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Etiquetas: [cine documental]  [cine latinoamericano]  [cine peruano]  [crítica]  [Festival Visions du réel]  [Manuel Bauer]  [séptimo arte]  
Fecha Publicación: 2022-04-22T00:43:00.000-05:00


El director del filme es el peruano Manuel Bauer que radica en España hace 2 décadas y es un reconocido editor. Éste filme es el recorrido de un tren que lleva minerales a través del Ande, desde Cerro de Pasco hasta el Callao donde embarcan los minerales. Es una propuesta donde conocemos gente relacionada o con las ciudades que recorre éste tren o por nexos de trabajo. En Cerro de Pasco y La Oroya vemos pobreza y hay una crítica social contra la extracción minera -mediando trabajo visual como con ese sugerente juego para niños rodeado de gris cemento-, falta progreso y existe deterioro medioambiental. No obstante la minería da trabajo y sustento, como llegamos a oír de la radio. En La Oroya incluso se habla de gente que sufre de tener plomo en el cuerpo por el daño ambiental, pero también se debe a la mala nutrición y bajas defensas del cuerpo, y se da educación al respecto y se buscan tratamientos, todo esto lo dice una de las personas abordadas. Ésta crítica social no yace en todo el documental, éste muestra varias aristas. El viaje en tren es bastante curioso, pintoresco, aun cuando recorre lugares algunos no muy bellos -lo que no es campo-, pero también hay hermosos y asombrosos paisajes de la Sierra. El tren entra a Chosica, a Lima y luego a Callao. Es simpático, sobre todo para gente de afuera, saber de la fama del restaurante Bar El Cordano, asiduo lugar de los presidentes del Perú, y de La Estación de Desamparados y lugar de la cultura, en el Centro de Lima. Es un filme que muestra el país profundo y la humildad de la capital, es una obra que muestra gente humilde, inteligente y trabajadora. El filme desgrana el recorrido del tren, vemos mil quehaceres con éste para que cumpla su fin, ese largo trayecto. Nos subimos al tren y conocemos su impresionante recorrido, con una notable edición, un goce del tiempo. Conocemos a la gente que intelectualizan ese viaje, desde su sencillez argumental, pero sabia conocedora de la realidad. No hay excesos, hay mucha tranquilidad y coherencia para hablar. Vemos la cotidianidad de ésta gente además, la misma que también yace en el tren con sus mil ajustes para que todo funcione dentro de una vida que requiere fuerza, la misma de esa enorme máquina de movimiento lento que atraviesa grandes alturas, deteniéndose frente al pastoreo, lo folclórico, pero también presenciamos lo criollo, y hasta lo chicha. Es un inteligente cine social lleno de peruanismo, inclusive hay espacio para mencionar el afecto al vuelo por Alianza Lima y hacer un llamado a fomentar la industria nacional. 

Etiquetas: [cine europeo]  [Claude Chabrol]  [crítica]  [Jean Yanne]  [Stéphane Audran]  [séptimo arte]  [thriller]  
Fecha Publicación: 2022-04-20T16:44:00.002-05:00

 

Claude Chabrol ama el thriller y lo hace muy bien, le pone personalidad. No es tan intenso a veces, pero te deja pensando. En ésta oportunidad el filme más que mostrar un misterio o una investigación, aunque la hay, muestra un tipo de personalidad, aun tratando con el lugar común. Ésta propuesta es como participar de un slasher, pero sin tanta sangre ni tan explícito, hecho al estilo del cine arte, y encima es cine popular con autoría, como podemos denominar a éste thriller europeo, al estilo personal de Chabrol. El filme aparte de tener un asesino en serie suelto en un pueblito francés es la historia de un romance, de un enamoramiento, entre Popaul (Jean Yanne) y Helene (Stéphane Audran). Helene ha tenido una experiencia traumática y no quiere ninguna pareja; Popaul, hijo de carnicero y carnicero en sí, ha estado en la guerra y también contiene rezagos traumáticos, pero ambos aun así se muestran amables y simpáticos, sobre todo entre ellos, hay química, siendo gente no tan llamativa, pero con harta personalidad cada uno, son inteligentes y relajados. El filme es sólido con ese enamoramiento, con ese intento terco pero no violento de Popaul de conquistar a Helene. Hay muchos momentos buenos de crear una relación, un vínculo afectivo. La apertura de un matrimonio es un gran inicio, además de gran secuencia visual, y sigue hasta el trabajo de ella, como maestra de niños, donde hay más buenos momentos. Es un filme bastante sencillo, pero muy bien hecho, es bastante entretenido. Existe un juego de sospechas también audaz con poco. Es ingenioso mezclar una relación normal con un asesino acechando. Es como ver una película de Rohmer con Hitchcock; oír a Truffaut y poner nuestro granito de arena de personalidad. 

Etiquetas: [ciencia ficción]  [cine europeo]  [crítica]  [Elizabeth Taylor]  [Joseph Losey]  [Macdonald Carey]  [Mia Farrow]  [Oliver Reed]  [Shirley Anne Field]  [séptimo arte]  [terror]  [thriller]  
Fecha Publicación: 2022-04-18T20:29:00.004-05:00

Éstas 2 películas son curiosas e interesantes dentro de la filmografía de Joseph Losey.


Ceremonia Secreta (1968)

Ésta película es un thriller psicológico, pero puede entenderse de manera lineal y frontal a grosso modo. Losey es bastante sutil por un lado y "práctico" por otro con ella, pero nunca es pesado. No es una maravilla de película, pero es rara en su filmografía y rara en general. Adapta un cuento del argentino Marco Denevi. Digo práctico entre comillas porque en general se pueden coger las ideas, pero hay lugares para interpretarlas, hay cierta ambigüedad, pero no luce una obra demasiado intrincada. No obstante se puede ver esto como el intento de hacer un thriller psicológico más que un drama con esos lugares oscuros. En la trama una chica de 22 años, interpretada por Mia Farrow cuando recién empezaba su carrera, luce infantil, más que loca, aunque le falta algún tornillo por ahí. El filme explica porque es así, y tiene que ver en esto el personaje que hace Robert Mitchum, curiosamente hay mucha similitud con los hechos reales que le señalan de malogrado a Woody Allen, sólo que aquí la hija joven y bella es Mia, incluso hay misterio y dudas de qué realmente ha ocurrido aquí -medio que hay dos posturas enfrentadas-, que tiene que ver con el desequilibrio que tiene Cenci (Mia). Albert (Mitchum) dice que su comportamiento es culpa de esa mamitis que le ha impuesto la madre, esa madre que Cenci cree ver en Leonora (Elizabeth Taylor). Leonora ha perdido una hija pequeña, esto se repite mucho, pero otras cosas apenas se mencionan y en ella carga cierto misterio además. El quehacer del filme es curioso, todo puede ser muy simple, pero la propuesta se hace más grande porque maneja oscuridad y extiende bastante su magma. Es una obra que tiene un pie en el absurdo o ridículo, y otro en el razonamiento comprensible. Digamos que en varias oportunidades en último minuto suele salir de caer en la idiotez. Mia hace un papel llamativo en su carrera, luce por momentos atractiva siendo rara y a ratos se encuentra en el infantilismo idiota. Se puede leer como parte de cierta estulticia, pero también se leen traumas. En un momento parece que Cenci inventara todo, recrea una escena de agresión, pero por otro lado las tías extravagantes le dan indirectamente la razón. Muy bien las tías como complemento, que recuerdan un poco a lo que se verá en Dont Look Now (1973). Luego, desde el balcón del hotel, Leonora parece ver -con alguien en buena parte oculto- o soñar con lo que cuenta Cenci. Es una obra algo extremista, como con el final. El filme sigue cierto surrealismo, todos parecen medio teatrales, más que locos. En otro rato Cenci se pone muy sexual, todo va alimentando distintas posiciones, culpable o inocente, invento o trauma. Hay un acercamiento con la imagen de la madre que también versa en cierto lesbianismo. Cenci es un cúmulo de sorpresas, de extravagancias. El soporte coherente si se quiere lo trata de poner Leonora, aunque también se comporta o a veces vulgar o a veces como ciega ante Cenci, como si pudiera ser una proyección mental, y así el filme almacena muchas sugerencias. Definitivamente es un filme curioso, aunque no perfecto, una rara avis, y por tanto, aunque criticable, interesante. 


The Damned (1962)

Ésta película es producida por la famosa productora Hammer y aunque puede ser encasillada en el terror es más una película de ciencia ficción. Se puede leer como otra posibilidad de interpretación a The village of the damned (1960), con respecto a los niños extraños y peligrosos, pero aquí son sobrevivientes, incluyendo en esto la proyección del futuro apocalipsis, que por la tensión nuclear de la época ven inminente. Éste filme es bueno, puede verse como un excelente complemento del maravilloso clásico de Wolf Rilla. Inicia con un enamoramiento entre un hombre mayor y una chica joven, entre Simon (Macdonald Carey, maestro actor del cine B) y Joan (la hermosa y por aquí prometedora Shirley Anne Field), a partir de la trampa de una pandilla de motoristas. Joan vive sojuzgada por el líder de la pandilla, su hermano, que interpreta el genial Oliver Reed, que pinta de un poco histriónico, un poquitín exagerado, a ratos demasiado para el tipo de filme, pero sosteniéndose simpáticamente a prueba de balas. Es un filme muy entretenido, incluso cuando aun no hay terror o sci-fi alguno cerca. La pandilla de King (Reed) hacen suya una canción que llegan a cantar completa y silban constantemente, esto le da un plus de cierta personalidad a su participación y a la propuesta en general; hay una especie de pequeña sub-trama con King, como si hubiera podido tener su propia película. Ganas no le faltaban. Joan y Simon lucen como gente de tipo perfil bajo, aunque lo que hacen es más; ellos también otorgan personalidad al filme, hay un tira y afloja bueno ahí; igual con el personaje de la mujer del científico maestro de todo, que le pone cierta extravagancia y aire de cine extranjero la actriz sueca Viveca Lindfors. Es un obra inteligente para ser un filme austero o de pocas pretensiones o de bajo presupuesto. Losey hace algo ingenioso. Todo tiene una explicación bastante audaz y bien argumentada. También hay buenos momentos de acción, hay novedad continua, desde el arranque. Así mismo se sueltan pequeñas ideas y detalles, de manera muy clara, como con el arte de la mujer de la llamada Pajarera. El final es contundente y siniestro. 

Etiquetas: [Arturo Ripstein]  [cine latinoamericano]  [crítica]  [Isela Vega]  [séptimo arte]  
Fecha Publicación: 2022-04-15T02:43:00.002-05:00


