayudar a despertar el afecto y la preocupación por la tierra amazónica que es también "nuestra" y reconocerla como un misterio sagrado, "sueño con una Amazonía que luche por los derechos de los más pobres, de los pueblos originarios, de los últimos, donde su voz sea escuchada y su dignidad sea promovida" (Querida Amazonía, 7). La Hermana María Agustina merece ser patrona de esta porción del mundo para bien de toda la humanidad, así como ella incluía en sus oraciones una plegaria por los sacerdotes del mundo entero. Transmitir la hondura de su vida es tarea que está en nuestras manos.

 

Antes, pues, de continuar esta eucaristía laudatoria, hagamos nuestra la oración de Aguchita:

 

"Señor, que ves, que puedes, haz de tu miserable, lo que tú quieras, soy tuya, quema mis pecados, mis fallas y miserias; levanta mi alma de mis caídas y recibe mis dolores y sacrificios y lágrimas por mis sacerdotes de Cuba, de mi Patria, por los míos en particular. Soy cobarde, Señor, enséñame a sonreír en el dolor, esconder y disimular mis angustias, que sepa yo sorber las lágrimas".

"Tú lo sabes y ves la intención mía. Soy capaz de tantas calamidades, sostenme, Padre mío de la mano; de todo estoy tan decepcionada de mi trabajo, mis fracasos, la falta de organización, solo tú lo puedes arreglar". Señor, hoy pasé junto a ti bajo la sombra del Amor y Misericordia, has aliviado mis heridas hondas. Comprendo que pides más santidad a mi pobre alma. Quien, sino Vos puede realizar este ideal en mí, mísera y ruin criatura".

Beata María Agustina, ruega e intercede por tu pueblo. Viva Jesús y María. Amén.

 


Fecha Publicación: 2022-05-01T16:06:00.001-07:00

La autora, Margarita Saldaña, perteneciente a la familia carismática de Foucauld, escribe la semblanza biográfica y espiritual del futuro santo tomando como fuentes sus innumerables cartas.

 

Sal Terrae publica la última biografía de Carlos de Foucauld, El hermano inacabado, escrita  por primera vez en castellano por una mujer, Margarita Saldaña, perteneciente a la familia espiritual fundada por el beato. Como miembro de un grupo de investigación sobre Carlos de Foucauld, la autora ha rastreado diversas fuentes disponibles para escribir una semblanza biográfica y también espiritual con datos rigurosos, contrastados y algunos, incluso inéditos. Toma como fuentes sus obras espirituales y la ingente correspondencia del «marabú cristiano», cartas que en ocasiones traduce por primera vez al castellano y son piezas clave de la trama biográfica. «Ciertos extractos de las cartas de Carlos a su prima Marie de Bondy o a su hermana Mimí han visto la luz, mientras que la correspondencia con su cuñado Raymond no ha sido jamás publicada», anuncia la autora ante el libro dedicado al hermano universal que será canonizado el 15 de mayo.

 

El libro se apoya en la palabra de Carlos de Foucauld. Todas las citas están documentadas, ubicadas en su contexto -fecha, lugar y, en el caso de la correspondencia, destinatario-. A pie de página, las referencias bibliográficas de los textos publicados, según las versiones francesas más recientes. Otras citas aparecen sin referencia bibliográfica por ser inéditos total o parcialmente, y que han sido consultados en los archivos de la Postulación.

 

La primera parte del libro, el retrato biográfico de Carlos de Foucauld, gira en torno a la metáfora de la «exploración» porque cada fase de su itinerario existencial corresponde a la búsqueda intensa y apasionada del protagonista, como así destaca la autora. La segunda parte, la semblanza espiritual, gira en torno a la «irradiación», porque es fuente de inspiración para los creyentes. En su conjunto, Margarita Saldaña revela las dimensiones de su vida y su carácter de proceso abierto que hacen de él un hermano inacabado: «un hombre que aspiró a ser hermano universal, que orientó toda su existencia hacia el horizonte de la fraternidad y que al mismo tiempo experimentó ciertos límites y sombras que le impidieron ser y sentirse plenamente hermano de todos».

 

La autora describe la influencia de su director espiritual en todo su proceso. Sus palabras, «ocupar el último lugar», se convirtieron en su eje vertebrador. El padre Huvelin repetía a menudo: «Nuestro Señor ha elegido de tal manera el último lugar que nadie se lo ha podido arrebatar jamás». Y Carlos de Foucauld se imaginaba ese último lugar en su propia realidad: «Nuestro Señor Jesucristo vivió pobre, trabajando, ayunando, oscuro y despreciado, como el último de los obreros, pasó días y noches solitarias en el desierto. Yo amo a nuestro Señor Jesucristo, aunque con un corazón que quisiera amarle más y mejor, pero en fin, yo le amo, y no puedo soportar llevar una vida diferente de la suya, una vida suave y honorable mientras que la suya fue la vida más dura y despreciada que jamás haya existido. No puedo atravesar la vida en primera clase mientras que Aquel a quien amo la atravesó en la última». El papa Francisco al final de su encíclica Fratelli tutti, se refiere a Carlos de Foucauld: «Él fue orientando su sueño de una entrega total a Dios hacia una identificación con los últimos, abandonados en lo profundo del desierto africano. [...] Quería ser, en definitiva, "hermano universal". Pero solo identificándose con los últimos llegó a ser hermano de todos». Este texto de Margarita Saldaña ofrece sin duda pistas interesantes para conocerle mejor.