La viuda negra (1977), de Arturo Ripstein, adapta Debiera haber obispas, del también mexicano Rafael Solana, y es obvio que haya tenido censura, tanto el libro como la película. Es una película blasfema contra la religión católica, de manera exagerada, no tiene el más mínimo pudor de hacerlo ni contención alguna, ni mucho menos tiene matices al respecto, es abiertamente ofensiva y agresiva con la religión. La trama narra el affaire entre un cura de provincia, el Padre Feliciano (Mario Almada), y su ama de llaves, Matea (Isela Vega). El filme abre con Matea de chica haciendo travesuras y siendo sexual desde temprana edad, pero cuando llega al pueblo del Padre Feliciano es otra. El filme es muy erótico, hay escenas sexuales pero cuidadas, no son explícitas, pero se ven bien; es muy guapa y sugerente Isela Vega, además hay que decirlo, actúa muy bien y es justificado que ganara el Ariel de 1984 por actriz. Matea suele colocarse unas medias negras largas arriba poco de la rodilla y usar tacos altos aunque no tanto y cada vez que lo hace se ve excelente en pantalla, muy sensual, con algo sencillo. Un tipo, el médico del pueblo, se queda prendido de su belleza y trata de "enamorarla", pero lo hace de manera tosca, sin romance, como copulan los caballos. Hay una escena muy potente donde éste sujeto forcejea con Matea tratando de tener sexo, y luce como una proyección de violación. Matea grita mucho como loca, es medio histérica, pero desde temprano se ve que ella no es del todo común. El filme pone al propio cura católico a criticar la religión, pero lo hace de manera directa, aquí no vemos ningún estilo a lo Los Comulgantes (1963), aunque hay uno algo decente a pesar de todo hay que acotar. El Padre Feliciano no es ningún filósofo ni pasa por un trance existencial ni nada por el estilo, el tipo es lo más campechano del mundo, y como un hombre del tipo renegón e inconforme con su humilde profesión sólo lanza piedras a diestra y siniestra, es purito enojo, como diría un mexicano, lo hace para botar el fastidio. Es un filme super realista, llano y frontal, demasiado quizá para ser trascendental, pero más que enojo o fastidio por la religión que agrede uno siente que tanto exceso -parece hasta exploitation- pasa a ser inocuo, y brilla un cierto juego romántico y erótico de equis (como no identificable o secundario) prohibición. Matea pretende el amor con sexo, no solo el sexo, aunque ahí hay una tendencia suya al pecado, que vemos al principio. Quien quiera ser audaz dirá que está reprimida, pero lo que busca es la trasgresión, es una mujer de extremos. Es curioso ver que cuando señala la iniquidad del pueblo -la verdad- estos la tachan de loca, se ríen. No existe culpa, solo miedo a ser descubierto. Mientas tanto Matea se cree una romántica, una poeta maldita. Pero en un momento ella quiere plasmar aquello que dijo Jesús, quien esté libre de pecado que lance la piedra (sobre la prostituta), pero suena muy condescendiente y perdona vidas y muy ligero creerlo, o justificar la corrupción con más corrupción. No es un filme tan inteligente, pero puede ser entretenido, si no le mortifica a uno tanta blasfemia. Es solo un contexto curioso, como ese pueblo que parece perdido en el limbo, como el pueblo de Pedro Paramo. El Padre Feliciano se la da de sabio, de a pie, pero es más un "gracioso", un gruñón, aunque tampoco luce estúpido. Matea si es un cúmulo de defectos y una mujer básica y encima en contra de sí misma. No obstante ella tiene derecho a elegir, tiene derecho a no corresponderle a un animal como el médico (muy bien Sergio Jiménez), pero tampoco, obviamente, a elegir y acostarse con el cura. En un momento el cura lleno de ira les manda una maldición a todos, los manda al diablo prácticamente (fuera de ironías), por no ayudar. Hasta ahí llegan las "sutilezas"; así mismo con otra especie de Matea no correspondida y dispuesta a subsanarlo con cualquiera. Bueno, también, es un filme erótico, juega con las fantasías sexuales, y pues no esperen Shakespeare. 

Etiquetas: [Alain Delon]  [cine europeo]  [crítica]  [Dirk Bogarde]  [Franz Kafka]  [James Fox]  [Joseph Losey]  [Michael Lonsdale]  [misterio]  [séptimo arte]  
Fecha Publicación: 2022-04-15T01:33:00.002-05:00


Éstas son las 2 mejores películas de la filmografía del americano Joseph Losey. Las hizo durante su exilio en Londres. 


El sirviente (1963) 

Remite a la lucha de clases, pero de manera sutil si se quiere, a manera de juego psicológico, como con ese uso constante de los espejos con forma de pelota que parecen invocar el desequilibrio, al que irá el patrón del filme, interpretado por James Fox como Tony, un muchacho exitoso y millonario que contrata a un sirviente, llamado Barrett (el gran Dirk Bogarde). Barrett se presenta con grandes pergaminos, como capaz de atender a éste joven de clase alta. Al inicio se muestra muy servicial, educado y dócil, pero pronto se sabrá que oculta un plan, es un tipo aprovechado y tramposo. El juego es propio de la inmadurez, el libertinaje, la irresponsabilidad, el abuso bohemio y el hedonismo ramplón. Barrett llevará al infierno a Tony, que por débil caerá en éste juego de lucha fina de clases. El retrato social no es propio de una diferencia abismal de pobreza, es algo más próximo. Barrett es como un punk, un proxeneta, un vividor. Tony débil a la carne, como cualquiera, caerá tras un pequeño error. Su novia, Susan (Wendy Craig), parece mala persona inicialmente, cuando le disgusta Barrett, pero finalmente vemos que más bien era su perspicacia para conocer a la gente. Es un filme muy elegante, clásico, aun hecho después, o, quizá, muy británico. Es una obra maestra. El aire psicológico se trabaja con lo práctico, con mucha delicadeza, tiene mucho de realista, al tiempo de particular, es muy sutil. Hay un juego extraño entre Barrett y Tony, que tiene de atracción sexual, de fantasía erótica o fetichismo, pero que avanzado el metraje se difumina, como que desaparece y entra a tallar la perdición, hasta caer en un especie de trance de locura. Genial la intervención de Sarah Miles. El momento de tentación es glorioso, con las gotas de agua aludiendo suspenso y excitación en proceso, donde busca Tony autocontrol, y cada vez va aumentando la tensión sexual. Mención especial de que el guion estuvo en manos de Harold Pinter, futuro premio Nobel (2005).


El otro Sr. Klein (1976)

Es también una obra maestra, como El sirviente, cinco de cinco estrellas. Ésta película puede leerse como un castigo, realista, pero también movido por cierta ciencia ficción, fantasía o designio divino, hacer que un tipo abusivo, cruel e insensible, ante la época del antisemitismo durante el régimen de Vichy en Francia, 1942, se meta en la piel de un judío. El legendario Alain Delon interpreta a Mr. Klein, un tipo que compra arte -a precios risibles- a los judíos durante la presión antisemitista del gobierno francés colaboracionista de lo nazis; lo hace en un estado como de amo del mundo, de estar por encima de todo. Es educado, pero también muy cínico. Mr. Klein se hace rico con el sufrimiento, pero como quien no se percata de ésta insensibilidad, es como no ver que está pasando con los judíos en 1942. Un día un simple pequeño hecho lo jala, hasta pasar, convertirse, en un judío y padecer su sufrimiento. Todo esto metido en la mayor sutileza, en lo delicado, cuidado, refinado, clásico. Mr Klein también es atraído hacia la locura, es un juego que plantea el desequilibrio mental, como cuando solo Monsieur Klein ve al otro Mr Klein (el que sí era judío) y se va enterrando sin darse cuenta yendo al tren de los deportados a los campos de concentración. Es un arrastre ciego, en una escena poderosa, perfecta, de aglomeración y dolor, ubicuo dolor. Pero Mr Klein está atontando atraído al abismo, al infierno. El filme es kafkiano, padecemos el libro El Proceso, pero sabiendo que Mr Klein es culpable y qué ha hecho para serlo, a la inversa del Kafka creador de un juicio absurdo o injusto a ¿? (entran muchas cosas, es en cierta manera una mirada abierta, puede ser el juicio paterno o familiar, pero podemos ver la premonición del trato a los judíos por lo nazis). El filme es un juego de pesquisas -de misterio- con thriller psicológico, todo el tiempo, a un lado y a otro. Bascula entre lo real y el cambio de personalidad fantástico, haciendo la lectura de que los dos Mr Klein se fusionan a ratos, mientras vamos sabiendo cada vez más del que creo éste mundo para el Mr Klein castigado. En la locura, hasta el hogar y las pertenencias del Mr Klein judío pasan a ser del Mr Klein confundido o entrampado, ahí se ve el juego como con la adopción del perro. Es un juego fantástico, un tipo malvado se convierte en un judío sufriente, pero todo es tenue, ambiguo y extraño. Conocemos de la relación con una especie de prostituta -la mujer sexual que para encerrada entre sábanas leyendo-, de la suciedad del (mutuo, de ambos Mr Klein) hogar (también del marido de la casera acusado y deportado), de la fuga y ocultamiento con cambio de nombres, de las convergencias y mutaciones -hasta del empobrecimiento físico y existencial- y del perenne discreto desconcierto. Es un filme pesado, duro, inquietante, perturbador, pero también, obviamente, muy inteligente. No es para cualquiera digamos ni para pasar la tarde, pero es notable; constantemente sorprende con ese juego de la superposición. Es un estado latente de locura y al mismo tiempo una manera creativa de contar una historia que puede verse como una trampa y una averiguación de un paradero infructuoso, cuando ya todo llega a ser demasiado tarde. Buen trabajo, dicho de paso, de Michael Lonsdale como el amigo dandy, también una rata, y ese es el circulo en el que se mueve Mr Klein que trata de ser astuto y pícaro a pesar de todo, quien es un hombre con dinero y mujeriego, pero no puede contra la "broma" perversa de alguien quien en el rol de Jeanne Moreau ella le adjudica igualmente picardía (en un empaque de extravagancia; puede verse como la venganza de alguien tampoco tan sano), pero es también un juego de dobles y espejos, de la misma gente con distinta vida. 

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Fecha Publicación: 2022-04-09T14:01:00.007-05:00


Little Caesar (1931) 

Dirige Mervyn LeRoy. Es una de las grandes y más famosas películas del cine negro, una película seminal del cine de gángsteres, y Edward G. Robinson como Rico o El Pequeño César (Little Caesar) el primer popular gángster del séptimo arte. Robinson está magistral, trasmite esa violencia y ese temperamento fuerte y esa enorme ambición de poder y dinero de todo mafioso. El estilo es distinto al del gángster italiano, aquí la cosa luce más humilde, más de a pie. Rico empieza asaltando gasolineras con su amigo Joe Massara (Douglas Fairbanks Jr.). En la apertura, en una escena en un bar común, lo oímos a Rico soñar despierto lleno de la intensidad y el orgullo que jamás lo abandonará. Siempre es violento, directo, va al grano con fuerza, es un hombre de acción. Su ascenso se ve venir de lejos. Se impone a todos. Su negocio se mueve en los robos. Lo vemos reunirse con su clan en un club, El Palermo. Él representa al premonitorio hombre tóxico y su amigo Joe al tipo sensible, un seductor. Pero aquí, porque a Joe le gusta bailar y el teatro, El Pequeño César lo considera afeminado. El amor será el escape para Joe, su reivindicación fuera de la mafia. En una gran escena César enfrenta a Joe, la cámara enfoca la expresión de César que empuña un arma, su ira creciente, luego viene la toma subjetiva de su persona, la cara sorprendida de suspenso de Joe, breve pero contundente, puro cine clásico. Es curioso ver que el final se da a través del tamiz literal del teatro, detrás del panel de publicidad del musical teatral de Joe y su amada, como si esto fuera la orden superior. Se nota que Edward G. Robinson ha influenciado en el Al capone de Robert De Niro, de Los Intocables (1987). Éste filme tiene 3 grandes secundarios. Uno es el hampón Sam Vettori (Stanley Fields) que tiene de viejo fanfarrón y hombre sutilmente melancólico y también aire de borracho o es que Little Caesar lo abruma y disminuye todo con sus personalidad y violencia. Otro el jefe de la policía Flaherty (Thomas E. Jackson), que es sarcástico y venenoso, muy rudo aunque educado y no teme a nadie. El tercero es el guardaespaldas de Rico, Otero (George E. Stone), que tiene todas la del lacayo bravo, sin forzar nada.


El enemigo público (1931)

La dirige William A. Wellman. Es otro de los filmes pilares del cine negro y James Cagney uno de los más famosos actores interpretando gángsters. Cagney es Tom Powers y lo vemos robando desde niño, influenciado por un pequeño maleante, Putty Nose (Murray Kinnell). Finalmente entra en un robo grande, junto a su mejor amigo, Matt (Edward Woods). Se da una gran secuencia que incluye un oso disecado. Luego así como de la nada, todo muy natural, en la misma esencia de Putty Nose aparece Paddy Ryan (Robert Emmett O´Connor), un bartender que quiere traficar con alcohol durante la época de la prohibición, los años 20, y les plantea el negocio a Tom y Matt. Paddy es más accesible y leal que Putty y luce menos rudo. Pronto en cierta elipsis y excelente edición Tom se alia detrás de un gángster top, Nails Nathan (Leslie Fenton) y se vuelve un reputado mafioso, siempre acompañado de su inseparable amigo Matt. La escena -una muy buena- cuando buscan sus mujeres es de estilo clásico pero juega con lo vulgar, con dos mujeres guapas pero trepadoras. Ella es poco para Tom, que finalmente encuentra a su otra mitad, a una mujer de aspecto algo extravagante, interpretada por la mega popular Jean Harlow, que aparece solo en 2 secuencias, pero deja huella, con su rubio platinado y una pinta que fácil puede inspirar al cine latino. Cagney tiene cara de pícaro, con sus ojos saltones y sugerentes, parece burlarse del mundo, pega bien como mafioso astuto y no tanto de líder sino de soldado de armas a tomar. Entra a tallar el que hace del hermano mayor de Tom, oficial del ejército y un tipo intachable, que puede haber ayudado a la imaginación para crear a Michael Corleone y también el beso sentencia a Fredo. La escena en la lluvia cuando Cagney se prepara para hacer de kamikaze es una de las joyas del séptimo arte, y perpetrar un gran fuera de campo y una performance de un solo hombre contra todos que seguramente habrá inspirado el Scarface (1983) de De Palma, y también incluso a directores como Akira Kurosawa. 