Fecha Publicación: 2022-04-29T17:06:00.000-07:00

TRANSMITIR EL LEGADO MISIONERO DE TORIBIO EN LA CRISIS PERUANA Y MUNDIAL

https://www.arzobispadodelima.org/2022/04/27/mons-castillo-transmitir-el-legado-de-santo-toribio-en-las-nuevas-circunstancias/

Lima, 27 de abril 2022. En la Solemnidad de Santo Toribio de Mogrovejo, Monseñor Carlos Castillo hizo un llamado a retomar el camino de la gran tradición que nos dejó Toribio y transmitir su legado en las nuevas circunstancias: «En este momento de dificultad de nuestro país, encontremos cuáles son las nuevas formas de servir de la Iglesia y del Clero, cómo diseñamos un modelo que sólo sea servicio y no servirnos de los demás, para hacer de la Iglesia palpitación, sentimiento profundo, vida auténtica y testimonio del Señor, como lo hizo Santo Toribio… Y lo que quiso fue hacer una Iglesia misionera, una Iglesia espiritual, una Iglesia Santa, pero también una Iglesia capaz de dar vida y esperanza a todo nuestro país. Por eso se le llama a Toribio el "fundador de la peruanidad".  Así lo llama José Agustín de la Puente. Y como estamos en el año del Bicentenario tenemos que unir peruanidad con sinodalidad y así salimos adelante"

Queridos hermanos y hermanas, el día de hoy queremos retomar la tradición.

La Iglesia es tradicional, lo decíamos el Jueves Santo. Y ser tradicional no significa ser conservador. Significa transmitir un legado y vivir ese legado en las nuevas circunstancias. Y ese legado que hemos recibido todos de un santo fundador que se desvivió por anunciar el Evangelio, desde que llegó en 1581 y caminó hasta llegar directamente a nuestra tierra, a nuestra ciudad, nosotros queremos, con todo el corazón, agradecérselo y recordarlo, haciendo posible en cada uno de nosotros una renovación completa de nuestra vida cristiana en momentos en que la humanidad se encuentra debatiéndose en una incertidumbre total, en donde hay una crisis de sistema que no volverá a presentarnos la posibilidad del progreso indefinido, triunfante y globalizante que hemos vivido, y que nos sumergirá en una situación difícil, de la cual solo saldremos como hermanos, tal como el Papa Francisco ha establecido.

No es un juego, no son palabras vanas, no es simple análisis afiebrado y apurado. Es la triste realidad en la que se encuentra el mundo y se encuentra en nuestro país que, al decir de algunos estudiosos, es uno de los eslabones débiles del mundo en donde las cosas pueden estallar y, luego, irradiarse como reguero de pólvora en diversas situaciones en América Latina, junto a otros sitios en donde ya se está desencadenando.

Por eso, leer la vida y reflexionar sobre la historia de Santo Toribio, nos ayuda porque supo situarse también en un momento álgido, y de allí generar una Iglesia capaz de acompañar a la gente y proponerle formas de vida, testimonio cristiano profundo, capaz de convencer y generar algo realmente nuevo.

Es verdad que lo que se generó fue una especie de equilibrio entre una dominación española y ciertos espacios para dignificar a la persona que muchos no respetaron, pero que, gracias, justamente, a que la Iglesia cumplió su tarea evangelizadora, se pudieron ir realizando en las diversas partes del país.

Este texto de Isaías (6,1-8), que empieza "el año de la muerte del Rey Ozías". Había muerto el rey Ozías, que fue según todos los entendidos, el fundador del reino de Israel, que luego, se retrotrae a la imagen y a la figura de David. Tanto Ozías como Josías fueron los mejores reyes que Israel tuvo, el resto fueron una nulidad. Pero estos dos reyes fueron los que fundaron sobre bases sólidas en la gratuidad del amor de Dios y escucharon a los profetas. Pero el rey Ozías había muerto, se trataba de una tragedia.

Pues, cuando se nombra Arzobispo a Toribio, pues había sucedido una tragedia: había sido asesinado vilmente en la Plaza de Cuzco, Túpac Amaru I. Y había sido asesinado, antes encarcelado en Sacsayhuamán y después llevado a la pena del garrote en la Plaza de Cuzco. Y todo el pueblo estaba asistiendo y gritaba, y antes de que vengan a cortarle la cabeza, Túpac Amaru levantó la mano en alto, se tocó la nariz, la boca, y con la mano derecha tocó su muslo como signo de silencio. Y todo el pueblo que asistió, calló. Finalmente le cortaron la cabeza.

Cuando el virrey Toledo fue sacado del Perú, el rey Felipe II le dijo: "Yo te mandé a servir reyes y evangelizarlos, no te mandé a matarlos". Y eso es lo que suscitó una crisis que tenía que superar las tragedias de la conquista.