Etiquetas: [cine latinoamericano]  [cine negro]  [crítica]  [Laura Hidalgo]  [misterio]  [Narciso Ibáñez Menta]  [Román Viñoly Barreto]  [séptimo arte]  
Fecha Publicación: 2022-04-09T01:05:00.001-05:00


La bestia debe morir (1952), adapta una famosa novela negra de título homónimo, del poeta británico Cecil Day-Lewis, que además de poesía escribía novela negra con el sobrenombre de Nicholas Blake. Cecil es el padre del destacado actor Daniel Day-Lewis. La bestia debe morir la dirige el uruguayo Román Viñoly Barreto quien desarrolló su carrera en Argentina y ésta película es argentina. El guion lo escribió Viñoly y el español nacionalizado argentino Narciso Ibáñez Menta. Ibáñez Menta es el protagonista también del filme, como un escritor de novela negra que carga con un gran dolor y planea vengarse de un tipo que es una rata, dicho incluso directamente, quien no presenta culpa alguna. El filme abre con la muerte de un hombre y en un flaskback hasta dar con el presente y continuar resolveremos el misterio de quien pudo matar a éste despreciable hombre, si bien pareciera más que claro, pero se crean muy buenas dudas. Es un filme bien actuado en general, bien recreado, con su toque clásico. No obstante la apertura es algo agresiva tratando de señalar al malvado del filme y luce algo molesta y caótica. Pero entramos al flashback y como que se recompone el filme, hay menos sobreactuación. Ibáñez Menta luce sensible y pega muy bien en su personaje, otorga personalidad, luce inteligente además. Es un filme decente, pero también un poquito lento. Laura Hidalgo como una actriz y el gancho romántico -entre real y falso- genera muchas excelentes escenas. Es una mujer guapa y hace de una fémina de personalidad llamativa, acorde con ser actriz en la trama. El querer saber del culpable de la muerte de un menor empieza con no tener rastro alguno y de manera sencilla se crea un punto de apoyo fuerte y después el resto es fácil. Puede sentirse un poco como que estamos rellenando espacio con las siguientes interacciones, pero no son malas escenas, también es contar una historia aunque ya se sabe mucho, todo está prácticamente servido, pero de eso trata en buena parte la técnica elegida por Nicholas Blake. Es un filme clásico, simpático y se disfruta. A medio camino se pone la propuesta a cumplir con todo lo que se ha dicho, cada cosa la llegamos a ver, lo rata que es un tipo en todas sus formas, la corrupción del socio y los chismes de una anciana. Ibáñez Menta no tiene pinta de tipo violento, pero su dolor está muy bien plasmado. Tiene un aire poético, y su misión se justifica medio en lo extraordinario, pero creíble, se sostiene. La frase que describe la propuesta, que dice: El hombre debe morir junto a la Bestia, lo deja claro, no son lo mismo, pero la venganza es casi una necesidad -también existencial-, aun cuando al muerto en la mansión lo odian todos, y se suelta que hasta pelean por quien puede ser el primero en matarlo. 

Etiquetas: [cine americano]  [crítica]  [Emilia Jones]  [Premios Oscar]  [Sian Heder]  [séptimo arte]  [Troy Kotsur]  
Fecha Publicación: 2022-04-05T18:18:00.005-05:00

Introducción: El público y la diversidad

CODA, la segunda película de Sian Heder, es la ganadora del Oscar 2022 a mejor película, y es la película que solemos odiar, la que no satisface a todos y es siempre difícil para éste premio lograrlo, porque muchos quieren ver el cine como uno solo y claro todo lo es al final, tanto lo bueno, lo malo. No obstante el cine es muy diverso y tiene en realidad distintos públicos y sobre todo diferentes conocimientos y también influye mucho amar de verdad algo -tener real pasión- y adentrarse en sus mejores formas y tantas posibilidades, o al menos ser curioso y aventurero con sus tantas expresiones y distinciones. Hay un publico muy básico que se contenta con algo muy comercial, muy amable y bastante fácil, éste publico sigue principalmente la cartelera y ese es el estilo que busca ver. Otro público navega en sus dificultades, y entre su hedonismo, exigencia intelectual y el requerimiento de cierta paciencia; éste público además ama el eclecticismo, desde el cine B hasta lo más arty

El cine popular, la excepción hardcore y cierta jerarquía cinéfila

Parásito (2019) ganó mejor película en los Oscars 2020 y esto fue una novedad que sucediera, que no ganara una película americana o pro cine americano, sino que gane digamos una película -en lo que significa para el americano- de lengua extranjera, distinta si se quiere al estilo del arte americano. Para el caso fue una película coreana, aunque de alguien muy admirado y querido por la cinefilia hardcore; y en realidad se hizo con Parásito un filme accesible dentro de ésta cinefilia hardcore -venida del cine arte más grande o llamativo, del festival de Cannes, donde ganó la palma de oro 2019-. 

No obstante Parásito no es una película convencional o típica de los Oscars centrales. Parásito no es el tipo de película que atrae a EEUU en general, por ello su triunfo es excepcional. El tipo de éstas películas está destinado en el evento a película internacional o extranjera. Pedirle lo contrario es negar al verdadero público de los Oscars o terminar odiando películas como CODA, que son las que en realidad tienen mayor cabida y aceptación allá, el cine americano popular pero comercial con cierta reputación. CODA ganó el premio del público y el máximo premio de Sundance 2021. 

CODA no está en el top de la cadena jerárquica de la cinefilia más exigente, pero existe un nivel mucho más bajo, que también es popular, más popular; y hay un pedido, por un gran grueso del publico americano y derivados internacionales que es el de las carteleras comerciales y su taquilla con películas como las de los superhéroes. Hasta un presentador nocturno bromeaba llamando a las nominadas del Oscar los vegetales del cine, saludables, notables, lo mejor, pero no divertidos ni deliciosos; hasta ahí llega esa "barrera" en que se divide la cinefilia hardcore con simplemente gozar de la cartelera y lo más pop y olvidable. Pero el Oscar no puede compensar a los de éste nivel, como muchos quieren, a lo Parásito, porque sería perder de vista ya el nivel artístico, o autoral, de originalidad, profundidad y distinción, salvo entregar premios técnicos o alguno tipo el último, por voto de las redes sociales. 

Mi solución en la entrega del Oscar central era en lugar de premiar una película crowd-pleaser, como CODA o Belfast que peleaban el Oscar mayor, yo hubiera optado por una película espectáculo; no que CODA no lo sea o que éstas que yo señalo de espectáculo no tengan de amables y accesibles, sino que gane una película más de apoteosis que complaciente; intensa, llena de fuerza visual, que impacta, y al mismo tiempo con su personalidad y autoría, como lo representaban Dune, West Side Story y, la que más me gustaba, Nightmare Alley. Mucho menos premiar centralmente una película lejana al verdadero publico del Oscar, ese que cada vez se aleja más, como demuestran las estadísticas, con los 2 últimos años que señalan la menor visibilidad televisiva, aunque también influye que la tv se usa menos hoy en día; así igual es culpa de estar demasiado bajo el level de conocimiento y exigencia del público y no poder compensar a un grueso masivo. Tampoco era premiar una película conflictiva o con conflictos, que le genera disgusto a un buen grupo de espectadores. 

La gran ganadora de la noche: CODA

CODA realmente no es una mala película. Yo le otorgo 3 de 5 estrellas, es decir, pasa, la pongo en el medio, es decente digamos. Tiene muchas cosas a criticar, pero también virtudes y cierta complicidad cinéfila y sensible y hasta unos momentos bastante aplaudibles. CODA es ciertamente convencional, otro punto en contra, aun cuando un cine raro que también es propio y frecuente de nuestra modernidad no suena tampoco muy atractivo, sino es mejor un cine que tenga de clásico y de moderno; es decir, que tenga un balance y no que sea un filme fastidioso o incomodo, sino que sea hedonista al fin y al cabo, que sea claro, aunque con autoría, originalidad, coherencia, sabiduría y personalidad. 

CODA tiene 2 grandes momentos, 2 muy buenos 

UNO 

Se da cuando el padre sordo, y con su edad, pero un tipo cool, envuelto entre el relajo y lo dramático, que interpreta un hombre sordo real, el talentoso y muy expresivo Troy Kotsur, yace en el colegio con toda su familia, donde su hija con habilidad musical va a cantar, observando que para ésta jovencita cantar es su gran pasión, aparte de lo que siente por su noble familia. 

Éste gran momento se ve curiosa (e inteligentemente) desde el padre, lo percibimos desde su  subjetividad y es que tiene una gran decisión a cuestas. Él trata de coger el momento del canto, mirando alrededor, pensando. Entonces nos ponemos en medio de su silencio natural por su sordera. Trata de poder entender a su hija, si tiene talento. Ésta hija es demasiado madura para su bien, ella es capaz de sacrificar sus sueños por amor a su familia. Tenemos acá otra connotación para que el padre no cargue con la culpa de una futura frustración, típica de pueblo chico. Tiene que pensar bien. 

Aquí está el meollo del filme, hacer un gran sacrificio y dejar ir a la hija, pero el problema no solo es por típico amor de padre, por la unidad familiar y por la proximidad de protección sino porque también ella cuida de cierta forma de ellos, es una bisagra entre el mundo de los sordos y los que oyen. El hombre que hace Kotsur es un buen hombre y también un buen padre, sin ínfulas de maestro; igualmente es muy sensible. No obstante es un ser además práctico y realista. Éste momento queda determinado en el silencio, en el mundo que se trata de inmortalizar. 

Su respuesta aunque, lógicamente, se ve venir, es el trato que da Heder -además la guionista del filme- lo que cierra tan especial todo esto. El filme maneja mucha sensibilidad y hay que acotar que logra una media decente con ello, aun cuando hay además algunos ratos ridículos, momentos buscados como lindos o momentos demasiado planos. 

DOS

Éste es cuando la hija audiciona (para entrar en la elipsis del mundo profesional de la música). Emilia Jones hace de la hija, llamada Ruby Rossi, nombre que se compone con el apellido y queda un sonido algo ñoño, y en ella ciertamente hay una notoria lucha con ello, hay bullying escolar. No olvidemos que vive en un pueblito pesquero. Ruby, aunque amable, de genio en general dócil, pelea por no dejarse marginar por el prejuicio y la diferencia que creen algunos ver en tener una familia de sordos -familia que está plenamente integrada a la sociedad, aunque medio que dependen de la ayuda de traductora de Ruby- y también por trabajar en la pesca y oler a veces a pescado, no ser tan cool (cosa que le quita el sueño al americano). 

Emilia Jones hace tremenda actuación, cuando une canto con lenguaje de señas para explicarles a sus padres y al hermano la canción que está cantando en plena audición; y es un momento que luce, pensándolo técnicamente o bien, excepcional, sobre todo porque supone en la recreación de la vida que nace de lo espontáneo, y también porque se une al anterior glorioso momento de manera natural. Es la reacción, el feedback y la empatía familiar. 

Me parece muy complicado cantar bien y encima hacer señas para explicar ese canto al mismo tiempo, sin contabilizar el nervio. Esto puede emocionar sentimentalmente, sobre todo a la mayoría, que eso es, pero pensarlo racionalmente me genera un aplauso mayúsculo, mayor, en lugar de verlo solo por su sensibilidad, que obviamente todo esto es un paquete y ésta sensibilidad con la noble familia es lo que le otorga sentido a la hazaña. Ésta manifestación de amor proclama que seguirá pensando en ellos aun a la distancia, que estarán unidos por siempre. 

La relación de amor de pareja de la adolescente me parece endeble o, mejor, demasiado sencilla, poco, por no decir poca cosa; suave, para bien y para mal. El profesor que hace el mexicano Eugenio Derbez es una plaga de clichés y broma involuntaria, pero al mismo tiempo tiene algo de humanidad, de ese ridículo que enfrenta Ruby, puede que éste ridículo pase por intencional. No soy muy fan del cine que hace o donde participa Derbez, pero aquí al menos se ha ganado un poco mi simpatía. CODA no es un filme demasiado memorable, pero tampoco me parece un bodrio, cumple con su lugar. También simboliza a un colectivo con muy poca mención y no hay que ser tacaño tampoco y aquí hay su cuota de talento y justificación, aunque también haya defectos en general. Que sea un remake no importa porque pueden haber valiosos remakes y éste, con el Oscar -que sigo y hago excepciones-, ha hecho que lo vea y así con mucha gente, y ha logrado así además por sí un valor, cumplió entonces.
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Fecha Publicación: 2022-04-04T16:14:00.011-05:00


Éste es un documental peruano, la producción es peruana, de la española, radicada hace tiempo en Perú, Núria Frigola. Es un documental bastante escueto o breve en su información en todo sentido, son todo el tiempo como destellos de datos que van espolvoreándose, pero hay muchos pequeños datos que hacen curioso el retrato de los indígenas llamados uitotos desde una familia peruana en particular que sobrevive de ellos, y en realidad hay más en Colombia, pero comparten la Amazonía peruana colombiana. Nuestro guía es el hijo mayor de ésta especial familia uitoto, el pintor Rember Yahuarcani López. Rember se inspira en las historias de su abuela, Martha López, que contiene la memoria de los uitotos y se la trasmitía desde pequeño, hasta la oímos varias veces en voz en off. Así también el padre de Rember motiva a sus hijos hacia el arte y los mantiene unidos bajo el legado indígena. La abuela y el padre lo influyó a plasmar la historia y el lado existencial de los uitotos, que ya producto del coloniaje están digamos que integrados a lo contemporáneo -aun habiendo mucha tragedia detrás-, si bien mantienen las costumbres tradicionales de sus orígenes. No obstante como todos sabemos, y es importante saber, porque el documental no explica mucho, los explotadores criollos de caucho hicieron muchas matanzas de indígenas y como podemos ver los uitotos fueron inducidos a desaparecer. Rember contiene esto en su arte y es minimalista y un poco infantil en su trazo; luce más abstracto y pintoresco con lo existencial uitoto. Rember y su padre aman el arte y conversan sencillamente de la originalidad y de la tradición; esto se ve muy simple, pero hermoso, aun cuando está movilizado por un guion que tampoco significa que se anula del todo la espontaneidad, y se concluye como real, porque tampoco se percibe mucha trascendencia, yace la secuencia exenta de sofisticación. El filme mantiene mucha llaneza, pero tiene gestos artísticos, estéticos, expresión visual, como captar bastante las mariposas y su revoloteo, el sentido del filme. Nuria mantiene la simpleza general, aun cuando llega a hacer viajar a Rember desde el centro de Lima donde vive y pinta, hasta la Amazonía, hasta adentrarse incluso en La Chorrera, en la selva colombiana. De los momentos más logrados y hermosos del filme es cuando se siente se fusiona la preparación de la yuca dulce en una especie de tortilla -paso a paso, partiendo desde la extracción de la tierra- con el canto típico de las indígenas de Mujeres de yuca dulce. Rember luce una persona sensible y educada, es un muy buen guía de su cultura. También presenciamos como cotidiana y humildemente comen los Yahuarcani en la selva indígena y es un retrato interesante y la mejor llaneza que consigue éste documental desde ésta su identidad general. Incluso vemos al gato familiar comer una pierna de pollo muy campechano. No es un retrato del estilo de instagram, lleno de superficialidad, sino tal cual, muy realista y auténtico; es una humildad transparente como es la que invoca todo éste documental -que tampoco pretende ser periodístico o declararse convencional-, pero si bien puede verse aun a Nuria en el camino de generarse mayores y más exigencias logros y arte, se nota que hay afecto y empatía por lo que ha recogido del Perú siendo la selva peruana muy seductora. 

Etiquetas: [cine americano]  [crítica]  [Daisy EdgarJones]  [Jojo T Gibbs]  [Lauryn Kahn]  [Mimi Cave]  [Sebastian Stan]  [séptimo arte]  [terror]  
Fecha Publicación: 2022-04-01T19:44:00.004-05:00


Fresh (2022), debut de Mimi Cave, con guion de otra debutante en el largometraje, Lauryn Kahn, es una película interesante del género del terror, aunque a ratos es un poco lenta. Demora media hora en mostrar al monstruo (y que salgan los créditos); primero es como ver una comedia romántica propia de hoy en día, de última actualidad, pero curiosa e irónicamente el maquinador de tanta perversidad comparte con quien cree su alma gemela una pequeña crítica a las relaciones contemporáneas (extrañan cierto lado clásico), en cómo uno conoce o se hace actualmente de una pareja, como con las redes sociales de citas (también es una critica al aislamiento). El maquinador lo interpreta un actor muy talentoso, aunque aun le falta un poquito más para ser popular en toda la palabra, Sebastian Stan, como Steve. La otra mitad la hace Daisy Edgar-Jones, una actriz novel, que físicamente parece una fusión entre Charlotte Gainsbourg y Anne Hathaway. Ella es Noa. La propuesta en su aspecto de seducción cool y romance trata de mostrar una imagen reconocible y al mismo tiempo algo un poco original o ingenioso, en sí el filme tiene de cine arte, sin ser abiertamente intelectual, aunque maneja feminismo declarado, desde lo llano; todo éste filme de terror se puede leer como una critica feminista a las relaciones de conseguir pareja. En ello la mujer que se supone ideal en esos parámetros es como Noa y como su mejor amiga (aunque lesbiana), Mollie (Jojo T. Gibbs, que lo hace muy bien también como actriz novel), es decir, mujeres inteligentes; de esas que tienen los pies sobre la tierra, no son vanidosas (Noa hasta parece algo desesperada), pero sin embargo les agota todo (como decir también la falta de creatividad y autenticidad en general), son exigentes dentro de cierta amabilidad. Fresh por el final se pondrá gore, soltará un feminismo violento, un poquitín histérico, pero sostenido con humor negro. Su humor a veces suena tonto en el filme, dentro de buscar personalidad. No obstante hay un deseo de patentar estar tomándolo relax. Ahí tenemos esos ratos que parecen soñar o ver el panorama a lo Tarantino, como con algunos bailes (y ni que decir de la playlist escogida, tremendo alarde de melomanía al servicio de la cinefilia), y ciertamente sí funciona en general; pierde la razón por momentos pero finalmente siempre se impone la coherencia de algún tipo y así (justificándose, y muy bien) resulta bastante brutal. Hay su noción de hacer una mezcla de cine arte popular digamos, aun cuando explican mucho algunas secuencias básicas y no tanto por alucinarse Lav Diaz, sino porque falta cierta habilidad de síntesis. Pero es una paciencia que recompensa, que se perdona, porque es un filme valioso, atractivo, y que tiene lo suyo. Todo el secreto, la profesión e identidad colectiva que trae encima Steve está excelentemente sustentando y es un goce mayúsculo como terror y suspenso, con tomas que ralentizan y te meten en el lugar y provocan emociones y sensaciones, sorpresa, inquietud, mientras se es audaz intentado justificar lo injustificable, como la sensación de WTF. Todo esto dentro de un paquete ligero de acción, que uno puede simplificar en locura, excepcionalidad, marginalidad, poder, corrupción y libertad absoluta; es un filme donde ahondas y hallas ideas, pero que puede disfrutarse tal cual, porque está hecho con diafanidad, es directo y claro, incluso juega a ironizar el doble sentido, no teme la tontería tampoco y aunque no todo es gloria todo cuenta y hace un conjunto bastante interesante y entretenido, sin alejarse del espectador, haciendo que se vea dentro. Sebastian Stan fácilmente ha logrado distinguirse con su personaje. El filme se puede leer como un especie de Hostel (2005) más profundo, propio de nuestra época, de los anhelos feministas.

Etiquetas: [Alessio Rigo de Righi]  [cine europeo]  [crítica]  [Gabriele Silli]  [Maria Alexandra Lungu]  [Matteo Zoppis]  [séptimo arte]  
Fecha Publicación: 2022-03-31T19:34:00.001-05:00

 

Dirigen el italoamericano Alessio Rigo de Righi y el italiano Matteo Zoppis. Abre la propuesta con unos viejos cazadores comiendo y tomando, reunidos para divertirse, para contar historias. La que nos compete es la de Luciano. El relato o leyenda se ubica en una villa remota italiana. A ratos parece la Sicilia de Michael Corleone. No obstante la del rey cangrejo es una historia más antigua, de otro tipo de leyenda y de distintas versiones, pero que se trata de contar la más sólida. La imagen mostrada es una imagen austera, con olor a neorrealismo a lo Pasolini. El rey cangrejo o Luciano (Gabriele Silli) es un borracho, para en malas condiciones, yace adormecido, pero le alcanza para enamorar a una hermosa joven, Emma (Maria Alexandra Lungu). Al inicio se resiste, quiere autodestruirse, pero el amor le llega al corazón y acepta enamorarse de la deliciosa Emma, mujer llana, siempre a flor de piel que no vulgar. El filme literalmente se divide en 2 partes. La primera es un drama pastoral con moralismo roto y con sabor a tragedia. Es excelente la actuación del desconocido Gabriele Silli, cómo yace tirado, fuera de éste mundo, como drogado por el exceso constante de alcohol, siempre sudoroso, de aspecto sucio y descuidado, pero aun así alberga en sí cierta belleza, con un aspecto físico tosco. No obstante éste tipo siempre luce existencial, sensible, triste, sin ser plano. El desempeño es glorioso, cine, noción del uso de la imagen, fuerza expresiva y escénica. No es tanto que la historia sea original o curiosa, en realidad no lo es, sino es lo que vemos, la estética, la expresión visual de todo, desde lo llano y diáfano, pero manejando cierta oscuridad o perversidad con un toque clásico, es un mundo adrede imperfecto, medio feo. La segunda parte baja su estética sublime, pero se mantiene interesante. Ahora seguimos un tesoro pirata y colonial por medio de un cangrejo y un estanque natural de agua. Ésta parte recuerda a Zama (2017) de Lucrecia Martel, así también a Jauja (2014) de Lisandro Alonso, y además por su lucha contra la naturaleza a Epitafio (2015) de Imaz y Olaizola. El lugar es Tierra del Fuego. 

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Fecha Publicación: 2022-03-23T18:10:00.003-05:00


Ésta película se basa en la infancia del director británico Kenneth Branagh, nacido en Belfast, capital de Irlanda del Norte. Su retrato es interpretado digamos que por Buddy (Jude Hill, en su debut en el cine), un niño de 9 años. Es un filme que por momentos de tan intenso que es parece un musical, una obra de teatro con efectos especiales. Tiene un toque de cierta exageración o propio del espectáculo, como con los disturbios en las calles contra las minorías católicas o las peleas contra el gángster local que no lucen realistas del todo, sino son parte de esa magia que vive la familia de Buddy cuando van al cine, fanáticos en especial del western, de joyas de ese género; o en particular, y queda muy bien descrita su pasión cinéfila (y la de Branagh), cuando disfrutan del musical británico Chitty Chitty Bang Bang (1968), sobre un auto volador, y se sienten dentro del filme y de la historia que la llegan a experimentar en la piel. Buddy es un niño bueno, inocente, muy pegado a su familia, muy amante de todos ellos, sin sentimentalismos baratos, pero desde la empatía familiar ideal, que obviamente existe aunque puede sonar algo fácil como séptimo arte tanto como aquella de eterno conflicto. El filme posee de histórico porque se enfoca en las revueltas y ataques de fines de los 60s de los protestantes contra las minorías católicas -que tiene de identificación política, territorial y nacional-; esto perdura en toda la propuesta, pero si bien Branagh no escoge ser esa minoría, los apoya o mantiene un estado de total tolerancia y comprensión con ellos, que llega a decirlo directamente el padre de Buddy a éste, con cierto toque a peliculero digamos también, reflejado en la obra en la inocencia de enamorarse de una niña bella católica. Otro punto constante del retrato es la necesidad de subsistencia económica, que está muy bien expuesta; la familia de Buddy no tiene mucho dinero y el padre tiene que ir fuera de Belfast continuamente a trabajar y traer dinero. Esto trae peleas entre el padre y la madre de Buddy, por más que existe amor entre ellos. Son interpretados por Jamie Dornan y Caitriona Balfe, dos personas de gran belleza que no obstante lucen creíbles como gente de cierta humildad; Caitriona ha sido una modelo muy famosa y su carrera en el cine ha empezado hace 10 años, tiene 42 años. Caitriona en su papel luce una mujer terca, de carácter, no quiere dejar Belfast ni sus raíces, origen y conocidos, que incluye alejarse de los queridos abuelos paternos que son cosa aparte en ésta propuesta, un gran trabajo sentimental y romántico que muchos adoran y han celebrado, en la piel de Judi Dench y Ciarán Hinds que están de lujo, sobre todo Dench a sus 87 años. La madre de Buddy aun amando a su marido no quiere irse de Belfast y Buddy, aunque pequeño, piensa igual; el padre quiere emigrar para estar todos juntos -sin él tanto fuera- y con mayores oportunidades. En todo esto el filme puede que esté exhibiendo una pelea sutil por un cierto nacionalismo contra algo mayor, quizá la palabra Reino Unido, adscrita a una mejor existencia. Pero como dicen las oraciones finales: los nacidos en Belfast, los que se fueron, los que se quedaron, los que murieron, siempre han llevado en el alma éste lugar. Branagh celebra la ciudad donde nació, pero como fantasea la abuela con el cine su lugar en realidad es mental, abstracto, emotivo, como con el amor por la familia, nuestro verdadero territorio. 