Primera tragedia, las enfermedades, epidemias enormes que redujeron la población de 10 millones a 800 mil indios. En segundo lugar, ocasionó esta gran resistencia de la gente que quedaba, especialmente, en Cusco, pero en otras partes, de la desazón que se produjo por haber matado al segundo rey, Túpac Amaru (el primero fue Atahualpa). Y esa desazón, ese descontento, generó también una tercera situación: la posibilidad de que la crisis se ahondará y los conquistadores tomaran todo. Fue necesario que la propia corona se organizara de otra manera para equilibrar las cosas. En este contexto, fue Toribio junto con el virrey que nombró Felipe II que se pusieran de acuerdo para equilibrar las cosas cuando Santo Toribio llega a Lima.

Cuento esto porque, cuando hay una situación de tragedia y se tiene que resolver, todos nos preguntamos eso que se pregunta aquí el Señor: "¿A quién mandaré? ¿A quién enviaré?". Y curiosamente, Felipe II se preguntó eso y buscó, justamente, no a un cura, no a un obispo, no a un religioso, buscó a un laico, porque, en el momento, era la persona que mejor podía estar a la altura de la situación. Y, por esa razón, pensó que era mucho mejor que alguien que conociera la realidad y que tuviera criterio y juicio, pudiera gobernar la ciudad y la Iglesia del Perú.

Fueron ellos dos, el virrey Martín Enríquez de Almansa y Santo Toribio, que convocan al Tercer Concilio Límense, que estaba ya en ciernes, dado que había habido otros concilio durante [el Arzobispo Jerónimo] Loayza, y a partir de ahí, se norman las formas de evangelizar distintas, para promover la dignidad de los indios. Y tanto Toribio como los propios sacerdotes, eran representantes de la protección de los indios y el rechazo de cualquier tipo de abuso, la promoción de las personas, para hacer posible que la gente surgiera y se respondiera a la demanda tremenda que se había generado, inclusive, con la destrucción de toda la panaca y de las grandes familias que venían de la realeza inca.

"¿A quién mandaré?" Es pregunta que también nos hacemos hoy día en la situación difícil. ¿A quién mandaré para evangelizar en medio de la complicación en la que estamos?

¿Estamos a la altura? El Señor lo sabe, sabe que podemos estar a la altura si nos convertimos, mucho más si hemos pasado por ese Seminario durante tantos años de reflexión, de amistad, de alegría, en donde se unen también todos los que se han formado en la línea de Toribio desde hace tantos años, en el Colegio Externado, y los seminaristas que ahora gozan la alegría del encuentro, de la amistad, de irse en misión a los pueblos sencillos. Hay algunas personas que no les parece muy bien que mandemos al seminarista, en primer lugar, a sectores populares, pero hoy día que la situación es trágica y hay que ir ahí, hay que aprender.

Y por eso, el Papa, reconociendo que esto es un problema actual, urgente, necesitamos, justamente, saber que estamos en una tragedia, saber que, quizás, todavía no muere un rey, pero que podemos estar muy a punto, porque las situaciones son gravísimas y, desgraciadamente, no se encuentran muchas salidas.

¿Qué hace la Iglesia? Una, otra, otra y otra vez y definitivamente evangelizar, no polarizar, no politizar, no partidizar, porque las entrañas de misericordia que anuncia el Evangelio son capaces de transformar hondamente, si con autenticidad y con Vida, somos capaces de poder suscitar en la gente una recapacitación. Por eso, la situación de crisis actual es una situación que se convierte en llamado a nosotros, porque somos responsables nosotros de que la gente no cambie, porque a nosotros nos toca lograr que cambie.

Ya si intentamos e intentamos mil formas y no lo hacemos, ya pues no es culpa nuestra, pero es culpa nuestra cuando ponemos la religiosidad en piloto automático, hacemos nuestro horario "mañana, misa" "tarde…noche, misa", al "mediodía, hora intermedia" y así…y no hacemos más....

Todos sabemos que un sistema así no es capaz de generar algo nuevo, probablemente si porque detrás de eso está la fe, está la tradición litúrgica, ¡correcto!, pero ven Uds. que es muy remota la consecuencia.

Toribio decidió no poner la religiosidad en piloto automático, sino ponerse él como misionero para ir a cada pueblo. Y no eran visitas de médico, eran largas visitas de meses, en donde hay miles de anécdotas en diversas partes del Perú, sobre todo, en la parte norte, en donde lo recuerdan porque hizo algo concreto, además de los bautismos que dijo el que eran como 600,000 que hizo en sus viajes (un poquito menos de la población que quedó). Y no solo eso, sino que, en esas visitas, hacía varias cosas más: se sentaba a enseñar, aprendió el quechua, hablaba con la gente, la escuchaba, o como cuando venía aquí también, y se sentaba, como estaba en construcción la catedral, se sentaba a conversar en eso que ahora son las escaleras, se sentaba en el suelo a conversar con los pobladores de la ciudad y con la gente, sobre todo, más indígena que vivía en la otra parte de la ciudad.