Etiquetas: [cine documental]  [cine latinoamericano]  [crítica]  [Dora García]  [séptimo arte]  
Fecha Publicación: 2022-03-22T01:23:00.000-05:00

Éste es un documental que versa sobre marchas y revueltas del movimiento feminista en México. Está lleno de rabia y furia y con razón, se asesina o desaparecen muchas mujeres en México, que ellas llaman a su país México feminicida, creen que el estado hace poco o nada para cuidarlas. De ello salen muchos lemas, montón de frases, pintan mucho las paredes. Lo hacen políticamente como Bansky, pero de manera muy llana, con cierto feísmo, pero con esa furia y necesidad que las impulsa, que las lleva a lanzar humo de colores, gritar arengas llenas de fuerza, impacto e ira y hasta prender fuego, derribar barricadas, gritarles a los policías o pintar monumentos, invadir plazas. Frases, palabras, no les faltan. Hay sobre todo juventud, vemos mucho punk y onda hip hop. Puede ser que su intensidad juvenil las hagan proclive a la violencia, pero su grito es legítimo y lleva justicia, no pueden seguir matando o muriendo mujeres en México ni en ninguna parte. Es el feminismo propio de nuestro tiempo, inevitable y ubicuo. La documentalista española Dora García ha sido recurrente captando aquí la esencia del movimiento en su obra, lleno de mexicanismo. El filme lo complementa una parte que se fusiona con el feminismo, al menos en el presente trabajo documental, con el arte de un músico homosexual autodenominado La Bruja. Éste grueso hombre lleva barba y pelo largo, pero se pinta los párpados y usa aretes de mujer, a veces usa vestido femenino típico mexicano y menciona que su arte y él buscan romper etiquetas y crear un mundo aparte del que yace afuera, un mundo donde se le parecen. Muestra para bien y para mal fragilidad, aunque tampoco se está inventando la pólvora. El filme aborda su música, sobre todo instrumental y en ello luce interesante, mezcla folclore mexicano con modernidad, como la elegancia del arpa o el violonchelo. Su música experimenta mientras trata con su transexualidad. Es abordado de manera no solo respetuosa sino cuidada. Su lucha y defensa es expuesta en el guion documental como estribillo de canción.  
Etiquetas: [Bradley Cooper]  [Cate Blanchett]  [cine americano]  [crimen]  [crítica]  [Guillermo del Toro]  [Premios Oscar]  [séptimo arte]  [William Lindsay Gresham]  
Fecha Publicación: 2022-03-20T03:18:00.002-05:00


Hacer remakes buenos es cosa difícil, y hacer además un remake de una obra maestra o de culto lo hace un reto gigantesco. Nightmare Alley (1947) de Edmund Goulding es una obra maestra y también una obra de culto, es cine clásico con una historia oscura, rara para la época, una verdadera gema. Se basa en la novela de título homónimo publicada en 1946 por un escritor maldito, William Lindsay Gresham. Guillermo del Toro y Kim Morgan se encargan del guion del filme del 2021. Guillermo dirige y han cambiado cosas, explicado y ocultado otras, le han puesto 40 minutos más al metraje y parecen 2 películas distintas, aun cuando tienen el mismo magma, la novela de Lindsay Gresham. Otra virtud es el protagonismo de Bradley Cooper, se ha convertido en uno de los mejores actores de la actualidad y llena de expresividad la pantalla. Tyrone Power hacía de un huérfano que caía en la correccional y se había vuelto un tipo ambicioso, egocéntrico y egoísta. Hambriento de dinero logra convertirse en brujo o adivino, con cierta reminiscencia al popular escapista Houdini, al ámbito de carnaval, espectáculo y circo en general, era un estafador. Cooper es ese mismo personaje, Stanton Carlisle, pero él es un tipo que oculta su perversidad, tiene secretos, rencores que carga como mochila, lo mismo pero en otro lado en el Carlisle de Power con haber otorgado una bebida a un alcohólico de avanzada enfermedad. En Power surge ambigüedad, se dará un factor presentado novedosamente en lo clásico pero muy recurrente en el cine de hoy en día. Guillermo opta por el realismo con especial maestría en el cine negro clásico pero con la brutalidad del cine moderno. Por todo esto los últimos 40 minutos del filme de Del Toro son sublimes, oro en estado puro, entretenimiento y hedonismo a la vena y una hazaña porque es algo nuevo, tan bueno como lo del pasado que luce por esa parte complejo pero despojado de adorno. Richard Jenkins hace tremenda performance, distinto personaje al filme clásico, éste ahora es un asesino (serial quizá) y jefe mafioso; el anterior era un millonario y empresario, pero ambos tienen un amor que quieren ver por última vez de manera sobrenatural y el estafador Carlisle prepara lograrlo. El plan trae sorpresas, ambas producto de su propia lógica. Jenkins en su rol lanza un devastador y literal: ¡voy a destruirte!, desespera la situación, desencadena la ira dormida, así mismo hace brillar magia cinematográfica. Ahí Guillermo pone dinamita, donde Power luce super clásico, remilgado. Pero no solo ahí el dúo Morgan-Del Toro logran lo imposible, vencer la "perfección" -entre comillas porque descubrimos que ahora le pertenece a otro-. La imagen del monstruo -el cierre de éste círculo perfecto- toma más forma en la última Nightmare Alley; la imagen es más dura, más potente, más dolorosa, más melancólica, más destino, ésta se argumenta más además. Esto hace que Del Toro haga una primera mitad bastante calmada, mucho más sutil en el alcoholismo y desaparición de Pete (que en el clásico es más bello su relato); hace uso de una narrativa en general detallista y lenta a un punto. Pero en la magia del mexicano está que al Carlisle de Cooper siempre se le achaca eso que nunca se le dice al exaltado galán Tyrone Power (salvo por las acciones del genial gigante Mike Mazurki como el bruto y básico Bruno que no se compra nada y parece pura envidia oculta), qué se le nota lo estafador por más que lo disimula o le salen bien las mentiras (mejor explicadas las estafas como adivino en Del Toro, aunque lo de llamar clave es una simplificación ingeniosa en lo práctico y lo empático esencial en la de 1947), que huele mal en realidad, que se nota que es de baja calaña, que es un elemento podrido, poca cosa, un mequetrefe, menosprecio que el Carlisle de Cooper siempre ha luchado por vencer, cosa que tampoco está en la de Goulding que está más centrado en lo esencial, aunque sin obviar que igual así logra ser efectivo y resaltante (o en Goulding parece propio del subconsciente). En la de 1947 la psiquiatra hace un uso esencial lleno de audacia que es tan solo mentir; en la del siglo XXI queda bastante patente lo rata que se anuncia la psiquiatra, con una Cate Blanchett exuberante en comparación a una discreta Helen Walker. Sobreviviré sentencia la del 2021, muy femme fatale. El mexicano deja en el ambiente el olor a sangre, a vísceras, un éxito en todo sentido. Bradley lucha con lo obvio, que su físico lo sindica de galán, y triunfa Del Toro, trabaja muy bien con ello, para hacer algo distinto, romper con imágenes preconcebidas con coherencia y habilidad. Ambos filmes giran en base a la fatalidad del alcoholismo y es ahí que Lindsay Gresham dejó el alma y pisó la gloria. 

Etiquetas: [cine documental]  [cine latinoamericano]  [crítica]  [Festival de Cine de Berlín]  [Jonathan Perel]  [séptimo arte]  
Fecha Publicación: 2022-03-17T01:33:00.001-05:00


Camuflaje (2022), del argentino Jonathan Perel, se presentó en la sección Forum de la Berlinale 2022. Es un documental que gira alrededor de un lugar llamado Campo de Mayo, un terreno que durante la dictadura de 1976 a 1983 fue un espacio donde se desapareció gente extrajudicialmente, fue un lugar de detención. El guía y también personaje es el escritor argentino Félix Bruzzone, quien además es el de la idea del filme y ha escrito un libro sobre el tema. Bruzzone entrevista gente que tiene que ver de alguna manera con Campo de Mayo. Ésta gente suele proponer en que se debería de convertir el lugar. El filme tiene cosas curiosas, como una mujer que enfrasca tierra de Campo de Mayo y la vende como recuerdo. La propuesta al final tiene una especie de competencia deportiva donde amateurs pasan por pruebas militares como diversión. Bruzzone luce extrañado con esto, levemente irónico, desentendido de ello, a él se le identifica más con un lugar de memoria, sobre todo cuando su madre fue desaparecida ahí. Los vecinos cuentan como es vivir próximos de Campo de Mayo. Bruzzone vive cerca y suele correr alrededor, corre para sanar. Es un filme sencillo, pero con su cuota de creatividad. Es un documental político. El documental trata de buscar personas con algo particular que contar de Campo de Mayo, y algunos saben bien del tema o mejor, saben de distintos temas, como que el lugar es rico en flora y fauna. Campo de mayo es abordado desde diversas aristas como un eje de atracciones, todos tienen su visión personal. Llega a ser particularmente atractivo a ratos, como cuando Bruzzone analiza los rieles del tren relacionado con ser runner

Etiquetas: [cine americano]  [cine documental]  [cine independiente]  [crítica]  [Erin Wilkerson]  [séptimo arte]  [Travis Wilkerson]  
Fecha Publicación: 2022-03-16T20:44:00.002-05:00


El director americano Travis Wilkerson abre su documental contando su preocupación por el apocalipsis, a razón de una guerra nuclear, a razón de algún error. Dice tener pesadillas y suena un poco loco y hasta maneja algún toque tenebroso, pero seguramente lo dice de manera ligera, aun cuando su madre tenía obsesión con una guerra nuclear y la gloria nacional. La madre sale en un video casero hablando de ello, se le nota un poco vulgar. Travis dirige éste filme con su esposa, Erin, y sale toda su familia, sus tres hijos que se dedican a solo estar, a disfrutar, los pequeños a ser simplemente niños. Travis cuenta sobre su vida y efectivamente las bombas nucleares están por todas partes en su existencia, desde donde vivió y creció. Travis es ingenioso haciendo de un filme bastante austero, de muy bajo presupuesto, de guerrilla se diría, algo interesante, atractivo, y sin caer en feísmos o un cariz defectuoso. Se nota que Travis es un tipo inteligente, culto, como su mujer. Pero también es divertido, como los reflejan las bandas sonoras que utiliza como complemento en su documental. También le interesa hablar de los indios americanos, cuenta historias de ellos, los eleva, los defiende, habla del blanco como invasor y su mujer hace un uso de las plantas de la zona para lograr una cierta tesis general al respecto. Éste documental también es un viaje familiar, un viaje turístico, un viaje de aventuras, entretenimiento y recuerdos, se pueden ver cosas curiosas, desde lugares históricos hasta un equipo de beisbol salido de The Simpsons. Hay una composición estética así mismo, con bombas atómicas explotando. Hay su leve ironía, hay su lado profundo, ésta propuesta es una bitácora de viaje. Se deja ver un lado intelectual sólido sobre lo nuclear, un estudio de la realidad en EE.UU. y es menos sofisticada de lo que uno pudiera haber creído. Se hace mención de cierta irresponsabilidad de EE.UU.; Travis puede ser muy crítico. Se le siente honesto e idealista, se le percibe imparcial y justo en lo posible, ni su madre se salva de la crítica, aunque sutil. Es un documental lleno de cosas curiosas como de muchas historias (que incluye hasta la Alemania nazi), como ver cohetes nucleares como parte de un parque de diversiones. Se dice que lo nuclear es algo muy americano y Travis hábilmente consigue demostrarlo, argumentarlo.