El buscó a la gente, él no esperó a que viniera la gente. Y cuando buscó a la gente, allí donde fue, aprendió a construir formas de Iglesia. Por eso es tan actual, y por eso el día de mañana y pasado tendremos dos charlas en torno a sinodalidad. Porque si bien el "sínodo" viene desde los inicios de la historia de la iglesia, el que más practicó la sinodalidad fue Toribio, no por que hiciera el primero y segundo Limense, ya que hizo no más el Tercero, pero hizo muchísimos encuentros que él los llamó "sínodos" a lo largo de su camino, con los pocos curas que había y con los laicos que había también. Y por eso supo enraizar la fe en el corazón de la gente por conocimiento directo: eso que la gente agradece de todos nosotros, en nuestra cercanía, (la vez pasada me hablaban de un sacerdote que sabe explicar con mímicas las cosas, mientras otros se burlan, pero se burlan porque no saben que cosa es evangelizar.

Evangelizar siempre implica una consonancia con el pueblo que tienes delante, hablando su lenguaje, sus gestos, sus maneras. Y tenemos hoy día un pueblo muy sufrido y diversificado que necesita que le hablen en su lenguaje de sufrimiento, de dolor y hablarle con esperanza.

Por eso, hermanos, hoy día es un día muy importante para todos nosotros, porque es un día para retomar el camino de la gran tradición que nos asiste. Fue excelente la propuesta del padre colombiano que vino a darnos retiro, porque habló de la identidad de una diócesis, como debe ser también la identidad de cada parroquia, su historia, la gente que la vivió, la gente que la construyó, lo que nos dejó como legado.

Y ese camino conversador que Santo Toribio dejó, imprimió una huella imborrable, de tal manera que tienen cosas increíbles ustedes, como una anécdota que me pasó hace poco, cuando empecé, todavía no me habían ordenado, pero yo tenía un acuerdo con los jóvenes de Chachapoyas. De que tenía que dar una charla. Llego a Magdalena, y, gran recibimiento, el obispo me quiere dar su báculo. Yo le dije: "No, usted es el obispo", pero él me responde delante de toda la gente: "No, se lo tengo que dar porque desde hace 430 años que no llega un arzobispo de Lima aquí". El último que había llegado era Toribio.

Son signos de que cuando hacemos una evangelización viva, como dice Toribio, 'pasando por valles, y quebradas, sufriendo agresiones o inclusive tensiones'. O anécdotas preciosas como su bajada a Huánuco desde Chinchaycocha, es interesante como se encuentra con una guerra de indios y la pacifica, hablando con ellos y calmándolos. Y así, hay signos que tenemos que recoger, como nosotros tenemos que recoger también todo lo bueno que hemos hecho y hacemos cuando las cosas las hacemos por amor, por comunicarles lo más profundo que tenemos, que es el amor entrañable que recibimos por tener este ministerio y por ser cristianos.

Por eso la palabra principal que le dice Felipe II a Toledo: "Yo te envié a servir reyes". Y hoy día, la segunda lectura de Pablo a los Corintios (4,1-5) empieza diciendo: "Nosotros, servidores de Cristo y administradores de los misterios de Dios". Así comienza, servir y no ser servidos. Por eso, en este momento de dificultad de nuestro país, encontremos cuáles son las nuevas formas de servir de la Iglesia y del Clero, cómo diseñamos un modelo que sólo sea servicio y no sea servirnos de los demás, que no sea hacer finta de que hacemos Iglesia, en vez de hacer palpitación, sentimiento profundo, vida auténtica, testimonio del Señor, en donde si he cometido algo grave, lo tengo que reconocer y tomar las medidas adecuadas, incluso, con la posibilidad de salir del sacerdocio para no manchar la misión de la Iglesia, o si es que tengo algún problema de fondo, tratarlo a fondo y no superficialmente. Y si tengo cualidades extraordinarias que no he desarrollado, potenciarlas y ponerlas en función de todos, para hacer posible que la gente sienta que Jesús ha pasado por ahí. En efecto, alguien alguna vez me comento, (uno de los que vinieron al Congreso sobre Santo Toribio, en el 2006, que una de las cosas que le dijo Felipe II a Toribio (no tengo el documento, pero me lo dijo de memoria): "ahora que vas allá, que cuando tu pases, ningún indio tenga duda de que Jesucristo o un apóstol ha pasado por su pueblo, por su vida, por la relación  con él".

Y eso nos vendría muy bien a nosotros, "que a nadie le quepa duda de que, cuando están en un hospital, en la parroquia, en el trato de la gente, en la organización de los problemas de la gente, en la palabra que dicen, no le quede a la gente duda de que Jesucristo está pasando. Siempre nos detenemos todo el tiempo a decir que somos 'In Persona Christi'. Pero a veces eso nos sirve para tener poder, y, en realidad, nos debe servir para ser auténticos testigos de nuestro Señor. In Persona Christi significa que soy testigo, que transparento a Dios con mi vida.

Yo quiero agradecerles a todos ustedes, que lo hacen diariamente, con mucha paciencia, encontrando y viendo las formas, porque no es fácil evangelizar hoy día. Pero si los llamo a que también, simultáneamente, valoremos todo lo que somos para que, reconociendo todo lo que valemos, ponerlo a disposición de la gente, y unidos tomemos todos iniciativas para construir juntos nuestra Iglesia, porque es así como se tiene que hacer.