Etiquetas: [biografía]  [cine americano]  [crítica]  [deporte]  [Jon Bernthal]  [Premios Oscar]  [Reinaldo Marcus Green]  [séptimo arte]  [Will Smith]  
Fecha Publicación: 2022-03-13T17:33:00.001-05:00
Dirige Reinaldo Marcus Green y es su tercer largometraje. Nos retrata como el padre de las famosas tenistas Venus y Serena Williams las hizo campeonas, encaminó y construyó sus carreras. Es un retrato sentimental de un hombre humilde pero inteligente que tuvo un plan y fue incluso contra la corriente -tomó varios riesgos- y logró que 2 de sus 5 hijas se convirtieran en legendarias tenistas. Es un filme que muestra todo muy claro y sencillo y muy interesante. Richard Williams (Will Smith) era un simple guardia de seguridad y vivía en un barrio peligroso y pobre, Compton (Los Angeles). Iba a la cancha de tenis publica y tenía que lidiar con los pandilleros habituales, muchas veces fastidiosos y amenazantes. Se llega a ver que había una vecina que paraba denunciándolo; el filme habla de abuso paterno, al haber tanta exigencia de parte de él en son del triunfo deportivo, pero el filme se desliga de ello y hace ver que Richard tenía un plan de éxito deportivo y además quería alejar a sus hijas de lo lamentable y destructivo de las calles. Hay una escena breve pero gloriosa con Will Smith en lágrimas como padre que desnuda su alma y habla de ser un padre protector. Él solía decirles a sus hijas, en la competencias, que se diviertan, ya que ahí habitaba la tensión. Hizo 2 deportistas sólidas, inclusive psicológica y socialmente; hay un trabajo curioso con enfrentar ser estrella y famoso. Es un filme de superación y también de identificación -de los afroamericanos-, que dentro de la historia también están al tanto de esto. No es un filme rompedor, pero es muy bueno emotivamente y se disfruta, es una bella historia que involucra a un hombre luchando contra la frustración y haciendo de sus hijos lo que la vida le negó. Les llega lo material a todos, una vida privilegiada -como era el plan de Richard-, pero esto no es detrimento de ningún tipo, era también un plan familiar, otras hijas pagaban su universidad con el trato a futuro de éxito mutuo con un entrenador de deportistas de élite, con Rick Macci (Jon Bernthal). Maci es un gran personaje y posee una muy buena actuación, como para seguir a Bernthal de ahora en adelante. La famosa campeona española Arantxa Sánchez Vicario es ilustrada un poquito como de mala, como gran rival de Venus, pero luego se pone normal la historia, menos fantasiosa o menos cinematográfica, menos exagerada. Se mencionan muchos tenistas reales talentosos, se juega con sus figuras como argumentación más que algo visual. Es la historia de la primera tenista afroamericana campeona del mundo, la historia de Venus Williams, de la mano del ingenio de su padre (y una madre con carácter, que acompañó y ayudó en todo, interpretada por Aunjanue Ellis). Tenemos un Richard Williams excelentemente actuado por Will Smith que es realmente competitivo como actor. Serena es mucho más secundaria o anexa al plan general deportivo. Es un filme sobre humanidad, sobre emociones, sobre triunfos labrados con personalidad, sobre sueños concretos, pero métodos atípicos y logros excepcionales, y puede sonar un poco ilusorio, aunque también motivador. Sin duda es como dicen todos en la trama, algo especial, hacer de un niño afroamericano salido de un barrio pobre un ícono, hasta internacional, el primero en un deporte de élite, muy costoso y selectivo, y el camino a seguir de muchos otros. Se percibe negocio y dinero, pero la propuesta trabaja mucho lo interno, el espíritu humano, bastante desde el padre que no era en realidad perfecto -sutilmente expresado en sus infidelidades, mencionado únicamente- pero con mucho trabajo duro -aunque no del todo visualizado-, como salir a practicar en la lluvia, pero ahí está el repetir el have fun! que es válvula de escape. Era un padre con complejos también, pero que amaba a sus hijas, no era un explotador, era un soñador con un plan real y que sus hijas lo tuvieran y consiguieran todo, hasta lo excepcional. 
Etiquetas: [cine americano]  [cine independiente]  [crimen]  [crítica]  [Leonard Kastle]  [romance]  [Shirley Stoler]  [séptimo arte]  [Tony Lo Bianco]  
Fecha Publicación: 2022-03-07T21:04:00.009-05:00


Aunque parezca curioso decirlo, porque éste es un filme de crímenes, de asesinos en serie, también es de romance y de amor, pero uno perverso. Los asesinos en serie de éste filme en verdad existieron y lo que veremos es justamente lo que hicieron y cómo fueron. Estos asesinos eran pareja, Marta Beck (Shirley Stoler) y Ray Fernandez (Tony Lo Bianco). Marta era una mujer gruesa y Ray sufría de cierta calvicie. Estos pequeños defectos se manejan sutilmente, no se exageran, pero están ahí como subtexto. Ray era de ascendencia española y había adoptado en la vida una posición de seductor, aunque seducía mujeres desesperadas por amor (y por casarse), mujeres mayores, viudas o solteronas; era un estafador, buscaba robarles el dinero. Marta era también una mujer desesperada; aquí en éste filme se tergiversa un poco sobre ella, no se habla de sus ex maridos e hijos. Marta por medio de su mejor amiga, interpretada por Doris Roberts, la recordada madre de Raymond de la popular serie Everybody loves Raymond, en un papel breve, la pone en unas citas del periódico y así llega Ray a su vida. Marta es enfermera y vive con su madre. No se trabaja mucho éste flechazo tan radical, pero el estafador Ray se enamora perdidamente de Marta, aunque le mentira muchas veces y la manipulará  hasta el cansancio con el amor apasionado y ciego que sentirá ella por él, de quien se dice que en la vida real lo veía similar físicamente a Charles Boyer. Ray aun es un pequeño estafador, cuando conoce a una de pocas pulgas Marta. Juntos será un cataclismo, movilizado en mucho por los celos de ella al verlo tener relaciones con sus nuevas esposas a estafar. Entonces iban por el pedigrí de Ray, embaucar mujeres mayores, yendo hacia el horror, que incluye a un menor y un martillo. Tres mujeres sufrirán de su crueldad, donde participan algunas actuaciones levemente cómicas de tres actrices que no eran luminarias de la actuación pero otorgan personalidad al filme, que tiene un toque de terror en los asesinatos, hay suspenso y se siente incomodidad en algunos ratos. Tiene de retrato duro que puede sentirse paliado con cierta exageración en el morir como quedar con la lengua afuera -que llega a verse moverse un poquito después de la muerte- o con pegar alaridos y en un obvio nerviosismo mostrar excusas tontas en medio del miedo de saberse en peligro de muerte. Las tres actrices tienen acentos marcados -parecen del sur- y una llaneza que puede mostrar la despreocupación de la personalidad que otorga la edad, dígase en franco ligera vulgaridad, pero que juega con cierta comicidad, aunada a un relajo de cine B. La interacción con éstas mujeres dan pie a un filme con personalidad propia, manejan encanto cinematográfico y varias emociones encontradas, miedo con algo de ligereza. Suma bastante lo que hacen las tres actrices noveles. Mary Jane Higby, que en su personaje es solo aparentemente sagaz, pero muy rica en su escenificación, es la mejor de las tres; Marilyn Chris hace otra actuación muy curiosa, y fue la única de las tres que llegó a hacer carrera en el cine aunque sencilla; y por último tenemos a Kip McArdle. La pareja protagonista, tanto Tony Lo Bianco como Shirley Stoler hicieron carrera profesional como actores (Tony sigue vivo y está activo), y aunque no fueron estrellas -no obstante el presente filme es de culto- fueron participes de la gloria de algunos filmes celebres en donde participaron de secundarios. En el filme hay mucha (buena) actuación, Ray fuma cigarrillos sofisticados, Marta come abundantes trufas de chocolate arrojada en la cama. Mientras estafan se dan tiempo para tener sexo, son bien activos en el asunto, si bien todo muy cuidado, muy clásico en ello. Hay escenas bien trabajadas, como la del ahogamiento, en fuera de campo y con la sugerencia del sonido, o cuando pegan de pícaros. Presenciamos enojos y emociones muy sentidas en Marta, ella es muy emotiva, aunque al mismo tiempo es muy cruel, por tratar de agradar a Ray a toda costa. Ella tenía igualmente un lado abiertamente desagradable, y Ray no quería enojar a su compinche, pero era también como un matrimonio y había amor, aunque en condiciones atípicas. Manejaban mucha tensión, aunque no eran gente común, eran gente tocada, muy extraña. Ray denota ciertamente amarla, hay muchas demostraciones en el filme -hasta leerle una carta de amor-, aunque a su modo. También como buen estafador luce simpático, dentro de su performance de galán latino, y necesitado, que puede dejar dudas de sus verdaderos sentimientos. No obstante ella era su doble perverso, sórdido, capaz de lo impensable, y él sentía que la controlaba -al monstruo en el espejo-, había poder ahí y completarse. En ella era sentirse correspondida, a pesar de todo, la lógica incluida; hay muchos ratos que él parece más débil y ella más salvaje, más inconsciente. No se puede negar que había un romance y eso lo hace un cine algo extraño -es sin duda un filme outsider- y a la vez atractivo como arte, así como fue un romance con la corrupción, fueron dos ratas que se complementaron. Es una obra llevada al desembarazo de lo suntuoso -más que verlo como imperfección-, es un filme descarnado en buena parte, pero virtuoso y con personalidad. Es el único filme que dirigió Leonard Kastle y además guionizó y esto le bastó para entrar al panteón de la inmortalidad. 

Etiquetas: [cine australiano]  [cine documental]  [crítica]  [Mark Hartley]  [séptimo arte]  
Fecha Publicación: 2022-03-05T14:23:00.003-05:00