No he tenido la ventaja de ser un obispo de largo periodo, soy de tránsito, como nos corresponde a los que somos de tránsito, pero vamos a dejar esto a otros que vienen, tiene que ser de ustedes, pero entre ustedes tiene que desarrollarse la capacidad de autenticidad más profunda, porque si no, hacemos todo lo contrario a lo que quiso Toribio. Y lo que quiso fue hacer una Iglesia misionera, una Iglesia espiritual, una Iglesia Santa, pero también una Iglesia capaz de dar vida y esperanza a todo nuestro país. Por eso se le llama a Toribio el "fundador de la peruanidad". Así lo llama José Agustín de la Puente. Y como estamos en el año del Bicentenario tenemos que unir peruanidad con sinodalidad y así salimos adelante.

Y que Dios los bendiga y los acompañe, y que vayan por todo el mundo anunciando el Evangelio y formando la Iglesia adecuada que el anuncio tiene como resultado en cada experiencia particular. Y así va juntándose todas las iniciativas y haciendo esta Iglesia comunión que Dios ha querido para que el mundo se salve.


Fecha Publicación: 2022-04-26T16:06:00.001-07:00

Perú. En camino hacia la beatificación de Aguchita, mártir de la misericordia

A pocos días de la beatificación de la religiosa peruana María Agustina Rivas López, más conocida como Aguchita, el Vicario Apostólico de San Ramón, en Perú, comparte con Vatican News una reflexión sobre la figura de la religiosa de la Congregación de Nuestra Señora de la Caridad del Buen Pastor y el magisterio del Papa Francisco.
Ciudad del Vaticano

Por el Padre Luis Alfonso Tapia Ibáñez, Vicariato Apostólico de San Ramón, Perú

Aguchita y Francisco

¿Qué tienen en común la nueva beata peruana, una sencilla religiosa, nacida en los andes peruanos, con el Papa Francisco, nacido en la capital de Argentina?

La Base común, que todos compartimos, es el Espíritu Santo recibido en el bautismo. El mismo Espíritu soplaba en su interior y les invitaba a ser fieles a la voluntad de Dios en sus vidas. Y este mismo Espíritu inspiró el acontecimiento eclesial más importante de este último siglo: el Concilio Vaticano II, imprescindible para comprenderlos a los dos.

"Callejera de la fe en salida misionera"

El Papa Francisco nos presentó su "proyecto pastoral" en la Exhortación Apostólica "Evangelii gaudium", heredera del Vaticano II, de la Exhortación "Evangelii Nuntiandi" de san Pablo VI y del documento conclusivo de Aparecida.

El Papa sueña con una Iglesia en salida misionera, pedía a los cristianos ser "callejeros de la fe". Y ahí tenemos a nuestra Aguchita escapándose, terminadas sus responsabilidades oficiales, para salir a buscar a las mamás de un club de madres para organizarles talleres, enseñarles a tejer, cocinar, leer la biblia, hacer catequesis y un poco de cada. Escapándose también a conversar con aquellas señoras amigas que tienen problemas en su casa, una con el esposo violento o alcohólico, otra con el hijo drogodependiente, otra porque no le alcanza la plata, aquella porque tiene la hija enferma y un larguísimo etcétera.

Será callejera de la fe cuando vaya al caótico y peligroso mercado mayorista de la Parada, en Lima. Para todos tiene una palabra de aliento, una pregunta por su salud, su familia, el trabajo, el "problemita" que le contó la otra vez y por el que sigue rezando hasta ahora.

Nació pobre por cuna y vivió pobre por opción

El Papa Francisco sueña también con "una Iglesia pobre para los pobres". Aguchita no hablará de "opción preferencial por los pobres", pero sabe perfectamente que "lo que a uno de estos pequeños hicieron, a mí me lo hicieron" y ha hecho esta opción desde que vivía en Coracora. Nació pobre por cuna y vivió pobre, por opción; dedicó todo su pastoreo al servicio de los pobres para ofrecerles una vida más digna y llevadera, donde Dios ocupe el lugar principal.

Dio su vida por amor a sus ovejas

No hablará de "pastores con olor a oveja", pero será ese amor que le quema en el corazón lo que la llevará a buscar a señoras y niñas, jovencitas y clubes de madres, familias y esposos, hijos y sobrinos, colonas y nativas, terroristas y militares, sin importar el día, ni la hora, la edad o la salud; todas son sus ovejas, encargadas con amor por su Amado Buen Pastor, por ellas dará su vida, primero día a día y un 27 de setiembre la dará para siempre, para todos.

Una vida contemplativa del don de la creación

En el 2015, veinticinco años después de la muerte de Aguchita, el Papa Francisco nos regala la Encíclica social "Laudato si", invitándonos al cuidado de la casa común. Aguchita no hablará de "ecología" y menos de "ecología integral", pero lo vivirá como fruto de una mirada contemplativa que sabe ver al Amado en todo, en todos, siempre. Una mirada que entiende, con el Génesis, que todo es fruto del amor de Dios y como todo regalo, cargado de afecto, debe ser utilizado y cuidado con cariño y esmero. Será recicladora creativa, reinventora de recetas para aprovechar los ingredientes que tenemos, sembradora de todo lo que pueda producir, técnica agropecuaria que saca pesticidas naturales, composteras, reutilizadora de todos los recursos a la mano. Y, sobre todo, enseñará a encontrar a Dios en la naturaleza, a disfrutar con una puesta de sol, el vuelo de los pájaros, grandes o pequeños, mariposas y cualquier volátil que se deje ver, a disfrutar con la siembra y la cosecha, las flores y los frutos, los enormes árboles de la selva y las pequeñas orquídeas solo visibles a ojos expertos y curiosos. Y lo más hermoso, lo más precioso de la creación, la niña de los ojos de Dios: el ser humano, en su grandeza y debilidad. La vida a su lado era un cielo anticipado, gracias a su mirada contemplativa.

"Aguchita mártir de la misericordia"

El mismo año, el Santo Padre nos regala con el "Año de la Misericordia", dimensión esencial de la Congregación de Nuestra Señora de la Caridad del Buen Pastor a la que pertenece Aguchita y que vivió toda su vida. El título de su primera biografía será: "mártir de la misericordia".

Derroche de cariño y paciencia por la familia

2014 y 2015 el Papa convocó dos Sínodos sobre la familia, publicando al año siguiente la Exhortación Postsinodal "Amoris laetitia", sobre el amor en la familia, invitando a la atención personalizada a las familias, parejas y novios, caminando juntos, evitando soluciones mágicas que no van al fondo del problema. Aguchita dedicó muchas horas a escuchar a las familias derrochando cariño y paciencia para ayudarlos y acompañarlos, conversando con padres e hijos, con la esposa y el esposo, juntos o por separado, además de llevarlos en su corazón a la oración con Dios. Insistía a las mamás diciéndoles que ellas son las mejores maestras de sus hijos, se preparó durante toda su vida para ayudar a esas familias a salir adelante, a superar problemas de pareja, económicos, con los hijos, de salud… Su ingrediente secreto será el amor.

Sacar a la luz lo mejor de los jóvenes

En el 2018, un nuevo Sínodo y su Exhortación posterior "Christus vivit", nos invita también a hacer camino con los jóvenes, a escucharlos y acompañarlos en sus procesos. Toda su vida de religiosa, Aguchita, trabajó con jóvenes, en el internado, con madres gestantes y adolescentes, con las jóvenes religiosas, con el grupo juvenil en La Florida; siempre mostrando tacto y paciencia para sacar de ellos lo mejor.

"La Santa de la puerta de al lado"

En la fiesta de San José, del 2018, el Papa Francisco nos sorprende con la Exhortación Apostólica "Gaudete et exsultate" sobre el llamado a la santidad en el mundo actual. Como es su costumbre nos sorprende con nuevos y chispeantes términos. En este caso "la Santa de la puerta de al lado" y la "clase media de la santidad"; cita en concreto "la religiosa anciana que sigue sonriendo". Y en el Capítulo Cuarto, titulado "Algunas Notas de la Santidad en el Mundo Actual" parece que hace una descripción de la vida de Aguchita: Aguante, paciencia y mansedumbre; Alegría y sentido del humor; Audacia y fervor; En comunidad; En oración constante

La beatificación de una amada del Señor

Nos ayuda el Papa a comprender que Aguchita no es una estrella fugaz en medio del firmamento de la Iglesia, solitaria; sino que ha sido levantada por Dios, utilizando a Sendero Luminoso, para mostrar un ejemplar de los miles de miles que existen de esa "clase media de la santidad". Así, su beatificación es la beatificación de miles de religiosas y de cientos de miles de madres de familia, que, como ella, han entregado su vida, día a día; han vivido su vida, como Jesús nos enseñó en la Última Cena, sirviendo a los pies; pero no como esclavas, sino como reinas, amadas y buscadas por todos, porque todos sabemos que podemos contar con ellas para lo que sea. Como lo hizo María y lo hizo San José de quienes era tan devota. No por casualidad, en el año de San José, fue aceptada su muerte como martirio. Y, al igual que en su vida en la tierra, donde daba preferencia a los enfermos, también desde el cielo, esperó un año más para su beatificación, preocupada por los muchos enfermos del Covid.

Su preocupación por la amazonia y los sacerdotes

En estos últimos años, la Iglesia universal se ha "amazonizado"; y también en esto Aguchita se adelantó. A los 68 años, cumplió su sueño de ser misionera en la selva, trabajó con dos pueblos originarios, asháninkas y yaneshas, y dio su vida en la Amazonía.

Por último, no podemos obviar otra pasión y preocupación conjunta de Francisco y Aguchita: los sacerdotes. Ambos han conocido las glorias y las miserias de muchos sacerdotes, aunque desde puntos de vista muy distintos. Ambos fueron apoyados por sacerdotes para discernir su vocación, ambos han sufrido contemplando las miserias de muchos sacerdotes, ambos aman, oran y sirven a los sacerdotes.

Es el Espíritu Santo quien guía su Iglesia y estos ejemplos nos permiten comprobarlo, fortalecer nuestra pobre fe y afianzar nuestra frágil esperanza.

Gracias Señor, por Francisco y Aguchita, por tu Iglesia y por permitirnos formar parte de ella.


Fecha Publicación: 2022-04-23T10:55:00.000-07:00

Ha sido otorgada a Isabel Díaz Ayuso la medalla del Principado de Asturias, y ella ha contestado con este histórico discurso, 18 de abril del 2022

https://www.youtube.com/watch?v=hRaOiPbJTis

 

En un chiste de Mingote en ABC, un nieto le preguntaba a su abuelo: «Abuelo, ¿te preocupa que yo no sepa quién fue don Pelayo?», y el abuelo le contestaba con cariño: «No, hijo, lo que me preocupa es que no sepas quién eres tú».