Éste documental del 2008 de Mark Hartley nos refiere al cine de explotación de Australia que tuvo su nacimiento y época de gloria a comienzos de los 70s hasta fines de los 80s, al lado de la llamada nueva ola australiana encabezada por la aclamada Picnic at Hanging rock (1975). El Ozploitation, cómo se le conoce a éste cine de explotación, llegó a su máxima gloria con Mad Max (1979) sobresaliendo su impresionante trabajo con los autos, con sus poderosos choques, acrobacias y velocidad extrema. Pero lo más divertido es lo que forma el grueso, la base y esencia de éste cine trash australiano que James Wan -nacionalizado australiano- le rinde homenaje, lo lleva al paroxismo, con la reciente Malignant (2021). Wan cuenta que se inspiró en una escena de Mad Max para Saw (2004), la de la sierra manual. Tarantino sale hablando bastante y lo hace desde el fanático y apasionado de éste cine, con lenguaje bien de a pie, super directo, con expresiones que se perciben auténticas de entusiasmo, con sus frases cinéfilas poderosas; lo dice todo a boca de jarro y pega saltos en el asiento y ríe y celebra como un loco extasiado. Dice que Kill Bill (2003-2004) le rinde homenaje a uno de sus héroes cinéfilos que pertenece al Ozploitation, a Brian Trenchard Smith, que actualmente vive en EEUU y se dedica a hacer cine pero para video. Trenchard también es entrevistado; él es uno de los grandes nombres del ozploitation. Tiene hitos australianos como Los Bicivoladores (BMX Bandits, 1983; una de las películas claves para la carrera de Nicole Kidman). Todos los gestores de éste cine salen hablando y lo hacen con entusiasmo que se siente en la piel, con mucha felicidad y contento, entre el desenfado y el orgullo, porque por más trash que haya sido el ozploitation lo sienten original, innovador, honesto y que profesaba identificación cultural, identificación y creación propia, muy personal, hacían un cine neta y poderosamente australiano. Se llega a mencionar que el vomito brutal en El Exorcista (1973) fácil se lo copiaron de ellos -aunque pudo ser ironía decirlo-. Por otro lado el cine italiano tan imaginativo y popular los calcaba en varias producciones. El Ozploitation pasó por la explotación sobre todo del sexo, el terror, la comedia y la acción. Hubo mucha trasgresión, se solían retar cada vez más, romper limites con mayor extremismo que hasta se decían que qué estaban viendo, que qué estaban haciendo y ríen todos los entrevistados cuando lo recuerdan; muchos de estos entrevistados son productores, la mayoría de espíritu jovial y muchos de ellos taquilleros, aunque alguno dice que se trataba de ganar para esto invertirlo en la próxima locura; otro dice que lo comercial puro y duro es complicado de vender, la gente prefiere cierto estándar, de ahí el título del documental. Los críticos odiaban el ozploitation, algunos son entrevistados pero lo toman frescos, como quien tenía la lógica de su parte. Había un productor en particular que lo llamaban el Roger Corman australiano y es otro habitual entrevistado de ésta obra. Una vez que se venció a la censura (y hay sarcasmo con la mención de un censor manco y la masturbación cinéfila, expresión que también usa Tarantino), el resto fue hacer lo que la imaginación quisiera, y ahí también anida inventar vicios y perversiones pero desde el acto de querer entretener. Hubo identificación cinéfila dentro y fuera del filme con la irreverencia extrema, aunque también se apuntaban algunos malos elementos que no entendían de la sátira que se trabajaba. Se dan respuestas de esto -hay descargos de criticismo- con bastante ironía y relajo. Éste cine de explotación estaba plagado de incorreción política, habían bromas gruesas de todo tipo. Eran épocas muy osadas y, como manifiestan, muy divertidas, pero también peligrosas, porque se retaban mucho con el cine de acción; ahí entran a tallar dobles míticos que hasta Jamie Lee Curtis celebra a alguno de acá muy en particular (se habla también de un imitador de Bruce Lee que trajeron de Asia a Australia y era bastante antipático). Jamie es entrevistada porque también participó del ozploitation durante su apogeo como scream queen y final girl tras la icónica Halloween (1978). Kill Bill también rinde homenaje a otro grande de éste cine que es Richard Franklin con su película Patrick (1978) y estar en coma; Franklin murió joven, a los 58.  El filme de Hartley también le dedica ésta propuesta a Franklin. Australia es más que coalas y canguros dicen los autores del ozploitation, si bien explotaron al máximo el desierto como lugar común nacional. Éste filme está  lleno de anécdotas, e historias de primera mano, de los artífices absolutos (están todos), entrevistados de lujo y muy francos, es un documental muy completo, hasta hay chismes. Hablan inclusive cantidad de las chicas bellas y sensuales que se  desnudaban como pan de cada día y que curiosamente muchas no son efímeras actrices; vemos ahí -también de joven se desnudó- a Jacki Weaver. Es un documental visualmente muy bueno, presenta una gran edición, es cool, bastante entretenido, sin abrumar con demasiada información pero dando una mirada panorámica y representativa que sacia el tema y al buen cinéfilo.
Etiquetas: [cine asiático]  [crítica]  [Darezhan Omirbayev]  [Festival de Cine de Berlín]  [séptimo arte]  [Yerdos Kanaev]  
Fecha Publicación: 2022-03-03T15:12:00.005-05:00


Estuvo en la Berlinale 2022 en una sección discreta, pero distintiva. El director kasajo Darezhan Omirbayev tiene actualmente 63 años y 7 películas -incluida la presente- en su filmografía. No tiene muchos premios en su haber. Su debut en 1992 le dio un reconocimiento en el festival de Locarno y su tercera película ganó el máximo premio en Un Certain regard, Cannes 1998. No es muy conocido fuera de su país; su alcance como cineasta es muy reducido. Esto lo emparenta con la historia y personajes que ofrece su último filme, que se percibe íntimo, una declaración de personalidad y principios. En éste un poeta (Yerdos Kanaev) lucha por no claudicar ante sus circunstancias, es decir, que no tiene público y no le es fácil sobrevivir de su vocación por la literatura. El filme abre con el trabajo austero en una oficina, con ordenadores personales, donde un grupo de gente mayor -salvo el protagonista que es aun joven- discuten la realidad de ser poeta o artista en su país; mencionan que los poetas están desapareciendo y que cada vez es más difícil serlo. No solo lo harán muchas culturas, y lenguajes, sino el aprecio por la poesía que ellos argumentan y defienden; proclaman su importancia. El filme es una declaración de sobrevivencia y ética para y por el arte (refiriendo al más puro y auténtico), desde la poesía, pero que claramente interviene el cine también y el arte en éste. El filme también es un viaje en el tiempo; pone, a un lado y a otro, el pasado campestre y el presente tecnológico. El viaje al pasado lo hace a la vida de un guerrero kasajo convertido en poeta quien realmente existió, Makhambet Otemisuly. Ese trayecto empieza a inicios del siglo XIX y transcurre hasta hoy en día en como termina finalmente éste poeta tras enfrentar el olvido y la invisibilidad; gracias a su vez a la voz intergeneracional de unos pocos. Ésta invisibilidad es lo mismo que pasa nuestro actual poeta, de manera ruda y notoria, a veces Omirbayev pecando de muy poco sutil, como con las carencias y anhelos económicos, que van en el protagonista desde un auto moderno hasta unos simples zapatos de vestir, pero que luce muy lógico pensarlo. No obstante el filme le ofrece dinero aunque supone vender su arte al poder adquisitivo. Suena un poco romántico en la presencia moderna pensar en el arte verdadero por sobre rechazar el dinero; pero luce noble también aunque quizá inocente, como cuando el protagonista se llega a inspirar en un niño pequeño, pensando en dejar principios y un legado honesto. En Makhamet todo es muy potente, muy claro y no necesita de mucho para contener una figura fuerte (aunque se extraña más info de su vida, bastante simplificada; yace actuada por la misma familia del presente). Éste lucha contra el colonialismo ruso desde el nacionalismo y lo autóctono; se enfrenta a una fuerza y violencia mucho mayor que la que ofrece su pueblo y él (al imperialismo ruso); lo suyo es un acto de valentía kamikaze. También se justifica que la única salida sea convertirse de guerrero nómade en poeta. El nuevo y último poeta busca emular y guarecerse en ésta legendaria existencia y suena justo aunque propio de otro tiempo, ese mismo que yace invadido por la tecnología, que no es mala aunque se le puede percibir algo así, pero en realidad como explica la apertura, la interesante conversación en la oficina, cada nuevo tiempo y cambio exige un nuevo tipo de poeta guerrero. Su lucha es una lucha de siempre. Ser poeta, un poeta auténtico, es una notoria lucha, contra diferentes enemigos. Los de hoy son la invisibilidad y otro hacer valer la ética y esencia contra la necesidad de dinero; también de cierta forma contra el poder. En un momento todos miran extasiados algo, el poeta se acerca a ver que es eso que los tiene atónitos y deslumbrados, y se trata de una despampanante y sexy bella mujer kasaja, desnuda en pose sugerente pero no vulgar y sólo vestida con tacos altos, bien justificada ésta "extravagancia" en la historia, como decir que la vida tiene también ésta clase de felicidad, incluso para un director poco conocido, que dígase de paso es uno de los admiradores literales de esa fémina bella. En otro momento se hace alusión a la debilidad, esa que maneja El poder del perro (2021), de Jane Campion, como ruptura de la imagen del western tradicional; aquí como parte de la esencia poética de nuestro héroe moderno kasajo (pero supone una debilidad en busca de soluciones). El filme tiene una parte muy ingeniosa, con un lugar de venta de celulares o televisores de última tecnología, algo muy identificable en la actualidad; hace sentir en el espacio la obra 1984 de Orwell, algo de sci-fi con ser poeta. Los subsidios también son sugeridos, la ayuda de un mecenas del arte flota como fantasma detrás de la noticia de un televisor. Es un filme bastante austero en todo sentido, pero exuda una honestidad y un discurso sólido; Omirbayev sabe usar el lenguaje audiovisual para trasmitir el propio pensamiento, aunque con pocos recursos. Le falta montón de cosas, pero aun así es indiscutible su valor. 

Etiquetas: [acción]  [cine americano]  [crimen]  [crítica]  [Jacqueline Bisset]  [Peter Yates]  [Robert Vaughn]  [Steve McQueen]  [séptimo arte]  
Fecha Publicación: 2022-03-02T20:14:00.008-05:00


Bullitt (1968), del británico Peter Yates, es una maravilla de película como cine de acción y crimen, una cátedra de hacer una película compleja y totalmente impredecible en el género. El legendario Steve McQueen es Bullitt, un oficial de policía muy inteligente que muestra sensibilidad y es un tipo de a pie, pero también es un hombre duro y de acción. Es el paquete completo. En una escena su novia -interpretada por la hermosa y muy deseable Jacqueline Bisset- tras ver un cadáver, una mujer estrangulada, y a Bullitt tranquilo preguntando por su caso, queda horrorizada con la frialdad con que toma las cosas Bullitt, es decir su profesionalismo, y no sabe si seguir con él, cree que ese horror se va a meter en su casa. Bullitt no la obliga a seguir con él, no le discute, la deja decidir y guarda en buena parte más bien silencio; él sabe que su trabajo tiene cosas desagradables. No obstante brevemente llega a agregar (a argumentar) que la mitad del planeta vive en ese tipo de realidad y algo hay que hacer por ellos. Bullitt es pues un héroe, aunque simplemente hace bien su trabajo (y eso es mucho). Un político de dudosa reputación interpretado por Robert Vaughn pide cuidar a un testigo que declarará contra la mafia; Bullitt es encargado como jefe de los guardaespaldas policiales. Pero las cosas no terminan bien, finalmente Bullitt es de carne y hueso y eso lo hace aun más grande y el retrato policial y de acción de Yates una joya y lección de buen cine, donde sea. Éste filme exhibe un asesino a sueldo muy bueno, de cierta edad y con el cabello blanco. Sin duda, muchos maestros del cine de acción han debido tomar nota de ésta propuesta. Tiene una edición de esas excepcionales, donde hay que tener el ojo rápido y entrenado, y la mente atenta y despierta, a ratos -tampoco todo el tiempo para no agobiar- todo se mueve demasiado veloz y puede haber lugar que completar con la mente. Frank P. Keller ganó el Oscar por su endiablada y efectiva edición. Es un filme de acción con tres escenas de esas intensas y poderosas; una, cuando emboscan al testigo, seca y contundente; otra con una extensa, gloriosa y mítica persecución en auto; y tres en el aeropuerto, con una persecución a pie -que ha debido inspirar a Michael Mann-. No es un filme fácil (pero siempre entretenido); a medio metraje pega un giro y todo puede confundir si no estás atento. La trama criminal cambia notoriamente (sin dejar de ser notable); es explotar dos opciones parecidas como arranque y cerrarla rompiendo el esquema anterior. El enemigo muestra también un alto intelecto, en mucho es como jugar al ajedrez y encima harían sentir orgulloso a Hitchcock. La escena de acción del aeropuerto copia el mismo método que la del auto. Te mete ahí dentro de la escena realmente, como pocos; usa cámara subjetiva entre otros recursos. El auto sigue terco en la pista (cuando ha perdido de vista a su presa); Bullitt siempre es inteligente. Puede sonar repetitivo, pero el cine de acción no suele demostrar de manera tan fehaciente que su héroe lo es. Saben pelear como los más bravos eso sí, pero lo otro no se trabaja mucho y esto es otro punto distintivo y virtuoso (arte) de la presente propuesta. Bullitt luce sugerentes gestos en la cara, es variado y bien expresivo con poco; es efectivo pero siempre humano, se percibe real, como cuando Yates se da el tiempo de que salga a comprar comida congelada o que tome un taxi, con un taxista nada más y nada menos que interpretado por un aun no muy conocido Robert Duvall (talentoso, pero de perfil bajo). Bullitt es un filme icónico, de los más grandes del género. Su Ford Mustang verde oscuro es tal cual Steve McQueen, a quien por algo lo llamaban The king of cool, y ésta es su máxima película, aunque pelea el lugar con esa otra joya llamada Papillon (1973).