Esta es la razón última de estudiar Historia, no solo en el colegio, sino durante toda la vida: saber quién es uno, de dónde se viene y adónde se puede ir. Y no es casualidad que los totalitarios procedan desde el primer momento a silenciar y manipular la Historia.

Que el Cuerpo de la Nobleza del Principado de Asturias tenga a bien conmemorar el 1300 aniversario de la Batalla de Covadonga, y que se acuerde de mí para hacerlo, entregándome además esta medalla, es un honor y una responsabilidad.

Esta responsabilidad la ejercerá mi Gobierno aplicando todas las mejoras necesarias, dentro de sus competencias, para contrarrestar en lo posible el daño causado por la postergación de la Historia de España, y los mismos conceptos de España y la Hispanidad, en los planes de estudio del Gobierno de Sánchez. Para que los jóvenes que estudien en la Comunidad de Madrid sí puedan saber quiénes son.

Conmemoramos en este acto la Batalla de Covadonga, que Claudio Sánchez Albornoz situó, por primera vez, en el 722, hace ahora 1.300 años. La batalla que, según nuestra Historia, mezclada en este caso con la tradición, frenó la invasión musulmana del 711 y dio comienzo a la Reconquista.

La "Reconquista" no debería ser un término cualquiera para un español, pero tampoco para ningún europeo.

Un Historiador tan moderno como egregio, catedrático de instituto y académico, Antonio Domínguez Ortiz, decía que la romanización y la reconquista constituyeron, respectivamente, la base de nuestra unidad nacional y el generador de la individualidad hispánica. Nada menos.

La Reconquista no se parece a nada que haya ocurrido en ninguna otra nación del mundo. Durante casi ocho siglos, España luchó por seguir siendo Europea, Occidental y libre. ¿Qué otra nación del mundo ha sido sometida en un proceso semejante de conquista e islamización y se puede llamar hoy "Occidente"? Esta unicidad de España tuvo unas consecuencias que alimentaron las raíces más profundas del ser hispánico, que nos permitió dar al mundo algunos de los mejores frutos de la Historia.

Desde muy pronto, tras la hazaña de don Pelayo y los suyos, caló el sentimiento de la llamada «España perdida». No me canso de repetir el término «España» pese a los que niegan que España ya existiera entonces. No es cierto lo que dicen.

Un siglo antes de la Batalla de Covadonga, uno de los mayores sabios de la Historia de la Humanidad, cuya estatua nos recibe aquí cerca, en las escaleras de entrada a la Biblioteca Nacional, San Isidoro de Sevilla, ya escribía: «De todas las tierras que se extienden desde el mar de Occidente hasta la India tú eres la más hermosa. ¡Sacra y venturosa España, madre de príncipes y de pueblos!». El germen de esta España libre es lo que hoy conmemoramos aquí.

Como vemos, son muchas las lecciones de este momento crucial de nuestra Historia, que algunos quisieran, por desgracia, borrar.

Como explicó Julián Marías, estos siglos de lucha también nos enseñaron a convivir con «el otro», a tratarlo como el enemigo invasor, sí, pero como persona. Cuando para el resto de europeos los musulmanes eran poco menos que unos seres monstruosos, para nosotros eran los que vivían junto a nosotros en nuestra "España perdida": con los que hacíamos la guerra, la paz, o el amor… Este empeño histórico y esta vivencia humana que se dieron simultáneamente nos permitieron nuestros mayores logros en la Historia, casi incomprensibles para muchos:

• El Camino De Santiago, que es la gran vía europea de fe y cultura, aún viva.

• La Escuela de Traductores de Toledo, que recuperó la herencia de los clásicos greco-latinos, preparando así el terreno para nuestro Siglo de Oro y el del resto de Europa.

• Las primeras Cortes de la Historia, en León, en 1188.

• El diseño de la Diplomacia Moderna, junto con el Papado, en tiempos de los Reyes Católicos.

• La elaboración de la primera doctrina moderna del llamado después Derecho Internacional y de la primera escuela de liberalismo, la Escuela de Salamanca.

• Los primeros Códigos de Derechos Humanos de la Historia: las Leyes de Burgos, y las posteriores Leyes de Indias. 

• Y nace el gran logro: la Hispanidad, que culminaría en la institución de los Virreinatos y del maravilloso Barroco Hispanoamericano.

Como ven, nada de esto podría haber ocurrido sin la hazaña de don Pelayo y la empresa a la que dio comienzo.

Ahora se entiende mejor el que esa "España perdida", una España cristiana, europea, libre, fuera el referente de muchas generaciones consecutivas, y el germen de este espíritu español, que luego la Monarquía Hispánica haría universal.

¿Cómo vamos a olvidarnos de todo esto? ¿Y por qué? ¿Quién gana y qué gana? Solo el resentimiento o la ignorancia más suicida pueden llevar a España, a Hispanoamérica o a Europa entera a olvidar o desconocer todo esto que hoy celebramos; precisamente en momentos tan terribles y decisivos.

Nuestra Historia común y única nos hace, nos enseña y nos llama, desde el pasado, a construir el futuro.

Mi responsabilidad hoy al recibir esta medalla era recordarla, y como responsable política es mi deber garantizar que los niños y jóvenes de la Comunidad recuperemos juntos la España perdida o en peligro de perderse.


Fecha Publicación: 2022-04-21T10:36:00.001-07:00

RESPONSABILIDAD, ESTABILIDAD Y RESPETO POR LA GOBERNABILIDAD EN FAVOR DEL PUEBLO PERUANO

 

Los Obispos del Perú, con el gozo de haber celebrado la Semana Santa, saludamos a todos los peruanos y peruanas, deseándoles que la luz, la paz y la vida que nos ha traído Jesús Resucitado, lleguen a los hogares y a las familias de todos los que conformamos esta gran nación. En ese contexto y, aún en medio de la situación de incertidumbre y dificultades que vive nuestro amado Perú, nos dirigimos al pueblo peruano para manifestar lo siguiente:

 

1.       Desde el año 2016, la crisis política que agobia a nuestro país se agravó por la constante inestabilidad, que se genera desde los diversos actores políticos y los grupos de poder. Desde entonces, hemos tenido tres Congresos y cinco Presidentes de la República. A esta crisis política se sumó la crisis sanitaria causada por la Covid-19, que mostró las graves falencias que tiene el país en materia de salud y educación. Del mismo modo se evidenció la fragilidad de nuestro pueblo, trabajador y pujante, pero sumido en la informalidad económica (80%, según expertos) y el desempleo, lo que golpea aún más la precaria economía de miles de nuestros hermanos peruanos.

 

2.       En esta situación, los ciudadanos más pobres y vulnerables son los que sufren con mayor impacto las consecuencias de esta inestabilidad política. Las medidas económicas que se han dado en los últimos días, con la finalidad de generar más empleo y productividad, resultan insuficientes, pues no están focalizadas a contrarrestar el duro impacto económico que estamos viviendo.

 

3.       La Conferencia Episcopal Peruana, conocedora de la realidad que viven los peruanos en todos los rincones del país, hace un llamado urgente a sus líderes políticos para que asuman con mayor responsabilidad la actual coyuntura: deponiendo egoísmos; consensuando las reformas políticas que sean necesarias para sacar adelante el país; y, estableciendo medidas radicales contra la corrupción. El poder debe estar al servicio del pueblo y no al servicio de sus representantes o de aquellos que se arrogan esta condición, más allá de lo que establece nuestro ordenamiento jurídico y social.

 

4.       Nuestra Constitución Política, en su artículo 110, expresa que el Presidente de la República "personifica a la Nación". Nos representa a todos por igual, no a un grupo, no a intereses subalternos y menos a cuotas político-partidarias, que solo resquebrajan nuestra débil institucionalidad. Su misión es trabajar por el bienestar general del pueblo peruano. Luego de nueve meses del inicio de la actual gestión y cuatro gabinetes de ministros, la ausencia de liderazgo y de un horizonte socio-político y económico resultan muy preocupantes y exigen una inmediata solución.

 

5.       Nuestra débil democracia no soporta más la inestabilidad. Es imprescindible que tanto el Poder Ejecutivo como el Poder Legislativo, convoquen a personas idóneas e intachables en las diversas instituciones del Estado.

 

6.       "La comunidad política y la Iglesia son independientes y autónomas, cada una en su propio terreno" (Gaudium et Spes, n. 76); por lo que no corresponde a la Iglesia intervenir en las decisiones de orden político; pero la grave crisis que vive el país nos obliga a exhortar a la clase política y a la sociedad civil a buscar y promover un diálogo democrático, transparente y honesto, con el objetivo de lograr un auténtico consenso. Este diálogo puede darse en espacios ya conocidos, como el Acuerdo Nacional u otras instituciones equivalentes para una mayor corresponsabilidad.

 

7.       Es necesario dejar de lado las posturas particulares en favor de un bien superior, en este caso, nuestro querido pueblo peruano, a fin de establecer una agenda de prioridades que responda a las necesidades básicas de la población, especialmente de los más pobres, y que garantice la gobernabilidad del país.

 

8.       La solución a la que se llegue, en el marco de la Constitución y del Estado de Derecho, debe llevarnos a una auténtica esperanza, sin polarizaciones, para que el Perú retome el camino del desarrollo integral y sostenible, del progreso, para lograr más empleo y servicios públicos de alimentación, salud y educación de calidad.

 

9.       Señor Presidente de la República y Señores Congresistas, ¡asuman su responsabilidad para la cual han sido elegidos! La democracia en este momento crítico no puede ser reflejo del enfrentamiento entre Poderes del Estado ni de posiciones intransigentes que contribuyan a una mayor inestabilidad. Por el contrario, la democracia debe llevarnos a buscar la gobernabilidad y el bien común, así como velar por la libertad de expresión, la independencia de poderes y el respeto a la dignidad humana por excelencia.

 

Acompañamos con nuestra oración y solidaridad a todos los peruanos, y pedimos al Señor de los Milagros y a su Santísima Madre, bendigan nuestro país y nos ayuden a caminar juntos, sinodalmente, para construir el Perú que todos deseamos y nos merecemos.

 

Lima, 21 de abril de 2022.

LOS OBISPOS DEL PERÚ