Etiquetas: [Alana Haim]  [Bradley Cooper]  [cine americano]  [comedia]  [Cooper Hoffman]  [crítica]  [Paul Thomas Anderson]  [Premios Oscar]  [romance]  [Sean Penn]  [séptimo arte]  
Fecha Publicación: 2022-02-28T23:57:00.005-05:00


Paul Thomas Anderson no es un director fácil, del todo complaciente. Tiene un cine amable en gran parte sí es cierto, pero no convencional. Siempre presenta algunos elementos extraños, pero desde cierta discreción, aunque también puede ser intenso. Puede que muchos no lo noten así. Lo suyo es cine arte con personalidad, aunque sacrifica agradar por completo. Es un director que no es pop convencional, pero tiene de pop y de muy americano. Éste es un retrato de gente joven creciendo, anclado a lugares comunes americanos, pero desde la memoria y biografía de un Paul Thomas Anderson que tiene de tipo curioso, medio especial también. Su cine es sensible, humano, pero con su distinción; es así que mezcla lugar empático con un lugar más de personalidad tradicional y quizá menos atractivo para mucha gente. Plasma empatía general (de hoy en día), como cuando pone el ejemplo del novio gay maltrato por el político, para hacer reflexionar a la protagonista, Alana (Alana Haim), de cómo se viene comportando con Gary (Cooper Hoffman), que es todo el metraje que veremos -aunque hay una justificación-; y algo personal, como con ese despelote en la cena con la familia de Alana -que es la verdadera familia de Haim- y ese novio haciendo de judío original, hippies los llamarían algunos. Ahí queda claro que ser judío es irrenunciable, cójase la religión. Esto puede sonar autoritario, pero esto se percibe como una opinión, aunque también quizá propio de cierta extravagancia artística. El filme es una comedia romántica, con un chico de 15 años lleno de encanto, emprendimiento y atrevimiento, pero desde un chico simpático por personalidad (más común físicamente), pero que puede mostrar imperfección, persiguiendo a una chica de 25 -llena de personalidad; su belleza atípica es secundaria- que lo rechaza por menor de edad, pero que entiende que éste chico le gusta e intuye que él es esa otra mitad de su vida, pero no se puede permitir aceptarlo del todo. Gary no se hace problemas, sufre un poco, pero sigue adelante, aunque no deja nunca de estar cerca de Alana. Los emprendimientos y afinidades los mantienen unidos, como con el trabajo de las camas de agua, que tiene un quehacer cinematográfico sólido trabajando diferentes formas del erotismo, hasta la ironía con ello. Es notable la actuación sensual pero cuidada de una joven morena vendedora de las camas de agua. También es curioso ver al papá de Leonardo DiCaprio haciendo del dueño de ésta empresa de camas, pero George DiCaprio también tiene de showman, en éste su debut como actor, debut también de la pareja protagonista, pero que llevan la actuación en la sangre. Cooper porque es el hijo del querido Philip Seymour Hoffman y Alana porque desde muy joven pertenece a una banda de música compuesta por ella y sus dos hermanas. El filme posee recuerdos curiosos si se quiere, refiriéndome a las aventuras de la pareja. Uno de éstos es cuando vandalizan un auto y se acaba la gasolina del camión de delivery de las camas que manejan y en retroceso peligroso buscan escapar. Hay dos personajes secundarios muy atractivos en particular en el filme. Uno lo interpreta Sean Penn, a quien se le puede criticar de todo, menos de no tener talento como actor; hace un papel breve inspirado en William Holden, un hombre de acción, y llena esos zapatos completamente, cuando no parece fácil. Éste produce una escena romántica donde Gary corre a recoger a su amada -en su mente no hay más ahí que ella-, gesto sano que jamás pasará de época. Correr en ésta propuesta es objeto de transición, de crecimiento. El otro personaje curioso lo interpreta Bradley Cooper como Jon Peters; en la vida real, peluquero convertido en productor y pareja de Barbra Streisand de quien aprendió; en el filme es un mujeriego y tipo violento y medio loco. 

Etiquetas: [cine americano]  [cine independiente]  [crítica]  [Festival de Cine de Mar del Plata]  [John Adams]  [séptimo arte]  [terror]  [Toby Poser]  [Zelda Adams]  
Fecha Publicación: 2022-02-28T12:50:00.010-05:00

Hellbender (2021) es una película de terror producida y dirigida por una familia, por John Adams (el padre), Toby Poser (la madre) y Zelda Adams (la hija joven) y es notable lo que han hecho con mucha creatividad, profesionalismo y pocos recursos. El festival de cine de Mar del Plata 2021 la tuvo en su competencia principal y Zelda Adams ganó el premio de mejor actriz. Es una película con una buena historia, con un buen guion. Tiene también sus pequeños pero muy efectivos y variados efectos especiales. Así vemos una cena caníbal con un tórax desmembrado mientras la victima moribunda llora, sangra y grita sobre una mesa como camilla de hospital a lo Hannibal Lecter. Éste filme está repleto de ideas de terror, desde sueños compartidos, y visiones futuristas y esotéricas, hasta una mítica audaz de unos monstruos llamados Hellbenders, mezcla de bruja, demonio y bestia depredadora (monstruos que veremos en el final; esto complementa un uso logrado del fuera de campo previo, de ambigüedad). La propuesta gira principalmente sobre la brujería y la descendencia, sobre la relación madre e hija (interpretadas por las mismas Toby Poser y Zelda Adams). Hay mucho juego con magia (efectos especiales austeros pero sólidos) donde madre e hija comparten enseñanzas y afectos. Es una relación de cuidado de parte de la madre y de descubrimiento de la hija, que está apartada de la gente, por la salud de la muchacha y por ser la joven peligrosa sin saberlo; la madre quiere que la hija evolucione en su linaje y rechace su naturaleza de maldad, pero entra a tallar la perversidad de su naturaleza, propia también de la efervescencia de la juventud. La película está acompañada de mucha música, también a cargo -escrita y musicalizada- por ésta familia de cinéfilos bravos -que hasta ello lo han compenetrado en varias formas-; la música se ve desde una banda llamada también Hellbender, grupo compuesto sólo por madre e hija (hay explicación de porqué el padre no figura en la trama y es creativa, aunque John Adams interpreta otro papel, chico). Su sonido varía, es de rock pesado, también de grunge y algo de pop. No todas las letras están iluminadas, pero en grande parte está bastante bien, aun cuando provocan sus momentos cursis, o amables si se quiere ver de esa manera. Lo saludable es que las buenas y las no tan buenas canciones duran poco tiempo, son como unas especies de intro a momentos particulares. La obra mezcla cotidianidad juvenil, cool, interactuando con cierta inocencia, con terror original si se quiere. El bosque y el simbolismo recuerda a la bruja de Blair (1999), le siguen los pasos en varias cosas como alumnos dotados, pero ostentando su propia personalidad. Es indiscutible que éste es un filme a aplaudir, aun cuando por ratos luce muy austero, pero suele revitalizarse enseguida porque está cargado de novedades y mucho ingenio. El final con el túnel orgánico a lo Cronenberg es un alarde de imaginación, con una escena en tinieblas tratada con muy buen suspenso. También no le falta sensibilidad familiar, aunque no todo sea notable de ello. Tiene a su vez su comedia ligera, su toque cool es intergeneracional, hay un vinculo potente por donde se vea entre madre e hija, es una construcción abundante, de pies a cabeza. La película habla también de ser outsider y alguien especial sin ínfulas, desde lo de a pie, con una sutil mención a lo freak sin exaltarlo, más bien a lo excepcional, a lo que se atreve a romper el molde y cualquier limitación, social o artística; introduce aquí un poco de metacine y una auscultación personal de la identidad. Es un filme que puede tener imperfecciones, pero lo que ha hecho es notable y muy rico. Hay producciones que tienen tremendos presupuestos y hacen cosas muy malas; además el género de terror es muy nutrido, la competencia es brava, y ser original no es fácil, todo lo que hace de Hellbender algo más grande, una cruzada familiar por el arte y encima se siente pasión y que se lo pasan genial haciendo lo que les gusta. 
Etiquetas: [cine español]  [cine europeo]  [crítica]  [Festival de Cine de Berlín]  [Lois Patiño]  [séptimo arte]  
Fecha Publicación: 2022-02-27T18:36:00.000-05:00

Dirige el español Lois Patiño, es un corto de 25 minutos. Se ubica en Tokio, es un corto experimental. Se trabaja con las luces y la oscuridad literal de la ciudad. Tokio es una ciudad muy luminosa. Patiño manipula tanto las luces que hasta las vuelve un lienzo de dibujo, de pintura o diseño gráfico, es en mucho un juego con ordenador o de posproducción. Las luces parecen parte de una matemática digital; se difumina mucho lo concreto, se simplifica hasta lo esencial, incluso hacia lo indefinible. También posee un aire a sci-fi con sus luces de neón, sus paneles de publicidad luminosos y sus veloces trenes que parecen volar por rieles imaginarios o invisibles. Los edificios giran y se mezclan, hay un quehacer lúdico como parque de diversiones. Además 2 personas niponas -un hombre y una mujer, el hombre parece el maestro- conversan en voz en off; recurren a la literatura, pero sobre todo a la filosofía; lo que dicen se oye algo extraño, pero ese es el juego típico de lo que muchos llaman trascendencia y se gusta aplaudir, pero que agota un poco, extrañándose la inteligencia de la diafanidad, dentro del poder de lo real, de lo práctico, y recurrir menos a lo surreal. También se trata de fusionar lo místico con lo visual, pero pega más lo lúdico que ésta trascendencia, más allá del imperativo usual del cine arte. Es un corto visualmente notable, cómo se salta de lo grandilocuente a lo minimalista, cómo se reduce un edificio con muchos ascensores iluminados a meros puntitos que parecen estrellas. Las ventanas llenas de luz parecen convertirse en letras y movilizarse como tren infantil. Las pequeñas embarcaciones y un puente, el yacer rodeados de agua, todo dentro de la negra noche es esencial, onírico, un lugar que empieza a dejar de ser material lentamente hasta desaparecer, es convertir la ciudad en fantasía. 

Etiquetas: [Charlton Heston]  [ciencia ficción]  [cine americano]  [crimen]  [crítica]  [Edward G Robinson]  [misterio]  [Richard Fleischer]  [séptimo arte]  
Fecha Publicación: 2022-02-26T18:05:00.005-05:00


Ésta es una de las mejores películas de Richard Fleischer, es ciencia ficción sin efectos especiales. El año en que yace es 2022 y tiene cosas que podemos ver que pueden llegar a pasar, que no suenan para nada extrañas. El filme abre con como la humanidad viene malogrando el medio ambiente y el planeta, nos estamos autodestruyendo, y a esto se agrega la sobrepoblación y la escasez de comida. Las brechas sociales son más notorias, el rico puede tener lo que ya la gente común no, como carne, fresas o un jabón, cosas simples. La gente come de una empresa que fabrica una comida artificial, llamada soylent green, sacada del océano, del fitoplancton. El filme es también un noir, un empresario rico es asesinado, hay una conversación ambigua entre él y su asesino, un tipo simple con un fierro de carnicero. Hay dos asesinos sueltos, el que todos sabemos y uno escondido. Tenemos a un policía muy particular, Thorn (Charlton Heston, que físicamente parece literalmente un Schwarzenegger flaco); es particular porque es bastante conchudo, e hiper machista, pero al mismo tiempo es un policía dedicado y a ratos sensible, como con su trato con el abuelito y ayudante que interpreta el legendario Edward G. Robinson en su último papel en el cine, enfermo terminal en la realidad y quien se despide en pantalla en una escena de eutanasia. Edward G. Robinson trasmite mucho feeling todo el tiempo. Thorn tiene una relación con una prostituta que parece un robot, él incluso la llama mueble; ésta mujer era la pareja (comprada) del millonario que han asesinado, que lo interpreta otro rostro clásico famoso, Joseph Cotten, en un papel cortito. Es una película bastante básica, pero muy entretenida y muy bien desarrollada, con su cuota de novedad aun siendo sencilla, con una -medio clásica en el género- última línea verbal impresionista y de sorpresa (que entusiasmaría a Shyamalan). Heston es el típico policía con cancha, sobrado y efectivo, aunque como su mundo va de solitario, sucio y loco se siente que a ratos pasa miedo. Éste filme tiene sus buenos tiroteos y hasta su notable pelea a puño limpio a lo peleador callejero. Se respira un aire hippie corrupto y perverso. Soylent green (1973) es una película sólida, de principio a fin. No requiere de tecnología, pero tiene mucho ingenio para palear bajos presupuestos. Perpetra una imagen potente con camiones de basura, desde lo minimalista.